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LAS LECCIONES BASICAS

DEL CAMPEON DEL MUNDO

SEIEC,TDR
Garri Kaspárov, gran maestro en ajedrez desde los 17
años y campeón mundial a los 22, es particularmente
reconocido por su dedicación al estudio del juego-ciencia.
En esta serie de 24 lecciones, Kaspárov explora los
aspectos más importantes de toda partida, tales como
apertura, balance material, métodos de ataque y defensa,
sacrificio de piezas, importancia del centro, finales y
muchos más. El campeón habla desde la perspectiva única
que le concede el análisis de los cientos de combates
sostenidos contra los mejores maestros del mundo.

MIER Y PESADO 130, 03100 MEXICO, D. F. TELS.:543-70-16/687-46-99


TELEX: 1771403 DSAYME
KASPAROV
Enseña Ajedrez
GARRI KASPAROV

KASPAROV
Enseña Ajedrez
KASPAROV ENSEÑA AJEDREZ
24 Uroka G. Kasparova

D.R. © 1986, Compañía General de Ediciones, S.A. de C.V.


·

Mier y Pesado 128, 03100 México, D.F.

Edición al cuidado de: Jorge León


Traducción directa del ruso: Eduardo Popok
Fotografía de la portada: Agencia de Prensa Novosti
Formación: Armando Garcíá
Portada: Ascensión Navidad
Esta edición se publicó mediante acuerdo con la Agencia de lá URSS
para Derechos de Autor

ISBN (español): 968-403-236-6

Primera edición: Septiembre de 1987


Segunda edición: Febrero de 1988

Cuarta edición: Marzo de 1989

Quinta Reclmpresl6n: Jullo de 1989

Características tipográficas aseguradas conforme a la ley. Prohibida la


reproducción parcial o total de esta obra sin autorización escrita de los
editores. Impreso y encuadernado en MtJxico. Printed and bound in Me­
xico.
INDICE

la
Lección
¿poR QUE ESTUDIAR AJEDREZ? / 13

2a
Lección
VARIEDAD DE TECNICAS / 18

3a
Lección
VALOR DE LAS PIEZAS I 2S

4a
Lección
DOMINE EL CENTRO Y TRIUNFE / 34

Sa
Lección
COMO GANAR ESPACIO / 45

6a
Lección
TRASCENDENCIA Y MUERTE
DE LOS PEONES / S4

7a
Lección
ACCION CONJUNTA DE LAS PIEZAS / 65
8a
Lección
PARA UNA BUENA APERTURA/ 74

9a
Lección
¿QUE SACRIFICIOS ACEPTAR? / 83

lOa
Lección
POR QUE LAS PRIMERAS JUGADAS / 94

lla
Lección
PRINCIPALES APERTURAS I lOS

12a
Lección
EL ARTE DE PLANEAR I 120

13a
Lección
EL ·SACRIFICIO DE LA DAMA/ 131

14a
Lección
CUANDO NO HAY ELECCION /137

15a
Lección
TACTICAS DE JUGADA EFICACES/ 147

16a
Lección
FINAL, UN CAMPO PARA LA F ANTASIA /157
17a
Lección
CUANDO EL OBJETIVO
JUSTIFICA LOS MEDIOS / 168

18a
Lección
BUEN ESCUDO NO TEME ESPADA/179

19a
Lección
EL CONTRATAQUE/187

20a
Lección
REYES EN OPOSICION/ 195

2 1a
Lección
ATAQUE EN LA FASE FINAL/ 204

22a
Lección
CONSTRUYA FORTALEZAS/ 213

23a
Lección
CITA CON EL ARTE/ 226

24a
Lección
NO ESCATIME EL TIEMPO/ 236
En el curso de dos año s, la revista El deporte en la
URSS publicó una serie de 24 lecciones de ajedrez
con objeto de ofrecer a lo s afz"cionado s al juego-cz'en­
cia los consejo s del gran maestro z"n ternacional Gárrz·
Kaspárov, en un lenguaje sencz'llo y claro .
La presente o bra constz"tuye una recop z"laáón de
esa serz"e de artículos destinada a dzfundz"r en forma
de lz"bro las enseñanzas del gran ajedreásta.
Gárrz· Kaspárov nació en Bakú, Unz"ón So vz"étz"ca, el
13 de abrz"l de 1963. Ha sz"do campeón mundz"a l juve­
nz"l en 1980, campeón de la Olz"mpiada Mundial en
1982, campeón europeo en 1980 y 1983, campeón
nadonal en 1982, ganado r del to rneo z"n terzonal de
Moscú y premzºo Osear al mejor ajedreásta del orbe en
1982.
En esta o bra, Kaspáro v explz"cará las táctz"cas y es­
trateg1:as para la apertura, el medz"o juego y el fz"nal y
las ejemplifz"cará con partz"das disputadas p or lo s mejo ­
res e xponentes del juego-áencia.
Esperamo s que la s recomendaáo nes del notable gran
maestro contrz"b uyan a amplz"ar lo s horz"z ontes de lo s
afiáonado s y a elevar su calzfz"cación.

Los editores
SIMBOLOGIA

Aunque posiblemente el lector esté familiarizado con


la sim bología comúnmente usada en los libros y ma­
nuales de ajedrez que, por cierto , es muy sencilla,
haremos algunas indicaciones sobre el sistem a de no­
tación empleado en la presente obra, llam ado notación
algebraica.
Las 64 casillas del tablero de ajedrez se designan por
una letra minúscula y un número consecutivo, a ma­
nera de coordenadas rectangulares. Teniendo el tablero
a nues tra vista, como si jugáram os con las blancas, las
ocho columnas o filas (verticales) se nombran de iz­
quierda a derecha con las letras de la a a la h. Los ocho
renglones (horizontales) se numeran de abaj o hacia
arriba (o sea, empezando desde el campo de las blan­
cas) , del 1 al 8. Cada casilla es la intersección de una
columna y un renglón y, com o tal, se nombra unien­
do la letra de la columna y el número del renglón.

� � � � 8 Negras

� B m B 7
B m B B 6
� B B B 5
B. U B B 4
B B 3
- B B B 2
� � � 1 Blancas

a b e d e f g h
Las diferent�s p iezas del ajedrez se simbolizan con
la inicial de su nombre, excep to los peones, los cuales
son descritos únicamente con la clave de su casilla o
bien de su fila. Tenemos as í, que :

T =
torre
e caballo
A =
alfil
R =
rey
D dama

Normalmente, las jugadas se indican señalando el nú­


mero de movimiento, la inicia! del n ombre de la pieza y
la clave de la casilla a la que se desplaz a. Unicamente
en la 2a. Lección, para ayu dar a entender fácilmen �e a
quienes l o requieran, se describen las jugadas señalando
primero la clave de la casilla de la que parte la pieza y
luego la casilla a la que se mueve.
A partir de la 3a. Lección sólo se indica la casilla de
destino.

Si los dos c aballos o las dos torres del mismo juga­


dor pudieran moverse en la misma jugada a la misma
casilla, antes de ésta se escribe la fila de la que parte
la pieza, para identificar cuál de las dos se debe m over.
Cuando comen los dos peones, la jugada se especifica
señalando la fila dónde está y la fila a la que pasa al
ganar la pieza contraria. El resto de la simbología em­
pleada es el siguiente :
n. Movimiento de los dos jugadores, o bien, mo­
vimiento de blancas
n... Movimiento d e negras
Cambio de pieza
0- 0 Enroque corto
0-0-0 Enroque largo
+ Jaque
++ Mate
Buena jugada
!! Muy buena jugada
? Mala jugada
a8D Coronación de peón (ejemplo)
la. Lección
¿POR QUE ESTUDIAR AJEDREZ?

La propuesta que me hizo la revista El deporte en la


URSS de dar clases a sus lectores fue para m í algo ines­
perada, p orque yo todavía sigo estu diando el arte del
ajedrez . Pero después de pensarlo decidí que el relato
de cómo comprendo e interpreto el juego-ciencia sería
también provechoso para m í.
Amo mucho el ajedrez , lo am o desde hace tiemp o
y tal vez p ara toda l a vida. Estu dio ajedrez continua y
minuciosamente. Sin embargo, de vez en cuando, al
valorar l o aprendido y planear l o que debo h acer en
un futuro próximo, me asombro de la inagotabilidad
del juego. Juzguen ustedes mismos. Se han jugado
millones de partidas, escrito miles de obras y analiza­
do diferentes aspectos del juego, pero hasta ahora no
existe fórmula universal del ajedrez ni método que
garantice el triunfo, no hay criterios matemáticos
rigurosos de valoración ni siquiera de una jugada, ya sin
hablar de p osiciones. Los entendidos en ajedrez no
df scuten que en la mayoría de posiciones hay no una,
si� o varias continuaciones aproximadamente equiva­
lentes y cada cual elige la suya, la mej or, guiándose
p or su experiencia propia, gusto, capacidad de cálculo
y hasta carácter. El intento de recurrir a ordenadoras
no ha dado los resultados apetecidos, p orque no se ha
hallado el algoritm o del juego de ajedrez ni el progra­
ma que indique la salida justa de situaciones compli­
cadas . ¿Pero p ara qué hablar de detalles, situaciones
14 Kaspárov enseña ajedrez

y fases de la p artida, cuando hasta el m omen to no h ay


respuesta a la pregunta : "Qué es el juego de ajedrez?
¿Dep orte? ¿ciencia? ¿Arte? "
"Los ajedrecistas juegan e n torneos, luchan por la
victoria, p or el resultado. Entonces, el ajedrez es depor­
te, que forja la voluntad y permite autoafirmarse",
dicen unos.
Otros se admiran de la belleza de sus combinaciones
y de la lógica de las ideas aj edrecísticas. El sacrificio
elegante de la dama, incluso en partida perdida, les re­
p orta placer, mientras que la victoria aburrida los deja
indiferentes. Para ellos el ajedrez es arte que dona ale­
gría y h ace ameno el descanso.
Al mism o tiempo, h ay muchos aficionados al aje­
drez que se pueden p asar fardes enteras buscando
respuesta a preguntas com o : "¿Por qué aquí las negras
m ovieron la torre a d8 y no el caballo a c6 ? ¿por qué
las negras están mej or en cierta p osición ? " Para ellos,
el ajedrez es fundamentalmente ciencia, una ciencia
de pensamiento lógico.
Por su carácter multifacético amo todavía más el
ajedrez . Precisamente con la belleza, con el brillo de
sus golpes tácticos, el ajedrez me fascinó desde la
temprana infancia. Al principio admiración de la be­
lleza, después búsqueda de ella en mis ideas, luego
aspiración de jugar p artidas bellas : tales son las etap as
de mi formación cau tivado por el arte ajedrecístico.
Pero llegó el m omento de competir con otros, de par­
ticipar en torneos. Y eso significó que inicié la senda
del dep orte ajedrecís tico. Hoy como antes , me gusta
jugar p artidas bellas , p ero no me es indiferente qué
puesto ocup aré en la tabla.
Quiero vencer, derrotar a todos, pero estoy obligado
la. Lección 15

a h acerlo con esplendor y en lucha dep ortiva h onesta.


El ex campeón mundial Mijafl Botvínnik, a quien con­
sidero mi maestro, fue un verdadero académico del
tablero ; gracias a sus obras empezó a hablarse del aspec­
to científico del ajedrez. Fue él quien me infundió el
amor por el estu dio del juego-ciencia y p or la solución
de innumerables problemas. En mi prep aración para
las competencias, durante el análisis de mis juegos e
inicios, un d ía me sorprendí a m í mismo tratando de
estudiarlos cuidadosa y metódicamente, con la persis­
tencia típica de un investigador. Ahora estoy convenci­
do de que mi interés p or todos los aspectos del ajedrez
contribuirá a preservar mi amor por él durante el
resto de mi vida.
Mis p adres me enseñaron los movimientos de las
piezas cuando tenía apenas cinco años y -según
recuerdo- esa enseñanza me fascinó. Un año más
tarde me inscribieron en el Club de Jóvenes Pioneros
de Bakú, donde me sentí com o en un reino de juga­
dores del ajedrez. Nuestro instructor, en su afán p or
convencer a los novicios acerca del carácter paradójico
del juego-ciencia, en una de las primeras sesiones colo­
có las piezas en el tablero como sigue :
16 Kaspárov enseña ajedrez

Esta p osición, en la que los pequeños peones resul­


tan vencedores sobre el enemigo , era tan sorprendente
que p arec ía un cuento de hadas y me hizo tom ar la
trascendente resolución de considerar el ajedrez como
parte indisp ensable de mi vida. Desde entonces mi ad­
miración p or ese arreglo no ha variado un ápice.
Desde niño me gustó atacar. Aún me agrada jugar a la
ofensiva pero me ha llevado mucho tiempo estudiar los
principiOs básicos, que parecen no tener ningún efec­
to sobre el juego en sí. Estoy convencido de que ese
estu dio resulta necesario tanto p ara el gran maestro
com o para el aficionado que deseen mejorar su juego y
disfrutar más plenam ente los torneos . Para lograr ese
alto nivel de juego, el gran maestro ha debido pasar
miles de h oras estu diando cientos de juegos . Su talen
to no podría h aberse desarrollado sin esa cantidad de
h oras de trabajo. Si a usted le gusta el ajedrez pero
carece del tiempo necesario para su estudio teórico y
desea vencer a sus amigos, tendrá que pasar gran can­
tidad de h oras frente al tablero.
la. Lección 17

En esta serie de artículos intento explicar mi vi­


sión de los principios del aj edrez en un lenguaje claro
para todos y h ablar sobre algunas sutilezas necesa­
rias p ara los verdaderos entusiastas del juego.

Garrz" Kaspárov
2a. Lección
VARIEDAD DE TECNICAS

Antes de empezar a estudiar las nociones básicas del


juego de ajedrez quiero darles a conocer un fragmen­
to de una partida relativamente sencilla, acomp añándo­
la de comentarios para simples aficionados.

G. KASPAROV (URSS) F . GHEORGHIU (Rumania)


-

Moscú, 1 9 8 2*

l . d2-d4
Los ajedrecistas expertos saben que esta jugada, así
como la jugada con el peón rey ( l . e2-e4 ) son las más
,

lógicas, y mej ores en la posición inicial. A esta conclu­


sión puede llegar cada uno de ustedes luego de estudiar
durante 2 o 3 horas los principios generales que deben
observarse en la primera fase de la partida : p oner rápi­
do en acción las piezas propias y controlar el centro
del tablero .

*Esta lección es la única en que, para indicar las jugadas, se


señalan tanto la casilla de donde parte cada pieza como la casi­
lla a la que se dirige. En lo sucesivo se mencionará solamente la
casilla de llegada.
2a. Lección 19

1 Cg8-f6
Es una de las mej ores respuestas a la jugada blanca.
Las negras p onen en acción su pieza y no permiten al
adversario que saque al peón rey y fortalezca todavía
más el dominio en el centro.

2. c2-c4
Ahora las blancas impiden el m ovimiento libre del peón
2 . . . d 7-d5 , pues en este caso, después de 3 . c4 : d5 , las
negras deben elegir entre 3 . . . Dd8 : d5 y 4 . Cb l -c3 , cuan­
do las blancas p onen en juego al caballo y las negras
se ven obligadas a mover dos veces seguidas la dam a,
o sea, a no p oner en acción sus piezas , a detenerse en
el desarrollo. Si las negras capturan al peón con el ca­
ballo 3 . . . Cf6 : d5 , permiten la jugada 4. e2-e4 , dan a
las blanc_a s fuerte pareja de peones en el centro, ame­
nazando atacar todas las p osiciones avanzadas impor­
tantes del bando negro (casillas c5 , d5 , e 5 , f5 ) .
Volvamos a l o s primeros renglones d e nuestro aná­
lisis, la jugada 2. c2-c4 "Las blancas impiden . . . " Este
es el inicio de un conflicto consciente en la partida de
ajedrez. Surge la lucha de ideas y empieza la partida
de ajedrez propiamente dich a. Cuanto m ay ores capa­
cidades y conocimientos posea el jugador tanto mejor
verá l os m icro-con flictos que surjan, innumerables en
cada partida, evaluará más correc tamente sus con­
secuencias y adop tará soluciones más correctas .

2 e7-e6
Las negras abren camino al alfil y como queriendo
recuperar lo perdido se disponen a mover el peón
dama a la casilla d5.
20 Kaspárov enseña ajedrez

3 . Cgl -f3
Las blancas tienen amplia elección de buenas con ti­
nuaciones, como 3 . Cb l-c3 y h asta 3 . Ac l -g5 o bien
3 . Ac l -f4. En la apertura tiene suma imp ortancia de·
sarrollar con rapidez las piezas propias.

3 b 7-b6
Las negras se preocup an del alfil en c 8 , asegurando
su salida a la p osición p rincip al de combate b 7 o a la
de reserva a6 .

4. a2-a3
Para hacer esta jugada, a primera vista pasiva, hay que
comprender profundamente el p apel de la profilaxis
en el ajedrez . La modesta-jugada del p eón blanco no
permite al alfil negro ocupar p osición activa en b4 y
al mismo tiempo asegura al caballo blanco salida a la
casilla c3, donde podrá desempeñar imp ortante p apel
en la lucha por el centro.

4 Ac8-b 7
5 . Cb l -c3
Ambos bandos se apuran a poner en acción las piezas,
para reforzar al máximo su influencia en el desarrollo
del combate que se p erfila en el centro del tablero.

5 d7-d5
Las negras fortalecen radicalmente sus p osiciones en
el centro. Pero en esta situación, adelantar el peón a
d5 tiene de malo que obstruye la diagonal al alfil en
b7.
2a. Lección 21

6. c4 : d5 Cf6 : d5
Después d e 6 . . . e 6 : d5 , el alfil e n b 7 tropezaría con su
propio peón y arriesgaría estar cierto tiempo inactivo.
Aunque esta sola peculiaridad de la posición de las
negras no puede predeterminar el éxito de las blancas ,
la acumulación metódica de pequeñas ventajas permi­
tirá al experto gran maestro cambiar inexorablem ente
el giro de la lucha a su favor.

7. Dd l -c2
En la escena ajedrec ística surge nuevo micro-conflicto,
en torno a la jugada 7. e2-e4 , que permitiría a las blan­
.cas ocupar el centro . Al elegir la jugada, las blancas
tuvieron en cuenta que después de 7 . e2-e4 ? Cd5 :c3
8. b2 :c3 Ab 7 : e4, las ne gras quedarían con peón de
más.
7 c7-c5
Las negras p odían imp edir el plan de las blancas ju­
gando 7 . . f7-f5 , pero a alto precio. En su bando
.

aparecerían el peón atrasado e6 y el punto débil e 5 .


22 Kaspárov enseña ajedrez

8. e2-e4 Cd5 : c3
9 . h 2 : c3 Af8-e 7
Este es nuevo logro de las blancas, que obtienen en el
centro fuerte grupo de peones p ara luchar fructuosa­
mente p or dominar las casillas de la quinta fila del
tablero, es decir, ya en el territorio enemigo. Los aje­
drecistas definen esta situación con el término "su­
premacía de esp acio ".

1 0 . Afl -b5 + Ah 7-c6


1 1. Ab5-d3
En ajedrez, la l ínea recta no siempre es la distancia
más corta entre dos puntos. Al p oner el alfil en d3 en
dos jugadas, las blancas obtuvieron mayor ventaja que
si hubiesen ido a d3 de golp e. Porque la ligazón, p or
ejemplo 1 0. Afl-b5 + Cb8-c6 1 1 . C f3 -e5 Ta8-c 8· 1 2.
Dc2-a4 Dd8-c 7 1 3 . Da4 : a7 Tc 8-a8? 1 4 . Ab5 :c6+ con
ganancia de blancas, impedía a las negras protegerse del
jaque del modo más natural, con el caballo. Mientras
que el alfil negro ocupa en c6 mal sitio y sólo molesta
a sus piezas. Los ajedrecistas en tal caso hablan de mala
p osición de las piezas y mala coordinación de acciones.

11 Cb8-d 7
El torpe alfil obligó al caballo a ocupar p osición pasi­
va, en lugar de activa c6, donde atacaría a las blancas
p or el centro. Tal vez, las negras no querían dar al rival
ven taja de dos alfiles después de 1 1 . . 0-0 1 2 Cf3-e 5,
. .

pero eso sería el menor de los m ales en tal situación,


ya que ahora el rey negro queda en el centro. Sin em­
bargo , es más sensato para los principiantes preocu­
p arse ante todo de la seguridad de su rey, tratando de
sacarlo cuanto antes del centro.
2a. Lección 23

1 2 . 0-0
Por cuan to el rey negro tarda claramente en ocupar
sitio seguro, las blancas deben abrir a toda costa el
centro (limpiar de peones las verticales centrales ) . Por
eso, preventivamente su rey huye del sitio peligroso
y cede su lugar a la torre.

12 h7-h6
Esto, igual que 4 . a2-a3 , es jugada profiláctica.
Encontrar el m omento exacto para tal o cual ope­
ración es imp ortante elemento de juego del ajedrecista.
El gran maestro Florian Gheorghiu escoge momento
inoportuno para profilaxis .

1 3 . Tfl -d l
Las blancas previendo apertura de la línea d, ponen
ahí a la torre .

13 Dd8-c 7
Ah ora e s tarde para que enroquen las negras. Porque
después de 1 3 . . . 0-0 14. d4-d5 e6 : d5 (sacrificio de
peón) (está mal 14 . . . Ac6-b 7 ? 1 5 . d5:e6 f7 : e6 1 6 .
Ad3-b5 ! y arruina a las negras el caballo varado en
d 7 ) 1 5. e4 : d5 Ac6-b7 1 6 . c3 -c4 Ae7 -f6 1 7 . Acl-b 2,
las blancas obtienen fuerte peón pasado en el centro
del tablero.

1 4. d4-d5
24 Kasp árov enseña ajedrez

"El que tiene supremac ía está obligado a actuar enérgi­


cam ente ", tal es uno de los precep tos del gran pensador
ajedrecístico Wilhelm Steinitz ( 1 83 6- 1 9 00 ) , primer
campeón mundial , quien formuló las leyes básicas de
la estrategia aj edrec ística. Estudiar la herencia clásica
que dejaron corifeos de años pasados, es provechoso
para todos los aficionados al ajedrez y absolutamente
indisp ensable para quienes procuran enriquecer y for­
talecer su juego .
Las blancas , en la partida citada sacrifican sólo peón,
p ero logran todo l o que aspiraban : abren las verticales
centrales, atan a las p iezas negras p or la l ínea d y dejan
al rey adversario en el centro. Ellas ganaron a todas
luces la ap ertura, primera fase de la p artida, gracias a
un plan de acción más consecuente . Ahora, para con­
solidar y aumentar su ventaja deben operar con energía
y precisión. Los acontecimientos p osteriores servirán
de ilustración a uno de los tem as siguientes de nues­
tros encuentros. Entonces p odrán ver el final de esta
partida.
3a. Lección
VALOR DE LAS PIEZAS

Para valorar bien la correlación de fuerzas en el table­


ro escaqueado, ante todo hay que saber la escala de
valores comp arativos de cada pieza de ajedrez . En esa
escala, el rey ocup a lugar especial . Es inapreciable . No
se lo puede cambiar y cualquier amenaza a su existen­
cia debe eliminarse sin falta, pues en caso contrario
acabará la partida. La pieza más fuerte de aj edrez es
la dama, que en general es un alfil y un peón y medio
más fuerte que la torre. La torre es un peón y me­
dio más fuerte que el alfil o el caballo. Y, por fin, el
alfil o el caballo equivalen, aproximadamente , a tres
peones.
Pero además del valor nominal de cada pieza existe
el valor real , que cambia en el transcurso del juego .
Este concep to, más sutil y significativo, refleja la im­
p ortancia de cada figura según el trabaj o que desempe­
ña en un m omento dado ( o en determinada jugada) , las
persp ectivas dictadas p or la p osición en el tablero y
el plan de juego . La valoración correcta de la fuerza
real de cada pieza en cada jugada determina en much o
el potencial ajedrec ístico del jugador.
Para caracterizar la desigualdad de fuerzas en el aje­
drez existe el concep to de ventaja material . Si uno de
los bandos obtiene ventaja material procura acrecentar­
la para quebrar la resistencia del rival o, conservando
esa ventaja, cambia más piezas y p asa a la fase final.
26 Kaspárov enseña ajedrez

Pero a menudo ocurre que uno de los adversarios acce­


de conscientemente a pérdida material. A mí, por
ejemplo, me gusta mucho atacar la posición del rey ene­
migo y para des truir su fortaleza no me detengo ante
sacrificios de mis piezas por peones que protegen
directamente al rey contrario. As í disputé h ace p oco
la partida con el gran maestro húngaro Lajos Portisch.
Después de 16 jugadas se creó la siguiente p osición.

Si quitamos mentalmente del tablero el peón d4


notarem os que los alfiles blancos tienen apuntados a
los dos peones negros que custodian al rey . Otros defen­
sores p or ahora él no tiene. Estas circunstancias dan
motivo para efectuar rápido ataque donde el objetivo
-privar al rey contrario de los últim os defensores­
justifica los medios -pérdida de peón y dos temibles
alfiles blancos. Al principio se abre camino al alfil b2.
3a. Lección 27

1 7. d5 ! ed
1 8. cd A : d5
Después se reduce el número de custodios del rey ne­
gro.

1 9. A : h7 + R : h7
20. T : d5 Rg8
Cuan do el rey vuelve a esconderse detrás del peón, el
alfil blanco al precio de su propia vida aniquila el últi­
mo bastión del rey adversario.

21. A : g7 ! R:g7

Pasó el torbellino combinatorio y dej ó al rey en sole­


dad ante la amenaza de ataque blanco, en primer tér­
mino p or la dam a.

2 2. Ce5 ! Td8
23. Dg4+ Rf8
24. Df5 f6
28 Kaspárov enseña ajedrez

25 . Cd7+ T : d7
26. T : d7 Dc5
27. Dh7 Tc7

En el tablero h ay igualdad material aproximada. La


torre y el peón blancos se op onen al alfil y el caballo
negros . Pero las piezas negras ocupan posiciones desa­
fortunadas, sobre todo el rey . Al mismo tiempo, las
dos piezas blancas más temibles irrumpieron en la sép­
tima horizontal y el desenlace de la lucha está cerca.
Todo dep enderá de cuán rápido las blancas alcanzarán
con una de sus torres la casilla g3 . Sin embargo, la úl­
tima jugada negra contiene p ícara trampa para juga­
dores presurosos.

28. Dh8+
Si las blancas jugaran en el ac to 28 .Td3 , trazando el
itinerario Td3-g3-g8x, se llevarían un chasco después
del impresionante sacrificio de la dama 28 . . . D : f2!!
29. R : f2 Ac5 + y luego T : h 7 . Todavía peor irían sus
3a. Lección 29

asuntos s1 29. T : f2 ? Tc l + 3 0 . Tfl Ac5 + 3 1 . Rh l


T : flx!

28 Rf7
29 . Td3 Cc4
30 . Tfd l
Siempre es útil p oner en juego esta reserva.

30 Ce5
31. Dh7 + Re6

No se puede retroceder de vuelta 3 1 .. . Rf8 debido a


nuevo sacrificio 3 2 . Td8 + ! A : d8 3 3 . T : d8x . Hay que
ir al centro del tablero y eso en el 99 p or ciento de los
casos equivale a la derrota.

