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Pedagogía y epistemología

Lic. Micaela González Delgado


Fundamentos de Epistemología
Paper para clase creado el 31 de mayo de 2020

En este escrito quiero destacar la relevancia de problematizar la relación entre


epistemología y pedagogía. Es un ejercicio de cierre del semestre de la asignatura
de Fundamentos de Epistemología, por lo que vamos a pensar de dónde proviene
en nuestras sesiones de trabajo el aprendizaje del pensar. No es sencillo plantear
un recorrido planeado para cada momento específico que tendríamos que
experimentar al desmontar algunos conceptos, reconocer algunas representaciones
e imaginarios al respecto de ellos. Sin embargo, en la medida de la experiencia y la
vivencia de las sesiones, la forma metodológica de cada una nos permite reconocer
que hay un comienzo y no hay un fin, más bien se abre un camino para poder
seguir haciendo el andar en lo que ya ha comenzado.

Si planteamos la estructura en que se va desarrollando el proceso podemos decir,


que tuvimos un preámbulo con una contextualización de cómo está la situación en
el mundo y su relación con lo que nos compete como profesionistas, para
posteriormente ir trabajando una estructura de cada sesión. Esta estructura de
sesión debía poner en marcha para el proceso una indagación sobre la biografía del
autor a trabajar, contextualizar e historizar, dar las características más relevantes
de sus aportaciones y conceptualizar lo más importante de su apuesta teórica.
Hasta aquí el proceso parece sencillo, más ejercitar en el proceso la
problematización implica movilizar los datos, información, conceptos, contexto,
situarnos en el presente, relacionarlo con la profesión y destacar su importancia, al
tiempo que ir derrumbando imaginarios y representaciones conceptuales que de
alguna manera entorpecen nuestra manera de producir referencia del mundo. Este
proceso fue develando algunos obstáculos epistemológicos 1 que frenan el pensar,

1
[..]hay que plantear el problema del conocimiento científico en términos de obstáculos. No se trata de
considerar los obstáculos externos, como la complejidad o la fugacidad de los fenómenos, ni de incriminar a
por lo que había que dar herramientas que permitieran habilitar formas de acceso a
mirar aquello que frena las formas de conocer. Una forma de trabajo recurrente en
las sesiones fue, traer del mundo cotidiano conceptos que usamos de manera
irracional y frecuentemente para desestructurarlos y volver a estructurar, pero con
una comprensión contextualizada de los mismos.

Dar herramientas que permitan habilitar el pensar implica colocar al centro la


interrogación, la pregunta y la duda, no dar nada por sentado, más bien ir por el
camino que condujera a reconocer la complejidad de las cosas que poníamos a
andar en el engranaje epistémico. ¿Cómo es que esto puede ser? De alguna manera,
estamos acostumbrados a vivir en la inercia, la rapidez, sin percatarnos de lo que
acontece y lo que hacemos circular en el lenguaje, en el pensamiento, por ello era
necesario poner especial atención justo en esto, visibilizar aquello de lo que no
éramos conscientes. Desnaturalizar, lo que no es natural como producto de
enajenaciones sociales, la idea era considerar la forma en que hacen os circular los
conceptos que entretejidos configuran comprender de tal o cual manera el mundo,
pero que había que desmantelar para poder configurarlos de una manera no
tradicional. Re-crear los conceptos para gestar formas alternativas de la
transmisión de sabres que circulan en la sesiones implica dar cuenta que la crisis se
tenía que instalar de forma tal que se produjera el conflicto cognitivo necesario
para poder poner en palabras y hacer entrar la realidad en palabras el léxico y la
gramática limitada que poseemos, nombrar la realidad desde la fractura de la
palabra y del ser humano, es poner al estudiante en situación de pensar y
representar de otra manera y con otras formas sus propias capacidades, gestar
confianza en que puede ser sujeto epistémico, al tiempo que dar posibilidad a la
producción de sentido de aquello que se iba apropiando. Esto sólo ha sido posible
con la capacidad de asombro, imaginación y creación, pues además un mínimo de
pasión que se inyecta en el proceso se sitúa la vivencia human en el espacio tiempo
de la experiencia de cada sesión. Así que recuperar la confianza de que cada

la debilidad de los sentidos o del espíritu humano: es en el acto mismo de conocer, íntimamente, donde
aparecen, por una especie de necesidad funcional, los entorpecimientos y las confusiones. Es ahí donde
mostraremos causas de estancamiento y hasta de retroceso, es ahí donde discerniremos causas de inercia que
llamaremos obstáculos epistemológicos. (Bachelard, 2000:15)
estudiante puede ser sujeto epistémico, implica una buena dosis de credibilidad de
sus capacidades, de la posibilidad que puede ser, de dar testimonio de que no
tenemos en nuestras manos lo absoluto, pero que podemos trabajar de forma
colectiva y que todas las posibilidades de pensar son parciales, limitadas, que no se
descalifican, que se sostienen con argumentos y que esto último es lo que valida su
justo valor.

