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SOCIALISMO Y COMUNISMO

MARTA HARNECKER
AKAL EDITOR, 19791

Las revoluciones sociales no las hacen los individuos, las “personalidades”,


por muy brillantes o
heroicas que ellas sean. Las revoluciones sociales las hacen las masas
populares. Sin la
participación de las grandes masas no hay revolución. Es por ello que una
de las tareas más urgentes
del momento es que los trabajadores se eduquen, que se capaciten para
responder a las nuevas
responsabilidades que surgen del proceso revolucionario que vive nuestro
país.
Pero, para poder transformar una sociedad determinada tenemos que hacer
un análisis de esa
realidad que nos permita actuar sobre ella. El instrumento teórico que
usamos en este caso es el
conocimiento científico de la sociedad o Materialismo Histórico.
Esta serie de Cuadernos de Educación Popular (CEP), se propone justamente
tratar de entregar en
forma pedagógica, y al mismo tiempo rigurosa, los instrumentos teóricos
más importantes para
comprender el proceso de cambio social y poder plantear cuáles deben ser
las características de la
nueva sociedad que queremos construir.
Los seis primero títulos de esta serie son los siguientes:
1. Explotados y Explotadores
2. Explotación Capitalista
3. Capitalismo y Socialismo
4. Socialismo y Comunismo
5. Clases Sociales y Lucha de Clases
6. Imperialismo y Dependencia

1. SOCIALISMO Y COMUNISMO. Cuadernos Nº 7 de la serie: Cuadernos de


Educación Popular: ¿Qué es el
socialismo? publicados en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular y
reproducidos en distintos países e idiomas.
Escrito por Marta Harnecker con la colaboración de Gabriela Uribe. Debido a
que no se respetó en varios países el texto
original y los ejemplos que ilustraban su contenido, la autora decidió hacer
una edición revisada y universalizada
publicada en España, por Akal, en 1979. Existen ediciones en portugués,
francés, italiano y holandés: Chile, Editora
Nacional Quimantú, 1ª ed. 1972; España, PSOE, 1972; Ediciones de La Torre,
sin fecha; Akal Editor, 1979; Venezuela,
Editorial Primero de Mayo, 1972; México, Universidad Autónoma de Puebla,
1972, Universidad Autónoma de Sinaloa,
1978; Argentina, Editorial 22 de Agosto, 1986; Global Editora Brasil, 1980.
- 1 - ÍNDICE
I.
PROLOGO.........................................................................................................
............................................. 4
II.
INTRODUCCIÓN. ..............................................................................................
............................................ 5
1. EL SOCIALISMO: UNA UTOPÍA ANTES DE
MARX................................................................................ 5
2. DEL SOCIALISMO UTÓPICO AL SOCIALISMO
CIENTÍFICO................................................................ 6
3. SOCIALISMO Y COMUNISMO: ETAPA INFERIOR Y SUPERIOR DE UN MISMO
MODO DE
PRODUCCIÓN ...................................................................................................
........................ 8
III. PRIMERA PARTE: LA DICTADURA DEL
PROLETARIADO....................................................................... 9
1. NECESIDAD DE CONSTRUIR UN ESTADO
PROLETARIO .................................................................. 9
2. CÓMO ESTÁ CONSTITUIDO Y CÓMO FUNCIONA EL ESTADO
PROLETARIO................................ 10
3. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO NO ES LA NEGACIÓN DE LA
DEMOCRACIA...................... 10
4. ¿QUÉ HACE NECESARIA LA DICTADURA DEL PROLETARIADO DURANTE EL
SOCIALISMO? ... 11
5. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO NO CONSISTE SÓLO NI
PRINCIPALMENTE
EN LA
VIOLENCIA. ......................................................................................................
.............................. 12
6. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LA COMUNA DE PARÍS: UNA FORMA
DE DICTADURA DEL
PROLETARIADO................................................................................................
.... 12
7. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO: UNO DE LOS PRINCIPIOS
FUNDAMENTALES DEL
MARXISMO........................................................................................................
13
IV. SEGUNDA PARTE: EL
SOCIALISMO.....................................................................................................
.. 13
1. SOCIALISMO Y “TRANSICIÓN AL
SOCIALISMO”................................................................................ 13
2. LA PROPIEDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS DE
PRODUCCIÓN.......................................................... 14
3. LA PLANIFICACIÓN ECONÓMICA Y EL DESAROLLO DE LAS FUERZAS
PRODUCTIVAS ............. 14
4. EL PRINCIPIO: “A CADA UNO SEGÚN SU
TRABAJO” ........................................................................ 15
5. LA DIVISIÓN ENTRE TRABAJO MANUAL E
INTELECTUAL ............................................................... 17
6. LAS CLASES SOCIALES EN EL
SOCIALISMO.................................................................................... 17
V. TERCERA PARTE: EL
COMUNISMO ....................................................................................................
.... 17
1. CONDICIONES NECESARIAS PARA LA IMPLANTACIÓN DEL
COMUNISMO .................................. 17
2. LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN
COMUNISTA........................................................................... 18
3. EL NUEVO CARÁCTER DEL
TRABAJO ............................................................................................... 18
1) Dirigir el desarrollo de las fuerzas productivas para liberar al hombre del
esfuerzo del trabajo
individual para satisfacer sus
necesidades. ......................................................................................... 19
2) La desaparición de la división entre el trabajo manual e intelectual y
entre diferentes
especialidades. ................................................................................................
........... 19
3) La desaparición de la contradicción entre el campo y la
ciudad. ...................................................... 19
4. EL PRINCIPIO: “DE CADA UNO SEGÚN SU CAPACIDAD Y A CADA UNO
SEGÚN
SU
NECESIDAD” ....................................................................................................
.................................... 20
5. LA DESAPARICIÓN DEL ESTADO Y DE LAS CLASES
SOCIALES .................................................... 20
VI.
CONCLUSIÓN....................................................................................................
........................................ 21
VII.
RESUMEN.........................................................................................................
........................................ 22
VIII.
CUESTIONARIO ................................................................................................
...................................... 23
IX.
BIBLIOGRAFÍA...................................................................................................
........................................ 24
1. TEXTOS
CLÁSICOS ........................................................................................................
...................... 24
2. TEXTOS PARA
PROFUNDIZAR..................................................................................................
.......... 24
-2-
PREFACIO A LA NUEVA VERSIÓN REVISADA
Desde 1971 en que aparece el primer texto de esta primera serie han
pasado ocho años.
Este esfuerzo pedagógico fue hecho con la colaboración de Gabriela Uribe
dentro de un contexto
muy preciso: el triunfo del Gobierno Popular en Chile con todo el auge del
movimiento de masas
que ello implicó y la imperiosa necesidad de elevar el nivel de conciencia de
los trabajadores y
capacitarlos para enfrentar las nuevas tareas.
Desde entonces, en múltiples países han aparecido ediciones, sea simples
traducciones,
manteniendo intacto el texto y las ilustraciones del original chileno, sea,
versiones adaptadas a la
realidad de cada país.
Hemos sabido que los Cuadernos de Educación Popular han sido publicado
en Argentina, México,
Venezuela, Perú, Portugal, Italia, Holanda, Angola, Australia y recientemente
en España.
Nos produce una inmensa alegría saber que un esfuerzo que fue destinado
inicialmente a los
trabajadores chilenos haya sido considerado útil para los trabajadores de los
más diversos países.
Sin embargo, estas versiones en diferentes idiomas no siempre han
respetado el espíritu con que
ellos fueron realizados.
Se trata en primer lugar de un esfuerzo pedagógico por entregar a los
trabajadores el conocimiento
del marxismo-leninismo con una exposición tan clara y razonada que evite
la memorización y la
repetición mecánica de los conocimientos adquiridos. Para lograrlo, hemos
evitado usar
definiciones y esquemas demasiado complejos o abstractos para nuestro
objetivo pedagógico
preciso. En el mismo sentido hemos realizado un esfuerzo por exponer los
conceptos en un orden
que permita la correcta comprensión de cada uno de ellos. Por esta razón,
por ejemplo, el concepto
de fuerzas productivas no aparece en el primer cuaderno, sino en el sexto,
ya que sólo así es posible
tratar de evitar la tan generalizada comprensión evolucionista-mecanicista
de este concepto esencial
al marxismo.
Por otra parte, para hacer más accesibles los conceptos usamos, donde nos
fue posible, ejemplos de
Chile.
Es necesario aclarar, además, que el espíritu con que Gabriela y yo misma
hicimos este trabajo fue
un espíritu unitario, al servicio de la revolución chilena. A pesar de ser
ambas militantes del Partido
socialista de Chile, no hicimos uso partidario de este esfuerzo y evitamos
toda interpretación o
ejemplo que permitiera ser usado por un partido contra otro. Los Cuadernos
fueron publicados por
la editorial estatal “Quimantú” y fueron utilizados por todos los partidos de
la izquierda chilena, por
grupos independientes y por la Central Única de Trabajadores de Chile
(CUT), alcanzando en
menos de dos años un tiraje de 130,000 ejemplares, cifra récord para obras
de este tipo en el
mercado chileno.
Por eso, si bien nos alegra enormemente que hayan aparecido ediciones en
distintos países, nos
preocupa sobremanera ediciones en distintos países, nos preocupa
sobremanera que nuestra
exposición pueda ser alterada tanto en sus aspectos teóricos como
pedagógicos por una parte, como
que sea utilizada políticamente por un grupo partidario contra otro.
Por estas razones, desde su primera edición en otro país, nos planteamos
con Gabriela Uribe la
necesidad de hacer una nueva versión más universal que permitiera su
reproducción textual en
cualquier país. Por limitaciones de tiempo y la prioridad de otras tareas, sólo
hoy materializamos
este proyecto.
- 3 - La responsabilidad de esta nueva edición revisada, en la que se
pretende generalizar los ejemplos y
referencias concretas, es exclusivamente mía. Pedimos a nuestros lectores,
y especialmente a los
trabajadores, que nos hagan llegar sus opiniones, críticas, sugerencias, para
ir mejorando cada vez
más esta serie, de modo que ella cumpla de modo más efectivo los
objetivos que se ha planteado.
Por último, si algún grupo político quiere usar este material adaptándolo a la
realidad concreta de su
país, el camino que debe seguir es anexar a la edición de AKAL una cartilla
con sus adaptaciones.
Esta es la única forma de diferenciar claramente entre el trabajo original de
la autora y las
modificaciones introducidas por los adaptadores.
MARTA HARNECKER
LA HABANA, DICIEMBRE DE 1978.
I. PROLOGO
Las revoluciones sociales no las hacen los individuos, las “personalidades”,
por muy brillantes o
heroicas que ellas sean. Las revoluciones sociales las hacen las masas
populares. Sin la
participación de las grandes masas no hay revolución. Es por ello que una
de las tareas más urgentes
del momento es que los trabajadores se eduquen, que se capaciten para
responder a las nuevas
responsabilidades que surgen del proceso revolucionario que vive nuestro
país.
Si queremos transformar nuestra sociedad en una nueva sociedad, tenemos
que ser capaces, por una
parte, de comprender cuáles son las características fundamentales de ella
en la actualidad: su
carácter capitalista o capitalista dependiente, el papel que juega en ella el
capital extranjero y, por
otra parte, saber con qué fuerzas sociales cuenta la clase obrera para luchar
contra esta situación:
¿con una parte de la burguesía, con la pequeña burguesía, con los
campesinos en general o solo con
los campesinos pobres, con los desempleados y subempleados?
Además , debemos conocer a través de qué proceso histórico se pudo llegar
a la actual situación de
las fuerzas populares, ya que éste sólo ha sido el resultado final de un largo
período de lucha de
clases en la que nuestra tierra fue bañada por la sangre de obreros,
campesinos y estudiantes.
Pero para poder responder a todas estas preguntas que nos plantea nuestra
realidad y estar
preparados para resolver otras que surgirán a medida que se desarrolla el
proceso, necesitamos un
conocimiento previo: un conocimiento que nos sirva de instrumento para
analizar la realidad y guiar
nuestra acción. Este conocimiento es el Materialismo Histórico, que es el
conjunto de conocimiento
científicos acerca de la sociedad. Por medio de él sabemos qué es lo que
determina la organización
y el funcionamiento de la sociedad y por qué se produce el cambio de un
tipo de sociedad a otro; es
decir, conocemos sus leyes fundamentales. Es el conocimiento científico de
cualquier realidad lo
que permite actuar sobre ella y transformarla. Así, por ejemplo, el médico,
para poder sanar a sus
enfermos, necesita tener un conocimiento previo acerca de las
enfermedades: cómo se producen,
cómo se manifiestan y cómo se tratan, es decir, las leyes generales de la
medicina. Este
conocimiento es el instrumento teórico que él usa para hacer el análisis de
un enfermo en particular,
llegar a un diagnóstico y hacer un tratamiento que transforme a ese
enfermo en un hombre sano. Lo
mismo ocurre con la realidad social: para poder transformar una sociedad
determinada tenemos que
hacer un análisis de esa realidad que nos permita actuar sobre ella. El
instrumento teórico que
usamos en este caso es el conocimiento científico de la sociedad o
Materialismo Histórico.
Esta serie de Cuadernos de Educación Popular (CEP), se propone justamente
tratar de entregar en
forma pedagógica, y al mismo tiempo rigurosa, los instrumentos teóricos
más importantes para
- 4 - comprender el proceso de cambio social y poder plantear cuáles
deben ser las características de la
nueva sociedad que queremos construir.
Los seis primero títulos de esta serie son los siguientes:
1. Explotados y Explotadores
2. Explotación Capitalista
3. Capitalismo y Socialismo
4. Socialismo y Comunismo
5. Clases Sociales y Lucha de Clases
6. Imperialismo y Dependencia
Si bien cada uno de estos textos contiene un tema que podría ser
comprendido sin que se necesite la
lectura de los otros, la mejor manera de estudiarlos es siguiendo el orden de
la serie, ya que los
primeros teman van ayudando a comprender los que siguen. El tema de
este primer Cuaderno, por
ejemplo, es el estudio de los distintos aspectos de la sociedad y de cómo
ellos se relacionan y están
organizados. Aquí sólo se dice que esta organización cambia de una
sociedad a otra, sin entrar al
estudio de cómo se produce esta transformación. Es recién en el Cuaderno
Nº. 3: Capitalismo y
Socialismo, donde se desarrollará ampliamente este tema, ya que para
comprenderlo son necesarios
otros elementos que estudiaremos en los Cuadernos anteriores a él. En todo
caso, en cada
Cuadernos, en que sólo se menciona un tema, se indicará por medio de
notas en qué número de la
serie se puede estudiar esto en forma más profunda.
Cada Cuaderno contiene, además del desarrollo del tema, un pequeño
resumen, un cuestionario para
que el lector pueda controlar su propia lectura y una bibliografía para
quienes quieran estudiar más
a fondo cada una de las materias. Esto permite es estudio y lectura
colectiva de los CEP, que
recomendamos como la mejor forma de aprovechar esta publicación, ya que
así los trabajadores
podrán ayudarse mutuamente para comprender el texto, podrán
intercambiar experiencias,
enriquecer el tema con ejemplos de su propia realidad y discutir en conjunto
cómo aplicar estos
conocimientos a la lucha diaria.
II. INTRODUCCIÓN.
1. EL SOCIALISMO: UNA UTOPÍA ANTES DE MARX2

1. Marx no fue el primero en pensar en una sociedad comunista. Antes de él


hubo escritores
3
que,
haciendo una crítica de la sociedad en que vivían, llegaron a proponer
soluciones de tipo socialista y
aun comunista. Todos ellos deseaban una sociedad en que no hubiera
antagonismo de clases, es
decir, en que no existieran grupos sociales que tuvieran el monopolio de
algún sector fundamental
de la actividad social.

2. Gran parte de las ideas desarrolladas en este punto fueron extraídas del
libro de L. Kniazeba: El Comunismo, Edit.
Grijalbo, México, 1968, págs. 15-21 (Colección 70).
3. Entre los más cercanos a Marx se encuentran escritores como Saint-
Simon, Fourier y Owen. Se les llama “socialistas
utópicos” porque, aunque sus ideas eran de tipo socialista, no eran
científicas y, por lo tanto, no podían llevarse a la
práctica: eran sólo ilusiones de un mundo mejor.
- 5 - 2. Se anunció la “planificación centralizada” de la producción, una
“sociedad mundial” en que el
poder estuviera en manos de los hombres de ciencia y de los dirigentes de
la economía
4
.
3. Se habló de la sociedad del futuro como una “federación de comunidades
con gobierno propio”
5
.
4. Se propuso eliminar la separación entre trabajo intelectual y manual;
entre el trabajo industrial y
agrícola. Pero muchas veces esto se hizo proponiendo soluciones que
chocaban con el desarrollo
natural de las fuerzas productivas
6
. Se rechazó, por ejemplo, la producción mecanizada.
5. Se pensó en la transformación del trabajo en una actividad voluntaria que
fuera un placer para
cada individuo7
.
6. Se habló de unir la enseñanza y el trabajo productivo8
.
7. Se proclamó que la liberación de la mujer era necesaria para cualquier
liberación en general
9
. Se
inventaron y organizaron guarderías infantiles
10
.
8. El comunismo utópico propuso también la distribución de los productos
según las necesidades.
En la “Utopía” de Tomás Moro, cada uno recibe de los almacenes sociales
“todo lo que necesita”.
9. Pero ¿por qué estos pensadores, que tenían tantas ideas buenas, no
pudieron construir las
sociedades con las que ellos soñaban?
10. Porque en la época en que ellos vivían no existía un capitalismo
avanzado, todavía no se
manifestaban en forma muy clara sus contradicciones, todavía no se habían
producido las grandes
concentraciones proletarias en los centros industriales.
11. Todos estos pensadores deseaban una sociedad más justa, pero no
podían darse cuenta, en ese
momento, de cuál era la clase social que iba a liberar al pueblo de todos los
males producidos por el
capitalismo. Ellos no consideraron, en sus modelos de sociedad, la
resistencia que podían oponer las
clases dominantes. Tampoco se formaron una idea correcta del papel que
tiene el Estado en las
sociedades de clase. No pensaron, por lo tanto, que el aparato de Estado
burgués, al servicio de las
clases dominantes, iba a ser usado por estas clases para oponerse a la
implantación de una sociedad
gobernada desde su propia base.
12. Por último, el punto central de sus debilidades fue el método que
pensaban usar para implantar
la sociedad ideal: simplemente por medio de la propaganda o de una serie
de decretos. La lucha de
clases estaba ausente de sus pensamientos. Creían más bien en la bondad
natural del hombre, en la
posibilidad de llegar a arreglos amistosos entre los intereses antagónicos de
los diferentes grupos de
la sociedad.
2. DEL SOCIALISMO UTÓPICO AL SOCIALISMO CIENTÍFICO
13. Marx, junto a Engels, fue el primer pensador que no se limitó a “desear”
una sociedad nueva y
justa, donde desapareciera la explotación del hombre por el hombre.
Realizó un estudio a fondo del

4. Saint-Simon.
5. Owen.
6. Ver CEP número 3: Capitalismo y socialismo.
7. Fourier.
8. Owen y Bellers.
9. Saint-Simon.
10. Owen.
- 6 - régimen capitalista, de sus leyes de funcionamiento y de la lucha de
clases que éste produce. Por
ello fue capaz de mostrar cuáles eran los mecanismos y cuál era la clase
social que iba a poder
destruir el sistema capitalista e implantar el nuevo sistema social con el que
muchos habían soñado
sin ser capaces de indicar cómo llegar a realizarlo.
14. Marx y Engels, por medio de este estudio científico de la sociedad,
descubrieron la
contradicción fundamental del sistema capitalista: la contradicción entre el
carácter cada vez más
social de las fuerzas productivas y la propiedad privada cada vez más
concentrada de los medios de
producción11
. Es esta contradicción la que explica el rápido desarrollo del sistema
capitalista en sus
comienzos. Sin embargo, este motor del desarrolla capitalista llega a
transformarse en su propio
freno en un momento determinado de su desarrollo. La propiedad privada
de los medios de
producción era en un comienzo “una camisa adecuada” al desarrollo que
tenían entonces las fuerzas
productivas. Pero, al crecer éstas, la propiedad privada se transforma en
una “camisa demasiado
estrecha” que frena su desarrollo. Por eso, es necesario deshacerse de este
freno, es decir, de la
propiedad privada de los medios de producción, para poder adquirir la
libertad de movimientos que
permita planificar la producción al servicio de la sociedad.
15. A medida que se desarrolla la contradicción entre la socialización de las
fuerzas productivas y la
propiedad privada de los medios de producción, se desarrolla también la
contradicción entre el
proletariado y la burguesía, es decir, entre autores de la producción social y
los acaparadores de sus
frutos debido a que son los propietarios de los medios de producción. La
creciente concentración de
los medios de producción en un número cada vez más pequeño de
capitalistas aumenta la masa de
los desposeídos, de los que tienen que vender su fuerza de trabajo para
poder sobrevivir.
Pero, con el desarrollo del sistema, la clase obrera no sólo crece, sino que
va concentrándose cada
vez más en las zonas industriales. Esto ayuda a que los obreros adquieran
conciencia de clase, es
decir, que se vean a sí mismos como una clase social explotada por el
sistema: que crea las riquezas
qué van a parar a los bolsillos de los capitalistas y está sometida al control
capitalista dentro de la
fábrica. Además, la socialización del trabajo dentro de la fábrica crea
hábitos de organización, de
disciplina y solidaridad, que ayudan a que esta clase se de una organización
que le permita destruir
el sistema de explotación al que está sometida. Por eso Marx, en el
Manifiesto Comunista, dice
que el sistema capitalista “produce a sus propios sepultureros”
12
.
16. Marx y Engels llegaron, por lo tanto, a plantear que “el modo capitalista
de producción, al
convertir más y más en proletarios a la inmensa mayoría de los individuos
de cada país, crea él
mismo la fuerza que, para librarse de la explotación, está obligada a hacer
la revolución”. Además,
este sistema hace que el Estado capitalista pase a ser el propietario de
grandes medios socializados
de producción, como son el transporte, la energía eléctrica, etc., porque
ellos no producen
suficientes ganancias en manos privadas. Al verse obligado a hacer esto, el
propio sistema señala ya
por sí mismo el camino por el que esa revolución va a producirse. El
proletariado toma en sus
manos el poder del Estado y comienza a convertir todos los medios de
producción en
propiedad del Estado proletario13
.

11. Ver CEP, número 3: Capitalismo y socialismo.


12. Ver CEP número 3: Capitalismo y socialismo, donde se desarrolla con
profundidad este aspecto que aquí sólo
resumimos brevemente.
13. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, en Marx-Engels,
Obras Escogidas, t. II, pág. 148. Edición de
Akal, Madrid.
- 7 - 17. La revolución social que pone fin al capitalismo es, por lo tanto,
una revolución proletaria.
Ella ha sido llamada también revolución socialista porque su objetivo es
construir una nueva
sociedad en la que los medios de producción sean de propiedad social.
Pero ¿qué diferencia existe entonces entre socialismo y comunismo?
3. SOCIALISMO Y COMUNISMO: ETAPA INFERIOR Y SUPERIOR DE UN MISMO
MODO DE
PRODUCCIÓN
18. Los términos socialismo y comunismo se usan con poca precisión entre
los propios seguidores
de Marx, y por eso estos conceptos tienden a confundirse.

19. En una de sus últimas obras


14
, este autor señala que la sociedad que se quiere edificar en
reemplazo de la sociedad capitalista no puede ser construida de un día para
otro y que si la
llamamos “sociedad comunista” debemos distinguir en ella dos etapas: una
etapa inferior, en la cual
se conservan muchos rasgos de la sociedad capitalista, y una etapa
superior, donde se logra poner
totalmente en práctica los principios de la nueva sociedad.
20. La etapa inferior ha sido denominada por Lenin socialismo, utilizando el
término comunismo
para referirse exclusivamente a la fase superior.
21. Ahora bien, tanto la etapa inferior como la etapa superior son dos
períodos de un mismo modo
de, producción15
: el modo de producción comunista, caracterizado fundamentalmente por la
propiedad social de los medios de producción. También se presentan dos
etapas en el modo de
producción capitalista, donde la etapa inferior es de la manufactura y la
etapa superior es la de la
gran industria, basadas ambas en la propiedad privada capitalista de los
medios de producción16
.
22. Por último, antes de pasar a examinar las características de cada una de
estas etapas, es
importante señalar que el socialismo es un período transformaciones
revolucionarias para establecer

14. Marx, Glosas marginales al programa del partido obrero alemán,


conocido también como Crítica del programa de
Gotha.
15. Ver CEP, número 1: Explotados y explotadores.
16. Ver CEP número 3: Capitalismo y socialismo.
- 8 - el comunismo propiamente tal y se caracteriza desde el punto de vista
político por la existencia de
un tipo especial de Estado: la dictadura del proletariado17
.
23. En este Cuaderno empezamos por estudiar lo que es la dictadura del
proletariado, para luego
pasar al estudio del socialismo, etapa inferior del comunismo y, por último,
a la etapa comunista en
sentido estricto.
III. PRIMERA PARTE: LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
1. NECESIDAD DE CONSTRUIR UN ESTADO PROLETARIO
24. En el primer Cuaderno de esta serie decíamos que los dueños de los
medios de producción, al
mismo tiempo que tienen en sus manos el poder económico, controlan,
gracias a él, otros aspectos
de la sociedad.
25. El Estado, por ejemplo, no es un aparato neutral, al servicio de toda la
sociedad, como pretenden
hacernos creer los capitalistas. El Estado ha servido siempre a los intereses
de quienes han tenido el
poder económico. Los gobiernos capitalistas utilizan frecuentemente a las
fuerzas armadas y a la
policía para reprimir a los trabajadores cuando sus luchas ponen en peligro
su sistema de
dominación: allí están como mudos testigos las numerosas masacres en las
que la clase obrera ha
derramado su sangre. Por otra parte, no existe una justicia igual para todos.
Existe la ley del pobre y
la ley del rico. Si un pobre mata a otro, aunque sea por razones de hambre y
miseria, es condenado a
largos años de prisión; si un rico mata a otro, habitualmente logra acallar
con dinero el proceso, y si
es juzgado, el castigo es muy pequeño y, por lo general, lo dejan en libertad
bajo fianza. Si un
terrateniente roba tierras a los campesinos o indígenas, pasan años si que
la justicia hagan nada por
devolverlas. Si 1os campesinos o indígenas recuperan la tierra que les ha
sido robada, interviene la
policía para poner orden, es decir, para impedir que los intereses de los
terratenientes se vean
perjudicados.
26. El Estado capitalista, que dice ser el Estado más democrático del
mundo, es de hecho una
democracia para una minoría. Democracia para que a unos pocos tengan
grandes palacios en
distintos lugares del país, autos enormes, viajes al extranjero, mientras que
sectores importantes del
pueblo viven poblaciones marginales y deben caminar kilómetros para
llegar a sus trabajos porque
no tienen dinero para el transporte colectivo. Democracia para que una
minoría pueda educar a sus
hijos hasta llegar a ser profesionales, mientras que hay niños que ni siquiera
pueden ir a la escuela
primaria. Democracia para que unos pocos puedan dar públicamente sus
opiniones, porque tienen
dinero suficiente para pagar programas de radio, de televisión, mientras
que la voz de la mayoría,
no tiene ni influencia ni dinero, no se escucha. Democracia, para que una
minoría pueda vivir sin
trabajar, mientras la mayoría debe aceptar cualquier trabajo para no
morirse de hambre.
27. Se trata una democracia muy limitada porque el pueblo debe
someterse a las decisiones que en
todos los aspectos toma una pequeña minoría: los capitalistas. Se trata de
una democracia para
esta clase social, pero una dictadura para el pueblo, ya que todo lo que
ponga en peligro a esta
minoría es reprimido usando todos los medios disponibles, incluso la fuerza
física.

17. Según Marx, “entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista hay


un período que corresponde a la
transformación revolucionaria de la primera en la segunda” (es decir, el
período que corresponde a la fase inferior o
socialista). “A este período que corresponde también a un período político
de transición cuyo Estado no puede ser otro que
la dictadura revolucionaria del proletariado.” Crítica del programa de Gotha
Edit. Progreso, Moscú, 1969, pág. 24.
- 9 - 28. Por eso, porque el Estado capitalista defiende los intereses de una
clase contra los intereses del
pueblo, éste, si quiere librarse de la explotación, si quiere lograr una
verdadera libertad y
democracia, si quiere poner los medios de producción a su servicio, debe
destruir el Estado
capitalista y construir un nuevo Estado: un Estado proletario.
2. CÓMO ESTÁ CONSTITUIDO Y CÓMO FUNCIONA EL ESTADO PROLETARIO
29. Este Estado debe estar dirigido por la vanguardia del proletariado y
estar formado por todo el
pueblo que toma directamente en sus manos el poder del Estado, pasando a
constituir él mismo las
instituciones de ese poder.
30. “Necesitamos un Estado, pero no como el que necesita la burguesía, con
los órganos del poder -
en forma de policía, ejército, burocracia- separados del pueblo y en contra
de él”
18
.
31. Esa maquinaria del Estado ya hecha, que le ha servido a la burguesía
para sus propios fines, es
reemplazada por otra que sirve al proletariado y cuyas instituciones están
fundidas por el pueblo
mismo. Es él quien pasa ahora a ejercer estas funciones en forma directa y
en condiciones de
imponerlas por la fuerza contra la burguesía al no existir la separación entre
el ejército permanente
y el pueblo armado. El poder generalizado del pueblo en todos los aspectos
de la vida social es
lo único que puede impedir que la minoría, aún poderosa, tome nuevamente
el poder durante este
período en que el proletariado va creando las condiciones que harán
desaparecer definitivamente a
la burguesía como clase.
32. A este nuevo tipo de Estado, que se establece después de la toma del
poder por el proletariado,
es lo que se llama dictadura del proletariado.
3. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO NO ES LA NEGACIÓN DE LA
DEMOCRACIA
33. Si preguntamos, ¿qué se entiende por dictadura?, la mayor parte de la
gente nos responderá
que se trata de un régimen político en el que desaparecen la democracia y
la libertad, es decir, que
se trata de una tiranía.
34. Pero para el marxismo la dictadura tiene un sentido distinto al que se le
da comúnmente.
Sabemos que la sociedad está constituida por diferentes clases sociales, y
que entre éstas unas han
explotado a las otras, ejerciendo sobre ellas todo su poder económico,
político e ideológico. Lo que
interesa al marxismo frente al problema de la dictadura, es preguntar: ¿a
qué clase se pretende
someter? ¿Cuál es la clase que, como clase, debe finalmente desaparecer?
35. La dictadura del proletariado es la “organización centralizada de la
fuerza”
19
contra la escasa
minoría, que mientras estuvo en el poder utilizó todos los mecanismos que
tuvo a su alcance para
explotar y oprimir al pueblo. Es la dictadura ejercida por los trabajadores y
explotados para aplastar
la resistencia de los explotadores.
36. La dictadura del proletariado, según Lenin20
, une la dictadura con la democracia. La dictadura
contra la burguesía, es decir, contra la minoría de la población, y la
democracia, es decir, la
participación general y en igualdad de derechos de toda la masa de la
población en todos los
asuntos estatales y en todos los complejos problemas que implica la
destrucción del capitalismo.

18. Lenin: El Estado y la revolución.


19. Lenin: El Estado y la revolución.
20. Lenin: «Respuesta a P. Kievsky», Obras Completas, t. 23, página 13,
citado en Marx, Engels, Lenin: El comunismo
científico, Ed. Progreso, Moscú, 1967.
- 10 - 37. La democracia proletaria es, por lo tanto, una democracia mucho
más amplia y más perfecta
que la democracia burguesa. Pero, para serlo, debe someter a las clases
hasta entonces dominantes.
Sin destruir el poder económico y político e ideológico de estas clases no
pueden existir bienestar y
democracia para el pueblo. El marxismo afirma esto porque reconoce la
existencia de intereses
antagónicos entre los grupos de la sociedad, y por eso no cae en la ilusión
de creer que estos grupos
puedan darse la mano para marchar juntos hacia la nueva sociedad. Sólo si
la clase dominante
estuviera dispuesta a abandonar voluntariamente sus privilegios, la
dictadura del proletariado no
sería necesaria.
38. Ahora bien, aunque las formas de los Estados burgueses son
extraordinariamente diversas (y
van: desde el régimen democrático parlamentario a la dictadura militar), su
esencia es siempre la
misma: una dictadura de la burguesía; de la misma manera, la transición del
capitalismo al
comunismo puede darse con una enorme diversidad de formas políticas,
pero con una esencia
fundamental: la dictadura del proletariado21
. Por ejemplo, en determinadas formas de dictadura
del proletariado se puede mantener la participación electoral de la
burguesía
22
.
4. ¿QUÉ HACE NECESARIA LA DICTADURA DEL PROLETARIADO DURANTE EL
SOCIALISMO?
39. Si el proletariado llega al poder y logra expropiar en un breve plazo a los
grandes capitalistas,
¿por qué se hace necesario establecer un régimen de dictadura del
proletariado?
40. Porque la burguesía usa las ventajas que aún conserva sobre el
proletariado para oponerse
violentamente al nuevo poder. Estas ventajas les crean esperanzas en la
vuelta al capitalismo que se
transforman en tentativas concretas de imponerlo nuevamente.
Históricamente los explotadores
siempre han opuesto una resistencia prolongada y desesperada por imponer
de nuevo un régimen
que defienda sus intereses.
41. Ellos pierden sus fábricas y sus tierras, pero les queda mucho dinero (la
mayor parte de éste
colocado en bancos extranjeros). Quedan en su poder durante algún tiempo
numerosos bienes.
Tienen muchas relaciones, la mayoría de las cuales pasan a formar parte del
nuevo régimen en sus
primeros pasos. Sus hábitos de organización y de dirección, el conocimiento
de los secretos de la
administración y su educación generalmente muy avanzada les dan una
gran fuerza. Mantienen
lazos estrechos con el personal técnico de alta jerarquía, el que lleva una
vida burguesa y piensa con
ideas burguesas. Tienen generalmente una experiencia superior en el arte
militar. No menos
importantes son sus relaciones internacionales. El internacionalismo de la
burguesía se fortalece
cada día más. Por otra parte, a través de todo este poder que todavía tienen
en sus manos, y usando
especialmente su influencia ideológica de siglos, pueden conquistar para
sus posiciones a las masas
explotadas menos desarrolladas.

21. “La propaganda anticomunista encuentra un punto de apoyo en las


deformaciones burocráticas que experimentó el
Estado proletario en la URSS durante el período de Stalin. Ellas significaron
concentrar todo el poder en las manos de un
solo hombre (aunque manteniendo la orientación socialista), con resultados
negativos. Sin embargo, estas deformaciones
tienen en parte su explicación en las condiciones históricas muy particulares
por las cuales atravesó la URSS, y que
significaron, a raíz de la agresión imperialista y de la guerra civil contra los
reaccionarios, la necesidad de que el Partido
Comunista “supliese” la debilidad de un proletariado pequeño, disperso y
exhausto, con métodos autoritarios de gobierno.
Pero, incluso si hubo deformaciones, el Estado proletario bajo Stalin actuó,
en lo esencial, a favor de las grandes
mayorías.
22. Pero sería un error asegurar por adelantado que las futuras revoluciones
proletarias de Europa, todas o la mayor parte
de ellas, van a imponer necesariamente una restricción del derecho de voto
para la burguesía. Puede suceder así..., pero no
es indispensable para el ejercicio de la dictadura, no constituye un rasgo
imprescindible al concepto... de dictadura...”
Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky, citado en Marx,
Engels, Lenin; El comunismo científico, Ed.
Progreso, Moscú, 1967, pág. 249.
- 11 - 42. Por toda estas razones, los explotadores conservan durante
largos años ventajas reales sobre los
explotados. Si esta clase y sus aliados aceptaran que ya no tienen ningún
papel histórico que jugar,
si abandonaran voluntariamente sus privilegios, la presión, el sometimiento,
es decir, la violencia
contra ellos estaría de más
23
.
5. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO NO CONSISTE SÓLO NI
PRINCIPALMENTE EN LA
VIOLENCIA.
43. Las tareas de la dictadura del proletariado no son sólo tareas
destructivas, tareas represivas. Su
característica principal no es la violencia. Lo principal está en la
organización y disciplina de la
clase obrera, como grupo de la sociedad que dirige al resto de los
trabajadores en la construcción
de la nueva sociedad. El objetivo del proletariado es destruir las bases sobre
las cuales descansa la
explotación del hombre por el hombre, convertir a todos los miembros de la
sociedad en
trabajadores, suprimir la división de la sociedad en clases y establecer las
nuevas relaciones de
colaboración y solidaridad entre los hombres.
44. Para ello es necesario emprender la tarea de reorganizar toda la
economía, cosa que no es fácil,
que no se logra de un día para otro. Además, no es sólo a nivel económico
donde deben producirse
cambios fundamentales: éstos deben abarcar todos los aspectos de la vida.
Una tarea constante es
combatir la enorme fuerza de las costumbres heredadas de la sociedad
capitalista.
45. Para realizar estas tareas, el proletariado debe esforzarse por agrupar
junto a él al mayor número
de personas.
46. Dirigiendo correctamente este proceso, evitando caer en métodos
burocráticos, tomando en
cuenta siempre el interés inmediato de las masas, el proletariado logrará
cada vez más el
compromiso de la mayoría de los trabajadores para avanzar en la
construcción de la nueva sociedad.
6. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DE LA COMUNA DE PARÍS: UNA FORMA DE
DICTADURA DEL
PROLETARIADO
47. La Comuna de París es el primer gobierno obrero de la historia. Surge
con la toma del poder
político por esta clase social en París, y otros centros industriales de Francia
durante la primavera de
1871.
48. La forma en que se organizó la Comuna, las medidas que se tomaron,
las instituciones que el
pueblo se dio, fueron y siguen siendo un gran aporte a la lucha del
proletariado.
49. En la Comuna los concejales (ediles o regidores) eran elegidos por
sufragio universal en los
distintos distritos de la ciudad. Estos funcionarios eran responsables ante
sus electores y revocables
por ellos, es decir, podían ser destituidos en cualquier momento. La mayoría
de sus miembros
fueron obreros o representantes de la clase obrera.
50. La policía fue despojada de su poder político y convertida en un
instrumento al servicio de la
Comuna y revocable en todo momento, tal como se hizo con los
funcionarios de las demás ramas de
la administración.
51. Los jueces debían ser también elegidos por el pueblo y responsables
frente a él, quien podía
destituirlos en caso de estimarlo conveniente.

23. Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky.


- 12 - 52. Todos los que desempeñaban cargos públicos ganaban salarios
obreros.
53. Se eliminó la separación entre los poderes ejecutivo y legislativo. La
Comuna pasó a ser un
organismo de trabajo ejecutivo y legislativo al mismo tiempo.
54. La Comuna suprimió la separación entre el ejército permanente y el
pueblo armado.
55. En estos breves rasgos, vemos en la práctica cómo la dictadura del
proletariado es una
democracia mucho más amplia y más efectiva que la dictadura de la
burguesía. Se trata sólo de un
ejemplo que no puede ser aplicado mecánicamente a cualquier país. De
hecho, en la URSS, Cuba,
Vietnam y otros países socialistas se han dado diferentes formas de
dictadura del proletariado.
7. LA DICTADURA DEL PROLETARIADO: UNO DE LOS PRINCIPIOS
FUNDAMENTALES DEL
MARXISMO
56. Después de este desarrollo, podemos entender mejor por qué una de las
afirmaciones centrales
del marxismo es que para suprimir las clases sociales, para llegar a la
sociedad sin clases, a la
sociedad comunista, es necesario pasar por un período de transición política
caracterizado por la
dictadura del proletariado.
57. Lo más importante de la doctrina de Marx no es la lucha de clases, la
que, según el propio autor,
ya había sido descubierta antes por pensadores burgueses. Es por ello que
Lenin afirmaba que quien
reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede
mantenerse todavía dentro del
pensamiento burgués y de la política burguesa. Suponer que el marxismo es
sólo la doctrina de la
lucha de clases es limitarlo, reducirlo a algo que la burguesía puede
aceptar. Marxista sólo es el que
partiendo de la lucha de clases acepta la necesidad de la dictadura del
proletaria. La aceptación o
el rechazo de la dictadura del proletariado permite establecer una línea de
demarcación entre las
concepciones marxistas, proletarias y las concepciones pequeño burguesas,
reformistas
24
.
IV. SEGUNDA PARTE: EL SOCIALISMO
1. SOCIALISMO Y “TRANSICIÓN AL SOCIALISMO”
58. El socialismo es la etapa de desarrollo social que comienza con el triunfo
de la revolución
proletaria. Se trata de una etapa que viene directamente del capitalismo y
durante la cual se ajustan
y transforman los elementos heredados de este sistema. Durante esta etapa
van desapareciendo los
elementos negativos y se van fortaleciendo los elementos que conducen al
comunismo, a la etapa de
la sociedad en la que desaparecen las clases sociales y el Estado como
mecanismo de represión.
59. Debido al carácter transitorio de esta etapa, se la suele llamar también
transición al socialismo;
sin embargo, siguiendo las reflexiones de Marx y Lenin, en ese caso nos
parecería más correcto
hablar de transición al comunismo.
60. Las características fundamentales del socialismo son: la dictadura del
proletariado, en lo
político, y la propiedad social de los medios de producción más importantes
junto a la
planificación de la producción social, en lo económico.

24. Lenin: El Estado y la revolución. Véase Obras Completas, Akal editor,


Madrid.
- 13 - 2. LA PROPIEDAD SOCIAL DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN
¿Qué se entiende por propiedad social de los medios de producción?
61. Los principales medios de producción (las grandes fábricas, minas y
tierras) dejan de pertenecer
a un grupo pequeño de personas: los capitalistas, para pasar a pertenecer a
todo el pueblo.
62. El marxismo no plantea la supresión de la propiedad privada de los
medios de consumo, es
decir, de la vestimenta, de los alimentos diarios, de la casa donde se vive,
etc. La propiedad
personal de estos bienes de subsistencia no es una fuente de poder social
sobre los hombres. En
cambio, sí lo es la propiedad privada de los medios de producción: ella es la
base de la explotación
del hombre por el hombre.
¿De qué manera los medios de producción pasan a pertenecer a todo el
pueblo?
63. A través del Estado. Es el Estado proletario, es decir, un nuevo tipo de
Estado manejado por la
clase obrera, el que toma posesión de estos bienes para hacer que los
frutos que se obtengan con
ellos, en lugar de ir a parar al bolsillo de unos pocos privilegiados, sean
destinados a beneficiar a
todo el pueblo.
64. Durante toda esta etapa existe una cierta contradicción entre la
propiedad social de los medios
de producción y el control incompleto que tienen sobre estos medios de
producción los propios
trabajadores. Ellos no pueden llegar, de un día para otro, a dirigir
efectivamente las empresas en que
trabajan, y mucho menos pueden dirigir la economía a nivel regional y
nacional. Una de las
características de esta etapa es el esfuerzo por hacer desaparecer esta
contradicción a través de un
gran programa de educación para capacitar a los trabajadores frente a sus
nuevas tareas y a través de
la propia experiencia práctica de las masas al ejercer el poder desde la
base.
3. LA PLANIFICACIÓN ECONÓMICA Y EL DESAROLLO DE LAS FUERZAS
PRODUCTIVAS
65. El paso de los medios de producción a manos del Estado proletario
permite planificar la
economía en la forma más racional posible para ponerla al servicio del
pueblo. Sólo si el Estado es
el propietario de los medios de producción, es decir, sólo si es él quien
puede disponer de ellos y de
sus frutos, es posible dirigir la producción hacia fines sociales. Cuando la
propiedad de las empresas
está en manos de particulares, aunque se trate de un colectivo de
trabajadores, éstos tratarán de
obtener el máximo de utilidades para su grupo, lo que generalmente no
está de acuerdo con el
interés general de la población.
66. Ahora bien, para que la planificación económica funcione no basta que
el Estado pueda
disponer de los medios de producción y de sus frutos. Es necesario que el
plan esté basado en gran
cantidad de información que venga desde los mismos centros de trabajo,
para recoger así las
opiniones de los trabajadores, que son los que llevarán adelante el plan. Sin
la real participación de
las bases para hacer y controlar el plan, se pueden cometer muchos errores.
67. Si se planifica correctamente la economía, el socialismo se caracteriza
por un extraordinario
crecimiento de las fuerzas productivas, liberadas ahora de las trabas que les
imponían las relaciones
de producción capitalista. Se avanza así desde un sistema donde reina la
escasez a un sistema donde
reina la abundancia.
- 14 - 4. EL PRINCIPIO: “A CADA UNO SEGÚN SU TRABAJO”
68. Uno de los principios del socialismo es que todos deben trabajar. En esta
etapa desaparecen
definitivamente los parásitos, las personas que antes vivían del trabajo de
otros. En esta nueva
sociedad “el que no trabaja no come”.
69. Sin embargo, a pesar de que se pone fin a las clases explotadas, a los
que viven de trabajo ajeno,
todavía no desaparecen todas las desigualdades sociales. Otro de los
principios que rigen a esta
sociedad es el que afirma que “a igual cantidad de trabajo, igual cantidad
de producto”, o, lo que
viene a ser lo mismo, “a cada uno según su trabajo”.

¿Por qué implica esto desigualdad social?


70. Porque a cada trabajador se le paga según su rendimiento. Y sin duda
rinde más el trabajo de un
obrero especializado que el de un obrero no especializado; el de un
trabajador inteligente que el de
uno menos inteligente; el de un trabajador sano físicamente que el de un
trabajador físicamente
débil. La mayor parte de estas diferencias son una herencia del sistema
capitalista. No todos los
trabajadores tuvieron las mismas posibilidades para especializarse. No
todos los trabajadores
pudieron alimentarse bien durante el régimen capitalista
25
.
¿Qué resultado da esto en la práctica?
71. Aunque todos deben trabajar en el socialismo, no todos reciben el
mismo salario. Se mantienen
así las “diferencias de riquezas”, porque se distribuyen según el trabajo y no
según las necesidades.
Lo propio de esta etapa de desarrollo social es la existencia de estas
desigualdades, pero, al mismo
tiempo, la tendencia a que éstas vayan desapareciendo hasta llegar a
eliminarse definitivamente en
el comunismo. Uno de los signos más importantes que señalan hasta qué
punto se avanza en la
25. Se sabe que la falta de proteínas en la alimentación de los hijos de
familias obreras determina un desarrollo físico e
intelectual menor que el de los hijos de familias acomodadas que puedan
alimentarse bien durante la infancia.
- 15 - construcción de la nueva sociedad es la medida en que estas
desigualdades se hacen cada vez
menores.
Pero ¿por qué no se puede establecer inmediatamente un régimen en que
cada uno reciba de
acuerdo a lo que necesita?
72. Porque para ello se necesita un inmenso desarrollo de las fuerzas
productivas, de modo que la
riqueza social sea tan grande que permita satisfacer las necesidades
básicas
26
de todos los hombres.
Mientras haya escasez de productos no se podrá entregar a cada hombre
todo lo que necesita para
vivir en un completo bienestar.
73. Por otra parte, no se puede pensar que de un momento a otro los
hombres vayan a trabajar
teniendo en cuenta los intereses de la comunidad y vayan a tomar de ella
sólo lo que necesitan para
vivir, teniendo en cuenta las necesidades de los demás. Una de las mayores
dificultades de la
construcción de la nueva sociedad es que ésta no se edifica con “hombres
con las mejores
intenciones”, criados en invernadero, sino con hombres que han nacido en
el capitalismo y que han
sido corrompidos por ese sistema.
74. Lenin decía al respecto que el obrero nunca ha estado separado de la
vieja sociedad por “una
muralla china”. En él queda mucho de la manera de pensar de la sociedad
capitalista. Los obreros
edifican la nueva sociedad sin haberse transformado todavía en hombres
nuevos que estén limpios
del barro del viejo mundo. Ellos siguen por un tiempo metidos hasta las
rodillas en este barro. Lo
único que cabe es soñar con limpiarse de este fango, pero sería la mayor de
las utopías creer que
esto puede lograrse inmediatamente. Eso sería una utopía que en la
práctica pondría al comunismo
en el cielo y no en la tierra. No, no es así como comenzamos a organizar el
socialismo. Lo
comenzamos colocándonos en el terreno de la sociedad capitalista,
luchando contra todas las
debilidades y deficiencias que sufren también los trabajadores y que
empujan al proletariado hacia
abajo. En esta lucha hay numerosos viejos hábitos y costumbres
separatistas, tan características en
los pequeños propietarios que se guían por el antiguo lema: “Cada uno para
sí y Dios para todos”
27
.
75. Teniendo en cuenta este hecho, Lenin, que era un dirigente político que
tenia los pies bien pues
tos en la tierra, nunca pensó que había que eliminar de un día para otro los
estímulos materiales para
lograr un aumento de la producción28
. Consideraba que, esta recompensa indirecta era necesaria
para cumplir con las metas finales de esta sociedad.
76. Tampoco dejaba de dar importancia a la emulación socialista
29
para impulsar a las masas a la
acción y lograr aumentar la productividad del trabajo.
77. Pero, al mismo tiempo, Lenin hacía notar el inmenso valor que tenia el
trabajo voluntario que
los trabajadores hacían en los llamados “sábados rojos”
30
, porque veía en eso “un principio real del
comunismo”.

26. Estas necesidades varían de un país a otro y sobre todo en fa medida


que la sociedad se desarrolla económica, social y
culturalmente.
27. Lenin: Informe hecho el 20 de enero de 1919 en el III Congreso de los
Sindicatos de toda Rusia, t. 28, pág. 403.
Citado en: Marx, Engels, Lenin, Sobre el comunismo científico, Ed. Progreso,
Moscú, 1969, págs. 261-262. Vid. Edición
castellana de Obras Completas, Akal, Madrid.
28. Se llama estímulos materiales a las recompensas inmediatas,
generalmente en dinero, que se ofrecen a los trabajadores
que se destaquen en la producción.
29. Se llama emulación socialista a la competencia que se establece entre
grupos de trabajadores por cumplir ciertas metas
parciales en la construcción de la nueva sociedad.
30. Lenin, “Una gran iniciativa”, en Acerca de las tareas de la clase obrera
en el poder, folleto, homenaje al
cincuentenario del Partido Comunista de Chile, 1971.
- 16 - 78. Sin embargo, es muy importante no confundir la vanguardia de
un movimiento con la masa que
forma parte de éste. La vanguardia debe ser capaz de darse cuenta de
cuáles son los intereses
inmediatos de esa masa y conducirla, a partir de allí, a las metas superiores.
Por ejemplo, si los
obreros están acostumbrados a rendir en el trabajo cuando son estimulados
por premios materiales,
no se les puede exigir de un día para otro -cuando la empresa pasa a ser
propiedad social- que
renuncien al estímulo económico “porque ahora están trabajando para todo
el pueblo”. Pero ello no
implica que la vanguardia, los dirigentes, dejen de luchar por convencer a la
masa de la verdad de
estos ideales. Ellos deben, por el contrario, demostrar con el ejemplo su
propio convencimiento y,
trabajando más duro que nadie, renunciar a estos estímulos.
5. LA DIVISIÓN ENTRE TRABAJO MANUAL E INTELECTUAL
79. Por otra parte, las diferencias no pueden desaparecer mientras exista la
división entre el trabajo
manual y el trabajo intelectual; es decir, mientras un grupo minoritario de
personas, por la
educación que ha recibido, pueda dedicarse a tareas puramente
intelectuales, mientras la gran
mayoría dedica su tiempo a la producción material. Estas diferencias se irán
superando a medida
que todos los trabajadores vayan logrando una educación completa y en la
medida en que se
combine el trabajo productivo material con las tareas de tipo intelectual.
Una forma para conseguir
esto es combinar la enseñanza escolar con el trabajo productivo. Otra forma
es hacer que quienes
cumplen tareas de tipo intelectual, como son las tareas de dirección o
administración de algún
organismo, realicen un trabajo productivo durante algunos meses al año.
6. LAS CLASES SOCIALES EN EL SOCIALISMO
80. Por último, las diferencias no podrán desaparecer mientras no
desaparezcan las clases sociales.
Pero ¿acaso el socialismo no termina con los explotadores y, por lo tanto,
con las clases
sociales?
81. En el socialismo la clase explotadora desaparece por completo desde el
punto de vista de su
poder económico, pero siguen existiendo otros grupos y clases sociales,
especialmente la pequeña
burguesía agraria y urbana, que van desapareciendo poco a poco. La clase
explotadora se esfuerza
por ganarse a estos sectores sociales, para tratar de recupera el poder. Ello
se facilita por el hecho de
que mientras no desaparezca la influencia ideológica de largos años de
capitalismo, esta ideología
puede penetrar en las clases todavía existentes, incluso en el proletariado.
Se produce así en este
período una dura lucha ideológica entre posiciones de clase burguesa y
posiciones de clase
proletaria31
.
82. Por estas razones y por las que vimos en la primera parte de este
Cuaderno, la lucha de clases no
desaparece durante el socialismo y, por el contrario, tiende a veces a
intensificarse.
V. TERCERA PARTE: EL COMUNISMO
1. CONDICIONES NECESARIAS PARA LA IMPLANTACIÓN DEL COMUNISMO
83. El comunismo es la etapa superior del modo de producción que
comienza con la toma del poder
político por el proletariado.

