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ESCUELA SUPERIOR POLITÉCNICA DE

CHIMBORAZO

FACULTAD DE CIENCIAS

ECOLOGÍA

FISIOLOGÍA VEGETAL
¨HOJA¨
QUINTO ¨A¨

FECHA DE REALIZACIÓN: 08 de mayo de 2020

ANATOMIA DE LA HOJA

NOMBRE:

→ VIVIANA JACQUELINE BARAHONA

LLUMIQUINGA

→ TANYA MAGDALENA CHICAIZA GARCÍA

→ JENNIFER CAROLINA CUADRADO CASTILLO

→ YADIRA JUDITH CACUANGO CUTIUPALA

→ ERIKA VALERIA QUIROZ SANI

→ CATALINA BELÉN VERDUGA VILLAFUERTE

→ GENESIS MAYTE RODRÍGUEZ PINTO


LAS HOJAS

Las hojas son órganos generalmente aplanados derivados de un meristemo caulinar apical. Son

los órganos fotosintéticos por excelencia de las plantas gracias a la enorme cantidad de

cloroplastos que poseen sus células. Además, las hojas son las principales responsables de

controlar la transpiración para evitar la pérdida excesiva de agua. El diseño y la distribución de

las hojas en el cuerpo de la planta se pueden explicar si tenemos en cuenta estas funciones.

Durante la evolución, las plantas vasculares inventaron las hojas probablemente a partir de

ramas.( Megías M, Molist P, Pombal MA. 2019)

ANATOMÍA DE LA HOJA

Tejidos

➢ Epidermis

En la superficie del haz, o adaxial, de la hoja hay una

epidermis cutinizada con capas muy gruesas de cutina

y ceras, por lo general sin estomas, mientras que en la

superficie del envés, o abaxial, hay una epidermis más

delgada y con gran densidad de estomas (Blanco, 2014). En las plantas xerófitas (adaptadas a

ambientes secos) la epidermis está muy cutinizada. Hay hojas denominadas epistomáticas,

donde los estomas sólo aparecen en la cada adaxial, como en las hojas flotantes acuáticas,

hipostomáticas, donde sólo aparecen en la cara abaxial, y cuando aparecen en las dos caras se

denominan anfistomáticas (Sandoval, 2016). La distribución de los estomas es aparentemente

azarosa en la epidermis de las hojas de plantas dicotiledóneas, mientras que se disponen en

hileras paralelas al eje mayor de la hoja en plantas monocotiledóneas. Las plantas xerófitas,

aquellas adaptadas a ambientes secos, suelen presentar mayor número de estomas puesto que

permiten un rápido intercambio de gases en los cortos periodos de tiempo de disponibilidad de


agua. Además, en este tipo de plantas, estos estomas están hundidos respecto a la epidermis

(Arbo, 2015).

En la epidermis de las hojas de

muchas plantas hay algunas células

que se diferencian para transformase

en pelos o tricomas. Los tricomas

pueden ser unicelulares o multicelulares, y pueden tener diversas funciones como protección,

glandulares, evitar la pérdida de agua, etcétera (ALVAREZ, 2016). Las hojas que carecen de

tricomas se denominan glabras y las que los tienes pubescentes. En muchas monocotiledóneas

hay unas células diferenciadas en el epidermis denominadas buliformes cuya función es

desenrrollar y extender la hoja cuando hay humedad. En la mayoría de las especies las células

epidérmicas no suelen contener cloroplastos, a excepción de las células de los estomas

(Campbell, 2011).

➢ Mesófilo

El mesófilo es un tejido parenquimático. Suelen

distinguirse dos tipos presentes en la misma hoja:

parénquima en empalizada (o clorofílico) y el

parénquima lagunar (o esponjoso, que se suele

también llamar aerénquima). El mesófilo puede ser homogéneo en algunas especies. El

parénquima en empalizada, próximo a la superficie del haz, es un tejido fotosintético con

células que contienen una gran cantidad de cloroplastos. Sus células son alargadas y se

disponen empaquetadas y perpendiculares a la superficie epidérmica, y por ello se habla de

parénquima en empalizada (Sandoval, 2016). Mientras, en la zona del envés las células son

más redondeadas, también contienen cloroplastos, pero hay grandes espacios intercelulares,

por lo que se habla de parénquima lagunar. Los espacios intercelulares están conectados con
los estomas y son importantes para el trasiego de gases necesarios para la fotosíntesis. Sin

embargo, en algunos casos es difícil distinguir entre estas dos partes del mesófilo. En

algunas leguminosas y algunas otras dicotiledóneas, los haces vasculares están conectados

por láminas de tejido parenquimatoso llamado mesófilo paravenal, que se supone ayuda al

transporte de sustancias entre el mesófilo y los haces vasculares (Blanco, 2014). En general

las plantas acuáticas tienen un mesófilo con muchos y grandes espacios intercelulares,

denominado generalmente como aerénquima.

