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FERTILIZACIÓN

DE CULTIVOS EN
CLIMA CÁLIDO
Editor: Ricardo Guerrero Riascos
Fertilización
de cultivos
en clima cálido
Editor: Ricardo Guerrero Riascos
Ingeniero Agrónomo, M. Sc. Profesional Consejero, Monómeros Colombo
Venezolanos, S.A. (E.M.A.), Profesor Asociado, Facultad de Agronomía,
Universidad Nacional de Colombia.
E
n Colombia, la agricultura en el clima cálido, constituye un componente
de gran trascendencia, tanto en la producción de alimentos, como
en la de materias primas. En los alimentos destaca el arroz, cultivo que en
Colombia ha adquirido un gran desarrollo tecnológico, mostrando ya niveles de
productividad que sobrepasan largamente el alcanzado en la mayoría de países en
vías de desarrollo. El maíz y el sorgo son, así mismo, especies importantes, cuya
tecnología también ha experimentado incrementos significativos.
En el caso de los cultivos llamados industriales, es el algodón, la especie cultivada
que en Colombia ha alcanzado un desarrollo trascendente, al igual que la caña de
azúcar, la palma africana y la soya.
De otra parte, como es bien conocido, el cultivo de frutales, en el clima cálido, ha
tenido un alcance internacional en el caso del banano, habiendo alcanzado nive-
les de productividad, calidad y exportación que se acercan a los más altos del
mundo. En la actualidad, son varias las nuevas especies de frutales que vienen
siendo cultivadas, con éxito, en las zonas de clima cálido. Destaca el caso del
mango, la piña, la vid, el maracuyá, el guanábano y la papaya, entre otras.
En los casos antes señalados, la práctica de fertilización se ha constituido en un
componente tecnológico clave para obtener máxima productividad y eficiencia
económica. Es así, como en la década de los años 80, el uso de fertilizantes, en la
agricultura colombiana, experimentó incrementos no esperados, habiendo dupli-
cado el consumo de potasio y aumentado más del 80% el de nitrógeno. Estas
cifras significaron alcances muy superiores a los promedios del mundo.

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En el uso de fertilizantes, se estima que la agricultura nacional, en términos globales,
está ya superando la etapa III, o sea, la de la fertilización potásica; siendo la etapa
I: fertilización nitrogenada y la II: fertilización fosfórica. Se espera que, en una
etapa IV, sea el azufre el nutriente que destaque en los consumos, sin descartar
que el magnesio y el calcio lleguen a significar también requerimientos de abona-
miento que superen los niveles actuales. Así mismo, ya en la década de los años
80, se evidenció que los microelementos habían aumentado su consumo en la
producción agrícola nacional e, incuestionablemente, en el decenio de los años
90, sus cifras superarán sustancialmente a las actuales.
En la última década del siglo XX, la agricultura colombiana está obligada a incluir
la calidad de la cosecha como meta adicional al componente de simple productivi-
dad. En la consecución de este logro, la nutrición vegetal seguirá siendo un ins-
trumento de trascendencia indiscutible, en donde la práctica de fertilización cons-
tituye el componente tecnológico clave. Será necesario, no obstante, afrontar el
bajo nivel de eficiencia que aún denote el uso de fertilizantes en la colombiana, ya
que, actualmente, las pérdidas económicas derivadas de este problema, alcanzan
cifras de increíble magnitud. Para ello, hay necesidad de mejorar sustancialmente
la práctica de fertilización, en particular, en lo que respecta al diagnóstico nutricional
adecuado, confiable y oportuno, así como también en lo que concierne a los
sistemas apropiados para el abonamiento eficaz.
Al iniciar la década de los años 80, Monómeros Colombo Venezolanos, S.A.
(E.M.A.) publicó un primer folleto sobre la fertilización de cultivos en clima
cálido de Colombia, cuya utilización como material de texto, consulta y divulga-
ción técnica, ha crecido en el transcurso de los años. Al comenzar los años 90,
Monómeros ha resuelto entregar una Segunda Edición de la Obra, presentándola
como un libro de texto, que recoge otros cultivos, cuyos capítulos han sido escri-
tos, revisados y corregidos por especialistas en la materia.
Al entregar esta obra, Monómeros espera continuar aportando su contribución al
progreso de la agricultura nacional.

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E
l clima cálido de Colombia, comprende regiones localizadas a altitudes
inferiores a los 1.000 metros sobre el nivel del mar y con tempe-
raturas superiores a los 24°C. Cubre aproximadamente el 80% de la ex-
tensión territorial del país e incluye las llanuras costeras del Caribe y del Pacífico,
los valles del Magdalena, Cauca, Cesar, Sinú, Catatumbo, Patía, entre otros, y las
extensas regiones de la Orinoquia y Amazonia.
En las regiones de clima cálido, tiene asiento la agricultura comercial e industrial
más avanzada del país, así como la ganadería de carne y, en conjunto, constituyen
las zonas con mayor potencial para el desarrollo futuro de la agricultura nacional,
tanto por su extensión, como por la fertilidad de sus suelos, condiciones
topográficas, recursos hidrológicos y características climáticas.
Las características generales de las principales regiones de clima cálido, se resu-
men a continuación:

2.1 COSTA ATLÁNTICA

La región de la Costa Atlántica, está localizada en la parte norte de Colombia y


ocupa alrededor de 30.000 kilómetros cuadrados. Se extiende desde la frontera
venezolana a la panameña. El relieve oscila de suavemente ondulado a moderada-
mente pendiente. La altitud promedio oscila entre 0 y 200 metros sobre el nivel
del mar. El paisaje general es el típico de una llanura costera.
El clima oscila entre semiárido y subhúmedo. La temperatura es casi constante a
través del año, con promedios anuales que oscilan entre 27 y 29 °C. La precipita-
ción anual varía con relativa amplitud de lugar a lugar y de un año a otro, pero
con frecuencia solamente hay un período lluvioso intermitente que se extiende de
abril a noviembre, siguiendo luego una estación absolutamente seca. El rango de
precipitación anual varía entre 600 y 1.500 mm, pero los valores más comunes
giran alrededor de 1.100 a 1.300 mm.
El uso de la tierra está aún muy restringido. La mayor parte del área, se utiliza
para el levante extensivo de ganado de carne, en praderas naturales y una menor
proporción está siendo utilizada para los cultivos de algodón, arroz, sorgo, maíz,
yuca y banano.

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Los suelos de esta zona, son de origen aluvial, merino y/o lacustre, más o menos
bien drenados y por áreas aledañas a los ríos que sufren inundaciones periódicas.
Los suelos no inundables son profundos, mecanizables y con fertilidad variable.

2.2 VALLE DEL BAJO MAGDALENA

Esta región está localizada en la parte norte-central de Colombia y ocupa alrede-


dor de 45.000 kilómetros cuadrados. Incluye las llanuras aluviales en los cursos
bajos de los ríos Magdalena, Cauca, Cesar, Sinú, San Jorge, Nechí, Lebrija y Carare.
Está bordeada por la región de la Costa Atlántica y las colinas bajas de la cordillera
Andina. La altitud va desde el nivel del mar hasta los 200 m.
La topografía general es plana. El paisaje es el típico de las planadas aluviales
inundables. El clima es tropical, de húmedos a subhúmedos. La precipitación
media anual varía entre los 1.200 mm en Montería y 2.690 mm en
Barrancabermeja. Al igual que en la Costa Atlántica, los meses más secos son
diciembre, enero, febrero y marzo, seguido por una estación lluviosa intermitente
que se extiende desde abril hasta noviembre. Generalmente los meses más lluvio-
sos son mayo y octubre. La temperatura es casi constante a través del año y fluctúa
entre 26 y 29 °C.
Los suelos de esta región son predominantemente de naturaleza aluvial, origina-
dos de sedimentos arenosos, limosos y arcillosos. La mayor parte del área está
siendo utilizada en la explotación de ganadería de carne y, en menor proporción,
en cultivos como algodón, arroz, sorgo y maíz. La mayor limitante para el uso de
la tierra es el exceso de agua durante la estación lluviosa.

2.3 LLANOS ORIENTALES

Esta región está situada en la parte oriental del país y se extiende desde los flancos
de la Cordillera Oriental hasta los límites con Venezuela. Con 300.000 kilóme-
tros cuadrados, es una de las regiones naturales más extensas de Colombia. La
mayor parte del área está localizada entre los 200 y 300 metros sobre el nivel del
mar. El relieve es predominantemente plano.
El paisaje está dominado por terrazas aluviales suavemente onduladas, planadas
aluviales y la zona del pie de monte. Los ríos principales son el Meta, el Arauca y
el Vichada, con sus tributarios.
La temperatura promedio anual es de 26 °C y la precipitación media anual varía
entre 4.600 mm en Villavicencio y menos de 3.000 mm en Puerto López. Nor-

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malmente se presenta una larga estación lluviosa intermitente de marzo a diciem-
bre, seguida por una estación muy seca de enero a marzo.
Los suelos de esta región se han desarrollado bajo condiciones de alta precipita-
ción pluvial y temperatura, a partir de sedimentos aluviales lavados, ácidos y po-
bres. Son suelos que presentan concentraciones tóxicas de aluminio y su fertilidad
es baja o muy baja, ya que se presentan deficiencias en casi todos los nutrientes
esenciales. Las zonas de pie de monte y de los planos aluviales son las que tienen
condiciones de fertilidad menos adversas.
La mayor parte de las tierras de esta región se explota en la producción de ganado
de carne, bajo sistemas primitivos. Las explotaciones agrícolas ocupan una míni-
ma parte del área en aquellas zonas con mejores condiciones de suelos, principal-
mente en la zona del pie de monte y las llanuras aluviales. Se cultiva arroz, maíz,
sorgo, yuca, plátano y cacao, principalmente.

2.4 VALLE DEL ALTO MAGDALENA

Esta región está localizada en la parte central del país, entre las cordilleras Central
y Oriental, y su extensión es de aproximadamente 23.000 kilómetros cuadrados.
Su altitud oscila entre 195 m y 1.100 m entre La Dorada y Altamira, respectiva-
mente.
Incluye terrazas y planadas aluviales, así como planicies semidesérticas. El río
Magdalena corre a través del valle, recibiendo algunos tributarios, tales como los
ríos Saldaña, Coello y Recio.
El clima es tropical, de semiárido a subhúmedo. Durante el año hay dos períodos
secos y dos lluviosos. Generalmente, se consideran meses secos junio, julio, agos-
to, diciembre, enero y febrero, siendo lluviosos los meses restantes. La precipita-
ción pluvial anual oscila, en promedio, entre 900 mm (Garzón) y 2.300 mm
(Mariquita). La temperatura media mensual es casi uniforme y oscila entre 27 °C
y 30 °C, a lo largo del año. La evaporación es muy alta y la humedad relativa es
muy baja.
En términos generales, los suelos de esta región son fértiles y apropiados para el
desarrollo de una agricultura tecnificada. La limitante principal es la incidencia
de los períodos secos, y aunque la mayor parte del área está siendo explotada en
ganadería de carne, es ya importante la producción tecnificada de cultivos de
arroz, algodón, ajonjolí, tabaco, maíz y sorgo. Un porcentaje significativo del área
está ocupado con tierras esqueléticas y severamente erodadas no apropiadas para
la explotación agropecuaria.

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2.5 VALLE DEL CAUCA

El valle geográfico del río Cauca, tiene cerca de 200 kilómetros de largo y 10 a 30
kilómetros de ancho. Se encuentra localizado entre 950 y 1.100 m sobre el nivel
del mar. La topografía general es plana o ligeramente ondulada, con pendientes
predominantes del 1 al 3%.
El clima es subhúmedo tropical. A lo largo del año hay dos períodos secos y dos
lluviosos. Las épocas lluviosas se extienden de marzo a mayo y de octubre a di-
ciembre y los períodos secos, de enero a marzo y de junio a septiembre. El prome-
dio anual de precipitación oscila entre 1.000 y 1.300 mm. La temperatura media
anual oscila entre 24 y 26 °C.
Los suelos se han desarrollado principalmente a partir de depósitos aluviales, com-
puestos principalmente de sedimentos arcillosos y de arenas calcáreas, existiendo
también en los extremos sur y norte fuertes influencias de cenizas volcánicas.
Tradicionalmente se han considerado los suelos del Valle del Cauca como de alta
fertilidad. Sin embargo, en los úItimos años una buena parte de los suelos se han
tornado deficientes en potasio y, ocasionalmente, en fósforo, particularmente en
aquellas áreas bajo explotación agrícola intensiva. De otra parte, la ocurrencia de
suelos salinos y sódicos se ha incrementado acentuadamente, ya que actualmente
el área afectada cubre cerca de 80.000 hectáreas.
Actualmente la principal explotación agrícola de la región es la caña de azúcar,
pero también se cultiva algodón, soya, maíz, sorgo, tabaco y tomate. También es
importante la explotación ganadera.

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E
l propósito de este artículo, es presentar, en forma resumida, algunas carac-
terísticas principales de los suelos de zona cálida en Colombia. Con
este objeto, se mencionan las condiciones de formación del suelo y su
efecto sobre su clasificación y se discuten los elementos principales de su fertili-
dad, así:

3.1 CONDICIONES NATURALES

3.1.1 Generalidades: altitud, localización, distribución y extensión


En Colombia, los suelos de zonas cálidas están localizados a una altitud de 0 a
1.000 metros sobre el nivel del mar y ocupan aproximadamente 82% del territo-
rio nacional (IGAC-ICA, 1985). Las zonas cálidas están distribuidas irregular-
mente en todo el país, pero corresponden principalmente a las costas y las plani-
cies marinas, las altillanuras de la Orinoquia y la Amazonia y los valles interandinos.
3.1.2 Regiones y subregiones de zonas cálidas
De esta manera y dependiendo de diferencias en su ubicación y en sus condicio-
nes específicas en cuanto a formas fisiográficas, relieve, microrrelieve, clima, ma-
teriales geológicos, suelos y drenaje, los suelos de las zonas cálidas corresponden a
cinco (5) regiones naturales principales y/o veintiséis (26) subregiones, a saber
(ICA-PLANTRA, 1986):
a) Los Valles Interandinos: del Alto Magdalena, del Magdalena Medio, del Cauca,
del Zulia y del Patía y otros vallecitos locales.
b) Región Caribe: que incluye Guajira Alta, Media y Baja; Valle del Cesar, zona
bananera del Magdalena, el Bajo Magdalena, el Bajo Cauca y la depresión
Momposina; las Sabanas de Sucre y Bolívar, el Valle del Sinú, el Alto Sinú y
San Jorge, el Occidente del Litoral Caribe y el Urabá Antioqueño-Chocoano.
c) La costa del Pacífico, con la selva chocoana al norte y la llanura del Pacífico al
sur.
d) La Orinoquia con sus áreas bien drenada, mal drenada y el piedemonte.
e) La Amazonia, con el piedemonte y la selva amazónica.
En este artículo se enfatiza, prioritariamente, la información correspondiente a

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los Valles Andinos, la Costa Atlántica y la Orinoquia, donde el uso comercial de
la tierra es más intenso y generalizado.
3.1.3 Clima de las zonas cálidas
En Colombia el clima de las zonas cálidas ha sido clasificado, según el esquema
propuesto por Koeppen (IGAC, 1977) como: a) Clima Tropical Lluvioso; y b)
Clima Seco de Baja Latitud:
a) El Clima Tropical Lluvioso, comprende áreas con temperatura anual promedia
mayor de 18 °C y pluviosidad anual promedia mayor de 750 mm, e incluye
subáreas de clima superhúmedo (como Costa del Pacífico, Bajo Cauca y
Piedemonte Amazónico); de clima húmedo (Bajo Magdalena y Piedemonte
de la Orinoquia); y, de clima de Sabana (como Orinoquia, Sabanas del Sucre,
Bolívar y Cesar, valles del Tolima y del Cauca).
b) Clima Seco de Baja Latitud, que se presenta principalmente como clima de
estepa, muy caliente, con vegetación xerofítica y lluvias cenitales (como en la
faja de la Costa Atlántica, desierto de la Tatacoa y valle del Patía).
En general, el único elemento climatológico común a todas las subáreas climáticas
cálidas, es la alta temperatura, cuyo promedio anual es superior a 24 °C. Los otros
componentes del clima (como la lluvia, la HR, la EVT, etc.), sí varían frecuente y
significativamente.
La Tabla 3.1 muestra datos típicos de algunos componentes metereológicos, para
algunas localidades representativas de la zona cálida.
3.1.4 Materiales parentales
En general los materiales parentales sobre los cuales se han desarrollado los suelos
de zonas cálidas en Colombia, son contrastantes. Así, por ejemplo, en la Costa
Atlántica y en los Valles Interandinos corresponden a sedimentos profundos y no
consolidados, compuestos por mezclas heterogéneas, de cascajos, gravillas, are-
nas, limos, arcillas y cenizas volcánicas: en la Costa Atlántica como aluviones
básicos y materiales fosilíferos de origen marino; en los Valles Interandinos, como
aluviones recientes del Cuaternario, enriquecidos por bases en su recorrido a lo
largo de los valles y también por cenizas volcánicas ya meteorizadas, de carácter
básico, expulsadas por volcanes de la Cordillera Central. Por el contrario, en la
Orinoquia y en la Amazonia predominan sedimentos del Terciario, más consoli-
dados, ácidos y poco fértiles, con arcillas rotas y anaranjadas, ricas en sesquióxidos
de hierro y aluminio.

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TABLA 3.1 Promedio meteorológicos seleccionados de algunas localidades representativas de clima cálido en Colombia.
(Tomado de “Anuarios” del HIMAT.)

Evaporación media Humedad


Región natural Altitud Lluvia Días de Temperatura
Meses más secos ponderada relativa
y/o localidad (msnm) (mm/año) lluvia/año (°C)
(mm/día) (%)
Valles interandinos
Palmira 1.006 1.001 160 DEF,JJA 24,3 4,8 72
Neiva 439 1.264 152 DEF,JJA 27,4 5,8 68
Ibagué 1.300 1.370 198 DEF,JJA 23,1 4,1 77
Honda 209 1.616 148 DEF,JJA 27,9 5,3 73
Barrancabermeja 126 2.563 169 DEFMA 28,1 5,7 76
Costa atlántica
Montería (Córdoba) 20 1.160 84 NDEFM 27,8 4,8 88
Valledupar (Cesar) 110 988 93 NDEFMA 28,1 5,5 73
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Corozal (Sucre) 140 1.169 111 DEFMA 27,4 4,7 81


Soledad (Atlántico) 15 920 70 DEFMA 28,1 5,1 80
Riohacha (Guajira) 18 534 44 DEFMA 28,1 6,4 70
Costa pacífica
Quibdó 63 7.980 318 FMA 26,5 3,0 89
Apartadó 30 2.819 201 DEFMA 27,0 3,5 84
Tumaco 3 5.200 260 SON,A 26,4 3,1 82
Orinoquia
Villavicencio 336 4.002 201 DEFMA 25,1 4,0 78
Puerto López 220 2.331 111 DEFMA 26,2 5,3 89
Amazonia
Florencia 240 3.730 237 NDEF 25,3 3,7 88
Puerto Asís 260 4.162 226 ONDEF 25,9 88
Leticia 84 3.204 210 OND,JJA 25,5 3,3 89
3.1.5 Geomorfología, relieve, pendientes, drenaje e inundabilidad
En términos generales, la geomorfología y las formas fisiográficas de las zonas
cálidas de Colombia muestran relieve plano y corresponden a geoformas propias
de cuatro grandes paisajes: a) Costa Emergida (del Caribe); b) Costa Sumida (del
Pacífico); c) Planicies Aluviales (Valles Interandinos); y d) Altiplanicies Ondula-
das (Orinoquia y Amazonia).
Los Valles Interandinos, por ejemplo, presentan macro y microformas típicas de
planicies aluviales, donde se alternan áreas de pendientes 0-1-3%, con tierras con-
vexas hasta de 7% de mejor drenaje, con zonas cóncavas mal drenadas y/o even-
tualmente, inundables durante la época de lluvias.
En la Costa Atlántica, colindan relieves planos y cóncavos-convexos de pendien-
tes 0-1-3% con colinas onduladas de hasta 25%, en presencia de planicies aluviales,
sabanas, playones, terrazas marinas y dunas arenosas, sujetos a inundaciones pro-
longadas o pasajeras. En las Altillanuras predominan suelos planos y convexos
levemente ondulados y, en pendientes 0-3-7-12% y/o asociados con vegas planas
de pendientes 0-3% inundables periódicarnente.
3.1.6 Formaciones vegetales y uso de la tierra
En Colombia, la vegetación natural de las zonas cálidas presenta grandes diferen-
cias a medida que aumentan la lluvia y el contenido de humedad del suelo y se
pasa de regiones secas, a semisecas, subhúmedas, húmedas y superhúmedas.
Según el Mapa Ecológico de Espinal y otros (1977), yendo de las zonas más secas
a las húmedas, se observan las siguientes formaciones vegetales:
— Bosque muy seco tropical de monte espinoso y matorral desértico (Costa Ca-
ribe y Guajira).
— Bosque seco tropical (Sabanas de la Costa Atlántica).
— Bosque húmedo tropical (como por ejemplo, en la Amazonia y en el Magda-
lena Medio).
— Bosque muy húmedo tropical (como por ejemplo en la Costa del Pacífico y en
el Piedemonte Amazónico).
El uso de la tierra y el grado de tecnología agrícola usado en suelos de zona cálida
es muy diverso y depende, en gran parte—además de la propia naturaleza de los
suelos—de las condiciones socio-económicas, de infraestructura, de transporte y
desarrollo prevalentes en cada región.

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Así por ejemplo, en los Valles Interandinos del Cauca y del Huila - Tolima, la
agricultura está más desarrollada y utiliza métodos más intensivos y tecnificados
de manejo de suelos y cultivos. Entre los cultivos principales, sobresalen la caña
de azúcar, el arroz, el maíz, el sorgo y el algodón y, en menor proporción, pastos-
ganados y frutales. Por el contrario, en la Costa Atlántica y en la Orinoquia, el
mayor porcentaje del suelo está ocupado con pastos artificiales y rastrojos natura-
les y dedicada a ceba de ganado, con métodos extensivos de manejo. En menor
proporción, parte de estas áreas está ocupada con cultivos de arroz, palma africa-
na, banano, algodón, sorgo, maíz, plátano y yuca.

3.2 CARACTERÍSTICAS PEDOLÓGICAS Y AGROLÓGICAS

El clima y el material parental, conjuntamente, con diferentes procesos


pedogenéticos, determinan las principales propiedades y diferencias pedológicas
y agrológicas de los suelos de clima cálido.
3.2.1 Los procesos pedogenéticos y los perfiles de suelos
a) En climas secos, donde la precipitación es baja, la evapotranspiración alta, la
vegetación escasa, la incorporación del material orgánico en el suelo es poca y
la meteorización leve, hay más presencia de minerales de arcilla expandibles
tipo 2 y mayor reserva de minerales.
En estas localidades, los procesos pedogenéticos corrientes de formación de
suelos, incluyen poco oscurecimiento del suelo superficial, calcificación,
salinización y sodificación, acompañados de enriquecimiento de bases por ero-
sión química o por capilaridad, con algún movimiento de arcilla de A hacia B,
compactación en el subsuelo y texturas superficiales más gruesas sobre subsuelos
arcillosos, en perfiles de suelos poco evolucionados.
b) En sitios húmedos pero bien drenados, donde los mecanismos de intemperización
son mucho más intensos, los procesos pedogenéticos incluyen acumulación,
transformación, transferencia, destrucción y síntesis de componentes orgáni-
cos e inorgánicos, pérdida de bases, formación de suelos ácidos más evolucio-
nados, con subsuelos marrones o rojizos y producción de arcillas caoliníticas y
óxidos amorfos de Fe y Al.
En relieves bajos y cóncavos, con humedad excesiva, nivel freático fluctuante y
drenaje impedido, la reducción y la gleización son importantes y están asocia-
das con texturas arcillosas y colores moteados grises, ferruginosos y azulosos.

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3.2.2 Órdenes y subórdenes de suelos
En Colombia, existe gran heterogeneidad taxonómica en los suelos de clima cáli-
do, debido principalmente a las diferencias ya señaladas en los factores, procesos
formadores y propiedades de los suelos resultantes, tal como se observa en el
Mapa de Suelos de Colombia (IGAC, 1982).
En términos muy generales, podrían corresponder a tres grandes “super agrupa-
ciones”: a) Suelos minerales básicos; b) Suelos minerales ácidos; y c) Suelos orgá-
nicos. La Tabla 3.2 muestra resumidamente órdenes y subórdenes del “Soil
Taxonomy” representativos de algunas localidades de clima cálido (Solamente se
usan grandes grupos para diferenciar los Dystropepts [ácidos] de los Eutropepts
[básicos], en los Inceptisols).
En general (IGAC, 1982) se han reportado los siguientes órdenes de suelos como
los más importantes dentro de cada región natural:
1. Valles Interandinos: Inceptisols, Entisols, Mollisols, Vertisols, Alfisols e
Histosols.
2. Costa Atlántica: Inceptisols, Entisols, Mollisols, Vertisols, Aridisols, Alfisols.
3. Orinoquia (bien y mal drenada): Inceptisols, Oxisols, Entisols y Ultisols.
4. Amazonia: Inceptisols, Oxisols, Entisols y Ultisols.
5. Litoral Pacífico: Inceptisols, Entisols e Histosols.
3.2.3 Clases y subclases agrológicas de suelos de zonas cálidas de
Colombia
Las clases y subclases agrológicas, indicativas de la capacidad o aptitud de uso
potencial de los suelos de zonas cálidas (además de la pendiente predominante,
esencialmente plana) están determinadas fundamentalmente por las condiciones
locales de suelo y de clima.
En realidad, aunque su relieve, su pendiente, los bajos grados de erosión y las
facilidades de mecanización y de riego, sugieren su ubicación en Clase I, sin em-
bargo, en la práctica, gran parte corresponden a las Clases II, III, IV, V, VI y
solamente un porcentaje mínimo clasifica como Clase I, sin limitaciones serias.
La Tabla 3.3 presenta clases y subclases agrológicas propias de algunos suelos típi-
cos de zona cálida (según informes y mapas del Departamento Agrológico, IGAC),
que muestran la predominancia de las ClasesAgrológicas II y III.

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TABLA 3.2 Órdenes y subórdenes de suelos del Soil Taxonomy predominantes
en localidades representativas de clima cálido de Colombia.
(Adaptado del Mapa de Suelos de Colombia, IGAC, 1983.)

Orden de Suborden y/o gran grupo Símbolos en el mapa de suelos y


Región natural
suelos predominantes (+) localidades representativas

Inceptisols Eutropets + Usterst + Udolls Af = Palmira y Cerrito


Entisols Aquepts + Aquents + Fluvents Aa = Candelaria (Valle)
Vertisols Fluvents + Ustropepts + Salinos Ae = Palmira y Cerrito
Valles interandinos
Mollisols Ustropepts + Ustorhent + Salinos Ca = Campoalegre, Guamo, Baraya, Armero,
(Valle, Huila, Tolima,
Alfisols + Ustolls + Ustalfs Ibagué y Espinal
Magdalena medio)
Histisols Tropepts + Ustolls + Ustalfs + Pb = Abanicos de Armero, Espinal y Guamo
Orhents + Salinos
Orthents + Ustropepts + Mollisols Cb = Honda y Armero

Inceptisols Ustropepts + Ustorhents + Salinos Ca = Montería, Sabanalarga, Sincelejo


Entisols y Fundación
Aridisols Fluvents + Tropepts + Udolls + Ae = Montería, Sincelejo, Fundación
Mollisols Ustolls + Usterts y Valledupar
Vertisols Aquents + Aquepts + Fluvents Aa = Valle Sinú, La Mojana, Sucre, Bolívar,
Alfisols Valle Cesar y Riohacha
Histisols Ustropepts, Ustolls, Ustalf Pb = Sevilla, Fundación y Valledupar
Costa atlántica Ustorthens + Salinos
(Córdoba, Sucre, Ustropepts, Usterts, Uderts + Aj = Atlántico, Bolívar y Sucre
Bolívar, Atlántico, Salinos
Magdalena, Cesar y Psamments Ea = Suelos eólicos y salinos
Guajira) Orthids + Argids + Mb = Suelos guajiros calcáreos, salinos o no
Orthents + Orthids + Ustolls Cd = Como en Uribia (Guajira)
Udolls + Eutropets + Fluvents Pe = En Apartadó y Carepa (Urabá)
Fluvents + Eutro y Dystropepts Af = Aluviones Bajo Cauca - Mojana
+ Udolls (Sucre + Bolívar)
Dystropepts, Orthents, Udults Ak = Sabanas de San Jorge,
y Spodosols Aguachica y Magdalena medio

Inceptisols Dystro y Eutropepts + Fluvents Af = Terrazas, Vegones


Oxisols + Udolls y Vegas
Entisols Dystropepts + Urthox + Ustox + Ah = Terrazas de Villavicencio
Orinoquia (Bien
Ultisols Puerto López
drenada y mal
Ultisols Dystropepts + Orthox + Ustox Da = Sabanas de Puerto Gaitán - Carimagua
drenada)
Psamments Eb = Dunas
Aquents, Aquepts y Dystropepts Ac = Suelos mal y bien drenados Orinoquia
(Maní - Tame)

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TABLA 3.3 Ejemplos de clases y subclases agrológicas propias de algunos suelos representativos
de zona cálida en Colombia.

Unidad y/o Subclase Limitantes del uso de la


Región natural Municipio o paisaje
suborden agrológica tierra

Candelaria Aa = Fluvents I Ninguno


Palmira Aj = Usterts III sc Suelo y clima
Cerrito Ae = Ustolls II c Clima
Recta Cali-Palmira Salino = Ustalfs V sc Sodicidad y clima
espinal Aj = Tropepts III c Clima
Valles interandinos Guamo Pb = Ustalfs III s Suelo
Guamo Salino-Ustalfs V sc Sodicidad y clima
Campoalegre Ag = Tropepts IV s Suelo
Armero (89) Ca = Tropepts VII sc Suelo (lodos volcánicos)
Honda Ae = Fluvents III c Clima
Zulia Aa = Fluvents III sc Suelo y clima

Sincelejo Ca = Tropepts III c Clima


Fundación Ca = Orthents IV sc Suelo y clima
Montería Ae = Flunemts II c Clima
Velledupar Pb = Ustalfs IV sc Suelo y clima
La Mojana Aa = Aquepts V hc Inundación y clima
La Mojana Aj = Uderts III c Clima
Costa atlántica Sevilla Pb = Ustolls I Ninguno
Sabanalarga Aj = Tropepts VIII sec Suelo, erosión y clima
Corozal Aj = Uderts VI sc Suelo y clima
Sabana Aguachica Ak = Dystrop VI sc Suelo y clima
Guajira Ea = Psamments VII sc Suelo y clima
Guajira Mb = Orthids IV sc Suelo y clima
Guajira + Atlántico Cd = Orthents VI sc Suelo y clima

Terrazas Dystropept IV s Suelo


Orinoquia bien
Vegas + Veg Fluvents III c Clima
d re n a d a
Altillanura Ustox VI sc Suelo y clima

3.3 FERTILIDAD DE LOS SUELOS

En términos generales, las tierras más fértiles de Colombia se presentan en clima


cálido, sin que esto signifique necesariamente que todos los suelos de clima cálido
sean fértiles. La fertilidad de los suelos de clima cálido ha sido estudiada por el
IGAC, a través de numerosos levantamientos agrológicos, el HIMAT en sus dis-
tritos de riegos, el INCORA en sus parcelaciones, los Departamentos de Suelos
de 10-12 facultades de Agronomía, las corporaciones regionales, las federaciones

19
de cultivos (arroz, algodón, etc.), y principalmente, por los Programas de Suelos y
Cultivos del ICA, en diez (10) centros de investigación y granjas experimentales
representativos de las principales áreas cálidas del país, a saber: Palmira, Nataima
(Espinal), Turipaná (Montería), Motilonia (Codazzi), Caribia (Sevilla), Tulenapa
(Urabá), La Libertad (Villavicencio), Carimagua (Meta-Vichada), Río Mira
(Tumaco), Macagual (Florencia) y El Cucharo (Santander).
3.3.1 Análisis químicos de suelos típicos de zona cálida
La Tabla 3.4 presenta los resultados del análisis de algunos suelos representativos
de zonas cálidas, según datos de los informes de levantamientos agrológicos ela-
borados por el IGAC (archivos del IGAC, Bogotá). Los valores obtenidos, refle-
jan claramente la naturaleza de los factores y procesos formadores de suelo, pre-
dominantes regionalmente.
3.3.2 Niveles críticos de determinaciones de fertilidad
El ICA ha seleccionado algunos rangos de valores y ha establecido algunas escalas
o niveles críticos de contenido para evaluar las determinaciones de fertilidad (en
este caso de regiones como el valle geográfico del río Cauca; el Alto Magdalena, la
Costa Atlántica y la Orinoquia), así (Marín y otros, 1982):
Para pH, valores de < 5,5; de 5,6 a 7,2; y > de 7,3
Para contenidos de Materia Orgánica, fósforo y potasio, las siguientes escalas o
niveles críticos:

Determinación Unidades Bajos Medios Altos

Materia orgánica Porcentaje Menores de 2 2a4 Mayores de 4


Materia orgánica Valle del Cauca Menores de 2 2a3 Mayores de 3
Fósforo ppm-Bray II Menores de 15 15 a 30 Mayores de 30
Fósforo Orinoquia Menores de 5 5 a 10 Mayores de 10
Potasio Meq/100 g Menores de 0,20 0,20 a 0,40 Mayores de 0,40
Potasio Orinoquia Menores de 0,10 0,10 a 0,15 Mayores de 0,15
Relación Ca:Mg Menores de 1,0 1,1 a 3,0 Mayores de 3,0

En los párrafos siguientes se discuten los valores observados en cuanto pH, Mate-
ria Orgánica, fósforo y potasio en suelos de distintas zonas cálidas, según datos
del ICA y del IGAC (Tablas 3.4 y 3.5): adicionalmente, se comentan algunos
aspectos relativos al encalado, relación Ca: Mg, S y microelementos.

20
TABLA 3.4 Análisis químico del horizonte superficial de suelos típicos de zona cálida. (Adaptado de Informes de levantamientos
agrológicos, archivos IGAG.)

Cond.
Localidad Suborden Textura pH MO (%) P (ppm) Meq/100 g de suelo
Elect.

Ca Mg K Na Al

Valles interandinos

Recta Palmira Natr - Ustalfs F. Arc. 7,6 4,0 37 13,9 9,0 0,6 2,3 - 1,6
Palmira Usterts Arc. 6,2 6,0 9 18,3 14,3 0,1 0,1 - -
Palmira Ustolls F. Arc. 6,1 7,6 60 15,5 3,7 0,7 0,4 - -
Espinal Ustropepts F. A. 6,7 1,4 30 7,0 1,2 0,2 0,1 - -
Guamo Natr - Ustalfs F. L. 7,2 1,0 4 8,6 2,4 0,2 2,4 - 1,0
Venadillo Orthent F. A. 6,0 1,2 7 4,8 1,6 0,1 0,1 - -
21

Costa atlántica

Cereté Fluvents F. 6,8 1,6 30 15,4 9,0 0,2 0,6 - 1,1


La Mojana Aquepts F. Arc. 6,2 1,4 130 10,9 5,7 0,6 0,3 - 0,8
Sincelejo Ustarts Arc. 7,5 2,4 84 27,4 5,8 2,1 0,2 - -
Sevilla (Magdalena) Ustropepts F. L. 7,2 0,6 35 6,4 1,6 0,2 0,1 - -
Uribia Orthids F. Arc. A. 6,8 0,2 6 8,2 7,4 0,2 1,2 - -
Codazzi Ustropepts F. 6,1 2,0 44 14,3 3,7 0,2 0,1 - -

Orinoquia

La Libertad Dystropepts F. Arc. 4,5 3,4 4 0,1 0,4 0,1 0,10 3,7 -
Puerto López Orthox F. L. 4,7 3,2 2 0,2 0,2 0,1 0,04 2,6 -
Puerto Gaitán Ustox F. Arc. 4,6 4,8 2 0,2 0,1 0,2 0,09 2,0 -
TABLA 3.5 Distribución porcentual de los valores de pH, materia orgánica (MO), fósforo (P), potasio (K) y de la relación Ca:Mg en suelos
de las regiones cálidas de Colombia. (Adaptado de Marín y otros, 1982.)

pH Materia orgánica Fósforo Potasio Relación Ca:Mg

Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto Bajo Medio Alto
22

Valle del Rio cauca 15 72 13 14 24 62 52 21 27 40 27 33 12 64 24


Alto Magdalena 22 72 6 37 21 42 46 17 37 36 30 34 2 54 44
Costa Atlántica 10 69 21 41 28 31 27 13 60 44 24 32 3 26 71
Desierto Guajiro 4 54 42 38 50 12 25 15 60 39 33 28 0 14 86
Valle Bajo Magdalena 22 72 6 33 28 39 59 16 25 62 19 19 7 48 45
Orinoquia 72 28 0 27 33 40 69 15 16 70 22 8 17 25 58
Amazonia 78 22 0 15 25 60 77 11 12 62 25 13 15 23 62
Costa del Pacífico 36 63 1 21 27 52 80 11 9 79 7 14 18 61 21
3.3.3 El pH a la reacción del suelo
En concordancia con las variaciones en los factores y procesos formadores del
suelo, el pH local en distintas regiones cálidas de Colombia varía desde fuerte-
mente ácido hasta fuertemente alcalino. En general prevalecen dos tendencias
bien definidas (Tablas 3.4 y 3.5): a) basicidad, en las áreas occidentales y norte del
país (Valles Interandinos y la Costa Atlántica) donde aproximadamente 69-72%
de los suelos corrientes tienen valores intermedios de 5,5 a 7,2; y b) acidez, en
suelos de terrazas y de altillanuras de la Orinoquia, la Amazonia y la Costa Pacífi-
ca, con un 70% de suelos con pH menor de 5,5. Lógicamente, la predominancia
de valores intermedios de pH en los suelos más valiosos agrícolamente del país,
representa una condición muy positiva para el comportamiento de muchos ele-
mentos nutrientes y bastante favorable para la producción de cultivos.
Por el contrario, la presencia de condiciones extremas de pH, ocasiona gravas
problemas de fertilidad y de manejo de suelos: la acidez, en relación con el grado
de meteorización, mineralogía de las arcillas, presencia y porcentaje de saturación
de bases (Ca, Mg, K y Na), nitrificación, toxicidad del Al y Fe, fijación del P y
necesidad de encalado; y, la alcalinidad, en relación con la ocurrencia de suelos
calcáreos, salinos, salino-sódicos y sódicos, el deterioro de la estructura, mal dre-
naje interno, dispersión de la materia orgánica, insolubilidad del P y de algunos
microelementos como Fey Mn, toxicidad del Na, necesidad de enmiendas y de
riegos, construcción de drenajes, selección de cultivos y programas sofisticados de
recuperación de suelos. Según datos del ICA y del IGAC (ídem) en el Valle del
Cauca, en Tolima y Huila y en la Costa Atlántica, existe un porcentaje significati-
vo de suelos “alcalinos”, como por ejemplo, en localidades tales como Palmira
(Valle), Espinal-Guamo (Tolima), La Doctrina (Sinú), Tolú (Sucre), Bayunca y
Santa Catalina (Bolívar), Manatí y Santo Tomás (Atlántico), Ciénaga y El Banco
(Magdalena), Valledupar y Villanueva (Cesar) y Fonseca y Riohacha (Guajira), y
sus alrededores, en áreas que más bien tienen algún desarrollo agrícola y buen
valor comercial. Igualmente Marín y otros (1982, pág. 54), señalan las siguientes
frecuencias de pH mayores de 7,3 para distintas regiones y cultivos (posiblemente
asociadas con salinidad):

Frecuencia
Regiones Cultivos
pH 7,3

Valle Algodón 26%


Cesar Algodón 29%
Guajira Algodón 32%
Magdalena Algodón 36%
Guajira Sorgo 62%
Valle Arroz 25%

23
3.3.4 La Materia Orgánica y el nitrógeno del suelo
Ordinariamente, la literatura agronómica reporta que en las zonas tropicales cáli-
das y húmedas, los contenidos de materia orgánica y nitrógeno disponible para
las plantas son deficientes o bajos, debido principalmente al poco contenido y/o a
la gran transformación de los residuos orgánicos y altas pérdidas del N; o, en
zonas más bien secas y de alta evapotranspiracion, por causas de la baja produc-
ción de materia orgánica.
De hecho, en los suelos bien drenados operan la descomposición, la humificación,
la mineralizacion, la incorporación y, en grado variable, la nitrificación. Por el
contrario, en suelos mal drenados, prevalece la preservación y/o acumulación de
residuos orgánicos y, eventualmente, la desnitrificación y/o inmovilización del N.
De acuerdo con los datos del IGAC (Tabla 3.4) y a los análisis de suelos del
archivo del ICA (Tabla 3.5), los mayores porcentajes de frecuencia de valores más
altos de contenidos de materia orgánica se observan para suelos de los Valles
Interandinos, del Bajo Magdalena y de la Orinoquia, la Amazonia y la Costa
Pacífica, quizas debido al regimen pluvial más o menos regular, moderada
evapotranspiración, y presencia significativa de vegetación con aportes medianos
de residuos orgánicos y, en algunas localidades, posiblemente por tratarse de mues-
tras de suelos vírgenes o barbechos que por primera vez o después de algunos años
se incorporan o reincorporan a la agricultura. Contrariamente, en la Costa Atlán-
tica y en el desierto guajiro, probablemente por causa de menor precipitación,
lluvias más irregulares, mayores temperaturas y alta evapotranspiración, mejor
drenaje y menor retención de humedad del perfil del suelo y tipo más arbustivo
de vegetación con menor producción de biomasa, el porcentaje de frecuencia de
valores bajos de materia orgánica es significativamente mayor, o sea, que el conte-
nido de la fracción orgánica en estos suelos es menor.
Puesto que el suministro de N-total nativo del suelo no proviene de fuentes mine-
rales sino que está relacionado directamente con el contenido de materia orgáni-
ca, es probable que las mayores deficiencias de N y respuestas a su aplicación
ocurran en suelos de la Costa Atlántica y de la Guajira. Sin embargo, los resulta-
dos obtenidos por el ICA y por otras entidades y/o investigadores, indican ordi-
nariamente que en las otras regiones cálidas (como en los valles del Cauca, del
Alto Magdalena y del Bajo Magdalena, donde los porcentajes de materia orgánica
son aparentemente adecuados), también hay regularmente respuestas a la adición
de fertilizantes nitrogenados en muchos de los cultivos propios de cada región
(incluyendo las leguminosas), quizas por causa de condiciones inadecuadas de
nitrificación (asociadas con fuente de la materia orgánica, texturas, humedad,

24
pH, niveles de NPK, población de bacterias nitrificantes, etc.) y/o alta extracción
de los cultivos (Ramírez, 1982).
3.3.5 El fósforo en suelos de zonas cálidas
A pesar de que el requerimiento de P de la mayoría de los cultivos es relativamen-
te muy bajo (si se compara con las cantidades requeridas de otros elementos), el
suministro de P disponible para los cultivos constituye uno de los problemas más
importantes de la ciencia del suelo, de la fertilidad y de la fertilización de suelos,
tanto en regiones tropicales como en regiones templadas, debido a que ordinaria-
mente: a) el nivel del fósforo nativo es casi siempre muy bajo (salvo que haya sido
fertilizado); b) el fósforo requiere de un rango adecuado de pH (aproximadamen-
te de 5,6 a 6,8) para su óptima disponibilidad; c) el fósforo tiende a formar fosfatos
insolubles: de Fe y Al en suelos muy ácidos (de pH menor de 5,5); y, de Ca, en
suelos básicos de (pH mayor de 6,8); d) los fertilizantes -P exigen fuentes, épocas
y métodos de aplicación específicos de acuerdo a los suelos y cultivos; e) los ferti-
lizantes -P, son los más costosos; y, f ) para muchos suelos y cultivos, hay poco
efecto residual (de la fertilización fosfórica). (Guerrero R., 1983; León y Martínez,
1988).
En Colombia, en suelos de regiones cálidas, donde ocurren alternadamente sue-
los de carácter básico, de carácter ácido y de pH intermedio (5,6 a 6,7), se pueden
presentar y de hecho se presentan suelos con contenidos adecuados y/o deficien-
tes de P disponible para los cultivos. Según datos del IGAC y del ICA (ídem,
Tablas 3.4 y 3.5), el contenido de P nativo tiende a ser bajo tanto en los suelos
interandinos del Valle del Cauca, Huila y Tolima y del Bajo Magdalena, como en
la Orinoquia, Amazonia y Costa Pacífica. Sorpresivamente, la misma informa-
ción (Tabla 3.5) indica que tanto en la Costa Atlántica como en la Guajira existe
el mayor porcentaje (60%) de suelos con contenido alto de P asimilable (más de
40 ppm), aunque la información no especifica si se trata o no de suelos cuyo pH
sea inferior a 6,8, donde la presencia de fosfatos tricálcicos insolubles sea menos
frecuente.
3.3.6 El K en suelos de zonas cálidas
La mayoría de los cultivos requieren cantidades relativamente altas de K, que en
su gran mayoría proviene de los minerales primarios y secundarios del material
original, pero en formas elementales, generalmente como K intercambiable en el
enjambre iónico, K fijado o como K en la solución del suelo. Frecuentemente, el
contenido de K de los suelos típicamente tropicales tiende a ser bajo y muy bajo,
debido a la misma naturaleza de los materiales parentales, procesos avanzados de

25
meteorización, gran solubilidad del elemento y alta extracción por las plantas. Sin
embargo, en Colombia (donde muchos suelos de las zonas cálidas no muestran
precisamente las propiedades de los suelos tropicales típicos), los contenidos de K
del suelo varían fuertemente entre distintas regiones, y más bien tienden a mos-
trar correlación directa con los valores de pH.
Así, por ejemplo, según los datos del IGAC (Tabla 3.4) y los datos de Marín
respecto a niveles críticos de potasio (Marín, 1986) en los suelos de los Valles
Interandinos en el Valle del Cauca, del Alto Magdalena (Huila y Tolima) y del
Bajo Magdalena, que han sido cubiertos y rejuvenecidos por la adición de sedi-
mentos transportados por escorrentía y provenientes de los suelos adyacentes; o
por cenizas volcánicas transportadas por el viento; o, como los suelos de la Costa
Atlántica, que se han desarrollado sobre materiales marinos fosilíferos recientes,
básicos y/o calcáreos, muestran que los porcentajes de muestras con nivel alto de
K (mayor de 0,4 me/100 de suelo y a veces mayor de 1,0 y hasta 2,0 me) son
generalmente mayores del 80% en todas las regiones interandinas y del Caribe, o
sea, que solamente menos del 20% de tales muestras tienen valores bajos niveles
de K (aunque los datos del ICA de 1982 [Tabla 3.5] indican que en los Valles
lnterandinos, en la Costa Atlántica y en la Guajira el K del suelo tiende más bien
a mostrar valores bajos).
Por el contrario, los suelos de la Orinoquia, de la Amazonia y de la Costa Pacífica,
muestran niveles bajos y a veces extremadamente bajos de K aprovechable para las
plantas (Tablas 3.4 y 3.5 del IGAC y del ICA) y, por lo tanto, requieren aplica-
ción frecuente de dosis relativamente altas de fertilizantes K para la producción
aceptable de los cultivos.
Así mismo, Ortiz (1978) reafirma que en general, según la información obtenida
por el ICA, ha habido poca respuesta a la adición de K, debido a que la mayoría
de los suelos contienen cantidades suficientes para los cultivos. Según datos de
este autor, la capacidad de liberar potasio, en su orden, es mayor en suelos de
Palmira, Santa Marta y Chicoral; mediana en Valledupar, y muy baja en La Liber-
tad. Por otra parte, Frye (1978) evaluando el contenido de K en el suelo en distin-
tas zonas cálidas, ha propuesto valores críticos de 0,25, 0,35 y 0,45 me/100 g para
Tolima, Valle y Litoral Atlántico, respectivamente, y sugiere que se tenga presente
la relación Ca + Mg/K, aunque ella no haya mostrado gran correlación, puesto
que no se requieren determinaciones adicionales. A este respecto, Howeler y Spain
(1978), considerando que la mayoría de los cultivos tropicales son altos extractores
de K y que algunos suelos sufren reducciones drásticas y rápidas del K del suelo
(de 0,77 a O,38 me/100 g en dos años, suelos del Valle del Cauca con caña de

26
azúcar), sugieren aumentar en un 40% la dosis de K cuando la relación Ca + Mg/
K es mayor de 100.
3.3.7 El Ca y el Mg, el encalado y la relación Ca: Mg del suelo
a) Contenidos de Ca y Mg:: el Ca y el Mg son elementos esenciales para la nutri-
ción de las plantas, que en gran parte determinan el porcentaje de saturación
de bases del suelo y están correlacionados estrechamente con los valores de
pH. Según los análisis químicos (Tablas 3.4 y 3.5) y en concordancia con los
pH, se observa que los contenidos de Ca y Mg son mayores en los valles del
Cauca, del Sinú, del Cesar y del Alto Magdalena y, particularmente, muy altos
en la Costa Atlántica y en la Guajira (excepción de algunas Sabanas Terciarias
Ácidas del Bajo Magdalena y de la Costa Atlántica, como en Aguachica y San
Jorge, donde son comunes pH menores de 5,5); probablemente Ca y Mg son
medianos en los vallecitos a lo largo de los afluentes de los ríos Magdalena y
Cauca; y, son bajos en la Orinoquia y en la Amazonia (salvo algunas vegas del
Piedemonte de la Orinoquia).
b) En encalamiento del suelo: en estas circunstancias, los suelos occidentales de los
Valles Interandinos y del norte del país en la Costa Atlántica, Bajo Magdalena
y Guajira, ordinariamente no requieren encalamiento. El encalado con cal
dolomítica (que contiene Ca y Mg), en cambio, sí se recomienda para la
Orinoquia, la Amazonia y algunos suelos ácidos del Bajo Magdalena - Costa
Atlántica ya mencionados, con el fin de neutralizar el alto contenido de Al
intercambiable, disminuir las deficiencias de Ca y Mg, aumentar el pH y, en
general, mejorar la fertilidad.
c) La relación Ca: Mg en el suelo: en general, se reconoce que estos cationes deben
guardar entre sí una relación adecuada para favorecer la nutrición de las plan-
tas. Corrientemente (Marín, 1986) la relaciones de Ca: Mg, se consideran
altas de 3:1 o más; medianas de 2 a 3; bajas, menores de 2; e invertidas, cuando
los valores de Ca y Mg son practicamente similares o si definitivamente el Mg
es mayor que el Ca.
La evaluación de la información sobre relaciones Ca: Mg en suelos de distintas
regiones de Colombia (Marín y otros, 1982, Tabla 3.5) indica que tal relación
es alta y desbalanceada en la Costa Atlántica, la Guajira, la Orinoquia y la
Amazonia; mediana, en el Valle del Cauca y en el Alto Magdalena, e invertida
en algunos suelos del Valle del Cauca. Así por ejemplo, algunos análisis de
suelos del Valle (citados por Marín, 1986) indican:

27
meq/100 g
Localidad pH Relación Ca:Mg
Ca Mg

Buga 7,0 26 26 1,0


Zarzal 6,3 17 19 0,9
Palmira 6,9 16 20 0,8
Tuluá 7,7 11 29 0,4

No obstante, trabajos realizados en el Valle del Cauca por Gómez y por Rolong
- Ramírez, citados por Marín (ídem), indican que relaciones de Ca: Mg de 0,6
a 3,2 y relaciones invertidas, no afectaron significativamente la producción de
maíz, de fríjol y de sorgo, en cosechas consecutivas.
3.3.8 El S en suelos de zonas cálidas
El S del suelo proviene en su gran mayoría del material orgánico y en menor
proporción de la fracción mineral, y es tomado por las raíces en forma de sulfatos
(Guerrero R., 1986).
Puesto que el suministro de S del suelo está entre otros factores relacionado con el
contenido de materia orgánica, el suministro de S en los suelos de zonas cálidas
varía frecuentemente y en gran parte está influenciado por la lluvia, la temperatu-
ra, la EVT y la vegetación. Así, por ejemplo, los resultados citados por Guerrero
R., 1988 (de trabajos realizados por Lora y Gómez, Pedroza y Lora, y Castillo y
Lora) indican deficiencias de S en suelos al sur del Huila, en la cuenca del río
Suárez (Santander) y en los Llanos Orientales, mientras que Gonzalez estudiando
muestras provenientes de los siete departamentos de la Costa Atlántica y de diez
cultivos regionales concluyó que, en términos generales, hay predominancia de
contenidos altos de S disponible, con un rango de 1,10 a 786 ppm, y un prome-
dio de 36 ppm, salvo en muestras de Bolívar y Sucre donde predominaron valores
bajos (menores de 5 ppm).
Recientemente, Guerrero R. (1988) revisó y avaluó la información publicada so-
bre disponibilidad de S en los suelos colombianos, en relación al número de mues-
tras analizadas, con los siguientes resultados:

28
TABLA 3.6 Contenido de S-disponible (ppm) en zonas cálidas*.

Departamento S-ppm Nº muestras Departamento S-ppm Nº muestras

Valle 3-530 67 Bolívar 2-15 20


Huila 0,1-170 219 Atlántico 2-786 221
Tolima 5-55 31 Magdalena 3-595 204
Córdoba 1-3.100 47 Cesar 2-786 168
Sucre 1-15 17 Guajira 2-19 9
* Adaptado de Guerrero, R. (1988)

Guerrero R. (ídem) evaluó la disponibilidad del S según la siguiente escala de


valores (ppm): baja < 5; Moderada 5-15; y Alta >15. En consecuencia, la disponi-
bilidad para los departamentos enumerados sigue la siguiente secuencia (de ma-
yor a menor): Alta: Magdalena-Tolima-Valle-Cesar-Atlántico-Córdoba; Baja:
Guajira-Bolívar-Sucre.
En conclusión, en general existe buena disponibilidad de S para los cultivos en la
mayoría de las zonas calidas, pero se requieren estudios más detallados para preci-
sar áreas con disponibilidad moderada y baja.
3.3.9 Los microelementos en suelos de zonas cálidas
a) Importancia: los microelementos desempeñan un papel muy importante en la
nutrición y producción de cultivos, debido a su participación y su acción celu-
lar, metabólica, catalítica, enzimática, fotosintética y simbiótica en muchos de
los principales procesos fisiológicos. Desafortunadamente, en Colombia sólo
se han realizado investigaciones locales, por elementos o por cultivos, princi-
palmente bajo el liderazgo de R. Lora y G. González (del ICA) y C. Flor (del
CIAT) y, en la fecha, no existe un balance del estado general o especial de los
microelementos en agricultura, tal como sí se ha hecho en otros elementos.
b) Factores que afectan el contenido de microelementos: en general, en muchos sue-
los y en particular en aquéllos de zona cálida, el contenido de microelementos
depende en gran parte de la composición de los materiales originales del suelo,
pero puede estar afectado por los siguientes factores (Guerrero R., 1986):
— La reacción o pH del suelo, puesto que a valores muy bajos algunos elemen-
tos como Fe y Mn, son más solubles y alcanzan niveles tóxicos; y, en pH
altos, se vuelven insolubles y resultan deficientes, tal como también es el
caso de Fe y Mn.
— El porcentaje de materia orgánica, porque algunos ME provienen directa-
mente de ella, o pueden ser liberados por reacciones de intercambio iónico
y, entonces tienden a ser deficientes si el material orgánico es bajo, como
cuando se comparan, por ejemplo, los porcentajes de materia orgánica en
suelos de Palmira v-s Espinal v-s Uribia (Tabla 3.4).
— La textura, puesto que liberación, absorción y retención de elementos esen-
ciales es mayor en suelos arcillosos que en arenosos.
— La humedad del suelo, ya que sequías prolongadas o excesos de humedad
determinan la presencia de formas oxidadas, reducidas o inactivas que limi-
tan la disponibilidad de los microelementos.
— Interacciones con otros elementos (Marín, 1986), pues se ha observado la ten-
dencia de algunos al reaccionar y/o interferirse en presencia de otros (Como
Znx P, B x Ca, Zn x Fe y Cu, etc.).
— Cantidades asimilables, ya que existen grandes diferencias entre las formas
totales y las asimilables, los métodos de determinación y los niveles críticos
usados.
— Especies y variedades, puesto que los requerimientos de micronutrimentos
varían ampliamente entre especies y aun entre variedades (como es el caso
de Mo en coliflor de la Sabana, Zn en arroz del Valle, etc.).
c) Problemas de microelementos en zonas cálidas: a pesar de la poca información
disponible, los resultados obtenidos en investigaciones locales o regionales por
el ICA, el CIAT y algunas Facultades de Agronomía y de acuerdo a algunos
principios básicos universales y elementales ampliamente conocidos en suelos,
es posible establecer algunas conclusiones preliminares sobre el comportamiento
de los microelementos en distintos suelos y cultivos de zona cálida, así:
En suelos neutros o básicos de los Valles Interandinos, de la Costa Atlántica,
del Bajo Magdalena y de la Guajira, con pH altos y en muchos casos mayores
de 6,8-7,2, donde ordinariamente los suelos muestran condiciones vérticas,
altos porcentajes de arcillas 2:1, altos porcentajes de saturación de bases y con-
tenidos de Ca y Mg, bajos porcentajes de materia orgánica, sequías acentuadas
y texturas arenosas, probablemente existen deficiencias de Fe, Mn, Cu, Zn y
B.
En suelos ácidos de la Orinoquia, Amazonia, Bajo Magdalena y Litoral Pacífi-
co, donde predominan alta precipitación de pH bajos y a veces extremada-
mente ácidos, existen deficiencias de Mo, y probablemente toxicidad de algu-

30
TABLA 3.7 Factores que afectan la disponibilidad de micronutrimentos*.

Deficiencia
Factores que pueden contribuir a la
deficiencia Mn Fe B Cu Zn Mo
Alto N * *
Alto P * * *
Bajo K *
Alto Ca y/o sobre encalamiento * * * *
Alto Mg *
Alto Mn * * *
Alto Fe * *
Alto Cu * * *
Bajo Zn *
Alto Zn * * *
Bajo pH * *
Alto pH * * * * *
Alto S *
Alto Na *
CaCO3 libre * *
Baja materia orgánica * * *
Alta materia orgánica * *
Drenaje natural malo *
Condiciones de sequía * *
Baja temperatura y suelo húmedo * *
Suelos con mala aireación *
Suelos livianos color claro * * * *
Suelos alcalinos * * * *
Alta intensidad luminosa *
Baja intensidad luminosa *
Condiciones extremas de humedad *
* Tomado de Flor (CIAT, 1982)

nos elementos cuya solubilidad aumenta en forma reducida, o deficiencia de


formas oxidadas de algunos elementos que no son frecuentes en pH bajos,
como es el caso de formas de Fe+2, +3 y Mn+2, +3.
La Tabla 3.7 (Flor, 1982) enumera algunos factores que pueden afectar la dis-
ponibilidad de algunos de los microelementos.

