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BIOD

La biodiversidad del Ecuador

IVERS Informe 2000

IDAD Carmen Josse


Editora

M i n i s t e r i o d e l
E c o C i e n c i a
A m b i e n t e
• U I C N
© 2001, del Ministerio del Ambiente, EcoCiencia y UICN–Sur
Reservados todos los derechos
Impreso en el Ecuador

Dirección de la investigación: Ana Puyol y Luis Suárez


Editora: Carmen Josse
Producción editorial: María Cuvi y Nicolás Cuvi
Diseño y dirección de arte: Sebastián Naranjo Cuvi
Diagramación y artes: TRAZOS diseño y comunicación visual, Cuenca / Galo
Carrión Andrade

Fotos: Todas pertenecen al Archivo EcoCiencia y han sido tomadas por: Robert
Chartier, Mario García, Patricio A. Mena, Alfredo Salazar y Luis Suárez (ver
índice de fotografías para créditos individuales)
Mapas: Información producida por el Laboratorio de Sistemas de Información
Geográfica de EcoCiencia, excepto los mapas 5 y 8 que fueron dibujados a
partir de las fuentes

Impresión: Imprenta Monsalve Moreno, Cuenca


1.000 ejemplares

Está prohibida la reproducción total o parcial de esta publicación por cualquier


medio sin permiso escrito del Ministerio del Ambiente, de EcoCiencia o de
UICN–Sur.

Esta obra debe ser citada así


Ministerio del Ambiente, EcoCiencia y Unión Mundial para la Naturaleza
(UICN). 2001. La biodiversidad del Ecuador. Informe 2000, editado por
Carmen Josse. Quito: Ministerio del Ambiente, EcoCiencia y UICN.

Distribución:
Ministerio del Ambiente
Avenida Eloy Alfaro y Avenida Amazonas
Edificio del Ministerio de Agricultura y Ganadería, séptimo piso
Quito – Ecuador
Teléfono: (593 2) 523-269 / 563-423 / 563-429
Buzón electrónico: mma@ambiente.gov.ec
www.ambiente.gov.ec
EcoCiencia
Casilla 17-12-257
Quito – Ecuador
Teléfonos: (593 2) 451-338 / 451-339
Buzón electrónico: biodiversidad@ecociencia.org
www.ecociencia.org
www.biodiversidadecuador.com
UICN–Sur
Casilla 17-17-626
Quito – Ecuador
Teléfonos: (593 2) 466-622 / 466-623
Buzón electrónico: samerica@sur.iucn.org
www.sur.iucn.org

Derechos de autor: 014656


ISBN: 9978-41-620-X
Esta publicación es una coedición de:
La producción y publicación del libro La biodiversidad del Ecuador.

Informe 2000 ha sido posible gracias a la colaboración de los siguientes

proyectos: "Plan de Acción Nacional de Biodiversidad" (ECU/98/G31),

ejecutado por el Ministerio del Ambiente con aportes del Fondo para el

Medio Ambiente Mundial (FMAM) canalizados a través del Programa de

las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Unión Mundial

para la Naturaleza (UICN); "Conservación de la Biodiversidad en el

Ecuador" (EC 008301), ejecutado por EcoCiencia y auspiciado por el

Gobierno de los Países Bajos; y "Fortalecimiento de Capacidades Nacio-

nales en América del Sur", ejecutado por la UICN y EcoCiencia y auspi-

ciado por el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo

de Alemania (BMZ).

Embajada Real de
los Paises Bajos
êndice
Agradecimientos vii
Presentación ix
Prefacio x

1. La biodiversidad y sus facetas


Carmen Josse y Lourdes Barragán 1
2. La diversidad de los ecosistemas
Carmen Josse, Mario Hurtado y Tarsicio Granizo 17
3. La diversidad de las especies
Verónica Cano, Mario Hurtado y Carmen Josse 59
4. La diversidad genética
María de Lourdes Torres 133
5. Iniciativas para la conservación de la biodiversidad
in situ y ex situ
Carmen Josse y Verónica Cano 149
6. El archipiélago de Colón, provincia de Galápagos
Carmen Josse y Verónica Cano 197
7. Aspectos institucionales relacionados con el manejo de la
biodiversidad
Luis Suárez, María A. Albán, Carmen Josse y Verónica Cano 229
8. La biodiversidad en las políticas y en la legislación
Luis Suárez y María A. Albán 263
9. Mecanismos de financiamiento para la conservación de la
biodiversidad
Diego Burneo 285
10. Las prioridades en la conservación de la biodiversidad
Luis Suárez y Carmen Josse 307

Siglas 315
Referencias citadas 317
Colaboradores/as 340
Las instituciones coeditoras 341
Índice de ilustraciones (mapas y gráficos) 342
Índice de cuadros y recuadros 345
Índice de fotografías 349
Índice analítico 352
Agradecimientos
A los autores y las autoras de los libros y de los docu- blica • Programa de las Naciones Unidas para el De-
mentos inéditos cuya información fue utilizada para es- sarrollo • Programa Sectorial Agropecuario del Minis-
cribir este libro. terio de Agricultura y Ganadería • Traffic International.
A Yolanda Kakabadse, quien cuando fue Ministra A las personas que han aportado información y
del Ambiente impulsó el proceso de elaboración de han brindado un valioso apoyo: Gabriela Arcos •
este Informe. Eduardo Briones • Angie Buitrón • Ximena Buitrón •
A la editora del Informe y a quienes apoyaron du- Edmundo Dueñas • Rosa Ferrín • María Virginia Her-
rante la selección de los contenidos y velaron por la ri- doíza • Belén Herrera • María Inés Iturralde • Sergio
gurosidad de los textos: Carmen Josse • Ana Puyol • Lasso • Susana León • Hugo Navarrete • David Neill
Luis Suárez. • Reyna Oleas • Juan Poveda • Mauricio Proaño •
A quienes contribuyeron con textos para el Informe: Fernando Rodríguez • Miguel Rodríguez • Rodrigo
María Amparo Albán • Lourdes Barragán • Diego Bur- Sierra • Hamilton Suárez • Hans Thiel • Renato Valen-
neo • Verónica Cano • Tarsicio Granizo • Mario Hur- cia • Carlos Valle • Miguel Vázquez • Joy Woolfson
tado • María de Lourdes Torres. • Gustavo Yturralde.
A todos los proyectos del Ministerio del Ambiente y A las personas que leyeron el manuscrito y enrique-
de EcoCiencia que han aportado información. cieron su contenido: César Ajamil • Jorge Albán • Os-
A las otras instituciones que han contribuido con in- waldo Báez • Alfredo Carrasco • Tarcisio Granizo •
formación: Centro de Levantamientos Integrados de Gunther Reck • Roberto Ulloa.
Recursos Naturales por Sensores Remotos • Consejo Al equipo de TRAZOS diseño y comunicación vi-
Nacional de Educación Superior • Corporación Cen- sual, que estuvo a cargo de la producción editorial y
tro de Datos para la Conservación • Departamento del diseño: María Cuvi • Sebastián Naranjo • Nico-
de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad lás Cuvi • Galo Carrión.
Católica del Ecuador • Fundación Charles Darwin •
Fundación de Ciencia y Tecnología • Fundación Na-
tura • Fundación Probosque • Instituto de Ecología MINISTERIO DEL AMBIENTE
Aplicada de la Universidad San Francisco de Quito • ECOCIENCIA
Oficina de Planificación de la Presidencia de la Repú- UICN

6
Presentaci—n
El Convenio sobre la Diversidad Biológica, que fue ra- nos de diversidad biológica sino también cultural, en
tificado por el Ecuador en 1993, es el instrumento in- un contexto económico, político, institucional y social
ternacional más completo para lograr la conservación complejo.
y el uso sustentable de la biodiversidad. La presenta- En este Informe se ha reunido gran parte de la in-
ción de este Informe, en el cual se analiza la situación formación sobre la biodiversidad que ha sido genera-
de la diversidad biológica del país, obedece a la de- da por organizaciones gubernamentales y no guber-
cisión II/17 de la Conferencia de las Partes y, por lo namentales, agencias de cooperación e instituciones
tanto, constituye un avance en el cumplimiento de los de investigación. Por ello, es una herramienta nece-
compromisos internacionales asumidos. saria para apoyar la elaboración de la Estrategia Na-
Este Informe —cuya producción ha sido posible cional de Biodiversidad y para los diversos programas
gracias al apoyo técnico y financiero del Ministerio y proyectos que se realizan en el Ecuador en materias
del Ambiente, de la Fundación EcoCiencia y de la de ambiente y desarrollo sustentable.
Unión Mundial para la Naturaleza (UICN)—, ha sido El Ministerio del Ambiente ha realizado este esfuer-
elaborado durante la preparación de la Estrategia zo porque está convencido de que el desarrollo susten-
Nacional de Biodiversidad, actividad que responde al table solo puede ser logrado si el capital natural y su
artículo 6 del mencionado Convenio. Dicha Estrategia inherente diversidad se conservan y aprovechan ade-
tiene como objetivo principal trazar las prioridades de cuadamente, bajo un modelo de desarrollo que res-
intervención que deben tener en cuenta los distintos ponda a criterios de sustentabilidad y de equidad
actores del país para lograr la conservación y el uso social, como está establecido en la Constitución
sustentable de la diversidad biológica. Política de la República.
De este Informe 2000 se desprende que los temas
de la conservación y uso sustentable de la biodiversi-
dad no son nuevos en el Ecuador. Por el contrario, ARQ. RODOLFO RENDÓN BLACIO
existe una importante trayectoria al respecto. No MINISTRO DEL AMBIENTE
obstante, continúa siendo un gran desafío tratar de REPÚBLICA DEL ECUADOR
abordar la megadiversidad del país, no sólo en térmi-

7
Prefacio
Desde la segunda mitad de la década de los noven- de vista biológico, sino también del andamiaje institu-
ta, varios países de América Latina se encuentran ela- cional, político, legal y académico que apoya su con-
borando sus Estrategias para la Conservación y Uso servación o, por el contrario, atenta contra ella. En es-
Sustentable de la Biodiversidad y los respectivos pla- te libro se resume la información contenida en dichos
nes de acción. Esta tarea responde al compromiso ad- trabajos, algunos inéditos, que han sido realizados
quirido por las distintas naciones, que ratificaron el por especialistas en cada materia y que fueron selec-
Convenio sobre la Diversidad Biológica, de identificar cionados por su rigurosidad científica. También se es-
vacíos de información, proponer políticas y redefinir cribieron análisis ad hoc, principalmente sobre aque-
modalidades para la gestión de la biodiversidad. llos temas cuya información se hallaba dispersa y que,
Herramientas fundamentales para facilitar dichos por lo tanto, requería de un esfuerzo especial de reco-
objetivos son los informes sobre el estado de la bio- pilación y actualización.
diversidad como el que estamos presentando, conoci- El libro ha sido preparado de tal manera que se
dos en el léxico del Convenio como “Estudios Nacio- convierta en una herramienta de trabajo para aquellas
nales de País”. personas y organizaciones, públicas o privadas, en-
En noviembre de 1999 el Ministerio del Ambiente, cargadas de tomar las decisiones que afectan directa
la Fundación EcoCiencia y la Unión Mundial para la o indirectamente a los recursos biológicos del Ecua-
Naturaleza (UICN) unieron esfuerzos para la realiza- dor. Constituye asimismo una referencia básica para
ción de este Informe. Se seleccionaron los contenidos las organizaciones multilaterales y bilaterales de coo-
de cada capítulo de tal manera que fuese posible in- peración, que hasta el momento han reconocido la ri-
cluir aquellos temas útiles al momento de elaborar la queza excepcional del patrimonio biológico ecuato-
Estrategia Nacional de Biodiversidad y sus planes de riano, y que continuamente requieren información pa-
acción. Por supuesto, también se consideró la informa- ra fundamentar sus orientaciones y acciones. Es tam-
ción que sirviera para persuadir a diferentes agentes bién una valiosa fuente de consulta para la comuni-
sociales sobre la riqueza que la biodiversidad repre- dad científica nacional e internacional, para quienes
senta para el Ecuador, así como sobre lo complejo están estudiando o ejerciendo la docencia, y para
que puede resultar cumplir con el compromiso de cui- quienes investigan sobre temas relacionados con el
darla. ambiente y su conservación.
Gracias al incremento de los fondos que han sido El texto ha sido escrito y organizado pensando
destinados a la conservación y al estudio de la diver- también en aquellas personas e instituciones que, sin
sidad biológica, en el Ecuador se ha publicado un ser especialistas en la materia, estén interesadas en la
buen número de trabajos que constituyen referencias biodiversidad o requieren datos sobre la misma, por
clave para analizar este tema, no solo desde el punto ejemplo los medios de comunicación social.

8
P r e f a c i o

El Informe está compuesto de diez capítulos. En el la Constitución Política del Ecuador de 1998 que res-
primero se explica el concepto ‘biodiversidad’ y la im- paldan la aplicación de un modelo de desarrollo sus-
portancia de ésta en tanto se trata de un recurso estra- tentable. También contiene información sobre las polí-
tégico sumamente importante para el Ecuador en el ticas y sobre las leyes nacionales e internacionales re-
contexto mundial. Además, se analiza la relación exis- lativas a la conservación de la biodiversidad, la inves-
tente entre la biodiversidad y la diversidad étnica del tigación, la evaluación y reducción de impactos am-
país. bientales, la utilización de recursos biológicos y el ac-
En los capítulos 2, 3 y 4 se describe la diversidad ceso a los recursos genéticos, entre otros aspectos.
biológica que alberga el territorio ecuatoriano obser- En el noveno capítulo se discuten los mecanismos
vando los tres niveles generalmente utilizados para el que podrían ser aprovechados en el Ecuador —recu-
efecto: ecosistemas, especies y genes. Allí consta infor- rriendo a su condición de nación megadiversa— pa-
mación sobre la riqueza, el estado de conservación y ra obtener recursos económicos de fuentes tanto nacio-
las amenazas a este recurso según regiones naturales. nales como internacionales. Además se mencionan al-
En el quinto capítulo se analiza las acciones des- gunas investigaciones realizadas en el país para valo-
plegadas en el país para lograr la conservación de la rar económicamente la biodiversidad.
biodiversidad. Se hace referencia tanto a las iniciati- El décimo capítulo tiene como objetivo señalar los
vas de conservación in situ (en sus hábitats naturales) temas prioritarios y los enfoques que se deben incluir
como a las ex situ (afuera de sus hábitats naturales). en la Estrategia Nacional de Biodiversidad y en su
Además, se revisan las propuestas de especialistas en Plan de Acción, tomando en cuenta la información so-
cuanto a los ecosistemas y zonas que, por su extraor- bre el estado de conservación de la biodiversidad, la
dinaria biodiversidad, deben ser conservados, toman- situación de las instituciones y los mecanismos disponi-
do en cuenta las áreas protegidas y lo que pese a ser bles para su gestión.
vulnerable o de importancia sobresaliente aún está En el Informe se han incluido trece mapas. Uno es-
desprotegido. tá dedicado exclusivamente a mostrar la provincia in-
El capítulo 6 está dedicado al archipiélago de Co- sular de Galápagos, mientras que en los doce restan-
lón, provincia de Galápagos. En éste no solo se deta- tes se ilustra la vegetación remanente, las cordilleras,
lla la diversidad biológica del archipiélago, sino que los puntos geográficos clave y las zonas de elevación
se revisan los avances institucionales y los procesos de del territorio continental, así como la división política,
planificación vigentes, los mismos que son el producto las áreas protegidas, las zonas intangibles de la Ama-
de un proceso de mejoramiento de la gestión para la zonía, los bloques petroleros, las áreas con gran diver-
conservación y el uso sustentable de los recursos natu- sidad y endemismo de aves, las áreas críticas para la
rales de esta singular región. conservación considerando la remanencia de los eco-
En el séptimo capítulo se describe brevemente el sistemas y las áreas prioritarias para la conservación
perfil y la función de aquellas instituciones, programas in situ de mamíferos, aves y de la flora. También se ha
y sistemas de información cuyos roles y trabajo inciden incluido un buen número de gráficos y cuadros en los
en la conservación de la biodiversidad en el Ecuador. cuales se sintetiza información sobre los temas más im-
Se hace referencia a instituciones gubernamentales, portantes, así como varios recuadros donde se men-
no gubernamentales, agencias de cooperación, uni- cionan estudios de caso o donde se detallan o ejem-
versidades, herbarios, museos y centros de investiga- plifican algunos temas mencionados en el texto.
ción, y se reseñan los programas y proyectos más so- Con el fin de facilitar la búsqueda de la informa-
bresalientes de formación de recursos humanos e in- ción, ésta ha sido organizada de la siguiente manera:
vestigación. al inicio del libro consta un índice general, a través del
El octavo capítulo comienza con los principios de cual se accede a la primera página de cada capítu-

xi
P r e f a c i o

lo, donde otro índice desagregado según temas orien- Luego de haber concluido el Informe y de que al-
ta la búsqueda. Los temas de cada capítulo han sido gunas personas han enriquecido el texto con sus valio-
numerados sucesivamente, lo cual permite ubicarlos sos comentarios, consideramos que el objetivo ha sido
con la numeración que aparece en la parte superior cumplido, principalmente porque antes de su publica-
de cada página. Además, al final del libro se ha in- ción el manuscrito ya ha generado reacciones y críti-
cluido un índice analítico, que es otra forma de encon- cas muy constructivas, que se espera sigan aflorando.
trar información específica. Quizás lo más importante de este proceso ha sido po-
Debido al corto tiempo con que se contó para es- der establecer una línea de base sobre la que, en el
cribir este Informe, los textos contienen la información mediano plazo, se puede actualizar la información se-
cuantitativa y cualitativa más reciente sobre la diversi- gún los requerimientos y bajo la estructura que conven-
dad biológica y que estuvo al alcance de las perso- ga al momento.
nas involucradas en su preparación. Por lo tanto, no Este Informe es el resultado de un esfuerzo conjun-
puede ser considerado un estudio exhaustivo del to entre la sociedad civil y el gobierno del Ecuador, en
conocimiento existente en el país sobre el tema. el que se analiza por qué la conservación y el uso sus-
Cuando se aceptó el desafío de recopilar y editar tentable de la biodiversidad es una estrategia suma-
los textos que conforman este Informe, el objetivo fue mente favorable para alcanzar el desarrollo humano
producir un documento que lograra comunicar a lecto- sustentable. Una vez que esté en manos de los diferen-
res y lectoras el estado en que se encuentra nuestra tes actores de la sociedad, seguiremos buscando ca-
biodiversidad. Estas fueron algunas preguntas que minos para divulgar, en diferentes formas y formatos,
guiaron el trabajo: ¿Qué conocemos y qué nos falta la información que tanto se requiere para tomar deci-
por investigar? ¿Qué está protegido y qué se encuen- siones en los ámbitos nacional, regional y local.
tra en peligro? ¿Con qué estructuras institucionales
contamos para estudiar, conservar y manejar este pa-
trimonio? ¿Cuáles son los marcos legales que definen
las competencias, obligaciones y derechos respecto
de los elementos que componen la biodiversidad?
¿Existen lineamientos políticos que permitan guiar las
acciones de la sociedad hacia el desarrollo sustenta-
ble? ¿Qué oportunidades económicas podemos apro-
vechar para invertir en la conservación y manejo de
este recurso estratégico, obteniendo réditos significati-
vos en el futuro?

xii
1

La biodiversidad
y sus facetas
Carmen Josse y Lourdes Barragán

1.1 ¿Qué es la biodiversidad?


1.2 La diversidad biológica del Ecuador
1.3 ¿Por qué la biodiversidad es un recurso estratégico?
1.4 Diversidad étnica del Ecuador y su relación con la diversidad
biológica
1.5 Pueblos indígenas del Ecuador
1.6 Pueblos indígenas de la Amazonía
1.7 Pueblos indígenas de la Costa
1.8 Pueblos indígenas de la Sierra
1.9 Pueblos afroecuatorianos
1.10 Derechos de los pueblos indígenas sobre la biodiversidad

1
1 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s
À Q u Ž e s l a b i o d i v e r s i d a d ?
1.1

À Cu‡l es el significado del tŽrmino biodiversidad y por quŽ Žsta es un recurso es-
tratŽgico? En este cap’tulo se responde a estas preguntas, y tambiŽn se presen-
tan pistas para comprender la excepcional diversidad Žtnica del Ecuador y la es-
trecha relaci—n que los pueblos ind’genas y afroecuatorianos de este pa’s mantienen con
la diversidad biol—gica.

1.1 ¿Qué es la biodiversidad? hasta los hábitats y las comunidades con asociaciones
específicas más locales (véase 2.2–4).
La biodiversidad —conocida también como diversi- La diversidad ecosistémica tiene una relación direc-
dad biológica— reúne a los genes, las especies y los ta con la diversidad de especies de un territorio, ya
ecosistemas de una región, que se expresan en la ga- que es en los paisajes naturales donde están anidados
ma de formas de vida. Así, para captar el concepto y ensamblados los organismos (Instituto Humboldt
de este término es necesario describir sus tres compo- 1998). En resumen, los ecosistemas son las unidades
nentes básicos. espaciales donde se expresan las interacciones entre
Un ecosistema comprende el conjunto de seres vi- las especies y el ambiente. Estas interacciones son, a
vos o especies que conforman una comunidad biótica, su vez, el resultado de la adaptación y coevolución fa-
la cual a su vez mantiene vínculos con los componen- cilitadas por la diversidad genética contenida en las
tes abióticos del ambiente (orografía, suelos, agua, cli- especies.
ma, energía solar, entre otros). Las características par- La diversidad de especies, por otro lado, es la va-
ticulares de las interacciones entre dichos componen- riedad de éstas que existe en un área determinada.
tes vivos, y de éstos con su ambiente, determinan que Conforme más grupos taxonómicos haya en una zo-
en la naturaleza exista una vasta diversidad de ecosis- na, mayor será su biodiversidad. Por ejemplo, es bio-
temas. Esta variedad es difícil de medir, pues los lími- lógicamente más rica un área o hábitat que contiene
tes entre distintos ecosistemas no están claramente de- tres especies de aves, una de ranas y una de reptiles,
finidos y, además, se han propuesto distintos sistemas que otra donde viven cinco especies de aves y ningu-
de clasificación para presentarla. Estos sistemas toman na de otros grupos de vertebrados.
en cuenta desde los grandes biomas a escala global Por último, la diversidad genética es la variación

3
1.2 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

de los genes dentro de los organismos. Esta existe tan- mente más ricos del planeta. Allí se menciona que es-
to a pequeña escala (entre individuos de una misma ta nación ocupa el primer lugar en el mundo al hacer
población), como a mayores escalas, por ejemplo en- la relación entre número de especies de vertebrados
tre organismos de distintas poblaciones de la misma por cada 1.000 km2 de superficie,1 y el segundo al
especie, o entre especies cercana o lejanamente rela- hacer el mismo cálculo pero contando solo las espe-
cionadas. Aunque parezca difícil de entender o cuan- cies de vertebrados endémicos, es decir aquellas que
tificar, este componente de la biodiversidad es vital solo se encuentran en el Ecuador (Mittermeier, Robles y
pues provee a las especies de una plasticidad, que les Goettsch 1997). Si bien es cierto que alcanzar estos
permite aumentar su capacidad de adaptación a los índices se facilita al ser el país de menor extensión en-
cambios del entorno, tales como las modificaciones tre los más biodiversos del mundo, en dicho libro el
climáticas o las alteraciones provocadas por la inter- Ecuador también se ubica entre los primeros lugares en
vención humana. el ámbito mundial en lo que se refiere a números ab-
La gran mayoría de la biodiversidad actual es pro- solutos de especies de anfibios, aves y mariposas.
ducto de millones de años de evolución y adaptación. Las estadísticas del libro Megadiversidad provie-
Sin embargo, es innegable que la intervención huma- nen de los más recientes inventarios de los diferentes
na sobre los recursos bióticos ha moldeado los paisa- grupos taxonómicos, los mismos que han sido realiza-
jes y ha enriquecido a la diversidad biológica (por dos en los remanentes de las formaciones vegetales
ejemplo, mediante la hibridación y el cultivo de plan- naturales del Ecuador. Cabe resaltar este aspecto, ya
tas, o a través de los cruces de animales domestica- que en la mayoría de las regiones del Ecuador conti-
dos). Durante la adaptación a la variedad de condi- nental —Costa, Sierra y Amazonía— actualmente
ciones ambientales, los seres humanos van generando queda menos del 50% de su cobertura original.
una diversidad de culturas, diferenciadas entre otras El tema de la cantidad de vegetación remanente
cosas, por la forma de utilizar los recursos que les brin- en el país, junto con el de la tasa anual de pérdida
da la naturaleza. De esta manera se ha originado una de bosques por deforestación, han sido objeto de va-
enorme cantidad de conocimientos y opciones de uti- rios cálculos cuyos resultados han sido disímiles. Así,
lización y manejo de estos recursos. según un documento del World Resources Institute
Por eso, la diversidad cultural se valora como un (1989), en el país solo quedaría el 26% de la cober-
aporte importante a las capacidades con que cuentan tura original de bosques primarios. Por otro lado, Es-
los seres humanos para resolver las complejas situacio- trella (1993) menciona que esta cifra sería del 42,5%,
nes que devienen de la relación, no siempre armóni- mientras Sierra (1999a) presenta un valor de 59%,
ca, entre la diversidad biológica, la actividad humana aunque reconoce que por la escala de su estudio se
y las posibilidades de desarrollo. habría subestimado el grado de alteración de ciertas
formaciones naturales muy localizadas.
1.2 La diversidad biológica del Ecuador La superficie total del Ecuador es de 256.370 km2,
de los cuales el 98,2% corresponde al área continen-
La asombrosa biodiversidad de nuestro país ha sido ya tal. Sin embargo, en este reducido territorio (que equi-
objeto de numerosas referencias, artículos periodísticos vale aproximadamente al 22% del área de Colombia)
y publicaciones. En una de éstas, el libro Megadiver- está representada una variedad muy grande de tipos
sidad, el Ecuador consta entre los países biológica- de vegetación —34 según Sierra (1999b)—. Esta am-
plia gama de ecosistemas, a su vez, es la que ha per-
mitido el desarrollo de la increíble diversidad de espe-
1. Este valor se obtiene al dividir el nœmero total de especies de vertebrados pre-
sentes en el Ecuador para el nœmero de unidades de 1.000 km2 que abarca su terri- cies que hacen que el Ecuador sea uno de los doce
torio. países más biodiversos del mundo.

4
L a d i v e r i s d a d b i o l — g i c a d e l E c u a d o r
1.2

El Ecuador se extiende latitudinalmente desde


1°30´ N hasta 5° S, y la parte continental entre las
longitudes 75°20´ O y 81° O. En dicha parte conti-
nental hay tres regiones: Costa, Sierra y Amazonía, a
las cuales se suma Galápagos, a 1.000 km de distan-
cia en el Océano Pacífico.
La región costera mira al Pacífico y tiene una an-
chura aproximada de 150 km entre la línea del mar y
las faldas de la cordillera de los Andes. Esta región es
atravesada parcialmente de norte a sur por la cordille-
ra costera, cuyas cimas más altas alcanzan aproxima-
damente 800 m de altitud.
El elemento geográfico más importante de la Sierra
es la cordillera de los Andes, la cual forma desde el
norte hasta el centro dos cadenas paralelas que están
relativamente unidas por elevaciones transversales lla-
madas nudos. Entre éstos se encuentran una serie de
valles ubicados desde los 1.500 hasta los 2.500 m
de altitud. La variación altitudinal que existe entre los
valles interandinos y los picos montañosos (que exce-
den los 6.000 m de altitud), así como la variación en-
tre estos picos y las tierras bajas de la Costa y de la
Amazonía, han propiciado la existencia de una amplia
variedad de zonas de vida en la Sierra. Del centro ha-
cia el sur, la división de los Andes en dos cadenas no
está claramente definida y las montañas no sobrepa-
san los 4.000 m de altitud. Cuando describen la Sie-
rra, algunos geólogos también mencionan una tercera
cordillera ubicada al este de los Andes, la cual incluye
las cordilleras de Galeras, de Cutucú y del Cóndor, y a lo largo de la oriental en otras (Neill 1999).
siendo las dos últimas las que constituyen el límite sures- Los elementos geográficos descritos (mapa 1, p.
te del país. 181), sumados a la variedad de climas relacionados
Finalmente está la Amazonía ecuatoriana, la cual y a la historia geológica-volcánica del país, han pro-
solo representa el 2% de toda la cuenca amazónica. piciado la existencia de muchos ambientes naturales
Parte de ésta es una verdadera planicie con áreas en los cuales ahora habitan aproximadamente
inundadas permanente o estacionalmente, mientras 16.000 especies de plantas vasculares, de las cuales
que en la otra porción la topografía es irregular con casi el 72% son nativas. Dentro de este porcentaje, el
una serie de colinas inclinadas. 27,3% son endémicas (Møller Jørgensen y León
El paisaje del Ecuador se diversifica aún más debi- 1999). Tal cantidad de especies de plantas ha permi-
do a la presencia de numerosos ríos que descienden tido que el Ecuador ocupe el séptimo lugar mundial en
desde la Sierra, tanto hacia la Costa como hacia la lo que a riqueza de este grupo se refiere.
Amazonía. Así, las divisorias de aguas se extienden a Pero también en las aguas marinas continentales
lo largo de la cordillera occidental en algunas partes, existe una amplia biodiversidad, la cual está relacio-

5
1.3 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

nada con las singulares condiciones oceanográficas 1.3 ¿Por qué la biodiversidad es un recurso
que caracterizan al medio marino (y que también influ- estratégico?
yen en la biodiversidad terrestre, pues determinan en
parte las condiciones climáticas de todo el país). Por Si se piensa en los recursos biológicos que constituyen
su ubicación ecuatorial, el territorio marítimo ecuatoria- directa o indirectamente la materia prima de lo que
no constituye una zona de transición del Pacífico este, producimos y consumimos, se notará que la biodiver-
donde confluyen las aguas tropicales cálidas proce- sidad es el fundamento de la vida cotidiana. El desa-
dentes del norte y las subtropicales frías localizadas al rrollo de centros urbanos superpoblados ha alejado a
sur. Además, los recurrentes eventos cálidos (El Niño) sus habitantes de la comprensión de esta simple ver-
y fríos (La Niña) producen fluctuaciones naturales, que dad, pero basta mirar el pasado u observar a algunas
inciden en cambios profundos en la distribución, com- sociedades rurales actuales para comprender la pro-
posición y estructura de la biota marina. funda relación que existe entre la presencia de una di-
A estas particularidades climáticas se suma la des- versidad de recursos y el desarrollo de la especie hu-
carga de agua dulce y nutrientes que suceden a lo lar- mana.
go del litoral (que es de 950 km de longitud). Allí de- Los alimentos, medicinas, fibras textiles, materiales
sembocan al mar 67 de las 79 cuencas hidrográficas de construcción y otros productos industriales que utili-
reportadas para el país (Carrera de la Torre 1993). zamos provienen directamente de las experiencias
Este aporte continental es vital para el mantenimiento acumuladas por nuestros antepasados sobre el uso y
de los procesos ecológicos que sustentan la rica biota manejo de la biodiversidad. Además, ésta también
marina, aunque al mismo tiempo transportan los con- nos ha provisto indirectamente de servicios ambienta-
taminantes que provienen de fuentes terrestres, lo cual les que se evidencian a través de la productividad
provoca un grave deterioro ambiental. agrícola, los caudales de agua, los combustibles fósi-

6
D i v e r s i d a d Ž t n i c a d e l E c u a d o r y s u r e l a c i — n c o n l a d i v e r s i d a d b i o l — g i c a
1.4

les, el turismo, y últimamente la captación de gases co- es un tema muy debatido. Algunas personas lo inter-
mo el dióxido de carbono, que están generando cam- pretan como un valor intrínseco completamente sepa-
bios climáticos globales potencialmente graves. rado de la relación humanos–medio ambiente: según
Actualmente la humanidad usa principalmente de esta posición, el ‘derecho’ de los recursos biológicos
15 a 20 plantas de las 3.000 que han sido aprove- a existir y permanecer es absoluto. En cambio, desde
chadas en diferentes épocas como alimento (Castillo otra óptica los valores de uso son relativos y están su-
1998). Para llegar a esa tecnificación de la agricultu- peditados a las preferencias y necesidades de la hu-
ra han transcurrido cerca de 20.000 años durante los manidad, que varían cultural y temporalmente; por ello
cuales la domesticación, selección e hibridación de las decisiones que se tomen dependen de un análisis
las plantas silvestres ha permitido la acumulación de de costo–oportunidad.
conocimientos para desarrollar la agricultura, así co- Ya que la biodiversidad guarda una relación tan
mo ha servido para desarrollar el material genético uti- estrecha con las necesidades humanas, su conserva-
lizado para mejorar las especies cultivadas. Lo mismo ción debería considerarse un elemento estratégico de
ha sucedido con los animales domésticos, y sucede la seguridad nacional. Una nación segura no es solo
actualmente con la pesca, actividad cuya producción una nación fuerte, sino también la que posee una po-
está basada en gran medida en las especies silvestres, blación saludable y educada, así como un ambiente
y que, en 1989, aportó con unos 100 millones de to- sano y productivo (WRI, UICN y PNUMA 1992).
neladas de alimento en todo el mundo. Asimismo, la
población de muchos países en desarrollo depende 1.4 Diversidad étnica del Ecuador y su relación con
aún de las proteínas provenientes de especies silves- la diversidad biológica
tres (WRI, UICN y PNUMA 1992).
Valorar la biodiversidad considerando el uso direc- Los espacios naturales son elemento constitutivo de la
to de algunos de sus componentes es una de las ópti- cosmovisión, de los valores y de las prácticas cultura-
cas posibles. Incluso desde el punto de vista económi- les de la gente. Para muchos pueblos indígenas y co-
co —para diferenciarlo del ético— la biodiversidad munidades locales existen aún formas animistas de re-
también aporta con valores indirectos, tales como los lación con la naturaleza (el ser humano es parte de és-
servicios ambientales mencionados arriba. La idea es ta y viceversa), mientras que otras culturas establecen
que las especies de un ecosistema o sus interacciones una diferencia entre sujeto y objeto: la humanidad se-
ecológicas cumplen la función de proteger la activi- parada de la naturaleza. Son representaciones distin-
dad económica generada por el uso directo de los re- tas que han marcado formas diversas de aproxima-
cursos que forman parte de dicho lugar. Como ejem- ción, administración y manejo de la biodiversidad, y
plo se puede mencionar a los invertebrados, los cua- que la han afectado de distintas formas.
les al acelerar la descomposición de la materia orgá- Hablar de diversi-
nica en el suelo de un bosque aseguran el crecimien- dad biológica en
to de los árboles. Éstos últimos constituyen el recurso el Ecuador impli-
cuyo valor de uso es directo, pues proveen de la ma- ca también refe-
dera. En este caso, los invertebrados tienen un valor rirse a las cultu-
de uso indirecto, e independientemente de si este va- ras que habitan
lor es o no reconocido por la persona usuaria de la este país. Las
madera, cualquier acción que interfiera en su función poblaciones de
ecológica finalmente involucrará costos el momento de indígenas, de ne-
la comercialización. gros, de campesi-
El valor de ‘no uso’ o ‘uso pasivo’ de la naturaleza nos y de pescado-

7
1.5 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

ción entre las comunidades y la biodiversidad. Los


pueblos indígenas y las comunidades locales histórica-
mente han estado sometidos a diversos grados y for-
mas de intervención (sociocultural, tecnológica, mer-
cantil, de conocimientos). Esto ha modificado su orga-
nización social, sus cosmovisiones, sus prácticas cultu-
rales y las modalidades de uso y aprovechamiento de
los recursos, y además ha tenido repercusiones en los
ecosistemas.
El actual orden internacional vuelve muy vulnera-
bles a los bosques, agua, fauna y flora de los países
del Sur, entre éstos el Ecuador, y pone en riesgo la mis-
ma supervivencia de los pueblos indígenas. Sin em-
bargo, el proceso de globalización —que implica la
homogenización y la valoración mercantil de los dife-
rentes aspectos de la vida, la inmediatez y la concen-
tración de los beneficios para los más eficientes en el
mercado—, ha abierto también una ventana a nuevos
valores como el respeto a la naturaleza, a la diversi-
dad y a la diferencia. El Convenio sobre la Diversidad
Biológica está dentro de esta última línea, de manera
especial los artículos que tratan sobre aspectos rela-
cionados con los derechos de los pueblos indígenas y
de las comunidades locales. En el Ecuador, la ratifica-
ción del Convenio 169 de la OIT y las reformas a la
Constitución realizadas en 1998, constituyen el mar-
co legal para el reconocimiento de los derechos indi-
viduales y colectivos de los pueblos indígenas y comu-
nidades locales sobre la biodiversidad y los recursos
naturales.
res han establecido relaciones ancestrales con los eco-
sistemas, han sido usuarias de la biodiversidad y, por 1.5 Pueblos indígenas del Ecuador
lo tanto, han desarrollado conocimientos para mane-
jarla sin destruirla. En las regiones del Ecuador continental —Costa, Sie-
A mayor biodiversidad, mayor complejidad de los rra y Amazonía— habitan doce pueblos indígenas.
ecosistemas y, por ende, mayor dificultad para cono- Los datos demográficos sobre estos pueblos no son
cerlos, interpretarlos y manejarlos. Pero esta misma confiables: las cifras oscilan entre el 15 y 25% de los
complejidad ha planteado también una exigencia enri- 12.646.095 habitantes que es la población total del
quecedora, de modalidades de adaptación específi- Ecuador calculada para el año 2000. Los únicos cen-
cas, de respuestas creativas y diferentes en términos tec- sos nacionales donde se incorporaron variables etno-
nológicos y de variadas formas de organización socio- lingüísticas fueron los de 1950 y 1990; este último
cultural de pueblos indígenas y comunidades locales. arroja datos poco precisos pues buena parte de la po-
Toda intervención modifica las formas de adapta- blación indígena no fue censada.

8
D i v e r s i d a d Ž t n i c a d e l E c u a d o r y s u r e l a c i — n c o n l a d i v e r s i d a d b i o l — g i c a
1.6

1.6 Pueblos indígenas de la Amazonía tantes no alcanzan ni 500 personas. Si bien el reduci-
do número de habitantes ha sido, en muchas ocasio-
En la región amazónica habitan los pueblos shuar, nes, un elemento de ventaja adaptativa para su sobre-
achuar, quichua, huaorani, siona, secoya, cofán, shi- vivencia, en la actualidad constituye un gran riesgo
wiar y zápara. Los dos últimos han reivindicado su es- frente a la arremetida de la colonización y de la inter-
pecificidad como pueblos étnicamente diferenciados vención externa.
solo en la década de los 90. La población zápara ha En la zona centro-norte de la Amazonía, caracteri-
permanecido como parte del complejo lingüístico qui- zada por el alto endemismo de especies de flora y
chua, en tanto que la shiwiar ha estado incorporada fauna, la intervención de las misiones religiosas, de
en el complejo lingüístico shuar-achuar. Según datos las caucherías y de las haciendas repercutió sustanti-
de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de vamente en la vida de estos pueblos. Sin embargo, no
la Amazonía Ecuatoriana (CONFENIAE), la pobla- fue sino hasta la llegada del boom petrolero (en los
ción indígena en esa región hasta 1998 era de años 70), cuando el Estado, eje centralizador de to-
168.202 personas. das las fases de la actividad petrolera, impulsó en el
Los nueve pueblos están asentados en las seis pro- norte de la región la colonización y la construcción de
vincias de la Amazonía.2 Quichuas y shuaras repre- obras públicas que imprimieron cambios radicales en
sentan juntos más del 95% de la población indígena las dinámicas socioespaciales amazónicas y en la vi-
de la región. En contraste, algunos de los pueblos res- da económica del Ecuador.
En cambio, al sur de la Amazonía los pueblos
2. Se calcula que cuando comenz— la colonizaci—n de la Amazon’a, viv’an all’ 21 shuar y achuar tendieron a aglutinarse en asentamien-
grupos ind’genas cuya poblaci—n era m‡s numerosa que la actual. (Ruiz 1993). tos como resultado de la labor de los misioneros reli-

9
1.6 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

Las modalidades de organización de la produc-


ción, el desarrollo de tecnologías, la generación de
esferas específicas de conocimiento según se trate de
hombres o de mujeres, sumados al desarrollo de com-
plejos sistemas simbólicos que han regulado el empleo
de los recursos, posibilitaron durante milenios el mane-
jo de los ecosistemas amazónicos y al mismo tiempo
su conservación. No es una coincidencia que la ma-
yor parte de bosque primario que queda en el Ecua-
dor se encuentre en las zonas de asentamiento tradi-
cional de indígenas de la Amazonía.
La noción de territorialidad es la del espacio don-
de se socializa la naturaleza (Descola 1987), donde
se vinculan el orden humano, el natural y el divino, y
donde resulta imposible separar sus elementos: la flo-
ra y la fauna de los bosques, el suelo del subsuelo, los
ríos de la tierra, el ser humano de la naturaleza. No
se trata de una visión idealizada de los pueblos indí-
genas. Los grandes cambios a los que se han visto so-
metidos han provocado una fragmentación de sus sa-
beres, de sus prácticas culturales, la alteración de sus
patrones de consumo y el desmejoramiento de su ca-
lidad de vida. Como consecuencia de esto también
los ecosistemas están sufriendo impactos negativos.
giosos, de la apertura de vías de comunicación y del
Ante esta situación y la necesidad de enfrentar los
fomento de la colonización. Esta última fue reforzada
problemas derivados de la competencia por los recur-
mediante la promulgación de leyes agrarias, cuya apli-
sos naturales de la Amazonía se han conformado or-
cación también ocasionó profundas transformaciones
ganizaciones indígenas de nuevo tipo. Fruto de este
en la orientación productiva y cultural de esos pueblos.
proceso y con el fin de luchar por la defensa de sus de-
Aunque los procesos ecológicos del bosque húme-
rechos de una manera más orgánica, en 1980 se creó
do tropical son similares, la oferta ambiental varía de
la CONFENIAE, organización que forma parte de la
acuerdo con características físicas y biológicas espa-
Confederación de Nacionalidades Indígenas del
cialmente específicas. De igual forma, los sistemas indí-
Ecuador (CONAIE) y de la Coordinadora de las Orga-
genas de uso del espacio están basados en principios
nizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica
y características comunes, pero las actividades cobran
(COICA), esta última representante de los pueblos de
mayor o menor intensidad según los recursos, la pro-
nueve países de la cuenca del Amazonas. Uno de los
ductividad y la potencialidad de las formaciones natu-
principales resultados de esta lucha indígena ha sido
rales que ocupan y utilizan (Hurtado y Sánchez 1992).
la legalización de 3.284.223 hectáreas en favor de
504 comunidades indígenas.3 Pese a que ésta suce-
3. Los datos de adjudicaciones provenientes del desaparecido Instituto Ecuatoriano dió en una primera etapa sobre espacios de tierra de
de Reforma Agraria y Colonizaci—n (IERAC), que fueron procesados en una base de manera individual, y posteriormente en forma colecti-
datos por Natalia Wray, se refieren solo a las realizadas en forma colectiva y v’a co-
lonizaci—n. No incluyen las adjudicaciones individuales, ni las de Reforma Agraria. El va, el cuerpo legal hasta 1995 —salvo algunas nor-
dato global de la superficie legalizada no es oficial (CONFENIAE y TCA 1995). mas reglamentarias— hace referencia únicamente a la

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D i v e r s i d a d Ž t n i c a d e l E c u a d o r y s u r e l a c i — n c o n l a d i v e r s i d a d b i o l — g i c a
1.6

CUADRO 1.1
Amazonía ecuatoriana: pueblos indígenas que viven dentro y en las zonas de influencia de las áreas protegidas

Área protegida Superficie Pueblos indígenas que Pueblos indígenas que


(hectáreas) viven dentro del área viven en la zona de
influencia del área

Parque Binacional El Cóndor 2.440 shuar shuar


Parque Nacional Llanganates 219.707 no hay quichua
Parque Nacional Podocarpus 146.280 no hay shuar
Parque Nacional Sangay 517.765 no hay shuar y quichua
Parque Nacional Sumaco
Napo–Galeras 205.249 quichua quichua
Parque Nacional Yasuní 982.000 quichua, huaorani y shuar quichua, huaorani y shuar
Reserva Biológica Limoncocha 4.613 quichua quichua
Reserva de Producción de
Fauna Cuyabeno 603.380 cofán, siona, secoya y quichua quichua
Reserva Ecológica Antisana 120.000 quichua no hay
Reserva Ecológica Cayambe–Coca 403.103 cofán y quichua quichua
Total 3.204.537 Seis pueblos Tres pueblos

Modificado de: Kingman y Ruiz (2000).

entrega de tierras y no de territorios, sin considerar ex- Según la Ley Forestal vigente (arts. 71 y 73), estas
plícitamente los derechos ancestrales (Barragán áreas son consideradas patrimonio del Estado, por lo
1997). que no se reconocen los derechos de propiedad de
Otro problema que enfrentan estos pueblos es la las poblaciones allí asentadas y se imponen restriccio-
superposición de áreas protegidas en sus territorios. nes al uso y manejo de los recursos.
De las 23 áreas continentales protegidas del país, A este problema se suma que en la creación, ad-
diez están en la Amazonía. Según la CONFENIAE, ministración y manejo de estas áreas no ha participa-
los territorios indígenas ubicados dentro de esas áreas do adecuadamente la población local en la toma de
o en su zona de influencia representan alrededor del decisiones. En la actualidad se está tratando de rever-
20% de los territorios indígenas reivindicados en la re- tir esta situación y de encontrar puntos de confluencia
gión (cuadro 1.1). La mayoría de dichas áreas está en entre ambos sectores (Roldán y Barragán 1997). Esto
la zona nororiental, donde también se ha concentrado se refleja, por ejemplo, en la suscripción de convenios
la explotación petrolera (mapa 2, p.182). Esto ha de- entre el desaparecido Instituto Ecuatoriano Forestal y
rivado en una serie de conflictos, entre los cuales me- de Áreas Naturales y Vida Silvestre (INEFAN) y las or-
rece destacarse el de la propiedad legal de las tierras. ganizaciones indígenas de algunas áreas protegi-
das.4 También está plasmado en la incorporación en
el Anteproyecto de la Ley Especial para la Conserva-
4. Dos ejemplos son el convenio suscrito en 1993 entre el INEFAN, la Federaci—n ción y el Uso Sustentable de la Biodiversidad de con-
de Comunas Uni—n de Nativos de la Amazon’a Ecuatoriana ÐFCUNAE (quichuas) y
la Organizaci—n de la Nacionalidad Huao de la Amazon’a Ecuatoriana ÐONHAE ceptos que se refieren a la participación comunitaria y
(huaoranis) en el Parque Nacional Yasun’, y tambiŽn el convenio suscrito en 1992 al reconocimiento de los derechos de propiedad so-
entre el INEFAN y la comunidad cof‡n de S‡balo, la cual habita en la Reserva de Pro-
ducci—n de Fauna Cuyabeno. bre las tierras de posesión ancestral (Ministerio del Am-
biente 1999a).

11
1.7 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

1.7 Pueblos indígenas de la Costa país, en Esmeraldas y Carchi, pero su territorio se ex-
tiende en Colombia hasta el departamento de Nariño,
En varios aspectos, la situación de los pueblos indíge- ocupando alrededor de 3.500 km2. Su población es
nas de la Costa (chachi, tsachila, awá y épera) y su de 4.500 a 5.000 personas, de las cuales aproxima-
relación con los recursos naturales son similares a la damente 1.000 viven en el Ecuador (Moya 1997).
de los pueblos amazónicos. Recién, en 1987, el gobierno ecuatoriano reconoció
El pueblo chachi, cuya población aproximada es su territorio. Las poblaciones awá están asentadas en
de 8.000 personas según la Federación de Centros una región muy húmeda, caracterizada por ser una
Chachi de la provincia de Esmeraldas (FECCHE), ha- zona de gran biodiversidad, que corresponde a las
bita la parte noroccidental de Esmeraldas, en una re- formaciones de bosque siempreverde montano bajo
gión que es una continuación del Chocó colombiano, (de 1.300 a 1.800 m de altitud) y de bosque de ne-
conocido por su alto grado de endemismo y por cons- blina montano (entre 1.800 y 3.000 m de altitud).
tituir uno de los denominados "hot spots" mundiales. Practican una agricultura itinerante complementada
Las formaciones naturales que ocupa el pueblo chachi con la caza, pesca y recolección de frutos. Su estrate-
son el bosque siempreverde de tierras bajas y el bos- gia adaptativa ha sido retirarse hacia zonas más ais-
que siempreverde piemontano. ladas y tierras no apetecidas para la agricultura. La
En las poblaciones chachi se practica la agricultu- apertura de caminos vecinales, la extracción de made-
ra itinerante con el sistema de roza, siembra y tala. Su ra y oro, así como las prácticas agrícolas de colo-
dieta se basa en el plátano y la yuca; comercializan nos/as amenazan seriamente los ecosistemas en los
cacao y café, así como canoas de madera y cestería cuales habitan y, por lo tanto, su existencia en tanto
hecha de fibras vegetales. El entorno ambiental de es- cultura.
te pueblo ha sido afectado por la agresiva penetra- Según Víctor Tapuyo, miembro de la Confedera-
ción de empresas madereras y por la colonización. ción de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
Los recursos de los bosques y ríos han disminuido, por (CONAIE), quien fue entrevistado en enero del 2000,
la tenaz extracción, mermando sustancialmente su ba- el pueblo épera vive en el cantón Borbón (en Esmeral-
se alimentaria y proteínica. Varias comunidades sufren das). Pese a que no existen referencias escritas en el
de enfermedades tropicales como la oncocercosis y el Ecuador, se conoce que migraron desde Colombia ha-
paludismo. ce pocas décadas, que su población es de alrededor
Una situación parecida vive el pueblo tsachila que de 500 personas, que la mayor parte de los hombres
habita en los límites de la provincia de Pichincha en la adultos trabajan como jornaleros, y que las tierras que
Costa. Según los datos censales de 1984, esta pobla- habitan no han sido reconocidas legalmente.
ción alcanzaba 1.400 habitantes en una zona de
bosque siempreverde de tierras bajas. 1.8 Pueblos indígenas de la Sierra
El avance de la colonización y de las empresas
agroindustriales ha conducido a una pérdida casi to- Los quichuas de la Sierra son un pueblo multiétnico,
tal de sus territorios ancestrales. Poco queda de sus que adoptó la lengua quichua antes de la conquista
prácticas tradicionales, su modo de vida está inmerso española para establecer relaciones de intercambio
en la economía de mercado, el comercio de ganado, comercial. Pueblos preincaicos como los cara, quitu,
de frutas tropicales y el ejercicio de la medicina tradi- panzaleo o cañari, desarrollaron conocimientos y
cional con fines comerciales. Conservan ciertos ele- adaptaciones tecnológicas que fueron capitalizados
mentos culturales que les dan cohesión étnica, como por los inca. Los Andes septentrionales, en los cuales
por ejemplo, su lengua, el "tsafiqui". habitan, se caracterizan por la pronunciada gradiente
El pueblo awá está ubicado en el noroccidente del topográfica, que propicia la variación en los flujos at-

12
D i v e r s i d a d Ž t n i c a d e l E c u a d o r y s u r e l a c i — n c o n l a d i v e r s i d a d b i o l — g i c a
1.8

mosféricos y da lugar a la aparición de altas planicies misma cosmovisión han brindado sustento a todos los
húmedas, de páramos, de vertientes húmedas y de va- ámbitos de sus vidas. Pese a que no toda la población
lles interandinos cálidos y secos. indígena es campesina, los quichua de la Sierra ba-
Los habitantes de la Sierra han adaptado su modo san su sustento en el desarrollo de actividades agrope-
de vida a lo que se conoce como la microverticalidad, cuarias y artesanales, por lo que el acceso a la tierra
caracterizada por el aprovechamiento estratégico de es un elemento esencial de supervivencia.
distintos pisos climáticos, la práctica de policultivos en La situación actual de las poblaciones indígenas
un solo piso ecológico, y el intercambio de productos serranas es diversa. La aplicación de las leyes de Re-
a través de redes de parentesco y de reciprocidad, forma Agraria desde 1964 produjo una diferencia-
que articulan a los grupos sociales. ción interna entre el campesinado sin tierra, minifundis-
Andenes, terrazas y canales de riego constituyen tas pobres y un reducido grupo que ha logrado con-
testimonios del avance tecnológico de los pueblos an- centrar propiedades. Una buena parte de la pobla-
dinos. La domesticación de la papa y el maíz, el cul- ción quichua ha sido desplazada a los páramos, por
tivo de productos como la quinua, la oca y el melloco lo cual este importante ecosistema (origen de las fuen-
también son una muestra del desarrollo de conoci- tes de agua) enfrenta presiones cada vez mayores. Se
mientos de los quichua sobre los recursos genéticos calcula que en los páramos viven cerca de 500.000
asociados a la alimentación de la gente serrana y de indígenas y campesinos.
buena parte de la población mundial contemporánea. La introducción de nuevas tecnologías, de agroquí-
Los pueblos quichua de la Sierra han resistido a las micos y el fomento de monocultivos han generado gra-
condiciones de segregación que enfrentaron desde el ves procesos de erosión de los suelos y una crisis de
inicio de la época colonial. Una lengua común y una la productividad agrícola. Esto, sumado a la falta de

13
1.9 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

acceso al agua y a la subdivisión de las parcelas fa- de existen abundantes especies maderables que son
miliares, ha desmejorado la calidad de vida de esta codiciadas por su alto valor comercial. Las poblacio-
población que ahora enfrenta serios problemas de in- nes negras aprendieron a manejar estos ecosistemas
seguridad alimentaria y altos índices de pobreza. de una manera sustentable, con base en la extracción
En 1998 se introdujeron reformas a la Constitución de los recursos naturales y en la agricultura de subsis-
Política del Ecuador, entre éstas el artículo 224 que fa- tencia. Trajeron sus propias formas de expresión cultu-
culta la creación de circunscripciones territoriales indí- ral del continente africano y han desarrollado una se-
genas y afroecuatorianas, diferentes grupos indíge- rie de símbolos y de mitos en los cuales se encuentran
nas, que durante cientos de años permanecieron sumi- depositados sus saberes.
dos en la identidad genérica quichua, han empezado La agresiva expansión extractivista promovida por
a reivindicarse como pueblos. En el 2000, los cayam- el Estado durante el siglo XX, la presencia de empre-
bi, quitu, otavalo, caranqui, natabuela, cañari, chibu- sas madereras y, más recientemente, de agroindustrias
leo, panzaleo, guaranga, salasaca, puruhá y saragu- palmicultoras y de camaroneras, han alterado de tal
ro forman parte de la nacionalidad quichua de la Sie- forma los ecosistemas de esa región que es allí donde
rra. ahora se presentan los índices más acelerados de de-
gradación y transformación de la vegetación del país.
1.9 Pueblos afroecuatorianos La población negra se ha integrado al trabajo asala-
riado, al comercio y también ha migrado a las capita-
Las poblaciones afroecuatorianas llegaron al Ecuador les provinciales, especialmente de la Costa.
durante los siglos XVI y XVII y se asentaron en dos zo- El pueblo afroecuatoriano, que vive en el valle an-
nas geográficas: la provincia de Esmeraldas (en la dino del río Chota desde el siglo XVII, desciende de
Costa, donde vive la población más numerosa), y el esclavos comprados de las haciendas de Colombia,
valle del río Chota, en el norte de la Sierra. Según al- quienes durante la colonia fueron llevados a la región
gunos cálculos, toda la población afroecuatoriana se- por hacendados y por misiones religiosas para la pro-
ría de aproximadamente 500.000 personas. ducción de caña. A partir de la abolición de la escla-
La cultura negra ha explotado diversas zonas de vitud en el siglo XVIII, esta población ocupó zonas
Esmeraldas; una de éstas es los estuarios, donde las marginales de las haciendas. Luego de la Reforma
formaciones vegetales dominan- Agraria de 1964 se convirtieron en propietarios de
tes son el manglar y el bos- pequeñas fincas, y ahora este grupo mantiene su
que siempreverde inunda- unidad cultural y está organizado jurídicamen-
ble de tierras bajas (guan- te; se dedica a la agricultura y está vincula-
dal), este último como una do con el mercado de productos agrícolas
continuación de los mangla- regionales.
res hasta los 100 m de alti- El valle del Chota y la cuenca alta del río
tud. Las riberas de los ríos Mira (lugares de los asentamientos de la po-
Quinindé y Esmeraldas tam- blación afroecuatoriana), están ubi-
bién han sido ocupadas cados entre 2.000 y 2.500 m
tradicionalmente por la po- de altitud. El clima de la re-
blación negra. La formación gión es cálido seco y las llu-
vegetal de estas zonas es el vias son escasas. A lo lar-
bosque siempreverde de tierras go de los ríos la vegeta-
bajas, el mismo que se extiende ción corresponde a la
hasta los 300 m de altitud, y don- de matorral seco
D i v e r s i d a d Ž t n i c a d e l E c u a d o r y s u r e l a c i — n c o n l a d i v e r s i d a d b i o l — g i c a
1.10

montano con presencia de acacias (Acacia spp.) y nización y a participar en las decisiones que los afec-
molles (Schinus molle). Otra formación vegetal carac- ten. Los resultados más notorios se han concretado en
terística de la zona es el espinar seco montano, don- el sistema de educación indígena intercultural bilingüe
de están presentes especies de la familia de los cac- y en la legalización de buena parte de sus tierras y te-
tus, como Opuntia sp., y de la familia Mimosaceae, rritorios.
como aromos y guarangos (Sierra 1999b). El esfuerzo cumplido por estas organizaciones tam-
Desde hace pocas décadas el pueblo negro del bién ha conducido a que el movimiento indígena se
país se ha organizado para exigir el reconocimiento convierta en un actor de primera importancia, a tal
de sus derechos específicos, muchos de los cuales han punto que las decisiones que se toman en las más al-
sido reconocidos constitucionalmente. Sin embargo, tas esferas del poder político no pueden pasar sin que
sus reivindicaciones no cobran aún la fuerza de las del se escuchen sus puntos de vista. Este esfuerzo también
movimiento indígena nacional. se ha materializado en la adopción de medidas de
carácter legal, por parte del Congreso Nacional en
1.10 Derechos de los pueblos indígenas sobre abril de 1998, que cobran su mayor expresión en la
la biodiversidad ratificación del Convenio 169 de la Organización In-
ternacional del Trabajo (OIT) y en las reformas a la
En las últimas cuatro décadas del siglo XX, la lucha de Constitución en junio del mismo año. A estos dos cuer-
las organizaciones indígenas frente al Estado se basó pos legales se suma la ratificación, en 1993, del Con-
en tres ejes principales: el reconocimiento legal de sus venio sobre la Diversidad Biológica, en el cual se re-
tierras y territorios; la educación bilingüe intercultural; conocen los derechos de las comunidades indígenas
y, el derecho a mantener sus propias formas de orga- y locales sobre la biodiversidad. Estos documentos

15
1.10 L a b i o d i v e r s i d a d y s u s f a c e t a s

constituyen un marco apropiado para el desarrollo de • Protección de los conocimientos y saberes an-
una legislación secundaria en la que se reconozca los cestrales sobre la biodiversidad, así como de
derechos fundamentales, individuales y colectivos de las tecnologías y prácticas indígenas de mane-
los pueblos indígenas y afroamericanos frente a los re- jo de los recursos naturales y la definición e im-
cursos naturales y a la biodiversidad. plementación de un sistema legal sui generis,
Las principales demandas de los pueblos indígenas mediante el cual se reconozcan los derechos
del Ecuador en relación con las formas de acceso, colectivos de propiedad intelectual y no solo los
uso, manejo y administración de la biodiversidad, son: derechos individuales.
• Generación de mecanismos para una distribu-
• Reconocimiento de los derechos colectivos so- ción equitativa de los beneficios derivados del
bre la propiedad, administración, uso y mane- uso de la biodiversidad.
jo de tierras y territorios indígenas en áreas pro- • Priorización del saber tradicional otorgándole
tegidas. la misma importancia que al científico.
• Desarrollo de una legislación relativa a las cir- • Respeto a la identidad cultural y étnica de los
cunscripciones territoriales contempladas en la pueblos indígenas y a su capacidad para defi-
Constitución Política del Estado. nir y orientar sus propias opciones de desarrollo.
• Participación en las instancias de decisión so-
bre políticas y proyectos que los afecten.
• Aplicación de los principios de Consulta Previa
y de Consentimiento Previo Informado en rela-
ción con las políticas y proyectos sobre biodi-
versidad, ambientales y de explotación de re-
cursos naturales que puedan afectarlos social,
cultural o económicamente.

