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LA FOTOGRAFIA COMO DOCUMENTO SOCIAL.

FREUND
Precursores de la fotografía:
El retrato fotográfico corresponde a una fase particular de la evolución social: el ascenso de amplias capas de la
sociedad hacia un mayor significado político y social. “Mandarse a hacer el retrato”, era un acto simbólico mediante el
cual los individuos de la clase social ascendiente manifestaban su ascenso y se situaban entre aquellos que gozaban de la
consideración social.
Hacia 1750 con el ascenso de las capas burguesas y el incremento de su bienestar material, aumenta la necesidad
de hacerse valer. Esa necesidad encuentra su manifestación en el retrato. El retrato, que en Francia era, desde hacía
siglos, privilegio de algunos, se somete, con el desplazamiento social, a una democratización. Ya antes de la Revolución
Francesa, la moda del retrato comienza a extenderse en los medios burgueses. A medida que se afirmaba la necesidad
de representarse a sí mismo, se creaban nuevas formas y nuevas técnicas con objeto de satisfacerla.
En presencia de la clientela burguesa, el pintor retratista tenía la doble tarea de: imitar en su retrato el estilo de los
pintores cortesanos y dar retrato a precios que se ajustarán a los recursos económicos de esa clase. La nobleza era una
clientela difícil, exigía un oficio perfecto y la forma de retrato que empezó a satisfacer esas exigencias era el “retrato
miniatura”.
Los retrato miniatura estaban de moda en los medios aristocráticos y fueron una de las primeras formas de retrato
adoptada por la capa ascendentes de la burguesía; significaron para esta una manera de expresar su culto de la
individualidad. Fácilmente adaptable a la nueva clientela, el retrato miniatura, a medida que se extendía se fue
convirtiendo en el arte más en boga. Aunque la clases medias lo hubiesen adaptado a sus propias condiciones, el retrato
miniatura conservaba aún elementos aristocráticos. Esto explica que muriera hacia 1850 por el definitivo asentamiento
del orden de la sociedad burguesa y por la aparición de la fotografía.
Ya en los tiempos de Luis XIV se había inventado un nuevo procedimiento para hacer retratos: recortar en papel de
charol negro el perfil de las personas. Este procedimiento recibió el nombre de silhouette y alcanzó gran popularidad en
Francia y en el extranjero. Los artistas comenzaron a ejercer ese nuevo género de retratos perfeccionándolo. La palabra
silueta sirve para designar por extensión toda figura colocada claramente de perfil, nació a mediados del siglo XVIII. La
silueta es una forma abstracta de representación. El público lo apreció por su rapidez de ejecución y por sus módicos
precios.
La invención de la silueta provocó el nacimiento de una nueva técnica popular en Francia entre 1786 y 1830 conocida
como "fisionotrazo". Su inventor fue Gilles-Louis Chretien que en 1786 consiguió inventar un aparato que mecanizaba la
técnica del grabado y permitiría ganar tiempo. La invención combinaba dos modos distintos del retrato: el de la silueta y
el del grabado, creando así una arte nuevo. El fisionotrazo copiaba el perfil con una exactitud matemática.
Si en el retrato miniatura, el valor artístico y la personalidad del pintor desempeñaban una función importante las
mismas cualidades se reducirán en el cortador de silueta a una simple habilidad manual. El fisionotrazo ni siquiera exigía
esa habilidad. Esta técnica nueva casi mecanizaba la reproducción.
Desde un punto de vista estético vemos que hay una diferencia entre el arte delicado y precioso de la miniatura que
exigía al artista día o semanas para reproducir un rostro minuciosamente y esta técnica nueva ya casi mecanizada. Las
obras de un miniaturista siempre reflejaban un nexo entre el modelo y la copia. El artista podía expresar en su obra lo
que se le antojaba como rasgo más característico de su personaje y dar a así, a la vez que el parecido externo, un cierto
parecido moral. La técnica del fisionotracista figura exactamente en el lado opuesto. Por más que el aparato reproduzca
contornos del rostro con una exactitud matemática, ese parecido quedaba desprovisto de expresión. Todos los retratos
del fisionotrazo poseen una expresión similar: rígida, esquemática y chata.
El fisionotrazo puede considerarse como símbolo de un período de transición entre el antiguo y el nuevo régimen.
