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Contextos de Ca

hermenéutica anafögica

Ricardo Bianco Betedo


(Compilador)
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN 7

Ricardo Blanco Beledo

ANALOGÍA, PRUDENCIA Y ABDUCCIÓN EN L A RACIO-


NALIDAD INTERPRETATIVA. UNA APROXIMACIÓN A
LA FILOSOFÍA DE MAURICIO BEUCÜOT

María G. Navarro
1. Historia de un concepto,
historia de un quehacer filosófico 9
Primera edición, 2006 2. La incondicionalidad de la ley y la arete
hermeneutiké: los prolegómenos gadamerianos
« Ricardo Blanco Bclcdo de la hermenéutica analógico-icónica 14
3. Las consecuencias de la phrónesis y la
© Editorial Torres Asociados applicatio en nuestro ideal de racionalidad 19
4. La forma lógica del razonamiento en la
Coras, manzana 110, lote 4, int. 3, Col Ajusco,
interpretación: la analogía en el argumento
Delegación Coyoaeán, 04300, México, D.F,
y el argumento como analogía 27
Tél/fax 56107129 y tel. 56187198
editori al torres@p rodi gy. net. mx
HERMENÉUTICA ANALÓGICA:
PARADIGMA D E L PENSAR LATINOAMERICANO

'uiio César Barrera Vélez


Ksta publicación no puede reproducirse toda o en 1. Pensamiento filosófíco-hermcncutico
partes, para fines comerciales, sin la previa autoriza- contemporáneo y hermenéutica 39
ción escrita del titular de los derechos.
2. Ubicación de la obra de Mauricio Beuchol
en el pensamiento contemporáneo 42
ISBN 970-9066-44-7
2.1. Sinopsis Biográfica 42
2.2, De la ubicación 43
5
4
9. Abducción, analogía e icono mg
3. Rasgos esenciales de la hermenéutica analógica. 45
3.1. Noción de Analogía 4 5 10. Lincamientos metodológicos de la
3.2. De los fundamentos de la hermenéutica hermenéutica analógico-icónica 112
analógica 49 11. Reglas de la abducción ] 14
3.3. De la heurística en los procesos 12. Conclusión ¡22
metódicos de la hermenéutica analógica 53 13. Bibliografía 124

E L PROCESO D E LCONOCIMIENTO Y ANALOGÍA: E J E ARTICULADOR D EL A


LA HERMENÉUTICA ANALÓGICA
HERMENÉUTICA ANALÓGICA Y LA EVALUACIÓN
Sixto J. Castro Fernando Monroy Dávila
1. Introducción 1. Un acercamiento a la distinción de la
2. La construcción del conocimiento 60 evaluación: término y concepto 127
2.1. Constructivismo epistemológico 63 2. La evaluación como línea de reflexión
2 2 Constructivismo hermenéutico 66 en tomo a la pedagogía \ 31
/ 0
3. Conclusión 3. Algunas notas sobre la(s) teoría(s) y la Teoría 132
4. La educación, centro del debate en el
HERMENÉUTICA ANALÓGICA Y HERMENÉUTICA
campo pedagógico 137
PRAGMATIC1STA
5. Pedagogía, hermenéutica analógica y
Beatriz Mattar evaluación; el inicio del "amarre" de lincas
1. Introducción ° 1 conceptuales j3g
2. Sentido del Pragmatismo peirceano y Abducción 82 6. Agonía entre la referencia y el sentido;
3. Realismo gnoseológico en la hermenéutica búsqueda de una evaluación
inscrita en la analogía 143
de Peirce y Beuchot 85
4. La abducción como método hermenéutico 93 7. Interpretación evaluativa; entre la metáfora
y la metonimia 145
5. Hermenéuticas con fundamento lógico 97
8. Huellas de una evaluación analógica en la
6. Intuición y razón en el proceso de interpretación 98 producción teórica j 4^
7. Proceso de interpretación 9. Referencias 15 j
1 0 2
"potencialmente" infinito
1 0 8
8. Concepción de verdad
6

HERMENÉUTICA ANALÓGICA, EDUCACIÓN Y

MULTICULTURALISMO
INTRODUCCIÓN
Pedro Alonso Benítez
1. Introducción
Ricardo Blanco Beledo'
2. La hermenéutica analógico-icónica
1 5 7
del símbolo •

3. La hermenéutica analógica y el En estos trabajos reunidos se analizan diversas facetas de


multiculturalismo 1 5 8 la hermenéutica analógica, propuesta del filósofo mexica-
1 5 9
no Mauricio Beuchot, la cual que ha cobrado un notable
4. Intercultural auge en nuestro medio, pero también en otras partes. Así,
5. Educación multicultural 1 6 1
además de trabajos realizados por autores mexicanos, en-
6. Conclusión 1 6 2 contramos otros efectuados por dos españoles, un colom-
biano y una argentina.
Esto comprueba que el movimiento de la hermenéu-
tica analógica avanza con fortaleza y se muestra fecundo y
útil para muchos estudiosos del mismo en varios países, no
sólo en el nuestro. Algunos analizan la estructura interna
(de la hermenéutica analógica) y su lugar en las hermenéu-
ticas, como es el caso de María G. Navarro, del Instituto
de Filosofía del CSIC, de Madrid. Otros estudian las apli-
caciones y su papel en la filosofía latinoamericana, como
se hace en el trabajo de Julio César Barrera Vélez, profe-
sor en la Universidad de Pamplona, Colombia.
Sixto .1. Castro, profesor de la Universidad de Valla-
dolid, España, aborda el tema del conocimiento desde la
hermenéutica analógica. El trabajo de Sixto Castro es una
aplicación de la hermenéutica analógica a un problema
hondamente filosófico: explicar el proceso del conoci-
miento. Ya de suyo la hermenéutica es reflexión, y tiene
que ser crítica; pero no hay nada que requiera más de esa

* Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. México, DF.


8 Ricardo Blanco Beledo

reflexión crítica que el proceso mismo del conocer, lo que


se ha acostumbrado a tratar en la gnoseologia o crítica del
conocimiento. Beatriz Mattar, profesora en la Universidad A N A L O G Í A , PRUDENCIA Y A B D U C C I Ó N E N
de San Juan, Argentina, hace una comparación entre la L A R A C I O N A L I D A D INTERPRETATIVA,
hermenéutica analógica de Beuchot y la hermenéutica U N A A P R O X I M A C I Ó N A L A FILOSOFÍA
pragmaticista de Peiree, ya que se encuentran muchas se-
D C M A U R I C I O BEUCHOT*
mejanzas y coincidencias.
Además, Fernando Monroy Dávila, de la Universi-
dad Pedagógica Nacional, plantel Ajusco, aplica la herme- María G, Navarro"
néutica analógica al difícil tema de la evaluación escolar.
Y, finalmente, Pedro Alonso Benítez (BUAP, Puebla) ha-
1. H I S T O R I A D E U N C O N C E P T O , H I S T O R I A D E U N
ce una aplicación de la hermenéutica analógica a la educa-
QUEHACER FILOSÓFICO
ción multicultural.
Estamos seguros de que estos trabajos podrán ayudar En este artículo analizaremos las que consideramos son las
a quienes se interesen en iniciarse en la hermenéutica ana- líneas de pensamiento y los problemas filosóficos por cuya
lógica, y a los que ya la conozcan, a profundizar en ella, al elaboración y dedicación viene siendo reconocida la filo-
ver las diversas elucubraciones teóricas que ha suscitado y sofía dc Mauricio Beuchot. Ofreceremos, pues, al amable
los distintos ámbitos de aplicación que ba encontrado. lector, un recorrido que no pretende ser tan exhaustivo
cuanto indicativo de la complejidad de los legados, orien-
taciones y perspectivas que, tanto en el pensamiento de
Beuchot como en la tradición hermenéutica, cuya sabia
urdimbre debemos al propio Hans Georg Gadamer hacen
de la propuesta de una hermenéutica analógico-icóníca
una filosofía que se destaca por su capacidad de evocación
y vivaz interpretación de las múltiples problemáticas que
ella aglutina, produciendo un efecto teórico comparable,
valga el símil, con el que, en el campo de la óptica, origina

Este trabajo se ha realizado en el marco del proyecto de investiga-


ción "Una nueva filosofía de la historia para una nueva Furopa"
(I1UM2005-02006/F1SO), financiado por el Ministerio dc Ciencia y
Tecnología español y cuya investigadora principal es Concha Roldán.
Instituto efe Filosofía, Consejo Superior dc Investigaciones Científi-
cas. Madrid, España, herineneutica@gmaii.com
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 11
10 María G. Navarro

el prisma triangular cristalino, a saber, la producción, re- Tras años de magisterio en el área de la filosofía del len-
flexión y refracción dc la luz, o también con el que. en el guaje y de la historia de la lógica en la Universidad Ibe-
campo de la astronomía, y para terminar dc asentar el sig- roamericana y en la Facultad de Filosofía y Letras de la
nificado de esta metáfora, se sabe se consigue colocando UNAM (México), comenzó una nueva andadura como
dicho prisma delante del objetivo a fin de observar mu- investigador en el Instituto dc Investigaciones Filosóficas
chos espectros lumínicos al unísono. de dicha Universidad, donde prosiguió durante once anos
ahondando en las mentadas disciplinas. Fue a raíz de su
Mauricio Beuchot mismo nos proporcionaba ya las
trabajo como investigador en el Instituto de Investigacio-
claves para entender la genealogía de su pensamiento de
nes Filológicas cuando comenzó a dedicarse a la herme-
manera particularmente nítida y compleja en ta entrevista
néutica. Pertrechado de los valiosos conocimientos en filo-
que le hiciera Francisco Arenas-Dolz para el número mo-
sofía del lenguaje y en lógica que dicha filosofía exige
nográfico dc más de novecientas páginas que la revista
tener en el haber intelectual de aquel que la enfrenta, sus
Énáoxa dedicara al pensamiento de Gadamer'. En dicha
hallazgos le llevarían a ampliar su intuición radical dc la
entrevista, Beuchot relata que fue durante una estancia en
analogía hasta el campo de la pragmática, el problema
la Universidad de Friburgo, en Suiza, y teniendo como
lógico de la referencialidad y las diferentes teorías de la
profesores a Joszef M. Bochénski y a Guido Küng. cuando
verdad, problemas que, como sabemos, no dejan dc plan-
comenzó a introducirse en el estudio de la lógica y de la
2 tearse durante toda la historia de la filosofía del lenguaje y
filosofía del lenguaje , sobre todo a través del pensamiento 3
la historia de la misma lógica . Para el autor, entrar en
de Ch. S. Peirce y de W. Quine, y más específicamente,
contacto con P. Ricoeur en el año 1987 fue, en este senti-
siendo entonces la tarca dilucidar la diatriba ontològica
do, fundamental; así como su lectura de la Metáfora viva,
subyacente a la extensa problemática de los universales.
pues fue entonces cuando comenzó a gestar un pensamien-
to en torno a la problemática encerrada en el concepto de
analogía que Beuchot desentraña haciendo uso de una

1
Cf F. Arenas-Dolz, "Hermenéutica, analogía y retórica. lintievista a perspectiva que, a mi parecer, podríamos asociar con la
1
Mauricio Beuchot", Éndoxa, Hans-Georg Gadamer: El logos de la practicada en la Begrijfsgeschichte o historia conceptual' .
era hermenéutica. Series filosóficas, N" 20, (2005), UNED, Facultad
de Filosofía, Madrid, edición de Teresa Oñale y Zubia/ Miguel Ángel
Quintana Paz/ Cristina García Santos, pp. (Í77-7J7. El número de la 3
El resultado de la dedicación de Beuchol a estas disciplinas es tan
revista va acompañado de un valioso material para el investigador y
prolija que resultaría imposible hacer aquí un recuento de ella sin
amable lector: el DVD Gadamer. Memoria de un siglo, editado poi- el
quebrantar el espacio y la función que cabe asignar a una nota a pie de
Vicerrecíorado de Nuevas Tecnologías de la Universidad Nacional
página. Sin embargo, remitimos al leclor a la entrevista cilada aquí en
Española a Distancia, basado en el programa televisivo emitido por
la nota N" I ; en ella se dedican 17 páginas a la enumeración de la
Televisión española: "Voces del pensamiento" organizado y dirigido
producción bibliográfica del autor.
también por T. Oñale y Zubia.
2 Cf. Concha Roldan/ María G. Navarro, "Hermenéutica yfilosofíade
En este sentido es muy aconsejable la lectura de uno de los últimos
la historia", Homenaje a G. Vattimo, ed. de Miguel Ángel Quintana,
libros de Beuchot, Historia de la filosofia del lengua/e, FCE, México,
Anthropos, Hareelona (en prensa).
2005.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 13
12 María G. Navarro

Asi pues, y para indicar aquí muy someramente los esta- de analogía, nunca se puede concluir en la univocidad,
dios por los que atraviesa la conformación del concepto de tampoco en la equivocidad, sino que va más allá y sólo
analogía en el pensamiento de Beuchot cabe caracterizar a puede ser concebido desde la lógica de la analogía; (6) y el
éstos de la siguiente manera: (1) el pitagórico, pues el que sería su último estadio —sin obviar al gran maestro en
concepto de analogía representaba una respuesta frente a el uso de la analogía y la metáfora que fue Nietzsche, o al
los hallazgos matemáticos de los números irracionales y la propio H. Blumenberg, al que Beuchot olvida mencionar—,
inconmensurabilidad dc la diagonal; (2) el platónico, pues y que conduciría al problema de la abducción como un mo-
dicho concepto es el que subyace a los mitos de Platón do particular de argumentación, a saber, la argumentación
—que son, en efecto, búsquedas de analogías—; (3) el por analogía; estadio que estaría vinculado con el anterior.
estadio representado por el problema de la predicación en La recepción de sus primeros esbozos —nótese que
Aristóteles que se produce u ordena, en cada caso, y según este recuento de los diferentes estadios o notas semánticas
Índica Beuchot, en virtud de un "analogado principal" o con los que dicho concepto fue requerido y conformado
aquel que le es más propio, según grados, al objeto predi- para desgranar arduas problemáticas filosóficas, compren-
cado; dicho estadio aristotélico vendría justificado también de, en gran medida, la línea de pensamiento del propio
por la concepción de la phrónesis como virtud hermenéu- Beuchot— fue, como nos cuenta él mismo, muy sugestiva,
5
tica por excelencia ; (4) el estadio barroco, cumbre de la ya que obtuvo desde un comienzo, es decir, en el inicio de
analogía y expresión suya desde la música hasta la arqui- su gestación, y entre especialistas de la talla de Gianni
tectura, y en el que Leibniz ocupa un lugar destacado' , y 1 Vattimo, Mariflor Aguilar, Raúl Alcalá, Ambrosio Velasco,
no hay que olvidar que éste estadio iría precedido dc la Samuel Arriarán, José M . Orozco, etc., un reconocimiento
escolástica medieval, en el que Beuchot es un especialista; inmediato que confirmó que su dedicación al desentraña-
(5) el derivado de la filosofía de Peirce en el que la analo- micnto del problema de la analogía no era en nada baladí.
gía fue comprendida en tanto ¡conicidad (analógica), Tras ofrecer al lector una síntesis de lo que hubo de
haciendo esta expresión referencia a la idea de que en el ser el recorrido que realiza Beuchot a través de la historia
icono, como problema semiótico y como objeto de inves- de la filosofía, con el propósito de conformar ese haz de
tigación, y en tanto representación perfecta del concepto tonalidades lumínicas, que el concepto de analogía produ-
ce y deja intuir a su través —cual un cristal poliédrico—,
en lo que sigue, dedicaré estas páginas a una reconstruc-
5
Véase, a este respecto, el artículo "La phrónesis gadameriaha y una ción que justifique, desde las que tenemos por más atina-
hermenéutica analógica", en Juan José Acero / Juan Antonio Nicolás, das perspectivas, la conexión de la propuesta de una her-
el al. (eds.), El legado de Gadamer, Universidad de Granada, 2004, menéutica analógico-icónica con algunos de los instantes
pp. 439-449. Dicho artículo está basado en la conferencia que pronunció fundamentales en esa historia a la que hemos hecho alu-
Mauricio Beuchot en el Congreso internacional de Hermenéutica filosó- sión arriba describiéndola, hegelianamente, en sus diferen-
fica, organizado por Juan Antonio Nicolás y celebrado en la Universi-
dad de Granada —en su Facultad de Filosofía— en diciembre de 2003. tes estadios. Dichos instantes corresponden a las siguientes
6
Cf. Quintín Racionera/ Concha Roldan, G. W. Leibniz. Analogía y temáticas: primero, la de la filosofía gadameriana y, más
expresión, Editorial Universidad Complutense de Madrid, 1994.
14 Maria G. Navarro Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 15

específicamente, el problema de la retórica, la phrónesis y comprender, a saber: por una parte, el formalismo kantia-
las razones por las que Gadamer no tiene por menos que no; por otra, la filosofía práctica aristotélica. A juicio de
apoyar su concepción de la hermenéutica en el modelo de la Gadamer, es únicamente en la filosofía práctica aristotéli-
filosofía práctica aristotélica; la segunda temática se deriva ca donde se encuentran las posibilidades más consistentes
de la anterior y conduce al hallazgo de la dimensión argu- de resolución de la problemática mediación entre la subje-
mentativa que toda interpretación consistente debe albergar tividad de todo saber y los inevitables procesos de genera-
en su seno y explorar, en ese doble proceso que la concierne lización y universalización de que es presa, es decir, la
y al que se debe, a saber, el de la inventio y la demostrado. eonflictiva mediación aristotélica entre la subjetividad del
saber y la sustancialidad del ser. Más esto no obstó a que,
2. L A I N C O N D I C I O N A L I D A D D E L A L E Y Y L A ARETE de hecho, reconociera que ninguno de los dos filósofos
HERMENEUTIKÉ: LOS PROLEGÓMENOS G A DAMERIA- resuelven sino en parte dicha problemática. Tanto para
NOS D E L A H E R M E N É U T I C A A N A L Ó C I C O - I C Ó M C A Kant como para Aristóteles es el saber ético aquel modelo
En 1961 Hans Georg Gadamer dictaba en la ciudad ale- de saber que funda, no sólo el saber práctico, sino el saber
mana de Walberberg una conferencia que sería de gran sin más —al que Gadamer bautiza siguiendo a Wilhelm
trascendencia en la difusión de su pensamiento y que fue Dilthey con la archifamosa formula y problema epocal de
intitulada Über die Möglichkeit einer philosophischen las ciencias del espíritu o ciencias del comprender. Tal y
1
Ethik . En dicho artículo, Gadamer bosqueja lo que, de como Gadamer sostiene "la ciencia no es una quintaesen-
acuerdo con uno de los tópicos más extendidos de la filo- cia anónima de la verdad, sino una posición humana frente
8

sofía moral actual —mas no sólo de ésta—, habrían de ser a la vida (é^t? TOÍ3 áXrjOcwivi))" . Pues bien, puede decirse
las líneas de argumentación posibles para una fundamen- que ésta es la síntesis de una de las problemáticas vigentes
tación de las ciencias humanas en general o ciencias del en la filosofía contemporánea, y ello en virtud de la reha-
bilitación del legado aristotélico efectuada por Gadamer;
rehabilitación del todo necesaria pues, si bien es cierto que
la obra de Kant constituye una reflexión sobre el problema
7
Este mismo parecer es compartido por Jeaii Grondin en Hans-Georg filosófico subyacente a tal tesis, a saber, que la articula-
Gadamer. Una biografía, Herder, Barcelona, 2000. Para ahondar en el ción de los principios morales tiene lugar y rige en la si-
contexto filosófico y vivencial de producción en el que se enmarca tuación práctica de la vida, sus desarrollos no ofrecen una
dicho artículo se pueden consultar las pp. 375-395; si bien no existen, en imbricación tan evidente, tan directa o tan consistente en-
dicha biografía, alusiones explícitas al mismo, salvo las que hace el
autor en la exhaustiva cronología que Le dedica en el primer anexo. Ci. tre el saber práctico y las ciencias teóricas de la razón en
Ibtd pp. 439-459. El artículo de Gadamer se encuentra en las Gesam- general como la que, por el contrario, hace patente el con-
melte Werke 4: Neuere Philosophie, U, Probleme, Gestalten, J.C.B. cepto aristotélico de phrónesis. Esta circunstancia, muy
Mohr, Tübingen 1999 [1987], pp. 175-188 (en lo que sigue referida
como GW). Existe una traducción a! castellano precedida de una breve
pero muy erudita introducción de Luis E. de Santiago Guervós en "H¬
G. Gadamer: Sobre la posibilidad de una ética filosófica'', Pliilosopbica
Malacitana, V, (1992), Universidad de Málaga, pp. 173-187. Cf. Ibid. L . E. de Samiago Guervós, p. 175.
16 María G. Navarro Analogía, prudencia y abducción en ¡a racionalidad interpretativa 17

probablemente, hunde sus raices en la particular compren- justificada —en ciertas circunstancias de excepcionalidad—
sión griega de la theoria que, como nos recuerda Gada- por la forma general de la ley moral cuya pureza radica en
mer, incluía un participar completamente arrojado, un es- la libre coacción inherente a la especificidad de la fuerza
tar presente, un pleno contemplar los acontecimientos en- con que se nos impone la obligatoriedad moral, o mejor, el
9
tendido como pathos , quedando, por tanto, en ella refle- deber moral'". La objeción fundamental que hace Gadamer
jado el modo supremo de ser del hombre. Comprensión a Kant constituye no sólo la critica radical que, en defini-
ésta, como se habrá de notar, que nada tiene que ver con la tiva, cabe hacer a la filosofía práctica de éste, sino también
concepción moderna que haría de la theoria el medio que lo que habrá de motivar en el pensamiento del filósofo de
garantiza, indirectamente, el dominio práctico de los fe- Breslau el retorno a la filosofía práctica aristotélica, esto
nómenos naturales. Para Kant será, precisamente, fuera del es, la búsqueda de ese segundo camino o línea de argu-
orden de los fenómenos donde rige un orden inteligible al mentación que mencionábamos al comienzo de este apar-
que queda vinculado el ser humano en su condición de ser tado. Gadamer expresa dicha objeción del modo siguiente:
racional, esto es, en tanto ser al que se le impone la incon- "[...] la solución que Kant ofrece para nuestra
dicionalidad teórica de la razón práctica. Mas esta imposi- cuestión sobre el significado ético de la filosofía
ción genera lo que Gadamer gustó en llamar "dialéctica de moral me parece, en última instancia, irisatisfacto-
la excepción", la cual es propiciada, favorecida e incluso ría. Se le puede conceder que ningún hombre se li-
bra de situaciones morales conlliclivas y que por
eso la excepción de ser inducido al error es una si-
tuación general del hombre. ¿Pero no se deduce de
9
esto que es necesario para cualquier hombre el pa-
Véase, a este respecto, la conferencia impartida en la Escuela Supe-
so a una metafísica de las costumbres? De hecho
rior de Salzburgo en 1974 intitulada "Díe Aktualitat des Schonen.
Kunst ais Spie!, Symbol und Fest" en GW 8: Ásthetik und Poctik i, Kant saca esta consecuencia. Su concepción de la
n
Kunst alsAussage, pp. 94-142, (ed. cf. supra ñola n. 3). Especialmen-
te aclaratoria resulla la nota N° 3 de Santiago Guervós, ibid. p. 175.
Esta comprensión de la theoria, salvando la distancia representada por
la comprensión de ésta como "participación vivida como pathos", Gadamer refiere en este mismo artículo que acaso llcgel esté en lo
según fórmula de Santiago Guervós, era la que compartía también cierto en su crítica a la noción kantiana de deber, pues ésta presupone
Kant, como queda claro en su opúsculo de 1793: En lomo al tópico: la manera de un prejuicio, la oposición entre el deber y el querer... por
eso vale para la teoría, pero no sirve de nada en la práctica más cono- jo que, argumenta, la esencia de la eticidad estaría mejor vista no en la
cido entre nosotros como Teoría y práctica, y en el que éste afirmaba Imposición y necesidad de una ética imperativa o del deber sino, antes
"Cuando la teoría sirve de poco a la práctica, esto no se debe achacar a bien, en la objetivación del orden élieo exhibido en las costumbres. En
la teoría, sino precisamente al hecho de que no había bastante tcoria". este sentido, cabe argüir que Gadamer olvidaba en esle comentario la
Trad. de Roberto R. Aramayo/ Manuel Francisco Pérez López, en importancia decisiva que juega, en el pensamiento kantiano, la Metafí-
1
¿Qué es la Ilustración .', Alianza Editorial, Madrid, 2004. El lema sica de las costumbres de 1797; el propio Gadamer no deja de apun-
Theoria cuín praxi da nombre al proyecto académico y editorial del tarlo en dicho articulo, mas sin enfrentarse a las consecuencias de ésta
Departamento de Filosofía Teorética del Instituto de Filosofía del sobre las criticas kantianas. A este respecto, sigue siendo valiosísimo
CS1C; fruto suyo es la triple línea de publicaciones: Serie Stu- el estudio preliminar de Adela Cortina; véase, por ejemplo, Ed. Tec-
rf/íi/monografías, Seriefiwpro»toAnaterialesy Serie flash:«/textos. 1108, Colección Clásicos del pensamiento, Madrid, 1989.
wm

Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad inleipretativa 19


! 8 María G Navarro

moral quiere sólo esclarecer al máximo la metafísica en que, para el segundo, la razón práctica, así como los
secreta de cada uno (y con esto llevar también al argumentos morales que ella produce, quedaba liberada de
hombre mismo ¡i una mayor estabilidad moral). Pe- los condicionamientos de la naturaleza humana, de las
ro, ¿es aceptable una consecuencia como ésta? ¿No contingencias de la vida en común, etc., mientras que, por
hace resurgir Kant en sí mismo a Rousseau?" el contrario, en el primero, alcanzaba todo su esplendor
Como vemos, esta segunda línea de argumentación fue la para el asunto de la razón práctica en orden a las siguien-
que, por fuerza, terminó alzándose como aquella que el tes tesis: (1) la condicionalidad o contingencia de la exis-
propio Gadamer se ocupó de practicar, ampliando su cam- tencia humana y la influencia que ésta habría de ejercer
po de acción hasta el punto de repensar, a su través, las sobre todo razonamiento ético; (2) que es la concreción, de
distintas polémicas filosóficas, científicas, morales y polí- lo general un problema que remite a radice a la filosofía
ticas en las que se veía inmersa la Europa de su tiempo, práctica tanto como a la cuestión de la aplicación de la ley,
instaurada en una extrema situación de violencia a raiz de o para decirlo con la propiedad que corresponde a las
las dos guerras mundiales. Dicha línea de argumentación enumeraciones en las que existe una grado ascendente de
es la que, no por azar, se ha consolidado en la filosofía derivación lógica: (3) la tesis de que "el carácter condicio-
moral contemporánea, es más, podría decirse que atraviesa nado de nuestro juicio en general no es ni un límite ni un
a ésta hasta el punto de convertirse, en sí misma, en un defecto". Gadamer arguye, llegados a este punto, que la
modo de hacer y entender el propio pensamiento. Nos es- condicionalidad en que se asienta el juicio y, en general, el
tamos refiriendo, claro está, al único argumento capaz de razonamiento ético, es una condición de posibilidad para
desiegitimar al intelectual i smo socrático, del que, según el la determinación de lo mejor en la vida política. Mas su
parecer de Gadamer —pero también del propio Edmund argumento parece enflaquecer cuando prosigue con él, y
Husserí, quien, como sabemos, renombró la posible salida extrae la consecuencia de que el peligro del relativismo
a la aporía bajo la fórmula del Lebenswelí—, es heredero que a esta concepción de la virtud se asocia, tanto como de
el universalismo kantiano mismo. Dicho argumento reza: los razonamientos que cabe formular dentro de su esfera,
"la virtud no sólo consiste en el saber, [...] la posibilidad se puede combatir en virtud de la existencia de un derecho
del saber depende más bien de cómo es uno, y [...] este natural, esto es, que se le puede hacer frente por mor del
ser de cada uno ha recibido su impronta progresiva de la principio de que el deber ser se acaba imponiendo en la
12
educación y del modo de vivir" . Esta concepción de la vida política pues no depende de convenciones sino de la
virtud marca una diferencia sustantiva entre los dos mode- "naturaleza de las cosas".
los de argumentación que nos han sido legados a través de
3. L A S C O N S E C U E N C I A S D E L A PHRÓNESIS Y L A
las filosofías de Aristóteles y Kant. Esa diferencia radica
APPUCATIO EN NUESTRO IDEAL D E RACIONALIDAD

En este punto, y en razón de ese anunciado debilitamiento


de la fuerza de su argumento, cabe recordar que, al pare-
" Cf. L. E. de Santiago Guervós, tbid. p. 180. cer, esto último tampoco se puede confundir con la idea de
12
Cf. L. E. de Santiago Guervós, ibid., p. 182.
20 María G Navarro Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 21

que existan acaso principios legales cuya dignidad sea dos sus contenidos, siendo esta tarea, por así decir, su ver-
14
inamovible, sino que lo que parece sostener Gadamer, y a dadero contenido esencial .
través suyo el propio Aristóteles, es que "la idea del dere- Beuchot se refiere a esta misma problemática cuan-
cho natura] es completamente imprescindible frente a la do afirma que " [ . . . ] lo importante es que para el discurso
necesaria deficiencia de toda ley vigente, y se hace parti- ético se requiere una perspectiva analógica. Las personas
cularmente actual allí donde se trata de la ponderación de tienen algo de inconmensurable, pero también cierta con-
la equidad, que es la que realmente halla el derecho" . 13
mensurabilidad. Se hacen conmensurables por analogía.
Probablemente la conclusión a la que llega Gadamer no se Lo mismo los grupos y las culturas. [...]. Una justicia uní-
haya leído con la carga de provocación lógica que le sub- voca es inconseguible o vana, y una justicia equívoca sim-
15
yace; en efecto, su planteamiento conduce, contradicto- plemente no es justicia" . A tal punto se puede, y esto es
riamente, a la aporía con que trataba de rescatar a la in- lo que subyace a la introducción y bosquejo de este pro-
condicionalidad de la ley, mas caigamos en la cuenta de blema filosófico, entender la hermenéutica analógica de
que tal vez sea ésta la fácil lectura a la que invita el hecho Beuchot como un desarrollo del problema de la applicatio
de que no solemos asociar a un espíritu humilde, concilia- tal y como fue replanteado por la hermenéutica gadame-
dor, como era el del filósofo alemán, un gesto provocador riana. He aquí una de las proposiciones fundamentales del
e innovador que, sin embargo, sí existe en su pensamiento, filósofo de Bieslau a tal respecto: "Ahora está finalmente
y prosigamos, entonces, en su lógica. Así es, se ha insisti- claro el sentido de la aplicación que aparece en toda forma
do siempre en el relativismo y la contradicción a la que de comprensión. La aplicación no quiere decir aplicación
aboca la paradójica tesis gadameriana acerca de la antigua ulterior de una generalidad dada, comprendida primero en
incondicionalidad de la ley —y no sólo de la ley moral, sí misma, a un caso concreto; ella es más bien la primera
sino de los actos incondicionados de conciencia— hereda- verdadera comprensión de la generalidad que cada texto
16
da, como sabemos, del sistema de pensamiento kantiano, dado viene a ser para nosotros" . Por consiguiente, del
sin parar mientes en que, en puridad, no hay presencia de principio efectual de la comprensión se pueden extraer los
relativismo sino, antes bien, la búsqueda de una fórmula siguientes corolarios: (1) la práctica jurídica (mero ejem-
que conduzca a una constante actividad critica, revisionis- plo prototípico del problema de la aplicación de la norma,
ta, ponderadora... Y es que lo que sostiene finalmente
Gadamer es que sólo puede encontrarse la esencia verda-
14
dera de la incondicionalidad en la cuestionabilidad con En este sentido, el desarrollo gadameriano de este problema sobre la
que la ley y sus garantes deben observar en lo posible to- incondicionalidad de la ley y su particular perspectiva sobre el dere-
cho natural es el que habría seguido, implícitamente, el propio Beu-
chot. A este respecto, véase de J. A. de la Torre Rangel, "Racionalidad
analógica: un modo de acceso al iusnaluralismo histórico", Revista de
investigaciones Jurídicas, 22 (2000), pp. 411-428.
IJ
H.-G. Gadamer, Verdad y melado. Salamanca, Ediciones Sigúeme, Cf. M. Beuchot, Hermenéutica, Analogía y Símbolo, Herder, Méxi-
1997, p. 391 y ss., trad. de Ana Agud/ Rafael Aparicio. En GW I, co, 2004, p. 24.
I5
Hermeneutik I, Wahrheit und Methade, p. 325 y ss. (ed. loe. Cit.). H,-G. Gadamer, Verdad y método, op. cit. p. 414, en GW l, op. cit. p. 346
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 23
22 María G Navarro

la generalidad dada o la ley, sea ésta jurídica o moral) se Por tanto, tenemos que es en la dimensión pruden-
realiza a través de la aplicación e interpretación de enun- cial y ponderadora de la razón práctica donde queda cifra-
ciados generales o de normas deducibles, mas éstas obtie- da la posibilidad de que nuestra propia racionalidad se
nen su carácter normativo a partir del proceso mismo de su asigne, a sí misma, tamaña empresa, a saber, la de inter-
búsqueda; (2) la racionalidad no es simplemente inmanen- pretar la idealizada incondicionalidad de la ley en el am-
te al texto, o a la obra en el amplio sentido del término, plio sentido del término, la de enfrentar tanto la generali-
sino que emerge históricamente, de ahí que su codifica- dad del saber cuanto la condicionalidad de su caso y apli-
ción no pueda escapar a la circunstancia de que su textua- cación, la de gestar tradiciones —científicas, artísticas,
lidad sea una forma de objetivación nunca completamente religiosas, etc.—, en cuyo seno, tienen sentido no sólo
lograda o acabada; (3) es ilógico presuponer la existencia puntuales controversias, sino activos principios racionales
de parámetros de racionalidad objetivos, lo que no obsta a por cuya participación y mediación existe la posibilidad
que la incondicionalidad de la ley acoja, no sólo la concre- lógica e histórica de retornar otrora a las mismas, reinter-
ción del caso, sino su novedad; esa integración tiene lugar pretándolas. Por esta razón, sostiene Gadamer que es en el
por medio de procesos interpretativos, no deductivos, por modelo de la filosofía práctica aristotélica —en razón de
lo que la posibilidad de toda aplicación radica en la fuerza la necesidad de dar, en cada caso, con una aplicación pon-
mediadora de la razón como instancia interpretativa; derada para todo saber, toda norma, ley o principio—
(4) nada de lo anterior supone que no sea posible dar con donde encuentra, con justeza, sustento la racionalidad
una metodología normativa de la interpretación; aunque sí humana, cuyo despliegue, tanto en las ciencias experimen-
es cierto que dicha metodología tampoco se obtendría por tales cuanto en las ciencias del espíritu, tiene lugar históri-
medio de la deducción, y esto sí se deriva de lo anterior (a camente, es decir, en el contexto de tradiciones políticas
la luz de este corolario hay que entender la empresa de vivas, y en virtud de las cuales —la pluralidad de las mis-
Beuchot y, más específicamente, su insistencia en el ar- mas parece así atestiguarlo, y la imposibilidad de una sola
gumento abductivo, como veremos adelante); (5) posible- y valedora metafísica de las costumbres lo corrobora—
mente se deduzca de todo lo anterior que no haya metodo- son lógicamente inconsistentes, no composibles (si acop-
logías normativas correctas o incorrectas sino fuertes o lamos las premisas anteriores y sus respectivos condicio-
débiles, en la medida en que las hacemos descansar sobre namientos ontológicos): tanto la univocidad de la ley,
la práctica interpretativa, y sobre la realidad semántica y cuanto la falaz determinación de una acaso mera equivoci-
pragmática de los lenguajes, es decir, sobre la realidad del dad de los casos particulares. Gadamer entiende que el
uso argumentativo de todas las proposiciones; (6) de lo modelo de la ética aristotélica va más allá del ámbito de la
anterior se infiere que no es posible que la aplicación de la filosofía práctica (como también el modelo kantiano), pues
norma sea el efecto de situamos ante un objeto dado (el desde ella se pergeña la noción de la arete hermeneutiké:
código, la legislación, la obra de arte, etc.), puesto que condición de posibilidad no sólo de las buenas interpreta-
todo objeto, todo código, pertenece a la historia eiectual o ciones o de los argumentos más fuertes, sino de la raciona-
al ser de lo que se comprende. lidad misma, cuya universalidad, en todo caso y si aten-
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 25
24 Maria G Navarro
21

demos a las numerosísimas incursiones de Gadamer en sofía analítica , indagaba en el problema del nominalis-
17
este punto , dista mucho de la noción elaborada desde las mo , desarrollaba las tesis de la teoría de la argumenta-
23

metafísicas modernas . 18 ción de Ch. Peretman y L. Olbrechís-Tyteca , o se aso-


Pues bien, es en el seno de la filosofía gádameriana, maba, tras el desencantamiento de la propuesta de Bo¬
y en relación a la problemática aquí esbozada, donde, a chenski, al modelo de una lógica paraconsistente como la
24

nuestro juicio, se encuentra el marco argumentativo que de Lorenzo Peña , etc.