3 2 . Dg8+ Rf5
33. g4+ Rf4
34. Td4+ Rf3
35. Db3+
Las negras se rindieron.
Naturalmente , todos los ajedrecistas deben conocer
y resp etar los principios ajedrec ísticos fundamentales,
incluida la escala de valores comparativos de las pie­
z as. Pero uno de los atractivos del ajedrez consiste
precisamente en las numerosas excepciones de las re­
glas, que con frecuencia conducen a situaciones y co­
rrelaciones no típicas , donde el camino justo es mu­
chas veces sugerido por la intuición y la experiencia
acumulada. Como parte de esa exp eriencia guardo en
mi mem oria un fragmento de la partida Mijai1 Tal -
Osear Panno, disputada en 1 95 8 .
30 Kaspárov enseña ajedrez

Sin h aber terminado de desarrollar las piezas, los


contrincantes emprendieron reñida lid, donde la corre­
lación material pasa a segundo plano y además se hace
absolutamente atípica. Lo fundamental ahora es va­
lorar con exactitud la_ actividad de las piezas que par­
ticipan directamente en la lucha.

18 C : b3
19. Cc6 !
Con esta jugada, las blancas quieren ganar dama a gran
costo m aterial.

19 C : al
20. C : d8 Af5 !
21. Df3 Ta:d8
22. T:e7 A:bl
23. A: f4 T : d4
3 a. Lección 31

En 5 jugadas , la p osición se hizo irreconocible. Dos ca­


ballos y una torre no valen menos que la dama. Además,
el alfil blanco no puede encontrar de ningún m odo su
lugar en el juego . Por lo visto, el desenlace de la con­
tienda depende de la actividad de la dama blanca.

24. Dg4 ! Ag6


25. De6+ Af7
26. Df5 Cc2
2 7 . b3 Ag6
Tal tem ía más el contrataque de las negras después de
2 7 . . . Td l + 2 8 . Rf2 Cd2. Las negras hacen sólida m o­
vida obligando a las blancas a embrollar todavía m ás
el juego.

28. T :g7+ R : g7
29 . Ah6+ R : h6
30. D: f8+ Rg5
3 1. be be
32 Kaspárov enseña ajedrez

De nuevo cambió bruscamente la p osición. Las blan­


cas tienen en el ataque sófo a la dam a y a algunos peo­
nes .

32. g3 Ae4
33. h4+ Rg4
34. Rh2 Af5 !
Las negras se defienden magníficamente. Entregando
una p ieza ( 3 5 . f3 + R : f3 3 6 . D : f5 Re3!) irrump en con
el rey en el flanco dama. Por eso , las blancas buscan la
manera de mantener al rey negro en el flanco derecho,
donde hay peones blancos.

35. Df6 h6
36. De5 Te4
37. Dg7+ Rf3
38. Dc3+ Ce3
A tablas más simples conducía 38 . . . R: f2 3 9 . D : c 2 + Rf3 .

39 . Rgl Ag4
3a. Lección 33

40 . fe h5
41. De l T : e3

A tablas conducía 4 1 .. . Te6 42. e4 c3 , después de lo


cual las p iezas negras se protegían mutuamente y el
rey blanco quedaba enjaulado.

42. Dfl + Re4


43. D:c4+ Rf3
44. Dfl + Re4
45 . D: a6
Ah ora, la dama blanca tiene ayudante, el peón pasado
a2, que a fin de cuentas decidiría el resultado de la lu­
cha. Pero eso ya es tema de otra lección.
4a. Lección
DOMINE EL CENTRO Y TRIUNFE

Las casillas del centro del tablero -e4, d4 , e 5 , d5-


son muy imp ortantes, como una altura desde la que
se ve bien todo el campo de la ba_talla ajedrec ística y
desde la que es más fácil asestar el golpe de gracia a
cualquier objetivo del tablero.

Concep tos com o "lucha por el centro ", "dominio


en el centro ", "ruptura del centro ", también reflejan
los momentos más imp ortantes del duelo y son bien
conocidos por cualquier <tjcJrecista experimentado.
La lucha por el cen tro empieza ya desde las primeras
jugadas . El bando que logra la superioridad en el cen­
tro del tablero (o que ocupa. el centro ) , generalmente
4a. Lección 35

tiene p osibilidad de trasladar con más facilidad sus


piezas de un sector del tablero a otro, creando sup e­
rioridad de fuerzas ahí donde empieza el combate.
Un siglo atrás, la lucha por el centro era más despreo­
cupada y franca. Las blancas de inmediato procura­
ban ocupar el centro con peones, sin detenerse ante
sacrificios materiales. A la sazón estaban de moda los
gambitos, es decir, comienzo de p artida con sacrificio
obligatorio.

l . e4 e5
2. f4 ! ef
En nuestros tiempos, con mayor frecuencia se emplea
el contragambito 2 . . . d5 3. ed e4! y la lucha p or el
centro es más sutil .

3 . Cf3
Al primer camp eón mundial oficial Wilhelm Steinitz
le gustaba jugar 3 . d4, admitiendo 3 . . . Dh4+ 4 . Re 2 .
El estimaba que la supremac ía e n e l centro e s más
imp ortante que un buen refugio para el rey .

3 g5
4. Ac4 g4
5. 0-0 ! gf
6. D : f3 Df6
7. d3 Ah6
8. Cc3 Ce7
9. A : f4 d6
10. A : h6 D : h6
11. D : f7+ Rd8
1 2. Tf6 Dg5
13. Tafl
36 Kasp árov enseña ajedrez

As í se prolongó una de las p artidas del gran ajedre­


_
cista ruso Mija11 Chigorin , disputada en 1878. Las
blancas sacrificaron una pieza y obtuvieron fuerte
ataque, con la particularidad de que su ventaja en el
centro desempeñó papel decisivo. La estrategia blanca
en el centro se vio con mayor nitidez en una de las
partidas del eminente ajedrecista norteamericano Paul
Morphy (183 7- 1884 ) .

P . MORPHY - J.A. RIVIERE


París , 1 863

l. e4 e5
2. Cf3 Cc6
3. Ac4 Ac5
4. b4 A : b4
5. c3 Ac5
4a. Lección 37

6. 0-0 d6
7. d4 ed
8. cd Ah6
9. Cc3

Esta posición interesantísima, fue por aquella época


no menos p opular que actualmente la partida españo­
la. Al precio de un peón, las blancas obtuvieron clara
superioridad en el centro . No se puede jugar 9 . . Cf6.

debido al impetuoso ataque 1 O. e5 ! de 1 1 . Aa3 ! A :


d4 1 2. Db3! Ae6 1 3. A : e6 fe 14. D : e6 + Ce7 1 5 . C : d4
ed 1 6 . Tfe l !
38 Kaspárov enseña ajedrez

La mej or respuesta negra se considera 9 .. Ag4 y si 10.


.

Ab 5 se puede elegir 10 . Ad 7 o 10 . . . Rf8 . J .A. Rivie­


. .

re hiz o la jugada natural, pero adversa, que permitió a


las blancas aprovechar otra ventaja de la p areja central
de piezas, a saber, su m ovilidad y dinamismo.

9 Df6
10. Cd5 Dg6
1 1 . Cf4! Df6
1 2 . e5!
El peón central avanzó y creó en el acto una situación
donde las negras en lugar de desarrollar tranquilamente
las piezas deben proteger al rey de amenazas concretas,
cosa que es difícil hacer aquí porque la mayoría de
las piezas negras se estancó en puntos iniciales. Ahora,
aprovechando su ventaja en cantidad de piezas pues­
tas en juego, las blancas efectúan una operación típica;
abren el centro (lo limpian de peones propios y ajenos),
para dar campo de acción a sus piezas. Con el centro
abierto, la actividad de las piezas crece mucho y la
4a. Lección 39

buena ubicación o , p or el contrario, la mala ubicación


de algunas piezas tiene primerísima imp ortancia para
valorar la situación en el tablero , pues indicará quién
tiene la ventaja.

12 de
1 3 . de Df5
Claro , no se puede tomar el peón 1 3 . . . C : e5? porque
1 4 . C : e5 D : e5 ? 1 5 . Te l ganando dama. Pero el peón
e vuelve a avanzar.
1 4. e6 !

14 f6
También estaba mal para las negras si 1 4 . . . fe 1 5 . C :
e6. A : e6 1 6 . A : e6 ! Df6 (7. Dd 7 + Rf8 1 8 . Ab 2 ! (es
p or eso que el peón debía salir de e5) D : b2 1 9 . Df7x.
Ahora, el peón e6 corta la posición de las negras en
dos partes y tiene tanto valor com o una pieza. Las
blancas aquí solamente tienen que impedir la huída
del rey negro al flanco.
40 Kaspárov enseña ajedrez

1 5 . Ch4 Dc5
1 6 . Ae3 ! Dg5
1 7 . Cf3 Da5
1 8 . A : b6 D:b6
1 9 . Cd5 Da5
20. Cd2 !
Ah ora, las negras no pueden protegerse contra la ame­
naz a de perder la torre en a8 después de 21. Cb3 y
22. C : c 7 + y contra la no menor amenaza Dh5 +. El fin
es inminente.

20 Cd4
21. Cb3 C : b3
22. ah Dc5
23. Dh5 + Rd8
Después de 23 . . . g6 24 . C : f6+ se p ierde la dama.

24. Tad l
4a. Lección 41

Ah ora no hay salvación contra las terribles consecuen­


cias del jaque ( 2 5 . Cb6+, el caballo sale de la línea d
y el rey negro cae bajo jaque de la torre blanca) y p or
eso las negras se rindieron.
Indudablemente, cada bando tiene que preocuparse
p or todos los medios de defender sus peones centra­
les, para conservarlos en cantidad necesaria y ocupar
con ellos p osiciones ventaj osas.
A veces, en el centro queda sólo un peón p or ban­
do. Entonces surgen nuevos problemas, en particular,
el de cómo apoderarse del puesto avanzado en el
centro que con may or frecuencia permita operar
activamente las piezas y obtener supremacía sobre
el rival.

TIGRAN PETROSIAN (URSS) - JULIUS KOZMA


(Checoslovaquia)
Munich, 1 95 8

l . Cf3 Cf6
2. d4 e6
3. Ag5 c5
4. e3 b6? !
El método sencillo de apertura blanca disminuyó la
atención de las negras, y éstas, con jugada que parece
natural, permiten al adversario tomar el puesto avan­
zado del centro.

5. d5 ! ed
6. Cc3 Ab 7
42 Kaspárov enseña ajedrez

7. C : d5! A : d5
8. A : f6 D : f6
9. D : d5

Las blancas se apoderaron sólidamente del punto d5,


pues las negras en un tiemp o próximo no podrán expul­
sar a la dama de su p oderosa p osición. Al mismo tiem­
p o, las debilidades negras en la línea d son constantes
y pueden ser bastante dolorosas.
Los ajedrecistas exp erimentados nunca inician ope­
raciones serias en los flancos antes de asegurar sus
posiciones en el centro .
En el siguiente diagrama, las blancas, sin haber hecho
previamente la jugada necesaria Cc3, iniciaron la ofensi­
va de peones en el flanco rey . De p or sí, esto no es muy
peligroso, pero en el duelo Hans Neegord (Dinam arca)
- Vladimir Simagin (URSS) (partida p or corresponden­
cia, 1 964 ), las negras demostraron su extraordinaria
peligrosidad en la respuesta a ese tipo de ataque de
blancas, débil y sin apoyo, y lo hicieron de forma muy
convincente.
4a. Lección 43

1 .. . b5 ! !
2 . ch d5 ! !
3 . ed e4!
4. D : e4
Si 4. fe obtenía 4 ... Ce5!, pero también así las blancas
se las ven duras.

4 .. . A:g4
5. Df4 Ah5
6. Rf2 Ce5
7. Ag2 Ad6
8. Da4 Tc8 !
9. Td2 Df6
44 Kaspárov enseña ajedrez

En p ocas jugadas, los r�ductos blancos, que parecían


fuertes, se desmoronaron tras ese contragolpe op ortu­
no en el centro.
En conclusión, i luchen p or los escaques centrales,
cuiden el centro, valoren el centro !
5a. Lección
COMO GANAR ESPACIO

Por cuanto el juego de ajedrez tiene lugar en un área


limitada -los 64 escaques del tablero -, el espacio, es
decir, la cantidad de casillas en la que cada bando puede
ubicar sin obstáculos.sus fuerzas, habitualmente influ­
ye mucho en el curso de la contienda. Antes de empe­
zar la partida, blancas y negras controlan igual esp acio.
Pero p or lo general cual quier jugada de apertura persi­
gue controlar la mayor cantidad p osible de casillas del
tablero, sobre todo en territorio ajeno. El papel prin­
cipal en la conquista de espacio corresponde a los
peones, que desplazan a las piezas rivales y prop or­
cionan a las suyas libertad de maniobra. Pero el avance
de los peones debe acompañarse, sin falta, de ap oyo de
las piezas. En caso contrario, el ejército de peones
perecerá con rapidez. El ajedrecista experto procura
ante todo obtener dominio en el sector central del
tablero , limitado p or las verticales c y f, pues ahí
están las mej ores p osiciones para las piezas .
A fin d e que nuestra conversación sea más concreta
prqbemos analizar dos partidas.
La primera se disputó a fines del siglo pasado .
46 Kaspárov enseña ajedrez

SIEGBERT TARRASCH - RUDOLF CHAROUSEK


Nuremberg, 1 896

l. d4 d6
2. e4 Cf6
3. Cc3 g6
4. f4 Ag7
5. Cf3 0-0
6. Ae2

Ap enas fueron hechas cinco jugadas y ya las blancas


conquistaron gran espacio, tres peones suyos contro­
lan imp ortantísimas casillas de la quinta h orizontal,
en territorio enemigo. Con ap oyo de sus piezas ellos
podrán seguir adelante, aislando, como si fueran una
cerca, nuevos sectores de terreno contrario, para sus
propias piezas.
En el ajedrez contemporáneo, un método estratégico
Sa. Lección 47

eficaz de lucha contra tales cadenas de peones se con­


sidera que es el contrataque opuesto de peones (con
mayor frecuencia ap oyado por p iezas ), para imp edir
el avance de la cadena. Después de eso se trata de
romper la cadena en eslabones o, com o dicen los
ajedrecistas, islitas . La variante 6 ... c5 ! 7 . d5 e6 8.
0-0 ed 9. ed caracteriza del mejor modo semejante
método.
Charousek, dicho sea de paso, uno de los mej ores
ajedrecistas de aquella época, también intenta detener
la cadena de peones blancos, pero lo hace con p oca
fortuna. El impide la libertad de m ovimiento de sus
piezas y, lo más importante, no logra la rup tura del
centro blanco de peones.
La situación de las negras al cabo de tres jugadas se
agrava extremadamente .

6 d5 ?
7. e5 Ce8
8. Ae3 e6
48 Kasp árov enseña ajedrez

Bajo protección del tridente de p eones d4 - e5 - f4 ,


las p iezas blancas tienen muchas casillas para m anio­
brar y pueden ser trasladadas con facilidad a cualquier
sector del tablero. El gran ajedrecista alemán Tarrasch
resuelve muy fácilmente el problema de materializa­
ción de la supremac ía. El inicia un ataque raudo de
peones p or el flanco rey . Sus peones deben abrir l íneas
p ara las piezas m ay ores , mientras que las piezas negras,
apretadas en las dos últimas h orizontales, sólo se m o­
lestarán unas a o tras y no podrán organizar la defensa.

9. h4 !
Una de las reglas principales de la lucha ajedrecística
reza: La ofensiva en el flanco es mejor detenerla me­
diante contrataque en- el centro. Desgraciadamente.
las negras con su jugada 6 . d5 se privaron a sí mis­
..

mas de esa p osibilidad y su derrota está predetermi­


nada.

9 Cc6
10. h5 Ce7
11. g4 f5
1 2. hg C : g6
13. Ad3 h6
14. g5 Rh7
15. De2 Th8
16. Dg2 c5
17. gh
Sa. Lección 49

Las negras se rindieron p or la inevitabilidad de gran­


des pérdidas.
La segunda partida puede servir com o ilustración de
métodos modernos de lucha p or el espacio. Para mí,
esta partida es particularmente memorable, com o
mi primera victoria conseguida al estilo posicional
puro, en imp ortante competición y sobre un fuerte
adversario.

GARRI KASPAROV - TAMAZ GUEORGADZE


Minsk, 1 9 79

l. e4 e5
2. Cf3 d6
3. Ac4 Ae7
4. d3 Cf6
5. c3 0-0
so Kaspárov enseña ajedrez

6. 0-0 c6
7. Ab3 Ae6
8. Ac2 h6
9. Te l Cd7
1 0. Cd2 Dc7
Ambos bandos maniobran sin apresurarse y da la
impresión de que sus logros son idénticos. Pero sólo
a primera vista. Las blancas empiezan a conquistar
espacio.

ll. d4! Tfe8


1 2. h3!

Limitar las posibilidades del rival (ahora el alfil negro


no se colocará en g4 ) también es conquistar espacio.

12 Cf8
13. c4 ! Cg6
1 4. d5 Ad7
1 5. Cb l ! Af8
Sa. Lección Sl

1 6. Cc3 c5?
1 7 . Aa4
En tal situación apretada, cualquier cambio es conve­
niente a las negras excep to ese. Su alfil de casilla blanca
defiende importantes escaques y tiene la mayor liber­
tad de maniobra.

17 a6
1 8. A: d7 C : d7
1 9. g3 Ae7
20. h4!
Las blancas resolvieron p or ahora como estrategia
limitar el movimiento de las piezas negras en el flan­
co del rey y preparan la ofensiva principal en el flanco
dama.

20 Cf6
2 1 . Ch2 Dd7
22. a4 Dh3
23. Df3 Dd7
24. a5 !
Las blancas cruzaron la frontera también en el flanco
dama apretando todavía más a las negras. Su plan
próximo está claro para ambos bandos, pero las ne­
gras ya no pueden hacer nada. Maniobrar sus reservas
en pqco espacio es prácticamente imposible.

24 Cf8
25. Ad2 Tc8
26. en Cg4
27. Ca4 Ad8
28. Tc l Tb8
29. b4 ! ch
52 Kaspárov enseña ajedrez

30. A : b4 h5
31. Cb6!

A primera vista continuación ilógica, pues por la l ínea


b se podía acentuar la presión. Pero las blancas se pro­
pusieron abrir la línea c, y en tal caso es muy impor­
tante para ellas tener una casilla de irrupción en esa
línea. La casilla c7 es la mejor plaza para el desembar­
co blanco.

31 A : b6
32. ah De7
33. Da3 Td8
La última posibilidad de resistencia consistía en fre­
nar el avance del peón e, sacrificando torre por alfil
(33 . . . Tc 5 ! 34. A : c 5 de) . La marcha de los aconteci­
mientos, es verdad, se haría más lenta, pero aun así
las blancas conservarían todas las posibilidades de
vencer; en lugar de ello, la ofensiva blanca se desarro­
lla con rapidez y conforme al plan.
Sa. Lección 53

34. f3 Ch6
35. c5 ! de
36. A: c5 Df6
3 7 . Rg2 Te8
38. Ae3 Cd7
39. Tab l De7
Las negras perdieron por tiempo, al no completar sus
40 movidas en las dos horas y media asignadas. De
cualquier manera, luego de 40. D : e 7 T : e 7 4 1 . Tc 7 la
posición de las negras ya no tenía esperanza.
De modo que valoren el espacio; procuren ganarlo,
pero no pierdan la cabeza. Pues la cadena de peones
muy adelantada puede ser detenida y destruida, y por
la brecha form ada irrumpirán piezas contrarias.
6a. Lección
TRASCENDENCIA Y MUERTE DE
LOS PEONES
Aunque los peones son las piezas más débiles de la lid
aje drec ística, precisamente ellos determinan su mar­
cha y desenlace. Si uno de los bandos tiene dos o tres
peones más, eso a menudo basta para la victoria. El
asunto se complica cuando hay igual cantidad de peo­
nes. En ton ces, la val oración de la posición será deter­
minada, en gran parte, por la ubicación de los peones
de cada bando.
Al principio de la partida, los peones adversarios se
alinean en dos filas, formando cadena. Avanzan apo­
yándose mutuamente y entorpeciendo la actividad de
las piezas rivales. Los aje drecistas expertos, a fin de ob­
tener una fila· móvil y flexible de peones que se defien­
dan mutuamente, con frecuencia acceden incluso a
sacrificios m ateriales.
6a. Lección 55

TIGRAN PETROSIAN (URSS) - HELMUT


PFLEGER (RF A)
1 960

l. Cd5 ! ! ed
2. cd
Ahora, justo dos peones -d5 y e5- resuelven la lucha.

2 ... Dc8
56 Kaspárov enseña ajedrez

3. e6! 0-0
4. Dc3 f6
5. d6 Ca4
(No se puede 5 ... D:e6 por pérdida de la dama en 6.
Ac4)

6. D: c8 Tf: c8
7. Aal Tc2
8. de T:e2
9 . Td8+ Rg 7
1 0. Tc l
(Sería equivocado poner en el acto 1 O. e 8D, porque
1 O . . T: g2+ ! ! 11. Rh 1 Tg3+ y las blancas, inespera­
.

damente, reciben mate ) .


6a. Lección 57

10 T: e6
ll. Tc 7
(Amenazal2. e8D+)

ll Rh6
1 2. A : f6
Las negras s e rindieron.
¿cómo oponerse a esta temible cadena d e peones ?
El método radical -y también el m ás l ógico- es el evi­
dente. : aniquilar toda la cadena o por lo menos su esla­
bón central. En otras palabras, romper la cadena en
pequeños islotes, imposibilitados de ayudarse mutua­
mente.
Pero con frecuencia, el método más eficaz de lucha
c ontra la cadena móvil de peones es limitar su movili­
dad, es decir, bloquearla, digamos, teniendo bajo fue­
go las casillas que es tán delante de los peones. Por
ejemplo, a la cadena de peones negros c4, d5 y e6 es
c apaz de contenerla el alfil blanco ubicado en l<\ dia­
gonal a l -h 8.
S8 Kaspárov enseña ajedrez

Pero si aunque sea ef caballo negro de casilla c6


ap oya la ofensiva de los citados peones, el alfil blanco
solo, no estará en condiciones de oponerse al avance
de la cadena de peones.
El mejor méto do de bloqueo es detener a l os peones
con peones. Si en vez de amenazar a los peones ne­
gros c4, d5 y e6 con el alfil ponemos tres peones blan­
cos en los escaques c3 , d4 y e5, alzaremos una barrera
infranqueable.
6a. Lección S9

En las partidas contemporáneas de ajedrez, los ban­


dos adversarios procuran limitar la movilidad de las
cadenas de peones desde el comienzo del juego. Como,
por ejemplo, en este sistem a de apertura :

l. d4 Cf6
2. c4 e6
3. Cc3 Ab4
4. e3 c5
5. Ad3 Cc6
6. Cf3 A: c3+
7. be d6
8. c4 e5
9. d5 Ce7 .
60 Kaspárov enseña ajedrez

Como ven, ante el trío de peones c4, d5, e4, las negras
oponen el dúo c5, e5, defendido por el peón d6. Y
esto resulta suficiente para estabilizar la situación en
el centro. Pero no todos los aje drecistas procuran li­
mitar hasta tal grado la movilidad de los peones con­
trarios. El dinamismo de la cadena de peones ofrece
ricas posibilidades para el juego combinatorio, y esto
es igualmente peligroso y atractivo, máxime si los ri­
vales prefieren el juego abierto . Por el contrario, la
cadena de peones inmóvil, en función de bloqueo, a
menudo predetermina el desarrollo lento y monótono
de la partida.
Los lectores, seguramente habrán tropezado en la
literatura ajedrec ís tica o en comentarios de partidas,
con los términos "peón débil ", "peón aislado", etc.
Cada uno de ellos testimonia el defecto en la cadena
de peones que limita su m ovilidad y aumenta la vul­
nerabilidad.
Aqu í está un ejemplo simple.
6a. Lección 61

A pesar de la amenaza p or parte del rey negro , las


blancas jugando correctamente pueden defender al
peón y hasta coronarlo. Pero basta trasladar al rey
blanco hacia las filas del lado contrario, para que el
peón se haga débil, porque cae fácilmente ante el ata­
que del rey negro.
Otro defecto corriente de las cadenas de peones
consiste en tener dos o tres de ellos en la misma ver­
tical. Voluntariamente pocas veces se colocan uno
tras otro porque es difícil defenderlos, sobre todo al
final de la partida, donde originan grandes problemas.
Pero no h ay regla sin excepción, m áxime en ajedrez.
Vean este bello final de la partida de ajedrecistas
p olacos Tulkowski y Wojciewski, jugada en Poznan
hace unos 55 años.
62 Kaspárov enseña ajedrez

Después de las jugadas evidentes

1 Td2
2. Ca4
en el tablero empiezan a ocurrir milagros.
2 T:b2
Los defectos de l a estructura de peones (vean l o s peo­
nes negros) resulta que pueden ser compensados con
juego- ingenioso. Las negras entregan torre sin razón
aparente.
3. C : h 2 c3
Después d e 4 . C d 3 c4+ entra e n acción e l alfil negro
dormido y eso resuelve el enigma. Sigue 5. T: b6 cd !
6. Rf2 c 2 7. Tc6 d2 y el peón se corona.
6a. Lección 63

4. T: b6
Si 4 ... ah, sigue 5. Cd3 y las blancas quedarían con
pieza de más.
Pero las negras asestan el golpe
4 c4!
Ahora quitan al caballo la casilla d3 y luego de 5. C : c4
el peón c se transforma en dama. ¿ Acaso dos piezas
no pueden arreglárselas con dos peones inválidos que
se arrastran por la l ínea c ?

5 . Th4
Parece que ahora las blancas vencerán, porque contra
la amenaza 6. T : c4 no se ve defensa.

5 a5 ! !
Este es un verdadero himno a los peones. El peón olvi­
dado, que antes no capturó a la torre, resuelve la luch a
con un salto a primera vista inverosímil. Ah ora, si 6.
T : c4, sigue 6 ... ch, después de lo cual, la casilla b4 se
h ace inaccesible para la torre, y el peón se corona por
64 Kaspárov enseña ajedrez

la l ínea b. Pero si 6 . C : c4, sigue 6º. c2, y el peón de


todos modos se convierte en dam a. i Un final asom­
brosamen te bello!
7a. Lección
ACCION CONJUNTA DE LAS
PIEZAS
Las leyes del combate en la partida de ajedrez se ase­
mejan a las leyes del combate en cualquier dep orte y
en la vida en general. Triunfa el más activo, hábil y ex­
perto en la utilización de los recursos disponibles.
¿ Qué es actividad en el juego de ajedrez ? A mi mo­
do de ver es la aspiración de fortalecer con cada ju­
gada la p osición de sus piezas y crear amenazas a las
piezas rivales. Pero para que las jugadas activas pue­
dan garantizar éxito deben corresponder a las leyes
generales del juego de ajedrez y asentarse en sólida
base estratégica.
El ajedrecista que tiene reputación de jugador acti­
vo, como regla procura imp oner al adversario su táctica
de lucha ya desde los primeros m ovimientos, obligán­
dole desde el inicio a resolver problemas de diferente
complejidad.
Para que los lectores comprendan mejor los princi­
pios de actividad y cooperación de las piezas analizare­
m os una parti da del campeón mundial Anatoli Kárpov,
que en este sentido puede considerarse ejemplar.
66 Kaspárov enseña ajedrez

ANATOLI KARPOV - IOSIF DORFMAN


Moscú, 1976

l. e4 c5
2. Cf3 d6
3. d4 cd
4. C: d4 Cf6
5 . Cc3 e6
6. g4 Ae 7
7 . g5 Cfd 7
8 . h4
Saquemos las prim eras conclusiones de la apertura.
Las blancas con su activi dad en el flanco rey desplaza­
ron a las piezas rivales a las dos últimas horizontales,
con el caballo de la casilla d7 obs truyendo el cam ino
al alfil en c 8 y hasta cierto punto también a la dam a.

