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«A Patiñ o lo persiguen porque lo ven como amenaza al proyecto comunal»

La doctor Mirla Pérez, del Centro de Investigaciones Populares, afirma que una vez
arrasados los partidos político, el régimen la ha emprendido contra las INGs y que
después irá por las organizaciones religiosas.

Milagros Socorro

Ahora el perseguido es Roberto Patiñ o. Este miércoles, la casa de su familia recibió


una “visita” del Sebin, con orden de aprehensió n contra el ingeniero. Los funcionarios
del siniestro cuerpo alegaron que los recursos usados por Patiñ o en sus
emprendimientos sociales provienen de los fondos congelados en el exterior para
ponerlos a salvo del régimen, lo cual es una absoluta inexactitud. Pero Patiñ o no
estaba en la residencia de sus padres. De hecho, nadie sabe dó nde está , solo que se
habñ ia puesto a buen resguardo.
Roberto Patiñ o Guinand es ingeniero de Producció n, egresado de la Universidad
Simó n Bolívar, cuyo Centro de Estudiantes presidió . Su trabajo de grado fue una
evaluació n de la formació n de capital social en escuelas pú blicas en sectores
populares de Petare, una línea de investigació n que continuaría en 2013, cuando
empezó la maestría de Políticas Pú blicas, en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy
de la Universidad de Harvard, donde se especializó en Seguridad Ciudadana.
De regreso de estos estudios, Patiñ o, quien acaba de cumplir 32 añ os, fundó
la Organizació n Convive, que está conformada por: Caracas Mi Convive, proyecto
socio-cultural que promueve el encuentro y las asociaciones en un marco de
entendimiento; el programa Alimenta La Solidaridad, una respuesta eficiente a la
inseguridad alimentaria y, a la vez, un programa de formació n de liderazgo femenino;
y Sustento, emprendimiento social que da empleo a mujeres y despliega una original
actividad empresarial para garantizar la sostenibilidad de una red de comedores
populares.
Comedores en todo el país
Los tres bloques del trabajo de Roberto Patiñ o tienen un lineamiento comú n,
sostenido en los objetivos de Desarrollo Humano de la ONU. Como muchas ONGs en el
mundo, las nucleadas en la Organizació n Convive está n apuntadas a los objetivos
postulados por Naciones Unidas para el milenio, entre los cuales se cuentan: poner fin
a la pobreza (de verdad, no con subsidios que sometan a los “beneficiarios” al control);
acabar con el hambre; garantizar una educació n de calidad; reducir las desigualdades
y establecer alianzas para logras estas -y otras- metas.
De la urgente necesidad de remangarse para lograr estos propó sitos son prueba los
resultados de la Encuesta Encovi 2020, que demostró que Venezuela es hoy el país
má s pobre de América Latina (coeficiente Gini 51,0) y el segundo má s desigual,
después de Brasil (y al cruzar las variables inestabilidad política, PIB y pobreza
extrema, estamos en el segundo lugar, en la lista de los 12 países má s pobres del
mundo). Por el mismo sondeo sabemos que solo 3 % de los hogares venezolanos no
tiene ningú n tipo de inseguridad alimentaria, mientras que 74 % presenta inseguridad
alimentaria moderada y severa.
Para hacer frente a semejante catá strofe social, muchas ONGs y grupos de apoyo se
han movilizado para poner un plato de comida decente delante de los venezolanos
arrojados al hambre. Sobre todo, de niñ os y ancianos. De todas ellas, que son muchas y
muy diligentes, ALS (Alimenta La Solidaridad), creado hace cuatro añ os, es el má s
completo, por la agilidad y eficacia de su metodolodía, así como por su penetració n. En
la actualidad, ALS tiene presencia en todo el territorio nacional, donde atiende cada
día a 18 mil niñ os. A eso es a lo que el régimen de Maduro le ha hecho “tun tun”. Esa es
la puerta que quiere derribar a patadas y a culatazos.
