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AGRISCIENTIA, 1992, VOL.

IX NO 1: 5-16

REVISION

Juvenilidad, rejuvenecimiento y
propagación vegetativa
de las especies leñosas

Osvaldo H. Caso

RESUMEN
El trabajo está dedicado a presentar el estado actual del conocimiento en lo
que se refiere a la multiplicación por métodos no sexuales de especies fo-
restales , a la necesidad de obtener material juvenil o rejuvenecido para lo-
grar éxito en la propagación vegetativa o clonaclón . En las especies frutico-
las es común la propagación por medio de injertos sobre porta-injertos
juveniles, un método eficaz para rejuvenecer parcialmente material adulto o,
en otros términos, maduro. Durante el desarrollo se hará hincapié tanto en
métodos aplicables a la planta madre como aquellos empleados en el culti-
vo in vitro.
En los últimos años han tomado Incremento las investigaciones sobre este ti-
po de propagación en varias especies forestales , aunque son escasas en las
cuales exista producción masiva de individuos. Entre las ventajas que pre-
sentan su empleo se ubican la posibilidad de lograr un mejoramiento rápido
de Individuos seleccionados por su productividad, calidad, resistencia a pa-
tógenos, etc., por medio de técnicas convencionales (injertos, enraizamien-
to de estacas, acodos, etc.) o por el cultivo in vitro de meristemas, tejidos o
células, además de permitir la clonaclón de híbridos e individuos poliploides.
Desde la formación de la cigota hasta la muerte, el ciclo ontogenético de to-
do Individuo pasa por distintas fases o etapas, cada una de las cuales pre-
senta características morfológicas, histológicas, fisiológicas y bloquímicas
diferentes. La capacidad de propagación vegetativa, por medio de cualquier
técnica, está asociada con el carácter juvenil. Cuanto más joven sea el ejem-
plar, más rápida y fácil será su propagación. Este carácter juvenil persiste
en las áreas basales de un árbol, lo que posibilita su empleo para la multipli-
cación vegetativa, mientras que las partes más altas y periféricas son las pri-
meras en manifestar características adultas; por lo tanto, puede darse el ca-
so que aun cuando se provoque una floración, ésta no se manifieste en las
ramas basales.
Luego de discutir las teorías que se conocen sobre la coexistencia de teji-
dos con distinta edad fisiológica, los conceptos de topofisis y ciclofisis, se
analizan los procedimientos que se pueden emplear para lograr el rejuvene-
cimiento de las partes adultas de ejemplares selectos para utilizarlas en la
propagación vegetativa. Ellos pueden separarse en dos clases: empleo de
órganos juveniles separados de plantas adultas (enraizamiento de estacas,
injertos sucesivos, brotes epicórmicos) o mediante el rejuvenecimiento de
partes adultas (brotes luego de una poda severa, tratamientos con regula-
dores del crecimiento, cultivos in vitro de meristemas, etc.).
Palabras Clave : Rejuvenecimiento, especies leñosas , topófisis, injerto.
Osvaldo H. Caso, 1992. Juvenility, rejuvenation and plant propagation in
woody plants. Agriscientia IX N° 1 : 5-16.
6 AGRISCIENTIA

ABSTRACT

This paper attempts to present the state of the art in the knowledge of multi-
plication of woody species by nonsexual methods, given the need to obtain
juvenile or rejuvenated material for the success of vegetative propagation or
cloning. In fruit species, propagation by grafts on juvenile stocks is an effec-
tive method for partially rejuvenating adult material, or in other terms, mature
material. In the course of the presentation, emphasis will be made on meth-
ods applicable to the mother plant as well as those used for in vitro culture.
In forest trees, research on this type of propagation has increased in the last
few years, however, there are few instances of massive production of indi-
viduals. The advantages of this method are the possibility of achieving rapid
multiplication of individuals (selected for their productivity, quality, resistance
to pathogens, etc), the cloning of hybrids and polyploid organisms by means
of conventional techniques (grafting, rooting of cuttings, etc.) or by in vitro
culture of meristems, tissues or cells.
From zygote to death, the ontogenetic cycle of every individual goes through
different phases or stages, each characterized by typical morphological, hys-
tological, physiological and biochemical features. The capacity for vegeta-
tive propagation, by means of any technique, is associated with juvenile char-
acteristic. The younger the specimen, the faster and easier its propagation.
Juvenile characteristics persist in the basal parts of the tree, capable for veg-
etative propagation, while higher, more peripherical parts of the plant are the
first to show adult characteristics, thus, even in flowering in induced, it may
not be expressed in the basal branches.
Current theories on the coexistence of tissues of different physiological age,
the concepts of topophysis and cyclophysis will be discussed. Procedures
employed to achieve rejuvenation of adult parts of specimens selected for
vegetative propagation will also be presented. These can be divided into two
broad categories: use of juvenile organs excised from adult plants (rooting
of cuttings, successive graftings, epicormic shoots) and rejuvenation of adult
parts (buds developed after severe pruning. treatments with growth regula-
tors, in vitro meristem culture, etc.)

Osvaldo H. Caso. Centro de Eco fisiología Vegetal (CONICET)


Serrano 665 - 1414 Capital Federal. Argentina.

