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PATRIA HISPANOAMERICANA Nº 20

Libertad truncada

Editorial: El futuro a golpe de unidad.

Albert Louis Deschamps Fotógrafo en la Guerra


Civil Española

Un día inolvidable

CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ VS AMÉRICO


CASTRO
-Cincuenta años de polémica-

Libertad truncada

Pamplona, 7 de abril de 1969. El Valle de Ultzama fue testigo único de las muertes de
los etarras Joaquín Artajo y Alberto Asurmendi de 25 y 23 años respectivamente y
naturales ambos de Iruñea (Pamplona). Estos dos jóvenes, conquistados y
convencidos por el nacionalismo vasco de Arana se consideraban auténticos
"soldados" que luchaban por una patria vasca libre de toda presencia española y
por ella debían morir.

Sus muertes se produjeron por la manipulación indebida de un artefacto explosivo


de gran intensidad que tenían previsto colocar en la sede vallisoletana del Diario
Libertad, situada entonces en la calle de Santa María, y hacerlo estallar a una hora
determinada. Ciertas personas próximas al Gobierno se hicieron eco de la noticia
pero no se hizo pública por no alarmar a la población vallisoletana en general y a la
FET de Franco en particular.

El Libertad comenzó su andadura una tarde de junio de 1931 en la céntrica calle


vallisoletana de Santiago. Con los semanarios debajo del brazo y con una voz
potente los repartidores anunciaban la buena nueva jugándose su integridad física
debido de ahora en adelante a escaramuzas frecuentes con personas adictas a la
República. El semanario se sitúa en una postura claramente beligerante con el
régimen republicano y por ello recibe numerosas sanciones económicas,
suspensiones temporales y censuras que dificultan aún más su corta vida dentro de
la República.

Pero con la llegada del Régimen de Franco a España y de ciertas personas a la


Falange el Libertad perdió su forma de ser y de pensar. Su estilo se perdió y en sus
páginas no se apreciaba ni un solo párrafo de nacionalsindicalismo llegándose a
transformar simplemente en un instrumento más de propaganda al servicio del
Caudillo.

En 1969 el diario seudo falangista contaba con 38 años de vida sumida


constantemente en una profunda crisis pero que destacaba sin duda por ser muy
duro con todo lo relacionado al terrorismo separatista que practicaba tanto EGI

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(Euzko Gaztedi, la sección juvenil del PNV) como ETA que empezaba poco a poco su
historial de terror, gracias a jóvenes provenientes en su mayoría de la misma
sección juvenil del PNV.

Por ello EGI se puso manos a la obra y planeó una acción directa comandada por
Asurmendi y Artajo contra el diario para castigar a sus responsables y demostrar al
Régimen de Franco que no se jugaba con el nacionalismo abertzale sin antes
llevarse un buen susto. EGI incluso contaba con grupos coordinados para realizar
estos castigos y el PNV se los permitía en defensa de su querida patria.

Asurmendi y Artajo iban a atacar en 1969 a una Falange ficticia y de mentira que
poco tenía que ver con la Falange del Teatro de la Comedia. Una Falange confundida
por la repentina muerte de casi todos sus líderes en los comienzos de la Guerra Civil
y desorientada por la inexistencia de una mano que supiera guiarla por el buen
camino. Sin embargo estos dos asesinos no llegaron al Aberri Eguna con vida; el 7
de abril de 1969 Asurmendi y Artajo inauguraron la lista de etarras muertos por su
misma medicina. Cuando se juega con fuego te puedes quemar y ellos se quemaron.

Editorial: El futuro a golpe de unidad.

Tenía que llegar, estaba claro, ya lo veníamos vaticinando en el número anterior de


Patria Hispanoamericana y, apenas cuatro meses después, el sueño se ha hecho
realidad. Ha sido en Madrid el pasado mes de febrero, curiosamente el mismo mes
en el que las JONS y FE se fusionaron, cuando, con un único punto en el orden del
día, los consejos nacionales de FE de las JONS, FEI y FE 2000, han ratificado por lo
que se llevaba trabajando desde hace cuatro años, concretamente desde las
elecciones generales del año 2000. Ya han pasado unos cuantos años pero no han
sido en vano. Más bien todo lo contrario, durante estos casi cincuenta meses la
militancia de las organizaciones citadas han tenido el tiempo necesario para
conocerse primero y planificar el futuro, de forma conjunta, después. Es decir, las
tres organizaciones falangistas desde el siete de febrero sólo existen como Falange
Española de las JONS.