La disposición normal del mesófilo es parénquima

clorofílico en empalizada próximo a la cada adaxial y el

parénquima lagunar hacia la cara abaxial. A estas hojas

se las conoce como dorsiventrales, pero también existen

las isolaterales, donde se suceden parénquima en empalizada, lagunar, como ocurre en

algunas xerófitas, también las homogéneas, donde todo el mesófilo es más o menos

homogéneo, como ocurre en gramíneas y pinos (Campbell, 2011). También hay

esclerénquima rodeando a los vasos conductores, proporcionan sostén a los tejidos de la

hoja. Las hojas de las plantas acuáticas tienen muy poco esclerénquima y colénquima o

carecen de ellos. El mesófilo puede contener conductos secretores como los resiníferos de

los pinos, cavidades de aceites como en el eucalipto, laticíferos, etcétera.

➢ Nervios

Haces vasculares. Las hojas poseen vasos conductores, denominados

nervios (Figura 6), para llevar agua y sales a las células fotosintetizadoras,

y recoger los productos orgánicos y repartirlos por el resto de la planta.

Los vasos están formados por xilema y floema, además de tejido

parenquimático alrededor (Sandoval, 2016). La xilema normalmente está orientado hacia la

parte adaxial, mientras que el floema hacia la parte abaxial.


El sistema conductor en las hojas es un entramado de nervios interconectados. Los

nervios de la hoja poseen

distintos patrones de

organización según la

especie, todas siguen

un patrón jerárquico, basada

en la anchura del haz en el

punto de inserción del

nervio mayor. Los nervios primarios y secundarios se consideran los principales, ya que están

rodeadas de parénquima perivascular, denominado vaina vascular. Esta vaina vascular puede

estar formada por una o varias células de espesor (Campbell, 2011). A veces también aparece

colénquima y esclerénquima. En algunas angiospermas las células de la vaina vascular pueden

tener paredes suberizadas de manera similar a la endodermis, la cual podría ser una barrera

apoplástica a la difusión. En algunas especies hay recubrimientos adicionales de parénquima

de la vaina vascular que se llaman extensión de la vaina vascular.

Los nervios de tercer y cuarto orden, o nervios menores, suelen

estar embebidos en el mesófilo. Los nervios de menor orden son los

que terminan de manera ciega, cada uno tiene su misión. Los nervios

menores son los responsables de recoger los productos sintetizados

por el mesófilo, mientras que los mayores están dedicados

al transporte de dichos productos (ALVAREZ, 2016). De hecho, los

nervios mayores están rodeados por tejido parenquimático, vaina

perivascular, que tiene una misión similar a la endodermis de la raíz: controlar lo que entra o

sale lateralmente de los vasos. Los nervios dan también soporte mecánico a la estructura de la

hoja y en algunas hojas grandes de dicotiledóneas, los nervios de mayor calibre, están rodeados
por células de colénquima y esclerénquima, mientras que las de monocotiledóneas pueden

presentar fibras.

La anatomía foliar está en íntima relación con el mecanismo de fijación de CO2 atmosférico,

durante la fotosíntesis, para la formación de hidratos de carbono. Existen tres mecanismos

diferentes:

1. El ciclo de Calvin-Benson

En las plantas, el dióxido de carbono

(CO2) entra al interior de las hojas a través de

unos poros llamados estomas y se difunde

hacia el estroma del cloroplasto, el sitio en el

cual se producen las reacciones del ciclo de

Calvin, donde se sintetiza el azúcar. Estas

reacciones también se llaman

reacciones independientes de la luz, porque la

luz no las causa directamente (Pacheco &

García, 2017).

