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IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN DE LOS DOCENTES DE LAS INSTITUCIONES

EDUCATIVAS
Nuestro país en los últimos años ha estado inmerso en una serie de reformas que buscan el
desarrollo social, económico y educativo. Destacando la reforma educativa que busca cerrar
esas brechas de productividad y calidad de vida en relación a los países en desarrollo. Por lo
que es urgente la formación y actualización de los profesores, sin mejores  docentes no será
posible cambiar la educación en México, porque somos los actores permanentes del proceso
de enseñanza que se lleva a cabo en las  instituciones educativas.  
La labor del docente es fundamental para que los estudiantes aprendan y trasciendan incluso
los obstáculos materiales y de rezago que deben afrontar, esto debido a la falta de habilidades
para poder desarrollar materiales relacionados con las tecnologías, muchos docentes se
angustian por tener que incorporar las TICS en el aula; pero esto proceso ya no puede dar
marcha atrás ya que se debe de enfrentar para ir evolucionando a los cambios constantes a
los cuales nos enfrentamos en la educación. Dichos cambios no pueden ser de la noche a la
mañana, es cuestión de actitud, tiempo, paciencia  y voluntad; esto toma tiempo.
Para esto, la capacitación es un proceso de vital importancia dentro de cualquier organización,
empresa e institución sin importar el giro o sector a la que estas pertenecen ya que, permite el
mejoramiento de la calidad de los productos y servicios que ofrecen al mercado, reduce el
ciclo de producción de los mismos, el tiempo del entrenamiento, el índice de accidentes,
reducción de mantenimientos de tecnología y maquinaria entre otros aspectos.
Ahora bien, se ha hablado de lo que la capacitación puede llegar a beneficiar a las distintas
instituciones, pero ¿Qué es la capacitación?, esta se puede definir como:
Acción destinada a incrementar las aptitudes y los conocimientos del trabajador con el
propósito de prepararlo para desempeñar eficientemente una unidad de trabajo específico e
impersonal. (Espinosa, 2012, pág. 40).
En su obra  “Como realizar un proyecto de capacitación “ (Pain, 2012) menciona que la
capacitación es un proceso, porque está formada por una serie de etapas que facilita al
colaborador de una organización el desarrollo de conocimientos, mejora sus habilidades y
comportamientos, para desempeñar el puesto de trabajo encomendando, facilitándole las
oportunidades de crecimiento dentro de la empresa. La capacitación lo que busca
principalmente es que no solo el colaborador de una empresa se empape de conocimientos,
sino, que también se aprecie en la transformación de su actitud para que pueda ser más
eficiente  en el puesto de trabajo que está desempeñando. 
De acuerdo con  (Reynoso, 2007) define  a la capacitación como:
El proceso de aprendizaje al que se somete una persona a fin de obtener y desarrollar la
concepción de ideas abstractas mediante la aplicación de procesos mentales y de la teoría
para tomar decisiones no programas; la capacitación se encuentra dirigida a niveles
superiores de la misma”.(p.166)
Partiendo de lo anterior, el presente ensayo se enfoca a la importancia de la capacitación en
las instituciones educativas, este proceso es vital dentro de las organización que ofrecen el
servicio de la educación, ya que definitivamente permitirá el desarrollo y optimización de las
competencias educativas, proporcionando un sólido fundamento teórico, operativo y
compromiso ético-social que sustente una educación de calidad.
La educación en la actualidad tiene como misión esencial la formación de profesionales
altamente capacitados que actúen como ciudadanos responsables, competentes y
comprometidos con el desarrollo social, ello implica que el proceso de formación de los
docentes de cualquier nivel educativo estén  llenos de conocimientos y habilidades integrales
que permita cumplir con las funciones que requiere su profesión, por este motivo la
capacitación no es una herramienta más para cumplir con las necesidades estudiantiles es
una obligación que debe ser practicada en cualquier institución educativa.
La formación docente es  un reto que el gobierno debe de afrontar   ante los nuevos desafíos y
desarrollos que se experimentan en el mundo científico tecnológico. Es por eso que la
capacitación de nuevos saberes y la adaptación a la tecnología es una forma estratégica que
el docente de estos tiempos debe asumir como herramienta fundamental para absorber los
cambios y transformaciones que se experimenta en el área educativa.
La tarea del profesor es tan compleja que exige el dominio de unas estrategias pedagógicas
que faciliten su actuación didáctica. Por eso, el proceso de aprender a enseñar es necesario
para comprender mejor la enseñanza y para disfrutar de ella.
La capacitación para el docente, es una parte muy importante dentro de la educación ya que
se presentan retos para el profesor día a día y es de suma importancia que este cuenta con
las herramientas necesarias para poder darles solución, el profesor tiene la responsabilidad de
formar a los alumnos en todos sus aspectos y si este no cuenta con los saberes necesarios no
podrá transmitirles conocimientos a los educandos es por ello que el profesor debe de conocer
perfectamente los contenidos de enseñanza para saber lo que se enseña y saberlo enseñar
ya que si no se usan las estrategias indicadas con los alumnos se puede perder el proceso de
enseñanza- aprendizaje.
Sin embargo, es una realidad que muchas instituciones educativas de nuestro país, cuentan
con una capacitación acorde a los cambios tecnológicos educativos para poder trasmitir un
proceso de enseñanza aprendizaje adecuado.
Es primordial hacer una reflexión sobre el proceso de capacitación es estas instituciones, para
determinar que éste debe ser fundamental en la teoría y la práctica, con una visión donde lo
que importa es la actualización del docente y su formación permanente en congruencia con
los contextos socioculturales de la actualidad.
En las instituciones educativas de México, específicamente en el nivel medio superior y
superior los docentes son profesionistas que provienen de diferentes áreas de preparación,
que incursionan en la docencia por convicción personal, o como un medio laboral viable para
desarrollarse en el campo productivo. Lo anterior se evidencia porque, a pesar de la buena
preparación profesional, el nivel de aprovechamiento en el aprendizaje por parte de los
alumnos es limitado, provocando bajas calificaciones, desaliento, fastidio e incluso deserción
de los mismo de su institución educativa.
Por ello, es necesario que surja una transformación por parte de las unidades académicas, en
relación a la capacitación pedagógica y bajo las condiciones óptimas para que el docente
pueda lograr la formación de los jóvenes estudiantes no solo como profesionistas sino como
