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SOTO FREIRE' EDITOR.

r a

A TODOS LOS PECADORES


CUE DE VGHAS QD1EIUN· COXVEittlRSE,
POR ME&:0 DE l ’ H HÉTODO FÁCIL IVIRA HACER CO SKt-

blOS (,E_N£RA.L TOPA CLASE DE PERSONAS,


Al’N LAS XAS· IILDAS, \

UN REGLAMENTO DE VIDA.
O lir ilJ CQIISJgrada

Á LA INHACliAÜA CUWEPCIOS DE HABIA SAN TN M .l.

CiuirU edition iloslrada j tnmcntnd*.

lu g o :
IMPRENTA № SOTO FREIRE.—1862,
?Л E x ciro . Sr. Obitspo (te Lugo, se ha
dignado cúticiuler 40 días do indulgencia
por cadft pá trina de esta libro que se le­
yere ú oym». leer, y el de Moudofiedo, otros
40, por c;ul:i i;.ipii:ilo.
Tío Iinv n i el m undo negocio mas im -
»orlante.' ni que le sea mas necesario al
{íoinbre, tj;ic la salvación del alma. Salvn-
<la r] ¡lima todo lo ha guando, y perdida t'l
nimn todo lo ha perdido para siempre, sin
que ten*ra .»tro efugio que padecer tormen-
toá terribles y espantosos por toda la eter
nidnd. No l.'áy sin embargo en el mundo
ní^ocin mas descuidado, que el importa n-
t'rf’mo de la salvación del alma. D osíuii-
CmniMite non los cnrninoá que nos ocndii-
cen ni cielo: In inoi/eucia y Ib ppniteii' in;
pocos son los que conservan la inocencia
ouutismal, y pocos también los que lu -
Móndula perdido, trabajan por recobrarla
con una vcrriadefa penitencia y una i*>n-
ft-sion hicn hecha. La mayor parre del'».:
cristianos ,«e confies nn mal, Hügun reveló
Dios Nuestro Señor á un siervo suyo: la
mayor parte en especial de los «jue se con­
fiesan de tarde en larde, se confiesin sin
las debidas disposiciones, ó bien c-albindo
y disminuyendo sua ponidos, ó lm*n .-»ín
— 4—

un verdadero (loloi· y 1111 firme propósito


drt la enmienda; sin apartarse de la c.ra-
Kion del pecado; sin romper las amistades
i-cn que el demonio tiene aprisionadas stis
almas; nin restituir los bienes tnul adqui­
rido»; sin perdonar á .411« ofensores; sin
!¡a<?í¡r esfuerzos por enmendarse y salir
del sepulcro de los vicios en que viven su-
irier^ulos. Toda su vida w u n circulo dü
confusiones y de pecados: pecar y confe­
sarse, volver ú pecar y volver á confesar­
se, recayendo siempre en los mismos vicios
que »»tes les dominaban. Las confesiones
de muchísimos cristianos sou nulas y sa­
c r i l e g a s , y por eso decía Santa Teresa de
Jesús, que las malas confesiones llenan de
almas los profundos calabozos del infier­
ne, por eso exhortaba ¿ los predicadores á '
que hablasen contra las malas confesio­
nes, que ocasionan la perdida de innume­
rables almas. Un solo me lio ordinario de
salvación queda á los infelices que han he­
cho malas confesiones, que es hacer una
confesion general, que repare los defectos
de las anteriores pero la confesion gene­
ral, muchos la consideran como muy difí­
cil ó imp&sible, y asi es que se retraen de
hacerla. K1 demonio conociendo que tiene
bajo su dominio y atadas coo fuertes qa-
denas las almas de los qne hicieron malas
confesiones, para impedir que se le esca­
pea de sus unas infernales por medio de
una confesion general, emplea todos .sus
esfuerzos y se vale de toda clase de menti­
ras. engaños y -artificios, para presentar
al infeliz pecador la confesión general co­
mo uua cosa muy difícil, particularmente
á las perdonas rudas y de poca capacidad;
délo que resulta, que muchos, aterrados
por estas vanas y aparentes dificultades
que les presenta el demonio, se desaniman,
no la haden y se condenan. Por oso· me he
propuesto en este librito allanar el ’camino
del cielo ó las almas que verdaderamente
dfseau mudar de vida, desvanecer y redu­
cir á polvo esas m untafias de dificultades
con que el demonio procura intimidarlas
y apartarlas de la confesion general: en­
señar los caso·; eu que es absolutamente
necesaria, las inmensas utilidades y pru-
vrchos que dt> ella rebullan, y el modo
práctico de hacerla fácil milite toda clase
de personas por rudas é ignorantes que
sean, Para que sen permanente y duradero
el fruto de la confesion general, lie imestn
al fia lin breve reglamento de viuu que
— 6—

debe observar todo cristiane, para perse­


verar en la amistad de Dios y salvar su
alma. Ruego ri. torios aquellos á cuyas m a­
nos llegue este librito, que procuren leerlo
á presencia de otros para que ae instruyan,
con Ir» que recibirán del Señor nhúndante
recompensa: y (]iie en su3 oraciones me
encomienden fil S'ñor y á la Santísima
Virgen, que j o prometo no olvidarme j a ­
más de pedir en i?l Santo Sacrificio de la
Misa por todos los fpie tuvieren la caridad
de rogar A Dios por mi. Quiera Dios que
esto librito ceda en sil mayor honra y glo­
ria y mayor bien de las almas, y que to­
dos juntos nos veamos en el reino de los
cielos. Amen.

C 1 s o s
BN LOS QUE 15S A B ' O M T \M K\TE NECESAIWA
U C O N FESIO N G EN M m .

1.' Cuando en las confesiones »inte­


rioren se hn rn liado por vcrgilenzi (ó dis­
minuido") alquil pecado murtal, A que ¿a
creía que ero mortal, aunque uo lo fue­
se: ó 6o dudaba de ello.
—7 —
2.° Cuando imn ha vivido en ocasioa
próxima voluntaria de pecado mortal, ea
decir, teniendo en su casa la persona con.
quien Jirostuinbi'uha á pecar, ó continuan­
do en visitarla rfi au Imllaba fuera; ó en
asi.-stir á bailes ú otros lugares en
que |hm‘ lo común e.aia en pecado mortal.
3/ Cuando de ha vivido enemistado con
alguno .sm querer reconciliarse ni ha­
blarle.
4.’ Cuimdn hallándose alguna persona
con alguna obligación grave de restituir,
ti otra, ha permanecido sin cumplirlo, pe­
diendo moral mente hacerlo.
5/ Cuando uno se confesó sin haber
hecho antes esúmen de conciencia, para
acordarse,de los pecados mortales con que
la tenia gravada, ó bien confesó mitad de
sus pecados á uno, mitad á otro, para que
uno mismo no los supiese todos.
6.* Cuando de propio intento anduvo
mudando de confesores j>or no verse en la
>recision de mudar de vida, buscando con-
Íésor.qutí no lo entendiese, ó bien un con­
fesor demasiado blando, y amigo de des­
pachar, ó de los que no se detienen ¿ ha­
cer conocer á sus penitentes el triste e s ­
tado en que se hallan sus almas y A pres-
— 8—

cribivles los oportunos remedios para salir


ile los vicios en que yacen sepultado.«.
7.“ Cuando se ha Confesado sin dolor,
sin propósito de la enmienda 6 sin ánimo
de cumplir la penitencia: tales son las
coi)fesioue.i dolos que jam as sh enmien­
dan, ni hacen esfuerzo-; para en mandarse
de sus vicios, sino que pasan níios y mas
años con las mismas costumbres de pecar,
blasfemar, maldecir, decir palabras tor­
pea, etc.. sino es que los numen an aun,
como sucede con frecuencia.
Todos los comprendidos en alguna de
estas reglas, haceu malas confesiones, por­
gue les falta cuando menos uua de las cin-
c'o coudicionea neceáarias para confesarse
uno bien, P at consiguiente, todo$ ellos tie­
nen absoluta necesidad de hacer iiua confe­
sión general bieu hecha, al menos ele todo
el tiempo que han pasudn confesándose
mal; para todos estos -no hay otro medio or­
dinario de ¡salvación: <j confesion general
bieu hecha, ó condenación eterna en los
infiernos. V pato, que lo crean ó que. lio
lo crean, lo mismo que piensen en ello,
que si dejan de pensar: de lo que hay iu-
munerables ejemplos. Ileferiré algunos
para escarmiento de los vivos á fin de que
—9—
sus pobrecitas ni mas no caigan en las de-
voraduras llamas del infierna.
KjmpU) de una pevsüint <]ite se condenó p or
rallar pecados en la ennfestón. Refiere S. L i-
gorio que hubo una imiger que por mu­
chos afios calló en la confesión un pecado
ileíhanesto, pasaron pot* el pais en que
vivía esta nmger dos religiosos y ellarjne
.siemprebu-cuLm confesor forastero, rogó á
uno de eilo.s que la oyese y se confesó. Lue­
go que salieron de allí los Padres, el com­
pañero dijo ti aquel confesor haber visto
que mientras aquella señora se confesa­
ba salían muchas culebras de su boca, y
|ue tina serpiente enorme habia dejado ver
? üera su cabeza, mas de nuevo se lmbia
vuelto á dentro y entonces vió entrar tras
ell» torla3 las culebras que habían salido.
Sospechando el confesor lo que aquello
significaba, volvió al pueblo y ti la caaa
de aquella muger y le dijeron que al mo­
mento de entrar en su cuarto, habia muer­
to de repente. Por tres dias seguidos los
dos religiosos ayunaron y rogaron á Dio«
para que les manifestase aquel caso. Al
tercer dia se les apareció la infeliz muger
eon;lenadn,y montada sobre un demonio
en tigura de un dragón horrible, con dos
—10—
bierpes en rose«rías al cuello que la aho­
gaban, y la comían los pechos: una víbora
en la cabeza; dos sapos en los ojos; sae­
tas encendí las en las orejas; llamas tle
fuego ев la boca, y dos perros rabiosos
que la mordían y se la com an las ma­
nos; y dando un triste y espantoso g e­
mido dijo; Yo soy la des venttirada mnyer
que V. confesó hace tres flirts: á medida que.
iba confesando mis pecados, iban saliendo
como animales inmundos p or mi hora y aqu e­
lla serpiente enorme que m compañero da V.
vió asomaba la cabeza y se, votrió Adentro,
era finura de un pecado deshonesto, que siem­
pre había callado por verf/ilcaza: quería con­
fesarlo con V. pero tampoco me utreni: pnr
esto volvió á entrar dentro, y con él todos
los demas que baldan salido. Cansado ya Dios
de tanto esperarm e, me quitó de repente la
vida y me precipitó al infierno en do)ide soy
atorm entada por fon demonios en figura de
horribles animales. La ribora me atorm enta
la. tnbeza p or mi soberbia y demasiado cui­
dado en componerme, pura ser с ir de lazo á
las nhiax de los jóvenes incautos; los sapos
me ciegan los ojos por las m iradas lascivas:
las anidas encendidas me la ¡¡timan las ore­
ja s , por k ib er escuchado con gusto mar mu-
— 11—

rneiniips, palabras y canciones obscenas; ten­


go las sin'jji’s enroscadas al chpIIo y me co:
trien lux ftnjtus, ¡>or haberlos llevaría de Uil
mudo procuciitiro,pur fn escullido de mis ves­
tidos ¡i ¡jor lux abrazos deshonestos: loa
perroa tuc comen las mimos, p or vtis malas
obras y tocamientos feos: p ero lrt que mas
tne atorm enta es el fom udable dragón en
que voy montada, que me roe y despedaza
las entrañas, en casliqo de mis pecado* im­
puros. \Ay (¡tu1 no ha]f rem edio, ni m iscri-
eurdia p ara mi, sino tormentos y pena eter­
na! ¡Ay de las muyeres, añadió, que se con­
denan muchas de ellas por cuatro géneros
de pecados! p or pecados de impureza: por
galas y adornos provocativos: p o r hechice­
rías y p or callar pecados en la confesion:
los honiores se condenan p or toda clase de
pecados; pero las mugeres especialmente p o r
estos cuatro. Dicho esto abrióse la tierra y
su hundió esta desdichada hasta el pro­
fundo del infierno, en donde padece y pa­
decerá por toda nna eternidad. ¡Ay de ti
cristiano que esto lees ú oyes leer, si no
confiesas cuanto antes esos pecados, que
has callado por una maldita y sacrilega
vergüenza! ¡Ay de ti, que si no los confie­
sas, si do Liaces una confesion general de
— 12—
toilo el tiempo en que los Íifl3 callado natía
te valen tus ayunos, tus misas, tus ora-
cionos y tus limosnas; tendí* i s que ptisar
una vida infeliz, devorado por mil remor­
dimientos, serás precipitado en el infier­
no cuando .menos lo pienses, y Dios pu­
blicará en el dia del Juicio á Vista de to­
do el mundo, esos pecados que no lias que­
rido descubrir al confesor, que jam as po­
día revelarlosi
Ejemplo de dos rjw &e condenaron p or vi­
vir en ocasion próxim a de pecado, es decir,
torpemente amistados ó amancebados. Re­
fiere el padre Seíitíri que en una ciudad de
¡Sicilia un jóve-u y una doncella vivían
enamorados lili dia acertó ú pasar por la
casa de su amiga aquel infeliz mozo y
habiendo entrado en casa y cenado a le ­
gremente, se entregaron á varios asee-
sos, todo ;'i srtl>Í6nd:‘s de su maldita m a­
dre, que tules eosns permitía con su m is­
ma hija en su propia casa. Mas hé aquí
ne de noche se desató al mancebo la heri-
a a de úun sangría, que le habían dado.
OVjinenzó á correr copiosamente la sangre
agitada y conmovida por los desórdenes,
de .suerl·’ que el infeliz que tranquilamen­
te .so liabia entregado al sueño, no desper-
_1
'--i о
м—
tó de él, sino al tiempo de caer ©D el infier­
no. La doncella despertó toda usnslada al
ver A su infeliz amante revolcado en su
niisnm sangre, y al тег que во contestaba
por mas vocca que le duba. Púsose á llorar
amargamente ¿ vista del peligro, mas al
di-a ¡sig'uiciiite viendo el cadáver de su
cómplice, se encendió de nuevo su loco
amoc y la hizo dar en tan profunde, deses­
peración, que tomando un cuchillo se dió
mn golpe en· el lado del corazon esclam an-
do; yo soy la que he dado muerte ú e s te , yo
debe .morir con ri, y en efecto murió y fué
sepultada con ¿u g a la n v l· el infierno. EL
Padre Calatayud refiere de un amancebado
que estando un dia en un monte. oyó que
lo llamaron por su nombre, y volviendo
la cübeza no vió á nadie: poseído de miedo
ве retiró á casa, de alli pagó ¿ la,de su
am iga, la cual sorprendida de un repenti­
no accidente envió su niña para llamar al
Cura. El Curtí se descuidó algún tanto, y
como el accidente apretaba, subió el gala’u
á recibir en sua brazos el último üliw.t»
de su infelii am iga, quien al tiempo de e>-
irar arrojó do sus entrañas-una porcion.
S esa n g T ey d e postema sobre el pecho d .í
su amigo, y en su regazo, yanto con la
ALMA COJDBWADA A l FCEGO ETERVO.
sangre íumtinclri exhaló su inmunda ftf-
ina., ¡Cuantos ejrmjihtivs hnv (Je amance­
bados que en el neto de pecar quedaroa
negras como CHrbones, y fueron sepulta­
dos en el infierno! Todas las confesiones
que hacen las personas que viven en htdís-
tad, ¿ron malas y sacrilegas; y esto aun
cuando despnes de la confesion no vuel­
van á los pecado* de obra; norque si ctiuti-
núan visitándose y hablándose y mus nun
si continúan los besos, almiKos y enre«ln.*¡,
las mirndas y conversaciones libre*. de
nada les sirvió lu confesion y ntmunion. ú
no ser para hacerlo-i nías culpables delante
de Dios.
Para las personas que luin vivido r?»
amistad uo hay medio, ó sepurMcion ;il>si>-
luta y eterna de su cómplice, junta con
nna confesion general de su mala vida, ó
condenación eterna euloá infiernos.
K jm plo de dos que se enudruttvou p o r no
haberse perdonado de todo tarazón . Refiere
el P. Señéri que hallándose 1111 hombre en
los últimos momentos de su vida, hizo Hu­
mar á su enemigo para reconciliarse con
él. El otro vino y le contestó que le perdo­
naba, aunque no lo hizo de cunizon. por­
que al tiempo de sulir de junto ul juuií-
— 16—

hundo dijo cpu-soberbta por el otro* ,*El .Or­


gulloso al fia se ha humillado.» Ef mori­
bundo que le oyó, inflamado mi furor,'con­
testóte: ya que tu no me pvrdovtrs, tam­
poco yo Fe perdono, m quiero que me p e r ­
dones. En este estado murió el iufuliz, y ú
pocos dias ge aparece rodeado de Humas de
fuego en mi cuario en que se hullabu su
euemigo y con una voz terrible· y espanto­
sa: dónde está, dice, dónde está aquel por cu­
ya causa me he ido ni infierno? y lo tizándose
sobre él. le quitó la vida y lo ilevó ú pade­
cer eil eu compañía las horribles peuus del
infierno. ¡Cuántos, cuantos se condenan
por no perdonar de corazón á sus enemi-
{’•osf Pues no hay remedio; ó perdón de
corazón ó condenación para siempre.
Varios Autores y entre ellos Otreman,
refieren circunsUniriadamente -el caso de
un confesor y un penitente que se conde­
naron ambos, el penitente porque no res­
tituía los bienes mal sdquTidos aun cuan­
do podia hacerlo, y el confesor poique le
¡ibaolvia imprudentemente antes de cum­
plir tan estrecha obligación. ¡Cuántos,
cuantos se condenan por no restituir lo
hurtado, ni resarcir los perjuicios ocasio­
nados! 1’ikvs para «sto’no hay otro remedio
— 17—

mas que pronta restitución de la hacienda


oyeníi.si tienen con qué; y sipudiendo uo lo
hacen, eterna condenaciun en el infierno.
De padres y madres, ainos y demas
superiores, que por no cumplir con sus
utilizaciones, por no 'ensenar, vig-ilar, cor­
regir y dar buen ejemplo á sus inferio­
res, por no apartarlos de malas diversio­
nes, é impedirles toda clase de amistades,
se lian confesado mal y se liau condenado,
de estos dig-o. no pondré ejemplos, porque
son innumerables y puede asegurarse que
de cien padres y madres, tul vez no se con­
fiesan bien ni'se salvan dos, atendido ni
abandono y crimiDul descuido, con ^ue
miran la educación religiosa de sus hijos
y domésticos, y las malditas licencias que
les permiten.
Ejem plo de otro que se condenó por no lle­
var verdadero dolor m propósito en sus con ­
fesiones. Refiere el V. Beda, que había un
hombre vicioso que se confesaba tan solo
de aüo en afio, y como suele suceder á los
que solo de año se confiesan, se confesaba
mal, sin enmendarse ni salir jam ás de los
vicios en que vivió enredado. Un día se le
apareció el demonio con uua patena de
hierro encendido, en la que llevaba tres
2
— 18—
forma? de metal ardiendo. Trabajaba el
demonio para hacérselas tragar. y como el
infeliz cerrase la boca le dejó caer una so­
bre la mano, causándole tan agudísimos
dolores, que le arrancó el alma del cuer­
po y fué sepultado «n les infiernos. ¡Ay!
¡Cuántos, cuantos de esos que solo una vez
al año se confiesan y viven siempre en los
mismos vicios, se confiesan mal y se con­
denan! Para olios por lo común no hay
otro medio que hacer una buena confesion
general, que sirva de fundamento á una
vida nueva, y seguir confesándose ¿ me­
nudo, ó de lo contrario condenarle á A r ­
der para siempre en el fuegu devorante dél
infierno.
Por conclusión de estos ejemplos, quiero
referiros el siguiente suceso que trae el P.
Parra de la Compañía de Jesús. Un caba­
llero hacia repetidas limosnas ¿ la Virgen
Santa Inés dp Monte-Policiano y A su mo­
nasterio, pidiéndole que le encomendase á
Dios. Un aia que la Santa rogaba á Dios
por aquel caballero, de reponte arrebatada
en espíritu se halló en el infierno. Allí vió
que en un lugar desocupado, los demonios
muy diligentes preparaban una cama de
fuego horrible y juntaban ruedas, garfios
— 19—
tenaza« ron que atormentar á un« peráo-
a. Pi-lv iiiii.ilfri 1h inocente Virgen ¿qué m
si o' ¿pura quiñi se prrpura lugar tan des-
efífuradn* Риги D. F. contestaron los de-
mnios, noiubi'ijndole al caballero que fa-
orecia á su monasterio. Entonces infla -
nada en tierno ti Tocto de compasion y
HxadecimiMiito, se postró ante el Señor di-
O-ndijle: ¿cunto S ‘finr tía de tener tan inf'e-
i: p ¡rudera taaven m tu que tan caritutiva-
fmntf> socorre á las iictirjtiwis esposas vues-
r<¡.\' ¿por vué tanta desdicha? Ponqué, le
•untestá eJ Scilor, lince treinta aflos, que
i¡ii·« mnlas cunfrsinnes, y aunque se con-
esuba muchas veces, nunca «e confesó
JitMi: ya e.-iá :'i terminarse el plazo de vida
lúe кГЬе с m-edido, y presto veudrá á ese
ligar que Je están preparando los démo­
nos. Vuelta la Sutna en sí de aquel éxta­
sis, toda confusa y temblando manda ve-
iir á todu prisa al cahaüeru, le refiere to­
lo lo qil·1 había visto cou tales palabras,
pie él. hecho un шаг de lágrimas vuela á
iiu’er mía r.onfesion general de toda su vi-
la con grande arrepentimiento. A poco
ien¡po murió, y Dios reveló á la Santa,
¡iie por aquella con lesión general se habia
¿tirado del iulieruo. Tu, cristiano que esto
—20— I
lees rt oyes leer, y has heclio en tu vidajia·1
sada malas concesiones, tu que has calla­
do pecados por vergüenza, ó que vives tor^
peínente amistado, ó tienes údio eu tu coJ
razón á alguna persona, 6 el dinero a geno J
e*i tu bolsa, tu que hasta aqui has aban­
donado la educación de tu familia permi­
tiéndole salir de noche, tener amistades ó
bien sin llevarles á confesar despues de los
ocho ú nuevo afios, ni enseñarles la doc­
trina desde pequeñitos: tu que has vivido
enredado en los mismos vicios» escucha
mi y o z . atiende á los avisos que te dá un
coufeaor celoso de la salvación de tu al­
ma. Mira que te dice lo mismo que SaDta
Inés al caballero del anterior ejemplo; mi­
ra qn« por tus malas confesiones te asegu­
ro que los demonios te están ya preparan­
do un lugar y una cama de fuego en el
infierno: ¡ay de ti, mientras no haces una
confesiou general! mientras estás en pe­
cado. muchos demonios se hallan á los
pies de Jesucristo pidiéndole permiso par^
quitarte la vida y sepultarte en el infier­
no. Teme y tiembla, teme que el Señor les
conceda e¿e permiso que con vivas ¿nsias
solicitan; m ira que bastante tiempo has
abusado de la bondad y paciencia ael Se-
— 21—
fior. v es (1l* teme/ caiga sobre ti. la tre­
menda espnda de su ju sticia, como sucedió
i'i los desgraciados de los ejemplos anterio­
res. Mira qur ln.1 vcíZ Dios ha determinado
conceder per ni Un á los demonios para que
te arranquen el alma dentro de un breve
plazo, y por alyuuas buenas obras que
hayas hecho. asi como se valió de Santa
Inés para avisar á ese caballero, asi tam ­
bién se valu ahora de este librito para avi­
sarte á. ti del inminente peligra de conde­
narte eu que le hallas: mira que si la
muerte te viene repentinamente, no ten­
drás de que quejarte, pues ya te avisó el
Señor por este libro. ¡Feliz mil veces si
á imitación del calmllerc» del ejemplo an ­
terior. escuchas la voz de tu Dios y haces
una confesión general de toda tu vida,
con la que te librarás del infierno y con­
seguirás el cielo! Pero ¡ay! ¡ay de ti, si
desprecias y no liares caso de loa avisos
de tu Dios! [Ay de ti si neciamente con­
fiado en que Dios te conservó la vida h as­
ta ahora, crees que ha de permitir que con­
tinúes en pecado, quebrantando sus leyes,
y burlándote desús amenazas’ ¡ay de ti,
si das mas crédito al demonio que con
vanos pretestos te aparta de la.confesión
- 22

general para que tu condenes, que no á


Jesucristo que te intima que la haga»
pronto, pronto, porque te salves! ¡n y d eti.
si tul vez lo tomas todo á chauna, ó tal
vez dudas d»; la existencia del infierno,
pues prtfnto conocerás que hay infierno
por propia esperiencia, pronto te arrepen­
tirás de tu locura y frenesí, pronto cono­
cerás que el demonio te liabia cegado para
que no viese»; i?l lugar horrendo que te
está preparado en el infierno. ¡Ay de ti.
que á pt'íur du i’átn.i reflexionen, aun per-
inauect*.·;'¡n.'jtíiisibk*, pues esto es una «vi·
prueba de que Dios \a á abando-
nurte di; todo á los enemigos de tu al­
ú a , y de que nu tardarás en bajar al abis­
mo ó llorar con lágrim as inútiles tu ce­
guedad, l.u dureza y tu insensatez! ¡Ay,
que este mismo libro será fiscal y testigo
contra ti. en el tribunal divino, pgr no ha­
berte aprovechado de su doctrina, y estos
avisos serán otrus tantas espadas cortan -
tea, que por toda la eternidad despedaza­
rán tu alma con crueles remordimientos!
¡Ay, ay de ti!
lE N E S QUE ThAB CONSIGO LA flóN riSIO V GEVE-
H AL Ó SKA PA R A Q U IEKBS ES Ú T IL
LA C O N F E S IO N U B SE ftA L .