Constituye el precursor inmediato del aparato fotográfico. Gracias al fisionotrazo, una gran porción de la burguesía pudo
tener acceso al retrato. Pero el procedimiento no respondía aun lo suficiente a los deseos de la burguesía media y
menos aun de la masa del pueblo, ya que no se llegaba a practicar en las provincias. Hubo que esperar a la llegada de la
fotografía para que el retrato alcanzara una democratización definitiva. El fisionotrazo no tiene nada que ver con el
descubrimiento técnico de la fotografía. Sin embargo, se le puede considerarse como su precursor ideológico.
La fotografía bajo la monarquía de Julio (1830-1848):
En 1839 un grupo de diputados propuso a la Cámara que el Estado adquiriera el invento de la fotografía y lo hiciese
público. Así la fotografía ingresaba en la vida pública y su relación que la unen con la sociedad.
Las revoluciones en el siglo XIX surgieron por la transformación social en Francia debido al crecimiento del
capitalismo. Francia estaba en esta fase económica y social donde la manufactura va cediendo paulatinamente su sitio
a la empresa industrial. Las máquinas sustituían gradualmente el trabajo manual dejando sin empleo a muchos. Esta
racionalización, provocó cambios profundos en la constitución de la sociedad. Una parte del artesanado cayó en el
proletariado. Por el contrario, cuando comenzó a prosperar la industria y el comercio la pequeña burguesía gano terreno
y amplias capas de la burguesía media se convierten en pilares del orden social.
La burguesía media encontró en la fotografía en nuevo medio de autorepresentación conforme a sus condiciones
económicas e ideológicas. Ellos crearon por primera vez una base económica sobre la que podía desarrollarse el arte del
retrato accesible las masas.
No obstante, la fotografía en un principio fue adoptada por la clase social dominante, pero poco apoco fue
descendiendo a las capas de la mediana y pequeña burguesía, a medida que se incrementaba la importancia de esas
formaciones sociales.
Bajo Luis Felipe la forma de gobierno era una monarquía constitucional. En la Cámara se sentaban los representantes de
un reducido número de electores, compuesto por industriales y comerciantes, existía en las cámaras una oposición
legitimista y una oposición republicana. La primera representaba los intereses de los nobles y de los grandes
propietarios, pero había dejado de ser predominante. En cambio la oposición republicana era un elemento importante
de la vida política. Sus representantes procedían de la élite intelectual burguesa.
Estos comenzaron a reconocer rápidamente la importancia que cobraría la fotografía en la ciencia, en las artes y en
otros dominios. Entonces propuso en la Cámara de Diputados, la adquisición por el Estado de la fotografía. La
estimulaba sobretodo en consideración de su utilidad científica.
En 1824, Niépce inventó la fotografía. Niépce procedía de la burguesía intelectual, gracias a su situación social podía
disfrutar de tiempo libre que necesitaba el inventor en su búsqueda. Una diversión muy frecuente, mitad experimento
científico, consistía colocar sobre papeles ya preparados mediante sales de plata objetos como hojas o flores y
exponerlos a la luz solar, así se obtenía sobre el papel los contornos de esos objetos, marcados por los contrastes negro
y blanco, pero estas desaparecían al tiempo.
No obstante el procedimiento era muy primario (primitivo), corresponde al pintor Daguerre el perfeccionó del
procedimiento descubierto por Niépce hasta volverlo accesible a todos. Daguerre al igual que Niépce había pasado
años en vano buscando socios que aportaran fondos, pero no había manera de interesar a los comerciantes. El
comerciante de 1830 se limitaba a los negocios seguros. Pero Daguerre era un gran negociador y con los avances del
progreso y del bienestar por parte de los intelectuales de la Cámara, se presentó un proyecto de ley con el cual se
concedía al inventor del daguerrotipo, el pintor Daguerre, una renta vitalicia. El proyecto recibió la aceptación de las
Cámaras por unanimidad. Así, el estado francés adquiría el invento, y le dio publicidad en una sesión de la Academia de
Ciencias en 1839, allí se expuso los extraordinarios servicios que podía prestar la fotografía en el campo científico (por
ejemplo para la arqueología). El informe fue un acontecimiento de la vida parisina y todos los periódicos lo comentaron.
En las tiendas de óptica se hallaban expuestos los primeros aparatos. El daguerrotipo era el tema inagotable de los
salones. París vivía enriquecido por una nueva sensación.