16
2

La diversidad de
los ecosistemas
Carmen Josse, Mario Hurtado y Tarsicio Granizo

2.1 Los ecosistemas terrestres


2.2 ¿Cómo clasificar los ecosistemas terrestres?
2.3 El Ecuador según la clasificación mundial en ecorregiones
terrestres
2.4 Diversidad de ecosistemas terrestres a escala nacional
2.5 Bosque siempreverde de tierras bajas
2.6 Bosque siempreverde inundable de tierras bajas
2.7 Bosque de neblina montano
2.8 Matorral seco de tierras bajas
2.9 Bosque deciduo de tierras bajas
2.10 Matorral húmedo montano
2.11 Páramo
2.12 Estado de conservación de los ecosistemas terrestres
2.13 Estado de conservación de la Costa
2.14 Estado de conservación de la Sierra
2.15 Estado de conservación de la Amazonía
2.16 Amenazas a los ecosistemas terrestres

17
2 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

2.17 Deforestación
2.18 Usos inadecuados del suelo
2.19 Ampliación de la red vial
2.20 Los ecosistemas dulceacuícolas
2.21 Clasificación de los ecosistemas dulceacuícolas
2.22 Amenazas a los ecosistemas dulceacuícolas
2.23 Los ecosistemas marinos y costeros
2.24 Sistemas de corrientes y masas de agua del Pacífico
sudeste
2.25 Clasificación de los ecosistemas marinos y costeros
2.26 Diversidad de los ecosistemas marinos y costeros
2.27 ¿Qué conocemos de los ecosistemas marinos y costeros?
2.28 La plataforma continental
2.29 Arrecifes, zonas rocosas e intermareales
2.30 Las playas
2.31 Las bahías
2.32 Los estuarios
2.33 Los manglares
2.34 Pérdida del manglar y de sus servicios
ambientales
2.35 Amenazas a los ecosistemas marinos y costeros
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.1

l a diversidad ecosistŽmica se refiere a la variedad de unidades ecol—gicas es-


pacialmente identificables de un territorio dado, y tiene relaci—n directa con
el sistema de clasificaci—n que se emplee. En este cap’tulo consta informa-
ci—n sobre los ecosistemas terrestres, dulceacu’colas, marinos y costeros del Ecuador
continental, sobre su estado de conservaci—n y sobre las amenazas que se ciernen so-
bre dichos espacios segœn regiones.

2.1 Los ecosistemas terrestres central y norte es de 150 km, hay una cordillera de
poca altitud que corre paralela al mar, y que se extien-
Tradicionalmente el Ecuador continental ha sido dividi- de desde la ciudad de Esmeraldas hasta el golfo de
do en tres regiones naturales (mapa 3, p. 183): Guayaquil. A su vez, este golfo (ubicado en la desem-
bocadura del río Guayas) constituye la bahía más
• La Costa, o región costera, que se extiende grande de la costa del Océano Pacífico en América
desde el Océano Pacífico hasta las estribacio- del Sur y alberga una serie de islas entre las cuales la
nes occidentales de los Andes localizadas de- mayor es la de Puná. Hacia el sur de dicho golfo la
bajo de los 1.300 m de altitud aproximada- distancia entre la Costa y la Sierra se estrecha consi-
mente. derablemente (Neill 1999). Estos accidentes geográfi-
• La Sierra, Andes, o región andina, ubicada en cos, aunados a los regímenes climáticos, han propi-
la porción central del país, sobre los 1.300 m ciado que en la Costa exista una diversidad muy gran-
de altitud tanto desde la Costa como de la de de ambientes plasmada en comunidades naturales
Amazonía. igualmente diversas y con grados significativos de en-
• La Amazonía, u Oriente, que ocupa los territo- demismo, sobre todo en el caso de la flora.
rios ubicados al este de los Andes bajo los En la Amazonía ecuatoriana, que constituye el ex-
1.300 m de altitud. tremo occidental de la cuenca amazónica, los ecosis-
temas también son diversos. Al norte del río Napo, es-
En la Costa se encuentran grandes planicies de tierras ta región es una planicie en la cual muchas áreas con
bajas, aunque también hay elevaciones menores. En drenaje pobre están ocupadas por pantanos y lagos
esta región, cuyo ancho aproximado en sus porciones oligotróficos de aguas negras. Todo el resto hacia el

19
2.1 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

ma una serie de cordilleras pequeñas —como las del


Cóndor y de Cutucú en el sur y los volcanes Reventa-
dor y Sumaco en el norte— en vez de una cadena
continua (Neill 1999).
En el Ecuador se presenta además una multiplici-
dad de regímenes climáticos que ha permitido la apa-
rición de una gran diversidad, tanto en los tipos de ve-
getación, como en la flora del país. A su vez, esta va-
riedad de climas es el producto de un conjunto de ca-
racterísticas geográficas como la ubicación ecuatorial
del país, los efectos orográficos de la elevación abrup-
ta de los Andes, la presencia de la cordillera de la
Costa, la circulación general de la atmósfera (con in-
fluencias del Océano Pacífico y de la región amazó-
nica) y la circulación de las corrientes oceánicas (Neill
y Møller Jørgensen 1999).
Dentro de estas características climáticas sobresa-
len dos: la duración del día, que es de doce horas de
luz solar prácticamente constantes a lo largo del año
y en todas las regiones; y la fluctuación significativa
de la temperatura durante el día, y no estacionalmen-
te o de mes a mes. Por ejemplo, en la Sierra esta fluc-
tuación diaria puede ser de aproximadamente 20°C,
mientras que en las tierras bajas no pasa de 10°C.
El gradiente altitudinal también guarda una rela-
ción directa con la temperatura: al nivel del mar el pro-
medio anual es 25°C y de allí en adelante disminuye
sur es una penillanura con una complicada microtopo- aproximadamente 0,5°C por cada 100 m de eleva-
grafía de cerros bajos (Neill 1999). ción. Las temperaturas heladas solo ocurren a partir de
Finalmente, la mitad norte de la Sierra presenta 3.000 m de altitud.
dos ramales claramente definidos de los Andes (cordi- En contraste con la constancia de los regímenes de
lleras oriental y occidental), modelo que se pierde ha- temperatura, los de precipitación varían mucho de un
cia el sur dando lugar a un complicado esquema de sitio a otro, así como en la cantidad anual de lluvias en
nudos, algunos que van de norte a sur y otros de este una misma localidad. Hay muchas diferencias tanto en-
a oeste. Ciertos geólogos reconocen una tercera cor- tre las tres regiones naturales del país como entre el nor-
dillera, al este de las dos principales, la misma que es- te y el sur del país (Neill y Møller Jørgensen 1999).
tá relacionada tectónicamente con la cordillera Orien- Los patrones anuales de precipitación en la Sierra
tal de Colombia, y que en el territorio ecuatoriano for- están fuertemente influenciados por las oscilaciones de
la Zona de Convergencia Intertropical,1 y cuyos cam-
bios en esta región producen una distribución bimodal
1. La Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) es una banda de baja presi—n que
se forma sobre las regiones de masas de aguas m‡s c‡lidas en los tr—picos, donde de las lluvias. La estación seca principal va de julio a
las masas de aire est‡n forzadas a ascender por el calentamiento; esto origina abun- agosto y a veces se prolonga hasta septiembre, y hay
dantes nubes y fuertes lluvias. La ZCIT no es estacionaria y tiende a desplazarse so-
bre las ‡reas superficiales m‡s calientes a lo largo del a–o (Ram’rez 2000). un período seco durante enero en la mayoría de loca-

20
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.3

lidades andinas. Los lapsos de intensas lluvias ocurren Detrás de los esfuerzos que se han realizado para
en marzo, abril y octubre. El promedio de precipita- clasificar la vegetación del mundo subyace la idea de
ción anual en la Sierra varía de 1.250 mm en la ciu- que el sistema utilizado debe servir para predecir que
dad de Quito a 400 mm en un valle seco interandino. un determinado tipo de vegetación estará presente ba-
La diferencia significativa entre estos promedios revela jo ciertas condiciones. Con esta información se podrá
la variabilidad de ambientes, la misma que está in- tener una idea del resto de elementos bióticos y abió-
fluenciada sobre todo por el gradiente altitudinal que ticos asociados. Así, por extensión, el mosaico de ti-
ofrece la cordillera y las distintas orientaciones geo- pos de vegetación de una región permite aproximarse
gráficas de las estribaciones, que a su vez interactúan al mosaico de la biodiversidad total contenida en la
de forma diferente con las variables causantes de los misma (Sierra, Campos y Chamberlin 1999).
patrones de precipitación. En la actualidad existen varios sistemas para clasi-
En la Costa el patrón de lluvias es unimodal y la es- ficar a los ecosistemas. Algunos se basan principal-
tacionalidad es más marcada por la influencia directa mente en la asociación entre clima y vegetación: se-
de dos corrientes oceánicas principales. La corriente gún éstos, las unidades están determinadas por un mo-
fría de Humboldt suscita condiciones áridas en la Cos- delo de series climáticas, en las cuales se incluye pa-
ta sur y, a la vez, produce cielos nublados que cubren rámetros como la precipitación anual, presupuestos de
la mayor parte del Ecuador occidental durante la épo- energía, temperatura del aire y del suelo, disponibili-
ca seca (aproximadamente de mayo a noviembre). dad de agua y evapotranspiración. Otros sistemas es-
Por otro lado, la corriente cálida que viene desde el tablecen una relación entre la vegetación y varios fac-
golfo de Panamá baña la Costa norte entre diciembre tores ambientales como la temperatura, presupuesto hí-
y abril, y trae consigo aire caliente y lluvias, que se drico, factores edáficos y topográficos. Finalmente,
manifiestan hasta la región costera centro y sur del hay sistemas fisonómicos y florísticos, los cuales se ba-
país (Neill y Møller Jørgensen 1999). san en la composición taxonómica dominante de la
En la Amazonía la lluvia es más o menos constan- vegetación o en la estructura de sus componentes prin-
te durante todo el año y no hay una estación seca. Sin cipales, lo que por sí solo deja de tener el carácter
embargo, en ciertas localidades se presenta un des- predictivo necesario en un modelo (Sierra 1999b),
censo en la precipitación, generalmente durante agos- pues la determinación depende exclusivamente de las
to y enero, meses que concuerdan con los períodos se- observaciones y muestreos de campo.
cos en los Andes asociados a los movimientos de la
Zona de Convergencia Intertropical (Neill y Møller Jør- 2.3 El Ecuador según la clasificación mundial en
gensen 1999). ecorregiones terrestres

2.2 ¿Cómo clasificar los ecosistemas terrestres? El ejemplo más reconocido de la manifestación de
gradientes en la diversidad de todos los grupos taxo-
Los biomas, entendidos como la categoría más gene- nómicos es el relacionado con la latitud, pues la varie-
ral de definición de ecosistemas, son siete en el Ecua- dad de organismos decrece hacia los polos y es ma-
dor continental: bosques húmedos tropicales, bosques yor en los trópicos (Gaston 1996). De alguna mane-
secos tropicales, sabanas, matorrales xerofíticos, bos- ra, las políticas de inversión y la cooperación de las
ques montanos, páramos y manglares. El grado de de- organizaciones internacionales, que apoyan la conser-
talle de esta clasificación se afina conforme se especi- vación, se han basado en este patrón biogeográfico.
fican los parámetros latitudinales, altitudinales, climáti- Sin embargo, se requiere de una información más
cos, topográficos o fisonómicos en los que se encuen- detallada para identificar las prioridades, así como las
tran las grandes categorías. estrategias a aplicarse en uno u otro lugar, y ya ha ha-

21
2.4 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

bido algunos esfuerzos por clasificar unidades ecoló- taje de ecorregiones (69%) agrupadas en las dos ca-
gicas a escala global o regional partiendo de una tegorías de mayor riesgo. Estas dos categorías relati-
aproximación biogeográfica. Uno de estos esfuerzos vas al estado de conservación de las ecorregiones son
es el de Dinerstein et al. (1995) para las ecorregiones crítica y amenazada; para su evaluación se conside-
terrestres de América Latina y el Caribe (ALC). Usando ra una serie de criterios como porcentaje de remanen-
este sistema se ha evaluado las unidades ecológicas cia respecto de la cobertura original, tasas de conver-
discretas mediante la integración de datos que respon- sión de uso del suelo, grado de fragmentación y de al-
den a dos consideraciones fundamentales: la distintivi- teración, existencia de oportunidades de conserva-
dad biológica y el estado de conservación. ción, tendencias de uso y explotación de la vida sil-
Ante la ausencia de un esquema de unidades bio- vestre, entre otros. Desde el punto de vista de la distin-
geográficas ampliamente aceptadas, Dinerstein et al. tividad biológica, 34 ecorregiones —en su mayoría
(1995) diseñaron un sistema de clasificación jerárqui- bosques húmedos tropicales de hoja ancha—, fueron
co que dividió a la región ALC en cinco tipos princi- consideradas como sobresalientes a nivel global.
pales de ecosistemas (TPE), once tipos principales de La integración de los resultados de las dos consi-
hábitat (TPH) y 191 ecorregiones. deraciones fundamentales (la distintividad biológica
Los cinco tipos principales de ecosistemas son los y el estado de conservación), permitió determinar
bosques tropicales de hoja ancha, bosques templados cuáles ecorregiones son de máxima prioridad regio-
de coníferas y de hoja ancha, pastizales/saba- nal para la conservación (nivel I). De éstas, muchas
nas/matorrales, formaciones xéricas, y manglares. Los están presentes en el Ecuador, tales como los bos-
tipos principales de hábitat representan un segundo ni- ques montanos de los Andes noroccidentales, bos-
vel que además de referirse a la estructura, contempla ques húmedos occidentales ecuatorianos, bosques
el régimen climático (húmedo, seco, inundable). Por úl- montanos de la cordillera oriental, bosques húmedos
timo, las ecorregiones son unidades geográficas dis- del río Napo, bosques secos del Ecuador, páramos
cretas de los tipos principales de hábitat, cuyo nivel del norte de los Andes y matorral xérico de Galápa-
hace referencia a características estructurales, fisonó- gos. De hecho, todo el territorio ecuatoriano fue iden-
micas, y sobre todo geográficas bastante más especí- tificado como de máxima prioridad regional (Diners-
ficas. Una ecorregión está definida como un conjunto tein et al. 1995).
de comunidades naturales que están geográficamente
delimitadas y comparten la gran mayoría de sus espe- 2.4 Diversidad de ecosistemas terrestres a escala
cies, dinámica ecológica, condiciones ambientales, y nacional
cuyas interacciones son cruciales para su permanen-
cia a largo plazo. En las últimas décadas del siglo XX, en el Ecuador se
Las 191 ecorregiones fueron agrupadas en nueve ha utilizado mucho el trabajo de Cañadas (1983),
biorregiones seleccionadas con el objeto de equilibrar quien basado en el sistema bioclimático de Holdridge
el establecimiento de prioridades con una buena re- (1947, 1967; ambos citados en Valencia et al.
presentación biogeográfica. Estas nueve biorregiones 1999a) propuso 25 zonas de vida para el país. Pero
son: Caribe, Norte de México, América Central, Ori- también se han desarrollado otros sistemas que toman
noco, Amazonía, Norte de los Andes, Andes Centra- en cuenta características fisonómicas; dos de éstos son
les, Sur América Oriental y Sur América del Sur. el de Acosta Solís (1966, 1968, 1977, 1982; todos
El resultado de la evaluación del estado de conser- citados en Valencia et al. 1999a), y el de Harling
vación de las ecorregiones de América Latina y el Ca- (1979 citado en Valencia et al. 1999a). El primero es-
ribe determinó que la biorregión Norte de los Andes, tablece 18 formaciones geobotánicas para el Ecua-
donde se incluye el Ecuador, tenía el máximo porcen- dor continental y el segundo 16 tipos de vegetación.

22
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.4

Las unidades ecológicas producto de estos siste- en el ámbito de la planificación regional y nacional.
mas de clasificación, cuya discriminación se basa fun- La propuesta de Sierra et al. (1999) consta de tres
damentalmente en las características y composición niveles jerárquicos, cada uno con definiciones progre-
de la vegetación, han sido utilizadas como referencias sivamente más restringidas de las unidades de vegeta-
de menor escala y mayor detalle que los ecosistemas. ción (cuadro 2.1). El esquema se ajusta a los estánda-
No es la intención analizar aquí las ventajas y des- res para la clasificación de la vegetación establecidos
ventajas de estos sistemas, pero sí lo es rescatar una re- por el Comité Federal para Datos Geográficos de los
ciente propuesta de clasificación de la vegetación del Estados Unidos —FGDC por sus siglas en inglés—
Ecuador continental (Sierra 1999b). Luego de analizar (1997 citado en Sierra 1999b). El primer nivel de cla-
las limitaciones y estudiar otras alternativas de clasifica- sificación está definido por las características fisonómi-
ción de la vegetación teniendo en cuenta lo que se ha cas generales de la vegetación (por ejemplo si es bos-
hecho en países similares al nuestro, en este texto se que, matorral o herbazal). El segundo nivel se refiere
propone un sistema jerárquico e integral, el cual sirvió a las características más detalladas de la estructura y
como referencia para producir un estudio cartográfico la fenología, determinadas principalmente por criterios
basado en imágenes de satélite tomadas en diferentes ambientales (por ejemplo bosque semideciduo). Por úl-
años. Con esto se logró determinar los remanentes de timo, en el tercer nivel resaltan las variaciones altitudi-
las diferentes formaciones vegetales (Sierra 1999a). nales de la vegetación y su relación con elementos del
Esta investigación constituye un buen punto de partida paisaje como ríos, montañas, lagunas y, además, se
para las tareas de mapeo, monitoreo e inventario re- toma en cuenta aspectos biogeográficos, que indican
queridas para los trabajos de conservación, así como barreras al flujo genético o procesos evolutivos aisla-
para elaborar propuestas de ordenamiento territorial dos (por ejemplo bosque semideciduo piemontano de

23
2.4 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

CUADRO 2.1
Formaciones naturales presentes en las tres regiones del territorio continental
NIVEL 1 NIVEL 2 NIVEL 3
criterio criterio criterio criterio topológico
fisonómico ambiental biótico (piso florístico) NOMBRE
1 Bosque húmedo siempreverde de tierras bajas Bosque siempreverde de tierras bajas
2 piemontano Bosque siempreverde piemontano
3 montano bajo Bosque siempreverde montano bajo
4 montano alto Bosque siempreverde montano alto
5 inundable siempreverde de tierras bajas Bosque siempreverde inundable de tierras bajas (guandal)
6 de tierras bajas Bosque siempreverde inundable por aguas blancas
7 de tierras bajas Bosque siempreverde inundable por aguas negras
8 de palmas de tierras bajas Bosque inundable de palmas de tierras bajas (moretal)
9 seco deciduo de tierras bajas Bosque deciduo de tierras bajas
10 semideciduo de tierras bajas Bosque semideciduo de tierras bajas
11 piemontano Bosque semideciduo piemontano
12 montano bajo Bosque semideciduo montano bajo
13 de neblina siempreverde montano bajo Bosque de neblina montano bajo
14 montano Bosque de neblina montano
15 Bosque de manglar Manglar
16 Matorral húmedo siempreverde piemontano Matorral húmedo piemontano
17 montano bajo Matorral húmedo montano bajo
18 montano Matorral húmedo montano
19 seco litoral Matorral seco litoral
20 de tierras bajas Matorral seco de tierras bajas
21 montano Matorral seco montano
22 Espinar litoral/tierras bajas Espinar litoral
23 montano Espinar montano
24 Herbazal húmedo siempreverde lacustre/de tierras bajas Herbazal lacustre de tierras bajas
25 lacustre/montano Herbazal lacustre montano
26 lacustre/montano alto Herbazal lacustre montano alto
27 ribereño/de tierras bajas Herbazal ribereño de tierras bajas
28 Sabana Sabana
29 Páramo húmedo herbáceo Páramo herbáceo
30 de frailejones Páramo de frailejones
31 de almohadillas Páramo de almohadillas
32 arbustivo Páramo arbustivo
33 seco Páramo seco
34 Gelidofitia Gelidofitia

Fuente: Sierra (1999b).

24
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.6

la Costa). Una vez procesada la información, se obtu- distribuyen más estacionalmente que en la Amazonía,
vo que son 34 los tipos de vegetación en el Ecuador no llega a existir una estación seca diferenciada.
(cuadro 2.1), número que se amplía hasta 45 cuando El dosel de este tipo de vegetación supera 30 m
se asigna algunos a más de una región natural (como de altura, pero el componente arbóreo presenta dife-
Costa o Amazonía). rentes estratos. Las epífitas (que son plantas que crecen
En los acápites 2.5—11 se caracterizan siete for- sobre otras plantas, como orquídeas y bromelias), las
maciones presentes en el Ecuador, las cuales a su vez lianas y las trepadoras son muy abundantes, y el estra-
proporcionan una idea general sobre los demás tipos to bajo herbáceo es bastante denso. Dentro de estos
de vegetación. Pero antes vale resaltar que se hará re- bosques se incluyen los ubicados sobre colinas y so-
ferencia a los ecosistemas actuales y no a los ‘poten- bre tierras planas drenadas, que en la Amazonía co-
ciales’ (aquellos existentes antes de la intervención hu- rresponden a los bosques de tierra firme donde fácil-
mana). Esto implica que los ecosistemas actuales, in- mente pueden registrarse, en una sola hectárea, más
clusive los considerados ‘naturales’, pueden distar mu- de 200 especies de árboles con un diámetro superior
cho de los que existieron originalmente. Por ejemplo, a 10 cm. Mientras tanto, en la Costa la diversidad de
hay quienes afirman que en Suramérica más del 12% estas zonas es menor.
de la Amazonía es el resultado de una transformación Sin embargo, en el caso de la densidad y diversi-
lenta provocada por grupos indígenas. Así, se ob- dad de epífitas, ésta es mayor en los bosques siempre-
servan ejemplos claros de la relación intrínseca entre verdes de tierras bajas del noroeste del Ecuador, los
las sociedades humanas y la diversidad del bosque cuales forman parte de la ecorregión del Chocó co-
tropical, siendo una buena muestra de ello las zonas lombiano de la costa del Pacífico y, por lo tanto, com-
con gran número de individuos de palmas útiles como parten muchas especies. Sin embargo, también hay
el chontaduro (Bactris gasipaes), inayo (Maximiliana un elemento significativo de especies endémicas cono-
maripa), morete (Mauritia flexuosa), tucumã o tumã cidas solo para esta región del Ecuador (Neill 1999).
(Astrocaryum vulgare) y babaçu (Orbignya phalerata) Según otras denominaciones, las zonas descritas
(Balée 1989 citado en Rios 1998). corresponden al bosque húmedo tropical, bosque muy
húmedo tropical y selva pluvial macrotérmica. La fau-
2.5 Bosque siempreverde de tierras bajas na representada en esta formación vegetal correspon-
de a la de los pisos zoogeográficos tropical oriental y
El bosque siempreverde de tierras bajas es la forma- tropical noroccidental y suroccidental (Albuja et al.
ción más extensa en la Amazonía ecuatoriana, pues 1980).
cubre el 70% de su área. Por lo tanto, se extiende so-
bre más de un tercio del Ecuador continental (Neill 2.6 Bosque siempreverde inundable de tierras bajas
1999). Originalmente estos bosques también fueron la
formación más extensa de la Costa. Cubrían aproxi- Dentro del bosque siempreverde inundable de tierras
madamente el 37% de esa región, principalmente en- bajas se pueden agrupar cuatro tipos de vegetación,
tre Esmeraldas, las partes bajas de Pichincha, peque- que pasan inundados la mayor parte del año y que
ñas áreas al norte de Manabí, Los Ríos y Guayas. En existen tanto en la Costa como en la Amazonía. En la
la Costa este tipo de vegetación se ubica por debajo Costa están localizados solo en Esmeraldas, principal-
de los 300 m de altitud, mientras que en la Amazonía mente en la cuenca baja del río Santiago, donde son
llega hasta 600 m (Sierra 1999b). En la Costa y en llamados localmente "guandales". En esas zonas la ve-
la Amazonía los bosques siempreverdes de tierras ba- getación arbórea alcanza 30 m de altura y predomi-
jas reciben precipitaciones anuales superiores a na una especie conocida como tangaré (Otoba gor-
2.000 mm. En la primera región, si bien las lluvias se doniifolia) (Cerón et al. 1999).

25
2.7 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

les, no son tan diversos como las cercanas áreas de


tierra firme (Palacios et al. 1999).
Los bosques que son inundados por aguas negras
(conocidos también como "igapó"), se encuentran en
terrenos bajos. Éstos se inundan estacionalmente con
agua que proviene de pequeños ríos que nacen en la
llanura amazónica y que contienen abundantes com-
puestos, producto de la descomposición de la materia
orgánica. Ya que estos ecosistemas pasan inundados
durante largas temporadas, el número de especies
adaptadas a sus condiciones es más restringido. Neill
(1999) menciona como especies del dosel caracterís-
ticas de esta formación a Macrolobium acaciifolium,
Astrocaryum jauari y Coussapoa trinervia. En el "iga-
pó" están los "moretales", que son bosques inundables
ubicados en terrenos mal drenados, y que están com-
puestos por agrupamientos prácticamente monoespe-
cíficos de la palma morete (Mauritia flexuosa). El do-
sel de los moretales alcanza 30 m de altura y el soto-
bosque es relativamente denso. Se localizan principal-
mente en la parte nororiental del país donde cubren
cerca de 350.000 hectáreas (Palacios et al. 1999).
Según Albuja et al. (1980), la fauna del bosque
siempreverde inundable de tierras bajas corresponde
a la de los pisos zoogeográficos tropical oriental y tro-
pical noroccidental y suroccidental.
Por otro lado, en la Amazonía se establece una di-
ferencia entre estos bosques según sean inundados 2.7 Bosque de neblina montano
por aguas blancas o por negras. Los primeros, tam-
bién conocidos como "várzea", están ubicados en las Los bosques de neblina montanos se extienden entre
terrazas planas contiguas a grandes ríos como el 2.000 y 3.000 m de altitud, con ciertas variaciones
Aguarico, Napo, Coca y Pastaza. Estos ríos estacio- según estén ubicados en las estribaciones andinas oc-
nalmente aumentan su caudal, se desbordan e inun- cidentales u orientales, o en el norte o sur del país. Di-
dan los bosques contiguos con su agua cargada de cha posición geográfica también influye en las carac-
sedimentos, fenómeno que enriquece el suelo. Debido terísticas climáticas, pero en general se trata de bos-
a que los recorridos de los torrentes son meándricos, ques con dos estaciones lluviosas que registran una pre-
las terrazas pueden pasar varios años sin inundarse cipitación anual que varía entre 500 y 2.000 mm. Las
hasta que éstos vuelven a cambiar su curso, o hasta temperaturas medias van de 10 a 12°C, y la humedad
que ocurre una gran crecida. Estos eventos periódicos relativa oscila entre 65 y 85%. Presentan una vegeta-
han determinado una formación vegetal compuesta ción cuyo dosel alcanza de 20 a 25 m, aunque esta
por varios estratos que indican diferentes etapas de su- altura disminuye conforme aumenta la elevación.
cesión. Los bosques más maduros tienen hasta 35 m En esta formación los árboles están cargados de
de altura y si bien albergan muchas especies de árbo- abundantes musgos y epífitas; de hecho, en esa fran-

26
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.9

ja altitudinal es donde probablemente se registra la 2.8 Matorral seco de tierras bajas


mayor diversidad de orquídeas, bromelias y helechos.
Lo mismo sucede con los bambúes nativos de la zona El matorral seco de tierras bajas está presente en el
(Clark 1997 citado en Valencia et al. 1999b). En mu- centro del país, principalmente en la franja litoral de
chas áreas de los Andes, este tipo de vegetación cre- Manabí y Guayas. Hacia el sur, en El Oro y Loja, es-
ce en laderas pronunciadas cuyo suelo es inestable; ta formación ya no está asociada con el ambiente cos-
esto propicia que ocurran muchos derrumbes con lo tero. Se trata de una vegetación seca, espinosa, acha-
cual se crean sitios que son aprovechados por plantas parrada, con árboles dispersos de hasta 6 m de altu-
pioneras dominantes como los bambúes (Chusquea ra; crece bajo los 100 m de altitud y recibe menos de
spp. y Neurolepis sp.). 200 mm anuales de precipitación que caen durante la
Entre las formaciones de la Sierra, el bosque de ne- marcada y corta estación lluviosa. En cuadrantes de
blina cubría originalmente la mayor parte de la super- 0,1 hectáreas se encontró entre 14 y 30 especies de
ficie, pero actualmente su extensión en las estribacio- plantas leñosas (Cerón et al. 1999).
nes occidentales se ha reducido al 49%. Mientras tan- Sierra (1999a) calcula que aún existe el 68% de
to, en las estribaciones orientales todavía queda apro- la cobertura original de esta formación, aunque éste
ximadamente el 76%. La extensión actual de esta for- es un ecosistema que ha sido sumamente intervenido
mación solo es comparable con la de los páramos, es por las actividades antrópicas. Otras denominaciones
decir alrededor de 1.150.000 hectáreas, más del para esta formación son matorral desértico tropical,
26% de la superficie total de las áreas naturales de la bosque muy seco tropical o monte espinoso tropical,
región andina (Sierra 1999a). o bien puede incluirse en una categoría más general
En el Catálogo de las Plantas Vasculares del Ecua- de formaciones xerofíticas. Según Albuja et al.
dor (Møller Jørgensen y León 1999) se afirma que el (1980), corresponde al piso zoogeográfico tropical
mayor número de especies se encuentra en los Andes, suroccidental.
donde hay 9.865 (64,4% del total del país). Otro
análisis interesante de esta publicación tiene que ver 2.9 Bosque deciduo de tierras bajas
con la agrupación de los grupos taxonómicos a lo lar-
go del gradiente altitudinal, el que dio como resultado El bosque deciduo de tierras bajas está ubicado en la
un índice de similitud de 0,63 al comparar la zona en- Costa, entre los matorrales secos y los bosques semide-
tre 2.000 y 2.500 m de altitud con la zona entre ciduos o húmedos tropicales, en una franja altitudinal
2.500–3.000 m, el mismo valor que se obtuvo com- que oscila entre 50 y 300 m. Las mayores extensiones
parando la composición entre 2.500–3.000 m y se encuentran en Manabí y Guayas, donde se locali-
3.000–3.500 m. Esto indica la gran diversidad florís- za en la base de los cerros que forman las cordilleras
tica de la región, la misma que se expresa hasta los locales, aunque también ocupa extensiones importan-
3.500 m de altitud, elevación a partir de la cual la va- tes en el extremo suroccidental de Loja. La precipitación
riedad disminuye desde el límite inferior del páramo. varía de un sitio a otro (de 300 a 1.200 mm anuales)
Otros términos usados para identificar el bosque y ocurre básicamente durante la época lluviosa, que al-
de neblina montano son selva submesotérmica andi- canza su mayor expresión en febrero y marzo.
na, bosque húmedo y muy húmedo montano bajo, La vegetación se caracteriza por perder las hojas
bosque nublado, y ceja andina —para el límite supe- durante la estación seca (en eso consiste el hábito de-
rior de esta formación, normalmente sobre los 3.000 ciduo). Los árboles más conspicuos pertenecen a la fa-
m de altitud— (Valencia et al. 1999a). En cuanto a su milia Bombacaceae, y la familia más diversa es Legu-
relación con los pisos zoogeográficos, corresponde al minosae (sensu lato) cuyas especies están presentes
piso templado (Albuja et al. 1980). tanto en el dosel como en el estrato medio. La altura

27
2.10 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

promedio del dosel varía entre 8 y 12 m. Un estudio 2.11 Páramo


de un bosque secundario de está formación reveló
que existen 37 especies de árboles con una densidad Los páramos son zonas con vegetación abierta, semia-
de 538 individuos por hectárea (Josse 1996). bierta, arbustiva u ocasionalmente boscosa de poca
Otros términos usados para identificar al bosque altura. Su clima es frío y no hay una estacionalidad
deciduo de tierras bajas son bosque caducifolio, bos- marcada; mas bien las principales diferencias de tem-
que seco tropical o bosque deciduo. La fauna que ha- peratura y humedad relativa del aire se presentan
bita en esta formación es, en términos generales, la entre día y noche (Instituto Humboldt 1998). En el
descrita para el piso zoogeográfico tropical surocci- Ecuador, los páramos comienzan a par tir de
dental (Albuja et al. 1980). 3.400–3.500 m de altitud en el norte y centro del
país, mientras en el sur se encuentran aproximadamen-
2.10 Matorral húmedo montano te desde 3.000 m (Valencia et al. 1999b).
Los páramos del Ecuador han sido clasificados por
El matorral húmedo montano es un tipo de vegetación Sierra et al. (1999) en cinco tipos: herbáceos, de frai-
propio de los valles interandinos húmedos (entre lejones, de almohadillas, arbustivos y secos. A pesar
2.000 y 3.000 m de altitud). Esta es otra de las for- de que todos comparten características ecológicas co-
maciones cuya fisionomía de matorral puede deberse mo la estacionalidad diaria, alta radiación ultraviole-
a una marcada influencia antropogénica, por lo que ta, escasez fisiológica de agua y baja presión de oxí-
ahora solo existen remanentes ubicados en quebradas geno, tal diversidad ocurre debido a que son hetero-
o barrancos con pendientes pronunciadas, o también géneos en cuanto a su geología, patrón climático y
como cercos de terrenos agrícolas. Hay zonas como composición florística y faunística.
el volcán Pasochoa (en Pichincha) donde esta vegeta- Los páramos herbáceos ocupan la mayor parte de
ción está relacionada con formaciones boscosas. La las tierras del país ubicadas entre 3.400 y 4.000 m
composición florística puede variar entre las localida- de altitud. Originalmente cubrían el 15,5% de la su-
des, dependiendo de la humedad y el tipo de suelo. perficie de la región andina, y ahora su extensión co-
También hay diferencias marcadas entre las especies rresponde al 19,7% de la vegetación natural de esa
del norte y centro del país frente a las especies del sur región (Sierra 1999a). Sin embargo, al hablar de ve-
(Valencia et al. 1999b). getación natural nuevamente el término es relativo,
En el norte y centro del país, el matorral húmedo pues con la deforestación de la vegetación boscosa o
montano originalmente abarcó una superficie conside- arbustiva provocada para sembrar pastos o papas, o
rable, pero actualmente los remanentes representan el por las quemas frecuentes, se ha producido el fenóme-
24% de su extensión original. Se ha calculado que en no de paramización, que puede aparecer incluso a
el sur el área remanente corresponde al 75% de la co- 2.900 m de altitud (Instituto Humboldt 1998). Des-
bertura original (Sierra 1999a), valor que podría estar pués de estas intervenciones, el bosque no puede re-
sobreestimado a juzgar por la activa expansión de la generarse y es suplantado por una vegetación domi-
frontera agrícola. nada por hierbas en penacho —o macollas— de los
Otras denominaciones usadas para referirse a es- géneros Calamagrostis y Festuca, principalmente.
ta formación natural son bosque seco montano bajo, El aumento en el porcentaje de la superficie que
bosque húmedo montano bajo, vegetación de quebra- ocupa actualmente el páramo en la Sierra, si se com-
da del norte o vegetación de matorral del sur. La com- para con su cobertura original, puede explicarse por-
posición faunística es similar a la del bosque de nebli- que han sido las formaciones situadas más abajo las
na montano, es decir, la del piso templado (Albuja et que han sufrido un mayor impacto de la ocupación hu-
al. 1980). mana. La superficie actual equivale a una remanencia

28
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.13

del 73% de las formaciones de páramo. Con respec- durante las glaciaciones del cuaternario. El enfriamien-
to a la extensión original y al porcentaje remanente, to hacía descender el límite de los páramos juntando
cabe traer a colación la polémica que existe en torno así numerosas islas que antes habían estado separadas
a la verdadera procedencia de los páramos. Hay au- en las altas mesetas y flancos de las cumbres andinas.
tores que atribuyen a las quemas periódicas la desa- De esta manera se formaron grandes extensiones con-
parición de formaciones boscosas y arbustivas que al- tinuas que posibilitaron el intercambio de especies den-
canzaban un límite altitudinal bastante alto, y sostie- tro y entre las mismas. Posteriormente, el calentamiento
nen que los pajonales bajo los 4.300–4.100 m de al- del clima, con el consiguiente ascenso de los límites del
titud son vegetación parcialmente secundaria creada y páramo, volvía a separar estas grandes superficies en
mantenida por el ser humano, quien ha usado el fue- islas dispersas, lo que a su vez permitió procesos de es-
go como herramienta principal (Laegaard 1992 cita- peciación en aislamiento en las especies que habían
do en Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1993). Una po- acabado de migrar (Josse y Anhalzer 1996).
sición distinta es la que sostiene que el páramo es un Fisiológicamente hablando, a pesar de las variables
ecosistema natural cuyo límite inferior empieza aproxi- climáticas extremas, en los páramos las condiciones pa-
madamente a los 3.000–3.500 m de altitud, depen- ra la reproducción de la biota ocurren prácticamente a
diendo de su ubicación. Esta posición se apoya en el lo largo de todo el año. Aparentemente este es uno de
gran endemismo de la flora actual de los páramos, y los factores que ha permitido la diversificación de hábi-
en que los sucesivos periodos de glaciación durante el tats y el enriquecimiento de especies (Miller 1995).
pleistoceno permitieron, hace cientos de miles de La fauna asociada a esta formación es la corres-
años, el arribo y desarrollo de una vegetación adap- pondiente al piso zoogeográfico altoandino (Albuja et
tada a las bajas temperaturas, a los drásticos cambios al. 1980).
de ésta, a la sequía fisiológica y a particulares condi-
ciones edáficas y climáticas en general. 2.12 Estado de conservación de los ecosistemas
El frailejón (Espeletia pycnophylla) es una planta terrestres
muy común en los páramos de Colombia y Venezue-
la, mientras que en los del Ecuador ocupan una pe- Las tres regiones naturales —Costa, Sierra y Amazo-
queña porción de la región andina, en la provincia de nía— proveen una clasificación geográfica primaria
El Carchi y en la cordillera de Los Llanganates, hasta que constituye una primera aproximación a la biodiver-
donde llega su límite de distribución hacia el sur. sidad del Ecuador continental. Cada una de estas re-
Posiblemente los páramos menos alterados son giones ha atravesado por procesos históricos peculiares
aquellos donde existe una buena diversidad de plan- que han moldeado sus paisajes naturales hasta dejar
tas arbustivas, herbáceas no graminiformes, rosetas en algunos casos un saldo positivo (reflejado en el gran
acaulescentes y gigantes, y formaciones de almohadi- porcentaje de remanencia de ciertos ecosistemas), y ne-
lla, las mismas que crecen sobre un suelo orgánico gativo en otros, por la desaparición de la vegetación
grueso cubierto por una capa de musgos, líquenes y original. En los acápites 2.13—15 consta información
pequeñas hierbas. sobre el estado de conservación de cada región.
Sobre los 3.500 m de altitud y hasta 4.500 m se
ha registrado poco más de 1.300 especies de plantas 2.13 Estado de conservación de la Costa
vasculares, la mayoría concentrada entre 3.500 y
4.000 m (Møller Jørgensen y León 1999). La gran di- Situada entre las estribaciones occidentales de los An-
versidad encontrada para este bioma, pese a las con- des bajo los 1.300 m de altitud y el Océano Pacífi-
diciones extremas que presenta, es parcialmente pro- co, la Costa abarca 8.223.707 hectáreas (Sierra
ducto de una alternancia de condiciones que se dieron 1999a). Esta zona ha sido habitada por las culturas

29
2.14 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

más antiguas conocidas hasta ahora para el país, ta- húmedos piemontanos y los bosques secos son forma-
les como la Valdivia (3.500–1.800 a.C.) que se ciones con un gran riesgo de extinguirse (WRI 1989,
asentó en el litoral central (Norton 1992). Desde en- Dodson y Gentry 1991).
tonces ha sido y sigue siendo la región con mayor de- En cualquier caso, estas cifras ocultan la desapari-
sarrollo agrícola y agroindustrial del país, gracias a la ción de ciertos ecosistemas y hábitats, motivo por el
amplia disponibilidad de recursos naturales como cual el trópico húmedo del occidente ecuatoriano está
agua, grandes planicies y suelos fértiles. considerado como uno de los ejemplos mundiales de
Esto ha significado la conversión de gran parte de extinción masiva de especies de plantas por deforesta-
los ecosistemas naturales para el uso agrícola y la pro- ción (CMCC 1988 citado en Estrella 1993). Esto pue-
visión de agua de riego, aparte del aprovechamiento de ejemplificarse con dos sitios de la región cuya flo-
de los recursos maderables. Es conocida la fama que ra ha sido estudiada. El uno, llamado Centinela, es la
tenían durante la época colonial las "maderas de Gua- primera elevación hacia el oeste de las estribaciones
yaquil", que provenían tanto de los bosques húmedos de los Andes a la altura de la ciudad de Quevedo, un
de la cuenca del río Guayas como de los bosques se- pequeño cerro de unos 20 km2. Allí se encontraron 90
cos de la región. Las crónicas del siglo XVIII dan cuen- especies de plantas con un endemismo muy restringido
ta de la riqueza maderera de localidades como Yagua- (el 10% de la flora descrita para el sitio no había sido
chi, Palenque, Balzar, Daule y Babahoyo. Importantes registrada en ningún otro lugar). Se asume que cuan-
poblaciones como Lima, Trujillo y Arica (ubicadas en el do este sitio fue intervenido, esas especies endémicas
Perú) dependieron de estas maderas para sus edifica- se extinguieron. Los estudios en Centinela se iniciaron
ciones. Asimismo, se estableció un astillero en Guaya- en 1975, cuando el bosque todavía era esencialmen-
quil donde se construyeron barcos para la Armada del te virgen. En 1980 se comenzó a alterar la cobertura
Mar del Sur de la corona española (Estrella 1993). vegetal y, en 1988, la agricultura extensiva dio paso
Según Dodson y Gentry (1991), en esta región so- a la transformación del bosque natural en unidades de
lo queda el 4,4% de la cobertura original de bosques monocultivo (Dodson y Gentry 1993). El segundo lu-
naturales. Sin embargo, las aproximaciones sobre el gar que posee especies endémicas muy localizadas es
área forestal remanente y la tasa de deforestación el cerro Montecristi. Allí, en la franja entre 150 y 650
anual son bastante contradictorias, lo que se debe a m de altitud, se distinguieron nueve diferentes tipos de
los criterios utilizados para la definición de bosque na- vegetación con especies de orquídeas y de bromelias
tural y a las herramientas cartográficas o referencias cuya distribución estuvo restringida a algunos tipos de
geográficas utilizadas. Así, las cifras varían entre un vegetación específicos (Dodson y Gentry 1991). La al-
porcentaje tan alarmante como el mencionado arriba teración o desaparición de la cubierta natural del ce-
hasta un promedio de remanencia del 41% para las rro Montecristi podría significar la extinción de espe-
formaciones naturales boscosas de la Costa (Sierra cies que únicamente han sido registradas allí.
1999a), u otro intermedio que habla de 24% de co-
bertura forestal tropical aún existente en el occidente 2.14 Estado de conservación de la Sierra
del país (DINAF 1988 citado en WRI 1989).
Según Sierra (1999a), el remanente total de las La Sierra se ubica sobre los 1.300 m de altitud en las
formaciones naturales de la Costa —que incluye las cordilleras oriental y occidental, aunque en el sur del
formaciones no boscosas— es de 31,6% (2.599.752 país (en Loja) su límite inferior se halla a 1.000 m de
hectáreas), siendo los bosques siempreverdes de tie- altitud aproximadamente. Comprende una extensión
rras bajas los más afectados (cuadro 2.2 y mapa 3, de 7.564.238 hectáreas (Sierra 1999a) que abar-
p. 183). Otras fuentes señalan que los bosques semi- can las estribaciones de los Andes, los valles interan-
deciduos piemontanos y de tierras bajas, los bosques dinos y los pisos altoandinos que limitan con la zona

30
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.15

CUADRO 2.2
Costa: cobertura original y porcentaje remanente (1996) de las formaciones naturales
Formación natural Cobertura original Porcentaje
(hectáreas) remanente en
1996
Manglar 269.900 52,9
Manglillo 8.242 94,2
Bosque siempreverde inundable de tierras bajas (guandal) 2.313 92,1
Bosque siempreverde de tierras bajas 3.171.000 18,3
Bosque siempreverde piemontano 1.141.727 36,8
Bosque siempreverde piemontano de las cordilleras costeras 404.263 39,6
Bosque siempreverde montano bajo de cordilleras costeras 15.714 67,4
Bosque de neblina montano bajo de las cordilleras costeras 62.293 54,9
Bosque semideciduo de tierras bajas 644.217 23,3
Bosque semideciduo piemontano 524.131 42,1
Bosque deciduo de tierras bajas 1.298.138 31,1
Bosque deciduo piemontano 63.399 65,4
Sabana 233.782 71,3
Matorral seco de tierras bajas 363.872 68,4
Herbazal de tierras bajas 20.716 46,9
Total 8.223.707 31,6
Fuente: Sierra (1999a).

nival. Por sus características apropiadas para la agri- 1988). De hecho, en la familia de las orquídeas —la
cultura y la ocupación humana, la mayor parte del ca- más diversa del Ecuador—, 12 de los 23 géneros en-
llejón interandino ha sido convertido con fines agrope- démicos del país son andinos (Møller Jørgensen y León
cuarios, quedando pequeños relictos en los sitios más 1999). Estos bosques, sobre todo los de la vertiente
inaccesibles y de menor interés para actividades pro- oriental y los de la región suroriental, conservan alre-
ductivas (mapa 3, p. 183). dedor del 75% de su cobertura original, como consta
Si bien la formación vegetal con mayor porcentaje en el cuadro 2.3 (Sierra 1999a).
de remanencia en la región es el páramo, esto no sig- El matorral húmedo montano de los Andes del nor-
nifica que no haya sufrido alteración, sino que pára- te y centro es uno de los ecosistemas que se encuen-
mos arbustivos ricos en especies han sido transforma- tran en peligro crítico de extinción: ha perdido más
dos en ecosistemas herbáceos y pajonales poco diver- del 75% de su área original (Sierra, Campos y Cham-
sos, que son utilizados y ‘manejados’ en forma exten- berlin 1999).
siva como pastizales por hombres y mujeres campesi-
nos de la serranía (véase 2.11). 2.15 Estado de conservación de la Amazonía
Tanto los bosques montanos bajos (entre 1.300 y
2.000 m de altitud) como los de neblina (entre 2.000 Esta región representa cerca del 50% de la superficie
y 3.000 m de altitud), ubicados en los flancos exter- del país. Abarca la vertiente oriental de los Andes,
nos de ambos ramales de la cordillera de los Andes, desde los 1.300 m de altitud hacia abajo, incluyendo
son formaciones de gran biodiversidad (Balslev las tierras colinadas y las planicies amazónicas dentro

31
2.15 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

CUADRO 2.3
Sierra: cobertura original y porcentaje remanente (1996) de las formaciones naturales

Formación natural Cobertura original Porcentaje


(hectáreas) remanente en
1996
Bosque siempreverde montano bajo de la cordillera occidental 545.247 46,1
Bosque siempreverde montano alto de la cordillera occidental 607.504 48,2
Bosque siempreverde montano bajo de la cord. oriental del norte y centro 331.804 53,7
Bosque siempreverde montano bajo de la cordillera oriental del sur 349.681 75,2
Bosque siempreverde montano alto de la cordillera oriental 937.425 63,2
Bosque de neblina montano de la cordillera occidental 949.332 49,1
Bosque de neblina montano de la cordillera oriental 902.935 76,7
Bosque semideciduo montano bajo de la cordillera occidental 188.641 26,8
Matorral húmedo montano de los Andes del norte y centro 484.983 24,6
Matorral húmedo montano de los Andes del sur 133.574 75,3
Matorral seco montano bajo 26.722 71,5
Matorral seco montano de los Andes del norte y centro 214.808 27,4
Matorral seco montano de los Andes del sur 297.387 27,8
Páramo de frailejones 54.728 82,7
Páramo de almohadillas 115.466 98,2
Páramo de almohadillas y arbustivo 53.087 96,9
Páramo herbáceo 1.173.038 72,8
Páramo seco 183.133 47,8
Herbazal montano 855 25,1
Herbazal montano alto 3.139 62,3
Gelidofitia 7.501 90,2
Nieve perpetua 23.247 98,3
Total 7.540.990 57,3
Fuente: Sierra (1999a).

del territorio. Si bien la fracción de la cuenca amazó- La primera carretera de la Amazonía ecuatoriana
nica que posee el Ecuador corresponde al 2% del to- fue construida en 1947 (Palacios et al. 1999). Sin em-
tal, en este pequeño territorio —concretamente en las bargo, la deforestación a mayor escala comenzó en
"tierras altas" (de 500 a 1.500 m de altitud) de la la década de los 60, durante el comienzo del auge
Amazonía ecuatoriana occidental— se ha identifica- petrolero. Ésta fue causada por colonos que llegaron
do un "hot spot", un área de gran biodiversidad y en- de diferentes partes del país y se asentaron en la zo-
demismo a escala global (Myers 1988, 1990). Tal na para trabajar en las compañías petroleras y para
designación, que hace referencia a la gran diversidad practicar la agricultura. Estos asentamientos fueron
biológica de la región, también llama la atención so- promovidos por la política estatal de colonización y
bre el peligro de extinción en que se encuentra debi- "fronteras vivas" dictada en esa época. Según Sierra
do a las altas tasas de deforestación. (1999a), en los últimos 30 a 40 años se ha perdido

32
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.17

GRÁFICO 2.1
Amazonía ecuatoriana: porcentaje de remanencia de las formaciones naturales (1996)

100

80
porcentaje remanente

60

40

20

0
matorral hœmedo montano

igap— y moretal

de tierras bajas

herbazal de tierras bajas

matorral hœmedo montano alto


bosque siempreverde
montano bajo

bosque siempreverde

bosque siempreverde montano

v‡rzea

bosque piemontano

Fuente: Sierra (1999a).

el 16% de la cobertura boscosa original (gráfico 2.1 ción petrolera o la contaminación industrial, ponen en
y mapa 3, p. 183), aunque en otras aproximaciones riesgo a la diversidad biológica del Ecuador. En los
se habla de 50% de pérdida (WRI 1989). acápites 2.17–19 se profundiza sobre algunos.