La c mftvion general pnra unos es nb


ulut;inKMite necesaria para salvarse, ile
iníi-t.· que sino la h;ice se condena. 4
tros es áolo útil y conveniente. nunqtte
o obliífHturia, y Vi otros es perjudicial y
üciva. Es nociva la confeaion geuenil á
is personas rsc-rupulosas, si no tienen de
Ha absoluta neccsidnd, pues de este mo-
0 se aitmentmi sus escrúpulos y 6U rc-
íedio no ou repetir sus confesiones
enerale··, sino sujetarse ciegamente al
ictámen de. un buen confesor. Las per-
onas que ya lucieron en su vida pasada
onfcsion general, no es conveniente que
1 repitan de nuevo, y basta que hagan
cmfesion desde la última geneml que han
echo, ¿ no ser que hubiese sido mal he-
tia, y haya necesidad de revalidarla. Las
ue están ciertas de haber hecho malas
nnfes iones por hallarse comprendidas en
lguno de loa casos atrás referidos, lie-
en Absoluta necesidad y obligación es·
rachieima de hacer cuanto antes confe-
— 24—

sion general, si qüierén de veras salvar­


se. Los que tienen duda de^i se confesa­
ron bien, pero no certeza moral de lmbei·
hecho malas confesiones, no tienen abso­
luta obligación de h acerla confesion ge­
neral, si bien es cgnvenientisirao que la
hagan paTa mas asegurarse en el im­
portantísimo negocio de la salvación. Por
último, para todos los cristianos que a n ­
tas no han hecho confesioü general, os
muy útil y conveniente el que la ha (jan,
en especial para los que han llegado a los
diez v -:eis y veinte años, á fin de reparar
los defectos que cuando niños*hubiesen
cometido al confesarse, y á los que tratan
de tomar estado, porque tienen una obli­
gación mas estricta de reformar mis cos­
tumbres y arreglar con Dios las cuentas
de s u vida pasada. Inmensos b o u los pro­
vechos é infinitas las utilidades que trae
consigo la confesion general, (asi en la
vida como en la hora de la muerte) á to­
rta clase de personas. En la vida son in­
calculables las ventajas que sacamos de
la confosion general, pues ella .sirve ya
para asegurarnos de la validez de las con­
fesiones anteriores, yu para empronder
ii ti a vida del todo nueva, y mejorar núes-
is costumbres. En la hora de la muer-
nos infunde un grande consuelo y una
iz envidiable; como voy á demostraros.
La primera utilidad de la confesión ge~
si*al es asegurar ol valor de las coníe-
ones pasarlas, reparando todos los de-

ido cuidado, aun cuando antes hubiese


mietido innumerables pecados, aun cu­
ndo todas sus confesiones hubiesen sido
inlaa y sacrilegas, queda perdonado de
ido, su alma queda limpia de toda cui­
ji. queda por decirlo asi. nuevamente
autizada, hermosa y resplandeciente á
14 ojos del Señor. Utilidad incomparable
digna de todo aprecio. En electo ¿quien
ay que no quisiera hallarse en el estado
idiosísimo en que está el alma de un n i-
о. que acaba de aer bautizado? quién hay
ue no desee tenor una certeza moral de
aliarse en gracia de Dios, y que si vie-
c la muerte no bajará al infierno, sinrt
ue subirá al Cielo? Pues bien, esta cer-
ízn moral difícilmente la tiene quién no
a«to confesiou general, aun cuando no le
1Л necesaria; porque debe siempre reca­
erse de las confesiones que fazo en su
—26—
niñez, en que tenia pocos alcances, y aun
tal vea de lúa ^ue hizo **11 su juventud eu
ue las pasiones estaban desencadena-
a «s, Pnroporln couftjsinn general se ad­
quiere esta seguridad moral de hallarse
fcü gracia de Dios; y estn .srguridnd causa
eu el alran un gozu tn n grande, que mil
reces bendice ln hora en que se determi­
nó 6 hacerla. Un misionero muy experi­
mentado solía decir: «hé oído confesion
general de muchísimos en todo el curso
de mi vida, y algunos, ni ti mío l:i empe­
zaban me decían: yo no hago esto confesión
general p or oUigtniun, ainn par rfei'Ot'iOii y
consejo. Mas luego estos, ayudados á exa­
minar bien su conciencia, decian al fin
suspirando: ¡ay de mi! cnanto me entraña­
ba yo, cuando dt'i in que me había confesado
s im p r e bien, que nunca habiu callado peca­
do nirjuno, ni me hnbiu faltado verdadero do­
lor y propósito: A h! j n no decia verdad en
eso: yo estatuí perdido p ara s e/ntre si no
hubiera hecho confesión yeneral. ¡AnJ p or to­
do el oro del mundo no quisiera nabería omi­
tido.· Asi esclamaban estos buenos peni-
tes, al acabar de hacer su coafesion gene­
ral: y asi te aseguro que esulamar&s tam­
bién tu, si como ellos te decides á hacerla.
— 27—

Determínate i>uea, y en tu propia esne-


“iencja hallaras la prueba. Te sucederá lo
nismo que A la penitenta Santa Margarita
le Cortona: quejóse un dia esta Santa por*
jue el Señor la decía siempre: «pobrecita
mia Margarita* y no la decía: «hija mia
Margarita» y el Señor la hizo entender
que jam as gozaría del nombre dulce de
hija mia. según ella deseaba, si ante« no
hacia una confesion general de tndn su
mala vida Hízola спи muchas lágrim as, y
apnrer¡endósele el Señor 1h dijo con в и т а
dulzura «hija mia Margarita, «m virtud
de la couft ‘ ‘ has hecho,
te perdono
La segunda utilidad de la confusión g e­
neral es, el que sirve muchísimo pnr.» co ­
menzar una vida santa, enseñándonos la
c-spericnria, que muchísimos despues de
una confesion general, no vuelven á caer
mas, ó ni mcuos no vuelven á cner eu mu­
cho tiempo, y se enmiendau en muchas
coshs. Sucede* ul que hace confesion gene­
ral lo <jue h uno que se pone uu hermo-
«o y rico vestido nuevo, que por mucho
tiempo tiene ruidndo de no ensuciarlo: asi
el alma adornarla con el vestido de la di­
vina gracia, por medio de la confesion g e-
—28—
neral, vive cnidadosa de no volver ¿ en­
suciarse con la feísimo mancha'del peca­
do. Asi ea que muchos, niucliiaimot!, iled--
pues de haber herlio confesion' general,
han enmendado cristianamente su vida, y
Be han enmendado de ciertos vicios á lus
cuales 3ra no sabían que remedio aplicar.
No hay medio mas eficaz para enmendarse
que la confesion bien hecha, por­
que en ella se concibe mayor dolor de los
pecados pasados y prupósitos mus firmes
de enmendarse en lo veuidero. En efecto,
asi como muchos soldados juntos causan
mayor turbación y miedo que si están .sepa­
rados unos de otros, asi también el alma al
ver juntos todos sus pecados, se mueve á
aborrecerlas y detestarlos con mayor do¡-
íor, que si los considerara separados, cual
se censideran en las confesiones particu­
lares. De este dolor tan intenso de ha-
bec ofendido á Dios, que tiene el que liat e
confesion general, nacen en él unas re­
soluciones muy firmes y eficace* de mudar
de vida y enmendarse de sus vicios. Por­
que al ver el alma el triste estado A que
la han reducido sus pecados, las profun­
das heridas quu le han causado y los males
que le han acarreado, no puede menos de
— 29—
sclamar. ¡Oh Dios nño, cuán loco he sido]
lor un breve placer, he perdido vuestra am is-
nd y el derecho al cielo, y me hice digno
kl ti/perno; he perdido la hermosura dé la
ir a d a , y quedé con el alm a feísima y abovñ-
tahlc á vuestros purísimos ojos; he perdido
odos mis m éritost todos los dones y todas
as virtudes, y si hubiera muerto en lodo ese
'tempo que he sido enemigo vuestro, sin r e -
inedio alquilo ma hubiera condenado. ¡Oh
maldito pecado que tant os daños me causas-
fe! y a no volvere jam ás á cometerte· ¡Oh
malditas amistades y reuniones, que han da­
do muerte á mi al mal ya renuncio á vosotras
paya siempre. ¡Oh malditos v icios, qde han
tenido esclava y cnutiva nú almal yo pendré
todo cuidado para venceros, y rom peré las
crueles cadenas de vuestra esclavitud infa­
me. Sirve también muchísimo la confesion
geueral, para vencer las tentaciones del
demonio, como lo confirma el ejemplo de
una gran pecadora llamada Adlaide," que
viéndose asaltada cou tentaciones muy
violentas por parte del demonio, primera­
mente se valió del Ave-MaTia para vencer­
le, por consejo de una persona piadosa. El
demonio, al oír que Adlaide rezaba el Ave-
Maria. huía temblando y diciendo con ra ­
— 30—

bia: fuego sea en la bocn de quien tal con­


sejo le ha dudo. Pr>ro, como aun continua­
se el demonio en tcutarln, un sacerdote
la aconsejó que hiciese confesion generoI
de su mala vida, y npenas la terminó,
cuando cesaron las tentaciones completa­
mente, y el demonio huyó avergonzado.
La tercera utilidad dé la coufe*ion ge­
neral es causar una gmndti pnas y alegría
en la vida, y una tranquilidad inapreciable
en la hora de la muerte. Refiere el P. U;tr-
ri.q u e un caballero despues de hi'ber lin­
cho confesion general, no cabiendo en si
de g ozo, decía: dichosa ¡j bendita sea la h o ­
ra en qm hice confesión general, parque en
h s cincuenta años. que he vivido, jam ás tare
momento de tanto cu»surto y tan pura ole­
aria V quedó tan ni ir indo romo si me m ea­
ran de encima la mas <i¡ln montaña del
mundo. Esto mismo pas» ,*i Unios los que
hacen confesion general con el debido cui­
dado, quienes no suln ouerlun rmisulados,
sino también con gran'les fuerzan para re-
fiistir ¿ los enemigos de su salvación,
mundo, demonio y carne, y adquieren uuu
grande humildad, que mueve al Señor ¡i
conservarlos en su gracia; una gratule pa­
ciencia eu sus trabajos al ver que son mu-
— 31—
г-lin menores que el infierno tantas veces
merecido por 3ü3 culpas, y un amor ar­
dentísimo ú Dios Nuestro Señor ni тег por
una parte tantos ofensas y por otra la in­
finita nuciencia y misericordia con que el
Señor Ins ha sufrido y perdonado. Y en la
hora de la muerte, ¿qué tranquilidad no
produce el haber hecho ronfesioa general?
¿Hay alguno que en aquella hora le реяе
lie haberla hecho? ;Ah! no: untoncea hasta
los mas relajados quisieran haber hecho
confesion geuerul, para morir tranquilos,
y vencer las tentaciones de deseeperacion
q'ie les aflig-en, y los crueles remordimien­
tos que los despedazan. Pero entonces во
sm i tiempo dehacerla.y asilo que importa
es hacerla ahora, ahora mientras еэ tiem­
po; pitea nadie sabe cuando vendrá la
muerta; lo que importa, es hacerla cuanto
antes, desembarazándole para ello de loe
cuidados del mundo que puedan, impedir­
la, pues también nos habíamos de desem­
barazar do ellos si estuviésemos enfermos.
V mayor cuidado debemos poner en cuidar
las enfermedades del alma que las del cuer­
po. ¡Cuán tranquilos y contentos mueren
Ins quu han hecho confesion general en
vida y han eumeududu sus vicios! ¡Cuán
—32—
llenos de turbaciones, angustias é inquie­
tudes mueren los que no han querido ha­
cerla! ¡Y cuán, fáciíes que á,.estos los haga
caer en desesperación el demonio, en aque­
lla hora terrible, presentándoles que han
sido malas sus confesiones! Ruego r>or tan­
to á todas los confesores, humildemente
postrad» á. sus pies, que á los penitentes
que han hecho malas confesiones, les obli-
.gen á, hacer copfesion general como medio
indispensable para salvarse: que á los que
nunca la han hecho les aconsejen con toda
caridad hacerla, para gozar de sus inesti­
mables bieues; y esto aun cuando no les
sea necesaria absolutamente, en especial
si han.vivido durante algunos años enre­
dado? en *lg u n vicio de ju rar, maldecir
etc, con muy poca enmienda; y que ft unos
y otros les enseñen el modo de hacerla
prácticamente y con faeilidad, toda clase
de personas, aun las mas rudas, desvane­
ciéndoles los aparentes pretextos con que
el demonio pretende apartarlos de una
obra tan santa y provechosa. ¡Ay de noso­
tros los confesores, si en lugar de animar
á ella A los fieles, tal vez los apartamos de
hacerla, ejerciendo el* oficio de! demonio,
por eximirnos de un ligero trabajo! ¡Que
— 33 —

cuenta tan estrecha nos pedirá entone os el


Señor, en la hora do nuestra muerte! Rue­
go también encarecidamente, por la san­
gre de J . С. y por los dolores de la S an tí­
sima Virgen, á cuantos leyeren ü oyeren
leer este librilo, que hagan conlusion ge­
neral con el posible cuidado, ei aun no la
lmn hecho; que la hagan, aun cuando no
tengan certeza que hayan sido malas sus
confesiones, pues nun asi Ies será, muy
provechosa y en la hora de la muerte no
les pesará d¿ haberla hecho; y sobre todo
que la hagan en caso do que "hayan sido
malas sus confesiones; [mes entonces es-el
único remedio ordina vi o que les queda para
salvar sus alm as, y librarse de caer en los
profundos culubozos del infierno. Hacedla
Unios, os lo pido por el tierno deseo que
tengo de la salvación de vuestras almas, y
quedareis del todo limpios y perdonados.
Os sucederá lo mismo que según refiere
rusa rio, sucedió en Paris á un gran peca­
dor. Hixo este* t-4i confesion g&neral por es­
crito. pur ser tan tus sus lágrim as, que casi
110 jiudin hablar palabra: el confesor al
lrvr el papel vió caeos tan enurmes, que
pidió licencia al penitente para cnsultar
coli el Abad, la cual fácilmente obtuvo.
3
-3 4 -
Mas hévqaí* que al intentar el Abad en ­
terarse de lo contenido en el pape!. lo en­
cuentra todo blanco, únicameute habían
ijinalado albinias manchas imperceptiblea.
Din parte ».leí m ilagro.al conlesM·, quien
ndinirado del in-udigio. para m s asegu-
rnr¿e, preguntó ni pi-Mi¡tciifl' .**i aquel era
el j'.’jppl de su coufesion general, y le con­
tentó que ciertaaieuíe lo era. Dichoso tú,
le d'j'f sil confesor, mira cuino Dios con
un evidente, milagro, ha borrado de este
papel tus pecados todos, como los» ha bor­
rado del libro de eu justicia, y esta blan­
cura del papel, denótala blancura de tu
«lina hermosa y pura en la presencia de
Dios, por la gran coííti'icion que tc.hn con­
cedido. listo no (»batan te confíela tus peca­
dos, según Jos tienes en la conciencia, pa­
ra recibir su absolución .sacramental, la
m al recibida sep< srróen. tierra aquel buen
penitente derramando un río de lágrim as,
y propuso enmendar sus vicios, y satisfa­
cer al mundo, á quien había escandaliza­
do con sus enormes pecados. ¡Oh dichosa
confesion, que tan bellos efectos produce
en nuestras almas! Ella revalida las confe­
siones pasadas, que se hicieron sin las de­
bidas disposición.r.s; esc ita el alma con ma-
* -3 5 —
yor rficacin tí la contrición de los pecados
cometidos; arranca el coruzon todos los
vicios y afectos pecaminosos; inclina la
divina misericordia A concedernos un per-
dou general de todiis nuestras maldades,
y finalmente, consuela al pobre penitente,
y le vuelve puro como cuando salió de la
i'ut*nt« del Santo ‘Bautismo; le dispone pa­
ra recibir nuevas gracias y nuevos favo­
res en t^sta vida, y la g-loria eterna en la
otra. Considere cada uno estos beneficios
de la confesion general, y despuee deje de
hacerla si tíeDe ánimo para ello.

MODO PRÁCTICO
DI? IIACBIt CONFESIOS' GENERAL TODA CLA.SE UE
m iM O N A S , Á IM P U T A C IO N l)K LBS PR O TE STO S
CON yüE EL DKCOSIO ríOCURA APARTAR
k LOS PIEl.Eá DE HACERLA.

Eli vista de la absoluta necesidad déla


confeáiou ireneral paia Ioh que lian hecho
niahiri conftísiónea, y de lo.* muchos bienes
y utilidades que trae A to la clase de per­
sonan, yo supongo, cristiano que esto lees,
yo supongo, que desearán mucho hacerla
V Arreglar las cuentas de tn vida. Pero'
¡ny ilfi mi! que el demonio' li:t de hacer
toda elase de e.sfuerzos para impedírtelo, y
temo que escuche.·} las sugeñtüiiies de este
enemigo mas bien que la vo:'. ile Jesu cris­
to. í?i: yo aseguro que el demonio, ya v¡i-
luhidose dejos mundanos, ya poi· si mis-
mu, te d iri en este momento. ¡Ahí la confe­
sión f/nieral es siu duda uua cosa buena,
prru ¿como has de hacerla’! ¡jlu ce.i que p ara
¡moer mal lu cuufeaion (¡en m il, mejor es na
hacerla'f ¿no ves que quien ¡mee ccnfi-nion tjc-
urral, ¡teñe, tjite vivir n¡>(irtado del mun-
dn, sin ha filar con nadie, sin poder sit/nie-
f r e í r s e , y si vuelve ú cometer un solo
petado ¡norial, ya nada val·· cuanto'¡tiza!
¿e.ümn podrirs hacer fu estol ¡no res que, la
ron[rsioH (¡mentí, solv puede hacerse tiuq vez
y t/ue p ara hacerla es necesario confesarse
todos los dias’t ¿cómo podrás confesar aquel
pecado tan feo'! ¿cómo podrás Separarte de
aquella persona, que te nlimeidu y dice que
ha de casarse enntifjo? ¿cómo has de perdo­
nar a tu eitem yo, ni restituir lo ar¡eno á su
dueñal ¿no v esqu e te va á reñ ir nuicho el
confesor, y te va á poner una penitencia muy
severa ? ¿no ves que después tos demas te han
de llamar sanio, hipócrita y santurrón? ¿no
— ffl—
ves en fin, f/ttr es ntrjor ilrjiirla p ora mas ade­
lante, cuando exfés trias rfesocti/mlut Lim e
de buena fe cristiano que esto escuchas t»
lees, ¿110 son estas las escusas con que pre­
tendes aportarte de hacer confesion gene­
ral? ¿tienes algunas mas? ¿y no conoces
que todas ellas no sou mus que otras» tan­
tas falsedades inventadas por el demonio,
para que te condenes si da* crédito á ellas?
¿no conoces que toda« e.4ns escusas no son
nías que laüos y enredos de qn'e el demo­
nio se vale, para ca zar. y hundir en el in­
fierno la mayor parte de las almas? ¿serás
tan ciego é insensato que le dejes engañar
por esos mentirosos pivtt‘.-t¡ia, que te pre­
senta el demonio, podre de la mentira? Pa­
ra que no to suceda tan terrible desgracia,
voy A allanarte el camino para hacer bien
y fácilmente 1¡‘» confesión general; voy á
demostrarte que pruS dificultades que el
demonio te presenta, solo son aparantes,
no son mas que uu espantajo de que se va­
le para aterrarte y hacerle ver que en rea­
lidad no ,hay cosa mas fácil que la confe­
sión general, con tal que tangas verdadero
deseo de mudar do vida, y de salvar tu al­
ma. Para esto te ^servirán las siguientes
logias, que sou todas cierta?.
— 38 —