El hambre para dominar sí es crimen
A escasas horas de la incursió n del temido servicio bolivariano “de inteligencia”, las
redes sociales registraron numerosos mensajes de apoyo a Patiñ o y a las instituciones
que creó y lidera. «El hostigamiento debe parar de inmediato», exigió Feliciano Reyna,
activista de derechos humanos y presidente de la ONG Acció n Solidaria, «y restituirse
la continuidad de operaciones que asisten a miles de personas en necesidad, como lo
registran el Panorama de Necesidades Humanitarias y el Plan de Respuesta del país.
Alimenta La Solidaridad viene haciendo un trabajo insustituible de alimentació n
diaria a miles de niñ os, en varios estados del país. Su programa se inscribe en el Plan
de Respuesta Humanitaria del país, coordinado con @OCHA_Venezuela. Deben cesar
de inmediato estas acciones».
Por su parte, el periodista y activista comunitario Chuo Torrealba, manifestó en
twitter su respaldo a Roberto Patiñ o, a Alimenta La Solidaridad y a Caracas Mi
Convive. Y agregó : «LA SOLIDARIDAD NO ES DELITO; Extorsionar a los humildes
como lo hacen sectores extremistas del Estado-PSUV, usando el hambre como
instrumento de dominio político y control social, eso sí es un CRIMEN».
En mesas colectivas y en hospitales
El movimiento ciudadano Dale Letra se pronunció también y afirmó , en Twitter,
que «La persecució n a Alimenta La Solidaridad y @MiConvive, a su director y
fundador @RobertoPatino, así como a otras organizaciones, pone en riesgo la labor en
las comunidades má s vulnerables del país. ALS y Mi Convive trabajan con madres
lactantes, mujeres embarazadas y personas de la tercera edad, como consecuencia de
la emergencia humanitaria compleja y con las comunidades en prevenció n de la
violencia. Durante la pandemia han atendido má s de 14 hospitales y centros de salud
en Distrito Capital y otros estados del país, entregando má s de 65.000 almuerzos a
través de la Red de Apoyo a Trabajadores de la Salud». E informaron de que, el martes
24 de noviembre, una delegació n identificada como la Policía Nacional Contra la
Corrupció n allanó la antigua sede de Mi Convive; y que por ó rdenes de la SUDEBAN
fueron congeladas todas sus cuentas bancarias. «Las acciones llevadas a cabo por el
grupo en el poder contra #AlimentaLASolidaridad y @MiConvive comprometen
seriamente las operaciones de los comedores y ponen en riesgo la atenció n a má s de
25 mil niñ os venezolanos y sus familias».
Solo en el á rea metropolitana de Caracas hay casi veinte comedores de ALS,
repartidos en 11 comunidades. En estos lugares, donde al mediodía pueden verse
alineados, con sus escudillas en la mano, a decenas de niñ os que esperan para ingresar
a la sala donde, tras rezar una breve oració n, se les sirve una comida balanceada, bien
hecha y dispensada sin indoctrinamientos ni nariceos humillantes. Pero, ademá s, en
ellos se han jornadas de salud para asegurarse de que los muchachitos van bien en su
evolució n y crecimiento; y se instruye a los adultos para que aprendan a medir la talla
y peso de los menores, segú n procedimientos adecuados.
A eso es a lo que Maduro envió a sus perros de presa. A nadie le extrañ a. Ya ha
ocurrido, como pasó en la parte alta de la parroquia La Vega, que una residente de la
zona manifesto su deseo de que se pusiera un comedor y Ya-Sabes-Quiénes la
amenazaron con quitarle la caja Clap…
“El régimen nos quiere débiles y aislados”
—Tan atroz y criminal es lanzar 16 niñ os indefensos al mar como desmantelar una
organizació n que da de comer a 25.000 niñ os diariamente -dijo, en Twitter, Alexander
Campos, profesor de la UCV y estudioso del Centro de Investigaciones Populares. Y su
colega, la doctora en Ciencias Sociales, Mirla Pérez afirmó , en la misma red social que
«El régimen ataca lo central para el venezolano: la familia y la solidaridad. Criminaliza
las organizaciones civiles, a las ONGs y condena a miles de niñ os y familias a un
hambre mayor».