En el ciclo de Calvin, los átomos de carbono del CO2 se fijan (se incorporan a moléculas

orgánicas) y se utilizan para formar azúcares de tres carbonos. Este proceso es estimulado por

el ATP y NADPH que provienen de las reacciones luminosas, y depende de ellos. A diferencia

de las reacciones dependientes de la luz, que ocurren en la membrana tilacoidal, las reacciones

del ciclo de Calvin ocurren en el estroma (espacio interior de los cloroplastos) (Pacheco &

García, 2017).

2. El ciclo de Hatch Slack

Otra de las vías alternativas para la incorporación del CO2 se realiza en un grupo numeroso

e importante de plantas entre ellas maíz, sorgo, caña de azúcar. Estas plantas tienen una alta
eficiencia en la captación de CO2 y requieren relativamente menos agua (Pacheco & García,

2017).

La vía del C4 ocurre en cloroplastos de morfología diferente (se caracterizan por poseer una

extensa red de tilacoides organizados en grana bien desarrolladas).

En ellos el CO2 de la atmósfera es incorporado a una molécula de 3C, el fosfoenolpiruvato

(PEP) que se convierte en un compuesto de 4C, el ácido oxalacético. Esta reacción es catalizada

por la enzima PEP carboxilasa. Luego el ácido oxalacético se reduce a ácido málico o, mediante

la adición de un grupo amino, se convierte en ácido aspártico. Este compuesto es transportado

a un cloroplasto típico. Allí pierde CO2 (se descarboxila) para producir CO2 y ácido pirúvico.

Entonces el CO2 entra en el ciclo de Calvin (Pacheco & García, 2017).

3. El metabolismo ácido de las Crasuláceas

Es un metabolismo especial de diferentes tipos

de plantas (otras vías son las C3 y C4). Mientras

que la mayoría de las plantas absorben

y fijan el dióxido de carbono durante el día, en las

plantas CAM los dos procesos están separados en

el tiempo. El dióxido de carbono utilizado en

la fotosíntesis es absorbido en la noche y guardado

en las vacuolas de las células en forma de ácido málico. Al día siguiente se libera el CO2 del

ácido málico y es suministrado para la formación de hidratos de carbono en el ciclo de Calvin.

Durante el día la formación y descomposición de estos ácidos dicarboxílicos y la cantidad de

los protones asociados en el cambio de día y noche también se le conoce a este metabolismo

como ritmo ácido diurno (Pacheco & García, 2017).

La ventaja del mecanismo CAM es, que las plantas durante las horas (calientes) mantienen

sus estomas cerrados, por ello se reduce considerablemente la pérdida de agua


por transpiración y aun así tener suficientes cantidades de dióxido de carbono para su uso en el

ciclo de Calvin. Además las plantas con metabolismo CAM tienen una ventaja en respuesta a

bajas concentraciones de CO2, como se puede ver en plantas de agua dulce sumergidas. Este

tipo de metabolismo sólo se había comprobado en tejidos que contienen clorofila (Pacheco &

García, 2017).

De acuerdo al mecanismo que utilicen las plantas, las mismas han sido agrupadas en:

1. Plantas de Carbono 3 (C3) o de Calvin- Benson

Es el ciclo fotosintético más común, caracterizado porque el primer producto estable de la

fotosíntesis es un compuesto de 3 carbono

(ácido 3- fosfoglicérico).

Las gramíneas C3 se caracterizan por poseer

el clorénquima distribuido en forma irregular,

la presencia de dos vainas rodeando al

hacecillo y una distancia entre los hacecillos

adyacentes, mayor a cuatro células.

Son ejemplos de plantas con esta estructura los cereales de invierno como trigo, avena,

cebada, centeno (Benavides, 2003).

2- Plantas de Carbono 4 (C4) o de Hatch y Slack

Este tipo plantas llevan a cabo un proceso bioquímico que, con la ayuda de algunas

modificaciones anatómicas asociadas a cambios

ultraestructurales, concentran CO2 en la vaina Kranz.

En el ciclo C4 existe una separación espacial en el

proceso fotosintético. Posteriormente estos

compuestos se difunden por los plasmodesmos a la

vaina Kranz, donde el CO2 es liberado y nuevamente fijado en el ciclo de Calvin. El almidón
se acumula en la vaina.

El ciclo C4 se lo puede encontrar en plantas de ambientes tropicales, subtropicales y

ambientes salinos (Olmedilla, Alché & Rodríguez, 2010).

3- Plantas CAM (Mecanismo ácido de las Crasuláceas)

Bioquímicamente es similar al de las C4, pero con la diferencia que en estas plantas el

CO2 ingresa durante la noche, dado que los estomas de éstas plantas se encuentran cerrados

durante el día para evitar la pérdida de agua.