seres humanos con valores y principios que son tan necesarios en nuestra época.
La capacitación en las diferentes instituciones educativas debe de cubrir las necesidades de
formación elementales para realizar buenas practicas docentes ya que estas repercuten en el
desarrollo educativo del alumno, es esta la verdadera importancia de cumplir de manera
óptima el servicio de la educación, lo cual en el fondo representa la razón principal de una
buena capacitación en instituciones de este giro.
Normalmente una buena capacitación docente debe de incluir algunas áreas generales de
competencia, congruentes con la idea de que el profesor apoya al alumno a construir el
conocimiento, crecer como persona y ubicarse como actor critico de su entorno.
Dichas áreas de competencia, son primeramente el conocimiento teórico suficiente profundo y
pertinente acerca del aprendizaje, el desarrollo y comportamiento humano, además el
despliegue de valores ya actitudes que fomenten el aprendizaje y las relaciones humanas
genuinas, dominar los contenidos y materias que enseña, controlar las estrategias de
enseñanzas que faciliten el aprendizaje del alumno.
Otro aspecto importante, definitivamente son las innovaciones tecnológicas educativas como
las videoconferencias, correo electrónico y el internet como herramientas de la enseñanza-
aprendizaje por la cual los docentes debemos de estar en constante formación ya que
constituye uno de los desafíos a los cuales  nos enfrentamos ante las demandas de la
sociedad del  conocimiento. La cuestión es ¿estamos preparados los docentes para ello?, ¿se
está haciendo lo debido para asegurar una formación docente apropiada? Más allá del manejo
instrumental básico de las TIC, el docente requiere mejorar y enriquecer las oportunidades de
aprender a enseñar significativamente a sus estudiantes con apoyo en dichas tecnologías, lo
que implica su participación activa en proyectos colectivos de  diseño y uso de ambientes de
aprendizaje enriquecidos con las TIC, ya que la constante es el cambio. 
Independientemente de cual sea el objetivo de las diferentes capacitaciones que se pueden
llevar a cabo dentro de las instituciones educativas, tal vez servirá para reforzar si es el caso,
los lineamientos en relación a política educativa o normatividad vigente, así mismo puede
optimizar la capacidad para elaborar planes y proyectos de desarrollo de diferentes métodos y
técnicas de planificación y enseñanza educativa, por otro lado puede desarrollar la capacidad
de organización, manejo y optimización de los recursos humanos, financieros y materiales de
la institución educativa.
Por otro lado puede desarrollar la capacidad ejecutiva para conducir las instituciones
educativas de manera efectiva y coherente, en un ambiente de participación cooperación,
ética profesional y alto sentido de servicio a la comunidad propiciando un clima institucional
adecuado y la práctica de valores.
Además permitirá desarrollar capacidades de liderazgo, incorporando nuevos conocimientos,
estilos y técnicas de organización que dinamicen el cambio institucional orientado a fortalecer
la autonomía de las instituciones educativas.
Continuando con esta lista de beneficios, la capacitación en las instituciones educativas
permitirá monitorear la gestión y quehacer educativo orientado a la identidad de la institución
educativa.
En otro orden de ideas, la obsolencia de , también es una de las razones por la cual, las
instituciones educativas deben preocuparse por capacitar a sus docentes, pues ésta procura
actualizar sus conocimientos con las nuevas técnicas y métodos de trabajo que garantizan
eficiencia.
Para las organizaciones educativas, la capacitación debe ser de vital importancia porque
contribuye al desarrollo personal y profesional de los individuos a la vez que redunda en
beneficios para la misma. La capacitación a todos los niveles constituye una de las mejores
inversiones y una de las principales fuentes de bienestar para el personal y la organización.
Por lo tanto la capacitación en las organizaciones educativas, son fundamentales para el
cumplimiento de las necesidades y expectativas de sus clientes (estudiantes y padres de
familia) pues al otorgar un servicio de calidad con docentes que presentan las habilidades y
conocimientos necesarios para llevar a cabo el proceso de enseñanza – aprendizaje,
provocara que los estudiantes vean su desarrollo profesional como un deseo de superación
personal, mejoramiento de calidad de vida y mejores oportunidades laborales, es decir, un
docente bien capacitado es señal de estudiantes bien preparados.
Finalmente de manera general, la capacitación beneficia a las organizaciones principalmente
en, conducir a la rentabilidad más alta y a actitudes más positivas, mejora el conocimiento del
puesto a todos los niveles, crea mejor imagen,  mejora la relación jefes-subordinados, se
promueve la comunicación a toda la organización, reduce la tensión y permite el manejo de
áreas de conflictos, se agiliza la toma de decisiones y la solución de problemas, promueve el
desarrollo con vistas a la promoción y contribuye a la formación de líderes y dirigentes. Del
mismo modo existen beneficios para el talento humano, ayuda al individuo para la toma de
decisiones y solución de problemas, alimenta la confianza, la posición asertiva y el desarrollo,
contribuye positivamente en el manejo de conflictos y tensiones, forja líderes y mejora las
aptitudes comunicativas, sube el nivel de satisfacción con el puesto, permite el logro de metas
individuales, desarrolla un sentido de progreso en muchos campos, y  elimina los temores a la
incompetencia o la ignorancia individual.
Para que la educación sea de calidad en nuestro país es necesario la transformación del
sistema educativo, por la cual  se hace necesario una nueva reconfiguración del rol del
docente; donde la formación  de los maestros sea durante todo su vida laboral.
Para esto es necesario el apoyo de las autoridades educativas,  cuyo propósito sea contribuir
al desarrollo de los actores principales del proceso de enseñanza, donde se tenga acceso a
recursos pedagógicos, a una formación no solo en el ámbito pedagógico, sino también en el
campo disciplinar para trabajar de manera planeada y actualizada, buscando siempre el
aprendizaje de los estudiantes.
La formación debe de aprovechar  el potencial de las tecnologías  con la intención de cerrar
todas aquellas brechas que se presentan en el desempeño de los docentes en el aula, para la
cual las instituciones educativas deberán  contar con planes de formación que incluyan
actualizaciones continuas y adecuadas que  les permitan a los docentes a acceder a
promociones para un mejoramiento de su calidad de vida.
Todo esto conllevara a los docentes a la transformación del trabajo en aula, implementando
técnicas  de enseñanza innovadoras, propiciando ambientes de aprendizaje y materiales
acordes a las exigencias del mundo en que vivimos