otorga verdadera hondura a la propuesta de Beuchot en De la ya clásica problemática que hemos creído
torno a la analogía como punto intermedio entre la univo- conveniente reproducir en estas primeras páginas, Beuchot
cidad y la equivocidad, entre la hermenéutica positivista y extrae abundantes corolarios; a partir de ellos, elabora su
la romántica, y que, en puridad, está fundada en el modelo propuesta filosófica en torno a la noción de analogía. Así,
de aquella citología —la que sostiene que el ser se dice de por ejemplo, sus sutiles distinciones entre la hermenéutica
muchas maneras— que el autor anduvo a la busca desde el transitiva (centrada en el problema mismo del compren-
2
comienzo de sus investigaciones ": cuando estudiaba filo- der), la intransitiva o reproductiva (gracias a la cual algo
se hace, de nuevo, transmisible; tal es el caso, por ejemplo,
de la interpretación de tina partitura del barroco latinoame-
l7
Cf. H.-G. Gadamer, GW l , Hermeneutik l, "Der universale Aspekt
der Hermeneutik", pp. 478-494 [trad. cast. pp. 213-224] (eds. loc.
cit.); GW 2, Hermeneutik Ii, "Die Universalität des hermeneulischen "La hermenéutica analógica y su fundamentación ontològica en Mau-
Problems", pp. 219-231 [trad. cast. pp. 567-585]; GW 8, Ästhetik und ricio Beuchot", Analogia Filosófica, N° 9, (2001), UNAM, México.
Poetik I, "Grenzen der Sprache", pp. 350-361. Un buen marco de Cf. M. Beuchot, Filoso/la analitica, filosofa tomista y metafísica
comprensión del problema de la universalidad de la hermenéutica en U1A, México, 1983.
22

Gadamer, atendiendo al gestarse de esta problemática en el pensa- Sobre este problema pueden consultarse sus trabajos: La filosofia
miento de M. Heidegger se encuentra en E. y D. Klocker., "Sobre el del lenguaje en la Edad Media, UNAM, México, 1992 [1981]; "Signo
postulado heideggeriano de la universalidad de la hermenéutica: géne- y lenguaje en San Agustín", Revista Dianoia, 32, (1996), UNAM.
México; "Ontologia y lenguaje en Juan Escoto Eriúgena", Revista
sis y alcance", Tiiémala, Universalismos, Relativismos y Pluralismos, Ergo, 2, (3987), Universidad Veracruzana.
N" 27, (2001), pp. 173-179.
'* Véase, a este respecto, el capitulo que dedica Beuchot a la época Sobre este menester escribió un articulo muy interesante, a saber,
moderna en Historia de. la filosofìa del lenguaje, op. cit., pp. 109-165, "Filosofía y retórica en Ch. Perelman: El auditorio universal razona-
especialmente su Colofón, p. 164. ble", Éndoxa: Series Filosóficas, N" 3, (1994), UNED, Madrid, pp.
301-316. Sobre el tema de la retórica, véanse "Reflexiones sobre la
" Sobre la variedad de acepciones del término 'analogia', a los que no retórica desde la hermenéutica", Acta Poetica, (1993-1994), UNAM,
podemos aludir aquí en toda su extensión, puede consultarse mi recen- México; así como La retórica como hermenéutica y pragmática,
sión al libro de M. Beuchot, Perfiles esenciales de la hermenéutica, Anlhropos, Barcelona, 1998.
Universidad Nacional Autónoma de México, 2002, en Daimon.
Revista defilosofía,N° 36, (2005), pp. 188-190. Beuchot se refiere en Hermenéutica, Analogía y Símbolo, cf. supra,
20
Cf. M. Beuchot, "La naturaleza de la lógica y su conexión con la p. 21., concretamente, a dos de los trabajos de L. Peña, Rudimentos de
ontologia en Alberto Magno", Dianoia, 33, (1987), UN AM; "La bús- lógica matemática, CSIC, Madrid, 1991 ya "Contradicciones y para-
queda de la omologia en Gadamer", Intersticios, 6/ 14-15, pp. 25-39. digmas: un enfoque paraconsistente" en M. Dascai (eomp.), Relati-
Cf. también nuestra interpretación con la de C. Peregrina Mancilla, vismo cultural yfilosofia,UNAM, México, 1992, pp. 43-81.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 27
26 María G Navarro

ricano) y la normativa (cuya finalidad es la aplicación de rencia al hablar de la circularidad de la comprensión, pa-
normas jurídicas, morales, etc.) que el autor asume como rangonare, a mi parecer, con la aporía de la que es una
reproductiva, de otro modo no podría ser aplicada en vir- analogía la paradoja de Epiménides de B. Russell—, obliga
tud de que, como ya hemos argüido, la ley no se puede a buscar un tipo de relación de semejanza, un tropo, con
aplicar sin la mediación de la arete hermeneutiké que ase- que describir o representarse, como vemos, el susodicho
gura a aquella una morada en la generalidad e incondicio- problema por medio de una especie de afinidad analógica.
nalidad a que la ley misma aspira inmersa en la corriente 4. L A F O R M A L Ó G I C A D E L R A Z O N A M I E N T O E N L A
histórica. Distingos que ya se desplegaban —rescatados INTERPRETACIÓN: L AANALOGÍA E N E L ARGUMENTO V
por Beuchot mediante argumentación analógica— en las E L ARGUMENTO COMO ANALOGÍA
nociones escolásticas de lógica utens y lógica docens que
En los párrafos precedentes sosteníamos que el afamado
el autor concibe —si no nos equivocamos aquí al buscar
cambio de paradigma hacia un modelo de racionalidad
esta quintaesenciada proposición— a la manera de epítetos
1 interpretativo hunde sus raíces, de incuestionable espesor
sustraídos del sustantivo 'hermenéutica , cuya historia no
(tal es el caso de reflexionar en torno a los principios onto-
ha podido por menos que distinguirse en dos periodos: el
lógicos del pensar sin reproponer, al estilo del racionalis-
de una hermenéutica clásica en que ésta era asumida como
mo o del empirismo, ya sea una intuición intelectual, ya
método para dilucidar la corrección de cualesquiera senti-
una sensible, y cuidándose mucho de que sostener que
dos y una hermenéutica filosófica, en la que es analizada a
toda argumentación se dé en el seno de una tradición no
la luz del hecho de que no podemos sustraernos al factum
implique una absurda deducción ad inftnilum de los prin-
de la comprensión para dilucidar, interpretar, aducir o,
25 cipios rectores del pensar en la línea histórica y contingen-
simplemente, razonar . En razón de ese factum, noción
te del tiempo, de las culturas o de las lenguas...), en una
que evoca la problemática kantiana, cobra sentido el que la
compleja reflexión en torno a las limitaciones de la arqui-
sutil distinción que elabora Beuchot en torno a una analo-
tectónica de la razón kantiana, manifiestas en los efectos
gía textus, nos conduzca, lógicamente, a la analogía Ínter-
de su filosofía práctica a la luz del que se ha tenido por
pretationi.s y, al cabo, a la analogía entis , esto es, a la
fundamento de la eticidad y del sistema (práctico) de la
ontología. Porque la insuperabilidad o irremonlabilidad
ciencia en la filosofía aristotélica, a saber, la prudencia.
(lingüística) de ese hecho, esto es, el que no exista una
Mas la cuestión es analizar el alcance y sentido de seme-
lógica o, mejor, mctalógica, allende y distinta de la lógica
jante transformación y, para ello, preciso es atender al
(de la comprensión), y por cuya mediación cupiera descri-
modo en que nuestra actualidad filosófica viene constru-
bir a ésta última —fenómeno al que Gadamer hace refe-
yendo, sopesando, interpretando este problema esencial.
La filosofía de Beuchot se hace cargo, a mi juicio,
25
del estado en que queda nuestro ideal de racionalidad ñas
Cf, M. Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica. Hacia un
nuevo modelo de interpretación. Editorial ítaca, UNAM, 2005 £1" ed. el giro hermenéutico al que la filosofía parecía irremisi-
a
1997; 2 ed.2000],pp. 15-34. blemente llamada. La hipótesis de partida que aquí se si-
26
Cf.M. Beuchot, op.cit..p. 115.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 29
28 María G. Navarro

gue, y que tiene también la pedagógica función de ofrecer qtiier formalismo imaginable en qué sustentar una noción
una incursión lo más directa posible en el meollo del pro- de 'convicción' otrora alejada de la mundanal dimensión
blema, es que la historicidad y lingüisticidad de la com- pragmática de la lengua viva, hacen que estos distingos
prensión, el círculo de la comprensión, o el retorno al kantianos no resulten operativos en las nuevas concepcio-
asunto de la retórica y de las condiciones de nuestro pro- nes de la racionalidad. A esta conclusión se llega, simple-
pio argumentar y demás desarrollos constitutivos del giro mente, analizando las investigaciones de Frege —tan de-
hermonéutico de la filosofía son el efecto de diseñar la terminantes para la hermenéutica analógico*irónica de
lógica de la razón a la luz, no del criticismo kantiano sino, Beuchot — y las expresiones que quedaban fuera de su
antes bien, de la concepción prudencial que encontramos concepción semántica de la verdad, a saber, las expresio-
en la, por ello, etica política de Aristóteles. Siendo ésta la nes enfáticas de las que nos valemos para ayudar o asegu-
transformación acontecida en la filosofía contemporánea, rar la comprensión (por ejemplo: aún, todavía, pero, ya,
la pregunta que se viene formulando con insistencia es qué etc.); las oraciones en las que no se plantea la cuestión de
cabe esperar de la razón, y, por otra parte y toda vez que el su verdad y los deícticos (adverbios, pronombres demos-
problema de la argumentación parece actualizar el conflic- trativos, etc.). Para este género de expresiones no cabe una
to normativo que, en un sentido laxo, aludiría al problema aplicación de su concepción lógica de la verdad, porque
de los valores y de la razón práctica mas también al de la las oraciones y expresiones mismas son insuficientes para
posibilidad misma de conocer con criterio... cómo dar determinar las condiciones de verdad; por consiguiente,
cuenta de nuestro ideal de racionalidad cuando aceptamos tenemos que es gracias a la información contextual (lógi-
que éste, pese a la indemostrabilidad y principialidad de amente no necesaria, ni derivable de la expresión) como
los arjai, acontece en la historia por mediación del lengua- podemos deducir el valor de verdad atribuible a cada una
je y es expresión, también, de voluntades y disposiciones, en un acto de habla cualquiera.
por fortuna nunca dispuestas a dejarnos coaccionar, abso- La hermenéutica analógico-icónica que postula Beu-
lutamente, por la fuerza de los más plausibles argumentos chot constituye una salida a la aporía mentada, consistente,
y la evidencia de las mejores razones. Si recordamos, muy como veíamos, en establecer distinciones lógicas, pragmá-
otra era la distinción kantiana entre la convicción y la per- ticamente inconsistentes entre la naturaleza de la convic-
suasión, pues mientras para la primera concedía que su ción (racional) y la persuasión (particular, subjetiva y, por
fundamento era objetivamente suficiente (en razón de lo ello y llegado el caso, incluso patológicamente interesada).
mismo sostenía también Descartes que la claridad y la Sus investigaciones en lógica fueron primordiales a este
distinción aseguran, por sí solas, la adhesión de un audito- respecto, y, de hecho, la noción de analogía no obtiene su
rio), la persuasión, sin embargo, la hacía radicar en la ín-
dole particular del sujeto. Mas a día de hoy, la perspectiva
37
argumentativa e interpretativa de la lengua, en la que se Véase, por ejemplo, Hermenéutica, Analogía y Símbolo, cf loe. cit.
basan ambas: convicción y persuasión, perspectiva sobre supra, p. 78 y ss., asi como el planteamiento que el autor utiliza en
"La analogía como instrumento lógico-semántico del discurso", en
la que pivota, en definitiva, cualquier apriorismo, cual- Analogía, I/l (1987), México, pp. 5-13.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 31
30 Maria G Navarro

verdadera pregnaneia teórica hasta que no se la comprende La conclusión, en relación al problema de la argumenta-
como una noción lógica y semánticamente derivada de la ción y, por tanto, al de la interpretación, parece obvia: "La
noción de equivocidad y univocidad; incluso podría llegar argumentación analógica puede abarcar desde lo metafóri-
a afirmarse que la noción de analogía conlleva una re- co, como se hacía en la Edad Media con la hermenéutica
flexión sobre los principios de identidad y de no contra- bíblica, hasta la analogía de desigualdad de la física, en la
dicción, y que ta posibilidad misma de interpretar se base que se consideraba que el acercamiento a la univocidad
en la lógica de la analogía que no es otra que la de la suti- era correlativo a los grados de contingencia que se acerca-
leza y la observancia de diferencias, grados de atribución, ban a la necesidad, es decir, lo que era contingente pero se
proporcionalidades, etc. que nos permiten argumentar y, al daba las más de las veces (lo contingerts ut in pluribus).
argumentar, conformar y ofrecer interpretaciones. Algo 29
Lo unívoco se daba, si acaso , en la lógica formal y en las
absolutamente inconcebible c impracticable en el lenguaje matemáticas. Pero, sin entrar en esos campos, lo importan-
natural y en los formales, ora sólo existiera la mera univo-
te es que para el discurso ético se requiere una perspectiva
cidad, ora la vacua equivocidad. Así lo explica Beuchot:
analógica"- . Nuestra argumentación anterior ha consisti-
"La univocidad se da en un termino T usado cu dos
enunciados p y q si T significa en p la misma pro- do, de alguna manera, en horadar ese acaso al que Beu-
piedad que q, y si en ambos tiene la misma exten- chot aludía, sacando a la luz la dimensión prudencial en
sión. Por ejemplo, "hombre" en "Pedro es hombre" que se asienta el razonar mismo en todos y cada uno de los
y "Hitler es hombre". El término T es equívoco si discursos, ya sean estos científicos, artísticos, filosóficos,
sucede lo contrario. Por ejemplo "gato" en "el o (en definitiva) políticos; con lo que se estaría únicamen-
animal que tengo en casa es un gato" y "la palanca te haciendo patente la dimensión interpretativa de todo
que tengo en casa es un gato". Para pasar a la ana- comprender y conocer o, por decirlo de otra manera, la
logía, diremos que tiene varias clases: de desigual- lingüisticidad inobjetable de todo saber del mundo y saber
dad, de atribución, de proporcionalidad propia y de de sí. Toda argumentación es analógica en virtud de que
proporcionalidad impropia o metafórica. Un térmi- no existen definiciones de términos en las que éstos no
no T es análogo de desigualdad si en p y q es uní- desplieguen sus contenidos semánticos —las notas que le
voco, pero la propiedad F. significada por él, es son inherentes por definición— en relación al uso y, por
poseída por el sujeto de p en diferente grado (se-
tanto, significado que el sistema de la lengua hablada les
gún algún patrón), o de diferente manera (necesi-
hubiera conferido alguna vez. Dado que al argumentar
dad, contingencia, etc.) que el sujeto de q. Por
ejemplo "virtud" en "la justicia es una virtud" y "la hacemos uso de palabras, expresiones, ideas, tesis, con-
dureza de ia piedra es una virtud"" . ceptos, etc. susceptibles de adquirir notas y grados semán-
ticos diferenciales en función de los contextos (de signifí-

La cursiva es nuestra.
Cf, M. Beuchot., Op. cit. supra, pp. 23-24.
Cf. M. Beuchot, cf. Ibid., pp. 21, 22 y ss.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 33
32 María G Navarro

forme al principio de identidad—, en el razonamiento ab-


cación) en que sean rescatables en un argumento cualquie-
ductivo se acepta que una conclusión es verdadera si cabe
ra, esto implica que a los argumentos les depara la misma
en ella una investigación tal que proporcione explicacio-
suerte que a las palabras objeto de definición. Por consi-
nes que, en función del principio de proporcionalidad o
guiente, cabe afirmar que nuestros argumentos son una
analogía que rige en la lengua y que acrecienta nuestro
suerte de analogía. El argumento en el que la observancia
acervo, puedan ser reconocidas como valedoras en una
del principio analógico resulta más patente es el que se
disciplina cualquiera. Hay en el razonamiento abductivo
Tunda en la inducción abductiva o, simplemente, argumen-
31 una suerte de analogía decíamos, y esta se sostiene en vir-
to abductivo . Si tuviéramos que analizar la estructura
tud de una concepción coherencial de la verdad.
lógica que seguimos al realizar la mayor parte de nuestras
interpretaciones, se podría concluir que la estructura de Pues bien, a mi juicio, una de las consecuencias más
éstas es de naturaleza abductiva. Como sabemos, la ab- sugestivas y valiosas en el pensamiento de Beuchot es la
ducción es un método de razonamiento —en ocasiones descripción del razonamiento abductivo en los términos de
clasificado como un tipo específico de razonamiento in- la lógica por analogía. Trataré de justificarlo con rapidez. El
ductivo— utilizado para generar explicaciones. Lo parti- razonamiento abductivo podría ser analizado a la luz de la
cular de este tipo de razonamiento es que se comienza por rehabilitación de los estudios en retórica y teoría de la argu-
la conclusión y se buscan derivar las condiciones argu- mentación, así como de la radical dimensión prudencial en
mentativas que harían, de esa conclusión, una conclusión que se instala todo pensar; de manera que siendo las ciencias
lógica y eventualmente necesaria o consistente. De tal ma- del espíritu aquella forma de reflexión en que éstos aspec-
nera que todos los razonamientos que siguen el esquema: tos esenciales de nuestra racionalidad (a saber, prudencia,
si la proposición (p-> q) es verdadera y y es verdadera, razonamiento abductivo, retórica, generación de saber o
entonces p es probablemente verdadera, pueden tenerse hallazgos investigadores, etc.) quedan ejemplificados y
por razonamientos abductivos, es decir, argumentos que manifiestos, puede decirse que sí cabe una forma lógica de
generan explicaciones posiblemente verdaderas. Este tipo la interpretación en aquella forma ejemplar de reflexión, y
de razonamiento encierra una suerte de comprensión ana- que ésta forma corresponde a la forma lógica presente en
lógica de la verdad. Mientras en el razonamiento deducti- la inducción abductiva la cual opera conforme al principio
vo se preserva la verdad pues se utilizan axiomas que se de la analogía. Analicemos esto ahora con más demora.
2
aceptan como verdaderos o bien se obtienen, por deriva- Manuel Garrido señalaba en su Lógica simbólica*
ción, a partir de otros conocidos como verdaderos que un argumento es deductivo cuando el paso de las pre-
—presuponiendo que la verdad lógica debe regirse con- misas a la conclusión es analítico o necesario; por el con-
trario, un argumento es inductivo cuando el paso de las
premisas a la conclusión es sintético o no necesario. Sin

11
Sobre este punto me extiendo en la última parte de mi tesis doctoral
La dimensión dialéctica, especulativa y argumentativa de la teoría de M. Garrido, Lógica simbólica. Tcenos, Madrid. 199]
la interpretación (inédita).
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpretativa 35
34 María Ci. Navarro

dentro del cual dicho enunciado o proposición se enuncia.


embargo, estas dos modalidades de argumentos son insufi-
Como todos sabemos, una de las mayores contribuciones
cientes para explicar el proceso por medio del cual los
de Tarski fue la distinción entre lenguaje objeto y meta-
hablantes nos formamos hipótesis explicativas acerca de
lenguaje (a la paradoja de Epiménides aludíamos antes no
una innumerable cantidad de fenómenos. Si un razona-
en vano, y a una comparación con la aporía implícita en el
miento no es meramente un argumento deductivo ni tam-
círculo de la comprensión), pero no menos importante es
poco inductivo eso implica que cuando razonamos no lle-
su noción de modelo, a partir de la cual, elabora una defi-
gamos a conclusiones analíticas, esto es, no sólo estable-
nición de las siguientes nociones: interpretación, satisfaci-
cemos derivaciones de valor semántico inherentes a las
bilidad y verdad lógica y consecuencia lógica. Si bien
nociones de partida en una o varias premisas, luego los
Tarski vertía luz con ello sobre los fundamentos metalin-
razonamientos no son meras derivaciones tautológicas o
güísiicos de la lógica, su modelo no deja de ser una pro-
analíticas. En puridad, si nuestros razonamientos fueran
fundización, desde el punto de vista lógico, en la concep-
exclusivamente deductivos, éstos podrían tenerse por defi-
ción de la verdad como correspondencia, siendo el pro-
niciones. El problema filosófico que quiero esbozar aquí
blema de la verdad concebido desde el punto de vista de
muy brevemente, y que tendría su inspiración en la her-
una teoría del sistema deductivo.
menéutica analógico-icónica de Ucuchot, es el siguiente: si
nuestras interpretaciones no pueden tenerse por deduccio- Este modelo resulta insuficiente para explicar los ra-
34

nes y si los argumentos son operaciones que encierran una zonamientos abductivos debido a que no contempla las
complejidad tal como para no ser reducidos a las reglas de relaciones del signo con el hablante que los usa, esto es, la
35

inferencia que en ellos presiden, entones, cabe preguntarse dimensión pragmática que incorpora todo razonamiento .
dos cuestiones, a saber, ¿existiría una forma lógica de la En efecto, para este modelo pasa desapercibido que los
interpretación? Y, de ser así, ¿cuál seria ésta? Por otra signos no poseen un sentido intrínseco como podría decir-
parte, cabría preguntarse: ¿por qué nuestros argumentos se de las definiciones en las que se explicitan las notas
pueden constituirse como interpretaciones en la muy di- semánticas de un término sino que, más allá de esta con-
versa conformación de teorías habidas? cepción de la verdad como correspondencia entre los sig-
Para resolver este dilema, Charles Morris distinguió
entre categorías sintácticas y categorías semánticas, si bien
33
fue Alfred Tarski quien sentó las bases de la teoría se- En mi conferencia "El razonamiento abductivo y la hermenéutica"
presentada en el Instituto de Filosofía del CSIC, y en el marco del
mántica (o teoría que investiga las relaciones entre un sig- Seminario Internacional de Jóvenes Investigadores (SIJ1) en junio de
no y su contenido) al afirmar que la noción de verdad de 2006, me refería al potencial de dicho argumento para una exploración
un enunciado no es absoluta sino relativa a un lenguaje lógica del nivel onlológico en que se asienta la hermenéutica filosófi-
ca, en particular la de Gadamer.
Un espléndido artículo en lomo al razonamiento abductivo se en-
cuentra en Uwe Wirth, "El razonamiento abductivo en la interpreta-
31 ción según Peirce y Davidson", Analogía filosófica. Revista de filoso-
A. Tarski, "Der Warhrheitsbegriff in den formalisierten Sprachen", u
fía, año XII, N I, (1998), UNAM, México, pp. 113-123.
Sudia Philosophica, vol. I (1936), pp. 261-405.
Analogía, prudencia y abducción en la racionalidad interpreta!iva 37
36 María O. Navarro

razonamiento abductivo entraña un proceso de búsqueda de


nos y sus referentes, toda deducción integra una mediación
las mejores explicaciones posibles para llegar a ciertas con-
previa, a saber, la interpretación que cada signo incorpora
clusiones (lo que implicaría claramente un proceso interpre-
en todos nuestros razonamientos y actos de habla. Así
tativo) sea entonces el problema de la interpretación sub-
pues, y para encauzar la segunda de las preguntas, cabe
sumible bajo la naturaleza del razonamiento abductivo. En
argüir que si nuestros argumentos son, en sí mismos, in-
realidad, se pueden construir interpretaciones siguiendo el
terpretaciones, ello no es en virtud de que, como sostenía
esquema lógico de un argumento deductivo. Mas parece,
Tarski, nuestras interpretaciones —en relación a un con-
sin embargo, cierto que tanto la noción de argumento ab-
junto de fórmulas o, en general, a un universo— satisfagan
ductivo como el de interpretación no sólo pueden ser anali-
una fórmula o fórmulas cualesquiera si como resultado de
zados desde un punto de vista epistemológico, sino desde
la tal interpretación se obtiene un enunciado verdadero
los presupuestos ontológicos inherentes a la radical lingüis-
(asimilando así, en términos metalógicos, el concepto de
ticidad con que se nos da (el decir) el mundo. Tenemos
ecuación matemática) sino, antes bien, en virtud de que
entonces que la conclusión (en verdad, una linca de investi-
ellos, nuestros argumentos, son el resultado de interpreta-
gación) podría ser presentada, con brevedad, en los siguien-
ciones cuyo valor de verdad es directamente proporcional
tes términos: La ontología lingüistica o filosofía hermenéu-
a la capacidad de nuestros argumentos para generar efec-
tica es la condición de posibilidad de la existencia de proce-
tos de verdad.
sos argumentativos a través de los cuales y conforme a los
La tradición analítica ha definido y considerado la
cuales, ya sea por mediación de una deducción, una induc-
abducción como el primer estadio de la interpretación, pues
ción o una abducción, se producen y/o establecen conclu-
toma a aquélla como una búsqueda de premisas plausibles
siones con diferentes grados de consistencia lógica. Esta
para la formación de hipótesis explicativas consistentes.
linca de investigación si bien se inspira en los comentarios
Pero lo que aquí se sostiene matiza el juicio que ha mereci-
de Beuchot en torno al razonamiento abductivo, también
do a la tradición analítica este tipo de razonamiento. En
amplía, a mi parecer, las diferentes incursiones del filósofo
efecto, lo cierto es que todo proceso de búsqueda y confor-
en tomo al asunto del razonamiento abductivo por analogía,
mación de hipótesis lógicamente consistentes descansa so-
dado que asume aquélla modalidad de argumento desde su
bre un presupuesto lógico y ontològico previo, a saber, el
doble faceta, a saber, desde el plano de una ontología lin-
método al que quedamos irremisiblemente abocados en
güística y, por consiguiente, desde la perspectiva de una
virtud de la dimensión interpretativa que todo lenguaje al- 3
teoría hermenéutica o interpretativa de la argumentación *'.
berga, Por tanto, resulta necesario recalcar que el razona-
miento abductivo no agota el campo semántico del término La filosofía hermenéutica o teoría de la interpretación
'interpretación', esto es, no agota sus propiedades o notas ha investigado, a juicio mío, aquellos condicionamientos
semánticas desde un punto de vista intencional sino que, en
todo caso, revela, en cuanto argumento, una estructura lógi-
ca, a partir de la cual, cabe analizar la forma lógica de cier- lista hipótesis de investigación es explorada en mi tesis doctoral
tas interpretaciones. Mas eso no implica que dado que todo ¡lada en nota 31.
38 María G Navarro

de tipo ontològico y epistemológico que permiten a nues-


tras interpretaciones satisfacer cualesquiera fórmulas hasta
convertirse en enunciados eventualmente verdaderos y ha HERMENÉUTICA ANALÓGICA; PARADIGMA DEL
proporcionado a nuestra contemporaneidad esa forma de PENSAR LATINOAMERICANO*
nueva koiné de la que tan frecuentemente ha hablado Vat-
timo. Mas lo interesante, a mi parecer, es seguir indagando Julio César Barrera Vélez
en el problema y las paradojas de la applicatici, tal y como
quedaron esbozadas en el pensamiento de Gadamer. La
profundización en la cuestión de la applicatio conduce, Con aprecio para mi amigo en el
irremisiblemente, a la pregunta en torno a la lògica in- trasegar tras las huellas de Mer-
mes, Dr. Mauricio Beuchot Puente.
herente a las argumentaciones que conforman nuestras
interpretaciones. A mi entender, la filosofía de Beuchot, El objeto del presente texto es exponer los rasgos funda-
tal y como en estas páginas se ha intentado poner de mani- mentales de la propuesta hermenéutica del filósofo mexi-
fiesto, constituye una indagación en esa importante temá- cano Mauricio Beuchot Puente como un arquetipo del
tica y, por ello, amplía y, en buena medida, impulsa y ende- pensar latinoamericano. El corpus del texto lo conforman
reza una de las más importantes cuestiones en el legado de los siguientes acápites: 1. Descripción del pensamiento
la filosofía hermenéutica desde Aristóteles hasta Gadamer. filosófíco-hermenéutico contemporáneo. 2. Ubicación de
la obra de Mauricio Beuchot en el pensamiento contempo-
ráneo. 3. Rasgos esenciales de la hermenéutica analógica.
1. P E N S A M I E N T O F I L O S Ó F I C O - Ü E R M E N É U T I C O
CONTEMPORÁNEO Y HERMENÉUTICA

La singular transición hacia el nuevo milenio ubica al hom-


bre frente a una serie de inquietantes preguntas. Dichas
preguntas aparecen en todos los ámbitos en los que se de-
senvuelve la vida y el obrar humanos. En esta perspectiva
el campo del saber filosófico no constituye una excepción.

