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El romanticismo

EL ROMANTICISMO

El romanticismo es la primera manifestación artística


contemporánea. Es decir, la sociedad va a ser consciente y partícipe de ese
arte y se va a incorporar activamente al arte. El Romanticismo va a ser el
primer movimiento global por así decirlo. Se pasa del canon al modelo.

El romanticismo supone sobre todo la eliminación de la idea según la


cual todo arte literario se sometía a un modelo formal previo, no importa
que fuera imitativo de naturaleza o producciones universales. La belleza y
la verdad estética se convierten en el motor de creación de la literatura de
este periodo y de esta ideología estética.

Los autores se refugian en el interior del corazón donde buscan el


origen de las producciones literarias. Esto supone la aniquilación de los
límites formales. El autor romántico como ejemplo de rebeldía y de
inspiración se debe a la propia creación de personajes que hicieron autores
como Byron y Shelley, con sus amores escandalosos y sus viajes sucesivos.
El autor romántico se inventa a sí mismo.

Podemos afirmar de manera muy general que el Romanticismo es un


movimiento estético y vital que se originó en Alemania a finales del siglo
XVIII y se extendió por todo el mundo durante la primera mitad del XIX y
cuyos principios ideológicos y formas estéticas se mantienen todavía
vigentes en nuestros días.

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El romanticismo

El Romanticismo es un movimiento ideológico y cultural del siglo


XIX caracterizado por la libertad artística.

La Revolución Francesa (1789) sienta las bases de este movimiento


con las ideas de libertad, igualdad y fraternidad. A ello se añade el
predominio del espíritu sobre la razón que defiende la filosofía idealista
alemana de los siglos XVIII y XIX.

El Romanticismo supone también el primer movimiento donde se es


consciente de la ruptura del movimiento anterior, es decir con las poéticas
neoclásicas. No se trata tanto de una recuperación como puede ocurrir con
el Renacimiento, sino una ruptura y busca raíces en expresiones antiguas
como el medioevo, pero al mismo tiempo trata de creer conceptos artísticos
y vitales nuevos y propios que va a perdurar a lo largo del tiempo.

Históricamente, el Romanticismo se sitúa, aproximadamente, en el


período que abarca desde la Revolución francesa de 1789, el Imperio
napoleónico y la Guerra de Independencia española, hasta las revoluciones
liberales de 1830 y 1848.

Ideológicamente, es el tiempo final de la filosofía de Kant y del


“Idealismo” de Hegel, el positivismo de Comte y las primeras políticas del
Liberalismo, del Socialismo “utópico” y del Comunismo de Marx y Engels.

El Romanticismo es época de grandes músicos como Beethoven,


Brahms, Mendelssohn, Schubert, Chopin, Berilos, entre otros muchos; y
del comienzo de la ópera de Verdi, Bellini, Wagner; y de pintores como
Friedrich, Turner o Delacroix.

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Sin embargo, la aparición del romanticismo se debe a un largo


proceso y en ese largo devenir también se puede encontrar la propia
denominación del periodo. La creación del término romántico ha tenido un
largo periodo de formación.

El uso más antiguo de romantic (1650) –romanesque (1660) –


romanisch (1663)-romanesco (1685) se documenta en el siglo XVII y
procede del francés roman (que da en inglés romant o romaunt) y equivale
a novelesco con el sentido de historias fingidas, irreales, sentimentales que
se vinculaban con la novela bizantina, galante, cortesana. También se
ampliará su concepto a las leyendas, epopeyas, y otras historias de la
tradición oral o folklórica como los cuentos de hadas, mágicos, etc. y en la
pintura con la idea de paisajes pintorescos y curiosos.

El término en Francia como romanesque y se vincula a las artes


literarias propias de la novela. En Francia, durante todo el siglo XVIII el
término se continuará utilizando y se le irá dotando de unas de sus
características fundamentales de aproximación a la naturaleza más o menos
abruptas, salvaje, peculiar, pintoresca. Lo romántico será propio de la
naturaleza y de la expresión de los sentimientos que esa naturaleza
produce.

El término romántico se emplea en Inglaterra en la obra de


Shaftesbury Los moralistas en 1709 como “amigo de las artes” y se vincula
a la pasión. Esta va a ser una de las primeras características del
Romanticismo: la pasión, la exaltación romántica que Goethe en el
Werther (1774) mencionará de manera continuada.

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En el siglo XVIII el concepto se va transformando, en especial en


manos anglosajonas con autores como Samuel Johnson y se dignifica
cuando se le aplica a emociones graves y profundas referidas al ser humano
y se carga de hondura ética y estética cuando se asocia a lo sublime. En la
segunda mitad del siglo se emplea como sinónimo de nacional, vernáculo o
medieval en contraposición de lo clásico y lo neoclásico en especial en
manos de los hermanos Schegel y de Madame de Stäel.

El termino originario francés se va transformando después de su paso


por el filtro inglés y vuelve cargado de otras connotaciones:
roman>romantic (in.) >romantique (fr) que hace referencia a lo imaginario
y a lo pintoresco. El viejo término del siglo XVII que aludía a una
imaginación volandera y vacía, se torna en una categoría estética dotado de
variedad de matices que alude a una nueva belleza cargada de curiosidad y
sorpresa como se desprende ya en los Sueños de un paseante solitario de
Rousseau (1782).

