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La Florida de Fray Alonso de Escobedo y los primeros escritos en

Norteamérica

Nicolás Toscano Liria


ANLE / St. John’s University

En la última década, tanto en el mundo de habla inglesa como en el de habla


española, ha habido un despertar del interés por el estudio de aquellos
documentos olvidados o poco estudiados, intencionadamente o por
negligencia, que recogen el pasado histórico y literario de los hispanos en
Norteamérica.
Las nuevas tecnologías han facilitado la digitalización de documentos poco
accesibles, de ediciones agotadas de libros antiguos, e incluso de
manuscritos inéditos, y la acelerada utilización del internet, o como la llaman
los mexicanos, la telaraña mundial de comunicaciones, los ha puesto al
alcance de la mano de todo aquel que desee utilizarlos.
En los Estados Unidos ha habido un resurgir de la labor de traducción de
estos textos, que contrasta con la lentitud del mundo hispano para ofrecer
reediciones de libros agotados, que hoy día pueden ser fácilmente
conseguidos en su versión inglesa.
Esta nueva tendencia subvierte la actitud política de los Estados Unidos en
la época subsiguiente al tratado Guadalupe Hidalgo, en que se llegó incluso
a quemar documentos españoles de Nuevo México, a fin de borrar el pasado
hispánico de esta región, y crear en ella un nuevo mundo anglosajón a su
imagen y semejanza.
El proyecto Historias paralelas, han unido a la Biblioteca Nacional de
Madrid y la Biblioteca del Congreso en Washington, para facilitar algunos de
estos documentos esenciales a todo aquel que tenga una computadora.
El proyecto Colecciones mexicanas, (basta con poner estas dos palabras en
el buscador Google), abre las puertas al lector, directamente, a la edición
facsímil de multitud de documentos de la colección franciscana, o a los
documentos oficiales del virreinato, convirtiendo en paleógrafo a todo aquel
que desee ejercer esta labor.
La encomiable y expansiva labor de la biblioteca virtual de la Universidad
de Alicante, Cervantesvirtual.com, ha apuesto a la disposición de todo el
mundo documentos y libros de difícil acceso por medio de su Colección
Americana, que más adelante detallaremos.
El proyecto Gutenberg consiste en ofrecer, en versión digital múltiple y
disponible para ser descargadas en el ordenador, obras maestras de la
historia y la literatura universal, entre las que se encuentran no pocas obras
clásicas españolas e hispanoamericanas.
De hecho el buscador Google pone a disposición del público una multitud
de obras digitalizadas, principalmente clásicas, y con frecuencia de rara
disponibilidad. Basta con seleccionar la búsqueda en la sección de libros
completos, books en inglés para encontrarse con valiosísimos libros, que
pueden gratuitamente ser descargados en la memoria del ordenador.
Pongamos como ejemplo la Colección de documentos inéditos para la
historia de España.
Las grandes bibliotecas de todo el mundo no se tienen ya por grandes si no
tienen una sección de documentos y libros digitalizados. Valgan como
ejemplo, aparte de las ya citadas, el Archivo de Indias de Sevilla, la
Biblioteque Nationale de París, la Biblioteca Pública de Nueva York , o la
Biblioteca Real de Copenhague.
Contrasta esta dinámica con el postulado axiomático de muchos
norteamericanos que aseguran que los Estados Unidos comenzaron con la
llegada del May Flower a la roca de Plymouth, e intencionadamente olvidan
la llegada de Juan Ponce de León a la Florida el día de Pascua de 1512, y los
108 años que precedieron a la llegada y el asentamiento permanente del
mundo anglosajón en Norteamérica.
Olvidan también, que durante este período de más de un siglo llegaron a
Norteamérica en lengua española el alfabeto y la literatura, dando carta de
naturaleza a una lengua que sigue manifestándose llena de pujanza, cerca
de 500 años después, tanto en su forma oral como escrita.
Conviene recuperar este predio cultural, hasta ahora omitido o
superficialmente estudiado en Norteamérica, tanto en los programas de
estudio de bachillerato como en los universitarios, mediante la creación de
cursos sobre los primeros escritos españoles en las tierras norteamericanas,
la reedición de obras agotadas y no publicadas desde hace décadas e incluso
siglos, la edición y publicación de los numerosos manuscritos inéditos que se
encuentran disponibles en los archivos, y la compilación en antologías en
lengua española e inglesa de los textos de mayor interés a fin de ponerlos al
alcance tanto del lector hispano como del anglosajón que no tenga intención
de acercarse al tema con la minuciosidad del investigador o del estudiante
graduado.
Convendría establecer en estos cursos con claridad la distinción entre la
etapa del virreinato y la etapa de la colonia. Con frecuencia se olvida que el
asentador y descubridor, el fraile y el caballero, son figuras que transplantan
una identidad de raíces medievales a esa tierra incógnita, a la que aportan lo
que de bueno y de malo tienen el renacimiento y el barroco europeo. Tanto la
literatura como la historia del virreinato corresponden a la etapa de la
dinastía de la Casa de Austria.
El cuestionamiento que trae consigo el neoclasicismo, la ilustración, el
empirismo, el cuestionamiento de los axiomas religiosos, y los embates
contra el ancien regime, que culminan con la revolución en Francia y con el
proceso de autogestión tanto en América como en España, y en contra del
absolutismo real y del despotismo ilustrado, encajan más con la etapa del
liberalismo económico, que utiliza el concepto de "colonia" y "colonialismo"
hasta entonces inexistente en las referencias históricas del mundo hispánico.
Es un concepto traído de fuera gestado en la etapa de la dinastía de la Casa
de Borbón.
Limitemos este breve estudio a esta primera etapa virreinal.. A fin de
establecer que el alfabeto y la palabra escrita llegó a Norteamérica en
lengua española pongamos en nuestra lista de lecturas en primer lugar
aquellas obras escritas durante los 108 años anteriores a la llegada del May
Flower. En segundo lugar mencionemos algunas de las obras imprescindibles
escritas con posterioridad.
Constituye esta primera literatura la cartografía y sus manifestaciones en
planisferios y mapas del Orbe Nuevo, derroteros de mar y de tierra, cartas e
informes de secretarios de cartas reales, sacerdotes, oficiales, soldados de a
pie, asentadores y cautivos. sobre todo triunfan la "relación" y el "memorial"
enviados con frecuencia al virrey, al consejo de Indias, a algún noble, a los
priores de las órdenes monásticas, al rey, al emperador, e incluso al papa.
En su mayoría son obras que manifiestan el asombro ante lo nuevo, que
revelan con transparencia la subjetividad del narrador, y que tienen la fuerza
del valor testimonial de un testigo presencial de un momento histórico sin
precedente.
Al igual que en la Edad Media española Literatura e Historia convergen en
un mismo cauce, y del mismo modo constituyen las primeras letras de
Norteamérica.
Además de la primera narración también en esta época preinglesa fueron
escritas la primera biografía, el primer poema épico, el primer libro bilingüe,
el primer libro de lingüística, el primer libro religioso, el primer libro de
deportes, la primera representación dramática.
De lectura aconsejable serían las obras siguientes:

