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UNIVERSIDAD VERACRUZANA

FACULTAD DE MEDICINA CD. MENDOZA

TALLER DE LECTURA Y REDACCIÓN

TRANSTORNOS ALIMENTICIOS Y ESTETICOS

Flores Martínez Jorge

Pérez Flores Diana

15/06/10
También conocidos como psicopatología alimentaria, son alteraciones de los
hábitos alimenticios comunes que llevan al desarrollo de enfermedades causadas
por ansiedad y por una preocupación excesiva con relación al peso corporal y al
aspecto físico.

Por lo general este problema afectaba casi solamente a mujeres, pero en la


actualidad, muchos jóvenes varones, también las están desarrollando, con el fin
de tener un mejor cuerpo, combinando estos problemas con el ejercicio físico
excesivo o vigorexia, dejando de alimentarse sanamente para formar músculos a
través del consumo de esteroides y proteínas sintéticas.

Las personas que los padecen dan una especial importancia a los alimentos,
alrededor de los cuales giran todos sus pensamientos, sentimientos, sueños,
ideales y problemas, haciéndose dependientes de esas ideas y desarrollando un
trastorno de identidad a partir de la enfermedad.

JUSTIFICACION:

Elegí este tema por ser de ámbito común ya que por lo general lo que es la
pubertad y adolescencia se siente esa etapa del “patito feo” ; y que hace llevar a
situaciones poco sanas como son estos trastornos que no solo paran en daño
mental, también en físico y sobra decir que si se llega a casos extremos la muerte
y la recuperación de estos trastornos es lenta además el hecho de que nuestra
sociedad actual padezca esto con toda la información es causa de que se haga
algo por evitarlo, ya que si no se toman las debidas precauciones no mas haya de
nuestro propio hogar puede haber una persona con idea errónea de su apariencia
y lo lleve a hacerse daño a si mismo y es necesario evitar que estas personas se
lastimen y puedan cometer uno de los errores mas grandes.

Aspectos socio-culturales y educativos de estos trastornos

Las conductas alimentarias en las personas están reguladas por mecanismos


automáticos en el sistema nervioso central (SNC) . La sensación de hambre
procede, tanto de estímulos metabólicos, como de receptores periféricos situados
en la boca o el tubo digestivo. Se induce la sensación de apetito, que
desencadena la conducta de alimentación. Al cesar los estímulos aparece la
sensación de saciedad y se detiene el proceso. Las personas normales, en
situación de no precariedad presentan unas reacciones adaptadas a los estímulos
de hambre y de sed, con respuestas correctas hacia la saciedad.

Desde hace tiempo, el hipotálamo se reconoce como el lugar donde radican los
centros del hambre y la saciedad, pero es a través de la corteza cerebral donde se
establecen mecanismos mucho más complejos relacionados con la alimentación,
que están vinculados a experiencias previas.

Este proceso puede parecer automático y elemental, sin embargo no sólo son
aspectos biológicos los que condicionan la conducta alimentaria sino otros mucho
más complejos relacionados con experiencias psicológicas (los sentimientos de
seguridad, bienestar y afecto que se experimentan a través del pecho materno en
la lactancia), sociales ya que desde siempre el acto de comer ha sido
eminentemente social y culturales, ya que la forma de comer y las características
de los alimentos definen a los diferentes grupos culturales. Así se habla de dieta
mediterránea, comida americana, italiana, india..., platos típicos, menús
tradicionales, incluso comida basura.

En la actualidad, el acto de comer sigue siendo un fenómeno de comunicación


social. A través de la comida el grupo se siente cohesionado e identificado, en la
mayoría de los actos sociales la comida ocupa un lugar preferente.

Haciendo historia de los trastornos alimentarios puede decirse que se recogen


conductas alimentarias desordenadas desde la antigüedad y en los ágapes era
frecuente recurrir al vómito provocado, pero para reiniciar la comilona. El comer
abundantemente era privilegio de pocas personas, de ahí que el sobrepeso, la
obesidad, era signo de salud, belleza y poder.

Las posibilidades de que este proceso natural de alimentarse se altere son


múltiples. En unas ocasiones, la causa es física, enfermedades que dificultan el
proceso de la alimentación o alteran el aprovechamiento normal de los alimentos;
por último este proceso natural puede verse alterado por factores sociales:
religión, cultura, status, moda etc...