Una tercera vinculación del término romántico y que afecta a España


y a su lengua es su clara aproximación a la novela como género. La novela
de manera masiva nace con el romanticismo, aunque será en el Realismo
cuando llegue a su máxima expresión.

El término en España se extiende de manera masiva muy tarde, bien


entrado el siglo XIX. En España, la entrada del término romanesco es
tardía en relación con Europa y se debe a Feijoo en sus Cartas eruditas
(1745) y luego en 1764 con Nipho o en 1776 con Ponz. El adjetivo
romántico se reseña por primera vez en 1818 y López Soler utiliza el
sustantivo romanticismo por primera vez en 1823. Es cierto que los
conceptos y las ideas que promovía el romanticismo se conocían, aunque el
término se utilizaba más en un sentido de extravagante. No se puede

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olvidar que la disputa filológica, pero también ideológica, que mantuvieron


Nicolás Bölh de Faber y José Joaquín de Mora en las páginas de los diarios
gaditanos sobre el teatro barroco y Calderón de la Barca, es en el fondo el
primer enfrentamiento claro entre el “romántico” Faber y el “neoclásico”
Mora. Aunque no se puede olvidar que este último fue el traductor de
Walter Scott al español y su novela Ivanhoe. Habrá que esperar a Manuel J.
Quintana para que el uso moderno del término se extienda en la tercera
década del siglo.

Las raíces del rechazo al término en España hay que buscarla en


varias direcciones. En primer lugar, el término romantic es un término
inglés y cultural y socialmente España siente un profundo rechazo hacia lo
inglés durante todo el siglo XVIII por evidentes razones históricas que
culmina en Trafalgar. Posteriormente, este rechazo se suavizará tras la
acogida de los liberales en Inglaterra y la ayuda de los ejércitos británicos
en la guerra de la independencia.

En segundo lugar, el español tenía un término asentado desde siglos


como es el término Romance que se vincula al hecho de contar y narrar
historias. De hecho lo romancesco va a ser sinónimo de lo romántico hasta
bien entrado el siglo XIX. Es más, en español no tenemos dos términos
para diferenciar historias narrativas como ocurre en el francés que posee
roman y nouvelle o el italiano que tiene romanzo y novella que diferencia
los conceptos de novela y novela corta.

El término de romanticismo es un término que tarda en fraguarse y


donde se aúnan muchas consideraciones previas de carácter ideológico y
artístico. En cualquier caso, el Romanticismo como término utilizado para

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la definición de una corriente artística e intelectual se empieza a emplear en


Alemania a principios del siglo XIX y desde allí se extiende por toda
Europa y América (el Romanticismo es el primer movimiento que se
universaliza por ejemplo con Poe en USA) con todas la matizaciones que
queramos hacerle y con todas las características locales y temporales que
encontremos en los autores y pensadores.

Con el romanticismo llegamos en cierto modo al arranque de nuestra


actualidad literaria. Desde la primera guerra mundial, el arte literario
encuentra una nueva razón de ser en su sentido antirromántico, pero esta
misma oposición revela que nos encontramos ante un estado de cosa creado
por el romanticismo.

Límites cronológicos

El romanticismo no se inicia al mismo tiempo en toda Europa y


además tiene varias formas estéticas desde lo idealista alemán hasta el
exotismo inglés y que recogen desde el idealismo kantiano y postkantiano,
hasta todo el movimiento cultural, social y político que confluyen la
Revolución francesa. Su inicio, como pre-romanticismo, se puede encontrar
en Alemania entre los años 1750 y 1770 con el movimiento Sturm und
Drang (Tempestad y Pasión) de los poetas Schelling, Novalis, Goethe, etc.
El pre-romanticismo empieza a valorar más el sentimiento que la razón y la
moral. La literatura comienza a mostrar la sensibilidad de la interioridad
humana. Y el genio creador está ajeno al dominio de la razón y por tanto
está fuera de cualquier tendencia preceptiva.

Cuando el neoclasicismo está a punto de finalizar como corriente y el


romanticismo todavía no ha cuajado de forma definitiva como una nueva
corriente, aparecen dos términos literarios: el rococó y el pre-romanticismo.

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El romanticismo

El rococó es un término que no ha tenido mucho predicamento en la crítica


hispana, ni tampoco en la propia creación artística. Además alude mucho
más a las artes figurativas que literarias con sus “buenas maneras”, las
fiestas campestres, la valoración de la felicidad íntima, preciosismo
estilístico, galantería, etc., donde podríamos llegar a encuadrar a un
Rousseau, o en España incluso ciertos poemas de Meléndez Valdez o de
Nicolás Fernández de Moratín. En el pre-romanticismo podríamos incluir
la obra pictórica de la última etapa de Francisco de Goya con su serie negra
y también podríamos incluir obras como las de José Cadalso, Noches
lúgubres, donde vemos como hombres educados en la afrancesada
ilustración -Goya muere en el exilio de en Burdeos- observan y plasma en
el cambio de mentalidad y estética.

