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Programa “La Cátedra Investiga”

Convocatoria 2017-2018

Informe final

Proyecto de investigación:

La crisis de la presencia en el capitalismo cibernético. Una exploración de las


prácticas con los nuevos medios por parte de estudiantes de grado de la
Universidad Nacional de Cuyo

Datos del proyecto de investigación:

Director: Ariel Benasayag


Co-Directora: Romina Andrea Barboza

Carrera: Licenciatura en Comunicación Social


Cátedra: Seminario de Informática y Sociedad

Septiembre de 2018 | Mendoza, Argentina


LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Índice general

1. Informe de resultados ………………………………………………………………………………………………………… 3

1.1. Problemática ……………………………………………………………………………………………………………….. 3

1.2. Objetivos …………………………………………………………………………………………………………………….. 5

1.3. Antecedentes ………………………………………………………………………………………………………………. 6

1.4. Metodología ………………………………………………………………………………………………………………… 11

1.5. Resultados …………………………………………………………………………………………………………………… 17

Neoliberalismo y cibernética: modulaciones de la subjetividad en estudiantes de la


UNCuyo ………………………………………………………………………………………………………………………. 18

Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una cultura de la
conectividad: una exploración de las prácticas de los estudiantes universitarios de la
UNCuyo ………………………………………………………………………………………………………………………. 41

1.6. Conclusiones generales ……………………………………………………………………………………………….. 56

1.7. Bibliografía ………………….………………………………………………………………………………………………. 57

2. Informe narrativo ……………………………………………………………………………………………………………….. 63

2.1. Actividades realizadas vinculadas a la docencia ……….………………………………………………….. 63

2.2. Capacitación del equipo de investigación …………………………………………………………………….. 66

2.3. Tareas llevadas a cabo por los/as estudiantes ……………………………………………………………... 68

2.4. Actividades de difusión y transferencia ……………..………………………………………………………… 77

2.4.1. Actividades de difusión y transferencia propuestas desde el proyecto ……………………… 77

2.4.1. Actividades de difusión y transferencia realizadas por miembros del equipo de


manera individual …………………………………………………………………………………………………………………… 78

2.5. Síntesis valorativa de la experiencia …………………………………………………………………………..… 85

2.6. Modificaciones en la composición del equipo ……………………………………………………………… 87

2.7. Rendición de cuentas …………………………………………………………………………………………………… 88

3. Anexos …………………….………………………………………………………………………………………………………….. 89

3.1. Reseñas y resúmenes ………………………………………………..………………………………………………… 89

3.1.1. Reseñas y resúmenes de libros ………………………….……………………………………………… 89

3.1.2. Reseñas y resúmenes de artículos …………………………………..………………………………… 108

3.2. Traducciones ……………………………………..………………………………………………………………………… 119

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1. Informe de resultados

1.1. Problemática
Dos tecnologías de gobierno intervienen sobre las conductas de las personas y dan forma a sus
subjetividades en las sociedades occidentales contemporáneas. Una es el neoliberalismo, analizado
por Foucault (2007) como una racionalidad de gobierno específica en la que la empresa deviene
modo de comportamiento; la otra es la cibernética, el estudio y predicción de comportamiento
basado en la circulación de la información que establece como norma el mantenimiento del
equilibrio utilizando lazos de retroacción o feedback (Tiqqun, 2015). La paulatina convergencia entre
neoliberalismo y cibernética se sostiene sobre la afirmación de que el primer motor del ser humano
es el deseo (Lordon, 2015).
El sujeto neoliberal en formación está siendo estructurado mediante un dispositivo complejo que
tiene como eje principal el eje rendimiento/goce (Laval y Dardot, 2013). Los imperativos de mayor
producción y mayor goce van generando un sujeto que comienza a autogestionarse como empresa de
sí bajo los criterios de competitividad y rendimiento, proceso subjetivante que se va conquistando a
partir de un contexto general de debilitamiento de los marcos simbólicos institucionales y de caída de
los principios ordenadores de la vida social (el Bien, el Hombre, la Técnica, el Progreso).
Estos procesos convergentes dan lugar a lo que Tiqqun llama “crisis de la presencia”, es decir, del ser-
en-el-mundo de los sujetos con convicciones de autosuficiencia y autocentramiento a partir del
dominio del mundo, del otro, que está fuera de sí y completamente delimitado. Esta crisis de la
presencia como modalidad histórica actual se manifiesta como un estado generalizado de pérdida de
sentido, un ser-en-el-mundo ausente y en el que se niega la posibilidad de elaborarla. Diferentes
dispositivos obstaculizan o “tapan” la posibilidad de asumir esa crisis como motor de resistencia de
ese modelo de subjetividad y, por tanto, de transformación colectiva. Entre aquellos dispositivos
encontramos la presencia de los nuevos medios que neutralizan el vacío y que generan nuevas
formas de relacionarse con otros y también con uno mismo (Fernández Savater, 2015).
Si la “Teoría del Bloom” que propone el colectivo anónimo Tiqqun (2000) consiste en un “intento de
historizar la presencia, de tomar nota del estado actual de nuestro ser-en-el-mundo”, a partir de la
investigación Modulaciones de la atención y la distracción: el uso de los medios sociales en las
prácticas de investigación, docencia y aprendizaje en la Universidad Nacional de Cuyo (dirigido por
Sebastián Touza y financiado por el Programa La Cátedra Investiga, convocatoria 2015-2016) hemos
realizado, desde el Seminario de Informática y Sociedad, un primer acercamiento exploratorio en el
estado local y presente sobre el uso y consumo de nuevos medios.
En un primer momento planteamos aquella investigación como una indagación sobre cómo la
distracción causada por los nuevos medios se ha instalado en las prácticas cotidianas modificando el
modo de estar con nosotros mismos, con otros y con las tareas que realizamos. Este relevamiento, la
descripción y el análisis de lo que efectivamente ocurre en nuestro ámbito de trabajo y estudio,
funcionó como inicio de una reflexión sistemática y de largo plazo sobre el uso de los medios sociales
en la universidad en particular y en la educación en general. Los resultados del estudio arrojaron una
serie de descubrimientos, indicios y problemáticas latentes que pretendemos abordar y continuar

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profundizando mediante nuevas investigaciones que tomen como punto de partida esos desarrollos
(Touza et al, 2017).
Este estudio sobre las modulaciones de la atención y la distracción (Touza et al, 2017) indica que el
consumo de medios es advertido por sus protagonistas como un “derroche” de tiempo que, sin
embargo, es “imposible” evitar. En esa investigación se señala que los sujetos son conscientes de los
problemas que la modulación de la presencia y ausencia en redes y medios traen aparejados y
aunque se auto-aplican estrategias de racionalización del uso, los aparatos siguen presentes entre
nosotros como hábitos que encauzan el deseo. Ahora bien, este deseo no es un deseo liberado, es un
deseo que está encarnado en estructuras institucionales que forman parte del dispositivo neoliberal y
los nuevos medios están presentes en ellas, las atraviesan, como así también a los usuarios, sus
modos de vida y sus modos de relacionarse.
El marketing incesante y la publicidad omnipresente y personalizada que fluye a través de los nuevos
medios forman parte del dispositivo y del imperativo al goce, al plus de goce, más allá de nuestros
límites. Situación que genera una ilusión y búsqueda de goce sostenido y direcciona al sujeto al
consumo permanente objetualizándolo, es decir, se le atribuye al otro un valor de goce y eso lleva a
un síntoma de la sociedad que Laval y Dardot (2013) llaman “perversión ordinaria”: la adicción a los
objetos convierten al mismo sujeto en objeto de consumo y esto se generaliza como nueva norma de
las relaciones sociales.
Este es uno de los síntomas descriptos por Laval y Dardot como parte de nuestra contemporaneidad,
también advertido por Tiqqun. A saber: si el sujeto en el “Bloom” trata de “atenuar al máximo la
capacidad de afectar y ser afectado, porque interpreta que es justo ahí por donde se ha colado el
dolor intruso y localiza en la relación consigo mismo, con los demás y con el mundo la fuente del
dolor” (Fernández Savater, 2015), ¿en qué medida los nuevos medios funcionan como máscaras,
como presencias permanentes y fugaces pero desprendidas de las corporalidades para evitar la
implicación de los sujetos en el mundo -sujetos que escuchan, leen y se relacionan con los otros y con
las situaciones en tanto objetos de consumo, como parte del “turismo existencial”- y operan como
distracciones de un vacío en el que no se compromete el deseo y la voluntad de afrontar y compartir
la crisis de la presencia?
La presencia técnica que modula la vida cotidiana se concibe como una necesidad de la que no se
puede “desconectar” e incluso se presenta a la “vida real como una opción más” (Touza et al 2017)
frente a la virtual; se vive la competencia de la presencia de los medios y la presencia física de los
familiares y amigos como conflictiva pero se reconoce que en el entorno controlado de los nuevos
medios se “corre menos riesgos, es posible entretenerse pasivamente, y se termina convirtiendo en
objeto de deseo privilegiado” (Touza et al 2017).
Una de las preguntas que formulamos en las conclusiones de la investigación que funciona como
antecedente de esta nueva propuesta, aquella indagación sobre la atención y distracción ante los
nuevos medios, fue: ¿de qué manera los celulares, las computadoras, los distintos softwares y apps
que utilizan los jóvenes, están anudados a dispositivos que permiten normalizar una presencia, o
incluso anticipar sus crisis para actuar preventivamente proveyendo a sus usuarios de estrategias de
auto-normalización? Esta interrogante funda la problemática de este proyecto; intentar responderla
es lo que nos proponemos.

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1.2. Objetivos
Nos propusimos alcanzar como objetivo general la caracterización de las prácticas que los jóvenes
universitarios realizan con los nuevos medios en tanto dispositivos que normalizan las relaciones con
los otros y con uno mismo y modelan rasgos de la subjetividad neoliberal. En función de este objetivo
general, desplegamos tres objetivos específicos:
1. Indagar en las prácticas, usos y consumos con los nuevos medios que realizan los jóvenes
estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo.
2. Describir las maneras como los nuevos medios modifican los modos de sentir la presencia, la
cercanía y la compañía de otras personas y resignifican el tiempo en soledad.
3. Contrastar distintas experiencias subjetivas en torno a las fluctuaciones de la presencia y ausencia
en los estudiantes a partir del uso que hacen de los nuevos medios.

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1.3. Antecedentes
Ya hemos mencionado como principal antecedente de nuestra propuesta a la investigación llevada a
cabo desde el Seminario de Informática y Sociedad en el marco del programa La Cátedra Investiga
(convocatoria 2015-2016): Modulaciones de la atención y la distracción: el uso de los medios sociales
en las prácticas de investigación, docencia y aprendizaje en la Universidad Nacional de Cuyo. En dicha
investigación dirigida por Sebastián Touza, profesor titular de la cátedra, indagamos hasta qué punto
la distracción causada por los medios sociales se ha incorporado a nuestras prácticas y qué modos de
estar con nosotros mismos, con otros y con las tareas que realizamos se han incorporado a los hábitos
de nuestra vida cotidiana. Describir cómo inciden los nuevos medios en los modos de habitar los
tiempos y espacios en que sus usuarios se relacionan con otras personas, con las cosas y con sí
mismos (Touza et al, 2015).
Aquella indagación partía de la evidencia del cada vez más visible y omnipresente uso de teléfonos
celulares por parte de los estudiantes en el transcurso de las clases, del uso de computadoras en el
aula para tareas que no corresponden a la clase en curso y, en el caso de los docentes, de las
dificultades para la persistencia de la atención en el trabajo que implica el uso de múltiples ventanas
de las pantallas de las computadoras, no todas ellas vinculadas con la tarea que se está realizando. Se
trató de nuestro primer intento de encontrar resonancias entre investigaciones teóricas sobre los
usos de los nuevos medios realizadas en otras circunstancias históricas y geográficas y la experiencia
práctica de los usuarios que componen nuestro recorte: los estudiantes de la Universidad Nacional de
Cuyo (Touza et al, 2017).
Más allá de esta investigación, en cuanto a los antecedentes podemos nombrar diversos estudios,
trabajos reconocidos internacionalmente como marcos generales dentro de los cuales surgen
nuestras inquietudes (se trata de un marco teórico en gran parte coincidente con la investigación
sobre atención y distracción, salvando las nuevas lecturas que hemos realizado el último año, en
especial Tiqqun, Laval y Dardot y Fernández Savater que hemos presentado previamente). Este
repaso sumamente relevante para ubicar la temática dentro de los actuales estudios sobre ecología
de medios es advertido, por quienes proponemos el proyecto, como necesario pero insuficiente: se
trata de trabajos que han sido elaborados en condiciones ajenas a la latinoamericana, en general
escritos desarrollados en Estados Unidos y Europa, que poseen las marcas de los lugares de
enunciación y de las características propias de aquellas sociedades. En ese sentido, a fin de ubicar la
temática dentro de nuestra región, país y provincia, en un segundo lugar, haremos un recorrido
preciso acerca de los proyectos y estudios locales que, en cierta medida, se apoyan en aquella
bibliografía pero cuentan con la particularidad de ser investigaciones ancladas en nuestra realidad.
El economista político de la comunicación canadiense Dallas Smythe (1977) formuló una teoría
conocida como la “mercancía-audiencia”. Según Smythe, la mercancía que fabrican los medios que se
financian con publicidad es la audiencia. En otras palabras, la audiencia es el producto que fabrican y
venden los medios comerciales. Una vez producida, esta mercancía, medida su cantidad y definida su
calidad, es puesta en venta a los anunciantes. Pero para poder producir esa audiencia es necesario
atraer su atención y sostenerla. Este es el lugar que le cabe a los contenidos de programación (en
radio y TV) y a la información periodística en la prensa escrita (Touza et al. 2015).
Smythe murió cuando Internet nacía y no alcanzó a conocer las redes sociales, pero hoy podría
extenderse su teoría para explicar en parte los modelos de negocio de plataformas como Google y

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Facebook. El contenido que produce audiencias en cada uno de ellas es distinto. En el caso de Google,
consiste en los resultados de búsquedas que han sido construidos en base a su algoritmo PageRank,
que indexa los contenidos de la Web a partir de un modelo inspirado los rankings de publicaciones
académicas. Las páginas que son receptoras de más enlaces aparecen primeras en la jerarquía de los
resultados. Junto a ellos, en la columna derecha de la pantalla, y a veces también en los primeros
lugares, aparece la publicidad. Nuestra atención a los resultados de búsqueda es lo que compran los
anunciantes. En Facebook, en cambio, la mercancía audiencia se genera atrayendo a gente a
permanecer el mayor tiempo posible conectado y compartiendo “qué están pensando”. (Touza et al.
2015).
Los usuarios se sienten atraídos al voyeurismo de las actualizaciones que transcurren en las timelines
de sus contactos y a la seducción de exponer sus propios contenidos. En estas como en otras
plataformas de la Web 2.0 se generan inmensas cantidades de datos y metadatos que son de interés
no sólo para anunciantes, sino para la producción de contenidos, la elaboración de perfiles de
consumidores, la generación de estrategias de marketing y, como se ha confirmado desde las
revelaciones de Edward Snowden, la vigilancia de los ciudadanos (Touza et al. 2015).
Autores de distintas corrientes coinciden en que el saber es una de las principales fuentes de creación
de valor en el capitalismo contemporáneo. A esta economía del conocimiento o capitalismo cognitivo
también se la conoce como economía de la atención. Pasquinelli (2009) sugiere que parte del valor de
todas las mercancías es generado hoy a través de la acumulación de deseo social, saber y atención
que son canalizados por los medios y apropiados por plataformas como Google, entre otras. Es el
“trabajo libre”, no pagado (Terranova, 2004), que hacemos los miles de millones de usuarios por el
sólo hecho de navegar la red, usar plataformas y apps. Puede hablarse entonces de una renta
cognitiva, que extrae plusvalía de los usos de servicios aparentemente gratuitos (Pasquinelli, 2009).
La captura de la atención colectiva se ha convertido así en uno de los sectores más dinámicos del
capitalismo contemporáneo (Touza et al. 2015).
En un breve escrito de finales de los '80, Gilles Deleuze (2006) describe lo que él llama las “sociedades
de control”, un régimen de poder que viene a superponerse con otros ya existentes. A diferencia de
las sociedades disciplinarias descriptas por Michel Foucault, las de control se caracterizan por operar
en un régimen “al aire libre”, en el que el control no necesita de los encierros para producir efectos de
poder. En lugar de operar al interior de instituciones, el control funciona en una sucesión continua.
Mientras que el encierro moldea la subjetividad, el control la modula. La modulación puede
entenderse como un moldeado en el que el molde está en permanente fluctuación dentro de ciertos
parámetros que se ajustan teniendo presente el mayor grado de autonomía con que operan los
sujetos. Construyendo sobre estas observaciones, Maurizio Lazzarato (2006) sostiene que la apuesta
de las técnicas de control es a poner en común la percepción y la inteligencia en momentos en que la
sociedad de masas ha estallado en millones de singularidades. Internet permite modular los flujos de
deseos, la memoria y la atención de maneras que no resultaban posibles a los medios masivos. Los
dispositivos electrónicos que permiten la comunicación de muchos a muchos funcionan como
tecnologías de acción a distancia que interfieren en el funcionamiento de la memoria e intervienen
directamente en el acontecimiento, en el suceder de las cosas que suceden. Una máquina de
expresión como Internet provee redes, flujos y memorias artificiales que aumentan la cooperación
entre cerebros y las fuerzas que los animan (Touza et al 2015).

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Franco Berardi (2007), advierte sobre las tendencias nocivas que ya se ven aparecer en el desarrollo
de los medios sociales. En tanto ponen al tiempo en red, las nuevas tecnologías digitales de
comunicación permiten compatibilizarlo y depurarlo “de sus características de singularidad”. En esto
Berardi coincide con Paul Virilio (1999), quien argumenta que la temporalidad impuesta por las
telecomunicaciones cibernéticas comanda sobre el tiempo local de las sociedades y las comunidades.
Pero Berardi se interesa especialmente por las consecuencias de esta condensación del tiempo para
la salud de individuos y sociedades. El tiempo, sigue Berardi, es “formateado según un código de
traducción universal” con consecuencias directas para el cuerpo, pues la mutación no es sólo
psíquica, cognitiva y tecnológica, sino que afecta directamente a nuestros cuerpos, que siguen siendo
los mismos que hace dos, tres, diez generaciones. Por esta vía aparecen alteraciones orgánicas tales
como “sobreexcitación, hipermovilidad, trastornos de la atención, dislexia, sobrecarga informativa,
saturación de los circuitos de recepción” (Berardi, 2007:176). En nuestra era aparecen patologías de
la atención, la imaginación, la memoria y las emociones. No es casual, entonces, que en el discurso
económico y en el marketing se hable de que la atención se ha convertido en un recurso escaso. Cada
vez hay menos disposición a prestar atención. La paradoja es que, cuando el capital más necesita de
las energías mentales y psíquicas -es decir, a medida que más depende la producción del valor de
factores afectivos y cognitivos- más las está destruyendo (179). En respuesta a estas tendencias,
ocurre en algunos casos que la educación tiende a convertirse en formación de “terminales humanos
compatibles con el circuito productivo” (95). Es decir, tiende a adaptarse a las nuevas velocidades,
temporalidades y espacialidades con el fin último de ponerse en sintonía con la producción. Para ser
productivo hay que ser compatible con los formatos y protocolos que regulan los intercambios y la
interoperabilidad del sistema mediado por la red (Touza et al 2015).
Por su parte, Foucault (2009) señala que la concepción del gobierno como pilotaje precede a la
cibernética y estuvo asociada inicialmente a la medicina, el gobierno político y el gobierno de sí
mismo. Como sostiene el colectivo francés Tiqqun (2015), es necesario entender la cibernética en un
sentido que vaya mucho más allá de la acepción clásica que la identifica con la tecnología de las
computadoras y los autómatas. Como el neoliberalismo, la cibernética es una tecnología de gobierno
no en el sentido de gobernar un Estado sino del gobierno de los sujetos. La cibernética se origina en
el siglo XIX como una serie de técnicas de medición del tiempo y circulación de datos cuyo propósito
era hacer más seguro y eficaz un mundo en el que la velocidad de los vehículos, las máquinas y los
procesos industriales se incrementaba frenéticamente. El matemático estadounidense Norbert
Wiener (1985) fue el primero en llamar cibernética a la ciencia de las máquinas de predicción y
control. En los albores del desarrollo de la informática y la robótica, esta ciencia comenzó por
ocuparse de problemas tales como la corrección de las diferencias entre el comportamiento que se
espera de un mecanismo y el que efectivamente realiza, para luego, mediante información obtenida
por lazos de retroacción o feedback que comunican las partes del mecanismo entre sí, programar las
correcciones adecuadas. La aspiración de control de la cibernética es global, se extiende por todo el
planeta y se ocupa de cada vez más aspectos de la existencia, desde el marketing y el control policial
de la población hasta las mismas ciencias de la vida. La articulación entre la cibernética y el proyecto
capitalista es cada vez más estrecha (Touza et al. 2016).
La capacidad de captura de datos de los cada vez más omnipresentes dispositivos digitales produce
hoy verdaderas maquinarias para el agenciamiento de deseos, necesidades y formas de vida. Por lo
tanto, en esa investigación estudiamos las configuraciones micropolíticas que surgen de la expansión

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de la infraestructura cibernética en la producción de subjetividad, su complementariedad y posibles


contradicciones con la producción de subjetividad neoliberal. En las sociedades de control la
combinación de sensores, grandes bases de datos y poder de cómputo permite análisis cruzados de
datos creados por lazos de retroacción o feedback cada vez más difusos, dispersos y complejos y, de
este modo, permiten hacer a la sociedad y a los individuos que la componen cada vez más
transparentes a sí mismos. Tiqqun (2015) sostiene que la cibernética, como ciencia del pilotaje, está
profundamente entretejida con la tendencia a la construcción de un entramado informacional que,
en un mismo movimiento, permite, por un lado, anticipar y evitar crisis y, por otro, producir
subjetividades capaces de sostener los equilibrios necesarios para que la acumulación de capital
transcurra con un mínimo de trastornos (Touza et al 2016).
Este afán de totalidad de la cibernética se refuerza desde los deseos individuales y colectivos de
encontrar orden y certeza en un mundo atravesado por lo que Tiqqun llama una “crisis de la
presencia”. Se trata de una crisis del sentido desde el cual habitamos el mundo. Sentimos que el
mundo que habitamos no nos pertenece, que no reconocemos a otros ni a nosotros mismos. Como
señala Fernández Savater (2015), se trata de una crisis que hace tambalear “a la vez el sentido de la
vida y el sentido de lo real, mi consistencia subjetiva y la misma objetividad de las cosas, el yo más
profundo y la arquitectura del mundo exterior” (106). Pero esta crisis es ambivalente, porque
también es la oportunidad de pasaje a la creación de una política del ser en situación, no idéntico
consigo mismo, implicado en el mundo, capaz de inventar formas de habitarlo que animen el
encuentro, “ese instante duradero en el que se manifiestan intensidades entre las formas-de-vida en
presencia de cada cual” (Tiqqun, 2015:166). Si la creciente precarización neoliberal de la vida, que no
es sólo económica sino también existencial, motoriza la crisis de la presencia, la cibernética es el
proyecto para controlar y verificar que ese pasaje no suceda o, si sucede, que las fugas puedan ser
contenidas. Para ello busca coordinar racionalmente los flujos de informaciones y decisiones, captar
todo tipo de datos de los sujetos desplegando redes y plataformas online; trata a esa información por
correlación y asociación (bases de datos anónimos); actúa preventivamente, ofensivamente, para
anticipar posibilidades de contestación; produce tanto subjetividades individuales como totalidades
colectivas. En definitiva, estabiliza la sociedad mediante “mecanismos sociales objetivamente
controlables” (Tiqqun, 2015:74). Neoliberalismo y cibernética son dos formas de gobierno que se
refuerzan mutuamente. El primero estructura racionalidades y objetos de deseo, la segunda
reorganiza el mundo sensible controlando los modos de afectar y ser afectado (Touza et al 2016).
Además de los antecedentes internacionales nombrados en la investigación previamente realizada en
el marco del Programa La Cátedra Investiga, encontramos a nivel local estudios previos realizados
sobre temáticas similares tanto a nivel grupal como individual.
Ejemplo de lo primero son las investigaciones Política y comunicación en la obra de Baruch Spinoza
(Touza et al, 2013; SeCTyP 2013-2015) y Tecnologías de comunicación, cultura mediática y fabricación
del sujeto (Gais et al, 2011; SeCTyP 2011-2013), y Tecnologías de comunicación, culturas mediáticas y
constitución de la subjetividad. Los procesos de socialización, educación y subjetivación en un
contexto de declinación de las instituciones tradicionales y metamorfosis de la Ley (Gais et al, 2009;
SeCTyP 2009-2011).
Otro antecedente fundamental del proyecto que aquí planteamos y con el cual articularemos trabajo
teórico es la investigación Micropolítica del capitalismo cibernético. Deseo y producción de

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subjetividad, financiado por la Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado del Rectorado de la UNCuyo
(convocatoria 2016-2018), cuyo director es Sebastián Touza, profesor titular del Seminario de
Informática y Sociedad, y su codirector Ariel Benasayag, Jefe de Trabajos Prácticos de la misma
cátedra y director del proyecto aquí propuesto. Con un abordaje teórico similar, dicho proyecto
también busca analizar el encuentro entre las dos tecnologías de gobierno que hemos mencionado
como intervinientes sobre la formación de subjetividades, el neoliberalismo y la cibernética,
focalizando en preguntas que orientan la investigación alrededor del enfoque micropolítico sobre la
producción de subjetividad.
Finalmente, por el lado de las investigaciones individuales encontramos antecedentes tanto en forma
de becas otorgadas por el Centro de Investigaciones Científicas de la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales como por tesis de grado y posgrado realizadas por integrantes de los proyectos mencionados
anteriormente, entre ellas encontramos: Consumidores y solitarios: las relaciones interpersonales en
la posmodernidad de Cristian Argüelles; Hacia una ética de la técnica, una propuesta de la Mediología
de Pablo Guaycochea; La concepción de la Comunicación en la Macroesferoslogía (Esfera II) desde
Peter Sloterdijk. El debate humanismo/posthumanismo de Enrique Roig; Prácticas de exhibición
sexual de mujeres jóvenes en medios digitales de Valentina Arias; y Convergencias entre la
consolidación de la cultura mediática y el surgimiento de un nuevo modelo de sujeto de Romina
Barboza. Cabe mencionar que las dos últimas autoras son integrantes del equipo de investigación
aquí propuesto (Romina Barboza es además la codirectora propuesta).
En la investigación que precede a esta (2016) y que dio pie al presente trabajo (2017 y 2018), se
relevaron algunos rasgos, tendencias y tensiones sobre la problemática específica de la atención, la
distracción y la presencia con el uso de los nuevos medios en estudiantes universitarios de la UNCuyo.
Entre los antecedentes es necesario destacar y recordar algunos puntos que sirven de cimientos para
el abordaje y análisis que se llevó a cabo en esta investigación. En aquel informe final se hizo un
sintético reconto sobre cómo los dispositivos electrónicos de principios de siglo XX comenzaron a
regular los ritmos de la atención en la vida cotidiana, sobre este devenir histórico se trabajó en el
relevamiento mediante las entrevistas del “mundo privado de atención que crean los celulares,
tablets y computadoras” (Touza et. Al, 2016) en relación a otres y a les mismes entrevistades; además
también se trabajaron algunas consideraciones sobre el multitasking y, en este marco general, al
problema “la voluntad de atender”.

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1.4. Metodología
Planeamos una investigación de tipo exploratorio-descriptiva que buscó describir las prácticas de los
estudiantes universitarios con los nuevos medios con un diseño cualitativo. Como técnica de
recolección de datos utilizamos entrevistas en profundidad de los sujetos, con el fin de indagar con
detenimiento en los sentidos que forman parte de sus vidas sociales y de sus relaciones con los
artefactos digitales.
Trabajamos con un solo tipo de informante: estudiantes de carreras de grado de las distintas
Facultades de la Universidad Nacional de Cuyo. En cuanto a la muestra, y en relación al diseño
cualitativo, es no probabilística, específicamente caracterizada como diversa (Sampieri y Collado,
2010), en tanto se buscó que dentro de la comunidad universitaria se tuvieran testimonios de
estudiantes de todas las facultades, de todos los años respetando el equilibrio en cuanto a la variable
sexo-genérica, y simultáneamente por conveniencia (Sampieri y Collado, 2010), es decir, casos a los
que les estudiantes que cursaron el Seminario de Informática y Sociedad tenían acceso. El criterio de
selección de los estudiantes fue inicialmente que participaran de la cultura digital y que fueran
usuarios de por lo menos una red social. Luego, cuando realizamos una segunda aproximación al
campo en 2018, especificamos como segundo criterio que fueran usuarios de la red social Instagram
particularmente. Esto, porque a partir del trabajo de campo y los informes realizados por los
estudiantes del ciclo lectivo 2017, encontramos tres recurrencias que funcionaron como punto de
partida para plantear nuevos interrogantes, más específicos:
- En general no observamos una reflexión previa por parte de los estudiantes entrevistados sobre el
uso de los dispositivos digitales (principalmente Smartphones) y los medios sociales (Facebook,
Twitter, WhatsApp, Instagram).
- Los usuarios utilizan los distintos medios sociales para “hacer diferentes cosas”: correo electrónico
con fines académicos, WhatsApp para comunicarse con el círculo más próximo, Facebook e Instagram
como plataformas para mostrar las propias actividades y “seguir” las publicaciones a otros -próximos
y lejanos-, Twitter para informarse.
- La cámara del Smartphone y el registro de imágenes fijas y audiovisuales que esta permite aparecen
como modos de reafirmar la existencia y la experiencia: “Comparto, por lo tanto existo”. La
publicación en medios sociales es condición, en muchos casos analizados, para dar cuenta de la
vivencia.
A partir de estas tres conclusiones preliminares, decidimos que sería más enriquecedor para la
investigación focalizar la segunda aproximación al campo en una única red social, que de alguna
forma respondiera a estas tres recurrencias. Encontramos estas características en la red social
Instagram, que además aparece como la más frecuentemente utilizada por los estudiantes en sus
vidas privadas.
En ambos casos, las entrevistas en profundidad fueron realizadas por grupos conformados por
estudiantes que cursaron el Seminario de Informática y Sociedad durante los ciclos lectivos 2017 y
2018, luego de haber recibido una capacitación al respecto y siempre bajo la tutoría y la orientación
de los miembros del equipo de investigación. En ambos casos el trabajo de investigación fue realizado
en el marco del Trabajo Práctico Final de la materia.

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Las consignas entregadas a les estudiantes para la realización del Trabajo Práctico Final incluyeron el
desarrollo integral de las diferentes etapas de una investigación cualitativa y exploratoria durante los
tres meses que dura el cursado de la materia. Así, durante el ciclo 2017 les estudiantes realizaron las
siguientes actividades de investigación, con el acompañamiento y la orientación del equipo de
cátedra: (1) lectura del proyecto y discusión teórica (a partir de la Bibliografía Obligatoria de la
materia); (2) construcción y prueba de un instrumento de investigación común a todos los equipos
(grilla de entrevista en profundidad en ese caso), con opción a sumar preguntas de interés para el
equipo; (3) realización del trabajo de campo (dos entrevistas en profundidad a estudiantes de
diferente género, edad, carrera y facultad); (4) transcripción de las entrevistas; (5) análisis de las
entrevistas a partir de las categorías discutidas inicialmente; y, (6) elaboración y presentación de un
Informe Final en el marco de las II Jornadas Internas del Seminario de Informática y Sociedad (que se
realizaron el 6 y 7 de junio de 2017, con auspicio del Centro de Investigaciones Científicas de la
FCPyS).
El resultado del trabajo de campo llevado a cabo en el marco de la cátedra fue de un total de 20
entrevistas en profundidad, realizadas a estudiantes de las distintas facultades del UNCuyo (10
mujeres y 10 varones), registradas digitalmente y posteriormente transcriptas. Luego, a partir de las
mismas, los estudiantes cursantes (37 en ese momento) escribieron y presentaron sus informes
finales de investigación (10 en total). A continuación describimos el trabajo de campo realizado por
cada equipo en 2017:

Nº Apellido Nombre Grupo Entrevistas realizadas

1 Caliri Martín Nehuen


Ignacio, 21 años, Facultad de Filosofía y Letras, Geografía,
2 Ferreyra Franco 4to año
1
3 Monteleone Gonzalo Hernán Brenda, 19 años, Facultad de Filosofía y Letras, Inglés, 1er
año
4 Ortiz Cristian Gonzalo
5 Iannizzotto Micaela
Lucía, 22 años, Facultad de Artes y Diseño, Diseño Gráfico,
6 López María Amalia 4to año
2
7 López Mallea Josefina Kevin, 20 años, Facultad de Ingeniería, Ingeniería en
Petróleos, 2do año
8 Malnis Rocío
9 Celedón Ana María
Matías, 25 años, Facultad de Ciencias Económicas,
10 Sosa Martín Eduardo Licenciatura en Economía, 4to año
3
11 Acevedo Ícaro Nahuel Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y Letras,
Licenciatura en Historia, 3er año
12 Scariot Nelson
13 Herrero Julia Candela
Luis, 23 años, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
14 Valentini Mariano Ciencias Políticas, 4to año
4
15 Wielandt Martín Julieta, 23 años, Facultad de Ciencias Médicas, Medicina,
4to año
16 Williams Abril
17 Juarez Sofía Camila, ¿Edad?, Facultad de Educación, Profesorado de
18 Montecinos Elizabeth Angélica Educación Primaria, 2do año
5
Ignacio, 24 años, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
19 Terranova María Constanza Sociología, 2do año
20 González Tania Valentina
Santiago, 19 años, Facultad de Artes y Diseño, Teatro, 1er
21 Johnson Camila año
6
22 Noli María Cielo Emilia, 24 años, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales,
Ciencias Básicas con orientación en Matemática, 3er año
23 Vargetto Franco

12
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

24 Figueroa Eugenia Ivo, 20 años, Facultad de Derecho, Derecho, 1er año


Raquel, 21 años, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales,
25 Maceda Bermejo María Fernanda 7
Profesorado de Ciencias Básicas con orientación en
26 Navarro Naoni Nicole Biología, 2do año
27 Alanoca Miguel Juan Antonio, 23 años, Facultad de Artes y Diseño,
Licenciatura en Piano, 4to año
28 Perotti Gabriel Matías 8
Paloma, 20 años, Facultad de Educación, Profesorado en
29 Rodríguez Lucila Zaida Rita Educación Inicial, 3er año
30 Laham Nahir
Federico, 26 años, Facultad de Ciencias Agrarias,
31 Martín Rebeca Victoria Bromatología, 4to año
9
32 Miner Nahir Nahir, 23 años, Facultad de Ingeniería, Arquitectura, 4to
año
33 Nuñez Cecilia Elizabeth
34 Antón Wozny Sofía Catalina
Matías, 22 años, Facultad de Ingeniería, Ingeniería
35 Arce Blanco Victoria Antonella Industrial, 5to año
10
36 Longhi Julieta Irina Antonella, 21 años, Facultad de Ciencias Económicas,
Contabilidad, 4to año
37 Ramos Lucas Martín

En 2018, luego de realizar un proceso de investigación semejante (sumamos al inicio del recorrido
una instancia de investigación sobre la materialidad del hardware y el software de Instagram,
siguiendo la propuesta metodológica de José Van Dijck), el resultado del trabajo de campo llevado a
cabo en el marco de la cátedra fue de un total de 44 entrevistas en profundidad, realizadas a
estudiantes de las distintas facultades del UNCuyo (22 mujeres y 10 varones), registradas digitalmente
y posteriormente transcriptas. Luego, a partir de las mismas, los estudiantes cursantes (71 en ese
momento) escribieron y presentaron sus informes finales de investigación (22 en total). A
continuación describimos el trabajo de campo realizado por cada equipo:

Nº Apellido Nombre Grupo Entrevistas realizadas

Nombre: Eugenia | Género: Femenino | Edad: 20 años |


1 Maturano Blanco Juan Sebastián
Facultad: Ciencias Médicas | Carrera: Medicina | Año que
cursa: 1ro | Cantidad de años en la carrera: 1
2 Olmedo Facundo 1
Nombre: Elías | Género: masculino | Edad: 19 | Facultad:
Arte y Diseño | Carrera: Diseño Gráfico | Año que cursa:
3 Torrez Calderón Luca Joaquín
1ro | Cantidad de años en la carrera: 1
Nombre: Gabriela | Género: Femenino | Edad: 21 años |
4 Alvarez Macarena Facultad: Filosofía y Letras | Carrera: Lic. en Historia | Año
que cursa: 4° | Cantidad de años en la carrera: 5 años
2 Nombre: Lucas | Género: Masculino | Edad: 23 años |
Facultad: Ciencias Políticas y Sociales | Carrera: Tecnicatura
5 Balderrama M. de los Ángeles en Producción Audiovisual | Año que cursa: 2° | Cantidad
de años en la carrera: 2 años y medio
Nombre: Florencia | Género: Mujer | Edad: 22 | Facultad:
6 Jaime Magalí Ciencias Médicas | Carrera: Técnica universitaria en
quirófano | Año que cursa: 4to año | Cantidad de años en
7 Moscardelli Coria María Daniela 3 la carrera: 4
Nombre: Stefano | Género: hombre | Edad: 25 | Facultad:
8 Sanchez Gonzalez Mailen Susana Facultad de Artes y Diseño | Carrera: Diseño industrial |
Año que cursa: 5to | Cantidad de años en la carrera: 5
Nombre: Emilia | Género: Femenino | Edad: 26 | Facultad:
9 Muñoz María Mercedes
Artes y Diseño | Carrera: Licenciatura en Artes Plásticas |
Año que cursa: 5to | Cantidad de años en la carrera: 8
10 Prieto Florencia 4
Nombre: Gabriel | Género: masculino | Edad: 29 |
Facultad: Filosofía y Letras | Carrera: Geógrafo | Año que
11 Jalif Álvarez María Victoria
cursa: 4to | Cantidad de años en la carrera: 4

13
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Nombre: Agustina | Género: Femenino | Edad: 24|


12 Castaneda Martínez Ana Vilma Facultad: Filosofía y Letras | Carrera: Historia | Año que
cursa: 5to | Cantidad de años en la carrera:7 años
5 Nombre: Franco | Género: Masculino | Edad: 24 |
Facultad: Ciencias Políticas y Sociales | Carrera: Tecnicatura
13 López Güerci Emiliana en Producción Audiovisual | Año que cursa: 2do | Cantidad
de años en la carrera: 2 años
14 Hernandez Florencia Nombre: Bianca | Género: Femenino | Edad: 21 | Facultad:
Ciencias Económicas | Carrera: Administración de
15 Lemos Gabetta Ayelén empresas | Año que cursa: 4to | Cantidad de años en la
6 carrera: 4
16 Lerena Felipe Nombre: Bruno | Género: Masculino | Edad: 20 | Facultad:
Ciencias Médicas | Carrera: Medicina | Año que cursa: 1ro
17 Martin María Eugenia
| Cantidad de años en la carrera: 1
Nombre: Natalia | Género: Femenino | Edad: 20 |
18 Larramendy Reig María Sofía Facultad: Filosofía y Letras | Carrera: Lic. y Prof. en
Filosofía | Año que cursa: 1° | Cantidad de años en la
7 carrera: 1
Nombre: Lautaro | Género: Masculino | Edad:24 |
19 López Ortega Maria Jose Facultad: Ingeniería | Carrera: Arquitectura | Año que
cursa: 4° | Cantidad de años en la carrera: 4
Nombre: Pilar | Género | Femenino | Edad: 21 | Facultad:
20 Segatore María Carla Ciencias Médicas | Carrera: Medicina | Año que cursa: 4to
año | Cantidad de años en la carrera: 6
21 Spezia Agustina Luciana 8 Nombre: Agustín | Género: Masculino | Edad: 21 |
Facultad: | Ciencias Económicas | Carrera: Ciencias
22 Villegas Camila Económicas | Año que cursa: 4to | Cantidad de años en la
carrera: 5
Nombre: Valentina | Género: Femenino | Edad: 20 años |
23 Figueroa Eugenia Facultad: Artes y Diseño | Carrera: Lic. en Historia de las
Artes Plásticas | Año que cursa: 3ro | Cantidad de años en
24 Gutierrez Aguirre Gonzalo Nahuel la carrera: 3
9
Nombre: Alexis | Género: Masculino | Edad: 24 años |
Facultad: Ciencias Políticas y Sociales | Carrera: Lic. en
25 Navarro Luciana Ciencia Política y Administración Pública | Año que cursa:
4to| Cantidad de años en la carrera: 4
Nombre: Paula | Edad: 21 | Facultad: Ingeniería | Carrera:
26 Lavezzari Giuliana Lucía
Ingeniería civil | Año que cursa: 4to | Cantidad de años en
la carrera: 4
27 Quiroga Carolina Inés 11
Nombre: Alan | Edad: 26 | Facultad: Ingeniería | Carrera:
Ingeniería en petróleo | Año que cursa: 5to | Cantidad de
28 Digregorio María Inés
años en la carrera: 7
29 Anzorena Sánchez Micaela Aline Nombre: Paula | Género: Femenino | Edad: 22 | Facultad:
FCPyS | Carrera: Sociología | Año que cursa: 4° | Cantidad
30 Fernandez Gastón Nahuel de años en la carrera: 5 años
10
31 Rosas Sofía Nombre: Emmanuel | Género: Masculino | Edad: 22 |
Facultad: FCPyS | Carrera: Sociología | Año que cursa: 3° |
32 Taroppio Alin M. de Los Ángeles Cantidad de años en la carrera: 5 años
Nombre: Rosario | Género: Femenino | Edad: 22 años |
33 Castillo Martin Facultad: Ciencias Políticas y Sociales | Carrera: Ciencia
Política y Administración Pública | Año que cursa: 4to |
34 Maffioli Silvio Gabriel Cantidad de años en la carrera: 4 años
11
Nombre: Federico | Género: Masculino | Edad: 21 años |
Facultad: Ciencias Económicas | Carrera: Contador Público
35 Mosci Diaz Martin Ignacio | Año que cursa: 4to | Cantidad de años en la carrera: 4
años
36 Arrojo Martín Nombre: María Pilar | Género: Femenino | Edad: 20 años |
Facultad: Derecho | Carrera: Abogacía | Año que cursa:
37 Bustos Martina Natalia 12 2do | Cantidad de años en la carrera: 2
Nombre: Ignacio | Género: Masculino | Edad: 21 años |
38 Díaz Agustín Facultad: Ciencias Económicas | Carrera: Administración de

14
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Empresas | Año que cursa: 3ro | Cantidad de años en la


39 Reta María Paula
carrera: 4
Nombre: Mariana | Género: Femenino | Edad: 26 |
40 Cerroni Franco Facultad: Ciencias Económicas | Carrera: Licenciatura en
Ciencias Económicas | Año que cursa: 3ro | Cantidad de
41 Fernández Pablo Antonio 13 años en la carrera: 5
Nombre: David | Género: Masculino | Edad: 21 | Facultad:
42 Ferreyra Franco Filosofía y Letras | Carrera: Tecnicatura en Geotecnologías
| Año que cursa: 1ro | Cantidad de años en la carrera: 3
Nombre: Martina | Género: femenino | Edad: 21 |
43 Fajardo Gabriela
Facultad: Educación | Carrera: Profesorado Universitario
en Nivel Inicial | Año que cursa: 3ro| Cantidad de años en
44 Fernandez Tomás
la carrera: 3 años
14
45 Funes Bisordi Sabrina Fernanda Nombre: Dante | Género: masculino | Edad: 23 | Facultad:
Filosofía y Letras | Carrera: Profesorado de Grado
Universitario en Historia | Año que cursa: 1ro | Cantidad
46 Funez Sara Sofia
de años en la carrera: 1 año
Nombre: Steffi | Género: femenino | Edad: 20 años |
47 Rivera Julieta Alejandra
Facultad: FFyL | Carrera: Lic. en Lingüística | Año que
cursa: 3° | Cantidad de años en la carrera: 3
48 Rubio Micaela Nahir 15
Nombre: Carlos | Género: masculino | Edad: 21 años |
Facultad: FCEN | Carrera: Lic. en Biología | Año que cursa:
49 Villegas Gutiérrez Lorena Tamara
3° | Cantidad de años en la carrera: 4
Nombre: Verónica | Género: Femenino | Edad: 22 años |
50 Maldonado Seña Mariela Facultad: Facultad de Educación | Carrera: Profesorado en
Educación Primaria | Año que cursa: 2° | Cantidad de años
16 en la carrera: 2
Nombre: Edwin | Género: Masculino | Edad: 22 años |
51 Paita Marlene Rosali Facultad: Ingeniería | Carrera: Ingeniería Civil | Año que
cursa: 2° | Cantidad de años en la carrera: 3
Nombre: Estela | Género: Femenino | Edad:21 | Facultad:
52 Bustos Luciano Nicolás Ciencias Médicas | Carrera: Enfermería | Año que cursa: 2°
| Cantidad de años en la carrera: 3
53 Fermani Micaela Jazmín 17 Nombre: Julián | Género: Masculino | Edad: 25 | Facultad:
Ciencias Económicas | Carrera: Lic. Administración de
54 Ferrara Lucas Agustín empresas | Año que cursa: 4° | Cantidad de años en la
carrera: 4
Nombre: Rocío | Género: Femenino | Edad:22 | Facultad:
55 Celeste Sánchez Ornella Adelina
FFyL | Carrera: Prof. Inglés | Año que cursa: 4 | Cantidad
de años en la carrera: 5
56 Miño Alsina Germán Cruz 18
Nombre: Iván | Género: Masculino | Edad: 24 | Facultad:
ITU | Carrera: producción industrial automatizada | Año
57 Piazza Videla Alberto Joaquin
que cursa: 4 | Cantidad de años en la carrera: 4
58 Johnson Camila Nombre: María José | Género: Femenino | Edad: 20 |
Facultad: Filosofía y Letras | Carrera: profesorado de
59 Noli Maria Cielo Literatura | Año que cursa: 2do | Cantidad de años en la
19 carrera: 2
60 Malcó Suárez Mariángeles Nombre: José Ignacio | Género: Masculino | Edad: 23 |
Facultad: Ingeniería | Carrera: Ingeniería industrial | Año
61 Santarone Giuliana
que cursa: 5to | Cantidad de años en la carrera: 6
62 Pivetta Leonela Daiana Nombre: Natacha | Género: Femenino | Edad:20 |
Facultad: Derecho | Carrera: Abogacía | Año en que cursa:
63 Wolberg Nicol 2° | Cantidad de años en la carrera: 3
20 Nombre: Leonardo | Género: Masculino | Edad: 21 |
64 Yerdeo Alberto Gastón Facultad: FCEN | Carrera: Lic. en ciencias básicas con
orientación en Biología | Año en que cursa: 4° | Cantidad
65 Zamora Agustín Tomás
de años en la carrera: 4
66 Gabrielli María Macarena Nombre: Luciana | Género: Femenino | Edad: 23 Facultad:
Ciencias Económicas | Carrera: Contador Público | Año que
67 Gagliano Julieta Soledad 21
cursa: 4° | Cantidad de años en la carrera: 6
68 Tagua Ana Nombre: Agustín | Género: Masculino | Edad: 22 |

15
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Facultad: Artes y Diseño | Carrera: Arte Dramático | Año


69 Zavala Beatriz Nerina
que cursa: 4° | Cantidad de años en la carrera: 4
Nombre: Julieta | Género: femenino | Edad: 25 | Facultad:
FCPyS | Carrera: Lic. en Trabajo Social y Tec. en Gestión de
70 Giancarelli Bárbara Azul
Políticas Públicas | Año que cursa: TS (3° año) Tec. (1° año)
| Cantidad de años en la carrera: TS (3 años) Tec. (1 año)
22
Nombre: Ignacio | Género: masculino | Edad: 22 |
Facultad: Ciencias Económicas | Carrera: Contador Público
71 Meneses Fiochetta Gabriel
| Año que cursa: 4° año | Cantidad de años en la carrera: 5
años

Finalmente, como estrategia general de análisis tomamos algunas herramientas de la perspectiva de


la teoría fundamentada, en particular la estrategia de la comparación constante (no necesariamente
todas sus formas de codificación), por un motivo principal: este método nos permitió combinar las
estrategias de análisis deductivas con las inductivas, codificaciones abiertas con codificaciones más
cerradas como la temática. Sobre la primera, cabe mencionar que para la elaboración de este Informe
Final, trabajamos a partir de la transcripción de las entrevistas y de las anotaciones de campo con una
codificación abierta, en pos de fracturar los datos provenientes de las fuentes conversacionales.
Sobre la codificación temática, el equipo realizó encuentros de trabajo a fin de identificar y definir
categorías a partir del método comparativo constante (Glaser y Strauss, 1967). Inicialmente tomamos
como variables a considerar: facultad, carrera, año que cursa, edad, género, dispositivo/s
tecnológico/s que posee y conexiones que posee (a partir de lo cual es posible deducir aspectos del
nivel socio-económico y cultural); y como categorías de análisis: atención, tiempo, espacio, soledad,
aburrimiento, cuerpo, ansiedad, productividad, dependencia, deseo, discurso del deber ser o de lo
esperable, memoria, saber y experiencia entre otras, siempre considerando la relación con uno
mismo, con los otros, con las cosas y con el aparato.
En lo que duró el proyecto estas categorías fueron enriqueciéndose y complejizándose no sólo a
partir de los datos obtenidos en ambas aproximaciones al campo sino también a partir de la nueva
bibliografía trabajada por el equipo, descripta in-extenso en el apartado 3.1. Reseñas.

16
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

1.5. Resultados
Como mencionamos anteriormente, nos propusimos en esta investigación caracterizar las prácticas
que los jóvenes universitarios realizan con los nuevos medios en tanto dispositivos que normalizan las
relaciones con los otros y con uno mismo y modelan rasgos de la subjetividad neoliberal. En este
sentido, a modo de presentación de los resultados obtenidos, incluimos en este apartado dos
artículos escritos por los integrantes del equipo a partir de la utilización del marco teórico propuesto
para analizar los datos obtenidos en las entrevistas realizadas tanto en 2017 como en 2018 en el
marco del Seminario de Informática y Sociedad.
En el primer caso, se trata de un artículo titulado Neoliberalismo y cibernética: modulaciones de la
subjetividad en estudiantes de la UNCuyo, escrito por Sebastián Touza, Romina Barboza y Ariel
Benasayag, que planeamos enviar para su publicación a una revista científica. El segundo artículo,
titulado Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una cultura de la
conectividad: una exploración de las prácticas de los estudiantes universitarios de la UNCuyo, fue
producido por les estudiantes Abril Williams, Josefina López, Nahir Miner, Rocío Malnis y Nelson
Scariot y enviado para su publicación en la segunda edición (2018) de los Cuadernos de Cátedra del
Programa La Cátedra Investiga que coordina el Centro de Investigaciones Científicas de la FCPyS.

17
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Neoliberalismo y cibernética:
Modulaciones de la subjetividad en estudiantes de la UNCuyo

Sebastián Touza, Romina Barboza y Ariel Benasayag

Como anticipamos en la problemática en la que se inscribe esta investigación, analizaremos, a partir


del análisis de las entrevistas realizadas entre 2017-2018, cómo operan dos tecnologías de gobierno,
el neoliberalismo (Foucault, 2007; Laval y Dardot, 2012) y la cibernética (Tiqqun, 2015), en las
prácticas de jóvenes de la UNCuyo que transitan por procesos formativos de educación superior.
Procesos que se enmarcan, como hemos dicho, en lo que Gilles Deleuze llamó las sociedades de
control (2006).

En este sentido, queremos analizar, mediante el relevamiento de entrevistas en profundidad


individuales, cómo los nuevos medios se han instalado en las prácticas cotidianas modificando en el
estudiantado el modo de estar con sí mismos, con otres y en relación con las actividades que realiza,
instalando tanto estrategias de modulación de conductas como prácticas que podrían considerarse de
resistencia.