31. Ver CEP, número 5: Clases sociales y lucha de clases.


- 17 - 84. Debido a que estamos muy lejos todavía de esa nueva sociedad,
no podemos precisar en forma
rigurosa y científica todas sus características. Pero, gracias al conocimiento
de las leyes que rigen el
desarrollo de las sociedades y a la experiencia de sesenta años de
socialismo, podemos prever sus
grandes líneas.
85. En primer lugar, se requiere que la escasez de medios de consumo sea
reemplazada por la
abundancia de ellos. Esto se puede lograr porque ya en la etapa anterior
todos los medios de
producción habían pasado a ser propiedad social. Ello permite la
planificación total de la economía
y la introducción de la ciencia y la tecnología en todas las ramas de la
producción social. De esta
manera, las fuerzas productivas pueden alcanzar un gran desarrollo,
aumentando nuevamente la
cantidad de bienes de consumo popular. Esto permite satisfacer las
necesidades de todos los
miembros de la sociedad.
86. Pero este dominio absoluto de las fuerzas sociales y productivas podrá
beneficiar a todos los
hombres si se cumple una segunda condición: el triunfo del comunismo a
nivel mundial,
destruyendo el capitalismo imperialista en todos los países. El comunismo
no podrá existir sólo en
algunos “países comunistas”. El desarrollo actual de la economía, de las
comunicaciones y de las
contradicciones entre los países lo impiden. Por ejemplo, muchos recursos
que podrían destinarse a
mejorar las condiciones de vida del hombre deben destinarse a mantener y
equipar a un ejército
permanente para defenderse de un posible ataque de los países
imperialistas.
87. Sólo cuando estas condiciones se cumplan plenamente podrá existir el
comunismo, y sólo
entonces se dejará atrás para siempre el “reino de la necesidad” para entrar
en el “reino de la
libertad”.
88. Veamos ahora, después de estas advertencias, las características
generales de esta etapa superior
de la sociedad comunista.
2. LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN COMUNISTA
89. Durante esta fase de la sociedad ya no existen medios de producción en
manos de sectores
privados, todos estos bienes han pasado a ser propiedad social. No existen
las clases sociales. Por
otra parte, desaparece en ella la contradicción entre la propiedad social y
un control incompleto de
la producción por parte de los trabajadores. Esta situación se fue superando
en el socialismo por
medio de la práctica y la educación de los trabajadores en la administración
de las empresas. En el
comunismo ellos dirigen realmente las empresas y los organismos
regionales y nacionales en que se
planifican la economía y los otros aspectos de la vida social. El desarrollo de
las relaciones de
producción comunista: las relaciones de colaboración recíproca, crean una
nueva forma de vida y
una nueva visión del mundo que permite a los hombres desarrollarse
personalmente en el trabajo y a
la vez contribuir al desarrollo de la sociedad en su conjunto. Los intereses
individuales pasan a ser
inmediatamente intereses sociales al no existir ya las causas que generan
antagonismos entre los
hombres.
3. EL NUEVO CARÁCTER DEL TRABAJO
90. El trabajo en la sociedad comunista avanzada deja de ser un medio de
subsistencia y se
transforma en un medio para poner en práctica la imaginación, la capacidad
de creación y la
iniciativa de todos los hombres. Al no estar obligados a trabajar para
satisfacer sus necesidades, los
hombres realizan esta actividad impulsados por su interés de descubrir sus
propias posibilidades. El
trabajo no se realiza, entonces, para recibir un salario, sino que es la
manera como los individuos
- 18 - logran desarrollarse personalmente y sumarse al enriquecimiento
material y social del conjunto de
la sociedad.
Pero ¿qué condiciones se necesitan para que esto sea posible?
1) DIRIGIR EL DESARROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS PARA
LIBERAR AL HOMBRE DEL ESFUERZO DEL TRABAJO INDIVIDUAL
PARA SATISFACER SUS NECESIDADES.
91. Los adelantos de la ciencia y la técnica deben lograr un aumento de la
productividad y del
trabajo. Esto debe permitir un bienestar y una riqueza social que no
signifiquen un aumento del
esfuerzo de los hombres por lograrlos. Para ello las máquinas y los diversos
sistemas de
automatización de los procesos productivos en las fábricas, las minas, el
campo, deben liberar al
hombre del trabajo pesado, monótono y sin sentido. De este modo los
hombres podrán dedicar una
parte mínima de su tiempo a las labores ingratas, empleando la mayor parte
del tiempo en
actividades creativas del más diverso tipo, ya sea dentro de la producción o
fuera de ella.
2) LA DESAPARICIÓN DE LA DIVISIÓN ENTRE EL TRABAJO MANUAL
E INTELECTUAL Y ENTRE DIFERENTES ESPECIALIDADES.
92. En el comunismo, el trabajo productivo, realizado fundamentalmente
por las máquinas,
transformará las funciones del trabajador colectivo en un conjunto de
hombre que controla y dirige
la producción.
93. Todos los trabajadores tendrán la educación y la instrucción necesarias
para realizar
fundamentalmente labores intelectuales de dirección y control que no están
separadas de su
actividad manual. Por esta misma razón, los hombres no estarán amarrados
a una sola especialidad,
y, por lo tanto, las funciones que desarrollen en el trabajo podrán variar:
existirá la posibilidad de
que cada trabajador ocupe lugares distintos dentro del trabajo colectivo:
durante un tiempo podrá
estar a cargo de una máquina; durante otro, a cargo de todo el proceso de
producción. En este
sentido los hombres serán hombres completos, capaces de hacerlo todo, de
orientarse en todo el
sistema de producción, de comprenderlo en su conjunto y, por lo tanto, de
contribuir a su desarrollo
y perfeccionamiento con su propia iniciativa.
3) LA DESAPARICIÓN DE LA CONTRADICCIÓN ENTRE EL CAMPO Y LA
CIUDAD.
94. Para que los hombres puedan realmente elegir su actividad y contribuir
a la producción en su
conjunto, la forma y las condiciones del trabajo de la industria y de la
agricultura deben ser
semejantes. Esto significa que la producción agrícola, que ha estado
atrasada con respecto a la
producción industrial, deberá tener un desarrollo igual al resto de la
actividad productiva de la
sociedad.
95. Para esta transformación es necesario introducir la ciencia y la técnica
en los métodos y
procesos de producción agrícola. Es necesario destruir el aislamiento de los
trabajadores agrícolas y
establecer las mismas condiciones de vida en toda la sociedad: que todos
los hombres tengan
educación, salud, cultura, recreación, etc.
96. Sólo de esta manera el trabajo de toda la sociedad será un trabajo con
iguales posibilidades de
desarrollo de las potencialidades personales y sociales.
- 19 - 4. EL PRINCIPIO: “DE CADA UNO SEGÚN SU CAPACIDAD Y A CADA
UNO SEGÚN SU NECESIDAD”
97. En páginas anteriores veíamos cómo y por qué, en el socialismo, el
hombre recibe de la
sociedad una parte de las riquezas producidas, según el tipo y calidad del
trabajo que él ejecuta.
Veíamos también que esto producía necesariamente una desigualdad en los
ingresos, pero que ella
debía irse eliminando a medida que se avanzaba hacia el comunismo. Esto
no podía ser de otro
modo mientras los bienes fueran todavía escasos y los hombres
mantuvieran en mayor o menor
medida una mentalidad capitalista.
98. En la sociedad comunista, en cambio, cada hombre elige libremente el
trabajo que desarrollará y
entrega a la sociedad según su capacidad, obteniendo de la sociedad lo que
necesita para vivir. Los
bienes pertenecen a un fondo común, del cual cada persona retira lo que le
hace falta.
99. Así se cumple la verdadera igualdad social, ya que se toman en cuenta
las diferencias reales
que existen entre los hombres. No todas las personas pueden contribuir de
la misma manera ni en la
misma cantidad al trabajo social, porque no todos tienen la misma
capacidad de trabajo. Por otra
parte, sus necesidades son distintas en cada caso. Una persona que prefiere
vivir en la ciudad, por
ejemplo, necesita determinados bienes y usa distintas cantidades de ciertos
bienes, en relación a otra
que prefiere vivir cerca de la naturaleza. Es evidente que sus necesidades
no están relacionadas con
lo que cada uno aporta a la sociedad.
100. Al no tener una medida, el trabajo deja de ser regulado por la ley del
valor y los productos del
trabajo no se distribuyen a través de la compraventa en el mercado, sino
que pasan a integrar un
fondo común social, del cual cada persona retira lo que necesita.
101. Desaparece así la necesidad del dinero y se podrá usar un sistema de
bonos que permita la
contabilidad social para hacer que lo que produce la sociedad esté de
acuerdo al consumo de la
población.
102. En el comunismo desaparece el egoísmo de los hombres. Esto no es
una característica de los
hombres como tales, sino un resultado de las condiciones en que los
hombres viven, como son las
condiciones que existen en el capitalismo: la lucha individual de unos
hombres contra otros por
lograr suficientes bienes para vivir. En cambio, las relaciones de
colaboración en las que los
hombres producen en el comunismo, y la abundancia que resulta de ello,
hacen que a nadie se le
ocurra acaparar bienes para sí.
103. El comunismo es la igualdad en la abundancia y no la igualdad en la
miseria, como plantean
los reaccionarios.
5. LA DESAPARICIÓN DEL ESTADO Y DE LAS CLASES SOCIALES
104. Ya veíamos en la primera parte de este cuaderno que la dictadura del
proletariado se
caracterizaba por ser una democracia para la gran masa del pueblo,
apareciendo como una dictadura
sólo para aquellos pequeños grupos a los que habría que someter. Este
nuevo tipo de Estado tenía
como función principal la de dirigir la construcción de la nueva sociedad,
impidiendo que las clases
y grupos que se oponen a ella logren detener su avance. A medida que
estas clases y grupos van
desapareciendo y a medida que se van consolidando las bases materiales y
culturales de la nueva
sociedad, el Estado va desapareciendo, va extinguiéndose de a poco, hasta
dejar de ser un Estado
propiamente tal en sentido marxista, es decir, un aparato de dominación de
una clase sobre otra,
para transformarse en un aparato “administrador de cosas”.
105. “Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener
sometida; cuando
desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la
existencia individual
- 20 - producida por la actual anarquía de la producción, los choques y los
excesos que resultan de esto,
no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, una fuerza especial
de represión que es el
Estado”
32
.
106. A medida que la lucha por la existencia es reemplazada por la
abundancia y el bienestar
general, a medida que los hombres toman en sus manos la producción, a
medida que adquieren
disciplina y conciencia social, “la intervención de la autoridad del Estado en
las relaciones sociales
estará de más en un campo tras otro de la vida social y dejará de existir por
sí misma”
33
.
107. Esta desaparición o extinción del Estado es, por lo tanto, un proceso
que resulta de
determinadas condiciones que se van estableciendo en el desarrollo del
socialismo. El Estado deja
de existir en el comunismo porque ya no es necesario.
Pero ¿cómo se organiza entonces la sociedad?
108. Lo que se extingue son todos aquellos aparatos que ejercen control,
que imponen disciplina y
que llevan a cabo la violencia en caso de resistencia de alguna clase o
grupo social
34
.
109. Pero se mantienen y desarrollan aquellos aparatos a través de los
cuales el pueblo ejerce
funciones de administración y planificación de la economía y de la vida
social
35
, tanto a nivel local
como general.
110. “El gobierno sobre las personas es sustituido por la administración de
las cosas y los procesos
de producción”
36
.
111. Libres de la necesidad y de la opresión, los hombres en el comunismo
harán que la sociedad
cumpla con los deseos de todos los hombres. El conocimiento científico de
ella, el dominio de las
fuerzas productivas y sociales y la participación de todos los hombres en la
dirección de la
sociedad, hacen que esto sea posible.
112. En el comunismo los hombres serán dueños de hacer que el futuro de
la humanidad
corresponda a lo que ellos quieran: planificación en forma libre y consciente
la historia hacia
adelante.
VI. CONCLUSIÓN
113. Para terminar, después de haber definido lo que entendemos por
socialismo y comunismo y el
carácter que debe tener el Estado para cumplir las transformaciones
revolucionarias que permitan
suprimir al capitalismo y avanzar hacia el comunismo, debemos insistir en
que no es posible, como
piensan algunos, construir la sociedad comunista sin pasar por un período
en que exista un Estado
fuerte en manos del proletariado y sus aliados, dispuesto a someter a todos
los que se opongan a
avanzar hacia la supresión total de la explotación del hombre por el
hombre. Negar esto es plantear
soluciones utópicas, pensar que el Estado cumple funciones neutras, por
encima de las clases,

32. Engels, Del socialismo utópico al socialismo científico, citado en: Marx,
Engels, Lenin: Sobre el comunismo
científico, Ed. Progreso, Moscú, 1967, pág. 46.
33. Op. cit.
34. A estos aparatos se les ha llamado “aparatos represivos del Estado”; ver
M. Harnecker: Los conceptos elementales
del materialismo histórico, Ed. Siglo XXI, México, 1971, 6 edición, corregida
y aumentada, págs, 113-114.
35. Estos aparatos han sido denominados “aparatos técnico-
administrativos”. Ibíd.
36. Engels, Del Socialismo Utópico al Socialismo Científico, citado en Marx,
Engels, Lenin: Sobre el Comunismo
Científico, Ed. Progreso, Moscú, 1967, Pág. 46.
- 21 - porque es sólo un órgano administrador de cosas. Quienes hacen
estos planteamientos parecen no
ver que necesariamente los dueños del capital se opondrán al traspaso de
las empresas a manos de
los trabajadores y que usaran, entre otras cosas, precisamente los
mecanismos del Estado que
todavía estén en sus manos para hacerlo.
VII. RESUMEN
114. Hemos estudiado cuáles son las dos etapas del modo de producción
comunista. Vimos que la
etapa inferior o socialismo era un período de transición entre el capitalismo
y el comunismo porque
en él se construía la base política, material y social de la nueva sociedad. En
lo político, el Estado
burgués era sustituido por un tipo especial de Estado: la dictadura del
proletariado, cuya tarea era
conducir el proceso hasta la desaparición completa de las clases sociales, y
a medida que esto se iba
cumpliendo, él mismo iba desapareciendo o extinguiéndose como Estado.
En lo económico, el paso
de la propiedad privada capitalista de los medios de producción a la
propiedad social de ellos
permitía ir reemplazando las relaciones de explotación por las nuevas
relaciones de colaboración
recíproca. Esto liberaba a su vez a las fuerzas productivas que comenzaban
a adquirir un gran
desarrollo. En lo social, el control directo del pueblo de las funciones
productivas y administrativas
de la sociedad se hacía cada vez mayor a medida que los trabajadores se
capacitaban en la práctica y
por medio de su amplio acceso a la educación y la cultura. En todo este
período de construcción de
la nueva sociedad se aplicaba el principio socialista: “A cada uno según su
trabajo”.
115. Analizamos a continuación la etapa superior de la sociedad comunista
o comunismo,
comenzando por analizar cuáles eran las condiciones necesarias para su
implantación. Luego vimos
cuáles eran los rasgos generales de esa etapa, que se desprendían de la
base política, material y
social ya plenamente lograda. Las relaciones de colaboración recíproca se
establecían en toda la
producción social y el bienestar y la abundancia se haran generales a toda
la sociedad.
116. El trabajo dejaba de ser un medio de subsistencia y pasaba a ser un
medio de desarrollo
creativo, tanto del individuo como de la sociedad en su conjunto. Con ello se
transformaban por
completo la vida social y la visión del mundo de los hombres. Se establecía
el principio comunista:
“De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”.
Por último, analizábamos
cómo desaparecía o se extinguía el Estado que había surgido en el
socialismo, porque en esta etapa
comunista la ausencia de clases sociales, la elevada conciencia social
lograda y la participación de
todos los hombres en el manejo de la sociedad, lo hacían innecesario.●
- 22 - CUESTIONARIO
1. ¿Por qué Marx y Engels fueron capaces de proponer una nueva sociedad
que no fuera utópica?
2. ¿A qué se refieren las palabras “socialismo” y “comunismo”?
3. ¿Cuál es la característica fundamental del modo de producción
comunista? ¿Y la del modo de
producción capitalista?
4. ¿Qué es lo característico del socialismo desde el punto de vista político?
¿Desde el punto de vista
económico?
5. ¿Por qué se dice que la democracia burguesa es en realidad una
dictadura de esta clase social?
6. ¿Por qué la dictadura del proletariado es una democracia más amplia?
7. ¿Qué hace necesaria la dictadura del proletariado durante el socialismo?
8. ¿Cuáles son las tareas principales de la dictadura del proletariado?
9. ¿Qué es lo que permite iniciar un gran desarrollo de las fuerzas
productivas en la etapa inferior
del modo de producción comunista?
10. ¿Se puede establecer una verdadera igualdad entre los hombres en el
socialismo? ¿Por qué?
11. ¿Cuál es el papel de la vanguardia del proletariado durante el período de
transición al
comunismo?
12. ¿Desaparece la lucha de clases en el socialismo? ¿Por qué?
13. ¿Cuáles son las condiciones necesarias para implantar el comunismo?
14. ¿Cuáles son las relaciones de producción que se establecen en el
comunismo?
15. ¿Por qué el trabajo deja de ser una mercancía en el comunismo?
16. ¿Qué condiciones son necesarias para que el trabajo sea un medio para
que el individuo
desarrolle todas sus cualidades?
17. ¿Por qué desaparece o se extingue el Estado en el comunismo?
- 23 -
VIII. BIBLIOGRAFÍA
1. TEXTOS CLÁSICOS
MARX: Glosas marginales al programa del partido obrero alemán, en Crítica
al programa de
Gotha, Ed. Progreso, Moscú (folleto), especialmente páginas 13, 14, 15 y 24.
También en Obras
Escogidas, Akal, Madrid.
LENIN: El Estado y la revolución, Ed. Progreso, Moscú (folleto),
especialmente capítulos I, II, III
y V. Véase Obras Completas, Akal, Madrid.
MARX, ENGELS, LENIN: Sobre el comunismo científico, Ed. Progreso, Moscú,
1967.
ENGELS: Socialismo Utópico y Socialismo Científico, Ed. Progreso, Moscú
(folleto).
MARX, ENGELS: Manifiesto del Partido Comunista. Obras Escogidas, t. I,
Akal, Madrid,
1975.
2. TEXTOS PARA PROFUNDIZAR
MARTA HARNECKER: Los conceptos elementales del materialismo histórico,
Siglo XXI,
México, 19
CAPITALISMO Y SOCIALISMO
MARTA HARNECKER
AKAL EDITOR, 19791

En este cuaderno estudiaremos las contradicciones internas del sistema


capitalista, aquellas que al
agudizarse crean las condiciones materiales y sociales de su destrucción.
Para ello empezaremos por
definir lo que entendemos por fuerzas productivas y por socialización de las
fuerzas productivas.
Luego pasaremos a estudiar la contradicción fundamental del capitalismo, la
que se produce entre el
carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad
privada capitalista de los
medios de producción. Enseguida veremos cómo ella se manifiesta en el
funcionamiento económico
y social del sistema. Por último, plantearemos de qué manera el socialismo
es la única salida a las
contradicciones cada vez más agudas del sistema capitalista.
Se trata de un esfuerzo pedagógico por entregar a los trabajadores el
conocimiento del
marxismo-leninismo con una exposición tan clara y razonada que evite la
memorización y la
repetición mecánica de los conocimientos adquiridos. Para lograrlo, hemos
evitado usar
definiciones y esquemas demasiado complejos o abstractos para nuestro
objetivo pedagógico
preciso. En el mismo sentido hemos realizado un esfuerzo por exponer los
conceptos en un orden
que permita la correcta comprensión de cada uno de ellos. Por esta razón,
por ejemplo, el concepto
de fuerzas productivas no aparece en el primer cuaderno, sino en el sexto,
ya que sólo así es posible
tratar de evitar la tan generalizada comprensión evolucionista-mecanicista
de este concepto esencial
al marxismo.

1. 1972 CAPITALISMO Y SOCIALISMO. Cuadernos Nº 6 de la serie: Cuadernos


de Educación Popular: ¿Qué es el
socialismo? publicados en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular y
reproducidos en distintos países e idiomas.
Escrito por Marta Harnecker con la colaboración de Gabriela Uribe. Debido a
que no se respetó en varios países el texto
original y los ejemplos que ilustraban su contenido, la autora decidió hacer
una edición revisada y universalizada
publicada en España, por Akal en 1979. Existen ediciones en portugués,
francés, italiano y holandés: Chile, Editora
Nacional Quimantú, 1ª ed. 1972; España, PSOE, 1972; Ediciones de La Torre,
sin fecha; Akal Editor, 1979; Venezuela,
Editorial Primero de Mayo, 1972; México, Universidad Autónoma de Puebla,
1972, Universidad Autónoma de Sinaloa,
1978; Argentina, Editorial 22 de Agosto, 1986; Global Editora Brasil, 1980.
- 1 - ÍNDICE
PREFACIO A LA NUEVA VERSIÓN
REVISADA .............................................................................................. 3
INTRODUCCION................................................................................................
............................................... 4
PRIMERA PARTE. LA CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL DEL
CAPITALISMO........................................... 5
1. PAPEL DE LOS INSTRUMENTOS DE TRABAJO EN EL PROCESO DE
PRODUCCION..................... 5
2. EL CONCEPTO DE FUERZAS PRODUCTIVAS Y DE RELACIONES DE
PRODUCCIÓN.................... 8
3. LA SOCIALIZACIÓN DE LAS FUERZAS
PRODUCTIVAS ...................................................................... 9
a) Origen cada vez más social de los medios de
producción................................................................ 10
b) Destino cada vez más social del
producto ........................................................................................ 10
4. LA CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL DEL
CAPITALISMO............................................................... 11
SEGUNDA PARTE. EL CAPITALISMO: UN SISTEMA QUE TIENE QUE
DESAPARECER ......................... 14
1. CONTRADICCIÓN ENTRE LA ORGANIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN DENTRO
DE LA
FÁBRICA Y LA ANARQUÍA DE LA PRODUCCIÓN EN EL SENO DE LA
SOCIEDAD. ........................... 14
2. CONTRADICCIÓN ENTRE LA PRODUCCIÓN Y EL
CONSUMO........................................................ 16
a) La contradicción entre el volumen de la producción y las posibilidades de
consumo
de la
población..........................................................................................................
............................. 16
b) La contradicción entre el tipo de productos que se fabrica y las
necesidades de los
consumidores..................................................................................................
...................................... 17
3. CONTRADICCIÓN ENTRE EL PROLETARIADO Y LA
BURGUESÍA................................................... 17
CONCLUSIÓN ...................................................................................................
.............................................. 18
1. EL SOCIALISMO: LA ÚNICA
SALIDA. ................................................................................................... 18
RESUMEN ........................................................................................................
............................................... 19
CUESTIONARIO.................................................................................................
............................................. 20
BIBLIOGRAFÍA ..................................................................................................
.............................................. 21
TEXTOS
PEDAGÓGICOS..................................................................................................
........................ 21
TEXTOS
CLÁSICOS ........................................................................................................
.......................... 21
TEXTOS PARA
PROFUNDIZAR , ...............................................................................................
............... 21
- 2 - I. PREFACIO A LA NUEVA VERSIÓN REVISADA
Desde 1971 en que aparece el primer texto de esta primera serie han
pasado ocho años.
Este esfuerzo pedagógico fue hecho con la colaboración de Gabriela Uribe
dentro de un contexto
muy preciso: el triunfo del Gobierno Popular en Chile con todo el auge del
movimiento de masas
que ello implicó y la imperiosa necesidad de elevar el nivel de conciencia de
los trabajadores y
capacitarlos para enfrentar las nuevas tareas.
Desde entonces, en múltiples países han aparecido ediciones, sea simples
traducciones,
manteniendo intacto el texto y las ilustraciones del original chileno, sea,
versiones adaptadas a la
realidad de cada país.
Hemos sabido que los Cuadernos de Educación Popular han sido publicado
en Argentina, México,
Venezuela, Perú, Portugal, Italia, Holanda, Angola, Australia y recientemente
en España.
Nos produce una inmensa alegría saber que un esfuerzo que fue destinado
inicialmente a los
trabajadores chilenos haya sido considerado útil para los trabajadores de los
más diversos países.
Sin embargo, estas versiones en diferentes idiomas no siempre han
respetado el espíritu con que
ellos fueron realizados.
Se trata en primer lugar de un esfuerzo pedagógico por entregar a los
trabajadores el conocimiento
del marxismo-leninismo con una exposición tan clara y razonada que evite
la memorización y la
repetición mecánica de los conocimientos adquiridos. Para lograrlo, hemos
evitado usar
definiciones y esquemas demasiado complejos o abstractos para nuestro
objetivo pedagógico
preciso. En el mismo sentido hemos realizado un esfuerzo por exponer los
conceptos en un orden
que permita la correcta comprensión de cada uno de ellos. Por esta razón,
por ejemplo, el concepto
de fuerzas productivas no aparece en el primer cuaderno, sino en el sexto,
ya que sólo así es posible
tratar de evitar la tan generalizada comprensión evolucionista-mecanicista
de este concepto esencial
al marxismo.
Por otra parte, para hacer más accesibles los conceptos usamos, donde nos
fue posible, ejemplos de
Chile.
Es necesario aclarar, además, que el espíritu con que Gabriela y yo misma
hicimos este trabajo fue
un espíritu unitario, al servicio de la revolución chilena. A pesar de ser
ambas militantes del Partido
socialista de Chile, no hicimos uso partidario de este esfuerzo y evitamos
toda interpretación o
ejemplo que permitiera ser usado por un partido contra otro. Los Cuadernos
fueron publicados por
la editorial estatal “Quimantú” y fueron utilizados por todos los partidos de
la izquierda chilena, por
grupos independientes y por la Central Única de Trabajadores de Chile
(CUT), alcanzando en
menos de dos años un tiraje de 130,000 ejemplares, cifra récord para obras
de este tipo en el
mercado chileno.
Por eso, si bien nos alegra enormemente que hayan aparecido ediciones en
distintos países, nos
preocupa sobremanera ediciones en distintos países, nos preocupa
sobremanera que nuestra
exposición pueda ser alterada tanto en sus aspectos teóricos como
pedagógicos por una parte, como
que sea utilizada políticamente por un grupo partidario contra otro.
Por estas razones, desde su primera edición en otro país, nos planteamos
con Gabriela Uribe la
necesidad de hacer una nueva versión más universal que permitiera su
reproducción textual en
- 3 - cualquier país. Por limitaciones de tiempo y la prioridad de otras
tareas, sólo hoy materializamos
este proyecto.
La responsabilidad de esta nueva edición revisada, en la que se pretende
generalizar los ejemplos y
referencias concretas, es exclusivamente mía. Pedimos a nuestros lectores,
y especialmente a los
trabajadores, que nos hagan llegar sus opiniones, críticas, sugerencias, para
ir mejorando cada vez
más esta serie, de modo que ella cumpla de modo más efectivo los
objetivos que se ha planteado.
Por último, si algún grupo político quiere usar este material adaptándolo a la
realidad concreta de su
país, el camino que debe seguir es anexar a la edición de AKAL una cartilla
con sus adaptaciones.
Esta es la única forma de diferenciar claramente entre el trabajo original de
la autora y las
modificaciones introducidas por los adaptadores.
MARTA HARNECKER
LA HABANA, DICIEMBRE DE 1978.

II. INTRODUCCION
En cuadernos anteriores hemos visto de qué manera la sociedad se
constituye sobre la base de la
producción de los bienes materiales de subsistencia
2
, cómo el sistema capitalista de producción
explota a los trabajadores
3
, en que forma el desarrollo del capitalismo conduce a la concentración
monopólica
4
y cómo este mismo desarrollo explica la existencia de países altamente
desarrollados
junto a países de muy escaso desarrollo económico5
.
Necesitábamos conocer estas características fundamentales del capitalismo
para comprender cómo
este sistema de producción cambia, así como han cambiado otros sistemas
de producción anteriores
a él.
En este cuaderno estudiaremos las contradicciones internas del sistema
capitalista, aquellas que al
agudizarse crean las condiciones materiales y sociales de su destrucción.
Para ello empezaremos por
definir lo que entendemos por fuerzas productivas y por socialización de las
fuerzas productivas.
Luego pasaremos a estudiar la contradicción fundamental del capitalismo, la
que se produce entre el
carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad
privada capitalista de los
medios de producción. Enseguida veremos cómo ella se manifiesta en el
funcionamiento económico
y social del sistema. Por último, plantearemos de qué manera el socialismo
es la única salida a las
contradicciones cada vez más agudas del sistema capitalista.
Debemos advertir al lector que sólo en el próximo cuaderno de Educación
Popular, Socialismo y
Comunismo, desarrollaremos más a fondo lo que se entiende por socialismo
y la distancia que los
separa de la sociedad comunista.

2. CEP num.1: Explotados y explotadores.


3. CEP núm.2: Explotación Capitalista.
4. CEP núm.3: Monopolios y Miseria.
5. CEP núm.5: Imperialismo y Dependencia.
- 4 - III. PRIMERA PARTE. LA CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL DEL
CAPITALISMO
1. PAPEL DE LOS INSTRUMENTOS DE TRABAJO EN EL PROCESO DE
PRODUCCION
1. El hombre necesita trabajar para transformar la naturaleza de acuerdo a
sus necesidades. Las
riquezas de la naturaleza no sirven para nada sin el trabajo del hombre.
¿Qué vale el cobre en las
minas y los peces en el mar si no existen trabajadores que extraigan estas
riquezas desde el fondo de
la naturaleza?
6

2. El trabajo del hombre va perfeccionándose a medida que transcurre la


Historia. Por un lado
aumenta la habilidad, la destreza del trabajador, y, por otro, van
perfeccionándose los instrumentos
con los que el hombre trabaja. De los instrumentos de piedra se pasa a los
instrumentos de metal en
los pueblos primitivos. De los instrumentos manuales se pasa a las
máquinas en el capitalismo.
3. Pero, ¿de qué manera repercute este perfeccionamiento de los
instrumentos en el trabajo del
hombre sobre la naturaleza?
4. Aumenta cada vez mas la productividad del trabajo, es decir, hace que el
trabajo rinda cada vez
más. El trabajador, usando un instrumento más perfeccionado, puede hacer
en menos tiempo el
mismo trabajo, o, lo que es igual, hacer más trabajo en el mismo tiempo. La
pala mecánica permite
al trabajador hacer un hoyo muy grande en pocas horas. Este mismo
trabajo, realizado por un
trabajador con una pala corriente, duraba antes varios días.
5. El trabajo humano, a través de la Historia, va perfeccionándose, va
aumentando su productividad
debido fundamentalmente al perfeccionamiento de los instrumentos de
trabajo.
6. Pero el grado de desarrollo de los instrumentos de trabajo determina no
sólo el grado de
productividad del trabajo, sino también, a grandes líneas la forma en que se
trabaja. El tipo de
actividad que deben realizar los individuos para fabricar los productos
determina, de esta manera, el
tipo de relación que se establece entre los trabajadores y los medios de
producción.
7. El trabajo agrícola en la época feudal, por ejemplo, se realizaba con
instrumentos de trabajo
simples, como palas, azadones, arado de palo o de hierro, etc. Se
necesitaban el esfuerzo y la
habilidad manual de muchos trabajadores para arar la tierra, sembrar,
regar, cosechar, preparar los
frutos para el consumo o almacenamiento, etc. Los siervos trabajaban de
sol a sol, tanto en la tierra
del señor como en el pedazo que éste les concedía, para lograr obtener con
sus propios instrumentos
los frutos necesarios.
8. En cambio, con los métodos modernos de la época capitalista, en que se
usan tractores,
trilladoras, enfardadoras, etc., se necesitan muchos menos trabajadores
para obtener los frutos de la
tierra. Además, estas máquinas realizan varios procedimientos de una sola
vez. Por ejemplo,
cosechan el trigo, separan el grano de la paja y enfardan al mismo tiempo.
9. La productividad del trabajo ha aumentado enormemente con respecto al
caso anterior. Los
trabajadores son obreros agrícolas que no están amarrados a la tierra:
tienen jornadas de ocho horas,
reciben salario, viven en ciudades o pueblos cercanos desde donde se
trasladan a su lugar de trabajo.
Y este es fundamentalmente un trabajo técnico y se realiza por medio del
manejo de las máquinas,
que son de propiedad del patrón.

6. Ver CEP núm. 1: Explotados y explotadores, págs. 16—17.


- 5 - 10. Lo que distingue las épocas económicas unas de otras no es lo que
se hace, sino cómo se hace,
con qué instrumentos de trabajo se hace
7
.
11. Ahora bien, basadas en este desarrollo de los instrumentos de trabajo se
crean determinadas
relaciones entre los hombres a través del proceso de producción.
12. En la época del comunismo primitivo, cuando los instrumentos eran muy
rústicos, cuando las
herramientas de piedra y el arco y la flecha no permitían luchar
aisladamente contra las fuerzas de
la naturaleza y contra las bestias feroces, los hombres se veían obligados a
trabajar en común. El
trabajo en común condujo a la propiedad en común de los instrumentos de
producción, así como de
los productos. Allí no existían relaciones de explotación de un grupo de
hombres por otro, existían
relaciones de colaboración recíproca.
13. Pero cuando el hombre descubre el fuego y empieza a trabajar el metal,
creando instrumentos
como el hacha y el arado de hierro, etc., la productividad del trabajo
aumenta a tal punto que el
hombre empieza a producir más de lo que necesita para su consumo
inmediato8
.
14. Aparece así, en la Historia, la posibilidad de que un grupo de hombres se
apodere de este
excedente y pueda obligar a otros a trabajar para él. Esto no ocurría en la
comunidad primitiva,
donde nadie podía obligar a otro hombre a trabajar para sí, ya que el
rendimiento del trabajo de cada
hombre sólo alcanzaba para que cada uno pudiera subsistir y recuperar así
la energía necesaria para
seguir trabajando al día siguiente.
15. Es sólo cuando se dan las condiciones para producir un excedente, que
surge la esclavitud,
donde la propiedad social sobre los medios de producción es reemplazada
por la propiedad privada.
El amo es dueño de la tierra, de los instrumento de trabajo y del esclavo,
que es considerado un
instrumento de trabajo más.
16. Pero luego los instrumentos se van perfeccionando, van surgiendo
procesos de producción más
complejos que exigen que se deje al trabajador cierta iniciativa en la
producción, que éste sienta
cierta inclinación al trabajo y se halle interesado por él. Por eso, el dueño de
la tierra prescinde de
los esclavos, que no sienten ningún interés por su trabajo ni ponen en él la
menor iniciativa. Prefiere
entendérselas con campesinos a quienes les concede un pedazo de tierra
para que puedan vivir de
ella y trabajar el resto del tiempo para él o le den parte de sus productos.
17. Estos ejemplos nos muestran que las relaciones que se establecen entre
los hombres a través del
proceso de producción dependen en gran medida del tipo de instrumento
que se utiliza para
producir.
18. Estudiando lo que ocurre en la manufactura y la gran industria, veremos
cómo se confirma esta
aseveración.
19. La manufactura es la forma que toma el proceso de producción
capitalista en sus comienzos.
Aquí el capitalista, dueño del local donde se trabaja y de los instrumentos
de trabajo, contrata un
número de obreros para que trabajen para él.
20. Cuando recién se inicia esta forma de producción, los obreros utilizan los
mismos instrumentos
técnicamente poco desarrollados que antes utilizaban en sus talleres
particulares. Además, en un
principio, cada obrero realiza todo el proceso de transformación de la
materia prima en producto
terminado. Por ejemplo, cada obrero de una manufactura de calzado trabaja
haciendo uno o varios
partes de zapatos completos. Aunque este trabajo es semejante al que
realizaba el mismo trabajador

7. El Capital, tomo I, pág.132.


8. Se llama excedente económico a este exceso de producción en relación a
las necesidades del consumo.
- 6 - como pequeño productor independiente, el solo hecho de estar junto a
otros trabajadores lo estimula
a producir más. El resultado productivo de veinte trabajadores aislados es,
generalmente, mucho
menor que el de veinte trabajadores laborando en un mismo local.

21. Pero el capitalista quiere ganar siempre más y para ello debe esforzarse
por abaratar los costos.
¿Cómo puede hacerlo?
22. En lugar de que todos realicen el mismo trabajo, puede especializar a
los trabajadores en
diferentes labores complementarias. Por ejemplo, uno corta el cuero, otro
hace las costuras, otro
pega las suelas, otro hace los ojetillos, etc. Así, mediante esta división
técnica del trabajo9
, aumenta
mucho el rendimiento o productividad del trabajo, es decir, aumenta la
producción de zapatos por
día.
23. Sin embargo, la habilidad personal para manipular los instrumentos de
trabajo sigue siendo lo
fundamental en esta forma de producción. El capitalista, a pesar de ser
dueño de los medios de

9. Esta división técnica del trabajo se encuentra especialmente desarrollada


en la industria moderna. Cada obrero o grupo
de obreros realiza un trabajo específico que corresponde a una parte del
proceso. En una industria de automóviles, por
ejemplo, existen diversas secciones que se complementan unas a otras
pasta llegar a producir el automóvil terminado. Por
lo tanto, ningún obrero produce un producto final. Lo que se convierte en
producto final es el producto común de todos
ellos. Esta división técnica de las tareas dentro de un mismo proceso de
producción permite una mayor eficacia y, por lo
tanto, un aumento del rendimiento del trabajo de los obreros. Llamamos
DIVISION TECNICA DEL TRABAJO a la
división del trabajo dentro de un mismo proceso de producción.
- 7 - producción, no tiene un control total del proceso, ya que el proceso
depende de aptitudes personales
que escapan al dominio del capitalista.
24. La avidez de ganancia del capitalista lo lleva a tratar de superar estos
límites que tiene para él el
proceso de producción, al depender de la destreza y eficiencia personal del
trabajador. Así, poco a
poco, el trabajo humano se va viendo reemplazado por las grandes
máquinas industriales. En esta
etapa, el trabajador pierde el control sobre sus instrumentos de trabajo y
queda sometido al ritmo,
eficiencia y tipo de actividad que le fija una máquina que es propiedad del
capitalista. De esta
manera, el dueño de los medios de producción ha pasado a controlar en
forma total y definitiva el
proceso de producción10
.
25. La gran industria mecanizada terminó por someter totalmente al
trabajador al dueño del capital.
El capitalista no sólo es el propietario de los medios de producción, sino
que, además, es quien
tiene el control total del proceso, aunque estas funciones no las cumpla
personalmente, sino a
través de sus lugartenientes: los supervisores, capataces, jefes
administrativos.
2. EL CONCEPTO DE FUERZAS PRODUCTIVAS Y DE RELACIONES DE
PRODUCCIÓN
26. Después de lo desarrollado anteriormente, podemos comprender lo que
el marxismo entiende
por fuerzas productivas de una sociedad.
27. Las fuerzas productivas son la energía con que cuenta una sociedad
para producir. Ellas están
constituidas por todos los elementos que intervienen en la producción
material: la fuerza de
trabajo, su habilidad y grado de especialización; los medios con los que se
trabaja: instrumentos,
máquinas, locales, etc. y la materia sobre la que sé trabaja.
28. Sin embargo, las fuerzas productivas no son la simple suma de estos
elementos; ellas dependen
de la forma en que estos elementos se combinan.
29. Ya veíamos cómo en los inicios de la manufactura, los mismos
elementos que antes estaban
dispersos en el proceso de producción individual (el zapatero con sus
instrumentos), luego, al estar
juntos (muchos zapateros en el mismo local), alcanzan un rendimiento
mayor. Y esto es aún más
acentuado cuando se origina la división técnica del trabajo. La sola
especialización de los
trabajadores produce un rendimiento mucho mayor del trabajo.
30. El aumento de la productividad del trabajo depende aquí de la forma en
que se organiza
técnicamente la producción, es decir, del tipo de relación que el trabajador
o el conjunto de
trabajadores establece con los medios de producción.
Pero, ¿quién estimula la creación de esté tipo de relaciones que nosotros
llamaremos relaciones
técnicas de producción?
31. En el caso del sistema capitalista es muy claro que ello se debe a las
relaciones sociales de
producción capitalista y las leyes que se establecen a partir de ellas. La
propiedad privada sobre
los medios de producción y la necesidad de ganar siempre más de estos
propietarios es lo que
estimula, primero, la creciente especialización del trabajo en la manufactura
y, luego, la
introducción del sistema de máquinas en la gran industria.
10. En la gran industria, el obrero deja de controlar sus instrumentos y, por
el contrario, debe someterse a las máquinas,
pasando a ser así un tornillo más del proceso de producción capitalista. Se
trata aquí del desarrollo del «modo de
producción específicamente capitalista y con él de la subsunción
(subordinación) real del trabajo al capital«. (Marx, El
Capital, libro I, cap. sexto, inédita. Ed, Signos, B. A. 1971, página 61)
- 8 - 32. Ahora bien, si llamamos relaciones de producción al conjunto de
relaciones técnicas y sociales
de producción, podemos definir las fuerzas productivas de la siguiente
manera:

Las FUERZAS PRODUCTIVAS son las fuerzas


que resultan de la combinación de elementos
del proceso de trabajo bajo relaciones de producción
precisadas. Su resultado es una determinada
productividad del trabajo.

3. LA SOCIALIZACIÓN DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS


33. Ya hemos visto cómo el trabajo del hombre va perfeccionándose a
través de la Historia, es
decir, cómo van desarrollándose las fuerzas productivas de la sociedad. Por
ejemplo, la producción
artesanal, en la que la tejedora realizaba su trabajo en su hogar, es
reemplazada por la producción
industrial, en que se reúne un gran número de tejedoras que utilizan telares
mucho más complejos,
hasta llegar al telar mecánico moderno. En esta producción industrial el
trabajo pasa a tener un
carácter cada vez más social. Existen distintas secciones dentro de la
industria: hilado, tejeduría,
conos, tintorería, etc. En cada sección labora una determinada cantidad de
trabajadores y sólo se
llega a producir el tejido mediante la participación del conjunto de los
trabajadores de las distintas
secciones.
34. La producción deja de ser, en este caso, un proceso de producción
individual para transformarse
en un proceso de producción en que intervienen muchos trabajadores, es
decir, en un proceso de
producción social. Y el producto deja de ser el resultado del trabajo de un
individuo para ser el
resultado del trabajo de los trabajadores de las distintas secciones. Ya nadie
puede decir “este
producto lo he hecho yo”, “este producto es mío”.
35. Este carácter cada vez más social que van tomando las fuerzas
productivas en su desarrollo es lo
que se ha denominado proceso de socialización de las fuerzas productivas.
- 9 - 36. Pero este proceso de socialización de las fuerzas productivas no
debe ser reducido sólo a la
socialización del trabajo dentro de la fábrica.
37. La socialización de las fuerzas productivas desborda ampliamente el
marco de la fábrica; abarca
toda la sociedad. Ella depende fundamentalmente de dos hechos: el origen
cada vez más social de
los medios de producción, y el destino cada vez más social del producto.
1) ORIGEN CADA VEZ MÁS SOCIAL DE LOS MEDIOS DE PRODUCCIÓN
38. Por origen cada vez más social de los medios de producción debe
entenderse el hecho de que
estos medios de producción provengan de un número cada vez mayor de
ramas de la producción
económica. Así, la agricultura primitiva, por ejemplo, se bastaba a sí misma,
siendo el propio
campesino el que fabricaba sus instrumentos de trabajo, preparaba las
semillas, etc. En este caso, la
cantidad de medios de producción de origen no agrícola era muy pequeña o
nula. Pero, a medida
que se perfeccionan las técnicas agrícolas, la agricultura va necesitando
cada vez más medios de
producción que provienen de otras ramas económicas: herramientas más
complejas, tractores,
trilladoras, fertilizantes, desinfectantes, energía eléctrica, combustible, etc.
Lo mismo ocurre en
otras ramas de la industria.
39. La socialización creciente de las fuerzas productivas se manifiesta, por
lo tanto, en el hecho de
que cada rama de la producción necesita de medios de producción que
provienen de otras
ramas. La agricultura depende de la industria química, extractiva,
metalúrgica, etc.
2) DESTINO CADA VEZ MÁS SOCIAL DEL PRODUCTO
40. Por destino cada vez más social del producto es necesario entender el
hecho de que los
productos resultantes de un proceso de producción están destinados, por lo
general, a un número
creciente de utilizadores o consumidores, sea directa o indirectamente.
41. Cada rama de la producción trabaja directa o indirectamente con otras
ramas. Así, por ejemplo,
la industria química cuando aparece por primera vez como sector
independiente de la producción,
sólo trabaja para un número muy reducido de industrias; sin embargo, a
medida que se desarrolla el
sistema capitalista se multiplica progresivamente el campo de utilización de
sus productos. En la
actualidad éste es casi universal. Se extiende a las industrias extractivas, a
las industrias
metalúrgicas (en especial al tratamiento de metales), etc.
42. Si se tienen en cuenta las utilizaciones indirectas de los productos, se ve
que actualmente cada
rama de la producción trabaja para todas las otras ramas y sufre, por lo
tanto, también las
variaciones que puedan ocurrir en cualquier sector de la economía. Así, por
ejemplo, la paralización
de la industria metalúrgica afecta a las más diversas industrias:
automotrices, de la construcción,
etc.
43. En resumen, la socialización de las fuerzas productivas no se limita sólo
a lo que ocurre dentro
de la fábrica, sino que se refiere fundamentalmente a la creciente
interdependencia de los
distintos sectores de la economía.
44. Esta interdependencia no se da sólo a nivel nacional, sino que se
extiende también a nivel
mundial
11
.

11. Este hecho ha sido analizado en el CEP núm. 5: Imperialismo y


Dependencia.
- 10 - 45. Esta socialización determina que vaya siendo cada vez más
imposible poner en acción estas
fuerzas en forma individual.

Se llama SOCIALIZACION DE LAS FUERZAS


PRODUCTIVAS al carácter cada vez más socializado
del proceso de trabajo, por una parte, y a la interdependencia
cada vez mayor de los diferentes sectores de la producción,
por otra.

4. LA CONTRADICCIÓN FUNDAMENTAL DEL CAPITALISMO


46. Los pequeños productores independientes precapitalistas —por ejemplo:
un pequeño
campesino, un carpintero, etc.— son personas que trabajan con sus propios
medios de producción
(son dueños de sus instrumentos de trabajo y compran, si es necesario, la
materia prima) y venden
sus productos en el mercado. En estos casos, nadie duda de que el fruto
obtenido por la venta de sus
productos les pertenezca: se trata del fruto de su propio trabajo personal.
- 11 - 47. Pero, posteriormente, surge la concentración de los medios de
producción en los grandes talleres
y fábricas. Estos ya no pueden ser puestos en acción por un individuo
aislado: requieren del
concurso de un gran número de trabajadores y el producto obtenido es el
fruto del trabajo colectivo
de todos ellos.
48. Sin embargo, quien se apropia de la mayor parte de este fruto no son
los trabajadores, que lo
produjeron, como ocurre en el caso visto recientemente, sino que el
propietario de los medios de
producción: el capitalista.
49. Los productos creados ahora socialmente no pasan a ser propiedad de
aquellos que realmente
ponen en acción los medios de producción, es decir, de los verdaderos
productores, si no que pasan
a manos del dueño de los medios de producción.
50. A medida que se desarrolla y expande el capitalismo esta contradicción
entre el carácter social
de la producción y la forma privada de apropiación capitalista se va
agudizando.
51. Decimos que entra en contradicción cada vez más aguda, ya que, como
hemos explicado, desde
el comienzo del modo de producción capitalista ha existido una
contradicción entre el carácter
privado de la propiedad capitalista de los medios producción y el carácter
social que tuvo desde
inicio la fuerza de trabajo, contradicción que no existía en la producción
artesanal. Ahora bien, ha
sido justamente esta contradicción la que ha servido de mayor impulso al
desarrollo de las fuerzas
productivas en las primeras etapas del desarrollo capitalista. El capitalista,
movido por el afán de
ganancia, al reunir bajo su mando a un cierto número de trabajadores,
estimuló enormemente el
desarrollo de las fuerzas productivas: primero, especializando al máximo a
los trabajadores;
después, introduciendo la máquina.
52. Este desarrollo, impulsado por la competencia capitalista, implica, en
una primera etapa, la
desaparición de los pequeños productores independientes y, luego, la
desaparición de los
capitalistas más débiles, concentrándose la producción en un número cada
vez más restringido de
personas, las que por ser dueñas de los medios de producción disponen
también de la mayor parte
de la riqueza social obtenida a través de ellos.

- 12 - 53. En un determinado momento del desarrollo del capitalismo, esto


choca con la forma cada vez
más social en que se produce esta riqueza y la necesidad de que ésta se
reparta en beneficio de toda
la sociedad.
54. Podemos, entender ahora por qué Marx afirmó que la contradicción
fundamental del capitalismo
es la contradicción entre el carácter cada vez más social de las fuerzas
productivas y la propiedad
privada capitalista, cada vez más concentrada, de los medios de
producción12
. Es esta contradicción
la que explica el dinamismo con que se desarrolla el sistema.
55. Sin embargo, de verdadero motor del desarrollo capitalista se llega a
transformar, en un
momento determinado de su existencia, en un freno para su desarrollo. La
propiedad privada de las
medios de producción en el capitalismo, que en un comienzo era una
camisa adecuada al grado de
desarrollo de las fuerzas productivas, pasa, al crecer ésta, a transformarse
en una —camisa
demasiado estrecha—, de la que es necesario deshacerse para poder
permitir la libertad de
movimientos que requiere la planificación de la producción al servicio de la
sociedad.

56. Al desarrollarse la contradicción fundamental del sistema capitalista se


van generando a la vez
las condiciones materiales y sociales que permiten su superación.

12. Es importante señalar que la propiedad privada capitalista de los medios


de producción no tiene siempre, el carácter de
propiedad privada individual. Puede existir una propiedad privada de tipo
colectivo: este es el caso de las cooperativas de
producción en los regímenes capitalistas. Puede existir también una
propiedad privada de tipo social cuando, por ejemplo,
el Estado capitalista pasa a ser dueño de los medios de producción
fundamentales. Pero en todos éstos casos siguen siendo
grupos o clases minoritarias quienes se aprovechan del trabajo de los
demás.
- 13 -
IV. SEGUNDA PARTE. EL CAPITALISMO: UN SISTEMA QUE TIENE QUE
DESAPARECER
57. hora veremos de qué manera la contradicción fundamental del sistema
capitalista da origen a
una serie de otras contradicciones. Estas contradicciones tienden a
agudizarse a medida que se
desarrolla el capitalismo, creando las condiciones materiales y sociales, que
hacen posible la
destrucción de ese sistema de producción.
1. CONTRADICCIÓN ENTRE LA ORGANIZACIÓN DE LA PRODUCCIÓN DENTRO
DE LA FÁBRICA Y LA ANARQUÍA DE LA PRODUCCIÓN EN EL SENO DE LA
SOCIEDAD.
58. En la primera parte veíamos de qué manera la interdependencia cada
vez mayor de los distintos
sectores de la producción hace necesaria la planificación social para que
ésta pueda responder a las
necesidades de la sociedad. Sin embargo, esta planificación y este destino
social de la producción
no pueden realizarse porque chocan con la propiedad privada capitalista
sobre los medios de
producción. Ella, al crear unidades independientes de producción, obliga a
que éstas se relacionen a
través del mercado, es decir, a través de las leyes ciegas de la oferta y la
demanda. Pongamos un
ejemplo: un fabricante de telas se relaciona, a través de la compraventa de
las telas en el mercado,
con los industriales que necesitan telas como materia prima para sus
industrias (confecciones de
ropa, fábricas de sábanas, tapicerías, etc.). No existe un plan que le permita
saber al industriar textil
cuánto debe producir y cuánto debe dar a cada cliente, ya que existen otros
industriales textiles que
se pelean por vender a los mismos clientes.
59. Se produce así una gran anarquía de la producción a nivel social, lo que
contrasta con la
organización cada vez mayor de la producción dentro de cada empresa.
- 14 -

60. Al interior de las fábricas, algunos capitalistas, movidos por la


competencia, introducen todo
tipo de medidas y adelantos técnicos que permitan utilizar completamente
las materias primas y
estrujar la mayor cantidad de trabajo en el menor tiempo posible a los
obreros. Estos capitalistas
consiguen así su objetivo de obtener mayores ganancias que sus
competidores produciendo a costos
menores y pagando iguales o mejores salarios que ellos. El resultado social
de esta organización y
control estricto dentro de la fábrica es un aumento generalizado de la
producción, ya que todos los
capitalistas terminan introduciendo estos adelantos sin embargo, como a
nivel social no existe
ningún control ni organización de la producción, rige la ley ciega de la oferta
y la demanda. Ella
hace variar los precios de los productos a espaldas de los capitalistas y
puede echar por tierra, en
cualquier momento, las ganancias que los capitalistas individuales se han
esmerado tanto en lograr.
Así, por las leyes del azar que nadie controla, unos pocos capitalistas
pueden obtener grandes
ganancias mientras las otros se arruinan.
61. La necesidad de planificar la producción social se plantea, entonces,
como una necesidad para la
propia clase capitalista, que se ve obligada a tomar en cuenta este carácter
social de las fuerzas
productivas. Los capitalistas tratan de afrontar esta anarquía de la
producción social, en el grado que
ello es posible, dentro de los marcos del sistema capitalista.
62. Los grandes productores de una misma rama de la producción se unen
para formar un trust, es
decir, una agrupación a través de la cual ellos determinan la cantidad total
que debe producirse, la
cuota que le corresponde a cada miembro y el precio común de venta de los
productos. En esta
forma, los capitalistas logran una cierta regulación de la producción; pero,
como cada uno de ellos
cuida ante todo su propia ganancia, estos trusts, se desmoronan a la
primera mala racha en los
negocios. Los capitalistas se ven, entonces, obligados a dar un paso más en
la socialización de cada
rama: cada rama industrial tiende a convertirse en una gran sociedad
anónima. Esto significa que no
sólo los grandes capitalistas se asocian, sino que ahora la mayoría de los
capitalistas de la rama se
encuentran agrupados, lo que facilita la planificación de producción dentro
de ella.
63. Por último, el sistema va obligando al Estado, que representa los
intereses de la clase dominante
capitalista, a hacerse cargo de aquellas empresas que, por su escasa
rentabilidad o por su
- 15 - importancia estratégica para el resto de la producción, conviene que
dejen de pertenecer a
capitalistas privados y pasen a propiedad del Estado. Así, el Estado
capitalista entra a “orientar” al
conjunto de la economía. Sin embargo, esta solución a la exigencia de
organización y planificación
de la economía falla constantemente porque ella sólo puede tener un
carácter indicativo, es decir, un
carácter de consejo. La propiedad privada hace que cada capitalista decida
finalmente de acuerdo a
sus propios intereses, pasando por encima de las políticas económicas de
conjunto. En todo caso, a
pesar de estos límites y del hecho de que quien se beneficia es la minoría
capitalista, esto permite a
la mayoría vislumbrar la verdadera solución: que la sociedad entera tome
posesión de los medios de
producción a través del Estado para hacerlos producir de acuerdo a una
planificación y organización
de la producción que beneficie a la sociedad entera.
2. CONTRADICCIÓN ENTRE LA PRODUCCIÓN Y EL CONSUMO
Esta contradicción tiene dos aspectos:
1) LA CONTRADICCIÓN ENTRE EL VOLUMEN DE LA PRODUCCIÓN Y
LAS POSIBILIDADES DE CONSUMO DE LA POBLACIÓN.
64. En el régimen capitalista la producción crece con una enorme rapidez,
mientras el consumo, si
bien crece también, lo hace de una manera mucho más débil: la situación
de pobreza en la que viven
las grandes masas de la población no permite que el consumo individual
aumente con rapidez.
65. El capitalismo tiende a producir cada vez más bienes, pero para
sobrevivir debe pagar bajos
salarios
13
. Y estos bajos salarios crean una demanda limitada de productos. Esta es
una
contradicción que no tiene salida dentro del marco del sistema capitalista, y
ella tiende a provocar
crisis periódicas de sobreproducción. En la sociedad se produce un exceso
de productos que no se
consumen porque ellos han rebasado la capacidad de compra de la
población. Los productos se
acumulan, baja su precio por la menor demanda hasta el punto de que
muchos capitalistas quiebran
al no poder recuperar el dinero invertido en la producción. Para evitar que
los precios de todas las
mercaderías se vengan al suelo, los capitalistas se lanzan
desesperadamente a destruir las
mercancías elaboradas, a quemar los productos, a paralizar la producción, a
cerrar las fábricas, es
decir, a destruir las fuerzas productivas.
Y ¿qué repercusión tiene esto sobre los trabajadores?
66. Se producen el paro forzoso, el hambre, la miseria. Y todo ello no porque
escaseen las
mercancías, sino precisamente porque se han producido en exceso, sin
planificación.
67. Pero como el capitalismo no puede soportar estás crisis periódicas, ya
que ellas lo van
debilitando cada vez más, busca diferentes formas de superarlas.
68. Una de ellas es la búsqueda de mercados externos que les permitan a
los capitalistas de un país
vender en otros países el excedente de producción que no puede circular en
el mercado interno de
su propio país. Otra es el desarrollo de la industria de guerra. Ella permite,
por una parte, absorber
una gran cantidad de mano de obra y de excedente, y, por otra, crea las
condiciones materiales que
les permiten a los capitalistas asegurarse por la fuerza los mercados
externos
14
.

