Вы находитесь на странице: 1из 7

Informe de patrimonialización de la batería J4 de Cabo Silleiro como lugar de

memoria.

Introducción.

El sociólogo Daniel Muriel habla del patrimonio cultural como una herramienta
de (re)construcción del sentido y de las identidades en la sociedad contemporánea
(Muriel, 2011: 63). Desde este punto de vista, lo que se podrían llamar patrimonios
incómodos, disonantes, indeseados, o negativos se erigen como una buena alternativa
para esa reconstrucción de la identidad quizás perdida. Generalmente tenemos una
patrimonialización de estos vestigios incómodos que se aleja de la realidad que allí
sucedió para evitar el conflicto social (Sánchez-Carretero, 2013:29), generando así una
identidad que podría no representar al conjunto de la sociedad, pese a los esfuerzos de
la clase política, especialmente la derecha, para que realmente toda la población se
sienta representada en esa patrimonialización no memorística (Prada Rodríguez,
2008).

Desde este punto de vista, la batería costera J4 de Baredo es uno más de los
ejemplos de vestigios de la guerra civil española y de la posterior represión que se
podrían emplear para honrar la memoria de las víctimas. La patrimonialización de este
tipo de vestigios no está exenta de polémica. Podemos citar casos en los que se
conserva esa memoria, como la antigua cárcel de Lugo, en la que se conservan las
celdas, existen placas conmemorativas que recuerdan las víctimas, y se va ampliando
el número de historias que cuentan sus paredes, pues los hijos y los nietos de los que
allí murieron se acercan para contar las historias de sus ancestros, aumentando así la
riqueza de ese patrimonio (Henrique, 2017).

Tenemos también el caso contrario, de espacios en los que no se conserva


absolutamente nada de su vínculo con la memoria del franquismo o la represión de la
postguerra. Como pueden ser el actual Museo de Arte Moderno de Vigo antiguo
(MARCO), o la Illa de San Simón. En ambos espacios se perdió la conexión completa
con el pasado. En el caso de la Illa de San Simón sí que hubo un intento de convertirla
en un lugar de memoria pero la derecha española la convirtió en un lugar neutro,
evitando tratar de cerca a ese patrimonio disonante. El caso del Museo de Arte
Moderno de Vigo se perdió la oportunidad de tener un espacio similar al de la antigua
cárcel de Lugo, en el que se homenajea a las víctimas y se tienen lazos con la memoria
para traerla al presente convertida en historia. La planta de ambos edificios es similar,
sin embargo en el de Vigo no se conservó la distribución de las celdas, dando lugar a
amplias galerías de exposiciones, y tampoco hay ninguna placa (como si hay en la illa
de San Simón) ni ningún vestigio que pueda hacer referencia al pasado franquista
(Sánchez-Carretero, 2013).

Con esta situación, la batería costera J4 de Baredo espera su turno, que se


patrimonialice, sea de una forma o de otra, pues desde el año 98 que cesó su
actividad, 22 años después está completamente en ruinas.

La batería costera J4 de Baredo. Su historia.

«La batería de artillería costera J-4 se encuentra en la parroquia de Baredo situada


a apenas cinco kilómetros del municipio de Baiona (Pontevedra), su posición defensiva
cierra por el sur el acceso a la Ría de Vigo. Al pié de la batería y a escasos metros del mar
se conserva aun la fachada del antiguo faro de Silleiro, inaugurado en 1862 y sustituido
por el actual en 1924, este último se encuentra a 85 metros sobre el nivel del mar y a
unos 540 metros de la posición de la batería.

Estas instalaciones en contra de lo que aparece reflejado en muchos sitios no


fueron construidas y ocupadas durante la guerra civil por el bando Nacional. Su
construcción y artillado es posterior, concretamente se llevó a cabo en la década de los
40 y teniendo como objetivo actualizar las totalmente obsoletas defensas. Los terrenos
fueron expropiados y no se le pagó a sus dueños por el uso de los mismos.