Así existen otros trastornos importantes como pueden ser la obesidad o falta de
apetito derivada de enfermedades que las podemos considerar físicas y otras
enfermedades que son mentales y desencadenadas por una serie de factores
psicológicos, socio-culturales y educativos.

A partir de esta alteración en la conducta alimentaria aparecen los trastornos de


alimentación de los que estamos hablando y que son fundamentalmente la
Anorexia y la Bulimia nerviosas, quizás los más conocidos y preocupantes y otros
a los que me referiré brevemente:

Síndrome del gourmet: Las personas que lo padecen viven pendientes de la


preparación, compra, presentación e ingestión de platos exquisitos. Han perdido
interés en sus relaciones sociales, familiares y laborales. Se cree que es
consecuencia de daños en el hemisferio derecho del cerebro: tumor, golpe
hemiplejia... No suelen estar demasiado gordas ni les preocupa su obsesión. Los
tratamientos son neurológicos y psiquiátricos.

Clasificación actual de los trastornos de la alimentación.

- Tipo restrictivo: pérdida de peso a través de dieta, ayuno o realizando ejercicio


intenso.
Anorexia nerviosa:

- Tipo compulsivo/purgativo: accesos de atracones y vómitos.

- Tipo purgativo:se induce el vómito y usa laxantes, diuréticos y enemas

Bulimia nerviosa:

- Tipo no purgativo: mecanismos compensatorios como ayunos, ejercicio físico


intensivo.

Definición de anorexia y bulimia

Anorexia Nerviosa: Trastorno mental que consiste en el rechazo a mantener un


peso corporal mínimo normal, miedo intenso a ganar peso y en una alteración
significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo.

Los principales síntomas de la anorexia son:

· Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado


para la estatura, llegando a situaciones de delgadez extrema.

· Miedo intenso a engordar, incluso cuando el peso es muy bajo.

· Sensación de estar gordo/a en general o en algunas partes del cuerpo,


como nalgas, muslos, abdomen. Tienen una percepción de su cuerpo que
no es real. Aunque estén realmente delgados/as, su espejo les dice que
siguen estando gordos/as.

· Aparecen otro tipo de problemas físicos que acompañan a la desnutrición,


como es en el caso de las mujeres la retirada o el retraso de la
menstruación.

· Ejercicio físico excesivo.

· Conducta alimentaria extraña: come de pie, corta los alimentos en


pequeños trozos.

· Incremento de las horas de estudios y disminución de las de sueño.

Todo ello puede producir en la/el enferma/o una serie de consecuencias físicas y
de comportamiento:

· Pérdida de peso alarmante.


· Amenorrea (pérdida de menstruación).

· Aparición de vello o intolerancia al frío.

· Tensión baja, arritmias.

· Aislamiento social

· Irritabilidad.

· Pánico a ganar peso.

Bulimia nerviosa: Es una enfermedad mental que consiste en atracones y en


métodos compensatorios inapropiados para evitar la ganancia de peso.

Sus síntomas más corrientes son:

· Preocupación obsesiva por la comida, con deseos irresistibles e


incontrolables de comer, dándose grandes atracones de comida en cortos
períodos de tiempo y generalmente a escondidas. (2 veces por semana en
un período de 3 meses)

· Conductas inapropiadas de manera repetida con el objetivo de no ganar


peso:Vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, diuréticos, enemas u
otros fármacos; Ayunos y ejercicios excesivos.

· Menstruaciones irregulares.

· Peso normal o ligero sobrepeso.

· Miedo a subir de peso.

Todo ello puede producir en la/el enferma/o una serie de consecuencias físicas y
del comportamiento:

· Lesiones en las manos por los vómitos autoprovocados.

· Vómitos y diarreas incontrolables.

· Subidas y bajadas de peso.

· Obsesión por la comida.

· Depresiones y amenaza de suicidio.


· Aislamiento social.

· Falta de autoestima.

Las personas que sufren anorexia y bulimia poseen un carácter obsesivo lo que
significa que se preocupan constantemente por el peso y la dieta. Sin embargo, la
personalidad de estos pacientes es distinta. Así, la anoréxica suele estar
considerada como "niña modelo": perfeccionista, excelente estudiante, con un
nivel intelectual elevado y con tendencia a huir de los conflictos.

Se preocupan excesivamente por lo que opinen los demás de ella, suelen tener
demasiado autocontrol. No obstante las bulímicas, suelen ser más impulsivas,
intolerantes y se frustran más.