De todos modos, el auge del Romanticismo empieza en el momento


que las monarquías absolutas derrotan a Napoleón y se convierte en
referente para las revoluciones liberales (1820-1830-1848) de la primera
mitad del siglo XIX. Los autores románticos, que rechazan la estética
imperante de la norma y la regla, en un principio parecen reaccionarios.
Cuando se olvidó la fascinación del despotismo napoleónico que fue
arrasado por los absolutistas de la Santa Alianza, los románticos acogen las
ideas liberales con verdadera pasión o se encierran en la contemplación
estética.

A mediados del siglo XVIII, sin que aún existiera una unidad política
alemana, la economía había florecido; pero en cierto modo faltaba a la
nación alemana un desarrollo cultural en lo literario, con un contenido
susceptible de considerarse clásico, como existía en Francia. Pero el
florecimiento económico, dio lugar al surgimiento de algunos centros
urbanos de gran empuje cultural, como Frankfurt, Leipzig y Weimar. Se

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produjo, entonces, el surgimiento de una corriente cultural de gran


contenido nacionalista.

En el último tercio del siglo XVIII, el medio intelectual europeo fue


el de la Ilustración, que tuvo gran influencia en Alemania, donde un grupo
muy importante de personalidades, poetas, pensadores, ensayistas,
hicieron destacar la cultura alemana. Había surgido una reacción contra el
racionalismo, en cierto modo encabezada por Rousseau, con su postulado
de retornar hacia la Naturaleza. El cuestionamiento del culto de la razón,
había sido establecido firmemente en Inglaterra, donde la obra de
Shakespeare había despertado el entusiasmo por sustituir ese culto de la
razón en la obra literaria y poética, por un fuerte predominio del
sentimiento y la individualidad. Del mismo modo se puede entender el
interés que despierta la obra de Calderón con toda la obscuridad teológica y
casi sobrenatural quien crea seres atormentados como Segismundo.

El romanticismo es un movimiento complejo y han sido muchos los


intentos de encuadrarlo entre unas fechas concretas. Se ha intentado una
división por fechas, en especial en España para incluir al tardío Bécquer,
pero que podría ser adaptado a Europa, teniendo en cuanta que la fases tres
y cuatros ya son antecedente y desarrollo del realismo.

1. 1750-1800: Primer Romanticismo. Nacimiento alemán


2. 1800-1830: Romanticismo oculto. Llegada del romanticismo a
Inglaterra y aceptación de él mismo.
3. 1830-1850: Segundo Romanticismo.
4. 1850-1870: Postromanticismo. Para incluir a Bécquer, Rosalía de Castro
y a otros epígonos europeos.

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Se puede establecer en cualquier caso otra división temporal, que no


solapa la anterior, pero tiene en cuanta en mayor medida la vinculación
europea del movimiento.

1. Prerromanticismo (finales del siglo XVIII)


2. Romanticismo (1800-1850)
3. Pervivencia del Romanticismo (1850-implantación del Realismo)

Esta división considera, como la primera, que la parte central del


Romanticismo está en Inglaterra entre 1800-1820 con Walter Scott, Byron,
Shelley, Keats, Quincey; en Francia Mme. Stäel, Lamartine, Hugo, Sainte-
Beuve; en Alemania ya ha fecundado la obra de Schelgel, Novalis, Kleist,
etc. Las fechas posteriores, que corresponde al Segundo Romanticismo la
encontramos en Italia en Manzini, Leopordi, en USA con Irving, Poe,
Cooper, en Portugal con Almeida Garret, Herculano y en España con el
triunfo del teatro romántico a partir de 1835 con Don Álvaro y la fuerza del
sino del Duque de Rivas hasta su derrota en manos del héroe romántico por
excelencia español el don Juan Tenorio de Zorrilla.

Breves características del romanticismo

El romanticismo se convierte en una corriente cultural y literaria


donde las ideas se contraponen unas a otras formando dualidades opuestas
que sin embargo conforman la verdadera esencia del romanticismo. En su
contradicción interna está la clave para entender el romanticismo. Como
surge de sus antecedentes, uno de los ingredientes del romanticismo fue

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El romanticismo

precisamente el objetivo de acercarse a las expresiones populares,


recogiendo de alguna forma la tradición del romancero medieval y de las
canciones contemporáneas; y la aproximación a la naturaleza. De esta
manera, el estilo característico de la literatura romántica en general, es la
invocación de los sentimientos, especialmente aquellos de índole más
individual y subjetiva como en particular el sentimiento amoroso; y un
recurso a la imaginación creadora en el orden formal - particularmente en
la poesía - apuntando a la liberación de las formas estrictas (como la del
soneto, por ejemplo). En el teatro, fueron abandonadas las tres unidades
clásicas de tiempo, de espacio y de acción.

