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28/08/2013 - 18:18 Clarin.

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¿Soy sociólogo? ¿Qué hace un sociólogo?


En septiembre hay elecciones en cinco carreras de la Facultad de Ciencias Sociales. Frente a la inminencia de ese
hecho, la autora de esta nota propone repensar el significado de la carrera de Sociología en la Argentina de hoy.

Seguramente muchos de nosotros dudan un segundo o más cuando tiene que responder a qué se dedica un
sociólogo. Si bien la carrera de Sociología de la UBA tiene más de 50 años de existencia en la Argentina, aún en el
imaginario social, y también seguramente como consecuencia de un cierto perfil de formación intelectual, se hace
difícil explicar al conjunto de la sociedad a qué nos dedicamos...

A veces ir para atrás, aunque sea rápidamente, nos ayuda a contextualizar la relevancia de un fenómeno y
fundamentalmente, los sentidos que lo constituyen. En efecto, en el contexto de los aires de modernización, en
términos educativos y culturales, de la sociedad argentina que circulaban en los míticos años sesenta se crearon las
carreras de Sociología y de Psicología. Ambas disciplinas ya existían como ámbitos de lecturas de grupos culturales
por un lado y de prácticas de grupos de médicos atraídos por el psicoanálisis por el otro , pero la complejización del
Estado social por un lado y la ampliación, prosperidad, a la vez que heterogeneización de las capas medias, por el
otro, demandaban nuevos saberes. Diversas revistas culturales y el nuevo periodismo ampliamente consumido por
estos nuevos sectores sociales crecientemente protagónicos advertían a nuestra sociedad de estas nuevas disciplinas
desarrolladas exitosamente en universidades extranjeras, fundamentalmente europeas y algunas americanas.
También se modernizaba el Estado pensando en una política científica a partir de la creación del CONICET y de una
política cinematográfica a partir de la creación del Instituto de Cinematografía... El Estado social y la Universidad
respondían a la complejización de las ciencias poniéndose a tono con desarrollos internacionales de los centros de
saber. Como sabemos precisamente los sociólogos, las instituciones y en este caso, renovadas aéreas del Estado, no
se crean de una vez y para siempre, tienen una historicidad y sus contenidos responden a interrogantes y desafíos de
cada momento político cultural.