INTRODUCCION de eucaliptus puede considerarse un éxito en al-


gunos paises, como Brasil y Francia, la multipli-
Aunque I;a mayor parte del trabajo estará de- cación asexual de muchas especies forestales no
dicado a presentar el estado actual del conoci- ha alcanzado una difusión importante. La excep-
miento en lo que se refiere a la multiplicación por ción es el caso de Cryptomeria japonica, cuya
métodos no sexuales de especies forestales, la multiplicación clonal se practica en Japón desde
necesidad de obtener material juvenil o rejuvene- hace varios siglos. En algunas especies de coní-
cido para lograr éxito en la propagación vegeta- feras (Picea abies, Pinus radiata, P. pinaster y,
tiva o clonación también es válida para las espe- hasta cierto punto, P. taeda, Pseudotsuga men-
cies fruticolas. En éstas es común la propagación ziessi, Sequoia sempervirens, Sequoiadendron),
por medio de injertos sobre porta-injertos juveni- en países como Francia, Suecia, Nueva Zelanda
les, un método eficaz para rejuvenecer parcial- y Estados Unidos de Norteamérica, se emplean
mente material adulto o, en otros términos, madu- métodos de propagación in vivo o in vitro con un
ro. Durante el desarrollo de este tema se hará relativo desarrollo. Sin embargo, el número de es-
hincapié tanto en métodos aplicables a la planta pecies en las que se investiga la posibilidad de
madre como a aquellos empleados en el cultivo la propagación clonal es mucho mayor (Paran-
in vitro. jothy et al., 1990). Todo esto permite afirmar que
Si bien, la propagación clonal de sauces y ála- a medida que se vayan solucionando aspectos
mos se practica desde hace bastantes años, y la tecnológicos la clonación de individuos superio-
Juvenllldad, rejuvenecimiento y propagación vegotatlya do las especies leñosas 7

res será una práctica común. Por ello, es conve-


niente fijar algunos conceptos básicos que per-
mitirán un mayor avance en la aplicación de es-
tas tecnologías.
En primer lugar, conviene preguntarse por qué NATURAL
razón es necesario multiplicar por métodos no se-
xuales a las especies vegetales de interés para N
el hombre. Tratándose de especies forestales, la J ARBOLES
o EUTE
posibilidad de obtener ejemplares superiores, por N
medio de cruzamientos y selecciones repetidas á
es extremadamente difícil y complejo. La selec-
ción del mejor material que se empleará en un w
0 /_ eOsauE
nuevo lugar forestal, mediante los tests de origen, ^ -ALTURA
exige una duración prolongada hasta llegar a de- á PROPAGACION
W
terminar los mejores árboles. La mayoría de las ^
especies forestales tienen un alto grado de hete- z g l
rocigocidad y un prolongado ciclo de vida, lo cual
requiere un número variado de generaciones pa- ^
w
ra lograr una pequeña ganancia genética. En
k
cambio, la clonación de individuos selecciona-
yl ^I
dos por su productividad, calidad, resistencia a
l ^l = I
patógenos, etc., por medio de técnicas conven-
cionales (injertos, enraizamientos de estacas, aco-
dos, etc.) o por el cultivo in vitro de meristemas,
tejidos o células puede dar como resultado una
ganancia importante en una sola generación (Bon- GANANCIA GENETICA
ga, 1982) (*). Por otra parte, la propagación ve-
getativa permite la multiplicación de híbridos e in-
dividuos poliploides.
Fig. 1: Ganancia genética que puede lograrse de
Si se pretende mejorar el porte de una espe- acuerdo a que se emplee propagación sexual o vege-
cie forestal determinada por medio de selección, tativa de árboles selectos (Adaptado de Bonga, 1982.)
se buscará elegir y propagar los árboles más al-
tos. En esta forma podrá disminuirse la variabili-
dad en altura de una plantación (Fig.1). Sin em-
rejuvenecido. La capacidad de propagación ve-
bargo, la ganancia genética será minima; en todo
caso, lo que se habrá conseguido será menor va- getativa, por medio de cualquier técnica, está aso-
riabilidad en el stand de árboles considerados. ciada con el carácter juvenil, por lo que cuanto
Si, por lo contrario, se logra propagar por méto- más joven sea el individuo, más rápido y fácil se-
dos vegetativos a los árboles más altos, se con- rá su propagación. En la bibliografía son abun-
seguirá una ganancia genética mayor y una me- dantes los ejemplos de multiplicación vegetativa
nor variabilidad. Es decir, que en este caso el de ejemplares juveniles pero, si bien estos traba-
mejoramiento logrado será apreciable. jos son importantes para incrementar el conoci-
Sin embargo, la posibilidad de clonar indivi- miento, no significan el desarrollo de técnicas con
duos selectos que han alcanzado el estado adul- posibilidades de aplicación práctica.
to para tener. la seguridad de su alta calidad es
Fases en el ciclo de vida de un Individuo
casi imposible pues, en la mayoría de las espe-
cies, dicha condición de adultez restringe las ca- Desde la formación de la cigota, todo individuo
pacidades morfogenéticas del individuo. Por ello, atraviesa una serie de fases o estados ontogéni-
para que todo intento de clonación tenga éxito cos que culminan en su senescencia y la muerte.
asegurado deberá emplearse material juvenil o Cada uno de ellos tiene características bioquími-
cas, fisiológicas, histológicas, etc. peculiares
(') Por lo general, sólo se citarán trabajos generales o (Franclet, 1983; Neri, 1991; Trippi, 1990). En es-
revisiones, salvo algunos otros considerados rele- te tema de la propagación vegetativa interesan
vantes. dos fases, juvenil y adulta, y la posibilidad de lo-
•AGRISCIENTIA