31
3.4 BIBLIOGRAFÍA CITADA

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34
L
as plantas necesitan alimentarse. El proceso mediante el cual los vegetales
utilizan el alimento requerido se denomina nutrición y los elementos
involucrados nutrientes.
Los nutrientes esenciales requeridos por las plantas son exclusivamente de natura-
leza inorgánica o mineral, lo cual constituye una diferencia básica con otros seres
vivos, tales como el hombre y los animales y ciertos microorganismos que
adicionalmente requieren alimentos de origen orgánico.
La naturaleza química de los nutrientes esenciales es elemental y generalmente son
clasificados en dos grupos: elementos mayores o macronutrientes y elementos meno-
res o micronutrientes.

4.1 ELEMENTOS MAYORES O MACRONUTRIENTES

Se denominan elementos mayores a aquéllos que las plantas requieren y utilizan


en cantidades grandes, ellos son: nitrógeno (N), fósforo (P), potasio (K), azufre
(S), calcio (Ca) y magnesio (Mg).
Por su relativa mayor importancia cuantitativa, al nitrógeno (N), fósforo (P), y
potasio (K) se los denomina elementos primarios, en tanto que el azufre (S), calcio
(Ca) y magnesio (Mg), se los identifica como elementos secundarios. No obstante,
tanto los primarios como los secundarios y, aun los menores, son igualmente
esenciales para la vida vegetal.
La fuente natural de estos elementos es el suelo desde donde son utilizados por las
plantas, pero además existen otros elementos mayores esenciales para la vida vege-
tal que no proceden del suelo, tales como el carbono (C), oxígeno (O) e hidróge-
no (H). El carbono (C) es utilizado por las plantas a partir de la atmósfera, me-
diante el proceso de fotosíntesis. El oxígeno (O) también es tomado desde la
atmósfera mediante el proceso de respiración. El hidrógeno (H), se encuentra en
el agua y es utilizado por los vegetales mediante la absorción de agua vía raíz.
Normalmente las plantas disponen de enormes reservas de carbono (C) y oxígeno
(O) en el aire y por ello, estos elementos no son limitantes. La disponibilidad de
hidrógeno será Iimitante únicamente bajo condiciones de sequía, cuando no se
dispone de riego.

36
En contraste, es muy frecuente la ocurrencia de deficiencias nutricionales en los
elementos que proceden del suelo, especialmente en el caso de aquéllos que son
requeridos en cantidades altas, tales como el nitrógeno (N), fósforo (P), y potasio
(K). Esto se debe a que en muchos casos los suelos, especialmente aquéllos que
han sido sometidos a cultivo intensivo, no están en capacidad de suministrar los
nutrientes en la cantidad y calidad exigida por las plantas.

4.2 ELEMENTOS MENORES O MICRONUTRIENTES

De otra parte, las plantas requieren para su nutrición cantidades muy pequeñas
de los siguientes elementos:
Hierro (Fe), manganeso (Mn), cobre (Cu), zinc (Zn), boro (B), molibdeno (Mo)
y cloro (Cl).
La circunstancia de que estos nutrientes sean requeridos en cantidades mínimas
explica su denominación de elementos menores o micronutrientes.
Aunque en la agricultura de alta productividad que utiliza fertilizantes portadores
de nitrógeno, fósforo y potasio, suelen presentarse con alguna frecuencia caren-
cias en uno o varios de los elementos menores, dependiendo de la especie cultiva-
da y las características del suelo, la ocurrencia de deficiencias es mucho menos
frecuente que en el caso de los elementos mayores.

4.3 FUNCIONES DEL NITRÓGENO (N)

El nitrógeno es un constituyente importante de aminoácidos, proteínas, ácidos


nucléicos, vitaminas, fosfolípidos y clorofila. En consecuencia, está involucrado
en la mayoría de las reacciones bioquímicas determinantes de la vida vegetal.
Entre las funciones más importantes del nitrógeno están las de aumentar el vigor
general de las plantas, dar color verde a las hojas y demás partes aéreas, favorecer
el crecimiento del follaje y el desarrollo de los tallos y promover la formación de
frutos y granos. Contribuye, en resumen, a la formación de los tejidos y se puede
decir que es el elemento del crecimiento.
Las deficiencias de este elemento ocasionan un lento crecimiento y poco desarro-
llo de la planta. Da lugar a una coloración verde pálida o amarillenta en las hojas
inferiores, las cuales caen prematuramente. Las ramas laterales son pocas, el
macollamiento escaso y los tallos cortos y delgados. En casos severos la floración
se reduce considerablemente y se disminuye drásticarnente el rendimiento gene-
ral del cultivo.

37
El exceso de nitrógeno retarda la maduración del cultivo y la formación de frutos,
provoca un escaso desarrollo del sistema radicular de la planta y un crecimiento
excesivo del follaje.

4.4 FUNCIONES DEL FÓSFORO (P)

Aunque de los tres elementos primarios (N, P, K) el fósforo es el requerido en


cantidades menores, la disponibilidad de este elemento en la mayor parte de los
suelos agrícolas del trópico es muy limitada.
El fósforo es un elemento que juega un papel clave en la vida de las plantas. Es
constituyente de ácidos nucléicos, fosfolípidos, vitaminas y, además, es indispen-
sable en los procesos donde hay transformaciones de energía. Otras de sus funcio-
nes son las de estimular el desarrollo de la raíz, interviniendo en la formación de los
órganos de reproducción de las plantas y acelerar la maduración de los frutos, en los
cuales generalmente se acumula en concentraciones altas.
Por lo general, la deficiencia de fósforo genera en la planta problemas análogos a
los producidos por las deficiencias de nitrógeno; el crecimiento de la parte aérea y
de las raíces se reduce, al igual que la floración; se producen tallos cortos y delga-
dos, disminuye el número de ramas laterales y se retarda la apertura de yemas,
hojas y botones florales.
El exceso de este elemento acelera la maduración a expensas del crecimiento y
puede generar efectos adversos sobre la utilización de otros elementos nutritivos,
tales como el Zinc.

4.5 FUNCIONES DEL POTASIO (K)

Junto con el nitrógeno, el potasio es absorbido en cantidades altas por las plantas.
Este elemento juega un papel importante en el metabolismo de los carbohidratos
y proteínas, en el control de la transpiración y del contenido de agua en las célu-
las. Es cofactor enzimático, interviene en la fotosíntesis y controla y regula la
actividad de varios elementos minerales.
El potasio tiene una función específica en la economía del agua en la planta, ya que
controla el movimiento de los estomas y, al activar su cierre, limita la transpira-
ción, generando en la planta resistencia a la sequía. A través del control enzimático
favorece la síntesis de los compuestos polimerizados, tales como las proteínas y
carbohidratos. Además, controla la traslocación y acumulación de los azúcares.

38
La deficiencia de potasio genera un considerable estancamiento en el desarrollo; los
entrenudos de los tallos son cortos y la producción de granos y frutos es severa-
mente restringida. La quemazón marginal en las hojas más viejas de la planta suele
constituir síntoma típico, aunque no específico del déficit de potasio.

4.6 FUNCIONES DEL AZUFRE (S)

El azufre (S) es el cuarto elemento esencial en el desarrollo vegetal. Para el creci-


miento de las plantas es requerido en cantidad similar al fósforo y magnesio.
Algunos cultivos de importancia en el trópico y en el mercado mundial, tales
como el café, algodón, palma africana y caña de azúcar, absorben más azufre que
fósforo.
En la planta, el azufre es constituyente de las proteínas, varias vitaminas, como la
tiamina y biotina y es componente importante de numerosas enzimas. Además,
forma parte de algunos compuestos orgánicos responsables del olor y sabor de
algunas hortalizas, como la cebolla y el ajo.
Los síntomas de deficiencia de azufre son muy similares a los generados por la defi-
ciencia de nitrógeno En ambos casos la planta se torna amarillenta. Sin embargo, la
deficiencia de N genera clorosis general del follaje, en tanto que la del azufre se
localiza en las hojas más jóvenes. Además, el crecimiento de los brotes se restringe
y los tallos se tornan duros, leñosos y delgados.

4.7 ASPECTOS BÁSICOS DE LA NUTRICIÓN VEGETAL

Las plantas utilizan los elementos nutritivos a través de sus raíces, mediante un
proceso denominado absorción. Los nutrientes son absorbidos en estado elemental
en forma de sales disueltas en el que se encuentra ocupando los espacios porosos
del suelo y que se denomina la solución del suelo.
En los suelos agrícolas, los nutrientes existen en cantidades relativamente grandes
formando parte de sus constituyentes minerales y orgánicos, pero allí su estado es
sólido, complejo y no aprovechable para las plantas. Sólo una pequeña parte de
estos elementos logra transformarse en formas solubles y hábiles para ser utiliza-
das durante el ciclo vegetativo de los cultivos y, para ello, es necesario que ocurran
en el suelo fenómenos complicados de naturaleza física, química y bioquímica.
La nutrición de la planta ocurre a partir de la solución del suelo que contiene los
elementos nutritivos disueltos, o sea, en forma iónica, mediante la interacción o
contacto de las superficies radiculares con estos iones. La cantidad de elementos
en solución es muy pequeña y se agotaría rápidamente, de no ser porque el suelo

39
dispone de un mecanismo que le permite almacenar nutrientes en forma disponi-
ble, llamada la fracción cambiable, donde se reabastece con iones nutritivos a la
solución del suelo, permitiendo así un suministro sostenido de alimento a la planta
durante su ciclo de vida. Este mecanismo hace factible también el almacenamien-
to de aquellos nutrientes que son aplicados como fertilizantes y constituye uno de
los fenómenos que permite la continuidad de la vida vegetal.
Las diferentes formas o estados aprovechables de los principales elementos nutri-
tivos se describen a continuación:
a) nitrógeno
Las plantas utilizan o absorben el nitrógeno en dos estados, a saber:
— Estado amoniacal (NH4+)
— Estado nítrico (NO3-)
Aunque los cultivos de secano prefieren utilizar la forma nítrica, actualmente
se sabe que ambos estados, el nitrato y el amonio, pueden ser usados depen-
diendo de la especie cultivada y de algunos factores ambientales.
Bajo condiciones de inundación es muy escaso el nitrógeno nítrico y en tal
caso la planta debe nutrirse preferentemente con la forma amoniacal del nitró-
geno, tal como ocurre con el arroz de riego.
El nitrógeno en estado amoniacal (NH4+) puede ser almacenado en ei suelo,
evitándose así que se pierda antes de ser utilizado por las plantas. El nitrógeno
nítrico (NO3-), salvo casos especiales, no es almacenado en el suelo y en estas
circunstancias es más fácil que ocurran pérdidas considerables. Sin embargo,
esta forma presenta una mayor rapidez para ser utilizado por la planta que la
forma amoniacal, lo cual en ciertos casos, puede ser ventajoso.
b) fósforo
Las formas aprovechables más importantes del fósforo en los suelos agrícolas
son:
— HPO4=
— H2PO4
El predominio de una u otra forma en la so!ución del suelo depende del pH.
Bajo condiciones ácidas predominan H2PO4- y en condiciones alcalinas HPO4-,
existiendo un equilibrio entre las dos formas, cuando el pH está cercano a la
neutralidad. Ambos estados son igualmente disponibles a las plantas, pero su
concentración en la solución del suelo es muy pequeña.

40
c) Potasio
La forma disponible del potasio es el estado iónico K+. Debido a su carga
electroquímica positiva derivada de su naturaleza catiónica, el potasio disponi-
ble es fácilmente almacenado en forma cambiable.
d) Azufre
Las plantas utilizan el azufre desde la solución del suelo en la forma iónica
SO4-. En este estado el elemento tiene bastante movilidad y su almacenamien-
to es precario, lo que supone alta susceptibilidad a pérdidas en el agua de
drenaje.

¿QUÉ HACEN LOS NUTRIENTES DE LAS PLANTAS?

Los cultivos requieren de todo el rango de nutrientes para crecer bien. La defi-
ciencia de un solo mineral nutriente asi sea uno o dos gramos por hectárea, puede
significar la diferencia entre una muy buena cosecha y la pérdida total de la mis-
ma.

Elementos primarios
Nitrógeno - esencial para el verdor y crecimiento rápido... estimula el desarrollo de
la raíz, tallo, hoja, semillas o fruto... esencial para el desarrollo de proteínas y para
la formación de materia orgánica en el suelo y humus.
Fósforo - necesario para la formación de raíces y el crecimiento, floración y creci-
miento del botón, polinización y madurez... estimula la floración en general, la
formación de semillas y la utilización del nitrógeno.
Potasio - esencial para la producción de azúcares, almidones y proteínas, influye
en el desarrollo celular, formación de la raíz, resistencia a las enfermedades, vigor
general de la planta en la calidad final del fruto o de la semilla.

Elementos secundarios
Azufre - estimula el crecimiento de la raíz, el color verde oscuro de las hojas, el
vigor de la planta y la producción de semillas - las plantas usualmente requieren
tanto el azufre como el fósforo.
Calcio - promueve la formación de la raíz y de las paredes celulares... mejora el
vigor de la planta, la rigidez del tallo y la producción de granos... regula la asimi-
lación del potasio, magnesio y boro... neutraliza la acidez tanto en el suelo como
en la planta.

41
Magnesio - elemento esencial en la clorofila... se requiere para la formación de
azúcares y aceites... regula la asimilación de otros nutrientes como un portador
para el fósforo.

¿QUÉ PAPEL JUEGAN LOS MICRONUTRIENTES?

Muchos de los problemas asociados con la deficiencia de micronutrientes son


difíciles de diagnosticar en el campo mismo. Esto es particularmente cierto, cuan-
do ocurren deficiencias agudas de dos o más elementos mayores. Los síntomas, en
estos casos, son confusos y pueden parecer como el efecto de un problema
nutricional asociado con elementos mayores o secundarios.
Los investigadores están muy de acuerdo en que, los llamados micronutrientes,
desempeñan una función importante en la absorción y asimilación de los princi-
pales nutrientes de las plantas. Es decir, la deficiencia de un micronutriente se
manifiesta como la deficiencia de un nutriente mayor, ya sea el nitrógeno, el
potasio o el magnesio, haciendo, en principio, un poco difícil la determinación
del problema nutricional real de un cultivo.

SUELOS
ELEMENTO CARACTERÍSTICAMENTE SINTOMATOLOGÍA
DEFICIENTES

HIERRO — Elemento asociado con la Hojas: Finas venas de color verde


Fe
producción de clorofila. sobre un color amarillento general.
Suelos alcalinos (alto contenido de
Aun en suelos bien abastecidos, el Apariencia General: Retardo en
calcio) y en suelos con alto
elemento puede estar combinado en crecimiento, poco vigor en la planta.
contenido de magnesio.
forma no asimilable, creando seria
deficiencia en la planta.
MANGANESO — Juega un papel muy Mn Hojas: Venas de color verde oscuro en
similar al del hierro, en el crecimiento Muy común en suelos muy contraste con decoloración general del
de la planta y especialmente en la alcalinos o ácidos con alto tejido de la hoja.
asimilación del fósforo, calcio y contenido de materia orgánica. Desarrollo: Atrofia de los botones o
magnesio. Su deficiencia es Igualmente deficiente en suelos nacimiento de nuevas hojas o ramas.
característica en los suelos arenosos. arenosos excesivamente lavados. Características particulares:
El exceso de encalamiento puede Manchas grisáceas en la hoja de la
inducir la deficiencia de este avena.
elemento.
COBRE — Juega un papel importante Cu Hojas: Endebles y de coloración opaca.
en el control de humedad de los tejidos Generalmente los suelos arenosos Desarrollo: Enanismo, tallos débiles.
de la planta y en el crecimiento del y aquéllos con alto contenido de Características particulares:
tallo y de las hojas. materia orgánica son deficientes Secamiento descendente en cítricos,
en cobre. falta de consistencia en vegetales
comestibles.

42
SUELOS
ELEMENTO CARACTERÍSTICAMENTE SINTOMATOLOGÍA
DEFICIENTES
ZINC — Interviene en la síntesis de la Zn Hojas: En el maíz las hojas nacientes
clorofila y estimula el vigor de la Deficiencia seria en terrenos tienden a presentar poca colaboración
planta. alcalinos. e incluso a nacer totalmente blancas.
C“Retoño blanco”).
General: Enanismo, maduración
retardada y bajo rendimiento en el
arroz, muerte prematura de puyones y
derrame de la hoja en los cítricos.
BORO — Elemento importante en el B General: Muerte prematura de
desarrollo de la raíz, hojas y botones En regiones húmedas, es el botones y foliares, poca floración y
florales. Esencial en el proceso de elemento más deficiente. pérdida en rendimientos. Frutos con
polinización y crecimiento de semillas y piel verrugosa quebradiza, pudrición
frutos. La deficiencia en boro es prematura de vegetales comestibles.
general para todos los tipos de suelos.
MOLIBDENO, NÍQUEL, VANADIO,
Mo Hojas: Desarrollo normal esquelético
COBALTO Y OTROS — Todos estos
Deficiencia general en suelos muy de las nervaduras con poco crecimiento
elementos están asociados a los
ácidos. de tejido foliar. Entorchamiento
procesos de desarrollo de las plantas y
prematuro y amarillamiento en las
a los mscanismos de asimilación de los
hojas muy jóvenes.
principales nutrientes de la misma. Son
Rendimientos: Pérdida drástica.
esenciales en la producción de forrajes
de alta calidad, Ios cuales deben tener Otros Hojas: Amarillentas. crecimiento
un alto contenido de minerales y Típica en regiones húmedas y irregular y raquitismo general.
vitaminas. suelos alcalinos. Rendimientos: Pérdidas.

43
44
E
l objetivo general de la fertilización es el de obtener el mayor rendimiento
posible con un mínimo de costo, para alcanzar la máxima rentabilidad en
el negocio agrícola.
La consecución de este objetivo requiere tomar en cuenta diversos factores que se
constituyen en las bases técnicas de la fertilización. Estos factores son:
1. Dosis de aplicación
2. Tipo de fertilizante
3. Época o momento de la aplicación
4. Sistema de aplicación

5.1 DOSIS

La dosis se refiere a la cantidad de nutriente que será necesario aplicar por unidad de
superficie, para completar los requerimientos nutricionales del cultivo. La dosis de
aplicación puede expresarse de diferentes maneras, a saber:
a) kg/ha
b) bultos/ha
c) ton/ha
Para tomar una decisión técnica y racional sobre la cantidad de fertilizante que
debe aplicarse en cada caso, es necesario tomar en cuenta los factores que se des-
criben a continuación:
5.1.1 Disponibilidad de nutrientes. Análisis de suelos
Uno de los principales factores incidentes en la cantidad de fertilizante requerido
es la capacidad del suelo para suministrar nutrientes a las plantas, lo que se deno-
mina fertilidad del suelo.
En la evaluación de la fertilidad el método más práctico es el del análisis químico
del suelo, el cual es una herramienta importante para identificar, no solamente la
dosis del fertilizante, sino el plan de fertilización más apropiado para cada caso.

45
La identificación del nivel de fertilización como resultado del diagnóstico de la
fertilidad se logra mediante la interpretación del análisis, la cual debe ser realizada
por un Ingeniero Agrónomo capacitado y con base en los criterios desarrollados
para cada cultivo por los programas de investigación.
Monómeros Colombo Venezolanos, S.A., ofrece su Servicio Nutrimón de Análisis
de Suelos para el Agricultor, el cual es sin costo alguno para el usuario. Para utilizar
este servicio el agricultor debe ponerse en contacto con el Ingeniero Agrónomo
de Monómeros o con el distribuidor de los Abonos Nutrimón en su localidad.
5.1.2 Requerimiento nutricional del cultivo
Este es otro de los factores que directamente incide en la cantidad de fertilizante
que debe aplicarse para obtener un rendimiento óptimo y económico. Es conoci-
do que las diferentes especies cultivadas no tienen los mismos requerimientos
nutricionales. Así por ejemplo, el banano, la papa y la caña necesitan potasio, en
mayor cantidad que otros cultivos; la alfalfa extrae más calcio y magnesio que
otras, etc. (Tablas 5.1, 5.2 y 5.3).
Las tendencias con que los diferentes grupos de cultivos requieren los distintos
nutrientes se resumen a continuación:
a) Nitrógeno
El nitrógeno es removido en cantidades altas por los cultivos de tubérculo y
raíz, tales como la papa, la yuca y la zanahoria. En contraste, los requerimien-
tos de los cereales, excepto el maíz, son mucho más bajos. Las leguminosas
también utilizan cantidades altas de este elemento, pero parte del mismo lo
obtienen de la atmósfera. Los cultivos hortícolas presentan una variación rela-
tivamente amplia, así, el espárrago y la cebolla extraen menos de 100 kg/ha, en
tanto que el tomate, el repollo y la coliflor requieren más de 150 kg/ha. La
mayoría de los cultivos que se denominan industriales (tabaco, algodón, caña)
tienen requerimientos medios de nitrógeno (100-150 kg/ha), en tanto que el
de los cultivos arbóreos es muy variable, dependiendo de la especie y de la edad
de la plantación.
b) Fósforo
En general, los cultivos tienen requerimientos de fósforo inferiores a los de
nitrógeno. En promedio, la relación de requerimientos entre N y P puede
aproximarse a la cifra 5/1. Aunque las tendencies de consumo no son tan defi-
nidas como en el caso del N, se observa que los cultivos de tubérculos y raíz
(papa, yuca, zanahoria) extraen mayores cantidades de fósforo (15-40 kg/ha

46
P) que los cereales (10-30 kg/ha P). Los cultivos industriales (tabaco, caña,
algodón) presentan requerimientos comparables a los de los tuberosos (20-60
kg/ha P). Los cultivos arbóreos (café, cacao, banano, palma, frutales), tienen
los más bajos niveles de extracción (5-20 kg/ha P).
c) Potasio
Los requerimientos potásicos de las especies cultivadas oscilan, en promedio,
entre 100 y 400 kg/ha Los tubérculos y raíces (yuca, papa, zanahoria) presen-
tan los más altos valores de extracción (200 a 400 kg/ha) y en casos extremos,
como el de la yuca, la extracción puede superar el nivel de los 400 kg/ha. Otros
cultivos que superan la cifra de los kg/ha son la caña, el banano y el tabaco. El
resto de las principales especies cultivadas, extrae menos de 200 kg/ha de potasio
por cosecha.
En general, las cifras de extracción de potasio son iguales o superiores a las de
nitrógeno, para la mayor parte de las especies cultivadas.
d) Azufre
En términos generales, el azufre es removido del suelo por los diferentes culti-
vos en cantidades similares al fósforo. Entre los cultivos exigentes en S están la
avena, el maíz, el tomate, la alfalfa y el sorgo, los cuales extraen entre 20 y 40
kg/ha de azufre.
5.1.3 Rendimiento potencial del cultivo
Los requerimientos nutricionales de un cultivo serán directamente proporciona-
les al rendimiento. Se ha determinado, en términos generales, que un cultivo de
arroz que rinda 6 ton/ha necesitará extraer más nutrientes que aquel que rinda
solamente 3 Ton/ha Por consiguiente, la dosis de fertilización dependerá del po-
tencial de producción o rendimiento esperado, el cual a su vez está determinado
por:
a) Potencial genético
La mayor o menor productividad de una especie o variedad cultivada depende
de su potencial genético de producción. En la agricultura contemporánea este
componente tiene su expresión en el uso creciente de variedades mejoradas de
alta productividad.
Consecuentemente, las variedades mejoradas de alta productividad tienen re-
querimientos nutricionales más altos que las variedades nativas de bajo rendi-
miento y en la determinación de la dosis del fertilizante se debe tomar en
cuenta este factor.

47
b) Productividad del suelo
La productividad del suelo no solamente depende de la disponibilidad
nutricional, sino también de otros factores del mismo. De ellos, los principales
son:
Profundidad efectiva o espacio radical
Textura
Estructura
Disponibilidad de humedad
Aireación
Drenaje
Temperatu ra
Porosidad
Consistencia
Toxicidades
c) Condiciones climáticas
El medio ambiente también define el nivel de producción de un cultivo ya
que, involucra varios factores de crecimiento de la planta, a saber:
Intensidad y duración de la luz
Cantidad y distribución de la precipitación pluvial
Temperatura ambiente
d) Nivel de tecnología aplicado al cultivo
Por úItimo, el potencial de producción del cultivo dependerá también del
mayor o menor uso de tecnología adecuada. Este componente tecnológico
está relacionado con:
Uso de variedades de alta productividad
Uso de semilla de alta calidad
Adecuada preparación del suelo
Óptima densidad de siembra
Uso de riego
Control oportuno de plagas, enfermedades y malezas
Uso racional de enmiendas
Rotación de cultivos
Control de erosión
El factor potencial de producción del cultivo, con sus correspondientes subfactores,
tiene dos aspectos de extraordinaria trascendencia en lo que respecta a la dosifica-
ción adecuada de fertilizantes:

48
El primero es que la mayor o menor respuesta de los cultivos a la fertilización depende
de que todos los demás factores de producción (ambientales, genéticos, productividad
del suelo y tecnología, se ven más o menos satisfechos con nivel y balance adecuados.
Por consiguiente, se podría decir que si uno de estos factores resultare limitante
(por ejemplo disponibilidad de agua) el beneficio de la fertilización se perdería,
como también se perdería si no hay control adecuado de malezas o de plagas, etc.
Por esta razón en muchos casos el uso de fertilizantes únicamente se justifica a pleni-
tud cuando las demás necesidades ambientales y tecnológicas del cultivo se han satisfe-
cho adecuadamente.
El segundo aspecto, que resulta como lógica conclusión del anterior, es que el
técnico que formule el fertilizante, debe forzosamente tomar en cuenta el nivel
tecnológico del agricultor. Evidentemente, la dosis recomendable para el agricul-
tor comercial o industrial que dispone de todos los adelantos tecnológicos y que,
por tanto, está en capacidad de producir 5 ton/ha de maíz, no será igual a la que
se deberá recomendar al pequeño agricultor que está en capacidad de producir
tan sólo 2 ton/ha
5.1.4 Eficiencia de la fertilización
No todo el nutrimento aplicado en el fertilizante es aprovechado por el cultivo,
pues solamente una proporción del mismo es utilizado por la planta. A esta pro-
porción, que generalmente es expresada en porcentaje, se denomina eficiencia de
la fertilización.
Así, si de cada 100 kg/ha de N aplicados, solamente 60 son utilizados por el
cultivo, la eficiencia de la fertilización será del 60%. El resto, o sea 40 kg/ha, no
serían aprovechados por el cultivo, sino que quedarían en parte fuera de su alcan-
ce en razón de la ocurrencia de varios fenómenos, una vez el fertilizante llega al
suelo.
Dependiendo de las condiciones del suelo y las climáticas, una parte de los
nutrientes aplicados en la fertilización se perderán del sistema suelo-raíz quedan-
do fuera de la acción absorbente de la planta, debido a la ocurrencia de los si-
guientes procesos:
a) Lixiviación o lavado
Este proceso consiste en la pérdida de nutrientes en forma de sales disueltas
arrastradas en el agua de drenaje que penetra en el suelo. La magnitud de este
tipo de pérdida depende del volumen de lluvia, el tipo de suelo, el tipo de
cultivo, tipo de fertilizante usado, etc.

49
El nitrógeno es uno de los elementos más afectados por la lixiviación, espe-
cialmente en forma de nitratos (NO3-), debido a que este ión es muy móvil en
el suelo. De allí que la fertilización nitrogenada es aplicada preferentemente en
forma fraccionada, comenzando después de la germinación.
Por el contrario, el fósforo es muy estable en el suelo y por ello, las pérdidas en
el agua de drenaje no son importantes. La lixiviación de potasio no constituye
un problema serio en aquellos suelos con alta capacidad de almacenamiento
de cationes (alta capacidad de intercambio catiónico). En suelos ácidos, con
capacidad de intercambio baja, las pérdidas suelen ser considerables. Lo mis-
mo puede decirse del calcio y del magnesio.
El azufre, en forma de SOF es también móvil y deben esperarse pérdidas im-
portantes en el agua de drenaje, bajo condiciones favorables.
b) Pérdidas en forma de gas
Las pérdidas de nutrientes de los fertilizantes por gasificación se presenta ex-
clusivamente en el caso de los fertilizantes nitrogenados, mediante procesos
conocidos como volatilización y denitrificacion.
Las pérdidas por volatilización ocurren en forma de NH3+ principalmente a
partir de la urea. Estas pérdidas pueden ser muy acentuadas (hasta del 50% del
nitrógeno aplicado) cuando se aplica urea al voleo en suelos de regiones cáli-
das. El sulfato de amonio también puede sufrir pérdidas por volatilización,
pero son mucho menores.
La pérdida de nitrógeno debida a denitrificación ocurre a partir de los nitratos
(NO3-), bajo condiciones reductoras, es decir de escasa aireación, como en el
caso de los suelos mal drenados o en suelos arroceros, cuando se aplican ferti-
lizantes nítricos tales como el nitrato de amonio.
c) Pérdidas por fijación
La fijación consiste en la conversión de las formas iónicas disponibles o
aprovechables a compuestos o estados de baja solubilidad, no disponibles a la
planta.
El nutriente que mayores pérdidas sufre a causa del fenómeno de fijación es el
fósforo. Se ha estimado que, en promedio, las pérdidas de fertilizante fosfórico
por fijación en los suelos agrícolas de Colombia son del 70 al 90%, lo cual quiere
decir que solamente del 10 al 30% del fósforo aplicado es utilizado por el cultivo.
Lo anterior explica el hecho de que con frecuencia las dosis de aplicación de

50
fósforo suelen ser muy superiores a los requerimientos de los cultivos que de
suyo son bajos.
Otro nutriente que puede estar afectado por fijación es el potasio, particular-
mente en suelos con predominio de arcillas expandibles de tipo illita y
montmorillonita, las cuales al expandirse cuando se humedecen, y contraerse
cuando se secan pueden atrapar importantes cantidades de ión K+, al igual que
de NH4+.

5.2 SELECCIÓN DE FUENTE FERTILIZANTE

Una vez estimados los requerimientos de fertilización en términos cuantitativos,


será necesario seleccionar el fertilizante o la combinación de fertilizantes que más
se ajusten a esos requerimientos y que además, permitan obtener la máxima efica-
cia en la fertilización.
Cuando se trata de fertilizantes compuestos NPK, la consideración más impor-
tante será la relacionada con la escogencia del grado o “fórmula” más apropiada
para satisfacer las necesidades de fertilización identificadas mediante el análisis de
suelo. Sin embargo, se tomará también en cuenta el costo del fertilizante, su dispo-
nibilidad en el mercado y su calidad física, particularmente aquélla tocante a la
granulación.
En el caso de la selección de fertilizantes simplex, la norma básica será la de esco-
ger aquella fuente que garantice una mayor eficacia de la fertilización para las
condiciones dadas de suelo, cultivo, clima y tipo de explotación. A ese respecto,
como también en el caso de los fertilizantes compuestos, se tomarán en cuenta los
siguientes factores.
5.2.1. Solubilidad
El factor solubilidad es muy importante en el caso de los fertilizantes fosfóricos.
En general, la investigación ha demostrado que la eficacia de la fertilización
fosfatada aumenta en la medida en que se incrementa la solubilidad del fósforo en
el producto, salvo en el caso de suelos fuertemente ácidos (con valores de pH
inferiores a 5), en los cuales las fuentes fertilizantes de baja solubilidad, tales como
el calfos y la roca fosfórica pueden igualar en eficacia a las de alta solubilidad.
Es importante señalar que en el caso de los fertilizantes compuestos NUTRIMON
el portador de fósforo es de máxima solubilidad (más del 90% del fósforo es
soluble en agua), lo cual constituye una garantía de eficacia en la inmensa mayo-
ría de suelos agrícolas del país. De otra parte, esta característica permite, tal como

51
se ha demostrado experimentalmente, aplicar el fertilizante compuesto en la
postsiembra, bien sea toda la dosis o parte de la misma, siendo ello una gran con-
veniencia desde el punto de vista agronómico, en cultivos como el arroz, sorgo,
algodón y otros. La comprobada eficacia de los abonos compuestos NUTRIMON
en el reabonamiento de la papa se debe también a su alta solubilidad.
5.2.2 Nutriente acompañante
Con frecuencia las fuentes fertilizantes suelen contener nutrientes o elementos
adicionales al elemento principal. Así por ejemplo, el sulfato de amonio, además
de nitrógeno contiene azufre y como tal, debe ser aplicado en aquellos casos en los
cuales el elemento esté deficiente, como es el caso de algunas importantes zonas
agrícolas del Tolima, Huila, Costa Atlántica, Llanos Orientales y algunas regiones
de clima medio.
Otro punto a considerar es el hecho de que algunos cultivos suelen ser sensibles a
ciertos elementos contenidos en algunos fertilizantes. El caso más conocido es el
del cloro, el cual no puede ser aplicado en tabaco por cuanto afecta negativamen-
te su calidad. En este caso el uso de fertilizantes en los cuales el potasio esté en
forma de cloruro está contraindicado.
5.2.3 Naturaleza química del portador
Otro de los factores importantes a considerar en la selección del fertilizante es el
estado químico del compuesto portador del elemento.
En el caso de los fertiIizantes nitrogenados el portador del elemento puede ser
nítrico (NO3-) o amoniacal (NH4+). La forma nítrica puede ser utilizada más rápi-
damente por el cultivo, pero en cambio, está sujeta a mayores pérdidas por lavado
en el agua de drenaje, ya que no es retenida en el suelo. De otra parte, los fertiIizantes
en forma de nitrato, tales como el nitrato de amonio no son adecuados para ser
utilizados en arroz de riego, por cuanto en tales condiciones los nitratos pasan a
estados nitrosos (gases), dando lugar a pérdidas de nitrógeno considerables. Este
fenómeno no se presenta en el caso de que el fertilizante sea amoniacal, como el
sulfato de amonio o en el caso de la urea.
Los fertilizantes amoniacales como el sulfato de amonio, tienen la ventaja adicio-
nal de que el amonio (NH4+) puede ser almacenado en el suelo y, por ello, es
menos susceptible a sufrir pérdidas por lixiviación.
Como ya se señaló anteriormente, la naturaleza química de la urea y su reacción
de hidrólisis en el suelo facilita las pérdidas de nitrógeno por volatilización, las

52
cuales pueden ser considerables, limitando severamente la eficacia de la fertiliza-
ción nitrogenada cuando se aplica superficialmente en suelos de regiones cálidas.
5.2.4 Granulación
El tamaño de la partícula del fertilizante o granulación, es una propiedad física de
gran importancia agronómica. Una buena granulación permite que el fertilizante
fluya adecuadamente facilitando así la aplicación, especialmente en el caso de que
se haga a máquina o en avión. Además, un fertilizante adecuadamente granulado
permite que la distribución del mismo en el terreno sea homogénea.
En los fertilizantes de alta solubilidad, la granulación apropiada garantiza que la
reacción del producto sea gradual, haciendo posible un suministro paulatino de
nutrientes durante el ciclo de vida del cultivo.
En el caso de que la solubilidad del fertilizante sea baja, como ocurre con el calfos
y la roca fosfórica, la granulación es contraproducente por cuanto limita la reac-
ción del producto en el suelo y, por tanto, también su eficacia agronómica. Por
ello, esos productos se expenden en polvo, lo cual, resulta en serias dificultades
para su aplicación.

5.3 ÉPOCA O MOMENTO DE APLICACIÓN DEL FERTILIZANTE

El resultado agronómico de la fertilización depende también de que la aplicación


sea efectuada en el momento oportuno. La eficacia de la fertilización aumentará
si la aplicación se hace en el momento en que los nutrientes son requeridos con
mayor intensidad por el cultivo.
En consecuencia, la regla general sería sencilla: “Aplíquese el fertilizante en la
época o épocas en que el cultivo lo requiera en mayor cantidad y lo utiIice más
eficientemente”. Sin embargo, en la práctica, no es factible aplicar siempre esta
norma por razones técnicas y económicas.
La época de aplicación del fertilizante depende del tipo de suelo, de las condicio-
nes climáticas, del tipo de fertilizante y de la especie cultivada. Con respecto al
suelo, será muy importante tomar en cuenta la textura, permeabilidad, capacidad
de retención de agua, escorrentía, naturaleza mineralógica y capacidad de inter-
cambio catiónico.
El clima juega también un papel muy importante en relación a la época o mo-
mento de aplicación del fertilizante. A este respecto, cuando no se dispone de
riego, la ocurrencia de lluvias será fundamental para decidir sobre la aplicación,

53
ya que sin una adecuada disponibilidad de agua la utilización del fertilizante per-
derá eficacia y en casos extremos, su aprovechamiento será nulo.
5.3.1 Fertilizantes nitrogenados
La alta movilidad de nitrógeno en el suelo supone que el fertilizante nitrogenado
estará sujeto a pérdidas que pueden ser considerables. La solubilidad de los abo-
nos nitrogenados es muy alta, lo cual los hace particularmente susceptibles a las
pérdidas por lixiviación en el agua de drenaje. Además, ya se ha visto que las
pérdidas de nitrógeno por volatilización pueden ser considerables a partir de urea
aplicada al voleo. Todo conlleva a que el efecto de la fertilización nitrogenada se
pierda rápidamente.
Por lo anterior, las normas generales, aunque no invariables, para decidir sobre la
época de aplicación de fertilizantes nitrogenados a los cultivos, serán las siguien-
tes:
a) No se deben aplicar antes de la siembra, por cuanto durante el lapso en que no
hay cultivo el nitrógeno estará sujeto a pérdidas y serán las malezas las que
aprovechan el fertilizante.
b) La dosis total de N debe repartirse en más de una aplicación a lo largo del ciclo
vegetativo del cultivo. Sobre el número de aplicaciones no hay regla general,
pueden ser 2, 3 ó 4, dependiendo de los factores del suelo, clima, fertilizante y
especie cultivada. La forma como evolucione el desarrollo del cultivo es otra
importante consideración a tener muy en cuenta.
c) Una parte del nitrógeno puede aplicarse en el momento de la siembra, pero en
suelos muy permeables, livianos y con baja capacidad de retención de agua
sería preferible que la primera aplicación del fertilizante nitrogenado se haga
después de la germinación y del control de malezas.
d) En cultivos perennes (café, cacao, palma, árboles frutales) y en pastos, las apli-
caciones de nitrógeno se distribuyen a lo largo del año, buscando la coinciden-
cia con épocas de lluvia.
Aunque en los cultivos de ciclo corto, tales como arroz, algodón, sorgo, maíz,
etc., la aplicación de nitrógeno en el momento de la siembra no es una práctica
común, es factible realizarla en suelos con buena capacidad de intercambio
catiónico y alta capacidad de retención de agua, especialmente en el caso que
se pueda realizar una aplicación localizada con máquina, utilizando fertilizan-
tes amoniacales, tales como el sulfato de amonio.

54
5.3.2 Fertilizantes compuestos (NPK)
Tradicionalmente se ha considerado que el fósforo, debido a que es inmóvil, pue-
de y debe aplicarse la totalidad de la dosis en el momento de la siembra o, en
algunos casos, antes de la siembra, épocas en las cuales es factible enterrar el ferti-
lizante y localizarlo allí en el lugar donde estarán posteriormente las raíces del
cultivo.
De otra parte, se ha establecido que es fundamental que exista una buena dispo-
nibilidad del elemento en los primeros estados de desarrollo del cultivo con el fin
de promover un buen desarrollo del sistema radicular.
La aplicación de fósforo en la postsiembra, despues de la germinación ha sido
tradicionalmente cuestionada, por la dificultad que tendría el fósforo para entrar
en contacto con la raíz, si es que la aplicación es superficial.
No obstante, hoy se sabe que en algunos casos, no sólo es factible sino benéfico
fraccionar la dosis total de fósforo en dos o tres aplicaciones, por cuanto una sola
aplicación en el momento de la siembra puede significar que en corto tiempo se
pierda la mayor parte del efecto fertilizante, debido al fenómeno de fijación de
fosfatos, generando así un déficit de fósforo para el cultivo en estados críticos de
desarrollo. Sin embargo, la aplicación fraccionada de fósforo sólo será factible y eficaz
en el caso de fertilizantes de alta solubilidad.
En el caso del arroz de riego se ha comprobado experimentalmente que la aplica-
ción fraccionada de fósforo resulta más eficaz que una sola aplicación al momento
de la siembra, siempre y cuando el fertilizante aplicado sea de alta solubilidad, tal
como el caso de los fosfatos de amonio y los fertilizantes compuestos NUTRIMON.
Sin embargo, también se ha encontrado importante que una parte de la dosis
total de fósforo sea aplicada al momento de la siembra. Parece que las condiciones
de inundación permiten que el fósforo aplicado superficialmente alcance el siste-
ma radicular.
En cultivos diferentes al arroz de riego, el éxito de la aplicación de fósforo en la
postsiembra tampoco se descarta, particularmente en el caso de cultivos con siste-
ma radicular superficial y cuando es factible localizar a máquina el fertilizante en
la proximidad de la raíz.
Las fuentes fosfatadas de baja solubilidad deben aplicarse preferentemente en la
presiembra, por cuanto así tendrán tiempo para reaccionar y habrá mejores posi-
bilidades para que liberen algo de fósforo disponible al cultivo. Este tipo de ferti-
lizante no está indicado para aplicaciones después de la germinación.

55
En el caso del potasio, el criterio que generalmente se acepta es que una sola
aplicación al momento de la siembra es suficiente, pero se ha encontrado que en
suelos livianos bien drenados y con baja capacidad de intercambio catiónico es
conveniente fraccionar la dosis total de fertilizante. De otra parte, los fertilizantes
potásicos o los portadores de potasio en los fertilizantes compuestos, son alta-
mente solubles y el elemento es móvil en el suelo, lo cual supone que pueda ser
aplicado eficazmente después de la siembra, cuando el cultivo ya ha germinado o
está en estados avanzados de desarrollo.
Los criterios expuestos en lo tocante al momento de la aplicación del fósforo y potasio
tienen plena vigencia en lo relativo a la época de aplicación de fertilizantes compuestos
NPK, especialmente en el caso de los abonos NUTRIMON cuyo fósforo tiene
características de alta solubilidad.

5.4 SISTEMA DE APLICACIÓN

En cualquier plan de fertilización debe partirse de la consideración de que el fer-


tilizante no se aplica para que alimente el suelo sino para alimentar el cultivo. Por
consiguiente, los fertilizantes deben colocarse donde puedan ser utilizados más eficaz-
mente por las plantas.
El sistema de aplicación más apropiado dependerá de varios factores tales como el
tipo de fertilizante, las condiciones del suelo, el tipo de especie cultivada, los
factores climáticos, la extensión cultivada y el nivel tecnológico de la explotación
(mecanizada, etc.).
En Colombia, los métodos más comunes utilizados para la aplicación de los ferti-
lizantes sólidos son los siguientes:
a) Aplicación al voleo
b) Aplicación en banda
c) Aplicación al fondo del surco
d) Aplicación en corona
e) Aplicación en hoyos
f ) Aplicación incorporada
5.4.1 Aplicación al voleo
Este método consiste en aplicar el fertilizante uniformemente sobre la superficie
del suelo antes, en, o después de la siembra.

56
Con este sistema el fertilizante queda en la superficie del suelo y es recomendable
utilizarlo en el caso de cultivos densos tales como el arroz, el trigo, la cebada y los
pastos. No es un sistema apropiado para utilizar en cultivos sembrados en surcos
como el maíz, algodón, sorgo, hortalizas, soya, papa, etc., ya que el fertilizante
que queda entre los surcos, no será utilizado por el cultivo.
La aplicación al voleo puede hacerse a mano, con máquina voleadora o en avión.
La aplicación aérea ofrece muchas ventajas para fertilizar grandes extensiones en
cultivos de arroz y pastos, especialmente.
En el caso de los fertilizantes nitrogenados, la aplicación al voleo tiene la gran
desventaja de que al quedar el fertilizante superficial las pérdidas de nitrógeno por
volatilización pueden ser considerables, especialmente en el caso de la urea. Sin
embargo, en muchos casos, existen limitaciones de orden práctico que impiden
enterrar el abono como sería deseable. Así, en el caso del arroz de riego y de los
pastos no resulta práctica la aplicación localizada o enterradadel abono después
de la germinación.
Las aplicaciones superficiales de fósforo suelen considerarse de poco valor debido
a que el fósforo es un elemento inmóvil que muy difícilmente va a lograr entrar en
contacto con las raíces si no se localiza a una profundidad apropiada. Sin embar-
go, la aplicación al voleo de fósforo en la postsiembra en el cultivo del arroz
inundado ha dado muy buenos resultados cuando se utilizan fertilizantes de alta
solubilidad.
La aplicación al voleo de fósforo en praderas ya establecidas es factible y eficaz por
cuanto el sistema radicular de los pastos es superficial.
5.4.2 Aplicación en banda
Este método consiste en aplicar el fertilizante a un lado o a ambos lados de la
semilla o de las plantas y es particularmente aplicable en cultivos sembrados en
surcos como el algodón, el maíz, la soya, el sorgo, el fríjol, etc.
El sistema de aplicación en banda tiene muchas variantes por cuanto la banda
puede ser aplicada superficialmente o enterrada. En este úItimo caso, la banda
puede quedar encima, al lado o debajo de la semilla, si la aplicación se hace en el
momento de la siembra.
La forma más eficaz de hacer una aplicación en bandas es mediante el uso de
abonadoras o sembradoras-abonadoras, en sistemas mecanizados. Desafortuna-
damente, el uso de estos sistemas en la agricultura colombiana. es todavía muy
precario.

57
La aplicación localizada en banda ofrece muchas ventajas en el caso del fósforo,
particularmente cuando la banda se entierra, pues en esta forma disminuye la
fijación del elemento, el cual queda más cerca del sistema radicular y, por consi-
guiente, aumenta la eficacia de la fertilización. Sin embargo, este sistema sólo está
indicado en el caso de fertilizantes de alta solubilidad.
En la aplicación de los fertilizantes en banda debe tenerse cuidado de evitar en lo
posible el contacto directo del fertilizante con la semilla, por cuanto se puede causar
daños serios, particularmente en el caso de productos que desprenden amoniaco
como la urea y el fosfato diamónico (DAP), así como también en el caso de fertili-
zantes con alto índice de salinidad como el nitrato de amonio y el cloruro de potasio.
5.4.3 Aplicación al fondo del surco
Como su nombre lo sugiere es un sistema utilizable para cultivos en surcos, en el
cual el fertilizante queda localizado en una banda al fondo del surco, por lo cual se
puede considerar como una variante del sistema en banda.
La aplicación al fondo del surco ofrece las mismas ventajas que el sistema en
banda y en nuestro medio es muy utilizado en cultivos de caña de azúcar y caña
panelera en plantilla y también en el caso de la yuca y la papa.
5.4.4 Aplicación en corona
En este sistema el fertilizante se coloca alrededor de la semilla o del tallo de la
planta y a distancias variables dependiendo de la especie, en algunos casos se tapa
con un poco de tierra.
Este sistema se utiliza mucho en el caso de cultivos perennes como el café, cacao
y árboles frutales y especies forestales, y también en el caso del banano, caña de
azúcar y caña panelera (soca), como también en el caso de la papa, tanto en apli-
caciones en la siembra, como en el reabonamiento.
El método de aplicación en corona tiene la variante de la “media corona”, utiliza-
do en zonas de ladera, en cuyo caso el fertilizante se aplica en la parte superior de
la pendiente para disminuir las pérdidas por escorrentía.
5.4.5 Aplicación en hoyos
Este tipo de fertilización se utiliza principalmente en el caso de árboles frutales en
producción. El fertilizante se distribuye en 4 ó 6 huecos practicados en corona “a
la gotera” del árbol. Se ha encontrado que este método es más eficaz que el de la
simple corona porque permite una mejor utilización del fertilizante por la planta.
La desventaja radica en que requiere de una mayor utilización de mano de obra,
aunque bien puede buscarse la posibilidad de mecanizar la aplicación.

58
La aplicación en hoyos o “a chuzo” es también usual y muy eficaz en el caso del
maíz de minifundio y también en el de la yuca. El método de aplicación en el
hueco es muy práctico y apropiado para el caso del establecimiento de plantacio-
nes de árboles frutales, café, cacao, palma africana y especies forestales.
5.4.6 Aplicación incorporada
Este sistema es una variante de la aplicación al voleo en la cual el fertilizante una
vez aplicado en la superficie es incorporado o mezclado con el suelo utilizando un
arado o el rastrillo.
La incorporación es una práctica muy apropiada cuando se aplican fertilizantes
de baja solubilidad en la presiembra, como la roca fosfórica, el calfos y también en
el caso de la aplicación de cales. La mezcla con el suelo permite que el producto se

,,
disuelva y suministre el fósforo a la planta o para controlar la acidez del suelo.

,,
Sistemas de aplicación

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Aplicación “al voleo” (a mano) Aplicación al voleo (máquina)

,, ,, Aplicación en avión

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Aplicación “en banda” Aplicación “al fondo del surco”

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Aplicación “en corona” Aplicación “en hoyos”

,,
,, Aplicación incorporada

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6.1 IMPORTANCIA

Por su apreciable incidencia en aspectos sociales y económicos, para Colombia es


un cultivo de gran importancia; el consumo interno de fibra media de algodón,
materia prima básica para las industrias de hilados y tejidos, se abastece de la
producción nacional, quedando excedentes para exportación que, aun cuando
variables de un año a otro, han sido constantes desde el año 1959, convirtiéndose
en un productor destacado de divisas para el país.
El área cultivada con algodón descendió en los primeros años de la década de los
80, pero a partir de 1984 se ha venido incrementando nuevamente, tendiendo a
llegar a las 250.000 hectáreas/año, lo cual genera empleo a más de 100.000 fami-
lias colombianas y constituye un factor esencial para el desarrollo agrícola de mu-
chas regiones.
Por otra parte, a partir de la semilla de algodón, a través de procesos industriales
bien desarrollados en el país, se obtienen aceites para consumo humano y tortas
ricas en proteínas para alimentación animal.
El rendimiento de algodón-semilla por hectárea se ha incrementado apreciable-
mente con relación a los primeros años de explotación del cultivo, gracias a los
avances tecnológicos logrados en éI. Sin embargo, aún subsisten limitantes im-
portantes en este aspecto que es necesario solucionar para poder lograr un prome-
dio de producción por hectárea equiparable a la de los mayores productores mun-
diales.
Uno de los factores que incide notablemente en el rendimiento de este cultivo es
el suelo y su manejo integral en los aspectos físicos y químicos y de disponibilidad
de agua y de nutrientes, adquiriendo especial interés el uso adecuado de los ferti-
lizantes.

6.2 VARIEDADES

Actualmente se conocen 20 especies de esta malvácea, entre las cuales hay plantas
perennes, semiperennes, anuales, arbóreas, arbustivas, silvestres o cultivadas. La
especie más conocida y cultivada en Colombia es la HIRSUTUM, de la cual se

62
siembra principalmente la variedad DELTA PINE 61, que es bastante rústica y se
ha comportado muy bien en las diversas zonas algodoneras del país.
En el Valle del Cauca se cultivan las variedades de fibra larga, para exportación,
ALCALA 1517-70 y ALCALA 1517-BR2.
Por otra parte, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, ha desarrollado nue-
vas variedades, como GOSSICA N-22 y GOSSICA N-23, de las cuales se siem-
bran algunas áreas pequeñas.

6.3 ZONAS ALGODONERAS

El cultivo del algodonero en el país se zonifica así:


a) Litoral Atlántico-Meta: incluye las zonas algodoneras de los departamentos del
Atlántico, Bolívar, Sucre, Cordoba, Magdalena, Guajira, Cesar, Santander, Meta
y Comisaría del Vichada. El cultivo se realiza entre julio y enero, con un área
de siembra histórica variable entre 40.000 y 290.000 hectáreas, y con un ren-
dimiento promedio de algodón-semilla inferior a la zona del interior. (Véase
Tabla 6.1 y figura 6.1).
b) Interior: corresponde a las regiones algodoneras del Tolima, Huila,
Cundinamarca y Valle geográfico del río Cauca, en las cuales el cultivo se
realiza entre febrero y julio, con áreas variables entre 15.000 y 115.000 hectá-
reas. Sus condiciones climáticas y tecnológicas son más favorables, permitien-
do la obtención de mayores rendimientos que la Zona del Litoral Meta (Véase
Tabla 6.1 y Figura 6.1).