Probablemente la inminencia de las elecciones de director de cinco carreras que componen la Facultad de Ciencias
Sociales y también del Decano de la Facultad nos provoquen la necesidad de repensar, en este caso, qué significa la
carrera de Sociología en la sociedad argentina hoy. Es de destacar la gran cantidad de investigaciones empíricas
desarrolladas en su marco durante décadas dentro del legendario Instituto de Sociología sobre una muy importante
cantidad de temas, de las cuales hoy en día solo se conocen algunas emblemáticas. Precisamente, en mis búsquedas
de antecedentes de investigación locales sobre temas antes, supuestamente considerados inexistentes en la
sociología argentina, nos encontramos que el legendario Gino Germani había investigado, por ejemplo, sobre
consumo de libros en Buenos Aires y otras perlas. Es obvio que con el desarrollo teórico que se ha producido desde
hace más de 50 años hasta hoy, las miradas sobre los fenómenos que mencionamos son limitadas y /o pueden
resultar poco complejas desde el punto de vista teórico, pero reflejan la dinamicidad y el espíritu de investigación
reinante en esos equipos de trabajo. Digo limitadas por varias razones que hacen a tema que pretendemos
problematizar. Entre otras cuestiones, en general en esos años lo social/la sociedad era investigada
fundamentalmente a partir de la correlación de variables consideradas determinantes como: sexo, edad, educación,
trabajo, nivel de ingresos, lugar de residencia. Y si bien hoy seguimos considerando muy importantes esas variables
para pensar lo social, ya que permiten establecer coordenadas, el desarrollo de las ciencias sociales, así como la
deconstrucción cultural de cada una de esas variables hace que lo "social" no sea patrimonio exclusivo de la teoría
sociológica. A esta altura sabemos que analizar lo social exclusivamente desde esas variables es parcial y desconoce
los aportes de las otras disciplinas en ciencias sociales, como también de las humanidades, etc. En efecto, con el
tiempo se fueron creando otras carreras como la de Trabajo Social, Ciencias de la Comunicación y Ciencias políticas,
posteriormente Relaciones de trabajo y así se crea la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Estas carreras, a
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diferencia del imaginario dominante en la carrera de Sociología que no necesariamente coincide con la práctica de
sus graduados, siempre fueron pensadas como ámbitos de formación profesional y posteriormente, recuperando
tradiciones intelectuales previas a la institucionalización del saber particularmente en el caso de Ciencias de la
Comunicación, como espacios de formación en el plano académico y de las diversas expresiones de la investigación
en ciencias sociales. Por otro lado, ya tempranamente el sociólogo se diferenció de las carreras ubicadas dentro del
ámbito de las Humanidades como una carrera, que además de generar conocimiento a partir de la investigación
teórica y empírica, tenía una veta que respondía a la necesidad de saberes expertos en distintas instancias de la
estructura social, instituciones, etc. Diversos tipos de políticas estatales requirieron de la intervención de un
sociólogo: políticas sociales, políticas urbanas, políticas de salud, políticas laborales, políticas culturales. También
instituciones de carácter trasnacional como ONG internacionales, locales, instituciones de la sociedad civil, como
escuelas, sindicatos, medios de comunicación requieren de la participación de un sociólogo. También el mercado de
trabajo privado demanda hace tiempo en diversas aristas de la participación y/ o mirada profesional, recursos
humanos, marketing, estudios de consumo, publicidad, consumo cultural por parte de empresas culturales, etc. De
hecho además de aportar sociólogos para el ámbito académico formal Conicet, UBA u otros, con distinta y
dinamicidad según los recursos existentes, muchos graduados se han ido insertando exitosamente muchas veces en
distintos ámbitos[1]. Sin embargo aún persiste en el ámbito de la carrera de Sociología un imaginario asociado a la
formación de intelectuales con vocación universal, imaginario que revela cuatro problemas en la sociedad
contemporánea que suponen una necesidad de actualizar el sentido de la Sociología hoy.

En primer lugar observamos un profundo desajuste en relación a cómo pensar lo social en el siglo XXI en una
sociedad que se constituye y se articula de otra manera a partir de la existencia de nuevas formas de comunicación
promovidas por las Tics, lo cual genera una vez más la pregunta acerca de qué es la sociedad. En segundo lugar
circula un prejuicio descalificatorio y falsamente jerárquico entre la producción de intelectuales en un primer lugar y
la formación de sociólogos profesionales de excelencia, en un segundo plano, como si lo profesional, asociado a la
gestión y a la eficiencia en la producción de resultados en diversas escenas sociales, fuera una opción por descarte y
devaluada frente a un supuesto mayor valor y encantamiento que rodearía a la formación de sociólogos productores
de conocimiento. En tercer lugar, nos preguntamos y este es el desafío de definir cuál sería la especificidad de
formar sociólogos –intelectuales, profesionales- en un contexto donde la Sociología no es la única disciplina en
ciencias sociales y en consecuencia comparte la reflexión y la intervención sobre lo "social" con otras carreras en la
Facultad de Ciencias Sociales. Asimismo habría que considerar cierto decrecimiento de la matrícula en los últimos
años, en particular en la carrera de Sociología, lo cual induce a que nos preguntamos en consecuencia, este
fenómeno ¿podemos atribuirlo solamente al surgimiento de nuevas carreras en otras universidades o supone que
nuestra carrera expresa un conjunto de problemas a develar?

Soy conciente de la complejidad de los problemas presentados en este breve texto, y no creo que lo vayamos a
resolver en el corto plazo, pero se me plantea la necesidad de plantearlos para comenzar a debatir futuras políticas
institucionales y de gestión de las Ciencias Sociales en la Argentina.

[1] No debemos olvidar que hay una disminución de la matrícula en la carrera de Sociología de la UBA.

*Ana Wortman es investigadora del Instituto Gino Germani y profesora de la Facultad de Ciencias Sociales UBA

Recuperado de: https://www.clarin.com/ideas/ana-wortman-elecciones-sociologia-sociales_0_H1WWxTVjPXl.html

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