Conferencia dictada en el marco del /// Seminario de Filosofía de la


Facultad de Arles y Humanidades de la Universidad de Pamplona,
Colombia, en homenaje a los 45 años de su fundación.
Profesor-lnvesligador de la Facultad de Artes y Humanidades. Deplo.
de Filosofía. Miembro del Grupo de investigación Fray Bartolomé de
las Casas, reconocido por Colciencias. Registro Co10027325-Categoría B.
40 Julio Cesar Barrera Véle/. Hermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 41

Por tanto, si observamos el desarrollo filosófieo-ctiltural 1. Hay una Hermenéutica Metódica, heredera de Dilthey,
de los últimos tiempos, constatamos que a partir de la se- que ante los éxitos de las llamadas ciencias de la natu-
gunda mitad del siglo XX el problema del lenguaje o el raleza, alcanzados gracias a su universalidad y objetivi-
dad, se interroga sobre las condiciones de posibilidad
llamado "giro lingüístico" constituye uno de los principa-
epistémicas y metodológicas de las llamadas ciencias
les temas de reflexión. Reflexión que ha sido sistemática-
humanas para que su interpretación del mundo alcance,
mente desarrollada desde diversas sensibilidades filosófi-
igualmente, "universalidad y objetividad".
cas. En esta linea aparece la "hermenéutica" como una nue-
va Á/J ¿«tí filosófica desde la cual se "apalabra" el mundo. Esta tendencia cree, ingenuamente, que en este mundo
De tal manera que en este espacio comprenderemos se puede dar la pretendida distancia entre sujeto y obje-
de manera general por hennenéutica, entre sus muchas to que se da en las ciencias de la naturaleza.
acepciones, el arte de la interpretación y del diálogo. Es 2 . Desde otra orilla, tenemos una Hermenéutica Ontològi-
una corriente filosófica y cultural en que el mundo y el ca, aquella de un Heidegger o de un Gadamer, para
hombre se constituyen como tales en y por el lenguaje, de quienes la experiencia se configura en el lenguaje. Inte-
modo que llegar a ser es llegar a la palabra y, por lo mis- resados en el ser, tras largos análisis, llegan a la conclu-
mo interpretación. Todo se da y se articula en el lenguaje, sión que el único ser que nos es accesible es el que se
sede del sentido, del ser-sentido-lenguaje. nos revela en el lenguaje. Sin embargo, olvidan que el
El mundo no es una realidad física ajena al hombre, lenguaje también es un medio de dominio y de poder;
sino un haz de interpretaciones. Hcidegger dirá que toda que el lenguaje puede ser el lugar de la verdad y de la
verdad es una articulación interpretativa de una precom- comunicación correcta, pero también de la no verdad y
prensión en la que nos encontramos por el hecho mismo de la comunicación distorsionada. Pues los actos del
habla no sólo son lingüísticos, sino comunicativos, lo
de existir como "seres-en-el-mundo". Esto significa que
que supone no jugar solitariamente un juego lingüístico,
toda comprensión es mediata, es decir, "se encuentra ya y
sino someter el habla a las reglas cuyo cumplimiento
en cada caso tiene lugar ya en medio de situaciones tácti-
corresponde siempre el interlocutor, al menos ideal, con
cas, conformaciones históricas y prejuicios, que acotan y a
los mismos derechos del hablante.
la par orientan, la comprensión. Por otra parte, dentro del
horizonte hermenéutico contemporáneo afloran diversas 3. Otra tendencia a es la Hermenéutica Semiológíca de
1
tendencias. Una caracterización ilustrativa de las mismas Paul Ricoeur. Su interés, sin embargo, es igualmente
presenta cinco grandes bloques, a saber: ontològico. Mas como buen francés, que no renuncia al
espíritu cartesiano, está orientado a la comprensión del
yo. Para lograrlo, sigue el largo camino del análisis de
las zonas simbólicas producidas por el hombre: sueños,
mitos, ritos, metáforas, etc. Ricoeur ha puesto de relieve
1
La presente taxonomía la tomo de Herrera Restrepo, Daniel. Feno- cómo el lenguaje simbólico es multívoco y, como tal, lo
menología y Hermenéutica. En: Cuadernas de Filosofía Latinoameri- más opuesto al lenguaje unívoco de las ciencias. Por tan-
cana. Universidad Santo Tomás. Nos. 72-73, 1998.
Hermeuéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 43
42 Julio Cesar [Jarrera Vélez

to, sólo y a través de análisis semiológicos detallados de cas y director de la revista Analogía Filosófica. Entre sus
dicho lenguaje podemos llegar a saber lo que somos. publicaciones más importantes tenemos:
* Postmodernidad, hermenéutica y analogía. México:
4. Como cuarta tendencia tenemos la Hermenéutica Crítica
Universidad Intercontinental-Miguel Ángel Porrúa.
de Habermas y Apel, quienes parten de la convicción
1996.
de que la posibilidad del conocimiento se fundamenta
* Tratado de hermenéutica analógica. México: UNAM
en los intereses de la vida cotidiana. Para quienes se in-
1997.
teresan en el mundo social, se trata del interés de la
* Perfiles esenciales de la hermenéutica. México: Ins-
emancipación de los dominados, emancipación que
tituto de Investigaciones Filológicas-UNAM.1997.
presupone una crítica de las ideologías que sostienen a
los dominadores: es necesario develar el sentido de es- * La retórica como hermenéutica y como pragmática.
tas ideologías para posibilitar la comunicación y con- Barcelona: Anthropos.1998.
vergencia entre las diversas perspectivas de cada uno de * Hermenéutica analógica y del umbral. Salamanca:
los mundos cotidianos en pro de la convivencia, pues el Sanesteban. 2003
criterio de validez de una norma sólo puede ser el con- * Hermenéutica Analógica. Aplicaciones en América
senso cotidiano. Este consenso es posible si el oyente Latina. Bogotá: El Buho. 2003.
entiende al hablante, lo cree veraz, acepta la verdad del * Hermenéutica, Analogía y Símbolo. Barcelona: Her-
contenido proposicional y si, finalmente, considera co- der. 2004.
rrecta la norma aprobada. * Antropología Filosófica. Hacia un personalismo
analógico-icónico. Madrid: Fundación Emmanuel
5. Por último encontramos la propuesta de Gianni Vattimo Mounicr. 2004.
(que denominaremos Hermenéutica Nihilista), quien Más numerosos artículos en revistas especializadas, tanto
concibe la hermenéutica como una cosmovisión en el en lengua castellana como francesa e inglesa.
marco del pensamiento débil o des fundamentado. Cuyo
lelos es poner de presente la urdimbre de interpretacio- 2.2. De la ubicación
nes desde y sobre las cuales tenemos que habérnosla Inserta en el debate modernidad-postmodemidad se en-
con el fluir constante de lo real, en donde el ser patenti- cuentra la reflexión fílosófico-hermenéutica de Beuchot.
za su aniquilamiento. Al respecto acota:
2. U B I C A C I Ó N D E L A O B R A D E M A U R I C I O B E U C H O T E N E L (...) La postmodernidad anuncia la bancarrota de la
PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO modernidad. La razón moderna no ha cumplido su
profecía de progreso indefinido, antes bien, nos ha
2.1. Sinopsis Biográfica llevado al fracaso que contemplamos en la actuali-
Mauricio Beuchot Puente es doctor en filosofía por la dad. (...) En contra de la universalidad de la razón
y de la unificación de la cultura —que pretendía la
Universidad Iberoamericana de México. Actualmente es
modernidad—, se ha llegado más bien a formas de
profesor de la Eacultad de Filosofía y Letras de la UNAM pluralismo que no apuntan a un sentido unitario. Se
e investigador en el Instituto de Investigaciones Filológi-
Hermenéutica analógica; paradigma del pensar latinoamericano 45
44 Julio César Barrera Vétóz

esfuma, pues, la visión unitaria que era caracterís- que la analogicidad está en la entraña misma del
conocimiento humano?
tica de la búsqueda de la identidad, y se vuelve la
vista a la diferencia, a la multiplicidad. Lo unitario Por otra parte, dentro de esta misma línea de reflexión
estable se considera 'metafísico' y se 1c condena". cabe recordar que la originalidad en filosofía hay que si-
Como lo afirma el autor, es esta problemática y su inten- tuarla en el marco de la clásica idea de repetición y dife-
ción de dialogar con ella, la que ha motivado el surgimien- rencia, puesto que para la comprensión de lo más remoto
to de una hermenéutica analógica*. A este respecto el pro- se interpela desde el presente y al mismo tiempo para la
yecto hermenéutico de Beuchot busca un punto intermedio comprensión del presente se hace necesario ir retrospecti-
entre la univocidad de algunas hermenéuticas y la equívo- vamente a la etiología de las cosas mismas. En este senti-
cidad de otras. Por esto, al decir del autor en cuestión: do el pensamiento vivo de Beuchot se realiza en diálogo
"(...) Dada esa dolorosa tensión entre la univocidad y la crítico con las diferentes tradiciones filosóficas. A l respec-
equivocidad, se presenta como coyuntura la analogía, co- to, a mi modo de ver, la obra de Beuchot es una síntesis
locada entre el univocismo de la modernidad y el equivo- madura entre la tradición anglosajona (Peirce, Morris) y la
4
cismo de la posmodernidad" . Empero, en el contexto de su tradición continental (Gadamer, Greimas y Ricoeur). Au-
pensamiento es necesario precisar que el aporte que hace nado a lo anterior, quiero destacar que la multifacética
este filósofo a la reflexión hermenéutica actual, no es mera- (por la diversidad de tópicos que aborda pero desde una
mente metodológico. Puesto que el proyecto de una herme- óptica unificadora: la hermenéutica analógica) obra de
néutica analógica se inserta en el horizonte de una verdade- Beuchot, es una obra viva que echa sus raíces afincada
ra meditación sobre cómo desde nuestro ethos de mestizos profundamente en la realidad, materializando de este mo-
y cómo en y desde América Latina interpretamos nuestro do la máxima hegeliana de que la filosofía es la época ex-
contexto inmediato. En este sentido Beuchot nos dice: presada en conceptos.

(...) Lo veo como una buena alternativa; no sólo 3. R A S G O S E S E N C I A L E S DE L A H E R M E N É U T I C A


porque tengo la convicción de que la analogicidad ANALÓGICA.
ayudará a sintetizar las tensiones modernidad:
posmodernidad, sino poique estoy persuadido de 3.1. Noción de Analogía
Beuchot, reactualizando la tradición aristotéüco-tómista,
se sumerge en la problemática contemporánea del tinivo-
eismo-equivocisino y brinda una alternativa equilibrada al
3
mismo. A este propósito afirma:
Beuchot Puente, Mauricio. Hermenéutica analógica y crisis de la
modernidad. En: Revista de la UNAM. 1998, p. 25. (...) Frente a estos extremos del equivocismo y el
3
Mas los supuestos básicos de este proyectofilosóficose encuentran univocismo, queremos presentar un modelo analó-
exhaustivamente expuestos en las siguientes obras de Beuchot, a sa-
ber: Postmodernidad, hermenéutica y analogía. Tratado de hermenéu-
tica analógica y Perfiles esenciales de la hermenéutica. 5
Op. cit., p. 28.
4
Beuchot, op. clt.
Hermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 47
46 Julio César Barrera Vélez

de fundamento a un modo de acceso (léase comprensión/


gico de la interpretación, una hermenéutica analó-
gica, inspirada en la doctrina de la analogía de interpretación) a la realidad equilibrado. Por ello afirma:
Aristóteles y los medievales. F.n la interpretación (...) La analogía es, por tanto, un modo de ser, un
univocista se defiende la. igualdad de sentido, en la modo de conocer y una actitud vital. Es un modo
cquivocista, la diversidad. En cambio en la analó- de ser, porque el ser mismo es analógico, se dice
gica se diee que hay sentido relativamente igual de diversas maneras. Es un modo de conocer, por-
(secundum quid eadem) pero que es predominante que se opone a los reduccionismos del modo uní-
y propiamente diverso (simpüciter diyersum) para voco de conocer y a los relativismos del modo
6
los signos o textos que lo comparten . equívoco de conocer. Pero es también una actitud
vital porque está conectada con la prudencia, aun
En este ámbito recordemos que la analogía es un concepto
con cierto conocimiento por connaturalidad, que
que se encuentra ya presente en la lógica aristotélica. Se podemos llamar empatia, muy importante para la
utiliza en dos campos: en el estudio del término (dicción) ética y las ciencias sociales. Tiene pues un sustrato
y también en una de las clasificaciones del concepto como ontológico, uno epistemológico y otro ético .8

uno de los modos primarios de predicación o antepredica-


Siguiendo con la profundizadón del concepto en cuestión,
mentos. Así, el término es la expresión (oral o escrita) del
Beuchot comenta los márgenes y criterios de la analogía que
concepto. Es significativo el hecho de que si bien puede
manejaba c! pensamiento medieval. A l respecto nos dice:
haber términos unívocos, equívocos o análogos, el concep-
to sólo puede ser unívoco o análogo. De tal manera que un (...) La analogía es proporción, y puede serlo de
concepto es análogo cuando se predica de varias cosas con manera simple o de manera compuesta. A la pri-
mera suele llamársela analogía de atribución, c im-
una significación parcialmente la misma y parcialmente
7
plica una marcada jerarquía entre un analogado
diversa, pero con predominio de la diferencia . De esta ma- principa! y otros analogadqs secundarios. Así, "sa-
nera, Beuchot descubre que la predicación análoga sirve no" se predica primariamente del organismo, y
después (o secundariamente) del clima, del alimen-
to, de la medicina o de la orina. El primero recibe
la atribución con mayor propiedad que los segun-
* Beuchot Puente, Mauricio. Tratado de hermenéutica analógica. Hacia dos, los cuales reciben esa atribución precisamente
un nuevo modelo de interpretaciim. México: UN AM. 1997, p. 37. por relación con él. La analogía de proporcionali-
7
Al respecto, Beuchot acota que: "(...) Según nos dice la semántica, dad es una proporción compuesta. En ella lo que se
lo análogo tiene un margen de variabilidad significativa que le impide compara no es un analogado con otro, sino que se
reducirse a lo unívoco pero también le impide dispersarse en !a equi- comparan dos proporciones simples. No se coinpa-
vocidad. La semántica de lo análogo ya ha sido trabajada por Aristóte-
les y algunos medievales, que llegaban a decir que lo análogo es pre¬
ponderantemente diverso, respeta las diferencias; pero evita la pura
diferencia al punto de poder ser tratado incluso en el silogismo, de una B'euchot Puente. Mauricio et al. ¿'Tiene la analogía alguna junción
manera silogística dinámica, no cerrada y fija". Cfr. Beuchot Puente, en el pensarfilosófico?México: Universidad Iberoamericana. 1997,
Mauricio. Perfiles esenciales de la hermenéutica. México: Instituto de p. 149-150.
Investigaciones l-'ilológicas-UNAM. 1997, p. 2%.
48 Julio César Barrera Vélez Hermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 49

ran correlatos, sino relaciones. Aquí no se ve tanto En términos generales, el modelo analógico (eje cen-
la jerarquía como en la otra, pero hay un cierto orden, tral del proyecto hermenéutico en cuestión) lo concibe el
ya que Unía analogía implica un más y un menos. autor como un: "(•••) modelo analógico intermedio entre
La analogía de proporcionalidad puede ser propia o lo unívoco y lo equívoco, pero tendiendo más a este últi-
metafórica. Ejemplo de la propia: "la razón es para mo, ya que es primariamente diverso y secundariamente
el hombre lo que el instinto para e! animal", por idéntico." Por ende, en la dynamis de este modelo interpre-
eso entendemos la expresión "el animal se adapta tativo se patentiza una amplia racionalidad comprensiva,
(instintivamente) al medio ambiente". Ejemplo de en donde el movimiento de acercamiento y alejamiento en
la metafórica: "la risa es al hombre lo que las flores
la actividad interpretativa evitan los extremos, propen-
al prado", por eso entendemos la expresión metafó-
rica "el prado ríe". Esta última es de singular im- diendo a un equilibrio interpretativo.
1
portancia, pero no es el único tipo de analogía' . 3.2. De los fundamentos de la hermenéutica analógica
De esta forma la reflexión sobre los tipos de analogía lleva Apoyado en la lectura de la obra de Beuchot y del inter-
a Beuchot a conclusiones que resultan novedosas para cambio personal con el autor, junto al acopio de los argu-
muchos contemporáneos: "(...) pretiero como paradigma mentos que expone y al diálogo que su pensamiento filo-
de la analogía la de proporcionalidad propia, para que no sófico entabla con Gadamer, Ricoeur y Peirce, esbozaré
obtenga una prioridad absoluta, sino relativa a los casos en cinco 'caminos' o 'sendas' y categorías que, a mi juicio,
10
que se practica o aplica". expresan la razón de ser de una interpretación analógica.
Mas nuestro autor rescata, a mi juicio, algo que ge-
neralmente se pasa por alto en la misma tradición metafí- /. Senda o Camino Ontològico.
sica cuando acota que: Aunque en el clima postmoderno se crea ingenuamente que
(...) De hecho, la analogía siempre implica propor- la ontologia reflexiona sobre 'esencias ahistóricas y atem¬
cionalidad, esto es, una relación en la que no se porales', la ontologia accede al conocimiento de la esencia
puede atribuir algo a diferentes cosas sin conocer y y ésta siempre se encuentra encarnada en una situación his-
matizar lo que tienen de común, y, sobre todo, lo tórica cultural determinada y concreta. Por consiguiente
que tienen de diferente. Ya que en la analogía pre- requiere una comprensión (léase intelección/interpretación)
domina la diferencia, exige conocer en qué se dis- analógica. Ya que el telas es acceder a lo común sin perder
tinguen las cosas más que lo que tienen en común.
las diferencias. En este sentido el mismo autor afirma:
No se puede aplicar, por eso, donde no hay multi-
tud ni donde no hay diversidad". "(...) En esta metafísica analógica recuperamos el ser,
dentro de sus diferencias, sin sacrificar con ello lo que de
12
unidad podemos asegurarle."

" Beuchot Puente, Mauricio el al. Op. cit., p. 146. Beuchot Puente, Mauricio. Filosofía analítica, filosofía tomista y
10
Beuchot Puente, Mauricio et al. Op. cit., p. 147-148. metafísica. México: Universidad Iberoamericana. 1983, p. 78.
11
Beuchot Puente, Mauricio el al. Op. cit., p. 148.
50 Julio César Barrera Vélez f lermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 51

2. Senda o Camino Gnoseológico la comprensión/interpretación de la realidad por la vía de


la analogía de la comparación.
De manera análoga a la situacionalidad de las esencias en
diversos contextos culturales, los hombres, abocados a 4. Senda o Camino Antropológico
conocer y comprender, también se encuentran espacio- Dada la finitud humana, se comprende la necesidad de
temporal mente situados en marcos culturales diversos. A l acceder a los procesos de comprensión mediante la com-
respecto, Beuchot nos dice: paración. De tal forma que en la obra de Beuchot aflora
14

(...) Puede concederse casi sin dudar que no hay una "hermenéutica de la facticidad del ser humano" . En
un metasistema que englobe a lodas las culturas y donde el hombre, de manera general se concibe, como
dé razón de ellas. Pero también es posible conceder "icono del ser e icono del tiempo". En donde el hombre
que desde la propia cultura —sin brincar a un meta- como "animal hermenéutico" está llamado a comprender
sistema inalcanzable, por inexistente, y sin tener el mundo y por lo mismo a interpretarlo.
que erigir a la propia cultura como totalmente uni-
versal, porque no es cierto— se pueden juzgar las 5. Senda o Camino Etico
demás culturas. De manera di a-filosófica, no meta- 15
Según Beuchot , una ética hermeneutizada se plantea de
filosófica. Por analogía. Para comprender aigo no
manera distinta, y tiene que ser considerada en relación
hace falta tener que vivirlo (como decía Ortega y
Gasset; para estudiar al pato no hace falta ser pato) con la hermenéutica. Igualmente, la hermenéutica analógi-
ni siquiera recordarlo (podemos condenar los cam- co-icónica remite a la ética a la dimensión metafísica,
pos de concentración sin haber estado en ninguno abierta por la hermenéutica misma, donde ambas se apo-
de ellos), ni compartirlo idealmente; basta con po- sentan, se mueven y conviven. De tal manera que una de
der compartirlo de manera analógica, proporcional, las intenciones de este modelo de comprensión es hacer
por acercamiento ¡cónico al paradigma o modelo una lectura de la naturaleza humana como un texto, para
que se nos muestra de ello. Así, podemos acercar- extraer de él las consecuencias y aplicaciones que necesf
nos (según cierta gradación) a la comprensión de tamos para dirigir su conducta. Sin ese conocimiento del
13
otras culturas .
hombre, sin esa interpretación de su ser, tendremos una
3. Senda a Camino Existencial ética muy formal y muy pura, pero completamente vacía.
En la perspectiva de la reflexión hermenéutica heideggc-
riana, en donde lo hermenéutico no es simplemente un
'modo de ser' sino la aprehensión vital del comprender
humano, resulta incontrastable sXfactum de que la razón
humana se mueve comparativamente. Es decir, encaramos Beuchot Puente, Mauricio. Antropología Filosófica. Hacia un per-
sonalismo analógico-¡cónico, Madrid: Fundación Hmmanuel Mounier.
2004, p. 47.
15
IJ
Beuchot Puente, Mauricio. Hermenéutica analógica y crisis de ¡a mo- Cfr. Beuchot Puente, Mauricio. Perfdes esenciales de la herme-
dernidad. México, lid. Nora María Matamoros f-'raneo. 1998, p. 15. néutica. México: Instituto de Investigaciones Filológicas-UNAM. 1997.
Hermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 53
52 Julio César Barrera Vélez

5. Analogicidad y simbologicidad, porque, corno ya decía


En lo relativo a las principales propuestas categoría-
16
Kant, el símbolo sólo puede interpretarse por analogía,
les o corpus conceptual desde el cual la propuesta de la
conocerse analógicamente. Esto evitará el univocismo
hermenéutica analógica se articula, tenemos: de muchos que interpretan el símbolo para traducirlo al
1. La analogicidad como espacio intermedio entre la in- lenguaje científico (L. Lévi-Bruhl) y el equtvocismo de
terpretación univocista de los positivistas o cientificis- otros que dicen que el símbolo no se puede interpretar
tas y las hermenéuticas equivocistas de muchos post- sino sólo vivir (R. Panikkar).
modernos.
6. Articulación de la dimensión metonímica y metafórica:
2. Interpretación bajo la guía de la analogía de propor- dado que la metonimia nos permite pasar de los efectos
cionalidad. De tal manera que genere una lectura pro- a las causas (o abducir) y de la parte al todo (inducir),
porcional al texto, tanto a) metonímica (o de proporcio- es un aspecto que se materializa en el discurso de las
nalidad propia) como b) metafórica (o de proporciona- ciencias. En cambio, la metáfora nos permite expresar
lidad impropia). el pensamiento indirecto, traslaticio, poético. De tal
3. Aplicación de ¡a analogía de atribución que nos dará la manera que en la aprehensión de la realidad ésta gana
17
posibilidad de más de una interpretación válida (contra una plusvalía de sentido .
el positivismo) pero con límites (contra el posmoder- En suma, el proyecto de la hermenéutica analógica se ubica
nismo), de modo que haya un grupo de interpretaciones como un gozne (entre el univocismo y el equivocismo) que
válidas de un texto pero jerarquizadas, en las cuales permite alcanzar un diálogo profundo y genuino con el
habrá una que sea el analogado principal (no necesa- texto (comprendiendo el término "texto" en sentido amplio)
riamente la interpretación más verdadera, pero si las y su contexto, A lo cual se puede acceder sin detrimento
más rica en matices) y otras que irán descendiendo has- de marcar un orden entre las diversas interpretaciones.
ta que comiencen ya a ser falsas.
3.3. De la heurística en los procesos metódicos de la
4. Una hermenéutica analógico-icóníca, es decir, que
hermenéutica analógica
atienda a la ¡conicidad, según Peirce, para quién la ana-
logía es ¡conicidad, y la ¡conicidad tiene tres clases o Recordemos que el término "heurística" viene de los voca-
tipos: imagen, diagrama y metáfora, con lo cual se ob- blos griegos "heu " y "rein ", que significan "correr bien"; y
tiene otra vez el polo metonímico y el polo metafórico, dicho sentido es cercano al de método, que es "meta¬
los cuales, según Jakobson, son los dos pilares de! pen- hodos ", es decir, atravesar un camino. De tal manera que,
samiento humano (el metonímico para hacer ciencia y a nivel etimológico, la heurística ayuda a recorrer bien el
el metafórico para hacer poesía). camino metodológico. De forma más precisa "(•••) la heu-

16 Beuchot Cliente, Mauricio. Hermenéutica Analógica y del umbral.


Cfr. Barrera Vélez, Julio César. Charlas con Mauricio Beuchot. Bo- Salamanca: San Esteban Editores. 2003, p. 44-46.
gotá: Sed. 2005, p. 4.
Hermenéutica analógica: paradigma del pensar latinoamericano 55
54 Julio César Barrera Vélez

será precisamente la construcción de una hipótesis


ristica es una parle del método: la que lleva al descubri- de interpretación, una interpretación hipotética.
miento, más que a la demostración de lo descubierto." Más, ¿qué ayuda a alcanzar una buena hipótesis in-
Entonces, ¿cuál es la heurística de la hermenéutica ana- terpretativa? A eso ayuda el familiarizarse con el
lógica? Dada la naturaleza mediadora de la hermenéutica contexto del texto (...) Así mismo hay que estar
analógica, el interprete debe aprender a captar, según Beu- impregnados del conocimiento de la historia y la
21

chot, "(•••) la semejanza y la diferencia, sobre todo la dife- cultura del autor del texto .
rencia. Vemos las diferencias desde la semejanza; pero sin Por último, en lo relativo al proceso en cuestión, Beuchot
perder la diferencia". Más, ¿cómo ocurre el proceso? subraya la dimensión ¡cónica de la hermenéutica analógica
(...) Después de la pregunta interpretativa sobre el al decirnos:
texto, la interpretación se plantea primero en forma (...) Para interpretar un texto, a veces se intentará
de hipótesis o conjetura. (Después se verá si tiene "copiar" de plano su sentido (ti obtener un análogo
concordancia con el texto, y aun se argumentará del mismo que se acerque a la correspondencia
que la tiene, se ofrecerán argumentos dialécticos o unívoca o biunivoca), a veces se necesitará hacer un
retóricos para apoyarlo.) Mas el acto interpretativo diagrama del mismo y a veces sólo una metáfora
es la actuación de una competencia que se va for- suya. Los dos primeros quedan sobre todo en textos
mando. Es la construcción de una virtud hermenéu- que tienen una intención más inclinada al litcralis-
tica que nos hace capaces o nos hace competentes mo, a! sentido literal, y los dos últimos cuando se
1
para realizar el acto interpretativo ''. 22
tiende al sentido simbólico, alegórico o no literal .
Más adelante, en esta misma línea, aclara con más exacti- •orno cierre, es necesario esbozar algunas razones de por
tud el proceso, al decir: qué considero el proyecto filosófico hermenéutico de
(...) El acto de interpretación tiene como previo un Mauricio Beuchot un "paradigma del filosofar latinoame-
cueslionamiento o pregunta interpretativa. Acerca ricano": porque, insertado en la filosofía contemporánea,
del significado de un texto. El acto interpretativo este aulor buscar rehabilitar la frónesis interpretativa, de
tal manera que, en diálogo con la tradición (desde preso-
cráticos a Ricoeur) y tematizando aspectos esenciales de
1S nuestra mismidad, tales como la dimensión analógica de
Beuchot Puente, Mauricio. Hermenéutica, Analogía y Símbolo.
Barcelona: Herder. 2004, p. 105-106. nuestra condición mestiza, ha entablado un fructífero diá-
19
Beuchot Puente, Mauricio. Op. cit., p. 110-111. logo en donde lo universal del pensar filosófico occidental

Al respecto, en el texto Perfiles esenciales de la hermenéutica. se atempera en la relectura de los mitos fundacionales del
México: Instituto de Investigaciones rilológieas-UNAM. 1997, Beu-
chot propone como modelos las siguientes preguntas interpretativas:
La pregunta interpretativa es siempre con vistas a la comprensión.
¿Qué significa este texto?, ¿qué quiere decir?, ¿a quién està dirigi- Cfr. Beuchot Puente, Mauricio. Hermenéutica, Analogia v Símbolo.
do?, ¿qué me dice a mí?, o ¿qué dice ahora?, y otras más. Puede Barcelona: Herder.2004, p. I I I .
decirse que la pregunta es un juicio prospectivo, está en prospecto, en 1 Beuchot Puente, Mauricio. Op. cit., p. 115.
proyecto. Se hace juicio efectivo cuando se resuelve la pregunta).
56 Julio César Barrera veles!

Valle de México o en las formas discursivas que re-crean


el ayer que aflora: ya sea en la plaza de mercado o la litur-
gia de la academia. Además vale la pena recordar que el E L PROCESO DEL CONOCIMIENTO Y L A
pensamiento analógico ha estado presente en los procesos HERMENÉUTICA A N A L Ó G I C A
de construcción de nuestra identidad latinoamericana des-
de el encuentro de las civilizaciones precolombinas con la
Sixto.!. Castro
europea hasta nuestros días. Por tanto, en esta perspectiva,
les pido me permitan entrar de puntillas en "ese sueño que
se construye todos los días y que genéricamente se llama i. INTRODUCCIÓN
Universidad de Pamplona", para seguir tras las huellas de
Sófiá, que aflora no sólo en los constructos que deja el El problema del conocimiento ha estado siempre presente
paso del pensar, sino también en el ágrafo lenguaje de la en la historia de la filosofía, pero de un modo conspicuo es
montaña y en la policromía del paisaje. a partir de la Edad Moderna cuando el problema del cono-
cimiento se convierte en una de las disciplinas centrales de
la filosofía.
Ahora bien, cuando hablamos de el proceso de co-
nocimiento, no debemos quedarnos en este título, sino que
debemos revertirlo en aquel otro de "procesos del conoci-
miento", porque, en efecto, hay muy diversos procesos
que tienen orígenes bien diferentes y finalidades comple-
tamente distintas. Una cosa es el proceso que me lleva a
conocer la serie de los números naturales, otro el que me
lleva a elaborar la tabla periódica de los elementos, y otra
bien distinta es el proceso que me lleva a conocer a mi
mujer o a saber tocar un instrumento musical. La adquisi-
ción de conductas, de información, de representaciones da
lugar a ese complejo que llamamos conocimiento. En este
sentido, ha sido muy influyente la distinción de Gilbcrt
Ryle entre "saber que" (knowing that) y "saber cómo"
(knowing how). El conocimiento preposicional se formula
generalmente en expresiones de la forma "saber que". A l -

Universidad de Valladolid, Espafia.


El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 59
58 Sixto J. Castro

gurtas de las formas de "saber cómo" son redueibles al centrémonos en el tema que nos ocupa, y, dado que el es¬
"saber que" (se cómo se produce ta caída de los graves acio y el tiempo del que disponemos son limitados, en el
campo del conocimiento proposicional, ya que si habláse-
equivale a sé que la caída de los graves se produce por la
mos de otros procesos de conocimiento, la cuestión nos
atracción gravitatoria). Pero no siempre es así, pues los
llevaría muy lejos.
casos más interesantes del "saber cómo" son aquellos en
los que está en juego una habilidad independiente de todo El ser humano, constitutivamente, es un ser cognos-
"saber que", con lo que saber cómo equivale a "poder". En cente, y su estructura es dinámica y ideológica, es decir,
cierto modo, esto nos es más que una variación de la anti- el conocimiento no es algo dado, sino algo que se lleva a
gua distinción aristotélica entre episleme, o conocimiento cabo, y que puede conducir a posiciones bien diversas;
teórico y phrónesis, o conocimiento práctico, aunque la siendo sus extremos el dogmatismo (la creencia en la po-
plirónesis no sea más que el grado supremo de este saber- sesión de verdades inmunes a todo examen crítico) y el
cómo, y el modo más eximio, de radical y renovada im- escepticismo (la creencia de que nada podemos conocer o
portancia en al ámbito de la filosofía de la acción, caracte- de que debemos dudar de todo conocimiento), y una de las
rizado por el hecho de que no se deja reducir a lo preposi- más contemporáneamente difundidas el relativismo. ¿Có-
cional, al igual que tampoco se pueden reducir otras sabe- mo se llega a ellos? Esa es la pregunta. ¿O acaso se co-
res prácticos, pues yo puedo saber tocar el órgano o andar mienza siendo dogmático, escéptico o relativista? En mi
en bicicleta sin ser capaz de poner esto en forma proposi- opinión, uno puede llegar a uno de esos extremos sólo
cional, o puedo conocer a mi mujer o a mí mismo sin ser después de un largo proceso de desarrollo del conocimien-
capaz de decir en qué consiste este conocimiento. to. Nadie nace escéptico o dogmático. Imagino que esa es
la gran preocupación de los educadores, pues tanto el
Antes de abordar la cuestión en detalle, quisiera
dogmatismo como el escepticismo representan los límites
hacer otra anotación: es necesario no caer en el engaño de
infranqueables más allá de los cuales no cabe el diálogo,
las imágenes que habifualmente se utilizan en la psicología
es decir, no cabe la comunicación ni, por ende, la educa-
cognitiva y en la filosofía de la mente, especialmente la
ción, la cual, si bien puede aceptar ciertos márgenes de
del hombre como una computadora, que únicamente se
relativismo, es lo más opuesto al relativismo extremo, en
dedica a procesar información. La psicología y la filosofía
el que todo vale, o, lo que es lo mismo, nada tiene consis-
van con los tiempos. En el pasado, cuando las computado-
tencia por sí mismo. Se entienda como se entienda la edu-
ras aún eran ciencia ficción, al hombre se le comparaba
cación, como un proceso de comunicar contenidos o de
con un gran mecano o con una calculadora. La metáfora
desarrollo de habilidades y aptitudes, es evidente que el
del ordenador es propia de nuestra época, y a medida que
diálogo es fundamental. Y en la medida en que los edu-
la neurología y la psicología del conocimiento avancen, la
candos se acercan más a esos tipos puros que constituyen
metáfora será completamente distinta.
el dogmático y el escéptico (y en cierto modo el relativista
Conscientes ya del poder de las imágenes y atentos a
extremo), más difícil es la tarea del educador. Por eso,
los peligros que estas metáforas pueden entrañar, puesto
creo que es fundamental determinar en qué consisten estos
que normalmente acarrean más problemas que soluciones,
60 Sixto J. Castro El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 61

tipos puros, para poder, de algún modo, desarmarlos, y investigación gnoseologia había estado centrada en el ob-
recuperar al alumno para el diálogo educativo. jeto, a partir de Kant, ésta se dedica por entero a la consti-
Veremos que el dogmatismo univocista y el relati- tución del sujeto trascendental como condición de posibi-
vismo equivocista pueden ser superados en una postura lidad de todo conocimiento. Esto no pasaría de ser una
hermenéutica analógica, tal como la está desarrollando nota erudita si no fuese porque el giro kantiano marcó toda
Mauricio Beuchot. 1 la reflexión posterior, proponiendo un modelo constructí-
vista en el que el conocimiento ya no es algo puro, sino
2. L A C O N S T R U C C I Ó N D E L C O N O C I M I E N T O
precisamente un proceso en el que el individuo pone,
Desde Kant, sabemos que el conocimiento es construido, construye de alguna manera la realidad conocida, y ya no
es decir, que en lo conocido intervienen tanto el objeto se puede acceder al ámbito puro del objeto, en e! que
como el sujeto. Y ese es un dato que no admite vuelta siempre queda un reducto incognoscible, la cosa en sí, el
atrás, como ha puesto de relieve la fenomenología, para la noúmeno, que, de alguna manera, resulta ser el límite in-
que el objeto es trascendente al sujeto, y éste tiene que ir franqueable, aunque, eso sí, móvil y dinámico, de nuestro
intencionalmente, como conciencia, hacia el mismo, salir conocimiento, como bien supieron ver algunos de los post¬
hacia el objeto, de manera que en la respuesta que se dé a kantianos. Frente a las versiones más descriptivistas, que
la relación cognoscentc-conocido pueden agruparse las conciben el conocimiento como un proceso de asimilación
distintas soluciones que, en el ámbito de la historia de la de formas, al modo aristotélico, el constructivismo conci-
filosofía, se han dado a esta cuestión, desde el realismo be el mundo como una entidad dependiente, en lo que a su
(primado del objeto) al idealismo (primado del sujeto). conocimiento se refiere, de los sujetos que lo constituyen.
Soy consciente de que en la filosofía contemporánea la En cierto modo, uno de los pasos determinantes de este
noción de sujeto es problemática, pues son varios los filó- proceso post-kantiano, es la idea heideggeriana, expresada
sofos que han firmado su acta de defunción, pero no cabe en el parágrafo 13 de Ser y Tiempo, de que el conocimien-
duda de que, en lo que al proceso de conocimiento se re- to no es sólo algo que está en el sujeto, sino que es un
fiere, es imprescindible hablar de esta instancia ontológica "modo de ser", un constitutivo ontològico del Dasein, con
cognoscente (que algunos llaman mente, otros conciencia, lo que la división clásica de sujeto-objeto en el proceso de
otros subjetividad, etc.) que es condición de posibilidad conocer, ya puesta en crisis por el idealismo, queda supe-
del mismo. rada definitivamente, y la pregunta respecto a la relación
La teoría kantiana, como es bien sabido, representa entre ambos aspectos del conocimiento queda del todo
un momento cumbre el la historia del pensamiento, aque- sustituida por aquélla que hace referencia a las cuestiones
llo que se llamó el giro copemicano. Si basta entonces la ontológicas relativas a qué clase de ser es el Dasein y có-
mo nuestro ser está inextricablemente unido a la inteligibi-
lidad del mundo.
Desde esta perspectiva fenomenològica del conoci-
' Ver Mauricio Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica. Hacia un miento, que trata de describir de modo puro el proceso del
nuevo modelo de la interpretación, México, UNAM-ílaca, 2000 (2a. ed.).
El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 63
62 Sixto Castro