Sostendremos a lo largo de todo el trabajo que se está dando un proceso complejo de modulación de
las subjetividades universitarias por medio del avance del proyecto cibernético en dos niveles: “por
abajo”, vinculado a las prácticas de uso de los nuevos medios con los modos de subjetivación previos
y coexistentes a la entrada a la universidad1, y otro “por arriba”, que es más lento y que viene
sosteniendo desde hace unos años la Universidad Nacional de Cuyo por medio de la implementación
de diversas plataformas digitales y la tendencia hacia la virtualización.

Siguiendo esa hipótesis, en un primer momento señalaremos algunas tendencias generales relativas a
los modos de sentir la presencia y la ausencia respecto de otres y de vivencia de la soledad (con y sin
aparatos), desentrañando tres concepciones coexistentes en las prácticas referidas a los nuevos
medios: instrumental, ambiental y cyborg; luego, y en función de algunas categorías emergentes y
procesos paralelos, ubicaremos estas mutaciones que introduce la cibernética dentro del proceso de
virtualización de la UNCuyo, institución que convoca y reconfigura, tensiona y reconstruye prácticas
del estudiantado mediante las tradicionales lógicas de disciplinamiento y las nuevas lógicas de control
(cibernéticas) coexistentes y contradictorias dentro de la universidad; hacia el final indicaremos
algunos puntos abiertos y que podrían ser retomados para futuras investigaciones.

1
Podemos encontrar una primera reflexión respecto al avance del proyecto cibernético “por abajo” en el
trabajo de Inés Dussel: “…otro elemento que fue resquebrajando la homogeneidad del aula fue la presencia
insoslayable de otras tecnologías impuestas “desde abajo”, como los celulares. Cualquiera que ingrese hoy a un
aula de una escuela primaria o secundaria, o aun más de universidades y terciarios, encontrará alumnos y
docentes dividiendo su atención entre lo que sucede en el aula y lo que irrumpe o convoca desde sus móviles”
(2011:18).

18
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

1. Modulación de las subjetividades estudiantiles universitarias: la cibernetización por abajo

Es importante rescatar y aclarar en este punto que se realizaron 60 entrevistas a estudiantes entre
2017 y 2018, atendiendo a las variables de edad, género y diversidad de pertenencia a diferentes
facultades de la UNCuyo. Esta muestra no pretende cumplir con los criterios de representatividad de
la población estudiantil total sino ofrecer un panorama tentativo y parcial. En el marco de los límites
que establece la investigación anual y colectiva con todos los miembros de la cátedra entre
estudiantes (más de 130 entre los dos años), ayudantes-alumnes y docentes (Titular, JTP y
adscriptos), el énfasis estaba puesto en que les estudiantes tengan una primera experiencia de
investigación y, por lo tanto, la selección de les entrevistades si bien corresponde a una planificación
organizada desde el equipo docente, también se adecuaba a las posibilidades de les estudiantes de
encontrar compañeras/os, amigues o conocides. En estas circunstancias queremos hacer unas
aclaraciones pertinentes sobre el proceso de investigación que deben ser tenidas en cuenta para
comprender el alcance del análisis en cuestión. Del lado de les entrevistadores: para la mayoría del
estudiantado que cursaba la materia esta era la primera vez que participaba de un proyecto de
investigación, por lo tanto la experticia para la realización de las entrevistas es limitada en, por lo
menos, dos sentidos. Si bien durante el cursado hubo un trabajo de elaboración en conjunto del
cuestionario y una instancia de prueba del instrumento con compañeras/os, las habilidades para
desenvolverse en la realización de las entrevistas fue dispar. Se les aconsejó que fueran en pareja,
justamente para poder acompañarse y advertir cuestiones que podían ser obviadas justamente por la
inexperticia. Además, otra ventaja/dificultad no menor a tener en cuenta es que justamente quienes
son entrevistados tienen una edad similar a quienes entrevistan y una cercanía con el objeto de
estudio o problemática a abordar muy epidérmica, por lo tanto, la posibilidad de extrañamiento (en
términos bourdianos) estaba (al momento de desarrollar las entrevistas) en construcción, situación
que genera, de todos modos, una mirada mucho más empática con les entrevistades. Del lado del
estudiantado entrevistado es necesario considerar la heterogeneidad que ofrece la composición del
estudiantado en la Universidad pública: edad, sexo, ocupación (algunes solo estudian, otros trabajan,
casi todes con empleos informales), composición familiar, lugar de residencia (la mayoría vive en el
Gran Mendoza, pero también de otros departamentos como Lavalle o del Valle de Uco) y con quiénes
residen (en general con la familia, pero algunes también con otres estudiantes). Incluso advirtiendo
todas las limitaciones aclaradas, defendemos la puesta en marcha de investigaciones colectivas de
esta magnitud en tanto que, siguiendo la línea de la convocatoria que nos cobija, La Cátedra
Investiga, consideramos crucial poder trabajar colectivamente y desde el nivel de grado en
investigaciones para ampliar los horizontes profesionales y experiencias formadoras de les
estudiantes y, además, para fomentar el cuestionamiento, crítica y transformación de los
posicionamientos teórico-metodológicos -que corresponden usualmente a condiciones de
producción ajenas a nuestras realidades- desde el propio quehacer investigativo y no solo desde la
mera discusión teórica.

Es importante para nosotres situar todos estas consideraciones al inicio del informe de resultados
para dar cuenta de dos rasgos que sobresalen y son transversales: una relativa heterogeneidad y
disparidad de situaciones de la población estudiantil universitaria, esto es, un abanico relativamente
amplio y provisional, aunque más avanzado en el proceso exploratorio de la investigación, acerca de
las caracterizaciones sobre el proceso en curso.

19
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

En términos generales y como marco, habíamos postulado en el proyecto de investigación un


escenario occidental enmarcado como crisis de la presencia soberana (Fernández Savater, 2015), es
decir, crisis de una “modalidad de ser-en-el-mundo como fortaleza absoluta, separada, sin relación,
autosuficiente y autocentrada” (106). Esta presencia se tradujo en diferentes principios ordenadores
de la vida social: Dios, la Razón, el Hombre, el Progreso, la Técnica que, siguiendo al autor, se
encuentran en crisis. Ahora bien, en los testimonios, si bien no es un punto central sino subyacente a
las entrevistas, podemos relevar que es necesario ubicar esta situación en un plano más bien general
o hipotético, que no es posible de corroborar ni de descartar, aunque sí cuenta con una utilidad en
tanto anticipación de sentido provisional a nivel de las sociedades occidentales. Pero, en la
particularidad de nuestro caso, por su forma de vincularse, por las prácticas y sentidos asociados, en
general les estudiantes dan cuenta de que sus familias, sus amistades y la idea de la técnica siguen
operando como paradigmas trascendentes, es decir, se constituyen como pilares que sostienen y
ordenan la vida cotidiana de les estudiantes2. Aun así, la presencia soberana como construcción
moderna occidental que estableció con claridad los confines del sujeto, el objeto y el lenguaje,
atraviesa una crisis que se manifiesta en una subjetividad que Tiqqun llama el Bloom. En este plano
es que podemos afirmar que la hipótesis de Tiqqun puede vislumbrarse en las entrevistas realizadas.

El relevamiento que podemos hacer no ya de la crisis de la “presencia soberana” como Dios, Técnica,
Razón, en términos de Fernández Savater y de Tiqqun, sino de la difusividad entre los límites de
sujeto-objeto, expresada en cómo se vive la presencia o ausencia del otre (que emergen en las
entrevistas como diferentes familiares, amigues o compañeres de la facultad) y de los nuevos medios
que atraviesan y reconfiguran esas relaciones a partir de reordenamientos espacio-temporales
diferentes. Es a partir del contraste que establecen entre diferentes situaciones de cercanía y
presencia de les otres, la ausencia y la soledad respecto de sí. En las transiciones, tensiones y
contradicciones entre esas vivencias es donde puede leerse, siguiendo a Tiqqun y a Fernández
Savater, la experiencia del Bloom. Si el Bloom es un “humor” colectivo, una fuerza vulnerable o una
herida que no puede asumirse y cuya fuerza reside justamente en el carácter ambiguo y potente para
la elaboración colectiva o para la desimplicación del mundo, esta figura es de mucha pertinencia para
comprender las experiencias que transitan les estudiantes.

En el informe de avance del presente proyecto, entre los tentativos y primeros hallazgos encontrados
habíamos hecho referencia a la aparición una tensión importante entre el uso instrumental de los
nuevos medios -el smartphone con más asiduidad y constante referencia, más que la computadora- y
la presencia continua y ambiental en la que les estudiantes expresan sentirse inmersos. Este
relevamiento, dijimos, coincidía en algún punto con aquello destacado en el proyecto de investigación
del programa La Cátedra Investiga 2016, que se había mencionado la “creación de un mundo privado
de atención” (Touza et al., 2016, p. 22) al cual se asociaban antecedentes referidos a una
transformación de la relación entre usuario y entorno (siguiendo a Hayles y a McLuhan).

Esa sensación oscilación entre, por una parte, la vivencia de les estudiantes como instrumento (y de
voluntad que conlleva la predisposición a ciertos usos) y de inscripción espacio-temporal en una

2
Según cómo fue configurado el cuestionario hay más información explícita en torno a la hipótesis cibernética y
a lo que Tiqqun llama “Bloom” que a la crisis de la presencia. Esta se presenta como algo subyacente pero de
todas formas tangible en la descripción y comentario que desarrollan les entrevistades de su cotidianeidad.

20
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

dinámica cotidiana de vida, por otra, se mantiene en buena parte de las entrevistas. Estas dos
concepciones relevadas (y que a continuación detallaremos con más precisión) aparecen en tensión
en los comentarios, se repiten frases acerca del uso del celular (y en menor medida de la
computadora) del tenor “es una herramienta que me permite agilizar el tiempo”, “depende de cómo
se lo use”, “yo puedo dejarlo [al celular] cuando decido”, y sobre las redes, “la gente la usa mal”, “los
usuarios la utilizan de buena o mala manera”. Este tipo de frases coexisten con referencias a lo que da
cuenta de otra experiencia sobre la relación con los nuevos medios, “ambiental”, y que se desprende
de aquellos comportamientos subyacentes y cotidianos del uso y la percepción espacio-temporal, de
la sensación de cercanía-lejanía de las personas como a la calidad de la comunicación que se puede
establecer con y sin mediaciones técnicas, pero sobre todo en relación a las expresiones de
pertenencia o exclusión que suelen sentir la mayoría de les entrevistades cuando pierden el celular o
cortan la conexión a internet: “no te enterás”, “se te fue el tren” o “no sabés qué está pasando”. A
estas dos concepciones, podríamos agregar una tercera que justamente tensiona y complejiza la
mirada dual en tanto introduce las transformaciones que les estudiantes sienten en su propio cuerpo,
la que llamamos “cyborg” (Haraway, 1995), y que está explícita en expresiones que remiten al celular
como “un brazo”, a “algo” que falta cuando se olvida, a “una extensión” de la mano.

En este punto es necesario aclarar que solo en términos analíticos trataremos de desentrañar las
diferentes concepciones coexistentes.

En el primer caso, la visión más instrumental de los celulares y las redes, las sensaciones y vivencias a
veces son advertidas por quienes hablan como contradictorias, y es en este nivel que aprecia lo que
podría leerse como tensión entre formas de normalización de la atención (Touza et al, 2016) y las
estrategias de resistencia respecto de los nuevos medios. Las diferentes tácticas individuales de
resistencia para que el tiempo no se escape, para no “faltarle el respeto” a otres en una juntada de
amigos o una reunión familiar: apagar el celular, usar una app que inutiliza el celular por un tiempo
determinado; y colectivas, ya sean heterodirigidas o autodirigidas, en la facultad o en el trabajo se les
prohíbe usar el celular o en un grupo alguno de les integrantes llama pide volver a concentrarse tras
el uso generalizado del celular. Estas decisiones individuales o colectivas sobre cómo, cuándo, cuánto
tiempo, para qué usar el smartphone y también las redes sociales consideramos que deben ser
contextualizadas y matizadas en relación a cómo las posibilidades materiales de los dispositivos y las
estructuras de telecomunicaciones actual van predisponiendo y construyendo un escenario
cibernético que constriñe los usos que mencionan les entrevistades.

La expansión del acceso a Internet en los hogares y a la telefonía móvil es advertida por les
estudiantes en la breve historización que hacen de su trayectoria. En general, la mayoría tuvo su
primer celular alrededor de los 12 años, con algunas variaciones entre los 10 y los 16, así es que
recuerdan que antes solo lo usaban para llamadas o mensajes de texto (más que nada asociado al
cuidado parental y maternal). Es alrededor de los últimos tres años que la mayoría accedió a un
smartphone y con este a una diversidad de usos y aplicaciones entre las que destacan Spotify,
WhatsApp, Twitter, Facebook, Snapchat, excepcionalmente Pinterest, y la actualmente más
extendida, Instagram.

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La segunda acepción, concepción que asociamos a una dimensión ambiental, tiene que ver con la
normalización de un espacio-temporal de experimentar la “realidad” y con complejizar aquella
vivencia “voluntarista” del uso de los nuevos medios que binariamente (y ficticiamente) crea un
“adentro” de un “afuera”, en tanto los aparatos (celulares y computadoras) se presentan como un
instrumento para “entrar” o “salir”. Y aquí aparecen una serie de matices sobre qué y cómo
entienden “la realidad” y “la virtualidad”, por lo menos en las expresiones más explícitas. Se reitera
con frecuencia una dicotomía entre lo real y lo virtual: se habla de lo “que pasa en las redes”, de las
redes como fuentes de información de la actualidad, de la construcción del perfil propio y de los
demás como más o menos ajustado a cómo la persona se presenta en la “realidad”, se habla de
mentira, “caretear” y de transparencia de la identidad o de correspondencia (o no) entre lo que se
muestra y lo que se es.

Avanzando más allá de estas referencias que se reiteran en las entrevistas, sostenemos que es en esta
dimensión ambiental donde podemos relevar alguno de los aspectos sobre cómo se van modulando
las subjetividades respecto de las dos tecnologías de gobierno mencionadas: el neoliberalismo y la
cibernética. Hay varios indicios y referencias sobre todo a la segunda tecnología. Uno de los más
claros es la estructuración del tiempo (duración, intensidad, productividad); un segundo punto
importante es la preponderancia de la imagen y su relación con el texto (ambigüedad-transparencia
de la identidad); un tercer aspecto podría ser explicitado como la gestión de la presencia del otre
(seguridad, encuentro, sensibilidad, diálogo, sensación de pertenencia-aislamiento); en un cuarto
momento, trataremos la vivencia de sí mismo/a (soledad, liberación, reflexión, corporalidad cyborg);
todos aspectos estructurantes bajo una obligación social interimpuesta, invisible y, por tanto,
relativizada como imposición: “lo empecé a usar porque todos lo usaban”, “es como que te quedás
excluido”, “una amiga me dijo y me hice una cuenta”.

La percepción y regulación del tiempo van estrechamente vinculadas a las transformaciones en la


atención. En la misma línea de lo planteado en nuestros antecedentes, entendemos por atención
“una intensidad de apertura” hacia las cosas, les otres y sí misme. En este punto, es importante
destacar cómo, y pese a las dificultades materiales de conectividad permanente (que veremos más
adelante), el celular se mantiene prendido 24/7 y con conexión mayoritariamente a wifi aunque
también abundan paquetes de datos (limitados e ilimitados) que tienden a una conectividad
permanente. Esta situación estructura un consumo intersticial (Igarza, 2009) que se interrumpe por
determinadas causales, ya sean prohibitivas (por ejemplo en el caso de aquelles que trabajan en
atención al cliente de un almacén o de un hotel), o, principalmente, por actividades que requieren de
un disposición mayor a “estar en la situación” y de concentración, como es en las horas de estudio y a
veces de clases o, una tercera actividad, son las reuniones sociales: familiares, de amistad o por
vínculos sexoafectivos, en la que abundan las referencias sobre el “respeto” que les merecen esas
personas con las que se comparte un tiempo y espacio determinado. Sin embargo, también aparece a
veces como complemento, otras como una forma distinta de estructurar el tiempo de conectividad
diferente, no ya intersticial (o no solo) sino una conectividad más fija en relación a horarios
determinados, que se intensifican hacia la noche. Esta otra forma alternativa respecto de la buena
parte de los casos también debe ser contextualizada en las rutinas y horarios diarios que en gran
medida son moldeados por las actividades asociadas a la universidad y, en la menor parte de los
casos, a situaciones laborales (que en la mayoría de los pocos casos se presentan como esporádicos,

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informales e incluso como ayuda en negocios familiares). Si en el 2016 (Touza et. al) habían hecho
referencia a que, a diferencia de lo que mencionaba Turkle sobre que la vida en la pantalla como
opción frente a la real, en aquel informe se decía que la realidad se presentaba como una opción
más, en este caso queremos marcar que esa diferencia entre la realidad y la virtualidad es tan difusa
que haciendo referencia a lo ambiental (y a las configuraciones espacio-temporales que producen)
existe una continuidad realidad-virtualidad-realidad o, en otras palabras, la virtualidad es la realidad
tanto como la realidad misma que se reconfigura constantemente a partir de la lógica cibernético-
virtual. En palabras de Debord (y adelantando otro de los puntos a desarrollar), que específicamente
viene a precisar sobre todo cómo entender la realidad de las redes sociales como parte importante de
la cibernética, “… la realidad surge en el espectáculo, y el espectáculo es real. Esta alienación
recíproca es la esencia y el sostén de la sociedad existente” (tesis 8, 1968).

Es fundamental marcar las posibilidades de conexión porque la vivencia sobre el transcurrir y la


disponibilidad de tiempo que les estudiantes dicen tener y habitar está estrechamente relacionada
con el acceso a Internet que tienen en el smartphone. A diferencia de buena parte de la bibliografía
leída (Berardi, 2018; Sadin, 2017; Van Dijck, 2016), textos escritos desde las principales ciudades
urbanas europeas y norteamericanas, la conectividad permanente en nuestra latitud, aunque en
proceso de afianzarse, se ve limitada por condiciones materiales que tienen que ver con casos de
estudiantes de sectores rurales o urbanos con condicionamientos económicos. Esta situación brinda
una consideración importante para situar y matizar las diferencias de nuestra realidad conectiva
(intermitente en cuanto a infraestructura y económicamente desigual) con los textos trabajados,
cuyas condiciones materiales de conexión son dadas por evidentes y naturalizadas. Entre aquelles
entrevistades con acceso 24 horas y 7 días a la semana aparecen más frecuentemente referencias a la
facilidad que el celular ofrece como instrumento para la gestión eficiente del tiempo, “ahorrar” o
“agilizar”, sobre todo en referencia a aplicaciones como la agenda, WhatsApp para la organización de
encuentros o notificación de reuniones. Estas reiteraciones sobre las ventajas que la infraestructura
técnica ofrece (tanto en relación a la extensión de redes de servicios como al diseño de los aparatos)
involucran una predisposición no solo temporal sino también afectiva, es decir, esa sensación de
obligación de tener que sostener la conectividad permanente por “si pasa algo”. El tiempo entonces
va efectivamente asociado a una predisposición de “alerta permanente”. Más claro aún se advierte la
vivencia de la temporalidad más acelerada por la conectividad permanente cuando les entrevistades
deciden apagar el celular, lo pierden, lo olvidan o no tienen conexión y sienten un “alivio”, que de
todos modos va asociado a una sensación de ansiedad. El tiempo cibernético se encuentra con un
límite en la imposibilidad de sostener el estado de alerta por parte de les estudiantes, de recepción y
de producción ante el constante flujo de estímulos que genera la conectividad 24/7.

Esta temporalidad de un “espacio-tiempo liso, resultado de la disolución de la situación en la


conexión permanente” (Touza et. Al 2015), había sido advertida en la investigación previa como una
prolongación indefinida de la jornada laboral. En las entrevistas actuales lo que podemos ver es que
se repite esa situación e intensifica en quienes explícitamente admiten que trabajan con diferentes
redes sociales para la venta o promoción de artículos o eventos, aunque siguiendo a Berardi (2004)
infotrabajadores es la totalidad de entrevistades en tanto se expropia de elles el trabajo libre
(Terranova, 2004), es decir, el trabajo voluntario, no asalariado, disfrutado y explotado como el que
explícitamente se puede describir sobre el que realizan les estudiantes dentro de las redes sociales.

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Por último, y para cerrar los puntos centrales acerca de la concepción del tiempo, también es
importante destacar cómo se comprende y reconfigura la percepción y disfrute del tiempo libre. En el
abanico de situaciones es recurrente que les estudiantes admitan que tienen y gozan del tiempo libre
que reparten en actividades como deportes, la práctica de actividades artísticas, descanso, la lectura
de algún libro o disfrute al aire libre, y también el celular cumple un papel central. En el informe de
avance habíamos adelantado entre los hallazgos que en algunas entrevistas aparecía la falta de
tiempo libre o la poca valoración de este. En este punto de la investigación podemos afirmar que al
interrogarles por el tiempo libre se expresa un placer en cada una de esas, casi como excepción, y a
diferencia de lo expuesto en el informe de avance, hay una poca valoración del tiempo de ocio, “de
estar al pedo”. Este disfrute sin embargo tiende, en la percepción de les estudiantes a ser poco o
menor de lo deseado, y también se reitera la interrupción o yuxtaposición que provoca el uso del
celular en relación con las demás actividades. Incluso se ve una tensión o contrariedad en la “calidad”
del disfrute del tiempo libre con o sin el celular porque, sin este “se disfruta más” o se tiene la
percepción de que es mayor, que se extiende. Aunque sería necesario una indagación más profunda,
es posible señalar la subyacente idea de productividad asociada al tiempo, ya sea por los dichos en
relación al “aprovechamiento” o “agilización” o bien por el “derroche” más vinculado a las redes
sociales. Situación que no es vivida de esa forma cuando hay encuentros entre amigues, compañeres
o familiares. Aquí dejamos como sospecha que en esa productividad del tiempo podría ser analizada
asociada a la otra tecnología de gobierno, el neoliberalismo, en tanto impone la lógica del tiempo
como recurso y de inversión-resultado como característica del “empresario de sí” o emprendedor
(Laval y Dardot, 2013).

En la misma línea de la investigación precedente, sostenemos que el ritmo cibernético que se tiende
a imponer como generalidad es el “estar pendiente”, entre el temor de que “algo pase” y la esperanza
de “algo nuevo”, acortando o reconfigurando la idea de tiempo libre y fragmentando aquella
capacidad de atención como disposición al encuentro. Ese miedo permanente podría ser también
convergente con el neoliberalismo, Laval y Dardot (2013, pp 351-2) postulan que uno de los cimientos
para el funcionamiento del empresario de sí es justamente que el riesgo (retomando la “sociedad del
riesgo” de Beck) se plantee como dimensión ontológica, es decir “la fabricación social y política de
riesgos individuales” (352). Lo planteamos como posible punto de encuentro, aunque aceptamos la
provisoriedad de tal hipótesis y la necesidad de indagar un poco más en ese sentido en otras
investigaciones. El tiempo se acelera, se alisa, se fragmenta y se reconfiguran las intensidades
asociadas a la atención de lo otro (trabajo, reuniones, estudio), de la desatención, como interrupción
de esa apertura, y a la distracción como “degradación de la apertura” (Touza et. Al, 2015: 21).

Un segundo aspecto donde podemos ver con mayor claridad cómo confluyen la cibernética y el
neoliberalismo es la preponderancia de la imagen y de la circulación en las redes, estrechamente
vinculada a una velocidad específica, acelerada y a una sensación del tiempo reiterado por les
entrevistades como “efímero”.

Respecto del tiempo hemos relevado algunas características comunes, de las que se desprenden
algunas tendencias no conclusivas: en general un uso intersticial del uso del celular, que se combinan
o intensifican con horarios o periodos más fijos, sobre todo durante la noche, para el acceso a redes
sociales o consumo audiovisual. Pero dentro de las redes la vivencia del tiempo también tiene

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variaciones. Hay diferencias respecto de la duración y velocidad del tiempo: Instagram y Twitter
aparacen como más “efímeras”, Facebook más permanente, características que en buena medida se
relacionan con las opciones de la plataformas: la primera tiene la funcionalidad de las “historias” que
se borran cada 24 horas, la red del pajarito, por su parte, se maneja en torno a hastags de tendencias
informativas; Facebook, por otro lado, fija el contenido bajo una estructura narrativa (Van Dijck,
2016). Otra de las formas de comprender cómo se percibe la velocidad en cada red tiene que ver con
el tipo de lenguaje predominante y justamente con el tiempo que lleva consumir, comprender o
procesar los contenidos. Twitter y Facebook son percibidos como redes más a la lengua escrita,
aunque claramente la primera ofrece una limitación de extensión visiblemente restrictiva, Instagram
ofrece la predominancia de la imagen fija y menos profusamente videos y la producción, por los
menos de los entrevistados, se restringe sobre todo a la primera (casi en todos los casos).

El tiempo, entonces, dentro de esa caracterización lisa o uniforme y con tendencia a la aceleración,
tiene sus matices dentro de cada red y en relación al lenguaje y las combinaciones que promueve
cada una (imagen fija, imagen en movimiento, texto –con y sin limitaciones de caracteres-). Esto, sin
embargo, debe comprenderse en el marco de la nueva socialidad que el conjunto de plataformas
impone como cultura de la conectividad (Van Dijck, 2016) y que entre los aspectos más destacados la
autora advierte que el ecosistema de medios conectivos o plataformas van cambiando la socialidad
por fuera de ellas. Dos ejemplos, uno por su singularidad y otro por su reiteración, dan cuenta de esta
transformación en curso.

Una de las entrevistadas, Camila, menciona que trabaja en un café y que un día una persona entró al
local y les comentó a los empleados que les habían robado una sombrilla pero que lo tenía “todo
filmado”. La entrevistada se sorprende ante esa reacción, se pregunta sobre la utilidad del video,
sobre la preferencia entre hacer algo para detener a las personas y filmar el hecho, que no tuvo
efectos para detener a quienes robaron: “Y me parece re inconsciente la gente de que si ves que
están robando a alguien o algo, ¿por qué lo filmas? ¡andá y hacé algo!” (Camila, FE, 2017). Ya en 1973
Susan Sontag en su Ensayo sobre la fotografía hacía referencia a que tomar una foto era un acto de
no intervención y, al mismo tiempo, de algún modo alentar a que la acción continuara del modo en
que se venía haciendo, es un modo de actuar.

En relación a la preponderancia de la imagen, “uno va a lo más simple”, “me cansa tanto texto”,
“informarse es cansador”. Esta última frase bien podría ser relacionada con aquella de Ignacio
Ramonet, “informarse fatiga” (1993). El autor hacía referencia a la transformación que sufría la
prensa gráfica por el cambio que promovía el directo, la transmisión en vivo, la instantaneidad que
hacía de la televisión el medio principal. El giro copernicano del periodismo que pasó de ofrecer
parámetros contextuales en el periodismo (sobre todo haciendo referencia al gráfico) para
comprender la información a “asistir al acontecimiento” mediante el noticiero televisivo, hoy puede
encontrar una profundización y un matiz respecto del panorama que Ramonet ofrecía a principios de
los 90, sobre todo considerando que estes jóvenes se informan en buena medida mediante las redes
sociales. La palabra escrita y la imagen en movimiento siguen la disputa y las aptitudes o capacidades
de lectura van mutando:

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Hay muchos pibes y pibas que yo conozco que nunca usaron Facebook, directamente
es Instagram. También por una cuestión que es interesante analizar, una cuestión del
escaso contenido o de la inmediatez de más imagen menos texto. A mí me pasó
particularmente que yo antes podía bancarme muchas letras, leer una mayor
extensión, y me di cuenta que cuando empecé a usar Instagram reduje mi capacidad
de concentración con textos extensos, porque prefiero inconsciente o
conscientemente la información más inmediata. Lo largo aburre, lo que está mucho
tiempo aburre. Necesitamos eso, constantemente poco texto y más visual, imagen. Y
hoy, pensándolo como un medio, sirve mucho más. Las notas nuestras tienen mucho
menos llegada que poner una imagen con texto, y se arma mucho más polémica
poniendo una imagen” (Paula, FCPyS, 2018).

En el caso de les estudiantes ya casi no hay referencias a la televisión y en algunos casos plantean una
visión crítica sobre lo que podríamos comprender como línea editorial de los medios tradicionales y,
por tanto, expresan una preferencia por las redes, en tanto cada quien puede elegir qué medios o
información seleccionar. Al mismo tiempo se presentan características de un consumo informativo
(sea por la red que sea) más fragmentado, acotado y predominantemente visual y direccionado o
filtrado por algoritmos no siempre advertidos, (a veces advertidos pero no problematizados).

Sontag decía que la imagen fija le confería realidad a eventos que no de ser fotografiados (ella usa el
ejemplo de la niña vietnamita) no hubiesen sido de conocimiento público pero aclara dos límites de la
frágil ética de la fotografía: por una parte, la repetición incluso de lo más horroroso lleva a anestesiar
decía, el impacto desgasta; por otra, la imagen no permite comprender porque para ello es necesario
decir “no”, no aceptar la apariencia del mundo plasmada en una imagen. Hasta acá hemos podido ver
uno de los usos denominados por Sontag como “despersonalización” del mundo (1973).

El otro uso es el narcisista. La preferencia por Instagram, el cuidado por la imagen, por aquello que se
sube y las fotos que no se suben, también dan un indicio de la regulación por default que subyace a
las prácticas cotidianas de uso: que “salga bien”, “un momento especial”, las “cosas buenas”, nitidez,
buena definición, un paisaje son algunos de los criterios que tienen en cuenta para subir algo que
“me guste”. Sobre la exposición del cuerpo solo se tienen indicios de cánones de belleza que no son
explicitados pero que operan en tanto si no se cumplen, la foto no se sube o incluso se elimina a
posteriori (Francisco, FCPyS, 2018). Ella decía que “todo existe para terminar en una fotografía” (33).
Hoy, siguiendo a Debord (1968), podemos decir que toda fotografía existe para circular, es decir, que
toda existencia depende de su circulación. Sobre este punto no hay casi digresiones respecto de la
velocidad de publicación y de fugacidad de las imagines en las redes, que alcanza el pico de lo efímero
en las historias de Instagram (que duran sólo 24 horas). Por eso, en general, estas publicaciones no
son tan pensadas o retocadas por quienes las suben. El olvido juega un papel crucial, la existencia se
desvanece tras un día, la responsabilidad sobre lo que se publica disminuye.

¿Y cómo se constata esa existencia-circulante de la propia vida? Una hipótesis fuerte que emerge y
coincide con lo postulado por Van Dijck (2016) es el principio de popularidad que opera en el
ecosistema de medios conectivos, es decir, aquel que cuantifica la popularidad y favorece
“evaluaciones instantáneas, viscerales, emocionales y positivas” (2016: 32) a través del botón “me

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gusta”. Si bien es reiterada la afirmación de la poca influencia que ejercen sobre cada quien la
acepción o no de ciertas cosas a la hora de publicar, la relevancia de los seguidores y de los “me
gusta” son determinantes para decidir dejar o no ciertas publicaciones. Sobre la construcción de la
imagen de une misme y de los otres hay, de todos modos, una reflexión de les entrevistades respecto
de cómo se realiza. Si bien, como hemos, dicho los criterios más o menos explícitos son que cumpla
con lo “bueno”, lo “lindo” y lo “importante” o “especial”, aparece también recurrentemente la idea
de la “transparencia”, ya sea en términos del “caretaje” (es decir de mentira o inadecuación) o no de
la presentación de la persona en las redes respecto de “cómo es”. Se valoriza la presentación, sobre
todo de sí misme, en relación de coherencia o correspondencia identitaria entre lo que se muestra y
lo que se “es”. Esta construcción de la identidad por medio de las imágenes y del contenido publicado
en cada red está limitada en relación a ciertos límites asociados a la privacidad (en general manejan
las configuraciones de las redes a voluntad y no por default), a la intimidad (exposiciones del cuerpo o
de estados de ánimo complejos no son publicados) y al público que tienen en cada red (esto
condiciona cómo se entiende la privacidad y la intimidad en cada plataforma), sobre todo porque en
Facebook se repite la presencia de familiares o de personas de otras generaciones, y en Instagram
más el grupo de pares con gran proporción de seguidores desconocides.

El conflicto, y su relación con el celular, es una categoría central para nuestro análisis, en tanto es aquí
donde podemos ver el funcionamiento del celular como dispositivo (Fernández Savater, 2015). Sobre
todo en las redes sociales como Instagram, pero también en el “abandono” de Facebook o Twitter,
aparecen referencias a la necesidad de “evitar” el conflicto o más bien, para el primer caso, de
publicar “cosas que a otros les interesen o les gusten”; en el segundo, se hace referencia a que “es
cansador ver todas críticas o quejas”. La conflictividad se puede leer entrelíneas como un problema
que, por lo menos en el ámbito de las redes, es casi generalizado que se evade siguiendo solo lo que
“me gusta”. La homofilia que había mencionado Ippolita (2012) para Facebook, gestionada a través
de los algoritmos, se extiende lógica por default al conjunto del ecosistema conectivo, situación
también denominada “burbuja de filtros” por Eli Pariser (2011). Hay una disparidad, específicamente
en las entrevistas del 2018 que relevan el uso de Instagram, respecto de cómo los intereses de les
usuaries son dirigidos: hay quienes son más conscientes de la construcción de la red y por tanto nada
ingenuos con las sugerencias o recomendaciones y publicidades que aparecen, otres, por su parte,
consideran que son capaces de dirigir elles mismes su contenido entendiendo que la red
“simplemente” refuerza aquellos gustos explícitos por el/la usuario/a. Totalmente naturalizado
aparecen algunos rasgos de lo que podríamos llamar la heteronomía del deseo que, en términos de
Van Dijck llamamos cultura de la conectividad, que tiene que ver con el nulo interés en leer las bases
y condiciones al hacerse una cuenta en Instagram, pero la casi, en contraste, certeza de qué es lo que
se puede subir, pero más precisamente, qué es lo que está prohibido publicar: violencia y sexo.

El panorama que se releva en cuanto a uso y participación en redes sociales podemos mencionar
brevemente: Facebook como a una red más “política”, a una cuestión generacional, a trabajos de la
facultad o grupos de estudio, a una plataforma informativa y también en algunos casos a mayor
esfuerzo justamente por la extensión de los textos, en buena medida se habla de un progresivo
abandono; Twitter por su parte tiene una menor y más dispar utilización, sobre todo como medio de
información, pero parece no tener demasiada aceptación ya sea por dificultades para la utilización;
Snapchat se menciona en pocos casos aunque es coincidente que fue “una moda” y ya prácticamente

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nadie lo usa; WhatsApp e Instagram son utilizadas en todos los casos y con mayor asiduidad, la
primera más estrechamente vinculada las necesidades de comunicación y organización, la segunda al
momento de ocio, de visibilización e incluso, aunque en menor medida, de información.

Es importante destacar cómo el ambiente mediático, sobre todo asociado a WhatsApp como
aplicación por largo preferida para la comunicación, va regulando y modificando qué las prácticas
comunicativas y de pertenencia. Entre las ventajas que destacan la velocidad para organizar
reuniones grupales, la certeza de recepción de mensajes, la posibilidad de acercar a personas que por
lejanía física o por complicaciones de tiempo no es posible de ver en persona. Pero junto con estas
características presentes en WhatsApp pero que podríamos extender como lógica al funcionamiento
del ecosistema de medios, la concepción de la comunicación permanente e inmediata y de
intercambio a la medida se ve criticada en cuanto a las limitaciones que presenta la mediación
técnica. Por una parte, ante la lejanía entre cuerpos la deficiencia más visible y reiterada es
justamente la comunicación paralingüística y la proxémica que quedan por fuera del intercambio de
texto por WhatsApp, aunque la posibilidad de audio repone algo del cuerpo. La comunicación cara a
cara se valora y aprecia como indispensable y se prefiere en los casos de necesidades de expresión de
situaciones complejas, profundas o íntimas. Subyace la preferencia de la comunicación mediada por
celular ante intercambios rápidos de información, cuestiones organizativas y para “estar al día” de lo
que pasa con otre. Por otra parte, y más llamativo aún es cómo la disponibilidad 24/7 que va asociada
a la tendencia de conectividad permanente transforma los encuentros cara a cara. El valor y la
preferencia por esos encuentros sin embargo se ve interrumpida por el sonido del celular o por la
compulsión de mirarlo ante un silencio incómodo. Admiten que después de la interrupción es difícil
volver a la profundidad o al discurrir de la conversación. Se aprecia la ambigüedad que opera en
todas las comunicaciones, ya sea a nivel de un diálogo o de una conversación grupal. Podríamos decir
que en el primer caso los condicionamientos materiales del diseño de los aparatos y de las
aplicaciones van horadando una comunicación cibernética, es decir, desprovista de gestos, de
emotividad, de sincronización entre el tiempo de la producción de un mensaje y el de respuesta -
aunque el de recepción sea inmediato-, en definitiva, del cuerpo, pero además, en el segundo, se
agudiza la fragmentación no solo de los mensajes a través de las redes sino de los diálogos en
copresencia. La atención, la predisposición a estar en la situación, se ve interrumpida por la
materialidad técnica aunque también en estas ocasiones aparezcan técnicas para evitar las
interrupciones (celular en silencio, en otro espacio, un esfuerzo por concentrarse en la situación), casi
todas con la referencia de “es una falta de respeto” si otra persona te habla y une está con el celular o
si el otre no escucha. Aunque también hay casos de estudiantes que afirman que no les “molesta” esa
situación o que pueden seguir una conversación mientras están en el celular, la intensidad de
apertura a lo imprevisto, al encuentro con el otro se advierte, sobre todo cuando hablan de los demás
(cuando ven a sus amigues, familiares, pareja), debilitada.

En este punto ya nos vamos acercando, a través de la descripción y análisis de las transformaciones
en la comunicación, al tercer aspecto que podría ser explicitado como la gestión de la presencia del
otre.

La obligatoriedad de la presencia constante se vive como un mandato asumido en buena parte de los
entrevistados y ésta se construye por medio de la imagen en las redes: la publicación como existencia

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es una fuerte premisa, no siempre explícita, pero sí subyacente. Y cada red se presenta como con
funcionalidades diferentes, así como también los rasgos identitarios que se construyen y se esperan
de quienes participan en estas. Este punto había sido advertido como imperativo moral, bajo una
concepción específica de la ley “como algo más allá de la comprensión (…) y que, por lo tanto, no se
cuestiona” (Touza y otros, 2017:46). Así, entre las motivaciones que encauzaron el ingreso al uso del
celular y, luego, a las redes, se presenta bajo las siguientes variantes: mandato de padre/madre para
que pudieran llamar cuando estaban fuera de casa; y, en el caso de las redes, por “curiosidad”, porque
se lo recomendó algún amigue, para “no quedar afuera”. Una posición liberal subyace tanto a la
publicación y uso de redes, cada quien publica “lo que quiere” y todo se acepta aunque no se
compartan los criterios, en algunos casos, de exposición de lo íntimo o lo “privado”, como –según ya
advertimos- al uso instrumental del celular, es decir, la decisión de poder decidir cuándo conectarse o
revisar las notificaciones predominan -y a menudo “olvidan” cómo ha sido domeñado el deseo ya sea
de tener un celular o entrar a ciertas redes. Pocas veces aparece la elección de tener el primer celular,
sí con más frecuencia la decisión de seleccionar los modelos que lo han reemplazado (la mayoría de
las veces ha correspondido a una rotura o pérdida y no a consideraciones de actualización por la
actualización misma), más bien se impone como una necesidad ajena a sus voluntades. Sin embargo,
y a diferencia de la historización que hacen del uso del aparato, en relación al ingreso a determinadas
redes sociales y a la decisión de utilizarla como aplicaciones en el celular, aparece la curiosidad o el
miedo a quedar “sin saber que está pasando”.

Esto nos permite ver dos cuestiones centrales. Por un lado, cómo la voluntad y el deseo está
encauzado, es decir, cómo las redes y los nuevos medios son partícipes centrales en la producción de
subjetividad (Touza et. al, 2016). Por otro, cómo esa producción de subjetividad reconfigura, como
venimos viendo, la totalidad de la vida social haciendo difuso el límite entre lo público, lo privado y lo
corporativo (Van Dijck, 2016) y obsoleto o problemática las categorías que separan lo que ocurre
“dentro” de las redes y “fuera” y, por lo tanto, nos cuestiona acerca de los límites de lo instrumental.
Si ya con las transformaciones del tiempo se puede palpar una de las dimensiones básicas de la
modulación de la subjetividad, las referencias a cómo se reconfigura el espacio y la relación con les
otres tiende a reforzar esta mirada ambiental.

Hemos dicho la ambigüedad que genera entre les estudiantes la posibilidad de acercar a quienes
están lejos y alejar, en cuanto a la atención brindada plagada de interrupciones, a quienes están
cerca. El teléfono conectado da, en general, una sensación de seguridad en tanto se sabe qué está
pasando, se tiene un público cautivo que ve, y por lo tanto, da existencia en tanto se publique, y
ofrece la ilusión de una respuesta (casi siempre inmediata) si envía mensajes a los contactos (o
seguidores): “No me siento acompañado pero sí integrado al mundo” (Francisco, FCPyS, 2018). El
smartphone asegura una compañía, en tanto median cercanías con otres constantemente
disponibles, como significantes titilantes (Hayles, 1999). Claro que por todo lo que hicimos referencia
anteriormente esa comunicación no tiene la intensidad de apertura que da el encuentro cara a cara
el, diálogo toma más la lógica de intercambio de información o de interacción matemática pero aun
así se asegura una respuesta, lo que en términos de Berardi podría comprenderse bajo la mutación
de la sensibilidad (2017).

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Esta paradoja y tensión entre lo cercano-lejano expresa una situación límite en un ejemplo que
cristaliza la reconfiguración del espacio. Agustín (FCE, 2018) comenta que antes organizaba por
WhatsApp juntadas con sus amigos para ver un partido pero que, por falta de tiempo en lugar de
juntarse con sus amigos a ver un partido, cada uno lo ve en su casa y comentan por el teléfono. A esta
excepción, se puede añadir un ejemplo que se repite en distintos casos y que da cuenta de la
diferencia sobre cómo se vive el encuentro con les demás y la intensidad de apertura a la compañía
de otres o de la vivencia de la soledad. Las vacaciones o las salidas a la montaña dan cuenta de que el
celular pasa a un lugar postergado porque se están haciendo “otras cosas”. Dejar el celular en las
vacaciones es el ejemplo más claro de cómo se vive bajo otra intensidad y temporalidad, que
involucra una diferente sensibilidad hacia los copresentes.

La ansiedad aparejada por tener el celular como así también por perderlo da cuenta de la magnitud y
profundidad del cambio en curso. Si “la vida [está] adentro del teléfono” (Valentina, FAD, 2018) no es
en relación a los contenidos, a las aplicaciones, sino a un ordenamiento o regulación que escapa a la
decisión individual. La sensación de libertad experimentada fuera del ambiente mediático cuando se
rompe, se olvida o directamente se decide desconectar el aparato, da cuenta de esta tensión.

Siguiendo a Berardi (2017) podemos decir que, en el plano de la mutación diacrónica, hay indicios de
la mutación antropológica que él describe en términos de conjunción a la conexión de la
comunicación humana. No es que se pierda la sensibilidad, la dimensión corporal de la comunicación
por completo, sino que las limitaciones técnicas interrumpen o dificultan la capacidad de empatía con
el otre distante. Hay señales de el modo de comunicación de implicación lógica y de adaptación a una
estructura sintáctica y las alteraciones subjetivas que conlleva (ansiedad, alerta permanente,
liberación ante la desconexión) que se pone en juego y se disputa con el modo conjuntivo, creativo,
empático. En el plano de la mutación sincrónica o especial son los rasgos que hemos mencionado
como tendencias con sus tensiones, contradicciones y paradojas cómo se presentan entre jóvenes
universitaries de Mendoza.

Por último, el cuarto punto que nos gustaría desmenuzar para dar cuenta de cómo la visión
instrumental de los nuevos medios queda difuminada en la vivencia ambiental de prácticas que no
siempre reconocen o diferencian entre un adentro y un afuera, nos queremos detener en la vivencia
de sí en relación específicamente a la soledad y al propio cuerpo. Esta faceta puede ser una forma de
ver esas transformaciones profundas que se están viviendo.

Si hablamos de ambiente, la soledad era sin dudas una de las experiencias sobre la que había que
bucear para comprender las sensaciones aparejadas en les estudiantes. Es visible que la soledad con y
sin el celular se vive de forma muy diferente e incluso resignifican lo que venimos trabajando
respecto de la presencia-ausencia de les otres: “…yo creo que sin el celular me sentiría más solo
todavía” (Federico, FCE, 2018). En este cambio, de todos modos, hay gran aceptación y disfrute del
tiempo en soledad, aunque se plantea el “poco tiempo libre” del que se dispone, además, se
reinvindica la soledad como un momento de encuentro con une misme, de reflexión sobre la propia
vida cotidiana, de descanso y recuperación de energía, y también de angustia o tristeza si se extiende
el periodo. La soledad intensa, de apertura a sí, es destacada por algunos testimonios cuando no está

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el celular. La fluctuación entre atención normalizada y atención distraída electrónicamente (Touza et.
al, 2016) también se aplica al encuentro con sí misme.

Respecto a la tercera concepción que mencionamos, la cyborg, donde se manifiesta la continuidad


corporal del celular, nos llama profundamente la atención eso de “algo” que se siente que falta en
experiencias de olvido o pérdida del celular, y que más se agudiza, en aquelles que sostienen que no
les pasa nada si se olvidan en celular o si no lo tienen un tiempo, cuando se les repregunta acerca de
qué pasa si no tienen conexión a internet. En varias ocasiones se repite la idea de continuidad
corporal de los dispositivos, del cyborg en términos de Haraway: “Es como si te falta un brazo,
internet es una herramienta muy útil, si te quedás sin internet el teléfono prácticamente deja de
existir solo si es para llamadas o para mensajes” (Augusto, FCE, 2017). La sensación de extensión del
cuerpo a través del celular se hace vívida no solo cuando falta el aparato sino, más aún, cuando hay
desconexión. Entonces, nos preguntamos ¿qué es lo que falta? ¿Cuál es el vacío? O más bien, ¿qué es
lo que llena? O ¿qué es lo que tapa el celular conectado? Hay una estrecha relación entre la
sensación corporal y las asociaciones de pertenencia. Tan complejo es definir la oscilación,
ambigüedad o difusividad entre la cultura ambiental y la cyborg, que es así que se transmite tanto esa
sensación de prótesis como la transformación de la soledad y compañía no solo a través del celular
sino del teléfono: “Yo creo que a veces está bueno hacer un recreo del teléfono para poder
extrañarlo” (Eugenia, 2018). Es aquí donde podríamos hacer referencia claramente al celular como
dispositivo en términos de Fernández Savater, es decir, elemento de gestión de la presencia o de la
ausencia del otre, el celular entonces funciona y privatiza el conflicto. Esta vivencia protésica se
conjuga también con lo que podríamos acordar siguiendo a Sadin (2017) con la “humanidad
aumentada”, es decir la capacidad que delegamos a los dispositivos técnicos de memoria,
organización, ubicación para la vida cotidiana. Solo en ese contexto se puede entender que se lleve la
vida “adentro del teléfono” (Valentina, FAD, 2018).

Dentro de este ambiente en el que la diferenciación entre realidad y virtualidad se vuelve difusa
veremos cómo los nuevos medios se convierten, contribuyen a la mutación de la sensibilidad y
sensitividad (Berardi, 2017), porque la velocidad de circulación y estímulos de información es mucho
mayor que la capacidad de elaboración emocional; los tiempos que impone la materialidad técnica
del sistema supera la capacidad de asimilación. No es extraño entonces que se reitere esa necesidad
de desconexión, se reinvindique la no respuesta e indisponibilidad y se exprese una sensación de
liberación al desprenderse de la conexión permanente que impone el smartphone (aunque ya hemos
dicho que es una tendencia y que no se cumple en todos los casos). Liberación que de todos modos
viene asociada a una angustia, en una minoría de casos, de no querer desconectarse porque se
anticipa que la lista de mails, notificaciones y mensajes al momento de reconectarse será abundante.

Para cerrar y sintetizar algunos de los rasgos de la cibernetización por abajo que pudimos relevar
hasta el momento, nos interesa particularmente destacar aquellos que atañen e involucran a la
Universidad, en tanto que esta debería conocerlos y comprenderlos para poder afrontar la
complejidad y los desafíos que involucra el proceso de virtualización en curso. Sobre el mito del
multitasking, ya en el 2016 se había advertido en el marco de la investigación precedente que es
justamente un mito, no porque les estudiantes no reconozcan la posibilidad de realizar varias
actividades a la vez (escuchar música y cocinar, responder mensajes y estudiar, tener una

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conversación y mirar notificaciones) sino porque en aquellas actividades que requieren de una mayor
concentración o atención, es decir, de intensidad de apertura, como puede ser un diálogo o la
experiencia de vivir la soledad, se ven en tensión permanente con atención normalizada que
caracterizamos como fragmentada, en alerta y que, agregaríamos, superficial (en el sentido más
literal de la palabra). A su vez, describimos determinadas tácticas de resistencia que involucran
apagar, desconectar el celular para lograr esa apertura al encuentro (con sí, con el estudio, el trabajo
u otres) y que se conectan estrechamente con la intensidad o profundidad de esa potencia sensible
que escape a una de las situaciones más recurrentes respecto del uso de medios: el aburrimiento.

Hay una diferenciación clara entre el uso del celular y el de la PC o notebook: el primero se utiliza con
más asiduidad y el segundo se restringe casi únicamente para trabajos de la facultad o estudio,
aunque también se hacen referencias a descargas de presentaciones de PowerPoint, búsqueda de
documentos o de información mediante el celular. Con el celular la atención pareciera ser más
dispersa y una de las técnicas de control de esa dispersión pasa justamente por el control colectivo,
cuando se juntan a estudiar, del tiempo de trabajo y de distracción.

En general, advertida la dificultad de concentración, las estrategias pasan por decisiones individuales
como las que mencionamos: apagar el celular, dejarlo en otra habitación, utilizar aplicaciones para
“congelar” el funcionamiento del teléfono: “Para estudiar, últimamente, quince minutos y agarro el
celular. Es que me pasa que desconecto el wifi pero necesito información que googlear. El problema
es cuando entro en Internet y no puedo parar” (Pilar, 2018) o “Yo lo uso en cada recreo de estudio.
Termino de leer un párrafo y agarro el celular” (María Pilar, FAD, 2018).

Vale aquí recuperar la distinción que hicimos en relación a la investigación previa entre desatención,
interrupción del gesto de encuentro, y distracción, degradación de la apertura al momento de
encuentro intenso. Esa distracción se manifiesta como vimos en los momentos de estudio como en
los de clase. Aquí el/la docente aparece como compitiendo con el celular para captar la atención, es
usual que les estudiantes mencionen que si la clase es aburrida, encienden el celular.

El par aburrimiento-entretenimiento había sido caracterizada como parte de la atención distraída


mediada electrónicamente (Touza et. al, 2016). Mediante la profundización que hemos realizado
hasta aquí, podríamos agregar en modo de hipótesis que ese es uno de los dualismos principales
mediante el cual la cibernética modula las subjetividades entrevistadas y va constriñendo la
sensibilidad humana. Ante el aburrimiento, ya sea en una reunión familiar, de amigues o en soledad,
se apela casi compulsivamente al celular. El aparato aparece como dispositivo tapando una
incomodidad, se soporta cada vez menos el aburrimiento, el vacío, el silencio, la angustia, en
definitiva, la elaboración emocional. Hacemos hincapié en esto dado que entendemos que este
problema atraviesa a todas las prácticas sociales, pero conlleva un particular desafío para los procesos
educativos en tanto estos requieren de comprensión, elaboración y síntesis frente a clases con más o
menos recursos pedagógicos, bibliografía abundante, producción propia, horarios fijos, capacidad
expresiva, que requieren de trabajo constante a corto y mediano plazo.