Actualmente la educación ha sufrido transformaciones y reformas


en sus planes y programas, siendo más exigentes para
adentrarse a la nueva sociedad del conocimiento y donde
precisamente la educación exige estudiantes con competencias
sólidas para su ejecución. En este sentido, las escuelas de hoy no
sólo preparan para culminar un nivel educativo, sino además
deben de preparar a sus estudiantes para el futuro en el que se
van a enfrentar de manera que, comprendan los problemas
actuales desde una perspectiva objetiva, implementando las
competencias adquiridas, por ello, los docentes deben estar
actualizándose —en todos los ámbitos— con la finalidad de
cumplir los perfiles de egreso que se exigen.

La mayoría de los maestros fueron educados bajo un modelo


tradicional, y aunque en la actualidad se habla de constructivismo,
se sigue realizando una mezcla de constructivismo con
tradicionalismo, pero también está en los docentes la capacidad
para realizar cambios acordes a las nuevas reformas y acuerdos.
Sin embargo, se debe prestar mucha atención a la aplicación de
estrategias y técnicas en el desarrollo de las actividades diarias
para el proceso de enseñanza-aprendizaje, tales como: el trabajo
colaborativo y no cooperativo —exclusivamente— la participación,
el involucramiento de la creatividad, motivación intrínseca, libertad
de expresión, uso y empleo de las TIC, análisis, investigación,
involucramiento a través de los proyectos y sobretodo ofrecer la
confianza para crear ambientes de aprendizaje, esto tal y como lo
describe Dean (1993).

El docente actual, debe estar consciente de que pertenece a una


sociedad del conocimiento que exige una cantidad de
competencias a desarrollar con los estudiantes para poder
ampliar las clases y actividades, logrando cambios precisos, como
tener claro que son un ejemplo a seguir, por lo que el trabajar y
crear ambientes de aprendizajes significativos augura un
involucramiento y desarrollo de competencias dentro y fuera de la
escuela.

Hoy en día, ese desarrollo de competencias va implícito en el


trabajo que realizo día a día, porque más que prepararme con
cursos, diplomados, entre otros, es aterrizarlo en la práctica,
como docente esa profesionalización va inmersa cuando planeo
al involucrar en los contenidos actividades que sean retos, donde
el estudiante empleé el razonamiento para la construcción de un
pensamiento complejo. Bajo esta perspectiva y como ejemplo
personal, he sido evaluada en permanencia como maestra de
grupo con el proyecto de enseñanza y de directora con el de
gestión, donde me percaté, que debemos tener claro las
competencias del docente para poder desempeñar un buen rol en
grupo o dirección; por ello en estos proyectos son importante la
actualización constante, el trabajo entre pares, colaborativo y la
práctica docente.

Como docente, entrego cada semana planeaciones y como


directora también las pido, esto con la finalidad de dosificar
contenidos acordes al grupo, bloque y conocer que se trabajará
en la semana para tener un panorama de los aprendizajes
esperados a cumplir y precisamente esta elaboración de la
planeación debe ser basada en las competencias que debemos
tener como docentes.

Además, es tarea del docente que dentro de estos cambios


inspiren y enlace contenidos hacia una visión compleja que
conlleva a una educación integral, considerando que la mejor
manera de transformar a la sociedad es, sin duda, a través de la
formación, donde construya una nueva forma de hacer teoría del
conocimiento acorde a la nueva educación, ciencia y filosofía que
se requiere para transformar la sociedad con el involucramiento
de todos los actores de la educación.

En la práctica docente diaria, los maestros deben implementar


estrategias con actividades como por ejemplo: la construcción de
la competencia por proyectos, estudio de casos, por
transversalidad, por grupos de discusión, paneles, debates,
proyectos didácticos, de tal forma que las estrategias lo lleven a
resolver y enfrentarse a los problemas reales; que le permitan al
estudiante vaya más allá de lo visto en clase (meta cognición)
para que su aprendizaje sea significativo, como  el uso
organizadores gráficos, trabajo entre pares, auto evaluación, ya
que las actividades traen consigo un proceso de complejidad de
acuerdo a las etapas de desarrollo de los alumnos, por lo que se
debe buscar lo mejor para ellos, y eso será a través de los
trabajos que desarrolle.