Creemos ser objetivos cuando decimos que se presenta ante nosotros un nuevo
futuro del que somos los únicos responsables a la hora de llevarlo acabo. Es un
futuro éste ilusionante y esperanzador, repleto de retos y desafíos pero, esperamos
que también esté lleno de alegrías y triunfos para la causa nacionalsindicalista.

Como todos nuestros lectores habrán observado es tiempo de cambios, Patria


Hispanoamericana no se ha podido abstraer de esta dinámica y ya desde su primera
página lleva con orgullo el nombre de la organización de la que se ha convertido en
portavoz doctrinal en la región: FE de las JONS. Justamente cuando se cumple el
número veinte de nuestro boletín es enormemente positivo ver que, ocho años
después de su modesto primer número, la bandera sigue alzada intentando, en cada
número mantener viva la llama, siendo, cada vez más los ejemplares que se nos
solicitan desde todos los puntos de España. Respecto al boletín nada más que
añadir con excepción de que su periodicidad cutrimestral se mantendrá si Dios
quiere.
Pero no todo es tan sencillo como el tema de la revista. Dado que partimos de un

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gran engranaje, hay que ponerse en marcha para el buen funcionamiento de FE de
las JONS. Valladolid, fuente de tantas alegrías para el falangismo era, hasta ahora,
una de las pocas ciudades españolas en la que había dos sedes de ambas
organizaciones. Aquí la cosa no se podía solucionar con un simple cambio de
denominación en un par de sitios. La nueva situación requería el cierre de una de
ellas y, por su menor trayectoria, la decisión era obvia, la de FEI debía perderse. Allí
han quedado muchas horas de trabajo y esfuerzo, charlas, reuniones,
proyecciones... pero la sede de Fe de las JONS en Valladolid, por su solera, es,
como muchos sabréis, todo un referente. Hablar de la Falange en Valladolid es
hablar de la calle López Gómez y su enorme local, antaño de Círculos José Antonio.
Con ello se consigue algo vital para la supervivencia de la Falange, aunar esfuerzos
en una misma organización y remar todos en la misma dirección.

A partir de ahora y para no torpedear nuestra labor volviendo locos a los militantes
hemos decidido aparcar momentáneamente uno de los apartados de correos
provinciales, quedando como direcciones de contacto la propia sede vallisoletana y
el apartado 671-47080 de Valladolid. En el caso de los teléfonos que se utilizaban
hasta ahora dada su operatividad y funcionalidad ambos se mantendrán operativos
y así conseguir una mayor disponibilidad. Para más información sobre el resto de
aspectos puntuales, en nuestra contraportada todo está claramente compendiado.

El noviazgo que se ha mantenido durante estos años al final ha dado su lógico fruto
con esta unión tan deseada, pero nuestro objetivo no es quedarnos aquí, estamos
convencido de que en nuestra querida Castilla todavía está enterrada la semilla del
falangismo y que de nosotros depende que ésta germine y dé nuevos frutos.
Nosotros ya hemos dado el primer paso, ahora sólo falta que los desengañados,
reticentes y escépticos den el suyo y nos acompañen en esta hermosa tarea que
sólo tiene como fin el servicio a España.

¿Qué tiene esto de bueno? dirá alguno, la suma de dos enanos no hace un gigante.
Tampoco es esa nuestra concepción del asunto, adoptar una postura de
cometanques, al pensar que ahora nos comemos el mundo, redundaría de forma
negativa para nosotros. Lo que sí sabemos, y es lo que nos hace estar ilusionados,
es que donde antes se ponían diez carteles ahora tenemos capacidad para poner
veinte, donde poníamos un puesto de propaganda ahora ponemos dos y, como
ejemplo presente en este número de Patria Hispanoamericana, donde se hacían dos
guardias a la semana ahora se hacen cuatro. Todo ello significa un enorme aumento
cuantitativo y cualitativo, un verdadero paso de gigante de cara a que por todos los
pueblos de Castilla resuene la voz clara, sincera y revolucionaria de la Falange
joseantoniana.

