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INTRODUCCIÓN AL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN

Según la NDERF (Fundación para la Investigación de las Experiencias Cercanas a la


Muerte) la ECM (experiencia cercana a la muerte) es una experiencia lúcida asociada con
la percepción y la realización de una conciencia separada del cuerpo en un momento de
muerte real o amenaza inminente de muerte.
A pesar de que no existe consenso entre los investigadores acerca de la definición de las
experiencias cercanas a la muerte (ECM), un estudio relativamente reciente, realizado por
un médico holandés, el Dr. Van Lommel define a las ECM como “La descripción de la
memoria de todas las impresiones durante un estado especial de conciencia, incluyendo
elementos específicos tales como experiencias fuer del cuerpo, sentimientos placenteros,
la visión de un túnel, una luz, parientes fallecidos o una revisión de la vida (Vam Lommel.
2001). Una característica del concepto moderno de las ECM es que la experiencia
involucra un estado especial de conciencia”. (en:
https://www.nderf.org/Spanish/dreams_nde_reality.htm).
El diccionario de la Real Academia Española define “muerte” como la cesación o término
de la vida. Pero determinar el momento en que este final acontece no ha sido nunca tarea
fácil. Se puede hablar de muerte clínica cuando se presenta el estado de irreversibilidad
vital del organismo del sujeto y la consideración de su cuerpo como cadáver. Los
pulmones y, sobretodo, el corazón han sido los órganos asociados tradicionalmente con la
vida y su detención la señal popular que indica el final de la misma-
Los avances médicos registrados durante las décadas del 50 y del 60 del siglo XX que
involucran soportes vitales; cuidados intensivos; técnicas médicas de resucitación;
trasplantes de órganos etc., complicaron el diagnóstico de muerte clínica. Ante la
situación creada, un comité de expertos de la Facultad de Medicina de Harvard elaboró y
publicó en 1968 un documento conocido como “Informe Harvard”, en el que se proponía
un nuevo criterio de muerte clínica fundamentado en los conocimientos científicos más
recientes: el de muerte cerebral o encefálica, que ha sido progresiva y mayoritariamente
adoptado en el mundo occidental.
En 1975, Raymond A. Moody publica Life After Life (Vida Después De La Vida). En su
libro el Dr Moody dejaba constancia de ciertos fenómenos cognitivos y perceptivos que
muchas personas decían haber experimentado mientras se hallaban clínicamente
muertas. Sin embargo, Raymond Moody, tuvo buen cuidado en no titular su libro “Vida
Después de la Muerte”, pues ello hubiera implicado la resurrección de las personas
entrevistadas, algo que el propio Moody se refirió a ello como Near Death Experiences
(NDE), esto es : Experiencias Cercanas o Próximas a la Muerte ( ECM o EPM).
El doctor Moody dio cuenta que pese a la diversidad de circunstancia que rodearon los
casos de ECM y la diversidad de tipos de personas que la han sufrido, sigue en pié la
notable similitud entre los relatos de las experiencias. Plantea que hay quince elementos
separados y recurrentes en los relatos:
-El sujeto clínicamente muerto oye lo que dicen las personas que lo rodean.
-A parición de sentimientos de paz y quietud.
-Audición de un ruido peculiar.
-La visión de un túnel oscuro.
-La experiencia fuera del cuerpo.
-El encuentro con otros seres ya fallecidos.
-La visión de un ser de luz.
-La revisión de la propia vida.
-La frontera o límite.
-El regreso.
-La narración de la experiencia a los demás.
-Los efectos de dicha experiencia sobre la vida de las personas tras su recuperación.
(Moody, 1981).
Sobre la base de estos elementos Mioody construyó una experiencia breve a manera de
ejemplo gráfico e ideal, que incluyera todos los elementos comunes en el orden que se
han producido (1981, p. 44):
“UN hombre está muriendo y, cuando llega al punto de mayor dolor o agotamiento físico,
oye que su doctor lo declara muerto. Comienza a escuchar un ruido desagradable, un
zumbido chillón, y al mismo tiempo siente que se mueve rápidamente por un túnel largo y
oscuro. A continuación, se encuentra de repente fuera de su cuerpo físico, pero todavía
en el entorno inmediato, viendo su cuerpo desde fuera, como un espectador. Desde esa
posición ventajosa observa un intento de resucitarlo y se encuentra en un estado de
excitación nerviosa. Al rato se sosiega y se empieza a acostumbrar a su extraña
condición. Se da cuenta que sigue teniendo un “cuerpo”, aunque es de diferente
naturaleza y tiene unos poderes distintos a los del cuerpo físico que ha dejado atrás.