1.* La confesion general so linee en to­


do del mismo modo que una confcsion par­
ticular cualquii’ro, se exigen para elln las
mismas disposiciones y m ía mas. La úni­
ca diferencia. con-íiat’r en el exiímen, que
pide alo-un nía*; por cuanto la con­
fesión preneral abruza toda la vida, ó una
parte notable de ella. Este exámen debe
ser cuidadoso y diligente, cual ln exijre
negocio de tanta importancia; pero tam ­
poco $e pide un cuidado y una diligencia
«urna, y asi hasta poner una diligencia
mediana, y aun cuando te parezca que .si
estuvieras examinándote mas y m>is. te
acordarías de algunos petados tltj que ?ibo-
ra no puedes acordarte, no por eso e s á s
obligado á ello. Rn cuanto al tiem>» que
debe gastarse en el exámen. uo puede dar­
se una regla fijn: algunos necesitan u>os
oclio días h dos horas cada din, como bou
los hombre» de negocios: para Год rudos y
hombres de pocos tratos busto mucho т и ­
п о в tiempo.
2 .' Dios У «estro Señor no pide en la
confesión {reneral que digamos todos los
1»ecud<>8 de nuestra v-ida: pues que esto las
т а л de las veces imponible, v 1Jios
nn inunda cosas imponibles: solo ñus pide
que (ligrimos aquellos (le que hacemos me­
moria (lesjuiíis «le un diligente exámen, y
que los «viiifiiáoinos según estén en uueá-
tra conciencia» loa ciertos como ciertos, y
los dudosos como dudosos, eia aumentar
por n.s^ui‘iu'stí, como hacen algunos, ni
clissroiiíuirlós por temor, como hacen otras.
Si apesar de cao noa quedasen por olvide*
algunos pecados, estos Uimbieu quedan
indirectamente pt rd< nudo.', aunque con la
obligación de пшш Tentarlos al confesor,
luego que se conoce que no № han confe­
sado en la сопГеаюп general. A loa que
saben leer.^ó tienen buena memoria y oa
pacidad, D ios les pide nmyur cu dado cu
examinarse; y lo mismo á loa hembras de
tratos y negocios, en que han podido per­
judicar A sus prójimo.-·. Pero á loe po­
bres rudos ó igno, antee, ¿e. les pide mucho
menos. Lo que principalmente se exige en
la coufesion gcm al, es un verdadero de­
seo de mudar de vida, y cunvertirse since­
ramente al Sei’jor. Por lo tHiit », ningún· se
coniie.su m il por fal¡a de. meiiMr'.a ó ca­
pacidad, sino por descuido voluntario y
culpable neghgeiK’ia en a pilcarse ¿i exa­
minar suficientemente ai: cutí.'¡encía.
3.* Pura que el peni leu te p ieJu con
— 40—

mas facilidad hacer el exámen, «Xebe dU-


tin¿íiiir dos clases de pecados; pecados qiiñ
cometió poca» veces, y pecados que come­
tió muchas veces, ó respecto de los cua-
Itü tuvu hábito ó coátutnbie. En cnanto
á los pecadas que cometió pocas veces,
debe hacer por acordarse del númtjro cío
veces poco mas ó menos, en cuanto bue­
namente pueda averiguarlo. ’En cuanto ¡i
los pecados de costumbre, basta que el
penitente diffa dos cosas, el tiempo que
duró Iíi costumbre do pecar y las voceó
que poco mas ó menos caía al día, sema­
na ó mes, contando un tiempo con otro.
No basta pues decir como algunos: ñeñor,
este pecado algunas semanas no lo come­
tía níng-iina vez y otras semanas una do­
cena de veces, porque como el confesor
no sube que semanas se cometía y que
semanas uo, es lo mismo que tío decirle
nada, siuo que se requiere que el peni­
tente calcule un dia con otro, ú una sema­
na cou otra ó un mes con otro, las VeCea
que serian- Asi por ejemplo, el que echó
<*n su vida »lam ias maldiciones, aunque
pocas, dehe subre poco mas ó menos avo-
rijjunr p1 número; pero ai turo costum­
bre de maldecir por unos doce años, diga
—4 J—■
pop ejemplo, tnve costumbre de maldecir
por unos doce años, y en este tiempo echa­
ría como unas diez maldiciones por se­
mana. Y confesado de este modo, aunque
después se le acuerde alguna maldición
tín especial, no es n<}iwsario que la con­
fitóse, porque ya va incluida en Iji cos­
tumbre de íñaldecír que confesó. Así
también el q'ie v. g. se confesó de haber
tenido con versaciones lascivas por costum­
bre en un tiempo dado, aunque despues
se acuerde de alguna conversación en
particular, no estft obligado A declarar­
ía. No es necesario pues como hacen a l­
gunos penitentes, confesar pecado por pe­
cado, sino qiífe los que son de una min­
ina especie, se han de confesar junto*: y
mucho menos necesario es, contar una
historia para cada pecado; pues eso solo
sirve para molestar al confesor, causar
al penitente y á los qne están aguardan­
do, y lincer mtenninable la confesion.
4 } Aunque algunos aconsejan qne pa­
ra hacer el exihnen se divida la vida en
varios épocas, examinando primero los
pecados cometidos en la niñez, luego los
cometidos en la juventud liaste que tnmó
e.stado, y por último los cometido* d.*¿-
—42—
pues que se tomó estado. sin embargo es
mejor no hacer tal división de 'épocas, y
seguir tan solo el úiden de loa manda­
mientos: porque como hay algunas cos-
turobres de pecar que lian durado toda la
vida, seria necesario acuáur.se muchos
veces de un mismo pecado, lo cual no eá
necesario sino inútil y gravoso. Asi pues,
el que determine hacer confesion general,
debe primeramente pedir luz y acierto á
Dios Nuestro Señor, por la intercesión de
Mfiria Snntisima. para poder conooeT aua
pecados, y empezar el exámen de bu
conciencia del modo dicho, por el órden de
los mandamientos. valiéndose de lo que di·
c e la curtilln, «V tambi-u él interrogatorio
sobre los pee.«dos. «pie con mns frecuencia
suplen. eorni’.t¡erse. si’fíim ahajo Jo pondre­
mos para mayor utilidad de los que se val-
íf iin dé este librito.
•V Cuando l;i runfesioii general no es
absolutamente oecc¿y fia . por no habercer-
teza de que hayan sid o ■alas las confesio­
nes anteriores, sino que solo es útil y coa-
veniente. pueden el confesor y el penitente
proceder con mas desembarazo; pues no se
requiere tanta exactitud en la acuaacicn,
como cuando es de absoluta necesidad.
—43—
6 .' La coTifeaion general puede hacer­
se muchas veces en la vida, y a.ii es que
rniiclios santos lu Win luvhu repetidas ve-
uus; sin embargo, cuando una vez se
liun bien la confesíun yvueral, si se quie­
ra bfteer otra, b.Ksta ipiu uno se acuse de
lus p e íd o s comcLitlos desde la última g e­
neral un« ha hecho.
7.‘ Kl que hace confesion general, no
es neoe.iMrio que se retire dol mundo, ni
'pie viva siempre triste y apartado de to­
da recreación. Solo es necesario que se
aparte üe aquellas casas y personas, que
sabe por una triste experiencia, que le s'm
ocasión de pecar, ó de caer en pecado,
y que huya las diversiones peligrosas,
cuales son las que hay entre perdonas de
ambos sexos y mas aun si son de noche:
por lo demas puede tomar alguna hones­
ta recreación con personas virtuosas del
mismo sexo, de suerte que d o ofrezca
ningún peligro'para el alma. Y aun e-stu
obligación de evitar las diversiones peli­
grosas, y cuanto sirva de ocasion al pe­
cado, no nace de la confesion general: e.sta
misma obligación tiene el que solo hace
confesión particular, y la tiene también el
ijue ño se confiesa; pues por derecho na-
—44 —
turul todos estamos obligados á evitar los
peligros y ocnsioiiüs. de prendo, y el que
no las evita, infaliblrmcuito ea~ en picado.
8.' El qué hace uoufesion yennral cun
el debii lo arrepentimiento y prono-sito de
Ja enmienda, si daspues mas adelante por
fragilidad cae en alg-iiu pecado, no por
eso fué inútil 1h confesion general, y basta
que se arrepienta de aquel pecado. Verdad
аз que ai la muerte le sorprende antes de
tmnfesarse de este nuevo petado ss con-
denaria; pero aun a sile fué muy útil la
o.nnfesion generit; pu:iá si fué bien hr:-
d ia , solo tendrá, qи»·; р:>паг por ese рз-
cado. cuando si ivj In liizo como debía
hacerla, tendrá un i’.ifL'.rim mas terrible
u proporcion d*í h.is muchos pecados que
но confesó cltóbidametito.
!).* Para hacer confesion general no
i'd nocesnrio confesarle «inclina veces ó
muchos dias, sino quo yendo ¿1 peniten­
te! bien examinado y dispaestn, basta muy
poco- tiempo, y tal vez .bastaría media
hora, aunque haya que contar la histo­
ria de una vida larga y llena de pecu-
do¿, en especial si fué uniforme, y domi­
naron siempre unos mismos vicios. A fin
de concluir mas pronto la confesion g-c-
— 4-í—
neral, importa muellísimo que el peni­
tenta procure en lo que pueda, antes (Ir
confesarse, restituir tus biene¿s mol ad-
rii/iridós. resarcir los perjuicios ocasiona­
dos, perdonar de curnzon á sus ofenso­
r e s separar de si püru siempre las perso-
uny que son ocasion de pecailo, y pedir
perdón A nquellas personas á quienes hu ­
biese ofendido.
10.* E l penitente que va hacer confe3iou
general, debe decir sus pecados todos por
feos y enormes que sean, sin dejarse en­
gañar del demonio, que le induce á callar­
los por una maldita vergüenza. La ver­
güenza se lifv de tener para cometer el
pecado; pero si uno tuvo la desgracia de
haberlo cometido, no debe tener el menor
recelo en confesarlo. El confesor jam ás
puede descubrir la mas mínima cosa do
cuanto alli oye, y antes debe dejarse ma­
tar como otro San Ju an Nepomueeno, que
no descubrir ,el mas mínimo pecado. Por
otra, parte los pecados qtto no se declaran
debidamente ni confesor, serán publicados
en el dia del ju icio ‘¡i viüta de todo el mun­
do, de nuestros mas próximos parientes, y
de todos naesiros amigos y conocido,s.
Ademas, el prudente confesor no su üs-
-4 0 —
trañarA, aun cuando oi^ra los pecados mas
feos y horrendos, pues conocu que si la
gracia de Dios no le sostiene, se baila* es-
1»ueste» á caev en otros mucho mayores;
por el contrario, entinto mas graves fueren
los pecados que .ve le confiesen, mayor será
su contento'y alegrin. considerando q'ue se
ofrece oea.sion de atraer и! rebaño del di­
vino Pastor, aquella oveja extraviada, y
cacarla de las fauces dd lobo infernal, que
,<e preparaba pora devorarla y sepultarla
e.ii el abismo Cuanto mayores sean sus pe­
cados, mayor cuidado pondrá en sacarlo
del profundo 'atolladero en qu<? se halla
sumergido,,y bendecirá la divina miseri­
cordia, que con eu gracia ha tocado y con-
\ertido él corazón de aquel pecador. Na­
die pues debe dejarse vencer por esa m al­
dita vergüenza, que condena tantas a l·
m as. sino que debe confesar todo, y de
tse modo salvará su aluna, y se librará de
esos crueles remordimientos y angustias,
que despedazan el corazón de los infelices
que a,si se dejan engHñtu' del demonio, pa­
ra callar ó dismiuuir pus pecados. No
ггцде tampoco, que por graves que sean
ti 18 peendo.* necesitarás ir á Roma para
réetbif *u abso’ aclou: con tal que vayas
—47—
bien dispuesto y arrepentido. te jibáolveni
el confesor que m uy proba lilem ente ten d rá
facultad p ara ello; y si no la tu v iese, el *e
e n c ard a rá de re cu rrir á bus superiores,
pidien lo el remedio opurtuuo p a ra a l i v i e
tu necesidad.
1 1 / A nadie debe a p a rta r de hucarfcou-
friáion g en eral el t^rnor vano de qftte lus
mulos le llam en santo, h ipócrita. s a n tu r ­
rón etc.: pues Id.* que eso llam an no son
m as que em isarios y criados del dem onio,
no son meíi que demonios vestidos de ca r -
ne h u m an a pura condenar a lm a s. Ellos no
quieren convertirse ni ab a n d o n ar sus v i­
cios. conocen que cam iuau derechos al i n ­
fierno; por eso los devora la envidia de que
los dem as se co n v iertan y suban á los C ie­
los, por eso quieren que los dem as se con­
denen con ellos; por eso les a p a rta n de h a ­
cer confesion g eneral, y da toda clase de
o b ras b u en a 3 . A estos em isarios del dem o­
nio, no s§ les debe contestar ni h ac er caso,
ae deben despreciar su* b u rlas, cuando
m as se les debe decir, que no es ¿ ellos,
sino ¿ Jesu cristo á r|uien su h a üe dnr
c u e n ta de n u estras accione*» q u e si ellos·
un se av erg ü en zan de serv ir «i 'demonio,
tam poco nadie debu a v ^ rg o n ia rsc üe ser-
-4 8 —
vh* á Jesucristo, y que si nno se eündena,
uo h an de ir ellos al infierno á sacarle de
Jas g a rra s del ilemowio.
De túdus estas re g la s se deduce. que to­
do el ([i.ie de veras-«fuiere m u d ar de vida y
Inrcer b ien s u coiifesion gen eral. puede
h acerla por escasa cap icu lad que te n g a
y por poca que sea su m em oria, puerto
une Diuri á nadie pide m as de lo que pue­
de, y ú quien tiene poca capacidad le pide
m ucho menotí. Por consiguiente, solo l i a ­
re mal su confesión g en e ral, aquel q u e d e
in ten to quiere hacerla, ó que uo quiere to ­
m a r los medios p ara recoucilini^e con
]Jios, lib rarse de lu tiran ía del dem onio,
escap ar del infierne) y co n seg u ir el cielo.
Pero ¡ay! ¡ay «le. mi! que estoy viendo que
;i pesar de aci’ ta n oierta é indudable c n a n ­
to acab a de d ecirle, todavía h a de h a b e r
m uchos, que no han da querer convencer­
le: m uchos que h an de ciar oídas á las.su-
g estiones del dem onio .y de los m undanos,
qim les diceu que la conftísiou g en eral es
u n a coso-Imposible, y no es p i r a ellos, y
que p ara hacerla m al, mejor es no hacer*
la, ó bien q u e .la h arán m as adelanté; y
no hall di· escu ch ar la voy. tle Jesucristo
que leá habla por medio de este librito y
—4 9 -
les p resen ta la confesión g en e ral tan f¡i-
cil a todos. ¡Ay de m i, qiie nruclios la lian
de d ejar p a ra inad adelante, en g añ ad o s
ior el demonio, y m ientras tan to , vemlrA
Ía m uerte como ladrón de noche en la ho­
ra que m enos piensen, y d a r á con tilo s en
los profundos calabozos del infierno! ¡Ay
fie estos infelices á quienes tiene tan eits-
gos el dem onio, que á p esar de leer ú
oir leer este lib rito , nu cuidan d e volver­
se á su Dios con u n a buena cunfesion g e ­
neral! ¡Ay de ellos, que a ly u n dia se a r ­
rep en tirán y llo rarán su insensatez y lo ­
cu ra, per6 serán v an a s sus lá g rim a s 0.
inútil su arrepentim iento! ¡Ay de ellos,
q u e en el dia del ju icio se verán conven­
cidos con el e j e m p l o de m uchísim os otros,
d e m enos capacidad, q u e h an hecho f u
co nf^io:! g en e ral, y se h an salvado por
ella, cuando ellos se h a n condenado por
110 h ab e r querido hacerla! ;Ay! [ay de
ellos! ;
INTERROGATORIO
TAHA FACILITAR EL .EX i SIEN DE LA CONFESION
UÉNÉAAL.

En el primer mandamiento e x a m i n a r á si lia


—50—
hecho malas confesiones, ya por haber callado
ó,disminuido sus pecados, ya por haber vivi­
do en amistades y en ocasion voluntaria de
pecado, ya pnr no hnhsr restituido n¡ perdo­
nado de curaz n, y» por no haber h elio es­
fuerzos pura enmendarse de sus vicio?, el··.:
examinar cuantas confesiones sacrilegas ha he­
cho, de estas cuantas fueron por el nre «pin,
y si después de haberse confesado mal, comin­
eó ó recibió otro Sacramento, v. p r.v i’l del
Matrimonio, Orden, Confirmación, Ks trem a-
unción. Examinará S'rsabo la doctrina cristia­
na, si Lrabjja por entenderla, procurando asis­
tir ¿ los sermones y esplicaciones de ella,
cuando no tiene causa justa que se lo impida..
Si duda, ó niega alguna verdad de nuestea
Santa Religión, como la existencia del infierno,
etó. SI ba UScido dp hechicerías ó consultado k
esas que llaman sdbitt. También examinará
ai ba dejado de cumplir algunas penitencias,
6 las ha dilatado notablemente sin causa justa.
Si tiene libros prohibidos, A que deban estar­
lo, y si frecuenta la compañía de hombres im­
píos, disolutos ó libertinos.
En el segundo mandamiento oxaminará si
ba tenido costumbre dn jurar con mentira ó
con duda; los afios que ba durado esta costum­
bre y cuantas veces al dia, m esó semana.
— 51 —
Son juramentos pstas espivsínne«:, am' Dm me
Mire, así Dio* me lléve, tt*i Dios me ayude, asi
D io s me ampare, por e*ta C r p o r los Evange­
lios, juro á Dio*, que me caiffft muerto, que me
falte el Sanli>ioio Saci'umrnto, que un rnijv me
pnrla, qtie el dial’ío me lleve y ulnis semi'j>n-
les. listos deben exaiiiinaiso todos junios,
I>rucurando acordarse de los aft<>s que duró
a costumbre de usar de Uiles es presiones, y
de las veces que seria cada semana, ó cada
uiC9, 6 cada año uno c o n otro: cuantos con
verdad y cuantos con inenl¡rn. Si lia juradu
hacer alpuna cosa mala, como vi'ti.ümse «leí
irójiiuo, ser fiel á una mala a m ista d , utc. Si
[ib jurado con mentira en pri juicio <li* Ir r e t ­
ro. E xam inará Inuibien si Luvu ó tiene cos­
tumbre de traer & Dios por testigo, ¡iunt|ut¡
sea con verdad: el ju rar eun mentir·! siempre
es pecado mortal, aunque no se si}:« dañn ó
sea par» evitar un ruido: el juramento cun
verdad en si mismo es Solo pecado vvnial; pe­
ro si hay costumbre frecuente de ello, suele
ser pecado mortal, ya ñor razón del mal ejeiri-
pío, ya por el peligro a que se espone de jurar
con mentira ó duda. Si ha blasfemado o di­
cho palabras injuriosas contra Uios, la Santí­
sima Virgen ó los Santo». Si treno algunos
vutus por cumplir, ó dilaliLjjiuoho sin cansa
— 52—
jusla el cumplimiento de algunos. Si luí deja­
do de cumplir lo qnc prometió con juramento,
;í menos que sea cosa mala, pues entonces no
debe'cumplirse.
No es juramento ni pecado el dfcjr: «á fe
mió, abofellas, nurao soy cristiano, juro ;'i i.il,
como esloy aquí, como el sol» y oirás esprn-
siones en que ni directa, ni indirectamente se
trae á Dios por testigo. El decir n fd, si se e n ­
tiende de la fé do Jesucristo t s juramento, si
se entiendo de la fe que merecen los hombres
no es juramento. Asi decir á fé mía no es ju ­
ramento.
Algunos tienen por juramento las maldicio­
nes ó peticiones que dicen contra los ganados
y personas, v. gr. el decir mala muer Le te
inate, mal rayo te parla. Estas espresiones y
otras semejantes no son ¡aramenloa sino mal­
diciones: si se dioou contra persona» son pe­
cado mortal, i'i no ser que el mal deseado sea
leve, ó se digan solo por chanza y sin que ha­
ya escándalo, y se debe uno acusar de ellos
en el quinto mandamiento. Si se dicen contra
los animales, por lo común solo son pecado
venial: si se dice, mala muerte nunca te mate
no es ningún pecado. Pero advierto, que si
uno lia usado esas espresiones que no son ju­
ramento, creyendo que pecaba mortal mente,
— ¡J.'i—
pecó mortalmente por conciencia errónea, y
debe acusarse de esos pecados. Oíros tienen
por juramentos l<ts palabras lascivas, v. gr.
<ijos, ele. listas pertenecen al scslo m anda-
inicnlo en el cuíiI deben confesarse.
lün el tercer mandamiento examinará cuan­
tas veces h;i perdido la misa, ó se habrá
puesto cu peligro ilu perderla, sin tener causa
li^aima que 1« ilisponss.ise. Cuantas veces h a ­
brá trabajado, ó inundado »»abajar mas de dos
horas sin verdadera necesidad, y si hubo es­
cándalo, debe explicarlo, pues entonces son
dos pecados mortales. Examinará si comió
huevos y lacticinios en cuaresma sin bula
de la Santa Cruzada, ó si comió carne en cua­
resma, viernes di*l año y vigilias sin tener in­
dulto de carne, y cuantas veces lo hizo con ad­
vertencia de que pecaba. Si habló contra las
bulas y exhortó ¿ otros A quo no tas tomasen.
Si dejó de ayunar eo la Cuaresma y ayunos du
entre año sin legitimo impedimento, ó si te ­
niendo la bula de carne, mezcló carne y pesca­
do en una misma comida. Advierto, que cuan­
do hay causa razonable y legitima, no se peca
en faltar á estos preceptos. Asi no peca el que
deja de oír misa por estar enfermo, ó mas no
poder, ó el que no ayuna, por tener trabajo
material, grave y pesado, ó por carecer del
—.14—
pan suficiente; ni t,impuro l¡»s qn« están orí
cinlJ 6 criando, ni l;i> |ti‘i sf)M,»s enfermas qnu
no pueden resistir. I.«>s \ mi.ni· ruínente po­
bres pueden rom с r l;i с ¡une con su!a Га bula
de I» Cruzad·!, m an d o un P.ulrr íiuestrn cada
vei. El cuiner eJ caldo d·· cam ·, por Lo cu-
Riun, solo es pecado veni.-·!, y si luy eíiusa, no
Será ningún premio. Véase la ad tn ten a ia
puebla al linal del intiTro¡;aturiu sobre el s< *
¿;undo mandamiento.
E n €*1 cuarto mandan.iento, ]«э hijos, cria­
dos ó inferiores exim,inarán, si lian aborrecido
ó deseado ln muerte á sus padres, п тоз, etc.;
si les han Miado ráspelo, mirándolos eun
malos ojos, levanlAmioles la mano, ó tliciéndo—
les en su presencia palabrns injuriosas: si Tes
han desobedecido en cesas graves y justas,
v. g r., cuando les mandaban confesarse, no
salir de noche, no hablar ni admitir en casa á
tul nersona: si han cumplid i sus testnmenios,
les ban socorrido en sus ¡ipuros, y avisado en
tiempo para que recibiesen los últimos Sacra­
mentos, si han socado cosas de cusa para ven­
der, ele.; si los han enfadado, irritado, etc.
Los padres, amos y superiores, examinarán si
han cuidado de enseñar la doctrina cristiana £
sus hijos, criados ú inferiores, diciéndosela per
las noches, en especial por el invierno y eua-
resma: si !<is h,m vi^íln ]·> y apartado d e las
iiuiIhs cn m p aiiM *, a m is ta d e s y d iv e r s io n e s i1e
i>odi<·: si han cu¡ l^>lo d e c e r r a r h¡en y con tla-
vp l.is p u e r ta s d e s u s c .is a s , y no p e r m itir j. i -
111.is por díiiií un n n ilu u el qu·' snl¡¿an d e n o c h e
á fu e r a , aunqui* >lrj:»ri qu<t no h -iceñ n in g ú n
nuil: si le s pi-rmiVfii hn lilar lib r e m e n te y c o n
person as di· ilis iin io se x o : si p ro cu ra n q u e s e
fijiiRt»s<*n a lü in n s vec**s e n tr e a n o y c m un
Imi n c o n fe so r: si 1 c o m i'e n y c n s lig a n c u a n ­
tío f.i lia n : si en lu" ir ilr in sp ir a r le s m /ix im a s
de v ir tu d , y anim.iil<v-j h t*lla c o i su e je m p lo ,
los cscandal¡7.;i imii ’•ti« nióX niiiiS m utldnnris,
su s cunversiieion«·* I i l>i e , s u s ju r a m e n to s y
maldiciones: si p<>r nr-juir ti sus hijos ln nece­
sario, dan oc.iíion ¡i que cumplan hurtos, ele.
Los casados se examinarán si viveu en paz
amándose y sufriéndose, «i han follado á sus
dolieres ó Se bar esceilido en é| uso d« sus de­
rechos: si desiui’s «le los dos años 6 tres han
acostado á sus liijosieh su carmi ó de ella;
(i han acostado junins nifius y nifi;is- 6 han per­
mitido que los niños y niñas duerman non per­
sonas urdndes de distinto sexo, Jespiies de esa
edad: si han violentado á sus hijos para tomar
e^adu ó kan desperdiciado su hacienda, etc.
El quinto mandamiento, exam inará si ha
tenido óJio i¡ alguna persona, 6 deja de hablar
—56—■
con ella y por cuanto lieinpo, si ha profe rilo
maldiciones contra algunas personas: ai ha du­
do palos, reñido, procurado el abollo: si is
lia embriagado: si h.j desaliado á '«»Iros, ú
pucülo en peligro su vidü ó sil salud, si üü es­
candalizado «Velado motivo de pecar á oíros
con sus malos ejemplos, sus perversos conse­
jos, sus burlas contra las personas piadosas,
sus jactancias de bubcr cometido el pecado
ele.: si se alegró en los males y desgracias do
sus prójimos, ele. Sun maldiciones el decir
ina|a muerte le mate, malos diablos le lleven,
mala nacida lo mate, malas pingas le persi­
gan: nunca confesion hagas ó sacramento.«* re­
cibas, nunca de ab¡ salgas, nunca le mudes y
£tras esprosíbnes semejantes. fin esto debu
acordare» do lo» anos que duró aquella mala
costumbre y las veces qu esería cada d ij>ca­
da g alan a ó cada mes, uno con olro. El decir
mala muerte le nunca mate, nunca otro mal
bagas ele. no es maldición.
El decir que diablo, ‘Juo maldito, que inci­
do, que indino, leve ó diablo, sir. decir que
llevo A nadie,, y otras espresinnes semejantes,
no son maldiciones, son perado venial por lo
común, pero no mortal.—Véase la adverten­
cia puesta al fin del secundo mandamiento.
iv?pecto de las personas que usaren d r e&Us
— 57—
opresiones, creyendo i^ue'pecuben. mortal-
mente.
En el se&lo mandamiento examinará si tu­
zo ó lie no actualmente algunas amistades ó
elaciones; qvcrij;uandc> en cada una el liecn-
<o quo lia. durado, si It.i si lo oculta ó con
'SCiimtillo, cuBnias veces pecaron carnalmen-
p, cuantas se lia 11 puesto en |>eligro pur haber
•slínlc) do noche juntos: cuantas veces hubo
besos, abrazos y t·uredos torpea sin pecado
tic obr;i, con que frecuencia se vuian. Exa­
minará ademas si lia comalido pecados ó bc-
s-<sT¡i brazos i enrrcliis con oirás personas, y
ik> (|uc estado, y cuantas veces: si La pecado
crni personas riel mismo sexo, ó consipo ruis-
m<», ó cuando niño luvu enredos malos con
ulrns niños ó ninas: si lia pecado con alf^un
lauto: si asistió á casinos, bailes, ruadas, lian-
rlonesó tal vez los permitió rn su casa: si Lia
ilado palabra do casamiento á nlgnna pct$o<
ti» fon al^un fin molo ó se lia prevalido do ella
f.ira mas fácilmente lograr la seducción, ó
liieu si en osla materia tiene alguna obliga·
cixn ó promesa licita que no finya cumplido:
si lia hablado rt contado cosas torpes ó can­
tores lascivos, ó los lia escuchado con com­
placencia: si aconsejó el pecado ó enseñó á
[levar ó dijo que Dios disimulaba osle horren-
— S e­
rio pecado, En cuanto á los pensamientos, i'n
la confesion <’rner;il, b.isln f><<r lu cummi que
examine si ha lenido costumbre de cfc.pl.i —
ceise en ellos, aunque tin «l< seasr ejecutarlos;
que tiempo duró esa co*iutnbre, con que Гг^—
cucncia los tenia. si m i con toiJ.i clase de per­
sonas, ó si Hernias veces ¡mocaba loa sa­
grados nombres de Jesús y María para ven­
cerlos y desecharlos.
En él sétimo exaniin*r¡i si ha hurlada, 6
aconsejado A otros que hurlasen, si ha soca­
do al”o de ca>a ó ha encubierto á los que ca­
caban; si tiene alguna restitución que n<· li,i
cumplido 6 deudas por рацаг pudiendn ha­
cerlo: si ha prestado con usura, ó no ha |Hi­
pado ¿ los criados y jornaleros lo debido, ai
ha enrollado á otros con trampas, falsas me­
didas ó monedas, menlirns y fraudes; si ha
causado á olri's üIluii dauo цгилч*. En ol pre­
cepto ant . iur no Iiliy itiíiltri iii Ir ve, es decir
ue todos los pecados son mortales, рог razoo
a и la materia; [tero en el sétin.u hay materia
leve; y asi, el hurtar m-,nos decunlrn reales,
solo es peendo venii»], á пч ser que luese á
persona muy pobre, ó que se IiÍi-íim* repelidas
veces en especial á una mistn.i [iprsona, de
sucrle que llegase ó materia ki.ivc.
En el octavo, se e lam inará si lia levantado
—59—
aleu.ia calumnia, si lia conidio -mentiras que
ocasionasen riñ.is y disturbios, ú otro dañ·
prave; si ha molido rencillas ó chismes: SÍ
"murmuró ó de.=cifl rió aLiin defacto oculto y
Urnve del p rójim o, ó fue chusii de que otro lo
descubriese; si d-scubi ió nlgun secreto de im­
portancia at¡n cjiuna lepiiiuiH^ó atirió cartas de
otros, ó echó en cara á alguno 9us defectos, ó
juziíó sin suíH cute fundamento. Nótese que
ps pecado i!ra\c el descubrir loa ikfeclos ocul­
tos ile otros, iiimípirt sean verdaderos; pero
no I» es cuando son públicos, ó cuando hay
necesidad; y asi no peca, antes lince una obra
buena, el que descubre por ejemplo al pariré,
qtie sus hijos andan innl divertidos, ó Im i Tun
alpina picardía, con el Tin de <pie los corrija.
Tainpnco p¿can los pudres que b'osjH'uh.in ni.il
de sus hijos y criados, con el fin do lomar las
debidas precaución« s, ;mles están obli^dos á
<*l|n. Examinará también si alpun» persona por
9US dichos Iih perdido su honor, ó su ruma, ó
su colm’aci'm; pui's hay obligación de resarcir
<*u lo «pie [iIuí.Ih toilos estos perjuicios.
Adviértase, tpir si lino tiene 1111.1 coSn por
pecado, ó dudaba de ello, y sin ombarpo lo
i-jeculü. di-be confesarla, y »si v. £¡r., el que
creía qiiü era pecado martul maldecir á los
¡miníales, debe examinarse y acusarse de los
— 00—
veces que los haya maldecido. También debe
acusarse uno do aquellos pecados que hahm
determinado cometer, nun cuando despucs no
los hubiese cometido. Finalmente tuda perso­
na debe acusarse y examinarse sobre los de­
beres propíus de su oslado: el snstre y el za­
patero si ni lomar medid,is lian ofendido á
Dios: el artesano si Cumplió fielmente con (o
pactado ó llevó un precio esetsivo: el perito si
lia tasado injuslotntnle, y si fuó en perjui­
cio de otro, debe restituir los daños: el nbo-
gado y procurador ai patrocinó causas injus­
tas, s'i descuidó las causas que le estaban en­
cargadas, si usó do tram poso le s li^ s falsos,
si llevó mas de lo justo, si aconsejó pleitos
injustos, si manifestó á la persona contraria
los secretos de la suya: el notario y escriba­
no si hace instrumentos falsos, ó de contratos
ilícitos, ó no los hace con la debida claridad,
dando despues ocasion íi pleitos; si rompe,
quema, muda ú oculta Jos instrumentos ver­
daderos, ó nu los casiodia con la debida dili­
gencia: el médico, cirujano y boticario si po­
nen el cuidado debido ón los nepocins de su
cargo, si alargan la cara, dan medicinas peli­
grosas ó muy costosas» ó remedias para no
concebir á abortar, sino avisó de la obligación
de recibir los Sunlos Sacramentos á tiempo
—61—
oportuno, si no curó ñ los pobres, si eximió á
cíteos injustamente del servicio militar, ó bien
los hizo marchar esundo exceptuados: el juez si
ha sentenciado injustamente, si ha activado ta
espedícion de tas causas, si lia vigilado para
que sus inferiores no cometan fraudes, si ha
recibido regalos, si no ha apocado á los huér­
fanos y viudas, si estudia diligentemente las
cansas: el alcalde, secretorio, etc., si llama
para las quintas módicos 6 cirujanos que se
«Ifjiin subunuir. si reparto injualomenie las
contribuciones. si si; apropia alguna cosa ó fa­
vorece á ios di; su familia, si ayuda fi los pár­
rocos á cortar abusos, como fuliadas, etc.,
desterrar escándalos, castigar ainaícebam ied-
tos, ele.
Concluya osle interrogatorio recordando lo
que dijo al principio, quo lo primero era pedir
luz ó Dios para reconocer sus culpas, en cuao-
lo pueJa ser, retirarse 6 un lugar secreto y
apartado del bullicio del mundo; y on cada
clase do pecados examinar cuantas veces se
ha cometido poco mas ó lítenos; ó bien si fuo
pecado de costumbre, averiguar el tiempo que
duró lal costumbre, y las veces que caia cada
dia, cada semana, cada mes ó cada aüo.
- 62 —