6.4 CLIMA

El algodonero es un cultivo de clima cálido. En Colombia, las zonas de mayor


producción presentan temperaturas promedio de 27°C a 29°C y están situadas
entre 100 y 500 metros sobre el nivel del mar. Un hecho especial lo constituye el
Valle del Cauca con temperaturas promedias entre 24°C a 25°C y, 950 a 1.100
m.s.n.m. En esta región, el algodonero requiere aproximadamente 20 días más
para completar su ciclo vegetativo.
La precipitación promedio anual en las zonas algodoneras de mayor producción
en el país oscila entre 1.050 y 1.400 milímetros; promedios superiores ocurren en
el Meta, sur del Cesar y norte del Tolima.
Para obtener producciones altas, en respuesta a una adecuada fertilización, es ne-
cesario que el cultivo de algodón reciba suficiente agua, procedente de las lluvias

63
Figura 6.1 Zonas productoras de algodón

64
TABLA 6.1 Superficie cultivada y producción de algodón en Colombia, por zonas.
Período 1981 - 1987*

Algodón con semilla Fibra

Año Zona productora Área cultivada (ha) Total (Ton) (kg/ha) (kg/ha)

Litoral - Meta 150.101 233.395 1.555 521


Tolima - Huila - Cundinamarca 46.150 85.273 1.848 635
1981
Valle del Cauca 24.766 47.594 1.922 672
TOTAL 221.017 366.262 1.657 561

Litoral - Meta 81/82 84.066 124.199 1.477 500


Tolima 82 9.850 19.185 1.948 690
1982
Valle 82 4.164 9.406 2.259 773
TOTAL 98.080 152.790 1.558 531

Litoral - Meta 82/83 41.936 64.207 1.531 543


Tolima 83 30.573 65.582 2.145 752
1983
Valle 83 7.823 17.334 2.216 771
TOTAL 80.332 147.123 1.831 645

Litoral - Meta 83/84 83.117 136.255 1.639 572


Tolima 84 48.684 96.718 1.987 703
1984
Valle 84 14.669 28.466 1.941 686
TOTAL 146.470 261.439 1.785 627

Litoral - Meta 84/85 149.284 227.374 1.523 542


Tolima 85 30.556 63.386 2.074 754
1985
Valle 85 18.334 41.055 2.239 780
TOTAL 198.174 331.815 1.674 596

Litoral - Meta 85/86 133.755 214.565 1.604 568


Tolima 86 43.069 88.014 2.044 676
1986
Valle 86 17.034 32.414 1.903 725
TOTAL 193.858 334.993 1.728 606

Litoral - Meta 86/87 (cp) 108.786 176.616 1.624 599


Tolima 86 (ce) 46.642 96.912 2.078 745
1987
Valle 86 (ce) 19.773 41.225 2.085 730
TOTAL 175.201 314.753 1.797 652

* Adaptado de FEDERALGODÓN. Informe del Gerente. XXVI Congreso Nacional de Algodoneros. p. 32, 1987.

o de riego. El rendimiento de algodón-semilla por hectárea aumenta en propor-


ción directa con el agua y con el abonamiento que reciba el cultivo. Cuando hay
deficiencia de agua no sólo disminuye los rendimientos sino que las plantas tam-
poco responden eficazmente a la aplicación de fertilizantes.

65
6.5 SUELOS

6.5.1 Aspectos generales


El algodonero se cultiva en una gran diversidad de suelos y su producción puede
ser satisfactoria, desde este punto de vista, siempre y cuando reuna ciertos requi-
sitos mínimos en el aspecto físico y químico, alcanzando los mejores rendimien-
tos mediante una fertilización apropiada, con base en el análisis del suelo, y sumi-
nistrando la cantidad de agua requerida por el cultivo. Obviamente existen
condiciones de suelo ideales bajo las cuales se obtiene el mejor crecimiento y la
mayor producción del algodonero, que es necesario conocer para tratar de buscar-
las en los terrenos que se dediquen a este cultivo.
a) Propiedades físicas
La planta de algodón desarrolla una raíz de crecimiento longitudinal aprecia-
ble que debe profundizar en el suelo para obtener nutrimentos y agua; si por
alguna causa se impide o limita el desarrollo de esta raíz, el crecimiento de la
parte aérea y productiva de la planta también se detiene o inhibe.
Los problemas que pueden limitar la profundidad efectiva de un suelo, por
encontrarse dentro del primer metro del perfil del suelo, son: capas duras o
compactas, capas saturadas de agua (nivel freático alto) y capas con exceso de
sales solubles, o de carbonatos, o de sodio o de aluminio.
Lo anterior indica que problemas de naturaleza tanto física como química
pueden limitar la penetración de raíces en el suelo.
En forma general y bajo diferentes condiciones climáticas, las producciones de
algodón semilla más promisorias se obtienen en terrenos de texturas medianas
o intermedias entre la arcillosa y la arenosa como francas, franco limosas o
franco arcillosas arenosas, con un contenido moderado a alto de materia orgá-
nica y una consistencia relativamente suelta.
b) Propiedades químicas
Las condiciones químicas y nutricionales más adecuadas para el cultivo del
algodón se presentan en suelos cuyo pH esté comprendido entre 6 y 6,7. Cuando
es menor de 5,6, o sea, en suelos ácidos, pueden ocurrir deficiencias de calcio,
de otras bases y de fósforo, o excesos de aluminio que afectan el crecimiento de
las plantas.
Cuando el pH es mayor de 7, o sea, en suelos alcalinos, es probable que se
presenten deficiencias de elementos menores o excesos perjudiciales de sales

66
solubles, de carbonatos o de sodio. Estos problemas son más frecuentes y pro-
nunciados, llegando hasta afectar drásticamente el crecimiento de las plantas
de algodonero, cuando el pH del suelo es inferior a 5 (suelos ácidos) o superior
a 8 (suelos alcalinos). En estos casos es necesario corregir tal reacción y/o los
problemas nutricionales asociados, para lograr obtener producciones satisfac-
torias.
El análisis de suelos es indispensable para conocer sus características químicas
y para determinar la necesidad de hacer tratamientos correctivos a fertilizan-
tes. En suelos ácidos es necesario encalar y aplicar fertilizantes compuestos
ricos en fósforo, principalmente. En suelos alcalinos es necesario utilizar fertili-
zantes de acción acidificante como el sulfato de amonio, aplicar fertilizantes
compuestos balanceados en fósforo y potasio y suministrar también elementos
menores, con base en el análisis de suelos o en análisis foliares.
6.5.2 Fertilidad de los suelos algodoneros de Colombia
En la Tabla 6.2 se presenta un resumen de la información recopilada por la Fede-
ración Nacional de Algodoneros, adaptada para el presente artículo, sobre la fer-
tilidad promedia de los suelos en las diferentes regiones algodoneras del país,
indicando la frecuencia con que ocurren niveles de deficiencia, de suficiencia o de
exceso para los nutrientes, y el valor promedio del análisis de suelos en cada caso.
a) pH
En todas las zonas predominan los suelos ligeramente ácidos a neutros (más
del 70%), con una proporción moderada de alcalinos (15 a 35%), y baja de
ácidos; se exceptúan los suelos de los Llanos Orientales, donde estos úItimos
son abundantes (50%).
b) Materia orgánica
El contenido de materia orgánica en el suelo está relacionado con su capacidad
para suministrar nitrógeno y se ha tomado como guía para establecer la dosis
de este elemento en la fertilización del algodonero. Según los datos de la Tabla
6.2, en todas las zonas predominan los suelos con niveles bajos o deficientes
(más del 75%), indicando la necesidad generalizada de fertilizar con nitrógeno
en dosis altas.
c) Fósforo
Las zonas con mayor requerimiento de fertilización fosfórica, por la apreciable
proporción de suelos con niveles bajos del elemento son: Llanos Orientales,

67
TABLA 6.2 Distribución porcentual y valores promedios de pH, materia orgánica, P, K, Ca y Mg en los suelos
de regiones productoras de algodón*.

pH Mat. Org. P (Bray I) K interc. Ca Interc. Mg interc.


Regiones Categoría
Frec. Frec. % Frec. ppm Frec. meq Frec. meq Frec. meq
pH
% % M.O. % P % K % Ca % Mg

Atlántico, D 8 5.0 74 1,3 55 6,1 46 0,22 6 3,4 14 1,9


Bolívar y S 77 6.4 26 2,6 45 34,3 54 0,93 34 10,0 68 6,0
Sucre E 15 7.7 - - - - - - 60 22,8 18 11,5

D 10 4.9 83 1,3 52 15,0 57 0,23 19 3,3 51 1,9


Cesar y
S 71 6.5 17 2,6 48 51,0 43 0,66 57 9,0 46 6,0
Magdalena
E 19 7.7 - - - - - - 24 19,0 3 12,0

D 26 5.0 83 1,6 83 4,0 38 0,17 14 2,8 16 1,9


Córdoba S 71 6.3 17 3,5 17 41,0 62 0,70 50 11,0 72 6,0
E 3 7.6 - - - - - - 36 21,0 12 12,0

D 50 5.0 88 1,4 90 6,4 55 0,14 77 3,1 99 1,6


LLanos
S 49 5.9 12 3,3 10 34,9 45 0,35 23 8,3 1 5,3
orientales
E 1 7.6 - - - - - - - - - -

D 2 5.2 75 1,2 73 5,0 37 0,26 7 3,5 49 1,9


Cundinamarca S 61 6.6 25 2,3 27 26,0 63 0,74 16 10,0 44 6,0
E 37 7.6 - - - - - - 77 27,0 7 12,0

D 8 5.2 90 1,2 78 5,1 53 0,22 29 3,4 61 1,9


Tolima S 84 6.3 10 2,7 22 26,8 47 0,55 47 8,8 33 6,0
E 8 7.7 - - - - - - 24 22,5 6 11,9

D 5 5.0 78 1,8 60 2,3 59 0,22 8 3,2 11 1,7


Valle del Cauca S 71 6.4 22 3,8 40 23,0 41 0,75 35 9,9 36 7,0
E 1 7.6 - - - - - - 57 20,3 53 16,0

* Información adaptada de FRYE C.A. y otros. Diagnóstico de la fertilidad y requerimientos de fertilización para los suelos algodoneros de Colombia.
SUELOS ECUATORIALES. Vol. XII Nº 1, p. 182-199, 1982.
** D: Deficiente S: Suficiente E: Excesivo

Córdoba, Tolima y Cundinamarca. Además, en la ocurrencia de deficiencias


de fósforo inciden otros factores como acidez, bajo nivel de materia orgánica,
exceso de calcio y carbonatos y bajo nivel de agua aprovechable en el suelo.

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d) Potasio
Debido a la proporción de suelos con bajos contenidos de potasio aprovecha-
ble y/o a condiciones desfavorables para su absorción ante niveles altos a exce-
sivos de calcio y magnesio, las zonas con mayor requerimiento de fertilización
potásica son: Valle del Cauca, Llanos Orientales, Tolima y Cesar-Magdalena.
e) Calcio
Con excepción de los Llanos Orientales, en todas las zonas algodoneras predo-
minan los suelos con niveles altos a excesivos de calcio activo. Solamente en los
Llanos Orientales se presenta una proporción considerable de suelos deficien-
tes en este elemento.
f ) Magnesio
EI algodonero es una planta bastante sensible a la deficiencia de magnesio, por
lo cual es importante corregirla cuando el análisis de suelos indica probabili-
dad de que ocurra, como es el caso en una cantidad apreciable de las zonas de
los Llanos Orientales, Tolima, Cesar-Magdalena y Cundinamarca (véase Tabla
6.2).

6.6 REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES

6.6.1 Extracción total de nutrientes


Para que el crecimiento y la producción del algodonero sean satisfactorios, el
cultivo necesita disponer de una cantidad adecuada y oportuna de nutrimentos,
suministrados por el suelo o mediante una fertilización apropiada.
La extracción de nutrientes mayores por cada tonelada de algodón con semilla
que se produzca por hectárea, oscila aproximadamente entre las siguientes canti-
dades:
nitrógeno (N) 50 a 55 kg
fósforo (PaOs) 30 a 35 kg
potasio (KaO) 55 a 60 kg
calcio (CaO) 50 a 55kg
magnesio (MgO) 12 a 15 kg
azufre (S) 7 a 10 kg
6.6.2 Absorción de nutrientes por ciclos de crecimiento
Durante el ciclo vegetativo del algodonero se pueden distinguir tres etapas dife-
rentes: establecimiento de las plántulas, formación de estructuras reproductivas y

69
maduración de las cápsulas. En cada una de ellas se suceden procesos biológicos
específicos que demandan condiciones del suelo y del clima para poder alcanzar
un crecimiento y producción normales; la necesidad de nutrimentos, por lo tan-
to, es variable y las plantas van absorbiéndolos de acuerdo con el requerimiento
del momento.
En los primeros días la absorción es baja pero se incrementa paulatinamente hasta
llegar a un máximo entre la aparición de los primeros botones florales y la forma-
ción de las primeras cápsulas. Según el elemento, se presentan algunas diferencias
en el comportamiento de la extracción, así:
Nitrógeno, fósforo y potasio: se prolonga su absorción intensa hasta la iniciación
de la maduración de las cápsulas.
Calcio, magnesio y azufre: hasta la época inicial de la florescencia, su absorción
es más intensa que la de los nutrientes anteriores.
Establecimiento de las plántulas: en orden de importancia, durante esta época,
el requerimiento y la absorción de nutrientes mayores primarios es fósforo,
nitrógeno, potasio.
Formación de botones y primeras flores: se destaca la absorción de potasio y ni-
trógeno.
Fructificación: el requerimiento y la absorción de los tres elementos mayores es
muy similar y equivalentea una tercera parte, aproximadamente, de la extrac-
ción total.
Maduración de cápsulas: la necesidad de fósforo y potasio es mayor que la de
nitrógeno. No obstante la importancia del fósforo y del potasio en épocas,
avanzadas del ciclo vegetativo del algodonero, su aplicación como fertilizantes
edáficos es más eficiente en épocas tempranas, especialmente el fósforo, debi-
do a factores relacionados con las propiedades del suelo, con las propiedades
de los fertilizantes y con la capacidad de absorción de las raíces.

6.7 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

6.7.1 Fundamentos y aspectos generales


Para obtener altos rendimientos de algodón semilla, de buena calidad, es necesa-
rio que las plantas del algodonero puedan tomar del suelo la cantidad apropiada
de nutrimentos, en el momento que los requieran. Para corregir cualquier incapa-
cidad del suelo en el cumplimiento de esta función, es necesario aplicar fertilizan-

70
tes; el análisis químico del suelo suministra la información necesaria para efectuar
tal corrección.
Cuando las plantas sufren la deficiencia de un nutrimento, manifiestan anorma-
lidades en el desarrollo, en el color y en las características de sus órganos, especial-
mente en las hojas; cuando se presentan estos síntomas de deficiencia, la capaci-
dad productiva de las plantas ya se ha afectado sensiblemente. Esto se puede evitar
con una fertilización oportuna y adecuada.
Los elementos mayores que con frecuencia es necesario suministrar al cultivo en
forma de fertilizante son el nitrógeno (N), el fósforo (P), el potasio (K) y el azufre
(S). El calcio lo necesita y lo absorbe el algodonero en cantidades apreciables, pero
generalmente sólo se presentan deficiencias en suelos ácidos como los del Meta
Una situación similar se presenta con el magnesio, ocurriendo también algunos
casos de deficiencia en suelos arenosos lavados, pobres en bases, o en suelos con
niveles de calcio excesivos.
Especialmente en suelos alcalinos o calcáreos y también en algunos arenosos, po-
bres en materia orgánica o de baja fertilidad, se ha podido obtener aumentos en la
producción de algodón suministrando al cultivo por vía edáfica (suelo), o foliar,
uno o varios de los siguientes elementos menores: boro (B), manganeso (Mn), zinc
(Zn), hierro (Fe) y cobre (Cu).
Tanto la Federación Nacional de Algodoneros (FEDERALGODON) como el
Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), han llevado a cabo investigaciones
detalladas sobre la fertilidad de los suelos cultivados con algodón en el país y han
determinado con precisión aceptable cuál es el tratamiento fertilizante que puede
producir los mayores rendimientos de algodón semilla.
6.7.2 Criterios y factores para fertilizar con nitrógeno, fósforo
y potasio
En las Tablas 6.3, 6.4 y 6.5 se presentan los niveles críticos de materia orgánica,
fósforo y potasio en suelos algodoneros y el rango de fertilización correspondiente
que debe aplicarse para incrementar los rendimientos.
a) Fertilización nitrogenada
Para obtener rendimientos satisfactorios, se requiere aplicar fertilizantes
nitrogenados a todos los cultivos de algodonero. El nitrógeno es el elemento
que determina los mayores incrementos de rendimiento, pero las mayores pro-
ducciones de algodón-semilla se obtienen complementando su aplicación con
azufre en forma de sulfato de amonio, y con fertilizantes que aporten fósforo y
potasio.

71
Según lo anotado en la descripción de la fertilidad de los suelos algodoneros
del país, hay una necesidad generalizada de aplicar dosis altas de nitrógeno,
debido al predominio de los que tienen niveles bajos de materia orgánica (véanse
Tablas 6.2 y 6.3). Así, generalmente se requiere fertilizar con más de 70 kilo-
gramos de N/ha.
Las mayores respuestas al N en la fertilización y la necesidad de dosis mayores
se presentan bajo las siguientes circunstancias:
— Menores contenidos de materia orgánica en el suelo
— Fertilización con dosis altas de P y K
— Suelos gruesos en situaciones de lixiviación
— Utilización de riego o abundancia de lluvias
— Alta luminosidad y altas temperaturas, con humedad adecuada
Los requerimientos promedios de nitrógeno, aproximados, para las diferentes
zonas algodoneras del país, son los siguientes:
Cundinamarca 75 a 95 kg/ha
Tolima - Huila 80 a 95 kg/ha
Valle del Cauca 70 a 90 kg/ha
Litoral Atlántico 65 a 80 kg/ha
Llanos Orientales 75 a 90 kg/ha
La fertilización nitrogenada se realiza normalmente aplicando una pequeña
parte del N requerido formando parte de los fertilizantes compuestos (15-15-15

TABLA 6.3 Niveles críticos de materia orgánica en el suelo y fertilización del algodonero con nitrógeno*

Valle del Cauca, Meta, Córdoba y sur del Cesar


<2 2 a 28 > 2,8
Materia orgánica (%)
80 a 110 50 a 80 30 a 50
N (kg/ha)

Tolima, Huila y Cundinamarca


< 1,5 1,5 a 2 >2
Materia orgánica (%)
90 a 130 60 a 90 30 a 60
N (kg/ha)

Cesar, Magdalena, Sucre, atlántico y Bolívar


< 1,3 1,3 a 1,8 > 1,8
Materia orgánica (%)
75 a 100 50 a 75 25 a 50
N (kg/ha)

* Adaptada de FRYE C.A. Manejo del suelo y uso de fertilizantes.En: Bases técnicas para el cultivo del algodón en Colombia. 3era ed.
FEDERALGODÓN. p. 81-157, 1986.

72
o 13-26-6) y, el N restante, como sulfato de amonio (21% de N y 24% de S), o
como urea (45% de N), que son las fuentes de mayor eficiencia en algodonero.
En algunas regiones se ha utilizado también el NITRON-26.
A medida que el nivel de la materia orgánica en el suelo sea menor del 2% y/o
que el pH sea mayor de 7, es necesario incrementar la proporción de sulfato de
amonio en la fertilización.
En el cultivo del algodón, los fertilizantes nitrogenados deben aplicarse entre
la iniciación de la formación de botones florales, o unos días antes, y la forma-
ción de las primeras cápsulas, repartiendo la cantidad total por lo menos en
dos aplicaciones y ubicando el fertilizante por un lado de los surcos, a 5-10 cm
de la base de las plantas, sobre suelo húmedo. Así, generalmente se hace una
primera aplicación entre los 15 y 30 días de emergidas las plantas y una segun-
da a los 20 ó 40 días después de la primera aplicación, según las condiciones
del cultivo y del suelo.
b) Fertilización fosfórica
Con base en los resultados del análisis de suelos puede deducirse la convenien-
cia o necesidad de aplicar fertilizantes que contengan fósforo, para asegurar
una buena producción de algodón-semilla. (Véase Tabla 6.4). En los suelos
ácidos como los del Meta, los fertilizantes fosfóricos son indispensables para
lograr estos resultados.
Los requerimientos promedios, aproximados, para las diferentes zonas algodo-
neras del país, son los siguientes:
Cundinamarca 30 a 50 kg P2O5/ha
Tolima - Huila 20 a 60 kg P2O5/ha
Valle del Cauca 10 a 30 kg P2O5/ha
Litoral Atlántico 20 a 60 kg P2O5/ha
Llanos Orientales 60 a 100 kg P2O5/ha
El resultado del análisis de suelos y la consideración de algunos factores, que
enseguida se enuncian, permitirán definir la dosis de fósforo más adecuada
para cada cultivo de algodonero.
Las mayores respuestas al fósforo y la necesidad de dosis mayores en la fertili-
zación del algodonero, se presentan bajo las siguientes circunstancias:
— Menores contenidos de P extractable en el suelo
— Valores de pH inferiores a 5,5 o superiores a 7,0
— Bajos contenidos de materia orgánica en el suelo

73
— Suelos de texturas gruesas
— Suelos con niveles de calcio muy altos
La fertilización fosfórica se realiza aplicando fertilizantes compuestos
NUTRIMON como el 13-26-6 ó el 15-15-15, complementando la dosis re-
querida con fosfato diamónico (DA P) cuya fórmula es 18-46-0 ó con superfosfato
triple —TSP—(46% P2O5).
En los suelos ácidos y para aplicación en presiembra, se ha utilizado con efi-
ciencia calfos y rocas fosfóricas, preferiblemente en mezcla con TSP. En
postsiembra o con la siembra se aplica DAP, TSP o fertilizantes compuestos.
En suelos alcalinos se evita la utilización de DAP.
Los abonos Nutrimon tienen dos cualidades muy importantes para que sean
utilizados con gran eficiencia en cultivos de algodonero:
— Son altamente solubles, garantizando una acción rápida y efectiva sobre las
plantas, permitiendo su utilización en postsiembra.
— Poseen gránulos grandes y uniformes, permitiendo que el efecto y la dispo-
nibilidad de nutrientes sean continuos y prolongados.
Los fertilizantes fosfóricos de baja solubilidad se deben aplicar inmediatamen-
te antes de la siembra, al voleo, incorporándolos con la úItima labor de rastri-
llo.
Los fertilizantes solubles, como fuentes de P, se pueden aplicar fraccionados
entre la siembra y durante los primeros 15 días de germinado el cultivo, loca-
lizándolos en la zona de raíces, por surcos, a unos 7-10 cm de profundidad y
de 5 a 10 cm de las plantas o de las semillas, lateralmente.
La fertilización fosfórica postsiembra, con abonos solubles, es efectiva en sue-
los no ácidos ni calcáreos, que tengan buena percolación y que reciban después
de la aplicación suficiente agua lluvia o de riego. Bajo condiciones contrarias
disminuye su eficiencia, siendo más aconsejable aplicar toda la dosis con la
siembra, en banda (localizado un poco más abajo y al lado de la semiIla).
c) Fertilización potásica
Cada vez es más frecuente la necesidad de aplicar potasio a cultivos de algodo-
nero para obtener no solamente altas producciones sino algodón de buena
calidad.
Con el fin de establecer la dosis adecuada para abonar el cultivo, es necesario
tener en cuenta los resultados del análisis del suelo que se va a sembrar. Así, en

74
TABLA 6.4 Niveles críticos de fósforo (BRAY II) en el suelo y requerimientos de fertilización
fosfatada del algodonero*.

Cesar, Magdalena y Atlántico2


< 25 25 a 50 > 250
P (ppm)
50 a 80 30 a 50 0 a 25
P2O5 (kg/ha)

Córdoba, Sucre y Bolívar2


< 15 15 a 30 > 30
P (ppm)
45 a 60 30 a 45 0 a 25
P2O5 (kg/ha)

Tolima, Huila y Cundinamarca2


< 15 15 a 30 > 30
P (ppm)
40 a 60 20 a 40 0 a 20
P2O5 (kg/ha)

Valle del Cauca


< 10 10 a 20 > 20
P (ppm)
30 a 45 15 a 30 0 a 15
P2O5 (kg/ha)

Meta
< 10 10 a 20 > 20
P (ppm)
80 a 120 50 a 80 20 a 50
P2O5 (kg/ha)

* Adaptada de FRYE C.A. Manejo del suelo y uso de fertilizantes. En: Bases técnicas para el cultivo del algodón en Colombia. 3era ed.
FEDERALGODÓN. p. 81-157, 1986.
** En suelos con pH menor de 5,5 o mayor de 7,2, aumentar la dosis en 30 a 50%.

la Tabla 6.5 puede observarse que la dosis óptima depende de la región, del
contenido de potasio extractable y, especialmente, de su relación con los nive-
les de Ca, Mg y Al activos, elementos que le son antagónicos.
Los requerimientos promedios, aproximados, para las diferentes zonas algodone-
ras del país, son los siguientes:
Cundinamarca 15 a 30 kg K2O/ha
Tolima - Huila 20 a 40 kg K2O/ha
Valle del Cauca 45 a 90 kg K2O/ha
Litoral Atlántico 20 a 40 kg K2O/ha
Llanos Orientales 30 a 60 kg K2O/ha
La fertilización potásica se realiza con fertilizantes compuestos como el Nutrimon
15-15-15, complementados con cloruro de potasio (60% K2O) o con sulfato de
potasio (48% K2O), para cubrir la dosis requerida.

75
TABLA 6.5 Niveles críticos de potasio disponible en el suelo y requerimientos de fertilización potásica del
algodonero*.

me K/100 g2 Relación Ik3 kg de K2O/ha

Menos de 0,08 80 a 120


Menos de 0,2 0,08 a 0,12 45 a 70
Más de 0,12 25 a 40

Menos de 0,08 70 a 100


Más de 0,2 0,08 a 0,12 35 a 60
Más de 0,12 0 a 30

Los fertilizantes potásicos se pueden aplicar fraccionados entre la siembra y los


primeros 15 días de germinado el cultivo, localizados por surcos y en la zona de
raíces, junto con las fuentes fosfóricas solubles.
Tratándose de suelos gruesos bajo riesgo o en condiciones lluviosas, conviene
aplicar una parte apreciable de la dosis de potasio entre los 20 y 40 días de emergido
el cultivo, para disminuir las pérdidas del elemento por lixiviación; además, bajo
estas condiciones, no es necesaria la incorporación del fertilizante en zona de
raíces.

6.8 GUÍA PARA LA FERTILIZACIÓN NUTRIMON DEL


ALGODONERO EN COLOMBIA

Para obtener los mayores rendimientos de algodón-semilla, desde el punto de


vista de la nutrición de las plantas, se requiere aplicar al cultivo el mejor trata-
miento fertilizante con base en los resultados del análisis de suelos.
Además se pueden establecer unas guías generales de fertilización para las diferen-
tes regiones algodoneras del país, teniendo en cuenta la fertilidad predominante
de sus respectivos suelos y los resultados experimentales en este aspecto, adelanta-
dos principalmente por FEDERALGODON e ICA.
En la Tabla 6.6 se presentan las alternativas más frecuentes de fertilización para el
algodonero en las diferentes regiones del país, utilizando los abonos Nutrimon. En
cada una se presentan 4 ó 5 opciones de fertilización, según el requerimiento de

76
N, P y K, y dos opciones en cuanto a las fuentes de abonos que se pueden utilizar
para satisfacer cada una de esas alternativas de dosis planteadas.
Estos planes de fertilización no deben tomarse como alternativas invariables, sino
como pautas generales que deben seleccionarse y ajustarse de acuerdo con las
características de cada suelo y con las condiciones específicas del cultivo y del
clima.

6.9 REQUISITOS PARA OBTENER UN MÁXIMO BENEFICIO


DE LA FERTILIZACIÓN

El suministro oportuno y suficiente de nutrimentos a las plantas de algodonero,


asegurado con una fertilización adecuada, es uno de los factores más importantes
para obtener elevados rendimientos en la cosecha.
Sin embargo, para obtener los resultados esperados con la fertilización, es necesa-
rio que el cultivo se desarrolle bajo condiciones favorables en cuanto a factores
climáticos, agronómicos y fitosanitarios; entre ellos se destacan los siguientes:
humedad, temperatura, propiedades del suelo, preparación de las tierras, calidad
de la semilla, población de plantas, laboreo del suelo y control de malezas, plagas
y enfermedades.
En la medida que alguno de los factores de crecimiento y producción presente
fallas o deficiencias, se afectará la producción de algodón semilla y se perderá total
o parcialmente el beneficio del abonamiento; sin embargo, un abonamiento ade-
cuado le permite a las plantas tolerar mejor las condiciones desfavorables que se le
presenten.
Para obtener el máximo beneficio del abonamiento Nutrimon es necesario que
todos los demás factores que pueden influir en la producción de algodón, se pre-
senten o se manejen en condiciones normales o favorables.

6.10 REQUISITOS PARA ALCANZAR RENDIMIENTOS ALTOS


Y RENTABLES

La experimentación realizada en las diferentes zonas algodoneras del país, por la


Federación Nacional de Algodoneros y por el Instituto Colombiano Agropecuario,
han permitido establecer que en la obtención de altos rendimientos de algodón-
semilla juega un papel primordial un abonamiento completo y balanceado.
En la Figura 6.2, se ilustra el efecto de una fertilización NPKS en la zona de
Chicoral (Tolima) y Tuluá (Valle). Es evidente que conforme se pasa de la fertili-

77
TABLA 6.6 Guía general para la fertilización Nutrimón del algodonero en Colombia.

Opciones para
Opción con fertilizantes
dosis de Opción con fertilizantes compuestos
simples
nutrientes

N - P2O5 - K2O 13-26-6 15-15-15 KCl SAM Urea DAP KCl SAM Urea Fertilización foliar con nitrato de potasio
Regiones
KNO3
1y2 1y2 3 3 3y4 1y2 2y3 3 3y4
kg/ha
Bultos por hectárea Bultos por hectárea

75-22-16 0,5 2,0 - 1 2,0 1,0 0,5 2 1,5


81-46-16 3,0 1,0 - 2 1,5 2,0 0,5 2 2,7
Tolima, Huila y
86-22-46 0,5 2,0 1,0 2 2,0 1,0 1,5 2 3,0
Cundinamrca
90-46-60 1,5 3,5 1,0 2 1,5 2,0 2,0 2 3,0
95-60-75 - 8,0 1,5 1 1,0 2,7 2,5 2 3,3
78

72-22-30 0,5 2,0 0,5 1 2,0 1,0 1,0 1 2,7 a. Aplicaciones semanales en concentraciones
74-35-20 1,5 2,0 - 1 1,7 1,5 0,7 1 3,0 del 2 al 4% (2 a 4 kg de KNO3 por 100 litros),
Valle del cauca 80-22-61 0,5 2,0 1,5 1 2,3 1,0 2,0 1 3,0 desde antes de la iniciación de la floración hasta
87-35-75 0,5 4,0 1,5 1 2,0 1,5 2,5 1 3,3 el desarrollo de la bellota.
90-48-90 1,5 3,5 1,0 1 2,0 2,0 3,0 1 3,5

68-15-15 - 2,0 - 2,0 1,5 0,7 0,5 2 2,0


68-48-20 3,0 1,5 - 1,5 1,0 2,0 0,7 2 2,0
b. En aspersiones aéreas deben utilizarse
Litoral Atlántico 77-16-38 1,0 0,5 1,0 2,0 2,0 0,7 1,3 2 2,5
concentraciones del 10 al 15% (10 a 15 kg de
82-59-45 1,5 5,5 - 1,0 1,0 2,5 1,5 2 2,7
KNO3 por 100 litros).
90-70-60 1,0 7,5 - 0,5 1,0 3,0 2,0 2 3,0

69-46-30 1,5 3,5 - - 1,52 2,0 1,0 - 3,0


74-91-30 6,0 1,5 - - 1,04 4,0 1,0 - 3,3
LLanos orientales
80-47-60 2,0 3,0 1,0 - 2,02 2,0 2,0 - 3,5
91-92-75 1,5 9,5 - - 0,54 4,0 2,5 - 4,0

1: Aplicación en banda con la siembra. 2: Aplicación por surcos, en los primeros 15 días de emergidas las plantas 3: Aplicación por surcos, entre los 15 y 30 días de la emergencia. 4: Aplicación por
surcos, entre los 30 y 60 días de la emergencia.
FIGURA 6.2 Efecto de la fertilización con azufre del algodonero en Chicoral
(Tolima) y Tuluá (Valle).

zación con sólo nitrógeno (N) a la que incluye nitrógeno y fósforo (NP), nitróge-
no y potasio (NK) o nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), los rendimientos de
algodón-semilla se incrementan sustancialmente, en especial cuando además de
NPK se aplica también azufre (S).
Así, en Chicoral (Tolima) de 2,4 ton/ha de algodón-semilla obtenidos con fertili-
zación nitrogenada se logró pasar a más de 3,6 ton/ha aplicando, además de ni-
trógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), azufre (S). En la localidad de Tuluá (Valle)
el rendimiento pasó de 2,8 ton/ha, con aplicación de N a 3,1 ton/ha cuando en la
fertilización se incluyó nitrógeno (N), fósforo (P) y azufre (S).
Estos resultados demuestran la importancia económica de la fertilización com-
pleta, ya que permite obtener incrementos substanciales en los rendimientos y
disminuir los costos de producción por tonelada de algodón, determinando por
consiguiente, mayores ganancias para el agricultor.
La amplia gama de los fertilizantes Nutrimon permite aplicar el plan de abona-
miento más apropiado a las condiciones de suelos en las diferentes zonas algodo-
neras de Colombia.

79
La inclusión del sulfato de amonio Nutrimon en los planes de fertilización, tal
como se indica en la Tabla 6.6 permite suministrar al cultivo las dosis de azufre
requeridas (20 a 40 kg/ha) para alcanzar altos rendimientos.
Utilice sin costo alguno el servicio Nutrimon de análisis de suelos e identifique así
el plan de fertilización más apropiado para su cultivo.

6.11 BIBLIOGRAFIA CITADA

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6.12 BIBLIOGRAFÍA ADICIONAL

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84
7.1 IMPORTANCIA

E
l arroz es el cultivo alimenticio más importante no sólo de Colombia sino
del mundo y como actividad agrícola en el país le sigue en impor-
tancia al café. En 1987 su producción representó el 9,3% del valor de la
producción agrícola total, generando ocupación a numerosos trabajadores tanto
del sector industrial como del agrícola, principalmente.
La producción total del arroz Paddy y el consumo de arroz blanco presentaron un
incremento paulatino hasta 1982, pero a partir de tal año han decrecido por
diferentes factores de orden social, económico y político. Sin embargo, ante la
necesidad de incrementar y asegurar ciertos márgenes de utilidad, surge la impor-
tancia de optimizar los factores técnicos de productividad del cultivo, entre los
cuales incide notoriamente la fertilización.
Debido a los avances tecnológicos en el manejo del cultivo del arroz en el país, el
aumento de la productividad ha sido paulatino y notorio; así, considerando los
promedios de producción en arroz paddy seco, tanto de riego como de secano, se
pasó de 2-3 ton/ha en la década de los años 60 a 3,5 - 4,3 y 4,3 a 4,7 ton/ha en las
décadas del 70 y del 80, respectivamente.

7.2 ZONAS ARROCERAS

El arroz se cultiva en Colombia en diferentes regiones comprendidas entre los O


y 1.250 metros sobre el nivel del mar, con temperaturas promedio entre 29 y
23°C y condiciones de precipitación pluviométrica muy variadas. También se
aplican sistemas de cultivo diferentes como son el riego, el de secano mecanizado
y el de secano manual; este úItimo se considera como un sistema marginal desti-
nado exclusivamente al autoconsumo, con una producción promedia de 1,5 ton/
ha. Las diferencias en productividad para estos sistemas es apreciable, pues los
promedios para los otros dos son 5,1 y 3,9 ton/ha, respectivamente. Aproximada-
mente un 67% del área sembrada con arroz en el país se maneja bajo el sistema de
riego.
Las principales regiones arroceras son las siguientes:

86
FIGURA 7.1 Zonas productoras de arroz.

87
7.2.1 La región central
Incluye los departamentos del Huila, Tolima, Caldas, Cundinamarca, Boyacá y
Valle del Cauca. La mayor área y la mayor productividad corresponden a Tolima
y Huila. El sistema de cultivo utilizado es el de riego, casi exclusivamente, con
una tecnología avanzada.
7.2.2 La región de los Llanos Orientales
Sus principales zonas de cultivo se encuentran en el Meta y Casanare y confor-
man la mayor extensión de tierras cultivadas con arroz en el país, aunque con una
tecnología aún deficiente. En el Meta, una parte apreciable del área se cultiva
como secano mecanizado; el resto, bajo riego.
7.2.3 La región del Bajo Cauca
Involucra los cultivos de Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre, generalmente bajo
la modalidad de secano.
7.2.4 La región de la Costa Norte
Conformada por Cesar, Guajira y Magdalena, principalmente con cultivos de
arroz bajo riego, con una tecnología en proceso de mejoramiento.
7.2.5 La región de los Santanderes
Allí se cultiva el arroz tanto bajo riego como en secano, con un notorio avance en
la tecnología del cultivo y en su productividad.
Las tres úItimas regiones se agrupan para conformar la gran región de la Costa.
En la Figura 7.1 se puede observar la ubicación de las diferentes zonas arroceras
en el país, según la Division de Investigaciones Económicas de Fedearroz. Por
otra parte, en la Tabla 7.1 se presentan los datos de áreas cultivadas y producción
de arroz por regiones en 1988 (1987B y 1988A), de acuerdo con información de
Fedearroz (Censo Nacional Arrocero, 1989). Las tres mayores zonas productoras
son la Central, los Llanos Orientales y la Costa Norte, propiamente dicha, que
agrupan el 80% del área arrocera nacional, aproximadamente.

7.3 VARIEDADES

Existe un gran número de variedades de arroz que se clasifican principalmente


por su período vegetativo y longitud del grano; además, presentan diferentes ca-
racterísticas morfológicas y diversas aptitudes genéticas frente a enfermedades,

88
plagas y condiciones adversas de suelos, lo cual permite seleccionar para su siem-
bra la variedad que más se adapte a determinadas condiciones de clima, suelo,
mercado o sanidad vegetal, que son muy variadas dentro de las regiones arroceras
del país.
La mayoría de las variedades cultivadas actualmente en Colombia presentan un
período vegetativo comprendido entre 115 y 135 días (variedades tempranas), de
porte mediano o semienanas y de grano largo. Las más cultivadas actualmente
son Oryzica 3, Oryzica 1, Oryzica Llanos-4 y 5, Cica 8, IR-22, Cica-4 y Metica 1.

TABLA 7.1 Área, producción anual y rendimiento de arroz en Colombia


por departamento 1987 B y 1988 A*.

Área cosechada Producción Rendimiento


Departamento (a) (b) (c)
ha Ton Ton/ha
Antioquia 3.170 10.776 3,6
Arauca 110 512 4,7
Bolívar 12.964 53.521 4,0
Caquetá 1.631 4.915 3,1
Casanare 21.021 110.142 5,2
Cauca 2.136 10.356 4,9
Cesar 44.062 231.829 5,2
Chocó 8.417 6.745 0,8
Córdoba 24.841 99.987 4,1
Cundinamrca 3.116 21.331 6,7
Guajira 4.413 23.189 5,3
Huila 31.675 218.622 6,9
Magdalena 13.781 70.104 5,1
Meta 92.498 504.200 5,4
Norte de Santander 19.213 99.821 5,2
Nariño 649 787 1,2
Santander 9.453 42.792 4,5
Sucre 30.367 110.327 3,7
Tolima 67.871 465.054 6,8
Valle del Cauca 9.121 47.408 5,1

Total año arrocero 400.508 2.132.417 5,3 (d)


a ,Se excluyen áreas de las Unidades Productoras que no reportaron producción en 1988 A.
b ,Estimada con base en los rendimientos de 1988 A.
c ,Rendimiento de campo (20-26% humedad y 5% impurezas).
d ,Equivalente a 4,7 ton/ha de Paddy seco al 14%, 3% impurezas.
* ,Adaptado de FEDEARROZ. Primer Censo Nacional Arrocero. Arroz V. 38 Nº 363.

89
7.4 SUELOS ARROCEROS

7.4.1 Aspectos generales


El arroz se comporta bien y se cultiva en suelos de condiciones físicas y químicas
muy variadas, pero para obtener rendimientos satisfactorios es necesario que haya
un suministro adecuado de nutrientes al cultivo.
Las condiciones químicas, físicas y nutricionales más apropiadas para el arroz se
presentan en suelos con pH entre 5 y 7, con texturas medianas a pesadas y con un
contenido moderado de materia orgánica. Bajo estas condiciones debe presentar-
se un adecuado abastecimiento de bases, una buena retención de agua y nutrientes,
una aceptable estabilidad estructural y un potencial equilibrado de
oxidación-reducción.
Debido a los altos niveles de productividad alcanzados por el cultivo de arroz, es
normal no encontrar suelos que puedan suministrarle todos los nutrientes en
cantidad suficiente y en forma oportuna; así, siempre hay que recurrir a la fertili-
zación para proporcionar uno o varios de los siguientes elementos: nitrógeno,
fósforo, potasio, azufre, magnesio, zinc y, en ocasiones, también boro, cobre o
calcio.
7.4.2 Dinámica de los suelos bajo inundación
Ante las condiciones anaeróbicas inducidas por el riego continuo o por la inunda-
ción en un suelo arrocero, se producen ciertas reacciones y transformaciones es-
peciales en sus características y en sus compuestos químicos, así:
— Cualquiera que sea el pH inicial, tiende a estabilizarse en valores cercanos a la
neutralidad (pH 7,0), mientras permanezca bajo inundación.
— Lo anterior favorece la solubilidad de algunos elementos y disminuye la de
otros, según el pH inicial. En los ácidos, incrementa la disponibilidad de fós-
foro y decrece la de aluminio. En los alcalinos incrementa la disponibilidad
del fósforo y la de algunos elementos menores.
— Desciende el potencial Redox, incrementando apreciablemente la solubilidad
del hierro y del manganeso, que pueden llegar a niveles tóxicos, pero se libera
fósforo a formas disponibles.
— Disminuye la concentración de nitratos y de sulfatos por pérdidas en la
lixiviación y por transformación en amonio y en sulfuros, cuya concentración
se incrementa con el tiempo.

90
— Aumenta la solubilidad del calcio y del magnesio y tiende a disminuir la del
potasio, zinc y cobre.
— La descomposición de la materia orgánica es lenta e incompleta, liberando
algunos ácidos y gases que pueden llegar a ser tóxicos.
— El suelo tiende a compactarse, disminuyendo la proporción de macroporos y
aumentando la densidad aparente, lo cual es favorable para el cultivo del arroz.
7.4.3 Fertilidad de los suelos arroceros
La capacidad de suministro de nutrientes de los suelos arroceros colombianos es
diferente de una región a otra y varía también dentro de la misma región; por eso,
los análisis de suelos son necesarios para conocer la fertilidad de cada suelo en
particular y deducir su tratamiento fertilizante más apropiado.
En la Tabla 7.2 se presenta la información recopilada por el Instituto Colombia-
no Agropecuario (ICA) sobre la distribución porcentual de los valores de pH,
fósforo y potasio disponibles, en los suelos cultivados con arroz en el país. No se
incluyen los datos de materia orgánica, como estimativo del nitrógeno disponi-
ble, por no existir una relación confiable entre ella y el requerimiento de fertiliza-
ción nitrogenada del arroz.

TABLA 7.2 Distribución porcentual de los valores de pH, P, K y de relación Ca/Mg


de los suelos de los departamentos productores de arroz.*

pH P K Ca/Mg
Departamentos
B M A B M A B M A B M A

Bolívar 33 66 1 22 29 49 51 18 31 20 80 0
Cesar 18 70 12 19 25 59 77 15 8 3 46 51
Córdoba 24 75 1 58 26 16 57 20 23 13 87 0
Huila 20 74 6 36 15 49 81 9 10 0 58 42
Magdalena 14 83 3 11 16 73 85 7 8 67 0 33
Meta 89 10 1 65 22 13 93 3 4 27 30 43
Norte de Santander 26 68 6 33 32 35 89 11 0 17 25 58
Tolima 8 78 14 38 26 36 74 14 12 1 52 47
Valle del Cauca 25 50 25 49 15 36 55 10 35 15 77 8

* Tomada de: ICA. 1980. Suelos y Fertilización de Cultivos. Compendio Nº 38. Regional Nº 4. Medellín.
A: Alto
M: Medio
B: Bajo

91
a) pH
En todas las zonas arroceras, con excepción del Meta, predominan los valores
medios (pH 5,6 a 7,3). En el Meta, ocurren con mayor frecuencia los suelos de
pH bajos (menores o iguales a 5,5).
Solubilidad, elementos y acidez
El pH de los suelos es muy importante por la relación que tiene con la
solubilidad y actividad de algunos elementos. En los suelos arroceros ácidos
generalmente se presentan bajos contenidos aprovechables de calcio, magnesio,
potasio y fósforo, pero niveles altos de aluminio, hierro y manganeso que pue-
den llegar a situaciones de toxicidad; sin embargo, en cultivos bajo inunda-
ción, al aumentar el pH y las condiciones reductoras, disminuye la disponibi-
lidad de potasio aún más, aumenta la de fósforo, decrece sustancialmente la
actividad nociva del aluminio, pero se incrementan las de hierro y manganeso.
Por otra parte, también se ha comprobado que con la inundación e incremen-
to del pH disminuye la disponibilidad de zinc y puede disminuir la del cobre.
Encalamiento
En los suelos muy ácidos, altos en aluminio y bajos en calcio, el ICA reco-
mienda la siguiente fórmula de encalamiento:
Ton Cal/ha = 0,35 x Al (me/100 g)
Para el arroz sembrado en la modalidad de secano hay que aplicar 2 a 3 veces
más cal que la indicada por la fórmula anterior.
Suelos neutros
Los suelos con reacción ligeramente ácida a casi neutra, que son los predomi-
nantes en las zonas arroceras diferentes al Meta, presentan generalmente un
adecuado abastecimiento de calcio, magnesio, hierro, manganeso y molibdeno.
La situación del fósforo y del potasio es variable y pueden presentarse deficien-
cias también de zinc y cobre.
Suelos alcalinos y salinidad
Los suelos arroceros con pH mayor de 7,3 son poco frecuentes, con excepción
de los del Valle del Cauca y algunos del Tolima y del Cesar, en los cuales
pueden ser frecuentes las deficiencias de zinc y, ocasionalmente, las de hierro,
boro y cobre, a pesar de las condiciones favorables de la inundación al dismi-
nuir el pH en estos casos.

92
Por su alta tolerancia a la salinidad, incrementada en las condiciones de inun-
dación, y por el fuerte lavado de sales que se puede inducir en este sistema de
cultivo si se establecen drenajes adecuados, el arroz bajo riego es una técnica
apropiada y rentable para la corrección de suelos salinos y sódicos; en este
último caso, con un tratamiento previo a base de azufre.
b) Fósforo (P)
Sólo en los departamentos del Cesar y Magdalena predominan los suelos de
contenido alto en fósforo; en el Meta y Córdoba los de contenido bajo; en
Bolívar y Huila los de medio a alto; en Tolima y Valle del Cauca los de medio
a bajo y en Norte de Santander se presenta una distribución similar para las
tres categorías.
La disponibilidad de este elemento es crítica en los suelos ácidos, especialmen-
te bajo el sistema de cultivo en secano, ya que la inundación aumenta el fósfo-
ro aprovechable; por esta razón y por el relativamente bajo requerimiento en P
del cultivo de arroz, las dosis que se aplican en la fertilización no son altas, pero
su presencia es necesaria para equilibrar la nutrición del arroz cuando se apli-
can dosis altas de nitrógeno y de potasio, aun cuando el contenido de P en el
suelo se considere alto.
c) Potasio (K)
En todos los suelos arroceros del país predominan los de bajo contenido en
potasio disponible y si se consideran los de contenido mediano, se incrementa
apreciablemente la probabilidad de respuesta del arroz a la fertilización con
este elemento. Las regiones con menor proporción de suelos deficientes en K
corresponden al Valle del Cauca, Bolívar y Córdoba.
La necesidad de fertilización con potasio y la utilización de dosis altas se expli-
can también por su alto requerimiento en la nutrición del arroz, por la mayor
movilidad del P en el suelo y por lo tanto mayores pérdidas por lavado, y por
el equilibrio requerido con el nitrógeno, o sea, la necesidad de incrementar la
dosis de K proporcionalmente a la de tal elemento, especialmente en el mane-
jo de problemas fitosanitarios y de volcamiento.
Debe considerarse también que alrededor de un 80% del potasio absorbido
por la planta se encuentra en el tamo y que al quemarlo o al utilizarlo como
forraje para el ganado en estabulación, se aumenta la exportación de K del
suelo y su empobrecimiento, junto con otros elementos como calcio y magnesio.

93
d) Nitrógeno (N)
El contenido de nitrógeno en el suelo o su equivalente en materia orgánica no
se ha tenido en cuenta para la recomendación de fertilizantes nitrogenados al
cultivo del arroz. No solamente porque el contenido de N total es generalmen-
te bajo en los suelos de clima cálido, sino que no se ha detectado relación entre
éI y el N aprovechable, bajo las condiciones de riego por inundación. Además,
la productividad del cultivo ha sobrepasado la capacidad de cualquier suelo
para suministrarle los nutrientes que necesita, especialmente tratándose del
nitrógeno.
Es probable que exista alguna relación general entre contenido de materia or-
gánica en el suelo, capacidad de amonificación bajo condiciones de inunda-
ción y dosis de N en la fertilización del arroz, pero que todavía no se ha estu-
diado. Las regiones con mayor contenido de materia orgánica son las del Valle
del Cauca, Llanos Orientales, Bajo Cauca y Santanderes; las de menor conte-
nido corresponden a la Costa Norte y a la Central (Tolima, Huila,
Cundinamarca, Caldas).
e) Relación Ca/Mg
Tanto los valores altos (mayores de 6), como los bajos (menores de 1,5), de la
relación Ca/Mg, causan problemas nutricionales; además de deficiencia de
magnesio cuando la relación es alta o deficiencia de calcio cuando la relación
es baja, también se presentan deficiencias de otros elementos. Así, en el Valle
del Cauca se han detectado deficiencias de zinc en arroz, asociadas con relacio-
nes Ca/Mg bajas.
En el caso de suelos con altos contenidos de calcio y relación Ca/Mg baja, no
es lógico corregirla con fuertes adiciones de Ca; el CIAT sugiere, entonces,
ensayar la corrección de sus efectos adversos, como sería la deficiencia de ele-
mentos menores inducida por tal relación.
En suelos como los del Meta, donde según la Tabla 2 se presentan más casos de
relación Ca/Mg baja que en el Valle del Cauca, pero con bajos contenidos de
los dos elementos, sí es razonable utilizar adiciones de calcio (cal) o de calcio y
magnesio (cal dolomítica), para corregir el bajo contenido de los dos elemen-
tos y, al mismo tiempo, subir dicha relación.
f ) Elementos menores
De acuerdo con estudios realizados por diferentes instituciones, la deficiencia
de algunos elementos menores y el exceso de otros están afectando los rendi-

94
mientos en algunos suelos arroceros del país. Así, se ha comprobado la res-
puesta al zinc en varies regiones, especialmente en el Valle del Cauca, Tolima,
Meta y Cesar.
Por otra parte, en algunas zonas se diagnostican probables deficiencias de boro
(Valle del Cauca, Meta y Tolima), o de cobre en el Tolima y, por el contrario,
excesos de hierro y manganeso en el Meta y en otros suelos ácidos del país.

7.5 REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES DEL ARROZ

Para su crecimiento y buena nutrición, el arroz necesita disponer de una cantidad


adecuada y oportuna de nutrientes, suministrados por el suelo o por una fertiliza-
ción apropiada.
Dependiendo de la cantidad de nutrimentos disponibles presentes en el suelo y
de los factores del medio para su absorción por las plantas de arroz, según la
información del IRRI y del CIAT, por cada tonelada de arroz Paddy que se pro-
duzca, en el trópico se necesitan las siguientes cantidades promedio de nutrimentos,
por hectárea:
Nitrógeno 18 a 27 kg
Fósforo (P2O5) 8 a l1 kg
Potasio (K2O) 18 a 30 kg
Calcio 5 a 8 kg
Magnesio 3 a 4 kg
Azufre 2 a 3 kg
La extracción total depende, en relación directa, de la producción de arroz por
hectárea.
Una proporción apreciable del N y del P absorbido se ubica en la panícula; por el
contrario, una gran parte del K, Ca y Mg permanece en el tamo.
También conviene tener en cuenta que debido a las pérdidas de nutrientes
asimilables, que ocurren en todos los suelos arroceros, éstos deben tener cantida-
des muy superiores a las que el cultivo debe extraer.

7.6 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

7.6.1 Generalidades
Para alcanzar y sostener altas producciones de arroz, como las obtenidas por va-
rios agricultores en la actualidad, es necesario utilizar una adecuada fertilización.

