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EL ¿QUÉ DIRÁN?

EL ¿QUE SE ME DA A I I ?
C0AIED1A EN CUAT110 ACTOS

POR

D. MANUEL BRETON DE LOS HERREROS.

p. d. ^
C-------------------------- EJ

MADRID:
ESTABLECIMIENTO TIPOGRAFICO DE E. CUESTA,
Cali» da la Cava-alta, núm.
1 B 3 ».
GALERIA DRAMATICA

C EW XJRO JO B A X J M X N I S T C t t A C X O I í ,

C Ü M l'Itl-N Ü llIN D O

Mi® BSIGSS8 № TM
DEL TBATUO

ESPAÑOL Y ESTRAHGERO.
Olí

LOS PRIKGIP ALES AUTORES.

C. L
M a S r ilJ . ca

->71 CALLE DE JliSÜS Y MA1UA, U.° i.


P E R S O N A S
El Baron de №lcv«.
Pon Torlbio.
Don Iff n ado.
El Marqué» de Pozo-Frto·
Camila.
no fia Rosalía.
Lorenza.
Juana.
Blas.
Un escribano.
Alguaelle«.

vw w w vv

La escena es en ifadrli.

Esta eom posicion pertenece ú la Galería Dramática qnc compren­


de los teatros moderno, antimio ospníírjt y extranjero, y as propie­
dad ile su editor 25. Mamad pcdi’o Delgado, quien puracpinrá ante
la ley, pava que 3e le apliquen las penas que marca la misma, ni
que sin su permiso la reimprima ó represente en nltnin teatro del
reino, (i Gil los liceos y demAs socio dudes sostenidas por susericioti
de los socios, con arrecio k la ley de 10 de Juuio de 1847 y decreto
orgánico di; tentraí de 28 de Julio de ltí¿2.
*
ACTO PRIMERO

Sala bien amueblada. Puerta en el foro, que 09 la de la antesala;


otra- ¿ la derecha del actor; otru, i la izquierda

ESCENA PRIMERA.

EL BAItON sentido y CAMILA.

Barón. ¡Gracias á Dios!


C amila, (u ^ n d o.1) Mande usted.
Barón. ¡Diablo de mujeres! ¡Nunca
se ha de acabar su ¿oaletal
Camila. ¿Pero be de venir desnuda?
B arón, Vamos á cuentas, Camila,
( Cam ila toma una silla y se sienta ju n to á su padre.
pues ahora no nos perturba
esa loca de mi hermana,
prototipo j non plus ultra
de la humana insensatez,
y tal vez hasta la una
no v o lv e rá ......
C a m ila . ¿Y á qué viene
ese preámbulo?...
B arón. Escucha.
Las niñas bien educadas
á un tierno padre no ocultan
sus sentimientos.
C amila . (¡Oh Dios!
¿Si sabrá?..,1
Barón. ¡Callas! ¡Te turbáis!
Sí; tú estás enamorada.
6 BL QU¿ DIRÁS

Ese silencio te acusa.


C amila . ¡Padre!...
B akon. No te dé vergüenza,
que no te pido disculpas.
Yo también he sido т о г о ,
y á pesar de la peluca,
y del reuma, y de la tos,
no creas que me disgustan
ni la sal de las morenas,
ni la crema de las rubias.
Más de una vez me ha ocurrido
reemplazar á la difunta;
pero darte una madrastra
es cosa que me repugna;
y además el qué dirán,
el temor de una importuna
cencerrada... No, no quiero
contraer segundas nupcias.—
Ea pues; habla. No temas
que sea tan absoluta
mi paterna autoridad
como tú acaso la juzgas;
y pues la elección que has hecho
no desdora mi alta cuna...
C a m il a . (¡Qué oigo! ¿Aprobará?}
B arón. Y es
de talento y de conducta...
C amila. ¡Oh! Crea usted...
B ahon. Y de un tipo
que hermosos nietos me anuncia.,.
C a m il a . (Entre avergonzada y gozosa.)
¡Vaya!...
B arón. En fin, rico en virtudes
como en bienes de fortuna...
Camila. , ; i h ! ¡Me engañé! ¡No es Ignacio!)
B akon. ¿Que' tienes? Habla; articula
con claridad la palabras.
Di de una vez que te gusta,
que le amas...
r EL QUÉ SE PIE DA Á MI. 1

C amila. ¿Pero de quién


me habla usted?
B arón. ¡Buena pregunta!
Del que pasea tu calle
en una juca andaluza,
del satélite que sigue
al astro de tu hermosura
en la ópera, en el Prado,
en la iglesia, en la tertulia;
del marques de Pozo-Frio.
C amila. Cierto; sí... Le debo muchas
atenciones. Me distingue
entre otras damas; me adula,
pero...
B arón. Y tú le das oídos...
C amila. No respondo con injurias
al que me dice lisonjas,
que eso es cosa de palurdas;
pero...
B arón. No liay pero que valga.
El te quiere hasta las uñas.
C amila. No dudo...
B arón , Y te habrá insinuado
algo de dulce coyunda...
C amila. Creo que sí...
Barón . Y á los padres
no es posible que se encubran
esa3 cosas. Y o le he dicho
que si es boda lo que busca,
<5pasatiempo, y ...
C a m il a . Mal hecho.
Perdone usted que interrumpa
su discurso. Pensará
que rabio como energúmeno
por casarme.
B arón, No. Adiós gracias,
no te pasas de madura
todavía. Ni la mano
de una hija amada y única
8 EL QUJÉ DIRÁN

iría yo á pregonar
como banasta de fruta
por las calles. ¿Qué dirían?
Pero yo entiendo la brújula,
soy perro viejo, y vigilo
para que no te seduzcan.
C amila. Mil gracias ¿Soy yo tan frágil
que teme usted que sucum ba?...
B arox . Por vicio, no; pero, al cabo,
tú eres una criatura
candorosa, y hay bribones
que con el demonio estudian...
No el Marqués. Le hago justicia.
Anoche junto á la estufa
le eché una indirecta... ¡lJues!
Y no esperó la segunda
Me confesó que te amaba,
mas con intención muy pura.
Y o le oí, como es razón,
con benevoleiicia suma,
y hoy aquí sobre la boda
tendremos los dos consulta.
C amila . ¿Sin coutar conmigo? ;Buenol
B auon. Como está fuera de duda
el mérito del Marqués,
y aunque no es rancia su alcurnia,,
es un Creso americano,
y tiene ingenio... de azúcar,
y cafetales y negros,
no esperaba yo repulsas
de tu labio, sino albricias,
parabienes y aleluyas.
C amila. ¿Y mi albedrío?
B arox . ¡Palabra
impertinente y absurda]
¡A. veinte año3 albedríol
En buen hora entre la chusma
de doncellas populares,
que poco ó nada aventuran,
y EL SE H E DA Á M I. 9

sea lícito que escoja


á su cuyo cada cuya;
pero hija tú de un Barón...
con B, sería locura
casarte de motu propio
como la plebe acostumbra.
C amila. No son de este siglo máximas
tan fatales, tan injustas.
Yo conozco mis derechos,
y no seré tan estúpida
que á la ambición y al capricho
sacrifique mí ventura.
B arón* (Levantándose. Camila se levanta laminen )
¡Qué escucho! ¿Qué dirá el mundo?
¡Vea usted eómo fecundan
lns ideas de ítousseml
¡Te sublevas, te pronuncias
contra un padre, y anarquista
te subes á la tribuna
para reclamar derechos
y para decirme pullas!
C amila . Yo no conozco á Rousseau,
ni entiendo esas barahundas;
mas j o he de elegir el navio;
claro, ó no me caso nunca.
Babón. ¡Ctímo!... ¿Qué?... ¿Qué tono es ese?
¿Sabes que ya se me atufan
las narices y...? ¡Por vidal
C amila. Aplaque usted esa furia.
¡A.h.1 Bien quisiera...
B arón. ¿No sabes
que yo tengo malas pulgas?
C amila . Yo confio en mi justicia
y en la paternal ternura...
Bahon. ¡Zalamerías ahora!
¿Te casas, tí no?
C a m il a . ¡Qué angustia!
Es bello mozo el Marqués,
mil cualidades le ilustran,
10 IX OÜÉ DIRÁM

pero...
B arón. Vamos, ¿qué?
C amila. No le amo.
B arón. Eso es pecata minuta.
Basta que no le aborrezcas.
Ya madurarán las uvas.
C amila . Pero, señor...
B arón- ¡Nada, nada!
No te admito la renuncia.

ESCENA II.

EL BARON, CAMILA y D. IGNACIO,

D. Ignag. TÍO...
B arón. Tú vienes, Ignacio,
en buena ocasion. ¡A. ver
si me ayudas á vencer
ese carácter rehacio!
D .I gnac, Pues ¿qué ocurre?
B arok. Que tu prima
niega su mano á un buen mozo;
á todo un marqués de Pozo...
C amila. 1kh\
B arón. Frío ¿No te da grima?
Rico, galan, opulento,
buen ginete, y ¿que sé yo?. ..
y la llevará en lando...
Vaya, vaya... ¡Es mucho cuento1
D . I gnac Y ella...
B arón. ¡Cuántas en Madrid;
cuántas su feliz estrella
envidiarán...!
D . I gnac Pero ella...
B arón. No le quiere, Ahí está el quicé,
D . Ignac ¿Será cierto?
B arok. Es una loca:
C amila. Para amigo, eternamente;
para esposo, no.
Y KL D in ·: SK ME D A Á M I. .1 1

B aron. ¡Insolente!
D . IGNAC (¡Bendita sea tu boca!)
Confieso que no es cordura
despreciar tan buen partido;
mas si no gusta un marido,
es también cosa muy dura...
B arón. ¿A.sí me apoyas, bribón?
D . I gnac ¿No quiere usted que sincero
le díga mí labio...
B arón. Quiero
que seas de mi opínion.
(¿Si estarán de inteligencia?)
D . Ignac. Pues yo debo declarar
que casarla á su pesar,
es nn cargo de conciencia.
B arón. (¡Hum! ¡Se miran) ¡Bueno! ¡Bravo!
Mus ¿qué entiende lina doncella
sin mundo y sin.,,? ¿Sabrá ella
mejor que yo.·.? ¡Pues alabo!
Si en aparencia la oprimo
porque su bien me interesa,
nunca... (Otra mirada; y esa
es algo más que deprim o.)
Y es que ella ha perdido el seso,
ó tal vez el matrimonio
la asusta como el demonio.
La inesperiencia. ..
C amila. No es eso.
B arón. ¡Por vida de san C a lix to...!
Pues entrar m onja es quimera,
que este siglo no tolera
esposas de Jesucristo.
C amila. Ni á mí me ha inspirado el cielo ..
B arón. Pues tú para algo has nacido;
y veinte años has cumplido;
y yo quiero ser abuelo.
C amila. En buen hora; pero no...
B arón. ¿A qué hablarme de albedrío?
Ya que no buscas tu avio,
£L QT'li PIRÁTÍ

deja que le busque j o


D . IGNAC. ¿Quién sabe si j a su pecho
late amoroso, y la arredra
el temor...?
BAUOff. ¿Soy yo de piedra?
(Saldrá lo que yo sospecho.)
•La trato yo como esclava?
¿No me vió siempre propicio?
ll)¡i á casarla... de oficio,
porque ella no se casaba.
SÍ amara eu corazon,
ya el asunto era diverso,
y á no ser ruin y perverso
el blíioco de3U pasión...
D. Igkac- ;¡A.h!)
Camila . (¿D iré...?)
B arón. Pero no hay tal.
Cuando ella no dice nada,
de nadie está enamorada.
¡Corazon de pederenal!
Camila . ¡A b! No; que, sensible y tierno,
de am or las leyes suprem as
va, señ or...
B arón. ¡Vaya! No temas.
Acaba. ¿Quién es mi yerno?
Por ser tu amor tanoculto
traté con otro galan
y me expongo al qué dirán;
pero cuenta con mi indulto.
Camila. ¡Padre mío!
B arón. Solo exijo
que sea buen caballero
porque en esto soy severo.
Con la plebe no transijo.
C amila . Sí; su nobleza es notoria...
B arón. B ie n .
C amila. Y no cede á ninguna
¡Así tuviera fortuna
como tiene ejecutoria!
V EL OrÉ SE ME DA Á Mí. 13

B aron. Los tiempos no están muy buenos,


mas ¡todo sea por D ios!...
Que, al fio, si os quereis los dos,
todo lo demás es menos.
Con que... acabemos. ¿Quién es?
(Camila y «Ion lunario se miran como indecisos. £1 Barón
se lineo el distraído y los observa enn disimulo )

C amila. (¿Qué haré?)


D. I gnac. (Yo tiemblo.)
B arón, (¿No digo?)
D. I gnac ¡C am ila!
C amila lignario!
(Don Ignacio y Camila se animan irtülu»mente con una
mirada} dánse las manos y se arrodillan delante del Ba~
ron .)
B auon. ¿Eh?
C amila . Conmigo
le tiene usted á sus pies.
B arón. ¡Ah! ¡Caísteis en la trampa !
Alzad, ¡Voto á bríos...! Alzad...
(Separándolos.)
¡Fuera esas manos! Soltad.
¡O por vida de mi estampa,..!
C amila, ¡Padre...!
d . I gnac. ¡Como...!
C amila. Usted decía...
B arón. Calle esa boca blasfema.
Ha sido una estratagema.
D. I gnac. Ha sido una felonía.
B arón. ¡Calla, libertino! ¿Así
pagas mi hospitalidad?
D. I gnac. Pero. .·
B arón. ¡Calla:
C amila . ¡Qué crueldad!
¡Padre...!
B arón. ¡Silencio!
C amila . ¡ Ay de m í!
14 EL QUÉ DIRÁN

ESCENA III.