Hace setenta años, en el Teatro Calderón de Valladolid se dio cuerpo a esa fusión
firmada en febrero. Que nuestro acto de marzo de este año sirva también de
refrendo al falangismo del siglo XXI.

Albert Louis Deschamps


Fotógrafo en la Guerra Civil Española

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¿Y quién es ese señor? se preguntarán nuestros lectores. Esa misma pregunta nos
la hicimos varios miembros del FES cuando tuvimos constancia de que, la Obra
Social de Caja España, organizaba una exposición sobre este fotógrafo durante los
meses de diciembre, enero y febrero en Valladolid, Zamora y Benavente. Parece que,
pese a todo, nuestra Guerra Civil sigue teniendo cierto interés para las instituciones.

Nuestra primera reacción fue la obvia en estos casos: aquí tenemos otro alegato
prorrepublicano de los amantes de lo políticamente correcto. Aun así, como el tema
parecía interesante allá que nos dirigimos dispuestos a ver, entre otras cosas, las
tropelías de los malvados falangistas, que no suelen faltar en estos saraos de
teórica reconciliación unilateral.

Pocos días antes de acudir al recinto, vimos un cartel promocional en la calle con
una fotografía en la que dos mujeres estaban rezando ante una enorme cruz, la
primera foto del artículo, y la cosa nos empezó a parecer rara. Si la hubieran estado
quemando lo hubiéramos entendido pero la cosa era bastante extraña. La respuesta
a nuestras dudas la obtuvimos nada más llegar a la sala de la exposición. El tal
Deschamps resulta que era fotógrafo del bando nacional (no adscrito a él pero
tampoco lejano), estaba como cronista de un periódico conservador , y eso, para
nuestras pobres entendederas alienadas era poco menos que imposible. Ahora va a
resultar que los nacionales tenían fotógrafos, voluntarios extranjeros, falangistas
que no mataban en las cunetas... En fin, toda esa serie de mentiras que se han
convertido en nuestro pan de cada día al relacionarnos con la sociedad que nos ha
tocado vivir.

El caso es que la exposición tenía una gran calidad, decenas de grandes fotos en
blanco y negro decoraban las paredes y nos mostraban aspectos cotidianos de la
vida en la retaguardia e imágenes de las zonas recuperadas por los nacionales. Si
algo destacan estas fotos es su carácter de posterioridad, a diferencia de fotógrafos
como Capa, aquí no vamos a encontrar fotografías de la inmediatez del combate;
todas están tomadas a posteriori. Consiguiendo, muchos casos, un importante
impacto por su similitud con la naturaleza muerta. Así nos vamos a encontrar fotos
de Madrid, Zaragoza o Barcelona con las calles totalmente desiertas o con
cadáveres por el suelo, nidos de ametralladoras abandonados, hileras interminables
de vehículos abandonados junto a la frontera de Francia o en las ciudades que iban
quedando en la otra zona etc. Todo ello aderezado con imágenes de tumbas
profanadas por los republicanos, preferimos no poner ninguna fotografía de ese
tema, y las imágenes más amables de la retaguardia. En éstas tenemos a las citadas
señoras rezando, desfiles militares, paredes con carteles del SEU en Santander y
multitud de imágenes del Auxilio Social, sus edificios, colas y objetos de
beneficencia.

Como somos conscientes de que una imagen vale más que mil palabras vamos a
dejar que Albert-Louis Deschamps hable por su objetivo y callemos nosotros al dar
paso a su magnífica obra.

Un día inolvidable

Celebramos en este número de Patria Hispanoamericana nada menos que el setenta

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aniversario de la fusión, en el Teatro Calderón de Valladolid, de la Falange Española
que fundara José Antonio, con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalistas, que
fundaran Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo. Algunos camaradas que asistieron
siendo jóvenes a tan memorable fecha, siguen recordándonos, cada día, el
magnífico ambiente de unión e ilusión de ese cuatro de marzo de 1934. Para ellos
nuestro reconocimiento.

