Вы находитесь на странице: 1из 2

MI VOCACIÓN ES EL AMOR

Iglesia de san Sebastián 27-9-17

MOTIVACIÓN

CANTO DE SILENCIAMIENTO

ORAR CON TERESA DE LISEAUX

Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada lanzada hacia el cielo, un grito de gratitud y
de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra, es algo grande, algo
sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús.

Ms A 75v-76r
En vez de alegrarme de mi sequedad, debería atribuirla a mi falta de fervor y de fidelidad. Debería entristecerme por
dormirme (¡después de siete años!) en la oración y durante la acción de gracias. Pues bien, no me entristezco... Pienso
que los niños agradan tanto a sus padres mientras duermen como cuando están despiertos; pienso que los médicos,
para hacer las operaciones, duermen a los enfermos. En una palabra, pienso que "el Señor conoce nuestra masa, se
acuerda de que no somos más que polvo". Mis ejercicios para la profesión fueron, pues, como todos los que vinieron
después, unos ejercicios de gran aridez. Sin embargo, Dios me mostró claramente, sin que yo me diera cuenta, la
forma de agradarle y de practicar las más sublimes virtudes. He observado muchas veces que Jesús no quiere que
haga provisiones. Me alimenta momento a momento con un alimento totalmente nuevo, que encuentro en mí sin
saber de dónde viene... Creo simplemente que Jesús mismo, escondido en el fondo de mi pobre corazón, es quien me
concede la gracia de actuar en mí y quien me hace descubrir lo que él quiere que haga en cada momento.

Ms C25 r-v
Qué grande es, pues, el poder de la oración
! Se diría que es como una reina que en todo momento tiene acceso libre al rey y que puede alcanzar todo lo que pide.
Para ser escuchadas, no hace falta leer en un libro una hermosa fórmula compuesta para esa ocasión. Si fuese así...,
¡qué digna de lástima sería yo...! Fuera del Oficio divino, que tan indigna soy de recitar, no me siento con fuerzas para
sujetarme a buscar en los libros hermosas oraciones; me produce dolor de cabeza, ¡hay tantas..., y a cual más
hermosa...! No podría rezarlas todas, y, al no saber cuál escoger,
hago como los niños que no saben leer: le digo a Dios simplemente lo que quiero decirle, sin componer frases
hermosas, y él siempre me entiende.

TEXTO EVANGÉLICO Mt 11, 25-28


Entonces Jesús dijo:
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y prudentes, y se las has
dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al
Hijo sino el Padre, y al Padre lo conoce sólo el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.

SILENCIO PERSONAL

CANTO

LLUVIA DE ROSAS
“Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas” (Teresa de Liseaux)

“Cuando tengo un problema le pido a santa Teresita , no que lo resuelva, sino que lo tome en sus manos y me
ayude a asumirlo y, como señal, recibo casi siempre una rosa blanca.” (Papa Francisco)
ORACIÓN FINAL
A tus brazos corro y en ellos me escondo.
Quiero amarte como un niño pequeño.
Quiero luchar como un valiente gladiador.
Como un niño rebosante de pequeñas atenciones,
Señor, quiero llenarte de caricias y besos,
y en la ocupación de mi apostolado,
me entrego a mí misma a la lucha como un gladiador...
Tu corazón que conserva y reaviva la inocencia
no traicionará mi confianza.
En Ti, Señor, descansa mi esperanza.
Después de este destierro iré a verte al Cielo...
Cuando se levanta la tormenta en mi corazón,
elevo mi mirada a Ti, Jesús.
En tu mirada compasiva, leo:
<<Hija, para ti he hecho los Cielos>>.
Sé muy bien, que mis gritos y mis lágrimas
están ante Ti, todos radiantes de fascinación.
Los serafines en el Cielo forman tu corte,
y aún así todavía ansías mi amor...
Tú quieres mi corazón, Jesús, y yo te lo doy.
Someto todos mis deseos a Ti,
y a todos los que amo, oh Esposo mío, Rey mío.
Desde ahora en adelante sólo quiero amarles a través de Ti”.
(Santa Teresa de Lisieux).

PADRENUESTRO