Sí pertenecen a la época de la Guerra Civil y permanecieron operativos junto con la


cercana Batería J-3 de Monteferro dos pozos en la parte baja de Silleiro, donde se
artillaron dos cañones navales británicos Vickers 101,6/50mm marca E provenientes del
primer Acorazado España, hundido en Cabo Tres Forcas en 1923.

Ya en la citada década de los 40 comenzó el artillado en Silleiro Alto con sus


actuales Vickers 152,4/50mm pasando a ocupar las nuevas instalaciones un terreno de
70.000 metros cuadrados (Calavera, 2010).»
«La batería más alta es la de acceso más complicado y eso ha beneficiado su
conservación. No queda nada excepto el cañón que está cegado desde el exterior y
hasta las placas metálicas de menor valor han sido arrancadas. Tras un descenso de 50
metros por pasadizos y escaleras, se pueden observar las otras tres piezas de artillería,
mucho más deterioradas por actos vandálicos.

Hace ya más de 20 años, coincidiendo con el fin del servicio militar obligatorio, la
batería dejó de funcionar y hasta 1998 estuvo vigilado por un retén de apenas cuatro
hombres. Las pintadas delatan el principio del fin y en las firmas se puede comprobar
que ninguna es anterior a 1999.

Desde el exterior se puede ascender también al búnker de telemetría, cuya planta


superior fue reabierta en el año 2002 para poder observar la evolución de las manchas
de petróleo que el 'Prestige' arrojó sobre la costa de Galicia. En la estancia inferior
todavía se aprecia un mapa de la ría dibujado sobre el azulejo y recreaciones de viejos
barcos de guerra que facilitaban a los militares la difícil tarea de identificación. La batería
se encuentra rodeada por el océano Atlántico en la mayoría de sus direcciones, con unas
excepcionales vistas a las islas Cíes y a la Ría de Vigo.

En el sur y suroeste está rodeado por montaña. A sus pies, a 900m, se encuentra a
pocos metros del mar el antiguo Faro Silleiro que aún conserva su antigua fachada
inaugurado en 1866. Una lámpara de aceite vegetal fue su primer combustible,
sustituido en 1909 por una lámpara d petróleo. Sustituido por el actual en 1924 que está
a unos 500m de la batería y a 85m del mar. Desde 1960 tiene una lámpara de 3000
watios que se puede ver a 40 millas con tiempo despejado (Calvo Ricart, 2015).»

Vemos a continuación un mapa extraído del blog de Manuel Calavera.


Intentos para su patrimonialización.

La necesidad de convertir este espacio en un lugar de memoria es una idea que


asciende al primer plano en ciertos momentos. Por ejemplo, conseguir que el
ministerio de defensa ceda al Ayuntamiento de Baiona la titularidad de los terrenos,
para poder llevar a cabo las tareas de musealización fue una promesa de la cabeza del
lista del BNG al congreso (Valmiñortv, 2019).

Con anterioridad a esto, también en el 2016 el alcalde de Baiona, del partido


popular, buscaba una alternativa para este entorno. En este caso pasaba por un museo
y un hotel, es decir, la explotación privada probablemente por encima de la búsqueda
de la memoria (Vigoe, 2016).
Más atrás en el tiempo, en 2006 encontramos también una nota de prensa en
la que Portos de Galicia pide la desafección de los terrenos por parte del ministerio de
defensa, para que la dirección general de costas se pueda encargar de su reintegración
en el paisaje (El Correo Gallego, 2006).

Estos son ejemplos de las intenciones de conservar el entorno de la batería J4 de


Baredo, pero que sin embargo no se llevaron a cabo.

Desde otro punto de vista, este entorno captó también la atención de


estudiantes, que enfocaron sus trabajos fin de carrera sobre este entorno, buscando
darle diferentes usos. Uno es el ya citado de Calvo Ricart (Calvo Ricart, 2015) en el que
propone la transformación en un albergue del Camino de Santiago. Destacamos
también un trabajo de Lucía Fragata Pérez (2018:39) en el que se propone un plan de
rehabilitación de este complejo para convertirlo en un motor de atracción turística en
el ayuntamiento de Bayona.

Como podemos ver, la atención que este complejo capta es variada.