grar rejuvenecimiento o reversión mediante mé- cas que pueden servir para reconocer el estado
todos y técnicas adecuadas. ontogénico de un individuo (Tabla 2)
Durante el desarrollo de toda planta perenne, Existen otras características diferenciales en-
a partir de la germinación de la semilla, se reco- tre ambos estados, como ser longitud y diámetro
noce la existencia de un período juvenil, de cre- de traqueidas, resistencia al frío y a los patóge-
cimiento muy activo y durante el cual no ocurre nos. Un avance importante en la caracterización
le floración ni os posible inducirla, aún cuando de las fases ontogénicas ha sido la dotorminación
se suministren las condiciones ambientales o los de la existencia cía fin polipóptido unido a mem-
tratamientos posibles para que ello ocurra (Hac- brana que es típico de la fase juvenil (Monteuuis
kett, 1985). .El periodo juvenil puede durar unos et Bon, 1990). L,, generalii.1ción de su presencia
pocos días, como en algunos cultivares híbridos permitirá contar con un parámetro muy apto pa-
de Rosa, uno o pocos años o 30 a 40 como es el ra reconocer los cambios de fase.
caso en especies de Quercus, Picea, Abies o Fa- Una característica importante en el cultivo in
gus (Tabla 1). vitro de células y tejidos y, aún en la micropropa-
gación por cultivo de yemas, es la pérdida o, al
menos, la disminución de la capacidad morfoge-
nética, ya sea en los procesos de organogénesis
Tabla 1 . Duración del período juvenil en algunas o embriogénesis. Sin embargo, la característica
especies leñosas (Adaptado de Hackett, que en todas las especies marca el final del es-
1985) tado juvenil es la iniciación de la floración. Esto
indica que la planta ha alcanzado la madurez se-
ESPECIE DURACION xual. Si bien es posible inducir una floración pre-
coz en plantas juveniles, mediante tratamientos
Rosa sp. 20-30 días con giberelinas (Pharis and Morf, 1968) y en cier-
Vitis spp. 1 año tas situaciones de stress (Hield et al., 1966), di-
Prunus spp. 2-8 años cha floración es temporaria, desapareciendo
Ma/us spp. 4-8 años cuando cesa el estímulo.
Citrus spp. 5-8 años Las diferencias entre el estado juvenil y el adul-
Pinus sylvestris 5-10 años to en algunas especies ha llevado a la creación
Sequoia sempervirens 5-15 años de una nueva entidad botánica. Tal es el caso de
Larix decidua 10-15 años algunos miembros de la familia Cupresaceae, cu-
Pseudotsuga menziessi 20 años yas formas juveniles se conocieron durante mu-
Picea abies 25 años chos años como género Retinospora (Dodd and
Quercus robur 30 años Power, 1988).
Fagus sylvatica 40 años Como regla general puede decirse que las par-
tes más altas y periféricas de un árbol son las pri-
meras en manifestar características adultas; por
lo tanto, puede darse el caso que aún cuando se
Debe tenerse en cuenta que la duración de la
provoque una floración , esta no se manifiesta en
etapa juvenil está marcada genéticamente. Así
las ramas basales. Otra indicación de la existen-
pueden encontrarse dentro de una población a
cia de gradientes en la juvenilidad se tiene en la
individuos que alcanzan la fase o estado adulto
diferencia en la capacidad de formar raíces ad-
varios años antes que el promedio para la espe- venticias por los distintos nudos de algunas es-
cie. pecies como ser Picea abies (Olesen, 1982). Eu-
Por lo general el período juvenil está relacio- calyptus grandis (Patton et al., 1970). En plantas
nado con el tamaño final de la planta y, en la ma- jóvenes de esta última especie, la capacidad de
yoría de los casos, los arbustos presentan un pe- enraizamiento decrece desde el nudo cotiledo-
ríodo o fase juvenil más corto. nar cesando completamente al alcanzarse el 15Q
Si bien pueden existir distintas condiciones o nudo, aun cuando todavía la planta no ha llega-
requerimientos para que se alcance la fase o es- do al estado reproductivo.
tado adulto, se considera que el inicio de la flora- El comienzo de la fase adulta en el ciclo onto-
ción marca la terminación del estado juvenil. Sin génico de un individuo es controlado por distin-
embargo, en distintas especies se reconocen di- tos factores genéticos y fisiológicos. El control ge-
ferencias morfológicas, fisiológicas y bioquími- nético puede ser monogénico, como en Betula
Juvenllidad, rejuvenecimiento y propagación vegetativa de las especies leñosas 9

Tabla 2. Caracteres diferenciales entre los estados o fases juvenil y adulto (Adaptado de Bonga,
1982; Franclet, 1983)

JUVENIL ADULTO

NUCLEO Pequeño, rodeado por una del- Reticulado, rodeado por mem-
gada capa de citoplasma. Cro- branas del retículo endoplásmi-
matina con escasa condensa- co. Cromatina condensada, eu-
ción. cromatina poliploide.
RIBOSOMAS Libres Asociados a membranas
MERISTEMA APICAL Domo pequeño, con pocas cé- Domo alto, con numeroas célu-
lulas de gran tamaño las de menor tamaño, gran con-
tenido de RNA.
HOJAS Generalmente simple, con bor- Complejas, lobadas (Passiflora,
des enteros (Passiflora, Ipomea, Ipomea, tomate), lanceoladas
tomate, etc.) En Eucalyptus son en Eucalyptus, runcinadas en
oblongas, ceríceas. En Hedera y Taraxacum. Células epidérmi-
Taraxacum son lobadas. Reten- cas pequeñas, nervadura com-
ción en invierno. pleja.
RAMAS Forman ángulo obtuso con el Angulo agudo con el tronco, cor-
tronco, corteza gruesa. Puede teza delgada, sólo muy rara-
haber presencia de espinas. mente hay presencia de espi-
nas.
EMPLEO DE ESTACAS PARA LA Generalmente son de fácil en- Pobre o nulo enraizamiento. Po-
FORMACION DE RAICES AD- raizamiento. Buena recupera- co crecimiento. Generalmente
VENTICIAS ción del crecimiento ortotrópico no hay formación de raíz pivo-
si la estaca formó parte de una tante. Si formó parte de una ra-
rama. Crecimiento vigoroso. ma, crecimiento plagiotrópico.
Buena raíz pivotante.
DIFERENCIAS BIOQUIMICAS Bajo contenido de ABA y otros Alto contenido de ABA y otros in-
inhibidores, alto contenido de au- hibidores. Bajo contenido de au-
xinas endógenas. Alta actividad xinas y de actividad total de pe-
de peroxidasas en la base de las roxidasas. Relación baja K/Ca.
estacas. Alta relación K/Ca.