Cuando el docente esté consciente de dichos cambios en la


sociedad y educación, logrará una profesionalización y
maduración en la forma de actuar y de ser, ya que, muchas de las
veces, se enfocan exclusivamente en tratar contenidos del plan y
programas, dejando a un lado, el ser. En este mismo
sentido, Arredondo (1989) describe que el docente además de
ser facilitador también funge el papel de investigador, asesorv y
guía, señalando que debe indagar respectos de los intereses de
los alumnos, el contexto cultural, social y escolar, factores
importantes que dicha investigación o reconocimiento permitirá
saber que estrategias y/o técnicas se deben aplicar, logrando así
que los alumnos cumplan con los aprendizajes esperados.

Es importante señalar que las características antes señaladas


(investigador, asesor, facilitador y guía) forman parte de las
competencias y de la formación que un docente debe tener en la
actualidad, en estos tiempos no podemos limitarnos en sólo estar
frente a un grupo y dejar de aportar a la educación.

Si bien es cierto cada docente sabe que el compromiso que tiene


para con los alumnos debe ser significativo, no sólo en las
calificaciones, sino en la forma de desenvolverse en este mundo
actual, lo que conduce, a crear nuevos ambientes de aprendizaje,
cuyas características deben ser enfocadas a que el alumno
emplee lo que conoce y está a su alcance, teniendo la capacidad
de vincular su contexto con la teoría.

Aunado a ello, estos ambientes de aprendizaje se lograrán al


tener un compromiso claro y preciso entre facilitador–alumno, en
el que exista la confianza, motivación, actividades lúdicas,
participación interactiva, entre otras, así como el empleo de las
TIC, todo ello, basado en las actividades que se planean y se
implementan en las clases, a través de tener como fundamento el
contexto que se realiza al inicio del ciclo escolar y los estilos y
ritmos de aprendizaje de los alumnos, para organizar y diseñar
situaciones que le permitan al docente y alumno interactuar.

En la formación que tenemos como profesionales de la educación


no sólo se trata de estudiar y tener algún papel que lo acredite,
sino tener presente que para estar activos debemos llevarlo a la
práctica, tal como lo indica el principio pedagógico 1.3 (generar
ambientes de aprendizaje), 1.4 trabajar en colaboración para
construir el conocimiento) y 1.6 (usar materiales educativos para
favorecer el aprendizaje); por ello, Perrenoud (2004) describe
que el trabajo en equipo es importante para el logro los
aprendizajes y que como docentes en la búsqueda constante de
estrategias para lograr el perfil que nos exigen, debo estar en esa
investigación y hacer uso de los recursos y/o materiales para
desarrollar un ambiente de inclusión y diversidad.

Finalmente, ser docente es trascender en esta nueva sociedad


del conocimiento con el compromiso definido que la vocación no
es sólo trabajar en el aula, sino, en la búsqueda constante de ser
un guía y facilitador que deje en los alumnos la huella para
enfrentar los retos que se les presenten, haciendo uso de lo que
sus maestros le enseñaron en el aula y fuera de ella
INTRODUCCIÓN

La educación ha evidenciado su importancia en el desarrollo histórico de la sociedad,


transmisora de la cultura que le ha antecedido en cada época o sistema social en
particular. En ella el docente ha sido uno de los protagonistas principales en los
procesos de desarrollo y transformación. Sin embargo, la formación docente no
siempre ha recibido atención especial. Los estudios la abarcan desde diversos
paradigmas, pero el docente como sujeto activo del aprendizaje ha sido escasamente
atendido. Tanto desde la perspectiva de la formación inicial como permanente.

El presente artículo abarca la formación permanente, la cual ha sido atendida por


diversos autores (Freire, 2010; Martín, 2015; Delgado, 2013; Imbernón, 2011), que
destacan la necesidad de cambiar el enfoque con el cual se realiza y comprende dicha
formación. Al respecto se señala el papel protagónico y transformador de la realidad
social que tiene el docente como educador.

Desde esta perspectiva el artículo abarca uno de los procesos humanos esenciales del
desarrollo histórico social, la formación permanente del docente como sujeto activo de
aprendizaje con significatividad para la transformación y desarrollo personal y social.
La propuesta que se presenta forma parte de un proyecto de investigación que abarca
la formación docente orientada al aprendizaje significativo y desarrollador; para lo
cual, la perspectiva del enfoque histórico cultural permite realizar una nueva mirada a
la formación docente, objetivo del presente artículo.

Se asumen algunos de los aportes esenciales de este enfoque por su visión


transformadora, que posibilita reflexionar sobre el docente como sujeto activo y
transformador en el proceso de aprendizaje, es decir como aprendiz.

Para dicho propósito se requiere de la profundización teórica mediante el empleo del


análisis histórico lógico como método general y se utilizan resultados de los autores, de
un estudio exploratorio mediante encuesta sobre la formación docente.

Los resultados abarcan la aproximación a los componentes y contenidos de la


formación docente permanente, que asume al docente como sujeto activo del
aprendizaje, autotransformador y transformador de la realidad social.

Se concluye sobre el papel de la educación y el docente en la sociedad; la importancia


de responder a la necesidad de la demanda social de concebir al docente y su
formación desde una nueva perspectiva, como aprendiz autotransformador y
transformador social desde la potencialidad de su desarrollo; una nueva concepción
sobre la formación docente permanente.