8 Cc6
9. Ae 3 a6
1 0. De 2 ! ?
7a. Lección 67

Muy interesante y activo es el plan que contribuye al


desarrollo armonioso de las piezas. Kárpov coloca a la
dama en la línea e, donde no molestará a la torre d l y
creará amenazas combinatorias. La dama tampoco
obstaculiza al alfil fl , que se prop one salir a la casilla
h3 para amenaz ar con la eventual jugada de sacrificio
A : e 6. Como vem os, cada jugada blanca es enérgica e
intensifica su potencial ofensivo.

10 Dc 7
1 1 . 0-0-0 b5
L a actividad contrari � tiene carácter de obligada. Las
negras están arrinconadas y tratan de realizar un con­
trajuego capaz de distraer a las blancas de la prepa­
ración del ataque decisivo. Pero están visiblemente
atrasadas en su desarrollo. Por eso, en su últim a mo­
vida hay más desesp eración que acción planeada.

1 2. C : c6 D : c6
1 3. Ad4! b4
68 Kaspárov enseña ajedrez

Las negras procuran con esta jugada quitarle al caballo


blanco el control del escaque d5 para as í mover des­
pués a e5. Ellas son consecuentes en el intento de for­
mar su línea ofensiva, pero por desgracia tienen débil
base estratégica: sus piezas están mal desarrolladas, y
ubicadas desafortunadamente. ¿ cóm o aprovechar esas
insuficiencias?

1 4. Cd5 !
La jugada más activa. Ahora adquiere fuerza temible
el alfil d4 e inesperadamente (para las negras ) entra en
acción la dama blanca.

14 ed
1 5. A : g7 T g8
16. ed Dc7
1 7. Af6
Las blancas obtuvieron por el caballo dos peones y
buenas perspectivas de ataque al rey atascado en el
centro.
7 a. Lección 69

17 Ce5 !
Unica posibilidad de mantener la posición. Por cuanto
amenaza 1 8 . . . Ag4, las blancas no tienen tiemp o para
1 8. f4. Hay que debilitar el p otencial ofensivo del
contrario.

18. A : e5 de
1 9. f4
Al ataque de piezas sigue el asalto de peones. Las ne­
gras no pueden impedir la formación de poderosa pa­
reja de peones blancos, p orque si 1 7 .. . e4, seguiría 1 8.
d6 A : d6 1 9. D : e4, etcétera.

19 Af5

20. Ah3
La aspiración de limitar al máxim'o el contrajuego del
adversario es muy típica del estilo del campeón mun­
dial. Las blancas p odían llevar a cabo de inmediato
20. fe, sin temer 20 . . . Tc 8 debido a 2 1 . Th 2 Da5 2 2 .
70 Kaspárov enseña ajedrez

D : a6 D : a6 23 . A : a6. Kárpov accede al cambio de su


última pieza menor, pero anula así la amenaza al pun­
to c2 p or parte de las negras.

20 A:h3
2 1 . T : h3 Tc8
2 2 . fe Dc4 !
Las negras p onen la dama e n p osición activa y la ba­
lanza empieza a oscilar.

23. Tdd3
Las maniobras con torre en lá tercera horizontal son
uno de los métodos estratégicos pre dilectos del cam­
peón mundial . Aquí esta jugada no sólo previene el
cambio de damas, sino que también sirve para mejo­
rar la cooperación de las piezas blancas. La coopera­
ción entre las piezas es un factor muy importan te que
nos enseña la fuerza de un aje drecista. Saber coordinar
las jugadas de cada pieza, de cada peón, para que ac­
túen mancomunadamente en la ejecución de cualquier
plan integral y de paso se protejan entre sí es un gran
arte, indicio de alto nivel.
También aquí ambas torres de la tercera fila están
lis tas para apoyar el movimiento de la pareja central
de peones, mientras que la dama defiende el punto c 2
y está dispuesta a ayudar a las torres. E l dúo d e peones
( d5, e5 ), defendido p or sus piezas, representa temible
fuerza. Generalmente tales líneas pueden empujar las
piezas enemigas a las últimas horizontales y desorgani­
zar por c ompleto sus acciones.

23 Df4+
7a. Lección 71

La mejor respues ta.

24. Rb l Tc4 !
25. d6 Te4 !

26. The3
Hay que cambiar otra pareja d e piezas abandonando
todas las esperanzas de explotar la posición desafor­
tunada del rey y torre negros.

26 T : e3
2 7 . T: e3 D : h4
28. Df3 !
La cuña de peón blanco rompió la posición de las ne­
gras en dos partes y ahora nada puede impedir la irrup­
ción de la dama a c6 o bien a8. El peón bien afirmado
que penetra en el campo adversario o la pieza también
afirmada all í, a veces pueden desorganizar por comple­
to las acciones de las fuerzas contrarias, y dividir su
ejército en dos grupos aislados y p or lo tanto débiles.
72 Kaspárov enseña ajedrez.

28 D : g5
29. Te l D g2 ? !
30. Df5 Tg6
3 1 . Tfl Dd5
32. de R:e7
33. Df4!
Las bl ancas recuperaron pieza y conservaron el ata­
que. La poca cantidad de piezas restantes sólo aumen­
ta un poco las posibilidades de salvación de las negras.
Con esas unidades combativas que siguen en la lucha
todo lo decidirá la calidad de las fortalezas en que se
hallan los reyes. Pues bien, el rey negro prácticamente
no la tiene, y de las blancas se requiere sólo precisión
en la ofensiva, la que el campeón mundial realiza de
forma ejemplar.

33 a5
34. Dh4+ Re8
35. D:h7 Df3
36. Dh8 + Re 7
7a. Lección 73

3 7 . Dh4+ Re8
38. Dc4! Db 7
39. b3 Te6
40. Tfl ! T:e5
4 1 . Tg8+ Re7
42. Dh4 Rd 7
43. Df6 ! Te 7
44. Df5+ Rd6
45. D: a5 Te5
46. Dd8+ Re6
47. Rb 2 ! f6
48. Tf8 Dg7
49. Dc8+ Rd5
50. Dc4+
Las negras se rindieron.
De modo que, sea activj en la lid aje drec ística. En­
tonces recibirá verdadero placer del juego. Deje que
sus piezas sean amigas y se ayuden mutuamente. Así
experimentará más a menudo la alegría de la victoria
que la amargura de la derrota.
8a. Lección
PARA UNA BUENA APERTURA

Apenas con oce los principios básicos del juego, cada


aficionado al ajedrez nota que las acciones al comien­
zo de la partida, cuando en el tablero se conservan casi
todas las piezas, con mucha frecuencia predeterminan
el desarrollo de la lucha y a veces el resultado del due­
lo. En ocasiones, el ajedrecista se ve obligado a pasar
toda la partida en apurada labor defensiva tratando
vanamente de tapar las -brechas de su p osición, abier­
tas al comienzo del juego. Esto ocurre por desconoci­
miento de la teoría de ape'Pt:uras, y por falta de ciertas
h abilidades necesarias en la primera fase de la par{ da.
La lid ajedrec ística h asta cierto punto se parece a
las acciones m ilitares, donde, como sabemos, mucho
decide no sólo la preparación técnica y el equipamien­
to de las tropas, sino también la capacidad que tiene
el jefe militar para prever el c arácter de la próxima ba­
talla y de acuerdo a eso ubicar correctamente las tropas,
p onerlas en combate a tiempo y en la mejor sucesión.
Por eso, cada ajedrecistt;1. que dirige las acciones de su
ejército de madera, si quiere salir victorioso debe co­
nocer los principios básicos del juego en el comienzo
de la partida.
Cualquier partida de aje drez puede conservarse para
la historia p orque se pue de registrar mediante una no­
tación especial. Durante la existencia del aje drez fue­
ron anotadas innumerables partidas, y a través de su
análisis se ha p o dido elaborar la estrategia del juego
8a. Lección 75

en la apertura, con todos sus matices, a la que se suele


llamar la teoría de aperturas.
No me prop ongo ofrecer a los lectores todas las
aperturas ahora conocidas y sus particularidades. Eso
sería imposible dada la profusión de material. M.e li­
mitaré a examinar algunos principios generales de la
lucha en la apertura, y a explicar cómo se pueden evi­
tar los desas tres en ella en las siguientes lecciones.

PRINCIPIO BASICO DE APER TURA: Gana la lucha


de apertura quz'en pone en juego más rápido sus fuer­
zas prz'n cipales.

Esta regla es cardinal y tiene suma importancia uti­


lizarla correctamente.
Tomemos un ejemplo simpl ísim o.

l. e3 e5
2. Ac4 Cc6
3. Df3 Ac5
4. D : f7x
76 Kaspárov enseña ajedrez

Parece que las blancas hicieron todo como se debe ,


pusieron en combate de gólpe dos piezas y dieron ma­
te. Sin embargo, su juego merece rigurosa crítica. El
primer movimiento fue desafortunado. En una de las
lecciones anteriores señalé lo importante que es ocu­
par con los peones el centro del tablero. A eso debe
aspirarse justamente en la apertura, para colocar las
piezas én las mej ores posiciones. P or eso, la jugada e4
sin lugar a dudas es más fuerte y lógica que la tímida
e3. Vuelvo a subrayar, procure ganar espacio con sus
peones y ante todo las casillas centrales.
La segunda m ovida de las blancas (2. Ac4) resulta
mucho más complicada de refutar, aunque su calidad
es baja p or dos razones. La experiencia de generacio­
nes anteriores sugiere la mej or forma de sacar las pie­
zas : primero salen los peones al centro, después entran
en juego caballos y alfiles, y sólo en ton ces las piezas
mayores, o sea, torres y damas. Aquí, el alfil saltó a p o­
sición temible olvidando la posible réplica de las negras
2 . . . d5. Estas tendrían poderoso centro de peones y
8a. Lección 77

el alfil blanco quedaría desplazado a los escaques p oco


promisorios d3 o bien e2.
El ajedrez es un juego lógico y la combinación de la
tímida l. e3 con la agresiva 2. Ac4 carece de l ógica. Por
eso debe ser castigada. Las negras en respuesta movie­
ron 2 . . . Cc6, que debe estimarse continuación normal,
aunque n o la más fuerte en tal situación. En efecto, la
jugada 2 . . . Cc6 resp onde al principio de desarrollo más
rápido de las piezas, pero no alza ante las blancas ta­
reas dificultosas, que sí surgirían en caso de 2 . . . d5 !
La tercera jugada blanca 3 . Df3 parece más eficaz,
pero el aje drecista experto no la hubiera hecho y ni
siquiera pensado. Porque si las negras reaccionaran
correctamente 3 . . . Cf6 ! el ataque de la dama sería es­
téril. Por si fuera p oco, la dama en f3 quitó cómodo
escaque al caballo de rey de m odo que a éste no le
quedaba otra cosa que ocupar posición pasiva en la casi­
lla e2 o hallándose en la casilla h 3 , apartarse demasiado
de los sucesos en el centro. La dama, la pieza más
poderosa del ajedrez , no debe apresurar su salida a la
arena de combate, pues en c aso contrario las piezas
menores del enemigo po drán lanzarse a la caza de la
dama. La contestación de las negras 3 . . . Ac 5 ?? es l ó­
gica sólo desde el punto de vista de la lógica formal
(sacan la segunda pieza en la sucesión debida) pero
pierden en el acto la partida, porque no tuvieron en
cuenta la amenaz a concreta del adversario. Todo esto
nos revela el análisis atento de una partida muy corta,
pero llena de errores de una y otra p artes.
Ilustraremos el principio básico de apertura -poner
en juego las piez as lo más rápido posible- utilizando
una partida jugada h ace más de un siglo.
78 Kaspárov enseña ajedrez

E . SCHULTEN - P. MORPHY
Nueva York, 1 85 7

l . e4 e5
2 . f4
Con este inicio antiguo y romántico que recibió el bello
nombre de gambz"to de rey, la rápida puesta en acción
de las piezas resuelve a menudo el desenlace de la
pugna. La teoría moderna estima que la mejor defen­
sa de las negras aquí es el contrataque. Esto lo de­
muestra claramente el genial ajedrecista norteameri­
cano Paul Morphy.

2 d5 !
3. ed e4!
Cap turar cualquier peón sería pusilanimidad. Las ne­
gras procuran mej or aven tajar al contrincante en el
desarrollo, pues cualquiera de sus piezas tiene buenas
perspectivas de espacio.

4. Cc3 Cf6
5 . d3 Ab4
6. Ad2
Después de 6. de C : e4 7 . Dd4 De 7 8. Ae2 0- 0 9. Ad2
C : d2 1 0. D : d2 Ag4, a las blancas no les sería fácil ac­
tivar sus piezas.

6 e3!
8a. Lección 79

Osado sacrificio de peón con largo objetivo. Después


de enrocar, la torre negra ocupará la línea e.

7. A : e3 0-0
8. Ad2 A : c3
9. be Te8+
1 0. Ae2 Ag4
l l. c4?

Podemos afirmar con certeza que esa fue la jugada fa­


tal de las blancas. Ellas podrían haberse sacudido la
amenaza latente de la línea e, preferentemente con
1 1 . Rf2. i Pero querían tanto conservar un peón cen-_
tral de más!

11 c6!
1 2. de? !
Todavía no era tarde para jugar 1 2 . Rf2 o bien 1 2.
h 3 . Aun teniendo supremac ía material , las blancas
permiten al adversario poner eficazmen te en acción al
80 Kaspárov enseña ajedrez

caballo b 8 ; después de eso, la ventaja de las negras en


el sector determinante del tablero se hace aplastante.

12 ... C : c6

1 3. Rfl
Es difícil dar buen consej o a las blancas. Si 1 3 . Ac 3
Cd4 1 4. A : d4 D : d4 1 5. g3 , sigue 1 5 . . . T : e2+ 1 6. C : e 2
Te 8 con ataque decisivo. Por l o visto, luego de 1 2.
de , l a p osición blanca era indefendible.

13 .. . T:e2!
1 4. C : e2 Cd4
Sa. Lección 81

Los acon tecimientos principales s e avecinaban, y la lí­


nea e, como conducto de la mayor amenaza, debía ju­
gar un papel fundamental . Así ocurrió en efecto. Pre­
cisamente las amenaz as por la l ínea e obligaron a las
blancas a perder otro tiempo para conjurarlas, y retrasa­
ron la hu ída del rey de esa aciaga l ínea. Pero en tonces
siguió una pequeña combinación que trans form ó la
amenaz a vertical en diagonal, aún más funesta para
las bl ancas.

1 5. Db l A : e 2+
16. Rf2 Cg4 '
1 7. Rg l
82 Kaspárov enseña ajedrez

El rey se agita desesperado en su campo presintiendo


la catástrofe.
A quienes deseen perfeccionarse en el arte de atacar
les aconsej o dejar a un lado este libro y encontrar por
su cu en ta la victoria forzada de las negras. Al cabo de
20 o 3 0 minutos comparen su solución con la que es­
cogió Paul Morphy.

17 Cf3 !
1 8. gf Dd4
1 9. Rg2 Df2+
20. Rh3 D: f3+
2 1 . Rh4 Ce3
22. Th gl Cf5+
23. Rg5 Dh5x
Con tinuaremos el estudio de los principios del juego
en la apertura.
9a. Lección
¿QUE SACRIFICIOS ACEPTAR?

En la lección anterior n os convencim os de que el do­


minio en el centro y el rápido desarrollo de las piezas
determina en gran medida el resultado de la lucha de
apertura, sobre todo en partidas de ajedrecistas exper­
tos. Antes de seguir adelante, y de profundizar en la
teoría de aperturas, analizaremos l os principales erro­
res de la fase inicial del juego que cometen a menudo
los aficionados al aje drez con p oca experiencia.
Ante todo vale la p ena recordar que l os puntos más
vulnerables en el sistema defensivo de fortaleza del rey
son aquellos defendidos sólo p or éste. En la posición
inicial se trata de los pe ones f2 y f7, y con enroque
corto, de los peones h2 y g2, h 7 y g7. De la seguridad
de estas casillas h ay que preocuparse en primer térmi­
n o. La práctica muestra que precisam ente en ellas
ocurren normalmente las catás trofes, no importa el
sistema de apertura que se emplee.
Veamos la p osición que surge en la p artida italiana,
antigua y llena de romanticismo.

l. e4 e5
2. Cf3 Cc6
3. Ac4 Ac5
4. c3 Cf6
5. d4 ed
6. cd Ab4+
7. Cc3 !
84 Kaspárov enseña ajedrez

En lugar de la prudente 7. Ad 2 , las blancas para ac e­


lerar el desarrollo de sus piezas sacrifican peones y
piezas, método típico de aje drecistas de es tilo o fen­
sivo. Los métodos modernos de lucha de apertura,
basados en la experiencia de las generaciones prece­
den tes, condenan el juego siguiente de las negras, pero
tengamos en cuenta que así se jugaba 100 años atrás,
cuando el principio que dec ía "el sacrificio debe acep­
tarse sin fal ta" no se discutía.

7 C : e4
8. 0-0 C : c3
9. be A:c3?

Las negras aniquilaron a dos peones enemigos pero s e


atrasaron mucho e n e l desarrollo d e sus piezas. E l cas­
tigo por semejante violación de los fundamentos de
apertura p or lo común es inminente y severo. Este
viejo análisis muestra bien las consecuencias nefastas
de la avidez a c omienzos del juego. Pero no piensen
9a. Lección 85

que esto tiene sólo imp ortancia histórica. Esta posi­


ción es muy frecuente en partidas simultáneas hoy en
día. No se apasionen capturando peones adversarios
en la apertura pues eso irá en perjuicio de la movili­
zación de sus fuerzas.
1 0. Db 3 A : al
Las negras son consecuentes en su aspiración de cap­
turar la máxima cantidad posible de piezas y pierden
la última oportunidad de sacar a su rey del centro. Te­
n ían esa oportunidad : 1 O . d5 11. A : d5 0- 0.
. .

l l. A: f7+ Rf8
1 2. Ag5 Ce7
13. Ce5!

Llegó la rápida condena p or haber menospreciado el


desarrollo de las piezas y por la co dicia en la apertura.
Y fíjense, la catástrofe ocurrió precisamente en el es­
caque f7. Las negras ahora, por más que se defiendan,
pierden .
86 Kaspárov enseña ajedrez

Por ejemplo : 1 3 . . . A : d4 1 4. Ag6 d5 1 5. Df3 +A f5 1 6 .


A : f5 A : e 5 1 7 . Ae6+ Af6 1 8. A : f6 gf 1 9. D : f6 + Re 8
20. Df7x ( i el escaque f 7 ! ) .
O bien 1 3 . . . d 5 14. Df3 ! Af5 1 5. Ae6 g6 1 6. Ah6 +Re 8
1 7. Af7x ( i de nuevo el escaque f7 ! ) .
Además d e l a caza d e peones, muchos aficionados
al aje drez cometen o tro error t ípico, se dem oran en
evacuar al rey del centro. En la práctica de los maes­
tros existen partidas donde los reyes de ambos bandos
quedan en el mismo c en tro de la lucha y no perecen.
Pero esa es una excepción de la regla, excepción basa­
da en el c onocimiento profundo de la situación creada
y en una técn�ca elevada de defensa. A l os ajedrecistas
n oveles, así como a quienes no tienen suficiente exp e­
riencia les conviene enrocar -en la primera oportunidad
que se les presente. Si el rey se queda en la p osición
inicial, mediante sacrificios se lo puede atraer al mismo
centro del tablero y entonces la desgracia será inmi­
nente. Vean una partida instructiva en este sentido.

EVGUENI VASIUKOV - BORIS LEBE DEV


Moscú, 1 960

l. e4 e5
2. Cf3 d6
3. d4 Cd7
Una distribución de piezas negras tan ingenua es fre­
cuen fe ' en partidas de aficionados.
9a. Lección 87

4. Ac4 h6
Esta ya es una decisión dudosa. En lugar de desarrollar
las piezas ( digamos 4 . . Ae 7 ) , las negras, queriendo
.

p oner su caballo en f6 pierden tiempo al tratar de con­


jurar la incursión del caballo blanco en g5. Pero para
demostrar que la estrategia de apertura de las negras
es errónea se necesitó el juego excepcionalmente in­
teligente y enérgico de las blancas.

5. de de
Después de 5 . . . C : e5 6. C :e 5 de 7. A : f7 ! la p osición
de las negras era desesperada.

6. A : f7 + !
El primer golpe se asesta al lugar más vulnerable.

6 R : f7
7. C: e5+ Rf6
Cualquier otra jugada llevaría al fin todavía más rá­
p ido.

8. Cc 3 !
88 Kaspárov enseña ajedrez

Para obligar al rey negro a efectuar el paseo, las blancas


sacrifican el caballo. Las a�enazas 9. Cd5+ y 9. Dd4
pueden rechazarse sól o de un modo, porque las otras
variantes no salvan. Por ejemplo 8 . . . c6 9. Df3 + R : e 5
1 0. Df5+Rd6 ll . Af4+ Ce 5 1 2. D : e 5+ Rd 7 1 3 . Td l + ! o
bien 8 . . . Ac 5 9. Df3 + R : e5 1 0. Df5 Rd6 1 1 . Af4+Re 7
1 2 . CdS+ Re 8 1 3 . C : c 7 ! y si 8 . . . De 8 9 . Cd5+ R : e 5
1 O . Af4+ Rc6 1 1 . Cc 7+ , las negras pierden e n e l acto.

8 R : e5
Corto resultó el camino desde la casilla e8 hasta la ca­
silla e 5 , pero igualmen te corto puede resultar el camino
de vuelta. Por eso, las blancas deben atacar impetuo­
samente.

9. Dh 5+ g5
1 0. A : g5 !
9a. Lección 89

Golpe brillante. Si 1 0 . . . D : g5 , conduce a la victoria


con 1 1 . f4+ ! R : f4 1 2 . 0-0+ Re 5 ( 1 2 ... Re3 1 3 . Tad l !
D : h 5 1 4. Td3 x) 1 3 . Tf5+ D : f5 14. D : f5+ Rd6 1 5 .
Tdl+ Re 7 1 6 . Cd5+ Rd8 1 7 . Cb6 ! ch 1 8. D : f8 - :- Rc 7
1 9. Dg7.
Ahora, las negras intentan "p agar rescate " con una
torre.

10 hg
1 1 . f4+ ! Re6
1 2. f5+ Re 7
1 3. Cd5+ Rdfi
1 4. D:h8 Cgf6
1 5 . 0-0-0 Rc6
1 6. The l b6
1 7 . Cb4+ A:b4!
En difícil situación, las negras encuentran ingeniosa
posibilidad de complicar la lucha sacrificando dama.
Si 1 7 . . . Rb 7 le contestarían 1 8. e5.
90 Kaspárov enseña ajedrez

1 8. D : d8 Ab 7 !

i Diabólico plan ! La dama blanca cayó en l a trampa y


debe perecer. Pero el ajedrez es un juego lógico y no
puede ser que las blancas jugando bien y llevando la
ventaja, de repente se hallen al borde de la derrota.
Hay que buscar otra movida, pues sin duda tienen
recursos.

1 9. T : d 7 ! C:d7
A final ventajoso para las blancas conduciría 1 9 . T : d8
..

20. T : d8 A : e l 2 1 . e5 ! Cg4 22. e6 Ab4 23. Td4.

20. D: g5 A:el
21. De 3 !
9a. Lección 91

Ahora, la situación se aclara definitivamente. El alfil


negro está condenado a perecer, porque si 2 1 . . . Ab4
o bien 2 1 . . .Aa5 sigue 22. Dd4 !

21 Ah4
2 2. Dh6+ Af6
23. e5 Tf8
24. ef T : f6
En realidad, la lucha con esto terminó. La falange de
peones blancos en el flanco rey, apoyada por la dama,
es imp osible de contener.

25. Df4 Ac8


26. g4 Cc 5
27 . b4 Ch7
28. De4+ Rd7
29. Dd4+ Td 6
30. Dg7+ Rc 6
3 1. f6 C d8
3 2. f7 C : f7
92 Kaspárov enseña ajedrez

33. D: f7 Ae6
34. De8+ Rd5
35. Da8+ Re5
36. D: a7 Tc6
3 7 . Da4 Tc4
38. Dh 5+ Rf4
39. g5 c6
40. D: b6
Las negras se rindieron.
Como confirm ación de las tesis básicas enunciadas
arriba quiero ·ofrecer a los lec tores, para su análisis in­
dividual, una partida muy bella e instructiva, jugada
1 00 añ os atrás.