Los componentes que están implícitos en la literatura romántica, son


principalmente el predominio - y frecuentemente el triunfo - del
sentimiento sobre la razón, de la emoción sobre la lógica, de la intuición
sobre la certidumbre de la ciencia. La contemplación de la naturaleza no se
convierte en una búsqueda de la esencia de la misma, sino de la
contemplación de lo sublime; la naturaleza expresa la máxima divinidad en
un panteísmo total, que aúna la alegría y el terror de una fuerza superior. La
tranquila naturaleza del neoclásico se convierte en un edén cercano al
infierno. Es la búsqueda de lo sublime: el lugar aislado, el volcán, el
abismo, la catarata, ante estas fuerzas de la naturaleza el poeta siente la
divinidad desde un punto de vista panteísta.

En cuanto a su temática, deben señalarse los orígenes filosóficos del


romanticismo literario, fuertemente influidos por el pensamiento previo y
contemporáneo de la Revolución Francesa, como las ideas de los
enciclopedistas; que hacían confluir posiciones políticas y de
desenvolvimiento individual, al sustentar la liberación frente al despotismo
como frente a los convencionalismos sociales. El romanticismo no reniega
de la racionalización en términos absolutos, pero sustenta que - sobre todo

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en el interior del individuo como único ser dotado de capacidad de entender


esa naturaleza y que crea al solitario y al incomprendido - el sentimiento y
la imaginación no solamente siguen siendo parte de la naturaleza, sino que
los exalta como impulsos motores de la acción, incluso a veces
abiertamente en contra de los dictados de la razón y la prudencia.

En ese sentido, existe en las obras más representativas del


movimiento romántico, una permanente dualidad en los héroes centrales de
las obras se sienten incomprendidos por un medio social al que se adjudica
ser puramente materialista y pragmático; y una reacción ante ese
sentimiento de desencanto, que será la base para las revoluciones
románticas que tienen un componente utópico en la organización social. Es
un reflejo o una insinuación por la cual la insatisfacción espiritual y la
depresión anímica no se originaran en el propio interior del individuo,
sino que fueran causadas por la “incomprensión” de la sociedad. Sin esta
dualidad, no se entendería luego la llegada de la novela social, y
posteriormente toda la literatura realista e incluso naturalista

La exagerada exaltación del yo, como ansia del absoluto y muestra y


reflejo del yo puro que en el artista se simboliza en el genio, que se
simboliza en el rebelde altivo y desdeñoso, dominador de la naturaleza y
desafiante con Dios, como un nuevo Prometeo. Es casi una ascensión, o
“autoascensión” de carácter místico lo que defiende el poeta. Corrió pareja
en algunos aspectos con el enfoque excesiva y fundamentalmente
emocional de algunas cuestiones relativas a la sociedad, que requerían no
tanto ser tratadas desde un punto de vista emotivo, como ser analizadas con
un sentido predominantemente racional; lo cual evidentemente dejó huellas
negativas en la historia de los siglos XIX y XX. La cultura romántica se
vincula al liberalismo político, pero su exaltación individualista de carácter
idealista la separa de los cambios políticos.

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El romanticismo es un movimiento de aglomeración, donde todo


tiene cabida y todo puede ser interpretado para conformar este periodo. Así
nos encontramos las siguientes dualidades ideológicas:

 Conservador/revolucionario. Son ideas que pretender mantener los


valores esenciales de una sociedad –alabanza de la caballerosidad y
la nobleza de espíritus – y al tiempo cambiarla por medio de distintas
revoluciones.
 Cristiano/blasfemo. Superado el anticlericalismo de la ilustración; el
romanticismo se vuelve por un lado hacia Dios como un ente
superior, a veces panteísta en la naturaleza y también absolutamente
contrario a él. Hay en cierto modo una mitificación del valor
religioso como se puede observar en las leyendas becquerianas.
 Cosmopolita/nacionalista. El mundo por encima de todo, pero la
vuelta a las leyendas nacionales y propias que dan corrientes
nacionalistas que todavía perviven en partes de Europa.
 Angustia existencial/ sentimentalismo íntimo. El hombre se vuelve
infeliz ante su propia existencia y la de la humanidad. La búsqueda
de la felicidad no se considera necesaria y al tiempo busca lo íntimo,
la expresión de su yo en la búsqueda de sí mismo.

En un segundo nivel, de carácter más formalista podríamos enumerar


brevemente las siguientes características:

 Individualismo: El arte y la literatura se convierten en la expresión del


yo, sensible y atormentado, y de los sentimientos. Desprecio a la vida y

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por tanto también muchas referencias a lo misterioso de la muerte, la


