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Fecha: 07 de julio de 2019

Título del Sermón: ¿ Cree Ud. exactamente en Dios?

Versículo Bíblico: Gálatas 3:13~14


13
Gal 3:13~14 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por

nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado


14
en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham

alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa

del Espíritu.

Hay personas que dicen ser cristianas y que creen en Dios, pero cuando

les llegan las tormentas de la vida, se pierden y se desesperan, perdiendo

sus rumbos. ¿ Será que Dios escucha las oraciones para restaurar el

ambiente y la situación desordenada y oscura que uno atraviesa? Si Ud.

puede responder a esta pregunta con claridad, es porque Jesús es el

fundamento sólido de su fe.

Si nosotros sabemos quién es Dios y creemos confiada y solamente en

él, podemos vencer grandemente cualquier tormenta de la vida que se

nos presente.

1. Dios bueno

Nosotros debemos pensar quién es Dios. El Dios en quien creemos es

Dios bueno. En este mundo no hay persona ni ser más bueno que nuestro

padre. A lo mejor entre Uds. hay personas que dirán: “Pastor, ¿ Ud. ve a
Dios? Si es que no lo vio, ¿Cómo puede decir que es bueno?”. Aunque

no le veamos a Dios con nuestros propios ojos, nosotros podemos saber

que Dios es bueno.

Nosotros nos hemos mudado de casa una o dos veces, o inclusive mucho

más, en nuestras vidas. Cuando nos mudamos a una nueva casa,

podemos ver rápidamente si la persona que había vivido anteriormente

era una buena persona. Si la casa está bien conservada podemos decir

que el inquilino anterior fue muy trabajador y cuidadoso. Sin embargo, si

la puerta está destrozada, y hay que arreglar muchas cosas, podemos

ver que el inquilino anterior fue sumamente descuidado y perezoso.

Viendo los rastros, podemos saber qué clase de persona era el anterior

propietario.

De la misma manera, nosotros sabemos cómo es Dios al ver sus rastros

y señales. No obstante, podemos decir cómo es Dios al ver el mundo

actual, pues el mundo actual o presente no era lo que Dios había creado.

En la Biblia está registrado el mundo que Dios había creado. Si vemos en

Génesis 1:31, dice:


31
Ge 1:31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno

en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Dios creó un hermoso mundo, lleno de vida y orden. Si Dios no es bueno,

no pudo haber creado un mundo hermoso.


Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. No obstante,

Adán y Eva cayeron en la tentación del diablo, se rebelaron contra Dios

y comieron el fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, de modo que

el mundo en que vivimos se ha convertido en un lugar vacío, sucio, lleno

de desorden y oscuridad.

Además, Adán y Eva vivían en la cuarta dimensión y conversaban con

Dios, pero como pecaron sus almas se corrompieron, convirtiéndose en

esclavos del diablo, matándose unos a otros, enfermándose, y viviendo

bajo el sufrimiento y el control de satanás.

Sin embargo, Dios nos ama tanto y tiene compasión de nosotros, por lo

que decidió lavar nuestros pecados, perdonarnos, darnos una nueva

identidad y crear un nuevo mundo para nosotros.

2. La misió n de Jesú s

Dios envió a su Hijo unigénito para redimir toda la iniquidad de este

mundo. Mientras Jesús estaba en la tierra hizo la misión que Dios le

encomendó. En la Biblia está registrado la misión que él tenía. En el

evangelio de San Lucas 4:16~21, dice:

Lc 4:16~21 16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de

reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.


17
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el
18
lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por
cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha

enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los

cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; 19 A

predicar el año agradable del Señor. 20 Y enrollando el libro, lo dio al

ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en

él. 21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de

vosotros.

Jesús vino a esta tierra para predicar el evangelio a los pobres. El hombre

puede ser pobre tanto espiritual como materialmente. Desde la caída de

Adán y Eva, la humanidad es pobre espiritualmente. Todos los nacidos

luego de Adán, no teníamos Padre Celestial, ni Palabra, ni vida eterna, ni

cielo. Por lo tanto, éramos todos espiritualmente pobres. No importa

cuánta riqueza terrenal uno tenga, esas riquezas pueden perderse de una

noche a una mañana, es como una hierba que se seca con la luz del sol.

Sin embargo, nosotros que hemos nacido de nuevo, somos ricos

espiritualmente. Nosotros tenemos un Padre Celestial, y somos

poseedores de la Palabra, vida eterna y el cielo. Por lo tanto, debemos

estar profundamente agradecidos al Señor por su gracia y misericordia,

porque él nos hizo ricos.