13. No cabe duda de que a Medida que se desarrolla el capitalismo y en


especial la lucha de clase dé los trabajadores, los
salarios han ido subiendo; pero este aumento es comparativamente mucho
menor que el aumento de la riqueza social
logrado mediante el esfuerzo de los trabajadores.
14. Ver CEP núm., 5: Imperialismo y Dependencia, pág. 28.
- 16 - 2) LA CONTRADICCIÓN ENTRE EL TIPO DE PRODUCTOS QUE SE
FABRICA
Y LAS NECESIDADES DE LOS CONSUMIDORES.
69. La producción se desarrolla no en aquellos sectores donde los productos
son más necesarios y
urgentes para la inmensa mayoría de la población, sino en aquellos donde
los capitalistas pueden
obtener más ganancias. Así, se invierte mucho más en productos como:
cosméticos, bebidas
alcohólicas, automóviles de gran tamaño, etc., que en ropa barata,
alimentos, transporte popular,
etc. De esta manera, se deforma la producción: se producen artículos de
lujo que sólo pueden
comprar las capas más acomodadas de la población, mientras el resto
carece de los productos más
necesarios.
70. Pero no sólo se deforma en este sentido la producción, sino que, al
mismo tiempo, se deforma
por la necesidad de la competencia entre capitalistas, entre monopolios.
Así, por ejemplo, para
poder competir con su rival una industria de pastas se debe producir
alrededor de cuarenta formas
distintas con la misma materia prima, lo que implica una serie de gastos en
máquinas especiales
para darles éstas distintas formas, envases distintos, etcétera. Mucho más
racional sería sacar una
variedad menor de formas, pero a un precio más conveniente para la masa
de la población.
3. CONTRADICCIÓN ENTRE EL PROLETARIADO Y LA BURGUESÍA
71. El avance tecnológico, la división del trabajo, la masa de instrumentos
de producción puestos en
acción por la clase trabajadora producen un grado tal de desarrollo de las
fuerzas productivas que
ellas generan un excedente económico capaz de responder a las
necesidades de toda la sociedad. Por
primera vez en la Historia se abre la posibilidad de un desarrollo pleno del
hombre al liberarlo de
sus necesidades más elementales. Sin embargo, el aumento de la
productividad del trabajo, el
aumento de la riqueza acumulada no han generado un aumento del
bienestar general ni un aumento
del tiempo libre para los productores directos de esta riqueza en el sistema
capitalista. La
introducción de las máquinas en la industria no tuvo por finalidad la
liberación del trabajador, sino
el aumento de su explotación; en lugar de disminuir la jornada de trabajo,
esta tendió a aumentar.
Sólo la lucha organizada de los trabajadores fue logrando reducirla a la
jornada de ocho horas que
hoy existe.
72. Por otra parte, la introducción masiva de las máquinas va echando al
mercado de trabajo a un
número creciente de mano de obra asalariada. Estos obreros cesantes
forman el llamado “ejército de
reserva” del capitalismo, ya que constituyen una fuerza de trabajo siempre
disponible para ser
empleada en las nuevas industrias que surjan o para reemplazar a los
obreros más combativos que
son despedidos por sus patronos.
73. De esta manera, a medida que se desarrolla la contradicción entre la
socialización de las fuerzas
productivas y la propiedad privada capitalista de los medios de producción,
se desarrolla también la
contradicción entre el proletariado y la burguesía, es decir, entre los actores
de la producción social
y los acaparadores de sus frutos, debido a que son propietarios de los
medios de producción.
Además esta contradicción entre el proletariado y la burguesía se agudiza
por el hecho de que los
productores directos no controlan la organización del proceso de
producción. Están sometidos a las
relaciones técnicas de producción que impone el capitalista (o sus
representantes) para aumentar la
explotación de los trabajadores. De esta manera, los trabajadores no
pueden impedir que los
adelantos técnicos que podrían liberarlos, sirvan, por el contrario, para
esclavizarlos a un trabajo
mecánico y agotador que no les permite realizarse como individuos.
74. Ahora bien, la creciente concentración y centralización de la producción
en un número cada vez
más reducido de capitalistas aumenta la masa de los desposeídos, de los
que tienen que vender su
- 17 - fuerza de trabajo para sobrevivir, sometiéndose a las condiciones de
trabajo que impone el
capitalista.
75. Pero, con el desarrollo del sistema, la clase obrera no sólo crece, sino
que va concentrándose en
zonas industriales, lo que facilita la identificación de los obreros como una
clase social explotada
por el sistema: sometida al control capitalista dentro de la fábrica y
creadora de riquezas que van a
parar a manos de los capitalistas.
76. Por otra parte, la socialización del trabajo dentro de la fábrica crea
hábitos de organización,
disciplina y solidaridad que ayudan a que esta clase se dé una organización
que le permita destruir
el sistema de explotación al que se ve sometida.
77. Es eso lo que Marx afirmó en el Manifiesto Comunista:
78. “Así, el desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la
burguesía las bases sobre las
que ésta produce y se apropia de lo producido. La burguesía produce, ante
todo, sus propios
sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente
inevitables”
15
.
V. CONCLUSIÓN
1. EL SOCIALISMO: LA ÚNICA SALIDA.
79. A medida que las fuerzas productivas se desarrollan, el hombre se libera
más y más de la tiranía
de las fuerzas de la naturaleza. Va conociendo su ambiente natural y logra ir
cambiándolo de
acuerdo a sus necesidades. Así comienzan los avances de la ciencia y la
técnica, que podrían
convertir al hombre en amo y señor de la naturaleza y del universo.
80. Pero el hombre paga un precio elevado por esta primera emancipación.
El paso de una sociedad
primitiva de autosubsistencia a una sociedad en donde existe excedente
significa, a la vez, pasar de
una sociedad unida armónicamente a una sociedad dividida en clases. A
medida que el hombre se
libera de la tiranía de las fuerzas de la naturaleza, cae más y más, bajo la
tiranía de las fuerzas
sociales que no controla: la tiranía directa de otros hombres, como ocurre
en la esclavitud y la
servidumbre, o la tiranía oculta bajo la apariencia de libertad y democracia
en el sistema capitalista.
81. Pero los hombres no han aceptado jamás pasivamente esta situación de
explotación. La Historia
demuestra de qué manera éstos se han rebelado contra las fuerzas
opresoras. La Historia de la
humanidad es la historia de la lucha entre los explotados y los explotadores.
Pero ¿por qué estas luchas no lograron abolir la explotación, abolir las
desigualdades sociales?
82. Ello se debe a que, en el pasado, las condiciones no estaban maduras
para poder terminar para
siempre con la explotación y desigualdad social.
83. Ahora bien, el extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas que
origina el sistema
capitalista crea, por primera vez en la Historia, las condiciones materiales
necesarias para
terminar definitivamente con la explotación de una clase por otra. El
excedente que se produce es
capaz de asegurar a toda la sociedad la satisfacción de sus necesidades de
alimentación, vestuario,
habitación, educación y cultura. Todos los miembros de la sociedad podrían
gozar de mayor tiempo
libre. De esta manera toda la sociedad podría participar en la organización y
el manejo de la
actividad productiva y en la dirección de la sociedad.

15. Manifiesto del Partido Comunista, Marx—Engels, Ed. Austral 1969, pág.
60
- 18 - 84. Pero el sistema capitalista no sólo crea las condiciones
materiales de su superación, sino a la
vez crea las condiciones sociales que permitirán una nueva sociedad más
justa y fraternal. Dentro
del sistema se desarrolla una clase totalmente desposeída de medios de
producción, explotada y
excluida de los beneficios que ella misma hace posibles. Al concentrarse en
los grandes centros
industriales va adquiriendo conciencia de clase y buscando formas de
organización que le permitan
destruir el sistema de explotación al que está sometida y crear una nueva
sociedad.
85. Pero decir que el sistema crea las condiciones materiales y sociales de
su superación no
significa afirmar que ellas van a llevar por sí mismas a la destrucción del
sistema. Y, sobre todo no
basta qué exista una clase obrera organizada para que se produzca en
forma espontánea una
revolución social. Para que ello ocurra se requieren una firme voluntad de
lucha de esta clase, y
la existencia de una vanguardia capaz de conducirla y la habilidad de ésta
para concentrar el
máximo de fuerzas sociales a su lado contra los enemigos que es necesario
destruir para poder
avanzar hasta lograr los objetivos finales.
86. Para superar la contradicción fundamental del sistema capitalista y sus
nefastos resultados es
necesario destruir precisamente el Estado burgués y crear un nuevo Estado
proletario o dictadura
del proletariado16
, cuya tarea es acabar con la propiedad privada capitalista de los medios de
producción. Estos deben pasar a manos de la sociedad para que ésta pueda
planificar la economía en
beneficio de toda la población. Las relaciones de producción capitalistas
deben ser reemplazadas
por relaciones de producción socialistas.
87. Al tomar en sus manos la economía, los hombres dejan de ser
dominados por leyes ciegas y
pasan así a controlar la base de toda la organización social. El conocimiento
científico de la
sociedad y de sus leyes de desarrollo y el poder social efectivo permiten a
los hombres aplicar estos
conocimientos en beneficio de toda la sociedad. Por primera vez en la
Historia se puede construir
una sociedad que no escape al dominio de los hombres mismos.
88. Es sólo desde este momento que los hombres empiezan a hacer su
propia historia. Es sólo desde
este momento que las fuerzas productivas y sociales, puestas en acción por
ellos mismos,
producirán cada vez en mayor medida los efectos que los hombres quieren
lograr.
89. La humanidad inicia así la transición desde el reino de la necesidad al
reino de la libertad.
VI. RESUMEN
90. En la primera parte de este cuaderno hemos visto cómo a lo largo de la
Historia se van
perfeccionando los instrumentos de trabajo y la forma de organización del
trabajo y cómo, con ello,
aumenta la productividad del trabajo y cambian las relaciones que
adquieren los hombres entre sí al
producir. Es decir, hemos visto cómo se desarrollan las fuerzas productivas
y cómo ellas chocan
con las relaciones de producción que, entonces, cambian para dar paso a
una nueva organización
social. Enseguida analizamos cuál es el grado de desarrollo que estas
fuerzas alcanzan en el sistema
capitalista de producción y cómo su socialización creciente hace necesaria
una planificación de la
producción social que choca con las relaciones de producción capitalistas.
Concluirnos
estableciendo que la contradicción fundamental de este sistema se produce
entre el carácter cada
vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad privada capitalista
de los medios de
producción.

16 .Ver desarrollo de éste tema en CEP: Socialismo y Comunismo.


- 19 - 91. En la segunda parte del cuaderno hemos visto cómo con el
desarrollo del sistema capitalista esta
contradicción fundamental da origen a otras. La contradicción entre la
organización dentro de la
fábrica y la anarquía de la producción social plantea para la misma clase
capitalista la necesidad de
planificar la economía, pero a la vez permite vislumbrar la solución
definitiva de esta contradicción.
La contradicción entre la producción y el consumo da origen a las crisis de
sobreproducción y a la
deformación de la producción. La contradicción entre el proletariado y la
burguesía se manifiesta en
un crecimiento de la clase obrera tanto en número como en organización.
Señalamos, en base a todo
esto, cómo en este sistema se crean las condiciones materiales y sociales
para superarlo. Hicimos
notar que estas condiciones por sí mismas no bastan, que se necesita la
voluntad de lucha del
proletariado organizado para destruir la propiedad privada capitalista de los
medios de producción y
establecer la propiedad social de ellos que permita planificar la producción
en beneficio de toda la
sociedad. Finalmente planteamos que sólo en esta nueva situación los
hombres pueden liberarse,
por primera vez en la Historia, de aquellas fuerzas naturales y sociales que
los han dominado hasta
ahora.●
VII. CUESTIONARIO
1. ¿Qué resultado tiene para el trabajo del hombre el perfeccionamiento de
los instrumentos de
trabajo?
2. De un ejemplo de cómo el desarrollo de los instrumentos de trabajo
determina cambios en la
forma como se trabaja.
3. ¿Qué es lo que distingue las diferentes épocas económicas entre sí?
4. ¿A qué se llama excedente económico?
5. ¿Cómo surge la propiedad privada de los medios de producción?
6. Explique como las relaciones que los hombres adquieren entre sí en el
proceso de producción
dependen del desarrollo de los instrumentos de trabajo.
7. ¿Qué cambios se produce en la relación de los hombres con los
instrumentos de trabajo al pasar
de la manufactura a la gran industrial? ¿Qué pierde el obrero? ¿Qué gana el
capitalista?
8. ¿Qué son las relaciones de producción?
9. ¿Qué son las fuerzas productivas?
10. ¿En qué consiste la socialización de las fuerzas productivas? ¿Cómo se
manifiesta a nivel de la
sociedad?
11. ¿Cuál es la contradicción fundamental del sistema capitalista de
producción?
12. ¿Porqué esta contradicción es un impulso al desarrollo del sistema en su
comienzo y después se
transforma en un freno de su desarrollo?
13. ¿Porqué es necesaria la planificación de la producción a nivel de la
sociedad? ¿No basta, acaso,
con la organización de la producción dentro de la fábrica?
14. ¿Porqué se origina la contradicción entre la producción y el consumo?
15. ¿Qué consecuencias tiene para la clase obrera el desarrollo de la
contradicción fundamental del
sistema capitalista?
- 20 - 16. ¿Cuáles son las condiciones materiales creadas por el sistema
capitalista y que permiten
terminar para siempre con la explotación de una clase por otra?
17. ¿Cuáles son las condiciones sociales creadas por éste sistema y que
permiten destruirlo?
18. ¿Basta que existan estas condiciones materiales y sociales para que el
sistema capitalista
desaparezca? Explique.
VIII. BIBLIOGRAFÍA
1. TEXTOS PEDAGÓGICOS
Harnecker, M.: Los conceptos elementales del materialismo histórico, caps.
II y III, págs. 33-73:
Siglo XXI, 6ª edición, revisada, 1970.
Huberman, L.: Principios elementales del socialismo. Segunda parte, págs.
29-42, 5ª edición,
1970.
2. TEXTOS CLÁSICOS
Marx, Engels, Lenin: Sobre el comunismo científico págs. 58-61. Editorial
Progreso. Moscú,
1967.
Engels, F.: Del socialismo utópico al socialismo científico, tomo II, cap. III,
págs. 134-138, de las
Obras escogidas de C. Marx y F. Engels. Editorial Progreso. Moscú, 1966, y
Akal editor, Madrid,
1976.
Lenin: ¿Quiénes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los
socialdemócratas? págs,
43-49 folleto. Editorial Progeso. Moscú, 1967.
Lenin: Respuesta al señor P. Nezhdanov, tomo IV páginas 163-168, de las
Obras completas de-
Lenin. Akal editor, Madrid, 1976.
Marx C.: El capital, libro I tomo II, cap. XXIV. páginas 197-259.
Marx, C.; Engels, F.: Manifiesto del Partido Comunista. En Obras escogidas,
Akal editor, 1976
3. TEXTOS PARA PROFUNDIZAR ,
Mandel, E.: Tratado de economía marxista, tomo I, capitulo V. Ediciones Era.
México,1970.

EL CAPITAL: CONCEPTOS FUNDAMENTALES


MARTA HARNECKER
CHILE, NOVIEMBRE 19711

MANUAL DE ECONOMÍA POLÍTICA


LAPIDUS Y K. OSTROVITIANOV
MOSCÚ, 1929
SELECCIÓN Y TRADUCCIÓN DE
MARTA HARNECKER

Nota preliminar.
La intención de este libro es ayudar al lector a iniciar una lectura de El
Capital de
Carlos Marx.
La primera parte pretende precisar el objeto de El Capital y su validez
teórica actual.
La segunda parte presenta un plan de lectura cuya finalidad es orientar un
primer
estudio del texto.
La tercera parte pretende presentar en forma sencilla los principales
conceptos
utilizados por Marx en El Capital , para que puedan ser entendidos por
cualquier
persona. Para este objeto, hemos recurrido a un texto de alta calidad
pedagógica, aún
no traducido al español, el Manual de Economía Política de Lapidus y
Ostroviatianov,
publicado en la U.R.S.S. en 1929. En esta parte hemos omitido lo dedicado
al estudio
de la economía soviética de esa época.
Esperamos contribuir con esta obra al conocimiento y difusión del
marxismo entre los
trabajadores y estudiantes.
Marta Harnecker

1. El capital: conceptos fundamentales (1971). Definición de los conceptos


de modo de producción, formación social,
y breve desarrollo del materialismo histórico como teoría científica; plan de
lectura, esquemas y bibliografía que
ayudan a una lectura de El capital de Marx. Se agrega como anexo un texto
muy claro sobre los conceptos
fundamentales del capital del Manual de economía Política de Lapidus y
Ostrovitianov, URSS. 1929. Publicado en:
México, Siglo XXI Editores, 1ª ed., 1971 (16 ed. hasta 2001); Chile, Editorial
Universitaria, 1985; Portugal, Editorial
Iniciativas, 1974; Brasil, Global Editora, 1976. 2
ÍNDICE
I. PRIMERA PARTE: EL CAPITAL: UNA OBRA
REVOLUCIONARIA ..............................................................4
INTRODUCCIÓN................................................................................................
.........................................4
1) El concepto de modo de
producción ..................................................................................................5
2) El concepto de formación
social. ........................................................................................................7
3) ¿Cuál es el objeto de El
Capital ?.....................................................................................................10
4) El materialismo histórico: una teoría
científica. .................................................................................11
5) Teoría general y teorías
regionales. .................................................................................................12
6) Teoría marxista y acción
revolucionaria. ..........................................................................................13
II. SEGUNDA PARTE: EL CAPITAL. PLAN DE LECTURA: BIBLIOGRAFÍA Y
ESQUEMAS.........................16
1. PLAN GENERAL PEDAGÓGICO DE LECTURA DE EL
CAPITAL. ......................................................16
1)
Temas. ............................................................................................................
.................................16
2) Presentación del
plan..................................................................................................................
.....16
3) Referencias y comentarios críticos de los principales textos
citados................................................17
4) Plan
desarrollado ....................................................................................................
.........................17
5) Las principales articulaciones de El Capital.
(esquema)...................................................................50
III. TERCERA PARTE: CONCEPTOS FUNDAMENTALES DE EL CAPITAL MANUAL
DE ECONOMÍA
POLÍTICA (MOSCÚ,
1929)................................................................................................................
.............52
PRESENTACIÓN.................................................................................................
.....................................52
1. LIBRO PRIMERO. EL VALOR REGULADOR DEL RÉGIMEN DE PRODUCCIÓN
DE MERCANCÍAS.
CAPÍTULO PRIMERO. EL TRABAJO, BASE DEL
VALOR........................................................................52
1) La división del trabajo y la propiedad privada condiciones previas del
sistema económico basado
en el intercambio. Necesidad del
intercambio. .....................................................................................52
2) El precio, regulador aparente de la economía basada en el
intercambio .........................................55
3) ¿Cuáles son las condiciones que determinan el precio? Utilidad, oferta y
demanda.......................56
4) Los gastos de
producción. ......................................................................................................
..........58
5) Balance: el trabajo, base del valor. El valor, expresión de las relaciones
sociales...........................60
6) Trabajo concreto y trabajo
abstracto................................................................................................61
7) Trabajo individual y trabajo socialmente
necesario..........................................................................63
8) Trabajo simple y trabajo
complejo....................................................................................................66
2. CAPÍTULO SEGUNDO. LA FORMA DEL VALOR Y EL
DINERO. ........................................................67
1) La forma del valor, noción
general. ..................................................................................................67
2) Desarrollo de la forma del valor. Las tres formas de
valor. ...............................................................69
3) El dinero, el fetichismo del dinero y de la mercancía en
general......................................................72
4) El dinero, medida de valor y medida de los
precios .........................................................................74
5) El dinero, medio de
circulación........................................................................................................
.76
6) Otras funciones del
dinero. .............................................................................................................
..78
3. LIBRO SEGUNDO: LA PRODUCCIÓN DE PLUSVALÍA.
CAPÍTULO TERCERO: LA PLUSVALÍA EN LA ECONOMÍA
CAPITALISTA ...........................................80
1) Imposibilidad de obtener la plusvalía mediante
intercambio.............................................................80
2) La fuerza de trabajo como mercancía. Valor de la fuerza de
trabajo................................................82
3) Formación de la
plusvalía...........................................................................................................
......84
4) El
capital. ............................................................................................................
..............................85
5) Capital constante y capital variable. Norma de la
explotación..........................................................86
6) Plusvalía absoluta y plusvalía
relativa. .............................................................................................87
7) Creación de la plusvalía
relativa.......................................................................................................90
8) Crecimiento de la explotación. El sistema
Taylor. ............................................................................91
4. LIBRO TERCERO. EL SALARIO. 3
CAPÍTULO CUARTO. EL SALARIO EN LA ECONOMÍA
CAPITALISTA ..................................................93
1) El salario, precio de la fuerza de trabajo; las formas de
salario. .......................................................93
2) Los factores del
salario...............................................................................................................
......96
5. LIBRO CUARTO. LA TEORÍA DE LA GANANCIA Y EL PRECIO DE
PRODUCCIÓN.
CAPÍTULO QUINTO. LA GANANCIA Y EL PRECIO DE PRODUCCIÓN EN LA
ECONOMÍA
CAPITALISTA.....................................................................................................
.....................................100
1) Tasa de ganancia y tasa de
plusvalía. ...........................................................................................101
2) Composición orgánica del capital y tasa de
ganancia....................................................................102
3) Rotación del capital y tasa de
ganancia.........................................................................................103
4) Las relaciones entre la tasa de explotación y la tasa de
ganancia.................................................105
5) Formación de la tasa media de ganancia: tendencia a que esta tasa
baje. ...................................106
6) Los gastos de producción y el cálculo de estos gastos en la economía
capitalista........................109
7) El precio de producción y la teoría del valor del
trabajo. ................................................................113
8) Precio de monopolio y ganancia de
monopolio ..............................................................................118 4

I. PRIMERA PARTE:
EL CAPITAL: UNA OBRA REVOLUCIONARIA
INTRODUCCIÓN
Hace ya algo más de cien años, el 16 de agosto de 1867, a las 2 de la
madrugada, Marx anuncia a
Engels que acaba de terminar la corrección de la última página de su libro:
el primer libro de El
Capital.
“He terminado este volumen.

Sólo á ti debo el haber podido hacerlo. Sin la dedicación que me has


prestado, no me habría sido posible realizar los trabajos requeridos por
estos tres volúmenes. Te
abrazo con el corazón lleno de gratitud... Saludos mi querido, mi muy
querido amigo”.
A través de esta obra el proletariado internacional pudo conocer las razones
de su miseria y los
medios para acabar con ella de manera revolucionaria. Los prodi giosos
descubrimientos de Marx y
Engels iban a permitir que las masas obreras dieran una orientación
correcta a sus luchas. El sistema
capitalista había sido puesto al desnudo, se analizaban las condiciones de
su nacimiento, de su
desarrollo y de su supresión. Se señalaba así cuáles eran las condiciones
objetivas de la revolución.
La época de las utopías había terminado.
Pero después de 100 años de su aparición ¿sigue teniendo El Capital la
validez que tuvo en su
época, sobre todo cuando estos años han sido testigos de una modificación
tan grande del
Capitalismo? ¿Acaso la teoría marxista no pertenece ya a las reliquias del
pasado?
La respuesta a esta pregunta pone en tela de juicio a los intelectuales, a los
teóricos marxistas ¿no
serán ellos sacerdotes de una religión superada?
Y, lo que es más grave y de mucho mayor trascendencia, pone además en
tela de juicio todo el
problema del movimiento comunista internacional .y su repercusión en la
línea política de los
partidos comunistas de los distintos países.
Si la teoría marxista conserva su validez, es decir, si ella es capaz de dar
cuenta de las nuevas
realidades en sus raíces más profundas, haciendo con ello posible su
transformación, reducir al
silencio algunos de sus principios es caer en el oportunismo político,
descartar algunos de ellos para
reemplazarlos por otros “más actuales” es caer en el revisionismo.
Oportunismo, revisionismo:
plagas del movimiento popular, que lo debilitan reduciéndolo a consignas
reformistas que, aunque
reflejan sus intereses inmediatos, conscientes, no hacen sino someterlo a la
estrategia de las clases
dominantes, haciéndole olvidar que su verdadera liberación está en la
destrucción del sistema,
origen de todos sus males.
La importancia de esta cuestión exige una respuesta rigurosa. Para ello es
necesario preparar el
terreno tratando algunas cuestiones previas:
1º) Marx habla continuamente en El Capital de “MODO DE PRODUCCIÓN”
(capitalista, feudal,
etc...) ¿qué significación tiene este concepto introducido por Marx en el
estudio de las sociedades?
¿Se reduce sólo a la producción de bienes materiales?
2º) ¿Cuál es el objeto del Capital?, ¿es un objeto económico (la economía
capitalista) o un objeto
histórico (el estudio de la Inglaterra capitalista del siglo XIX)? 5
3º) ¿La teoría marxista, se reduce a El Capital ? ¿Hay alguna diferencia
entre una teoría científica y
una ciencia empírica?
4º) ¿Cuál es el estado actual de la teoría marxista?
1) EL CONCEPTO DE MODO DE PRODUCCIÓN
Empezaremos tratando de aclarar el concepto de MODO DE PRODUCCIÓN.
No se debe confundir la expresión “MODO DE PRODUCCIÓN de bienes
materiales” con el
concepto MODO DE PRODUCCIÓN. La primera expresión es empleada por
Marx y Engels para
describir una forma de producción de bienes materiales: es una expresión
descriptiva. El segundo es
un concepto teórico que incluye además del nivel de la producción de
bienes materiales (nivel
económico), los otros niveles de la realidad social: jurídico-político e
ideológico.
Marx y Engels no han definido nunca el concepto de MODO DE PRODUCCIÓN
que tan a menudo
emplean. La mayoría de los autores marxistas utilizan esta expresión sin
definirla, y los que la
definen limitan su significación al solo nivel económico. Nosotros
estimamos, sin embargo,
siguiendo a Louis Althusser, que la reducción de este concepto al solo nivel
económico limita el
sentido implícito que Marx le da en El Capital, su obra más acabada
2
.
El concepto de MODO DE PRODUCCIÓN es el concepto que nos permite
pensar y conocer una
totalidad social. Hay una gran diferencia entre describir una cosa æmostrar
sus características
visiblesæ y conocer una cosa. Cuando un enfermo expone al médico lo que
él siente, no hace sino
describir los síntomas de su enfermedad. El médico es capaz de
diagnosticar, a partir de estos
síntomas, una enfermedad determinada; por ejemplo: apendicitis. Resume
en una palabra la larga
descripción de síntomas hecha por el enfermo. Esta palabra implica un
conocimiento de la
enfermedad. Para llegar a diagnosticar una enfermedad determinada es
necesario captar la unidad
que permite comprender los diferentes síntomas. De la misma manera, para
llegar a definir un
objeto es necesario ser capaz de descubrir la unidad o la forma de
organización de los elementos
que sirven en un primer momento para describirl a.
Se puede describir una sociedad; decir, por, ejemplo, que en toda sociedad
existen industrias,
campos cultivados, correos, escuelas, ejército, policía, leyes, corrientes
ideológicas, etc. Pero la
organización de estos elementos en diferentes estructuras (estructura
económica, jurídico-política,
ideológica) y la determinación del papel que cada una de estas estructuras
juega en la sociedad, nos
permite pasar de la descripción al conocimiento de una realidad social,
establecer las leyes de su
desarrollo y, por lo tanto, la posibilidad de guiarlo conscientemente.
En la época de Marx todo el mundo veía, describía los síntomas de la
“enfermedad capitalista”: la
pobreza de las masas, la riqueza de pequeños grupos, la explotación de la
mujer y de los niños, etc.
Algunos se rebelaban, otros buscaban explicar esta situación recurriendo a
las leyes divinas:
“Siempre habrá pobres entre vosotros...”. Pero Marx y Engels supieron
pasar de la descripción al
conocimiento de las causas y de las leyes del desarrollo capitalista,
conocimiento que permitió, más
tarde, a los partidos marxistas hacer la revolución y establecer regímenes
sociales nuevos.
Después de lo dicho anteriormente se puede comprender mejor la
afirmación que habíamos hecho:
el concepto de MODO DE PRODUCCIÓN es el concepto teórico que permite
pensar la totalidad
social.

2. Ver, por ejemplo, el texto de El Capital , Libro III, p. 735, donde se refiere
explícitamente a los factores jurídicos supraestructurales
como elementos indispensables a todo modo de producción. 6
Todo MODO DE PRODUCCIÓN está constituido por:
1º) UNA ESTRUCTURA GLOBAL formada por tres estructuras regionales:
æEstructura económica.
æEstructura jurídico-política (leyes, Estado, etc.).
æEstructura ideológica (ideas, costumbres).
2º) En esta estructura global, una de las estructuras regionales domina
siempre a las otras.
Es importante señalar aquí que no es el nivel o estructura económica la que
juega siempre el papel
dominante, como lo pretenden, a menudo, los vulgarizadores del
marxismo. Marx nos lo dice
claramente en una nota en el primer libro de El Capital
3
Marx dice en esa nota que si lo económico
domina en El Capitalismo, no se puede negar que en la Edad Media
dominaba el catolicismo (es
decir una estructura ideológica) y en Atenas y Roma, la política. Pero, dice
“son las condiciones
económicas de entonces las que explican... por qué en un caso el catolici
smo y en el otro la política
jugaban el papel principal (o dominante)”.
3º) En esta estructura global, la estructura económica es siempre la
determinante en última
instancia.
Como lo indica el texto que acabamos de citar, son las condiciones
económicas las que determinan
cuál de las estructuras regionales jugará el papel dominante.
La distinción entre papel dominante y papel determinante en última
instancia es una distinción
fundamental, a la que Althusser ha dado todo su peso. En Marx y Engels es
difícil encontrar
formulaciones explícitas sobre ella, debido a que su objeto de estudio es el
modo de producción
capitalista donde ambas determinaciones coinciden; el nivel económico
juega en este modo de
producción, no sólo el papel de determinación en última instancia, sino
también el papel dominante.
Precisemos más lo que entendemos por estructura dominante.
Consideramos dominante a aquella
estructura que juega el papel fundamental en la reproducción del modo de
producción determinado.
En el caso del modo de producción servil, por ejemplo, la reproducción de
las relaciones de
explotación sólo se logra mediante la participación de factores
superestructurales,
(“extraeconómicos”). En este caso, será, por lo tanto, la estructura
ideológica o la estructura
jurídi co-política la que dominará dependiendo del peso relativo que cada
una de ellas tenga en la
reproducción de las relaciones de producción. Esto nos hace pensar que no
pueden existir leyes
económicas de reproducción de este modo de producción.
En el modo de producción capitalista, por el contrario, es la estructura
económica la que determina
y fija las leyes de reproducción del sistema, desempeñando los factores
superestructurales sólo un
papel secundario.
4o
) Por último, lo que caracteriza a todo MODO DE PRODUCCIÓN es su
dinámica, es decir, la
continua REPRODUCCIÓN de sus condiciones de existencia. El modo de
producción capitalista,
por ejemplo, al mismo tiempo que produce bienes materiales en una forma
muy determinada, que
implica la división de los hombres de esa totalidad social en capitalistas y
obreros, y que da origen a
toda una ideología que favorece este tipo de producción y a una forma de
poder que la defiende y la
estimula, va continuamente reproduciendo sus condiciones de producción.
Al mismo tiempo que
produce bienes materiales reproduce las relaciones de producción
capitalistas. Al mismo tiempo que
produce bienes materiales en mayor cantidad, reproduce en forma más
extensa la división de los
hombres en capitalistas y obreros.

3. El Capital , Libro I, p. 46 (Nota). 7


Para finalizar debemos insistir en que el núcleo estructurador del modo de
producción son las
relaciones de producción. Son estas relaciones las que explican el tipo
característico de articulación
de las distintas estructuras regionales en cada modo de producción, son
ellas las que determinan
cual de ellas ocupará el papel dominante. recordemos que Marx dice
explícitamente que es “la
relación directa existente entre los propietarios de los medios de producción
y los productores
directos” la que nos revela “el secreto más recóndito, la base oculta de toda
la construcción social ”
4
,
(El Capital, III, p. 733).
2) EL CONCEPTO DE FORMACIÓN SOCIAL.
Antes de responder a la pregunta ¿cuál es el objeto de El Capital ? debemos
detenernos un momento
en el concepto de formación social.
El concepto de MODO DE PRODUCCIÓN se refiere a un objeto abstracto, a
una totalidad social
pura, “ideal ”, en la que la producción de bienes materiales se efectúa en
forma homogénea. Pero en
la mayor parte de las sociedades históricamente determinadas la
producción de bienes materiales no
se efectúa de una manera homogénea. En una misma sociedad se puede
encontrar diferentes tipos
de relaciones de producción.
La Rusia analizada por Lenin en su artículo sobre “El impuesto en especies”
(que corresponde, más
o menos, al período que va desde 1917 hasta 1929) es un ejemplo de la
combinación de diferentes
sistemas económicos. Veamos la enumeración que hace Lenin:
1. economía campesina patriarcal, es decir, natural en una gran medida;
2. pequeña producción mercantil (esta categoría comprende a la mayor
parte de los campesinos que
venden trigo);
3. capitalismo privado;
4. capitalismo de Estado;
5. socialismo.
Rusia es tan grande y tan variada que todas estas diversas formas
económicas y sociales se mezclan
en ella. En esto consiste la originalidad de la situación.
Otro ejemplo es la Francia analizada por Marx en El 18 Brumario. En ella se
encuentra una
combinación de diferentes modos de producción de bienes materiales:
feudal, patriarcal,
pequeño-mercantil y capitalista.
Ahora bien, estas diversas relaciones de producción que coexisten en una
sociedad históricamente
determinada no lo hacen en forma anárquica ni aisladas unas de otras, una
de ellas ocupa una
situación dominante, imponiendo a las demás sus propias leyes de funci
onamiento.
En la Introducción a la crítica de la economía política, Marx dice lo siguiente:

4. Pensamos, por lo tanto, que no es correcto afirmar, como lo hace


Poulantzas en su libro: Clases sociales y poder político en el Estado
capitalista , Siglo XXI, México, 1969, que la matriz del modo de producción
es el tipo de articulación de sus distintos niveles.
Si, como el mismo Poulantzas lo señala (p. 22), son las relaciones de
producción (propiedad, apropiación real) las que determinan el tipo
de articulación de los niveles del modo de producción, este tipo de
articulación no es sino un efecto de aquello que constituye realmente
la matriz de este modo: las relaciones de producción. Pensamos que esta
concepción de Poulantzas constituye el punto nodal estratégico
de acerca del concepto de clases sociales. 8
En todas las formas de sociedad, es una producción determinada y las
relaciones engendradas por
ella las que asignan a todas las otras producciones y a la relaciones
engendradas por ellas su rango y
su importancia
5
.
Si estudiamos, por ejemplo, los diversos países de América Latina,
encontramos que existen
diversas relaciones de producción que van desde las relaciones capitalistas
más desarrolladas hasta
aquellas que caracterizan a una economía casi autárquica en ciertas
regiones dominando en la
mayor parte de ellos, si no en todos, las relaciones de producción
capitalista. Estas someten a sus
leyes de desarrollo a las otras relaciones que le están subordinadas.
Por lo tanto, en la mayor parte de las sociedades históricamente
determinadas nos encontramos con
la existencia de varias relaciones de producción, siendo siempre una de
ellas dominante, es decir,
aquella cuyas leyes de funcionamiento y desarrollo tienen una inf luencia
decisiva sobre las demás.
Pero en esta diversidad existe siempre una relación de producción que es
dominante y cuyas leyes
de funcionamiento tienen una influencia decisiva sobre las demás.
De lo expuesto anteriormente se deduce que la dominación de un tipo
determinado de relaciones de
producción, no hace desaparecer en forma automática todas las otras
relaciones de producción, éstas
pueden seguir existiendo, aunque modificadas y subordinadas a las
relaciones de producción
dominantes.
Podemos afirmar, por ejemplo, que desde la época de la conquista los
países de América Latina han
estado sometidos al sistema capitalista mundial en un comienzo bajo la
forma de capitalismo
comercial y luego a través de relaciones de producción propiamente
capitalistas (en la mayor parte
de ellos); pero afirmar que este sistema capitalista mundial domina no
significa negar que existían y
que todavía existen, en forma muy difundida, relaciones precapi talistas de
producción: relaciones de
producción que se acercan a las de la comunidad primitiva en algunos
lugares aislados, relaciones
semiserviles en muchas zonas campesinas y una difusión bastante grande
de la pequeña producción
artesanal
6
.
Ahora bien, las relaciones de producción dominantes no sólo imponen sus
leyes de funcionamiento
a las otras relaciones de producción que le están subordinadas sino que
también determinan el
carácter general de la superestructura de dicha sociedad.
La complejidad de la estructura económica y el carácter dominante de una
de las relaciones de
producción que coexisten en ella explica el carácter complejo de las
estructuras ideológicas y
jurídico-políticas de toda sociedad históricamente determinada.
Para designar esta realidad social históricamente determinada empleamos
el concepto de
FORMACIÓN SOCIAL. Este concepto se refiere, como hemos visto, a una
realidad concreta,
compleja, impura, como toda realidad, a diferencia del concepto de MODO
DE PRODUCCIÓN
que se refiere a un objeto abstracto, puro, “ideal ”.
Llamaremos FORMACIÓN SOCIAL a una totalidad social
concreta históricamente determinada.
Esta totalidad social concreta, históricamente determinada, puede
corresponder a un país
determinado o a una serie de países que tienen características más o
menos similares y una historia

5. Einleitungzur Kritik der politischen Ökonomie, p. 637.


6. A nuestro parecer, el grave error de Gunder Frank, en sus primeros libros
y artículos acerca de América Latina, es creer que para
afirmar la dominación del sistema capitalista mundial es necesario negar la
existencia de cualquier tipo de relación precapitalista. Se
confunde la dominación del capitalismo en las relaciones de intercambio
con la dominación a nivel e las relaciones de producción. Este
error impide analizar en forma correcta las clases sociales en América
Latina. 9
común. Se puede hablar así de la formación social chilena, mexicana, etc.
como también de la
formación social latinoamericana.
Ahora bien, como toda totalidad social, esta totalidad social concreta,
históricamente determinada,
está compuesta de una estructura económica, una estructura ideológica y
una estructura
jurídico-política; pero a este nivel ellas tienen un carácter mucho más
complejo. Por lo tanto, en
toda formación social, salvo muy escasas excepciones, encontramos:
1. Una estructura económica compleja, en la que coexisten diversas
relaciones de producción. Una
de estas relaciones ocupa un lugar dominante, imponiendo sus leyes de
funcionamiento a las
otras relaciones subordinadas;
2. Una estructura ideológica compleja formada por diversas tendencias
ideológicas. La tendencia
ideológica dominante, que subordina y deforma a las demás tendencias
corresponde
generalmente a la tendencia ideológica de la clase dominante, es decir, a
la tendencia ideológica
propia al polo explotador de la relación de producción dominante.
3. Una estructura jurídico-política compleja, que cumplía la función de
dominación de la clase
dominante.
La formación social es, por lo tanto, una estructura compleja, compuesta
por estructuras regionales
complejas articuladas a partir de la estructura de relaciones de producción.
Es necesario estudiar
cada estructura regional en su autonomía relativa de las demás y de
acuerdo a sus características
propias.
El concepto de modo de producción se refiere a una totalidad social
abstracta (capitalista, servil,
esclavista, etc.). El concepto de formación social se refiere a una totalidad
social concreta. Esta no
es una combinación de totalidades sociales abstractas, o ideales, es una
realidad concreta,
históricamente determinada, estructurada a partir de la forma en que se
combinan las diferentes
relaciones de producción que coexisten a nivel de la estructura económica.
Por lo tanto, al estudiar una formación social, al estudiar un país
determinado, debemos empezar
siempre por diagnosticar qué tipo de relaciones de producción existen,
cómo se combinan, cuál es la
relación de producción dominante, cómo ejerce su influencia sobre las
relaciones de producción
subordinadas.
Sabemos que la tesis fundamental del materialismo histórico consiste en
explicar el conjunto de los
procesos históricos que se producen en una sociedad a partir de su
infraestructura económica y, por
lo tanto, a partir de una estructura económica compleja en la que se
combinan diferentes relaciones
de producción. Esta tesis no implica, sin embargo, que el marxismo niegue
la importancia de los
otros niveles de la sociedad. La estructura económica determina, en última
instancia, el desarrollo
social, pero no produce nada automáticamente. Los niveles ideológicos y
público-políticos tienen
una autonomía relativa, dentro de los márgenes que le permite la estructura
económica, es decir, sus
propias leyes de desarrollo. Su desarrollo puede estar adel antado o
retrasado con respecto a la
estructura económica.
El estudio de una formación social es fundamentalmente un estudio
empírico. Es necesario tener
datos concretos, estadísticos o de otro tipo, los que deben ser sometidos a
un estudio crítico. Nunca
se puede deducir de la infraestructura económica las otras estructuras de la
sociedad. Lo económico
sólo sirve de hilo conductor, de guía en la investigación detallada y
específica de las estructuras
ideológicas y jurídico-políticas.
Por último, a nivel de la formación social, la totalidad social históricamente
determinada toma la
forma de “individualidad concreta” que conserva una cierta identidad a
través de sus 10
transformaciones. Un país o un grupo de países se distingue de otro país o
grupo de países por sus
características individuales y por su historia . En esta historia se pueden
distinguir distintas fases de
desarrollo; lo que determina el paso de una fase a otra es un cambio en la
forma en que se combinan
las diversas relaciones de producción que coexisten en ellas. Las relaciones
de producción que
ocupan el lugar dominante en la estructura económica determinan el
carácter de la fase y, además le
dan un nombre. Cuando se habla, por ejemplo, de países capitalistas o
países semi-feudales, se está
pensando en las relaciones de producción dominantes en la formación
social, pero ello no excluye la
existencia de otras relaciones de producción que ocupan un lugar
subordinada. Si se empleara un
lenguaje riguroso, debiera decirse: formación social a dominante capitalista
y formación social a
dominante semifeudal .
3) ¿CUÁL ES EL OBJETO DE EL CAPITAL?
Con estos dos conceptos: MODO DE PRODUCCIÓN y FORMACIÓN SOCIAL
podemos,
responder a la pregunta acerca del objeto del Capital. Ahora podemos
formularla de manera más
precisa en la siguiente forma: El objeto del Capital ¿es el estudio del modo
de producción
capitalista (obje to abstracto) en su conjunto, o sólo el estudio de la
estructura económica de este
modo de producción, o es un estudio de una formación social, es decir, de
una realidad social
históricamente determinada: la Inglaterra de la segunda mitad del siglo
XIX?
Veamos lo que dice Lenin al respecto en ¿Quiénes son los amigos del
pueblo?:
“...El Capital æcuyo único objeto es estudiar precisamente la sociedad
capitalistaæ implica un
análisis materialista de esta sociedad y de sus supraestructuras”.
“...Si otros rasgos del régimen económico de la Edad Media han sido
dejados de lado es porque
pertenecen al modo de producción feudal “mientras que Marx estudia ” el
modo de producción
capitalista...” el proceso de desarrollo del capitalismo ha comenzado
efectivamente (por ejemplo,
en Inglaterra) mediante un régimen de pequeños productores de
mercancías diseminados, y por su
propiedad individual, fruto de su trabajo”.
En estos textos Lenin señala en forma precisa los límites del estudio de
Marx: el régimen, sistema u
organización social capitalista, es decir, un objeto abstracto, puro.
Veamos ahora lo que Marx mismo dice acerca del modo de producción
capitalista y de Inglaterra:
“En esta obra estudio el modo de producción capitalista, y las relaciones de
producción e
intercambio que le corresponden. Como Inglaterra es el lugar clásico de
esta producción saco de
este país los hechos y los ejemplos principales que sirven de ilustración al
desarrollo de mis tesis”
7
.
Marx estudia, por lo tanto, en El Capital un objeto abstracto: el MODO DE
PRODUCCIÓN
CAPITALISTA. La Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX figura en esta
obra sólo como un
ejemplo que sirve para ilustrar las afirmaciones teóricas de Marx, debido a
que es el país en el que
El Capitalismo está más avanzado.
Pero ¿podemos decir que El Capital estudia todo el modo de producción
capitalista?
En realidad, El Capital, tal como lo conocemos, es una obra inconclusa,
representa el estudio
científico del “nivel económico” del modo de producción capitalista, y a ello
se debe que se le
considere generalmente como un obra de tipo económico. Marx pretendía
analizar también el
derecho, el Estado y la ideología del modo de producción capitalista, como
lo deja ver en el plan de
trabajo que presenta en la Introducción a la Crítica de la Economía Política,
pero no alcanzó a

7. El Capital , Libro I. Prefacio a la 1ª ed. alemana, p. XIV. 11


hacerlo. Sin embargo, es necesario señalar que esta teoría del “nivel
económico” del modo de
producción capitalista supone necesariamente, si no la teoría desarrollada,
al menos ciertos
elementos teóricos que se refieren a las otras instancias de este modo de
producción: ideológica y
jurídico-política. Por lo tanto, El Capital no se limita sólo a la economía.
Sobrepasa ampliamente la
economía, conforme a la concepción marxista de la realidad económica, que
sólo puede ser
comprendida como un nivel, una parte, una estructura regional inscrita
orgánicamente en la
totalidad de un modo de producción. A ello se debe que, a pesar de que el
análisis de Marx
permanece fundamentalmente a nivel de la economía capitalista, se puedan
encontrar en su obra
elementos teóricos importantes para poder elaborar la teoría de los otros
niveles de este modo de
producción, elementos que hasta este momento no han sido elaborados.
Por último, es necesario señalar que El Capital se limita a estudiar en forma
científica y acabada el
nivel económico del modo de producción capitalista, en su fase competitiva,
que se caracteriza
fundamentalmente por la libre competencia de los capitalistas individuales.
A pesar de que Marx
descubre la tendencia a la concentración de los capitales y a la formación
de los monopolios, no
puede realizar un análisis científico de esta etapa del desarrollo capitalista,
debido a que, como todo
pensador, está limitado en sus elaboraciones por la problemática de su
época. ¿Tienen razón,
entonces, aquellos que consideran el marxismo como una reliquia del
pasado?
4) EL MATERIALISMO HISTÓRICO: UNA TEORÍA CIENTÍFICA.
En las páginas anteriores hemos visto que la obra más acabada de Marx: El
Capital tiene por objeto
de estudio el modo de producción capitalista, es decir, un objeto abstracto
que no se encuentra
nunca en estado puro en la realidad. Hemos visto también los límites de
este estudio: nos da un
conocimiento científico del nivel económico del modo de producción
capitalista en su fase
premonopolista. Marx no pudo realizar su proyecto inicial: el estudio de
todos los niveles del modo
de producción capitalista.
Pero, ¿Que es lo que guía a Marx en el estudio científico del modo de
producción capitalista? ¿Cuál
es su “hilo conductor”?
Su “hilo conductor” es la teoría materialista de la historia enunciada por él
de manera muy
esquemática en su Prefacio a la Crítica de la economía política.
Detengámonos un momento a analizar el significado de esta palabra teoría
tan empleada en el
lenguaje científico.
De la misma manera que en el proceso de producción material se pretende
transformar una materia
prima determinada (por ejemplo: el cobre) en un producto determinado (por
ejemplo: cañerías,
cables eléctricos, etc.) mediante la utilización por parte de los trabajadores
de medios de producción
especializados (máquinas, instrumentos, etc.); en el proceso de producción
de conocimientos se
pretende transformar una materia prima determinada (una percepción
superficial, deformada de la
realidad) en un producto determinado (un conocimiento científico, riguroso
de ella). Esta
transformación la realizan los trabajadores intelectuales utilizando
instrumentos de trabajo
intelectual determinados; fundamentalmente la teoría y el método
científicos. Se llama teoría al
cuerpo de conceptos más o menos sistemático de una ciencia (por ejemplo:
teoría de la gravedad,
teoría de la relatividad, teoría freudiana del inconsciente, etc.). Se llama
método a la forma en que
son utilizados estos conceptos.
Toda teoría científica, por lo tanto, tiene el carácter de instrumento de
conocimiento, ella no nos da
un conocimiento de una realidad concreta, pero nos da los medios o
instrumentos de trabajo
intelectual que nos permitan llegar a conocerla en forma rigurosa, científica.
La teoría de la 12
gravedad, por ejemplo, no nos da un conocimiento inmediato de la
velocidad con que cae una
piedra desde una altura determinada, pero nos da los medios para poder
realizar este cálculo
concreto.
Cuando se habla, entonces, de teoría marxista de la historia (o materialismo
histórico) se está
hablando de un cuerpo de conceptos abstractos que sirven a los
trabajadores intelectuales como
instrumentos para analizar, en forma científica, las diferentes formaciones
sociales.
Este cuerpo de conceptos del materialismo histórico es el siguiente:
fuerzas productivas, relaciones
sociales de producción, infraestructura, superestructura, estructura
ideológica, estructura
jurídico-política, modo de producción, formación social, determinación en
última instancia por la
economía, autonomía relativa de los otros niveles, clases sociales y lucha de
clases relacionadas a
las relaciones sociales de producción, transición y revolución, etc.
Aunque este cuerpo de conceptos nunca fue desarrollado en forma
sistemática por Marx, fue, sin
embargo, utilizado por él en el estudio del modo de producción capitalista
permitiéndole pasar de
una simple descripción del sistema a una comprensión profunda de sus
leyes, de su dinámica y de
sus perspectivas futuras.
Existe una gran desigualdad en la elaboración posterior que han sufrido
estos conceptos. Los
conceptos pertenecientes a la infraestructura, por ejemplo, han sido mucho
más elaborados que los
pertenecientes a la superestructura. Esto no se debe a un azar, sino al
hecho de que estos son los
conceptos que han sido utilizados a menudo por Marx en el análisis de la
estructura económica del
modo de producción capitalista. Estudiando cómo Marx los emplea en El
Capital, los teóricos
marxistas han podido elaborarlos de una manera más profunda, aunque
todavía muy insuficiente en
muchos aspectos. Los otros conceptos, por el contrario, permanecen en
estado de “conceptos
prácticos” (más que dar conocimientos indican las líneas generales que
deben guiar la
investigación). El concepto de superestructura, por ejemplo, permanece aún
bastante imperfecto.
Partiendo de los elementos teóricos no-desarrollados que se encuentran en
El Capital y en las obras
políticas de Marx y Engels, los investigadores marxistas deben producir los
conceptos generales de
los niveles jur ídico-político e ideológico.
Ahora bien, los conceptos generales del materialismo histórico empleados
en El Capital son
diferentes de los conceptos específicos que constituyen la teoría del nivel
económico del modo de
producción capitalista desarrollada en esta obra. Estos conceptos
específicos: trabajo abstracto y
trabajo concreto relacionados a valor de cambio y valor de uso, plusvalía,
capital constante y
variable, etc., son conceptos que sólo sirven para estudiar específicamente
el nivel económico del
modo de producción capitalista; el estudio del nivel económico del modo de
producción servil o del
modo de producción socialista, requiere otros conceptos específicos
8
.
5) TEORÍA GENERAL Y TEORÍAS REGIONALES.
Podemos concluir entonces que para realizar un estudio del modo de
producción capitalista, se
necesita una teoría más general, un cuerpo de conceptos más abstractos.
Estos conceptos generales
son los instrumentos de trabajo que permitirán la producción del
conocimiento del modo de
producción capitalista.
Debemos, por lo tanto, distinguir en el materialismo histórico: 1) una
TEORÍA GENERAL: el
cuerpo de conceptos generales empleado en el estudio diferencial de cada
modo de producción. 2)

8. Marx distingue claramente estas dos categorías de conceptos cuando


habla en la Introducción a la Crítica de la Economía Política del
“plan que hay que adoptar para el estudio de la sociedad burguesa”. 13
TEORÍAS REGIONALES: de los diferentes modos de producción (esclavista,
servil, capitalista,
etc.) y de la transición de un modo de producción a otro.
Si queremos, por ejemplo, situar precisamente la teoría marxista de la
dictadura del proletariado,
debemos señalar que ella no pertenece a la teoría general del materialismo
histórico, sino a una
teoría regional: la teoría del paso del modo de producción capitalista al
modo de producción
socialista, y más precisamente a la subregión de la instancia jurídico-política
de esta etapa de
transición.
Con estos elementos podemos volver a nuestra pregunta central: el
marxismo ¿es una reliquia del
pasado?
Si el objeto del marxismo fuera, una sociedad histórica determinada, la
Inglaterra o, si se quiere, la
Europa de la segunda mitad del siglo XIX, la respuesta sería evidentemente
afirmativa. Pero, Marx
no estudia en El Capital un objeto concreto, una formación social dada, sino
un objeto abstracto: el
modo de producción capitalista, que no se encuentra nunca, en la realidad,
en estado puro, sino
siempre combi nado con otros modos de producción de bienes materiales
en las formaciones
sociales concretas. Más aún, en países como los nuestros de A. L. en que
amplios sectores de la
economía no corresponden al desarrollo capitalista estudiado por Marx, su
teoría sigue siendo
válida como instrumento de trabajo para estudiar el sector capitalista, que a
pesar de ser, en muchos
casos, cuantitativamente menos desarrollado, es cualitativamente
dominante, es decir, es un sistema
que impone sus leyes de funcionamiento a los demás sistemas más
atrasado. Si se quiere estudiar,
por ejemplo, la estructura agraria en Chile, no se la puede aislar de la
dominación efectuada por el
sistema capitalista imperante, sistema que está íntimamente relacionado o,
mejor dicho, que es la
consecuencia directa del sistema capitalista imperialista mundial.
Por otra parte, al no reducirse el marxismo a la teoría regional del modo de
producción capitalista,
no puede hablarse de reliquia del pasado, más bien cabría hablar de
insuficiencia de desarrol lo.
En lugar de reliquia del pasado, podría hablarse de una teoría con grandes
perspectivas pero que,
como todo gran descubrimiento, y sobre todo cuando se trata de un
descubrimiento, y sobre todo
cuando se trata de un descubrimiento que pone en peligro la existencia de
las clases dominante,
sufrió una gran represión histórica. Basta para ello analizar el lugar que se
le ha dado en los
programas de estudio de las Universidades europeas, por ejemplo.
Además de esta represión histórica realizada por las clases dominantes, es
necesario reconocer que
durante muchos años los mismos países socialistas frenaron la investigación
por razones conocidas
por todos.
Nos queda, por último, preguntarnos: ¿qué relación existe entre esta teoría
científica de la historia y
las revoluciones sociales? ¿Acaso no hay tantos teólogos en el infierno como
marxistas instalados
en el sistema burgués?
6) TEORÍA MARXISTA Y AC CIÓN REVOLUCIONARIA.
Hemos visto en las páginas anteriores que el materialismo histórico, como
toda teoría no nos da un
conocimiento de un objeto concreto, una sociedad históricamente
determinada, pero nos da los
medios (instrumentos de trabajo intelectual) más eficaces para conocer este
objeto concreto. Por lo
tanto, si el materialismo histórico no es utilizado en el análisis de realidades
concretas, puede ser
considerado como una teoría amputada, que no cumple su objetivo como
una flecha que se hace
girar entre los dedos sin lanzarla jamás. Esta imagen es de Mao Tse-tung,
quien la utiliza para
explicar la rela ción que debe existir entre la teoría marxista y la acción
revolucionaria. Veamos lo
que dice: 14
“La relación recíproca que existe entre el marxismo-leninismo y la
revolución china, es semejante a
la acción recíproca que existe entre la flecha y el fin. Ahora bien, algunos de
nuestros camaradas
“lanzan la flecha sin tener un objetivo” , tiran al azar. Tales camaradas
pueden perjudicar fácilmente
la causa de la revolución. Existen otros camaradas que se contentan con
tener la flecha, hacerla girar
entre los dedos, alabarla sin descanso. ¡Mirad esta flecha! ¡Qué magnífica
flecha!, pero no quieren
de ninguna manera lanzarla. Estos camaradas son aficionados a las
curiosidades de museo, y en el
fondo no se preocupan en absoluto, de la revolución. Nosotros debemos
lanzar la fl echa del
marxismo-leninismo, teniendo por objetivo la revolución china. Si no
aclaramos esto, el nivel
teórico de nuestro partido no se elevará nunca y la revolución china no
podrá triunfar jamás
9
.
Por lo tanto, el marxismo æteoría revolucionariaæ sólo es consecuente con
sus propios fines si se
pone al servicio de los movimientos revolucionarios, los que todavía
preparan y los que ya han
realizado revoluciones victoriosas.
Pero estos movimientos revolucionarios no pueden “aplicar” simplemente,
de una manera
mecánica, la teoría marxista, es necesario que la “apliquen” en forma
creadora, y para ello es
preciso que estudien la historia de sus países, las características y la
evolución de su propia
formación social.
Un ejemplo de la utilización del materialismo histórico como instrumento de
trabajo que permite
analizar una formación social determinada, la Rusia de fines del siglo 19, es
el extraordinario libro
de Lenin: El desarrollo del capitalismo en Rusia. No se debe al azar que
Lenin haya terminado de
escribir este libro en enero de 1899, y que sólo a fines de ese mismo año
haya formulado el primer
proyecto de programa del Partido Social Demócrata (nacido el año
anterior).
Conocer una formación social o un país determinado, es conocer aquello
que lo caracteriza
esencialmente, conocer su estructura económica compleja, conocer cuál es
el modo de producción
de bienes materiales dominante, conocer cómo sus leyes de desarrollo
influyen sobre los modos de
producción de bienes materiales subordinados y, por lo tanto, conocer la
etapa del desarrollo en que
se encuentra; conocer la estructura del poder y las formas ideológicas
dominantes y aquellas que
potencialmente pueden desarrollarse, etc.
Pero para realizar una acción revolucionaria justa, no basta aplicar la teoría
marxista al
conocimiento de una formación social determinada en su etapa actual de
desarrollo. Es necesario
avanzar aún más en el análisis y determinar lo que Lenin llama “el
momento actual ” o la “coyuntura
social y política”, la que es definida fundamentalmente por la “correlación
de las fuerzas presentes”,
internas y externas. Esto es muy importante, ya que toda formación social
es una realidad en
movimiento, movimiento que no depende sólo de sus propias leyes internas
de desarrollo, sino de
su inserción en la coyuntura mundial.
El gran aporte de Mao Tse-tung al estudio de la coyuntura, es haber
mostrado que la coyuntura
puede analizarse en forma científica considerándola como un sistema de
contradicciones en el que
las contradicciones secundarias se encuentran determinadas e influidas por
la contradicción
principal
10
.

