Вы находитесь на странице: 1из 24

TEMA 13.

EL RÉGIMEN DE LA
RESTAURACIÓN (1875-1902)

1. El sistema canovista. La Constitución de 1876 y el


turno de partidos.
2. La oposición al sistema. Regionalismo y
nacionalismo.
3. La guerra colonial y crisis de 1898.
Se denomina Restauración a la vuelta
de los borbones a España en la
persona de Alfonso XII en 1875, así
como al régimen político del último
cuarto del siglo XIX, que estudiaremos
en esta lección, y del primer cuarto del
siglo XX, en que el sistema entró en
crisis.

El diseño de este sistema correspondió


a Antonio Cánovas del Castillo,
siguiendo el modelo bipartidista inglés.
Se buscó el fin de los
pronunciamientos militares,
prosperidad económica y estabilidad, lo
que significaba congeniar el liberalismo
y la monarquía, el catolicismo y la
tolerancia. La muerte de Alfonso XII dio
paso a la Regencia, por lo que
podemos distinguir dos períodos:
La regente María Cristina
de Habsburgo
y su hijo, el futuro Alfonso XIII
1.1. Fundamentos políticos del sistema canovista:

El sistema político de la Restauración está absolutamente ligado a la figura


de Antonio Cánovas del Castillo. Su pensamiento político fue reaccionario y
antidemocrático, siempre contrario al sufragio universal. Sin embargo, fue un
político pragmático y realista que buscó el consenso entre las fuerzas
liberales en las que se cimentó el régimen. Defendía la idea moderada de la
soberanía compartida de Rey y Cortes, en un punto intermedio entre el
Antiguo Régimen y monarquía democrática de 1869.

Sin embargo, era consciente de que era necesario renovar el agotado


programa de los moderados. Estas eran las novedades que propuso:
• Alfonso XII debía reemplazar a la
impopular Isabel II. Cánovas consiguió
que la reina renunciara a sus derechos
al trono en 1870.

• Había que terminar con las continuas


intervenciones del Ejército, fuente
continua de inestabilidad política.

• Había que crear un sistema


bipartidista basado en dos partidos
burgueses que pacíficamente se fueran
turnando en el poder. Estos dos
partidos serían el que él creo, el Partido
Conservador, que debía sustituir al
agotado partido Moderado, y el Partido
Liberal, dirigido por el antiguo
progresista Práxedes Mateo Sagasta,
que sería el heredero de los ideales de
1869 adaptados a los límites del sistema
Práxedes Mateo Sagasta
canovista. Líder del Partido Liberal
1.2. la Constitución de 1876:

En diciembre de 1875 se convocaron elecciones a Cortes Constituyentes por


sufragio universal, tal como establecía la Constitución de 1869. La manipulación
del proceso electoral posibilitó que se reunieran con mayoría canovista. El
régimen de la Restauración se dotó de una nueva constitución que, en lo
fundamental, era heredera de la moderada de 1845.

Principales rasgos de la Constitución:

• Soberanía compartida Cortes con el Rey. Lo que significaba la negación de la


idea de soberanía nacional.
• Cortes Bicamerales:

 Congreso elegido por sufragio directo: sin embargo, no se especificaba el


tipo de sufragio para elegirlo, por lo que el partido gobernante elegía.

 Senado en el que se representan las clases poderosas del país:


senadores “de derecho propio”: Grandes de España y jerarquías
eclesiásticas y militares
senadores “vitalicios”, nombrados por el rey
senadores elegidos por sufragio censitario
• Fortalecimiento del poder de la Corona
que se constituyó como eje del Estado:

 Poder ejecutivo: designación de los


ministros y mando directo del ejército.
 Poder legislativo compartido con las
Cortes:
Derecho de veto absoluto
sobre las leyes aprobadas por las
Cortes.
Poder de convocar, suspender o
disolver las Cortes.

• Reconocimiento teórico de derechos y


libertades, que en la práctica fueron
limitados o aplazados durante los
gobiernos de Cánovas.

• Recorte de la libertad religiosa.


Religión católica es declarada religión
oficial del Estado.
1.3. Caciquismo y corrupción
electoral:

El funcionamiento constitucional
fue adulterado conscientemente por
sus propios defensores ya desde las
primeras elecciones. El mecanismo
bipartidista de Cánovas, estaría muy
lejos de funcionar mediante un
sistema legal.

Cuando uno de los partidos


experimentaba el desgaste o se
consideraba necesario el relevo, se
sugería a la Corona el
nombramiento de un nuevo
gobierno. El nuevo presidente era El ministro de gobernación fabricaría
siempre el líder del partido hasta entonces los resultados electorales
entonces en la oposición, y recibía mediante el llamado “encasillado”,
junto con su nombramiento el decreto adjudicando escaños a partidarios o
de disolución de las Cortes y la adversarios en función de los
convocatoria de nuevas elecciones. acuerdos pactados con la oposición.
En el contexto de un país agrario y
atrasado, la clave de la
adulteración electoral estaba en los
“caciques”, encargados de
llevar a la práctica los resultados
electorales acordados por las
elites de los partidos.