EL BARON, CAMILA, D. IGNACIO y D. TORIBIO.

D. T orib. ¿Qué es esto, señor Barón?


B arón. ¡Oh ingratitud! ¡Oh maldad!
Seducir á una inocente...
D . I gnac. Y o...
C amila. Perdone usted. No hay tal.
No puede haber seducción
donde hay libre voluntad.
B ahon. iCallal
D. ignac. Nuestro amor es puro...
D. T orib. ¡A h!,.. ¿Se quieren? ¿liso hay?
í'a se ve; primos y m ozos...
No hay cosa más natural.
¡Hola, y no han perdido el tiempo!
Tres días hace no más
que don Ignacio ha venido
y se ha emparejado ya.
Barón. Abusando indignamente
de mi excesiva bondad,
D. If.XAC. ¡T io .J
D . Tount. Y bien; si ellos se adoran;
¿qué sirve tomarlo á mal?
Que se casen, y laus Deo,
y pelillos á la mar.
B arón. Y á usted ¿quién le llama aquí?
D. T oriií. Nadie. Mi amor á la paz...
B ahon. ¿Que se casen? No hade ser
con mi aprobación jamás.
¡Entregar mi única prole
á u n pobre pelafustán
sin beneficio ni empleo...!
Y aun lo de pobre, tal cual;
pero haberse degradado
á tal punto... ¡Atrocidad!
Haber empañado el brillo
de mi ostrogodo solar
con un borron... ¡Santos cielos!
D. I gnac. ¿Cómo borron...?
B arón. ¿Que dirán?
D. I gnac. Mi conciencia está tranquila,
y aunque desde tierna edad
1ü ojeriza de la suerte
me ha perseguido tenaz,
de ninguna acción villana,
tio; me puedo acusar.
B arón. ¿TCso dices, mal sobrino?
¿No sé yo de pe á pá
toda ta vida y milagros
desde que en hora fatal
te metiste á campeón
de patria, y de libertad,
y ya te iban á prender,
y tuviste que emigrar?
D. Tomu. ¿Y eso es todo su delito?
¡Vaya! Porque es liberal...
H;ice bien...
B arón. Seor mayordomo»
váyase usted á cuidar
de la despensa.
n. Tomit. Es que y o...
B ahon. No le juzgo criminal
porque píense como quiera,
que yo tanbien tengo acá
mi sistema, y mi opinion,
y en todo ese guirigay
de derechos, uno solo
me puede, el de la igualdad.
C amila . ¿Pues qué le echa usted en cara?
B arón . ¡Qué horror!
C amila. Me hace usted temblar.
B ahon. La bastardía mayor,
la m ayor iniquidad...
C amila . ¿Es posible?...
B arón . ¡Haber vendido
16 EL QUÉ UIHAN

percales en Gribraltarl—
¿Os reís?—¿Se rie usted?—
¡Y en mostrador de nogal!
¡Y vara á vara, Dios mió!
¡Y recibiendo quizá
triste y mezquino aalarío
de algún nieto de Caifas!
D . I gnac. Huérfano, expatriado, pobre,
¿qué habia de hacer? ¿Robar?
B arón. No.
IX IGNAC. ¿Implorar de puerta en puerta
la pública caridad,
ó pedir al extranjero
la sopa de un hospital?
¿No es esto más vergonzoso
que ejercer con probidad
una profesion honrada?
B arón. Ya; sí, puro... el qué dirán...
tu cuna... si fueras hijo
de algún fulano de tal;
si no tuvieras parientes...
D. Ignac. Cuando estaba por allá
ni á mis cartas respondieron
ni me enviaron un real.
B arón. Y o no escribo á calaveras.
D. Ign ac . Y es cosa muy singular
que me reprendan ahora
porque, á solas con mi afan,
pedí á la razón consejo
antes que á la vanidad.
D. T oiub. Con el sudor de tu frente
el sustento ganarás,
dijo Dios al primer hombre...
B arox. ¡Dale! ¿Quiereusted callar?
|Es mucho moscon!
D . T o iu b . Y tod
¡pues! Somos hijos de Adán.
C a j il l a . Pero, padre, usted procede
con mucha parcialidad.
Y EL QUÉ SE MÉ DA 1 MI. 17

Si el dedicarse al comercio
parece ¿ un Barón tan mal
¿cómo con un comerciante
me pretende usted casar?
ROS. ¡Un com erciante... Marqués!
[Una notabilidad
mercantil! Ya no desdeña
la aristocracia feudal
á la pecuniaria. A veces
se hace preciso cruzar
las castas, y á casa vieja
viene de m olde un puntal;
mas de un hortera á un Marqués
¡alú es nada lo que va!
I gnac. No me ha sido á mí tan próspera
la suerte. Con el caudal
que en cuatro años de desvelos
y ahorros llegué á juntar,
fleté un barco para America,
mas naufragó el capitan,
que era también socio mío,
y sólo pudo salvar
la vida. ¡Am igo infeliz!
Toitll!. ¿Y qué es de él?
Ig n a c . Tres años ha
que no me escribe...
lIION* Ahora bien:
¿no es una temeridad
que hombre fallido se case?
O tú no eres racional,
ó á la mano de Camila
desde hoy debes renunciar.
I gnac. ¡Renunciar! ¿Por qué, si el alm a...?
j io x . 151 alma no come pan;
convengo, pero el estómago
es un terrible animal,
y sine CIr ere et Saco...
Ya sabes tú lo demás, *--------- --------------------
Ignac. Mis méritos y servicios , y,\t, G ^A/l'kj
2l * i » k

• MANUEL P QüLG
i PASLÜ De FiCCQLET
18 EL QUÉ DIRÁN

el gobierno premiará,
y entre tanto, pues no soy
ni un zote, ni un holgazan,
trabajaré...
D. TOÍUQ. ¿Y á que asunto?
¡Vaya, no faltaba más!
Con el dote de la novia...
B abón. Don Toribio, ó don Safcan,
no me sea entrometido;
que si mi hermana le da
más alas que ha menester,
un mayordomo incapaz,
á mí no me mayordoma
ningún bigardo.
D. T orib. Es verdad;
pero vamos al decir...
Me parece regular...
Bauon. (A don Ignacio.)
Hasta que yo cierre el ojo,
no hay dote.
C amila . ¡Padre!...
B arón. No le hay.
¿Lo entondeis? Y como pueda
viviré más que Abraham.
C amila. Pues bien, ya que llega á tanto
la injusticia y la crueldad
de mí padre... está tomada
mi resolución.
B ahow ¿Qué harás?
D. Tomn. ¡Toma! ¿Qué ha de hacer? Casarse,,
que despties... Dios proveerá.
B arón. ¡Hum !...
Camila. No, señor; no resisto
la paterna autoridad;
mas mi vida será corta.
Ba m x . ¿Cómo?...
C amila. A falta de puñal
ó de tósigo violento,
el dolor me matará,
Y EL QUÉ SE ME DA A MI. 19

y usted, que viva me aflige,


mañana en mi funeral
verterá tardías lágrimas...
B arón. ¡Jesús, qué barbaridad!
Mas no lo creo. ¡A veinte años
morirse sin más ni más!
Ca m il a . Sí, señor, mas sin venganza
no veré la eternidad.
B arón. ¡Conato de parricidio!
D ■ ItíSAC ¡Camila!
B arón. Venganza,., ¿Cuál?
C amila . Porque es pobre y fue tendero,
por un vano qué dirán
no quiere usted que á mi primo
llame esposo en el altar.
Pues bien: si virgen y mártir
muero en la flor de mi edad,
ese prim o, ese tendero,
ya que no yerno, será
del Barón que le desprecia
heredero universal.
Barox. ¡Qué oigol No había pensado...
¡Tntriga de Barrabás!...
Mas yo intrigaré también
para que ese perillán
no me herede. La vacante
de mi tálamo nupcial
ocupará uDa madrastra,
y si fruto no me da
de bendición masculina,
vive Dios que soy capaz...
D. ICNAC ¡T ío ! .,,
B arón. Vete de mi casa,
y no vuelvas á su umbral
en los dias de tü vida.
D. Tonm. ¡Eh, señor! No sea tan...
C amila. ¡Padre!
B akon. ¡Afuera! ¡Afuera digo!
D. Toiuit. ¿Sí? Pues se ira, y no se irá
20 EL QUÉ DI RAM

B arón . ¿Eh? ¿Qué quiere decir eso?


D . T orir . Este piso principal
es de usia y de su hermana,
porque paga la mitad;
y si usia echa de un lado
á su sobrino carnal,
yo le recibo en el otro.
B arón. ¿Cómo? ¿Con qué autoridad?
D . T oiiir. En nombre de mi señora.
B arón. ¿Habrá idiota más audaz“?
D. T orir . Y si no, en mi nombre propio,
que ya me canso de andar
con repulgos de empanada.
(Mientras disputan el Barón y don Toribio, hablan en se -
crcto don Ignacio y C am ila·)
Barón. ¡Insolente! Ya sabrá
mi herm ana...
D. I gnac. Cuando yo lo hago
sé lo que me hago, y tres más,
y se acabó. En esta sala,
que es el terreno neutral;
defendamos el común
derecho de vecindad.
Mande usia en la derecha
y déjeme á mí mandar
el ala izquierda, y . . .
B arón. ¡Bergante!
B . T orir . Tengamos la fiesta en paz.
B arón. ¡Ya se me sube á las barbas!
¿Y no ha de haber tribunal
que tanta audacia castigue?
(A don Ignacio y á Camila.)
¿Qué hacéis? ¡Por vida...! ¡Apartad!
( a. don I g n a c io .)
¡ Afueral
D. Tomii. (Mostrando la piierta do la izquierda.)
Adentro,
D. IC.NAC. Mil gracias.
B ahox. ¿Le obedeces? ¿No te vas?
V EL QUÉ SE S1E DA A MI. 21

D. Ignac. ¿Qué quiere usted? Soy amante:


y pues á escoger me dan
entre no ver á mi prenda
y verla...
B arón. No la verás.
(a C am ila.)
Anda á estudiar tu lección
de geografía.
C amila . ¡Papá...l
B arón. Y si sales de tu cuarto
sin mi permiso especial,
te encerraré en la guardilla.
D , Toitm. No señor. Eso será
lo que tase un sastre.
Barón. ¿Como?
D, T ouih. La guardilla es propiedad
de ambos sexos: es decir,
de usia y de...
B arón. ¡Yoto á san...!
D. T orib. Y de su hermana y señora
mía.
B arón. Malditos seáis
m í hermana y tú.
C amila . ¡Adiós!
D . I gnac. ¡A diós!
B arón. (Em pu ja nd o á Camila hácin la pu er ta (te la d e r ec h a .)
¡Yete!
Camila. ¡Mi bien...!
D. I gnac. ¡Dulce imán.. !
B arón. ¡Anda! — ¡Vamos J
D. Ignac. ¿Serás fiel?
Camila . ¡Siempre!
B arón . ¡Vive Dios...!
Camila . ¡Ah!
D. Ignac. ¡A h!
22 EL QUÉ DIHÁN

ESCENA IV .

EL BARON y D. TORIBIO.

BARON. Ahora canta usted victoria


porque yo no quiero dar
escándalo; pero luego
veremos quién puede...
D . T o iu b . ¡Bah!
¿Querrá usted desafiarme?
B arón. No: que hombres de calidad
no se baten con villanos;
pero un j uez,..
D. T oiub. ¡Quite usté allá!
Lo que ao haga la prudencia
¿lo hará un fallo judicial?
¡Bah! Si hemos de ser al fia
muy am igos...
B arón. ¿Cómo...?
D. T orib . ]Bah!
B arón. ¿Yo amigo de usted?
D. Touin. Si, hombre.
Y ¿quién sabe si algo más?
(Riéndose)
Já, já ... A.bur, Barón. Jé, jé...
B arón. ¡I-Tem...!
D. T orib. Que no haiga novedad,

ESCENA V.

EL BARON.

B arox. ¡Y se me rie el mastuerzo


cuando estoy hecho un volean!
¡Ah hermanal... ¡Estamos medradosl
¿Ya no puedo yo mandar
en mi casa? No hay remedio:
ó esa gente contumaz
Y EL QUÉ SE ME D i Á MI. 23

m e hace escarnio de Madrid,


ó m e ten go que m udar.
¡Preciso! Hoy tomo otro cuarto...
¡Válgame Dios! ¿Qué dirán...?
Y si no le encuentro, emigro,
y pernocto en Fuencarral.

FIN DEL ACTO PRIMERO.


ACTO SEGUNDO.

Sala diferente de la del acta primero. Puerta á la derecha y otra á l a .


izquierda. Entre otros muebles habrá una mesa con recado de es­
cribir

ESCENA PRIMERA.

EL BARON y DONA ROSALIA aparecen sentados.

B arón. Esto ha pasado en tu ausencia.