conocimiento, el conocer se asume como algo que tiene apercepción trascendental (unidad sintética de la concien-
lugar cuando el sujeto aprehende un objeto que le tras- cia pura), condición de todo conocimiento posible.
ciende, con lo que el objeto pasa a estar representativa- 2.1. Constructivismo epistemológico
mente en el sujeto. Si la representación del objeto por el
En esta línea está el constructivismo de Jean Piaget, aun-
sujeto es fiel a como éste es, el conocimiento es verdade-
que Piaget, a diferencia de Kant, insiste en la evolución de
ro; de lo contrario, es falso. El sujeto y el objeto aquí alu-
las formas y categorías de espacio, tiempo y causa (las
didos son puramente gnoseológicos, no "reales", lo que ha
mismas, por otra parte, conservadas por Schopenhauer en
suscitado numerosos debates, en la medida en que el sujeto
su lectura de Kant). Por ello, Piaget tipifica una sucesión
y el objeto quedan reducidos a una de sus múltiples dimen-
de estructuras de conocimiento o fases de la inteligencia,
siones, y, a pesar de la fuerza de la explicación fenómeno-
que se originan unas a partir de otras en virtud de un doble
lógica del conocimiento, es necesario atender a otros facto-
proceso de asimilación y acomodación. Desde las más
res constitutivos del ser humano, para acceder a un modelo
elementales acciones sensomotrices de la inteligencia pre-
de conocimiento menos descarnado y más holístico,
lógica a las más complejas operaciones intelectivas de la
Desarrollemos algo más la noción de constructivismo,
inteligencia lógico-formal, el conocimiento está enlazado
que nos puede ayudar a clarificar algunas de estas cuestio-
por un proceso de transformación. Las intuiciones de esta
nes. En él hay una orientación epistemológica, que, aunque
epistemología genética piagetiana fueron continuadas por
reinterpreta la noción de verdad como adecuación, no re-
teóricos de sistemas como Roberto Maturana o Francisco
nuncia a una idea fuerte de verdad. Hay también una orien-
Várela. Para ellos, el cerebro es un sistema autopoiétíco,
tación hermenéutica, que plantea la incompatibilidad de
es decir, autorregulado y en constante intercambio con el
defender a la vez la intervención activa del sujeto en la con-
entorno, en busca siempre de un equilibrio dinámico.
fonnación del objeto y una noción epistémicamente fuerte
Mientras que los sistemas biológicos inferiores, como el
de verdad y de objetividad. El constructivismo kantiano, el
circulatorio, están cerrados a la fluctuación y se ajustan
piagetiano, el sistémico y el lógico representarían la primera
automáticamente para conservar el equilibrio, rechazando
orientación, mientras que el socio-constructivismo, en sus
todo elemento externo que pueda perturbar su funciona-
diversas fórmulas (socioepistemología de Bloor, Collins o
miento, los sistemas superiores, como el cerebro, están
Woolgar, la semiótica de Latour, el textualismo de Rorty,
abiertos a la fluctuación. Así, a partir de bases biológicas,
el deconstruccionismo de Derrida, etc.) pertenecerían a la
estos autores concluyen la inadecuación del paradigma
segunda. Todo esto tiene su arranque en el Kant de la Crí-
realista, que concibe el conocimiento como una conformi-
tica de la Razón Pura, para quien el conocimiento es re-
dad entre dos entidades, mente y realidad, conceptuadas, a
sultado de un proceso en el que lo dado no es sino el mo-
su entender, de modo erróneo, como heterogéneas y cerra-
mento inicial de una tarea, un proceso de síntesis sucesi-
das, es decir, alopoiéticas. A l contrarío, en el ámbito del
vas, en virtud de las cuales los datos sensibles son lleva-
conocimiento hay un proceso constante de asimilación y
dos, a través de las formas cognoscitivas a priori, a la
acomodación, aunque los puntos de llegada de este proce-
64 Sixto J. Castro El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 65

so no son idénticos para todos los individuos. ¿Qué es lo verificación, dicho sea de paso y por todos sabido, que no
que hace de los individuos dogmáticos, cscépticos, o re- es él mismo verificable), bien al escepticismo, en la medida
ceptivos al sistema educativo? ¿Es posible que sea el len- en que, ante la imposibilidad manifiesta de reducir todos
guaje, y no tanto el intercambio sujeto-objeto lo que da nuestros enunciados significativos a esos enunciados pro-
lugar a un individuo de tal o cual caracterización? tocolarios, consideremos que es imposible el conocimiento.
Así lo creen Russell y Carnap quienes, desde un A partir de aquí, últimamente se habla de la "defini-
punto de vista más empírista, desarrollan el constructivis- ción tripartita del conocimiento", según la cual, el cono-
mo lógico. Su fenomenismo babia llevado a ambos a de- cimiento proposicional, es una creencia verdadera adecua-
fender la existencia de ciertas nociones lingüísticas ele- damente justificada. Lo importante de esta aproximación
mentales que, al denotar entidades que forman parte de la es que en ella se introduce una nueva dimensión, que es la
constitución básica de la realidad, pertenecen al vocabula- de creencia, que es la que, en mayor o menor medida, guía
rio mínimo necesario para describir el mundo. Por ello, en nuestra vida, mucho más allá del conocimiento verificado.
un lenguaje "lógicamente reconstruido" podemos tener la No obstante, esta concepción a la que aludimos, el cono-
seguridad de que La gramática no nos desorientará respecto cimiento como tal debe cumplir tres condiciones indivi-
a la verdadera forma de las proposiciones, y, por ende, dualmente necesarias y conjuntamente suficientes: justifi-
respecto de la verdadera "forma" del mundo. Así puede cación, verdad y creencia, lo que equivale a afirmar que e¡
distinguirse entre lo que el propio mundo aporta al cono- conocimiento entraña la verdad de la creencia y no una
cimiento, es decir, la información sensorial, y lo que pro- mera certeza psicológica. No puedo decir que conozco que
cede de la manipulación lógica de esa información por x es el caso sin creer a la vez que x es el caso y sin que JC
parte del sujeto. Es cierto, como señala Carnap en su obra sea el caso. Ciertamente, el mero creer no entraña conocer,
La construcción lógica del mundo, que lo dado nunca está pues las creencias pueden ser falsas, y para hablar de saber
en la conciencia como material simple, bruto, sino que es necesario poder distinguir entre la verdad y falsedad de
siempre va acompañado de conexiones más o menos com- enunciados y proposiciones, utilizando algunos de ellos
plejas, mas la reconstrucción racional a partir de los ele- como evidencias para otros. Claro que esto plantea pro-
mentos sensibles, permite distinguir analíticamente entre blemas, pues no es fácil discernir qué enunciados pueden
lo que se nos da y su elaboración por la conciencia. Por lomarse como criterios de evidencia para otros en orden a
ello, la clave está en poder reducir todo nuestro lenguaje construir este conocimiento. La clave del asunto está en
significativo a enunciados que recojan nuestras experien- justificar nuestras creencias, para aceptar unas y rechazar
cias perceptivas inmediatas. Ya sabemos los problemas btras. Ahora bien, en esta aproximación cognitivá hay que
que este tipo de constructivismo lógico arrastra, y lo más Btender a varios posibles puntos de llegada (que a su vez
probable es que, de ser así, los individuos caigan en uno de se convierten en puntos de partida), que son el relativismo
los dos extremos que hemos detallado: bien el dogmatismo, y el objetivismo, de los que hablaremos más adelante.
en la medida en que sólo se aceptan como enunciados sig-
nificativos los empíricamente vcriftcables (principio de
66 Sixto J. Castro FI proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 67

2.2. Constructivismo hermenéutieo ha sido severamente criticado, y ya la misma práctica nos


lo demuestra, porque, de ser cierto lo que afirma Rorty, los
Por otro lado, tenemos una aproximación más hermenéuti- científicos deberían pasar menos tiempo experimentando y
ca, que se inserta en la tradición lingüística alemana, en la más haciendo estudios sociales de qué es lo que haría que
que el lenguaje disputa a la subjetividad kantiana la auto- otros científicos estuviesen de acuerdo con ellos.
ría de las operaciones constituyentes del mundo, de tal McDowell muestra que el contenido empírico re-
modo que nuestras creencias son productos del acuerdo de quiere estructuras ricas de intencionalidad, es decir, que se
una comunidad que comparte un mismo lenguaje y, por considere que el mundo es de cierto modo. Sin esa com-
ello, una misma forma de comprender la realidad (una pleja auto-comprensión y direccionahdad hacia el mundo,
forma de vida, que diría Wittgenstein). Esta aproximación nuestros ítems mentales o verbales no tendrían éxito en ser
probablemente no nos llevará al dogmatismo, ni tampoco al creencias genuinas acerca del mundo. Un espacio de con-
escepticismo, sino al relativismo, como veremos, en el cual ceptos o términos lingüísticos o representaciones cultura-
es muy difícil encontrar modos de educar. Si asumimos sin les circulantes sería insignificante sin esa compleja feno-
más la concepción relativista del conocimiento, acabare- menología de relaciones yo-al-mundo. Los giros lingüísti-
mos en la imposibilidad de la educación. Veamos por qué. co y sociológico son falsos en su degradación de la feno-
Rorty sostiene que la trama del lenguaje nunca se menología. Parecen considerar garantizado que con apelar
encuentra cortada por la realidad. La verdad y la objetivi- simplemente a la circulación de signos culturales por los
dad del conocimiento no se deciden por encuentros con la cerebros de los individuos es suficiente para explicar la
realidad, sino por "conversaciones entre colegas". Rorty 2
estructura de la creencia, lo que es falso .
sostiene que no existe una actividad llamada "conocimien-
to" que tenga una naturaleza por descubrir y para la que Relativismo y objetivismo
los científicos naturales estén especialmente dotados. AI El relativismo cognitivo sostiene que la verdad o falsedad
contrario, existe sólo el proceso de justificar creencias ante de cualquier afirmación es relativa a algún conjunto de
una audiencia. En este sentido, puede hablarse de que condiciones y asunciones. Frente a él está el objetivismo
cualquier acto de percepción implica una interpretación. cognitivo, que consta de dos tesis relacionadas. La primera
Lo que percibimos es siempre dependiente de una teoría, es una tesis acerca de la naturaleza del mundo, según la
de un conocimiento previo, lo que abre las puertas al rela- cual se establece que hay un mundo independiente de la
tivismo. No deja de ser curioso que el cine, en películas mente, un mundo hecho de objetos cuya existencia es in-
como Rashomon (Akira Kurosawa, 1951), Doce hombres dependiente de lo que cualquiera piense. La segunda tesis
sin piedad (Twelve Angry Men, Sidney Lumet, 1957), o es acerca de la naturaleza de la verdad: a esta tesis se la
Hilary cmdJackie (Anand Tucker, 1998) hayan fundamen- denomina la teoría de la verdad como correspondencia,
tado sus narraciones en esta propuesta relativista o, mejor
dicho, perspectivista. Rorty, considera que la verdad es
sólo una cuestión de acuerdo social, un acuerdo lenguaje a 2
Ver John McDowell, Mind and World, Cambridge, 1 tarvartí Univer-
lenguaje, en lugar de un acuerdo lenguaje a mundo, lo que sity Press, 1994.
68 Sixto J. Castro E\ proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 69

según la cual la verdad de una afirmación está determina- el relativismo de la racionalidad (relativismo relativo a lo
da por si la afirmación corresponde o no a uno de los que hace de un esquema conceptual bien justificado), lle-
hechos verdaderos de este mundo independiente de la gamos a una afirmación relativista bastante más radical.
mente. La negación de la primera tesis corresponde a una El relativismo de la racionalidad sostiene que no
versión del idealismo; la negación de la segunda, al relati- hay respuesta a la pregunta de qué garantiza que algo sea
vismo cognitivo, concretamente a la que defiende el rela- una buena razón para adoptar un esquema conceptual de-
tivismo de ¡a verdad, que asume que la verdad o falsedad terminado, bien porque la noción de racionalidad es ella
de una afirmación debe ser juzgada relativa a un particular misma relativa a un esquema conceptual, bien porque la
esquema conceptual. El relativismo de la verdad difiere de racionalidad, tal como se entiende en el mundo occidental,
otras formas más radicales de relativismo cognitivo al sos- no es un criterio universal. Según el relativismo de la ra-
tener que la racionalidad es universal (en el sentido kan- cionalidad, "lo que garantiza la creencia depende de cáno-
tiano) y puede ser usada para juzgar la adecuación (aunque nes de razonamiento (...) que deben ser vistos propiamen-
no la verdad objetiva) de los esquemas conceptuales que te como normas sociales, relativas a una cultura y un pe-
3

entran en competencia. Fijémonos que el relativismo de la ríodo"! . Los a priori kantianos no son ya tales, sino cate-
verdad no niega la existencia de un mundo independiente gorías que son resultado de un producto social, como
de la mente, es decir, no niega la primera de las dos tesis habían adelantado ya Mannheim, Durkheim o Max Weber.
objetivistas. SÍ es asi, ¿por qué no usar este mundo como En su forma más extrema, el relativismo de la racionalidad
criterio para juzgar la verdad o falsedad de las tesis? A l - cuestiona incluso que la lógica tenga algún tipo de estatuto
gunos responderán que los conceptos que usamos al seg- objetivo. Es el relativismo de la lógica, según el cual las
mentar los datos sensoriales y al formar juicios son cuali- leyes de la lógica, como el principio de no contradicción,
tativamente diferentes del modo en lo que lo es realmente son meras normas sociales que no reflejan las leyes que
el mundo independiente de la mente, es decir, hay un cier- gobiernan el mundo independíente de la mente.
to salto entre nuestros conceptos y el mundo, por lo que la El filósofo que mejor refleja el relativismo de la ra-
teoría de la correspondencia no es una opción. Otros rela- cionalidad es Nietzschc. Es famosa su máxima de que "no
tivistas de la verdad rechazan la teoría de la corresponden- hay hechos, sólo interpretaciones". ¿Significa esto que
cia porque dicen que un criterio de verdad debe ser aplica- todo esquema conceptual es tan bueno como cualquier
ble en la práctica, y los argumentos escépticos han mos- otro? Nietzschc responderá que no. Hay un combate de
trado que posiblemente no podríamos aplicar la teoría de la voluntades, y vencerá aquella cuya perspectiva incorpore
verdad como correspondencia, porque nunca podemos saber el esquema conceptual que más facilite la vida, resolvien-
cómo es realmente este mundo independiente de la mente. do la cuestión de un modo bien pragmático. Para Nietzs-
El relativismo de la verdad no es la forma mas radi-
cal de relativismo. No obstante si combinamos este relati-
vismo de la verdad (relativismo relativo a cómo se deter- Martin Mollis and Steven Lukes, Rationality and Relativism, Cam-
mina el valor de verdad de afirmaciones individuales) con bridge, MA. MIT Press, 1982, p. 10.
El proceso del conocimiento y la liermenéática analógica 71
70 Sixto J. Castro

che la verdad "es ese tipo de error sin el cual una clase lízado' de modo que asumimos erróneamente que descri-
4

particular de criamras vivientes no podrían vivir". Nietzs¬ ben apropiadamente y revelan una realidad independiente" .
che es punto de partida próximo del pensamiento postmo- El resultado del relativismo postmoderno es la legi-
derno. Ahora bien, como Donald Davidson afirma, aque- timación de todos los punios de vista. No hay algo así co-
llos que suponemos que hablan de un modo significativo mo una verdad objetiva ni una racionalidad universal. Loe
deben compartir, a! menos hasta cierto punto, una concep- cánones de la lógica son meramente un conjunto de nor-
ción básica de la racionalidad. mas sociales entre otras que no tiene un derecho especial a
Esta idea de Davidson no es compartida, en general, la aceptación universal. Llevado a su extremo, en la post-
por el postmodernismo, cuya clave es la afirmación de que modernidad "no hay criterios externos ni siquiera internos
no hay criterios objetivos para determinar la verdad o la para la consistencia y coherencia personal o cultural que
falsedad de los juicios individuales o para juzgar la ade- nos restrinjan. Somos, por ello, libres de ir con lo que nos
cuación de los esquemas conceptuales. La tradición occi- parece convincente en el momento y somos guiados en
dental había creído erróneamente en criterios objetivos, nuestras articulaciones sólo por el deseo de persuadir, de
5

porque nuestro lenguaje ha creado el mito de un mundo conseguir un seguimiento receptivo" . Así pues, en esta
independiente de la mente con el que se pueden comparar atmósfera intelectual que conforma la postmodernidad,
tos juicios. Según Gene Blocker, una de las metas del uno puede ser dogmático respecto a una cosa, escéptico
postmodernismo es exponer este mito del mundo indepen- respecto a otra o, incluso, dogmático y escéptico respecto
diente de la mente como tal mito, "deconstruyendo el len- a lo mismo en momentos diferentes. Supongo que los edu-
guaje, esto es, mostrando primero la brecha entre palabra y cadores no se encontrarán demasiado cómodos en esta
objeto, lenguaje y realidad, y luego mostrando que la así atmósfera de anarquía intelectual, en la que no es posible
llamada realidad es simplemente creada por el lenguaje el debate, porque todo vale. Y sin embargo, al menos des-
mismo. La deconstrucción muestra cómo el lenguaje ha de el punto de vista teórico, parece que nos ronda la in-
construido lo que llamamos 'realidad' y luego deconstruye quietud de que no es así. SÍ todo vale, se acabó el inter-
estas construcciones lingüísticas. Lo que esto lleva a cabo cambio de ideas, se acabó la investigación. El todo vale es
básicamente, si tiene éxito, es exponer como mitos las des- equivalente a aquella afirmación de Dostoyevsky: si Dios
cripciones lingüísticas que se hacen pasar por la realidad: no existe, todo está permitido. En el ámbito de la teoría
el mito de la [teoría de la verdad como correspondencia], hay que buscar un principio rector, que haga las veces de
el mito de la universalidad intercultural de la objetividad y Dios. Lo mismo sucede en el ámbito educativo, en el ám-
la racionalidad, el mito de la investigación neutral, libre de bito de la transmisión y la creación de habilidades, porque
valores, etc. Las cosas a las que nos referimos no son par-
tes reales y objetivas de la realidad; son sólo modos de
4
hablar que se han hecho populares y luego se han 'interna- Gene Blocker, "The Challenge of Post-Moderaism", en ¡ntroducion
lo Modern Phüosophy, ed. by A. Castell, D. Brochect and A. Zucker,
linglewood ClirTs, NJ. Prentice Hall, 2001, 7" ed., pp. 554-555.
5
¡Ind., pp. 558-559.
72 Sixto J. Castro El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 73

no todo es lo mismo. De ser así, caeríamos en lo que To- individuos "viviendo en mundos diferentes". Claro que el
rrente Ballester expresó brillantemente en una de sus relativismo extremo nos lleva a determinados problemas
obras: "Su excelencia tiene razón, pero no la tiene toda, y morales, como, por ejemplo, tener que aceptar que un es-
la poca que tiene no le sirve de nada" .6 quema conceptual racista, genocida, esclavista, etc., no es
Por eso surge la pregunta, ¿es el relativismo cogniti¬ objetivamente mejor o peor que otro, por lo que nadie tie-
vo correcto? Los dos argumentos principales que se suelen ne derecho a condenar moralmente mis acciones basadas
dar a favor del relativismo cognitivo son uno empírico y en estos esquemas. Igualmente, el relativismo cognitivo
otro teórico. El empírico es que diferentes grupos de per- encara el problema de explicar qué es lo que busca la in-
sonas tienes visiones diferentes. El teórico parte de la vestigación intelectual, si no es la verdad objetiva. Parece
premisa de que toda observación está cargada de teoría: no como si ya tuviésemos conocimiento en el sentido relati-
podemos ver el mundo a no ser a través de las lentes de un vista, de modo que ¿para qué continuar la búsqueda? En
esquema conceptual, o como ya había dicho ÍCant, las in- todo caso, la mayor critica contra el relativismo cognitivo
tuiciones sin concepto son ciegas. es que se autorrefuta, como ya bien lo vio Platón en su
Los objetivistas pueden responder a estos argumentos discusión de las visiones de Protágoras en el Teeteto. Si la
respetando algunas de las afirmaciones relativistas, pero verdad de todos los juicios es relativa, entonces la verdad
negando otras. El objetivísta puede aceptar que diferentes del juicio "el relativismo cognitivo es correcto" es ella
personas pueden tener visiones diversas, al tiempo que nie- misma relativa: es verdadera de acuerdo con ciertos es-
ga que estas visiones diferentes sean inconsistentes con las quemas conceptuales y falsa según otros, y no son más
tesis objetivistas. Del mismo modo, el objetivísta puede apropiados unos que otros.
aceptar que toda observación está cargada de teoría, sin El problema que daba lugar al escepticismo es que
seguir al relativista cognitivo en la asunción de que la ver- no tengo modo de saber que mis percepciones representan
dad subjetiva, es decir, la verdad relativa al mundo de la adecuadamente los objetos que están ahí mera, en el mun-
experiencia creada mediante una red de conceptos, sea toda do independiente de la mente, no puedo rodear estas per-
la verdad. Quizá este "encontrar la vía media del relativis- cepciones y acceder directamente a los objetos para asegu-
mo" es lo que Maclntyre tenía en mente al sugerir que el rarme de que mis percepciones lo captan correctamente.
relativismo encarna una verdad que no hay que desatender. La manera kantiana de solucionar esto fue subrayar que la
Hay otros argumentos a favor del relativismo cogni- mente no era sin más un perceptor pasivo del mundo de la
tivo, que ha alcanzado un relativo nivel de aceptación en- experiencia, tal como había asumido la teoría de Descartes
tre los intelectuales, debido al término de T. S. Kuhn, de las percepciones representativas, sino más bien un
"cambio de paradigma" o a la descripción de Sapir de los constructor del mundo de la experiencia. En el mundo
kantiano, el escepticismo no tiene cabida. Puedo saber que
mis percepciones representan adecuadamente los objetos
del mundo porque mi mente ha construido estos objetos
6
Gonzalo Tórrenle Ballester, Filomeno, a mi pesar, Madrid, Barcelo- representados. Pero esta reinterpretación kantiana del pa-
na, RBA, 1099, p. 340.
74 Sixto i. Castro El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 75

peí de la mente en la percepción tiene un coste filosófico: nuina si realmente hay una mesa que existe ahí, fuera de
si nosotros imponemos una estructura a nuestras percep- mi mente, y si esa mesa es la causante de producir la per-
ciones, decidiendo dónde están los límites del objeto, por cepción que experimento ahora: debe ofrecer información
ejemplo, parece como si Kanl hubiese evitado el escepti- apropiada acerca del tamaño y forma de la mesa, así como
cismo cayendo en el subjetivismo más radical. El conoci- el lugar en el que está ubicada con respecto a los otros
miento y la verdad son ahora relativos al perceptor indivi- objetos que percibo ahora. Si una percepción satisface
dual. Kant no estaría de acuerdo, más bien pensaría que todas estas condiciones, entonces es genuina. El problema
todos los perceptores comparten una estructura común, de Descartes es saber cómo el que percibe puede tener la
una estructura trascendental, pero muchos psicólogos, filó- evidencia de que una percepción es causada por y repre-
sofos y antropólogos culturales niegan esta posibilidad y senta adecuadamente un objeto externo. En la primera
muestran evidencias en su contra. Es lo que se llama rela- Meditación, Descartes pone el ejemplo del tacto para con-
tivismo conceptual débil: la percepción debe ocurrir en el firmar esa evidencia, pero eso sólo le convence de que
marco de un determinado esquema conceptual. Lo que en añade una percepción más, de tal modo que, si tenemos en
un esquema conceptual carece de sentido, lo adquiere en cuenta que sólo experimentamos nuestras sensaciones, y
otro. Si esto es así, ¿hay algún esquema conceptual mejor no los objetos mismos, no podemos justificar nuestra
que otro? Para los relativistas cognitivos fuertes, la res- creencia en los objetos por referencia a nuestro contacto
puesta es claramente no, aunque los relativistas cognitivos directo con ellos. Sólo el yo pensante le salvará del escep-
débiles aceptan que puede haber esquemas conceptuales ticismo, pero Hume negará incluso la existencia de ese yo,
que son objetivamente incorrectos. Sin duda, el relativis- como una entidad centralizada y continua, no siendo más
mo postmoderno puede ser entroncado, remotamente, con que una suma de percepciones sucesivas. Claro que esto
Kant, antes que con Nietzsche, con quien habitualmente se puede llevarnos a lo que algunos han llamado "el solip¬
le asocia de modo próximo. Pero con Kant puede aliarse sismo del momento presente", es decir, la afirmación de
también la perspectiva objetiva, la cual, desde un punto de que todo lo que podemos conocer con certeza son las per-
vista externista privilegia las condiciones "objetivas" del cepciones momento a momento y los pensamientos que
conocimiento. Se subraya que entre el estado mental con surgen de ellas. Este solipsismo parece la salida inexorable
contenido informativo, que es la creencia teórica, y el de la afirmación de que no tenemos conciencia directa de
acontecimiento del mundo, sobre el que tal estado contie- los objetos. Pero tanto Berkeley como Kant se opusieron a
ne información, hay una relación causal. esta posibilidad. Berkeley, en su peculiar idealismo, afir-
ma que no hay objetos independientes de la mente, sino
En el tercer ensayo de las Meditaciones metafísicas,
que los objetos son conjuntos de percepciones: esse est
Descartes desarrolla una teoría que algunos han llamado
percipi, con lo que el escepticismo, que establece ese corte
"teoría de las percepciones representativas", según la cual,
entre lo que puedo conocer (mis estados perceptuales) y el
una percepción es genuina si es causada por y representa
objeto, desaparece. Todo lo que necesito para saber si
apropiadamente el objeto externo que da lugar a la misma.
realmente esta mesa está delante de mí es abrir mis ojos, y
La percepción visual de la mesa que tengo delante es ge-
76 Sixto J. Castro El proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 77

ahí está. Los objetos no son cosas independientes que es- dogmáticos como a los escépticos, sin que esto tenga que
tán ahí fuera. Las percepciones reales son más vividas, conducir necesariamente al relativismo extremo. Hemos
stirgen independientemente de la voluntad y están conec- visto que el proceso del conocimiento puede llevar al tanto
tadas a las percepciones anteriores y subsecuentes de un al dogmatismo como al escepticismo, y está en la mano del
modo en que no lo están las percepciones imaginarias. En educador evitar estos extremos, pues educar es conducir,
último término, será Dios quien perciba todo lo que no (faceré, posibilidad negada tanto por dogmáticos como por
percibimos actualmente. Kant, en cierto modo siguiendo escépticos desde la misma constitución de sus presupuestos.
esta línea, y distinguiendo entre el mundo fenoménico y el Evidentemente, los hechos siempre están sujetos a
nouménico, afirmará que podemos estar ciertos de que interpretación, pero no vale cualquiera. Por eso, el docente
nuestras percepciones representan de modo apropiado los debe guiar al alumno en el proceso interpretativo.
objetos en el mundo, porque las percepciones no nos pue- Un modelo interpretativo estrictamente mexicano
den dar una falsa representación del mundo; no obstante, reciente, promovido por el profesor Mauricio Beuchot, la
hay que tener en cuenta que este mundo fenoménico no es hermenéutica analógica, utiliza la analogía para establecer
el nouménico. Recomiendo, para los educadores, que se un punto intermedio, controlable, en la interpretación, que
planteen estas cuestiones en dos películas: Matrix (Andy no ha de ser unívoca, ni equívoca, teniendo presente al
& Larry Wachowski, 1999) y Desafio total (Total Recall, texto y al autor para jerarquizar las posibles interpretacio-
Paul Verhoeven, 1990). nes de una obra. De este modo tanto se opone al singula-
Contemporáneamente, han sido especialmente Moo¬ rismo interpretativo o monismo (lo que Beuchot llama
re y Wittgenstein quienes han defendido la oposición entre hermenéutica positivista), con el riesgo de univocismo que
el escepticismo filosófico y nuestras certezas cotidianas. trata de consolidar una posición literalista, como al multi-
En último término, en su importante trabajo Sobre la cer- plicismo descontrolado, en el que cualquier interpretación
teza, Wittgenstein viene a decir que la duda escéptica re- puede ser válida, sin atenerse a ningún tipo de criterios,
quiere de fundamentos y nos compromete con su afirma- cayendo en un simbolismo incontrolable, con el riesgo de
ción, es decir, la duda, presupone, al menos, el dominio de relativismo que esto conlleva (denominada por Beuchot
un juego del lenguaje (del que no se puede dudar) y, por hermenéutica romántica), tan presente en muchos pensa-
tanto, certeza. Wittgenstein viene a decir, como ya había dores postmodernos. La clave de la hermenéutica está en
apuntado San Agustín, que la misma contradicción per¬ la interpretación del texto con sutileza, "la clarividencia
7
formativa que comete el que afirma "yo no existo" la co- respecto de un camino intermedio" , como insiste Beu-
mete quien afirma que nada existe o que nada conocemos. chot, retomando aquella intuición tomista, y por tanto, la
aproximación analógica, teniendo en cuenta primeramente
3. CONCLUSIÓN

La tarea del educador, en lo que respecta al conocimiento,


es considerarlo como un proceso eminentemente construc-
tivo, en el que hay que renunciar tanto a los presupuestos _ Mauricio Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica, México
:i
ítaca, 2000, 2 ed.p. 77.
01 proceso del conocimiento y la hermenéutica analógica 79
78 Sixto J. Castro

la diversidad y secundariamente la identidad, pero sin ol- puso un significado en la obra y la tarea del intérprete se-
vidar el limite que evita que la diferencia disperse nuestra ría simplemente recuperarlo. No obstante, el intenciona-
interpretación de modo incontrolable. Se trata, pues, de un lismo analógico, en la medida en que trata del predominio
modelo pluralista que no olvida lo que de bueno puede de la intención del autor, y no tanto de la exclusividad de
haber en el monismo, porque tanto el relativismo en el que la misma, sería un modo moderado de intencionalismo,
puede caer el pluralismo exacerbado, como el univocismo cercano a los modelos propuestos en el ámbito anglosajón
propio del monismo se autorrefutan. De este modo, la por Jerrold Levinson o Noel Carroll (todos estos son ana-
hermenéutica analógica parece una vía muy plausible para lógicos, sin saberlo), pero, en cierto modo superior, en la
encarar el problema de la interpretación. medida en que se encuentra enraizado en el concepto de
analogía, que le proporciona una base teórica fuerte para
Beuchot insiste en que su modelo hermenéutico
emprender la posible jerarquización de las interpretacio-
"permite que un texto tenga varias interpretaciones váli-
nes, pues la hermenéutica analógica niega que la relativi-
das, no una sola [lo que convierte a Beuchot en pluralista,
dad de la interpretación pueda extenderse ad infinitum e
en el sentido de que el presupuesto básico del pluralismo
introduce de lleno en su propuesta la phrónesis aristotéli-
es que no hay siempre una interpretación mejor única y
ca. Beuchot afirma que "por la analogía de proporcionali-
que, al menos para algunas obras, hay más de una interpre-
dad habrá más de una [interpretación], pero no todas que
tación óptima, entendiendo por óptima aquella interpreta-
sean válidas; y por la analogía de atribución estarán jerar-
ción mejor que la cual no hay otra, pero que no tiene por
quizadas según grados de aproximación y alejamiento res-
qué ser única]; pero según niveles de validez. Y quien de-
pecto de la verdad textual (y el analogado principal no se
termina esa validez es el intérprete, en la medida en que
quedará como el único válido, sino como el que tiene que
sea capaz de rescatar la intención del autor del texto (la
compartir la validez con otras más; formarán un conjunto
cual intencionalidad es el criterio de verdad o de validez
ordenado de interpretaciones, que serán varias, pero orde-
interpretativa)"*, aunque Beuchot habla más de predomi- y
nadas según esta jerarquía de aproximación)" La univer-
nio de la intención del autor que de la búsqueda exclusiva
salización analógica pretende evitar tanto una universali-
de ésta, lo cual aproxima la intuición analógica a lo que en
zación unívoca (lo mismo para todos), cuanto una univer-
las recientes teorías de la interpretación se ha llamado m-
salización equívoca (fragmentos para todos), y en ese sen-
tencionalismo, ahora bien, un intencionalismo sui generis,
tido puede hablarse de una universalización fronimótica,
pues el intencionalismo radical sostiene que el objetivo de
en la que se respeta tanto la subjetividad (sentido), como
la interpretación es llegar al significado o los significados
la objetividad (referencia), siendo el sumo analogado el
pretendidos para la obra por el autor. De este modo, la
predominio de la intenctio auctoris, que no la intención
interpretación queda restringida por el requisito de que
corresponda a lo que el autor pretendió significar: el autor

'' Mauricio Beuchot, Hermenéutica analógica y del umbral, Salaman-


ca, San listeban, 2003, p. 40.
Id, p. 56
8(1 Sixto J.Castro

del autor como un dato perfectamente accesible al herme-


neuta, sino como un dato obtenido en un proceso de discu-
HERMENÉUTICA ANALÓGICA Y
sión analógica.
De este modo, recuperando lo que de bueno hay en HERMENÉUTICA PRAGMATICI STA
la tradición y dialogando con las propuestas más actuales
de teoría de la interpretación, no hay duda de que, si apli- Beatriz Mattar"
camos el modelo analógico, podemos superar tanto el
dogmatismo como el escepticismo, sin caer, por ello, en
I. INTRODUCCIÓN
las garras del relativismo. Muy recientemente Michael P.
Lynch, en su obra True to Ufe™ defiende que la verdad es Este artículo ofrece algunos resultados de una investiga-
objetiva, que es bueno creer lo que es verdad, que la ver- ción, que presentó al pragmaticismo peírceano como teoría
dad es una meta a la que merece la pena dedicar esfuerzos epistemológica que describe y explica un proceso hipotéti-
y que la verdad es algo que merece preocupación por sí co-deductivo de selección, formulación y prueba de hipó-
misma, y todo esto es parte de una vida feliz, que es la tesis científicas, En ella se reconoce una lógica de la inter-
meta de la educación. pretación y en consecuencia, contiene elementos de una
Terminamos, pues, citando a Antonio Machado: teoría hermenéutica. Además, se atendió a la hermenéutica
"Tu verdad no; la verdad analógica de Mauricio Beuchot, quien retomando algunos
v ven conmigo a buscarla. conceptos peirecanos, formula una nueva propuesta supe¬
La tuya, guárdatela ". radora de las precedentes teorías de la interpretación. La
aproximación entre ambos autores es señalada por el mis-
mo Beuchot, por ello, el propósito de esta comunicación
sólo consiste en destacar algunos aspectos que permiten
marcar la compatibilidad entre la hermenéutica analógica
1
y la "hermenéutica pragmaticista". Para Pcirce conocer es
interpretar y la teoría de la abducción expresa la lógica de
la interpretación, por lo mismo, tiene sentido reconocerlo
como antecedente teórico de la hermenéutica y aproximar-
lo a Beuchot. Ambos autores, no sólo proponen una con-
cepción teórica sino que también ofrecen lincamientos

* Universidad de San Juan, Argentina.