Eran personajes ricos e


influyentes en la España rural
(terratenientes, prestamistas...),
quienes siguiendo las instrucciones Los métodos desplegados por los
del Gobernador Civil de cada caciques durante los elecciones fueron
provincia, amañaban las muy variados: violencia y amenazas;
elecciones. Los gobernadores cambio de votos por favores (rebajas
habían sido a su vez informados de impuestos, sorteo de quintos, saldo de
por el ministro de Gobernación de préstamos, agilizar expedientes que se
los resultados que "debían" de salir eternizaban en las oficinas estatales...); o
en sus provincias, siguiendo el simplemente trampas en las elecciones,
"encasillado" acordado por las el conocido popularmente como el
elites políticas. “pucherazo”.
1.4. La práctica política hasta 1885:

Hasta 1881 gobernarían los conservadores de Cánovas, partidarios de la


defensa del orden social, de la monarquía y de la propiedad. Tras aprobarse la
Constitución, se mantuvo y acentuó la política represiva y se recortaron las
libertades de reunión y asociación, manteniéndose la prohibición de las
asociaciones obreras.

La ley electoral de 1878 estableció un sufragio muy restringido, que redujo el


censo electoral a un 5% de la población. El Gobierno también se reservó la
elección de alcaldes en las grandes ciudades.

En mayo de 1880 se fundo el Partido Fusionista de Sagasta, que pronto pasó a


llamarse Partido Liberal. Se formó a partir del antiguo Partido Progresista y del
ala izquierda de la Unión Liberal.

En enero de 1881 Cánovas dimitió y dio paso al primer gobierno del Partido
Liberal. Sagasta tomó medidas para terminar con las restricciones a la libertad
de expresión y permitió que las asociaciones obreras y republicanas actuaran
con libertad, pero no se atrevió a llegar más lejos con sus reformas. Incluso
aplicó mano dura en algunas protestas populares.
1.5. La regencia de María Cristina y la
evolución política hasta 1895:

La prematura muerte de Alfonso XII en


1885 abrió el período de la Regencia
de María Cristina de Habsburgo
(1885-1902) hasta la mayoría de edad
de Alfonso XIII. Tras la muerte del rey,
Cánovas y Sagasta reafirmaron en el
denominado Pacto del Pardo (1885) el María Cristina
funcionamiento del sistema de turno. jura la Constitución

En el denominado "gobierno largo" de Sin embargo, el sistema de turno


Sagasta (1885-1890) se aprobaron siguió basándose en la
diversas medidas de reforma política: adulteración sistemática de las
elecciones, aunque el sufragio
• 1887 Libertades de cátedra, universal permitió que los
asociación y prensa, suprimiendo la republicanos obtuvieran un puñado
censura. de diputados en las ciudades, donde
no funcionaba el caciquismo. La
• 1890 Sufragio universal masculino, crisis llegaría en 1895, al estallar la
mediante nueva ley electoral. insurrección en Cuba.
2.1. Oposición política nacional al sistema:

Las fuerzas opositoras al régimen de la Restauración estuvieron compuestas


por seguidores de distintas opciones políticas: republicanos, carlistas,
socialistas, anarquistas, y otras organizaciones de distinta inspiración que
habían quedado inicialmente fuera del sistema bipartidista.

Ruíz Zorrilla, Carlos VII, Pablo Iglesias y Anselmo Lorenzo


• Los carlistas: Fuerza cada vez más
residual que, finalmente, había
decidido renunciar a las armas. Con
fuerza en el País Vasco y Navarra,
nunca consiguieron más del 3% en
las elecciones en que se presentaron.

• Los partidos republicanos. Con su


base social en las clases medias
urbanas, estos grupos defendieron la
democratización del régimen y
diversas reformas sociales.
Estuvieron bastante desorganizados y
no contaron con el apoyo del
movimiento obrero. Destacaron Ruiz
Zorrilla, Salmerón y, más tarde, el
Partido Radical Republicano,
fundado en 1908 por Alejandro
Lerroux, político populista y
demagogo que en sus primeros años
en la carrera política destacó por su
anticlericalismo. Alejandro Lerroux
• El movimiento obrero: anarquistas y socialistas. después del nacimiento de la
sección española de la AIT durante el sexenio democrático, tras el golpe de Pavía
en 1874, el movimiento obrero fue reprimido. Al igual que en toda Europa, la
ruptura entre Marx y Bakunin en el Congreso de La Haya en 1872 propició la
escisión de las fuerzas obreras:

 Socialistas: En 1879 se fundó el Partido


Socialista Obrero Español (PSOE) a partir de un
grupo de tipógrafos madrileños. Su dirigente, Pablo
Iglesias, fue director desde 1886 de El Socialista, su
principal órgano de prensa. Defendían el triunfo del
proletariado frente a la burguesía en la toma del poder
político y la transformación de la propiedad privada en
colectiva. Reivindicaron mejoras laborales, una nueva
legislación social y el derecho de huelga. Fundaron la
Unión General de Trabajadores (UGT) en 1888.