ESP1.1CAGI0X ni- LAS CONDICIONES N E CBSA RM S fA rtA HA­


CER UNA B U E N * CONTESTOS, YA SEA f.fcSI'.Ti V . XA SLA
p a r t ic u l a r ; V MODO r>P. c o k p e s a a s e
CON BR EVEDAD .

Cinco cosas tiene que h ac er el que quiera


confesarse bien, y a sea su confesión g e ­
n eral y a sea p artic u la r, á saber:
"E xam inar la conciencia.
2.* Tener un verdadero dolor de los pe­
cados.
3 / P roponer enm endarse.
4 .' Confesarlos todos.
íi.* Satisfacer por ellos, al menoá c u m ­
pliendo la penitencia (pie el confesor im ­
pusiere.
Li» prim ero que h a de hncer el que va
¿ confesarse, es exnrairinr su conciencia
p aru acordarse de los pecados« cometido:1, y
poder decírselos al confesor. No debe. piles
im ita rae el modo de obrur de aquello»; qua
ning'un cuidado ponen en ex am in ar su
conciencia a n tes, que no dicen pecado a t-
tfiituj h a s ta que el cmife.sor lea p re g u n ta ,
y A sus p re g u n ta s no saben lo que lian de
co n testa r, y an> es que diivn lo prim ero
que les viene á la boca, por no haberlo an tes
pensado y reflexionado. P ura ex&nmmr 1a
— 63—
conciencia se debe pedir luz á Dios r e ­
zando alg’iinns oraciones» ¿ Jesu cristo , á
M aría S antísim a y al án g e l de ln g u a rd a
y luego ponerse á reflexionar sobre la vida,
p asad a, sobre los lu g a re s por donde.andu­
vo, las com pañías que h& teñid«), los c a r­
ena que h a desem peñado, loa vicios que le
han dom inado y p a la b ra s que h a proferi­
do. com parando su co n d u c ta con los m a n ­
dam ientos de Dios y de la Iglesia. Si la
confeaion e.s g en e ral es m uy bueno p ara
el exam en el valerse del i ti terro n a torio que
precede: sifue.se p artic u la r de poco tie m ­
po, b asta que procure ex am in arse del
tiempo que hay que se confesó, <^ue p e ­
n iten cia se le im puso y si 1&. cum plió, que
ju ram en to s, m aldiciones, p alab ras torpeé
ó m urm uraciones h a proferido 6 escuchado
con g u sto , c u a n ta s veces h a perdido la m i­
sa ó el ayuuo. ó trab a jad o en dias festivo«,
<) com ido carne sin ca u sa lag-ítima en
diaa prohibidos, sobre la obediencia á los
»adres si es inferior y la educación de la
Í am ilia si es superior, los pensam ientos
ó enredos torpea, los hurtos, etc.
D espues d e conocidos los pecados de que
es culpable, debe escitar en su alm a u n
verdadero dolor de h a b e r ofendido A Dios
—G4—
con ellos y a n a resolución fírm e y eficaz
de ev itarlos en adelante. A la m an era que
el cazador que an d a buscando caza, lu e­
go que la le v an ta p rocura d isp a ra r y m a ­
ta rla p a ra sacar alg ú n fruto de s.u trab ajo ,
del m ism a m odo el p en iten te despues de
- h ab e r encontrado sus pecados por medio
del exam en, debe h erirlos, m atarlos y a n i­
quilarlos con un dolor vivo de h ab e r ofen­
dido tí Dios con ellos, un firm e pr.i|iús-ito
du evitarlos on adelante. El dolor es la p a r­
te m as n ecesaria y esencial p a ra el sa-
en n uento de la p en itencia, es sin em bargo
la disposición en que m enos se re p a ra , y
que se m ira con m as indiferencia. Sin uú
verdadero dolor, y a sea de .perfecta con­
trició n , y a sea de atrició n , n in g ú n peca­
do se perdona aunijue jse confieren mil ve-
ees; por el co n trario , teniendo dolor de
ierfecta co n trició n con propósito de co n -
Í esarse, se perdouau en el m ism o acto los
pecados, si bien queda la obligación de
d eclararlos después al m u ((»sor sin callar
n in g u n o . Asi pues, el ipie quiera hacer
u n a b u e n a confesion drlu* tra b a ja r por e s ­
cita v en su a lm a un dolor verdadero de los
jccados que confiesa, p ara no esponerse á
{íacer m a la confesión. A esté fin pondré
—6п—
roas ab ajo a lg u n o s m otivos breves y m uy
biicuces p ara e d ita r lo . El que quiere co n -
íesarsc bien, d e b e r pedir al Señor este dolor
de h aberle ofendido, por sil infinita m is e ­
ricordia, por loá m éritos de §»i pasión y
w uerle y por los dubroá 6 intercesión
poderosa ríe M uría. San ti-ú m a y Santos de
su devociou,. irewiDilo c.on fervor a lg u n a s
oraciones y luego njoditar y reflexionar-
jnuv detenidam ente en estos moLifcos, y
si despues ib 1д última. coulvsiou luvif'l'e
solo ^eiaialeá, doli*hid«st¡· y a rre p in tié n ­
dose de alalin o de-lo.·» puciiclos n ías g r a ­
vee de la vida-pneiuln. tJo eále modo ten -
díA verdadero dolor y propósito en bus
confesiones. 151 dolor p a ra ser \ e-rdade.ro.
ca u l se fiidc eu la confesiou, h a d e te n e r
cuatro cuolidudefl·:
1.‘ H a dt) ser in terio r 6 d^t сигняоп .
puesto que el conizon fue (juicu com etió
^l pecado, y asi д а basta, decir de p alab ra
tengo dolor do mis pecados, ti el corn-
üou uo loe. ciclista у нЫптвзд;. no >.ь
requiere d erram ar lá g rim a s и i exidat ¿us-
yiroa.
f ía de ser so b re n atu ral, e>: dr.‘-.r,
que h a de ser efecto do. la g ra c ia , пол l n
¿e ? e u ir de Dios y h a dtí- s*h· esei-tuido ¡юг
m otivos sobrenaturales i detestando los
pecados, por cunnto con ellos se perdió el
cielo, se mereció el infierno y ae d isg u stó
y crucificó- á Jesu cristo, que tan to nos
limó y padeció tanto por no-sotrorii
3.‘ Ha de ser universal, es decir, que
se lia de tener dolor de todos los pecados
m ortules, no solo de aquel los que nntural*
m ente aborrece ó que le han cuuAado a l­
g ú n dafio tem poral, sino tam bién de a q u e ­
llos á que ser .siente m as inclinado.
4.* H a de ser sum o, es decir» el m a­
y o r de los dolores, de su erte que quisie­
ra mejor h ab er m uerto, que 110 hab er ofen­
dido á Dios, y ostó dispuesto á m o rir
mil veces antes que ofenderle.
El propósito de la enm ienda h a de tener
las tres condiciones siguientes:
1.' H a de ser u n iversal, es dacir. que
debe el penitente e star resuelto á no co­
m eter n in g ú n pecado m ortal conocido co­
mo tal.
2 1 H a de ser absoluto, esto es, que
debe e s ta r dispuesto ¿ no com eter n in ­
g ú n pecado m ortal, en n in g ú n evento <5
circu n stan cia, a u n cuando sea n u ev a m e n ­
te tentado, etc.
3.‘ H a ser eficaz, es decir, que el p e-
— 67—
n itente lia de poner eu p rá ctica los re­
medios p ara enm endarse, que el prudente
confesor le prescribiere; h a de re s titu ir
(podiendo) los bienes m:il adquiridos y re ­
sarcir los perjuicios ocasionados; h a de
s·: p a ra r de si y olpjarae de la oeasion p ró ­
xim a de pecado, rom piendo las cadenas de
torpes am istades en que viva enredado .
huyendo de la tab ern a, bailes, ru a d as y ·
de aquellas ca sas y personas que le in ­
ducen al pecado, ó que y a te hicieron
cner en el; h a de cu m p lir p u n tualm ente
las penitencias m edicinales que le diere
el confesor, como frecuencia de s a c ra ­
m entos. oracion. lectu ra e sp iritu a l, etc.
1 Luego que la persona que tra ta de con­
fesarse lia escitado en su alm a un vivo d o ­
lor de su s pecados, con un firm e propó­
sito de la enm ienda, debe p resentarse a l
confesor, á quien debe d eclarar todos los
pecados m o rtales sin callar n in g u n o por
Tro y vergonzoso que sea; pues el confe­
sor representa A Jesu c risto que loa vé y
cmioce todos, y si se calla uno solo po r
verg ü en za, la confesion es m ala, se come­
te un enorm e Bacrilegio y queda la g ra n d e
obligación de rep etirla toda cuanto a n te s
eu u n a b u en a confesion general. La falsa
—68—
v erg ü en za que induce á c a lla r rt c U s i r a n * ·
la r Jos j)ecado3>e3 ca u sa de m uchas con*
fu sio n a Sacrilegas y de l a Condenación de
tu n d ra s alm as. Tu cristiano que estolees*
ú oyes leer, jam as te dejes e n tra ñ ar por
el dem onio, que tm tft de cercarte la boca
y an u d a rte la g a r g a n ta , p a ra que los con-
íeaojvs 110 p uedan valerte, á la m an era
que Ifls lobos cuando cogen una oveja, lu
prim ero que haeen ea a tra v e sa rla la g a r ­
g a n ta , p a ra que los pastores y les perros
rm oig an su s balidos y no vetogan á tso-
ro rrcrla: m ira qncf si nr> condesas aquí
tus. pecados, h a n de ser publicados al fin
del m undo, A v ista de todus los á u g e lís
y santos del cielo y de todos los dem o­
nios y condenados del infierno: m ira que
el confesor ja m a s puede descubrir cosa
:d<rnna á nadie y antes debe dejarse m ar-
t i r i z n r corno otro San Jn n n N eiam uoe-
iK', m ira que el confesor de n ad a s e e a -
irafta rá, ni te refiirji, ui dejará de d arte
Jw absolución cotí tul que q u ieras enm en­
dante-, y «nn cuando te viñera u n poco
i n il veces m ejor te es que e l esnfesor te
riñ a por tu b ie n , qiKjno el one lia y ns de
ser q u im in d o vivr> y p i s o t e é j p t r l c s de-
inr.iijr.M en ti fu·'i^o del infierno: m ira q u e
—69—
au nque recibos m il absoluciones, de liad*
te sirven sino p ara tu m ayor co n d en ació n ,
pues comete.·* un pecado gravísim o al con­
fesar y otro al com ulg’a r de esa m odo, y te
espones ti quedar repentinam ente m uerto
y b ajar derecho al infierno, de lo que hay
inuum erables ejem plos: m ira, en n n , que
si no los contienas todos en vida, tam po­
co los confesarás en la hora de la m uerte,
y no confesándolos, no te se perdunarún y
tn condenarás sin remedio por m us m isan
que o ig as, por m as buenas obras que h a -
gas«, por m us lim osnas que re p a rta s, por
mus ayunos, m ortifica ‘iones y oracienea
que practiques. Confiésalos p«es todos,
escucha este aviso que hoy te da el S e ­
ñor, que tal vez será el últim o, tal vez,
tal vez tiene determ inado cortarte el hilo
de la vida dentro de poco tiem po, y p o r
eso hoy ta a v isa p ara que no te n g a s de
que q uejarte. t-'i no tk'nes valor pura d e ­
cir ese pecado fi tu . confesor ordinario» ó
á uu confesor conocida, busca uno desco­
nocido, y si n o t e atreves á decírselo c la ­
ram ente, dile: P adre yo tengo un pecado
que rn e d á v erg ü en za declarar, quiero que
V. no se estrañe, puf*s quieto enm endar-
— 70—
verás como el confesor te ay u d a y te in ­
funde ánim o y valor pura que digHs to ­
do; paro esto lo liarás al p rincipiar la con­
fesión. no lo íruardes pura ol últim o, pues
asi es m as fíicil que el demonio te e n ­
g añ e , que te dejes vencer de la v erg ü en ­
za, h a g a s m ala coufesion y te condenes
p a ra siem pre.
La últim a condición necesaria p a ra r e ­
cib ir con fruto el sacram ento (b la P eni­
tencia es la satisfacción de obra, ó sea
el cum plim iento de la ]>t;mienria que el
confesar le im puso. El no cum plir la jw-
n iten cia cuando es unu cosa leve v. g r. u n a
estación, siete A ve-M arías, e tc ., solo e¡t
pecado venial; pero cuando es g ra v e v. gr-
un rosario tantos diaa, tuntas veces co n ­
fesarse, e tc .. es pecado m ortal el no cu m ­
p lirla ó d ilatarla tiem po notable sin c a u ­
sa ju s ta . Pero cuando Jiay causa ju s ta
como ai quedase por enferm edad, olvido
ó bien una ocupación indispensable y p re­
c isa , ó cunndo se d ilata por poco tiem ­
po no es pedirlo m ortal. Si se deja a lg ú n
diu por cum plir con causa ju s ta debe
cum plirse en otro. Cuando se m a n d a n , por
»’ji'ínpln, rosarios, tnm bion a irre n re zán ­
dolos cou los de c a sa, c o n ta l que se re-
—T i­
ce con devoc'inn; pero si se puede rezar
otro por separado es m ejor y se g a n a
m ucho. Si yo le olvidase la penitencia
debe acu d ir al m ism o confesor (pndiendo)
cu an to notes p ara que se la d ig a ; rúan
p ara ev ita r esto atiende con g ra n cui
darlo cuando el confesor señ ala la peni­
tencia: no pifinses por entonces en si te
se h ab rá olvidado el confesor; atiende so­
lo, y atiende bien a lo que el confesor
te dijere, y si no le entiendes bien la
penitencia, pidele que litiga el favor de
repetírtela.
S upuestas estas nociones hé aquí redu­
cido á la práctica lo que debe hacer el
que quiere confesar.-«* bien. I)hbe pedir
luz y auxilios al Si ñor para exam inarse
y urr^pentiree de su s pe, julos. £1 exám eu
si es pnra h acer confesión general ó bien
confesión de larg o tiem po, debe em pezar
á hacerlo a lg u n o ó a lg u n o s «iras antes;
ai ce persona que se confiesa á m enudo
b a sta rá cjue lo h ag a de víspera, ó Hun el
m ismo din, si vive c*m g ra n d e cuidado
de no ofender á Dios; pero siem pre deb·
hacerse autos de lleg ar al cmiíf.-ionariu.
T om ará despues su ve·/, pn t*I (■onfesona-
rio y sin ponerse á d isp u tar cui¿ los de­
—1T2—
m as, Re o cu p a rá m ien tras no le corres­
ponde, en re p etir á m enudo y con m ucho
fervor el acto de contrición, m e d ita r en
la ofénda que hizo á Dios y los daños
que hizo fi pu a lm a con pus pecado.·», y
en los noedioá m as eficaced de evitarlos
á lo .sucesivo y en pedir á lti. V irgen S a n ­
tísim a , án g el de su g u a rd a y s a lto s de
bu devoción le alcaneen la g ra c ia de con­
fesarse bien.
L uego que le corresponda IlefT'TS0 ni
confesonario, se arro d illa rá, pondrá ju n ­
ta s las m anos, liará la señal de In cfjiz
6 inclinándose profundam ente dirá el J>>
pecKdorme -confieso......Al acercarse ni con­
fesonario dirá: Alabado Se(t el Siiiiharmo
Sacram ento...... Ave M aña luir i urna......
y lueg-o p rin cip iará la confesión de este
modo:
P adre, hace tan to tiem po qno no me
confe.sé: la p e n ite n c ía la cum plí ( ó n o l a
c u m p l í ) . T engo tal estado, tal edad y tul
,oiicio, V engo con ánim o de h acer con fie-
riiou g eu eral con la ayuda de Dins. y de
A'uestra Pat -m id ad , y le p id o n a «m ostra­
rte de mis p i a d o s , pues vengo dunid id©
ú confesarlo.·; todos. y á m udar cutera irien-
te {le vij-la, ayudado de la divina g r a d a .
—73—
H e exam inado mi conciencia , y rae acuso:
en el prim or nw m i» m iento ^dirá lo que
h u biese encontrado en el exam en) v. g t .
m e a* uso que todas ln-s confesiones y c o ­
m uniones que hice h asta aq u í, han sido
sac rile g as, porque dom inad» de u n a m al-
dita v e rg ü en za . callé tal pecado desde m i
nifiex. serían u n as sesenta confesiones y
com uniones: de ellas unas veinte y seis
fueron por el precepto: tam bién recibí en
pecado m ortal el S acram ento de la Confir­
m ación y el del M atrim onio, etc., y asi irá
diciendo en lo? dem ás m andam ientos.
C uidará mucho de n o e se n sa r sus peca­
dos, pue-j á quien se escusa, Dios le acusa:
evitHrú el h a b la r de los pecados de otros, i
m enos que esto aen necesario; d irá lo cierto
como cierto, lo dudoso como dudoso, sin
au m en ta r por seg u ridad, ai d ism in u irp o c
cobardía ó tem or, todo según· esté en sil
conciencia: los pecados de u na m ism a es­
pecie los'contesará ju n to s; guardándose de
im itar á aquellos p enitentes, que p a ra c a ­
da pecado cuentan una historia, in s ta n d o
»«i m u ch as ho ras en declarar q lguuos p e­
cados, que estaban confesados en dos roi-
natos: no d e ja rá cósa nlg'una qun le r e ­
m uerda la cuncieucia dü pecado m urtal,
—74—
pues los veniales, no es necesario. ni con·
veuiento acusarse de ellos en la eonfeiiou
g en eral: escu ch ará con m qcha atención y
docilidad los consejos del confesor, y se
s u je ta rá exactam ente á los rem edios que
le señ alare p a ra bien de su alm a, sin p o ­
n erse & d is p u ta r con ¿1.
A lgunos prefieren que se em piece la
confe3¡on g en eral por el sesto m andam ien­
to, y se s ig a al sétim o y octavo, volviendo
despues al prim ero h a sta acabar. E*ts m é­
todo tra e aos ven tajas: 1.°, que como las
pecados que causan m as v ergüenza »1 pe­
niten te suelen estar eu el sesto m andam ien­
to, despues de confesados, puede co ntinuar
su confedion con m as libertad y desem ba­
razo; 2.°. que si h ay alg ú n obstáculo p a ra
recibir inm ediatam ente la absolución, suele
« e re n dicho m andam iento por h ab e r a l ­
g u n a am istad ú ocasion de pecado, ó en el
sétim o por no h ab er cum plido a lg u n a re s ­
titución pudiendo h acerla: y po r este medio
*e en cu en tra al in stan te con esas dificulta­
des y se prescriben al penitente I0 3 oportu­
nos remedios p a ra que cu an to antes se h a ­
g a dign o de recibir la s a n ta absolución.
Cuando despues de la ú ltim a confe­
sión no hay cosa g ra v e , como sucede m u-
— 75—
cima veces eti las con fusiones p artic u ­
l a r ^ de los que se confiasen á m enudo,
entonces* d irá alq u il pecado venial si le
lin v .y til no le hay, dirá: P adre desde m i
ú ltim a confcsion por la m isericordia del
Señor, no liiillo hu her fiiltuiln en cosa nota­
ble, y por m uteria ciertu de edte sacram en­
to, pongo tal pecado de la vida pasada:
jaqui nninlmir.'i a lg ú n ó a lg u n o s pecados
graves de la vida pasada, formando un
uu^vo dolor de haberlos cometido.)
De.spues que el penitente h ay a acabado
ri" decir lo que le rem ordía la conciencia, no
se detendrá en acusaciones inútiles v. g r.
me acuso de si no he am ado ¿ Dios como
debía, sí he dicho a lg u n a m ala p alab ra,
liie acuso de la v anidad, soberbia, ira ......
pues estad acusaciones solo sirven p ar«
o c ip a r tiemp©: y «¿si b astará que diga;
tam bién me acuso de todos los pecadoá de
mi vida, m ortales y veniales, y de ellos me
arrepiento, y pido nuevam ente perdón á
Dios N uestro Señor, con fírme propósito
de Ja enm ienda, .y á vos padre, peuiteocia
y abriolucion si soy digno de ella. Dicho
esiUi escu ch ará la exhortación del confesor
y la penitencia que le im pusiere con m u ­
cha atención, sin p ensar en td le hab rá
—70—
quedado algo; si lo ocurre alg ú n pecado,
a g u a rd a rá p ara decirlo á que el confesor
terrniae su s advertencias, y luego rpie lo
h u y a esplicado, se inclinará profunda­
m ente dicieudo el acto de contrición, m ien­
tras que el confesor Ks dti la absolución.
Si el confesor ju zg ó prudente suspender­
te por a lg ú n tiem po la sa n ta absolución,
no desm ayes por eso. considerando que Jp
hace todo por m ayor bien de tu alm a: te
ap licarás á ejecu tar p u n tu alm en te lo que
t(* hubiese m andado y volverás al térm ino
prefijado. Si por h allarse enfermo ó ausen-
Tu aquel confesor, no pudieses term inar
con el tu confesion, b u sca rás otró buea
confesor á quien m anifestarás lo que has
confesado al prim ero, y los rem edios que te
h a y a prescrito.
¡Si el confesor te dirt la sa n ta absolución
y lk<*ncia p a ra co m u lg ar, te o cu p arás en
re zar a lg u n a s oraciones, p a ra d ar gracias
di'spues de la confesion, y p re p a ra rte para
yecibir la flauta Com nnion, valiéndote del
rciciu cotidiano ó el fum ino recto y segu­
ro pa iu llegar al Cielo, si tuvieses tiempo
pu^de^i tam bién em pezar á cum plir la p e ­
n iten cia im puesta, co m u lg arás y deapues
de hab er com ulgado, te detendrás todo el
—77—
tiem po que p uedas en d ar graoiaá á Dios
por tuu inestim ables fu vares, y en pedirle
hum ildem ente la g racip ríe timarle rancho,
p a ra recom pensar los tlisg’usloa que le h as
iludo, y la dicha de perseverar en sir am or,
ty niorir a n tm q u e pecar m ortalm ente. M ira
f|ue la ocasio». m as oportuna p ara coase-
¿•uir gran d es g ra cias del Señor, qs p e d ír­
selas despiies de h ab er com ulgado, puesto
|u e cu ando Jesú s viene á un alm a y se
leja recibir suoram entado, viene con las
jnp.nos llenas, de g ra c ia s deseando que se.
jaa pidam os p a ra concedérnoslas. Si des­
p ees de acabada la confesion g en eral, a n ­
tes de co m ulgar se te ocurre aig*un pecado
fiLe te quedó por olvido, es mejor reconci-
^arse, tííi tienes proporcion p a ra ello, pero
ano la tuvieses, y hubieses hecho las d e­
bidas d ilig en cias y medios pera hacer u n a
tu en a oonfesioa 'yeueral, puedes en este
Wsó com ulgad tranquilam ente. porque
atuel pecado está indirectam ente perdo­
nado, pero debes confesarlo de«pues, en la
p rm era confesion que hagas*
MODO DE ESCITARSE
k UN V IV O D O L O ]l l)E LO S PECADOS.