Antes del May Flower

La Florida
-Los naufragios y comentarios de Álvar Núñez Cabeza de Vaca. 1542
- Memorial de Gonzalo Solís de Merás.
- Los mártires de la Florida de Fray Luis Jerónimo de Oré.1617-20
Historia narradas de la actividad misionera de jesuitas y franciscanos en la
Florida con detallada explicación de los esfuerzos misioneros en San Agustín;
en Guale, Georgia; en la región de Ajacán, en la bahía de Chesapeake; y en
Apalachee, al oeste de la Florida.
- La Florida de Fray Alonso de Escobedo. 1609
Tan sólo existe una edición preparada por la señora Sununu en la década de
los 90, aún inédita.
- Confesionario en lengua castellana y timuquana del padre Francisco Pareja.
Mexico. 1613
- Gramática de la lengua timuquana. México 1614 del padre Francisco Pareja.
- Catecismo en lengua castellana y timuqua, 1817 del padre Francisco Pareja.
- Fidalgo de Elvas.
- Luis Hernández de Biedma.
- La Florida del Inca: historia del adelantado Hernando de Soto, gobernador y
capitán general del reino de la Florida, y otros heroicos caballeros, españoles
y indios. Lisboa. Pedro Craasbeck, del Inca Garcilaso 1605 Aún cuando el inca
Garcilaso nunca estuviese en territorio norteamericano tomó en ocasiones
casi literalmente alguna de las narraciones traídas por testigos presenciales.
Este es el caso de la dramática descripción de la muerte y sepultura de
Hernando de Soto en el río Misisipí, descrita por dos soldados de a pie,
Carmona y Coles.
- Juan Pardo

Nuevo México
- Siete ciudades de Cíbola de Marcos de Niza. 1539
- La relación de la jornada de Cíbola compuesta por Pedro Castañeda de
Nájera.1540
-La historia de la Nueva México de Gaspar Pérez de Villagrá.1610

California y Arizona
-Diario de Sebastián Vizcaíno.1602-1603
- Relación de la jornada que hizo el General Sevastián Vizcayno al
descubrimiento de las Californias el eño de 1602 por mandado del Señor
Excelentisimo conde de Monterey, Virrey que era de la Nueva España de Fray
Antonio de la Ascensión.
- Relación brebe, en que se da noticia del descubrimiento que se hizo en la
Nueva España en la Mar del Sur; desde el puerto de Alcapulco hasta más
adelante en el cabo Mendocino; en que se da cuenta de las riquec,as y buen
temple y comodidades del Reyno de Californias y de cómo podrá su
Magestad a poca costa pacificarle y encorpararle en su Real Corona y hazer
que en el se pedrique el Santo Ebanjelio, por el padre fray Antonio de la
Ascensión religioso Carmelita Descalc,o y que se halló en el y como
cosmógrafo los demarcó

Después del May Flower

- Memorial de Fray Alonso de Benavides. 1630 y 1634


- Derrotero y diario de Fray Francisco Atanasio Domínguez y de Fray
Francisco Silvestre Vélez de Escalante.1776
- Relación histórica de la vida del venerable padre fray Junípero Serra de Fray
Francisco Palou
- La Pimería Alta del padre Eusebio Kino.
- Relación del descubrimiento del reino de la California. Nicolás de Cardona.
1632
- Origen y principio del juego de pelota que los indios Apalachinos y
Yustacanos han estado jugando desde su infidelidad hasta el año de 1676 de
Fray Juan de Paiva.