El mesófilo está formado por parénquima

homogéneo o unifacial y las células de la vaina son

similares, con pocos orgánulos.

Este tipo de ciclo se lo encuentra en plantas

carnosas propias de zonas desérticas, como Crasuláceas, Cactáceas y Bromeliáceas. Como

ejemplos se pueden citar Agave sisalina “agave”, Ananas comosus “piña” que son de

importancia agronómica (Olmedilla, Alché & Rodríguez, 2010).


FISIOLOGÍA DE LA HOJA

Las funciones de las hojas son:

→ Transpiración.

→ Gutación.

→ Fotosíntesis.

→ Respiración.

→ Almacenamiento de sustancias

→ Nutrición de la planta. (Chuncho, Carlos, & Zofre, 2019)

Las hojas son la parte de la planta que se encargan de hacer la fotosíntesis y llevan a cabo los

procesos de respiración y transpiración. (Lopez & Rechael , 2007)


FOTOSÍNTESIS

Son los órganos fotosintéticos por excelencia de las

plantas gracias a la enorme cantidad de cloroplastos

que poseen sus células. Además, las hojas son las

principales responsables de controlar

la transpiración para evitar la pérdida excesiva de

agua. El diseño y la distribución de las hojas en el

cuerpo de la planta se pueden explicar si tenemos en cuenta estas funciones. Durante la

evolución, las plantas vasculares inventaron las hojas probablemente a partir de ramas.

Para realizar la fotosíntesis las hojas necesitan varios elementos que se encuentran en el medio

ambiente.

→ Energía luminosa: impacta sobre las hojas y es absorbida por el pigmento fotosensible

de la planta, la clorofila.

→ -Agua: La fotosíntesis requiere un suministro constante de agua. Ésta llega a las hojas

a través de las raíces y tallos.

→ -Clorofila: Pigmento de color verde contenido en el cloroplasto. Se encarga de

la absorción de la luz, para llevar a cabo la fotosíntesis.

→ -Dióxido de carbono: Es absorbido por unos minúsculos poros, llamados estomas, en

la parte inferior de la hoja.

→ -Oxígeno: subproducto de la fotosíntesis. Sale de las hojas hacia el exterior a través de

las estomas (Alvarado, 2018)

En las plantas, el proceso fotosintético se produce en dos etapas:


1. En la etapa de pendiente de la luz, los

pigmentos absorben longitudes de onda que

“rompen” o descomponen moléculas de agua

(H2O) que el vegetal incorpora del medio

exterior. De esta etapa resultan iones

hidrógeno (H+), que participan en la etapa

siguiente, y oxígeno (O2) que es liberado al

medio como desecho.

2. En la etapa no de pendiente de la luz, el dióxido de

carbono (CO2) que el vegetal incorpora del medio

exterior se combina con los iones de hidrógeno (H+)

resultantes en la etapa anterior. En este proceso se

usa energía, es decir, es una reacción anabólica y su

producto es la glucosa, un carbohidrato que almacena la energía necesaria para la vida de

los vegetales. (cajaruralburgos, 2015)

PERDIDA DE AGUA

La pérdida de agua es inevitable en órganos fotosintéticos pero su regulación es esencial

para el bienestar de toda la planta.

Gutación. - La pérdida de agua líquida a través de la superficie foliar (estructuras

especializadas llamadas hidátodos). Esta tiene lugar generalmente durante la noche,


particularmente con tiempo húmedo, cuando se reduce la transpiración. Consecuencia de la

presión radical, aunque parece ser que el agua es exudada por ciertas estructuras glanduliformes

mediante presiones hidrostáticas producidas osmóticamente La cantidad de agua que se pierde

por gutación no es grande, por lo regular son apenas unas gotas sobre la lámina de la hoja

(Lincoln Taiz, 2010)

El fluido de gutación contiene a menudo tanto compuestos orgánicos (como glutamina

y azúcar) como sales inorgánicas (sales de calcio, potasio y magnesio, a menudo en forma de

nitratos, pero también como sulfatos o cloruros

TRANSPIRACIÓN

La mayor parte del agua que pierde la planta se evapora de las superficies foliares por

el proceso de la transpiración, la cual consiste esencialmente en la evaporación del agua de las

superficies celulares y su pérdida a través de las estructuras anatómicas de la planta (estomas,

lenticelas, cutícula). La pérdida total de agua por transpiración puede ser muy grande.