Dada la importancia que después tuvo el nuevo movimiento, muchos se habrán


preguntado cómo fue aquel día. La crónica posterior publicada por El Norte de
Castilla, habla de un "ambiente electrizante", cargado por los dos mil entusiastas
venidos desde diferentes puntos de España, para oír hablar, al que dejaría de ser "el
hijo del Dictador", para convertirse en "el Jefe". En no pocas ocasiones hemos
aguantado a más de un "avispado" que nos asegura que estuvo en el Calderón con
la camisa azul. Todo el mundo sabe que eso es imposible, porque tan sólo el yugo y
las flechas y la bandera rojinegra eran los elementos externos de la Falange. Ni
existía camisa azul mahón (que llega con el I Consejo Nacional de Falange Española
de las J.O.N.S. meses más tarde) ni tampoco Cara al Sol, compuesto en 1935, ni
cisnes del SEU, que se crean también en 1935. Tan sólo hubo simpatizantes, buena
oratoria, y algunos apuntes (la doctrina se juntaba con el recuerdo de aquellos
camaradas que habían dado su vida por la causa) de lo que iba a ser el nuevo
movimiento.

Inició su alocución Onésimo Redondo Ortega, y comenzó hablando de juventud, de


un movimiento joven alejado de los viejos planteamientos políticos heredados del
caduco sistema de la Restauración. A continuación se ocupó del proletariado, de la
justicia de sus reivindicaciones y de la torpeza de sus acciones, y del peligro
anarcoseparatista. Como se puede comprobar, los mismos problemas que azotan
hoy a España. Además, el Caudillo de Castilla tuvo tiempo aún, para diferenciar el
nuevo movimiento, de un absurdo fascismo imitativo extranjerizante, cosa que en
modo alguno es la Falange.

Ramiro Ledesma Ramos disertó sobre la Tradición como fuente de la historia de


España, pero alertando de la necesidad imperiosa de construir el futuro, so pena de
correr el riesgo de quedarnos dormidos en las glorias pasadas. Alertó sobre el
cobijo que las instituciones republicanas daban al separatismo. El antimarxismo fue
otro de los puntos de su discurso, y es que la Falange no se constituía como una
fuerza de choque de la burguesía para acabar con las reivindicaciones obreras. Pero
tampoco iba la Falange a servir al bolchevismo en sus pretensiones de justicia
social. Ramiro Ledesma finalizó con la necesidad de aglutinar a una masa falangista
para llevar a cabo la Revolución Nacional.

El siguiente orador fue Julio Ruiz de Alda. El héroe del Plus Ultra fue parco en
palabras (nunca le gustó hablar en público), pero su trilema Fe, Trabajo y Combate
se ganó, no obstante, al auditorio. Ruiz de Alda propuso la superación del concepto
de izquierda y derecha como medio ineludible de construcción de España
(construcción social, económica y política). ¡España está por hacer!, fue la frase que
caló en los corazones de quienes deseaban erigir, aquella misma tarde, una nación
fuerte y justa.

Y le llegó el turno a José Antonio. En su poético discurso, por el que hizo repaso a
la parca geografía castellana, destacó tres conceptos: Justicia, Milicia y Comercio,
tres pilares básicos de lo que será el ideario falangista en poco tiempo. Explicó su

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visión de la Patria, su rechazo al confusionismo (la Falange no es corporativista), y
tuvo un recuerdo para los cinco caídos (debieran ser más después) que no pudieron
estar allí aquella tarde, porque impunemente habían sido asesinados por la
izquierda.
En definitiva, fue un acto cargado de emoción y de expectación, que supuso la
puesta de largo de un movimiento inexperto, pero también juvenil, ardiente y
combativo, inmaduro aún en su doctrina pero cargado de buenos propósitos e
intenciones, y resueltamente revolucionario. Comprometido desde el principio con
los campesinos castellanos, con los obreros madrileños, mineros asturianos y
estudiantes salmantinos, por así decirlo. Un movimiento que lucharía por la Justicia
Social y por la Verdad.

Setenta años después, Falange Española de las JONS, tras muchos años de
convulsión, mantiene viva la llama que prendió aquel 4 de Marzo, de un efímero
1934. Que el ejemplo de esa cruda mañana del invierno vallisoletano anide en
nuestro ánimo y nos permita ser capaces de seguir otros setenta años fieles a la
memoria del Calderón.

CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ VS AMÉRICO CASTRO


-Cincuenta años de polémica-

Se cumplen cincuenta años de una de las mayores polémicas historiográficas de


todos los tiempos: la que enfrentó a Américo Castro y Claudio Sánchez-Albornoz, a
propósito de la raíz del origen de España. Sirvan estas líneas para recordar
brevemente lo que sucedió y recordar las fuentes de las que bebe la Falange
respecto a la influencia de los pueblos que moraron en la Península.

