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ETAPAS DE LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE

Etapa prelingüística.

Desde el nacimiento hasta los 12-15


meses se puede definir la primera etapa
de comunicación a nivel prelingüístico.
En ella se establecen los primeros
recursos de comunicación del niño,
especialmente con su madre.

Es en esta etapa que hay que considerar


al llanto como una de las herramientas
que el bebé utiliza como medio de
comunicación. Su entonación, intensidad
y ritmo lo hacen portador de diferentes mensajes.

A partir del segundo mes de vida aparece el juego vocal: la repetición incesante
de sonidos que aparentemente carecen de sentido. Este juego vocal que se
inicia con emisiones continuas de sonidos guturales, se produce en los momentos
de tranquilidad fisiológica. En esta etapa el bebé repite en forma continua los
sonidos que a veces lo entretienen hasta tres días. Estos sonidos pueden ser
incluidos a su memoria vocal por intermedio de la intercalación o combinación con
los ya existentes o pueden ser perdidos gracias a su sustitución. En este proceso
paulatino se van generando nuevos y nuevos sonidos.

A esta edad, el bebé es capaz de responder a las incitaciones de su madre en un


proceso de aprendizaje que se denomina: “imitación”.

Pasaje del juego vocal al lenguaje. En esta etapa que es en donde aparece el
reconocido balbuceo de los niños, se excluyen aquellos juegos vocales que no
forman parte de la lengua materna ya que no han sido adecuadamente reforzados.
Este es un período de una riqueza fónica que no está aún al servicio del habla.

No importa la cultura en que vivamos, todos los bebes del mundo balbucean del
mismo modo. Lo que sucede es que a medida que pasa el tiempo, los sonidos de
la lengua materna se ven reforzados por los adultos mediante aprobaciones,
asociaciones y repeticiones.

Etapa lingüística.

La etapa más rica en el desarrollo del lenguaje comienza el primer año de vida y
culmina a los cinco años de edad. Durante este período se pueden efectuar
diferentes clasificaciones que denotarán el proceso de adquisición del lenguaje:
Luego de los dos años de edad, las palabras van en progresiva complejidad y los
mensajes tienen un alto contenido comunicativo. Comienza el monólogo infantil. El
niño de cinco a siete años ya tiene integrado el instrumental locutivo, fonológico y
gramatical de modo similar al lenguaje adulto.

DESARROLLLO DEL LENGUAJE

Nos facilita la comprensión del


mundo  y la resolución de
problemas, nos permite
comprender las emociones y es
el vehículo fundamental para la
interacción social, para el
establecimiento de relaciones
sociales y el desarrollo de la
afectividad. Pero esta
dependencia es recíproca, pues
el desarrollo de estas áreas a su
vez, determinará de forma
decisiva el desarrollo
comunicativo-lingüístico.

El lenguaje es una de las capacidades más extraordinarias de las que está dotado
el ser humano, pero a pesar de la gran complejidad que entraña su aprendizaje,
parece que estamos diseñados para comunicarnos a través de este complejo
sistema, pues nuestra genética nos dota con  los mecanismos neurobiológicos
necesarios para su desarrollo. No obstante, un correcto  desarrollo no está
garantizado, pues en él influyen diversos factores individuales, familiares, sociales
y contextuales, que pueden condicionar la aparición y/o el ritmo de desarrollo 
lingüístico.

En este proceso, es decisivo que los niños y niñas estén expuestos a los sonidos
del habla desde su nacimiento, independientemente de que puedan o no,
comprender el significado, o reproducir, las palabras que oyen. Sin embargo, no
solo se trata de exponer al niño al lenguaje., también es necesaria una adecuada
estimulación, mediante la interacción y el juego, que le permita adquirir las
destrezas visuales, auditivas, táctiles, motrices, cognitivas, sociales, etc.,
necesarias y precursoras del lenguaje. Los niños y niñas que son pobremente
estimulados, presentan mayores dificultades para adquirir el lenguaje.

Para ello, es muy importante conocer cuáles son las características generales,
propias de cada etapa evolutiva.
Primer trimestre de 0 a 3 meses

Desde el nacimiento, los bebés van asentando las bases de la comunicación,


utilizando varios tipos de llanto para expresar diferentes necesidades. Comienzan
a prestar cada vez más atención a los sonidos lingüísticos, a la cara y a las
expresiones faciales del adulto. A partir de los 2 meses, los bebés comienzan a
producir  diferentes sonidos diferenciados como gorjeos, arrullos, grititos, gruñidos
y diferentes sonidos vocálicos que indican distintas sensaciones placenteras y de
molestia..