Comentemos brevemente una de las obras esenciales que podrían ser


seleccionadas como lectura obligatoria de un curso académico sobre los
primeros escritos en Norteamérica.

El año de 1993 Alejandra Sununu produjo un Estudio y edición anotada de


la Florida de Alonso Gregorio de Escobedo de la orden de frailes
mendicantes bajo la dirección de la profesora Raquel Chang Rodríguez y
teniendo como lectores a Octavio di Camillo y a Isaías Lerner, que aún no ha
aparecido como libro.
Este mismo año que corre, el 4 de junio del 2011, acaba de aparecer la
edición de La Florida de Fray Alonso Gregorio de Escobedo, editada por
Manuel Peláez del Rosal, bajo los auspicios de la orden franciscana. El
interés del citado investigador por los asuntos franciscanos ha quedado
demostrado por el reciente congreso organizado en el antiguo convento de
franciscanos de Priego, que él mismo ha adquirido por cuenta propia cuando
estaba a punto de desaparecer, y que ha restaurado, rehabilitado y
transformado en hospedería. Con ello ha dado un nuevo impulso a la
Asociación Hispánica de Estudios Franciscanos.

Nosotros nos servimos del manuscrito La Florida , de Fray Alonso de


Escobedo, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid bajo el
número de signatura de Ms. 187.
Alonso Gregorio de Escobedo, Pirates, Indians and Spaniards; Father
Escobedo's La Florida, edited by James W. Covington, con traducción de A.F.
Falcones en 1963, St. Petersnurg, Great Outdoors Pub. Co, 1963 recoge un
edición parcial, traducida al ingles, de la obra.
El profesor de la Universidad de Miami J.Riis Owre manifestó en 1962 en su
artículo "Apuntes sobre la Florida de Alonso de Escobedo" el interés que
tenía la obra y la necesitad de su publicación. Señaló la poca atención que
se había prestado al manuscrito, al que tan sólo el Padre Maynard Géiger ,
Fidel Lejarza, Gregory J Keegan, Leandro Tormo Sanz e Ignacio
Ormaechevarría habían prestado atención. Los 21.000 versos del poema, su
falta de enfoque la dificultad que presentaría su edición por sus múltiple
aproximación como antropólogo, historiador y crítico, la complejidad de la
cronología, la longitud del problema, son, según él, algunas de las razones
que han mantenido este manuscrito alejado de la imprenta. Por ello sugería
una edición parcial del mismo.
Postula el investigador de Miami que el poema merece seria consideración.
Para ello elogia las cualidades poéticas de la Florida apoyando el aserto del
padre Geiger que lo llama “historia métrica de la Florida.” Luz
Ormaecheverría destaca su valor histórico, cosa que rechaza Lejarza y el
propio Owre. Lo llama poeta con instintos de reportero. Lo tilda de mal
limado pero alaba su gracia, su pasión y su fervor de poeta, así como su
conocimiento del arte retórico. Subraya en su estilo la acumulación de
adjetivos y de sustantivos con un gusto por la repetición. Señala su pedante
olor a biblioteca, sus larguísimas pláticas y sus latinajos. Destaca su amor al
refrán, su humor, su capacidad para la descripción, su habilidad para
versificar, y su amor por lo que describe de la vida diaria. Su fin fue divertir e
informar, y constituye su obra un excelente libro de viajes.
Fray Ignacio, Omaechevarría O.F.M. nos cuenta que "tras un viaje muy
accidentado con episodios de piratas y aventuras extrañas" llegaron los
misioneros "al convento de San Francisco de La Habana, de donde volvieron
a partir hacia la Florida el 29 de septiembre, arribando a San Agustín de la
Florida el 6 de octubre, y siendo pronto distribuidos por diversas misiones"
La parte cubana de la Florida ocupa doce páginas de la 199 a la 211 del
manuscrito. José Lezama Lima, Ángel Esteban, Álvaro Salvador, recogen en
su libro Antología de la poesía cubana todos aquellos versos ( 74 octavas
reales) que transcurren en Cuba.
Ramón Fernández Larrea saludaba desde Barcelona con humor en "La
columna de Ramón" al franciscano Alonso de Escobedo como primer poeta
que trata de asuntos cubanos y que antecede a Silvestre de Balboa y Troya
de Quesada al que creía todo mundo primer poeta que se ocupa de asuntos
isleños.
En 1992, Alex Wyse escribia Enigmatic Poet: Fray Alonso de Escobedo.
Nicolás Kanellos ha recuperado en un libro titulado En otra voz la literatura
de la exploración y la colonización del territorio que ocupan los Estados
Unidos.
Ramón Gutiérrez y Genaro Padilla han intentado recuperar el pasado
literario del mundo hispánico en los Estados Unidos en su libro Recovering
the U.S. Hispanic Literary Heritage. (Arte Publico Press, Houston. 1993). José
Hernández menciona y alaba la obra de Fray Alonso de Escobedo en su
artículo "El período colonial".
Bartolomé José Gallardo lo incluye en su Ensayo de una biblioteca española
de libros raros y curiosos con el número 2120.