El Señor también vino por los pobres materiales. Nosotros, los humanos

no fuimos hechos para vivir pobres en términos materiales. Antes de que


Dios creara a Adán y Eva, él preparó todo en el cielo y en la tierra, y todo

en abundancia. Por lo tanto, Dios no desea que suframos en la pobreza.

En Gálatas 3:13~14, dice:

Gal 3:13~14 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por

nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado


14
en un madero, para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham

alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa

del Espíritu.

Jesús vino y cargó con todos los pecados de la humanidad, muriendo en

la cruz, para hacernos libres de toda maldición, y para que disfrutemos

de las riquezas. No obstante, el Señor no dijo que cambiaría

repentinamente nuestro entorno a un ambiente rico, tampoco dijo que

abriría las puertas del cielo para enviar lluvias de riquezas materiales.

Jesucristo vino para dar buenas nuevas a los pobres, es decir,

transformar los corazones por medio del evangelio de Cristo y tener una

riqueza espiritual. La gran mayoría de las personas, solo abren sus bocas

para decir: “Yo no puedo hacerlo, soy pobre, no lo haré”. Si el

pensamiento está bañado de pobreza y pesimismo, nunca podremos vivir

una vida victoriosa.

Por encima de todo, tenemos que reprender todo pensamiento pobre, de

fracaso, y negativo de nuestros corazones. Debemos mirar solo la cruz


de Jesús y llenar nuestros pensamientos con ideas ricas y exitosas.

Asimismo, Jesús vino para dar libertad a los cautivos y oprimidos. Desde

Adán, todos hemos sido prisioneros del diablo. La civilización humana se

desarrolla día a día, pero el hombre cada día está atado y pisoteado por

el diablo.

Cuando planté la iglesia, todos los miembros que asistían a nuestra

primera iglesia de carpa eran pobres. En ese momento, yo tenía un solo

traje y un par de zapatos, y había una persona que siempre me robaba.

No solo se robó mi traje, sino todo lo que encontraba a su paso, y esa

persona era un famoso jefe de pandilla del barrio. É l se peleaba día y

noche, de tantas peleas no tenía ni siquiera dientes, y solo iba a la iglesia

para molestar y aturdir.

Pero un día, en una vigilia de viernes, escuché el grito de los niños.

Cuando salí, vi que un hombre los hizo arrodillar a todos, y era un

verdadero desastre el lugar. Ese hombre, era el jefe de pandilla, y ese día

fue a la iglesia para ver qué se podía robar, y los niños fueron capturados

por él.

Los niños presentes empezaron a reprender diciendo: “¡En el nombre de

Jesús, espíritu de alcoholismo, sal fuera! ¡En el nombre de Jesús, espíritu

inmundo de pandilla, sal fuera! ¡En el nombre de Jesús, espíritu de

injusticia e inmoralidad, sal fuera! Los niños de entre 6 y 7 años


reprendían a voz viva, sus caras se ponían rojas de tanto gritar, y a

medida que ellos reprendían, el hombre vomitaba. Yo pensé que era

mejor no entrar allí, y salí nuevamente.

Durante toda la noche reprendieron los niños, y a la mañana siguiente,

por medio de la oración de esos niños, el jefe de la pandilla se arrepintió

y creyó en Jesús. Aceptó a Jesucristo en su corazón, nació de nuevo, se

restauró, recibió la llenura del Espíritu Santo e incluso habló en lenguas.

Hermanos/as, nosotros como hombres nunca podremos imaginarnos el

gran poder de Dios. El jefe de pandilla luego de creer en Jesús, empezó

a asistir a los cultos, tocaba el tambor en la alabanza, luego fue al

seminario teológico, le ordenaron como Pastor, y ayuda a guiar a muchas

personas al Señor. Cuando se proclama el evangelio, la obra de

liberación de Dios se manifiesta, para liberar a todos los que están atados

por el diablo.

También, Jesús vino a este mundo para dar vista a los ciegos.

Hermanos/as, ¿ Qué tan difícil y grande sería el dolor para nosotros no

poder ver? Cerremos nuestros ojos y demos 3 pasos hacia adelante,

miles de cosas pasarán por nuestras mentes. Es imposible describir el

dolor cuando uno pierde la vista.