No creo, ni por asomo,
que del zafio mayordomo
apruebes tú la insolencia;
y si quieres que no estalle
una guerra fratricida,
te aconsejo por tu vida
que le plantes en la calle.
D .il R osal. N o es tan grave su delito
que m erezca ese rigor.
B arón. ¡Proteger á un se d u cto r!, . .
D.a R osal . Vaya: eso no vale un pito.
Prescindo de tu injusticia
como padre y como tío;
dejo aparte el desvarío
de tu orgullo y tu codicia:
que, aunque tú tanto reparas
en los que hacen los demás,
yo no me meto jamás
en camisa de once varas:
mas también me llama tía,
Ignacio, y pues tú le arrojas
V EL QOÉ SE HE DA Á MI, 25

de tu casa, ¿á qu é te enojas
si y o le am paro en la mía?
B abón. E s una casa, y son dos,
m u jer: ¿no lo consideras?
Si en otra parte v iv ie r a s ...
m u y lejos.,, ¡anda con Dios!
D .ft R osal. E l rem edio es fácil.
B arón . ¿S í?
¿Cuál?
D .a R osal . ¿Quién te estorba el m u darte?.,.
B abón. ¿¿.dónde?
D .a R osal. A cualqu iera parte.
Y o m e encuentro bien aquí.
B abón. Kn hora m enguada y triste
m e vine á vivir contigo,
¡descastada!
D .a R o s a l , Pues, am igo,
veto por donde viniste.
B arón. Veinte añas lejos de tí,
m al te conocía yo,
D .11 R osal. A q u í nadie te llam ó.
B arón . Ni y o quiero estar aquí.
Mas m ientras hallo vivienda,
pu es no es ju sto qu e á un mesón
se vaya todo un Darán,
dirim am os la contienda.
D.a R osal. Y o n o...
B abón. D eja que m e explique.
^Mostrando In purria «le la izquierda.)
Un tabique en esa pieza,
que costará una sim pleza
y en m í alcoba otro tabique...
D.* Rosal. ¿Y las luces? ¿Y el balcón?
Babón. S'o soy el que á oscuras quedo.
D .4 R osal. ¡Nada! Y o no m e emparedo
por una necia aprensión.
B abón. Pero, m u jer...
D ·1* R osal. No hay qu e hablar
de tal cosa.
26 E L Q ü i': D I HAN

B ap.on. Escucha...
D .a R osal. No.
Encierra á tu hija, que yo
no me quiero apolillar.
B auox. Bien: no tengamos quimera,
mas despide á ese criado
que al respeto me ha faltado.
Dame ese gusto siquiera.
D .a R osal. ¡ Eh! No hay respeto que valga
Tú no le pagas salario.
B arón. Pero ca hombre mercenario
y debe á mi sangre h id a lga ...
D .a R osai.. Nada.
B arox. ¡Qué oigo! ¡Oh! ¿Qué dirán...?
D .a R osal. No im porta.
B aIIÜX. ¿A. un bruto defiendes?
D .a R osal No me le ultrajes, ¿entiendes?
0 los sordos nos oirán.
Aunque humilde, es bien nacido.
B akox. Pero ¿qué in terés...?
D ,a KüSAL. ¿Lo extrañas
B ahon. ¿Es.,, tu amante?
D .a R osal. No te engañas.
B akox. 1Cielo I
D.·1 R osal. Y será mi marido.
B akox. ¿Marido tuyo ese vándalo?
¿Que asi una pasión te venza?
¿No te mueres úe vergüenza?
¡Qué horror! ¡Qué oprobio! ¡Qué escándalo!
D.“ R osal. Aunque no te agrade á tí,
su amor será mi placer.
B arón. Pero ¿qué dirán, mujer?
D.* R osal. Pero ¿qué ae me da á mi?
B akox. ¡Yo le conocí lacayo!
¿Así tu blasón injurias?
D .a R osal. Torihio nació en Asturias.
Quizá es nieto de Pelayo.
B arón. ¡Funesto afan de marido!
Harás que Madrid se asombre.
Y EL QUÉ SE ME IIA Á MI. 21

D .a R osal. Y o m e caso con un h om bre,


y no con un apellido.
B arón. Pero ¡qué hom bre!
D .a R osal. Y o m e entiendo.
S oy m ayor de edad, y es ju sto
que haga y o m i santo g u sto
pues ni á D ios ni al m undo ofendo.
B arón. ¡Casam iento valadí!
Un idiota...
D .a R osal, ¡Es tan g a la n !...
B aiiox. Pero, m u jer, ¿qu é dirán?
D .a R osal. Pero ¿qué se m e da á m í?
BARON. Y a veo que te aburrías
de v iv ir en soledad,
y conozco que á tu edad
no hay que pedir gollerías;
m as si anhelabas tan pronto
cam biar el lu to eu bureo,
easáraste con u n íeo,
con un pobre, con un ton to;
pero, que fuese siquiera
u n h idalgo segu ndón ,
y no ese... guarda-cantón,
rústico y de baja esfera.
D .a R o;;al . ¿Querías que m e casase
con un vano pobreton
sin m ás recom endación
que ser de elevada clase?
¿Con algú n chisgaravís
qu e m is rentas consum iera
en vestir á una ramera,
y en fondas y en tilburís?
Y o prefiero, pues m e adora,
á u n hom bre honrado y sen cillc,
y si en la corte no brillo,
seré en m i casa señora,
En esto m i dicha fundo.
B arón . ¿Y al m undo no tem es? D!.
D .a R osal. Y o m e caso para m í:
28 jbl gcÉ um Án

no me caso para el mundo.


Tranquila está mi conciencia,
soy libre y tengo dinero;
¿y no he de hacer lo que quiero
sin pedirte á tí licencia?
Ni pongo rey, ni le quito.
Quien no apruebe este sistema,
que me deje con mi tema,
que yo á nadie necesito,
B arón , í Yo llamar á un oso astur
cuñado!
D.n R osal. Lo dieho, dicho.
B arón. ¡Torpe y bárbaro capricho!
D ,a U o s a l . Basta de sermón. Abur.

ESCENA II.

EL BARON.

B arón. Oye, escucha... ¡Rosalía!...


Se va la zaioa en sus trece.
Yaya, imposible parece
que ella sea hermana mia.
¡Jesús, Jesús, qué demencia!
¡Dar sn mano á esfi menguado!
Poro á bien que en el pecado
llevará la penitencia;
porque Toribio es atroz,
y antes que se acabe el mes,
dejará de ser quien es
sino la planta una coz.
Ahora sí que e3 honor mió
alejarme de su lado,
y más cuando me han jugado...
V LL QUÉ SE ME DA A MI. 29

ESCENA III.

EL BARON y BLAS.

B las. El marqués de Pozo-Frio,


B arón. Díle que entre.— ¡Voto á San!...
( v i s e B las.)
Ya olvidaba... Esa chiquilla...
¿Qué dire'? .. La negra honrilla...
Mi palabra... ¿El qué dirán?...

ESCENA IV .

EL BAUON y el MARQUÉS.

Marqués. [Señor Baronl


B arón. ¡Oh Marqués!
Sillas.
(V n ctv c Blas, acerca sillas y se retira. El Marqués y
el Barón si! sientan )
(Yo no doy mi brazo
á torcer.) ¿Qué tal, amigo?
¿Se va usted aclimatando
en Madrid?
M arqu és. Yo me hallo bien
en todos los climas.
B auon. ¡Bravo!
M arqujcs. Acostumbrado á viajar.,.
B arón. ¿Ha llegado j a aquel barco...?
M arqués. Ya esta surto en Cádiz, libre
de piratas y naufragios,
y con el lo que restaba
de mi capital, pues trato
de abandonar el comercio.,,
B ahox. ¡Bien!
M arqu és. Y hacerme propietario.
B arón. ¡Mejor! !¿Y un yerno como este
se me irá de entre las manos?)
30 EL QÜ¿ DIRÁS!

Marqués. ¿Ha hablado usted con Camila


de aquel asunto,..?
B arón. Sí, algo
la he dicho. La chica... (¿Cómo
saldré yo de este pantano?}
La chica la aprecia á usted,
y le haría m ucho agravio
en no apreciarle.
M arqu és. Ese aprecio
me envanece. Sin embargo,
es natural que yo aspire
á un afecto menos vago,
más tierno; al amor sincero
que tue inspiran sus encantos.
B arón. Lo que es la palabra amor
no sé sí la ha pronunciado.
Ya ve usted; el ruborcillo
Como tiene pocos aüos...
M arqu és. Bastantes son para amar.
Barón. No digo yo lo contrario;
mas un padre siempre impone,
v cuesta... así... cierto empacho
el confesar... Pero yo
soy fisonomista práctico*
y en sus ojos conocí
que no oyó con desagrado
la proposicion.
Marqués. Los ojos
no hablan en buen castellano,
señor Barón. Y o prefiero
el lenguaje de los labios.
B arón. ¡Es tan elocuente aveces
el silencio! Hay un adagio
que dice: quien calla, otorga.
Marqu és. Señor Barón, vamos claros.
Quien culla... no dice nada.
B arón. A tener ella reparo
en casarse con usted,
lo hubiera manifestado:
mas lejos de ser así
conozco, y puedo jurarlo,
que la chica le ama á usted.
(Yo mienta como un bellaco,
pero el qué dirán...) Y en fin.
basta que sea el contrato
de mi gusto para que ella
no rehúse á usted sa mano,
que es obediente y hum ilde...
(Otro embuste diplomático.)
Marqués. No quisiera que cediese
á ningún respeto humano
que yo también tengo orgullo,
y aunque es poco lo que valgo,
para unirme á una mujer
con indisoluble lazo,
he menester algo más
que la firma del Vicario.
B arón. Pero si ella... Cuando d ig o...
(¡Ese picaro de Ignacio!...)
M arqu és. Usted quizá.,, sin que yo
le tenga por un avaro,
tendrá empeño en esta boda
porque se habrá figurado
que estoy nadando en millones.
No soy ningún perdulario,
y no echaría de menos
su hija de usted á mi lado
ni de su padre el cariño,
ni de su casa el regalo;
pero ha de saber usted
que no soy tan millonario
como parece, y que yo...
Barón. ¡Por Dios, Marqués! ¿Dónde estamos?
¿Piensa usted que el interés?...
Y o también voy á ser franco.
A pesar de ser quien soy,
y de todo mi boato,
mis rentas, amigo mió,
32 £L QÜÉ DlItÁN

están en pésimo estado,


y los pleitos me devoran.
¡Cosa rara! y entre tanto,
mantengo administradores
que gastan, solo en el plato
más que yo en mesa, carruaje,
sastre, casero y teatro.
Pero mis bienes radican
en Soria y tierra de Campos,
y yo resido en Madrid.
¿Quién vive en aquellos páramos?
Y luego, á ni! no se me hable
de presupuestos, ni cálculos,
ni reformas, n i ... ¡Es todo eso
tan plebeyo, tan prosáico! ..
No señor. ¿Qué se diría?
¡Sobre que yo no me amano
para esas cosas! .. ¡Y tengo
tanta afición al descanso!,..
Así usted no extrañará,
si medita este preámbulo,
que el dote de la muchacha
sea...
M aholés. En eso no reparo;
mas quisiera averiguar
si soy, ó no soy amado.
B a im x . ¿Quién duda?__
MAIUÍÜF.S. Que de otro modo
me expongo á un terrible chasco.
Ya que usted, padre solícito,
el desenlace ha forzado
del drama y, contra las reglas,
nos casa en el primer acto;
llame usted á la futura
y de su boca sepamos...
B a iio x . Dispénsela usted por hoy.
Esta indispuesta. Un catarro...
M ais qi' k s . ;Huv calentura? ¿Está en cama?
B a UON.· . Sí señor; mas no hay cuidado.
Y EL QU¿ SE ME DA. Á Mr. 33

Se ha puesto unos sinapismos...


Ya m ejor... Está sudando...
(Quien suda soy jo .)
M arqu és. Pues siento
sobre manera...
B arox. Un espasmo.

ESCENA V.

El. HARON, EL MARQUÉS y BLAS.

B u s. Ahí esta el procurador...


B akon. ¡Vpnir ahora á estorbarnos...!
Que vuelva...
BtA S. Dice que es cosa
urgente, y que es necesario
que le oiga nsiaun momento...
M a iiq ués. Despáchele usted.
B años ¡Qué d ia b lo.. !
Usted me ha de perdonar...
M arqués. No hay dequ e...
B aihí.w Vuelvo volando.

ESCENA VI.

EL MARQUÉS y CAMILA.

M auqi í;s. No he visto ec toJos mis viajes


hombre más estrafalario.
CAM ILA. ( S a li o n d o tic p u n t i l l a n po r l a p u e r t a de ]a tipr<?cli¡i
Marques...
M arqués. ¡Señorita! ¿Cómo?...
¿Se cura usted por ensalmo?
C a m il a , (a inedia vaz.)
No hay tal catarro, ni tales
sinapismos.
M arqués. Mucho extraño
que el B a rón ...
C ami la. Tengo que hablar

F .-V
1
34 E L Q UÉ D IR A N

con usted.
M arqu és. Bien está. ¿Cuándo?...
C amila. Pronto. Si Sale mi padre,
v u elv a usted.
Marqués. Sí; mas no alcanzo...
C amila . ;Que viene! ¡Silencio! ¿.dios.
( Vásc c o r r i e n d o p o r l a m i s m a p u e r t a . 1
Marquiís, ¡Ay! Esto se pone malo.

ESCENA V II.
EL MARQUÉS y el BARON.

Har ó n . Malditos sean los pleitos...


Hoy va á pronnneiarse el fallo
sobre el más interesante
de loa mi os, que son cuatro,
y como de esas mecánicas
yo nunca me cuido, el santo
se me fué al cielo... Ese tio
ha venido á recordármelo...
Los momentos son preciosos.
La parte contraria es pájaro
de cuenta... Perdone usted,
ÍTo ma s o m b r e r a y li nsl on. )
Mi defensor está abajo...
Tengo que hablar á los jueces,
(aunque, á la verdad, es paso
que me repugna..,)
Margues. Por m í
no hay que detenerse. Vámonos...
H arón, Yo siento... Pero otro dia
hablaremos mas despacio. —
Sí usted quiere honrar mi coche...
Marquiís. No Y o voy por otro lado.
B a im jn . Pase usted...
.Ma r q u é s . No. Usted primero.
B arox , Pues los dos á un tiempo. El brazo.
^Toma el bríiio del Marques, vánse juntos, y al roismo
líenifin asan.a Camila.)
V EL QUÉ SE ME DA Á MI. 35

ESCENA V III.

CAMILA.

Camila. Loa dos se van. ¡Qué manía!