Obs. Las características enumeradas no son válidas para todas las especies; por lo general, sólo a
algunas pueden aplicarse varias de ellas.

verrucosa o tener un componente aditivo en la he- Una vez lograda, la fase adulta es estable y la
redibilidad del caracter, como es el caso de man- floración ocurrirá toda vez que el estímulo am-
zano, peral, duraznero y cítricos (Neri, 1991). La biental o el tratamiento necesario esté presente.
revisión de Brink (1862) es un trabajo clásico so- La reproducción sexual significa la forma natural
bre los aspectos genéticos de los cambios de fa- de la iniciación de la etapa adulta de un nuevo in-
se en las plantas superiores. Entre los factores fi- dividuo. La formación de yemas adventicias en
siológicos puede citarse el nivel de las giberelinas cultivos in vitro y la embriogénesis somática son
y del ácido abscisico como condicionantes para formas de reversión a condiciones de juvenilidad.
la iniciación de la fase adulta (Hackett, 1985). Por lo tanto, es más fácil lograr organogénesis en
También las condiciones ambientales durante la cultivos in vitro cuando éste se inicia a partir de
vida del individuo tienen incidencia en la dura- explantos separados de ejemplares juveniles o
ción de la fase juvenil (Hackett, 1985). de distintas partes del embrión. En forma experi-
10 AGRISCIENTIA

mental, también ha sido posible provocar una re- boles como manzano y peral (Wellensiek, 1952)
versión mediante tratamientos con giberelinas o Araucaria brasiliensis (Faltan y Caso, 1987).
(Robbins, 1957) o en ciertas situaciones de stress También pueden aparecer brotes juveniles cuan-
(Allsopp, 1954; Trippi, 1964). do individuos adultos de especies como Eucalyp-
Aunque una planta leñosa haya alcanzado su tus grandis, E. viminalis, Sequoiadendron gigan-
estado adulto, algunas partes de ellas retienen las teum (Monteuuis, 1989) son talados. Como ya se
características juveniles. Un hecho que demues- dijo antes, la poda severa de árboles adultos pue-
tra esto ocurre cuando se provoca la brotación de de provocar la formación de brotes juveniles.
la yema interfascicular en algunas especies de Pi-
nus, como ser P. taeda (Caso, 1989). Luego de Topofisis , cicloflsls y rejuvenecimiento
una poda severa de ramas en árboles de 6 años La coexistencia de tejidos con características
de edad se produce la brotación de la yema api- juveniles en individuos que alcanzaron la madu-
cal del braquiblasto, dando origen a un brote con rez sexual es reconocida desde hace bastantes
hojas similares a las que se forman en las prime- años. Existen dos teorías que tratan de represen-
ras etapas del crecimiento de una plántula. tar este concepto (Monteuuis, 1989). El concep-
En la figura 2 se presentan distintos ejemplos to de Krenke (1940), retomado por Franclet (1983)
de manifestaciones juveniles en un árbol adulto. considera que durante el desarrollo ontogéni-
La posición de un meristema, tanto a lo largo del co de un Individuo ocurre el fenómeno de ma-
tronco como de las ramas determina el grado de duración de acuerdo a un modelo reiterativo
juvenilidad. El meristema apical del tallo o de una en función de unidades de crecimiento suce-
rama es menos juvenil que aquellos que están ubi- sivas . A este concepto se opone el de Passecker
cados a distancias menores de la raíz. En el tron- (1947) que atribuye un carácter Irreversible al
co de muchos árboles pueden originarse brotes proceso de maduración que ocurre durante el
con caracteres juveniles, que se denominan bro- desarrollo . Mientras que Krenke considera que
tes epicórmicos . Otros tipos de brotes juveniles en un árbol coexisten áreas de diferente madura-
pueden formarse sobre raíces horizontales, más ción, que se repetirían en cada ciclo de crecimien-
bien superficiales (brotes de raíz) o tener por ori- to, siempre influidas por los tejidos subyacentes,
gen los esferoblastos , unas estructuras anorma- o sea a fenómenos correlativos que serían el re-
les que pueden presentarse en los troncos de ár- sultado de su posición en la planta en un momen-
tó dado. Franclet (1983) completa el concepto de
Krenke agregando que "territorios juveniles pue-
den determinarse en la copa de los árboles", pe-
ro que "la duración del estado juvenil de los me-
ristemas apicales es más breve en cada uno de
los ciclos de crecimiento de una planta pluria-
nual".
En cambio, en el concepto de Passecker se
otorga un caracter irreversible al avance de la ma-
duración desde las áreas basales del vástago
hasta los extremos de las ramas; es decir, que los
caracteres que marcan al estado juvenil estarían
genéticamente programados y , por ello, serian
irrecuperables.
Para ambos autores, las áreas con mayor ju-
venilidad están ubicadas en las zonas más cer-
Fig. 2: 1. El grado de juvenilidad de un meristema en un canas al sistema radical. En estos conceptos, el
ejemplar adulto es inversamente proporcional a la dis- término maduración se emplea para indicar la
tancia que existe entre la zona del cuello de la raíz (A) y transición del individuo desde una fase juvenil a
dicho meristema, ya su locación sea B , C, D, E o F. Lo una adulta, según el concepto expresado por Wa-
indicado es válido para todo tipo de árbol. 2. Distintas reing (Hackett, 1982).
posibilidades de formación de brotes juveniles en ejem-
plares adultos de árboles: BR= brotes de raíz; BT= brote Esto lleva a considerar el concepto de deter-
de tronco, posible luego de tala; Ep: brote epicórmico; minación de los meristemas. Los silvicultores co-
Es: esferoblasto; P= poda severa. (Adaptado de Songa, nocen que, en muchas especies arbóreas, si se
1982 consigue enraizar una estaca de rama es casi im-
Juvenilldad, rejuvenecimiento y propagación vegetativa de las especies leñosas 11