1
Damos el nombre de "hermenéutiea pragmaticista" a la teoría de la
111
abducción peirceana, entendida como lógica de la interpretación.
Michael P. Lynch, TritetoLife, Cambridge, MA, The MIT Press, 2004
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 83
82 Beatriz Mattar
miótica, lo ubica como método para verificar el significado
metodológicos, de ahí que cualquier posihle comparación
de las concepciones intelectuales. Es una puesta en relación
demanda atender ambos aspectos.
del significado de los conceptos con sus consecuencias
La exposición, por momentos se detendrá en uno u otro
prácticas concebibles, puesto que el "significado pragma-
autor, introduciendo referencias comparativas, que marcan
ticista" es algo universal, que pertenece al mundo de los
los puntos de contacto que encontramos entre ellos.
conceptos, al mundo de las disposiciones a obrar. Muestra
Sin duda, la comparación entre la hermenéutica ana-
que la separación del positivismo y su aproximación al
lógica de Beuchot y la hermenéutica pragmaticista de
realismo, se encuentra en su teoría de la abducción como
Peirce reclama estudios más amplios y profundos que los
método para generar nuevas ideas e hipótesis explicati-
resultados alcanzados en esta investigación. Por el mo-
vas. De este modo, con la teoría de la abducción, el prag-
mento sólo nos atrevemos a sostener que tienen puntos de
matismo cobra un nuevo sentido al constituirse en el eje de
contacto que las aproximan notablemente.
la lógica del descubrimiento científico
2. S E N T I D O D E L P R A G M A T I S M O P E I R C E A N O Y A B D U C C I Ó N También, Atocha Aliseda entiende que este pragma-
Peirce no se ajusta a un pragmatista típico. El cambio del tismo no puede ser considerado como una mera filosofía
nombre "pragmatismo" por "pragmaticismo" señala cla- 2 de la vida, sino que está ligado a su epistemología y a la
6

ramente la intención peirceana de separarse del pragma- teoría de la abducción. Lo entiende como un método lógi-
tismo de su época, pero no resulta suficiente para ubicar su co para la filosofía. Sostiene que es el método que propor-
posición filosófica. ciona la máxima para la admisibilidad de las hipótesis
4
Genova' y Aliseda coinciden en considerar que el explicativas, señalando la necesidad de que estén poste-
sentido de su pragmatismo significa la separación del riormente sujetas a corroboración experimental. Pero la
pragmatismo de James, por cuanto no se lo puede conside- corroboración experimental no debe ser entendida como
rar una filosofía de la acción práctica ni una filosofía de la sinónimo de corroboración empírica sino que es el proceso
vida. Gonzalo Génova sostiene que, la distancia entre el de concebir ios posibles efectos de una cierta concepción.
pragmatismo de James y el de Peirce está dada por la dife- Puede verse que estos autores relacionan al pragma-
rencia entre "acción concebible" y "acción efectiva". A ticismo y a la abducción con diversas expresiones: método
partir de la relación del pragmatismo peireeano con la se- de corroboración, método para verificar significados, mé-
todo lógico para concebir los posibles efectos de una cier-
ta concepción y método para generar hipótesis. Por esto
mismo, destacan que el sentido del pragmatismo peireeano
2
Peirce, Ch., ¿Qué es él pragmatismo?, 1904, GEP, UNAV, España, es epistemológico y metodológico, del mismo modo que el
trad. Normar Ahumada, http://www.utiav.es/gep/reirce-csp.htlm, p. 4 de la abducción.
3
Génova, G. Charles S. Peirce: La lógica del descubrimiento, 1999,
GEP, UNAV, España, http://www.unav.es/gep/Peirce-esp.hllm,
4
Aliseda, A. Abducción y Pragmatifcijsmo en C.S.Peirce (Borrador),
2003, Instituto de Investigaciones filosóficas, UNAM, México. "Aliseda, A. op. cit., p. 9
5
Génova, G., op. cit., p. 19
• Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 85
84 Beatriz Mailar

Estas interpretaciones encuentran apoyo en las expre- resultados de un experimento. La inducción es la prueba
7
siones de Peirce , quien da a su pragmatismo el sentido de de la hipótesis, haciendo experimentos y comparando las
un método de contrastación, para validar formulaciones predicciones con los resultados reales del experimento.
teóricas. Explícitamente ligan al pragmatismo y a la abduc- Puede verse en estas afirmaciones que la epistemo-
ción tanto con la generación o admisión de hipótesis como logía de Peirce se muestra como un claro antecedente del
con la contrastación o verificación de significados y teorías. hipotético deductivismo, ya que refleja un proceso de for-
mulación de hipótesis, elaboración de predicciones y reali-
Desde nuestro lugar, entendemos que su formación
zación de confrontaciones. Sin embargo no puede identifi-
académica y su actividad de investigación, constituyen el
carse plenamente con esa posición epistemológica. Sola-
contexto adecuado para pensar que su producción filosófi-
mente, el hecho de postular y desarrollar una lógica del
ca, especialmente su posición epistemológica y la teoría de
descubrimiento científico, contenida en la teoría de la ab-
la abducción, está pensada desde la pregunta por el "des-
ducción, la aleja de aquella epistemología que la niega
cubrimiento y la comprobación" en las ciencias exactas y
explícitamente.
experimentales. Pero, su relación con el arte y la estética
significan una puerta de entrada a su inquietud por la lógi- La epistemología peirceana contiene el reconoci-
ca de la "creatividad artística" y la "producción de concep- miento de un momento hermenéutico, con teoría y método
tual" en el más amplio sentido. Por esto, pensamos, la lar- explícitamente desarrollados. Éste es el que encontramos
ga evolución de la teoría de la abducción y la preocupa- Comparable con la hermenéutica de Beuchot, básicamente,
ción por clarificar el sentido de su pragmatismo refleja el porque comparten algunos supuestos filosóficos y la es-
largo camino de búsqueda de una respuesta. Peirce quiere tructura procedimentaí del proceso de interpretación.
responder no sólo al problema del "descubrimiento cientí- 3. R E A L I S M O C N O S E O L Ó C I C O E N L A H E R M E N É U T I C A D E
fico", sino también, al de la "creatividad artística" y la PEIRCE Y BEUCHOT
producción teórica en general.
El modelo teórico de Beuchot apuesta al rescate de un
La distribución de las formas de inferencia en el
objetivismo moderado en el campo de la hermenéutica.
proceso epistémico y en los pasos del método son el más
Acepta un entrecruce ente lo subjetivo y lo objetivo. Pro-
claro reflejo de que el pragmaticismo abarca la formula-
pone una hermenéutica, que aceptando la incidencia de la
ción y la prueba de las hipótesis. La abducción es la adop- 8
subjetividad, no traicione la intencionalidad del autor. Su
ción tentativa de una hipótesis sugerida por los hechos
posición es la defensa de una objetividad moderada, que
contrarios a las expectativas. La deducción es el diseño y
no significa considerar a la interpretación como una copia
extracción de consecuencias ideales experienciales (nece-
de la intencionalidad del autor pero entiende que abando-
sarias y probables) de la hipótesis y la extracción de pre- •

dicciones de la hipótesis, con relación a lo que serian los

Beuchot, M., Tratado de Hermenéutica Analógica. Hacia un nuevo


modelo de Interpretación, Ed. IJNAM-ítaca, México, 2005, p. 51
Peirce Ch., ¿Qué es el Pragmatismo?, op. cit., p. 7
86 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 87

nar completamente el propósito de objetividad, como miento parcial y particular es posible llegar a un conoci-
9

hacen las ultimas teorías de la interpretación, es quedarse miento universal válido.


con una lectura subjetiva desmedida y posiblemente dis- Por su parte, la historia de la filosofía ubica a Peirce
torsionada de la verdad textual. Además, se define en de- como representante del pragmatismo y éste se corresponde
fensa de la ontologia y la metafísica. Destaca que la onto- con una concepción gnoscológica relativista y subjetivista.
logia hermenéutica de Gadamer y la ontologia débil de Por ello, para mostrar su proximidad a Beuchot es necesa-
rio descartar estas características en la concepción teórica
Vattimo, significan ladesontologizaeión de la hermenéuti-
peirceana.
ca porque son posturas que hermeneutizan la ontologia,
aquí, ya no es posible hablar de hechos sino solamente de Según Peirce, todo pensamiento es un signo y el co-
interpretaciones. Por el contrario, él se propone reontolo- nocimiento es relación entre signos. Conocer es interpre-
gizar la hermenéutica y la presenta como espacio de posi- tar, ya que cualquier signo implica necesariamente inter-
bilidad de la metafísica. A esta hermenéutica analógica pretación. Por esto, su teoría del conocimiento es una teo-
sólo puede acompañarla y fundamentarla una ontologia ría de la interpretación. El conocimiento configura un pro-
analógica, una metafísica analógica, que en la instancia ceso indefinido de elaboración de signos y creación de
interpretativa conduce a abordar el sentido de un signo y a interpretantes. El interpretante es el significado de un sig-
su vez, el sentido del ser. Se trata de una omologia limitro- no en una instancia de interpretación. Pero, puede conver-
fe, analógica, icònica. Se define a favor una ontologia tirse en signo en el proceso de interpretación, surgiendo un
hermeneutizada coherente con una teoría hermenéutica segundo interpretante sobre el primer interpretante y así
ontologizada. Este compromiso con la ontologia significa sucesivamente. El interpretante es también un esquema de
el paso de un relativismo absoluto a un relativismo analò- acción. El proceso de conclusiones de inferencias y es-
gico. Entendemos que ello implica una posición gnoseolo- quemas de acción que de ellas se derivan, constituyen
gica realista. también una cadena continua de interpretantes. Concebido
como estructura de acción, configura el marco referencia!
También, la concepción hermenéutica de Beuchot
berciano a partir del cual se organiza la confrontación de
evita una epistemologia idealista, subjetivista y relativista
las hipótesis científicas empíricas, ya que significa el dise-
tanto corno una epistemologia absolutista y objetivista
ño de experimentos.
extrema. Es coherente con una epistemología realista mo-
derada que reconoce como obvio que se conoce desde una Para que algo sea un signo debe representar a un ob-
determinada perspectiva teórica, que acepta que las esen- jeto, y éste es una construcción del intérprete. Por ello,
cias se dan de manera fundamental, presupositiva y dispo- dice Peirce que puede ser algo achual, pasado o futuro,
sitivamente en las cosas y de manera formal en la mente ulgo singular o una colección, algo sustancial o una acci-
humana. Pero las esencias individuales se dan de manera dentalidad, una acción o un deseo, etc. El objeto de un
formal en las cosas mismas y son dinámicas, es decir, que
están dadas y soportan una evolución accidental. Además,
son iconos de sus referentes y por esto, desde un conocí- Beuchot, op. í;íí.,pp. 97-134
88 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmatici sta 89

signo es lo perceptible o sólo imaginable o incluso imagi- vo exprese un aspecto parcial del objeto {ground) sólo
10
nable en un sentido determinado. Un signo sólo puede significa que las otras partes quedan fuera del acto de co-
estar por un objeto en alguno de sus aspectos y este aspec- nocimiento. Consecuentemente, la verdad que se puede
to particular percibido es el fundamento o ground, que alcanzar es parcial, en la medida que contempla unos as-
existe como un objeto de la conciencia inmediata que de- pectos y deja de lado otros. Pero el hecho de que enuncia-
termina la constitución del signo.11 dos parciales sobre una misma realidad puedan ser igual-
til concepto de ground no significa la negación de la mente verdaderos o expresar uno de ellos una verdad más
realidad externa, sino que supone el reconocimiento de la amplia que otro, no significa relativismo gnoseológico,
existencia del objeto real, porque el fundamento es una sino que sólo refleja la clásica relación lógica de oposición
cualidad abstracta, que no podría darse sin un soporte en el entre enunciados subcontrarios. En el pensamiento peir-
cual inhiera. El ground de un signo es el objeto inmediato ceano, la verdad es relativa porque es una verdad parcial y
del percepto, es el aspecto del objeto que posibilita la ela- provisoria y porque refleja las limitaciones cognitivas del
boración del juicio perceptivo. SÍ bien, el objeto de la in- hombre, quien no tiene la capacidad de conocer ínmitiva-
terpretación es el objeto percibido, la enunciación de un mente la totalidad sino que siempre conoce por signos,
juicio perceptivo es una afirmación hipotética que expresa siempre conoce por interpretación. Asi, el relativismo y
una relación de similitud entre interpretante y objeto. En- subjetivismo que parece suponer el concepto de semiosis
tonces, el interpretante no es una construcción caprichosa infinita queda limitado por el reconocimiento de una reali-
2
o arbitraria del sujeto sino una "réplica"* de la realidad dad externa al sujeto y por la relación de similitud entre
interpretada. objeto e interpretante.
La concepción peirceana del conocimiento se aleja La finalidad del proceso de conocimiento es otro
del subjetivismo y del relativismo. Si así no fuera, no de- punto que marca el alejamiento del subjetivismo y relati-
biera incluir como exigencia del conocimiento científico, vismo. El conocimiento en general y la indagación cientí-
la instancia de confrontación de las hipótesis elaboradas en fica en particular es la lucha del hombre por pasar del es-
13

el proceso de interpretación. Si se tratara de considerar tado de duda al estado de creencia. La duda es una cues-
como válida cualquier interpretación subjetiva, ¿qué senti- tión, es un estado de inquietud e insatisfacción Si bien
do tendría confrontar las hipótesis? Que el juicio percepti- estimula la indagación para destruir la duda, el investiga-
dor lucha por salir de ella. Es un estado mental que indica
la privación de un hábito. La creencia es un juicio, es un
estado de tranquilidad y satisfacción. El investigador desea
1(1
Pcirce, Ch., Los signos y sus objetos, GEP, UNAV, España, Irati mantenerse en ella y estimula activamente una conduela
Mariluz Restrepo, litip://www.unav.es/gep/Peirce-esp.htlm, § 2.232
" Peirce, Ch. Algunas consecuencias de cuatro incapacidades, 1968,
trad. José Vericat, GEP, UNAV, España, § 21/23
,3
Perez Con stanzi), 1. La noción de interpretante coma fundamento
del realismofilosóficode Charles Sanders Peirce, Ponencia I Jornada ¥ Peirce, Ch., Lafijaciónde la creencia, 1877, trad. De José Vericat,
"Peirce en Argentina", Dueños Aires, 2004 HjJP, UNAV, España, 1988, http://www.unav.es/gep/Peirce-csp.htlm
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmalicista 91
90 Beatriz Mattar

determinada, guia los deseos y determina las acciones. Es diante el cual puedan determinarse nuestras creencias des-
14
indicativo de la posesión de un habito La indagación de afuera, por algo permanentemente externo que pueda
científica es el paso de una duda auténtica a una creencia- afectar a cada hombre y no sólo a un sujeto particular.
hábito. La creencia científica no puede entenderse como Debe ser un método que permita a distintos investigadores
una afirmación que puede ser verdadera para unos y falsa llegar a semejante conclusión.
para otros. Es creencia por diferenciación al concepto de Esta caracterización de ta ciencia se apoya en un do-
verdad absoluta, en la medida que expresa una verdad ble supuesto, que podríamos darle el nombre de "supuesto
provisoria y siempre abierta. Pero es un hábito y como tal de realidad" y "supuesto de cognoscibilidad". El texto es
expresa el poder del hombre para explicar la regularidad. expresivo del realismo epistemológico de Peirce; existe
15
una realidad extramental y es posible conocerla.
El método científico no promueve el alejamiento de
toda duda sino que parte de la duda auténtica. No acepta La ciencia como comunidad de indagación es defi-
como verdadera una proposición por el sólo hecho de ser nida como la "efectiva ocupación viva de un grupo efecti-
16

sostenida por una autoridad o impuesta por un poder supe- vo de hombres vivos", como lo que los científicos
rior sino en la medida que pueda sostenerse por confronta- hacen. . La búsqueda de la verdad es un trabajo coopera-
ción con la realidad. No acepta como verdaderas, afirma- tivo y los resultados alcanzados en una investigación de-
ciones solamente "agradables a la razón", tomándolas co- ben poder ser retomados y controlados por otros científi-
mo verdades últimas y absolutas sino que debe basarse en cos. El deseo de conocer la verdad, seguir un método efec-
los hechos observados y aceptar como verdad lo que con- tivo y formar parte de una comunidad dedicada a este
cuerda con la experiencia. Es necesario que ofrezca un hacer, son características definitorias del hombre de cien-
camino que permita ciertas garantías de coincidencia entre cia. Afirma que el hombre de ciencia es un buscador des-
las opiniones y los hechos. Así, debe ser un método me- interesado de la verdad, que empeña, junto a otros, toda su
vida en esta tarea y espera que quienes continúen con sus
18
trabajos avancen en la búsqueda de la verdad. Resulta
claro que el trabajo cooperativo supone la comunicabili-
14
En este contexto, el hábito no debe entenderse simplemente como dad y la conmensurabilidad del conocimiento y que el
una tendencia a actuar de un modo concreto bajo determinadas cir-
cunstancias, sirio como ley general de acción, y como capacidad para
formuiar ¡uicios naturales sobre "lo razonable" (terceridad). El hombre
tiene la capacidad para regular las influencias del mundo exterior 15
Peirce, Ch„ La fijación de la creencia, ap. cit., g 27
(percepciones) y del mundo interior (fantasías) y esta regulación la lh
Peirce, Ch., La naturaleza de la ciencia, 1905, trad. de Sara Barrena,
realiza a través de la formación de hábitos. En los hábitos radica el 1996, GEP, UNAV, España, http://www.unav.es/gep/Peirce-esp.htlm, p. 2
poder para crear y explicar la regularidad. El hábito-creencia formado Peirce, Ch., Una clasificación detallada de las ciencias, 1902, trad.
a partir de la percepción externa y la imaginación permite la compren- (le Fernando Vevia, GEP, UNAV, España, 1997, http://www.unav.es/
sión. Las hipótesis que buscan explicar la realidad o desentrañar las gep/Peirce-esp.hllm, § 232-237
leyes para llegar a la verdad, constituyen un hábito-creencia imagina-
rio. Consultar: Barrena, Sara, "Los hábitos y el crecimiento: una pers- " Peirce, Ch., Formas de vida, trad. Sara Barrena, GEP, UNAV, Es-
pectiva peirceana", en Razón y Palabra, N" 21, Abril 2001. paña, 2005, http://www.unav.es/gep/Peiree-esp.htlm, g 640.
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmatici sta 93
92 Beatriz Mattar

proceso de interpretación queda limitado por el control de Creemos que la relación de similitud entre interpre-
la comunidad científica. Todo ello resulta imposible en el tante y objeto, tiene un sentido análogo a la relación de
marco del subjetivismo y relativismo. analogía de proporcionalidad propia. El reconocimiento de
Se separa del absolutismo, cuando descarta tres mo- que el científico alcanza verdades provisorias, se aproxima
dos de concebir a la ciencia: como cuerpo de conocimiento a la afirmación de que en la hermenéutica hay que hablar
sistematizado y ya establecido, como conocimiento acabado de verosimilitud más que de verdad. Finalmente, la direc-
y perfecto y como un cuerpo de conocimientos sistemati- ción de superación del subjetivismo, relativismo y absolu-
zados que pudieran existir en un futuro. tismo, también es coincidente en ambos autores.
Su posición marca el alejamiento de cualquier posi- No pretendemos sostener que la posición gnoseoló-
ción escéptica absoluta (Pirrón o Sexto Empírico) porque gica en la que se apoya la epistemología peirecana pueda
apuesta a la existencia de una realidad exterior que puede ser identificada punto por punto con el realismo moderado
ser conocida; se aleja también del escepticismo subjetivis- de Beuchot pero, entendemos que resulta compatible con
ta (Hume) porque el conocimiento del mundo extramental el mismo. De igual modo, el método científico de Peirce,
no es solo subjetivo sino que avanza basta alcanzar el es- no es el método hermenéutica de Beuchot porque el prime-
tado de creencia; y además, se aleja del escepticismo me- ro es más amplio, está pensado para el completo espectro
tódico (Descartes), puesto que la única duda aceptada es del saber. Creemos que en Peirce se encuentra desarrolla-
una duda auténtica disparadora de la búsqueda de explica- da una teoría hermenéutica, y que metodológicamente
ción científica. podría ubicarse como un momento del proceso epistémico.
También significa el alejamiento de todo idealismo 4. L A A B D U C C I Ó N C O M O M É T O D O H E R M E N É U T I C O
porque no niega que las ideas respondan a objetos (esta es
Beuchot toma de Peirce la teoría de la abducción, como
la afirmación más general que se puede atribuir a un idea-
parte de la fundamentación de su propuesta de una herme-
lismo -Fichte, Schelling, Hegel, Berkeley-). Además,
néutica analógica, superadora del pendular planteo y solu-
todo idealismo conduce a alguna forma de escepticismo,
ciones que en la historia de la filosofía se ha dado hasta el
por cuanto, alejarse de todo escepticismo es a la vez ale-
momento. Peirce es un precedente de su hermenéutica
jarse de todo idealismo (idealismo absoluto como el de
analógica, porque en su pensamiento hay nociones que le
Berkeley o idealismo fenómeno lógico como el de Kant).
sirven de fundamento. Peirce debería ser ubicado entre los
La posición de Peirce contiene elementos que permi-
referentes teóricos de la hermenéutica porque aborda el
ten aproximarlo aun realismo moderado. Acepta que exis-
lema de la interpretación y su método.
te una realidad, que no es una construcción de la mente,
La abducción es más que una forma inferencia! dife-
sino algo distinto que la conciencia percibe. El mundo
renciada de la deducción y de la inducción, tampoco po-
exterior se impone al sujeto que lo percibe por experiencia
dría identificarse, sin más, con la estructura del proceso
y razonamiento, aunque no se trate de un conocimiento
epistémico. Es una forma inferencia! porque tiene una es-
exhaustivo.
Imetura lógica específicamente definida, pero las reglas
94 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y liermenétnica pragmaticisla 9 5

establecidas por Peirce no son reglas lógicas sino metodo- hipotético-deductivo, con la conjetura-refutación y con el
lógicas. La abducción no es coextensiva con el proceso ensayo-error es definitiva, y no pueden identificarse.
epistémico, sino que es parte de él, en tanto que describe El hipotético-deductivismo es también una forma de
solamente, el momento correspondiente al descubrimiento descondicionalizar afirmaciones hipotéticas pero lo hacen
e intctpretación del proceso de formulación de hipótesis, siguiendo las reglas de la lógica deductiva. La abducción
mientras que el proceso epistémico incluye además, la tiene una estructura que no se ajusta a tales reglas, además
instancia de prueba de las hipótesis. Entendemos que la tiene connotaciones semánticas ausentes en el Modus Po-
abducción es la metodología de la interpretación propuesta nens de Carnap y el Modus Toilens de Popper. En el mar-
por este autor. Es la formulación de un método hermenéu- co del pragmaticismo peirceano, deberíamos decir que una
tico que tiene una estructura inferencial y por lo tanto, no hipótesis pasa a ser tesis cuando se encuentra justificada y
se apoya en la intuición ni en la empatia, y sus reglas así lo no cuando se encuentra probada. La abducción es funda-
permiten sostener. mentalmente la descondicionalización concebible. Este es
Con relación a este aspecto, creemos importante ha- el sentido que encontramos en Peirce. Se diferencia clara-
cer una observación. Beuchot sostiene que Peirce reúne la mente del hipotético-deductivismo de Hempel y de la
deducción y la inducción en la abducción y que debe ser Conjetura-refutación de Popper, por cuanto éstos no reco-
identificada con lo hipotético-deductivo, con la conjetura- nocen otra forma de razonamiento que no sean las formas
refutación y con el ensayo-error. Sostiene, además, que el deductivamente válidas y consecuentemente la producción
juicio interpretativo comienza siendo hipotético y luego de hipótesis es una cuestión de psicología del conocimien-
pasa a tesis. A la tesis se llega descondicionando la hipóte- to, carece completamente de interés lógico. Por el contra-
211

sis, es decir, cuando se ve que la hipótesis se cumple efec- rio la abducción peirceana es un proceso lógico. La ab-
tivamente. Entiende que este paso es un argumento por ducción peirceana no es el proceso por el cual se llega a
abducción. 19 una tesis ya inferida y probada sino que corresponde al
proceso que permite seleccionar una hipótesis como plau-
Estas afirmaciones dan a entender que Beuchot in-
sible y digna de ser sometida a la prueba. La respuesta ade-
terpreta a la abducción como el proceso completo de pro-
cuada a la pregunta acerca de porqué un científico elige
poner hipótesis y probarlas. Por nuestra parte, creemos que
someter a la prueba experiencia! sólo unas pocas hipótesis,
ésa no es la concepción peirecana de la abducción, sino
está en que tales hipótesis son la conclusión de una inferen-
que es el proceso de proponer hipótesis plausibles, pero
cia abductiva. Es decir, que se apoya en razones que avalan
ellas no son formuladas con base en un proceso intuitivo o
y justifican la decisión del científico de iniciar el costoso
empático sino que debe necesariamente apoyarse en un
razonamiento abductivo. Creemos que la diferencia con el

Peirce concibe a la lógica de un modo no restringido a la noción de


lógica formal deductiva. Es la teoría general de los signos. Entende-
mos que se aproxima más a la noción de lógica en Aristóteles, siempre
i|ue no se la limite a la Analítica.
Beuchot, op. cit., p. 32
96 Beatriz Mattar Hermenéutiea analógica y hermenéutica pragmaticista 97

momento de la prueba experieneial. Esto se advierte clara- vas previstas en el diseño, entonces puede decirse que
mente en las reglas que Peirce asigna a la abducción. dicha hipótesis tiene ciertas consecuencias.
De este modo, entendemos que la abducción no ex- 6. Interpretación relativa: si la hipótesis permite la pre-
presa el proceso epistémico total, sino que describe un dicción de consecuencias experimentales, entonces
proceso hermenéutico. La abducción es la lógica de la puede decirse que dicha hipótesis representa de algún
interpretación, entendida como el momento del "diseño modo un modelo de la realidad interpretada.
concebible" de una hipótesis que va a ser probada. Aun- Las tres primeras características que asignamos a la inter-
que, para Peirce, la instancia hermenéutica vale para cual- pretación peirceana, que marcarían a la hermenéutica prag-
quier ámbito cientifíco: ciencias naturales, ciencias exac- maticista, encuentran cierta correspondencia con la herme-
tas o ciencias humanas. néutica de Beuchot. En efecto, la estructura del proceso
La propuesta hermenéutica que encontramos conte- hermenéutico es abductivo, la abducción se basa en la ana-
logía y su concepción de interpretación se aleja del univo-
nida en la teoría de la abducción permite, en este contexto,
cismo. Las otras tres características expresan la idea de
caracterizarla como:
que las hipótesis contienen el diseño concebible de la con-
1. Interpretación controlada: es una interpretación resul- frontación empírica. Este aspecto, contenido en el concepto
tado de una inferencia que en la investigación constitu- de interpretación peirceano, resulta comprensible dado que
ye un proceso controlado o guiado por propósitos en el se trata de una teoría concebida para todas las ciencias. En
cual asociamos signos con otros signos. este sentido, esta hermenéutica tendría un campo de apli-
2. Interpretación analógica: en ese proceso de inferencia cabilidad más amplio que la hermenéutica de Beuchot,
el interpretante tiene con su objeto una relación similar aunque esta última avanza en profundización porque se
a la relación que el signo original mantiene respecto a concentra en el fundamento de la abducción, la analogía.
su objeto.
3. Interpretación inacabada: en el proceso de interpreta- 5. H E R M E N É U T I C A S C O N F U N D A M E N T O L Ó G I C O

ción los interpretantes determinados en el proceso de La hermenéutica analógica y la hermenéutica pragma-


inferencia son signos que producen nuevos interpretan- ticista son propuestas con fundamento lógico y represen-
tes siguiendo un decurso potencialmente infinito. tan instancias teóricas superadoras de posiciones antagó-
4. Interpretación confrontable: los interpretantes, como nicas precedentes.
esquemas de acción, constituyen el marco mediante los Entre la posición de un objetivismo interpretativo,
cuales es posible el diseño de la confrontación expe- que busca reproducir la intención del autor, y el subjeti-
rimental que posteriormente se hará efectiva en el mo- vismo interpretativo ad infinitum, Mauricio Beuchot pos-
mento de prueba. tula un modelo de hermenéutica analógico-¡cónica, de
5. Interpretación prospectiva: si en el momento de prueba especial utilidad para las ciencias humanas e inspirada en
de una hipótesis, el objeto real se ajusta a las expectati- la doctrina de la analogía aristotélica y medieval. La fina-
lidad es superar el univocismo ideal de la hermenéutica
98 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmatista 99

positivista, apoyada en la verificación empírica, y el equi- gica que permita el "rejuego" de la intuición y la argu-
vocismo de la hermenéutica romántica, apoyada sólo en el mentación, de la innovación y la justificación. Reconoce
21
sentimiento de empatia. Por el contrario, en la analogía que resulta necesaria la "sutileza" indispensable para al-
hay un sentido relativamente igual pero predominantemen- canzar la "clarividencia" del camino intermedio, del me-
22

te diverso. La analogía tiende a lo equívoco y el esfuerzo dio "prudencial" entre los extremos disonantes, y a la
hermenéulico consiste en equilibrar hacia lo univocó, la vez, reclama para la hermenéutica carácter argumentativo.
natural equivocidad de la realidad textual y del significado. Para ello, poslula la aceptación del modelo de Pe-
Además, ya se ha mencionado, que reconoce a la abduc- relman, que significa una ampliación de la lógica de tal
23

ción como fundamento lógico del proceso hermenéutica. modo que incluya la argumentación dialéctica y retórica.
Por su parte, Peirce no se inscribe en la tradición Las herramientas argumentativas de la retórica sirven para
hermenéutica de su época (fines del siglo XIX y principio fundamentar y persuadir sobre lo que se ha interpretado,
del siglo XX), sino en la tradición epistemológica. Por incorporando los elementos valorativos, además de los
ello, ofrece una solución superadora en el campo de la descriptivos. La teoría de la argumentación de Perelman
lógica de la investigación científica, que se aparta del racio- tiene plena aplicación en la hermenéutica ya que contem-
nalismo y del empirismo. Entre el deductivismo racionalista pla a la argumentación dirigida hacia una comunidad de
e idealista y el inductivismo empirista y positivista, Peirce intérpretes y la argumentación hermenéutica es una argu-
propone a la abducción como forma lógica que evita am- mentación situada, contextuada, que busca generalizar la
24

bos extremos epistemológicos. Pero todo conocimiento es razonabilidad alcanzada. Retórica y hermenéutica se
25

interpretación y ésta es el resultado de un proceso de razo- aproximan pero se diferencian. La finalidad de la retóri-
namiento abdttctivo y no de un acto de simple intuición. ca está en argumentar para comunicar y persuadir, la her-
menéutica también tiene que argumentar para explicar lo
6. I N T U I C I Ó N Y R A Z Ó N E N E L P R O C E S O D E comprendido y para decidir entre interpretaciones rivales.
INTERPRETACIÓN La finalidad argumentativa no está en llegar al univocismo
Beuchol destaca que, si en la filosofía no se aceptan fun- ni justificar el equivocismo, sino que está en justificar la
damentos ni principios sino sólo narración, la novedad jerarquía de interpretaciones verosímiles.
interpretativa no puede quedar apoyada más que en la in- La aceptación de la razón intuitiva en el proceso de
tuición o la emoción. Por el contrario, la hermenéutica interpretación marcaría una importante diferencia entre
analógica preserva, para el acto interpretativo, la interven-
ción de la inteligencia razonadora y explicativa, a la vez
que da intervención a la razón intuitiva y comprensiva.
Esta hermenéutica aboga por una razón dialógica y analó- Beuchot, op. cit., p. 79
Beuchot, op. cit., p. 90
V Beuchol, op. cit., pp. 83-92
• Beuchot, M , La retórica como pragmática y hermenéutica, Anlrho-
11 pos, España, 1998, pp. 125-132
Beuchol, op. di, pp. 45-49
Hennenéutíea analógica y hermenéutica pragmaticisla 101
LOO Beatriz Matter

ambos autores, ya que Peirce niega explícitamente que el La lección V I y V I I de lecciones sobre el Pragma-
hombre tenga capacidad de conocimiento intuitivo. tismo son centrales para aclarar la conexión entre abduc-
Pero, la revista Analogía Filosófica, publicó en 1998 ción e intuición en Peirce. Allí, abducción, percepción,
un número especial sobre "Charles S. Peirce y la Abduc- intuición e interpretación aparecen estrechamente conec-
ción" conteniendo un conjunto de importantes trabajos tadas. La caracterización del juicio perceptual nos permite
27 2

referidos al tema de la abducción. En algunos de estos definirlo como una proposición singular *, evidente, in-
trabajos, encontramos diversas expresiones que, según nos controlable e incuestionable que expresa una relación po-
pareció, hacían reaparecer el tema de la intuición en la sible " y es punto de partida para deducir una proposición
M

abducción. Sugerencia que nos- viene como un destello uni versa l . Presenta a la abducción como facultad de adi-
(Aliseda), flash de entendimiento (Debrok), descubrimien- vinar y como operación de intuir los elementos generales
to de un nuevo punto de vista, hecho sorprendente experi- de la naturaleza (terceridades). Sostiene además, que la
mentado en forma inmediata (Hoffman); son expresiones abducción como intuición es de la misma clase de opera-
que llevan a preguntamos: ¿hasta qué punto es posible ción que los juicios perceptuales y como facultad tiene la
31