Enseguida empieza a ocurrir algo, otros vienen a recibirle y ayudarle. Ve los espíritus de
parientes y amigos que ya habían muerto y aparece ante él un espíritu amoroso y cordial
que nunca antes había visto -un ser luminoso-. Éste ser sin utilizar el lenguaje, le pide que
evalúe su vida y le ayude mostrándole una panorámica instantánea de los
acontecimientos más importantes. En determinado momento se encuentre
aproximándose a una especie de barrrera o frontera que parece representar el límite
entre la vida terrena y la otra. Descubre que debe regresar a la tierra, que el momento de
su muerte no ha llegado todavía. Se resiste, pues ha empezado a acostumbrarse a las
experiencias de la otra vida y no quiere regresar. Está inundado de intensos sentimientos
de alegría, amor y paz. A pesar de su actitud, se reúne con su cuerpo físico y vive.
Trata posteriormente de hablar con los otros, pero le resulta problemático hacerlo, ya que
no encuentra palabras humanas adecuadas para describir los episodios sobrenaturales.
También tropieza con las burlas de los demás, por lo que deja de hablarles. Pero la
experiencia afecta profundamente a su existencia, sobre todo a sus ideas sobre la muerte
y a su relación con la vida”.
Moody en su libro “Vida Después de la Vida”, plantea que su estudio se basó en ciento
cincuenta casos, tomando solo aquellos donde la experiencia pertenece a personas que
han sido resucitadas después que sus médicos la consideraron clínicamente muertas. Las
experiencias recogidas t publicadas por Moody en 1975 pronto vieron corroboradas y
ampliadas por trabajos de otros investigadores que, como la Dra. Elisabeth Kûller-Ross,
venía realizando estudios en ese campo o se hallaban familiarizados con él por su
actividad profesional, ya que se dedicaba a los cuidados paliativos.
El libro “Vida Después De La Vida” llamó la atención mundial sobre un fenómeno que
resultó ser más conocido y frecuente de lo esperado, pero del que no se hablaba
públicamente. Muchas personas lo conocían por haberlo experimentado en primera
persona, otras de oídas y otras, finalmente, debido a la rutina diaria de su trabajo con los
pacientes en centro hospitalarios. Hecho público el fenómeno, comenzaron a sucederse
las hipótesis explicativas de todo tipo y, con ellas, la controversia.
Entre los esfuerzos por mantener encauzado racionalmente el estudio del fenómeno de
las ECM se destacan los realizados por el cardiólogo Michael Sabom, quien comenzó sus
investigaciones al año de publicar Moody su obra. El Dr Sabom se sorprendió por las
coincidencias que aparecían entre las experiencias que él y su asistenta Sarah Kreutziger
iban recopilando por su cuenta, sumadas a las de Moody. Pero lo que realmente llamó la
atención de Sabom fue el hecho de que algunos sujetos parecían recordar lo acontecido a
su alrededor durante el tiempo en que, según algunos médicos que les atendían, habían
experimentar cognición o percepción alguna sin actividad cerebral. Sin Embargo, Sabom
recogió casos en que los detalles aprobados por los sujetos acerca de lo que se dijo o
hizo a su alrededor durante el tiempo que estuvieron clínicamente muertos, eran de tal
precisión que desafiaban la explicación de la ECM como fenómeno alucinatorio atribuible
al estado de shock; a la falta de oxígeno; a la medicación suministrada durante las
maniobras de resucitación o a los procesos fisiológicos propios de esos momentos, tal
como proponían los expertos escépticos ( Rogo, 1986).
El Dr.Michael Sabom, cardiólogo de la Universidad de Emory, En Georgia, emprendió un
estudio junto con un asistente en marzo de 1976, ambos comenzaron a entrevistar a
personas que habían muerto clínicamente. Eventualmente conversaron con cien
pacientes de hospitales, quienes por muy poco habían escapado de la muerte.
Descubrieron que un 60%habían experimentado una ECM clásica, correspondiente a las
descriptas por Moody. Sabom y Kreuziger llegaron a la conclusión que las ECM son
acontecimientos genuinos. Señalan que éstos fenómenos son muy diferentes del tipo de
alucinaciones causadas por convulsiones temporales; drogas; despersonalización
psicológica o alucinaciones autoscópicas patológicas (verse a sí mismo). Un caso
paradigmático investigado por Sabom es el de la paciente llamada Pam Reynols. Ella se
sometió a una rara operación para quitarle un gigantesco aneurisma, de una arteria
basilar del cerebro, que amenazaba su vida. El tamaño y la posición del aneurisma, sin
embargo, impidieron una extracción sin riesgo usando técnicas neuro-quirúrgicas
estándar. Ella se remitió a un doctor que había promovido un procedimiento quirúrgico
novedoso y audaz, conocido como: “Paro Cardio Hipotérmico”. Esto permitió que el
aneurisma de Pam fuera removido con una posibilidad razonable de éxito. Ésta operación
apodada “Pausa” por los doctores que la realizan, requirió que la temperatura del cuerpo
de Pam, se redujera hasta los 15 ºC ; el latido del corazón y su respiración se parasen ; su
encefalograma fuese plano ( sin registro de actividad neuronal) y la sangre de su cabeza
se drenara (temporalmente). En términos coloquiales, ella fue matada. Después de
quitarle el aneurisma, fue restaurada a la vida.