yemas cultivadas in vitro separadas de distintos


nudos de plantas de Pseudotsuga menziesii. Es-
te efecto de la posición topográfica de los meris-
temas tiene, además de su importancia teórica,
una gran Implicancia práctica.
No debe confundirse este término con el de cl-
clofisis , que alude a las propiedades que tienen
los meristemas apicales condicionados por su es-
tado de desarrollo (Schaffalitzky, 1959). En este
^: Vr a w.m^.... +b+ !.^ rw..•fi.dw..w «w^.dpw ' caso se alude a los cambios motivados por la
^. V.. Y^w.r ^eA r wr .w-Oani .wl. p.pA.gb
edad del individuo y relacionados con el enveje-
cimiento ontogénico (Fortanier and Jonkers,
1976; Hackett, 1985) mientras que topófisis se re-
fiere a la distinta potencialidad que tienen los me-
Fig. 3: Diferencias en el crecimiento de una estaca de
pino enraizada según que ella provenga de un individuo ristemas apicales ubicados en diferentes lugares
joven o de la rama de un árbol adulto. del individuo (Trippi, 1964; 1990). A este fenóme-
no, también, se lo llama envejecimiento fisioló-
gico.

posible obtener un tronco recto, de crecimiento Estas condiciones ontogénicas y fisiológicas de


los distintos meristemas apicales de una planta le-
ortotrópico. Aunque es más común encontrarlo
ñosa deben ser consideradas cuando se desea
en Coníferas, el crecimiento será plagiotrópico
(Fig. 3). En algunos géneros de Coníferas, como multiplicar por métodos no sexuales a ejemplares
Araucaria, existe una determinación muy marca- adultos. En estos casos debe procederse a emple-
da de sus meristemas; extremos apicales de las ar yemas de áreas juveniles, siempre presentes en
ramas crecen en forma diageotrópica aún luego las áreas basales del tronco o en las raíces. En ca-
de injertos sucesivos sobre pies juveniles. so contrario será necesario lograr el rejuveneci-
miento del material adulto, ya sea mediante tra-
Es decir, que si un meristema apical es sepa-
tamiento de la planta dadora o de los materiales
rado de la planta y colocado en condiciones de
que se emplearán en la propagación (púas para
dar origen a un nuevo individuo (ya sea por injer-
injertar, trozos de ramas para enraizar, etc.). Es-
to o enraizamiento), el tipo de crecimiento que
to es válido tanto para cuando se deseen usar mé-
producirá estará determinado por la posición que
todos tradicionales o para la micropropagación.
ocupaba en la planta adulta. Este fenómeno ha
No debe confundirse esta reversión temporaria
sido denominado Topofisis , término que fue in-
de las características adultas ya adquiridas por
troducido por Molisch (1915) al describir experi-
los tejidos con la denominada rejuvenillzación
mentos de Vochting (1904) con Araucaria excel-
(Franclet et al., 1987; Neri, 1991), en la cual se
sa. Si la estaca incluía la yema terminal, la nueva
obtiene una completa reversión del estado adul-
planta presentaba un crecimiento ortotrópico; por
to al juvenil. Esto ha sido conseguido en el culti-
el contrario, si era una estaca de rama, el creci-
vo in vitro de embriones nucelares de vid (Mullins
miento era más o menos oblicuo, dependiendo
and Srinivasan, 1976), cítricos, mango (Litz et al.,
del lugar de la planta de donde se la había sepa-
1985). En estos casos se inicia el ciclo ontogéni-
rado (Schaffalitzky, 1959; Olesen, 1978). Esta dis-
co de un nuevo individuo.
tinta condición fisiológica se observa claramen-
te en individuos adultos caducifolios que, al llegar Procedimientos para lograr
el invierno, pierden más rápido las hojas de las el rejuvenecimiento
partes superiores de la copa, mientras que que-
dan retenidas en las ramas más bajas. La exis- Como se aclaró, la capacidad de formar órga-
tencia de este gradiente fisiológico a lo largo de nos adventicios es una característica juvenil que
una planta también se expresa cuando se culti- tiende a desaparecer una vez alcanzada la eta-
van in vitro yemas o en la capacidad de formar pa madura. Sin embargo, por lo general, recién
raíces adventicias por brotes separados a distin- es cuando se conoce bien la calidad de un árbol.
tas alturas de una planta. Así Evers (1984) demos- Existen distintos procedimientos que se pueden
tró las diferentes características metabólicas, es- aplicar a la planta dadora de órganos capaces
tructurales y en capacidad de morfogénesis de de ser empleados en la clonación de individuos
12 AGRISCIENTIA