Entrevistada para esta nota, la doctora Mirla Pérez, adscrita al Centro de
Investigaciones Populares, fundado por el padre Alejandro Moreno (+), explicó : «Para
entender esta arremetida contra Roberto Patiñ o, lo primero es ubicar su trabajo
dentro de las dos estructuras: Mi Convive y Alimenta La Solidaridad, en las que lo
hemos acompañ ado desde el Centro de Investigaciones Populares. Mi Convive es
expresió n de lo que nos define como venezolanos: la interrelació n y la convivencia.
Por su parte, ALS se agarra también de uno de los elementos esenciales que definen al
venezolano, y desde el cual se va produciendo un esquema de resistencia, así como de
la acció n social y política má s bá sica: la solidaridad. Ambas plataformas constituyen
soporte esenciales que ayudan a la resistencia».
—La red comedores creada por Roberto Patiñ o -sigue la doctora Pérez- comenzó
en Libertador y hoy tiene presencia en todo el país. Estamos hablando, pues, de una
estructura de alcance nacional, que mantiene 240 comedores y atiende a 18 mil niñ os.
Las iniciativas de Roberto Patiñ o está n atendiendo y fortaleciendo a 18 mil familias
que, de otra manera, estarían libradas a la debilidad y al abandono. Eso tiene un
impacto muy importante.
«El régimen lo persigue porque promueve el trabajo comunitario, la unió n entre los
venezolanos. Porque hace fuerte al débil. Porque ofrece un puntal de fortaleza dentro
de la vulnerabilidad a la que nos ha sometido el régimen. La dictadura nos quiere
frá giles, aislados, inmovilizados; y el trabajo de Patiñ o está orientado a quebrar el
aislamiento y la inmovilidad, y a fomentar espacios de relacionamiento, tejido
relacional. Eso es lo que ha hecho Roberto Patiñ o. Una labor muy peligrosa desde la
perspectiva del régimen, porque si quiebras la vulnerabilidad, está s haciendo fuerte al
sujeto que el régimen quiere débil».
«Otra de las razones por las que persiguen a Patiñ o es porque está n viendo el
peligro de que la ayuda humanitaria, el trabajo comunitario, puedan desplazar al
proyecto comunal y a la acció n del CLAP no como alimento sino como vector de
control. El régimen apuesta por una estructura comunal, basada en el CLAP, en los
jefes de comunidad, y esa estratura está vacía de gente. Tienen estructura, es verdad,
el Estado comunal y el chavismo tienen estructuras por todos lados, pero son
armatostes sin humanidad, sin gente que las secunde. Y, cuando ven un movimiento
tan grande, tan fortalecido, con tanta gente y tan amplios grupos alcanzados, como el
que lidera Roberto Patiñ o, ven en ello un peligro».
—En Patiñ o -concluye Mirla Pérez- se personaliza otro elemento que impulsa al
régimen a la represió n: las ONGs. El sistema de dominació n ya ha logrado limitar y
reducir al mínimo a los partidos políticos, y a prá cticamente todas las instituciones,
que ahora son obedientes al sistema autoritario. Le queda la base comunitaria social,
las ONGs. La dictadura ha tomado la ruta de la persecució n a los líderes comunitarios
para desmontar la operació n civil que pueda haber en Venezuela. El hostigamiento a
Roberto Patiñ o y su familia es la demostració n de la radicalidad de un sistema que
planea acabar también con las organizaciones sociales. El pró ximo camino, ya lo verá s,
será desmontar toda la operació n religiosa. Probablemente, irá n a una mayor
persecució n al trabajo comunitario de la Iglesia.