95
En general, se están aplicando los tres elementos primarios: nitrógeno, fósforo y
potasio, y, en algunos casos, secundarios como el azufre y el magnesio y,
microelementos como el zinc y cobre. Al pasar de la utilización de sólo nitrógeno
hasta la aplicación de 6 ó 7 elementos, también se ha logrado pasar de aproxima-
damente 2 a más de 7 toneladas de arroz en cáscara por hectárea, en las zonas de
mayor avance tecnológico.
a) Nitrógeno, fósforo y potasio
El nitrógeno es el nutrimento que tiene la mayor incidencia en el rendimiento
del arroz, considerándosele como el determinante de una buena producción
en casi todos los cultivos del país.
Las deficiencias críticas de fósforo se presentan específicamente en los suelos
ácidos, en los cuales se requieren dosis altas de este elemento en la fertilización;
en los demás suelos sólo se requieren dosis moderadas a bajas, según el conte-
nido aprovechable en el suelo, expresado por su análisis químico.
La fertilización del arroz con potasio es cada día más necesaria y frecuente ante
el empobrecimiento de los suelos y debido a la importancia y alto requeri-
miento que presenta el cultivo, tanto nutricionalmente como en la resistencia
al volcamiento y a ciertas enfermedades.
b) Azufre, magnesio y elementos menores
La respuesta del arroz a la aplicación de fertilizantes que contengan azufre,
como el sulfato de amonio, es frecuente y apreciable, especialmente cuando se
aplican dosis altas de nitrógeno, en suelos deficientes en azufre o con reacción
neutra o alcalina.
En algunas regiones cuyos suelos presentan contenidos bajos de magnesio o
relaciones Ca/Mg muy amplias, ha sido necesario fertilizar con tal elemento
para incrementar los rendimientos. Además, la fertilización con alguno de los
elementos menores zinc, cobre y boro o, con más de uno de ellos, es una
práctica que se viene ejecutando en cultivos de diferentes zonas, para correg!r
deficiencias del suelo o para mejorar las condiciones fisiológicas de las plantas,
especialmente en el proceso de formación y llenado de los granos de arroz.
7.6.2 Fertilización nitrogenada
Debido a la baja capacidad de los suelos arroceros bajo inundación para aportar
nitrógeno, y a las pérdidas altas que de este nutrimento experimentan, al cultivo
de arroz hay que aplicarle generalmente más nitrógeno que el requerido por las

96
plantas. No obstante, se estima que por cada kilo de nitrógeno aplicado a un cultivo
de arroz, este aumenta su rendimiento en 12 a 13 kilos, en promedio.
a) Relación con las pérdidas del elemento
La condición que determina una mayor cantidad de nitrógeno en la fertiliza-
ción del arroz es la pérdida de tal elemento por lixiviación o por escorrentía;
así, en suelos con infiltración rápida, en terrenos con nivelación deficiente y
bajo el sistema de riego “por mojes”, la dosis requerida de nitrógeno es general-
mente alta, mayor de 150 kg/ha.
b) Relación con enfermedades y volcamiento
Por el contrario, la probabilidad de ocurrencia de Piricularia o de volcamiento
en un cultivo de arroz, indica que debe disminuirse la dosis de nitrógeno, de
acuerdo con las de susceptibilidad o tolerancia de la variedad. Sin embargo,
está comprobado que la condición nutricional de las plantas y sus característi-
cas de crecimiento inciden sobre la ocurrencia de tales problemas.
c) Relación con otros elementos
Ante la necesidad de aplicar dosis altas de nitrógeno para obtener rendimien-
tos elevados y con el fin de controlar los problemas anotados, debe suminis-
trarse en cantidad adecuada los elementos potasio, fósforo, magnesio, calcio,
azufre y los elementos menores que presenten algún grado de insuficiencia.
Además, utilizar densidades de siembra normales y disminuir la proporción de
nitrógeno que se aplica antes de la formación del primordio floral.
d) Relación con variedades
Las variedades de arroz de porte bajo, de período vegetativo corto y con mayor
número de macollas efectivas pero menor cantidad total de hijos, presentan
una respuesta notoria a dosis altas de nitrógeno. En la medida que las caracte-
rísticas anteriores sean contrarias, la dosis óptima de fertilización con este ele-
mento es menor.
e) Factores adversos a su respuesta
Por otra parte, la respuesta del arroz a la fertilización con nitrógeno disminuye
apreciablemente bajo las siguientes condiciones:
— Cantidad excesiva de sales en el suelo
— Exceso de hierro o de manganeso solubles en el suelo
— Deficiencia de potasio, azufre, fósforo, magnesio o zinc
— Baja temperatura o baja radiación solar

97
f ) Fraccionamiento en la fertilización
No se ha encontrado una relación clara entre el contenido de materia orgánica
en el suelo y la dosis óptima de N para la fertilización del arroz bajo riego, pero
sí con su respuesta inicial a éI, siendo mayor a medida que el contenido de
materia orgánica sea menor.
El arroz extrae nitrógeno durante todo el período vegetativo, pero las mayores
exigencias se presentan durante el macollamiento y durante el inicio de la
formación de panícula; en estas épocas se debe suministrar el N de los fertili-
zantes.
Cuando el suelo es pobre en N, una pequeña parte de la dosis se puede aplicar
antes de iniciar el macollamiento; o, si el N aplicado ha sido insuficiente o ha
sufrido fuertes pérdidas, o existe el peligro de volcamiento, también es conve-
niente aplicar una parte de este elemento entre la formación de la panícula y la
emergencia de la espiga.
g) Dosis generales de fertilización
Para decidir la dosis de nitrógeno se deben tener en cuenta los siguientes as-
pectos o factores:
— Sistema de cultivo (riego o secano)
— Pérdidas de N por diferentes causas
— Variedad de arroz
— Probabilidad de volcamiento
— Incidencia y control de enfermedades
— Zona o región
— Fertilización con otros elementos
En términos generales y asumiendo un buen manejo del cultivo, las dosis me-
dias de nitrógeno para las diferentes regiones arroceras del país son:
Orinoquia y Caquetá 9 0 a 120 kg de N/ha
Norte de Santander 100 a 150 kg de N/ha
Valle del Cauca y Costa Atlántica 100 a 180 kg de N/ha
Tolima y Huila 130 a 200 kg de N/ha
h) Recomendaciones sobre épocas de aplicación
Teniendo en cuenta el período vegetativo de las variedades, se recomienda
aplicar el nitrógeno al voleo y en varias épocas, así:
Para variedades precoces, de 100 a 120 días de período vegetativo, aplicar la

98
TABLA 7.3 Niveles de disponibilidad de fósforo y requerimientos de fertilización
para el cultivo del arroz en Colombia.

Fósforo extractable Sistema de cultivo y capacidad de fijación del fósforo


Riego y fij. alta Secano y fijación Riego y fijación
Bray II Olsen
Secano y fij. moderada alta moderada

ppm kilogramos de P2O5 por hectárea

<5 <3 100 a 130 130 a 150 60 a 75


5 a 10 3a6 75 a 100 100 a 130 40 a 60
10 a 20 6 a 12 50 a 70 60 a 90 20 a 40
> 20 > 12 20 a 40 30 a 50 0 a 20

mitad a los 25-30 días después de la siembra, para estimular el macollamiento,


y la otra mitad 2-25 días después, para favorecer el desarrollo de la panícula y
la formación del grano.
Para las variedades tempranas, con 120 a 140 días de período vegetativo, se
debe dividir la dosis total de nitrógeno en tres partes y aplicar cada parte a los
25-30, 50-55 y 70-75 días después de la siembra, épocas que generalmente
están próximas a la iniciación del macollamiento, iniciación de la panícula y
desarrollo de la misma.
Para las variedades tardías, con período vegetativo mayor de 140 días, dividir
también en tres partes la dosis total de nitrógeno, para aplicar a los 30-35, 60-
65 y 90-95 días después de la siembra.
i) Fuentes nitrogenadas
La urea y el sulfato de amonio (SAM) son las mejores fuentes de nitrógeno
para el arroz, debido a su acción en forma amoniacal para retención por el
suelo y para absorción por las plantas; además, el SAM aporta azufre que inci-
de favorablemente en la producción de arroz y mejora su calidad molinera. En
suelos con pH mayor de 6,5 incrementa la absorción de algunos elementos
menores como el zinc.
El SAM contiene 21% de nitrógeno y 24% de azufre, y la urea 46% de nitró-
geno, que evoluciona rápidamente a la forma amoniacal. En arroz bajo riego
debe evitarse el utilizar fuentes nítricas que no son retenidas por el suelo, y se
pierden totalmente por lixiviación y por denitrificación. Los fertilizantes que
aportan nitrógeno nítrico, como el nitrato de amonio, sólo deben emplearse
en el arroz de secano.

99
Por otra parte la mayoría de los fertilizantes compuestos que se aplican al mo-
mento de la siembra o después de ella, también aportan nitrógeno.
7.6.3 Fertilización con fósforo
a) Situación general y requerimiento de fertilización
Las deficiencias críticas de fósforo en arroz se presentan principalmente en los
suelos ácidos de los Llanos Orientales y en algunos del Bajo Cauca. Sin embar-
go, en otras regiones se encuentran algunos suelos con niveles de fósforo bajos
o medios que también requieren una fertilización adecuada con este elemento,
para que el rendimiento y la calidad del arroz no se afecten apreciablemente.
Los casos de deficiencia fuerte de fósforo en arroz son menos comunes que los
de nitrógeno y las cantidades que generalmente se aplican son notoriamente
inferiores. Además, con la inundación del suelo se incrementa la disponibili-
dad de fósforo para las plantas de arroz, las cuales son más afectadas por insu-
ficiencia de este elemento en cultivos de secano que en cultivos bajo riego.
b) Dosis de fertilización según análisis de suelo
Uno de los factores fundamentales para la fertilización con fósforo es el análisis
químico del suelo, y se han establecido niveles críticos de su contenido para el
cultivo del arroz, según la región y el sistema de cultivo. En la Tabla 7.3 se
presenta una guía general de fertilización con fósforo, con base en los resulta-
dos del análisis de suelos, según las características de fijación de este elemento
por el suelo y el sistema de cultivo, para dos métodos de análisis (Olsen y Bray
II).
Las mayores dosis de fertilización con fósforo, según la Tabla 7.3, corresponde
a los suelos de alta fijación y cultivos de secano.
c) Fijación del fósforo
Las condiciones de fijación e insolubilización alta del fósforo aplicado se pre-
sentan principalmente en la región de los Llanos Orientales y las de fijación
moderada a baja en la Costa Norte y región Central, aun cuando la presencia
de carbonatos y de niveles altos de calcio en algunos suelos de estas dos úItimas,
causan también una fijación apreciable del fósforo.
Los problemas de fijación más fuerte del fósforo se presentan en suelos ácidos,
debido a su reacción con compuestos de hierro y de aluminio y su retención
intensa por arcillas tipo Caolinita o tipo Alofana.

100
d) Dosis generales promedias de fertilización
En la Tabla 7.2 se observa que, con excepción de los suelos del Cesar y del
Magdalena, predominan los suelos con niveles bajos y medios de fósforo, para
los cuales la recomendación promedia de fertilización varía entre 30 y 67 kg de
P205 por hectárea si se trata de suelos de la Costa Norte y Región Central, y
entre 60 y 115 kg para arroz bajo riego en suelos de las terrazas bajas de los
Llanos Orientales.
e) Épocas y sistemas de aplicación
Las fuentes de fósforo de baja solubilidad como el calfos y la roca fosfórica se
recomienda aplicarlas al voleo, inmediatamente antes o al momento de la siem-
bra, específicarnente en suelos ácidos.
Las fuentes solubles en agua se pueden utilizar al voleo o en banda al momento
de sembrar, o fraccionar su aplicación en 50% a la siembra y 50% a los 25 ó 30
días de emergido el arroz, junto con la primera aplicaciónde nitrógeno. Parte
del fósforo se puede suministrar en épocas tardías, hasta el final de la etapa de
máximo macollamiento, porque la planta utiliza efectivamente este fósforo
para la producción de grano; el aplicado inicialmente es esencial para el desa-
rrollo de raíces.
El fósforo que se aplica después de la emergencia del arroz debe provenir de
una fuente de alta solubilidad en agua, como es el caso de los abonos Nutrimon.
f ) Fuentes fosfóricas
Las fuentes de fósforo altamente solubles en agua, son:
El fosfato monoamónico (MAP) o 11-53-0
El fosfato diamónico (DAP) o 18-46-0
El superfosfato triple (TSP) o 0-46-0
Abonos compuestos Nutrimon: 13-26-6; 25-15-0-3 (S); 15-15-15
Las fuentes de fósforo de baja solubilidad en agua, de uso frecuente en los
suelos ácidos de Colombia, son: calfos y roca fosfórica.
En numerosos ensayos sobre suelos ácidos, las fuentes solubles como el
superfosfato triple han tenido un comportamiento similar y mejor que las
fuentes de baja solubilidad, presentando también un mayor efecto residual,
solos o en mezcla con éstas.

101
7.6.4 Fertilización con potasio
a) Situación actual y pérdidas del elemento
La respuesta del arroz a la fertilización con potasio es cada vez más frecuente,
debido al empobrecimiento paulatino de los suelos por lavado y por extrac-
ción de los cultivos, todo lo cual es muy intenso en arroz bajo riego; esto tiene
relación con el predominio de suelos con bajo contenido de potasio en las
zonas arroceras. (Véase Tabla 7.2).
Debido al hecho de que un 95% del potasio extraído por el arroz regresa al
suelo con el tamo, las pérdidas por extracción sólo serán apreciables cuando
este material se saca del lote o cuando es reducido a cenizas que son arrastradas
fácilmente por el agua y por el viento.
En las diferentes regiones arroceras del mundo se aplican entre 30 y 140 kg
K2O/ha, con un incremento promedio de 2 kg de arroz por cada kg de K2O
aplicado.
b) Interacción de nitrógeno
Generalmente se presenta una interacción positiva entre la fertilización
nitrogenada y la potásica en el arroz, explicable en parte por una mejor utiliza-
ción metabólica de aquel en presencia de este y por el antagonismo entre el
amonio y el potasio, que se expresa en la respuesta positiva a la aplicación de
cantidades crecientes paralelas de los dos elementos.
c) Relación con volcamiento, enfermedades y otros factores
Por otra parte, al potasio se le atribuye un efecto favorable para la resistencia al
volcamiento y para disminuir tanto la incidencia de enfermedades como la
toxicidad por manganeso, convirtiéndolo así en un elemento importante para
la fertilización del arroz, cuando su contenido en el suelo es insuficiente.
Especialmente en los siguientes casos es necesario fertilizar el arroz con potasio:
— Ante fertilizaciones altas de nitrógeno
— En suelos compactos de mal drenaje
— Niveles excesivos de manganeso en el suelo
— Condiciones climáticas y fitosanitarias desfavorables
— En suelos gruesos, lavados y pobres en potasio
— Niveles altos de calcio, magnesio y/o sodio, con respecto al potasio
d) Dosis de fertilización según análisis de suelos
La fertilización con potasio se debe hacer con base en los resultados del análisis

102
de suelos y teniendo en cuenta los factores anteriores. Así, en la Tabla 7.4 se
presencia una guía general, teniendo en cuenta tanto el resultado de potasio
intercambiable, como su relación con el calcio y el magnesio en conjunto (Ca
+ Mg)/K. A medida que disminuye el contenido del elemento o que aumen-
tan los de Ca y Mg, incrementándose la relación anotada, se requiere una
mayor dosis de potasio.
e) Dosis promedia de potasio
De acuerdo con las características predominantes en los suelos de las diferentes
zonas arroceras del país y según los resultados promisorios de la fertilización en
ellas, las dosis más usuales, cuando el potasio es insuficiente, son las siguientes:
— Costa Atlántica 30 a 60 kg de K2O/ha
— Valles interandinos 60 a 90 kg de K2O/ha
— Llanos Orientales 90 a 120 kg de K2O/ha
Cuando la deficiencia o el requerimiento de potasio se incrementa apreciable-
mente, debido a los factores anotados anteriormente, estas dosis se pueden
aumentar hasta en un 50%; por el contrario, si el suministro de potasio por el
suelo es muy alto o el manejo del cultivo no incrementa el requerimiento por
las plantas de arroz, la fertilización con este elemento se debe disminuir o
eliminar.
f ) Épocas de aplicación
El potasio es absorbido durante todo el ciclo vegetativo del arroz, pero se con-
sidera que su requerimiento fisiológico llega hasta el final del estado de grano
lechoso. La absorción más intensa ocurre entre la iniciación de la panícula y la
formación del grano.

TABLA 7.4 Niveles de disponibilidad de potasio y requerimientos de fertilización


para el cultivo del arroz en Colombia.

K-intercambio Relación (Ca + Mg)/K

(Acet. Amon) Más de 70 70 a 50 Menos de 50

meq/100 g kilogramos de K2O por hectárea

Menos de 0,2 130 a 160 90 a 120 50 a 80


0,2 a 0,4 60 a 100 30 a 60 0 a 30
Más de 0,4 20 a 40 0 a 20 0

103
El comportamiento anterior, aunado a las pérdidas apreciables que ocurren al
elemento por escorrentía y lixiviación en cultivos de arroz bajo riego, explican
las respuestas favorables obtenidas con el fraccionamiento de la dosis de potasio
y su aplicación en varias épocas, lo cual ha determinado incrementos del ren-
dimiento.
Cuando se trate de suelos finos (franco arcillosos a arcillosos), se puede aplicar
un 50% de la dosis con la siembra y, el resto, al iniciar el macollamiento. En
suelos gruesos a medios o de permeabilidad moderada a alta en el perfil, se
puede realizar uno de los siguientes fraccionamientos:
— 1/3 a la siembra, 1/3 iniciando el macollamiento y 1/3 en la iniciación del
primordio o del embuchamiento.
— 50% al iniciar macollamiento y 50% en los primeros estados de desarrollo
del primordio. Esta opción es aconsejable cuando el nivel de potasio en el
suelo no es bajo.
g) Fuentes potásicas
Las fuentes de potasio más utilizadas en el cultivo del arroz en Colombia son el
cloruro de potasio (60% K2O) y los fertilizantes compuestos como 15-15-15,
8-30-12 y 15-5-20.

7.7 GUÍA PARA LA FERTILIZACIÓN NUTRIMON DEL ARROZ


EN COLOMBIA

En las Tablas 7.5 y 7.6 se presenta la guía general para la fertilización del arroz-riego
y arroz secano en Colombia, con base en los abonos Nutrimon.
Como es apenas lógico, los planes de fertilización indicados no deben interpretarse
como alternativas invariables, sino como simples pautas generales que deben ajus-
tarse, no solamente a las condiciones específicas del suelo y cultivo, sino también
con base en la experiencia previa y en la evolución del cultivo durante su ciclo
vegetativo, de germinación a espigamiento.

7.8 SIGNIFICADO ECONÓMICO DE LA FERTILIZACIÓN DEL


ARROZ

Hoy en día se puede afirmar, sin riesgo de equivocación, que en gran parte, la
rentabilidad del cultivo del arroz depende de la aplicación de una fertilización
completa y balanceada.

104
FiGURA 7.2 Efecto del sulfato de amonio en el rendimiento de arroz riego CICA-8
en el Tolima.

Días después de la germinación

35 45 75

2 bultos/ha 2 bultos/ha 2 bultos/ha


Urea Urea Urea

4 a 5 bultos/ha 2 bultos/ha 2 bultos/ha


Sulfato de amonio Urea Urea

2 bultos/ha 4 a 5 bultos/ha 4 a 5 bultos/ha


Urea Sulfato de amonio Sulfato de amonio

Según Amaya, P. y Hernández, E. Tesis de grado. Facultad de


Ingeniería Agronómica. U. del Tolima, 1982.

En efecto, de los estudios realizados sobre el particular se deduce que la práctica


de la fertilización aporta, en promedio, el 50% de los rendimientos de arroz cás-
cara. En consecuencia, de las 5 ton/ha que en promedio se obtienen en Colombia
en arroz riego, por lo menos 2,5 ton/ha se deben directamente a la práctica de la
fertilización. Si consideramos que los rendimientos máximos a nivel comercial
superan ya las 7 ton/ha, al uso adecuado del fertilizante se le deben atribuir en este
caso 3,5 ton/ha de arroz paddy.
Las cifras anteriores destacan claramente el componente económico de la fertili-
zación en este cultivo y explican el hecho de que en los sistemas tecnificados de

105
TABLA 7.5 Guía general para la fertilización Nutrimón del arroz de riego en Colombia.

Opciones para
dosis de Opción con fertilizantes compuestos Opción con fertilizantes simples
nutrientes

Regiones N - P2O5 - K2O 13-26-6 15-15-15 Urea SAM KCl Calfos (")SFT KCl Urea SAM Calfos

21 2 y 31 3, 4 y 51 3, 4 y 51 3 y 41 11 2 y 31 3 y 41 3, 4 y 51 3, 4 y 51 11
kg/ha
Bultos por hectárea Bultos por hectárea

133-120-90 2,5 5,0 3,5 - 1,5 10 3 3,0 6,0 - 10


125-90-60 1,5 3,5 4,0 - 1,0 9 2 2,0 5,5 - 9
Llanos orientales
122-60-75 - 4,0 4,0 - 1,5 6 1 2,5 5,5 - 7
106

123-46-46 1,5 1,5 4,5 - 1,0 3 1 1,5 5,5 - 5

172-70-90 1,0 7,5 3,5 3,0 1,0 - 3,0 3,0 6,5 2,5 -
Valle 172-60-30 3,0 3,0 4,5 3,0 - - 2,5 1,0 6,0 3,5 -
Alto Magdalena 173-45-60 1,5 3,5 5,0 2,5 1,0 - 2,0 2,0 6,5 3,0 -
167-30-30 - 4,0 5,0 2,5 - - 1,5 1,0 5,5 3,0 -

150-60-75 1,5 5,5 3,5 2,0 1,0 - 2,5 2,5 5,5 2,5 -
Costa
145-35-55 1,0 3,0 4,0 2,5 1,0 - 1,5 2,0 5,5 2,0 -
Valle del Cauca
135-30-30 - 4,0 3,5 2,5 - - 1,5 1,0 5,0 2,0 -

1: En presiembra 2: Con la siembra 3: A la iniciación del macollamiento 4: Al máximo macollamiento 5: A la inciación de la panícula
(") El SFT se puede sustituir por DAP, disminuyendo en un 35 a 40% la cantidad de urea anotada.
SFT: Superfosfato triple; KCL: Cloruro de potasio; SAM: Sulfato de amonio; CALFOS: Abono fosfórico de Paz del Río.
TABLA 7.6 Guía general para la fertilización Nutrimón del arroz Secano en Colombia.*

Aplicación

Plan de Primera siembra o 15-20 Segunda siembra o 35-45 Tercera siembra o 50-60
fertilización Dds Dds Dds

Fertilizante y dosis (Bultos/ha)

8-30-12 ó 13-26-6 Sulfato de amonio Urea


4a6 2a3 1

25-15-0-3(S)
A
2a3

Cloruro de potasio
1

15-15-15 25-15-0-3(S) Urea


4a6 1a2 1

Sulfato de amonio
B1
2a3

Cloruro de potasio
1

25-15-0-3(S) 25-15-0-3(S) Urea


2a3 2a3 1
C2
Calfos Cloruro de potasio
6a8 1a2

* ,El plan de fertilización más apropiado debe formularse con base en el análisis de suelos, por el Ingeniero Agrónomo de Asistencia Técnica.
1 ,Alternativa aconsejable para suelos con disponibilidad alta o moderada de fósforo.
2 ,Plan aconsejable para suelos con pH menor de 5,5.
Dds: ,Días después de la siembra

producción de arroz en nuestro medio, esta práctica haya alcanzado niveles avan-
zados no solamente desde el punto de vista cuantitativo, sino también en lo rela-
tivo al componente cualitativo del uso de fertilizantes, pues hoy día es común en
este cultivo, no solamente el uso de fertilizantes tipo N-P-K, sino planes de abo-
namiento que incluyen el azufre, Mg, Ca y aún, microelementos como el zinc,
boro y cobre.
De otra parte, la investigación y la propia experiencia del arrocero tecnificado, ha
permitido identificar “paquetes” de fertilización de óptima eficacia. Así, tal como

107
se muestra en la Figura 7.2, la introducción de una o dos aplicaciones de sulfato de
amonio en el plan de fertilización aplicado al arroz de riego en el Tolima, significa
la obtención aproximadamente de 1 ton/ha adicional de arroz cáscara, en compa-
ración al rendimiento obtenido cuando las tres aplicaciones de nitrógeno se ha-
cen con urea. La repercusión de esta práctica en la rentabilidad del cultivo no
admite discusión.

7.9 BIBLIOGRAFÍA CITADA

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34, No. 338, pp. 6-30, 1985.

109
8.1 IMPORTANCIA

D
e los diversos materiales vegetales que nutren al hombre, el arroz, el
maíz, el sorgo y el trigo dominan la producción agrícola mundial. Son
las más importantes fuentes de carbohidratos y las más baratas de pro-
teínas para el organismo humano.
De los cereales que se cultivan en Colombia, el maíz y el sorgo son recursos bási-
cos como fuentes de proteínas en la alimentación humana y animal y, materia
prima básica del sector agroindustrial, que los emplea en la preparación de con-
centrados para animales, almidones, aceites, gomas y dextrinas.
El maiz es el cultivo que en Colombia ha merecido el mayor número de estudios
agronómicos y, especialmente en los campos del fitomejoramiento y de la fertili-
zación.
Sin embargo, en términos de productividad, se está muy lejos de la obtención de
rendimientos altos por unidad de superficie, a pesar de tener la tecnología para
producirlos, como lo demuestran unos pocos agricultores que han superado las 9
toneladas por hectárea. Como se dijo antes, con el maíz se ha hecho el mayor
estudio de estudios agronómicos, pero la mayoría de nuestros productores de
maíz no han adoptado la tecnología que conduce a las altas producciones, como
lo demuestra el hecho de que sólo el 18% de la semilla que se siembra es mejorada,
y que el consumo de abonos llega al 20% del área sembrada, debido posiblemente
a su arraigo en el sector minifundista, cuya agricultura es tradicional.
El maíz se siembra desde O hasta los 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar.
Pero en tanto que en los climas cálidos se pueden obtener dos cosechas anuales,
en los fríos se obtiene sólo una.

8.2 ZONAS PRODUCTORAS DE MAÍZ

El maíz se desarrolla normalmente en regiones de baja pluviosidad como la Gua-


jira y Tolima y de alta pluviosidad como el Choco. Lo anterior indica la amplitud
de su adaptación y por que se dispone permanentemente de su grano en todo el
territorio nacional.

111
TABLA 8.1 Superficie cosechada y producción por departamento del cultivo del maíz.*

Rendimiento
Departamento Hectáreas sembradas Producción Total (Ton)
kg/ha

Antioquia 85.200 101.020 1.186


Atlántico 7.200 6.500 903
Bolívar 30.500 38.050 1.248
Boyacá 17.600 21.790 1.238
Cauca 21.900 33.750 1.541
Cesar 20.000 30.300 1.515
Córdoba 35.000 54.800 1.566
Cundinamrca 86.000 162.000 1.884
Guajira 4.000 5.150 1.037
Huila 8.200 11.750 1.433
Magdalena 24.500 34.500 1.410
Meta 62.000 80.100 1.292
Nariño 38.500 53.500 1.390
Norte de Santander 14.800 22.000 1.487
Santander 23.000 27.500 1.195
Sucre 13.000 15.050 1.158
Tolima 11.500 18.950 1.648
Valle del Cauca 16.000 35.050 2.191
Urabá 25.500 27.900 1.095
Caquetá 45.000 45.000 1.000
Viejo Caldas 8.000 14.200 1.775
Otros 17.000 15.700 924

Total 614.400 853.560 1.390


* ,Tomada parcialmente de: Oficina del Planeamiento del sector Agropecuario (OPSA), Ministerio de agricultura, 1982. Cifras del sector
,agropecuario. Bogotá.

Dentro de estos grandes rangos de alturas, topografías y climas, el maíz se cultiva


principalmente en 11 departamentos, que en su orden de mayor a menor super-
ficie sembrada, según las estadísticas son: Antioquia, Cundinamarca, Meta,
Caquetá, Nariño, Córdoba, Bolívar, Magdalena, Santander, Cauca y Cesar. El
departamento de más alta producción promedia es el Valle del Cauca, con 2,19
toneladas de grano por hectárea, muy por encima de las demás. En Atlántico, la
producción no llega a una tonelada por hectárea y en la Guajira apenas la sobre-
pasa (vease Tabla 8.1 y Figura 8.1).
Dentro de estas regiones, la agricultura maicera se encuentra dividida en dos sec-
tores: el tradicional, que siembra el 80% del área, y el mecanizado o tecnificado,
que siembra el 20% restante. El primer sector contribuye con el 68% de la pro-

112
FIGURA 8.1 Zonas productoras de maíz.

113
ducción y el segundo con el 32%. Se ha estimado que la producción promedia del
sector mecanizado supera las 2,5 toneladas por hectárea, y que gira alrededor de
los 1.200 kilos en igual superficie para el sector tradicional.

8.3 EXTRACCIÓN DE NUTRIENTES

El maíz y el sorgo agotan el suelo en forma considerable y sólo bajo un correcto


abastecimiento de nutrientes pueden proporcionar rendimientos satisfactorios.
Su rápido desarrollo, hace que estas plantas presenten desde el inicio de su creci-
miento, una elevada demanda de nutrientes. Esta aseveración cambia bastante
cuando se trata de cultivos de maíz en las zonas altas de nuestro territorio, pues
allí su crecimiento es relativamente lento y su demanda de nutrientes por unidad
de tiempo, inferior a la que presenta en las zonas cálidas.
Una cosecha de maíz, de tres toneladas por hectárea, requiere aproximadamente
las siguientes cantidades de N, P2O5 y K2O:
N 190 kilos/hectárea
P205 62 kilos/hectárea
K20 124 kilos/hectárea
En el momento de la cosecha, alrededor de un 70% de este nitrógeno se encuen-
tra en el grano, así como un 80% del fósforo y un 16% del potasio, o sea que esos
porcentajes de los nutrientes dichos, son los que se retiran del suelo.

8.4 FERTILIDAD DE LOS SUELOS

En la Tabla 8.3 se presenta la distribución porcentual de los valores de pH, mate-


ria orgánica, fósforo y potasio, en los suelos dedicados a los cultivos de maíz en
Colombia.
En los suelos dedicados al maíz, se presentan con frecuencia elevada, suelos con
pH inferior a 5,5 (bajo), que necesitan encalamiento. La mayor parte de estas
frecuencias se observa en el departamento del Meta, para ambos cultivos, en Boyacá
y Antioquia y Cundinamarca para maíz. Los pH medios, que son los más desea-
bles, predominan en el resto de los departamentos, con excepción de la Guajira,
donde predominan los pH elevados, superiores a 7,3 y donde probablemente hay
problemas de salinidad de alta saturación con sodio.
Conviene recordar que los pH bajos están asociados con deficiencias de P, Ca, Mg
y toxicidad de aluminio.

114
TABLA 8.3 Distribución porcentual de los valores de pH, materia orgánica, fósforo
y potasio en suelos dedicados al cultivo del maíz en Colombia.*

pH M.O. P K
Departamentos
B M A B M A B M A B M A

Antioquia 45 52 3 20 18 62 70 16 14 70 21 9
Bolívar 14 82 4 50 36 14 58 13 29 33 24 43
Boyacá 47 32 21 33 34 33 44 18 38 16 37 47
Caldas 15 85 0 25 47 28 68 18 14 21 40 39
Cauca 30 69 1 30 36 34 74 16 10 26 42 32
Cesar 6 68 26 84 10 6 25 17 58 44 22 34
Córdoba 21 73 6 41 42 17 77 13 10 39 30 31
Cundinamarca 51 43 6 17 31 52 59 14 27 24 26 10
Huila 38 61 1 25 43 32 60 16 24 16 31 53
Magdalena 10 80 10 70 23 7 34 10 56 67 11 22
Meta 70 30 0 52 34 14 61 17 22 55 35 10
Nariño 28 70 2 25 25 50 66 17 17 10 13 77
Norte de Santander 37 57 6 21 33 46 40 14 46 17 32 51
Quindío 27 73 0 20 46 34 41 18 41 29 32 39
Risaralda 32 68 0 22 30 48 79 12 9 25 33 42
Santander 39 52 9 16 24 60 56 14 30 29 37 34
Sucre 6 82 12 46 43 11 50 20 30 21 17 62
Tolima 15 74 11 70 13 17 39 12 49 35 39 26
Valle del Cauca 7 78 15 40 44 16 40 27 33 30 26 44
* ,Tomada del Instituto Colombiano Agropecuario, 1980. Estado actual de la fertilidad de los suelos Colombianos y estimativos sobre las
,necesidades de fertilizantes para varios cultivos. Ministerio de Agricultura, Bogotá.
B: ,Bajo
M: ,Medio
A: ,Alto

Los suelos bajos en materia orgánica predominan en las zonas del Cesar y Tolima
y en Magdalena, Meta y Sucre. El bajo contenido de materia orgánica indica una
alta necesidad de fertilizar con nitrógeno, aunque el muy bajo rendimiento pro-
medio nacional de maíz indica que la necesidad de aplicar este elemento está
mucho más allá de los límites indicados por la distribución porcentual de los
suelos bajos y medios en materia orgánica. De ahí que el Instituto Colombiano
Agropecuario recomienda aplicar hasta 50 kilos de N/Ha en los suelos altos en
materia orgánica. La recomendación del mismo Instituto para los suelos bajos en
materia orgánica fluctúa entre los 50 y los 100 kilos de nitrógeno por hectárea.
Con relación al contenido de fósforo de estos suelos podemos ver que predomi-
nan los suelos con contenido medio y bajo de fósforo, o sea, aquéllos con una

115
buena probabilidad de respuesta a la fertilización fosforada. Sólo en los suelos
cultivados con maíz del Cesar, Magdalena y Norte de Santander, hay un mayor
porcentaje de suelos altos en fósforo. La recomendación de fertilización con P2O5
para los suelos bajos y medios en fósforo varía entre los 25 y los 150 kilogramos
de P2O5 por hectárea, y entre 0 y 50 kilos para los suelos con un alto contenido de
este nutriente.
Al igual que en el caso del fósforo, predominan los suelos con una buena probabi-
lidad de respuesta a la fertilización con potasio, o sea, aquéllos con un contenido
bajo o medio de este elemento. Sólo los suelos maiceros del Huila, Nariño y
Norte de Santander y los de sorgo del Huila, son en su mayoría altos en potasio.
Las recomendaciones de fertilización con potasio para los suelos bajos y medios
en este elemento fluctúan entre los 15 y los 100 kilos de K2O por hectárea y para
los altos entre 0 y 50.

8.5 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

El maíz responde bien a los diferentes fertilizantes, simples y compuestos. Su


respuesta mejora, cuando las labores culturales que el cultivo requiere, se realizan
bien y oportunamente. Un cultivo hecho con semilla mejorada, población ade-
cuada, buen control de plagas y malezas, riego y drenaje, puede aumentar su
producción hasta en 20 kilos de grano por cada kilo de nitrógeno aplicado. ¡CON
SÓLO AUMENTAR LA PRODUCCIÓN PROMEDIA EN 267 KILOS POR
HECTÁREA, SE PODRÍAN SUSTITUIR LAS 164.000 TONELADAS QUE
DE MAÍZ SE IMPORTARON EN 1980!
Se debe tener también en cuenta que el maíz, en los Centros Experimentales, ha
rendido producciones que sobrepasan las 12 toneladas de grano por hectárea y
por cosecha, y que varios agricultores de la parte plana del Valle han obtenido en
sus fincas producciones de poco más de 9 toneladas por hectárea. PRODUC-
CIONES COMO ÉSTAS SON IMPOSIBLES SIN LA FERTILIZACIÓN!
La urea, el sulfato de amonio, el cloruro de potasio, el superfosfato triple, los
fosfatos amónicos, los fertilizantes compuestos 15-15-15,13-26-6, 8-30-12 y el
25-15-0-3(S), son todos abonos que dan buenos resultados, tanto en el maíz como
en el sorgo, cuando se les usa adecuadamente, de acuerdo con las condiciones del
suelo y del cultivo.
La aplicación de nitrógeno conviene fraccionarla de modo que parte se aplique al
tiempo de la siembra y el resto (dos terceras partes o la mitad), cuando los cultivos

116
TABLA 8.4 Niveles críticos y requerimientos de fertilización del maíz tecnificado
en diferentes regiones de Colombia.*

Resultados del análisis de suelos Fertilización recomendada


Regiones M.O. P K N P2O5 K2O
% ppm me/100 g kg/ha kg/ha kg/ha

<2 < 15 < 0,20 50 - 75 50 - 75 25 - 50


Costa Atlántica 2-4 15 - 30 0,20 - 0,40 25 - 50 25 - 50 15 - 25
>4 > 30 > 0,40 0 - 25 0 - 25 0

<2 < 15 < 0,15 75 - 100 75 - 100 50 - 75


Llanos orientales 2-4 15 - 30 0,15 - 0,30 50 - 75 25 - 75 25 - 50
>4 > 30 > 0,30 0 - 50 0 - 25 0 - 25

<2 < 20 < 0,20 75 - 100 90 - 120 30 - 60


Valles
2-3 20 - 40 0,20 - 0,40 50 - 75 45 - 90 15 - 30
interandinos
>3 > 40 > 0,40 0 - 50 0 - 45 0 - 15

* Tomada de: ICA. Ministerio de Agricultura, Bogotá, 1981. Fertlización en diversos cultivos.

estén rodilleros. El fósforo y el potasio deben aplicarse, en su totalidad, al mo-


mento de la siembra y/o a los 10-25 días después de la germinación.
En la Tabla 8.4 se registran los niveles de interpretación para el diagnóstico de
fertilidad de los suelos y los requerimientos de fertilización, en base elemental (N,
P2O5, K2O) para el maíz tecnificado en diferentes regiones del país.

8.6 PLAN NUTRIMON DE FERTILIZACION

En la Tabla 8.5 se presentan varias alternativas de fertilización para el maíz y sorgo


en las diferentes regiones productoras del país.

8.7 IMPORTANCIA ECONÓMICA

El maíz tecnificado constituye un cultivo que en Colombia tiene un muy alto


potencial para incrementar sus rendimientos, principalmente mediante el uso efi-
caz de los fertilizantes.

117
TABLA 8.5 Guía general para la fertilización Nutrimón del maíz tecnificado en Colombia*.

Época de aplicación

Plan de
Zona 10 a 25 Ddg o siembra 40 - 50 Ddg
fertilización

Fertilizante y dosis1 (Bultos/ha)

15-15-15 25-15-0-3(S)
A
4a6 2a4
13-26-6 Sulfato de amonio
Atlántica B2
2a5 4a6
25-15-0-3(S) 25-15-0-3(S)
C3
2a3 2a4
13-26-6 Urea
A
4a8 2a3
13-26-6 Sulfato de amonio
Valles interandinos B
4a8 4a6
15-15-15 25-15-0-3(S)
C
5a6 2a4
13-26-6 Urea
A
4a8 2a3
13-26-6 25-15-0-3(S)
Llanos orientales3 B2
4a8 2a4
15-15-15 25-15-0-3(S)
C
5a8 2a4
* ,La formulación del Plan de Fertilización apropiado en cada caso, debe ser hecha por el Ingeniero Agrónomo de Asistencia
,Técnica con base en el análisis de suelos.
1 ,Los fertilizantes deben aplicarse preferiblemente en banda al lado del surco.
2 ,Plan recomendable para suelos con moderada disponibilidad de potasio.
3 ,Plan recomendable para suelos altos en potasio disponible.
4 ,En suelos cuyo pH sea menor de 5,5 debe aplicarse en la presiembra una dosis apropiada de cal o Calfos.
Ddg: ,Días después de la germinación.

El maíz, las 2,0 ton/ha que, en promedio podría obtener el cultivador típico pue-
den duplicarse y, aún, triplicarse con relativa facilidad, utilizando para ello el muy
alto potencial genético de productividad que tienen las nuevas variedades o híbridos
y aplicando un plan adecuado de fertilización.
Obtener un rendimiento de 6,0 ton/ha, o más, es muy factible en el nivel comer-
cial, si se tiene en cuenta que a nivel experimental, se han obtenido rendimientos
superiores a las 10,0 ton/ha y que, algunos agricultores, han superado las 9,0 ton/
ha. Resulta evidente que con rendimientos de esta magnitud la rentabilidad del
cultivo es altamente satisfactoria.

118
9.1 INTRODUCCIÓN

D
e los cereales que se cultivan en Colombia, el maíz y el sorgo son recur-
sos básicos como fuentes de proteínas en la alimentación humana y
animal y materia prima básica del sector agroindustrial. El gran auge de
la industria Avícola en Colombia ha descansado en el incremento del cultivo del
sorgo.
En los últimos años el sorgo ha alcanzado gran importancia como cultivo de
rotación, ya sea de algodón o de arroz, en las zonas agrícolas de mayor importan-
cia del país, al punto de que, tanto en el Tolima y Huila, como en el Valle del
Cauca, Meta y Cesar, ha venido desplazando al cultivo del maíz.
El sorgo se siembra hasta los 1.200 metros de altitud y, a diferencia del maíz, es un
cultivo altamente mecanizado y se maneja con una tecnología relativamente avan-
zada. Es un cultivo de rotación de gran aceptación por su tolerancia a condiciones
adversas, particularmente a la sequía y por su período vegetativo corto.
Las principales zonas productoras de sorgo en Colombia son el Valle del Cauca,
Tolima-Huila, Meta y Cesar, con el 24, 23, 15 y 14 por ciento del área total
sembrada en 1982 (221.200 ha), respectivamente. (Ver Figura 9.1).

9.2 EXTRACCIÓN DE NUTRIENTES

El sorgo agota el suelo en forma considerable y sólo bajo un correcto abasteci-


miento de nutrientes puede proporcionar rendimientos satisfactorios. Su rápido
crecimiento explica el que esta especie presente desde sus primeros estados de
desarrollo una elevada demanda de nutrientes.
Para la obtención de 6 ton/ha de grano, el sorgo requiere o extrae las siguientes
cantidades totales de nutrientes:
Extracción (kg/ha)

Nutriente Grano Tamo Total

Nitrógeno (N) 141 69 210


Fósforo (P2O5) 57 23 80
Potasio (K2O) 115 55 170
Calcio (CaO) 23 27 50
Magnesio (MgO) 16 21 37
Azufre (S) 21 11 32

120
FIGURA 9.1 Zonas productoras de sorgo.

121
Como se ve, los niveles totales de extracción son altos y de estos valores cerca del
70% del N, P2O5 y K2O son retirados en la cosecha, de donde resulta que sola-
mente un 30% de la cantidad total de estos nutrientes es devuelta al suelo en los
residuos (tamo).

9.3 FERTILIDAD DE LOS SUELOS

La Figura 9.1 ilustra la distribución porcentual de los valores de pH, materia


orgánica, fósforo y potasio en los suelos de las principales regiones productoras de
sorgo en Colombia.
Es evidente que, salvo el caso del Meta, donde predominan los suelos fuertemente
ácidos, en las restantes zonas productoras la mayor parte de los suelos son ligera-
mente ácidos o neutros (pH: medio). Los suelos bajos en materia orgánica predo-
minan en las regiones del Tolima y Cesar. Los suelos bajos en fósforo aprovecha-
ble predominan en todas las zonas productoras, excepto en el Tolima, en donde la
proporción de suelos con disponibilidad alta es relativamente igual a la de suelos
deficientes. La disponibilidad de potasio es predominantemente alta en los suelos
del Valle del Cauca, Tolima y Huila, en tanto que en los suelos del Meta predomi-
nan los suelos deficientes y en los del Cesar la distribución entre disponibilidad
baja, media y alta está equilibrada.
La deficiencia de calcio y/o magnesio puede presentarse en aquellos suelos con
valores de pH menores del 5,5 (ph: bajo), como los de la zona del Meta, o la de
magnesio en suelos con valores de relación Ca/Mg superior a 10. La deficiencia
de azufre suele ser frecuente en suelos bajos en materia orgánica, como los del
Tolima y Huila.
En el caso de los elementos menores, se ha encontrado (Ramírez, 1984) que la
deficiencia es frecuente en los suelos alcalinos del Valle del Cauca, con niveles de
Boro disponible (agua caliente) menor de 0,50 ppm.

9.4 RESPUESTA A LA FERTILIZACIÓN

Aunque la investigación realizada en Colombia sobre la respuesta del sorgo a la


fertilización es relativamente escasa, los resultados experimentales obtenidos por
el Instituto Colombiano Agropecuario en las principales zonas productoras han
permitido establecer algunas pautas generales, las cuales se resumen a continua-
ción:

122
FIGURA 9.2a Distribución porcentual de los valores de pH, materia orgánica, fósforo
aprovechable y potasio disponible en suelos de las principales
regiones producotras de sorgo en Colombia
(Según Instituto Colombiano Agropecuario [1980]).

En Nataima (Tolima) en un suelo arcillo arenoso de la serie “Caucho Negro”


(1,2% de materia orgánica), Gutierrez (1983) encontró que, tanto en la variedad
ICA-Nataima como en el híbrido NK-266, los rendimientos de grano aumenta-
ron desde 1,7 ton/ha, sin aplicación de nitrógeno hasta cerca de 4,0 ton/ha con
aplicación de 100 a 125 kg/ha de nitrógeno, según se ilustra en la Figura 9.2a. Los

123
FIGURA 9.2b Distribución porcentual de los valores de pH, materia orgánica, fósforo
aprovechable y potasio disponible en suelos de las principales
regiones producotras de sorgo en Colombia
(Según Instituto Colombiano Agropecuario [1980]).

mejores rendimientos se obtuvieron cuando toda la dosis de N se aplicó a los 25


días de la germinación, cuando se fraccionó 1/4 en la siembra y 3/4 a los 25 días
de la germinación o cuando se aplicó 2/3 del N a los 25 días y 1/3 a los 45 días de
la germinación, según la variedad (Figura 9.2b). La dosis óptima económica estu-
vo entre 75 y 100 kg/ha.

124
FIGURA 9.3 Respuesta del sorgo a la fertilización en suelos del Tolima (a, b)
y del Valle del Cauca (c, d, e).
a y b según Gutiérrez, D. (1982); c y d según Ramirez, A. (1984).

125
En suelos del Valle del Cauca, Ramírez (1984) observó que la respuesta del sorgo
al nitrógeno es más frecuente en suelos livianos bien drenados y que, además,
depende de la disponibilidad de agua. En un suelo de la serie Nima, el rendimien-
to de grano se incrementó linealmente con la dosis de nitrógeno (Figura 9.2c). En
suelos alcalinos (pH mayor de 7,3), la aplicación de boro causó incrementos im-
portantes en los rendimientos (Figura 9.2d) y, de otra parte, el efecto del fósforo
fue favorable únicarnente cuando también se aplicó boro (Figura 9.2e), siendo la
dosis óptima de 2,24 kg de B/ha. En ninguno de los seis suelos estudiados hubo
respuesta al potasio, ya que en todos ellos la disponibilidad de este elemento era
alta (más de 0,20 me/100 g de K cambiable).
Para el caso de los suelos del Meta, Owen y Sánchez (1979) recomiendan 50 a
100 kg/ha de nitrógeno, aplicando en banda 1/3 de la dosis a los 7 días de la
germinación y los 2/3 restantes a los 30 días después de la germinación. Además,

126
sugieren dosis de fósforo comprendidas entre 25 y 100 kg/ha de P2O5, en forma
de calfos o fertilizantes compuestos y 25 a 75 kg/ha de K2O. Indican, además,
que la dosis de potasio debe fraccionarse en dos aplicaciones, junto con las de
nitrógeno.

9.5 PLAN DE FERTILIZACIÓN

En la Tabla 9.1 se incluyen, para las diferentes zonas productoras, tres alternativas
de fertilización, a manera de guía general, para el cultivo del sorgo en Colombia.
Un plan de fertilización debe incluir varios componentes, a saber:
a) Fuente fertilizante
b) Dosis
c) Época de aplicación
d) Sistema de aplicaciór
En las alternativas señaladas en la Tabla 9.1 se consideran diferentes tipos de fer-
tilizantes de la marca NUTRIMON.
Como FUENTES NITROGENADAS se consideran la urea (46% de N), el sulfato
de amonio (21% N, 24% S) y el 25-15-0-3 (25% N, 15% P2O5). El sulfato de
amonio es un fertilizante altamente deseable para aquellas zonas productoras cu-
yos suelos son deficientes en azufre, deficiencia muy común, cuando el contenido
de materia orgánica es muy bajo (menor del 2%), tal como ocurre en el caso de
algunas áreas del Tolima y Huila. De otra parte, el sulfato de amonio suele estar
sujeto a menores pérdidas de N que la urea, cuando las aplicaciones son superfi-
ciales, y su comportamiento es excelente en el caso de suelos con problemas de
alcalinidad en los cuales ejerce, además, una acción correctiva.
El fertilizante 25-15-0-3 (S), constituye una excelente alternativa como fuente
nitrogenada que, además, contiene un 15% de fósforo. Puede utilizarse como
único fertilizante en el plan de abonamiento, en el caso de que el suelo tenga una
moderada disponibilidad de fósforo y una alta disponibilidad de potasio, o en
combinación con 15-15-15 ó 13-26-6, en el caso contrario.
Como FUENTES DE FÓSFORO Y POTASIO se consideran los fertilizantes
13-26-6 y 15-15-15.
Las DOSIS señaladas en la Tabla 9.1 constituyen un rango dentro del cual se
estima que se pueden cubrir los requerimientos básicos de fertilización del sorgo,
en las principales zonas productoras del país. Sin embargo, es importante tomar
en cuenta que aquéllas tan sólo constituyen una guía general y que, tanto la dosis

127
TABLA 9.1 Guía general para la fertilización N-P-K del sorgo en Colombia*.

Época de aplicación

Plan de Fertilización foliar con nitrato de potasio


Zona Siembra o 10 a 25 Ddg 35 - 50 Ddg
fertilización (KNO3)

Fertilizante y dosis1 (Bultos/ha)

15-15-15 25-15-0-3(S)
A
4a6 2a4
13-26-6 Sulfato de amonio
Costa Atlántica B2
2a5 4a6
25-15-0-3(S) 25-15-0-3(S)
C3
2a3 2a4
128

13-26-6 Urea Para llenado de grano.


A
4a8 2a3 A partir de los 30 días de la germinación
efectuar dos (2) a cuatro (4) dispersiones con
13-26-6 Sulfato de amonio
Valles interandinos B nitrato de potasio en concentración del 2 al 4%
4a8 4a6
(2 a 4 kg por 100 litros), cada dos (2) semanas.
15-15-15 25-15-0-3(S) Para aplicaciopnes en avión, la concentración
C debe ser al 10% (10 kg de KNO3/100 litros).
5a6 2a4
13-26-6 Urea
A
4a8 2a3
13-26-6 25-15-0-3(S)
Llanos orientales4 B2
4a8 2a4
15-15-15 25-15-0-3(S)
C
5a8 2a4
* ,La formulación del Plan de Fertilización apropiado en cada caso, debe ser hecha por el Ingeniero Agrónomo de Asistencia Técnica con base en el análisis de suelos.
1 ,Los fertilizantes deben aplicarse preferiblemente en banda al lado del surco.
2 ,Plan recomendable para suelos con moderada disponibilidad de potasio.
3 ,Plan recomendable para suelos altos en potasio disponible.
4 ,En suelos cuyo pH sea menor de 5,5 debe aplicarse en la presiembra una dosis apropiada de cal o Calfos.
Ddg: ,Días después de la germinación.
como el plan de fertilización específico para cada finca o predio, es necesario que
sea identificado, con base en el diagnóstico de suelos, por un Ingeniero Agronómo
de Asistencia Técnica, debidamente capacitado para ello.
A efecto de lo anterior, Monómeros Colombo Venezolanos, S.A. ofrece su SER-
VICIO DE ANÁLISIS DE SUELOS, el cual se presta, sin costo alguno para el
agricultor, a través de los Ingenieros Agrónomos de FENALCE en las diferentes
regiones del país.
Con respecto a la ÉPOCA DE APLICACIÓN, se contemplan dos épocas: la
primera aplicación en la siembra ó 10-25 días después de la germinación y la
segunda a los 35-50 días de la emergencia. Sin embargo, se considera importante
considerar una tercera alternativa que sería aplicar todo el fertilizante a los 10-25
días después de la germinación, por cuanto, como se vió anteriormente, esta op-
ción ha dado muy buenos resultados a nivel experimental. De cualquier manera,
a este respecto la experiencia previa del propio agricultor será un aspecto básico a
considerar en cada caso. De otra parte, los fertilizantes NUTRIMON por su alta
solubilidad, garantizan una buena eficacia agronómica en aplicaciones después de
la germinación.
Idealmente, el SISTEMA DE APLICACIÓN de los fertilizantes solubles debe ser
localizado en bandas laterales y ojalá enterrando el abono para permitir una ópti-
ma utilización de los nutrientes por la planta. Sin embargo, cuando el sorgo se
siembra “al voleo”, este sistema de aplicación no es procedente y habría que optar
por la aplicación superficial, “al voleo”, particularmente cuando se ejecuta des-
pués de la germinacion.
El sistema de aplicación localizado del abono ha demostrado que resulta en un
aumento muy significativo de la eficiencia del fertilizante aplicado en el cultivo
del sorgo.
En un ensayo demostrativo realizado por Fenalce (1990) en la finca “Buenos
Aires” ubicada en el norte del Valle, la aplicación localizada, con una abonadora
de cincel a 25 cm de profundidad, de 150 kg de sulfato de amonio, 50 kg de
cloruro de potasio, 20 kg de sulfato de zinc y 10 kg de borax, en dosis por hectá-
rea, permitió obtener casi 9,l ton/ha de grano de sorgo, en tanto que la fertiliza-
ción superficial tradicional con los mismos abonos y dosis obtuvo en promedio
6,5 ton/ha. La máxima productividad lograda por la localización profunda de los
fertilizantes constituye, según Fenalce (1990), un récord de rendimiento sorguero
en Colombia (Figura 9.3).

129
FIGURA 9.3 Respuesta del sorgo (híbrido D-61) a la fertilización localizada
(25 cm de profundidad) en un suelo del norte del Valle
(Finca “Buenos Aires”) (FENALCE, 1990).

Además de la fertilización NPK convencional, hay que considerar, dentro de un


plan de fertilización, el encalamiento de aquellos suelos con pH menor de 5,5
siempre y cuando exista toxicidad de aluminio. En general, se espera que haya
necesidad de aplicar cal o calfos en suelos cuya saturación de aluminio sea supe-
rior al 25%.
También debe considerarse la aplicación de elementos secundarios (calcio,
magnesio y azufre) y menores (Fe, Mn, Cu, Zn, B, Mo). Con respecto a estos
úItimos, es particularmente importante tomar en cuenta al boro en el caso de los
suelos alcalinos del Valle del Cauca. De todas maneras, la inclusión de uno o
varios de estos elementos en el plan de fertilización debe hacerse con mucho cui-
dado, tomando como base el análisis de suelos y/o el análisis foliar ya que con los
elementos menores el riesgo de causar toxicidad al cultivo, por aplicaciones in-
adecuadas, es muy alto.

130
9.6 BIBLIOGRAFÍA

Gutiérrez, D., 1982. Respuesta del sorgo de grano (Sorghum bicolor, Moench) a
dosis y épocas de aplicación de nitrógeno. Suelos ecuatoriales 12 (1): 273-288.

Instituto Colombiano Agropecuario, 1980. Estado actual de fertilidad de los sue-


los colombianos y estimativos sobre las necesidades de fertilizantes para va-
rios cultivos. Bogotá, ICA, Programa Nacional de Suelos. Documento de
trabajo No. 85, 118 pp.

_______ 1981. Fertilización en diversos cultivos, cuarta aproximación. Bogotá,


ICA, Programa Nacional de Suelos, 56 pp.

Monómeros Colombo Venezolanos S.A., 1984. Fertilización de cultivos en clima


cálido. Barranquilla, 120 pp.

Owen, B. y Sánchez, L.F., 1979. Uso y manejo de los suelos de la parte plana del
departamento del Meta. Bogotá, lCA, Colección Tecnológica Agropecuaria
No. 67. 74 pp.

Ramírez, V.A., 1984. Fertilización del sorgo (Sorghum bicolor, Mohanch) en sue-
los aluviales del Valle del Cauca. Suelos ecuatoriales 13 (2). En prensa.

131
10.1 IMPORTANCIA

D
espués del café, la caña de azúcar es el segundo cultivo agrícola de mayor
importancia en la economía del país. El valor de su producción repre-
senta cerca del 1,8% del producto generado por el país.
En Colombia a fines de 1987 la superficie sembrada en caña de azúcar era de
403.657 hectáreas de las cuales para panela y otros usos se dedicaban 273.500 y
para azúcar centrifugada 130.157 hectáreas (Tabla 10.1).
La industria azucarera se concentra en su totalidad en el valle geográfico del río
Cauca. De los 14 ingenios azucareros existentes en Colombia 13 factorías están
ubicadas en dicha zona y una, el Ingenio Central Sicarare, se encuentra en Codazzi,
departamento del Cesar. La capacidad de molienda de estas fábricas asciende a
63.000 toneladas por día de las cuales hay un uso efectivo del 84% o sean 45.406
toneladas (Tabla 10.2).
La producción de azúcar en 1987 fue de 1.319.266 toneladas métricas. El consu-
mo interno por habitante es de aproximadamente 40,6 kilogramos.
La industria azucarera generó 34.132 empleos directos en 1987, de los cuales el
72% desempeñaba labores en el campo y constituye mano de obra no especializa-
da. Según Cenicaña (1988) el sector agroindustrial del azúcar genera 3,13 em-
pleos en forma indirecta por cada empleo directo, lo que significa que para finales
de 1987 el empleo total generado fue de 106.833 de los cuales 72.701 correspon-
dieron al empleo indirecto (Tabla 10.3).

10.2 VARIEDADES

En la Tabla 10.4 se presenta el inventario de variedades de caña de azúcar cultiva-


das en el Valle del Cauca. El recurso genético es amplio y de muy variada proce-
dencia pero desafortunadamente la mayor proporción del área se encuentra sem-
brada con la variedad CP 57603 (30,86%) la cual es susceptible al carbón, la roya
y el mosaico, enfermedades que han aumentado su incidencia en el área, por lo
cual está siendo reemplazada rápidamente.
Igualmente, predominan las variedades MZC 74275, POJ 2878, PR 61632, Co
421 y Mex 5229, las cuales conjuntamente con la CP 57603 ocupan el 83,2% del
área total.