9. Mao Tse-tung: “Para un estilo correcto de trabajo en nuestro partido”.


10. Por ejemplo: en la sociedad capitalista, las dos fuerzas opuestas, el
proletariado y la burguesía, constituyen la contradicción principal
Las otras contradicciones, como por ejemplo las que existen entre la clase
feudal remanente y la burguesía, la pequeña burguesía
campesina, la burguesía liberal y la burguesía monopolista, la democracia
burguesa y el fascismo burgués, así como entre los mismos
países capitalistas, entre el imperialismo y las colonias, etc.; están
determinadas e influidas por esta contradicción principal”. Mao
Tse-tung: “Sobre la contradicción”. 15
El análisis correcto de este sistema de contradicciones permite fijar el
criterio para efectuar la
alianza de la clase obrera con las demás fuerzas revolucionarias en cada
etapa de la revolución.
Por lo tanto, el conocimiento adecuado de la coyuntura es una condición
fundamental para conducir
una acción revolucionaria justa.
Resumiendo lo que acabamos de decir, podemos distingui r dos niveles en
la aplicaci ón creadora del
materialismo histórico:
1. El nivel del análisis de las formaciones sociales, es decir, de sociedades
históricamente
determinadas, en una cierta etapa de su desarrollo.
2. El nivel del análisis de la coyuntura, es decir, del “momento actual ” de
una formación social,
definido por la “correlación de fuerzas presentes”.
El conocimiento de estos objetos concretos no se puede deducir de la teoría
marxista; para obtenerlo
es necesario un estudio empírico, concreto: hacer encuestas, utilizar
críticamente el máximo de
datos que se refieran a esa realidad (estadísticos u otros). No bastan las
“citas célebres”, se necesita
una aplicación creadora de la teoría marxista.
Lenin critica duramente a los políticos que se aferran a las citas de los libros
sin hacer un esfuerzo
por enfrentarse en forma creadora a la realidad:
“Ellos son como aquellos eruditos cuyo cráneo es un cajón lleno de citas que
pueden extraer, pero
que en el momento en que se presenta una nueva combinación, no descrita
en los libros, se sienten
perdidos y toman de su cajón justamente aquella que no les sirve”
11

Mao Tse-tung no es menos duro. Dice: “Nuestros camaradas deben


comprender que quien no ha
hecho encuestas no tiene derecho a hablar”
12
.
Pero si el conocimiento correcto de nuestro país y de la coyuntura política
que estamos viviendo es
una condición fundamental para realizar una acción revolucionaria justas,
este conocimiento, por sí
solo, no la produce; para que ello ocurra es necesario que exista la
mediación de una organización
revolucionaria ligada a las masas, ya que son las masas y no los hombres,
las que hacen la historia.
No podemos, en este momento, detenernos en este punto, pero queremos
al menos señalar su alta
significación política: para llevar a cabo una verdadera acción
revolucionaria, para hacer avanzar las
fuerzas revolucionarias, no basta un análisis justo de la realidad ni un
programa de acción justo; es
necesario que exista un movimiento político organizado en tal forma, que
permita educar y
movilizar a las masas en la lucha revolucionaria.
Ser marxista no es, por lo tanto, equivalente a ser revolucionario.
“No porque un señor se apellide Águila, necesariamente debe tener alas y
plumas...” (Fidel ).
Pero todo verdadero revolucionario de nuestra época, es o llega a ser
marxista.
Aquí la historia tiene la palabra.

11. Lenin: “Discurso al primer Congreso de enseñanza extraescolar”. Obras


completas, T. 29 marzo-agosto, 1919.
12. Mao Tse-tung: “Reformemos nuestro estudio”. La cita completa es la
siguiente: “Plantear como tarea, delante del partido, es estudio
sistemático y completo de la realidad que nos rodea. Someter a encuestas
(investigaciones) y a un estudio minucioso, según la teoría y el
método marxista-leninista, las actividades de nuestros enemigos, las de
nuestros amigos y las nuestras, en el terreno económico,
financiero, político, militar, cultural y en el de la vida de los partidos político;
luego sacar las conclusiones lógicas y necesarias. Con este
fin dirigir la atención de los camaradas a las encuestas y a los estudios
concernientes a los hechos reales. Hacerles comprender que la
tarea fundamental de los órganos dirigentes del P.C. consiste en dos cosas
importantes: conocer la situación tal cual existe y saber aplicar
bien la política. Ello significa respectivamente, conocer el mundo y
transformarlo. Nuestros camaradas deben comprender que quien no
ha hecho encuestas no tiene derecho a hablar”. 16
II. SEGUNDA PARTE:
EL CAPITAL.
PLAN DE LECTURA: BIBLIOGRAFÍA
Y ESQUEMAS
1. PLAN GENERAL PEDAGÓGICO DE LECTURA DE EL CAPITAL.
1) TEMAS.
I. La revolución operada por el capital en el modo de producción.
II. La plusvalía, concepto que permite un conocimiento científico del modo
de producción
capitalista.
III. La acumulación del capital.
IV. El beneficio en el sistema capitalista.
V. La renta del suelo.
VI. Circulación del capital individual.
VII. El capital industrial, el capital comercial y el capital financiero.
VIII. Producción y circulación del capital social
IX. Elementos para una síntesis.
2) PRESENTACIÓN DEL PLAN.
Este plan ha sido reelaborado a partir de un primer plan que data de 1965,
después de varias
experiencias de grupos de estudio.
Su objetivo es orientar una primera lectura de El Capital de Marx que tiene
por finalidad
comprender los principales conceptos que emplea en su estudio del modo
de producción capitalista,
al mismo tiempo que las leyes fundamentales del funcionamiento de este
modo de producción.
Se trata, por lo tanto, de una lectura pedagógica de El Capital, y por ello los
textos han sido
ordenados para obtener la correcta comprensión de los principales
conceptos utilizados por Marx.
Superada esta primera etapa de comprensión de los conceptos y leyes
fundamentales, se requiere
una segunda lectura respetando, esta vez, el orden de exposición dado por
el mismo Marx.
El plan se ha dividido en nueve unidades temáticas. Algunas requieren más
tiempo de preparación
que las otras (Ej.: II y IV).
Cada tema va acompañado de:
1. Una bibliografía dividida en:
æTextos de El Capital.
æTextos complementarios clásicos.
æTextos complementarios elementales.
æTextos para profundizar. 17
2. Una lista de los principales conceptos que se deben retener en cada
tema.
3. Esquemas para ayudar a la comprensión de estos conceptos.
3) REFERENCIAS Y COMENTARIOS CRÍTICOS DE LOS PRINCIPALES TEXTOS
CITADOS
Althusser, Balibar, PARA LEER EL CAPITAL, Siglo XXI , México, 1969. Sólo los
artículos de
Althusser: El objeto de El Capital; pp. 81-216; Balibar: pp. 217-335. Los
conceptos
fundamentales del materialismo histórico. Texto difícil pero muy importante
para lograr una
lectura crítica del Capital. Supone la primera lectura pedagógica.
Benard, LA CONCEPTION MARXISTE DU CAPITAL (SEDES, 1952) Interesante
la forma en
que desarrolla los temas, pero nos parece que su lectura debe ser posterior
a los otros textos
citados.
Borchard, Julien, LE CAPITAL (Edition populaire), PUF, Paris, 1956. Este es un
excelente texto de
síntesis que no pretende sino reagrupar en un orden pedagógico y sin
repeticiones ni referencias
estadísticas el pensamiento de Marx. El único punto débil es el que se
refiere a la teoría del
valor la parte más difícil de El Capital.
Lapidus y Ostrovitianov, MANUAL DE ECONOMÍA POLÍTICA DE LA URSS,
1929. Los
capítulos más importantes han sido publicados en este libro. Excelente
texto pedagógico, muy
simple, y que tiene el gran mérito de tratar en, forma absolutamente
correcta el problema del
valor que ha sido deformado por la mayoría de los otros textos pedagógicos.
Lenin, Los textos citados figuran en las obras completas y son excelentes
desde el punto de vista
pedagógico.
Mandel , Ernest, TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA, Ed. Eras, México, 1970.
Este texto es
interesante sobre todo por los datos históricos que aporta para confirmar la
teoría marxista.
Pedagógicamente sólo se le puede aceptar con ciertas críticas.
Marx. EL CAPITAL, Fondo de Cultura Económica, México, 1966, Cuarta
edición. Traductor:
Wenceslao Roces, de la primera edición alemana, T. I, 1867; T. II, 1885; T.
III, 1894.
En esta edición española se encuentran varios errores de traducción
importantes.
Marx, Engels, LETTRES SUR LE CAPITAL, Editions Sociales, Paris, 1964.
Colección de cartas
sobre el Capital . Ayuda a comprender como se fue gestando el capital y
cuales eran los
problemas y las soluciones que se iban planteando. Algunas de estas cartas
están traducidas al
español en los libros de El Capital , otras figuran en Marx-Engels:
Correspondencia seleccionada.
Sweezy, TEORÍA DEL DESARROLLO CAPITALISTA, Ed. Fondo de Cultura
Económica,
México, 1958, 2a
ed. Importante, algunos puntos deben ser discutidos ya que el autor hace
algunas crí ticas a Marx. No es un texto por el que convenga comenzar.
4) PLAN DESARROLLADO
A. La revolución operada por El Capital en el modo de producción.
I. Textos de El Capital
1. El proceso de Trabajo,
Libro I, pp. 130-134; Le Capital, T. I, pp. 181-184. 18
2. La cooperación
Libro I, Cap. XI, pp. 259-271.
Le Capital, T. II, pp. 16-27.
3. La manufactura
Libro I, Cap. XII, pp. 272-301.
Le Capital, T. II, pp. 28-57.
4. La gran industria
Libro I, Cap. XIII, pp. 302-424.
Le Capital, T. II, pp. 58-179.
NOTA. En estos capítulos se encuentran muchos ejemplos históricos lo que
facilita y agiliza la
lectura.

II. Textos complementarios clásicos.


1. Marx. Prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía política. Obras
escogidas en 2
tomos, T. I, pp. 371-6.
2. Marx. Cartas a:
Annenkov: 28-X-1846 (conceptos fundamentales del materialismo
histórico). Obras escogidas,
T. II, pp. 445-455; Marx /Engels. Correspondencia, pp. 14-21. Lettres sur Le
Capital, Ed. S.,
Paris, 1964, pp. 26-37 (N° 4).
Engels: 28-1-1863 (sobre máquina-herramienta). M-E Correspondencia
seleccionada, comentada
y anotada por el Instituto Marx-Engels-Lenin, Ed. Cartago, B. A., 1957, pp.
101-103, Lettres sur...
Nº 56, pp. 133-135.
3. Engels. Carta a Danielson (sobre gran industria): 22-IX-92. Marx-Engels,
Correspondencia
seleccionada, pp.323-325.
4. Engels. Socialismo utópico y socialismo científico. Cap. sobre el
socialismo científico, Obras
escogidas, T. II, pp. 133-153.
5. Engels. Carta a Marx: 15-XII-82 (sobre división del trabj .) Lettres sur... Nº
169, pp., 320).
Carta a Schmidt: 27-X-90 (sobre el materialismo histórico) Lettres sur... Nº
204, pp. 366-372.
6. Lenin. EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN RUSIA.
Sobre la Cooperación:
Ch. V. Las primeras fases del Capital ismo en la industria.
Sobre la manufactura:
Ch. VI. La manufactura capitalista y el trabajo a domicilio para el capital
ismo.
Sobre el maquinismo y la gran industria:
Ch. VII. El desarrollo de la gran industria.

III. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (Edition populaire) PUF, Paris, 1956.
Ch. 9. La revolution operée par Le Capital dans le mode de production, pp.
67-100.
2. Harnecker, Marta. Los conceptos elementales del materialismo histórico,
Siglo XXI, México,
1971, 6ª edición revisada y ampliada, Caps. I, II, III (especialmente). 19

IV. Textos para profundizar


1. Balibar, Etienne. Los conceptos fundamentales del materialismo histórico
en: PARA LEER
EL CAPITAL, pp. 217-335
2. Debb, M. Studies on the development of Capitalism (Routhedge and
Kegan, London), Ch. I a
Ch. VII.

CONCEPTOS PARA DOMINAR


20

21

22
B. La plusvalía: concepto que permite un conocimiento científico del
modo de producción capitalista
I. Textos de El Capital
1. Acerca del concepto de valor
Libro I, Cap. I, pp. 3-15 (Aquí se deja de lado las páginas que se refieren a
la forma valor:
relativa, equivalente, el proceso de cambio y el dinero).
Le Capital, pp. 51-62. 23
2. La transformación del dinero en capital
Libro I, Cap. IV, pp. 103-123.
Le Capital, Ch. IV, pp. 151-179.
3. Producción de la plusvalía absoluta
Libro I, Cap. V, VI y VII, pp. 130-176 y Cap. VIII sólo pp. 177-180 (Se deja de
lado el resto del
capítulo porque se refiere a la ilustración histórica de la lucha por la jornada
de trabajo).
Le Capital, T. I, pp. 180-209.
4. Cuota y masa de plusvalía
Libro I, Cap. IX, pp. 242-249.
Le Capital, T. I, pp. 297-305.
5. La producción de la plusvalía relativa
Libro I, Cap. X, pp. 250-258 (no se leen aquí los Caps. XI XII y XIII que se
refieren a la
manufactura y gran industria que ya han sido leídos en el punto anterior).
Le Capital, T. II, pp. 7-15.
6. La producción de la plusvalía absoluta y relativa
Libro I, Caps. XIV, XV, XVI, pp. 425-447.
Le Capital, T. II, 183-265.
7. El salario
Libro I, Caps. XVII, XVIII, XIX, XX; pp. 448-475.
Le Capital, T. II, pp. 206-234.

II. Textos complementarios clásicos


1. Marx, SALARIO, PRECIO Y GANANCIA. Ob. Esc. T. I, pp. 410-465.
2. Marx, TRABAJO ASALARIADO Y CAPITAL, ob. cit., T. I, pp. 61-99.
3. Marx, EL SALARIO. En Marx-Engels: Escritos económicos varios. Ed.
Grijalbo, México,
1962, pp. 164-183.
4. Marx-Engels, Cartas:
æMarx a Engels 22-VI-1867 (sobre la forma de valor). El Capital, T. I, pp.
680-81; M-E
corresp. pp. 153-54.
æEngels a Marx 26-VI-1867 (plusvalía). El Capital , T. I, pp. 682-83.
æMarx a Engels 24-VIII-1867 (descubrimientos en Marx). El Capital , T. I, pp.
688-9; M-E
Corresp. pp. 156-57.
æMarx a Engels 8-I-1868 (trabajo concreto y abstracto). El Capital , T. I, pp.
699-700; M-E
Correspond. p. 160.
æSobre valor y valor cambio ver los textos en francés.
En Francés
Marx-Engels: Lettres sur Le Capital .
Nº 74 - pp. 162-63 (sur la forme de la valeur)
Nº 76 - p. 165 (plusvalue).
Nº 81 - pp. 174 (decouvertes de Marx).
Nº 95 - pp. 195 (sur travail concret et abstract).
Nº 113 - pp. 229 (valeur d’échange).
Sobre la diferencia entre valor y valor de cambio: 24
5. Glosas marginales al “Tratado de Economía Política” de Adolfo Wagner. El
Capital,
T. I, pp. 713-723.
Le Capital , T. m, pp. 241-253.
6. Engels. Artículos sobre el Libro I. Ver El Capital por Marx. Libro I, pp. 745-
751.
Le Capital , T. III, pp. 219-225.

III. Textos complementarios elementales


1. Lapidus y Ostrovitianov
Libro I El trabajo, base del valor. Libro II La producción de la plusvalía. Libro
III El salario.
2. Mandel, E.
Tratado de economía marxista, Capítulos II y III.
3. Borchardt. LE CAPITAL. Edition Populaire
Ch. I. Marchandise, pirx et profit.
Ch. II. Profit et vente des marchandise
Ch. III. Valeur d’usage et valeur d’échange.
Ch. IV. Achat et vente de la force de travail
Ch. V. Comment se forme la plusvalue
Ch. VI. Capital constant et capital variable, fijo y circulante, pp. 19-56
Ch. VIII. Méthodes pour láugmentation de la plusvalue, pp. 63-66.
Ch. XVI. Le salaire, pp. 209-243.
4. Benard, La conception marxiste du capital
Ch. II Secciones: 2, 3, 4, et
Ch. III section 3, pp. 87-94 (Sur la plusvalue)
Ch. III Sections: 1, 2, y 4, pp. 67-86 et 94-101 (sur le salaire)
5. Denis, H., Valeur et capitalisme. Ed. S., París, 1957.
Ch. I La valeur selon la theorie marxiste, pp. 9-32.

IV. Textos para profundizar.


1. Baran, P. La economía política del crecimiento. F.C.E., México, 1961.
Ch. II. Concepto de excedente económico, pp. 39-62
2. Marx. Histoire des doctrines économiques. Ed. Conste, Paris, 1950, 8
volúmenes.
Teoría de la plusvalía (en Fondo Cult. Econ.)
3. Bettelheim. Planificación y crecimiento acelerado.
Cap. VI. El excedente económico
Sur le salaire.
4. Dobb, M. Salarios. Fondo de Cultura Económica, México, 1957 (3ª ed.), p.
150.
5. Bettelheim. Le probleme de l ’emploi et du chomage dans les theories
économiques. C.D.U.,
1952.
6. Bettelheim. Théories contemporaines de l’emploi. C.D.U.
25
CONCEPTOS PARA DOMINAR
26

27

28

29

30

C. La acumulación del Capital

I. Textos del Capital


1. El proceso de acumulación del Capital .
Libro I, Caps.: XXI, XXII, pp. 476-516 y Cap. XXIII sólo páginas 517-548 (Se
deja de lado la 31
ilustración de la ley general de desarrollo capitalista).
LE CAPITAL, T. III, pp. 7-90.
2. La acumulación originaria.
Libro I, Cap. XXIV, pp. 607-649.
LE CAPITAL, T. III, pp. 153-157.
3. La moderna teoría de la colonización.
Libro I, Cap. XXV, pp. 650-660.
LE CAPITAL, T. III, pp. 206-218.
NOTA: Aquí termina el Libro I, del cual se dejarán definitivamente de lado
sólo 120 páginas
y se pasa al Libro III.

II. Textos complementarios clásicos


1. Marx. INTRODUCCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA.
I. Producción, consumo, distribución, intercambio.
II. Relación general de la producción con la distribución,
al intercambio y el consumo.
IV. Demostración del papel determinante de la producción en el interior
del proceso económico.
Ver textos escogidos en: Marta Harnecker: LOS CONCEPTOS
ELEMENTALES DEL
MATERIALISMO HISTÓRICO.
2. Engels. Carta a Kautsky (sobre la sobrepoblación). Let tres sur Le Capital .
Nº 160, pp. 300-301.
3. Lenin. Para caracterizar el romanticismo económico. T. II: Obras
completas (sobre la
pauperización relativa, p. 145, Ed. fr.) (sobre la acumulación del Capital ,
pp. 152-158, Ed. fr.
(sobre la sobrepoblación, pp. 178-179, Ed. fr.).
El contenido económico del populismo, T. I, Obra compl.
(sobre la ley de la población, pp. 488-518, Ed. fr.).
T. IV, pp. 239-241, Ed. fr. (sobre la teoría de la pauperización).

III. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (ed. populaire).
Ch. 12. L’accumulation capitaliste, pp. 149-163.
Ch. 13. Effet de l’accumulation sur les ouvriers. L’armée
industrielle de reserve. Théorie de l’accroisement du pauperisme, pp.
165-184.
2. Sweezy. TEORÍA DEL DESARROLLO CAPITALISTA.
II parte: V. La acumulación y el ejército de reserva, p 87-108.
l. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA, T. I, Cap. V.
Nota suplementaria sobre la teoría de la pauperización.

IV. Textos para profundizar


1. Balibar. SOBRE LOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES DEL MATERIALISMO
HISTÓRICO. Parte sobre: Tendencia y Contradicción del modo de
producción.
Para leer El Capital, pp. 308-319. En: Lire Le Capital, II, pp. 253-276. 32

CONCEPTOS PARA DOMINAR

D. La ganancia en el sistema capitalista

I. Textos de El Capital
1. La transformación de la plusvalía en ganancia
Libro III, Caps. I, II, III, pp. 45-83 (Saltarse Cap. IV que se refiere a la
rotación).
Le Capital, pp. 47-95.
2. Economía en el empleo del Capital constante
Libro V, Cap. V, pp. 91-115.
Le Capital, pp. 96-122.
3. Influencia de los cambios de los precios.
Libro III, Cap. VI, sólo pp. 116-133 (Se deja de lado la ilustración general
acerca de la crisis
algodonera de 1861-1865) y Cap. VII, pp. 146-149.
Le Capital, pp. 123-140.
4. El problema de la ganancia media.
Libro III, Caps. VIII, IX, X, XI, XII, pp. 150-212.
Le Capital, pp. 159-224.
5. Ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia .
Libro III, Caps. XIII, XIV y XV, pp. 213-263.
Le Capital, pp. 225-272.
Nota: Aquí nos saltamos las secciones que se refieren a la ganancia
comercial, al interés y a la
ganancia del empresario que veremos luego para pasar directamente a la
renta del suelo, que no
requiere de estas elaboraciones para su comprensión.

II. Textos complementarios clásicos


1. Marx. Cartas a Engels:
2-VIII-62. El Capital, III, pp. 824-828. Correspondencia...pp. 93-96.
Lettres sur Le Capital, Nº 50, pp. 120-125.
22-IV-68. El Capital, III, pp. 830-832. Correspondencia… pp. ,64-165.
Lettres sur… Nº 100, pp. 204-206.
30-IV-68. El Capital, III, pp. 832-837. Correspondencia... pp. 65-168. 33
Lettres sur... Nº 102, pp. 208-213.
Le Capital, T. III, pp. 234-238.
Carta a Schily: 30-XI-1867. Lettres sur… Nº 91, p. 189.
Carta a Domela Nieuwenhuis, 27-VI-1880. Lettres sur… Nº 159, p.298.
2. Engels. Carta a Marx: 26-IV-68. El Capital, III, p. 832.
Lettres sur... Nº 101, p. 207.
Prólogo al Libro III de El Capital, III, pp. 7-23.
Complemento, ibid. pp. 24-42.
Le Capital, T. VI, p 7-25, y pp. 26-44.

III. Textos complementarios elementales.


1. Lapidus y Ostrovitianov. MANUAL DE ECONOMÍA POLÍTICA (Moscú 1929).
Libro IV: La
teoría de la ganancia y del precio de producción.
2. Borchardt. LE CAPITAL (Ed. populaire). Ch. 7. Formation d’un taux de
profit uniforme (ou
moyen), pp. 57-61;
Ch. II. Baisse du taux de profit, pp. 143-148; Ch. 31, pp. 470-472 (sobre el
beneficio).
3. Benard. LA CONCEPTION MARXISTE DU CAPITAL. Ch. V. Concurrence des
capitaux et
repartition quantitative des profits, pp. 127-174.
4. Denis. VALEUR ET CAPITALISME. Ch. II, section I, pp. 39-64 (valor y precio
de
producción).
5. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA. T. I, Cap. V.

IV. Textos para profundizar.


1. Balibar. Sobre los conceptos fundamentales del materialismo histórico,
III. La reproducción.
En PARA LEER EL CAPITAL, pp. 277-296.
2. Benard. Ibid. Ch. VII: Les explications bourgeoises du role du capital dans
l ’apparition du
profit. Ch. IX, Section IV, Nº 100: La loi de la baisse tendantielle du taux
de profit, pp. 304-310.
3. Denis. VALEUR ET CAPITALISM.
Ch. II: la lou de le valeur en régime capitalista (concurrentiel et
monopoliste), pp. 32-88.
4. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA. T. II, Cap. XII (para discutir)
5. Sweezy. TEORÍA DEL DESARROLLO CAPITALISTA. 2a
Parte.
Ch. VI: La tendencia descendiente de la tasa de ganancia, pp. 109-122; Ch.
VII: La
transformación de los valores en precio, pp. 123-148 (para discutir).

34
CONCEPTOS PARA DOMINAR.

35

E. La renta del suelo

1. Texto de El Capital
1. Generalidades y tipos de renta diferencial .
Libro III, Caps. XXXVII, XXXVIII, XXXIX, XL, XLIII; pp. 573-685.
Le Capital, T. VIII, pp. 8-132. 36
Nota: Lo importante aquí es comprender los conceptos y no detenerse tanto
en la ilustración
matemática.
2. La renta absoluta.
Libro III, Caps. XLIV, XLV, XLVI, pp. 685-724.
Le Capital, T. VIII, pp. 133-163.
Génesis de la renta capitalista.
Libro III, Cap. XLVII, pp. 725-754.
Le Capital, T. VIII; pp. 164-192.
Nota: Este Texto es importante para el estudio del modo producción feudal
o servil.

III: Textos complementarios clásicos.


1. Cartas entre Marx y Engels:
Marx a Engels: 7-I-51. El capital III, p. 821-823.
Lettres sur Le Capital, Nº 5, pp. 38-40.
Engels a Marx: 29-1-51. El Capital III, p. 823-824
Lettres sur… Nº 6, pp. 120-125.
Marx a Engels: 2-VIII-62. El Capital III, pp. 828-829.
Lettres sur… Nº 50, pp.120-125.
Marx a Engels: 9-VIII-62. El Capital III, pp. 828-829.
Lettres sur… Nº 51, pp. 126-127.
Engels a Marx: 19-XI-69.
Lettres sur… Nº 125, pp. 243-246.
Marx a Engels: 26-XI-69.
Lettres sur… Nº 126, pp. 247-250.
Engels a Schmidt: 12-III-95.
Lettres sur… Nº 228, pp.416-419.

2. Lenin.
La cuestión agraria y los “críticos” de Marx. En: El Capital , III, pp. 842-849
(En francés, T, 4, oc.
pp. 114-128).
3. Lenin. OPINIONS MARXISTES SUR LA QUESTION AGRAIRE EN EUROPE ET
EN
RUSSIE, T. 6, pp. 350-354.
4. Lenin. EL PROGRAMA AGRARIO DE LA SOCIALDEMOCRACIA DE 1905-
1907
(folleto), pp. 88-99 (renta absoluta y relativa); p. 109 (renta en dinero).

II. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (Ed. populaire). Ch. 31: La rente fonciére, pp. 433-
480.

III. Textos para profundizar


1. Marx. HISTOIRE DES DOCTRINES ÉCONOMIQUES. Ed. Costes, T. III y IV.
37
CONCEPTOS PARA DOMINAR

38
F. Circulación del Capital individual
I. Textos de El Capital.
1. La metamorfosis del Capital y sus ciclos
Libro II, Caps. I, II, III, IV, V y VI, pp. 27-135.
Le Capital, T. IV, pp. 27-139.
2. La rotación del Capital
Libro II, Caps. XVII, XVIII, XIX, X, XI, pp. 136-202.
Le Capital, T. IV, pp. 141-210.
3. Tiempo de producción y tiempo de circulación
Libro II, Caps. XII, XIII y XIV, pp. 203-228.
Le Capital, pp. 211-237.
4. Tiempo de rotación y magnitud del Capital desembolsado
Libro II, Cap. XV, pp. 229-261.
Le Capital, T. IV, pp. 238-272.
5. Rotación del Capital variable
Libro II, Cap. XVI, pp. 262-285.
Le Capital, T. IV, pp. 273-296.
6. Circulación de la plusvalía
Libro II, Cap. XVII, pp. 286-313.
Le Capital, pp. 324.
(Aquí pasa a Libro III, texto postergado anteriormente).
7. Como influye la rotación sobre la cuota de ganancia
Libro V, Cap. IV, pp. 84-90.
Le Capital, T. VI, pp. 89-95.

II. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (ed. populaire).
Ch. 18. Le mouvement circulatoire et la periode de circulation, pp. 253-264.
Ch. 19. Les frais de circulation, pp. 265-270.
Ch. 20. La rotation du capital, pp. 271-290.
Ch. 21. Influence du temps de rotation sur le montant du capital avancé, pp.
291-302.
Ch. 22. La circulation de la plusvalue, pp. 303-316.
2. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA.
Cap. VI, el comercio.
3. Benard. LA CONCEPTION MARXISTE DU CAPITAL.
Ch. VIII, Section I. Préeminence du “capital de production”, pp. 244-251.

39
CONCEPTOS PARA DOMINAR

40
G. El Capital industrial comercial y El Capital financiero
I. Textos de El Capital
Nota: Aquí se estudian las páginas acerca de la forma valor proceso de
cambio y dinero que se
dejaron pendientes en la primera parte.
1. La forma valor
Libro I, pp. 15-47.
Le Capital, T. I, pp. 62-94.
2. El proceso de cambio
Libro I, pp. 48-55.
Le Capital, T. I, pp. 95-103.
3. El dinero
Libro I, pp. 56-102.
Le Capital, T. I, pp. 104-150.
Nota: Aquí se vuelve al Libro III.
4. El Capital comercial
Libro V, Caps. XVI, XVII, XVIII XIX y XX, pp. 264-325.
Le Capital, T. VI, pp. 279-345.
5. El Capital a interés y la ganancia del empresario
Libro III, Caps. XXI, XXII, XXIII, XXIV, XXV, XXVI, pp. 326-413.
Le Capital, T. VII, pp. 7-63.
6. El crédito y el capital bancario
Libro V, Caps. XXVII, XXVIII, XXIX, pp. 414-447.
Le Capital, T. I, pp. 64-138.
7. El capital dinero y el capital efectivo
Libro V, Caps. XXX, XXXI, XXXII, pp. 448-487.
Le Capital, T. I, pp. 139-181.
8. El medio de circulación bajo el sistema de crédito
Libro V, Cap. XXXIII, pp. 488-511.
Le Capital, T. I, pp. 182-207.
Nota: Se deja de lado los capítulos históricos XXXIV, XXXV y XXXVI.

II. Textos complementarios clásicos


1. Marx-Engels. Cartas. En Lettres sur Le Capital . Nº 34, PP. 95-99 (sobre el
dinero). (2-IV-58).
Marx a Engels: 2-IV-58, Nº 34, pp. 95-99.
Engels a Danielson: 15-X-88, Nº 200, pp. 359-360.
(sobre ganancia comercial y financiera).

III. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (Ed. populaire).
Ch. 26. Le Capital commercia l et le travail des employés du commerce,
pp. 383-394.
Ch. 27. Influence du cap. commercial sur le prix, pp. 395-398.
Ch. 28. Observations historiques sur le cap. commercial, pp. 399-408. 41
Ch. 29. L’intéret et benefice de l’entrepreneur, pp. 409-420.
Ch. 30. Crédit et banque, pp. 421-432.
2. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA. Cap. VI. El comercio; Cap.
VII. El
crédito; Cap. VIII. La moneda.
3. Benard. LA CONCEPTION MARXISTE DU CAPITAL.
Ch. VIII, Section II. Le Capital commercial, Section III.
Du capital de pret au capital financier, pp. 251-274.

IV: Textos para profundizar


1. Marx. CRITIQUE DE L’ECONOMIE POLITIQUE. Ch. II. La monaie ou la
circulation simple,
en Contribution á la Critique de l’Economie Politique, Ed. S., Paris, 1957, pp.
39-145.
2. Hilferding, Rudolf. EL CAPITAL FINANCIERO, Ed. Tecnos S.A., Madrid,
1963.

CONCEPTOS PARA DOMINAR

42
43

H. Producción y circulación del Capital social

I. Textos de El Capital
1. Estudios anteriores sobre el tema
Libro II, Caps: XVIII y XIX, pp. 314-349.
Le Capital, T. VI, pp. 15-45.
2. La reproducción simple
Libro II, Cap. XX, pp. 350-434.
Le Capital, T. V, pp. 46-135. 44
3. La reproducción ampliada
1. Libro II, Cap. XXI, pp. 435-468.
Le Capital, T. V, pp. 136-170.

II. Textos complementarios clásicos.


1. Marx. EL CAPITAL, II, Cap. XIX: Estudios anteriores sobre el tema, pp. 321-
349.
Le Capital, T. V, Ch. 19, pp. 15-45.
2. Lenin. EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN RUSIA, Cap. 1.
Los errores teóricos de los economistas populistas.
3. Lenin. SOBRE LA CARACTERIZACIÓN DEL ROMANTICISMO ECONÓMICO.
El Capital , II, pp. 484-494.
Le Capital, T. V, pp. 171-182.
4. Lenin. OBSERVACIÓN SOBRE EL PROBLEMA DE LA TEORÍA DE LOS
MERCADOS.
El Capital, II, pp. 495-502.
Le Capital, T. V, pp. 183-190.
5. Lenin. INSISTIENDO EN EL PROBLEMA DE LA TEORÍA DE LA REALIZACIÓN.
El
Capital, II, pp. 503-506.
Le Capital, T. V, pp. 191-194.
6. Lenin. QUIENES SON LOS AMIGOS DEL PUEBLO. Fascículo III
(Ed. Francesa), o. c, T. I, pp. 223.

III. Textos complementarios elementales


1. Borchardt. LE CAPITAL (Ed. populaire).
Ch. 23-24. La reproduction et circulation du capital social total, pp. 317-362.
2. Mandel. TRATADO DE ECONOMÍA MARXISTA, Caps. X y XI.

IV. Textos para profundizar.


1. Luxemburgo, Rosa. LA ACUMULACIÓN DEL CAPITAL. Dos Tomos, Ed.
Francois
Maspero, París, 1967(531 pp.).
2. Sweezy. TEORÍA DEL DESARROLLO CAPITALISTA. Apéndice A. Sobre los
esquemas de
reproducción de Shigeto Tsuru, pp. 397-406.

45

46

47

I. Elementos para una síntesis

I. Textos de El Capital
1. Las rentas y sus fuentes.
XLVIII. La fórmula trinitaria. 754-769.
L. Para el análisis del proceso de producción, pp. 770-787.
LI. Relaciones de distribución y relaciones de producción pp. 810-816.
LII. Las clases, pp. 817-818.
Le Capital, T. VIII, pp. 193-260. 48
2. Marx. INTRODUCCIÓN A LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA.
Cap. I. La producción. Cap. II. Relación general de la producción con la
distribución, en el
intercambio y el consumo.
En: LOS CONCEPTOS ELEMENTALES DEL MATERIALISMO HISTÓRICO de M.
Harnecker, Textos escogidos.
IV. Demostración del papel determinante de la producción…
III. Textos para profundizar
1. Althusser, Louis. El Objeto de El Capital , en PARA LEER EL CAPITAL.
2. Establet, Roger. Presentation du plan du “Capital ”, dans LIRE LE
CAPITAL, T. II,
pp. 333-401.
49

5. Las principales articulaciones de El Capital


(basado en el texto de Establet citado)
1. Presentation du plan du Capital en LIRE LE CAPITAL, T. II, pp. 333-401.

Objetivo: Señalar claramente las cortes mayores de El Capital.


Explicar el encadenamiento lógico que ellos implican.
Determinar la función teórica de las partes en la estructura de El
Capital .
Nota: Aquí sigue un esquema de síntesis que será desarrollado con
más detalle en las dos
páginas que siguen. 50
5) LAS PRINCIPALES ARTICULACIONES DE EL CAPITAL. (ESQUEMA).

51

52
III. TERCERA PARTE:
CONCEPTOS FUNDAMENTA LES DE EL CAPITAL
MANUAL DE ECONOMÍA POLÍTICA (MOSCÚ, 1929)
LAPIDUS Y OSTROVITIANOV
PRESENTACIÓN
Este texto æobra de los economistas soviéticos Lapidus y Ostrovitianovæ
fue reeditado en París
por los estudiantes comunistas de la Escuela de Derecho. La traducción al
castellano ha sido hecha
con la colaboración de Annicke Le-corps a partir del texto francés.
Este Manual de Economía Política desarrolla los conceptos fundamentales
de El Capital: valor de
cambio, valor de uso, trabajo abstracto, trabajo concreto, fuerza de trabajo,
valor de la fuerza de
trabajo, plusvalía, ganancia, tasa de ganancia, precio de producción, etc.
Para mayor claridad de la exposición hemos transformado en escudos
algunos ejemplos que en la
versión francesa figuran en moneda rusa.
A pesar de que este Manual no constituye un trabajo de profundización de El
Capital, ofrece, sin
embargo, bajo una forma pedagógica, los principales elementos para una
formación teórica de base.
El Manual original comprende, además, una parte dedicada al estudio de la
economía soviética de la
época en que fue escrito. Como nuestra meta esencial es exponer los
conceptos fundamentales de El
Capital, hemos juzgado innecesario publicar dicha parte de la obra.
Queremos subrayar, finalmente, que este Manual es, hoy imposible de
encontrar. De ahí la
importancia que atribuimos a su publicación.
1. LIBRO PRIMERO.
EL VALOR REGULADOR DEL RÉGIMEN DE PRODUCCIÓN DE MERCANCÍAS.
CAPÍTULO PRIMERO.
EL TRABAJO, BASE DEL VALOR
1) LA DIVISIÓN DEL TRABAJO Y LA PROPIEDAD P RIVADA CONDICIONES
PREVIAS DEL SISTEMA E CONÓMICO
BASADO EN EL INTERCAMBIO. NECESIDAD DEL INTERCAMBIO.
Aún hoy día, en las aldeas perdidas de la Unión Soviética es cosa frecuente
encontrar campesinos
que satisfacen necesidades rudimentarias únicamente con los medios de su
propia economía: su pan
lo hacen con el trigo o el centeno que ellos mismos han sembrado; su
vestimenta la confeccionan
con las gruesas telas que sus familias tejen durante las largas veladas de
invierno, con el lino que
ellos mismos cultivaron. Si hay que construir una choza su propio caballo le
traerá al campesino la
madera que él mismo habrá cortado y ésta será la materia prima de los
muros; con su paja hará el
techo; sólo necesitará que le proporcionen, desde afuera, los clavos y
algunos otros artículos menos
importantes.
En las lejanas tierras del norte donde viven los samoyedas y otros pueblos
primitivos, la economía
es aún más sencilla. Las manadas de renos que andan errando por aquellas
tierras desérticas y las
focas que los hombres van a cazar en el mar constituyen toda la base de la
economía: el reno y la 53
foca le proporcionan al Samoyeda la carne y la grasa para su alimento; la
piel del reno le
proporciona la materia para su vestimenta y su tienda.
Muy distinto es el espectáculo de la gran ciudad moderna.
En ella no se puede encontrar ni un solo hombre que satisfaga por sí mismo
todas sus necesidades,
sin tener que acudir a la ayuda ajena; ni un solo hombre que se construya la
casa con materiales que
él mismo haya fabricado, que confeccione su ropa y produzca sus
alimentos.
Centenares de millares de hombres pueblan las grandes metrópolis y cada
uno de ellos tiene sus
ocupaciones: miles de obreros metalúrgicos se pasan toda la vida en el
torno o en el banco de
trabajo, al lado de las máquinas, muchos de ellos nunca fueron al campo y
no saben ni como arar la
tierra ni como segar. Ocurre lo mismo con millares otros trabajadores:
sastres, albañiles,
carpinteros, panaderos, choferes.
¿Cómo puede cada uno, trabajando en su estrecha especialidad, no morirse
de hambre o de frío? Lo
que ocurre es que viven en una estrecha dependencia; trabajan los unos
para los otros: la tejedora
sólo puede pasarse la vida en el telar, porque el panadero amasa el pan y
porque el albañil
construye. Es evidente que el panadero no hace el pan solamente para él,
también lo hace para la
tejedora, y el albañil construye viviendas para millares de hombres
ocupados en otros trabajos. Si
este lazo no existiera, la vida sería imposible en la sociedad moderna.
Recordemos lo que hemos visto en Rusia durante la guerra civil. Cuando un
gran número de
empresas industriales dejaron de trabajar y la superficie de las tierras
cultivadas disminuyó en el
campo; cuando los ferrocarriles casi dejaron de funcionar, y la relación entre
las diferentes
economías se debilitó, resultó imposible que el obrero se quedara
constantemente en su banco de
trabajo; el hierro que trabajaba el metalúrgico y el carbón que extraía el
minero no podían
alimentarlos. ¡Cuántos obreros abandonaron entonces su industria por esta
única razón y se fueron
hacia el campo!; ¡cuántos obreros empezaron a cultivar papas o trigo en las
afueras de la ciudad! Y
cuando llegó el invierno, ¡cuántos obreros y empleados se fueron a cortar
leña a los bosques para
calentarse!
En resumen, la vida obligaba a los hombres a salir de los marcos estrechos
de la división del trabajo
y a volver al estilo de vi da del campesinado, que, en aldeas lejanas,
satisface todas sus necesidades
por sus propios medios.
En conclusión, l a división del trabajo sólo resulta posible en la sociedad
moderna, porque los
productores aislados, ocupados en distintas ramas del trabajo, entran en
contacto unos con otros y
ofrecen a los trabajadores de las demás especialidades los productos de su
propio trabajo.
Cuanto más desarrollada es la sociedad, más profunda es la división del
trabajo, y cuanto más
importante es la relación entre las economías aisladas, más estrecha es la
interdependencia de éstas.
En la época actual
13
, la división del trabajo existe no sólo entre la ciudad esencialmente
industrial y
el campo que produce los víveres y las materias primas, sino también entre
los países. Rusia es
esencialmente un país agrícola, Alemania (y aún más Inglaterra) es un país
industrial. Se comprende
perfectamente que Rusia necesite de Alemania y de Inglaterra que la surten
de máquinas y
productos industrializados. Se comprende que Alemania necesite el trigo
ruso. La interdependencia
de estos países se manifestó sobre todo durante la guerra, cuando Alemania
estuvo condenada al
hambre y varios productos industrializados faltaron en Rusia.