2.16 Amenazas a los ecosistemas terrestres 2.17 Deforestación

El desarrollo de actividades agroindustriales, la coloni- Las tasas anuales de deforestación que se manejaron
zación, la apertura de vías, la demanda de la indus- en el Ecuador durante las décadas de 1980 y 1990
tria forestal, la presión demográfica y los desastres na- varían entre 0,5 y 2,4%, lo que significa de
turales inciden, directa o indirectamente, sobre la inte- 60.000–340.000 hectáreas anuales (cuadro 2.4).
gridad de los ecosistemas terrestres, transformándolos, La gravedad de la situación se manifiesta de diversas
fragmentándolos o destruyéndolos. En la mayoría de formas en las distintas regiones del país. En varios do-
los estudios se menciona la elevada tasa de defores- cumentos se señala que la Costa es la región más
tación que existe en el país y los usos inadecuados del afectada, no solo por el menor porcentaje de bosques
suelo (WRI 1989, Estrella 1993, CAAM 1995), los naturales que quedan en comparación con otras regio-
cuales provocan erosión y desertificación. Todos estos nes, sino porque la presión por extraer el recurso ma-
problemas, sumados a otros tantos como la explota- derable es también mayor. Entre 1985 y 1991 el

33
2.18 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

CUADRO 2.4
Deforestación en el Ecuador: cálculos contradictorios
Período Deforestación
Fuente Hectáreas por año Tasa
(%/año)
WRI (1994) 1981 - 1990 238.000 1,7
Schmidt (1990) 1981 - 1990 60.000 0,5
Amelung y Diehl (1992) 1980 - 1988 306.000 -
SUFOREN (1991) - 200.000 -
WRI (1990) década de los 80 340.000 2,3
USAID (1988) - 75.000 -
Repetto (1988) 1981 - 1985 340.000 2,4
Bremer –Fox y Bender (1987) - 200– 300.000 -
World Resources Institute (1987) - 277.000 2,4
CLIRSEN (1983) 1976-1983 400.000 -
FAO (1982) - 34.000 -
Fuente: Sierra (1996).

48% de la producción maderera del país provino de madera, luego de abiertas las vías para el efecto, és-
la Costa, de una superficie que representa aproxima- tas promueven la llegada de colonos, quienes a su
damente el 13% de la superficie original de bosques vez aprovechan las tierras intervenidas para cultivar-
productores, mientras que de la Amazonía, donde la las, puesto que resulta más fácil y menos costoso (Sie-
remanencia aproximada es del 70%, se extrajo el rra 1996) (véase 2.18).
30% de la producción maderera en esos años En los sectores rurales donde la cubierta forestal
(ITTO/INEFAN 1993 citado en Sierra 1996). Sierra natural es muy reducida, tanto el crecimiento secunda-
y Stallings (1998 citado en Sierra, Campos y Cham- rio como los remanentes de bosque maduro son utili-
berlin 1999) calculan que la tasa de deforestación zados con mucha frecuencia para la extracción de le-
anual en el norte de la Costa es cercana a 1,9%, ña y producción de carbón. Así, a un ritmo lento pero
mientras que en el norte de la Amazonía es de 0,6%. seguro, se va fragmentando o acabando con los re-
La deforestación no solo se debe a la tala comer- manentes de las formaciones naturales (gráfico 2.2).
cial; también está relacionada con la expansión de la
frontera agrícola protagonizada por inmigrantes po- 2.18 Usos inadecuados del suelo
bres o por agricultores. Los primeros van tumbando la
vegetación original y cambiándola por pastos o culti- La Ley Forestal vigente hasta el 2000 y la Ley de De-
vos (Sierra 1996), mientras que los agricultores ‘lim- sarrollo Agrario parten de la aptitud de los suelos pa-
pian’ grandes extensiones de terreno para dedicarlo ra definir sus opciones de uso. La confrontación de la
principalmente a cultivos de exportación, ya que po- información sobre uso actual y aptitudes de los suelos
seen más recursos económicos (WRI 1989). indica que en la Costa, y especialmente en la Sierra,
Aún cuando el objetivo de la tala comercial es la todas las tierras aptas para actividades agropecuarias

34
L o s e c o s i s t e m a s t e r r e s t r e s
2.18

GRÁFICO 2.2
Distribución porcentual del consumo de leña y carbón por sectores y regiones

80

70

60 Amazon’a

50 Costa

40 Sierra

30

20

10

0
urbano rural industrial carb—n

Fuente: ITTO/INEFAN 137/91/STCP (1993 citado en Wunder 1996).

ya han sido ocupadas, por lo que cualquier expansión hectáreas, mientras que en 1995 se había triplicado
adicional se realizará en áreas frágiles o de pendien- (8.100.000 hectáreas), lo que significa una tasa de
tes muy fuertes (Southgate y Whitaker 1994 citado en crecimiento del 5,1% anual (MAG 1999b). Según el
Woolfson 1997). World Resources Institute (1989), la mayor parte de
Según las opciones de uso, cerca del 60% del te- esta expansión tuvo lugar en la Costa central; como re-
rritorio nacional posee un potencial forestal. Sin em- sultado de la construcción de carreteras y el crecimien-
bargo, por la dificultad de acceder a muchas zonas, to demográfico, las formaciones boscosas húmedas y
en la actualidad únicamente 600.000 hectáreas de muy húmedas de esa región prácticamente desapare-
bosques nativos presentan condiciones económicas cieron. La mayor parte del cambio en el uso se debió
para ser manejadas silviculturalmente, mientras que las al desarrollo de los cultivos permanentes (banano y
tierras que han sido explotadas y tienen el potencial plátano, cacao, café y palma africana) que predomi-
para ser forestadas sobrepasan los 3.000.000 hec- nan en la Costa central y que crecieron en el mismo
táreas (ITTO/INEFAN 1995 citado en Ministerio del período (1954–1995) a una tasa del 8,6% anual
Ambiente 1999b). (Woolfson 1997). Mientras tanto, en otras áreas de la
Pese a lo mencionado sobre la expansión de la región con deforestación activa, como el nororiente y
frontera agrícola en el diagnóstico de Southgate y el noroccidente, las tierras se destinan principalmente
Whitaker (1994 citado en Woolfson 1997), en gene- a pastos. Datos sobre el noroccidente del país revelan
ral más y más áreas han sido y están siendo incorpo- que, entre 1983 y 1993, el crecimiento de la super-
radas a la producción agropecuaria. Hacia 1954 la ficie agropecuaria fue de 16,9% anual (Sierra 1996).
superficie dedicada a esta actividad (ciclo corto, culti- En la Amazonía ecuatoriana la ampliación de la
vos permanentes y pastos) fue de casi 2.700.000 frontera agrícola también ha sido importante. En un es-

35
2.18 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

RECUADRO 2.1

Usos energéticos y maderables del bosque nativo andino

En 1996, el Programa Regional de Bosques Nativos Andinos (PROBONA) public— una investigaci—n sobre los
usos maderables y energŽticos de los bosques nativos andinos del Ecuador ( Wunder 1996). Segœn el autor
del estudio, existe mucha controversia sobre los volœmenes de consumo de le–a. Las diferencias se deber’an,
en primer lugar, a la ambigŸedad en el uso de factores de conversi—n entre volœmenes, pesos y valores cal—ri-
cos, y, en segundo lugar, a la reducida y deficiente base de datos primarios sobre el uso de la le–a en el
Ecuador. Wunder concluye que el consumo de Žsta oscilar’a entre 4,5 y 5 millones de m3 anuales en el pa’s.
De esta cifra aproximadamente el 5% corresponder’a al empleo de carb—n vegetal (gr‡fico 2.2).
El uso energŽtico de la madera en forma de le–a y carb—n representa el 67% de la explotaci—n de los
bosques nativos, que en total es de aproximadamente 8.500.000 m3 anuales (ITTO/INEFAN 1993 citado en
Wunder 1996). Para comparaci—n, la misma fuente muestra que, por el contrario, la madera proveniente de
las plantaciones sumar’a solo 1,2 millones de m3 de los cuales el 79% se utiliza para trozas industriales y el
21% para le–a. Estas cifras reflejan datos a escala nacional, pero el estudio de PROBONA calcul— en 2.113.000
m3 el volumen de le–a que anualmente se extrae del bosque nativo andino.
Wunder concluye que, a pesar del gran porcentaje de la explotaci—n que es destinado para le–a, la tala
generalmente es selectiva, por lo que no es la causa directa de la deforestaci—n, definida como tala rasa y con-
versi—n del bosque. Las excepciones a este patr—n se dar’an en dos casos: cuando existen cerca a los bosques
centros de alto consumo de le–a o carb—n (grandes ciudades o ladrilleras), y cuando la ausencia o escasez
de posibilidades de crŽdito en sectores rurales pobres convierte a la madera (aserrada o como le–a) en una
renta adicional.
Segœn Wunder, la fuerte presi—n demogr‡fica Ñcon la consecuente subdivisi—n de predios ruralesÑ es
una de las causas de la deforestaci—n. Este factor (el crecimiento demogr‡fico) tambiŽn est‡ asociado con la
imposibilidad de disminuir el consumo de le–a a partir de la substituci—n por el gas, pues las condiciones
de pobreza de una creciente porci—n de la poblaci—n impiden este objetivo. Otra causa determinante de la
deforestaci—n es la conversi—n de bosques en pastos para ganader’a (vŽase 2.18). Por œltimo, contrariamente
a la teor’a de que la tenencia privada y segura de la tierra promueve un uso racional del recurso, propone
que en el caso de la Sierra, la tenencia particular (opuesta a la propiedad comunal) favorece la deforestaci—n.

tudio de la región nororiental realizado por el Centro fragmentos de menos de 500 hectáreas (Sierra 1999c
de Levantamientos Integrados de Recursos Naturales citado en Sierra, Campos y Chamberlin 1999).
por Sensores Remotos (CLIRSEN) y el Instituto de Colo- Mucho de la conversión del suelo a usos agrícolas,
nización de la Región Amazónica Ecuatoriana aparte de la pérdida de hábitats y la fragmentación
(INCRAE) (1987 citado en MAG 1999b) se calculó con la concomitante pérdida de biodiversidad, tiene
que, entre 1977 y 1985, hubo una tasa de deforesta- efectos que atentan contra la propia productividad
ción de alrededor de 1,5% anual y una tasa de creci- agrícola: erosión, desertificación y contaminación con
miento de la superficie agropecuaria de 10,3% anual. agroquímicos. Aunque no existe información estadísti-
Esta expansión produjo, entre 1986 y 1996, un au- ca, se estima que un alto porcentaje de agricultores
mento del 118% en el área de bosque repartida en emplea indiscriminada y excesivamente estos últimos

36
L o s e c o s i s t e m a s d u l c e a c u ’ c o l a s
2.20

productos sin aplicar las formulaciones correctas. Se- tarse si la planificación y el estudio de costos de la ca-
gún Fundación Natura (1992 citado en MAG rretera, y del beneficio económico de ésta para el país
1999b), en 1996 se utilizó un promedio de 2,5 kg o para la población objetivo, incluyeron algún criterio
de pesticidas/trabajador/año. En un importante nú- de valoración de los recursos biológicos y servicios
mero de cultivos de consumo interno se realizan hasta ambientales afectados, o de los costos de remediación
22 aplicaciones profilácticas por ciclo de cultivo en el caso de impactos que no resultaren solo de la
(CAAM 1996 citado en MAG 1999b). Se calcula construcción de la vía sino del progresivo deterioro de
que el 70% de los agroquímicos aplicados no cumple los recursos naturales adyacentes a su trazado.
con el objetivo de controlar las plagas y se pierde en
el ambiente (Fundación Natura 1992 citado en MAG 2.20 Los ecosistemas dulceacuícolas
1999b).
Hace falta conocimientos y capacitación sobre tec- La clasificación de Sierra et al. (1999) incluye algunas
nologías para la práctica de una agricultura sustenta- formaciones vegetales cuya composición y caracterís-
ble y adaptada a las condiciones de cada región, mu- ticas están directamente relacionadas con la presencia
chas veces desconocidas por la gente migrante y cam- de agua, sea de forma permanente o estacional. En
pesina. Sin embargo, el origen de los usos inadecua- dicha clasificación, la mayoría de estas formaciones
dos también se debe a las políticas de ocupación de han sido identificadas como "herbazales", aunque
tierras, el escaso acceso a la misma por parte de un
número cada vez mayor de pobres, la desorganiza-
ción de la tenencia legal, las formas de comercializa-
ción y los bajos precios de los productos agrícolas de
consumo interno. Todo esto genera una agricultura ex-
tensiva de muy baja inversión y extractiva de recursos,
lo que deteriora las condiciones ambientales en las
que se desenvuelve el sector agropecuario.

2.19 Ampliación de la red vial

Este es un tema delicado por la connotación que tiene


para el desarrollo, cuando éste se entiende como la in-
corporación de más sectores de la población a la pro-
ducción, el intercambio comercial y los servicios. Por
supuesto que muchas vías se construyen no solo para
facilitar el acceso a las comunidades localizadas en
sectores rurales marginales, sino también con el fin de
explotar los recursos naturales y de usar nuevas tierras.
Sea cual sea la razón, las vías de acceso, una vez
abiertas, favorecen la entrada indiscriminada de todo
tipo de usuarios/as, quienes se apropian de las tierras
o de los recursos disponibles a lo largo del recorrido.
Algunas carreteras atraviesan localidades muy frágiles
ecológicamente, o fragmentan remanentes estratégicos
de formaciones naturales. En estos casos cabe pregun-

37
2.20 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

RECUADRO 2.2

La construcción de la carretera Borbón–Maldonado–Mataje

En una gran cantidad de diagn—sticos sobre la situaci—n ambiental y de la biodiversidad del Ecuador se cita
la designaci—n del noroccidente del pa’s como un "hot spot", es decir, un ‡rea de endemismo y biodiversi-
dad importante a escala mundial pero que est‡ sujeta a un fuerte riesgo de extinci—n biol—gica debido a la
desaparici—n de sus bosques naturales. Se trata de la porci—n de la ecorregi—n del Choc—, conformada por
bosques hœmedos tropicales de una diversidad biol—gica extraordinaria (Myers 1988). Sin embargo, en 1994
el Ministerio de Obras Pœblicas (MOP) suscribi— un contrato con la compa–’a Andrade GutiŽrrez para la cons-
trucci—n de la v’a Las Pe–asÐBorb—nÐMaldonadoÐMataje, cuyo recorrido es de 86,5 km y que debe unirse
con la v’a IbarraÐSan Lorenzo.
En vista de la riqueza natural y humana de la zona influida por la carretera, y de que en el Convenio de
prŽstamo celebrado con la Corporaci—n Andina de Fomento (CAF) consta que se debe dar tratamiento priori-
tario a la conservaci—n del medio ambiente, representantes de la CAF y de la Comisi—n Asesora Ambiental de
la Presidencia de la Repœblica (CAAM), recomendaron la elaboraci—n de un Plan de Manejo Ambiental de la
carretera Borb—nÐMaldonadoÐMataje en la regi—n del Choc— Geogr‡fico Ecuatoriano. El mismo se elabor— y
fue entregado al MOP a fines de 1994; en 1996, este Ministerio suscribi— un contrato con el Programa de las
Naciones para el Desarrollo (PNUD) para la administraci—n de los fondos destinados a ejecutar dicho plan.
Pese a todo este esfuerzo, en un informe presentado en julio de 1999 por la Contralor’a General del Es-
tado, se concluye que la alternativa escogida para el trazado de la v’a es la menos apropiada de las rutas po-
sibles. ƒsta cruza y divide al Humedal YalarŽ, afect‡ndolo directamente al fraccionarlo, contaminarlo e im-
pactar irreversiblemente su biodiversidad. Adem‡s se afirma que por incumplimiento en el aporte de la con-
traparte nacional, los trabajos de construcci—n de la mencionada v’a est‡n suspendidos desde enero de 1998.
Pese a esto, el uso de la v’a ha sido autorizado, lo cual ha causado un incremento en la explotaci—n y trans-
porte ilegal de madera rolliza con la consecuente afectaci—n de los bosques naturales. En definitiva, esta si-
tuaci—n ha aumentado sustancialmente los impactos ambientales inicialmente contemplados.

Fuente: Informe interno de la Contralor’a General del Estado (1999).

también se describe a los manglares y a los bosques les son extensiones de marsimas, pantanos, turberas o
siempreverdes inundables de tierras bajas que, al aguas de régimen natural o artificial, permanentes o
igual que los herbazales, son parte de los ecosistemas temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres
llamados humedales. o saladas, incluyendo las extensiones de aguas mari-
De acuerdo con la Convención de los Humedales nas cuya profundidad en marea baja no exceda los
de Importancia Internacional (o Convención de Ram- seis metros. Esta definición incluye tanto a los ecosiste-
sar), de la cual el Ecuador es signatario, los humeda- mas dulceacuícolas2 como a aquellos de agua sala-
da o salobre.
El agua, componente básico de los humedales, es
2. Los ecosistemas dulceacu’colas son aquellos humedales cuya concentraci—n de
sales no sobrepasa el 10%, o aquellos que no son influidos por las mareas. el compuesto más importante para la vida en la Tierra.

38
L o s e c o s i s t e m a s d u l c e a c u ’ c o l a s
2.21

Los humedales dulceacuícolas son ecosistemas funda- (Rallus longirostris). En cambio, especies como el la-
mentales para la conservación de este importante re- garto de la Costa (Crocodylus acutus) están al borde
curso: sirven como cargadores y descargadores de de la extinción.
acuíferos subterráneos, acumulan agua lentamente du- La Amazonía aún mantiene una gran diversidad de
rante la época seca y la liberan de la misma manera peces, reptiles, mamíferos, aves y plantas (incluyendo
en época de crecientes, depositan los sedimentos que árboles) asociadas a los sistemas de inundación. Algu-
traen las aguas y las purifican al retener y remover nu- nas especies en peligro de extinción y propias de los
trientes y substancias químicas. humedales —como el lobo de río (Pteronura brasilien-
Con excepción de algunos estudios puntuales, la sis), el manatí (Trichechus inunguis) y los delfines gris y
diversidad de especies de los ecosistemas dulceacuí- rosado (Sotalia fluviatilis e Inia geoffrensis)— aún pue-
colas, en particular la de invertebrados, es poco co- den ser encontrados en la parte baja de esta región.
nocida. Se puede señalar, como regla general, que
los humedales dulceacuícolas de las zonas cálidas 2.21 Clasificación de los ecosistemas dulceacuícolas
tienden a poseer mayor diversidad que los altoandi-
nos, y que los humedales de la Costa, pese a que Según la más reciente clasificación propuesta por la
son los que probablemente sufren las mayores presio- Convención de Ramsar, en el Ecuador se encontrarían
nes en contra de su integridad ecológica, aún man- los 17 siguientes tipos de humedales continentales:
tienen poblaciones importantes de algunas aves, en- Ríos/arroyos permanentes, que incluyen cascadas
tre éstas el porrón sureño (Netta erithrophthalma), el y cataratas. En el país existen centenares de ríos que
pato real (Cairina moschata) y el rascón manglero drenan al Océano Pacífico y a la Amazonía. La diver-

39
2.21 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

sidad de organismos de agua dulce no ha sido apro- términos de la biodiversidad.


piadamente estudiada, con excepción de los peces. Se Pantanos/esteros/charcas permanentes de agua
calcula que solamente en la cuenca del río Napo hay dulce (de menos de 8 hectáreas). Son charcas, panta-
más especies de peces que en toda Norteamérica. nos y esteros ubicados sobre suelos inorgánicos, con
Ríos/arroyos estacionales/intermitentes/irregula- vegetación emergente en agua por lo menos durante
res. Existen ríos importantes como el Ayampe (en Ma- la mayor parte del período de crecimiento. Muchas
nabí), el cual durante la temporada seca deja de co- charcas de la Sierra están dentro de esta categoría;
rrer y forma estanques estacionales. Muchos arroyos falta determinar cuáles son las más importantes.
de la Sierra también son estacionales. Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermiten-
Lagos permanentes de agua dulce (de más de 8 tes de agua dulce sobre suelos inorgánicos. Esta cate-
hectáreas). En todo el Ecuador hay lagos cuya forma- goría incluye depresiones inundadas (lagunas de car-
ción es diferente. Algunos son de origen glaciar, sedi- ga y recarga), praderas inundadas estacionalmente y
mentario, como producto de erupciones o movimien- pantanos de ciperáceas. Algunos humedales altoandi-
tos tectónicos. Otros son originados en brazos de ríos nos estarían dentro de esta categoría.
de la Amazonía, y otros se han formado por la capta- Turberas no arboladas, que incluye turberas arbus-
ción de aguas, particularmente en la Sierra y en la tivas o abiertas ("bog"), turberas de gramíneas o carri-
Costa. Algunos ejemplos de lagos permanentes en lla- zo ("fen"), bofedales, y turberas bajas. Estas formacio-
nuras de inundación son La Segua (en Manabí) y las nes, con características particulares para los suelos,
lagunas de la zona baja del río Cuyabeno. los regímenes de inundación y la estructura vegetal, es-
Lagos estacionales/intermitentes de agua dulce (de tarían asociadas a los páramos. En el Ecuador no se
más de 8 hectáreas). Esta categoría incluye lagos en han llevado a cabo investigaciones para determinar
llanuras de inundación; muchos humedales de Manabí, su presencia, pero se asume que existen pues han si-
Guayas y la Amazonía baja forman lagos estacionales. do encontradas en los páramos de Colombia.
Lagos permanentes salinos/salobres/alcalinos. Un Humedales alpinos/de montaña, categoría que in-
ejemplo de lago salino de origen glacial es el Quilo- cluye praderas alpinas y de montaña, y aguas estacio-
toa (en Cotopaxi). nales originadas por el deshielo. Los humedales de
Lagos y zonas inundadas estacionales/intermiten- páramos estarían dentro de esta categoría. Son funda-
tes salinos/salobres/alcalinos. Dentro de esta catego- mentales en la producción de agua.
ría entran las llanuras de inundación formadas por el Pantanos con vegetación arbustiva. Incluye panta-
frecuente desbordamiento de ríos en la Costa sur (sis- nos y esteros de agua dulce dominados por vegeta-
tema Daule–Babahoyo–Guayas), al norte de Manabí ción arbustiva, turberas arbustivas ("carr"), y arbustales
(sistema Carrizal–Chone), y en general en la Amazo- de aliso (Alnus sp.); crecen sobre suelos inorgánicos.
nía baja. Varios pantanos de la Costa (Esmeraldas) y de la Ama-
Pantanos/esteros/charcas permanentes salinas/ zonía entran dentro de esta en esta categoría.
salobres/alcalinos, de los cuales hay un gran número Humedales boscosos de agua dulce. Incluye bos-
en el Ecuador. Se encuentran en la Sierra norte (pára- ques pantanosos de agua dulce, bosques inundados
mos húmedos), en Esmeraldas, Guayas y la Amazo- estacionalmente, y pantanos arbolados; crecen sobre
nía. Hay un sistema de charcas permanentes en el Par- suelos inorgánicos. En esta categoría podrían entrar
que Nacional El Cajas (Azuay). los guandales de la Costa y los bosques inundables
Pantanos/esteros/charcas estacionales/intermiten- de la Amazonía baja.
tes salinos/salobres/alcalinos, cuyo número en el Manantiales de agua dulce. Son abundantes en to-
Ecuador es abundante. El Inventario Nacional de Hu- do el país aunque falta identificar su número e impor-
medales ayudará a determinar los más importantes en tancia.

40
L o s e c o s i s t e m a s d u l c e a c u ’ c o l a s
2.22

Humedales geotérmicos; existen varios en la Sierra


centro y norte, y son los que están asociados con la
presencia de aguas termales.
Sistemas kársticos y otros sistemas hídricos subterrá-
neos. Hay algunos en las estribaciones de la cordille-
ra de los Andes, por ejemplo en las cuevas de Juman-
di (en Napo). Falta elaborar un inventario sobre estos
humedales.

2.22 Amenazas a los ecosistemas dulceacuícolas

Debido al desconocimiento de su importancia, los hu-


medales ecuatorianos soportan múltiples amenazas.
En la Costa, una gran cantidad de estos ecosistemas
ha sido destruida por dragado y drenaje de sus
aguas para convertirlos en zonas donde se practica
la agricultura, acuicultura y ganadería (no existen da-
tos sobre el porcentaje de conversión). El represamien-
to de algunos ríos ha alterado los ciclos hidrológicos
de varias cuencas hidrográficas. La sedimentación,
causada por el mal manejo de las cuencas aguas arri-
ba, es un problema serio en varias partes de la Cos-
ta en donde se presenta colmatación, o sea relleno de
la cuenca sedimentaria. Por ejemplo, la profundidad
del río Chone ha disminuido dramáticamente. En zo-
nas cercanas a grandes urbes como Guayaquil, el
dragado y drenaje para urbanización es un problema dos, pero sí hay evidencias de que se ha alterado las
grave en varios humedales. Los guandales del norte poblaciones de peces nativos e, inclusive de aves co-
de la Costa han sido alterados por la deforestación y mo el pato torrentero (Merganetta armata) que compi-
la construcción de diques para camaroneras aguas te con la trucha por los recursos. Algunos cuerpos de
abajo. La transferencia o trasvases de aguas de una agua están contaminados con desechos domésticos e
cuenca a otra no ha sido evaluada apropiadamente industriales, y con metales pesados en zonas de ex-
y no se conocen los efectos sobre la diversidad bioló- tracción minera. El efecto de fenómenos climáticos co-
gica acuática. La contaminación de algunos ríos es mo La Niña y El Niño ha afectado también los glacia-
evidente, particularmente en zonas urbanas e indus- res, que son la fuente de agua en muchas zonas al-
triales. toandinas.
En la Sierra, el mal uso del suelo ha ocasionado En la Amazonía, los principales problemas de los
la erosión de varias cuencas y la sedimentación de humedales están relacionados con la contaminación
sus aguas. La construcción de represas, trasvases y ca- por petróleo provocada por los constantes derrames y
nales ha alterado los regímenes hídricos de algunos accidentes producidos durante su explotación. Algu-
ríos. Existe sedimentación en varias lagunas altoandi- nos recursos biológicos de los humedales están sobre
nas. Las consecuencias de la introducción de la trucha explotados y particularmente los mamíferos acuáticos
(Salmo trutta) aún no han sido completamente evalua- están en gran riesgo de extinción.

41
2.23 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

2.23 Los ecosistemas marinos y costeros te la estación lluviosa (enero–abril) y su intensidad os-
cila de año en año. Su área de influencia va desde la
El ambiente marino costero del Ecuador es una singular Puntilla de Santa Elena hasta el norte del Perú.
zona de transición en el Pacífico sudeste, caracterizada La corriente de Humboldt es una masa de agua
por una gran variabilidad espacial y temporal del am- subtropical superficial, fría y salina, que fluye hacia el
biente físico. En el mar ecuatoriano se presentan aguas norte procedente de la costa peruana. Se caracteriza
tropicales cálidas procedentes del norte de la línea por presentar temperaturas entre 19 y 20°C, salinidad
ecuatorial y subtropicales frías provenientes del sur. Con alrededor de 35 ppm y alta concentración de nutrien-
apenas 950 km de extensión de norte a sur, en la Cos- tes. Su período de influencia ocurre durante la esta-
ta se pasa de la selva tropical localizada en Esmeral- ción seca (julio–octubre), con alcance entre la Puntilla
das, donde ocurren fuertes precipitaciones anuales y al- de Santa Elena y el centro de la Costa ecuatoriana,
tas temperaturas, hasta la aridez de la zona central (sur de donde se desvía hacia las islas Galápagos.
de Manabí y noroeste de Guayas). Estas condiciones El Frente Ecuatorial es una zona de transición en-
son interrumpidas en la cuenca del río Guayas, donde tre las masas de agua transportadas por las corrientes
se registran nuevamente altas temperaturas y abundan- de El Niño y Humboldt. Se caracteriza por un intenso
tes precipitaciones en la época lluviosa. Además, en el gradiente termohalino, que alcanza su máximo desa-
litoral ecuatoriano desaguan 67 cuencas hidrográficas rrollo durante la estación seca (24°C–33,5 ppm a 1°
de las 79 reportadas para el país, 19 de cuyos siste- S; y 18°C–35 ppm entre 2 y 3° S). Su posición du-
mas son considerados principales.3 rante la estación lluviosa es impredecible, pudiendo
incluso desaparecer. En la banda sur del Frente Ecua-
2.24 Sistemas de corrientes y masas de agua del torial tradicionalmente ha habido una alta productivi-
Pacífico sudeste dad biológica.
La subcorriente Ecuatorial o corriente de Cromwell
En la columna de agua, sobre el lecho marino conti- es una masa de agua subsuperficial fría procedente del
nental, convergen los principales sistemas de corrien- oeste, que alimenta los afloramientos del borde sur del
tes y masas de agua del Pacífico sudeste cuyas carac- Frente Ecuatorial. Su presencia ha sido registrada en
terísticas han sido descritas por varios autores.4 Éstos aguas oceánicas entre 70 y 150 m de profundidad y
son las corrientes El Niño y de Humboldt, el Frente está asociada a un núcleo de alta salinidad (35–35,2
Ecuatorial, la subcorriente Ecuatorial o corriente de ppm) y temperaturas casi homogéneas (13–15°C). Es-
Cromwell y el evento El Niño (gráfico 2.3). ta masa suministra agua rica en nutrientes.
La corriente de El Niño es una masa de agua tropi- La presencia ocasional del evento El Niño cambia
cal superficial, cálida y de baja salinidad, que fluye a los patrones oceanográficos señalados y origina cam-
lo largo de la Costa ecuatoriana procedente de la ba- bios en la composición y estructura de la biota marina.
hía de Panamá. Presenta temperaturas que varían en- Estas y otras complejas características climatológi-
tre 25 y 27°C, salinidad bajo 34 ppm y baja concen- cas, hidrológicas y de sedimentación, así como los pro-
tración de nutrientes. Su período de influencia es duran- cesos costeros localizados dependientes de la geomor-
fología, crean condiciones que favorecen la existencia
3. Algunos autores/as e instituciones que han estudiado las cuencas hidrogr‡ficas de una significativa biodiversidad en el ambiente mari-
de la Costa son Stevenson (1981), Cucal—n (1984, 1986, 1996), PMRC (1987), EMAP no. En resumen, en las aguas continentales del Ecuador
y DIGMER (1988), Arriaga y V‡sconez (1991), Carrera de la Torre (1993), y Figueroa
(1993 citado en PMRC 1993).
se registran amplios rangos biofísicos que permiten la
4. Entre estos/as se cuentan Stevenson y Taft (1971), Pak y Zaneved (1974), Enfield confluencia de especies con afinidades biogeográficas
(1976), Cucal—n (1983, 1984, 1986, 1987, 1996), JimŽnez y Bonilla (1980), Pesantes
y PŽrez (1982), Okuda et al. (1983), Cucal—n y Maridue–a (1989), Sonnenholzner
mixtas, tanto de la provincia Mexicana y Panámica del
(1991), y Chavarr’a (1998). norte, como de la provincia Peruano–Chilena, del sur.

42
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.26

GRÁFICO 2.3
Principales corrientes y masas de agua que inciden en el Ecuador
94¼ W 90¼ 85¼ 80¼

5¼ N

o
l Ni–
de E
e
ient
Fren COLOMBIA

Corr
te e
cua
tori
al
FFrreenn ECUADOR
0¼ ttee EE
ccuuaa
Provincia de ttoorrii
Gal‡pagos aall
Subcor
riente E
cuatoria Principales
l
cuencas
de arenaje

Afloramientos Golfo de Guayaquil

5¼ S
Corriente de Humbolt
PERô

94¼ W 90¼ 85¼ 80¼


Fuente: Hurtado et al. (1998c).

2.25 Clasificación de los ecosistemas marinos y 2.26 Diversidad de los ecosistemas marinos y
costeros costeros

Según Norse (1993) no existe un acuerdo universal En el Ecuador están presentes 10 de los 14 ambien-
para clasificar los ecosistemas marinos y costeros. Así, tes oceánicos del esquema de Salm y Clark (1989),
en este texto se adopta el esquema propuesto por Ray lo cual indica la gran diversidad de ecosistemas mari-
(1975 citado en Salm y Clark 1989), autor que hace nos. Estos son islas, bajos o terrazas arrecifales, ban-
referencia a tres niveles. El primero es el ‘grueso’, que cos o barreras aluviales, plataforma continental de fon-
se refiere a los ambientes costero, oceánico o pelági- dos suaves y duros, talud continental, cañón submari-
co; el segundo es el ‘medio’, que corresponde a há- no, planicie abisal, cordillera submarina y fosa oceá-
bitats (hábitats costeros asociados y arrecifes); y final- nica. Además, están las áreas de afloramiento y cel-
mente el nivel ‘fino’, en el cual se diferencia hábitats das temporales de masas de agua que son considera-
críticos con base en sus particularidades específicas das hábitats marinos asociados (gráfico 2.4).
(sitios de alimentación, reproducción, descanso o refu- Un rasgo sobresaliente de cualquier región subma-
gio). Los 32 tipos de ecosistemas y hábitats asociados rina es el margen continental constituido por la plata-
registrados en el país, de acuerdo con la clasificación forma, el talud y la elevación continental. Este margen
de Salm y Clark (1989) para el Ecuador, constan en bordea el continente y representa la transición con los
el gráfico 2.4. fondos oceánicos. Sin embargo, en el Ecuador este

43
2.26 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

GRÁFICO 2.4
Diversidad de los ecosistemas marinos y costeros en los 25 sectores de la Costa
25 25 25
25

20
19

16
nœmero de sectores

15

12 12 12
10
9
8 8 8 8 8

5
4 4 4
3 3 3 3 3
2 2 2
1 1 1
0
Playas (arena, grava , guijarro)

Planicies intermareales

H‡bitats de aves migratorias

H‡bitats de tortugas marinas

Plataforma continental de fondos duros


Plataforma continental de fondos suaves
Planicies costeras

H‡bitats de aves acu‡ticas


H‡bitats de mam’feros marinos

H‡bitats de especies amenazadas


H‡bitats de especies comerciales

Talud continental

Cordillera submarina
Costas rocosas
Acantilados

Lagunas costeras salobres


Islas de barrera

Manglar
H‡bitats de aves marinas
H‡bitats de aves playeras
Bah’as
Estuarios

Deltas
Dunas

Bajos
Celdas/masas de agua
Afloramientos

Arrecifes
Islas

Bancos aluviales

Ca–ones submarinos

Fosas oce‡nicas
Ecosistemas costeros costeros marinos Ecosistemas marinos
Hábitats asociados

Fuentes: Ayarza (1981), Ayón (1987), Boothroyd et al. (1994), DIGEIM (1994), Duffy y Hurtado (1984), Félix
(1994), García (1981), Hurtado (1987, 1990b), Hurtado et al. (1998c), Salm y Clark (1989), Valle (1997, 1998).

esquema se modifica por dos razones: la existencia En lo que se refiere a los ecosistemas costeros, en
de la dorsal de Carnegie, una cordillera submarina la franja litoral del Ecuador se han registrado 11 de
importante cuyas cimas más altas están en Galápa- los 13 mencionados en el esquema de Salm y Clark
gos; y la prolongación de la fosa Perú–Chile, que al- (1989). Estos son playas, costas rocosas, acantilados,
canza más de 4.000 m de profundidad. Otros rasgos bahías, estuarios, lagunas costeras, islas de barrera,
geomorfológicos importantes son el cañón submarino planicies intermareales y costeras, deltas y dunas.
frente a la desembocadura del río Esmeraldas, las an- Además, existe un hábitat costero asociado (el man-
tiguas terrazas arrecifales casi al borde de la platafor- glar) y seis hábitats críticos identificados para aves ma-
ma (como aquella frente a Atacames), y las zonas de rinas, playeras y migratorias, para mamíferos marinos,
deposición biocalcárea alrededor de las islas Santa y para especies amenazadas y comerciales.
Clara y de la Plata, y frente a Ancón en la provincia Los ambientes costeros mejor representados son las
de Guayas (Ayarza 1981, García 1981). playas, bahías, estuarios, acantilados, lagunas coste-

44
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.26

GRÁFICO 2.5
Representatividad de los ecosistemas marinos y costeros en los 25 sectores de la Costa
32

25
nœmero de ecosistemas marinos y costeros

19 19
17
15
14
12 12 12
11
10 10 10
9 9 9 9
8 8 8 8
7 7 7
6

0
Bah’a de Car‡quez-Pta. Charapot—
Punta Charapot—-Crucita

Ballenita-Puntilla de Santa Elena


Puntilla de Sta. Elena-Anconcito
San Francisco-Ca–averal
Ca–averal-Pedernales
Sur de Pedernales-Canoa

Crucita-Manta
Canoa-San Vicente

Palmar-Ballenita
Las Pe–as-Rio Verde
R’o Verde-Tachina

Manta-R’o de Ca–as
R’o de Ca–as-Puerto Cayo
Puerto Cayo-La Rinconada
Esmeraldas-Atacames
Atacames-Sœa
Sœa-San Francisco

La Rinconada-Valdivia
Valdivia-Palmar

Anconcito-Chanduy

Playas-Posorja
Posorja-Boca de Capones
Chanduy-Playas
R’o Mataje-Las Pe–as

Zona norte Zona central Zona sur

Fuentes: Ayarza (1981), Ayón (1987), Boothroyd et al. (1994), DIGEIM (1994), Duffy y Hurtado (1984), Félix
(1994), García (1981), Hurtado (1987, 1990b), Hurtado et al. (1998c), Salm y Clark (1989), Valle (1997, 1998).

ras y costas rocosas. Menor representatividad tienen marítima con Perú.


las planicies intermareales y costeras, los deltas y las Con el fin de conocer la representatividad de eco-
dunas. El manglar es, sin duda, el hábitat costero aso- sistemas marinos y costeros y hábitats asociados, se
ciado mejor representado: consta en 12 de los 25 ha subdividido la línea de costa en 25 sectores (gráfi-
sectores de la Costa (gráfico 2.4). co 2.5) de acuerdo con lo sugerido por Ayón (1987),
El territorio marino-costero del Ecuador ha sido di- quien basó su clasificación en los criterios geomorfoló-
vidido en tres zonas: norte, centro y sur (EcoCiencia, gicos y en las recomendaciones de manejo de Booth-
ECOLAP e INP 1999). La primera se extiende desde royd et al. (1994). Algunos resultados de este estudio
la frontera con Colombia (en la desembocadura del son los siguientes:
río Mataje) hasta Cabo Pasado; la segunda desde
Cabo Pasado hasta la Puntilla de Santa Elena; y la ter- • En términos generales, el Ecuador tiene una
cera desde la Puntilla de Santa Elena hasta la frontera gran diversidad de ecosistemas marinos y cos-

45
2.27 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

teros; en efecto, cada uno de los 25 sectores 2.27 ¿Qué conocemos de los ecosistemas marinos y
en los que se subdividió la línea costera incluye costeros?
por lo menos cinco tipos diferentes de ecosiste-
mas/hábitats. En la plataforma continental y en la columna de agua
• En cuanto a los ambientes costeros, la zona inmediata superior es donde ocurren los procesos eco-
norte se caracteriza por ser más diversa que las lógicos esenciales que sustentan a la biota marina. La
zonas central y sur. plataforma continental es el ambiente marino mejor es-
• En cuanto a los ambientes marinos, la mayor di- tudiado desde el punto de vista oceanográfico y pes-
versidad de ecosistemas se encuentra en la zo- quero, aunque la información disponible está subutili-
na central. zada desde un enfoque ecosistémico o de conserva-
• Los hábitats asociados y críticos están mejor re- ción de la biodiversidad marina.
presentados en la zona central que en las zo- El talud continental es una potencial fuente de recur-
nas norte y sur. sos pesqueros pero ha sido insuficientemente explora-
• Cuando se integra la información sobre ecosis- do. Salvo referencias aisladas de expediciones cientí-
temas marinos y costeros, y hábitats asociados ficas foráneas —que han sorprendido a la comunidad
y críticos, la zona central presenta la mayor re- científica por el hallazgo de una singular y rica biota
presentatividad en relación con las zonas sur y marina a 2.500 m de profundidad cerca a Galápa-
la zona norte. gos (Norse 1993)— este ecosistema es desconocido.

46
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.28

En los ambientes costa afuera se ha identificado Sobre los ecosistemas cañón submarino, planicie
áreas de afloramiento local que constituyen núcleos de abisal, cordillera submarina, bancos o barreras aluvia-
productividad marina, pues allí existen importantes re- les y fosa oceánica no hay información.
cursos marinos de los que dependen las pesquerías, y Respecto a los ecosistemas costeros existe un marca-
que además son hábitats críticos de vertebrados mari- do desnivel en cuanto al conocimiento de sus diferentes
nos de interés para la conservación. Por ejemplo, las componentes. Así, mientras los acantilados, dunas o
áreas de afloramiento de la zona continental alrede- planicies costeras intermareales apenas constituyen re-
dor de Isla Santa Clara en el golfo de Guayaquil y en ferentes de la caracterización de un área determinada,
las cercanías de la Isla de la Plata, sustentan la alimen- para ciertos estuarios existe buena información respec-
tación de las colonias de aves marinas de esas islas, to a sus características biofísicas, calidad de agua o
como piqueros patas azules (Sula nebouxii), pelícanos problemática socioambiental. Sin embargo, aún en es-
(Pelecanus occidentalis), fragatas (Fregata magnificens) tos casos, un denominador común es la desarticulación
y albatros (Diomedea irrorata). En el golfo de Guaya- entre los diferentes componentes físicos, químicos y bio-
quil existen otros hábitats asociados, como las celdas lógicos, aún dentro de una misma área de trabajo.
temporales de masas de agua, las mismas que cum- Más crítica aún es la atomización de la información so-
plen una función ecológica importante como centros bre los componentes de la diversidad de especies, lo
de dispersión de la biota marina, pero que han sido cual muchas veces es confundido con una falta de in-
poco estudiadas (Hurtado et al. 1998a,b). formación. Esto ha sido reconocido por la comunidad
Las islas e islotes son conocidas principalmente co- científica local y se está trabajando para resolverlo.
mo refugios de avifauna y como ecosistemas suma- A continuación se describe, a un nivel más especí-
mente importantes para realizar estudios evolutivos y fico, lo que se conoce sobre ocho ecosistemas mari-
de comportamiento de las especies que allí habitan. nos y costeros del Ecuador: plataforma continental,
Sin embargo, con excepción de las islas incluidas en arrecifes, zonas rocosas e intermareales, estuarios, ba-
el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (como la Pla- hías, playas y manglares.
ta y Santa Clara; mapa 4, p. 184) o la isla Santay,
el resto no han sido debidamente descritas ni estudia- 2.28 La plataforma continental
das. Salvo evaluaciones parciales en el golfo de Gua-
yaquil, la diversidad de especies del medio acuático La plataforma continental es la planicie submarina de
circundante a las islas estuarinas (que incluye sistemas pendiente suave que se extiende desde la línea de
como el Archipiélago de Jambelí o las islas de la Ba- costa hasta aproximadamente 200 m de profundidad.
hía de Ancón de Sardinas en el estuario de Cayapas- Se calcula que la superficie de este ecosistema en el
–Mataje), es virtualmente desconocida. Ecuador es de 29.124 km2. Esta plataforma, que tie-
Los bajos, terrazas arrecifales o arrecifes rocosos ne pocas irregularidades topográficas, alcanza su ma-
de la plataforma continental, constituyen uno de los yor estrechamiento y pendiente frente a las salientes
ecosistemas identificados a escala global como de costeras de la Puntilla de Santa Elena, el Cabo de San
gran productividad y diversidad, pero tampoco han si- Lorenzo (donde su anchura es de apenas 9 km), y el
do debidamente estudiados. Se posee solo un conoci- Cabo de San Francisco, mientras que la mayor exten-
miento marginal y, en muchos casos, anecdótico. El sión (120 km) y la menor pendiente se encuentra en el
Parque Nacional Machalilla es el único sitio ubicado golfo de Guayaquil y la zona norte de Manabí (49
en aguas continentales marinas del que hay informa- km). Solo en dicho golfo, la plataforma tiene 12.000
ción sobre los ambientes subacuáticos. En general, la km2, lo cual representa casi la mitad de su superficie
intensidad de pesca de buceo en los bajos y su im- total en el Ecuador (Ayarza 1981, García 1981,
pacto ha sido poco o nada documentada. PMRC 1989, Cucalón 1996).

47
2.29 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

El lecho de la plataforma posee una gran diversi- la tectónica de placas. En ciertas áreas no existe una
dad de hábitats cuyo origen se remonta a la última verdadera plataforma debido a su estrechez y fuerte
transgresión oceánica (avance del mar hacia el conti- inclinación (García 1981).
nente) ocurrida en el período Cuaternario, hace apro-
ximadamente dos millones de años, y durante un pro- 2.29 Arrecifes, zonas rocosas e intermareales
ceso dinámico caracterizado por el aporte permanen-
te de los sedimentos provenientes de los ríos y su re- Pese a su importancia ecológica como ecosistemas
distribución por la compleja circulación regional y lo- productivos, diversos y dinámicos, los arrecifes, zonas
cal. Por ejemplo, en la desembocadura del río Esme- rocosas e intermareales han sido poco estudiados, ex-
raldas, el cañón submarino cumple un importante rol cepto en sitios específicos. Uno de éstos es el Parque
en la distribución de los sedimentos. Asimismo, la pla- Nacional Machalilla, donde se realizó una identifica-
taforma de la desembocadura del río Guayas es una ción y caracterización de ambientes submareales e in-
extensa planicie sedimentaria que va desde Guaya- termareales (INEFAN/GEF 1998). Otros son las zo-
quil hasta la isla Puná; allí los microhábitats y comuni- nas intermareales de cinco localidades de Guayas y
dades bióticas se estratifican dependiendo del aporte Manabí, donde el Proyecto "Iniciativa Darwin" llevó a
estacional fluvial de dicho río (canal de Jambelí), del cabo el inventario de invertebrados marinos y ecosis-
aporte marítimo (Estero Salado, canal del Morro), y de temas bentónicos (Mora et al. 1998).
la compleja dinámica oceanografía del golfo de Gua- En el Parque Nacional Machalilla hay promonto-
yaquil. En la parte central del país, la plataforma pre- rios rocosos llamados islotes que forman barreras
senta irregularidades cóncavas y convexas, que pue- emergidas en costas expuestas, protegidas y semipro-
den haber sido causadas por la sedimentación de re- tegidas, y también son muy comunes, a lo largo de la
siduos de organismos, por las corrientes marinas o por costa de dicho parque, pequeñas formaciones arreci-

48
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.29

CUADRO 2.5
Zona intermareal: invertebrados bentónicos
Grupo Organismos colectados Especies identificadas
Poríferos 1
Cnidarios 1
Platelmintos 1
Anélidos (poliquetos) 15
Equiúridos 1
Sipuncúlidos 1
Artrópodos (crustáceos) 14 2
Moluscos 60 57
Briozoos 1
Equinodermos 11 11
Total 106 70
Fuente: Mora et al. (1998).

fales rocosas (UNEP y UICN 1988, Hurtado 1995a). tró en la playa de Puerto López (en la zona de
En el Ecuador no existen verdaderos arrecifes corali- amortiguamiento del área protegida); proba-
nos, sino rocosos, en los cuales se han formado algu- blemente ello obedece al ingreso de material
nos parches de coral, pero cuya dinámica es muy pa- orgánico y nutrientes procedentes de las activi-
recida a la de los coralinos (Hurtado 1995c). De dades humanas.
acuerdo con el Plan de Manejo del Parque Machalilla • En lo que se refiere a los macroinvertebrados
(INEFAN/GEF 1998), los arrecifes rocosos se encuen- bentónicos de arrecife, en la plataforma coste-
tran rodeando las islas, islotes y roqueríos. En las cos- ra continental se han reportado cuatro de las
tas expuestas, estos ecosistemas son relativamente pe- cinco clases de equinodermos (de éstos se ha
queños y tienen fuertes pendientes, mientras que en las identificado un género y 16 especies); ocho
protegidas y semiprotegidas son más extensos, llegan- géneros y cuatro especies de cnidarios; tres gé-
do hasta profundidades entre 20 y 25 m. neros y doce especies de moluscos; un género
En cuanto a la diversidad de especies de estos eco- de artrópodo; y una especie de crustáceo.
sistemas en dicho Parque se menciona lo siguiente: • Los peces de arrecife incluyen 106 especies en-
tre las cuales 16 son de registro dudoso pues
• Predomina la fauna y son sitios menos propi- estaban consideradas como endémicas para
cios para el establecimiento de macroalgas Galápagos. En la plataforma continental, las
bentónicas. familias más representadas son Serranidae (ca-
• En la zona intermareal arenosa hay dos espe- motillos, bacalao) y Pomacentridae (damiselas).
cies y un género de equinodermos, una espe- Cerca del 50% de las especies de este grupo
cie de crustáceo, un género de molusco y una resultó ser no residentes del arrecife; 68% co-
especie no identificada de anélido. La mayor rrespondió a peces herbívoros, 23% a corali-
diversidad y densidad de organismos se regis- nos y 2% a carnívoros (INEFAN/GEF 1998).

49
2.30 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

GRÁFICO 2.6 orientadas a la prospección de áreas de anidación de


Pacífico centro-oriental: representatividad de la fauna tortugas marinas (véase recuadro 7.2). En todo caso,
estuarina las playas accesibles han estado sujetas a una intensa
600 presión antropogénica, por lo que sería importante
518 preservar y estudiar aquellas embolsadas entre acanti-
lados de difícil acceso, las mismas que podrían ser
consideradas sitios de referencia para estudios ecoló-
gicos comparativos, que ahora escasean.
nœmero de especies

La única información comparativa que existe sobre


299 las playas es la relativa al uso turístico. Mediante un es-
tudio realizado por la Dirección de Turismo (DITURIS) se
identificó un total de 109 playas. Cuatro de estas son
179 consideradas como de atractivo excepcional en el ám-
bito internacional (Fraile norte y sur están incluidas en
el Parque Nacional Machalilla, mientras que las otras
40 dos —Salinas norte y sur— están abiertas a la explo-
0
tación turística); 31 playas constan como de atractivo
Peces Moluscos Crut‡ceos Total excepcional a nivel subregional; 36 playas como de
Fuente: Matthes y Kapetsky (1988). atractivo en el ámbito nacional; y 38 playas como de
atractivo local. En ese estudio también se indica que el
70% de las playas con atractivos turísticos se encuen-
Según el informe de Mora et al. (1998), en el que se tra en la Costa central: 39% en Manabí y 31% en
presentan resultados de estudios llevados a cabo en la Guayas (DITURIS 1983 citado en PMRC 1987).
Puntilla de Santa Elena, Salinas, Ballenita, Puerto Ló-
pez y Los Frailes, hay una gran diversidad de especies 2.31 Las bahías
en lo que respecta a la fauna de invertebrados bentó-
nicos marinos de la zona intermareal (cuadro 2.5). Los Por la relativa tranquilidad de sus aguas y la variedad
organismos más representativos son los moluscos, ané- de hábitats, las bahías no solo ofrecen refugio a una
lidos, artrópodos y equinodermos. gran diversidad de organismos marinos; ancestralmen-
te han constituido también sitios preferidos para el es-
2.30 Las playas tablecimiento de asentamientos humanos. Aunque
existen estudios académicos sobre estos ecosistemas,
Las playas, debido a su interdependencia con el océa- éstos están dispersos, no son integrales ni están orien-
no, son ecosistemas costeros muy dinámicos desde el tados a documentar sistemáticamente la diversidad
punto de vista ecológico. Sin embargo, al mismo tiem- biológica y a evaluar la degradación ambiental. Por
po son ambientes vulnerables al impacto humano por lo tanto, hace falta analizar a esos lugares usando un
el sobreuso y la erosión. No existen en el país estudios enfoque ecosistémico. Debe tenerse en cuenta que allí
ecológicos que permitan caracterizar y priorizar estos es donde usualmente llegan las aguas residuales do-
ecosistemas desde el punto de vista de su biodiversi- mésticas e industriales sin tratamiento y que, paradóji-
dad, pero se sabe que hay información académica camente, son destinos turísticos y constituyen la fuente
dispersa cuyos resultados habría que sistematizar, in- de abastecimiento de agua para el funcionamiento de
terpretar y complementar. Las únicas evaluaciones rea- laboratorios de larvas de camarón, por ejemplo. Ade-
lizadas con un enfoque de conservación han estado más, por servir de base a la infraestructura portuaria,

50
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.32

GRÁFICO 2.7
Pacífico centro-oriental: dependencia de la fauna estuarina
70 68
64,3
porcentaje de especies

44
39,8

23,7

13,7
9,8
6
0,4 2,9
0
Totalmente dependiente
del estuario

Huevos/larvas

(ruta migratoria)

obligatoria del estuario


Incidental

Adultos aliment.

Adultos reprod.

Facultativo

Dependencia

Acuicultura
(potencial)
Juveniles

Adultos

Fuente: Matthes y Kapetsky (1988).

en estos lugares pueden introducirse organismos trans- estuario interior del golfo de Guayaquil. Sobre éste
portados en las aguas de sentina5 de las embarcacio- existe una buena base de información para ciertas
nes de tráfico marítimo internacional. áreas, aunque discontinua y desarticulada desde un
enfoque ecosistémico. Por ello, para tener una idea so-
2.32 Los estuarios bre la riqueza de la biodiversidad estuarina, aquí se
presenta datos procedentes de Matthes y Kapetsky
Los estuarios son ecosistemas críticos, vulnerables y va- (1988) sobre 518 especies con distribución para el
liosos (Salm y Clark 1989). Son zonas donde se mez- Pacífico centro-oriental, que incluye al Ecuador:
clan los sistemas fluviales y marinos y que, por lo tan-
to, ejemplifican la interdependencia mar–tierra y cum- • El perfil de la biodiversidad estuarina incluye a
plen una función indispensable en los ciclos de vida 299 especies de peces, 179 especies de molus-
de peces, crustáceos, moluscos y otros organismos. cos y 40 especies de crustáceos (gráfico 2.6).
Aparte de los productos que proveen, son fuente de • Más de la mitad (56%) de las especies de fau-
una multiplicidad de servicios ambientales como cap- na estuarina tienen alguna importancia comer-
tación de carbono, filtración de aguas contaminadas cial y el 64%, aunque se tipifica como carente
y control de la erosión. de importancia comercial, cumple funciones vi-
Sin embargo, se conoce muy poco sobre la diver- tales dentro de la red trófica de la que depen-
sidad de especies de esos lugares, con excepción del den las especies comerciales.
• Al menos el 24% de la fauna estuarina ha sido
5. Las aguas de sentina son las que provienen de los barcos (labores pesqueras,
identificada como totalmente dependiente de es-
lavado de m‡quinas, etc.). te ecosistema (gráfico 2.7). Entre la fauna depen-

51
2.33 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

GRÁFICO 2.8 diente totalmente del estuario se incluye el 55%


Pacífico centro oriental: fauna asociada dependiente de moluscos, 10% de crustáceos y 7% de peces.
del estuario para su alimentación • Toda la fauna asociada al ecosistema estuarino
80 depende de éste en alguna fase de su ciclo de
71,6 70,4 vida:
- El 68% de la fauna asociada corresponde a
organismos adultos (gráfico 2.7), que depen-
porcentaje de especies

den de este medio para su alimentación (grá-


fico 2.8).
- El 14% requiere del ecosistema estuarino pa-
30 ra cumplir sus funciones reproductivas (gráfi-
co 2.7).
- El 64% usa facultativamente el estuario como
ruta migratoria (gráfico 2.7).
- Aproximadamente el 40% de la fauna aso-
ciada utiliza el estuario durante las primeras
etapas de su ciclo de vida como refugio
0 (gráfico 2.7), particularmente los peces, crus-
Peces Moluscos Crust‡ceos
Fuente: Matthes y Kapetsky (1988). táceos y moluscos, lo cual confirma su fun-
ción como área "nodriza" o "semillero" de la
biota marina (gráfico 2.9).
- En los estuarios existe una zonificación que
puede ser caracterizada por la diversidad
GRÁFICO 2.9 de especies que se distribuyen en las diferen-
Pacífico centro-oriental: fauna asociada que utiliza el tes zonas que lo componen (gráfico 2.10).
estuario como refugio en sus primeras etapas de vida
70 2.33 Los manglares
61,5
Los manglares —o bosques de mangle— son hábitats
47,5 asociados que crecen en la frontera entre las aguas ma-
rinas y la tierra firme, generalmente en la zona entre ma-
porcentaje de especies

reas de los estuarios, lagunas y pantanos costaneros; su


agua es salobre y frecuentemente se inundan con agua
de mar durante las mareas altas (Gang y Agatsiva
1992 citado en Mera 1999). Son hábitats muy comple-
jos y productivos y que prestan servicios ecológicos co-
mo prevenir la erosión costanera, proveer de alimento y
protección a mamíferos y aves, y presentar lugares ade-
cuados para la anidación, cría y alimentación de una
0 1,7 amplia gama de organismos acuáticos (Diemont 1995
citado en Mera 1999). La complejidad de la cadena
Peces Moluscos Crust‡ceos
de alimentos en los manglares y ecosistemas adyacen-
Fuente: Matthes y Kapetsky (1988). tes, implica relaciones de interdependencia entre pobla-

52
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.34

GRÁFICO 2.10
Pacífico centro-oriental: zonificación de la fauna asociada en el estuario
100
92,7
80,9
porcentaje de especies

18,1 16,8
13,5
4,4
0
Zonas entre ma- Bordes costeros Canales secunda- Bah’as, lagunas y çreas abiertas Aguas arriba del
reas (ambientes expuestos al mar rios (en fondos lo- canales principales (arenoso, lodoso) estuario o canal
rocosos arenosos) (barreras de dosos, esteros) del estuario. del r’o
arena, islas, etc.)