 Segundo trimestrede 3 a 6 meses

En esta etapa, el niño descubre la capacidad para interactuar con el adulto a


través de sus emisiones sonoras,  intentando llamar su atención, responder a sus
estímulos y realizar  intentos de repetición que todavía no llegan a ser 
verbalizaciones, lo que hace que éstas habilidades se desarrollen y perfeccionen
progresivamente a partir de este momento.

Tercer trimestre de 6 a 9 meses

En torno a los seis meses comienzan a producir sonidos más elaborados,


llamados balbuceos, asociados fundamentalmente a los sonidos de las
consonantes (m), (t) y (p) y los llamados silabeos (balbuceos prolongados como
ta-ta-ta-ta”). Demuestran  iniciarse en la comprensión del lenguaje, respondiendo a
la estimulación del adulto con acciones o reacciones motoras, por ejemplo,
llevarse el dedo a la nariz ante la pregunta “¿Dónde está la nariz?”, rastrear la
habitación con la mirada cuando se le dice “¿y papá?” o aplaudir cuando le cantan
“palmas palmitas”.

Cuarto trimestre  de 9 a 12 meses

Son capaces de repetir verbalizaciones silábicas que ya están en su repertorio


fonético, si un adulto le estimula, pero no siempre lo hará. Comienzan a combinar
dos sílabas diferentes y algunos, son ya capaces de emitir sonidos
onomatopéyicos al pedírselo el adulto: “¿Cómo hace el pájaro?” – “Pio- pio”.
Comienza a responder a órdenes verbales muy sencillas como “coge” “toma”, etc.

Al final de esta etapa, la mayoría de niños y niñas, ya han producido las primeras
palabras reconocibles y dotadas de significado, pero puede retrasarse hasta los 18
meses.

Segundo año de vida de 1 a 2 años


Tras la palabra con significado, surge la palabra-frase, dando lugar a la etapa
holofrásica,  llamada así porque se utilizan palabras sueltas que constituyen frases
en sí mismas, por ejemplo, “aua” (para decir “tráeme el agua”) o “papa” (para 
intentar explicar que papá ha salido por la puerta).

Emplean diferentes estrategias de comunicación, tales como el uso de jerga,


señalar con el dedo, hacer uso de gestos como hola y adiós o sí y no.

Al principio, su vocabulario es muy limitado, pero alrededor de los 18 meses, la


mayoría producen entre 25 y 50 palabras y comprenden cientos, aunque es
frecuente el uso de generalizaciones (por ejemplo agua para nombrar a todos los
líquidos).

Tercer año de vida de 2 a 3 años

Alrededor de los dos años, los niños  y niñas comienza con la unión de palabras,
formando frases forman frases de dos- tres palabras, en  principio muy
telegráficas, es decir,  con dificultades morfológicas, sintácticas y gramaticales
“papa-coche” (papa está en el coche) o “cuento-no” (no quiero este cuento).

Poco a poco, se va consolidando la respuesta ante órdenes verbales (“Dame el


vaso rojo”) y la respuesta verbal ante las preguntas del adulto (“¿Quieres manzana
o pera?), aunque su lenguaje tiene dificultades con la articulación, pues los
órganos encargados de la producción del habla, están todavía inmaduros.

A partir del segundo trimestre, comienzan a preguntar y a relacionarse


socialmente a través de este vehículo, cuentan lo que hacen, expresan lo que
quieren, expresan también necesidades básicas, observándose un gran
incremento de su comprensión y de su vocabulario.

Cuarto año de vida

A los tres años, su lenguaje ya posee entre 1000 y 5000 palabras. Son capaces de
entender enunciados más complejos y producir enunciados simples de 4 o más
elementos, pero ya con una estructura sintáctica, haciendo uso de pronombres,
preposiciones, adjetivos, flexiones verbales simples en tiempo presente y
posteriormente en tiempo pasado (aunque con errores, especialmente con los
verbos irregulares), expresan oraciones compuestas y hacen un uso adecuado de
las relaciones de lugar “la abuela está fuera de la casa”, aunque todavía no
dominan las temporales. Todo ello, permite un discurso más comprensible.