DESARROLLO

La educación ha sido un factor determinante en los procesos de desarrollo de la


sociedad y la humanidad a lo largo de la historia. A través de ella, se han dado
procesos de inculturación y transformación; su concreción en los diferentes ámbitos de
actuación de los sujetos ha servido de mediadora de sus posibilidades reales y
perspectivas.

El papel determinante de la educación en la sociedad y la dinámica de interrelaciones


que en ella acontecen no se limitan a lo educativo, sino que tienen implicaciones en la
concepción del deber ser, la percepción y resolución de problemas de la sociedad que
trascienden el inmediato presente. Estas interrelaciones abarcan a la persona en
particular y sus aportes a la construcción de la sociedad, dan lugar a nuevas prácticas,
nuevas cosmovisiones, modos específicos de afrontar los retos que le van imponiendo
los cambios emergentes de su contexto, su historia y cultura desde la interacción con
sus congéneres, dadas sus potencialidades como sujeto particular y social.

Al respecto, Alvarado (2013), alude que "en la educación como proceso, desde las
prácticas pedagógicas toma sentido la identidad, se reflexiona sobre la cultura con
fundamentos éticos y políticos que son aprendidos y desarrollados y contribuyen a
resolver problemas educativos y sociales.¨

El proceso educativo configura la cultura, sintetiza las exigencias sociales y laborales,


los cambios del desarrollo tecnológico, la sociedad a la que responde y el tipo de
educación que ella traza como política. En este proceso, la función del docente no se
reduce a reproducir la cultura y sus componentes, sino que implica procesos de
asimilación, construcción, reconstrucción y mejora de la actividad, fruto de las
interacciones de las personas, la sociedad y la historia.

La sociedad y su desarrollo, incluyendo los avances científicos tecnológicos hasta la


actualidad, han planteado retos a la pedagogía. El análisis de la problemática es
abarcado por varios autores (Freire, 2010; Imbernón, 2011; Nuñez, 2011).y
puntualizan que la nueva era está marcada por el conocimiento, la globalización y los
cambios radicales.

Ello exige cambio en la formación docente, a fin de que se implemente la educación


que requiere el mundo contemporáneo y la cultura humana, se considera además el
papel del docente en la sociedad como agente transformador.

Un estudio pedagógico de documentos oficiales de organismos políticos internacionales


y académicos sobre el vínculo formación y sociedad, aunque referido a la educación
superior, analiza el papel que desempeña la formación para el desarrollo socio
económico desde una visión reducida de sociedad, enmarcada en poderosas empresas
e intereses del mundo desarrollado, en detrimento de países de menor desarrollo; y
una visión más amplia que reconoce el valor de la educación para la construcción y
progreso de la sociedad, basada en el desarrollo humano y la inclusión social. (Ortiz, et
al, 2016)

El docente como sujeto de la educación es un actor principal para la sociedad,


transmisor de la cultura que le ha antecedido y propiciador del aprendizaje mediante el
proceso educativo, el que, a decir de Vigotsky, debe ser "planificado, organizado y
anticipado del desarrollo de los sujetos". Vigotsky citado por Martínez (2002). Es decir,
se requiere del proceso de formación del docente.

Tal formación, exige docentes comprometidos con el proceso pedagógico, implicados


en la labor educativa, orientada al desarrollo humano que trasciende el aprendizaje de
contenidos y procederes en el orden técnico del futuro desempeño.

El quehacer pedagógico, se ha convertido en centro de atención de investigadores, al


aparecer como uno de los aspectos más importantes de la sociedad, para asumir los
retos que van emergiendo de las coyunturas en las que se construye el desarrollo
social, como afirma Perrenoud (2001), "debe anticipar las transformaciones".

Los estudios abarcan la formación docente inicial y continua o permanente, atendiendo


a su rol de educadores Alvarado (2013); Pérez (2010); Castro (2010); UNESCO;
(2014); e Imbernón (2011).

Es evidente que la formación docente no debe ser accidental y espontánea, tampoco se


circunscribe a los que se inician como educadores; ella es fundamental para todos los
actores educativos que participan de los procesos de desarrollo de la cultura, del tipo
de ser humano y sociedad inclusiva que se quiere perpetuar

Asimismo, la importancia de la formación docente para la educación y la sociedad se


confirma por la UNESCO (2014), al referir que"si el docente no cambia, no podrán
hacerse cambios relevantes en los procesos educativos para que estos sean conforme
a la necesidad que se genera de las demandas sociales.¨
La formación del docente debe ser de forma permanente y continua, como reconocen
los autores, para que este sea un verdadero agente transformador de la sociedad. Se
requiere de nuevas visiones de sus aspectos más generales conceptuales en el
contexto actual, donde los saberes pragmáticos, instrumentalistas, tecnológicos
soslayan el desarrollo humano del docente en un proceso de significación personal y
social.

El papel fundamental que ocupan los docentes en la educación y en el desarrollo socio


económico y cultural, conduce a las interrogantes: ¿cómo debe ser la formación
docente? ¿Cómo incorporarla a los procesos de inculturación? ¿Cuál debe ser el
contenido? ¿Cuáles son los procedimientos para que el docente se convierta en un
sujeto activo de aprendizaje y de desarrollo? Las respuestas que han de surgir deben,
dar pistas sobre cómo la formación del docente se debe ocupar del tipo de sociedad
que se quiere y su determinación en los seres humanos.

Una primera mirada obliga a reflexionar sobre el concepto formación. El análisis teórico
sobre esta categoría (Ortiz, et al, 2016) destaca que ha sido tratada desde una
perspectiva externa como proceso educativo con fines determinados que produce un
resultado, sin que se distinga el papel activo y protagónico de los sujetos de
formación, desde su perspectiva interna.