ultratumba, lo fantasmagórico.
 Irracionalismo: Valora todo lo que no es racional como emociones,
sueños, fantasías frente al racionalismo ilustrado.
 Defensa de la libertad: Se defiende la libertad individual, de los pueblos,
de la moral y del arte. Se rechaza cualquier norma moral o artística, se
busca la originalidad.
 Idealismo: Buscarán todo lo que es inalcanzable lo cual les llevará
necesariamente a un fracaso constante.
 Nacionalismo: Frente al carácter universalizador del neoclasicismo se
valorará el carácter nacional de los pueblos con sus costumbres y rasgos
culturales propios de ahí los cuentos populares de los Hermanos Grimm
o Andersem o las leyendas de Bécquer. La huida y la búsqueda de
tiempos exóticos como la Edad Media también los vincula con la idea
de “espíritu de pueblo” y sus valores como nación.
 Exotismo: El rechazo a la sociedad moderna le llevó a evadirse, a
ambientar sus obras en épocas lejanas (Edad Media) o lugares no
dominados por la civilización europea como Oriente o América. De ahí
que España se convirtiera en un lugar de referencia para los románticos
porque aunaba en sí todos esos caracteres.
 Rebeldía: Frente a la moderación y razón neoclásica. Rebeldía frente al
poder (mendigos, verdugos, prostitutas), frente a lo sagrado y religioso
la postura agnóstica que se representa en el convento. También se puede
observar en la creación y la referencia a seres monstruosos como
Luzbel, Frankenstein, Drácula, Caín, don Juan. El vampiro es el símbolo
del romanticismo por excelencia y uno de los más claros ejemplos de
secuela romántica a lo largo de la historia
 Pesimismo: La energía anímica generadora de tensiones y deseos
infinitos no puede ocultar el fracaso de la realización del absoluto y que
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les lleva al pesimismo y a la melancolía romántica, un tedio vital que les


hace desear la muerte y la soledad.
 Referencias a la naturaleza: La naturaleza es el elemento fundamental y
refugio del poeta, pero será una naturaleza de carácter indómita, frente
al jardín neoclásico, naturaleza domada; el bosque y siempre ambientes
nocturnos, tenebrosos, volcanes, tormentas, etc.
 Ruptura formal: Todas las formas poéticas se cambian, variedad de
estrofas, cuentos, cambios en la forma de realizar el teatro con lenguaje
brillante, sonoro, variedad de metros, de personajes, de espacios, de
acciones. La novela que como género, ya existente en el siglo de oro,
había sido apartado por el neoclasicismo es recuperado por el
romanticismo convirtiéndola en el género por excelencia hasta nuestro
días. Es la ruptura con el equilibrio de la literatura neoclásica.

ROMANTICISMO EUROPEO (Y NORTEAMERICANO)

Principales autores románticos:

Se trata de un pequeño esbozo sobre los principales autores


románticos

Poesía romántica

 Alemania

La poesía romántica alemana había tenido el precedente de los


autores del “Sturm und Drang” (tormenta e ímpetu) que nace en la segunda
mitad del sigloXVIII. Este movimiento destacaba la superioridad de los

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sentimientos y las emociones sobre la razón. En la poesía romántica


alemana destacan:

Holderlin. Vivió como poeta una vida llena de penurias, enfermedad


y locura (el episodio más dramático es, sin duda, el que vivió, aislado y
demente, durante 40 años en Tübingen).

Su obra es un ejemplo de la dolorosa y patética evasión del mundo,


siguiendo como modelo una idealizada Grecia clásica. Sus creaciones
estaban dotadas de gran sensibilidad y nostalgia, y su lenguaje se
caracterizó por sus imágenes y símbolos. Destaca su composición El
archipielago, en la que canta su nostalgia por la Grecia clásica e Hyperión
donde sobresale el simbolismo y misticismo religiosos.

Novalis. Su verdadero nombre es Georg Friedrich Philipp Freiherr


von Hardenberg. Bajo este seudónimo se esconde la figura de uno de los
mayores poetas y pensadores del Romanticismo europeo, protagonista de
una muerte prematura, tan “romántica” como la de otros de su tiempo
(murió de tuberculosis).

Escribió Himnos a la noche, en la que la noche recoge el sentido del


mundo, la cercanía con la divinidad, simbolizando que el peregrinar en la
noche tiene como sentido último alcanzar el amor y el conocimiento. Son
un perfecto testimonio de la intensidad de sentimientos del interior del
hombre.

Novalis es también el creador de la novela Enrique de Ofterdingen,


extraña y compleja obra en la que aparece la “flor azul” como símbolo y
emblema del ansia romántica de transformar poéticamente el mundo.

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 Inglaterra

La poesía romántica inglesa tiene algunos precedentes importantes


como Young y Blake.

Entre los poetas más sobresalientes destacan:

Wordsworth, con una poesía que se centra en el análisis del yo, la


meditación solitaria y la emoción producida por la contemplación de la
naturaleza.

Coleridge, que destaca por su Balada del viejo marinero, que cuenta
la historia de un marinero que fue castigado por matar a un albatros con la
muerte de toda su tripulación. Sin embargo, al final es perdonado por un
ermitaño, que le impone como penitencia contar su historia.

Entre los llamados Poetas rebeldes o satánicos porque hicieron de su


vida y su obra un acto de rebeldía contra la sociedad y moral de la época,
podemos incluir:

Lord Byron. Byron es el prototipo de escritor, protagonista y


celebridad mundial del Romanticismo. Hombre noble y adinerado, genial y
provocador, idealista (su muerte en Missolonghi, luchando por la
Independencia de Grecia fue un acontecimiento que le convirtió en
leyenda), desterrado de su patria, satírico, mordaz, protagonista de
escándalos que le tildaron de amoral. Fue odiado por media sociedad
inglesa y adorado por la otra media, tan conocido por su vida como por su

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obra, que prácticamente se identifican en títulos como Las peregrinaciones


de Childe Harold o Don Juan.