¡Qué empeño tan temerario
de casarme con ese hombre!
¿Pues no le he dicho lien claro
que no puedo, que amo á otro...?
¿.-V qué con esos engaños,
alimentar la esperanza
del Marqués, sí al ü d y al cabo
ha de saber la verdad?
Yo tendré que darle el trago.
¿Qué he de hacer‘í Si es caballero;
no lo tendrá por agravio,
y antes me agradecerá
que le libre del escarnio
á que mi padre le expone
por terquedad, por un falso
pundonor... No hago bastante
en renunciar á mi Ignacio
hasta que luzca otro sol
más dichoso para entrambos,
sino que también... La puerta
me parece que ha sonado.
(A cé rc a se á l a de la i z q u i e r d a . )
El es... ¡Pobre caballero!
Le voy á dar un mal rato.

ESCENA IX .

CAMILA y EL MARQUÉS.

Mahqgés. Va ve usted que no he tardado


en acudir á la cita.
¿Que manda usted, señorita,
á este su humilde criado?
36 EL QUÉ DIRÁN

C amila . Marqués, quien ruega no manda.


Marqués ¡Usted rogarm e...!
C amila . Sí, á fe,
y por feliz me tendré
si usté accede á mi demanda.
Marqués. A la bella que es mi encanto
desairar fuera delito,
cu a n d o ...
C amila. Es que yo solicito
que usted no me quiera tanto.
Marqués. ¡Extraña solicitud!
C amila. Sí, que exponerme no quiero
á que tan buen caballero
me acuse de ingratitud.
Mauqués. Entiendo.
C amila . Usted no se asombre,
pero ha llegado la h o r a ...
Marqués. liso se llama, señora,
dar calabazas á un hombre:
pero con tanto primor
y tan natural donairej
que viste usted el desaire
con las gulas del favor.
Aunque quejarme quisiera
me quita usted la oeasion;
mas ¿como con el Barón
no ha sido usted tan sincera í
Bien que ya mi juicio alcanza
que usted lo lia heeho quizás...
por darme esa prueba más
de amistosa confianza.
C amila. Mi señor padre no quiso,
cual pudo, y lo sabe Dios,
evitarnos á los dos
este duro compromiso.
Pero él desea mi bien,
de ahí nace su error fatal,
y yo me he explicado mal
ó no me ha entendido bien.
1 EL QUÉ SE ME DA Á MI. Ü7

El procede sin malicia.


No le culpe usted, ¡ah! no,
que la culpada soy yo
en no hacerle á usted justicia.
M arqués. Otra dedada de miel,
C amila . Usted merece la palma;
pero amor manda an el alma
y el alma no manda en él.
M arqués. Ya.
C a m il a . Crea usted que es mi aiihelo
ser su amiga,
M arqu és. ¡ Eso es tan soso..,!
C a m il a . Y usted será muy dichoso
si oye mis votos el cielo.
M arqués ¡Votos al cielo! En Paria,
bañado de tierno llanto,
Luis Felipe liace otro tanto
por el bien de este país.
C a m il a . No me iguale usted, ni es chanza,
al buen monarca francés,
que entre nosotros, Marqués,
no ha habido cuádruple alianza.
En pedirme para esposa
usted rae hace sumo honor;
lo confieso con rubor.—
No puedo hacer otra cosa.
Y si á usted yo no rendí
mi corazon, no es desden;
es que le trata m uy bien
el galan á quien le dí.
M a r q u é s . Esa es razón concluyente.
¿Y quién es ese buen mozo?
Dígalo usted sin rebozo
á un am igo... á un confidente.
C amila . Fuera infiel si le negara.
Sin blasonar de rico·hombre,
es noble, honrado...
Marqués. ¿Su nom bn f
C amila . D od Ignacio de Guevara.
38 EL QUÉ DIRAN

M arqu és. ¡Qué oigo! ¿Guevara? ¿Está aquí?


C a m il a . Tres días ha que ha llegado.
M arqu és. ¿Si será?.,. ¿Estaba emigrado?
C a m il a . Sí.
M arqués. (Enseñando á Camila ил pap el.)
¿Es esta su firma?
C amila . (R econocién dola.) Sí.
Don Ignacio es primo mió;
m i apellido ез el que lleva,
M arqués. í^olo por barón de Nieva
conocía yo a su tio.
No es m ucho... ¡Gracias á Dios
que pareció! Nos verem os...
C a m il a . ¿Pero qué a su n to...?
Marqués. Tenemos
que ajustar cuentas los dos.
C a m il a . {Yo no sé lo que me pasa.)
¿Pero no podré saber?...
M arqués. Ahora no. No es menester...
¿Dónde vive?
C amila . A quí.
M au qu és, ¿Está en саза?
Tengo que darle un aviso...
C amila. Salió, Pero... ¿qué intenciones...?
M arqu es. Le pondré cuatro renglones
si xisted me da su permiso.
C amila. Está bien.
(El Marqués se sienta á la mesa y escritie.)
Mas no pudiera
decirle yo...
M arqu és. Necesito
explicarme por escrito. (Observando./
(Blanca está com o la cera.1
C a m il a . (¡Dios mió! ¿Qué acra esto?
¿SÍ será enemigo suyo
este hombre y querrá?...)
M a r q u i Ls . Concluyo,
que no quiero ser molesto.
{ C ie r r a 1» e s q u e l a j se l e v a n t a , )
V EL QUÉ Sli ME DA Á MI, 39

C (La vida tengo en un hilo.]


a m il a .

Pero, señor, ¿que' misterio?,..


Marqués. Señora, es asunto serio
y exige mucho sigilo.
C amila. Yo soy prudente, Marques,
y-
M arqués. Ya es larga la visita.
Déle usted esta esquelitn,
C amila . Pero...
M au qüks. Beso á usted los piés.

ESCENA X.

CAMILA.

C a m il a . ¿Que dirá eD este papel...


que no me es lícito abrir?
Un desafío... ó ¿quién sabe
si otra venganza más r u in ,,.?
Cuando el nombre de mi Ignacio
me oyó pronunciar, le vi
tan turbado, tan inquieto...'
Y no dijo con buen fin:
«tenemos que ajustar cuentas
los dos...» ¡A.y triste de mí!
No hay duda; aquí le provoca
á injusta, sangrienta lid.
¿En qué ha podido ofenderle
mi pobre Ignacio, que asi
le persige su rencor?
Y o no sé qué presumir.
Pero está zeloso, y basta.
¡Hombre inhumano, hombre vil'.,,.
De mi desden, vida mia,
se quiere vengar en tí.
¡Ay! Yo tiemblo. ¡Cuántas veces
del valor triunfa el ardid!
Tu sangre... ¡Primero yo
muera m il veces y m il!,..
40 EL QUÉ DIKÁN Y EL QÜÉ SE ME DA Á MI.

¡Oh dolor! ¡Oh dada amarga!


[Mirando la caria )
No m e atrevo... El no está aquí...
(Cayendo desconsolada eD una silla .)
ISanto Dios, tened piedad
de esta mujer infeliz!

FIN DEL ACTO SEGUNDO.


ACTO TERCERO.

S il a, en la parte de habitación que corresponde á Doña Rosalía.


Puerta ¿ la dcreclm, que Co la misma que estaba á la izquierda,
en el neto primero, otra enfrente y otra on el foro*

ESCENA PRIMERA.

DONA ROSALÍA vestida de calle y DON TORIlílO.

D.ft R osal. Mañana, m añana m ism o.


Ahí queda sobre la cómoda
m i partida de ba utismo;
y pues j a de Ribndeo
la tu ja ha venido, cúmplase,
Toribio, nuestro deseo.
D. TrttlíH. Por mi parte, ahora, al punto;
mas, señora, aun está próximo
el entierro del difunto.
D .a R osal. ¿Y qué im porta?
D. Tomit. Sí por cierto.
Cuatro meses hizo el sábado
que San Luis tocóle á muerto;
y la gente, que presume
que es usté un valle de lágrimas
y de pesar se consume,
¿qué dirá? Que ambos á dos
ni amor tenemos al prójimo
ni j usto temor de Dios.
D . "R osal. ¿Eso m e dices, Toribio?
Debieras brincar de júbilo,
¿ y te me muestras tan tib io ?
42 EL QÍT i'; D IR Á N

D. Tomn. ¿Tibio? No tal...


D a R osal. Si de mí
naciera ese vano escrúpulo,
ya entiendo; pero ¡de tí!
D. Tonrit. Por tibieza no lo digo,
mas temo que en los periódicos
la tomen luego contigo.
Lo que es yo, no tengo miedo
de vivir como un canónigo
de Sevilla ó de Toledo,
ni de que el vulgo se ria,
y diga que soy un zángano;
mas ¡tu opinion, Rosalía...1
D.* R osa l Tampoco á mi me incomoda;
que la envidia me hagasátira3
cuando publique mi boda.
Ni me quitan ni me dan.
Harto tiempo he sido víctima
de ese pueril qué dirán.
Por él me casé á disgusto
con un marido antipático
en el genio y en el busto.
Me dió una vida de perros,
mas me precio de católica
y le perdono sus yerros.
¿Qué más he de hacer, Toribio?
¿Me he de encerrar en su túmulo
sieDdo su muerte mi alivio?
Cuando el corazon se alegra,
¿no es una farsa ridicula
cubrirse de saya negra?
Aiinque ellas digan que no,
más de dos viudas hipócritas
harían lo que hago yo.
Que rae miren de soslayo;
que murmuren. ¿No me es lícito
hacer de mi capa un sayo?
En ñn, me quiero casar.
Ni las leyes ni los cánones
Y EL SE ME DA Á MI. 43

me lo pueden estorbar;
y así que te dé la mano
le hemos de cantar un trágala,
a l quijote de mi hermano.
D. Tonm. Yo de otra suerte discurro,
pero con esa3 retóricas
m e haces caer de m i burro.
Cumple tu gusto y tu sino.
Si Madrid te importa un rábano,
á m í me importa un pepino
Dios nos dé m ucha salud,
á nosotros en el tálam o
y al muerto en el ataúd.
Pero antes, vamos á cuentas;
no nos casemos el miércoles,
y el domingo te arrepientas.
Ten presente, dulce am or,
que tú eres h ija de un títu lo
y yo de un tosco aguador.
Y m ira antes que me encumbres,
si cuando nos case el clérigo
casará nuestras costum bres;
no, por arte del demonio,
sea el órgano de Mdstoles
nuestro santo matrimonio.
D .;|R osal. E so no te de temor,
que de m ayores obtáculos
sabe triunfar el amor.
Si tenemos fe y constancia,
nuestra indulgencia recíproca
allanará la distancia.
S i alzo yo el vuelo atrevido,
me recuerdas, sin escándalo,
tu s derechos de marido;
y yo con una palabra
3abré moderar tus ímpetus,
si tira al monte la cabra.
Bien veo que yo seré
la que m ás trab aje...
■14 EL QUÉ DtKÁN

D. TORHI ¡Cáspíta!
Eso es lo que yo no se.
Yo soy muy duro de cáseo
para maestros y dómines,
¡y tengo al estudio un a sco!...
Leo corriente y escribo,
y si se trata de números,
no m e engaña ningún chivo,
m as yo no entiendo ese engorro
cortesano, esas políticas,
esas... |Cá! Ni por el forro;
y lo que ya no aprendí,
desde hoy al sécnlum sécula
(C o n lo s d edos nn la fr e n te .)
no me lo encajan aquí.
D 3 R osal. T u s principios son m uy buenos.
y las elegantes fórmulas
son para mí lo de menos.
Tú no has de ser diputado
y ni á tribunas ni á pulpitos
te tengo yo reservado.
Todos, del rey al pastor,
saben bien sin ir á cátedras
el lenguaje del amor.
H abla de am or noche y dia,
sin rodeos ni metáforas,
á tu dulce Rosalía;
y aunque 110 sepas la Q,
ni Cicerón ni Aristóteles
hablarán m ejor que tú.
D. Tmuii. Por am or no quedará.
Y a sabes... (¡V ieja mas cócora, .!)
que mi pecho... ¿Te vas ya?
D .B R osal. Sí: voy...
D. Toiiiit.
D .a Rosal.
D, Tomn.
D .a R o s a l .
Y E L QUE SE ME DA i MI,

E ntre tanto, di á Pascual


que en el teatro del Príncipe
tom e un palco principal·
D. TORIB- ¡Te:itrol
D .11R osal. Sí.
D. ToniB. ¿Y la tertulia?
¿No esperabas á don Plácido,
á Inesíta, á doña Obdulia.
D .a R o s a l . ¿Y qué?
D . T o n iiJ. Dirán que desprecias...
D .n R o sa l ¿Me he do privar de la dpera
por cum plir con cuatro necias?
¡Míre nstcd que es buen negocio!
Me la echan de am igas íntim as,
y á m atar vienen el ocio;
y doña Inés ¡qué prebenda!
Como es tan débil de estómago,
siempre á mi costa merienda;
Barbara es menos endeble,
y un mueble me rompe Bárbara
por bailar con otro mueble;
por ju g a r otra un entres
hace conm igo un em préstito...
y no me paga despues;
otro tom a la g u itarra
y canta como un bucéfalo
y el oido me desgarra;
allá nna dulce pareja
cuchichea hasta el crepúsculo,
y acu llá duerme una vieja;
aquí un progresista eterno
disputa con un retrógrado
y mi casa es un infierno;
y después que esto me pasa,
desde el primero basta el último
dirán pestes de mi casa;
y porque la han escogido
como la m ás á propósito
para holgar y meter ruido,
46 E L QUÉ DIRÁN

¿yo he de ser esclava aquí;


yo, Toribio, c u ja m áxim a
es el qué se me da á mi?
Tras que mi casa les doy,
sin pedir su beneplácito
¿no podré decir, me voy?
¿Por qué vienen? ¿Quién los llam a ?
¿O quieres que todo picaro
mande aquí, menos el ama?
No; ya basta; no señor;
y si se pican, ¡bravísim o!
Y sí no vuelven, ¡m ejorl
D. TORIB. Tienes razón para cuatro,
y has hablado como un Séneca...
si iba Séneca al teatro.
D.® R osal. Con que ab u r... [Ah! La cocina
dos dias ha que está huérfana
porque se fue Ceferina.
Si acaso viene en mi ausencia,
una muy lim pia y muy práctica
que me envían de la agencia,
recíbela tú.
IX T ouir. E stá bien.
D,a R osal. Adiós, m i vida.
D. Toiutt. Adiós, ídolo...
(.M aldita seas, amen!)