sostener que la abducción se opone a la intuición?. misma naturaleza del instinto. El juicio perceptivo y la
inferencia abductiva son di fe rene iab les pero no separables,
En Cuestiones acerca de ciertas facultades atribui-
entre ellos existe una relación explicativa de regresión ad
das al hombre, la intuición está definida como un conoci- 31
infinitum Explica en el §2 de la lección V I I , la relación
miento directo e inmediato por oposición al conocimiento
de la intuición con la interpretación. Afirma que el juicio
derivado de cogniciones anteriores o cogniciones inferen-
perceptual supone necesariamente la preferencia de una
ciales. Además, el conocimiento intuitivo tiene la caracte-
determinada manera de clasificar lo percibido, por ello,
rística de ser un conocimiento indemostrable, infalible e
cierta teoría de la interpretación preexistente de lo perci-
indudable. El texto peirceano contiene siete cuestiones y en
bido impronta la percepción. Sostiene que la sugerencia
todas mantiene la misma estrategia argumentativa. Va ex- 1
abductiva es un acto de intuición falible? La relación de
plicando distintas situaciones de conocimiento y mostrando 34
parentesco entre el juicio perceptual y la abducción está
que se pueden justificar suponiendo que el hombre carece
fundamentada en la idea de que ambas participan de los
de la facultad intuitiva. Afirma que todo pensamiento se
da en signos y la esencia del signo es remitir a otro, por
esto, todo pensamiento debe ser interpretado en otro. Toda
l Peirce, Ch., op. cit.,p. 200 y 209
cognición está determinada por una cognición previa y no jí Peirce, Ch., op. cit., pp. 190-191
hay ni es necesario que haya una inferencia primera. ¡T Peirce, Ch., op. cit.,p. 194
P Peirce, Ch.,op. cit.,p. 193
Peirce, Ch., Lecciones sobre Pragmatismo, 1903, trad. Dalmacio
Negro Pavón, Buenos Aires, Aguilar, 1978, cap. VI, §4
IJ
2b Peirce, Ch.,op. c//.,p. 219
Peirce, Ch., Cuestiones acerca de ciertas facultades atribuidas al JJ
Peirce, op. cit.,p. 218
hombre, 1868, GEP, UNAV, España, irad. Carinen Ruiz, 2001, F Peirce, op. cit., p. 221
http://www.unav.es/gep/Peirce-esp.litlm, cuestión 5.
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticisla 103
102 Beatriz Mailar

caracteres de la interpretación. La percepción es interpre- dad de confrontación de las hipótesis son argumentos con-
tativa pero percibimos aquello para cuya interpretación tradictorios con un concepto de semiosis absolutamente
estamos ajustados.^ infinita; por el contrario son nociones que le ponen límite.
El pensamiento peirecano sobre la relación entre ab- En efecto, para la ciencia son determinantes las ver-
ducción c intuición nos resulta algo confusa. Sin embargo, dades que "concebiblemente" permitan predicciones de
Bcuchor"' revisa diversos textos peirceanos, y aclara que "concebibles" percepciones futuras. La explicación cientí-
lo que rechaza es la intuición intelectiva del tipo de Kant, fica no es una generalización a partir de hechos, sino una
elaboración teórica destinada a ser confirmada o discon-
pero acepta la intuición abstractiva de Aristóteles y los
firmada. También, es determinante el ser una generalidad,
escolásticos. La abducción no excluye este tipo de intui-
una ley destinada a ser verdadera (verdad matemática,'
ción sino que la contiene en el marco de un proceso de
ética o empírica). Si bien el conocimiento científico es
abstracción hipostática o por el establecimiento de mode-
siempre provisorio, esto no significa que el científico deba
los. De este modo, es posible afirmar que razón e intuición
renunciar a la búsqueda de la verdad ni a la formulación de
tienen su lugar en la concepción de interpretación peircea- 37
teorías .
na. Entendemos que ésta es también, la clase de intuición
que retiene Beuchot para el proceso hermenéutico. En suma, el conocimiento que puede reconocerse co-
mo explicación científica es el resultado de una confronta-
7. P R O C E S O D E I N T E R P R E T A C I Ó N " P O T E N C I A I MENTE" ción expericncial, diseñada a partir de las predicciones de
INFINITO las hipótesis formuladas ante hechos sorprendentes. Y si
Para Peirce el conocimiento es un proceso de semiosis sólo cada predicción de las hipótesis es confirmada, entonces la
"potencialmente infinita", es un proceso de interpretación explicación puede comenzar a ser considerada científica.
"potencialmente" continuo, porque siempre está abierto a Del mismo modo, las interpretaciones que pueden
la ampliación y modificación de las conclusiones alcanza- comenzar a catalogarse de científicas, son sólo aquellas
das, pero ello no significa que en un proceso concreto de que pueden pasar la prueba de la justificación, para soste-
interpretación, el científico no pueda sostener una deter- nerse provisoriamente como verdaderas. En el campo de
minada conclusión como verdadera. Como ya hemos dicho, las ciencias humanas, la exigencia de justificación, señala
si asi no fuera, Peirce debiera sostener que en el proceso también, el límite de la semiosis infinita.
de conocimiento, el hombre se mantiene en un estado de El objetivo de Peirce en Sobre la extracción de la
duda sostenida y además que la confrontación de las hipó- Historia a partir de documentos Antiguos, especialmente
tesis no es necesaria para alcanzar la explicación científi-
ca. Y no es así. El paso de la duda a la creencia y la necesi-

Peirce, Ch., Sobre ta Lógica de ¡a extracción de la historia a partir


de Documentos antiguos, especialmente de Testimonios, 1901, trad.
" Peirce, op. cit., p. 222 Douglas Niño, GEP, UNAV, España, http://www.unav.es/gep/Peirce-
3(1
Beuchot, Mauricio, "Abducción y Analogía" en Analogía Filosófi- csp.hllm § 7.192-7,194
ca, XII/1, 1998, pp. 57-68
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmalicista 105
104 Beatriz Mailar

de Testimonios, es defender un método lógico para el tra- sódicamente y regla su propuesta metodológica, pero ade-
tamiento de documentos históricos antiguos. Marca las más, lo ilustra con problemas de la historia de la filosofía.
limitaciones de la teoría del balance de las probabilida- El seguimiento metodológico de los casos de aplicación
38
des, desarrolla una metodología alternativa y la aplica. muestran los distintos momentos del proceso. Comienza
Reconoce que cuando las condiciones esenciales son cum- con la descripción de la situación problemática, señalando
plidas, el uso del método de la teoría del balance de las las "circunstancias sorprendentes", procede a la formula-
probabilidades es correcto, como ocurre en el ámbito de ción de una hipótesis explicativa plausible, acompañada de
las ciencias exactas. Pero, en el estudio de la historia anti- la valoración de su plausibidad. Este momento exige que
gua esas condiciones no se dan, por lo tanto, no es posible se tengan en cuenta todas las reglas que expresan los crite-
hablar de "prueba" o "demostración" en este ámbito cien- rios para seleccionar la hipótesis "preferible". Es decir que
tífico. Si a aquel método se lo sostiene como el método antes de poner a prueba la hipótesis, es necesario justifi-
estándar, la historia antigua quedaría reducida a "frivola carla, revisando las supuestas dificultades. Es un momento
conjetura"™. La objeción principal que ofrece es que todo de profundo análisis y síntesis, de comparación y distin-
razonamiento matemático es un razonamiento "necesario", ción, que permite desechar las hipótesis improbables y
apropiado para aplicaciones de la ciencia. La corrección formular claramente las probables. Incluye además, la ex-
de estos razonamientos está dada por la aplicación de tracción de consecuencias de la hipótesis, es decir, la iden-
principios ya asumidos, por estar científicamente estable- tificación de fenómenos probables para los que se deberá
cidos. No hay lógicamente, aumento de conocimiento, es diseñar estrategias experienciales. Hasta aquí llega el mo-
arreglo o sistematización del conocimiento establecido. La mento abductivo. La confrontación de cada una de las pre-
historia es una ciencia descriptiva y su nomológica respec- dicciones con los documentos históricos es una instancia
tiva no está en condiciones de darle una ayuda valiosa en posterior.
este sentido. Por ello, "la parte demostrativa de la historia La relevancia que asigna a la justificación de las
debe permanecer muy pequeña por largo tiempo ". La base hipótesis marca que concibe a la historia como una ciencia
del razonamiento en historia no debe ser de tipo demostra- argumentativa más que demostrativa. Además, la afirma-
tivo, mientras éste siga siendo una aplicación de la teoría ción de que el científico selecciona las hipótesis plausibles
matemática de las probabilidades. 40
muestra por una parte, que es posible la existencia de más
Peirce formula teóricamente un método propio para de una hipótesis verdadera y por otra parte, que el proceso
la investigación de la historia antigua, lo fundamenta filo- de interpretación (selección y formulación de hipótesis) es
sólo potencial mente infinito porque define las hipótesis
probables y desecha las improbables.
3S
Por su parte, Beuchot entiende que si bien las inter-
La teoría del balance de las probabilidades es la reformulación peir-
pretaciones son potencialmente infinitas, quedan delimita-
ceana de la doctrina de las probabilidades propuesta por Hume en
1748 en Investigaciones sobre el entendimiento humano, sec. X), das por la consideración de la referencia del texto y no sólo
3
* Peirce, Ch„ op. cu., § 7.169 tic su sentido, y por el contexto que el mismo autor y el
411
Peirce, Ch., op. cit, § 7.181
! lerraenéutica analógica y hermenéutica pragmaticisla 107
106 Beatriz Mattar

interprete reciben desde la comunidad de referencia, listo es pueda ser contraria a lo que la razón espera o a lo que la
lo que permite determinar las interpretaciones adecuadas, experiencia confirmaría. Lo que vuelve sorprendente a un
alcanzadas por medio del diálogo interpretativo. Vale de- fenómeno es la violación de una regularidad existente o la
4 3

cir, que la objetividad alcanzable es la que corresponde a aparición de una regularidad inesperada. Por esto, en el
la intersubjetividad. Esta hermenéutica analógica no evita proceso de explicación es determinante la reconciliación
el conflicto de interpretaciones pero suprime la posibilidad de lo nuevo (sorpresa) con lo viejo (expectativa). Una ex-
del solipsismo univocista y del relativismo equivocista. ^ pectativa no cumplida genera la búsqueda de una explica-
ción científica. El conocimiento del saber antecedente re-
En consecuencia, la hermenéutica analógica signifi-
sulta relevante para la ciencia, ya que marca la expectativa.
ca la apertura a la posibilidad de aceptar la existencia de
más de una interpretación verdadera de un texto, aunque Esta última idea peirceana podría anatogarse par-
ello no implica aceptar la existencia de cualquier interpre- cialmente a la afirmación de que la interpretación herme-
tación como adecuada. Encontrar la interpretación ade- néutica está condicionada por la tradición y el lenguaje,
cuada es encontrar la proporción entre la intención del señalada por Beuehot. La hermenéutica analógica, signifi-
lector y la intención del autor. Esto es, desechar interpre- ca la ruptura de la disyuntiva entre tradición e innovación
taciones falsas e irrclevantes (analogía de desigualdad), en la interpretación. Toda interpretación está ligada a una
encontrar la proporción de adecuación al texto entre inter- tradición, como contexto de referencia desde el cual se
pretaciones diferentes (analogía de proporcionalidad) y produce el texto y desde donde se lee el texto. La innova-
jerarquizar interpretaciones, consideradas adecuadas, se- ción no siempre es romper con la tradición sino que tam-
gún grados de aproximación a la verdad textual (analogía bién puede aportar a la tradición, ensanchándola (innova-
de attibución). 42 ción sintagmática) o enriqueciéndola (innovación para-
digmática). Para interpretar no es conveniente ni posible
El reconocimiento de interpretaciones jerárquica-
aferrarse a la tradición para conservarla sin más, sino que
mente organizadas de la hermenéutica analógica no es
es necesario introducirse en su movimiento de crecimiento
comparable con la concepción peirceana, porque es una
y contribuir con él, en cada instancia interpretativa. Se
consecuencia de la consideración de la analogía como eje
trata de innovar buscando decir lo análogo. Por ello, se
de la hermenéutica. Por lo mismo, las precisiones metodo-
inscribe en el marco de un contextualismo relativo (no
lógicas que de ello se derivan van a estar ausentes en Peir-
absoluto) que se aleja de la caótica interpretación posmo¬
ce y detalladamente explícitas en Beuehot.
derna y de la rígida interpretación positivista.
Otro límite en el proceso de interpretación peirceano
está dado por el conocimiento antecedente. Lo que causa
la explicación científica es que la anticipación del hecho
43
Peirce, Ch., Sobre la Lógica de la extracción de la historia a partir de
Daca/nentos antiguas, especialmente de Testimonios, op cil S 7 190
41
7,191
Beuehot, op. cit,,p. 55 líeuchot, op. cit., p.71
42
Beuehot. op. cit.,p. 52-54
108 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmadeista 109

48

8. C O N C E P C I Ó N D E V E R D A D
teorías de la verdad. En la obra lógica aristotélica, la
verdad como coherencia está presente en los Primeros
La metodología propia de la hermenéutica es la suhtilüas, Analíticos, la verdad como correspondencia aparece en la
que significa encontrar una nueva posibilidad de interpre- Metafísica y los Segundos Analíticos y la verdad como
tación. Si la interpretación se concentra en el nivel del consenso figura en los Tópicos y en la Retórica. General-
significado intra e intertextual es necesario hablar de ver- mente se reduce la lógica aristotélica a los Primeros Analí-
dad sintáctica, que supone el concepto de verdad como ticos y la teoría epistemológica a los Segundos Analíticos,
coherencia. Si la interpretación está dirigida a la explica- consecuentemente se atribuye a Aristóteles las dos prime-
ción y comprensión del significado del texto como refe- ras teorías de la verdad. Sin embargo, Beuchot destaca que
rencia, la verdad semántica es la que se busca alcanzar, y la consideración de las otras obras lógicas señaladas mues-
supone el concepto de verdad como correspondencia. Lo tra claramente el carácter dialógico de la lógica aristotélica
profundamente hermenéutico es la interpretación que re- y la presencia de la concepción de la verdad como consen-
cupera la intención del autor a través de la propia, inser- so. La analogia es parte de la lógica aristotélica y es dialó-
tándolo en el contexto histórico-eulturai. Este significado gica, la pertinencia y adecuación de una analogía y su
contextúa! se relaciona con la verdad pragmática, que supo- prueba, necesita ser discutida entre sus usuarios.
45
ne el concepto de verdad como consenso. Por ello, el cri- Las tres dimensiones de la semiótica están claramen-
terio de verdad o validez interpretativa es la recuperación de te presentes en la concepción peirceana del signo y su in-
46
la intencionalidad del autor, alcanzado por el intérprete. terpretación. Están desarrolladas, explicadas y justificadas
Beuchot destaca que alcanzar la verdad pragmática amplia y profundamente. Las ramas de la semiótica reco-
supone alcanzar la verdad sintáctica y semántica. Como nocidas por Peirce son la gramática semiótica, la lógica
47
pasos hermenéuticos previos, las contiene y supone. De crítica y la retórica universal, lo que implica que su con-
esta manera, la hermenéutica analógica defiende una con- cepción teórica se vincula con la verdad de las tres mane-
cepción de verdad integral, que conjuga la coherencia, la ras señaladas. Además, la ciencia como comunidad de
correspondencia y el consenso interpretativo. Pero, es ne- indagación supone el concepto de verdad como consenso,
cesario tener en cuenta que la intima vinculación entre y el realismo supone el concepto de verdad como corres-
hermenéutica y retórica, hace que en la hermenéutica ana- pondencia.
lógica más que de verdad absoluta y de racionalidad pura,
9. A B D U C C I Ó N , A N A L O G Í A E I C O N O
habría que hablar de verosimilitud y razonabilidad.
Este modelo de hermenéutica se conjuga con la con- La vinculación más patente que Beuchot establece entre su
cepción de verdad aristotélica que compatibiliza las tres hermenéutica y la concepción peirceana es el reconoci-
miento de la-abducción como estructura lógica del proceso

5
Beuchot, op. cit., pp. 24-26
i k
Beuchot, op. cií., p. 54
47
Beuchot, op. cit., p. 90 Beuchot, op. cit., p. 54
Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticisla 111
110 Beatriz Mattar

de interpretación y ta consideración del texto como icono. La analogía no solo permite diferenciar y jerarquizar
Resulta superfluo argumentar sobre la relación entre ana- con proporción sino que también posibilita la universali-
logía e icono, ya que Beuchot se ocupa especialmente de zación desde el conocimiento particular. No es una uni-
ello. Sostiene que la analogicidad se conecta con la ¡coni- verzalización absoluta sino que se trata de una universali-
cidad porque el icono, en el sentido peirceano, es un signo zación con límites, porque la analogía obliga atender a los
analógico y la analogía es ¡cónica. Así, entiende que es elementos contextúales y particulares. Por ello, Beuchot
52

necesario avanzar desde la hermenéutica analógica hacia denomina hermenéutica del límite o limítrofe a la her-
una hermenéutica analógico-icónica. El icono es una clase menéutica analógico-icónica. Este modelo de hermenéuti-
de signo intermedio entre el índice y el símbolo ya que no ca se coloca en el límite entre univocidad y equivocidad,
es pura presencia ni completa ausencia, por eso es analó- entre lenguaje y ser, entre naturaleza y cultura, entre tex-
gico. La noción de icono peirecana, con su triple división tualidad y contextúa!idad, entte lengua y habla, entre es-
en imagen, diagrama y metáfora, encuentra corresponden- tructura y contenido, entre diacronía y sincronía, etc.
cia con la analogía de desigualdad y atribución, y de pro- La abducción pcirceana marca la estructura de este
4
porcionalidad propia e impropia '' Destacar una u otra de paso que conduce a un universal analógico, icónico, hipo-
53

las clases de analogía dará lugar a diversas formas de in- tético y revisable. La noción de icono es la que conduce
terpretación. Por otra parte, sostiene el autor que el icono a la noción de una interpretación desde hipótesis parciales
de Peirce coincide con el símbolo de Cassirer y Ricoeur en y diagramáticas de los textos, hacia la totalidad de estos.
el sentido que el conocimiento de un fragmento nos permi- Una totalidad razonablemente alcanzable que se apoyará
te el conocimiento de la totalidad, la parte nos conduce un una interpretación que tendrá una objetividad fragmenta-
hacia el todo, porque desde la parte se puede prever o adi- ria pero suficiente para justificar la universalización.
vinar el todo. Entender al texto como icono, en el sentido Ya hemos señalado que Beuchot reconoce que la se-
50
peirceano del término , significa entender el paso de la lección y formulación de hipótesis, en Peirce, es el resul-
parte a la totalidad contextúa!. En la parte es posible ver el tado del proceso inferencial abductivo y supone un proce-
todo, igual que en el símbolo que nunca da un conoci- so de "abstracción hipostática". Advierte que la analogía
miento perfecto sino aproximado. El símbolo encuentra un aristotélica se vincula con la abducción peirceana, puesto
sentido analógico porque: "El símbolo requiere de la in- que está en la base del proceso inferencial abductivo y está
tervención del hombre, si, pero "impone" sus leyes; no se también en la base de la apagogé aristotélica. Es decir que
deja imponer la interpretación... " . 5I
Beuchot sostiene que:
1. Hay vinculación entre la abducción peirecana y la
analogía aristotélico-escolástica

49
Beuchot, cp. cíí.,p,191
50
La imagen se aproxima a la idea de significación univoca, la metáfora Sí
Beuchot, op. cit., p. 93-97
a la equivoeidad y el diagrama oscila entre univocidad y equivocidad. 53
Beuchot, op. cit., p. 32
" Beuchot, op. cit., p.194
112 Beatriz Malvar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 113

2. La "sensibilidad analógica" es indispensable para Una consecuencia lógica de esa división de la her-
descubrir menéutica, resulta de especial interés para la educación, ya
que la interpretación es un arte que se puede aprender me-
3 . La analogía está en la base tle la abducción
diante el estudio, el trabajo y la imitación. Si bien la capa-
4. Existen semejanzas entre la analogía y la abducción cidad de interpretación es innata en el hombre (análoga-
El planteo de Beuchot rescata La abducción peirceana, la mente a la capacidad lógica) el ejercicio ordenado puede
54
aproxima a la analogía y a la vez, las diferencia. Abduc- convenirse en un hábito, que su autor denomina "virtus
ción, analogía e icono pueden considerarse como concep- hermenéutica". A la virtus interpretativa le reconoce un
tos interdefinibles en ambos autores. aumento intensivo (cualitativo) y otro extensivo (cuantita-
tivo). El primero es fruto de la penetración y sutileza para
10. L I N C A M I E N T O S M E T O D O L Ó G I C O S D E L A
H E R M E N É U T I C A ANAI Ó G I C O - I C Ó N I C A
interpretar y el segundo es el crecimiento que se da en el
57
conocimiento de diversos textos e interpretaciones. In-
Por analogía al clásico reconocimiento de la división de ta terpretar y conocer otras interpretaciones intensifica la
55
lógica en "lógica docens" y "lógica ittens" , Beuchot des- capacidad para interpretar bien.
taca a la hermenéutica como ciencia y como arte, es decir
que su hermenéutica es una disciplina que dispone de un Beuchot no se propone dar un método para interpre-
conjunto teórico de conocimientos y también de reglas de tar, sino sólo señalar algunos lincamientos útiles para la
procedimiento para efectuar la interpretación. Así, la her- práctica de la interpretación o, lo que es lo mismo, colocar
menéutica docens es la teoría general de la interpretación un texto en su contexto.
y la hermenéutica utens adapta al caso concreto las reglas Creemos que los siguientes puntos, podrían expresar
56
prácticas que derivan de la teoría . Esta división de la la hermenéutica metodológica del autor:
hermenéutica brinda un soporte teórico que apoya una. 1. Buscar el sentido y la referencia del texto, (el univocis-
concepción de la interpretación que no queda reducida a mo busca sólo las referencias del texto y el equivocis-
un subjetivismo y relativismo absoluto. En efecto, ya que mo, sólo el sentido)
cualquier teoría hermenéutica, significa el reconocimiento 1.1. Analizar los hechos
de una pluralidad significativa, reconocerle un método 1.2. Analizar el sentido histórico, social y humano
propio con reglas específicas, pone límites al relativismo y 2. Evitar los extremos interpretativos. Alejarse de la uni-
subjetivismo ya que abre el camino a posibles instancias vocidad absoluta o de la multivocidad infinita
reproductivas por parte de otros intérpretes diferentes del
3. Acercarse a la analogía
intérprete originario.
3.1. Buscar una interpretación diferenciada:
3 . 1 . 1 . Marcar las diferencias con otros textos y otras
interpretaciones.
54
Beuchot, M., "Abducción y Analogía" en Analogía Filosófica.
Xll/l, 1998
35
Beuchot, op. cit.,p. 22-27 Beuchot, op. cií., p. 77-78
5
'' Beuchot, op. cíf.,p. 19-21
114 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 115

3.1.2.Atender a los detalles Tratar el tema de las reglas, es aproximar las formu-
3.1.3.Señalar matices laciones teóricas a la práctica. Con ello no se pretende
3.1.4.Enfatizar algunos aspectos sobre otros "mecanizar" la interpretación y la abducción, de tal modo
3.1.5.Seguir el procedimiento lógico dilemático. que siguiendo tales reglas, automáticamente cualquiera
Distinguir es encontrar una tercera alternativa pueda interpretar, abducir o en definitiva, crear. Por el
que las sintetice y supere contrario, tanto en Peirce como en Beuchot, puede verse
3.2. Aceptar que puede haber más de una interpretación que en estos procesos siempre están presentes instancias
válida que resultan imposibles de normar y que suponen la agu-
3.3. Aceptar que las interpretaciones consideradas Co- deza creativa.
mo válidas se organizan en grados jerárquicos de Ofrecemos las reglas enunciadas por Peirce en tres
riqueza interpretativa y adecuación al texto textos: Deducción, Inducción e Hipótesis, Cómo teorizar.
3.4. Preferir la interpretación que rescate una mayor (Sobre la Selección de Hipótesis) y Sobre la Lógica de la
proporción de sentido del texto extracción de la Historia a partir de Documentos Anti-
3.5. Preferir la interpretación más aceptada (o que per- guos, especialmente de Testimonio, e iremos señalando los
suada) por los especialistas de una disciplina o de puntos de contacto que encontramos.
una época Reglas de la «Hipótesis" (1878)
3.6. Desechar interpretaciones falsas e irrelevantes.
4. Aceptar que es posible señalar el punto en que una in- En Deducción, Inducción e Hipótesis, Peirce enuncia ex-
terpretación se aparta de la verdad textual plícitamente tres reglas del proceso de construcción de una
5

5. Alcanzar la objetividad por la intersubjetividad median- hipótesis probable .


te el diálogo con la comunidad interpretativa y la tradi- Puede verse ya en la primera regla que el proceso
ción hermenéutica abductivo no incorpora el momento de prueba de la hipó-
6. Poner límites proporcionales a una progresión infinita tesis, sino sólo la formulación de una cuestión, una res-
de interpretaciones, evitando demasiada "sutileza" puesta posible y las predicciones sobre los posibles resul-
tados. Otro aspecto de la abducción presente en esta regla,
11. REGLAS DE L A ABDUCCIÓN es la provisionaíidad de las enunciaciones de este proceso:
Como ya hemos visto, la abducción es la forma de la in- la cuestión es discutible, la respuesta es posible, la predic-
terpretación en Peirce, ahora veremos que las reglas de la ción es de posibles resultados.
abducción son claramente metodológicas y no lógicas. En Encontramos que la segunda regla pone de manifies-
este punto justificamos fundamentalmente la apreciación to el realismo peirceano. La hipótesis es la previsión de un
sostenida anteriormente: la abducción es una respuesta
metodológica al problema del descubrimiento y la inter-
pretación. Por lo mismo, creemos que la abducción es una
propuesta de hermenéutica metodológica.
• Peirce, Ch., op. cit., p. 77-78
116 Beatriz Mattar I lermenéutica analógica y hermenéutica pragmatici sta i 17

estado de cosas destinada a ser confrontada a fin de con- ción de la deducción y la inducción. La deducción está
trolar que no sea una elaboración subjetivamente arbitraria. relacionada directamente con la demosttación matemática,
Finalmente, las tres reglas acentúan la eticidad que la inducción es la inferencia por la que se verifican las
debe acompañar a todo proceso de investigación. Apuntan teorías en el ámbito de la demostración empírica y la ab-
a garantizar una investigación genuina que debe ir acom- ducción incluye todas las operaciones por las que se gene-
pañada de la virtud de la honestidad intelectual, la sinceri- ran las teorías y concepciones.
59 Con el propósito de fundamentar su teoría, discute y
dad, imparcialidad y un auténtico amor por la verdad. en algunos casos se opone a las concepciones de Mili,
Podríamos expresar brevemente las normas metodo- Descartes, Leibniz, Compte. Poincaré y Mach, estable-
lógicas aquí contenidas, del siguiente modo: ciendo las condiciones de una "buena" hipótesis.
1. Expresar una duda auténtica Puesto que una buena hipótesis es una buena abduc-
2. Anticipar una respuesta posible ción, podría decirse que quedan establecidas también, re-
glas de la inferencia abductiva.
3. Predecir resultados posibles
De este modo, se podrían agregar a las ya señaladas
4. Proceder éticamente en Deducción, Inducción e Hipótesis, las siguientes reglas
La abducción y la hermenéutica analógica se alejan de las de la inferencia abductiva, derivadas de las condiciones de
afirmaciones absolutas, ambas tienen que ver con la posi- una buena hipótesis:
bilidad y la verosimilitud. También ambas buscan analizar
1. Proceder libre de prejuicios
lo hechos (buscar la referencia del texto, dice Beuchot),
desechar interpretaciones falsas e irrelevantes, y no renun- 2. Confiar en las "ideas de la percepción"
cian a la búsqueda de la objetividad, aunque sea parcial, 3. Preferir las hipótesis que permitan traducciones nue-
limitada y provisoria. La eticidad en el proceso de investi- vas, más altas y amplias
gación no sólo está presente en Beuchot, sino que median - 4. Preferir la hipótesis más "fructífera en aplicaciones
te un tratamiento mucho más profundo, aboga por Una especiales"
hermenéutica ética.
5. Debe ser verifieable (que permita predicciones)
Reglas para una "buena" hipótesis (1903)
6. Preferir la hipótesis más teórica
Cómo teorizar (Sobre la selección de hipótesis) es otro de 7 . Considerar cómo irrelevante la "probabilidad ante-
los textos de Peirce que contiene expresas menciones a cedente" (excepto en casos extremos)
reglas de la abducción. Una vez más diferencia la abduc-
8 . Preferir la hipótesis más ta economía (dinero, tiem-
po, energía y pensamiento)
59
El hecho de que la inferencia abductiva no sea un tipo de
Este sentido ético de la actitud auténticamente científica es rescata-
do por Susan Haack para reflexionar sobre el ambiente de la investi- inferencia válida desde el punto de vista de la lógica for-
gación filosófica en la actualidad. Haack, S., "La ética del intelecto: mal, conduce inmediatamente a la imposibilidad de valo-
un acercamiento peirceano" en Analogia, XI 1,1, \99% p. 157/170
Hermenéutica analógica y hermenéutica p rag mat i cista 119
118 Beatriz Mattar

rarla según las pautas de la lógica deductiva. Aquí cobra Una hipótesis debe poder ser puesta a prueba con
gran importancia el principio de economía. muy poco costo de cualquier clase, principalmente el aho-
60
Wirth analiza el problema del criterio de validez de rro en experimentación innecesaria.
la abducción y sostiene que la abducción es una forma de Las marcas instintivas de la adecuación explicativa
razonamiento pragmático al que le corresponden criterios de una hipótesis ahorran gasto en experimentación y dan
de coherencia y racionalidad pragmática, de ahí que el la impresión de simplicidad, aplitud, racionalidad y buen
parámetro de valoración sea la mayor o menor eficacia sentido. La existencia de un instinto natural para la ver-
explicativa en un contexto dado. Encuentra que el paráme- dad es la garantía más básica y primaria de la ciencia.
tro para valorar la mayor o menor eficacia explicativa de Por ou-a parte, están las marcas razonadas, conforma-
una inferencia abductiva es el principio de economía. La das por el conocimiento de hechos positivos que hacen a las
economía es directamente proporcional a la eficacia expli- hipótesis objetivamente probables. Estas marcas objetivas
cativa. Un proceso abductivo es más eficaz cuanto más deben ser valoradas en cada caso, porque algunas veces
económico es. pueden ser plausibidades que constituyan guías traicioneras
y por esto, atentar contra la economía de la investigación.
Pero, ¿qué significa la economía en la investigación
Por último, hay tres cualidades para valorar la eco-
en la concepción de Peirce?
nomía de una hipótesis: a) la cautela con que se descom-
En Cómo teorizar rechaza el concepto de Ernest
pongan los elementos lógicos de una hipótesis y, si se
Mach, quien establece que el valor del pensamiento es
arriesga sólo uno por vez, elimina alternativas de hipótesis
economizar experiencias, porque este tipo de economía
teóricamente posibles y por lo mismo, ahorra instancias de
sólo abarca el proceso posterior a la formulación de hipó-
comprobación; b) la consideración de la amplitud de la
tesis, por el contrario la abducción, como proceso de se-
hipótesis también ahorra experimentaciones por cuanto si
lección y formulación de hipótesis necesita tomar en con-
la hipótesis es poco amplia puede dejar de lado algunos
sideración la etapa previa a la formulación de hipótesis.
fenómenos, lo que obliga a una nueva experimentación
Por ello, es demasiado estrecho.
con una hipótesis más amplia; c) la no-complejidad, ya
En Sobre la lógica de la extracción de la historia a
que las hipótesis muy complejas generalmente son muy
partir de Documentos antiguos, especialmente de Testi-
costosas tanto en articulaciones conceptuales como en
monios, Peirce explica el sentido del principio de econo-
experiencias de comprobación.
mía y para esto, señala tres factores de los que depende la
61
economía de la investigación . Reglas para explicar hechos históricos (1901)
Especialmente interesante resulta éste último texto, porque
en él ofrece reglas para explicar hechos históricos. La re-
fií)
Wirth, U, "El razonamiento abductivo en la interpretación según levancia de este texto está en que no sólo se tratan reglas
Peirce y Davidson", en Analogía, XII, 1, 1998 establecidas especialmente para una ciencia humana sino
61
Peirce, Charles, Sobre la lógica de la extracción de la historia a
partir de Documentos antiguos, especialmente de Testimonios, op. cit., también porque ofrece ejemplos ilustrativos de la aplica-
p. 41-45
Hermenéutica analógica y hemienéulica pragmaticista 121
120 Beatriz Manar

ción de su método, donde se advierte más claramente a la ración las condiciones sociales y contextúales y funda-
abducción como procedimiento hcrmenéutieo. mentalmente que las hipótesis deben ser valoradas en su
Peirce sostiene que la historia antigua busca explicar placibilidad antes de ser sometidas a la confrontación con
las marcas empíricas. Para ello resulta necesario aportar
hechos que son de la naturaleza de los monumentos, la
argumentaciones justificativas que atiendan a las posibles
mayoría de los hechos son documentales es decir que son
dificultades para ser admitidas razonablemente como hipó-
afirmaciones y afirmaciones virtuales que se leen en los
tesis. De esta manera podría agregarse, al menos, dos nue-
manuscritos o en las inscripciones. Por ello, considera que
vas reglas:
la historia antigua consiste en la interpretación de testimo-
nios, y las hipótesis están ocasionalmente sustentadas o t. Considerar y valorar el contexto socio-histórico
refutadas por la evidencia indirecta de los monumentos. Al 2 . Justificar argumentativamente la plaunsibidad de las
respecto enuncia seis reglas para explicar hechos históri- hipótesis
cos, en tal sentido, abarca todo el proceso: formulación, Para finalizar, señalamos brevemente algunos aspectos en
selección y prueba de las hipótesis. Pero de ellas pueden los que se aproximan los lincamientos metodológicos de
extraerse otras reglas que corresponden a la abducción . Peirce y Beuchot.
Se podría expresar brevemente las reglas contenidas La consideración de! aspecto ético necesario a toda
de tal manera que permita mostrar que incorpora algunas investigación está contemplado en Peirce y tratado explíci-
indicaciones metodológicas nuevas y reitera otras. ta y más profundamente en Beuchot.
1. Debe explicar todos los hechos relacionados. Las reglas sobre Proceder libre de prejuicios y Con-
2. Se debe partir de la creencia de los testimonios siderar como irrelevante la "probabilidad antecedente"
(excepto en casos extremos), son indicaciones metodoló-
3. Preferir las hipótesis con probabilidad objetiva
gicas que podrían considerarse próximas a la indicación de
4. Desechar la hipótesis con probabilidad mínima y Beuchot respecto a que el intérprete no debe sujetarse sin
subjetiva más a la tradición hermenéutica.
5. Probar individualmente cada elemento de la hipótesis La regla que indica Confiar en las ideas de la per-
6. Preferir la más amplia cepción, evoca la idea de sutileza hermenéutica que señala
7 . Preferir la más económica Beuchot.
En las ilustraciones a través de las cuales muestra la apli- Las reglas que recomiendan Preferir las hipótesis
cación de su método puede verse claramente que en las más amplias y Preferir las hipótesis más teóricas, expre-
hipótesis históricas no se puede dejar de tomar en conside- san la idea de subsumir las hipótesis en contextos teóricos.
Creemos que esta idea podría asociarse al planteo de Beu-
chot con relación a que crear no implica necesariamente
romper con la tradición, sino que es posible crear en el
62
Peirce, Ch., Sobre la lógica de la extracción de la Historia a partir marco de una tradición.
de documentos antiguos, especialmente de testimonios, op. hit,, p 47-48
(7.225/7.230)
122 Beatriz Mattar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticiata 123

Debe ser verificable, Preferir la hipótesis fructífera reconoce una lógica de la interpretación. Además, supone
en aplicaciones especiales, Preferir las hipótesis con pro- aceptar que su teoría del conocimiento como interpreta-
babilidad objetiva y Desechar las hipótesis con probabili- ción significa una respuesta al problema de la interpreta-
dad mínima y subjetiva, son reglas que claramente hacen ción, por lo tanto, contiene una teoría hermenéutica. Para
referencia a que las hipótesis deben contemplar la previ- Peirce descubrir es interpretar y la interpretación es a la
sión de !a confrontabilidad. Se podría considerar que estas vez un descubrimiento. Si descubrir e interpretar es abducir
regías se aproximan al lincamiento metodológico de Beu- entonces la lógica que subyaee a ambos procesos es la lógi-
chot acerca de que la hermenéutica debe tener en cuenta ca abductiva. La abducción no es sólo una forma inferencial
no sólo el sentido sino también la referencia. sino que contiene la teoría y las reglas de la selección y
Como diferencias importantes pensamos que pueden formulación de hipótesis científica, en tal sentido, lo enten-
señalarse que, por una parte, el principio de economía no demos como el método de la hermenéutica pragmatteista.
parece estar presente en Beuchot y es central en la posi- Ambas concepciones evitan una epistemología idea-
ción de Peirce, y por otra parte, que Beuchot desarrolla lista, subjetivista, relativista, absolutista y objetivista ex-
ampliamente los lincamientos metodológicos relativos a la trema y resultan coherentes con una epistemología realista
analogía, que están ausentes en Peirce. moderada.
Ahora bien, ya se ha señalado la observación de Existe actualmente una especie de "optimismo ab-
Beuchot acerca de que en la base de la abducción está la duetista". Si las hipótesis se seleccionan y formulan por un
analogía y que la abducción es una forma de razonamiento proceso abductivo, toda la cuestión sería entonces, abdu-
diagramático o por exposición de modelo. Es decir que cir. Pero Beuchot profundiza esta respuesta y encuentra
tratar más profundamente a la abducción significa entrar que en la base de la abducción está la analogía y analogar
en el campo de la analogía. supone "captar" una relación de proporcionalidad, enton-
Beuchot desarrolla lo que estuvo ausente en Peirce, ces descubrir e interpretar suponen la "sensibilidad analó-
en tal sentido lo entendemos como un antecedente históri- gica". Beuchot supera la respuesta peírceatia.
co de Beuchot y a su vez éste se ubica en una línea de pro- Por esto, para que la lógica de la interpretación, no
fundízación y de continuidad filosóficamente compatible. sea solamente una respuesta teórica y sirva efectivamente
Peirce, en algunas obras, se detiene en la mención de para orientar la práctica de la investigación en ciencias
reglas para la formulación y selección de hipótesis. Por su humanas, resulta necesario preguntar no sólo por las "re-
parte, Beuchot propone también lincamientos metodológi- glas" de la abducción sino también, por las reglas de la
cos para la hermenéutica analógica. analogía. Los lincamientos metodológicos son explícitos
en ambos autores, en algunos aspectos coinciden y en nin-
12. CONCLUSIÓN gún caso se contraponen.