Kezará siete Ave-M arias á los dolores de


M aría S antísim a, un* estación al S a n t í s i ­
mo Sacram ento y cinco Padre nuestros á
la m uerte y pasión de Jesu s, y luego din?
m uy despacio, coa g ran d e reflexión, 1*
om cion siguiente: ai sobrase tiempo repir
ta la , pero siem pre con m ucha pau sa j
atención, y después de concluida vuelva 4
rezar lo que dije al principio.

ORACION.
Omnipotente y misericordiosísimo Señor f
Rey de cidn» y LÚTra, anlo quien liemhlai
t o d a s las criaturas, ved aquí humildemente
po-lradu á vuestros pies á un miserable pe1*
c.HÍor q u e quiera h;icer |a$ pnces con VoS, p«*
medio de una bu en a cunfesiitn. A Vos acu<h,
i D e d i c o sapientísimo, para que c u r é i s I h s he-
ridns q u e hm causado a mi alm a mU e n o rn i'S
culpas. [Ay Sefiorl jCuán loco liu sido! j<|ue
pravisiniir d a ñ o h e c a u s a d o á mi u l i n n c o n n n s
prcadosl iM¡ ¡din a ha perdido la hermosa ves­
tidura de la gracia cuu que Vus la habjjJs1
—79—
adornado, sé ha vueliu frlsima y abominable,
ba quedado muerta, si'par ¡«la de vuestra
amistad, hecho un objeto ríe asco, da horror y
Je aversión á vtnjsln>s purísimos ojos: lie per-
lido lodos los méritos de los baenus obras que
^abia practicado, he perdido el cielo y he me-
Ipcido el infierno lanlxe veces cu«nlos pecados
portales comeli. Si un solo pecado mortal
Iflsló para convertir los ¿ngelea eo feísimos
Cíinotiios ¿cuán fea estará Srñor mi alma
cippues de tantos pecadas? ¿Qud seria de mi
ama si Vos la hubieseis castigado según me­
rleta? ¿Dunde estaría ahora si me hubierais
enviado la mué ríe cuando estaba en pecado?
j^yl Estaría sepultado en el abismo del in­
ferno, padeciendo infinitos (.oríllenlos y Ilo -
nndo desesperadamente con los condenados,
sn poder jamás salir de aquel horrendo cala­
bazo. Mi vida seria gemir, llorar, rugir de
labia, blasfemar, arder y padecer por loda
ina eternidad, proferir espantosas maldicio-
TÍs bajo los tremendos golpes de la ira de un
líos vengador. Yo merecí lodos los tormentas
dd infierno; mereri sufrir bambre eterna, sed
eUrna, y consumirme un medio de eternas li-
nifclas en rabia eterna, eo desesperación
elena. en tormentos eternos...; merecí que
mijiabilacion por Loda una eternidad fuese
—80—
el infierno, mí compaun los furiosos demnriias
y condenados, mi vestido las Itoni.-is devoran­
tes, mi comida hiel du dragones y vivoms,
mi hi'liidn raldems do aceite hirviendo y plo­
mo derretido, mi h»·/. InS mas espcs.is tinie-
hlfis, mi luemorin los mas tristes recuerdos,1
mi imaginación los m.ts horrorosos fantasmas
y mi voluntad laS ni;>$ Turiosiis r.rbins y de-
Mí*|»cra<’ii>nis. Todo oistu merecí por un sold
[iccado m nrtil, y ¿como no lloro imitas come
lio cometido? ¡ Ó I j , Pumo ilonirin -si me vierr
i'omJi'intdo íi perder lodo» mis hien<*s, y A sei
aliriisado un¡\ sol;t nqritie, rn un horno tío fue*
eji ! ¿Y cuino no se pm tu de dolor mi corazón,
ni ver que I k · perdido para siempre el ciclo y
la gloria eternn, y qti» iio merecido ser que'
mado vivo nn f l fuego del infierna, por tn»i
anos que hojas hay eti los Arboles y yerbas n
los campos? Como no tnnero de pena? Donde.
«*slá uii ft*? Alma min, jjcrt'fs estas verdades'!
I’ues si no puedes muitos do creerlas, ¿ctiiA*1
no detestas y 'lloras tus pi fados para liL»rnrl<
del infietr.n? Como no fe urriípicnles de ellos
Si l)i"S permitiera á un eotideüadó dtl ir1
tierno venir ü este mundo ¿rpu4 penitencia to
h.iria? f]t)ú lá^nmas no dcrroiiuria? Y tu ¿po
hnres?_j\y S' ñor amamtsimol Ya lloro lis
pccjdo”, y.\ los detesto, Seüor, los uborré-
—f f l -
en, quisiera haber padecido mil muertes Bo­
les i|uo haberlos cometido, y quiero nmrir
mil votas unios que recaer en olios, Si. Oíos
mió, \o lloro 5 detesto las Cfensss que he
cometido contra Vos, porque con ellas lie per-

crucificado A Vos cun ellas, y por la enorme


ingruiiLud con que ho correspondido á vues­
tros inmensos beneficios.
[Ay Dios mió! Caand .0 considero mi per-
•vursidud y m i‘ingratitud Pn ofenderos, qui­
siera morir de dolor. quien díendi con mis
pecados*? A un Dios de infinita sabiduría, do
incful>le bondad, y de indecible hermosura....
¡i un Dios lleno de perfecciones, que haeo In
gloria del Cielo y lo delicia del puraiso ... é un
Dios bondadoso, que me ha criado ú su imá-
;-'en y soitii janza, que pur mi amor crii't todas
l*s cos:is y rao crio parn que reinase con úl
eternamente en la dulco mansión del paraí­
so...... ¡j un Dios que me ha hecho nacer en
p;iis do cristianos, para que tuviese padres y
iii.it si ros, confesores y predicadores, que ma
enscTi&sen el camino del cielo puro que salva­
se mi olmo......á un Dios que me ha conser­
vado I» v¡ilii y me b .1 liaiimdo ¡ihiora A peni­
tencia, cujudo condenó a uUos eon muchos
—82—
menos pecados qne yo he c o m e t i d o . á un
Dios que roe ha librado de innumerables pe­
ligros de alma y cuerpo, temporales y tie r­
nos,..*. 6 un Dios que ha rescatada y compra­
do mi alma á costa de su preciosísima san­
gre...... que lia padecido lan crueles tormen­
tos pura librarme de los tormentos del in­
fierno,,,.. á un Dios que por mi amor se hizo
hombre, nació en un pesebre á inediu noche
en lo mas rigoroso del invierr.o desnudo y po­
b re,,.,. á un Dios que por mi autor fuá perse­
guido, abofeteado, harido, escupido, escarne­
cido, aiotado y vilipendiado......á un Dios que
por mí amor fué despreciado por la тл е villa­
na plebe* coronado de espinas dolorosisimas,
arrastrado por las calles de Jerusalen y con­
denado é muerte por injustísimos tribunales.,.
ú un Dios que por mi amor cargó con el pe­
sado madero de la cru t, se dejó clavar de pies
y manos, y alzado en uu infame paUbulo en
medio de nos ladrones...... i un Dios que su­
dó sangre al considerar mis muchos pecados,
que dejó convertir su cuerpo en una llaga hor­
rible, que padeció acerbísima agonía por es­
pacia de tres horns, derramó hasta la última
gota de su sangre adorabilísima, y murió su­
mergido en un mar de dolores y de afren­
tas...... á un Dios que por mi amor se quedó
— 83—
colimbo en el Saniisimo Socramrnto di» l,n
lí ti c;ir istia, par» que alimentase mí hIiiüi con
su cuerpo y San g re adortthle, -p a ra que aeti-
dieso á él por el remedio de lo.las mis necesi­
dades, y le liivk'Sti por esposo, por nía njar y
y celestial bebida......
[Ay alma mial ¿Como has lenid* cornion
para ultrajar k nn Señor tan bueno? ¿Como le
íukS atrevido A herir el amoroso pecho de lun
buen padie? ¿Como has faltado á la Té pru­
na· li da ó tan dulce espoiso? ¿Crino has |H?rso ·
guido lanío ¿ quien tanto bien le ha hecho?
/.Que nial te ha hecho el Señor para que ysi le
ofendieses? Llora, alma mía, llura porque lias
ofendido á lu atnaolísiino salvador. Llora por·
que has pisoteado y despreciado sn s.wyrt* y
traspasado su paternal corazon. Llora, pues
con tus culpas has rasgado nvis íu s liria s,
le Jing crucificado de nuevo, le has arrojado
de lu nlina pora darentruda al demonio. Llo­
ra tus juramentos y blasfemia^ tus maldicio-
nts y palabras torpes, tus injusticias y ven­
ganzas, tus torpezas y deshonestidades, lu 9
sao decios y profanaciones, tus omisiones y
«'»cándalos...,.
] Ay de mil Que he tenido el atrevimiento de
ofender ¿ tni Diosl ]á mi amoivslsimo Padre! á
mi bienhechor divino! ó un dulcísimo esposo!
— 8fi—
verdadero dolor, un firme propósito de la en­
mienda, y la perseverancia enelainonle \u**9-
trn llijn Jesus. Ahina Jrsus mió, \u Os hiiio
con lodo tni corüzon, y pi*r amor vuestro de­
testo mis pecados, y declaro Bolcmnenieu-
te delante del Cielo y du la tierra, que estoy
resuelto á inurir antes que ofenderos. Si я т и -
do Jesús mió; confiado en vuestra misericor­
dia \ en vuestros auxilios quiero, quiero pa­
decer mil muertes antes que ofenderos. quiñ-
ro amaros muclio mas de lo que os he ofendi­
do y procurar que los demas os amen. Estoy
resuello á mudar de vida, á confesar todus
litis pecados, á no callar ninguno y confesar
»rimero los mas graves, á elegir un buen con-
Íespr, frecuentar los santos Sacramentos, ha­
cer «ración Л menudo y con fervor y ser ver­
dadero devoto de Maria Santísima, lísloy re­
suello á huir de las ocasiones de ofenderos, á
no entrar en aquella casa, ni visitar-aqu día
persona que me hito perder vuestra amistad,
y huir de las tabernas, bailes, ruadas, fundo­
nes, y malas compañías. Dndrne, Señ.<r, vues­
tra gracia pues sin ella nada puedo, y si veis
que os he de ofender do nuevo, castigadme
«mtes con la muerte rn.is cruel, рям que m u­
riendo en vuestra -«mistad, c. n Vos viva éter-
ii.uiit nli*. Asi sen л asi lo espiro. Amen.
-8 7 -
REMIEMO DE YHK l'\IIA SIDIR AL CIELO.