ESCENA II.

DON T O R I B I O .

D. Tome. ¡Dale con la boda, y dale


con el am or..,! ¡Si no piensa
hi m aldita en otra cosa!
Y aunque yo m e hago de pencas,
ella ¡firme! Y no hay tu tia,
y erre que erre, y ni por esas.
¡Si yo con ser mayordomo
y EL QÜK SE ME DA Á M I. 47

estoy contento! ¡Qué tema!


Manejar su hacienda, pase,
[pero m anejarla á ella!
Yo no he cumplido veintiocho,
y ella pasa de cincuenta;
ella usia, y yo plebeyo...
¡Haremos linda pareja!
Y a se ve; yo agradecido
la he dicho algunas simplezas,
y como ella me quitó
de los hombros la librea,
y por ella es don Toribio
el que era Toríbio á secas,
y me m im a, y me agasaja,
y ... ¡pues! A tan ta indirecta
¿quie'n resiste? Era preciso
temer cara de baqueta.
Y cáteme usted su novio,
y me llevará á la iglesia;
y ¿cómo ia digo nones
despues de tantas pamemas?
¡Qué lástim a! Un moceton
de pelo en pecho, en la fuerza
de la edad... Y ahora que tengo
ahorradas cuatro talegas.
Si me caso, todo es mió,
y mejor cuando se muera
¿Y si ella m e m ata á mí
primero? ¡M aldita vieja!
No temo que me domine,
y es muy tonta si lo piensa;
que si ahora, porque aun os am a,
callo y bajo las orejas,
luego que estemos casados
ya la haré entrar por vereda;
mas ¡ay! Lo que temo yo
m ás que una nube de piedra,
es su am or desaforado,
y sus caricias horrendas,
48 >:l QUÉ DIKÁN

y su aceite de G arrak,
y su bebida antistérica.

ESCENA III.

don T o tu m o y ju a n a .

Ju a n a . ¡Don Toríbio!
D. Toiun. ¿Qué hay, Ju a n illa ?
J uana. (¡Que á raí me mande ese bestia!'
Una moza que pretende
la pinza de cocinera
pregunta por la señora,.,
D. Tonlli. S í; ya sé.., Dile que venga.

ESCENA IV .

DON TOtMBIO se sienta.

D. Tomn. Vam os, no puedo olvidarme


de aquella m aldita pécora.
Yo sí que podré decir
m ejor que el otro babieca:
¡si buena ínsula mn dan.
buenos azotes me cuesta!

ESCENA V .

DON T O R in i O y LOHEXZA; ni p r i n r i p i g tic l a es cen a h a b l a don To ri *


bit/ Rn tc.no fie .u n o, m e d io r e d i m i d o ph el sofá y sin m i r a r f i j a m e n t e
á Lorenia,

LoilliNZA, ÍA la puerta.)
¿Da usted permiso?
D. T o ju ií. Adelante.
LoilKMZA- (A ccrtánduse a l g u n o s pa so s. ]
Ac;í m e e n v i a l a a g e n c i a . . ,
D. Tomn. Si. ¿Dánde lia servido usted?
Loni:\z.v E u tres casas...
y EL QUÉ S E ME DA. Á M I. 49

D. TORJB. L a postrera.
L orenza. En. casa de un proveedor
de la tropa...
D . Tonm. ¡Buena mesa!
¿Eh?
L orenza. Si señor.
D. ToniB. ¡A.sí engordan
los soldados que alim enta!
¿Y por qué ha perdido usted
una proporcíon como esa?
L orenza. Por chanzas del señorito
y chism es de la pasiega.
D. Ton ir . ¿Qué ganaba usted?
LORENZu Cien reales.
(Rsa voz.,.)
D. T orib . Aquí, sesenta;
que no somos proveedores
de cebada y de g alleta.
L orenza (lisa cara... Ju ra ría ..,]
Eien. Aquí hay menos faena...
D. Ton ib . Poca. En dando gusto al am a...
y á mí primero que á e lla ...
L orenza. Bien.
L>. Toiub. ¿Es usted respondona?
L oulnza. No señor.
D. 'J’oRiü. ¿Es usted puerca?
L orenza. ¡Qué pregunta! Lim pia soy
como el oro.
D. T oriu. Norabuena.
¿Cuántos años?
L orenza. Veinticinco.
I). T oriu. ¿Su gracia de usted?...
L orenza. Lorenza,
para servirle.
D. Tohib. Enterado.
L oren za. (No hay duda. E l es.)
D. Tur i b . ¿De que tierra? ___
L oren za. Soy asturiana, J
D. Toriu. ¡Ucvanianilnsc.' ¡A stu rian a! I f \ \V v'
: i ‘ -r*.
j ^ M N I J E L P o:
í í v a l : rj? r;rcG
50 E L QÜÉ DIRÁN

¿De dónde?
L o ren za . De San Esteban
de Právia.
D, T o r ib . ¡Paisana; mial
(¡Oiga! Y es como una p erla...
Y ese carácter de cara
no es para m í cosa nueva.)
Acerqúese usted un poco.
(L o rciu a da un paso.)
Un poquito m á s,.. ¡E s e lla !
L orenza. (Con a leg ría .)
¡Ah! ¡Toribiol
(Con respeto.) ¡Don Toribio!
D. Ttmiii- (Con abandono.)
¡Oh! ¡L oren cita!...
(con dignidad.) Lorenza!—
Has dado un buen estirón,
muchacha, y estás m ás gruesa.
L o ren za . Ks favor que me hace usted.
D . T o r i b . ;Y qué guapa! (jAh! Si no fuera
por el qué d irán ...}
L o ren za . Siete años
h ará por Carnestolendas
que nos conocim os...
D. ToniR. Sí.
Tú eras entonces n iñ era...
L o ren za . Sí, señor. Murió la cria,
me despidió la condesa,
y en otra casa despues
me aju sté de cocinera.
D. TORlíi. L as m uchachas de talen to,
como tú , nunca se quedan
sin acomodo. ¡Holal ¿Sabes
que has hecho buena carrera?
L o ren za. ¿Pues y iisted? ¡Caram ba! ¡U sted...í
D. Toiuii. (üon p e tu la clo n .)
¿Y o...? Tal cu al... No tengo q u eja ...
¡Pche...!
L o ren za . Cuando iba usted ta n tieso
y EL QÜJÉ SE H E DA Á MI, 51

detrás de la carretela...
D. TORIB. S í; en efecto... Todo es coche.
¿Que m ás da dentro que fuera?
L ü líE N Z A . Cuando iba usted por la com pra...
D . T o r ib . Me daban aquella prueba
de confianza...
L o ren za . ¡Y qué listo
servia usted á la m esa...!
D. Toiuu. Siempre he sido servicial.
L o ren za . Y lim piaba...
D . Toitlll. ¡Eh! L a m odestia...
E l noviciado... (¡Qué hermosa!)
L o ren za. V am os; si por m ás que quiera
no me podré acostum brar...
D. T orib . Pues es preciso que tengas...
filosofía. ¿Me entiendes?
Y que calles lo que sepas,
v que te olvides de todo...
menos de guisar eu reg la.
L o r e n za . B ien, señor.
D. Tom o. (¡Que alhaja! ¡Y jo
la trato de esta manera!
Mas m i posicion social...
L as leyes de la etiq u eta...;
L o r e n za . Con que, ¿quedo recibida,
don Toribio?
D . T o r ib . (c<>n cantío.) Sí morena.
(Reprimiéndose.) Sí tal. (Se me va la burra.)
(T o c a n d o la c a m p a n illa ·)

Y ha de se r... (¡Bendita sea...!)


desde ahora mismo.
L o r e n za . Está bien,
señor. (¡Gallarda presencia!)

ESCENA V I.

DON TO RIBIO , LORENZA y JUANA.

J uana. Mande usted.


L o r e n za . (Pero m ejor
52 BL QUÉ DIRÁN

le sentaba la librea.)
D. T orib . Reconoce á la señora
por tu am iga y compañera.
¿Estamos?
J uana. Bien.
D. T obib . Y por jefe
del fogon y la alacena
en los actos del servicio.
J uana. Corriente.
L orenza. (a juana.) ¿Usted es la doncella?
J uana. Y muy servidora...
D. T orib . A d entro.,.
Eso, adentro...
L orenza. Con licencia...
D. T orib . (¡A y, ch u sca...!) Vayan con Dios,
y que no haiga peloteras.

ESCENA V IL

DON T 01U B I0.

D. T o r ib . ¡Qué rolliza! ¡Qué freseota!


¿No es un cargo de conciencia
no haberla dado un abrazo...
ni un mal pellizco siquiera?
Vergüenza con la criada
y con el ama vergüenza,..
¡Qué situación ta n ... a sí...
tan mestiza y tan violenta!

ESCENA V III.

DON TORIBIO y DON IGNACIO.

D. IlíKAC. Don Toribio...


D. T o r ib . ¡Hola! ¿Qué tal?
D. I gm ac. Después de tanta promesa,
rodando de mesa en mesa
se ha perdido el m emorial.
Y EL QUÉ SE ME DA A Mt. 53

D. ToniB. Se hace otro. ¿Cómo ha de ser?


D . I gnac. ¡Quél Y a ... Como soy novicio
en el arrastrado oficio
de adular y pretender,
renegando en la antesala
del portero y del m inistro,
al oficial del registro
he mandado noram ala.
D. T O R IB . ¡Homhrel
D. I c n a c . Me sohrd razón
y me faltó sufrim iento.
Por mi Cam ila lo sienta.
¿Dónde está? ¿Salió el Barón?
D. TORIIÍ. Si señor; ya hace buen rato.
Voy á m andarla llam ar
solo por hacer rabiar
á aquel viejo mentecato.
¡Qué lástirña de ataúd!
Y yo sí fuera que usted
ponia pies en pared,
y me casaba y ¡salud!
Mas ya la veo llegar -
y á usté se le cae la baba...
Pelen ustedes la pava,
y buen provecho, y ¡andar!

ESCENA IX .

DON IGNACIO y CAMILA.

C amila. ¡Ah! ¡Te veo al fin, bien mió!


¿No sabes...? Estoy tem bland o...
¿Donde has conocido, cuándo
al marqués de Pozo-Frio?
D . I g n a c . ¿Yo? No le he visto ja m á s.
C a m il a . ¿Cóm o...? ¿Es posible...?
D , I cn a c . No, á fé,
¿Pero qué tienes? ¿Por qué
tan atribulada estás?
54 E L QUÉ DIRÁN

Camila. Nuestro am or constante y fiel


m i labio le reveló,
y cuando tu nom bre oyó
no sé qué pasó por él.
D. I csac . E s cosa muy natu ral,
que para u n zeloso adusto
nunca fue plato de gusto
el nom bre de su rival.
Camila. Más antiguo es su rencor
por lo que yo colegí.
¡A.yí Se despidió de mí
con tono amenazador.
Dejó este b illete, escrito
con veloz trém u la mano,
cual si entonces, inhumano,
m editará algú n delito.
¡Cuánta ha sido mi inquietud!
(Enseñando et billete.)
P ero ... m ira. No está abierto,
D. I cnaí'. M ujer y am ante... Por cierto
que asom bra tanta virtud.
C amila. Y a que es ta l tu admiración
porque he triunfado de un vicio,
tan heroico sacrificio
bien merece galardón.
D. If.NAC. Dime pues lo que deseas,
que servirte es mi placer.
C amila . E sta carta he de leer
antes de que tú la leas.
B . I gnac. De buen grado lo consiento,
aunque m e haces un insulto
sabiendo que no te oculto
ni el m ás leve pensamiento.
C amila. Tengos zelos, y si aquí
por mi desgracia averiguo...
D. I ünac. ;Boba!
C amila . A lgún pecado an tigu o.
D. Ignac. Solo pecara por tí,
C amila. (A briend o la c a r ta .) P r o n t o s a s t i s f e c h a e s t o y .
Y E L QUÉ SE ME DA Á M I, 55

D . I gnac. ¡Que así me ofendas!


C amila . ([Dios mío!
Si es carta de desafío,
la rompo y no Se la d o j.) (Leo para s (.)
D . Ig n a c . (Si no hay trato entre los dos,
¿qué carta puede ser esa...?]
C a m il a . {¡Es posible,..! ¡Qué sorpresa!

ESCENA X .

DON IGNACIO, CAMILA y JUANA.

■Juana. (L lega corriendo por la d e re ch a.)


I E l Barón!
C a m il a , ¡Cielos! ¡Adiós!
(Huye por oí foro, Ju an a la sig u e-)

ESCENA X I.

DON IGNACIO.

D. I gnac. ¡R1 b illete!... ¡E ch ala un galgo!


Si voy tras de ella y me encuentro
al Barón por allá d en tro ...—
¿Qué querrá de mí el hidalgo?
Sospechoso es el papel.
Sin duda á lidiar me llam a
quejoso de que una dama
me haya preferido á él.
¡Buena ceguedad por cierto!
Suponiendo que él me rinda,
¿será su cara más linda
despues que yo me haya muerto?
Y á fe' que gran calavera
m i rival debe de ser
si para eso á una m ujer
elige por m ensajera.
¿A qué dar un sobresalto
á mi Camila? Eso es tonto.
56 EL QUÉ DIRÁN

Mas si me busca, estoy pronto,


que a l pundonor nanea falto,

ESCENA X II.