13. Los autores se refieren a 1929 (N. del E.) 54


Pero ¿cómo se realiza en la sociedad moderna la relación entre estas
distintas economías?
Hemos visto que será bastante fácil organizar esta relación dentro de la
futura sociedad comunista.
A decir verdad, no se encontrarán empresas aisladas, independientes unas
de otras, perteneciendo a
particulares. La sociedad comunista será un todo dirigido por un centro
único. Este núcleo dirigente
organizará la producción y la repartición por ejemplo, destinará parte del
pan hecho por los
panaderos a las necesidades de los metalúrgicos que fabrican las máquinas
y viceversa; mandará
hacer a los constructores las herramientas y la maquinaria que necesitan las
panaderías
mecanizadas.
¿Es posible semejante relación entre distintas empresas dentro de la
sociedad capitalista? Por cierto
que no. Pues, como ya lo hemos señalado, la s empresas pertenecen a
diferentes propietarios
privados y cada uno de ellos, al organizar su empresa, piensa en sus propios
intereses y no en los de
la sociedad. Dentro de los límites de su empresa el capitalista es soberano,
dispone de sus bienes a
su antojo: pone la empresa en marcha o la cierra, produce una mercancía u
otra.
Pensándolo mejor y considerando lo que hemos dicho anteriormente,
resulta que el poder
“ilimitado” del capitalista es, en realidad, muy limitado. Necesita de las
demás empresas y de los
demás capitalistas, aunque no fuera más que para recibir los productos de
consumo para él y sus
obreros y procurarse las máquinas y las materias primas necesarias a su
fábrica. Y todos los demás
capitalistas en las empresas donde se fabrican estos productos, son
también propietarios que quizás
necesitan de nuestro capitalista, pero, sea lo que sea, todos consideran,
antes que nada, sus intereses
particulares, sus intereses de propietarios.
La relación entre estas economías distintas, que necesitan una de la otra,
pero entre las cuales cada
una constituye un elemento autónomo de propiedad, sólo se puede efectuar
de una manera: a través
del intercambio de los productos en el mercado.
En la economía en la cual predomina el intercambio, cada productor en
particular fabrica bienes, no
con el propósito de satisfacer sus propias necesidades, sino con el de
lanzarlos al mercado y de
cambiarlos por otros productos que necesita.
En este caso, los productos se llaman mercancías y la economía basada en
su producción se
caracteriza por el intercambio.
La economía capitalista es una de las formas de la economía basada en el
intercambio. Aquí sólo
retendremos que la idea del régimen caracterizado por el intercambio es
más amplia que la noción
de “capitalismo”. Un régimen basado en el intercambio, pero que no sea
capitalista, es posible como
lo veremos más tarde; se puede en cierto sentido, relacionar con esta
categoría la economía
soviética. La economía mercantil simple, que en ningún caso se debe
confundir con la capita lista,
aunque ambos sistemas están basados en el intercambio, se relaciona
también con esta economía.
En la economía mercantil simple, el productor de la mercancía es dueño y
vendedor de ella; en la
economía capitalista, el productor de la mercancía no es dueño de ella,
pertenece al capitalista que
posee fábricas equipadas con máquinas y tiene los medios de producción.
Esta es la razón por la
cual el capitalista obliga al obrero, privado tanto de los medios de
producción como de los medios
de consumo, a trabajar para él.
Ya hemos visto que el objetivo principal de nuestro trabajo es el estudio de
las leyes que rigen la
economía capitalista. Pero esta tarea nos resultará mucho más fácil si
empezamos por la economía
mercantil simple y no por la capitalista. Sólo después de estudiar las leyes
más sencillas de la
economía mercantil simple podremos comprender las leyes más complejas
de la economía
capitalista. 55
2) EL PRECIO, REGULADOR APARENTE DE LA ECONOMÍA BASADA EN EL
INTERCAMBIO
En la economía mercantil simple como en cualquiera basada en el
intercambio, el contacto entre los
poseedores de mercancías se establece en el mercado. Todos los
productores aislados (o los
poseedores) de mercancías se presentan en el mercado en la misma calidad
de propietarios de
mercancía s y sólo se deshacen de sus productos si reciben otros a cambio
de ellos.
Se entiende que cada uno de los poseedores de mercancías, al presentarse
en el mercado en calidad
de propietario independiente, sólo busca satisfacer sus propios intereses, o
sea, vender sacando el
mayor provecho. Vender bien es recibir, a cambio de sus mercancías, la
mayor cantidad de otros
productos.'
En la economía desarrollada basada en el intercambio, cuando se cambian
todas las mercancías por
dinero, (como lo veremos más tarde) se trata de recibir, a cambio, la mayor
cantidad de dinero. Pero
¿puede el poseedor individual de mercancías satisfacer su deseo y vender al
precio más ventajoso?
Aunque sea aparentemente “el dueño absoluto” de sus mercancías, el
cumplimiento de su voluntad
no depende sólo de él. El comprador es también un propietario que dispone
de su dinero como le
place y a quién anima el deseo de comprar barato. Además, al lado de
nuestro comerciante, están
otros comerciantes que venden las mismas mercancías. A veces llegan
pocos compradores y puede
pasar que cada uno de los comerciantes no venda todas sus existencias. De
ello nace la
competencia, que hace que los poseedores de mercancías luchen entre sí,
se disputen el comprador e
intenten vender más barato que su competidor.
El mercado se convierte en el teatro de una lucha incesante entre
compradores y comerciantes y
entre poseedores individuales de mercancías.
Sólo entonces se convence el propietario de los estrechos límites de su
poder y de la estrecha
dependencia de su empresa frente a todas las demás que son también
propiedades individuales.
Antes de ir al mercado el propietario actuaba completamente a tientas. Sólo
el mercado puede, por
el pecio que fija, enseñar al productor individual de mercancías el lugar que
su empresa ocupa en el
sistema de la economía social.
Por ejemplo, si el precio de las botas sube mucho, significa que se han
producido menos botas de
las que se necesitaban; si baja el precio significa que se han producido
demasiadas, y, en otras
palabras que la no organización del sistema basado en el intercambio ha
llegado a una repartición
del trabajo entre las distintas ramas de la industria que no corresponde a las
necesidades de los
hombres. Inmediatamente, los productores de mercancías tomarán en
cuenta esta indicación del
mercado. En el primer caso aumentarán la producción de las botas, en el
segundo restringirán. Así,
el movimiento de los precios dirige y regula la economía basada en el
intercambio y este regulador
actúa espontáneamente. Los precios que se establecen en el mercado,
aunque son el resultado de la
acción recíproca y de la lucha de los propietarios-productores de mercancías
no son, sin embargo,
independientes de la voluntad de cada uno ellos con una fuerza tan
irresistible como la de las leyes
de la naturaleza. El precio de ciertas mercancías puede ser arruinador para
un productor
determinado, pero mientras las condiciones que lo han determinado sigan
actuando, nada ni nadie
podrá modificarlo en la economía basada en el intercambio.
El precio desarrolla un papel tan importante en la economía basada en el
intercambio, que al iniciar
el estudio de dicha economía tenemos la obligación de preguntarnos: ¿De
qué depende el precio?
¿Qué es lo que lo determina? ¿Qué es lo que determina este regulador
espontáneo de la economía
de intercambio?
Tratemos de resolver esta pregunta. 56
3) ¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES QUE DETERMINAN EL PRECIO?
UTILIDAD, OFERTA Y DEMANDA
Si entro en una tienda y pido un par de zapatos, el empleado me ofrece
sonriendo no un par sino
varios, de forma y calidad distintas. Se comprende que el precio no va a ser
siempre el mismo.
Si el vendedor me pide por un par de zapatos ciento veinte escudos y por
otro sólo ochenta escudos,
puedo, naturalmente, informarme de la causa de esta diferencia de precio.
¿Qué me contestará el empleado?
Ya sea que el primer par es de mejor calidad o que está más de moda.
En una palabra me explicará primero la diferencia de precio por la calidad
de los zapatos, por el uso
que se puede hacer de ellos.
¿Es exacta esta explicación? A primera vista puede parecerlo.
Es cierto que podré ponerme un par de años el par de zapatos de buena
calidad. El otro me durará
menos. ¿No será ésta la razón por la cual el primero cuesta más caro?
Estudiemos más a fondo esta explicación. Consideremos, en vez del precio
de dos pares de zapatos,
el precio de un par y de otra mercancía, por ejemplo, un plato.
Un plato, se sabe, es mucho más barato que un par de zapatos. Vamos a
admitir que es cuatro veces
más barato. ¿Se puede deducir de esto que dura menos que el par de
zapatos? Por cierto no. Un
plato, sobre todo si es metálico puede durar largos años, mientras que un
par de zapatos sólo puede
soportar algunas temporadas.
La duración acerca del uso de una mercancía no es pues el factor decisivo.
Pero, ¿quizás el par de zapatos sea más caro que el plato porque resulta, en
general, más útil? Es
posible no usa plato y tomar la sopa en la olla que sirvió para cocerla, como
lo siguen haciendo
ciertos campesinos. Se puede pedir prestado un pl ato al vecino pero no
resulta tan fácil pedir
prestado un par de zapatos ni tampoco salir sin nada cuando hace frío.
Pero pensándolo bien, esta explicación de la diferencia de precios de las
distintas mercancías
tampoco resulta satisfactoria. Es real que el pan es infinitamente más
barato que el diamante; y, sin
embargo, el hombre lo necesita mucho más que al diamante. Aún más,
todos sabemos que ciertas
cosas de las cuales tenemos la más grande necesidad son muy baratas,
algunas nos son regaladas
gratuitamente como el aire, el agua del río, etc. ¿Podríamos decir entonces,
que el par de zapatos
cuesta cuatro veces más caro que el plato porque lo necesitamos cuatro
veces más? ¿Dónde
encontrar la medida que permita expresar en cifras la intensidad de la
necesidad que el hombre tiene
de un objeto determinado?
Es imposible encontrar ésta clase de medida; es menos posible de medir
que la utilidad y la
necesidad que se siente por una cosa. Son nociones relativas y muy
variables.
Supongamos que dos personas entran en una tienda para comprarse
pantalones: un estudiante pobre
que gastó tanto los suyos que tuvo que pedir prestado un pantalón un
compañero para ir a la tienda,
y un funcionario bien pagado que ya tiene una vestimenta muy completa y
desea comprarse uno
nuevo para estar más elegante en el teatro o cuando vaya de visita.
Admitamos que ambos
compradores eligen el mismo pantalón. ¿Cuál de los dos lo necesita más? El
vendedor les pedirá,
sin embargo, el mismo precio a ambos.
Parece, no obstante, que se puede hacer una objeción muy seria a todo lo
anterior. Es verdad que no
se puede determinar con precisión en qué medida un objeto es más útil que
otro, pero sí se puede 57
determinar a cuántas personas les gustaría comprar un objeto determinado
y a cuántas otras les
gustaría venderlo.
Es cierto que no puedo determinar cuántas veces más necesita el hombre
los zapatos de goma que el
pan, pero se puede determinar cuántas personas han ido hoy al mercado o
a la tienda a comprarse
zapatos de goma, cuántos había en venta en el mercado o en la tienda. Si,
por ejemplo, doscientas
personas han pedido hoy el Nº 39 de los cuales sólo había cien pares en
venta, sólo se pudo
satisfacer a la mitad de los compradores. Esto significará que la demanda es
mayor que la oferta. Si
mañana hay en las tiendas 200 pares para 100 compradores, significará que
la demanda será inferior
a la oferta.
¿El precio de los zapatos de goma y de otras mercancías no se determinará
así en el mercado? ¿No
será por la relación entre la oferta y la demanda?
La experiencia de la vida confirma todas estas reflexiones. Cuando hay
pocas mercancías sobre el
mercado los precios suben.
Recordemos la inflación del precio del trigo en las provincias de la U.R.S.S. .
en 1922, durante la
hambruna. Recordemos las ventas a precios rebajados de los productos a
fines de temporada,
cuando las necesidades y la demanda disminuyen.
Todos saben que el precio del trigo sube durante el verano, cuando las
existencias se agotan y hay
poco trigo en venta en el momento preciso en que la demanda aumenta,
cuando muchos campesinos
pobres tienen que comprarlo, y que, después de la cosecha, el precio del
trigo baja rápidamente.
Todo el que estudia economía política sabe que la ley de dependencia de los
precios de la oferta y
de la demanda hace que los precios aumenten cuando hay una mayor
demanda.
14

¿Puede esta ley satisfacernos y hacernos declarar que finalmente hemos


encontrado el factor
determinante del precio de un producto determinado en una sociedad
mercantil?
No es tan sencillo y el problema no termina aquí. Veamos lo que resultaría si
la ley de la oferta y de
la demanda proporcionara una explicación, plenamente satisfactoria del
precio de los productos y de
las proporciones de los cambios.
El precio de dos mercancías en que la oferta y la demanda se encuentran en
las mismas
proporciones tendría que ser el mismo. Sí, por ejemplo, hay mil kilos de
azúcar en el mercado
cuando los compradores sólo piden quinientos, y si, por otro lado, hay en el
mercado cien máquinas
de coser para las cuales sólo se presentan cincuenta compradores, es
evidente que en el mercado del
azúcar y de las máquinas de coser, la oferta alcanza al doble de la demanda
y que, en la hipótesis
del precio determinado por la oferta y la demanda, el kilo de azúcar y la
máquina de coser deberían
de venderse al mismo precio. Pero nunca ocurre así. Y aún en estas
condiciones la máquina de coser
cuesta bastante más cara que el kilo de azúcar.
15

La ley de la oferta y de la demanda puede explicar por qué la libra de


azúcar costaba ayer treinta y
dos kopecks hoy cuesta treinta y cinco, por qué las máquinas de coser
costaban cien rublos y

14. Sí la demanda crece al doble y la oferta aumenta en las mismas


proporciones y si las condiciones no cambian, el precio no tiene
por qué variar el precio varia solamente cuando la demanda aumenta en
relación a la ofer ta, o viceversa.
15. No es difícil darse cuenta que la hipótesis en la cual la ley de la oferta y
la demanda basta para determinar los precios, puede
hacernos concluir que el kilo de azúcar debe costar tanto como la máquina
de coser en condicio nes determinadas. También se podría
afirmar que la libra de azúcar debe costar tanto como la máquina. A decir
verdad, nuestro razonamiento aún sería exacto si dijéramos
que hay en el mercado dos mil libras de azúcar cuando sólo se piden mil.
La relación entre la oferta y la demanda en el mercado del
azúcar sería la misma que en el mercado de la máquina de coser. De modo
que el precio de la libra de azúcar tendría que ser el mismo que el
de una máquina de coser. 58
cuestan hoy ciento diez; pero esta ley nunca explicará por qué el precio de
las máquinas de coser se
expresan en centenas de rublos cuando el precio del azúcar se expresa
solamente en kopecks.
16

La ley de la oferta y la demanda puede modificar los precios de las


mercancías pero no determinar
las proporciones en las cuales las mercancías se cambian en el mercado,
una por otra o por dinero.
Las variaciones de los precios en el mercado, bajo la influencia de la oferta y
de la demanda, no
sobrepasan, por otro lado, ciertos límites.
Si, por ejemplo, a consecuencia de una oferta insuficiente, los precios de un
producto determinado
llegaran a subir demasiado, podría ocurrir que varias personas que antes lo
pedían, dejaran de
pedirlo. Esto puede pasar no sólo durante el alza de los precios de los
artículos de lujo, que no son
indispensables, sino también cuando suben los precios de artículos muy
necesarios. Todos saben
que cuando la carne es cara, los obreros se alimentan esencialmente de
pan, que cuando el pan es
caro se alimentan de pasas y que desde hace varios años la gran mayoría
de los obreros alemanes no
consume mantequilla sino margarina, porque no puede pagar la
mantequilla.
Un alza demasiado importante de los precios a consecuencia de la
demanda, de la disminución de la
oferta, o por cualquiera otra razón provoca a su vez una disminución de la
demanda, hasta que
vuelvan a bajar los precios.
De la misma manera, cuando ciertas mercancías abundan en el mercado y
se deprecian, la
producción de estas mercancías llega a ser desventajosa y se detiene, lo
que provoca la disminución
de la oferta, mientras las existencias van vendiéndose, y, finalmente, los
precios vuelven a subir.
En numerosos casos no son la oferta y la demanda las que influyen sobre
los precios, sino que es el
precio por la ley de la oferta y la demanda y tenemos que seguir
investigando.
4) LOS GASTOS DE PRODUCCIÓN.
Acabamos de decir que el productor deja de producir una mercancía cuando
su precio de venta
resulta desventajoso o cuando al venderla, pierde.
¿Cómo se da cuenta que la producción de mercancías es desventajosa o
deficitaria? Evidentemente
se da cuenta por lo que le cuesta.
Escuchen al comprador en el mercado o en una tienda regatear con el
comerciante y ofrecerle la
mitad de lo que le han pedido: escuchen al comerciante asegurar que la
mercancía “le cuesta más
cara a él mimo”. El sastre explica sus precios por la carestía de la vida, por
el alza de los arriendos,
etc.
¿Significa todo esto que el precio de las mercancías se determina
finalmente por los gastos de
producción?
Estudiemos más a fondo este punto, aunque sólo sea en el caso del sastre.
Acordémonos de que
todavía no se trata de un capitalista que emplea obreros para ganar a costa
del trabajo de ellos y que
estamos en presencia de un pequeño productor, de un representante típico
de la economía mercantil
simple que vende la ropa que el mismo ha confeccionado, para recibir a
cambio los artículos que
necesita para su propio consumo.
¿Cómo determina este sastre los gastos de confección de un terno?

16. No consideramos aquí la baja del valor del dinero que tiene otras causas
y que estudiaremos más adelante. Pero entendemos que sí el
valor de la moneda baja diez veces, el azúcar se pagará en escudos o
rublos y las máquinas de coser en centenas de rublos o escudos;
quedará por explicar las proporciones diferentes de estos precios. 59
En primer lugar tiene que considerar el costo de las materias primas, precio
del paño y del forro, de
los botones, del hilo, etc.
Tendrá que añadir los gastos de calefacción, luz y mantenimiento general
del taller. Evidentemente,
estos gastos no van a entrar totalmente en el precio de un terno, sino que
en un porcentaje muy bajo;
si el sastre ha dedicado una jornada de trabajo a un terno el precio del terno
sólo incluirá la
calefacción y la luz de la una jornada. También tendrá que incluir el
desgaste de la máquina de
coser. Si la máquina de coser cuesta mil escudos y sólo puede servir para
coser mil ternos es natural
que el desgaste de la máquina entre en el precio del terno por el valor de un
escudo.
17

Pero el sastre mismo ha trabajado, ha dedicado una jornada entera a la


confección del terno. ¿Tiene
que considerar esto? Por cierto. En caso contrario ¿para qué trabajaría? No
ha trabajado para
compensar sus gastos, sino para recibir una remuneración por su trabajo.
Cuando vende el terno
hecho busca antes que nada recibir a cambio del producto de su trabajo, los
productos del trabajo de
los demás. Así, el precio de un pantalón se puede considerar de la siguiente
forma:

Paño Eº 160
Forro, botones, hilo, etc. 20
Calefacción y luz 10
Desgaste de la máquina 10
Trabajo del sastre 60
Eº 260

¿Venderá nuestro sastre sus pantalones a doscientos sesenta escudos, o


sea al precio que cubre
exactamente sus gastos? Desde luego intentará obtener por ellos un precio
más elevado, pero sólo
podrá hacer esto si la demanda es superior a la oferta. Supongamos que así
sea. El sastre conseguirá
vender el pantalón a trescientos escudos en vez de doscientos sesenta. Ya
sabemos lo que resultará
de ello. La confección de pantalones aumentará en el mercado y el precio
bajará hasta doscientos
sesenta. Entonces la confección de este artículo será menos provechosa y
se restringirá. En
consecuencia, habrá nuevas alzas de precios, etc.
En resumen, asistimos a las variaciones de los precios en relación con las
modificaciones de la
oferta y la demanda. Pero observamos que estas variaciones no se alejan
mucho de un nivel
determinado por los gastos de producción y el trabajo del sastre.
Parece que hemos encontrado la causa que determina el nivel de los precios
aparte de las
variaciones provocadas por la oferta y la demanda. La contestación parece
evidente. Un pantalón
cuesta trescientas veces más caro, por ejemplo, que una libra de harina,
porque la confección de este
artículo exige gastos (gasto en dinero y trabajo) mucho más considerables.
Pero esta respuesta no nos satisface. Analicemos la noción misma de los
gastos de producción. El
precio del paño, ciento sesenta escudos en el ejemplo elegido, ocupa un
lugar muy importante.
Los gastos de botones, hilo, combustible (para calefacción y luz)
representan los precios de estos
distintos productos. Entonces, el precio de una prenda de vestir se explica,
en su gran mayoría, por
los precios de los productos que han entrado en su confección. Pero si los
precios de ciertos
productos se explican (en la mayoría de los casos) por los precios de otros
productos, ¿no será esto
quedarse en lo mismo? Comparar un precio con otro, ¿no será determinar
un término desconocido

17. Descartamos, para mayor sencillez, los gastos de reparación de la


máquina. 60
por otro igualmente desconocido hablar para no decir nada? ¿No hemos
vuelto a nuestro punto de
partida?
Observamos, sin embargo, que el precio del pantalón sólo se explica por el
precio de las mercancías
compradas por el sastre, que serían E° 200 por los materiales y los otros E°
60 representarían el
valor de su jornada de trabajo.
Pero ¿cómo se forma el precio del paño y de los demás materiales? Primero
el paño. ¿Por qué
cuesta ciento sesenta escudos? Tenemos la respuesta lista: porque fue
necesario, para
confeccionarlo, por un lado comprar materias primas (la lana) y por el otro
gastar, para transformar
la lana en paño, cierta cantidad de trabajo. Admitamos que el precio de la
materia prima sea de cien
escudos ¿De qué depende el preci o de la lana? Una vez más del precio de
las materias (digamos el
precio de la oveja menos los huesos, la carne y la piel) y del trabajo
(esquila). Pero el precio de la
oveja se reduce, a su vez, a los gastos de alimentación y manutención. De
manera que podemos
finalmente reducir todos los gastos que se necesitan para la producción de
todos los materiales, a
gastos de trabajo. Si llevamos adelante nuestro razonamiento,
inevitablemente llegamos a un último
término en el cual sólo vamos a descubrir, además del trabajo de ciertas
categorías de trabajadores,
materiales que existen ya en la naturaleza y que, por lo tanto, no pueden
ser considerados como
participando en los gastos de producción (en la medida en que el trabajo no
se aplique a ellos).
Y ello resulta verdad no sólo para el paño sino también para todos los
demás elementos necesarios
para el sastre.
De manera que, como los productores consideran sólo la fabricación de
mercancía s y como son, a
su vez, los propietarios y los comerciantes de lo que producen, llegamos a la
conclusión de que el
nivel del precio de un producto, en torno al cual se hacen sentir en el
mercado, variaciones
limitadas, es finalmente determinado por los gastos de trabajo.
5) BALANCE: EL TRABAJO, BASE DEL VALOR.
EL VALOR, EXPRESIÓN DE LAS RELACIONES SOCIALES
Si hacemos ahora el balance de lo anterior podemos saca las conclusiones
siguientes:
1. Todos los productos creados por el trabajo social, en un régimen basado
sobre el intercambio,
toman la forma de mercancías, es decir, de productos cuyo destino no es
consumo propio sino el
intercambio.
Para que la mercancía se pueda intercambiar en el mercado tiene que
satisfacer ciertas necesidades,
o para emplear el lenguaje de la economía política, tener un valor de uso. El
producto que esté
desprovisto de valor de uso, no será comprado por nadie y no llegará a ser
mercancía.
2. Cualquier mercancía, en las condiciones de un sistema de intercambio
más o menos desarrollado
es trocada en el mercado por una cantidad determinada de otros productos
a través del dinero. Cada
mercancía adquiere así un precio determinado expresado en dinero.
El precio de la mercancía se define espontáneamente en el proceso de la
lucha entre productores
individuales de mercancías y entre compradores y vendedores. El
movimiento de los precios en el
mercado determina la actividad de las empresas aisladas y establece entre
dicha actividad y la
necesidad de los hombres cierto equilibrio.
3. El valor de uso de una mercancía, o su utilidad, depende de sus
propiedades naturales, físicas,
químicas, mecánicas y constituye la indispensable condición primera de la
venta, pero no puede,
como lo hemos visto, explicar la esencia del precio, porque el precio se
establece en el mercado a
consecuencia de las relaciones entre los miembros de la sociedad basada
en el intercambio; tenemos 61
que investigar los factores que lo determinan, no en las propiedades
naturales de la mercancía sino
en las relaciones ente los hombres.
4. Al considerar las relaciones entre los hombres vemos que el precio de la
mercancía puede variar
según la oferta y la demanda. Pero la oferta y la demanda no explican el
nivel en torno al cual
oscilan los precios. Desde luego este nivel sólo se puede explicar por los
gastos de trabajo necesario
para la creación de una mercancía. Se le llama valor trabajo o valor
intrínseco y es la razón por la
cual decimos que el valor trabajo es la base del precio de cualquier
mercancía.
Nuestro razonamiento nos ha llevado de las propiedades naturales de la
mercancía, del mercado y
del intercambio, hasta el trabajo humano.
Todos deben entender que este trabajo humano es la base de toda vida
social. Hacen falta objetos
materiales para satisfacer todas las necesidades de los hombres, de las más
sublimes a las más
elementales. Estos objetos no caen hechos del cielo, el hombre los produce
a costa de un trabajo
esforzado.
Pero el hombre no trabaja y no vive solo en el mundo; vive y trabaja en
sociedad. En el proceso de
trabajo los hombres llegan a ser dependientes unos de otros; se estable cen
entre ellos relaciones de
producción (de trabajo).
El trabajo de un individuo (o de una empresa) llega ser, de esta manera,
una parcela del trabajo
social. Y estas relaciones tienen que asegurar una repartición tal de las
partes del trabajo social que
la sociedad entera pueda, en su conjunto, satisfacer sus necesidades. La
economía basada en el
intercambio se caracteriza precisamente, como lo hemos visto, por una
repartición de los gastos de
trabajo que resulta del intercambio de sus mercancías entre las empresas
individuales en él
mercado, en proporciones definidas. El intercambio de las mercancí as no es
más que el proceso de
regularización de las relaciones de trabajo entre los hombres, y como lo
hemos visto, una regulación
espontánea que se efectúa por el movimiento de los precios por bajo su
valor.
Durante esta regulación espontánea, no es corriente que él precio de un
producto corresponda
exactamente a su valor.
El equilibrio de las relaciones de producción en este tipo de economía
realizado por dicha
regulación espontánea, de ninguna manera es estable, de ningún modo
definitivo, sino que, por el
contrario, es extraordinariamente inestable y móvil. La ley del valor no deja,
por lo tanto de cumplir
con su función regul adora.
La economía basada en el intercambio sólo necesita del valor regulador
espontáneo, porque es
anárquica desorganizada.
Por lo tanto, la raíz del valor se hunde en relaciones sociales específicas,
tales como las que se crean
en esta economía que analizamos. Al desaparecer estas relacione las rela
ciones de producción de los
hombres entre sí son sometidas a una regulación consciente, y la necesidad
del valor desaparece.
Desde este punto de vista, el valor intrínseco es bastante diferente del valor
de uso. El cambio de las
relaciones sociales no modi fica el valor de uso. El azúcar fabricado en un
régimen capitalista no
pierde a causa de la revoluci ón y del establecimiento de un régimen
socialista, ninguna de sus
propiedades.
6) TRABAJO CONCRETO Y TRABAJO ABSTRACTO
En la economía basada en el intercambio, las mercan cías se cambian, en
general y en su mayor
parte, según el valor trabajo, es decir, según la cantidad de trabajo
necesaria a su producción. 62
Pero las mercancías cambiadas unas por otras, lejos de ser uniformes, son
muy distintas: nadie
pensará en cambiar zapatos idénticos. Pues bien, si se cambia en el
mercado zapatos por paño, se
debe comparar el valor de productos de diferentes trabajos: el trabajo del
zapatero con el del
tejedor. Estos dos trabajos son totalmente diferentes. El zapatero usó tije
ras, martillo, aguja, etc.; el
tejedor trabajó con su telar. Las materias primas, los movimientos, todo es
distinto. El trabajo de
uno y de otro tenía formas diferentes porque estaban ocupados en producir
artículos de un valor de
uso distinto. Pero los zapatos y el paño, una vez en el mercado se
convierten en equivalentes; el
trabajo del zapatero finalmente se compara, se asimila al del tejedor. Se
comprende que las
diferentes particularidades concretas de las variadas formas de trabajo
tengan que eliminarse.
Los trabajos de los distintos oficios, los trabajos de los productores de
diferentes valores de uso,
sólo se pueden comparar entre ellos porque tienen, desde el punto de vista
de la economía basada
en el intercambio, algo en común; todas las variedades de trabajo pueden
reducirse a un trabajo
general, a un gasto de energía humana, independientemente de la forma
que este gasto de energía
tome en los distintos casos.
Esta regla es fácil de comprender, si nos acordamos de lo que hemos dicho
anteriormente acerca del
grado más o menos ventajoso de tal o cual rama de trabajo.
Si doce horas de trabajo de un zapatero se estimaran menos en el mercado
que doce horas del
trabajo de un panadero, se abandonaría la zapatería y una parte de los
zapateros dejaría su ofic io.
Los jóvenes que se preparaban a comenzar su aprendizaje de zapateros,
preferirán entrar en las
panaderías. Ya que es evidente que el zapatero y su aprendiz no se
interesan en el trabajo concreto,
ni en la producción de los zapatos en particular, sino en el trabajo en
general, en el trabajo productor
de valor que les permite intercambiar con otros productores de mercancías
y recibir de ellos en
proporciones determinadas, que les sean ventajosas, las mercancías que
necesitan.
Esta igualdad de las distintas formas de trabajo sólo puede resultar del
intercambio. Diferentes
ocupaciones (formas de trabajo) se consideraban en la sociedad pre-
capitalista, en una época en que
los cambios estaban poco desarrollados, como vergonzosos e inconcebibles.
Pero hoy en día el
capitalista y el pequeño capitalista consideran cualquier trabajo digno de
respeto, si le permite al
hombre “ganarse honradamente el pan”. Esta apreciación también
considera el trabajo bajo su
forma general; independiente de sus aspectos particulares, es decir, como
creador de valor.
El trabajo considerado en la economía basada en el intercambio, desde el
punto de vista del gasto de
energía humana se llama abstracto, el trabajo considerado desde el punto
de vista de la forma bajo
la cual se gasta la energía se denomina concreto. El trabajo abstracto crea
el valor, el trabajo
concreto crea el valor de uso.
Es necesario observar que cualquier trabajo puede considerarse bajo estos
dos aspectos. Por lo
tanto, el trabajo del sastre es a la vez concreto y abstracto. Si no fuera
concreto no podría producir
mercancías de un valor de uso determinado. Ahora bien, el valor de uso es
necesario para hacer del
producto del trabajo una mercancía. Además, es necesario para el
intercambio que existan en la
sociedad varias formas concretas de trabajo, pues el intercambio sólo puede
existir entre valores de
uso diferentes. Pero ya que el traje hecho por el sastre se cambia por
zapatos, una comparación de
sus valores respectivos se hace inevitable y el trabajo del sastre aparece
entonces como trabajo
general, bajo forma abstracta. Se puede decir lo mismo del trabajo del
escritor, del pedagogo; dichas
formas de trabajo también se pueden considerar desde el punto de vista
del trabajo abstracto,
creador de valor intrínseco, desde el punto de vista del trabajo concreto,
creador de valor de uso.
Es muy necesario, compenetrarse de esta idea pues es frecuente que los
que inician el estudio de la
economía política piensen que sólo el trabajo que produce objetos
materiales puede ser considerado
concreto, mientras que el trabajo intelectual sería trabajo abstracto. 63
7) TRABAJO INDIVIDUAL Y TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO
Por lo tanto, el valor de una mercancía se determina por el trabajo
abstracto. Pero si comparamos
las distintas formas de trabajo, descartando sus particularidades concretas,
necesitamos una unidad
de medida que nos permita apreciar la cantidad de trabajo empleado para
la producción de una
mercancía determinada. Esta unidad de medida nos la da el tiempo.
El producto de doce horas de trabajo del zapatero tiene el mismo valor que
el producto de doce
horas de trabajo del panadero.
Según parece, cuanto más tiempo se necesita para producir una mercancía,
más valor adquiere. Pero
esta conclusión puede parecer rara.
Si, en efecto, se admite que el valor de una mercancía se determina por el
tiempo dedicado a
producirla, resulta que cuanto más flojo y torpe es un obrero, más tiempo
gasta en producir dicha
mercancía y más valor crea.
Veamos lo que vale este argumento. Una tejedora confecci ona un par de
medias en seis horas: el
mismo par de medias lo confecciona otra en cuatro horas y una tercera en
dos horas. Depende, por
un lado, de la máquina y de los materiales de la obrera, y por el otro, de su
habilidad y de la
intensidad de su trabajo.
Pero ya las medias están listas. Las tejedoras van a venderlas en el
mercado. Si se estima la hora de
trabajo a cuatro escudos, ¿conseguirá una tejedora obtener por sus medias
veinticuatro escudos
mientras la otra venderá a diez y seis y una tercera a ocho escudos? Puede
ser que la primera obrera
intente obtener por sus medias un precio correspondiente a su gasto de
tiempo, veinticuatro escudos
el par. Pero si lo lograra, las demás tejedoras, que producen más barato, no
renunciarían, por lo
tanto, a pedir un precio tan ventajoso. Entonces ocurriría que la mayoría de
las tejedoras venderían
sus mercancías por sobre el valor intrínseco. La producción de las medias
subiría, se perdería el
equilibrio y el precio de las medias terminaría por caer. A consecuenci a de
ello es evidente que en
las condiciones del equilibrio social, la demanda corresponde a la oferta (y
es en este caso,
únicamente, que nuestra hipótesis de la venta de las medias a su valor
intrínseco es justa), y el valor
de un par de medias en el mercado tiene que establecerse bajo veinticuatro
escudos. ¿Significa esto
que las medias se venderán al precio correspondiente al menor gasto de
trabajo, es decir al de dos
horas (ocho escudos)? No, ya que la demanda corresponde a la oferta, y no
es posible satisfacer el
mercado con medias confeccionadas en dos horas. El precio de las medias
será entonces superior a
ocho escudos. Por lo tanto, el valor de las medias no se establecerá, ni
según el trabajo de la
tejedora que mejor trabaja, ni según el trabajo de la tejedora que peor
trabaja. De una manera
general, el valor de la mercancía no se puede determinar por el trabajo
individual o por el de
ciertas empresas, se determina por el trabajo medio desde el punto de vista
de la sociedad entera,
necesario para la producción de medias, trabajo medio socialmente
necesario.
Este trabajo socialmente necesario para la producción de las medias
depende de la cantidad de las
tejedoras existentes en la sociedad, del rendimiento de su trabajo y de la
cantidad de las mercancías
que lanzan al mercado.
Admitamos que ciento diez tejedoras vendan hoy medias. Veinte venden
cada una veinte pares de
medias, en las cuales gastaron dos horas para producir cada par de medias.
Treinta venden cada una
diez pares en las cuales gastaron cuatro horas de trabajo por par. Las otras
sesenta venden cada una
cinco pares de medias a las cuales dedicaron seis horas de trabajo por cada
par de medias. 64
¿Cómo se va a determinar en este caso el tiempo de trabajo socialmente
necesario para la
producción de un par de medias? Para que se vendan todas las medias
debemos suponer que la
sociedad está en equilibrio, es decir que la oferta corresponde a la
demanda.
20 tejedoras ofrecen 20 pares de medias, en total 400 pares
30 tejedoras ofrecen 10 pares de media s, en total 300 pares
60 tejedoras ofrecen 5 pares de medias, en total 300 pares
Total 1.000 pares
Hay mil pares de medias en el mercado. Hagamos el descuento del tiempo
de trabajo que su
producción costó al conjunto de las tejedoras.
400 pares a 2 horas el par, o sea: 800 horas
300 pares a 4 horas el par, o sea: 1200 horas
300 pares a 6 horas el par, o sea: 1800 horas
Total 3800 horas
Por lo tanto, la producción de los mil pares de medias necesarias a la
sociedad exigió tres mil
ochocientas horas de trabajo, lo que da como término medio, por cada par
3.800:1.000= 3.8 horas.
Este tiempo de 3,8 horas (o 3 horas 48 minutos) será el tiempo socialmente
necesario para producir
un par de medias, y el valor de un par de medias será de 7,60 escudos, si se
paga la hora a dos
escudos y a 15,20 escudos, si, como lo hemos supuesto anteriormente, se
paga la hora de trabajo a
cuatro escudos.
Determinar el tiempo de trabajo socialmente necesario por el término medio
aritmético entre el
trabajo individual de la empresa que tiene el rendimiento mayor y el de la
empresa que tiene el
rendimiento menor sería un error: si hubiéramos adicionado seis horas y dos
horas después dividir
por dos, nos hubiera dado un término medio de cuatro horas. El valor social
de un par de medias se
determina por el promedio de los valores individuales (de gastos
individuales de trabajo) de todos
los que en la sociedad producen medias. Si las medias producidas en seis
horas fueran dos veces
más numerosas, el tiempo de trabajo socialmente necesario hubiera sido
más largo. En este caso, es
fácil hacer el cálculo: hubiéramos tenido en el mercado mil trescientos
pares de medias producidos
en cinco mis seiscientas horas en total, y el trabajo socialmente necesario a
la producción de un par
hubiera sido de 5.600:1.300, es decir 4 horas 1/3.
Por lo tanto, el trabajo socialmente necesario se determina por la técnica
media en la sociedad, por
las costumbres medias y las cualidades del trabajador, y también por las
condiciones medias de
trabajo.
18

Pero la técnica en la sociedad, las costumbres del trabajador y las


condiciones del trabajo no son
normas fijas, invariables, determinadas de una vez para siempre. La
técnica, ya lo sabemos, se
desarrolla, las condiciones de trabajo del obrero, sus conocimientos
profesionales, su grado de
cultura, se modifican. El tiempo de trabajo socialmente necesario para la
producción de una
mercancía determinada se modifica con estos factores.
La introducción de una máquina nueva y el aumento de rendimiento del
trabajo que provoca, sólo
puede influir sobre el tiempo de trabajo socialmente necesario si esta
innovación es más o menos
divulgada. Si un productor de mercancías, supongamos una tejedora,
introduce en la producción una
máquina nueva que aumenta el rendimiento del trabajo y disminuye otro
tanto el trabajo individual

18. La palabra “media” se debe entender en el sentido que la empleamos


hasta ahora, es decir, considerando la cantidad de mercancías
lanzadas al mercado en condiciones de equilibrio, por empresas que
disponen de una técnica desigual. 65
necesario a la producción de una unidad de mercancía, o si la tejedora que
usa la nueva máquina
hace un par de medias en una hora, mientras esté sola trabajando con la
nueva máquina el tiempo de
trabajo socialmente necesario casi no cambiará, pues sólo producirá una
pequeña cantidad de
medias comparativamente al conjunto de la producción de esta industria, y
el tiempo que
economizará se perderá en la masa del tiempo de trabajo de las demás
tejedoras.
Como su tiempo individual es inferior al tiempo de trabajo socialmente
necesario según el cual
venderá sus medias, es evidente que la introducción de la nueva máquina le
procurará ventajas muy
grandes. Toda la diferencia entre el tiempo de trabajo socialmente
necesario y su tiempo de trabajo
individual, irá a su bolsillo. Esta es una de las razones por las cuales, en
toda economía basada en el
intercambio (incluso la economía capitalista), los propietarios individuales
intentan introducir en la
producción nuevas máquinas y mantener en secreto los progresos técnicos
con el fin de que su
empleo no se generalice
19
.
En cuanto la nueva máquina es usada por un número bastante grande de
productores de mercancías,
el rendimiento del trabajo social se resiente; el valor individual de la
mercancía no es lo único en
bajar, el tiempo socialmente necesario disminuye también y el precio cae a
consecuencia de la baja
del valor.
Se comprende que cualquier productor de mercancías intente introducir
nuevas técnicas. Durante
algún tiempo sacará de ello alguna ganancia hasta el momento en que el
empleo de estos nuevos
progresos se generalice entonces el productor de mercancías buscará otros
progresos que también se
generalizarán y la misma historia volverá a empezar.
En la economía mercantil simple este desarrollo de la técnica no resulta
siempre posible ya que
cualquier innovación exige gastos considerables, y el artesano (o el
campesino) no dispone de los
recursos necesarios. Es sólo después del paso al modo capitalista de
producción que el aumento del
rendimiento del trabajo puede desarrollarse y traer la baja de los precios.
En el siglo XVIII la fabricación del acero a partir del mineral de hierro20
, con el proceso del fogón,
se demoraba tres semanas. La introducción de un proceso nuevo a fines del
siglo XVIII disminuyó
este tiempo a la mitad, y, fi nalmente, el proceso Bessemer empleado a
partir de la mitad del siglo
XIX, necesita quince a veinte minutos para transformar el mineral en acero.
La introducción de este
último proceso disminuyó en cuatro veces el precio del acero.
La producción del aluminio nos ofrece aún un ejempl o más sorprendente.
Como su extracción era
muy dificil, el aluminio costó muy caro hasta mediados del siglo XIX.
Costaba ocho a diez veces más caro que la plata. Actualmente es uno de los
metales más corrientes
y más baratos. La electricidad, al permitir extraerlo en grandes cantidades
de la arcilla en la cual se
encuentra, facilitó mucho su producción.
Es fácil comprender que si el secreto del proceso eléctrico en la extracción
del aluminio
perteneciera a un capitalista, cuya producción sólo formara una pequeña
parte de la producción

19. El mejor conocimiento de las empresas que poseen la técnica más


desarrollada se aplica otra vez, por el hecho que el productor de
las mercancías gastando menos trabajo que sus competidores puede
vender sus productos más baratos y triunfar en la competencia, a
la vez que logra mayores beneficios. Más adelante se volverán a mencionar
los progresos técnicos.
20. Se denomina mineral, el hierro que contiene cierta cantidad de carbono
que es necesario destruir para que el mineral se
transforme en acero. En el fogón, el mineral en fusión se decantaba varias
veces al contacto de oxígeno del aire, hasta que la
cantidad de carbono contenido cayera al punto deseado. En la pudelación,
el mineral es deshecho en un horno especial y revuelto;
el carbono se quema en la superficie de la masa incandescente. En el horno
Bessemer, el mineral incandescente entra en contacto con
el aire no sólo de la superficie, sino de toda la masa atravesada por hilillos
aire. El proceso de combustión del carbono se acelera y se
realiza una economía de combustible. 66
general del aluminio, el tiempo socialmente necesario para esta industria
casi no variaría y el precio
del metal no habría disminuido tanto.
Este ejemplo demuestra muy bien la imposibilidad de explicar el precio por
la oferta y la demanda.
Si el consumo del aluminio aumentó ocho mil veces en los treinta últimos
años, la causa de la
disminución del precio de este metal no se encontrará en las rel aciones
entre la oferta y la demanda.
Al contrario, el aumento de la demanda es el resultado de la disminución del
precio cuya causa
primera es la baja del valor (disminución del tiempo de trabajo socialmente
necesario para la
producción).
8) TRABAJO SIMPLE Y TRABAJO COMPLEJO
Al intentar establecer el valor de las mercancías, comparando el tiempo de
trabajo gastado por los
hombres que ejercen distintas profesiones, y reduciendo este tiempo de
trabajo al tiempo
socialmente necesario, nos encontramos frente a una dificultad. ¿Tenemos
derecho a igualar la hora
de trabajo del obrero no especializado a la hora de trabajo del tornero o del
escritor?
Si así fuera, el número de torneros iría disminuyendo y todos preferirían el
trabajo no especializado.
No es difícil entender por qué. El obrero calificado debe dedicar mucho
tiempo y esfuerzo al
aprendizaje del oficio de tornero.
El aprendiz no es el único en gastar su tiempo, el maestro que lo forma
gasta también el suyo.
¿Valdría la pena gastar tanto trabajo para después ser remunerado como el
obrero no especializado,
que no dedicó ninguna energía, ningún recurso, a un aprendizaje previo?
Es evidente que si trabajos tan diferentes se estimaran al mismo valor, el
equilibrio social se
rompería. Sólo se encontraría un número muy pequeño de trabajadores
deseosos de aprender el
oficio de tornero. El número de los torneros disminuiría, el desarrollo del
trabajo en metales se
pararía, lo que tendría por consecuencia la suspensión del desarrollo de la
industria metalúrgica.
Además, las otras industrias sufrirían con ello. Los sastres no podrían
comprar más máquinas de
coser, los campesinos no tendrían arados, trilladoras, etc.
Por lo tanto, el equilibrio perturbado sólo podría restablecerse si el valor del
producto del trabajo no
calificado se estableciera por debajo del valor del producto del trabajo
calificado.
De aquí en adelante es fácil comprender cómo se comparan estas dos
formas de trabajo: el trabajo
simple y el trabajo complejo. Tomemos como unidad una hora de trabajo
simple, es decir, que no
exige preparación. Supongamos, al evaluar el trabajo del tornero, que
trabaje como obrero
calificado de los veinte a los cuarenta y cinco años, o sea durante
veinticinco años. Supongamos que
haya hecho cuatro años de aprendizaje: a lo largo de estos cuatro años un
viejo obrero, dedicó el
cuarto de su tiempo a la formación y a la instrucción del aprendiz.
En total cinco años fueron dedicados al aprendizaje, cuatro por el alumno y
uno por el maestro.
Veinticinco años de trabajo del tornero exigen luego cinco años de
preparación, a cada año de labor
corresponde un quinto de año de aprendizaje. Se comprende que el trabajo
del tornero creará un
valor de un quinto más elevado que el valor del producto del mismo trabajo
de un obrero sin
calificación: una hora de su trabajo complejo corresponderá a una hora doce
minutos de trabajo
simple
21
.

21. Recordemos que, por el momento, sólo se trata de una economía


mercantil simple, en la cual el obrero sin calificación y el tornero
ofrecen ellos mismos en el mercado los productos de su trabajo. El valor del
producto del trabajo del obrero no especializado y del
tornero no debe confundirse con el salario que estas dos clases de
trabajadores reciben en un régimen capitalista, cuando venden, no el 67
Ahora bien, si consideramos el trabajo más calificado, que exige una
preparación especial æpor
ejemplo el de los ingenierosæ la comparación con el trabajo simple
resultará aún más complicada:
habrá que tomar en cuenta la necesidad de incluir en la apreciación del
trabajo del ingeniero no sólo
el trabajo empleado para instruirlo a él mismo, sino también el trabajo
dedicado a los estudiantes
que no pudieron terminar sus estudios.
Si no fuera así, el equilibrio social otra vez se rompería: como es imposible
prever, en el momento
de la admisión a las escuelas superiores, qué estudiantes podrán terminar
sus estudios y llegar a ser
buenos ingenieros, “los alumnos se dedicarán a una profesión en la cual
únicamente la tercera parte
de ellos tendrá posibilidades de alcanzar la meta, sólo si el aumento de
valor de los productos de la
profesión de la cual se trata compensa las pérdidas de trabajo inevitables,
en cierta medida”
22
.
Sería un error deducir de ello que las obras de un pintor célebre se pagan
caro, porque su valor
comprende el trabajo de muchos pintores que no han llegado a nada. No
sólo se trata de esto, cada
una de estas obras es única en su estilo y no puede ser repetida. Ahora
bien, el valor de una
mercancía (que haya sido producida hoy o hace un año, no importa) se
determina por el trabajo
necesario para crearla, o más exactamente, para crearla de nuevo en las
condiciones actuales. El
precio de las mercancías que no pueden volver a ser creadas y cuya
producción no se puede
regularizar por el intercambio, no depende inmediatamente del valor.
Por lo tanto, el trabajo del ingeniero es aún más complejo que el del tornero.
Pero, sin embargo,
puede ser expresado en unidades de trabajo simple como el trabajo del
tornero.
Esta reducción del trabajo complejo al trabajo simple, naturalmente, no se
hace con anticipación en
las oficinas de las empresas o en otra parte. A lo mejor se hará así en un
régimen socialista, pero en
la sociedad capitalista y en general en la sociedad basada en el
intercambio, la reducción del trabajo
complejo a trabajo simple sólo se produce espontáneamente por medio del
intercambio, por medio
del valor.
Es a tientas y con rupturas constantes de equilibrio como el valor del
producto del trabajo calificado
se establece en estas sociedades, y sólo es así como se efectúa la reducción
del trabajo complejo al
trabajo simple.
2. CAPÍTULO SEGUNDO.
LA FORMA DEL VALOR Y EL DINERO.
1) LA FORMA DEL VALOR, NOCIÓN GENERAL.
Sabemos que el valor de cada mercancía se determina por la cantidad de
trabajo simple socialmente
necesario e indispensable para la producción de esta mercancía. Pero
también sabemos que no
basta, para que un producto tenga valor, que se le haya dedic ado trabajo.
También hace falta que se
encuentre en el mercado frente al otro producto y que éste se transforme,
por medio del
intercambio, en la encarnación material de las relaciones de trabajo de los
hombres entre sí. Sin lo
cual el producto del trabajo sólo tendría un valor de uso y ningún valor
intrínseco. Si el campesino
va al mercado con centeno, este centeno sólo expresa su valor cuando el
campesino lo cambia por

producto de su trabajo, sino su fuerza de trabajo. Ya hemos indicado al


pasar, y volveremos a ello más adelante, que el trabajo del obrero
es una cosa y el valor de su fuerza de trabajo (y su precio, el salario) es
otra. El salario del tornero se determina por la cantidad de
productos necesarios al mantenimiento de su fuerza de trabajo, por el
número de torneros sin trabajo, por la demanda de mano de obra,
etc. Ocurre lo mismo que con el salario del obrero sin calificación. Las
relaciones entre uno y otro pueden ser muy diferentes a las
relaciones entre los valores de los productos de su trabajo.
22. I. Roubine. Ensayo sobre la teoría de Marx; L. Lioubimov: Curso de
Economía Política (en ruso). 68
una cantidad determinada de otras mercancías, por ejemplo, fósforos.
Además, si la otra mercancía
por la cual el centeno determina su valor no existiera, el problema mismo
del valor del centeno no
se plantearía. Así como el hombre nunca conocería su propio aspecto si no
se encontrara con otros
hombres, sus semejantes, o si no se viera en un espejo, de la misma
manera ninguna mercancía
puede determinar su valor mientras no se ha encontrado con otras
mercancías.
La economía basada en el intercambio es hecha de tal forma que el valor de
una mercancía que
depende de la cantidad de trabajo que ésta materializa, no puede
expresarse clara y directamente a
través de la cantidad de horas y de minutos que fueron necesarios para
producirla. El valor de una
mercancía sólo puede expresarse a través de una cantidad determinada de
otra mercancía.
El campesino que va a vender su centeno no puede saber con anticipación
cuántos cultivadores más
irán a vender el suyo y cuánto trabajo individual gastó cada uno en la
producción del centeno. Pues
bien, la medida del trabajo socialmente necesario depende de la cantidad
de mercancías producidas
y destinadas al intercambio y del trabajo individual de todos los
productores.
Resulta aún más difícil establecer el trabajo socialmente necesario cuando
se trata de una mercancía
que es el producto del trabajo de varios trabajadores y en que cada uno de
ellos participó en la
formación del valor del producto. Recordemos aquí el ejemplo del traje
cuyo precio no está
solamente determinado por el trabajo del sastre, sino también por el del
tejedor que hizo el paño, del
campesino que cuidó las ovejas, del metalúrgico que hizo la máquina de
coser y de muchos
trabajadores más.
Finalmente, como ya lo hemos indicado, la economía basada en el
intercambio es una economía
desorganizada que no tiene ningún regulador de las relaciones sociales de
producción y que no se
preocupa, en consecuencia, de anotar los gastos de trabajo.
Solamente después del encuentro del centeno con los fósforos en el
mercado; solamente después
que la competencia haya establecido, por ejemplo, que una libra de centeno
puede cambiarse por
dos cajas de fósforos, se puede decir que el centeno ha conocido, por medio
de los fósforos, como
en un espejo, su propio valor y que el trabajo socialmente necesario
materializado en dos cajas de
fósforos y en una libra de centeno es equivalente.
Esta expresión del valor de una mercancía con la ayuda de otra mercancía
se llama forma del valor.
La mercancía que intenta expresarse en otra mercancía, la libra de centeno,
en nuestro ejemplo, está
bajo una forma de valor relativo; la mercancía que la refleja en algún modo,
que le sirve de medida,
constituye la llamada forma equivalente del valor. Esta forma equivalente
se encuentra representada
en nuestro ejemplo por las dos cajas de fósforos que equivalen a una libra
de centeno. La expresión
del valor de una mercancía a través de otra puede representarse por una
ecuación:
1 libra de centeno = 2 cajas de fósforos
Las mercancías que constituyen los dos miembros de esta ecuación son dos
valores de uso diversos,
provistos de propiedades físico-químicas totalmente diferentes, y satisfacen
distintas necesidades.
Es la condición necesaria para que el valor encuentre realmente su
expresión, su forma. Si, en
efecto, pensáramos en determinar el valor del centeno con la ayuda de otro
centeno parecido, ¿qué
resultado obtendríamos? Una libra de centeno valdría una libra de centeno.
Esta expresión no
tendría sentido y no podría, de ninguna manera, expresar el valor del
centeno.
Por lo tanto, las formas relativas y equivalentes del valor tienen que ser
constituidas por valores de
uso diversos. Se comprende que el trabajo concreto gastado para
producirlas también tiene que
haber sido distinto. 69
Pero si así es, si el centeno y los fósforos son valores de uso diversos, para
la producción de los
cuales se ha gastado formas diferentes de trabajo concreto. ¿Por qué
podemos colocar entre ellos el
signo de equivalencia? Porque a pesar de las más grandes diferencias, estas
dos mercancías tienen
en común una cierta cantidad de trabajo abstracto socialmente necesario.
Las dos mercancías que
dan nacimiento a la forma valor son a la vez distintas y parecidas. Si no
fueran diferentes, la
creación de la forma valor sería imposible. Pero sin una similitud entre ellas,
la creación de la forma
valor tampoco sería posible, pues no se pueden comparar dos cosas que no
tienen nada en común.
Podemos representar por libras y kilos todas las harinas, porque las harinas
y las medidas, que
expresan su peso físico tienen precisamente esta propiedad en común: el
peso. De la misma manera,
el valor de la harina se puede medir en cajas de fósforos, debido a que las
cajas de fósforos tienen,
como la harina, un valor.
Existe, es verdad, una diferencia esencial entre el peso y el valor: el peso es
una propiedad natural
inherente a la harina y a las pesas de hierro, mientras, que lo que hay en
común entre el centeno y
los fósforos considerados como mercancías, y lo que nos permite comparar
sus val ores ya lo hemos
dicho, no está en ellos mismos sino en las relaciones de los hombres que los
han producido y los
intercambian. Si estas relaciones no existieran, el valor mismo
desaparecería con todas las formas
que lo expresan.
Notemos también (lo que por otra parte está sobrentendido en lo que ya
hemos dicho), que la
relación de cantidad en la cual una mercadería se considera como
equivalente a otra no es constante.
Si, por ejemplo, el rendimiento del trabajo social de las fábricas de fósforos
se ha duplicado, el
valor de una libra de centeno ya no será de dos caja s de fósforos como
antes, sino de cuatro. Si por
el contrario, la producción del centeno exige menos de la mitad del trabajo
que antes, el valor de la
libra de centeno equivaldrá a una caja de fósforos. Naturalmente, puede
ocurrir que ambas
mercancías sufran la misma modificación de valor; en este caso, la forma
valor que expresa en
alguna manera la relación entre dos valores, se mantendrá sin cambio.
2) DESARROLLO DE LA FORMA DEL VALOR. LAS TRES FORMAS DE VALOR.
No hemos considerado hasta ahora más que una forma de valor, en la cual
cada mercancía sólo
puede expresar su valor en otra mercancía: el centeno sólo encontraba su
equivalente de valor en los
fósforos. Hemos considerado, es verdad, una libra de centeno como la
forma relativa del valor y dos
cajas de fósforos como la forma equivalente, lo que era bastante
convencional y unilateral. Si el
poseedor del centeno sólo ve en los fósforos la forma equivalente, el
“espejo” en el que el centeno
debe reconocer su valor, el poseedor de los fósforos considera dos cajas de
fósforos como un valor
relativo del cual la libra de centeno será la forma equivalente, la medida con
la cual los fósforos
definirán su propio valor. Es naturalmente justo. Pero no deja, por lo tanto,
de ser verdad
que, en
este caso, cada mercancía sólo se opone a una mercancía en la cual se
expresa su valor. Karl Marx
denomina esta forma la forma simple particular o accidental del valor.
Pero, en realidad, la expresión de valor no termina con ella.
El desarrollo de los intercambios hace que una mercancía no sólo se
encuentre con otra, sino con un
gran número de ellas. La libra de centeno que se cambia hoy por dos cajas
de fósforos, se cambiará
mañana por media libra de papas, pasado mañana por 2/3 de libra de
petróleo o por 1/10 de vara de
tejidos. Cuando una mercancía se encuentra con un gran número de otras
mercancías reconoce su
valor en distintos “espejos” y se obtiene toda una serie de formas simples
de valor.
70
a) 1 libra de centeno = 1/2 libra de papas
b) 1 libra de centeno = 2/3 libra de petróleo
c) 1 libra de centeno = 1/10 vara de tejidos.