No b asta hnlier salido ríe la esclavitud


del pecado y tirn n ia dt»l demonio por medio
de la cotifi sinn g en e ral. y h ab e r adquirido
In divina “T u d a y ei derei'ho del paraíso,
es preciso «dem ás, que uno continúe y
persevere en el método de vida que h a
principindo. Asi como para ir á u n a c i u ­
dad no basta em prender el cam ino si no se
continúa m archando por él sin a p a rtarse
á un lado ni a otro, asi p a ra lleg ar á
la ciudad s a n ta d« la g lo ria, es preciso
no ap a rtarse del cam ino de la v irtu d que
se h a em prendido; es necesario conser­
var la g ra c ia recibida en laco n fesio n g e ­
neral y tra b a ja r p o r au m en ta rla y p er­
feccionarla. M uchos h a n em pezado bien
y se condenaron, porque abandonaron el
camino do la v irtu d , y de nueve se de-
jurou en red ar de loa vicios en que h ab ía n
vivido su m ergidos y encenagados. M u­
chos hacen coufcsion g en e ral, y no ta r ­
dan en volver al vóm ito de les m ism os
tocados; porque el dem onio lleno de r a ­
Iñ a y de fu ro r porque se lian escapado
de jsu s uña» aquellas alm as, que y a con-
— 88—
pideraba su y as, trab a ja con d m ayor em -
peñe p a ra h acerlas caer en |Kvn<1o y vo l­
ver á con venti rías por enchiva .s su y a s y
m erecedoras del infierno. I·1a ra que ú ti,
lector querido, uo te sacada tan terrible
d esg racia, voy á señalarte los medios de
que debes valerte p a ra conservarte en
g ra c ia y am istad de Dios* ha¿ta tincar
A sil glo ría. E sto s’rnedioá son: la ^lección
de uu bnen «outesor: la'frec u en cia de los
santos .sacramentos de confemon y com u­
nión liada (jiiiiice ilias, ó un m es ó á mus
ta rd a r cad a dos mese»; la orucion ú l)iu¡í
d lu u ia ñ a n a y noche, y la dnvoeion ú
M aría S an tísim a, rezándola tudas las 110·
«hes el tíanto R usario, y tributándola otros
obsequios: la lectura espiritual de buenos
libros, la presencia de Dios, el uso de j a ­
culatorias y p alab ras buenas, en especial
en los enfados:· la fu ^ a de las ocasiones
de pecado, de las tab ern as, bailes, r u a ­
das y flundone3. Diré dos palabra« sobre
onda uno de estos m edios.'
1.* Klccciun de un buen confesor.—A la
m anera que p a ra an d a r un cam ino difícil
y lleno de peligros, no hay medio m ejor
que llev ar p o r g u ia un hom bre práctico y
experim entado, a si tam bién el medio muá
—89—
á prnpón-ito p w a . marcha)· con seg u rid a d
por, el cam ino del cielo, es escocer tm buen
confesor; un confesor docto, prudente y
virtuoso; un conft'soE, que nos euaeñe
miflfltros deberes y ños anim e á cum plir­
los: un confesor '|u e se esfuerze en c o rta r
la raíz de ‘nuestros vicios, y pro cu rar la
salvación di' miivstrns ¡vimuí, por todos los
medios posible«■ No debe« pues im itar á
aquello* que si^ confiesan con el prim ero
que encuentran. pretiriendo al m as blando,
mas a b ro ^ n d o , á ¡tipie 1 que no tra ta de
curar l a s H a · ^ da siirí penitentes y s a c a r­
las d« la esclavitud fiel demonio y de ro m p :r
Ihs en ilunas de sus culpas, sino quo li>s d e­
ja cu el mismo estado onvueltoa en las
Misma·« ocasionas y con sus alm as m an­
chadas COn los m ism os p<?c;ido.s y otros
toas, que el de «acriltfpio, si &<) confiesa
sin Ins debidas dispnsinone«¡. Asi corno p a­
va c u ra r las enfermedad»* del cuerpo, p .s-
«■u.ieinos los que tienen famh de im jo res
médicos. *-n especial si nos cu ran d e val-
dt·, y huim os de los que no ijaben ó no
qnicrvn r-urnr ú sus enferm os y solo titien-
liim ti fcwK;er visita», asi tam bién debem os
escojfar los m o jo n a confesores p a ra jui’hIí -
coa de n u estras alm as, y h u ir de aquellos
-9 0 —
que solo atienden ¿ de.spachnr bien ó mnl
m uchos peniteutes. El confesor quu no ks
docto, mal puede in stru ir á otros, y el que
ne» es virtuoso ó tieue poco cuidjido de sil
propia salvación, poco cuidado ten d rá de
la de sus penitentes. Si los penitente.·* c u i­
dasen dé e lfg ir buen confesor como hacen
los que quieren m u d ar de vida, en breve se
reform aría el m undo; pero por desgracia,
los que no quieren convertirás ni abando­
n a r sus vicios; v an en busca de confeso­
res que les perm iten vivir eú estado con­
tin u o de pecado m ortal y que no saben
ó no quieren prescribirles las medicina.)
necesarias p ara c u ra r y s a lv a r sus alm as.
(Oh d esg racia lam entable y d ig n a de llo­
ra r con lá g rim a s de sangre! ¡Oh necedad
é inseusatez de m uchos cristianos que
piensan e n g a ñ a r á. Dios coa b u sca r un
confesor que llam an de m an g a ancha,
cuando á quien e n g a ñ a n es á si mismos!
[Tu cristian o que esto lees ó escuchas, por
la s a n g re de Jesu cristo te pido, busques
un buen confesor p a ra médico y director
de tu alm a: no seas de aquellos q u e m a -
dan de confesor por no m u d ar de vida,
no le cam bies sin causa leg itim a, á menos
que sea por otro mejor; escucha y recibe
— 91—
con docilidad todos sus aviaos, que a u n ­
que a lg u n a vez te parezcan du in s, todoa
serán dirigidos »1 m ejor liien de tu alniu:
aconseja esto m ismo á otros; y sí eres
p¡ irire ó su p erio r, lmz q m v tus b ’jos se con­
fiesen con un buen confesor, aunque no
ea bueno que tu se lo determ ines, y es m e­
jor que ellos elijan con tul que no elijan
erradam ente.
Frrrrti'nria rfe Sacramentos.—No b a sta
elegir un buen confesor, ea preciso obede­
cerle en todo, y un buen confesor no d e ja ­
rá de m andar ó al menos aconsejar Л su a
penitentes, qne se confiesen y com ulguen
¿ m enudo, esto es, cada quince dias 6 un
тед , y á, m as ta rd a r cada dos meaea. Asi
cnmo m udam os la ropa cada ucho tlifts, y
ii veces con m as frecuencia, asi debemos
n iirln rd e renovar la vestidura del alm a,
fjue ea la g ra c ia , cnanto m as á m enudo,
im itando á los santos, de les que alg u n o s
se confesnban todos los días. S i 'a lg u n a
vez nos sucediese la desgracia de caer en
lacado m ortal, (Dios поз quite antea la v i­
da en su g racia) no debeitios dorm ir, ni
descansar, b asta h ab e r separado de noso­
tros ese m onstruo horrible, por medio de
fervorosos actos de contrición, y de u n a
—02—
b u en a confesion, pues Irv m uerte puede
.sorprendernos cuando menos lo pensem os,
Yedlti bien claro en lo que sucedió cotj uu
jrtvcn: este cuando niño lirtbui formado rf
propósito dü que si tíiiüa Ui desg racia de
caer en pecado m ortal, no se iria á cania,
ni dorm iría liasta hnberle confesado. Tuvo
el iufóliz la desg racia de pecar un d ía, y
habiendo qiifáado triste y desconsolado, se
p uso A du d ar .si cum plirla aquel propósito
de no dorm ir h a s ta haliorae confesado. En
esta incertidurnbre rezó un Ave-M urin, y
la V irg eu R antislm a, que socorre siem pru
á quien la invoca, le inclinó A que se con­
fesase. Confesóse en efecto, y habiéndose
acostado sano, am aneció m uerto al din si­
g u ien te. Dichoso mil vece3 por haberse
confesudo á tiem po. ¿Dotule estaría ah o ra
su alm a, si lo hubiese dilatado p ara el dia
siguiente? /Donde sino ardiendo en las lla ­
m as infernaluí? [Y quien sabn, cristian o ,
quién sabe si b io s tiene dispuesto, qno A
ti tam bién te suceda acostarte snno. y
am an ecer m uerto! ¿A cuantos no «ucede?
¿C uántos por haberse acostado cu pecudo,
am anecen condenados? No los imitíM, cris­
tian o que e¿<to lees, no imitad á los que
solo de año eu a fio, ó solo dos ó tres ve-
—93—
ves al añ o 5 0 confiesan; confiésate cuanto
Jiíhe á m enudo puedas, si no tienes m a­
teria notable dt'sde la últim a con fes ion,,
acúsate de a lg ú n pecado g ra v e de la vida
p asada, que esto te basE&: desprecia el m a l­
dito que dm 'm de los m undanos, que no
son m as que criados del dem onio, pues si
te condenas,- ellos no h an de ir á sacarte
del infierno; si tuvieses la d esg racia de
caer en pecado, «o descanses h a sta babeó­
te confesado, pues si hubieras tom ado v e ­
neno ó te h u b iera m ordido n n a v íbora,
acudirías·».! momento á cu rarte, y m as cu i­
dado merece tu aím a, que es inm ortal, que
« o tu cuerpo, q liu hn d iaer pasto d esú sa n o s.
Orac-tan y devoción á Muría Santísim a.—
La oracion es el alim ento del alm a; es la
llave que nos abre las puercas del cielo; ei
«9cndo que nos defiende -de nuestros ene­
m ig o s,y la m oneda, con la ciml c o m p ra ­
mos el paraíso. Si haces oraeion y eres
verdadero devoto de M aría Santísim a» si
pides y ru e g a s á Dios por los m éritos de
Jesús y la intercesión de M aría, con ate n ­
ción, hum ildad, confianza, perseverancia
y deseo a l m enos de sa lir y enm endarte de
tu s vicios, desde lu ego te saludo po r feliz
y bienaventurado; pues que, quien pide A
—94—
Dios, alcanza: quien ncude á M aría, es es-
Ciichudo, y los verdadprss devotos de esta
S eñora, se salv an . Pero si abaudonus la
oracion, si dejas de ser devoto rie M aría, si
no la haces con las debidas condiciones de
atención, hum ildad, confianza y doseo de
enm endarte entonces infaliblem ente te con­
d en arás. Cu untos se h allan en el cielo, han
subido allá por medio de la oracion y de­
voción de M aria; y cuantos arden en r l in ­
fierno, se condenaron por no hacer ora-
cinn, ni stír devotos de la V irgen ó ser de­
votos falsos que ja m a s abandonaron su
pecado. Lector querido, en tu m ano está
pues el salv arte ó condenarte, s u b ir al cie­
lo, ó b a ja r al infierno: postrado á tu s pies
te pido, por el deseo que tengo de que te
salves, que lia b a s siem pre oracion y seas
siem pre verdadera devoto de M aria:. m ira
que sin la g ra c ia del Señor nadie se salv a,
y toda» lari g ra c ia s nos las concede por la
m ediación de M aría. Sérés pues devoto de
M aría, y p a ra m as o b lig a rla , le trib u ta rá s
estos obsequios.
1 / Todo* Vos dias m añ an a y noche re -
zar'A-s tres A ve-M arías, con la oracion fíen-
dita sea tu pureza, pidiéndole te libre de
v iv ir y m orir en pecado m ortal.
— 95—
2.° Rezará» todas las noches con mu­
cha atención y devocion el Santo Rosario.
3.a Comulgarás en sus festividades,
4.a Te inscribirás eu alguDa de sus co­
fradías y traerá» siempre al cuello algún
escapulario.
5." Animarás á otros ¿q u e sean devo­
tos suyos y en las tentaciones iuvocarés al
instante los sagrados nombres de Jesús y
María.
6.’ Te compadecerás de los dolores de
la Virgen, y eu honor de ellos rezarás sie­
te Ave-Marias. pidiéndole por la conver­
sión de pecadores, perseverancia de los
justos, salvación de los agonizantes y a li­
vio de laa tilmas del Purgatorio.
7." ’ En honor de Maria cuidarás de ser
puro y casto en pensamientos, palabras y
obras, evitar touo. pecado y Luir desús
ocasiones. También serás devoto del An-
gel de tu g-uarda, Sao Miguel, San José
y sobre todo de meditar en la muerte de
Jesucristo, pues eu la pasión de Jesús
aprenderás a amar á Dios y aborrecer el
pecado, 6 vista de un Dios que tanto nos
amó y tanto padeció por salvarnos. Por
último, serta devoto de visitar ó Jesús Sa­
cramentado, que de dia y de nuche reside
ALM A EN GIÍAULA.
-97
on nuestros altares, ertper.nulo qne las a l­
mas sus nnmiitcü la vayu;i ;’t visitar, para
colmarlas üc suí gracias y enriquecerlas
«on sus ¡tesoros." Acude pues wjh la mayor
lVecnenm á visitar cu su palacio el S u ­
preme Mtnmrca Ju cielos y tierra, y pídele
foti liüuiildtí confianza las gracias liecesa-
para salvarte. -
fj'i'tnrn (KfiirUwl de buenos libros — T7ua
■to la».*mejores señales de salvación, es el
‘’so,u¿,li¡ir con gusto y aprovechamiento la
¡utluhm de-Dios, y así acudirás á los ser­
mones, cs^hVnciyiiiís de doctrina etc. Tam-
bit*« cuiilará.-· de teuer y leer buenos librüá
pjiíís ellos son irnos predicadores myiy elo­
cuentes, uíias-ínnigotí muy fíeles, que ao»
deeiTi¿rañau en lo que mas no.s importa
que rs la salvación del olma, *iuos ¿ruia¿
«¡He rafnlibler nenie uos conducen al cielo.
No hay tesoro que pupila comjwiraroe ú n11
Jibm bueno; no hpy diligencia, ni traba·?
jo, ni síiciilk’.i-QA quü'no debiera sujetáis*)
mi cristiano por adquirir buenos libros;
porque si mi elkjs se enseña si: ú. hacer rieo
nv poro tiempo, tudos los toniarimi: i*T;es
fiiLPtided. quo so cureña en ellos ¡1 enri-
«inmpr vuestra alma con tesoros inntuisr·*
»1·» bienes espirituales y eternos. Para u;w
—í 8 —
»fiques utilidad ée bu lectura, debes apli-
cur ú ti mismo y al estado de tu alma, lo
que en el libro se dice: tomar la ti palabras
del libro romo dichas por Dios espresa-
inente para tu bien; no leer mucho, pero
bí ir tandn y reflexionando muy des­
pacio sobre acuello misino qne se lee. En
cnanto a los· libros que deberás tomar. yo
te recomiendo: Et Cofecisvio espficado ih
fifmo, el Camino recto y sequía ftarn Iterar
ni ctefo, por el Sr. Gtaret: Á el hj/Tcich rt>-
fidiono. La preparación pom lu muerte.
por San Alfonso de Liporio, Vida (férula
por San Francisco de Sales etc. Si no sabeJ
donde se venden, pregunta á tu Scímh· Cu­
ra ú otra pers&na instruida que te ponga
at alcance de e&O y de su coste. Te rue|fo
mucho los leas ¿ presencia de utro*, para
qne ae aprovechen y se salven.
Presen n a de Dios y m o de Jacufuicrrin* en
tos enfados.— Si corisideras que Dios e^tú
pnrsente y que te vé en todas .partea, que
pura ?u vistn penetrante, nuda sirven los
lugares mus ocultos, ni la oscuridad de lu
noche; si reflexionáraa, que en el mi.smu
instante de pecar te puede dejar ingerto y
sepultarte en el infierno, jamás te atres ie-
ras A pecar. Algunos pecados hay que te
—99—
avergonzarais y temblarías de cometerlos
á presencia nlgui? hombre, y mas debie­
ras avergonzarte y temblar en la presen­
cia de IIius. de un Dios, que ha enviado
muerte repentina á muchísimos pecadores
en el neto de cometer los mas horrendos
pecados. Debes pues meditar siempre que
Dios te vó, te mira y te puede castigar,
en especial al ser tentado; invoca con
fervor los sagrados nombres de Jesús y
Marin. En loa enfados, en vez de palabras
malas, cuidarás de decir palabras buenas,
v. gr. Dios me dé paciencia, Dios me hnga
bueno, me bago santo, me lleve «1 riel",
Dios sea contigo, Dios te perdone, Dios
haga bien á quien hac« mal, vaya todo
por las ánimas ó por mis pecados ó por la
muerte y pasión del Señor. Miro que tan
pronto $e dicen estas pnhibras como se di­
ce una blasfemia, juramento ó maldición;
diciendo palabras buenas ganarás mucho
delante de Dios, y d¡riéndolas malas te es­
pones á que Dios te castigue y sepulte en
el purgatorio ó en el infierno. Si cupieras
que pm* decir malas ¡ »labias te llevaban á
lo cáreel, y por decir palabras buenas te
daban un duro cada vez. dirías muchas
palabras buenas y uiuguna mala; pues
— 100—
r;oQ mas razón debes lmcerlo. rtsi para li­
brarte de la cárcel del intiernu y conse­
guir el cielo. Si algruna v k por la costum-
Üi’fl te se escapa aifriin ju r a m e n t o é maja
palabra, asi que quedes solo rezarás un.
Ave-Maria y besarás la tierra y por este-
niedío muy'luejro te verás-‘enmendado.
¡•»fia de las ocasiones de pecada^ romo
/intisittdts, bailes, rundas, [mariones,, couvpn-
jUa de personas impías y disoluias efe.— De
nada servirán los medios qne acabo de in­
culcarte pnrn perseveraren la amistad de
Dios y salvar tu alma, j?¡ 110 procuras con
midHítn pnmn huir de amtellos lagares y
pr.'soiias que 1<* han sido ccasiofa de pe­
ra do. E l demonio so burlará de tu confe­
sión gimornl v d<* todos tus propósitos y
resoluciones por lirmes que á ti te parez­
can. con tal que 1« vuelvas á poner en
ocusion, pues bien sabe que tu cruda en el
pi cado es infalible. Por eso el mismo de­
monio obligado por un ministro de Dios Vi
que declarase que era lo que mas nhorrecia
entre todos los sermones y avisos que se
daban á, lo? hombres p n ra perseverar, conr
fesó que eran los sermones y avisos crt que
seles exhortaba á evitar las ocasiones del
pecado. Bebes pues huir como del fue^o de
— 101 —
arjudlus rosas, lugares γ personas quw l··
fuerou ocasion tic pecado, poique &i uv
lo Itficeá- nsi, á la manera que el qiuj f<-
a reren i! un sanioso centrae la sarna, a.*»i
lu quedarás inficionado de l a asqnerobri
enfermedad del pecado: y á la manera que
si In pólvora ύ estoi*» se acerca al fue^-o,
todu se »brasa ó incendia, aunque in 5e
quiera, asi tu alma, si uo evitas lo¡5 oca­
siones, se encenderá en llamas de lujurio.
iara abrasarte despties en lus devorado™*
flamas del infierno. No crean* al demonio
que con iníl engaños intenta seduciros, di-
riéndoos que ahora no será como antes,
que nhora sois mas fuertes, que estos con­
sejos solo sirven para aterraros, etc. No le
creáis, repito, si no qnereis que una triste
experiencia os deje escarmentados y avi­
sados; huid mas aun que del mismo demo­
nio de esas personas, pues el demonio no
puede causar tanto daño á vuestras til­
mas, come ellas os han caucado; huid de
los mundanos y disolutos, no temáis sus
burlas y sus sátiras, despreciadlos y no
hagáis caso, pues no es ή ellos, sino u J e ­
sucristo, ά quien habéis de dar cuenta de
vuestras acciones, y si ellos jjo se aver­
güenzan de servir al demonio, menos de-
—т —
bereis vosotros avergonzaros de servir A
Jesucristo. Huid, huid también dn esnfc
malditas diversiones entre personas de
Ambos sexos, inventadas por el demonio
pura hundir ulmus A millares en el m ila ­
no: mira que apenas sale una prrsnna de
su сада para nsistir á alguna de esas reu­
niones, cuando se presenta el demonio &
los pies de Jesucristo ¡V pedirle permiso
рига quitarln la vidn. no solo a el, sino
también tí los padrea y madres, amos y
demas que se lo permiten, y no se lo im-
pidt'ii por todos los niediop, según debían.
¡Ay. ay de ti, ai Jesucristo le concede esa
licencia al demonio, pues que bien pronlo
te quitará la vida y sepultará en el infier­
no! ¡Ay de ti si te sucede lo mismo que á
aquellos jóvenes que en el año 1828en Ca­
taluña. estando en lo mas animado de un
baile, se hundió la rasa, fueron sepultados
entre sus ruinas, quedando veintisiete mu­
ertos y sesenta y dos contusos! ¡Ay de los
que asisten ¿ talen diversiones! ¡Ay de los
padres y madre» que no impiden á sus hi­
jos, por todos los medios abistir ¿ ellas!
lA y, ay de aquellos que permiten se cele­
bren en su» mininas rasas sin ningún pre-
test·. ui siquiera con el de haber habido
— 103 —
alguna boda! ¡Ay de los párrocos y confe­
sores que no emplean todos los medios po­
sibles para apartar á siis feligreses y 'p e ­
nitentes de esas re·niones diabólicas, que
son la ruina y perdición del mundo] ¡Ay
de Los que tratan de justificar tales diver­
siones, diciendo que no son malas, con tal
que uo se haga en ellas cosa mala! ¡Ay de
los superiores civiles que uo trabnjrtu por
estirpar y acabar cou esa costumbre crim i­
nal, castigando severamente á los que se
resista ni [Ay de loa padres y amos que per­
miten á sus hijos ó á sus criados vivir en
amistades? ¡Ay de los coufesores. que no
cortan con m»»o fuerte esos lazos del dia­
blo! ¡Ay en fin de los infelices á quienes »1
demonio li.^ne atados con las cadenas de
esas amistades, para sepultarlos en el in­
fierno tan pronto Dios le dé su permiso!
Concluyo este pequeño trabajo, lector
querido, rogándote medites mucho en su
con te-nido.· que hagas cenfcsion genereiJ,
aun r.'jüiulo uo te sea necesaria, puHs siem­
pre te será muy útil y provechosísima y
que la luí gas sobre todo en el ca-o de que
huyan sido malas las confesiones que hi­
ciste hasta aquí, pues entonces uo hay
Hledio, ó confesioii ó condenación; que re-
— 104 —
fl«xioue, que aun cuando no pienses tal
vea ó no creas en el infierno, no por eso lo
librarás de caer en él; que no te dejes en-
ÍCaüar de esas vanas y aparentes dificulta­
des con aue el demonio te quiere apartar
de la comesioti general, puesto que es 1111 л
cosa muy fácil para todos; que elijas un
buen confesor, frecuentes loa saatos Sacra­
mentos, hagas oracion fervorosa, seas de­
voto de María Santísima y de la pasión do
J f sus. tengas y loas con pausa y reflexión
libros bui-no.«, consideres que J>iqs te vé y
te puede castigar, digas buenas palabras
en tus enfado*, cvitea las ocasiones de pe··*
car. como amistades, fuliadaa, etc , y fi­
nalmente que 1111 ; encomiende* nnioho al
Seüor, única recompensa que te pido por
mis ilesvelos. que yo te prometo no olvi­
darte jamás en mis oraciones.