<<La Florida. Primera, Segunda y Tercera partes de La Florida; donde se


canta vida, muerte y milagros del glorioso Santo Diego de Santo Nicolás del
Puerto, fraile menor, y el Martirio de cuatro Religiosos. Y con los hechos de
muchos Españoles, y con los ritos y costumbres y conversión de los Indios; y
con la muerte de un francés y su gente. Dedicadas a don Manuel de Guzmán
y de Mendoza, conde de Niebla y heredero del ducado de Medina Sidonia;
por fray Alonso de Escobedo, confesor de la orden de Sant Francisco de la
provincia del Andalucía.

MS original en 8, pequeño.- 449 fojas.


Pról. (no tiene especialidad alguna.)
Versos al autor:
Sonetos del padre fray J. Navarro, predicador de la orden de San Francisco.
Soneto del L. Lorenzo de San Pedro, jesuita.
-De Filipo Godinez, natural de Moguer.
-De Francisco Anríquez, escribano de Moguer.
-De fray Diego Bermúdez, predicador de la orden de San Francisco.
-Al Excmo. Sr. conde de Niebla D. Manuel de Guzmán.
El poema está en octavas, en multitud de cantos, que el actor no nos da
contados.

Segunda parte del libro y intitulado "La Florida" de fray Alonso Gregorio de
Escobedo, confesor. Contiene este canto ( 1) Cómo fui robado, y la disputa
que tuve con los ingleses, y lo que vi en la laguna, f. 177.

Tercera parte contiene este canto (1) el viaje de la Habana a la Florida.

El poema empieza:

Vida y milagros de sant Diego canto,


Ritos y conversión del de occidente
La muerte de Ribao, digna de espanto,
Diversos hechos de española gente;
Y el glorioso martirio sacrosanto
De cuatro religiosos del Oriente.
Hijos de aquel divino patriarca
Piloto sancto desta sancta barca.

No aparece fecha ninguna, ni más señas de la personalidad del autor; mas


por el ceceo se le puede sacar por andaluz, y de Moguer por los versos en su
elogio escritos por moguereños.>>

La obra Fray Alonso de Escobedo contiene un sinnúmero de asuntos


interesantísimos y variados.

Es su obra en primer lugar una "doctrina cristiana en verso." Del mismo


modo que se enseñaba la Cirugía rimada de Diego del Cobo como recurso
nemotécnico para facilitar los conocimientos científicos de la medicina por
medio del verso, procura Escobedo que tanto el indígena como el soldado o
cualquier otro tipo de lector recordasen los asuntos evangélicos y de historia
sagrada, ya que la Biblia constituye parte de ese bagaje cultural enorme que
tenían los sacerdotes franciscanos de esta época.
La vida de fray Diego de Alcalá, nacido en San Nicolás del Puerto, ocupan
una gran extensión del primer libro.
Del mismo modo que España fue evangelizada por los “Varones
Apostólicos”, se utiliza ese mismo concepto para hablar de los trece varones
apostólicos enviados a evangelizar la Florida. (Silva, Chozas, Miguel de Añón,
Bonilla, Avila Toledano, Fray Gregorio, Verascola, Pedro de Auñón, uno de
Toledo, Blas de Montes, Pareja, fray Pedro Ruiz, fraile lego Vinegra.) La lista
de los trece frailes que cruzan el océano desde Sanlúcar de Barrameda hasta
el Caribe y después hasta San Agustín de la Florida viene acompañada de la
descripción del martirio de algunos de ellos, por el choque ideológico entre el
indio don Juan, para el que la poligamia era forma normal de vida, que
amenazaban los misioneros con la idea monogámica del matrimonio. La
descripción de la muerte de los cuatro sacerdotes y la persecución de un
quinto, que fue cambiado por un indio prisionero, pone fin a la primera parte
del manuscrito.
La segunda parte la constituye un libro de viajes. Se incluye el viaje de
Sanlúcar de Barrameda hasta el Caribe y una vez en él de mil escenas de
gran interés por su carácter testimonial, con ocasiones de ataques de piratas
ingleses y franceses contra naves y ciudades españolas, y la reacción por
parte de españoles y portugueses en contra de ellos.
Al pasar por Santo Domingo y por Cuba detalla lugares geográficos con
descripciones de gran interés, los ataques del pirata Francisco Drake contra
Santo Domingo, La Habana, Cartagena de Indias o del Poniente, y San
Agustín de la Florida, son detallados y tratados con interés.
La tercera parte de su libro incluye definiciones interesantísimas de tipo
antropológico del ponentino, esto es, de los habitantes del poniente, de sus
costumbres, sus valores, sus dioses, su modo de vida, la forma de hacer sus
guerras, la forma de cazar y pescar, cultivar sus alimentos y sus
pasatiempos.
También este último libro incluye una serie de sermones que serían sin
duda los utilizados, al menos en su contenido, ya que no en la forma, puesto
que están versificados, por el propio Fray Alonso de Escobedo, con el fin de
llevar a cabo su labor de conversión y de cristianización del indígena de la
Florida.
Al hablar de la Florida también se detiene a describir varios hechos
históricos de importancia, como son el asentamiento de los hugonotes de
Ribao, de la reacción de Pedro Menéndez de Avilés, enviado por el rey Felipe
II para erradicarlos de su asentamiento en la Florida, en la que se habían
establecido con el permiso de Catalina de Medicis, su suegra, y de Gaspard
de Coligny, Sieur. de Chatillon.
El último capítulo, dedicado a la ejecución del nacimiento de Cristo
después de otra serie de sermones, concluye con el bautizo de 100
indígenas de la doctrina en la que él predicaba, que fueron apadrinados por
Pedro Menéndez de Avilés y su sobrino Juan Menéndez. Es importante en
toda la obra su valor testimonial aunque hay que destacar también el valor
de constatación histórica de su ortografía y del lenguaje utilizado.