DON IGNACIO y E L BARON.

IÍA R 0N . (L lega por la pticrla de la d erech a.)


Veamos si R o salía...
¡Hola! ¿Aquí estás, mal vasallo?
D. I gnac. No me insulte usted. Yo callo.
B arón. ¡Mire usted qué hipocresía!
E chate ahora en el surco
para que y o no te riñ a ,.,
despues que á mi incauta n iñ a...
¿Se hiciera m ás con un turco?
D. I c n a c . ¡T ío ... por Dios. .1
B aró n . ¿Con que cara
tender osaste la red ...?
D. I gnac. Mejor es irm e ...
{ a i irse le sale al encuentro el Marqués }

ESCENA X III.

E L BARON* DON IGNACIO y EL MAHQUÉS.

M a r q u és. ¿Es usted


don Ignacio de Guevara?
B arón. ¡Oh Marqués!
D . I g n a c . ( a i M arqués.) 'E se es m i nombre.
(¡Mí rival! Esto prom ete.)
Marqués. ¿Le han dado á usted un b ille te ...
D. I gnac. No señor...
B arón. í¿Qué querrá este hombre?]’
M a r q u é s . ;C ó rao ..?
D . I g n a c . (En ven b a ja .) Lo estorbó m i tío
con su llegada im portuna.
(S ig n e n h a b la n d o a p a r te d o n Ig n a c io y el M arqués /
B ahon. ^Hablan quedo, ¡Qué fortuna!
Y E L QÜÉ SE ME DA. Á MI. 57

Esto para en desafío.


E l pastel se ha descubierto,
ya no vale hacerse el sordo,
y si el Marqués le habla gordo,
Ignacio se dá por muerto.
Prim ero que irse á batir,
renuncia á su cara prim a,
que no se aprende la esgrim a
con la vara de medir,
¡Brabo! ¡Qué buen expediente!
Y a b aja los o jos... ¡Miedo!
jA ver si hoy me desenredo
de un sobrino im pertinente!)
Mahqués (A media vojc. ) E s larg a historia. En mi casa
hablaremos m ás despacio,
Sígam e usted,
B arox. (¡Pobre Ignacio!)
D , IGNAC. (¡Cielos! ¿Que es lo que me pasa?
¡Yo tanto dinero ju n to !)
BARON- (Poniéndose en m ed io.)
¡E h! ¿Qué es eso? ¿Desafio?
Ma r q u é s , E s sagrada, amigo mió,
la voluntad de un difunto.
B arón , (¿Qué oigo? Y a m uerto le cuenta
y se encarga ¡qué piedad!
de su postrer voluntad.
No, no e 3 ju sto que consienta...)
Haya paz, haya concordia,
señores.
(a don Ignacio.) Teme á la muerte,
Ignacio.
(ai Macáis.) Usted, que es más fuerte,
tenga de él misericordia.
D .I gnac. Usted su eñ a...
M a r q u és. Usted delira...
B arón . (ai Mnrqn¿s.) Y am os; yo sé lo que digo.
Contra un débil enemigo
no es generosa la ira.
Por orgullo y por tesón
58 E L QUÉ DIRÁN

él á m orir se dispone,
pero si usted le propone
alguna indemnización...
D- I gnac. ¿Cómo?.,.
M a rq u és. Oigamos.
B arón . ¿De qué vale
llevarlo por la tremenda?
Dirim am os la contienda...
D . I gnac. |Si d o hay ta l contienda! ¡Dale!
B arón . Matarse por una bella
es una m ajadería,
y no es menor tontería
m orirse de ham bre con ella;
y pues ustedes son dos
y la novia es una, opino
que la ceda mi sobrino
y que lo lleve por D ios.
D . I gnac. ¿Cederla? ¡Jam ás! Prim ero.. -
B a iio n . ¡Temerario! ¡Horrible tran ce!...
M a rq u es. Yo sé lo que en este lance
debe hacer un caballero.
B arón . ¡Gran Dios! Un tiro en la frentp ...
Una estocada en el bazo...
M a rq u és. ¡Qué! ¿No es m ejor un abrazo? abraitn.)
B arón. ¿Cómo?... Y ay a; él lo consiente...
E s decir que j a amainó;
jtanto la pobreza agobia!
Y le cede á usted la novia.,.
M a rq u és. E l que la cede soy yo.
B arón. ¡Cederla usted, mal galán,
indigno de Calderón!
¿Y & un primo de munición?
¡Valgam e Dios! ¿Qué dirán!!!
M a rq u és. D irán, amigo Barón,
que sé hacer por mi inquietud
de necesidad virtud
y de tripas corazon.
Dirán que el bello prodigio
por quien perdí m i reposo,
Y E L QUÉ S E ME DA Á ML 59

ya en favor del más dichoso


ha sentenciado el litig io .
Dirán que, pnes ya me afeito,
debo proceder con calm a,
y no perder vida y alm a
despues de perder el pleito.
Mas sabiendo quién soy yo,
no lo achacarán á miedo,
que á la razón siempre ced o,
pero ¿á la fuerza? Eso no.
B aron. Pero hombre, ¿á quién se le ofrece...?
D . IGNAC. (ai Marqués.) Y dirán que usted triunfara
si mi prima se prendara
del que m ejor la merece.
S í; que es usted un dechado
de virtud, pues liberal
aun con su propio riv a l...
M a rq u és- No; sino ju sto y honrado.
V am os...
B arón . Y dirán que, al cabo,
obra usted como quien es.
M a r q u és. ¿Eh?
B arón . Como u n ... recien Marqués
que se apea por el rabo.
M a r q u és. Y añadirán que me alegro,
como hay Dios, de no casarm e,
por no desacreditarme
con tan ridículo suegro.

ESCENA X IV .

EL BARON á la p u e rta.

B arón. ¡Oiga u sted !... Y o soy Guevara,


y C arvajal, y Daoiz;
y de m atrona en m atrona,
y de varón en varón,
desciendo del rey don Fru ela:
y esto es claro como el sol.
60 EL QUÉ DIRÁN

V ea usted mi ejecutoria...
(V olviendo al proscenio.)
No tiene el la culpa, no.
Y o la tengo, por rozarme
con m arqueses de aluvión.
Verm e ahora desairado
cuando cre í... ¡Voto á brios!..
¡V aya, que hay dias fatales,
y uno de ellos es el de hoy!
L a chica se me enam ora
de un ex-hortera pelón;
echo al pelón de m í casa,
pero me arm an un complot,
y habré de aguantar la mecha
ó mudarme á un parador;
y pierdo después un pleito
que vale medio m illón,
y amén de eso me condenan
en costas, que es lo peor,
y subirán á las nubes,
porque soy hombre de pro;
vuelvo á mi casa mohíno,
y alzando el Marqués la voz
para apoyar al meng nado
que la dama le birló,
le da la mano, y compinches
se burlan de mí los dos.
Ahora falta que m i herm ana...

ESCENA X V .

EL BARON y D . T0FHB10; D- Toríbio viene por el foro en dirección


ilr la puerta de la izquierda.

D. TORIB. ¡Alto! ¿A quién busca el Barón?


B arón. A mí hermana.
D. Toiub. \Signiendo su camino,) No ha venido.
B arón . ¿Vendrá pronto?
D. T orib . (Gen mal m odo.) ¿ Q u é s é VO?
(En tra y rie rra la puerta )
y EL QÜÉ SE ME DA Á MI. 61

ESCENA X V I.

E L BA BON .

B arok. (Bárbaro! ¿A.sí se responde?...


Lo celebro, como hay Dios.
Para rem achar el clavo
viene de molde esa coz.
¡Por vid a!... ¿Y yo he de sufrir
ta l afrenta? ¿Y no le doy
una paliza y le rompo
los hombros y el esternón?
M as... dejarlo. ¿Qué dirían?
E s quien es, y soy quien soy;
y aunque tengo de mi parte
la ju sticia y el valor,
¡zape! fts asturiano... y tiene
m ejores puños que yo.
( V is e por la p u e d a de le d e re ch a )

F I N D EL ACTO TEltCEÍ ÍQ.


ACTO CUARTO.

L a decoración del acto tercero.

ESCENA PRIM ERA .

[>. T 0R 1K I0; sale par la puerta de la izquierd a.

D. Toiub. Por fin se fue al tocador


y tiene para una hora.
Hespirem os. ¡A y, qué vida
me espera! ¡M aldita boda!
S i fuese y o tan feliz
que tomase por la boca
esa bruja la mitad
del solim án con que frota
su cara atroz... ¡Condenada!
¿De qué valen esas drogas?
Sin quitarte un año solo,
te ponen m ás espantosa.
¡Compare usted ese gesto
de charol y de tram oya
con la cara de Lorenza,
tan colorada y sanota.
¡Como soy Toribio Pando
qxie es una gallard a moza!
¡Y yo que la vi denantes
en el centro de su gloria;
en la cocina! ¡Qué brío!
¡Con qué despejo maniobra!
Y a apartando la sartén
E L QUÉ BIBÁN Y E L Q ü £ SE H E DA Á M I. 63

quiere espumar una olla,


v al alzar la cobertera
se quema, reniega y sopla;
j a carga con un barreño;
j a alcanza una cacerola;
j a á loa gatos escarm ienta
con el palo de la escoba;
todo se lo encuentra hecho;
nunca está su mano ociosa;
j a el papel de los com ioos,
j a un m anojo de cebollas,
j a la mano del mortero,
va el cucharon de la sopa...
¡Y siempre cantando! ¡Y dalel
Y una seguidilla ahora,
y una rondeña despues,
y entre col y col, la jo ta ,
con un dejillo asturiana
que arrebata, que enamora;
y vuelta á la 3 seguidillas,
y ¡fuego de Dios, que' coplas!
Y si en la cocina es esto,
que tiene su pro y su contra,
¿qué será cuando jabone
remangada y frescachona,
y aquellos cuartos trajinen,
y se descuaderne toda,
y ...? ¡Téngame de su mano
la Virgen de Covadonga!

ESCENA II.

DON TORIDtO y LORENZA.

L Cuando usted quiera tom ar


o ren za .

los bizcochos y la copa...


D. ToitlB. ¡Eres tú , desventurada!
¿Por qué vienes... en persona
á aum entar los reconcomios
64 E L QUÉ BIRÁH

que el corazon me destrozan?


L orenza. ¿Qué dice usted, don Toribio?
D. Tomo. ¿Sabes, Lorenza, que hay horas
fatales?...
L orenza. ¿E stá usted malo?
D, T oriií. ¡A y, Lorenza! O tengo el cólera...
L orenza. ¡Virgen Santa!
D. T orib . O tengo amor,
L orenza. ¡Bah! Creí que era otra cosa.
D. T orir . Pero no es am or venial
el mío; es una carcoma
que dará a l traste conm igo...
como tú no me socorras.
L orenza. ¿Qué escucho? ¿Con que soy y o?...
D. T orib . ¡C hito!...
L orenza. Usted me habla de broma.
D. TORllt. Atiende... y habla más bajo,
porque hay moros en la costa.
Lo primero y principal,
déjate de ceremonias
y apéame el tratam iento.
L orenza. ¿Y qué dirá la señora?...
D . T om it. No digo que me tutees
delante de ella, no. A solas...
L orenza. Usté es amo y yo criad a...
D. Toimt. ¿Qué amo ni qué zanahoria?
Yo soy un señor m uy llano.
D éjate querer, tontona.
L orenza. Si fuéramos compañeros
como años a trá s...
D. T orib . No im p orta.
Los do3 somos ciudadanos,
y entre am antes y patriotas
debe reinar la igualdad
sin privilegios ni andróm inas.
L orenza. Pero, hom bre... Pero, señ o r...
¿Piensa usted que yo soy tonta?
¿Cómo lia de quererme á m í
si está enamorado de otra?
Y ÜL y u ji SIS niü UA A BU.

T orib . No c re a s ...
Henza. ¡B ah! L a doncella
m e h a contado j a la h isto ria ...
¿No sé j o que usted se c a s a ...
¡pues! y que el am a es su n o v ía t...
T ordi. ¡A.h, calla!
ju ís z a . ¿Y que se alza usted
con el santo y la lim osna?
Toitllí. ¡No me toques esa llaíjal
E s verdad, cierta es la boda;
m añ an a rué tom o el dicho;
se ha avisado á la p arroq u ia,.
No puedo llam arm e a n d a u a ...
E sa tarasca m e acosa ..
¡Lorenza! ¡Boj? una v íc tim a !...
¡Ten de m i m isericordia!
lilas conténtese la vieja
con el titulo de esposa,
que mi alm a y m í corazon,
y m i dinero y sus jo y as
inclusive, todo es tu yo
si me haces la buena obra
de q uererm e.
IíEnza. Yo q u e re rte ...
Si, señor; p e r o ... mi h o n ra ...
T orib . ¡Tu h o n r a !... O tra víctim a es esta,
otra víctim a forzosa
que reclam an las actuales
circu n stan cias, lisa prójim a
m e obliya á ser in m o ral.
¿Qué se ha de hacer? ¡Sé filósofa,
m u jer! ¡M archa con el s ig lo !...
íenza. Y a ; a, todo eso es p arola,
y y o no q u iero...
T oiíiu. ¡Lorenza!
No sea3 bestia, y perdona.
Ponte en la ra z ó n ...
R osal. (Dentro.) ¡ T o r i b i o ! _______________ _________
ToiUB. ¡Vete! ¡Corre! L a m a r m o ta ..,
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U°*Aj t
U P .A /lf.rV ■

K y I1 l' 7
• MANUEL P D C L G A D j
CJ

! PASEO De P.ECGLET
66 EL QUÉ DIRÁN

Se continuará.
LORENZA. E s que y o. .