Fuente: Matthes y Kapetsky (1988).

ciones naturales aparentemente distantes. Por ejemplo, por Sensores Remotos (CLIRSEN 1996). Una tercera
grandes cantidades de peces y aves dependen de las causa importante ha sido el desarrollo urbano. A 1995,
hojas de los mangles que, al caer y descomponerse, ini- el CLIRSEN calculó que aproximadamente entre 3.000
cian una cadena productora de alimentos (Parsons y 5.000 hectáreas de manglar habían sido convertidas
1992 citado en Mera 1999). en ciudades y centros poblados en toda la Costa.
Los manglares han estado sujetos a una intensa de-
gradación. En la Propuesta para el Manejo del Ecosis- 2.34 Pérdida del manglar y de sus servicios
tema de Manglar en el Ecuador (DIGEIM 1994) se ambientales
apuntan algunas causas de su pérdida. Sin duda que
la expansión de la frontera camaronera es la principal Entre 1969 y 1995 desaparecieron 54.053 hec-
responsable de la tala de este ecosistema. Aunque exis- táreas de mangle, lo cual corresponde al 27% del área
te controversia respecto a las cifras de conversión a ca- cubierta por este ecosistema en 1969 (CLIRSEN
maroneras, ninguna otra causa ha tenido un efecto tan 1996). Los estuarios que más pérdidas de manglar han
crítico. En el pasado, la expansión de la frontera agrí- sufrido durante ese período fueron los de los ríos Cho-
cola y ganadera habría sido otra causa importante de ne (que perdió el 90%), Muisne (79%) y Cojimíes (70%)
la pérdida de estos ecosistemas (10.000 hectáreas (gráfico 2.11). La superficie perdida en el golfo de
convertidas a cultivos agrícolas y 40.000 hectáreas a Guayaquil equivale a 1,4 veces la superficie total del
zonas ganaderas). Desafortunadamente estas aproxi- manglar remanente en 1995 en todos los otros estua-
maciones han sido realizadas con base en referencias rios del país. Cayapas–Mataje, la única área que ha-
históricas y estimaciones que no tienen un soporte meto- bía permanecido relativamente a salvo hasta la déca-
dológico equivalente al estudio multitemporal del Cen- da de los 90, registró en 1995 una tala del 7,3% del
tro de Levantamientos Integrados de Recursos Naturales bosque que existió en 1969 (gráficos 2.11 y 2.12).

53
2.34 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

RECUADRO 2.3

El estuario del río Guayas


En el estuario interior del r’o Guayas y de sus afluentes, los r’os Daule y Babahoyo, el Instituto Nacional de
Pesca (INP) ha realizado investigaciones b‡sicas y de los niveles tr—ficos inferiores, principalmente, cuyos re-
sultados son interesantes (INP 1998).
Segœn este estudio, dicho ecosistema tiene una elevada biomasa planct—nica, grandes valores de nutrien-
tes, valores m’nimos de transparencia, y predominio localizado de ciertas especies de fitoplancton que, co-
mo indicadores biol—gicos, sugieren la presencia de aguas contaminadas (SuŽscum et al. 1998, Cajas, Coello
y Dom’nguez 1998, Cajas, Coello y Moya 1998, Cajas, Prado y Dom’nguez 1998, Cajas, Prado y Moya 1998).
Se han registrado valores de baja diversidad fitoplanct—nica y de ciertos grupos zooplanct—nicos (microcrus-
t‡ceos, clad—ceros y copŽpodos) que sugieren la presencia de ‡reas eutrofizadas localizadas (Cajas, Coello y
Dom’nguez 1998, Cajas, Coello y Moya 1998, Cajas, Prado y Dom’nguez 1998, Cajas, Prado y Moya 1998) y
sitios puntuales de contaminaci—n bacteriana asociada con las descargas de las aguas domŽsticas (Pin, Gar-
c’a y Castello 1998). Se ha documentado la distribuci—n y abundancia estacional de larvas de peces relacio-
nadas con los centros de mayor abundancia de fitoplancton (Luzuriaga et al. 1998). La entrada a los esteros
es una importante v’a de acceso para el reclutamiento de jaibas (Callinectes arcuatus y C. toxotes), pero se
cree que existe una sobreexplotaci—n de postlarvas de camar—n marino y fauna acompa–ante debido a la ac-
ci—n de los larveros. La escasez del infraorden Caridea (que comprende, entre otros grupos y especies, a los
camarones marinos de la familia Alpheidae, a los camarones de r’o del gŽnero Macrobrachium) ser’a atribui-
ble a la cantidad de desechos domŽsticos e industriales (Garc’a et al. 1998).
En cuanto a los problemas de la zona, en el estudio del INP (1998) se presentan los siguientes:

¥ Contaminaci—n por desechos domŽsticos e industriales que son vertidos al agua sin tratamiento pre-
vio. El golfo de Guayaquil recibe tres cuartas partes del desecho y carga contaminante de los efluen-
tes domŽsticos e industriales de toda la regi—n litoral (Hurtado 1995b, DIGEIM 1996).
¥ Respecto a la contaminaci—n por pesticidas, aunque no se cuenta ni con estad’sticas confiables ni con
estudios sistem‡ticos sobre su impacto en el ambiente y la salud humana, es extremadamente preo-
cupante conocer, por ejemplo, que en 1994 en el ‡rea de influencia del golfo se consumi— un total de
6.400.000 kilo/litro de plaguicidas, equivalentes aproximadamente a 3.200 toneladas de ingredientes
activos. Esta cifra corresponde al 70% del consumo nacional de plaguicidas (DIGEIM 1996), que in-
cluye los extremadamente t—xicos, cuyo uso est‡ prohibido en otros pa’ses.
¥ Contaminaci—n por otras fuentes de origen terrestre (como la acuicultura y la miner’a) o marino, co-
mo los hidrocarburos.
¥ La tala de manglar; entre 1969 y 1995 se han perdido 36.593 hect‡reas de este ecosistema, es decir,
el 23% de la superficie del bosque de mangle que existi— hace menos de tres dŽcadas en el estuario
del r’o Guayas (CLIRSEN 1996).
¥ Erosi—n y sedimentaci—n.
¥ Sobrepesca.

Existe un estudio sobre el manglar hecho de reforestación experimentales no cubrirían


por el CLIRSEN en 1999 al que no fue posible más de 300 hectáreas.
acceder. Sin embargo, en una nota del diario La pérdida de manglar significa la desapa-
El Universo, publicada el 29 de enero del rición de funciones ecológicas en el ecosistema
2000, se apunta que entre 1995 y 1999 se estuarino. Por ejemplo, según Intriago (1998),
han talado 3.036 hectáreas de mangle (759 se han alterado los procesos naturales de sedi-
hectáreas anuales), mientras que los esfuerzos mentación y, en consecuencia, la biogeoquími-

54
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.35

GRÁFICO 2.11
Estuarios: pérdida de manglar entre 1969 y 1995
100

80
porcentaje de pŽrdida

60

40

20

0
Cayapas
Mataje

Muisne

Cojim’es

Estuario de
Chone

Golfo de
Guayaquil

*Margen
occidental

*Margen
oriental

*Margen
oriental sur

estuario
*Islas del

Otras zonas

Total
Fuente: CLIRSEN (1996).
* Correspondientes al golfo de Guayaquil.

ca de los estuarios, así como se ha perdido gran par- instalar sistemas de tratamiento a bajo costo (por ejem-
te de la capacidad natural de depuración de las plo pantanos artificiales) sería de US$ 1.000.000,
aguas. Este autor menciona que se necesitan de 2 a mientras que utilizando sistemas convencionales el
22 hectáreas de manglar para filtrar nutrientes descar- costo llegaría a un billón de dólares (US$
gados por una hectárea de camaronera, y añade, ci- 1.000.000.000).
tando a Boto (1992) y a Wong et al. (1995), que una
hectárea de manglar podría recibir anualmente 300 2.35 Amenazas a los ecosistemas marinos y costeros
kg de nitrógeno, 30 kg de fósforo, o aceptar 5.000
m3 de aguas servidas sin ser afectado. Así como el Los ecosistemas costeros serían los más amenazados
manglar tiene la capacidad para la retener nutrientes, si se los compara con los hábitats costeros asociados,
también la tiene para acumular metales pesados de los hábitats críticos y los ecosistemas marinos (gráfico
los sedimentos. 2.13). Sin embargo, estos datos en realidad reflejan
El cálculo de una sola de sus funciones, la del tra- el mejor conocimiento que existe en el Ecuador sobre
tamiento natural de los desechos domésticos, permite los procesos costeros respecto a la dimensión de la
estimar que con la pérdida de las 54.000 hectáreas problemática ambiental en el medio marino. Debe te-
de manglar se ha reducido la capacidad de purifica- nerse en cuenta que los hábitats costeros críticos (de
ción de 270.000.000 m3 de aguas servidas al año, mayor accesibilidad) todavía no han sido evaluados
aproximadamente el 28% del total anual de los dese- adecuadamente, y mucho menos los hábitats marinos
chos domésticos de toda la población ecuatoriana — críticos, sobre los cuales casi nada se ha estudiado.
o el equivalente a los desechos de Quito y Guayaquil En comparación con el esquema de amenazas glo-
conjuntamente—. Según Ron Lavigne, profesor de bales a la biodiversidad marina identificadas por Nor-
ingeniería ambiental de la Universidad de se (1993), y con base en el conocimiento cualitativo
Massachussetts, si se quisiera reponer esta función me- actual sobre la presencia de las causas de deterioro
diante alternativas tecnológicas, el costo mínimo para ambiental en el Ecuador, se establece que la principal

55
2.35 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

GRÁFICO 2.12
Tasa anual de deforestación del bosque de mangle (1991–1995)
13 12,4 12,5

9,3
tasa anual (%)

2 1,9
1,6 1,4
1 1,2
0,6
0
Santiago Muisne Cojim’es Chone Golfo de Margen Margen Margen Islas del Otras Total
Cayapas- Guaya- occiden- oriental oriental estuario* zonas
Mataje quil tal* norte* sur*
Fuente: CLIRSEN (1996).
* Correspondientes al golfo de Guayaquil.

GRÁFICO 2.13
Grado de amenaza a los ecosistemas y hábitats marinos y costeros

Ecosistemas
H‡bitats marinos
costeros asociados 13%
32%

Ecosistemas
costeros
55%

Fuentes: Ayarza (1981), Ayón (1987), Boothroyd et al. (1994), DIGEIM (1994), Duffy y Hurtado (1984), Félix
(1994), García (1981), Hurtado (1987, 1990b), Hurtado et al. (1998c), Norse (1993), PMRC (1987, 1989),
Salm y Clarck (1989), Valle (1997, 1998).

56
L o s e c o s i s t e m a s m a r i n o s y c o s t e r o s
2.35

GRÁFICO 2.14
Tipos de amenazas a los ecosistemas y hábitats marinos costeros.

Introducci—n de
especies
5% Cambio atmosfŽrico
Sobreexplotaci—n/ global
interacci—n 4%
21%

Alteraci—n
f’sica
46%
Contaminaci—n
24%

Fuentes: Ayarza (1981), Ayón (1987), Boothroyd et al. (1994), DIGEIM (1994), Duffy y Hurtado (1984), Félix
(1994), García (1981), Hurtado (1987, 1990b), Hurtado et al. (1998c), Norse (1993), PMRC (1987, 1989),
Salm y Clarck (1989), Valle (1997, 1998).

amenaza a los ecosistemas marinos y costeros es la al- medio marino, los bajos se incluyen en este grupo po-
teración física (46%), en comparación con otras cau- co conocido, y también las barreras aluviales, talud
sas de impacto, como consta en el gráfico 2.14. continental, cañón submarino, fosa oceánica y áreas
En el ambiente costero, los ecosistemas que regis- de afloramiento (gráfico 2.15).
tran la mayor acumulación de amenazas conocidas La alteración física es una amenaza que incide en
son los estuarios, bahías y playas y, en el área mari- el mayor número de ecosistemas marinos y costeros.
na, la plataforma continental. Los manglares y los há- Esta incluye actividades como la tala de manglar, la
bitats de especies comerciales, como hábitats asocia- construcción de obras de drenaje y relleno, las faenas
dos, registran la mayor acumulación de amenazas en de pesca de arrastre con efecto permanente en los
relación con los otros hábitats críticos (gráfico 2.15). fondos marinos, y la construcción de represas e in-
Otros ecosistemas costeros con una acumulación fraestructura acuícola que altera los flujos de agua dul-
significativa de problemas son las islas de barrera, los ce. Pero también está la amenaza potencial de la ex-
deltas y las planicies intermareales y costeras. En el plotación de gas en el golfo de Guayaquil (en el Cam-
medio ambiente marino se identifican las islas e islotes po Amistad). Si esta actividad se lleva a cabo sin la
en este grupo (gráfico 2.15). implementación de medidas de prevención ambiental,
Ecosistemas con un menor número de amenazas el área marina adyacente, que es ecológicamente
conocidas son las lagunas costeras, acantilados, du- muy sensible, podría verse afectada.
nas y costas rocosas. Igualmente poco conocidas son La acuicultura de camarón es la actividad produc-
las amenazas sobre los hábitats críticos costeros de las tiva que incide sobre un mayor número de ecosistemas
aves marinas, migratorias o acuáticas, de tortugas y costeros y hábitats asociados, superando a la pesca
mamíferos marinos y de especies amenazadas. En el artesanal e industrial. Sin embargo, con la excepción

57
2.35 L a d i v e r s i d a d d e l o s e c o s i s t e m a s

GRÁFICO 2.15
Amenazas a los ecosistemas marinos y costeros
17 16
nœmero de amenazas y/o problemas

11
10
9

7 7

5 5 5 5 5
4
3 3 3 3
2 2 2 2
1 1 1 1
? ? ? ? ? ? ?
0
Planicies intermareales

H‡bitats de aves migratorias

H‡bitats de tortugas marinas

Plataforma continental
Planicies costeras

H‡bitats de aves acu‡ticas


Manglar
H‡bitats de aves marinas
H‡bitats de aves playeras

H‡bitats de mam’feros marinos

H‡bitats de especies amenazadas


H‡bitats de especies comerciales

Cordillera submarina
Playas
Costas rocosas
Acantilados

Lagunas costeras
Islas de barrera
Bah’as
Estuarios

Deltas

Ca–on submarino

Fosas oce‡nicas
Celdas/masas de agua
Afloramientos
Dunas

Bajos
Islas/islotes
Arrecifes
Bancos aluviales

Talud
Ecosistemas costeros Hábitats costeros asociados Ecosistemas marinos

Fuentes: Ayarza (1981), Ayón (1987), Boothroyd et al. (1994), DIGEIM (1994), Duffy y Hurtado (1984), Félix
(1994), García (1981), Hurtado (1987, 1990b), Hurtado et al. (1998c), Norse (1993), PMRC (1987, 1989),
Salm y Clarck (1989), Valle (1997, 1998).

del conocimiento que se tiene sobre la tala del man- Respecto a la introducción de especies, se sabe po-
glar y sus efectos, la incidencia del cultivo de camarón co sobre las implicaciones ecológicas de este fenóme-
sobre otros ecosistemas y hábitats asociados ha sido no, a pesar de las repercusiones económicas que po-
escasamente estudiada. Algo similar ocurre con la in- dría acarrear. Mientras tanto, cada vez se presta más
teracción de las pesquerías artesanal e industrial, cuyo atención a los cambios climáticos, particularmente los
impacto sobre los ecosistemas marinos y costeros ha si- asociados con el impacto de los eventos El Niño.
do marginalmente evaluado, excepto en el caso de la
sobre explotación de ciertos grupos de recursos pes-
queros particularmente en la plataforma continental.
Las amenazas mejor documentadas son la contami-
nación proveniente de fuentes terrestres (doméstica e
industrial) y marinas (hidrocarburos). Se han identifica-
do los sitios crónicos de contaminación donde se mo-
nitorea la calidad del agua, aunque hay poca infor-
mación sobre su impacto en la biodiversidad marina.

58
3

La diversidad de
las especies
Verónica Cano, Mario Hurtado y Carmen Josse

3.1 Diversidad y endemismo de vertebrados terrestres y dulceacuícolas


3.2 Diversidad y endemismo de los mamíferos
3.3 Áreas con mayor diversidad y endemismo de
mamíferos
3.4 Diversidad y endemismo de las aves
3.5 Áreas con mayor diversidad y endemismo de aves
3.6 Diversidad y endemismo de los anfibios y reptiles
3.7 Áreas con mayor diversidad y endemismo de
anfibios y reptiles
3.8 Diversidad y endemismo de los peces
3.9 Diversidad y endemismo de invertebrados terrestres y
dulceacuícolas
3.10 Resumen sobre la diversidad y el endemismo de la fauna
del Ecuador
3.11 Diversidad y endemismo de la flora
3.12 La flora de la Costa
3.13 La flora de la Sierra
3.14 La flora de la Amazonía

59
3 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

3.15 Diversidad de los microorganismos 3.45 Amenazas a las especies marinas y costeras
3.16 Flora: diversidad de las especies cultivadas 3.46 Amenazas a las tortugas marinas
3.17 Fauna: diversidad de las especies 3.47 Amenazas a los cetáceos
domesticadas 3.48 Especies marinas comerciales: valor
3.18 Amenazas a las especies terrestres y económico y estado de conservación
dulceacuícolas 3.49 El camarón
3.19 Introducción de especies exóticas 3.50 Otras pesquerías
3.20 La rana toro 3.51 Los peces pelágicos pequeños
3.21 La tortuga de agua dulce 3.52 El atún
3.22 Otras especies introducidas 3.53 Otras especies transzonales y mi-
3.23 Tráfico de fauna silvestre gratorias
3.24 Tráfico de flora silvestre 3.54 Amenazas a las especies marinas comerciales
3.25 Estado de conservación de las especies
terrestres y dulceacuícolas Anexo 1. Fauna del Ecuador amenazada p. 122
3.26 Fauna amenazada Anexo 2. Flora del Ecuador amenazada p. 130
3.27 Mamíferos amenazados
3.28 Aves amenazadas
3.29 Anfibios amenazados
3.30 Reptiles amenazados
3.31 Flora amenazada
3.32 Diversidad de las especies marinas y
costeras
3.33 Diversidad del plancton
3.34 Diversidad del fitoplancton
3.35 Diversidad del zooplancton
3.36 Diversidad del bentos
3.37 Diversidad del fitobentos
3.38 Diversidad del zoobentos
3.39 Los bivalvos
3.40 Diversidad de los vertebrados marinos
y costeros
3.41 Diversidad de los peces marinos
3.42 Diversidad de los reptiles
marinos
3.43 Diversidad de las aves marinas y
costeras
3.44 Diversidad de los mamíferos
marinos
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.1

s i bien el Ecuador cuenta con una extensi—n territorial relativamente peque–a,


la gran diversidad biol—gica existente lo ha convertido en uno de los pa’ses
m‡s ricos del mundo en lo que a ecosistemas, especies y recursos genŽticos
se refiere. Precisamente, estos valores han justificado la inclusi—n del pa’s dentro del reduci-
do grupo de las naciones denominadas megadiversas, las cuales en conjunto poseen el 70%
de las especies animales y vegetales del planeta (Mittermeier, Robles y Goettsch 1997).
El reconocimiento internacional de tal riqueza biol—gica coloca al pa’s en una situaci—n
privilegiada, y se convierte tambiŽn en un gran compromiso: conservar una biodiversidad
que est‡ sujeta a fuertes amenazas derivadas de actividades antr—picas que no son compati-
bles con el uso sustentable de los recursos naturales. Las respuestas a preguntas como Àcu‡n-
tas y cu‡les son las especies existentes en el pa’s y d—nde est‡n distribuidas? son de trascen-
dental importancia el momento en que se formulan pol’ticas y planes de conservaci—n.

3.1. Diversidad y endemismo de vertebrados referencia a especies marinas y costeras, éstas son tra-
terrestres y dulceacuícolas tadas con mayor detalle en 3.38—50.

La fauna ecuatoriana ha sido estudiada por investiga- 3.2 Diversidad y endemismo de los mamíferos
dores ecuatorianos y extranjeros; sin embargo el esta-
do actual de los inventarios depende del grado de in- Los principales estudios que han aportado al actual
terés que se ha puesto en el estudio de determinados conocimiento sobre los mamíferos del Ecuador constan
grupos taxonómicos. en el cuadro 3.1. Sin embargo, se han desarrollado
Dentro de un contexto particularmente sistemático, también muchas otras investigaciones enfocadas en la
los vertebrados son los mejor conocidos. Se dispone biología, ecología, comportamiento, etc. de diversas
de una significativa cantidad de información sobre especies y grupos taxonómicos, las mismas que han si-
aves y mamíferos, mientras que los anfibios y reptiles do llevadas a cabo por gente sobre todo de las uni-
son grupos que requieren mayor investigación. En lo versidades.
que concierne a la riqueza ictiológica, la información La mayoría de las investigaciones
sobre peces de agua dulce no es completa, y en lo ha sido desarrollada
que se refiere a peces marinos todavía los datos son durante las dos últi-
limitados, especialmente para algunos ambientes. Es mas décadas del
evidente que se requiere desarrollar grandes esfuerzos siglo XX (gráfico
con el fin de alcanzar un nivel de conocimiento más 3.1), y a las puer-
completo. tas del siglo XXI
Aunque en los acápites 3.2—10 también se hace las listas no son

61
3.2 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CUADRO 3.1
Estudios sobre los mamíferos del Ecuador
Año Autor Obra Observaciones
1590 Acosta Historia natural y moral de las Indias Primer reporte de un mamífero del
Ecuador (Sylvilagus brasiliensis)
1789 Velasco Historia del Reino de Quito Primer reporte oficial sobre mamíferos
del Ecuador
1812 Humboldt Relatos del viaje a Sudamérica Reportan varias colecciones
y Bonpland (1799-1804) y especies
1839 Darwin y Relatos del viaje a Sudamérica y Reporte sobre los mamíferos de las
Waterhouse Galápagos (1832-1836) Galápagos
1856-1863 Tomes Varios trabajos Descripciones y reportes de especies depositadas
en el British Museum of Natural History de Londres
1876 Tobar Mamíferos del Ecuador Primera lista para el Ecuador, con 96 especies
1880-1921 Thomas Varios trabajos Descripciones de primates, roedores, edentados,
carnívoros y quirópteros
1892 Wolf Geología y Geografía del Ecuador. Capítulo sobre la fauna del Ecuador
1892-1919 Allen Varios trabajos Descripciones de grupos, sobre todo roedores
1903-1905 Festa Varios trabajos Reportes y datos de colección de mamíferos
1910 Trouessart Mamifferes de la mission Colección y estudio de mamíferos durante la
de l’Equateur Misión Geodésica Francesa
1912-1961 Cabrera Los mamíferos sudamericanos, Registra descripciones y reportes de más de 200
catálogo de los mamíferos de especies del Ecuador
América del Sur, y otros.
1913-1925 Lonnberg Varios trabajos Descripciones y reportes basados en el material
enviado por cónsul Sueco en Ecuador
1921-1926 Anthony Varios trabajos Publica varios reportes acerca de nuevas
especies para el Ecuador
1931-1933 Tate Varios trabajos Se especializó en micromamíferos. La mayoría de
los estudios fueron de sistemática
1931-1938 Spillmann Varios trabajos Reportes sobre mamíferos fósiles
1938-1937 Hershkovitz Varios trabajos Descripciones de especies y estudios sistemáticos
1944 Orcés Sobre la existencia al norte del Primer ecuatoriano que publica un artículo
Amazonas de los géneros Atelocynus científico
y Grammogale
1948-1969 Hoffstetter Varios trabajos Información sobre mamíferos fósiles, sobre
todo edentados
1951 Dorst Quirópteros del Ecuador Incluye datos sobre la distribución y descripción
de algunas especies
1963-1965 Brosset Estado de los mamíferos de Observaciones ecológicas, biológicas y datos
Galápagos y murciélagos de occidente de distribución
1974 Baker Registros de mamíferos de Ecuador Información de 31 especies colectadas en
varias provincias
1979-1990 Trillmich et al. Varios trabajos Grupo de científicos con abundantes estudios
sobre pinnípedos de Galápagos
1980-1997 Albuja et al. Varios trabajos Descripciones y datos acerca de mamíferos
del Ecuador
1982 Albuja Murciélagos del Ecuador Primer compendio para el Ecuador. Incluye 105
especies y 18 nuevos registros
1985-1993 Whitehead Varios trabajos Estudios sobre cetáceos de Galápagos, en
et al. particular sobre el cachalote (Physeter catodon)

62
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.2

CUADRO 3.1 (continuación)

Año Autor Obra Observaciones


1988-1997 Barnett Informes inéditos y varias publicaciones Información sobre roedores andinos; presenta
nuevos registros para el Ecuador
1990-1992 McCracken Varios trabajos Primeros estudios ecológicos y sistemáticos sobre
et al. murciélagos de Galápagos
1991 Albuja Lista de mamíferos del Ecuador Incluye 321 especies para el Ecuador
1996 Albuja y Nueva especie de ratón marsupial Primer ecuatoriano que participa en la
Patterson (Caenolestes condorensis) descripción de una especie
1998 Tirira et al. Biología, sistemática y conservación Memorias del primer seminario-taller sobre
de mamíferos del Ecuador los mamíferos del Ecuador
1999 Tirira Mamíferos del Ecuador Incluye información sobre diversidad y
distribución de mamíferos, una guía de
identificación y datos sobre las colecciones en
el Ecuador y el extranjero. Reporta 369
especies en el Ecuador.
1999 Albuja Murciélagos del Ecuador Reporta 125 especies de murciélagos.
Proporciona datos de historia natural,
distribución y estado de conservación. Incluye
también una clave de identificación.

Modificado de: Tirira (1999).

definitivas; falta aún completar los estudios taxonómi- las listas existentes, pues la taxonomía cambia y tam-
cos de algunos grupos, sobre todo de roedores, y rea- bién es probable que el número de especies aumente
lizar investigaciones en localidades poco estudiadas. si se amplían las investigaciones.
De hecho, la lista de mamíferos ha sido periódicamen- En el Ecuador se encuentra casi el 8% de las espe-
te modificada a medida que se han reportado nuevas cies de mamíferos registradas en el mundo (cuadro
especies en el país. En el inventario de Albuja (1991), 3.3). Esta cantidad es menor a la de países como Bra-
por ejemplo, se menciona la presencia de 324 espe- sil que tiene 524 especies, México con 500, Perú con
cies, 162 géneros, 44 familias y 13 órdenes (cuadro 460 y Colombia con 456, pero indudablemente la
3.2). No obstante, en 1996, esta lista se incrementó gran riqueza biológica de esas naciones está en par-
debido al descubrimiento y descripción de una nueva te relacionada con su extensión territorial, la cual se-
especie de ratón marsupial, Caenolestes condorensis. gún el caso supera de 5 a 31 veces la superficie del
Otros registros recientes son el del ratón de agua del Ecuador (Tirira 1999).
Cajas (en Azuay), Chibchanomis orcesi, y el del ratón De las 369 especies reportadas en el Ecuador, 30
arrozalero de Tate, Oryzomys tatei (Albuja y Patterson son únicas en el mundo, lo cual representa el 8,1% del
1996, Jenkins y Barnett 1997, Musser et al. 1998; to- total nacional. Entre los grupos taxonómicos, el orden
dos citados en Tirira 1999). Ya en 1999, en un inven- Rodentia (que abarca a los roedores) es el que tiene
tario mastozoológico realizado por Tirira, se mencio- mayor cantidad de especies endémicas (22), seguido
na que la mastofauna nativa incluye 13 órdenes, 45 por los órdenes Chiroptera (murciélagos) que tiene cua-
familias, 185 géneros y 369 especies (cuadro 3.2). tro, e Insectivora (musarañas) con dos. Los órdenes Pau-
El incremento en el número de especies, entre cituberculata (que comprende a los ratones marsupia-
1991 y 1999, no solo confirma la diversidad masto- les) y Carnivora (que incluye a los canes y felinos sal-
zoológica del Ecuador; además ratifica la necesidad vajes, lobos marinos, osos, nutrias y cusumbos) tienen
de efectuar constantes revisiones y actualizaciones de solo una especie endémica cada uno (cuadro 3.4).

63
3.3 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.1
Trabajos y publicaciones sobre mamíferos ecuatorianos de acuerdo con las décadas y valores
acumulados, según el año de publicación
300 800

700
250 trabajos en nœmero

n•mero acumulado de trabajos


acumulado
trabajos en cada dŽcada

cada dŽcada 600


de trabajos
200 500

400
150
300
100
200
50 100
0
0
1500 1900 1910 1920 1930 1940 1950 1960 1970 1980 1990
a 1900
Fuente: Tirira (1999).

3.3 Áreas con mayor diversidad y endemismo las hay mayor variedad, pues se han reportado 32 es-
de mamíferos pecies, en tanto que en aguas de la zona continental
se han registrado únicamente 24, como consta en el
Si se relaciona la diversidad de mamíferos con los pi- cuadro 3.5 (Tirira 1999).
sos zoogeográficos del Ecuador (Albuja et al. 1980) No se han realizado estudios detallados que per-
se observa que la mayor parte habita en los pisos tro- mitan identificar las áreas donde están concentradas
picales, a ambos lados de la cordillera de los Andes. las especies endémicas o con distribución restringida.
Así, en el piso tropical oriental se han registrado 191 Sin embargo, los datos proporcionados por Tirira
especies, lo que equivale al 51,8% de la mastofauna (1999) dan una idea de la situación. De acuerdo con
nacional. En los pisos tropicales noroccidental y suroc- los índices de endemismo reportados, la mayor canti-
cidental residen 136 y 116 especies de mamíferos, dad de especies de mamíferos con rangos restringidos
las mismas que representan el 36,9% y el 31,4%, res- al territorio ecuatoriano se concentra en el piso altoan-
pectivamente. dino: de las 49 existentes en ese piso 12 son endémi-
La diversidad de mamíferos disminuye conforme in- cas. Entre los mamíferos terrestres de Galápagos el en-
crementa la altitud. Así, el piso altoandino es el menos demismo es particularmente grande, ya que de las do-
diverso del Ecuador continental, pues cuenta única- ce especies reportadas nueve son endémicas: un lobo
mente con 49 especies (13,3% del total nacional). Se marino, un murciélago y siete ratones (cuadro 3.5). El
ha señalado también que en Galápagos existen solo elevado endemismo del piso altoandino y de Galápa-
doce especies terrestres y que, por lo tanto, esta es la gos se debe, probablemente, al aislamiento geográfi-
región con menor diversidad de animales de este gru- co al que han estado sujetas las especies que allí ha-
po. Sin embargo, en el océano que rodea dichas is- bitan (Albuja et al. 1993).

64
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.4

CUADRO 3.2
Los mamíferos del Ecuador según dos estudios
1. Según Albuja et al. (1993) 2. Según Tirira (1999)
Orden Familias Géneros Especies Orden Familias Géneros Especies
Marsupialia 2 9 21 Didelphiomorphiaa 1 10 19
Artiodactyla 3 6 10 Paucituberculataa 1 1 4
Carnivora 5 17 26 Artiodactyla 3 8 11
Cetacea 5 18 24 Carnivorab 6 23 31
Chiroptera 8 49 118 Cetacea 6 21 33
Xenarthra 4 8 12 Chiroptera 8 55 132
Insectivora 1 1 2 Edentatac 4 8 12
Lagomorpha 1 1 1 Insectivora 1 1 3
Perissodactyla 1 1 3 Lagomorpha 1 1 1
Primates 2 10 19 Perissodactyla 1 1 3
Rodentia 10 38 84 Primates 2 10 19
Pinnipedia 1 3 3 Rodentia 10 45 100
Sirenia 1 1 1 Sirenia 1 1 1
Total 44 162 324 Total 45 185 369
a. Forman parte de los marsupiales.
b. Incluye al orden Pinnipedia.
c. El orden Edentata equivale a Xenarthra.

3.4 Diversidad y endemismo de las aves partir de la década de los 80, la información ornitoló-
gica se incrementó sustancialmente con las contribu-
Es conocido que el continente Sudamericano alberga ciones de Ortiz, Greenfield y Matheus (1990), Ortiz
más de un tercio de la avifauna del mundo y que es- y Carrión (1991), Best, Heijnen y Williams (1996), y
ta riqueza probablemente alcanza su máxima expre- Ridgely, Greenfield y Guerrero (1998), entre otros.
sión en el Ecuador. Se calcula que en este país habi- Por ejemplo, Ortiz y Carrión (1991) registraron
ta más de la mitad de la avifauna del continente y más 1.531 especies de aves para todo el Ecuador, mien-
de la sexta parte de todas las especies de aves del tras que Best, Heijnen y Williams (1996) reportaron
planeta (Ridgely, Greenfield y Guerrero 1998). En 1.570, y Ridgely, Greenfield y Guerrero (1998) men-
comparación con otros países, el Ecuador es supera- cionan que hay 1.578 solamente en el Ecuador con-
do únicamente por Colombia que tiene 1.815 espe- tinental. Si se toma en cuenta esta última cifra y se con-
cies, Perú con 1.703, y Brasil con 1.622 (Mittermeier, sidera que en Galápagos existen 38 endémicas (Ca-
Robles y Goettsch 1997). naday 2000), es posible afirmar que la avifauna del
Las aves han recibido la mayor atención en los es- Ecuador incluye aproximadamente 1.616 especies,
tudios zoogeográficos que se han realizado en el es decir, el 17,9% del total mundial (cuadro 3.3).
país. De acuerdo con Campos (1998), entre los pri- La extraordinaria diversidad de este grupo se ha
meros trabajos científicos sobre este grupo destacan evidenciado en los inventarios llevados a cabo en cier-
los de Oberholser (1902), Chapman (1926) y Norton tos sitios. Solo en Limoncocha (al norte de la Amazo-
(1963) (todos citados en Campos 1998). Luego, a nía), en un área de 12 km2 se encontraron 460 espe-

65
3.5 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CUADRO 3.3 cies, en tanto que en la Estación Científica Río Palen-


Ecuador: número de vertebrados en relación con el que, ubicada en la provincia de Los Ríos, en un área
total mundial de 1,7 km2 se registraron 328, y en el Parque Nacio-
Especies en Especies en Porcentaje nal Podocarpus (en Loja y Zamora Chinchipe) alrede-
Grupo el Ecuador el mundo en el Ecuador dor de 500 (Albuja et al. 1993).
Mamíferos 369 4.629 8 Las especies verdaderamente endémicas para el
Aves 1.616 9.040 17,9 país son relativamente pocas, sobre todo si se tiene en
Reptiles 394 6.458 6 cuenta el reducido tamaño territorial y la posición geo-
Anfibios 415 4.222 9,8 gráfica del Ecuador con respecto a los países vecinos.
Peces 1.340 18.910 7,1 Según el World Conservation Monitoring Centre
Total 4.134 43.259 9,6 (WCMC 1992 citado en Estrella 1993), de las
Fuentes: Para los totales mundiales la fuente es Mittermeier, 1.435 especies de aves que fueron reportadas en ese
Robles y Goettsch (1997). Los datos del Ecuador provienen de año, 37 eran endémicas. Otros autores como Best,
Tirira (1999) para mamíferos; Ridgely, Greenfield y Guerrero
Heijnen y Williams (1996) mencionan que de las
(1998) y Canaday (2000) para aves; Coloma, Quiguango y
Ron (2000) y Torres-Carvajal (2000) para reptiles; Coloma y 1.570 especies de aves que registraron, entre residen-
Quiguango (2000) para anfibios; Barriga (comunicación per- tes y migrantes, 33 son endémicas para el país y 160
sonal 2000), Hurtado, Yturralde y Suárez (2000) y Fundación tienen rangos restringidos de menos de 50.000 km2.
Natura y WWF (1998) para peces.
Por su parte, Ridgely, Greenfield y Guerrero (1998) in-
cluyeron, dentro de las endémicas del territorio conti-
nental, a las especies que tienen un rango de distribu-
ción compartido por Colombia, el Ecuador y el Perú;
conforme a su clasificación, las tres naciones cuentan
con 197 especies que son "endémicas compartidas".
CUADRO 3.4 Finalmente, Canaday (2000) considera que apenas
Los mamíferos endémicos del Ecuador 14 especies son endémicas del Ecuador continental y
Orden Total de Especies 38 lo son de Galápagos (cuadro 3.6).
especies endémicas
Didelphiomorphia 19 0 3.5 Áreas con mayor diversidad y endemismo
Paucituberculata 4 1 de aves
Artiodactyla 11 0
Carnivora 31 1 Se han llevado a cabo varias investigaciones con el
Cetacea 33 0 objetivo de determinar los niveles de diversidad y en-
Chiroptera 132 4 demismo de las aves, y utilizar los resultados como in-
Edentata 12 0 dicadores en la selección de áreas prioritarias para la
conservación.
Insectivora 3 2
Terborgh y Winter (1983 citado en Ulloa, Suárez
Lagomorpha 1 0
y Silva 1995), por ejemplo, analizaron la distribución
Perissodactyla 3 0
de 153 especies con rangos menores a 50.000 km2
Primates 19 0
en el Ecuador y Colombia. Estos autores mencionan
Rodentia 100 22 que dos son las zonas ecuatorianas con niveles altos
Sirenia 1 0 de endemismo: las estribaciones noroccidentales de
Total 369 30 los Andes y la región del río Napo al noroccidente de
Fuente: Tirira (1999). la Amazonía.

66
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.5

Un análisis similar fue realizado por el Consejo In- CUADRO 3.5


ternacional para la Conservación de las Aves (ICBP Diversidad y endemismo de los mamíferos del
1992 citado en Ulloa, Suárez y Silva 1995), en el Ecuador según la región o piso zoogeográfico
cual se identificaron 121 sitios prioritarios para la con- Total de Especies
servación de la biodiversidad de la Tierra. Once de especies endémicas
éstos están localizados en el Ecuador; sobresalen el Piso zoogeográfico
noroccidente, las estribaciones occidentales de la cor- Trópico noroccidental 136 2
dillera de los Andes, los bosques secos del surocciden-
Trópico suroccidental 116 1
te y los Andes centrales. Otras zonas mencionadas
fueron las estribaciones orientales, la región del Na- Trópico oriental 191 2
po,1 los bosques de la cordillera oriental de los Andes Subtrópico occidental 110 3
y Galápagos.
Subtrópico oriental 114 0
La organización BirdLife International identificó zo-
nas denominadas áreas de endemismo de aves (EBA Templado occidental 57 7

por sus siglas en inglés) alrededor del mundo. Cada Templado oriental 51 6
una de éstas tiene prioridad en cuanto a la conserva- Altoandino 49 12
ción debido a que están sujetas a fuertes presiones an-
Galápagosa 12 9
trópicas y, a la vez, albergan dos o más especies de
aves con rangos de distribución menores a 50.000 Región
km2. A escala mundial se identificaron 2.600 especies Zona continental del
de aves con rangos restringidos (27% del total mundial) Océano Pacífico 24 0
y fueron acomodadas en 221 áreas de endemismo de
Zona insular del
aves, las mismas que albergan aproximadamente el
Océano Pacíficoa 32 1
78% de las especies que están en peligro de extinción.
En el Ecuador se han registrado 160 especies con dis- Fuente: Tirira (1999).
a Incluye las tres especies de pinnípedos.
tribución restringida, las cuales están repartidas en nue-
ve áreas de endemismo de aves: Chocó, centro norte
de los Andes, este de los Andes del Ecuador y Perú,
Amazonía y tierras bajas del Napo, región Tumbesina,
centro sur de los Andes, bosque de la cumbre de los
Andes, páramo central Andino, y Galápagos (mapa
CUADRO 3.6
5, p. 185) (Best, Heijnen y Williams 1996).
Número de aves endémicas del Ecuador según tres
Cabe señalar que muy pocas de las áreas de en- estudios
demismo de aves identificadas sostienen más de 50
Total de Especies Porcentaje
especies con rangos restringidos. Así, las áreas de es-
Estudios especies endémicas de endemismo
te tipo localizadas en la región Tumbesina del occiden-
te del Ecuador y Perú son internacionalmente importan- WCMC (1992
tes pues poseen 55 especies con rangos de distribu- citado en Estrella
ción menores a 50.000 km2 (Best y Kessler 1995). 1993) 1.435 37 2,6

Best, Heijnen y
Williams (1996) 1.570 33 2,1
1. La regi—n del Napo es un centro de biodiversidad y endemismo que correspon-
de a la esquina noroccidental de la regi—n amaz—nica. Canaday (2000) 1.616 52 3,2

67
3.6 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

Finalmente, en el estudio realizado por Sierra, tano bajo y la zona gelidofitia. Contrariamente, los
Campos y Chamberlin (1999) se menciona que la ambientes acuáticos y semiacuáticos presentaron los
avifauna ecuatoriana está concentrada bajo los menores valores de endemismo (mapa 7, p. 187) (Sie-
1.000–1.300 m de altitud, o sea en áreas que co- rra, Campos y Chamberlin 1999).
rresponden, según Albuja et al. (1980), al piso tropi-
cal, o en zonas de tierras bajas y piemontanas, se- 3.6 Diversidad y endemismo de los anfibios y reptiles
gún Sierra (1999b). De acuerdo con los análisis, la
diversidad de aves decrece conforme incrementa la Estos grupos taxonómicos han sido formalmente estu-
altitud hacia las estribaciones en los pisos montano diados desde 1800, fecha en la que se publicaron
bajo, montano y altoandino, y aumenta a medida las primeras descripciones de anfibios y reptiles ecua-
que la humedad se eleva. Así, en la Costa, la región torianos basadas en el material colectado por diversos
tropical árida tiene menor cantidad de especies que naturalistas. Trabajos como los de Gray (1831), Gunt-
la tropical húmeda (gráfico 3.2). her (1859), Peters (1861), Jiménez de la Espada
Al analizar los tipos de vege- (1875), Cope (1876) y Boulenger (1880) —todos ci-
tación propuestos por Sierra tados en Albuja et al. (1993)— contribuyeron notable-
(1999b), en función mente al conocimiento de la herpetofauna de Ecuador.
del número de especies, Asimismo, a inicios del siglo XX, en 1900, Despax pu-
se determinó que los blicó un trabajo sobre las colecciones realizadas por
bosques siempreverdes la Misión Geodésica, y entre 1934 y 1938 Parker
de tierras bajas de la presentó varios trabajos sobre los anfibios y reptiles
Amazonía y los bosques pie- del sur de Ecuador. En la década de los 40, Orcés
montanos de la Costa son los realizó sus primeros aportes sobre los ofidios veneno-
más diversos, puesto que allí habita sos y los Testudinidae ecuatorianos (Albuja et al.
alrededor del 30% de las especies 1993), y en las décadas siguientes destacan los tra-
ecuatorianas (mapa 6, p. 186). El bos- bajos sobre sistemática y zoogeografía realizados por
que siempreverde montano bajo de la Duellman (1969, 1972, 1973, 1978, 1981, 1990)
cordillera de la Costa, el bosque inun- y Lynch (1968, 1969, 1970, 1972, 1973, 1980,
dado de tierras bajas de la Amazonía y 1981) —todos citados en Coloma (1991). En cuanto
el bosque siempreverde montano de las a los aportes realizados por investigadores naciona-
cordilleras amazónicas son ecosistemas que al- les, cabe resaltar la labor de Orcés, Almendáriz y Co-
bergan al menos el 20% de las especies de aves loma, entre otros. En el transcurso de los años 90 el
del Ecuador. En cambio, los ecosistemas menos diver- estudio de la herpetofauna ha despertado gran inte-
sos son los bosques de palmas de la Amazonía, la rés, sobre todo para los diagnósticos ambientales,
gelidofitia, los herbazales montano altos, el herbazal puesto que muchas especies pueden ser utilizadas co-
montano, los páramos y el matorral seco montano de mo bioindicadoras (Campos 1998). A pesar de la
los Andes. Todos estos acogen menos del 4% de la gran cantidad de información que ha sido generada,
avifauna ecuatoriana (mapa 6, p. 186) (Sierra, Cam- los inventarios de herpetofauna todavía son incomple-
pos y Chamberlin 1999). tos debido a que hay zonas que no han sido bien ex-
Las áreas con mayor endemismo corresponden a ploradas, como las estribaciones orientales y occiden-
los ambientes secos de la Costa, entre los que desta- tales (Albuja et al. 1993).
can los bosques deciduos y semideciduos de tierras En lo que concierne a diversidad, Coloma (1991)
bajas de la Costa, la sabana, el bosque semideciduo recopiló y revisó la información acerca de los anfibios
piemontano de la Costa, el bosque semideciduo mon- del Ecuador y, con base en las especies descritas has-

68
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.6

GRÁFICO 3.2
Distribución ecosistémica de la avifauna
700
700

485 485
450
nœmero de especies

300 300

220
195 190 190

100 105 95
90
45
Tropical ‡rido occidental

Tropical hœmedo occidental

Piemontano occidental

Montano bajo occidental

Montano occidental

P‡ramo occidental
Gal‡pagos

Interandino

P‡ramo oriental

Montano oriental

Montano bajo oriental

Piemontano oriental

Tropical hœmedo oriental


OcŽano

Costa

Fuente: Sierra, Campos y Chamberlin (1999).