selectos. Elfos pueden ser separados en dos cla- luego de una poda severa de Individuos adultos
ses (Hackett, 1985): de especies como manzano, P. radiata yen varias
especies de Eucalyptus (Hackett, 1985). No se co-
1. Empleo de órganos juveniles separados de noce la influencia que puede tener la edad del in-
plantas adultas, dividuo y las condiciones ambientales sobre la
brotación de esas yemas latentes.
2. Rejuvenecimiento de partes adultas.
Tratamiento con citocininas de la base de los
1.1. Empleo de estacas enraizadas . Como se troncos pueden llegar a inducir la brotación de
dijo, las partes basales de los troncos y de las ra- las yemas latentes, con formación de brotes epi-
mas basales retienen características juveniles. córmicos (Mazalewski and Hackett, 1979). En ár-
Sólo en el caso de los álamos y de Cryptomeria boles de 6 años de edad de P. taeda fue posible
ec; posible emplear estacas tomadas de cualquier inducir este tipo de brotación con la inyección de
parte de la planta con relativamente el mismo éxi- 10 ml de una solución de BA en la base del tron-
to. No obstante, por lo menos con los álamos, exis- co (Caso, trabajo no publicado).
ten diferencias según que la estaca proceda de
Existen discrepancias entre distintos autores
las partes bajas, medias o altas de la copa, ya
con respecto a la implicancia fisiológica del pro-
que la respuesta morfogénica se ve afectada tan-
ceso de formación de brotes epicórmicos por po-
to por topofisis como por ciclofisis. Por ello, la po-
da severa o tala. Mientras algunos consideran que
blación que se obtendrá con estacas tomadas de
puede ser considerado como un verdadero reju-
distintas partes de una misma planta será hete-
venecimiento, para otros sería una reversión del
rogénea (Martínez Pastur et al., 1991)
envejecimiento fisiológico (cf. Hackett, 1985)
En la bibliografía existen ejemplos de propa-
2. El rejuvenecimiento de las partes de una
gación clonal mediante el empleo de estacas se-
planta adulta se basa en el conocimiento de que
paradas de áreas basales en las que se indujo la
si bien las características de un individuo madu-
formación de raíces adventicias. Propagación clo-
ro son relativamente estables, en ciertas condi-
nal de este tipo se ha logrado con Pseudotsuga
ciones puede lograrse una reversión parcial o to-
menziessi (Franclet, 1979), Picea abies, Pinus
tal al estado juvenil.
strobus, P. radiata, P. virginiana (Hackett, 1985).
En dos especies de Eucalyptus, E. viminalis y E. 2.1. Iniciación de yemas adventicias y em-
ficifolia, se demostró que la capacidad de formar briones . Por regla general, las plantas crecidas
raíces adventicias disminuía a medida que se em- a partir de yemas adventicias tienen, hasta cier-
pleaban nudos más alejados del nudo cotiledo- to punto, características juveniles, que puede re-
nar. Esta cualidad fue atribuida a la mayor con- flejarse en la forma de las hojas, capacidad de
centración de un inhibidor G en los nudos enraizamiento, demora en la primera floración,
superiores (Patton et al., 1970). Aun plantas jóve- etc. Los renuevos que se originan en las raíces o
nes pueden presentar diferencias morfogénicas en lignotubérculos (como puede ser en ciertas
según la ubicación de los nudos en plantas de 2 especies de Eucalyptus) tienen caracteres juve-
años de Ps. menziessi (Evers, 1984). niles. Lo mismo ocurre con las yemas adventicias
1.2. Empleo de brotes epicórmicos, que se que pueden formarse en hojas, como fue obser-
originan por la brotación de yemas latentes en la vado en yemas adventicias formadas en primor-
base de los troncos y ramas basales de individuos dios foliares de vid, cultivados in vitro (Barlass
adultos. Si bien este tipo de brotes no se observa and Skene, 1980)
en la mayoría de las especies, han sido determi- En algunas especies, como ser manzano, pe-
nados en Gleditsia triacanthos, E. rostrata, E. pol- ral (Wellensiek, 1952; Baldini and Scaramuzzi,
yanthemos y en Olea europea. En plantaciones de 1956), llex aquifolium (Garner and Hatcher, 1962,
Misiones he tenido oportunidad de observar la for- cit. en Hackett, 1985), olivo (Baldini and Mosse,
mación natural de brotes epicórmicos en Pinus oo- 1957), Araucaria angustifolia (Feltan y Caso, 1987)
carpa (muy, abundantes), en P. taeda (poco co- se forman esferoblastos (estructura de aparien-
munes) y en A. angustifolia. También pueden cia tumoral, con células de tipo meristemático y
presentarse como resultado de una situación de yemas adventicias). Estas formaciones pueden
stress; en Gob. Virasoro (Corrientes), se observó ser producidas en forma natural o como conse-
la formación de una gran cantidad de brotes epi- cuencia de situaciones de stress. Las yemas pue-
córmicos en un árbol de P. elliottii, muy dañado den originar tallos con características juveniles
por granizo. Igualmente existen citas de que fue (Hackett, 1985), con buena capacidad de enrai-
posible forzar la formación de brotes epicórmicos, zamiento y retardo en la floración.
Juvenllldad, rejuvenecimiento y propagación vegetativa de las especies leñosas 13