Su expansión fue lenta hasta 1898, en que el clima de


movilización originado por el Desastre colonial y la
extensión de la industrialización lo difundieron por
toda España. Después de éxitos en elecciones
municipales, el PSOE consiguió tener el primer
parlamentario, Pablo Iglesias, en 1910.
Anarquistas: El anarquismo estuvo ausente de las formaciones políticas de la
última década del siglo XIX, tanto por sus propios principios como por la
propaganda oficial que los identificaba con terroristas.

Dentro del movimiento existían dos corrientes.


Por un lado una corriente sindical o colectivista,
muy reivindicativa. En 1881 se fundó en Barcelona
la Federación de Trabajadores de la Región
Española (FTRE), que llegó a tener más de
60.000 miembros. Por otro lado existía un sector
anarco-comunista, utópico y radical, propenso a
los actos violentos, como los atentados contra
Martínez Campos y el Liceo de Barcelona, en Atentados contra Cánovas
y Martínez Campos
1893, o el asesinato de Cánovas, en 1897.
Las autoridades aprovecharon la represión de
estos actos para desmantelar todo el movimiento
obrero anarquista, la FTRE y sus órganos de
difusión. La alarma social que crearon los
atentados se tradujo, en 1894, en la aprobación de
la primera ley antiterrorista que perseguía los
atentados y las asociaciones que amparaban esos
delitos (1894).
2.2. Regionalismo y nacionalismo:

Durante la Restauración, los


regionalismos se convirtieron en
incipientes nacionalismos que definían y
afirmaban la existencia de distintas
nacionalidades dentro de España,
fomentando los movimientos culturales
que resaltaban la lengua y los valores
propios de la región.

Estos movimientos terminaron


cuestionando la organización de un
Estado centralista y unitario, sobre todo
en Cataluña y el País Vasco, pero
también en Galicia y Valencia. El
gobierno central no supo responder al
descontento creciente de estos
nacionalismos periféricos. Sin embargo,
esto no fue un fenómeno genuinamente
español, sino que se sitúa en un contexto
Prat de la Riba y Sabino Arana
de auge del nacionalismo a nivel europeo.
• Nacionalismo catalán:

El primer nacionalismo surge en torno a


intelectuales como Valentí Almirall o Prat
de la Riba. En 1892 los grupos que
lideraban se fusionaron en la Unió
Catalanista, cuyo programa fundacional,
las Bases de Manresa, constituyó su
documento doctrinario básico.

Aglutinándose el movimiento en torno a


burgueses, protagonistas de la puesta en
marcha de la revolución industrial en
España, no pretendían la secesión ni una
actitud de lucha contra el Estado español,
sino una propuesta de sistema federal
en el que las regiones obtuvieran un
régimen de autogobierno con
instituciones propias.
Cartel propagandísticos
y escena de la elaboración de
A lo largo de los 90 creció el movimiento,
las Bases de Manresa cobrando cada vez mayor protagonismo.
• Nacionalismo vasco:

En 1876, tras la III guerra carlista, se abolieron los fueros vascos, surgiendo
pronto un movimiento en defensa de los derechos históricos y de las
instituciones suprimidas que comenzó con la afirmación de la lengua vasca y de
las particularidades regionales.

En 1890, Sabino Arana, proclamó que los vascos, en razón de su raza, religión,
lengua y costumbres, constituían una nación particular e independiente del resto
del España, y convirtió la tradicional reivindicación de los fueros en símbolo de
la soberanía vasca. En 1895 fundó el Partido Nacionalista Vasco – PNV.

En los últimos años de siglo, el discurso de Arana se suavizó señalando que la


lucha por la autonomía debía hacerse desde la legalidad y dentro de la unidad
del Estado español. Esto le hizo ganar calado social al entrar en contacto con
grupos de la derecha católica local y por el temor de la clase vasca capitalista
ante la radicalización de la lucha obrera.

En 1902, Arana fue elegido diputado provincial por Bilbao. Este


acontecimiento y el cambió de su discurso permitieron la incorporación del
movimiento nacionalista vasco al sistema político vigente.
3.1. Situación del imperio colonial ultramarino español:

Tras la independencia de la mayor parte del imperio a inicios del siglo XIX
(Ayacucho, 1824), sólo las islas antillanas de Cuba y Puerto Rico, y el
archipiélago de las Filipinas continuaron formando parte del mismo.