Tras esta descripción general de la obra hagamos una explicación más


detallada
de su contenido.
. Durante los días que pasaron los trece frailes en Sanlúcar de Barrameda
leyeron, tal vez en el refectorio, como solía hacerse en los antiguos
conventos, la vida de San Diego de Alcalá, natural de San Nicolás del Puerto,
de Sevilla, compuesta en verso por fray Alonso de Escobedo. Contiene esta
biografía de carácter hagiográfico del Santo, también llamado fray Diego de
Alcalá, su vida, sus virtudes y en especial sus milagros, dos de ellos
ocurridos cerca de Sanlúcar. Cerca de este puerto, llevado por la necesidad,
invocó la ayuda e intercesión divina para recuperar las fuerzas, y en medio
del campo apareció ante ellos un mantel con naranjas, peces y vino, que les
sirvieron para satisfacer el hambre.
Cuenta el viaje hecho a Roma por el Santo con motivo de la canonización
de San Bernardino y para gozar de las indulgencias concedidas. Pasa allí un
cierto tiempo y se dedica a cuidar enfermos; después de esto narra su vida
en Sevilla y en Alcalá de Henares, donde vivió trece años. Su interpretación
de en qué consiste la santidad se desprende de su preceptiva religiosa, que
queda claramente explicada por medio de evocaciones de sermones hechos
por él en público. Es necesario buscarla en la tradición de temas religiosos
de Gonzalo de Berceo, pues su narración consta de muchísimos milagros
atribuidos al Santo durante su vida y después de su muerte. En 1483
después de haber estado enterrado tres días seguidos, y habiendo muerto
en olor de santidad, debido a las llagas en pies y manos que tenía, a
semejanza de las llagas de Cristo, aparece su cuerpo desenterrado tres días
después. El cadáver tiene los rasgos de no estar muerto, como si estuviese
vivo, el cuerpo aún flexible. No puede uno evitar preguntarse si no se trataba
de un caso de catalepsia, de la que, para los más escépticos, quedó
constancia en la obra de Escobedo, con testigos y escritos legales, y
certificados de diversas personas que presenciaron el caso. (73)
La multitud de milagros contados es semejante a la de los exvotos que se
encuentran en muchas iglesias y santuarios españoles. Su prosa refleja la
misma sencillez de las pinturas y las narraciones y son igualmente directas.
Cada uno de ellos contiene un breve cuento de rasgos bien trazados y
expresados con rapidez. Hay que recordar los apólogos del infante don Juan
Manuel, los ejemplos del arcipreste de Hita, o los milagros de Berceo.

Desde el principio explica Fray Alonso lo que piensa hacer (9):

Vida y milagros de San Diego canto


Ritos y conversión del de occidente.
La muerte de Ribao, digna de espanto.
Diversos hechos de española gente.
Y el glorioso martirio sacrosanto
de cuatro religiosos del oriente.
Hijos de aquel divino patriarca
piloto santo de esta sancta barca

A partir del folio 140 se narra el viaje de Sanlúcar a San Agustín, donde están
a punto de encallar, ya que hay unos grandes bajíos a la entrada de los
brazos de mar que se encuentran situados a la entrada. Los misioneros se
adaptan al lugar y Verascola, el vasco grande y fuerte, compite con algunos
de los indios en juegos, luchando pecho a pecho y tirando la barra, y como
era muy fuerte se ganó la amistad de muchos. Otros la consiguieron
entregándoles frazadas. Tuvieron además la suerte de conseguir que lloviese
tras haber rezado, y se ganaron el respeto de todo el mundo por este motivo.
Hay, sin embargo, un intento de un indio de matar y arrancar la cabellera al
padre Chozas, que escapa a uña de caballo. La revuelta del indio don Juan,
debida a que deseaban mantener su costumbre de tener muchas mujeres, es
causa del martirio de los cuatro sacerdotes Velascola, Auñon, Corpa, y Anón.

En el folio 150 lee uno :

Por ocasión que el Indio infiel pagano,


goçaba çient mujeres a su gusto,
y viendo que después de ser christiano,
tener tan sólo una era disgusto,
fue causa que llegó de armada mano,
por ser en la maldad fuerte y robusto,
a darle al Françiscano cruda guerra,
porque de su contento le destierra. (150)

Aprovecha Escobedo para, de paso, presentar multitud de datos referentes al


catecismo en forma rimada. Lo mismo hace con la historia sagrada.
Tan sólo el padre Francisco de Ávila Toledano es liberado y entregado tras
muchas torturas a cambio de un indio prisionero de los españoles. (156).

La muerte de Anón la ha contado en los siguientes términos :

Dispararon mill flechas a su pecho


pero como el arnés era doblado
no fueron todas juntas de provecho
para herir al que está de Dios armado
de que el indio tomaba gran despecho
por lo qual çient mill vezes a probado
a quererle matar, más Dios resiste
que de ánimo y valor al Santo viste.