Crea personajes marginados y rebeldes, que se preocupan solo por


sus necesidades personales. Destaca su poema Caín, en la que la historia de
Caín y Abel se convierte en un reflejo de la rebelión romántica contra la
injusticia divina por elegir a Abel y no a Caín, por haber creado un género
humano que paga la culpa de sus primeros progenitores.

Percy B. Shelley compuso Adonais, elegía por la muerte de Keats,


en la que hay una aceptación serena de la muerte, porque siempre será
derrotada por la inmortalidad del espíritu humano. También escribió el
drama Prometeo liberado, que cuenta la historia de la liberación de
Prometeo como rechazo de cualquier forma de tiranía. Fue un poeta
dedicado a la búsqueda de la libertad a través de un idealismo
individualista pero también socialmente comprometido.

Keats. Aquel hombre “cuyo nombre fue escrito con agua”, como
reza su epitafio, representa el ideal romántico del joven poeta
desafortunado, pues murió a los 26 años en Italia. Sin embargo, a pesar de
sus pocos años, fue el autor más refinado, con más sensibilidad y más
trascendencia literaria de entre los de su generación. Entre sus poemas
destacan Endimión (decía Keats sobre la búsqueda de la belleza y el amor
imposible: “la belleza es verdad; la verdad, belleza; es todo lo que sabes
de la tierra... y todo lo que necesitas saber”) y las “Odas” (“a un ruiseñor”,
“a una urna griega”). Destaca su Oda a una urna griega, que trata sobre el
poder inmortalizador de la belleza, manifestado en las producciones
artísticas que elaboraron los antiguos griegos.

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 Francia

Destaca Víctor Hugo con sus Odas y baladas, que contienen una
evocación de la infancia y episodios históricos, y Las contemplaciones,
donde expresa el dolorcausado por el destierro y por la muerte de su hija.

En Italia podemos destacar como poeta importante romántico a


Leopardi con sus poemas Cantos.

Novela romántica

La novela romántica es esencialmente histórica, es decir, está


ambientada en elpasado, normalmente medieval. Esta ambientación
medieval es un reflejo delnacionalismo romántico porque se considera a la
Edad Media la época de gestación de las naciones europeas. También
podemos encontrar otra prosa que recupera las tradiciones culturales y
misteriosas en forma de cuentos y leyendas.

E. T. A. Hoffmann (Alemania)

Jurista, literato y músico, creador de los primeros cuentos de fantasía


y misterio de la época, en los que rompe y mezcla los límites de la realidad
con los de la fantasía o los sueños. Destacan, entre muchos, Los autómatas,
El libro de la arena, Vampirismo y El magnetizador. Es también autor de
otros más populares como El Cascanueces y el rey de los ratones o El
puchero de oro que sirvieron de inspiración a compositores como
Offenbach, Tchaikovski o Wagner.

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Jacob y Wihelm Grimm (Alemania)

Filólogos y críticos literarios cuya principal labor fue la de recopilar


“narraciones populares”, historias y relatos de la vieja Alemania, como
ejemplo de una literatura nacional de los tiempos más remotos. Ambos
obtuvieron enorme fama por la compilación de decenas de relatos
fantásticos, de costumbres o de animales, como los inolvidables
Caperucita roja, Los músicos de Bremen, Blancanieves, Hansel y Gretel,
La Cenicienta, Pulgarcito o El sastrecillo valiente.

Siguen la tradición previa de Perrault en Francia y tendrán como


continuador al holandés H. C. Andersen.

Walter Scott (Inglaterra)

Este abogado y literato escocés es, sin duda, quien mayor huella ha
dejado en los escritores de su tiempo, perfeccionando un subgénero
literario de enorme actualidad, la “novela histórica”, en el cual se animan
los valores heroicos, populares, nobles y caballerescos de la amistad, la
fidelidad, el honor, mediante protagonistas arquetípicos e idealizados.

Aunque Scott comenzó su vida literaria reuniendo antiguos poemas y


baladas de la tradición escocesa, pronto se dedicó también la elaboración
de novelas sobre leyendas nacionales de Inglaterra y Escocia, destacando
títulos como Waverl y el enano negro, El talismán, El pirata, Quintin
Durward, o las más conocidas Rob Roy e Ivanhoe. Fue también poeta y es
el primer autor que vive de sus ingresos como autor literario.

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El romanticismo

Los personajes de Walter Scott son personajes planos, cuya


personalidad no es analizada con profundidad.

Rob Roy (1817) está ambientada en las guerras entre Escocia e


Inglaterra, y cuenta la historia de un hidalgo escocés desposeído de sus
bienes por los ingleses, que se convierte en proscrito e impone su ley entre
las tierras altas de Escocia, cobrando un impuesto a los ricos y
repartiéndolo después entre los menesterosos.