Los desarrollos permiten aportar elementos que
La aproximación entre Peirce y Beuchot que liemos ofre-
aproximan la hermenéutica analógica y la abducción, pro-
cido en este trabajo, supone la aceptación de que el prag-
poniendo que Peirce es un antecedente histórico de la
matícismo peirceano es una teoría epistemológica, que
124 Beafnz Mailar Hermenéutica analógica y hermenéutica pragmaticista 125

"Las categorías oncológicas en Peirce" en Razón y Pala-


hermenéutica analógica y que ésta significa un avance en
bra, N°2¡, 2001
profundización.
"Abducción y Analogía" en Analogía Filosófica, XII/I,
No se trata de reducir una teoría a la otra ni de com- 1998
pararlas punto a punto, sino sólo mostrar que son compati-
El realismo escolástico de tos universales en Peirce,
bles. Esto no implica minimizar las naturales diferencias,
GEP, UNAV, España
que separan dos propuestas teóricas, más aún teniendo en
Bravari, V., "El objeto visto en el proceso de la intencionalidad
cuenta que la hermenéutica analógica está pensada especí-
de los signos en la semiosis", I Jornada "Peirce en Argen-
ficamente para las ciencias humanas, mientras que la her- tina", Buenos Aires, 2004
menéutica pragmaticista es propuesta para servir también
Dcbrok, G., "El ingenioso enigma de la abducción", en Analo-
a las ciencias empíricas.
gía, 12,1, México, 1998
El trabajo se ha concentrado principalmente en des-
Del Carril, L "La teoría del signo en Peirce y en Ockam", I
tacar algunas coincidencias que los aproximan, sin preten-
Jornada "Peirce en Argentina", Buenos Aires, 2004
der una comparación exhaustiva que reclama análisis más
Génova, O, Charles S. Peirce: La lógica del descubrimiento,
profundos.
GEP, UNAV, España, 1999
13. BIBLIOGRAFÍA Liszka, J., "El significado y las tres condiciones esenciales del
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126 Beairí/. Multar

Fundamento,, Objeto e Interpretante. \ 897. trad. Mariluz


Rcstrepo, GEP, UNAV, España
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Negro Pavón, Buenos Aires, Aguilar, 1978 l. U N A C E R C A M I E N T O A L A D I S T I N C I Ó N Dlí L A
- -La naturaleza de la ciencia, 1905, trad. Sara Barrena, EVALUACIÓN: TÉRMINO V CONCEPTO
GEP, UNAV, España
Actualmente la producción de textos acerca del tema de la
¿Qué es el Pragmatismo?, 1904, trad. Norman Ahumada,
evaluación da cuenta de una creciente importancia que los
GEP, UNAV, España
distintos sistemas escolares y agentes educativos le han
Formas de vida, 1905, trad. Sara Barrena, GEP, UNAV,
atribuido. Así lo confirma Santos Guerra (1995, p. 9), al
España
señalar que la evaluación está de moda no solamente por-
los signos y sus objetos, 1910, trad. Mariluz Rcstrcpo,
que en las escuelas se evalúa cotidianamente, sino ante la
GEP, UNAV, España,
frecuencia con que se habla y se escribe de ella. No obstante,
Pérez Constanzó, I , "La noción de interpretante como funda-
el hecho de que la evaluación sea en estos días una prácti-
mento del realismo filosófico de Charles S. Pcircc", /
Jornada "Peirce en Argentina ". Buenos Aires, 2004 ca extendida en cada uno de los diferentes niveles de en-
señanza —aunque no por ello bien entendida y aplicada—,
Vallcjos, Guido, "Peirce-Pragmatistmo, Semiótica y Realismo"
no se relaciona exclusivamente con la rápida expansión de
en Cinta de Moebio N° 5, Abril-1999, htlp:// rc-
hue.csociitles.uchile.cl/publicaciones/mocbio/ la matrícula escolar sino con la problemática misma que la
evaluación desencadena en el plano educativo a partir de
Wirth, U, "El razonamiento abduclivo en la interpretación se-
gún Peirce y Davidson", en Analogía, X l l , 1, 1998 sus usos, funciones y formas o estilos de llevarla a cabo, si-
tuaciones que obligan a distinguir al proceso de evaluación,
ya como un término, ya como una construcción conceptual.
En el seno de la "fiebre" terminológica, la evalua-
ción usualmente se asume como un indiscutible "vigilan-
te" de los procesos escolares o una "lupa" especialista que
se ocupa de "hallar" los "maleficios" de la práctica docente.

' Universidad Pedagógica Nacional. México, DF.


128 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la FIA y la evaluación 129

Por el contrario, la construcción conceptual de la evalua- De acuerdo a lo citado, resulta interesante vincular el sig-
ción implica asumir a los procesos educativos como pro- nificado de la evaluación —como término— a la medición
blemáticas "vivas" inherentes al proceso formativo del ser con la que se estiló "valorar" el rendimiento de los traba-
humano. En este sentido, Alvarez Méndez menciona que jadores en el contexto industrial, situación que funcionó
frecuentemente se acota sobre la evaluación "con dema- como una "motivación" para que las instituciones escola-
siada ligereza, porque se parle de la premisa incuestionada res establecieran sus lincamientos evaluativos de acuerdo
de que "hay que evaluar", sinónimo equívoco de que "hay a las exigencias propias no de un centro escolar, sino de la
que examinar", antes de averiguar o de interrogar el sentido producción fabril en donde el supuesto de utilizar el recur-
y el significado del mismo hecho de evaluar" (2001, p. 49). so de la evaluación como una medida de control sobre el
En consecuencia, ante el desmedido empleo de la "aprovechamiento escolar" se proponía cumplir con la
evaluación con tan poco interés en el ámbito conceptual, creencia de que si la medición en el desempeño de los tra-
mismo que produce una retórica evaluativa endeble, con- bajadores aseguraba la productividad —y quizá hasta el
viene hacer un alto reflexivo que conduzca a interpelar el "buen rumbo" de la industrialización—, en la escuela podría
creciente torrente de la evaluación en los diferentes espa- lograrse algo semejante. Así inició el desarrollo de la eva-
cios escolares. En esta misma línea analítica, Pérez Abril y luación (como término) en nombre —y en detrimento—
Bustamante Zamudio sitúan a la evaluación en el plano de la evaluación (como concepto).
internacional como un campo fértil que muy rápido ha au- La distinción entre término y concepto de evaluación
mentado la producción escrita, sin embargo, también desta- es significativa porque con ella se abre la discusión en
can que detrás de la vorágine actual hay un abismo con re- tomo a la presencia tanto de una evaluación rígida, contro-
lación a su manejo conceptual y a su reiterado empleo co- ladora, unívoca, como una evaluación con sesgo equivo-
mo término (1996, p. 7). A l respecto, Díaz Barriga plantea: cista, provocada por la ambigüedad y la polisemia. Lo cual
apunta a la pertinencia de estudiar la evaluación desde el
La conformación del "término" evaluación se da a
talante hermenéutico analógico, mismo que recalca la im-
partir del proceso de industrialización que se pro-
duce en los Estados Unidos con caraclcrísticas portancia de los límites en la interpretación. Díaz Barriga
monopólicas. Este proceso no sólo transformó la considera que:
organización social y familiar del pueblo nortea- Sólo estableciendo con claridad las aproximacio-
mericano, sino que, a su vez, fue un elemento de- nes teóricas de las que se parle y la delimitación de
terminante en la adecuación de la escuela a las exi- objetos de estudio, se podrá lograr la claridad de lo
gencias de! aparato productivo. Este es el origen excluido en el acto de evaluar (otras teorías, otros
del moderno discurso científico sobre la educación, objetos, otros actores, otras metodologías); y es
expresado como tecnología de la educación, diseño con esta conciencia de los límites como se puede
curricular, objetivos del aprendizaje y evaluación construir un sentido hermenéutico para la interpre-
educativa, conceptos que componen los lincamien- tación de la información recabada (1987, p. 15).
tos de la moderna pedagogía científica (1987, p. 3).
130 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 131

Así también lo ha previsto De Alba cuantío acola: "Por su entienden los teóricos de la Postmodernidad—, pe-
ro la analogía viene desde los pitagóricos, quienes
mismo carácter, la evaluación es un tópico neurálgico en
la lanzan como cosa propia ya que eran matemáti-
la educación. Se la ha pensado de manera dominante desde cos y manejaban la proporcionalidad, que en grie-
una perspectiva epistemológica (positivista-neoposilivista) go se dice analogía —ana logas, según razón o se-
y son pocos y relativamente recientes los esfuerzos por gún proporción. Lagos significa tanto razón como
pensarla desde otras posturas" (2002, p. 72). proporción— ahí está lo de razones y proporciones
Por consiguiente, partir de que la evaluación es un que estudiábamos en aritmética. Esto es lo que
proceso dinámico y sistemático que se ubica como parte después pasa a Platón y Aristóteles corno la fráne-
integral y fundamental de toda acción educativa, remite a sis o prudencia, que ahora dice Gadamer que es
con lo que interpretamos... Para Aristóteles mismo
un ámbito hermenéutico conceptual que aporte, en función
la frónests no es otra cosa más que la analogía
de alejarla de su acostumbrado y reduccionista empleo puesta en práctica, la analogía hecha carne, la pro-
como término. De acuerdo con Cerda Gutiérrez: porción vivida". Analogía, (2003, p. 175).
Tradicional mente, en el campo de la evaluación De lo contrario, una "Teoría con mayúscula" representaría
existe una peligrosa tendencia a reducir el trabajo
el riesgo de "alimentar el fuego" del univocismo evaluati-
evaluatorío a sus niveles puramente instrumentales,
sin ningún referente filosófico o epistemológico... vo que tanto ha lacerado al mismo proceso evaluativo en
[En consecuencia, se requiere] una base teórica que las instituciones escolares. Conviene entonces, interpelar
de hecho se constituya en una auténtica concepción el estado actual de la evaluación dentro del contexto de
sobre la praxis educativa y sobre la realidad donde una reflexión sobre los vínculos que ésta mantiene con una
actúa (2000, p. 13). filosofía y una pedagogía determinadas. De ahí la insisten-
Ahora bien, si es cierto que la evaluación requiere de una cia en colocar a la evaluación como una línea de reflexión
fundamentación teórica que conduzca a significarla con- en torno al campo del debate pedagógico, en un intento
ceptualmente en el plano educativo con la finalidad de por "abrir" líneas teórico conceptuales con base en la her-
reducir el peligro del equivocismo que encarna la facilidad menéutica analógica.
con la que se le usa en tanto término, la postura teórica 2. L A E V A L U A C I Ó N C O M O L Í N E A D E R E F L E X I Ó N E N
deberá estar inscrita en la analogía. Para Beuchot Puente, TORNO A LA PEDAGOGÍA
entrevistado por Olvera Mijares:
Sobre la pedagogía se ha dicho mucho y se ha escrito más.
"El significado tiene tres tipos: el unívoco —todo
Esta afirmación quizá puede sonar como una idea de pero-
igual, todo lo mismo, todo idéntico, lo que Hci-
dcgger llamaría la "la lógica de la identidad"—, grullo, pero realmente se ha escrito y hablado tan exten-
aunque también está la equivocidad —que es la di- samente desde los distintos espacios de significación sobre
ferencia pura, que es lo que muchos postmodernos o en nombre de la pedagogía, que la confusión no sota-
piden ahora—, en medio estaría la analogía. Hay mente es vigente, sino que parece aumentar cada vez a
que tener cuidado porque analogía nos suena a se- mayor velocidad. De ahí que al acudir al conjunto de refe-
mejanza, pero eso es muy trivial —en parte así lo
Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 133
132 Fernando Monroy Dávda

eos, la apuesta radica en ir más allá de las grandes teorías,


rentes que han ido conformando la producción discursiva
en tanto comprender al ser humano indiscriminadamente
en tomo a la pedagogía, en la búsqueda de una elucidación
desde las leyes universales, conlleva un riesgo reduccio-
que pueda ofrecer claridad respecto a su diferenciación
nista. Las teorías formales atienden "una área de la expe-
con términos como educación, teoría(s) pedagógica(s),
riencia humana abstraída en forma conceptual y toman
teoría(s) educativafs) y ciencia(s) de la educación, sea po-
como fundamento una base de datos empíricos explícita-
sible advertir que continuamente se generan propuestas
mente identificada" (p. 60). Finalmente, las teorías sustan-
sobre evaluación sin una claridad argumentativa y por
tivas "son proposiciones o conceptos interrelacionados que
tanto vinculadas a una noción filosófica y/o pedagógica
se centran en determinados aspectos de poblaciones, esce-
univocista, o bien, inscritas en un equivocismo que renun-
narios o tiempos" (p. 61). A decir de Fernández Rincón,
cia al conjunto de referentes teórico conceptuales y por
las teorías sustantivas se asocian a "los significados coti-
tanto, se diluye en la relativización evaluativa. En suma, el
dianos que los sujetos dan a sus acciones" (2005, p. 141).
debate continúa ensanchándose debido a la complejidad
Estos planteamientos, si bien ofrecen un apoyo a la labor
que supone un esfuerzo dilucidatorio situado en los distin-
dilucidatoria emprendida, aumentan la complejidad en
tos espacios teórico disciplinares desde los cuales se efec-
virtud de presentarse como una 'teoría adjetivada' sumada
túan las reflexiones. Por ello todo proceso evaluativo que
a los calificativos de educativa o pedagógica y además,
aspire a convertirse en "un buen argumento educativo de-
confirman que la teoría es un conocimiento sobre el que se
be tener referencias claras a sus vínculos epistémicos, pe-
tienen diversos significados. De ahí la importancia de
dagógicos y filosóficos" (Primero Rivas, 1999, p. 173).
abordarla en función de sus diferentes acepciones antes de
3. A L G U N A S NOTAS SOBRE LA(S) TEORÍA(S) Y L A T E O R Í A adjetivarla. Para Medina Melgarejo (2003), esto representa
un problema complejo en el campo educativo, en tanto la
La teoría supone de inicio, un elemento básico para acudir
acepción que se tiene de teoría signa en mucho la práctica
al esfuerzo dilucidatorio. En este sentido, Fernández Rin-
docente.
cón hace un interesante planteamiento de los conceptos
colocados en el debate partiendo del significado de la teo- Teoría concebida como cúmulo o acumulación de
ría como producto de un trabajo sistemático de racionali- conocimientos.
zación reflexiva y rigurosa, diferenciándola del resultado Teoría como conocimiento "válido" que permite
de una acción espontánea (2005, p. 140). No obstante, sustentar "su aplicación sobre la práctica" y por
citando a Goetz y LeComte (1988), reconoce la existencia tanto su validez radica, paradójicamente, en el gra-
de teorías en un sentido plural. En esta perspectiva, recu- do de generalización y abstracción que logre de las
pera de las autoras mencionadas las grandes teorías, mis- propias realidades que la constituyeron y de las
cuales se originó.
mas que se vinculan al plano abstracto de la explicación
categorial, usualmente expresadas a manera de leyes uni- Teoría como acción y construcción social, como
versales, propias del modelo positivista inscrito en el lla- proceso de pensamiento y conocimiento, como
mado método científico. En el caso de los modelos teórí- forma y capacidad de pensar las realidades, como
134 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 135

productora de ellas, como potencionalidad del pen- concreto y, por derivación, la aleja de la especulación.
samiento (p. 230). Retomando los planteamientos señalados por Medina
Melgarejo (2003), esto implica asumir a la teoría "como
Las distintas acepciones en que la teoría es asumida en el
acción y construcción social, como proceso de pensamien-
plano de la docencia se vinculan con los fundamentos atri-
to y conocimiento, como forma y capacidad de pensar las
buidos a la labor pedagógica y al proceso de la evaluación,
realidades, como productora de ellas, como potencionali-
dado que la orientación de todo proceso educativo depen-
dad del pensamiento" (p. 230), es decir, como teoría sus-
de de su ñindamentación teórica, sea ésta perfilada como
tantiva.
el resultado del proceso formativo de los sujetos o deposi-
En el terreno de la evaluación analógica esto signifi-
taría de la experiencia acumulada en la labor desempeña-
ca afrontar la realidad educativa de manera sutil y propor-
da. Ahora bien, más allá de asociar la práctica docente con
cional con la finalidad de conseguir una valoración analó-
una lógica epistemológica positivista y/ó relativista, la
gica de los procesos educativos que no sólo sea capaz de
noción de teoría que subyace a ella se convierte en un
reconocer las diferencias, sino que además, se inscriba en
elemento básico a explicitar. Así pues, si Teoría se escribe
el ámbito conceptual y evite el reiterado uso del término
y/o entiende con mayúsculas —grandes teorías—, la teo-
vacío de significación. Lo cual supone avanzar sobre una
rización se coloca en una orientación positivista construida
postura epistémica como forma de construcción del cono-
con base en los parámetros del método científico, en una
cimiento humano, es decir, una postura que sin someterse
especie de semejanza a la aparición de la pedagogía cientí-
escrupulosamente al talante de la cientificidad, incluye al
fica emparejada con la llamada ciencia de la educación, la
conocimiento científico pero va más allá de él. Esta postu-
cual "validaba" la educación a partir de un sólo método, a
ra epistémica, contraria a la epistemológica cientificista,
saber, el científico, con base en el cual se proponía comba-
entiende que la teoría no aparece separada de la práctica.
tir el contenido deontológico que la filosofía depositaba en
la pedagogía. Así los procesos educativos en el contexto En este sentido, los vínculos analógicos destacados
de la ciencia de la educación y de la pedagogía científica significan en conjunto una teoría educativa integral que
se distinguieron por estar inscritos en el extremo univocis- aporta sobre la teoría de la evaluación. Esto resulta espe-
ta de la explicación del ser y la realidad en detrimento del cialmente importante si la evaluación es asumida como un
deber ser del que se ocupaban tanto la filosofía como la proceso pedagógico que contribuye significativamente a la
pedagogía idealistas y especulativas. De aquí la insistencia formación del ser humano, en tanto significa un elemento
en la necesidad de una postura analógica que no solamente creativo en el seno de una filosofía educativa, a saber, la
defina a la pedagogía como reflexión y/o teorización sobre hermenéutica analógica. Beuchot Puente plantea que para
la educación con base en una ñindamentación filosófica, avanzar sobre una filosofía de la educación, es sustancial
sino que lo haga desde la tensión entre los factores ontoló- tener presente que:
gicos y deontológicos de la formación del ser humano, lo Una teoría de la educación siempre supone una fi-
cual se aleja tanto de una teorización con mayúscula como losofía, una cosmovisión filosófica; pero, además,
de una filiación idealista y a su vez, ubica a la teoría en lo si no tiene una filosofía adecuada, corre el peligro
136 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 137

de ser ciega con respecto a los valores y principios se plantea la necesidad de una evaluación analógica, está
que se requieren para formar un tipo concreto de! precedido de una filosofía educativa analógica que traza el
ser humano. Pero, sobre todo, una teoría de la edu- contexto atingente para plantear la perentoriedad de una
cación supone una filosofía en la medida en que evaluación asentada en la analogía como una labor que
presupone una imagen de ser humano que es la que aporta a la cualificación de las prácticas evaluativas.
trata de alcanzar. Es lo que va a conseguir justa-
mente por medio del proceso educativo. Y si no se 4. L A E D U C A C I Ó N , C E N T R O D E L D E B A T E E N E L C A M P O
tiene cuidado con dicho paradigma o icono de lo PEDAGÓGICO
humano —que compete a la antropología filosófi-
ca—, tendremos técnicas muy poderosas de la en- Interpelar el concepto de educación en su carácter de
señanza, pero desencaminadas y fallas de una fina- complejo multidimensional ayuda un poco a comprender
lidad precisa y conveniente para que las oriente el surgimiento de las ciencias de la educación, dado que al
(2003, p. 37). apartarse de un sólo método como condición para explicar
a la educación, se dio paso a distintas dimensiones como
En consecuencia, la teoría en una acepción analógica re-
la sociológica, antropológica, psicológica, entre otras, que
presenta una vía inmejorable para la argumentación en
se ocuparon de abordar la educación sistemáticamente,
torno a una evaluación inscrita en la analogía. No obstan-
fácticamente. Con ello cada disciplina se propuso acercar-
te, la argumentación conceptual requiere una caracteriza-
se a la educación con su propio método. Las disciplinas se
ción epistémica diferente a la del teoricismo especulativo,
fueron convirtiendo poco a poco en las ciencias de la edu-
propio del plano abstracto de la explicación categoría! y
cación que con base en sus propios métodos explicaban
comúnmente expresado a manera de leyes universales,
desde diversos campos del conocimiento a la educación.
conforme al modelo positivista que ha conllevado la "per-
Sin embargo, las ciencias de la educación en su afán de
petuidad" del univocismo al escenario evaluativo. En todo
concebir a la educación como un objeto de estudio multi-
caso, la hermenéutica analógica insiste en ir más allá de la
dimensional, también lo fragmentaron.
teoría especulativa. Sin embargo, el hecho de plantear una
Muy cerca del desarrollo de las ciencias de la educa-
teoría inscrita en la analogía requiere una necesaria ubica-
ción tuvo lugar el concepto de teoría educativa. En este
ción de los límites y/o criterios epistémicos para evitar
sentido, si la ciencia de la educación desplazó a la peda-
incurrir en la ausencia teórica tan aclamada en la llamada
gogía y a lo más, intentó convertirla en una pedagogía
tardomodemidad.
científica, las ciencias de la educación desplazaron a la
En esta perspectiva, si la educación es el objeto de es-
teoría pedagógica y se pronunciaron a favor de la teoría
tudio de la pedagogía, los elementos epistémicos de tal ob-
educativa. Quizá la perspectiva popperiana ilustra bien
jeto funcionan como fundamentos filosóficos que determi-
esta situación con sus planteamientos respecto a que antes
nan la práctica educativa, aspecto que para la hermenéutica
de construir las ciencias de la educación tenía que consti-
analógica representa un principio sustancial en la búsqueda
tuirse la teoría de la educación, pues solamente así se arri-
de la formación de seres humanos virtuosos. Por ende, es
baría a la pretendida cientificidad, lo cual vendría a ser
necesario considerar que el plano epistémico desde donde
138 Fernando Monroy IJávila Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 139

algo asi como construir sobre la práctica la teoría y sobre los procesos educativos, a saber, una filosofía educativa,
la teoría la ciencia, sin duda, una postura epistemológica permite a su vez, un acercamiento a la conmensuración
que enfatiza la distancia entre la teoría y la práctica. pedagógica desde la hermenéutica analógica. A este res-
pecto, Nassif considera imprescindible señalar los puntos
Para Fernández Rincón (2005, p. 145), actualmente
de contacto, aquellas coincidencias esenciales por encima,
es común el uso indistinto de teoría pedagógica y teoría
o por debajo de las diferencias sustanciales entre las diver-
educativa, y esto lo lleva a plantear que así como la "pe-
sas pedagogías (1989, p. 92). Además, Floyos Medina in-
dagogía" podría estar integrada por "teorías pedagógicas",
dica que la argumentación epistémica y hermenéutica po-
la(s) ciencia(s) de la educación están fonnadas por "teorías
drá ayudar a la pedagogía más que las expresiones airadas
educativas". Agrega también que ahora el debate se tiene
del voluntarismo subjetivista, o la aporía del objetivismo
que centrar en si la pedagogía sólo está constituida por
(1997, p. 8).
teorías pedagógicas y si acaso existe otro tipo de conoci-
mientos que no ostentan el rango de teorías pero que de Por lo tanto, al tocar el tema de las pedagogías y/o
igual forma participa en la conformación de la pedagogía. las teorías pedagógicas, hay que señalar un acotamiento
En esta perspectiva, adquiere relevancia plantear la eva- analógico, es decir, sí bien la pedagogía y/o teoría peda-
luación como línea de reflexión pedagógica distanciada de gógica univocista "clásica" del positivismo, entendida
"la «gran» investigación [teoría] que pretende aclarar o como única verdad y situada en el reino de la aporía, resul-
solucionar en forma absoluta los «grandes» problemas" ta oprobiosa por su círculo vicioso de la demostración sin
(Pérez, 1996, p. 13). fin y por tanto, generadora de sus propias contradicciones,
también el arco abierto desmesuradamente en el término
5. P E D A G O G Í A , H E R M E N É U T I C A A N A L Ó G I C A Y plural resulta susceptible a una suerte de equivocismo
EVALUACIÓN; E L INICIO D E L " A M A R R E " D E LÍNEAS donde el relativismo contribuye a la confusión en referen-
CONCEPTUALES cia a que, tal perspectiva, pueda fomentar la idea de que
AI destacar que la pedagogía encarna una perspectiva que ante la existencia de pedagogías y/o teorías pedagógicas,
se ha de reconocer en el plano de la teoría y/o filosofía con cualquiera de "ellas" goce de una validez irrefutable. Ante
la que se vincula, cobra relevancia considerar lo plural, esta situación, la conmensuración, los puntos de encuen-
por consiguiente las pedagogías y las teorías pedagógicas tro, la argumentación epistémica y en particular, la herme-
adquieren visibilidad si se les ubica en su contexto teórico néutica confirman la necesidad de una pedagogía y/o teo-
o disciplinar atingente, dado que su caracterización es dis- ría pedagógica inscritas en la analogía en tanto construc-
tinta si su asociación gira en torno a la sociología del co- ción con fundamentos en la filosofía beuehotiana, una pe-
nocimiento o al ámbito hermenéutico, como también si su dagogía que requiera de unos pocos criterios que le den
adscripción responde a los planteamientos de la filosofía o validez a la reflexión filosófica realizada sobre los proce-
de otra disciplina. Por tanto, definir la pedagogía como sos educativos pero que tienda siempre a la diferencia,
reflexión o teorización con fundamento filosófico sobre la cuidando, precisamente el desbordamiento de sus sentidos
educación, es decir, una disciplina encargada de filosofar con base en la analogía en tanto límite puesto entre la refe-
140 Femando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la FIA y la evaluación 141

rencia y el mismo sentido. Ahora bien, la perentoriedad de extremos usualmcnte alejados de la analogía, dado que su
una pedagogía proporcional que se sitúe por encima de la desarrollo ha respondido a su filiación con una matriz pe-
pedagogía estructural y se aleje del relativismo excesivo, dagógica de origen, de la cual ha sido entendida indistin-
planteada desde la hermenéutica analógica, engarza la tamente ya como medición, exanimación, control, ya co-
necesidad de una evaluación signataria de la analogía. A mo procesual, dialógica, democrática y esto, mínimamen-
este respecto cabe señalar que el concepto evaluación sue- te, ha contribuido a aumentar la confusión al momento de
le ser a menudo tan amplio que de pronto pisa con cierta su ejercicio en el plano de la docencia. Esta confusión está
facilidad el terreno resbaladizo del equivocismo en donde presente en el trabajo diario de los profesores a pesar del
todo "es válido" para "evaluar" o bien, se instala en el esfuerzo teórico por parte de quienes debaten sistemática-
plano del absolutismo, del universalismo, es decir, del mente sobre la importancia de una distinción entre la me-
univocismo inalcanzable, que obstinadamente se ha queri- dición y la evaluación:
do conseguir con el empleo del examen. La evaluación es con la que valoras el proceso en-
Por consiguiente, si la teoría pedagógica tiene lugar señanza aprendizaje que llevan los alumnos, es de-
al analizar los fundamentos epistémicos de los cuerpos cir, los conocimientos que van adquiriendo. Si
teóricos, la pedagogía viene a significar una reflexión o hablamos cuantitativamente, es el número que le
asignas a cada uno de los alumnos.
teorización de lo educativo pero construyendo o recons-
truyendo desde una fundamentadón filosófica, de ahí la Por eso yo considero que una evaluación adecuada
insistencia sobre esta perspectiva. Aquí lo importante es- es cuando el alumno aprueba porque muestra do-
minio de los contenidos y la evaluación negativa es
triba en acercarse a una postura filosófica no absolutista ni
donde los alumnos no adquieren el aprendizaje que
relativista, por eso la línea de pensamiento bcuchotiano es se les imparte.
especialmente atingente, dado que su pronunciamiento por
A mi grupo le evalúo cada bimestre con un examen
una hermenéutica analógica se sitúa en un punto medio
al que le doy un 70%, porque me interesa mucho
dinámico entre la filosofía de la razón y la filosofía de la ver que tanto han aprendido los alumnos, pues para
emoción, pues la filosofía misma tiene un carácter reflexi- mí la pedagogía es un proceso en el que los docen-
vo con el que se reconstruye, por lo tanto, se filosofa con tes transmitimos los conocimientos y los alumnos
todo el hombre, con todo lo que tiene el hombre, no sólo los adquieren, pues nosotros no educamos, sino en-
con la razón. Esta postura filosófica abre la posibilidad señamos, por eso digo que la educación es transmi-
para generar una pedagogía atenta al contexto que impacta tir a los demás lo que sabemos, los conocimientos
1

a la realidad estudiada, es decir, una pedagogía comunica- que sabemos. La educación viene de casa .
tiva, creativa y útil en tanto se mueva por una parte, entre
la pedagogia y la teoría pedagógica como términos unívo-
cos y por otra, entre las pedagogías y teorías pedagógicas
en su carácter plural c inconmensurable. Esto es importan- 1
EVLT A C A , entrevista a una profesora de escuela primaria en el
te al pensar en la evaluación pedagógica inscrita en los Distrito Federal.
142 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje arliculador de la HA y la evaluación 143

