Вы находитесь на странице: 1из 7

DESARROLLO

Todo empezó con Demócrito, que aún lo recordamos, porque


él y sus asociados iniciaron sus inquietudes sobre algo invisible por lo
infinitamente pequeño y que hoy constituye La fuente universal más
poderosa e inagotable de energía que jamás alguien pudiera haber
imaginado: El átomo.

El concepto de átomo existe desde la Antigua Grecia propuesto por


los filósofos griegos Demócrito, Leucipo y Epicuro, sin embargo, no se
generó el concepto por medio de la experimentación sino como una
necesidad filosófica que explicara la realidad, ya que, como proponían estos
pensadores, la materia no podía dividirse indefinidamente, por lo que debía
existir una unidad o bloque indivisible e indestructible que al combinarse de
diferentes formas creara todos los cuerpos macroscópicos que nos rodean.
Según la teoría atómica de la materia de Demócrito, todas las cosas están
compuestas de partículas diminutas, invisibles e indestructibles de materia pura (en
griego atoma, 'indivisible'), que se mueven por la eternidad en un infinito espacio vacío
(en griego kenon, 'el vacío'). Aunque los átomos estén hechos de la misma materia,
difieren en forma, medida, peso, secuencia y posición. Las diferencias cualitativas en lo
que los sentidos perciben y el origen, el deterioro y la desaparición de las cosas no son
el resultado de las características inherentes a los átomos, sino de las disposiciones
cuantitativas de los mismos. Demócrito consideraba la creación de mundos como la
consecuencia natural del incesante movimiento giratorio de los átomos en el espacio.
Los átomos chocan y giran, formando grandes agregaciones de materia

Demócrito pensó en la idea de que todos los cuerpos materiales son agregados de
innumerables partículas tan pequeñas que no son visibles por los ojos humanos , los
llamaron átomos (del griego indivisibles). Creía que había cuatro clases diferentes de
átomos: los átomos de la piedra, pesados y secos; los átomos de agua, pesados y
húmedos; los átomos de aire, fríos y ligeros, y los átomos de fuego, fugitivos y
calientes.

Por una combinación en estas cuatro clases de átomos se suponía que están hechas todas
las materias conocidas. El suelo seria una combinación de átomos de piedra y agua. Los
de una planta serian átomos de piedra y agua, procedentes del suelo y átomos de fuego
procedentes del sol. Por esta causa los troncos de madera seca que han perdido átomos
de agua pueden arder, desprendiendo átomos de fuego (llamas) y dejando átomos de
piedra(cenizas).

Demócrito parecía albergar, desde luego, ideas muy peregrinas. Le preocupaba, por ejemplo,
hasta dónde se podía dividir una gota de agua. Uno podía ir obteniendo gotas cada vez más
pequeñas hasta casi perderlas de vista. Pero ¿había algún límite? ¿Se llegaba alguna vez hasta
un punto en que fuese imposible seguir dividiendo?

Leucipo, maestro de Demócrito, había intuido que esa escisión tenía un límite. Demócrito hizo
suya esta idea y anunció finalmente su convicción de que cualquier sustancia podía dividirse
hasta allí y no más. El trozo más pequeño o partícula de cualquier clase de sustancia era
indivisible, y a esa partícula mínima la llamó átomos, que en griego quiere decir «indivisible».
Según Demócrito, el universo estaba constituido por esas partículas diminutas e indivisibles. En
el universo no había otra cosa que partículas y espacio vacío entre ellas.

Según él, había distintos tipos de partículas que, al combinarse en diferentes ordenaciones,
formaban las diversas sustancias. Si la sustancia hierro se aherrumbraba —es decir, se convertía
en la sustancia herrumbre— era porque las distintas clases de partículas que había en el hierro
se reordenaban. Si el mineral se convertía en cobre, otro tanto de lo mismo; e igual para la
madera al arder y convertirse en ceniza.