Ivanhoe (1820) presenta el conflicto entre normandos y sajones por


el trono de Inglaterra en el siglo XII y se sitúa en los tiempos del legendario
rey Ricardo Corazón de León, cuando lucha en las Cruzadas acompañado
del valeroso caballero Ivanhoe. Mientras, en Inglaterra gobierna su
hermano, el pérfido rey Juan, explotando y humillando a sus propios
súbditos sajones al tiempo que da privilegios y poder a los extranjeros
normandos. Ocultando su verdadera personalidad y arriesgando su
seguridad, Ivanhoe volverá para recuperar honor del rey, de su pueblo
sometido y su propio prestigio personal enfrentándose a los nobles
advenedizos, entre ellos los pérfidos Bois-Gilbert y “Frente de Buey”.
Como premio a sus valerosas acciones logrará ser permanente compañero
del legendario rey y la mano de la noble Lady Rowena.

Mary Shelley (Inglaterra)

Esposa de P. B. Shelley e hija de unos intelectuales prestigiosos y


avanzados, es la creadora de un mito ya clásico, Frankenstein. De Polidori
surgió el primer “vampiro” moderno (reflejo, por cierto, de la personalidad
del mismo Byron) y de Mary la inmensa obra sobre la creación de un ser

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vivo a partir de la materia muerte, Frankenstein o el moderno Prometeo,


que se publicó en 1818.

Alejandro Dumas (Francia)

Dumas “padre” –no confundirle con su hijo, del mismo nombre,


autor de La dama de las camelias- es el más popular de los literatos
europeos de la época, gracias a la creación de algunos de los títulos con
mayor repercusión del Romanticismo.

Dumas recreó el género ideado por Walter Scott, la “novela


histórica”, haciendo una mezcla de originales históricos y dramatizaciones
literarias a la moda. En sus obras aparecen tiempos históricos de confusión
y disturbios, aventuras de antiguos héroes idealizados, históricos o de
ficción, arquetipos de bondad y maldad, que se enfrentan a un destino
adverso en un ambiente de castillos, tabernas y prisiones, mostrando
venganzas, hechos justicieros y de lealtad. Para Dumas “la Historia es un
clavo donde se cuelga un cuadro”, una excusa para rescatar tiempos
gloriosos bajo una rica capa de entretenimiento, misterio y aventura.

De sus muchísimos títulos, gran parte de los cuales se los debemos a


las manos de su “taller de colaboradores” -conocidos como “los negros”-,
destacan El tulipán negro, El collar de la reina, La reina Margot y, por
encima de éstos, Los tres mosqueteros y El Conde de Montecristo.

En Los tres mosqueteros (1844) se recrean las aventuras de “capa y


espada” del joven gascón D’Artagnan, ansioso por entrar en el cuerpo de
los mosqueteros del rey Luis XIII de Francia. Con él se toparán tres de los
nombres más ilustres de las letras universales: Athos, Portos y Aramis,

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El romanticismo

valerosos, inteligentes y mundanos soldados con quienes tendrá que hacer


frente a las intrigas de ambiciosos e implacables enemigos de la seguridad
del monarca, representados en las figuras pérfidas del todopoderoso
Cardenal Richelieu y la misteriosa y atractiva Milady de Winter. La novela
tuvo su continuación en otros dos largos episodios: Veinte años después y
El Vizconde de Bragelone.

En El Conde de Montecristo (1846) el protagonista es un marinero


marsellés, Edmond Dantés, encarcelado injustamente durante su propio
banquete nupcial por la envidia de tres hombres: Danglars, Fernando y
Villefort. Dantés será recluido en el tétrico castillo de If durante 14 años,
pero logrará escapar valiéndose de la muerte de un compañero de prisión,
el abate Faria, que le descubre la existencia de un tesoro escondido en una
isla del Mediterráneo. Guiado por unos contrabandistas, Dantés llegará a la
isla de Monte Cristo, donde hallará inmensas riquezas que le convertirán en
un hombre nuevo. Se dotará de diversas y misteriosas identidades y se
propondrá como único y esencial objetivo, bajo el lema de “confiar y
esperar”, vengarse de quienes le encerraron, ahora hombres prósperos y
poderosos. Dantés será la nueva e implacable “mano de Dios” durante 10
años, ejerciendo el desquite contra cada uno de sus viejos enemigos, que
sufren, se humillan o mueren bajo el peso de las pasadas infamias o su
personalidad del presente.

Ambas novelas plenamente románticas en su temática ya muestran


antecedentes de ciertas formas narrativas realistas.

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El romanticismo

Víctor Hugo (Francia)

Poeta, novelista y dramaturgo, autor de tres inmensas obras del


Romanticismo europeo: Hernani, Nuestra Señora de París y Los
miserables.

Hernani (1830) es un drama romántico que, inaugurando el


Romanticismo francés, provocó una auténtica batalla entre los defensores
del “Clasicismo” y los partidarios del nuevo movimiento. Se trata de una
tragedia protagonizada por un bandolero enamorado de la dama doña Sol,
que debe enfrentarse a dos contrincantes, entre ellos el mismísimo
Emperador Carlos V. El destino, implacable, será la muerte de los amantes.