Conviene entonces recuperar lo apuntado por Fernández aunque el sujeto (docente) no reconozca, están presentes
Rincón (2005, p. 139), quien se apoya en Durkheim (1976) en su labor educativa cotidiana. Así, en la medida en que
para señalar a la pedagogía como la encargada de la re- cada docente pueda reconocer y reconstruir esas posturas
flexión y a la educación como aquella que se ocupa de la teóricas, existirá la reflexión y por ende la producción de
acción (p. 114). Lo cual es igual de importante que lo di- nuevos conocimientos.
cho por Luzuriaga "la pedagogía es la integración de di- En el contexto de mi interés, esto significa la bús-
versas interpretaciones acerca de la educación" (1981, p. queda de una evaluación analógica que aporte derroteros
13). Y son planteamientos significativos porque al vincu- importantes para la educación. De acuerdo con Moran
lar la definición de la pedagogía con las teorías pedagógi- Oviedo, una evaluación que permita conjuntar la referen-
cas que analizan los fundamentos epistémícos de los sabe- cia y el sentido, dado que un proceso de evaluación peda-
res pedagógicos o cuerpos teóricos que la definen y por gógica no significa una:
tanto, delimitan, es decir, por las distintas interpretaciones Actividad terminal, mecánica e intranscendente con
en torno a su significado, confirman la pertinencia de la intenciones fundamentalmente administrativas, ya
filosofía beuchotiana para analizar los asuntos de la eva- que, en esencia, constituye un proyecto de investi-
luación. Especialmente la hermenéutica analógica, con gación que, además de abordar teóricamente el pro-
blema a investigar, debe determinar a su vez las es-
base en su énfasis sobre una distinción analógica de las
trategias de recuperación e interpretación de la in¬
diferentes interpretaciones, permite perfilar a la pedagogía formación más significativa en los distintos niveles
como una filosofía educativa, misma que si bien recupera o etapas en que se va a desarrollar (1986, p. 103).
aspectos de la teoría pedagógica, en el sentido unívoco
destacado, da predominio a la diversidad, a lo plural. Por El hecho de evaluar involucra al acto de interpretar los di-
lo tanto, al correspondcrle a la pedagogía una transforma- versos textos y por tanto, supone también una compleja y
ción epistémica en el plano de la educación, en tanto se delicada labor. No obstante, con la interpretación herme-
ocupe de construir teorías —en el entendido de filosofías néutico analógica, la labor interpretativa puede resultar pro-
educativas— no únicamente sobre la educación sino para vechosa al realizar el ejercicio epistémico de la conmensu-
la educación, es decir, en tanto se asuma como una peda- ración entre las interpretaciones univocistas y equivocistas,
gogía pensante y actuante que tenga como propósito prin- representativas tanto del castigo, verbalismo, imposición,
cipal la producción de conocimiento significativo en el autoritarismo, como de la presencia del relativismo eva-
contexto del tratamiento directo con los problemas educa- luativo que genera sospechas sobre sus propios alcances.
tivos, adquiere importancia la conceptualización de una 6. A G O N Í A E N T R E L A R E F E R E N C I A Y E L S E N T I D O ;
evaluación analógica. Así pues, si se considera a la praxis B Ú S Q U E D A D E UNA E V A L U A C I Ó N I N S C R I T A E N L A
como la postura que integra el momento teórico y la situa- ANALOGÍA
ción práctica, hay que tener en cuenta que la construcción
Lo planteado en el punto anterior apunta a que en torno a
sobre el mismo hacer es una situación posible en tanto el
la pedagogía, teoría pedagógica, educación y por supuesto,
hacer lleva ya en ciernes rasgos de posturas teóricas que
144 Femando Monroy Davíla Analogía: eje articulado! de la HA y la evaluación 145

evaluación, se ha generado un raudal de interpretaciones. una gran prosa poética. En el Peri hermenéias —de la in-
Ahora bien, en toda interpretación la búsqueda de la con- terpretación— Aristóteles, menos poeta y artista que Pla-
mensuración entre los extremos unívocos y equívocos, tón, o más realistay científico, como señala Sanabria, des-
literales y alegóricos, metonímicos y metafóricos, a saber, taca que el lenguaje es interpretación del pensamiento. En
punto medio de la zona limítrofe entre la referencia y los la época Helenista y hasta la patrística se mantiene la in-
sentidos, reside siempre en una agonía —en la acepción terpretación en una doble vía de lo literal y lo alegórico, es
griega de lucha—, en una tensión constante. La hermenéu- el caso del tiempo de los padres de la iglesia en donde la
tica analógica a través de la analogía se ocupa de los lími- escuela conocida como Antioquia realizaba una interpreta-
tes en tanto esta última constituye en sí el límite entre los ción dura, seca, ascética, es decir, literal. Por otra parte, la
extremos. Para ello tiene en cuenta que el predominio de llamada escuela de Alejandría efectuaba interpretaciones
la diferencia en toda interpretación parte invariablemente alegóricas. La edad media hereda de la época cristiana la
de un referente, pues esa viene a ser precisamente su con- lucha entre lo literal y lo alegórico, donde destacó el senti-
dición de proporcionalidad, conmensurabilidad, es decir, do literario de los escolásticos. En esta misma época Sto.
su contexto. La analogía es ponerle límites a la univocidad Tomás de Aquino refirió a la interpretación como elucida-
—que de hecho los tiene— y a la equivocidad —que los ción de los significados oscuros de un texto. La interpreta-
necesita—. Esto lo ha comprendido bien Sanabria (1995, ción en tanto punto nodal de la hermenéutica, como bien
p. 5), quien en su esfuerzo dilucidatorio del significado de lo ha podido señalar Sanabria, encarna la huella más signi-
la filosofía hermenéutica, se remonta al origen mismo de ficativa de la historia de la hermenéutica, pues a partir de
la palabra hermenéutica, refiriéndola como traducción del ella, pensadores como Dilthey, Gadamer, Ricoeur, Derrida,
término latino interpretatio, mismo que fue a su vez, tra- Vattimo, permiten por un lado, hablar de hermenéuticas y
ducido del hermenéia griego, muy importante para Platón a la vez, confirman la importancia de la conmensuración, es
y Aristóteles. El verbo interpretar —hermenéuein—, vuel- decir, de la analogía que evite validar una interpretación
ve a señalar el autor citado, significa para Platón univocista y que acote sobre la interpretación infinita.
—discípulo de los pitagóricos, quienes le transmitieron la 7. I N T E R P R E T A C I Ó N E V A L U A T I V A ; E N T R E L A M E T Á F O R A
noción de analogía— ya el modo de captar algo que pro- Y LA METONIMIA
viene del inundo externo a través de los sentidos, ya la
condición de intérpretes dada a los poetas por interpretar a Si bien, lo apuntado anteriormente da cuenta de la relevan-
los dioses, a los oráculos divinos. El juego analógico entre cia de lo analógico entre el sentido o metáfora y la refe-
metonimia y metáfora en este pensador está puesto en la rencia o metonimia en la interpretación. De la misma ma-
misma pretensión de "expulsar" a los poetas en La Repú- nera, en el caso evaluación, en tanto acto interpretativo, la
blica, dado que para él las cosas son sombras de las ideas importancia radica en la incorporación de la analogía co-
y la poesía es sombra de las sombras porque transforma, mo un elemento sustancial para acotar la necesidad de una
engaña. Pero también toma en cuenta al relato —mito en evaluación que se ubique entre los extremos equivocistas y
el mundo griego— y en este sentido, sus escritos dejan ver
146 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la FIA y la evaluación 147

los univocistas, dado que con ella se puede "andar" en la conjuntar en un punto de mediación, de proporción, más
metáfora sin perder la metonimia. que fusionar, amalgamar o unir con rigidez los extremos.
Una evaluación que desde su ubicación analógica Además, al tener en cuenta que la evaluación es una
tome distancia de las evaluaciones univocistas, cientitícis- interpretación, conviene aceptar que siempre existen va-
tas, conductistas, estructurales, positivistas, tradicionales, rias interpretaciones "válidas", de ahí lo importante en
cerradas, que usualmente están asociadas a una lógica teo- considerar que la validez de una interpretación se consti-
ricista pero que suelen resultar tan perniciosas como las tuye con base en la analogía, misma que no solamente
equivocistas. Aquí el arraigo del univocismo no solamente determina los límites que le son propios a la interpreta-
se relaciona con la caracterización de la evaluación en ción, sino que representa el eje interpretativo principal
tanto única verdad en el origen mismo del concepto, sino para "entretejer" un punto medio entre la univocidad y 1¡?
con las materialidades inscritas en una lógica de control, equivocidad. En el ejercicio de la evaluación, esto signifi-
imposición y autoritarismo. ca valorar —no en la acepción de apreciar sino de inter-
pretar— los procesos escolares con base en un punto me-
Una evaluación que en su calidad de analógica tenga
dio entre la referencia y el sentido. Sobre todo si se piensa
cuidado de las evaluaciones equivocistas, relativistas, ter-
en evitar abusos la analogía representa la posibilidad de
giversadas, fetichizadas, disgregadas, que suelen avanzar
llevar a cabo una ruptura epistemológica de la dicotomía
por el rumbo abusivo de los sentidos sin un mínimo de
referencia-sentido y con ello, eliminar el guión y ubicar
referente, las que seducen con la tentadora invitación de la
los extremos en un medio dinámico. Por ello, la evalua-
época posmoderna a viajar sobre el vértigo y olvidarnos
ción inscrita en la analogía es sustancial para interpretar
del límite del propio sentido, es decir, el "carruaje volátil"
los textos en el terreno educativo. Esto a su vez, puede
del equívocismo, visto ya como ausencia de referencia,
ayudar para comprender que con una evaluación basada
carencia de límites, falta de elementos axiológicos, onto-
preponderantemente en la referencia, los estudiantes
lógicos, éticos o bien, como relativismo evalualivo extre-
usualmente "aprenden" para un examen, sin embargo, re-
mo generador de una permisividad total.
cuperando el decir-mostrar de Wittgenstein, se hace visi-
Una evaluación que en su apuesta por la conmensu-
ble la necesidad de darle sentido al alumno, a la subjetivi-
ración de los extremos, se distinga por la analogía, es decir,
dad que manifiesta en la vida cotidiana escolar —y desde
por un equilibrio dinámico —proporción del equilibrista—
luego, en el ámbito cxtraescolar—, a aquello que lo con-
y, por tanto, nunca punto medio geométrico, sino postura
duce a mostraras) y no solamente a lo que dice. Por con-
prudencial y mesurada que busca colocarse en la media-
siguiente hay que considerar los diversos sentidos de la
ción reconociendo el predominio de la diferencia pero
evaluación para no abusar del control y/o medición tan
atenta a no caer en el relativismo. Una evaluación que lle-
usuales en el univocismo evaluativo, es decir, para mirar
gue a ser la mesura, el modo, la moderación epistémica y
más allá de la ilusión del puro decir, del rigor, de la exacti-
práctica, la armonía. En suma, la prudencia con la que
tud, del cientificismo. No obstante, el sentido en la evalua-
justamente se busca la conmensuración de tos extremos,
ción se torna complejo si no está precedido de límites, y
una conmensuración que signifique aproximar, juntar.
146 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje arliculador de la HA y la evaluación 147

los univocistas, dado que con ella se puede "andar" en la conjuntar en un punto de mediación, de proporción, más
metáfora sin perder la metonimia. que fusionar, amalgamar o unir con rigidez los extremos.
Una evaluación que desde su ubicación analógica Además, al tener en cuenta que la evaluación es una
tome distancia de las evaluaciones univocistas, cientificis- interpretación, conviene aceptar que siempre existen va-
tas, conductistas, estructurales, positivistas, tradicionales, rias interpretaciones "válidas", de ahí lo importante en
cerradas, que usualmente están asociadas a una lógica tco- considerar que la validez de una interpretación se consti-
ricista pero que suelen resultar tan perniciosas como las tuye con base en la analogía, misma que no solamente
equivocistas. Aquí el arraigo del univocismo no solamente determina los límites que le son propios a la interpreta-
se relaciona con la caracterización de la evaluación en ción, sino que representa el eje interpretativo principal
tanto única verdad en el origen mismo del concepto, sino para "entretejer" un punto medio entre la univocidad y I?
con las materialidades inscritas en una lógica de control, cquivocidad. En el ejercicio de la evaluación, esto signifi-
imposición y autoritarismo. ca valorar —no en la acepción de apreciar sino de inter-
pretar— los procesos escolares con base en un punto me-
Una evaluación que en su calidad de analógica tenga
dio entre la referencia y el sentido. Sobre todo si se piensa
cuidado de las evaluaciones equivocistas, relativistas, ter-
en evitar abusos la analogía representa la posibilidad de
giversadas, fetiebizadas, disgregadas, que suelen avanzar
llevar a cabo una ruptura epistemológica de la dicotomía
por el rumbo abusivo de los sentidos sin un mínimo de
referencia-sentido y con ello, eliminar el guión y ubicar
referente, las que seducen con la tentadora invitación de la
los extremos en un medio dinámico. Por ello, la evalua-
época posmoderna a viajar sobre el vértigo y olvidarnos
ción inscrita en la analogía es sustancial para interpretar
del límite del propio sentido, es decir, el "carruaje volátil"
los textos en el terreno educativo. Esto a su vez, puede
del equivocismo, visto ya como ausencia de referencia,
ayudar para comprender que con una evaluación basada
carencia de límites, falta de elementos axiológicos, onto-
preponderan temen te en la referencia, los estudiantes
lógicos, éticos o bien, como relativismo evaluativo extre-
usualmente "aprenden" para un examen, sin embargo, re-
mo generador de una permisividad total.
cuperando el decir-mostrar de Wittgenstein, se hace visi-
Una evaluación que en su apuesta por la conmensu-
ble la necesidad de darle sentido al alumno, a la subjetivi-
ración de los extremos, se distinga por la analogía, es decir,
dad que manifiesta en la vida cotidiana escolar —y desde
por un equilibrio dinámico —proporción del equilibrista—
luego, en el ámbito extraescolar—, a aquello que lo con-
y, por tanto, nunca punto medio geométrico, sino postura
duce a mostrarist) y no solamente a lo que dice. Por con-
prudencial y mesurada que busca colocarse en la media-
siguiente hay que considerar los diversos sentidos de la
ción reconociendo el predominio de la diferencia pero
evaluación para no abusar del control y/o medición tan
atenta a no caer en el relativismo. Una evaluación que lle-
usuales en el univocismo evaluativo, es decir, para mirar
gue a ser la mesura, el modo, la moderación epistémica y
más allá de la ilusión del puro decir, del rigor, de la exacti-
práctica, la armonía. En suma, la prudencia con la que
lud, del cientificismo. No obstante, el sentido en la evalua-
justamente se busca la conmensuración de los extremos,
ción se toma complejo si no está precedido de límites, y
una conmensuración que signifique aproximar, juntar,
J 48 Femando Monroy Dávila Analogía: eje articulador de la HA y la evaluación 149

precisamente su complejidad se vincula con un desborda- Así lo muestra una revisión efectuada a una parte de
miento de sentidos durante su empleo, ya sea en la confu- la producción teórica sobre evaluación en el contexto de la
sión con la cual se define al concepto mismo o con una investigación latinoamericana y en lo referente a un par de
zozobra en el uso de instrumentos y/o estrategias para va- autores ibéricos, quienes han realizado una producción
lorar los procesos escolares en el aula, en otras palabras el muy significativa. Desde "aquí" ha sido posible "ubicar"
relativismo evaluativo caracterizado por una creencia de tanto al modelo de evaluación asociado con el control co-
que casi todo es válido para evaluar y/o evaluarse, se en- mo al de la mejora. De ahí que en este momento se pueda
camina a un destino equivocista, referir la presencia matizada de una evaluación analógica
en los textos considerados, especialmente en los trabajos
8. H U E L L A S D E U N A E V A L U A C I Ó N A N A L Ó G I C A E N L A de Miguel Angel Santos Guerra (1995), autor español y
PRODUCCIÓN TEÓRICA Ángel Díaz Barriga, de procedencia argentina, quien ade-
La analogía se convierte en algo fundamental en la inter- más de contar con una extensa producción que va de los
pretación de textos referentes a la evaluación, con ella se años ochenta con Didáctica y curricula —editada y corre-
busca conmensurar y/o conjuntar, tanto la evaluación que gida en el 2005 por Paidós Educador— hasta el 2005, con
centra sus funciones en el control, generalmente asociada a El docente y los programas escolares, se ha consolidado
un enfoque cuantitativo, como la que se asocia a la mejora, a como un referente obligado en el estudio de la evaluación
menudo referida a un enfoque cualitativo. Puntos que por en nuestro país. En los desarrollos de dichos autores, la
otra parte, constituyen los principales elementos imbrica- evaluación analógica se aborda a manera de coincidencia.
dos en la búsqueda de una evaluación analógica que coad- En esta perspectiva, aún cuando no aparece intitulada co-
yuve a mejorar tanto el proceso educativo escolar, como mo analógica, el rechazo sistemático que llevan a cabo
las formaciones que estamos dándole a nuestra infancia y sobre la evaluación científica y/o técnico-instrumental que
adolescencia en los espacios cotidianos. se pronuncia por la medición, da cuenta de la cercanía con
En este sentido, es necesario partir de la premisa de el pensamiento analógico. En otros autores, como el espa-
que la interpretación heimenéutico analógica de los textos ñol Álvarez Méndez (2001), los colombianos Pérez Abril
orientados tanto a la evaluación caracterizada como con- y Bustamante Zamudio (1996) y Cerda Gutiérrez (2000);
trol y/o medición y/o exanimación, como a la asociada con las brasileñas Saúl (1999) y Cappelletti (1999); y en todos
la mejora, permite la reflexión y/o construcción de una ellos sumados a los mexicanos De Alba, (2002), Arbesú
evaluación delimitada en la analogía, una evaluación García (2001), Rueda Beltrán y Díaz Barriga Frida (2000),
orientadora, una evaluación con contenido, es decir, una Rueda Beltrán, Díaz Barriga Erida y Díaz Pontones
evaluación pedagógica que signifique un proyecto ético (2001), Pacheco Méndez (2000), Izquierdo Sánchez
que recupere y fortalezca el escenario áulico a manera de (2000), Aboites (1999), Fernández (1997), Escalante
tensión entre los aspectos ontológicos y deontológicos de Herrera (1993), Quesada Castillo (1988), a pesar de que la
la formación humana. evaluación analógica no goza de una notoriedad explícita,
la podemos encontrar con mucha facilidad en el espíritu
150 Fernando Monroy Dávila Analogía: eje ártico 1 ador de la FIA y la evaluación 151

analógica de las intelecciones, las cuales denotan un es- del siglo XX: evaluación, curriculum, tecnología de la
fuerzo de analogicidad entre las evaluaciones relativistas y educación, planificación" (2005, p. 124).
las univocistas. Para el año 2004, Palma Bernal publica: En síntesis, hay que considerar como un hecho sus-
Evaluación analógica: una propuesta formal iva. Circuns- tancial que toda actividad docente y en particular la rela-
tancia que se puede explicar si se toma en cuenta que Beu- cionada con la evaluación, descansa sobre nociones peda-
chot Puente publica su libro: Tratado de hermenéutica gógicas, éticas y filosóficas desde las cuales se legitima o
analógica en la década de los noventa —con su tercera niega la acción conducente. Mas esta condición requiere
edición ya en el 2005. del límite —analogía—, y esto es precisamente lo que la
Este "hallazgo" despliega el interés tendiente a ex- evaluación analógica tendrá que aportar a partir de averiguar
plicar y comprender los referentes pedagógicos imbricados cómo es que surgen, se desarrollan, mantienen y/o cambian
en la noción de evaluación puesta en juego en la práctica los conocimientos sobre la evaluación. Así como enfalizar
evaluativa de los docentes, como una labor heurística que en qué términos es posible comprender los rasgos del mo-
aporte argumentos centrales en torno a las posibilidades de vimiento de la evaluación del extremo univocista al equivo-
una evaluación analógica. Por otra parte, no obstante que cisla y finalmente, argumentar las categorías necesarias a
las "huellas" indican que la analogía en el ámbito de la partir de las cuales se pueda sustentar la posibilidad y/o via-
evaluación aparece siempre como viajera entre las evalua- bilidad de una evaluación analógica para la práctica docente.
ciones "tradicionales" y las "contemporáneas", y de ahí la 9. R E F E R E N C I A S
importancia de viajar sobre ella para no anclarse al extre-
Aboites. (1999). La cultura de la evaluación en México y \s
mo univocista, pero tampoco quedarse en el terreno cqui-
evaluación de los académicos. En Rueda & Laudesmann
vocista, este mismo "hallazgo" supone límites para evadir (Eds.), ¿Hacia una nueva cultura de la evaluación de los
tales riesgos. A este respecto, la importancia de "ubicar" el académicos?. Pensamiento Universitario, (88. 34-55).
límite analógico es necesaria en virtud de que actualmente México, D F , México: CESU-UNAM.
no sólo la noción de pedagogía científica se ha desvaneci- Alvarez, M. (200!). Evaluar para conocer, examinar para ex-
do en nombre de la llamada pedagogía contemporánea, cluir. Madrid, España: Morata.
sino también la medición y el examen usualmente asocia- Arbcsú, G. & Figueroa, R. (2001). La evaluación docente como
dos a la pedagogía tradicional, autoritaria, estructural, han un proceso de diálogo, comprensión y mejora de la prác-
derivado en que la llamada pedagogía contemporánea se tica. Cultura Universitaria / Serie Ensayo, 71, 161-174.
presente acompañada de una evaluación confusa y relati- México, DF, México: UAM,
vista. Así lo plantea Díaz Barriga cuando advierte que al lícuchot, P. (2005). Tratado de hermenéutica analógica. Méxi-
acercamos a la pedagogía contemporánea nos situamos en co, DF, México: Facultad de Filosofía y Letras, UNAM-
una ambigüedad de su lenguaje, en donde la polisemia que ítaca.
lo caracteriza confiere demasiados significados al concep- Beuchot P, M. & Primero R, L. E. (Eds.). (2003). La hermenéu-
to de pedagogía. Sostiene también que tal "polisemia sub- tica analógica de la pedagogía de lo cotidiano. México,
yace en los conceptos propios de la pedagogía pragmática DF", México: Primero Editores.
152 Fernando Monroy Dávila Analogia: eje articulado]' de la HA y la evaluación 153

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lletti (Editor), ¡"valuación educativa, fundamentos y prác- En este escrito trato de comprender al hombre por medio
ticas, (pp. 9-17). México, DF, México: Siglo XXL de esa nueva corriente que ha ido creando el Multicultura¬
lismo, ya que me interesa la educación del mismo hombre,
y al ver la deficiencias que tiene la Educación Multicultu-
ral, trato de comprenderla por medio de la hermenéutica,
pero la hermenéutica más apropiada en estos casos es la
analogía; por lo tanto, hago uso de la propuesta del Dr.
Mauricio Beuchot, de una hermenéutica analógica.
Debemos reformar nuestras metodologías de apren-
dizaje para que las personas aprendan y desarrollen las

* Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. México.


156 Pedro Alonso Henitez I Icnncnéalica analógica, educación y multiculturalismo 157

destrezas necesarias para el nuevo milenio; sin embargo, un país que, como México, se ve envuelto dentro de este
seria un error volver a tomar fórmulas extranjeras que no movimiento denominado Globalización.
se adecúan a nuestra cultura. Debemos extraer las ense- 2. L A H E R M E N É U T I C A A N A L Ó G I C O - I C Ó N I C A D E L
ñanzas de nuestra historia y los conocimientos heredados a SÍMBOLO
través de nuestra historia cultural.
Pues la grandeza de un país se debe mucho a su sis- Mauricio Beuchot habla sobre su hermenéutica analógica
2

tema educativo, y, por ende, a su cultura, ya que estas ins- en Posmodernidad, hermenéutica y analogía ; principal-
tituciones educativas transmiten el conocimiento, lo van mente en Tratado de hermenéutica analógica* y Perfiles
4

depurando, sistematizando, lo van fundando científica- esenciales de la hermenéutica . En estos libros define a la
mente, para formularlo y así potenciar su desarrollo. hermenéutica como la ciencia y el arte de interpretar tex-
tos, no sólo los escritos, sino también los actuados, habla-
También son los centros donde se transmiten los
dos, etc.; estos textos, para su estudio, deben de poseer
principios generados por una sociedad, ya sean éstos posi-
polisemia, es decir, varios significados.
tivos o negativos. Estos principios los inculcan desde eda-
Cada vez más la hermenéutica ha ido ampliando su
des muy tempranas. Como es ta tradición, la historia, la
campo de aplicación, como es el caso de la historia, la crí-
moral, el derecho, las concepciones del mundo, los valores
tica del arte, y otras ciencias humanas, y, en esta ocasión,
artísticos, las creencias, la lealtad patriótica, sólo por citar
de la educación. No es una "todología", es decir, con pre-
algunos.
tensiones de un saber absoluto, omni abarcad ora y con
La presente reflexión es a partir de la propuesta de
conciencia total; solamente lo que trata de hacer la herme-
Mauricio Beuchot, es decir, a partir del modelo de la her-
néutica con los textos y el interprete es catalizar e interpre-
menéutica analógica, aplicado al campo de la educación.
tar de manera objetiva aunque basada en la subjetividad.
Este proyecto fue trabajado, en ta Universidad Pedagógica
Beuchot define la analogicidad como el producto del
Nacional, en un Seminario de Postgrado llamado "Herme-
asombro griego ante el misterio, llegando también a nuestra
néutica y educación multicultural", que se realizó en el
época contemporánea. Esta propuesta, es decir, la herme-
año 2000. Este seminario estuvo coordinado por Samuel
néutica analógica es "algo muy latinoamericano a la vez
Arriaran y Mauricio Beuchot'.
que universal, por el fruto óptimo que ahí resulta, algo que
Me atrevo a afirmar que este tipo de trabajo c inves- 5
parece mestizo" . Por lo que, así, estamos utilizando nues-
tigaciones ayudarán a comprender los problemas, para así
después buscar alternativas o métodos cticientcs para lo-
grar una educación más humanista, pues es necesario en
2
Editado por Pomia e Universidad intercontinental, 1996.
3
Editado por FFL, UNAM, 1997; Ítaca-UNAM, 2000.
4
Editado por IFL, UNAM, 1998.
5

Samuel Arriaran y Blizabelb Hernández (coordinadores), Hermenéu- M. Beucliot, ¿Es posible mantener aún la ontología frente a la her-
tica analógica-barroca y educación. Universidad Pedagógica Nacio- menéutica'/, La Lámpara de Diógenes, Revista de filosofía, No. 4,
nal, México, 2001. Vol. 2, jti lio-diciembre 2001, BLIAP.
158 Pedro Alonso Benítez Hermenéutica analógica, educación y muliiculiuralismo 159

tros propios sistemas para poder investigar nuestros pro- las políticas educativas, ni en la orientación para el diseño
8

blemas. de propuestas pedagógicas para la escuela" .


La hermenéutica analógica se conecta, sin poderlo Así, la hermenéutica analógica será el instrumento
evitar, con el símbolo (Cassircr) y/o el icono (Pierce), al con el que pueda comprenderse esta problemática. Por
interpretar estos símbolos-iconos que son el ingrediente suerte, la analogicidad se conecta, sin poder evitarlo, con
esencial de una cultura, y de cierta manara para poder la ¡conicidad (interpretar) y con la simbolicidad (vivir). El
comprender así este nuevo fenómeno cultural denominado símbolo es un ingrediente esencial en cada cultura. Porque
multiculturalismo. los símbolos dan vida, ayudan a conservar la memoria y la
Por lo tanto, diremos que es una hermenéutica apro- identidad de los pueblos. Ernest Cassirer, nos dice: "El
piada al símbolo, que usa la analogía para poder contentar- hombre no puede escapar de su propio logro, no le queda
se con el conocimiento, usando la ¡conicidad, pues a partir más remedio que adoptar las condiciones de su propia
de una parte se llega a! todo, con lo cual no se renuncia a vida; ya no vive solamente en un puro universo físico, sino
la universalización. Y, por ultimo, es simbólica, pues tiene en un universo simbólico. El lenguaje, el mito, el arte y la
9

la virtud de reunir, de hacerse reconocer, de poder convi- religión constituyen partes de este universo" .
6
vir, en el ámbito de la ética y de la política . Así, el símbo- La analogía implica proporcionalidad a la vez que
lo da la sensación de unidad, y produce una solidaridad, el jerarquía, una jerarquía proporcional, en función de ciertos
compromiso con los demás, la responsabilidad en el cui- criterios. Esa proporcionalidad, a su vez, implica límites,
dado de la vida, la vida que se manifiesta en los demás, porciones en un orden, estructuradas según una jerarquía
que es precisamente de los otros. 7 que brota de la misma naturaleza de la cosa o que es cons-
truida mediante el diálogo. La analogía requiere del diálo-
3. L A H E R M E N É U T I C A A N A L Ó G I C A Y E L go para ser determinada cuando no es evidente.
MULTICULTURALISMO
4. INTERCULTURAL
México no puede escaparse de este fenómeno, el multicul-
turalismo, ya que forma parte de él, es decir, tiene muchas Defino este término como el equilibrio "analogizante" del
comunidades indígenas, que cuentan con sus propias nor- multiculturalismo. Este término, es decir, "multicultura-
mas y reglas culturales. Esto dificulta la enseñanza, ya que lismo", como noción y como proyecto, es reciente. Surge a
"es un concepto desconocido, no aparece como tal ni en partir de los años 60 del siglo pasado, aproximadamente.
A ello debe su existencia y legitimidad en las culturas na-
cionales. El multiculturalismo se ha transformado, en la

1
Díaz Tepepa. María Guadalupe. "Multicultuialismo y educación en
Beuchol, Perfiles esenciales de la hermenéutica, I I F , U N A M ,
M.
México", en Arriarán, Samuel y Hernández, Elizabelh (coordinado-
México, 1999.
7 res), UPN, México 2001. p. 105.
M . Beúchot, Tratado de Hermenéutica Analógica, UNAM-ltaca,
* Ernest Cassirer, Antropología Filosófica, l-'CE, México, p. 47.
México, p. 101.
160 Pedro Alonso Benítez Hermenéutica analógica, educación y mu|ticulturalisrno 16!

actualidad, en uno de los campos de discusión de mayor Este pluralismo analógico tratara de salvaguardar las
importancia en ¡as Ciencias Sociales. Los ejes de la aludi- diferencias culturales, pero sin destruir valores universales
da discusión reflejan la urgencia de pensar en las proble- que se construyen entre todas ellas. Más aún, esos valores
máticas que acarrean la conformación cada vez más acele- universales resultan del contacto entre ellas, están implíci-
rada de Estados multiétnicos. E l multiculturalismo ha re- tos en ellas, atemáticos, de manera virtual o potencial, y se
flexionado sobre la discriminación de las minorías y la hacen explícitos cuando se confrontan unas con otras, no de
tolerancia cultural, pero no ha prestado mucha atención al manera unívoca sino analógica. Son universales análogos,
hecho de que esas minorías étnicas, religiosas o sexuales que no prescinden completamente de los particulares, sino
son objeto de profundos procesos de exclusión social y que tratan de preservar en lo posible sus peculiaridades.
empobrecimiento. Sin embargo encontramos dos tipos de 5. E D U C A C I Ó N MULTICULTURAL
1
multiculturalismo :
También la educación forma parte de la existencia del su-
* Multiculturalismo pluralista: este modelo aprecia la
jeto, es decir, como reflexión de sí mismo, de su actuar, es
diversidad y la considera fecunda, pero presupone
uno de los tejidos denominado cultura. Por lo que no es
que la diversidad tiene que multiplicarse, y no sos-
simplemente una instrucción que incluya, entre sus mate-
tiene que el mejor de los mundos posibles sea un
rias curriculares, disciplinas que versan sobre otras cultu-
mundo dividido en una diversificación eternamente
ras. No es simplemente adquirir competencia sobre otras
creciente. Sostiene que sólo puede haber un tipo de
culturas o ser capaces de manejarnos en ellas; es más bien
hombre, una sola cultura. En efecto, según la antro-
comprenderlas, porque sólo al hacernos cargo de las otras
pología filosófica, el universalismo implica una vio- 1
podemos entender a la nuestra !.
lencia hacia lo particular.
Además, es capacitar al alumno para que comprenda
* Multiculturalismo antipluralista: este modelo es el
su conducta y sus normas como algo ctilluralmente cons-
extremo del anterior. Se centra en la hegemonía y en 12
truido . Las relaciones entre la escuela y su contexto son
la dominación de una cultura sobre otras. Dice que
fundamentales para que la educación pueda tener éxito;
no puede haber nada común en el hombre, que sólo
pero se requiere de una clara conciencia, por parte de la
existe lo diferencial de cada cultura y aun de cada
escuela, de las finalidades de la educación y, más aún, de
hombre individual. A l igual que la postura anterior,
su misión. Sin esa conciencia no puede haber orientación
tienen sus problemas.
posible y una intervención de carácter educativo de la co-
De ahí que se proponga un nuevo modelo, el multicultura-
munidad. Así, podemos afirmar que una educación integral
lismo analógico. Este concepto nos abre horizontes no
permite la realización plena y armoniosa del ser humano,
sólo para pensar y desarrollar la noción, sino también para
desarrollar las finalidades de la Educación.

"ibid., nota l,p. 100.


¡Mil., nota li'p, 107,
162 Pedro Alonso Benítez

potenciando, con ello, la desaparición de la pobreza, la mar-


ginación, el racismo, sólo por citar algunos de los males de
esta sociedad moderna. Unicamente por la educación se da
el transito de la barbarie a una condición humana;

6. C O N C L U S I Ó N

Este proyecto se centró en la comprensión del hombre


como un ente histórico-cultural y que tiene su punto de
apoyo en los símbolos. Sólo hasta tener una filosofía de la
cultura por medio de la hermenéutica, en este caso de la
hermenéutica analógico-icónica del símbolo, daremos
cuenta de sus elementos de manera más completa. E l
hombre que comunica algo al otro, cada uno con su siste-
ma conceptual, con su cultura distinta, encontrarán, por
medio de la analogicidad, la diferencia que los une, los
símbolos. E l hecho de que el ser humano, a través de la
historia, ha manifestado su esencia en símbolos; ya que la
esencia del hombre se da contextuada en una cultura, y ya
que la comprensión de la cultura es condición para lograr
lo máximo de la comunicación en el acontecimiento se-
miótico, por ello es necesario interpretar esos símbolos,
para detectar la complejidad de lo humano.
Sólo hasta llegar a una comprensión del hombre y de
su medio, en este caso de sil cultura, y de una manera par-
ticular en México, se podrá resolver no sólo el problema
de la educación, sino también problemas políticos en torno
a los movimientos armados indígenas. E n esto encontra-
mos que la hermenéutica analógica puede ser un instru-
mento filosófico que ayude en la discusión socio-política.

La presente obra fue impresa bajo demanda por vez primera en los talleres de
Publidisa Mexicana SA de CV en el mes de noviembre de 2006.

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