Las yemas adventicias inducidas en el cultivo es menor que si el injerto tiene hojas. El trabajo
de callos, también tienen características juveniles de Patton et al. (1970) tiene relación con este e-
(Montaldi, 1963; Banks, 1979) y podrían resultar fecto; estos autores demuestran la existencia de
un excelente material para la propagación clonal un factor de inhibición del enraizarriiento en las
de individuos adultos. La principal dificultad con hojas adultas de Eucalyptus. El principio en este
este tipo de rejuvenecimiento radica en que, por procedimiento está relacionado con la posible e-
lo general, este tipo de formación adventicia pre- xistencia de factores de juvenilidad en las hojas
senta anormalidades cromosómicas que lo alejan de los porta-injertos; los injertos sucesivos bus-
del tipo que se quiere multiplicar (Bonga, 1982). carían la acumulación de los factores en la parte
Otra forma de rejuvenecimiento es la formación injertada.
de embriones adventicios a partir del nucelo, co- En todos los trabajos de este tipo falta una con-
mo ocurre en especies poliembriónicas de cítri- traprueba, como sería el injerto de una púa ma-
cos, mango, etc. (Litz, 1985). Como se dijo entes, dura sobre un pie del mismo tipo. Por ello, existe
la formación del embrión, ya sea por medios se- dificultad en conocer si lo que se produjo es re-
xuales, apomixis y, en este caso, a partir del teji- juvenecimiento o una reversión temporaria del en-
do materno, sin reducción meiótica, constituye el vejecimiento fisiológico. (Hackett, 1985).
inicio de un nuevo ciclo ontogénico. Sin ernbar- 2.3. Tratamiento con reguladores del creci-
go, este proceso de rejuvenecimiento está redu- miento . En la literatura existen varias citas de re-
cido a unas pocas especies con tales caracterís- versión al estado juvenil de plantas adultas como
ticas de regeneración. resultado de tratamientos cor giberelinas, en es-
2.2. Injerto de yemas adultas sobre pies ju- pecial con GA3, como ser peral, Citrus, Acacia,
veniles . Este tipo de propagación vegetativa es Prunus, Hedera. Sin embargo, en ningún caso se
el más común en la Fruticultura. Uno de Ics pri- presentan datos sobre el potencial de enraiza-
meros trabajos sobre el efecto de este tipo Je in- miento de las plantas rejuvenecidas (Hackett,
jerto sobre la reversión al estado juvenil de =jem- 1985), siendo posible que esos brotes juveniles
plares adultos lo constituye el trabajo de tuviesen incrementada la capacidad de enraiza-
Doorenbos (1954) con Hedera hélix (citado por miento.
Hackett, 1985). Similares resultados se ob!uvie- 2.4. Poda severa de la copa de árboles adul-
ron con injertos de púas adultas sobre pies juve- tos. Como se dijo antes, las áreas del tronco más
niles de Passiflora caerulea (Montaldi et al., 1, 963). próximas al sistema radical son, fisiológicamen-
En especies forestales, los ejemplos de reju- te, juveniles. Por ello, los brotes de raíz que se for-
venecimiento logrados con injertos son poco man en ciertas especies, como ser en paraíso
abundantes y algunos son contradictorios. Auto- (Melia azedarach) tienen esas características y,
res franceses como Chaperon, Franclet y Marton, por lo tanto, forman raíces adventicias con cierta
todos de la Association Foret-Cellulose (AFO CEL), facilidad.
afirman haber conseguido rejuvenecer especies En especies, tales como las Coníferas, donde
de Eucalyptus por medio de injertos sucesivos de ello no ocurre, la poda severa de sus ramas o la
púas adultas sobre ejemplares juveniles (Fran- tala en las cercanías de la unión tronco-raíz pue-
clet, 1977, 1983). En todos los casos se trata de de dar origen a brotes con caracteres juveniles
injertos de yemas muy pequeñas sobre poi ta-in- (Franclet et al., 1987). Por medio de este tipo de
jertos juveniles, realizados en forma sucesiva y a poda, es posible formar "setos" (hedging), sien-
cortos intervalos. El tiempo que transcurría entre do una práctica cultural que se aplica a cultiva-
cada injerto tenía relación con el rejuvenecimien- res de manzano que se emplean como porta-in-
to alcanzado, medido por el hábito de crecimien- jertos, lo que permite lograr una alta cantidad de
to, características del follaje, incremento de vigor brotes aptos para enraizar en vivero o para ser
y por el potencial de enraizamiento (Franclet, empleados como injertos. La poda debe realizar-
1979). se en forma periódica y las plantas podadas de-
Otros ejemplos de este método de rejuveneci- ben estar bien abastecidas de agua y nutrientes
miento se citan para Hevea brasiliensis, Copres- (Libby, 1976, Franclet, 1983). En casos como en
sus dupreziana y en Hedera canariensis. Oteo de- Ps. menziessi, Picea abies (Franclet, 1979) y en
talle que debe tenerse en cuenta es la presencia P. taeda (Caso, 1989), esta poda indujo la brota-
de hojas, ya sea en el injerto o en el patrón Doo- ción de la yema interfascicular de los braquiblas-
renbos (1954) demostró que si el porta-injerto (ma- tos, con formación de brotes juveniles con buena
duro) tiene hojas, el rejuvenecimiento obt33nido capacidad de enraizamiento
14 AGRISCIENTIA