Lo mismo daría si la desatención se produjera, como antaño, mirando por la ventana o escribiendo un
papel al compañere de al lado, el problema real es más bien la distracción como estado generalizado.

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Hay un único ejemplo en el cual una estudiante en una materia de la carrera de diseño menciona que
tienen prohibido el uso del teléfono, lo que provoca en ella la sensación de estar más en clase, de
apertura al encuentro, no sin cierta angustia “por si pasa algo”. Este punto nos parece crucial de
comprender para pensar cómo los procesos educativos están mutando y cómo la universidad en este
caso los enfrenta. Este es un desafío que debe ser fuertemente comprendido y analizado para
repensar el funcionamiento de la universidad y los procesos de virtualización que lleva adelante. Es
tan crucial el asunto de sostener la atención para estudiar, para poder llevar a cabo un estudio
profundo, sea cual sea la Carrera, que se plantea en términos radicales: “Trato de no usarlo [al
celular] pero me llama mucho la atención. Pero es el estudio, la carrera, o el teléfono” (Francisco,
FCPyS, 2018).

La cibernetización por abajo que venimos describiendo nos trae aquella anticipación y desafío que
planteaba Jesús Martín Barbero en lo que en 1978 era una tensión entre la televisión y la educación y
que hoy continúa y se actualiza entre nuevos medios y educación:

Dos lecciones principales no se han aprendido. La primera, que el talento pedagógico en la TV se


encuentra en las técnicas desarrolladas para las producciones publicitarias. La segunda, que con la
aparición de la TV es la escuela la que debe cambiar ya que en las cuatro horas promedio de
presencia en las aulas ningún niño asimila sino una pequeña fracción de la información que le
transmite diariamente su receptor de televisión (p. 224).

Las preguntas aquí son: ¿cómo está cambiando la educación? ¿En qué sentido? ¿Se adecua?
¿Tensiona estos hábitos? ¿Resiste? Ese será el tema del próximo apartado.

2. El trabajo cognitivo en la universidad: entre el neoliberalismo y la hipótesis cibernética

Hasta aquí hemos descripto y analizado cómo operan la cibernética y, en menor medida, el
neoliberalismo en las subjetividades universitarias entrevistadas; a partir de ahora haremos mayor
hincapié en el neoliberalismo. Es necesario analizar en qué escenario estudian y cómo operan esas
tecnologías de gobierno (repetimos, no en el sentido de gobernar un Estado sino del gobierno de los
sujetos) en y a través de la universidad, primero mencionando algunos de los rasgos generales y luego
ubicando los procesos singularísimos de la UNCuyo. Entendemos que, a nivel macro, en las políticas
educativas y científicas nacionales y, a nivel micro, en las normativas universitarias vigentes y en
algunos de sus programas específicos es posible rastrear técnicas de gestión y de control que tienden
a modular subjetividades neoliberales (Laval y Dardot, 2013) -sin negar otros funcionamientos
paralelos que cumple como institución- y que introduce cambios en la cultura académica
universitaria. Las primeras “buscan producir una transformación de la persona entera en todos los
dominios de su vida” (ídem, 2013, p. 350) mediante el management de sí mismo; las segundas
acentúan la evaluación cuantitativa del rendimiento individual.

¿Cuáles son los valores, representaciones, principios, creencias, normas y prácticas que son puestos
en juego por les estudiantes respecto del proceso educativo mediado por diferentes dispositivos
técnicos digitales? ¿Cómo están mutando? ¿Qué implica el reciente proceso de la virtualización de la

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relación entre docentes y estudiantes a través de plataformas diseñadas específicamente para simular
el aula (y lo que sucede en ella) y en los horarios de consulta dentro de la universidad? Queremos
señalar cómo las normativas universitarias recientes, en consonancia con las transformaciones de
globalización y de internacionalización de la educación superior rastreables en los años 90 (Knight,
1994; UNESCO, 1995), van delineando prácticas institucionales que involucran a todes les integrantes
de la comunidad universitaria.

Sostenemos que asistimos a una transición, en la que no están ausentes las resistencias ni las
contramarchas, entre un modelo de formación de ciudadanos/as con valores humanistas (Laval,
2004) a la producción del empresario de sí, según el modelo del homo œconomicus (Foucault, 2016)
que domina la vida diaria y que también es posible de encontrar en la universidad, aunque con
resultados contradictorios. En pos de que la comunidad universitaria asimile la cosmovisión del
capital humano (Schultz, 1961) se está generando un desplazamiento en las políticas nacionales y
universitarias que tienden a modificar los espacios de pensamiento y acción dentro de las
universidades, las condiciones de trabajo docente, particularmente en lo que refiere a la
virtualización, y las relaciones interpersonales entre docentes y alumnes y de estos entre sí. Este
proceso, acorde con la restructuración informacional del capital (Dyer-Witheford, 1999), empieza a
ser visible dentro de la lógica universitaria argentina aunque con resultados todavía inciertos dado el
fuerte arraigo de la tradición de educación pública nacional latinoamericana y reformista.

El neoliberalismo es una racionalidad gubernamental (Foucault, 2007) que construye una forma de
subjetivación basada en la empresa y que generaliza la competencia como norma de conducta. Esta
racionalidad atraviesa los diferentes regímenes normativos modernos y tiende a imponerse mediante
el dispositivo del rendimiento/goce como modo de “gobierno de sí” en todas las esferas de la vida
humana (Laval y Dardot, 2015). La figura del individuo se torna central y las técnicas de gestión y
control que los sujetos comienzan a internalizar atentan a favor de la fragmentación y el
debilitamiento de instancias colectivas.

David Noble (1998) ya advertía los cambios que se iban produciendo desde la década del 80 y del 90
en las universidades norteamericanas en función de una nueva etapa en la acumulación de capital. El
cambio más importante, a su entender, fue la identificación de las universidades como productoras
de capital. Para generar fluidez en ese sentido se produjeron cambios en dos fases: en la primera se
tendió a convertir la investigación en mercancía, por ejemplo, a partir de la generación de patentes
comercializables; la segunda fase se ha caracterizado por la mercantilización de la función educativa,
es decir, la comercialización de la enseñanza de manera directa a través de producción de cursos.

El resultado de la primera fase fue la reasignación de recursos, de tal modo que la investigación pasó
a tener prioridad con respecto a la docencia. Hoy en América Latina se pueden relevar consecuencias
de aquellas decisiones que, con un poco más de retraso y disparidad, se palpan en las condiciones de
trabajo de los “intelectuales académicos” que trabajan en universidades o centros de investigación
docente (Naidorff y Mora, 2012) introduciendo “tecnologías propias del new management público en
la organización prescripta del trabajo de investigación de docentes-investigadores” (Ros & Wlosko,
2017 p. 2). La segunda fase, es decir, la mercantilización de la función educativa, trae dos
implicaciones: entender a la universidad como productora de mercancías y, además, como mercado

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(Noble, 1998). Esta diferencia pone en foco problemas centrados en distintos integrantes de la
comunidad universitaria: “Las primeras generan para el profesorado la problemática laboral
tradicional acerca de la introducción de nuevas tecnologías en la producción. Las segundas generan
para los estudiantes cuestiones importantes sobre costos, coacción, privacidad, equidad y la equidad
de la educación” (p. 181).

Estas transformaciones de la Universidad deben ser contextualizadas. Nick Dyer-Witheford (1999),


Tiziana Terranova (2004) y Franco Berardi (2015) dan cuenta de cómo se reorganiza el trabajo en las
últimas décadas a partir de la mutación del capitalismo. Terranova (2004) analiza cómo los procesos
de trabajo se han desplazado de la fábrica a la sociedad, a la “fábrica social”, y generan dentro de lo
que ella denomina economía digital las condiciones para el trabajo libre, es decir, la explotación de
actividades productivas excedentes que son realizadas desde el deseo y en la búsqueda de placer . En
lo que ella y Berardi (2003) concuerdan es que la economía digital constituye un mecanismo para
canalizar conocimiento social, trabajo colectivo, dentro de flujos monetarios; lo que en palabras de
Dyer-Witheford, retomando la línea del autonomismo italiano, daría como correlato el obrero
socializado, productor de valor en todas sus facetas, sea docente, empleado, estudiante, consumidor,
espectador e independientemente del lugar donde se encuentre, casa, escuela, empresa, plaza
(aspecto presente en la virtualización de la universidad porque las plataformas de aulas virtuales y de
gestión asocian perfiles de usuarios con la información que producen y allí hay un potencial de
utilización de estos datos como fuente generadora de valor). El trabajo se flexibiliza y se difuminan las
fronteras entre trabajo asalariado y no asalariado. Así, paulatinamente, el capital va cubriendo todas
las formas de vida. Las fronteras entre la vida doméstica, la laboral y la escolar se van diluyendo y
comienza formar una única constelación, que deja a la educación relegada a la escolaridad convertida
en “entrenamiento para el trabajo, la formación continua como recualificación para el cambio
tecnológico y las universidades como instalaciones para la investigación empresarial” (Dyer-
Witheford, 1999, p. 27).

Berardi, a nivel más general, se encarga de estudiar las condiciones del trabajo cognitivo en la red,
trabajo en el que estaría incluida la actividad de docentes y estudiantes, y lo caracteriza del siguiente
modo: en primer lugar, considera al trabajo cognitivo como productor de valor, observación central
para nuestras indagaciones, y, en segundo lugar, observa que “el trabajo digitalizado manipula signos
absolutamente abstractos, pero su funcionamiento recombinante es cada vez más específico (…)
menos intercambiable” (2015, p. 66); en tercero, como una actividad difusa. El infotrabajador
adquiere un poder, el de organizar su tiempo y relaciones, puede desplazarse, tiene mayor libertad de
movilidad; sin embargo, como contracara vive esa flexibilización como una dependencia reticular
sometida ya no a un jefe, una cara visible, sino que la función de mando es algorítmica,
transversalizada y desterritorializada, es decir, cibernética. El celular condensa y cristializa la
capacidad de elaboración, coordinación, recombinación en tiempo real y en cualquier lugar de los
fragmentos productivos. El pánico y la depresión se presentan entonces como síntomas sociales del
estrés emocional y cognitivo que provoca esta permanente “electrocución productiva” (Berardi,
2015).

Dentro del panorama que Terranova, Berardi y Dyer-Witheford plantean respecto de la


reconfiguración del capital, Noble circunscribe cómo se expresa la transformación del trabajo en

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relación a los procesos de virtualización en las universidades, situando el inicio del proceso global de
adecuación de la educación superior en las universidades norteamericanas allá en los años 90. Este
proceso, que continúa al día de hoy, toma ciertas particularidades en nuestra región. La primera
Conferencia Regional de la Educación Superior (CRES) de 1996 (en La Habana) llevaba las marcas de
este movimiento global, basta considerar las referencias a la visión instrumental de la educación, el
conocimiento como “bien social”, la flexibilidad, rapidez “de respuesta y anticipación” de las
instituciones y la eficiencia esperada con el propósito de instalar una educación permanente. Visión
que coincidía con una mirada difusionista e instrumental de las “Nuevas tecnologías de la información
y las comunicaciones” (NTIC) cuyo acceso sería “capaz de modernizar amplios sectores de la
educación superior” (Declaración 1996).

Sin embargo, en declaraciones posteriores de la CRES (Cartagena 2008 y Córdoba 2018), cambia la
visión de la educación entendida como “un bien público social, un derecho humano y universal, y un
deber de los Estados”. Esta definición entra en tensión (con contradicciones incluidas dentro de las
declaraciones y de las políticas nacionales que las toman como referencia) con distintas políticas de
ciencia y técnica que llevan más de dos décadas y que a nivel universitario han provocado una
mercantilización del conocimiento (de acuerdo a los procesos de modernización y lineamientos
tomados del Banco Mundial), de fragmentación y homogeneización de las carreras y, paralelamente,
la consolidación de técnicas de control que fomentan la competencia entre pares, miden la
hiperproductividad en términos cuantitativos bajo instancias de burocratización e industrialización de
las actividades de investigación y docencia (Naidorf y Mora, 2012); a lo que la coyuntura actual agrega
recortes presupuestarios e intentos de reformas educativas en distintos niveles (Plan Maestr@, Plan
Estratégico Nacional 2016-2021, Ley de Apoyo al Capital Emprendedor 27.349) fomentando la
consolidación de las tecnologías propias del new management público (Ros & Wlosko, 2017). Los
orígenes de estas transformaciones en materia educativa se pueden rastrear en Argentina desde los
años 90 con la idea de ciencia como fuente de oportunidad estratégica (Velho, 2011), en el marco de
la privatización y desregulación de la educación con políticas públicas que siguieron las
recomendaciones de los organismos internacionales expresada en la Ley de Educación Superior
(1995) y la Ley Federal de Educación (1993).

En el caso argentino, si bien desde el 2003 se incrementó considerablemente el financiamiento en


ciencia y técnica, y se reemplazó la Ley Federal de Educación por la Ley de Educación Nacional (2006),
los lineamientos generales se mantuvieron, las reformas estructurales no se realizaron y bien se
expresa en la educación superior con la vigencia de la LES. En este marco, queremos destacar que
tanto el Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación “Bicentenario” (2006-2010)
como el Plan Argentina Innovadora 2020 también en buena medida sostenían un modelo
desarrollista con un pie en el agronegocio, eminentemente extractivo, y en el cual se excluía a las
ciencias sociales y humanas como áreas prioritarias con preponderancia en los rasgos técnico-
utilitarios (Agroindustria, Energía, Salud, Industria, Desarrollo social y Ambiente y desarrollo
sustentable). Estos puntos entonces muestran una cierta continuidad con lo iniciado en los 90.

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3. La virtualización de/en la UNCuyo: cibernetización por arriba

En el marco de la conversión de la tradición de la universidad pública argentina (Tatián, 2017), de


algún modo vemos la inclusión reciente de una lógica nueva: la lógica universitaria, tradicionalmente
más ligada al disciplinamiento del estudiante (como lo notaba Mariátegui en Estudiantes y maestros
de 1928), en la UNCuyo se complejiza con prácticas y disposiciones que normalizan a la comunidad
universitaria desde dispositivos (Agamben, 2011) que funcionan en todos los campos sociales y que
no dejan indemne a la universidad: el dispositivo del rendimiento-goce (Laval y Dardot, 2013)
atraviesa al individuo. La norma social que guía al sujeto apunta a lograr el rendimiento máximo en
todos los dominios y actividades de la vida cotidiana a partir de la restructuración de la propia vida a
partir de la “superación indefinida de sí mismo” (ídem, 2013).

Este dispositivo de rendimiento-goce se promociona mediante dos técnicas: las de gestión y las de
control. Las primeras “buscan producir una transformación de la persona entera en todos los
dominios de su vida” (ídem, p. 350) mediante el management de sí mismo; como casos destacados
podemos mencionar los cursos curso de coaching que desde el 2012 se ofrecen en diferentes
Facultades de la UNCuyo (Económicas, Ciencias Políticas y Sociales y Filosofía y Letras). Por su parte,
las técnicas de control apuntan a la evaluación como medio para lograr el rendimiento individual,
cristalizadas por ejemplo por la sistematización de datos en plataformas como Sigeva-UNCuyo y SIU-
Guaraní. En ambos casos las técnicas apuntan al mismo objetivo responsabilizar al individuo y solo a
él tanto de las exigencias, fracasos y culpas. No es casual que, en este marco, la obra social
universitaria (DAMSU) ofrezca jornadas y talleres para el “manejo del estrés y la ansiedad” que, desde
el “control cognitivo-emocional y conductual, ejercicio, buena alimentación y relajación”, oriente a los
adherentes (otra estrategia de gestión).

Planteamos como rasgo no tan evidente de la cultura académica de la universidad pública argentina,
el paso del proceso de homologación de las categorías empresa y sociedad (Naidorf, 2005) y
profundización de las relaciones entre Empresa y Comunidad, es decir, la “comercialización en la
academia y empresarialidad de la ciencia”, lo que implica una privatización del conocimiento, hacia lo
que advertimos como la inserción de lógicas corporativas, dentro del funcionamiento de la
universidad, orientadas a modular a los sujetos pertenecientes a la cultura académica como
empresarios de sí mismos (valores y prácticas de la cultura académica, por supuesto,
heterogéneamente distribuida en y dentro de las diferentes facultades, grupos de trabajo, centro de
investigación). Las disputas dentro de la comunidad científica que se juegan en la reproducción de
esos mecanismos burocráticos y meritocráticos, en las lógicas de investigación y publicación, se
continúan de manera menos advertida o problemática ya no dentro de los docentes-investigadores
sino en la comunidad de estudiantes (ver Programa “Emprende U”) y administrativos a los cuales
también se los invita activando estrategias de movilización alegre (Lordon, 2015), bajo la amenaza del
riesgo (Laval y Dardot, 2015) a lógicas de competencia y de individualización propios del dispositivo
rendimiento-goce.

El Plan Estratégico 2021 de la UNCuyo, dentro de su tercer objetivo dedicado a la innovación,


despliega once líneas estratégicas. El tercero de estos puntos se orienta hacia la flexibilización del
régimen de cursado “contemplando las distintas realidades de los estudiantes” y el quinto apunta a

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intensificar el uso de “tecnologías de la información y la comunicación para la gestión en todas las


funciones”. En el mismo sentido, la ordenanza 75/2016 de Consejo Superior establece la
obligatoriedad “en todos los espacios curriculares de modalidad presencial” de la “apoyatura de
entornos virtuales de aprendizaje” con un hasta 25% en modalidad no presencial. Por lo tanto, vemos
una línea de continuidad entre lo postulado entre la flexibilización del cursado y la introducción de
entornos virtuales de aprendizaje, ya no de acuerdo a las distintas realidades de los estudiantes sino
con una obligatoriedad para todas las carreras y facultades de un 25%.

Esto sigue la línea de uno de los mayores promotores de la transformación que identificaba Noble, los
administradores de la universidad, “quienes ven esto como la forma de dar a sus instituciones una
imagen con miras al futuro y a la moda” (p. 180), lo que nos resuena a modernización hoy, y agrega,
“más importante aún, miran la enseñanza informatizada como una manera de reducir sus costos
directos laborales y de mantenimiento de la planta -menor cantidad de profesores y aulas- mientras
que al mismo tiempo minan la autonomía y la independencia del cuerpo docente” (p. 180). Vale
aclarar que, a diferencia de la experiencia de virtualización que menciona Noble -en el caso de la
Universidad de California, sede Los Ángeles (UCLA) se opusieron a la educación virtual porque se les
exigía pagar por esos servicios-, en la UNCuyo la virtualización se lleva a cabo desde el 2002 (Ozollo et
al, 2010) a través de plataformas que pertenecen a la universidad en formato open source (Ozollo y
Orlando, 2010), y que, por lo menos en el grado, no se ha mercantilizado la distribución de cursos3.

Noble nos acerca pistas acerca de las tensiones que se expresan mediante el proceso de
virtualización: se presenta como herramienta de democratización del acceso al conocimiento,
mediante la educación a distancia, y al mismo tiempo que facilitaría (porque las condiciones
estructurales de acceso a Internet y a computadoras de Estados Unidos y Canadá claramente distan
de ser las mendocinas) la adquisición de contenidos para los estudiantes flexibiliza el modo de
trabajo del docente, precarizándolo con nuevas figuras como las del tutor, relegándolo a una función
de mera transmisión de contenidos, y mercantilizando el conocimiento (como en el caso del convenio
entre la Universidad Nacional de Córdoba y eDX-inc). Por otra parte, la promoción de “un uso
intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación” (Línea estratégica 5 del objetivo 3
del Plan Estratégico 2021), si bien facilita la disposición, centralización y transparencia de las
actividades de la Universidad, estandariza modos de evaluación, control y gestión de las funciones
(investigación, docencia y extensión) y actores (docentes y estudiantes) de la institución.

Entendemos que la introducción de Sigeva (originalmente concebida para y por el Consejo Nacional
de Investigaciones Científicas y Técnicas), una de las plataformas de control para las actividades y
participantes de investigaciones a nivel universitario, institucionalmente consolida una
burocratización basada en criterios cuantitativos de evaluación docente y estudiantil (cantidad de
artículos, de becarios/tesistas, de investigaciones realizadas, de financiamiento adquirido) y una
homogeneización de los saberes mediante las definiciones institucionales de qué es
cargable/acreditable en la plataforma. Este punto es claro en tanto se puede ver cómo convergen las

3
Una excepción importante es el reciente caso de vinculación entre la Universidad Nacional de Córdoba y EDX
(Harvard-MIT).

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estrategias de control del neoliberalismo que se apoyan en el diseño de las plataformas técnicas, es
decir, de la cibernética.

Respecto a las prácticas docentes y al uso del aula virtual, por su parte, todavía es incipiente, dispar
entre cátedras y su uso no está generalizado, aunque sí hay varios casos experimentales en distintas
facultades (UNCuyo, 2010), pero es a partir del Plan Estratégico 2021 que se está instrumentando
lentamente mediante la renovación de los planes de estudio en curso.

4. Cierre

Sin pretender agotar el tema sino con la intención de señalar un punto de partida para indagaciones a
profundizar, entendemos que progresivamente el neoliberalismo y la cibernética van cambiando la
lógica universitaria, tanto a nivel del estudiantado como docente (e incluso no docente), y modula
nuestros deseos dentro de una mutación antropológica de largo alcance, que tímidamente estamos
advirtiendo en casos que no pueden ser tomados de forma aislada.

En buena medida hemos visto cómo el neoliberalismo y la cibernética comienzan a ser rastreables en
las subjetividades universitarias y en el funcionamiento de la Universidad, cómo las técnicas de
control y gestión están presentes en la UNCuyo y se apoyan y converge con otra tecnología de
gobierno, la cibernética.

Al analizar las relaciones que establecen les estudiantes de la UNCuyo con nuevos medios digitales a
los que ya tienen acceso (teléfonos celulares, computadoras personales), lo que denominamos
cibernetización “por abajo”, se advierten cambios en las conductas hacia una mayor individualización
y desensibilización, que trastornan desde la capacidad de atender hasta la intensidad de los
encuentros con otros estudiantes y docentes. La atmósfera relacional que ayudan a crear los
dispositivos anticipa rasgos del escenario afectivo de la virtualización de la universidad.
Paralelamente, adelantamos que el proceso de virtualización promovido por la ordenanza 75 y el Plan
Estratégico 2021, cibernetización “por arriba”, cambia las condiciones de trabajo de los docentes y la
forma de acreditación/evaluación del recorrido del estudiante según los parámetros globales, de
internacionalización de la educación superior, que está en consonancia a las mutaciones del
capitalismo actual.

Mientras que las iniciativas institucionales de utilización de las tecnologías digitales de información y
comunicación para reemplazar aulas por aulas virtuales y horarios de consulta por foros online no ha
llegado en la UNCuyo a niveles comparables a los de algunas universidades norteamericanas en las
que los MOOC son moneda corriente, o iniciativas privadas argentinas como la Universidad Siglo XXI,
sí existe una constantemente creciente penetración de las tecnologías digitales que modifica las
formas de relacionarse de los estudiantes con sus propias prácticas, con sus pares y con sí mismos. Si
en el primer caso hablamos de una cibernetización “por arriba”, sujeta a los vaivenes presupuestarios
e institucionales, vimos que el despliegue de la gubernamentalidad cibernética “por abajo” es
alimentada por la velocidad misma de desarrollo de los dispositivos a los que tienen acceso lxs
estudiantes (celulares, netbooks, computadoras, tablets, consolas de videojuegos, etc.) y a su

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capacidad de mantener un ritmo de consumo que pueda ponerles al alcance a las sucesivas olas de
innovación tecnológica.

El proceso de virtualización (Noble, 1998) de la gestión, investigación y enseñanza-aprendizaje que


promueve la UNCuyo es un proceso paralelo y más lento que la cibernetización por abajo, es decir, las
modulaciones en el tiempo, la memoria y la atención transversales a las prácticas cotidianas de los
estudiantes con los nuevos medios. En este sentido, consideramos que un tema que se podría
profundizar es la relación convergente entre neoliberalismo y cibernética dentro de la Universidad,
analizando con detalle, sobre todo, el proceso de cibernetización por arriba, que aquí ha sido más
que nada presentado y abordado en cuanto a algunas generalidades institucionales formales,
cruciales para enmarcar las prácticas, pero no a nivel subjetivo, es decir, de trabajo docente y
administrativo.

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Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos


en una cultura de la conectividad: una exploración de las prácticas
de los estudiantes universitarios de la UNCuyo

Abril Williams, Josefina López Mallea, Nahir Miner, Rocío Malnis y Nelson Scariot

A partir de nuestra experiencia como participantes de la iniciativa Proyectos Cátedra Investiga; más
precisamente en el titulado: La crisis de la presencia en el capitalismo cibernético. Una exploración de
las prácticas con los nuevos medios por parte de estudiantes de grado de la Universidad Nacional de
Cuyo (2017-2018) en el marco del Seminario de Informática y Sociedad, es que podemos disertar
sobre algunas nociones que surgen del proyecto de investigación precedente y que enmarca este
artículo. En el análisis que proponemos vamos a centrarnos en la relación con los demás y con los
dispositivos en una cultura donde la proliferación de medios y redes de comunicación alcanza casi la
totalidad de la vida en sociedad transformando la socialidad y creando nuevas formas de interacción.
Partimos de la hipótesis de que existen dos tecnologías que intervienen en las conductas y moldean
las subjetividades de las personas en las sociedades occidentales contemporáneas. Estas tecnologías
son: el neoliberalismo, analizado como un modo de comportamiento; y la otra es, la cibernética
entendida como el estudio y predicción de comportamiento basado en la circulación de información
que establece como norma el mantenimiento del equilibrio utilizando lazos de retroacción.
Este artículo en consonancia con la investigación que lo enmarca, tiene como propósito abordar las
prácticas que diversos jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo realizan con los nuevos
medios. Las dimensiones de análisis que tendremos en cuenta serán la diferencia entre la
comunicación mediada y la comunicación cara a cara, pero también la hibridación de ambas, ya que
la socialidad en un contexto de cultura de conectividad, es producto de una mutación. Al hacerlo, no
sólo analizaremos lo expresado textualmente por los informantes, sino que también buscaremos
ahondar el análisis en aquéllos elementos no verbales en los que los informantes dejan entrever
ciertas marcas personales o íntimas, de las que puede inferirse una constante intencionalidad de
pronunciarse según lo que los entrevistados consideran respuestas deseables, de esta manera
consideramos que los sujetos incluso durante las entrevistas buscan construir una determinada
imagen o marca personal de sí mismos que resulte atractiva para los demás. Esto se evidencia
fácilmente en los perfiles de redes sociales donde cada usuario construye un perfil mostrando la
mejor versión de uno mismo, donde la línea entre lo virtual y lo real se ve desdibujada.
Tal como se adelantó, la metodología utilizada en la investigación fue cualitativa de tipo exploratoria,
a través de la técnica de recolección de datos de entrevista en profundidad con el objetivo de
ahondar en la vida real de los sujetos, estableciendo las prácticas que forman parte de su vida social y
de sus relaciones con los dispositivos tecnológicos. Como se viene advirtiendo, los informantes de la
investigación fueron estudiantes de las carreras de grado de distintas unidades académicas de la
Universidad Nacional de Cuyo seleccionados según su participación en la cultura digital y redes
sociales (RRSS) luego analizadas según el método de comparación constante (Glaser y Strauss, 1967).
Para la construcción de este artículo, nosotros analizaremos nueve de las veinticuatro entrevistas que
fueron realizadas en la etapa de recolección de datos [durante el 2017]. El criterio interno de
selección fue de diversidad en tanto buscamos establecer relaciones comparativas según la edad de

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los estudiantes y su trayectoria universitaria, su género, la facultad a la que pertenecen y, por ende, el
área de conocimiento en el que se desarrollan. Factores que creemos son inclusivos y reflejan varios
de los perfiles de los estudiante universitarios de la Universidad Nacional de Cuyo. Además cabe
destacar que, si bien hemos decidido establecer un orden a partir de apartados diferenciados, a lo
largo de este análisis las categorías se entremezclan, en tanto trabajamos con fenómenos sociales y
como tales, son complejos.
En este texto, realizaremos el análisis a partir de aportes teóricos de los autores José Van Dijck (2016),
Franco Berardi (2017) y Eric Sadin (2017), principalmente. Pretendemos también relacionarlos con
algunos otros conceptos trabajados en el marco del Seminario de Informática y Sociedad (FCPyS,
2017) como son crisis de la presencia del colectivo Tiqqun, retomado luego por Fernández Savater
(2011), Cyborg de Donna Haraway (1995) y virtualización del cuerpo de Lévy (1999). También
retomamos para ilustrar el concepto de subjetividad neoliberal algunos teóricos o pensadores de lo
político como son Byung-Chul Han (2014), Diego Sztulwark (2015), Christian Laval y Pierre Dardot
(2013).
Como equipo partimos de la relación que existe entre los tres primeros autores mencionados (Van
Dijck, Berardi y Sadin) ya que entre sus postulados se distingue una idea de base por la que es posible
vincular a los teóricos: la socialidad ha sufrido una mutación debido a las nuevas tecnologías. Cada
autor va a llamar a este fenómeno de manera diferente y va a centrarse en aspectos sociales
distintos, pero coinciden en que los modos de relacionarnos entre nosotros, con nosotros mismos y
con los dispositivos se han modificado. Ellos y ellas expresarán a través de sus vivencias y
experiencias personales los aspectos cotidianos de su actualidad mediática o cultura de la
conectividad, en términos de Van Dijck.

De la “conjunción a la conexión” o de la “conexión a la conectividad”


En un mundo donde las nuevas tecnologías están a la orden del día y donde fenómenos como las
redes sociales moldean nuestra vida cotidiana, podemos advertir que la socialidad ha sufrido
cambios. Estos han sido analizados por numerosos autores, pero nos centraremos principalmente en
los análisis de Van Dijck y Berardi.
José Van Dijck (2016), profesora y ensayista holandesa especializada en la investigación de los
cambios culturales en contextos virtualizados, plantea que en los últimos años, el ecosistema de
medios conectivos, como define a la totalidad de los medios que se interrelacionan y conviven en la
era de la conectividad, ha provocado la mutación de la conexión a la conectividad. Establece una clara
diferencia entre ambos términos para describir la forma en que los dispositivos digitales e Internet
(por medio, principalmente, de las redes sociales) modifican la manera en que las personas se
relacionan.
Con el concepto conexión busca hacer referencia al vínculo humano, no mediado, entre personas a la
hora de relacionarse unas con otras. Con conectividad se refiere a cómo el aspecto técnico viene a
ocupar un lugar fundamental a la hora de establecer contacto entre personas. No sólo la tecnología
es el medio/canal por el cual las personas se vinculan entre sí, sino que también constituye un fin en
sí mismo. Lo técnico determina las relaciones humanas, que cada vez más adquieren un carácter más
mecánico en detrimento de lo propiamente humano (Van Dijck, 2016:18).

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Los recortes de las entrevistas en profundidad que realizamos en la etapa de recolección de datos
tienen como objetivo ilustrar en palabras textuales, la manera en que los estudiantes se manifiestan
respecto de los dispositivos, las tecnologías y la manera de ‘conectarse’ con otras personas. Siguiendo
a la distinción de conceptos que establece la autora, podemos observar que la mayoría de los
entrevistados tiene una marcada preferencia por lo que Van Dijck define como “conexión” -
conjunción en palabras de Berardi como veremos más adelante- sobre todo en las interacciones
humanas que requieren de un carácter más profundo o personal:
Creo que prefiero en persona. Pero me gustan los dos modos. Creo que las cosas más
importantes las prefiero hablar en persona (Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y
Letras).
De acuerdo con Gabriela, Lucía coincide con la preferencia del encuentro físico sin mediaciones,
además ahonda en la intensidad que adquieren los encuentros cuando son cara a cara y describe la
dificultad que presenta mantener mentiras cara a cara.
- En general prefiero cara a cara pero cuando no se puede bueno, mediante algún
mensaje o si se me hace muy difícil comunicar algo o tener que andar mandando
audios, prefiero cargar crédito y llamar. O ir hasta el lugar donde esté y comunicarme
en persona. Pero sí prefiero mucho más el cara a cara.
- ¿Por qué?
- Porque considero que, quizás es una teoría falsa pero, considero que las relaciones
son mucho más intensas, mucho más. Por más breve que sea el momento en que
estés charlando es mucho más rica, digamos rico el momento. ¿Por qué? Porque vos
estás viendo todo, los movimientos, las expresiones, los gestos, todo. Sabés si te
miente si no, no es lo mismo que te estás comunicando con una persona que te
puede estar diciendo cualquier cosa y quizás es mentira. Porque vos no sabés y no te
estás dando cuenta, tenés que conocer mucho a la persona para darte cuenta si las
palabras que utiliza…como está, si está mintiendo, si no… si te está queriendo decir
otra cosa si tenés que leer entre líneas. Es como mucho más complicado y eso hace
que por ahí se malinterprete y que por ahí terminés entendiendo cosas que nada que
ver. Entonces en persona es cortito, preciso pero es conciso. Pero es como que es
poca la información pero verídica, no sé cómo decirlo… verdadera (Lucía, 22 años,
Facultad de Artes y Diseño).
Juan Antonio hace hincapié en la comodidad que supone la oralidad cara a cara vs. escribir por
WhatsApp:
- ¿Cómo preferís comunicarte?
- Cara a cara. No solamente por las posibilidades que uno tiene en las conversaciones
cara a cara sino porque por WhatsApp es menos cómodo que decirlas oralmente
(Juan Antonio, 21 años, Facultad de Artes y Diseño).
Se evidencia en todos los casos una marcada preferencia por la conexión. Una de las estudiantes
entrevistadas incluso distingue, sin ningún conocimiento teórico, una idea que puede ser interpretada
fácilmente desde la propuesta de Van Dijck. En este sentido, Julieta habla sobre la diferencia que ella

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percibe en la conexión entre dos personas cara a cara, con las comunicaciones mediadas por
dispositivos –o conectividad en palabras de la autora- a la que recurre cuando no le queda otra
opción:
Esa conexión la siento en persona. Hay situaciones en las que he tenido que hacerlo
porque tengo una amiga que está en otra provincia por ejemplo y bueno es como la
única forma que tengo de estar con esa persona es a través del teléfono. Bueno ahí sí,
porque no me queda otra. O mi hermana que no vive en Mendoza por ejemplo. Pero
no, no lo siento igual (Julieta, 22 años, Facultad de Ciencias Médicas).
Lo cierto es que si bien hay una preferencia por el contacto cara a cara, el vínculo propiamente
humano, no mediado, los estudiantes saben que la conectividad es parte de nuestra cultura y de la
cual no podemos escapar. Bajo esta misma perspectiva, gran parte de los informantes advierte
pérdidas o ganancias en la conexión y en la conectividad:
Algo como muy personal o que no querés que nadie lo sepa, los vas a decir cara a
cara. Y si lo decís por teléfono es como que está la prueba. Sé que no mandaría algo
muy importante mío por Internet, por miedo a eso, capaz que se lo manden a
alguien. No me gustaría, prefiero decirlo en cara. Entonces no queda evidencia, es la
palabra de uno contra la del otro (risas). Se gana la posibilidad de poder comunicarte
con personas que están muy lejos. Y de poder recibir la información
instantáneamente, porque ahora se viraliza todo en dos segundos y podés saber
cosas que están pasando al otro lado del mundo rapidísimo, que antes no se podía
saber. Incluso el mismo gobierno te lo tapa, y en Internet no se pueden manejar
todas las redes. La gente, en ese sentido, es como más libre dentro de las redes. Pero,
por otro lado, como te decía, en la cercanía aleja. Pero a lo lejos lo acerca, nos acerca
a todos (Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y Letras).
Gabriela advierte ganancias sobre la instantaneidad y simultaneidad de la información alrededor del
mundo en tanto acorta distancias y une lugares distantes. Sin embargo, considera que en la cercanía
física, la conectividad nos aleja. Julieta ilustra esta idea en su entrevista:
No es lo mismo el contacto físico, es decir, de juntarse, de tomar algo, de hablar y te
podés explayar mucho más. Y sabés que ese momento es sólo para eso, para la
juntada. En cambio cuando estás con el celular tenés esto, tenés lo otro, y por ahí se
pierde o hay… se pierde la relación digamos de conversación. Entonces por ahí te
contestan a las dos horas y vos en ese momento, a mí me pasa que una vez que me
meto a la facultad no sé nada de nadie hasta que salgo. Entonces es como que esa
discontinuidad por ahí no me agrada mucho pero bueno, son cosas que pasan (Lucía,
22 años, Facultad de Artes y Diseño).
Respecto al uso que los informantes realizan con sus dispositivos, sobre todo el celular, en reuniones
sociales cara a cara, todos ven al teléfono celular como un objeto de distracción que obstaculizada la
conexión humana en el contacto cara a cara a tal punto, que los entrevistados ponen una serie de
reglas para regular el uso de los celulares en reuniones sociales:
Se pierde la conversación, se distrae la persona, no te está escuchando. Está mirando
Facebook en vez de estar con vos y es como: estás conmigo, no con el celular. Usalo

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después, entonces en la mesa, sobre todo cuando estamos comiendo, todos los
celulares están prohibidos (risas) excepto que sea una llamada importante (Julieta, 22
años, Facultad de Ciencias Médicas).
Juan Manuel también considera el uso del teléfono en reuniones sociales como una falta de respeto.
Trato de cuando estoy con gente, no usar el teléfono. Justamente porque me parece
medio como una falta de respeto, estás hablando con alguien y estás mirando la
pantalla es como medio un garrón (Juan Manuel, 19 años, Facultad de Ciencias
Médicas).
En este sentido, consideramos que las reglas que los mismos usuarios se auto-imponen son una
muestra del comportamiento que ejercen los entrevistados y que regulan las relaciones con los
demás a partir de la influencia que el dispositivo tiene en esos momentos determinados. Es
importante destacar que los sujetos son conscientes del papel delimitador y hasta absorbente que
puede tener el dispositivo móvil en sus vidas, por lo que su acción inmediata para contrarrestar sus
efectos es imponer una serie de normas de uso.
En esta simultaneidad a la que nos referíamos (comunicación mediada por dispositivos vs. encuentro
cara a cara) nos parece importante traer el concepto de virtualización del cuerpo de Pierre Lévy, el
cual afirma que cuando una persona, una comunidad o un acto se virtualizan, se colocan ‘fuera de
ahí’, es decir, se desterritorializan. Se trata de una especie de ‘‘desconexión que los separa del espacio
físico o geográfico ordinario y de la temporalidad del reloj y del calendario’’ (1999:19) Bien lo explica
el autor, la vinculación con el celular o los dispositivos tecnológicos crea un espacio y tiempo
individualizado, personalizado, donde por esos instantes, sólo existe la persona y el celular. En
relación a esta categoría, la entrevistada Gabriela afirma:
Cuando agarrás el teléfono, lo que yo noto, como que te olvidás de lo que pasa
alrededor. Entonces como que andás re distraída. No sé, es como que te mimetisás.
Es como que te re concentrás en eso. Capaz que estás viendo algo en YouTube o
leyendo una noticia, y yo me re concentro cuando estoy leyendo. Chau, me olvido de
todo. Nada, estás mirándolo (al celular) y no sabés qué está pasando (Lucía, 22 años,
Facultad de Artes y Diseño)
Nos desconectamos del mundo para sumergirnos en otro, este mundo con sus propias reglas, sus
propios códigos y por supuesto, su propio espacio y tiempo. La conexión a la cual se refiere Lévy, se
diluye en cuanto la lógica conectiva que desterritorializa cada vez más la experiencia. Si bien la
experiencia corresponde a una sola persona, gracias a los dispositivos se extiende en grandes
proporciones: tenemos la posibilidad de estar en muchos lugares a la vez, entre otros tantos
mecanismos que encontramos en la nube.
En una línea similar a la de Van Dijck, Franco Berardi, filósofo e investigador italiano, advierte una
mutación antropológica que explica por medio de dos términos diferentes: conjunción y conexión.
Llama conjunción:
La concatenación de cuerpos y máquinas que pueden generar significado sin seguir
un diseño preestablecido y sin obedecer a ninguna ley o finalidad interna. La
conexión, por su lado, es concatenación de cuerpos y máquinas que solo puede

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generar significado obedeciendo a un diseño intrínseco generado por el hombre, y


respetando reglas precisas de comportamiento y funcionamiento (Berardi, 2017: 28).
El autor entiende a la conexión como “un simple efecto de funcionalidad maquinal” y coloca como
ejemplo a la red, sobre la cual afirma que “se expande a partir de la reducción progresiva de un
número creciente de elementos a un formato, a un estándar y a un código que compatibilizan los
diferentes componentes (2017: 29)”. Con relación este concepto de Berardi, una de las estudiantes
mujeres advierte el carácter maquinal y reglamentario del mismo ‘se pierde la naturalidad. Estás todo
el tiempo foto-foto, y estás más preocupado en cómo va a salir la foto, que en disfrutar el momento’
(Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y Letras).
Por otro lado, una de las estudiantes avanzadas que participó de la investigación en calidad de
informante al ser interrogada por qué es lo que ella entiende por conexión, responde:
Y, sería como establecer un vínculo entre personas y partes en donde ese vínculo
tenga como intermediario obviamente y actualmente algún dispositivo tecnológico
pero que ambas partes o ambas personas logren concretar un mensaje en común
digamos (Lucía, 22 años, Facultad de Artes y Diseño).
Tanto Van Dijck como Berardi dan cuenta de cómo lo técnico mecaniza el vínculo humano, el cual
nunca es lineal, nunca es predecible, siempre está abierto a la improvisación y a la creación de nuevos
significados previamente inexistentes. En cambio, en la era de la conectividad las relaciones humanas
tienden a cuantificarse, uniformarse y homogeneizarse a un número limitado de signos y esto se
advierte en los comentarios y comportamientos de los estudiantes.
Respecto a cómo las relaciones humanas se cuantifican, creemos importante retomar uno de los
postulados básicos de Van Dijck: la nueva socialidad se rige bajo un sistema o régimen neoliberal que
afecta la totalidad de las interacciones, más precisamente, donde el principio de popularidad juega un
papel clave.

El principio de popularidad como praxis de las subjetividades neoliberales


Para Van Dijck (2016) en la actualidad, la socialidad online y offline se encuentran tan interconectadas
que las plataformas y las prácticas sociales se constituyen a par. También afirma que la socialidad
online tiene una relación directa con lo que denomina principio de popularidad. Un valor
cuantificable que en la práctica virtual, sobre todo en redes como Facebook o Twitter, tiene que ver
con que cuantos más contactos tenga y establezca un individuo, más valioso resultará. En tanto será
considerado popular por las otras personas en línea. En este sentido, la “gustabilidad” que se impone
en las plataformas termina siendo el resultado de un cálculo algorítmico derivado de la cantidad de
clicks instantáneos en el botón like. De esta forma la popularidad se vuelve un valor cuantificable y
manipulable.
Este principio, según el cual, cuanto más me likes o compartidos tenés, más importante sos, se ve
reflejado con frecuencia en las entrevistas:
Hoy en día (la “falsa felicidad”) se utiliza mucho por una cuestión de estereotipo por
una cuestión de muchos ideales o arquetipos ya instalados en la sociedad en la que te

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sacás una foto en la que no lo estás haciendo pero con tal de ganar más likes o
corazoncitos en Instagram vos lo hacés (Lucía, 22 años, Facultad de Artes y Diseño).
Está eso de: ahh tenés muchos “me gusta”, sos popular, júntate conmigo (Lucía, 22
años, Facultad de Artes y Diseño),
E inclusive, los propios estudiantes reconocen guiarse en este principio a la hora de subir contenido a
sus plataformas sociales: ‘por ejemplo, si subo algo de un cuadro mío quizás lo que espero es ver a
cuántas personas les gusta’. (Lucía, 22 años, Facultad de Artes y Diseño).
En cuanto a Facebook bueno que lo lean, o los me gusta pero al ser contenido político
me dan eso, la idea de que qué bueno que le gusto eso. Como que no es tanto
porque bueno le gusto la fotito ¡ay qué bonita! si no le gusto el tema. Está de acuerdo
con el tema. Como que los me gusta en ese sentido los tomo como aprobación de
eso, de que piensa lo mismo, o de que le interesa o que le parece piola. Como que me
parece muy importante en ese sentido. Y en Instagram es como bueno, a ver a quien
le gusta esta foto que subí (Julieta, 22 años, Facultad de Ciencias Médicas).
No suelo tener un… como un… o sea no pienso “voy a subir esto a ver cuántos me
gusta voy a tener” no lo pienso. Sí he subido fotos ponele que sería más superficial. O
sea he subido una foto linda y es como “uh mira cuantos me gusta tiene”, es como si,
tampoco es que soy tan ajena que no me doy cuenta que tengo tantos me gusta. Es
como si, me doy cuenta, y me gusta. Pero nunca espero nada de mis fotos ni de
alguna publicación (Julieta, 22 años, Facultad de Ciencias Médicas).
El principio de popularidad se ve presente también en quienes nos salen como sugerencia de posibles
amigos en Facebook, ya que dependiendo de botones de me gusta, amigos y otras variables en
común serán las opciones que la red social nos dará:
Cuando entré a la Facultad, para las solicitudes de amistad puse para amigos de
amigos. Y hace poco puse de vuelta que cualquiera me pueda agregar, con este tema
de que soy tutora, la chica de México de la que soy tutora, no teníamos ningún amigo
en común. Sí tengo como cincuenta (50) solicitudes de amistad que no he aceptado,
de gente que no sé quién y no sé cómo me han encontrado (risa) (Gabriela, 20 años,
Facultad de Filosofía y Letras).
Van Dijck analiza el principio de popularidad como regente de la interacción en plataformas como
Facebook, nos parece relevante también analizar como el mismo principio influye en las relaciones
sociales en espacios no virtuales o la llamada socialidad offline. En el análisis de las entrevistas
pudimos encontrar elementos que confirman la existencia de este principio también en las
interacciones fuera de plataformas sociales. En todas las entrevistas los informantes se encuentran en
una posición que denota una intencionalidad de “vender” determinada imagen de sí mismos que
muestra sólo algunas facetas de sí mismos, esto se evidencia en la aparición de ciertas
contradicciones en un afán de proteger su propia imagen. En este sentido, como nacidas en la cultura
de la conectividad al confrontar las entrevistas con nuestra praxis diaria consideramos que los
discursos y las opiniones en general de todos los informantes están signados y fuertemente regidos
por este principio. Los informantes, no ajenos a esto quieren presentar una imagen deseable, exitosa

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y hasta envidiable para sus pares. Entonces, guiándonos por el principio de gustabilidad, vendemos
una imagen de nosotros mismos por redes sociales:
Y en gran parte las redes sociales tienen una gran máscara de uno, uno por ahí se
muestra como otra persona en las redes sociales, no se termina de mostrar completo
y uno también muestra en las redes sociales lo mejor que es o se muestra de la mejor
forma posible (Luis, 23 años, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales).
Por otra parte, al interrogar a Juan Antonio sobre cuáles son sus expectativas cuando publica
contenidos en las redes, él diferencia los tipos de contenido designado a cada plataforma, por lo
tanto sus expectativas varía según el contenido y la red donde fue publicado:
En el caso del Instagram espero que algunas personas sepan que me gusta ir a correr,
entonces subo una foto sobre eso o que me vuelve loco el café con leche o decir
‘miren que copado esta esto’. Pero también hay que ser sincero con uno mismo y
saber que careteo el fernet que me estoy tomando con los amigos. Por ahí en
Facebook comparto algo que pienso que le puede servir a alguien que vea eso.
Espero que alguien se beneficie de los que publico y por otro lado espero que otras
personas conozcan que es lo que me interesa (Juan Antonio, 21 años, Facultad de
Artes y Diseño).
En tanto todos presentamos una imagen gestionable y atractiva a los demás, podemos pensar que
este principio de popularidad que se aplica a la vida misma tiene una relación directa con las
subjetividades neoliberales y la construcción de una imagen propia. En este sentido, creemos que los
informantes a la hora de responder el cuestionario se dejaron llevar por la gustabilidad respondiendo
lo que consideraron correcto, deseable y atractivo para su propia marca. Este principio que todo lo
cuantifica, tiene una relación clara con lo que varios autores teorizan sobre la subjetividad neoliberal.
Pensadores como el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul Han plantean que nos auto-
explotamos, creyendo que somos libres, no dándonos cuenta que esta libertad al no tener límites
resulta siendo más coercitiva que el deber hacer; terminamos funcionando bajo los criterios de la
empresa. En palabras de Christian Laval y Pierre Dardot en La nueva razón del mundo.
La racionalidad neoliberal produce el sujeto que necesita disponiendo los medios de
gobernarlo, para que se comporte realmente como una entidad que compite y que
debe maximizar sus resultados exponiéndose a riesgos que tiene que afrontar
asumiendo enteramente la responsabilidad ante posibles fracasos es también el
nombre que se debe dar al gobierno de sí en la era neoliberal. Es decir, que el
gobierno de sí empresarial no es otra cosa que la cultura de empresa (2013:332).
En síntesis la empresa se presenta como el lugar donde los individuos tienen la posibilidad de
alcanzar la plenitud, el éxito e incluso la felicidad y la realización personal. Estos ideales de lógica
empresarial no podrían tener la efectividad que tienen de no ser por las subjetividades que moldea
diariamente el sistema neoliberal para fabricar sujetos óptimos, deseables y productivos al régimen.
Estas “subjetividades se moldean en el ámbito micropolítico donde circulan las afecciones, donde
están puestos en juego los deseos, afectos y las percepciones” (Sztulwark, 2015) por lo tanto los
valores del sujeto neoliberal se reproducen en las pequeñas e imperceptibles formas discursivas y a
veces propagandísticas que presentan modelos de ser deseables.

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La cultura de la conectividad y la socialidad técnica en el marco de una crisis de la presencia


Siguiendo los aportes de la holandesa José Van Dijck, la interconexión de nuevas plataformas tuvo
por resultado la emergencia de una nueva infraestructura: un ecosistema de medios conectivos. Este
paso de una comunicación en red a una sociedad moldeada por plataformas y de cultura participativa
a una verdadera cultura de la conectividad ocurrió en un breve lapso. No estamos hablando de una
transformación progresiva, sino de una explosión de plataformas, de redes sociales, que una vez
detonada no desapareció sino que unió brechas espacio-temporales, logrando que la información
comenzara a aparecer desde todas las direcciones posibles, y que la circulación de datos fuera
imparable.
Los estudiantes entrevistados vivieron este lapso siendo aún niños por lo que se podría decir que
naturalizaron estos traspasos. Al concebir la cultura de la conectividad como algo natural, para estos
informantes es normal estar permanentemente conectados; por ende el estar offline implica algunas
consecuencias:
No me pasaría nada grave si estoy sin Internet, ahora si me decís: una semana sin
Internet (abre los ojos). No sé… creo que entraría en desesperación (risas). Pero un
(1) día, dos (2) días que pase sin Internet, no pasa nada.
Con amigos, si se contaron un chisme y no tenés el teléfono no te enterás. Entonces
no entendés nada, y te sentís como excluida. Estás excluida porque no te enteraste en
el momento, porque no te contaron por Internet. Por ahí eso es un garrón… Pero, sí
(duda), no sé, sí los afecta (Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y Letras).
A pesar de que los estudiantes en otros segmentos de sus discursos dicen optar por la comunicación
cara a cara, vemos cierta ambigüedad al declarar todos los costos que implica estar desconectados.
En este sentido, el colectivo francés Tiqqun y el filósofo español Amador Fernández Savater, plantean
el término presencia soberana y crisis de la presencia. Savater retomando a Tiqqun, expresa que
“liberación y presencia soberana libre es quien domina la naturaleza, su cuerpo, el tiempo, el
porvenir. Llamaremos presencia soberana a esta modalidad de ser-en-el-mundo como fortaleza
absoluta, separada, sin relación, autosuficiente y autocentrada’’ (2011:106).
No poder desconectarnos, sin importar el motivo, es un indicio de no poder dejarnos llevar por el
Bloom (Tiqqun): la crisis existencial que nos abruma pero tiene potencial creador si nos dejamos
entrar en él. Y en este sentido, somos dependientes de alguien, en este caso de algo: los dispositivos.
Dicha dependencia se da para intentar reencontrar esa presencia soberana perdida. Los dispositivos
llenan el vacío creativo del Bloom. . En el marco de esta investigación, es preciso hablar de un
dependencia tecnológica-virtual de la cual tanto los estudiantes entrevistados como los autores y
nosotros mismos advertimos:
Por ahí no está tan bueno tanta tecnología, pero a la vez como que sí. Es
contradictorio que por un lado lo necesitemos mucho y por otro que nos está
consumiendo (Gabriela, 20 años, Facultad de Filosofía y Letras).
Me siento menos solo cuando estoy con el celular porque me genera una falsa
conexión con el mundo en el cual no estás pero estás’’ (Luis, 23 años, Facultad de
Ciencias Políticas y Sociales).