Nuestra Señora de París (1831) nos muestra un episodio del París


popular de 1482, que se inicia con unos “misterios” y una celebración
popular en la que se elige al “papa de los locos”, privilegio que recaerá en
el jorobado y solitario Quasimodo, el único habitante de las torres de la
catedral de Notre Dame. Junto a él aparecen también la bella e insinuante
gitana Esmeralda, dom Claude Frollo –archidiácono catedralicio, que
acogió a Quasimodo en su niñez y vive obsesionado por la joven bailarina
y Febo de Chateaupers, un seductor capitán. El argumento está plagado de
momentos intensos: las escenas en la “corte de los milagros”, lugar de
reunión de trúhanes y delincuentes parisinos; la captura, tortura y liberación
de Esmeralda, llevada “a sagrado” por el jorobado; por último, los asedios
y combates ante la catedral parisina, cuyo desenlace será la muerte los
principales protagonistas.

Los miserables (1862) es una inmensa novela con caracteres ya


realistas que nos habla de los suburbios parisinos en los que vive el

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El romanticismo

protagonista de esta monumental obra, el desdichado Jean Valjean, quien


debe pasar 19 años en prisión por haber cometido el robo de un pan.
Cumplida la brutal condena, y ya reformado, se convertirá en un próspero
industrial, alcalde de su pueblo incluso, pero será perseguido durante el
resto de sus días por su fatídico pasado, representado por el implacable
inspector Javert. Jean Valjan es símbolo de un hombre que viene a crear
una sociedad más libre y justa, contra los ricos y poderosos. Tendrá que
sacrificarse a sí mismo para que su familia tenga mejor fortuna.

Edgar Allan Poe (Estados Unidos)

Fue uno de los más universales y consagrados autores de todos los


tiempos, protagonista de una compleja y desgraciada vida. Poe es el
magnificador del género del relato de terror y el suspense, historias llenas
de intriga, miedo e inquietud. Podemos destacar La caída de la casa Usher
(la grieta de una casa que anticipa el hundimiento de una familia; el horror
de la catalepsia), Ligeia (la belleza, espectacular, que muere y permanece
obsesivamente presente en el amante abandonado), El pozo y el péndulo
(un prisionero en una celda de la cárcel inquisitorial de Toledo, de
dimensiones cambiantes, a oscuras, ante las amenazas de un pozo y un
péndulo con cuchilla de media luna), El gato negro (la muerte de un animal
que delata al criminal), Los crímenes de la rue Morgue (primer relato
protagonizado por un detective, Auguste Dupin) y El escarabajo de oro (la
peligrosa y misteriosa aventura de la búsqueda de un tesoro).

Junto a los relatos destaca también una novela titulada Narración de


Arthur Gordon Pym, cuyo tema es la travesía del barco “Grampus” hacia el
remoto sur, llegando casi hasta la Antártida con apenas dos supervivientes

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El romanticismo

que deben hacer frente a peligros de naturaleza natural –motín a bordo,


tormentas, indígenas criminales- y sobrenatural –la aparición fantasmal de
un errante barco holandés apestado-; y un desenlace, inconcluso, que
sugiere un misterio desconocido.

Fenimore Cooper (Estados Unidos)

Autor de El último mohicano, un relato ambientado en las guerras de


ingleses, franceses y nativos indios de las tierras de las colonias del norte
de América a mediados del siglo XVIII. Está protagonizada por el valiente
Hawkeye, (“Ojo de Halcón”), su amada Cora Munro –hija del Comandante
británico-, los malvados Magua, el Marqués de Montcalm, y Uncas, el
último de la raza de los mohicanos.

En los Estados Unidos también cabe destacar a Nathaniel


Hawthorne, autor de La letra escarlata y una buena colección de relatos
de tipo gótico, y a Wasinghton Irving, creador de los populares Cuentos
de la Alhambra o también de la famosa La leyenda de Sleepy Hollow.

Alexander Pushkin (Rusia)

El “padre” de las letras rusas, escribió su obra más importante,


Eugenio Onieguin, en 1833. Esta novela en verso trata de un acomodado y
tedioso joven que se ve obligado a dejar el lujo de San Petersburgo para
acudir a unas posesiones campestres que debe administrar. Allí tendrá
como amigo al poeta Lenski, enamorado de la joven Olga; y se encontrará
también a Tatiana, preciosa hermana de la anterior, mujer de espíritu muy
sensible.

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El romanticismo

Tatiana se enamora y se declara a Onieguin, pero éste la rechaza.


Tiempo después, el joven noble se encaprichará de Olga, propiciando los
celos de Lenski y el posterior enfrentamiento en duelo de ambos amigos,
del que el poeta saldrá muerto. Onieguin dejará sus tierras y volverá a los
lujosos salones señoriales, donde años después se reencontrará con Tatiana,
casada con un militar. Es ahora, lleno de soledad y melancolía, cuando
recordará las viejas inquietudes amorosas de la joven y le declarará su
amor, pero Tatiana mantendrá su matrimonio y le rechazará.

La segunda de las obras que destacamos de Pushkin es La hija del


capitán, una historia de amor y tragedia inmersa en la Rusia del siglo
XVIII, convulsionada por la rebelión del legendario Pugachov, un
campesino que afirmaba ser el zar.

En Italia podemos señalar la obra de Alessandro Manzoni con su


novela Los novios.

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