0MN1A AD M A JO tE M 1>EI С LO RIA M

ЕГ LA U D EH

ПЕЛХ1М УЖ V IR G IS IS M ¿ R I£ S'.N E ГКССЛТО

O R Irtl.V A H СОКСЕ1ТЛ·.
MAXIMAS ESPIRITUALES ,
P U E S T A S E N VERSO PAREADO . (
_______ V

S i gunM is las mlndainrenlos-ten'lrás eternos


cJti Lentos.—¿Qué baré para nía s ilv.ir?-biea cr<;er
j bk*ri obrar.— L* ver.ladera csir-*ranza cuanto
espera, lin to alcinza.— En la ca si <lc?l que ju ra ,
lumiNi fallará desventura.— El q u e j a n iu ii inen-
lira.-llechas contra ol cielo tira.— La blasfemia
es un vocablo-qu? hace del hombre un diablo.
—El blasfemo > nial Inblado-es un demonio en­
carnado.— Si 111 «yes blasfem ar-ai Señor has de
alabar.— En l is liÜstis Irabajar-es peni, r y no
fí*nar.— Ue los quo hablan en l i rnisl-los de­
monios hacen risa.— A m oríos, bailes, ju ego s,-
son lena d ? eternos fuegos.— Mal eunipiiiero y
!h nochc-llevan al infierno en corlic.— A tus
]iailrts honraras-y asi dichoso sents.— Si á tus
pidres no obedeces,-m ales sni lin mereces.— Tus
¡■adres bien cuidarás-y gran gloria alcanzarás.—
Es|iosos que so separau-fucgo eterno se prepa-
r.ru.— Los navios que se visitm -á todos escan­
dalizan.— Hablar dcsboiiesLanijnte-es perderse
Memamente.— Mire y tema el deslionesto-quii
fi c a sillo vendrá presto.—Jam as lúngun usu-
rtro-al morir llevó el dinero.— L u í mortaja no
mas-de este mundo sacaras.— Quien ro'vi la ha­
cienda agerú-sufrirá eterna |>?na— Kl «|>i.* rrtin-
ue lo .<g<iiio-cc,i;isigo lleva el mmuíuo.—Huauto
mas til r>h:<rfi«-tanlo m·!? pobre ser?K—Lo que
has de restituir-no Ir uñarles al morir.—Si tus
fallas consideras-no lialilaras «U> tos ageiva*.— Na­
da rauna mavor mengip.-romo el tener mala lin-
giia.— Para íengua <|iu* murmura,-hay íu go que
siempre dura —Teme el miserable estado-en que
lo pjiso el per.ado.—0>e, pecador, dcspii'rla,-
que la muerte está ¡t I/pueril.— La devooion de
Marii-al Paraíso id» pula.—Procura hom' n* rils-
ponfirte-pa<a **1 lr;»nr<* déla muerto.—El ju lio
parlfaular-es eos;· pan temblar.— Vive bien, que
de la Hiiurtií-cual fué la vida, es la muerte.—
Cuantos sinos .sr· acostaron-y á amanecer no lle­
garon.—Si buscas niiiger agena-eterna será lu
pena.—Por solo un mal p »saniient^-miichos h;iy
en el hifiorm,--Onieii perlón.) ii s:i enemigo-aDios
g:ina p.ir amigo —Qucji por su e emigo ruega-
«i,?(iroal (’i ‘lo mi'cjia —(iuirda el seslo mandu-
miento-y tMidriis ú l>ios contento.—No hay na­
da que Jf Píos resista-ni que se esconda á su vis­
ta.-Ama á Dios, y ama á tu hermano-esta es la
ley del cristianó —Ouien cierra al pobre la
pirnrta-la del cielo no hall* abierta.—Sigue el ca­
mino dcrceho-ganaras honra y provecho.—Si da
la ocasitm no te ;dojas-en vano luego te quejas.—
I)e tu» hijos solo pspr¡ns-el trato fine á tus pa­
dres dieres.—La conciencia rs i la vez-testigo,
fiscal y juez.—Quien un bien siembra en el sunlo-
cienlo recoge en el (!ii*h.—La envidia lleva con
sigo-su Creedor y castigo.— Siempre que puedas
baz h:i*n-y no r e p a r a ii quien.— Uua imprudente
pjlabi i-u u í'iirj ruina i veces causa.—Al m irar
—107—
ln luz del ilii,-bendice á Dios, qm» Ir» euvia,—
T;m solo sev.ro sea-el que sin tiHjrt se crea.—
Al juzgar un lieelto ageno-m.ílc la mano en til se­
no.—Muclios.son los «[ m anoelieeen-y cii el in-
lirríio atnanreen.—Es cierto qur moriré:-cuino, y
nijuilo, uo lo .sé.—En el acto del pera do-muchos
fiimn condenados —Por uu breve y vil nlacur-
Imy que siempre padecer.—Por un placer ael mo-
mentu-tendriH eterno tormento.—Cada pecado
iiiortil-auintMih el Titilo infernal.—Quien b u bien
uaurpt »1 ilii>ífio-uo tendrá tranquilo eueDo.—La
calumnia y la mentira-do Dios provocan la ira.—
Cuanilo cslés dentro del leniplo-esUirás humilde
v utonto. —Mnl amigo lauto daüa-co:uo al trigo
l,i Biz-tiin.—Quien cuida el ave en su nido-no
abandona al desvalido.—Quien su cólera no en­
frena-lleva lmi la culpa fri puna.—Si deseas paz
en el alma-ten tu conciencia en catm·».— Si juicio
y templanza tienes-no has menester muchos bie­
nes.— Da de comer al hanibriento-y Dios le dará
sustento.— Quien acoge al peregíino-del cielo
encuentra el camino.—Da apiño y tiende la ma-
uo-al enfermo y al anciano.— Ño hallaras un ava
rienlo-quc eslé tranquilo y contento.— Quien no
aprende con loa años-sufre ¡imargos desengaños.
—Sin la virtud, la ciencia liumtna-ea tafia frágil
y vana.— Quien la ociosidad d rslicrra-al viciij la
nitrada cierra. — Virtud que ai vicio reirm la-es
como lalsa moueda — l>tos al humilde Ii.vjni i
> al orgulloso quiibr.inla.— S'»d indulgentes con
otros y lo ái*rá'i tiiin vus Uros. —Ni) despropies
Jos c jiis -‘jos-d<i 1«;¿ sabios y los w e ju s.— Vüis U
—108—
»íiimi ;tbHida-nns lambicn hay otra villa,—Al
hablador é ir.discreln -no «miñes tu secreto.—
Quien to adula y lisongca-su bien y tu uní de­
sea.—l.i verdad &uele amargar-sin esto no puede
curar.—Si un ciego guii á otro ciego-eu «I abis­
mo don luego.—Poiircs ó ríeos, iguales-son ante
Dios los moríales.—Si mal nbrnr deseas, advier­
te,-qu* caminas i la muerte.—Si es bueno y
rl/iril mi nifio-iJc todos gaqa el cariño.—En boca
del mentiroso-lo cierto se hace dudoso —Por tus
palabras laschas-sufrirás llantas nctivns.—El que
tus faltas reprende,-«! tu bien rnlnro atiende.—
Dios con su Doudad asíalc-a aquel, que al des­
nudo visle.—Nunca (rales con ilespreciu-anu
al que tengas por necio.—La razón aunque se­
vera-e? amiga verdadera.—La Virtud es un ti<-
soro-mas dlindero que el oro.—Propio es del
juálo y del sabio el perdonar un agravio.—
Ante« de le acostar-por las animas has de rogar.
—No te pida el pobre en vano-que como híi»í
<Ie Dios es tu hermano.—Quien a otro ofende
en su honra-á si propio se deshonra.—Si perdón
de Dios dewas-minea vengativo seas,—Quien
conOesa su delito-de perdón se hace digno.—
Por vivir en relación* ha y cierna. condenación,
—Vuelvo gracias por agravios,-que asi negocian
— lüf>—
ha tic- ir .— F.I Rosario de Maria-para el ciclo cj*
flrande fíiii.i.— Ouawi sirv e á esU Sew 'ra-a Ira ti­
za la elorin píoria.— D;i al afligido consuelo-y
tendrás gozo venia loro.— La gloria que el muli
ostenta no e$ corona sino afrenta.—1.03 delitos
aborioce-y al culpable tonipídecc.—Si^ue l¡i .’l i ­
ria razón titas que la vana opinion.— (Juiaii roilu.i
hábitos lieuc-cn pecado vive y muere.— Al 411«
por Dios se empobrece-Dios le asiste y enrlq'ift»
c e.—E11 la vid 1 sembrando vas-lo que en uitfetAA
Coperas.— De la cruz si huyendo vafi-:nuc!m im -
yor Ift hallarás.— 1.a victoria es nías firecios.t-
cuanlo mas difirulLosi.— Y 1 uanlo tn ajor vigl«®-
ria-m ayor corona de glo ria.—(Juieu invítenla l:i
oracion-cousiyue sn .s.ilvacion.—Ama, aun a l*
Dios alma-y tendrás c tirria [»¡ilnn. —filie n no e s ­
cucha loa spruiones-lendra eleniu* dobires.^-
Quien no sabe la doclri 11:1-1 I I intierno Imj;i .1 Ja
sim a.—El que vive amancebado-^ 1 el diaM 1 lo
lieue alado.— La confesion general-nws libra da
todo malr-es útil á linio cristiano.-que l j baca
con cuidado.— Sin eiíimeu de coacicucia.-ng e<*
buena la penitencia.—Cuando et demonio ta
tienta-acuérdate de la cuenta.— F.l qu:' sin Dios
v iv ir quiere-siu Dios vive y sin Oíos muenj.
— El mundo es torre de vicirlo-quion sube, su­
ba con liento.— El buen hijo no so nfligo-cuando
el padre lu corrige.— Al l i j e es grande regalo -
darle del pan y del palo.— Sujetarse á la obe­
diencia-es la mejor penitencia.— El que vive rc-
lirado-evita muchos pecados.— Solo e n L is c o ^ g
dej Cielo-hallarás paz y consuelo.— Do «abiu* es
— 110 —
procurar-lo que siempre ha ile durar.—Si chii
¡raciencia sufrieres-coiisc"iiiru>í gr.mdi ¡¿ bienes*.
-Qu icn hace muchas pnmirsiis-uo inimplitá
muelles rieellis.—Siempre lia lila lia rUrl aus'iite-
cual si estuviese presente.—Sí no evitas-el mn-
elio hablar-no evilnríls el pecar. —El que lee
libros buenos-dominará sus deseos.—l ‘n liuen li­
bro es un tesoro-mas «preciable que «1 oro.—
Quien no ayuda cuando i!elH*-un>gran pecado có­
mele.—Quien ü Dios mira presente,-se guarda
bien de ufendíTle.—Sin dolor ile los pe::.ulos-hO
te quedan perdonados.—Pmp.silo de la enmien­
da-requiere la penitencia.—Si un pecado grave
callas-sufiirás ciernas llamas.—La vergueuza en
fon Tesar-¿i muchos 1uva ¡i penar.— Quien mien­
te en la cónfCMoii-es indigno de perdón.—Tu,
pecador vergonzoso-irruirás infierno horroroso.
—Quien á otro ap.irti del bien-es criado do Lucí·
fer.—Quien á ofro incila al mal-imita a la liera
infernal.—Quien comulga indigna mente-arderá
eleniain.Miie.— La fío-jcnte eonlesion-es medio
de salvación.—La elección de un buen confesor­
es el remeiliu m ejor. —Quien de t isa sale de no­
che-camina al iülierii ) en coche.—En medio de
la lentacioii-iiivoca «-iemprc al Señor.—No se
perdona el necmln-sin restituir lo hurlado.—
Quien comulga dignam^ntc-vivirá eternamonte.
—De Maria el nombre santo,-a l infierno causa
espanto.—Niño d«kil v mlmado-muy luego daré
el p;igo.—Quien sus hijos no sujela-á si pro­
pio se cojule a.—El petado grave, ¡oh mortales!
es el mayor d élo s m ales.—En el inGeruo están
— 111—
miniiios-liH'mt'tilu.v lo«, mus activos.— Quien so­
licita ni m-rado-cs nú demonio hnmanado.— Ni
«mu l;i buena inlotirioQ-disculpa á una mala
¡iccioti.— Quien m il á otro desea-á si propio se
envenena.— El que mal ai otro pide-de estar
con Dios se despide.— t i i|ue mal pira olro ru e­
ga -es la c n a ltin mas ciega.— Quien medite estas
venlades-abandon irá sus mrildadis.— S i deseas
fiel cristiano-alcanzar l'i salva ion-comulga los
dias de fiesla-cou grande preparación.— El R o­
sario cada din-rezarás con dcvocion.-y en la pa­
sión d<* Je su s-lem lrU lu meditación.—No deja
ri'is ningún dia-de ponerte en oración,-pensan­
do en muerto y jiiicio-en gloria y condcn clon.
— En ¡ilpun libro devoto-ten un ralo de leccion-
á los polires y afligidos-sucorro con compasion.
— Nunca de lu boca salga-juramento ó maldición,
sie m p re al querer a co sla rlo h a z actos de contri­
ción.— A todos tus enemigos-perdona de corazon-
no hables mal nunca de nanie-huye la m urm u­
ración.— Con los de malas costumbres-no lengua
conversación,-tle las culpas y pecados-aparta to­
da ocasion.— Si caes en algún pecado-no estés en
tal perdición,-huyo luego, al punto de ella-ha-
ciendo un.« confesion.— No gastes d tiempo ocio-
so-que es puerta á la tentación,-lleva en Dios
tu pensam ienlo-y tendrás so protección.— A p lí­
cate estos remedios-con desvelo y atencion.-jior-
que muchos por no hacerlo-paraieron su salva­
ción.— M ira; mira pecador-que si vives en peca-
do.-puedes acostarte bueno-y amanecer condena­
do.—Mira que «s breve lu v id a - y qaa vas muy
— 132 —
;i la po§la-cam inauda liacia la m u rrio .-p iéu s;tlo
hirn que le im porta.— T ris te , turbado y ron-
fu so-tem eroso y aun tm nbliinilo-cntro haíaü.is y
p e n as-e staias *a<íonizando.— P iénsalo bien qu e
le ím porta-paru que enm iendes tu y id a - y lo hagás
m an to a n le s-p o rq u e y-i estás de parlhta.— C uiui-
do »"oniZiindi» e¡M és-y Tuneándole \n el perho-y
l o n l a Y e l a e i i la nianr>--qué q u isie ra s babor lit·-
cho?— ¡‘ resto ¡lep ará es le lancé-porqué la vida-
rs m uy c o r la k-n o lo t iii¡íis »mi o lv iu o -p ií'U salo
Filen- que le im p’ir la .— Om· pálido V que m edro­
so -e starás am ortajado.-sin len vr p d e e s L e n m ii-
rlo-nndn ül·. cuanto luis ju n tad o .— Piénsalo birii
que le im p o rla-y miin que se p u ll id o-culre líc r -
r.i podre y liucsos-liüs de quedar o lv id ad o .— Si
rn el ju icio de tHos-imn e l mas sanio 1 «:t lem -
Jjlado-¿rótno. pecador, no licn iblas-eou lan ío r o ­
mo has pecaili/’— Piéfisnlo bien que le im p o rla-
p u e $ s¡ viv e s descuidado-podríis se r, por lu d es-
«•uido-en ju ió lo com lenudo.— En perpetuos a la r i-
dos-eslán niIsl en el inlierno-ecliando á Oíos m al­
dicion es y rabiando-en fire?;n ete rn o ,— 1‘ iénsnlg
hitín qu e le Im p o rta-p an del Cue^o lib r a rla ,-y sí
no lo p ien sas, puedfi¿-sni p en sarlo con denarte.
— No la r d e s t u a r r e p c a lir t e - p e c a d o r , d o lu s
jw ? n d o s ,- r ií¡ia (1110 pr.r e s l» c a u s a - h o y h a y
n iu c b o s C únd onadus,— Fci n lo r que e s tá s d o r ­
m id a -d e s p ie r ta y a del pee .ilo .- tn ir a que irú s
i'o 'n .le n n d o -y p a fa sie m jviv p e rd id o ,— lisia d
> o era q u e o j e s a lm a -s o n (lid d iv in o P a s t o r ,—
que le eslú llam ando al Ci«·lo con grande p ie -
-113-
d.id j ' am o r.— UaVo m alas c o a ip n íiia S -c ris ­
tiano pañi Sfl1v;n ii‘ ,- y acom píJílnle de buenos
-si no qwieres-k-oiiíItMiarie.— No te a tre v a s á
dorm ir-solo una hora cíi pt-cadu,-que cuan ­
do m enos lo piénses-innanociTÚs condenado.
— S i solo un alnm , cristian o ,-se hubiera de
condenar,-Lodos debieran leu .W ar-¿q u iéo no
tiem bla siendo la n ía s? — lin ra te z u agena fio—
l^s-os lu e g o qun C6Ciirmetik*isT- s i no los q u e-
rris llurar-Guand« nnda riu iied jeis,— Pienso
(|iu‘ tu h?s de m o rir,-p ie n sa que La y gloria 6
inlierrio-bien v mal y todo e te rn a -y que 6 ju i­
cio lias de v e n ir.— Menos peligro e s estar-con
un dem onio a costad o,-q u e acostarte con p eca-
do-que te pued;i condon ar.— IV eslo , herm ano
m o rirás-y al punió ser,'is ju zg ad o ,-ó glorioso
ú con d o n a d o -p a ra siom pre q u ed a rá s.— Toa,
c u lp a se hnn de saltar-n o las q uieras e n c u -
Jtrir,-ó tu Ins tías de d e e ir -ó e n público se b ó n
do· le er.— Condenado á m uerte e s lo y - y v iv ®·
m uy d escu id ad o ,-vien d o que lio de ser ju z -
jjndo-y «o s ¿ si será h o y.— Cuando pocas pon-
sju iis-q u e á Cristo estás n zolau d o.-y q u e le
dioc I Ic.iruntlo—liijo, no me agoles m a s.— S i no
dt'jiis-de- p e c a r-y le diese un nccid ente,-qu a
murieses· de r*ponte-dóndi* irias á p a r a r ? —
— 114—
A don^Jtí v a s .— Si W-ner bas presum ido-eii la
p ostrera o c jsio n -u n a cío de contrición,-m u y
pocos le han con seguido.— ·Y cuantos, ruaiitus
cristlan os-co n ¡guales p ensam ien tos,-al inliei-
no se habrán ido-cun todos los sa cra m e n lo s.—
A p fisa no Se han de h scer-cosas que im pu r-
UDles son,- y una buena confesion-tiem po,
tiem po ha m en ester.— Di me que im porta u·
d ¿n -e l Viático y la U n ció n ,-y que haga» (u
conrcston-si do te confiesas b ien?— A donde
v á s boiLbro perdido-ofendiendo á Dios asi?-
¿ las olas de la m u erte,-si te abogan a y , av do
t i ! — Lo que en la vida sem b rases-h aliarás en
el m o rir,-m ira no siem bres p ecad o s-q u t te
condenen, a y , a y de til— Si no d ejas la p erso -
na-con quien p ecaste hasta a n u í,-le llevarán
las demonios-¿ padecer y sufrir.— Mira que
viene la muerte,-como tauron sin sentir,-en
pecado no te co ja-si le copiere, ay, ay de ti!—
Mira cristiano que tienes-tantas culpas contra
ti,- y no tienes mas de un alma-si la pierdes,
ay, «y de til— Vivir mal y acjbar bieji-coino
quieres conseguirT-cual es la vida es la muer­
ta-si vives m al, a y , ay de til— Si un pecado
por vergüenza-te dejaste por d eo ir,-lu confe­
sión te condena-á pena eterna, By, ay de til
— Mejor es do confesar-que al confesor encu-
brir-los pecados por vergüenza,- s i los callas,
-115-
ay, ay de til—Si á UtSHlmasJas provocas-á
pecar y mal vivir,— pifia é infierno doblado
-tendrás siempre que sufrir.— La hacienda y
Simare del pobrr-ijiie usurpaste con nrdid,-
|ii‘le á Dios cniei ven™.m¿;i-si no reslituyes,
«iy, ay do lü —J-’iensii hien lo que le dijjo-
Lraln de enmendarle fiel,-mira que aquesto
pupel-stró contra ti lesivo.
H A R IA SA N T ISIM A
ES MADRE ¥ HEFCíílO DE LOS PECADORES (JUE HE
VERiS QUIEREN CONVERTIRSE X £MP№BN»KII 'U'-JV
■VIDA SANTA TT FERVOROLA.

¡Cnau desventurados son Ictó infelicos


pecadores! ellos son malditos de Dios, mal­
dito,-; de los ándeles. malditas de los ¿u n ­
tos, y malditos todos los dias sobre la tier­
ra por los sacerdotes y religiosos que al
vezar el oficio divino dicen: ¡ maldiius sean
wfuellos que se apartan tle tus mandamientos?
¡Pobres pecadores! por bu culpa han per­
dido todos sus merecimientos y virtudes,
han perdido la gracia y amistad de Dios,
han perdido el camino del Cielo y se lian
hecho esclavos miserables del ’infierno!
Han perdido la paz y la alegría que
lleva consigo la virtudT y su corazon se
vé agitado y despedazado por los mas
crueles remordimientos! En el momento
de cometer el pecado se ha pronunciado ya
sobre ellos la sentencia terrible de muerte
y condenación eterna! No falta sitio que el
eterno Juez dé orden á su ministro para
—117—
ejecutar la sentencia, No falta siaio que les
mande que atwlus tle manos y pies con
duras cadenws los arrojen ul infierno. y a llí
empt'Zrtrá el limito y rechinar de dientes;
el piísimo que dcspodnzará sus entrañas
jam ás inuiini. y el fungo que atormentará
f=u espíritu y s u s carnes jamas se ap si# ?» -
rú: 1,‘Hífl fuego está ya encendido y la ira,
<lc D;uá le uvivurd eternamente. E l Cielo
y la tierra, hi.s m aturas todas y sobro toilu
los demonios. piden á Dios venganza con­
tra el ppeadur, claman á la justicia Divina
pura que sen nrrojado para siempre al in ­
fierno. ¡Ay infelices pecadores! ¡que llan ­
to, que angustias, que tormentos tendrán
q¿ie sufrir para .siempre, si Dios escucha
tan justas quejas!
Y ¿no habrá remedia para ellos? Despues
de la muerte, despues que la seutencia se
haya puesto en ejecución, no, uo hay re­
medio alguno, fn inferno múla esf reilcwp-
tio. La fe nos euseña que ninguno saldr.i
juinas del inJieriiu despues de pronunciada
su seuteneia definitiva. Y ahora ¿lendráu
alfruti mnitídio los infelices pecadores? Si,
si; remedio tienen y muy eficaz, que es va-
Imse de la protección de María y acudir 4
lilla con le y gonGrm/ft, pero con Animo re-
— 118—
suelto y decidido de aborrecer y dejar el
pecado. Asi les aseguro yo la agrada de la
conversión, la gracia del perdí»¡i. y si per­
severan, la gracia de la salvación.
AniinO, pne*. pecadores, no desconfiéis
ni os desesp^reis: por muflios. muy gran­
des y muy feos que sean vuestro.·* pecados
no os coudonnis si acudís á Mnria con ver­
dadero Jeáeo de mudar dir vida y abando­
nar vuestros vicios. Por muchos que sean
vuestros pecados, María o» alcanzará el
perdón de ellos; por muy violentas que
sean las tentaciones que os acometan, M a­
ría os alcanzará la gracia de venceT-las:
por indómitas que sean vuestras pasiones
os obtendrá la gracia de refrenarlas. Ella
en fin os conseguirá la gracia divina, la
victoria en los peligros, la paciencia en loa
trabajos y el consuelo en vuwstra tristeza;
os obtendrá cualquiera gracia que lo pi­
dáis para la salvación de vuestra alma,
porque es poderosísima v sus entrañas es-
ttiu llenas de piedad y misericordia en fa­
vor d'* los pecadores que quieren aborrecer
y detestar sus pecados.
Si. amados de mi alma, Marra es po­
derosísima, es, -digAmoslo, Omnipoten­
te, porque con sus ¡»tiplicns, como súpli-
— 119—
cas que son de la Madre de Dios hecho
hombre, alcanza de su H jo Jesús to­
do cuanto le pide. E lla puede alcanzar
el perdón á los mas grandes pewd-irea:
aunque una sola persona hubiese cometi­
do todos los delitos que ha habido y ha­
brá en el mundo, Maria puede alcanzarle
el perdón con tal que acuda á Ella con ver­
dadero ánimo de enmendarse. No solo eso.
sino que al mismo demonio podría ulcan-
zar misericordia, si el demonio fuese capaz
de enmendarse y humillarse ¿ suplicár­
selo. Y si tanto es su poder ¿qué diremos
d? su misericordia y del amor y t-rnura
con quo recibe ¿ cuantos se refugian á su
Patrocinio? ¡Ahí P bcü comprenderlo ma­
cho que nos ama Maria, basta decir que
E lla es nuestra verdadera Madre: Madre uo
solo de los justos; sino también de los pe­
cadores, que quieren abandonar su peca­
do. Cuando un pecador acuda al Patroci­
nio de Maria Santísima, esta bondadosima
Señora, ya no atiende á cual ha sido ante­
riormente su vida, solo mira ¿ la inten­
ción con que viene, y sí vé que viene coa
ánimo resuelto de mudar de vida, por
grande» que hubiesen nido sus delitos, le
socarre y acoge bajo su protección amaro-
— ] 20—
sa, le alcanza del Seüor auxilies eficaces
paro salir del pecudo y emprender una v i­
da verdaderamente cristiana. María nos
ama nin comparación alguna mas que to­
das las madres dal mundo á sus propios
hijos. Estas ú veces se olvidan y aban­
donan á los que son partas ile sus en­
trañas; pero Maria de nadie se olvida,-á·
nadie abandona; acoge, digámoslo asi, con
preferencia á los grandes pecadores, por­
gue vé que están mas espuestns á que
se corte el hilo de su vida y sean seppi­
tados en el· infierno. San Bernardo estaba
tan penetrado de esta verdad, que ¡i penar
de su amor ardiente y su tierna devocion
á María, dice que consiente que ninguno
hable ya mas delpodery misericordia de
M aría” asi es que puede presentarse al­
guno que habiendo acudido á'esta Seño­
ra no huya esperimentado los efectos de
’ iroso Patrocinio. Pero esto es im-
porque Maria es toda ojos para
ver y compadecerse de nuestras necesida­
des: Ella es Reina de misericordia, y nos­
otros los miserables mortales somos bus
vasallos, no solo somos sus vasallos, sino
también su¡? hijos, porque el mismo J e ­
sucristo le encargó doí tuviese ppr hijo»
— 121—
en la persona de San Ju an . E lla es nues­
tra vida, porque noe alcanza la vida do
la gracia, es nuestra dulzuza y nuestro
consuelo en las amarguras y trabajos de
este destierro, despues de Jesús. E lla es
la esperanza de nuestra salvación pues
todas las gracias que el Señor sos dispen­
sa, nos vienen por ramio de M aria. ¡Cuán­
tos ejemplos pudiera citar en confirma­
ción de esta verdad consoladora! Llenos
fistúiv los libros do ejemplos del gran po­
der y misericordia de Miiriu en favor de
cuantos la invoeau. ¡Cuántas acciones de
gracias debemos á la iníinita misericor­
dia de Muestro bueu Dios, por habernos
dado a Maria Santísima por nuestra Madre.
Abogada y Protectora! jlinsulzadii sert por
siempre la bondad del Señor, que lia dis­
puesto que Maria con aus ruegos pudie­
se alcanzamos todas las gracias <jue de­
seamos! Y cuan fácilmente podemos ser
verdaderos devotos de Maria y esperimen-
tnr los efectos de su amoros» protección!
Tres condiciones se nos piden para ser
verdaderos devotos de Maria; el deseo de
abandonar el pecado, de imitar sus v ir ­
tudes y tributarle algunos obsequios en
honor suyo. Ко solo los justos son devo-
— 122