Estas pacientes pueden tener problemas de adicción a las drogas así como
propensión a la depresión y a la ansiedad. Además, suelen fracasar en sus
relaciones sentimentales. Es más fácil descubrir a que una persona padece de
anorexia ya que adelgaza tanto que prácticamente se queda en los huesos,
mientras que una mujer que sufre de bulimia suele mantener el mismo peso. Esta
es una de las razones por la que las bulímicas mantienen más tiempo en secreto
su enfermedad. La bulímica, a diferencia de la anoréxica, tiene más conciencia de
que está enferma y suele acabar solicitando ayuda.

La anorexia nerviosa no sólo es renunciar a comer por miedo a engordar, también


supone no gustarse a uno mismo, no aceptarse tal cual uno es. Existe una
asociación entre la delgadez y la búsqueda de la perfección y de la felicidad, por
ello, las personas afectadas restringen la cantidad de alimentos que comen. Una
vez que la enfermedad ha avanzado se produce una deformación de la imagen
corporal: la persona se ve gorda aunque no sea así.

La personas con anorexia nerviosa suelen ser introvertidas y tienden a aislarse.


Los periodos de semiayuno y actividad intensa se entremezclan con períodos de
‘atracones’, seguidos de vómitos autoinducidos; se emplean productos
adelgazantes, laxantes y diuréticos, o se hace ejercicio excesivo, lo que conduce a
un gran deterioro físico y orgánico.

La bulimia nerviosa afecta a personas con problemas de inseguridad, que no se


sienten satisfechas consigo mismas y se obsesionan por la comida y el peso
corporal. Las bulímicas suelen consumir grandes cantidades de comida en un
espacio corto de tiempo (atracones), luego terminan adoptando mecanismos
compensatorio como pueden ser los vómitos o purgas e hiperactividad, con
intensos sentimientos de culpabilidad y autodesprecio; un círculo vicioso difícil de
cortar, pero no imposible.
La bulimia puede surgir por diversos motivos en especial los estados emocionales
adversos, las dificultades en las relaciones y la sensación de hambre que se da
por las restricciones en la alimentación realizadas durante el día. La edad inicial
suele ser más tardía que en la anorexia. Los atracones y vómitos se producen a
escondidas, la persona lleva una doble vida. Es normal el uso de laxantes,
diuréticos y productos adelgazantes. Existe un fuerte temor a no parar de ingerir
de voluntariamente y tener poca capacidad para controlar los impulsos, lo que a
veces puede acarrear problemas con el alcohol, las drogas y la conducta sexual.
Al contrario de lo que ocurre con la anorexia, el aspecto de los afectados de
bulimia parece saludable: el peso es normal o incluso hay sobrepeso, de modo
que resulta difícil detectar el trastorno exteriormente.

Las causas tanto en la anorexia como en la bulimia son tan múltiples y variadas
como enfermos las sufren, no obstante, el 80% de los casos aparece cuando se
comienza una dieta de adelgazamiento sin ningún tipo de control médico. También
se relaciona su inicio con la no aceptación de los cambios corporales durante la
adolescencia, con un aumento acelerado de peso, con cambios significativos en la
vida, con complejos relativos al físico, con problemas de relación.

En situaciones extremas de anorexia y debido a la pérdida de peso y al gran


desgaste físico, la persona atraviesa estados de máxima desnutrición, pérdida del
cabello, piel seca y amoratada, uñas quebradizas y frágiles, alteraciones
hormonales que producen amenorrea (la regla desaparece), alto riesgo de
osteoporosis y lanugo (vello fino por todo el cuerpo), insomnio, hipotermia (se
siente frío incluso en verano), estreñimiento y saciedad precoz, bradicardia (se
reduce el número de latidos por minuto del corazón), bajadas de tensión arterial,
arritmias, probable paro cardiaco e inclusive la muerte (5-10% de los casos).

En la bulimia los vómitos provocan el aumento del tamaño de las glándulas


salivares, deterioro del esmalte dental, caries, daños en encías y paladar,
inflamación de la garganta, gastritis, vómitos de sangre, reflujo y ardores,
deshidratación e hipocalemia (bajos niveles de potasio en la sangre que pueden
producir debilidad muscular, temblores, arritmias y, en casos extremos, fallo
cardíaco). Si los atracones y vómitos son severos, puede ocurrir desgarramiento
del esófago y ruptura gástrica en el peor de los casos. El abuso de laxantes
produce diarreas, dolores de abdomen, cólicos, intestino perezoso y mala
absorción de ciertos nutrientes. Si se utilizan diuréticos, se intensifica el riesgo de
deshidratación y de pérdidas de potasio, con consecuencias más o menos graves.