Nota: Solo se toma en cuenta 1.512 especies.

ta diciembre de 1990, reportó 375 especies. A su descritas a partir de especímenes colectados en los te-
vez, Almendáriz (1991), publicó una lista con 402 es- rritorios insular, marítimo y continental (Coloma, Qui-
pecies de anfibios, las cuales fueron registradas tanto guango y Ron 2000, Torres-Carvajal 2000).
en el Ecuador continental como en Galápagos. Final- Según los reportes más actuales, el número de es-
mente, en una publicación reciente Coloma y Qui- pecies de anfibios y reptiles del Ecuador representa,
guango (2000) reportan que 415 especies han sido respectivamente, el 9,8% y el 6% de la diversidad de
formalmente descritas para el país. la herpetofauna mundial (cuadro 3.3). De las 374 es-
Por otro lado, se conoce que desde 1900 el nú- pecies de reptiles incluidas en la lista de Mittermeier,
mero de especies de reptiles ecuatorianos que han si- Robles y Goettsch (1997) —en la cual constan cinco
do descritas se ha incrementado en 13 especies cada especies menos de las reportadas por Almendáriz
año, como promedio. Por ejemplo, en 1991 Almen- (1991)—, 114 son endémicas del Ecuador (30,5%),
dáriz reportó 379 especies de reptiles para el Ecua- mientras que de las 402 especies de anfibios señala-
dor, mientras que en las listas publicadas en el 2000 das (trece menos que Coloma y Quiguango 2000),
se incluyen 394 especies, las mismas que han sido 138 son endémicas (34,3%). Coloma y Lombeida

69
3.7 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

(1992) difieren en cuanto al endemismo de anfibios, dad existente. Entre éstos se puede citar el de Torres-
pues señalan que de las 402 especies reportadas has- Carvajal (1998), quien indica que el género Stenocer-
ta 1992, aproximadamente 240, es decir el 60%, cus (un grupo de lagartijas) es uno de los más diversos
son endémicas. del Ecuador, pues comprende 13 especies de las cua-
les el 77% son endémicas. Es interesante acotar que,
3.7 Áreas con mayor diversidad y endemismo en este caso, el rango de distribución de Stenocercus
de anfibios y reptiles abarca principalmente la cordillera de los Andes, ha-
biendo solo una especie en la Costa y otra en la Ama-
La mayor parte de las especies de reptiles y anfibios zonía.
habita en las zonas bajas del Ecuador y, conforme au-
menta la altitud, decrece su diversidad. Aproximada- 3.8 Diversidad y endemismo de los peces
mente el 29,6% de las especies de anfibios y el
27,8% de las de reptiles están localizadas en el piso Los peces constituyen el segundo grupo más numeroso
tropical oriental. Mientras tanto, en el piso tropical oc- y menos conocido dentro de los vertebrados ecuato-
cidental se distribuye el 21,4% y el 27,4% de las es- rianos. En general, las investigaciones ictiológicas rea-
pecies de anfibios y reptiles, respectivamente. En com- lizadas en el país han sido puntuales y enfocadas al
paración, tan solo el 6,8% de las especies de reptiles estudio de pequeñas colecciones provenientes de po-
habita en el piso altoandino. Paradójicamente, se cal- cos sistemas fluviales. Gran parte de las contribucio-
cula que el 77% de las especies de anfibios que es- nes al conocimiento de este grupo ha provenido de
tán distribuidas en los pisos de mayor altitud son endé- las investigaciones realizadas por extranjeros; sin em-
micas (Coloma y Quiguango 2000, Coloma, Qui- bargo, también existen trabajos que reflejan el esfuer-
guango y Ron 2000, Torres-Carvajal 2000). zo nacional desarrollado en lo concerniente a este ám-
Duellman (1978 citado en Campos 1998), por bito (Albuja et al. 1993).
ejemplo, reportó 86 especies de anfibios y 87 de rep- Los resultados obtenidos de diversas investigacio-
tiles en Santa Cecilia (Sucumbíos), en un área de ape- nes ratifican la enorme diversidad ictiológica del país.
nas 3 km2, lo cual constituyó, en su momento, un ré- Balon y Stewart (1983 citado en Albuja et al. 1993)
cord mundial. Por otra parte, en una reciente investiga- encontraron 470 especies de peces en la cuenca del
ción llevada a cabo en el Parque Nacional Yasuní se río Napo, número que supera los registros de cual-
registraron 111 especies de anfibios y 107 de repti- quier otro sistema hidrográfico de tamaño similar en el
les. Seis especies de ranas de la familia Hylidae (ra- mundo. Hace casi una década, Barriga (1991) repor-
nas arbóreas) colectadas durante ese estudio constitu- tó que en el Ecuador había 706 especies de agua
yeron nuevos registros para la fauna ecuatoriana, dulce comprendidas dentro de 61 familias. No obs-
puesto que hasta 1998 habían sido registradas única- tante, en el 2000 este autor calcula que la riqueza ic-
mente en la Amazonía perua- tiológica es de por lo menos 820 especies (Barriga
na (Campos 1998). comunicación personal 2000).
Estudios más Los reportes sobre los peces de agua dulce (Barri-
específicos acer- ga 1991) y de aguas marinas continentales (Hurtado,
ca de la herpeto- Yturralde y Suárez 2000), así como de los endémicos
fauna del país tam- de Galápagos (Grove y Lavenberg 1997 citado en
bién corrobo- Fundación Natura y WWF 1998), permiten afirmar
ran la gran que este grupo está representado, en el Ecuador, por
diversi- alrededor de 1.340 especies, cifra que equivale al
7,1% de la biodiversidad mundial (cuadro 3.3). Este

70
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e i n v e r t e b r a d o s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.9

RECUADRO 3.1
Los escarabajos con cuernos

En su estudio sobre los escarabajos con cuernos presentes en el Ecuador (Coleoptera: Scarabaeidae: Dynas-
tinae), P. Ortiz (1997) menciona que hay 173 especies. Ella incluye 74 nuevos registros para el pa’s, de los
cuales 35 corresponden a especies endŽmicas en su mayor’a pertenecientes al gŽnero Cyclocephala. En lo
concerniente a los patrones de distribuci—n se indica que: el 32% de las especies se encuentra en ambos la-
dos de los Andes, bajo los 2000 m de altitud; el 24% se encuentra exclusivamente en el piso oriental; el 19%
habita en el piso occidental; y el 6% ocupa solo el piso altoandino. TambiŽn se encontraron especies que ha-
bitan en m‡s de un piso altitudinal: el 4% ocupa los pisos altoandino y amaz—nico, el 3% los pisos altoandi-
no y occidental; y finalmente el 12% se encuentra en los tres pisos (altoandino, oriental y occidental).

número fácilmente puede aumentar conforme se inten- en el mundo (Ministério do Meio Ambiente 1998).
sifiquen las investigaciones. En los diferentes estudios acerca de los invertebra-
A pesar de que no se cuenta con datos precisos so- dos del Ecuador se ha prestado atención principalmen-
bre los peces de agua dulce, cuya distribución está te a los que tienen importancia económica; muy pocos
restringida al territorio ecuatoriano, la información pa- enfatizan aspectos de diversidad o endemismo. Sin em-
rece reflejar, en general, un elevado grado de ende- bargo, los datos permiten suponer que se trata de un
mismo (Barriga 1994 citado en CAAM 1995). grupo muy diverso. Tampoco se sabe con exactitud
Por otro lado, aunque no hay datos actuales que cuántas y cuáles son las especies de insectos que se en-
permitan identificar las áreas más sobresalientes en cuentran en el país. No obstante, y solo para tener una
cuanto a diversidad de peces, hasta comienzos de la idea, en una hectárea de bosque tropical ubicado en
década de los 90 el piso tropical oriental era recono- las cercanías de la Estación Científica Yasuní de la Pon-
cido por albergar el mayor número de especies (apro- tificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) se regis-
ximadamente el 72% del total nacional), mientras que traron alrededor de 60.000 especies (Morell 1999).
los pisos tropical noroccidental y subtropical occiden- Una de las instituciones que más ha contribuido en
tal le seguían en importancia (15,3 y 14% de espe- el campo de la entomología es la PUCE. En el Museo
cies respectivamente). Según Barriga (comunicación de Zoología QCAZ, que es parte de esa universidad,
personal 2000), a comienzos del tercer milenio estas se guarda y genera gran parte de la información exis-
tendencias aún son vigentes. tente sobre los insectos ecuatorianos. En los recuadros
3.1, 3.2, y 3.3 se presentan los resultados de tres in-
3.9 Diversidad y endemismo de invertebrados vestigaciones que han sido desarrolladas con base en
terrestres y dulceacuícolas las colecciones de dicho museo, y que fueron comple-
mentadas con estudios de campo. Estos trabajos pro-
Los invertebrados incluyen aproximadamente el 95% porcionan una idea de la diversidad de este grupo ta-
de todas las especies animales conocidas. Solo el xonómico.
phylum Arthropoda (que comprende a los crustáceos, El Ecuador también sobresale por la gran diversi-
miriápodos, insectos, arañas y escorpiones, entre otros dad de lepidópteros, pues cuenta con 2.200 especies
grupos) cuenta con 1,5 millones de especies descritas, de mariposas, de las cuales 200 (9%) son endémicas
apenas una pequeña fracción de lo que debe existir del país. En el caso de las papiliónidas (morfo o ma-

71
3.10 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.2
Los carábidos

Los car‡bidos (Coleoptera: Carabidae) conforman una de las familias m‡s grandes dentro del orden
que agrupa a los escarabajos: aproximadamente 40.000 especies han sido reportadas en todo el mun-
do. En el Ecuador este grupo se distribuye desde el nivel del mar hasta los 5.000 m de altitud, inclu-
yendo Gal‡pagos, pero los pisos zoogeogr‡ficos donde hay m‡s especies son el altoandino y el tropi-
cal oriental. En total hay 377 especies (340 en el continente y 37 en Gal‡pagos) de las cuales 154 son
endŽmicas (120 en el continente y 34 en la regi—n insular) (Zapata 1997).

riposas azules) se calcula que 69 especies habitan en vertebrados, excluidos los peces, alcanza 2.794 espe-
el Ecuador, de las cuales tres son endémicas (Mitter- cies, lo cual representa el 11,47% del total mundial.
meier, Robles y Goettsch 1997). Aproximadamente Según los datos de Mittermeier, Robles y Goettsch
1.500 especies de mariposas pertenecientes al subor- (1997), que subestiman las cifras actuales, el Ecuador
den Rhopalocera (mariposas diurnas) han sido repor- ocupa el cuarto puesto entre los países con mayor di-
tadas para el país, lo cual corrobora la gran diversi- versidad de vertebrados (sin incluir a los peces). Asimis-
dad existente, pues en Brasil —que es un país con una mo, en lo que se refiere a diversidad de anfibios, este
extensión territorial mucho mayor— se han registrado país ocupa uno de los primeros puestos, posición supe-
3.000 especies (Moreno Espinoza en prep. citado en rada únicamente por Brasil y Colombia, y en cuanto a
Estrella 1993). En los acápites 3.39—45 se trata con aves y reptiles ocupa el cuarto y octavo lugares mun-
detalle a los invertebrados marinos y costeros. diales, respectivamente (cuadro 3.7). Mittermeier, Ro-
bles y Goettsch mencionan que si la diversidad de es-
3.10 Resumen sobre la diversidad y el endemismo tos dos grupos se traduce en número de especies por
de la fauna del Ecuador unidad de superficie, el Ecuador tendría 1,42 espe-
cies de anfibios y 5,5 de aves por cada 1.000 km2.
En este acápite se proporcionará datos comparativos Estas cantidades son relevantes si se las compara con
de la diversidad y el endemismo del Ecuador con res- las de Brasil, que tiene apenas 0,06 especies de anfi-
pecto a otros países. En algunos casos, las compara- bios y 0,19 de aves por cada 1.000 km2.
ciones presentadas han sido hechas con base en estu- En lo concerniente a peces, Mittermeier, Robles y
dios cuyas cifras difieren de las más actualizadas pa- Goettsch (1997) han señalado que, en el Ecuador, el
ra el país. No obstante, dicha información entrega número de especies dulceacuícolas es mayor a 44,
una visión clara de la importancia de una riqueza bio- dato que es ampliamente superado en los reportes ac-
lógica que sobresale en el neotrópico y el mundo. tuales. Así, en un trabajo realizado por Barriga (1991)
Hasta el momento se han registrado en el Ecuador se reportaron 706 especies de agua dulce, mientras
415 especies de anfibios, 394 de reptiles, 1.616 de que en el 2000 este autor considera que hay alrede-
aves y 369 de mamíferos (Coloma y Quiguango dor de 820 (Barriga com. pers. 2000). Si a esta cifra
2000, Coloma, Quiguango y Ron 2000, Torres-Car- se suman 479 especies de peces marinos (Hurtado,
vajal 2000, Ridgely, Greenfield y Guerrero 1998, Ca- Yturralde y Suárez 2000) y 41 especies endémicas de
naday 2000, Tirira 1999). Es decir, la diversidad de Galápagos (Grove y Lavenberg 1997 citado en Fun-

72
R e s u m e n s o b r e l a d i v e r s i d a d y e l e n d e m i s m o d e l a f a u n a d e l E c u a d o r
3.10

RECUADRO 3.3
Los mántidos

La superfamilia Mantodea (que abarca a las mantis) incluye 1.900 especies, de las cuales 416 habitan
en el neotr—pico (que es la regi—n que incluye los territorios desde MŽxico hasta el estrecho de Maga-
llanes). En el estudio realizado por Ayala (1998) se menciona que en el pa’s hay 69 especies dentro
de 33 gŽneros; con este trabajo se reportaron 9 especies nuevas para la ciencia. De acuerdo con estos
resultados, la cantidad de especies en Ecuador equivale al 3,6% de la diversidad de m‡ntidos del pla-
neta y al 16,2% del total neotropical.
Estas cifras son superiores a los reportes de los pa’ses vecinos, cuya extensi—n es mayor. De he-
cho, mientras en el Ecuador por cada 100.000 km2 hay 25 especies, en Colombia, Perœ y Brasil esta ci-
fra var’a entre una y cuatro. El endemismo de este grupo tambiŽn es alto ya que 25 de las 69 especies
y tres de los 33 gŽneros son œnicos del pa’s.
La mayor diversidad de m‡ntidos existe en la Amazon’a (46,7%), seguida por la Costa (28,3%) y
la Sierra (3,3%) y Gal‡pagos (1,7%). Adem‡s, se encontraron especies que est‡n distribuidas en varias
regiones; de Žstas el 13,3% habita tanto en la Costa como en la Amazon’a, el 3,3% est‡ en las tres re-
giones del Ecuador continental, el 1,7% habita en la Amazon’a y en la Sierra, y el 1,7% est‡ en la Cos-
ta y en la Sierra.

dación Natura y WWF 1998), resulta que el Ecuador han sido reportadas como endémicas (porcentaje rela-
tiene aproximadamente 1.340 especies de peces. cionado con las 364 especies reportadas por Mitter-
En cuanto a los invertebrados, la información toda- meier, Robles y Goettsch). En los casos de las aves y
vía es insuficiente. No obstante, en lo que se refiere a de los mamíferos, las cifras son menores: se ha repor-
las mariposas, las 2.200 especies del Ecuador permi- tado que 52 especies de aves —de las cuales 38 es-
ten que se ubique en el séptimo puesto mundial, y en tán restringidas a Galápagos— son endémicas del
el quinto respecto de la diversidad de papiliónidas Ecuador (Canaday 2000); mientras tanto, solo 30 es-
(cuadro 3.7) (Mittermeier, Robles y Goettsch 1997). pecies de mamíferos tienen rangos limitados al territo-
Pero no solamente el número absoluto de especies rio nacional (Tirira 1999). De acuerdo con las cifras
es elevado; también existe un gran endemismo. De proporcionadas por Mittermeier, Robles y Goettsch, el
acuerdo con la información existente, se calcula que Ecuador se ubica en el séptimo puesto mundial por el
de las 2.794 especies de vertebrados (excluidos los endemismo de anfibios, y en el noveno por el de rep-
peces) aproximadamente 436 son endémicas del tiles, como consta en el cuadro 3.8. Por último, en
Ecuador (15,6% del total). En cuanto al nivel de ende- lo concerniente a invertebrados, este país sobre-
mismo por grupos, los reportes indican que sale por su gran endemis-
240 especies de anfibios son endémicas pa- mo de mariposas (200 es-
ra el territorio ecuatoriano, lo cual equivale al pecies), lo cual lo ubica en
60% del total nacional (porcentaje relacio- el sexto lugar del mundo
nado con las 402 especies señaladas por (cuadro 3.8).
Coloma y Lombeida 1992). Dentro del gru-
po de los reptiles, 114 especies (30,5%)

73
3.11 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CUADRO 3.7
Posición mundial del Ecuador por cantidad de especies según grupos taxonómicos
Vertebrados Anfibios: Aves: Reptiles: octavo Mariposas: Mariposas
(excepto tercer lugar cuarto lugar lugar séptimo lugar papiliónidas:
peces): cuarto quinto lugar
lugar
Colombia Colombia Colombia Australia Perú Indonesia
(3.374) (583) (1.815) (755) (3.532) (121)
Brasil Brasil Perú México Brasil China
(3.131) (517) (1.703) (717) (3.132) (104)
Indonesia Ecuador Brasil Colombia Colombia India
(2.827) (402) (1.622) (520) (3.100) (77)
Ecuador México Ecuador Indonesia Bolivia Brasil
(2.606) (284) (1.559) (511) (3.000) (74)
Perú China Indonesia Brasil Venezuela Ecuador
(2.586) (274) (1.531) (468) (2.316) (69)
México Indonesia Venezuela India México Myanmar
(2.501) (270) (1.360) (408) (2.337) (68)
China Perú India China Ecuador Colombia
(2.404) (241) (1.258) (387) (2.200) (59)
India India Bolivia Ecuador Indonesia Perú
(2.222) (206) (1.257) (374) (1.900) (58-59)
Fuente: Mittermeier, Robles y Goettsch (1997).

3.11 Diversidad y endemismo de la flora más aporta a esta diversidad, pues cuenta con 2.999
especies de las cuales el 43% son endémicas del país.
El Catálogo de las Plantas Vasculares del Ecuador Si bien en el mencionado Catálogo también se
(Møller Jørgensen y León 1999) constituye el más re- presenta un análisis de la flora a partir de la composi-
ciente y exhaustivo estudio de la flora del país, puesto ción de especies en los diferentes rangos altitudinales,
que no se limita al tratamiento taxonómico; allí también los autores del mismo hallaron que es difícil encontrar
se analiza la diversidad, distribución geográfica, ende- rangos discretos de distribución, es decir, cualquier zo-
mismo y similitud entre zonas. Según esta publicación, na de elevación (por ejemplo, la de 2.000–2.500 m
en el Ecuador se han registrado 16.087 especies en de altitud) tiene el mismo índice de similitud con la zo-
273 familias, número que incluye 595 especies intro- na de 2.500–3.000 m de altitud, que ésta última con
ducidas y l86 que por su distribución global se espera- la zona entre 3.000 y 3.500 m de altitud. Este patrón
ría encontrar también en el país. Así, en dicha publica- en la composición cambia drásticamente solo a partir
ción se calcula que hay 15.306 especies nativas, de de los 3.500 m de altitud.
las cuales 4.173 son endémicas, es decir el 27,3%. Otro aspecto importante es la correlación que exis-
Esta riqueza coloca al Ecuador en el séptimo u octavo te entre superficie y número de especies en las distin-
lugar mundial en cuanto a diversidad de plantas vascu- tas zonas de elevación: cuanto mayor es la extensión,
lares, mientras que el número de plantas endémicas co- mayor será la diversidad. Una excepción a esta pre-
rresponde al 1,6% de las especies existentes en la Tie- misa son los bosques de los flancos externos de los An-
rra (gráfico 3.3). El grupo de las orquídeas es el que des situados entre 2.000 y 3.000 m de altitud, que

74
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e l a f l o r a
3.12

CUADRO 3.8
Posición mundial del Ecuador por cantidad de especies endémicas de anfibios, reptiles y mariposas
Anfibios endémicos: Reptiles endémicos: Mariposas endémicas:
séptimo lugar noveno lugar sexto lugar
Colombia Australia Indonesia
(367) (616) (700)
Brasil México Filipinas
(294) (368) (352)
Madagascar Madagascar Perú
(176) (274) (350)
China India Colombia
(175) (187) (300)
Australia Brasil Madagascar
(169) (172) (250)
México Indonesia Ecuador
(169) (150) (200)
Ecuador China México
(138) (133) (200)
Papua Nueva Guinea Filipinas Brasil
(134) (131) (200)
Estados Unidos Ecuador China
(126) (114) (200)
Fuente: Mittermeier, Robles y Goettsch (1997).

albergan una gran diversidad de flora, pese a su limi- Por supuesto, algunas de éstas también están presen-
tada superficie. Las plantas de lugares como estos son tes en otras regiones; al comparar la composición de
bastante desconocidas lo cual hace posible que una especies en las cuatro regiones naturales (Costa, Ama-
nueva especie de planta sea descrita para el Ecuador, zonía, Sierra y Galápagos), la mayor similitud se en-
cada dos días. cuentra entre las dos primeras.
En general, la distribución geográfica de los sitios Los géneros y familias más diversas de la Costa co-
de colección de plantas está relacionada con las vías rresponden a epífitas; sin embargo, también hay gru-
de comunicación, por lo cual las regiones de difícil ac- pos de plantas leñosas que tienen una alta importan-
ceso o carentes de caminos son prácticamente desco- cia entre la flora de la región, por ejemplo las legumi-
nocidas. La investigación de tales zonas podría elevar nosas y las especies del género Solanum.
fácilmente el número de especies de plantas del Ecua- La Costa cuenta con un gran número de ecosiste-
dor a cerca de 20.000. mas y microhábitats debido a múltiples razones. Una
es la presencia de una cordillera costera algo fragmen-
3.12 La flora de la Costa tada que se eleva hasta aproximadamente 800 m de
altitud en formaciones orográficas como las montañas
Considerando que, según Møller Jørgensen y León de Mache–Chindul, Cojimíes, Jama, Chongón–Colon-
(1999), la Costa comprende el área que va desde el che, Churute y Molleturo. Además, allí hay dos impor-
nivel del mar hasta 1.000 m de altitud, en esta región tantes cuencas hidrográficas, las de los ríos Esmeral-
existen 4.463 especies (casi 30% del total nacional). das y Guayas; también influye la presencia de la zo-

75
3.12 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.3
Número aproximado de especies en los países con mayor diversidad de plantas
60.000

50.000
nœmero de especies

40.000

30.000

20.000

10.000
0
Colombia

China

MŽxico
Venezuela

Perœ

Australia

Ecuador

Indonesia

E.U.A.

India
Brasil

Fuente: Mittermeier, Robles y Goettsch (1997).

na piemontana de los Andes. A estas condiciones oro- • Los manglares albergan 58 especies de las
gráficas se agrega la fuerte influencia climática de las cuales un 74% corresponden a epífitas (Corne-
corrientes marinas (véase 2.24). Con base en estos cri- jo 1994 citado en Bonifaz 1998).
terios, el bosque occidental del Ecuador puede ser di- • En la Estación Biológica de Bilsa —en la pro-
vidido en tres sectores: norte, central, y uno compues- vincia de Esmeraldas— se han reportado 15
to por la estrecha franja de tierras bajas al sur y las es- nuevas especies (seis de epífitas, cinco de soto-
tribaciones de los Andes (Bonifaz 1998). bosque y cuatro arbóreas), y un nuevo género.
De acuerdo con Cerón et al. (1999), la Costa se • Hay de un 50 a un 63% menos de especies de
divide en tres subregiones: norte, centro y sur. A su árboles y lianas con diámetros mayores a 10
vez, cada una de éstas se subdivide en tres sectores: cm que en la región amazónica ecuatoriana, a
tierras bajas, estribaciones de la cordillera occidental cambio de mayor diversidad en los estratos her-
y cordillera costera, excepto la subregión sur que ca- báceo, arbustivo y epífito (Bonifaz 1998).
rece de la cordillera costera. La siguiente subdivisión
de estos sectores corresponde a las formaciones vege- El sector occidental central de la Costa comprende los
tales propiamente dichas. bosques secos deciduos, semideciduos, húmedos
Según Bonifaz (1998), la Costa norte corresponde siempreverdes, matorrales secos, formaciones de sa-
básicamente a las formaciones de la provincia de Es- bana y manglares de Manabí, Los Ríos y Guayas. Los
meraldas conformadas por bosques siempreverdes hú- estudios florísticos realizados en el sector han aporta-
medos y muy húmedos, bosques semideciduos y man- do con los siguientes hallazgos:
glares. En este sector se han realizado algunos estu-
dios florísticos cuyos principales resultados revelan • La diversidad tiende a aumentar con la altitud,
que: la humedad y la pluviosidad, según indican los
inventarios de Palenque y Jauneche (en Los
• Existen aproximadamente 500 especies made- Ríos), donde se encontraron 1.100 y 728 es-
rables (Little y Dixon 1969 citado en Bonifaz pecies respectivamente (Dodson, Gentry y Val-
1998). verde 1985).

76
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e l a f l o r a
3.12

RECUADRO 3.4
La familia de las palmas

En el Ecuador existen 29 gŽneros y 120 especies de palmas nativas. A pesar de que este pa’s cubre apenas el
2% del ‡rea de SuramŽrica, en su territorio se encuentra el 53% de los gŽneros y el 15% de las especies de
palmas sudamericanas. Los gŽneros m‡s diversos son Geonoma con 30 especies, Bactris con 16, Wettinia
con 14 y Aiphanes con 11, y 13 gŽneros est‡n representados con solo una especie.
Las palmas est‡n distribuidas en el Ecuador desde el nivel del mar hasta los 3.500 m de altitud con la
especie Ceroxylon parvifrons (palma de ramos o palma de cera). En la Costa se han registrado 50 especies,
de las cuales 22 son restringidas a esa regi—n. En la Sierra hay 15 gŽneros y 50 especies de las cuales 7 son
endŽmicas. En la Amazon’a existen 60 especies de las cuales 40 son restringidas para esta regi—n.
En total, 16 son las palmas endŽmicas del Ecuador. De Žstas, siete tienen poblaciones geogr‡ficamente
muy restringidas sobre todo ubicadas en la zona biogeogr‡fica del sureste del pa’s.

Fuente: Valencia et al. (1998).

• En las cinco diferentes zonas de vida de la cor- Por último, el sector de la Costa sur y estribaciones oc-
dillera de Chongón–Colonche se registraron cidentales de los Andes corresponde a El Oro y parte
680 especies de árboles, arbustos, hierbas, de Loja, donde hay importantes extensiones de man-
epífitas y parásitas (Valverde 1991), mientras glar, matorrales secos, bosques secos deciduos y semi-
que en una hectárea del bosque húmedo de deciduos, y bosques húmedos premontanos. En esta
esa cordillera hubo 250 especies (Fundación subregión, donde la extensión de las planicies entre el
Natura 1992 citado en Bonifaz 1998). perfil costero y las montañas se reduce drásticamente,
• En los bosques secos y húmedos del Parque también se han llevado a cabo estudios florísticos, pe-
Nacional Machalilla, que forman parte de la ro en menor número que en los otros sectores. Esta es
cordillera de Chongón–Colonche, se han re- alguna de la información:
portado 93 especies maderables (García y
Santos 1991 citado en Bonifaz 1998). En esa • En un estudio realizado en el bosque húmedo
zona Josse (1996) encontró seis nuevas espe- premontano de la localidad de Daucay (en El
cies y dos nuevos registros de árboles para el Oro) se reporta 88 especies de plantas, entre
Ecuador. éstas nuevos registros para el Ecuador (Funda-
• En un sitio con formación de sabana, en la pro- ción Natura 1993 citado en Bonifaz 1998).
vincia de Los Ríos, se encontraron 120 espe- • En un inventario florístico realizado en el bos-
cies de árboles, arbustos, hierbas y epífitas. que seco de Puyango (en Loja), se registraron
• En los inventarios de los manglares de esta su- 204 especies de las cuales aproximadamente
bregión constan 15 especies en una localidad el 90% son compartidas con los bosques secos
de Guayas y 741 especies en la Reserva Eco- de Guayas en la cordillera de Chongón–Co-
lógica Manglares Churute (Cerón 1995 citado lonche (Cornejo 1997 citado en Bonifaz
en Bonifaz 1998) donde hay manglares y bos- 1998).
ques. • En el sitio Manta Real (en El Oro), donde la for-

77
3.13 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

nentes boscosos, donde especies herbáceas terrestres


y epífitas están atravesando rápidos procesos de espe-
ciación. De allí que los principales grupos, tanto en di-
versidad como en endemismo, corresponden a grupos
cuyo lapso entre generaciones es más corto, tales co-
mo orquídeas, helechos, bromelias y anturios, entre
otras (Møller Jørgensen y León 1999).

3.13 La flora de la Sierra

Cerca de la mitad de las especies de plantas del


Ecuador crece entre 900 y 3.000 m de altitud, confi-
nada a un área que apenas representa el 10% de la
superficie total del país (Balslev 1988). En toda la ex-
tensión que ocupa la Sierra, es decir, desde
900–1.000 m de altitud hasta los pisos nivales, hay
9.865 especies de plantas vasculares, 64,4% del to-
tal nacional según Møller Jørgensen y León (1999). Es-
ta gran diversidad está relacionada con la variedad
de hábitats que existe en la región andina. Según Sie-
rra (1999a), en esta región se encuentran 20 forma-
ciones naturales, un número mayor que las de la Cos-
ta o de la Amazonía. Los límites altitudinales de los ti-
pos de bosque en las estribaciones occidentales y
orientales son muy controvertidos. Debido a la pluvio-
mación vegetal es el bosque húmedo premon- sidad más alta y uniforme en las zonas orientales,
tano, ha sido reportado un nuevo género de ár- aquellas especies distribuidas a ambos lados de los
bol maderable de la familia de las leguminosas Andes pueden ser registradas centenas de metros de
(Ecuadendron), así como nuevas especies de altitud (a veces más de 1.000) más abajo en el lado
árboles y de palmas (Bonifaz 1998). oriental que en el occidental (Gilmartin 1973 citado
en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1998).
En cuanto al endemismo de la Costa, autores como Los tipos de vegetación de las vertientes y valles in-
Gentry (1986) y Balslev (1988) consideran que éste terandinos, y las especies que los componen, están ín-
oscila entre el 13 y el 20%. Para determinar estos por- timamente relacionados con su historia geológica. Se-
centajes se han basado en los análisis de la composi- gún ésta, la formación de América del Sur y de los An-
ción florística tanto de localidades específicas como des ha ocurrido durante los últimos 130 millones de
de colecciones de herbario correspondientes a un años de una manera compleja (Taylor 1991 citado en
área geográfica amplia. Para explicar semejante en- Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1998). La se-
demismo se han formulado dos explicaciones. La pri- cuencia temporal "último periodo interglaciar–último
mera es la existencia de un patrón de bandas estre- periodo glaciar–holoceno" indica que hubo una serie
chas que van de norte a sur y que representan las di- de cambios climáticos, de temperatura y de precipita-
ferentes zonas de vida, desde el Océano Pacífico has- ción, lo cual creó fases con situaciones distintas que
ta los Andes. La segunda es el aislamiento de rema- provocaron profundos cambios en la posición y com-

78
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e l a f l o r a
3.13

posición de los bosques montanos (Hammen 1989 ci- 1968, Harling 1979, Cañadas 1983). En general,
tado en Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1993). En el los valles secos no son muy diversos. En seis localida-
Ecuador, esta afirmación ha sido sustentado con los re- des de vegetación seca, ubicadas en las cuencas de
sultados de estudios palinológicos hechos en lagunas los ríos Chota y Guayllabamba, se encontraron entre
de la región interandina (Colinvaux et al. 1988 cita- 22 y 33 especies de plantas vasculares en transectos
do en Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1993). Tales de 100 m2, siendo una bromelia, Tillandsia recurvata,
cambios climáticos sucedidos durante el pleistoceno y la especie más abundante (Cerón 1993 citado en Va-
el holoceno (2.000.000–10.000 A.P.), así como la lencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1998).
conexión entre América del Norte y del Sur mediante Según Valencia et al. (1999b), en la Sierra se re-
el itsmo de Panamá, enriquecieron la biota andina conocen al menos dos subregiones: la norte–centro y
con elementos florísticos de varios orígenes: los tropi- la sur, que se diferencian en cuanto a su geología y
cales, adaptados a las zonas altas y frías como los flo- vegetación. Los Andes ecuatorianos al sur de 2º30´ S
ripondios (Brugmansia), papaya (Carica) y géneros (Azuay y Loja) tienen formaciones geológicas distintas
como Gynoxis y Miconia, entre otros, y los que migra- a las encontradas en el norte. Florísticamente, las dos
ron desde las zonas templadas hacia las tropicales, subregiones también son diferentes. Por ejemplo, la
como los alisos (Alnus), nogales (Juglans) o chochos mayoría de las especies de las familias Podocarpa-
(Lupinus) (Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1993). ceae y Proteaceae solo se encuentran en la subregión
Cuando analizaron la composición combinada de sur. A juzgar por la distribución de algunas especies y
las especies según zonas de elevación y regiones, géneros, el valle de Girón-Paute podría haber actua-
Møller Jørgensen y León (1999) encontraron que el do como una barrera de migración de las plantas ha-
mayor número de plantas vasculares del Ecuador cia el norte y hacia el sur de dicho accidente geográ-
(28%) está concentrado entre 1.000 y 1.500 m de al- fico, tanto durante las épocas glaciales como en las
titud, seguido de la zona de elevación adyacente interglaciares (Møller Jørgensen y Ulloa-Ulloa 1994 ci-
(1.500–2.000 m de altitud) que posee el 26,6%. So- tado en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen
bre los 2.400 m de altitud existen 1.568 especies de 1998).
arbustos y árboles (Møller Jørgensen y Ulloa-Ulloa En la subregión sur, donde no existen volcanes ac-
1994, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1995; ambos tivos y las montañas difícilmente sobrepasan los
citados en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 4.000 m de altitud, los diferentes tipos de vegetación
1998). La zona entre 3.000 y 3.500 m tiene, apro- se encuentran generalmente a menores elevaciones
ximadamente, tantas especies como las zonas de la que en el norte (Valencia et al. 1999b).
Costa y de la Amazonía entre 500 y 1.000 m de al- Algunos hallazgos producto de los estudios florísti-
titud, tomadas por separado (Møller Jørgensen y León cos permiten establecer comparaciones entre las dos
1999). subregiones de la Sierra:
De las 72 especies nativas de la familia Rosaceae,
53 crecen entre 3.000 y 4.000 m de altitud (Romole- • En el Parque Nacional Podocarpus, provincia
roux 1995 citado en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller de Loja, a 2.700 y 2.900 m de altitud y en
Jørgensen 1998). Los bambúes leñosos crecen casi parcelas de una hectárea, Madsen (1991 cita-
exclusivamente en los bosques andinos sobre 2.000 do en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen
m de altitud, y apenas una de las 50 especies ecua- 1998) encontró 90 y 75 especies de árboles
torianas crece bajo los 600 m (Clark 1995 citado en con un diámetro de al menos 5 cm, cifra que
Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen 1998). es considerablemente mayor a la obtenida ha-
Entre 1.200 y 3.400 m altitud se encuentran los cia el norte, cerca de Quito, en tres parcelas
valles interandinos áridos y húmedos (Acosta Solís ubicadas a 2.000, 2.700 y 3.300 m de alti-

79
3.13 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

el sur, no así en el norte. Sobre los 2.000 m de


altitud, el bosque de Baeza es el único de la su-
bregión norte que incluye Ficus, Inga y Ocotea,
géneros más bien diversos en los bosques de
tierras bajas (Valencia 1995, Valencia, Ulloa-
Ulloa y Møller Jørgensen 1998).
• Algunos tipos de vegetación como los páramos
secos, los de almohadilla y la gelidofitia, solo
existen en la subregión norte–centro (Valencia
et al. 1999b).

Respecto al endemismo de la flora de la Sierra, las es-


tribaciones de los Andes entre 900 y 1.500 m de al-
titud, sin duda las más diversas en cuanto a flora, tam-
bién son las más desconocidas debido a su inaccesi-
bilidad. En el cuadro 3.9 consta información sobre las
once familias que contienen 20 o más especies endé-
micas dentro del grupo de 173 familias y 4.430 es-
pecies de plantas con semillas que han sido registra-
das sobre 2.400 m de altitud (Møller Jørgensen y
Ulloa-Ulloa 1994 citado en Valencia, Ulloa-Ulloa y
Møller Jørgensen 1998). Las familias con mayor ende-
mismo también son las más diversas sobre dicha ele-
vación. Al momento, aproximadamente el 35% de las
especies andinas son consideradas endémicas, pero
este porcentaje varía conforme se publican nuevas in-
vestigaciones.
La distribución de las 1.261 especies endémicas
registradas sobre los 2.400 m de altitud en algunas
provincias, consta en el cuadro 3.10. Azuay y Loja,
pese a contar con el menor número de áreas protegi-
das, se cuentan entre las que tienen más especies en-
tud, donde hubo 55, 39 y 32 especies de ár- démicas, tanto de aquellas que se encuentran única-
boles respectivamente (Ulloa-Ulloa y Møller mente dentro de la provincia, como las que son com-
Jørgensen 1995, Valencia y Jørgensen 1992 partidas con otras localidades de la Sierra. El hecho
citado en Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgen- de que Pichincha ocupe el primer lugar en número de
sen 1998, Valencia 1995). especies endémicas locales y compartidas con otras
• Los bosques del sur son más ricos en familias y provincias, posiblemente se debe a que es la provin-
géneros que los del norte. cia más accesible y donde están los mejores centros
• Los géneros más diversos presentan patrones ta- de investigación botánica; por lo tanto, su flora ha si-
xonómicos que cambian con la altitud y la lati- do más colectada. El 50% de las especies endémicas
tud. Meriana, Symplocos, Persea, Clusia y localizadas sobre los 2.400 m de altitud tiene distribu-
Weinmannia son géneros ricos en especies en ción restringida a la provincia donde crece.

80
D i v e r s i d a d y e n d e m i s m o d e l a f l o r a
3.14

CUADRO 3.9
Las once familias de plantas con más de 20 especies endémicas sobre los 2.400 m de altitud
Especies endémicas Porcentaje del total Porcentaje del Porcentaje del total
de endémicas del total de especies de especies sobre
de la familia 2.400 m de altitud
Familia en todo el país
Asteraceae 251 19,9 44,1 12,8
Orchidaceae 217 17,2 29,2 4,9
Melastomataceae 108 8,5 62,4 2,4
Campanulaceae 73 5,8 61,8 1,6
Bromeliaceae 58 4,6 44,6 1,3
Ericaceae 48 3,8 40,0 1,1
Scrophulariaceae 46 3,6 38,6 1,0
Piperaceae 42 3,3 38,1 0,9
Rubiaceae 29 2,3 26,1 0,6
Solanaceae 24 1,9 16,5 0,5
Fabaceae 20 1,6 17,6 0,5
Otras 72 familias 345 27,5 7,8
Total 1.261 100 35,4
Fuente: Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen (1998).

3.14 La flora de la Amazonía Cabe resaltar que la región amazónica es menos ri-
ca que la Costa o la Sierra cuando se toma en cuenta
En la región amazónica del Ecuador se encuentran al- el área de vegetación natural existente, ya que ésta es
rededor de 4.857 especies de plantas (31,7% del to- mucho mayor en la primera que en las otras dos. Co-
tal nacional). Cuando se analiza según zonas de ele- mo ejemplo, la formación de bosque siempreverde de
vación y regiones, la zona entre 0 y 500 m de altitud tierras bajas cubre 581.264 hectáreas en la Costa,
de la Amazonía es la tercera más diversa entre los ran- mientras que en la Amazonía —donde el número de es-
gos de elevación analizados de las cuatro regiones pecies es apenas mayor— se extiende sobre una super-
del país, pues allí se encuentra el 26% de las especies ficie casi diez veces mayor. Si bien estas áreas corres-
de plantas vasculares (Møller Jørgensen y León 1999). ponden a la superficie en el 2000, y las colecciones
La Amazonía comparte aproximadamente el 30% botánicas y registros de Møller Jørgensen y León (1999)
de las especies de plantas con la Costa. Sin embargo, son producto de toda la historia de colección botánica
éstas deben haber evolucionado antes del levantamien- en el Ecuador, no se puede negar que la densidad de
to de la cordillera de los Andes, pues las tierras bajas especies es menor en la Amazonía, a no ser que toda-
de la región amazónica tienen una mayor afinidad flo- vía la intensidad de colección en esta región sea tan
rística con las zonas andinas que con las tierras bajas baja, que aún queda mucha riqueza botánica por ser
de la Costa. Probablemente la causa de esto es que en descubierta.
la Costa hay un mayor número de elementos de saba- La diversidad alfa (aquella encontrada en una lo-
na y de bosque seco, los cuales no están presentes ni calidad específica) es muy alta en la Amazonía ecua-
en la Amazonía ni en la Sierra (Møller Jørgensen y León toriana, donde se ha reportado un récord mundial:
1999). 307 especies de árboles de diámetro superior a 10

81
3.14 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CUADRO 3.10
Especies endémicas de plantas con semillas registradas sobre los 2.400 m de altitud
Especies endémicas Porcentaje del total Endémicas compartidas
de la provincia nacional de endémicas con otras provincias
Provincia sobre 2.400 m de altitud
Loja 131 20,6 350
Pichincha 115 18,1 398
Azuay 106 16,6 386
Zamora Chinchipe 37 5,8 135
Chimborazo 35 5,5 229
Carchi 35 5,5 150
Napo 31 4,9 180
Tungurahua 26 4,1 165
Morona Santiago 24 3,7 113
Cañar 21 3,3 160
Bolívar 19 3,0 112
Cotopaxi 18 2,8 179
Imbabura 18 2,8 167
El Oro 14 2,8 32
Sucumbíos 6 2,2 31
No conocidaa 12
Total 636 100 -

Fuente: Valencia, Ulloa-Ulloa y Møller Jørgensen (1998).


a Se refiere a plantas cuya localidad de colección es desconocida.

cm en una hectárea de bosque de la Reserva de Pro- más altos de especies de arbolitos, árboles de dosel y
ducción de Fauna Cuyabeno (Valencia, Balslev y Paz lianas se encuentran entre 0 y 500 m de altitud en la
y Miño 1994). Sin embargo, la diversidad beta región amazónica (Møller Jørgensen y León 1999). En
(aquella dependiente de la variedad de ecosistemas y la mayoría de los casos, las mismas familias dominan
hábitats en el paisaje), es relativamente pequeña, a di- en las tres regiones continentales; sin embargo, algu-
ferencia de la Sierra donde, debido a la presencia de nas como la familia de las acacias (Mimosaceae) son
los Andes, la diversidad total es mayor. más diversas en la Amazonía (cuadro 3.11).
Según Sierra (1999a), en la Amazonía hay nueve En lo que se refiere al endemismo de esta región,
formaciones vegetales, clasificación que se enriquece según Susana León, investigadora del Herbario QCA
al considerar las subregiones norte–centro y sur (Pala- de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PU-
cios et al. 1999). CE), entre las plantas vasculares endémicas del Ecua-
En el análisis de diversidad de los diferentes tipos dor que se encuentran bajo los 1.000 m de altitud,
de hábito (es decir si se trata de plantas cuya forma 462 han sido registradas en la Amazonía. Sin embar-
de crecimiento es como hierbas, arbustos, arbolitos, go, muchas de éstas existen también en otras regio-
árboles, lianas, epífitas o trepadoras) en cada zona nes, y de allí que solo 235 son endémicas para la re-
de elevación de todo el Ecuador, conjugando las va- gión amazónica de este país. De estas últimas, 50 son
riables región natural y altitud, resulta que los números árboles.

82
F l o r a : d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
3.16

3.15 Diversidad de los microorganismos CUADRO 3.11


Las diez familias y los diez géneros más diversos de
Los microorganismos son cruciales para el funciona- la región amazónica, con su número de especies
miento de todos los ecosistemas de la Tierra, puesto Familias más diversas Géneros más diversos
que cumplen actividades únicas e indispensables en la Orchidaceae (579) Pleurothallis (76),
circulación de la materia de la cual todos los organis- Maxillaria (74) y
mos mayores dependen. Procesos como la producción Epidendrum (41)
primaria, descomposición, reciclaje de nutrientes, pro- Rubiaceae (238) Psychotria (70)
ducción de gases, entre otros, son llevados a cabo en- Melastomataceae (225) Miconia (89)
teramente por microorganismos o éstos juegan un pa- Piperaceae (151) Piper (87) y Peperomia (63)
pel importante en los mismos (Mooney et al. 1995). Araceae (114)a
Ocupan un rango mucho mayor de nichos ecológi- Bromeliaceae (104)a
cos que los macroorganismos, incluso los ambientes Mimosaceae (104) Inga (56)
extremos (temperaturas extremas, alta salinidad o aci- Solanaceae (100) Solanum (57)
dez, gran presión) donde no se encuentran otras for- Dryopteridaceae (96)a
mas de vida. Este grupo reúne a las eubacterias, pro- Sapindaceaeb Paullinia (46)
tozoos, virus, microalgas y hongos y, posiblemente, Fuente: : Møller Jørgensen y León (1999).
menos del 5% de especies que lo conforman ha sido a Ninguno de los géneros de estas familias tiene especies sufi-

descubierto y nombrado (Mooney et al. 1995). cientes para constar entre los diez primeros.
b Sapindaceae no es una de las diez familias más diversas; sin
En el Ecuador, las colecciones de microorganismos embargo su género Paullinia es uno de los más diversos.
son producto de estudios aislados que, en la mayoría
de los casos, han respondido a los intereses particula-
res de quienes investigan. Por esta razón, el acceso a lección de las plantas cultivadas. Ellas seleccionaron
la información es frecuentemente restringido. Gran los mejores alimentos de origen vegetal para llevarlos
parte son estudios clínicos (por ejemplo los relaciona- cerca de su sitio de vivienda, y algunas semillas que
dos con Trypanosoma cruzi, causante del mal de Cha- desechaban germinaron, a partir de lo cual continua-
gas). En la década de los 90 se ha puesto especial ron con el proceso de selección. Todo esto sucedió
énfasis en los estudios sobre el uso de los microorga- mientras los hombres se dedicaban a la caza y pesca
nismos como agentes reductores de la contaminación (Hawkes 1983 citado en Castillo 1998). La humani-
del suelo y del agua; es decir, están siendo emplea- dad actualmente disfruta de una amplia variabilidad
dos en procesos de biorremediación. de cultivos gracias a este proceso de selección.
Otro proceso que también ha beneficiado a la hu-
3.16 Flora: diversidad de las especies cultivadas manidad es el que lleva a cabo la propia naturaleza
a través de la evolución. Las mutaciones e hibridacio-
Existe una relación inseparable entre el proceso de do- nes, la diferenciación genética, la dispersión y la se-
mesticación de plantas y el comienzo de la agricultu- lección natural han producido nuevas variedades de
ra, que se remonta de diez a doce mil años atrás plantas que son parte de la diversidad de la vegeta-
(Hawkes 1983, Castillo 1991, Harlan 1994; todos ción natural. Muchas de estas no son utilizadas, otras
citados en Castillo 1998), cuando se comenzó a se- sí lo son, y otras han sido seleccionadas y cultivadas.
leccionar semillas y frutos por su sabor, tamaño, color Según Møller Jørgensen y León (1999), de las 595
y valor nutritivo, entre otras características. especies de plantas introducidas en el Ecuador, 346
Desde los orígenes de la agricultura, las mujeres (58%) son cultivadas u ornamentales. Además, anotan
han sido las principales actoras en el proceso de se- que 98 son cultivadas sin indicar si son nativas o intro-

83
3.16 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.5
Plantas útiles

En el Ecuador, hasta 1996, se llevaron a cabo 138 estudios etnobot‡nicos. De Žstos, 102 han sido ejecutados
en la Amazon’a, 26 en la Costa y 10 en la Sierra. Los pueblos ind’genas que han aportado con la informaci—n
son varios: aw‡, chachi y tsachila en la Costa; quichua y saraguro en la Sierra; y achuar, cof‡n, huaorani, z‡-
para, quichua, shuar, siona y secoya en la Amazon’a (Rios 1998).
El 80% de la poblaci—n del tercer mundo emplea las especies vegetales del tr—pico para el tratamiento
de diversas enfermedades, y casi el 25% de los medicamentos que son comercializados en la Tierra y cuyo
valor estimado es de US$ 30.000 millones anuales son derivados total o parcialmente de especies tropicales
(Centeno 1993 citado en Rios 1998). En una investigaci—n que se realiz— con 119 drogas obtenidas a partir
de plantas usadas en la medicina convencional se encontr— que el 77% era parte de la etnomedicina de di-
ferentes pueblos ind’genas (Farnsworth 1988 citado en Rios 1998).
En el Ecuador existe una gran diversidad de recursos vegetales œtiles, muchos de los cuales tienen usos
compartidos, es decir, que son usadas por pueblos diferentes, como lo demuestran las 25 especies alimen-
tarias y las 17 medicinales que son usadas casi a nivel general por pueblos ind’genas y sociedades rurales.
Entre las principales especies consumidas por diez pueblos ind’genas y una comunidad rural de colonos
mestizos se pueden mencionar a el achiote (Bixa orellana), aj’ (Capsicum annuum), papaya (Carica papa-
ya), guaba (Inga edulis), yuca (Manihot esculenta) y guayaba (Psidium guajava). Por otro lado, al compa-
rar las plantas medicinales empleadas por nueve pueblos ind’genas y una comunidad rural de colonos mes-
tizos se determin— el uso comœn del paico (Chenopodium ambrosioides), hierba luisa (Cymbopogon citra-
tus), t’a Tina (Scoparia dulcis), ortiga (Urera baccifera), y hierba mora o verbena (Verbena litoralis).
Otro caso de uso cosmopolita es de la cinchona (Cinchona spp.), un ‡rbol endŽmico de los bosques an-
dinos del sur del Ecuador. ƒste ha sido y sigue siendo usado para el tratamiento de la malaria o paludismo,
enfermedad que afecta a 200 millones de personas de los pa’ses tropicales (Centeno 1993 citado en Rios
1998). La corteza de varias especies de cinchona sirvi— para extraer la quinina, empleada luego como mode-
lo para preparar drogas sintŽticas como la cloroquinina, la quinacrina y la primaquina, que son la base de va-
rios medicamentos (COICA 1996 citado en Rios 1998).
De las aproximadamente 500 especies medicinales que se conocen en el pa’s, 228 son las m‡s utilizadas,
y de Žstas 125 las m‡s comercializadas. Muchas como la manzanilla (Matricaria chamomilla), el orŽgano
(Origanum vulgare) o la s‡bila (Aloe vera) fueron introducidas por los espa–oles y luego cultivadas; otras
son nativas y se extraen directamente de su medio silvestre, como la sangre de drago (Croton spp.) o la u–a
de gato (Uncaria tomentosa). De las 228 especies m‡s comunes, 30 son nativas, 47 introducidas y 150 de
origen desconocido o no reportado (Buitr—n 1999).
Aparte de las estrictamente medicinales, Rios (1998) reporta que, en las investigaciones sobre los usos
que dan a las plantas diferentes grupos ind’genas, se han registrado 7.500 especies; muchas de Žstas se repi-
ten y no todas son nativas. Sin embargo, la diversidad de especies œtiles sigue siendo muy importante y segu-
ramente representa una significativa fracci—n del total de plantas que se encuentran en el Ecuador.

ducidas. Según Estrella (1993), en América, el núme- reales, raíces, hortalizas, leguminosas, frutas y espe-
ro de especies domesticadas antes de la llegada de cias conformaron la dieta de los pueblos aborígenes,
los españoles oscilaba entre 250 y 300. Gran parte pero también se domesticaron plantas medicinales y ri-
de éstas pertenecía a la zona andina. Tubérculos, ce- tuales, y algunas de las que se extraían fibras.

84
F l o r a : d - i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
3.16

RECUADRO 3.6
La biotecnología

La biotecnolog’a es "la aplicaci—n de principios cient’ficos y de ingenier’a genŽtica al procesamiento de ma-


teriales por agentes biol—gicos para obtener productos y servicios" (Sasson 1989 citado en Torres 1998). Los
agentes biol—gicos a los que se refiere esta definici—n son principalmente microorganismos, enzimas y cŽlu-
las animales y vegetales. Los productos y servicios incluyen aquellos relacionados con la industria alimenta-
ria, de bebidas, farmacŽutica y biomŽdica. As’, la biotecnolog’a contempla a todos los procesos de transfor-
maci—n de materias primas renovables, as’ como aquellos orientados a obtener cultivos de microorganismos
o cultivos celulares animales y vegetales para producir sustancias œtiles para el ser humano.
La biotecnolog’a es una compleja red de tecnolog’as que dan un nuevo ’mpetu a la concepci—n, orien-
taci—n y estrategias de las industrias tradicionales; no es una disciplina, sino un campo de actividad multidis-
ciplinario (Antebi y Fishlock 1986 citado en Torres 1998). Entre sus disciplinas se cuentan la biolog’a mole-
cular y celular, la bioqu’mica, la genŽtica, la microbiolog’a, la inmunolog’a, la qu’mica, la computaci—n y el
procesamiento de datos. La biotecnolog’a puede ser aplicada en varios sectores econ—micos como la indus-
tria alimentaria, agr’cola, ganadera veterinaria, farmacŽutica y qu’mica. Adem‡s, el desarrollo y aplicaci—n de
biotecnolog’as se puede llevar a cabo con diferentes niveles de complejidad, inversi—n y esfuerzo.
Los procesos de fermentaci—n, ampliamente empleados en la industria de los alimentos, se realizan a par-
tir de enzimas provenientes de cultivos de microorganismos. De igual manera, el cultivo de microalgas y mi-
crohongos provee una fuente importante de prote’nas utilizadas en la proparaci—n de alimentos balanceados.

La gente agricultora, tanto mestiza como indígena, a varios países industrializados. Otro cultivo nativo es
ha participado directamente en la conservación de al- la yuca (Manihot esculenta), base de la alimentación
gunas variedades locales. El mayor aporte lo ha he- de los pueblos indígenas y ahora de las nuevas comu-
cho el campesinado autóctono de los Andes, puesto nidades de la región (Castillo 1998).
que ha conservado la diversidad de plantas nativas Gracias a la permanencia de una importante po-
cultivadas y consumidas desde antes de la época in- blación indígena con sus prácticas ancestrales, mu-
caica. Generalmente esta gente mantiene una buena chas especies vegetales de la Amazonía se encuen-
variedad de especies y cultivares en un jardín peque- tran en pleno proceso de domesticación. Por ejemplo,
ño de la casa, emulando asociaciones de cultivo que durante un estudio etnobotánico realizado con un gru-
forman parte de los sistemas tradicionales de produc- po quichua del río Ahuano, se reportaron 14 especies
ción agrícola. En el campo de un agricultor común de comestibles trasladadas del bosque para ser sembra-
Imbabura, por ejemplo, se puede encontrar de 12 a das en las chacras (Rios 1998). Esto podría ser un mé-
15 cultivos diferentes sembrados en una parcela de todo de selección natural y humana que conduce a la
3.000 m2 (Castillo 1995). domesticación de especies. Al mismo tiempo de adap-
En la Amazonía se han originado importantes cul- tarse a un proceso de selección estas especies tienen
tivos industriales como el caucho (Hevea brasiliensis) y que entrar a formar parte de los sistemas agrícolas tra-
parientes silvestres del cacao (Theobroma cacao), que dicionales, adaptándose a la alternabilidad de espe-
han aportado gran cantidad de recursos económicos cies y suelos. Por otro lado, debido a su enorme bio-

85
3.17 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

diversidad, la Amazonía puede ser considerada una ger los árboles semilleros, no se trata de un proceso
fuente importante y básica de especies silvestres rela- de domesticación sistemático o tecnificado que inclu-
cionadas con los cultivos alimentarios e industriales ya cruces y mejoramiento genético. Según Herman
(Castillo 1998). Moser, director de la Fundación ProBosque, la recolec-
La Sierra, con sus contrastantes ecosistemas, es ción de semillas de las especies nativas depende com-
uno de los principales centros de domesticación de pletamente de los rodales silvestres; así, los árboles se-
plantas. La amplia gama de microclimas ha permitido milleros están en los remanentes de vegetación natural
que allí muchas especies de plantas cultivadas y silves- de todo el Ecuador.
tres evolucionen e incrementen su diversidad genética.
En la región andina se han originado importantes cul- 3.17 Fauna: diversidad de las especies domesticadas
tivos que han solventado problemas de hambre y nu-
trición en otros lugares del mundo. Por ejemplo, la pa- En el Ecuador, varias especies de animales han sido
pa (Solanum tuberosum andigenum), una planta origi- seleccionadas para ser reproducidas. Por ejemplo, el
naria de los Andes entre Colombia y Bolivia, constitu- cuy o cobayo (Cavia porcellus), originario de la re-
ye actualmente uno de los alimentos más consumidos gión andina, fue domesticado por los pueblos indíge-
en el planeta. nas antes de la llegada de los españoles a América,
En el cuadro 3.12 consta una lista de varias espe- y constituía una importante fuente de proteína para la
cies nativas de la Costa, tanto alimentarias como alimentación de esa gente. Después fue adoptado por
agrícolas. Todos estos cultivos tienen mucha importan- europeos y mestizos. Hasta la fecha continúa su crian-
cia ya que forman parte de la dieta de los habitantes za, que es poco tecnificada. Por lo general, las fami-
de esa región. La mayoría de estas plantas conforman lias campesinas no consumen los cuyes que crían,
sistemas de cultivo múltiples que han permanecido du- pues prefieren venderlos para obtener ingresos, lo cual
rante siglos; diferentes variedades locales de maní les obliga a sacrificar a los mejores ejemplares, inclu-
(Arachys sp.) todavía se siembran en varias poblacio- so a las hembras gestantes.
nes y por sus características culinarias no se han per- Actualmente, varias estaciones experimentales del
dido en la tradición de consumo del agricultor. Otras Estado, así como centros universitarios, están realizan-
plantas como los ajíes (Capsicum spp.) y las calaba- do investigaciones para incrementar la productividad
zas (Cucurbita spp.) también son parte de la alimenta- de esta especie. Se ha organizado la Campaña de
ción de la gente costeña. Mejoramiento del Cuy Criollo, la misma que consiste
Actualmente, la mayor parte de la producción es- en la promoción de cruces con animales puros prove-
tá basada en pocos productos, generalmente introdu- nientes del Perú, y en la aplicación de técnicas ade-
cidos de otras regiones del mundo (por ejemplo la ce- cuadas de manejo, sanidad y alimentación. A través
bada, trigo, arroz, soya y banano). Estos disponen de esta campaña se pretende establecer un Centro Re-
de una estrecha base genética, lo cual las vuelve muy gional de Pies de Cría, los cuales en un futuro inme-
vulnerables al ataque de plagas y enfermedades diato podrán ser utilizados en galpones familiares pa-
(Castillo 1998). El Ecuador basa su alimentación en ra refrescar la sangre criolla y, así, potenciar la con-
dos especies introducidas —trigo y arroz— y dos na- servación, mejoramiento y uso de esta especie de
tivas —maíz y papa—. gran valor nutricional (López 1993).
Con respecto a las especies maderables que son Los cuyes presentan características muy variables a
producidas en viveros, el porcentaje de plantas nati- causa de los cruces no controlados que se han efec-
vas que están siendo reproducidas y comercializadas tuado desde hace muchos años, por lo que no se pue-
es del 61% en un vivero de la Costa y de 42% en otro de hablar de razas.
de la Sierra. Si bien media una selección para esco- Otras especies nativas también son buenas alternati-

86
Fa u n a : d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
3.17

CUADRO 3.12
Usos de algunas especies en la Costa
Nombre local Nombre científico Usos
achiote Bixa orellana colorante, condimento
achogcha Cyclanthera pedata sopas, ensaladas
ajíes (varias especies) Capsicum spp. condimentos
algodón Gossypium barbadense industrial
anonas, chirimoyas Annona spp. refrescos, consumo directo
basul Erythrina edulis cocido
caimito, cauje Pouteria caimito consumo directo
cauje Chrysophyllum caimito consumo directo
chontaduro Bactris gasipaes cocido, chicha
ciruelo Spondias sp. consumo directo
granadilla Passiflora sp. consumo directo
guaba (varias especies) Inga spp. consumo directo
jíquima Pachyrhizus tuberosus cocido, consumo directo
lucuma, logma Lucuma obovata. consumo directo
macadamia Macadamia integrifolia consumo directo
mamey Mammea americana consumo directo
maní Arachys hipogea tostado, condimento
maní de árbol Caryodendron orinocense cocido, aceite
maracuyá Passiflora edulis jugos, consumo directo
marañón Anacardium occidentale consumo directo
morete Mauritia flexuosa refrescos
palmiche Euterpe chaunostachys cocido
papaya Carica papaya consumo directo, jugos
pechiche Vitex gigantea consumo directo
pitajaya Hylocereus sp. consumo directo
pomarosa Syzygium jambos consumo directo, cocida
tabaco Nicotiana tabacum industrial
tagua Phytelephas aequatorialis industrial
tomate de árbol silvestre Cyphomandra spp. consumo directo
tomate silvestre Lycopersicon spp. medicinal, mejoramiento genético
torta, haba pallar Phaseolus lunatus sopas, ensaladas
unguragua Jessenia bataua extracción de aceite
yuca Manihot esculenta cocido, sopas
zapallo, zambo Cucurbita sp. cocido
zapote Matisia cordata consumo directo
zapotillo, zapote Achras zapota jugos, directo
Fuente: Castillo (1998).

87
3.18 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

vas económicas y alimentarias. Actualmente se están En el Ecuador no se puede hablar de introducción


ejecutando proyectos de manejo en cautiverio de mamí- de especies e impactos sobre la vida silvestre sin hacer
feros como la guanta (Agouti paca), guatuza (Dasyproc- alusión al caso de Galápagos, lugar en el cual muchas
ta fuliginosa), capibara (Hydrochaeris hydrochaeris), pe- especies nativas son afectadas o están amenazadas
carí de collar (Pecari tajacu), danta (Tapirus terrestris), y por ratas, cabras, perros, puercos, gatos, hormigas,
ratón liso (Proechymis semiespinosus) (Tapia 1998). El avispas y otros organismos introducidos (véase
Departamento de Vida Silvestre del Ministerio del Am- 6.13–15). A pesar de los enormes esfuerzos económi-
biente está manejando un programa de fomento de ca- cos y técnicos desplegados para contrarrestar los im-
mélidos (Lama glama) dentro y fuera del Parque Nacio- pactos de estas especies, hasta ahora ha sido imposi-
nal Cotopaxi (ECOLAP 1998). ble erradicar a la mayoría; las soluciones planteadas
son tan solo mitigadoras (ECOLAP 1998). Aunque la
3.18 Amenazas a las especies terrestres y situación es difícil de controlar, el personal del Parque
dulceacuícolas Nacional Galápagos y de la Estación Científica Char-
les Darwin ha llevado a cabo campañas para erradi-
La drástica reducción de las poblaciones de fauna sil- car a los animales introducidos de algunas islas. A tra-
vestre y los cambios en su estructura y distribución son vés de estas acciones se ha logrado eliminar a los chi-
solo algunas de las consecuencias derivadas de la vos (Capra hircus) de las islas Española, Plaza Sur,
persistente degradación ambiental. Aunque en el Santa Fe, Marchena y Rábida, mientras que la pobla-
Ecuador no se posee información precisa sobre el es- ción de la isla Pinta ha sido eficazmente reducida (Fun-
tado de conservación de las especies silvestres, es cla- dación Natura y WWF 1998).
ro que la destrucción de los hábitats naturales, la so- Pese a que no se ha evaluado el impacto de las
breexplotación de los recursos, la contaminación, la especies introducidas en el terrritorio continental, es
introducción de especies exóticas y el comercio ilegal evidente que algunas afectan o afectarán, directa o in-
son algunas de las principales causas de la extinción directamente, la vida silvestre nativa. En el Diseño y
de numerosas especies animales y vegetales (Ulloa y Formulación de una Estrategia para la Protección y
Suárez 1994 citado en Ulloa, Suárez y Silva 1995, Uso Sustentable de la Vida Silvestre (ECOLAP 1998)
Ministerio de Medio Ambiente 1999a). se sintetizaron algunos de los casos más recientes de
A continuación se analizan dos de los más serios introducción de especies exóticas al Ecuador continen-
conflictos ambientales que ponen en riesgo la supervi- tal, mismos que son mencionados a continuación.
vencia de las especies silvestres: la introducción de es-
pecies exóticas y el tráfico de flora y fauna. 3.20 La rana toro (Rana catesbeiana)

3.19 Introducción de especies exóticas La rana toro es una especie originaria de los Estados
Unidos, lugar donde, desde hace varios años, ha si-
El continuo desplazamiento en busca de nuevas tierras do manejada para obtener carne y piel. Por ser una
y recursos ha sido una práctica común del ser huma- especie bien cotizada y de fácil adaptación, la tecno-
no, lo cual ha facilitado el transporte e introducción, logía para su manejo fue ‘exitosamente’ exportada a
intencional o fortuito, de especies. Estos sucesos en países de Asia, Europa y Latinoamérica. Desafortuna-
muchos casos han provocado serios estragos ambien- damente, en 1988 esta especie también fue introduci-
tales; de hecho, se considera que después de la des- da en el Ecuador mediante la importación de 100 in-
trucción de los hábitats, la introducción de especies dividuos reproductores y 70.000 renacuajos, hecho
exóticas es probablemente la razón más importante que sucedió sin el conocimiento de las autoridades co-
de la desaparición de las especies nativas. rrespondientes (ECOLAP 1998).