133
TABLA 10.1 Superficie de caña de azúcar sembrada en Colombia y cantidades
cosechadas por hectárea.

Para azúcar Para panela y Toneladas de


Año Total sembrado
centrifugada otros usos caña/ha cosechadas

1960 61.600 302.856 364.456 88,0


1961 62.519 308.027 370.546 84,6
1962 63.787 304.175 387.982 92,8
1963 63.636 336.086 399.722 95,0
1964 64.201 338.187 402.388 100,0
1965 70.363 327.592 397.955 103,1
1966 78.707 330.667 409.374 100,1
1967 82.335 328.133 410.468 101,9
1968 86.050 334.418 420.468 105,8
1969 91.745 336.205 427.950 104,3
1970 91.982 335.000 426.982 102,4
1971 97.960 339.022 436.982 112,4
1972 102.250 341.000 443.250 110,0
1973 113.767 325.000 438.767 108,0
1974 116.266 329.200 445.466 115,0
1975 118.450 325.000 443.450 120,0
1976 122.728 319.000 441.728 104,0
1977 127.889 289.000 416.889 103,4
1978 132.620 310.700 443.320 120,0
1979 130.200 309.800 440.000 123,0
1980 133.187 292.100 425.287 125,0
1981 131.711 286.500 418.221 126,4
1982 134.301 262.000 396.301 125,8
1983 137.911 252.000 389.911 111,4
1984 138.567 265.000 403.567 119,4
1985 131.557 274.100 405.657 122,0
1986 130.100 275.000 405.100 119,0
1987 130.156 273.500 403.656 119,3

Fuente: Cenicaña, 1988.

La variedad CP 57603 presenta tallos erectos, buen deshoje, poca floración, poco
volcamiento y se adapta a muy variadas condiciones climáticas y de suelos. Cose-
chada entre los 14 y los 16 meses permite obtener las más altas producciones de
caña y de azúcar.

134
TABLA 10.2 Capacidad de molienda de caña de las fábricas del sector azucarero en 24 horas.

Capacidad en molinos Capacidad nominal en fábrica utilizada


Ingenios
(Ton) en 1987 (Ton)

La Cabaña 3.500 3.000


Carmelita 1.500 950
Pichichí 2.500 2.400
Providencia 7.000 6.000
El Papayal 1.000 700
Central Castilla 7.000 6.000
Riopaila 7.000 5.500
Manuelita 12.000 7.800
Cauca 8.000 6.800
Mayagüez 5.000 5.000
San Carlos 2.300 1.873
Central Tumaco 2.000 1.400
Risaralda 3.500 2.800
Central Sicarare 700 360

TOTAL 63.000 50.583

Fuente: Cenicaña, 1988.

TABLA 10.3 Estimativo del empleo generado por el sector azucarero.

Estimativo del Total empleo


Año Total empleo directo Personal de campo
empleo indirecto generado

1960 16.946 28.808 45.754 12.648


1970 26.479 60.041 86.520 19.394
1975 36.818 96.100 132.918 28.028
1980 40.273 91.017 131.290 30.205
1985 35.101 70.202 105.303 26.325
1986 34.720 72.912 107.632 25.800
1987 34.132 72.701 106.833 24.720

Fuente: Cenicaña, 1988.

La variedad POJ 2878 se caracteriza por tener una gran capacidad de adaptación
y resistencia a muchas enfermedades de importancia económica pero es suscepti-
ble al mal drenaje y a la acidez. Es de buena germinación y buen vigor, buen
macollamiento y floración relativamente tardía. Presenta el inconveniente de vol-
carse a edades tempranas siendo su producción inferior a la de CP 57603 y MZC
74275.

135
TABLA 10.4 Inventario de variedades de caña de azúcar en el Valle del Cauca.

Orden Variedad Total hectáreas %

1 CP 57603 38.699,54 30,86


2 MZC 74275 25.395,07 20,25
3 POJ 2878 15.147,65 12,08
4 PR 61632 11.010,22 8,78
5 Co 421 7.085,15 5,65
6 Mex 52529 7.022,12 5,60
7 PR 1248 3.855,85 3,08
8 CP 3834 2.676,24 2,13
9 PR 1141 2.633,17 2,10
10 YI 1.928,15 1,54
11 CP 72356 1.299,40 1,04
12 H 328560 1.123,54 0,90
13 H 382915 1.004,29 0,80
14 Co 419 912,80 0,73
15 ICA 6911 742,91 0,59
16 Otras 4.855,50 3,78
Total 125.391,60 100,00
Renovación 2.974,65
GRAN TOTAL 128.366,25

Fuente: Cenicaña, 1988.

La MZC 74275 posee características morfológicas similares a la CP 57603 dife-


renciándose de ésta en la mayor producción de chulquines y tallos muertos. Debe
cosecharse a los 12 meses para evitar el problema en mención. Su producción de
caña de azúcar es buena pero inferior en un 3% a la CP 57603. Es susceptible a la
roya y en cierto grado al carbón.
La variedad Mex 5229, que ocupa un 5,8% del área cañera, se caracteriza por ser
de maduración temprana con alto contenido de sacarosa; su producción de azú-
car es mayor que la de CP 57603. Es susceptible al carbón y a la roya.
Co 421 es la variedad más comúnmente usada en suelos salinos por su gran adap-
tación a esas condiciones, pero tiene el manveniente de ser susceptible al carbón.
El azúcar recuperable estimado (ARE) es de 11,1%.
PR 61632. Esta variedad produce un alto tonelaje de caña y azúcar, aunque su
ARE es menor que el de CP 57603. Es de maduración tardía y resistente al car-
bón, roya y mosaico. Se adapta bien a condiciones de salinidad pero ha mostrado
baja tolerancia a la sequía. Produce panela de buena calidad.

136
PR1141. Presenta una maduración similar a CP 57603 pero produce un 23%
más de azúcar. Es resistente a carbón, roya y mosaico.
Las variedades CP 70321, CP 72356 y CP 72370 presentan una mejor germinación
y mantienen una mejor población hasta los 5 meses que la CP 57603. Presentan
características de maduración temprana. A los 10 y 11 meses tienen un Brix más
alto que la CP 57603, un ARE mayor de 10 y la mantienen hasta los 14 meses. La
CP 72370 y CP 72356 tienen el inconveniente de tener tallos muy delgados, son
resistentes a carbón, roya y el mosaico.
CP 70330. Esta variedad aun cuando florece desde muy temprano, mantiene su
alto nivel de azúcar por un período de cuatro meses después de la floración. Las
producciones de caña de azúcar son altas y también tiene un alto nivel de resisten-
cia al carbón, la roya y el mosaico.
Los trabajos de evaluación de variedades efectuados por CENICAÑA muestran
que las variedades PR 61632, EPC 38122, CP 72370 y Mex 68808 son toleran-
tes a la salinidad y al carbón y tienen buenas posibilidades de sustituir a la Co 421
porque estadísticarnente han resultado iguales o superiores a ésta en tonelaje de
caña y de azúcar producidas por hectárea. (Cenicaña, 1988).

10.3 CARACTERÍSTICAS DE LOS SUELOS

Con base en la posición fisiográfica a los abanicos y planos aluviales que dominan
el paisaje en el valle geográfico del río Cauca, se les ha dado el nombre de “Terra-
zas”. Se distinguen tres tipos:
a) La Terraza Baja, constituida por abanicos y planos aluviales bajos, paralelos al
río Cauca, que descansan sobre limos y arcillas. Muchos de estos suelos pre-
sentan problemas de sales, sodio y magnesio.
b) La Terraza Media, constituida por abanicos y planos aluviales intermedios que
descansan sobre arenas y limos. Algunos de los suelos presentan horizontes
arenosos. Es en esta zona donde se presenta la mayor proporción del aréa sem-
brada en caña y donde se encuentra concentrada la industria azucarera.
c) La Terraza Alta está formada por los planos aluviales cercanos a la Cordillera
Central que descansan sobre cascajo y arenas gruesas. Son en general suelos de
buena calidad pero algunos son superficiales y muchos presentan algun grado
de pedregocidad.
Según el estudio semidetallado de suelos realizado por CVC-IGAC (1980), en el
valle geográfico del río Cauca predominan los Molisoles, los Vertisoles y los

137
Inceptisoles. También se encuentran pertenecientes a los órdenes Alfisol, Ultisol y
Entisol. Veintitrés series de suelos abarcan el 75% del valle geográfico y dentro de
ellas se encuentran el 95% de los suelos sembrados con caña. En la Tabla 10.5 se
presenta la agrupación efectuada por Cenicaña (1983) de acuerdo a la taxonomía
del U.S.D.A. de U.S.A.
10.3.1 Principales órdenes de suelos
a) Molisoles
Los Molisoles se caracterizan por presentar en la superficie un horizonte relati-
vamente grueso, de color oscuro, rico en humus o por presentar horizontes en
los cuales los cationes bivalentes dominan en el complejo de cambio (satura-
ción de bases mayor del 50%) y un grado de estructuración de moderado a
fuerte (USDA, 1975).
En el Valle del Cauca predominan los Molisoles de clima seco, conocidos como
Haplustolls. Son suelos profundos, bien drenados y no presentan característi-
cas asociadas con humedad tales como moteados o concreciones de hierro o
manganeso mayores de 2 mm de diámetro. Los Haplustolls permanecen secos
en alguna o en todas sus partes por períodos acumulativos de 90 días o más
pero al mismo tiempo están húmedos por al menos 90 días consecutivos.
De acuerdo con la extensión que ocupan las series más importantes son
Manuelita, Palmira, Nima, Guadualito, Florida y Río Cauca.
Los Hapludolls son Molisoles desarrollados en climas húmedos. Se diferencian
de los Haplustolls en que no presentan deficiencias de humedad por períodos
largos (el suelo no permanece seco en ninguna parte por períodos acumulativos
tan largos como 90 días). Los suelos se han desarrollado a partir de sedimentos
aluviales en explayamientos de los afluentes del río Cauca. Son suelos de bue-
na fertilidad y bien drenados.
Las series más importantes por la extensión que ocupan son: Líbano, Río La
Paila y Río Palo.
Ocupan un área de 134.450 ha aproximadamente.
b) Vertisoles
Los Vertisoles son suelos caracterizados por tener un alto contenido de arcillas
expandibles predominantemente montmorillonita, aunque también puede estar
presente la caolinita y en algunos casos la ilita es la arcilla dominante.

138
TABLA 10.5 Agrupación de los suelos del Valle del Cauca al nivel de Gran Grupo (Taxonomía de suelos, EE.UU.).

Unidad Unidad
Orden de suelos Símbolo Serie Clasificación Textura Color Total (ha)
pura (ha) mixta (ha)

Molisoles secos MN Manuelita Pachic Haplustol Franca fina sobre gruesa Amarillo mostaza 25.184 13.639 38.820
PL Palmira Pachic Haplustol franca fina Amarillo mostaza 7.039 8.706 15.745
RC Río Cauca Fluvaquentic Haplustol Franca fina Amarillo mostaza 5.306 1.802 7.108
GU Guadualito Fluvaquentic Haplustol Franca gruesa Amarillo mostaza 14.302 2.497 16.799
NM Nima Entic Haplustol Franca fina sobre Amarillo mostaza 6.717 7.084 13.801
FL Florida Entic Haplustol pedregosa arenosa con puntos rojos 5.035 5.154 9.189
LB Líbano Entic Hapludol Franca gruesa Azul oscuro 5.713 1.471 7.788
RL Río La Paila Fluventic Hapludol Franca gruesa Azul oscuro 7.907 5.167 13.079
RO Río Palo Fluvaquentic Hapludol Franca fina Azul oscuro 8.557 3.080 11.647
Vertisoles secos GL Galpón Typic Peluster Fina Verde oscuro 23.765 15.181 38.946
ES Esneda Typic Peluster Fina sobre pedregosa Verde oscuro 5.453 3.884 9.337
139

arcillosa
HC Herradura Udic Peluster Fina Azul aguamarina 5.496 8.796 14.292
Vertisoles húmedos BU Burriga Typic Peludert Fina Azul aguamarina 3.773 2.843 6.616
PJ Puerto Tejada Vertic Tropaquept Fina Verde claro 14.922 14.922
MA Marruecos Vertic Tropaquept Fina Verde claro 4.456 255 4.711
Inceptisoles PM Palmeras Vertic Ustropept Franca fina Verde claro 7.116 13.540 20.653
Coke Fluvaquentic Ustropept Franca fina sobre arenosa 10.274 1.184 12.158
La Teta Fluventic Humitropept Franca fina sobre fina 6.301 6.301
BN Bengala Vertic Eutropept Fina sobre arenosa Verde claro con 5.808 616 6.424
puntos verdes oscuros
Entisoles JN Juanchito Vertic Tropic Fluvaquent Fina Rojo 11.685 9.797 21.482
SF San Fernando Tropic Fluvaquent Franca gruesa Rojo 7.923 143 8.066
Alfisoles AR Argelia Vertic Haplustalf Franca fina Café oscuro 2.863 2.400 5.363
Ultisoles SS San Julián Typic Tropudulf Fina Naranja 5.113 5.113

Total 201.718 77.666 279.384


72% 28%
Fuente: Cenicaña, 1984.
Los cambios en el contenido de humedad del suelo parecen ser esenciales en la
génesis de los Vertisoles. Cuando hay secamiento parcial del suelo se desarro-
llan grietas anchas y profundas las cuales se usan como criterio de clasificación.
Los Vertisoles deben presentar grietas de más de 1 cm de ancho y que se ex-
tienden hasta una profundidad de 50 cm o más.
Estos suelos se agrietan severamente en la época seca y las arcillas se expanden
en la estación húmeda haciendo que se cierren las grietas generando de paso
una presión. Cuando el suelo se humedece al subir el nivel freático los hori-
zontes inferiores se expanden antes que los superiores y se producen movi-
mientos y fricciones de la mesa del suelo y como resultado de las presiones
verticales y horizontales hay un movimiento intermedio con una dirección a
un cierto ángulo de la horizontal, lo que produce cuñas en planos brillantes
conocidos como superficies de deslizamiento, lo cual se refleja también en la
superficie en forma de un rizamiento conocido como Relieve Gilgai (USDA,
1975).
Los Vertisoles del Valle del Cauca están localizados principalmente en el cuer-
po y en el pie de los abanicos de la planicie aluvial de piedemonte y en el ápice
de algunos abanicos.
En el Valle del Cauca se distinguen los Ustersts, que son Vertisoles de áreas
tropicales y subtropicales con dos temporadas lluviosas y dos estaciones secas
durante las cuales hay deficiencia de humedad aprovechable para las plantas.
En este suborden se distinguen los Pellusterts, caracterizados por su color oscu-
ro casi negro y los Chromusterts, de colores más claros. Estos suelos frecuente-
mente presentan contenidos elevados de sales y/o sodio, son muy plásticos y
pegajosos cuando húmedos y muy duros cuando secos lo que los hace difíciles
de laborar y también son difíciles de drenar, por lo cual en los perfiles es co-
mún encontrar evidencias de procesos de óxido-reducción.
También ocupan un área importante los Vertisoles de clima húmedos pertene-
cientes al gran grupo de los Pelluderts, caracterizados por su color oscuro casi
negro, por ser difíciles de drenar y por presentar con frecuencia sales, sodio y,
en especial, un área considerable se encuentra afectada por altas saturaciones
de magnesio intercambiable, condición ésta que les confiere condiciones físi-
cas indeseables dado su grado de dispersión y casi inexistentes propiedades
hídricas.
Las series más comunes de los Vertisoles en el Valle del Cauca son Galpón,
Herradura, Esneda y Burrigá. Ocupan 80.890 ha.

140
c) Inceptisoles
Son suelos jóvenes de las regiones húmedas caracterizados por la presencia de
horizontes de alteración que han perdido bases o hierro y aluminio pero que
aún retienen ciertos minerales fácilmente alterables lo que hace que tengan
capacidades de intercambio catiónico medias a altas. Generalmente son suelos
de texturas finas a medias.
Por su extensión los Inceptisoles más importantes del Valle del Cauca se en-
cuentran en las series Puerto Tejada, Palmeras, Bengala, Ricaurte y Coke.
Los Tropaquepts y los Ustropepts son los grandes grupos de mayor extensión.
Los primeros son los Inceptisoles con drenaje pobre mientras que los segundos
corresponden a los bien drenados. Algunos de los Ustropepts están afectados
por sales y/o sodio.
También se encuentran Humitropepts ácidos, de baja fertilidad y con conteni-
dos relativamente altos de aluminio (Serie La Teta), y Eutropepts profundos, de
pH neutro o alcalino y con buen contenido nutricional (Serie Bengala). Ocu-
pan 97.580 ha.
d) Alfisoles
Con un área total de 19.875 ha en el valle geográfico del río Cauca, los Alfisoles
se encuentran en los abanicos antiguos, en las terrazas y en las colinas. Las
principales series de suelos pertenecientes a este orden son Argelia, Palmaseca,
Barranco, Cartago y Zarzal.
Los Alfisoles son suelos caracterizados por presentar un horizonte de acumula-
ción de arcillas (Horizonte Argílico), una saturación de bases de moderada a
alta, en el cual el agua es retenida a una tensión inferior a 15 bares durante al
menos 3 meses cada año, lo que permite el crecimiento de las plantas (USDA,
1975).
En general, los Alfisoles del Valle del Cauca son de textura franca o fina encon-
trándose texturas gruesas en algunos casos o altos contenidos de piedra en el
perfil. También se encuentran frecuentemente horizontes masivos o compac-
tos lo mismo que los suelos afectados por sales y/o sodio. Muchos presentan
drenaje imperfecto, son muy superficiales y difíciles de manejar. La mayoría de
los Alfisoles del Valle del Cauca presentan deficiencia de humedad para las
plantas durante períodos prolongados del año. Taxonómicamente pertenecen
a los grandes grupos Haplustalls, Natrustalfs y Durustalfs (Cenicaña, 1983).

141
e) Entisoles
Son suelos que presentan poca o ninguna evolución y muy poca o ninguna
evidencia de desarrollo de horizontes genéticos.
Las dos principales series de suelos pertenecientes a este orden son Juanchito y
San Fernando. Gran parte de los suelos mal drenados de la planicie aluvial de
desborde del río Cauca son Fluvaquents y Tropaquents. Algunos están afecta-
dos por sales y sodio. Algunos otros son bien drenados y se encuentran distri-
buidos en los diques naturales del río Cauca y en los lechos, terrazas y
explayamientos de sus afluentes (Cenicaña, 1883). Ocupan 37.370 hectáreas.
f ) Ultisoles
Son suelos caracterizados por tener un horizonte de acumulación de arcillas
pero una saturación de bases inferior al 35%. (USDA, 1975). Sus característi-
cas diagnósticas son similares a las de los Alfisoles.
En general, los Ultisoles del Valle del Cauca son de textura fina. La serie más
importante es la serie San Julián. En total ocupan alrededor de 6.400 hectá-
reas.
10.3.2 Propiedades químicas
En general, el área se caracteriza por tener altos contenidos de bases intercambia-
bles, bajos o medianos contenidos de materia orgánica, una capacidad de inter-
cambio catiónico de mediana a alta y un contenido de fósforo aprovechable para
las plantas variable de mediano a alto. Existen limitaciones de algunos elementos
menores, principalmente, B, Zn, Fe y Mn en suelos alcalinos.
Los valores de pH son básicos o cercanos a la neutralidad, encontrándose zonas
decididamente alcalinas algunas de ellas con altas saturaciones de Na y/o Mg
intercambiables. También hay áreas caracterizadas por tener una alta concentra-
ción de sales a través de todo el perfil.
La CVC y el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (1980) estimaron en alrede-
dor de 60.000 hectáreas los suelos salinos y alcalinos en el Valle del Cauca, entre
los cuales se encuentran suelos salinos, suelos sódicos, suelos salinosódicos, suelos
magnésicos y suelos calcáreos. Debido al manejo de los suelos y aguas esta área va
en aumento y, aunque no se ha hecho una cuantificación reciente, se considera
que actualmente hay alrededor de 120.000 hectáreas afectadas.
Las sales, el sodio, el magnesio y los demás problemas relacionados afectan de
diversas maneras a las plantas a través de toxicidades específicas de iones, o a

142
través del efecto deletéreo que tienen sobre el suelo causando deterioro de sus
propiedades físicas por medio de los procesos de dispersión y expansión que dis-
minuyen las propiedades hídricas de los suelos siendo causales del mal drenaje y
de los problemas de aireación. Las sales también afectan a las plantas a través de la
inducción de desbalances salino-nutricionales.
La mayoría de las especies vegetales responden directamente al potencial osmótico
del substrato independientemente de las características de las sales presentes, efec-
to conocido como estrés osmótico. En términos generales, la tolerancia de los
cultivos a la salinidad se ha expresado tradicionalmente como la disminución en
la producción esperada para un nivel dado de sales solubles en la zona radicular
comparada con producciones bajo condiciones normales. El efecto osmótico puede
identificarse cuando la reducción en producción es proporcional a los incremen-
tos en salinidad mayores que en cierto nivel crítico de salinidad (García, 1988).
Investigadores del Laboratorio de Salinidad de USA calificaron la caña como una
especie medianamente susceptible con un nivel crítico de 1,7 dS/m y con una
disminución de 5,9% en el rendimiento por unidad de incremento en la salinidad
después del nivel crítico. (Maas y Koffmann, 1977). Cenicaña (1988) reportó
disminuciones marcadas en el rendimiento de la variedad CP 70330 al pasar la
salinidad en la zona de raíces (20-40 cm) de 0 a 1 dS/m.

10.4 REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES Y EXTRACCIÓN


DE NUTRIENTES

La caña de azúcar ha sido descrita como el cultivo más eficiente en almacenar la


energía solar (Humbert, 1973). Debido a su rápido crecimiento demanda gran-
des cantidades de nutrimentos y agua para producir óptimos rendimientos de
caña y azúcar.
El crecimiento de la planta, la formación de sacarosa y el almacenamiento de ésta
depende de la nutrición, las relaciones hídricas y de factores climáticos. La nutri-
ción desempeña un papel importante en la fotosíntesis, en la síntesis de azúcar y
en la traslocación y almacenamiento de ésta (Humbert, 1973). Cálculos de Barner,
citado por Jacob y Ueskull (1960), demuestran que una producción de 50 tone-
ladas de caña por hectárea extrae del suelo 34 kg de N, 23 kg de P2O5 y 68 kg de
K2O. En la Tabla 10.6 se presenta la extracción de diferentes nutrimentos de
acuerdo a la producción por hectárea según Sánchez (1981).
Es evidente que el nutrimento más utilizado es el K, el cual juega un papel muy
importante en los procesos de síntesis, traslocación y almacenamiento de azúca-

143
TABLA 10.6 Requerimientos nutricionales de la caña de azúcar.

Extracción de nutrimentos (kg/ha/corte)


Rendimiento caña
(Ton/ha)
N P2O5 K2O CaO MgO S

100 75 46 150 40 16 86
200 149 67 380 77 96 -
300 254 80 480 134 133 -

Fuente: Sánchez, P. (1981).

res, siendo su consumo el doble o mayor que el de N, mientras que los de P son
más moderados, los cuales en el Valle del Cauca parecen estar relacionados con la
presencia de micorrizas vesico-arbusculares asociadas con las raíces de la caña
(Cenicaña, 1985). Estudios de Burr y colaboradores (1957), usando carbono
marcado mostraron que una deficiencia de fósforo en las primeras etapas de vida
de la planta deprime más la fotosíntesis que deficiencias de N o K. En plantas
adultas las tasas fotosistémicas disminuyen al hacerse más severa la deficiencia de
K.
Las deficiencias nutricionales limitan la traslocación de azúcares a los tejidos de
almacenamiento. La deficiencia de P no parece afectarla mucho, la de N tiene un
efecto intermedio mientras que la de K la reduce proporcionalmente a la magni-
tud de la deficiencia (Humbert, 1973).
La composición química de la planta de caña de azúcar difiere entre variedades y
depende de muchos factores, entre los cuales pueden contarse el clima y las varia-
ciones estacionales. Así por ejemplo, el tiempo soleado estimula el crecimiento
vegetativo vigoroso y una máxima síntesis de azúcares.
Las variedades de caña difieren en su habilidad para extraer nutrientes de un suelo
dado y bajo una condición climática específica; así por ejemplo, la variedad Co
421 crece bastante bien bajo condiciones de salinidad y drenaje pobre las cuales
afectan sensiblemente a otras variedades.
10.4.1Determinación de los requerimientos nutricionales
Para determinar los requerimientos nutricionales y las dosis óptimas de fertiliza-
ción se usan los análisis de suelos y de tejidos y, en aquellas regiones en donde
existe una infraestructura adecuada, los experimentos de campo son una herra-
mienta altamente confiable. Los primeros tienen la ventaja de su rapidez y econo-
mía, mientras que los segundos toman más tiempo y resultan costosos.

144
a) El análisis de tejidos
Para diagnosticar las necesidades de fertilización en caña de azúcar mediante el
análisis de tejidos se han usado varios sistemas entre ellos el registro agronómi-
co de Clements (1955) o “Crop logging”, técnica desarrollada y utilizada in-
tensamente en Hawaii con resultados satisfactorios. En el país lo usan los Inge-
nios Providencia y San Carlos. Este método usa los tejidos frescos de las hojas
3, 4, 5 y 6 para determinar el índice de N (porcentaje de N total con base en el
peso seco), las yaguas de las mismas hojas para determinar el índice de azúcar
total (porcentaje de materia seca); el índice de humedad (porcentaje peso fres-
co); el índice de Ca y Mg (porcentaje peso fresco libre de azúcares); los índices
de elementos menores (ppm en base seca), el índice de K (porcentaje en base
húmeda) y el índice amplificado de P (API). Para la determinación de este
úItimo se utiliza el contenido de P de las láminas expresado como porcentaje
en base seca libre de azúcares y estandarizado a un cierto nivel de humedad, el
nivel total de azúcar y el contenido de P del quinto entrenudo maduro contan-
do hacia abajo a partir de la hoja viva más vieja.
Otro sistema es el análisis de entrenudos 8-10 en estado de madurez, o registro
de tallos, propuesto por Humbert y colaboradores (1967). Este sistema es bas-
tante similar al anterior y usa las muestras de tejido para determinar si hay
presencia de N no utilizado por el cultivo, considerando que el suplemento de
N se debe acabar completamente antes de la cosecha pues de lo contrario las
plantas continuarán utilizando azúcares como fuente de energía y no para
almacenarlas. Se usa para hacer modificaciones a la fertilización con N, P y K
de las cosechas subsiguientes. Este sistema ha recibido críticas, porque se con-
sidera que los tejidos utilizados no son tan sensibles o tan confiables como los
usados por el Crop logging.
Cenicaña ha adoptado el muestreo del tercio central de la hoja de la primera
lígula visible (TVD) de plantas sanas teniendo cuidado de no incluir a la vena
central en la muestra a analizar. Para el efecto, se toman 30 hojas por muestra
en cultivos de 6 meses de edad provenientes de tallos primarios y secundarios
de la misrna edad.
Los resultados experimentales obtenidos por Cenicaña (1986,1988) indican
que los niveles de los nutrimentos en la hoja TVD se afectan en mayor propor-
ción por la edad del cultivo, la variedad y el número de cortes, lo que hace
indispensable la determinación de niveles críticos para cada elemento de acuerdo
con la variedad y número de cortes. (Figuras 10.1, 10.2 y 10.3).

145
También se ha encontrado que el uso de las proporciones relativas entre los
diferentes elementos en lugar de valores absolutos para cada elemento permite
disminuir la variabilidad inducida por los factores variedad, edad y número de
cortes. Se establecen las relaciones N/P, N/K y K/P a la edad de seis meses para
diferentes cortes y de acuerdo con los valores obtenidos se establecen las posi-
bles deficiencias de cada uno de ellos y el efecto que pueda tener en la produc-
ción de caña de azúcar. Esto hace parte de los criterios básicos del Sistema
Integrado de Diagnóstico y Recomendación (DRIS) que viene usándose con
éxito para diferentes cultivos en diferentes partes del mundo y que, de acuerdo
con resultados preliminares de Cenicaña (1988), podría ser de gran valor en el
diagnóstico nutricional de la caña de azúcar en el Valle del Cauca. (Figura
10.4).
Niveles críticos de los tejidos
Durante muchos años se ha investigado sobre las concentraciones o niveles
críticos de los diferentes elementos en los diferentes tejidos con experimentos
a nivel de laboratorio, invernadero y campo que han definido, con razonable
confiabilidad, los niveles por debajo de los cuales los síntomas de deficiencia
aparecen y las producciones se ven afectadas. En la Tabla 10.7, se presentan los
niveles críticos para los diferentes elementos sugeridos por Schmehl y Humbert
(1964) y en la Tabla 10.8, los contenidos de nutrientes en la hoja TVD suge-
ridos por Cenicaña para el Valle del Cauca.
b) Análisis de suelos
El análisis de suelos es otra herramienta de indiscutible importancia para la
determinación de los requerimientos nutricionales. Se basa en el uso de solu-
ciones extractoras que obtengan del suelo aquella fracción del elemento o ele-
mentos disponibles para la planta durante todo el ciclo de vida y en el uso de
niveles críticos o niveles de disponibilidades específicos para cada nutrimento
y cada solución extractora, los cuales se consiguen a través de ensayos de labo-
ratorio, invernadero y campo, conocidos como ensayos de calibración.
Para la caña de azúcar pueden utilizarse los niveles críticos establecidos por el
Instituto Colombiano Agropecuario (ICA, 1981) para las zonas paneleras (Ta-
bla 10.9).
El uso del análisis del suelo como guía para reconocer los requerimientos
nutricionales y de fertilización ha recibido críticas de muchos investigadores,
quienes consideran que no es una medida confiable porque la planta posee un
sistema radicular extenso que puede explorar un volumen considerable de sue-

146
FIGURA 10.1 Cambios ocurridos en el porcentaje de N de hojas TVD a diferentes
edades y número de cortes de la caña de azúcar (Cenicaña, 1985).

lo. También se considera que el análisis de suelos refleja la situación nutricional


de la planta en un momento dado pero no da indicación del efecto de los
diversos factores de clima y suelo que afectan a la planta durante su ciclo de
vida, y por úItimo se aduce que el análisis de suelos no da indicación de los
esfuerzos a través del gasto de energía metabólica que la planta puede hacer
para obtener un nutrimento del suelo.
A pesar de lo anterior debe considerarse que todo tipo de herramienta que se
utilice para evaluar el estado nutricional del suelo o del cultivo en un momen-
to dado, aporta información que utilizada racionalmente puede conducir a la
obtención de altas producciones con un uso adecuado de fertilizantes. Con-
juntamente con el análisis de tejidos y las pruebas de campo constituyen las
mejores guías para determinar los requerimientos nutricionales de los cultivos.

147
FIGURA 10.2 Cambios ocurridos en el P % de hojas TVD a diferentes edades
y número de corte de la caña de azúcar (Cenicaña, 1985).

148
FIGURA 10.3 Variaciones en el K % de la hoja TVD con la edad en las variedades CP
57-603 y POJ 2878, en la plantilla y primera soca (Cenicaña, 1985).

149
FIGURA 10.4 Variaciones con la edad de las relaciones N/P, N/K y K/P de la hoja TVD
en la tercera soca de dos variedades de caña de azúcar.

10.5 RESPUESTA A LA FERTILIZACIÓN EN EL VALLE


GEOGRÁFICO DEL RÍO CAUCA

10.5.1 Aplicación de N, P y K
Si se considera la gran cantidad de nutrimentos que la caña de azúcar extrae del
suelo, en especial N y K, y la explotación continuada de los suelos con dicho
cultivo, se comprende la necesidad de satisfacer esa alta demanda nutricional man-

150
TABLA 10.7 Guía para el análisis de tejidos.

Rango Rango sin síntoma de


Elemento Parte de la planta1 Nivel crítico
deficiente deficiencia

0,15%
Calcio
0,06%
0,10%
Magnesio
0,05%
Azufre
1,00%
Nitrógeno
Yaguas 3, 4, 5, 6 0,25%
Entrenudos 8-10 0,08%
Fósforo
Yaguas 3, 4, 5, 6 0,04%
Entrenudos 8-10 2,25%
Potasio
Láminas 3, 4, 5, 6 1,00%
Láminas 3, 4, 5, 6 1 ppm
Boro
5 ppm
Cobre 2
Hierro 2
Mn
10 ppm
Zn
0,05 ppm
Mo

1 ,Numerada de arriba a abajo.


2 ,Varía con la relación Fe/Mn: Si Fe/Mn > 1 el nivel crítico es 10 ppm.
Fuente: Schmehl y Humbert (1964).

TABLA 10.8. Niveles tentativos del contenido de nutrimentos en la hoja TVD de caña de azúcar
en el Valle del Cauca.

Contenido de nutrimentos (%)


Niveles
N P K Ca Mg

Muy alto > 2,0 > 0,35 > 1,8


Alto 1,8-2,0 0,25-0,35 1,6-1,8 > 0,25 > 0,20
Medio 1,7-1,8 0,20-0,25 1,4-1,6 0,15-0,25 0,10-0,20
Bajo 1,5-1,7 0,15-0,20 1,2-1,4 < 0,15 < 0,10
Muy bajo 1,5 < 0,15 < 1,2
Nivel crítico 1,7 0,20 CP 1,2
POJ 1,3

Fuente: Cenicaña (1983, 1985).

151
TABLA 10.9 Niveles de disponibilidad para el cultivo de la caña de azúcar
en zonas paneleras de Colombia.

Resultado del análisis de suelos

Niveles
Materia Orgánica P aprovechable K intercambiable
% (Bray II ppm) (me/100 g)

Bajo <2 < 10 < 0,20


Medio 2-4 10-20 0,20-0,40
Alto >4 >20 > 0,40
Fuente: ICA (1981).

teniendo a la vez la fertilidad del suelo, mediante un programa racional de fertili-


zación.
El Programa de Agronomía de Cenicaña ha venido realizando ensayos de fertili-
zación en suelos pertenecientes a los órdenes predominantes en el área sembrada
en caña de azúcar en el valle geográfico del río Cauca. Estos son en orden de
importancia Mollisol, Vertisol e Inceptisol y en menor grado se encuentran áreas
sembradas en Entisoles y Alfisoles.
Existe una gran heterogeneidad en las condiciones físicas y químicas de los suelos
que hacen que las respuestas a la fertilización sean variables. En general, los suelos
son de alta fertilidad, con una reacción de suelos que va desde la acidez moderada
hasta la alcalinidad fuerte, con contenidos bajos a altos de materia orgánica, fós-
foro y potasio. Algunos suelos están afectados por sales, sodio o magnesio inter-
cambiables en grado variable y algunos tienen propiedades físicas adversas espe-
cialmente problemas de compactación, altos contenidos de arcillas expandibles y
mal drenaje, nivel freático alto o aireación pobre, características éstas que afectan
al desarrollo y la penetración radicular al tiempo que disminuyen las tasas de
mineralización de la materia orgánica, de oxidación de azufre y aumentan la
denitrificación.
De un total de 20 ensayos en plantilla, 20 en primera soca y 17 en segunda soca,
se ha encontrado que la mayor respuesta ha sido al N. El 47,4% de los ensayos
dieron respuesta a N mientras que para fósforo sólo se encuentran respuestas en
un 8,8% y para potasio en 14,0%.
También se pudo observar que los requerimientos de N se incrementaron con el
número de cortes. Del total de ensayos en plantilla el 35% respondió al N, 50%
en la primera soca y 59% en la segunda soca (Cenicaña, 1988).

152
En las figuras 10.5 a 10.8 se puede observar el efecto de las aplicaciones de N, P y
K en los contenidos nutricionales de las hojas TVD de seis meses de edad y en la
producción de las variedades PO 52878 y CP 57603 sembradas en un suelo de la
serie Manuelita del Ingenio Providencia.
Los resultados obtenidos aunque no presentaron diferencias estadísticas significa-
tivas hasta el cuarto y quinto corte respectivamente sí permiten observar la misma
tendencia mencionada arriba. Las mayores producciones de caña de azúcar se
obtuvieron en las dosis de 100 y 150 kg/ha de N. En la cuarta soca de CP 57603
las diferencias se debieron exclusivamente a las aplicaciones de N mientras que
para la POJ 2878 en el quinto corte (cuarta soca) hubo diferencias de N y de K lo
que podría indicar que esta úItima variedad requiere más potasio que la CP 57603.

FIGURA 10.5 Efecto del N en la producción de azúcar de la CP 57603 a través


de cinco cortes consecutivos en un suelo de la serie Manuelita
(Mollisol) del Ingenio Providencia.

153
FIGURA 10.6 Efecto del N en la producción de caña de la POJ 2878 a través
de cinco cortes consecutivos en un suelo de la serie Manuelita
(Mollisol) del Ingenio Providencia.

Las respuestas encontradas a la fertilización están muy relacionadas con las pro-
piedades químicas y físicas de los suelos. La respuesta a la aplicación de fertilizan-
tes ha sido poca en los suelos de buenas propiedades físicas y con aireación ade-
cuada. En los Vertisoles a causa de las pobres condiciones físicas y a la aireación
deficiente que retarda la descomposición de la materia orgánica y favorece las
pérdidas por denitrificación se han encontrado respuestas a la aplicación de hasta
100-150 kg/ha de N en CP 57603 mientras que en la POJ 2878, considerada
como menos sensible al N la respuesta ha sido menor o no existente (Cenicaña,
1986, 1987, 1988).
En la Tabla 10.10, se presenta el efecto de la aplicación de N en el desarrollo de la
variedad MZC 74275 sembrada en un suelo del Ingenio del Cauca de la serie
Puerto Tejada, caracterizado por tener drenaje pobre y bajos contenidos de K

154
FIGURA 10.7 Efecto del N en la producción de caña de CP 57603 a través
de cinco cortes consecutivos en un suelo de la serie Manuelita
(Mollisol) del Ingenio Providencia.

intercambiable y materia orgánica. Se encontraron diferencias altamente signifi-


cativas para las variables población, longitud de tallos, producción de caña y de
azúcar. El análisis de tejidos (hoja TVD) a diferentes edades mostró que los con-
tenidos de N disminuyeron con el aumento de la edad y lo contrario ocurrió con
el K foliar. Los contenidos bajos de N podrían estar asociados con la mala condi-
ción de drenaje y la textura fina del suelo (Cenicaña, 1988) (Tabla No. 10.11).
En este suelo las aplicaciones de N aumentaron el contenido de este nutrimento
en la hoja TVD lo cual estuvo relacionado en la misma forma con las produccio-
nes de caña (Figuras 10.9 y 10.10).
Entre estas dos variables se encontró una correlación altamente significativa con
una ecuación que indica que una variación de 0,1% en el N foliar causa una
variación de 7,86 toneladas de caña/ha.

155
FIGURA 10.8 Efecto del N en la producción de azúcar de la POJ 2878 a través
de cinco cortes consecutivos en un suelo de la serie Manuelita
(Mollisol) del Ingenio Providencia.

En el Valle del Cauca a diferencia de las zonas paneleras, la caña de azúcar no


responde a las aplicaciones de P aunque el contenido aprovechable del mismo en
el suelo sea bajo. La gran mayoría de los ensayos se han realizado en suelos altos y
muy pocos en suelos con bajos contenidos de P aprovechable. Estudios de Cenicaña
(1985) han permitido encontrar que las raíces de CP 57603 y POJ 2878 están
afectadas por micorrizas vesico-arbusculares. Este hongo contribuye a la nutri-
ción de la planta pues sus hifas exploran un volumen mayor de suelo utilizando
formas de P no disponibles inmediatamente y traslocándolas a la raíz.
Entre las especies identificadas se encontraron algunas pertenecientes a los géne-
ros Glomus, Acaulospora, Sclerocystes, Eutrosphospora y Gigaspora. La presencia de
éstas fue independiente de las propiedades físico-químicas de los suelos pero sí
lineal y negativamente correlacionadas con los nieveles de P en el suelo, lo que

156
TABLA 10.10 Efecto de las aplicaciones de N y K en el desarrollo de la caña de azúcar MZC 74-275
(plantilla) en un suelo de la serie Puerto Tejada del Ingenio del Cauca (Unión 333).

N K2O Población Longitud Caña Are Azúcar


(kg/ha) (kg/ha) (103/ha) tallos (cm) (ton/ha) % (ton/ha)
0 0 73,75 180 96 12,86 12,23
50 0 81,08 195 111 13,24 14,64
100 0 75,17 213 109 13,04 14,16
150 0 77,33 223 130 12,32 14,94
200 0 87,75 213 125 12,82 16,28
x 79,02 205 114 12,85 14,65
0 100 60,67 178 74 13,79 10,12
50 100 71,08 193 107 13,21 14,12
100 100 76,75 210 113 13,00 14,44
150 100 73,83 208 126 13,77 17,34
200 100 78,75 220 133 13,51 18,13
x 77,22 202 111 13,46 14,83
**(N) **(N) **(N) NS **(N)
CV% 10 11 15 9 16
DMS 10,7 32 24,3 - 3,37
Fuente: Cenicaña, 1988.

implica que en suelos bajos en este nutrimento la nutrición de la caña se ve muy


favorecida por la asociación hongo-raíz.
Sin embargo, experimentos realizados por los Ingenios Providencia y ManueIita
en suelos de la Terraza Alta con contenidos de P (Bray II) menores de 15 ppm,
han dado respuestas a la aplicación de hasta 100 kg/ha de P2O5 tanto en cañas
plantillas como en socas mayores de 3 cortes (Tablas 10.12 y 10.13).
Trabajos realizados en suelos del Ingenio Manuelita pertenecientes a la Terraza
Alta con contenidos de potasio menores de 0,15 me/100 g de suelo se han obte-
nido respuestas a la aplicación de 80 a 100 kg de K2O/ha. Tabla 10.14.
En resumen, las respuestas a la fertilización en el valle geográfico del río Cauca
están relacionadas con el número de cortes, con la variedad, con las propiedades
físicas del suelo especialmente la textura, la aireación adecuada y el drenaje. Las
respuestas más notorias a la aplicación de N se han encontrado en socas y en
suelos del orden Inceptisol. También han permitido concluir que en casos de
drenaje y aireación muy pobres se pueden esperar respuestas a la aplicación de P y K.

157
FIGURA 10.9 Efecto de las aplicaciones de nitrógeno en el contenido de N
de la hoja TVD y la producción de caña de la variedad MZC 74275
(plantilla) en un suelo de la serie Puerto Tejada
(Inseptisol) del Ingenio Cauca).

FIGURA 10.10 Relación entre el contenido de N foliar de la TVD


y la producción de la caña de la variedad MZC 74275
en un suelo de la serie Puerto Tejada
(Inseptisol) del Ingenio Cauca.

158
TABLA 10.11 Efecto de la aplicación de N en el desarrollo nutricional de hojas TVD de la variedad
MZC 74-275 en un suelo Inceptisol del Ingenio del Cauca.

Fertilizantes
aplicados N foliar (%) K foliar (%) Población Longitud
(kg/ha) (102/ha) tallos**
(cm)
N K2O 3 m* 4,5 m 6m 9m 4,5 m 6m 9m
0 0 1,97 1,82 1,27 1,23 1,23 1,47 1,46 97,2 101
50 0 2,10 1,81 1,52 1,24 1,47 1,42 1,53 109,2 118
100 0 2,18 1,75 1,47 1,07 1,30 1,28 1,43 105,4 119
150 0 2,14 2,01 1,63 1,16 1,27 1,55 1,45 110,6 118
200 0 2,22 1,86 1,81 1,20 1,29 1,49 1,38 112,8 114
X 2,12 1,85 1,50 1,16 1,31 1,44 1,45 106,8 114
0 100 2,13 1,66 1,32 1,02 1,25 1,35 1,44 90,1 112
50 100 1,98 1,86 1,42 1,26 1,38 1,44 1,55 104,7 132
100 100 2,16 1,71 1,53 1,15 1,43 1,37 1,44 107,5 122
150 100 2,14 1,86 1,54 1,25 1,38 1,47 1,41 106,9 125
200 100 2,10 1,90 1,56 1,19 1,30 1,58 1,41 110,8 132
X 2,10 NS 1,76 NS 1,47 NS 1,17 NS 1,35 NS 1,44 NS 1,45 NS 104,0 NS 125 NS
* ,Edad de la caña en meses.
** ,Medido a los 6 meses de edad.
Según Cenicaña, 1988.

TABLA 10.12 Efecto de la aplicación de P y K en la producción de la variedad POJ 2878. Zafra 3 y 10.

Tratamientos
TCH TAH
N P K

140 0 0 88,3 6,0


140 100 0 110,5 7,5
140 0 80 99,4 6,8
140 100 80 106,5 7,4
Suerte 88 Rosario
1 40 0 0 95,4 6,7
140 90 0 116,3 8,2
1 40 0 90 108,0 7,6
Fuente: ,Departamento de Investigación Manuelita S.A.
TCH: ,Toneladas de caña/ha.
TAH: ,Toneladas de azúcar/ha.

159
10.5.2 Épocas de aplicación de N
Experimentos de Quintero y Yang (1987) indican que el fraccionamiento de una
dosis de 100 kg/ha no influyó en el macollamiento, el contenido de N en las hojas
TVD ni en las producciones de caña y azúcar de las variedades MZC 74275 y
POJ 2878.
En Cuba (Aroma, 1983) se ha encontrado que las aplicaciones totales de N efec-
tuadas en edades tempranas del cultivo son tan eficientes como el fraccionamien-
to en dos o tres aplicaciones. En Brasil (Penna y colaboradores, 1987) encontra-
ron que no hubo respuesta al fraccionamiento de la dosis de N correspondiendo
las mayores producciones de caña por hectárea cuando el N se aplicó 48 días
después de la siembra.
En el valle geográfico del río Cauca los resultados obtenidos hasta ahora en suelos
de texturas medianamente finas y muy finas indican que parece ser más conve-
niente aplicar todo el N a los 30 días después de la siembra o corte (Quintero y
Yang, 1987).
En las Tablas 10.15 y 10.16 se puede apreciar el efecto del fraccionamiento sobre
la producción de caña plantilla y en soca sembrados en suelos de diferentes carac-
terísticas físicas y químicas.

TABLA 10.13 Efecto de la aplicación de P y K en la producción de caña retoño POJ 2878. Zafra 6 y 10.

Tratamientos
(kg/ha)

N P K TCH TAH

Suerte 14 Cabaña
140 0 0 70,6 8,4
140 90 0 78,7 9,0
140 90 90 92,8 14,5
Suerte 113 Gertrudis
140 0 0 99,8 7,0
140 0 80 12,0 7,9
140 100 80 120,9 13,0
Fuente: ,Departamento de Investigación Manuelita S.A.
TCH: ,Toneladas de caña/ha.
TAH: ,Toneladas de azúcar/ha.

160
TABLA 10.14. Respuesta de la caña de azúcar a la aplicación de nitrógeno, fósforo y potasio. Variedad POJ
2878 caña retoño de cuatro cortes. Terraza alta.

Tratamientos
Producción
(kg/ha)

N P K TCH TAH

0 0 0 96,0 10,7
80 0 0 130,0 14,6
120 0 0 136,0 14,2
80 75 0 119,0 12,5
120 75 0 142,0 14,0
80 75 80 134,0 13,6
120 75 80 127,0 13,3
80 75 120 137,0 17,6
120 75 120 142,0 18,5
Fuente: ,Departamento de Investigación Manuelita S.A.
TCH: ,Toneladas de caña/ha.
TAH: Toneladas de azúcar/ha.

10.6 FORMULACIÓN DE FERTILIZANTES

10.6.1 Nitrógeno
Como ya se mencionó anteriormente la formulación de fertilizantes nitrogenados
se hace a través del análisis de suelos, el análisis de tejidos y de experimentos de
campo.
Con base en el análisis de tejidos sistema “Crop log” las dosis recomendadas se-
gún Gómez (1986) para las variedades CP 57603, MZC 74275 y Mex 5229 son:
a) Para cañas plantillas aplicar de 50 a 70 kg/ha de N.
b) Para socas de 50 a 100 kg/ha de N.
Estas dosis se deben incorporar entre los 30 y 45 días después de la siembra o
corte. Si el índice de N entre 3 y 6 meses de edad se encuentra entre 1,7 y 2,2% se
deben adicionar 50 kg/ha de N en plantillas y 50 a 70 kg/ha en socas, los cuales
pueden aplicarse al suelo o vía foliar entre los 90 y los 120 días de edad.
Para el sur del valle geográfico del Cauca en suelos franco arenosos el mismo autor
considera conveniente el fraccionamiento del N para evitar las pérdidas por
lixiviacion. Sin embargo, Cenicaña (1987) no ha encontrado diferencias signifi-
cativas por efecto de esta práctica en ese tipo de suelos (Tabla 10.16).

161
TABLA 10.15 Efecto del fraccionamiento de la aplicación de N en la producción de la caña de azúcar (plantilla) en suelos FarA
de la serie Manuelita del Ingenio Mayagüez y Ar de la serie Burrigá del Ingenio San Carlos.

Longitud de
Épocas de aplicación ARE
Localización Variedad tallos TCH TAH
(N = 100 kh/ha) (%)
(cm)
Hacienda MZC 74-275 1. Momento de la siembra (MS) 220 210 11,04 25,88
1
Mayagüez 2. 30 dds 239 230 12,04 27,71
Ingenio 3. MS (1/2) = 45 dds (1/3) 245 230 10,67 24,61
Mayagüez 4. MS (1/3) + 30 dds (1/3) + 60 dds (1/3) 239 226 10,97 24,78
5. 60 dds (1/2) + 120 dds (1/2) 222 199 11,04 21,86
Significancia ns ns ns 24,97*
162

C.V. (%) 12 9 13 15
Hacienda POJ 2878 1. Momento de la siembra (MS) 391 250 13,51 31,07
Mallorca 2. 30 dds 416 258 13,81 36,58
Ingenio 3. MS (1/2) = 45 dds (1/3) 409 253 13,98 35,51
San Carlos 4. MS (1/3) + 30 dds (1/3) + 60 dds (1/3) 380 239 14,89 35,83
5. 60 dds (1/2) + 120 dds (1/2) 369 231 13,71 31,79
Significancia ns ns ns ns
C.V. (%) 7 9 8 13
1 Días después de la siembra
TABLA 10.16 Efecto del fraccionamiento de la aplicaión de N en la producción de la MZC 74275 (primera soca) en un suelo F-Ar
de la serie Puerto Tejada (Inceptisol) del Ingenio del Cauca. Edad de corte: 13 meses.

Épocas de aplicación de N Longitud de tallos ARE


TCH TAH
(100 kh/ha) (cm) (%)

1. Momento del corte (MC) 186 109 15,15 16,45


1
2. 30 ddc 210 132 15,68 20,58
163

3. MC (1/2) = 45 dds (1/2) 205 132 15,34 20,25

4. MC (1/3) + 30 dds (1/3) + 60 dds (1/3) 165 105 15,99 16,68

5. 60 dds (1/2) + 120 dds (1/2) 203 137 15,69 21,38

Significancia ns ns ns ns

C.V. (%) 19 25 4 24
1 Días después del corte.
Fuente: Cenicaña, 1988.
En esta zona para las variedades arriba mencionadas se recomienda una aplica-
ción de 100 a 150 kg/ha de N. Gómez (1986) considera conveniente fraccionar la
mitad de los 20-60 días después del corte y la otra mitad después de los 90 días de
la siembra o corte.
Para las variedades PR 61632 y Co 421 la dosis de 100 kg/ha de N se puede
incorporar entre los 30 y 45 días después de la siembra en plantillas. En socas se
puede aplicar una dosis de 100 a 150 kg/ha de N incorporada entre los 20 y los 60
días después del corte.
En suelos más pobres como los del Norte del departamento del Cauca las reco-
mendaciones de fertilizantes nitrogenados se basan en los análisis de suelos y en
experimentos de campo. Para las variedades CP 57603 y MCZ 74275 Gómez
(1986) recomienda la incorporación de 140 kg/ha de N entre los 30 y 50 días de
la siembra o corte y una segunda aplicación de 70 kg/ha a los 80 días después de
la siembra o corte.
En general para suelos Vertisoles e Inceptisoles se recomienda la aplicación de 100
a 150 kg/ha de N incorporados a los 30 días después de la siembra o corte.
10.6.2 Fertilizantes fosfatados
Con base en el análisis de suelos para suelos con pH menor de 5,5 y con conteni-
dos de P aprovechable determinados por el método de Bray II menores de 15
ppm se recomienda aplicar 100 kg/ha de P2O5 y para suelos menos ácidos con
valores de pH superiores a 6 una aplicación de 50 a 100 kg/ha de P2O5.
En general, para suelos de Terraza Alta se pueden aplicar hasta 100 kg/ha de P2O5
en todas las variedades de caña plantilla para los cuales el fertilizante debe colocar-
se en el fondo del surco (Gómez, 1986). Esta fertilización tiene por objeto man-
tener el nivel de fertilidad del suelo y prevenir una merma en el suministro de este
elemento para las plantas y una disminución en la producción de sacarosa.
Para socas se recomienda aplicar entre 60-120 kg/ha de P2O5 incorporados cerca
de la zona de máxima concentración radical al momento de la siembra o entre los
45 y 60 días después del corte.
10.6.3 Fertilizantes potásicos
Utilizando el análisis de tejidos de la hoja TVD se ha determinado un nivel crítico
de 1,2% para la CP 57603 y de 1,3% para la POJ 2878 por el sistema de “Crop
log” el valor crítico del índice de K es de 2% para edades entre 2 y 5 meses.
De acuerdo con el sistema se recomiendan aplicaciones de 60 a 150 kg/ha de K
20 tanto para plantillas como para socas. La aplicación debe hacerse conjun-

164
tamente con el P al momento de la siembra o entre 45 y 60 días después del
corte.
Para aquellas áreas en donde se utiliza como guía el Análisis de Suelos con conte-
nidos menores de 0,15 me/100 g de suelo se recomienda aplicar 90 kg de K2O
por hectárea al momento de la siembra. Si el análisis de suelos está entre 0,15 y
0,20 me/100 g de suelos la dosis recomendada es de 60 kg/ha de K2O.

10.7 FUENTES DE FERTILIZANTES PARA LA CAÑA DE


AZÚCAR

10.7.1 Fertilizantes Nitrogenados


En el Valle del Cauca los fertilizantes nitrogenados más utilizados son la urea y el
sulfato de amonio.
a) Urea: CO(NH2)2
Contiene 46% de N. A través de la hidrólisis inicial se transforma en carbona-
to de amonio y posteriormente el amonio es oxidado a nitrito y luego a nitrato
mediante la acción de bacterias aeróbicas. Estas reacciones se suceden rápida-
mente en suelos con humedad, aireación y temperatura adecuadas.
Entre los factores limitantes de la urea se encuentran el contenido de biuret
(1% aproximadamente), las pérdidas de N por volatilización cuando se hacen
aplicaciones superficiales y su alta higroscopicidad.
La urea Nutrimon tiene 46% de nitrógeno y un contenido máximo de biuret
de 1%.
b) Sulfato de amonio (NH4)2SO4
Este fertilizante tiene buenas propiedades físicas, baja higroscopicidad estabili-
dad química y contiene 21% de N y 24% de S.
Es un excelente fertilizante para suelos alcalinos porque su reacción en el suelo
es ácida pero debe tenerse cuidado de incorporarlo para minimizar las pérdi-
das por volatilización en ese tipo de suelos. A valores de pH inferiores a 8 sufre
menos pérdidas por volatilización que la urea, debido a su reacción ácida en el
suelo, haciendo que presente una mayor eficiencia en la fertilización. (Guerre-
ro, 1983).
Su uso en suelos bajos en azufre puede suministrar este elemento esencial a las
plantas. Muchos de los resultados sobre comportamiento agronómico del sulfato

165
de amonio observados en algunas regiones del país, pueden deberse al sumi-
nistro de azufre en suelos deficientes. Caña Panelera, en suelos de ladera en
Antioquia se ha observado que la aplicación de azufre podría estar incidiendo
tanto en el rendimiento como en el nitrógeno, el fósforo y el potasio (Muñoz,
1980). El sulfato de amonio tiene una concentración menor de N que la urea,
lo que hace más costoso su uso por unidad de N recomendado.
c) Ureas recubiertas
Recientemente han salido al mercado algunas ureas recubiertas de azufre. Este
recubrimiento provoca una liberación lenta y progresiva de N para la planta y
adicionalmente es fuente de azufre.
Según Guerrero (1983) recientemente, se ha generado un buen volumen de
información experimental que ha mostrado un mejor comportamiento agro-
nómico de la urea recubierta con azufre en comparación con la urea tradicio-
nal en cultivos como la caña de azúcar, maíz, pastos y arroz bajo inundación.
En el Valle del Cauca no se han encontrado diferencias entre fuentes de N para
la caña. Puesto que la caña puede utilizar una forma de nitrógeno con la mis-
ma facilidad que otras, el criterio fundamental para selección de la fuente
nitrogenada deben ser las propiedades físicas y químicas de los suelos y el costo
por unidad de nitrógeno. Así, en suelos ácidos no es recomendable el sulfato
de amonio mientras que éste y la urea recubierta son ideales para suelos alcalinos.
En suelos de texturas livianas sujetos a lavado la urea recubierta es la mejor
alternativa.
10.7.2 Fertilizantes fosfatados
En las zonas cañeras del Valle del Cauca se prefiere el uso de superfosfato triple
(TSP), fosfato monoamónico (MAP) fosfato diamónico (DAP) y la roca fosfórica.
a) Superfosfato triple
Contiene 46% de fósforo asimilable (P2O5) lo que lo convierte en una de las
fuentes con mayor concentración de fósforo disponible. Es altamente soluble
en agua. Su eficiencia es mayor en suelos de pH superior a 5,5 siendo su con-
dición ácida.
Puesto que tiene una compatibilidad limitada con la urea, debido a ciertas
reacciones que causan deterioro a las condiciones físicas del compuesto re-
sultante, la mezcla de estos dos fertilizantes sólo debe hacerse poco antes
de usarse.