Comprenden y expresan las oraciones interrogativas (qué, quién, de quién, dónde,


por qué y para qué). Se identifican mediante su nombre y el pronombre “yo”, e
inician    las primeras conversaciones y la expresión de vivencias personales. Es a
esta edad, cuando comienzan a acompañar el lenguaje con el juego y la acción,
por lo que es frecuente oírlos hablar solos, y son capaces de repetir fragmentos de
canciones simples.

Quinto año de vida

A los cuatro años, los niños y niñas van afianzando el uso del lenguaje y poco a
poco, van dominando las estructuras sintácticas, lo que favorece la producción de
oraciones más largas y complejas. Su discurso es más coherente y organizado y
son capaces de realizar narraciones, descripciones, de comprender oraciones que
implican negación, establecer relaciones por oposición (contrarios), de  reconocer
absurdos verbales sencillos y bromas simples, e intervienen en una conversación
simple sin apenas dificultades.

Tienen una discriminación auditiva más evolucionada, lo cual les permite aprender
a producir fonemas mucho más complejos, aunque pueden permanecer errores en
la pronunciación de la r y grupos (gr, pr, tr, cr) hasta los seis años.  En esta etapa,
están ya preparados para iniciarse en el proceso de adquisición de la lecto-
escritura.

Sexto año de vida

En torno a los 5 años, se va produciendo un dominio completo de los tiempos


verbales, Lo cual permite explicaciones mucho más complejas, que incluyen
secuencias temporales “Después de comer iré a jugar con Marc y luego
podríamos ir a la piscina”.  Se produce un gran desarrollo del lenguaje interno, que
permite guiar las acciones  motoras y mentales y es el vehículo de desarrollo del
pensamiento lógico.

Al final de esta etapa, su lenguaje  ya presenta las bases y estructuras básicas del
lenguaje adulto. Es a partir de este momento, cuando se irán se irá
perfeccionando sus competencias lingüísticas a lo largo de todo su proceso de
desarrollo.

No obstante, hay que tener en cuenta que esta información se nos presenta como
marco de referencia para situar las competencias lingüísticas generales del niño,
dentro de un período de desarrollo. Sin embargo, no debe ser tomado a raja tabla,
pues cada individuo evoluciona a un ritmo propio y manifiesto sus diferencias. Sin
embargo, si se observa un retraso significativo respecto a los hitos propuestos,  se
recomienda ponerse en contacto con un especialista que pueda verificar o
descarta la existencia de alguna alteración.
PROBLEMAS DEL HABLA Y DEL LENGUAJE EN LOS NIÑOS

El desarrollo del habla y el lenguaje en los niños


varía. Los profesionales de la salud tienen listas
de hitos para determinar lo que es normal. Estos
hitos ayudan a establecer si un niño avanza en
forma normal o si pueden necesitar ayuda
adicional. Por ejemplo, un niño generalmente
dice una o dos palabras como "papá", "mamá",
"ajo" o "agua" para cuando celebra su primer
cumpleaños.

A veces, un retraso puede ser causado por la


pérdida de audición. Otras veces puede ser
debido a un trastorno del habla o del lenguaje.
Los niños que tienen trastornos del habla
pueden tener problemas para producir los sonidos del habla en forma correcta.
Ellos pueden dudar o tartamudear al hablar. Los niños con trastornos del lenguaje
pueden tener problemas para entender lo que otros dicen o tener dificultades para
comunicar sus pensamientos.

Los niños que tienen trastornos del habla pueden tener problemas para producir
los sonidos del habla en forma correcta. Ellos pueden dudar o tartamudear al
hablar. Los niños con trastornos del lenguaje pueden tener problemas para
entender lo que otros dicen o tener dificultades para comunicar sus pensamientos.
LENGUAJE INFANTIL:

El desarrollo del habla infantil. Los niños


utilizan el lenguaje para comunicarse, de
igual manera que hacen los adultos.
Desde la más temprana edad, el niño
aprende a identificar los sonidos y su
significado, e incluso a distinguir el tono
con el que se le habla.

DESARROLLO DEFECTO Y REMEDIOS DESDE UNA OPTICA INTERCONDUCTUAL


Una de las metas adjuntas al estudio psicológico del lenguaje es articular formas
efectivas de (re) educar en lectoescritura y comunicación, y para eso se requiere
conocer los mecanismos de funcionamiento lingüístico. Pero las observaciones del
habla y del lenguaje gramatical por parte de los psicolingüístas no suelen
acompañarse por una explicación de los eventos que podrían explicar su origen.
Un problema que señalaba Sidney Bijou (1990), vigente hasta la fecha, surge de la
revisión de la bibliografía que tiene que ver con el desarrollo temprano del
lenguaje.