Otra psicopatología alimentaria

Vigorexia: Es trastorno mental distinto ,no es estrictamente alimentario, pero si


comparte la patología de la preocupación obsesiva por la figura y una distorsión
del esquema corporal. Ha sido diagnosticada por G. Pope. Es una adicción a la
musculación que aparece normalmente en hombres que se obsesionan por
conseguir un cuerpo más y más musculoso mediante el ejercicio físico excesivo.
Los que padecen esta obsesión por verse musculosos se miran constantemente
en el espejo y se ven enclenques. De manera que pasan horas y horas en el
gimnasio para aumentar su musculatura, además de ingerir esteroides y
anabolizantes lo que genera graves problemas de salud.

La dieta de los vigoréxicos es poco equilibrada. Reducen drásticamente el


consumo de grasas y aumentan de forma excesiva el consumo de hidratos de
carbono y proteínas, favoreciendo así el aumento de la masa muscular y
causando problemas metabólicos importantes.

Tienen obsesión por el peso, razón por la cual se pesan varias veces al día. Como
pasan muchas horas en el gimnasio se alejan de la familia y amistades
(aislamiento social)

Aunque existen explicaciones biológicas a estos trastornos (desequilibrio en los


niveles de serotonina y otros neurotransmisores del cerebro) los factores sociales
y educativos influyen enormemente. Se pude decir que las características de la
vigorexia están asociadas con la baja autoestima y a una no aceptación de su
imagen corporal.

Por esta razón los tratamientos a los enfermos de vigorexia tienen que ser
multidisciplinares y combinar la farmacología con terapias cognitivo-conductuales.

Los síntomas más frecuentes son:

• Mirarse constantemente en el espejo y aún así sentirse enclenques


• Invertir todas las horas posibles en hacer deportes para aumentar la musculatura

• Pesarse varias veces al día y hacer comparaciones con otras personas que
hacen fisicoculturismo
• La enfermedad deriva en un cuadro obsesivo compulsivo, que hace que el
vigoréxico se sienta fracasado, abandone sus actividades y se encierre en un
gimnasio día y noche
• También siguen dietas bajas en grasas y ricas en hidratos de carbono y
proteínas para aumentar la masa muscular, por lo que corren mayor riesgo de
abusar de sustancias como hormonas y anabolizantes esteroides

Prevención

En cuanto a los factores relacionados con la alimentación, es preciso consultar


con un especialista antes de iniciar una dieta; sobre todo si se está en fase de
crecimiento. Ir al médico en cuanto se empiece a notar una pérdida exagerada de
peso. Comer sano y hacer ejercicio de forma adecuada, permite al cuerpo
mantenerse en el peso que necesita. No permitir que la publicidad y ni el
estereotipo de perfección afecte a la seguridad en nosotros mismos. Aprender a
gustarte tal y como eres te ayudará a aceptar tu "peso natural". Dedicar tiempo a
hablar sobre la gordura o la delgadez. Evitar el desorden en horarios y comidas y
dejar a un lado los conflictos emocionales en torno a la alimentación (a veces, las
principales comidas se convierten en verdaderas batallas campales que pueden
crear rechazo hacia los alimentos).

Estadísticas

Es alarmante el aumento del número de afectados por anorexia. Actualmente, en


los países desarrollados, la anorexia nerviosa afecta aproximadamente a una de
cada 200 jóvenes de entre 12 y 14 años y aunque las mujeres jóvenes (chicas
entre 14 y 18 años) siguen siendo el colectivo más afectado, los varones, las
mujeres maduras y los niños/as menores de 12 años comienzan a agregarse a la
lista de víctimas de este trastorno.

La anorexia nerviosa es más frecuente en la mujer que en el varón en una


proporción de 10 a 1. La bulimia se da con más frecuencia que la anorexia
nerviosa, su incidencia es 4 veces mayor. Los estudios plantean que entre el 3 y el
10% de las chicas la sufren. Entre el 50 y el 60% de los casos se cura y el resto de
pacientes cronifican la enfermedad.

La mortalidad por anorexia nerviosa es de un 10% entre las pacientes que la


padecen.