La mayoría de los filósofos griegos se rieron de Demócrito. ¿Cómo iba a existir algo que fuera
indivisible? Cualquier partícula, o bien ocupaba espacio, o no lo ocupaba. En el primer caso
tenía que dejarse escindir, y cada una de las nuevas partículas ocuparía menos espacio que la
original. Y en el segundo caso, si era indivisible, no podía ocupar espacio, por lo cual no era
nada; y las sustancias ¿cómo podían estar hechas de la nada?

En cualquier caso, dictaminaron los filósofos, la idea del átomo era absurda. No es extraño
que las gentes miraran a Demócrito de reojo y pensaran que estaba loco. Ni siquiera juzgaron
conveniente confeccionar, muchos ejemplares de sus escritos. Demócrito escribió más de
setenta obras; ninguna se conserva.

Hubo algunos filósofos, para ser exactos, en quienes sí prendió la idea de las partículas
indivisibles. Uno de ellos fue Epicuro, otro filósofo, que fundó una escuela en Atenas, en el año
306 a. C, casi un siglo después de morir Demócrito. Epicuro era un maestro de gran renombre y
tenía numerosos discípulos. Su estilo filosófico, el epicureismo, retuvo su importancia durante
siglos. Parte de esta filosofía eran las teorías de Demócrito sobre las partículas.

Aun así, Epicuro no logró convencer a sus coetáneos, y sus seguidores permanecieron en
minoría. Lo mismo que en el caso de Demócrito, ninguna de las muchas obras de Epicuro ha
logrado sobrevivir hasta nuestros días.

Hacia el año 60 a. C. ocurrió algo afortunado, y es que el poeta romano Lucrecio, interesado
por la filosofía epicúrea, escribió un largo poema, de título Sobre la naturaleza de las cosas, en
el que describía el universo como si estuviera compuesto de las partículas indivisibles de
Demócrito. La obra gozó de gran popularidad, y se confeccionaron ejemplares bastantes para
que sobreviviera a los tiempos antiguos y medievales. Fue a través de este libro como el mundo
tuvo noticia puntual de las teorías de Demócrito.

En los tiempos antiguos, los libros se copiaban a mano y eran caros. Incluso de las grandes
obras se podían confeccionar solamente unos cuantos ejemplares, asequibles tan sólo a las
economías más saneadas. La invención de la imprenta hacia el año 1450 d. C. supuso un gran
cambio, porque permitía tirar miles de ejemplares a precios más moderados. Uno de los
primeros libros que se imprimieron fue Sobre la naturaleza de las cosas, de Lucrecio.

Así fue como hasta los sabios más humildes de los tiempos modernos tuvieron acceso a
las teorías de Demócrito. En algunos, como Pierre Gassendi, filósofo francés del siglo XVII,
dejaron huella indeleble. Gassendi se convirtió en epicúreo convencido y defendió a capa y
espada la teoría de las partículas indivisibles.

Uno de los discípulos de Gassendi era el inglés Robert Boyle, quien en 1660 estudió el aire y
se preguntó por qué se podía comprimir, haciendo que ocupara menos y menos espacio.

Boyle supuso que el aire estaba compuesto de partículas minúsculas que dejaban grandes
vacíos entre ellas. Comprimir el aire equivaldría a juntar más las partículas, dejando menos
espacio vacío. La idea tenía sentido.

Por otro lado, el agua podría consistir en partículas muy juntas, tan juntas que estaban en
contacto. Por eso, razonó Boyle, el agua no se puede comprimir más, mientras que, al separar
las partículas, el agua se convertía en vapor, sustancia tenue parecida al aire.