¿ Ha pensado Ud. alguna vez una persona ciega espiritualmente? Antes

de la caída de Adán y Eva, no solo tenían el mundo físico sino también el


espiritual. Sin embargo, debido al pecado y a la rebelión contra Dios, se

volvieron ciegos espirituales. Desde entonces, todo el mundo está

cegado espiritualmente, por lo que no hay saben de dónde vienen, para

qué viven, por qué viven y hacia donde se dirigen. Caminar sin saber el

propósito y la dirección de la vida, es caer a la destrucción eterna.

Escuché el testimonio de uno de los ministros mientras dirigía un

seminario en Okinawa. É l entró en un seminario liberal, su fe decaía día

a día, perdió el interés de estudiar teología y renunció a su sueño de ser

ministro. Sin embargo, cuando estaba en un rumbo sin dirección,

repentinamente tuvo problemas de visión. Su vista empeoró hasta que

tuvo que usar anteojos, pues sin ellos no podía ver nada.

Fue al hospital, y el médico le dijo en tono desesperante: “Sus ojos no

pueden curarse médicamente, sus ojos se están muriendo”. Luego de

escuchar las palabras del doctor, este hombre volvió a Dios, y le dijo:

“Dios, si estás verdaderamente vivo, sana mis ojos, y abre mis ojos

espirituales, para que pueda conocer más la escritura”. Oró y clamó

fervientemente, y desde aquel momento, sus ojos volvieron a brillar y

recuperó su vista.

Cuando empezó a ver, se dio cuenta de la obra maravillosa del Dios vivo,

se arrepintió de todos sus pecados, y se abrieron sus ojos espirituales.

Con sus ojos bien abiertos, escudriñó la poderosa Palabra de Dios, creyó
plenamente en Dios siendo fiel y leal al Señor, para luego ordenarse

pastor.

Todos nosotros originalmente éramos ciegos, pero Dios envió a Jesús y

derramó su Santo Espíritu para darnos la luz, y abrió nuestros ojos para

que podamos ver al Padre, al Hijo, al Espíritu Santo, y el reino de los

cielos. Por lo tanto, no vivimos solo en la carne, miremos el mundo

espiritual y vivamos con esperanza hacia el cielo.

También, el Señor ha venido para poner en libertad a los oprimidos.

Cuando dice oprimidos, se refiere a las personas que sufren o padecen

enfermedades. En Hechos de los Apóstoles 10:38, dice:

Hch 10:38 38 cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús

de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los

oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Hoy, Jesús está extendiendo su mano de sanidad para sanar las

enfermedades. Cuando estuve dirigiendo un congreso en San José, una

pareja de Los Á ngeles trajo a su bebé de tan solo 3 meses de nacido.

Desde el nacimiento, el bebé tenía un agujero en su corazón, y se pasaba

todo el tiempo llorando.

En el hospital no podían operarle al bebé porque era muy pequeño,

debían esperar hasta que creciera, pero el problema es que tampoco le

daban mucha seguridad de que iba a vivir. Sin embargo, luego de


terminar el sermón, oré por los enfermos y Dios me dijo que proclamara:

“El corazón de un bebé ha sido sanado”. No obstante, yo no podía

proclamar fácilmente, porque me dijeron que los padres del bebé

consultaron con todos los mejores especialistas del corazón en los

Estados Unidos, y ellos no pudieron sanarle. Así que, decidí retrasar un

poco sin proclamar, en ese momento, la sanidad cardíaca del bebé, y

declaré sanidad de otras enfermedades primero como el Espíritu Santo

me guiaba. Pero, repentinamente pensé que si los padres regresaban sin

saber lo que Dios había hecho en el corazón de su bebé, ellos llorarían y

yo tendría la gran responsabilidad de no haberles revelado lo que Dios

ha hecho. En ese momento, proclamé fuertemente: “El corazón de un

bebé ha sido sanado”. Ni bien escucharon eso la pareja, se emocionaron,

se abrazaron, lloraron y agradecieron grandemente a Dios.

Cuando vi aquella escena, me dije: ¿ Y si no se sana completamente?,

invadiéndome una preocupación. Dios me había revelado, pero como soy

un ser humano me debilité. Al día siguiente, tuvimos un almuerzo con los

miembros de la iglesia y, esa pareja también fue invitada a asistir con el

bebé. La esposa me dijo: “Pastor, ayer, luego de que Ud. proclamó que

el problema de nuestro bebé se había curado, regresamos al hotel muy

felices y agradecidos a Dios. Sin embargo, nuestro bebé empezó a llorar

y a inquietarse más que antes, por lo que empezamos a dudar. Pastor,


Ud. no se imagina todo lo que sufrimos nosotros anoche. No obstante, al

amanecer de hoy, escuchamos la voz del Espíritu Santo que nos dijo que

se había sanado, por lo que decidimos creer nuevamente”.