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Retomando nuevamente a Van Dijck, sostiene que salirnos de esta cultura de la conectividad
implicaría riesgos para la persona no sólo de un carácter técnico, sino social. Los estudiantes
entrevistados no sólo perciben los “males” que esta decisión implicaría en su vida, sino que sostienen
que entre nosotros nos imponemos de alguna manera ser parte de este entorno mediático:
Las mismas personas nos empujamos a tenerlo (al celular), porque si no tenés por
una semana WhatsApp o Facebook pasan un montón de cosas y no te enterás. O
ponele con la Facultad, que te avisan a último momento de un trabajo por WhatsApp,
y si no tenés WhatsApp es como que ni te enterás. En ese sentido es como que todos
estamos conectados, y si te desconectás, chau, se te fue el tre (Gabriela, 20 años,
Facultad de Filosofía y Letras).
De esta manera los jóvenes se sienten comprometidos a vivir a través del mundo virtual, con
publicaciones, fotos, videos y otros contenidos debido a que si no actualizan sus estados con lo que
hacen, es considerado como si no sucediera. Es en este sentido que Van Dijck (2016) plantea la
imposibilidad de separar la socialidad online y offline, en tanto lo online forma parte de la experiencia
cotidiana. “[...] esto de querer grabar todos los momentos porque si no pasó y no quedó en la foto,
no quedó en las redes sociales, no sucedió.” (Juan Antonio, 21 años, Facultad de Artes y Diseño)
El mundo virtual y el real se van entremezclando cada vez más, se vive y se establecen relaciones a
través de las redes sociales, y estas tienen un fuerte impacto en el mundo real. Esto se puede
observar en las expresiones que se utilizan, como por ejemplo dejar en visto, dar like y otras en la
vida cotidiana, fuera de lo virtual.
Cuando interrogamos a Gabriel sobre si utiliza frases o términos que son propios de las plataformas
sociales el afirma:
-Sí, stalkear, googlear, hashtag. Googlear es una palabra definida por el diccionario ya.
Stalkear también lo uso pero no todo el tiempo. Creo que están interiorizados los
términos porque la mayoría de los que manejan redes sociales que son mis familiares,
amigos y la mayoría de personas que conozco, manejan ese tipo de vocabulario por
manejar las redes sociales, entonces al decirlo no estoy diciendo algo que
desconozcan (Gabriel, 23 años, Facultad de Ingeniería).
Por otro lado, los jóvenes admiten que también las redes sociales influyen en tanto a los temas de los
que charlan, para algunos en mayor medida y para otros en menor. Antonio considera que algunos de
sus temas de conversación salen de las redes, pero sin embargo “no estoy condicionado a eso” afirma
(Juan Antonio, 20 años, Facultad de Artes y Diseño). Respecto al mismo interrogante, Gabriel
considera:
Sí. Lo hago con amigos y en casa con mi familia. Cualquier noticia que se lee se
comenta con la familia y los amigos, por eso considero que siempre se está hablando
de las redes sociales (Gabriel, 23 años, Facultad de Ingeniería).

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La familiaridad carnal sujeto/dispositivo: aproximación al concepto de cyborg y las resistencias de


Berardi
Eric Sadin plantea en su libro La humanidad aumentada cómo se ha generado un nuevo tipo de
relación con los objetos técnicos, según él “es una relación sin distancias, basada en una familiaridad
carnal (2017: 67). Un claro ejemplo es la relación que en la actualidad los jóvenes desarrollan con sus
dispositivos personales, los smartphones. Esta es por un lado, una relación de total dependencia ya
que lo que hemos podido comprobar a través del minucioso análisis de las entrevistas es que, los
informantes dependen de su teléfono celular para todo: no saben incluso cómo organizarse sin él. Lo
consideran una parte fundamental de su organización, y de la socialidad.
Lo particular de esta familiaridad carnal que se ha generado entre los jóvenes y sus teléfonos
inteligentes, es que la relación se encuentra totalmente naturalizada, como si el dispositivo hubiese
pasado a formar parte de sí mismos y no temen a expresar con total sinceridad la naturaleza
verdadera de su relación. A su vez, si bien dicen necesitar muchísimo del dispositivo, tienden a
sentirse libres cuando están apartados del mismo, claro que esta libertad está atada a criterios de
elección propia. La ansiedad y el nerviosismo por la falta del dispositivo aparecen cuando los sujetos
no han elegido voluntariamente estar sin su celular.
¿Has estado alguna vez sin celular? Si… ponele, viste que te conté que tengo un
grupo de amigos que son scout… cuando nos íbamos de campamento no llevaba el
teléfono, entonces son tres o cuatro días que no usas el teléfono, porque no lo
tenés o incluso no tenés señal, nada, es como no tenerlo, y me parece muy copado,
porque es una desintoxicación muy importante, pero no lo haría constantemente…
a parte justamente, porque por un lado lo uso para la distensión, para el boludeo,
pero también lo uso como una herramienta, o sea el teléfono, para mi arreglar
cosas por WhatsApp, es como lo uso mucho en muchas veces, me olvide de algo,
mándame una foto. Entonces creo que los periodos que no tengo el teléfono, me
parecen muy copados, muy útiles, pero no haría mucho porque lo uso para todo
(Juan Manuel, 19 años, Facultad de Ciencias Médicas).
No solamente los jóvenes utilizan los dispositivos, si no que los consideran como una parte
fundamental de sus vidas y de ellos mismos:
Mi celular es como la mitad de mi vida. O sea pierdo el celular y pierdo todo porque
tengo las alarmas, tengo los recordatorios por más de que tenga una agenda. Tengo,
no sé, imágenes importantes con las que, no sé, tengo que mostrar a mis
compañeros de la facultad, o tengo un prototipo de algo y lo guardo en el celular. A
lo sumo si lo he diseñado de la computadora, bueno queda en la computadora. Pero
si no, si es algo que lo extraje de Internet utilizando el celular, queda en el celular.
No lo paso a la computadora. Entonces hay un montón de datos importantes que
están ahí y que no los puedo perder (Lucía, 22 años, Facultad de Artes y Diseño).
Ante la pregunta de si utiliza el celular constantemente, Gabriel responde “Si siempre, todo el tiempo
en el día a día. Lo utilizo como un dispositivo y lo considero indispensable para el día a día
actualmente” (Gabriel, 23 años, Facultad de Ingeniería).

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Por otro lado podemos ver esta carnalidad en la manera en cómo los estudiantes comparan la
necesidad de tener el teléfono en todo momento con la misma importancia que una extremidad o un
hijo, llevando al extremo la relación que mantienen con el aparato tecnológico. Este ya no posee un
mero papel instrumental en sus vidas, sino que ha pasado a formar parte de su persona en un nivel
de íntimo de unión.
Similar al planteo de Sadin, quisiéramos citar a dos autores que utilizan el término máquina para
asociarlo al sujeto que utiliza el dispositivo. Por un lado Berardi afirmará que si bien antes máquina y
hombre eran dos entidades separadas, hoy en día el hombre es la máquina: dentro de él todos los
procesos que antes ocurrían en el aparato, hoy ocurren dentro de la persona. Por otro lado, Donna
Haraway (1995) define al cyborg como un ser fusionado-confundido entre hombre-máquina que no
necesita de distinciones. Este concepto, es un rechazo a los límites rígidos, especialmente aquellos
que separan lo humano-animal y lo humano-máquina. En los estudiantes notamos la manera en que
se sienten uno mismo con sus Smartphone:
Es como si te falta un brazo, internet es una herramienta muy útil, si te quedás sin
internet el teléfono prácticamente deja de existir solo si es para llamadas o para
mensajes, internet es una herramienta fundamental (Augusto, 21 años, Facultad de
Ciencias Económicas).
De esta manera, las entrevistas afirman lo planteado por Sadin sobre la relación carnal y también
sobre la cierta mutación a una antrobiología que combina la inteligencia humana y artificial, en el
mismo sentido que el cyborg de Haraway. Para ambos autores, la relación va más lejos: el celular se
vuelve una extensión del hombre, sus funciones potencian las de las personas. Hay una sensación de
complementariedad, lo que no podíamos lograr antes, ahora es posible con el dispositivo siempre en
mano.
Hoy en día los celulares a lo que yo creo que avanzan es a convertirse al perfecto
complemento del hombre si es que un día el celular no pasa a ser el DNI de las
personas, porque hoy en día todo el mundo tiene celular y no todo el mundo tiene
DNI, entonces se podría utilizar como ese método y son cosas que algunas
compañías ya lo han planteado y en algunos países primermundistas están
empezando a aplicar cierto documento digital, que dentro de tu documento esté tu
número (Luis, 23 años, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales).
Por otro lado, las entrevistas demuestran cómo es esencial para todos el tener el celular siempre
cerca, siempre cargado, y con conexión, ya sean datos o wi-fi. Para la mayoría, es frustrante si se
están perdiendo de algo y existe una sensación de nervios-ansiedad compartida por los informantes
cuando no se envían los mensajes, cuando no llega el internet o incluso cuando se olvidan el
teléfono. Es decir los jóvenes realmente sienten una necesidad de estos dispositivos como si fueran
una parte más de su persona. De la misma manera que no pueden dejar una parte de su cuerpo en
casa antes de salir, tampoco con su celular:
Cuando agarrás el teléfono, lo que yo noto, como que te olvidás de lo que pasa
alrededor (...). Es como que te mimetizás. Es como que te re concentrás en eso.
Capaz que estás viendo algo en YouTube o leyendo una noticia, y yo me re
concentro cuando estoy leyendo. Chau, me olvido de todo. Nada, estás mirándolo

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(al celular) y no sabés que está pasando. Yo me concentro en el celular y no te


puedo estar hablando (...) Es como que desconectás del mundo (Gabriela, 20 años,
Facultad de Filosofía y Letras).
Al respecto, Luis cree “El celular básicamente comparte mis mismos horarios, yo me despierto, él se
levanta” (23 años, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales). Julieta, ante la pregunta de qué hace
cuando no tiene conexión o se queda sin datos afirma entrar en un estado de nerviosismo:
Cuando no tengo datos… Y me.. no me ha pasado de no tener, porque tengo
internet libre (risas) pero si me ha pasado de tener menos velocidad entonces los
WhatsApp tardan en mandarse y me ponen muy nerviosa porque por ahí quiero
decir algo puntual y no se manda, entonces bueno (Julieta, 22 años, Facultad de
Ciencias Médicas).
Ante este panorama, no estamos simplemente ante una evolución tecnológica, estamos ante una
mutación del capitalismo. Nos encontramos ante lo que Berardi define como “mutación digital”. Esta,
modifica la manera en que percibimos el mundo y la forma en la que lo proyectamos y nos
relacionamos con él. Esta transformación tecnológica está produciendo variaciones a nivel cognitivo,
perceptivo y sensible en la vida de los seres humanos. El autor afirma que “estamos perdiendo la
capacidad para detectar lo indetectable, para leer los signos invisibles y para sentir los signos de
sufrimiento o de placer del otro’’ (2017: 11).
Frente esto, nos preguntamos ¿qué posibilidades hay de resistir a la actual mutación digital? Y por
otra parte, ¿por qué deberíamos resistir a esta transformación de la humanidad? Empezaremos
contestando el último planteamiento, y lo haremos con otra pregunta: ¿queremos ser seres
inconscientes sometidos a las reglas de la inteligencia inorgánica del autómata? Resistir a la mutación
digital significa mantenernos despiertos, lúcidos y pensantes por nuestra propia cuenta, sin que la
máquina (Google, Facebook, internet, y toda la tecnología virtual) nos diga qué hacer, qué pensar,
qué decir, qué desear y qué sentir. Resistir a la mutación digital significa, también, oponernos a
transformarnos en materia prima o hardware de la maquinaria tecnológica. En fin, resistir a la
mutación digital es la voluntad de la humanidad por continuar siendo humanos.
Ahora bien, ¿hay posibilidades de resistir a dicha mutación? En principio, para Berardi no es posible,
considera que “la mutación que está ocurriendo no puede ser resistida ni revertida. Resistirla o
rechazar el reconocimiento de sus efectos implica la transformación actual e interactuar con aquellos
a quienes está afectando (2017: 315)”. Según Van Dijck salir del sistema conlleva no solo obstáculos
técnicos y económicos, sino principalmente sociales. Para muchas personas conectadas a la red es
imposible desconectarse, porque esto implica salir de la propia sociedad. El ecosistema de medios
conectivos no solo reproduce las normas sociales, sino que las plataformas virtuales producen a la
propia sociedad. Entonces, salir de este mundo tecnológicamente conectado, conlleva a quedar
aislado. ‘Implica habitar un mundo desértico, en ruinas y pronto a desaparecer’ (2016: 271) los
entrevistados afirman:
No sé, por ahí pienso que no quiero ser tan dependiente. Pero, ahora no podría
cerrar Facebook y no tenerlo. No podría desinstalar WhatsApp. Supongo que
también es estresante eso: sentirte como preso o esclavo de un teléfono. No sé qué
haría sin las redes, un mes. Cómo me entero de las cosas. Somos esclavos de los

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teléfonos, no solo de los teléfono, sino de toda la tecnología (Gabriela, 20 años,


Facultad de Filosofía y Letras).
En la misma línea que Gabriela que considera ser una esclava del teléfono y la tecnología en general,
Camila en su entrevista confiesa ser dependiente de su teléfono:
Y la verdad que para ser sincera, soy muy dependiente del teléfono porque todo lo
manejo por acá. Lo que es trabajo, tenemos una aplicación en el trabajo donde
vemos los horarios, el grupo de trabajo… Los grupos distintos de la Facu, donde nos
organizamos, nos pasamos las respuestas o las preguntas de lo que hay que hacer.
Eh… para relacionarme, básicamente… con la gente, ya que no tengo mucho
tiempo para verlas cara a cara, me manejo con el teléfono para… no sé, saber cómo
andan las demás personas, cómo están, si están bien, si están vivas… (Risas), ya que
no tengo mucho tiempo para juntarme, entonces… muy dependiente del teléfono.
Por la falta de tiempo más que nada (Camila, 23 años, Facultad de Educación).
Pero Berardi tiene la esperanza, para resistir y vencer al semiocapitalismo, en una capacidad única
que tiene el cerebro humano la neuroplasticidad. Esta capacidad puede ser cura o veneno a la vez. El
concepto tiene dos caras: “describe el sistema nervioso como esencialmente plástico, pero también
provee las condiciones para ejecutar una estrategia. La plasticidad del sistema neuronal posibilita el
proyecto de neuro-sometimiento y mutación cognitiva uniforme. Pero, por otro lado, implica la
posibilidad de desarrollar un proyecto de neuro-emancipación de la realidad que nos rodea’’ (2017:
347).
¿Qué significa esto? Significa que nuestro cerebro tiene la capacidad de adaptarse al entorno, es
decir, puede adquirir formas infinitas según el contexto en el cual se encuentre. Para Berardi la
humanidad no es determinista. El autor cree en que las personas tienen la capacidad de cambiar el
devenir, confía en que aún tenemos la capacidad para mantenernos como humanidad y no
transformarnos en autómatas.

Conclusiones
Al momento de establecer algunas ideas finales, teniendo en cuenta los conceptos trabajados, los
autores elegidos y el análisis profundo de los datos recolectados en las entrevistas, podemos
establecer algunas conclusiones sobre la resignificación con los demás y los dispositivos en la cultura
de la conectividad
La relación que tienen los entrevistados con los dispositivos y los vínculos que establecen con las
personas de su entorno son hechos que difícilmente se puedan considerar en la contemporaneidad
como hechos aislados y disociados. La relaciones que poseen los sujetos con otras personas se
vehiculiza de alguna forma con la relación que estos tengan con los aparatos tecnológicos. Cada
sujeto tiene en sus dispositivos personales (celular, notebook, y otros) una lista de todas aquellas
personas que conforman su círculo cercano de vínculos sociales. Está claro también que estas listas
no aluden sólo a redes sociales como Facebook, Instagram y Snapchat, sino también incluyen
aplicaciones que combinan la lógica de las RRSS con la mensajería instantánea como es WhatsApp.
Los entrevistados dejan claro que el paso de los días corre junto a las redes, se puede estar esperando
el mensaje, comentario, el like de una persona en particular, se está pendiente de las historias de vida

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que estos contactos publican en redes como Instagram con una duración de 24 horas que de cierta
forma representa simbólicamente el paso de los días y otras prácticas que vinculan el tiempo que
pasamos con los dispositivos y las relaciones que mantenemos con aquellos que están del otro lado
de la pantalla.
Sin embargo, estos dos tipos de relaciones que nos hemos propuesto analizar, si bien tienen el
carácter híbrido, deja ver una supremacía muy marcada de los dispositivos por sobre las personas
físicas al momento de confrontarlas en un mismo espacio-tiempo, a pesar de que los entrevistados
intentan ocultar esta realidad no sólo de nosotros como entrevistadores, sino de ellos mismos como
personas.
La supremacía del dispositivo se verifica en los traspasos que realizan los autores citados de un
término al otro tal como conexión a la conectividad (Van Dijck, 2016) y de la conjunción a la conexión
(Berardi, 2017), así como también el empleo de otros conceptos que buscamos abordar por lo menos
a modo de síntesis en esta exploración para al menos tener los insumos básicos para la comprensión
del contexto actual de virtualización.
A partir de estas transformaciones, la persona comienza a experimentar una especie de paradoja. El
tiempo que pasa conectado es cada vez mayor, y sin embargo el vínculo humano se empobrece cada
vez más. La relación que la persona tiene con el dispositivo se convierte en la relación primaria, pues
es desde ésta a partir de la cual se delimitaran los comportamientos tanto intra como interpersonales
del sujeto. Mientras éste pase cada vez más tiempo con el dispositivo, sus reglas estarán
determinadas por los estímulos que el aparato provoque. La persona se acomoda a las reglas
virtuales que propone el juego de la nube y de esta forma comienza a basarse en la lógica del código
técnico antes que en relaciones humanas de cuerpo con cuerpo en un tiempo y espacio concretos.
Los tecnicismos a los que nos referimos hacen de la relación del sujeto con el dispositivo, una relación
casi irrompible pues está aquí, allá o mejor dicho en ningún lugar en concreto por lo cual este tipo de
relación que no tiene tiempo y espacio no definido. La relación de la persona con otros entonces será
una consecuencia más que un hecho concreto. Una consecuencia que se deriva del dispositivo que la
persona ocupa.
Es notable la adquisición y el uso de vocablos meramente técnicos a las relaciones que establecen las
personas con otros. Tal es el ejemplo de la palabra “desconectado”, un término que implica, en la
contemporaneidad, que ese alguien detrás de la pantalla ya no está si no hay una luz o una palabra
que lo indique. Sin embargo, tal como lo explicamos a través de Levy anteriormente, ese sujeto sigue
en el mismo lugar que estaba al momento de conectarse, pero en el mundo virtual, perdió su
presencia al punto tal que esta persona deja de existir, hasta que tome el dispositivo nuevamente. Es
por esto que los tiempos en que los sujetos no poseen sus dispositivos se acortan cada vez más.
Tal como plantean Sandin, Berardi y principalmente Van Dijck, nos encontramos ante una mutación y
la misma afecta a la socialidad, tal como hemos podido observar en los estudiantes y como lo
percibimos nosotros mismos ya que somos todos partes de esta cultura de la conectividad. Nos
hemos referido a fenómenos que comparten una misma naturaleza, pero que han sido abordados por
cada autor de maneras diversas y aportando en cada uno de sus conceptos nuevos lineamientos para
pensar esta transformación que se está produciendo a pasos acelerados, resignificando para siempre
la relación con los demás y con los dispositivos.

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1.6. Conclusiones generales


Nos propusimos indagar en las prácticas, usos y consumos con los nuevos medios que realizan los
jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Cuyo para describir las maneras como los nuevos
medios modifican los modos de sentir la presencia, la cercanía y la compañía de otras personas y
resignifican el tiempo en soledad a partir del contraste de distintas experiencias subjetivas.
La experiencia de investigación tuvo resultados más que positivos para el trabajo que se hizo
colectivamente, tanto por los avances sobre los objetivos de investigación como por la dinámica de
trabajo colectiva.
Sobre el primer punto, la escritura colectiva de dos apartados o secciones del informe, el inicial a
cargo de docentes y el segundo por estudiantes, arrojó perspectivas y elaboraciones complejas,
sistemáticas y de gran profundidad. Si bien no fue planificado este modo de presentación de
resultados -hubo algunas oscilaciones entre la posibilidad de escritura individual por integrante o la
escritura colectiva-, creemos que el trabajo en pequeños grupos de escritura dentro del gran equipos
que conformamos, ha sido muy fructífero.
En el primer texto (Touza, Barboza, Benasayag), analizamos un proceso complejo de modulación de
las subjetividades universitarias por medio del avance del proyecto cibernético en dos niveles: “por
debajo”, vinculado a las prácticas de uso de los nuevos medios con los modos de subjetivación
previos y coexistentes a la entrada a la universidad, y otro “por arriba”, que es más lento y que viene
sosteniendo desde hace unos años la Universidad Nacional de Cuyo por medio de la implementación
de diversas plataformas digitales y la tendencia hacia la virtualización.
Describimos a lo largo el artículo cómo los nuevos medios fueron ocupando cada vez más tiempo en
las prácticas cotidianas del estudiantado, en el modo de estar con sí mismos, con otres y en relación
con las actividades que realiza, instalando tanto estrategias de modulación de conductas como
prácticas que podrían considerarse de resistencia. Asimismo, desentrañamos tres concepciones
coexistentes en las prácticas referidas a los nuevos medios: instrumental, ambiental y cyborg; luego, y
en función de algunas categorías emergentes y procesos paralelos, ubicamos estas mutaciones que
introduce la cibernética dentro del proceso de virtualización de la UNCuyo, institución que convoca y
reconfigura, tensiona y reconstruye prácticas del estudiantado mediante las tradicionales lógicas de
disciplinamiento y las nuevas lógicas de control (cibernéticas) coexistentes y contradictorias dentro de
la universidad. Hacia el final, indicamos algunos puntos abiertos y que podrían ser retomados para
futuras investigaciones.
En el segundo texto (Williams, López, Miner, Malnis, Scariot), más focalizado en les estudiantes y en
lo que podríamos ubicar según el esquema anterior en la cibernetización “por debajo”, analizamos las
percepciones, emociones y contradicciones expresadas por les estudiantes según los siguientes ejes
de trabajo: el tránsito de la “conjunción a la conexión” o de la “conexión a la conectividad”; el
funcionamiento del principio de popularidad como praxis de las subjetividades neoliberales; en un
tercer momento hicimos referencia a cómo se configura la socialidad técnica en el marco de una crisis
de la presencia y de la cultura de la conectividad; y, por último, abordamos la familiaridad carnal del
sujeto con los dispositivo (celulares sobre todo) a partir de una aproximación al concepto de cyborg.
A modo de síntesis de puntos convergentes entre los dos textos, mencionamos a continuación los que
entendemos como aspectos emergentes, detectados y trabajados pero, sobre todo, aspectos que

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sería interesante profundizar en futuras investigaciones. Podemos agruparlos en tres “ejes”:


socialidad técnica; el papel de la imagen en la construcción de sí (y su relación con el texto); el cambio
en la sensibilidad. A modo de cierre, los exponemos brevemente, dando cuenta de los aportes, los
hallazgos realizados, las diferencias con las posturas de les autores trabajados y las posibles
continuidades de esta línea de investigación en nuestra Universidad.
José Van Dijck (2016) trabaja sobre la socialidad técnica a partir del doble movimiento en el cual
analiza las plataformas de medios sociales (Facebook, Twitter, Flickr, YouTube y Wikipedia) y la
socialidad que va construyendo este ecosistema conectivo. Si la autora parte de la deconstrucción de
las plataformas para la reconstrucción de la socialidad, es decir, hace énfasis en el ecosistema de
medios conectivos, nuestro trabajo apuntó a hacer el recorrido inverso atendiendo a ese doble
movimiento: deconstruimos la socialidad y sus transformaciones desde la perspectiva de les
estudiantes para reconstruir los cambios que está sufriendo el ecosistema conectivo siempre en un
fluir permanente y en disputa (y cuyo ejemplo más tangible es la centralidad de Instagram en la
actualidad en les estudiantes).
Asociado a este punto, un poco más analizado en el texto de les estudiantes, destacamos los modos
como les jóvenes intentan construir una determinada imagen o marca personal de sí en los nuevos
medios “que resulte atractiva para los demás”. La cuestión de la imagen por el “ascenso” de
Instagram en la juventud entrevistada es crucial para poder comprender cómo la socialidad técnica
está siendo modulada o codificada y resistida desde, sobre todo, la imagen fija (con el meme como
símbolo de esta centralidad).
Por último, los resultados de esta investigación coinciden con las tres premisas sobre la cultura de la
conectividad que menciona Van Dijck: las estructuras codificadas (medios sociales) modifican las
interacciones humanas por fuera de las plataformas; la cultura de la conectividad se asienta a
principios económico-ideológicos neoliberales (como la competencia y la jerarquía); y, en tercer lugar,
se replantean y reconfiguran los límites entre lo público, lo corporativo y lo privado.
A la luz de las conclusiones arribadas en esta investigación y en tanto docentes-investigadores del
Seminario de Informática y Sociedad, consideramos posible y necesario continuar trabajando y
desarrollando esta línea de investigación, en especial en relación con la primera idea de Van Dijck
resumida en el párrafo anterior: el cambio central en términos de transformación de un “hacer
técnica la socialidad” (no ya hacer “social la red”) y que Franco Berardi desmenuza y concibe como
una mutación de la sensibilidad. Si bien este último autor coloca esta transformación en el nivel
antropológico -algo que no podemos afirmar-, sí advertimos que en nuestra investigación aparecen
rasgos de la convivencia y de la tensión entre modos conjuntivos (creativos, singulares, empíricos) y
modos conectivos (formales, lógicos) de relación de les estudiantes con otres.

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2. Informe narrativo

2.1. Actividades realizadas vinculadas a la docencia


Respecto de las actividades que realizamos en el marco del proyecto vinculadas a la docencia en el
Seminario de Informática y Sociedad, resulta necesario comenzar aclarando que -siguiendo el modelo
iniciado durante el ciclo lectivo 2016 en el marco de nuestra anterior investigación aprobada por La
Cátedra Investiga-, comenzamos a trabajar a partir de marzo de 2017; es decir, algunos meses antes
de que el proyecto fuera efectivamente aprobado: motivó esta decisión el modo de trabajo
propuesto para el desarrollo del proyecto investigación, necesariamente articulado con el dictado y el
cursado de la materia.
Si bien la fecha establecida por el Centro de Investigaciones Científicas para iniciar la investigación fue
el 15 de junio de 2017, con el equipo de cátedra comenzamos a trabajar con los estudiantes que
cursaron la materia entre marzo y junio. De este modo, pudimos realizar la primera parte del trabajo
de investigación junto a ellos, tal como lo propusimos en el proyecto presentado en la convocatoria.
Por supuesto, si el proyecto no hubiese resultado aprobado en junio, igualmente hubiéramos
continuado desarrollando la investigación en el marco de la cátedra, ya que hemos estructurado el
Trabajo Práctico Final de la misma en torno a esta práctica.
Tal como lo programamos, durante los meses que duró el cursado 2017 del Seminario de Informática
y Sociedad realizamos las primeras etapas de la investigación, en plena articulación con el dictado de
la materia y la realización del Trabajo Práctico Final de la misma. De este modo, a partir del marco
teórico y los objetivos presentados en el proyecto, entre marzo y junio organizamos y coordinamos
las tareas de investigación llevada a cabo por los estudiantes cursantes. Cabe precisar aquí que, desde
nuestro proyecto La cátedra investiga 2015-2016 (Modulaciones de la atención y la distracción: el uso
de los medios sociales en las prácticas de investigación, docencia y aprendizaje en la Universidad
Nacional de Cuyo), esta propuesta tiene como fin alcanzar una articulación plena entre docencia,
estudio e investigación.
Las consignas entregadas a les estudiantes para la realización del Trabajo Práctico Final incluyeron el
desarrollo integral de las diferentes etapas de una investigación cualitativa y exploratoria durante los
tres meses que dura el cursado de la materia. Así, durante el ciclo 2017 les estudiantes realizaron las
siguientes actividades de investigación, con el acompañamiento y la orientación del equipo de
cátedra: (1) lectura del proyecto y discusión teórica (a partir de la Bibliografía Obligatoria de la
materia); (2) construcción y prueba de un instrumento de investigación común a todos los equipos
(grilla de entrevista en profundidad en ese caso), con opción a sumar preguntas de interés para el
equipo; (3) realización del trabajo de campo (dos entrevistas en profundidad a estudiantes de
diferente género, edad, carrera y facultad); (4) transcripción de las entrevistas; (5) análisis de las
entrevistas a partir de las categorías discutidas inicialmente; y, (6) elaboración y presentación de un
Informe Final en el marco de las II Jornadas Internas del Seminario de Informática y Sociedad (que se
realizaron el 6 y 7 de junio de 2017, con auspicio del Centro de Investigaciones Científicas de la
FCPyS).
El resultado del trabajo de campo llevado a cabo en el marco de la cátedra fue de un total de 20
entrevistas en profundidad, realizadas a estudiantes de las distintas facultades del UNCuyo (10

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mujeres y 10 varones), registradas digitalmente y posteriormente transcriptas. Luego, a partir de las


mismas, les estudiantes cursantes (37 en ese momento) escribieron y presentaron sus informes
finales de investigación (10 en total). A continuación describimos el trabajo de campo realizado por
cada equipo.
El haber comenzado a trabajar en el desarrollo de la investigación unos meses antes de la aprobación
del proyecto, nos permitió repetir la experiencia durante el dictado de la materia en el presente ciclo
lectivo, entre marzo y junio de 2018. De esta manera, les estudiantes que cursaron el Seminario de
Informática y Sociedad este año desarrollaron las mismas actividades que sus compañeros del año
anterior, profundizando y focalizando en los temas problematizados en el proyecto a partir de una
serie de resultados preliminares. En efecto, la consigna del Trabajo Práctico Final 2018 enunciaba en
su introducción:

El equipo de cátedra del Seminario de Informática y Sociedad, junto con estudiantes y docentes adscriptos,
está trabajando en la investigación La crisis de la presencia en el capitalismo cibernético. Una exploración
de las prácticas con los nuevos medios por parte de estudiantes de grado de la Universidad Nacional de
Cuyo (presentado en la convocatoria de proyectos La cátedra Investiga 2017-2018).

Se trata de una investigación de tipo descriptiva que tiene como fin caracterizar las prácticas que los
jóvenes universitarios realizan con los nuevos medios en tanto dispositivos que normalizan las relaciones
con los otros y con uno mismo y modelan rasgos de la subjetividad neoliberal.

El Trabajo Final de la materia para los estudiantes del ciclo lectivo 2018 -que funciona como una instancia
de apropiación y aplicación teórica de los temas y conceptos estudiados a lo largo del cuatrimestre-, tiene
como objetivo la contribución original a este proyecto de investigación a partir de la realización de un
trabajo de campo que permita explorar, describir y analizar prácticas y marcas subjetivas que activa y
desactiva la utilización de los medios digitales, respecto de lo que el colectivo Tiqqun llama “crisis de la
presencia”.
En nuestra investigación entendemos que los medios digitales, mediante su lógica conectiva (Berardi) o
cibernética (Tiqqun), trabajan para restituir la presencia soberana y quitar la potencia y ambivalencia de la
crisis generalizada de la presencia. La codificación digital y mediada de las relaciones con los otros queda
entrampada mediante mecanismos que privatizan la crisis y dificultan una implicación del mundo
(Fernández-Savater).

A partir del trabajo de campo y los informes finales realizados por los estudiantes del ciclo lectivo 2017,
encontramos tres recurrencias que funcionan como puntos de partida para los interrogantes que
planteamos este año:
- En general no observamos una reflexión previa por parte de los estudiantes entrevistados sobre el uso de
los dispositivos digitales (principalmente Smartphones) y los medios sociales (Facebook, Twitter,
WhatsApp, Instagram).

- Los usuarios utilizan los distintos medios sociales para “hacer diferentes cosas”: correo electrónico con
fines académicos, WhatsApp para comunicarse con el círculo más próximo, Facebook e Instagram como
plataformas para mostrar las propias actividades y “seguir” las publicaciones a otros -próximos y lejanos-,
Twitter para informarse.
- La cámara del Smartphone y el registro de imágenes fijas y audiovisuales que esta permite aparecen
como modos de reafirmar la existencia y la experiencia: “Comparto, por lo tanto existo”. La publicación en
medios sociales es condición, en muchos casos analizados, para dar cuenta de la vivencia.

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A partir de estas recurrencias, este año focalizaremos la investigación en un único medio social, Instagram,
y trabajaremos a partir de una serie de interrogantes que servirán como punto de partida para construir el
cuestionario que utilizaremos en el trabajo de campo:

1. ¿Cuáles son los condicionamientos técnicos (materialidad del hardware y software) y regulatorios
(marco legal y normas de uso) que moldean los hábitos de uso de Instagram? Es decir, ¿qué puede y no
puede (o puede pero no debe) hacer el usuario de Instagram?
2. A partir de estos condicionamientos técnicos y legales y de las configuraciones predeterminadas de la
plataforma, ¿cuál es el uso implícito que propone Instagram? Es decir, ¿qué hábitos de conexión y uso
promueve este medio social?
3. A partir de las diferentes configuraciones adoptadas por los usuarios y sus intenciones, ¿cuál es el uso
explícito, es decir, cuáles y cómo son las prácticas que efectivamente realizan en Instagram? ¿Por qué y
para qué las realizan?

Así, a partir de las tres recurrencias observadas en el análisis de los datos obtenidos el año anterior y
focalizando nuestra atención en las prácticas con el medio social Instagram, realizamos una
experiencia similar a la del año anterior (más desarrollada en esta oportunidad, a pesar de que el
número de estudiantes casi duplicaba al del ciclo lectivo previo).
El resultado del trabajo de campo llevado a cabo en el marco de la cátedra fue de un total de 44
entrevistas en profundidad, realizadas a estudiantes de las distintas facultades del UNCuyo (22
mujeres y 10 varones), registradas digitalmente y posteriormente transcriptas. Luego, a partir de las
mismas, los estudiantes cursantes (71 en ese momento) escribieron y presentaron sus informes
finales de investigación (22 en total). Al igual que el año anterior, estos trabajos fueron presentados
en las III Jornadas Internas del Seminario de Informática y Sociedad (que se realizaron el 12 y 13 de
junio de 2018, con auspicio del Centro de Investigaciones Científicas y de la Decana de la FCPyS).
En 2017 la articulación del proyecto de investigación con el trabajo realizado en el marco de la
cátedra tuvo como resultado que, al finalizar el cursado, un número significativo de estudiantes se
sumaran al equipo de La Cátedra Investiga para continuar desarrollando la investigación: Josefina
López Mallea, Nahir Miner, Nelson Scariot, Abril Williams, Lucila Rodríguez y María Constanza
Terranova, se incorporaron en el mes de julio. En 2018 la experiencia fue similar, aunque las
estudiantes Ornella Celeste, Martina Bustos, Agustina Spezia y Giuliana Santarone, las cuatro
interesadas en continuar participando de la investigación, no pudieron incorporarse dada la fecha de
finalización del mismo. Hemos mantenido el contacto con todas ellas, con el fin de que puedan
incorporarse a nuestro proyecto de investigación SECTyP o en una próxima convocatoria de La
Cátedra Investiga.

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2.2. Capacitación del equipo de investigación


En relación con las actividades de capacitación propuestas a los miembros del equipo, desde el inicio
del proyecto en junio de 2017 ofrecimos -en especial a los estudiantes de grado y posgrado- cubrir los
costos de inscripción y viáticos necesarios para asistir a seminarios, cursos y/o talleres vinculados a la
investigación o a jornadas y congresos relacionados temáticamente con el proyecto.
En este sentido, destacamos el interés y el esfuerzo realizado por las estudiantes Josefina López
Mallea, Nahir Miner, Rocío Malnis y Abril Williams que, a partir del marco teórico trabajado en el
proyecto y los datos obtenidos en el trabajo de campo realizado en 2017, fueron seleccionadas para
presentar la ponencia titulada Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una
cultura de la conectividad en el Eje “Lenguajes, tecnologías y nuevos medios” del XVI Encuentro
Nacional de Carreras de Comunicación (ENACOM 2018). Este encuentro “reúne a docentes,
investigadores, graduados, estudiantes y profesionales de las carreras de Comunicación de
universidades públicas y privadas de Argentina como así también algunas de Chile, Uruguay y
Paraguay”. El mismo se realizará entre el 18 y el 20 de septiembre en la Facultad de Ciencias Sociales
de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) en Olavarría.
Por su evidente pertinencia académica pero también por el significado que adquiere la participación
de las estudiantes en este congreso en el marco del recorrido que cada una ha realizado en el marco
de este proyecto de investigación y del Seminario de Informática y Sociedad, decidimos colaborar
económicamente con la inscripción de las cuatro como expositoras y contribuir también con parte de
los gastos de traslado a Olavarría, lo que implicó aproximadamente el 80% del subsidio ($ 5.000).
Por otro lado, también en relación con la capacitación de los miembros del equipo de investigación,
organizamos en conjunto con el proyecto financiado por la SECTyP Micropolítica del capitalismo
cibernético. Deseo y producción de subjetividad, dirigido por Sebastián Touza y co-dirigido por Ariel
Benasayag, un taller de formación con la participación del Dr. Pablo Esteban Rodríguez, investigador
del CONICET y profesor adjunto de una de las cátedras de Informática y Sociedad de la carrera de
Comunicación Social de la Universidad de Buenos Aires.
Pablo Esteban Rodríguez es autor de Historia de la información (2012), y coeditor de Amar a las
máquinas. Cultura y técnica en Gilbert Simondon (2015) y La salud inalcanzable. Biopolítica molecular
y medicalización de la vida cotidiana (2017). Actualmente prepara Las moléculas y los números. Una
filosofía política de la información, que saldrá el año próximo. Ha traducido libros de L. Sfez, G.
Simondon, M. Lazzarato y M. Foucault. A partir del marco teórico provisto por las obras de M.
Foucault y G. Deleuze, actualmente desarrolla tres líneas de investigación interrelacionadas: las
consecuencias teóricas, epistemológicas y tecnológicas de la expansión de la teoría de la información,
la profundización en la filosofía de Simondon y el estudio de algunas dimensiones problemáticas de la
biología molecular, en especial la rama que se conoce como biología sintética.
El taller estuvo organizado en dos encuentros. El primero, realizado el jueves 31 de mayo de 17 a 20
hs., tuvo como título “Una introducción al pensamiento de Gilbert Simondon”. El segundo encuentro
se realizó en el mismo horario el viernes 1 de junio. Su título fue: “Resonancias de Simondon.
Lecturas de su obra desde sus contemporáneos hasta el presente. El pensamiento de Simondon en
América Latina”. Ambas actividades contaron con el apoyo del Centro de Investigaciones Científicas
(CIC). Participaron integrantes de ambos proyectos de investigación e invitados/as. Se otorgaron

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certificados de asistencia. El mismo viernes por la mañana el Dr. Rodríguez disertó sobre las
relaciones entre biología molecular y teoría de la información en el CCT-CONICET Mendoza. El sábado
2 de junio se organizó un almuerzo de camaradería con presencia del Dr. Rodríguez y participantes en
ambos talleres.
En la primera jornada del taller, Rodríguez hizo una presentación general del pensamiento de Gilbert
Simondon. Una primera parte de esta presentación estuvo dedicada al libro La individuación a la luz
de las nociones de forma e información. Rodríguez explicó los conceptos centrales, presentó la teoría
de la individuación como proceso, el sentido que tiene en Simondon el concepto de información y
cómo utiliza Simondon la noción de comunicación. Una segunda parte estuvo dedicada al libro El
modo de existencia de los objetos técnicos, que fue la tesis secundaria de Simondon. Rodríguez
explicó el concepto de tecnicidad como tendencia de los seres humanos a modificar la materia. Se
refirió a las relaciones entre técnica y magia. Al finalizar señaló en qué sentido el pensamiento de
Simondon puede considerarse una contribución a la filosofía materialista.
En la segunda jornada, Rodríguez habló de otras obras de Simondon ya publicadas o próximas a
publicarse. También se refirió a las distintas corrientes de pensamiento que se han originado en
lecturas de la obra de Simondon. Sin detenerse mucho en influencias más conocidas, como Gilles
Deleuze, Felix Guattari y Etienne Balibar, Rodríguez mencionó a Lina Marcela Gil Gongote, psicóloga
colombiana que ha elaborado una teoría de la subconciencia afectiva, a Jean-Huges Barthélémy,
autor de “Fifty Key Terms in the Works of Gilbert Simondon”, a Vincent Bontems y Bernard Stiegler.
También se mencionó el film documental Simondon del Desierto, de Giovanni Carrozzini. Dos autores
de gran importancia en difundir el pensamiento de Simondon han sido Muriel Combes y Paolo Virno.
Entre los/as autores argentinos/as se habló de Javier Blanco, de la Universidad Nacional de Córdoba, y
de Natalia Ortiz Maldonado, profesora de la UBA. Para concluir, Rodríguez se refirió a la contribución
de Simondon al pensamiento político y social, que está presente en todas sus obras, incluyendo
aquellas que parecen más dedicadas a la técnica. Rodríguez invitó a pensar a Simondon no tanto
como un autor sino como un conjunto de problemas.
Los miembros del equipo que asistieron al taller fueron: Abril Williams, Yamila Medero, Enrique Roig,
Sebastián Touza, Romina Barboza y Ariel Benasayag.

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2.3. Tareas llevadas a cabo por los/as estudiantes


Como presentamos en el proyecto, desde el Seminario de Informática y Sociedad organizamos el
equipo de trabajo de acuerdo a criterios horizontales de participación, de modo que durante el
tiempo que se extendió la investigación distribuimos las tareas entre todos los miembros del equipo.
En este sentido, antes de detallar los actividades realizadas por les estudiantes que participaron del
proyecto, cabe destacar especialmente el alto grado de compromiso, el significativo esfuerzo y el
trabajo intelectual que realizaron tanto individual como colectivamente en cada momento.
En primer lugar, mencionamos su asistencia a las reuniones y sesiones de trabajo, en las que no sólo
realizaron las lecturas correspondientes y aportaron sus opiniones sobre la bibliografía y la
metodología de trabajo y de investigación escogidas, sino que también interrogaron las categorías
analíticas definidas y propusieron nuevas. Asimismo, trabajaron conjuntamente con docentes de la
cátedra en la escritura de reseñas sobre la bibliografía incorporada durante el proyecto y en el análisis
de entrevistas y la escritura de artículos e informes finales.
Quizá el mayor logro del proyecto respecto de la participación de los estudiantes fue no sólo su
entusiasmo para asistir a las instancias de capacitación y extensión (taller de Pablo Rodríguez,
colaboración en las II y III Jornadas del Seminario de Informática y Sociedad, futura exposición de una
ponencia en el XVI Encuentro Nacional de Carreras de Comunicación) sino, sobre todo, su
participación como tutores de los estudiantes 2017 (Rocío Corpa) y 2018 (Josefina López Mallea,
Rocío Malnis, Abril Williams y Yamila Medero) en la realización del Trabajo Práctico Final de
investigación en el marco del dictado de la materia. Su asistencia a las clases prácticas da cuenta de su
compromiso y su responsabilidad para con las actividades de la cátedra pero, también, de su interés
por la investigación y su articulación con la docencia.
A continuación ofrecemos una descripción de las actividades realizadas durante 2017 y 2018 en las
que participaron activamente les estudiantes:
Marzo a junio de 2017:
Durante el cursado de la materia, el equipo se abocó a realizar un trabajo de tutoría y
acompañamiento de los estudiantes de la cátedra en cada momento del proceso de investigación.
Esto incluyó, como detallamos anteriormente: construcción y prueba del instrumento de
investigación, definición y realización del trabajo de campo, análisis de las entrevistas y escritura del
informe final). Para esto, los estudiantes debieron conformar 21 equipos (de entre 2 y 4 integrantes
cada uno) que, a su vez, fueron divididos en tres grandes grupos de 7 equipos cada uno. Los docente
de la materia (S. Touza, A. Benasayag, R. Barboza) fueron designados responsables del seguimiento
del trabajo y los avances de cada agrupamiento de equipos, con la colaboración de miembros del
equipo de investigación (E. Roig, R. Corpa) y docentes adscriptos y ayudantes alumnos (C. Díaz, L.
Maldonado).
Finalmente, los mismos integrantes del equipo que además forman parte de la cátedra estuvieron
presentes como comentadores de los trabajos y las presentaciones en las II Jornadas Internas del
Seminario de Informática y Sociedad.

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Julio de 2017 a febrero de 2018:


Durante el segundo semestre de 2017, llevamos a cabo dos tipos de reuniones entre los miembros
del equipo. Por un lado, realizamos cuatro encuentros del equipo completo, destinados
específicamente a la planificación del trabajo durante el semestre, la presentación de las reseñas de
las lecturas acordadas, la discusión de los temas y perspectivas de los libros y la puesta en común de
los avances de análisis y escrituras de los distintos miembros o subgrupos. Por otro lado, a fin de
discutir y escribir las reseñas de estos mismos libros, los miembros de subgrupos se reunieron antes
de las presentaciones colectivas. Sintéticamente resumimos las reuniones a continuación:
Agosto: presentación del equipo y del modo de trabajo.
Septiembre: La humanidad aumentada. La administración digital del mundo (Eric Sadin) por Rocío
Malnis y Romina Barboza.
Octubre: Presentación del libro La cultura de la conectividad. Una historia crítica de las redes sociales
por Lucila Rodríguez y Ariel Benasayag.
Febrero: Presentación del libro Fenomenología del fin (Franco Berardi) por Josefina López Mallea,
Nahir Miner y Sebastián Touza y uno de los capítulos del texto de Van Dijck, que había quedado
pendiente del año anterior, por Abril Williams.
Cabe mencionar aquí que Yamila Medero y Damián Blaset Rein realizaron reseñas de varios de los
artículos compilados en el libro Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el
postcapitalismo (Avanessiam Armen y Mauro Reis), que finalmente no pudieron ser expuestas en la
última reunión el equipo, en el mes de julio.
Entre los anexos adjuntos a este informe de investigación, presentamos las reseñas de los tres libros y
los cinco artículos elaboradas por los miembros del equipo (ver 3.1. Reseñas).
Marzo a julio de 2018:
Al igual que en 2017, durante el dictado de la materia durante el primer semestre del presente ciclo
lectivo el equipo se abocó a realizar un trabajo de tutoría y acompañamiento de les estudiantes de la
cátedra en cada momento del proceso de investigación: construcción y prueba del instrumento de
investigación, definición y realización del trabajo de campo, análisis de las entrevistas y escritura del
informe final. Para esto, los estudiantes debieron conformar 25 equipos (de entre 2 y 4 integrantes
cada uno) que, a su vez, fueron divididos en tres grandes grupos de 8/9 equipos cada uno. Los
docente de la materia (S. Touza, A. Benasayag, R. Barboza) fueron designados responsables del
seguimiento del trabajo y los avances de cada agrupamiento de equipos, con la colaboración de
miembros del equipo de investigación, docentes adscriptos y ayudantes alumnos: Cecilia Díaz
Isenrath, Enrique Roig, Fernando Mas, Luciano Viard (docentes adscriptos); Josefina López Mallea,
Yamila Medero, Abril Williams, Rocío Malnis (ayudantes alumnas participantes del equipo de
investigación). Finalmente, los mismos integrantes del equipo que además forman parte de la cátedra
estuvieron presentes como comentadores de los trabajos y las presentaciones en las III Jornadas
Internas del Seminario de Informática y Sociedad.
Por último, cabe hacer una mención especial al trabajo realizado por les estudiantes Josefina López
Mallea, Abril Williams, Rocío Malnis, Nahir Miner y Nelson Scariot en la escritura del artículo
Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una cultura de la conectividad: una

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

exploración de las prácticas de los estudiantes universitarios de la UNCuyo, presentado en la


convocatoria 2018 para la segunda edición de los Cuadernos de Cátedra del programa La Cátedra
Investiga del Centro de Investigaciones Científicas de la FCPyS. Dicho artículo, incluido en el apartado
de 1.5. Resultados de este Informe, fue presentado en marzo del corriente y ha sido aprobado para su
publicación. Esta situación merece la pena ser remarcada y valorada en tanto es la primera
experiencia de escritura de un artículo científico por parte de les estudiantes y, si bien la calidad del
texto fue seguido y considerado como buen aporte desde la cátedra, la evaluación externa ratifica el
trabajo realizado por les estudiantes.
A fin de complementar el relato de las tareas llevadas a cabo por los estudiantes desde sus propios
puntos de vista, invitamos a los participantes escribir individual o colectivamente informes narrativos
y reflexivos sobre sus experiencias como miembros del equipo. Los adjuntamos a continuación.

Informe narrativo y reflexivo de Abril Williams, Josefina López Mallea, Nahir Miner y Rocío Malnis

Aprender a investigar investigando


Como estudiantes de la Licenciatura en Comunicación Social cursamos la materia Seminario de Informática
y Sociedad en el año 2017. En ese momento, nos encontrábamos cursando 4° año, que se caracteriza por
una significativa carga horaria. Dicha situación no resultó un impedimento a nuestro interés (en aquel
entonces nuevo, para la mayoría) hacia la investigación.
Desde el primer día de clases se nos brindó la información necesaria acerca del Proyecto “Cátedra
Investiga”. Y, durante el cursado, tuvimos nuestro primer encuentro con las temáticas abordadas en el
proyecto de investigación: las prácticas de universitarios con las nuevas tecnologías, el cambio en tanto a
la relación con nosotros mismos, los demás y con los dispositivos, crisis de la presencia, etc.

Durante todo el cuatrimestre desarrollamos nuestros propios trabajos de investigación, los cuales nos
llevaron a realizar una serie de entrevistas y a escribir un informe final grupal. Estas instancias fueron
claves para determinar nuestra presencia en el equipo de investigación y para ser ayudantes alumnas de la
materia (en el caso de la mayoría).

La escritura de ensayos particulares y la experiencia de redacción grupal fueron experiencias significativas


por dos motivos. El primero, porque (hasta el momento, y eso que actualmente nos encontramos
cursando 5to año, el último de la carrera) fue la única cátedra que nos incentivó a la escritura de
investigación. El segundo (y no menos importante) porque pudimos observar los avances particulares y
colectivos en los escritos.

En el lapso 2017/2018, y ya dentro del proyecto de investigación, tuvimos la oportunidad de trabajar con el
equipo realizando reseñas acerca de los diferentes libros que leímos. También escribimos un artículo
publicado por la revista de la Facultad, “Cuadernos de cátedra”, en los que elegimos basarnos en ciertas
categorías de los libros leídos y donde nos acercamos a algunas conclusiones sobre las prácticas de los/las
estudiantes de la UNCUYO acerca de su relación con los demás y con los dispositivos, teniendo en cuenta
la subjetividad neoliberal que nos atraviesa.
Posteriormente, junto al material de las entrevistas realizadas en el cursado escribimos un artículo
titulado: “Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una cultura de la conectividad”
el cual fue presentado en el ENACOM 2018. En dicho encuentro participaremos en calidad de expositoras.
Esta experiencia es nueva para todas nosotras. Es la primera vez que presentamos un artículo a un
congreso y saber que el mismo fue aprobado fue una alegría para todo el equipo.

