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Condición indispensable para que nuestras oraciones sean efectivas.

1. La ley de un corazón puro


“Acerquémonos ... purificados los corazones de mala
conciencia...”(HEBREOS 10:22).
La primera condición es que mi corazón debe ser puro. “Si en mi
corazón hubiese yo mirado á la iniquidad, El Señor no me
oyera” (SALMO 66:18). ¡Vaya declaración!
En ISAIAS 1:15, Dios dice: “Yo esconderé de vosotros mis ojos ..., yo
no oiré.”
El pecado en tu corazón cierra el oído de Dios y corta toda comunicación
con Él. Es inútil orar cuando llevo algún pecado en mi conciencia que
aún no he reconocido. Así que si hay algo en mi vida que yo sepa es
contrario a la voluntad de Dios de nada va a servirme ponerme de
rodillas.
El Señor dijo a Josué que parasen de orar. ¿Por qué? Pues porque Él no
quiere comunicarse con un alma que continúa en pecado.
Arrepentimiento y limpieza del mismo son esenciales para una amistad
con Dios.

 2. La ley del perdón


"Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno..."(MARCOS 11:25).
Condición imprescindible para que nuestras oraciones sean
respondidas.
Por desgracia el espíritu del rencor está más extendido de lo que
podemos percibir. A menudo lo encontramos en personas que
exteriormente se muestran muy sinceras y forman parte activa en el
trabajo del Señor; si, incluso estas personas pueden guardar espíritu de
rencor hacia alguien. Si no estamos dispuestos a perdonar, nuestra
oración no será aceptada por Dios. Perdonar es tan importante que el
Señor hizo una drástica declaración de ello en Marcos:"Porque si
vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos
os perdonará vuestras ofensas"(MARCOS 11:26, MATEO 6:15). No
voy a tratar de explicar esta misteriosa declaración del Señor. Sin
embargo, a la vista de esto, yo miro a fondo mi corazón y estoy al tanto
orando diligentemente que nunca sea yo culpable de este horrible
pecado, y que nunca sea objeto de un juicio tan terrible.
3. Ley de la intención correcta
"Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros
deleites"(SANTIAGO 4:3).
Yo puedo ir y pedir a Dios cosas perfectamente correctas: p. ej. Puedo
pedir que el Evangelio sea usado para la salvación de muchos, por que
el evangelismo prospere, etc… pero si la intención de esta oración es
para mi propio provecho, mi riqueza o la aprobación de la gente, mi
oración se quedará sin contestar.
Cuando pido a Dios éxito en mi ministerio, ¿Puedo pedirle con total
sinceridad darle a mi hermano el mismo éxito o mayor que cuando lo
pido para mi mismo? ¿Puedo alegrarme cuando Dios derrama Su
Espíritu sobre otro hermano o hermana y hace uso de ellos
poderosamente? ¿Me puedo alegrar tanto como si se hubiese tratado de
mi mismo? Si no puedo hacer ninguna de estas cosas, los motivoss que
estoy pidiendo esto a Dios con incorrectos. 
Para que mi oración sea efectiva, y tenga garantizada la respuesta, no
debe estar inspirada en un deseo egoísta de éxito o de placer.
Un motivo correcto para orar es esencial para recibir respuesta a
nuestras peticiones. Realmente, solo hay un motivo para orar que es
correcto: "Para que en todas cosas sea Dios glorificado"(1 PEDRO
4:11, 1 CORINTIOS 10:31). ¿Es esta mi motivación?
4. La ley de la fe
“Pero pida en fe, no dudando nada..."(SANTIAGO 1:6). Weymouth
traduce esto como: “No tenga él duda alguna...”.La Fe es indispensable
si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones, ya que “sin fe es
imposible agradar á Dios” (HEBREOS 11:6). De otra manera, donde
hay fe, Dios obra milagros.
En el evangelio de Marcos nuestro Señor hizo una promesa
