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Desmelenada por la vía

Algo muda en Maracaibo

Milagros Socorro
.
La televisión, en tiempos electorales, se convierte en un botín nada
despreciable sobre todo cuando la planta en cuestión ha logrado altos niveles de
audiencia, como es el caso del Canal 11 del Zulia, cuyo presidente, monseñor
Gustado Ocando Yamarte, fue destituido de sus funciones por orden del
Arzobispo de Maracaibo, Ovidio Pérez Morales.
El intempestivo cese de Ocando Yamarte no sólo ha provocado una crisis sin
precedentes en la historia eclesiástica del Zulia, sino que constituye una marca
más en el mapa de transformaciones que se están operando en ese estado, por
años empozado en una inmovilidad apenas agitada por la sucesión de malos
gobernantes, peores administradores y los sobresaltos acarreados por su
condición fronteriza que lo expone al albedrío de la guerrilla colombiana, el
narcotráfico y los rufianes de ambas orillas.
Sin que el cuadro, en general, haya registrado grandes mudanzas, es cierto
que en los últimos meses algunas cosas han cambiado. El despido de Ocando
Yamarte, fundador del Complejo Niños Cantores del Zulia, evidencia que la Iglesia
de ese estado, de sesgo tradicionalmente muy conservador, no sólo está muy
lejos de ser un monolito -como siempre quiso dar la impresión- sino que exhibe en
su fachada una seria fractura y que, puesta ante las urgencias de la crisis, no le
hace ascos a una alianza con el poder. Hasta ahora sabemos que el Canal 11
abanderó una fiera denuncia contra Juan José Caldera, hijo del presidente de la
República, según la cual éste se había prestado a ejercer presión para su cuñado
ganara una licitación en términos irregulares. Ocando Yamarte, quien nunca ha
estado en parroquia porque desde que salió del seminario fue destinado a medios
de comunicación, dedicó su muy sintonizado espacio para divulgar lo que
consideraba un delito contra la nación y a los pocos meses su salida del canal que
fundó a finales de los 80 estaba firmada por el Arzobispo, autoridad máxima de
todas las cuestiones de la Iglesia en el Zulia.
Esta iniciativa de Pérez Morales provocó una reacción airada del propio
cesante pero también de más de un centenar de sacerdotes que usaron el púlpito
para desfogar su indignación contra el jefe. Este evento nunca visto desató una
ola de rumores que muy pronto recorrió la ciudad: se dijo que el Arzobispo estaba
aliado con el empresario Esteban Pineda, propietario del diario Panorama, para
ejecutar una orden emanada de Miraflores y, de paso, desacreditar al saliente; se
sugirió que Ocando estaba en entredicho por ciertas actividades suyas en
desmedro de los menores que atiende el Complejo Niños Cantores; se aseguró
que el Arzobispado procedería a hacer una auditoría para poner en claro las
razones por las cuales el Complejo está en la quiebra a pesar de las ingentes
sumas de dinero que por dos décadas ha recibido del gobierno central y regional.
Todo muy grave y nada probado, lo que no obsta para que las acusaciones
discurran en libelos y anónimos.
Por otra parte -y he aquí otra novedad en el Zulia- dentro de poco comenzará a
circular allí La Verdad, un diario estándar, fundado por 144 empresarios
maracuchos que han suscrito una compañía con capital suficiente para circular un
año sin un solo aviso. Según cuenta la leyenda, ocurrió que un día, en torno a una
mesa del club Náutico, unos cuantos empresarios se quejaban del control que un
periódico de circulación masiva ejerce sobre la información en el Zulia,
denigraban de la supuesta práctica de este rotativo al vetar personalidades y
emprender campañas para lograr ventajas para sus directivos. Subía de tono la
indignación cuando uno de ellos propuso crear su propio periódico... y ya está en
Maracaibo la rotativa comprada en Seatle.
Nunca antes había aparecido en Maracaibo un diario alternativo con tanto
apoyo político y financiero. Esto por fuerza habrá de introducir un elemento nuevo,
sobre todo en un año electoral en que van a batirse el actual gobernador,
Francisco Arias Cárdenas, aspirante a la reelección; Oswaldo Alvarez Paz, por
Copei; y Manuel Rosales, el exitoso actual alcalde de Maracaibo, por Acción
Democrática, cuyas fuentes aseguran desde ya una victoria aplastante por parte
del joven que logró aligerar a Maracaibo de la basura que cubría las calles y
nuclear en torno a su figura una simpatía sin precedentes en el historial de los
políticos zulianos.
Con el Canal 11 del Zulia acéfalo por el momento; con un nuevo diario que
viene guapo y apoyado; con un cuadro de inseguridad ciudadana que compite
ventajosamente con el de Caracas; con un alcalde triunfante que ambiciona
instalarse en el Palacio de las Aguilas y, de paso, restituir ese espacio a su partido
que lo perdió tras la derrota de Omar Barboza, la región cruje desde lo profundo
arrullado por nuevos vientos, unos que campean en la imponente edificación del
Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, MACZUL, creado por la Universidad del
Zulia, en cuyos terrenos se levanta. Este museo, vieja aspiración de la
comunidad, es ya la atalaya idónea para avistar los tiempos por venir.

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