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Universidad Nacional de las Artes

Departamento de Artes Visuales

Estética

Primer cuatrimestre - 2020

Cursada semipresencial

Segundo trabajo práctico - Karine Gaudry

Consigna elegida

En el año 2004, una muestra retrospectiva de la obra de León Ferrari en el Centro


Cultural Recoleta fue censurada y clausurada por el gobierno porteño, siguiendo una
orden judicial que así lo determinaba. A partir de ese caso de censura en democracia,
proponga una reflexión sobre las relaciones y las tensiones que se pueden pensar
entre el arte, la sociedad, la política y el Estado, poniendo en juego al menos dos o
tres de las concepciones trabajadas en las últimas clases (Platón, Rancière,
Nietzsche, Vattimo, Adorno, Laddaga).

Como si fuera ayer (Ferrari en el Recoleta)

Como si fuera ayer me acuerdo. Me acuerdo recorrer esta muestra con asombro y
placer, goce tal vez sería el término idóneo, frente a lo que Adorno considera arte
auténtico, arte autónomo, por la puesta en arte de temas que ponen un poco de caos
en el orden. Orden establecido. Presunción de la potestad de la religión católica y su
corolario el imperio norteamericano. Matar en el nombre de Dios, matar en nombre
del bien, me acuerdo de su obra más conocida pero también de varias obras con
cucarachas y su simbolismo kafkiano.

Luego de visitar la muestra fuimos a enfrentar a los fanáticos de la iglesia del Pilar,
haciendo un cordón delante de su iglesia y ofreciendo una cara impasible ante
nuestros insultos.

Al hojear ahora el catálogo, veo todo lo que no mire en este momento, todo lo que me
perdí de esta muestra escandalosa...mente censurada por un motivo parecido al de
los anti matrimonio igualitario y otros anti aborto legal, que buscan ampararse en sus
derechos religiosos para quitar derechos a los demás, derecho de expresarse,
derecho de amar, derecho de vivir.

Ferrari hace una división entre su “arte lindo” y su “arte político”, paralelos, igual de
importantes, pero diferentes. Dice Giunta, la curadora que realizó la retrospectiva en
el Centro Cultural Recoleta, que el mundo del arte estaba bien predispuesto hacia el
primero pero no hasta el segundo. Y que ella no podía pensar una retrospectiva sin
los dos.

Como dice Benjamín de Brecht, Ferrari expone situaciones con montajes, collages,
assemblages, que irrumpen en el relato y así desnudan a la realidad. Es por eso que
desata la censura, por la forma en que descubre la realidad ante nuestros ojos
aterrados y agradecidos. Su arte es extremadamente transgresor y de alguna forma
traidor a su clase no de origen sino de pertenencia, la clase artística.

Sus obras “políticas” son ilustración pura de la dialéctica adorniana. La mente rebota
entre los conceptos, a la vez opuestos y hermanados, que él decide poner en escena:
excrementos de pájaros en El juicio final de Miguel Ángel, santos en el microondas,
tanques cucarachas en el globo terráqueo. Sus obras golpean nuestro imaginario,
revelan y rebelan.

La obra icónica de Ferrari, “La civilización occidental y cristiana” es una síntesis del
postulado de Ferrari que el origen de la violencia se encuentra en la biblia.

Según Giunta, Ferrari no produjo arte durante casi una década después de 1976.
Antes de partir al exilio, se dedicó a hacer collages de recortes de diarios, y luego en
el exilio, a fotocopiarlos para su difusión. ¿Como? ¿Eso acaso no será el arte del cual
nos habló Benjamín?

Llamativamente, lo que desató el furor de la iglesia y su intento de prohibir la muestra


fueron las obras eróticas, calificadas de pornográficas, lo que muestra el poder
atribuido al sexo, frente a obras denunciando la crueldad y las matanzas cometidas
en nombre de Dios. Eros y Tanatos. La pulsión de vida es más peligrosa para la iglesia
que la pulsión de muerte.

A su vez el escándalo, la destrucción de las obras y el cierre temporal de la


retrospectiva fueron una enorme publicidad para el artista que llegó a agradecer
irónicamente al entonces Cardenal Bergoglio, hoy Papa Francisco.

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