Además, tres de nosotras formamos parte de Seminario de Informática y Sociedad 2018 como ayudantes

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

alumnas. En esta oportunidad, trabajamos en equipos con los/las profesores/as monitoreando las
actividades de nuestros/as compañeros/as. Creemos que en esta trayectoria como estudiantes alumnas
aprendimos aristas desconocidas hasta aquel entonces, y que nos acercaron a la posibilidad de contemplar
y valorar aún más a la docencia como profesión.

Informe narrativo y reflexivo de Nelson Scariot

Durante el transcurso del primer cuatrimestre de 2017 (desde marzo a junio) cursé la cátedra de
“Seminario de Informática y Sociedad”. Lo que incluyó, principalmente, la lectura de bibliografía vinculada
a la materia; la escritura de dos ensayos académicos; la presentación oral de un trabajo final y la
realización de un examen final escrito. El cursado de este seminario, a mi entender, implicó la
participación activa y continua de los estudiantes para su aprobación.

A nivel personal, el contenido del seminario me interesó y motivó para participar del programa “La cátedra
investiga”. Durante el transcurso del segundo cuatrimestre de 2017 (desde agosto a diciembre) y el primer
cuatrimestre de 2018 (desde marzo a junio) realicé diferentes actividades vinculadas al proyecto de
investigación.

Entre esas actividades puedo destacar la lectura y análisis de entrevistas que se realizaron durante el
cursado de la materia en el primer cuatrimestre de 2017; el establecimiento de categorías de análisis a
partir de dichas entrevistas; la lectura de un libro vinculado a la temática de la investigación
(“Fenomenología del Fin”, de Franco Berardi); la reseña, en conjunto con otros integrantes del programa,
del libro en cuestión; y la escritura, grupal, de un artículo académico.

Al no estar presente durante la primera parte del año de 2018 (desde enero a junio), por encontrarme de
intercambio, mi participación en el proyecto de investigación fue menos activa de lo que me hubiese
gustado. Por ejemplo, no pude asistir a reuniones en las que se dialogaron temas vinculados a la
investigación. Igualmente, desde mi intercambio, comencé la elaboración de un artículo académico
vinculado al proyecto que espero terminar.

Las actividades realizadas, tanto en el seminario como en el programa de investigación, me ayudaron, por
un lado, a comprender las problemáticas generadas por el capitalismo cibernético; y, por otra parte, estas
actividades me aproximaron a entender, un poco, sobre lo que implica la investigación social.

Informe narrativo y reflexivo de Yamila Medero

En 2014 cursé el Seminario de Informática y Sociedad. Ese sería el primer o segundo año en que la materia
era promocional; el trabajo final era grupal y se trataba de la presentación oral y por escrito de un
proyecto que unía etapas sucesivas (investigación empírica, diseño y reflexión teórica) acerca de alguna
organización social a la cual debíamos construirle un blog (Blogger o WordPress). La exposición suponía la
entrega del material escrito y la muestra del blog. Con mis compañeras de grupo elegimos trabajar con la
fundación Sobran Motivos, espacio que servía como refugio, acompañamiento y contención a mujeres (y
sus hijes) sobrevivientes de violencia de género. Este refugio funcionaba en el marco de la Ley 26485 de
Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en
que se desarrollen sus Relaciones Interpersonales. En ese año la fundación buscaba subsidios para poder
generar talleres y microemprendimientos que fortalecieran la independencia económica de estas mujeres
que, al encontrarse en litigio judicial con sus parejas o ex parejas y al depender financieramente de ellos,
tenían escasos recursos para salir de esa situación de violencia económica.
La instancia de investigación empírica, en nuestro caso hicimos entrevistas al encargado de prensa del

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

refugio, nos significó un cúmulo de emociones: por un lado saber las historias de mujeres violentadas que
estaban viviendo allí y por otro la dificultad de establecer vías de comunicación seguras para que ellas
contactaran a la fundación al tratarse de situaciones donde está en riesgo su vida. Creo que el hecho de
que el proyecto debiera enfocarse en organizaciones sociales cambió la mirada que cada una de las
integrantes del grupo teníamos acerca del uso de las redes conectivas y su apropiación: la difusión de
información “de más” sería perjudicial para la Fundación, que cuenta con un domicilio protegido (citado
del informe final presentado en junio de 2014). El cómo y cuándo difundir información y el cuidado que
esa decisión conlleva, por qué tal o cual dato comunicar, etcétera. Con respecto a ese trabajo, nuestras
perspectivas se ampliaron al punto de pensar en la información, en ciertos contextos, como resguardable.
Ya no todo lo que entendíamos como información (en este caso dirección del refugio, nombres de las
personas que lo habitaban, nombres de otras personas con otros roles dentro de la organización) debía ser
difundible.
En el 2014 comencé a participar en un proyecto Mauricio López con personas de Organismos de Derechos
Humanos de Mendoza. Se trataba del trabajo de cronista del blog JUICIOS MENDOZA, perteneciente a
estos organismos, en donde yo (junto con otres compañeres) relataba lo que sucedía con los juicios por
delitos de lesa humanidad (en ese caso el IV y V juicio).Los años que siguieron (2015 y 2016) seguí
participando en este blog pero dejé de cursar en la Facultad. Ya no asistía a clases y, aunque mi intención
era rendir, no lo hice. Durante el 2015 participé de un grupo de cine-debate llamado FiloCineando con la
Sofía, que articulaba la proyección de películas con las temáticas que se estudiaban en el TIHF (Taller de
Introducción a la Historia de la Filosofía) que se dictaba en la facultad de filosofía y letras de la UNCuyo.
También ese año y durante todo 2016 participé de otro Mauricio López, el proyecto Unidas Seguimos
Caminando, en su segunda fase. Mi tarea era propiciar talleres sobre revista desde una perspectiva
comunitaria y de género a un grupo de mujeres del Barrio La Palaya, en Rodeo de la Cruz (Guaymallén),
que se reunían en el Jardín del barrio a compartir sus diferentes experiencias de vida. Quienes
coordinábamos los talleres politizábamos las nuestras y en el compartir nunca se distanciaba lo común de
cada experiencia encarnada. Tan fructífero ese trabajo que al día de hoy las mujeres se organizaron y
nombraron a su espacio de reuniones como La Grupa y siguieron con su proyecto de revista, la cual hoy
venden en distintas ferias que también organizan. Y en relación con politizar la experiencia y problematizar
los accionares fue que a principios del 2016 participé (y sigo defendiéndolo) del proyecto de fanzines
literarios y filosóficos Ediciones Desde El Clítoris, que ahora ha acontecido en formato itinerante y abierto.

Luego de la construcción de ese camino, con todas esas ideas rondándome y modificando mi subjetividad,
decidí retomar la carrera. A fines de 2017 me interesó el proyecto que Romina Barboza, profesora
adscripta de una materia que cursé (Teoría de la Comunicación social II) comentó, por lo que fui a la
reunión y decidí participar. El 2018 fue y es, ha sido, un año tormentoso, lleno de transformaciones de raíz.
Además de sumarme al proyecto, también participé como ayudante alumna en el Seminario de
Informática y Sociedad, con programa y contenido renovado, con otros textos más actualizados, con mis
lecturas y reaprendizajes de la cátedra 2018 y me di cuenta de mi situación como estudiante dentro de la
universidad: el cómo las redes conectivas dispersan abruptamente la atención de les estudiantes al tiempo
en que están siendo criticadas como dispositivos de control y disciplinamiento. Yo pensaba “¿estarán y
estaremos entendiendo cuál es el objetivo de la materia o responder por WhatsApp será más
importante?”. Informarse cuesta y cansa. A veces respondía preguntas tales como ¿a esto hay que
entregarlo? o ¿qué hay que escribir? Imposible no pensar en la modalidad semipresencial de cursado, a
través de plataformas virtuales. En ellas, ¿se podrá interpelar desde la duda sincera o nos reprimiremos las
preguntas? ¿Cómo será el aprender sin evidenciar aquello que no sé? ¿La atención será la misma que la de
la presencia física? Preguntas que también se me abrieron durante las lecturas de los textos presentes en
el trabajo de investigación. Los textos que leí y las charlas a las que asistí (en diciembre la visita de Diego
Sztulwark en Barrio Cano y en junio el seminario de Pablo Rodríguez sobre Gilbert Simondon) en este

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2017-2018

proyecto entran en consonancia con mis intereses y con esas ideas que me rondan, con las ganas de poder
direccionarlas en algún espacio organizativo que conecte Comunicación y crítica. Siento que los
aprendizajes y desaprendizajes que viví en las lecturas y charlas pusieron nombre a sensaciones sobre mi
cotidianeidad, problematizaron aún más las incomodidades que yo ya sentía y me extendieron el espectro
de reflexión sobre otras situaciones que estaba viviendo. No sólo el leer como acto placentero, sino el
poder ejercer una crítica sobre esa posibilidad, el investigar, el querer pensar otras formas posibles para
nuestros futuros (si es que son tan nuestros y tan futuros), me motivaron hacia la investigación en otros
presentes. Eso es para mí un acto de agradecimiento para con este proyecto, cada lectura en clave
emancipadora inició la mecha de esas ganas.
En este asqueroso contexto de ajuste, de precarización laboral, de desfinanciación de la educación en
todos sus niveles, descubro que son mis devenires (todo ese camino pasado hasta este presente, en donde
la universidad ha jugado un papel crucial en la percepción de quién soy y qué hago hoy en día) y mis
ganas (actuales, éstas de seguir cursando esta carrera que me gusta tanto, leer estos textos y poder
investigar) y las de tantes más las que seguirán defendiendo la educación pública, gratuita, laica y
científica, para el mismísimo ejercicio de esas ganas y posibilidades.

Informe narrativo y reflexivo de Damián Blaset Rein

“El primer instrumento de mediación social, o social media, como se le quiera llamar,
probablemente fue el fuego. En lugar de apretarse el uno contra el otro como hacen
todos los animales sociales, los grupos de seres humanos se vuelven todos hacia el
medio, el fuego, definiendo un espacio social ordenado sobre la base de ese específico
objeto técnico. Todas las técnicas que se concretan en tecnologías son instrumentos de
mediación en la relación con el mundo y con los demás” (Ippolita, En el acuario de
Facebook, p. 99).
Cuando oigo a las personas que estamos mucho mejor que antes, comprendo que todo se reduce a
comodidad. Seguimos explotadas, manoseadas, violadas, vendidas, despreciadas. Seguimos analfabetos,
incluso más analfabetas. Esclaves. Inmigrantes. Pero algo ha cambiado: todas las torturas que continuamos
recibiendo las recibimos de una manera cada vez más confortable4. Las justificamos. Estudiamos en las
universidades carreras que nos ayudarán a darle un sentido a la estupidez humana. ¿Por qué el rico nunca
entra y el pobre nunca sale5? Hay razones que lo explican. ¿Por qué el sistema electoral binominal es el
mejor modo de poner en práctica la payasada democrática? Cátedras al por mayor. Y hay razones que
explican lo contrario. Siempre en el marco de la razón, claro. Comodidá de decir lo que “se” piensa.

No tener feisvuc te lo aceptan, no tener guatsap es algo raro, no tener celular es prácticamente
inadmisible. Los objetos técnicos nos han llevado, poco a poco, a vivir una soledad cómoda, una realidad
humana descodificada en sus emociones, trasladadas a un nuevo formato, a una nueva sintaxis lingüística
donde la polaridad es automática. Autonomía traducida a automatismo. La elección requiere impregnarse
de pensar, de sentir, de evaluar, de transitar en múltiples direcciones, aceptando que ninguna es la
correcta, rechazando la rectitud indiscutible, axiomática, dogmática. La elección, diría Sartre, es la
condición de la libertad humana. Pero se equivocó creyendo que nuestra condena era la libertad, porque
siempre elegíamos, aún si elegíamos no hacer nada. El automatismo oblitera toda elección. Creemos
elegir entre negro o blanco, bien o mal, creemos que somos libres o prisioneras, hombres o mujeres, que

4
Esta mayor comodidad, la pienso en términos generales. Hay realidades que son iguales o peores a otras que
sucedían antes. Una persona víctima de trata, por ejemplo, obligada a prostituirse o a trabajar sin descanso sin
paga y con pañales difícilmente se sentirá cómoda.
5
La polla records, canción igual para todos, disco “Toda la puta vida igual”.

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2017-2018

dios o el diablo, que sí o no, que aceptar o cancelar. Sin embargo, dicha “elección” es únicamente una
creencia; lo que llamamos elección no es otra cosa que embarcarnos en un camino delineado, un territorio
dibujado, impreso en nuestros corazones, en nuestras energías, en nuestros pensamientos. Ramas de
árbol recto que no se enmarañan, que nos llevan por un sendero de posibilidades predeterminadas… árbol
mecánico, ramas lisas, estirándose para llegar a dios, al bien, a la verdad, a la felicidá, a la libertá, a la vida;
porque tememos lo otro: el mal, el diablo, el negro, la esclavitú, el peligro, la muerte. Si para llegar al bien
no podemos hacer esto o aquello indiscutiblemente, entonces somos partícipes de la maquinaria
atmosférica de algún “ismo” hegemónico.

Esto no es nuevo: el origen de la tragedia, el origen de la familia, el cristianismo, el sionismo, el


psicoanálisis, el saber, la técnica, capitalismo, neoliberalismo. Todo por un bien mayor. El fuego para
calentarnos, para iluminar, para cocinar. La rueda para desplazarnos y desplazar cosas y desplazar otras
formas-de-vida más rápido. El matrimonio para sacralizar el amor, condenar el placer, estructurar la
sociedad de un modo más funcional. La legalidad para limitar nuestros actos. El dinero para intercambiar
mercancías a un valor estándar. La imprenta para hacer circular información en serie en cantidades cada
vez mayores. La línea de montaje para producir más rápido. La universidad para contener el saber en un
solo verso, en sólo una forma de discurso (el del Conocimiento). El plástico para impermeabilizar nuestros
alimentos, para producir más a menor costo y a menor riesgo de merma. La radiación, los transgénicos, la
ginecología. Shoppings, gimnasios, galpones, rascacielos, electricidad. Che Guevara estencileado,
estampado, copiado y pegado. “Si hasta a mí ya me pasaron la fridatizálida… ¡de veras! andan vendiendo
mis autorretratos como si fueran hamburguesas con bigotes”.6
Me parece innegable que la técnica ha incrementado nuestras potencialidades. Antes no era posible
establecer una conversación con una persona que estuviera a una distancia geográfica considerable en
tiempo real, antes no podíamos cocer alimentos, antes no podíamos fotografiarnos, documentarnos,
recorrer grandes distancias en pequeñas cantidades de tiempo. No obstante, es ingenuidá cegatona el
justificar la existencia de la técnica tal como la conocemos. Porque la técnica no es sólo el elemento
tangible de la tecnología, se expresa modificando el paisaje: cambiamos nuestra relación con el paisaje,
con las otras formas-de-vida. Humanizamos el cosmos, lo determinamos bajo los códigos que creamos, lo
hacemos parte de un sistema que podemos explicar, del cual podemos modificar cursos para extraer
mayores beneficios. Todo objeto tecnológico requiere, para existir, la utilización de recursos. Dependemos
de aquellos recursos para darle forma a nuestra comodidad. “Recursos naturales”. Le damos un nuevo
curso a la naturaleza ¿Somos parte de la naturaleza? Cada objeto técnico desplaza a una entidad
cosmológica desde su manifestación espontáneo-azarosa hacia el curso que El Hombre determina que es
el adecuado para darle un uso que le beneficie. Así, los árboles son sacados de su curso habitual de vidas
en la tierra que preparan el suelo para futuras generaciones vegetales y animales, que oxigenan la
atmósfera del lugar que habitan para ser reubicados en el ciclo de producción de celulosa, muebles,
carbón, etc. Como somos vidas pequeñas, no se nos hizo fácil darnos cuenta de que tenemos un poder de
destrucción de nuestro entorno excepcional. No somos meteoritos, no somos fuego y viento, no somos
placas tectónicas en movimiento ni volcanes erupcionando. Somos vidas pequeñas que se adjudican la
razón para efectuar movimientos de volcanes, placas tectónicas, fuegos, meteoros y big bangs mucho más
rápido que lo que esas entidades tardan en llevar a cabo sus erupciones, terremotos, incendios, cráteres y
comienzos de universos.
Pero sí, somos parte de la naturaleza, y nos determinamos en esa dinámica de “recursos”, es decir, un algo
cuyo curso espontáneo o libremente elegido puede ser reubicado en una nueva manera de producir más,
a menor costo y riesgo de merma, en menor tiempo. Recursos humanos. Inventamos empresas humanas

6
Sufrida Kahlo, personaja representada por Jesusa Rodríguez en el espectáculo Cabaret Incómodo:
https://www.youtube.com/watch?v=nkClse5mf5o

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donde podemos ser entendidas como entidades re-cursables, puestas al servicio de la dinámica de la
aceleración técnica. Así nos fragmentamos, nos hacemos partes, moléculas, átomos, células, datos
intercambiables. Artista, abogada, médica, matemátiques, obreros, ladrones, hombres, mujer. Niño
anciana etcétera.
“En las redes impalpables de la nueva policía: la policía imperial de las cualidades. Existe
toda una red de dispositivos en los que me hundo para “integrarme”, y que esas
cualidades me incorporan. Todo un pequeño sistema de fichaje, identificación y policiaje
mutuos. Toda una prescripción difusa de la ausencia. Todo un aparato de control
comporta/mental, que apunta al panoptismo, a la privatización transparencial, a la
atomización. Y dentro del cual forcejeo”7.

Definir, determinar, dominar la naturaleza no es modificar algo que está fuera de nosotrxs.
El lenguaje es el ejemplo más simple y poderoso: establece una distancia. Entre el
individuo y el resto (mediación), permite proyectar (proyectos, deseos). En el futuro el
recuerdo del pasado, es decir permite compartir la imaginación. Personal en un
imaginario compartido.8

Sí, el lenguaje crea realidad. Al crear excluye lo que no puede nombrar, lo relega al ámbito del no-saber,
que equivale a no-ser (desde la perspectiva de quien nombra, por supuesto, que más que saber, imagina).
La espiral nos lleva en sus brazos, nos zamarrea desde los extremos del futuro hasta el centro de su
presente. Lo que no es creado por los objetos técnicos va perdiendo consistencia: los tomates crecen en
las góndolas de los supermercados, los pollos vienen en bandejas y no se mueven por sí mismos. Hay una
película para infantes protagonizada por los productos del supermercado: las vienesas hablan y creen que
van a ser liberadas por la humanidad que las compra, pero se dan cuenta que van a caer a un sartén lleno
de aceite caliente ¿las vienesas hablan, sienten y esperan no ser comidas por quienes las compran? Una
pasta de animalidades molidas comprimida en forma de tubo es personificada, se hace más real que las
animalidades de donde proviene la salchicha.

La digitalización es una manifestación exacerbada de todo ese dominio, control, panoptismo con el que
hemos ido empapando el sentido de la técnica. Guatsap para la comunicación gratuita (en los dos sentidos
de la palabra, en ambos casos un falso supuesto). Feisvuc para el reencuentro. Güeb profunda para
sentirse, por un segundo, fuera del territorio. Pornografía para descargar tensiones, para no depender de
otrxs si queremos sentir placer. Transacciones económicas en las que se mueven dineros inexistentes por
los que se mata y esclaviza a mucha gente, en diferentes formas e intensidades. Gugle protegiendo tu
identidad hasta que parezcas una amenaza. Nos determinan y determinan lo que queremos, pensamos y
hacemos por nuestros movimientos a través de las redes sociales digitales, neo-rizoma que el capitalismo
pugna por dominar completamente. Internet, nuevo big bang que parió un nuevo universo en expansión.
Trabajamos en personalizar nuestra virtualidad, decimos qué pensamos, fotografiamos nuestras comidas,
las ponemos en nuestros “estados”, nos registramos en todo aquello que pregone gratuidad, les
obsequiamos nuestros recorridos diarios, les pedimos que nos expliquen cómo y por dónde llegar,
seguimos las rutas que los servidores almacenan, pagamos con celular, compramos con celular… si acá en
Santiago no hubiese tantos inmigrantes como están, probablemente la plaza en la que me encuentro
estaría vacía. Personas pequeñas esclavizadas para la extracción del coltán. Juegos interminables donde
nuestros personajes nos preocupan más que nuestra existencia: muertas nuestras corporalidades
reencarnamos en algún avatar del nuevo universo humano “post-alfabético”.
Y, por supuesto, la espiral del huracán que desencadenamos ha cambiado su eje, y ya no estamos a salvo

7
Tiqqun, ¿Cómo hacer? Ver en: https://tiqqunim.blogspot.com/2013/01/como-hacer.html
8
Ippolita, En el acuario de Facebook, pp.99-100.

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en su ojo, estamos entre los mismos escombros que levantamos, sumergidas en nuestra propia mierda,
esclavos de nuestros propios deseos, deseos reales, pero nacidos de una matriz construida previamente, y
que en la realidad de nuestro desear reforzamos, expandimos, mantenemos, reproducimos.

Datos pululando en la intemperie. La información, el conocimiento, se entienden como meros datos, es el


nuevo código del saber. La traducción de todo el cosmos que percibimos y/o imaginamos se convierte en
letras, números, ceros, unos, frases, especulación, economía aleatoria, tarjetas pa la micro, tarjetas pa
endeudarse, tarjetas pa pagar, tarjetas pa identificarte, tarjetas circuitos… lo incomprensible, lo indecible,
lo irrazonable, metido en un servidor que trabaja día y noche, pobre máquina, buscando la fórmula de
pre-decirme continuamente--- y me voy dando cuenta de que muchos de (si no todos) mis deseos, de mis
acciones, producen siendo ellos, a su vez, producidos.

Sin embargo, lo único liso y predecible son los datos, es decir, la traducción de nuestras acciones y deseos
al código binario donde no se elige sino que se automatiza. Nosotrxs, la naturaleza, las formas-de-vida no
son meras abstracciones manipulables, los árboles son rugosos, la luna está llena de cráteres, nuestros
sentipensares escapan a la emotiquización uniformada.
Son tres problemas, por tanto, los que demandan ejercicios con vistas a una ofensiva
antiimperial: problema de fuerza, problema de ritmo, problema de impulso. Estas
cuestiones, [que han sido] consideradas desde el punto de vista neutralizado y
neutralizante del observador de laboratorio o de salón, es preciso retomarlas a partir de
sí mismo, hacer de ellas la prueba. Amplificar unas fluctuaciones, ¿qué significa esto para
mí? ¿Cómo pueden unas desviaciones, las mías por ejemplo, provocar el desorden?
¿Cómo se pasa de las fluctuaciones dispersas y singulares, de los desvíos de cada cual
respecto a la norma y los dispositivos, a unos devenires, a unos destinos? ¿Cómo aquello
que se fuga en el capitalismo o aquello que escapa de la valorización puede hacer fuerza
y trastornarse en contra suya? (…) La revuelta invisible, el “golpe-del-mundo” del que
hablaba Trocchi, actúa por el contrario sobre la potencia. Es invisible debido a que es
imprevisible a los ojos del sistema imperial. Amplificadas, las fluctuaciones con respecto
a los dispositivos imperiales no se agregan jamás. Son tan heterogéneas como lo son los
deseos, y nunca podrán formar una totalidad cerrada, y menos una multitud, cuyo
nombre es meramente un señuelo a no ser que signifique multiplicidad irreconciliable de
las formas-de-vida. Los deseos se fugan, hacen o no clinamen, producen o no
intensidades, y, más allá de la fuga, continúan fugándose. Permanecen reacias a toda
forma de representación, sea en forma de cuerpo, clase o partido. Así pues, resulta
necesario deducir de esto que toda propagación de fluctuaciones será también
propagación de la guerra civil. La guerrilla difusa es esa forma de lucha que debe
producir una invisibilidad de este tipo para los ojos del enemigo9.

9
Tiqqun, La hipótesis cibernética. Ver en: https://tiqqunim.blogspot.com/2013/01/la-hipotesis-
cibernetica.html

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2.4. Actividades de difusión y transferencia


En el presente apartado enumeramos las actividades de difusión y transferencia propuestas desde el
proyecto La Cátedra Investiga del Seminario de Informática y Sociedad, así como las actividades
realizadas individualmente por cada uno de los miembros del equipo entre 2017 y 2018.
Consideramos que no es necesario volver a describirlas aquí, puesto que ya las hemos detallado en
los apartados anteriores.

2.4.1. Actividades de difusión y transferencia propuestas desde el proyecto:


. II Jornadas Internas del Seminario de Informática y Sociedad (junio de 2017). Organizadas y
coordinadas por Sebastián Touza, Ariel Benasayag, Romina Barboza, Enrique Roig y Rocío Corpa.
. Presentación del artículo Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una
cultura de la conectividad: una exploración de las prácticas de los estudiantes universitarios de la
UNCuyo en la convocatoria 2018 para la segunda edición de los Cuadernos de Cátedra del programa
La Cátedra Investiga del Centro de Investigaciones Científicas de la FCPyS (marzo de 2018). Escrito por
Abril Williams, Josefina López Mallea, Nahir Miner, Rocío Malnis y Nelson Scariot.
. Taller de formación con la participación del Dr. Pablo Esteban Rodríguez (CONICET-UBA) sobre: “Una
introducción al pensamiento de Gilbert Simondon” y “Resonancias de Simondon. Lecturas de su obra
desde sus contemporáneos hasta el presente. El pensamiento de Simondon en América Latina”, junto
con el proyecto Micropolítica del capitalismo cibernético. Deseo y producción de subjetividad,
financiado por la SECTyP (mayo de 2018). Organizado por Sebastián Touza y Ariel Benasayag.
Asistieron: Romina Barboza, Enrique Roig, Yamila Medero y Abril Williams.
. III Jornadas Internas del Seminario de Informática y Sociedad (junio de 2018). Organizadas y
coordinadas por Sebastián Touza, Ariel Benasayag, Romina Barboza, Enrique Roig, Yamila Medero,
Josefina López Mallea, Abril Williams y Rocío Malnis.
. Entre el 18 y el 20 de septiembre de este año estudiantes miembros del equipo presentarán la
ponencia titulada Resignificando la relación con los demás y con los dispositivos en una cultura de la
conectividad en el Eje “Lenguajes, tecnologías y nuevos medios” del XVI Encuentro Nacional de
Carreras de Comunicación (ENACOM 2018), que se realizará en la Facultad de Ciencias Sociales de la
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) en Olavarría. Escrita por
Abril Williams, Josefina López Mallea, Nahir Miner y Rocío Malnis.

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INVESTIGA
2017-2018

2.4.1. Actividades de difusión y transferencia realizadas por miembros del equipo de


manera individual:

. Ariel Benasayag
Publicaciones: capítulos de libros
Dussel, Inés y Benasayag, A. (2018) “Digital media production outside the school: Youth
knowledge and cultural participation in Argentina and Mexico”. En Sefton-Green Julian y Ola
Erstad (comp.) Learning Beyond the School. International Perspective on the Schooled Society.
Routledge Taylor & Francis Group, pp. 133-150 (ISBN 9781138087712 y 9781315110318).
Publicaciones: artículos
Benasayag, A. (2017) “La hipótesis de la cinefilia docente. El cine de ficción en la escuela media
argentina”. En Revista Digital do Laboratório de Artes Visuais, Santa Maria, vol. 10, n. 2,
mayo/agosto, Dossier Temático: Educação e Cinema: abordagens de investigação e experiências
educativas. Rio Grande do Sul: Universidade Federal de Santa Maria, pp. 56-78 (e-ISSN 1983-
7348). Disponible en: https://periodicos.ufsm.br/revislav/article/view/27504
Investigación
Co-Director de investigación en “Micropolítica del capitalismo cibernético. Deseo y producción de
subjetividad”. Director: Dr. Sebastián Touza. Proyecto SeCTyP Tipo 1 Bianual (Convocatoria 2016),
Secretaría de Ciencia, Técnica y Posgrado, UNCuyo. Mendoza, 2016-continúa.
Asistente de investigación local en “Niñez, género y TIC. Un estudio de las tecnobiografías de niños
y niñas en la Argentina”. Directora: Gloria Bonder (Cátedra Regional UNESCO). Cátedra Regional
UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina, FLACSO Argentina y CONICET. Buenos
Aires y Mendoza, 2017.
Asistente de investigación local en “Accesos, usos e incidencia de las TIC en la conformación de las
identidades de niños, niñas y adolescentes: un análisis de género”. Directora: Gloria Bonder
(Cátedra Regional UNESCO). Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América
Latina, FLACSO Argentina y CONICET. Buenos Aires y Mendoza, Argentina. 2017.
Docencia
Curso “Transmitir lo intransmisible: dilemas en torno a la representación y la pedagogía de la
Shoah a través del cine”. Seminario de Estudio sobre el Holocausto y el Nazismo. Bamá: Casa del
Educador Judío, Departamento de Educación de la Agencia Judía para Israel y AMIA. Auspiciado
por Claims Conference y apoyado por Yad Vashem: Escuela internacional de Estudio del
Holocausto. Buenos Aires. Diciembre de 2017 y agosto de 2018.
Seminario-Taller “Jóvenes y escuelas ante los medios digitales”. Docentes, personal de apoyo y
estudiantes del Instituto de Educación Superior IES N° 9-027, Dirección General de Escuelas del
Gobierno de Mendoza. Septiembre y octubre de 2017.

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Organización y coordinación de eventos científicos


Coordinador de la Mesa “Neoliberalismo, cibernética y subjetividad”. 3° Jornadas de Sociología de
la FCPyS-UNCuyo: Ofensiva neoliberal en toda la piel de América. El Estado en el centro del debate
sociológico. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNCuyo. 15 y 16 de junio de 2017
Cursos y talleres aprobados
Curso “Recursos digitales y virtualidad”. Dirección de Educación a Distancia e Innovación
Educativa, Secretaría Académica del Rectorado de la UNCuyo. Septiembre-noviembre de 2017.
Taller “Pornología, Capitalismo Afectivo y Cyborg”, dictado por el Dr. Daniel Mundo. Proyecto de
Investigación Micropolítica del capitalismo cibernético. Deseo y producción de subjetividad
(SeCTyP), avalado por el Centro de Investigaciones Científicas FCPyS-UNCuyo. 8 de mayo de 2017.

. Romina Andrea Barboza


Organización y coordinación de eventos científicos
Coordinadora de Mesa en el I Congreso Nacional de Ciencias Sociales: Las ciencias sociales a 100
años de la Reforma Universitaria” Universidad Nacional de Córdoba. Argentina. 2018.
Exposición en eventos científicos
Expositora en el I Congreso Nacional de Ciencias Sociales: Las ciencias sociales a 100 años de la
Reforma Universitaria” Universidad Nacional de Córdoba. Argentina. 2018.
Expositora en las XXI Jornadas de Investigadores en Comunicación. Universidad Nacional de San
Juan. Argentina. 2018.
Investigación
Asistente de investigación local en “Niñez, género y TIC. Un estudio de las tecnobiografías de niños
y niñas en la Argentina”. Directora: Gloria Bonder (Cátedra Regional UNESCO). Cátedra Regional
UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina, FLACSO Argentina y CONICET. Buenos
Aires y Mendoza, 2017.
Asistente de investigación local en “Accesos, usos e incidencia de las TIC en la conformación de las
identidades de niños, niñas y adolescentes: un análisis de género”. Directora: Gloria Bonder
(Cátedra Regional UNESCO). Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América
Latina, FLACSO Argentina y CONICET. Buenos Aires y Mendoza, Argentina. 2017.
Docencia
Tutora del Proyecto Áulico Innovador en la materia Seminario de Informática y Sociedad. Facultad
de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza. 2018.
Asistencia a cursos y eventos científicos
Asistencia al taller “El pensamiento de Gilbert Simondon” dictado por Pablo Rodríguez. FCPyS,
UNCuyo. 2018.

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Participante en la III Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe.


Universidad Nacional de Córdoba. Argentina. 2018.
Participante en las VIII Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política Contemporánea. FCPyS,
UNCuyo. 2017.

. Sebastián Touza
Publicaciones: capítulos de libros
“La comunicación y el encuentro: elementos para una ontología materialista de la comunicación
en las lecturas recientes de Spinoza”. En Sergio Tonkonoff (editor), Pensar lo social. Pluralismo
teórico en América Latina (Buenos Aires: CLACSO Ediciones, 2018). ISBN 978-987-42-6759-7.
Publicaciones: artículos
“La trama pensamiento-palabra-acción en las experiencias de investigación militante en la
Argentina”. En Intersticios de la Política y la Cultura. Intervenciones Latinoamericanas. ISSN
(versión electrónica) 2250-6543.
Traducciones
Culturas Red. Política para la era de la información. Traducción de Network Cultures. Politics for
the Information Age, de Tiziana Terranova. London & Ann Arbor: Pluto Press, 2004. La editorial
Caja Negra está considerándolo para publicación.
Exposición en eventos científicos
“La comunicación y lo material. Un recorrido por contribuciones recientes al pensamiento
material(ista) sobre la comunicación y la información”. III Coloquio Pensamiento Crítico del Sur.
Comunicación / Reconocimiento / Praxis. INCIHUSA, CONICET, Mendoza, setiembre 2017.
“La trama pensamiento-palabra-acción y la fidelidad al 19 y 20. Notas sobre el devenir autónomo,
no autonomista, de las experiencias de investigación militante en la Argentina”. II Simposio de
Filosofía Latinoamericana Contemporánea y VIII Jornadas Intercátedras de Pensamiento
Latinoamericano. Universidad Nacional de Córdoba, setiembre 2017.
“La autonomía como problema ontológico: Deleuze y Lordon sobre deseo y potencia en Spinoza”.
II Congreso Latinoamericano de Teoría Social, UBA-UNSAM, agosto 2017.
“¿Desconectar al Bloom? El desarrollo de la potencia como punto de apoyo para pensar (contra) el
gobierno cibernético”. Terceras Jornadas de Sociología de la Universidad Nacional de Cuyo, junio
2017.
Docencia: Clases y conferencias por invitación
Clase pública “Automatización de la enseñanza universitaria”, con Ariel Benasayag y Romina
Barboza. Organizada por FADIUNC CONADU Histórica, Asociación de Docentes e Investigadores de
la Universidad Nacional de Cuyo. Agosto 2018.

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LA CÁTEDRA
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2017-2018

Charla “Tiqqun y el neoliberalismo”, parte del ciclo Ceremonias en la tormenta, organizado por
Julieta Kordis y Christian Arenas. Lugar: Imagen Galería. Octubre 2017.
Organización y coordinación de eventos científicos
Agosto 2018. Presentación del libro “Vida de Perro. Balance político de un país intenso, del 55 a
Macri”, con la presencia de sus autores, Horacio Verbitsky y Diego Sztulwark. Colaborador.
Junio 2018. Talleres “La obra de Gilbert Simondon”, con la presencia de Pablo Esteban Rodríguez.
Coordinador.
Noviembre 2017. Talleres con la presencia de Diego Sztulwark. “León Rozitchner” y
"Neoliberalismo y formas de vida". Coordinador.

. Valentina Arias
Formación de posgrado
Magíster en Psicoanálisis. Facultad de Psicología, Universidad del Aconcagua, Mendoza. Agosto
2018.
Publicaciones: artículos
Arias, V. (2017). “Transparencia y exhibición: Nuevas formas de opresión en la civilización de la
mirada”. En Revista La trama de la comunicación, Vol. 21, Nº2. Julio-Diciembre 2017. Universidad
de Rosario, Santa Fé, Argentina. (ISSN 1668-5628)
Arias, V. (2018). “La mujer y el sexting: un análisis del cuerpo y de la mirada en las nuevas prácticas
de exhibición sexual”. En revista Question, Vol. 1, Núm. 59 (2018): Invierno (julio-septiembre).
Universidad de la Plata, Buenos Aires, Argentina. (ISSN 1669-6581)
Publicitaciones: capítulos de libros
Arias, V. (2017). “Sexting: un análisis de nuevos cruces entre jóvenes, sexualidad y tecnología” en
Karlen Zbrun, H. (Comp.): Autoridad o sometimiento. Diferenciaciones desde el psicoanálisis,
Mendoza, Editorial Universidad del Aconcagua.
Exposición en eventos científicos
“Sexting o nuevas formas de exhibición sexual en medios digitales”. En las III Jornadas de
Sociología “La ofensiva neoliberal en toda la piel de América. El Estado en el centro del debate
sociológico”. FCPyS, UNCuyo, junio 2018.
Traducciones
José Van Dijck “Tienes una identidad”: la presentación del yo en Facebook y LinkedIn”. Traducción
de “You have one identity”: performing the self in Facebook and LinkedIn”, Media, Culture &
Society. 35 (2) 199-215. 2013. Trabajo realizado en conjunto con Bettina Martino.

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LA CÁTEDRA
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2017-2018

Cursos de posgrado aprobados


Curso de posgrado “Análisis de datos cualitativos asistidos por computadora: el software Atlas.ti” a
cargo del Lic. Daniel Potaschner. Noviembre-Diciembre 2017. Dictado en la Facultad de Ciencias
Políticas y Sociales, UNCuyo. 2017.
Curso de posgrado “Cuerpos bajo control: cuerpos femeninos, sexualidades y violencias I”. a cargo
de la Dra. Magdalena Diaz Araujo. Noviembre – Diciembre 2017. Dictado en la Facultad de Artes y
Diseño, UNCuyo. 2017.
Curso virtual de posgrado “La entrevista individual y sus claves: preguntar, registrar y analizar” a
cargo de la Dra. Miriam Kriger. Mayo-Agosto 2017. Dictado por IDES (Instituto de Desarrollo
Económico y Social), Buenos Aires, Argentina. 2017.
Taller “Pornología, Capitalismo Afectivo y Cyborg” dictado por el Dr. Daniel Mundo y organizado en
el marco del Proyecto de Investigación “Micropolítica del capitalismo cibernético. Deseo y
producción de subjetividad”, SECTyP, UNCuyo. 2017.
Curso de posgrado “Teoría de las Representaciones Sociales”, dictado por la Dra. Mabel Guevara.
Facultad de Filosofía y Letras. UNCuyo. 2017.

. Jimena Aguirre
Publicaciones: Capítulos de libros
Aguirre, J. y Vecino, J. (2017). Redes y Comunidades: un análisis cartográfico en torno a la Revista
Redes. En Pinto, A. y otros. Capital social, colégios invisíveis e ferramentas de aplicação de redes
sociais. Senac: Florianópolis.
Muriel-Torrado, E. y Aguirre, J. (en prensa, 2018) Derechos de Autor y comportamiento en las
Redes Sociales: el caso de los usuarios de la biblioteca central de UNCUYO. Ferreiro, Juan Pablo
(ed.). Educando en redes. Innovación, estrategias y abordajes. San Salvador de Jujuy: UNJUJUY.
Publicaciones: Artículos
Aguirre, J. y Gualda, L. (2017). Representaciones sociales, Inclusión y TIC en las aulas de escuelas
de Nivel Primario en Mendoza (Argentina). Revista Educación Las Américas. ISSN 0719-7118.
Aguirre, J. y Goin, M. (2018, en prensa). Trabajo colaborativo en un entorno virtual para el
aprendizaje de Matemática de ingresantes a carreras de Ingeniería. Dificultades y desafíos
didácticos. Revista Ciencia, Docencia y Tecnología. ISSN 1851-1716
Aguirre, J. (2018, en prensa). Globalización, internet y transculturación. Reflexiones desde el
pensamiento de Fernando Ortiz. Revista Utopía y praxis latinoamericana. ISSN 2477-9555.
Navarro Nicoletti, F. y Aguirre, J. (2018). Una experiencia radial escolar y comunitaria en
Pilcaniyeu, Río Negro, Argentina. Revista UNIVERSITAS. ISSN 1390-8634.
Touza, S., Rodríguez Marino, P. y Aguirre, J. (2018) Comunicación alternativa, comunitaria y
popular: aportes recientes desde las Tecnologías de la Información y la Cultura en Latinoamérica.
Dossier. Revista Algarrobo. MEL - UNCUYO.

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

Coordinación de eventos científicos


Coordinadora en el Seminario sobre Innovaciones en los Sistemas Educativos Actuales dictado por
el Dr. Antonio Medina Rivilla (Universidad Nacional en Educación a Distancia - Madrid). Mendoza,
22 y 23 de Marzo de 2017 en la Sede de la Universidad Nacional de Cuyo, Centro Universitario
Docencia
Curso “Entre cuerpos y miradas: artes, poéticas y políticas de las miradas en educación”, dirigido
por el Dr. Carlos Skliar e Iván Castiblanco. Módulo V. Identidades, Cibercultura y Cuerpo Virtual.
FLACSO/Argentina. 2017-continúa.

. María Sol Couto


Formación de posgrado
“Especialización en Educación y Nuevas Tecnologías”. FLACSO/Argentina. 2018.
Investigación
Referente local y asistente de investigación local en “Niñez, género y TIC. Un estudio de las
tecnobiografías de niños y niñas en la Argentina”. Directora: Gloria Bonder (Cátedra Regional
UNESCO). Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina, FLACSO
Argentina y CONICET. Buenos Aires y Mendoza, 2017.
Referente local y asistente de investigación local en “Accesos, usos e incidencia de las TIC en la
conformación de las identidades de niños, niñas y adolescentes: un análisis de género”. Directora:
Gloria Bonder (Cátedra Regional UNESCO). Cátedra Regional UNESCO Mujer, Ciencia y Tecnología
en América Latina, FLACSO Argentina y CONICET. Buenos Aires y Mendoza, Argentina. 2017.
Exposición en eventos científicos
“Entre la subjetividad pedagógica y la subjetividad mediática. Apuntes para pensar una Pedagogía
del Fake” en XI Encuentro de cátedras de Pedagogía. 18, 19 y 20 de octubre de 2017 en FFyL-
UNCuyo.
Aprobación del trabajo “Reflexiones en torno a la experiencia de formación en Tutoría Situada”
para el III Congreso Iberoamericano de Orientación “Voces de la Orientación en Iberoamérica,
Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Córdoba 15, 16 y 17 de Noviembre de 2018.
Organización y coordinación de eventos científicos
XI Encuentro de cátedras de pedagogía y II Jornadas de Pedagogías del Sur. Comisión
Organizadora. 18 ,19 y 20 de octubre de 2017 en FFyL-UNCuyo.
Docencia
Organización y dictado del curso de extensión “Tutoría en educación universitaria: un rol a
construir”. FFyL-UNCuyo. 15 de octubre al 10 de noviembre de 2017.

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LA CÁTEDRA
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2017-2018

Cursos aprobados
Taller de Investigación Avanzado. Seminario obligatorio de Doctorado en Ciencias Sociales de
FCPyS-UNCuyo.
Taller “Pornología, Capitalismo afectivo y Cyborg” dictado por Daniel Mundo realizado el día 8 de
mayo de 2017 en la FCPyS.

. Abril Williams
Docencia
Ayudante de cátedra ad-honorem del Seminario de Informática y Sociedad. 2018.
Asistencia a eventos científicos
Asistencia a las “Jornadas de periodismo científico: de los papers a los medios”. CCT Mendoza.
Julio 2018.
Práctica de investigación
Práctica científica de 580 horas en INCIHUSA-CONICET para realizar investigación exploratoria
previa a la tesis en temáticas de comunicación, virtualidad, redes sociales, etc.

. Rocío Malnis
Docencia
Ayudante de cátedra ad-honorem del Seminario de Informática y Sociedad. 2018.
Asistencia a eventos científicos
Asistente en las “XXI jornadas Nacionales de Investigación en Comunicación”, los días 5,6 y 7 de
octubre en la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad Nacional de San Juan.

. Josefina López Mallea


Docencia
Ayudante de cátedra ad-honorem del Seminario de Informática y Sociedad. 2018.

. Yamila Medero
Docencia
Ayudante de cátedra ad-honorem del Seminario de Informática y Sociedad. 2018.

84
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

2.5. Síntesis valorativa de la experiencia


Teniendo en cuenta las actividades desarrolladas durante 2017 y 2018, sintetizadas ya en los
apartados anteriores, ponemos en valor la experiencia que hemos realizado como una oportunidad
para enseñar y aprender a investigar investigando. Da cuenta de esto la integración del proyecto de
investigación a la realización del Trabajo Práctico Final del Seminario de Informática y Sociedad y su
presentación en las Jornadas Internas de Cátedra. Por lo general, les docentes universitarios
percibimos la investigación y la docencia como compartimentos difícilmente combinables en la
práctica áulica. Sin embargo, en esta oportunidad valoramos la articulación lograda desde una
perspectiva pedagógica puesto que, al incorporar las actividades del proyecto a las clases prácticas
desde estrategias didácticas que posibilitaron acercar de manera progresiva el abordaje del objeto de
estudio, logramos desarrollar la investigación como una genuina oportunidad de aprendizaje áulico.
Prueba de esto es, además de los mencionados informes finales realizados por los estudiantes en
ambas oportunidades, la incorporación al proyecto La Cátedra Investiga de una cantidad considerable
de estudiantes luego de finalizado el cursado.
Del proceso de investigación, valoramos la sistematicidad lograda con los diferentes miembros del
equipo respecto de la frecuencia de realización de encuentros y la producción correspondiente a cada
uno de ellos: reseñas de tres libros y cinco artículos. Asimismo, valoramos los resultados obtenidos,
presentados en dos artículos científicos (uno ya aprobado para su publicación en los Cuadernos de
Cátedra del Centro de Investigaciones Científicas del FCPyS; el otro pronto enviado a una revista
internacional para su evaluación y publicación) y una ponencia que será presentada en un encuentro
de comunicación durante septiembre. Al respecto, destacamos y valoramos el compromiso de les
docentes y estudiantes de la cátedra para estudiar, analizar, escribir y difundir el conocimiento
construido durante este trabajo colectivo de investigación.
Respecto de las dificultades encontradas, consideramos que la escasa financiación que reciben los
proyectos La Cátedra Investiga ($ 6.000 entregados en diciembre de 2017) limita significativamente la
realización de actividades tanto de investigación como de formación y difusión. En efecto, cuando el
proyecto fue aprobado ofrecimos a los estudiantes participantes realizar una serie de cursos en
diferentes instituciones nacionales e internacionales (FLACSO/Argentina, CLACSO, IDES, entre otras)
que luego no pudimos costear ni siquiera en parte. Asimismo, el dinero nos resultó insuficiente para
enviar a los estudiantes a exponer sus trabajos en eventos científicos (sólo pudimos costear una parte
del pasaje de cada uno) o para invertir en la formación del equipo a partir de especialistas (sólo
pudimos pagar una noche de hotel al Dr. Pablo Rodríguez).
Como sugerencia, además de revisar los montos otorgados como subsidios a este tipo de proyectos
de investigación sobre la base de lo anteriormente expuesto, proponemos que la participación de les
estudiantes en este tipo de proyectos de cátedra sea incentivada valorando aún más su trabajo y
compromiso; por ejemplo, considerándola como una práctica o pasantía de investigación reconocida
curricularmente. Pensamos que esto es fundamental para que abrir y sostener la posibilidad de la
investigación como opción laboral para el perfil del comunicador/a social y/o de una docencia
sostenida en la investigación, la reflexión, análisis de las propias problemáticas locales. Es decir,
consideramos necesaria y oportuna la consolidación de las líneas o proyectos de investigación de la
actual Secretaría de Investigación y Publicación Científica para la producción pertinente, situada y
transformadora de nuestra realidad social (y no sólo la reproducción del conocimiento) desde los

85
LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

primeros años de la formación de grado y de forma sostenida a lo largo de la trayectoria académica


de les estudiantes.
Por último, proponemos que la nueva Secretaría de Investigación y Publicación Científica considere
especialmente la continuidad del trabajo de investigación que desarrollamos desde diversas cátedras,
en miras a apoyarlas en la construcción de líneas de investigación institucionalizadas.

86
LA CÁTEDRA
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2017-2018

2.6. Modificaciones en la composición del equipo

Equipo de investigación presentado en la convocatoria:


Docentes del Seminario de Informática y Sociedad: Touza, Leopoldo Sebastián; Benasayag, Ariel.
Docentes autorizados y adscriptos al Seminario de Informática y Sociedad (2017): Barboza, Romina
Andrea; Roig, Enrique.
Investigadores, estudiantes de posgrado y docentes de otras cátedras: Arias, Valentina; Dartsch,
Germán Martín; Couto, María Sol; Aguirre, Jimena Isabel Petrona.
Estudiantes del Seminario de Informática y Sociedad (2016): Corpa, Rocío Gisel; Malnis, Cecilia.
Estudiantes del Seminario de Informática y Sociedad (2017, inscriptos antes del cursado): Malnis,
Rocío; Antón Wozny, Sofía Catalina; Patti, Juan Martín; Gutiérrez Bajouth, Dana Micaela.

Miembros del equipo que solicitaron la baja:


Patti, Juan Martín; Gutiérrez Bajouth, Dana Micaela (solicitaron la baja antes de que el equipo
comenzara a trabajar); Antón Wozny, Sofía Catalina (solicitó la baja porque viajó a realizar una
estancia en una universidad extranjera); Corpa, Rocío Gisel (solicitó la baja luego de colaborar con el
equipo en la organización de la investigación durante el cursado de la materia, en calidad de
ayudante-alumna).

Incorporación de nuevos integrantes:


López Mallea, Josefina; Miner, Nahir; Scariot, Nelson; Williams, Abril; Rodríguez, Lucila; Terranova,
María Constanza (estudiantes que cursaron la materia en 2017), se incorporaron en julio de 2017.
Medero Sánchez, Miriam Yamila (estudiante 2015); Blaset Rein, Damián (estudiante vocacional 2017);
Díaz, Erik (miembro externo), se incorporaron en diciembre de 2017.

Miembros del equipo que, si bien no se dieron de baja, dejaron de participar:


Díaz, Erik (avisó que se mudó a otra provincia; dejó de participar en febrero de 2018); Terranova,
María Constanza (luego de su viaje de intercambio, no se reincorporó al trabajo del equipo; dejó de
participar en marzo de 2018).

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LA CÁTEDRA
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2017-2018

2.7. Rendición de cuentas

Monto entregado al director del proyecto en diciembre de 2017: $ 6.000,00

Fecha Descripción Monto

05/06/2018 Noche de alojamiento para el Dr. Pablo Rodríguez (invitado junto a proyecto SeCTyP $ 1.100,00
dirigido por Sebastián Touza)

04/08/2018 Pasaje Mendoza-Buenos Aires para Abril Williams, destino final Congreso ENACOM $ 900,00
2018 (UNICEN, Olavarría)

04/08/2018 Pasaje Mendoza-Buenos Aires para Josefina López Mallea, destino final Congreso $ 900,00
ENACOM 2018 (UNICEN, Olavarría)

04/08/2018 Pasaje Mendoza-Buenos Aires para Nahir Miner, destino final Congreso ENACOM $ 900,00
2018 (UNICEN, Olavarría)

03/08/2018 Pasaje Mendoza-Buenos Aires para Rocío Malnis, destino final Congreso ENACOM $ 900,00
2018 (UNICEN, Olavarría)

07/08/2018 Inscripción como estudiantes expositoras en Congreso ENACOM 2018 (UNICEN, $ 1.400,00
Olavarría) para Josefina López Mallea, Nahir Miner, Abril Williams, Rocío Malnis

Total $ 6.100,00

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LA CÁTEDRA
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2017-2018

3. Anexos
3.1. Reseñas y resúmenes

3.1.1. Reseñas y resúmenes de libros

La humanidad aumentada. La administración digital del mundo


Autor: Eric Sadin
Editorial: Caja Negra. Buenos Aires.