El traer a colación este tema es que se cumple medio siglo de la polémica entre
Sánchez Albornoz y Américo Castro, a propósito del origen, por así decirlo,
espiritual-esencialista de España. Es por todos sabido que la Falange no
fundamenta su concepto de nación en la tesis esencialista, en virtud de la cual la
lengua, la raza y el espacio geográfico vienen a configurar las características
generales de un pueblo, sino que adapta la tesis orteguiana de la nación como
proyecto sugestivo de vida en común. De ahí que este tema nos interese porque
supone ver dos concepciones históricas distintas.

Américo Castro, filólogo, historiador y erudito, doctor en Derecho… se había


formado en la Institución Libre de Enseñanza (al igual que Albornoz) bajo la nueva
pedagogía del socialista Giner de los Ríos y fue discípulo de Ramón Menéndez Pidal
en el Centro de Estudios Históricos (fundado por el propio Albornoz). Ambos eran
reconocidos republicanos (exiliados al acabar la Guerra Civil, Claudio Sánchez fue
presidente de la república en el exilio entre 1959 y 1970; y Castro había militado en
las filas del republicanismo).

Américo publica en México en 1954 La realidad histórica de España, como segunda


edición profundamente revisada de un trabajo anterior suyo titulado España en su
historia (Buenos Aires, 1948). Su tesis esencial reside en la interpretación histórica
según la cual la convivencia y la pugna de las comunidades (que él llama castas)
cristiana, musulmana y judía, en la mayoría de los territorios de la Península Ibérica

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durante buena parte de la Edad Media, supuso el nacimiento de 'lo español', es más,
el surgimiento de la propia historia de España. La victoria final de una de las castas,
la cristiana, no hizo desaparecer la morada vital (rasgos indelebles de la
personalidad común española) producida por el definitivo mestizaje psíquico-vital
que había terminado por crear la coexistencia secular de las tres comunidades.

Claudio Sánchez Albornoz, tras estudiar el origen del feudalismo, publica, España,
un enigma histórico en 1957, en clara respuesta a su colega Castro. La tesis en la
que Albornoz hizo especial hincapié es en la existencia de elementos germánicos (e
incluso romanos y, aun, iberos) como aspectos decisivos en la esencia de la
modernidad española, todo ello dentro de una interpretación castellanista (desde la
óptica castellana, en absoluto tendente a la reivindicación de Castilla como ente
independiente) del devenir histórico hispano. Dicho de otro modo: la Corona de
Castilla fue el eje sobre el que giró el nacimiento de lo que habría de ser el Estado
Moderno de España. Interpretación histórica, cuyo objeto fue así mismo mostrar los
remotos orígenes de la Guerra Civil (1936-1939) que había obligado a ambos
polemistas a exiliarse, España: un enigma histórico descansa sobre la visión del
pasado hispano como un "drama de violenta pasión", en palabras de su propio
autor.

A medio siglo vista de esta interesante polémica, los falangistas vemos que ambas
interpretaciones se acercan a la verdad. En el planteamiento, ambos aciertan. Tanto
el mundo germánico visigodo como el judío-musulmán dejaron elementos que
sirvieron para construir España. Mientras que el mundo visigodo fue el pilar
espiritual sobre el que se cimentaron los reinos cristianos que iniciaron la
Reconquista, fue la cultura oriental (judaica y musulmana) la que aportó la forma. Es
decir, que esta última, quedó patente en usos y costumbres, en el vocabulario (no se
entienda esta afirmación como un simplismo, sino como una realidad), en el
derecho… pero siempre subordinado al espíritu de la conversión de Recaredo. La
esencia de más de siete siglos de Reconquista será la que acabe de sentar las bases
ideológicas de un reinado (el de los Reyes Católicos), que tras la llegada a América
podrá considerarse a España como alumbrada.

Por último, sobre la tesitura de Castilla como eje de construcción nacional, nos
remitiremos a lo que siempre hemos sostenido: que Castilla se ha dado siempre por
España sin recibir nada a cambio (ver Patria Hispanoamericana nº 9) y es que ya lo
decía Onésimo Redondo: ¡¡¡Castilla, otra vez, por España!!!