Me mostraron al bebé pero no había rastros de que haya sido sanado ni

mucho menos una mejoría, y yo pensé dentro mío ‘Que vergüenza’, y

volví a orar.

“Señor, ¿ Se ha sanado realmente este bebé? Luego una paz llenó mi

corazón y la voz del Espíritu Santo que me dijo: No te preocupes, los

milagros ocurren de manera inmediata o lentamente”.

Asíterminó el congreso en San José, y me fui a otro en Atlanta, y mientras

dirigía el congreso ministerial, me llamó el pastor de San José, y me dijo:

“Pastor Cho, ¿ Se acuerda de la pareja con el bebé enfermo?”, yo

respondí: “Sí, los recuerdo”. El pastor continuo diciendo: “Me acaban de

llamar diciendo que al día siguiente regresaron para Los Á ngeles, y ni

bien habían llegado su bebé se había sanado completamente”.

Hermanos/as, Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. El Señor, en

este momento, sana a todos los que están siendo oprimidos por el diablo,

y quiere que vivamos saludablemente.

Asimismo, Jesús vino a este mundo a predicar el año agradable del Señor.

Todos nosotros fuimos expulsados con el primer Adán del Edén, perdimos

la comunicación con Dios y bendiciones del Edén, como también


perdimos la vida eterna, la salud, y vivimos en una tierra maldecida. No

obstante, Jesús vino a este mundo para darnos perdón de pecados y

salvación por medio de la cruz, por lo que ahora podemos disfrutar de la

comunión con Dios, de la vida eterna, de la libertad de toda maldición y

atadura, y recibir las bendiciones que Dios ha preparado para nosotros,

recibiendo su total sanidad y vida eterna.

3. La gracia de la restauració n

Jesús, por su muerte en la cruz y resurrección, completó la misión que

Dios le había encomendado. En San Juan 19:28~30, dice:


28
Jn 19:28~30 Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba
29
consumado, dijo, para que la Escritura se cumpliese: Tengo sed. Y

estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en

vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca.


30
Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y

habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Por lo tanto, si tan solo creemos en Jesús, él hace que nazcamos

nuevamente en el espíritu, y nos hace hijos de Dios.

En San Juan 1:12, dice:

Jn 1:12 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,

les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.

En este momento, si Ud. cree en Jesús, Ud. nacerá nuevamente como


hijo/a de Dios. Dios nos restaura, pues habíamos sido arruinados por el

pecado de Adán, para que seamos buenos a la vista de Dios, nuestro

Padre.

En 1Pedro 2:9, dice:


9
1Pe 2:9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación

santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel

que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Nosotros somos real sacerdocio e hijos de Dios, por lo que todos somos

buenos delante de él.

Dios creó el mundo y dijo que era bueno al ver su creación. Sin embargo,

el diablo trajo cosas malas, sucias y feas, y convirtió de este mundo un

lugar malo y sucio. No obstante, Dios quiso cambiarlo nuevamente a un

buen mundo por lo que envió a Jesús transformar el mal mundo a un buen

mundo, como también envió al Espíritu Santo para hermosearlo.

Hermanos/as, no nos desanimemos por ninguna tempestad de la vida,

sino vivamos sujetos de la mano de nuestro buen Dios. Avancemos hacia

adelante por medio de nuestra fe y creyendo en Dios.

Soñemos, tengamos fe y declaremos con nuestros labios que Dios

restaurará todas las partes rotas de nuestras vidas, y hará que seamos

buenos ante su vista. Dejemos que el Espíritu Santo obre y nos cambie

radicalmente.
Oremos: Dios Todopoderoso, venimos delante de ti tus hijos e

hijas, nos presentamos para recibir la gracia de tu sanidad con el

poder de tu Espíritu Santo. Dios de amor, que la presencia de tu

Espíritu Santo se manifieste en nosotros, y nos libere de toda

opresión y enfermedad del diablo. Ayúdanos a vivir en gozo y

alegría, y más que nada en santidad y amor. Todo esto te lo

pedimos en el nombre de Jesús. Amen.