Año: 2017


Páginas: 160

ISBN: 978-987-1622-53-5
Autores de la reseña: Romina Barboza y Rocío Malnis
Eric Sadin es un filósofo y ensayista francés cuyo tema central de investigación es la mutaciones de la sociedad
contemporánea y la subjetividad. Además de la presente obra: La Humanidad Aumentada, la administración
digital del mundo, previamente escribió otros dos libros, Vigilancia Global y La Sociedad de Anticipación, y
luego otras dos obras: La Vida Algorítmica, Crítica de la razón digital, y La silicolonización del mundo: el
irresistible ascenso del liberalismo digital.
Sadin, a través de la alegoría de Hal 9000, computadora de la película 2001: Odisea en el espacio (Kubrick),
sostiene como una de las tesis centrales que se viene produciendo una mutación del estatuto de la técnica: de
una “dimensión protésica a la ‘carga’ inédita de gobernar de forma más masiva, rápida y racional a los seres y
las cosas” (23), cual potencia u omnisciencia clarividente. Desde su perspectiva, surge una nueva condición
humana antropo-maquínica, que denomina antrobología y que consiste en una condición humana duplicada
por robots inteligentes: la clarividencia computacional. Esta inteligencia de las máquinas confiere una soberanía
permitida y lleva una administración robotizada del mundo.

Las características de esta clarividencia computacional son tres: 1) potencia y rapidez del tratamiento
informacional, 2) composición algorítmica capaz de responder al azar, es decir, cierto margen de
indeterminación, 3) aptitudes senso-reactivas de los protocolos digitales, que hacen posible la “conversación”
con los humanos. Estas características tienden a rechazar la incertidumbre de las decisiones humanas para
trasladarse paulatinamente a la inteligencia de las máquinas (25), lo que le confiere una soberanía permitida y
lleva a una administración robotizada del mundo (27).

Como objetivo, Sadin se propone “aprehender los múltiples retos que plantea un retorno de Hal en el seno de
nuestra realidad, su propensión a administrar nuestra nave común bajo formas variadas y en devenir, según una
disposición que la lleva a rediseñar la naturaleza de las relaciones con los otros, con las cosas, así como con
nuestra propia identidad, ahora duplicada por efigies artificiales” (35). Es decir, dar cuenta del proceso de
hibridación entre la inteligencia humana y la inteligencia creada por nosotres pero dispuesta a evolucionar por
su camino propio. Señala un grado de autonomía del desarrollo técnico.

En el primer capítulo hay un abordaje histórico que recorre desde los años 50, periodo en el que ubica el inicio
de la revolución digital. Como etapas importantes del primer periodo menciona la matematización, la creación
de objetos individuales y la portabilidad, que permitió el desarrollo de un nuevo nomadismo. Internet marca
para Sadin el inicio de la novedosa forma de secundar la condición humana y, por lo tanto, de mutación
antropotécnica, en relación a las características desarrolladas durante la revolución digital. Por otro lado, es el
smartphone el que expone y condensa un “pico de inteligencia”.

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LA CÁTEDRA
INVESTIGA
2017-2018

En el capítulo 2 hace un recorrido sobre el desarrollo y mutación de la techné de una forma de procesamiento
de información a la construcción de una potencia interpretativa y capaz de evaluar la información. Para ello
menciona bases sobre las cuales se construye la vida robóticamente asistida: big data, aplicaciones con
geolocalización y realidad aumentada. Asocia este cambio de la técnica como la ambición central
antropomórfica de la cibernética capaz de articular arquitecturas sensibles al entorno mediante una dinámica
orgánica (68). La soberanía de la técnica que se desprende de este trayecto es comprendida como una potencia
aumentativa y, además, como una entidad sustitutiva encargada de actuar en nuestro lugar (73). Se trata del
advenimiento de una vida piloteada por agentes incorpóreos capaces de ofrecernos la superposición de
informaciones en simultáneo a nuestras percepciones de la realidad; es la realidad aumentada, en la cual se
manifiesta la intromisión de la técnica en nuestras experiencias (83). Esta realidad aumentada es la que el autor
va a definir como una condición híbrida que mezcla los cuerpos y la potencia deductiva de los procesadores: se
ve el final de la revolución digital y el inicio de una antrobología, que combina la inteligencia humana y artificial.
El tercer capítulo trabaja sobre la dimensión totémica de la tecnología. Postula que desde la Ilustración la
técnica ha sido asociada en oposición binaria al trabajo y que en los últimos 30 años esto ha cambiado en la
percepción general de la técnica vinculada ahora al vínculo de la vida cotidiana. Desde estas visiones binarias,
ahora la techné ya no se sitúa entre emancipación y servidumbre, “sino que descubre otro tipo de tensión, de
facto menos frontal y más teñido de afecto, entre enriquecimiento o dependencia” (94). También se presenta la
idea de un neofetichismo contemporáneo enclavado más claramente en el smarphone y se postula con más
profundidad la tesis de que nuestro periodo histórico “señala el fin de la exterioridad de la técnica” (98).
Sostiene que hay un “desdoblamiento ampliado e integrado a nuestras capacidades cognitivas y a nuestro
espíritu” (98). Por último, define los rasgos principales de la mitología de la tecnología de nuestro tiempo: las
dimensiones de lo cercano (interfaces) y lo lejano (inteligencia automatizada) que tienden a radicalizarse cada
una por su lado (105) y a generar una humanidad paralela (106).
El cuarto capítulo aborda el tránsito hacia esa “humanidad paralela”: entre las características que indica como
génesis de la inteligencia del sistema técnico están la incorporeidad, la velocidad extrema, la potencia cognitiva
y una analogía metafórica respecto a la humanidad (111); sobre los robots digitales menciona la facultad de
autonomía, la capacidad de razonamiento, la disposición al aprendizaje, la flexibilidad multiarquitectura y
multiplataforma y la propensión a a comunicar y a cooperar. Este capítulo trata de trabajar cómo se desarrolla
paralelamente tanto la potencia algorítmica (lo lejano y opaco para nuestra inteligencia) y el aspecto más
afectivo (cercana) y cómo se entrecruzan estas dos dimensiones en la mutación antropotécnica actual.
Mutación en la cual “se asiste a la humanización perturbadora de las máquinas, ya no en la forma de un
antropomorfismo ingenuo, sino mediante la adquisición de cualidades que hasta entonces se consideraban
privativas del género humano y que hoy se presentan bajo modalidades más fiables y ampliadas” (122).

El quinto capítulo se dedica a analizar el fin del sujeto humanista y la emergencia del individuo
algorítmicamente asistido. En ese marco plantea la necesidad de constitución de una antrobología política para
estudiar las “estructuras políticas actuales” (137) y dado que emerge una gubernamentalidad algorítmica, que
cambia el sentido de lo político y que tiene como objetivo el alisado social, es decir, no un todo homogéneo
sino un ajuste de las fuerzas que son reguladas para evitar el riesgo y la pérdida, una coerción soft que se
maneja a través de formas de regulación de contornos seductores (141).

La conclusión del libro es que la historia ha generado un nuevo tipo de hibridación epistemológico y
antropológico, una condición antropomaquínica que aumenta la condición humana (en las facultades de juicio y
decisión) en una complementariedad dinámica. Ante este escenario de horizonte híbrido en devenir plantea
dos opciones: la satisfacción, dejarse llevar por la extensión de los márgenes de asistencia, o beneficiarse con
esto con cierta “conciencia”. Él las plantea como actitudes opuestas, la última tendría la potencia crítica para
rechazar, contradecir, luchar frente a este desarrollo antropotécnico.

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La cultura de la conectividad. Una historia crítica de las redes sociales


Autor: José Van Dijck
Editorial: Siglo Veintiuno. Buenos Aires.

Año: 2016 (2013)


Páginas: 304

ISBN: 978-987-629-652-6
Autores de la reseña: Ariel Benasayag, Lucila Rodríguez y Abril Williams
“La de van Dijck es una historia crítica de los medios sociales donde cruza los avances tecnológicos con las
transformaciones económicas, políticas y estéticas”, afirma Inés Dussel en su prólogo sobre la obra de la
holandesa José Van Dijck; un trabajo que se pregunta sobre la socialidad en tiempos de Internet sin eludir
preguntas éticas y políticas no presentes en los autores celebrantes.
Según Dussel, el análisis de los primeros diez años de desarrollo de las plataformas analizadas le permite a Van
Dijck plantear la estructuración de una forma inédita de estar con otros, una “socialidad conectada”. Plantea la
coevolución de las tecnologías y los usuarios, ante los discursos de los determinismos tecnológicos y de los que
creen en la neutralidad de las tecnologías. Los medios conectivos avanzan sobre las conexiones humanas,
codificándolas como datos y convirtiéndolas en mercancías que producen valor.

La prologuista señala que Van Dijck no se pregunta si perdemos nuestra condición de humanos a causa de la
conectividad automatizada, sino en cómo y con qué rumbo seguirán desplazándose nuestras interacciones, por
quién y por qué serán gobernadas. Afirma que con una perspectiva crítica, la autora identifica contradicciones y
tensiones en las plataformas. En otras palabras, lejos de los “apocalípticos” y los “integrados” de Eco, propone
entender los medios conectivos como parte de un ecosistema tecnocultural de carácter cambiante, donde se
observan tendencias pero también tensiones e inconsistencias.

Capítulo 1. La producción de la socialidad en el marco de una cultura de la conectividad

Van Dijck comienza su trabajo señalando que los medios sociales, en tanto conjunto de plataformas digitales,
influye en la interacción humana tanto en el nivel individual como en el comunitario, así como en el nivel mayor
de la sociedad, al tiempo que los mundos online y offline se muestran cada vez más interpenetrados.
Según la autora, en los primeros años del milenio la web 2.0 la expresión en boga para dar cuenta del potencial
de internet para alimentar conexiones, construir comunidades y fomentar la democracia era “cultura
participativa”. Las plataformas se hicieron eco de este espíritu; sin embargo, luego fueron incorporadas por
empresas de comunicación, que atendieron más a la obtención de los datos personales que a conformar
comunidades. Así, la conectividad evolucionó hasta volverse un recurso valioso: el paso de la comunicación en
red a la socialidad moldeada por plataformas y de la cultura participativa a la de la conectividad sucedió en diez
años. El objetivo de su trabajo es realizar una historia crítica del surgimiento de estas plataformas, con el fin de
observar de qué modo lo cambios producidos dentro de la escena de los medios globales han afectado
(modificado sustancialmente) nuestra experiencia de socialidad.
De la comunicación en red a la socialidad por plataformas

En evolución conjunta con las tácticas desarrolladas por sus usuarios habituales, un medio contribuye a moldear
la vida cotidiana de las personas, y al mismo tiempo esta socialidad mediada se integra al tejido institucional de
la sociedad en su conjunto: una compleja evolución sincrónica que vincula tecnología con sus usuarios y
organizaciones con infraestructuras.

Resulta una falacia creer que las plataformas no hacen más que facilitar las actividad en red; por el contrario, las
plataformas y las prácticas sociales se constituyen mutuamente. En este sentido, las plataformas de los medios

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sociales alteraron sin duda la naturaleza de la comunicación pública y privada. Para advertir la influencia mutua
entre las plataformas y las aplicaciones es necesario entenderlas como parte de una estructura online mayor,
dentro de la cual cada pequeña modificación repercute en los demás componentes del sistema; un ecosistema
online incrustado en un contexto económico, político y sociocultural que es afectado por sus circunstancias
históricas.

Socializar la red: la codificación de las conexiones humanas


En este apartado Van Dijck realiza una breve revisión histórica de la idea de “espíritu comunal” en la
informática, adquisición de las plataformas por corporaciones y el lugar del discurso publicitario para mantener
esa idea, a pesar de que de algún modo “reemplazaron el comunismo por el capitalismo”.
Realiza una descripción de las ideas de quienes podemos llamar celebrantes o convergentes, como Henry
Jenkins, y luego una de la utopía de muchos desarrolladores. Finaliza con la exposición de la “ironía de la
utopía” en los discursos de los dueños de las plataformas: recupera las tapas de la revista Time en su paso del
usuario (Web 2.0) al propietario (Zuckerberg). Señala que en este contexto, las empresas siguen manteniendo
slogans que destacar el “bien común”. De allí, analiza los sentidos que los desarrolladores atribuyen a los
objetivos y funciones las plataformas, que intentan absorber las connotaciones utópicas iniciales: “social”
(interés en el usuario y en actividades comunitarias), “participativo” (colaboración humana).

Van Dijck desarrolla la idea de que las plataformas afectan los modos de hacer y pensar de los individuos que
las conforman (Christakis y Fowler, 2009). Según su trabajo, los medios sociales son sistemas automatizados que
inevitablemente diseñan y manipulan conexiones: reducen a algoritmos las relaciones entre personas, cosas e
ideas. Lo “social” entonces abarca la conexión (humana) como la conectividad (automática), confusión
alimentada por las empresas con una deliberada ambigüedad: “hacer social la red” en realidad significa “hacer
técnica a socialidad”. En este sentido, su hipótesis es que si bien la conexión suele invocarse como el pretexto
fundamental de la generación de conectividad, en la actualidad la generación de datos no es un subproducto de
la socialidad online sino su objetivo fundamental.

Focaliza luego el apartado en la confusión entre conexión humana y conectividad automatizada respecto de que
las actividades sociales son cada vez más codificadas como conceptos algorítmicos. Así, de la inscripción
tecnológica de la socialidad online se desprende que la conectividad es un valor cuantificable, lo que se conoce
como “principio de popularidad”: cuando más contacto tenga y establezca el individuo, más valiosos resultará;
más personas lo considerarán popular y desearán contactar con él.
Otra de las ideas que se desprenden de este principio aplicado a las personas es la de “gustabilidad” de las cosas
o las ideas, que no es una virtud atribuida de manera consciente por una persona sino el resultado de un
cálculo algorítmico derivado de las cantidad de clicks instantáneos: un botón que no supone una evaluación
cualitativa. Así, la cuantificación online acumula celebración y aplauso de manera indiscriminada y por ende
también desaprobación y rechazo. La elección del botón “me gusta” delata una predilección ideológica:
favorece evaluaciones instantáneas, viscerales, emocionales y positivas. Así, la popularidad deviene no sólo
cuantificable sino también manipulable: fomentar índices de popularidad (o rechazo) es fundamental del
mecanismo que conllevan estos botones. Las funciones de hacerse amigo, seguir, marcar tendencia, gustar son
parte del mismo principio de popularidad que subyace a la economía online de los medios sociales.
En los términos utilizados para describir los modos de funcionamiento de las plataformas (amigos, social,
colaboración) resuena el espíritu comunalista, pero los sentidos se han visto modificados por las tecnologías
automatizadas que direccionan la socialidad humana: en lugar de medios sociales, propone llamarlo medios
conectivos. Lo social es allí un producto de input humano reconfigurado por un output computacional y
viceversa: una configuración sociotécnica cuyos componentes cuesta diferenciar. Los mismos supuestos que
alimentan la idea de hacer social la red (hacer técnica la socialidad) favorecen también la ideología que busca
hacer vendible la socialidad online.

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Hacia una socialidad vendible: la conectividad como recurso

En el siguiente apartado, Van Dijck recupera críticamente la retórica de la transparencia y de la apertura de las
empresas propietarias de estas plataformas, que se presentan como pioneras de un emprendimiento mixto
público-privado. Especialistas de lo jurídico y lo económico alimentan el fundamento ideológico de este tipo de
híbrido: con este discurso sustentado académicamente que celebra el surgimiento de una nueva esfera pública
de colaboración por fuera del mercado, las corporaciones absorbieron el estilo wikipedista de producción entre
pares para sus modelos de negocios empresariales.

Según la autora, comoditizar relaciones (es decir, transformar conexiones en conectividad) fue el huevo de oro;
además del contenido: la producción entre pares genera un valioso subproducto que los usuarios en general no
han querido brindar: información acerca de su comportamiento y sus preferencias.

Realiza también en este apartado una revisión de las posiciones académicas y los argumentos de adeptos y
críticos. Encuentra dos tipos de detractores: los economistas políticos, que creen ingenua la posibilidad de
desarrollar una esfera pública nueva o alternativa y afirman que las plataformas comerciales han introducido
nuevos modelos de vigilancia y han convertido la privacidad en acumulación de capital social, que los usuarios
son doblemente explotados como trabajadores (producen contenido para las plataformas) y como
consumidores (resignan su privacidad, producen datos). La otra posición crítica es la de juristas y grupos de
defensa del consumidor: las plataformas explotan deliberadamente las fisuras del espacio virtual y bogan por la
defensa de los límites entre los espacios privado, comercial y público.

En respuesta a estas dos perspectivas críticas, la autora plantea la situación como compleja: los medios pueden
resultar empoderadores como explotadores, la socialidad en plataformas comerciales se puede disfrutar al
tiempo que explotada económicamente. En el escenario de celebrantes y críticos hay distintas ideologías y
concepciones del mundo que, sin embargo, no son mutuamente excluyentes ni carecen de relación. La
heterogeneidad de los actores obliga un tratamiento de la socialidad más complejo que el de la confrontación
entre bandos.

El ecosistema de los medios conectivos en una cultura de la conectividad

Como hemos dicho, el objetivo del trabajo de van Dijck es estudiar las transformaciones históricas y culturales
que subyacen a las tensiones antes mencionadas: explorar la historia de las plataformas de medios sociales y la
socialidad online que resulta de su evolución es exponer el cambio de las normas y valores culturales sobre los
que se fundan tanto los desafíos económicos y legales mencionados como las estructuras tecnológicas,
ideológicas y socioeconómicas que suponen.
En su opinión, en menos de una década las normas de socialidad online cambiaron de manera drástica y
todavía se muestran fluctuantes: los patrones de comportamiento de la socialidad offline (física) se mezclan
cada vez más con las normas sociales y sociotécnicas generadas en el entorno online, que adquieren así una
nueva dimensionalidad. De modo que a lo largo del libro se pregunta de qué manera se produjeron a través de
plataformas específicas y cómo afectan a la socialidad online como tal, considerando que para las nuevas
generaciones el uso de los medios sociales está normalizado, naturalizado en la vida cotidiana: sin haber
experimentado el desarrollo, cuesta más identificar los principios subyacentes y cuestionar la razón de ser. Así,
las nuevas normas de socialidad y los nuevos valores de la conectividad no son el resultado, sino aquello que
está en juego en la batalla por conquistar la tierra ignota de los medios conectivos y cultivar sus suelos fértiles.

Se propone también rastrear la definiciones en disputa acerca de qué cabe considerar público o privado, formal
o informal, colaboración o exploración, mainstream o alternativo, oposiciones que emanan del enfrentamiento
constante entre las tácticas de los usuarios y las estrategias de las plataformas.
A modo de cierre del capítulo introductorio, aborda entonces diversos aspectos de la cultura de la conectividad:
en primer lugar, recupera la idea central de que la socialidad “se vuelva tecnológica”, que no sólo alude al

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desplazamiento al espacio online sino también al hecho de que las estructuras codificadas alteran
profundamente la naturaleza de las conexiones, creaciones e interacciones humanas. Es sin duda una de sus
tesis más fuertes: los botones que imponen nociones de “compartir” y “seguir” como valores sociales tienen
efectos en las prácticas culturales.
Por otro lado, concluye afirmando que la cultura de la conectividad es una cultura en la que la organización del
intercambio social está ligada a principios económicos neoliberales: la conectividad es el resultado de una
presión constante -tanto por parte de los pares como de la tecnología- por expandirse a través de la
competencia y conquistar mayor poder mediante alianzas estratégicas. Las prácticas que promueven los
principios como el de la popularidad están arraigadas en una ideología que valora la jerarquía, la competencia y
el lugar del ganador.

Finalmente, afirma que la cultura de la conectividad evolucionó como parte de una transformación histórica
mayor, caracterizada por el replanteo de los límites de los dominios público, privado y corporativo, en el que el
sector público se ha debilitado y en el que las corporación se lo han apropiado gradualmente. Es un trasfondo
que resulta imprescindible para entender el éxito de los medios conectivos. El pedido de los propietarios de las
plataformas de mayor transparencia y apertura, un tráfico online de máximo intercambio sin fricciones, está
vinculado a la agenda política neoliberal que apunta a la reducción del sector público.

Ante este escenario, Van Dijck destaca que no basta con estudiar las plataformas individuales, sino su evolución
conjunta. Considera a las plataformas como microsistemas y su totalidad constituyen un “ecosistema de medios
conectivos” que nutre y a su vez se nutre de normas sociales y culturales que pasan por un proceso de
evolución simultáneo dentro del mundo cotidiano. Así, el abordaje que propone su trabajo tiene por objeto
brindar una historia crítica de la primera década de los medios conectivos, vinculando el análisis de cinco
plataformas (Facebook, Twitter, Flickr, YouTube y Wikipedia), al ecosistema mayor y la cultura en que se
desarrollaron. Para esto, propone un modelo analítico (no existe uno previo ni una teoría clara que permita
abordar el fenómeno de manera consistente y sistemática que permita un abordaje de los medios sociales en
múltiples capas) que permita dilucidar de qué manera las plataformas se convirtieron en fuerzas fundamentales
para la construcción de la socialidad, cómo los propietarios y usuarios contribuyeron a dar forma a esa
construcción y fueron, a su vez, influidos por ella.

Capítulo 2. Desmontando plataformas, reconstruyendo la socialidad

El título del segundo capítulo del trabajo de van Dijck resume el movimiento que propone con su modelo
analítico: se trata de un capítulo que funciona como propuesta metodológica. Según la autora, la historia de los
microsistemas sirve para explicar por qué el desarrollo de las nuevas tecnologías resulta inseparable del
surgimiento de novedosas prácticas de uso y generación de contenidos mientras resulta imposible ignorar el
nivel organizacional de la plataforma. Sin embargo, observar la influencia mutua entre microsistemas y del
ecosistema general sobre cada uno de ellos -lo que constituye su núcleo de estudio- requiere no separar el
estudio de la interacción usuario-tecnología de la estructura socioeconómica organizacional. Propone así un
modelo analítico que parte de la teoría del actor-red (Latour, Callon y Law) y de la economía política (Castells)
como modelo interpretativo.

Su modelo analítico propone un doble movimiento: desarmar cada plataforma y reconstruir el ecosistema con
el propósito de reconocer las normas y los mecanismos que fomentan la construcción de la socialidad y la
creatividad. Un abordaje analítico integral que observe la mutua influencia entre los medios sociales y la cultura
de la conectividad.
Para desmontar las plataformas como microsistemas propone metodológicamente concebirlas como
constructos sociotécnicos y, en ese sentido, prestar atención a la tecnología, los usuarios y el contenido; y
entenderlas como estructuras socioeconómicas, lo que demanda analizar los regímenes de propiedad, su
gobierno y sus modelos de negocios.

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Por último, incluye una breve presentación de la metodología del último capítulo del libro, donde se propone
“conectar las plataformas para reconstruir la socialidad”: focalizar en la interdependencia y la interoperabilidad
de las plataformas.
Capítulo 3. Facebook, el imperativo de “compartir”
En este capítulo Van Dijck analiza el surgimiento de Facebook y la ideología de compartir. Esta plataforma se
estableció como estándar para el ecosistema de medios conectivos, debido a su liderazgo por ostentar la mayor
tasa de penetración de los usuarios de internet.

La autora va analizando como Facebook se fue dotando de poder a la hora de ir modificando el significado de la
palabra “compartir”. Alteró las normas legales de la privacidad y volvió aceptables ciertas prácticas sociales que
tenían como base los valores de la “transparencia” y la apertura, para luego monetizarlas.

Facebook impactó en las manifestaciones de la sociabilidad online, transformándola profundamente. En la


ambigüedad del significado de compartir encontramos dos acepciones, dos prácticas, una ejercida por los
usuarios y otra por los propietarios de la plataforma. La “conexión” impulsa a los usuarios a compartir
información con otros a través de la interface, aprovechando sus posibilidades de conexión para aumentar su
capital social. Por otro lado, está la conectividad, que es la transacción de datos entre los propietarios con
terceros, puede ser con fines publicitarios o políticos.

Van Dijck va mostrando así la opacidad que recubre el mensaje de Facebook sobre “una red más social”. La
plataforma promueve la apertura total de sus usuarios, insistiéndolos a ser transparentes y sinceros en sus
interacciones. Pero la forma en que los propietarios explotan los datos de los usuarios no son nada claras y
pocas certezas dan sobre sus políticas de privacidad.

Otro criterio que maneja la plataforma es el de “gustabilidad”, medido a través del botón “Me Gusta”. Mientras
que los usuarios expresan a través de él la aprobación respecto de un género musical, una película o una
afirmación, Facebook va incorporando esos datos que serán vendidos a agencia de publicidad o al político
próximo a presentarse a una candidatura. Este botón se propagó a través de todo el ecosistema conectivo,
estando presente como un plugin en páginas externas, permitiéndole seguir obteniendo información de los
usuarios aun diera de la plataforma.
Por debajo de el fundamento de conexión, centrado en el usuario, se encuentra la lógica de la conectividad
orientada al beneficio del propietario. Facebook pone en primer plano la necesidad de los usuarios de
conectarse y por detrás compárate la información de usuarios con terceros, viendo a las barreras de privacidad
como un estorbo para la libre circulación de datos. “La popularidad y la exposición de la información son dos
caras de la misma moneda”, afirma la autora.
El paso gradual de la conexión a la conectividad trajo cambio en la organización de Facebook. Anteriormente el
contenido en la plataforma se organizaba en función de la interacción entre usuarios. En la actualidad la
interface busca una mayor uniformidad para ingresar y recolectar los datos, introduciendo la “línea del tiempo”.
Pasando así de una estructura de “base de datos” a adoptar una “forma narrativa”.
Facebook une el principio de narración con el de conectividad, ya que esta estructura facilita el manejo de la
información y potencia la aplicación de algoritmos. Estos cambios tuvieron impacto más allá de la plataforma,
afectando la sociabilidad online y su gobernabilidad.
El objetivo principal es “compartir sin fricciones”, esto Facebook lo articuló dando mayor comodidad a los
usuarios para desplazarse de Facebook a otras plataformas y poniendo los datos de sus usuarios a disposición
de los propietarios de otras plataformas.
Así Facebook sumó socios en otros nichos con el objetivo de promover el tráfico de datos generalizados y
aumentar la conectividad en nombre de una experiencia más homogénea para el usuario y sin trabas para la

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obtención de información para los terceros de otras plataformas. Consiguiendo imponer de forma global su
estructura narrativa y sus formas en el entorno online.

Por otro lado, la autora aborda cómo las “Condiciones de Servicio” de Facebook han sido terreno de batalla con
los usuarios y organizaciones protectoras de datos personales. Siendo la ambigüedad del significado de la
palabra “compartir” en la que los propietarios respaldan la posibilidad de compartir su base de datos con
terceros.
La transparencia y apertura exigida a los usuarios es incumplida por los propietarios, a la hora de monetizar el
uso de la plataforma. La ideología del compartir tiene una doble lógica que contrapone la conexión con la
conectividad. Este refleja el interés de los usuarios de disponer de un canal de autocomunicación y de los
propietarios por la personalización masiva.

El modelo de negocios de Facebook supone un equilibro entre estimular y explotar la actividad de los usuarios.
Transformando internet en un espacio de propiedad, favoreciendo en control para explotar y reorientar a los
usuarios online, convirtiéndolos en consumidores.
“La preeminencia normativa de Facebook en el ecosistema de los medios conectivos no es permanente”
aseguró Van Dijck y continuó “Si los usuarios entendieran que Facebook perdió la mística, que vendió sus datos,
contribuyó a la censura gubernamental, podría desvanecerse.”. Esta frase premonitoria adelanta lo que
sucedería años después con el escándalo desatado a nivel mundial por el rol de Cambridge Analytica en la
victoria electoral de Trump en Estados Unidos.

Otra cita de la autora que está tomando mucha consistencia en la actualidad es la siguiente: “Si otras
plataformas lograran atraer una base significativa a de usuario y ocupar nichos especializados dentro del
universo de las redes sociales, ese valor podría caer”. Esto sucedió con la aparición de Instagram en el
ecosistema mediático, esta plataforma logro conquistar un nicho de usuarios muy interesados en compartir
fotografías de estilo profesional, alcanzando pronto una base consistente de usuarios. Por ello los propietarios
de Facebook decidieron comprar esta plataforma. Más agresiva su la estrategia contra Snapchat, una aplicación
que aglutinó una gran parte del público juvenil que se fugaba de Facebook. Al rechazar su oferta de compra
Facebook se encargó de copiar sistemáticamente todas las novedades que proponía Snapchat para integrarlas a
Instagram, donde tienen su masa crítica jóvenes.

En la actualidad Facebook ha mermado mucho en popularidad, pero se encarga de mantener su liderazgo en el


mundo online a través de la adquisición de otras aplicaciones que van surgiendo, como lo hizo con WhatsApp.
Asegurando así las fuentes de datos para monetizar. Aunque Facebook desapareciera en un futuro, lo cierto es
que la ideología y prácticas que impulsó están profundamente inscriptas en la sociabilidad online.
Capítulo 4. Twitter, la paradoja entre “seguir” y “marcar tendencia”

En el cuarto capítulo Van Dijck analiza cómo Twitter surge en 2006 como un microblogging hasta convertirse en
un flujo interminable de opiniones instantáneas en vivo. Al momento de redactar este capítulo la autora afirma
que la plataforma se encontraba en una situación de “flexibilidad interpretativa”: estadio en que la tecnología
se encuentra fluctuante y recibe variadas interpretaciones, antes de alcanzar su punto de equilibrio.
El objetivo de la plataforma en un principio era transformarse en un “servicio público” según las declaraciones
de Dorsey, cofundador de Twitter. Dando por sentado que el sitio era un ámbito neutral donde los usuarios
interactúan libremente en igualdad de condiciones.

Twitter se presentaba como una caja de resonancia aleatoria de conversaciones, donde nacen y mueren
tendencias. Sin embargo, Twitter, a través de sus algoritmos, promueve ciertos usos y usuarios por encima de
otros.
La paradoja de promover conexión para producir conectividad, de propagar “neutralidad” para asegurarse
ganancias, está presente en cada aspecto de la plataforma. Twitter resignificó prácticas sociales como “seguir” y

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“marcar tendencia”, moldeando a través de algoritmos presentados como neutrales, pero que aplican filtros,
seleccionan usuarios y el contenido de tuits. La plataforma camina en la ambivalencia de ser una red de
comunicación autónoma y la presión comercial por lograr un prolijo servicio de colocación publicitaria.
La autora reflexiona como en los primeros años de Twitter “seguir” significaba participar de un diálogo
comunitario en tiempo real. Luego con la implementación de los trending topics, tendencias que se marcan
agrupando mensajes a través de hashtags, esto permite generar tendencias activamente o seguirlas de forma
pasiva. Después se incorporó la función RT, práctica en la cual los usuarios reproducen los tuits de otras
personas.
En 2010 Twitter lanzó una renovada interface, sumando funciones geoespaciales e introdujo tuis y tendencias
promocionadas pagadas por sponsors. Haciéndose eco de la idea de compartir sin fricciones entre las distintas
plataformas.
En cada nueva actualización su interface es más sencilla y simplificada, estructurando la navegación de los
usuarios. El despliegue gradual de la codificación y los cambios de diseño tienen como objetivo la explotación
de la conectividad generada por el sitio. Desde aquí los fundadores de Twitter abandonan la idea de ver a la
plataforma como un servicio público y pasan a denominarla como “una red de información”, mostrando el
interés de la compañía hacia una perspectiva conectiva.

Si se examinan la relación de influencia mutua entre los usuarios y Twitter se puede notar la ambigüedad: la
plataforma sostiene facilitar la difusión de todas las voces en igualdad de condiciones, mientras que fomentan
una estructura jerárquica de tuiteros. Se presenta como una herramienta para la organización comunitaria, pero
es utilizada e impulsa la promoción personal. Un 10% de los tuiteros principales produce el 90% de los tuits,
según un estudio de Yahoo! en 2009.
Un pequeño número de influyentes hiperconectados sostienen un vasto número de seguidores y son
potenciados por la capacidad del motor de la plataforma. El sitio se muestra como potente instrumento para
fomentar ideas y manipular opiniones.

Twitter oficia como herramienta de autopromoción y sirve para canalizar los seguidores de famosos y políticos.
El número de seguidores se ha convertido en un barómetro que mide la popularidad de alguien, dando la
posibilidad de capitalizar su influencia y venderla al mejor postor. En la actualidad el término “seguir” significa
“comprar las ideas” de quienes seguimos.
La microsintaxis y la gramática de la plataforma es hoy en día aceptada en el discurso cotidiano, la marca es
percibida como una práctica genérica. Twitter fomenta una lógica cultural dentro de la cual “seguir” y “marcar
tendencia” suponen un reflejo pasivo y una manipulación activa del impulso social.
A medida que Twitter va desarrollando su modelo de negocio va alimentando una paradoja. “Twitter como
servicio público” que promueve la conexión del usuario entra en contradicción con “Twitter como red de
información” que explota la conectividad de los usuarios para promover marcas o personas.
La autora sostiene que el futuro de Twitter dependerá de su interoperabilidad con otros microsistemas y
también del equilibrio entre las ambiciones de los propietarios de explotar los tuits y las motivaciones que
impulsan a los usuarios a seguir tuiteando.

Luego de cinco años desde la publicación del libro se puede afirmar que Twitter a establecido alianzas con otras
plataformas que le ha permitido seguir ganando cuota de mercado en el ecosistema conectivo, como le es su
alianza con Periscope, que le permite realizar transmisiones en vivo. También está la nueva función que han
integrado de transmisión en vivo solo de audio, en un intento de ingresar en el creciente nicho de la producción
de podcasts.
Cabe mencionar que Twitter está envuelto en el escándalo de utilización de datos y cuentas falsas que
impulsaron la llegada de Trump a la presidencia. Habiendo declarado sobre este tema el 5 de septiembre Jack

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Dorsey, fundador y CEO de Twitter, en el Congreso estadounidense. Ante la mirada de la opinión pública, el
propietario intento rescatar algo de credibilidad que le permitiera mermar la baja de las acciones de la empresa
en la bolsa y que sus usuarios no abandonen su interacción en la misma.
Capítulo 5. Flickr, entre la comunidad y el comercio
El quinto capítulo comienza llamando la atención que los medios sociales no tienen como único propósito que
sus propietarios logren afianzar relaciones los usuarios; estos últimos desean consolidar una relación de
pertenencia con el sitio que consideran suyo, en la medida en que les importa lo que ese sitio significa para su
experiencia de socialidad online. Esta reflexión sirve a Van Dijck para plantear la pregunta de por qué Flickr no
sobrevivió y, a partir de ese interrogante, preguntarse por las razones del éxito o fracaso de un ecosistema
volátil como el de los medios conectivos. Así, a lo largo del capítulo analiza de qué manera la fluctuante
posición de Flickr entre la comunidad y el comercio, entre el éxito y el fracaso, fue negociándose en distintos
ámbitos.
Según la autora, Flickr se movió constantemente entre distintas interpretaciones del acto de “compartir” fotos
online y por varias funciones como plataforma: entre un sitio de comunidad y una red social, un sitio de
fotografía periodística y un servicio de memoria y archivo. Estas vacilaciones se deben a la falta de una
administración osada y a la presencia de usuarios fuertes, pero además a una economía cultural caracterizada
por nociones contradictorias de colectividad y conectividad. Respecto de la dimensión de usuario y hábitos,
que resulta la más significativa en este sentido, afirma que Flickr no optó nunca por un uso u otro -privado o
público, artístico o comercial-, ni por una clase de usuario -amateur o profesional-.

Sin embargo, señala también que no fue esta composición ecléctica de usuarios la que produjo la lenta
decadencia, sino la profunda incongruencia entre las necesidades de estos usuarios y las estrategias
implementadas por sus propietarios (Yahoo): Flickr se desarrolló pensando en construir comunidades y
compartir fotografías en el marco de grupos cerrados. De este modo, los usuarios querían que Flickr invirtiera
en conexión entre los usuarios y estaban dispuestos a pagar por ello. Pero la empresa desarrolló una plataforma
útil para diseñadores de aplicaciones y anunciantes que consideraron que la masa de contenido fotográfico
generada por el sitio constituía un recurso único a la espera de ser monetizado. Así, los intereses corporativos y
comerciales llevaron a que Flickr invirtiera en conectividad; para ellos la conexión era sólo un medio para este
fin.

El capítulo sobre Flickr sirve a Van Dijck para plantear que aquello que para algunos explica el fracaso de la
plataforma, para otros constituye un éxito en sí mismo: un fracaso del mercado o un triunfo del compromiso de
los usuarios, entre culturas de la conectividad y la participación. Su fluctuación refleja un proceso de
negociación acerca del sentido de lo público y lo corporativo en el espacio de la socialidad online.

Capítulo 6. YouTube: el vínculo íntimo entre la televisión y "compartir" videos


Van Dijck comienza el sexto capítulo reseñando la historia del “éxito” de YouTube: en 2005 YouTube es creada
como plataforma para “compartir” videos amateurs “alternativa” a la televisión. Proponía una tecnología
distinta, un cambio en los hábitos del usuario, un nuevo tipo de contenido y una transformación radical de la
industria del entretenimiento, incluido su modelo de negocios. En 2006, un año después es adquirida por
Google, que fomenta su imagen juvenil y rebelde y contribuye a su crecimiento en un escenario históricamente
dominado por la televisión. Como parte de la esta empresa, entre 2006 y 2008 promete revolucionar la
actividad de mirar televisión convirtiéndola en una experiencia interactiva, alimentada por contenido generado
por los usuarios, distinto del realizado por profesionales. Sin embargo, entre 2008 y 2012 Google dejó de pelear
con la industria televisiva e incrementó sus esfuerzos de colaboración con estas empresas. Así, YouTube empezó
a parecerse a la televisión y esto a la vez obligó a la industria del entretenimiento a repensar su modelo de
público y de negocio. Según la autora, mirar críticamente el relato del “éxito” de YouTube permite advertir
procesos que “desafían la trama lineal de este cuento de hadas”.

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Respecto de la dimensión tecnológica de YouTube, Van Dijck afirma que no fue una tecnología pionera en el
intercambio de archivos al estilo de Napster (peer-to-peer) y que, en este sentido, no amenaza los fundamentos
tecnológicos de la televisión: la distribución sigue siendo centralizada y el contenido -aunque de otro modo-
direccionado, aun cuando la ausencia de un productor central de contenidos y la posibilidad de subir y
reproducir producen la sensación de que no hay una “fuerza organizacional” responsable de la regulación y
distribución. Si bien no hay un flujo programado de programas y publicidades pensado para mantener al
espectador frente a la pantalla, existe un servidor central que conserva y distribuye el contenido. Entonces, si
bien no decide qué ve el público y a qué hora, el contenido no fluye sin mediación: está direccionado por los
motores de búsqueda, los algoritmos de ranking y los contenidos promocionados (los principios de éxito y
popularidad regulan la plataforma).

La novedad tecnológica que esta plataforma vino dada por la introducción del streaming (la posibilidad de subir
video, para compartir o almacenar) y sus funciones de red social funciones de red. Al respecto, Van Dijck llama
la atención sobre que la noción de streaming implica que los usuarios no poseen el contenido que miran (no lo
pueden descargar; sólo permite el acceso. Por otro lado, originalmente la interface original promovía la
conformación de comunidades y actividad grupal (“homecasting”, de home video y broadcasting; slogans: de
“Tu depósito de video digital” a “Broadcast yourself”); sin embargo, en 2011 la nueva interface adoptó el
aspecto visual de la televisión: organización en canales (control remoto con acceso a “narrowcasting”),
anuncios, minimización de las funciones de red social y desaparición del slogan (de participante activo a
consumidor/espectador).

Respecto de los usuarios y los hábitos que promueve esta plataforma, la autora señala que en YouTube la
socialidad giraba originalmente en torno al video como vehículo de comunicación, construcción de
comunidades de gusto e intercambio de descubrimientos centrados en lo audiovisual. Una red para compartir
prácticas creativas, valores estéticos, argumentos políticos y productos culturales. La historia de la plataforma
muestra que en pocos años pasó de tener “produsuarios” (2006) a espectadores: en 2011 el 4% de los usuarios
brindaba el 73% de los contenidos (y no eran representativos en términos de edad y género).

Esto ocurrió en parte porque YouTube empezó a favorecer a los colaboradores más populares (algoritmo para
búsqueda y promoción), de modo que la producción amateur resultó desbaratada ante la creciente
profesionalización. La viralización no es un fenómeno casual: el 60% de los videos más vistos en YouTube en
2010 fueron guionados y producidos de la misma manera que un programa de televisión. La única diferencia es
que la poética de YouTube favorece la autenticidad sobre los valores de producción. Así, el orden jerárquico que
YouTube impone a los usuarios (productores, consumidores, estrellas, seguidores) se inclina cada vez más a la
lógica del espectador, alejándose de la idea de red social orientada a la comunidad. La paradoja de que una
plataforma pensada para compartir “videos” se convirtiera en un canal de televisión online despertó por igual
entusiasmo y desaprobación.

Vinculado con esto está el desarrollo que la autora hacer respecto de la dimensión de contenido y formal
cultural de YouTube: en 2011, más del 63% de los colaboradores más populares de la plataforma no aportaban
contenido generado por los usuarios sino copiados. Así, YouTube se transformó gradualmente en un sitio de
reciclado de contenido de generación profesional. Dejó de ser una alternativa a la televisión; adoptaron
mutuamente sus respectivas estrategias.

Esto sucedió porque, en la lógica de las plataformas y respecto de la propiedad de la plataforma de streaming,
el contenido no puede sostenerse por sí mismo: necesita ser puesto en contacto con los espectadores. La
capacidad de atraer a un grupo específico hacia un contenido (a fin de ponerlos a disposición de los
anunciantes) constituyó la principal ventaja de YouTube. Google tenía aquello de lo que la industria del
entretenimiento tradicional carecía: un motor de búsqueda. Y a Google le faltaba contenido atractivo generado
de modo profesional. La economía de la atención está cada vez más caracterizada por un paradigma de
integración transversal de plataformas: capturar espectadores que migran de la TV a dispositivos digitales. El

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resultado no sólo es que cada cadena y canal tienen su canal en YouTube, sino que además las grandes
empresas de medios tomaron la función de streaming (on-demand) y la integraron a sus propios servicios:
Netflix, Amazon, Hulu, HBO.
Respecto del análisis de la dimensión gubernamental de YouTube, la autora se detiene en el problema de las
demandas de copyright, frente a las cuales Google planteó inicialmente que no era posible responsabilizar al
“distribuidor” por las infracciones, porque de manera explícita advertía a los usuarios de estas leyes. Sin
embargo, en la medida en que Google comenzó a acercarse a la industria del entretenimiento, incrementó sus
esfuerzos por erradicar cualquier infracción de copyright y las demandas fueron cayendo. En 2012 Google llevó
adelante una integración de todas sus plataformas (Gmail, Google+, Maps, Calendar, etc.) que fue denunciada
por usuarios y expertos por no favorecer la experiencia del usuario sino, por el contrario, por tenerla bajo
control.
Finalmente, respecto del modelo de negocios, Google desarrolló estrategias de monetización hasta lograr
maximizar la capacidad de distribuir mensajes comerciales “personalizados” a un público “masivo”: YouTube,
junto con AdWords y DoubleClick, marcaron el inicio de la combinación de publicidad, búsqueda y contenido de
video: canales de empresas, videos promocionados, publicidad Invideo. Luego, estas plataformas se integran
con los datos de las otras plataformas de Google.

Como conclusión, Van Dijck afirma que, lejos de su diseño original, YouTube dejó de ser una alternativa a la
televisión para convertirse en un actor central de la industria del entretenimiento. En este sentido, entiende a
YouTube como el portal de la cultura conectiva: multi-plataformas como Google resguardan el ingreso al
universo del entretenimiento direccionando la creatividad de los usuarios, los ojos de los consumidores y las
billeteras de los anunciantes en una misma dirección. Los partidarios de la convergencia consideran estas
plataformas como espacios perfectos para armonizar los intereses de los usuarios con los corporativos. Los
especialistas en economía política ven allí mismo el epítome de un nuevo tipo de concentración de capital y
poder. La alegre aceptación de la evolución de YouTube por parte de la gran mayoría de usuarios da cuenta de
una lógica cultural profunda, de la cual las plataformas de medios sociales obtienen el poder de modelar la
socialidad y la creatividad. Esta lógica procede de una integración sin fisuras entre los diseños y los principios
arquitectónicos de las plataformas dominantes (que, bajo los mismos principios, naturalizan ciertas prácticas) y
de la ideología de comunidad neoliberal que subyace a todo el ecosistema de plataformas.

Capítulo 7. Wikipedia y el principio de neutralidad


En el séptimo capítulo del libro, la autora comienza por describir brevemente el recorrido y los principales
momentos por los que atraviesa Wikipedia desde sus comienzos en el año 2001 hasta convertirse en la sexta
plataforma más grande del mundo con 15 millones de usuarios y colaboradores -al menos hasta 2012 cuando
Van Dijck escribe La cultura de la conectividad-. Describe este proceso como el paso de “un proyecto en
colaboración pensado para experimentar con la producción online de conocimiento enciclopédico a convertirse
en una organización administrada por profesionales, sostenida por voluntarios y sin fines de lucro” (217).
Cabe destacar que a diferencia de las otras plataformas analizadas en el libro, Wikipedia es la única que se
caracteriza por no tener fines lucro y que aglutina a millones de usuarios dentro de una red trabajando de
manera conjunta para construir un espacio en la red cuyo objetivo es facilitar el acceso al conocimiento,
entendiéndolo como un bien común de la humanidad que debe ser difundido y de fácil alcance para todos. La
autora cita a Yochai Blenker cuando denomina a Wikipedia como uno de los pocos ejemplos de “producción de
pares por fuera del mercado”.
Existen además otras formas en las que la plataforma se diferencia de Facebook, Twitter o cualquiera de los
otros medios analizados, una de estas reside en el hecho de que Wikipedia no moldea la socialidad online por
medio de botones “me gusta” o “hacer amigos” (inherentes al principio de popularidad) sino que la lógica de
Wikipedia se ve atravesada por lo que llama “principio de neutralidad”.

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El principio de neutralidad opera a través de una serie de reglas y protocolos internos a la plataforma que
tienen por objetivo evitar toda producción o interpretación original. La neutralidad, en este sentido iría de la
mano con lo que llama “construcción tecnocultural del consenso”. Van Dijck interpreta que el criterio que usa
Wikipedia para determinar si un hecho es verdadero y no goza de valoraciones subjetivas, es que el hecho sea
considerado real por una gran cantidad de personas.

La autora considera que la sabiduría de Wikipedia no está en la gran cantidad de usuarios y colaboradores de la
plataforma, sino la forma en que los gestiona. A esto le llama ‘gestión de la multitud’: la capacidad que tiene
Wikipedia de incluir a una gran variedad de usuarios completamente diversos; desde colaboradores frecuentes,
ocasionales, especialistas, generalistas y lectores por medio de un sistema de protocolos que distribuye
distintos niveles de permiso entre los diferentes tipos de usuarios, otorgando distintas valoraciones según
niveles jerárquicos y un sistema de premios y castigos que exhibe características del mundo corporativo.
Es este sentido analiza las características del sistema completamente burocrático en que ha mutado el
Wikipedia original, ahora asemejándose cada vez más a empresas tradicionales, adoptando la estructura de
grandes editoriales. Sin embargo, considera que es una burocracia democrática en tanto está estructurada en el
proceso de formación de consenso entre editores y colaboradores que tiene por resultado un extenso aparato
de distintos comités con diferentes funciones: el comité de mediación y el comité de arbitraje, entre otros, que
convirtieron el Wikipedia del 2001 en un monstruo burocrático.

Ante la idea de pensar a la plataforma como una burocracia democrática, también expone los argumentos
opuestos de Konieczy, un wikipedista que considera que el proyecto ‘no es una anarquía, ni una monarquía, ni
una democracia o burocracia’ (240) sino que propone aplicar a la organización de la plataforma el concepto de
‘adhocracia’ de Alvin Toffler como antónimo de burocracia. El término hace referencia a ‘una multiplicidad de
equipos que conforman alianzas temporarias para crear y mantener contenido según tareas definidas’.
Considerando a Wikipedia como una adhocracia, es que puede entenderse en los términos de la sociedad de
control que propone Deleuze (1990) según la cual toda sociedad de control incorporaría a la tecnología como
parte fundamental de los mecanismos sociales y que por lo tanto funcionaría por medio de un control
disciplinario ejercido a través de jerarquías que son premiadas o castigadas según su actuación.
Finalmente, se interroga acerca de si un medio sin fines de lucro puede subsistir en medio del entramado
corporativo de medios conectivos y de qué forma la ideología de la neutralidad se relaciona con la lógica del
compartir de Facebook. Y de acuerdo con Van Dijck, por un lado resulta evidente que la condición no comercial
de la plataforma es crucial para la imagen de la marca y por otro lado afirma que el éxito de Wikipedia depende
demasiado de su compatibilidad sin fricciones con los grandes jugadores masivos (Google, Facebook, Twitter,
etc). De esta manera concluye que ‘no hay un solo nicho de la socialidad online que sea puramente público o
sin fines de lucro por el sencillo motivo de que es difícil que algo pueda prosperar si no cuenta con el apoyo de
la infraestructura de los otros medios conectivos.

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Fenomenología del fin. Sensibilidad y mutación conectiva


Autor: Franco Berardi (Bifo)
Editorial: Caja Negra Editora

Año: 2017
Páginas: 360

ISBN: 978-987-1622-56-6
Autores de la reseña: Sebastián Touza, Josefina López Mallea, Nahir Minher y Nelson Scariot.
En un libro ambicioso, que recorre las ciencias de la comunicación, la teoría política, el arte, la historia reciente
y las neurociencias, Franco Berardi, conocido como Bifo desde sus años como militante estudiantil en la
Universidad de Boloña, se propone describir una mutación en curso en la sensibilidad y sensitividad de los seres
humanos. El fin al que alude el título está referido a la disolución de la concepción moderna de la humanidad.
Un cambio definitivo en la forma de nuestra sensibilidad, nuestra percepción de nuestro entorno, nuestros
sentimientos. Un protagonista central en esta mutación es la digitalización.
Berardi describe esta mutación como el desplazamiento de la conjunción a la conexión. Conjunción y conexión
son dos formas de la concatenación, o encadenamiento afectivo. Mientras que la conjunción hace referencia a
las composiciones entre cuerpos, como podría expresarse en el lenguaje de Spinoza, la conexión es producto
del crecimiento de lo que el autor define como la infosfera digital.
El paso hacia el predominio de la conexión es la última instancia de una serie que se origina en la formación de
los lenguajes humanos, pues más que facilitar el contacto humano, el lenguaje siempre ha sido fuente de
conflicto, malentendidos y violencia. Mientras que el lenguaje puede permitir negar lo que experimentan
nuestros sentidos, la comprensión entre seres humanos es anterior a la conciencia y el lenguaje. Antes que un
acto intelectual es un fenómeno físico y afectivo. El desarrollo de competencias lingüísticas erosiona la
comprensión, la convierte en un acto intelectual, sintáctico. En el transcurso de la evolución humana lenguaje
ha invadido y pervertido la empatía. Ha llegado a convertirse en un virus, como propone William Burroughs en
La revolución electrónica. La reducción del mundo común al intercambio lingüístico ha reducido y erosionado el
entendimiento empático. La digitalización es la culminación de esta “disociación entre empatía y comprensión”
(24).
En la mirada micropolítica de Berardi, pensar desde la concatenación significa abandonar toda idea de totalidad
como punto de partida para comprender los fenómenos humanos. No se trata de comenzar por una comunidad
o un individuo ya dados, sino de comprender las relaciones que ocurren entre los seres al nivel cómo se afectan,
de las vibraciones que entre ellos se producen. Algo que puede pensarse en cercanía al método rizomático que
proponen Gilles Deleuze y Felix Guattari en Mil Mesetas. En un mundo entendido como series de rizomas, el
significado surge de una vibración, es un acontecimiento que pueden compartir varias singularidades que
entren en resonancia. Las conjunciones rizomáticas son no necesarias. No forman una totalidad. La
subjetivación es una recomposición de moléculas que ocurre como proceso incierto y autónomo. La
singularidad colectiva, lo que podría llamarse la comunidad, que surge de esta manera no está basada en la
pertenencia ni en el código compartido, sino en el deseo. Esta singularidad es un proceso de conjunción social.
Su solidaridad no está atada a una identidad, a códigos o a marcas de pertenencia.
La conjunción también ocurre entre cuerpos y máquinas, pero solo cuando esta concatenación no obedece a
leyes ni finalidades internas, sino que consiste en composiciones “locas”. Los agentes de la conjunción son
organismos vibrantes que producen significado a partir de los encuentros singulares. La sintonía entre agentes
vibratorios es precaria y provisoria. La singularidad de cada agente cambia de forma como consecuencia de la
conjunción. En la composición conjuntiva los signos son a-significantes. Los significados que surgen no existían

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antes de la composición. La conjunción ocurre al nivel de los encuentros entre cuerpos. Por ello, los rizomas
que se forman son orgánicos.