Visto tan gran milagro se aprestaron


unos para admitir la fe Romana
y otros con gruesas piedras molestaron
al mártyr de la orden franciscana
Con macanas y palos lo mataron
con término ynsolente y furia ynsana
quitándole la piel de la cabeza
con mucha agilidad y sutileza.

Y no contento con la cruda muerte


que dio al varón de Dios el homicida
del cuello le anudó una soga al fuerte
para que en el la tenga un mes çeñida
diziendo: “Si al cristiano es buena suerte
perder por predicar la alegre vida,
la nuestra lo es, con gusto y gran contento,
darles la muerte, aunque fueran çiento.”

A partir del folio 178, en la segunda parte del libro cuenta Fray Alonso su
llegada a la ciudad de la Yaguana con los padres Reinoso, Vigo, Hojeda, fray
Antonio, Fustamante, Corpa, Moreno, Torquemada. Oviedo, Gómez, López,
Ruiz Escobedo, tras ser atacados y despojados por piratas ingleses llegados
"de Londres a ganar lo que pudiere" (182) tras perder un navío, que iba
camino de La Habana, capitaneado por Sebastián de Ibarra.
La descripción de la cálida acogida de los habitantes de La Yaguana, donde
pasó un mes acogido (185), viene seguida de un segundo ataque de piratas
franceses. La valiente reacción de Miguel Drago, que con una barrena echa a
pique con cien agujeros un barco enemigo y recorre a nado siete leguas de
Mar desde Guanauo/Yaguana a Baracoa/ isla Dorada es narrada con todo
detalle. La forma de escapar de un portugués y un español, Francisco
Hernández y Magallanes, tras abrir la cabeza con una botija a un inglés que
los custodiaba.
Es interesante la argumentación, que intenta construir en un diálogo con
alguno de los piratas ingleses, sobre el concepto de pecado y el robo de los
bajeles, y sobre la negación de obediencia de los ingleses al romano Pontífice
(181 y 183).
La pluma de fray Alonso de Escobedo adquiere una alegría especial al
describir las escenas portuarias. Parte con otras 200 personas, entre ellos
cuatro de la orden de San Francisco, en un barco lusitano que llevaba vinos
escogidos de Cabo Verde, era tripulado por 50 marineros, y transportaba
100 negros esclavos "cuyos amos de Angola los trujeron" (191).
Durante esa travesía fray Alonso de Escobedo tiene un papel de gran
protagonismo. Mientras escuchan unos "cantarcillos de liviano" tocados en
"un guitarrillo infame" por un portugués, descuidan el trabajo de vaciar el
agua con la bomba, y el barco está a punto de irse a pique. Por ello, y por el
exceso de carga admitido por los fletadores (192-195).

Nauegando del modo que refiero.


Un cierto pasajero lusitano.
Músico el mejor que oyr espero.
Cantó mill cantarçillos de liuiano.
Por otra parte el diestro marinero.
Daua a la bonba con su propia mano.
De suerte que la gente se admiraua.
De uer el agua clara que sacaua.
Fray Alonso da la voz de alarma, y pide dineros para decir misas en acción de
gracias, por haberse salvado al aligerar la carga del barco, lanzando parte de
la mercancía a la mar.
El duque de Niebla había entregado dos bajeles a don Diego de Noguera en
la Española, que junto con otros dos bajeles de Pantoja, y dos de Cartagena
del Poniente, se enfrentaron en batalla naval con piratas ingleses. Fray
Alonso de Escobedo, que estuvo contemplando la batalla describe en
especial la acción del alférez Diego de Escobedo, joven de tierna edad, y al
parecer de su propio linaje, que participó con valentía en esta acción naval.
Aprovecha fray Diego de Escobedo para hablar de su propio escudo de
armas y su origen montañés. Son una serie de lanzas en forma de escobas
con un manto, que llevan un lema: "Barrimos nuestros enemigos siendo
fieles al Rey y a los amigos". Se detiene en la descripción del reparto del
botín, y en el castigo dado al capitán inglés y a los 150 rendidos. Hace
hincapié en la descripción de la herida peligrosa de don Diego de Escobedo.
No dice nada de Diego de Noguera "para hacer breve la jornada" (198)
Fray Alonso se deleita cuando describe escenas referentes a la navegación.
Ver correr la nave daba gusto (198). Informa de detalles propios del interés
de un observador callejero, o de un marinero, más que de un sacerdote
dedicado a las pláticas: detalla los 40 ducados de oro en plata que le
producen doce negros fuertes al capitán Vizcardo, lusitano (200); se fija en la
forma de plantar el cazabe, de hacerlo harina en un lebrillo, y de hacerlo
comestible. (201 a 203); comenta el exceso de caballos cerreros y sin dueño,
que consumen la yerba que necesitan en el campo para alimentar a las
vacas, y describe la buena monta de un criollo en la que el jinete sigue a un
toro en una escena parecida a las de acoso y derribo en Andalucía (204 a
205); explica cómo las acareras y las auras dan cuenta de los animales
muertos; describe un ceibo de tal tamaño que de él sólo se puede construir
una galera, y explica la naturaleza del árbol llamado damaagua del que se
puede hacer yesca y sogas y maromas de barco; explica cómo las tortugas
ponen sus huevos en la arena, la adoración que los indios hacen de una
enorme culebra muerta por un español y una enorme lanza de ébano,
madera que al parecer abundaba en esta época en Cuba (206 a 210). Su
interés por la navegación y los barcos lo llevó a describir la razón por la cual
los bajeles luteranos son sueltos y veloces, ya que llevan ruedas de hierro
que permiten izar y arriar las velas a mayor velocidad que las de los
castellanos, y utilizaban unas velas adicionales (tal vez los spinnakers) (214).