Conclusiones

De toda la información aquí presentada podemos extraer varios puntos que nos
animarían a promover la musealización del complejo como lugar para la memoria.

La primera necesidad que se debería cumplir es la de saldar deudas con el


pasado. Es decir, dar voz a todas las personas anónimas que participaron en la
construcción de de dicho complejor. En primer lugar resarcir la memoria de los que
eran dueños de los terrenos, y en segundo lugar dar voz a la, muy posiblemente, mano
de obra represaliada que fue utilizada para la construcción del complejo.

Todo esto debería hacerse con cierta premura. Si la intención fuera crear un
espacio de encuentro para las historias personales de todas las personas que pasaron
por aquí, debería hacerse antes de perder conexión con estas personas, que ahora
mismo sería teniendo acceso a una segunda o tercera generación. De algún modo,
crear un espacio similar a la idea buscada en la rehabilitación de la antigua cárcel de
Lugo, donde las historias personales de los represaliados ascienden a un primer plano,
sería la forma de patrimonializar estas instalaciones. Cualquier otra opción, similar a lo
sucedido en la Illa de San Simón, donde se perdió la oportunidad de hacer esto,
significa escapar de este patrimonio incómodo.

Lo que debemos hacer es escucharlo, aprender a vivir con él y que forme parte
de nosotros, porque sin duda alguna forma parte de la historia. Por lo que silenciarlo y
hacerlos desaparecer, para que no se pueda convertir en un lugar para la memoria,
significaría borrarlo de la historia, o por lo menos, de la historia con la que vivimos.

Referencias

Calavera, M. (2010). Diario de mi muerte - Positivo. Extraido el 24/04/2020 desde:


http://manuelc2005.blogspot.com/2010/04/12145-bateria-costera-j4-cabo-
silleiro-i.html
Calvo Ricart, P. (2015). Proyecto de rehabilitación y acondicionamiento de la batería
militar J4 de Cabo Silleiro para albergue de peregrino en el Camino de Santiago de
la Costa. Universidade da Coruña. Escuela universitaria de arquitectura técnica.
El correo gallego. (2006).Las viejas instalaciones militares persiguen nuevos usos
turísticos. Extraido el 27/04/2020 desde:
https://www.elcorreogallego.es/galicia/area-municipal/ecg/viejas-instalaciones-
militares-persiguen-nuevos-usos-turisticos/idEdicion-2006-11-19/idNoticia-
105952
Fragata Pérez, L. (2018). Plan estratégico de turismo de Baiona. Univeridade da
Coruña. Máster de planificación y gestión de destino y productos turísticos.
Henrique, M. (2017). La última lección del maestro republicano: presos ávidos de
cultura antes de su muerte. Asociación Para La Recuperación de La Memoria
Histórica. Extraido el 24/04/2020 desde: https://memoriahistorica.org.es/tag/o-
vello-carcere/
Muriel, D. (2011). El Patrimonio como Tecnología para la Producción y Gestión de
Identidades en la Sociedad del Conocimiento. Revista Chilena de Antropología,
0(19), 63–87. https://doi.org/10.5354/0719-1472.2007.14318
Prada Rodríguez, J. (2008). Axustando contas co pasado. A memoria das vítimas da
represión franquista. Minius, XVI, 213–240.
Sánchez-Carretero, C. (2013). Patrimonialización de espacio Represivos: en torno a la
gestión de los Patrimonios Incómodos en España. In C. Ortíz García (Ed.), Lugares
de represion, paisajes de la memoria (pp. 28–41). Los Libros de la Catarata.
Valmiñortv. (2019)Carme da Silva apuesta por crear un museo de la memoria nos
terrenos de la batería de Cabo Silleiro. Extraido el 27/04/2020 desde
https://valminortv.com/2019/04/22/carme-da-silva-apuesta-por-crear-un-museo-
de-la-memoria-nos-terrenos-de-la-bateria-de-cabo-silleiro/
Vigoe. (2016). Hotel y museo para el faro de Cabo Silleiro. Extraido el 27/04/2020
desde https://www.vigoe.es/comarcas/val-minor/baiona/hotel-y-museo-para-el-
faro-de-cabo-silleiro/