166
b) Fosfatos de amonio
El DAP (18-46-0) y el MAP (11-53-0) son fertilizantes de alta concentración
eficaces en suelos bien abastecidos con potasio o para preparar mezclas con
KCI. Tienen buenas propiedades físicas, son de alta solubilidad en agua y su
higroscopicidad es relativamente baja. El MAP genera una reacción fuerte-
mente ácida al disolverse en el suelo en tanto que el DAP desarrolla una reac-
ción alcalina (pH 8). Según Sullivan, citado por Guerrero (1983), el uso de
superfosfatos y MAP conduciría a una mayor precipitación de formas menos
solubles de Fe y Al en suelos ácidos, en tanto que el DAP causaría una mayor
intensidad de precipitación a fosfatos apatíticos de baja solubilidad en suelos
alcalinos y calcáreos.
c) Roca fosfórica
Contiene del 20 al 21% de P2O5. Se considera como una fuente de lenta dis-
ponibilidad, efectiva en suelos ácidos porque contiene CaO que neutraIiza la
acidez intercambiable al tiempo que se suministra P. En condiciones de clima
cálido, en suelos con buena humedad y en cultivos permanentes o de ciclo
vegetativo largo su aplicación e incorporación al suelo es muy eficiente.
En caña de azúcar en suelos ácidos su uso ha dado buenos resultados. Debe
incorporarse al suelo antes de la siembra.
10.7.3. Fertilizantes potásicos
Dos fuentes de K, el cloruro de potasio (60% de K20) y el sulfato de K (50% de
K2O) son las más comunes en el Valle del Cauca.
El KCI es fácilmente soluble en agua y medianamente higroscópico. No es reco-
mendable para aplicaciones en suelos salinos con altos contenidos de cloruros.
El sulfato de K es menos soluble en agua que el KCI pero es una sal relativamente
estable y de baja higroscopicidad. Es una fuente de potasio muy indicada para
suelos alcalinos dado su residuo ácido. Su contenido de S del 16% lo hace reco-
mendable para suelos deficientes en este elemento.

10.8 USO DE SUBPRODUCTOS DE LA CAÑA COMO


FERTILIZANTES Y/O MEJORADORES DEL SUELO

En los procesos de industrialización de la caña de azúcar se producen una serie de


subproductos como la cachaza resultante de la clarificación de los jugos, la vinaza
y el yeso resultante de los procesos de fermentación para producción de alcoholes
y ácidos.

167
10.8.1 Cachaza
La cachaza está considerada como el subproducto más importante de los ingenios
con algún valor fertilizante. Por cada 100 toneladas de caña molida resultan 3
toneladas de cachaza. Es un material oscuro constituido por una mezcla de fibras
de caña, sacarosa, coloides coagulados incluyendo la cera, albuminoides, fosfatos
de calcio y partículas de suelo. (Quintero, 1987).
La composición de la cachaza varía de acuerdo con la variedad de caña, tipo de
suelo de donde proviene la caña, clima, cantidad y tipo de fertilizantes usados. En
promedio la cachaza contiene 1,76% de N, 3% de P2O5, 0,42%de K2O, 3,15%
de CaO,1,07% de Mg O,38% de materia orgánica (Quintero, Yang y Castilla,
1984), tiene un pH de 5,6, una CE de 5,9 dS/m y un porcentaje de sodio inter-
cambiable de 0,68.
Según Quintero (1987) ensayos realizados por Cenicaña en suelos de varios inge-
nios azucareros del Valle del Cauca han mostrado que las aplicaciones de cachaza
produjeron cambios importantes en las propiedades químicas del suelo a sólo un
mes después de su incorporación. El pH y el contenido de materia orgánica de
suelos aumentaron rápidamente siendo el cambio más significativo el ocurrido
con el P aprovechable del suelo, cambios que permanecieron durante un período
largo en el suelo (Tabla 10.17). En algunos casos el P varió de 7 a 118 ppm en la
aplicación al suelo de 300 ton/ha de cachaza (Serie Galpón, Ingenio San Carlos).
Las aplicaciones de cachaza aumentaron las producciones de caña por hectárea
pero disminuyeron el rendimiento de azúcar recuperable estimado lo cual es com-
pensado por la mayor producción de caña por hectárea. La aplicación de 100 ton/
ha de cachaza parece ser la dosis más adecuada (Quintero, 1987; Quintero, Yang
y Castilla, 1984).
Debido a que la cachaza tiene una relación C/N bastante amplia se pueden pro-
vocar inmovilizaciones del nitrógeno nativo por lo cual puede resultar convenien-
te la adición de fertilizantes nitrogenados para estimular la descomposición del
subproducto. Ensayos de Cenicaña han mostrado que la aplicación de 50 kg de
N/ha ha resultado en mayores producciones de caña de azúcar.
10.8.2 Vinaza
Otro subproducto de importancia es la vinaza resultante de la producción de
alcohol. Representa de 10 a 12 veces el volumen de etanol que se produce pero
tiene el inconveniente de producir un fuerte olor al descomponerse y requiere de
una alta demanda biológica de oxígeno (alrededor de 500 ppm).

168
TABLA 10.17 Efecto de la cachaza en las propiedades químicas de los suelos dos y tres años después de su aplicación.

Dosis de pH M.O. (%) P2(ppm) Ca (me/100g) Mg (me/100g) K (me/100g)


Series de
Ingenio cachaza
suelos 01 2 3 0 2 3 0 2 3 0 2 3 0 2 3 0 2 3
(ton/ha)
Galpón 0 6,4 6,6 6,6 3,0 3,3 3,1 7 11 13 10,6 12,2 13,1 6,9 9,6 8,8 0,25 0,34 0,36
100 6,8 6,7 3,8 3,1 35 23 11,6 15,1 8,8 9,5 0,40 0,40
San Carlos
200 6,7 6,8 3,7 3,3 69 32 14,8 15,2 8,4 8,9 0,36 0,36
300 6,8 6,8 4,2 3,6 118 53 13,0 16,3 8,0 9,5 0,44 0,45
Galpón - 0 6,6 7,4 3,3 4,5 38 48 9,0 16,6 6,6 10,3 0,59 0,93
Manuelita 100 7,6 4,3 137 16,8 8,6 0,97
Manuelita
200 7,5 4,9 153 18,5 10,6 1,25
300 7,6 4,4 191 17,7 9,0 1,18
169

Pradera 0 6,3 6,4 6,7 3,0 3,9 3,5 7 5 4 10,0 16,1 16,1 6,0 10,0 9,1 0,29 0,19 0,29
100 6,5 6,6 3,7 3,2 11 8 13,0 16,3 9,4 8,0 0,19 0,22
Providencia
200 6,5 6,7 4,0 3,9 24 32 16,3 18,0 10,6 10,5 0,23 0,29
300 6,7 6,8 3,9 3,5 57 32 17,0 19,9 9,3 10,8 0,20 0,35
Florida - 0 6, 4 6,7 6,4 2,3 2,2 2,3 65 84 75 10,2 11,5 10,4 2,7 3,0 2,3 0,35 0,24 0,23
Manuelita 100 7,0 6,5 2,4 2,9 120 230 14,0 11,9 4,0 2,4 0,30 0,29
Mayagüez
200 7,2 6,8 2,5 2,2 298 105 16,4 14,0 4,1 3,1 0,33 0,22
300 7,0 6,7 2,5 2,0 351 157 16,4 12,8 3,5 2,9 0,29 0,28
Nima - 0 6,0 6,6 6,5 3,7 3,6 3,9 10 6 5 11,6 15,1 16,2 6,2 7,1 7,7 0,18 0,19 0,19
Pradera 100 6,6 6,5 3,6 3,3 38 18 15,5 15,7 6,8 7,7 0,17 0,21
Pichichi
200 6,6 6,9 4,1 3,0 83 134 17,5 16,4 6,9 6,9 0,18 0,20
300 6,8 6,6 3,7 3,0 69 71 17,4 14,4 8,0 6,8 0,20 0,17
1 Antes de aplicación 2 y 3 años después de la aplicación.
2 Por el método Bray II.
Fuente: Cenicaña, 1988.
La composición aproximada es de 0,91% de N, 0,09% de P,10% de K, 6,37% de
Ca, 2,20% de Mg, 2,9 me/L de Na, 36,0 me/L de HCO3, 28,0 me/L de cloruros,
125,0 me/L de sulfatos, 1.075 ppm de Fe, 25,0 ppm de Zn, 111,6 ppm de Mn.
Tiene un pH de 4,15 y una conductividad eléctrica de 13,0 dS/m. Se considera
que este subproducto representa una fuente importante de nutrimentos para sue-
los que no presentan problemas de salinidad.
En la actualidad se utiliza en algunos países en dosis de 30 a 50 m3/ha con menos
resultados en cultivos como la caña de azúcar.
10.8.3 Yeso (CaSO4.H2O)
El yeso es conocido como un excelente mejorador de suelos afectados por Na. Es
usado ampliamente a través del mundo donde quiera que se necesite recuperar
suelos sódicos bajos en carbonatos de Ca y/o Mg, mediante el proceso de descom-
posición del yeso, formación de ácido, dilución de carbonatos y desplazamiento
del sodio, en una reacción de equilibrio iónico, del complejo de cambio y su elim
nación de la solución del suelo mediante lavado.
Es un subproducto de la fabricación de alcoholes y ácido cítrico.

10.9. BIBLIOGRAFÍA CITADA

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170
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172
11.1 INTRODUCCIÓN

E
l cultivo de palma africana es de gran importancia en Colombia, ya que es
el cultivo que más aceite y energía produce por hectárea. Aporta el 70%
de la producción total en aceites vegetales.
Por su adaptación a zonas de altas precipitaciones y suelos de baja fertilidad, se
siembra en zonas marginales. El establecimiento de las plantaciones en estas áreas,
representa generación de empleo, implementación de obras de infraestructura,
mejoramiento del nivel de vida.
Es necesario escoger los mejores suelos para el cultivo y así se reducen las inversio-
nes. Uno de los costos más altos en el cultivo es la fertilización. Para reducir los
costos de los fertilizantes es necesario hacer investigación en las plantaciones y así
obtener las dosis óptimas para usarlos eficientemente.
Este trabajo sobre fertilización de la palma africana está basado en la revisión de
literatura tanto nacional como de otros países tropicales; investigaciones llevadas
a cabo por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y observaciones hechas a
nivel de campo. Se hace énfasis en las características del suelo, el estado nutricional
de la palma, la importancia de los diagnósticos de los requerimientos nutricionales
y el uso eficiente de fertilizantes. Se espera que este documento contribuya a
aumentar la producción y la productividad de la industria palmera y sea un apor-
te a la consulta de los asistentes técnicos dedicados al cultivo de la palma africana.

11.2 ANÁLISIS DEL SUELO

El análisis químico de suelos es muy útil para escoger suelos fértiles para el esta-
blecimiento del cultivo; para determinar las necesidades nutricionales a largo pla-
zo y ayuda a interpretar y diagnosticar los requerimientos de los fertilizantes. En
cultivos perennes el análisis de suelos no es tan preciso para determinar los reque-
rimientos de fertilizantes como en los cultivos anuales ya que: a) Por ser la palma
africana un cultivo perenne, este puede absorber nutrimentos no disponibles en
el momento del análisis por absorción posterior de las arcillas y la materia orgáni-
ca; b) Existe un gran volumen de suelos donde las raíces extraen los nutrimentos
y el muestreo de suelos no logra tomar una muestra representativa (parecido a la

174
distribución de las raíces) para realizar un análisis representativo y c) la disponibi-
lidad de los nutrimentos varía con el clima especialmente por la precipitación y la
temperatura. Sin embargo, es necesario escoger los suelos que contengan el mayor
contenido de nutrimentos para reducir la necesidad de los fertilizantes o saber
con anterioridad las necesidades de ellos.
11.2.1 Nitrógeno
El contenido de nitrógeno depende del contenido de materia orgánica y éste de-
pende de los antecedentes del suelo (vegetación o cultivo anterior). En suelos
tropicales su reserva es muy baja (a excepción de los suelos orgánicos). El conteni-
do de nitrógeno en el suelo debe ser entre 0,1% - 0,4% y tener entre 0,5% - 3.0%
de carbono (14).
Tanque (23) encontró correlación positiva significativa entre los rendimientos y
el contenido de N en el suelo. Contenidos altos de nitrógeno reducen la forma-
ción de inflorescencias femeninas y causa el disturbio fisiológico mal de juventud
y hoja pequeña (28).
11.2.2 Fósforo
Ataga (1) basado en la respuesta absoluta de rendimiento, rendimiento relativo y
absorción de fósforo encontró que el fósforo del suelo determinado por el método
de Bray II se pueden agrupar los suelos en tres rangos de respuesta al fósforo:
a) Suelos con contenido muy bajo de fósforo y una alta probabilidad de respuesta
a la fertilización fosfórica: P < 5 ppm.
b) Suelos con contenido moderado de P y con una mediana a baja probabilidad
de respuesta a fertilización fosfórica: P 5-10 ppm.
c) Suelos con contenido relativamente alto y con una baja o no respuesta a la
fertilización fosfórica: P > 10 ppm.
El contenido de fósforo en el suelo es importante pero su relación con otros
nutrientes también lo es (N/P; K/P) ya que en exceso puede producir deficiencia
de boro (hoja pequeña) (28).
11.2.3 Potasio
La disponibilidad del potasio depende del material parental. Suelos derivados de
areniscas y granito son pobres en potasio, en cambio los de origen volcánico y
aluviales son ricos. También depende de la mineralización e intensidad de ella.
Las arcillas de tipo 2:1 como ilIita, montmorillonita y vermiculita generalmente

175
TABLA 11.1 Material seco producido y contenido de nutrimentos en varios desperdicios
de la palma africana (kg/ha).

Partes M.S. N P K Ca Mg

Una vez en 30 años:


Estipe 74.480 368,2 35,5 527,4 146,4 88,3
Hoja 14.467
Foliolo 4.780 114,0 7,5 109,4 7,1 8,4
Raquis 9.687 36,1 6,4 84,5 28,6 15,6
Subtotal 88.947 518,3 49,4 721,3 182,1 112,3
En 1 año producción anual:
Hoja Podad. 10.400
Foliolo 3.441 81,9 5,4 78,7 5,1 6,0
Raquis 6.959 26,0 4,6 60,7 20,5 11,2
Rac. Vac. 1.546 5,4 0,4 35,3 2,3 2,7
Fibra 1.626 5,2 1,3 7,6 1,8 2,0
Cuesco 938 3,0 0,1 0,8 0,2 0,2
Subtotal 14.510 121,5 11,8 183,1 29,9 22,1
Efluentes 673
Crudos 12,9 2,1 26,6 5,4 4,7
Digeridos 4,4 0,9 20,7 3,1 3,9
Subtotal 17,3 3,0 47,3 8,5 8,6
Por año 18.147,9 156,1 16,5 254,4 44,5 34,4
Fuente: Chan, K.W. et al 1980 (3).
Elaboró: Owen, E. J.

Requerimientos Nutricionales
Elemento (kg/ha)
15 (ton/ha) 30 (ton/ha)
Nitrógeno 90 30
Fósforo 15 14
Potasio 90 152
Calcio 25 -
Magnesio 20 28
Azufre - 28

son más ricos en K que los de tipo 1:1 como la caolinita y ésta más que la gibsita
y goethita. La precipitación influye entre más arcilla y mineralizados, textura más
gruesa y más precipitación, habrá más pérdida del potasio por lixiviación. Las
cenizas y residuos de los bosques son ricos en potasio.

176
El potasio (15) influye en el número de racimos por palma y el peso medio del
racimo. El nivel en el suelo debe ser mayor de 0,15 - 0,20 me/100 g. Además del
contenido alto de potasio es ventajoso que los suelos tengan una relación Mg/
K<4 para palmas jóvenes y Mg/K<2 para palmas adultas (15).
11.2.4 Calcio
Hay correlación positiva y significativa entre el rendimiento y el contenido del
calcio en el suelo (23).
11.2.5 Calcio y magnesio
Al igual que el potasio, la disponibilidad del magnesio y calcio depende del mate-
rial parental, la precipitación y la mineralización. La arcilla de tipo 2:1 general-
mente contiene más bases que la de tipo 1:1 y éstas más que las arcillas amorfas.
Además es esencial la relación de estas bases en el suelo:
Ca/K > 2 Olivin (13) y Ollagnier (15)
M/K > 2 (arcillas 2:1) y < 2 (arcilla 1:1) Ng (11)
11.2.6 Cloro
En regiones de alta precipitación y en suelos bien drenados son generalmente
bajos en el anión cloro (Cl) ya que no es retenido por los coloides del suelo y es
fácilmente lixiviable. Es uno de los elementos fácilmente removido en el proceso
de lixiviación. La deficiencia de cloro es ampliamente difundida aun cerca del
mar. Estas deficiencias se pueden corregir con aplicaciones de cloro (22).

11.3 PRODUCCIÓN DE MATERIA SECA Y ABSORCIÓN


DE NUTRIMENTOS

En el cultivo de palma africana la concentración de los nutrimentos y la produc-


ción de materia seca en las diferentes partes es variado. Este valor también varía
por clima y suelos pero sigue la misma tendencia. Chan (3) reporta estos valores
para una plantación -de 30 años (Tabla 11.1).
Estos valores también varían con la edad. Ng (10) reporta los siguientes pesos en
kg/palma/ha (Tabla 11.2).
La palma incrementa la absorción de nutrimentos después del primer año de
transplantada, esto lo demuestra la Tabla 2 (Ng 10) y la Figura 1 (Ng 11).
Ng (10) estima la siguiente absorción de 148 palmas adultas por hectárea año
(Tabla 11.3).

177
La Tabla 11.4 presenta promedios de datos obtenidos en Nigeria y Congo (25,
28).
Werkhoven reporta datos de nutrimentos extraídos en kg/ ha determinaaos por
Rutger et al, George y Bunting, los cuales se encuentran en la Tabla 11.5.
Según Hagstron (5) y Ollagnier (15), la producción de 30 toneladas y 15 tonela-
das por hectárea/año requiere de las siguientes cantidades de nutrimentos:
Ng (10) resume varios autores y reporta la cantidad de nutrimentos para la pro-
ducción de una tonelada de aceite. (Ver Tabla 11.6.)

TABLA 11.2 Estimativos de absorción de nutrimentos para la producción annual de materia seca
(g/palma/año).

gramos/palma/año
Años
N K P Ca Mg S
0-1 68 95 5,6 13 17 12
1-2 509 965 59,5 151 140 79
2-3 586 1.383 67,6 145 139 120
3-5 771 1.533 92,2 150 131 204
5-7 805 1.213 89,7 118 91 181
7-15 809 1.086 93,0 136 90 205

Total 3.548 6.275 407,0 713 608 856

TABLA 11.3 Absorción estimada de 148 palmas adultas por hectárea y su distribución
en las distintas partes.

Partes N P K Ca Mg

Mat. Veg. Neto kg % kg % kg % kg % kg %

Acumulado 40,9 21,2 3,1 11,9 55,7 22,2 13,8 13,9 11,5 18,18

Hojas podadas 67,2 34,9 8,9 34,2 86,2 34,2 61,6 61,9 22,4 36,5

25 T. Racimo 73,2 38,0 11,6 44,6 93,4 37,1 19,5 19,6 20,8 33,9

Inflorescencias masculinas 11,2 5,9 2,4 9,3 16,1 6,4 4,4 4,6 6,6 10,8

Total 192,5 100 26,0 100 251,4 100 99,3 100 61,3 100
Fuente: Ng, 1972.

178
FIGURA 11.1 Absorción de nutrimentos de la palma africana desde el trasplante
hasta los 10 años de edad (Ng, S.K. 14).

Microelementos
Datos sobre el contenido de elementos menores en la palma africana son muy
escasos. En la Tabla 11.7 se presentan los datos de Ng (10).
Ng (10) estimó que el acumulativo promedio anual de elementos menores entre
la edad de 14 a 160 meses es la relacionada en la Tabla 11.8.
La absorción de elementos menores incrementa significativamente a los 40 meses
(10). El contenido de B y Cu son los menores, Zn es 2 a 3 veces más que los
anteriores, manganeso es 11 a 12 veces más que el boro y el hierro es 21 a 22 veces
mayor que el boro.

11.4 ANÁLISIS FOLIAR

El análisis foliar determina la composición química de las hojas. Además sirve


para reconocer anticipadamente cualquier deficiencia o abundancia de los ele-
mentos. La composición óptima es aquélla en que la palma está en máximo desa-

179
rrollo y/o producción para determinada región. El análisis foliar detecta deficien-
cias nutricionales en su fase inicial, por lo tanto, es indispensable la estandarización
del método de toma de las muestras (número de las hojas, el tejido, edad y núme-
ro de palmas) y el análisis químico en sí.
El nivel crítico es el nivel de cualquier elemento en la hoja debajo de la cual existe
gran posibilidad de lograr una respuesta positiva con la aplicación de un fertili-
zante.
Por lo general, los niveles críticos hallados independientemente en diferentes re-
giones del mundo son del mismo orden de magnitudes (15).

TABLA 11.4 Nutrimentos inmovilizados en kg/ha en una plantación de 20 años con una producción
de 1 ton/ha de racimos. Promedio de Ferrwerds 1962 y Timber Smilde 1963.

kg/ha
Parte de la planta
N P K Ca Mg

Tronco 434,5 77,0 201,0 190,0 164,5

Hojas 117,0 13,0 76,5 68,5 37,5

Raíces 67,0 7,0 88,0 7,5 17,0

Racimos 497,0 93,5 542,5 82,0 73,5

Total 1.125,5 190,5 909,0 348,0 292,5


Fuente: Ng, 1972 (10).
Elaboró: Owen, E.J.

TABLA 11.5 Cantidad de nutrimentos extraídos en kg/ha de palmas adultas de varios investigadores
reportado por Wekhoven.

kg/ha
Parte
N P K
de la planta
1 2 3 1 2 3 1
Rut Geor Bunt Rut Geor Bunt Rut Geor2 Bunt3
Hoja 69 65 43 5 4 3 53 44 29
Inf. Masc. - 15 9 - 2 1 - 13 7
Racimo 62 21 21 15-26 4 3 103-145 47 48
Total 131 101 73 20-31 10 7 161-203 104 84
kg/ha/racimo 14 8,2 8,2 14 8,2 8,2 14 8,2 8,2
1 Rutger, et al 1922.
2 Goerge, 1931.
3 Bunting, 1934.
Fuente: Werkhoven, 1966 (28).

180
Chapman y Gray citado por Ng (10) descubrieron que la composición química
de la porción media de los foliolos de la parte media de la hoja 17 mostró menos
variación y fue más sensitiva a la aplicación de fertilizantes. Además encontraron
una correlación positiva y significativa en el contenido del fósforo y el potasio de
la hoja con el rendimiento de racimo.
Para evitar la reacción causada por la lluvia las muestras de tejidos deben tomarse
al comienzo de la época seca o cuando el déficit hídrico es menor de 250 mm
(19).

TABLA 11.6 Varios estimativos de nutrimentos extraídos por una tonelada de racimos
de fruto fresco en kg.

kg/ton Racimos
Fuente País Tipo fruta
N P K Ca Mg

Wilbaux Congo Dura 4,5 0,68 4,2 0,54 0,40


Wilbaux Congo Tenera 4,5 0,76 4,5 0,70 0,65
Ferwerds Congo - 2,9 0,46 3,0 0,46 0,38
Tinker y Smilde Nigeria Dura 2,8 0,58 3,3 0,50 0,43
Ng y Thamboo Malasia Dura 2,9 0,46 3,7 0,77 0,82

Fuente: Ng, 1972.

11.4.1 Nitrógeno
La concentración óptima (2) decrece con la edad asi:
1 - 6 años 2,68%
6 - 12 años 2,58%
>12 años 2,28%
Varios investigadores (4, 15 y 28) reportan como nivel crítico el valor de 2,5%
nitrógeno en la hoja 17 pero Rosenquist citado por Ng (10) propone 2,8 - 3,0%
y Ollagnier et al (15) reporta el valor de 2,7% para la hoja 9.
11.4.2 Fósforo
Ferrand (4) y Ollagnier (15) reportan como nivel crítico el valor de 0,15% pero
Rosenquist citado por (10) propone 0,19 - 21%. Jacobs y Vonuvexkulk (7) con-
sidera el valor entre 0,21 - 0,23% y Ollagnier et. al. (15) reporta el valor de
0,16% para la hoja 9.

181
TABLA 11.7 Estimativo anual de absorción de microelementos por palma adulta (g/palma).

Componente Gramos/Palma
Mat. vegetal
B Cu Zn Mn

Acumulativo 0,34 0,33 1,53 3,16


Hojas podadas 0,85 0,60 1,20 20,00
Racimos de fruto 0,36 0,79 0,82 2,52

Total 1,55 1,72 3,55 25,68

Fuente: Ng, 1972 (10).

TABLA 11.8 Contenido de microelementos en la parte aérea de la palma africana (g/palma).

Gramos/Palma
Edad en el campo (meses)
B Cu Zn Mn Fe

14 0,1 0,1 0,3 0,8 1,3


40 1,1 1,4 3,1 19,2 30,0
64 1,6 1,7 6,4 34,9 34,8
104 3,1 3,0 9,5 36,1 61,2
129 3,7 4,6 9,3 30,5 68,6
160 4,5 4,7 18,4 50,9 106,9

Fuente: Ng, 1972 (10).

11.4.3 Potasio
El nivel crítico se incrementa con la edad (2). Varios autores reportan como nivel
crítico el valor de 1,0% de potasio en la hoja 17 (4, 15, 28), pero Rosenquist
citado por (10) propone el valor entre 1,5 - 1,8%. Ollagnier et al (15) reporta el
valor de 1,25 para la hoja 9. Vonuvexkulk (26) considera que cuando la hoja 17
tenga menos de 0,6% de potasio aparecen los síntomas de deficiencia de potasio:
para valores menores de 1,2% hay respuesta a fertilizantes y para valores mayores
de 1,5% no hay respuesta al potasio.
11.4.4 Calcio
El nivel crítico para el calcio se ha estimado en 0,6% para la hoja 17 (4, 15).
Rosenquest citado por (10) propone el valor entre 0,30 - 0,50%. Hasgstron (5)
considera lo siguiente: cuando en la hoja 17 el contenido de calcio es menor de

182
0,40% se considera deficiente; entre 0,40 - 0,50% es bajo; entre 0,50 - 60% es
suficiente; entre 0,60 - 0,70% es óptimo y alto cuando es mayor de 0,70%.
Ollagnier et al (15) reporta el valor de 0,23% para la hoja 9.
11.4.5 Magnesio
Para Corrado (2) y Ollagnier et. al. (15) la óptima concentración de magnesio en
la hoja 17 es 0,24%. Rosenquest citado por (10) reporta el valor de 0,30 - 0,35%.
Hagstron (5) considera lo siguiente: cuando en la hoja 17 el contenido de magnesio
es menor de 0,225% se considera muy baja, ya que concentraciones menores de
0,2% en el tejido reducen el contenido de clorofila y por ende la producción es
deficiente; entre 0,225 - 0,250% es bajo; entre 0,250 - 0,275% es suficiente;
entre 0,270 - 0,300 es óptimo y alto cuando el valor es mayor de 0,30%.
11.4.6 Azufre
Hangstrong (5) reporta como bajo el contenido de 0,20 - 23% en la hoja 17.
11.4.7 Cloro
Parece necesario en la palma africana (2). Los miembros de la familia de las
palmaceae depende en la presencia de cloro para el movimiento estomatal. El
nivel crítico en la hoja es 0,5% de la materia seca (27).
11.4.8 Boro
Ferrand (4) reporta 25 - 30 ppm como nivel crítico para la hoja 17; en cambio
Ollagnier et. al. (15) reportan 8 ppm para Colombia y para Malasia 15 - 20 ppm.
Rosenquist citado por (10) considera el valor 10 - 20 ppm.
11.4.9 Cobre
Ferrand (4) reporta como nivel crítico el valor de 25 - 35 ppm para la hoja 17,
pero Ollagnier et. al. (15) reportan el valor de 10, en cambio Rosenquest citado
por (10) considera el valor de 5 - 8 ppm.
11.4.10 Manganeso
Ferrand (4) y Ollagnier et al (15) reportan como nivel crítico el valor de 200 ppm
para la hoja 17; Rosenquest citado por (10) considera el valor entre 150 - 200
ppm. Para el caso del manganeso existe una correlación significativa y positiva
entre el contenido de la hoja con el rendimiento (23).
11.4.11 Zinc
Rosenquest citado por (10) reporta como nivel crítico el valor de 15 - 20 ppm

183
para la hoja 17. Existe una correlación significativa y positiva entre el contenido
de zinc de la hoja con el rendimiento (23).
11.4.12 Molibdeno
Para Rosenquest citado por (10), el valor de 0,5 - 1,0 ppm para la hoja 17 como
nivel crítico.
11.4.13 Aluminio
Tanque (23) encontró una correlación significativa y negativa entre el contenido
de aluminio en la hoja con el rendimiento.

11.5 INTERACCIONES DE LOS NUTRIMENTOS Y


ANTAGONISMOS

1 1.5.1 Nitrógeno
A mayor concentración de nitrógeno en la hoja habrá menor concentración de
calcio (5). Aplicaciones de nitrógeno (32) aumentan el contenido de nitrógeno y
potasio de las hojas, no afecta el contenido de fósforo y baja el contenido de calcio
y magnesio (24). Aplicaciones altas de nitrógeno inducen a una baja concentra-
ción de azufre en la hoja (5).
11.5.2 Fósforo
El contenido de fósforo influye positivamente sobre el contenido de nitrógeno y
viceversa, o sea, a mayor concentración de fósforo habrá mayor concentración de
nitrógeno (2 y 15). Ollagnier et al (15) proponen la relación N/P +- 16 y el nivel
crítico de fósforo está en función del nitrógeno. P crítico = 0,07 N - 0,02.
11.5.3 Potasio
El incremento de potasio aumenta la absorción de cationes (7). Las principales
bases en la hoja están interrelacionadas, la sumatoria de ellas es igual al 2% de la
materia seca de la hoja 17 (K + Ca + Mg = 2%).
Broesharts citado por Jacobs y Vonuvexkulk (17) consideran que existe la siguien-
te relación entre ellos:
El contenido de potasio es entre 1,7 - 1,9% y corresponde al 67 - 70% de la suma
de K + Ca + Mg.
El contenido de calcio es entre 0,55 - 0,65% y corresponde al 19 - 24% de la
suma de K + Ca + Mg.

184
El contenido de Mg es 0,25 - 0,35% y corresponde al 10 - 13% de la suma de K
+ Ca + Mg.
Se puede presentar antagonismo del potasio con el calcio y el magnesio, o sea, una
deficiencia de potasio se refleja en un exceso de calcio o magnesio y un exceso de
potasio en una deficiencia de calcio o magnesio. Prevot y Ollagnier (17) han
trazado las curvas de variación de calcio y de magnesio en función de potasio en el
diagnóstico foliar (Figura 11.2).
Chapman y Gray citados por Jacobs y Vonuvexkulk (7) consideran que la rela-
ción K2O/P2O5 debe ser entre 2,5 y 3,5.
Cuando la relación K2O/P205 es menor de dos, aplicaciones de fósforo son perju-
diciales.
Cuando la relación K2O/P205 es entre 2,5 - 3,5 se espera respuesta positiva al
potasio y fósforo.
Cuando la relación K2O/P205 es mayor de 3,5 se espera respuesta positiva al fósfo-
ro.
FIGURA 11.2 Variaciones del magnesio y del calcio en función del potasio.

185
Concentraciones altas de potasio en el suelo pueden producir concentraciones
bajas de manganeso en la hoja (18). También existe antagonismo con el cloro, o
sea a mayor concentración de cloro hay menor concentración de potasio en la
hoja (2).
11.5.4 Calcio
Suelos con alto contenido de calcio intercambiable(> 3-4 me/100 g) y deficientes
en cloro, aplicaciones de KCI produce únicamente asimilación de cloro en gran-
des cantidades y el incremento del cloro va acompañado con el aumento de uno
o varios cationes (K, Ca, Mg) o la suma de ellos; en suelos de bajo contenido de
calcio (< 0,4 me/100 g) tanto el potasio como el cloro son absorbidos y hay una
depresión en la absorción de calcio y magnesio (22).

11.6 FERTILIZACIÓN

Los nutrimentos más requeridos para la producción de masa y para la exportación


son el nitrógeno y el potasio (19). El precio de los fertilizantes es muy alto, se
mantendrá alto y no bajará. El precio del aceite ha bajado con relación al de los
fertilizantes. Para mantener la productividad en la industria palmera es necesario
una nutrición adecuada. Esto se logra con la reducción de los costos de los fertili-
zantes y obtención de máxima producción por unidad del nutrimento aplicado.
El diagnóstico visual, análisis foliar, análisis de suelo y sus com bi naciones son
valiosos medios para el diagnóstico de deficiencia, sin embargo, la dosis de
nutrimentos por aplicar tiene que ser determinada sobre la base de experimentos
con fertilizantes en el campo y hacer las correlaciones con los distintos métodos
de diagnóstico. Además, es necesario realizar apreciaciones de la situación econó-
mica teniendo en cuenta el estado financiero de la plantación y el precio de los
fertilizantes.
El costo de la investigación y la recomendación es bajo en comparación con el
valor del programa de fertilización y se recuperan con la economía del uso eficien-
te de fertilizantes.
11.6.1 Localización de los fertilizantes
Los fertilizantes deben localizarse donde se encuentra la mayor superficie posible
de raíces absorbentes ya que son absorbidos por el proceso de difusión y acción de
masa, así hay más eficiencia en la absorción de los elementos requeridos.
La mayoría de las raíces se encuentran entre los 1,20 m de la base del estipe y entre
O - 0,30 m de profundidad. Pero las raíces cuaternarias, o sea, las absorbentes

186
varían de acuerdo con la edad. En palmas de menos de 2,5 años la mayoría de las
raíces se encuentran entre los 2,5 m de la base de la palma; entre los 4,5 - 8,5 años
las raíces están igualmente repartidas entre 0 - 2,4 m y 2,4 - 4,8 m de la base y en
palmas adultas 10,5 -17,5 años, la mayoría de las raíces están entre 2,4 y 4,8 m.
La fertilización en palmas de 1 a 2 años debe ser al voleo no formando parches o
bandas aplicadas en un radio de 1,5 - 2,5 m y en palmas entre 3 - 5 años debe
hacerse en un radio 1,5 - 4,0 m y palmas adultas en las interlíneas (10). Ng (11)
reporta que no hay diferencias significativas entre la aplicación al voleo en la
interlínea y la aplicación en el círculo en palmas de más de 4,5 años de edad.
Para evitar la compactación por el uso de maquinaria se puede fertilizar cada otra
interlínea y cambiar de interlínea cada año. En suelos muy pobres, además se
debe fertilizar la cobertura (interlíneas) (12).
11.6.2 Época de aplicación
La palma africana es un cultivo exigente en nutrimentos y hay un incremento
exagerado de la absorción a partir del segundo año de transplante. Para lograr
altas producciones tempranas y una temprana iniciación de la producción es ne-
cesaria una fertilización adecuada y temprana, Ng (12).
En Costa de Marfil y en Malasia no encontraron diferencias signficativas con el
fraccionamiento de fertilizantes ni con la época de aplicación (15, 24).
Para evitar la lixiviación de los nutrimentos se recomienda el fraccionamiento de
los elementos fácilmente lixiviables como el N y el K. Además se debe aplicar en
el plateo y/o interlínea, en los meses que tienen una precipitación diaria menor de
20 mm.
Las enmiendas cal agrícola o dolomítica, se deben aplicar al voleo. El 50% antes
de arar y el 50% antes de la úItima rastrillada posteriormente al voleo en las
interlíneas.
El fósforo debe aplicarse el 50% al hoyo y 50% al plateo cuando se transplante.
Posteriormente al voleo en el plateo y/o interlíneas. En suelos altamente fijadores
de fósforo se debe fraccionar en dos aplicaciones.
El Ca y Mg se aplican en el plateo y/o interlíneas. En suelos de texturas gruesas es
conveniente fraccionarla en dos aplicaciones.
11.6.3 Fuentes
Para determinar la fuente es necesario considerar varios factores, tales como la
disponibilidad en el mercado, el valor de la unidad del elemento aplicado (trans-

187
porte, manipuleo, almacenaje y aplicación), pérdidas (volatilización y/o lixiviación)
y facilidad de manipulación (Tabla 11.9).

11.7 SÍNTOMAS DE DEFICIENCIA

11.7.1 Nitrógeno
Es el elemento que controla en gran parte el crecimiento y la producción de la
palma. Forma parte de la clorofila, los aminoácidos, las amidas y los alcaloides.
Con concentraciones inferiores de 2,5% pueden observarse deficiencias de nitró-
geno, especialmente cuando el contenido de la hoja 17 es inferior a 2,2% (15).
La primera sintomatología de la deficiencia de nitrógeno es una reducción del
tamaño de la hoja o los foliolos, son mas angostos y rígidos con los márgenes
enrollados dando la apariencia de mayor distancia entre foliolos. En este estado
hay poco cambio del color de ellos. A medida que la deficiencia alcanza el limbo
de los foliolos se vuelven opacos y toma un color verde pálido a verde amarillo
mientras que las nervaduras se vuelven amarillo brillante. Posteriormente el lim-
bo se vuelve amarillo opaco a amarillosoanaranjado y la nervadura anaranjada.
Finalmente el tejido clorótico se convierte en color morado o marrón y los foliolos
tienen una muerte ascendente desde las puntas.

TABLA 11.9 Principales fuentes de elementos y su concentración.

Fuente N P2O5 K2O Mg B S Cl

,Urea 46 - - - - - -
,Nitron 26 26 - - - - - -
,Sul. Amonio 18 - - - - 24 -
,Abono Fosf. - 15 - 1-2 - - -
,Roca Fosfór. - 20 - - - - -
,Sup. Fosf. Trip. - 45 - - - - -
,DAP 18 45 - - - - -
,Clo. Potasio - - 60 - - - 45
,Sulf. Potasio - - 40 - - 15 -
,Sulpomag - - 23 12 - 23 -
,Cal Dolom. - - - 10 - - -
,Carb. ,Magnes. - - - 22 - - -
,Sulf. Magn. - - - 12 - 18 -
,Borax - - - - 10 - -
,Solubor - - - - 20 - -

Elaboró: Owen, E.J. 1989.

188
Cuando la deficiencia es leve la clorosis se mantiene en las hojas adultas. En cam-
bio cuando la deficiencia se desarrolla rápidamente la clorosis se observa en las
hojas jóvenes. Además hay un afinamiento de los pecíolos, una disminución sig-
nificativa en el número de las hojas y una reducción de la altura de la palma.
En condiciones de deficiencias severas la clorosis se encuentra en todos los foliolos
con muerte de las hojas más viejas. Los síntomas aparecen con mayor frecuencia
en plantaciones jóvenes especialmente en suelos arenosos, bajos en materia orgá-
nica o cuando hay malezas en vez de las coberturas de leguminosas. Los síntomas
se muestran en las Figuras 11.3 y 11.4.

FIGURA 11.3 Síntomas de deficiencia de nitrógeno desarrolladas rápidamente en


palma joven. Observe el color verde amarillento de las hojas nuevas.

189
FIGURA 11.4 Síntomas de deficiencia severa de nitrógeno en palma joven. Observe el
cambio de las hojas viejas hacia las jóvenes y la muerte de las más viejas.

11.7.2 Fósforo
Es un elemento indispensable para las reacciones que controlan la síntesis de las
proteínas, controla el crecimiento, buena formación de raíces y tallos.
Los primeros síntomas de deficiencia son una reducción general del vigor acom-
pañado de una leve clorosis, luego la clorosis se acentúa y a las hojas más viejas les
aparece una necrosis en la parte terminal. Pueden observarse manchas necróticas
generalmente oscuras (15).
11.7.3 Potasio
El potasio realiza un papel fundamental en el metabolismo de las plantas, pese a
que no tiene una función específica. Este elemento es necesario para casi todas las
funciones de la palma tales como fotosíntesis, equilibrio de la respiración, síntesis
de las proteínas, metabolismo del nitrógeno y translocación de los hidratos de
carbono. Existe como ión (K+) en relaciones con los líquidos celulares y se en-
cuentra en todos los tejidos de la planta pero no ocupa un lugar definido de la
célula. A concentración de K en la hoja 17 de 0,70% empiezan los síntomas de
deficiencias y a 0,50% son características (15).

190
Las deficiencias de potasio se pueden manifestar de tres maneras, las cuales pue-
den ir asociadas en la misma palma y hasta en la misma hoja (10). La primera
consiste en una decoloración marginal de color verde difusa en las hojas más
viejas. El área afectada se vuelve de color verde amarillento y luego amarilla pálida
pero no llega al amarillento vivo que es característico de la deficiencia de magnesio.
La decoloración se acentúa más en los bordes y disminuye progresivamente hacia
la nervadura central, solamente quedando una angosta faja a lo largo de la nerva-
dura central y algunos centímetros de la base todavía verde. Los síntomas se ob-
servan en la Figura 11.5.
La segunda deficiencia se caracteriza por la aparición de pequeñas manchas ama-
rillas o anaranjadas de unos milímetros de ancho en el limbo de las hojas más
viejas. Al unirse pueden formarse agrupaciones más o menos extensas. Los sínto-
mas se observan en la Figura 11.6.
Se observa una desecación acelerada de las hojas más viejas y se reduce la longitud
de la palma y va acompañado de una disminución en el número de las hojas. La
palma tiene un porte erguido que le da aspecto de un plumero. Los síntomas se
observan en la Figura 11.7.

FIGURA 11.5 Síntomas de deficiencia severa de potasio en hoja adulta. Observe el


secamiento de los bordes hacia la nervadura central.

191
FIGURA 11.6 Síntomas de deficiencia de potasio en hojas adultas. Observe
las pequeñas manchas amarillas en el limbo.

La tercera se caracteriza por un color marrón opaco o clorosis color ocre uniforme
en los foliolos jóvenes en la parte superior de la corona. La clorosis primero apa-
rece en un lugar de la hoja, se extiende hasta toda la hoja, es uniformemente de
color amarillo. Posteriormente una banda bien definida de tejido clorótico se
desarrolla alrededor del margen de la hoja amarilla (10).
11.7.4 Calcio
El calcio forma parte de la pared celular para formar tamices protectores que
permiten el paso de nutrientes a la célula. Además, funciona como sustancia pegante
entre las paredes de las células (15).
Síntomas de la deficiencia no se han presentado en plantaciones ya que suelos
pobres aportan la cantidad necesaria para el desarrollo. En cultivos hidropónicos
se reporta así: hojas anormales, cortas, Iimbos estrechos y las raíces no salientes.
En hojas más viejas una parte del limbo es esférica con una división de la parte
apical y necrótica (15).

192
FIGURA 11.7 Síntomas de deficiencia severa de potasio en palma adulta. Observe los
síntomas que empiezan de las hojas más viejas hacia las más jóvenes.

11.7.5 Magnesio
Es un componente esencial de la clorofila y acompaña a los fosfatos, se combina
con éstos para trasladarse a los sitios precisos como compuestos de fosfato de
magnesio (15).
Lo que más caracteriza la deficiencia de magnesio es una coloración uniforme de
amarillo a amarillo anaranjado que aparece sobre los foliolos de las hojas viejas.
Los síntomas se observan en las Figuras 11.8 y 11.9. La parte del limbo que rodea
a la nervadura central de los foliolos permanece verde. La necrosis empieza por las
extremidades de los foliolos tomando un color rojo parduzco y luego adquiere un

193
color pardo. Los síntomas se observan en las Figuras 11.10, 11.11 y 11.12. La
decoloración se presenta en las partes más expuestas al sol. El efecto de sombra es
un signo característico de la deficiencia de magnesio. Las decoloraciones aparecen
más en la estación seca y generalmente aparecen en palmas jóvenes y raras veces
en hojas jóvenes.
11.7.6 Microelementos
Se denominan así porque su requerimiento en las plantas es de muy pequeñas
cantidades (trazas) pero esto no significa que no son vitales para el buen desarro-
llo de las plantas. Los elementos menores tienen varias funciones, entre ellas se
anotan las siguientes: facilitan la entrada de otros elementos a las células y ayudan
a orientarlos en su respectiva posición donde ellos pueden llevar a cabo su función
en la célula; funcionan como catalizadores y actúan en los procesos de oxidación
y reducción.

FIGURA 11.8 Síntomas de deficiencia intermedia del magnesio en palma adulta.


Observe que los síntomas empiezan de las hojas
más viejas hacia las más jóvenes.

194
FIGURA 11.9 Síntomas de deficiencia severa de magnesio en palma joven.
Observe el color amarillo intenso de las hojas intermedias.
Las hojas viejas se cortaron por estar secas.

Entre los microelementos menores, el que desempeña un papel de más importan-


cia en el crecimiento de la palma, es el boro porque su deficiencia provoca anoma-
lías en el desarrollo que se traduce en perjuicios para el árbol y la producción.
Por ser de baja movilidad los síntomas de deficiencia se presentan en las hojas
jóvenes. Se presentan varios síntomas de las distintas fases del síndrome. El más
común es el foliolo en forma de gancho pero existen otros síntomas como el
arrugamiento transversal del foliolo, bandas blancas, el doblamiento abrupto de
la hoja, punta de cerdas, hoja pequeña y hasta la muerte.
Las bandas blancas: aparecen cuando el contenido de boro en la materia seca de
los foliolos es menor de 8 ppm (10). Los síntomas se observan en la Figura 11.13.
Hoja en forma de gancho: Tiene un aspecto redondeado de la hoja más joven. Los
foliolos en la sección terminal son acortados, anormalmente rígidos y más cerca,
compactados. Aparece un gancho en el ápice de uno o más foliolos. El gancho
también puede estar corrugado y es anormalmente frágil. Además pueden tener

195
FIGURA 11.10 Síntomas de deficiencia iniciales de magnesio en hojas bajeras
de palma adulta.

uno o más dobleces que le dan una forma de zig-zag. Los síntomas se observan en
las Figuras 11.14-y 11.15.
Lámina corrugada. El limbo del foliolo muestra corrugaciones a lo largo de ella.
Los síntomas se observan en la Figura 11.16.
Doblamiento abrupto de la hoja: las hojas afectadas se doblan abruptamente gene-
ralmente más a un lado que el otro hasta llegar a quebrarse en el lugar del dobla-
miento.
Puntas de cerdas: en el ápice de la hoja el foliolo normal es reemplazado por un
manojo de cerdas largas y fibrosas saliendo de la punta del ráquis.
Hoja pequeña: las nuevas hojas son reducidas en tamaño y muestran extensa de-
formación de los foliolos, normalmente muestran gancho y/o arrugamiento. Los
foliolos apicales permanecen fundidos para producir una gran masa de tejido
laminar. Los síntomas se observan en la Figura 11.17.
La sintomatología típica aparece cuando el contenido de boro es menor de 2 ppm
de la materia seca del foliolo (13).

196
FIGURA 11.11 Síntomas de deficiencia intermedia de magnesio en hojas
bajeras de palma adulta.

FIGURA 11.12 Síntomas de deficiencia severa de magnesio en hojas bajeras


de palma adulta.

197
FIGURA 11.13 Síntomas de deficiencia FIGURA 11.14 Síntomas de deficiencia
de boro. Observe las bandas blancas en de boro. Observe los ganchos formados
la hoja joven de palma adulta. en hojas bajeras de palmas afultas.

FIGURA 11.15 Síntomas de deficiencia de boro. Observe los ganchos formados en la


punta de los foliolos jóvenes de palmas adultas.

198
FIGURA 11.16 Síntomas de deficiencia de boro. Observe la corrugación del limbo en
los foliolos de las hojas bajeras de palma adulta.

FIGURA 11.17 Síntomas de deficiencia de boro. Estado inicial de formación de hoja


pequeña. Observe la deformación de la hoja en palmas adultas.

199
11.8 DOSIS

Para evaluar el beneficio de los fertilizantes es necesario compensar los gastos de


adquisición de ellos, su aplicación, recolección, transporte y molida de los frutos
adicionales cosechados frente al valor del incremento en rendimiento.
Las palmas con el elevado potencial de producción cultivados en suelos pobres
responden bien a fertilizantes, por lo tanto abonar es altamente rentable. Entre
más bajo sea el rendimiento más alto tiene que ser el aumento en producción para
que resulte económico.
Una vez que las deficiencias de los elementos mayores se corrijan aparecerán las
de los elementos menores. Los nutrimentos son usados primero para el sosteni-
miento, seguido por el desarrollo vegetal y posteriormente para la producción de
fruto y aceite.
Para obtener el máximo efecto de los fertilizantes es necesario mejorar todas las
prácticas agronómicas (plateo, drenaje, control de malezas, enfermedades, plagas,
cosecha).
Por la variabilidad de suelos, clima y prácticas agronómicas se requiere de diferen-
tes programas de fertilización para el óptimo uso de ello. Las recomendaciones de
fertilización deben referirse a condiciones específicas y nunca podría justificar
una generalización. Por lo tanto es indispensable instalar experimentos de fertili-
dad que permitan analizar e interpretar los resultados del diagnóstico foliar para
hacer las recomendaciones precisas.
Esta investigación la debe realizar una persona idónea, ya que implica grandes
esfuerzos en tiempo (más de 3 años), físicos (parcelas de 30 ó más palmas), huma-
nos (mantenimiento, evaluación y cosecha continua) y financieros (todo lo ante-
rior requiere de presupuesto). Si se diseña mal, no se obtiene lo esperado y se
pierde todo el anterior esfuerzo.
11.8.1 En vivero
Trabajando en el Brasil, Rodríguez et al (21) con un suelo lotosal amarillo, cuyo
análisis químico es el siguiente:

ppm me/100g
pH %MO PBII Al Ca Mg K CIC %SaturAI
4,4 3,10 28 1,29 3,35 3,22 0,27 8,13 15,9

200
Encontró que el mejor tratamiento es:
Urea 45 g/palma
Superfosfato triple (SFT) 50 g/palma
Cloruro de potasio (KCI) 15 g/palma
Además, las siguientes relaciones entre el contenido de elementos en el suelo con
el de tejido:

Elementos en el follaje
Fertilizantes
N P K Ca Mg S B Zn Cl Mn Mo

Urea 0 0 - 0 - - - - 0 0 -
SFT 0 + 0 + + + 0 0 0 0 0
KCl 0 0 + 0 - - - - + 0 0
Cal Dolom. 0 0 0 + + 0 + 0 0 - +
MgSO4 0 0 0 0 + 0 0 0 0 0 0

0 = Sin efecto; - = Efecto negativo; + = Efecto positivo.

Para el Ecuador Rivadeneira (20) recomienda los siguientes niveles críticos:

g/palma
Análisis del suelo
Urea SFT KCl MgSO4

Bajo 130 66 67 167


Medio 87 33 34 111
Alto 55 22 0 84

La cantidad total se fracciona en tres aplicaciones; a los 3 meses el 10%; a los 6


meses el 30% y a los 9 meses el 60%. Los fertilizantes se deben aplicar alrededor
de la palma lo más cerca del borde de la bolsa y en épocas de baja precipitación.
De varios trabajos realizados por el ICA, Jiménez (8) y Owen et al (16), se ha
llegado a una primera aproximación en el manejo de fertilizantes para vivero:
El suelo para llenar las bolsas de previvero y vivero debe ser fértil, si no se consigue
suelo fértil se debe aplicar abono para corregir las deficiencias. Es preferible traer
suelo de otra parte y no usar el horizonte A (superficial) de su plantación.

201
Por ser el nitrógeno de alta lixiviación en el suelo y en altas dosis puede traer
problemas de patógenos, se recomienda hacer fertilizaciones de bajos niveles du-
rante la etapa del vivero. La fertilización nitrogenada se encuentra en la Tabla
11.10.
La Tabla 11.11 muestra los niveles críticos y la cantidad de nutrientes requeridos
para conseguirlo. En suelos de baja fertilidad es más fácil aplicar las altas dosis de
enmiendas y fertilizantes al suelo y posteriormente llenar las bolsas.
Después de aplicar la fertilización correcta y si aparecen deficiencias nutricionales
se corrigen estas deficiencias con la aplicación foliar del fertilizante requerido. Las
mejores fuentes son:
Para nitrógeno, urea
Para fósforo, superfosfato triple
Para potasio, cloruro de potasio
Para magnesio, sulfato de magnesio
Para boro, solubor
La concentración de la solución no debe ser mayor del 5%. Después de la aplica-
ción foliar para que no vuelva a aparecer se debe aplicar al suelo cada dos meses el
nutrimento requerido así: nitrógeno 3 g, fósforo 3 g, potasio 8 g, magnesio 2 g y
boro 0,25 g.
Las fuentes simples de los fertilizantes son más económicas que los compuestos.
Si se desea usar compuestos se debe hacer la conversión. Las principales fuentes y
su concentración aproximada se reportaron en la Tabla 11.9.
11.8.2 En sitio definitivo
a) Nitrógeno
Es el segundo elemento más absorbido por la palma africana y es el más im-
portante por su mayor costo por unidad de elementos. Se reduce
significativamente la dosis de nitrógeno aplicadoal suelo cuando se usa cober-
tura de leguminosas rastreras debidamente inoculadas con las bacterial
nitrificantes en asociación con palma africana. Ng (11) ha mostrado más rápi-
do desarrollo y mayor producción 6 - 8% en los cuatro primeros años de
cosecha y han presentado casos donde no hay respuesta significativa a aplica-
ciones de 12,8 y 225,6 kg/palma de nitrato de amonio durante 3 - 6 años que
representan una economía entre 1.200 a 1.800 kg/ha en un período de 3 a 6
años.

202
TABLA 11.10 Fertilización nitrogenada según el contenido de materia orgánica del suelo
y la edad de la palma.

% Materia orgánica
Mes 0<2 2-4 >4
g N/palma
1 0 0 0
Foliar 46 g en 20 litros de agua para 60 palmas
3 3 2,0 1,0
4 3 2,0 1,0
5 4,5 3,0 1,5
6 4,5 3,0 1,5
7 6,0 4,0 2,0
8 6,0 4,0 2,0
9 9,0 6,0 3,0
10 9,0 6,0 3,0
11 12,0 8,0 4,0
12 12,0 8,0 4,0
Fuente: ,Owen, E.J. et al 1978 (16).
,Jiménez, O. 1988 (8).