MIJAIL CHIGORIN - SEMION ALAPIN


San Petersburgo, 1 883

l. e4 e5
2. Cf3 Cc6
3. Ac4 Ac5
4. b4 A : b4
5. c3 Aa5
6. 0-0 Cf6
7. d4 0-0
8. de C : e4
9. Ad5 ! A : a3
. 1 0. A : e4 A:al
9a. Lección 93

1 1 . A: h7+ !
Sacrificio de alfil y de nuevo golpe al punto más vul­
nerable. Como ven, en g8 el rey naturalmente está
mej or que en e8, pero pese a ello no hay seguridad.
1 1 ... Rh8
En caso de 1 1 . .. R: h 7, las blancas ganan así : 1 2. Cg5
+ Rg6 1 3 . Dg4 f5 1 4 . ef Ce 5 1 5 . Dg3 ! R : f6 1 6 . f4
Re 7 1 7 . Te l d6 1 8. Cc3 !
1 2. Cg5 g6
1 3. Dg4 A : e5
1 4. Dh4 Rg7
1 5 . Ce6+ fe
1 6. Dh6+ Rf7
1 7 . A:g6+ Re 7
1 8 . Dh4+ ! Tf6
1 9. Aa3+ ! d6
20. Dh 7+ Rf8
2 1 . Dh8+ Re 7
22. Dg7+ Tf7
23. D: f7x
1 Oa. Lección
POR QUE LAS PRIMERAS
JUGADAS
Las dos lecciones anteriores fueron dedicadas a los
errores m ás típicos que cometen los aje drecistas p oco
avezados en la fase inicial de la p artida. Ahora, con­
vencidos con ejemplos prácticos de c óm o no h ay que
jugar en la apertura, procuraremos aclarar qué convie­
ne h acer para obtener buena posición desde el mismo
comienzo.
Prác ticam ente, todas las indicaciones al respecto se
h an dado· en la lección octava, donde se expuso el prin­
cipio b ásico de c onducción de la lucha en la apertura.
Este principio de termina los p untos de referencia prin­
cipales, que son ciertos en cual quier construcción de
apertura. Cabe recordar que la puesta en acción de las
piezas debe rep ortar algún provecho concreto, may or
o menor, precisamente a mitad de la p artida, cuando
se desarrollan los acontecimientos fundamentales.
Tiene mucha importancia, sobre todo p ara los ajedre­
cistas con p oca práctica, que al desplegar sus fuerzas
observen armonía, es decir, dejen en su campo espacio
para maniobra de las p iezas y eviten su amontona­
miento. Al mismo tiempo h ay que dificultar al adver­
sario el cumplimiento de la misma tarea.
Independientemente del carácter de la apertura, l as
mej ores jugadas de ambos ban dos siempre están su­
bordinadas a un obj etivo : la lucha p or g�ar el centro.
Claro que existe la particularidad de que las blancas,
teniendo la ventaja de la primera jugada, tienen p osi-
lOa. Lección 95

bilidad de lograr más rápido ese objetivo, mientras


que las negras harán lo posible para impedirlo. Vea­
mos como ejemplo, las primeras jugadas de dos com-.
plicadísimos sistemas de la teoría contemporánea, la
partida española ( l . e4 e5 2. Cf3 Cc6 3 . Ab5)

y la defensa Nimzowitsch ( l . d4 Cf6 2. c4 e6 3. Cc3


Ab4).
96 Kaspárov enseña ajedrez

Está claro que la lucha desde el mismo comienzo se


entabla en torno a las c asiílas centrales e 5 y e4. Eso
es natural. La supremacía en el centro del tablero ( que
no sólo significa ocup ar con peones las c asillas centra­
les, sino también con trolarlas con las piezas ) permite
crear cabeza de pu en te para efectuar operaciones ac­
tivas hacia la mitad del juego.
Procuraremos ilustrar lo dicho con un ejemplo bas­
tante simple.

l. e4 e5
2. f4 Cc6
3. Cf3 ef
4. d6 d5
5. A : f4 Cf6
6. Cc3 Ae 7
7. Ae 2 0-0
8. 0-0.
toa. Lección 97

Así, dicho sea de paso, empiezan a menu do las parti­


das entre novatos o las de sesiones simul táneas. Am­
bos bandos trataron de desarrollar las piezas en igual
medida, pero las blancas consiguieron mucho más ;
tienen fuerte pareja de peones en el centro y sus pie­
zas disponen de espacio operativo. Claro, la posición de
las negras está lejos de ser perdedora pero, ¿porqué
desde el mismo comienzo condenarse voluntariamen­
te a la pasividad?
Entre l os objetivos de mi exp osición no está el dar
recomendaciones concretas respecto a tal o cual aper­
tura, pero teniendo en cuenta la en orme popularidad
del gambito de rey entre ajedrecistas poco expertos
puedo aconsejar estos métodos de juego .
l. e4 e5 2. f4 ef 3 . Cf3 d6 4. d4 g5 5. Ac4 Ag7 6 .
0 - 0 h6.
98 Kaspárov enseña ajedrez

O bien l . e4 e 5 2. f4 d5 3 . ed e4 4. d3 Cf6 .

Este intento d e pasar al contrataque entraña bas­


tan te pel igro para ambos bandos, y exige el buen co­
nocimiento de múl tiples variantes.
Ah ora, con un ejemplo tomado de la práctica de
gran des maestros veremos cómo el menosprecio de los
lOa. Lección 99

princ1p10s del desarrollo en la apertura conduj o a las


blancas a rápida catástrofe.

EFIM BOGOLIUBOV - MIJAIL BOTVINNIK


N ottingham , 1 936

l. d4 Cf6
2. Cf3 b6
3. e 3
E n esencia, las blancas renuncian a pelear por dominar
el centro. Los intentos de obtener supremacía en la
apertura usualmente están vinculados con las movidas
c4 o bien Cc3 (ver, por ejemplo, la partida Kaspárov -
Ghe orghiu de la segun da lección) .

3 Ab 7
4. c4 c5
.5 . Cc3 cd
6. ed e6
7. Ad3 Ae7
8. 0-0 0-0?
Si las negras jugaran 8 . . d5, hubiesen resuelto los pro­
.

blem as de apertura.

9. b3?
100 Kaspárov enseña ajedrez

Momento significativo. Las blancas se apasionaron


por el desarrollo de sus -piezas, sin pensar en las con­
secuencias, y no advirtieron la buena jugada 9. d5 ! ,
que haría imp osible el desarrollo arm onioso de las
p iezas adversarias. La variante 9 . . ed 1 O. cd C : d5 1 1 .
.

C : d5 A : d5 1 2. A : h 7+ ! R : h 7 1 3 . D : d5 es claramente
ventajosa para las blancas, porque las negras tendrían
que resignarse a la existencia del peón en d5, que obs­
taculiza su posición .

9 d5
1 0. Ae 3?
Diremos con franqueza que esta fue una jugada confor­
me al principio de "después veremos ". Colocar el alfil
en e3 ha sido una maniobra muy torpe, porque ubicado
allí es torba a sus propias piezas y les impide controlar
la imp ortante casilla e4, donde pronto se acomodará
el caballo negro sóli damente.
La lógica del juego que llevaban las blancas indica­
ba las jugadas Ab2 y De 2, para después, según el plan
lOa. Lección 101

trazado, seguir con Tac 1 + y Tfd l , o bien Tad 1 + y


Tfe l . En este caso, las blancas tendrían juego más li­
bre y p odrían mirar con seguridad el futuro.

10 Ce4
1 1 . Tac l Cd7
1 2 . De 2
Con tinuación del mism o juego despreocupado que
permitió a las negras reforzar sin obstáculos su posi­
ción . Ahora, las blancas pierden la últim a oportunidad
de disputar a las negras el dominio del centro , que es­
taba en la jugada 1 2. cd ed.

12 Tc8
Ahora, el cambio cd ya es imposible.

13. Tfd l f5
102 Kaspárov enseña ajedrez

Las negras fortalecieron al caballo ubicado en el cen­


tro. Ahora es evidente que las blancas están en serias
dificultades. En primer lugar, las negras dominan en
el centro. En segundo lugar, empieza a manifestarse el
debilitamiento de las c asillas negras en el flanco dama.
Recordemos que todo eso se p odía h aber evitado p o­
niendo el alfil en b2, i el lugar más natural para él en
esta situación ! Con este ejemplo uno se convence en la
práctica cómo la ubicación incorrecta de una p ieza
puede afectar a la solidez de toda la posición.

1 4. Af4?
Las blancas demasiado tarde ( iy en m omento inopor­
tuno ! ) intentan controlar la casilla e 5 . Era más razo­
nable pasar a la defensiva,-con la jugada 1 4. Cb l , para
luego jugar cd y T : c 8 , procurando así por medio de
intercambios de piezas, aliviar algo su situación.

14 g5 !
Baj o abrigo del p o deroso puesto avanzado central Ce4,
las negras se lanzan a una ofensiva resuelta sin tur­
barles lo más m ínimo el debilitamiento de la posición
de su rey.

15. Ae5 g4
1 6. Ce l C : e5
1 7. A : e4 de
18. de Dc7
lOa. Lección 103

La suerte de la parti da estaba decidida. El peón e5


perece y el vigoroso puño de las negras en el centro,
ap oyado por dos al files de largo alcance, debe obligar
a las blancas a capitular en breve.

1 9. Cb5 D:e5
2 0 . Td 7 Ag5 !
Un último esfuerzo. El alfil escapa rápidamente al
golpe.

2 1 . Tcd l
21 Ac6
22. T: a7 Tcd8
Para c ompletar su gran dominio, las negras se ap ode­
ran de la l ínea d. El final de la partida fue :
2 3 . h4 T:dl
24. D: d l Td8
25. Dc 2 Ad2
Las blancas abandonaron.
Pienso que aquí valdría la pena citar la observación
1 04 Kaspárov enseña ajedrez

de M�jail Botvínnik a otra partida suya, jugada contra


el maestro Alexandr S okolski en la semifinal del c am­
peonato nacional de la URSS en 1 93 8: ... y el con trol
"

de las casillas centrales pasa a las negras. Se aclara pau­


latinamente que las blancas no tienen plan de juego y
están ocup adas sól o en desarrollar las piezas. Tal vez
era admisible jugar as í a comienzos del siglo, pero en
nuestra época, cuando cada maestro aproximadamente
des de la sex ta u octava jugadas traza el plan de medio
juego, no hay 'mej or' forma de caer en posición in­
cómoda que aspirar al simple desarrollo " .
Esta observación crítica del ex campeón mundial
puede considerarse axioma ajedrecístico, es decir, re­
gla vigente p ara todos los que juegan al aje drez.
l l a. Lección
PRINCIPALES APERTURAS

Después de estudiar las lecciones anteriores, uste d h a


colocado las p iezas y piensa con qué jugada empezar.
No se apresure a tomar el m anual de apertura, quizá
sólo se confundirá. Probemos hacer juntos la elección.
Ante todo recuerde , en la p osición inicial no existe ju­
gada mejor ni más fuerte. Hay varias jugadas corres­
p ondientes a l os distintos principios del desarrollo de
las piezas en la apertura y entre ellas debe elegir con­
forme a sus gustos, conocimientos y experiencia aj e­
drecística.
Y o le prop ondría iniciar la partida m oviendo dos
casillas uno de l os peones centrales. Mientras no era
gran maestro, me gustaba mucho empezar la partida
con la jugada del peón rey l. e2-e4 ! Esa jugada refle­
jaba osadía caballeresca y disposición a entrar en com­
bate inmediatamente, de golpe. El peón blanco en la
casilla e4 tiene baj o fuego el importante escaque d5 y
espera refuerz o en d4. Como ven, los objetivos de las
blancas son bien claros, abiertos, y no p or casualidad
todas las aperturas que empiezan con la jugada 1 . e4
corresponden a la clase de abiertas o semz'abiertas.
De modo que las blancas jugaron l. e4. ¿ cuál será
la mej or respuesta de las negras ? Aunque parezca ex­
trañ o, ellas tienen bastantes opciones para elegir. La
respuesta cardinal , sin duda, es el contrataque con el
mismo peón del rey negro l. .. e5.
106 Kaspárov enseña ajedrez

Todas las aperturas que empiezan l. e4 e 5 consti­


tuyen la clase de aperturas abiertas, con la historia y
prác tica más ricas.
Gambz"to de rey. 1 . e4 e5 2. f4 ef 3. Cf3 d5 4. d4.
Esta magnífica apertura ahora desapareció de la prác­
tica seria de torneos, en gran parte debido a las ideas
de con tragambito de las negras, que les permiten lu­
char exitosamente por la iniciativa mediante 2 .. . d5 !
3 . ed e4 ! o bien 2 ... ef 3 . Cf3 d5 4. ed Cf6 .

Otro intento de quitar en el acto al peón del centro,


2. d4 e d 3. D : d4, encontró muchos menos parti darios.
Con el paseo de la dama blanca 3 . . . Cc6 4. De3 Cf6,
1 la. Lección 107

las negras tienen oportunidad de p oner en juego a l os


dos caballos y obtienen de golpe p osibilidades iguales
que las blancas en la lucha inminente.
Partida italiana. 2. Cf3 Cc 6 3 . Ac4 Ac 5. La idea de
este comienzo es ap oderarse del centro y atacar el pun­
to f7. Esta, una de las aperturas más antiguas del aje­
drez , resultó extraordinariamente múltiple. Aquí, las
tentativas de ap oderarse en el acto del centro, sin parar
en sacrificios (4. b4 A : b4 5. c3 Ac 5 6. d4 o bien 4.
c3 Cf6 5. d4 e d 6. 0-0)
108 Kaspárov enseña ajedrez

se combinan con métodos modernos de desarrollo no


presuroso de las fuerzas cómbativas después de 4. d3
d6 5. c3 Cf6 6. 0-0 0-0 7. Ag5 .

La Partida española corona la clase de aperturas


abiertas. 2. Cf3 Cc6 3. Ab5. Apertura profunda por
su con tenido estratégico y táctico. Los mej ores gran-
l la. Lección 109

des maestros del orbe consideran medida de la fuerza


aj edrec ística saber jugar con blancas y negras posicio­
nes españolas. Este comienzo satisface cualquier gusto.
Aqu í se pueden escoger los esquemas de Variante de
Cambio, relativamente no complicado para la com­
prensión (3 . . . a6 4. A : c6 de ) ,

luch a por e l centro, de fuerza y precisión, e n l a Va­


riante Abierta (3 . . . a6 4. Aa4 Cf6 5 . 0- 0 C : e4 6 . d4 b 5
7 . Ab3 d5 8 . d e Ae6 ) ,
1 10 Kaspárov enseña ajedrez

el famoso Contrataque Marshall (3 . . . a6 4. Aa4 CfG


5. 0- 0 Ae 7 6. Te l b 5 7. Ab3 0-0 8 . c 3 d5 ! 9. ed C : d5
o incluso 9 . . . e4 ),

y , por fin, el esquema de Variante Clásica, excepcio­


nalmente rico en con tenido, que pueden aplicar en
forma correcta sólo ajedrecistas exp ertos y eruditos
lla. Lección 111

( 3 . . . a 6 4. Aa4 Cf6 5. 0 - 0 Ae 7 6 . Te l b 5 7. Ab3 0-0


8. c 3 d6 9. h3 Ca5 o bien 9 . . Cb 8 1 O. d4 ).
.

Volvamos a la posición después de la primera movida


blanca. Además de la rectil ínea l . . . e 5 , las negras pue­
den empezar el juego siguiendo otros esquemas, cuya
estrategia de apertura no está delineada con tal preci­
sión como en la parti da española.
No en vano todas las aperturas dond� a 1 . e4 las
negras resp onden con una jugada diferente de l .. . e5,
constituyen la clase de aperturas semiabiertas.
La apertura más simple por el delineamiento de la
lucha es la llamada Defensa Escandinava: l. e4 d5 2 .
ed D : d 5 3 . Cc3 Da5 . Al costo de l a pérdida de u n tiem­
p o para retroceder a la dama, las negras hacen menos
tensa la si tu ación en el centro y esperan desarrollar las
piezas de este modo : 4. d4 Cf6 5. Cf3 Ag4 6. Ac4 e6
7 . 0-0 Cc6
1 12 Kaspárov enseña ajedrez

con el posterior enroque l argo. Este comienzo no es


p opular entre los ajedrecistas expertos (no nos gusta
perder el tiempo en vano) , pero para la masa funda­
mental de ajedrecistas es una apertura bastante acep­
table.
La apertura de esta clase empleada más a menudo
es la Defensa Sfriliana, que surge luego de 1 ... c5. Las
negras impiden formar fuerte p areja de peones y des­
pués de 2. Cf3 Cc6 3. d4 cd 4. C : d4, muy a menudo
surgen p osiciones donde se entabla una lucha muy
complicada por controlar las casillas centrales, y los
aje drecistas tienen abundancia de p()sibilidades tácti­
cas. Yo aconsejaría iniciar el estudio de la defens'.l
sicil iana por algunas parti das conocidas, jugadas e 1 ,
la Variante del Dragón, 4 . . . Cf6 5. Cc3 d6 6. Ae3 g6
7. f3 ( o bien 7. Ae2)
1 la. Lección 113

o e n el Sistema Scheveningen, 4 . . . Cf6 5 . Cc3 d 6 6 .


Ae 3 e6.

Dos aperturas -la Defensa Caro-Kann ( l . e4 c 6 2.


d4 d 5 ) y la Defensa Francesa ( l . e4 e6 2. d4 d5 )- se
asemejan por sus ideas estratégicas fundamen tales. Las
negras no impiden crear el centro ideal de piezas, pero
1 14 Kaspárov enseña ajedrez

limitan resuel tamente su movilidad, alzando un pues­


to avanzado bien fortalecido en d5. Entre las p osicio­
nes más ac tuales en la defensa Caro- Kann pueden
considerarse las siguientes : Primera 1. e4 c6 2. d4 d5
3 . e 5 Af5 4. Cc3 e6. Segunda l. e4 c 6 2. d4 d5 3. Cc 3
de 4. C : e4 Af5 5 . Cg3 Ag6.

Las blancas mantienen pequeña supremac ía de


acuerdo con el espacio controlado, pero en las posi­
ciones de las negras no hay debilidades y sus piezas
se desarrollan sin obstáculos. En la de fensa francesa,
la variante básica l. e4 e6 2. d4 d5 3 . Cc3 Ab4 4. e 5 c5
l la. Lección 1 15

conduce a la posición en que la pareja de peones blo­


queada d4-e5 se hal la continuamente baj o amenaz a.
Ambas aperturas se estiman bastante eficaces y
llevan a complicada lucha de maniobras. A quienes
aman el trabajo meticuloso en el tablero de ajedrez
y están dispuestos a esperar p acientes su turno puedo
recomendarles que estudien una de estas aperturas.
Me gusta más la defensa Caro-Kann. Ah í nada impide
desarrollar las piezas negras, mientras que en la de fen­
sa francesa el alfil en c 8 p or largo tiempo no puede
entrar en acción.
116 Kasp árov enseña ajedrez

Mucho más desp acio transcurren los acontecimien­


tos en el tablero de ajedrez si las blancas con su pri­
mera movida adelantan en lugar del peón rey el peón
dam a l. d2- d4. Aquí, en los primeros momentos, los
plan es de los dos bandos son completamente ininteli­
gibles, están ocultos del adversario. Y por ello todas
las aperturas con la primera movida 1 . d4 forman la
clase de aperturas cerradas. Para jugarlas correctamen­
te hay que tener hábitos posicionales y cierta expe­
riencia. Por eso, yo aconsejo al principio emplear du­
rante un año aperturas abiertas y sólo después de esto
practicar las cerradas.
Como en el caso l. e4, la respuesta cardinal a 1 . d4
es l .. . d5. Luego de 2. c4 surgen diferentes esquemas
de gambito de dama. Respondiendo 2 . . . c6

o bien 2 ... e6, las negras procuran m antener el puesto


avanzado de peones en d5, mientras las blancas bus­
can ir creando metódicamente condiciones propicias
para que el peón del rey llegue a e4 .
lla. Lección 1 17

En nuestro siglo se han elaborado otros métodos de


desarrollo, en los cuales las negras luch an por el cen­
tro de forma no tan rectilínea. Así nacieron la Defensa
Nimzo witsch ( l . d4 Cf6 2. c4 e6 3 . Cc3 Ab4 ) ,

y la Defensa Nueva India ( l . d4 Cf6 2. c4 e6 3 . Cf3 b6 ) ,


1 18 Kaspárov enseña ajedrez

donde las negras tratan de luchar p or el con trol de la


casilla e4. En la Defensa Antigua India ( 1. d4 Cf6 2.
c4 g6 3 . Cc3 Ag7 4. e4 d6 )

y en la Defensa Grünfeld ( l . d4 Cf6 2. c4 g6 3 . Cc3


d5 4. cd C : d5 5 . e4 ) ,
l la. Lección 1 19

las negras, al contrario, permiten que el enem igo forme


un poderoso centro de peones y sólo después tratan
de socavarlo.
Aqu í terminamos nuestra breve familiarización con
las principales aperturas.
l 2a. Lección
EL ARTE DE PLANEAR

Casi cada persona an tes de iniciar cualquier tarea ana­


liza qué acciones debe realizar para lograr el objetivo
propuesto y después calcula en qué orden las debe
hacer.
Estoy firmemente convencido de que el ajedrez
h asta cierto punto es un modelo de la vida, por lo
cual en este juego también tiene importancia saber
planear.
¿ Qué es el plan en la partÍda de ajedrez? Un orden
meditado de acciones para lograr determinado objeti­
vo, que considera la situación real en el tablero y que
se debe corregir permanentemente de acuerdo con el
proceder del adversario, a lo largo del juego.
La parti da generalmente se distingue p or la aplica­
ción de varios planes. Al principio, desarrollo de la
apertura según determinado esquema, p oniendo en
juego las piezas con el propósito de obtener supre­
mac ía en algún sec tor del tablero. Después, gradual
aumento de la presión para l ograr ventajas concretas
posicionales o materiales en medio juego. Por último,
materialización bien reflexionada de la superioridad
en la fase final del juego, para alcanzar tal correlación
de fuerzas que la resistencia de un o de l os bandos sea
inútil. El de fensor tamp oc o construye su defensa es­
pontáneamente ; lo hace de acuerdo a un plan que
toma en cuenta el peligro real de la amenaza enemiga
12a. Lección 12 1

y las debilidades propias, que deben superarse en pri­


mer término.
El plan de juego se define en base a la estimación
de la situación concreta y sus particularidades. Por eso
es tan importante saber analizar correctamente el esta­
do del ej ército propio y el del contrario, y conocer
to das las sutilezas de la situación creada. La posibilidad
de trazar el plan de juego y aplicarlo sin interrupciones
en el tablero constituye uno de los aspectos atractivos
de la lid aje drecística y a menudo reporta tanta satis­
facción como, digamos, un ataque directo al rey . Si
tenemos en cuenta que los rivales no sólo ocultan uno
al otro sus intenciones, sino en ocasiones disimulan
minuciosamente la zona calculada del futuro ataque
realizando ingeniosas m aniobras distractivas, se toma
claro que jugar conforme al plan adoptado es un gran
arte. Indu dablemente, el aficionado no puede aprender
de golpe a calcular correctamente sus acciones. Es
lógico que habrá errores que destruirán lo proyecta­
do, así como pequeños descuidos. Pero, en mi opinión,
es preferible aprender a planear partiendo de los erro­
res cometidos, que prescindir p or completo de un
plan .
Para confirmarlo citaré d o s ejemplos.

ALEXEI SUETIN - IGOR BONDAREVSKI


Moscú, 1 963

l. e4 e5
2. Cf3 Cc6
3. Ab5 a6
122 Kaspárov enseña ajedrez

4. Aa4 d6
5. 0-0

En el tablero vem os una de las viejas ramificaciones de


la partida española. Al concluir la primera mitad del
plan de desarrollo en la apertura (evacuación del rey
del centro) , las blancas empiezan a crear el centro de
peones con las jugadas c3 y d4, intensificando la pre­
sión sobre el peón e5. Las negras generalmente tratan
de mantener el puesto avanzado en e5 trasladando el
caballo por el itinerario Cg8-e 7-g6, con la posterior
Ae 7. O intentan erigir otra fortaleza: Ce 7, peón g6
y Ag7. Ambos bandos están preparados para una lu­
cha de maniobras relativamente lenta en busca de po­
sición. Pero inesperadamente las negras hacen un
brusco ataque antiposicional :
5 g5 ? !
6 . d4 !

Las acciones enérgicas en el centro son la mejor reac-


12a. Lección 12 3

ción a tan prematuro ataque rival en el flanco. Justa­


mente al abrir el centro se deja sentir más claramente
la demora de las negras en el desarrollo. La sexta juga­
da de las blancas es un buen ejemplo de inmediata
corrección del plan antes trazado, para afrontar las
acciones arriesgadas del bando opuesto.

6 g4
7.A : c6+ be
8. Ce l e d? !
Otra concesión p osicional. Estimando que la ventaja
de dos alfiles les da derecho a abrir el juego, las ne­
gras ceden sus p osiciones en el centro, atrasándose
en el desarrollo.

9. D : d4 Df6
1 0. Da4 Ce7
1 1. Cc3
Otra enmienda al p lan de apertura. La situación crea­
da no exige de las blancas que desplacen el peón a c 3 .
E l c aballo ocupa e s a casilla y se incorpora e n e l acto
a la lucha p or el centro, donde ahora ocurren los acon­
tecimientos decisivos.

11 Ad7
1 2.Da5 !
De nuevo l as blancas modifican su plan de juego. P or
cuanto el p eón c 7 quedó debilitado, las blancas impi­
den al rey adversario que enroque, anulando de ese
modo las intenciones enemigas de m ovilizar sus piezas.
La p érdida de un tiempo de las blancas es bien com­
pensada con la desorganización en que h an caído las
piezas negras.
124 Kaspárov enseña ajedrez

12 Rd8
1 3. Cd 3 Ad7
1 4. e5 !

Con esta jugada, las blancas empiezan a aplicar su se­


gundo plan, que consiste en organizar el ataque al rey
que se h alla estancado en el centro . El camino más
corto hacia esa meta es limpiar las l íneas del centro
del tablero, privando al rey contrario de su cobertu­
ra de peones.

14 Df5
Luego de 14 . . . de 1 5. Cc 5 no se ve defensa contra la
amenaza Td l .

1 5 . Te l d5
La única forma de salvar la posición es evitar la aper­
tura de la l ínea d, pero de cualquier forma l as casillas
indefensas del bando negro decidirán el desenlace del
combate.
12a. Lección 125

1 6. Ce 2 Cg6
1 7. Cg3 De6
1 8. Ag5+ Rc8
1 9. Cc5 ! De8

20. Ch5 !
Los caballos blancos destrozaron p or completo l a p osi­
ción de las negras. La fase culminante del plan ofensivo
de las blancas es conseguir ventaja material genuina.

20 Tg8
2 1 . C:g7 T :g7
22. C: a6 Ta7
23. Ae3 T : a6
24. D : a6
y pronto las negras se rindieron.

Aqu í tenemos el otro ejemplo. Final de la partida


Svetozar Gligoric vs. Vasili Smislov.
126 Kaspárov enseña ajedrez

En la situación creada, la ventaja principal de las


negras consiste no tanto - en el peón de más, puesto
que sólo podrá aprovecharse al final, sino en el con­
trol de muchas casillas del centro : d4, d5, c 5, f4, f5.
Las blancas tienen también sus ventajas : supremac ía
de peones en el flanco dama y la l ínea d. i Cuántas
partidas semejantes terminaron en tablas por juego
impreciso ! Pero Smislov juega este tipo de finales con
mucha pericia. El divide su plan para lograr la victoria
en las partes siguientes :
Primero, cambiar inmediatamente una de sus torres
para asegurarse con tra la amenaza de incursión por la
l ínea d. Las negras tienen que dejar la otra torre para
la pósible lucha contra los peones blancos del flanco
dama.

20 Td8
21. Td l T:d2
22. T:d2 Rf8
23. f3 Re 7
1 2a. Lección 127

La segunda p.arte del plan está vinculada con la ame­


naza de colocar un peón pasado en la l ínea h. Para
impedirlo, la torre blanca debe abandonar la l ínea d,
dejándola a disposición de la torre negra.

24. Rf2 h5
25. Re3 g5 !
26. Th 2 Td8
27. Th l
128 Kaspárov enseña ajedrez

La tercera etapa del plan prevé el ataque al peón e4.

27 .
. . g4
28. fg C:g4+
29. Re 2 Cf6
30. Re3 Td4
12a. Lección 129

Ahora, cuan do las piezas blancas están comprometi­


das en defender al peón e4, entra en acción el rey ne­
gro, buscando dirigirse a la casilla g4.