La mayor parte de la pérdida de agua que ocurre en las plantas tiene lugar a través de

las estomas de las hojas. Este proceso está bajo el control de la planta, aunque impuesto por las

condiciones del medio, debido a la capacidad de la planta para controlar la transpiración

estomática. (Lincoln Taiz, 2010)


Factores que afectan la transpiración

Las condiciones que influyen sobre la apertura estomática y también afectan la

transpiración, particularmente cuando los estomas están casi cerrados, son:

→ El contenido de agua de la planta: puede afectar la transpiración indirectamente,

afectando la apertura estomática, y directamente, afectando el gradiente de

concentración de vapor desde las superficies celulares de la hoja al aire

→ Humedad del aire: modifica el gradiente bajo el cual difunde el vapor de agua. La

temperatura afecta enormemente la presión del vapor de agua necesaria para saturar el

aire. lo regular entre 30 y 80% de humedad relativa (HR)

→ La velocidad del viento El viento, al perturbar la capa limítrofe, incrementa la

transpiración. las velocidades leves alteran la capa limítrofe sin que se cierren las

estomas; las velocidades altas son suficientemente desecantes como para cerrarlos,

limitándose así la transpiración.

CONTROL DE LA TRANSPIRACIÓN.

Se consigue principalmente a través del control estomático. Las hojas han desarrollado

numerosas y notables modificaciones anatómicas y conductuales limitantes de la transpiración

como:

→ Reducción del tamaño de la hoja

→ Disminución del área superficial por unidad de masa

→ Diversidad de modificaciones superficiales localizadas en plantas que se desarrollan en

condiciones xéricas: estomas hundidos, disminución del tamaño y número estomáticos,

así como la presencia de pelos epidérmicos, cuales son eficientes como los estomas

hundidos, cuando la planta está sometida a fuertes vientos, puesto que evitan el
disturbio de la capa limítrofe y la consecuente reducción de la ruta de difusión del vapor

de agua.

Los mecanismos que abaten la transpiración bajo condiciones de stress de agua incluyen: a

caída, el arrollamiento y el rizado o plegamiento de las hojas.

INTERCAMBIO DE CALOR

La hoja gana o pierde calor por tres vías principales:

→ Radiación (transferencia directa del calor hacia O desde objetos circundantes). Las

hojas están sometidas a la radiación de un amplio espectro, pero no absorben toda la

radiación que cae sobre ellas. Su color verde se debe a que reflejan o transmiten la luz

verde (A = 500-600 nm) del rango visible.


→ Convección (calentamiento o enfriamiento del aire ambiental). La cantidad y dirección

del calor transferido depende de la temperatura relativa de la hoja y el aire. Sin embargo,

la eficacia de la transferencia de calor depende también del grosor de la capa limitante,

y ello está determinado por el tamaño, forma y orientación de la hoja así como por la

velocidad del viento.

→ Intercambio de calor latente (la energía utilizada para evaporar o condensar el agua).

La pérdida de calor por transpiración puede ser muy grande, hasta del 50% de la pérdida

total hacia el ambiente. (Lincoln Taiz, 2010)


CITOLOGÍA DE LAS HOJAS

La hoja es el órgano vegetal que absorber la luz solar y lleva a cabo la fotosíntesis,

específicamente en el limbo donde ocurre la mayor parte de fotosíntesis

• La capa superior de la hoja se llama epidermis superior y por debajo la epidermis

inferior, quienes ayudan a controlar la perdida de agua, entre estas capas encontramos

el mesófilo las células de parénquima conectan a los estomas y de esta forma el pasa el

bióxido de carbono.

FORMACIÓN

Las hojas se originan a partir del meristemo apical caulinar, presente en el ápice de

cada rama, gracias a la diferenciación de unas células periféricas de dicho meristemo

denominadas células fundadoras.

El proceso de formación de la hoja pasa por tres estados:

Iniciación, crecimiento, donde se forman las protuberancias foliares y posteriormente los

primordios foliares, y expansión y maduración, donde la hoja sobre todo se expande para

formar el limbo.

El crecimiento de la hoja es sobre todo por crecimiento intercalar, es decir proliferación de

las células que están entre el ápice y la base de la hoja, y por aumento del tamaño celular.