Ante este análisis es evidente que se requiere una visión más integral al tener en cuenta
tanto lo interno como lo externo del sujeto y la relación que se establece con su entorno,
su cultura y con los otros, como parte de la historia de su desarrollo y su proyección
social.

Asimismo hay que abordar el concepto de formación docente que tiene una particularidad
especial, en cuanto al rol que desempeña en la sociedad y la cultura; se pueden
identificar por lo menos cuatro enfoques, según Delgado (2013):

- Pardigma conductista: la formación se concibe como entrenamiento y repetición.

- Paradigma tradicional de oficio: considera al profesor como una persona que domina la
técnica y el arte. Puede desempeñarse sin ningún entrenamiento previo.

- Paradigma personalista o humanista: hace énfasis en la cualidad del docente como


persona, implica el autoconcepto, diálogo y comunicación entre sujetos.

- Paradigma indagador, reflexivo o crítico: la formación se realiza desde una perspectiva


de investigación y reflexión sobre su práctica. Formar al profesor con capacidades
reflexivas, sistema de resolución de problemas para examinar conflictos y tomar
decisiones adecuadas.

Se aprecia que los dos primeros paradigmas son reduccionistas e instrumentales que no
reconocen la formación docente como proceso complejo.
El paradigma humanista aporta una visión de formación que considera lo interno del
sujeto e interacciones sociales. El paradigma crítico aporta la perspectiva del sujeto como
transformador de realidades.

De igual forma, existen varias acepciones del concepto de formación docente. Se retoma
a Achilli en Gorodokin (2012), que concibe "la formación docente como proceso donde se
articula enseñanza y aprendizaje". Pérez (2010), hace énfasis en "la unión íntima entre
teoría y práctica, en reescribir y reestructurar la cotidianidad del sujeto y sus
interacciones, retroalimentación y transformación personal".

Asimismo, la formación docente debe aportar a la sociedad "ser espacio de creación,


participación y cooperación". (Martín, 2015)

El aprendizaje se construye en una dinámica de interacción de sujetos, generación y


transformación de cultura. Al estar consciente del papel fundamental que cumplen los
docentes en la sociedad, su formación debe revisarse desde el interior de la actividad de
aprendizaje y los ámbitos sociales externos a ella.

Se requiere tanto de las prácticas pedagógicas, como de los ámbitos, situación social,
histórica y cultural en los que las personas desarrollan sus vidas con otros y la
naturaleza, aspectos reconocidos desde la posición vigotskiana que concibe el papel
activo de los sujetos del aprendizaje. Encontrar la sinergia entre estos elementos es
una tarea impostergable, porque las problemáticas emergentes no pueden ser ajenas a
la educación y la sociedad.

En el contexto colombiano se han hecho acercamientos a la realidad educativa, a partir


de algunas investigaciones Castro, (2010); Parra, Encima, Gómez & Almenares, 2010;
Universidad Pedagógica Nacional (2004), constatando la necesidad de repensar la
formación docente para responder a las necesidades de la sociedad y la cultura y se
enfatiza en un proceso de búsqueda y consensos donde los actores tengan una
participación activa.

Martín (2015), enfatiza en la necesidad del enfoque histórico-cultural como condición


fundamental para la formación docente, González, Rodríguez & Hernández (2011),
coinciden y destacan la necesidad de su desarrollo desde el concepto vigotskiano de
Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), esto significa reconocer las potencialidades de
desarrollo del docente; Zabalza (2013), precisa el compromiso en el que se integra lo
técnico, emocional y ético. Se infiere la consideración de este autor las relaciones entre
los componentes internos y externos del proceso.

A tono con esto, Imbernón (2006), hace referencia a principios de la formación


docente: la formación necesita tiempo porque hay cambio cultural, supone reflexión
basada en participación, autonomía profesional compartida, énfasis en el aprendizaje
del profesorado y no tanto en su enseñanza

Al respecto, los autores cubanos Cruz, Fernández, López & Ruiz (2011, p.1) afirman:
"la realidad contemporánea demanda un docente que tenga roles activos en la elección
de alternativas pedagógicas, que estimule la capacidad de participar ofreciendo
opciones que permitan a los educandos aprender críticamente". Destacan además, la
necesidad del docente como facilitador del desarrollo de los proyectos de vida,
incluyendo el suyo propio para dinamizar los procesos de aprendizaje.

Esto implica que en la formación docente está presente ese accionar para que sea
incorporado a su quehacer, se estructure sistemáticamente, le posibilite construir y
concretar el proyecto de vida con pertinencia de los saberes pedagógicos y el
desarrollo de sus potencialidades personales, sociales y educativas como multiplicador
y transformador de sí, de la sociedad y la cultura.

Sin embargo, esta perspectiva no se evidencia en los contextos educativos y


formativos del docente.

Desde la realidad colombiana se realiza un estudio diagnóstico sobre la formación


docente. República de Colombia. Universidad Pedagógica Nacional, (2004) que expresa
la necesidad de hacer cambios significativos para mejorar la calidad de la educación y,
a su vez, garantizar continuidad a la formación como política, lo que requiere la
participación de todos los actores, para valorar las diversas propuestas.

Estudios de la UNESCO (2014), refieren que menos del 75% de los docentes han
recibido formación, destacan la necesidad de la formación permanente y que algunos
países han elaborado programas encaminados a esto, sin embargo, la demanda sigue
latente y emerge de los contextos sociales.

Esta problemática es coincidente con la formación para el trabajo y desarrollo humano.