31. Tfl Cg4+


32. Re 2 Rf8
33. Tf3 Rg7
34. Td3 Rf6

Corrección necesaria del plan. El itinerario del rey g7-


g6-g5-g4 fue trazado bajo la condición de conservar
las torres. Ahora, las blancas quieren hallar salvación
en un final con caballos, y por eso , el rey negro debe
cuidarse manteniéndose más cerca del centro.

35. T : d4 ed
36. Cb 5 Re5 !
3 7 . C : a7 R : e4
38. Cc 8 d3+
(Claro, no puede ser 38 ... e5?? porque entonoes 3 9.
Cd6X ! )
1 30 Ka.4'párov enseña ajedrez

39. Rd2 Rd4


40. c5 be
4 1 . Cd6 Ce5
Las blancas abandonaron.
¿cómo aprender a trazar correctamente el plan de
un combate ajedrecístico? Mejor que todo, anal izan­
do los comentarios de los grandes maestros a partidas
jugadas, y prestando atención especial a la secuencia
de las acciones ejecutadas para lograr el objetivo final.
Los comentarios hechos a sus propias partidas por
ajedrecistas altamente calificados prestarán gran ayu da
a cada aficionado que desee elevar su nivel de juego.
l 3a. Lección
EL SACRIFICIO DE LA DAMA

Para la mayorfa de los aficion ados, el ajedrez es ante


todo un juego que se distingue por sus ataques verti­
ginosos y sus combinaciones sin fin. A todos les gusta
atacar y h acer bellas combinaciones, pero n o todos ven
la belleza auténtica que existe en las sutiles maniobras
con las piezas y en los planes estratégicos profun dos.
El arte del juego de posiciones norm almente no es
muy aprcciadc p or los simples aficionados, como lo
es el ataqae de combinaciones ; sin embargo, el ataque
combinatorio eficaz surge con mayor frecuencia no
por casualidad, sino a resulto.s de una preparación
l ógica� que es el juego de posiciones, y que se basa
en la observancia de las leyes de la estrategia ajedrecís­
tica. Por eso, quien dese(;!_ obtener éxito en el ajedrez
no debe menospreciar el estudio de esas leyes. El juego
combinatorio y el posicional no tienen que oponerse,
sino más bien complementarse. Me gusta much o atacar
y sacrificar. Sin embargo, estoy firmemente convenci­
do de que el juego p osicional es la base del ajedrez.
Justo en él se reflej a la lógica interna de la luch a
aje drecística, y obliga a combatir en rigurosa corres­
pondencia con J as posibilidades de l os b2.ndos, tenien­
do también en cuenta las peculiaridades de las situa­
ciones que se dan en d tablero.
La base del juego p osicional es el plan, ál que n o s re­
ferimos detalladamen te en la lección anter ior. Trazar
un plan profun do y eficaz (correc to) requiere a ve-
132 Kaspárov enseña ajedrez

ces tanta imaginación y habili dad como calcular una


di fícil combinación. Si se tiene la idea de una combi­
nación, calcular las jugadas que la componen es cues­
ti ón de técnica y tiempo. Las jugadas de tal combi­
nación frecuentemente tienen carácter forzado y son
reales y concretas.
En cambio, al trazar el plan de juego uno debe apo­
yarse en la posición que pue de surgir después de algunas
jugadas. El cálculo concreto de variantes es seguido a
menudo de razonamientos semiabstractos, sup osicio­
nes y previsión de las posiciones finales m ás probables
del plan elaborado. La habilidad p ara jugar "p osicional­
mente " es imp ortante en situaciones complicadas que
no se someten a cálculo concreto, cuando el obje tivo
del ataque no está claro, :y en consecuencia es preci­
so maniobrar para reforzar la posición de las propias
piezas y a la vez encontrar el punto débil en el campo
adversario.
Cuando se habla del genial aje drecista norteamerica­
no del sigl o XIX Paul Morphy, muchos aficionados
recuerdan sólo sus brillantes combinaciones ofensi­
vas, pero pocos saben que la base de ellas eran prin­
cipios estratégicos profundos, tales como buscar la
máxima centralización de las piezas propias, suprema­
c ía en el desarrollo y apertura de verticales en el centro.
Morphy comprendió intuitivamente las leyes de la
estrategia del ajedrez y gracias a ello obtuvo muchas
victorias notables.
Wilhelm Steinitz, gran pensador ajedrec ístico de fi­
nes del siglo XIX y primer campeón m undial oficial,
formuló por primera vez las leyes fundamentales del
juego p osicional. El demostró que el plan no puede
nacer de la fantasía del ajedrecista sino que debe apo-
1 3a. Lección 133

yarse en algo concreto , pero aparentemente oculto en


el tablero, en algún momento particular. También de­
mostró que cada p osición del tablero se caracteriza
por ciertos detalles que deben valorarse primero por
separado y después j untos, a fin de comprender bien
la situación creada, y sólo entonces trazar el plan con­
siderando las posibilidades reales de ambos bandos.
La apreciación correcta de la situación en cualquier
momento de la partida es un factor que determina en
gran medida la fuerza de un j ugador.
Veamos un ejemplo de cómo valorar la posición.
ISAAC BOLESLA VSKI - ALEXANDR KOTOV
Zurich, 1 953

A primera vista, las p osibilidades de los bandos no


están claras. Las blancas tienen un peón más, pero los
peones de su flanco dama son débiles, mientras que
los al files negros de largo alcance en la posición abier­
ta que tienen, ofrecen opciones de contrajuego sufi­
cientes para igualar.
1 34 Kaspárov enseña ajedrez

20. Af4! A : f3
21. T : d6 T : d6
22. D : d6 D : d6
23. A: d6 Te8
24. T: e8+ C : e8
25. Ae 5 ! A c6
26. b4! h5
27. f3

Si las negras lograran cambiar c aballos, incluso dejan­


do pasar al rey blanco al centro y entregando el peón
a6, el empate sería evidente. Pero eso es irreal. No
cuesta trabajo convencerse de que el al fil blanco está
listo para capturar al caballo negro apenas éste se mue­
va. El rey blanco penetrará en el flanco dama p or el
camino más corto, después de lo cual perecerán los
peones negros ahí ubicados. Este sencillo ejemplo
basta p ara comprender que las blancas plasmaron con
tal facilidad su ventaja porque entre numerosas p osi­
ciones veros ímiles de medio juego vieron la Óptima,
1 3a. Lección 1 35

que surgía luego de 25. Ae 5 ! y 26. b4 ! , y después de


la cual el cálculo de variantes resultó cosa fácil.
Para apreciar correctamente la p osición hay que
aprender a sopesar la importancia de la ubicación de
las piezas propias y contrarias, su centralización, la
calidad de la estructura de peones y su movilidad,
la existencia de líneas abiertas, y la correlación ma­
terial. La profundi dad y sutileza de la apreciación ge­
neral de una posición, depende de las valoraciones
particulares de c ada uno de los factores citados en la
posición dada. Por ejemplo, todos sabemos que la to­
rre es más fuerte que el caballo, pero �i el caballo está
en el centro del tablero en posición bien reforzada,
mientras la torre se halla en el extremo y no puede
participar en la lucha, es evidente que el caballo es
ahora más importante y fuerte que la torre.
En el final de una p artida, la existencia de peones
pasados y la centralización del rey son factorés muy
importantes en la apreciación de la posición. En el me­
dio juego, en cambio, el rey debe estar alejado del
centro.
El ajedrecista experto respeta el arte del juego
posicional pues comprende el provecho de acumular
sistemáticamente "gajitos" de terreno ocupado o con­
trolado, que dan a fin de cuentas la llamada ventaja
p osicional . Quien tiene la supremacía posicional ma­
neja la situación. De improviso descubre abundantes
p osibilidades para sus piezas y buena elección de con­
tinuaciones de la lucha, tanto de combinaciones como
de p osición .
Si usted toma una decena de bellas combinaciones
ofensivas de gran des maestros y trata de valorar las po­
siciones en que empezaron, verá que todas esas com-
136 Kaspárov enseña ajedrez

binaciones partieron de una supremac ía p osicional,


expresa, p or ejemplo, en el mejor desarrollo o mayor
movilidad de las piezas. La teoría del juego posicional,
a lo largo de los cien años de su existencia ha revelado
muchos de sus secretos y continúa revelándolos a l os
investigadores profun dos y ávidos de saber. Los prin­
cipios básicos de la estrategia aje drecística, formu­
lados p or el gran Steinitz, han permanecido inmutables,
pero h oy se dedica m ás atención al análisis de facto­
res tales como la dinámica de la p osición, o la compen­
sación de ciertos defectos de la p osición con ciertas
ventajas. Ahora se concede mayor importancia a la
coordinación de las acciones de las piezas, pues con
acciones bien coordinadas , es decir, subordinadas a
un mismo objetivo, dos o tres piezas pueden vencer
a un ejército enemigo numéricamente superior pero
cor. menos movilidad.
Por fin, si 1 5 0 años atrás las combinaciones tenían
como meta tomar la fortaleza del rey , hoy en día, al
progresar el arte defensivo, con frecuencia se empren­
den combinaciones muy complejas con el fin de obte­
ner ganancias posicionales. El "sacrificio posicional "
de material aje drecístico pasó a ser uno de los métodos
más eficaces en la lucha p or conseguir ventajas posi­
cionales significativas (aunque no sean decisivas ) .
Para terminar, quiero aconsejar a l o s aficionados
que estu dien con may or perseverancia el arte del jue­
go p osicional. i Les aseguro que no lo lamentarán !
l 4a. Lección
CUANDO NO HAY ELECCION

Mientras la partida de ajedrez se desarrolla tranquila­


mente obedeciendo a las leyes de la estrategia, en el
tablero se mantiene la valoración jerárquica tradicional
de las piezas de ajedrez. Claro, se puede discutir qué
es más fuerte, p or ejemplo, un alfil con pareja de peo­
nes, o una torre, según la p osición que ocupen. Pero a
veces sucede que inesperadamente las piezas de un
bando adquieren c ierta fuerza sobrenatural y empie­
zan a hacer milagros. Entonces se desmoronan catas­
tróficamente las nociones habituales ; por ejemplo, el
peón se hace más fuerte que la torre o incluso que la
dama. As í ocurre a menudo cuando se aplica una com­
binación planeada de antemano.
Sabemos que el juego combinatorio atrae sobre todo
a l os jugadores poco expertos. ¿Por qué? Ante todo por
su belleza, sorpresividad y la infalibilidad de su lógica,
pues l os rivales durante la tormenta combinatoria con
mayor frecuencia h acen jugadas obligadas. Esta es una
de las paradojas asombrosas del aje drez . Cuando en el
tablero se sostiene la lucha estratégica, cada bando tie­
ne variantes de continuación de la p artida. Pero si de
pronto surgen complicaciones combinatorias que al­
teran la correlación de val ores acostumbrada, entonces
el curso de la partida de inmediato se limita a un cau­
ce estrecho y, lo principal, no se deja con ella mucha
elección de jugadas al adversario.
1 38 Kaspárov enseña ajedrez

Veamos, por ejemplo, la p artida entre Eduard Las­


ker y Ge orge Th omas, del año de 1 9 1 1 .
Al principio h ay un desarrollo tranquil o :
l . d4 f5
2. Cf3 e6
3. Cc3 Cf6
4. Ag5 Ae7
5 . A : f6 A : f6
6 . e4 fe
7. C : e4 b6
8. Ad3 Ab 7
9. Ce5 0-0

Aqu í pareció sonar la señal de ataque :


1 0 . Dh 5 ! De 7
Las negras se niegan a cambiar, 1 0 . . . A : e 5 , estimando
que si 1 1 . C: f6+ , se salvarían con 1 1 . . . gf. i Si supie­
ran lo que les espera !
1 1 . D:h7+ ! !
14a. Lección 1 39

Sacrificio impresionante. Las blancas entregan la dama


sólo p or un peón pero obligan al rey negro a escapar
al extremo opuesto del tablero, don de le espera des­
honroso fin.
11 R:h7
1 2. C : f6+ Rh6

Si retrocediera al rincón ( h 8 ) , el desenlace sería inme­


diato con 1 3 . Cg6:X:.

1 3. Ceg4+ Rg5
1 4. h4+ Rf4
1 5 . g3+ Rf3
1 6. Ae 2+ Rg2
1 7. Th 2+ Rgl
Esta casilla p or lo común es buen refugio, pero sólo
para el rey blanco. Al negro ahí le espera la muerte.

1 8. Rd 2x !
¿ Bello? i S í ! ¿ súbito? i S í! ¿ forzado ? i Sí ! ¿Pero p or
140 Kaspárov enseña ajedrez

qué as í de pronto ? ¿cómo prever y encontrar la solu­


ción combinatoria? El jugador experto sabe que la
combinación no nace de la nada. Para que nazca se
requiere que exista ventaja posicional de uno de los
bandos, y ésta se fragua paulatinamente, jugada tras
jugada. El proceso de su acumulación, claro es, puede
ser acelerado p or los errores del contrario.
¿ Por qué fue posible la combinación con sacrificio
de dama en la partida que acabamos de ver? Las blan­
cas no tenían supremac ía en el desarrollo, pero sus
cuatro piezas menores apuntaron a la p osición del rey
negro, en la que estaba particularmente m al defendi­
do el punto h 7. La ausencia de peón negro en el esca­
que f7 creó las condiciones para la posición de mate :
los caballos blancos ocupaban l os puntos f6 y g6 ; el
rey enemigo, la casilla h 8, y el peón, g7. Esta es una
posición típica de mate -entre otras muchas- que
conviene reconocer desde que se insinúa, para evitar
caer en ella.
Anal icemos el final de la partida Grigori Rotlevi -
Akiba Rubinstein, jugada en 1 908.
14a. Lección 141

22 ... T:c3! !
23. gh
No se puede 23. A : c3 porque 23 . . . A : e4+ 24. D : e4
D : h 2x.

23 .. . Td2 ! !
La dama está llena de preocupaciones acuciantes : de­
fender el punto h 2 , vitalmente imp ortante, y el alfil
en e4. Pero la última jugada negra hace su tarea ya
imposible.

24. D: d2 A : e 4+
25. Dg2 Th3 ! !
142 Kaspárov enseña ajedrez

i Brillante ! La dama, atada, n o puede proteger de nin­


gún modo al rey de mate en la casilla h 2 ( 26 . D : e 4
T : h 2x ) y las torres tampoco� Semejantes combinacio­
nes se recuerdan toda la vida.
¿ cómo surgen ? ¿ cu ál es su esencia? Para responder
a estas preguntas consagraremos varias lecciones. Aho­
ra sólo especificaremos qu é condiciones se requieren
p ara efectuar las combinaciones.
La combinación -ya dijimos- no ocurre en algún
momento previamente escogi do de la p artida. La i dea
de realizarla puede surgir en la mente del ajedrecista
cuando la situación en el tab1 ero se caracterice p or
determinadas peculiaridades. Ellas sugieren el m o tivo
y el momento de la explosión combinatoria.
Entr� dichas peculiaridades de la p osición se halla,
p or ejemplo, l a debilidad de la primera (para las blan­
cas ) u octava (para las negras ) horizontales, que o fre­
ce a las piezas adversarias la posibilidad de penetrar
en la z ona de abrigo del re y. Si eso ocurre , por lo gt:­
neral el bando a la de fensiva para evitar el mate su h e
14a. Lección 143

grandes pérdi das materiales, tras de lo cual la lucha


pierde senti do.
Ejemplo clásico del juego de combinaciones es este
fragmento del choque entre Edward Adams y Carlos
Torre en 1 9 2 0.

l. Dg4! ! Db 5
144 Kas párov enseña ajedrez

2. Dc4! ! Dd 7

3. Dc7 ! ! Db 5 !
Este fantástico autosacrificio de l a dama e s bello, pero
ap arentemente inútil. ¿ Qué lograron las blancas ? Si
seguimos en el mismo estilo, 4. D: b 7, luego 4 . . . D : e2 !
5. T : e 2 Tc l + 6. Ce l T : e l + ! 7. T : e l T : e l , imate por
debilidad de la primera horizontal recibirían las blan­
cas ! Por eso hay que sacar a la dama negra del control
de la casilla e8 de modo más astuto. Ah í entra el jue­
go combinatorio.

4. a4! D : a4
14a. Lección 145

5. Te4! !
i Brillante golpe noqueador ! Las negras no tienen tiem­
po de abrir la ventanilla: 5 .. h 6 6. D : c 8 ! T : c 8 7. T : e4
.

con ganancia de torre por las blancas. Tampoco pue­


den jugar 5 D : e4, porque 6. T : e4, después de lo cual
. . .

la dama blanca se h aría inmune. Sólo queda el retro­


ceso de su dama.

5 .. . Db5
4. D:b7 ! !
146 Kaspárov enseña ajedrez

Este sacrificio lleva el pleito al desenlace. La dama ne­


gra no tiene posibilidad de_permanecer más tiempo en
la diagonal a4-e 8 ; una de dos, perece, o después de
aniquilar al ofensor, crea peligro mortal a su rey. Por
eso, las negras se ven obl igadas a reconocer la derrota.
En la próxima lección seguiremos estudiando las
condiciones de aparición de combinaciones ofensi­
vas durante la parti da.
l 5a. Lección
TACTICAS DE JUGADA
EFICACES
En la lección anterior explicamos cómo y p orqué nacen
las combinaciones en la partida de aje drez y examina­
mos variantes de ataques combinatorios basados en la
utilización de la primera (u octava) h orizontal. Esta vez
anal izaremos otras situaciones específicas que permi­
ten realizar la ofensiva de combinación.
Primeramente analizaremos la debilidad de la segun­
da (o séptima) h orizontal. La debilidad de la segunda
o séptima h orizontal a menudo entraña amenaza de
aniquilamiento de los peones que protegen al rey , una
vez consumada la cual, es fácil obtener la vic toria. En
la lección 14 vim os un fragmento de la p artida de Gri­
gori Rotlevi contra Akiba Rubinstein, donde las blan­
cas fueron derrotadas p or la debilidad de su segunda
h orizontal, cuando una u otra de las torres negras ame­
nazaban el escaque h 2. Ofrecemos una situación aná­
loga del choque entre Carlos Torre y Emanuel Lasker
(Moscú, 1 92 5 ).
148 Kaspárov enseña ajedrez

Parece que las negras pueden estar satisfechas de


su posición, mas inesperadamente una jugada brillan­
te del al fil blanco cambia de golpe la situación en el
tablero y permite aplicar un recurso técnico que en
la terminología aje drec ística se llam a "molino".

l. Af6 ! ! D:h5
2. T:g7+ Rh8
3. T : f7 + Rg8
4. Tg7 + Rh8
5. T: b7+ Rg8
6. Tg7+ Rh8
7. Tg5 ! +
1 S a. Lección 149

Con reiterados jaques, la torre "molió" todo el ejérci­


to negro ubicado en la séptima horizontal y después
llegó h asta la dama en la quinta horizontal . Luego de
7 Rh7
8. T: h5 Rg6
9. Th3 R : f6
1 0. T: h6+
las blancas, con dos peones de más, ganaron fácilmente.
Como indica la práctica, el método más eficaz para
aprovech ar la debilidad de la segunda (o séptima) h o­
rizontal es introducir en ella al mismo tiem p o dos pie­
zas mayores.
Todos saben lo difícil que es atacar al rey enemi­
go cuando está resguardado por una cadena sólida de
peones. Pero otra cosa sucede cuando en la defensa
de peones hay brechas, como sucedió en la partida de
Kaesias vs. Vukovic, en 1 940.

l. e4 e5
2. Cf3 Cc6
lSO Kasp árov enseña ajedrez

3. Ac4 Cf6
4. d4 ed
5. 0-0 Ac5
6. e5 d5
7. ef de
8. Te l +
E n esta posición, las negras deberían entregar el peón
tratando de movilizar sus piezas, por ejemplo 8 . . . Ae6
9. fg Tg8 1 O. AgS DdS. Pero ellas resolvieron conser­
var el peón y luego de
8 Rf8 ?
9. Ag5 gf
1 0. Ah6+ Rg8

los peones f7, f6 y h 7 , más bien le hicieron al rey una


trampa que una fortaleza. El alfil blanco en h6 cum­
ple el papel de guardián que impide la hu ída del rey.
Sólo falta traer la pieza que dará mate . ¿ Quién desem­
peñará ese papel ? El caballo blanco si llega a la casilla
f6 , la torre en e8 o la dama en g4. Es curioso que en
lSa. Lección lS l

esta partida po dían darse varias situaciones, en las que


el golpe de gracia era capaz de asestarlo cualquiera
de las piezas citadas.

l l . Cc3 ! Ag4
1 2. Ce4 b6
1 3. c3 Ce5 ?
1 4. C : e5
Amenaza 1 5 . D : g4x. ¿ Por qué n o capturar a l a temible
dama?

14 A:dl

1 5. Cd7 ! ! Ae 7
Las negras parecen haberse protegido de mate en f6 .
Pero sigue una nueva serie de sacrificios y contra ello
no hay defensa.

16. Ce : f6+ ! ! A : f6
152 Kaspárov enseña ajedrez

1 7 . Te8 + ! ! D : e8
1 8 . Cf6 ! x
Por cu anto una buena c adena d e peones cumple im­
portantísima función de fensiva, existen varias combi­
naciones típicas en que los atacantes sirviéndose de
sacrificios destruyen a l os defensores del rey enemigo.
Veamos un ejemplo característico de aniquilamiento
de la defensa de peones con ayuda de sacrificios.

EMANUEL LASKER - J .H.BAUER


1 889

Después de la natural l. Dh 5 f5, no es fácil dem ostrar


la superioridad de las blancas. Pero basta dejar al rey
negro sin los peones g7 y h 7 para que la incursión de
la torre des de fl a f3 traiga a las negras grandes infor­
tunios.

l. A:h7+ ! R:h7
lSa. Lección 15 3

2. D : h 5 + Rg8
3. A : g7 ! R : g7
4. Dg4 + Rh7
Claro, no 4 . . . Rf6 ? porque 5. Dg5x.

5 . Tf3 e5
Las negras deben entregar s u dama.

6. Th3+ Dh6
7. T : h6 R:h6
Parece que las negras reciben buen material equivalen­
te por la dama, pero desgraciadamente sólo por una
jugada.

8. Dd7
Las blancas debieron prever esta maniobra desde que
empezaron la combinación con el sacrificio de alfiles.
Lasker con la jugada siguiente gana un alfil negro y se
enfila hacia una victoria rápida.
Para terminar esta lección veremos el ejemplo clásico
de brillante juego combinatorio utilizando la " distrac­
ción ". A menudo durante el ataque hay que suprimir
alguna pieza adversaria que proteg� uno o varios pun­
tos. El método más simple -captura o cambio- no
siempre es posible. Entonces surge l a idea: ¿no se puede
distraer a la pieza enemiga con algún regalo ? Cien años
atrás J ohannes Zukertort era fam oso por su gran arte
de juego combin �torio. El creó esta magnífica minia­
tura jugando con blancas contra J oseph Blackburn.
154 Kaspárov enseña ajedrez

Las negras rehusaron capturar el peón f5 y pusie­


ron la torre en c8, con la qüe amenazan incursionar
h asta c 2. Las blancas , a su vez, tienen p osibilidad de
atacar com o : l . d5 Tc 2 2. Dd4, lo que de hecho obli­
garía a las negras a cap turar el alfil en b2. No obstante,
eligieron un método más complicado p ero más bello
de solucionar el conflicto.

l. fg! Tc2
Las negras no tienen elección, pues si l . .. hg, la defen­
sa del rey negro se hará tan débil que las blancas para
vencer no necesitarán acudir a recursos muy enérgicos.

2 . gh+ Rh8 !
Método rudo pero muy eficaz de defensa. El rey se
oculta de las amenazas por la l ínea h tras el peón ene­
migo. Las blancas no pueden capturar a su propio peón
y por ello deben obligar a que lo h agan las negras, pues
en caso contrario el ataque fracasará.
15a. Lección 155

3. d5+ e5

4. Db4 ! !
Este es, en rigor, el inicio de la combinación. Conca­
tenación lógica de razonamientos : si desaparece el
peón h 7 , las dos torres y el alfil darán mate al rey ;
no se puede obligar al rey a que coma al peón enve­
nenado mientras el peón negro e5 permanezca en su
sitio y lo proteja la dama desde e 7 . A ella hay que
apartarla de la casilla e5 y del rey lo m ás posible. Si
las negras aceptan tan generoso regalo reciben mate
en seis jugadas : 4 . . . D : b4 5. A : e 5 + R :h 7 6. Th3 + Rg6
7. Tg3 + Rh 7 8. Tf7+ Rh6 9. Af4+ Rh 5 1 O. Th 7x. Al
descubrir la pérfida treta, las negras defienden a la
dama, tratando a toda costa de conservar el peón e5.
Pero aprovechando el debilitamiento de la octava ho­
rizon tal, las blancas asestan un nuevo golpe distractivo :

4 T8c5
5. Tf8+ ! !
156 Kaspárov enseña ajedrez

Este regalo no se puede aceptar con la jugada 5 . . . D : f8,


porque seguirá 6 . A : e 5 + R :h 7 7. D : e4+ y el mate es
inevitable.

5 R:h7
6 . D: e4+ Rg7
7 . A : e5+ ! R : f8
Un p oquito más y las negras lograrán llevar a su rey al
flanco dama. Pero viene el último golpe combinatorio :

8. Ag7 + !

Ahora, en caso de 8 . . . D : g7, la dama negra tapa al rey


el camino de repliegue y seguirá mate en la casilla e8.
Por eso, las negras se rindieron.
En la siguiente lección terminaremos de estudiar los
principios del juego combinatorio.
l 6a. Lección
FINAL, UN CAMPO PARA LA
FANTASIA
Muchos aficionados al ajedrez estiman que la p arte
final, la última fase de la partida es b astante aburrida
y no requiere arte combinatorio. Cuando hablemos
más adelante de las leyes que rigen el desarrollo del
final, podrán convencerse de cuán complicada y rica
en contenido es esta fase. En esta lección procurare­
mos demostrar que la capacidad de un ajedrecista para
el juego combinatorio es de sum a importancia para al­
canzar el éxito en la parte final del encuentro.
Al realizar combinaciones en medio juego y tan­
to más en la apertura, la mayoría de las piezas y los
peon es están parados, como simples observadores,
mientras que en la combinación del final de la parti­
da p articipan casi todas las piezas que quedaron en el
tablero, y una de las unidades de combate más acti­
vas con frecuencia viene a ser el rey .
Veamos un ejemplo simple.
158 Kaspárov enseña ajedrez

Mueven las blancas, y el impulso lógico es adelan­


tar en seguida el peón que .está en h 6 . Sólo que des­
pués de l. h 7 e4 ! no h ay p erspectivas para avanzar
con el peón blanco, ya que todas las casillas de la gran
diagonal están oontroladas por el alfil negro.
O sea que para avanzar con el peón h ay que sacar al
alfil de l a gran diagonal o impedir el movimiento del
peón e. Probemos el primer cam ino.

l . Aa7 !
Motivo c ombinatorio muy claro de distracción. No se
puede capturar al alfil porque entonces el peón h se
promociona, y si l . . . Rg5 sigue 2. h 7, y luego de 2 . . .
e 4 e l alfil blanco pasa a d4. Sólo queda una respuesta :

1 Ac3
2. Rc2
Las negras no tienen elección.

2 Aal
16a. Lección 159

A primera vista, las blancas extrajeron de la posición


todo lo que podían. Sin embargo, no lograron impedir
el movimiento del peón e5 salvador para las negras.
Pero resulta que el sacrificio del alfil blanco en la pri­
mera jugada no es un truco casual e ingenuo sino el
comienzo de una bella combinación.