Dedica un buen número de versos a un complot organizado por varios


galeotes para llevarse dos galeras reales. En el cabo de Sant Antón el
general Pantoja inicia una batalla naval con ingleses en la que Miguel
Romero de Utrera pierde la pierna, y tras la cual el esclavo Miguel, un
mexicano, y dos malagueños, preparan una revuelta que queda revelada por
Arenillas y el moro Hoja, que lo cuenta a Romero de Utrera. Cortan la cabeza
al mulato y lo cuelgan de una antena, dan garrote a los otros amotinados, y
al moro Hoja, tras consultar a un experto en leyes, vizcaíno (lo que sirve para
hacer una alabanza de la lealtad de los vizcaínos), un tal Minsivay, se premia
y se concede pasaporte de vuelta a su tierra al moro Hoja. Fray Alonso de
Escobedo intenta debatir con el buen moro Hoja sobre el Islam, y la
necesidad de que se convierta al catolicismo, pero él decide continuar con su
propia fe, lo cual es admitido y respetado por Fray Alonso de Escobedo ya
que lo llama "el discreto moro Hoja” en el verso (228) pues decide irse y vivir
como buen moro.
El mes que pasa en La Habana lo ocupó fray Alonso de Escobedo, más que
en describir el convento de San Francisco en que se hallaba con sus
compañeros, en narrar asuntos de reyertas y muertos por causa de mujeres
en al puerto de La Habana (230), cuchilladas encargadas por un pobretón
(233) solicitud de un piloto portugués, que pide a un canario que no jure ni
reniegue, historias de “parleros” como Rueda y “fulleros” como Quiñones,
historia de un mal sacerdote sevillano, y por último la historia de un pleito de
un convento, que acaba en el reto entre dos personas, en el que un fraile es
abofeteado (230 a 238).
De gran valor antológico es la narración que comienza en el folio 239, de
un sevillano cuyo barco ha encallado en la Florida, y que tras sobrevivir la
matanza de todos sus compañeros, gracias a sus conocimientos de platería,
pasa diecisiete años en la Florida, en donde tiene dos hijas amancebado con
una India, llamadas doña Antonia y doña Sebastiana, a las que ha educado
en el cristianismo. Este será a partir de entonces traductor o “lengua” de
Menéndez de Avilés. El adelantado, al saber por medio de este y su
manceba, que se prepara una traición contra él en el fuerte construido en
Lucía, se adelanta a los jefes rebeldes y los aniquila (242 a 247).
El lusitano Vicente González rinde a tres barcos franceses y recoge treinta
hombres de una isla en la que habían naufragado. (249 a 254). Quedaron de
otro naufragio cien gallinas sueltas por el campo, de las que se beneficiaban
sin matar a ninguna comiéndose los huevos que ponían.
Narra con detalle el falso testimonio de un “perulero” español que no
quiso pagar a su criado por varios años de trabajo, y su testimonio sacrílego
ante la hostia consagrada. La narración del milagro de la aparición de unos
ángeles para hacer justicia es incluida con detalle en su obra (250).
De gran valor histórico y documental es la descripción detallada que hace
del ataque del pirata Francisco Draque a Santiago, La Habana, a la
Española, a Cartagena de Indias, y por último a San Agustín de la Florida. En
esta última se narra con detalle el enfrentamiento que hubo entre un sobrino
de Draque y el español Contreras, y la muerte del sobrino de Francisco
Draque tras reñida lucha. Treinta soldados son enviados a México para dar
noticia de este ataque a San Agustín y tan sólo nueve llegan a su destino.
(259 a 277).
Termina este segundo libro, tan cargado de historias de piratas, con el
ataque que hace Vicente González a dos navíos cargados de riqueza, y a
nueve lanchas que navegan más lentamente que el convoy general de los
ingleses, por ir tan cargadas de rapiña, lo que le permite volver cargado con
las riquezas del botín, y con los dos navíos y las nueve lanchas, aun cuando
siete galeones escaparan. (280 a 292)