En este sentido, crear semánticas cordiales, justo es dar la capacidad de empalabrar


de manera contextualizada, desde el trayecto biográfico, es hacer caminar las
palabras, creando contactos, tendiendo puentes, recuperar saberes y hacerlos
circular desde lo que está ocurriendo y es narrado. Pues, el lenguaje nos permite
gestar formas de mediación simbólicas narrativas que definen identidades,
ideologías, dado que el peso de las palabras y lo que pueden hacer con su presencia
o ausencia, son formas de sustraer o disminuir el presente dejando fuera realidades
relevantes que terminan desperdiciándose. Dar qué pensar por lo tanto implica
entrar en contacto con todo lo anterior mencionado y dar cuenta que todas las
palabras me nombran cuando yo sé escucharlas, que ahora debemos aprender a
decirlas para que otros se sientan nombrados, si acaso las escuchan, así cada
palabra gesta cadenas de significado y de sentido que nos apropiamos o
desechamos.

El trayecto del pensar ha sido largo, a veces un poco difícil, también divertido,
plagado de escenas, juna veces de asombro, otras de desconcierto, más se ve el
progreso constante que cada estudiante va alcanzando en su forma expresarse, de
preguntar e incluso de comprender la realidad. Se posibilitó un cierto cuidado al
uso de las palabras, hasta podría decir, un cierto respeto al borde de lo que
nombramos y cómo es externa lo que atrapa nuestro pensar. Tal vez por ello, el
efeto pedagógico alude a la naturaleza del conocimiento, de cómo conocemos,
cómo transmitimos lo que conocemos en articulación con nuestros saberes. La
epistemología y la pedagogía tienen una estrecha relación desde la capacidad de
producir mundo, relación que implica poder hacer una lectura del mundo e
interpretarlo, pues eso modela la acción. Así que el efecto pedagógico de los
conceptos moviliza la vida, la sensibilidad y trabajamos desde ellos para poder
hacer una lectura de los procesos educativos.

Por otra parte, habilitar la crítica implicaba develar lo que hay detrás de aquello
que parece engañarnos desde lo que llamamos realidad, por lo que revelar implica
tener conciencia de nuestro tiempo, por lo que revelar implica tener conciencia de
nuestro tiempo, dar importancia las realidades que se ocultan, analizar la dinámica
y el movimiento de lo social, pues esos dinamismos constituyentes son donde
nosotros ponemos en marcha nuestras prácticas. Así que mis futuros pedagogos y
pedagogas, el desafío al hacer la lectura de la realidad educativa, consta de crear
escenarios, traducir e interpretar los textos que ahí se ubican, pensar creativamente
y con asombro, poner a dialogar el razonamiento desde lo histórico, de manera
comprensiva y compleja, convocar nuevos significados como un nuevo modo de
estar siendo en el mundo, en un modo de ser activo, esperanzado y propositivo.
Apostar por el dar qué pensar y el pensamiento categorial como condiciones
básicas y estratégicas en la construcción de conocimiento. Pensar por cuenta
propia, porque experimentar el pensar implica un encuentro con lo que todavía nos
se piensa, dado que todo pensamiento es un alejamiento de la realidad y mirar
cómo se contrae al poner en cuestión. Cuando esto es posible, el lugar del
cuestionamiento aparece como un mapa que nos traza una carta de navegación,
provisional, imperfecta, plagada de significaciones y abstracciones subjetivas, sin
embargo, es dinámica, una forma de despertar el reflexionar y la necesidad
subjetiva de sus propios modos de pensar. Así el reflexionar nos proporciona
elementos para transformar en pensamientos la realidad efectiva de lo racional, de
la representación de las ideas. Estás últimas son como sistemas de telarañas
mentales, que tendremos que remover para encontrar aquel contenido unido o
enlazado con nosotros mismos.

Esto que narro muy sintéticamente, en realidad es un punto de partida, dar


herramientas para el pensar problemático, generar un estado de conciencia de las
cosas que producimos, de las realidades que producen, de la forma en que
producimos mundo y construimos referencias sobre él, porque justo ahí es que
damos importancia al mundo, le damos sentido. Ser pedagogos y pedagogas, nos
implica dar herramientas a los seres humanos para que puedan habilitar su pensar,
su lectura y producción del mundo, para que puedan producir referencias y tengan
la capacidad de apalabramiento, de apropiarse de herencia cultural como
patrimonio particular y colectivo. Nuestra tarea, es primero poder hacerlo nos-
otros para después poder generar la transmisión con-los-otros. Nunca solos,
siempre en colectivo. Tenemos una responsabilidad social como profesión muy
importante, que aun no ha sido develada en su totalidad, pero el peso ya está en sus
hombros, la pedagogía es una de las profesiones más bellas, con una enorme carga
social.

Así que la mejor arma que podemos tener es ejercer la libertad de ejercer nuestro
pensar, lo podemos atrapar en la escritura, pero también lo podemos heredar, hay
un camino largo aun por andar, no dejen este ejercicio que han comenzado, es
tiempo de hacer lo productivo, recrear la imaginación, de comprender la
importancia del sueño y la utopía, pues sin esto último difícilmente podríamos
tener la fuerza para pensar de otra forma el mundo. No cambiaremos el planeta,
también tenemos que tener los pies en la tierra, pero sí podemos transformar los
microespacios que nos tocan, desde el personal, el familiar, con los que nos rodean.
No se desanimen por cómo se enseña la pedagogía, más bien vean todo eso como
un reto y una lección de lo que no se debe hacer, no se desanimen por lo que
escuchan de la pedagogía, mejor indaguen para tener argumentos sobre lo que hay
que decir de nuestra profesión y, por último, no se desanimen porque el contexto
de las prácticas educativas esté viciado, mejor vean eso como una oportunidad de
buscar alternativas creativas que cambien lo que es necesario cambiar..