A medida que va creciendo el número de mercancías con que se encuentra


la libra de centeno, y que
le sirven para expresar su valor, va creciendo el número de estas formas.
Pero ya que una mercancía
expresa su valor en muchas otras, se la puede expresar así:
1/2 libra de papas
1 libra de centeno = 2/3 libra de petróleo
1/10 vara de tejidos

Distintas formas de valor simple nos llevan así a una nueva forma de valor
llamada forma total o
desarrollada.
No es difícil comprender que, aunque esta forma es más compleja que la
primera, aunque una forma
relativa de valor se expresa aquí en diversas formas equivalentes, su
esencia es la misma que en la
forma simple de valor de la cual nació al desarrollarse; aquí también la
forma equivalente tiene que
representar otro valor de uso, aquí nuevamente la ecuación sólo es posible
debido a que todas las
mercancías que entran en ella representan trabajo humano abstracto,
trabajo socialmente necesario;
aquí finalmente, lo más importante, es que la expresión del valor de una
mercancía en otra, no es
más que la expresión material de ciertas relaciones de trabajo existentes
entre los hombres.
La diferencia entre las formas simples y totales del valor consiste en el
hecho de que la forma total
expresa de una manera mucho más notable que la forma simple la
transformación de cualquier
trabajo concreto en un trabajo abstracto de algún modo indiferente, creador
de valor, el trabajo
característico de la economía basada en el intercambio: el trabajo del
campesino que ha sembrado el
centeno no sólo se compara con el trabajo del fabricante de fósforos (o del
químico); se puede ver
que el trabajo de un número infinito de hombres (el trabajo del cultivador,
del químico, del
jardinero, del minero y de muchos otros) aparece en el mercado como en un
crisol único. Se puede
ver cómo el mercado asocia y reúne todas las formas particulares de
trabajo, en un trabajo social
único.
Pero la expresión del valor no se limita a estas formas simples totales. La
forma total, al
desarrollarse se transforma en una forma más alta, la forma valor general.
Ya en la forma total o desarrollada se manifiesta con fuerza; la tendencia a
reducir todos los
aspectos particulares del trabajo social a una unidad determinada. Pero aún
no hay unidad completa.
Cada mercancía expresa su valor en otras mercancías distintas. Una libra de
centeno corresponde a
cantidades determinadas de fósforos, papas, petróleo, etc. Pero el val or de
cualquiera otra
mercancía, por ejemplo, de la leche se puede expresar a través de otras
mercancías distintas. Así
obtenemos una serie de ecuaci ones que expresan la forma valor
desarrollada.
½ libra de papas
1 libra de centeno = ¾ libra de petróleo
2 cajas de fósforos 71
10 huevos
1 cuarto de leche
23
= 2 libras de carne
20 cajas de fósforos

No es difícil comprender por qué estas ecuaciones no son cerradas: toda


mercancía (el centeno por
ejemplo) puede encontrar un número indefinido de expresiones de su valor,
y las expresiones del
valor del centeno serán diferentes de las de la leche y de las de otras
mercancías.
Si, por ejemplo, el campesino decidiera cambiar directamente, hoy, el
centeno por tejidos y mañana
por fósforos, ¿cómo podría saber con la ayuda de la forma valor
desarrollada cuál de estos dos
intercambios le ofrece más ventajas? El valor se establece
espontáneamente de manera que la
producción disminuye cuando los intercambios son menos ventajosos y se
desarrolla cuando son
más ventajosos. ¿Cómo podría saber el campesino si le es más ventajoso
criar vacas y vender su
leche que sembrar centeno, si expresara el valor de la leche en petróleo y el
valor del centeno en
tejidos?
Es evidente que el proceso de “nivelación” de todos los aspectos del trabajo
y de su reducción a un
solo trabajo soci al abstracto, proceso que vimos realizarse en la forma
simple, y más aún, en la
forma desarrollada del valor, debe continuar, debe terminar en la tercera
forma del valor que nace
de la forma valor desarrollado y se llama la forma valor general.
En esta tercera forma todas las mercancías, cualquiera sea su diversidad,
encuentran en una sola la
expresión de su valor. La leche, el centeno y muchas otras mercancías
expresarán, por ejemplo su
valor en fósforos:

10 libras de centeno
5 libras de papas
2 litros de petróleo = 20 cajas de fósforos
1 docena de huevos
2 libras de carne
3 litros de leche, etc.

Esta nueva forma de valor nace de la forma valor desarrollada e incluso se


puede creer, al
considerar esta ecuación, que sólo difiere en la inversión de los dos
miembros: el hecho es que si se
escribiera “veinte cajas de fósforos” a la izquierda del signo de equivalencia
y todo lo demás a la
derecha, se obtendría la forma valor desarrollada.
Pero no se trata sólo de esto. En la forma valor desarrollada, una mercancía
tenía un número infinito
de “espejos” en los cuales podía reconocer su valor. La forma valor relativa
era única, las formas
equivalentes eran numerosas. Cada equivalente determinaba a su manera
el valor de una sola
mercancía. En cambio, en la forma valor general, el equivalente general, el
espejo de algún modo
único, en el cual todas las mercancías se contemplan es una mercancía
única, los fósforos, en
nuestro ejemplo. En la primera forma (valor desarrollada) cada mercancía
puede tomar apariencias
infinitas, en la segunda forma (valor general) todas las mercancías no
toman únicamente una sola

23. Se trata aquí del cuarto de vedro: medida rusa que equivale a trece
litros. 72
apariencia, todas expresan su valor en los fósforos. La unidad de todas las
partes divididas de la
economía basada en el intercambio se expresa aquí con más fuerza. Sea lo
que sea lo que hayas
producido, sea tu trabajo noble o indigno, desde el momento en que es
socialmente necesario, el
producto de este trabajo cuando llega al mercado expresa su valor, como
todas las demás
mercancías, en un sólo equivalente general; de esta manera pierde su
fisonomía propia, se
transforma en valor entre muchos otros y llega a ser una parcela del
trabajo social único.
La mercancía que empieza a servir de equivalente general, de “medida
común de valor”, comienza,
parece, a desarrollar un papel muy particular. Voy al mercado, deseo saber
lo que cuesta una libra
de centeno y me entero de que vale dos cajas de fósforos; pregunto cuánto
cuesta el litro de petróleo
y me contestan: cuatro cajas de fósforos. Los fósforos han dejado de
interesarme como fósforos;
sólo sirven para expresar el valor de las demás mercancías.
Pero debemos tener claro, después de lo anterior, que los fósforos sólo
pueden llenar el papel de
equivalente general porque ellos mismos constituyen un valor que
materializa cierta cantidad de
trabajo socialmente necesario.
Por lo tanto, a pesar de la diferencia que existe entre las formas del valor, el
contenido esencial de la
forma valor simple se puede comparar con todas las demás formas, al no
ser el valor desarrollado y
el valor general sino el desarrollo de la forma valor simple como ya lo
hemos dicho.
3) EL DINERO, EL FETICHISMO DEL DINERO Y DE LA MERCANCÍA EN
GENERAL.
Al hablar del equivalente general a través del cual todas mercancías
determinan su valor, hemos
elegido, como ejemplo, los fósforos. Hemos procedido así para demostrar
que cualquier mercancía
que tiene valor podría servir de equivalente general.
En realidad, en la sociedad moderna, el papel de equivalente general lo
cumple una mercancía
particular que se llama dinero. La forma general del intercambio se llama,
por esta razón,
monetaria.
24

Actualmente
25
el oro es la mercancía monetaria principal.
Pero no fue siempre así.
En la antigüedad, como los intercambios no estaban tan desarrollados como
hoy día y como tenían
un carácter local, el papel del dinero lo desempeñaban otras mercancías de
uso corriente en una
región determinada: en los países donde la caza era una de las industrias
más importantes, la piel de
los animales era un medio de intercambio; en los pueblos pastores era el
ganado el que servía para
el intercambio etc.
Entre ciertos indígenas de África, cuenta R. André (a quién citamos según
Trachtenberg. El papel
monedo.-edición rusa), los prisioneros robados a las tribus enemigas servían
de medida común de
valor. “Un hermoso adolescente, una joven floreciente constituyen la
moneda más preciada”.
26

24. Al aludir a la clasificación de Karl Marx, algunos autores piensan que es


necesario distinguir cuatro formas del valor: forma simple,
forma desarrollada general y forma dinero. Pero, escribe Marx: “Cambios
esenciales se producen en el momento de la transición de la
forma II a la III. En cambio, la única diferencia entre la forma III y la IV es
que el oro, y no la tela, posee la forma general de equivalente.
En la forma IV el oro representa lo que era la tela en la forma II: el
equivalente general. El progreso consiste únicamente en la forma de
intercambiabilidad directa y uni versal, es decir, la forma de equivalente
general se identificó definitivamente, como consecuencia de la
cost umbre social, con la forma natural específica de la mercancía oro”. (El
Capital t. I, p. 53 ed. francesa, traducción Molitov, A. Costes,
editor). Evidentemente no tenemos razones para considerar la forma IV
(forma dinero) como una forma específicamente diferente de la
forma III (valor general).
25. Se refiere a la época del “padrón oro” (N. del Ed.) 73
Sólo poco a poco los metales preciosos se destacan del conjunto de las
demás mercancías corrientes
y luego el oro pasa a ocupar el primer lugar. Estos metales comienzan a
desempeñar un papel de
equivalente general, primero bajo la forma de lingotes de formas variadas y
después bajo la forma
de trozos de metal de forma y peso determinado.
27
Las verdaderas monedas aparecen mucho más
tarde.
No es difícil comprender lo que permitió al oro y a los demás metales
preciosos eliminar a las otras
mercancías que servían de moneda.
En primer lugar, estos metales preciosos tienen la ventaja de no oxidarse
con el tiempo y de no
gastarse sino muy lentamente, mientras que una moneda-mercancía, tal
como el ganado, por
ejemplo, no sólo puede echarse a perder (el ganado puede enfermarse y
morir) sino también exige
cuidados especiales. En segundo lugar, el oro puede ser fácilmente dividido:
si se tiene oro se
pueden comprar mercancías de distinto valor, más o menos caras; mientras
que si se tiene una piel
valiosa o una vaca, sólo se puede comprar mercancías cuyo valor sea por lo
menos igual a la unidad
de la mercancía que sirve de moneda o varias veces más grandes, ya que
una piel cortada en
pedacitos perdería su valor, y en cuanto a la vaca se refiere no se le puede
hacer sufrir tal división.
Además, las monedas de oro son cómodas en razón de su dimensión
restringida (es decir que una
pequeña moneda materializa una cantidad bastante grande de trabajo
social). Se pueden transportar
fácilmente, guardarse, etc. En fin, tienen la ventaja de poder reconocerse
fácilmente por el color, el
sonido, etc. Estas propiedades contribuyeron a hacer del oro la materia
principal de la moneda.
El hecho que el oro tiene propiedades físico-químicas definidas, y
particularmente la de no oxidarse
en las condiciones ordinarias o el hecho que es fácil de dividir, no puede
explicarnos, sin embargo,
por qué el oro ha llegado a ser el equivalente general de todas las
mercancías. Las propiedades
físico-químicas de una mercancía sólo definen, ya lo sabemos, su valor de
uso, característica que
debe poseer cualquier producto transformado en mercancía.
La moneda de oro sólo puede servir de medida de valor de otras mercancías
porque el la misma es,
como los fósforos de que hemos hablado, una mercancía que tiene un valor
determinado y que
materializa cierta cantidad de trabajo socialmente necesario. El oro sólo
puede desarrollar su papel
en la sociedad moderna porque toda la organización de esta sociedad nos
lleva a una dominación
espontánea de las leyes del valor y porque la moneda no es más que la
expresión general del valor.
Algunas almas sensibles se quejan a veces de la importancia dominante que
el oro ocupa en la
sociedad moderna y les gusta declarar su odio por el “ruin metal ”;
empiezan a ver el vicio
fundamental de la sociedad capitalista en el oro. Un “sabio” legislador
griego intentó, en otra época,
prohibir la moneda de oro, con el propósito de poner fin a las luchas y a los
odios que nacen del
espíritu de lucro.
Pero es evidente que los cilindritos de un metal amarillo y brillante no tienen
la culpa de ello. La
moneda no hace más que traducir las relaciones que imperan en la
sociedad capitalista y, de un
modo general, en la economía desorganizada basada en el intercambio. El
dinero no tiene por si
mismo poder mágico y secreto. La forma dinero del valor no difiere mucho
de las demás formas del
valor de donde nace al desarrollarse. El poder del dinero no es más que la
manifestación general del

26. Recordemos que en la época del comunismo de guerra, en la U.R.S.S., la


perturbación de la circulación monetaria llevó a que
ciertas mercaderías tales como el tabaco, la sal, la harina, desarrollaran el
papel de equivalente general.
27. La etimología de la palabra rusa rublo es, respecto a esto, muy curiosa:
rublo viene de ob. roubok que literalmente significa pedazo
cortado. 74
poder de las cosas sobre los hombres, poder que caracteriza la economía
desorganizada basada en el
intercambio.
Este poder de las cosas sobre los hombres, observado en la economía
desorganizada, lo descubrió
Karl Marx y lo llamó fetichismo de la mercancía. De la misma manera que el
primitivo adoraba un
fetiche, un objeto que había hecho con sus manos, el hombre que vive en
una economía
desorganizada depende de las cosas que ha hecho. Por cierto, basta con
instruir al salvaje, con
transformarlo en un hombre cul to para que el fetichismo desaparezca como
si una venda cayera de
los ojos del fetichista. Muy distinto resulta ser el fetichismo de la mercancí
a; comprender que las
cosas expresan relaciones sociales, que todo el mal no está en ellas sino en
las relaciones entre los
hombres que las han engendrado, es un gran paso. Pero todo no se limita a
esto. Para terminar para
siempre con el fetichismo de la mercancía, hay que destruir las cosas con
que nació. Es pueril
prohibir el dinero como lo hicieron los sabios de la Grecia antigua, siempre
volverá a aparecer, a
pesar de todas las prohibic iones, si subsisten las empresas privadas (que
constituyen propiedades
privadas) que tienen la obligación de ponerse en contacto unas con otras a
través del mercado. Pero
cuando la sociedad esté reorganizada sobre bases que excluyan la
propiedad privada y la necesidad
del mercado, el poder que ejercen sobre los hombres estos pequeños discos
de metal amarillo y
brillante desaparecerá. Ya los hombres no serán gobernados por las cosas;
sino que al contrario los
hombres gobernarán a las cosas racionalmente, según un plan de conjunto.
El “fetichismo del dinero” es una de las formas peores del fetichismo de la
mercancía. Los usureros
descritos por varios escritores no son los únicos que se detienen,
estupefactos, delante del dinero y
de su omnipotencia y que buscan la causa de este fenómeno donde no se
encuentra. Economistas
eminentes actúan de la misma manera. Por eso, podemos decir que es un
gran éxito comprender
cómo las cosas traducen, en una sociedad desorganizada, las relaciones
sociales. Pero un paso más
grande aún es comprender estas relaciones y transformarlas para llegar a
extirpar la raíz misma del
fetichismo de la mercancía.
4) EL DINERO, MEDIDA DE VALOR Y MEDIDA DE LOS PRECIOS
Hemos visto que la forma di nero del valor, variedad de la forma general, no
es más que la forma
más desarrollada y más compleja del valor; hemos visto que expresa con
más fuerza las propiedades
que la forma simple del valor tiene ya en estado embrionario.
Cada mercancía puede expresar su valor en dinero sólo porque el dinero
mismo tiene un valor. La
cantidad de dinero que recibiré al vender mi mercancía, en otros términos,
el precio que me
pagarán, depende, a la vez, del trabajo materializado en mi mercancía y del
trabajo materializado en
el dinero. Si una libra de centeno representa el producto de veinte minutos
de trabajo socialmente
necesario y si cada centavo oro representa dos minutos del mismo tiempo,
el precio de la libra de
centeno será de diez centavos. Si a consecuencia del mejoramiento de la
maquinaria agrícola, se
puede obtener una libra de centeno en diez minutos, su precio cambiará y
sólo será de cinco
centavos. Por otro lado, el precio del centeno puede modi ficarse en la
misma forma, sin que el
trabajo necesario para su producción haya sufrido cambios: esto pasará si el
trabajo necesario para
la extracción del oro se modifica. Pero no es difícil comprender que si la
extracción del oro resulta
más fácil, el precio del centeno subirá en vez de disminuir, pues cada
centavo oro materializará una
parte menor de trabajo socialmente necesario.
El progreso de la técnica de la extracción del oro debería, por lo tanto,
provocar un alza relativa de
los precios. Pero, en realidad falta mucho para que esta alza sea importante
pues la producción
anual del oro no se compara con las existencias. El trabajo socia lmente
necesario se determina por
la suma de trabajo indispensable para la reproducción de todas las
mercancías determinadas que 75
existen en el mercado; de todas maneras la maquinaria de las minas de oro
solo progresa
lentamente. Sin embargo, no se puede decir que la influencia del valor (y
del precio) del oro sobre
los precios es totalmente nulo: la “revolución de los precios” del sigl o XVI
tuvo por causa principal
el aumento de la producción del oro después del descubrimiento de
América. De aquí en adelante la
producción de oro exigió menos gastos de trabajo, lo que ocasionó una baja
del valor del valioso
metal. Y la disminución de su valor tuvo por consecuencia un alza de los
precios.
Naturalmente también puede ocurrir que el precio de una mercancía sea
modificado por estas dos
causas a la vez, por la modificación del valor del dinero y por la modificación
del valor de la
mercancía misma, cuyo precio bajará o aumentará según el caso, en virtud
de la relación de estas
dos causas. Sea lo que sea, una cantidad definida de una mercancía
determinada encuentra siempre,
en un momento dado y a un nivel preciso de la técnica soci al, su expresión
de valor en una cantidad
determinada de dinero. Esta expresión monetaria del valor se llama precio
de la mercancía. La
cantidad de unidades monetarias que expresan este precio depende
naturalmente de la unidad de
medida. El precio de la mi sma mercancía variará aparentemente según lo
expresemos en onzas de
oro o en gramos, en escudos oro en rublos oro o en dólares oro. Pero es
evidente que la masa de oro
que corresponde a la mercancía será la misma, que se cuente en onzas,
escudos o rublos; sólo
cambiará la cantidad de unidades que expresan el precio.
Las unidades monetarias que expresan los precios de las mercancías varían
en los diferentes países.
Antes de la introducción de las monedas los precios se representaban por
unidades de peso. Desde
la introducción del sistema monetario, distintas monedas, distintas unidades
monetarias se
establecieron en los distintos países, en relación con un sinnúmero de
circunstancias históricas. En
Inglaterra, la libra esterlina es la unidad monetaria porque representaba
antes el valor de una libra
de plata. Desde la revolución francesa, el franco que contiene 0,9 gr. de
plata pura la unidad
monetaria de Francia .
28
El rublo oro que contiene aproximadamente 0,775 gr. de oro, es la unidad
monetaria de la U.R.S.S.
El dinero, equivalente general y medida del valor de todas las mercancías,
representado por
unidades de una dimensión o de un peso definido, cumple según la
expresión de Marx, el papel de
patrón de los precios.
La modificación del valor del oro, como lo hemos visto en nuestro ejemplo,
no impide en absoluto
que cumpla como en el pasado, el rol de patrón de los precios. Si el valor
del oro contenido en un
rublo baja a la mitad, el rublo sigue valiendo diez veces menos que el
tchervonetz oro.
29

Es evidente que el oro puede cambiar de valor, sin que su función como
patrón de los precios
cambie en nada. Sean cuales sean los cambios que ocurran en el valor del
oro, cantidades
determinadas de oro siempre tendrán entre sí la misma relación de valor. El
valor del oro podrá
bajar en un 1.000% pero doce onzas de oro seguirán teniendo doce veces
más valor que una onza.
Pues bien, en los precios, sólo se trata de la relación recíproca de distintas
cantidades de oro. Por
otro lado, cualquiera sea el alza o la baja de su valor, una onza de oro
conserva el mismo peso;
luego, el peso de sus partes alícuotas no cambia, y el oro, como medida fija
de los precios, sigue
prestando el mismo servicio, cualquiera sea su cambio de valor (K. Marx. El
Capital, E. I.).
Aunque los distintos países tienen unidades monetarias distintas, no es
difícil traducir los precios
expresados en moneda de un país a la moneda de otro. Basta con
considerar la cantidad de oro
contenido en cada moneda. Esto es lo que constituye el curso de la moneda
oro. En la operación de

28. Se sabe que, desde la estabilización de 1928, el franco no vale más que
la quinta parle de su valor de antes de la guerra (N. del T.)
29. El rublo es la unidad monetaria de la U.R.S.S. el tchervonetz es una
unidad superior equivalente a diez rublos (N. del T.) 76
cambio de la moneda de un país por la de otro, es necesario tomar en
cuenta, además del peso de las
monedas, los gastos de envío de las monedas de un país a otro, o los gasto
de refundición del metal
(si la refundición es menos costosa que el transporte de las monedas a su
país de origen).
5) EL DINERO, MEDIO DE CIRCULACIÓN
Sólo conocemos, hasta ahora, una función esencial del dinero, que es la de
servir de equivalente
general, de medida común para la expresión de los valores de todas las
mercancías.
30

No se expresa, en la sociedad moderna, el valor de la mercancía en


unidades de trabajo socialmente
necesario, en horas y en minutos, se expresa en dinero. Esta determinación
del valor ocurre aún sin
que la mercancía haya sido cambiada por dinero real; puedo decir, sin ver
moneda de oro alguna,
que diez kilos de centeno valen tanto dinero. Por cierto, si estas monedas y
sus valores no
existieran, esta medida de valor de las mercancía s con la ayuda del dinero,
por “ideal ” que fuera,
sería imposible e incluso sería tan absurdo pensar en ella como pedirle a un
hombre que represente
en metros el largo de una pieza, si no existieran en la realidad metros de un
largo determinado.
¿Pero, el dinero sirve sólo de medida del valor (y de patrón de los precios)?
No. En la economía mercantil el dinero sirve no sólo para apresar el valor de
las mercancías, sino
también, en calidad de intermediario, para realizar los intercambios.
En una sociedad en la cual el intercambio alcanza un alto grado de
desarrollo, es poco corriente que
el poseedor de mercancías cambie directamente la mercancía que ha
producido (o de una manera
general, que vende) por la mercancía que necesita para su propio
consumo. El campesino productor
y vendedor del centeno o de la leche y que desea procurarse petróleo, si no
existiera el dinero,
tendría que enfrentarse a muchas dificultades. Podría ser que el
comerciante de petróleo no
necesitara ni pan ni leche, sino que deseara, por ejemplo, paño. Luego sería
necesario que el
campesino que necesita petróleo, encontrara primero en el mercado un
comerciante de paño, que
necesitara leche, después de lo cual sólo podría recibir del comerciante de
petróleo, a cambio del
paño que hubiera adquirido, el petróleo que necesita. Si el comerciante de
paño no necesitara ni pan
ni leche y deseara cualquiera otra mercancía, el intercambio resultaría aún
más complicado. Antes
de obtener petróleo, el campesino necesitaría toda una serie de
intermediarios.
Hoy en día, aún pasa esto en los pueblos primitivos, entre los cuales los
intercambios están muy
poco desarrollados. Un viajero relata en estos términos como tuvo que
proceder en África para
arrendar una canoa:
“Era divertido verme pagar el arriendo de la canoa.... El agente de Sand
quería que lo pagara con
marfil, que yo no tenía. Me enteré de que Mohamed-Ibn-Salib tenía un
colmillo de elefante y que
estaba dispuesto a cambiarlo por paño, pero ello no simplificó la situación
ya que yo no tenía paño.
Finalmente me enteré de que Mohamed-lbn-Ha-nib tenía paño y que estaba
dispuesto a cambiarlo
por cable de latón. Por suerte tenía cable de latón. Le di a Moha-med-Ibn-
Hanib la cantidad que
deseaba; a su vez transmitió a Mohamed-Ibn-Salib una cantidad
correspondiente de paño; Ibn-Salib
a su vez entregó al agente de Sand el colmillo de marfil. Sólo después de
esta operación pude
disponer de la canoa”.
31

Llamemos M1 a la mercancía de la cual disponía nuestro viajero (el cable de


latón), y M2 a la
mercancía que necesi taba (la canoa). El viajero deseaba efectuar el
intercambio siguiente:

30. El dinero, patrón del precio, sólo llena una función particular en calidad
de medida del valor.
31. I. Traihtenberg: El papel-moneda (en ruso). Librería del Estado, Moscú,
1925. 77
M1-M2
No consiguió realizarlo directamente y sólo llegó a su fin poe diversos
intermediarios, o sea:
M1 (cable de latón) - M3 (paño) - M4 (marfil) - M2 (canoa)
¿Los valores de uso del paño y del marfil interesaban por sí mismos a
nuestro viajero? De ninguna
manera. Entonces ¿por qué los adquirió? Para finalmente obtener a través
de ellos la mercancía que
necesitaba para su uso personal, o sea, la canoa.
En una economía basada en el intercambio desarrollado, sólo hay un
intermediario, el dinero, en vez
de numerosas, mercancías intermediarias accidentales que cambian según
las circunstancias y cuyo
número en ciertos casos puede ser muy elevado.
El campesino que vende trigo ya no necesita buscar a un comerciante de
petróleo que necesite trigo.
Puede vender su trigo a cualquier comprador que tenga dinero. Luego, con
su dinero podrá comprar
petróleo; y el comerciante de petróleo podrá comprar, a su vez, con el
dinero obtenido, lo que
necesita.
La circulación de las mercancías en la cual participó el campesino se
presenta bajo la forma
siguiente:
M1 (trigo) - D (dinero) - M2 (petróleo)
Aquí el dinero sirve de intermediario entre dos mercancías. Una vez más el
dinero revela su papel
relacionador, acerca una mercancía a otra que, sin él, no podrían
encontrarse o sólo muy
difícilmente.
Esta es la segunda función del dinero, intermediario general en el
intercambio de las mercancías o,
según el término de Marx, medio de circulación de las mercancías.
Al llenar esta función, el dinero manifiesta particularidades notables sobre
las cuales sólo nos
detendremos brevemente, pero volveremos a ellas al referirnos al papel
moneda.
Primero, parece que el dinero dura más tiempo que las demás mercancías
en el proceso de
circulación. Cualquiera mercancía, una vez comprada, sirve para satisfacer
nuestras necesidades.
Comemos el pan. Gastamos la ropa. Pero supongamos que “he vendido”
pan y que “he comprado”
dinero ¿qué le ocurre después a este dinero? Parece que también se
“gasta”. ¿Pero qué quiere decir
“gastar” dinero (en cuanto dinero, y no en cuanto metal)? Quiere decir
usarlo para comprar algo,
digamos petróleo ¿Qué le pasa al dinero en esta operación? No se come ni
se pierde, sólo pasa a
otras manos, a las del comerciante de petróleo. Y este comerciante lo
“gastará” a su vez para
comprar, supongamos paño. El mismo dinero servirá de intermediario en un
nuevo intercambio de
mercancías.
M2(petróleo)-D(dinero)-M3(paño)
El dinero pasará a las manos del poseedor del paño para figurar en un
nuevo ciclo de intercambios.
Así, el dinero, medio de circulación pasa de mano en mano e incluso puede,
en el mismo día, servir
para varios intercambios, es decir, participar varias veces en el proceso M-
D-M.
No es difícil figurarse cual tiene que ser la cantidad de dinero necesaria para
asegurar, en un
momento dado, la circulación de las mercancías.
Supongamos que hay en el mercado mercancías por dos mil escudos.
¿Significa esto que hace falta,
para asegurar su circulación normal, dos mil escudos de dinero? No. Pues

cada escudo podrá servir


varias veces en el día y contribuir a intercambios de mercancías que
cuestan más de un escudo. El
campesino que ha vendido trigo por un escudo comprará, por ejemplo,
inmediatamente un escudo 78
de petróleo. El comerciante de petróleo podrá entonces comprar pan y el
comerciante de paño, lana.
Supongamos que la circula ción de este escudo se detenga aquí por este
día. ¿A dónde hemos
llegado? El mi smo escudo, en el mismo día, sirvió para el intercambio de
estas distintas mercancías:

Pan por 1 escudo


Petróleo por 1 escudo
Paño por 1 escudo
Lana por 1 escudo
En resumen mercancías por 4 escudos

El escudo pasó cuatro veces de una mano a otra. Cuanto más rápida es la
circulación del dinero,
más mercancías pone en circulación. Pero todos los escudos no circulan en
el mercado con la
misma rapidez. Sin embargo, se puede calcular la rapidez mediana de
circulación de los escudos (o
de cualquier unidad monetaria) en el mercado, y entonces es fácil concluir
que la suma de dinero
necesaria para la circulación debe ser igual a la suma de todas las
mercancías en circulación
dividida por la rapidez mediana de la circulación de la unidad monetaria. Si
cada escudo sirve, por
término medi o, para cinco operaciones en el día, no hará falta, en nuestro
ejemplo, dos mil escudos
de dinero para dos mil escudos de mercancías, sino 2.000:5, o sea,
cuatrocientos escudos.
Más tarde, tendremos que completar esta exposición que, por ahora; nos
basta.
6) OTRAS FUNCIONES DEL DINERO.
Pero, ¿está siempre circulando el dinero? ¿Lo condenan los intercambios al
papel de eterno viajero?
No es exactamente así.
Hemos visto que la cantidad de dinero necesaria para la ci rculación se
determina por el valor de las
mercancías y la rapidez de la circulación monetaria. Pero la cantidad de
mercancías que existe en el
mercado no es una cantidad constante; si esta cantidad disminuye los
intercambios se aceleran, y
una parte del dinero llegará a ser superflua. ¿Qué le pasará a este dinero?
Cierta cantidad de
monedas se podrá fundir y servir en calidad de metal a la confección de
joyas, de tapaduras de oro,
etc. Pero una parte de las monedas se puede esconder en las cajas fuertes,
los baúles, debajo del
colchón, etc. Mientras el dinero permanece escondido, deja de ser medio de
circulación y se
transforma en tesoro.
El que esconde dinero y lo transforma en tesoro interrumpe el proceso M1-
D-M2 en la mitad en la
fase M1-D. El valor del tesoro, el trabajo que materializa, parece estar
dormido, listo para despertar
en cualquier momento y volver a desarrollar su papel en la regulación de las
relaciones sociales del
sistema basado en el intercambio. También puede producirse la
transformación del dinero en tesoro
sin que éste sea superfluo en la circulación. El carácter de una mercancía o
las condiciones del
mercado pueden requerir una interrupción momentánea del proceso M-D-M.
El campesino que desea comprar una trilladora ahorra poco a poco, el
dinero que obtiene de la venta
de los productos agrícolas, para reunir la suma necesaria. A veces resulta
ventajoso no comprar una
mercancía inmediatamente después de vender la suya sino esperar algún
tiempo.
Finalmente, las condiciones de la circulación de las mercancías pueden
presentarse de tal modo que
el comprador reciba la mercancía antes de pagarla con dinero. Estos son los
casos de venta a crédito
en los cuales no nos podemos detener largamente por ahora, ya que
volveremos a tratarlos más 79
tarde. Limitémonos a indicar que puede existir crédito, por ejemplo, cuando
el campesino compra
mercancías a un comerciante en verano con la intención de pagárselas
después de la venta de la
cosecha. El proceso de la circulación de la mercancía se presenta entonces
con la “deformación”
siguiente:
1) M (el campesino compra en verano tejidos a crédito)
2) M1 - D (el campesino vende su trigo en otoño);
3) D (el campesino paga su deuda al comerciante)
El proceso habitual sólo tiene dos fases:
1) M1-D
2) D-M2
Cuando, en otoño, el campesino paga al comerciante, es evidente que el
dinero ya no es un medio
de circulación, puesto que las mercancías ya han circulado antes del pago.
El pago parece cerrar la
brecha que se formó en el proceso M1-D-M2 por la compra a crédito. En
este caso se dice que el
dinero ya no cumple la función de medio de circulación, sino la de medio de
pago.
Por lo tanto, constatamos que el dinero cumple en la economía basada en
el intercambio las
siguientes funciones: medida del valor, medio de circulación, medio de
acumulación de tesoro, y
finalmente, medio de pago. Sin dinero la existencia de la economía basada
en el intercambio y su
regulación espontánea por la ley del valor se volvería muy difícil. Hemos
empezado por estudiar el
precio y, al intentar explicarlo, hemos llegado a la ley del valor, base del
precio. Ahora nos damos
cuenta que el precio de una mercancía no es más que su valor expresado
en dinero. En este punto
nos hemos referido al precio, y siempre hemos supuesto que .el precio
correspondía al valor. Esta
suposición sólo corresponde a la realidad cuando la demanda de mercancías
es igual a la oferta. Una
vez más recordamos que, en la economía desorganizada y basada en el
intercambio, este equilibrio
sólo puede existir durante un instante muy corto, como excepción; en regla
general, la repartición
del trabajo entre las ramas de la producción en forma proporcional a las
necesidades se obtiene a
través de las variaciones constantes entre el precio y el valor. Pero esta
circunstancia no disminuye
en absoluto la importancia del valor, centro hacia el cual los precios se
orientan irresistiblemente en
todas sus variaciones y en torno al cual oscilan.
Un autor ruso, L. I. Lioubimov, hace, en su curso de economía política, una
comparación
interesante entre el valor y el toque de la campana que llama a los alumnos
para que entren a clases.
Es poco frecuente que el alumno entre a cl ase en el mismo instante en que
toca la campana. La
mayoría de los alumnos llega un poco antes o un poco después. Pero esto
no quiere decir que el
toque de campana no tenga ninguna relación con la llegada de los alumnos
y el comienzo de las
clases. El toque de campana indica el punto de equilibrio que regula la
llegada de los alumnos. Esta
es sólo una buena comparación ya que hay entre el valor y el toque de
campana una enorme
diferencia, pues una voluntad consciente rige el toque de campana mientras
que el valor regulador
de los precios se establece por sí solo, como lo hemos visto,
espontáneamente. Las comparaciones
nunca se basan en analogías perfectas.
Precisemos que sólo hemos considerado, en todo lo anterior, el dinero que
tiene un valor integral
representado en nuestro tiempo por la moneda de oro.
Todos sabemos que también figuran, en la sociedad moderna, al lado del
oro, monedas que tienen
un valor incompleto: monedas de plata, cobre, bronce, níquel y otras. Estas
monedas materializan
menos trabajo que su precio nominal y la proporción en la cual se cambian
por oro lo indica
(cuando ocurre este intercambio). 80
El papel moneda, que puede (en ciertas condiciones solamente) reemplazar
a la moneda de oro,
ocupa aún un lugar más importante en la sociedad moderna, aunque el
trabajo empleado para
producirlo es prácticamente insignificante.
A primera vista este hecho parece contradecir nuestros razonamientos;
sugiere la idea de que el
dinero no debe tener necesariamente un valor intrínseco. La realidad es
distinta.
La moneda de un valor completo sólo puede reempla zarse por una moneda
de valor incompleto o
por papel moneda cuando cumple el rol de medio de circulación, lo que se
explica por el papel
momentáneo que desempeña en ciertas circunstancias.
Cuando el campesino vende su trigo por un escudo y compra
inmediatamente petróleo por un
escudo, el dinero sólo permanece un momento entre sus manos y se le
escapa en seguida. Desde el
momento en que se deshizo de él y que recibió a cambio mercancías, cuyo
valor equivale a un
escudo, poco le importa que este escudo haya sido de oro o reemplazado
por papel. El comerciante
de petróleo pensará lo mismo si vuelve a poner en circulación este escudo y
compra paño. Pero
debemos repetirlo, el papel moneda sólo puede reemplazar a la moneda de
un valor intrínseco en el
proceso de circulación. Si la moneda de valor intrínseco no existiera la
moneda que la reemplaza
tampoco podría existir.
Estudiaremos más a fondo este problema en el capítulo del papel moneda y
del crédito. Entonces,
sacaremos conclusiones sobre las funciones del dinero.
3. LIBRO SEGUNDO: LA PRODUCCIÓN DE PLUSVALÍA
CAPÍTULO TERCERO: LA PLUSVALÍA EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA
1) IMPOSIBILIDAD DE OBTENER LA PLUSVALÍA MEDIANTE INTERCAMBIO
Hemos estudiado la ley del valor de la economía mercantil simple formada
por pequeños
productores, poseedores de medios de producción que viven de la venta del
producto de su trabajo.
El propósito del intercambio de una mercancía por otra en esta economía
era satisfacer las
necesidades del interesado.
Pasamos ahora al estudio de las leyes que rigen la sociedad capitalista. Si
consideramos con
atención los intercambios que existen en la sociedad capitalista, un cuadro
muy distinto del que
hemos trazado en la economía mercantil simple se ofrece a nuestra vista.
Entre usted en la tienda de
una ciudad capitalista e intente regatear los precios con el vendedor. El
primer argumento que le
dará ya no será el de su sastre, por ejemplo: “los tejidos están caros”; “hay
que vivir”, etc... El
vendedor le dirá que “con la venta de este artículo ya no gana mucho” y
finalmente le dará este
argumento supremo: “No lo puedo vender al costo, tengo que ganar algo”.
Vemos que el propósito
mismo del intercambio de mercancí as se modificó con respecto al primer
tiempo. Si se expresaba en
la economía mercantil simple con la fórmula “mercancía -dinero-mercancía”
(M-D-M), esta fórmula
ya no vale para la economía mercantil capitalista de hoy día. Para el
capitalista actual el proceso del
intercambio comienza con el dinero y termi na con el dinero: D-M-D. Pero si
el intercambio de
mercancías se terminara con la misma suma de dinero con la cual empezó
no tendría ningún sentido
para el capitalista. A sus ojo el intercambio sólo tiene sentido, sólo se
justifica, si le trae no la suma
de dinero empleada, sino una suma mayor, por lo tanto, la fórmula
característica de la circulación
capitalista de mercancías será: D-M-D +d.
¿De dónde proviene el excedente “d”? 81
Surge inmediatamente una respuesta: este excedente en dinero o, como l o
llama el capitalista, este
beneficio se ha obtenido con el aumento del precio de las mercancías.
Veamos en qué medida se puede considerar justa esta respuesta.
El análisis de la ley del valor nos ha enseñado que los precios de las
mercancías tienden a acercarse
al nivel del valor, es decir, hacia el tiempo socialmente necesario empleado
en la producción. Desde
el momento en que el precio de una mercancía se eleva por encima de su
valor, los productores de
mercancías, atraídos por un precio más alto, empiezan a producirla en
mayor cantidad hasta el
momento en que el aumento de la producción hace caer el precio de la
mercancía por debajo de su
valor. Entonces se produce un movimiento en sentido contrario y los
productores de mercancías
pasan de este producto a otro. Estas variaciones de los precios
acompañadas del flujo y del refluj o
del capital, durarán mientras un precio correspondiente al valor no se
establezca. Podemos
comprender que un poseedor de mercancías, durante estas variaciones,
pueda ganar dinero en
detrimento de un competidor. Pero esa ganancia será momentánea y dejará
de existir en cuanto
terminen las variaciones de los precios. Por lo tanto las oscilaciones de la
oferta y de la demanda no
pueden explicar las ganancias de la clase capitalista y sólo pueden explicar
las modificaciones
fortui tas de la repartición de las ganancias entre los capitalistas.
Es evidente que la repartición de los valores en circulación no va a modificar
su suma, de la misma
manera que un anticuario no va a aumentar la masa de los metales
preciosos en un país, porque
vende por unos dólares, una moneda del siglo de la reina Ana.
Los miembros de la clase capitalista de un país no pueden engañarse entre
sí (K. Marx, El capital,
t.1, p. 185).
Pero, ¿quizás las ganancias sean el resultado del inexplicable privilegio que
tienen los comerciantes
de vender su mercancía a un precio superior a su valor? No, ya que no
existen capitalistas que se
limiten a vender sin comprar. Consideremos, por ejemplo, a un capitalista
industrial, es decir,
poseedor de una empresa. Una vez que ha vendido la mercancía que ha
producido, tiene que
comprar con el dinero que obtuvo, artículos de consumo y diferentes
mercancías necesarias para la
continuación de su producción. De la misma manera el capitalista
negociante que no tiene
producción propia y se dedica al comercio de las mercancías que recibe
hechas tiene que comprar
otras cuando éstas se han agotado. De modo que los capitalistas cambian
constantemente de lugar;
los que ayer eran vendedores son hoy compradores y viceversa. Así pues si
ganaran como
vendedores perderían como compradores.
Sea lo que sea lo que hagamos para explicar las ganancias a través del
proceso de circulación
estamos perdiendo el tiempo sin llegar al menor resultado. La circulación las
mercancías no puede
ser el origen de las ganancias de los capitalistas.
La explicación de la ganancia por un aumento nominal del precio de las
mercancí as que nos parecía
al principio tan comprensible, tan natural y tan convincente, aparece, a
través del anális is siendo
incapaz de soportar la menor crítica. Todavía no hemos encontrado el
secreto de las ganancias de la
clase capitalista. Nos encontramos delante del siguiente problema: Nuestro
poseedor de dinero tiene
que comprar las mercancías a su precio y volver a venderlas igualmente, y
al concluir la operación,
sacar más valor del que ha puesto en circulación.
32

32. K. Marx, El capital, T. 1, pp. 188 y siguientes. 82


2) LA FUERZA DE TRABAJO COMO MERCANCÍA. VALOR DE LA FUERZA DE T
RABAJO
Este problema sólo se podrá resolver si encontramos en el mercado una
mercancía que tenga la
capacidad de crear valor. El trabajo crea valor. De todas las mercancías que
se encuentran en el
mercado capitalista la fuerza de trabajo es la única que puede trabajar. Esta
mercancía, por lo tanto,
es la única que puede estar en el origen del va lor.
Sabemos que la fuerza de trabajo no es una mercancía en todas las
relaciones social es. Recordemos
la esclavitud, el feudalismo y finalmente la economía mercantil simple que
acabamos de examinar;
en todos estos casos la fuerza de trabajo no es una mercancía. Se necesitan
dos condiciones para que
lo llegue a ser: primero el obrero tiene que ser libre, o sea tener derecho a
disponer libremente de su
fuerza de trabajo; ni el esclavo ni el siervo tienen este derecho dependen
personalmente del
propietario o del señor. La segunda condición es que el obrero sea libre
frente a los medios de
producción y a los medios de existencia, que esté de sprovisto de ellos, y
entonces se verá obligado a
vender su fuerza de trabajo. Difiere en ello de los artesanos y de los
campesinos, y en general de los
pequeños productores de mercancías que poseen medios de producción:
mesa de trab ajo,
herramientas, vivienda, y quienes en consecuencia, no venden su fuerza de
trabajo sino los
productos de su trabajo.
Hemos encontrado, por lo tanto, en el mercado la mercancía cuyo uso
puede producir valor. Esta
mercancía es fuerza de trabajo. El enunciado del problema nos obliga a
explicar la aparición de la
ganancia capitalista en conformidad con la teoría del valor. Al comprar la
mercancía fuerza de
trabajo, el capitalista debe pagarla a su valor integral.
¿Qué es lo que determina el valor de la fuerza de trabajo? Hemos visto que
el valor de toda
mercancía se determina por el tiempo de trabajo socialmente necesario a
su producción. Cuando
afirmábamos esto acerca de todas las otras mercancías, vestimenta,
zapatos, betún, era
comprensible, no causaba ninguna sorpresa. Pero, ¿cómo aplicar dicha
definición a la fuerza de
trabajo? La fuerza de trabajo no se produce en las fábricas nace de la vida
por una multiplicación
natural. Parece que hubiera razones para admitir que la fuerza de trabajo
fuera una excepción a la
regla general de la economía basada en el intercambio. Sin embargo si
examinamos con más
cuidado la explotación del obrero por el capi tal, tal como existe en la
fábrica capitalista, nos damos
cuenta de que la mercancía -fuerza de trabajo no necesita en ningún caso
ser diferenciada de las
otras mercancías.
¿En qué consiste el uso que hace el capital de la mercancía fuerza de
trabajo? En el hecho que el
obrero debe vender su trabajo al capitalista, durante un tiempo
determinado por el contrato.
El trabajo es la actividad del hombre que persigue una meta definida, la
acción del hombre sobre la
materia que le ofrece la naturaleza para que dé a esta materia una forma
que la haga apta a la
satisfacción de las necesidades del hombre.
33

Cuando trabaja, cuando actúa sobre la naturaleza exterior, el obrero gasta


cierta cantidad de fuerza
muscular nerviosa (incluyendo la fuerza cerebral) cierta cantidad de
energía, etc. Para conservar su
fuerza de trabajo tiene que reconstituir cada día la energía gastada. Para
ello necesita consumir
cierta cantidad de medios de existencia, ]e hace falta una vivienda con
algunos muebles, vestimenta,
alimentos, etc.
Además es necesario que la fuerza de trabajo afluya constantemente. Este
flujo está más o menos
asegurado por la multiplicación natural de los obreros. Por lo tanto, el
obrero debe tener los recursos

33. K. Kautsky: La doctrina económica de Ka rl Marx. 83


necesarios para mantener a su familia. Si el mínimo de medios de existencia
qué percibe no le
asegura el mantenimiento de su familia, puede ocurrir no sólo que el capital
se vea privado del flujo
de fuerza de trabajo complementaria, sino aún más que el obrero no pueda
reconstituir la energía
gastada en medida sufic iente como para continuar trabajando para el
capitalista. Si el obrero tiene
mujer e hijos y si los medios de existencia que percibe sólo le alcanzan para
reconstituir su fuerza
de trabajo personal, es evidente que compartirá sus medios de existencia
con toda su familia, y no
podrá por consiguiente, recobrar la energía gastada. Por ello es obligatorio
incluir en el valor de la
fuerza de trabajo el mantenimiento medio de una familia.
Además todo obrero tiene cierto número de necesidades que corresponden
a su grado de cultura.
Por pobre que sea en general su vestimenta no puede prescindir de ella
para ir al trabajo. Si su
salario no le asegura la posibilidad de comprarse ropa, se alimentará
menos, incluso se conformará
con pan y agua, para adquirir ropa aunque fuera de la última cal idad, en
detrimento de la
constitución de sus fuerzas físicas. Por lo tanto, debe asegurársele al obrero
cierto nivel de cultura.
Es evidente que este nivel varía según los países. Por ejemplo el obrero
norteamericano culto
necesita un terno en buen estado, leer el diario todos los días, ir al teatro,
asistir a conferencias, etc.
¿Eran consideradas estas cosas artículos “de primera necesidad” para el
obrero ruso antes de la
revolución? Por cierto, no. Este obrero no podía pretender ir al teatro, y sólo
los elementos más
conscientes del proletariado avanzado sentían la necesidad de leer el
diario. Las condiciones de
existencia en que se encontraban millares de obreros rusos que vivían en
verdaderos campamentos
aparecen hoy día intolerables para el obrero europeo, y con mayor razón
para el obrero
norteamericano.
¿Pero si comparamos la vida del obrero ruso, con la del obrero chino, qué
vemos?
34
La mayoría de
los obreros chinos ni piensan siquiera en la ropa interior. Incluso los trajes
no son siempre para ellos
una “necesidad”; un trapo sucio hace las veces de ropa. Con frecuencia su
alimentación no es más
que galletas mal cocidas; muchas veces pasan la noche en la fábrica y
duermen al lado de las
máquinas, y el campamento donde se aloja un cierto número de hombres es
considerado un lujo.
Aparentemente el obrero medio ruso no podría conformarse con semejantes
condiciones de vida.
Todo ello se explica, naturalmente por razones, históricas, por las
circunstancias en que nace y se
desarrolla la clase obrera, y por las costumbres que a veces han tardado
siglos en implantarse.
Se puede comprender que cuanto más calificado es el obrero, más
costumbres y necesidades
elevadas tiene, y casi le es imposible no satisfacerlas, lo que aumenta aún
más el valor de la fuerza
de trabajo calificada.
Pero el valor superior de la fuerza de trabajo calificada no se explica
solamente por la superioridad
de cultura del obrero calificado. También hay que tomar en cuenta el
tiempo de trabajo socialmente
necesario dedicado al aprendizaje. Además, la conservación y el aumento
ulterior de la instrucción
profesional, también exigen para este obrero un nivel de cultura más alto
que el del obrero no
calificado. Todos los artículos de consumo necesarios al obrero para la
recuperación de la energía
gastada en el proceso del trabajo, para el mantenimiento de una familia
media y de cierto nivel de
cultura, tienen un valor determinado que, como el de cualquier mercancía,
se calcula por el tiempo
socialmente necesario a su producci ón. El valor de todos estos medios de
existencia constituye el
valor de la fuerza de trabajo.

34. Recordemos que esta obra fue escrita en 1929 (N. de T.) 84
A primera vista parece extraño que el capitalista a quien nos representamos
habitualmente como a
un explotador que sueña con medios de estrujar más al obrero, nos
aparezca de repente como un
benefactor que se preocupa de darle al obrero los medios necesarios para
recobrar sus fuerzas,
mantenerlas y conservar cierto nivel de ci vilización. Toda la realidad
capitalista parece
contradecirnos ¿Cuándo hemos visto que el capitalista al contratar un
obrero pregunte si tiene
familia y se preocupe de pagar más al padre de familia que al soltero? Pero
en realidad, aunque el
capitalista, nunca piense en asegurar al obrero el mínimo de medios de
existencia suficiente para la
mantención de su familia y se esfuerce por el contrario, en disminuir por
todos los medios este
mínimo, las leyes elementales del mercado, que conducen el precio de las
mercancías a su valor, lo
obligan a pagar al obrero por término medio una suma que corresponde
precisamente a este
mínimo. Si el capitalista baja el salario del obrero por debajo de este
mínimo, el rendimiento y la
calidad del trabajo sufren en seguida, porque el obrero subalimentado
hambriento, no trabaja tanto
como el que llega a la fábrica descansado después de recobrar sus fuerzas.
No hablamos aquí de las
variaciones de la oferta y de la demanda de fuerza de trabajo, ni de la
acción obrera, factores
susceptibles de determinar una diferencia entre el precio de la fuerza de
trabajo y su valor.
Hablaremos de ello en el capítulo acerca del salario.
Concluimos, por ahora, que la fuerza de trabajo, como las demás
mercancías, tiene un valor que está
determinado por los medios de existencia necesarios a su reproducción, a
la instrucción profesional,
al mantenimiento medio de una familia y al mantenimiento de cierto nivel
de cultura.
3) FORMACIÓN DE LA PLUSVALÍA
Si partimos de la hipótesis de que el capitalista paga la fuerza de trabajo a
su valor integral, nos
preguntamos de donde saca su ganancia. Abordamos aquí las propiedades
particulares de la
mercancía -fuerza de trabajo, las propiedades que la distinguen de
cualquiera otra mercancía. El
obrero y el capitalista se encuentran sobre el mercado en calidad de
poseedores iguales de
mercancías. El obrero tiene la mercancía -fuerza de trabajo y el capitalista
cierta suma de dinero. El
capitalista compra la fuerza de trabajo por una suma determinada de
dinero, correspondiente a su
valor, supongamos veinte escudos al día. Una vez comprada la mercancía-
fuerza de trabajo, el
capitalista puede disponer de su valor de uso. El valor de uso de la fuerza
de trabajo, es el trabajo
creador de valor. El capitalista, en cuanto dispone de este valor de uso,
empieza a utilizarla
haciendo trabajar al obrero. Si, como en nuestra hipótesis compró la fuerza
de trabajo por veinte
escudos al día y estos veinte escudos representan en dinero cinco horas
trabajo, en cinco horas de
trabajo el obrero le habrá devuel to la suma dedicada a la compra de la
mercancía-fuerza de trabajo.
Pero la fuerza de trabajo tiene esta propiedad particular: puede dar más
trabajo del necesario para
mantenerla, en otros términos puede crear un valor más grande que el
suyo propio. Como conoce
esta propiedad maravillosa de la mercancía-fuerza de trabajo el capi talista
no se contenta con las
cinco horas de trabajo durarte las cuales la fuerza de trabajo crea un valor
igual al suyo propio, y
hace trabajar al obrero mucho más tiempo, supongamos diez horas. El val
or que crea el trabajo del
obrero en la segunda mitad de su jornada es para el capitalista un beneficio
neto. Este excedente de
valor que el obrero crea más allá del valor de su fuerza de trabajo se llama
plusvalía. Marx llama
tiempo de trabajo necesario al tiempo durante el cual el obrero reproduce el
valor de su fuerza de
trabajo, y tiempo de trabajo suplementario al tiempo durante el cual crea
plusvalía para el
capitalista. La plusvalía es el rasgo particula r de la explotación capitalista.
En realidad la
explotación ya existía en el tiempo de la esclavi tud y del feudalismo. Pero
nunca fue la fuerza de
trabajo una mercancía y nunca, por lo tanto, el producto suplementario se
transformó en plusvalía.
Esta plusvalía creada por el obrero durante el tiempo de trabajo
suplementario es el origen de la
ganancia capitalista. 85
4) EL CAPITAL.
Sabemos que la fuerza de trabajo no participa sola en proceso de
producción capitalista,
Instrumentos de producción tales como las máquinas, los edificios, las
materias primas auxiliares
son también necesarios. Si el capitalista no fuera propietario de todos estos
instrumentos y medios
de producción, el obrero no tendría la obligación de venderle su fuerza de
trabajo. El proceso de la
producción y, por consiguiente, la creación de la plusvalía sólo son
posibles si se une la fuerza de
trabajo con los instrumentos y medios de producción. Todas estas cosas que
tienen un valor y que
son necesarios para la creación de la plusvalía constituyen el capital. Por lo
tanto, el capital incluye,
antes que nada, edificios, máquinas y materias primas que pertenecen al
capitalista junto con la
fuerza de trabajo que compra. El aire que se respira en la fábrica y sin el
cual el obrero no podría
crear plusvalía no se incluye en el capi tal porque no tiene valor por si
mismo, aunque participa en la
creación de la pl usvalía.
En cambio, las máquinas, los edificios y las materias primas no
constituyen un capital porque la
naturaleza les hubiera atribuido esta propiedad. Si la máquina que pasa por
las manos del obrero
dejara de contribuir a la creación de plusvalía, dejaría de ser un capital. El
martillo no es capital en
manos de un artesano, pero se transforma en capital en manos del
capitalista que lo compra. La
máquina inactiva y el dinero guardado en una billetera tampoco son capital.
Las cosas se transforman en capital no por sus propiedades naturales sino
debido a relaciones
determinadas, más precisamente cuando sirven para la explotación de la
fuerza de trabajo
asalariada, por el capitalista. Por lo tanto, el capital es solamente una
“categoría histórica”
transitoria, propia sólo de la sociedad capitalista. Desde este punto de
vista, cualquie r tentativa que
pretenda aplicar a todos los modos de producción la noción capital es
inconsistente e injustificada
desde el punto de vista del estudio científico de la s relaciones sociales.
Tentativas de este orden son,
sin embargo, corrientes entre los economistas burgueses quienes al dar a la
noción de capital un
carácter eterno le hacen perder su carácter social, su carácter de clase, y
contribuyen así a oscurecer
la conciencia de la clase obrera.
Kautsky dice muy bien a este propósito: “Unos definen el capital como un
instrumento de trabajo y
en este caso encontramos capitalistas aún en la edad de la piedra; y el gran
mono que se sirve de una
piedra para abrir una nuez es también capitalista. De la misma manara, el
palo que usa el vagabundo
para que caiga la fruta de un árbol se transforma en capital y su poseedor
en capital ista. Otros
definen el capital como una cantidad de trabajo acumulada por el ahorro, lo
que transforma a los
hamsters y a las hormigas en colegas de los Rothschild, de los
Bleichschroeder y de los Krupp.
Ciertos economistas incluyen en el capital todo, absolutamente todo lo que
facilita el trabajo o lo
hace más productivo, el Estado, los conocimientos del hombre, su
capacidad mental. Es evidente
que tales definiciones tan generales llevan a lugares comunes que se
pueden leer con provecho en
los silabarios de la primera edad, pero no nos facilitan en nada el
conocimiento de las formas, de las
leyes y de las fuerzas motrices de la sociedad humana”.
35

De este modo los medios de producción, el trabajo acumulado, etc. sólo se


traducen en capitales
cuando se transforman, en las manos del capitalista, en medios para
obtener y apropiarse de la
plusvalía.