88
A m e n a z a s a l a s e s p e c i e s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.22

En recientes estudios se ha señalado que esta es- las tortugas nativas de ese continente. A pesar de ello,
pecie se incorpora a la comunidad de anfibios sin pro- en el Ecuador se importa grandes cantidades de estos
blemas, y que debido a su voraz actividad depreda- animales, los cuales son vendidos en las tiendas de
dora puede alimentarse de la fauna nativa, así como mascotas sin ningún control. Estos reptiles pueden al-
competir con ésta al comer sus presas y usar los sitios canzar grandes tamaños, por lo que muchos propieta-
destinados para sus puestas. Aunado a esto, la rana rios se deshacen de sus ejemplares abandonándolos
toro es un vector potencial de enfermedades exóticas, en la naturaleza. Solo como ejemplo, el Vivarium ha
por lo que constituye un peligro latente que pone ba- recibido 190 individuos que han debido ser sacrifica-
jo riesgo a las especies nativas (Coloma 1992). Esta dos ya que no ha sido posible repatriarlos a su país
especie, inicialmente importada para criaderos ubica- de origen (ECOLAP 1998).
dos en la Costa, actualmente se encuentra distribuida
en las zonas tropicales y subtropicales del Ecuador oc- 3.22 Otras especies introducidas
cidental y oriental, y no se han realizado censos que
permitan conocer la magnitud del problema (ECOLAP Otras especies que han sido introducidas en el Ecua-
1998). dor con fines de producción y comercialización son la
tilapia, la trucha, la langosta de agua dulce, el "claw-
3.21 La tortuga de agua dulce (Trachemys scripta) fish", el avestruz y dos especies de caracoles.
La tilapia (Tilapia mozambica) es una especie pro-
La tortuga de agua dulce proveniente de Florida (Esta- veniente de África que fue introducida al país hace
dos Unidos), es una especie que se ha expandido rá- más de 20 años como parte de un programa promo-
pidamente en Europa provocando la desaparición de cionado por el Cuerpo de Paz. La trucha (Salmo trut-

89
3.23 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

ta), originaria de Europa, fue introducida a comienzos En el Ecuador se ha podido limitar los envíos gra-
de siglo XX. En la actualidad se encuentra en todo el cias a los controles en aeropuertos y puertos maríti-
sistema hídrico de la Sierra (ECOLAP 1998). Aunque mos, así como a las normativas de la Convención so-
no existen reportes que confirmen los efectos de la tru- bre el Comercio Internacional de Especies Amenaza-
cha sobre la fauna nativa, según Coloma (1992) es das de Flora y Fauna CITES (ECOLAP 1998). No obs-
probable que ésta sea un activo depredador de los re- tante, se estima que por lo menos el 45% del tráfico
nacuajos de los géneros Atelopus (jambatos), Telmato- de especies se realiza a través de fronteras terrestres,
bius (ranas acuáticas o kailas) y Centrolenella (ranitas donde es más difícil el control (Coello 1996 citado en
de cristal). Ministerio de Medio Ambiente 1999a).
La langosta de agua dulce (Cherax cuadrinatus) es Indiscutiblemente, la panorámica interna es dife-
una especie de rápida dispersión y peligrosa para la rente a lo que sucede en el ámbito internacional. La
conservación del ecosistema debido a su posible com- venta de fauna silvestre parece ser una fuente de in-
petencia con la fauna nativa. Sin embargo, el cultivo gresos muy importante para numerosas comunidades
de esta especie ha sido impulsado desde comienzos rurales. Así, en los mercados locales se expende una
de la década de los 90. Lo mismo ha sucedido con amplia gama de animales silvestres, mientras que en
el "clawfish" (Procambarus clarkii). Actualmente, en el los mercados internacionales solo ciertas especies son
mercado nacional la rentabilidad de estos dos produc- bien cotizadas (Ministerio de Medio Ambiente
tos no es buena pues el mercado internacional esta sa- 1999a). Los mercados para la fauna amazónica es-
turado, por lo que varios criadores han comenzado a tán localizados sobre todo en las provincias de Tungu-
abandonar esta actividad (ECOLAP 1998). rahua, Pastaza, Napo, Pichincha, Esmeraldas, Gua-
En la Sierra y en la Costa se está manejando el yas, Sucumbíos, Imbabura y El Oro. Las ciudades de
avestruz (Struthio camelus). Otras actividades como la Quito, Guayaquil, Cuenca, Ambato, Santo Domingo
cría de caracoles de origen europeo (Helix pomatia y de los Colorados y Esmeraldas son los principales
H. aspersa), también están siendo promovidas en el centros en los cuales se desarrolla este negocio (Coe-
Ecuador por entidades como la Corporación Financie- llo 1996 citado en Ministerio de Medio Ambiente
ra Nacional y la Cámara Franco-Ecuatoriana, pese a 1999a). Según Granizo (1992 citado en ECOLAP
que en otros países, como Estados Unidos, estos cara- 1998), las especies más comercializadas en el Ecua-
coles son considerados plagas severas de una serie dor son las serpientes y caimanes (por su piel), felinos
de cultivos (ECOLAP 1998). (por su piel y como mascotas), loros (por sus plumas y
como mascotas), tortugas (por su carne y como mas-
3.23 Tráfico de fauna silvestre cotas) y muchos roedores (por su carne).
Debido a que el comercio de fauna silvestre es clan-
El tráfico de vida silvestre es una actividad ilícita que destino, no se dispone de datos concretos que mues-
contribuye a la vertiginosa disminución de diversas po- tren la dimensión del problema. No obstante, se sabe
blaciones de especies silvestres, muchas de las cuales que, entre 1992 y 1997, el Vivarium de la ciudad de
están al borde de la extinción. Aunado a esto, duran- Quito recibió en custodia 1.024 animales silvestres en-
te la captura y transporte, los animales sufren incomo- tre reptiles, aves y mamíferos (ECOLAP 1998).
didades y maltratos, lo cual provoca una gran morta-
lidad, circunstancias que van en detrimento del valor 3.24 Tráfico de flora silvestre
del recurso (TCA 1995). A pesar de ello, el tráfico de
especies es una de las actividades más lucrativas del El uso y comercio de plantas medicinales en el Ecua-
mundo después del tráfico de drogas y de armas (Alho dor ha sido documentado en un estudio publicado por
1995 citado en TCA 1995, ECOLAP 1998). Traffic (Buitrón 1999). Allí se indica que aproximada-

90
E s t a d o d e c o n s e r v a c i — n d e l a s e s p e c i e s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.26

mente el 80% de la población ecuatoriana depende CUADRO 3.13


total o parcialmente de la medicina tradicional y, por Plantas amenazadas por la explotación y
consiguiente, de las plantas o productos "naturales". La comercialización
tendencia al uso de esta medicina es creciente, y se Nombre común Nombre científico
expresa en el Ecuador en el establecimiento de 200 Achupalla Puya eryngioides
tiendas especializadas en estos productos en tan solo Bálsamo Myroxylum balsamum
dos años (solo 150 están oficialmente registradas). Cascarilla o quina roja Cinchona pubescens
Asimismo, tradicionalmente estas especies han sido Chamana Dodonaea viscosa
vendidas en los mercados de zonas urbanas y rurales. Chuchuhuaso Maytenus laevis y M. krukovii
Casi toda la producción que es comercializada se ba- Copal Dacryodes sp.
sa en la recolección directa de la vegetación silvestre, Cedro Cedrela odorata
pues no hay plantaciones de estas especies. Al respec- Floripondio Brugmansia aurea
to, el caso de los aceites esenciales es una excepción Huambula Minquartia guianensis
puesto que sí hay cultivos, pero en su mayoría se tra- Nogal Juglans neotropica
ta de especies exóticas. Palo santo Bursera graveolens
Como no existen controles sobre este mercado, Sande Brosimum utile
hay adulteración y no se aplican estándares adecua- Sangre de drago Croton spp.
dos de fabricación ni de calidad. Tampoco hay infor- Uña de gato Uncaria tomentosa
mación sobre las especies usadas, puesto que en los Yagual Polylepis incana
datos oficiales de importación y exportación, las Fuente: Buitrón (1999).
plantas, semillas y frutos utilizados en medicina y per-
fumería son registrados generalmente como "los de-
más u otros" (Buitrón 1999). vestre que garantice un manejo apropiado y la protec-
Es difícil determinar las especies que estarían ame- ción de las especies amenazadas. Asimismo, entre las
nazadas por la sobreexplotación debido a la ausen- políticas propuestas se menciona que las especies
cia de información acerca de éstas y de los volúme- amenazadas o en peligro de extinción deben ser con-
nes que se comercializan. En todo caso, algunas de sideradas una prioridad y que requieren de un progra-
las que se venden constan en listas de especies made- ma específico de manejo. No obstante, para cumplir
rables cuya comercialización está prohibida o en las con esos objetivos es indispensable establecer, con
listas rojas de la Unión Mundial para la Naturaleza base en criterios científicos, cuáles son las especies
(UICN). En el cuadro 3.13 constan aquellas que fue- que demandan una especial atención.
ron identificadas como potencialmente amenazadas a
causa de la explotación irracional y del comercio en 3.26 Fauna amenazada
el Taller de Especialistas en Etnobotánica y Botánica
Económica (Suárez 1997). Los Libros Rojos elaborados por la Unión Mundial pa-
ra la Naturaleza (UICN) han sido utilizados, desde
3.25 Estado de conservación de las especies hace varias décadas, como una importante herramien-
terrestres y dulceacuícolas ta de conservación. Sin embargo, en los últimos años
ha quedado en evidencia la urgencia de desarrollar Li-
En la Estrategia Nacional para la Protección y Uso bros Rojos nacionales, que permitan tener una visión
Sustentable de la Vida Silvestre en Ecuador (Ministerio más real sobre el estado de conservación de las espe-
de Medio Ambiente 1999b) se planteó que es nece- cies en cada país, puesto que la información conteni-
sario contar con un marco político y legal de vida sil- da en los libros de la UICN tan solo provee una idea

91
3.26 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.7

Las categorías de los Libros Rojos de la


Unión Mundial para la Naturaleza (UICN)

La clasificaci—n de la UICN contempla ocho grados de amenaza: extinto (EX), extinto en estado silvestre
(EW ), en peligro cr’tico (CR), en peligro (EN), vulnerable ( VU), menor riesgo (LR), insuficiencia de datos
(DD), y no evaluada (NE).
Las especies pueden ser consideradas como extintas cuando no hay dudas de que el œltimo individuo ha
muerto, o pueden ser extintas en estado silvestre cuando sobreviven en estado cultivado, en cautiverio o
cuando una o varias poblaciones est‡n naturalizadas fuera de su rango de distribuci—n original.
Todas las especies en peligro cr’tico, en peligro y vulnerables pertenecen a la categor’a de "especies ame-
nazadas" (aquellas que est‡n en gran riesgo de extinci—n a corto o mediano plazo). Cuando la especie no sa-
tisface las condiciones para ser colocada en una de las categor’as de especies amenazadas, puede ser ubica-
da bajo la categor’a de menor riesgo, o bien dentro del grupo de especies con insuficiencia de datos. Final-
mente, una especie puede ser colocada bajo la categor’a de no evaluada cuando no ha sido analizada de
acuerdo con los criterios establecidos.

Fuentes: Baillie y Groombridge (1996), Granizo et al. (1997).

global del estado de las especies. cuenta la lista elaborada por Coloma (1992), quien
En el Ecuador se han dado los primeros pasos. empleó los parámetros establecidos por la Corpora-
Hasta el 2000 se han realizado listas de especies de ción Centro de Datos para la Conservación (CDC),
aves y mamíferos que están en peligro de desaparecer mientras que la información de reptiles se apoya prin-
(Granizo et al. 1997, Suárez 1997). Estos documen- cipalmente en las listas globales de la UICN (Baillie y
tos están fundamentados en el consenso de diversos Groombridge 1996).
especialistas nacionales quienes, con base en su cono- En cuanto al estado de conservación de los demás
cimiento y experiencia, identificaron a las especies grupos de animales, como peces e invertebrados, la
que requieren ser protegidas y manejadas. Tales listas información existente es muy escasa, excepto en el ca-
contaron con el aval de la UICN puesto que se utilizó so de las especies comerciales (véase 3.48—53). Se
la metodología estandarizada por esa entidad, de mo- conoce que la crisis de las pesquerías, provocada por
do que la información es comparable con la que ha si- el empobrecimiento de las reservas de especies pelá-
do generada en otros países (Granizo et al. 1997). gicas y migratorias, es un problema; por ejemplo, la
El estado de conservación de las especies anima- desmesurada explotación de los recursos marinos de
les ecuatorianas que es presentado en este Informe ha Galápagos se ha hecho evidente a través de la re-
sido definido con base en la información de cada gru- ducción de las poblaciones de algunas especies co-
po. En el caso de mamíferos y aves se han utilizado, mo bacalao, langosta, tiburones y pepinos de mar (Ar-
respectivamente, como fuentes primarias los resultados cos et al. 1987, Carrasco 1993; ambos citados en
del Taller de Especialistas en Mamíferos (Suárez Ulloa, Suárez y Silva 1995).
1997) y el trabajo de Granizo et al. (1997), así co- Un número indeterminado de especies se ha ex-
mo los datos de la UICN a nivel global (Baillie y tinto. De hecho, solo considerando los grupos más co-
Groombridge 1996). Para los anfibios se tomó en nocidos (aves, mamíferos, anfibios y reptiles) la cifra

92
E s t a d o d e c o n s e r v a c i — n d e l a s e s p e c i e s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.27

RECUADRO 3.8

Las categorías del Centro de Datos para la Conservación (CDC)

Para evaluar el estado poblacional de las especies, el CDC emplea par‡metros que incluyen la jerarquizaci—n
de las especies y las referencias correspondientes al motivo por el cual son ubicadas en una u otra categor’a.
De acuerdo con la jerarquizaci—n, las especies pueden estar: amenazada cr’ticamente (N1), amenazada (N2),
escasa o poco comœn (N3), fuera de peligro (N4), posiblemente en peligro pero su estatus es incierto (NU),
de existencia hist—rica (NH), virtualmente extinta o extirpada (NX), y aœn no jerarquizada (N).
Segœn el motivo, una especie est‡ en una determinada categor’a debido a que:

¥ Hay pocas poblaciones naturales


¥ Es perseguida por las personas con diferentes fines
¥ Destrucci—n de sus h‡bitats
¥ Est‡ amenazada por las especies introducidas
¥ No ha sido reportada en m‡s de treinta a–os
¥ Hay pocas colecciones o registros visuales
¥ Su distribuci—n es restringida y fragmentada
¥ No est‡ protegida por ninguna ‡rea de manejo
¥ Ha declinado su rango de distribuci—n
¥ Presenta poblemas taxon—micos no resueltos

En la jerarquizaci—n de las especies no se utilizan variables numŽricas, pues no existen estudios que propor-
cionen este tipo de informaci—n. El estado de conservaci—n y su correspondiente jerarquizaci—n se realiza
fundamentalmente con base en la informaci—n bibliogr‡fica y en los registros de las colecciones que alber-
gan los museos nacionales y del exterior.

Fuente: Coloma (1992).

se aproxima a la docena. A esto se suman alrededor cuentan el tapir de la Costa (Tapirus bairdii) y los rato-
de 186 especies amenazadas de extinción y muchas nes de Galápagos (Nesorysomys darwini y N. swart-
otras que antaño presentaban vastas áreas de distribu- hi), de las que no se ha obtenido registros desde ha-
ción y que en la actualidad están circunscritas a zonas ce varias décadas (Tirira 1999). Algunas especies
extremadamente reducidas. amenazadas son el oso andino (Tremarctos ornatus) y
el tapir andino (Tapirus pinchaque), ambas habitantes
3.27 Mamíferos amenazados de los bosques nublados. En el bosque tropical del
oriente, el jaguar (Panthera onca) y el lobo de río (Pte-
De acuerdo con los especialistas en mamíferos del ronura brasiliensis) son ejemplos de la fauna amenaza-
Ecuador, a fines del siglo XX, tres especies se conside- da de la región.
ran extintas, 26 son vulnerables, cinco están en peli- Las 39 especies reportadas como amenazadas re-
gro y otras cinco en estado crítico (Suárez 1997) presentan aproximadamente el 10% del total de mamí-
(anexo 1, p. 122). feros del Ecuador; de éstas ocho son endémicas del
Entre las especies presumiblemente extintas se país.

93
3.28 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.9

El lobo de río: una especie en peligro crítico

El lobo de r’o o nutria gigante (Pteronura brasiliensis) es uno de los depredadores m‡s grandes que habi-
tan en el bosque hœmedo tropical sudamericano. En el pasado, este formidable carn’voro sol’a estar distri-
buido en toda la cuenca amaz—nica, pero la caza perentoria producida hace casi medio siglo redujo dr‡stica-
mente sus poblaciones, al punto de producir extinciones locales en Argentina y Uruguay (Fonseca et al.
1994). En la actualidad la cacer’a il’cita continœa pese a que no existen grandes incentivos comerciales y a
que la especie se encuentra legalmente protegida. Paralelamente, este animal enfrenta la progresiva pŽrdida
y fragmentaci—n de su h‡bitat (ecosistemas pr’stinos), lo cual constituye el principal peligro que asedia su
supervivencia en los albores del siglo XXI (Macdonald y Mason 1990, Staib y Schenck 1994).
Las pocas poblaciones que sobreviven son aquellas que han encontrado amparo en las zonas m‡s rec—n-
ditas del bosque tropical. Hasta la fecha, muy pocas investigaciones se han realizado acerca de la abundan-
cia, biolog’a y ecolog’a de esta especie en condiciones silvestres. En el Ecuador ha sido llevado a cabo solo
un estudio entre 1997 y 1998 (Rodr’guez en preparaci—n). De acuerdo con Melquist (1984 citado en ChehŽ-
bar 1990), Albuja (1991) y Rodr’guez (en preparaci—n), los lobos de r’o aœn se encuentran en los r’os Napo,
Pastaza y Curaray, y en los ubicados dentro del Parque Nacional Yasun’. La informaci—n para la Reserva de
Producci—n de Fauna Cuyabeno difiere, pues mientras Utreras y Araya (en prensa) asumen que la especie ha
sido extirpada del ‡rea, observaciones de 1999 hechas separadamente por Judith Denkinger y Friedman
Koester (naturalistas) confirman que todav’a es posible encontrar individuos en el r’o Cuyabeno.

En el Libro Rojo de la UICN a nivel global (Baillie das; de hecho, muchas se encuentran en peligro de
y Groombridge 1996) se mencionan 37 especies de extinción. Esto podría deberse a que se trata de un ta-
mamíferos amenazados cuyo rango de distribución in- xa muy grande y estudiado y, por lo tanto, se dispone
cluye al Ecuador. De éstas, 25 son vulnerables, once de más información. Sin embargo, también es cierto
están en peligro y una en peligro crítico. Además, se que la cifra de especies amenazadas es el reflejo del
señalan cuatro especies extintas. Dentro de la catego- grave problema ambiental que enfrenta el Ecuador.
ría de menor riesgo se incluyen 48 especies, mientras Según Granizo et al. (1997), hasta el momento
que 21 carecen de información suficiente para ser ca- hay cuatro especies dentro de la lista de extirpadas (la
talogadas (anexo 1). Aunque el porcentaje de fauna especie ha desaparecido de una localidad, pero no
amenazada (10%) es equivalente al determinado por necesariamente está extinta). Adicionalmente, 92 es-
los mastozoólogos ecuatorianos, el estatus de ciertas pecies han sido incluidas dentro de la categoría de es-
especies es diferente. Por ejemplo, el lobo de río, que pecies amenazadas. De éstas, que representan el
es catalogado por la UICN como vulnerable a escala 5,7% de la avifauna ecuatoriana, 15 corren el riesgo
mundial, en la lista nacional consta como en peligro de desaparecer (están en peligro crítico), en tanto que
crítico (anexo 1). 30 están en peligro y 47 son vulnerables (anexo 1, p.
122). Entre las especies de aves amenazadas, 18
3.28 Aves amenazadas son endémicas del país.
En el Libro Rojo de la UICN a nivel global constan
Las aves son el grupo que contiene el mayor número 125 especies de aves del Ecuador. De éstas, 53 se
de especies con poblaciones amenazadas o reduci- encuentran en el grupo de especies amenazadas, 70

94
E s t a d o d e c o n s e r v a c i — n d e l a s e s p e c i e s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.29

son reportadas en menor riesgo, para una los datos nen mayor cantidad de especies de aves con proble-
son insuficientes y otra no ha sido evaluada (anexo 1) mas de conservación.
(Baillie y Groombridge 1996). Wege y Long (1995) identificaron en el Ecuador
El devastador efecto de la reducción de la cober- 50 áreas prioritarias para la conservación, a las cuales
tura boscosa es, sin duda, el factor principal que me- denominaron áreas clave (mapa 8, p. 188). Para iden-
noscaba a las poblaciones de aves. Para muchas es- tificarlas utilizaron como indicadores a las especies de
pecies que están adaptadas a la vida en el interior del aves amenazadas, la mayoría ubicada en esta catego-
bosque y que rara vez salen de éste, la construcción ría debido a la pérdida de sus hábitats. Muchas áreas
de una carretera, por ejemplo, se convierte en una ba- clave están localizadas dentro de las áreas de endemis-
rrera infranqueable ante la cual las poblaciones aisla- mo de aves (EBA por sus siglas en inglés), lo cual signi-
das corren el riesgo de sufrir procesos de endogamia fica que albergan a especies amenazadas y endémi-
y desaparecer. En otros casos la destrucción de los há- cas del Ecuador. En el mapa 8 consta la distribución de
bitats disminuye los recursos alimentarios, los sitios de áreas clave en relación con las áreas de endemismo de
refugio e inclusive las posibilidades de encontrar pare- aves. Como se puede observar, estas últimas son extre-
ja (Campos 1998). En el Ecuador, la extirpación de madamente importantes en términos de conservación.
la cerceta colorada (Anas cyanoptera) y del chorlo ca- Las más sobresalientes, debido a la cantidad de áreas
bezón cuellicanelo (Oreopholus ruficollis) ha sido el re- clave que albergan, son el bosque húmedo del Chocó
sultado de la alteración de los humedales; también la y las estribaciones andinas hacia la Costa, así como la
extirpación de la agachona chica (Thinocorus rumici- región Tumbesina del suroccidente del Ecuador.
vorus) y del sabanero saltamonte (Ammodramus savan-
narum) es consecuencia de la abrupta modificación 3.29 Anfibios amenazados
de los hábitats herbáceos naturales (Granizo et al.
1997). A fines del siglo XX, como parte de la "crisis de la bio-
La cacería también tiene su impacto sobre este gru- diversidad mundial", se ha detectado una inexplicable
po. Esta actividad ha conducido a la drástica disminu- disminución de muchas de las poblaciones de anfibios
ción de poblaciones como la del cóndor andino (Vul- cuyos rangos de distribución también se han reducido
tur gryphus), un símbolo patrio del Ecuador. También notablemente. Si bien no existen datos numéricos,
la contaminación de los cuerpos de agua afecta sobre pues en el Libro Rojo de la UICN a nivel global (Bai-
todo a garzas, cormoranes, patos, patos aguja, águi- llie y Groombridge 1996) no se incluye ninguna de
las pescadoras, martines pescadores y otras especies las especies del Ecuador, debido a la ausencia de in-
que son consumidoras de peces y que, en muchos ca- formación sobre su estado de conservación, es eviden-
sos, mueren envenenadas por químicos. El tráfico de te que las poblaciones de anfibios han declinado, en
especies es otra actividad que ha diezmado a las po- particular durante la última década, lo cual concuerda
blaciones de aves, principalmente a las de loros con el mismo período de tiempo en el que se reporta-
(Campos 1998). ron, por primera vez, las disminuciones y extinciones
El grado de amenaza que afecta a las aves ha lle- globales de anfibios (Blaustein y Wake 1990 citado
gado a extremos preocupantes. De hecho, en un estu- en Coloma 1992).
dio publicado en 1995 se menciona que el Ecuador En un estudio sobre el estado de conservación de
ocupa el cuarto lugar en América en cuanto a número 386 especies de anfibios con base en las categorías
de aves amenazadas (Collar et al. en prensa citado de la Corporación Centro de Datos para la Conserva-
en Wege y Long 1995). Según otro cálculo, el de Mit- ción (CDC), Coloma (1992) identificó 18 como ame-
termeier, Robles y Goettsch (1997), el país se encuen- nazadas críticamente, 21 como amenazadas y una ex-
tra en el octavo puesto mundial de los países que tie- tinta. Adicionalmente, considera que 88 especies son

95
3.30 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.10

Desaparición del loro de orejas amarillas

El loro de orejas amarillas (Ognorhynchus icterotis) originalmente se encontraba distribuido en Colombia y


al oeste del Ecuador. Hoy en d’a solo dos poblaciones sobreviven, una en el macizo del volc‡n Ruiz-Tolima
en los Andes centrales de Colombia, y otra en el centro oeste del Ecuador. El tama–o poblacional no sobre-
pasa los 24 y 19 individuos, respectivamente (Collar et al. 1992 citado en Krabbe 1998).
Segœn Krabbe (1998), aunque la pŽrdida de h‡bitat ha contribuido para que esta especie se encuen-
tre en peligro de extinci—n, la cacer’a parece ser el factor principal que condujo al dr‡stico descenso
poblacional. Estas aves sol’an ser perseguidas por los pobladores locales, quienes las consideraban un
buen alimento.

raras o poco comunes, y que 132 posiblemente están nes de Anfibios en América Latina, realizado en Qui-
en peligro, pero su estatus todavía es incierto (anexo to, en 1999, se señaló que por lo menos 23 especies
1, p. 122). El resto de especies se encuentra bajo las de anfibios, antes abundantes en los Andes del Ecua-
categorías: fuera de peligro, existencia histórica y no dor, han desaparecido desde la década de los 80
jerarquizada. (Mantilla et al. 1999). En el 2000 la lista de anfibios
El total de especies amenazadas críticamente y del Ecuador incluye 26 especies catalogadas como
amenazadas equivale al 10% de la fauna de anfibios en posible riesgo de extinción (Ron et al. 2000).
reportada por Coloma (1992) para el Ecuador. No
obstante, se debe tener presente que Coloma y Qui- 3.30 Reptiles amenazados
guango (2000) mencionan que hay 415 especies de
anfibios en el país, con lo cual la cifra de especies En el Libro Rojo de la UICN a nivel global constan 15
amenazadas podría incrementarse. especies y 12 subespecies de reptiles de las cuales
En general, siete géneros de anfibios parecen ser una especie y una subespecie se encuentran en peli-
los más afectados: las ranas de cristal (Centrolenella), gro crítico, tres especies y cuatro subespecies han si-
las acuáticas (Telmatobius), las arbóreas y terrestres do catalogadas como en peligro, y ocho especies y
(Hyla y Eleutherodactylus), las nodrizas (Colostethus), cuatro subespecies son vulnerables (anexo 1, p. 122)
las marsupiales (Gastrotheca) y los jambatos (Atelo- (Baillie y Groombridge 1996). La cantidad de espe-
pus). Todas las especies afectadas son de tierras altas, cies de reptiles amenazadas equivale aproximada-
es decir que el fenómeno de extinción de anfibios pa- mente al 5,3% del total reportado en el Ecuador.
rece restringirse a los ecosistemas ubicados sobre los Dos subespecies de tortugas de Galápagos, Geo-
1.500 m de altitud. En las zonas bajas, aparentemen- chelone nigra abingdoni y G. nigra ephippium, cons-
te las poblaciones están saludables, salvo aquellas cu- tan como extintas en estado silvestre, mientras que otra
yos hábitats han sido destruidos. Sin embargo, el au- —G. nigra galapagoensis—está ubicada bajo la ca-
ge de la ranicultura de rana toro (Rana catesbeiana) tegoría de extinta (anexo 1). Las demás especies de
es una amenaza potencial que podría perjudicar a reptiles forman parte del grupo en menor riesgo.
mediano y largo plazo a muchas otras especies (Co- Entre las especies amenazadas, algunas han sido
loma y Lombeida 1992). sobre explotadas por el valor proteínico de su carne y
En el último Taller Internacional sobre Disminucio- huevos. Tal es el caso de las grandes tortugas de río o

96
E s t a d o d e c o n s e r v a c i — n d e l a s e s p e c i e s t e r r e s t r e s y d u l c e a c u ’ c o l a s
3.31

RECUADRO 3.11

La extinción del jambato

El caso m‡s palpable de las extinciones masivas de anfibios en el Ecuador es el del jambato (Atelopus ignes-
cens), una rana que hasta hace pocos a–os era muy comœn en las regiones altas del pa’s. De hecho, era im-
posible visitar los p‡ramos del Parque Nacional Cotopaxi sin encontrar decenas de ejemplares cerca de los
riachuelos. Sin embargo, desde 1988 no se ha logrado obtener registros de estos animales en ninguno de sus
antiguos h‡bitats. Otras especies del gŽnero Atelopus han sufrido iguales pŽrdidas en Venezuela y Centroa-
mŽrica (Coloma y Lombeida 1992).
La disminuci—n de las poblaciones de anfibios ha sido atribuida a varios factores antropogŽnicos que
operan a travŽs de escalas mœltiples. Frecuentemente, Žstos tienen relaciones sinŽrgicas y pueden desenca-
denar una cascada de impactos en las comunidades biol—gicas. La destrucci—n de los h‡bitats, la contamina-
ci—n ambiental y la introducci—n de especies ex—ticas de car‡cter invasor como la tilapia (Tilapia mozambi-
ca), la trucha (Salmo trutta) o la rana toro (Rana catesbeiana), son probablemente agentes causales de la
declinaci—n de anfibios en ciertos lugares. No obstante, su desaparici—n en ‡reas que no est‡n sujetas a mar-
cadas intervenciones humanas podr’a estar relacionada con la destrucci—n de la capa de ozono y el cambio
clim‡tico (Ron 1999 citado en Mantilla et al. 1999).
En 1988, Lee Berger (del Laboratorio Australiano de Salud Animal) detect— un hongo pat—geno en la epi-
dermis de varios anuros muertos en Australia y CentroamŽrica; posteriormente otros autores reportaron el
mismo hongo en ranas de AmŽrica del Norte (Merino 1999 citado en Mantilla et al. 1999). Teniendo en cuen-
ta esto, desde la dŽcada de los 80 se han desarrollado investigaciones similares en la regi—n andina del Ecua-
dor, con el fin de identificar agentes pat—genos en espec’menes muertos. Hasta el momento se ha encontra-
do la presencia de un hongo que produce una enfermedad llamada "Chytriodiomycosis" en Atelopus spp.
(complejo ignescens), Atelopus sp. (complejo bomolochos), Telmatobius niger y Gastrotheca pseustes. Los
espec’menes afectados provienen de las provincias de El Carchi, Imbabura, Chimborazo, Bol’var y Azuay
(Ron et al. 2000).

charapas (Podocnemis expansa) las cuales en la actua- tintas zonas, no se cuenta con información sobre po-
lidad se encuentran amenazadas. Del mismo modo, blaciones o sobre la distribución esperada y actual.
otras poblaciones, como las del caimán negro (Melano- Sin embargo, algunas especies maderables han sido
suchus niger), sufrieron una intensiva persecución por el objeto de veda debido a la sobreexplotación que han
valor de su piel y en la actualidad se encuentran en un sufrido y que ha hecho que empiecen a escasear. Las
lento proceso de recuperación. No se conoce el estado orquídeas también son un caso especial, pues son ob-
de la mayoría de las poblaciones de serpientes; no obs- jeto de un comercio ilícito. Esto es grave si se conside-
tante continuamente son cazadas debido a que son ra que la distribución de muchas especies de este gru-
consideradas peligrosas (Campos 1998). po sucede en rangos muy restringidos; de hecho, de
las casi 3.000 presentes en el país, el 42% es endé-
3.31 Flora amenazada mico, y 417 son conocidas solo por una colección,
que en la mayoría de los casos corresponde a una lo-
En el caso de las plantas del Ecuador es difícil decir calidad fuera del Sistema Nacional de Areas Protegi-
con certeza cuáles grupos o especies están amenaza- das (Valencia et al. 1998).
das. Si bien se han hecho muchos inventarios en dis- El desaparecido Instituto Ecuatoriano Forestal y de

97
3.32 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

Áreas Naturales y Vida Silvestre (INEFAN), mediante 3.32 Diversidad de las especies marinas y costeras
una resolución emitida en 1996, decretó la veda de
varias especies maderables entre las que se cuentan La mayoría de la información sobre la diversidad de
la caoba (Swietenia macrophylla), chanul (Humirias- especies en aguas marinas y costeras del Ecuador
trum procerum), batea caspi (Cabralea canjerana), continental es sobre el plancton y los recursos marinos
guadaripo (Nectandra guadaripo), pilche (Brosimum comerciales de los cuales dependen las pesquerías;
alicastrum), guayacán (Tabebuia chrysantha) y cedro sobre los otros componentes de la biodiversidad es
(Cedrela spp.). muy poco lo que se conoce. En los acápites 3.39–54
Sin embargo, las autoridades actuales forestales son se expone los que se conoce sobre la diversidad bio-
escépticas respecto a la efectividad de las vedas. Con- lógica asociada a los ambientes marinos y costeros.
sideran que tales declaratorias no hacen sino fomentar
la corrupción y la falta de transparencia en los precios 3.33 Diversidad del plancton
y el comercio de la madera, con lo que se impide su
valoración real y aprovechamiento sustentable. En el El plancton, como productor primario y secundario de
anexo 2 (p. 130) consta una lista de las plantas consi- la red trófica, desempeña un rol importante en la
deradas en peligro de extinción según el desaparecido transferencia de energía de la cual dependen los re-
INEFAN y los especialistas que se reunieron en el Taller cursos pesqueros (Jiménez 1998a). Pese a ello, vir-
para la Identificación de las Prioridades de Investiga- tualmente no existe información sobre los flujos de
ción y Conservación de la Biodiversidad del Ecuador energía en los niveles tróficos primarios y, en general,
(Suárez 1997). se desconocen importantes grupos taxonómicos. Jimé-

98
D i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s m a r i n a s y c o s t e r a s
3.35

nez (1996) señala también que se desconoce las in- mayores concentraciones se localizan entre 10 y
terrelaciones y flujos de energía en las cadenas trófi- 20 m de profundidad (Jiménez 1996). Las condicio-
cas bentónicas, a pesar de constituir importantes nes hidrográficas, complejas y diferenciadas en es-
componentes para evaluar el impacto de agentes pacio y tiempo a lo largo de la costa ecuatoriana
contaminantes. Con el propósito de mejorar tal situa- (Cucalón 1996, Chavarría 1998), también gene-
ción, la desaparecida Comisión Asesora Ambiental ran características especiales en la composición y
de la Presidencia de la República (CAAM 1996a) distribución del fitoplancton.
propició una caracterización de los sistemas biofísi-
cos del golfo de Guayaquil. Jiménez (1996) compiló 3.35 Diversidad del zooplancton
la información dispersa y con esos datos estableció
un perfil de la diversidad del plancton (marino y es- En cuanto al zooplancton, la mayoría de las investi-
tuarino) del golfo de Guayaquil. Según ese mismo au- gaciones han sido sobre el mesozooplancton (tama-
tor (comunicación personal), durante el 2000 se esta- ño mediano) y el macrozooplancton (tamaño gran-
ba actualizando esa información, pero los resultados de), mientras que el microzooplancton (tamaño pe-
no estuvieron aún listos cuando se terminó de escribir queño) no ha sido estudiado, excepto los foraminífe-
este libro. Por lo tanto, la información ha sido com- ros planctónicos. Tampoco son conocidos los grupos
plementada con resultados de Cajas, Prado y Coello que pertenecen al micronecton, motivo por el cual
(1997a,b), Cajas et al. (1997), Cajas, Coello y Do- se desconoce la dinámica de los primeros estadíos
mínguez (1998), Cajas, Coello y Prado (1998), Ca- de los peces que sustentan las pesquerías (Jiménez
jas, Coello y Moya (1998), Cajas, Prado y Domín- 1996). Según Arcos (1998), los trabajos que tratan
guez (1998), y Cajas, Prado y Moya (1998) para el sobre la biología y ecología del zooplancton son
golfo de Guayaquil, con el fin de tener una idea par- pocos, por lo que se desconoce su rol en el trans-
cial de la riqueza planctónica. porte de tóxicos en los ecosistemas acuáticos loca-
les.
3.34 Diversidad del fitoplancton En el Ecuador se conocen 257 especies de zoo-
plancton marino y estuarino (gráfico 3.4). Conside-
Hay un buen conocimiento de la taxonomía, abundan- rando la importancia en relación con su abundan-
cia y distribución del fitoplancton marino, aunque exis- cia, distribución o con los flujos de energía, Jiménez
ten algunos grupos que no han sido investigados co- (1998b) ha identificado que aún existen vacíos en
mo los microflagelados y las algas cianofitas planctó- el conocimiento sobre los siguientes grupos:
nicas o cianobacterias. Los grupos más importantes,
por su abundancia y diversidad, son las diatomeas, • En el microzooplancton, los rotíferos y cilia-
dinoflagelados y cocolitofóridos. En menores propor- dos heterótrofos.
ciones se encuentran los silicoflagelados y ciliados fo- • En el mesoplancton, los radiolarios, cladóce-
tosintetizadores. Según los datos, el fitoplancton mari- ros, anfipodos, isópodos, poliquetos planctó-
no y estuarino incluye 570 especies (Jiménez 1996). nicos e hidromedusas, así como huevos y lar-
El número de especies consta en el gráfico 3.4. vas de crustáceos, peces y moluscos.
El golfo de Guayaquil es el área donde se han re- • En el macrozooplancton se requiere de una
gistrado las máximas concentraciones de fitoplancton primera identificación de grupos completos
(332.000 células/litro), en relación con las concentra- como miscidaceos, carideos, acetes, entre
ciones de la costa central y pese a que ha habido un otros.
incremento de fitoplancton en aguas del norte del • En cuanto al micronecton, falta conocer los
país. En sentido vertical, en la columna de agua las primeros estadíos del ciclo de vida de las es-

99
3.36 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

RECUADRO 3.12

La variabilidad en zonas de gran diversidad:


el área marina de la Isla Santa Clara

El ‡rea alrededor de la Isla Santa Clara ha sido identificada como una zona de alta productividad marina (Ma-
ridue–a 1997a,b,c, Maridue–a y Estrella 1998). Asimismo, JimŽnez (1997, 1998b) la considera como un nœ-
cleo de producci—n planct—nica que contribuye a enriquecer ‡reas m‡s oce‡nicas y menos productivas, co-
mo confirman los datos de Cajas, Prado y Coello (1997a,b), Cajas et al. (1997). Desde el punto de vista de la
diversidad, en el ‡rea marina alrededor de la Isla Santa Clara se ha registrado el 48% de las especies de fito-
plancton y el 52% de las de zooplancton reportadas en el golfo de Guayaquil (Hurtado et al. 1998b). Ade-
m‡s, se ha detectado fluctuaciones espacio-temporales significativas (Cajas, Coello y Prado 1998, Komex y Ef-
fic‡citas 1998).
Un an‡lisis de los datos de esos estudios respecto a la diversidad del fitoplancton muestra una marcada
variabilidad espacio-temporal en la localizaci—n de las zonas m‡s diversas en reducidos per’odos de tiempo.
As’, los datos cuasi sin—pticos, colectados en tres fases sucesivas, entre junio y julio de 1998, permitieron co-
nocer que las mayores concentraciones de especies var’an r‡pidamente su localizaci—n tanto superficial-
mente como en cuanto a profundidad. Esta compleja variabilidad evidencia el limitado alcance que tiene el
criterio de zonas de gran diversidad para la identificaci—n de ‡reas cr’ticas y delimitaci—n de ‡reas marinas
protegidas, particularmente con base en informaci—n de los niveles tr—ficos primarios.

pecies comerciales (peces pelágicos pequeños, les puede tener consecuencias graves, ya que de és-
camarones) y no comerciales. tos dependen importantes flotas pesqueras industriales
(camarón) y artesanales (cangrejos, conchas y otros bi-
3.36 Diversidad del bentos valvos). Aun así, el bentos ha recibido poca atención
en las investigaciones marinas en el Ecuadro, con ex-
La flora y fauna bentónica está compuesta por organis- cepción de determinados grupos, como consta a con-
mos que habitan en el fondo marino, por lo que son tinuación.
sensibles a los cambios que ocurren en las aguas y en
los diferentes tipos de fondos (Villamar, Gualancañay 3.37 Diversidad del fitobentos
y Cruz 1997). Estos cambios pueden ser producto de
actividades realizadas en tierra y que originan deterio- El escaso conocimiento del fitobentos es uno de los va-
ros ambientales como la contaminación y la sedimen- cíos (Jiménez 1996). Un ejemplo lo constituye las ma-
tación. Esto afecta las múltiples funciones ecológicas croalgas del medio ambiente marino. A pesar de exis-
que cumple el bentos en el medio marino, desde la tir información internacional sobre rangos de distribu-
captación de carbono (algas, como productores pri- ción a nivel del Pacífico Este e inclusive de Galápa-
marios) hasta la purificación de las aguas (pepinos de gos, este grupo es desconocido en la costa continen-
mar —Stichopus fuscus) y la limpieza del océano (po- tal del Ecuador. En un documento del Instituto Nacio-
liquetos y pepinos de mar). Cualquier afectación po- nal de Pesca y de la Comisión Asesora Ambiental de
tencial a los recursos pesqueros bentónicos y demersa- la Presidencia de la República (CAAM e INP 1996)

100
D i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s m a r i n a s y c o s t e r a s
3.39

GRÁFICO 3.4
Composición del plancton marino y estuarino
400
nœmero de especies

300

200

100

0
Silicoflagelados

Euglenophyta

Cocolitof—ridos

Cianophyta

Chlorophyta

Pter—pedos

Foramin’feros
Dinoflagelados

Diatomeas

Heter—pedos

Quetognatos

Tint’nidos

CopŽpodos
Euf‡sidos

Anf’podos
Fitoplancton Zooplancton

Fuentes: (Arcos 1978, 1998), Arcos, García y Aguirre (1993), Bonilla (1983), Cajas, Prado y Coello (1997a,b),
Cajas et al. (1997), Cajas, Coello y Domínguez (1998), Cajas, Coello y Prado (1998), Cajas, Coello y Moya
(1998), Cajas, Prado y Domínguez (1998), Cajas, Prado y Moya (1998), Cruz (1983a,b), Jiménez (1976,
1983a,b, 1989, 1996), Peribonio (1993), Peribonio et al. (1981), Pesántes (1978, 1983), Tazán (1965),
Zambrano (1983).

se señala que el Ecuador es el país de América Latina ta taxonómico, son los moluscos y, particularmente, los
que menos conoce sobre algas marinas, tanto desde bivalvos con 207 especies; los foraminíferos con 117
el punto de vista académico como del aplicado. De especies; los poliquetos con 51 especies, y los equino-
hecho, en los estudios puntuales realizados por el INP, dermos con 34 especies (Cruz 1977, 1983a, 1986,
apenas se reportaron 41 especies de macroalgas en Gualancañay 1983, 1986, 1989, Jiménez 1996,
Guayas y Manabí, las mismas que incluyen a repre- Mora 1990, Mora et al. 1998, Villamar 1983, 1986,
sentantes de las clorofitas, feofitas y rodofitas. En esta 1989, 1997, Villamar, Gualancañay y Cruz 1997,
investigación se identificaron 17 especies de uso co- Sonnenholzner 1997). Respecto a los artrópodos, que
mercial (gráfico 3.5) y se localizaron tres sitios con abarcan a los crustáceos, existe un marcado desnivel
grandes concentraciones de algas en esas dos provin- de conocimientos entre las especies comerciales (como
cias (CAAM e INP 1996). los camarones) y otros grupos marginalmente reporta-
dos. Sobre los poríferos, platelmintos, equiúridos, sipun-
3.38 Diversidad del zoobentos cúlidos y briozoos apenas se conoce que están presen-
tes en aguas marinas continentales (Mora et al. 1998).
En el Ecuador se han reportado once phyla entre los En resumen, hay grandes vacíos sobre el conoci-
que se cuentan los poríferos (esponjas), cnidarios (ce- miento de algunos grupos taxonómicos de zoobentos,
lenterados), platelmintos (turbelarios), anélidos (polique- así como una carencia de estudios biológicos y eco-
tos), equiúridos (gusanos marinos), sipuncúlidos (gusa- lógicos, inclusive de las especies comerciales.
nos marinos), artrópodos, moluscos, briozoos, equino-
dermos (erizos, estrellas y pepinos de mar) y foraminí- 3.39 Los bivalvos
feros. El número de especies en cada phyla consta en
el gráfico 3.6 (Jiménez 1996, Mora et al. 1998). Los bivalvos (que abarcan a las conchas) son el grupo
Los grupos mejor conocidos, desde el punto de vis- de invertebrados bentónicos de los que hay más infor-

101
3.40 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.5
Macroalgas
25 24
total de especies
especies con uso comercial
nœmero de especies

11

7 7
6

0
Clorofitas Feofitas Rodofitas
Fuente: CAAM e INP (1996).

mación, por lo que se toma como muestra representa- de bivalvos en una muestra submareal de 66
tiva a las 114 especies reportadas por Mora (1989, especies. Con base en estos datos se concluyó
1990) para el presente análisis biogeográfico. que la zona eufótica (hasta 50 m de profundi-
dad) es el área submareal con mayor diversi-
• De acuerdo con los patrones de distribución, el dad, y que el estrato entre 11 y 30 m de pro-
50% de las especies tiene una amplia distribu- fundidad es el más representativo en relación
ción geográfica en el Pacífico Este, que incluye con los estratos entre 1–10 m y 31–50 m. Por
los ambientes subtropicales y tropicales de los debajo de la zona eufótica el área de mayor
países comprendidos desde Estados Unidos diversidad se localiza entre 51 y 100 m, y és-
hasta el Perú y Chile. El 17% de especies tiene ta decrece conforme se desciende más.
su distribución desde México hasta el Perú, y el
31% con afinidades a las provincias biogeográ- En cuanto a los hábitats preferidos por los bivalvos se
ficas Mexicana y Panámica tiene su límite de encontró una mayor diversidad en substratos arenosos,
distribución en el Ecuador. Solamente el 2% pre- en relación con los substratos rocosos y fangosos (grá-
senta una distribución restringida: una especie fico 3.7). Los datos proceden principalmente de inves-
que se encuentra en Colombia y Ecuador (Pro- tigaciones submareales, por lo que los otros hábitats
tothaca ecuadoriana), y otra en el Ecuador y el costeros podrían estar mal representados (por ejemplo
Perú (Brachidentes playasensis). Salvo estos dos el manglar, ecosistema que alberga una gran diversi-
casos, actualmente no existe más información dad de moluscos).
sobre endemismo para la costa del Ecuador.
• Sobre la distribución de las especies a escala lo- 3.40 Diversidad de los vertebrados marinos
cal, se apunta que Guayas es la provincia que y costeros
tiene la mayor diversidad de especies de bival-
vos (86), en relación con Manabí, que tiene 74, Por constituir el nivel más alto de la cadena trófica, los
Esmeraldas con 64 especies y El Oro con 11. vertebrados dependen para su subsistencia de los ni-
• Existe información sobre la distribución vertical veles inferiores y por supuesto también del manteni-

102
D i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s m a r i n a s y c o s t e r a s
3.41

GRÁFICO 3.6
Número de especies del zoobentos, según phyla
250 241
nœmero de especies

117
83
51
34
1 12 1 1 1 1
0
Poriferos

Cnidarios

Sipuncœlidos

Artr—podos

Equinodernos

Foramin’feros
AnŽlidos

Equiœridos

Moluscos

Briozoos
Platelmintos

Fuentes: Cruz (1977, 1983a, 1986), Gualancañay (1983, 1989), Mora (1990), Mora et al. (1998),
Sonnenholzner (1997), Villamar (1983, 1986, 1997), Villamar, Gualancañay y Cruz (1997).

miento de los procesos ecológicos del medio marino. ces marinos). Los Clupeiformes (sardinas y anchovetas)
Sin embargo, con excepción de los peces con valor y Pleuronectiformes (lenguados) registran 24 especies
comercial, los vertebrados marinos han recibido esca- cada uno representadas en dos y tres familias respec-
sa atención desde el punto de vista ecosistémico y de tivamente. En menor proporción se encuentran grupos
conservación de la biodiversidad. representativos como los Rajiformes (rayas), Anguilifor-
Los grupos más diversos de vertebrados marinos y mes (anguilas), Scorpaeniformes (gallineta y lechuza),
costeros del Ecuador son el de los peces y el de las Tetradontiformes (tambuleros), Salmoniformes (huevi-
aves (gráfico 3.8). A continuación se presenta informa- nas), Siluriformes (bagres), Atheriniformes (peces vola-
ción sobre estos dos grupos, y también sobre los rep- dores y agujas), Gadiformes (congrios y merluzas), en-
tiles y mamíferos marinos. tre otros. En el cuadro 3.14 también consta cuántas fa-
milias y especies son comerciales, y cuántas especies
3.41 Diversidad de los peces marinos son endémicas.
Como no existía un análisis biogeográfico previo
El grupo de los peces marinos está compuesto por sobre los peces marinos del Ecuador, se hizo uno ad
479 especies, entre los que constan los peces de arre- hoc para este libro. Se ha usado la información de
cife (INEFAN/GEF 1998), que no están en la lista de 380 especies comerciales conocidas (Chirichigno, Fis-
Massay y Massay (1999). Como se observa en el cher y Nauen 1982, Massay 1983, Chirichigno y
cuadro 3.14, el grupo con mayor diversidad es el de Vélez 1998, Massay y Massay 1999). De estos da-
los Perciformes, conformado por 45 familias y 223 es- tos se desprende que la mayor afinidad de los peces
pecies (49% de la diversidad de peces marinos cono- marinos es con la provincia biogeográfica Panámica
cida en el Ecuador). Un grupo menos diverso pero y Mexicana (27%), frente al 4% de relación con la Pe-
igualmente importante son los Lamniformes (tiburones): ruano-Chilena. La mayoría de las especies (66%) tiene
14 familias y 40 especies (9% de la diversidad de pe- una distribución más amplia.

103
3.42 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.7
Distribución de los bivalvos según habitats
60 58
nœmero de especies

32
29
22
14
6 6 7
0 4 3 4 2
1 1

Estructuras (pilotes)
çreas con vegetaci—n

çreas sin vegetaci—n

Ra’ces de mangle

Manglar (estuarios)
Arcilloso

Grava

Areno-fangoso
Limoso

Fangoso

Areno-limoso

Coralino
Arenoso

Rocoso
Fuente: Mora (1990).