3. Ad4! !
Golpe pasmoso por lo inesperado . Ahora no es difícil
ver que en caso de 3 . . . ed sigue 4. Rd3 ! y las blancas
impiden así el avance del peón d. El alfil negro colo­
cado en al es incapaz de impedir la aparición de l a
dama blanca e n h 8. Pero . s e puede capturar al alfil con
el alfil :

3 A : d4
4. Rd3 !
Todo s e pone claro. E l peón e5 s e v e obligado a que­
darse en su sitio defendiendo al alfil. Pero si
160 Kaspárov enseña ajedrez

4 Ab2
sigue

5. Re4!
El rey vuelve a bloquear al peón e 5 y el peón blanco
del escaque h6 se corona sin dificultad.
¿ Lindo espectáculo, no es cierto? Hay apenas seis
artistas , pero todos actúan al máximo de sus posibili­
dades. No menos sutil es el desempeño de los artistas
del pequeño elenco en la vieja posición clásica de F .
Saavedra ( 1 895).

l . c7
La primera jugada blanca es obvia. Después de ella, las
negras tienen dos p osibilidades: permitir la coronación
del peón blanco o dar jaque, que parece muy peligroso.

1 Td6+
Pero no es tan simple esta jugada. Resulta que si 2.
Rb 7 sigue 2 .. . Td 7. Y si 2. Rc 5 se obtiene tablas en el
ac to con 2 . . . Tdl 3. Rb6 Te l .
.16a. Lección 161

2. Rb 5 ! Td5 +
3 . Rb4 Td4+
4. Rb 3 Td3+
5. Rc 2 !
Terminaron l o s j aques y a que la casilla e l e s inaccesi­
ble p ara la torre. Pero la contienda no terminó aún :

5 Td4 !
i Pérfida trampa ! Ahora, si 6. c 8 D sigue una combina­
ción no complicada : 6 .. Tc4+ ! 7 . D : c4 i Ah ogado !
.

¿ Tablas, será posible?

6. c8T!
Las blancas realizan un ataque de mate incomparable
con las m íniin as fuerzas posibles y la participación ac­
tivísima del rey.

6 Ta4
7 . Rb3 !
Ahora sí se acabó. Las negras, para salvarse del mate
deben entregar la torre, pero aún así el rey está sen­
tenciado.
Este ejemplo ilustra claramente l as peculiaridades
principales de las combinaciones de final, a saber: par­
ticipación activa de los · reyes, y mucho mayor valor
de los peones pasados.
Aqu í tenem os otro ejemplo :
162 Kaspárov enseña ajedrez

La situ ación de las blancas no es fácil, porque resulta


difícil defender al peón a5 . Él sacrificio de peón que
traman se p arece más a un gesto de desesperación.

l. c6 be
Ah ora, en respuesta al repliegue lógico de la torre, di­
gamos 2. Tc 5 , puede seguir 2 .. Rd7, después de lo cual
.

la torre en a4 pasa a b5 a través de b4 y las blancas se


ven en situación grave. ¿No es posible impedir que la
torre negra mantenga bajo su dominio al peón pasado
b6?

2. Tb 5 ! ! ah
3. b 7
i Cuán radicalmente c ambió la situación e n e l tablero !
Ahora las negras están al b orde del abismo, porque la
aparición de la dama blanca es inevitable.

3 T : a5
4. b8D+ Rd7
16a. Lección 163

5 . Dh8
Las negras pierden el peón h 6 y con él la última espe­
ranza de salvación. Si en el tablero no estuvieran el
peón negro f7 y el blanco g2, las negras podrían sal­
varse construyendo una posición en la que sería im­
posible plasmar la ventaja material decisiva. Tal forta­
leza resultaría después de l . c6 be 2. Tb5 ! ch ! 3 . b 7
Td4 4. b 8D+ Rf7.

Con la jugada siguiente la torre negra ocupa el esca­


que d6, para de all í poder desplazarse entre las casillas
d6 y f6 , para adelante y para atrás. Usted podrá poner
las piezas blancas en cual quier posición y cada vez se
convencerá de que es imposible tomar la fortaleza.
Conociendo esta otra asombrosa peculiaridad de la
etapa final de las p artidas de aje drez , podemos tratar
de encontrar la salvación a la siguiente situación com­
prometida p ara las negras.
164 Kaspárov enseña ajedrez

TSIURI KOBAIDZE - MZIA TSERETELI


Tbilisi, 1 9 7 O

Blancas : Rb3 , Ag4, Ad8, a4, c4, d5.


Negras : Rf7 , Ab4, Cb6, a5, c 5 , d6.
En caso de l . .. Ca8 2. Ad7, y con la siguiente 3.
Ac6, la derrota de las negras parece inevitable. Pero
después de l . . . Re 8 ! 2. A : b6 Re 7 ! se torna claro que
la fortaleza de las negras, alzada sobre las casillas ne­
gras, no será capaz de destruirla el alfil b6 encerrado,
ni el alfil g4, que es completamente inútil en la situa­
ción dada.
Ya que hablam os de las fortalezas construidas h acia
la fase final del juego y que reportan tablas, cabe men­
cionar otras combinaciones, en particular, aquellas
que conducen la partida a la posición de ahogado.

• •


16a. Lección 165

La situación de las negras parece peligrosa. Por ejem­


plo l . . . Tc l 2. Rd6 Rc 8 3. c 7 T : c 7 ! 4. Ag4+ ! (pero
no 4. be que lleva a i ahogado ! ) . Sin embargo, la posi­
ción de ahogado resulta aqu í la única idea salvadora
para las negras.

1 Td 7 ! !
2. Ad 5 Tb 7 ! !
Ahora, las blancas tienen elección. Hacer tablas 'so­
sas " luego de 3 . Rd6 T : b 6 4. Ae6 Ta6 , u obtener
enorme ventaja material y también sólo medio pun­
to, ya que después de 3. ch en el tablero aparece l a
posición d e ahogado.
Pero no siempre la posición de ahogado garantiza
la salvación al bando más débil. Muchas veces resulta la
emboscada en la que perece el rey , como sucede en el
siguiente caso.
166 Kaspárov enseña ajedrez

A pesar de la supremacía m aterial, las blancas deben


tener cuidado. Si el peón h2 se transforma en dama,
las negras ganan. Pero a las blancas se les ocurre la
idea de atraer al rey negro a la casilla de ahogado, se­
duciéndolo con rico botín.

l. Af3 + Rgl
2. Ah l ! ! R : h l
3. Rfl !
i Posición asombrosa! Las negras tienen dos peones
<le más, pero su rey, después de cap turar al alfil, se
condenó a la inmovilidad y en este momento sólo
pueden m over uno de sus tres peones.

3 d5
4. ed e4
5. d6 e3
6. d7 e 2+
Por fin las negras consiguieron liberar a su rey.

7. R:e2 Rg2
8. d8D hlD
Las negras hicieron todo lo posible, pero ahora las
mata la p osición pasiva de la dama, que no le permite
ayudar a su rey.

9. Dg5 + Rh3
1 0. Dh5 + Rg2
1 1 . Dg4+ Rh2
1 2. Rf2 !
Las negras deben rendirse, pues no hay defensa contra
el jaque de la dama blanca desde las c asillas h4 o h 5.
As í h an podido convencerse de que el final, que en
16a. Lecci6n 167

opinión de muchos aficionados es la fase más aburrida


de la partida, ofrece un vasto campo para la creación
combina to ria.
1 7 a. Lección
CUANDO EL OBJETIVO
JUSTIFICA LOS MEDIOS
Cada aje drecista, ya sea maestro o simple aficionado,
siente arrebato cuan do en el tablero surge una posición
en la que p uede iniciar el ataque, sobre todo si el ob­
jetivo es el rey enemigo. Pero para organizar el ataque
h ay que poseer hábitos de juego posicional , y saber
asestar golpes combinatorios, como los que estudia­
mos en las lecciones anteriores.
En la mayoría de las partidas, uno de los ban dos,
mediante una gradual acumufación de "puntos a fa­
vor" que representan colocaciones convenientes de
sus piezas en el tablero y dominio o control de esca­
ques, obtiene lo que se llam a ventaja posicional , la que
tiene que convertir en un momento dado en algo real
y concreto, esto es, en una ventaja material. Para rea­
lizar esto, el juego de maniobras , planeado y tranquilo,
cede su lugar al juego ofensivo y abierto, que se carac­
teriza por la ejecución de acciones directas, espontá­
neas y abundantes en golpes tácticos.
Este método, que forma p arte de la estrategia del
ajedrez , se llama ataque. Existen varios tipos de ataque,
por ejemplo, los relampagueantes, que se consuman
en dos o tres movidas, y los de varios pasos, lentos y
prolongados, que requieren a veces hasta 1 O o más
movidas. Normalmente, el objetivo del ataque es el
rey enemigo. Las piezas atacantes intentan llegar a él y
destruirlo, p or distintos cam inos, sin reparar en las
17 a. Lección 169

pérdidas materiales. En este caso, c omo se suele decir,


el fin justifica los medios.
Quisiera explicar los tipos de ataque analizando dos
parti das. Primero miremos un ejemplo de mi práctica.

ELMAR MAGUERRAMOV - GARRI KASPAROV


Bakú, 1 9 7 7

Al principio, nada presagiaba l a tormenta.

l. Cf3 Cf6
2. d4 e6
3. c4 d5
4. Cc3 Ae 7
5. Ag5 h6
6. Ah4 0-0
7. e3 b6
8. Db 3 Ab7
9. A : f6 A : f6
1 0. cd ed
11. Td l c5
1 2. de Cd7
1 3. c6 A : c6
1 4. Cd4? A : d4!
1 5. T : d4 Cc5
1 6. Dd l Ce6
1 7. Td2
170 Kaspárov enseña ajedrez

El traslado erróneo del caballo a d4 provocó que el


rey blanco se atorara en eLcentro y sus piezas del flan­
co rey no entraran en juego. Por eso, la primera fase
del ataque es el sacrificio del peón, con ayuda del cual
se abre la gran diagonal para el alfil y la vertical cen­
tral para la torre.

17 d4!
1 8. ed Te8
1 9. f3

Las blancas encontraron un p lan interesante de defen­


sa. Si 1 9 . C : d4+ , contestan 2 0. Rf2 ! . Sin embargo,
. .

su plan tiene el defecto sustancial de que se están n. -

trasando en el desarrollo.

19 A : f3 ! !
Golpe combinatorio oportuno y sobre todo eficaz. Ya
que no se pue de 20. D : f3 debido a 20 ... C : d4 + , las
negras destruyen por completo el abrigo de peones del
17a. Lección 171

rey blanco y lo retienen largo tiempo en el centro.


Además, se altera la coordinación de acciones de las
piezas blancas. Todo esto representa suficiente com­
pensación por la pieza sacrificada, pero tendrá todavía
más provecho si mantiene su ataque enérgico y agre­
sivo en las fases siguientes.

20. gf Dh4 +
2 1 . Tf2
Con 2 1 . Re 2 Cf4x p erdían de golpe las blancas.

21 C : d4+
22. Ae 2 C : f3+
23. Rfl Dh3+
24. Tg2 Ch4
25. Thgl Tad8!

Concluyó otra fase del ataque, cuyo resultado es que


las negras h an puesto en combate a todas sus piezas e
inmovilizaron al máximo a las piezas adversarias. Y a
172 Kaspárov enseña ajedrez

desde ahora podrían restablecer el equilibrio material


capturando a la torre con el caballo. Pero no se apresu­
ran a h acerlo, estimando correctamente que las piezas
blancas reunidas en torno a su rey sólo le impiden
salir de la emboscada.

26. De l ?
E l deseo natural de colocar a l a dama más cerca del
sector decisivo de combate arruina a las blancas, por­
que su rey p ierde la posibilidad de maniobrar. El único
recurso de defensa consiste en trasladar en dos juga­
das la dama a la casilla g4. Sólo 26. Da4 ! permitía
evitar la derrota inmediata, aunque de todos modos,
luego de 26 ... C : g2 2 7 . T : g2 Te 5 28. Dg4 D : g4 29.
A : g4 f5 3 0. Af3 g5, a las blancas les aguardaba una
posición difícil de resistir.
Después de 26. De 1 ? sobre la posición de las blan­
cas inesp eradamente cae una nueva ola de ataques,
con la p articularidad de que su objetivo ahora es no
sólo el rey, sino también la dama.

26 Td3 !
N o pueden tomar las blancas torre, porque luego de
2 7 . A : d3 T : e l + 2 8 . R : e l el rey se vería obligado a
abandonar la torre a su suerte en la casilla g2.

27. Df2
Amenazaba 2 7 . . . Tf3+ !

27 Cf3 !
Ahora, las blancas no tienen posibilidad de h acer juga­
das ya no digamos activas, sino algo provechosas. As í,
de nuevo no pueden capturar a la torre p orque 28 . . .
17 a. Lección 173

C :h 2x ! También amenaza mate en caso de cualquier


repliegue del caballo, por ejemplo : 28. Cb l Td l + !
29. A : d l C :h 2x ! Igualmente infructuoso sería el in­
tento de hacer activa a la dama: 2 8 . Dg3 Cd2+. Que­
dan sólo los desplazamientos obligados de la torre a
los escaques gl y h l .

28. Th l Tde3
29. Thgl Rh8
30. Th l b5!
Luego d e l a evidente 3 1 . a 3 a 5 ! no h ay defensa contra
el avance decisivo del peón b 5-b4 y por eso las blan­
cas se rindieron.
No siempre el ataque termina c on l a derrota de las
fuerzas enemigas. A veces se tejen finos encajes de
amenazas combinatorias básicamente para obtener
ventajas materiales, no muy visibles pero sí sustancia­
les. Ejemplo brillante de acciones ofensivas es la si­
guiente partida del eminente gran m aestro ruso Ale­
xandr Aliojin (Alekhine ).

ALEXANDR ALIOJIN - AKIBA RUBINSTEIN


Carlsbad, 1 9 23

l. d4 d5
2. c4 e6
3. Cf3 Cf6
4. Cc3 Ae 7
5. Ag5 Cbd7
6. e3 0-0
7. Tc l c6
174 Kaspárov enseña ajedrez

8. De2 a6
9. a4 Te8
10. Ad3 de
1 1. A: e4 Cd5
1 2. Af4 C : f4
1 3. ef e5
1 4. de De7
15. 0-0 D : f4

La supremacía p osicional de las blancas está determi­


nada p or su predominio de peones en el fl anco dama,
y lo fundamental, por el desarrollo insuficiente del
flanco rey de las negras, que permite el ataque de pie­
zas al rey . Pero antes de atacar es necesario debilitar
la defensa enemiga. Vean con qué arte l o h ace Aliojin.

1 6. Ce4 ! C : e5

Las negras podían h aber asumido una defensa pasiva


con otra captura de peón, de acuerdo a 1 6 . A : c 5 1 7.
. .
17 a. Lección 175

Ceg5 ! g6 ( 1 7 ... Cf8 1 8. Ad3 ! con golpes a los puntos


h 7 y c 5 ) 1 8. Tfe l Cf8 1 9. g3 Df6, aunque ésta era po­
siblemente la mejor forma de defensa en esta situación.

1 7. C : c5 A : c5
1 8. Ad3 ! b6
1 9. A : h 7 + Rh8
20. Ae4
Así lograron l as blancas su primer objetivo. En la ca­
dena de peones que defiende al rey negro se abrió una
brecha al desaparecer el peón h 7 y las blancas obtuvie­
ron la posibilidad de trasladar l as piezas mayores a la
línea h. Pero deben actuar rápidamente y con energía,
pues en caso contrario en dos jugadas más, el alfil ne­
gro ocupará la casilla b 7 y el ataque blanco será neu­
tralizado.

20 Ta7 ?
176 Kaspárov enseña ajedrez

2 1 . b4 !
Comienzo de una m aniobra muy eficaz de distracción
que persigue quitar libertad de maniobra a las p iezas
negras para obtener supremacía en el flanco rey.

21 Af8
No se puede 2 1 . . . A : b4 ? porque 22. D : c 8 !

2 2 . Dc6 ! Td7
23. g3 Db8
Si 23 . . . Dd6, Aliojin preveía como solución más sim­
ple ganar m aterial a través de 24. Dc4 ! De 7 (o bien
24 . . . Rg8 25. Ac6 Tc 7 26. Tfd l De 7 2 7 . Dd3 ! ) 25.
Ce 5 Td6 26. Ag6 ! Sacando la dama a b 8 (para defen­
der al peón b 6 ) , las negras. dejan prácticamente sin
protección a su rey , que era precisamente lo que per­
segu ía Aliojin. Ahora él crea en el acto amenazaf. di­
rectas al rey . El efecto del ataque está claro. Las piezas
blancas se trasladan en un santiamén de una mitad del
tablero a la otra.

24. Cg5 ! Ted8


Amenazaba 25. C : f7 + T : f7 26. D : e8.
17 a. Lección 177

25. Ag6 ! !
Golpe muy fuerte y, lo fundamental, inesperado. De
nuevo cruje el punto f7 y no hay tiemp o para defender­
lo, porque la dama blanca se abre paso al escaque h4.
Por ejemplo : 25 ... Ab 7 26. Dc4 ! O bien 25 ... fg 26.
De4 ! A : b4 2 7. Dh4+ Rg8 2 8. Dh 7 + Rf8 29. Dh 8+Re 7
3 0. D : g7 + Re 8 3 1 . Dg8+ Af8 3 2. D : g6 + Re 7 3 3 .
D : e6x.
Las negras se ven obligadas a acep tar el intercambio,
en el que entregan calidad sin lograr corregir al menos
los defec tos de su posición. El final de la parti da no
merece c omentarios.

25 De5
26. C : f7 + T : f7
27. A: f7 Df5
28. Tfdl ! T:dl
29. T:dl D : f7
30. D : c8 Rh7
31. D : a6 Df3
178 Kaspárov enseña ajedrez

32. Dd3+
Las negras se rindieron.
Estimados aficionados al ajedrez : espero que las
partidas descritas y analizadas les permitan adquirir
habilidad para organizar y realizar acciones ofensivas.
18a. Lección
BUEN ESCUDO NO TEME A
ESPADA
¿ Qué es más imp ortante, el ataque o la defensa? Pre­
gunta muy actual que cada ajedrecista resuelve indivi­
dualmente. Los jugadores impetuosos y poco expertos
procuran terminar la lid con ataque directo, buscan
con insistencia golpes tácticos bellos e inesperados,
y en to<las partes creen ver brillantes combinaciones.
Los moderados, que ya participaron en varias bata­
llas aje drec ísticas, prefieren tener ante todo una fuer­
te posición, que sea c apaz de repeler cualquier ataque
enemigo.
Los aficionados a este juego saben que en el siglo
pasado dominaba el estilo ofensivo o, com o lo llaman,
romántico. Entonces no había métodos ingeniosos de
defensa. Si le sacrificaban a uno un peón o una pieza
era costumbre tom ar la ofrenda y luego defenderse.
Sólo a fines del siglo XIX, cuan<lo Wilhelm Steinitz
formuló la teoría sobre el juego posicional y floreció
el talento del campeón mundial Emanuel Lasker, em­
pezó a valorarse la habilidad para defenderse y apare­
cieron ases del aje drez que alcanzaron en este aspecto
gran de s alturas.
¿ cuáles son las concepciones modernas sobre este
problema? La respuesta es breve y clara: tienen igual
importancia el escudo y la espada. Hoy es evidente
que no se puede ser un fuerte ajedrecista sin saber de­
fenderse bien.
180 Kaspárov enseña ajedrez

Todavía veinte años atrás, los sacrificios intuitivos,


esto es, los sacrificios de peones por iniciativa, eran
frecuentes en torneos internacionales : Hoy , la técnica
defensiva creció tanto que hasta el sacrificio de peón
debe respal darse con una variante concreta, en caso
contrario la de fensa triunfará.
¿Por qué precisamente aquí h acemos esta digresión
histórica? La respuesta es simple : cualquier ajedrecis­
ta al perfeccionar su habilidad transita el c amino de
las generaciones anteriores. Nuestros antepasados aje­
drecistas mucho no lo sab ían, pero fueron aprendiendo
con el método de pruebas y errores, y acumularon
-para nuestro provecho- el ingenio ajedrec ístico de
sus tiemp os en sus partidas y libros. Por eso, aquello
que a ellos les llevó decenios de trabajo conocer, el
ajedrecista actual lo aprende en m anuales práctica­
mente en un año.
¿cómo aprender a defenderse bien? Hay muchos
métodos y procedimientos. Veremos los principales
en esta lección y en las siguientes. Empecemos por
la defensa de malas p osiciones. Todavía Lasker decía
que la posición nunca es tan mala como para no po­
der defenderla. No en balde dice el adagio ajedrecís­
tico : "Nunca es tarde para rendirs e " ; sin embargo, la
práctica muestra que por más desastrosa que sea la po­
sición, siempre habrá posibilidad de ofrecer enconada
resistencia. Su tarea consiste en hallar esa posibilidad.
Entonces, el adversario, que ya saborea la victoria, en
cada jugada tropezará con nuevas dificultades, y por
agotamiento podrá cometer algún error y se le escapa­
rá la victoria. Claro, si en tal situación ambos rivales
juegan bien, por más obstinada e ingeniosa que sea la
defensa, una p osición mala seguirá siendo mala. Pero
18a. Lección 18 1

hay que continuar luchando hasta el final con toda


energía. Como lo h ac ía Lasker, por ejemplo.

EMANUEL LASKER - ARON NIMZOWITSCH


San Petersburgo , 1 9 1 4

Las negras tienen u n peón de más, magnífico caba­


llo en el centro y ausencia de peones débiles. Pocos
sabrían organizar buena resistencia ante tal posición.
Pero el gran Lasker notó que el caballo negro po día
cambiarse y el peón negro de más por el momento
estaba junto con otro en la misma fila, y comprendió
que la supremacía del contrario aunque era evidente
no tenía carácter decisivo. Por eso, las negras aún de­
b ían encontrar un plan para fortalecer su posición.
Entonces, a las blancas les convenía esperar tranqui­
lamente para ver qué hac ía el rival.

27. a3 a6
182 Kaspárov enseña ajedrez

28. Ae 3 Thd8
29. Ra2 Th8
30. Ral Thd8
Primer éxito de las blancas ; Nimzowitsch hizo la ma­
niobra con la torre de ida y vuelta, m ostrando que no
tenía un plan para materializar su ventaja. Eso fue un
buen estímulo para elevar la oposición de las blancas.

3 1 . Ra2 Te8
32. Tg8 T : g8
33. T : g8+ Td8
34. Tg7 Td7
35. Tg8+ Td8
36. Tg7 Tf8
De nuevo las blancas dificultaron al adversario el c a­
mino a la victoria. El cambio de torres quitó la presión
sobre el único peón débil h 2 . Además, la torre blanca
quedó en posición más activa que la negra, pero su ac­
tividad deberá ser ap oyada, pues en caso contrario la
dama negra la puede desalojar sin muchos problemas.
Lasker crea amenaza de irrupción d4 - d5.

3 7 . c4 Cf6 ?
Primer error : al tropezar con fuerte oposición, las ne­
gras se desconciertan y buscan defensa contra la única
amenaza hasta ahora surgida, que es la actividad de las
blancas. Las negras estaban obligadas a sacar a la to­
rre blanca de su p osición activa p or medio de 3 7 . ..

Dh 8 !

38. Ag5 Ch5 ?


Las desgracias nunca vienen solas. Tras e l primer error,
con frecuencia sigue el segundo. Por lo visto, las ne-
18a. Lección 183

gras, al no hallar manera de materializar la supremac ía


pasaron a realizar maniobras tácticas. Ah ora cifran sus
esperanzas en un final ganador después de 3 9. Th 7 Cf4 ! ·

40. T : h 3 C : e 2 o bien 3 9. Ae 7 C : g7 40. A : f8 Ch 5 . Al


concluir la partida se estableció que las negras conser­
vaban posibilidades de éxito sólo en el caso de haber
jugado 38 . . . Ce4 3 9. Ae 7 Te 8 40. T : f7 Dg4 ! 4 1 . Ah4 !
Dg6! 42. Te 7 Th 8 ! Pero el anál isis después de la par­
ti da y el que se h ace en el momento del juego, son
dos cosas completamente distintas. Nimzowitsch no
encuentra la continuación ganadora y agotado p'or la
lucha pierde definitivamente la supremac ía.

39. T : f7 ! T : f7
40. D: e6+ Td7
4 1 . Ce 5 ! A:e5
42. De8+ ! Rc7
43. D:e5+
A pesar de tener una torre más, las negras no pueden
evitar el jaque perpetuo. Por eso, los contrincantes
aceptan tablas.
184 Kaspárov enseña ajedrez

Lasker a menudo se salvaba de posiciones difíciles


mediante su resistencia violenta y hábil.
El cubano J osé Raúl Capablanca también sab ía defen­
derse maravillosamente, y pocas veces perdía. Con un
ejemplo de su práctica terminaremos la primera p arte
de nuestra charla sobre los métodos de defensa.

AKIBA RUBINSTEIN - JOSE RAUL CAPABLANCA


San Petersburgo , 1 9 1 4

Da la impresión que l as blancas tienen enorme supre­


mac ía en el final : peón de más y fuerte p osición de la
dama. Parece natural 2 7 . . . c4, pero entonces luego de
2 8. f3 Dc 8 29. e4, la dama negra que daría atada en la
maniobra y la derrota sería inevitable. Capablanca por
todos l os medios procura activar a l a dama y obtener
peón pasado.

27 b4!
Ahora, en c aso de 2 8. cb D : b4 29. D : a6 c4 ! , el peón e
18a. Lección 185

salva a las negras. Las blancas deberían haber seguido /


el únic o c amino de éxito, 28. c4 ! Dc 8 ! 29. Db6 ! (para
prevenir 29 . . . a5 ) Df5 ! 3 0. D : a6 Rh 7 ! ! 3 1 . Da 7 De 5
( 3 2. D : f7 ? ! Da l + 3 3. Rh 2 D : a2 ) . Pero Rubinstein de­
cide que hay otro camino hacia la victoria.

28. D : c5 be
29. D : c3 Db l +
30. Rh 2 D : a2
31. Dc8+ Rh 7
32. Df5+ g6
33. Df6

• •
, ••
•� ' •
� .


La situación se aclaró . La enorme supremacía de peo­


nes blancos en el flanco rey no vale nada en comp ara­
ción c on el modesto peón negro en la casilla a6.

33 a5
34. g4 a4
35. h5 gh
186 Kaspárov enseña ajedrez

36. Df5 +
Reconocimiento de la supremac ía del adversario en la
etapa final. En efecto , luego de efectuar las movidas
3 6. gh De 6 ! sólo las blancas arriesgaban perder.