La hoja posee tres ejes: próximo-distal, adaxial-abaxial y medio-lateral.

En los primordios de las hojas, las células del procámbium emergen de nuevo del tejido

fundamental, de unas capas celulares subepidérmicas. Estas células iniciales de la hoja se

generan por la acción de la auxina a alta concentración.


Se organizan en cadenas para formar los nervios de las hojas. Estas venas se generan por

adición nuevas células procambiales. Esto parece producirse por el denominado efecto de

canalización de la auxina (Megías, Molist, Pombal, 2019).

ORIGEN Y DESARROLLO

Los primordios foliares se forman por la proliferación de grupos de células situados en

la capa superficial de la yema apical (coníferas y algunas monocotiledóneas) o en la segunda o

tercera capa de células de la yema (dicotiledóneas y algunas monocotiledóneas). Estos grupos

celulares se distinguen de las restantes células de la yema por su mayor contenido de RNA. Las

mitosis que dan lugar al primordio foliar se producen combinando planos de división

periclinales y anticlinales de acuerdo con la forma de la hoja que van a desarrollar (Paniagua,

2007). El primordio foliar comprende:

1. La protodermis: una capa superficial de células que originará la epidermis de la hoja.

2. El meristemo fundamental: una masa interior de células que originará el mesófilo o

parénquima foliar.

3. El procambium: un cordón en el interior del meristemo fundamental; se desarrolla a

partir del cordón procambial del tallo.

A partir de ese momento, en el desarrollo de la hoja intervienen los siguientes meristemos:

1. Meristemo apical. Responsable del alargamiento del primordio foliar por la punta, La

acción de este se prolonga mucho tiempo en los helechos, mientras que en las

angiospermas se detiene más bien pronto, facilitando la acción de otros meristemos.

2. Meristemo intercalar. Derivado del meristema apical y que continúa con su actividad

meristemática a alguna distancia del meristema


3. Meristemo marginal. Cuando la hoja ha alcanzado cierto tamaño, se inicia un

desarrollo de su superficie mediante divisiones celulares en los meristemos

marginales.

4. Meristemo laminar. Se localiza en diversos puntos de la hoja, donde da lugar a

divisiones anticlinales.

5. Meristemo adaxial. Finalmente, el escaso engrosamiento de la hoja se debe a las

divisiones periclinales de un meristemo adaxial, que se localiza bajo la epidermis

adaxial, principalmente en el pecíolo y el nervio principal, y está presente sólo en las

dicotiledóneas.

La actividad de estos meristemos explica la variedad de formas que adoptan las hojas, su

crecimiento es limitado, definido y uniforme.

CÉLULAS EPIDÉRMICAS Y ESTOMAS EN HOJA

Estomas

Se consideran células epidérmicas modificadas. Son células vivas que se encuentran en la

superficie de los órganos aéreos. Los estomas están formados por dos células (células oclusivas

o estomáticas) con forma arriñonada o forma de hueso, que contienen cloroplastos y entre ellas
se encuentra el ostiolo. Las células oclusivas están rodeadas por las células subsidiarias

(Morales, 2014).

Según las características de las células subsidiarias o anejas, hay distintos tipos de estomas, por

lo que tienen importancia taxonómica. Los tipos de estomas son los siguientes:

→ Anomocítico: las células anejas no se diferencian de las otras células epidérmicas.

→ Anisocítico: con tres células anejas, una de ellas es de mayor o menor tamaño que

las otras.

→ Paracítico: con dos células anejas dispuestas de forma paralela al eje mayor de las

células oclusivas.

→ Diacítico: con dos células anejas dispuestas de forma perpendicular al eje mayor de

las células oclusivas.

Tipos de hojas según su adaptación al medio ambiente

Existen ciertas diferencias en la estructura microscópica de la hoja según su adaptación al

ambiente. Así, existen los siguientes tipos de hojas:

→ Mesófitas: en climas con buena temperatura y cierta humedad.

→ Hidrófitas: en plantas acuáticas o ambientes muy húmedos.

→ Xerófitas: en plantas de climas desérticos.

→ Xeromórficas: en plantas que, aunque viven en climas propios de plantas mesófitas,

han adquirido ciertas características propias de las xerófitas. Un ejemplo es la adelfa

(Nerium oleander).
BIBLIOGRAFÍA

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1. Imp. de José Rubió.

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Universidad Nacional del Nordeste.

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