Boyle se convirtió así en nuevo seguidor de Demócrito. Como vemos, durante dos mil años
hubo una cadena ininterrumpida de partidarios de la teoría de las partículas indivisibles:
Demócrito, Epicuro, Lucrecio, Gassendi y Boyle. La mayoría, sin embargo, jamás aceptó sus
ideas. «¿Qué? ¿Una partícula que no puede dividirse en otras menores? ¡Absurdo!»
Lo dicho sobre el átomo no quedó allí. Con el nacimiento de la Química moderna, los
conceptos antes emitidos por los antiguos recobraron nueva importancia a principios del
año 1800; es decir, 1840 años después de Demócrito, cuando un humilde maestro de
escuela, convertido en eminente químico, físico y naturalista (descubridor del
daltonismo, estudió las propiedades de los vapores y la dilatación de los gases): me
refiero al sabio inglés John Dalton, quien formuló una nueva Teoría Atómica,
La materia no se crea ni se destruye, simplemente se transforma.";
demostrado más tarde por los experimentos del químico inglés John Dalton
quien en 1803, luego de medir la masa de los reactivos y productos de una
reacción, y concluyó que las sustancias están compuestas de átomos
esféricos idénticos para cada elemento, pero diferentes de un elemento a
otro.
En 1803, Dalton publicó sus ideas sobre el modelo atómico de la materia las cuales han
servido de base a la química moderna. Los principios fundamentales de esta teoría son:

1. La materia está formada por minúsculas partículas indivisibles llamadas átomos.

2. Hay distintas clases de átomos que se distinguen por su masa y sus propiedades.
Todos los átomos de un elemento poseen las mismas propiedades químicas. Los
átomos de elementos distintos tienen propiedades diferentes.

3. Los compuestos se forman al combinarse los átomos de dos o más elementos en


proporciones fijas y sencillas. De modo que en un compuesto los de átomos de cada
tipo están en una relación de números enteros o fracciones sencillas

4. En las reacciones químicas, los átomos se intercambian de una a otra sustancia, pero
ningún átomo de un elemento desaparece ni se transforma en un átomo de otro elemento.

A. Para Dalton los átomos eran esferas macizas. representación de distintos


átomos según Dalton:

 Oxígeno

Hidrógeno

⊕ Azufre

 Cobre

 Carbono

Representación de un cambio químico, según Dalton:

 +   

Esto quería decir que un átomo de oxígeno más un átomo de hidrógeno daba un
átomo o molécula de agua.
La formación de agua a partir de oxígeno e hidrógeno supone la combinación
de átomos de estos elementos para formar "moléculas" de agua. Dalton,
equivocadamente, supuso que la molécula de agua contenía un átomo de
oxígeno y otro de hidrógeno.

Dalton, además de esta teoría creó la ley de las proporciones múltiples. Cuando
los elementos se combinan en más de una proporción, y aunque los resultados de
estas combinaciones son compuestos diferentes, existe una relación entre esas
proporciones.

Cuando dos elementos se combinan para formar más de un compuesto, las


cantidades de uno de ellos que se combina con una cantidad fija del otro están
relacionadas entre sí por números enteros sencillos.

A mediados del siglo XIX, unos años después de que Dalton enunciara se teoría,
se desencadenó una serie de acontecimientos que fueron introduciendo
modificaciones al modelo atómico inicial.

De hecho, el mundo atómico es tan infinitamente pequeño para nosotros que


resulta muy difícil su conocimiento. Nos hallamos frente a él como si
estuviésemos delante de una caja cerrada que no se pudiese abrir. Para conocer
su contenido solamente podríamos proceder a manipular la caja (moverla en
distintas direcciones, escuchar el ruido, pesarla...) y formular un modelo de
acuerdo con nuestra experiencia. Este modelo sería válido hasta que nuevas
experiencias nos indujeran a cambiarlo por otro. De la misma manera se ha ido
construyendo el modelo atómico actual; de Dalton hasta nuestros días se han ido
sucediendo diferentes experiencias que han llevado a la formulación de una serie
de modelos invalidados sucesivamente a la luz de nuevos acontecimientos. Las
L

Las insuficiencias del modelo son las siguientes:

Actualmente:

• El primer postulado ya no se ajusta a la realidad por el descubrimiento


de las partículas subatómicas: electrón, protón y neutrón.
• El 2º y 3º postulado ya no se cumple con el descubrimiento de los
isótopos e isóbaros respectivamente.
• El 4º postulado se cumple hoy. Por ejemplo, el agua se forma por la
combinación de 2 átomos de H y un átomo de O, quedando la relación
entre ellos como: H2O.
• Las Experiencias de Thomson

De lo leído en los postulados de la Teoría de Dalton inferimos que aún están presentes
Demócrito, Lucrecio, Leucipo, Empédocles y Epicuro. Sigue presente el átomo
“discreto de materia” e indivisible “por ningún procedimiento químico conocido”. Lo
que quiere decir que los antiguos filósofos no estaban tan perdidos en la búsqueda de la
verdad pese al sentido que ellos impusieron a sus observaciones.