La tercera parte contiene el viaje hecho de La Habana a la Florida, y la


primera plática que predicó Fray Alonso de Escobedo a sus indios en la
doctrina de Nombre de Dios.
En una barca pilotada por Pinzón, piloto diestro y afamado de quien el Rey
tenía confianza, tardaron "sobre cinco entero un día, hasta que nos pusimos
en altura" para llegar a San Agustín. Al parecer al fraile le ofende la
contestación dada por un indígena de que la vida eterna que ellos esperan
procede de una serpiente a la que adoran. No obstante un cacique
adoctrinado dicta curiosamente una explicación detallada y sin faltas de la
obra Relación del símbolo de la fe de San Atanasio, en la que se concreta el
credo católico, y se formula el concepto, tan debatido por la iglesia católica,
del misterio de la Santísima Trinidad. La pone en boca de un jefe indio al que
había instruido un español con anterioridad, y que había abandonado la fe
católica tan pronto como se le estropearon los vestidos de neófito que le
habían sido entregados. (318 a 325) Procede después a describir el temple
de la Florida y las costumbres de los indios de la costa. Son dados a mujeres,
y llevan una delgada cabellera de sus enemigos, colgada como liga de la
pierna. Viven en una zona de pantanos, comen muchos ostiones y pescado,
no se protegen del frío y van casi desnudos. (326 a 333). Detalla la forma de
pesca que tienen (336 a 337), la forma de sustento, cómo cazan venados y
cómo pescan ballenas enfrentándose con ellas personalmente con dos
azagayas de madera. Explica cómo el cacique es dueño de una sabanas de
una legua y media de largo y de ancho, de la cual cada uno de los indios
saca comida una vez se ha dado la señal por encargados de ello. (345 a
346). Se detiene al describir uno de sus juegos, el de la pelota, al igual que
lo ha hecho el padre Paiva. Esta sección ha sido utilizada de forma antológica
por Lezama Lima. Era un juego que podía durar un mes, y en el que no se
mostraban mucho respeto unos a otros, aun cuando fuesen parientes. (346 a
349). Habla después de sus comidas. Aparte de los venados, ostiones y del
pescado, comen un lechón cerdoso, tortas de gachas, beben el líquido de la
casina, comen gachuelas de maíz y unas tortas hechas de maíz mezcladas
con polvo (350 a 353). Alaba fray Alonso la caridad y generosidad del indio
(346) y su templanza en el comer (no comer en demasía) (351)
De gran importancia, por ser una interpretación más del enfrentamiento de
Pedro Menéndez de Avilés con los hugonotes y enviados por la suegra de
Felipe II, Catalina de Médici y su ministro Gaspar de Coligny, señor de
Chatillon, a la costa de la Florida, es la descripción de la toma del fuerte
construido por estos hugonotes en lo que hoy es el St. John's River
(Jacksonville) del fuerte de San Mateo. Se añade la descripción de lo que
ocurrió a los marineros franceses y a su capitán Ribao cuando los vientos
impulsaron sus barcos contra las costas de la Florida haciéndolos encallar en
ella. Pedro Menéndez de Avilés, por orden de Felipe II, pasó a cuchillo a unos
2000 franceses según los versos del padre Fray Alonso de Escobedo (355 a
370) para evitar así el control por Francia de todos los barcos que pasaban
del Caribe hacia Europa, pasando por el canal de las Bahamas. Tras describir
estas escenas tan sangrientas habla de la importancia de la confesión, del
sacramento de la penitencia y de cómo los propios soldados españoles
deben tener en cuenta el orden de los pecados. Para destacar cómo Dios es
capaz de perdonar todo tipo de pecados incluye la historia de Juan Garino,
fraile dedicado a una santa vida, que tentado por el demonio desfloró y mató
a una joven. Esta historia acaba con el arrepentimiento y la resurrección de
la joven que pasa al resto de su vida siendo abadesa (376-379) Aprovecha
Fray Alonso de Escobedo para hablar en contra de la fornicación con las
indias infieles. Según él hay que abstenerse (379 a 380). En esta última
parte del libro aprovecha como en otros muchos lugares del mismo para
introducir pláticas versificadas que él sin duda utilizó como punto de partida
de sus sermones ante los indígenas y ante los soldados españoles
establecidos en las costas del este de la Florida, y en concreto en la misión
de Nombre de Dios.
Habla de la soberbia y la humildad (384 a 394) evocando el enfrentamiento
entre San Miguel y Lucifer, y figuras como la de Nabucodonosor, Lutero y San
Francisco de Asís.
Comenta los misterios de la Encarnación (406) en una sexta plática, (418) el
misterio de la Visitación de Santa Isabel por la Virgen María, en la que
presintió el nacimiento de San Juan Bautista (428), y termina con una
descripción navideña del nacimiento de Cristo que culminara con el anuncio
del bautismo de 100 neófitos indios en la misión de Nombre de Dios (438),
que son apadrinados por Pedro Menéndez de Avilés, asturiano y Juan
Menéndez hijo de su hermano. (449)
Es interesante el cálculo de años basados en la Biblia, hecho por el padre
Fray Alonso de Escobedo, que cuenta desde el nacimiento de Adán hasta el
nacimiento de Cristo un total de 3.873 años. Si añadimos a ello los 2.011 de
nuestra era, querría decir que desde Adán a nosotros han transcurrido 5.884
años. (443).

Permítaseme para concluir una exhortación al trabajo. Traigo conmigo más


de tres páginas de títulos de documentos incluidos en la colección americana
del “Cervantesvirtual” de la Universidad de Alicante, que forman parte de
esa literatura e historia preinglesa del territorio norteamericano, predio poco
transitado de la lengua española, a la que pertenece la obra de fray Alonso.
En los archivos de la Real Academia de la Historia, en los manuscritos
citados por Juan Bautista Muñoz, en los legados por Pedro Fernández de
Pulgar a la catedral de Palencia, en las colecciones de los archivos
franciscanos de México, en la biblioteca Palafoxiana de Puebla, en el archivo
de Indias de Sevilla, en otro muchos archivos oficiales y catedralicios se
encuentran multitud de manuscritos aún inéditos sobre el territorio
norteamericano que hay que divulgar. Esta labor contribuirá a reconstruir el
rostro del pasado hispano de los Estados Unidos, desdibujado hoy día por los
avatares políticos, el transcurrir del tiempo, y la negligencia.
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