36 Rg7
3 7 . Dg5+ Rh 7
38. D:h5+ Rg7
Aqu í los contendientes aceptaron tablas. Asombra la
facilidad con que Capablanca defendió su p ésima po­
sición. Pero esa facilidad demuestra su extraordinario
virtuosismo.
V al oren la defensa y aprendan a defenderse, ya que
un escudo fuerte puede resistir el golpe de cualquier
espada.
La lección siguiente estará consagrada al estudio de
los principales métodos modernos de defensa.
1 9a. Lección
EL CONTRATAQUE

En l os últimos 50 años, el arte del ataque en el aje drez


se hizo más dinámico , refinado y sutil, lo cual provo­
có una reacción contraria: a medida que se afilaba la
espada, el escudo se modernizaba y adquiría mayor
fuerza.
Ante todo creció bruscamente el p apel de la defen­
sa activa, destinada a crear contraamenazas. En otras
p alabras, bajo la lluvia de proyec tiles fueron perfec­
cionándose con rapidez los métodos de contrataque.
Tuve la suerte de enfrentar muchas veces al magn í­
fico académico del ajedrez Tigrán Petrosián, prema­
turamente fallecido. A través de divers as pláticas me
transmitió generosamente su inapreciable experiencia.
Los encuentros en el tablero con este gran maestro de
la defensa fueron para mí de extraordinaria utilidad.
Gracias a él pude comprender, después de largo tiem­
po, cómo, o más bien por qué, se frustró mi ofensiva
aparentemente incontenible en nuestra partida del
super torneo de Tilburg en 1 9 8 1 .
188 Kaspárov enseña ajedrez

GARRI KASPAROV - TIGRAN PETROSIAN

Luego de sacrificar un peón en la apertura, logré apre­


tar contra su terreno y restringir la movilidad de las
piezas negras. Además, era evidente que el rey negro
se hallaba mal ubicado. Ahora, por ejemplo, hay la
amenaza de a4-a5 y no está claro cómo evitar el peli­
gro de Tb2 y Db l . El amontonamiento de las piezas
negras en su terreno provoca que su defensa sea pasi­
va y sin perspectivas ; y Petrosián decide recurrir a una
jugada desesperada.
30 b5
3 1 . ah ch
32. Ta2 !
Y o tenía l a impresión de que las negras estaban al bor­
de de la catástrofe, porque el desmoronamiento de
sus posiciones en todas las l íneas abiertas del flanco
dama parec ía inevitable. Pero desde ese momento Ti­
grán Petrosián encuentra tales jugadas, que todo lo
que ocurre en el tablero parece magia.
19a. Lección 189

32 Rb 7 !
La mayoría de los maestros, sin duda, preferiría aqu í
3 2 . . . Ad6 devolviendo el peón 3 3 . T : b 5 T : b 5 34. C : d6
D : d6 3 5. D : b5, obteniendo peor posición, pero evi­
tando así la catástrofe.
No sé con qué olfato mi respetado adversario de­
terminó que en b 7 el rey estaría más seguro, pero esa
decisión me causó un efecto psicológico inesperado.
Yo segu ía viendo que la potencia ofensiva de mis pie­
zas era gran de, pero la jugada sorpresiva del rey me
desconcentró y embrolló mis ideas.

33. Ab4?
Aunque p arezca extraño, esta jugada, a primera vista
natural , que intensificaba la presión, resultó un grave
error. Y o comprendía que el sostén de la posición de
las negras era el punto d5, pero no veía la forma de al­
canzarlo. Cuando volvía a Moscú encontré el plan ga­
nador: 3 3 . Ca3 ! Ab6 34. Cc 2 ! Ta8 3 5. Cb4 Dd6 3 6.
e4 ! fe 3 7 . D : e4 Ta7 3 8. D : g6 A : d4+ 3 9 . Rh l C 7b6
40. f5 ! Como ven, la victoria no era fácil y para des­
cubrirla se requería mucho tiempo, porque hab ía que
penetrar en los secretos de la posición.

33 De8 !
La movida justa, p orque el peón b5 debe estar bien
protegi do. Si en cambio, 33 . . . Dd8 seguiría 34. e4 fe
3 5. D : e4 De 8 36. D : d5+ ! ed 3 7 . A : d5+ Ra7 3 8.
Ta6+ ! R : a6 39. Ta3 + Aa5 40. T : a5x.

34. Ad6 Ta8


35. Db l
Aqu í sentí por primera vez temor por el desenlace de
190 Kaspárov enseña ajedrez

mi ofensiva ; resolví simplemente sacar las piezas a po­


siciones de ataque con la esperanza de asestar algún
golpe combinatorio. Pero la réplica del ex camp eón
mundial me dejó completamente azorado.

35 Rc6 ! !

i Qué jugada! El propio rey da un paso al encuentro


del ejército blanco saliendo de su refugio de peones.
Pero eso no fue impru dencia, sino cálculo preciso.
Ahora las blancas deben preocuparse de liberar a sus
piez as meti das en el embrollo sin pérdidas materiales
mayores. Todavía aqu í había salvación, pero desgra­
ciadamente, atolondrado por la ingenic sa defensa del
contrincante, no encontré mejor respuesta y perdí en
pocas jugadas.

36. Tba3 ? be
37. T : a6+ T : a6
38. T: a6+ Ab6
19a. Lección 191

39. Ac5 Dd8


40. Dal C : c5
4 1 . de R : c5 !
Las blancas abandonaron.
i El rey además de defenderse a s í mismo condujo
a su ej ército a la victoria !
La c onclusión principal que se puede obtener del
análisis de este caso es : hay que aprender a conservar
siempre la sangre fría y la claridad de pensamiento al
enfren tar el ataque enemigo. Entonces usted podrá no
s ólo rechazarlo con éxito, sino también elegir el mo­
mento adecuado para p asar al contrataque, que es, a
fin de cuentas, el método más eficaz de defensa.
Veamos un ejemplo clásico de contrataque en una
b rillante parti da jugada p or dos titanes del ajedrez .

E FIM GUELLER - MAX EUWE


Zurich, 1 95 3
192 Kaspárov enseña ajedrez

El ataque blanco parece temible. Necesitan apenas dos


jugadas para trasladar dam a y torre a la l ínea h, des­
pués de lo cual, prácticamente todas sus piezas, a ex­
cepción de la torre en la casilla al participarán en el
asal to a los reductos del rey enemigo. Pero el ex cam ­
peón mundial Max Euwe jugó más d e 7 0 partidas con
el virtuoso del ataque Alexandr Aliojin ; y con esa ex­
periencia es muy difícil turbarlo.

16 b5
Esta jugada n o e s p érdida d e tiempo, sino comienzo de
la ejecución de un plan maravilloso. Mantenerse en la
defensa p asiva de la fortaleza real no conviene a las ne­
gras ni les da perspectivas, porque sus piezas disponen
de muy poco espacio para maniobrar y además la mi­
tad de ellas no puede participar en la defensa del rey.
Comprendiendo esto, Euwe decide efectuar lo antes
posible el contrataque en el centro, donde las posicio­
nes de sus piezas no son peores que las de las blancas.

1 7. Th4 Db6
18. e 5 C:e5
1 9. fe C : d3
20. D : d3
Las negras cambiaron el peligroso alfil de casilla blanca
y abrieron la gran diagonal a su al fil, que así apunta y
controla al vital punto g2. Pero <;le todas formas da la
impresión que las blancas consiguieron más , ya qm
pronto irrumpirán con su dama en la fortaleza real.

20 D:e6
21. D:h 7+ Rf7
22. Ah6
19a. Lección 193

La situación de las negras parece e n tica. A las blan­


cas sólo les queda trasladar la torre de a 1 a fl para
que de inmediato surjan amenazas de mate al rey con­
trario. Pero justamente en este momento Euwe da un
gran golpe táctico de distracción y realiza un ataque
relámpago.
22 Th8 ! !
23. D:h8 Tc2 !
La situación en el tablero cambió repentina y brusca­
mente. Ahora amenaza el mate, pero a las blancas :
24 . . . T : g2+ 2 5 . Rfl Dc4+ , etcétera. Cuan do acabó el
torneo, los gran des maestros después de much as h o­
ras de anál isis llegaron a la conclusión de que las blan­
cas podían haberse salvado haciendo varias movidas
únicas, muy difíciles de encontrar durante el juego.
Una de las variantes era : 24. d5 ! Db6+ 2 5. Rh l Df2
26. Tgl A : d5 2 7 . Te4 A : e4 28. C : e4 Dh4 29. A : g7
D : e4 3 0. Df8+ Re6, etcétera.
Agotado por la lucha, Gueller no encontró la solu­
ción justa y la partida terminó muy rápido.
194 Kaspárov enseña ajedrez

24. Tc l ? T:g2+
25. Rfl Db3 !
26. Re l Df3 !
Las blancas se rindieron.
¿Por qué fracasó ese ataque de las blancas aparen­
temente tan peligroso ? Porque fueron a la ofensiva
con grandes fuerzas pero, de hecho, al rey sólo lo in­
quietó la dama, mientras que las demás piezas jugaban
más bien el papel de observadores. Por el contrario,
en el contrataque de las negras, dirigido al punto g2 ,
actuaron varias piezas. Euwe logró triunfar también
porque se defendió c on un mínimo de fuerzas. Fue
un ejemplo típico de defensa económica, lo que el
gran Lasker consideraba exponente de un alto nivel de
JU ego.
De modo que, al defenderse, no pierdan la calma,
y cuan do amenace el rival no pongan todas sus piezas
a la defensiva, mej or economicen fuerzas para el con­
trataque, y esperen pacientes el momento oportuno.
20a. Lección
REYES EN OPOSICION

El ajedrez para la mayoría de los aficionados es, ante


todo, un juego que permite realizar diferentes varian­
tes tácticas a través de bellas e inesperadas combina­
ciones. Cuantas menos piezas queden en el tablero,
menos interesante, en su opinión, se hace la partida.
Y el final, a su vez, se asemeja a un triste y aburrido
desierto con muy raros oasis. i Cómo se equivocan !
El final, la última fase de la lucha ajedrecística, en­
cierra posibilidades inagotables y es un gran camp o
p ara plasmar ideas originales y llevar a cabo planes de
largo alcance. Sólo que en la ejecución de los planes
trazados se requiere aquí mucha m ayor precisión que
en el medio juego. La posición después de una aper­
tura no muy afortunada puede corregirse con accio­
nes emprende doras en el medio juego, a la vez que los
errores en esta fase de la partida pueden compensarse
con jugadas hábiles en el final. Pero las fallas en el fi­
nal , igual que las fallas del guardameta en el futbol,
con mayor frecuencia son irreparables. Recuerde : el
ajedrecista no logrará grandes éxitos si no estima y, lo
principal , no sabe jugar los finales.
No por c asualidad, los c ampeones mundiales llega­
ban gustosos a la fase final de la p artida, donde se
destacaban por su arte. Auténticos virtuosos de los
finales fueron Emanuel Lasker, J osé Raúl Capablanca
y Mijaíl Botvínnik.
196 Kaspárov enseña ajedrez

Las lecciones del ex campeón mundial Mijail Bot­


vínnik me resultaron de enorme provecho en la asimi­
lación de la técnica de finales. Diez años atrás, él me
convenció de la necesidad de estudiar minuciosamen­
te y recordar las posiciones y métodos básicos en esta
fase del juego.
El gran Capablanca aconsejaba iniciar el perfeccio­
namiento del juego de la etapa final estudiando finales
simples de peones. ¿Para qué?, si la posibilidad de que
tropiece con ellos real mente en sus partidas es ínfima.
Eso pensaba yo, pero recib í la primera refutación de
este pragmatismo ingenuo en 19 7 8 , en el torneo clasi­
ficatorio del campeonato nacional, celebrado en Dau­
gavpils. En las postrimerías del torneo, en una partida
que jugué con negras, después de la movida número
45 de las blancas se dio esta posición en el tablero :

En este momento, numerosos espectadores ponían


en duda que las negras pudiesen vencer. Yo, mientras
tanto, me concentré en ejecutar -y comprobar- el
2 Oa. Lección 197

método conocido que lleva al triunfo en este tipo de


situación. Al principio l as negras deben obtener peón
pasado aprovechando la amenaza de rodear al rey
blanco por el flanco vacío:

45 . .. Rd5
46. Rd3 Rc5 !
47. Rc3
Las blancas no tienen elección.

47 ..
. g4!
48. Rd3 gh
49. gh Rd5
50. Re 3 Re5
51. Rf3 f4
52. Rf2 Re4
53. Re2 f3+
54. Rfl

• •


198 Kaspárov enseña ajedrez

A primera vista, el rey negro no puede seguir abrién­


dose p aso , p orque resultaría ahogado después de 54 ...
Rf4 55. Rf2 Re4 5 6. Rfl Re 3 57. Re l f2+ 58. Rgl
Rf3 . Pero yo sabía que no era así. En la situación creada
hay qu e entregar el turno a las blancas, es decir, darles
la iniciativa por un instante, a fin de inducirlas a la si­
tu ación "zugzwang" , que es como se nombra a la po­
sición en que no hay jugadas útiles. Eso se l ogra aquí
por la op osición lejana de los reyes. Ah ora es el mo­
mento de explicar a los aficionados qué significa el
términ o "oposición " y cóm o se manifiesta.
En un final de peones, la actividad del rey es la base
del éxito. El rey debe procurar, an te todo, ocupar el
mayor espacio posible, forzando a retroceder al rey
enemigo. Por eso, en estos casos, esta pieza de ajedrez
debe ir delante de los peones. En la lucha de los reyes
pm· el espacio tiene suma importancia aprovechar há­
bilmente la oposición entre ellos.
La más eficaz es la llamada oposición cercana. Vea­
mos un ejemplo clásico.
20a. Lección 199

Ambos reyes están en oposición, y ésta es ventajosa


para quien la ocupó, es decir, para quien hizo la últi­
ma jugada. Si ahora mueven las blancas, no pueden
evitar que se corone el peón negro : l . Rg2 Re3 ! 2.
Rfl f4 3 . Re l f3 4. Rfl f2 5. Rg2 Re 2, etcétera. Si
mueven las negras, ellas no están en condiciones de
desplazar al rey blanco, por lo que deben resignarse a
tablas, ya que después de l . . . Re4 2. Re 2 ! f4 3. Rf2 f3
4. Rfl ! Re3 5 . Re 1 f2+ 6 . Rfl Rf3 surge ahogado.
La oposición lejana, cuando separan a los reyes al
menos tres horizontales, es un método más sutil, que
conduce eventualmente a una oposición cercana.
Volvamos a nuestro caso, el juego de 1 9 7 8, después
de la jugada de blancas 54. Rfl

54 Rf5 !
5 5 . Rgl
Después de 5 5 . Rf2 Rf4, las negras se apoderarían de
la oposición cercana, y con 56. Rgl Rg3 c apturarían
el último peón blanco.

55 Re5
56. Rfl Re4 !
Ahora, l a casilla e2 es inaccesible ya para e l rey blan­
co, as í que su resistencia es inútil.
Es interesante que cinco años después, en el gran
torneo internacional de la ciudad yugoslava de Niksic,
logré ganar una partida con igual procedimiento .
200 Kaspárov enseña ajedrez

YASSER SEIRAWAN (EE .UU.) - GARRI


KASPAROV (URSS)

De inmediato salta a la vista la posibilidad de que el


rey negro vaya hacia los peones blancos del flanco rey :
4 7 ... b 3 48. Rc3 b 2 49. R : b 2 Rd4. Pero si continúa
50. Rb3 R : e4 5 1 . Rc4 R : f5 5 2 . Rb 5 Rg4, a las pocas
jugadas se convierte en un final de damas que llevará
a tablas sin duda. Y o vi la posibilidad, aprovechando
la oposición lejana, de entregarle la jugada al adversa­
rio y ponerl o en situación zugzwang.

47 Rc6 !
48. Rc4 Rc 7 !
49. Rd3 Rd7 !
Describiendo un triángulo, el rey negro alcanzó su ob­
jetivo y ahora está listo para la marcha triun fal de
regreso a c 5 .

50. Re 3 Rc6
20a. Lección 201

5 1 . Rd3 Rc5
Ahora, el rey blanco debe ceder camino.

5 2. Re 3 b3!
La jugada precisa. Porque la "natural " 5 2 ... Rc4 con­
ducía a tablas con 5 3 . e5 ! Rd5 54. e6 ! Rd6.

53. Rd3 Rb4


54. e5 Ra3 !
Y de nuevo la única respuesta precisa. Porque después
de 54 . . . b2 5 5 . Rc2 Ra3 56. Rb l ganaban las blancas.
Ahora vemos el desenlace lógico

5 5 . ef b2
56. Rc2 Ra2
5 7 . f7 b l D+
A las blancas p ara salvarse les faltó un tiempo. Por eso
se rindieron.
La tercera vez , el conocimiento de los métodos bá­
sicos p ara resolver final de peones me salvó de larga
continuación en la partida con Milan Vu kic (Yugos­
lavia) p or el Campeonato Europeo de Equipos, de
1 9 8 0, donde mi rival jugó c on negras.
202 Kaspárov enseña ajedrez

Las blancas tienen ventaja posicional, gracias a un


fuerte alfil y dos cadenas de peones que mantienen a
raya a las negras en ambos flancos. Generalmente, para
capitalizar la ventaja posicional se requiere tiemp o.
Pero en este caso, la lucha termina asombrosamente
rápido. Primero, las blancas cambian su fuerte alfil

36. A : f6 ! gf
y después la torre

37. Td l

Aho ra, a las negras no les queda otra cosa que entre­
gar la partida, porque el final de peones que resulta
con

37 T:dl
38. R:dl Rd6
39. g5 !
lo ganan con facilidad las blancas. Cierto, las negras
20a. Lección 203

tienen supremac ía de peones en el flanco rey , pero


por de fecto de su misma estructura (peones e6, f7, f6
y h6) no po drían impedir que las blancas coloquen ah í
un peón pasado. Pueden atraparlo con el rey

39 fg
40. fg Re 7
4 1 . gh Rf8
pero entonces las blancas empiezan a actuar en el otro
extremo del tablero

42. b4 R g8
43. b5
Se origina un segundo peón pasado que es imp osible
de detener.
Pi do disculpas a los lectores porque todos los ejem­
plos citados fueron tomados de mi propia experiencia.
Lo hice para mostrarles cuán provechoso es tener co­
nocimiento concreto de este tipo de finales.
Aconsejo analizar minuciosamente los finales, eso
les reportará indudables beneficios. Les ayudará tam­
bién leer algunos libros y manuales especiales, como
p or. ejemplo, las Ultz'mas leccz"ones de ajedrez, de J osé
Raúl Cap ablanca y la obra en varios tomos, Finales
de ajedrez, del conocido gran maestro soviético Yuri
Averbaj.
2 la. Lección
ATAQUE EN LA FASE FINAL

En la lección anterior conocimos los principios fun­


damentales y algunos procedimientos técnicos de jue­
go en la fase final. Recordaré a los aficionados al
ajedrez una de las reglas b ásicas que es preciso obser­
var en final de peones : El rey debe procurar ante todo
conquistar el mayor espacio posible, desplazando y
manteniendo alejado del centro al rey enemigo.
En la actualidad, familiarizarse con las variedades
de final de partida es relativamente fácil, dada la gran
cantidad de manuales de ajedrez re feridos especial­
mente a ese aspecto que existen publicados ; por ello,
lo que se requiere básicamente es el deseo y un poco
de tiemp o.
Por otro lado, las aperturas han sido estudiadas tan
a fondo que ya desde el comienzo de la parti da, el aje­
drecista está obligado a prever las singularidades de las
posiciones finales probables.
El ejemplo más simple sobre este tema está tomado
de una de las variantes d� la defensa Caro-Kann : l . e4
c6 2. d4 d5 3. Cc3 ed 4. C : e4 Cf6 5. C : f6+ ef, cuando
las negras voluntariamente, a cambio de abrir las filas
centrales y queriendo fortalecer la capacidad def ensi­
va del futuro refugio de su rey, se arriesgan a perspec­
tivas difíciles de final.
2 la. Lección 205

En esta lección estudiaremos los métodos más con­


venientes en final de partida con alfiles, en casillas de
distinto color. Las partidas en las que los rivales tie­
nen dichos alfiles con mucha frecuencia terminan en
tablas, incluso en aquellos casos en que uno de los
bandos tiene dos peones de ventaja. Pero la situación
ofrece otras perspec tivas cuando en el tablero, adem ás
de esos alfiles quedan torres. En tal caso, hasta con
igual cantidad de peones -y con estructura normal-,
la distribución más activa de las piezas será el factor
que de termine la supremac ía de un bando u otro.
206 Kasp árov enseña ajedrez

GARRI KASPAROV ( URSS} - FLORIN


GHEORGHIU (Rumania)
Torneo Internacional de Moscú, 1 98 1

La situación de las negras e s bastante difícil. El alfil


blanco desde la casilla e5 junto con el peón h5 privan
al rey negro de la p osibilidad de maniobrar ; hablando
figuradamente, lo encierran en la jaula. La tnrre negra
se ve obligada a moverse por las casillas de la séptima
horizontal, no dejando llegar a la torre blanca a c 7 .
Después d e 39. Re3 ! gh 40. gh, yo evitaba fácilmente
contratiemp os consumiendo el reloj, y durante el aná­
lisis en casa encontraría sin grandes dificultades la for­
ma de ganar.
Ahora me imagino así esa c ontinuación : la torre
negra defiende el escaque c 7, el alfil negro no deja pa­
sar a la torre a c 8 , y el p eón b 6 mantiene bajo vigilan­
cia a la casilla c5 ; este p eón debe liquidarse sin falta.
Para eso, los peones blancos se colocan en a4 y b 5 ,
mientras que e l rey s e traslada a d4. Después s e cam-
2 la. Lección 207

bian torres y mi alfil captura con facilidad al peón b6.


Luego el rey irrumpe a través de c 5 al flanco dama y
poco después el peón b 5 se corona. Este plan lo en­
contré fácilmente, pero en casa, cuando disgustado
por el empate , me senté a analizar la partida termina­
da en tablas después de :

39. hg+ ? R :g6


40. Ta3 Ac6

Mi p ropuesta de concertar las p aces asombró y alegró


al adversario. Y o no quise seguir jugando, pues estaba
muy influenciado por el axioma aprendi do en la in­
fancia: "Al files de distinto color siempre dan tablas. "
Ahora, incluso en la posición final, jugaría a ganar
aprovechando la pasividad de las p iezas negras. Por
ejemplo :

41. Tc3 Ab7


42. Re3 h5
43. gh5+ R:h5
44. Tc l Rg6
45. Tgl Rh7
46. Rd4 Aa6
47. Tg2 !
208 Kaspárov enseña ajedrez

Con esta jugada no se deja pasar el alfil negro al flan­


co rey , l o que sí sucedería si 4 7 . e3 Ae 2 ! Continuaría
mi juego con e3, b3, a4 y , después de eso, el desenlace
de la c ontienda dependería de la astucia de la torre
blanca.
Dicen que nada enseña tanto al ajedrecista como el
análisis de sus derrotas. Y o quisiera agregar algo a esta
afirmación, sin lugar a dudas justa. Además de estudiar
las c au sas de la derrota, h ay que investigar también las
situaciones en que usted hubiera podido reforzar la
posición mas no lo hizo. Cual quier ocasión desaprove­
chada de h acer una mej or jugada, incluso en partida
de tablas o ganada con dificultad es pérdida suya. Por
eso hay que analizar una y otra vez los errores propios
independientemente del resultado del cotejo. Después
de analizar el juego en dicha partida con Florin Gheor­
ghiu me l iberé para siempre de la ingenuidad al valo­
rar situaciones finales.
Un año después, enfrentando al gran maestro Bent
Larsen, obtuve con negras mejor resultado en un final
de p ocas piezas.
2 1a. Lección 209

A primera vista, las negras no tienen problemas para


ganar. Su torre penetró en la segunda horizontal. Es
evidente la debilidad de los peones blancos en e5 y
g3 . Pero en el tablero quedan pocas unidades comba­
tivas y , p ara colmo, Larsen juega

4 1 . h5 !
que provocará cambios ulteriores.
Como sabemos, sólo las jugadas que dan mate no
tienen defectos. Las blancas, queriendo simplificar
al m áximo la posición, permiten que el rey negro se
h aga m ás activo ; !thora, él mismo está dispuesto a par­
ticipar en el ataque a su adversario. i No se asombren !
En l a fase final también se puede c aer elementalmente
bajo ataque.

41 Rh6 !
42. hg hg
43. Ta4 Rg5
44. Cd4! Tc3 !
2 10 Kaspárov enseña ajedrez

Las negras sólo desean atacar al rey. La aspiración de


ventajas materiales, digamos 44 . . . Tc l + 45. Rg2 C : e 5
46. Cf3 + c onduc ía el juego a un final d e torres teóri­
camente parejo.
45. e6
Luego de 45. Rg2 C : e 5, las negras ganan peón sin per­
mitir cambio de caballos. Y aunque las oportunidades
de las blancas de llegar a empate continúan siendo sig­
nificativas, no se ve el camino preciso p ara lograrlo.

45 T : g3+

46. Rh l ?
De todos los caminos hacia el resultado p ac ífico, las
blancas eligen el más escabroso, donde el peligro de
sufrir ataque fatal es superior. Si hubiesen jugado con
mayor precisión 46. Rfl ! f5 4 7. e 7 Te3 4 8. Cc 6 ! Cf6
49. Ta8 Te6 5 0. Tf8 ! f4 5 1 . Rf2 , las negras no ten­
drían recursos para consolidar su posición y el empate
sería inevitable.
2 1a. Lección 211

46 f5
47. e 7 Te3
48. Cc6 f4!
Ahora las blancas tienen que defenderse del serio peli­
gro que las amenaza. Por ejemplo, 4 9. Ta8 Te.1 + 5 0.
Rg2 Te 2+ 5 1 . Rfl f3 ! 5 2. e8D Ch 2+ 5 3 . Rgl f2+ .
La i dea casi pudo haber sido tomada de un problema
de ajedrez. La opción 49. e5 T : e 5 5 0. Ta5 ! tamp oco
salva de dificultades en la lucha por el empate , p or­
que seguiría 5 0 . . . T : a5 5 1 . e8D Tf5 . El hielo por el que
marchan las blancas h acia el empate es muy fino; p a­
radójicamente, sólo la respuesta 49. Cd4 ! ! las salvaría.
El con trol de la casilla f3 es el secreto de la posición,
y eso se comprueba en las variantes. Por ejempl o : 49.
T : e 7 5 0. Cf3 + Rf5 5 1 . Ch 4+ . O bien 49 . . . Rh4 5 0.
Rg2 ! A su vez, 49 . . . Cf6 ! 5 0. Ta6 ! T : e 7 5 1 . Ce6+ Rg4
5 2 . C : f4, con duce al total agotamiento de ambos ejér­
citos. Pero m ovidas como 49. C d4 ! ! es demasiado di­
fícil, casi imposible, encontrarlas en esta clase de p o­
sición.