El nuevo invento había despertado la atención e interés de casi todos los medios sociales, pero su imperfección técnica y
los gastos que requería sólo la hacían accesible, a la burguesía acomodada. El procedimiento Daguere resultaba
incómodo. La dificultad principal es que no se podía preparar la placa más que poco antes de usarla y había que revelarla
en seguida después de su exposición a la luz solar. Además el período de pose solía durar más de media hora. Si se
trataba de paisajes, había que llevar grandes tiendas y laboratorios ambulantes, porque todos los preparativos químicos
se tenían que hacer en el lugar, y si se trataba de retratos, la prolongada duración de la pose era un calvario para la
víctima (gotas de sudor se deslizaban por la frente y las mejillas y quedaban reflejadas en la imagen).Además no era
capaz de proporcionar copias, no se podía producir más que una imagen. Eso explica que la daguerrotipia no pudiera
convertirse en una industria importante. Los primeros aparatos eran grandes y de alto precio.
El interés del público por la fotografía y la importancia económica que se le reconoció, favorecieron para mejorar la
técnica y años más tarde disminuir el precio. Se dieron perfeccionamientos en la óptica, se redujo el peso, volumen y
coste. También se redujo el tiempo de pose.
En todos los países de Europa, la daguerrotipia tuvo mucho éxito, pero fue sobre todo Norteamérica donde causó furor y
originó en comercio floreciente. Entre 1840 y 1860, época en que la daguerrotipia florecida en América, se transformaba
de una sociedad agrícola en una sociedad industrial. Crecían las ciudades y la joven nación orgullosa de sus logros
encontraba en la fotografía un medio ideal para inmortalizarse.
No obstante, hubo que esperar a que la placa metálica de Daguerre, que no podía servir para la reproducción, se viera
substituida por negativos de vidrio, para que se dieran las condiciones indispensables para el desarrollo de la industria
del retrato. Poco a poco fue desapareciendo la daguerrotipia, y simultáneamente comenzaba la historia de la fotografía
propiamente dicha.
Los primeros fotógrafos
Todo gran cubrimiento técnico origina siempre crisis y catástrofes. Desaparecen los viejos oficios y surgen otros nuevos.
En el momento de la invención de la fotografía, el arte del retrato (pintura al óleo, la miniatura y el grabado), tal como se
ejercía para satisfacer la demanda de la ascendente burguesía quedó casi desbancado. Los artistas atacaban a la
fotografía como oficio, diciendo que nada tenía que ver con el arte. Los primeros fotógrafos no tenían pretensión de
hacer arte, trabajaban para sí mismos. Quienes querían hacer arte eran los comerciantes de la fotografía, pues a medida
que se disminuía la calidad de sus trabajos hasta perder todo carácter artístico, esperaban, adornando su mercancía con
la etiqueta de arte, para atraerse aún más al público.
Muchos de los primeros fotógrafos salían de un ambiente de bohemia (pintores que no se habían creado una reputación
o miniaturistas y grabadores arruinados por la nueva invención) y se inclinaron por el nuevo oficio que les prometía una
subsistencia mejor.
A principios de la segunda mitad del siglo, la técnica de la fotografía se había completado bastante y entonces no exigía
de sus profesionales unos conocimientos especializados, se publicaban manuales de fotografía accesibles a todos que
suministraban información exacta de los procedimientos.
Los movimientos y la actitud de los artistas de la época con respecto la fotografía
La fotografía nacida de la cooperación de la ciencia y de las nuevas necesidades de expresión artísticas, fue objeto de
violentos litigios en el momento de su aparición. La pelea estaba en saber si el aparato fotográfico no era más q un
instrumento técnico, capaz de reproducir las apariencias de manera mecánica o, si había que considerarlo como un
medio del expresar una sensación artística individual. La iglesia también tomó posición muy hostil al principio.
La transformación social y económica de la burguesía del siglo XIX, tuvo por consecuencia un desplazamiento de los
estados de conciencia. El desarrollo de industria, de la técnica, y el progreso de las ciencias que crecía al mismo tiempo
que la necesidad de industrialización, exigían formas económicas racionales. El resultado fue una transformación de la
representación que la gente se hacía de la naturaleza. Se iban descubriendo una nueva conciencia de la realidad y una
apreciación desconocida de la naturaleza; su consecuencia en el arte fue un impulso hacia la objetividad, impulso que
corresponde a la esencia de la fotografía. Se exige una exactitud científica, una reproducción fiel de la realidad en la obra
de arte, reproducir las cosas como son.