ESCENA III.

0. TO RIBIO , DOÑA ROSALÍA j LORENZA.

D. TORIB. (Mudándo de lañ o.)


S í; á las cuatro en punto. Sopa
de arroz.
L orenza. May bien.
D. TOHIB. Y que trai
lim ones para las ostras.

ESCENA IV .

DOÑA ROSALÍA y D. TOIUBiO,

D . TORIB. ¡Ahí E stabas aq u í... Ha venido


á preguntarme á qué hora
comemos, ¿Llamabas?
t> .* R o s a l . Sí.
D . T o iu b . ¿Qué querías?
D .a R o s a l , Que m e pongas
esta pulsera.
(Lo da uhíi que trae en la mano ^ D. T o ritio se U p o n e .)
D. T orui. Sí haré.
D .a R osal. Ju a n a la ha dejado floja...
D. T oujü. (Soltando el braza.) ¿E stá bien?
D,a R osal. Perfectamente.
¿Cómo es eso? Ni me tom as
ia m ano...
D. T o bib . (Tom ándola.) ¡A h !.,,
D .* R osal. Ni me la besas.
D. Toiuii. (Después de "besarla mano á DoQa R o salía.)
(¡Maldita sea m i boca!)
V EL QÜÉ SE ME DA. A MI. 67

ESCENA V .

DONA ROSALÍA, D. TORíBIO y EL BARON.

B akon· R osalía...
I ).íl R osal. ¿Qué h a y , Lupercio?
B auos. Tenia que h a b la rte ...
IX a R osal. ¿A hora?
B aRON. Si lo perm ite el señ o r...
D. T orib. E l que se la rg a no estorba, (v áse por el faro.)

ESCENA V í.

DOÑA RO SALÍA y E L BARON.

B akon. P or el qué d irán , h erm an a,


y n uestro m u tu o in terés,
an tes de en trar en m ateria
q uier o propo ner te ...
D,a R osal. ¿Qué?
B ahon. Que h agam os un arm isticio,
l).a R osal. E n buen h ora; pero ten
entendido que á m í nadie
m e da en m i casa la ley.
B arón. Ni yo te la quiero d ar,
ni sufro que m e la dés.
Tú te estarás en tu s trece
y yo en m is catorce.
IXa R osal. Bien.
B arón. Y si je r r a s el cam ino
y te lleva Lucifer,
allá te las h ayas.
IXa R osal. Bueno.
L o m ism o te digo.
B arón. Am én.
Vamos ahora á mi negocio*
Tenia un pleito...
63 E L QDJÉ DIRÁN

D .a R o s a l . Lo sé.
B arón. Sobre el cu al ae habrán escrito
sus diez resmas de papel.
A. juicio de m i abogado,
era artículo de fe
la ju sticia de mi causa,
y dábame el parabién;
pero el tribunal ha sido
de distinto parecer.
D .a R osal. E s decir, en castellan o,
que has perdido el pleito.
B arón. Pues.
Y van dos en poco tiem po,
y perderé hasta la piel.
D .n R osal. Yo siento inñnito...
B arón. Gracias.
D .a R osal. ¿Por qué no apelas?...
B abón. ¿A quién?
Y a no hay m¡is apelación.
D a Rosal. Pues, h ijo ... ¿Cómo ha de ser?
Paciencia, filosofía.
Nunca tan del caso fue
tu acostumbrado estribillo
«¿Qué dirán?» como esta vez.
B arón. ¡Oh! Por eso no he de echarme
á la garganta un cordel,
que si he perdido ese vínculo,
aun me quedan otros diez,
y si no estuviera yo
tan empeñado, ó si un buen
ad m inistrador...
D .a R o sa l . Si quieres,
le tendrás.
B a ró n . ¿No he de querer?
Nadie gusta de arruinarse.
Pero, ¿dónde encontraré
ese fénix, si de encargo
no me le hace un tirolés?
D .a :' osal. Sélo tú mismo.
y EL QUÉ SE ME DA Á MI. 69

B aiíon. ¡Im posible!


¡H aría lindo papel
un barón oficinista!
D .n R osal. P u es bien; quien ten ga interés
en con servarte la hacienda
com o le puedes tener
tú propio: un hijo.
B arón. Y a ; u n je rn o
q u errás decir.
D .’1 R osal. E so es.
B atíorí. E se era otro pleito, h erm an a,
y le he perdido tam bién.
D .n R osal. No t a l,..
B arón. ¡S í ta l, que m e h a dado
calabazas el Marqués!
¡Oh! ¿Qué d irán í...
D .il R osal. Y o te hablaba
de rg n acio ...
B arón. ¿Qué oigo? Deten
la len gu a. Un perdido, un v a g o ...
No quiero nada con él.
D .a R osal. E s tan h o n rad o .., Y al fin
n u estro herm ano le did el ser.
B arón. N o tran sijo con h orteras.
D.® R osal. P e ro .,.
B arón. ¡Nada! No hay cu a rte l.
D.a R osal. Te aconsejo com o h erm an a.,,
B ahon . O tra cosa he m en ester,
no consejos. He perdido
el p le ito ... ¡su erte cru el!
Y habré de p agar las costas
6 m e em b arg arán m i tren ,
m is m uebles, m i cruz de A lcán tara,
¡mi ejecutoria ta l vez!
Y com o al que está por tie rra
todos le dan con el pié,
m e lloverán acreedores,
y yo, aquí donde m e ves,
estoy tro n ad o; no tengo
70 EL QUÉ DIRÁN

un m aravedí. A hora b ien ;


p réstam e u.n p ar de ta le g a s ...
IX a R osal. No puedo...
B arón. D entro de u n m es
te las vuelvo.
D ." R osal. E s imposible.
Tengo m il gastos que hacer.
Voy á casarm e...
B arón. A unque sea
con u sa ra , y aunque dé
m ás que decir n uestro em préstito
que el de Ghebard. ,.
D." R osal. ¡Qué m oler!
Y a he dicho que no.
B arón. ¡Por Dios!
¡Por las m inas de Almadén!
D.a R osal. ¡Vea usted las consecuencias
del fausto, del oropel,
del desorden...
B arón. ¡R o sa lía !...
D .a R osal. ¡Y aun nos la echará despnes
de persona!
B akon. ¡V oto á b ríosl...
D .s R osal. (Con m ofa.) Y a h o ra ... ¡qué d irán !!!
B arón. ¡M ujer...
si no m irara!...
D .a R osal, ¿No digo?
B arón. ¡H u m !...

ESCENA V II.

E L BARON, DOÑA ROSALÍA y JUANA.

J uana. (Lie^a apresurada y llama con misterio á Üoña Rosalía.)


¡Señora! Eseuche usted.
D .'1 R osal. ¿Que' se ofrece?
(ju a n a habla a p arte con su ama y esta la oye con suma
a g ita c ió n ,)
B akon. (¡L o que puede
Y EL OUÉ SE H E D i A Mí, 71

una inclinación soez!)


D .a R osal. ¡Qué oigol V am o s.,.
J uasa. De p u n tilla s...
(V io s e por el foro).

ESCENA V III.

EL BARON, DOÑA ROSALÍA, D . TORIDIO y JUANA,

B arón. ¡Ni á su herm ano tiene levl


Pero j o tengo la cu lp a,
porque sabiendo quién es,
la descubro m is m iserias
y provoco su desden.
D.a R osal. (Dentro.) ¡Bribona!
D. Toitm y J uana. (íd em .) ¡S e ñ o ra !...
D.a R osal, ¡Infames! (id«·«,)
¡A la calle! ¡Pronto!— ¡Iaíiel!
(Siguen grílntulo d an tro los tre s .)
B arón. ¿Qué es esto? ¡Qué g ritería!
D.a R osal, (Ya casi en la estaña.)
¡Qué insulto! ¡Qué avilantez!
(V ien e riñendo con D. T o rib ío .)

ESCENA IX .

DOÑA ROSALÍA, E L BAHON y D. TORIBIO-

D . T orir . V am os; prudencia, p ru d en cia...


D ,a R osal ¡Retozar con la criad a!..*
B arok. ;O ig a!..,
D. T orir . ¡Si no ha sido nad a!...
D a R osal ¿H abrá m ay or insolencia?
D. Toiuii. No te incomodes por eso.
La trato con confianza.
Ha sido una chanza...
D .a R osal. ¡Chanza!
¡Yo te he visto darla un beso!
D. T oiub. No t a l...
72 E L QUÉ DIRÁN

D .a R osal. ¡Y con qué delicia!


D. Toma. No es cierto. Le anduvo cerca...
D .“ R osal. S í, la has besado. ¡A una puerca!
D. T orih. Habrá sido sin malicia.
B arón. (Ese asno me venga.)
D .a R osal. Mientes.
D. T orib * A títu lo de p aisan o s...
Somos los dos asturianos...
y hemos salido parientes.
Pero ella es una infeliz;
y a s í... sin m ala intención...
B arox. ¡Bien! ¡La hija de un Barón
rival de una fregatriz!
D. Touiti. Y , si la verdad te digo,
una copa me b eb í.,.
y estaba pensando en tí..,
y la equivoqué contigo.
T).a R osal. Eso es lo que más me irrita.
¿Puedo com pararme j o
con esa pindonga?
D. ToiUB. No...
{que Lorenza es m ás bonita.)
B arón. ¡Toma la li loso fía!
¡Toma el qué se me da á m í!
D .a R osal. ¡Calla! ¿Quién te llam a aquí ?
B arón. ¡Te has lucido, Rosalía!
R osal. ¡Hnm! Haria un desatino...
¡Yo alim entaba, im prudente,
ea mi pecho á una serpiente!:
D. T orib . Y o no la tru je. lilla v in o ...
D .a R osal. Se irá con m il de á caballo.
D. T·>mií. ¿Sin comer? ¡Pobre doncella!
D .ft R osal. ¿Aiin intercedes por ella
cuando de cólera estallo?
D. TorilU. B ie n ... (¡Mujer de B arrabás!)
D .'1 R osal. |Ah! No es ella la traidora,
sino tú ..,
D. ToRlR. ¡Vam os, señora;
vam os..., que no lo haré m ás!
Y EL QUÉ SE ME DA A M I. 73

D .B R osal. ¡Hipócrita!
B arón. (¡Qaé buen rato
me están dando entre los dos!)
D, T orir . Mi am or...
D .a R o s a l . ¡Ea, aparta!
D. TouiB. ¡A.dioe!...
(¡Quemada te vea!)
D ,3 R osal. ¡In grato !
(So deja cner afligida en an silló n ,}

ESCENA X .

DOÑA RO SALÍA y E L JÍARON.

B arón. ¿Oómo así le desamparas


por frívolas chanzoDetas?
D .11R osal. Y a he dicho que no te m etas
en cam isas de once varas.
B arón. Filio es verdad que el amigo
no es corto de genio, ¿Eh?
D .a R osal. ¡Je s ú s!...
B arón. P ero ... j a se ve';
¡si la equivocó contigo!
D .a R osal. Puede que sí.
B arón . ¡Reso inmundo!
Pero, ¿qué importa?
D .R R osal . ¡H u m !... Me abrasas.
Déjame en paz.
B arón. (c o n so fla m a .) Tú te casas
para tí, no para el mundo.
Dirán que tu mano ofreces
á un torpe anim al anfibio,
m as vale mucho un Toribio...
D .a R o s a l . (L ev antánd ose.) V ale más que tú cien veces.
Si un desliz ha com etido...
B arón. Ju z g a lo que hará despues.
D .ft R osal. Amor le traerá á m is pies,
pesaroso, arrepentido,
Y acaso es verdad, ¿quién sabe?
74 EL QUÉ DIllÁTf

Lo que en disculpa me ha dicho;


y un pasajero capricho
no es un delito tan g ra v e...
Y quizá con m is inj urias
castigo inju sto le doy...
porque informada no estoy
de las costum bres de Asturias.
Y en fin, aunque sea infiel
y me lleve Belcebú,
solo porque rabies tú
haré las paces con él.

ESCENA X I.

E L BARON, CAMILA y DOMA ROSALIA; Camila llega acelerada por


la puerta de la derech a.

C amila. ¡A y, papa! ¡Ay, tia!


B ahon. ¿Que' es eso?
D r‘ R o sa l. ¿Qué sucede?
C amila. E l escrib an o...
Alguaciles...
B ahon. B ie n te m ia ...
¿Que dicen? ¿Cosa de em bargo?...
C a m il a . No sé. De miedo á sus caras,
que parecen las del diablo,
m e vengo huyendo... Preguntan
por usted...
B arón. ¡L a hem os logrado!
C amila. ¡Y a están aquí!

ESCENA X II.

E L BARON, CAMILA, DONA RO SA LÍA , E L ESCRIBANO y ALG U A CILES.

E scrib . Con licencia...