49. Ta5+ Rh4


50. Ta8

En esta posición, el intento de plasm ar en el tablero


una idea muy audaz ( 5 0. Ce 5 ! ) conduce a derrota es­
pectacular, dado que después sigue 5 0 . . . C : e 5 5 1 . e8D
Te l + 5 2. Rg2 f3 + 5 3 . Rf2 Cd3+ .

50 Cf6 !
212 Kaspárov enseña ajedrez

5 1 . Rg2 f3+
5 2 . Rfl - Rg3
53. Cd4 Cg4 !
Ahora, si 54. e 8D, se resuelve el desenlace de la lid con
54 . Ch 2+ 55. Rgl f2+ . Las blancas tienen que en­
. .

tregar el caballo.

54. C: f3 T : f3+
5 5 . Rgl Ch2 !
56. Tf8 Tc3
Las blancas se rindieron, porque luego de 5 7 . Tgl Te3
desaparecen sus últimas posibilidades de salvación.
Con el ejemplo de mis propios errores, esta vez quise
persuadirlos de que se deben buscar oportunidades, en
cualquier posición que se tenga en la fase final. Inclu­
so quedando en el tablero pocas fuerzas y habiendo
igualdad material puede crearse un ataque irresistible.
22a. Lección
CONSTRUYA FORTALEZAS

Uno de los métodos de de fensa en la fase final es cons­


truir fortalezas inexpugnables, para lo cual son funda­
mentales las cadenas de peones. Veam os como ejemplo
el final de la partida disputada en el campeonato de
Georgia entre las maestras Tsiuri Kobaídze y Mziei
Tsereteli.

La suerte del rey negro está decidida. A la jugada


natural l . .. Ca8 , las blancas mueven 2. Ah 5 + , y des­
pués trasladan el rey al flanco dam a, don de él aniquila
a todas las piezas negras. Pero qué 'p ícaras son las mu­
jeres. i Sólo dos jugadas necesitaron las negras para
hacer tablas ! Apenas dos, pero qué brillantes
2 14 Kaspárov enseña ajedrez

1 Re8 ! !
2. A : b6 Re 7 ! !
i El objetivo se logró ! Al rey negro es imp osible sacar­
lo de l a casilla e 7. En cuanto al al fil, nada puede im­
pedirle andar por la diagonal a5-e l . Por cuanto los
acontecimientos fundamentales pueden ocurrir sólo
en las casillas negras, uno de los alfiles blancos es com­
pletamente inútil y el otro está cautivo para siempre
en el campo adversario.
Otro ejemplo todavía más sutil tuvo lugar en la p ar­
tida del ex campeón mundial Max Euwe (blancas) con
el canadiense Daniel Janofsky en el Gran Torneo Inter­
nacional de 1 946 en Groningen.

Después de 1 . . . c5 2. a6 Aa4 3 . e5 Re6, las negras


conseguían tablas sin particular dificultad, pero esti­
mando que al objetivo conducían todos los c aminos
jugaron rectil ínea y negligentemente

1 Ac 2 ?
22a. Lección 2 15

Luego de

2. Ac5 !
para n o dejar que e l peón a 5 s e coronara tuvieron que
acceder a un déficit de peones :

2 Ad3
3. A : d6 A : e4
4. a6 c5
5. A : c5
Así, las blancas tienen dos peones de más. Pero tal es
la p articularidad de los finales con alfiles de distinto
color (sobre esto hablamos en la lección anterior) , que
tan gran ventaja material no garantiza de ningún modo
la victoria. Las negras emprenden la construcción de la
fortaleza y al principio lo hacen con bastante habilidad

5 h5
6. Rf2 Ad3 !
7. a7 Ae4
8. g3 Re6
9. Re3
216 Kaspárov enseña ajedrez

En rigor, la fortaleza ya está construida, sólo hay que


saber sus dimensiones exactas. Las negras razonaron
de modo muy simple : los peones blancos del flanco
dama sin ayuda del rey no pueden coronarse, pero el
rey no puede prestarles concurso. Hallándose en la ca­
silla b6, el rey blanco no tiene posibilidad de avanzar si
el rey negro está en d7. Si el rey blanco ocupa la casilla
c 5 , sus maniobras serán estorbadas por el rey negro
desde e6. ¿y si el rey blanco queda en su sitio, en qué
posición debe estar el rey negro? Quien haya seguido
atentamente nuestros razonamientos, sin titubear res­
ponderá: " i En la cas illa f5 ! " . Janofsky vio la jugada
9 . . Rf5 ! , que garantizaba tablas luego de 1 0. Af8 g6
.

1 1 . Rd4 Aa8 1 2. Rc 5 Re6 1 3 . b4 Ah 1 1 4. b5 Aa8 1 5 .


Rb6 Rd7 1 6 . Ra6 Ah l 1 7 . b6 Rc 8 , etcétera. Pero re­
solvió demostrar que el rey no debe ir sin falta al
flanco rey, porque ah í las blancas no podrían orga­
nizar l a incursión de peones. i Error fatal !
22a. Lección 217

9 ... Ag2?
1 0. Rf4 ! g6
1 1. g4! hg
1 2. R:g4 Ah l
1 3. Rg5 Rf7
1 4. Ad4 Ag2
1 5. h4 Ah l
1 6. b4 Ag2
1 7. b5 Ah l

A primera vista, las blancas no mejoraron en abs olu­


to su posición y después de 1 8. b6 Aa8 , en efecto,
n o pueden irrumpir con el rey en el flanco dama. Pero
siguió

1 8. Af6
y de pronto se aclaró que la fortaleza negra, tan bella
p or fuera, fue destruida con una sola jugada impru­
dente 9 ... Ag2. i Qué impresionante es el final de la
p artida ! Luego de
2 18 Kaspárov enseña ajedrez

18 Ag2
1 9 . h5 ! gh
20. Rf5 ! !
las negras se rindieron por la inevitable irrupción del
rey a la casilla a8. 20 . . . Ad5 2 1 . Re 5 Ah l 22. Ah4
Re 8 23. Rd6, etcétera. ¿ Pero las negras pudieron ha­
ber impe dido el paso del rey a f 5 jugando 1 8 . . . Ae4 ?
Desgraciadamente no. Luego de 1 9. h 5 gh, el rey se
abre p aso al obje tivo 20. Rf4 ! Ah l 2 1 . Re5 Re8 22.
Rd6 , etcétera.
Analicemos otro final don de los rivales tienen asi­
mismo alfiles de distinto color. En esas posiciones, el
ajedrecista con ventaja debe tratar de crear peones
p asados en diferentes flancos. Si logra eso, el rey no
tendrá dificultad de abrirse camino a uno de tales peo­
nes y la victoria estará cerca. Veamos un ejemplo sim­
plísimo que ilustra otro método para romper la f, )rta­
leza en el tablero.
22a. Lección 2 19

Las negras tienen dos peones de más, pero al flanco


dama no pueden entrar. Si el rey negro va al flanco rey,
allí se dirigirá su custodio, el rey blanco. Sin embargo,
aqu í no hay ni indicio de fortalez a. Para convencerse
de esto basta h acer apenas tres jugadas :

1 f5 !
2. ef e4!
3. fe Re5
En el momento en que las fuerzas se emparejaron, de­
saparecieron las oportunidades de salvación de las
blancas, pues el rey ya no puede dirigirse a ninguno
de los flancos. Lo que viene después está claro

4. Rd3 Rf4
5. Ad5 Rg3
6. Re2 g4
7. Rfl Rh2
y las negras vencen.
Así conocimos algunos métodos de defensa al final
de la partida. Otro método de defensa es crear micro­
fortalezas de 2 a 5 piezas. Pongan al rey negro en a8,
al blanco en b6 y un peón blanco en cualquier casilla
de la l ínea a. Se convencerán fácilmente que el rey
negro se afirmó en el escaque a8 y será imposible pro­
mocionar al peón. Lo más asombroso consiste en que
si p onemos todavía un alfil blanco m aniobrando por
las casillas negras, las posibilidades de victoria de las
blancas no aumentarán.
220 Kaspárov enseña ajedrez

Otro re ducto defensivo no menos bello puede cons­


truirse cuan do a l os adversari0s, además de reyes, les
que dan dama, torre y un peón por b ando. Todos sa­
ben que la dama es much o más fuerte que la torre ,
pero casi nadie conoce que hay posiciones donde es
imposible demostrarlo. Respecto a esto, veamos una
fortaleza clásica: el rey de la parte más débil se escon­
dió en un rincón.
22a. Lección 22 1

Las negras tienen gran ventaja material, pero lo má­


ximo que pueden conseguir es cambiar dama por torre
y peón, obteniendo una supremac ía simbólica en for­
ma de un peón h excedente en todos los sentidos. Para
confirmar lo indestructible de su defensa, las blancas
no tienen necesidad de efectuar ciertas maniobras com­
plicadas. Su torre debe moverse por las casillas f3 y
h 3 , y el rey maniobrar p or el triángulo gl , h l , h2. A
continuación otro ejemplo sobre el tema de la pugna
entre dama y torre, donde el maestro soviético Víctor
Jenkin demostró que gana el bando más fuerte.
222 Kaspárov enseña ajedrez

Juegan las negras.


No es difícil ver que las piézas negras se defienden
eficazmente. Pero se trata de una situación temporal.
Si privamos al rey negro de la posibilidad de moverse,
nos convenceremos fácilmente de que cualquier juga­
da de l as negras lleva a l a pérdida del peón e5 y des­
pués le tocará el turno al peón d4. Imp edir las manio­
bras del rey sólo es posible de una forma: ahogándolo.
Vean cómo se hace.

1 Ra4
2 . Dc4+ Ra5
3. Dc5+ Ra4 !
(Si 3 . . . Ra6 4. Db4, las blancas ahogaban al rey sin gran
obstáculo).

4. Db6 Ra3
5. Db 5 Ra2
6. Db4 Ral
Primera dificultad, la torre controla el escaque b 3 y
22a. Lección 223

ella por ahora imp ide que la dama llegue a la casilla


c 2, en gran parte debido a la posición desafortunada
del rey blanco. Por eso él se dirige a la otra mitad del
tablero

7 . Rc l Tc3+
8. Rd l Td3+
9. Re l Te3+
1 0. Rf2 Ra2
l l . Rfl Tf3+
1 2. Rg2 Te3
1 3. Rf2
La pequeña tarea fue cumplida.

13 Ral
1 4. Dd2 ! Rb l
1 5 . Rg2 Ral
1 6. Dc2 Ta3
1 7 . Dd l + Rb 2
1 8 . De 2+ Rc3
1 9 . D : e5
Se h a ganado al peón. Ahora el rey blanco se traslada
hacia el escaque d2 y de forma análoga gana al peón
d4.
224 Kaspárov enseña ajedrez

Nuestro último ejemplo es un final de alfil contra ca­


ballo y peón h. La posición de las blancas parece no
tener salvación p orque es imposible evitar l . . . h 2 , 2 .. .
Rgl , 3 ... Cg2 y 4 . . . h l D.
Lo más p aradójico es que las dos jugadas de las blan­
cas ayudan al oponente a llevar a cabo su plan.

l. Ad 7 h2
2. Ac6+ Rg l
3. Ah l ! ! Cg2+
4. Re2 ! R:h l

Si quitáramos el caballo del tablero, las . blancas obten­


drían tablas con 5. Rfl o 5. Rf2. Se puede ver que h.
presencia del caballo dificulta la obtención de tablas.
Después de 5. Rfl Ce3+ 6. Rf2 Cg4+ 7. Rfl , el taballo
tiene l a p osibilidad de desplazarse a cualquier casilla
en el tablero, pero no puede ganar el "tiempo " que
necesita para ayudar a liberar al rey enjaulado.
Así, pues, al defenderse en la fase final de la partida
22a. Lección 225

no olvide las posibilidades y métodos de construcción


de fortalezas que le permitan llegar a tablas. Aunque
sería mucho mejor no cometer errores que lo lleven a
una mala posición en la etapa final del juego.
23a. Lección
CITA CON EL ARTE

El tem a de esta lección es la llamada composición de


ajedrez, camp o admirable y enigmático, comparable a
un arte . En esta definición no existe la m ínim a exage­
ración porque los problemas y estudios creados por la
fantas ía del hombre, no en lucha enconada con el ad­
versario, sino en el silencio casero, reportan alegría y
placer a millares de aficionados al j uego.
La comp osición de ajedrez tiene sus leyes. Los aje­
drecistas prácticos recuerdañ gratamente y consideran
magn íficas aquellas parti das que se caracterizaron por
su brill ante juego e ingeniosas combinaciones, sin im­
portar los errores -pequeños o grandes- en que se
haya incurrido. En cambio, los creadores de proble­
mas y estudios inmediatamente olvidarán la compo­
sición que ob tuvo las más altas distinciones pero en
cuya solución descubran no sólo una jugada incorrecta,
sino incluso otro camino a la vic toria.
En la partida práctica hay situaciones donde una
o a veces varias piezas, en cierto m omento no partici­
pan direc tamente en los sucesos. En las miniaturas de
composición eso es imp osible. Por intención del au­
tor, todos l os personajes del tablero son participantes
activos.
Me gusta mucho resolver problemas de ajedrez y en
particular estudios. El tiempo que empleo en hallar la
respuesta me da noción de mi condición deportiva.
Además, muchas ideas y métodos de solución me sir-
2 3a. Lección 227

ven para el juego práctico o el trabajo de perfecciona­


miento del estilo.
Los problemas de ajedrez me encantan por su idea
paradójica y p orque enseñan a pensar con originali­
dad. Para ejemplificar esto analicemos la obra del cé­
lebre compositor norteamericano Sam Loyd.

Las blancas empiezan y dan mate en tres jugadas.


En el tablero hay una verdadera confusión de pie­
zas. Da la impresión de que el rey blanco acabará mal,
porque las negras con la jugada siguiente pueden co­
ronar al peón. No obstante :

l . Re 2! ! flD+ +
2. Re 3 ! !
Fantástica idea. Las negras pueden dar jaque de diez
maneras distintas, pero en respuesta a cada una de ellas
reciben mate . Si usted resuelve este problema significa
que es capaz de hallar continuaciones originales. Vea­
mos otra miniatura del mismo autor.
228 Kasp árov enseña ajedrez

Las blancas empiezan y dan mate en tres jugadas.


La variante principal .de s� lución se basa en las ma­
niobras de la dama de un extremo a otro del tablero :
l . Dfl ! h6
2. Db l !
siguien do 2 . . . g6 3 . D : aTx o bien 2 . . . g3 3 . Dh 7x. Muy
linda también es la variante l .. .g3 2. Cg6+ ! hg 3 .
Dh 3x. Sin duda, l a solución d e problemas contribuye
a desarrollar en el aje drecista una cualidad tan impor­
tan te com o es el pensamiento original. Igualmente
provechosos para el ajedrecista prác tico son l os estu­
dios, auxiliares eficaces en el perfeccionamiento del
medio juego. En la composición, la idea del autor se
expresa por lo común en forma sumamente económi­
ca. La solución de miniaturas aumenta en el ajedrecista
la cap acidad de aprovechar al máximo las posibilidades
de cada pieza y también forma el importante h ábito de
alcanzar el objetivo con los m ínimos recursos.
Veamos cómo se desarrolla la lucha en un estudio
del conocido compositor de ajedrez Abram Gúrvich.
2 3a. Lección 229

Las blancas empiezan y ganan.


¿ cómo pueden ganar las blancas? La pérdida de su
peón en la casilla c 7 es inevitable. Tamp oco está claro
el futuro del alfil. Cierto, el rey es activo.

l. Ah 5 ! A:c7
2 . T : f7 + Rd8
Señal alarm ante. Las negras no tienen elección. El re­
pliegue del rey a d6 conduciría a la derrota luego de
la jugada 3. Tf 6+
3. T : c 7 Tg8 ! !
4. Tc4! !
Magnífica idea que constituye la médula del estudio
4 Tg5+
5. Re6! T:h5
6. h4 !
De nuevo en el tablero se restableció la igual dad total
de fuerzas, pero sólo por una jugada. Las negras están
en zugz wang y sufren inmediata derrota.
2 30 Kaspárov enseña ajedrez

En l os manuales a menudo se cita el concepto de


geometría del tablero de ajedrez. ¿En qué consiste ?
Pienso que mucho se aclarará después de conocer la
obra del famoso gran maestro checo Richard Reti.

Las blancas empiezan y hacen tablas.


El problema parece completamente insoluble. El
peón negro está muy lejos y el rey blanco puede ver
a su peón sólo con binoculares. Por eso, las jugadas
iniciales parecen sólo confirmar la inútil resistencia.

l. Rg7 h4
2. Rf6
El rey blanco sigue estando lejos de ambos peones y
las negras tienen p osibilidad de capturar al peón, ya
que para eso necesitan dar un solo paso.

2 Rb6
3. Re5 !
La situ ación e n el tablero cambió bruscamente. S i 3 . . .
2 3a. Lección 231

R : c6 las blancas pueden retener al peón negro luego


de 4. Rf4. Queda avanzar con el peón, pero. entonces
el rey blanco va h acia su peón con el fin de que se
promocione.

3 h3
4. Rd6 h2
5. c7 Rb 7
6. Rd 7
Aqu í tienen la geometría del tablero de ajedrez. El
movimiento del rey p or la diagonal resultó el cam ino
más corto para alcanzar el objetivo.
Esta obra h as ta ahora causa admiración y no deja
tranquilos a los compositores de ajedrez, quienes tratan
de sup erar al autor. En 1 9 29, l os herm anos Alexandr
y Kiril Sárichev, maestros de comp osición de Bakú,
publicaron una regia miniatura añadiendo a las piezas
del estudio de Re ti un alfil negro.
232 Kaspárov enseña ajedrez

La situación de las blancas parece completamente


irremediable. Coronar el peón es absurdo, igual que
tratar de imp edir que el alfil pase a f5 mediante l .
Re6. A eso seguirá l . . . Re4. Las dos primeras jugadas
de las blancas parecen descabelladas.

l. Rc8 ! b5
2. Rd7 ! b4
Las blancas sufren un grave déficit material y aparen­
temente empujan al peón ajeno a convertirse en dama.
Pero . . .

3. Rd6 Af5
En caso con trario, las blancas obtendrán dam a.
Ahora tendrem os que recargar el estudio anterior

4. Re5 ! Ac8
5. Rd4 !
i Buena idea ! , foo le parece? La partida terminó tablas

5 b3
6. Rc3 Ae6
7 . cSD A : c8
8. R : b 3
Entre mis estudios predilectos h ay varios que yo real­
mente admiro. Por ejemplo, la obra de Alexan dr Se­
letski, creada en 1 93 3 .
2 3a. Lección 233

Las blancas empzºezan y ganan.


Estudio típico de medi o juego. Las blancas no tienen
supremac ía m aterial, porque su peón está condenado
a perecer. Pero en el tiempo que las negras pierden
para aniquilarlo, las blancas aumentan con inesp era­
da energía la actividad de sus piezas.

l. Dg5 ! Re6+
No se puede c ap turar de golpe al peón l . . . A : d 7 p or­
que vendría la réplica 2. Cf4, con una irresistible ame­
naza después de 3. Ah 5+ .

2 . Rgl R:d7
Así e n e l tablero tenemos plena igualdad material.
Pero justo ahora viene el ataque de mate.

3. Cc5+ Rc8
4. Aa6+ Rb8
5. Dg3+ Ra8
6. Ab 7+ ! A : b 7
2 34 Kaspárov enseña ajedrez

7. Cd 7 ! !

Jugada de fuerza colosal.

7 ... Dd8
2 3a. Lección 2 35

8. Db 8+ ! ! D: b8
9. Cb6x!
i Fantástico ! Como si una fuerza fatídica amontonara
las piezas negras en un rincón apartado, de tal mane­
ra que una sola p ieza blanca se imp one sobre la armada
negra.
24a. Lección
NO ESCATIME EL TIEMPO

Estimados aficionados al ajedrez : llegó la hora de


nuestra última lecci ón. El ciclo que impartí en las
páginas de El deporte en la URSS fue el primero de
mi vida, pero espero que hasta cierto punto haya
logrado cumplir su cometido. Es verdad que hoy, al
leer l os materiales publicados, he llegado a la conclu­
sión de que en algunas ocasiones debí h aber explicado
las i deas con mayor detalle y en otras dado ejemplos
más claros.
El ajedrez es un juego asom broso. Sus piezas de
madera existen desde hace quince siglos y en lugar
de aburrirnos, cada día ganan mayor popularidad. El
progreso incesante de la cultura y el intelecto humano
influye en el contenido de la lid escaqueada y la hace
todavía más intensa y sutil, al tiempo que la vuelve
adecuada para el carácter y las particularidades de la
fantasía creadora y el pensamiento l ógico del hombre
contemporáneo.
Para millones y millones de aficionados, el ajedrez
sigue siendo a la vez un juego grato y un ocio ameno.
Ellos no se fijan altas metas deportivas : se concretan a
participar en torneos, analizar partidas y resolver pro­
blemas y estudios. Pero existe gente para la cual el
ajedrez es la razón de su vida. Para ésta, el tablero de
64 casillas es un campo de batalla y la partida de aje­
drez resulta un arte enigmático y seductor. Durante el
combate surgen verdaderas joyas que permanecen du-
24a. Lección 2 37

rante largo tiemp o en la imaginación y forjan y doble­


gan caracteres.
¿Por qué amamos el ajedrez ? ¿ Qué nos da este jue­
go?
Y o, al igual que muchos, veo en la lid ajedrec ística
el modelo asombrosamente exacto de la vida con. su
lucha cotidiana. Pero a diferencia de ésta, en el tablero
de ajedrez podemos guiar los acontecimientos, trazar
planes y llevarlos a cabo hasta el final . ¿Acaso no es
esto lo que h acemos cada día? Usted no podrá obte­
ner el éxito si no se e duca con tesón, amor al trabajo
y capacidad de valorar objetivamente sus ap titudes y
de plantearse objetivos reales que encare diariamente
con energía y decisión. El ajedrez le ayudará a forjar
esos rasgos del carácter.
Después de dominar los secretos fundamentales del
juego y obtener los primeros éxitos significativos en
competencias, uste d será una persona segura de sí mis­
ma, capaz de enfrentar cualquier reto.
¿ Qué identifica a los amantes del ajedrez? Probable­
mente lo mismo que a los de otros deportes : acep­
tar l os retos. Recuerdo cuando mi abuelo me llevó al
c írculo de aje drez adjunto al Palacio de Pioneros de
Bakú. Ah í, había muchos niños con deseos de apren­
der a jugar bien. Pero p oco tiempo después, la mitad de
ellos dejó de asistir a las clases y participar en torneos.
Las derrotas iniciales, que al principio fueron más que
las victorias, apartaron a los inestables. Quedaron sólo
quienes desde la niñez eran capaces de enfrentar la
lucha. Gracias al ajedrez, esa capacidad de combatir
se afirmó, la voluntad se forjó y el carácter se forta­
leció.
Antes de desp edirme quisiera dar algunos consejos
2 38 Kaspárov enseña ajedrez

a l os aficionados que desean perfeccionarse en este


JU ego.
Ante todo, aprenda a analizar las partidas que ha
jugado, busque los errores que cometieron usted y sus
adversarios para poder continuar en forma adecuada.
Como regla básica, no repita las posiciones de medio­
juego. Aunque durante esta fase suelen surgir conti­
nuas situaciones similares, evítelas. Después del análisis
uste d sabrá cómo actuar en tales casos. Acostúmbrese
a analizar p artidas ajenas preguntándose : " ¿Por qué
jugaron as í? ¿No sería mejor jugar de otro m odo?"
Como resultado la cantidad de situaciones conocidas
aumentará y eso le permitirá orientarse con mayor se­
guridad en las partidas subsecuentes. Si usted estudia
meticulosamente renglón tras rénglón l os comentarios
de l os mejores ajedrecistas a sus propias partidas, en­
'
tenderá cómo resuelven auténticos problemas concre­
tos y qué factores consideran princip ales al valorar tal
o cual situación. Al principio, usted quizá no los com­
prenda, después todo le parecerá indiscutible, pero
más tarde podrá preguntar al comentarista : " ¿Por qué
usted piensa que se debe mover así y no así?" Esto
indicará que su nivel de juego habrá crecido. Y o apren­
dí bastante con los comentarios de corifeos como
Aliojin, Cap ablanca, Botvínnik y Keres y hasta ahora
les estoy agradecido p or sus brillantes lecciones.
Cada gran ajedrecista deja sus partidas para las fu­
turas generaciones y, lo fundamental, sus comentarios,
que muestran su capacidad para conducir la p artida
de ajedrez y su método de resolver los problemas. La
herencia clásica es "El Dorado " para los aje drecistas
jóvenes que desean perfeccionarse. Al jugar continua­
mente usted podrá adquirir cierto grado de maestría, y
24a. Lección 2 39

estu diando esta herencia acrecentará esa maestría, al­


canzando niveles superiores. Si usted estudió atenta­
mente , digamos alrededor de cien partidas de Capa­
blanca, eso no significa que jugará com o él, sino que
aprenderá a aplicar en determ inadas p osiciones el
método que utilizó, lo cual ya es una gran ganancia.
En aras de ello vale la pena perder decenas de horas.
Si usted estudia y comprende los métodos y vías
de desarrollo de ap ertura, medio juego y final tendrá
garantizado el éxito en el aje drez. Es simplemente
imposible recordar el enorme volumen de información
acumulada en miles de manuales de partidas, m ono­
grafías sobre la obra de eminentes ajedrecistas y enci­
clopedias de aperturas y finales. Pero hay que conocer­
lo todo. As í que la única salvación es saber el método
de juego p osicional. No se puede , por ejemplo, recordar
todas las variantes del sistema Scheveningen de defensa
siciliana ni todas las parti das de este tema. Pero em­
plean do de 30 a 40 horas se puede estudiar en manuales
de aperturas las ramificaciones más importantes de este
sistema anotan do en un cuaderno las variantes princi­
pales y las parti das modelo y comprendiendo el mé­
todo de desarroll o de p osiciones tipo de este sistema.
El repertorio de aperturas de un maestro del aje drez
no consta de un solo sistema, sino de decenas. Su es­
tudio y la determinación de cómo aplicarlos requiere
bastante tiemp o. Pero para ser buen aje drecista eso es
indispensable, de modo que si usted quiere descifrar
los secretos del ajedrez n o escatime tiempo. i Le deseo
muchos éxitos !
Esta edlclbn de 2 , 000 ejemplares se Imprimió el 3 1 de Jullo de 1 9 8 9
e n Avelar Edito res, S . A . , talle r u b icado e n Blsmark No. 1 8 , Méx ico 1 3 ,
D.F.
Garri Kaspárov, gran maestro en ajedrez desde los 17
años y campeón mundial a los 22, es particularmente
reconocido por su dedicación al estudio del juego-ciencia.
En esta serie de 24 lecciones, Kaspárov explora los
aspectos más importantes de toda partida, tales como
apertura, balance material, métodos de ataque y defensa,
sacrificio de piezas, importancia del centro, finales y
muchos más. El campeón habla desde la perspectiva única
que le concede el análisis de los cientos de combates
sostenidos contra los mejores maestros del mundo.

MIER Y PESADO 130, 03100 MEXICO, D. F. TELS.:543-70-16/687-46-99


TELEX: 1771403 DSAYME