Un estudio exploratorio reciente por los autores Nieva & Martínez (2015), sobre los
docentes en el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) evidencia que existen
limitaciones en la formación docente, en la preparación pedagógica, insuficiencias en la
formación integral y el desarrollo humano que propende el Modelo Pedagógico de la
institución; el 72% reconoce limitaciones en el desarrollo de competencias individuales
y sociales. Inconsistencia teórica y práctica 74%.

Se aprecia que aunque se declara como política, no ejecuta en la práctica. En tanto


teoría y práctica de la formación docente permanente están divorciadas, no se concibe
como unidad necesaria, lo que crea insatisfacciones y necesidades que no se realizan.

Un dato que reafirma lo planteado es que el 68% de los docentes instructores


encuestados del SENA (174 en total), en 10 centros de formación, manifiestan estado
emocional favorable hacia los procesos de formación docente y reconocen la necesidad
de implementar una estrategia pedagógica que haga propicio el aprendizaje
significativo y desarrollador del docente. El docente como sujeto de aprendizaje y
desarrollo.

En coincidencia con este resultado, Imbernón (2006), precisa la consideración del


activismo del docente en su aprendizaje y formación referido a su autonomía,
emociones, actitudes, la comunicación, su relación con la comunidad, desata su
complejidad en la sociedad actual

Freire (2010, p.63), al referirse al rol del docente en los procesos educativos expresa:
"mi papel en el mundo, como subjetividad curiosa, inteligente, interferidora en la
objetividad con que dialécticamente me relaciono, no es solo el de quien constata lo
que ocurre sino también el de quien interviene como sujeto de ocurrencias".

Así, el docente es actor en y desde la realidad; pero a la vez que la transforma, se


transforma a sí mismo y a los que transmite y comparte su cultura, desde su quehacer
y determinación en la historia. Una coincidencia directa con el enfoque de desarrollo
humano de vigotskiano (Martín, 2015).

El docente como sujeto del proceso formativo determina y expresa en el acto


educativo sus particularidades como ser social. Mediante la relación e intercambio con
sus estudiantes propicia el desarrollo de éstos, su implicación en los problemas
sociales y la participación en su transformación cultural. Se trata de que la educación
forme parte de la cultura, tanto educador como educando se implican en el proceso de
su construcción y reconstrucción, en su perpetuidad y desarrollo.

La concepción vigotskiana apunta a un proceso de formación, educación y aprendizaje


mediados por la interacción de los actores principales: estudiante y docente, quienes
intercambian saberes, sentimientos, emociones, valores, actitudes y experiencias que
son exigencias de la vida social, cultural y laboral; una vez adquiridos constituyen
recursos esenciales para asumir las demandas y retos de la sociedad, expresan
desarrollo, crecimiento personal y una inserción más plena a la sociedad.

Se puede deducir que en estas condiciones los intercambios deben ser efectivos y para
que se logren los objetivos pedagógicos y desarrolladores, se requiere formación
docente sistemática y multilateral.

Al cambiar el rol del docente, su praxis debe ser dinámica, participativa, en coherencia
con las demandas sociales de los estudiantes y de la cultura de la que forman parte; el
intercambio dialógico posibilita interiorizar los aprendizajes mutuos.

La intervención que hace el docente en sus estudiantes es dialéctica, en ella no sólo se


orientan procesos educativos, sino que en la interacción de ambos actores se
retroalimenta el proceso de enseñanza-aprendizaje, se recrean los saberes, se
reconstruye la historia de los sujetos en particular y de la sociedad en general.

La formación docente es fundamental para la transformación de la sociedad que valora


el desarrollo humano y los proyectos de vida de las personas en las que los diferentes
procesos pedagógicos se convierten en una búsqueda permanente del ser y deber ser
de la cultura de los sujetos de desarrollo.

La necesidad de nuevos enfoques en la formación docente que les brinde prioridad, al


considerarlos sujetos activos del aprendizaje, de su propio desarrollo personal y
permanente, a la vez que agentes educativos orientadores y guías de sus estudiantes,
puede ser asumida desde la perspectiva vigotskiana. Esto implica acercarse a una
nueva concepción de la formación docente y algunos componentes que la suponen.

Desde el análisis realizado, los autores de este artículo consideran la importancia que
tiene asumir la formación docente permanente como un proceso, en el cual se
reconoce el papel activo del docente desde sus potencialidades como sujeto de
aprendizaje con carácter autotransformador y transformador de la sociedad, su
historia, desarrollo y cultura, de la cual es portador.
En este proceso el sujeto en su interrelación con los otros, intercambia saberes,
experiencias y vivencias afectivas, aprende y reconstruye desde la unidad cognitiva
afectiva, en función de la significatividad o sentido que adquiere la educación como
desarrolladora de sí y el contexto social.

Esto exige una reconstrucción del concepto de formación docente, que incorpora los
componentes enunciados con visión integradora, que los autores definen como:

Un proceso de aprendizaje pedagógico desde las potencialidades de los sujetos


implicados, sistemático, investigativo y dialógico, de configuración y
autotransformación del docente, que abarca componentes educativos, el vínculo
cognición - afecto, orientado al aprendizaje significativo y desarrollador que responde
a las necesidades de desarrollo personal de sí y de sus estudiantes, donde la cultura,
la comunicación e interacción social son mediadores esenciales; se organiza desde la
intencionalidad e interdisciplinariedad en función del cambio y la transformación de la
sociedad. El docente es concebido como aprendiz.