sorprendente para los que oran: "...que cualquiera que dijere á este
monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas
creyere ... que dijere le será hecho"(MARCOS 11:23). ¿Cuántos de
nosotros hemos pedido que las montañas que bloquean que el evangelio
se propague se quiten? ¿Por qué? Por nuestra falta de fe.
5. Orar conforme a la voluntad de Dios
"Que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, él nos
oye" (1 JUAN 5:14). Todo depende de esto. Primero tenemos que
descubrir cuál es la voluntad de Dios, y debemos orar conforme a ella.
Si no sabemos la voluntad de Dios es imposible tener esa fe que mueve
montañas.
La oración de Pablo para los Colosenses era “que seáis llenos del
conocimiento de su voluntad” (COLOSENSES 1:9).
Esto requiere tener un conocimiento íntimo de Dios. ¿Cómo
conseguimos averiguar los deseos de nuestros amigos? Hablando con
ellos, y pasando tiempo con ellos a menudo. ¿Cómo entonces
conseguimos saber la voluntad de Dios? ¿Con oraciones de cinco
minutitos? ¡Para nada! Es esperando, esperando y esperando en Dios.
No podemos saber la voluntad de Dios en el espacio de cinco minutos,
quizás ni siquiera en cinco horas, y posiblemente tampoco en cinco días.
Es cuestión de dar tiempo a Dios a diario, y aprender cual es Su
voluntad para ese día, día a día.
6. Orar en el nombre de Jesús
Jesús dijo: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (JUAN 14:14).
¡Vaya promesa!
Pero ¿Qué significa pedir en el Nombre de Jesús? Algo mucho más
profundo de lo que alguna gente piensa. No es cuestión de recitar una
fórmula. Así no se pueden conseguir resultados. Una fórmula puede
estar en nuestra boca, y no tener significado alguno.
¿Qué significa entonces?
Un empleado va al banco a sacar dinero por encargo de su jefe
presentando un cheque con el nombre de éste en el. El empleado recibe
1000 dólares. ¿Por qué? ¿Se debe esto a que el empleado del banco
conoce a la persona que requiere los 1000 dólares? ¡Ciertamente no!
Este no recibe estos 1000 dólares por su propio mérito; ahora, si él lo
pide en nombre de su jefe, recibirá la cantidad total que está escrita en
el cheque.
Pedir en el Nombre de Jesús significa por aquello que a Jesús le
gustaría. Dios nunca negará tal petición: El no puede, porque ama a Su
Hijo; y cuando oramos en el Nombre de Jesús nuestra oración debe ser
respondida, incluso si hay que remover montañas.
7. Orar en el Espíritu Santo
“Orando por el Espíritu Santo” (JUDAS 20) es el secreto de cada
oración victoriosa. No es posible pedir con fe si no estamos bajo el
control y la inspiración del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único
que puede darnos fe; El es el único que sabe lo que Jesús quiere, el
único que puede revelarnos la voluntad de Dios.
¿Cómo podemos orar en El Espíritu Santo? El secreto se puede
encontrar en GÁLATAS 5:25: “Si vivimos en el Espíritu, andemos
también en el Espíritu.”
Antes de que podamos orar en el Espíritu Santo, debemos aprender a
andar en el Espíritu; p. ej. Vivir diligentemente una vida de comunión
con Dios , cada día y cada hora del día, de hecho “momento a
momento”.
Entonces, una vez que hayamos aprendido a hacer eso, podremos
siempre orar con un corazón puro, con un espíritu dispuesto a perdonar,
con la motivación correcta, con una fe sin reservas, de acuerdo a la
voluntad de Dios, y en el Nombre de Jesús. Entonces, y sólo entonces,
podemos recibir respuesta a nuestras oraciones. Entonces “ocurrirá”.
Entonces seremos capaces de enfrentarnos a cada montaña en el
Nombre del Señor Jesús.
Siempre y cuando caminemos en el Espíritu, nada, NADA, NADA, será
imposible para nosotros.

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