toa (le María: también pueden sérlo aque­


llos pecadores que tienen sincero deseo de
enmendarle y hacer las paces con su Dios
ofendido y que acuden con confianza á
María, para que les alcance la gracia del
perdón y de la enmienda. Pero los pe­
cadores que no quieren jamas salir de
sus vicios ni refrenar sus pasiones; los
pecadores que apoyados en algunas devo­
ciones exteriores que practican, se ima­
ginan que Dios no los ha de CR.siigar, y
que les han de servir de salvaguardia
para continuar en su mala vida; Los pe­
cadores que no quieren confesar todos sus
pecados sin callar ninguno por vergüen­
za, ni quieren restituir pudiendo hacerlo,
oí romper las cadenas de las malas amis­
tades en que viven enredados, estos pe-
eado.es, ni son, ni pueden ser verdade­
ros devotos de María, ni gozar de los efec­
tos de su protección; estos pecadores, le-
jon de amar á María, la aborreceu de
muerte, clavan un puñal en su cornzon,
porque con sus pecados ofenden y cpa­
cifican á Jesús, al amado de su alma.
L a segunda condicion para ser verdade­
ros devotos de María, es imitar sus virtu­
des, y en especial su humildad, su casti-
— 123—
(tari ó pur*?zn, y su amor ardiente hacia.
Idus. E l verdadero devoto de María ha
de ser humilde y obediente A sus aupe-
rinres, caritativo con sus prójimos, pa­
cíante y sufrido en sus trabajos: ha de
ser casto y limpio, y abstenerse rn lionor
de María no solo del pecado impuro, sino
también de cimnto pueda ser incentivo
para cometerle, huyendo de lo» bulles, rua­
das y diversiones con personas de distin­
to sexo, apartando ¡fl vista de objetas pe­
ligrosos, é invocando los 3 agrados nom­
bres de Jesús y Marín, en todas las ten^
tncioni'á: lm de‘amar mucho á Dios nues­
tro Si'üor, que tanto nos ha amado y
tanto luí sufrido por nosotros, y procurar
con su ejemplo y con sus consejos, que to­
dos los dvinas, le sirvan y le amén. Por
último., el verdadero devoto de Moría, ha
de tributarle alguno» obsequios, como son
el rezar tres Ave-Marias á la mañana y
á la noche, p ira que le libre de v iv ir y
morir en pecado mortal; el ayunar á los
sábados, el confesar y comulgar en sus
principales festividades, el alistarse p j í sus
cofradías, el traer el santo escapulario del
Cármen ó de lu Concepción Inmaculada ó
la medalla milagrosa, el rezar todas las
-1 2 4 -
noches con devocion el Su uto Rosario, el
reznr tres Padres Nuestros, Ave-Maria y
<rlortii Píitri A la Símtisima Trinidad, eii
acción .<!« «racias por los favores en privi­
legios concedidos á M;iria Santísima etc.
Cristiano que esto Ices 6 escuchas, por
lomas santo y sagrado, por vi sincero dt-
seo qntí tengo de la salvación de vuestros
almas, os pido humildemente postrado á
vuestros pies, que sea id \ erduderos devo­
tos de Maria, de esta Sefmm. A cuyas síi-
plicas debemos que D io s >u> nos haya a r­
rojado al infierno seyun tantns vtcl'.í he­
mos merecido por nuestras culpas. ¡Ay de
los que no repurrau á Maria! ¡<¿ut· pona
serA para el cristiano que se euiiiVné el
considerar que con tanta facilidad pudo
salvarse acudiendo á esta Madre de bun-
rnd y de misericordia! ¡Como se desespe­
rará entonces inútilmente y sin ningnn
consuelo! Acudid pues y acudamos todos
á Marín. Pecndore.-?, hermanos míos, si so­
mos culpables húciala D ivina Justicia, y
por nuestros pecados estri ya dada contra
nosotros la sentencia de condenación, no
por eso desesperemos, acudamos á Maria
con ánimo de enmendarnos, y María nos
alcanzará el perdón de todos nuestros pe-
— 125—
curio?. por muchos y enormes que sean;
Acudid á María, los que 09 sentís abru­
mados por el peso de una vida mancha­
da de crímenes, y alcanzareis el perdón.
Acudid ú María / los que os sentía con
vuestra- conciencia enredada, sin saber co­
mo desenredarla, y María os deparará un
l»uen confesor, y os dirigirá para qiie ha­
ya is una buena confesión ffenernl de vues­
tra mala YÍda. Acudid á María, pecadovc¿
que calláis pecados en la o»nfe*iont y M a­
ña os alcanzará gracia para vencer es»
maldita vergüenza, que os conduce a lir , -
tierno. Acudid á Maña, loa que os veis «co­
metidos de fuerces y violéntate tentaciones,
y María que- es Reina de las victorias, 05
‘alcanzará la victoria de todas ellas. Acu­
did á María, los que estáis tal vez próxi­
mos ¿ desesperaros, y María devolverá ln
paz y la tranquilidad á vuestras almas.
Acudid á Mari a, justos, para no recaer en
el pecado, y perseverar eu la amistad del
Señor, y vosotros? pecadores, para alcanzar
la gracia de enmendaros de vuestros v i­
cios, y refrenar vuestras pasiones. Acuda­
mos todos ¿ María coa una fraudo con­
fianza en s u misericordia, pues cuanto
ínayoi’ fuere nuestra confiauza, mayores
— 126—
prnclas conseguiremos. Stipliqn^mosle to-
ílos á menudo y con fervor, por la conver­
sión de todos los pecadores, por In perse­
verancia de los justo*, e,l descanso de las
almas del Purgatorio y la salvación do los
agonizantes. Pidámosle In gracia de morir
antes que pecar, crecer n..is¡ v mas en el
amorde nuestro Dioe. de acudir á Ella en
todae nuestras tentación«1.?, necesidades y
peligros, v perseverar hasta el fin en la
amistad <fel Señor. Pedidle i‘ii ñu. por la
salvación de quien os dá estus avisos, que
en recompensa os ofrece también enco­
mendarte diariamente al Señor, á fin de
que por este medie todos juntos nos veamos
en la patria celestial, y cantemos eterna­
mente las misericordias de Maria. Amen.

V IV A JE S U S NUESTRO AMOR.

T M A R IA N U E S T R A E S P E R A N Z A .
TABLA
1URA FACILITAR EL EXÁ3JEN DE CONCIEN­

CIA EN LA CONFESION GENERAL.

(S irv e d e complemento al lib ro de 7-7 Camino


del Cielo lilla ihkIu )

'El que se prepara para hacer confesion s;ene-


rfll, debe por al^un liempt» retirarse en lo posible
de los negocios dé la tierra y puesLo de.rodUtois t<n
un lugar silencioso,, -pedir luí á Oi»>s pur «u inli-
nila m¡serieordía« por la pasión de Jesús y h me­
diación de María Sanísima, redando h este elVclo
con fervor algunas oraciooes, y despuee ponerse
á examinar con detención la respuesta que ba de
dar á oada una J e las .si^uieotes pri-guatas que el
coofesor le .haré. Asi debe leerse esto con mueba
pausa y detención y so de corrido. Ce neoesari·
detenerse en cada pregunta (sin pasar á la si­
guiente) el tiempo preciso para averiguar las ve­
ces que se cometió aquel pecado, 6 con certeza, ó
siq u ie r» , con el poco m as ó m enos. S i el pecado
fuere de costumbre debe averiguarse Tos años ijirc
durd tal costumbre y cuartas veces se cometía
aquel pecado, ó cada semana, ó cada mes, 6 cada
año, tomando en» con olro, es deeir, tomando el
de maa con el de menos y sacando un término·
medio. De nada sirve por «jemplo decir un me»
tantos y otro ninguno: debe echarse la cuenta é
ono con otro. Esta seiol ? índica que so kon de
averiguar las veces sales de pasar adelante.

HUMEO. MANDAMt£N'EO.

Pregunto. ¿Cufiotos años liones?— Que estado?


— Y que oficio?— Cuantas veces Le has confesado?
•—Y cuantas comulgado* Cuantas de esta» confe­
siones y comuniones han sido malas 6 por callar
pecados ó por vivir en amistados, ú en ódios, 6
en los mismos vicios*.4 sin restituir podiendo?—
De las malas cuantas fueron por el precepto?—
Ignoras la doctriua en especial cuantos Dioses hay
y cuantas personasen Dios y cual de ellas se hi­
jo hombre y padeció por nosotros?— Cuantas ve­
ces consultaste á sabias?— Cuantas veces dejaste
la pendencia por cumplir y que penitencias?—
Cuantas veces duJaslo de la fé?— Cuantas lees li­
bro» pruhibidus?— Y cuales tienes cb tu poder?
¡i
SEGUNDO MANDAMIENTO.

P rem u n ió , ¿Q ue v o to s lio n cs por c u n i p ’i r . y


cu a ti lo t i e m p o lia y q n t i lo s b i e n e s ? — C u j b I . i s vo­
c e s h a s j u r a d o cui) m c h L ii ü V — C u n n t . i s has ju ra ­
d o h a c e r c o sa s m a l.is c o m o J o v en g a rlo ó s u r (¡el
á unto m a ta » m ia la ü ? — C u ;m to s n iV 3 h as ic n id *
c o s l u r n h r e ríe j u r a r ó d e c i r asi D io s d io lle v e asi
D io s m e :iy u d e , e tc .? —* C u a u lís v e c e s c a d a m e s ó
cad a sem im a?— C u a n ta s veces has b la s ít'm a d o ó
d i e b o p a l a b r a s i n j u r i o s a s c o n t r a D i o s ó s u s s a n Luí?

T SR C ER MANDAMIENTO.

Pregunto. Cuantas veces has perdido la mina


sin causa legitima: todas juntas, ó cuantas cada
ano? Cuautas veces le espusiste á perderla por
llegar tarde?— Cuantas veces has trabajado mas
de dos horas sin verdadera necesidad?— Cuanta*
haa mandado trabajar y á cuantas personas?—
Cuantos años has quedado sin bulas/— Cuantas
vpcps has usado de Su» privilegios cuntiendo. leche
hue*oS'ó carne en cada año?— Cuantas veces has
perdido el ayuno sin causa legitima cada aBo?

CÜAnTO MANDAMIENTO.

Como inferior. P re g u n to , ¿ll^ stn q u ¿ ed ad v i­


v ía le con tu s p a d r e s ú s u e g r o s? —-C flá u la s vi/ces
4-
f;iliiisL f aIreppc’ l u con p a lab ra·: in ju rio sa s, g a sto s, ó
liicn ro iic il.'in ili’lus ó au icn .iziiiu l c ad a ano
ó oiidii ítit'f?—-Cuñnliis les h.«s ilt-srado la niuerlc
ú o tro m al g r a v e ? — C u iritu s v e r e s fa lta s te /1 la
o b ed ien cia en co sa s u r .iv e s ó tiien d icie n d o : no
quiero, no me tlá in gana, en ead.i añ o ó c;»<I» m e s?
— C uánLus I1.1B d.ujo ucíisioD á q u e p ru (in c 6t:D ju­
ramentos ó m ald icio n es?

Como superior. Pregunto. ¿Cuantos liijns UVn<?


V. y cusinLüs ciiadus y de ^jue rd.id c;xla uno?
— J5e que ednd empozaron a cunlVsarse y
mul¡¡ar?—Cuantos de los hijos ó »'-ruidos rpii’ pa­
san de siete aüi>s ignoran aun la duclriiiü?—
Cuantos lian vivido ó vivun irun en amistad: cuan­
tos años cail.i uno y r.on que frecuencia se veriu
con su cómplice?— Cuantas veces al uño s.ilian
de noche?— Cuantas misas perdian sin causa le­
gitima etc.?—Cuantos ayunos, trabajos al diii fes­
tivo, uso de manjares prohibidos?— A. cuantos
hijos ha acostmJo ó acuesta todavjii consigo, ó
con personas de distiento sexovsettn pequeñas ó
grandes después de los Iros 6 cuatro años?—
Y por cuanto tiempo ¿ cada um>?^Kn órden
A las obligaciones de su oficio que le remuerde
la coiicicnoid?— (vf-en el Camino d il ciclo al ú lti­
mo del ialerrogatono.)
5
Q U IN T O M A N D A M IE N T O .

P r r a u n ln . ¿A c u a n la s p e rs o n a s has le n id o odio
Ó r i 'l l t u r y |)u r C llíin lu s l»e S C S Ó HÍ\OS Á
un·»?— Cu;inias veces le eml» í.iuasle?— CuíuVms
rsLii\ isle en quinieras?— Cti.iritas diste p los, pe—
dirid«ts ó pufuliiiliis? — Cuantos h & o s 1i;ij i|tic lir -
nt's coi'tutnLtre ile muldeeir diciendo v. ^r. mala
mucrlo Ir mnle, un rayo lt* pitl‘1,1, dial)los Ití
lleven, minea de ahi s*lg:is etc., y otims espre-
sioties semejantes1?— Cij<*iiLhs vrces fue cuda se­
mana ¿ cud» mes en ese luuipo íi personas?—
Cuántas (¡ li misino?— -Aqui laminen debe e x a ­
minarse y ucustir del mui ejemplo dado y de
J.is veces que hubiese ensenado á pecar ó iu -
d u cid o y sulicil.iüo ¿ oíros á d io.

5E S T O M A N D A M IE N T O .

P re g u n to . ¿Mus tenido co stu m b re de e je c u t a r


acio n es m a ln s co n tig o m is m o ?— C u an to lif* 111 po
lia c e ? — Y c iiíin ia s v e c c s c a d a m es ó c ad a s » -
inanaZ— C u a n U s v e c e s tu v is te m .d as ficcio n es
con p e rso n a s dol m isin o s e x o ? Ó lal vez con
a n im a le s? — C o n fita s v e c e s o fen d iste á D ios con
p e rso n a s do d istin to s e x o , conLando p o r s e p a ­
rad o la s q u e fu eron con c a s a d a s : la s q u e fu e ­
ron coi) p a c ie n ta s: la s q u e fu eron con p e rs o n a s li­
g a d a s c o d v o to de c a s tid a d , y las q u e fu eron con
<}
solteras?— Hubo alguna vei violencia? —Cuan­
tas veces lo has puesto íi peligro ó en dormi­
das ó estando solos «le?—Ctiunlas luvisle en­
redos torpes «le besos, abrazos, tocamientos, es-
trrcliar de manos sin pecado de obra, ó todas jun­
tas ó cada aiV>?—Cuán los afros has lenidu cos­
tumbre de asistir á rundas, foliadas, liándonos
> otras diversiones peligrosas y ctiáulas veces
cada año?— Desde qué edad bus empozado a ha­
blar v oír con {i’.isto cantares torpes, parrafeos,
cbisles y eonvprs aciones deshonestas ó equívocas,
disfrazadas y palabras indeernLes como ajos, etc.,
fuánlus veces ni arto, ¡il mesó ú la sejnan.t?— Des­
líe que ednd cmpezaalo á consentir en pensa­
mientos torpe?, ¡tdviniendo ciue pecabas y cuán­
tas veces k Ja semana é al mes?

NOTA. Las prrsouis casadas deben exami­


nar por separada Ivs pecados cometidos durante
el matrimonio. porque tienen mayor malicia.
Examinen también si lian f.illndo ú su dclier (i
tienen alguna cosa que les remuerda la concien­
cia. Las personas que han ion ido una ó varias
ami&indes y han sido de vida estrapada, conviene
primero averiguar las relaciones que han leu ¡di» y
ffn cada relarinn examinar:
1. ° Rl tiempo que duró.
2.® Las veces que pecaron do ubra todas jun­
tas ó cada año ó cada mes.
7
3." Las vece* que hubo enredos torpea sin
pecado de obra.
i.* Cuantas veces adornas sp lian visto junios
y c o n v e r s a d o l i b r e m e n t e , ó l u d a s juntas ó cuan­
tas cadn mes ó caila n&o, no contando las veces
en que hubo pecado de obra ó enredo torpe.
¡i.® C’uanUis voces se puso ¿ peligro y como
so pvrtnba con los pensamientos que le ocurrían.
Examinadas estas cosas en cada una de las amis­
tados, del je examinar las veces que hubiere que­
brantado este mandamiento, sin que hubiese
amistad, por his preguntas qae atrás quedan
puestiis,
SÉTIMO MANDAM1ESTO.

¿C n A n la s v o c e s h as ro b ad o m a te ria g r a v e co m o
v a lo r de c u a tro r e a le s a r r ib a ? — C u á n to s h a s e n ­
c u b ie rto á c r ia d o s , á h ijo s de fam ilia li ¡t o tr o s / —
C u á n ta s v e c e s h a s d u ñado ó p e rju d ic a d o á tu
p r ó jim o en m a te r ia " r a v e con tu s h e ch o s ó con
t u s in iilos c o n s e jo s ? — A cu fin to s de e sto s hus r e s ­
titu id o ? —A c u á n to s te fctiLuT

OCTAVO MANDA MIENTO.

¿Co6ntnS veces l»as contado mentiras con d¡>5o


priive de otros?— CuAnt<*s veces has usado de
chismes ó sembrado discordias y disensiones en
tu casa ó fuera de ella?— Cuantas veces lias
8
d e sc iib ie rt.o d tre c to s o cn llo s de tus p r ^ ír r in s c a u ­
sá n d o le s dañ o n o tab le en su firm a?— O lias t e ­
n id o tal vez c o s tu m b re de linh|¡ir d e lo d o lo que
s a b ia s y s a b ia s fuese p ú b lic o Ú ocu lto y p o r
rtiáriln s a ñ o s?— C u án iB S veers l u x i s l c . e sp re sio *
ni'S in ju rio sa s co n tra tu s pnVgimos?'— T ie n e s a i -
puna o tra co sa q u e re m u e rd a tu conciencia^ au n
cu.m dn a q u í no s e h a y a men<H«iniidii?— E x a m í­
n alo v Je s p u e s dito c o a co n íi.in za.

ADVERTENCIAS.

1/ Las personas que saben escribir pue­


den con otile ¡ntm ’uyiUurio hacer muy eu
breve sil confesión por escrito, de este modo.
En donde hay raya ponen el número de ve-
ci*^, rsio .si lo .saben de cierto, poco mas ó
litenm.s . Si los p^cndtis fueron <1¿ costumbre
pont-n el número di* voces á la semana ó al
mea, ó al hQu. y el tiempo que duró tal cos­
tumbre. No sirve decir mi mes tantas y otro
cuanta.·?, sino que debe cnh'ulurs« uim sema­
na onn otra ri nu mes con otro. Tengan muy
presente esta advertencia en todo el eximen.

2.* Las personas que no saben escribir,


pueden también valerse de este interrog'a-
torrio, leyéndolo muy despacio y examinan-
9
cío encada puntólas veces que se ha come­
tido aquel pecado, ó al menos los años que
duró la mala costumbre de pecar eu cada
especie d* pecados, y las veces qne serian
u w l semana con otea, ó un mes con otro, ó
un año con otro. Leer y meditar sobre cada
punto, no pasar al punto si gruiente basta ha­
ber examinado este en vi que precede.

3.' Las personas que tío saben leer pue­


den también aprovecharse mucho de este in ­
terrogatorio, buscando una perdona que se­
pa leer (conviene que sea del mismo sexo) y
que le vaya diciendo muy despacio cada pre­
gunta . dejándole tiempo suficiente para con-
aiderar y acQrdarae de las veces que ha de­
linquido en cada especie de pecados. Lle­
vando a i bien pensada la respuesta que ha
de dar al confesor en cada una de las pre­
guntas que atrás quedan, puede hacerse en
breve tiempo la confesion general aunque
la persona núblese sido de vida estragada.

4.‘ Las personas que desean hacer una


buena confesion general ó particular, deben;
1.“ si tienen obligación de restituir, cumplir­
la antes de ir al confesonario si pueden; si no
pueden, es conveniente pedir perdón á sus
acreedores, advirtléndoles el valor de la cosa
10
cuyo perdón solicitan: 2.* si vivieron en odio,
reconciliarse con eus enemigos: 3.“ sí vivieron
enredados en malas amistades, separarse pa­
ra siempre, ó bien si hfin dado palabra do ca­
samiento exigir, que ó s« verifique inmedia­
tamente, ó se revoque dicha palabra; perú
para conseguir esto, deben siempre valerse dí-
una tercera persona, y no verse jamás
personas torpemente amistadas, »mn cuandn
determinen casarse: 4." los padres de familia
descuidados deben cortar laa relaciones c r i­
minales de sus hijos; si son niíios separarle.·;
!a cama si tal ve» duermen con personas d**
distinto sexo ó con sus padres, y empezar ti
enseñarles la doctrina cristiana y A disponer­
los para que cuanto antes liagan también
nna buena eonfesion.

5.' Si una persona hace su confesion ge-


nernl en dos ó ma¡s veces, debe siempre á la
segunda ó tercera ven recordar el punto en
que se hubiese quedado y lttá advertencias

aue el confesor le hubiese hecho, ó si le inan-


ó acordarle do alguna sosa.

6.‘ No es necesario acusarse de loa ayu ­


nos quebrantados y misas omitidas, eti·.,
cuando fué con causa legítima; pues enton-
ces no es pecado siendo grave la causa. Pero
4!
si la persona creyó que pecaba gravemente,
cometió aun en este caso pecado mortal por
conciencia errónea, y debe examinarse y acu­
sarse de él.

7.' No se apuntim aquí todas las especie»


de pecados, sino solo las que ocurren con mus
frecuencia. Por tanto, si uuo .se acuerda clr*
pecados de otra especie distinta, debe también
declararlos al confesor.

H.‘ Los que tienen pecados cali rulos por


■vergüenza, es muy conveniente que los con­
fiesen ni principio, porque asi quedan mas
desembarazados, y no quedan expuestos h
dejarse engañar por el demonio para callar­
los nuevamente.
Si 110 tuviese valor para, decírselos clara­
mente, dígale al menos al confesor: «Padre
yo tengo un grande escrúpulo de mi vida
pasada, tengo un pecado que no me atrevo
ú declarar A V . y quiero que V. me ayude
y me Ñifntvla Animo: pues quiero hacer una
busna confesíon y mudar de vida.» H ablán­
dole asi al confesor, ya le animará para
que vomite el veneno del pecado que da muer­
te ¿ bu alma y la conduce al infierno. No
olvide de qué si no los confiesa todos, por
feos que sean, de nada le sirve Sil confesion
<2

E or mas absoluciones qde reciba y por ínas


uenns obras que haga y limosnas que repar­
ta. Teng»\ siempre en la memoria los muchos
ejemploa que hay <le almus condenadas por
tan maldita vergüenza, y en especial el que
se, refiere eii el Cumiun del Cíelo, pá^. 0:
|Cuantas personas fueron tenidas por SHutHS
en este m tinduior la bmjnn vida que lleva­
ban, y siu emburro se condenaron por c a ­
lla r pecados por vergüenza! ¿Quien sabe si ¿
ti que esto leea te sucederá i|iii'<lurte muerto
á los piea del confesor, úal ir ='i recibirá J e ­
sús Pacramentado, si te ntreve< á seguir
ocultando fus pecadus por utas tiempo? ¡Ay de
ti eutouce.s!

9.' Los pndrea de familia, a m o s y demas


superiores deben también examinar las ve­
ces que por su culpa. 6 falta de cuidado,
sus hijos, criados 6 inferiores perdieron la
misa, trabajaron en dios festivos, comieron
leche, huevos <j carne sin bula, ó quebranta­
ron otros preceptos. Kxtiuiinur.se coa uiucho
cu id a d ^ porque b o u muchísimos lo s padres
que se coodenun por no instruir á sus hijos,
criados ó inferiores, ppr uo vigilarlos y apar­
tarlos de malas compañías ó por darles mal
ejemplo.
13
10. Pam In aplicación é inteligencia de
esta tabla, ps muy conveniente leer E l Ca­
mino ih'l cirio nllwmfhr, pues 110 viene á ser
mas q«ie un o implemento suyo, y asi no pue­
de entenderle bien sin leer ese precioso JibritO-

11. Los remedios mes eficaces pura en­


mendarse y que recomiendan todos los bue­
nos confesores, son escoger un coniesor saj
b io y virtuoso; confesarse á menudo til me-
nos'cadn. mes r'i cada dos; Ju iir de las malas
compnfiin.s y de toda clase de familiaridad y
diversiones con personas de distinto se\o;
invnear los saleados nombres de Jesús y
Maria en tas tentaciones; rezar un Padre
nuestro al Angel de la Guarda y-a S. José y
San Miguel, y tres Ave-Marias mañauay no­
che ó la Santísima Virgen, que nos libre del
pecado mortal; en Jos enfados decir siempre:
Dios me dó paciencia, Dios me.haga bueno,
vaya todo por mis pecados, ele. y si se es­
capa alguna palabra mala, rezar una Ave-
Mu ritr en quedando solo y besar la. tierra;
considerar (pie Dios estt't presente, que nos
vé, nos oye y nos puede castigar eiyel mis­
mo instante* que pecamos*. ser dovotos ver-
dmlerns de Alaria ¡Nintisftna; leer libros bue-
nn.-s r umo el Ctiln isiiHi de Mazo, El Camino del
Cirio (illunaitu, el Lamino redo, el Ejercicio
u
L'otulitmo, Vula tfn'ofa, Preparación para la
muerte por San Alfonso, etc.
12. Para hacer breve la confesión suprí­
mase todo cuento ó historia y toda escusa,
Dígase el pecado nada mas, y el uúiuero de
pecados» en cada especie y ai hay alguna cir­
cunstancia que m ude la ospocie. Al acabar
la confosion el peuitente, atienda jíoIo á lo
que el confesor le dice y á la penitencia que
le impone, y no t?e ¡to n g a á pensar si le ha­
brá quedado alguna cosa. Si no le ente&jió
bien la penitencia pídale al confesor que se
la repita du nuevo y procure acordare de
ella cuando vuelva á confesarse, aun cuan­
do la hubiese cumplido.