Eso se une al hecho de que las opciones presentadas por las diferentes corrientes
de análisis en la psicología del lenguaje muestran una falta de criterios
sistemáticos de continuidad que permitan, en el marco de un esquema
comprensivo, dar cuenta de las transiciones operadas entre las fases de la
ontogenia lingüística. Dicho esquema haría coherente la significación de las
verificaciones empíricas, hoy observables en hechos aislados con supuesta
ligazón a concepciones implícitas (el «condicionamiento» en unos casos, lo
«cognitivo» en otros), cuya organización no se entronca en niveles
jerárquicamente delimitados con base en las potencialidades funcionales (no sólo
ni necesariamente cronológicas) de las interacciones y de los contactos
paramétricos que puedan establecerse subordinadamente a ellos..

La ontogenia psicolingüística

Las etapas ontogénicas del lenguaje son fijadas por la Psicología evolutiva de la
manera más general posible, teniendo en cuenta las correlaciones que se pueden
hallar entre los cambios madurativos del sistema nervioso central y/o periférico, y
los siguientes aspectos del desarrollo: a) «motriz», en especial del aparato
fonador, b) «cognoscitivo», desde la discriminación perceptual del hablante hasta
su función en la simbolización y el pensamiento y c) «socioemocional», que resulta
de la interacción con el medio (expresión y comunicación). Con base en tales
consideraciones, señala Barrientos (1983), la división se ha establecido en dos
estadios básicos: uno preliminar o «preparatorio» y otro netamente lingüístico.

El primer estadio se manifiesta en tres períodos: el del grito, el del balbuceo y el


de la imitación de los ruidos con onomatopeyas. Estos períodos terminan
alrededor del primer año con la aparición de las palabras. Los sonidos iniciales del
neonato parecen tener un origen orgánico, ligado a la satisfacción de sus
necesidades y, por lo tanto, de sus emociones; la posibilidad de exteriorizarlas por
medio del grito hace suponer que la matriz del lenguaje debe ser buscada
precisamente allí (Morse, 1984).

A los tres o cuatro meses aparece un juego vocal que va produciendo el balbuceo,
cuya semejanza con el habla adulta radica en la emisión de casi todos los
fonemas, incluyendo aquellos que no ocurren en la lengua materna del infante.
Esta función permite al niño ejercitar su control sobre los afectos y sistemas
motores involucrados en el habla, y establecer circuitos retroalimentadores
cinestésicos entre sus músculos y sensaciones auditivas. Finalmente, se presenta
la etapa imitativa, en la cual el infante reproduce los ruidos escuchados a su
alrededor, lo que hace propicias a las onomatopeyas en su actividad vocal,
acercándolo al simbolismo.

DESARROLLO FUNCIONAL DEL LENGUAJE EN LA EDUCACION INFANTIL

El bebé muestra las primeras


señales de comunicación
cuando aprende que con el
llanto logra obtener alimento,
consuelo y compañía. Los
recién nacidos, además,
comienzan a reconocer los
sonidos importantes a su
alrededor, por ejemplo, la voz
de la madre o de quien lo
cuida. A medida que crecen,
los bebés comienzan a
distinguir los sonidos del
habla que componen las palabras de su lenguaje. A los 6 meses de edad, la
mayoría de los bebés reconocen los sonidos básicos de su lengua materna.

No todos los niños desarrollan las habilidades del habla y el lenguaje de la misma
manera. Sin embargo, todos los niños siguen una progresión natural o una serie
de etapas para dominar las habilidades del lenguaje. Más adelante encontrará una
lista de las etapas del desarrollo normal de las habilidades del habla y el lenguaje
en los niños, desde recién nacidos hasta los 5 años de edad. Estas etapas ayudan
a los médicos y a otros profesionales de la salud a determinar si el niño está
siguiendo el desarrollo normal o si necesita ayuda. A veces, los niños demoran en
alcanzar estas etapas debido a que tienen pérdida de la audición, y en otros casos
debido a algún trastorno del habla o del lenguaje.

Existen períodos clave en el desarrollo del habla y el lenguaje de los bebés y los
niños pequeños. En estos períodos clave el cerebro está más capacitado para
absorber el lenguaje. Si se dejan pasar estos períodos y no se expone al niño al
lenguaje, será más difícil que el niño lo aprenda.

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