TABLA 11.11 Niveles críticos de los suelos para previvero y vivero de palma africana.

ppm kg/ha
Cal1
PB II P2O52

< 15 150 - 200


15 - 30 75 - 100
> 30 50

me/100 g kg/ha me/100 g kg/ha


K K2O3 Mg MgO2

< 0,15 150 - 200 > 0,30 120 - 180


0,15 - 0,30 100 - 150 0,30 - 0,60 60 - 120
< 0,30 50 > 0,60 60

1 ,Aplicar 1,5 toneladas de cal dolomítica por cada me/100 g del suelo de Aluminio Intercambiable (AI) hasta reducir el porcentaje de
,saturación de AI (% sat. AI) a 35. El 50% de la cal se aplica al voleo antes de arar y el otro 50% después de rastrillar.
2 ,Aplicar al suelo el 100% antes de la última rastrillada; si el suelo tiene menos de 3 ppm de boro, se deben aplicar 5 kg/ha de boro mezclado
,con fósforo.
3 ,Aplicar el 50% antes de la última rastrillada y cada 3 meses el 10%, 15% y 25% restante después de sembrada la palma.

203
Las coberturas, además de fijar nitrógeno, mejoran la disponibilidad de
nutrientes, la actividad radicular y la acumulación de materia orgánica que es
el mayor contribuyente a la capacidad de intercambio catiónico en suelos tro-
picales. Por el gran servicio que presta la cobertura es necesario mantenerla
bien y en suelos pobres se debe pensar en su fertilización.
El síntoma de deficiencia de nitrógeno no aparece mucho en palmas adultas y
en cultivos jóvenes cuando hay síntomas de deficiencia la reacción es rápida
(semanas) a la aplicación de nitrógeno. Este cambio no se refleja en el conteni-
do de nitrógeno en la hoja pero sí aumenta el vigor vegetativo que muchas
veces no se traduce en mayor producción y precocidad (15).
Las principales fuentes son: urea, difosfato de amonio (DAP), sulfato de amonio
y nitrato de amonio. En Malasia Sivana-Dyan citado por Ng (10) reporta que
hay una pérdida de nitrógeno del 12 - 28% por lixiviación y según la fuente el
orden de pérdida es la siguiente:
urea < sulfato de amonio < nitrato de amonio.
Además, el sulfato de amonio y el nitrato de amonio inducen mayor lixiviación
del potasio que la urea.
En Costa de Marfil y en Malasia no encontraron diferencias significativas en-
tre urea, nitrato de amonio ni sulfato de amonio (15, 24). En suelos ácidos no
se recomienda el uso de sulfato de amonio por ser sumamente acidificante.
En suelos alcalinos se recomienda el uso de sulfato de amonio. En suelos de
textura gruesa o en regiones de alta precipitación se debe fraccionar la aplica-
ción de nitrógeno en dos, o sea, aplicadas cada seis meses al voleo en el plato y
en palmas adultas al voleo en todo el lote.
b) Fósforo
Es el elemento mayor de menos absorción por la palma africana. Solamente
hay respuesta al fósforo en suelos con contenido muy bajo de fósforo.
En Nigeria en tres años no encontró diferencias significativas entre el difosfato
de amonio (DAP), roca fosfórica y superfosfato triple (1).
En suelos ácidos se deben usar las fuentes de baja solubilidad como las Escorias
Thomas o abono fosfórico y rocas fosfóricas. En suelos neutros y alcalinos usar
el superfosfato triple y el difosfato de amonio.
En suelos de alta fijación de fósforo (muy fuertemente ácidos o alcalinos) el
fósforo se debe fraccionar y aplicar al 50% de la dosis cada 6 meses. Los ferti-

204
lizantes de baja solubilidad se deben aplicar al voleo en el plateo y en palmas
adultas por todo el lote. Los fertilizantes fosfatados de alta solubilidad se de-
ben aplicar en banda en suelos de alta fijación de fósforo.
c) Potasio
Es el elemento que más absorbe la palma africana y para corregir la
sintomatología de una deficiencia se requiere de 2 a 8 meses y para la produc-
ción de 1 a 2 años, ya que la insolación útil del año no actúa sobre el contenido
de potasio en el año n+1 y estos dos factores sobre la producción en los años
n+2 y n+3 (15).
En suelos ácidos se debe usar el cloruro de potasio y/o el sulfato doble de
potasio y magnesio, ya que también se presentan deficiencias de magnesio. En
suelos alcalinos se debe usar el sulfato de potasio.
En suelos de texturas gruesas y en regiones de alta precipitación se debe frac-
cionar la aplicación de potasio en dos aplicaciones de 50% cada una.
Los fertilizantes se deben aplicar al voleo en el plateo y en palmas adultas en
todo el lote.
Existe una interacción con el magnesio. Hagstron (5) reportó las siguientes
dosis de potasio y magnesio de acuerdo con el contenido de ellos en la hoja
(Tabla 11.12).
Aplicaciones de potasio (1 - 3 kg KCI/palma) en suelos pobres en magnesio
reducen el contenido de magnesio en la hoja de 0,300 a 0,280% y los rendi-
mientos (10).

TABLA 11.12 Interacción de potasio y magnesio en el tejido para recomendar la fertilización.

%K
% Mg
< 0,80 0,80 - 0,90 0,91 - 1,00 1,01 - 1,110 > 1,10

3,0 1 2,25 1,50 0,75 0


> 0,22
0,0 2 0 0 0 0
2,75 1 2,0 1,25 0,50 0
0,22 - 0,20
0,75 2 0,75 0,75 0,75 0,75
2,50 1 1,75 1,00 0,25 0
0,18 - 0,20
1,50 2 1,50 1,50 1,50 1,50
2,25 1 1,50 0,75 0 0
< 0,18
2,25 2 2,25 2,25 2,25 2,25
1 kg de KCl/palma.
2 kg de MgSO4/palma.
Fuente: Hagstron, 1988 (5).

205
d) Calcio
De los elementos secundarios es el menos importante ya que generalmente el
suelo contiene lo suficiente para el desarrollo y producción de la palma africa-
na. En suelos muy fuertemente ácidos bajos en calcio se requiere calcio como
fertilizante y no como correctivo, ya que la palma es tolerante al aluminio
intercambiable y a la acidez. Es más importante la aplicación de calcio para la
cobertura que para la palma.
Las fuentes de calcio son: cal agrícola (CaCO3), cal apagada (Ca(OH)2), cal
viva (CaO), cal dolomítica y sulfato de calcio (CaSO4). La cal se debe aplicar al
voleo a todo el lote.
Aplicaciones de calcio de 0 a 2,78 kg/palma incrementa el contenido de calcio
en la hoja 17 de 0,537 a 0,589% y la producción de racimos de 153 a 168 kg/
palma (6).
e) Magnesio
Es menos absorbido que el calcio pero es más importante porque generalmen-
te los suelos tropicales tienen menor cantidad de Mg que de Ca. Se presentan
deficiencias serias de Mg especialmente en suelos ácidos con alto contenido de
aluminio. Las fuentes de Mg son la cal dolomítica, el sulfato doble de potasio
y magnesio, carbonato de magnesio, sulfato de magnesio y oxido de magnesio.
En suelos muy fuertemente ácidos se pueden usar dosis bajas de cal dolomitica.
En suelos de texturas gruesas y en regiones de alta precipitación se debe frac-
cionar la aplicación de magnesio en dos de 50% cada uno.
Se debe aplicar al voleo en el plateo en plantaciones jóvenes y en palmas adul-
tas en todo el lote. En suelos bajos en magnesio se debe aplicar en todo el lote
para la persistencia de la cobertura. Al incrementar el contenido de magnesio
en el suelo de 0,06 me/meq aumenta el contenido en el tejido de 0,06% a
0,22% y una respuesta del 180% (5).
f ) Boro
Es el elemento menor más importante ya que presenta deficiencias en todas las
regiones palmeras de Colombia. Estas deficiencias en algunas regiones son tan
serias que hasta producen la muerte de la palma.
Las principales fuentes de boro son el borax (Na2B4O7H2O) y los quelatos de
boro. El borax se puede aplicar en las axilas y al plateo y el quelato al follaje.
La deficiencia se acentúa al comienzo de la producción de fruto entre 24 - 30
meses cuando el desarrollo de los racimos requieren de altos niveles de

206
carbohidratos. Aplicaciones de 100 - 150 gm/palma en 2 a 3 aplicaciones al
comienzo del segundo año, corrige el problema (10). Palmas con 6 - 8 ppm en
las hojas al aplicar boro al suelo aumenta en dos meses a 15 ppm y cuando se
aplica a las axilas llega a 38 ppm (15).
g) Azufre
La absorción de azufre es el doble que la del fósforo. Por ser el azufre parte de
la proteína, y ser esencial en la formación de grasas y el uso de fertilizantes de
alto grado que no tiene azufre se puede presentar la deficiencia de este elemen-
to en suelos ácidos. Además es requerido por las coberturas.
Las fuentes más comunes son la flor del azufre y el sulfato de calcio. Se debe
aplicar al voleo por todo el lote. La aplicación de azufre incrementa la longitud
de la hoja 4 del 196% al 355% en 2 a 4 años, respectivamente, y el círculo
basal del 103% al 205% en el mismo tiempo (5).
h) Cloro
Aplicaciones de cloro aumentan el contenido de cloro en el tejido, aumentan
la producción (mayor aceite/racimo, almendra/racimo, peso de almendra, peso
de fruto y mayor número de racimos) y reducen el contenido de potasio (2)
i) Cobre
Aplicaciones de 15 g de sulfato de cobre al hueco a la siembra, 30 g un año
después, 60 g dos años después y posteriormente 85 g cada año después no
permitió el “Peat yellowing” en suelos orgánicos y mantuvo el contenido de
cobre en la hoja entre 5,58 y 6,18 ppm (9).
j) Otros elementos menores
Zinc, cobre, magnesio y molibdeno. Las principales fuentes son los sulfatos o
quelatos y el molibdato de sodio (Na2Mo4) que contiene el 46% de molibdeno.
Los sulfatos y el molibdato se pueden aplicar al plateo o al follaje y los quelatos
al follaje.
Hartley (6), resume el comportamiento o interacción de los diferentes ele-
mentos en el suelo con el contenido en la hoja (ver Tabla 11.13).
Los resultados experimentales de fertilización en sitio definitivo en Colombia
son muy pocos. Se han realizado experimentos en el CRI La Libertad en suelos
de la Clase III en el piedemonte llanero y en el CRI El Mira, en suelos aluviales
en la llanura pacífica.

207
En suelos de la Clase III (18) cuyo análisis de caracterización es:

Cm % ppm
Text. pH S.Al. B
Prof. M.O. P (BII)

0-20 FA 4,4 4,9 73,4 7 0,14


20-40 FA 4,5 3,8 81,9 3 0,14

Cm me/100g
Prof.
Al Ca Mg K Na CIC
0-20 4,36 0,96 0,50 0,06 0,06 5,94
20-40 4,36 0,46 0,43 0,03 0,03 5,26

Se recomienda la siguiente fertilización según la edad. Ver Tabla 11.14.


Para suelos aluviales cuyo análisis de caracterización es:

TABLA 11.13 Interacción entre los diferentes elementos del suelo con los del tejido.

Elemento % Hoja 17
en el suelo
N P K Ca Mg S

N + 0+ - - - -
P 0+ + - + 0 ?
K 0++ 0 + - - ?
Ca 0 0 - + 0 ?
Mg 0 - - - + ?
S - ? ? ? ? +
+ Incremento; - Descenso; 0 Sin efecto; 0+ Reportan incremento y descenso; 0++ Pequeños incrementos.
Fuente: Hartley, 1967 (6).

Para suelos aluviales cuyo análisis de caracterización es:

Cm
Text. pH % M.O. S.Al ppm P (BII)
Prof.

0-20 ArA 5,5 9,7 1,34 19


20-40 ArA 5,5 2,5 0,98 7

208
Cm me/100g
Al Mg K Na CIC
Prof. Ca

0-20 0,10 5,53 1,40 0,23 0,19 7,45


20-40 0,10 6,40 3,10 0,28 0,35 10,23

Se recomienda la siguiente fertilización según la edad. Ver Tabla 11.15.


En muchas de las plantaciones usan los niveles críticos de los nutrimentos en
los tejidos para recomendaciones y muy pocos tienen una investigación orga-
nizada y sistemática para calibrar sus niveles críticos con la fertilización al sue-
lo y la producción.

TABLA 11.14 Fertilización para la palma africana cultivada en suelos de la Clase III
en el piedemonte llanero según su edad.

g/palma/año
Años
Edad
N P2O5 K2O MgO B

1 300 50 300 150 25


2 500 75 650 225 35
3 750 100 1.000 300 45
4 1.200 150 1.500 450 55
5 1.500 200 2.000 600 65
6 2.000 200 2.500 750 75
7 2.000 200 2.500 750 75

Fuente: Prieto, E. y Owen, E.J. 1989.

TABLA 11.15 Fertilización para la palma africana cultivada en suelos aluviales en la llanura
pacífica según su edad.

g/palma/año
Años
Edad
N P2O5 K2O MgO B

1 300 0 150 0 0
2 500 0 250 0 0
3 750 0 500 0 0
4 1.200 0 750 0 0
5 1.500 50 1.000 100 25
6 2.000 100 1.500 200 35
7 2.000 100 1.500 200 35

Fuente: Jiménez, O.D. 1985 (8).

209
11.9 CONCLUSIONES

a) La palma africana se adapta a una gran variabilidad de condiciones de suelos.


Entre mejores sean las condiciones menos inversión se requiere para obtener
óptimas producciones.
b) Los distintos métodos de diagnóstico de los requerimientos de fertilización
(visual, análisis del suelo y tejido) deben complementarse y correlacionarse
con experimentación de fertilidad de suelos hecha en las plantaciones.
c) Existen varios niveles críticos del análisis de tejido de acuerdo con el país o
investigadores. Es necesario obtener niveles críticos para Colombia usando
laboratorios propios.
d) Existe poca experimentación en la respuesta a los fertilizantes en Colombia; es
necesario incrementar esta investigación en suelos representativos en las cinco
regiones palmeras.
e) El orden de importancia de la investigación de fertilizantes en suelos ácidos es
K = Mg > N = S > P y B > Cal > fuentes de Mg.

11.10 BIBLIOGRAFÍA

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y especialmente sobre la palma de aceite. FAO. No. 1257, Roma.
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6. Hartley, C.W.S., 1977. The Oil Palm. Longmans, London, 958 p.

210
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8. Jiménez, O.D., 1985. Informe anual de programa nacional de oleoginosas


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Malaysia. Malaysian Society ot Soil Science. Kuala Lumpur, 109-118. p.

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16. Owen, E.J.; Sánchez, L.F. e Hincapié, M.A., 1978. Fertilización de la palma
africana (Elaeis quineensis Jacq) en vivero de los Llanos Orientales.

17. Prevot, P. y Ollagnier, M., 1957. Método de utilización del diagnóstico foliar
Fertilite. 2:3-12.

18. Prieto, E. y Owen, E.J., 1989. Respuesta de la palma africana (Elaeis quineensis
Jacq) a la fertilización de N, P, K, Mg y B en suelos de la clase III de los
Llanos Orientales.

19. Quendez, P. y G. de Taffin,1981. Relation entre la nutrition potassique et al


pluviométrie en culture de palmiers a’Huile et de cocotiers. 36:1:1-5
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211
20. Rivadeneira, J., 1983. Fertilización mineral de la palma africana en la etapa de
vivero. Bol. Div. No. 136. E.E., Santo Domingo de los Colorados. INIAP.
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21. Rodríguez, P., B.; Jailliez, J.; Viegas, l.J.M., 1987. Respostas de N-P-K-Ca e
Mg no desenvolvimiento de mudas de dende na regiao de Manaus - AM.
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22. Taffin, G. de P. Quencez, 1980. An aspect of amionic nutrición in the oil


palm and coconut. Problem of chlorine. Oleagineux 35:12:539-546.

23. Tanque, M., 1982. Studies of the characteristics of some soils under oil palm
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24. Teoh, K.C. y Chew, P.S., 1980. Fertiliser responses of of oil palm on coastal
clay soils in peninsular Malaysia IV Malasian Soil Conferente. Soil Science
and Agriculture Development in Malaysia. Malaysian Society of soil
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25. Tinker, P.B.H. y Smilde, K.W., 1963. Dry Matter Production and Nutrient
content of Plantation Oil Palms in Nigeria. Plant and soil. 19:3:350-363.

26. Vonuvexkulk, H.R., 1968. Potassium nutrition of Tropical Crops. The rol of
Potassium in Agriculture American Society Agronomy. Madison, 509 p.

27. Vonuvexkulk H.R., 1985. Chlorine in the nutrition of Palm trees. Oleagineux.
40:2:67-71.

28. Werkhoven, J., 1966. Fertilización de la palmera de aceite. Boletín verde 18


Verlagsgesellschaft fur Ackerbau Hannover, 60 p.

11.11 RESUMEN

Los análisis de suelos sirven para seleccionar lotes para el cultivo de palma africa-
na; pronosticar el uso de las enmiendas y fertilizantes con el análisis foliar. Estos
tienen que estandarizarse con experimentos de fertilización.
La palma africana incrementa la extracción de nutrimentos después del primer
año de transplantado y requiere:

212
K > N > S > Ca > Mg > P
Fe > Mn > Zn > Cu > B
Los niveles críticos de los elementos en la hoja 17, varían de acuerdo con la edad,
clima y método de determinación; pero existe similitud entre ellas. Los niveles
son:

N P K Mg Ca S

2,68-2,28 0,15 1,0-1,25 0,27-0,30 0,6-0,7 0,20-0,23

ppm

B Cu Mn Zn Mo

15-20 3-10 200 15-20 5-10

Los fertilizantes deben localizarse donde se encuentran las raíces absorbentes. Se


debe aplicar al voleo en el círculo o en la interlínea de acuerdo con la edad.
Edad metros de la palma
1a2 1,5 - 2,5 (círculo)
3a5 1,5 a 4,0 (círculo}
Adultas Interlíneas

Para evitar pérdidas y reducir inversiones se debe aplicar la mitad cada seis meses
en época de menos lluvia (precipitación menor de 20 mm/día).
Las fuentes más comunes de fertilizante son:
Nitrógeno: urea, sulfato de amonio, nitrato de amonio y difosfato de amonio
(DAP).
Fósforo: Escorias Thomas, rocas fosfóricas, superfosfato triple y DAP.
Potasio: Cloruro de potasio, sulfato de potasio y sulpomag.
Calcio: Cal agrícola, cal dolomítica y sulfato de calcio.
Magnesio: Cal dolomítica, carbonato de magnesio, sulpomag y sulfato de
magnesio.
Azufre: Flor de azufre, sulfato de calcio.
Boro: Borax y solubor.
Zinc, cobre, manganeso: Sus respectivos sulfatos o quelatos.
Molibdeno: Molibdato de amonio.

213
Las recomendaciones de fertilizantes deben referirse a condiciones específicas y
nunca podría justificar una generalización. Por lo tanto, es indispensable instalar
experimentos de fertilidad que permite analizar e interpretar los resultados del
diagnóstico foliar para hacer las recomendaciones precisas.
Para hacer los viveros es mejor usar suelos fértiles traídos de otras partes. Si no es
posible se debe corregir el suelo pobre de acuerdo con los siguientes niveles críti-
cos.

% M.O.
Edad
<2 2-4 >4
Meses
g N/Palma
1 0 0 0
2 Foliar 46 g en 20 l de agua para 60 plantas
3 3,0 2,0 1,0
4 3,0 2,0 1,0
5 4,5 3,0 1,5
6 4,5 3,0 1,5
7 6,0 4,0 2,0
8 6,0 4,0 2,0
9 9,0 6,0 3,0
10 9,0 6,0 3,0
11 12,0 8,0 4,0
12 12,0 8,0 4,0

% M.O.
Edad
<2 2-4 >4
Meses
g N/Palma

8 6,0 4,0 2,0


9 9,0 6,0 3,0
10 9,0 6,0 3,0
11 12,0 8,0 4,0
12 12,0 8,0 4,0

214
Niveles críticos de los suelos para vivero de palma africana:

g/palma/año
Años
Edad N P2O5 K2O MgO B

L 1,0 C.Pac L 1,0 C.Pac L 1,0 C.Pac L 1,0 C.P. L 1,0 C.P.

1 300 300 50 0 300 150 150 0 255 0


2 500 500 75 0 650 250 225 0 35 0
3 750 750 100 0 1.000 500 300 0 45 0
4 1.200 1.200 150 0 1.500 750 450 0 55 0
5 1.500 1.500 200 50 2.000 1.000 600 100 65 25
6 2.000 2.000 200 100 2.500 1.500 750 200 75 35
7 2.000 2.000 200 100 2.500 1.500 750 200 75 35

Se recomiendan los siguientes niveles de fertilizantes para suelos de la Clase III en


los Llanos y para suelos aluviales de la costa pacífica:
Para obtener el máximo efecto de los fertilizantes es necesario mejorar todas las
prácticas agronómicas (plateo, drenaje, control de malezas, enfermedades, plagas,
cosecha, etc.).

215
12.1 INTRODUCCIÓN

E
l uso de fertilizantes en la producción ganadera es sin duda la práctica de
mayor impacto en la productividad de leche y carne. No obstante, la fer-
tilización de pastos ha estado ausente en los sistemas de producción utili-
zados por los ganaderos colombianos. Solamente en los úItimos años el abona-
miento de los pastos ha cobrado alguna importancia, particularmente en el caso
de la ganadería intensiva.
La introducción de la fertilización en los sistemas de producción ganadera del
país se explica y justifica por los siguientes fenómenos:
a) La mayor demanda de alimentos por una población en constante crecimiento.
b) Los incrementos en los precios de la tierra en regiones de alta concentración de
población que han forzado al ganadero a reducir los tamaños de su explota-
ción, sin disminuir la productividad.
c) El progresivo empobrecimiento de los suelos de las regiones ganaderas del país,
como resultado de su explotación durante décadas, sin que se haya considera-
do la restitución de los elementos nutritivos extraídos.
d) La reciente introducción de gramíneas forrajeras, con altas demandas
nutricionales.
e) La necesidad de sistemas de producción de carne y leche con altos niveles de eficien-
cia técnica y económica, lo cual constituye una exigencia para la ganadería co-
lombiana de hoy, como único camino para seguir siendo un buen negocio.
Lo anterior supone que la fertilización en la producción ganadera del país debe
aumentar en corto plazo. Por ello, se ha considerado oportuno recopilar y resumir
en esta obra los aspectos benéficos de la fertilización de pastos y su significado
para la ganadería colombiana, con el objeto primordial de ilustrar tanto al gana-
dero como al técnico y al estudiante, con la información fundamental sobre la
tecnologia para el uso eficaz de fertilizantes en sistemas de producción de carne y
leche.

12.2 PASTOS Y PRADERAS DE CLIMA CÁLIDO

Según Mendoza (1980), las praderas en los climas cálidos de Colombia se pueden
clasificar de manera general en la siguiente forma:

217
12.2.1 Praderas de especies nativas
Éstas se dedican a la ganadería extensiva, especialmente en los Llanos Orientales.
En estas sabanas existen gramíneas nativas de baja calidad, aunque su crecimiento
es exhuberante. La baja calidad del forraje repercute además, en bajas ganancias
de peso durante el período de lluvias y pérdidas de peso durante el verano.
En este tipo de praderas, la quema periódica es una práctica casi obligatoria para
el ganadero, la cual tiene por objeto eliminar el exceso del forraje acumulado, y
no consumido por el ganado, e inducir el rebrote de las especies nativas, con un
mayor valor nutritivo y mejores condiciones para el consumo animal.
La introducción de pastos mejorados, especialmente Braquiaria y Carimagua per-
miten incrementar la carga animal y la ganancia de peso, especialmente durante
los períodos de verano, lo cual permite que animales en praderas mejoradas alcan-
cen el peso para ceba con dos años de ventaja, en relación con animales de sabana.
12.2.2 Praderas mejoradas
Este tipo de praderas están principalmente bajo explotación de ganado de carne y
representan un avance significativo en la ganadería nacional.
En casi todas las regiones de clima cálido los factores más limitantes son la sequía,
las malezas y la incidencia de plagas. El efecto del verano puede manejarse de
varias maneras: una de ellas es la siembra de especies tolerantes a la sequía. Otra
alternativa es la conservación de forrajes mediante ensilaje, utilizando para ello
los excedentes de producción en la época de lluvias. La inclusión de leguminosas
en las praderas y la disminución de la carga animal durante el verano son también
buenas opciones.
La incidencia de malezas es el resultado de una carga animal excesiva. En los
pastos de clima cálido, el mantener cargas altas, aun durante períodos cortos,
pueden producir calvas en los potreros, trayendo como consecuencia la infesta-
ción con malezas. En caso necesario se puede hacer control mecánico o químico
de las malezas, pero la regulación de la carga animal constituye el control más
económico y efectivo.
Entre las plagas más comunes en los pastos de clima cálido se encuentra el Mión
o Salvita, cuyo ataque se presenta durante el invierno y afecta principalmente al
pasto Braquiaria. Otras plagas de importancia económica son el falso medidor y
el gusano cogollero, cuyas larvas devoran el follaje, y también las chinces de las
raíces que atacan el pasto Pará, y la cochinilla, frecuentemente en Pangola, Estre-
lla y Angleton.

218
El control de la carga animal y el pastoreo oportuno constituyen las mejores alter-
nativas para prevenir el ataque de las plagas.
En la Tabla 12.1 se incluyen las especies de pastos más importantes en las zonas de
clima cálido de Colombia. En las Tablas 12.2 y 12.3 se hace un resumen de las
características alimenticias de estas especies para ganados de carne y leche.

TABLA 12.1 Principales especies forrajeras de clima cálido en Colombia*.

Nombre común Nombre científico Uso Semilla/ha Vegetativo/ha

Pastoreo
Alemán Echynochloa polystachya - -
Pastoreo
Braquaria Braquiaria decumbens - 20-25 bultos
Pastoreo
Carimagua Andropogon ganayus - -
Pastoreo/heno
Angleton Dichantium aristatum 10-15 kg -
Pastoreo/corte
Buffel Cenchrus ciliaris 7-9 kg -
Pastoreo
Estrella Cynodon nlemfluensis - -
Pastoreo
Gordura Milinis minutiflora 20-25 kg -
Pastoreo
Janeiro Eriochloa polystachya - -
Pastoreo/heno
Pangola Digitaria decumbens - 20-25 bultos
Pastoreo
Puntero o yaraguá Hyparrhenia rufa - 20-25 bultos
Pastoreo/corte/ensilaje
Guinea Panicum maximum 12-16 kg 20-25 bultos
Pastoreo
Micay Axonopuz micay - 20-25 bultos
Pastoreo/corte/ensilaje
Pará Brachiaria mutica - 20-25 bultos
Corte
Elefante o gigante Pennisetum purpureum - Estacas o sepas
Corte
Imperial Axonopues scoparius - 20-25 bultos
Corte/ensilaje
Sorgo forrajero Sorghum vulgare 12-15 kg -
Corte/ensilaje
Caña Forrajera Sacharum officinarum - Tallos o estacas

Leguminosas

Alfalfa Medicago sativa 10-15 kg


Corte
Calopo Colopogonium mucunoides -
Pastoreo
Desmodio Desmodium intorcum -
Pastoreo
Kudzú tropical Pueraria phaseoloides 15-20 kg
Corte
Campanita Clitoria ternata 6-8 kg
Pastoreo
Guandul Cajanus cajan -
Corte
Siratro Phaseolus atropurpureus -
Pastoreo
Stylosanthes Stylosanthes sp. -
Pastoreo
Amor seco Desmodium sp. 6-8 kg

Tomado de Gavilanes, S. (3) 1980.

219
TABLA 12.2 Análisis químico, en base seca, de algunas gramíneas y leguminosas adaptadas a las condiciones de clima cálido en Colombia.
—Programa ICA—

Nombre M.S. Proteínas Fibra Grasa E.N.N. C Calcio Fósforo


Desarrollo Lugar, clima y suelo
común % % % % % % % %

Iniciando Valle del Sinú, bs-T, fertilidad


Angleton 24,00 9,06 32,52 0,65 34,52 11,98 - -
floración natural

Valle del Sinú, bs-T, fertilidad


Angleton Prefloración 21,46 13,86 24,76 2,14 32,93 16,38 0,31 0,28
natural
220

En Nus (Ant.), bm h-ST, época


Brachiaria Prefloración 11,06 28,54 1,78 38,49 7,00 0,15 0,09
seca, fertilidad natural

Pasto Rionegro (Ant.), bh-MB,


Prefloración 21,68 14,22 24,28 1,72 37,78 11,11 0,77 0,08
estrella encalado

Iniciando Medellín, bh-ST, época húmeda,


Pangola 6,34 27,53 1,86 49,17 9,04 0,24 0,35
floración fertilizado

Medellín, bh-ST, período


Iniciando
Pangola lluvioso, fertilizado, más 50 22,00 8,50 29,88 2,01 45,22 8,31 0,22 0,32
floración
kg/ha de N cada corte
TABLA 12.2 Análisis químico, en base seca, de algunas gramíneas y leguminosas adaptadas a las condiciones de clima cálido en Colombia.
—Programa ICA—

Nombre M.S. Proteínas Fibra Grasa E.N.N. C Calcio Fósforo


Desarrollo Lugar, clima y suelo
común % % % % % % % %

Puntero
Prefloración Valle del Sinú, bs-T, sin fertilizar 0 11,32 29,13 1,29 33,82 14,29 0,35 0,22
uribe

Caucasia (Ant.), bh-T, fertilidad


Puntero Florecido 18,88 3,75 37,14 1,18 41,37 7,12 0,25 0,05
natural

Orocué (Meta), bs-T, estado


Gordura Prefloración 4,00 34,01 3,18 46,72 5,14 0,21 0,10
natural
221

Pto. Berrío (Ant.), bh/bmht,


Gramalote Tierno 24,08 10,72 27,35 0,95 36,43 16,16 0,55 0,24
estado natural

Guinea Prefloración Arauquita, bh-T, estado natural 28,72 10,56 30,96 1,88 32,57 9,72 0,21 0,11

Guinea Valle del Sinú, bs-T, fertilidad


Floración 18,98 8,56 31,53 1,26 36,74 12,60 0,27 0,24
pajarita natural

Elefante
Valle del Sinú, bs-T, fertilidad
merleron-- Prefloración 23,92 11,81 26,57 1,67 32,97 15,02 0,27 0,36
natural
México

Merker Valle del Sinú, bs-T, fertilidad


Prefloración 20,88 9,44 20,99 1,11 35,74 12,44 0,33 0,40
común natural
TABLA 12.2 Análisis químico, en base seca, de algunas gramíneas y leguminosas adaptadas a las condiciones de clima cálido en Colombia.
—Programa ICA—

Nombre M.S. Proteínas Fibra Grasa E.N.N. C Calcio Fósforo


Desarrollo Lugar, clima y suelo
común % % % % % % % %

Merker Cosechado cada Palmira, bs-T, fertilizado 100


23,60 4,26 35,33 1,87 48,23 10,23 - -
común 5 semanas kg/ha de N cada corte

Florencia (Caq.) bhm-T, fertilidad


Kudzú Prefloración 26,20 26,94 30,89 1,49 24,81 9,30 0,36 0,39
natural
222

Florencia (Caq.) bhm-T, fertilidad


Frijolillo Prefloración 19,28 20,88 28,71 3,51 35,30 6,78 0,27 0,18
natural

Caña
Estado Valle del Sinú, bs-T, fertilidad
forrajera 23,24 10,31 29,99 1,23 33,16 15,69 0,28 0,21
vegetativo natural
EP C

Sorgo verde 33,47 1,77 11,32 0,60 16,77 3,02

Paja del Orocué (Meta), bs-T, fertilidad


Retoño 15,80 3,56 33,98 1,55 44,26 8,75 0,03 0,09
llano natural
TABLA 12.3 Clasificación del valor nutritivo de los forrajes según los contenidos de principales componentes
expresados en base seca.

Hidratos Materia
Proteínas Fibra Proteína Grasa Calcio Fósforo Relación
de total
Valor nutritivo total cruda digerible cruda (Ca) (Ca) nutritiva
carbono digerible
% % % % % % %
% %

16,5 27,5 50,0 55,0 14,0 4,0 0,60 0,45 3,0


EXCELENTE
o más o menos o más o más o más o más o más o más o menos

12,0
33,5 43,0 43,0 10,5 3,0 0,30 0,30 3,1
a
BUENO a a a a a a a a
16,4
27,6 49,9 54,9 13,9 3,9 0,59 0,44 6,0

7,5 39,5 35,5 36,0 6,5 2,0 0,16 0,15 6,1


REGULAR a a a a a a a a a
11,9 33,6 42,9 42,9 10,4 2,9 0,29 0,29 9,0

7,4 39,6 35,4 35,9 6,5 1,9 0,15 0,14 9,1


DEFICIENTE
o menos o menos o menos o menos o menos o menos o menos o menos o menos

Interpretación de la Tabla. Comparando los porcentajes de componentes nutritivos de los diversos forrajes, obtenidos mediante análisis químico y
calculados en base seca del material analizado, con las cifras an la tabla, se puede establecer el valor nutritivo general de ellos, como excelente,
bueno, regular o deficiente. Se entiende que para el engorde del ganado, son más apropiados los pastos ricos en hidratos de carbono, y para el
crecimiento y producción de leche, aquéllos que se caracterizan por su alto contenido de proteínas, calcio y fósforo.

12.3 REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES

La demanda nutricional de las diferentes especies forrajeras es muy variable y


depende, en general, de tres factores principales:
a) Su capacidad para extraer nutrientes del suelo.
b) El requerimiento nutricional interno de la planta.
c) El potencial de producción de la especie.
Las plantas no tienen igual habilidad para extraer nutrientes del suelo. Las
gramíneas, por ejemplo, son más eficientes para extraer el potasio del suelo, que
las leguminosas. También es conocida la capacidad de adaptación a condiciones
de infertilidad que tienen pastos como el Braquiaria (Brachiaria decumbens) y
Carimagua 1 (Andropogon gayanus), los cuales son capaces de producir forrajes en
mayor cantidad y calidad que especies nativas. En contraste, bajo estas mismas
condiciones de acidez e infertilidad, especies como Angleton (Dichantium
aristatum) o Pangola (Digitaria decumbens) no serían capaces de desarrollarse.

223
En la Tabla 12.4 se recopila la información sobre niveles de extracción de nutrientes
en algunas especies forrajeras de clima cálido.
Sorprende el hecho de que en casi todas las especies la extracción de potasio (K2O)
supera a la del nitrógeno, ya que lo que se espera es la situación inversa. Las
demandas de fósforo (P2O5) son bastante inferiores que las de N y K2O, de donde
resulta que, desde el punto de vista cuantitativo, la relación promedio de extrac-
ción nutricional N-P2O5-K2O para las especies forrajeras es del orden: 3,5 - 1 -
4,0.
En general, no se observan diferencias apreciables en las demandas nutricionales
de las especies, pero sí es evidente que algunas presentan menores niveles de exi-
gencia, tal el caso del Brachiaria y del Pangola.
El factor determinante de los consumos nutricionales es el nivel de rendimiento
de forraje, según se desprende de los datos que se recopilan en la Tabla 12.4.
Resulta claro que, tanto para el N como para el P y el K, los niveles de extracción
se incrementan conforme aumentan los rendimientos de forraje.
De lo anterior resulta lógico establecer las siguientes deducciones:
a) La práctica de la fertilización adquiere mayor significado en aquellas especies
con alto potencial genético de producción.
b) En la medida en que los niveles de tecnificación en el manejo de la explotación
ganadera permitan alcanzar altos rendimientos de forraje, la práctica de la fer-
tilización adquiere mayor importancia y justificación.
c) En la identificación de la dosis apropiada de fertilización debe tomarse en
cuenta el nivel esperado de producción de forraje, en función de las condicio-

TABLA 12.4 Extracción anual de nutrimentos de algunas especies forrajeras.

Extracción de nutrientes
Rendimiento (kg/ha/año)
Especie Forraje seco
(ton/ha/año)
N P2O5 K2O Mg S

Pangola 17 272 78 306


Pangola 29 334 120 481 75 51
Guinea 28 322 113 488 110 51
Elefante 31 339 164 677 70 84
Pará 29 344 109 515 88 46
Braquiaria 19 230 53 252

224
nes del suelo, medio ambiente, tecnología aplicada y potencial genético de
productividad de la especie forrajera.

12.4 FERTILIDAD DE LOS SUELOS

Del estudio realizado por el Instituto Colombiano Agropecuario (1980) sobre la


fertilidad actual de los suelos en Colombia, en la Tabla 12.5 se recopila la infor-
mación obtenida para los suelos utilizados en ganadería.
12.4.1 Reacción del suelo (pH)
En los valles interandinos de clima cálido (Valle del Cauca, Tolima y Huila) tien-
den a predominar los suelos con reacción ligeramente ácida o cercana a la neutra-
lidad (60% del área) y la proporción de los suelos fuertemente ácidos es del 40%
o menos. En este caso no es significativa la proporción de suelos alcalinos.
De otra parte, el 90% de los suelos utilizados con pastos en los Llanos Orientales
(Meta) presentan una condición de fuerte acidez.
12.4.2 Disponibilidad de fósforo
De las cifras relacionadas en la Tabla 12.5 se deduce que en la mayor parte de las
zonas ganaderas del país predominan los suelos deficientes en fósforo aprovecha-
ble (más del 60%), en tanto que la proporción de suelos con alta disponibilidad
TABLA 12.5 Distribución porcentual de los valores de pH, fósforo aprovechable y potasio disponible,
en suelos bajo explotación ganadera en Colombia*.

Fósforo
pH Potasio disponible Ca/Mg
aprovechable
Departamento
B M A B M A B M A B M A

Antioquia 48 51 1 77 14 9 61 25 4 14 37 49
Boyacá 51 45 4 61 15 24 19 30 51 6 0 94
Cauca 59 41 0 87 8 5 33 35 32 16 51 33
Cundinamarca 50 48 2 49 25 26 34 25 41 3 36 61
Huila 39 60 1 72 12 16 15 27 58 4 68 28
Meta 87 11 2 75 8 17 79 17 4 18 30 52
N. de Santander 54 40 6 49 14 37 38 30 32 10 40 50
Santander 52 42 6 65 14 21 48 25 27 12 41 47
Tolima 41 56 3 58 14 28 28 24 48 0 25 75
Valle del Cauca 23 71 6 69 16 15 44 28 28 17 50 33
* ,Según Instituto Colombiano Agropecuario (1980).
B: ,Bajo
M: ,Medio
A: ,Alto

225
del elemento, es relativamente baja (menos del 30%). Esta condición de deficien-
cia severa de fósforo es más acentuada en las regiones ganaderas de la región andina
(clima frío y medio) y los Llanos Orientales que en las zonas ganaderas de los
valles cálidos.
12.4.3 Disponibilidad de potasio
Algunas zonas ganaderas localizadas en los valles interandinos de clima cálido
(Tolima, Huila) presentan un balance favorable con respecto a la disponibilidad
del potasio, ya que en ellos se nota una clara predominancia de suelos con dispo-
nibilidad moderada o alta. En contraste, cerca del 45% del área ganadera del Valle
del Cauca presenta suelos deficientes en potasio.
Como es sabido, la deficiencia de potasio en los suelos del área ganadera en los
Llanos Orientales es muy acentuada (75% de los suelos son deficientes).
12.4.4 Disponibilidad de calcio y magnesio
En los suelos de la región andina se observa una clara predominancia de relacio-
nes Ca/Mg medias (1,1 - 3,0) y altas (mayores de 3,0) sobre las relaciones bajas
(menores o iguales a 1). Se destaca el caso de la zona ganadera de Boyacá en donde
el 94% de los suelos presentan relaciones Ca/Mg altas, lo cual sugiere posibles
deficiencias de Mg. La misma observación podría hacerse para el 49% de los
suelos de Antioquia, el 61% de los suelos en Cundinamarca, el 50% en Norte de
Santander y el 47% en Santander.
En el área ganadera del Tolima un 75% de los suelos presentan relaciones Ca/Mg
mayores de 3,0 con posibles consecuencias adversas en la disponibilidad de
magnesio. En el Tolima y en el Huila predominan las relaciones medias (1,1 - 3,0).
Aunque la relación Ca/Mg parece no ser un criterio muy apropiado como índice
de disponibilidad de esos elementos, se estima que el Mg es el nutriente con
mayores probabilidades que el Ca de generar deficiencias en las especies forrajeras
y problemas nutricionales en los animales, y en algunas de las zonas ganaderas del
país.

12.5 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

Las especies forrajeras, particularmente las gramíneas, responden muy bien a la


fertilización en términos de la cantidad de forraje producido por unidad de super-
ficie. Esta respuesta se debe principalmente al nitrógeno, el cual suele producir
resultados espectaculares. Sin embargo, la mayor producción de forraje generado
por la fertilización nitrogenada lleva necesariamente a una mayor extracción o

226
demanda de otros nutrientes, particularmente el fósforo, potasio, azufre, magnesio
y calcio. En consecuencia, si el suelo no dispone de suficientes cantidades de estos
elementos y no son añadidos como fertilizantes, una buena parte del beneficio de
los fertilizantes nitrogenados se perderá y, además, disminuirá acentuadamente el
valor nutricional del forraje.
Los pastos requieren dos tipos de fertilización: fertilización de establecimiento y
fertilización de mantenimiento. El objetivo de la fertilización de establecimiento
es el de corregir los problemas de fertilidad y acidez, con el objeto de promover un
crecimiento vigoroso de la pastura. Mediante la fertilización de mantenimiento se
restituyen al suelo aquellos elementos extraídos por los pastos, con el objetivo de
alcanzar un óptimo nivel de productividad en el hato.
12.5.1 Fertilización para establecimiento
La fertilización para establecimiento debe tener como objetivo general en el suelo
óptimas condiciones de fertilidad, con el fin de que el desarrollo inicial de la
pastura sea abundante y vigoroso.
En la fertilización para establecimiento el fósforo juega un papel destacado, espe-
cialmente debido a que es un elemento determinante del desarrollo radicular. La
deficiencia de fósforo durante el establecimiento del pasto, comprometerá muy
seriamente el futuro de la pastura.
Otro aspecto importante a considerar en este tipo de fertilización es el control de
la acidez, en lo relativo al exceso de aluminio y a la deficiencia de calcio y magnesio.
La aplicación del fertilizante para establecimiento debe efectuarse en la siembra o
presiembra. Para el caso de praderas, el sistema de aplicación será al voleo o incor-
porado, si el sistema de siembra ha sido también al voleo; o en banda, si el sistema
de siembra utilizado ha sido en surcos. Este úItimo sistema de aplicación es el que
normalmente se utiliza para el establecimiento de pastos de corte.
12.5.2 Fertilización de mantenimiento
La fertilización de mantenimiento está encaminada a devolver al suelo los
nutrimentos extraídos por los pastos con el objeto de que la producción de forraje
no decaiga aceleradamente y, de esta manera, se conserve un buen nivel de pro-
ductividad en el hato.
Este elemento clave en la fertilización de mantenimiento es el nitrógeno, ya que
es el nutriente que produce resultados inmediatos. Sin embargo, en suelos de baja
fertilidad será necesario aplicar además otros nutrientes tales como el fósforo y
potasio.

227
En la fertilización de mantenimiento, el abono nitrogenado o el fertilizante com-
puesto alto en nitrógeno, debe dosificarse en aplicaciones repetidas a lo largo del
año. Si no se dispone de riego, las aplicaciones serán estacionales, coincidiendo
con el comienzo y el final de las épocas de lluvias, tanto en praderas como en
pastos de corte. En el caso que se disponga de riego, se pueden hacer aplicaciones
después de cada pastoreo o después de cada dos pastoreos o cortes. Junto con el
nitrógeno se pueden agregar pequeñas cantidades de fósforo, práctica que ha pro-
ducido excelentes resultados, con el fertilizante Nutrimon 25-15-0-3 (S).
En las zonas ganaderas de los climas cálidos, particularmente en los valles
interandinos y la Costa Atlántica, una excelente alternativa para la fertilización de
mantenimiento es la utilización de sulfato de amonio. En la mayoría de los casos,
esta fuente ha llevado a mayores niveles de productividad de forraje, con mayor
contenido de proteínas, en comparación a los obtenidos con urea o nitrato de
amonio. Con el fin de no exagerar las dosis de azufre, la aplicación alternada de
sulfato de amonio y el grado compuesto 25-15-0 constituye también una buena
variante en el plan de fertilización.

12.6 PLAN DE FERTILIZACIÓN NUTRIMON

En la Tabla 12.6 se presentan algunas alternativas para la fertilización de pastos en


las zonas de clima cálido de Colombia.

12.7 SIGNIFICADO ECONÓMICO DE LA FERTILIZACIÓN

Entre las ventajas derivadas del uso de fertilizantes en la ganadería se destacan las
siguientes:
a) Produce óptimos resultados en corto tiempo.
b) Permite aprovechar al máximo el potencial genético del hato.
c) Aumenta la cantidad de forraje disponible por unidad de superficie.
d) Incrementa la capacidad de carga.
e) Promueve un aumento significativo en la calidad del forraje.
f ) Permite incrementar la producción de carne y leche por animal y por unidad
de superficie.
g) Como resultado de lo anterior, genera incrementos importantes en la rentabi-
lidad de la explotación.

228
TABLA 12.6 Guía general para la fertilización Nutrimón de pastos en las regiones de clima cálido*.

Plan de Fertilizantes y dosis Sistema de


Tipo de fertilización Época de aplicación
fertilización bultos/ha aplicación

13-26-6
A(1)
6 a 10

15-15-15 Voleo incorporado


Para establecimiento** B Siembra o presiembra
6 a 10 o bandas

25-15-0-3(S)
C(2)
4a8

25-15-0-3(S) Después de cada 2


4a6 pastoreos (6)
A(3) Voleo
Cloruro de potasio
Una vez al año
1a2

Sulfato de amonio Después de cada 2


4a6 pastoreos (6)
B(4) Voleo
De mantenimiento
15-15-15
Una vez al año
4a6

Sulfato de amonio/urea Después de cada 2


2a4/1a2 pastoreos (6)
C(5) Voleo
15-15-15
Una vez al año
4 as 6

* El plan de fertilización específico para cada caso debe ser formulado por el profesional de Asistencia Técnica, con base en el análisis de
suelos.
** Debe complementarse con la aplicación de encalado en el caso de suelos fuertemente ácidos.
1 Alternativa recomendable para suelos muy pobres en fósforo.
2 Plan apropiado para suelos con buena disponibilidad de potasio.
3 Puede prescindirse del cloruro de potasio si el suelo es alto en K disponible.
4 Alternativa apropiada para suelos con pH superior a 5,5 y/o deficiente en azufre.
5 Aplicación alternada de sulfato de amonio y urea.
6 Si no se dispone de riego, la aplicaión debe coincidir con el comienzo y la terminación del período de lluvias.

Bajo condiciones experimentales y en praderas de clima cálido en Colombia, la


aplicación de 50 kg de nitrógeno por hectárea después de cada pastoreo, ha au-
mentado cinco o seis veces el rendimiento de forraje de Angleton, Pangola o Pará,
según resultados obtenidos por el Instituto Colombiano Agropecuario.
De igual manera, en un buen número de pruebas regionales realizadas por el
Programa de Pastos y Forrajes del ICA, en diferentes regiones de clima cálido de
Colombia, se comprobó que la fertilización, junto con una adecuada rotación de

229
praderas, permitió incrementar la carga animal promedio de 1,4 animales por
hectárea, en pastoreo continuo sin fertiIización, a 5,1 animales por hectárea y la
producción de carne de 204 kg/ha/año a 876 kg/ha/año (Figura 12.1).
Estas cifras permiten cuantificar fácilmente el beneficio económico del uso de
fertilizantes en pastos, pues resulta evidente como esta práctica, ligada a un buen
manejo de la pradera, consigue aumentar en un 400%, tanto la carga animal
como la producción de carne por unidad de superficie. Bajo condiciones de la
explotación comercial, se considera que es factible triplicar o, cuando menos,
duplicar la carga animal y el rendimiento de carne.

FIGURA 12.1 Efecto de la fertilización en diferentes sistemas de manejo de praderas,


sobre la carga animal y el rendimiento de carne. Resultados promedios
para un buen número de pruebas regionales*.

230
231
13.1 IMPORTANCIA

S e llama hortalizas a las plantas hortícolas cuya flor, fruto, tallo, hojas o raíces
se consumen en estado fresco, cocido o industrializado.
Las hortalizas están íntimamente ligadas al desarrollo agrícola y rural, ya que por
el carácter intensivo de su cultivo son fuente de ocupación de mano de obra que
de otra manera estaría subutilizada; contribuyen a la alimentación de familias de
bajos recursos y ayudan a mantener un buen nivel nutricional.
El cultivo de las hortalizas produce ingresos monetarios a corto plazo, es un me-
dio para lograr que los agricultores aprendan a adoptar tecnologías nuevas y ad-
quieran una mentalidad de cambio.
Su valor alimenticio se debe a que abastecen de calorías, vitaminas y minerales y
son formadores de bulto o masa para una buena digestión.
Las hortalizas más sembradas en nuestro país, son: el tomate, el pimentón, el
pepino, el melón, la sandía, el zapallo, el repollo, la lechuga, la cebolla, el ajo, la
zanahoria y la remolacha.

13.2 SUELOS

Los factores de mayor importancia en la producción de hortalizas de buena cali-


dad y en forma económica, son: suelo en óptimas condiciones físicas y químicas,
agua abundante y drenaje adecuado.
Es necesario insistir en las condiciones físicas cuya incidencia en las relaciones
suelo-agua-aire y suelo-planta, son bien conocidas. Se reconoce además, que el
efecto de los fertilizantes sobre las plantas está condicionado, en gran parte, por
las propiedades físicas del suelo. Una fácil y rápida infiltración del agua, y una
moderada a alta capacidad de retención de ésta y de aire, son propiedades físicas
deseables que se encuentran frecuentemente en suelos de textura franca, en los
cuales prosperan muy bien las hortalizas.
El uso de los abonos orgánicos, tan frecuente en quienes siembran hortalizas,
posiblemente tenga su mayor efecto en la conservación o mejoramiento de las
propiedades físicas del suelo, que en su aporte de nutrientes, también considerable.

233
La materia orgánica mejora la estructura del suelo, papel en el cual los fertilizantes
no pueden sustituirla, lo que sí ocurre con su aporte de nutrientes.
Las hortalizas, en general, prosperan bien en suelos con pH entre 5,5 y 6,8. Ejem-
plos de ellas son: ajo, ají, cucurbitáceas, pepino y tomate.
Crecen bien en un pH entre 6 y 6,8 las siguientes: apio, cebolla, melón, remola-
cha y repollo.
Como se puede apreciar en la Tabla 13.1, tomada del ICA, entre los suelos dedi-
cados a hortalizas, hay un buen número que requiere el empleo de enmiendas
para subir el pH, muy especialmente en los departamentos de Antioquia, Cauca,
Cundinamarca y Santander. En los suelos del Tolima y Valle, se requiere muy
poco el uso de enmiendas en general.
Debido a su rápido crecimiento y desarrollo, y a la gran cantidad de materia
vegetal que adquieren en tiempo corto, las hortalizas necesitan de la fertilización
más que otros cultivos, como muy bien lo saben los agricultores que las cultivan,
cuya gran mayoría, si no todos, las abonan tanto con materia orgánica como con
fertilizantes químicos. De ahí que aún en los suelos con altos contenidos de ni-
trógeno, fósforo y potasio se requiera aplicar estos elementos, y que, en los suelos
con contenidos bajos y medios las cantidades que se deben aplicar sean relativa-
mente altas, como se aprecia en la Tabla 13.2.
Con relación al contenido de fósforo en el suelo, la Tabla 13.1 muestra que hay
un claro predominio en los suelos bajos y medios en este elemento, o sea, suelos
con requerimientos y probabilidad altas de respuesta a la aplicación de fertilizan-
tes fosforados.
Con relación al contenido de potasio, se observa que en un buen porcentaje de los
suelos de Boyacá, Cundinamarca, Huila y Norte de Santander, el número de
suelos con requerimientos altos de este elemento, es similar al número con reque-
rimientos medios. En los otros departamentos predominan los suelos con reque-
rimientos altos de potasio.

13.3 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

En la Tabla 13.2 se exponen las necesidades de fertilización de las diferentes hor-


talizas que se cultivan en Colombia, y los fertilizantes Nutrimon que se aconsejan.
En el caso de crucíferas, como el repollo, la coliflor y otras, conviene hacer aplica-
ciones de sulfato de amonio, por su aporte de azufre, en el cual son exigentes estas
plantas.

234
TABLA 13.1 Distribución porcentual de los valores de pH, fósforo y potasio en suelos dedicados
a hortalizas en Colombia*.

pH P K
Departamentos
B M A B M A B M A

Antioquia 59 40 1 75 11 14 58 21 21
Boyacá 39 59 2 30 21 49 16 28 56
Cauca 48 49 3 82 11 7 34 32 34
Cundinamarca 43 55 2 42 25 33 32 20 48
Huila 39 59 2 54 24 22 27 25 48
N. de Santander 33 61 6 36 15 49 31 22 47
Santander 42 48 10 59 16 25 29 52 19
Tolima 18 73 9 44 16 40 45 24 31
Valle del cauca 12 82 6 65 15 20 35 28 37

* Tomado de: Instituto Colombiano Agropecuario. Estado actual de la fertilidad de los suelos colombianos y estimativos sobre las necesidades de
fertilizantes para varios cultivos. Ministerio de Agricultura. Bogotá.

TABLA 13.2 Guía general para la fertilización Nutrimón de algunas hortalizas*.

Dosis Época de Sistema de


Hortalizas Fertilizantes**
bultos/ha aplicación aplicación

Repollo-coliflor*** 13-26-6 8 a12

13-26-6
Zanahoria-remolacha 8 a12
0 15-15-15

13-26-6 Siembra En bandas


Cebolla*** 10 a 16
0 15-15-15 o trasplante o en corona

13-26-6
Tomate*** 8 a12
0 15-15-15

Lechuga y otras 15-15-15


8 a12
Hortalizas de hoja 0 13-26-6
* ,La recomendación de fertilizantes específica para cada cultivo debe ser formulada por el Ingeniero Agrónomo de Asistencia Técnica, con
,base en el análisis de suelos.
** ,En la mayoría de los casos la fertilización química debe complementarse con una dosis apropiada de abono orgánico.
*** ,Adicionar 2 bultos/ha de sulfato de amonio.

235
14.1 IMPORTANCIA

L
a yuca ocupa el cuarto puesto en importancia como fuente de calorías. En
Colombia se la utiliza principalmente para el consumo humano o como
alimento para animales y este uso va en aumento.
Según las estadísticas mundiales, sólo siete cultivos exceden el tonelaje producido
por la yuca (92,2 millones). Los países más productores son Brasil, Indonesia,
Zaire, Nigeria e India. El promedio mundial de producción es de 9,4 toneladas
por hectárea y el nacional de 11 toneladas. Bajo condiciones experimentales se
han obtenido rendimientos de más de 70 toneladas por hectárea/año en Colom-
bia.
La yuca se produce básicamente como cultivo de subsistencia. Su valor se deriva
de su tolerancia a condiciones adversas de clima y suelo como la sequía y su capa-
cidad para crecer en suelos pobres. Además, presenta resistencia relativa a las ma-
lezas e insectos, se puede dejar bajo tierra, sin cosechar, durante un período largo
de tiempo y se puede sembrar y cosechar en cualquier época del año.
Los biólogos y economistas dan gran importancia al hecho de que la productivad
de la yuca en términos de calorías por unidad de superficie y unidad de tiempo, es
significativamente más alta que la de otros cultivos alimentos básicos: 250 x 103
cal/día, en comparación con 176 x 103 para el arroz,110 x 103 para el trigo, 200
x 103 para el maíz y114 X 103 para el sorgo.
La yuca se emplea para preparar un gran número de productos procesados como
el almidón y adhesivos. Por sus características, el almidón tiene mucha demanda
en la industria de los alimentos.