2.5. CultIvo In vitro de meristemas. Toda una Conviene destacar que el rejuvenecimiento al-
serie de trabajos con especies forestales y frutico- canzado con S. sempervirens fue mayor en los
las han demostrado que el cultivo in vitro de me- cultivos de meristemas extraídos de árboles de
ristemas ofrece la posibilidad de rejuvenecer ma- 50 años de edad que cuando procedían de árbo-
terial adulto, aún de ejemplares con edades les de 500 años. En los primeros se logró la for-
cercanas al siglo, como es el caso de Sequoia sem- mación de algunos individuos con crecimiento or-
pervirens (Franclet, 1987). Algunos géneros en los totrópico, lo que no ocurrió en el caso de los de
cuales ha sido posible producir material rejuvene- mayor edad (Walker, 1986). Esta autora conside-
cido por medio de esta técnica son: Eucalyptus, ra que los cultivos sucesivos permiten un rejuve-
necimiento progresivo. Nozeran (1978) explica
Pinus, Sequoia, Sequoidendron, Cupressus,
que el rejuvenecimiento, parcial o total, que se lo-
Cryptomeria, Thuja, Pseudotsuga, Prunus, Ma/us,
gra con los subcultivos sucesivos de meristemas
Vitis, Rubus, Rhododendron.
en medios con citocininas es una consecuencia
Walker (1986) logró rejuvenecimiento parcial, de la eliminación en los fenómenos de correlación
expresado como capacidad de enraizamiento, de que existen en la planta entera. También consi-
un clon antiguo de Sequoia sempervirens por cul- dera que al tratarse de un grupo pequeño de cé-
tivos sucesivos (en cascada) de meristemas en lulas se está en presencia de una situación muy
un medio sin reguladores del crecimiento. Las semejante a la que ocurre durante la formación
plantas obtenidas recuperaron progresivamente del embrión.
algunos caracteres juveniles, como ser la capa- Otra posibilidad de lograr rejuvenecimiento es
cidad de enraizamiento, la reactividad del meris- la formación de yemas adventicias. Así, por ejem-
tema aislado y la formación de yemas adventicias plo, el cultivo de hojas, ya sea de Coníferas o Fa-
en las hojas separadas de la planta y cultivadas nerogamas, puede provocar la formación de un
in vitro. Sin embargo, las plantitas obtenidas si- callo, en el cual pueden diferenciarse yemas. Es-
guieron mostrando crecimiento plagiotrópico, lue- tas yemas tendrán caracteres juveniles. La difi-
go de 3 meses de cultivo en vivero. Para los in- cultad que se presenta con este tipo de propaga-
vestigadores de AFOCEL, los trabajos con esta ción se refiere a la inestabilidad genética que se
especie pueden servir de modelo para los inten- presenta en esos callos, generalmente mayor
tos de rejuvenecer, por cultivo in vitro de meris- cuando más prolongado es el período de cultivo
temas, ejemplares adultos valiosos (Franclet el o el número de subcultivos. Hay ejemplos en la li-
al., 1987). teratura de formación de yemas adventicias en
explantos, sin previa formación de callo y, por lo
De acuerdo a los resultados obtenidos con dis-
tanto, con mayor seguridad de fidelidad al tipo
tintas especies, y en particular con los trabajos
vegetal que se pretende multiplicar (Brand and
emprendidos con S. sempervirens, existen una
Lineberger, 1988, y otras referencias allí citadas).
serie de medidas que deben tomarse para lograr
éxito en el rejuvenecimiento: Como se dijo, la formación de embriones cons-
tituye el rejuvenecimiento total, ya que allí se ini-
a) Puede ser necesaria una serie previa de in-
cia un nuevo ciclo ontogénico. Esto que se apli-
jertos de púas adultas sobre pies jóvenes. ca en el caso de embriones sexuales, también es
b) El medio de cultivo de los meristemas debe válido para los casos de embriogénesis somáti-
contener una citocinina, debiendo graduarse la ca, proceso en el cual una célula inicia la forma-
concentración según la respuesta que se obten- ción de un embrión somático, recapitulando las
ga. Se considera que este regulador del creci- etapas de la formación de un embrión sexual (Dur-
miento tendría un efecto de juvenilidad sobre el zan, 1990). No es motivo de este trabajo profun-
exjanto cultivado. dizar sobre este aspecto de la propagación clo-
nal, pero el desarrollo de esta tecnología ofrecerá
c) El periodo de los subcultivos tiene inciden-
la posibilidad de la cionación de individuos se-
cia sobre el rejuvenecimiento. En el caso de se-
leccionados, en gran cantidad y bajo costo. Los
quoia, subcultivos cada 7 días provocaron más
trabajos publicados hasta ahora, con pinos, Pseu-
rápido y efectivo rejuvenecimiento que lapsos más
dotsuga menziessiy algunos frutales, describen
prolongados.
casos de embriogénesis somática logrados a par-
d) La separación dei meristema luego de un tir dél cultivo de órganos jóvenes, como ser em-
cierto alargamiento del brote y su subcultivo a un briones inmaduros. Este procedimiento tendrá un
medio con citocinina puede ser beneficioso. Tam- gran futuro en la propagación clonal de muchas
bién los cultivos sucesivos serán útiles. especies leñosas, una vez que pueda ser contro-
Juvenllldad, rejuvenecimiento y propagación vegetativa de las especies leñosas 15

lado y se logre una buena sincronización en ja for- Durzan, D.J., 1990.- Adult vs. juvenile expiants: Direct
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gen (partes I-VI).
debe tenerse en cuenta que para tener éxito de-
berá contarse con material rejuvenecido Las ca- Feltan, J. y O H. Caso, 1987.- Esferoblastos en Arauca-
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racterísticas del ejemplar seleccionado se expre-
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