El análisis de los referentes generales lleva a cambiar la mirada sobre el docente y su


preparación permanente para desempeñar un rol en el cual confluyen diversos factores
macro, meso y micro sociales, con los que adquiere una responsabilidad personal con
su propio desarrollo, con los que educa y forma, desde y con la sociedad.

Se ha enfatizado en el papel activo de los docentes como sujetos de aprendizaje en el


proceso de su formación permanente y como agentes que contribuyen al desarrollo de
la sociedad y a la equidad. Pero para educar con nueva visión de formación docente
centrada en la auto transformación personal y transformación social, se requiere ser
educado. Se retoma entonces la interrogante anteriormente planteada ¿cuál debe ser
el contenido de la formación docente? ¿Cuáles son los procedimientos necesarios para
que el docente se convierta en un sujeto activo de aprendizaje y de su desarrollo?

Al abordar la formación docente, se han enunciado algunos elementos esenciales que


implican el concepto planteado por los autores, que se realiza sobre la base del análisis
del contexto del SENA, algunos aportes científicos coincidentes en que la formación
docente requiere cambios conceptuales que logren ejecutarse y demostrarse en la
práctica, desde lo personal y social desarrollador.

La definición conceptual lleva a reflexionar sobre los componentes y contenidos de la


formación docente permanente que tienen por finalidad el aprendizaje significativo y
desarrollador. Los componentes son:

·    - Valoración del docente como sujeto enseñante, aprendiz y en devenir histórico de su
desarrollo personal y social desde un EHC.

·    - Se parte de los aprendizajes y experiencias previas de los docentes en formación,


tanto desde lo cognitivo como lo afectivo, valorativo y emocional.

·    - El proceso de formación debe permitir la motivación de los instructores en formación


en relación con sus compañeros, el contenido, el entorno y su cultura.

·    - Acompañamiento del proceso de aprendizaje del instructor en formación que permita
trabajar la ZDP de modo que se potencialice su desarrollo.
·    - Planificación de las tareas y actividades de aprendizaje que generan procesos de
autodeterminación, motivación y transformación de realidades.

·   - Sistematización de las experiencias que ocurren dentro y fuera del aula como
elementos integradores del proceso de formación, fruto de procesos de investigación
de la práctica, tanto en su rol de aprendiz como de enseñante.

·    - Contenidos significativos y dinámicos como proyectos de búsqueda, hermenéutica y


sistematicidad desde una visión interdisciplinaria de la pedagogía, donde se articula
teoría y práctica y se entrecruzan saberes multidimensionales.

·    - Aprendizaje para toda la vida que requiere de procesos de investigación, innovación y
creatividad para dar respuesta a la historia y al desarrollo del ser humano en
realidades concretas.

Se trata de componentes que son flexibles y que requieren permanente búsqueda del
perfil del docente que cumple un rol fundamental en los procesos de transformación de
la realidad y por lo tanto es cultural, dinámico, flexible, integrador e histórico.

En coherencia con estos aspectos, la concepción del docente como persona elocuente
que transmite saberes se va cuestionando para dar paso a una demanda social que
requiere sea dinamizador de procesos de construcción y reconstrucción de la cultura y
la sociedad; donde los conocimientos científicos, técnicos, tecnológicos y artísticos se
van interiorizando en las culturas para convertirse en saberes que se implementan en
espacio-temporalidades concretas.

En esta línea de pensamiento, los contenidos de la formación docente en términos


generales debe abarcar el proceso en su integralidad y multilateralidad. Estos son:

·    - Un diagnóstico de las posibilidades reales y potenciales de los docentes como seres
humano en un contexto histórico-cultural que abarca los saberes y dominios
pedagógicos.

·    - Se planifican y organizan los recursos pedagógicos necesarios y las condiciones para
su aprendizaje desde las potencialidades que se expresan en los resultados de estos
diagnósticos, donde el sujeto tiene un papel consciente y activo de su
autoconocimiento.

·    - Las didácticas generales para su aplicación en las áreas particulares del saber de los
docentes implicados y su adecuación interdisciplinar, en función de los cambios del
desarrollo científico tecnológico y del contexto social.

·    - La labor educativa e investigativa del docente, los recursos teóricos- metodológicos
para formar, educar en y para la transformación personal y social.

·    - Asumir el aula como laboratorio natural para la educación y el desarrollo.

·    - Los mediadores del proceso educativo, entre ellos la comunicación dialógica, la
cultura y las vivencias que generadores de significatividad y sentido personal y social,
con carácter desarrollador.
·    - La articulación entre los saberes.

·    - Las vivencias afectivas que en el proceso educativo se expresan, mediados por la
comunicación e interacción, son fuentes donde está presente la unidad cognitivo-
afectivo.

En resumen el contenido de formación docente debe ser personal-social, pedagógico-


didáctico, investigativo-metodológico, cultural- histórico y comunicativo-interactivo,
desde los diagnósticos progresivos del aprendizaje donde se expresa la unidad
cognitiva afectiva de los implicados en lo significativo y desarrollador durante el
proceso de formación docente.

CONCLUSIONES

La educación sintetiza la política, la cultura, la historia y el desarrollo de los seres


humanos y la sociedad; la transmite y la transforma, donde el docente es un actor
principal.

La formación docente permanente es una necesidad. Las demandas del desarrollo y la


transformación social exigen un cambio en su concepción que requiere un enfoque que
priorice al docente como agente activo de su aprendizaje, desde las potencialidades de
su desarrollo, con carácter autotransformador y transformador de la realidad social.

La concepción del docente como aprendiz en el proceso de su formación abarca


componentes y contenidos esenciales desde los histórico y cultural que propicia un
aprendizaje significativo y desarrollador.