Pam participaba en un estudio de ECM de la Universidad de Atlanta (USA) realizado por
el Dr. Sabom en el momento de su operación de “Pausa”. Lo notable es que ella
experimentó una ECM pese a que el cerebro de Pam fuese declarado “muerto” por las
tres pruebas clínicas: su electroencefalograma era plano; no había respuesta del tallo
cerebral; y no tenía sangre fluyendo al cerebro. Sus observaciones notablemente
detalladas desde fuera de su cuerpo, durante su cirugía, fueron más tarde verificadas
como exactas. Es interesante observar que mientras estuvo en ese estado, ella
experimento una ECM “más profunda” de entre todas las de los participantes del estudio
de la Universidad de Atlanta.
Para el Dr, Sabom toda la evidencia sugiere que éstos casos señalan y apoyan la
hipótesis de la separación de la conciencia del cuerpo. Sabom lo expresaba en los
siguientes términos en su libro “Recuerdos de la Muerte”:
“Aquellos que informaron acerca de estas experiencias no fueron traídos del mundo de
los muertos sino que fueron rescatados en un punto muy cercano de la muerte. De ahí
que; en el sentido más estricto del término, estas experiencias son encuentros cercanos a
la muerte y no la muerte misma. Debido a que sospecho que la ECM es un reflejo de la
división mente-cerebro, no puedo evitar preguntarme por qué semejante acontecimiento
debería ocurrir en un punto cercano a la muerte. ¿Podría la mente que se separa de su
cuerpo físico ser en esencia el “alma” que continúe existiendo después de la muerte
corporal final, de acuerdo con algunas doctrinas religiosas? (Rogo, 1986, p.87-88).
Un estudio similar emprendió el Dr. Kenneth Ring en la década del 90 durante un período
de dos años, entrevistó a 102 pacientes que atravesaron muerte clínica, el 41% pasó por
una ECM clásica. Al finalizar su investigación Ring descubrió que las ECM tenían un nivel
de progresión que él clasificó en cinco elementos esenciales, a medida que uno se acerca
más a la muerte “real” (mayor tiempo de muerte clínica) son más por las instancias que se
atraviesa. (Rogo, 1986).
La profundidad de una ECM se puede cuantificar con la escala de ECM. Un instrumento
de elección múltiple de 16 items, ésta es una medida fiable y válida de la ocurrencia y
profundidad de una ECM.
El Dr. Fred Schonmaker cardiólogo principal de St. Luke’s Hospital estuvo interesado en
las ECM desde 1961. En el año 1979 presenta a la asociación para los Estudios Cercanos
a la Muerte, un informe con su investigación, que si bien no se atenía a un protocolo
propio de una investigación científica. Había estudiado más de 1000 casos de muerte
clínica durante su práctica, descubriendo que el 60% había atravesado por una ECM.
Muchos de sus casos fueron monitoreados por numerosos instrumentos y dispositivos
fisiológicos durante la ECM, entre ellos lo más llamativos incluyen 55 casos que habían
mostrado una lectura llana de electroencefalograma (ausencia de actividad eléctrica en el
cerebro) y una experiencia ECM.
En un estudio llevado a cabo en los Países Bajos por Vun Lommel; Pim; Van Wees;
Ruud; Meyers; Vincent &Elfferich e Ingrid en el año 2001 sobre ECM en sobrevivientes de
un paro cardíaco sobre una muestra de 340 pacientes. Fue un estudio longitudinal donde
se conoció y se entrevistó a pacientes inmediatamente después de la ECM, a los dos
años después de la RCM y a los ocho años después de la ECM. A los participantes se le
administraron cuestionarios para evaluar cómo sus vidas habían cambiado como
resultado de las ECM. Esto fue llamado el inventario de “Cambio de la Vida”. También
fueron clasificadas sus ECM como superficiales o profundas. Se utilizaron medidas
cualitativas y cuantitativas para identificar las principales tendencias en la investigación.