Cuba y Puerto Rico, con una economía basada en la agricultura de


exportación de azúcar de caña y tabaco (mano de obra negra esclava), eran
territorios que alcanzaron un importante desarrollo y resultaban muy
lucrativos para la metrópoli.

Las duras leyes arancelarias impuestas por el gobierno de Madrid convirtieron


estos territorios en un "mercado cautivo" de los textiles catalanes o las harinas
castellanas. Esta situación les perjudicaba claramente, pues podían
encontrar productos mejores y más baratos en los vecinos Estados Unidos.
En Cuba y Puerto Rico, la reducida oligarquía esclavista era la única
beneficiada por la relación comercial con la metrópoli. En Filipinas, la población
española era escasa y el dominio se sustentaba en una pequeña presencia
militar y, sobre todo, en el poder de las órdenes religiosas.
3.2. El problema cubano y la guerra contra los
EE. UU.:

La Guerra Larga o de los Diez Años (1868-1878),


saldada con la Paz de Zanjón, había sido un primer
aviso de las aspiraciones independentistas cubanas,
que permanecieron a pesar de la victoria española.

La ausencia de reformas facilitó su resurgir gracias a


las figuras de José Rizal en Filipinas y José Martí
en Cuba, que postularon por la rebelión y la
independencia. En 1895 estallaba la nueva
insurrección, y una dura y cruel guerra volvió a
provocar que decenas de miles de soldados
procedentes de las clases más humildes fueran
embarcados hacia esas distantes islas.

La gran novedad va a ser la ayuda estadounidense


a los rebeldes cubanos por dos razones tanto
económicas como geoestratégicas, pues buscaban
José Martí y las tropas
el fin de la presencia europea y el dominio del españolas en Cuba
Caribe.
En realidad, se estaba asistiendo a la pugna entre
un imperialismo moribundo, el español, y uno
naciente que marcaría el futuro, el norteamericano.

La aún inexplicada explosión del navío


norteamericano Maine en el puerto de La Habana,
explosión que costó la vida de 260 marinos
estadounidenses, propició una furibunda campaña
periodística contra España. El gobierno del
presidente McKinley, alentado por una opinión
Tropas estadounidenses en Cuba pública muy belicista, declaró la guerra a España.

Hundimiento del acorazado Maine El conflicto fue un paseo militar para Estados
Unidos que conquistó Cuba, Puerto Rico y
Filipinas.

España firmó la Paz de París en diciembre de


1898, cediendo a EE.UU. Puerto Rico, que hoy
sigue siendo un estado asociado, Filipinas y la Isla
de Guam en el Pacífico. Cuba alcanzaba la
independencia bajo la “protección”
estadounidense.
3.3. Consecuencias del Desastre del 98:

Desde una perspectiva económica, no se puede hablar de desastre, pues


el fin de la guerra permitió al ministro Fernández Villaverde llevar a cabo una
reforma hacendística; también supuso una importante repatriación de capitales
que fueron invertidos en la economía peninsular; además, España no perdió la
escasa presencia que ya se tenía en los mercados latinoamericanos.

Sin embargo, la apabullante derrota ante EE.UU. y la pérdida de más de


50.000 combatientes provocó una intensa conmoción en la sociedad
española en todos los ámbitos. Políticos del régimen canovista como Francisco
Silvela, que escribió "España sin pulso"; opositores socialistas o republicanos;
intelectuales como Joaquín Costa; todos sintieron la pérdida de las colonias
como el Desastre del 98, que se vería reflejado en hechos determinados:

• Profunda crisis de la conciencia nacional que marcó la obra crítica de los


diversos autores que componen la generación del 98 (Unamuno, Baroja,...).
• Aparición de propuestas de reforma y modernización política como el
Regeneracionismo, con doble vertiente de reforma política y educativa.
• Mayor empuje y presencia de los nacionalismos periféricos, ante una
evidente crisis de "la idea de España“.
La derrota de 1898 puso de relieve de forma
trágica y súbita todas las limitaciones del
régimen de la Restauración y su parálisis a la
hora de afrontar los problemas sociales y la
modernización del país.

El Regeneracionismo de Joaquín Costa fue la


principal expresión de una renovada conciencia
nacional que aspiraba a la reforma del país. El
pensamiento de Costa se basó en una crítica
radical al sistema caciquil que había impedido
la implantación de una verdadera democracia
basada en las clases medias y la modernización
económica y social del país.

En marzo de 1899, muerto Cánovas, formó


gobierno el conservador Silvela, que se rodeó
de partidarios de aplicar reformas, en la línea del
regeneracionismo. Dos años después Sagasta
volvía al gobierno. En mayo de 1902, Alfonso
XIII era proclamado rey al cumplir la mayoría Miguel de Unamuno
de edad. y
Joaquín Costa