En la conexión, en cambio, se genera significado cuando se respetan reglas y los agentes están ya formateados.
Para descifrar un mensaje los agentes deben compartir el código. Para conectarse, los elementos deben
volverse compatibles. La compatibilidad, por lo tanto, es forzada, impuesta. En el entorno digital la conexión
depende de la generación de esta compatibilidad.
Hay una mutación antropológica en curso porque en la comunicación humana estamos pasando del predominio
de la conjunción al de la conexión. Un factor dentro de este cambio es la inserción de circuitos electrónicos en
el continuum orgánico. El resultado es “una transformación en la relación entre la conciencia y la sensibilidad
y... un creciente intercambio desensibilizado de signos” (30). Una consecuencia de este pasaje es la
digitalización de los signos y la mediatización de las relaciones, que inducen una desensibilización, al mismo
tiempo que una sensibilización al código. La mutación está teniendo lugar “en el campo de la sensibilidad, de la
emoción y de lo afectivo” (33).
En la conjunción la interpretación depende de un rastreo en el contexto empírico y pragmático de la
interacción. En la conexión, en cambio, la interpretación depende de criterios sintácticos. No hay margen para
la ambigüedad. La transición de la primera a la segunda comienza con la ciencia moderna, sigue con el
racionalismo, la cibernética y la inteligencia artificial.

Antes el cuerpo social estaba sujeto a la disciplina industrial y a las máquinas represivas que actuaban sobre los
cuerpos individuales. Hoy el cuerpo social es formado por algoritmos. El poder social ha pasado de la conciencia
y la voluntad a los automatismos generados en el intercambio lingüístico y la formación psíquica. La vida y la
actividad mental son crecientemente sometidas al cálculo.
El entorno, hoy acelerado por las tecnologías digitales y las redes, excede cualquier medida humana. Los
entornos en que vivimos están hipersaturados de información, a tal punto que nuestra capacidad de pensar
críticamente está siendo arrasada. El capitalismo ha devenido semiocapitalismo y este ha permeado el circuito
neuronal de la cultura social. Como consecuencia se ve afectada la sensibilidad, esa facultad que le permite al
organismo procesar signos y estímulos semióticos. Históricamente la sensibilidad ha sido la capacidad de los
seres humanos de conectarse a través de la empatía y esta empatía nos ha permitido entender los signos. La
percepción siempre ha sido moldeada por regímenes artificiales de imágenes. Hoy la infoesfera -así es como
Berardi define a la esfera de los signos intencionales que rodean al organismo sensible- se ha hecho más rápida
y densa. Mientras que el universo electrónico vive una constante aceleración, el universo de los/as receptores
trata de alcanzar esas velocidades. Si bien la mente humana ha adquirido nuevas capacidades, como la lectura
rápida de imágenes electrónicas, los modos de elaboración cultural y psicológica no se han adaptado. Esto
conduce a patologías como el pánico, el déficit de atención, la dislexia y otras formas de sufrimiento mental. A
medida que aumenta vertiginosamente la cantidad de información para interpretar, la atención se hace más
fugaz, a tal punto que la atención puede considerarse un recurso en extinción.
La cibercultura ha reemplazado al cuerpo con lo aséptico, lo limpio, la superficie plana de la pantalla. Entre
otras consecuencias, es posible apreciar que la transición conectiva está transformando las condiciones de la
organización de los cuerpos en los espacios. Berardi reporta casos extremos en Japón y Corea del Sur. Con
respecto al primer país, menciona el fenómeno de los hikikomori, grupo de jóvenes que rompen lazos con
mundo exterior y se encierran en sus habitaciones para sólo tener contacto virtual. Esta es una forma de
adaptación a la nueva mutación social. Corea del Sur tiene el índice más alto de banda ancha y la tasa más alta
de suicidios. Es un país en el que quedan nulos rastros de estilo de vida tradicional y la vida que se lleva a cabo
es artificial. La experiencia coreana está marcada por un nivel extremo de individualización, donde un gran
número de personas solo interactúa con pantallas.

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Este escenario cultural está indisolublemente ligado a la actual relación entre lenguaje y economía, que Berardi
llama semiocapitalismo. El proceso económico y la producción social están mediados por cada vez más capas de
signos, lo que implica una profunda transformación en el proceso de subjetivación. La esfera de lo visible y la
acumulación de capital se funden en el reino abstracto del intercambio virtual.
Para Berardi existe una relación entre la revolución que produjo el simbolismo en el lenguaje y los cambios en la
economía causados por la combinación entre Internet y la finaciarización. El simbolismo efectuó una
emancipación del referente, mientras que el capitalismo financiero contemporáneo ha logrado la autonomía
del dinero con respecto al mundo físico de la interacción entre las personas y la producción. La virtualización de
las finanzas tiene como consecuencia la creación de circuitos de valorización que ya no dependen de la
fabricación de autos, electrodomésticos o alimentos. El dinero queda reducido a un valor abstracto que circula
en forma de algoritmos que escapan al control político. La desreferencialización del lenguaje (el signo que se
separa del referente) es un proceso comparable a la autonomización del dinero.
Los flujos acelerados de signos liberados de referentes producen una esfera de información tóxica. Una infosfera
contaminada en la que el miedo, la ansiedad, el pánico y la depresión se convierten en males endémicos. La
reestructuración técnica de la maquinaria social se convierte en una amenaza para la recomposición social y,
por lo tanto, para la solidaridad política que podría permitir a los trabajadores crear condiciones para
autonomizarse de las formas de vida capitalistas. Por una parte, la virtualización deslocaliza a empresas y
trabajadores, por otra, la precariedad mina la solidaridad y desarticula las relaciones afectivas entre
trabajadores. La red desterritorializa el trabajo y permite la recombinación, que no es una recomposición
porque está sujeta a la compatibilidad entre los códigos y no a las resonancias afectivas.

Berardi señala que “la red global de automatismos algorítmicos que ha penetrado en la esfera del capitalismo
financiero es un intento por cartografiar y someter el general intellect” (193). Al conjunto de trabajadores que
forman este general intellect (un concepto acuñado por Marx en los Grundrisse) Berardi los llama cognitariado.
Este intento puede tener éxito o fracasar. Si fracasa es porque el general intellect tiene un cuerpo: precarizado,
estresado, explotado, hiperestimulado; un cuerpo que siente placer y dolor. La sensibilidad no puede traducirse
en un algoritmo, por más que Facebook intente, desde su combinación de botones “me gusta” y acumulación
masiva de datos, traducir mediante algoritmos en mapas de la sensibilidad de miles de millones de individuos,
porque allí hay un fin exclusivamente extractivo: orientar los deseos hacia distintos tipos de consumos.

La emancipación social es liberar el tiempo de vida del trabajo. Si el tiempo de trabajo se redujera, el tiempo
liberado podría dedicarse al cuidado de sí y de los otros, al placer y la educación; a la creación. El neoliberalismo
se esfuerza en reducir los salarios para obligar a las persona a extender indefinidamente sus jornadas de
trabajo. La paradoja es que, mientras por un lado reduce el tiempo de trabajo necesario, por otro limita la
capacidad del trabajo intelectual al someter a las personas a cada vez más horas de trabajo y a trabajo más
intenso. A esto Berardi lo llama una “jaula semiótica”, debido a que es gracias a las tecnologías de comunicación
que se puede prolongar e intensificar la jornada laboral.
El capitalismo está en constante expansión. Avanza sobre todos los territorios y aspira a convertir todo objeto y
toda práctica en una mercancía. No solo avanza sobre el espacio físico, sino también sobre el espacio interior: el
alma y la percepción del tiempo. “El tiempo se convierte en el principal campo de batalla, dado que es el
espacio de la mente, el tiempo-mente, el cibertiempo” (203). El ciberespacio es el ámbito en el que se conectan
mentes y máquinas (o mentes-cuerpo a través de máquinas). Puede expandirse indefinidamente. Pero el
cibertiempo es orgánico y está limitado por factores biológicos; es un ritmo subjetivo inseparable del “ritmo de
la corporalidad, del placer y del sufrimiento” (204). Es el tiempo de la atención humana, que tiende a ser
invadida por completo. Este tiempo mental tiene límites, no puede ser asediado indefinidamente. “La
aceleración de la experiencia provoca una conciencia reducida de los estímulos, una pérdida de intensidad que
concierne a la esfera de la estética y también de la ética” (204). Al sobrecargarse la atención se reduce la
curiosidad, se empobrece la experiencia; lo vivido se reduce en intensidad. “Más información, menos

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significado. Más estímulos, menos placer” (205). Esta condición de alienación es la patología del trabajo
cognitivo, y del componente cognitivo del trabajo manual. Es a partir del rechazo a esta alienación que puede
estructurarse una rebelión del cognitariado y una recomposición del general intellect.
Durante la mayor parte del s. XX predominó una retórica futurista basada en la aceleración y la violencia. Esta
retórica había agotado sus energías en el momento en que emerge el movimiento punk, con su slogan “no
future”. El proceso de colonización encontró así un límite o frontera. Esa frontera pudo ser desplazada hacia la
dimensión virtual en los ‘90 cuando aparece la ciberutopía acompañada de la idea de que la materia había sido
derrocada; para muchos la mente estaba logrando finalmente emanciparse de las cosas. La cibertutopía
converge con el pensamiento neoliberal. Surge la noción de que la red como espacio de información perfecta
sustituye a la mano invisible del mercado. Pero la electrónica no es inmaterial; tampoco lo es la mente. El
despliegue de las redes hizo posible la orientación semiótica del capital. Se formó lo que Berardi llama el
“semiocapital”. Las fuerzas que producen el intercambio de signos son materiales.
En la producción industrial el tiempo de trabajo abstracto estaba unido al cuerpo del trabajador. El capitalista
trataba (en persona o a través de sus ejecutivos y supervisores) con seres humanos de carne y hueso.
Compraba el tiempo de trabajo del trabajador y este era titular de los derechos que había conquistado. En el
infotrabajo el capital ya no necesita comprar las 8 horas de trabajo diarias. Compra paquetes de tiempo
separados de sus portadores. “El trabajador ya no existe como persona. Él o ella son solo un productor
intercambiable de micro-fragmentos de semiosis recombinante que entra en el flujo continuo de la red” (223).
Se paga por los servicios, que son ocasionales y temporarios. Esto supone una fragmentación y celularización
del tiempo de trabajo. Los fragmentos son recombinados. Los dispositivos móviles hacen continua la posibilidad
de conexión. Se pierden derechos sobre el tiempo, ya que el tiempo es contratado sólo en fragmentos mínimos.
Si bien recurre con frecuencia a la noción de semiocapitalismo para explicar las características contemporáneas
del modo de producción de objetos y sujetos, Berardi percibe que ninguna expresión que haga énfasis en un
aspecto particular es adecuada. Neoliberalismo, monetarismo o capitalismo cognitivo son términos que
describen solo una parte de lo que está sucediendo. La transformación que estamos viviendo es tan profunda y
generalizada que es necesario hablar de un “absolutismo capitalista” que nos lleva de regreso “a la condición
original y desnuda de la existencia humana: la precariedad” (230).

La forma que asume el lazo social define las características del cuerpo colectivo. Si la integración del conjunto
está estructurada por flujos de comunicación tecno-lingüísticos, el colectivo tiende a funcionar de tal modo que
las relaciones no están dadas por el carácter consciente y sensible de los actores sino por reglas de
interoperabilidad que tienden cada vez más a formar parte de sus sistemas nerviosos. A este funcionamiento
Berardi lo llama enjambre, y lo distingue de la multitud, término popularizado por la trilogía Imperio, Multitud y
Commonwealth, de Antonio Negri y Michael Hardt y que, desde un punto de vista que para Berardi resultaría
ingenuo, no tenía presente las formas de subjetivación que hoy crecen entre los usuarios de las redes
electrónicas. En el enjambre, las formas de lazo social conjuntivo, que implican libertad de creación,
aleatoriedad de los encuentros, el deseo y la afectividad consciente, van dejando paso a formas conectivas en
las que el lazo que predomina es el reconocimiento sintáctico.

En su búsqueda de salidas a la transformación antropológica en curso, Berardi valora las posibilidades que
ofrece la actual composición del general intellect, aún en un contexto en el que la aceleración del ritmo de vida
fragmenta la experiencia y la percepción sensorial. Esta búsqueda debería incluir una investigación de los
problemas de las neuropatologías y la neuroplasticidad. Hay un conjunto de neuropatologías cuyas causas
podrían rastrearse en lo que ocurre con el cerebro como consecuencia de la mutación conectiva. Entre ellas
podrían mencionarse el alzheimer, el parkinson y el estrés postraumático. La hiperestimulación de la atención
exige un abordaje que incluya saberes neurológicos y psicológicos, pero que también tengan presente la
transformación tecnológica y la mutación conectiva resultante.

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La nueva generación de humanos aprende más palabras de una máquina que de su madre. Los niños
interactúan cada vez más con pantallas, en parte como consecuencia de que la emancipación de la mujer con
respecto a las tareas domésticas ha tenido como contrapartida el sometimiento de su atención y su tiempo al
capital. Se ve alterado así el vínculo entre significante y significado, que siempre ocurre por medio del afecto. Se
debilita el vínculo entre los signos y la realidad a medida que “el significado de las palabras se reduce a una
convención operacional, despojada de raíces corporales” (260). Esta es una condición para la precarización de la
vida.

Si solo los mensajes compatibles con el código pueden transmitirse, se rompe el arte de la política, que resulta
asfixiada por la obediencia a las reglas de la comunicación en un contexto de conectividad generalizada. Berardi
plantea, entonces, que una política para nuestro tiempo necesita concebir pensamientos y enunciados
diferentes, lo que no puede hacerse sin renunciar a la comunicación.
Pero Berardi no es un anacoreta ni un primitivista. Recurre a la obra de Felix Guattari para entrever la
posibilidad de una nueva sintonía entre moléculas que componen el cuerpo social. El primer paso es
“desvincularse de las actuales concatenaciones estresantes” (273). Luego es necesario un “reajuste neurológico
de la relación con la infoesfera” (273). Hay que crear formas de re-sintonización lingüística en aquellos lugares
donde se configura la sensibilidad, como el arte, la educación, la terapia.

La neuroplasticidad puede pensarse también como una fuerza caósmica que hace posible un paradigma
poscapitalista. Bifo propone desarrollar conscientemente formas de evolución neuronal. Y también desactivar
los “automatismos tecnolingüísticos que vinculan la actividad mental al marco establecido del capitalismo
conectivo” (277).

Cada vez más el general intellect, el cuerpo y el cerebro social productivo, es sometido a la obsesión del
crecimiento y la estabilidad. Si se derrumbara su forma actual, el capitalismo financiero, su contenido, es decir
otros aspectos del general intellect, no se vería afectado. Pero, al prolongarse en el tiempo la forma, el
contenido social se va destruyendo. Un ejemplo de esta destrucción es el ataque neoliberal a la educación, que
incluye la desescolarización masiva, la reducción del conocimiento a la idolatría del dogma económico. Berardi
observa que esto es lo que está ocurriendo en Europa tras la implementación del Proceso de Boloña. Por eso
propone desligar la potencia de la nueva tecnología (el contenido) del paradigma neoliberal (la forma) para que
el contenido no se vuelva contra la sociedad. Se trata, entonces, de emancipar al contenido de la forma.

Así como el arte participa en el panorama mediático, participa también en la búsqueda de formas de autonomía
del arte con respecto al panorama mediático. No se trata de resistir o revertir la mutación, cosa que no es
posible. Hay que buscar “nuevos caminos hacia la autonomía”, lo cual implica encontrar formas de “reavivar la
intensidad de la sensibilidad corporal y desvincular la potencia del general intellect del aparato tecno-
económico” (315).

Los movimientos sociales que hemos conocido hasta ahora han sido inefectivos, porque el capital ha logrado
destruir, a partir de la precarización laboral, la solidaridad al nivel de la producción y porque las formas de
acción social trabajan en un plano concreto, muy distante de la abstracción del capitalismo financiero.
Es necesario que el cuerpo social se libere del proceso de abstracción, que está constantemente
expandiéndose, y que no es nuevo sino que es constitutivo de la relación capitalista, ya presente en lo que Marx
llamaba fetichismo de la mercancía. En este contexto de abstracción, tanto la investigación estética como la
psicología están referidas “al estrés, la aceleración y el sufrimiento” (318). La estética ofrece una línea de
escape, si bien no de resistencia, porque está referida a lo sensible y lo pone en contacto con el pensamiento.
Las plataformas como Google y Facebook anticipan lo que necesitamos, y nosotros sabemos que lo anticipan. El
mundo tejido alrededor del feedback debilita la experiencia. Lo que sabemos sobre el mundo no es el resultado
de experiencias previas sino de imágenes diseñadas de acuerdo a sondeos de nuestras expectativas que nos
llegan a través de las pantallas. La experiencia vital queda sometida al poder de la simulación. Una característica

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de la experiencia es la singularidad: uno conoce un lugar por el hecho de haber estado allí. En la experiencia se
adaptan la mente y la piel al entorno. La experiencia “no solo implica una percepción atenta sino también una
intencionalidad” (321). Hay que reexaminar el concepto de experiencia teniendo en cuenta la mutación
tecnológica actual.
El tecno-totalitarismo estandariza la cognición, la percepción y el comportamiento. El efecto es una simultánea
y paradójica individualización y colectivización. Se agiganta nuestra imagen como individuos competitivos y
consumidores, a la vez que nuestras metas, gustos y deseos se estandarizan. La comunicación social ha sido
subsumida en el enjambre electrónico. No es posible resistir porque las nuevas tecnologías empoderan a
quienes las usan y relega a quienes las resisten. La alternativa que vislumbra Berardi es “entre el sometimiento
totalitario del sistema nervioso a la gobernanza semiofinanciera” y desvincularse “de las reglas semiofinancieras
integradas a la gobernanza del sistema” (335). Esta es una posibilidad que por ahora solo podemos entrever. A
pesar de su visión generalmente pesimista, Berardi cree que es posible reunir al general intellect con su cuerpo
sensible, independizarlo de la matrix y recuperar la singularidad de la experiencia.

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3.1.2. Reseñas y resúmenes de artículos

El aceleracionismo cuestionado desde el punto de vista del cuerpo


Autor: Franco Berardi
Del libro: Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo
Compiladores: Armen Avanessian y Mauro Reis

Editorial: Caja Negra. Buenos Aires.

Año: 2017


Páginas: 304
ISBN: 978-987-1622-58-0
Autora de la reseña: Damián Blaset Rein

Franco “Bifo” Berardi se plantea la siguiente pregunta: “¿Es la aceleración una condición para el colapso final
del poder capitalista?” (2017:69).
La respuesta no se hace esperar más allá del primer párrafo: No. Más bien, aclara, la condición para que el
poder capitalista continúe funcionando es la aceleración, y todas las contradicciones que la máquina neoliberal
contiene no significan ninguna sentencia, pues son utilizadas para extraer beneficios (económicos, políticos,
sociales, ideológicos, geográficos, individuales, “subjetivos”).
Pero en su artículo, más que pretender responder la pregunta con que comienza, Bifo nos interna en la
posibilidad de buscar en el aceleracionismo no ya su necesidad de éxito respecto del objetivo que ostenta (ser
la condición necesaria del postcapitalismo), sino de contener dentro de su hipótesis algunos elementos que
podrían servir como herramientas para combatir al capitalismo.
La pregunta entonces es otra: ¿existen, dentro de la posición aceleracionista, herramientas que deban ser
utilizadas necesariamente para combatir al poder capitalista? El aceleracionismo no es un organismo, sino una
célula de un organismo: “pero la hipótesis puede ser leída desde un ángulo diferente y más interesante, como
una versión particular de la inmanencia radical en la dimensión filosófica del pensamiento comunista
spinoziano contemporáneo” (70). Algo que mirando desde los ojos aceleracionistas es difícil negar: en la
actualidad un sistema muerto continúa en expansión, se mueve a través de nosotras, que estamos dentro, pues
ya no hay un afuera donde situarnos. Todo se mercantilizó, y las novedades nacen siendo mercancías. Nuestros
deseos son mercancías, nuestras corporalidades, el oxígeno, la tierra que habitamos, aquello de que nos
alimentamos. Todo es susceptible de ser transformado en mercancía. Pero además somos nosotras mismas
mercancías ambulantes; objetos de finanzas pululamos en y somos (damos vida a) aquel sistema inerte, que se
expande e innova traduciéndolo todo al mismo código, todo lo nuevo es lo mismo; y todo lo viejo es lo mismo.
Y lo que no es también. Mercancía. Información. Todas las mercancías, todo este sistema pútrido, contiene
resistencias. Dichas resistencias son también putrefacción. No obstante ¿Todo lo muerto, para ser definido
muerto, no debe ser mirado en relación a la vida? Todo fracaso revolucionario contenido en esta maquinaria
¿de dónde nace? ¿Por qué sigue existiendo? Lo que Berardi llama (Negri y Hardt) “tendencias implícitas”
contenidas en el capitalismo es lo que esta posición propone “liberar” a través de la aceleración. Como si para
liberarnos de dios, la humanidad hubiésemos tenido que jugar la reglas del creador del juego, así mismo cada
fracaso contiene nuevas luchas, nuevos modos de conseguir derrotar a este sistema-dios... Una solución similar
pareciera pretender la farmacología: la cura trae males, pero para esos males haremos más curas, que a su vez
traen males, y curas, y males... Aquí me parece importante aclarar: repetir no significa que todo sea igual una y
otra vez. Lo que se repite son las dinámicas. El tiempo se acelera, todo se “repite” más rápido. La geografía se
expande a modo de fractal, cada vez más rápido (Fenomenología del fin. Berardi, 2017). Y buscando la partícula

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de dios esperamos que todo este vértigo quede suspendido en un agujero negro que abrirá las puertas a la
dimensión postcapitalista.

Desde mi punto de vista esta es la verdadera inquietud que Berardi nos deja saboreando en este texto: ¿cómo
ha demostrado ser la reacción de nuestras corporalidades a la aceleración constante? Tomando el ejemplo de la
diferencia discursiva y temporal de Deleuze y Guattari en el Anti Edipo (1972) y ¿Qué es la filosofía? (1992), se
vislumbra la respuesta: la aceleración en esos veinte años llevó a los autores citados desde proponer como
única vía revolucionaria la exacerbación de la desterritorialización/reterritorialización propias del capitalismo.
En el Anti Edipo a la súplica por un momento de silencio, de paz, de contemplación del pensamiento que ya no
para de dar vueltas y que vuelve la existencia dolorosa, al punto del colapso en ¿Qué es la filosofía?
Automatizados por el pánico a siquiera intentar descifrar tanta información, nada más terminamos aceptando
que no hay un afuera, que todo es mercancía, que lo que es es y lo que no es también es (con la condición de
que aquello que no es sea hecho dato: piénsese en Santiago Maldonado vivo en alguna playa de Chile
sonriéndole a la cámara financiado por Cristina Fernández, o en el valor de referencia del dólar, o la necesidad
de la policía en las sociedades). Pienso, junto con Berardi, que la aceleración constante de la información
impide que nos detengamos a contemplar el paisaje para sentirnos perdidas y recobrar nuestro sentido de la
orientación (Fenomenología del fin); que reduce nuestra capacidad de respuesta a un proceso mental donde la
emoción (y, por tanto, el cuerpo y la sensibilidad que debiera producirla) es descartada. Más que una
herramienta, la aceleración es una amputación de una parte de nuestra composición humana: la sensibilidad, la
capacidad para interpretar el entorno sin un significado único, la posibilidad de producir significaciones
singulares, que no encajen con las reglas del juego, que no se muevan por y para las leyes del creador del juego.

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Xenofeminismo: una política por la alienación


Autora: Laboria Cuboniks
Del libro: Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo.

Compiladores: Armen Avanessian y Mauro Reis


Editorial: Caja Negra. Buenos Aires.

Año: 2017


Páginas: 304
ISBN: 978-987-1622-58-0

Autora de la reseña: Yamila Medero


“¿Cómo convertirnos en huéspedes de este nuevo mundo? ¿Cómo construimos un parásito semiótico mejor, uno
que despierte los deseos que queremos desear, que orqueste […] una comunidad emancipatoria e igualitaria
apuntalada con nuevas formas de solidaridad desinteresada y autodominio colectivo?” Laboria Cuboniks.

El texto es un manifiesto sobre la construcción de otro feminismo que tenga en cuenta el complejo y opresivo
entrelazamiento de las mediaciones tecnológicas y la virtualidad en nuestra vida diaria. No podemos separar las
tecnologías digitales de las condiciones materiales que las posibilitan; una puede alterar a la otra con propósitos
distintos. Intervenir en las hegemonías materiales implicará, en última instancia, intervenir sobre hegemonías
digitales. Esta visión nutre el trabajo del colectivo Laboria Cuboniks, cuyo nombre es un anagrama de ”Nicolas
Bourbaki”, un grupo de matemáticos franceses de gran importancia en la primer mitad de siglo XX.

Hay una profunda crítica hacia lo que este colectivo llama "el naturalismo esencialista”, es decir, a la postura
que defiende que las condiciones de existencia reinantes sean aceptadas como permanentes o dadas. Quienes
habitamos corporalidades que exceptúan la norma del poder canónico experimentamos injusticias que son
justificadas bajo “lo natural” (naciste así, ¿qué se le va a hacer?), por lo que para avasallar esas injusticias es
necesario no pensar-se desde ese esencialismo. Estas justificaciones sólo desanclan a las injusticias que vivimos
y las quitan del terreno de lo público, volviendo a colocarnos a nosotrxs, lxs abyectxs, en el espacio de lo
privado, en el lugar de lo que no hay que hablar, aquello que no debe ser nombrado.

Este feminismo aboga por la construcción de libertades a través de la alienación, por el asumirnos alienadxs y el
entender que es por esta condición que es necesaria la misma construcción de la libertad. En palabras del
colectivo “es a través de, y no a pesar de, nuestra condición alienada, que podemos liberarnos del fango de la
inmediatez” (118). Para ello es sumamente importante avanzar en una política universalista que no abogue sólo
por lo local sino que en sí misma trascienda raza, habilidad, situación económica y geográfica.

El xenofeminismo irrumpe con la idea del cambio social a gran escala, y afirma la idea de que somos extranjerxs
en este mundo, transitando el espacio de lo múltiple y lo diferente y diverso, de allí el prefijo “xeno” como
marca distintiva en esta posibilidad de feminismo. El xenofeminismo interpela a otros proyectos emancipatorios
anticapitalistas por no abrir paso hacia lo universal por tomarlo como absoluto: esto genera disyuntivas entre lo
que es imprescindible derrocar y las estrategias que se emplean para tal fin. Cualquier política que sólo valore lo
local seguirá expandiendo el horizonte de alienación, por lo que se vuelve insuficiente el solo accionar desde la
microcomunidad sin comprender la universalidad no-absoluta y generadora de potencia que involucra a lo
interseccional. Reconstituir lo universal como no-absoluto e interseccional implica rehusarse a la categorización
estereotipada de los cuerpos y dejar de lado los particularismos “naturalizados“(masculino, cisgénero,
eurocéntrico, blanco, etc. como si configuraran lo “real”) para abrir paso a politizar las intersecciones de cada
particular. De ahí que los localismos son proyectos de escasa ambición.

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La propuesta fuerte del xenofeminismo es vislumbrarse como una plataforma que hackee el género: ”busca ser
una arquitectura mutable que, como el software de código abierto, permanezca disponible para su
modificación perpetua y mejoría” (127), como expresa el artículo. Una plataforma que, al ser entendida como
de código abierto, va más allá de la autodefensa digital, exige la aprehensión de un nuevo vocabulario para lo
colectivo (incluso el de nuestrxs enemigxs), implica maneras de direccionar un orden para contener el ejercicio
de las libertades y mutaciones culturales que las plataformas digitales ofrecen y que requiere comprender lo
farmacológico, lo reproductivo, la autorrepresentación sexogenérica, es decir cualquier política sexual e incluso
la tecnociencia, como en constante modificación. Las tecnologías se encuentran disponibles para casi cualquiera
en el mundo, por lo que se vuelve imprescindible para los movimientos feministas y lxs feministas en sí
repropiarse de estas herramientas digitales y reconvertir las tecnologías existentes en “herramientas cognitivas
al servicio de fines comunes” (121); crear tecnologías que combatan el acceso desigual a cada uno de los
ámbitos donde nos desarrollamos. Es decir, las tecnologías pueden ser utilizadas como vías emancipatorias no
sólo de ciertos avasallamientos subyugantes del ámbito social, sino también de las condiciones materiales que
determinan nuestras experiencias encarnadas (sobre todo las relativas a sexualidad, género y sexo). Ya no hay
espacio posible para la ingenuidad, ya no hay molde que soporte las múltiples dinámicas de opresión que la era
digital ha exacerbado, por lo que es un paso obligado en este ahora generar estructuras ideológicas en pos de
feminismos que intervengan, desde la apropiación de esas habilidades, en los diversos espacios conectivos
existentes. Un ejemplo de ello podría ser el gender hacking, una forma de escapar a la patologización y el
control del estado en el cómo y porqué autoadministrarse hormonas fuera del protocolo capacitista médico-
farmacológico (las hormonas deben ser administradas bajo el diagnóstico médico de “disforia”, como si se
tratara de una enfermedad), una respuesta global a una situación que pareciera ser local.
El xenofeminismo también se reconoce como un racionalismo. La reapropiación de las herramientas digitales y
la adquisición de nuevos lenguajes (relativos tanto a la virtualización como a las políticas sexuales) demandan a
la razón como eje de las construcciones de emancipación que todxs lxs feministas deberían respaldar. La
construcción de la libertad, mencionada anteriormente, implica per se al racionalismo para generar estrategias
que vayan más allá de un futuro utópico y que sean de amplio conocimiento para todxs lxs feministas. Asumir a
la razón como movilizadora de construcciones implica a su vez que todo conocimiento sea libre y es desde esta
noción que el xenofeminismo “declara el derecho de todxs a hablar como nadie en particular” (120), donde
encontramos un símil con experiencias tales como el zapatismo en la selva lacandona. A su vez el
xenofeminismo pone en disputa la hegemonía de lo reproductivo y la posición favorecida e inmanente de la
familia en la construcción histórica de las sociedades: nuevamente se pone en cuestión las justificaciones
esencialistas sobre estas esferas de poder (que una vez más dejan a las mujeres y a cualquier cuerpo
feminizadx por fuera de lo público para recluirles al espacio del hogar y a los hombres a la rutina asalariada) y,
por ejemplo, se asume que la solidaridad y las relaciones de hospitalidad deben dejar de basarse en lazos de
sangre. En esta línea es que además el xenofeminismo se proclama como abolicionista del género, es decir, no
persigue erradicar las identidades de género y sus rasgos asociados sino que los géneros proliferen hasta que
deje de tener sentido su uso con fines jerarquizantes, que también son justificados en pos de una mal
concebida “naturaleza”, en donde las vidas tránsfugas al género son cercadas y estas opresiones son
naturalizadas. Y por ello es necesario demolerlo.

La búsqueda del xenofeminismo es el rechazo de toda identidad fija, la destrucción de todo orden que aparezca
como natural para revelar la contingencia de lo que es necesario, sólo a partir de allí (entendiendo la
interseccionalidad,el antinaturalismo,la universalidad y el racionalismo) puede ser posible cualquier proyecto
emancipatorio.

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Una revolución social y psíquica de magnitud casi inconcebible”: los interrumpidos sueños
aceleracionistas de la cultura popular
Autor: Mark Fisher
Del libro: Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo
Compiladores: Armen Avanessian y Mauro Reis
Editorial: Caja Negra. Buenos Aires

Año: 2017


Páginas: 304
ISBN: 978-987-1622-58-0
Autora de la reseña: Damián Blaset Rein
Mark Fisher en su artículo nos muestra una posible e interesante transformación de la estrategia
aceleracionista.
Contra la intuición superficial que nos lleva a ver nuestra sociedad como una aceleración constante de los
procesos tecno-culturales, Fisher nos introduce en su análisis manifestando una realidad que no es obvia
desprender de nuestro contexto tecnológico: la incesante producción en la sociedad capitalista no innova, sino
que repite los mismos elementos con ligeras modificaciones no sustanciales. Vivimos una desaceleración
cultural tanto en la esfera estética (el último celular lanzado al mercado no es una novedad, sino un objeto
cuyas “mejoras” significan la agregación y/o redistribución de funciones que ya existían; la música que aparece
no es sino una recombinación de elementos ya utilizados que no nos sugiere una visión diferente de lo que ya
vivimos) como en la política: con la crisis financiera del 2008, el capital se ha visto fortalecido y el
neoliberalismo intensificado (153).

A partir de esta constatación, nos adentra en la concepción del aceleracionismo estético, haciendo un paralelo
con el ensayo de Ellen Willis “Beginning to See the Light: Sex, Hope and Rock-and-Roll”, en que la autora se
refiere al fracaso de la izquierda por la incapacidad de llevar a término el proyecto de reconstruir la forma de
relacionarnos interpersonalmente que la contracultura de los 70 boceteó e incluso inició de forma experimental
a través de la convergencia de la música popular, las drogas, los avances científicos, los sueños y deseos, y cuya
máxima expresión fue la de iniciar e intentar perpetuar una nueva forma de concebir la crianza de la infancia: la
abolición de la familia y la colectivización de la educación.

Este fracaso se traduce en el éxito de la nueva derecha que, por una parte, abandona su carácter conservador
en pos de su éxito económico, azuzando las diversas posturas contraculturales, mercantilizando la rebelión,
individualizando “los deseos que la contracultura había abierto y después reclamando para sí el nuevo terreno
libidinal” (157) y por otra retorna al sentido de pertenencia conservador expresado en una frase de Margaret
Thatcher: “no hay tal cosa como la sociedad. Hay individuos, hombres y mujeres, y hay familias” (162).

Aquí es donde el aceleracionismo se plantea como condición de posibilidad para superar al capitalismo:
“[es el] intento de converger con, intensificar y politizar las dimensiones más desafiantes y experimentales de la
cultura popular” (158) y “sostiene que hay deseos y procesos que el capitalismo hace surgir y de los que se
alimenta, pero que no puede contener; y es la aceleración de estos procesos lo que empujará al capitalismo
más allá de sus límites (…) es también la convicción de que el mundo deseado por la izquierda es
postcapitalista”, que no puede ni quiere el retorno a un mundo precapitalista (159).

Desde la década de los 70’, con El Anti Edipo de Deleuze y Guattari podemos comprender al capitalismo como
una oscilación constante entre dos polos, “arcaísmo y futurismo, neo-arcaísmo y ex-futurismo, paranoia y
esquizofrenia” (160). Y que dicha oscilación no supone ninguna desgracia, que la máquina capitalista se

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alimenta de sus crisis, que “nunca nadie ha muerto de contradicciones” (160). Así, el capitalismo
desterritorializa y descodifica, nos disuelve las ideas, las saca de contexto, pero luego actúa reterritorializando y
recodificando, amortiguando el shock de estar en una especie de nada situándonos en este nuevo arcaísmo, en
el sentido de pertenencia, en la identificación constante con algo que antes ni siquiera existía: se lleva a cabo
una re-teologización, en palabras de Berardi. De esta manera, la derecha al mercantilizar la rebelión,
desterritorializó su contenido, lo reterritorializó en el individualismo y posibilitó la resurgencia de la institución
familiar (entre otras).

La solución aceleracionista que Fisher postula es atractiva, nos invita, junto con Foucault, a encaminarnos en la
producción de nuestra especie no como búsqueda de una esencia o de una naturaleza, sino de una humanidad
radicalmente Otra. Atractiva, pero con gusto a muchas preguntas. Pues, pese a entender que el autor nos
propone la búsqueda de una solución colectiva, de búsqueda de lo común, sin las corrupciones que la puesta en
común en la familia suceden (jerarquías...), mirado desde esta parte del mundo, donde la historia del
capitalismo no fue escrita como una línea de proceso evolutivo, sino como llegada rupturista, impuesta, como la
llegada de “un hombre radicalmente Otro”, se me hace difícil entender a qué se refiere con esa producción del
hombre por el hombre ¿es un radicalmente Otro local? ¿global? ¿Quiénes son los hombres que producirán otros
hombres? ¿No somos ya radicalmente Otro?

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Red Stack Attack! Algoritmos, capital y la automatización del común


Autora: Tiziana Terranova
Del libro: Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo

Compiladores: Armen Avanessian y Mauro Reis


Editorial: Caja Negra. Buenos Aires

Año: 2017


Páginas: 304
ISBN: 978-987-1622-58-0

Autora de la reseña: Yamila Medero


“¿Qué lecciones aprender de los modelos de financiación colectiva [crowfunding] y de sus límites para pensar
nuevas formas de financiamiento de proyectos autónomos de cooperación social?” Tiziana Terranova.
Desde el sentido común y en líneas generales, se entiende a los algoritmos como si sólo pertenecieran al
mundo de la abstracción y que, como tal, no tuvieran implicancia en las realidades materiales de las personas.
Pero pensarlos sólo como elementos matemáticos dilata una realidad que es tangible. La autora analiza las
relaciones entre el capital y algoritmos que median nuestras interacciones, en el entrecruzamiento de las
tecnologías y la comunicación. Poner en tensión esta relación entre el capital y los algoritmos es posicionarlos
como un problema político y romper con la burbuja del “realismo capitalista”; esto es, la idea de que el
capitalismo es la única economía posible. Introducir a los medios digitales en red amplía el espectro de análisis
al afirmar que no es contra las tecnologías que se pueden construir otros modos de existencia postcapitalista
sino que es a partir de ellas. De ahí que los algoritmos sean motivos de discusión cuando se analizan las nuevas
formas de automatización, ya que son capital fijo, modulan nuestra relación con los datos y con dispositivos
digitales y tienen la capacidad no sólo de “valor de uso”, sino que también generan valores estéticos,
existenciales, sociales y éticos. Para ampliar su postura, la autora introduce el concepto de “commonfare”
(elaborado por Fumagalli y Vercellone), es decir “la socialización de la inversión y del dinero y la pregunta por
las formas de administración y organización que permiten una auténtica reapropiación democrática de las
instituciones del estado de bienestar […] y la reestructuración ecológica de nuestros sistemas de producción”
(100). Este concepto habilita la pregunta del cómo funcionan los algoritmos y sus distintas automatizaciones y
cómo podrían funcionar si las múltiples agrupaciones sociales y movimientos autonomistas globales los
adoptaran sin el interés de acumulación ni explotación.
Para romper con el mito del realismo capitalista, Terranova afirma que vivimos en la actualidad “un nuevo
nomos en la Tierra” (el stack, que vincula tecnología, naturaleza y humanx): es decir, nuevos códigos de
conducta social y política que se vinculan, por un lado, con los poderes territoriales de las divisiones
sociopolíticas clásicas (superposición de gobiernos nacionales e instituciones transnacionales) y, por otro, con
las nuevas formas de soberanía surgidas de internet (corporaciones como Google, Facebook, Apple, Amazon y
Microsoft). A su vez, amplifica el “stack” en lo que llama “red stack” (donde confluye el commonfare): el nuevo
nomos para el común capitalista, y delimita tres factores o niveles que interactúan simultáneamente,
transversales y no lineales, y ahogan el realismo capitalista, estos son el dinero virtual, las redes sociales y la
bio-hipermedia, definida como la relación entre cuerpos y dispositivos. El planteo para cada uno de estos
factores no es absoluto, sino más bien está destinado a esbozar interrogantes, como ¿qué sucedería si
invertimos la monetización y la acumulación del dinero virtual y la orientamos hacia la contribución social? De
allí se desprende una visión sobre el “dinero común”, acerca de cómo podemos transformar las redes
conectivas en redes que sirvan de financiación colectiva cuya función no sea la conversión de saberes en datos
económicos sino que pueda movilizar, además de información, bienes materiales. Con las redes sociales hay un

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bosquejo similar, extienden una serie de posibilidades que no pueden regalárseles así sin más a los grandes
monopolios y que es indispensable apropiar para generar nuevos usos y/o plataformas. Como estrategia en
relación con los bio-hipermedia, una de las ideas de desanclar el control de los dispositivos digitales sobre los
cuerpos es la que vincula la sucesiva experimentación con el hardware con la generación de “aplicaciones
imaginarias”, un ejemplo que toma la autora es el de “las aplicaciones concebidas por el colectivo artístico
Electronic Disturbance Theatre, que permiten a los inmigrantes superar los controles de frontera” (108).
El ensayo de Terranova es un diálogo acerca de las posibles alternativas de uso de estas tecnologías que
modulan nuestra subjetividad y desde las cuales igual podemos ejercer resistencia a la acumulación. Este tipo
de tecnología posee potencial muy claro para desafiar al capitalismo, ya que existe una posibilidad de inventar
algoritmos sociales capaces de crear un sistema económico distinto. ¿Por qué conformarse con la función
establecida y lineal de estas tecnologías si sus usos pueden beneficiar de manera cooperativa (no acumulativa
ni corporativa) al colectivo que integramos las multitudes?

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Estética aceleracionista: ineficacia necesaria en tiempos de subsunción real


Autor: Steven Shaviro
Del libro: Aceleracionismo. Estrategias para una transición hacia el postcapitalismo

Compiladores: Armen Avanessian y Mauro Reis


Editorial: Caja Negra. Buenos Aires

Año: 2017


Páginas: 304
ISBN: 978-987-1622-58-0

Autora de la reseña: Damián Blaset Rein


El autor propone que, en lugar de seguir los planteamientos de un aceleracionismo político o filosófico, que
pretenden ser necesarios para situarnos -en algún momento- en el postcapitalismo, nos propone el
aceleracionismo estético, desprovisto de tan altas pretensiones... más humilde, podríamos decir.

¿Qué es lo que, en palabras de Steven Shaviro, nos ofrecerá el aceleracionismo estético? Como dice el título:
ineficacia necesaria. Y como dice, casi al final de su artículo: “en el mejor de los casos, una conciencia
exacerbada de la manera en que estamos atrapados” (178). En las correcciones y desarrollos de Hardt y Negri
de aquello que Marx designa subsunción real en nuestros tiempos se ha extendido a dominios de la vida de tal
modo que lo llamábamos trabajo simplemente ha dejado de existir, o mejor dicho, su existencia es otra, se ha
transformado en otra cosa mucho más constituyente de nuestras vidas y de nuestra realidad que lo que Marx
llamó “procesos laborales”.
Adentrémonos, junto con el autor, en el trayecto que le lleva a tan peculiar propuesta. En un primer momento,
citando a Mallarmé hace de la estética un dominio diferente al de la política, lo que implica que las categorías
de una y otra no son las mismas, así como tampoco las implicaciones o consecuencias finales a las que nos
puedan llevar su aplicación radical. Hecha esta diferencia comienza un análisis sobre la estética en particular.
Junto a Kant, dirá que el juicio estético tiene dos características que refuerzan esa diferencia con otros tipos de
juicio (como el político o el filosófico): el juicio estético 1) “es necesariamente desinteresado” (168) y 2) es no-
cognitivo. Con el primer enunciado la estética pierde el carácter de intencionalidad, de contemplación para
algo: disfrutamos de la belleza en sí misma, sin finalidad más allá de ella (168). Sin embargo, nos dirá Shaviro, la
posibilidad de abocarse al juicio estético, a la contemplación de la belleza, al acto estético, tiene carácter
utópico, en el sentido de que exige que en los dominios no estéticos no estemos agobiados por carencias
materiales o inmateriales o, como dirá el mismo Shaviro “Solo cuando estoy en general bien alimentado
disfruto de las exquisiteces de la cocina” (168). Este sería uno de los puntos más cercanos en que ambos
conceptos (estética y política) puedan llegar a estar. El segundo enunciado nos habla de la irreductibilidad de la
apreciación de la belleza a meros datos: la belleza no puede subsumirse en conceptos, hechos, información; no
puede traducirse a ningún conocimiento positivo (169). Con las palabras de Wittgenstein refuerza esta idea
“¡No es un algo, pero no es una nada tampoco!” (169).
Esto según la teoría formal de la filosofía moderna que, para la actualidad, según Shaviro, no ofrece un análisis
completo de lo que sucede con la estética, ya que la independencia del ámbito estético respecto del político en
los tiempos de subsunción real no parece ser real. En Marx todavía la subsunción que el capitalismo ejerce
sobre la vida se da en términos del valor económico de lo que el trabajo produce y, a su vez, el trabajo está
supeditado al ámbito de producción de mercancías en una esfera aparte de aspectos de la vida como el ocio, el
descanso, las emociones, los sentimientos, el arte, la estética. Hoy, en cambio, en la línea de Hardt y Negri,
Steven Shaviro plantea que la subsunción no es solo formal, sino real, pues cada aspecto de la vida es traducido
a un valor económico, incluso el sueño. Y lo que pudo ser una salida, la transgresión (en los movimientos como

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el dadaísta, surrealista, o en la música de los 60-70 de Hendrix, Presley, o en los 90 de Manson o en la película
pornográfica Garganta profunda), hoy no es más que otro modo que el capitalismo tiene de extraer ganancias.
La revolución tiene código de barras y su contenido (si es que lo tiene) sólo tiene carácter formal. Los dos
enunciados iniciales que caracterizaban al juicio estético quedan obsoletos ya que las tendencias, las
emociones, la belleza (o lo que percibimos como belleza) es codificado; en otras palabras se lleva a cabo una
“extirpación radical de lo estético” (173) pues 1) la belleza tiene una finalidad económica y para que esto sea
posible 2) la belleza debe ser definida, hecha información, datos.

Estamos en un callejón sin salida, pues “hoy todos somos aceleracionistas” ¿Qué hacer? El aceleracionismo
estético se propone como un retorno a la ineficacia. El aceleracionismo estético es la caricaturización de lo que
ocurre, es la exageración del absurdo antiestético en que se encuentra atrapada la estética hoy. No se propone
una eficiencia, pues de lo que se trata es de reconstituir las dos características que Kant atribuye al juicio
estético.
El autor da dos ejemplos estéticos aceleracionistas, que son las películas Gamer y I’m a juvenile delinquent, jail
me! Estas películas, en efecto, exacerban los aspectos del capitalismo de la subsunción real, nos muestran cómo
las subjetividades son puestas en el flujo informativo del semiocapitalismo.
No obstante, esta nueva estética, en mi opinión no sólo muestra su ineficacia (pues no genera reflexión sobre
cambio alguno, sólo muestra las posibilidades a las que tiende el absurdo que vivimos), no sólo nos deja una
sensación difícil de traducir a datos; también, y esto me incomoda y me provoca miedo, no apela a una
producción de belleza. Es más bien la constatación de hacia dónde nos estamos dirigiendo, utilizando los
mismos recursos que han provocado esto (la comercialización del arte). Por otra parte, me parece que Shaviro
parte desde una mirada académica y termina, también, en una mirada académica de lo que es la belleza. Y, más
allá de académica, demasiado clásica (si bien la propuesta final supera –va más allá- lo que podemos definir
como clásico, sigue su misma dirección). Creo que la producción estética y la apreciación de la belleza no
necesariamente están desprovistas de finalidad, que no están separadas de lo político (¿qué quiere decir que
nadie se baña dos veces en el mismo río?), que toda manifestación artística es una postura ante la vida, una
manifestación de aquello que se oculta a la obviedad de los símbolos, que se asoma a través de esos mismos
símbolos, desde una sinfonía de lo que llamamos música docta a un repique de tambores manchados de sangre
de manos negras; de una tragedia griega a un acto performático callejero, de la “poesía mayor” de los grandes
clásicos a la antipoesía de Nicanor Parra o a las “artesanías” de Violeta Parra, o a los murales callejeros donde
percibimos algo más que formas y colores, donde intuimos un “mensaje”. Finalmente, decir que el juicio
estético es no-cognitivo, me parece otra estrechez de criterio, otra caída en el juego del capitalismo (no porque
lo haya dicho Kant hace dos siglos no está inscripto en una lógica capitalista –palabra que, por lo demás, se
utilizó por primera vez hace dos siglos para designar procesos que venían desencadenándose desde dos siglos
antes). Creo que el conocimiento no es sólo información, hechos o datos en el sentido que el capitalismo define
esos términos. Creo que el conocimiento también está en la apreciación de la belleza, que la información y los
datos no son únicamente símbolos de un código traducible a valor económico (en el sentido neoliberal) y que,
por supuesto, los hechos escapan a ese ámbito de lo real incuestionable o no susceptible de ser interpretados.
La sensación que me deja el aceleracionismo estético en particular (y el aceleracionismo en general) es de un
derrotismo no asumido, una manera de afrontar al poder capitalista de un modo similar al de la izquierda que
critican, pues ¿qué hace la izquierda sino someterse a los parámetros capitalistas y a partir de ahí proponer
soluciones que no implican una ruptura o una transformación diferente a la que nos lleva el mismo capitalismo?
A la larga, aceleracionistas de derecha y de izquierda no se distinguen de la derecha y la izquierda sin el prefijo
aceleracionista, y van a terminar cantando victoria junto al capitalismo que, seguramente, se autodenominará
en algún momento postcapitalismo. Si la propuesta es llegar más rápido a lo que el mismo capitalismo nos
llevará “más lento” ¿por qué el apuro?

Vivir de forma diferente, compartir en lugar de comercializar (trueque o moneda, da igual), desestructurar al
coloso que nos contiene, poner en común lo que nos sucede, lo que pensamos y lo que sentimos (que la

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producción estética hace posible), me parece que no se asemeja a hacer que todo lo que nos oprime suceda
más rápido, apelando a una especie de fe cuántica donde podríamos, cuales partículas, exceder la velocidad de
la luz y aparecer en otro tiempo-espacio, en otra dimensión, en otra forma. ¿Queremos otra forma? Sí, pero
otra forma-de-vida, no que nuestra materialidad se desintegre con el desgaste de la velocidad y la aceleración.
Si quisiéramos eso, tenemos opciones más rápidas y menos dolorosas.

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3.2. Traducciones:
Valentina Arias, miembro del equipo de investigación egresada de la Licenciatura en Comunicación
Social de la FCPyS, estudiante de posgrado becada por CONICET y docente autorizada de la cátedra de
Teoría de la Comunicación Social II, contribuyó al trabajo de este proyecto aportando la traducción
(realizada junto a la Profesora Bettina Martino) de un significativo artículo de la autora holandesa
José Van Dijck que completa el escenario presentado en su libro reseñado.

“Tienes una identidad”: la presentación del yo en Facebook y LinkedIn


José Van Dijck - Universidad de Ámsterdam, Holanda
Revista “Media, Cultura & Society”. 35 (2) 199-215. 2013

Traducción: Valentina Arias y Bettina Martino


Usted tiene una identidad. Los días de tener una imagen diferente para su trabajo, amigos o compañeros de
trabajo y para el resto de la gente, probablemente están llegando a su fin con bastante rapidez… tener dos
identidades para sí mismo es un ejemplo de falta de integridad. (Mark Zuckerberg citado en Kirkpatrick
2010:199).