En la década de los años ochenta del siglo XIX, la teoría atómica


aseguraba que los átomos eran torbellinos de éter, una substancia
sin peso que se consideraba difundida por todo el espacio.

el inglés Crookes descubrió los rayos catódicos en 1869 y que desde


entonces muchos investigadores se dieron a la tarea de hallar las
propiedades de esos rayos. En el año de 1895 Jean Perrin, en París,
descubrió que los rayos catódicos eran partículas cargadas
negativamente y los experimentos que realizó enseguida. J. J.
Thomson permitieron determinar su velocidad y medir el cociente
de su carga y su masa.
J.J., como le decían cariñosamente sus amigos, realizó sus
experimentos con un tubo se descarga al que le habían eliminado el
aire del interior. Los rayos catódicos originados en el electrodo de
la izquierda y limitados a un fino haz por los agujeros de los
diafragmas D, atraviesan dos placas paralelas de metal y el campo
magnético de dos solenoides exteriores hasta llegar a una pantalla
fluorescente. Si las placas y los solenoides están descargados, el
haz pasa recto y choca en el punto S de la pantalla.
Thomson se apoyó en esos resultados para continuar sus
investigaciones y encontró que el cociente carga/masa (e/m) de los
corpúsculos que integraban los rayos catódicos, ahora denominados
electrones, era directamente proporcional a la velocidad e
inversamente proporcional a la intensidad del campo magnético
aplicado y a la distancia r
Si se somete un gas a bajas presiones, y a una diferencia de potencial de más de 10000 volts
desde uno de sus electrodos parten rayos.
Las propiedades de estos rayos fueron estudiadas por Thomson, quien llegó a las siguientes
conclusiones sobre los mismos:
Se desplazaban en línea recta
Los rayos partían del cátodo
los rayos poseían masa
los rayos eran partículas negativas
Cuando Thomson propuso su modelo atómico se sabía que los átomos eran neutros.
Teniendo en cuenta lo que se sabía del átomo, y luego de los experimentos mencionados,
Thomson propuso el siguiente modelo:
El átomo se encuentra formado por una esfera de carga positiva en la cual se encuentran
incrustadas las cargas negativas (electrones) de forma similar a como se encuentran las
pasas de uva en un pastel. Además, como el átomo es neutro la cantidad de cargas
positivas es igual a la cantidad de cargas negativas.
. Sus investigaciones con los rayos catódicos le llevaron a suponer que el átomo no era la partícula más

pequeña, porque estaba compuesto de electrones ( partículas muy inferiores al átomo). Elaboró la teoría

“del pudín de pasas”, en ella decía que los electrones eran “ciruelas” negativas incrustadas en un

“pudín” de materia positiva. En 1906 recibió el Premio Nobel.

Introduce la idea de que el átomo puede dividirse en las llamadas


partículas fundamentales:

• Electrones, con carga eléctrica negativa


• Protones, con carga eléctrica positiva
• Neutrones, sin carga eléctrica y con una masa mucho mayor
que la de electrones y protones.

Thomson considera al átomo como una gran esfera


con carga eléctrica positiva, en la cual se
distribuyen los electrones como pequeños granitos
(de forma similar a las pepitas de una sandía).
Las insuficiencias del modelo son las siguientes:
El átomo no es macizo ni compacto como suponía
thomson, es prácticamente hueco y el núcleo es
muy pequeño comparado con el tamaño del átomo,
según demostró E. rutherford en sus experiencias.
Introduce de que el átomo puede dividirse en las
llamadas partículas fundamentales:
.Electrones, con carga eléctrica negativa
.Protones, con carga eléctrica positiva
.Neutrones, sin carga eléctrica y con una masa mucho mayor que la de electrones y
protones.

Похожие интересы