35. K. Kautsky, La doctrina económica de Karl Marx. 86


5) CAPITAL CONSTANTE Y CAPITAL VARIABLE. NORMA DE LA EXPLOTACIÓN
Hemos establecido que cualquier valor que pertenece al capitalista y se
transforma en sus manos en
un instrumento de creación y de apropiación de la plusvalía es un capital.
Primero consideremos los
instrumentos de producción, una máquina, por ejemplo. Se sabe que una
máquina puede servir
bastante tiempo y participar en diversos procesos de trabajo. Por esta razón
se gasta poco a poco,
pero, durante toda su existencia, su forma original no se modifica
esencialmente. Supongamos que
la duración media de la existencia de esta máquina sea de diez años. Cada
año la máquina gastará la
décima parte de su valor; esta parte de su valor pasará a la mercancía
producida durante el año con
la ayuda de esta máquina. Si la máquina materializa diez mil jornadas de
trabajo y si produce en el
año quinientas unidades de mercancías es evidente que su valor pasará a
cada unidad en la
10.000
proporción de 500 x10 = 2 jornadas trabajo. Aunque, va perdiendo poco a
poco su valor, la
máquina entera sigue partic ipando en el proceso de trabajo hasta el
momento en que, después de
diez años, se encuentra totalmente fuera de uso. El mismo razonamiento
puede aplicarse a los
bancos de trabajo, motores, aparatos de transmisión, edifi cios, etc.
Una parte del capital, a saber, los instrumentos de producción, traspasa de
este modo su valor, en la
medida en que se gasta, a la nueva mercancía.
No ocurre lo mismo con las materias primas y las materias auxiliares tales
como el combustible, etc.
Sólo pueden participar de la producción una vez y cambiando de forma
material. La materia prima
se transforma, el combustible proporciona la fuerza motriz; el valor total de
estas materias pasa a la
nueva mercancía. Sin embargo, a pesar de toda la diferencia que existe
entre ellos, los instrumentos
y los medios de producción tienen un punto común y de una importancia
excepcional: ni éstos ni
aquéllos pueden crear un nuevo valor, sólo transfieren a la nueva
mercancía el valor creado por el
trabajo social mente necesario implicado en su producción. Sólo en un caso
podría el capitalista
sacar provecho de ellos, si los hubiera comprado por debajo de su .valor
para considerarlos luego en
su valor integral en la mercancía hecha con su ayuda; pero entonces nos
encontramos en presencia
del caso, que ya examinamos anteriormente, en el cual un capitalista se
enriquece en detrimento de
otro caso que no nos puede explicar nada sobre el origen de la ganancia.
¿En qué forma se hace esta transferencia del valor de las máquinas, de las
materias primas, etc., al
valor de la nueva mercancía? Esta transferencia se hace, una vez más, por
medio del trabajo.
Expliquémoslo con un ejemplo. Supongamos que estemos en posesión de
dos fábricas; una en
actividad, otra inactiva. Se encuentran acá y allá instrumentos de trabajo:
bancos de trabajo,
máquinas, etc. Los instrumentos de trabajo de la fábrica en actividad se
gastan con el tiempo y el
trabajo, los instrumentos de la fábrica inactiva se gastan menos, es verdad,
pero sin embargo, se
gastan con el tiempo, bajo la influencia de la atmósfera etc. Para
mantenerlos intactos hace falta
ocuparse de ellos, cuidarlos, etc... En el primer caso el desgaste producido
por el tiempo y el trabajo
se incluye en el valor de las mercancías obtenidas y el capitalista al
venderlas recupera este
desgaste; en el segundo caso, el desgaste no se puede incluir en el valor de
las mercancía s, por lo
tanto, el capitalista no lo recupera y esto constituye para él una pérdida
completa. Este ejemplo pone
en evidencia las siguientes propiedades del trabajo; no sólo tiene la facultad
de crear nuevos
valores, sino también la de transferir el valor de los instrumentos y de los
medios de producción al
valor de la mercancía obtenida. Esta facultad del trabajo, igual que la de las
fuerzas de la naturaleza,
es gratis y no exige del obrero ningún esfuerzo complementario.
La parte del capital que se transforma en medios de producción, es decir,
en materias primas, en
materias auxiliares y en medios de trabajo, no modifica su valor en el
proceso de trabajo. Por lo
tanto, se llamó parte constante del capital, o más simplemente capital
constante. 87
En cambio, la parte del capital transformada en fuerza de trabajo cambia de
valor en el proceso de
producción, reproduce su propio equivalente y un excedente, una plusvalía
que puede variar y ser
más o menos grande. Esta parte del capital constante al principio, se
transforma incesantemente. Por
lo tanto, se la llamó parte variable del capital, o más simplemente capital
variable .
36
Sin capital constante la creación de la plusvalía es imposible porque la
fuerza de trabajo sólo puede
ponerse en actividad conjuntamente con los medios de producción. Pero
aunque el capital constante
es la condición necesaria para la creación de la plusvalía, no la puede crear
por sí sólo. Sólo el
trabajo puede crear plusvalía. De este modo sea cual sea la suma del capi
tal constante, no puede
modificar en nada la suma de la plusvalía, no puede ni aumentarla ni
disminuirla. De manera que si
queremos determinar el grado de explotación del obrero por el capitalista,
podemos dejar de lado
los gastos que le ocasionó al capitalista la creación del capital constante, y
sólo necesitamos conocer
el valor de la fuerza de trabajo, o lo que es lo mismo, el valor del capital
variable y la magnitud de
la plusvalía.
El grado de explotación del obrero se puede expresar por la relación entre
estos dos números,
plusvalía y capital variable (o en otros términos, por la relación entre el
tiempo de trabajo
suplementario y el tiempo de trabajo necesario).
Esta relación expresada en porcentajes, se llama tasa de plusvalía o tasa de
explotación.
Veámoslo con un ejemplo que aprovecharemos para memorizar algunas
fórmulas admitidas en la
economía política marxista.
Supongamos que el valor de las máquinas y de los edificios de una empresa
capitalista sea de cien
mil escudos; las materias primas y las materias auxiliares cuestan veinte mil
escudos. El valor de la
fuerza de trabajo sea cuarenta mil escudos, y la plusvalía sea de veinte mil
escudos. Está convenido
que el capital se designa por la letra c, el capital variable por la letra v y la
plusvalía por las letras pl,
podemos escribir:
c = E° 100.00 + 20.000 E° = 120.000 E°
v = E° 40.000
pl = E° 20.000
La tasa de explotación equivale, ya lo sabemos, a pl
v
En el caso presente a 20.000 o, si se expresa esta relación por un
porcentaje a 20.000 x 100% = 50%
40.000 40.000
Esto significa que a cada hora que el obrero dedica a reproducir el valor de
su fuerza de trabajo,
corresponde media hora, durante la cual crea plusvalía para el capitalista.
Es evidente que si pl y v no cambian, tampoco cambia la tasa de
explotación, aunque los medios de
producción le resulten más o menos caros al capitalista.
6) PLUSVALÍA ABSOLUTA Y PLUSVALÍA RELATIVA.
Hemos descubierto el origen de la ganancia capitalista y determinado la
noción de capital. Ahora
debemos examinar las distintas maneras de aumentar la plusvalía. Como la
creación de la plusvalía
es la finalidad del modo capitalista de producción, no es necesario decir que
el sueño de todo
capitalista es obtener la mayor plusvalía posible. ¿Cuáles son los
procedimientos que permiten

36. Marx, El Capital , traducción Molitov, tomo II, p. 69. 88


aumentar la plusvalía? Sabemos que la jornada de trabajo del obrero se
puede dividir en dos partes;
la primera es el tiempo de trabajo necesario durante el cual el obrero
reproduce su fuerza de trabajo,
y la segunda el tiempo de trabajo suplementario durante el cual el obrero
crea la plusvalía para el
capitalista.
Representemos esta repartición del tiempo en un gráfico.
tiempo necesario tiempo suplementario
5 horas 5 horas
La tasa de la plusvalía equivale a 5 o 100%.
5
¿Cómo se puede aumentar la tasa de la plusvalía? Primero, al aumentar el
tiempo de trabajo
suplementario, es decir, la jornada de trabajo, más allá de diez horas, por
ejemplo en dos horas.
tiempo necesario tiempo suplementario
5 horas 5 horas + 2 horas = 7 horas
El tiempo de trabajo suplementario ha subido a siete horas, y la tasa de la
plusvalía es igual a 7/5 o
140%. Esta manera de aumentar la plusvalía prolongando la jornada de
trabajo es una tentación para
el capitalista, pues no le exige ningún otro gasto de herramientas, de
adquisición de nuevas
máquinas, de bancos de trabajos, etc. “El capital, dice Marx, es trabajo
muerto que, igual que el
vampiro, sólo se reanima después de absorber trabajo vivo y vive tanto más
tiempo cuanto más
trabajo vivo absorbe” . Siempre que el capital puede prolongar la jornada de
trabajo trata de hacerlo.
La prolongación de la jornada de trabajo es el procedimiento favorito del
capitalista en la primera
etapa del desarrollo capitalista, y lo es aún hoy día en los países más
atrasados. Pero sea cual sea la
pasión que lo mueva o su sed de plusvalía, que aumenta con el desarrollo
de la explotación de la
fuerza de trabajo, el capital no puede prolongar indefinidamente la jornada
de trabajo: límites
naturales se oponen a ello. ¿Cuáles? Los hay físicos y los hay morales. Por
mucho que quiera el
capitalista que la jornada de trabajo no termine nunca la jornada sólo tiene
veinticuatro horas, y él y
el capital que lo “puede” “todo” hoy día en el mundo no han encontrado el
medio para añadirle una
hora más. Pero una decepción aún más grande espera al capitalista: para
mantener su única
mercancía æla fuerza de trabajoæ en estado de servicio, el obrero necesita
cierto número de horas
de sueño y de descanso y de alimentación para que recupere, por lo menos
en parte, la energía que
gasta. Este mínimo de tiempo necesario para la recuperación de las fuerzas
físicas, este mínimo
fisiológico fija un primer límite a la jornada de trabajo.
El límite moral depende de un determinado nivel de cultura que depende a
su vez de las condiciones
históricas del desarrollo del capitalismo en cada país. La duración del
trabajo puede variar dentro de
estos límites, que se fijan por una parte, considerando el mínimo fisiológico
absolutamente
necesario para el restablecimiento de las fuerzas físicas y, por el otro, el
nivel de cultura.
El capitalista también puede aumentar la plusvalía absoluta al intensificar el
trabajo.
El capitalista intenta intensificar el trabajo con las medidas más variadas:
hace que los capataces
vigilen al obrero, le cobran multas por cada suspensión de su esfuerzo;
cuando las amenazas ya no
producen efecto, imagina nuevos modos de retribución de los cuales
hablaremos más adelante en el
capítulo acerca del salario. Finalmente, intenta organizar la producción de
una manera tal que el
obrero tenga que hacer independientemente de su voluntad, el máximo de
esfuerzo. Las máquinas
modernas que trabajan rápidamente y sin interrupción no permiten al
obrero relajarse, porque el 89
menor descuido provoca graves complicaciones y aún puede, en ciertos
casos, causar accidentes
mortales.
Sin embargo, razonando bien, es necesario constatar que el crecimiento de
la intensidad del trabajo
aumenta al mismo tiempo el valor de la fuerza de trabajo. Cualquier trabajo
es un gasto de energía.
Cuanto más intenso es el trabajo ætanto más energía se gasta. Un mayor
gasto de energía exige una
mejor alimentación para la recuperación de las fuerzas, es decir, un
aumento de los medios de
existencia necesarios para la producción de la fuerza de trabajo del obrero.
De ello no deducimos que el aumento de la intensidad del trabajo del obrero
no sea ventajosa para
el capitalista. Primero, la intensidad del trabajo puede, dentro de ciertos
límites, aumentar más
rápidamente que el valor de la fuerza de trabajo. Y aun en el caso de que la
intensidad del trabajo
aumente tan rápidamente como el valor de la fuerza de trabajo, el
capitalista encuentra en ello
ventaja.
Supongamos que anteriormente el obrero producía dos escudos al día de
productos necesarios y dos
escudos al día de plusvalía; si la intensidad del trabajo se dobla, el valor de
la fuerza de trabajo se
dobla también. En una jornada el obrero creará cuatro escudos de productos
necesarios y cuatro
escudos de productos suplementarios. Aunque la tasa de explotación no ha
cambiado (100%), el
capitalista recibirá de cada obrero el doble de plusvalía.
Si consideramos que los gastos en máquinas y en instalación quizás no han
subido, la ganancia del
capitalista aparece aún más evidente.
Pero la prolongación de la jornada de trabajo y el aumento de la intensidad
de trabajo se oponen
más y más, a medida que va creciendo la resistencia organizada de los
obreros contra el capitalismo.
Ellos exigen la limitación legal de la jornada de trabajo. Esta circunstancia
obliga a los capitalistas a
acudir a otras medidas susceptibles de aumentar la plusvalía producida por
el obrero. ¿Hay otras
medidas posibles? Volvamos a nuestro gráfico.
Tiempo necesario Tiempo suplementario
5 horas 6 horas
v pl
La tasa de la plusvalía es de pl/v o 5/5 = 100%.
El aumento de pl/v sólo es posible al aumentar el tiempo de trabajo
suplementario más allá de c y
también al disminuir el sector AB, es decir, el tiempo de trabajo necesario.
Supongamos que el
capitalista haya logrado reducir AB a cuatro horas.

Tiempo necesario Tiempo suplementario


4 horas 6 horas
v pl
Es evidente que pl/v aumenta y equivale a 150%, aunque el largo total de
AC no ha cambiado. De
este modo la disminución del tiempo ha aumentado mecánicamente el
tiempo complementario y la
tasa de plusvalía; la tasa de explotación ha subido a 6:4 = 150%.
Perspectiva tan atrayente para el
capitalista, como la prolongación de la jornada de trabajo.
Marx llama plusvalía absoluta a la plusvalía producida por la prolongación
de la jornada de trabajo.
En cuanto a la plusvalía que resulta de la reducción del tiempo de trabajo
necesario y de la
modificación correspondiente en la relación de duración de las dos partes
constitutivas de la jornada
de trabajo, Marx la llama plusvalía relativa. 90
7) CREACIÓN DE LA PLUSVALÍA RELATIVA
¿Cómo y de qué manera concreta puede el capitalista obtener el aumento
de la plusvalía relativa y
la disminución del tiempo de trabajo necesario? Recordemos que en todas
partes hemos supuesto
que por la fuerza de trabajo se pagaba su valor integral, es decir, según el
valor de los artículos de
consumo necesarios para su reproducción. Por lo tanto, descartamos, por
ahora, la posibilidad de
disminuir el tiempo de trabajo necesario bajando el precio de la fuerza de
trabajo por debajo de su
valor.
En estas condiciones la disminución del tiempo de trabajo necesario sólo es
posible bajando el valor
mismo de la fuerza de trabajo. Esta disminución se puede lograr bajando el
valor de los artículos de
consumo del obrero: víveres, ropa, zapatos, etc. Pero el valor de los
artículos de consumo sólo
puede disminuir si se emplea menos trabajo para obtenerlos, lo que es
posible si el rendimiento del
trabajo aumenta. El aumento del rendimiento de trabajo, a diferencia de la
intensificación del
trabajo, no se logra a través de un esfuerzo mayor de parte del obrero, sino
de un mejoramiento de
las condiciones de trabajo: introducción de máquinas nuevas, mejor
organización de las máquinas,
eliminación de los movimientos superfluos, mejoramiento del alumbrado,
ventilación, etc... Todas
estas medidas colocan al obrero en Condición de producir más con el mismo
desgaste de energía.
Pero, para que el valor de la fuerza de trabajo disminuya, hace falta que el
aumento del rendimiento
de trabajo se produzca en las ramas de la industria que producen los
medios de producción de los
primeros. La baja de valor de los productos de lujo, pianos, brillantes, y
otros artículos análogos no
tendrá, es evidente, ninguna influencia sobre el valor de la fuerza de
trabajo.
De la misma manera que la baja del valor de la fuerza de trabajo, el
aumento del rendimiento de
trabajo, en una fábrica aislada, es ventajosa para el capitalista que puede,
al vender sus mercancías,
recibir la diferencia entre su valor social y su valor individual. Ya hemos
tratado de este problema
en el capítulo del trabajo individual y del trabajo socialmente necesario.
Esta diferencia le procura
al capitalista un excedente de plusvalía.
Pero, en este caso también el aumento de plusvalía resulta de la
disminución del tiempo de trabajo
necesario y de un aumento correspondiente del tiempo de trabajo
suplementario. Consideremos la
empresa A y supongamos que la jornada de trabajo esté dividida en tiempo
necesario y en tiempo
suplementario de la siguiente manera:
Tiempo necesario Tiempo suplementario
5 horas 5 horas
Supongamos además que el rendimiento del trabajo corresponda en esta
empresa a las condiciones
medias de la industria dada. El tiempo medio socialmente necesario para la
producción de una
unidad de mercancía, de un metro de tejido, por ejemplo, es de media hora
(30 minutos). Por lo
tanto, en diez horas de trabajo se producirán veinte metros. Supongamos
que el valor monetario de
una hora de trabajo sea de E° 2, un metro de tejido costará E° 1 y los veinte
metros costarán veinte
escudos; diez escudos servirán para pagar el valor de la fuerza de trabajo, y
diez constituirán la
plusvalía del capitalista.
Supongamos ahora que el rendimiento del trabajo en esta empresa se haya
duplicado a consecuencia
de ciertas mejoras técnicas. En diez horas de trabajo, con el mismo esfuerzo
los obreros producen el
doble de tejido, o sea, cuarenta metros en vez de veinte. Por lo tanto, ya no
son treinta minutos de
trabajo que se gastan en esta empresa para un metro de tejido, sino quince
minutos. Por
consiguiente, el precio del tejido debería bajar a quinientos pesos el metro.
Pero, como el aumento
del rendimiento del trabajo sólo se produjo en la empresa A, el tiempo de
trabajo socialmente
necesario para la producción del tejido no ha cambiado. Ya sabemos que las
mercancías se venden 91
en el mercado sin considerar el tiempo de trabajo individual empleado en la
Producción, sino del
trabajo socialmente necesario. Por consiguiente, el capitalista propietario
de la empresa no venderá
sus tejidos al valor individual de quinientos pesos el metro; los venderá a un
escudo, y estos
cuarenta metros se venderán en cuarenta escudos. Por lo tanto, a través de
la explotación del
trabajo, el capitalista ganará Eº 40 por diez horas de trabajo de cada obrero,
cuando antes de los
progresos técnicos sólo ganaba veinte escudos. Sin embargo, seguirá
pagándole al obrero diez
escudos, tal como antes, porque el valor de la fuerza de trabajo no habrá
cambiado. Es decir, el
obrero ya no empleará la mitad de su jornada de trabajo para producir el
equivalente del valor de su
fuerza de trabajo: bastará con el cuarto de la jornada (Eº 40:10 = 4), o sea,
dos horas treinta de las
diez horas de trabajo obtenemos el gráfico siguiente:
Tiempo necesario Tiempo suplementario.
2h l/2 7h 1/2
La tasa de la plusvalía pl/v será igual a 7.5 o sea 300%.
7.5
Es evidente que el capitalista recibirá sólo este enorme excedente de
plusvalía, mientras las demás
firmas no logren en sus empresas el mismo rendimiento de trabajo.
Sabemos que la plusvalía absoluta es el resultado de la explotación sin fin
de la clase obrera: el
resultado de la prolongación de la jornada de trabajo y del aumento de la
intensidad de trabajo. La
plusvalía absoluta por esta razón es un obstáculo al desarrollo de las fuerzas
productoras de la
sociedad capitalista; el capitalista que saca ganancias importantes de la
explotación excesiva de la
mano de obra no tiene interés en cambiar la técnica de su empresa.
El caso de la plusvalía relativa es distinta. Esta resulta del aumento del
rendimiento del trabajo y
significa un progreso técnico. Pero de ninguna manera es el amor al
progreso lo que hace que el
capitalista mejore la técnica de la producción, es una sed insaciable de
plusvalía.
Por lo tanto, el enorme progreso técnico, la constante revolución de los
procedimientos de
producción que acompaña el desarrollo del capitalismo, no son más que
fines subjetivos que
persigue el capitalista. Son los resultados objetivos de la competencia entre
los capitalistas en la
carrera de la plusvalía.
8) CRECIMIENTO DE LA EXPLOTACIÓN. EL SISTEMA TAYLOR.
Hasta ahora hemos hablado de la explotación del obrero suponiendo que le
pagaban su fuerza de
trabajo a su valor integral. Vamos a ver que no es siempre así y que la
abundancia de la mano de
obra permite a los capitalistas no preocuparse por la recuperación de las
fuerzas del obrero; se
reemplaza al obrero debilitado por su hermano sin trabajo.
Por lo tanto, frecuentemente la explotación del obrero es mucho más grave
de lo que hemos dicho.
El desarrollo del capitalismo agrava esta situación, aunque el precio de la
fuerza de trabajo suba a
veces. Si el capitalista paga más al obrero, lo obliga a trabajar aún más.
La introducción de nuevas máquinas que debería, según parece, mejorar las
condiciones de trabajo
del hombre, las agrava en realidad. Primero, ocurre que la nueva máquina
es para muchos obreros,
causa de cesantía; luego, a medida que se desarrolla la técnica, el obrero se
transforma más y más
en un auxiliar de la máquina. El ritmo (velocidad y tensión) de su trabajo
debe adaptarse al ritmo de
la máquina; el obrero está muy tenso y el menor relajamiento en el esfuerzo
mantenido puede tener
consecuencias desastrosas, debido a que la acción de todas las máquinas
está rigurosamente
coordinada. 92
El sistema llamado trabajo en cadena está muy desarrollado en las fábricas
Ford: una “cadena” sin
fin pasa de un taller a otro, trayendo al obrero los materiales (el hierro, por
ejemplo); la materia
desbastada (la pieza cilíndrica, por ejemplo), se coloca sobre la cadena que
la lleva al taller
siguiente, donde sigue el trabajo (en este taller, por ejemplo, se ajusta una
rueda, etc.).
La cadena en movimiento trae, sin cesar, materiales otorgando solamente
un tiempo determinado
para una serie específica de movimientos y esto resulta más imperioso que
cualquiera orden verbal.
Aquí, el hombre se transforma realmente en un autómata, en un auxiliar sin
alma de la máquina.
El sistema Taylor intensifica sobre todo el trabajo. Bajo el nombre de
organización científica del
trabajo o de racionalización de la producción, se propaga más y más, no
sólo en su patria de
origen, los Estados Unidos, sino también en Europa.
Es necesario decir que este sistema abarca varios métodos que permiten
aumentar la intensidad del
trabajo y también su rendimiento.
Al descartar varios defectos de las máquinas y de las herramientas, al
intentar colocar las
herramientas de manera que el obrero no tenga que alejarse de su puesto
para ir a buscarla o
inclinarse para alcanzar los materiales, al asegurar un buen alumbrado y
una buena ventilación este
sistema permite aumentar el rendimiento del trabajo sin aumentar su
intensidad.
Pero el capitalista quiere gastar lo menos posible para aumentar el
rendimiento del trabajo. No le
basta el rendimiento del trabajo y ésta es la razón por la cual acude a
diversos estratagemas para
estimular al obrero y aumentar la intensidad de su trabajo. Volveremos a
hablar de estas medidas en
el capítulo del salario.
Los datos que se han recogido sobre la duración de la vida y sobre la
capacidad de trabajo del
obrero confirman la agravación de las condiciones de existencia de la clase
obrera como
consecuencia del progreso técnico y del aumento de la intensidad del
trabajo. Estos datos revelan el
desgaste excepcional que ha experimentado el organismo del obrero
contemporáneo.
La tensión nerviosa excesiva del trabajador provoca con frecuencia,
enfermedades nerviosas. Para
mantener sus fuerzas, los obreros, sobre todo en los países capitalistas
avanzados acuden a
estimulantes: queman su organismo al servicio del capitalismo.
37
La capacidad de trabajo de la
mayoría de los obreros de la sociedad capitalista empieza a bajar hacia los
35-40 años; el obrero
canoso no encuentra fácilmente trabajo en los Estados Unidos, pues se sabe
que generalmente no
está en estado de cumplir con su tarea.
38
En cambio, en las clases sociales acomodadas, el hombre
de 35-40 años recién empieza su carrera siendo aproximadamente a esta
edad que la mayoría de los
sabios y de los hombres político burgueses dan los primeros pasos
significativos.
A pesar de todas las conquistas de la clase obrera en los países capitalistas
avanzados, la vida de los
obreros en ellos es tan poco envidiable, que un escritor alemán escribió:
“Para su felicidad, el obrero norteamericano muere joven. Para su felicidad,
decimos, porque el
destino que lo espera es el de mendigo, suicida, enajenado, o criminal de
derecho común por
necesidad. Los que quieren ver el espectáculo desesperante de la muerte
lenta del hombre que vayan
a echar una mirada a los hoteles populares de Kansas-City o en la calle
Clark al Sur de Chicago,

37. A. Hollitscher, citado por O. Ermansky en “La organización científica del


trabajo del sistema Taylor” (ed. Rusa), cuenta que un gran
número de obreros norteamericanos gastan hasta diez dólares al mes en
excitantes a base de arsénico. Bien valía la pena conquistar estos
diez dólares de salario para envenenarse.
38. “Los obreros norteamericanos se tiñen el pelo para disimular su edad.
Los que no tienen dinero para la tintura usan betún”. (obra
citada) 93
que vayan a ver las colas de miserables que esperan su ración en las
puertas de los refectorios del
Ejército de Salvación y de otras misiones que distribuyen un poco de pan y
de azúcar, que vayan a
ver estas colas interminables en las cuales a veces, dos o tres mil hombres
esperan pacientemente,
en silencio, su turno”.
Estas líneas datan del año 1919, antes de la guerra.
Pero los recuerdos de antes de la guerra no son nada en comparación con la
situación de la clase
obrera después de la guerra.
La racionalización de la producción, que fue proclamada y aplicada, primero
en Alemania, después
en Italia, Francia e Inglaterra, significa el trasplante a Europa de todas las
ventajas del Taylorismo y
del Fordismo.
Un aumento extraordinari o de la intensidad del trabajo es el primer
resultado. Pero esto no basta
para definir la racionalización capitalista.
Parecería natural que se acorte la jornada de trabajo y se aumenten los
salarios después de que se
produce un fuerte aumento de la intensidad del trabajo. Pero, por el
contrario, vemos que la jornada
de trabajo se prolonga al máximo.
En distintos países, Italia, Inglaterra, Alemania, y otros, vemos a la
burguesía sostener una vigorosa
ofensiva contra la jornada de ocho horas. Esta ofensiva tiene por resultado
la liquidación casi
completa, en ciertos países, de la conquista más valiosa del movimiento
obrero europeo, conquista
que le costó una lucha larga y difícil y muchos sacrificios. En varios países la
jornada de trabajo
alcanza diez, doce y hasta quince horas.
Veremos más adelante, en el capítulo del salario, que la racionalización
capitalista ocurre junto con
una disminución repentina de los salarios.
Estos hechos demuestran en forma cada vez más clara que la única salida
para la clase obrera se
encuentra en la abolición del modo de producción capitalista y, por
consiguiente, de cualquier tipo
de explotación.
4. LIBRO TERCERO.
EL SALARIO.
CAPÍTULO CUARTO.
EL SALARIO EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA
1) EL SALARIO, PRECIO DE LA FUERZA DE TRABAJO; LAS FORMAS DE
SALARIO.
La ganancia es la meta de todo capitalista. Ahora bien, como ya lo sabemos,
la plusvalía que crean
los obreros en el proceso de la producción es la única fuente de ganancia. El
capitalista sólo puede
apropiarse de esta plusvalía porque es el poseedor de las máquinas y de los
medios de producción,
sin los cuales el obrero no puede emplear su fuerza de trabajo. El secreto de
la producción de
plusvalía está en el hecho que cuando el capitalista compra la fuerza de
trabajo sólo le paga al
obrero el valor de esta fuerza, y no el valor que crea el trabajo. De este
modo, la fuerza de trabajo se
transforma, en el régimen capitalista, en una mercancía que tiene un valor
determinado. Pero este
valor æcomo el de cualquier mercancíaæ tiene que encontrar su expresión
en un equivalente
determinado, y lo hace frecuentemente en una suma de dinero que es el
precio de la fuerza de
trabajo y que se llama salario. 94
“Puede parecer, si se juzga por las apariencias, que el salario no sólo paga
la fuerza de trabajo, sino
también el trabajo que ha realizado el obrero durante su jornada. Es lo que
piensan los capitalistas
que tienen mucho interés en mantener esta concepción errónea del salario;
es lo que piensa, a veces,
el obrero. La explicación es la siguiente: 1) El obrero da realmente al
capitalista, a cambio de su
paga, todo su trabajo de una jornada, 2) El obrero recibe su paga después
que el proceso del trabajo
ha terminado y no antes. De esta manera la forma sal ario disimula y
oscurece las relaciones entre
obreros y capitalistas. Pero ya hemos explicado bastante la esencia del
salario precio de la fuerza de
trabajo, al estudiar la plusvalía”.
Como ya lo hemos dicho, es frecuente expresar el precio de la fuerza de
trabajo o salario, en una
suma de dinero. Hablamos en este caso de la forma dinero del trabajo.
En los primeros tiempos del desarrollo de la sociedad capitalista era
bastante frecuente otra forma
de salario, el salario en especies. En este caso, el obrero no recibía dinero
del capitalista, sino una
cantidad determinada de productos que él mismo producía en la fábrica, o
de productos necesarios
para su mantenimiento y para el de su familia (pan, ropa, etc.) que el patrón
había comprado en el
mercado.
Poco a poco, el desarrollo del capitalismo elimina estas formas de
retribución en especies.
Pero, si el salario representa cierta suma de dinero, se comprende que hace
falta considerar en la
apreciación de su cantidad, no el dinero en sí, sino la cantidad real de los
medios de existencia que
este dinero representa. ¿Si por ejemplo dos obreros, uno de Moscú, el otro
de Samara, reciben cada
uno dos rublos al día, podemos decir que su salario es el mismo?
Aparentemente lo es, si juzgamos
por la suma de dinero que reciben (salario nominal). Pero si examinamos el
problema más de cerca,
si nos preguntamos lo que cada obrero puede comprar con sus dos rublos,
todo resulta distinto.
Primero, el obrero necesita alimentos para mantener su fuerza de trabajo. El
obrero ruso gasta casi
la mitad de su presupuesto en alimentarse
39
. Casi el cuarto de su presupuesto lo gasta en el
arriendo40
. Ahora bien, los alimentos y la vivienda son más baratos en Samara que en
Moscú. Por lo
tanto, el salario real del obrero de Samara, a diferencia del salario nominal,
será superior al salario
real del obrero de Moscú.
La forma de pago de la fuerza de trabajo (en dinero o en especies) y el
modo de calcular el salario
son tan importantes para el obrero como para el capitalista.
En la sociedad capital ista se conocen dos formas esenciales de salario:
salario por tiempo y salario
por piezas.
El obrero pagado por tiempo recibe un salario determinado por hora,
jornada, semana, o mes.
El obrero, pagado por piezas, es pagado según la cantidad de mercancías
que produce,
independientemente æen aparienciaæ del tiempo de trabajo. ¿Cuál es el
resultado que se logra con
esta forma de salario?
El obrero pagado por tiempo no tiene particular interés en trabajar
intensivamente, trabaje más o
menos, el salario de la jornada no cambiará. El obrero pagado por piezas
tiene siempre presente que
cuanto menos hace, menos recibe. En el caso del salario por jornada, el
capitalista tiene que
mantener a todo un personal de capataces para que los obreros no se
relajen durante el trabajo. En el
trabajo por piezas esta vigilancia se vuelve inútil, el mismo sistema apura al
obrero y lo obliga a

39. Según la encuesta de 1908, 47,96%.


40. Según la misma encuesta, 23,01%. 95
trabajar más intensamente. Y cuanto más intenso es el trabajo del obrero,
más plusvalía produce
para el capitalista.
¿Pero cómo se determina el salario que el obrero pagado a trato recibe por
cada pieza? No es difícil
adivinar que, como el salario debe proporcionar al obrero el valor de los
medios socialmente
necesarios para su existencia, el salario por piezas debe calcularse de
manera que el obrero medio
pueda ganar en su jornada lo que le hace falta para recuperar sus fuerzas.
Supongamos que cada
obrera de un taller de confección cosa, como término medio, cinco camisas
al día. Supongamos que
necesite, para vivir, cuatro escudos al día. Es evidente, que el equilibrio de
la fuerza de trabajo sólo
puede mantenerse si la obrera recibe ochocientos pesos por camisa41
. Consideremos que el
capitalista le dé precisamente este precio. ¿Se limitarán todas las obreras a
coser cinco camisas al
día? La obrera que vive en una pobreza constante intentará producir más
para ganar más y hará, por
ejemplo, seis camisas al día, lo que le proporcionará un salario de cuatro
escudos ochocientos. Una
obrera experta será imitada por otras; cierta emulación se producirá porque
cada obrera intentará
producir más que las demás. Puede ser que ocurra, finalmente, que muchas
obreras hagan más de
seis camisas al día. ¿Qué pasará entonces? Como la obrera media cose
ahora seis camisas al día,
basta, para que pueda vivir, que reciba por cada camisa cuatro escudos
divididos por seis, o sea,
seiscientos sesenta pesos
42
. Si, al precio de un nuevo esfuerzo, las obreras consiguen producir como
término medio siete camisas al día, el precio que recibe por camisa bajará
de nuevo, esta vez, a
quinientos sesenta pesos.
De este modo, la ventaja que los obreros sacan del trabajo por piezas
recuerda el pájaro azul que
buscaban los niños en el drama de Masterlink. Cada vez que creían
encontrarlo, apenas lo tenían
entre sus manos, el pájaro azul se ponía gris.
La tensión extrema del trabajo, consecuencia del trabajo por piezas, es
nefasta para la clase obrera.
Conduce al cansancio crónico, a la nerviosidad, al deterioro prematuro del
organismo del
trabajador; además de la baja del salario, el trabajo por piezas provoca la
competencia, la envidia y
el desacuerdo entre los obreros. Además, también puede ocurrir que la
recompensa del esfuerzo de
los obreros sea la cesantía, pues la producción más fuerte de cada
trabajador permite emplear menos
trabajadores para una labor determinada. Finalmente, el trabajo por piezas
puede dar una idea
equivocada del salario, parece que cada pieza que hace el obrero le es
pagada, mientras que, en
realidad, el capitalista sólo le paga una parte del valor del producto de su
trabajo. Se oculta, de esta
manera, el hecho mismo de la explotación.
Esta es la razón por la cual, en los países capitalistas, los obreros
organizados luchan desde hace
tiempo contra el trabajo por piezas, y piden el salario por hora, por jornada
o por semana.
Además de estos dos modos fundamentales de calcular el salario, existen
en la sociedad capitalista
varios otros modos secundarios.
Estos modos se caracterizan, en todas sus variedades, por la intención de
disimular el carácter de
clase de la sociedad capitalista, por la intención de ocultar la explotación
misma y de obligar al
obrero, ofreciéndole cebos engañosos, a trabajar con más intensidad sin
necesidad de emplear la
violencia exterior.
En primer lugar, se debe mencionar aquí el sistema de las primas.

41. Suponemos, naturalmente, la demanda igual a la ofert a.


42. Tampoco consideramos el aumento del consumo de los medios de
existencia que provoca una mayor intensidad de trabajo. Hemos
visto anteriormente (p. 161, Libro 11) que, en el mismo caso, el capitalista
no pierde nada con la intensidad del trabajo que se obtiene con
el trabajo por piezas. 96
Este consiste en establecer una norma determinada para la producción
diaria del obrero (digamos,
para volver a nuestro ejemplo, cinco camisas). El obrero recibe un salario
diario determinado
(supongamos, cuatro escudos). Pero si la producción de la jornada es más
alta que la norma
prescrita, se le paga una prima por cada pieza suplementaria.
No hace falta decir que este sistema no es más que una variedad del trabajo
por piezas y, muchas
veces, peor que este último. Pues, como el capitalista considera el pago de
las piezas suplementarias
como una prima y no como el salario normal de la fuerza de trabajo, sólo
paga el trabajo
suplementario en una proporción insignificante: si la obrera ha cosido dos
camisas más,
recompensará su celo dándole una prima de un escudo, pagándole, por lo
tanto, quinientos pesos
por cada camisa confeccionada por sobre la norma, siendo, en realidad,
ochocientos pesos el precio
de una camisa según la norma. Aun cuando ocurre que el capitalista pague
por piezas la producción
suplementaria, no la paga, en general, al mismo precio que la producción
normal de la jornada.
Señalemos, en segundo lugar, el sistema de la participación obrera en las
utilidades.
En este sistema, el obrero recibe a fines de año, además de su salario, una
suma de dinero
complementaria que representa, aparentemente, la parte de las utilidades
que el capitalista entrega a
sus obreros.
No es difícil comprender el mecanismo de esta participación en las
utilidades: el capitalista quiere
obtener de sus obreros un trabajo más intenso y, con este fin, los interesa
en el rendimiento de la
empresa; de este modo intenta suscitar en ellos el sentimiento de que sus
intereses coinciden
plenamente con los del patrón.
Se entiende que esta participación en las ganancias no es más que un
engaño y sólo perjudica a los
obreros: el porcentaje que el capitalista da al obrero es insignificante ya que
toma la precaución de
reducir previamente, en la misma proporción el salario principal
43
. Muchas veces el obrero se
encuentra atado a la empresa por un tiempo bastante largo, porque el
capitalista sólo paga “los
beneficios” al cabo de cierto tiempo, a fines de año por ejemplo.
No obstante, los obreros se han dado generalmente cuenta del perjuicio que
les causa este sistema, y
por esta razón, no se extendió mucho.
Para concl uir, tenemos que mencionar, además, otra forma de salario: el
sistema de la escala
variable. En este sistema el salario cambia, según el precio de la mercancía
que producen los
obreros. Sin hablar de las falsificaciones y de los fraudes que pueden
producirse, recordemos que de
este modo el salario depende de las variaciones del mercado. El capitalista,
que tiene que
enfrentarse con sus competidores, disminuye el precio de venta de sus
mercancías, y, con la ayuda
de la escala variable de los salarios, hace recaer en sus obreros parte de los
riesgos de la baja de los
precios.
2) LOS FACTORES DEL SALARIO
El salario no es más que el precio de una mercancía determinada, la fuerza
de trabajo. Finalmente,
el nivel del salario se determina, como todos los precios, por el valor.
Al capitalista aislado le interesa comprar en el mercado la fuerza de trabajo
y pagarla al precio más
bajo (mientras menos paga por la fuerza de trabajo, más plusvalía obtiene),
pero desde el punto de

43. Incluso los capitalistas admiten, a veces, que la participación de los


obreros en las utilidades no es más que una ficción: “El director
de la Sociedad de los Gases de Londres se jactaba, en la Cámara de
Comercio, que la participación de los obreros en las ganancias no
costaba nada a los accionistas” (C). Ermansty: “La Organización Científica
del trabajo”. (en ruso). 97
vista de la sociedad capitalista entera, desde el punto de vista del equilibrio
social, no sólo interesa
que la fuerza de trabajo se pague hoy al precio más bajo, sino también que
el flujo de fuerza de
trabajo sea constante, que esta fuerza, en otros términos, no deje de
reproducirse.
Y esto sólo es posible, si el conjunto de la clase obrera recibe por su fuerza
de trabajo un
equivalente que le permita, en el futuro, reconstituir esta fuerza de trabajo
y volver a ponerla a
disposición del capitalista. Si hubiera tantos obreros como los que el
capitalista necesita, cada
obrero recibiría exactamente el valor de su fuerza de trabajo. Pero no es así,
la oferta y la demanda
de la fuerza de trabajo no están equilibradas, o mejor dicho, casi nunca lo
están. Esta es la razón por
la cual el precio de la fuerza de trabajo, el salario, se aleja siempre de su
valor, siendo éste, como en
cualquier mercancía, el punto en torno al cual oscilan los precios.
Por lo tanto, para conocer las circunstancias de las cuales depende el salario
del obrero en la
sociedad capital ista, debemos tener claro: 1º de qué depende el valor de la
fuerza de trabajo; 2º
cómo se producen las modificaciones de la oferta y la demanda de la fuerza
de trabajo, que
provocan variaciones incesantes de los salarios en torno al valor.
Ya sabemos de qué depende el valor de la fuerza de trabajo.
Hemos visto que puede ser más o menos grande según el sexo y la edad del
trabajador, según su
grado de cultura y de instrucción profesional, y, en cierta medida, según la
intensidad del trabajo.
La situación de la fuerza de trabajo en el mercado, la demanda de los
capitalistas y la oferta de los
obreros dependen de un gran número de circunstancias, y antes que nada,
naturalmente, del estado
general de la industria y la economía.
En las etapas de desarrollo, cuando las viejas empresas se amplían o
cuando se crean nuevas
empresas, la demanda de mano de obra puede crecer. Pero, como
cualquiera ampliación de la
producción es, generalmente la consecuencia de un progreso de la técnica,
de la introducción de
máquinas nuevas, más perfeccionadas, la demanda de mano de obra
aumenta mucho más
lentamente que la producción. El capitalista introduce una máquina más
perfeccionada porque le
asegura un rendimiento de trabajo superior al de la máquina precedente y
también una mayor
intensidad del trabajo.
De manera que, si el capitalista duplica la producción de su empresa, no
necesitará, con mejores
máquinas, duplicar el número de sus obreros. Por ejemplo, será suficiente
que aumente 50% la
cantidad de operarios.
Es lo que ocurre en las etapas de desarrollo industrial. Pero, en las
condiciones de la anarquía
capitalista, crisis y depresiones económicas suceden inevitablemente a
épocas de prosperidad.
Entonces, se comprende por qué la mano de obra disminuye de repente en
cifras absolutas. El
capitalista despide incluso a una parte de su personal.
El innumerable ejército de los cesantes que va a llamar a las puertas de los
capitalista crea, es fácil
concebirlo, una situación tal que el trabajador, que ha tenido la suerte de
continuar trabajando en la
fábrica, para no quedar cesante, no puede ni siquiera soñar con recibir el
valor íntegro de su fuerza
de trabajo.
El obrero ya no puede, por causa de esta baja del salario, reproducir su
fuerza de trabajo. ¿Pero qué
resulta de esta situación? Al capitalista le tiene sin cuidado que se vaya un
obrero que ya no está en
estado de trabajar; existe la reserva de los cesantes que está esperando
que el capitalista los llame y
que les ofrezca la posibilidad de trabajar, es decir, de ser explotados.
La situación del obrero, en cuanto al nivel de salario se refiere se agrava
aún más por el hecho de
que el ejército de reserva de los cesantes, que siempre está disposición del
capitalista, aumenta 98
continuamente sus filas con elementos que proceden de las cl ases
intermedias de la sociedad, y
sobre todo del campo y de la pequeña burguesía. El desarrollo del
capitalismo, como lo veremos
más adelante, arruina estas capas sociales y las empuja hacia el
proletariado. Como son poco cultos,
como tienen exigencias relativamente elementales y son débiles en la lucha
contra el capitalista, se
transforman en las víctimas y, al mismo tiempo, contribuyen a la
disminución de los salarios de los
demás obreros.
Esto es lo que explica (junto con el reemplazo relativo y constante de los
obreros por las máquinas),
que la cesantía exista no sólo en las épocas de decadencia, sino también en
los períodos de
desarrollo normal del capitalismo.
“Masas innumerables de cesantes no se limitan a buscar trabajo cerca de su
residencia. El desarrollo
de las comunicaciones les permite ir a cualquier parte donde tienen la
esperanza de encontrar
trabajo. En todos los países, los obreros de las regiones agrícolas se
trasladan hacia las regiones
industriales. De este modo, en Rusia, un movimiento incesante de
campesinos se traslada de los
campos hacia Moscú æy hacia Leningradoæ y de una manera más general,
hacia los suburbios
industriales de estas ciudades. Los campesinos emigraron en masa de las
regiones del Volga hacia
Bahú, cuando se desarrolló en esta ciudad la industria petrolera.
“La mano de obra no se traslada únicamente dentro de las fronteras de un
estado: masas de cesantes
dejan los países atrasados en los cuales existe una numerosa clase
campesina miserable y una
pequeña burguesía arruinada, para ir hacia los países industriales donde la
mano de obra es
insuficiente y se paga mejor. El imperio Ruso, Polonia e Italia, desde hacía
tiempo, proporcionaban
mano de obra a la naciente industria de los Estados Unidos. En los últimos
veinte años una nueva
reserva de fuerza de trabajo se ofreció al capitalismo mundial. Es el océano
humano del Oriente, de
China y sobre todo Japón”
44

Tal es, en general, la situación de la fuerza de trabajo en el mercado.


Aunque el obrero y el capitalista se presentan en el mercado como dos
poseedores iguales de
mercancías, uno como el poseedor de la fuerza de trabajo y el otro como el
poseedor del dinero que
transformará en salario, sabemos que en esta lucha el obrero tiene todas
las de perder. Hemos visto
que el capitalista tiene el monopolio de los medios de producción,
monopolio que obliga al obrero a
vender su fuerza de trabajo; hemos hablado el inmenso ejército de reserva
de los cesantes que está
siempre a disposición de los capitalistas y dispuesto a facilitarles la
disminución de los salarios. A
través de las medidas más variadas para intensificar el trabajo, a través del
progreso de la técnica, a
través del trabajo por piezas, a través del trabajo de la mujer y de los niños,
a través de la
prolongación de la jornada de trabajo, el capitalista intenta disminuir el
salario, o, por lo menos, la
participación del obrero en la masa de los valores creados y aumentar, por
lo tanto, la plusvalía
absoluta o relativa.
Las aspiraciones del capitalista se oponen a la resistencia de quienes
venden sus fuerzas de trabajo,
es decir, de la cl ase obrera. “De la fuerza de esta resistencia pueden
depender, en cierta medida, la
participación del obrero en el producto de trabajo y el salario”. Cuanto más
débil es la clase obrera,
menos organizada y menos posibilidades de éxito tiene. El capitalista
prefiere tratar con obreros que
no están unidos entre ellos y que se las arreglan cada uno por su lado. En
cambio los intereses
vitales de los obreros los empujan a organizarse para luchar juntos contra el
capitalista. La empresa
capitalista moderna, donde centenares y a veces millares de proletarios
trabajan juntos, contribuye a
unirlos.

44. De la misma manera que hoy en día España, Polonia. Italia y Hungría
proporcionan a la Francia moderna, una parte importante de su
mano de obra. Se estima en casi dos millones el número de obreros
extranjeros que trabajan en Francia (N. del T.). 99
El sindicato es, en la historia, la primera forma de asociación de obreros. Los
sindicatos aparecieron
hace doscientos años en el país donde el capitalismo industrial conoció su
primer desarrollo, en
Inglaterra, y hoy en día organizan en casi todos los países del mundo la
masa formidable de casi
cincuenta millones de proletarios.
El papel de los sindicatos en la lucha por el aumento de los salarios y por el
mejoramiento de las
condiciones de trabajo es inmenso.
De los medios de acción de los sindicatos que se conocen, la huelga es el
primero de ellos.
Los sindicatos, reconocidos por el capitalista, se esfuerzan por imponerle el
contrato colectivo que
precisa las condiciones de salario, contratación, despido de obreros, jornada
de trabajo, etc.
Los sindicatos, con la ayuda de la acción política de la clase obrera, actúan
directamente en contra
de grupos o de algunos capitalistas; en el régimen capitalista, esta acción
combinada tiene, a veces,
como resultado limitaciones de la jornada de trabajo, del trabajo de las
mujeres y de los niños, etc...
Pero sea cual sea la importancia de los éxitos de la clase obrera en la lucha
por el mejoramiento de
las condiciones de trabajo y aumento de los salarios, estos éxitos son, hay
que confesarlo, muy
limitados dentro del marco del régimen capitalista.
La lucha de los obreros por el mejoramiento de su condición choca, primero,
con un gran obstáculo:
además de la riqueza los capitalistas tienen el poder político que no permite
a los obreros salirse de
ciertos límites. A la huelga, los capitalistas opusieron el lock-out, es decir, la
clausura de las
empresas, lo que condena a los obreros al hambre.
“El ejemplo más notable al respecto es la huelga de los mineros ingleses
que defendieron, durante
largos meses, con un heroísmo incomparable, su derecho a la jornada de
siete horas y a las tarifas en
vigor. La burguesía empleó todos los medios posibles para vencerlos. El
Gobierno, el Parlamento,
la Iglesia, la prensa, la policía, la tropa, los emigrados rusos blancos y hasta
las organizaciones
sindicales inglesas y sus dirigentes reformistas, fueron movilizados por la
burguesía en esta lucha
contra los mineros. Finalmente, los obreros capitularon bajo la presión del
hambre, la miseria y la
traición de sus propios jefes. La derrota de los mineros ingleses dio la señal
para una nueva ofensiva
contra la clase obrera en Inglaterra y en otros países. Y no hace falta ser
profeta para predecir que la
situación de la clase obrera empeorará después de esta lucha”.
Veremos más adelante, en el capítulo de la acumulación capitalista, que
existe una tendencia
general a la disminución de la participación de los obreros en la renta
social. Con su trabajo, los
obreros crean, cantidades siempre más grandes de plusvalía; pero la parte
de los bienes que
corresponde a los productores mismos no deja de disminuir. El hecho de
que el obrero europeo y
norteamericano reciba hoy en día un salario superior al de hace cincuenta o
cien años no está en
contradicción con la disminución de la participación del obrero en la suma
total de la renta, porque
la intensidad y el rendimiento de trabajo crecieron mucho más, y la suma
del ingreso del capitalista
creció infinitamente más que la de los asalariados. Un país tan rico como
los Estados Unidos nos da
el ejemplo más sorprendente de esta tendencia: “El país del capitalismo
próspero no escapó a esta
tendencia a la disminución de la participación de la clase obrera en la renta
nacional. El prodigioso
aumento del rendimiento del trabajo del obrero obtenido en la industria no
corresponde al aumento
de los salarios. El rendimiento medio del trabajo de un obrero
norteamericano aumentó de 1916 a
1919 en un 30% mientras el salario nominal sólo aumentaba en un 11%45
.

45. N. Boukharine, “Estabilización capitalista y revolución proletaria”. 100


Ya hemos hablado, a propósito de la plusvalía, de las desastrosas
consecuencias que tiene para la
clase obrera el desarrollo de la técnica en el régimen capitalista; y hemos
dicho que, por esta causa,
todas las ventajas de los aumentos de salario, a veces, se reducen a nada.
“En cuanto a la Europa capitalista de después de la guerra, no sólo se
observa una disminución
relativa de la participación del obrero en la suma total de la renta sino
también una disminución
absoluta de los salarios.
“G. Zinoviev indicaba en la sexta sesión del comité ejecutivo ampliado de la
Internacional
comunista
46
que el salario real de los obreros europeos, comparado con su salario de
antes de la
guerra, se expresaba a fines de 1925 con las siguientes cifras: Ingl aterra
99%, Francia 90%,
Alemania 75%, Italia 90%, Balcanes 50%. Había en Europa cinco millones de
cesantes.
“En los dos años que siguieron, la situación de la clase obrera no mejoró. Ya
hemos mencionado la
ofensiva de los capitalistas ingleses contra la clase obrera (imitada por otros
capitalistas), después
de la derrota de los mineros. También hemos analizado lo que la
racionalización más reciente trae a
los obreros.
“He aquí algunos datos sobre el costo mínimo de la existencia de una
familia obrera y el salario real
en Italia y en Polonia

La misma diferencia se observa en otros países”.


Estos hechos demuestran claramente que los obreros no obtendrán un
mejoramiento radical de su
situación en ningún país capitalista.
Sólo con la destrucción del régimen capitalista y con el paso a la nueva
sociedad, que ya no estará
basada sobre la explotación, como la situación de la clase obrera puede
cambiar radicalmente.
“Sería erróneo concluir de lo anterior que la lucha económica no tiene
significación en el cuadro del
régimen capitalista y que por lo tanto, los sindicatos son superfluos; además
del éxito relativo que
hemos mencionado en la lucha por la jornada de trabajo, por los salarios,
etc., hay que señalar que
la acción misma de los sindicatos acostumbra a la masa obrera a
organizarse y a luchar y, de este
modo, la prepara para la acción decisiva por el socialismo”.
El hecho de que la caída del capitalismo es la única solución para abrir
nuevas perspectivas a la
clase obrera aparecerá con gran claridad cuando examinemos el problema
del salario y del trabajo
en la U.R.S.S.
5. LIBRO CUARTO.
LA TEORÍA DE LA GANANCIA Y EL PRECIO DE PRODUCCIÓN.