La infame broma de Marc Zuckerberg sobre la identidad, junto a sus comentarios acerca de la privacidad ('an
envolving norm'), han planteado preguntas no sólo acerca de la cosmovisión personal del CEO, sino también
acerca de la ideología que subyace a los servicios de red social (Social Network Services, SNS en adelante) más
poderosos del mundo. Facebook y otros SNSs favorecen la idea de gente teniendo una identidad transparente
que revela en línea, liberando los datos del comportamiento habitual y su información personal en el proceso
de socialización. Los dueños de la plataforma tienen un gran interés en impulsar la necesidad de una identidad
en línea uniforme para lograr la máxima transparencia, no solo porque quieren saber quiénes son sus usuarios,
sino también porque los anunciantes quieren datos 'veraces' de los usuarios. Sin embargo, el interés de los
propietarios puede ser contrario a las necesidades de los usuarios de diferenciar entre sus diversas identidades
en línea. Para la mayoría de los usuarios, hay una clara diferencia entre una identidad profesional, dirigida
principalmente a los compañeros de trabajo y empleadores, y la propia comunicación hacia los amigos. Mucho
antes de la aparición de la comunicación online, Ervin Goffman (1959) teorizó acerca de la auto-presentación
como una performance; la necesidad de un yo múltiple, compuesto sólo se ha incrementado desde que la
comunicación pública se trasladó al espacio online.
Este artículo analizará cómo la lucha entre usuarios y plataformas para el control de identidades en línea se
juega en el plano de la interface. Los usuarios implementan los SNSs para diversos propósitos, y a lo largo de los
años han adaptado sus estrategias en la presentación online en la medida en que las plataformas cambiaron sus
funcionalidades. Inicialmente, las plataformas como Facebook eran comúnmente consideradas como un
espacio para la auto-expresión (personal) y para hacer conexiones entre amigos. Gradualmente, los usuarios
han llegado a entender el arte de la auto-presentación online y la importancia de las SNSs como herramientas
para la auto-promoción (profesional). Puesto que cada forma de auto-comunicación trae consigo un concepto
específico de audiencia, los usuarios tuvieron que aprender cómo manejar los parámetros de privacidad y los
estilos de presentación consecuentemente.
Paralelamente a los cambios en las necesidades de los usuarios, ha habido un cambio en la más grande
infraestructura en línea a través de la cual operan el SNS. En la primera etapa de su desarrollo, de 2002 a 2008,
estos sitios eran comúnmente utilizados como espacios comunitarios preparados para facilitar la conectividad
entre las personas. Después del 2008, la mayoría de los propietarios de los sitios corporativos desplazaron su
foco de las plataformas orientadas a la comunidad hacia la conectividad monetizada a través de la maximización
lucrativa del tráfico de datos entre las personas, las cosas y las ideas (Van Dijck, 2013). Junto con este cambio

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vino una modificación en la arquitectura de las plataformas; en lugar de volverse bases de datos de información
personal se convirtieron en herramientas para contar historias (personales) y para la auto-presentación
narrativa. La siguiente sección explicará cómo estos cambios están íntimamente entrelazados.
Las arquitecturas digitales cambiantes de los medios sociales forman el trasfondo necesario para hacerse
preguntas críticas acerca de la auto-presentación en línea: ¿cómo son moldeadas las identidades públicas a
través de las interfaces de las plataformas? ¿Cómo estas características permiten y limitan la escultura de la
identidad personal y profesional? ¿Y cuáles son las consecuencias de la conectividad y la narratividad impuestas
sobre las identidades en línea de la gente? Para explorar estas cuestiones, utilizaré un análisis comparativo
entre Facebook y LinkedIn. Mientras Facebook es un servicio de red social general, que facilita
mayoritariamente redes personales, LinkedIn abastece específicamente a profesionales. Ambas plataformas
usan principios similares de conectividad y narratividad para estimular presentaciones compuestas de la
persona –estrategias que pueden ser sucintamente reveladas en los recientes cambios de interface. En 2011,
Facebook introdujo la característica de Timeline (Línea de Tiempo)10 para imponer un estilo de presentación
uniforme en todas las páginas de sus miembros. LinkedIn indujo sutiles tácticas para personalizar la
presentación pública de la propia identidad. Ambos sitios fomentan la idea de un “si mismo” uniforme o
'idealizado' mediante la integración de los principios de conectividad y narrativa en sus interfaces.

Considerando la enorme velocidad con la cual los SNSs están todavía creciendo, las mayores preocupaciones
subyacentes a sus imperativos tecnológicos y económicos son sistemáticamente subestimadas. ¿Qué clases de
auto-presentación imponen estos sitios a través de sus interfaces? ¿Cómo son usadas las presentaciones online
de la gente sobre su actuación en el pasado para evaluar su funcionamiento (futuro)? ¿Y qué intereses
divergentes -de los usuarios, de los dueños de las plataformas, de los empleadores- están en juego en la batalla
por controlar los perfiles públicos en línea de las personas? Estas preguntas se vuelven muy relevantes al
introducir las discusiones legales y políticas acerca de la privacidad y el control de la información. Este artículo
intenta deconstruir las estrategias de promoción de las plataformas de la presentación en línea como un
producto estandarizado comercializable y teoriza sus consecuencias culturales.

Auto-expresión vs. Auto-promoción: conectividad vs. conexión; bases de datos vs. narrativas
En línea con la teoría del interaccionismo simbólico de Goffman (1959), la auto-presentación distingue entre
señales dadas ingenuamente, inconscientemente, y señales dadas deliberadamente. Por ejemplo, las señales
acerca del sexo o del estado civil pueden ser reveladas inintencionalmente al hablar o chatear, pero también
pueden ser calculadamente enfatizadas o suprimidas. Goffman subraya cómo la presentación intencional es una
estrategia muy básica de “modelado” de la persona. Aun ingenua o inconsciente, los despliegues de la
identidad son también siempre una parte de la auto-expresión (Manning, 1992). Cuando nos fijamos en las
plataformas de los medios sociales, los diversos niveles de presentación de la identidad de Goffman vienen a la
mente al escrutar las interfaces de estos sitios; los dueños de las plataformas usan las tecnologías de la interface
para promover una auto-expresión inconsciente a la vez que permite una auto-promoción consciente. Los
usuarios de plataformas en línea, por su parte, han adaptado sus estrategias a lo largo de los años, en la medida
en que se volvieron más expertos en desarrollar estas nuevas ´tecnologías del yo'.

La emergencia de lo que Manuel Castells (2009) denominó 'mass self-communication' (auto-comunicación de


masas) refiere a un sistema global de interacción en red -un sistema entre las cuales plataformas como

10
N. de las T.: Timeline es una herramienta que permite que las y los usuarios tengan una vista de tipo cronológica de las
publicaciones realizadas por otros/as usuarios/as, es una especie de autobiografía digital que puede incluso tener
contenidos anteriores a la creación misma de Facebook, autobiografía que nunca deja de estar en marcha y que es
automática. Muestra imágenes, actualizaciones, etc. que el sistema considera importantes y oculta aquellas que “cree” que
no lo son. Este nuevo formato en el muro de usuarios y usuarias tiene enormes beneficios comerciales, puesto que el
filtrado de esa autobiografía les permite a las empresas ganar presencia en las Timeline o bien, lo que es más corriente,
pagar a Facebook para aparecer en el Timeline de un/a usuario/a.

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Facebook, LinkedIn, GooglePlus y Twitter ofrecen herramientas cruciales para galvanizar la presentación de la
identidad online. Desde los primeros días de los medios sociales, las plataformas fueron presentadas como
herramientas para hacer conexiones, promocionar la conectividad humana y construir comunidad. Como Boyd
y Ellison (2007:221) observaron en 2007, los sitios de red social existían para mejorar las relaciones humanas
que ya existían en la vida real, así como para sostener redes expansivas para lazos débiles. Es importante
recordar cómo la mayoría de las redes sociales, especialmente Facebook, comenzaron como 'sitios de amigos'
en ambientes protegidos tales como los campus universitarios. Le tomó dos años a Facebook expandir sus
servicios a una audiencia global general, cambiando la naturaleza del juego por una base de usuarios que se
expandía rápidamente. Como el número de usuarios ascendió después de 2007, una página en Facebook
implicó cada vez más la presentación de una persona pública que pudiera ser vista y contactada por los usuarios
de la web. Las conexiones en línea ya no se equiparaban automáticamente a los contactos offline, sino que
favorecían lazos débiles y latentes. La conectividad en red vino rápidamente a dominar la organización de la
socialidad cotidiana (Christakis y Fowler, 2009; Van Dijck, 2012).
Hacia el fin de la primera década del milenio, un notable cambio ocurrió en la organización y la arquitectura de
las plataformas de los medios sociales, transformando sus centros de gravedad de la conexión a la conectividad.
Palabras clave que denotan actividades sociales rutinarias -términos tales como 'friending', 'liking', 'connecting'
y 'following'11- rápidamente penetraron el discurso de las plataformas. Las tecnologías de interface traducen las
relaciones entre personas, ideas y cosas en algoritmos en vistas a instrumentar y conducir la performance. La
mayoría de estos botones tienden a registrar respuestas emocionales, inmediatas e intuitivas, generalmente
tratándolas como expresiones no intencionales del yo, en línea con el vocabulario de Goffman. Si estas
respuestas son o no son verdaderas o inconscientes es discutible, en tanto muchos botones automáticos
pueden también ser deliberadamente manipulados y manejados por los usuarios. Como sea, los algoritmos, en
tanto cuantificaciones codificadas de socialidad, son implementados para provocar tantas conexiones como sea
posible, aun cuando los usuarios están inadvertidos de los efectos que tienen sobre ellos (Beer, 2008, 2009). Los
dos niveles de auto-presentación (consciente e inconsciente) de Goffman son así nuevamente relevantes
cuando se producen en plataformas en línea. Mientras los usuarios conscientemente construyen sus propios
perfiles, los dueños de las plataformas y los inversores recolectan datos de comportamiento que los usuarios
están inadvertidos de estar creando; las compañías de datos están particularmente interesadas en las señales
de deseos y necesidades, mientras los publicistas necesitan esta información para propósitos de venta.

La información personal y de comportamiento, una vez mero derivado de la conexión y la socialidad online, se
ha convertido ahora en un recurso valorado en la explotación de las plataformas. 'Friending' -hacer amigos- no
sólo refiere a la gente que conoces, sino también a gente que puede o podrías conocer de acuerdo a los
algoritmos; 'likear' se ha transformado en una demostración provocada automatizada que brinda preciosa
información acerca de los deseos y predilecciones de la gente. 'Siguiendo' revela y conecta a personas
interesadas y tiene en cuenta la detección de tendencias. Cuanto más conexiones hacen los usuarios con
entidades tanto humanas como no humanas, más capital social ellos acumulan (Ellison et al., 2007). Y cuanto
más capital social la gente le asigna a las cosas y a las ideas, más capital económico puede ser obtenido de la
conectividad. La minería automática de datos personales y de comportamiento es probablemente el impulsor
más importante para los dueños de las plataformas para la promoción del tráfico online; al mismo tiempo, la
estandarización del ingreso de datos garantiza mejores resultados. Si la entrada de datos de los usuarios es
canalizada a través de interfaces formateadas, esto realza el potencial conectivo del sitio.
El llamado “giro conectivo” en las plataformas de medios sociales es una espada de doble filo cuando se trata
de la presentación de sí mismo en línea. Mientras los cambios graduales de la interface manipulan a los
usuarios para presentar sus perfiles públicos en una forma estandarizada, los usuarios han desarrollado un

11
N. de las T: Se corresponden a nuestras expresiones asociadas a medios sociales: 'haciendo amigos', 'gustando/likeando',
'conectando', 'siguiendo'.

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profundo entendimiento de estos mecanismos y han aprendido a explotar estos mismos mecanismos
algorítmicos para su propio provecho. Con el tiempo, actos sociales de auto-expresión en los SNSs, rápidamente
comenzaron a dar lugar a actos de auto-puesta en escena más conscientes en tanto la presencia y popularidad
de la gente se iba incrementando medida por su manifestación online. Aproximadamente después de 2009, el
'yo' se transformó en un objeto de marketing y promoción, ahora esa conectividad podía transformar ese valor
social en línea en recompensas reales en el mundo offline. Preminentemente, las estrellas y los políticos
explotan las posibilidades de comercialización de las personalidades individuales como productos. La auto-
presentación de las celebridades vía Twitter o Facebook expone el lado lucrativo de volverse conectivo: sus
personas online, igual que sus marcas, y la última exitosa presentación de sí es es tener millones de seguidores.
Desde Justin Bieber a Barack Obama, las personas online se han vuelto una parte indispensable del “self-
branding” (n. de las t. del propio marketing, de ser uno mismo una marca). En contraste con la puesta en
escena pública previa a través de los medios masivos como la televisión, los equipos de relaciones públicas
ahora pueden controlar mejor sus mensajes personales y maximizar su rentabilidad, ya sea en términos de
votos o de dinero. Se ha vuelto bastante común para gente con gran cantidad de seguidores asumir la
promoción de marcas de productos o causas. Si Madonna recomienda una particular clase de zapatos a sus
millones de seguidores, ella cobra el valor conectivo de su popularidad personal.

La promoción y el branding del yo se vuelto también un fenómeno normalizado, aceptado en la vida de las
personas comunes. Siguiendo los ejemplos de la auto-promoción de las celebridades, muchos usuarios
(especialmente jóvenes adultos y adolescentes) moldean sus identidades en línea en vistas a ganar popularidad
y la esperanza de ganar un nivel amplio de reconocimiento y conectividad.12 De hecho, los adolescentes han
modelado siempre su autoimagen después de su exposición a celebridades a través de los medios masivos
como la televisión y las películas -un fenómeno teorizado por el sociólogo británico John Thompson (1995)
mucho antes del advenimiento de los medios sociales. Pero con estas plataformas los usuarios comunes han
adquirido un instrumento de auto-promoción que realmente vale la pena. Aquellos usuarios que alcanzan altos
niveles de reconocimiento por parte de sus compañeros son considerados “influencers” (personas influyentes);
pueden recibir ofertas de compañías para distribuir mensajes promocionados (por ejemplo, en la forma de
mensajes distribuidos en los muros de las personas) y ser recompensados material o simbólicamente. La auto-
promoción online no es solo para adolescentes. Los adultos profesionales de todas las edades se manifiestan
online para enfatizar sus habilidades y capacidades y, por lo tanto, atraer contactos, contratos, clientes o
empleadores. Hay muchas maneras de dar forma a las identidades en línea con muchos propósitos diferentes, y,
en teoría, hay varias plataformas para elegir -plataformas que, a lo largo de los años, se han especializado en
atender funciones y audiencias específicas: mercados de trabajo, mercados sociales, mercados de citas,
mercados creativos y así sucesivamente.

El 'giro conectivo' en los medios sociales vino con un notable cambio en la organización de las plataformas de
estructuras de base de datos a estructuras narrativas. En los primeros años de la Web 2.0, el experto en nuevos
medios Lev Manovich (2001) teorizó sobre la distinta naturaleza arquitectónica de las plataformas interactivas
como bases de datos -colecciones organizadas de datos textuales, audiovisuales, numéricos apoyados por un
sistema de gestión de bases de datos. A diferencia de los medios anteriores, las plataformas interactivas
forzaron a los usuarios a presentar información de una manera no lineal, no narrativa. Las bases de datos no
cuentan historias con un principio o un final: 'de hecho, ellas no tienen ningún desarrollo, temáticamente,
formalmente, o de otro tipo que pudiera organizar sus elementos en una secuencia' (Manovich, 2001: 218). En
cambio, argumenta, la interface de usuario de los medios digitales reposa sobre el concepto de montaje
espacial en el que la recuperación de datos es altamente dependiente de sistemas de búsqueda (2001: 322-3).

12
Algunos psicólogos (Mehdizadeh, 2010) han argumentado que los jóvenes adultos con baja autoestima pueden ser
correlacionados con un gran aumento de contenidos auto-promocional en sus páginas de Facebook, aunque mi punto no es
probar los efectos psicológicos del uso de medios sociales.

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Para la primera década del siglo XXI, el dominio de bases de datos sobre las narrativas como una nueva lógica
de orden informativo era exactamente lo que distinguía las plataformas digitales de otros tipos de medios de
comunicación. La aplicabilidad del concepto de Manovich podía discernirse en el orden contingente de los
datos en los sitios de redes sociales, los cuales en aquel entonces permanecían centrados en las necesidades de
los usuarios más que en los intereses de los dueños de las plataformas. La interface de Facebook, como el
investigador británico Garde-Hansen (2009: 141) observó, solía ser presentada como una base de datos de
usuarios y para usuarios donde 'cada página de usuario es una base de datos de su vida, haciendo de este sitio
de red social una colección de colecciones y colectivos'. Como un resultado de la lógica de base de datos en la
interface visible, cada usuario podía definir la funcionalidad distintiva de su perfil. Para algunos usuarios, sus
páginas presentan un archivo personal, una forma de compartir historias de vida y recuerdos con otros
seleccionados o con apertura para el público en general. Para otros, los SNSs parecían ser un 'escenario para
vagabundos digitales', un lugar para 'ver y ser visto' (boyd, 2007: 155). En síntesis, las interfaces visuales de
Facebook y LinkedIn atendían los deseos del usuario de tener modos diversos de auto-presentación,
permitiendo la apertura y la aleatoriedad. Sobre la base de la oposición base de datos/narrativa de Manovich,
los SNSs suelen favorecer un ordenamiento espacio-visual de información por sobre uno lineal-textual.
Pero ¿qué sucedió con la lógica de base de datos a la luz del giro conectivo y cómo esto se ve en los recientes
cambios implementados en las interfaces de las plataformas de los medios sociales? En las próximas secciones,
analizaré los últimos cambios de interface de Facebook y LinkedIn, para comprender cómo ellos integraron
hábilmente la auto-expresión con la auto-promoción, la conexión con la conectividad, y la narrativa con la base
de datos. Facebook y LinkedIn son los más grandes SNSs que han proliferado a lo largo de los años
(Papacharissi, 2009). Como sus funcionalidades se volvieron más enfocadas, sus interfaces se volvieron más
direccionales, por ende encauzaron los modos de los usuarios de auto-presentación. Mientras que, en los
primeros años de los medios sociales, hubo todavía una relativa libertad en la presentación en línea, las
plataformas como Facebook y LinkedIn han ajustado gradualmente sus interfaces y protocolos no sólo para
facilitar a los usuarios, sino también para servir a las empresas y a los anunciantes. Con la reciente introducción
del Timeline y la interfaz de reajuste de LinkedIn, podemos ver el doble cambio hacia la conectividad y la
narrativa.

La interface de Facebook después del Timeline


Cuando Mark Zuckerberg presentó el nuevo formato del Timeline en un evento público, en septiembre de 2011,
lo describió así: “El Timeline es la historia de tu vida. Tiene tres partes: todas tus historias, todas tus
aplicaciones y una nueva manera de expresar quién eres”. Luego continuó explicando cómo el Timeline
permite “contar toda la historia de tu vida en una sola página” (Zuckerberg, 2012). El principio ordenador más
significante del nuevo diseño de la interface es una barra vertical a la derecha que indica un orden cronológico
desde el presente al pasado: empieza con los meses más recientes y los meses se vuelven años al desplazarse
hacia abajo. Todo el lado izquierdo de la página se llena con eventos, “historias de tu vida” en forma de fotos,
publicaciones de amigos, música que te gusta (gustó), recetas que intercambiaste, todos tus “me gusta” y
toques, actualizaciones, mapas de los lugares donde has estado y mucho más. Cada uno de los datos que alguna
vez subiste a Facebook (texto, foto, video, sonido) es transferido automáticamente al Timeline, abriéndolos en
el nuevo formato – un formato que se vuelve obligatorio para cada usuario una vez que ha sido desplegado e
implementado. Pero el nuevo Timeline es mucho más que un diseño glamoroso de la nueva interface: es una
revisión completa de la arquitectura que astutamente disciplina al usuario a combinar la auto-expresión (en
este caso, memoria y emoción) con la auto-promoción en un formato uniforme.
El formato del Timeline está organizado como una biografía narrativa, una crónica de cómo ha sido la vida hasta
el día presente mediante el arreglo de bits y piezas previamente subidas. La narrativa resultante es una
construcción en retrospección, un ordenamiento de forma retroactiva de los momentos de la vida. La actividad
codificada de Facebook se parece a la experiencia de la caja de zapatos en la analógica vida real: las personas
juntan álbumes de fotos viejas, diarios, libros con recortes y bitácoras en una presentación cuidada del pasado

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(Van Dijck, 2007). Dado el formato del Timeline, todas las vidas online contienen los mismos ingredientes clave.
Al pie del Timeline, se te indica publicar una foto de bebé y, mientras el tiempo avanza, se pasa revista a los
hitos estándar: fotos de la familia, cursos de la escuela, viejos amigos, los años de la universidad, fotos de
casamiento, luna de miel, embarazo del primer hijo, la primera foto del bebé, los videos de los primeros pasos,
viajes de vacaciones y así. Dado que pocos perfiles de usuarios contienen fotos o publicaciones de la vida “pre-
Facebook”, lo cual es desde el 2004 por lo menos, la interface incita a los usuarios a llenar los espacios e
ilustrarlos con fotos. La memoria y la emoción forman parte explícitamente de la experiencia del Timeline de
Facebook. Como lo explica un bloguero:
Memorias de años anteriores pasaron frente a mí - viejos amigos, viejos lugares, cosas sobre las que no había
pensado en años. Quedé atascado en el pasado de la misma forma que hubiera quedado frente al viejo cofre de
cedro de mi mamá, un baúl lleno de chucherías de la niñez y fotos que sostienen nuestra historia familiar. Esta
inocua herramienta de la web social ha hecho una apuesta poderosa y convincente por algo más que mi
información o mi tiempo. Facebook estaba llegando a mis emociones a través de mis memorias y estaba
haciendo un maldito buen trabajo (O´Dell, 2011).

Combinar memorias y emociones espontáneas con información personal conscientemente publicada es


exactamente lo que Facebook intentaba lograr lanzando su interface nueva y obligatoria.

Sin embargo, transformar una base de datos en una narrativa requiere no sólo añadir nuevos datos al contenido
ya existente, también desencadena una nueva conciencia sobre cómo querés que tu historia de vida sea
contada, a quiénes y con qué propósito. La pregunta del cómo tiene que ver con el diseño y el adorno. El nuevo
aspecto del Timeline tiene más fotos y de mayor tamaño que la vieja interfaz: la imagen de apertura requiere
un gran espacio llamativo, los amigos se convierten en grandes fotos y muchas publicaciones llevan versiones de
fotos mucho mayores que las posteadas originalmente. Te invitan a enfatizar algunos eventos insertando
banners y fotos, agregando así algunos “highlighs” en retrospectiva. El orden de mes a mes y luego el de año a
año le da a los perfiles el aspecto y la sensación de una revista. Tu antiguo perfil se convierte de pronto en el
centro de una publicación profesional, con vos como protagonista. Esta conciencia involucra una cantidad de
decisiones de diseño que son fuertemente dirigidas por la configuración por default de la interface.
Las preguntas acerca de a quiénes y con qué propósito uno construye su propia imagen hacen surgir cuestiones
más profundas acerca del branding profesional y personal. Al cambiar al Timeline, todos los post anteriores son
transferidos automáticamente al diseño cronológico pre formateado. Por default, cada dato anteriormente
inserto es puesto como “público” incluso si previamente lo habías puesto para “sólo amigos”. Como explica el
sitio, los usuarios reciben un periodo de gracia de siete días para tomar las decisiones concernientes a su auto-
presentación (Facebook Timeline, 2011). Para aquellos usuarios que se toman en serio su perfil online, la
transferencia al Timeline implicó un acto de equilibrio entre la auto expresión y la auto-promoción. Con cada
pedazo de dato – tanto viejo como nuevo- uno tenía que decidir a quiénes hacerlo accesible: a amigos, a un
círculo más amplio o a la audiencia en general. En otras palabras, cada publicación del pasado tenía que ser
reevaluada en términos de audiencia actual y efectos potenciales: si agrego una foto de mi casamiento,
¿ofenderá esto a mi celosa ex esposa que aparece en la foto? La foto de una fiesta de estudiantes alborotada,
¿debería estar realmente abierta al público en general o esto afectaría a mis antiguos compañeros? Cada
decisión de personalizar el Timeline implicaba no sólo una decisión sobre el rearmado (privado) de la vida
pasada de cada uno, sino también un esfuerzo consciente de configuración (pública) de la identidad. Los
usuarios fueron forzados a reflexionar sobre la auto-expresión y la auto-promoción en términos de reimaginar
su audiencia al utilizar su perfil de Facebook renovado.
La introducción del Timeline también expuso a la interface como un medio para explotar la conectividad en el
doble sentido del término. Por un lado, los usuarios usan la nueva herramienta para re diseñar su estrategia de
auto-presentación. Como lo ha demostrado la investigación, los usuarios de Facebook se han vuelto
gradualmente más habilidosos en las técnicas de evaluación de la audiencia y branding personal (Marwick and

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boyd, 2011). Para aquellos usuarios que dedican tiempo y esfuerzo en trabajar su perfil, este ejercicio de
renovación aumentó su conciencia acerca de su audiencia. Por otro lado, Facebook usó el nuevo diseño de su
interface para aumentar el control sobre los datos personales, dado que la enorme mayoría de sus usuarios
carecen del interés o la habilidad necesarios para controlar las configuraciones de privacidad como quisieran
(Leon et al., 2011). Dado que la configuración por default de Facebook obliga a los usuarios a “renunciar”
cuando se trata de mantener la información privada, los perfiles se han vuelto más públicos que antes de la
implementación de las nuevas características13.

Se esperó que las compañías, como los usuarios, cambiaran sus estrategias de presentación de “enviar
mensajes” a “contar historias”. Las narrativas son supuestamente el lubricante para conectar a las personas a los
productos y los productos a las personas. Para las compañías, la idea de dirigir el tráfico a una página a través de
publicidades está fuera de moda, más bien, se les solicitó convertir los productos o las compañías en historias
que puedan ser compartidas con “amigos”. La publicidad social significa tener publicidades integradas en la
estructura narrativa de la plataforma. Por ejemplo, la inserción de las llamadas “historias esponsoreadas” en el
Timeline de un usuario -posteos de “amigos” en tu página de Facebook pagados por empresas u
organizaciones- es una estrategia que la compañía dice ser de tres a diez veces más efectiva que las
publicidades tradicionales (Socialite Media, 2012). Así, las compañías fueron instadas a ajustar sus estrategias
publicitarias a los principios arquitectónicos insidiosos pero bastante efectivos de Facebook.
Hacer que todo sea social -desde publicidades a aplicaciones y desde personas a compañías- significa hacer
todo narrativo y conectivo: la nueva interface de Facebook integra de manera uniforme ambos principios.
Mientras más gente compra una historia, mejor la marca es promocionada. Sin embargo, la estructura narrativa
de las interfaces no ha disminuido la importancia de una arquitectura basada en datos y en manejo de datos. Al
contrario, otra función que Facebook estrenó en conjunto con el Timeline, que recibió mucha menos atención
fue su “estadística de páginas” (Page Insight Data). Esto les permite a los responsables de comercialización
acceder a datos analíticos en tiempo real que miden la efectividad de las publicidades en cada momento.
Aprovechando estos datos, las compañías pueden tomar decisiones acerca de qué funciona y qué no, editando
consecuentemente el contenido a fin de optimizar sus estrategias.
La estructura narrativa lineal que domina la interface visible del usuario no sólo atrae a que los usuarios den
más información sino que también canaliza la entrada de datos en un formato más uniforme. La introducción
de formatos de presentaciones estandarizadas en las páginas de inicio de los usuarios beneficia al desarrollo de
aplicaciones. Incluso, los algoritmos funcionan mejor si las entradas (inputs) son uniformes; al forzar a los
usuarios a codificar su información de manera homogénea, es más fácil detectar automáticamente patrones de
comportamientos y manipularlos. Los dueños de la plataforma están interesados en la estandarización tanto
como en la personalización: si la información personal se inserta y se presenta uniformemente, es más sencillo
para los publicistas la personalización masiva y la personalización de sus estrategias de marketing, mientras las
estadísticas en tiempo real le permiten estar al tanto de su éxito.
Lo que se sostiene para productos también aplica para la auto-promoción online de las personas. Además de
presentarse a sí mismos en una variedad de medios sociales, los usuarios se vuelven cada vez más hacia el
análisis de datos para medir y evaluar su visibilidad y efectividad online. Servicios como Klout, una de las
numerosas start-ups en análisis online, ofrecen medir la influencia del usuario a través de las redes sociales.
Tomando datos de Facebook, LinkedIn, Twitter y otros sitios, miden el tamaño de la red del usuario, el
contenido creado y cómo otros usuarios interactúan con ese contenido, resultando en un “puntaje Klout” entre
1 y 100. Los individuos con un alto porcentaje Klout son buscados por compañías que le ofrecen productos
gratis o dinero para producir publicidad positiva. Servicios como Klout tocan en el deseo de conectividad de las

13
De acuerdo a una encuesta de usuarios realizadas por Digital Strategy Consulting en febrero de 2012, el efecto coercitivo
del Timeline que hace que los usuarios den más detalles personales hizo que el 50% de los suscriptores se preocupara por
su información; pero pocos de ellos se dieron de baja del sitio.

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personas así como su ansiedad por el status; también asisten a la explotación de conectividad de una compañía
al reclutar a influencers para vender productos. La narrativa de la auto-presentación está por lo tanto
íntimamente relacionada con el análisis de datos: mientras los algoritmos definen una valoración cuantitativa
de la influencia de alguien, la calidad de la narrativa de una persona es lo que lo/ la convierte en un/a
negociante persuasivo/a.

Las similitudes entre la presentación online de las personas y los productos, los individuos y las marcas, son
sorprendentes: las mismas interfaces y tácticas se aplican a ambos, volviéndolos incluso más intercambiables
que antes. La nueva interface de Facebook es un intento de integrar de forma pareja la auto-expresión y la auto-
promoción, la conectividad y la conexión, y la narrativa y la lógica de la base de datos en su estrategia de
interface uniforme. Facebook se ha deslizado más profundamente en la textura de la vida, sus principios de
narrativa imitan las convenciones ya probadas del contar historias y así vinculan a los usuarios incluso más
firmemente a la tela que los mantiene conectados. Al mismo tiempo, la lógica de la base de datos del sitio está
lejos de desvanecerse; de hecho, la base de datos y la narrativa parecen ser estructuras de orden
complementarias. Conectividad y narrativa son dos principios importantes desde los cuales las plataformas y las
compañías impulsan su capital económico y simbólico. Antes de explayarnos en las implicaciones más amplias
del giro de la conectividad, demos primero una mirada a una plataforma cuya funcionalidad está asentada en la
premisa de lo profesional antes que en la auto-presentación personal: LinkedIn.
LinkedIn y el yo profesional

En una entrevista en 2010 le pidieron a Jeff Weiner, CEO de LinkedIn, que comparara la plataforma con su
mayor competidor y él respondió:

Facebook es mayormente una plataforma con utilidad social. LinkedIn es una red profesional… la diferencia
clave es que como profesional, vos querés que las personas quieran conocer quién sos. Las personas te están
buscando a vos o a gente como vos, te guste o no (en Lapin, 2011).
Al contrario que Facebook, la base de usuarios de LinkedIn es mayoritariamente masculina, comprendiendo
generalmente profesionales de mediana edad (corporativos), ubicados en el segmento de mayores ingresos que
son empleados por (grandes) compañías. Por supuesto que el sitio también sirve para otros usuarios, pero la
imagen ideal de un profesional de LinkedIn surge inmediatamente al mirar los perfiles de muestra. Mientras que
el sitio inicialmente reunía a profesionales que querían conectarse entre sí, su principio fundador descansa en
ofrecer servicios de reclutamiento y publicidad para agencias y corporaciones. Con más de 130 millones de
miembros alrededor del mundo, LinkedIn es el mayor sitio “casamentero” profesional del mundo.
Desde que empezó con sus servicios en 2003, LinkedIn ha modificado regularmente las características de su
interface para mejorar su eficacia. Entre 2003 y 2012, las páginas de inicio de los usuarios fueron sometidas a
una completa revisión, pasaron de una interface visiblemente orientada de forma espacial a una narrativa. En
sus primeros años, la interface del sitio se centraba en facilitar los grupos de usuarios, los contactos y las
discusiones entre profesionales. La página de inicio parecía una organización aleatoria de funciones como
“contactos”, “compartir” y “respuestas”. Parcialmente como una respuesta al éxito de Facebook, LinkedIn
agregó otras como “noticias” y “actualizaciones de red”, para impulsar las funciones de red social del sitio.
Después de 2009, el sitio modernizó notoriamente su interface para presentar las identidades profesionales de
manera más uniforme y en orden cronológico. Con un fuerte acento en el contenido (personal) y la información
de perfil ordenada de forma cronológica, las páginas de inicio de LinkedIn se empezaron a ver más
homogéneas. En comparación con el Timeline de Facebook, los perfiles de LinkedIn se veían más prolijos y más
objetivos, con sólo una foto (formal) como forma de llamar la atención y el texto ordenado mayormente como
una lista. Las presentaciones online parecían formateadas como CVs, conteniendo sólo los hechos más
relevantes sobre educación, puestos laborales actuales y pasados y experiencias anteriores. El sitio
expresamente desalienta cualquier forma de auto-expresión o lazos emocionales, ya que estas señales podrían
ser un detrimento para la imagen profesional de alguien.

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Sin embargo, más allá de la obvia preferencia por una presentación prolija del yo profesional, LinkedIn despliega
estrategias de narración y de conectividad que son similares a las de Facebook. Los perfiles en LinkedIn son
mucho más que CVs posteados para reclutadores potenciales. Podría no ser exagerado decir que los perfiles de
LinkedIn funcionan como inscripciones de un comportamiento profesional normativo: cada perfil le da forma a
un retrato idealizado de la identidad profesional de cada uno al exhibir habilidades a los pares y a los
evaluadores anónimos. No por casualidad, a LinkedIn suele conocérselo como el “Facebook en un traje”, en
referencia a la vestimenta típica que se usa en las entrevistas laborales. La naturaleza narrativa de la auto-
presentación en LinkedIn, sin embargo, es más sutil que el estilo usado por Facebook. ¿Qué características
precisas contribuyen a este perfil profesional narrativo?
LinkedIn le pide a sus usuarios que no muestren su historia de vida pero les solicita que remarquen habilidades
específicas y así promuevan sus fortalezas. A los miembros también se les pide que completen su perfil
incluyendo dos recomendaciones- declaraciones de personas que alaben su conocimiento y habilidades. Si no
se proveen estas declaraciones, el espacio queda en blanco, lo cual hace parecer que uno no consiguió a nadie
que lo recomiende. En paralelo a esta función, tu identidad profesional recibe un impulso cuando contribuís en
el espacio de Preguntas y Respuestas de la plataforma. Cada respuesta dada a una pregunta formulada por
gente de tu profesión se convierte en parte de tu perfil, a menos que uno opte por no usar esta función, lo que
requiere un ajuste concienzudo de la configuración de privacidad. Sin embargo, cumplir con el requisito de las
PyR impulsa tu imagen pública como un trabajador habilidoso y una persona sociable. Como lo explica la web
del Centro de Aprendizaje LinkedIn, la pericia se mide de forma cuantitativa:

Cada vez que el que pregunta elige tu respuesta como la mejor, ganás un punto por pericia en la categoría de la
pregunta. La mejor manera en la que podés ganas pericia es respondiendo las preguntas de las áreas que
conocés. Los expertos de cada área son reconocidos en LinkedIn: mientras mayor cantidad de puntos por
pericia ganás, más alto aparecés en la lista de expertos (Centro de Aprendizaje LinkedIn, 2012).
Al presumir habilidades sociales y profesionales, los usuarios de LinkedIn no sólo incrementan su valor
profesional en el mercado de trabajo sino que también pueden mejorar la imagen de su compañía. Muchas
compañías alientan el uso de LinkedIn para comunicarse entre colegas y con contactos externos, muchas veces
haciendo de la plataforma una herramienta de comunicación obligatoria. Este uso impuesto de la herramienta
mejora la imagen pública del lugar de trabajo o de la corporación, al funcionar como una vidriera donde se
muestra el comportamiento ideal del empleado al mismo tiempo que se vuelve un instrumento para
monitorearlos.
La administración de LinkedIn está extremadamente al tanto del modelado mutuo entre la arquitectura técnica
del sitio y el comportamiento del usuario. En una entrevista al Wall Street Journal en 2011, el CEO de LinkedIn,
Jeff Weiner, dijo:

Más importantes son los cambios de comportamiento que tienen lugar como resultado de esa infraestructura,
la manera en la que las personas representan su identidad, la manera en cómo se están conectando con otros y
la forma en cómo están compartiendo información, conocimiento, opiniones, ideas, todo (Raice, 2011).
La presentación del yo profesional está formateada por la plataforma al mismo tiempo y por los mismos medios
por los cuales la plataforma le da forma a las imágenes profesionales y corporativas. LinkedIn se beneficia con
ambos tipos de capital social acumulado; integra de manera homogénea conectividad con conexión y lógica
narrativa con análisis de base de datos. Desde su última actualización, LinkedIn les permite a sus usuarios
calibrar su propio valor profesional al ver sus “estadísticas de perfil” – los nombres, títulos y compañías de las
personas que vieron su perfil. De acuerdo a la página de inicio del sitio, las estadísticas del perfil indican el
“estado de tu marca profesional” y te “permite entender cuán influyente sos al examinar la popularidad de tu
perfil”. No muy diferente al puntaje Klout, las estadísticas del perfil están orientadas a aumentar el puntaje
personal del usuario; los datos continuos de rendimiento le dan forma a la historia del empleado que rinde de

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forma ideal, que está bien conectado, es sociable y habilidoso – rasgos personales que van mucho más allá de
los hechos sencillos que aparecen en un CV.

El valor real de la conectividad para la plataforma así como para sus clientes corporativos es claro: los perfiles
de los empleados proveen información demográfica y profesional esencial para publicidad personalizada.
Además, profesionales certificadamente influyentes con estadísticas excelentes pueden ser reclutados para
promover servicios expertos a consumidores seleccionados. Las recomendaciones (historias patrocinadas) que
provienen de los especialistas tienen más valor que las recomendaciones provenientes de extraños o no
especialistas. El afán de LinkedIn por fomentar esta estrategia de narrativa personalizada condujo a un caso
célebre relacionado con la reacción negativa de algunos usuarios. En agosto de 2011, la plataforma estuvo bajo
fuego por incluir los nombres y las fotos de los miembros de LinkedIn que estaban “siguiendo” a una compañía
en una publicidad para esa compañía, sin el conocimiento de estos usuarios. En respuesta a las críticas, LinkedIn
volvió anónimos a los seguidores, cambiando sus nombres por links, por ejemplo: “tres personas en tu red
siguen a la compañía X”, pero siguieron usándolos como recomendadores en las publicidades. Los dueños de la
plataforma defendieron esta estrategia aduciendo que los miembros aprobaban las publicidades sociales, como
son llamadas, mientras sus nombres y sus fotos no se usaran sin consentimiento previo (Niccolai, 2011).
Los principios duales de conectividad y narratividad sostienen virtualmente toda estrategia de la red
profesional, no sólo para facilitar a las personas que ya se han registrado en LinkedIn sino también para reclutar
nuevo suscriptores al servicio. Un uso claro del principio de conectividad es la función de LinkedIn “Personas
que quizás conozcas” (PYMK, en inglés), un botón ubicado prominentemente en cada página personal. Como
Facebook, LinkedIn esgrime esta función para conectar automáticamente con lazos débiles (amigos de amigos)
y lazos latentes: personas que querrías o necesitarías conocer. En su última actualización, esta función ha sido
ajustada para incluir más y mayores fotos, como una respuesta a los perfiles cargados de imágenes de
Facebook. LinkedIn también despliega el algoritmo PYMK para reclutar nuevos miembros para sus servicios: la
plataforma envía constantemente invitaciones a no miembros, invitándolos a suscribirse al servicio y a
conectarse con personas que ya son parte de “tu red extendida”. Las invitaciones y recordatorios regulares les
hacen sentir a quienes los reciben que son una pieza faltante en una red profesional formada por colegas, ex
compañeros o profesionales influyentes. La función PYMK revela la naturaleza normativa de las estrategias de
plataforma; el mecanismo está íntimamente relacionado con las mecanismos offline de la presión de pares, que
funciona entre adolescentes y jóvenes adultos y también entre profesionales con las habilidades y la pericia
específicas (Quan-Haase y Young, 2010). La precisión algorítmica de la función es un claro recordatorio de la
descripción de LinkedIn que realizó el CEO Weiner como una red donde “vos querés que las personas quieran
saber quién sos”.

En suma, mientras las funciones de la interface de LinkedIn están orientadas a una audiencia más profesional
que Facebook, ambas plataformas usan los mismos principios arquitecturales de conectividad y narrativa para
canalizar las auto-presentaciones de los usuarios. También apuntan a combinar las necesidades de los usuarios
de auto-expresión con sus necesidades de auto-promoción. Aunque los algoritmos y protocolos de Facebook
explotan las auto-presentaciones de los usuarios de manera más abierta como una herramienta de promoción
para acumular capital social, la funcionalidad de LinkedIn va más allá de su auto proclamada ambición como un
casamentero profesional y se aventura al monitoreo de comportamientos, incluso si las funciones de su
interface son más sutiles en direccionar al usuario. Los perfiles de los medios sociales, como podemos deducir
de los ajustes en las interfaces de estos sitios, son mecanismos poderosos para dirigir y validar las vidas
personales y profesionales, tanto dentro como fuera del lugar de trabajo. Tales observaciones generan
preguntas importantes en relación a sus ramificaciones. ¿Cómo son usadas las presentaciones online del
rendimiento pasado de los usuarios para evaluar su (potencial, futuro) funcionamiento? ¿Y qué intereses
convergentes y divergentes –de usuarios, empleadores, dueños de plataformas y anunciantes- están en juego
en la batalla para controlar los perfiles públicos online de las personas?
Facebook y LinkedIn: ¿auto-expresión, auto-promoción o evaluación de la personalidad?

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Las plataformas como Facebook y LinkedIn han llevado el arte y la ciencia de la “auto-comunicación de masas” a
un nuevo nivel. Sus interfaces engatusan a los usuarios para que den información sobre sí mismos, tanto
consciente como inconscientemente. Los usuarios, por su parte, se han vuelto cada vez más habilidosos en
jugar al juego de la auto-promoción, mientras que los anunciantes y otras partes interesadas, como los (futuros)
empleadores, obtienen ventajas de estas herramientas para sus propios objetivos. El poder sobre las interfaces
reside obviamente en los dueños de las plataformas, pero ellos deben balancear constantemente las demandas
de los usuarios con los intereses comerciales - una lucha que revela el interés económico e ideológico más
profundo que está en juego en la formación de la identidad online. En el corazón de esta lucha encontramos
tres partes interesadas: los usuarios que quieren construir conexiones y preferentemente desplegar múltiples
modos de auto-rendimiento dirigidos a diferentes audiencias, los empleadores que buscan información
“verdadera” sobre la conducta de futuros empleados y que también necesitan SNS´s para monitorear el
comportamiento online de sus empleados; y, finalmente, los dueños de la plataforma que tienen un interés
establecido en narrativas uniformes para maximizar la conectividad. Las tres apuestas están enraizadas en
paradojas estratégicas: cada acto de auto-rendimiento o de evaluación de la personalidad requiere maniobras
tácticas y estar consciente de las jugadas de poder involucradas en el juego.
Muy en línea con la teoría del auto-rendimiento de Goffman, los usuarios tienen varias necesidades socio-
discursivas – expresivas, comunicativas o promocionales- que reflejan la necesidad de diferentes personas14 y
de diferentes destinatarios. Si el objetivo estratégico de los usuarios es la auto-promoción, le dan forma
consistente a una imagen de su “yo público uniforme” lo largo de todas las plataformas. Al actualizar los
perfiles de ambas plataformas, los usuarios pueden usar Facebook y LinkedIn para presentar su yo “social” y
“profesional” respectivamente. Obviamente, al buscar un trabajo o armar una carrera, construir una imagen
personal-profesional consistente es muy importante. Muchos usuarios intentarán sincronizar sus perfiles en
ambos sitios, incluso si las interfaces de Facebook y LinkedIn los fuerzan a aplicar diferentes estrategias.
Facebook armó su interface para estimular en primer lugar la auto-expresión y luego la auto-promoción,
mientras que LinkedIn se enfoca explícitamente en el rendimiento y la experiencia profesional. Pero los usuarios
también pueden aprovechar la disponibilidad de varias interfaces para crear identidades parciales. Mientras se
usa un perfil en Facebook para crear una “ocio-persona” (por ejemplo: alguien cuya narrativa personal gira en
torno a los autos vintage), se pueden mantener un perfil profesional en LinkedIn completamente separado (por
ejemplo, un profesor de inglés escuela secundaria). Un usuario que postea poca información (personal) en
Facebook pero que mantiene un perfil activo en LinkedIn da cuenta que se preocupa por mantener en forma
privada su vida personal. En su agudo análisis de los académicos presentándose a sí mismos usando diferentes
estrategias en las plataformas, Barbour y Marshall (2012) distinguen 5 estilos de presentación principales, cada
uno sirve a formas específicas de exhibición de la identidad, ilustrando cada tipo con ejemplos específicos.

Los usuarios presumiblemente tienen una necesidad de múltiples “historias” de sí mismos, cada historia
concerniente a diferentes partes de sus identidades y dirigidas a una audiencia limitada. El nuevo diseño de
Facebook combina de forma cuidadosa las necesidades de auto-expresión, auto-comunicación y auto-
promoción a través de una interface. Con el formato Timeline impuesto, los usuarios pueden soltar más datos
sociales y personales que los que quisieran, pero también les da una herramienta para armar cuidadosamente
su perfil público. La fina línea entre lo que también se podría llamar la auto-promoción “auténtica” e
“idealizada” (o “no auténtica”) requiere un acto precario de equilibrio (Hernez-Broome et al., 2009), del que
los usuarios no siempre están conscientes y que no saben hacer bien. De forma contrastante, mantener
actualizadas múltiples personas a través de varias plataformas puede ser una estrategia poderosa de los

14
N. de las T.: El concepto de persona utilizado por la autora remite a la obra de Erving Goffman (“La presentación de la
persona en la vida cotidiana”, 1956). El autor concibe a la sociedad como una escenificación teatral y por lo tanto, el
concepto de persona se trabaja desde la antigua acepción griega, en referencia a la máscara que usaban los actores de
teatro. Esta comparación que realiza Goffman entre el teatro y la vida social llevó a que el modelo propuesto se denominara
análisis dramatúrgico o enfoque dramático de la vida cotidiana.

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usuarios para “desempeñar” su identidad en una forma “Goffmanesca”. El uso intencional y estratégico de una
o varias plataformas para la auto-presentación ha sido apenas investigado de manera empírica y merece una
mayor investigación.
La segunda preocupación –los diferentes intereses entre usuarios, empleadores y dueños de los sitios- llama a
la pregunta acerca de cómo los medios sociales incitan a que los usuarios “uniformen” su identidad online
mientras dirigen de manera inconsciente sus comportamientos. Los empleadores utilizan los medios sociales
para reclutamiento y para comunicación interna. Como reclutadores, quieren investigar posibles empleados –
además de examinar un CV bien arreglado-buscando signos de auto-expresión antes que auto-promoción. No
de manera sorprendente, los empleadores encuentran fácilmente presentaciones múltiples del yo del usuario al
buscar candidatos para un trabajo. Una encuesta Reppler realizada en 2011 entre 300 profesionales
contratantes, mostró que el 91% de los empleadores investigó de alguna manera posibles candidatos a través
de sitios de redes sociales, el 76% mirando Facebook y el 48% mirando perfiles de LinkedIn (ver Swallow, 2011).
Incluso aunque LinkedIn atiende al mercado de trabajo profesional con CVs online, los empleadores aparecen
mucho más interesados en la información “personal” que el candidato deja en Facebook. Casi el 70% de estos
reclutadores, de acuerdo a la misma encuesta, admitieron que habían rechazado candidatos teniendo en
cuenta lo que habían visto en sitios de redes sociales, mayormente por aquello que percibieron como rasgos de
carácter desagradables o comportamientos inapropiados15. Los empleadores parecen particularmente
interesados en información personal, incluso si los usuarios tratan de mantener esto en privado, yendo tan lejos
como pedirles la contraseña de Facebook en las entrevistas laborales16. Sin embargo, una vez que quienes
buscan trabajo se convierten en personal contratado, los empleadores son plenamente conscientes de la
importancia de la auto-promoción a través de los medios sociales. Las plataformas como LinkedIn y Facebook
pueden ser usadas para monitorear la conducta social de un empleado y evaluar su valor profesional – una
estrategia de disciplinamiento de la cual los empleados no siempre están al tanto y, una vez que sí lo saben, no
siempre les agrada.

Finalmente, los dueños de las plataformas suelen comprometer a los usuarios a presentar personas uniformes
en vez de dividir sus identidades online en varias plataformas, lo que desordena la claridad y coherencia de sus
datos. A través de una variedad de estrategias de interface, promueven la ideología de tener un yo transparente
o una sola identidad. Los protocolos como la “política de nombre real” de Facebook –los usuarios son retirados
del sitio si se tergiversan a sí mismos- son justificados por la ideología de que las personas deben tener una
identidad “auténtica” que es transparente y no tiene secretos. Paradójicamente, la interface de Facebook
reconoce la necesidad de varios niveles de auto-presentación frente a audiencias correspondientes a diversos
niveles de intimidad en la configuración de privacidad. Y sin embargo, la interface borra esta diferenciada
necesidad de auto-expresión, promoción y comunicación combinando estos discursos en una estructura
narrativa. El mantra acerca de que las personas tienen una auténtica o “verdadera” identidad no sólo denota
una ideología evidente, jugando para las agencias y gobiernos que quieren controlar la conducta de los
individuos, sino que también delata una interpretación errónea de la conducta diaria de las personas. Desde
Goffman, está comúnmente aceptado que las personas ponen su vida diaria como actuaciones en un escenario
donde deliberadamente usan la diferenciación entre actos discursivos privados y públicos para darle forma a su
identidad. Cada construcción del yo implica una estrategia orientada a representar un acto social o a alcanzar
un objetivo social particular (Van House, 2009).

15
Los psicólogos sociales encontraron que la información online disponible en SNS (Servicio de red social en inglés) pueden
ser indicadores de rasgos de carácter comúnmente investigados en procesos de búsqueda de trabajo (Kluemper et al.,
2012).
16
De acuerdo a los relatado por buscadores de trabajo entrevistados en el Sydney Morning Herald (2012), los empleadores
les pidieron durante la entrevista que incluso revelaran su contraseña de Facebook así podían acceder a información
privada.

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Tanto Facebook como LinkedIn parecen ser jugadores poderosos en la configuración de la conducta normativa.
Los ajustes sutiles de las estrategias de interface realizados a lo largo de los años muestran cómo las
plataformas utilizan las necesidades de los usuarios de conectividad para estimular una conectividad lucrativa, y
cómo impulsan formas narrativas para mejorar la trazabilidad de la conducta social. Los perfiles de medios
sociales, en otras palabras, no son el reflejo de la identidad de cada quien, como el Facebook de Mark
Zuckerberg nos quiere hacer creer, pero son parte integrante de una lucha de poder entre usuarios,
empleadores/empleados y dueños de plataformas para dirigir la información y la conducta online. Las interfaces
son instrumentos importantes de formación de identidad cuyos mecanismos rectores (algoritmos, protocolos y
configuraciones por default) están descriptas en botones aparentemente simples y llamados inocuos a la
transparencia y autenticidad (Beer, 2009). La combinación de auto-expresión, auto-comunicación y auto-
promoción en una sola herramienta, lo que es usado posteriormente para una evaluación de la personalidad y
la manipulación dela conducta, debería motivar la concientización de los usuarios en sus diferentes roles como
ciudadanos, amigos, empleados, empleadores, etc. Después de todo, los medios sociales no son escenarios
neutrales para el propio desempeño – son las propias herramientas para la configuración de la identidad. Este
estudio comparativo de interfaces es sólo un modesto paso hacia la creación de la conciencia de los usuarios y
el subsecuente cambio de actitudes en lo concerniente al manejo habitual de tales herramientas.

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