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Programa de conservación, manejo

y aprovechamiento sustentable de
borrego cimarrón (Ovis canadensis)
Reserva de la Biosfera El Vizcaíno
Baja California Sur, México.
Ramón Castellanos G.
r11c@me.com

Ubicación.

Complejo volcánico Las Tres Vírgenes, en la porción Sureste de la Reserva de la


Biosfera El Vizcaíno, en el Municipio de Mulegé, Baja California Sur, México.

Antecedentes.

El borrego cimarrón es uno de los 6 borregos silvestres de Norteamérica. Los estudios


paleontológicos indican que el origen de estos borregos está en Asia y que probablemente
migraron a América hace unos 12,000 años por el puente de Bering. Los borregos
silvestres han estado presentes en la vida de todas las culturas prehispánicas del Noroeste
de América desde sus orígenes. Hay representaciones de estos óvidos mediante diferentes
artes rupestres en toda su área de distribución. El borrego cimarrón, o borrego del
desierto, elige las cimas de sierras altas para pastar casi todo el año, excepto algunos
inviernos crudos que se desplaza montaña abajo hacia las cañadas buscando resguardo.
Las poblaciones de borrego han sido objeto de caza desde tiempos inmemoriales y lo
inaccesible de su hábitat fue suficiente para mantener a salvo a los rebaños durante siglos.
Con la colonización del Oeste incrementó la presión sobre todos los recursos naturales, y
el cimarrón no fue la excepción. Hacia finales de 1800 el gobierno federal inicia una serie
de monitoreos de fauna silvestre y encuentra seriamente diezmadas las poblaciones de
borrego cimarrón, por lo que a principios de 1900 se veda la especie en todo el territorio
nacional. Esta veda restringía la cacería deportiva y comercial, pero tuvo muy poco
efecto sobre la cacería de subsistencia y oportunista. Para 1964, con la idea de evaluar las
poblaciones de borrego con fines económicos, se lanzaron las “cacerías experimentales”
que buscaban aumentar el conocimiento de la especie mientras se realizaba un
aprovechamiento cinegético mesurado. Diez años después inicia el “Programa Federal de
Borrego Cimarrón” cazando en los siguientes 15 años un estimado de 900 animales en
México logrando exitosos resultados económicos, pero sin un beneficio claro para las
comunidades locales. En 1995 gracias a las posibilidades que ofrece el esquema de
Reserva de la Biosfera en conjunción con las Unidades de Conservación Manejo
Aprovechamiento de la Vida Silvestre (UMA) dio inicio el Programa de Borrego
Cimarrón en tierras del Ejido Alfredo V. Bonfil. El reto era implementar un programa de
conservación que fuera auto sustentable a largo plazo.

Objetivos,
Mantener o mejorar el estado de conservación del hábitat y las poblaciones de borrego,
mediante esquemas de manejo sustentable desarrollados por las comunidades locales,
realzando el papel económico de la conservación y el manejo de los recursos naturales.

Estrategia

Con la intención de aprender de las experiencias previas de conservación, se planteó un


cambio fundamental en el manejo de los recursos. Se puso a prueba la hipótesis de que si
el recurso deja sus utilidades en las comunidades locales, y no en el intermediario como
venía sucediendo, el sentido de apropiación se traduce en resultados positivos para las
dos partes. Las comunidades borregueras ven al cimarrón como el pastor a su rebaño,
salvo por el hecho de que el rebaño depende del pastor en cuanto a su cuidado y
protección, y el cimarrón solo necesita su espacio. En condiciones óptimas de manejo y
sustentabilidad, un ejemplar de cimarrón alcanza un valor de mercado del orden de los
$65,000 Dólares, con excepciones de hasta $82,000 Dólares. Por otro lado, una cabra
doméstica, como las 5,000 que pastan en la Sierra de San Francisco, alcanza un precio en
canal de $75 Dólares. Habría que sacrificar, preparar y vender mas de 1,000 cabras para
llegar al precio de un cimarrón. Este es un raro ejemplo en el que el valor de la
conservación tiene una paridad con el Dólar, de modo que su conservación se convierte
en el esquema de negocio de una comunidad, o tal vez a largo plazo, de una región.
Se plantearon tres líneas de acción para ser desarrolladas por el personal del programa y
la dirección de la reserva, i. Monitoreo y vigilancia participativa. ii. Manejo de hábitat y
poblaciones. iii. Educación ambiental.

Resultados.

En primera instancia se enfocaron las baterías a detener los factores de presión sobre la
especie y el hábitat. Se retiró por completo el ganado introducido, translocando cerca de
500 semovientes bovinos y equinos. Limpieza y acondicionamiento de aguajes para
facilitar el acceso al agua. Vigilancia y monitoreo permanente del hábitat, con un
campamento operativo a los pies del volcán y una plantilla ejidal de guardas y
manejadores con capacidades y equipamiento de primer nivel. El ejido y la Reserva
llevan un programa de educación ambiental tanto para comunidades locales como para
visitantes.
Se estableció un fideicomiso para el manejo de los recursos y todas las decisiones son
tomadas en el pleno del Comité Técnico, conformado por autoridades federales, estatales,
municipales y ejidales. El programa está comprometido a aplicar el 40% de los recursos
obtenidos por la cacería a la conservación de los recursos naturales, dentro y fuera del
ejido. La tasa de aprovechamiento anual desde 1996 se ha mantenido en 4 animales en
promedio por temporada, no obstante que la población de cimarrones al inicio del
programa era de 100 ejemplares y hoy en día es de mas de 250. Se ha logrado un
conocimiento detallado de la especie y su interacción con el hábitat, al mismo tiempo que
la cacería furtiva se redujo a cero.
El turismo cinegético genera en México una derrama de mas de 150 millones de Dólares
anuales, mientras que se conservan y manejan 27 millones de hectáreas de hábitat bajo el
esquema de UMA.

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