¿E l barón de Nieva?...
D .“ R osal. (¡M alo!)
B arón. Y o soy. No niego mi nombre
y EL OUÉ SE ME D i k M I. 75

á nadie.
E s c r ib . Pues yo reclam o
de usia catorce m il
reales á que ascienden, salvo
error de plum a ó de suma,
las costas...
B arón. Vam os despacio.
¿Con que hoy he perdido el pleito,
y y a?... No es muerte de ahogados.
E scrib . ¡Si yo no hablo del de hoy,
sino de otro, cuyo fallo ...
B arón. ¿El de la h u erta...?
IÍSCRIIí . Ese mismo.
Ya hace un m es...
B arón. No doy un cuarto.
E scrib . ¡Cómo! ¿Se rebela u s ia ? ...
B arón. Yo no digo eso.
fiS C R IB . ¿Al mandato
del tribunal?
B arón. Oiga usted.
Yo deseo...
E scrib . (Mostrando un p ap el.) Aquí 6 S t á el aut-O.
B arón. Qu.e me dejen respirar...
E s c r ib . (Mostrando otro p ap el.)
Y aquí están por inventario
las costas, que pido, etc.,
con la tasación al canto
de lo peritos.
B arón. Peritos.
Hable usted en castellano.
E s c r ib Pague usia en español.
B arón. Lo haré. Que ine den un plazo.
Fs c r ib . Eso, al tribunal.
B arón. Lo entiende:
sí, señor; m as, sin em bargo...
E scrib . No; el embargo es de rigor,
y embargaré hasta los clavos.
C amila. ¡Dios m ío !...
E s c r ib . Reclame usia
10 EL QUÉ DIRÁN

despues á Poncio Pilato.


B a rox. Pero, hom bre...
E s c h iü , Soy inflexible.
B akun- ¡Que grosería y qué bárbaro
proeeder!
C a m il a . Véngase usted
á la razón (¡E ste Ignacio
que no viene!...)
E s c m íj, ¡E a, que es tarde!
¡Manos á la obra, muchachos!
B a i io x . t Ahí ¿Qué dirán?. ,
E s c iu u . Principiem os
por los muebles de este cuarto.
D .a R o sa l ¡Alto! A mí nadie me em barga.
Aquí no habita m í hermano.
S il habitación es aquella.
¡Eso faltaba! Mis trastos
son inocentes, y yo
io que no cómo no pago.
E s c r ir . E so... se verá despties.
Yo em bargaré mitin tras tanto...
D .a R osai ¿Cómo se entiende? P rim ero...
B aiiox. No sea usted tem erario.
Mi herm ana tieue razón,
lo cual suele ser muy raro,
y es que usted la coge ahora
en un lucido intervalo.
C amila. Querida tía, usted puede
conjurar este nublado.
D .n R o s a l , ¿Cóm o?...
C a m il a . Prestando á m i padre
esa sum a...
D Jl R osal Ni un ochavo.
C amila. Por poco tiem po será,
que yo espero...
E s c iu d . ¿En qué quedamos?
D .a R o sa l, Va he dicho que no. Que purgue
su orgullo y su despilfarro;
y que escarm iente, y que sepa
r EL OUÉ SE ME DA A MI.

qüe Dios castiga sin palo,


y no se vuelva á m eter
á predicador eL diablo.
S í, ¡pues e s ta la madera
para hacer cucharas!
E s c r ib . (A los alg u aciles 1 V a n iO S .. .
C a m il a . ¡Un m o m en to !...
B aron *. (a. (toña R osalía. I n o q U Í 6T0
nada de tí, nuda; y si algo
me pesa en el corazon
es el haberme hum illado
á u n a... No te digo más
por no dar aquí un escándalo.—
Hagan ustedes su oficio,
y despachen con m il santos,
C a m ila . ¡No, no! Deténganse ustedes.
Se les pagará. Yo salgo
g aran te...
E s c r ib . ¡Linda hipoteca!
Bien se' yo que más de cuatro
la adm itirían gustosos...
m as vo prefiero el m etálico
B arón*. (¡C aribe!..,)
E sciub. Soy hom bre, pero...
C amila. ¡Pero es usted escribano!

ESCENA X III.

el BARON, CAMILA, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO, EL ESCRIBANO


y ALGUACILES.

D.IGNAC. ¿Qué es esto?


C a m il a . ¡ A.h! ¡Gracias á Dios!
Ese hombre viene á em bargarnos;
m i padre no tiene fondos,
y en un trance tan amargo
m i tía nos abandona;
mas yo contaba, no en vano,
con tu generosidad.
78 EL QUÉ DIRÁN

S í; no recuerdes agravios;
salva el honor de mi padre...
B auon. ¿Qué h a de h acer esa cuitado?
¡A buen puerto m e rem olcas
p ara evitarm e uu n aufragio!
D. I gn’AC. ( ai escribano.) ¿Cdmo se podrá escu sar
que tom e usted por asalto
esta respetable casa?
Escrim. ¡Buena pregunta! Pagando.
D . If.N A C . (S a c a n d o u n a c a r t e r a .)
¿Cuánto?
Escullí. Catorce m il reales,
según m inuta que tra ig o ...
D , IGNAC. ( s a c a n d o b il le t e s .)
B asta.
C amila. ¡A h , bien mío!
D ,a R o s a l . ¿Es posible...?
D . IG NA C. (D ando alg u n o s bl Lie te s a l e s c rib a n o ·)
Tome usted.
B auon. ¿Estoy soñando?
líS C lU B . ( F sa m itia n d o le s b ille te s .)
Ocho, diez, doce, y este otro...
B auon. ( A cercándose á v e r lo s b il le t e s .)
¡Sí; son billetes del Banco!
Escullí. Cabal, listam os solventes.
D. I gnac. S i hay m ás créditos; yo pago.
B auon. ¡T ú !
D. ItiNAC, V éase usted conm igo,
l o soy el apoderado
del B arón,
D , 11 R O SA L . ( A p a r te con el B aró n .} I'jSO CS o b r & r
con nobleza. He aquí un rasgo ..
B auon. De que tú no eres capaz.
Escullí. Muy bien; enterado, y autos.
Señores, muy servidor...
Beso á usias pies y m an o s...
y perdonar
Son deberes de mi c a rg o ...
Y si usias necesitan
T EL QUÉ SE ME DA Á MI. 79

algún poder, ó contrato


conyugal...
Camila. (¡A.h! ¡Q u iera D io s...)
Escrib . 0 testam ento...
B arón. Mal rayo
le confunda á usted primero.
E scrib . Esto no es decir...
B arón. ¡E h ... ¡Largol

ESCENA X IV .

EL BARON, CAMILA, DON IGNACIO y DONA KOSALÍA.

D.* R osal. ¡Qué sorpresa!


B arón. (¡Qué bochorno!)
aparta á un lado cabizbajo y pensativ o .)
D.*> R E sta mañana temprano
o sa l.

tan pobrecíto, y abora ..


C a m il a . ¡Vea usted!
D.'1 R osal. ¿Dónde has hallado
esa mina?
D. I giNAC. E n dos palabras
voy á espliear el m ilag ro.
L a bancarrota del sócio
á quien confié mi barco,
fue' supuesta; en Veracruz
se hizo despues m illonario;
atacado de la fiebre
que hace a llí tantos estragos,
sintió próximo su fin,
y al lecho m ortal llamando
al marqués de Pozo-Frio,
que es su deudo más cercano,
le descubrió su secreto
ordenándole en descargo
de su conciencia oprimida,
que sin tregua ni descanso
me buscara, y que la herencia
partiésemos como hermanos;
80 EL QUÉ DIRÁN

y el Marqués me abre sus arcas


y antepone entre mis brazos
á las iras del zeloso
los deberes del hidalgo.
C amila. Y yo, temblando por tí
como la hoja en el árbol,
contra tu vida, que es m ia,
creí su rencor armado.
¡Dios mi in ju sticia perdone!
D .’1R osal ¡Jesú s, que Marqués tan guapo!
V a y a ... siento un reg ocijo... (ai B¿ron.)
¿Qué hacéis tú tan cabizbajo?
No respondes. Ya se vé;
la vergüenza. No lo extraño.
D , I gxac. Rico soy, mas no me engríen
las riquezas, sino el lauro
de emplearlas en obsequio
de un tio á quien amo tanto.
B abón. ti A .h ;)
C amila . E se tio puede darte
mucho más que tú le has dado;
lo que vale para tí
m ás que Méjico: mi m ano;
y no te la negará
sabiendo que te idolatro,
y entre un padre j una h ija
ya no se alzará inhum ano
ese yerto «[qué d irán!»
fuente para m í de llanto.
B arón, (¡Oh!)
C a m il a . Le en ju gará piadoso,
y cuando á escojer le damos
entre perder á su h ija
<5 ser el padre de entram bos,
no hay que tem er su eleecion,
que su pecho no es de m árm ol.
D . ft R o sa l ¿A.un vacilas?
B arox. ¡E h ...! D ejadm e...
(Quisiera estar siete estados
Y E L QUÉ SE ME DA A M I. 81

bajo tierra.) Y bien, yo he sido


un inicuo, un m entecato, ( a don tiacLa.)
Mi preocupación ridicula
me pintaba con nefandos
colorea tu mostrador
de G ibraltar, Tu bizarro
proceder me ha confundido
y me ha hecho caer de mi asno.
Para expiar mi locura
y probar m i desengaño,
me haré si quereis tendero;
pondré en la calle un tinglado
y gritaré «¡buenos fósforos
y papel para cigarros!»
¿Quereis más?
D. I gnac. ¡A h, tio!
Camila. ¡A h, padre!
B arón. Pero si ah o ra m e ablando,
y aquel injusto desvío
convierto en dulce agasajo,
de tan brusca peripecia
¿qué dirán los A ristarcos?
No dirán que me ha rendido
la virtud de ese m uchacho;
dirán que el vil in terés...
C amila.. ¡Qué tem o r tan infundado!
D. Lgnac. ¡O tra vez el qué d irá n !...
C amila. ¡ V aya que es fuerte tra b a jo !...
¿Con que antes porque era pobre,
y ahora porque es propietario..,?
¿Cómo tem plar esta gaita?
¡Dios mió!
B arón. ¡Lleven los diablos
mi vergüenza... vergonzosa!
E l qué dirán es un fatuo
si en el deber no se funda
y si a l bien sirve de obstáculo.
Venid, venid, hijos m íos...
82 KL QUÉ DIRÁN

C amila . ¡A.h! ¡S o y feliz!


D. Ig n a c . ¡Oh placer
inefable!
D .!l R o s a l . ¡Hermoso cuadro!—
¡Un plan, un p la n ...! L as dos bodas
en mi casita de cam po.,.

ESCENA XV.

EL BARON, CAMILA, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO, DON T O -


íUItlO y LÜRBNZA; 11c ¡ja don Torihio por el ftu'O dando el brazo á
L o re n z a .

D. Tonm. Oon perm iso...


D ,a R o s a l . iVoivi«n<io la c a i n n ) ¿Q uien...? ¡Que veo!
D. Toiuit. Nada de particular.
Usted despide á Lorenza,
y yo, que soy muy galan,
la acom paño...
D.n R o s a l . ¡Horror! ¡In fam ia...!
D, ToiUií, Xo lo tom e usted á m al.
Y o, usted, ella, am bos... á tres
somos mayores de edad;
y la ley nos hace libres;
y se acabó; y la moral
no se ofende, porque aquí
se ju e g a lim pio... y no hay m á s...
y yo me caso con ella,
y ella conm igo... y cabal.
D . a RO SA L. (Dejándose caer en un s ü lo n .)
¡Desventurada de mí!
D. I gnac. ¿Quién habia de p en sar...?
C amila. ¿A h ora salim os con eso?
BARON. ¡Eli! ¿N o lo d e c ía ? ¡Paf!
Se apeó por las orejas.
(Don Ignacio y Cam ila se acercan i consolar á sti t i a , ’
D, I gnac. ¡L lo ra u sted porque se va!
D .B R osa l. ¡Dejadme! ¡Venganza! ¡Monstruo!
D. I gnac. Antes se debe a le g r a r ...
V E L QUÉ S E ME DA A MI. 83

C a m il a . ¿Pudiera usted ser feliz


con sem ejante anim al?
D. Toriu. ¿Cóm o...?
L o ren za . ¡Prudencia!
D. TotuB. Sí; vámonos,
que haré una bestialidad.
D.* R o s a l . ¡Ingrato! ¡V il.,.!
D. Toiud. Somos frágiles,
y un cuarto de hora fa ta l...
E l am o r... Yo bien quisiera
tener otra ley al pan
que cómo, pero esa joven
iba á ser víctim a ya
de m í... indisciplina, y yo...
¿Qué quiere usted? Vi su afan ,
la vi llorar de ambos ojos
en deshecha tem pestad,
y tirarse de las greñas,
y romper el d elantal...
Ella herm osa y afligida,
yo que soy un m azapan...
En fin... ¿Qué remedio? Fue
preciso capitular.
I).il R osal ¡Dejarme por una zafia
cocinera.,.!
L orenza. Bien; ¿y qué hay?
Cocinera, pero...
D. T oriu. Tente.
Déjam e á m í contestar.
Casarme yo con usted
era... una arbitrariedad.
De una señora á un lacayo
m ayor diferencia va
que de un e x -la ca v o ... ¡pues!
A. un a... ¿Estam os? Cada cual
COn SU Cada C U a l . . y a b u r . . . (A l B aró n .)
D ígala u sted lo dem ás.
84 E l QUÉ DIRÁN Y EL QUÉ SE ME DA k WI.

ESCENA X V I.

E L BARON, DOÑA ROSALÍA, DON IGNACIO y CAMILA *

D .a R o s a l . ¡Villano! [Ruin! ¡Miserable!


¡Miren qué pago me da!
¡ A.h! S i mi fu ror...
B arón. Terrible
es la lección en verdad,
aunque bien la has merecido.
Culpabas m i qué dirán,
pero...
D a . R o s a l , (U v an ián d o s.*.) ¡No quiero sermones!
B arón. E scu ch a...
D .a R osal. Déjam e en paz.
(So va par la izquierd a dando an portazo·)

ESCENA ULTIM A.

EL BARON, CAMILA y DON IGNACIO.

C a m il a . ¡Pobre tia!
B arón . ¡Incorregible!
E s inútil predicar;
porque el falso pundonor
y la necia vanidad,
son m ales que con el tiempo
la razón suele curar,
m as quien pierde la vergüenza...
no la recobra jam ás.

F IN DE LA. COMEDIA..

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