En cuanto a las especies de distribución restringi- 3.42 Diversidad de los reptiles marinos
da, solamente se registran seis (1,6%), las mismas que
constan en el cuadro 3.15. Antes de 1998, Chirichig- En el área marina costera del Ecuador han sido regis-
no y Vélez (1998) reportaron solo una especie de dis- tradas cuatro de las cinco especies de tortugas mari-
tribución restringida en el Ecuador y el Perú; luego, nas reportadas en el Pacífico sudeste, y una especie
Massay y Massay (1999) hicieron otra lista de peces de serpiente de mar (Pelamys platurus). Las tortugas
del Ecuador en la cual constan cinco especies que ha- marinas del Ecuador incluyen a tres especies de la fa-
bían sido reportadas por Chirichigno y Vélez como milia Chelonidae, la oliva (Lepidochelys olivacea), la
endémicas del norte de Perú. Este dato amplió el ran- negra del Pacífico (Chelonia mydas) y la carey (Eret-
go de distribución de dichas especies y la lista del mochelys imbricata), y a una de la familia Dermoche-
Ecuador. lidae, la tortuga laúd (Dermochelys coriacea) (Green
En cuanto a los hábitats de los peces marinos, la 1978, Green y Ortiz-Crespo 1982, Hurtado 1984,
mayoría de las especies fue encontrada en lugares 1991b, Almendáriz 1991, INEFAN/GEF 1998).
bentónicos de la plataforma continental de fondos sua- La tortuga oliva es una especie de hábitos epipelá-
ves y duros. En menores proporciones se registran gicos que se encuentra frecuentemente de 32 a 97 km
otros hábitats como ambientes estuarinos (13%) y man- fuera del litoral a lo largo de toda la Costa. Estas tor-
glares (1%) (gráfico 3.9). Matthes y Kapetsky (1988) tugas están más concentradas en su principal área de
demuestran que 299 especies de peces con distribu- alimentación, cerca a la Isla de la Plata, y al parecer
ción en el Pacífico Centro-oriental están asociadas con se desplazan en relación con la ubicación del Frente
los manglares en el ecosistema estuarino, por lo que Ecuatorial. Cuando suceden anomalías térmicas, esta
la información sobre los hábitats de estuario y manglar especie cambia sus patrones de distribución probable-
para peces marinos comerciales del Ecuador sugiere mente debido a que se desplaza en búsqueda de ali-
un vacío del conocimiento sobre éstos y es un tema mento. Durante los eventos El Niño se mueve hacia el
que requiere mayor investigación. sur del golfo de Guayaquil, llegando incluso a ser

104
D i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s m a r i n a s y c o s t e r a s
3.43

GRÁFICO 3.8
Número de especies de vertebrados marinos y costeros
500 479
nœmero de especies

222

89
32
5
0
Peces Reptiles Aves marinas Aves costeras Mam’feros

Fuentes: Almendáriz (1991), Chiluiza et al. (1998), Duffy y Hurtado (1984), EcoCiencia e INEFAN (1995), Félix
y Prieto (1991), Green (1978), Green y Ortíz (1982), Hurtado (1984, 1990b), Hurtado et al. (1998b), INEFAN,
Fundación Natura y ECOLAP (1996), INEFAN/GEF (1997), Jefferson, Leatherwood y Webber (1993), Massay
(1983), Massay y Massay (1999), Ortiz y Carrión (1991), Pople et al. (1997), Ridgely, Greenfield y Guerrero
(1998), Tirira (1999), Valle (1997, 1998), y Vidal (1992).

abundante en aguas peruanas en aguas someras cer- 3.43 Diversidad de las aves marinas y costeras
canas a la línea costera, donde además se torna vul-
nerable a la interacción con las actividades humanas. Ridgely, Greenfield y Guerrero (1998) mencionan que
No se han encontrado nidos de esta especie en las hay 89 especies de aves en los ambientes marinos y
playas del continente ni tampoco en Galápagos costeros pelágicos, neríticos, línea de costa, mangla-
(Green 1978, Hurtado 1990a, 1991b, 1992, Hur- res y humedales costeros. En su lista constan pingüinos
tado et al. 1999b). (que llegan durante los eventos El Niño), albatros, pe-
La tortuga negra del Pacífico no es tan abundante treles, pájaros tropicales, pelícanos, piqueros, cormo-
como la oliva, y se la encuentra en aguas tanto some- ranes, fragatas, flamencos, chorlitos, zarapitos, ostre-
ras como oceánicas. Pocos nidos de la tortuga negra ros, gavilanes, gallinetas, cigüeñelas, gaviotines, sal-
del Pacífico han sido encontrados en playas de la teadores, martines pescadores, papamoscas, gorrio-
Costa, principalmente en las zonas norte y centro, por nes y caciques. Para efectos del análisis presentado
ejemplo, en el Parque Nacional Machalilla (Green en este Informe, se considera una lista ampliada a
1978, Hurtado 1991b, 1992, INEFAN/GEF 1998). 222 especies que han sido reportadas en la franja li-
La tortuga carey es escasa; se la encuentra tanto toral y en los ecosistemas insulares (gráfico 3.10).
en aguas someras como en oceánicas, pero solo hay La información sobre aves marinas y costeras está
registros ocasionales tomados durante los desembar- muy dispersa y procede principalmente de inventarios
ques de la pesca artesanal. Hay pocos registros de la específicos realizados en las áreas marinas protegi-
tortuga laúd en aguas oceánicas, y es muy raro encon- das, y de estudios generales de la franja litoral, en los
trar esta especie en los desembarques de la pesca ar- que se incluye a aves que no dependen específica-
tesanal. La anidación de las tortugas, laúd y carey, es mente del medio marino costero para su subsistencia.
escasa y está dispersa en las playas de la costa con- El conocimiento sobre los hábitats se limita a los
tinental (Hurtado 1987b, 1991b). ambientes costeros donde se reproducen o descan-

105
3.43 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CUADRO 3.14
Peces marinos
Total de peces marinos Peces marinos comerciales Especies endémicas
Familias Especies Familias Especies
Batrachoidiformes 1 6
Beryciformes 2 3
Chimaeriformes 1 1
Elopiformes 2 2
Gasterosteiformes 2 4
Heterodontiformes 1 2
Lampridiformes 1 3
Lophiiformes 3 6
Notacanthiformes 1 1
Salmoniformes 10 12
Torpediniformes 1 3
Atheriniformes 5 12 1 1
Gadiformes 5 11 2 4
Lamniformes 14 40 5 22
Pleuronectiformes 3 24 2 2
Rajiformes 7 19 5 9
Scorpaeniformes 3 14 2 11
Siluriformes 1 12 1 3
Tetraodontiformes 5 13 1 1
Anguilliformes 7 16 2 5 1
Clupeiformes 2 24 2 10 1
Perciformes 45 223 20 95 4
Fuentes: Chirichigno, Fischer y Nauen (1982), Massay (1983), Chirichigno y Vélez (1998), Massay y Massay
(1999).

san. Salvo referencias generales, casi nada se ha do- la década de los 80, y cuyos resultados y conclusio-
cumentado sobre las áreas críticas neríticas u oceáni- nes más relevantes son:
cas ni sobre la importancia de los recursos pesqueros
para la subsistencia de las aves marinas. Tampoco se • Sitios importantes de anidación son la Isla de la
ha estudiado el impacto sobre este grupo de proble- Plata, Isla Pelado, Isla Santa Clara, el manglar
mas de deterioro ambiental como la sobrepesca e in- de la zona costera (como el Archipiélago de
teracción con la pesca, la contaminación por pestici- Jambelí), el estuario del río Chone y el estuario
das o las alteraciones físicas del hábitat. Cayapas–Mataje.
En resumen, ni siquiera para los ambientes costeros • Las principales amenazas a las aves marinas
mejor estudiados se dispone de una evaluación inte- son la colecta de huevos y jóvenes (en peque-
gral sobre la conservación de las aves marinas que ña escala), los animales introducidos en la Isla
pueda modificar substantivamente la caracterización de la Plata, el potencial efecto de la explora-
realizada por Duffy y Hurtado (1984) a comienzos de ción y explotación de gas en el golfo de Gua-

106
D i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s m a r i n a s y c o s t e r a s
3.44

yaquil (por la colonia de Isla Santa Clara), y la CUADRO 3.15


contaminación por pesticidas en ese mismo gol- Peces marinos cuya distribución está restringida al
fo. No se cuenta con datos sistemáticos sobre Ecuador y al Perú
la interacción de las aves marinas con la pesca. Familia Especie Nombre común
Muraenidae Priodonophis sp. Morena
Existen avances en cuanto a las recomendaciones pre- Scorpaenidae Pontibus dubius Lechuza
vistas en el documento de Duffy y Hurtado (1984), Pomadasyidae Pomadasys schyri Negro
pues las colonias de aves de la Isla de la Plata y de Scianidae Pareques lanfeari Camiseta
la Isla Santa Clara han sido estudiadas y monitorea- Scianidae Sciena wieneri Corvina
das (INEFAN/GEF 1998, Valle 1997, 1998), y en el Centrolophidae Schedophilus haedrichi Ojo de uva
2000 ambas forman parte del Sistema Nacional de
Fuente: Massay y Massay (1999).
Áreas Protegidas (mapa 4, p. 184). Por lo tanto, hay
posibilidades de mejorar su manejo.
De acuerdo con las listas de la Unión Mundial pa-
ra la Naturaleza (UICN), de la Convención sobre el fín común (Delphinus delphis) y al cachalote (Physeter
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de catadon) (Whitehead y Arnborn 1987).
Flora y Fauna CITES y de la Convención de Especies La ballena jorobada migra entre mayo y septiem-
Migratorias (también conocida como Convención de bre desde la Antártica para reproducirse en las
Bonn), once de las 89 especies de aves marinas y aguas del Ecuador y de Colombia (Félix 1998,
costeras se encuentran bajo alguna categoría de ame- INEFAN/GEF 1998). Este hecho ha permitido estu-
naza. diar su comportamiento, además de que se ha logra-
do establecer una industria turística en el Parque Na-
3.44 Diversidad de los mamíferos marinos cional Machalilla en torno a la observación de estos
cetáceos. El área marina alrededor del Refugio de Vi-
En el Ecuador se han avistado 24 especies de mamí- da Silvestre de la Isla Santa Clara también está dentro
feros marinos que corresponden a seis familias, y al de la ruta migratoria de la ballena jorobada (Yturralde
menos otras ocho se encuentran en el rango de distri- y Suárez 1998). Otros lugares donde han sido obser-
bución del Pacífico sudeste (Hurtado 1990b, Félix y vadas son el Bajo de Cantagallo, en la provincia de
Prieto 1991, Vidal 1992, Jefferson, Leatherwood y Manabí, y el Bajo de Copé en Guayas (Félix 1996
Webber 1993, Hurtado y Samaniego 1995, Chilui- citado en Garzón 1997).
za et al. 1998, Tirira 1999). Las 24 especies repor- Los lobos marinos como el de un pelo (Zalophus
tadas en el Ecuador representan aproximadamente la californianus) y el chuzco peruano (Otaria byronia) mi-
mitad del número de mamíferos marinos identificados gran ocasionalmente a la Costa durante las anomalías
en el Pacífico Sudeste (60, según Vidal 1992), e in- térmicas positivas (evento El Niño) o negativas (evento
cluyen cinco especies de ballenas con barbas (o gran- La Niña). No obstante, no han logrado establecer una
des ballenas), 16 de dentadas (que incluye a los del- colonia reproductiva, aunque se encuentran ejempla-
fines, orcas y cachalotes) y tres de lobos marinos. res de Z. californianus en la Isla de la Plata, y ocasio-
En aguas costeras, los cetáceos más conocidos nalmente de O. byronia en la Isla Santa Clara. En es-
son la ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) y ta última localidad se contaron 53 individuos que lle-
el bufeo (Tursiops truncatus). Este último tiene una po- garon durante el evento El Niño 97-98 y que, proba-
blación remanente de aproximadamente 2.500 indivi- blemente, retornaron a aguas peruanas una vez que
duos entre Posorja y la isla Puná (Felix 1994). Mien- cesó el fenómeno, ya que en posteriores monitoreos
tras tanto, en aguas oceánicas se conoce bien al del- no se avistó ninguno.

107
3.45 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.9 captura incidental durante las tres últimas décadas del
Distribución de los peces marinos según hábitats (con siglo XX. Las exportaciones fueron prohibidas en
base en una muestra de 380 individuos) 1981 y, durante el resto de esa década, se mantuvo
un comercio interno de carne calculado en 10.000
tortugas anuales, aunque este volumen pudo haber si-
do mayor ya que, por ejemplo, hubo indicios de un
Estuarios comercio clandestino de pieles (decomiso en Panamá
13% 1% de pieles de tortuga procedentes del Ecuador). En
Manglares
Bent—nico de
1990, este comercio interno fue nuevamente estimula-
plataforma 32%
32% do por la demanda y, para controlarlo, el Estado
Bent—nico de
Fondos suaves ecuatoriano declaró protegidas a todas las especies
plataforma
14% de tortugas marinas presentes en aguas territoriales.
Fondos duros
Bent—nico de talud 3% Costeros
Aparentemente, con esta medida el comercio se redu-
jo al mercado doméstico.
8% Aparte de esto y de la evaluación de la interac-
Pel‡gico ocŽanico
ción de las tortugas marinas con la pesca artesanal
realizada por Hurtado (1991b) a principios de
Fuentes: Massay y Massay (1999), Chirichigno, Fischer y 1990, cuando se documentó la captura incidental de
Nauen (1982). tortugas marinas en los espineles, no se cuenta con
una evaluación reciente. Es preciso tomar en cuenta
también la captura incidental de estos animales por la
3.45 Amenazas a las especies marinas y costeras flota camaronera, la cual, según Little y Herrera
(1991), oscilaría entre 8.178 y 11.064 tortugas
Aparte de información cualitativa y anecdótica sobre anuales. Debido a las presiones del mercado externo,
colecta y el comercio de corales, captura intensiva de particularmente por las amenazas de Estados Unidos
pepinos de mar, aumento del interés por los erizos, e de embargar el camarón, el gobierno ecuatoriano es-
impacto cualitativo de la "marisquería" en la zona in- tuvo obligado a adoptar los Dispositivos Excluidores
termareal, no se dispone de evaluaciones sistemáticas de Tortugas (TED por sus siglas en inglés). Sin embar-
sobre las amenazas a los invertebrados marinos. Inclu- go, no se conoce sobre su implementación a partir de
sive las amenazas a las especies comerciales han si- un estudio independiente de los intereses oficiales y
do escasamente documentadas (véase 3.60). comerciales.
Los problemas para la conservación de las espe-
cies vulnerables de vertebrados marinos costeros han 3.47 Amenazas a los cetáceos
sido estudiados con diferentes grados de profundidad.
Existe desde un estudio detallado de la interacción de El principal problema de los cetáceos en aguas coste-
tortugas marinas con la pesca artesanal, hasta referen- ras es la interacción con las diferentes flotas pesque-
cias anecdóticas de la interacción entre pesca y aves ras. Chiluiza et al. (1998) determinaron que esta fue
marinas. la causa del varamiento de cachalotes (Physeter cata-
don) en 13 de 25 casos, de bufeos (Tursiops trunca-
3.46 Amenazas a las tortugas marinas tus) en ocho de 30, y de ballenas jorobadas (Megap-
tera novaeangliae) en dos de cuatro. Félix y Samanie-
Las tortugas marinas, particularmente la oliva (Lepido- go (1994) y Hasse y Félix (1994) señalan que hay re-
chelys olivacea), han sido objeto de explotación y portes, en Río Chico, Salango y Puerto Rico, de vara-

108
E s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s : v a l o r e c o n — m i c o y e s t a d o d e c o n s e r v a c i — n
3.48

GRÁFICO 3.10
Número de especies de aves del litoral, según órdenes

70 67 Familias

Especies
nœmero de familias/especies

43

21
13 14 12 14
7 9 8
6 3 5 5 4 4 4
1 1 11
3 1 1 1 3 1 1 1 1 2 3 2 12 13 2
0
Procelariformes

Charadriiformes

Psittaciformes
Podicediformes

Sphenisciformes

Pelecaniformes
Ciconiformes

Strigiformes

Caprimulgiformes
Anseriformes

Falconiformes

Gruiformes

Columbiformes

Cuculiformes

Apodiformes

Coraciformes

Piciformes

Paseriformes
Phoenicopteriformes

Fuentes: Duffy y Hurtado (1984), EcoCiencia e INEFAN (1995), INEFAN, Fundación Natura y ECOLAP (1996),
INEFAN/GEF (1997), Ortiz y Carrión (1991), Pople et al. (1997), Ridgely, Greenfield y Guerrero (1998), Valle
(1997, 1998), Hurtado et al. (1998b).

mientos de cachalotes atrapados en redes agalleras. ticas de cetáceos (rutas migratorias, apareamiento,
También se estimó que cada bote de la flota de tras- crianza y alimentación) están subrepresentadas en el
mallo de Puerto López captura 0,038 delfines en ca- Sistema Nacional de Áreas Protegidas (mapa 4, p.
da viaje, con una incidencia anual de 156 individuos. 184), lo que hace aún más difícil garantizar la salud
No existe en el país investigaciones orientadas a de las poblaciones de cetáceos que habitan en las zo-
determinar el impacto de contaminantes en las pobla- nas marinas del Ecuador.
ciones de cetáceos, aunque a nivel del Pacífico sudes-
te se ha registrado residuos de pesticidas organoclo- 3.48 Especies marinas comerciales: valor económico
rados en tejidos de ballenas de Bryde (Balaenoptera y estado de conservación
edeni) y de rorcuales comunes (B. physalius), así como
residuos de DDT y sus metabolitos en el hígado y la En 1998 la pesca y la acuicultura constituyeron el se-
grasa (Torres, Aguayo y Cárdenas 1991). Este asunto gundo rubro de exportación de Ecuador (US$ 1.233
es particularmente preocupante porque uno de los millones) después del banano (US$ 1.419,6 millo-
principales problemas ambientales del golfo de Gua- nes). Esto desplazó al petróleo a un tercer lugar (US$
yaquil es justamente la descontrolada contaminación 922,9 millones), como consta en el gráfico 3.11. De
por pesticidas (véase recuadro 2.3). acuerdo con los datos del Banco Central (BCE 1999),
En el Libro Rojo de la Unión Mundial para la Na- entre 1980 y 1998 el 74% de las exportaciones den-
turaleza (UICN) y en los apéndices del CITES y de la tro del rubro pesquerías y acuicultura corresponde a
CMS constan todas las especies que se encuentran en camarón (cultivo y pesca), 18% a productos pesque-
aguas ecuatorianas. A escala nacional, las áreas cri- ros industrializados (harina de pescado, enlatados y

109
3.49 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.11
Valor de las exportaciones (FOB) de petróleo, productos agrícolas, pesca y otros, entre 1980 y
1998 (millones de US$)

2.000
millones de d—lares estadounidenses

1.800
1.600
1.400
1.200
1.000
800
600
400
200 Petr—leo
Agricultura
1980

Pesca y acuicultura
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990

Otros
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
Fuente: Banco Central del Ecuador (1999).

otros productos elaborados), 4% a atún, y 4% a pes- muerte masiva de camarones por el síndrome de la
cado en general. El Instituto Nacional de Pesca sostie- gaviota, el problema de enfermedades en estos ani-
ne que el sector pesquero genera alrededor de 250 males se ha agudizado. En 1992 arreció el ¨síndro-
mil plazas de empleo y que gesta el diario vivir de un me de Taura¨ y, más recientemente, en 1999, la
millón y medio de personas (INP 1999). De allí que ¨mancha blanca¨. Esto ha frenando el desarrollo de
cabe analizar cómo está la diversidad marina en la esa actividad y ha tenido un impacto económico, cal-
que se sustenta esta actividad productiva. culado por la CNA para el año 2000, de alrededor
de US$ 270 millones, esto es, 59% menos de lo que
3.49 El camarón generaron las exportaciones durante 1999 (Diario El
Universo del 6 de marzo de 2000). No se dispone de
Según datos de la Cámara Nacional de Acuacultura información cuantitativa sobre las repercusiones socia-
(CNA), el 90% de la producción de camarón (Pe- les de esta drástica reducción de la actividad, pero es
naeus vanamei ), correspondiente al período evidente que deben haberse producido graves trastor-
1980–1998, provino de cultivos y el 10% restante de nos derivados de la misma. Adicionalmente, Coello
la flota camaronera (gráfico 3.12). La frontera de las (1996) ha identificado los siguientes problemas am-
piscinas camaroneras se ha expandido principalmen- bientales:
te en detrimento de las áreas salinas (ahora casi ine-
xistentes) y del manglar. No existen, por lo tanto, ma- • Presión de las flotas pesqueras sobre todas las
yores posibilidades de expansión física, a menos que fases del ciclo de vida del camarón silvestre.
sea a expensas del manglar remanente cuya tala está • Deterioro de la calidad de los estuarios ocasio-
prohibida según la legislación vigente. nada por la tala del manglar y por diferentes
A partir de 1989, cuando se reportó la primera fuentes de contaminación, incluyendo las des-

110
E s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s : v a l o r e c o n — m i c o y e s t a d o d e c o n s e r v a c i — n
3.50

GRÁFICO 3.12
Capturas de camarón marino por pesca y cultivo (1980–1998)
16.000 pesca (10%)
Cultivo
14.000
Pesca
toneladas mŽtricas

12.000
10.000
cultivo
8.000 (90%)
6.000
4.000
2.000
0
1981

1982

1983

1984

1985

1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998
1980

Fuente: Datos de 1999 de la Camara Nacional de Acuacultura.

cargas de agua de las propias camaroneras. nes estuvieron por debajo del promedio capturado du-
• Presión sobre otros recursos pesqueros ocasio- rante la década de los 90 e inclusive fueron inferiores
nada por el desperdicio de grandes cantidades a los de los años 80. En general, a partir de 1992 la
de larvas y juveniles de otras especies. tendencia de las capturas ha decrecido (gráfico
• Introducción de especies exóticas (genotipos fo- 3.13). A mediados de los años 90, Coello (1996) se-
ráneos de Penaeus spp. o camarón blanco) co ñaló que aparentemente había sobreexplotación, ya
mo alternativas para diversificar la producción. que se había superado ampliamente (entre dos y cua-
tro veces) la captura máxima anual prevista en 1.500-
Los datos sugieren que el principal rubro de exporta- 1.800 toneladas métricas y que, por lo tanto, la pes-
ción del sector pesquero —la acuicultura de cama- quería estaría operando por encima del máximo es-
rón— no tiene oportunidades de crecimiento inmedia- fuerzo recomendado.
tas, al menos al ritmo que se había proyectado duran- Finalmente, la fauna acompañante de la pesquería
te las décadas de los 80 y 90 (gráfico 3.12). Por lo de camarón marino es seguramente la que registra la
tanto, es preciso realizar un análisis que confirme si es- mayor diversidad de especies de peces: 261 en 56
ta actividad ya rebasó los límites de sustentabilidad, lo familias (Little y Herrera 1991).
cual ya indican los datos de rentabilidad (Coello
1996). 3.50 Otras pesquerías
En lo que respecta a la captura de la flota cama-
ronera, sus picos máximos y mínimos de producción De acuerdo con las estadísticas oficiales del Instituto
están relacionados con las anomalías térmicas (como Nacional de Pesca sobre desembarques, la pesca ar-
los eventos El Niño y La Niña), tal como se observa tesanal e industrial se sustenta principalmente en 118
en el gráfico 3.13. Durante los eventos El Niño, especies, que corresponden al 25% de la diversidad
82–83, 87 y 92–93, los volúmenes de captura supe- de peces marinos conocidos en el Ecuador. En las
raron al promedio de los años 80 y 90 respectivamen- capturas de la flota pesquera artesanal es donde hay
te. Sin embargo, durante El Niño 97-98 esos volúme- una mayor diversidad de especies (115) en relación

111
3.51 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.13
Pesca de camarón marino (1980–1998)

anomal’a TSM ( ¼C ) pesca


promedio de la pesca promedio de la 3
16.000 en los a–os 80 pesca en los a–os 90 2,5
14.000 2

anomal’a TSM ( ¡C )
toneladas mŽtricas

12.000 1,5
10.000 8.065,9 9.404,9 1
0,5
8.000
0
6.000
-0,5
4.000
-1
2.000 -1,5
1980

1981

1982
1983
1984
1985
1986

1994

1997
1987

1988
1989
1990

1991

1992
1993

1995

1996

1998
0

Fuente: Datos de 1999 de la Cámara Nacional de Acuacultura y de la National Oceanic and At-
mospheric Administration (NOAA).
Nota: la anomalía TSM (temperatura superficial del mar) es la diferencia que existe entre una tempera-
tura determinada y la temperatura normal (promedio de 30 años).

con las industriales, que se sustentan en solo 20 espe- Los pelágicos pequeños seguramente son los recur-
cies. En todo caso, este número de especies podría sos pesqueros mejor estudiados en el país. Sin embar-
ser superior, ya que en las estadísticas se registran ru- go, el énfasis de las investigaciones se ha concentra-
bros generales que pueden incluir una o varias espe- do en la información pesquera antes que en la bioló-
cies (INP 1999). Hay varias flotas pesqueras en el gica (Coello 1997b). El mismo autor resume así la in-
Ecuador, las cuales están especializadas en una o va- formación sobre los stocks:
rias especies o hábitats. A continuación consta infor-
mación sobre éstas. • Sardina: stock compartido con el Perú.
• Macarela: mayoría del stock en el Ecuador, aun-
3.51 Los peces pelágicos pequeños que habría mezcla con poblaciones del Perú.
• Pinchagua: hay poblaciones locales de tres es-
La flota que pesca con red de cerco a los pelágicos pecies, aunque no se conoce suficiente sobre
pequeños se ha sostenido en cinco especies. Estas son las diferencias en su forma de vida o en la dis-
tres de clupeidos (sardinas, Sardinops sagax y Etru- tribución entre especies.
meus teres, y pinchaguas, Ophistonema sp.) y dos de • Chuhueco: no hay estudios de identidad del
escómbridos (la macarela, Scamber japonicus, y el stock, aunque se cree que el más grande sería
chuhueco, Cetengraulis mysticetus), las cuales viven en el del golfo de Guayaquil (Coello 1996).
hábitats pelágicos costeros. Las capturas son comple-
mentadas con por lo menos cuatro especies más: dos Las estadísticas del INP (1999) y la bibliografía rele-
carángidos (el jurel, Trachurus murphy, y las caritas, vante sugieren que hay una sobreexplotación de los
Selene sp.), un escómbrido (la botellita, Auxis sp.) y un recursos en los que se sustenta la flota que pesca, con
scorpaeiniforme (la gallineta, Prionotus sp.) (gráfico red de cerco, peces pelágicos pequeños. Los hechos
3.14). en los que se basa esta afirmación son:

112
E s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s : v a l o r e c o n — m i c o y e s t a d o d e c o n s e r v a c i — n
3.51

GRÁFICO 3.14
Composición de la captura de la flota que pesca con red de cerco peces pelágicos pequeños

Otros Hojita-
Jurel 2,1 cucharita Botellita
2,6 0,3 0,2
Sardina del
Sardina sur
redonda 39,3
2,8

Chuhueco
6,5

Macarela
18,8

Pinchagua
27,4
Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

• Ante la disminución de la macarela, la sardina • Han disminuido los volúmenes de captura de


pasó a constituirse en el eje de esta flota pes- macarela en los años 90, a pesar de su débil
quera hasta 1986, cuando sus capturas comen- recuperación en 1997 (gráfico 3.15) (Aguilar
zaron a descender hasta casi desaparecer, a 1999). Esta especie predominaba en los de-
principios de los años 90 (Coello 1996). Las sembarques entre 1980 y 1983, habiendo su-
capturas de sardina colapsaron entre 1990 y perado ampliamente el rendimiento calculado
1994, cuando desaparecieron de los registros sostenible de la primera mitad de los años 80,
de desembarque (gráfico 3.15). A partir de como reporta Coello (1996), quien ya a me-
1995, Aguilar y Cedeño (1999) reportan su diados de los años 90 sugirió que había sobre-
reaparición hasta constituir el 57% de los desem- pesca de este recurso.
barques. Sin embargo, los volúmenes actuales • Los volúmenes de captura de pinchagua han
han disminuido notablemente en relación con disminuido progresivamente a partir de 1985.
las capturas de los años 80. Además, debe to- Mientras en ese año se pescó 328.000 tonela-
marse en cuenta que el máximo rendimiento sos- das métricas, en 1997 esta cifra se redujo a so-
tenible para el stock Ecuador–centro del Perú ya lo 43.000 toneladas métricas (gráfico 3.15).
fue alcanzado y superado durante la década Aguilar (1999) lo atribuye al colapso ocurrido
de los 80 (Coello 1996). En resumen, la sardi- entre 1976 y 1978, y Coello (1996) sugiere
na es un recurso sobreexplotado que no puede que, ya en los años 80, la explotación de pin-
ser manejado sin la colaboración del Perú, país chagua habría superado los niveles de máximo
donde se registra el 90% de las capturas del rendimiento sostenible (estimado en 200.000
stock Ecuador–centro del Perú (Aguilar 1999). toneladas métricas anuales). Así, esta especie

113
3.51 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.15
Evolución de los desembarques de peces pelágicos pequeños capturados por la flota que pesca
con red de cerco (1981–1997)

2.000.000
1.800.000
1.600.000
toneladas mŽtricas

1.400.000
1.200.000 Flota de red de cerco
1.000.000 Sardina del sur
800.000 Macarela
600.000 Pinchagua
400.000 Chuhueco
200.000 Sardina redonda
Otras especies
1981
1982
1983
1984
1985
1986
1987
1988
1989
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

GRÁFICO 3.16
Desembarques de la flota de red de cerco que pesca peces pelágicos pequeños, según tipo de
embarcación

1.000.000
900.000
800.000
toneladas mŽtricas

700.000
600.000
500.000
400.000
300.000
Total
200.000
Clase IV
100.000
Clase III
Clase II
1987
1988
1989
1990

1991

Clase I
1992

1993
1994

1995

1996
1997

Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

114
E s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s : v a l o r e c o n — m i c o y e s t a d o d e c o n s e r v a c i — n
3.52

es otro recurso que ha sido sobreexplotado. barcos activos y en su rentabilidad (Aguilar 1999).
• El chuhueco ya fue sobrepescado en los años Así, esta pesquería habría dejado de ser sustentable.
70, por lo que ha sido necesario protegerlo a
través de vedas. Estas han sido modificadas en 3.52 El atún
varias oportunidades ante la falta de otros re-
cursos pesqueros, particularmente durante los La flota que pesca atún con red de cerco se sustenta
eventos El Niño (gráfico 3.15) (Coello 1996). en la captura de tres especies de escómbridos: el ba-
• El marcado descenso de las capturas registrado rrilete (Katsuwonus pelamis), el atún aleta amarilla
entre 1987 y 1997 por las embarcaciones de (Thunnus albacares) y el atún ojo grande (T. obesus)
clase I y II (de menor autonomía: 1-30 millas), y (gráfico 3.17). Estas especies tienen hábitos pelági-
el incremento de las de clase III y IV (de mayor cos, epipelágicos y mesopelágicos y se las encuentra
autonomía: más allá de 100 millas) confirman entre la superficie y 250 m de profundidad (Martínez
la drástica disminución de los recursos en el há- 1998a). Son animales muy migratorios por lo que sus
bitat pelágico costero donde ha operado tradi- stocks en explotación son compartidos por varios paí-
cionalmente la flota que pesca sardina con red ses (Coello 1996). El conocimiento de estos recursos
de cerco (gráfico 3.16). es muy bueno y ha sido ampliamente documentado
por la Comisión Interamericana del Atún Tropical
A estos hechos se suma que la flota que pesca con red (CIAT).
de cerco los pelágicos pequeños se caracteriza por Como se observa en el gráfico 3.18, las estadísti-
tasas de captura con una tendencia a la baja, tenden- cas de esta flota pesquera para el período
cia que también se hace evidente en el número de 1985–1997 muestran una tendencia al incremento en

115
3.52 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.17
Proporción de la captura de tres especies de atún entre 1987 y 1997

Aleta amarilla Ojo grande


36% 10%

Barrilete
54%

Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

GRÁFICO 3.18
Evolución de los desembarques de atún capturado por la flota de red de cerco entre 1985 y
1997, según especies

120.000

100.000
toneladas mŽtricas

80.000

60.000

40.000

20.000 Total
Barrilete
1985

Ojo grande
1986
1987
1988
1989
1990
1991

Aleta amarilla
1992

1993

1994
1995

1996

1997

Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

116
A m e n a z a s a l a s e s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s
3.54

los volúmenes de captura. Aunque los atunes se han


alejado de la franja litoral debido a la reducción de
su alimento —que consiste en peces pelágicos peque-
ños— (Coello 1996), es evidente que esta flota es la
que se encuentra en mejor situación. En 1997 se re-
gistró el máximo de capturas (110.267 toneladas mé-
tricas), volumen que duplica el promedio de lo captu-
rado entre 1985-1997 (51.752 toneladas métricas).
La flota que pesca atún con red de cerco es la única
que se encuentra en crecimiento y que cuenta con un
esquema de manejo regional y con monitoreo sobre
su sustentabilidad, a través de la CIAT.

3.53 Otras especies transzonales y migratorias

La flota palangrera pesca las mismas tres especies de


atún que la flota que utiliza red de cerco para hacer-
lo, particularmente el atún ojo grande (Thunnus obe-
sus), que representa el 69% de las capturas (gráfico
3.19). Esta especie, pelágica y mesopelágica, es
capturada en aguas oceánicas con el palangre que
opera entre 90 y 200–300 m de profundidad. Pero,
además, esta flota también captura tiburones: se ha re-
portado que al menos once especies de este grupo
son capturadas con el palangre; una de éstas, el tibu-
rón azul (Prionace glauca), es una especie transzonal
con amplia distribución en el Pacífico oriental. En me-
nor proporción se captura otra especie transzonal (el
dorado, Coriphaena hippurus), y cuatro especies muy
migratorias de la familia Istiophoridae: los picudos
(Makaira spp. e Istiophorus albicans) y el pez vela (Is-
tiophus platypterus) (Marín 1998, Martínez 1998a, crecimiento, de US$ 46,8 millones en 1994 a US$
INP 1999, Rodríguez y Morán 1999). 59,6 millones en 1998 (Asoexpebla 1999). Sin em-
Las especies en las cuales se sustenta esta flota pes- bargo, debe tomarse en cuenta que estas cifras inclui-
quera tienen una amplia distribución y, con excepción rían también productos procedentes de la flota pesque-
de los atunes —que son monitoreados por la CIAT—, ra artesanal. En resumen, la flota palangrera es una
las otras especies transzonales y migratorias no han si- pesquería escasamente documentada y estudiada.
do debidamente estudiadas en aguas ecuatorianas.
Como no se dispone de información sistemática ni du- 3.54 Amenazas a las especies marinas comerciales
rante largos períodos, no es posible analizar la ten-
dencia actual de capturas de la flota palangrera. Las La principal causa de la declinación de la mayoría de
estadísticas sobre las exportaciones de pescado fres- los recursos pesqueros es la sobrepesca, a la que se
co de USE Pesca-CORPEI muestran una industria en suman varios factores interactuantes (Coello 1996):

117
3.54 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

• Sobredimensionamiento del esfuerzo pesquero se nota una reducción significativa de las capturas de
(flota y número de pescadores). esa concha (a menos de la mitad de lo que fue extraí-
• Alteración de hábitats críticos como esteros, do durante los años 70). Tampoco se conoce el poten-
manglares y plataforma continental. cial pesquero y el nivel de explotación del stock del
• Contaminación del agua por diferentes fuentes, cangrejo rojo (Ucides occidentalis), pero se sugiere
principalmente de origen terrestre. que el recurso estaría sobreexplotado.
• Falta de políticas de manejo pesquero. La pesquería artesanal se sustenta en una gran di-
versidad de especies. Mientras según el INP (1999)
La subutilización de la fauna acompañante en las fae- se pescarían 115 especies representantes de 46 fami-
nas camaroneras de arrastre estaría causando un im- lias, Herdson, Rodríguez y Martínez (1985a,b) repor-
pacto en los recursos demersales, pues se desperdicia taron 170 especies para los desembarques de pesca
el 75% de la captura de peces (Coello 1996). Ade- artesanal. Sin embargo, aproximadamente tres cuar-
más, el 78% del desperdicio de la captura de larvas tas partes de lo capturado entre 1985 y 1997 corres-
de camarón no solo afectaría a las poblaciones de pondieron solo a 56 especies en ocho familias. El per-
peces, crustáceos y moluscos que son capturados inci- fil de la diversidad capturada por esta pesquería cons-
dentalmente en sus primeras etapas de vida, sino tam- ta en el gráfico 3.20.
bién a las poblaciones silvestres de las que depende La flota pesquera artesanal juega un rol socioeco-
la actividad camaronera. Coello agrega que se des- nómico importante en el Ecuador, ya que hay 138 si-
conoce el potencial pesquero y el nivel de explotación tios de desembarque a lo largo del litoral y un consi-
del stock de concha prieta y otros moluscos, aunque derable crecimiento durante las dos últimas décadas

118
A m e n a z a s a l a s e s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s
3.54

GRÁFICO 3.19
Evolución de los desembarques de la flota palangrera, según especies
10.000 Albacoras
Picudo negro 1,63% 0,51%
Picudo azul 0,35%
toneladas mŽtricas

8.000 Pez espada 2,51% Pez vela 0,10%


Picudo rayado 2,74% Dorado 0,12%
Atœn barrilete 0,02%
Atœn aleta amarilla 2,83%
6.000
Atœn ojo grande 68,65%
Tiburones 20,55%
4.000

2.000
Atœn ojo grande

Atœn aleta amarilla

Atœn barrilete
Tiburones

Picudo rayado

Pez espada

Picudo negro

Albacoras

Pciudo azul

Pez vela

Dorado
Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

GRÁFICO 3.20
Principales grupos de peces capturados por la flota pesquera artesanal

120.000 70
volumen capturado 62
100.000 nœmero de especies
nœmero de especies
toneladas mŽtricas

80.000

60.000

40.000 17
10 10 11
20.000 3
1 3 1
Istiophoridaae
Corypahenidas

Sciaenidae

Ophidiidae

Serranidae

Carangidae
Scombridas

Alopidae

Otras

Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

119
3.54 L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

GRÁFICO 3.21
Comparación entre el volúmen y el número de especies capturado por la flota pesquera
artesanal entre 1985 y 1997
60.000 volœmen de peces 140

nœmero de especies 115


50.000 111 120
102 97

nœmero de especies
toneladas mŽtricas

100
40.000 82
71 80
30.000 57 57 51
60
20.000 39 32
28 40
17
10.000 20
0
1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997
1985

Fuente: Instituto Nacional de Pesca (1999).

GRÁFICO 3.22
Comparación entre los volúmenes de desembarque de la flota artesanal y la anomalía TSM

60.000 anomal’a TSM 3


volœmen capturado 2,5
50.000
anomal’a TSM (¼C) anual

2
toneladas mŽtricas

40.000 1,5
1
30.000
0,5
20.000 0
-0,5
10.000
-1
-1,5
1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997
1985

Fuente: INP (1999) y datos de 1999 de la Cámara Nacional de Acuacultura y de la National Oceanic and
Atmospheric Administration (NOAA).
Nota: la anomalía TSM (temperatura superficial del mar) es la diferencia que existe entre una temperatura determi-
nada y la temperatura normal (promedio de 30 años).

120
A m e n a z a s a l a s e s p e c i e s m a r i n a s c o m e r c i a l e s
3.54

GRÁFICO 3.23
Comparación entre el número de especies capturadas por la flota artesanal y la anomalía TSM

140 anomal’a TSM 3


nœmero de especies

120 2,5

anomal’a TSM (¼C) anual


nœmero de especies
2
100
1,5
80 1
60 0,5
0
40
-0,5
20 -1
-1,5
1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997
1985

Fuente: INP (1999) y datos de 1999 de la Cámara Nacional de Acuacultura y de la National Oceanic and
Atmospheric Administration (NOAA).
Nota: la anomalía TSM (temperatura superficial del mar) es la diferencia que existe entre una temperatura determi-
nada y la temperatura normal (promedio de 30 años).

del siglo XX (Revelo, Solís y Villón 1999). Sin embar- 3.21 y 3.23). De igual manera que con el volumen,
go, las estadísticas del INP (1999) indican una reduc- durante los pasados eventos El Niño había incremen-
ción de los volúmenes de captura, en 1997, equiva- tado el número de especies en la composición de la
lente al 53% en relación con 1996 (gráfico 3.21). captura (gráfico 3.23).
Aunque esta disminución podría ser atribuible a los El potencial de los stocks explotados por la pesque-
efectos de El Niño 97–98, en eventos anteriores de ría artesanal de pesca blanca (la que se dedica a
este tipo (87, 92–93), se registraron incrementos en capturar la carne de buena calidad para la exporta-
los volúmenes de captura (gráfico 3.22). También en ción) no ha sido calculado; sin embargo se cree que
1997 se notó una disminución en la diversidad de es- muchos ya están en su máximo nivel de explotación
pecies que sustentan la pesca artesanal (51) en rela- (Coello 1996).
ción con 1996, cuando se reportaron 115 (gráficos

121
L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

Anexo 1. Fauna del Ecuador amenazada de extinción


según las categorías de la UICN

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
MAMÍFEROS Inia geoffrensis EN VU
Didelphiomorphia Physeteridae
Didelphidae Physeter catodon VU VU
Caluromys derbianus – VU Chiroptera
Glironia venusta VU VU Emballonuridae
Artiodactyla Balantiopteryx infusca EN EN
Cervidae Furipteridae
Pudu mephistophiles VU LR(nt) Amorphochilus schnablii VU VU
Carnivora Molossidae
Canidae Cabreramops aequatorianus EN VU
Speothos venaticus VU VU Phyllostomidae
Felidae Artibeus fraterculus – VU
Leopardus tigrinus VU LR(nt) Choeroniscus periosus VU VU
Oncifelis colocolo VU LR(lc) Lonchophylla handleyi – VU
Panthera onca VU LR(nt) Lonchophylla hesperia – VU
Puma concolor VU – Platyrrhinus chocoensis – VU
Mustelidae Thyropteridae
Lontra longicaudis VU – Thyroptera lavali – VU
Mustela felipei – EN Vespertilionidae
Pteronura brasiliensis CR VU Eptesicus innoxius – VU
Otariidae Edentata
Arctocephalus galapagoensis VU VU Dasypodidae
Zalophus californianus wollebaeki – VU Priodontes maximus VU EN
Ursidae Myrmecophagidae
Tremarctos ornatus VU VU Myrmecophaga tridactyla VU VU
Cetacea Perissodactyla
Balaenopteridae Tapiridae
Balaenoptera borealis – EN Tapirus bairdii EX? VU
Balaenoptera musculus EN EN Tapirus pinchaque VU EN
Balaenoptera physalus – EN Primates
Megaptera novaeangliae VU VU Cebidae
Delphinidae Aotus lemurinus VU VU
Sotalia fluviatilis VU DD Ateles belzebuth VU VU
Iniidae Ateles fusciceps EN VU

122
A n e x o 1 . Fa u n a d e l E c u a d o r a m e n a z a d a d e e x t i n c i — n

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Cebus apella VU – Anhimidae
Cebus capucinus VU – Anhima cornuta EN –
Pithecia aequatorialis VU LR(lc) Anatidae
Rodentia Anas cyanoptera EX –
Dinomyidae Netta erythrophthalma CR –
Dinomys branickii VU EN Sarkidiornis melanotos EN –
Muridae Cairina moschata VU –
Anatomys leander – EN Ciconiiformes
Megaoryzomys curioi – EX Threskiornithidae
Neacomys tenuipes VU – Theristicus melanopis CR –
Nesorysomys darwini EX? EX Cathartidae
Nesorysomys fernandinae CR EX Vultur gryphus CR –
Nesorysomys indefessus CR EN Falconiformes
Nesorysomys swarthi EX? EX Accipitridae
Oryzomys galapagoensis CR CR Rosthramus sociabilis VU –
Scolomys melanops VU EN Buteo galapagoensis EN VU
Sirenia Leucopternis occidentalis EN EN
Trichechidae Leucopternis semiplumbea VU LR(nt)
Trichechus inunguis CR VU Hapyhaliaetus solitarius VU LR(nt)
AVES Morphnus guianensis VU LR(nt)
Podicipediformes Harpia harpyja EN LR(nt)
Podicipedidae Falconidae
Podiceps occipitalis VU – Micrastur plumbeus EN EN
Sphenisciformes Falco deiroleucus VU LR(nt)
Spheniscidae Galliformes
Spheniscus mendiculus EN VU Cracidae
Procellariformes Ortalis erythroptera VU VU
Diomedeidae Penelope barbata EN VU
Diomedea irrorata EN LR(nt) Penelope ortoni EN VU
Procellariidae Penelope purpurascens EN –
Procellaria parkinsoni – VU Aburria aburri VU LR(nt)
Pterodroma phaeophygia CR CR Mitu salvini VU –
Puffinus creatopus – VU Crax rubra CR –
Pelecaniformes Crax globulosa CR VU
Phalacrocoracidae Odonthophoridae
Nannopterum harrissi CR VU Rhynchortyx cinctus VU –
Phoenicopteriformes Gruiformes
Phoenicopteridae Rallidae
Phoenicopterus rubber EN – Rallus semiplumbeus (Ecuador?) – EN
Anseriformes Rallus longirostris VU –

123
L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Aramides wolfi EN VU Eriocnemis nigrivestis CR CR
Laterallus spilonotus VU LR(nt) Eriocnemis godini CR CR
Charadriiformes Acestrura bombus VU EN
Burhinidae Acestrura berlepschi EN EN
Burhinus superciliaris VU – Metallura baroni LR VU
Thinocoridae Piciformes
Thinocorus rumicivorus EX – Capitonidae
Charadriidae Capito quinticolor VU –
Charadrius melodus VU – Ramphastidae
Oreopholus ruficollis EX – Andigena laminirostris VU LR(nt)
Laridae Galbulidae
Larus fuliginosus EN VU Galbula pastazae – VU
Columbiformes Passeriformes
Columbidae Furnariidae
Zenaida galapagoensis VU – Synallaxis tithys VU VU
Leptotila ochraceiventris EN VU Synallaxis cherriei VU LR(nt)
Geotrygon purpurata VU – Xenerpestes milosi VU –
Psittaciformes Margarornis stellatus VU –
Psittacidae Pseudocolaptes johnsoni VU –
Ara militaris EN VU Syndactyla ruficollis EN VU
Ara ambigua EN – Hylocryptus erythrocephalus VU VU
Ara chloroptera EN – Thamnophilidae
Aratinga wagleri VU – Dysithamnus occidentalis VU VU
Aratinga erythrogenys VU LR(nt) Myrmeciza griseiceps EN EN
Ognorhynchus icterotis CR CR Formicariidae
Leptosittaca branickii VU VU Psittasoma rufopileatum VU –
Pyrrhura orcesi EN VU Grallaria gigantea VU VU
Pyrrhura albipectus VU VU Tyrannidae
Brotogeris pyrrhopterus VU LR(nt) Hemitriccus cinnamomeipectus VU –
Touit stictoptera VU VU Onycorhynchus occidentalis EN VU
Hapalopsittaca amazonina EN EN Agriornis andicola EN VU
Hapalopsittaca pyrrhops EN EN Attila torridus VU VU
Amazona autumnalis VU – Pachyramphus spodiurus VU LR(nt)
Cuculiformes Lathrotriccus griseipectus LR VU
Cuculidae Cotingidae
Neomorphus radiolosus EN EN Doliornis remseni VU VU
Apodiformes Pyroderus scutatus CR –
Apodidae Cephalopterus penduliger EN VU
Cypseloides lemosi (Ecuador?) – VU Pipridae
Trochilidae Chloropipo flavicapilla VU –

124
A n e x o 1 . Fa u n a d e l E c u a d o r a m e n a z a d a d e e x t i n c i — n

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Mimidae Atelopus spumarius NU
Nesomimus trifasciatus CR EN Bufo blombergi N2
Thraupidae Bufo caeruleocellatus N3
Xenodacnis parina EN LR(nt) Bufo coniferus N3
Dacnis berlepschi EN VU Bufo glaberrimus N3
Tangara johannae VU LR(nt) Bufo haematiticus N3
Irisodornis porphyrocephala VU LR(nt) Bufo hypomelas N2
Buthraupis wetmorei VU VU Bufo spinulosus N1
Chlorospingus flavovirens – VU Osornophryne antisana N1
Wetmorethraupis sterrhopteron DD EN Osornophryne bufoniformis N3
Emberizidae Osornophryne guacamayo N3
Atlapetes pallidiceps CR CR Osornophryne talipes N1
Oreothraupis arremonops VU VU Centrolenidae
Ammodramus savannarum EX – Centrolene geckoideum NU
Camarhynchus pauper CR LR(nt) Centrolenella anomala NU
Camarhynchus psittacula VU – Centrolenella audax NU
Camarhynchus heliobates CR EN Centrolenella balionota NU
Fringillidae Centrolenella ballux N3
Carduelis siemiradzkii VU VU Centrolenella buckleyi N1
ANFIBIOS* Centrolenella cochranae N3
Anura Centrolenella flavopunctata NU
Bufonidae Centrolenella fleischmanni N3
Andinophryne colomai N2 Centrolenella gemmata NU
Andinophryne olallai NU Centrolenella grandisonae NU
Atelopus arthuri N1 Centrolenella griffithsi NU
Atelopus balios N2 Centrolenella heloderma NU
Atelopus bomolochos N1 Centrolenella megacheira NU
Atelopus boulengeri UN Centrolenella midas NU
Atelopus coynei N1 Centrolenella munozorum NU
Atelopus elegans N1 Centrolenella ocellifera NU
Atelopus halihelos NU Centrolenella pellucida NU
Atelopus ignescens NX Centrolenella peristicta NU
Atelopus longirostris N1 Centrolenella pipilata NU
Atelopus lynchi NU Centrolenella prosoblepon N3
Atelopus mindoensis NU Centrolenella puyoensis NU
Atelopus nepiozomus NU Centrolenella resplendens NU
Atelopus pachydermus N1 Centrolenella scirtetes NU
Atelopus palmatus NU Centrolenella siren NU
Atelopus planispina NU Centrolenella spinosa NU
Atelopus pulcher NU Centrolenella valerioi N3

125
L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Dendrobatidae Gastrotheca pseustes N3
Colostethus anthracinus N2 Gastrotheca testudinea NU
Colostethus cevallosi NU Gastrotheca weinlandii NU
Colostethus chocoensis UN Hemiphractus bubalus N3
Colostethus elachyhistus N3 Hemiphractus johnsoni NU
Colostethus exasperatus NU Hemiphractus proboscideus N3
Colostethus fuliginosus NU Hemiphractus scutatus N3
Colostethus infraguttatus N3 Hyla albopunctulata NU
Colostethus jacobuspetersi N1 Hyla alytolylax N3
Colostethus kingsburyi N2 Hyla columbiana NU
Colostethus marmoreoventris NU Hyla gryllata NU
Colostethus mystax NU Hyla larinopygion NU
Colostethus nexipus N3 Hyla lindae NU
Colostethus sauli N3 Hyla minuta N3
Colostethus shuar NU Hyla miyatai N3
Colostethus taeniatus N2 Hyla pacha NU
Colostethus torrenticola N2 Hyla pantosticta N3
Colostethus vertebralis N2 Hyla phyllognatha N3
Dendrobates histrionicus N3 Hyla picturata N3
Epipedobates anthonyi N3 Hyla psarolaima UN
Epipedobates boulengeri N3 Hyla ptychodactyla N1
Epipedobates erythromos N3 Hyla rossalleni N3
Epipedobates tricolor N3 Hyla torrenticola NU
Epipedobates trivitattus NU Hyla tuberculosa NU
Epipedobates zaparo N3 Nyctimantis rugiceps N3
Minyobates abditus N1 Phyllomedusa buckleyi N3
Hylidae Phyllomedusa ecuatoriana NU
Agalychnis craspedopus N3 Phyllomedusa perinesos NU
Agalychnis spurrelli N3 Sphaenorhyncus dorisae N3
Gastrotheca andaquiensis NU Sphaenorhyncus lacteus N3
Gastrotheca cornuta NU Leptodactylidae
Gastrotheca dendronastes N3 Ceratophrys cornuta N3
Gastrotheca espeletia N3 Ceratophrys stolzmanni N3
Gastrotheca guentheri N3 Eleutherodactylus acerus N3
Gastrotheca litonedis NU Eleutherodactylus actites NU
Gastrotheca monticola N3 Eleutherodactylus alberchi NU
Gastrotheca orophylax N3 Eleutherodactylus anatipes N3
Gastrotheca plumbea N2 Eleutherodactylus anomalus NU
Gastrotheca psychrophila N3 Eleutherodactylus appendiculatus N3
Gastrotheca riobambae N3 Eleutherodactylus atratus N3

126
A n e x o 1 . Fa u n a d e l E c u a d o r a m e n a z a d a d e e x t i n c i — n

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Eleutherodactylus balionotus NU Eleutherodactylus lymani N3
Eleutherodactylus baryecuus N3 Eleutherodactylus modipeplus N1
Eleutherodactylus calcarulatus NU Eleutherodactylus muricatus NU
Eleutherodactylus caprifer N2 Eleutherodactylus necerus NU
Eleutherodactylus carvalhoi N3 Eleutherodactylus nigrogriseus N3
Eleutherodactylus celator NU Eleutherodactylus nyctophylax NU
Eleutherodactylus cerastes NU Eleutherodactylus ocreatus N3
Eleutherodactylus chalceus NU Eleutherodactylus orcesi N3
Eleutherodactylus chloronotus N3 Eleutherodactylus orestes N2
Eleutherodactylus colodactylus NU Eleutherodactylus ornatissimus N1
Eleutherodactylus condor N3 Eleutherodactylus orphnolaimus NU
Eleutherodactylus cornutus NU Eleutherodactylus parvillus NU
Eleutherodactylus cremnobates NU Eleutherodactylus paululus N3
Eleutherodactylus crenunguis N3 Eleutherodactylus pecki NU
Eleutherodactylus crucifer NU Eleutherodactylus percultus NU
Eleutherodactylus cruentus NU Eleutherodactylus petersi NU
Eleutherodactylus cryophilus N1 Eleutherodactylus phoxocephalus N2
Eleutherodactylus cryptomelas NU Eleutherodactylus prolatus NU
Eleutherodactylus diastema NU Eleutherodactylus proserpens NU
Eleutherodactylus dolops NU Eleutherodactylus pseudoacuminatus NU
Eleutherodactylus duellmani NU Eleutherodactylus pugnax NU
Eleutherodactylus elassodiscus N3 Eleutherodactylus pycnodermis N3
Eleutherodactylus eremitus NU Eleutherodactylus pyrrhomerus N2
Eleutherodactylus eriphus N3 Eleutherodactylus quaquaversus NU
Eleutherodactylus ernesti NU Eleutherodactylus quinquagesimus NU
Eleutherodactylus ganonotus NU Eleutherodactylus rosadoi N3
Eleutherodactylus gladiator N2 Eleutherodactylus rubicundus NU
Eleutherodactylus gularis NU Eleutherodactylus ruidus NU
Eleutherodactylus helonotus NU Eleutherodactylus simonbolivari N2
Eleutherodactylus ignicolor N3 Eleutherodactylus sobetes NU
Eleutherodactylus incanus NU Eleutherodactylus spinosus N3
Eleutherodactylus incomptus NU Eleutherodactylus subsigillatus NU
Eleutherodactylus inusitatus N3 Eleutherodactylus supernatis NU
Eleutherodactylus katoptroides NU Eleutherodactylus surdus N3
Eleutherodactylus kirklandi NU Eleutherodactylus taeniatus NU
Eleutherodactylus latidiscus N3 Eleutherodactylus tenebrionis NU
Eleutherodactylus leoni N3 Eleutherodactylus thymalopsoides NU
Eleutherodactylus leucopus NU Eleutherodactylus thymelensis NU
Eleutherodactylus lividus N3 Eleutherodactylus trachyblepharis N3
Eleutherodactylus loustes NU Eleutherodactylus trepidotus N2

127
L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Eleutherodactylus versicolor N3 Caecilia orientalis NU
Eleutherodactylus vertebralis N3 Caecilia pachynema NU
Eleutherodactylus vidua N2 Caecilia tentaculata NU
Eleutherodactylus wnigrum N3 Caecilia tenuissima NU
Ischnocnema simmonsi NU Microcaecilia albiceps NU
Leptodactylus knudseni N3 Oscaecilia bassleri NU
Leptodactylus rhodomystax N3 Oscaecilia equatorialis NU
Leptodactylus stenodema N3 Rhinatrematidae
Phrynopus brunneus NU Epicrionops bicolor N3
Phrynopus flavomaculatus N3 Epicrionops marmoratus NU
Phrynopus peraccai N2 Epicrionops petersi N3
Phyllonastes heyeri NU Typhlonectidae
Phyllonastes lochites NU Chthonerpeton onorei NU
Physalaemus petersi N3 Potomotyplus kaupii NU
Telmatobius cirrhacelis N2 REPTILES**
Telmatobius niger N1 Crocodylia
Telmatobius vellardi N2 Alligatoridae
Vanzolinius discodactylus NU Melanosuchus niger EN
Microhylidae Crocodylidae
Chiasmocleis anatipes NU Crocodylus acutus VU
Nelsonophryne aequatorialis N1 Sauria
Nelsonophryne aterrima N3 Iguanidae
Syncope antenori NU Amblyrhynchus cristatus VU
Pipidae Conolophus pallidus VU
Pipa pipa N3 Conolophus subcristatus VU
Ranidae Testudines
Rana bwana N3 Cheloniidae
Rana vaillanti N3 Chelonia mydas EN
Caudata Eretmochelys imbricata CR
Plethodontidae Dermochelyidae
Bolitoglossa chica NU Dermochelys coriacea EN
Bolitoglossa palmata N3 Pelomedusidae
Bolitoglossa sima NU Peltocephalus dumerilianus VU
Gymnophiona Podocnemis unifilis VU
Caeciliaidae Testudinidae
Caecilia attenuata NU Geochelone denticulata VU
Caecilia bokermanni NU Geochelone nigra VU
Caecilia crassisquama NU Geochelone nigra abingdoni EW
Caecilia disossea NU Geochelone nigra becki VU
Caecilia dunni NU Geochelone nigra chathamensis VU
Caecilia nigricans NU Geochelone nigra darwini EN

128
A n e x o 1 . Fa u n a d e l E c u a d o r a m e n a z a d a d e e x t i n c i — n

CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza CLASE/orden/familia/especie Categoría de amenaza


Nacional Global Nacional Global
Geochelone nigra ephippium EW Geochelone nigra microphyes VU
Geochelone nigra galapagoensis EX Geochelone nigra porteri EN
Geochelone nigra guntheri EN Geochelone nigra vandenburghi VU
Geochelone nigra hoodensis CR Geochelone nigra vicina EN

Fuentes: Coloma (1992), Baillie y Groombridge (1996), Granizo et al. (1997), Suárez (1997).
EW = extinto en estado silvestre, EX = extinto, EN = en peligro, CR = en peligro crítico, VU = vulnerable, LR =
menor riesgo (bajo riesgo), cd = dependiente de la conservación, nt = casi amenazado, lc = preocupación menor, DD =
datos insuficientes.
* Para los anfibios la única clasificación sobre su grado de amenaza ha sido realizada con base en las categorías de la
Corporación Centro de Datos para la Conservación (CDC): N1 = amenazada críticamente, N2 = amenazada, N3 =
escasa o poco común, N4 = fuera de peligro, NU = posiblemente en peligro pero su estatus es incierto, NH = de existen-
cia histórica, NX = virtualmente extinta o extirpada, N = aún no jerarquizada. En el caso de los anfibios, la UICN no incluye
especies del Ecuador debido a la escasez de información.
** En el caso de los reptiles, no se ha hecho un estudio nacional sobre su grado de amenaza, por lo que solo se cuenta
con la clasificación global de la UICN.