Tratamientos de los trastornos de la conducta alimentaria

El tratamiento debe ser multicausal debido a su origen y debe incluir soluciones


dirigidas a resolver las posibles complicaciones orgánicas, un plan de
recuperación de peso en caso necesario, psicoterapia personal y/o familiar, y en
algunos casos, medicación. Puede ser ambulatorio o, si la enfermedad está muy
avanzada y necesita intervención drástica, hospitalario.

Desde una perspectiva dietético-nutricional, los objetivos del tratamiento en la


anorexia nerviosa son detener la pérdida de peso y cubrir las necesidades
nutricionales mínimas de la persona. Se debe proporcionar progresivamente una
mayor cantidad de alimentos básicos, hasta llegar al nivel adecuado de acuerdo a
la edad, sexo, talla y peso real al principio del tratamiento. Al mismo tiempo deben
arreglarse los hábitos alimenticios, de manera que su dieta sea completa,
equilibrada y bien distribuida durante todo el día. Los alimentos a añadir en el
menú deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere
espontáneamente, incrementando su variedad y cantidad según la tolerancia y la
evolución, por lo que la motivación y disposición del enfermo para aceptar las
orientaciones en su dieta son esenciales. Los cambios en la alimentación deben
realizarse despacio, con tiempo para que se asienten los cambios psicológicos
necesarios para aceptar el incremento de peso. La mejora del peso es un índice
de evolución favorable, aunque a veces el paciente se intranquiliza si observa que
es muy rápido, en especial al inicio del tratamiento.
Por ello, debe explicarse que ese aumento inicial es debido a la rehidratación y no
a una acumulación de grasa; esta aclaración evita que la persona se angustie. Los
cambios en la alimentación deben de hacerse con prudencia. No es una actitud
sensata presentar platos abundantes, porque los rechazarán. La introducción de
alimentos inicialmente rehusados debe ser paulatina. Es preciso enseñar de nuevo
a comer, procurando olvidar la creencia de que todo engorda.

En personas bulímicas, el control de peso pasa a ser un objetivo secundario, el


objetivo primordial será controlar las crisis. Se ayudará a la persona a adquirir
hábitos adecuados en todo lo que se refiere a la conducta de alimentación: fijar
horarios regulares de comidas, establecer al menos 3 ó 4 comidas al día sin omitir
ninguna y dedicarles el tiempo necesario, y evitar siempre las dietas estrictas y los
períodos largos de tiempo sin ingerir ningún alimento.

Son variadas las técnicas para abordar a la anorexia nerviosa y la bulimia: cada
caso en especial necesita de una adaptación de dichas técnicas, considerando la
complejidad de las situaciones y de los vínculos interpersonales. No obstante,
debe clasificarse adecuadamente al paciente en cuanto al grado de afectación que
presente: en una anorexia nerviosa severa y descompensada (Ej: paciente
deshidratado, en shock, con arritmias cardíacas) es primordial tomar medidas
terapéuticas que tiendan a conservar la vida; recuperado el paciente de esta
situación extrema, se realizarán las restantes medidas de apoyo.

Como los trastornos alimentarios son de origen multifactorial, lo más aconsejable


es la aplicación de distintas disciplinas para abarcar todos los aspectos de esta
problemática. La mayoría de los profesionales idóneos se desempeña en equipos
interdisciplinarios, con un común denominador: la recuperación del paciente
mediante la reeducación nutricional y el abordaje de aquellos conflictos
psicológicos que desencadenaron las alteraciones en la conducta de alimentación.

Algunas personas prefieren un tratamiento individualizado, mientras que otras


escogen un contexto grupal donde pueden compartir lo que les sucede, no sólo
con un profesional, sino también con gente que se encuentra en similares
condiciones.

Bibliografía:

http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art42001

http://www.mipunto.com/temas/02/anorexia.html

http://www.geosalud.com/Nutricion/anorexia_bulimia.htm#AFECTAN

Título Los trastornos alimenticios


Número 12 de Agenda salud

Autores Laura E. Asturias, Isis Internacional


Editor Isis Internacional, 1998

N.º de 8 páginas
páginas

Título Trastornos alimenticios: anorexia, bulimia y educación para la diabetes :


Fundación Hospital Alcorcón, 16 al 20 de octubre de 2006

Editor Foro Madrid de Formación y Ediciones, 2006

N.º de
217 páginas
páginas