46. El 20 de febrero de 1926. 101


CAPÍTULO QUINTO.
LA GANANCIA Y EL PRECIO DE PRODUCCIÓN EN LA ECONOMÍA CAPITALISTA
1) TASA DE GANANCIA Y TASA DE PLUSVALÍA.
Hemos estudiado la parte del producto del trabajo que recibe el obrero en el
régimen capitalista bajo
la forma de salario. Volvamos ahora a la parte del producto del trabajo del
obrero que el capitalista
se apropia, en otros términos, volvamos a la plusvalía.
Ya sabemos cuales son los papeles que desarrollan en la creación de la
plusvalía las diferentes
partes del capital: sabemos que las máquinas, edificios, materias primas, en
una palabra el capital
constante, sólo constituyen las condiciones de la creación de plusvalía y que
sólo el capital variable,
o sea la fuerza de trabajo, puede crear plusvalía.
Partiendo de esto hemos llegado a la conclusión que no debíamos
considerar, en la apreciación de la
tasa de explotación, al capital constante que no crea ningún valor. Sólo
debemos considerar dos
elementos: 1º. el capital variable (v) o valor de la fuerza de trabajo (o
tiempo de trabajo necesario),
2°. la plusvalía (pl) o tiempo suplementario. La rela ción entre estos dos
elementos pl/v expresa lo
que hemos llamado l a tasa de plusvalía o tasa de explotación.
Estaremos de acuerdo, a no ser que los prejuicios de clase burguesa nos
cieguen, que el grado de
explotación del obrero sólo se puede determinar de esta manera. En efecto,
si el obrero trabaja doce
horas y recibe por su fuerza de trabajo un salario igual a seis horas,
estaremos de acuerdo en que da
al capitalista el doble del valor que recibe, cualquiera sea el valor de las
máquinas, edificios,
materias primas, etc. con la ayuda de los cuales se efectúa el trabajo.
Pero no es así como razona el capitalista. Su razonamiento se puede
resumir más ó menos en estos
términos: “ Poco me importa que no tomen en consideración las máquinas,
materias primas y
materias auxiliares, mi dinero me pertenece independientemente del uso
que hago de él, puede
servirme para comprar fuerza de trabajo o máquinas. Desde el momento en
que recibo como
resultado de mis operaciones cierto excedente de ingreso en comparación,
con mis gastos, necesito
saber, cuál es el porcentaje de este excedente y cuál es mi ganancia en
relación con la totalidad de
mi capital”.
Por lo tanto, lo que a los trabajadores les interesa es la relación de la plusva
lía con el capital
variable pl/v; lo que interesa al capitalista es la relación de la plusvalía con
el capi tal total invertido
pl/c+c. Esta relación expresada en porcentaje se llama tasa de ganancia.
Todo capitalista intenta obtener la más elevada tasa de ganancia. Mientras
mayor es la ganancia que
recibe por cada escudo de su capital (y esto es la tasa de ganancia) más
ventajosa es su empresa. Se
tomará también en cuenta que el capitalista considera siempre la ganancia
recibida por un tiempo
determinado, generalmente un año.
Supongamos que estemos en presencia de dos empresas, una fábrica de
tejidos y una fábrica de
fósforos. Supongamos que ambas fábricas empleen el mismo número de
obreros, que a estos
obreros los exploten en la misma medida y que al recibir sesenta mil
escudos de salario al año,
creen también sesenta mil escudos de plusvalía. Supongamos que la fábrica
de tejidos represente un
capital de seiscientos mil escudos y la fábrica de fósforos un capital de
trescientos mil escudos.
Desde el punto de vista de los obreros, ambas fábric as descuentan sobre el
trabajo la misma
plusvalía pl/v (siendo en ambos casos igual a 100%). Desde el punto de
vista del capitalista, la
fábrica de tejidos le da sesenta mil escudos por un capital invertido de
seiscientos mil escudos o sea
10%. La fábrica de fósforos da sesenta mil escudos de ganancia por
trescientos mil escudos de 102
capital, o sea 20%. En el caso de la fábrica de fósforos, cada escudo de
capital produce doscientos
pesos al año en vez de cien. Poco le importa al capitalista donde coloca su
capital, en una fábrica de
clavos o en una funeraria, con tal que saque de él la ganancia máxima.
2) COMPOSICIÓN ORGÁNICA DEL CAPITAL Y TASA DE GANANCIA
¿De qué depende la tasa de ganancia que puede obtener el capitalista de su
empresa?
Sigamos con el ejemplo de nuestras dos empresas, la fábrica de tejidos y la
fábrica de fósforos. Es
evidente que la diferencia de la tasa de ganancia no depende de la
explotación y de la tasa de la
plusvalía ya que estos dos factores son iguales en ambos casos. El capital
variable de ambas
empresas, tiene que ser, evidentemente igual. La diferencia entre las tasas
de ganancia depende de
las proporciones del capital constante. El capital recibe menos ganancia
en la fábrica de tejidos,
porque tuvo que invertir en ella más en máquinas, edificios, y materias
primas por la misma suma
de capital variable que invirtió en la fábrica de fósforos.
Si en vez de comparar la fábrica de fósforos con la fábrica de tejidos,
hubiéramos comparado con
ella cualquier otra fábrica cuyo capital constante hubiera sido dos veces
menor e igualmente dos
veces menor el capital variable, la tasa de ganancia, sin embargo, hubiera
sido la misma que en la
fábrica de tejidos.
La tasa de ganancia depende también de la relación entre el capital
constante y el capital variable.
Esta relación se llama composición orgánica del capital.
En nuestra fábrica de tejidos, el capital constante es de quinientos cuarenta
mil escudos (600.00 –
60.000 = 540.000), es decir nueve veces más grande que el capital
variable, en la fábrica de
fósforos, el capital constante (300.000 – 60.000 = 240.000) no es más que
el cuádruple del capital
variable.
47
Por lo tanto, la composición orgánica del capital en la fábrica de fósforos
será igual a
240.000 : 60.000 ó 4 : 1 y, en la fábrica de tejidos a 540.000 : 60.000 ó 9 :
1.
Cuanto más gasta la capitalista en la construcción de edificios, adquisición
de máquinas y de
materias primas, en relación con el gasto de la fuerza de trabajo, más alta
es la composición
orgánica del capital y menor tiene que ser, para la totalidad del capital, la
tasa de ganancia.
No es difícil darse cuenta que la alta composición orgánica del capital
48
depende antes que nada de
la técnica de la empresa. En general, con el desarrollo técnico, el número de
las máquinas crece más
rápidamente en la fábrica que el de los obreros. El porcentaje de los gastos
de mano de obra
disminuye constantemente en la suma total de los gastos de los capitalistas.
“Por lo tanto, la composición orgánica puede crecer aún en el caso que el
número de los obreros (y
del capital variable) aumente igualmente. Basta para ello que el capital
constante aumente más
rápidamente. Si el número de los obreros se ha duplicado en la fábrica y si,
en el mismo tiempo, se
ha gastado en adquisición de máquinas (según el valor de éstas) cuatro
veces más que antes, la
composición orgánica del capital ha subido”
49
.
La composición orgánica del capital crece con el desarrollo de la técnica; la
tasa de ganancia tiene
que bajar al mismo tiempo.

47. Para simplificar, admitamos que el capital efectúa su rotación en un año.


48. Emplearemos las expresiones alta composición orgánica del capital,
composición orgánica media y composición orgánica inferior,
según si el porcentaje del capital constante es grande, mediano o inferior
(N. del T.)
49. Sin embargo, no se puede afirmar que la composición orgánica del
capital corresponda exactamente a la técnica de una empresa 103
La composición orgánica del capital puede ser diferente en dos talleres,
donde el mismo número de
obreros trabaja con las mismas herramientas y donde la técnica es, por
consiguiente, parecida. En
uno de estos talleres se trabaja el hierro y la composición orgánica del
capital será inferior a la del
otro taller en el cual se elabora el cobre, metal más caro. Aquí la diferencia
de composición
orgánica del capital depende del valor de las materias primas (ver a K.
Marx, El Capital, Tomos I y
III).
3) ROTACIÓN DEL CAPITAL Y TASA DE GANANCIA
Pero además del tamaño del capital constante, además de la composición
orgáni ca del capital
entero, otra circunstancia contribuye fuertemente a determinar la tasa de
ganancia. El capitalista no
sólo se interesa en la ganancia que saca de su capital completo, sino
también en cuánto tiempo
obtiene esta ganancia. Hemos visto que establece la tasa de la ganancia al
dividir su ganancia anual
por el capital total invertido en la empresa.
Pero este capital no permanece invariable todo el año; una de sus partes
se transforma a lo largo del
proceso de producción en mercancías terminadas. Sabemos que el valor y el
precio de las
mercancías comprende el valor del desgaste de las máquinas, el valor de
las materias primas, el de
la fuerza de trabajo, etc...
Las mercancías terminadas se realizan en el mercado, es decir, se venden y
el dinero sirve para
nuevas compras de fuerza de trabajo, materias primas, máquinas.
De este modo el capital reconstituido vuelve a transformarse en
mercancías, estas mercancías se
transforman de nuevo en capital dinero y este dinero se transforma de
nuevo en capital productivo.
Llamamos a este proceso el movimiento circulatorio o rotación del capital.
No es difícil darse cuenta que el tiempo durante el cual las distintas partes
del capital llevan a efecto
su rotación, no es el mismo. Las máquinas y los edificios son construidos
para durar años y decenas
de años; devuelven su valor al capitalista poco a poco, por pequeñas partes
y sólo después de un
tiempo bastante largo nuevas máquinas reemplazarán a las antiguas.
No ocurre lo mismo con las materias primas y la fuerza le trabajo. A lo largo
del ciclo de la
producción su valor pasa enteramente a las mercancías; vendida la
mercancía, nuevas materias
primas y nueva fuerza de trabajo se adquieren en el acto50
con el dinero sacado de esta operación
comercial y el movimi ento circulatorio del capital vuelve a empezar.
Las partes del capital invertidas en máquinas y en edificios y cuyo valor sólo
se restituye por partes
se llama capital fijo.
Las partes del capital colocadas en materias primas y en fuerza de trabajo y
cuyo valor entra en su
totalidad en la mercancía terminada a lo largo de un ciclo de la producción
se llama capital
circulante.
Se comprende que la velocidad del movimiento circulatorio de las distintas
partes de su capital no
dejan indiferente al capitalista; la importancia de la parte del capital que
tiene que adelantar por un
tiempo más o menos largo (es decir gastar previamente), tampoco lo deja
indiferente. Cuanto más
grande es el capital fijo, más lento es el movimiento circulatorio; cuanto
más grande es la parte
inmóvil del capital menor será la tasa de ganancia del capitalista calculada
en relación al capital
global en un año. Al contrario, cuanto más rápida es la rotación del capital
circulante, más

50. Prescindimos de los distintos factores que complican estas operaciones.


104
rotaciones efectúa el capital circulante en el año y más ganancia s acumula
el capital global en el
año.
¿Cómo pasan las cosas en realidad?
La composición orgánica del capital crece con el desarrollo técnico. El
crecimiento del capital
constante es, en otros términos, más rápido que el del capital variable.
Pero el crecimiento del capital constante, antes que nada, significa el
crecimiento de los gastos en
máquinas, edificios y, en una medida menos importante, en materias
primas; por lo tanto, el capital
fijo crece en primer lugar; al mismo tiempo, la rotación del capital
constante disminuye su
velocidad. Las grandes máquinas modernas cuestan mucho más caro que
las máquinas anteriores
más livianas, menos complicadas y que trabajaban con un proceso de
elaboración mucho más lento.
“Naturalmente es importante no olvidar la existencia, en cada grado
determinado del desarrollo de
la técnica, de empresas en las cuales la rotación del capital tiene
velocidades diferentes; de este
modo, en las empresas que producen medios de producción (construcción
de máquinas), la rotación
del capital es más lenta que en las que producen medios de consumo51
.
“El tiempo de rotación del capital de una empresa se puede calcular si se
conoce la importancia de
los capitales invertidos y la suma del capital que efectuó su rotación en el
año.
“Supongamos una empresa con un capital fijo de ciento sesenta mil escudos
y un capital circulante
de cuarenta mil escudos; supongamos que la rotación del capital fijo se
efectúe en ocho años y la
del capital circulante en un mes; la suma del capital que efectúa su rotación
en un año es por lo
tanto:
capital fijo E° 160.000 : 8 = E° 20.000
capital circulante E° 40.000 x 12 = E° 480.000
Total del capital que efectuó su rotación en el año. E° 500.000

“La suma total del capital invertido es de 160.000 más 40.000, es decir,
200.000 escudos. La suma
del capital que ha efectuado su rotación es una y media vez más grande
(500.000). Podemos decir,
en otros términos, que el capital total de la empresa ha efectuado dos y
media veces su rotación en
el año.
“Si se calcula así el tiempo de rotación del capital de las empresas de un
mismo nivel técnico, los
resultados confirman plenamente nuestra conclusión acerca de la lentitud
de la rotación en las
empresas más desarrolladas desde el punto de vista técnico.
M. S. Stroumiline ha construido el cuadro siguiente del tiempo de rotación
del capital en diferentes
empresas de sociedades por acciones que funcionaban en Rusia en 1911:

51. No consideramos aquí las diferencias que existen entre las empresas,
que producen las mismas mercancías. Ya hemos tratado este
punto. 105
52

“Este cuadro no indica el nivel técnico de las empresas pero puede decirse
sin grandes posibilidades
de equivocación que la técnica es más elevada en las más grandes
(tomando en consideración la
rotación del capital).
“Se puede, sin embargo, aportar una corrección a estas consideraciones
acerca del aumento del
tiempo de rotación del capital debido al desarrollo de la técnica: este
desarrollo mejora las
comunicaciones (vías férreas, correos, telégrafos) y de ello resulta, a veces,
una aceleración de la
rotación del capital. Para poder, en efecto, realizar las mercancías y
comenzar un nuevo proceso, es
necesario que estas mercancías lleguen a las manos del consumidor. Otros
adelantos técnicos
pueden también acelerar la rotación del capital. Así, por ejemplo, la
curtiembre del cuero era muy
larga cuando se hacía mediante procedimientos muy primiti vos, l o que
hacía más lenta la rotación
del capital invertido en la industria del cuero; desde que se aplica la
electricidad para curtir el cuero
el proceso se ha abreviado mucho.
“Además, hay que admitir que la acción de estos distintos factores no tiene
gran importancia, en
comparación con la acción de las causas que disminuyen la rotación del
capital (introducción de
máquinas pesadas, perfeccionadas, etc.). Por lo tanto, nuestra conclusión
acerca de la disminución
de la rotación del capital, por causa del desarrollo técnico, permanece en
general válida”.
4) LAS RELACIONES ENTRE LA TASA DE EXPLOTACIÓN Y LA TASA DE GAN
ANCIA
Hasta ahora hemos considerado el papel de la composición orgánica del
capital y la influencia del
tiempo de rotación sobre la tasa de ganancia. Hemos supuesto invariable en
los distintos ejemplos
dados la tasa de la explotación, y ésta es la razón por la cual la plusvalía
pareció pasar a segundo
plano.
Pero debemos tener presente que la plusvalía, su dimensión, y por
consiguiente la tasa de
explotación, desarrollan un papel inapreciable en la formación de la tasa de
ganancia. La ganancia
misma no es más que la plusvalía realizada por el capitalista.
Ya no necesitamos probarlo. Cuanto más grande es la masa de plusvalía
descontada del trabajo del
obrero, tanto más grande es la explotación y tanto más alta tiene que ser la
tasa de ganancia.
“Sin embargo es evidente que la tasa de ganancia no crece, en porcentaje,
en la misma proporción
que la tasa de explotación.
Volvamos a nuestro ejemplo de la fábric a de tejidos. El capital total alcanza
los seiscientos mil
escudos y la plusvalía los sesenta mil escudos; la tasa de explotación es de
100% y la tasa de la
ganancia de 10%.

52. S. Strourmiline: El problema del capital industrial en URSS, Moscú, 1925.


106
“Si aumenta en otro 100% la tasa de explotación, la plusvalía aumentará
de nuevo y alcanzará
ciento veinte mil escudos; la tasa de ganancia será igual a 120.000 /
600.000 x 100% = 20% y, por
lo tanto, la tasa de ganancia sólo habrá aumentado en un 10%.
“Pero si, en vez de considerar en porcentaje el aumento de las tasas de
explotación y de ganancia,
nos preguntamos cuántas veces han crecido, nos damos cuenta que una y
otra se han duplicado”.
En el régimen capitalista, la explotación de la clase obrera crece con el
desarrollo técnico, y este
crecimiento de la explotación tiene que aumentar la tasa de ganancia. Es
posible que no nos demos
cuenta de este hecho, pues aunque el crecimiento de la explotación
aumenta la tasa de ganancia, el
crecimiento simultáneo de la composición orgánica del capital y la
disminución de su rotación
pueden dismi nuir y disminuyen esta tasa con una fuerza aún más grande.
“La relación entre la tasa de ganancia, la composición orgánica del capital y
la tasa de explotación
se puede expresar en una fórmula. Ya conocemos dos fórmulas que
expresan la tasa de ganancia y
la tasa de explotación.
I ecuación
p’ (tasa de la ganancia) = pl (plusvalía)
(el capital global o sea capital constante + capital variable)
II ecuación
pl’ (tasa de la plusvalía) = pl (plusvalía)
v (capital variable)
Con el fin de reunir estas dos fórmulas en una sola, encontremos en la
segunda ecuación el valor de
pl e introduzcámoslo en la primera ecuación.
La segunda ecuación nos da: pl = pl' ? v
introduzcamos este valor en la primera: pl = pl = pl’v o sea pl’ =
pl’v
c+v c+v c+v
Esta fórmula hace resaltar con claridad que la tasa de ganancia es
proporcional a la tasa de
explotación. Mirándola de más cerca, también se puede notar que expresa
la interdependencia entre
la tasa de ganancia y la composición orgánica del capital.
5) FORMACIÓN DE LA TASA MEDIA DE GANANCIA: TENDENCIA A QUE ESTA
TASA BAJE.
Por lo tanto, el desarrollo técnico, el desarrollo de la composición orgánica y
la disminución de la
rotación del capital tienen que provocar una baja de la tasa de ganancia.
Si esta tendencia de la tasa de ganancia es exacta, en cuanto a la sociedad
capitalista en su conjunto,
¿lo es también en distintos casos concretos?
Examinemos este punto desde más cerca.
Supongamos que dos capitalistas estén “trabajando” uno al lado del otro
con capitales de un valor
igual. Uno tiene una fábrica de construcción de máquinas y el otro una
curtiembre. En la fábrica del
constructor de máquinas la composición orgánica del capital es muy alta; es
de un nivel muy
inferior en la curtiembre. ¿Qué pasa? Al ser la proporción del capital variable
inferior en relación al
capital constante, en la fábrica del constructor de máquinas que en la
fábrica del curtidor, el primero
deberá, con una explotación igual de los obreros en ambas empresas, sacar
de su capital menos
ganancia que el segundo. Dos capitalistas tienen capitales iguales y sacan
de ellos ganancias 107
distintas. Si ahora un capitalista piensa en invertir capital en una nueva
empresa, preferirá crear una
curtiembre. Como ésta da una tasa de ganancia más alta, los capitales
libres preferirán ir a la
industria del cuero en vez de ir a la construcción de máquinas. Incluso se
puede decir que en la
primera oportunidad que se presente nuestro “constructor de máquinas”
intentará liquidar su fábrica
y colocar su capital en la industria del cuero. ¿Cuál será el resultado de ello?
El número de fábricas
de construcción de máquinas disminuirá. El número de fábricas de cuero
aumentará y a
consecuencia de esto, los artículos de cuero bajarán de precio. La tasa de la
ganancia de las
empresas que trabajan el cuero también bajará.
Un fenómeno inverso ocurrirá en la industria de construcción de máquinas.
En ella la producción
bajará, la demanda de máquinas, en vez de bajar aumentará (los
capitalistas que construyen nuevas
curtiembres van a necesitar máquinas). El precio de las máquinas (y de los
repuestos) por lo tanto
va a subir. La tasa de ganancia en las empresas de construcción de
máquinas va a subir
paralelamente.
¿Hasta cuándo subirán los precios de las máquinas y bajarán los precios de
los artículos de cuero?
Hasta que la tasa de ganancia de los curtidores no caiga por bajo de la tasa
de ganancia (aumentada)
de los constructores de máquinas.
En este momento empezará un movimiento de capital en sentido inverso.
Los capitales afluirán a la
construcción de las máquinas hasta que la ampliación de esta rama
provoque una baja de los precios
de las máquinas y una baja de las tasas de ganancia. Esto es lo que ocurre
en la sociedad capitalista
en la carrera por las ganancias: los capitales pasan continuamente de una
rama de la industria a otra.
Las empresas en las cuales la tasa de ganancia es más alta pierden parte
de sus ganancias, las
empresas en las cuales la tasa de ganancia es más baja (las fábricas de
máquinas) y que los capitales
han abandonado, ven sus tasas de ganancia subir a consecuencia de la
deserción de los capitales.
Por lo tanto, la tasa de ganancia de las distintas ramas de la producción en
las cuales la composición
orgánica del capital varía tiende a una nivelación alrededor de una tasa
media para toda la sociedad.
“Para decir verdad, esta nivelación de la tasa de ganancia no ocurre con
total libertad, porque los
traslados de capitales de los cuales acabamos de hablar no son muy fáciles:
el capitalista no puede
liquidar en seguida la empresa desventajosa porque el capital que invirtió
en ella tarda años en
efectuar su rotación. Pero esta circunstancia no hace más que atrasar un
poco la acción de la ley que
tiende a nivelar la tasa de ganancia ”.
Es evidente que esta transfusión del capital de una rama de la industria a
otra, no sólo se determina
por el crecimiento del capital orgánico, sino también por otras causas que
pueden tener por
resultado diferencias de la tasa de la ganancia en ciertas empresas.
En primer lugar, hace falta mencionar las diferencias de tiempo de rotación
del capital y las de la
tasa de la explotación. Hemos visto que todas estas causas están
estrechamente unidas entre ellas y
que el crecimiento de la composición orgánica del capital generalmente
está ligada a una
disminución de la rotación del capital y a un aumento de la tasa de
explotación.
¿Entonces cuál es esta tasa media de ganancia que es el resultado, en una
sociedad determinada, de
la transfusión de capitales? Depende de la composición orgánica media del
capital en la sociedad,
del tiempo medio de rotación del capital y de la tasa media de explotación.
Sabemos que coexisten empresas que tienen un número diferente de
máquinas y que emplean un
número diverso de obreros; en otros términos, empresas que tienen
capitales de diferente
composición orgánica, empresas en las cuales el tiempo de rotación del
capital y el grado de la
explotación son distintos. 108
Pero, si buscamos el tamaño del capital constante y del capital variable del
conjunto de las
empresas, en una sociedad determinada en un momento dado y si
consideramos su relación; si
actuamos en la misma forma respecto a la rotación del capital y a la tasa de
explotación, obtenemos
la composición orgánica media del capital en un momento dado y otras
dimensiones medias que
determinan la tasa de ganancia.
Probémoslo con la ayuda de un ejemplo. Limitémonos, para que sea más
sencillo, a considerar la
composición orgánica del capital. Supongamos que todas las empresas de
una sociedad determinada
se pueden clasificar en tres categorías. 1° Las empresas de alta
composición orgánica del capital,
entre las cuale s dominan, por ejemplo, las fábricas de máquinas; 2º las
empresas cuya composición
orgánica del capital es inferior (panaderías, restaurantes, talleres de
costura, etc.); 3º las demás, las
empresas más típicas de esta última categoría son, por ejemplo, las de la
industria textil.
Supongamos que el mismo número de obreros trabaje en cada una de estas
categorías de empresas;
el capital variable de cada categoría es de doscientos millones de escudos,
la tasa de explotación es
igual en todas (digamos 100%). Pero en las ramas de la industria de capital
de una composición
orgánica inferior, el capital constante alcanza los doscientos millones de
escudos; en las empresas
de capital de una alta composición orgánica, se invierte un capital constante
de mil millones de
escudos y en las empresas de la tercera categoría se invierten seiscientos
millones de escudos.
Supongamos, también, para simplificar, que el tiempo de rotación del
capital es igual en todas y que
la tasa de explotación es también igual.
¿Cómo vamos a determinar la composición orgánica media del capital y la
tasa media de ganancia?
Hagamos el balance de los capitales constantes y variables de todas las
empresas y también de la
plusvalía creada por los obreros (recordemos que la tasa de explotación es
de 100% en todas partes)
Obtenemos el cuadro siguiente:

Por lo tanto, el capital constante alcanza a mil ochocientos millones de


escudos y el capital variable
seiscientos millones. La composición orgánica del capital total se expresa
con la siguiente relación:
1.800.000.000 : 600.000.000 =3/1.
Siendo el capital global de la sociedad (c + v) igual a dos mil cuatrocientos
millones de escudos y
alcanzando la plusvalía (pl) a seiscientos millones, la tasa media de
ganancia 600/2400, será igual a
pl/ c+v x 100% = 25%. La tasa de ganancia de todas las empresas de la
sociedad tenderá a este nivel
medio. 109
¿Significa esto que todos los capitalistas, el constructor de máquinas, el
fabricante de tejidos, el
panadero, cobrarán precisamente esta tasa media de ganancia? De ninguna
manera; cada capitalista
intentará alcanzar la ganancia más elevada. A veces, al beneficiarse de
ciertas condiciones
favorables en el mercado, puede ser que la alcance; mientras los progresos
técnicos que haya
introducido y la disminución de los gastos de producción que ellos originan
no se hayan
generalizado; y mientras un pequeño número de capitalistas actúen en esta
rama de producción,
podrá recibir cierto excedente superior a la ganancia media. Este excedente
se llama ganancia
diferencial.
Pero en cuanto estos progresos se hayan generalizado, en cuanto otros
capitalistas los hayan
introducido en la misma rama de producción, inevitablemente
desaparecerá la ganancia diferencial,
y el precio de las mercancías podrá caer hasta tal punto, que el capi talista
ya no logre obtener ni la
tasa de ganancia media. Estos fenómenos provocarán a su vez el reflujo del
capital hacia otras
ramas de la industria y, por lo tanto, la tasa de ganancia volverá a subir.
Estas oscilaciones de la ganancia en el régimen capitalista por encima y por
debajo de la tasa media
son exactamente análogas a la variación de precios por encima y por debajo
del valor en una
sociedad mercantil.
La tasa de ganancia media es el punto de equilibrio de las distintas
ganancias, en una sociedad en la
cual impera la carrera espontánea hacia la ganancia más alta.
El carácter elementalmente espontáneo de la sociedad capitalista no se
manifiesta sólo en ello.
Capitalistas progresistas que desean disminuir el precio de costo de una
mercancía, ganar a sus
competidores y obtener más ganancia, introducen mejoramientos técnicos.
Pero, a medida que estos
mejoramientos van generalizándose entre los capitalistas competidores, la
ganancia diferencial
desaparece y se produce un resultado totalmente inesperado para los
capitalistas; los mejoramientos
técnicos se han propagado, la composición del capital de la sociedad entera
se ha modificado, lo que
provoca inevitablemente una baja de la tasa de ganancia media. Por lo
tanto, la baja de la tasa de
ganancia condicionada por el crecimiento de la composición orgánica del
capital no se manifiesta
directamente en la empresa capitalista que mejoró su técnica. Actúa sobre
la tasa media de
ganancia, es decir sobre el regulador espontáneo de la ganancia capitalista.
Es verdad que la baja de la tasa de ganancia (es decir de la renta por cada
escudo del capital)
generalmente es compensada en el momento de los progresos técnicos por
la ampliación de la
producción (el número de escudos que le da renta al capitalista aumenta).
Sin embargo, existe entre
las intenciones del capitalista (obtener la tasa de ganancia más alta) y los
resultados logrados (baja
de la tasa de ganancia media) una contradicción absoluta.
Esta contradicción es otra prueba del carácter elementalmente espontáneo
del capitalismo.
6) LOS GASTOS DE PRODUCCIÓN Y EL CÁLCULO DE ESTOS GASTOS EN LA
ECONOMÍA CAPITALISTA
La ganancia es el motor de la economía capitalista. El capitalismo no tienen
nada en común con el
artesano, que con su producción sólo busca satisfacer sus necesidades, la
empresa que no da
bastante renta no tiene razón de existir desde el punto de vista del
capitalista. Sin embargo, él sólo
aspira a obtener cualquier ganancia, el máximo es su santo y seña.
Además de su disposición para el
lucro, la competencia lo empuja. Si, contra su naturaleza, un capitalista se
abstuviera de intentar
lograr el máximo de ganancia y se contentara durante algún tiempo con una
ganancia mediocre, los
demás, sus competidores, al recibir ganancias más altas tendrían más
posibilidades de ampliar sus
empresas, perfeccionar su maquinaria y no dejarían de aplastar
despiadadamente a su modesto
colega. 110
¿Cómo puede el capitalista obtener más ganancia?
Ya que existe la competencia, no será subiendo el precio de venta de la
mercancía, sino
disminuyendo el precio de costo. La disminución del precio de costo permite
al capitalista disminuir
el precio de venta, ganar a sus competidores y obtener más ganancias.
Pero, para lograrlo, y de una manera general, para juzgar el estado de sus
negocios, el capitalista
debe tener una idea precisa de sus gastos de producción, de su naturaleza y
de su tamaño por cada
unidad de mercancía dada.
Por lo tanto, el cálculo de estos gastos tiene un papel inmenso en el buen
funcionamiento de los
negocios (desde el punto de vista capitalista) y en la lucha del capitalista en
el mercado.
Veamos más de cerca los gastos de producción.
Tomemos como ejemplo los gastos de producción de los tejidos de algodón
antes de 1913 (antes de
la guerra en Rusia).
Este cuadro nos enseña que los gastos principales de producción de los
tejidos de algodón53
se
reducen al gasto de materias primas (41% del costo de producción),
combustibles, materias
auxiliares, salarios.
Consideremos separadamente estos gastos.
1. El gasto de materias primas, es decir de algodón, se coloca, en este
ejemplo en el primer lugar
por su importancia. Es evidente que los gastos de materias serán
totalmente distintos æy a veces
insignificantesæ en las industrias productoras de materias primas, que en
vez de comprarlas, las
encuentran en la naturaleza (carbón, petróleo, mineral de hierro). En
ciertas ramas de la producción,
el valor de la materia prima ocupa un lugar más importante que en nuestro
ejemplo; la materia
prima del diamante que vende el joyero representa, es seguro, más del 41%
del precio.
Sea lo que sea, en toda la industria manufacturera, los gastos de materias
primas constituyen uno de
los principales capítulos de los gastos de producción. Por lo tanto, la
disminución del precio de las
materias primas tiene un papel inapreciable en la competencia de los
capitalistas entre ellos y en la
carrera por la ganancia.

53. I. G Borissov: Los precios y la política comercial, Moscú, 1925, ediciones


de la comisaría de las finanzas. Simplificando algo estos
cálculos, hemos redondeado los porcentajes. 111
Como algunos fabricantes desean más que todo la disminución de los
precios de las materias
primas, luchas encarnizadas surgen entre los capi talistas que compran las
materias primas y los
capitalistas que las venden.
Muchos capitalistas, entre los más ricos, intentan abrir o adquirir empresas
que producen las
materias primas que necesitan para su producción, con el fin de
substraerse, de este modo, a los
caprichos de los vendedores de materias primas (y de combustibles). Los
capitalistas poseedores de
fábricas de construcciones mecánicas intentan adquirir minas de hierro,
hulleras, etc.
Una lucha análoga se desarrolla en la sociedad moderna entre los estados;
cada estado intenta
conquistar, para sus capitalistas, los ricos mercados de materias primas de
los países atrasados de
Asia, de África y de América.
Finalmente, la utilización más o menos completa de las materias primas
desarrolla un papel muy
importante en la lucha por la disminución de los precios de estas materias.
El trabajo siempre
produce pérdidas. Mientras menos pérdidas hay, menor es el costo de la
mercancía.
En este campo el éxito depende, en una amplia medida, de los progresos de
la ciencia y de la
técnica; cuanto más preciso es el funcionamiento de las máquinas que
trabajan las materias primas,
mejor se utiliza esta materia.
Marx, al citar a un economista francés (El Capital, libro III, 1ª parte, t. IX, p.
174), relata que el
reemplazo de las viejas muelas por nuevas permitió obtener con la misma
cantidad de trigo, una
sexta parte más de harina.
También se puede disminuir sensiblemente el costo de producción
utilizando los desechos. La
chatarra se vuelve a fundir; las pérdidas de la agricultura, detrito y estiércol
sirven para mejorar el
suelo (o a veces sirven de combustibles); los huesos de las carnicerías o de
las fábricas de conservas
se utilizan en la fabricación de abonos o de jabones, etc...
Los progresos de la ciencia moderna, los de la química especialmente,
abren continuamente nuevas
posibilidades de utilización de desechos y ofrecen nuevas materias primas
baratas obtenidas de este
modo, para la fabricación de distintos productos necesarios. Mencionemos
la utilización del
ni trógeno atmosférico en la fabricación de abonos (y de otros productos
nitrogenados); recordemos
también la fabricación de varias substancias orgánicas complejas a través
de procedimientos
sintéticos.
2. Los gastos de combustible y el consumo de energía en general, ocupan el
segundo lugar en los
gastos de producción inmediatamente después de los gastos de materias
primas y de materias
auxiliares (no nos detendremos en estas últimas).
La invención de nuevos motores y la utilización de nuevas fuentes de
energía se cuentan, junto al
desarrollo formidable de los combustibles, entre los más grandes méritos de
la técnica del siglo
XIX. La substitución de la fuerza motriz animal por la máquina de vapor, por
la turbina, por el
motor eléctrico y por el de combustión i nterna; la substitución del carbón
de leña por la hulla y el
petróleo, la utilización, en fin, de las caídas de agua, todos estos cambios
han disminuido el gasto de
combustibles, que no obstante sigue siendo uno de los más importantes de
la producción.
3. La fuerza de trabajo o mano de obra es un elemento del cual ninguna
industria puede prescindir.
Mientras menor es la composición orgánica del capital de la empresa, más
baja es la relación del
capital constante con el variable, y más aumenta el porcentaje de la fuerza
de trabajo en los gastos o
costos de producción.
La disminución del precio de esta fuerza es, naturalmente, una de las
principales preocupaciones del
capitalista. 112
Ya sabemos como actúa para lograr esta meta. Aumenta la intensidad del
trabajo, disminuye el
salario, aumenta el rendimiento del trabajo con la introducción de nuevas
máquinas.
Todos estos gastos æmaterias primas, combustible y fuerza de trabajoæ
constituyen el principal de
los gastos de producción y son llamados gastos de producción propiamente
dichos.
Además hace falta mencionar la amortización de los gastos generales que
tienen bastante
importancia, aunque absorben sólo una parte sensiblemente más pequeña
que los gastos de
producción.
4. Detengámonos un momento en la amortización.
La amortización no es más que la transferencia del precio de las máquinas y
de los edificios al
precio de la mercancí a.
Ya hemos dicho, cuando nos referimos a la plusvalía, que el valor del capital
constante se incorpora
parcialmente al valor de la mercancía. El cálculo preciso de la amortización,
es decir la parte del
desgaste de las máquinas y de los edificios que entra en cada unidad de
mercancía, es a veces
bastante difícil. Si, por ejemplo, afino una pieza en un torno mecánico,
¿cómo saber en qué medida
se ha gastado el torno a lo largo de este trabajo? ¿Cómo conocer con
anticipación la duración de
trabajo que me dará el torno en total y los gastos de reparación que serán
necesarios?
Estimaciones aproximadas basadas en la experiencia anterior son posibles,
aún más, son necesarias.
El capitalista debe reservar parte del valor del capital fijo recuperado por la
venta de las mercancías,
con el fin de constituir lo que se llama el fondo de amortización que le
permitirá, más tarde,
reconstituir el capital fijo. Si se equivoca en sus cálculos puede ser que las
consecuencias de su
error no aparezcan mientras las máquinas y los edificios sigan funcionando.
La catástrofe se
producirá cuando sea necesario reemplazar las viejas máquinas y los fondos
de amortización no
alcancen para comprar máquinas nuevas
54
.
“¿Cómo puede el capitalista asegurar la disminución de los gastos de
amortización por cada unidad
de mercancía (es decir por cada metro de tejido, cada kilo de azúcar, etc.)?
El desarrollo de la
técnica y el aumento de rendimiento del trabajo de los cuales ya hemos
hablado, cumplen en esto un
papel muy importante.
La concentraci ón de la producción, o de las grandes empresas contribuye a
ello, como lo veremos
más adelante. La racionalización de la producción æde la cual hemos
hablado al tratar el sistema
Tayloræ tiene cierta importancia; disminución de la inactividad de las
máquinas, eliminación del
paro parcial de las máquinas, etc. El capitalista al disminuir sus gastos de
amortización “y también
todos sus demás gastos æno piensa en los intereses de los obreros; al
buscar las máquinas más
baratas, empeora las condiciones de trabajo del obrero (descuidando, por
ejemplo, las disposiciones
sobre seguridad del trabajo, etc.)”.
Hagamos notar que el desarrollo de la técnica y de la composición orgánica
del capital concedió a
los gastos de amortización55
un lugar creciente entre los costos de producción y que las economías
que puede realizar en este campo, el capitalista, adquieren una importancia
cada vez mayor.
5. Los demás gastos del capitalista que no entran directamente en la
producción de la mercancía se
llaman gastos generales.

54. Es un error creer que el capitalista debe siempre poseer sus fondos de
amortización en dinero efectivo. Veremos, al tratar sobre el
crédito, que el capitalista puede temporalmente aprovechar estos fondos,
mientras el antiguo capital fijo no está totalmente consumido.
55. Numerosos autores colocan la amortización en los gastos generales.
113
El mantenimiento del personal administrativo y de la administración, en
general, de los empleados y
de los agentes (especialmente de los agentes encargados de la compra de
las materias primas), del
personal auxiliar, mozos y guardias, los impuestos, las contribuciones, los
gastos de seguro, el
mantenimiento de escuelas y de enfermerías entran en estos gastos.
¿Son necesarios estos gastos generales? ¿Puede el capitalista eliminarlos
totalmente? No, no puede
renunciar a mantener una administración; arriesgaría mucho si no se
asegurara; el Estado lo obliga a
pagar impuestos y contribuciones.
Pero es evidente que cualquier capitalista intenta reducir estos gastos al
mínimo.
La organización científica del trabajo y el sistema Taylor no le permiten
solamente aumentar la
intensidad y el rendimiento del trabajo de sus obreros. Le permiten también
organizar el trabajo de
la empresa y de sus obreros de manera que disminuya sensiblemente los
gastos generales. De esta
manera el trabajo por piezas disminuye los gastos de vigilancia de la mano
de obra; los cebos
engañosos del sistema Taylor obligan a los obreros a preocuparse de la
conservación de los bienes
del capitalista y a hacer el máximo de esfuerzo. Finalmente, la organización
científica del trabajo, al
poner a disposición del capitalista procedimientos científicos de facturación
y de contabilidad,
disminuye los gastos de administración56
.
Esta es la importancia general de ciertos gastos en el precio de la
mercancía terminada. El detalle de
estos distintos gastos constituye precisamente el cálculo que permite al
capitalista tomar medidas
para la disminución de ciertas categorías de gastos, con el fin de resistir a la
competencia y no
sucumbir en una lucha desigual.
El cálculo no le puede dar ventaja. El inventario de su economía personal no
le permite remediar la
inorganización, la inexistencia de un inventario general de toda la economía
capitalista. Cualquiera
sea la precisión con la cual el capitalista calcule el costo de la producción de
una mercancía, no
puede saber cuántas mercancías análogas sus competidores lanzarán al
mercado y a qué precio. El
capitalista sólo hace sus propios cálculos para utilizar más racionalmente su
capital y sacar más
ganancia de él. Pero otros capitalistas hacen el mismo esfuerzo. La lucha
sigue y la anarquía de la
sociedad capitalista sigue existiendo.
7) EL PRECIO DE PRODUCCIÓN Y LA TEORÍA DEL VALOR DEL TRABAJO.
Al hacer el balance de lo que hemos dicho hasta ahora, llegamos a las
conclusiones siguientes:

56. La proporción de los obreros ocupados en la producción, en relación con


el total de obreros y empleados en las empresas capitalistas,
disminuye, sin embargo, a medida que van desarrollándose el capitalismo y
la técnica (Ver en El Monitor de la Academia Socialista, XX,
3º fascículo, Moscú, 1923, O. Ermansky: Los objetivos de la organización
científica del trabajo). Este hecho no nos contradice, porque
tenemos en vista la disminución de los gastos generales a un nivel
determinado e invariable de la técnica. La concentración de la
producción desarrol la un papel decisivo en la disminución de los gastos de
producción y tiene también gran importancia en la
disminución de los gastos generales Cuanto más grande es la fábrica,
menor es la parte de los gastos de vigilancia, de alumbrado, etc.,
que entran en una unidad de mercancía.
En cuanto a los impuestos, el capitalista intenta cuanto puede por
sustraerse a ellos. Los hay que disimulan por todos los medios lícitos e
ilícitos sus ingresos e intentan obtener una estimación tan modesta como
sea posible de sus bienes. Pero como el Estado capitalista, que
sólo defiende los intereses de la burguesía, necesita dinero, los políticos
burgueses intentan trasladar las cargas fiscales sobre las masas
trabajadoras. El capitalista obtiene, por lo tanto, una disminución de sus
gastos generales.
Los gastos de mantención de escuelas, enfermerías, etc., sólo constituyen,
todos lo saben, una parte insignificante de los gastos del
capitalista. Las sumas ínfimas que el capitalista inteligente “dedica a estas
obras, les son devueltas al céntuplo. Dichas obras satisfacen al
obrero y aumentan su celo.
Sin embargo, el capitalista no se dedica siempre a estas obras por su propia
voluntad El obrero lo obliga a ello con su acción sindical, con
la lucha económica (huelga, etc.) o política (legislación del trabajo).
Otros gastos generales son ocasionados no por la producción de tas
mercancías, sino por la necesidad de venderlas: gastos de mantención
de un aparato comercial, gastos de publicidad, etc. No son gastos de
producción y, como no tratamos actualmente de comercio, dejamos a
un lado este punto. 114
1. Cualquier capitalista, al vender su mercancía, intenta recuperar los
gastos de producción y
obtener además la mayor ganancia posible.
2. En el proceso de la competencia y transferencia de capitales la ganancia
de los capitalistas tiende
a una tasa media que depende de la composición orgánica y del, tiempo de
rotación del capital de la
sociedad entera.
3. Por lo tanto, el punto de equilibrio en torno al cual oscilan los precios en
la sociedad capitalista se
determina por los gastos de producción más la ganancia media.
Este regulador de la sociedad capitalista se llama el precio de producción.
Pero inevitablemente, una pregunta se impone a la mente. ¿No está en
contradicción esta conclusión
con lo que hemos dicho del valor? Hemos establecido que el precio de una
mercancía se determina,
en último análisis, por el trabajo socialmente necesario para su producción.
Al calcular el precio de
las mercancías hemos considerado continuamente las horas de trabajo y
ahora no hablamos más que
de los gastos del capitalista, gastos de producción y gastos generales, y de
ganancia.
Es verdad que no se trataba en el capítulo del valor de la sociedad
capitalista con su sistema de
explotación del trabajo sino de un régimen simple de producción de
mercancías.
¿Pero cuáles son las relaciones entre los precios de producción de los cuales
hablamos ahora y el
valor de las mercancías del cual hemos hablado antes? Es muy importante
contestar esta pregunta
porque todos nuestros razonamientos se apoyaban sobre la teoría del valor.
Volvamos, por un instante, a la sociedad de la cual hablamos más arriba.
Esta sociedad posee un
capital de dos mil cuatrocientos millones de escudos, y todas sus empresas
se pueden repartir,
considerando la composición orgánica del capital, en tres categorías.

Consideremos un momento las ramas de la producción inscritas bajo el


título “otras”. Tienen un
capital constante de seiscientos millones de escudos, un capital variable de
doscientos millones, una
composición orgánica del capital igual a 600: 200 = 3: 1. Tal es
precisamente la composición
orgánica del capital de la sociedad entera (1.800 / 600= 3/1; las empresas
inscritas bajo este rubro
tienen, por lo tanto, una composición orgánica media de capital. Admitamos
que dos escudos
representen una hora de trabajo socialmente necesario. Calculemos cuántas
horas de este trabajo
están materializadas en las mercancías de todas las empresas, en otros
términos, cuál es el valor de
las mercancías producidas por este capital. (Para ello vamos a suponer,
para ser más claros, que el 115
capital constante está gastado y que su valor pasó enteramente a las
mercancías en un solo
movimiento de rotación efectuado exactamente en un año).

Por lo tanto, las mercancías de los establecimientos de construcción de


máquinas y otras empresas
de alta composición orgánica de capital materializan setecientos millones de
horas de trabajo; el
valor de estas mercancías es igual a mil cuatrocientos millones de escudos,
el valor de las
mercancías de las ramas de industrias de composición orgánica media del
capital es de mil millones
de escudos, y el de la mercancía de las empresas de capital de composición
orgánica inferior es de
seiscientos millones de escudos.
¿Cuál será, por lo tanto, el precio de producción de las mercancías de estas
fábricas?
La tasa media de la ganancia es, en la sociedad que estudiamos, de 25% y
las fábricas de máquinas,
como los establecimientos de industrias análogas, han gastado un capital
igual a 1.000 c + 200 v, es
decir mil doscientos millones de escudos, luego, el precio de producción de
las máquinas
construidas tiene que ser igual a los gastos de la producción (1.200
millones) más la ganancia media
de 25%. Es decir: 1.200 x 25/100 = 300 millones de escudos, o sea,
1.200 millones + 300 millones = 1.500 millones.
De la misma manera se puede calcular el precio de producción de las
empresas textiles y otras de
composición orgánica media de capital.

Hagamos también el mismo cálculo para las empresas de composición


orgánica inferior: 116
Comparemos ahora los precios de producción de las mercancías de las
distintas ramas con su valor.

¿Qué nos enseñan estos cálculos?


Los propietarios de las fábricas de máquinas, empresas de capital de alta
composición orgánica, al
vender las máquinas al precio de la producción reciben más que el valor de
estas máquinas; al
contrario los propietarios de las panaderías reciben menos. ¿Por qué?
Porque los “panaderos”, en
realidad, debían recibir, a consecuencia de la composición orgánica inferior
del capital de, su
empresa, una tasa de ganancia superior a la tasa media, pero tuvieron la
obligación de renunciar a
este excedente de ganancia. Lo hicieron contra su voluntad para que los
propietarios de las
empresas que construyen máquinas no vayan a preferir colocar sus
capitales en la panadería, más
lucrativa, lo que inevitablemente hubiera provocado una baja de los precios.
Por lo tanto, en este proceso de nivelaci ón de la tasa de ganancia, los
capitalistas panaderos y sus
semejantes han perdido cien millones de escudos, las empresas de
construcción de máquinas ganan
precisamente, en excedente, esta suma.
En las ramas de la producción de capital de composición orgánica media,
nuestros cálculos nos
enseñan que el precio de producción de las mercancías es igual al valor.
De la misma manera, si comparamos la suma de los precios de producción
de todas las mercancías
de la sociedad con el valor, vemos que estas dos dimens iones son iguales;
y esto se comprende: los
constructores de máquinas han ganado tanto como los panaderos han
perdido.
Desde un punto de vista puramente cuantitativo, en otros términos, desde
el punto de vista de las
dimensiones del valor y del precio de producción existe cierta relación entre
ambos hechos, y 117
entonces es evidente que si el valor no desaparece en la sociedad
capitalista, sólo se manifiesta con
eficacia, bajo su forma anterior en la sociedad considerada en su conjunto.
El precio de producción
crece sobre la base del valor, nace del valor, ya que está constituido por los
gastos de producción y
por la tasa de ganancia media, ya que la tasa de ganancia media al
provocar variaciones del valor,
nace del valor: porque finalmente la tasa de ganancia media no es más que
la relación de la
plusvalía de todas las empresas de la sociedad con el valor del capital de
esta sociedad.
Pero la conexión entre el precio de producción y el valor no termina aquí: la
conexión cuantitativa
entre la dimensión de las mercancías y su precio de producción se explica
alternativamente por
conexiones más profundas que siguen existiendo en el trabajo de los
hombres en la producción,
relaciones expresadas por el valor del precio de producción.
¿Cuáles son las relaciones de producción que encuentran su expresión en el
valor? Las de los
propietarios individuales de las mercancías, las que el mercado rige
espontáneamente por medio de
las cosas. El valor, al regir las relaciones entre los hombres, enseña a donde
tiene que ir el trabajo
del productor individual de mercancías, en otros términos, el valor está
regulando la repartición del
trabajo social, en una sociedad en la cual el trabajo social, en realidad, toma
formas individuales
basadas en la propiedad individual.
Pero si en el régimen de producción simple de mercancías la repartición del
trabajo social se hace a
través del valor, si el trabajo se dirige en línea recta en esta sociedad hacia
la rama de producción
que tiene el precio superior al valor; en la economía capitalista las cosas no
son exactamente
iguales: aquí es el precio de producción el que desarrolla el papel de
regulador: la diferencia entre el
precio individual y el precio de producción determina la medida en la cual
una empresa es más o
menos lucrativa, la cantidad de ganancias que puede dar al capitalista por
su capital y decide, por
ello mismo, a donde tiene que ir el capital.
De este modo, el precio de producción conduce a una repartición
determinada de los capitales entre
las ramas de la economía y las distintas empresas. Pero se comprende que
al regular la repartición
de los capitales, el precio de producción regula también la repartición del
trabajo social: porque una
determinada repartición de los capitales provoca una determinada
repartición del trabajo en l a
sociedad. En la economía mercantil simple la repartición del trabajo social
se hace directamente por
medio del valor, en la sociedad capitalista se hace indirectamente por
medio de los precios de
producción y de la repartición de los capitales. Esto porque existen en la
economía capitalista,
además de la relación entre los poseedores de mercancías, otras relaciones
sociales: primero las que
existen entre los capitalistas y los obreros y en segundo lugar las que
existen entre los distintos
grupos de capitalistas industriales
57
.
Las relaciones sociales de la economía mercantil simple, (es decir las
relaciones entre distintos
poseedores de mercancías que regulan espontáneamente sus relaciones por
mediación de las
mercancías en el mercado) no desaparecen en régimen capitalista, sino que
se vuelven más
complejas y toman otra forma porque otras relaciones se añaden a ellas.
Y, si es así, se comprende que el valor, expresión de las relaciones de la
economía mercantil simple,
no desaparece en la economía capitalista, y sólo toma en ella una forma
más complicada,
precisamente la del precio, de producción. Aunque estas dos formas no
coinciden exactamente, un
lazo profundo existe entre ellas.

57. La teoría del valor del trabajo sólo estudia un tipo de relaciones de
producción entre los hombres (considerados como poseedores de
mercancías); la teoría de los precios de producción supone, en cambio, la
existencia de tres tipos de relaciones de producción de la
sociedad capitalista (relaciones entre los poseedores de mercancías,
relaciones entre los capitalistas y los obreros, relaciones entre los
distintos grupos de capitalistas industr iales). I. Roubine. Ensayos sobre la
teoría del valor de Karl Marx, Moscú, 1924 118
8) PRECIO DE MONOPOLIO Y GANANCIA DE MONOPOLIO
Hasta ahora, en la determinación de las leyes que rigen las relaciones de
producción de la economía
capitalista, hemos partido de la hipótesis de un régimen de competencia
libre e ilimitada.
Necesitábamos esta hipótesis para estudiar las leyes de la economía
capitalista bajo su forma más
pura. Sin embargo, encontramos en la sociedad capitalista real, distintos
factores que limitan
frecuentemente la ley de la libre competencia. En estos factores entra la
política del Estado, que
interviene por medio de un sistema de medidas en la competenci a libre y
espontánea, y, por lo tanto
la limita en cierta medida, también entra en estos factores el monopolio
natural de ciertos productos
y principalmente la política de las asociaciones patronales, los trusts,
sindicatos, etc... que
constituyen los monopolios. Es evidente que los capitalistas utilizan
cualquier monopolio para subir
los precios de las mercancías por encima de su valor, y del precio de
producción. De esta manera se
establece en el mercado el precio de monopolio ¿De qué depende este
precio, qué leyes lo
determinan? ¿Depende exclusivamente del capricho y del arbitrio del
capitalista, o depende, hasta
cierto punto, de las leyes que determinan los precios de producción en el
régimen de libre
competencia?
Sabemos que el precio de producción se determina, en el régimen de libre
competencia, por los
gastos de producción, (precio de costo) más una ganancia media. La
ganancia media resulta de la
transferencia de los capitales de las ramas de la producción de alta
composición orgánica del capital
a las ramas de capital de composición orgánica inferior.
¿Qué influencia ejerce la nivelación de la ganancia o la tasa de monopolio
sobre todo este proceso?
El monopolio no aspira a facilitar la transferencia del capital y de este modo
a nivelar la ganancia,
sino a parar la acción de la ley de la competencia y, por lo tanto, a subir la
ganancia. El monopolio
limita la ley del precio de producción. El precio está establecido por el
monopolio y ya no
corresponderá exactamente al precio de producción.
¿Significa esto que el precio del monopolio depende exclusivamente del
capricho del capitalista y
pierde toda relación con la ley del valor?
Antes de contestar esta pregunta, veamos quien paga finalmente estos
precios aumentados por los
dueños del monopolio, veamos de qué bolsillo sale la ganancia aumentada
del monopolio. Por un
lado esta ganancia se puede obtener en detrimento de otros capitalistas
competidores, en primer
lugar de los que no pertenecen a las asociaciones patronales monopolistas;
en este caso se descuenta
la ganancia de la plusvalía de los competidores. Finalmente, esta reducción
podrá provocar la ruina
de los capitalistas, no organizados en los monopolios: los obligará a entrar
en las asociaciones que
constituyen el monopolio.
La segunda fuente posible de la ganancia del monopolio, es el consumidor.
Cuando se trata del
obrero, la ganancia del monopolio equivale a una reducción del salario;
cuando se trata del
campesino, la ganancia del monopolio se descuenta de la parte del valor
creado por el trabajo.
El consumidor no tiene más que un medio de defensa contra el precio del
monopolio: cuando este
precio llega a ser demasiado alto, el consumidor no compra más.
En el segundo caso como en el primero, el alza de los precios y de la
ganancia tiene límites
determinados. En el primer caso choca con la resistencia de los demás
capitalistas, en el segundo
con la capacidad de compra del consumidor. Más allá de cierto límite, los
altos precios disminuyen
la demanda hasta el punto que una baja de los precios se vuelve ventajosa.
Sólo dentro de estos
límites el monopolio puede subir el precio a su antojo. Es fácil darse cuenta
que si el precio de monopolio no corresponde enteramente al precio de
producción, los límites dentro de los cuales oscila se determinan por las
leyes del valor.?