129
L a d i v e r s i d a d d e l a s e s p e c i e s

Anexo 2. Flora del Ecuador amenazada de extinción,


según regiones naturales

REGION/Familia Especie REGION/Familia Especie


AMAZONÍA Brunelliaceae Brunellia ovalifolia
Annonaceae Rollinia helosioides Brunelliaceae Brunellia pauciflora
Apiaceae Arracacia xanthorrhiza Brunelliaceae Brunellia zamorensis
Arecaceae Ammandra dasyneura Dicksoniaceae Dicksonia sellowiana
Arecaceae Aphandra natalia Flacourtiaceae Banara glauca
Arecaceae Astrocaryum chambira Lauraceae Ocotea sericea
Arecaceae Attalea maripa Lophosoriaceae Lophosoria quadripinnata
Arecaceae Chelyocarpus ulei Melastomataceae Axinaea merianiae
Arecaceae Oenocarpus mapora Melastomataceae Axinaea sclerophylla
Araceae Xanthosoma sp. Melastomataceae Axinaea sessilifolia
Bignoniaceae Tabebuia chrysantha Meliaceae Cedrela montana
Bombacaceae Patinoa paraensis Mimosaceae Anadenanthera colubrina
Burseraceae Dacryodes cupularis Oleaceae Chionanthus pubescens
Burseraceae Dacryodes peruviana Oxalidaceae Oxalis tuberosa
Cecropiaceae Pourouma cucura Podocarpaceae Podocarpus oleifolius
Cecropiaceae Pourouma floccosa Proteaceae Roupala spp.
Cecropiaceae Pourouma napoensis Rosaceae Polylepis spp.
Celastraceae Maytenus krukovii Rubiaceae Cinchona spp.
Euphorbiaceae Manihot brachyloba Sapotaceae Pouteria lucuma
Fabaceae Miroxylon balsamun Solanaceae Cestrum chimborazinum
Fabaceae Ormosia amazonica Solanaceae Solanum andreanum
Fabaceae Platymiscium pinnatum Solanaceae Solanum colombianum
Lauraceae Nectandra membranacea Tropaeolaceae Tropaeolum tuberosum
Lecythidaceae Couratari guianensis Verbenaceae Aegiphila ferruginea
Marantaceae Maranta ruiziana Verbenaceae Aegiphila monticola
Meliaceae Cabralea canjerana Verbenaceae Aegiphila purpurascens
Meliaceae Cedrela odorata Verbenaceae Aegiphila rimbachii
Meliaceae Swietenia macrophylla
Mimosaceae Cedrelinga cateniformis COSTA
Rubiaceae Uncaria guianensis Anacardiaceae Loxopterygium huasango
Rubiaceae Uncaria tomentosa Apocynaceae Aspidosperma spp.
Verbenaceae Vitex cymosa Araceae Dracontium croatii
Arecaceae Phytelephas aequatorialis
SIERRA Bignoniaceae Tabebuia chrysantha
Anacardiaceae Toxicodendron striatum Bombacaceae Huberodendron patinoi
Arecaceae Ceroxylon spp. Boraginaceae Cordia macrantha
Arecaceae Parajubaea cocoides Burseraceae Bursera graveolens
Asteraceae Aequatorium asterotrichum Burseraceae Protium colombianum
Basellaceae Ullucus tuberosus Caesalpinaceae Brownea multijuga
Brunelliaceae Brunellia acostae Caesalpinaceae Mora megistosperma
Brunelliaceae Brunellia cayambensis Combretaceae Terrninalia valverdeae
Brunelliaceae Brunellia ecuadoriensis Commelinaceae Cochliostema adoratissimum

130
A n e x o 2 . F l o r a d e l E c u a d o r e n p e l i g r o d e e x t i n c i — n

REGION/Familia Especie REGION/Familia Especie


Euphorbiaceae Croton lechleri Rubiaceae Simira ecuadoriensis
Fabaceae Dussia lehmannii Rubiaceae Uncaria tomentosa
Fabaceae Machaerium millei Sapotaceae Pouteria caimito
Fabaceae Myroxylum balsamum Sapotaceae Pradosia montana
Humiriaceae Humiriastrum procerum Sterculiaceae Herrania balaensis
Lecythidaceae Grias multinervia Sterculiaceae Theobroma bicolor
Lecythidaceae Gustavia foliosa Theophrastaceae Jacquinia sprucei
Lecythidaceae Lecythis ampla Tiliaceae Apeiba membranacea
Meliaceae Carapa guianensis Verbenaceae Avicennia germinans
Meliaceae Carapa megistocarpa
Meliaceae Guarea cartaguenya GALÁPAGOS
Meliaceae Guarea polymera Compositae Scalesia aspera
Moraceae Brosimum utile Compositae Scalesia atractyloides
Moraceae Castilla elastica Compositae Scalesia bauri
Moraceae Castilla tunu Compositae Scalesia crockeri
Moraceae Poulsenia armata Compositae Scalesia divisa
Myristicaceae Otoba gordoniifolia Compositae Scalesia gordilloi
Poaceae Guadua angustifolia Compositae Scalesia helleri
Phytolaccaceae Gallesia integrifolia Compositae Scalesia incisa
Rhizophoraceae Rhizophora harrisonii Compositae Scalesia microcephala
Rhizophoraceae Rhizophora mangle Compositae Scalesia pedunculata
Rubiaceae Alseis eggersii Compositae Scalesia retroflexa
Rubiaceae Chimarrhis glabriflora Compositae Scalesia stewartii
Rubiaceae Cinchona spp. Compositae Scalesia villosa

Fuente: Suárez (1997).

131
4

La diversidad
genŽtica
María de Lourdes Torres

4.1 ¿Qué es la diversidad genética?


4.2 Diversidad genética de la flora y fauna silvestres
4.3 Diversidad genética de las especies cultivadas
4.4 Conservación de la diversidad genética
4.5 Diversidad genética y seguridad alimentaria
4.6 Pérdida de la diversidad genética

133
4 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a
À Q u Ž e s l a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a ?
4.1

l a diversidad genŽtica es el fundamento de los diferentes niveles de la biodiver-


sidad, empezando por los ecosistemas, los cuales est‡n compuestos por dife-
rentes especies con mœltiples individuos cuyos genes tambiŽn var’an. En este
cap’tulo se da una idea de lo que se conoce en el Ecuador sobre este nivel de la biodiver-
sidad y su utilidad, y tambiŽn se abordan los temas relativos a la conservaci—n de la diver-
sidad genŽtica y a las causas de su erosi—n o pŽrdida.

4.1 ¿Qué es la diversidad genética? adaptación— depende, en gran medida, de su varia-


bilidad genética.
Es fácil comprender que las especies tienen genes di- Debido a que la biodiversidad es dinámica, las es-
ferentes, pero la diversidad genética comprende nive- pecies y sus poblaciones están en constante cambio
les mucho más finos que generalmente escapan a los evolutivo. Los diferentes organismos y su distribución
análisis tradicionales. Por ejemplo, la variabilidad en- actual son el resultado de procesos combinados de es-
tre individuos de distintas poblaciones, que puede ma- peciación y extinción. El motor que permite a una es-
nifestarse a través de una gama de colores en las flo- pecie adaptarse a nuevos ambientes son los procesos
res o en diferentes tonalidades de la piel. genéticos como las mutaciones, las recombinaciones
Y también la información almacenada en los genes genéticas, las introgresiones y la deriva génica, entre
de un solo organismo es vasta. Haciendo una analo- otros. Éstos, al suceder, inciden directamente en la di-
gía, se puede decir que cuando una especie se extin- versidad genética, pues proveen, a un individuo o a
gue es como si se perdiera una colección de libros de un grupo, de nuevas posibilidades para enfrentar la vi-
los cuales no hay copias. Inclusive cuando se reduce da. Si bien todos estos son procesos naturales, tam-
drásticamente la abundancia de una especie se pier- bién las modificaciones inducidas por la actividad hu-
de gran parte de su variabilidad genética, lo cual a mana, a todo nivel, influyen en los ritmos y en los pa-
su vez disminuye las posibilidades de ésta de adaptar- trones de especiación (Thorpe y Smartt 1995).
se a los cambios del ambiente (por ejemplo, de tem- A partir del análisis genético de las poblaciones es
peratura, humedad, ataque por parásitos o depreda- posible tener una idea del linaje de las especies y de
dores, etc.). Así, la supervivencia de las especies la correspondencia de su material genético con adap-
—íntimamente relacionada con su capacidad de taciones a diferentes ambientes. La comprensión de es-

135
4.2 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

ta relación entre diversidad genética y diversidad eco- secos del sur del Ecuador y norte del Perú (Schelde-
lógica es fundamental para planificar y lograr la con- man, Ureña y Van Damme 1999). Esto a su vez pue-
servación de la diversidad biológica. de ayudar a determinar qué sitios se deben proteger si
En el Ecuador, los estudios de diversidad genética se desea conservar estos recursos genéticos.
se han orientado principalmente hacia programas de Dentro del proyecto Leguminosas y su Fauna Aso-
mejoramiento de las especies utilizadas en las activi- ciada realizado por la Pontificia Universidad Católica
dades agropecuarias, mientras que se ha investigado del Ecuador (PUCE) se llevó a cabo un estudio cromo-
muy poco a la flora y fauna silvestres del país. Una ex- sómico de las abejas sin aguijón (melipónidos) del Par-
plicación es que recién se están realizando inventarios que Nacional Yasuní. Los resultados del mismo deter-
sobre el número de especies de determinados grupos minaron que existe una gran variabilidad a nivel inte-
taxonómicos. En pocos casos se ha estudiado la varia- respecífico en este grupo de animales.
ción genética en o entre las diferentes poblaciones de También el Laboratorio de Genética Evolutiva de la
una especie o un grupo. PUCE trabaja, desde la década de los 70, sobre el te-
ma de la variabilidad genética, específicamente la del
4.2 Diversidad genética de la flora y fauna silvestres género Drosophila (moscas de la fruta). Por ejemplo,
se analizaron los genes de diferentes poblaciones de
En el Ecuador hay una gran diversidad botánica en re- la especie Drosophila guayllabambae (localizadas en
lación con la extensión territorial. Si bien algunos gru- Guamote, Guayllabamba, Loja, etc.); los resultados
pos han sido estudiados hasta el nivel subespecífico (o de tal investigación revelaron la existencia de impor-
razas), no ha sido posible hacer esto con todos los gé- tantes variaciones poblacionales. En otra investigación
neros y familias. Al respecto, el caso de Galápagos de ese laboratorio llevada a cabo en el Refugio de
es especial, tal vez porque su flora es limitada y bien Vida Silvestre Pasochoa, se identificaron 46 especies
conocida. Allí se conoce que aparte de las 560 espe- nuevas de Drosophila en una hectárea, lo cual eviden-
cies de plantas nativas hay, aproximadamente, 40 cia la riqueza genética de ese género. En esa institu-
grupos más compuestos por subespecies y variedades ción se espera obtener más resultados en el futuro, que
(Tye 1999). La mayoría de estos taxa infraespecíficos permitan describir la diversidad de este género.
son endémicos y su futuro depende de lo que se haga El Centro Ecuatoriano de Acuicultura e Investigacio-
por su conservación en las islas. nes Marinas (CENAIM), por otro lado, está llevando
Otro ejemplo interesante de la diversidad genética a cabo un proyecto de manipulación genética del ca-
de la flora ecuatoriana es el de la chirimoya (Annona marón (Penaeus vanamei). El objetivo es determinar si
cherimola), una especie comestible domesticada. Per- existe variabilidad genética entre las poblaciones sil-
sonas especialistas en el tema consideran que en Lo- vestres de camarón de la Costa (por ejemplo, entre las
ja, al sur del Ecuador, es donde se originó esta espe- provincias de Esmeraldas y Guayas). En caso de de-
cie. Además de encontrarse en esa provincia densos tectar dicha variabilidad, ésta será empleada para el
bosques silvestres de chirimoyas, las investigaciones mejoramiento genético de la especie.
han demostrado que en Loja se cumple el rasgo típico
de las plantas que se encuentran en o cerca de su cen- 4.3 Diversidad genética de las especies cultivadas
tro de origen y diversificación. En esa región, los árbo-
les de chirimoya despliegan una gran variabilidad de Latinoamérica es la zona de origen de muchas plan-
características que son útiles para cualquier programa tas cultivadas; al menos 42 especies vegetales alimen-
de mejoramiento. El conocer el centro de origen de es- tarias de innegable importancia en la alimentación
ta especie también permite aclarar sus preferencias de mundial como el maíz, la papa y el cacao provienen
hábitat, que serían los valles interandinos templados y de esta región. Pero además de las especies alimen-

136
D i v e r s i d a d g e n Ž t i c a d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
4.3

tarias existen otros grupos numerosos con usos medici- do de vitamina C y de sólidos solubles de las varieda-
nal, forrajero y forestal (MAG 1999b). des de tomate tradicionalmente cultivadas, así como
La importancia de la rica diversidad agrícola del para ampliar su rango de cultivo. Otra especie que es
Ecuador radica en el potencial que tiene de proporcio- endémica de Galápagos, L. chesmanii, ha aportado
nar genes para producir variedades mejor adaptadas con sus genes a las variedades comerciales. Estos per-
o más productivas y resistentes a plagas y enfermeda- miten a las plantas de tomate tolerar grandes niveles
des. Es, además, la fuente de alimentos alternativos de sequía y de salinidad del suelo, y sus característi-
para la gente y para los animales domésticos. Dado cas morfológicas facilitan la cosecha mecánica (Cas-
que el país se encuentra en la zona de origen de va- tillo 1998).
rias especies cultivadas, las poblaciones silvestres de Otras especies silvestres originarias del Ecuador
las cuales derivaron, y que están en los bosques natu- —y de Sudamérica en general— que han sido muy
rales, son de vital importancia para el mejoramiento. estudiadas son la papa (Solanum tuberosum), el maní
Esta riqueza genética ha sido estudiada sobre todo en (Arachis hipogea), el frijol (Phaseolus spp.), el cacao
los casos de las especies más cultivadas, lo cual ha (Theobroma cacao) y la yuca (Manihot sculenta). Mu-
permitido llevar a cabo programas de mejoramiento chos programas de investigación de otros países han
que han servido para obtener mejores cosechas. usado estas especies y variedades. Para ilustrar su ri-
El material genético de los tomates silvestres del queza genética sirve el ejemplo de la yuca. En un es-
Ecuador (Lycopersicon esculentum var. cerasiforme, L. tudio se revela que solo en el alto Napo se han en-
hirsutum y L. pimpinellifolium) es un ejemplo de germo- contrado 31 variedades de esta planta que son usa-
plasma silvestre utilizado en programas de mejora- das como alimento, medicina y para preparar chicha
miento. Ha sido empleado para aumentar el conteni- (MAG 1999b). El Laboratorio de Biotecnología de la

137
4.3 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

PUCE, en colaboración con el Centro Internacional za genética de las especies silvestres emparentadas.
de Agricultura Tropical (CIAT) y el Instituto Francés pa- Los bosques naturales del país contienen también
ra la Investigación y Desarrollo (IRD), está realizando parientes silvestres de muchos frutales como el aguaca-
una investigación acerca de la diversidad genética te (Persea spp.) y las diversas especies de chirimoya
de la yuca en varios países, con el objetivo de encon- (Annona spp.) y de papaya (Carica spp.). En el cua-
trar genes de resistencia que puedan ser utilizados en dro 4.1 consta una distribución tentativa, por regio-
programas de mejoramiento de esta especie. Ya se nes, de los géneros silvestres relacionados con las es-
ha analizado variedades de Brasil, Guayana y el pecies cultivadas.
Ecuador, y se ha determinado un alto índice de flujo Los estudios más sistematizados en el campo de la
génico entre variedades y un alto porcentaje de hibri- diversidad genética han sido realizados por el Institu-
dizaciones naturales entre variedades silvestres y do- to Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecua-
mesticadas. rias (INIAP), institución con una larga trayectoria de in-
Heiser (1972, 1989) ha publicado datos interesan- vestigación y conservación de los recursos fitogenéti-
tes sobre las relaciones de la naranjilla (Solanum qui- cos. Los cultivos andinos son el grupo mejor conocido,
toense) con otras especies del género Solanum para tra- pues se han desplegado acciones constantes de reco-
tar de identificar qué especies están emparentadas. Es- lección, conservación, evaluación y documentación.
te autor ha realizado cruces entre siete especies con el Según Jorge Soria, especialista en agrobiodiversi-
fin de identificar híbridos que presenten características dad y consultor del Instituto Interamericano de Coope-
que mejoren los cultivos de naranjilla. El número de es- ración para la Agricultura (IICA), existen muchos traba-
pecies con las que se puede llevar a cabo estos cruces jos realizados sobre varias familias y géneros que tie-
y la calidad de los híbridos obtenida reflejan la rique- nen importancia agrícola. Lamentablemente, muchas

138
D i v e r s i d a d g e n Ž t i c a d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
4.3

CUADRO 4.1
Géneros taxonómicos que agrupan especies silvestres relacionadas con las plantas cultivadas, según regiones
naturales
Géneroa Cultivo relacionado Géneroa Cultivo relacionado
AMAZONÍA Oxalis oca
Ananas piña Passiflora taxos, granadilla
Annona chirimoya (anona) Phaseolus fréjol, tortas (haba)
Arachis maní Physalis uvilla
Bactris chontaduro Polymnia jícama
Bixa achiote Ribes mortiño blanco
Capsicum ajíes Rubus mora
Cucurbita sacha zapallos, mono zapallo Solanum sec. petota papa
Carica papaya y otras caricáceas Tropaeolum mashua
Manihot yuca Vaccinium mortiño
Cyphomandra tomate de árbol
Gossypium algodón COSTA
Hevea caucho Amaranthus amaranto, sangoracha
Ipomoea camote Capsicum ajíes
Lycopersicon tomate riñón Carica papaya
Pachyrhizus jíquima Cucurbita zambo, zapallo
Passiflora granadilla, taxo Cyclanthera achogcha
Solanum naranjilla, papa, pepino dulce Cyphomandra tomate de árbol
Theobroma cacao Gossypium algodón
Lycopersicon tomate riñón
SIERRA Pachyrhizus jíquima
Amaranthus amaranto, sangoracha Passiflora taxos, granadilla
Arracacia arracacha, zanahoria blanca Phaseolus tortas (haba)
Canna achira
Capsicum ajíes GALÁPAGOS
Carica papayuelos de altura Capsicum ajíes
Chenopodium quinoa Gossypium algodón
Cyphomandra tomate de árbol Ipomoea camote
Ipomoea camote Lycopersicon tomate riñón
Lupinus chocho Opuntia tuna
Lycopersicon tomate riñón
Fuente: Castillo (1998).
a Cada género puede estar constituido por varias especies.

de estas investigaciones han sido desarrolladas por dades de Chicago, Indiana y California, entre otras,
personas de otros países; por lo tanto, la información hay abundantes e importantes datos sobre las espe-
recopilada está fuera del Ecuador. Así, en los jardines cies ecuatorianas. Soria destaca los estudios del ca-
botánicos de Missouri y Nueva York, y en las universi- cao, especie en la que se ha encontrado un gran nú-

139
4.4 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

4.4 Conservación de la diversidad genética

La conservación del material genético de plantas y


animales en la naturaleza (in situ) es vital para mante-
ner los procesos evolutivos que han originado la gama
de organismos. Las áreas protegidas, al mantener es-
pecies silvestres, aseguran la permanencia del entra-
mado de relaciones ecológicas, las mismas que sus-
tentan los procesos genéticos que mantienen las po-
blaciones y la biodiversidad en general.
Pero también la conservación de germoplasma fue-
ra de su ambiente en bancos genéticos (ex situ) es
esencial para preservar los recursos genéticos. Este ti-
po de manejo estuvo inicialmente orientado a mante-
ner colecciones de variedades de cultivo de gran im-
portancia alimentaria. Por ejemplo, la colección del
Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias
(INIAP) contaba hasta noviembre de 1995 con 777
entradas de raíces y tubérculos andinos. Las especies
almacenadas son melloco, oca, mashua, zanahoria
blanca, jícama, miso, achira y jíquima. En 1989 se
creó al interior de dicho Instituto el Departamento Na-
cional de Recursos Fitogenéticos y Biotecnología (DE-
NAREF), lo cual permitió incrementar el número de es-
pecímenes a 9.175, hasta junio de 1996. Para alma-
cenar este germoplasma se usan los métodos más co-
munes de conservación (INIAP-DENAREF 1996). Pese
al esfuerzo, estas colecciones son marginales en com-
mero de variantes, para la misma característica, entre paración con las existentes en otros lugares del mun-
poblaciones nativas. Otro caso interesante es el toma- do, donde se calcula que, en total, hay cerca de un
te de árbol (Cyphomandra betacea), por lo que sería millón de entradas de germoplasma correspondientes
importante analizar genéticamente a las especies sil- a solo diez cultivos principales. En el cuadro 4.2 cons-
vestres de ese género para ver si, por su resistencia a ta información sobre las especies y la cantidad de es-
parásitos u otras características, pueden ser utilizadas pecímenes almacenados en cuatro bancos de germo-
en programas de mejoramiento de esta especie. plasma del Ecuador.
Finalmente, Soria señala que se debe sistematizar Pese a esta tendencia inicial, gradualmente se ha
los estudios que han sido realizados por centros de in- incrementando el número de colecciones de germo-
vestigación como el INIAP, la PUCE, la Universidad de plasma de especies silvestres, lo cual es trascendental
Loja y el Herbario Nacional, entre otros, cuyos datos para la conservación de la biodiversidad (Blixt 1994).
se encuentran desperdigados. Con esta base se po- El apoyo a programas de conservación in situ y ex
dría profundizar en los análisis y lograr un manejo situ a escala mundial pone en evidencia la importan-
adecuado de las especies y variedades interesantes cia de conservar la diversidad genética como parte
para la agricultura. del manejo de la biodiversidad. La idea de que los

140
C o n s e r v a c i — n d e l a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a
4.4

programas de conservación deben incluir análisis ge- diversidad genética. Uno de estos es el de EcoCien-
néticos cobra fuerza si pensamos en la riqueza de los cia, que está estudiando las poblaciones del oso andi-
recursos genéticos no explorados, como los de las no (Tremarctos ornatus) mediante técnicas de biología
plantas no comestibles, medicinales y maderables, y molecular. En esta investigación se usa el análisis de
de los animales, algas y hongos. microsatélites para determinar si existe variación gené-
Según Mallet (1996), la diversidad de la vida es, tica entre poblaciones. Se intenta identificar a cada in-
más que una simple cuestión de número de especies, dividuo para conocer la estructura de las poblaciones
un asunto fundamentalmente genético. Esto significa silvestres, sus hábitos alimentarios, su área de vida y la
que se puede utilizar una serie de análisis para inves- distribución de sexos, entre otros factores. El estudio
tigar la variabilidad a nivel inter e intraespecífico y, comenzó en agosto de 1999 y durará dos años; los
así, obtener información que sirva para conocer mejor resultados serán utilizados para proponer un programa
la diversidad biológica de un determinado lugar. En- adecuado de conservación de esta especie.
tonces, es importante que los estudios sobre la biodi- También el Laboratorio de Genética Molecular de
versidad se apoyen en los análisis genéticos, pues es- la PUCE ha iniciado un proyecto acerca de las mos-
to servirá, no solo para conocer detalles sobre la va- cas de la fruta (Drosophila spp.). Uno de los objetivos
riabilidad existente para una misma característica, si- es poder identificar a escala molecular (a través de mi-
no también para consolidar programas de conserva- crosatélites y genes de secuencia única) y citogenético
ción y para entender el linaje de los grupos estudia- a las especies. Se espera obtener una clasificación de
dos, así como sus procesos de especiación. especies y subespecies, lo cual reflejará la diversidad
En ese sentido, en el Ecuador se están llevando a genética de este grupo. Además, este laboratorio, en
cabo algunos proyectos cuya intención es conservar la colaboración con la Universidad de Montpellier (Fran-

141
4.4 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

CUADRO 4.2
Número de entradas en cuatro bancos de germoplasma (hasta junio de 1997)
Banco de germoplasma
Especie Nombre común INIAP UNL UA UEC
Allium sp. cebolla y afines 24 27 – –
Amaranthus sp. amaranto 433 – – –
Annona spp. anonas 5 95 – –
Arachis hypogea maní 250 72 – –
Arracacia xanthorrhiza arracacha,
zanahoria blanca 115 – – –
Avena sp. avena y afines 541 – – –
Bixa orellana achiote 1 – – –
Brassica sp. coles 15 – – –
Cajanus cajan fréjol de palo 7 – – –
Canna sp. achira 30 – – –
Capsicum sp. ajíes y pimientos 270 4 – –
Carica sp. papayuelos 24 30 10 –
Carica papaya papayas 25 – – –
Carica pubescens chamburo 13 – – –
Chenopodium quinoa quinua 489 – – 2
Cicer arietinum garbanzo 150 – – –
Cucurbita sp. calabazas 75 28 – –
Cyclanthera pedata achogcha 12 6 – –
Cyphomandra betacea
y especies silvestres tomate de árbol 31 14 – 2
Dolichos lablab sarandaja 33 42 – –
Erythrina sp. –– 6 – – –
Ficus sp. –– 4 – – –
Fragaria spp. –– 2 – – –
Glycine sp. soya 13 – – –
Gossypium sp. algodón y afines 158 – – –
Helianthus annuus girasol 117 – – –
Hordeum vulgare cebada 511 – – –
Inga spp. guabas y afines 3 – – –
Ipomoea sp. camotes silvestres 428 – – –
Lens sp. lenteja 251 – – –
Lupinus mutabilis y
especies silvestres chocho 530 – – –
Lycopersicon esculentum
y especies silvestres tomate y afines 89 35 – –
Mirabilis expansa miso 11 – – –
Opuntia sp. tuna 1 – – –

142
C o n s e r v a c i — n d e l a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a
4.4

CUADRO 4.2 (continuación)


Banco de germoplasma
Especie Nombre común INIAP UNL UA UEC
Oryza sativa arroz 11 – – –
Oxalis tuberosa oca 206 – – –
Pachyrhizus ahipa ahipa 17 – – –
Pachyrhizus erosus jícama 8 – – –
Pachyrhizus ferrugineus –– 1 – – –
Pachyrhizus panamensis –– 1 – – –
Pachyrhizus tuberosus jíquima 34 – – –
Passiflora sp. diversas pasifloras 151 13 130 –
Phaseolus sp. fréjol silvestre 19 – – –
Phaseolus lunatus fréjol torta 136 – – –
Phaseolus coccineus fréjol 153 – – –
Phaseolus vulgaris fréjol 907 230 – 20
Physalis peruviana uvilla 23 9 – 1
Pisum sativum arveja 226 – – –
Polymnia sonchifolia jícama 34 – – –
Pouteria sp. sapotáceas 2 – – –
Prunus serotina subsp. capuli capulí 220 – – –
Rubus sp. mora 62 – 15 –
Solanum sec. petota papas silvestres 334 – – –
Solanum muricatum pepino dulce 3 34 – 4
Solanum quitoense y afines naranjilla 184 12 – –
Solanum tuberosum
varias subespecies papa 134 39 – 32
Sorghum vulgare sorgo 73 – – –
Triticum sp. trigo y afines 144 – – –
Tropaeolum tuberosum mashua 95 – – –
Ullucus tuberosus melloco 299 – – –
Vaccinium sp. mortiño 29 – – –
Vicia faba haba 283 27 – –
Zea mays maíz 591 379 – –
forestales 16 – – –
pastos 170 – – –
varias especies
medicinales 140 – – –
otras especies 376 9 – –
Total 9.599 1.105 155 67
Fuentes: Para los datos del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias, INIAP-DENAREF (1996). Los demás
fueron obtenidos mediante comunicaciones con: Rafael Morales (Universidad Nacio-nal de Loja–UNL); Jorge Vega (Facultad de
Agronomía de la Universidad de Ambato–UA); y Edgar Villena (Facultad de Agronomía de la Universidad de Cuenca–UEC).

143
4.4 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

cia), planifica realizar un estudio de la diversidad ge- investigadores/as de la PUCE ha identificado varias
nética de varias especies de monos que caracterice especies de bacterias y hongos que intervienen exito-
las diferentes poblaciones. Los resultados podrán ser samente en la degradación de dichos hidrocarburos lo
utilizados en programas de conservación. cual indudablemente ayudará a una mejor sistematiza-
El Laboratorio de Biotecnología de la PUCE inició ción de la investigación de la diversidad genética y
en enero del 2000 un estudio del árbol “palo colora- servirá como base para mejorar e incentivar procesos
do” (Polylepis spp.). El propósito es analizar tanto el li- de descontaminación ambiental.
naje de este género como determinar la diversidad in- Es evidente que la información acerca de la varia-
terespecífica. Los resultados serán importantes para los bilidad genética de un determinado grupo puede ser
programas de conservación de este género. Asimis- muy útil durante la planificación y ejecución de pro-
mo, el Laboratorio de Herpetología de dicha universi- yectos de manejo y conservación de la biodiversidad.
dad está interesado en realizar investigaciones que in- Los análisis moleculares modernos (como los RAPD y
cluyan análisis de la variabilidad genética de algunas microsatélites) otorgan información más detallada so-
especies de anfibios y reptiles. Se espera que esta in- bre la diversidad genética de un determinado grupo,
formación sirva para resolver problemas taxonómicos, que puede ser utilizada en proyectos de mejoramien-
entender mejor los procesos de especiación y diversi- to de las variedades cultivadas y de cría.
ficación, y aplicarla en programas de conservación. En el tercer milenio, el Ecuador tiene el gran reto
En el Ecuador ya se ha comenzado a realizar es- de estudiar la variación genética de su biodiversidad,
tudios de biorremediación, sobre todo relacionados pues esto es fundamental para evitar la pérdida de es-
con hábitats contaminados con petróleo. El grupo de tos recursos.

144
D i v e r s i d a d g e n Ž t i c a y s e g u r i d a d a l i m e n t a r i a
4.5

4.5 Diversidad genética y seguridad alimentaria Las estrategias de conservación in situ o ex situ con
respecto a la seguridad alimentaria deben también ser
Los recursos fitogenéticos son perecederos y limitados, consideradas. En el caso de la protección del germo-
fuente de genes que permiten obtener nuevas y mejo- plasma de las variedades cultivadas, la conservación
res variedades de gran productividad e interés econó- in situ ayuda a mejorar los sistemas de preservación.
mico. Éstos pueden hallarse en forma de: especies sil- Asimismo, mediante esta conservación se reconoce la
vestres y malezas emparentadas con las plantas culti- importancia y el papel de mujeres y hombres agricul-
vadas; variedades locales o "primitivas" que han sido tores en el mantenimiento y provisión de recursos ali-
cultivadas por hombres y mujeres desde hace cientos mentarios para la comunidad local y mundial (Brush
de años; líneas avanzadas en mejora provenientes de 1991 citado en Castillo 1998).
los programas de fitomejoramiento de los institutos de La concentración, en países desarrollados, de enor-
investigación; variedades comerciales actualmente mes bancos de germoplasma que contienen material
sembradas; y variedades comerciales en desuso (Cas- proveniente en su mayoría de las regiones de los paí-
tillo 1991). ses en desarrollo, así como el creciente problema de
En el mundo se conoce alrededor de 3.000 espe- la erosión genética, generan tópicos de discusión en
cies comestibles, pero solo aproximadamente unas el ámbito internacional. Estos tópicos tienen que ver
200 han sido domesticadas. Sin embargo, en la ac- tanto con la conservación (in situ y ex situ) de nuestra
tualidad alrededor del 90% de alimentos de origen ve- diversidad genética, la independencia en la provisión
getal se derivan de 20 especies cuyo germoplasma y producción de alimentos, la problemática de las pa-
ha provenido en su mayoría de Latinoamérica y Asia tentes, los derechos de uso de las variedades "primiti-
(65%). Algunos ejemplos son la papa, el maíz, la yu- vas", y el reconocimiento del trabajo y los resultados
ca, el algodón, el tomate, la caña de azúcar, la soya, de los fitomejoradores locales. Por esto durante la últi-
los frijoles y el arroz (Castillo 1991). ma reunión andina sobre acceso a los recursos gené-
Una aproximación al manejo de esta riqueza es la ticos realizada en Quito, del 21 al 24 de junio de
diversificación de los sistemas de cultivo. Esto significa 1995, se incluyó en el régimen de acceso a los recur-
que a través de la siembra de diversos productos se sos genéticos una sección específica sobre el tema. En
mantiene y usa su diversidad genética para asegurar la misma se recomienda a los países andinos y a la
el control de plagas, la fertilidad del suelo, la buena Junta del Acuerdo de Cartagena que se desarrolle es-
producción y la variedad de elementos nutritivos para tudios que contribuyan al reconocimiento y protección
lograr una buena dieta. Otra aproximación, distinta a de los conocimientos intangibles asociados a los recur-
la anterior, es la introducción de genes (mediante mé- sos genéticos, así como de sus prácticas consuetudina-
todos tradicionales de hibridación o por ingeniería ge- rias e innovaciones. El propósito es relevar la importan-
nética) con el fin de proveer resistencia a plagas, a cia de la contribución milenaria de las comunidades
condiciones de sequía o a temperaturas extremas. Es- indígenas y locales (aspecto al que también se hace
ta última tiene excelentes resultados a corto plazo, alusión en el Convenio sobre la Diversidad Biológica).
pues se incrementa la productividad, pero como pau- Es fundamental que en el Ecuador se reconozca la
latinamente se traduce en una agricultura genética- importancia de la agrobiodiversidad y la necesidad
mente uniforme, los cultivos se vuelven extremadamen- urgente de conservarla para garantizar la seguridad
te vulnerables en corto tiempo (Reid y Miller 1989 ci- alimentaria de sus habitantes. A pesar del cambio gra-
tado en Castillo 1991). De cualquier manera, en am- dual de los hábitos alimentarios que está ocurriendo
bos casos los parientes silvestres cercanos a las plan- no solo en las ciudades sino también en los sectores
tas cultivadas tienen un potencial muy grande y pue- rurales, y que ha promovido el abandono de los ali-
den contribuir a la seguridad alimentaria. mentos tradicionales y autóctonos, se debe desarrollar

145
4.6 L a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a

• La deforestación, gran parte de la cual se debe


a la ampliación de la frontera agropecuaria
(véase 2.17).
• La erosión activa y potencial de los suelos, que
asciende a 48%: la pérdida varía entre 10 y
50 toneladas anuales por hectárea dependien-
do del terreno.
• El escaso conocimiento de la biodiversidad sil-
vestre, de su valor económico y de los procesos
ecológicos que la sustentan.
• La ocupación sistemática del bosque tropical
húmedo y de las estribaciones andinas, la mis-
ma que incide directamente en la pérdida de
especies animales y vegetales, sin que sea po-
sible aprovechar su potencial científico, ecoló-
gico y económico.
• Una legislación inconsistente que no consigue
el uso sustentable de los recursos naturales.
• Una presión demográfica elevada y una estruc-
tura agraria defectuosa, sobre todo en ecosiste-
mas frágiles donde la degradación o destruc-
ción es más aguda.
• Los intereses económicos a corto plazo predo-
minan sobre la conservación y el manejo sus-
tentable.
• Los esfuerzos para prevenir y controlar la intro-
ducción accidental o intencional de especies
exóticas son insuficientes.
programas que logren, entre otros aspectos: conservar • Actividades como la minería, la construcción
la diversidad genética agrícola, conservar y utilizar los de carreteras y los procesos de colonización
cultivos nativos, valorizar la calidad nutritiva de los ali- han alterado los ecosistemas.
mentos tradicionales, y reintroducir alimentos autócto-
nos en la dieta de la población ecuatoriana a través Entre las principales causas de erosión genética rela-
de campañas de difusión. cionada con actividades agrícolas están: las políticas
de fomento agropecuario que favorecen a pocos cul-
4.6 Pérdida de la diversidad genética tivos, la aculturación de la población a través de pa-
trones y modelos de consumo foráneos, la aplicación
La erosión genética puede ser entendida como la pér- de nuevas tecnologías agrícolas basadas en el uso
dida o reducción de la biodiversidad, aunque más es- masivo de variedades mejoradas provenientes de un
pecíficamente se refiere a la disminución o desapari- solo origen, los monocultivos extensivos, la introduc-
ción gradual de la diversidad genética en o entre las ción y difusión de variedades de "alto rendimiento", y
poblaciones de plantas y animales. En el Ecuador va- la simplificación de los hábitos alimentarios en las ciu-
rios factores inciden en esta pérdida (MAG 1999b): dades.

146
P Ž r d i d a d e l a d i v e r s i d a d g e n Ž t i c a
4.6

La Costa es la región donde el porcentaje de ero- sos o escalesias (Scalesia spp.) casi ha desaparecido
sión genética es mayor. Con la tecnificación de la de San Cristóbal (Ministerio del Ambiente 2000).
agricultura y el monocultivo de especies de produc- La pérdida paulatina de los diversos productos
ción extensiva (como el banano y la palma africana) agrícolas profundiza el problema de la erosión gené-
muchas especies cultivadas y silvestres han desapare- tica a nivel de todo el país. Es un hecho que las cos-
cido. Igualmente la construcción de miles de hectáreas tumbres alimentarias han cambiado, factor que ha
de piscinas camaroneras ha reducido considerable- conducido a que hombres y mujeres agricultores siem-
mente la cantidad de manglares y los recursos genéti- bren menos cultivos nativos y más pastizales u otras
cos asociados a este ecosistema (Ministerio del Am- plantas introducidas o variedades uniformes. Por ejem-
biente 2000). plo, de las nueve especies de raíces y tubérculos an-
En la Sierra, un significativo porcentaje de vegeta- dinos, solo la papa es de consumo masivo; el mello-
ción natural ha sido reemplazada por cultivos y asen- co y algo de oca se encuentran en todos los merca-
tamientos urbanos, lo cual ha ocasionado la pérdida dos del país y el resto solo se consume en las locali-
irreparable de algunas especies y variedades, y el dades y el volumen producido es muy escaso (MAG
desplazamiento de cultivos de papas nativas, mello- 1999b).
co, oca, mashua y jícama. El Instituto Nacional Frente a esta pérdida gradual de diversidad gené-
Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), tica en todo el Ecuador se pueden mencionar ciertos
por ejemplo, ha realizado estudios para cuantificar la trabajos que han sido realizados para contrarrestarla.
erosión genética en tres tubérculos andinos y ha obte- En lo que se refiere a conservación in situ de recursos
nido cifras alarmantes: se ha perdido entre el 12 y el fitogenéticos, en 1990 el Departamento Nacional de
40% de la diversidad genética en provincias como Recursos Fitogenéticos y Biotecnología (DENAREF), la
Tungurahua, Chimborazo y Cañar. Sin embargo, aún Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y
hay una tendencia significativa en las comunidades in- The Nature Conservancy (TNC) iniciaron un proyecto
dígenas y en los asentamientos rurales a continuar para inventariar las especies silvestres relacionadas
sembrando variedades tradicionales de cultivos como con los cultivos. El proyecto cubrió gran parte de tres
maíz, papa, camote, melloco, ocas y otras especies áreas protegidas (los parques nacionales Podocarpus
altoandinas (Ministerio del Ambiente 2000). y Machalilla, y la Reserva Ecológica Cayambe–Co-
Las áreas naturales de la Amazonía han sido y si- ca), donde se registraron al menos 15 especies de pa-
guen siendo afectadas por la explotación petrolera, la rientes silvestres de plantas comestibles (Castillo
ampliación de la red vial, la colonización desorgani- 1998). En cuanto a la conservación ex situ, vale recal-
zada, la expansión de las áreas agrícolas y ganade- car el esfuerzo del INIAP como el mayor aporte lleva-
ras y la explotación maderera, actividades que conlle- do a cabo para rescatar y preservar la diversidad de
van una reducción de la diversidad genética. En la importantes cultivos.
cuenca del río Napo, por ejemplo, extensas zonas de La erosión genética es un proceso irreversible: nin-
bosque han sido convertidas en cultivos de palma afri- guna especie o cultivar que desaparece puede ser re-
cana y naranjilla, en pastizales, o en pequeñas fincas construida ni con los más métodos modernos de cruza-
agrícolas (Ministerio del Ambiente 2000). miento ni con las técnicas de ingeniería genética. Por
En Galápagos, sobre todo en las islas habitadas o lo tanto, es primordial promover proyectos con cober-
en las que hay plantas y/o animales introducidos, la tura nacional que rescaten no solo la agrobiodiversi-
erosión genética también se manifiesta. Por ejemplo, dad sino en general la riqueza genética
los bosques de cacaotillo (Miconia spp.) han desapa- del Ecuador.
recido en la isla San Cristóbal y han disminuido nota-
blemente en Santa Cruz. Asimismo, la zona de lecho-

147
5
Iniciativas para
la conservaci—n de
la biodiversidad
in situ y ex situ
Carmen Josse y Verónica Cano

5.1 La conservación in situ


5.2 El Sistema Nacional de Áreas Protegidas
5.3 Ecosistemas terrestres del Sistema Nacional de
Áreas Protegidas
5.4 Ecosistemas marinos y costeros del Sistema
Nacional de Áreas Protegidas
5.5 Amenazas a las áreas marinas y costeras protegidas
5.6 Protección de las áreas marinas y costeras
5.7 Conservación afuera del Sistema Nacional de Áreas
Protegidas: reservas privadas y territorios indígenas
5.8 Áreas prioritarias para la conservación in situ
5.9 La conservación ex situ
5.10 Los centros de tenencia y producción de vida silvestre
5.11 Zoológicos
5.12 Centros de tránsito y rescate de fauna
5.13 Centros de crianza de especies silvestres
5.14 Fauna de los centros de tenencia y producción de
vida silvestre
5.15 Situación de los centros de tenencia y producción
de fauna
5.16 Jardines botánicos

149
5 I n i c i a t i v a s p a r a l a c o n s e r v a c i — n d e l a b i o d i v e r s i d a d in s itu y e x s i t u
L a c o n s e r v a c i — n in situ
5.1

e n el Ecuador las iniciativas para lograr la conservaci—n de la biodiversidad, tanto


in situ como ex situ, se han incrementado durante las œltimas dŽcadas del siglo
XX. El Sistema Nacional de çreas Protegidas y su manejo, la representatividad de
la diversidad de ecosistemas terrestres, marinos y costeros en dicho sistema, las zonas in-
tangibles y las ‡reas prioritarias para la conservaci—n, los zool—gicos y centros de tenencia y
producci—n de vida silvestre son, entre otros, los temas analizados en este cap’tulo.

5.1 La conservación in situ áreas protegidas que están pobladas o que limitan con
asentamientos rurales. Las posibilidades de uso tienen
El artículo 8 del Convenio sobre la Diversidad Biológi- que ver con alternativas productivas sustentables, como
ca contiene un conjunto de obligaciones dirigidas a la el turismo orientado a la naturaleza, la extracción sus-
conservación de esa diversidad. Allí queda claro que tentable de los recursos no maderables y el aprovecha-
la conservación in situ es el enfoque primordial para miento de los servicios ambientales. Asimismo, con es-
la conservación. Ésta no es otra cosa que la preserva- te enfoque se pretende proteger y alentar los conoci-
ción de áreas que contienen una representación con- mientos, innovaciones y prácticas de las comunidades
siderable o sobresaliente de la biodiversidad local. indígenas y locales sobre los usos de los recursos bio-
Conocidas tradicionalmente como parques nacionales lógicos (Glowka, Burhenne-Guilmin y Synge 1996).
o reservas naturales, la connotación que se les ha atri-
buido es la de prohibición de uso. Sin embargo, las 5.2 El Sistema Nacional de Áreas Protegidas
estrategias más recientes para los sistemas de áreas
protegidas incluyen conceptos como reservas para uti- En el Ecuador, el primer parque nacional fue el de Ga-
lización sustentable, áreas de uso múltiple y sitios pa- lápagos, creado en 1936. Pero el Sistema Nacional
trimoniales (Glowka, Burhenne-Guilmin y Synge de Áreas Protegidas (SNAP) se estableció como tal en
1996). 1976, con nueve áreas, conforme a lo indicado por
La idea detrás de esta última posición es que se ne- la primera estrategia de conservación que se diseñó
cesita el apoyo y el consenso de las poblaciones usua- para el país (Putney 1976 citado en Valarezo, Gómez
rias, sobre todo de la gente de las comunidades loca- y Célleri 1999). En la siguiente estrategia, producida
les, para lograr conservar los recursos biológicos de las en 1989 (Cifuentes et al. 1989 citado en Valarezo,

151
5.2 I n i c i a t i v a s p a r a l a c o n s e r v a c i — n d e l a b i o d i v e r s i d a d in s itu y e x s i t u

CUADRO 5.1
Sistema Nacional de Áreas Protegidas
Área protegida Superficie terrestre Superficie marina Fecha de creación
(hectáreas) (hectáreas) (dd/mm/aa)
Parque Binacional El Cóndor 2.440 0 06/04/99
Parque Nacional Cotopaxi 33.393 0 08/11/ 75
Parque Nacional El Cajas 28.808 0 06/06/77
Parque Nacional Galápagos 693.700 0 05/14/36
Parque Nacional Llanganates 219.707 0 01/18/96
Parque Nacional Machalilla 56.184 14.430 07/26/79
Parque Nacional Podocarpus 146.280 0 12/15/82
Parque Nacional Sangay 517.765 0 16/16/75
Parque Nacional Sumaco Napo–Galeras 205.249 0 03/02/94
Parque Nacional Yasuní 982.000 0 07/26/79
Reserva Biológica Limoncocha 4.613 0 09/23/85
Reserva de Producción de Fauna Chimborazo 58.560 0 10/26/87
Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno 603.380 0 07/26/79
Reserva Ecológica Antisana 120.000 0 07/21/93
Reserva Ecológica Cayambe–Coca 403.103 0 11/17/70
Reserva Ecológica Cayapas–Mataje 51.300 0 10/26/95
Reserva Ecológica Cotacachi–Cayapas 204.420 0 09/29/68
Reserva Ecológica El Ángel 15.715 0 08/05/92
Reserva Ecológica Los Ilinizas 149.900 0 12/11/96
Reserva Ecológica Mache–Chindul 119.172 0 08/09/96
Reserva Ecológica Manglares Churute 49.894 0 09/26/79
Reserva Geobotánica Pululahua 3.383 0 01/28/66
Reserva Marina de Galápagos 0 14.110.000 11/07/96
Refugio de Vida Silvestre Isla Santa Clara 5 0 06/03/99
Refugio de Vida Silvestre Pasochoa 500 0 12/11/96
Área de Recreación El Boliche 400 0 07/26/79
Total 4.669.871 14.124.430
Fuente: Ruiz (2000).

Gómez y Célleri 1999), se propuso un sistema mínimo miento del periodo de vigencia de las dos estrategias
conformado por 24 áreas y un sistema óptimo con anteriores, la Dirección de Áreas Naturales del Ministe-
ocho adicionales, lo que daba un total de 32 zonas rio del Ambiente elaboró el Plan Estratégico del Sistema
protegidas. Con respecto a estas 32 áreas, 24 han si- Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador (Valarezo,
do incluidas en el SNAP, cinco tienen algún tipo de Gómez y Célleri 1999), a través de un proceso parti-
protección distinta de las categorías del SNAP (bosque cipativo y enmarcado en las actividades del Proyecto
protector o reserva forestal) y tres no están protegidas. INEFAN/GEF de Protección de la Biodiversidad.
En atención al compromiso adquirido con la firma En el 2000 el Sistema Nacional de Áreas Protegi-
del Convenio sobre la Diversidad Biológica y al cumpli- das está conformado por 26 áreas naturales: 23 son

152
L a c o n s e r v a c i — n in situ
5.2

CUADRO 5.2
Objetivo de manejo de las categorías del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y categorías análogas según
la UICN
Categoría de la UICN Categoría del SNAP Objetivo de manejo
I. Reserva Científica
a) Reserva estricta de naturaleza Reserva Ecológica o Biológica Principalmente para la ciencia y la
b) Área silvestre Refugio de Vida Silvestre protección silvestre
II. Parque Nacional Parque Nacional Protección de los ecosistemas y
recreación
III. Monumento Natural Reserva Geobotánica Conservación de características
naturales específicas
V. Áreas de Manejo de Hábitats y Especies No existe categoría análoga Conservación e intervención
controlada
V. Paisajes Terrestres/Marinos Protegidos Área de Recreación Conservación de paisajes y
recreación
VI. Área Protegida con Recursos Manejados Reserva de Producción de Fauna Uso sustentable de los recursos
y ecosistemas naturales
No existe categoría análoga Área de Caza y Pesca
Fuente: Ulloa et al. (1997).

continentales, dos insulares y una es reserva marina de cada categoría. Por ello, la mayoría de categorías
(mapa 4, p. 184). El área marina abarca una super- en el SNAP es de naturaleza estrictamente protectiva,
ficie de 14.124.430 hectáreas y la terrestre cubre aunque en muchas áreas viven gentes y en otras se ex-
4.669.871 hectáreas, lo que equivale aproximada- plota intensivamente los recursos como, por ejemplo,
mente al 18% del territorio terrestre nacional (cuadro las camaroneras en las reservas ecológicas Caya-
5.1). En los años noventa se anexaron al SNAP once pas–Mataje y Manglares Churute. Últimamente se ha
áreas protegidas con cuatro distintas categorías de pensado en actualizar los objetivos de manejo de al-
manejo; estas categorías están consignadas en el art. gunas categorías de modo que haya una mayor equi-
70 de la Ley Forestal y de Conservación de Áreas Na- valencia con la categoría VI de la UICN, en la cual
turales y Vida Silvestre y constan en el cuadro 5.1. La se permite el uso sustentable de los recursos. Bajo el
categoría "Reserva Geobotánica" no está estipulada sistema actual, la reserva que más se acerca a este
en dicha ley; sin embargo es análoga a la categoría concepto es la Reserva Marina de Galápagos, que
III de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN), fue concebida con una orientación hacia el uso soste-
correspondiente a Monumento Natural. Para ayudar nido de los recursos naturales (Ulloa et al. 1997).
en la comprensión de sus objetivos de manejo, las ca- Luego del reconocimiento de algunos territorios in-
tegorías del SNAP son presentadas en el cuadro 5.2, dígenas en la Amazonía y de una larga lucha por ob-
junto con sus análogas según la UICN. tener formas de protección de estas tierras que asegu-
Limitaciones de diversa índole han incidido para ren la conservación de los recursos naturales a largo
que el desaparecido Instituto Ecuatoriano Forestal y de plazo, en enero de 1999, el Presidente de la Repúbli-
Áreas Naturales y Vida Silvestre (INEFAN) haya mane- ca del Ecuador firmó los Decretos Ejecutivos no. 551
jado de manera similar las diferentes áreas protegi- y 552 declarando como zonas intangibles las áreas
das, sin tomar en cuenta las especificaciones técnicas de Cuyabeno-Imuya (435.000 hectáreas dentro de la

153
5.2 I n i c i a t i v a s p a r a l a c o n s e r v a c i — n d e l a b i o d i v e r s i d a d in s itu y e x s i t u

incluyen en el cuadro 5.3 ni el Refugio de Vida Silves-


tre Isla Santa Clara ni el Parque Binacional El Cóndor.
En 1999, el personal encargado de la administra-
ción del SNAP sumaba 313 personas: 261 funciona-
rios permanentes del Estado y 52 contratados a través
de organismos de apoyo (la mayoría son guardapar-
ques). Además, cuatro funcionarios públicos están a
cargo de la administración de la vida silvestre a esca-
la nacional (Valarezo, Gómez y Célleri 1999).
El 24% de la superficie de las áreas protegidas es-
tá intervenida por acción antrópica, lo que reduciría a
3.545.635 hectáreas el área en estado prácticamen-
te inalterado. Si a esta superficie se le resta el área co-
rrespondiente al Parque Nacional Galápagos, resulta
que aproximadamente el 19% de la superficie conti-
nental del país con remanentes de vegetación natural
(Sierra 1999a), se encuentra bajo alguna categoría
de protección en el SNAP.
En el diagnóstico que consta en el último plan es-
tratégico (Valarezo, Gómez y Célleri 1999) sobre la
tenencia de la tierra en las áreas protegidas, se cons-
tata que el 71% de las tierras del SNAP pertenece al
Estado, mientras que el 29% pertenece a particulares.
La Ley Forestal y de Conservación de Áreas Naturales
y Vida Silvestre vigente no contempla la existencia de
propiedad privada en el interior de las reservas y tam-
Reserva de Producción de Fauna Cuyabeno, y el terri- poco incorpora el tema de los derechos territoriales
torio Tagaeri y Taromenane (700.000 hectáreas den- ancestrales. Por lo tanto, la presencia de propietarios
tro y fuera del Parque Nacional Yasuní) (mapa 4, p. particulares, población colona–campesina y de comu-
184). En virtud de estos decretos, tales zonas quedan nidades indígenas en las áreas protegidas es una si-
protegidas a perpetuidad de cualquier actividad mine- tuación que no ha podido ser enfrentada adecuada-
ra, petrolera, maderera y de colonización (Ministerio mente por la falta de alternativas legales para solucio-
de Medio Ambiente y Unión Europea 1999). nar los conflictos. Este vacío, así como la ausencia de
La Costa es la región menos representada en el opciones productivas para las comunidades locales
SNAP, en particular la subregión centro-sur (provincias son hechos que ponen en riesgo la integridad y la con-
de El Oro, Los Ríos y Guayas). En cuanto a la corres- solidación del sistema.
pondencia con la división política del país, el SNAP se Cuatro áreas protegidas del SNAP incluyen ecosis-
encuentra en 21 de las 22 provincias del Ecuador, aun- temas costeros o marinos: las reservas ecológicas
que en muchas ocupa pequeñas superficies. Esta distri- Manglares Churute y Cayapas–Mataje, el Parque Na-
bución hace que las áreas protegidas presten actual- cional Machalilla y la Reserva Marina de Galápagos.
mente una serie de bienes y servicios a distintas pobla- Debido a que la legislación vigente no contempla ca-
ciones del país, o tengan la potencialidad de hacerlo tegorías específicas para