¿Era la fotografía una nueva forma de arte? Los que así lo creían, situaban a igual nivel la fotografía y la pintura, y decían
que mas allá de que fuera el aparato el que efectuara la foto, el gusto artístico del operador fotográfico intervenía en la
originalidad, en la composición y en la iluminación del tema. La opinión adversa creía que la fotografía era una labor
mecánica sin afinidad con el arte.
La fotografía durante siglo XIX, está relacionada a las transformaciones sociales. El movimiento social, salido de la
revolución de 1848, tuvo influencia en la producción artística. Con los inicios de la conciencia de clase de los
trabajadores y el ascenso de las capas pequeño burguesa, se formaba una generación artistas.
Hacia 1855, se discutía acerca de una nueva tendencia artística que era el realismo. Mientras la fotografía celebraba su
advenimiento y el público admiraba esas copias exactas de la naturaleza, ese mismo público boicoteaba la pintura de los
primeros realistas, a pesar de que parecieran manifestar un orden de tendencias idénticas.
En el Salón no había sitio para Coubert cuyos cuadros llevaban como firma: Coubert sin religión y sin ideal. Pagando de
su bolsillo, organizo una exposición, con el siguiente rotulo en la entrada: Realismo. La teoría de esos primeros realistas
es inseparable de la estética positivista y sus exigencias podían derivar de la aparición del aparato fotográfico, "Sólo se
puede pintar lo que se ve". Censuran la imaginación como algo no objetivo. Coubert es el maestro que pintaba los
objetos con formas y colores tal y como nos presenta la realidad. La obra de arte ha de mostrar un contenido objetivo,
obtenido directamente de la naturaleza que nos rodea.
Al mismo tiempo que la fotografía, nace la pintura al aire libre. Para estos pintores naturistas la realidad óptica se
identifica con la realidad de la naturaleza. Este punto de partida es el mismo que en la fotografía, pues para el fotógrafo,
la realidad de la naturalista es exactamente la realidad óptica de la imagen. Pero los realistas a pesar de su programa
que negaban a considerar la fotografía como un arte. Incluso para la estética positivista, el arte no consistía únicamente
en una imitación absoluta de la naturaleza, así mostro su posición con respecto a la fotografía.
Los argumentos que en su polémica involucraban los artistas del siglo XIX se hallaban muy motivados por la divergencia
de tendencias artísticas en el mismo seno de la elite intelectual. Por ejemplo Ingres (un artista clásico) condenaba al
naturalismo moderno, pero también a la fotografía, profanadores del “sagrado templo del arte”, en sus palabras: “ahora
quieren mezclar la industria con el arte”.
La fotografía que comenzó estando limitada en principio a una elite intelectual, se extendió hacia 1860 a las amplias
masas de la burguesía.
Baudelaire veía la fotografía como una invención debida a la mediocridad de los artistas modernos, como el refugio de
los pintores fracasados, y como un procedimiento para un público que no sabe nada de arte. La industria (y para él la
fotografía era una industria) no tenía ningún punto en común con el arte. Para él, el movimiento naturista era signo de la
decadencia de la pintura. Para él el lugar de la fotografía es como sirvienta de los artistas, una herramienta.
Delacroix considero la foto como un implemento auxiliar que podía completar la enseñanza del dibujo. La rechaza en
tanto que lo esencial en la obra de arte no es el parecido exterior, sino la intención. El artista debe comprender y
reproducir la intencionalidad del hombre u objeto que dibuje.
Mientras que la mayor parte de los artistas le negaban a la fotografía un valor artístico, ésa nueva técnica encantaba a
los pintores del término medio. Para ellos, la fotografía es un arte nuevo, o al menos un auxiliar.
El pintor histórico, para quien lo esencial era ante todo la reproducción exacta, debía encontrar en la fotografía el
auxiliar ideal. Los pintores del término medio fueron los primeros en poner valor a la fotografía.
Los gritos de protesta de muchos artistas contra la fotografía, respondía a menudo a causas interesadas. La plata había
conquistado el dominio del retrato. Su competencia, que dejaba inermes al grabador y al miniaturista, también
resultaba peligrosa para el pintor retratista. Y eso en una época en que la moda del retrato se introducía en todos los
ambientes burgueses. El encargo de retratos constituía la base principal de los beneficios del pintor.