14.2 VARIEDADES

Son muchas las variedades que se conocen en nuestro país, pero en ensayos he-
chos en Colombia por el CIAT, se encontró que las mejores son: Secundina,
Patepava, Llanera, Venezolana, Tempranera, Caqueteña, Chiaza, Gallinaza, M.
Col 113.

237
FIGURA 14.1 Zonas productoras de yuca.

238
14.3 ZONAS PRODUCTORAS

La yuca se siembra en varias regiones de clima cálido o cálido moderado del Cauca,
Huila, Meta, Norte de Santander, Valle del Cauca y Costa Atlántica.
Se cultiva entre los O y los 2.000 metros sobre el nivel del mar. A partir de los
1.000 metros su rendimiento disminuye a medida que la temperatura se hace
menor.
La yuca se puede cultivar en suelos muy infértiles, frecuentemente como el úItimo
cultivo de un sistema de rotación. Produce bien en suelos extremadamente áci-
dos, y, en comparación con la mayoría de los cultivos productores de almidón,
tolera bien la sequía, una vez establecida, no tiene períodos críticos en cuanto a
requerimientos de agua. Al inicio de un período de sequía, sus hojas se caen y la
planta permanece en latencia; al inicio de las lluvias, la planta toma parte de las
reservas contenidas en las raíces para formar una cobertura foliar y, posteriormen-
te, transfiere nuevamente reservas a las raíces.
Por razones evidentes se prefieren los suelos francos, donde la raíz puede alcanzar
tamaños adecuados. Se ha considerado que la yuca es un cultivo que agota los
nutrientes del suelo en forma severa. Esto se debe a que el arbusto presenta niveles
de nitrógeno relativamente altos en sus hojas (se las puede usar como forraje), y
sin embargo, no responde en gran medida a las aplicaciones de este elemento. La
presencia de esos contenidos foliares altos en nitrógeno (3,5%) se debe al reciclaje
de nutrientes que ocurre en el cultivo. La vida promedio de las hojas de la yuca es
alrededor de 60 días, y el contenido de nitrógeno en las hojas caídas es aproxima-
damente la mitad del de las hojas en la planta, lo cual indica que dentro de la
planta se reciclan gran cantidad de nutrientes y que buena parte de ellos vuelven
al suelo y son tomados nuevamente por el cultivo. Es éste un buen mecanismo de
adaptación a los suelos pobres.
La yuca es ineficiente para absorber fósforo, pero pese a ello, crece bien en mu-
chos suelos con bajos niveles de fósforo, pues forma una asociación con micorrizas
las cuales ayudan a la planta a absorber este nutriente, las micorrizas seguramente,
le ayudan en la toma de otros nutrientes, además del fósforo.
En Colombia la yuca se siembra en cultivos de pequeña extensión, con una baja
tecnología aplicada, lo que explica los bajos rendimientos que se obtienen de este
cultivo, como se puede apreciar en la Tabla 14.1. El departamento del Valle es el
único que muestra un rendimiento relativamente apreciable, con 20 toneladas
por hectárea, y los de Caldas, Huila y Tolima superan ampliamente el promedio
nacional, el cual se estima en 10.353 kilos por hectárea.

239
TABLA 14.1 Superficie cosechada, producción y rendimiento promedio del cultivo de la yuca,
en varios departamentos, en 1988*.

Hectáreas Producción total Rendimiento


,Departamento
sembradas (ton) (kilos/ha)

,Antioquia 14.000 126.000 9.000


,Atlántico 11.500 123.500 10.740
,Bolívar 12.000 132.000 11.000
,Boyacá 10.000 90.000 9.000
,Caldas 250 3.750 15.000
,Caquetá 6.000 54.000 9.000
,Cauca 17.000 105.400 6.200
,Cesar 15.000 150.000 10.000
,Córdoba 10.200 112.200 11.000
,Guajira 400 4.000 10.000
,Huila 10.000 165.000 16.500
,Magdalena 22.400 240.000 10.714
,Meta 9.000 90.000 10.000
,Nariño 350 2.800 8.000
,N. de Santander 6.000 60.000 10.000
,Quindío 2.000 32.000 16.000
,Risaralda 1.100 7.700 7.000
,Santander 28.000 308.000 11.000
,Sucre 16.200 162.000 10.000
,Tolima 12.000 96.000 8.000
,Valle 4.300 86.000 20.000
,Total 207.700 2.150.350 10.353
Tomado de: OPSA, Ministerio de Agricultura, 1988. Cifras del Sector Agropecuario, Bogotá.

Lo bajo de estos rendimientos se pone de manifiesto si se considera que potencial-


mente se podrían producir hasta 70 toneladas por hectárea.

14.4 EXTRACCIÓN DE NUTRIENTES

La información sobre la absorción de nutrientes por la yuca varía considerable-


mente, debido posiblemente a las diferentes condiciones de suelos, variedades,
fertilización, etc.

240
Por cada 10 toneladas de raíces, la yuca extraen en ellas:
Nitrógeno 21 a 36 kilos
Fósforo (P2O5) 9 a 1 1 kilos
Potasio (K2O) 42 a 53 kilos
Si toda la planta se retirara del suelo, la extracción de estos nutrientes sería:
Nitrógeno 60 a 70 kilos
Fósforo (P2O5) 16 a 27 kilos
Potasio (K2O) 72 a 96 kilos
Como el promedio nacional de producción es de 10,3 toneladas por hectárea, las
extracciones de nutrientes anotadas se acercan a las que ocurren en la práctica en
este cultivo.
Las cifras anteriores no justifican la creencia de que este cultivo es un alto extractor
de nutrientes y empobrecedor del suelo, al menos en nuestro medio, y con las
producciones actuales. El empobrecimiento del suelo por el cultivo de la yuca
posiblemente ocurre, sobre todo cuando es en ladera, porque se incrementa la
erosión.

14.5 FERTILIDAD DE LOS SUELOS

Según se aprecia en la Tabla 14.2, hay una predominancia de los suelos fuerte-
mente ácidos en las áreas cultivadas en yuca, en los departamentos del Cauca,
Meta y Norte de Santander, con una distribución porcentual de valores bajos de

TABLA 14.2 Distribución porcentual de los valores de pH, materia orgánica, fósforo y potasio en suelos
dedicados al cultivo de la yuca en Colombia*.

pH M.O. P K
Departamentos
B M A B M A B M A B M A

Cauca 80 20 0 10 22 68 96 3 1 74 10 16
Huila 48 50 2 23 37 40 68 18 14 36 19 45
Guajira 0 56 44 39 29 32 18 9 73 49 22 22
Meta 91 9 0 16 23 61 83 7 10 71 25 4
N. de Santander 63 35 2 6 19 75 55 18 27 60 18 22
Valle del cauca 23 76 1 27 41 32 70 14 16 45 23 32

Tomada de: Instituto Colombiano Agropecuario, 1980. Estado actual de la fertilidad de los suelos colombianos y estimativos de las necesidades de
fertilizantes para varios cultivos. Ministerio de Agricultura, Bogotá.

241
pH del 80, 91 y 63%, respectivamente. En los departamentos del Huila, Guajira
y Valle del Cauca, dominan los valores medios y sólo la Guajira tiene un aprecia-
ble porcentaje (44%) de suelos con valores altos de pH. En los suelos cultivados
en yuca, con excepción de este úItimo departamento, prácticamente no existen
valores altos de pH.
Dados los valores de pH, en los departamentos del Cauca, Meta y Norte de
Santander, donde predominan los suelos de pH bajo, predominan también los
suelos con bajo contenido de fósforo y potasio, con requerimientos altos de ferti-
lización con estos nutrientes. Para estos suelos los requerimientos de abonamien-
to con fósforo varían entre los 75 y los 150 kilos de P2O5 por hectárea, y con
potasio entre los 50 y los 150 kilos de K2O por hectárea.
También los suelos del Huila y del Valle muestran, en su mayoría, un bajo conte-
nido de P. Son muy pocos los suelos dedicados al cultivo de la yuca que muestran
un alto contenido de P.
Salvo en el Huila, son pocos los suelos donde hay un alto contenido de K, y hay
una clara predominancia de los suelos bajos y medios en este elemento, donde es
alta la probabilidad de la respuesta a la fertilización con potasio.

14.6 PLAN DE FERTILIZACIÓN NUTRIM0N

En la Tabla 14.3, se presentan diferentes alternativas para la fertilización de la


yuca en las zonas de clima cálido de Colombia.

TABLA 14.3 Guía para la fertilización Nutrimón de la yuca en las zonas de clima cálido en Colombia*.

Época de aplicación**

Plan de fertilización Siembra 60-90 Dds Sistema de aplicación

Fertilizante y dosis (bultos/ha)

13-26-6 25-15-0-3 (S)


A En banda
4a6 4a6
15-15-15 Sulfato de amonio
B al fondo del surco
8 a 10 8 a 10
15-15-15 15-15-15 o
C
8 a 10 8 a 10 "en corona"
* ,El plan de fertilización específico para cada caso debe ser identificado por el Ingeniero Agrónomo de Asistencia Técnica, con base en el
,análisis de suelos.
** ,En suelos fuertemente ácidos será necesario aplicar en la presiembra entre 500 y 1.000 kg/ha de cal agrícola.

242
Tal como allí se indica, el fertilizante debe repartirse en dos aplicaciones, utilizan-
do sistemas que permitan localizar el fertilizante, tales como la banda lateral, el
fondo del surco o “en corona”.
Si el pH del suelo es inferior a 5,5 será necesario incorporar con el rastrillo entre
500 y 1.000 kg/ha de cal agrícola en la presiembra.

243
15.1 IMPORTANCIA

D
esde que se introdujo al país la semilla de soya (Glicine max, L. Merr), en
1930, su cultivo se ha venido desarrollando motivado por la demanda
de la industria, con precios remunerativos, y por los avances tecnológi-
cos logrados para su manejo agronómico.
El grano de soya es materia prima para la elaboración de aceites comestibles de
alta calidad y de gran consumo, como para la preparación de tortas con apreciado
valor protéico, que son utilizadas para la producción de concentrados alimenti-
cios en avicultura y ganadería.
Aun cuando la demanda industrial es básicamente para aceites y tortas, la semilla
de soya también se utiliza para la preparación de muchos productos como hari-
nas, sopas, salsas, pan, leche, grasas, glicerina y sintéticos. Además, los tallos y
hojas se pueden utilizar como forraje para ganado o como abono verde para me-
jorar los suelos.
Así, su cultivo se ha convertido en una alternativa importante, desde los puntos
de vista agrícola y económico, en la rotación de siembras de arroz, sorgo, algodón,
etc.
El área cultivada con soya en el país oscila entre 55.000 y 80.000 hectáreas/año,
dependiendo de la demanda y del precio del grano, regulados principalmente por
la oferta resultante de las importaciones de soya y otras materias primas para
extracción de aceite comestible. La producción nacional de soya ha sido insufi-
ciente para atender la creciente demanda interna de aceite comestible y de con-
centrados, por lo cual ha sido necesario importar grano en cantidad superior a las
75.000 toneladas/año.
Incrementando el área cultivada con soya y su productividad por hectárea, es
posible disminuir el gasto de divisas para importación del grano, que general-
mente supera los 25.000 dólares anuales.
El manejo eficiente de la fijación biológica del nitrógeno en el cultivo de soya y su
fertilización adecuada, son factores importantes para incrementar la productivi-
dad y la calidad del grano y para ayudar al cultivo a tolerar condiciones ambienta-
les y de suelo desfavorables.

245
15.2 ZONAS PRODUCTORAS

La soya se cultiva en terrenos mecanizables de los departamentos del Valle del


Cauca, Tolima, Huila, Meta y algunos del Litoral Atlántico.
La mayor área y la mayor producción del país (90-95%) del total se ubican en el
departamento del Valle del Cauca con cultivos notoriamente tecnificados, que
arrojan los mayores rendimientos de grano por hectárea (2,3 a 2,8 ton/ha). En el
segundo semestre del año, se siembra en esta región el 65% de su área total.
En la Tabla 15.1 con base en la información del Ministerio de Agricultura de
Colombia, se presenta un resumen de la producción de soya en el país, en los
úItimos años.
Sólo a partir del año 1983 se empezaron a establecer con soya algunas áreas de
cierta importancia, en otras regiones diferentes al valle geográfico del río Cauca,
lo cual estuvo asociado con el surgimiento de nuevas variedades o materiales
genéticos del cultivo.
Entre las nuevas zonas soyeras, se consideran como promisorias las siguientes:
centro y norte del Tolima, centro y sur del Huila, vegas y terrazas bajas del Ariari
en el Meta, valles del Aburrá en Antioquia, valle del río Sinú en Cordoba, y algu-
nos valles del Magdalena y del Cesar en el Litoral Atlántico.

TABLA 15.1 Area cultivada, producción y rendimiento de soya en Colombia.

Area Producción Rendimiento


Años
(miles ha) (miles ton) (kg/ha)

1985 67,2 141,0 2.105


1986 80,3 169,0 2.108
1987 59,9 107,0 1.807
1988 82,1 173,0 2.117

15.3 SUELOS

Tanto las características físicas de los suelos como las químicas inciden notoria-
mente en el crecimiento y producción de la soya.
15.3.1 Condiciones físicas
Este cultivo se adapta a diferentes tipos de texturas, siempre que los suelos presen-
ten, en primer lugar, un drenaje adecuado, en tal forma que elimine fácilmente

246
un exceso de agua, pero que retenga una cantidad suficiente para abastecer a las
plantas durante varios días, permitiendo, además, una buena aireación de la zona
radical, lo cual favorece la proliferación y el desarrollo de raíces.
Debido al crecimiento inicial de la raíz en forma pivotante, a la proliferación de
raicillas, al crecimiento constante de la raíz y a la importancia del agua del subsuelo
para la soya, es necesario utilizar un sistema apropiado de preparación de los
suelos que les dé soltura y que rompa y disgregue capas compactas o endurecidas
en los primeros 40 cm de profundidad, para obtener un mejor crecimiento y
mayor producción de grano de soya.
No son convenientes los suelos arcillosos por el exceso potencial de humedad, ni
los arenosos por su sequedad y altas temperaturas.
15.3.2 Condiciones químicas y fertilidad
La soya se desarrolla bien en suelos que no presentan niveles altos de Al, Mn, Na
o de sales, pues es muy sensible al efecto nocivo de estos elementos. Por el contra-
rio, su crecimiento y producción son favorables cuando en el suelo se presentan
niveles altos de P, Ca, Mg, K, S y de elementos menores Mn, Zn y Cu, principal-
mente.
Las condiciones anteriores se encuentran con frecuencia en suelos medianos o
moderadamente finos, generalmente de aluvión, con buen drenaje, nivel medio
de materia orgánica, un pH entre 6 y 6,7 y conductividad eléctrica menor de 1
mmho/cm.
Cuando el pH es menor de 5,6, o sea, en niveles ácidos, generalmente se presen-
tan deficiencias de calcio, magnesio, potasio, fósforo, molibdeno y ocurren exce-
sos de aluminio, afectando desfavorablemente el crecimiento de la soya.
En suelos alcalinos, cuando el pH es mayor de 7, es probable que se presenten
deficiencias de elementos menores (Zn, Mn, Fe, B) especialmente si hay presen-
cia de carbonatos libres, lo cual es frecuente en este tipo de suelos; en estas condi-
ciones también ocurren condiciones desfavorables para la disponibilidad del P y
del K.
Para conocer las características químicas de los suelos y poder determinar
confiablemente la clase y cantidad de fertilizantes que es necesario aplicar a un
cultivo, es indispensable realizar el análisis de suelos en laboratorios especializa-
dos.

247
15.3.3Características de suelos soyeros en Colombia
En la Tabla 15.2 se presenta una información general sobre algunos aspectos de la
fertilidad de los principales suelos de soya en el país.
Se puede observar que en el Valle del Cauca predominan los suelos ligeramente
ácidos o alcalinos, medios o bajos en materia orgánica y medios o altos tanto en
fósforo como en potasio. El exceso de Ca y de carbonatos en algunos suelos de
esta región causan deficiencia de elementos menores (Mn, Zn, Fe). En el Cauca y
en el Meta, contrastando con los suelos del valle, predominan los ácidos, bajos en
fósforo y en potasio. El porcentaje (%) de suelos ácidos y con bajo contenido de
materia orgánica es mayor en el Meta.
En algunos de los suelos del Valle del Cauca con niveles altos de potasio (entre
0,31 y 0,4 me/100 g) pueden ocurrir deficiencias de potasio cuando los conteni-
dos de Ca y Mg son muy altos.

TABLA 15.2 Distribución porcentual de pH, materia orgánica, fósforo y potasio en suelos
de los principales departamentos productores de soya*.

Valle del Cauca Cauca Meta


Factor - categorías
% suelos analizados

pH
Muy ácido
Menor 5,5 3 25 70
Moderado a ligeramente
5,6 a 6,5 43 52 27
ácido
6,6 a 7,3 32 22 3
Casi neutro
Mayor 7,3 22 1 0
Alcalino

M.O. (%)
Menor 3,0 Bajo 44 26 51
3,0 a 5,0 Medio 45 43 28
5,0 a 10,0 Alto 11 31 21

P (ppm-Bray II)
Menor 10 Bajo 28 73 70
10 a 20 Medio 24 16 9
Más de 20 Alto 48 11 21

K (me/100 g-intercamb.)
Menor 0,15 Bajo 26 45 56
0,15 a 0,30 medio Medio 39 28
Mayor 0,30 alto Alto 16 16

* Adaptado de Parra C., A. Fertlización en el cultivo de la soya.

248
De acuerdo con lo anterior, para cultivar soya se requerirá aplicar cal, casi siempre
en el Meta, en algunos casos en el Cauca y prácticamente no es necesario hacerlo
en el Valle.
En relación con la fertilización a base de fósforo y potasio, debe ser más frecuente
en el Meta y en el Cauca y con dosis más altas que en el Valle.
En todas las zonas es posible encontrar respuestas a la fertilización con nitrógeno,
especialmente cuando los niveles de materia orgánica en el suelo son bajos o me-
dios y si no es muy eficiente la inoculación con Rhizobium, bacterias simbióticas
fijadoras del N2 atmosférico.
En los suelos del Valle del alto Magdalena (Tolima, Huila) utilizables para el
cultivo de la soya, predominan los ligeramente ácidos o casi neutros. Especial-
mente en el Huila ocurren algunos ácidos con necesidad de cal, pero en las dos
regiones también hay algunos con exceso de calcio y carbonatos (pH mayor de
7,2) que inducen deficiencia de elementos menores, fósforo y potasio.
En esta misma región, la proporción de suelos con niveles bajos de materia orgá-
nica, fósforo y potasio es, respectivamente, 80 a 85%, 45 a 50% y 50 a 60%,
indicando una alta probabilidad de encontrar respuesta de la soya a la fertiliza-
ción con nitrógeno y una probabilidad media de encontrar respuestas a fósforo y
potasio en dosis moderadas.

15.4 VARIEDADES

A partir de 1967 se inició la utilización de variedades de soya producidas en el


país por el ICA, destacándose en 1980-1982, ICA-Tuníaya partir de 1983 soyica
N-21, soyica P-31 y soyica P-32, que permitieron incorporar áreas nuevas para
este cultivo. Posteriormente, 1986, se entregó a los agricultores la variedad soyica
N-22, de buena adaptación a las diferentes condiciones de las zonas productoras
de soya en el país, especialmente en el Tolima y Huila.
Para siembras en el Meta, se han utilizado específicamente las variedades soyica
P-33 y soyica Ariari-1. La empresa privada ha contribuido también con la selec-
ción y adaptación de genotipos, comercializando las variedades Victoria y Valluna-5
(PROACOL), SV-77 y SV-89 (Semillas Valle) y Andree 23 (Semillas Andree),
hasta ahora cultivados principalmente en el Valle del Cauca.
Los rendimientos en grano de soya oscilan generalmente entre 1.500 y 3.000 kg/
ha, según la región, variedad y condiciones climáticas, pero se obtienen con algu-
na frecuencia producciones hasta de 4.000 kg/ha. El rendimiento promedio en el

249
país varía entre 1,6 y 2,3 Ton de grano/ha, según la zona, ubicándose el Meta y el
Litoral Atlántico en las inferiores, el Valle del Cauca en las superiores y el
Tolima-Huila en rendimientos intermedios.
En zonas de temperaturas altas, el período vegetativo de la soya es menor (95 a
110 días), comparado con una duración de 110 a 130 días en zonas menos cálidas
como el Valle del Cauca y la meseta de Ibagué.
Para obtener producciones rentables de soya e incrementos de rendimiento en
grano con el uso de fertilizantes, este cultivo exige un buen suministro de agua
(500 a 750 mm), bien distribuidos a lo largo del período vegetativo en forma de
lluvia o de riego suplementario.
Bajo condiciones desfavorables en cuanto a distribución del agua para el cultivo
de la soya, son más recomendables las variedades de crecimiento indeterminado
como soyica P-32, soyica N-21 y soyica N-22, ya que su fase reproductiva es
alternada y de mayor duración, dando mayor probabilidad de producción de
vainas cuando hay períodos prolongados de sequía.

15.5 REQUERIMIENTOS NUTRICIONALES

15.5.1 Extracción de nutrientes


El cultivo de soya requiere cantidades apreciables de nutrientes para producir
cosechas elevadas de granos de buena calidad, considerándose que extrae más
nutrientes que otros cultivos corrientes.
Además del nitrógeno, que la soya por ser leguminosa recibe de la atmósfera por
conducto de la bacteria Rhizobium japonicum, son especialmente importantes los
nutrientes fósforo, potasio y calcio.
De acuerdo con la información de diferentes fuentes, la extracción de nutrientes
mayores para la producción de 3 toneladas de granos por hectárea, puede variar
entre las siguientes cantidades:
nitrógeno (N) 220 a 275 kg
fósforo (P205) 50 a 65 kg
potasio (K2O) 120 a 150 kg
calcio (Ca) 60 a 70 kg
magnesio (Mg) 15 a 25 kg
azufre (S) 15 a 20 kg

250
15.5.2 Absorción durante el ciclo vegetativo
a) Nitrógeno
La absorción de nitrógeno por la soya es intensa a partir de la formación de los
primordios florales (25 a 35 días de la emergencia) hasta el llenado de las
vainas (85-90 d.d.e.). Entre la floración y el inicio del llenado de las vainas se
absorbe aproximadamente un 50% del total de nitrógeno requerido por la
soya.
La proporción de nitrógeno absorbido por la soya, proveniente de la fijación
simbiótica, es muy variable (25% a más del 75%), por las condiciones del
suelo, clima y manejo, reduciéndose por la aplicación de fertilizantes
nitrogenados.
Ya que la absorción de nitrógeno procedente del proceso simbiótico, tanto en
los primeros días de emergencia de las plantas de soya como en el inicio de
formación de vainas, es menos intenso pero de alto requerimiento por ellas, la
aplicación complementaria de nitrógeno en estas épocas, beneficia la produc-
ción de granos sin afectar apreciablemente la fijación simbiótica.
b) Fósforo y potasio
La absorción de estos dos elementos por la soya sigue el modelo de acumula-
ción de materia seca: inicialmente es lenta, incrementándose notoriamente a
partir de la floración y hasta el llenado de los granos.
El potasio es absorbido en cantidad notoriamente mayor que el fósforo y su
rata de absorción es ligeramente más intensa entre la plena floración y la ini-
ciación de formación de vainas, pero disminuye unos días antes de que dismi-
nuya la del fósforo.
No obstante la intensa absorción de fósforo hasta la maduración de los granos,
la acumulación de este elemento en los tejidos de las plantas de soya antes de
floración es importante para suplir sus necesidades posteriores.
Parte del N, P y K acumulados en las hojas y tallos se traslocan a los granos en
proporción apreciable y cerca de un 75% del N y del P y un 60% del K total
absorbido por las plantas de soya se ubican allí. Aproximadamente un 50% de
la cantidad presente de estos elementos en las semillas proviene de traslocación
y el 50% restante de absorción directa del suelo durante la formación y llenado
de las mismas.

251
15.6 REQUERIMIENTOS DE FERTILIZACIÓN

15.6.1 Conceptos generales


Por su relativamente alto requerimiento de nutrientes y para la producción abun-
dante de granos de óptima calidad, la soya debe fertilizarse con los nutrientes que
el suelo no le puede suministrar en cantidad suficiente y oportuna.
Este cultivo es muy sensible a condiciones físicas y químicas desfavorables del
suelo, pero tolera ciertos niveles bajos de los nutrientes N, P y K, por su asocia-
ción con bacterias fijadoras de N y por su buena capacidad de extracción de P y K
del suelo, compensando así, en parte, sus altos requerimientos de estos nutrientes.
15.6.2 Suelos ácidos
En suelos ácidos, generalmente deficientes en Ca, P, K y Mo, y con niveles tóxicos
de Al, la soya no se desarrolla bien, siendo necesario encalar y hacer una fertiliza-
ción con niveles moderados a altos de N, P y K. Con cierta frecuencia, también es
necesario aplicar Mg y Zn.
Las dosis de cal utilizadas normalmente para cultivos de soya en el Meta y en el
Cauca, varían entre 1 y 2 toneladas de cal agrícola o de cal dolomítica por hectá-
rea.
15.6.3 Suelos alcalinos
En suelos con pH mayor de 7,3, la soya se afecta generalmente por deficiencia de
elementos menores, especialmente Mn, Fe, Zn y B, que es necesario suministrar
mediante fertilización edáficas y/o foliares.
También en estos suelos pueden ocurrir deficiencia de P y K cuando su contenido
no es alto y se presentan niveles excesivos de carbonatos, o de Ca y Mg activos.

15.7 FERTILIZACIÓN CON NITRÓGENO

15.7.1 Fijación y fertilización


La soya, como otras leguminosas industriales, requiere gran cantidad de nitróge-
no, que parcialmente es suministrado de la atmósfera por el Rhizobium japonicum,
como ya se mencionó, pero que sólo es suficiente para producir unos 2.000 kg de
grano/ha. Para producciones superiores a 2,5 ton/ha, aun con buena nodulación,
es necesario aplicar fertilizantes nitrogenados para suplir el apreciable y rápido
requerimiento en la época de formación de granos, especialmente cuando el con-
tenido de N aprovechable del suelo es bajo.

252
Así, cuando las condiciones de nodulación de las raíces por la bacteria Rhizobium
no son satisfactorias y cuando el suministro de N por el suelo es deficiente (mate-
ria orgánica baja o nitrificación lenta), es necesario fertilizar con nitrógeno la
soya, aplicando 15 a 20 kg del elemento/ha con la siembra o en la primera semana
de emergencia y 30 a 70 kg de N en la época de florescencia a formación de vainas
(35 a 45 d.d.e), según las condiciones del suelo, nodulación, clima y cultivo.
Anteriormente se discutió como en estas etapas inicial y avanzada del cultivo se
afecta poco la fijación de nitrógeno atmosférico, que generalmente disminuye
por la aplicación de nitrógeno al suelo, especialmente en la zona de nodulación de
las raíces.
15.7.2 Dosis de nitrógeno
En las pruebas de fertilización realizadas principalmente por el ICA en diferentes
regiones, se ha encontrado poca respuesta al N en los suelos del Valle del Cauca y
una respuesta moderada a alta en otras zonas. En la Tabla 15.3 se presentan unas
recomendaciones generales de fertilización nitrogenada en soya, teniendo en cuenta
el contenido de materia orgánica del suelo y la eficiencia en la fijación de nitróge-
no atmosférico. Para una eficiente fijación de nitrógeno se requieren condiciones
físicas, químicas y de fertilidad favorables en el suelo, presencia de cepas de
Rhizobium efectivas y una interacción favorable entre la variedad de soya y dichas
cepas.
El Instituto Colombiano Agropecuario produce cepas de Bradyrhizobium
japonicum eficientes bajo diferentes condiciones ambientales y de acuerdo con la
variedad de soya. Entre ellos se han destacado la ICA J001 en el Meta y Cesar y la
ICA J003 en el Tolima.

TABLA 15.3 Recomendaciones para la fertilización de la soya con nitrógeno*.

Materia orgánica Eficiencia fijación nitrógeno


en el suelo
Alta Moderada Baja

% kg N/ha

Menos de 1,7 45 70 100


de 1,7 a 2,5 25 45 75
más de 2,5 10 25 50

* Adaptado de Frye C., Alberto. Recomendación de fertilización en cultivos. Universidad del Tolima. 1989.

253
Los máximos rendimientos de soya se obtienen con una relación complementaria
entre nodulación efectiva y fertilización con N: no es posible lograrlo con sólo
fijación atmosférica ni con el sólo uso de fertilizantes nitrogenados.
15.7.3 Fuentes de nitrógeno y su manejo
Para la primera aplicación de nitrógeno con la siembra o en los primeros días de
germinada la soya, se debe utilizar abonos que también aporten P y/o K, según los
requerimientos de fertilización, como los siguientes: 13-26-6, 15-15-15, 25-15-0-3,
DAP (18-46-0).
Estos fertilizantes deben ubicarse en tal forma que queden cerca a la zona radicular
pero no dentro de ella, para no afectar el proceso de infección y nodulación del
Rhizobium.
Para la segunda época de aplicación, o sea, en la florescencia, se puede utilizar
UREA (46% N) y/o SULFATO DE AMONIO (21-0-0-24S). Este úItimo ferti-
lizante con mayor eficiencia en el caso de suelos con deficiencia de azufre, pobres
en materia orgánica o alcalinos.

15.8 FERTILIZACIÓN CON FÓSFORO

15.8.1 Extracción y respuesta a la fertilización


La soya requiere mayor cantidad de fósforo que otros cultivos corrientes y su
suministro en cantidad adecuada durante todo el ciclo vegetativo, es esencial para
obtener buenos rendimientos.
Sin embargo, en suelos que no sean altamente fijadores de fósforo, las dosis re-
queridas en la fertilización no son altas y, además, generalmente sólo se obtiene
una respuesta apreciable al suministro de este elemento cuando el contenido en el
suelo es bajo.
Esta moderada respuesta de la soya a la fertilización con fósforo se debe a una gran
capacidad de extracción de este elemento del suelo, logrando absorber formas de
P que otros cultivos corrientes no pueden hacerlo; Así, puede aprovechar
eficientemente el fósforo residual de fertilización realizadas en un cultivo inme-
diatamente anterior, cuando la humedad del suelo y sus condiciones físicas y de
fertilidad sean favorables.
Las dosis excesivas de fósforo puede causar disturbios en el crecimiento y en la
producción de la soya, induciendo deficiencias de Zn y una maduración prema-
tura de la cosecha, con disminución de los rendimientos.

254
De todas maneras es conveniente aplicar fósforo al cultivo de soya para conservar
el nivel de fertilidad del suelo, ante la extracción apreciable de fósforo que va a
soportar y, se favorecen así los cultivos siguientes en la rotación.
15.8.2 Dosis de fósforo
El plan de fertilización de la soya con fósforo debe establecerse esencialmente con
base en los resultados del análisis de suelos y teniendo en cuenta el posible efecto
residual de fertilizantes fosfóricos aplicados en cultivos inmediatamente anterio-
res.
En suelos normales, puede esperarse aumentos de rendimiento en grano de soya
con la fertilización fosfórica, aplicando dosis moderadas del elemento a suelos
cuyo contenido sea bajo y que, no tengan un efecto residual de P apreciable.
En suelos ácidos fijadores de fósforo como los del Meta y algunos del Cauca, hay
un mayor requerimiento del elemento y una mayor respuesta en producción a su
aplicación en dosis altas.
En la Tabla 15.4 se presenta una guía para la fertilización fosfórica de la soya en
suelos normales o en suelos ácidos, según el contenido del elemento. Para cada
categoría o rango de fósforo, la dosis de fertilización más baja debe corresponder
tanto a los mayores niveles del elemento en el suelo, según el análisis químico,
como a las situaciones en que se siembre la soya despues de un cultivo fertilizado
con suficiente fósforo.
En el manejo de suelos ácidos, las dosis mayores dentro de cada rango deben
corresponder a algunas de las siguientes situaciones en el suelo: menor contenido
de P, carencia de P residual, mayor acidez o menor encalamiento, fertilización
completa y balanceada con otros elementos, especialmente K, Mg, Zn y B.

TABLA 15.4 Recomendaciones para la fertilización de la soya con fósforo.

Fertilización (kg P2O5/ha)


Categorías
ppm P(+) Suelos normales Suelos ácidos
(Moderada fijación P) (Alta fijación P)
Menor de 5 60 a 70 100 a 125
de 5 a 10 45 a 65 70 a 90
de 10 a 1 5 30 a 45 45 a 65
mayor de 15 0 a 25 20 a 40

255
15.8.3 Fuentes de fósforo y su manejo
La primera aplicación de fósforo (50% a 100% de la dosis), debe ir con arado o
rastrillo a 10 o 15 cm de profundidad antes de la siembra, especialmente en zonas
con déficit hídrico durante el trascurso del período vegetativo de la soya. Para esta
aplicación se puede usar SUPERFOSFATO TRIPLE (46% P2O5) en cualquier
suelo, o ABONO FOSFÓRICO de Paz del Río (10% P 2 0 5) y ROCA
FOSFÓRICA (20-22% P2O5) en suelos ácidos.
La cantidad restante de fósforo se debe aplicar con la siembra, en banda a 12-15
cm de la semilla, o por surcos en los primeros días de germinada la soya, utilizan-
do fertilizantes que aportan también el N requerido para esta época inicial, con o
sin K, como los productos NUTRIMON 43-26-6,15-15-15, 25-15-0-3 o DAP
(18-46-0).

15.9 FERTILIZACIÓN CON POTASIO

15.9.1 Extracción y respuesta a la fertilización


La soya también extrae potasio en cantidad superior a otros cultivos semestrales
corrientes y, a diferencia de ellos, transporta una proporción apreciable del ele-
mento absorbido a las semillas (aproximadamente un 60%).
El suministro de potasio a la soya en cantidad adecuada está relacionado con altas
producciones; además, incrementa la retención de vainas y disminuye su dehicencia;
mejora apreciablemente la calidad de los granos y le da al cultivo mayor resisten-
cia al volcamiento.
Por los factores anteriores, es necesario fertilizar con potasio los suelos que presen-
tan bajo contenido aprovechable del elemento que, en el caso de la soya, por tener
una alta capacidad de extracción de K del suelo, sólo se presenterán deficiencias
cuando este sea muy pobre en tal elemento o cuando existen factores antagónicos
pronunciados para su absorción, como es el exceso de Ca y Mg.
Así, en experimentos de campo realizados por el ICA se ha observado que sólo
hay incrementos apreciables en el rendimiento de soya con la aplicación de ferti-
lizantes potásicos, si el contenido de potasio en el suelo es menor de 0,2 me/100g
o cuando hay un exceso de calcio y de magnesio con respecto a potasio (Ca + Mg/
K > 75); tanto la incorporación de residuos de cosecha antes de la siembra como
la fertilización moderada a alta con K del cultivo que le antecede, suministran
cantidades variables del elemento a la soya que, de manera especial, sus raíces
presentan la capacidad de utilizarlos, disminuyendo así el requerimiento de ferti-
lización.

256
15.9.2 Dosis de potasio
Lo mismo que en el caso del fósforo, la fertilización potásica de la soya debe
establecerse con base en los resultados de análisis de suelos y teniendo en cuenta el
aporte del elemento que puedan hacer tanto los residuos de cosecha incorporados
inmediatamente antes de la siembra, como el residuo de fertilizantes aplicados en
el cultivo anterior.
Las respuestas encontradas a la fertilización de la soya con potasio corresponden a
dosis bajas o moderadas con tendencia a causar disminución en los rendimientos
si se aplican cantidades mayores de las requeridas, especialmente cuando hay de-
ficiencia e insuficiencia, ante el suministro de potasio, de algún elemento menor.
En la Tabla 15.5 se presentan las recomendaciones para la fertilización con potasio,
según el contenido del elemento y, además, en suelos ligeramente ácidos o alcalinos
según su relación con el Ca+Mg.

TABLA 15.5 Recomendaciones para la fertilización de la soya con potasio.

SUELOS LIGERAMENTE ÁCIDOS A ALCALINOS

Categoría K Categorías Fertilización


me/100g (Ca + Mg)/K kg K2O/ha

Mayor de 75 50 a 75
Menor de 0,15
Menor de 75 25 a 45

Mayor de 75 40 a 60
de 0,15 a 0,20
Menor de 75 15 a 25

Mayor de 75 25 a 45
Más de 0,20
Menor de 75 0

SUELOS ÁCIDOS

Categoría K Fertilización

Menor de 0,10 60 a 85

0,10 a 0,15 40 a 60

0,15 a 0,20 15 a 30

Más de 0,20 0

257
15.9.3 Fuentes de potasio y su manejo
Parte del potasio se aplica simultáneamente con el fósforo en la fertilización ini-
cial temprana, antes de la siembra o al tiempo con ella, utilizando alguno de los
compuestos 13-26-6 o 15-15-15.
Para completar las dosis o para eplicaciones posteriores (en los primeros 15 días
de emergida la soya), se utiliza corrientemente cloruro de potasio (60% K2O).
Por la sensibilidad de la soya a la salinidad y ante el índice de salinidad elevado de
los fertilizantes potásicos, debe evitarse el situarlos cerca a las plantas o en su zona
de raíces, especialmente en los estados iniciales de germinación y crecimiento.

TABLA 15.6 Guía general para la fertilización Nutrimón de la soya.

FERTILIZANTES REQUERIDOS*
SUELOS Y DOSIS DE NUTRIENTES
N - P2O5 - K2O
13-26-6 15-15-15 TSP** KCl UREA SAM

kg/ha Bultos/ha

Suelos ligeramente ácidos


a alcalinos
30 15 15 - 2 - - 1/2 1
30 40 20 2 2 - - - 1
40 25 30 1 1 y 1/2 - 1/2 1/2 1
50 40 20 2 2 - - 1/2 1
55 40 45 1 3 y 1/2 - 1/2 1/2 1
50 60 25 3 y 1/2 2 - - - 1
72 40 20 2 2 - - 1 2
72 60 25 3 y 1/2 2 - - 1 1
72 60 45 1 y 1/2 5 y 1/2 - - 1/2 1

Suelos ácidos***

45 90 45 - 4 y 1/2 2 y 1/2 1/2 1/2 -


45 90 60 - 4 y 1/2 2 y 1/2 1 1/2 -
40 120 45 - 4 4 1/2 1/2 -
40 120 60 - 4 4 1 1/2 -
40 120 75 - 4 4 1 y 1/2 1/2 -
60 95 60 - 8 1 y 1/2 - - -
60 120 60 - 8 2 y 1/2 - - -
60 120 75 - 8 2 y 1/2 - - -
* Deben aplicarse en la forma y época indicadas en el texto.
** En suelos ácidos se puede sustituir parcialmente con abonos de baja solubilidad o con DAP.
*** Según el pH y el contenido de aluminio deben tratarse con 1 o 2 toneladas de cal agrícola/ha.

258
15.10 PLAN DE FERTILIZACIÓN NUTRIMON DE LA SOYA

La fertilización más acertada y conveniente para un cultivo se puede hacer con


base en los resultados del análisis químico del suelo en el cual se va a sembrar y
considerando los factores ambientales y de manejo agronómico que inciden en el
estado nutricional de las plantas.
Teniendo en cuenta las características predominantes de los suelos en las cuales se
cultiva la soya en el país y, principalmente, los resultados experimentales sobre
respuesta de este cultivo a la fertilización, en la Tabla 15.6 se presenta una guía
general de fertilización.
Para cada agrupación de suelos (los ligeramente ácidos a alcalinos y los ácidos), se
presentan ocho alternativas de fertilización, variando las dosis de N, P2O5 Y K2O
y su combinación. Al frente de cada opción se anotan la cantidad de fertilizantes
NUTRIMON (en bultos/ha), que es necesario aplicar para suplir las dosis de
nutrientes establecidas.
Por su alta solubilidad, los abonos NUTRIMON permiten una acción rápida y
efectiva sobre la nutrición de las plantas; además, por sus gránulos grandes y uni-
formes permiten también un suministro continuo y prolongado de sus nutrientes.
Debe tenerse en cuenta que con la fertilización sólo se logran buenos resultados si
el cultivo se desarrolla bajo condiciones favorables de clima y de manejo agronó-
mico y fitosanitario.

15.11 BIBLIOGRAFÍA

Betancourt, A. y De Luca, M., 1987. Efecto de la interacción entre la fertilización


nitrogenada y el Rhizobium japonicum sobre la producción de soya. Tesis Ing.
Agr. Universidad del Tolima. Ibagué. 58 p.

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Piedemonte Llanero. Boletín Técnico No. 173. ICA, Villavicencio.

Carmen, C. y Medina, D., 1990. La soya en el Piedemonte Llanero. Asiava, Cali,


No. 32, enero-marzo. pp. 11-15.

Cifuentes, O.K. y Montenegro, O.,1986. Determinación de los niveles de fertili-


zación con N, P, K y el efecto de elementos menores en soya, en un suelo de
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259
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N, sobre la producción de soya. Tesis Ing. Agr. Universidad del Tolima. Ibagué.

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suelo de la terraza de Ibagué. Tesis Ing. Agr. Universidad del Tolima, Ibagué.
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Ibagué - Neiva - Girardot. ICA, Ibagué. 106 p.

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_______ 1973. Fertilización de la soya en Colombia. 28 p.

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del Cauca. Asiava, Cali, No. 19, octubre-diciembre. pp. 26-27.

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Scott, W.O. y Aldrich, S. R., 1975. Producción moderna de soya. Centro Regio-
nal de Ayuda Técnica. AID. Editorial Hemisferio Sur. Buenos Aires, Argen-
tina.

260
16.1 INTRODUCCION

EI cultivo del banano es hoy una explotación de gran valor económico y social
para Colombia y otros países. Evidentemente que el conocimiento de esta impor-
tancia genera preocupación en mejorar los sistemas de producción, necesitándose
en este sentido como punto primordial proveer a las plantas de una buena canti-
dad de nutrimentos disponibles en el suelo.
Por la gran extracción de nutrientes que el cultivo hace, es necesario incluir la
fertilización como medio no sólo de retribución y suplementación de nutrientes
al suelo, sino para poder mantener unos niveles de producción altos que compen-
sen los costos de operación y hagan rentable la explotación bananera.
Debido a la importancia que tiene la fertilidad actual y la nutrición del cultivo del
banano, se ha hecho una revisión bibliográfica, sobre diferentes aspectos relacio-
nados con este tema, la cual permitirá obtener un conocimiento amplio, con el
fin de permitir su aplicación a agricultores y técnicos en la nutrición de esta
mugácea.

16.2 SUELOS

El cultivo del banano, se asienta en los más variados suelos del mundo, depen-
diendo del tipo de explotación en donde se desarrolle.
En algunos países se cultivan clones de la especie Musa balbisiana, para consumo
interno y forman parte muy importante de la dieta de sus pobladores (21). Estos
clones se caracterizan por ser poco existentes en suelos, pero su productividad es
escasa, cuando se cultivan en suelos ricos ésta mejora, pero no en forma sustancial
ya que tratándose de un cultivo familiar su tecnología es baja y su rendimiento se
adapta a las necesidades de sus cultivadores.
Los cultivares Acuminata, se caracterizan en su mayoría por su consumo como
fruta fresca y constituyen la base del comercio mundial de la exportación de
bananos. Son exigentes en suelos, y guardan relación con su potencial de produc-
tividad. Estos clones se cultivan en forma intensiva, en plantaciones altamente
tecnificadas y su comportamiento con respecto a suelos es muy diverso (21).

262
Según Simmonds (22) no existe “una buena tierra para banano” cuando se pre-
tende cultivar sin fertilización por un período largo. De acuerdo con la tecnología
moderna y los altos niveles de productividad esperados, no es posible que ningún
suelo por bueno que sea pueda dar altas producciones de banano sin la fertiliza-
ción adecuada a sus necesidades.
16.2.1 Origen
Los suelos bananeros de los países productores, son de muy diverso origen y se
presentan en diferentes estados de meteorización.
En América Central, Colombia y Jamaica, encontramos los fértiles aluviones, que
varían en su naturaleza física desde las margas abigarradas hasta las arenas pedre-
gosas (22); las cenizas volcánicas latosolizadas de Ecuador y Camerún; los aluvio-
nes terciarios de Costa de Marfil; las terrazas altas de Guinea; los aluviones costeros
de Jamaica, Filipinas, México y Costa de Marfil (4); los muy diversos suelos de la
India, que comprenden desde las arenas hasta las pesadas arcillas de los deltas y
lateritas; las tierras rojas y ácidas de origen volcánico de Queesland y por último
se mencionan las lavas macizas de Samoa, que a veces apenas si constituyen otra
cosa que rocas descompuestas.
En razón a lo anterior se puede afirmar que todas las texturas se hallan represen-
tadas, por lo que se comprende que los problemas técnicos del cultivo sean tan
sumamente variados.
16.2.2 Características físicas
Las texturas más recomendables para obtener una buena cosecha económica de
bananos, son las medias, desde franco arenosos muy finos y finos hasta franco
arcillosos. Texturas más livianas o pesadas pueden provocar problemas de manejo.
Los subsuelos pueden ser de texturas más livianas para a favorecer el drenaje, pero
sin ser demasiado livianos como arenas gruesas o gravas que hagan un drenaje
excesivo, o arcillas pesadas que dificulten el libre movimiento vertical del agua
(21).
Champion (4), señala que el suelo para banano debe ser profundo, bien estructu-
rado y drenado.
Por su parte, la United Brands (24) afirma que los suelos más aptos para el cultivo
son aquéllos de formación aluvial con buena profundidad, estructuración, drena-
je interno, de alta fertilidad y cuya textura varía dentro de la gama de los francos
y sugiere igualmente que los suelos con más de 40% de arcilla o compactado no
deben sembrarse.

263
A su vez Simmonds (22), comenta que son tres los factores que deciden si un
suelo es apto o no para banano: la estructura, la profundidad, y la presencia o
ausencia de sustancias tóxicas; sin embargo, Haarer (9), asegura que “el banano
debe asentarse sobre un suelo fértil, desmenuzable y de cierto espesor en su capa
de tierra vegetal. El tipo de suelo resulta de escasa importancia con tal de que sea
de reacción neutra y no esté sujeto a inundaciones”.
Las condiciones físicas de los suelos aluviales son muy variables y dependen no
solamente del material matriz originario, sino también de la forma de descompo-
sición. En el primer caso, los aluviones provenientes de rocas sedimentarias con
alto contenido de calcio, tienen texturas muy variadas desde arenas gruesas hasta
arcillas muy pesadas, y en todos los casos se da la presencia de un alto contenido
de limo móvil, que disminuye el espacio de poro y provoca la compactación de
los suelos. Los suelos aluviales de origen sedimentarlo, que desarrollan bajo con-
diciones hidromórficas tienen la tendencia a producir texturas más pesadas que
los piroclásticos desarrollados bajo condiciones de buen drenaje.
Los aluviones provenientes de materiales volcánicos, tienen un comportamiento
físico muy diferente a los anteriores, sus texturas tienden a ser más livianas, con
poca tendencia a materiales finos, reduciéndose la arcilla y los limos y por tanto
son suelos friables, permeables y con baja capacidad de compactación. Los aluvio-
nes procedentes de estos materiales son mas fáciles de manejar que los provenien-
tes de rocas sedimentarias, pero tienen menor potencial de producción bananera.
De acuerdo con la información anotada, no existe un tipo determinado de condi-
ción física de los suelos bananeros aluviales, ya que en una misma área podrían
encontrarse texturas desde arenas sueltas en todo el perfil hasta arcillas pesadas
con más del 60%.
Oschatz (19) complementa que todas las demás condiciones para un buen creci-
miento pueden ser ofrecidas actualmente con la ayuda de las técnicas modernas
de producción. El complejo de absorción y la saturación de bases pueden ser
mejoradas por el regular abonamiento orgánico y por la incorporación de fertili-
zantes minerales para suplir la falta de alimentos nutritivos, igualmente es posible
corregir condiciones desfavorables del suelo mediante las labores culturales apro-
piadas para cada caso y por medio de riegos regulares (18).
16.2.3 Profundidad
La profundidad de los suelos bananeros depende de su origen; los suelos latosólicos
de topografía quebrada de Costa de Marfil son poco profundos, con gravas en su
perfil y materiales matrices, en estados de descomposición que limitan el desarro-
llo de raíces (5).

264
Por el contrario los suelos aluviales de Centroamérica, Colombia, Ecuador y Fili-
pinas son profundos, con limitaciones texturales en los subsuelos o tablas de agua
altas que pueden limitar el crecimiento normal de las raíces.
Los suelos de las Islas Canarias por su poca profundidad natural, se han construi-
do en forma artificial, transportando el suelo a veces desde largas distancias a
terrazas especialmente construidas, con profundidad variable, pero suficiente para
el desarrollo del sistema radical de la planta (7).
Los suelos bananeros de alta potencialidad de producción deben presentar un
perfil permeable, físicamente bien balanceado hasta una profundidad no menos
de 1,50 metros. Los estratos u horizontes con profundidades superiores a la ano-
tada, no deben presentar capas endurecidas, impermeables o arcillosas que limi-
tan el libre movimiento vertical del agua, y con ello elevar el nivel freático. El
perfil de un buen suelo bananero, debe estar libre de gravas, piedras y estratos
endurecidos.
16.2.4 Características químicas
Las características químicas de los suelos bananeros, están dadas en primer térmi-
no por el origen del material matriz y en segundo lugar por el grado de desarrollo
y formación de los suelos.
Los suelos aluviales de origen sedimentario formados bajo condiciones
hidromórficas desarrollan arcillas del tipo de las Montmorillonitas con alta capaci-
dad de absorción de cationes; los aluviales de origen volcánico se caracterizan por
presentar una capacidad de intercambio de cationes media; los originados de
piroclásticos y cenizas volcánicas, de las Antillas Francesas, Costa Rica y Ecuador
tienen una capacidad de intercambio baja, resultado de la baja cantidad de mine-
rales arcillosos.
Las características químicas de los suelos bananeros en el mundo son muy diver-
sas, por lo tanto para lograr un crecimiento normal la planta requiere que el suelo
tenga en cantidades suficientes, todos los elementos esenciales y que éstos se en-
cuentren en forma asimilable.
La planta del banano por su constitución botánica tiene un sistema radical muy
deficiente que no guarda relación con su excelente sistema foliar y el desarrollo
muy rápido de su inflorescencia; por tal motivo los suelos bananeros deben de
contener los nutrimentos necesarios y bien balanceados, fácilmente asimilables
en el momento más oportuno, ya que se ha demostrado que la planta tiene capa-
cidad para absorber y almacenar elementos en los mejores momentos fisiológicos
para ser utilizados cuando más se ocupan y quizás no estén disponibles. Si bien es

265
cierto que un buen suelo bananero tiene capacidad de sustentar una cosecha nor-
mal, las exigencies modernas de alta productividad hacen que sea necesario agre-
gar sistematicamente y en grandes cantidades los nutrientes en forma de fertili-
zantes (21).

16.3 NUTRICIÓN DEL BANANO

Las necesidades nutricionales de las plantas de banano están en relación a los


términos siguientes:
— Aprovechamiento que se desea obtener de la cosecha en un momento dado de
acuerdo a las características de los mercados.
— Tipo de clon bajo cultivo y de la potencialidad productiva del mismo.
— Densidad de población de unidades de producción.
— Balance de nutrimentos en el suelo.
En la nutrición de la planta de banano se debe considerar el efecto residual de los
elementos aplicados con anterioridad; el P, K, Ca, Mg, S y los elementos menores,
se concentran en el suelo, cuando se aplica en cantidades elevadas y constantes;
altas concentraciones de algún nutrimento, pueden restringir la absorción nor-
mal de otro u otros elementos y en algunos casos puede llegar a provocar hasta
fitotoxicidad, con pérdidas importantes en el desarrollo de las plantas en las cosechas.
16.3.1 Reacción del suelo
Los pH más altos son propios de regiones con poca lluvia, por lo cual tienen más
disponibilidad de elementos y menos lixiviación de los mismos, principalmente
potasio, magnesio, etc. Los suelos con pH ácidos son propios de áreas con lluvias
excesivas, las que ocasionan una fuga mayor de nutrientes debido al lavado,
Iixiviación y erosión por lo que estos suelos necesitan mayores cantidades con
aplicaciones más frecuentes de fertilizantes para corregir cualquier deficiencia de
elementos mayores o menores (24).
Según Baillon (1), el banano vegeta normalmente sobre suelos cuya reacción varía
de pH 4,5 a 8,0. El efecto desfavorable de la acidez sobre la nutrición y los rendi-
mientos se reflejan en diversos fenómenos pedológicos. Champion (4) coincide
con lo anterior y agrega que las mejores plantaciones se encuentran en suelos con
pH de 6,0 a 7,5.
Ochoa (20) reporta que las condiciones ideales de pH en un suelo bananero es de
6,5 ya que según García (8) a este grado de reacción se asimila más fácilmente el
K porque Mg no interfiere.

266
Soto (21), manifiesta que es indudable que pH de 8,0 o mayores, son evidencia
de altos contenidos de Ca, Mg y Na, que pueden resultar muy perjudiciales en la
asimilación del K y Mg por desequilibrio.
De otra parte, Haarer (9), afirma que los bananos se cultivan en suelos de todos
los tipos, más a menudo con valores de pH que oscilan entre 4,5 y 7,0, siendo
preferible el pH 6,0.
Ensayos realizados por Oschatz (19) demuestran correlaciones fuertemente posi-
tivas entre el rendimiento y el aumento del valor pH desde 4,5 a 6,5. Sin embar-
go, Croucher y Michel, citados por Simmonds (22) concluyeron que el pH den-
tro de límites amplios, carece de importancia y que por lo tanto no existe una
razón a priori para esperar resultados beneficiosos en materia de cultivo bananero,
del encalado de los suelos ácidos a menos que exista una verdadera deficiencia de
calcio.
En estudio realizado por Jurado (10), en 1977 en 507 muestras de suelos de la
zona de Urabá encontró, que los valores promedios de pH obtenidos encajan
dentro del rango sugerido por los investigadores del cultivo, aunque conviene
tener la precaución de estudiar con más detenimiento los casos aislados de la
zona, en donde se estime que el pH esté influyendo en la producción, cuando se
programe la aplicación de correctivos.
Análisis de muestras de suelo de Urabá, interpretadas por el autor del presente
trabajo en la actualidad, presentan pH por debajo de 5,0 posiblemente debido al
uso continuado por muchos años de urea en los cultivos establecidos.
16.3.2 Nitrógeno (N)
El nitrógeno es un elemento muy importante en la fisiología de la planta, pues
hace parte de la molécula de clorofila en combinación con el magnesio, constitu-
yéndose además como factor limitante de muchos suelos, produciendo con fre-
cuencia el suministro sólo, resultados visibles rápidos, aún cuando sus dosis sean
comparativamente bajas.
Según Simmonds (22), los suelos tropicales bajo cultivo pierden la materia or-
gánica rápidamente y por lo tanto, nitrógeno; las aplicaciones de fertilizantes
fosfáticos y potásicos al estimular la microflora del suelo aceleran el proceso. Con-
tra esta tendencia se presenta el hecho de que una siembra intensiva significa en
general, una abundante caída de hojarasca y falsos tallos cortados que tienden a
reportar la materia orgánica, pero en muy poca cantidad por lo que una explota-
ción intensiva y prolongada exige, inevitablemente, una generosa fertilización
nitrogenada.

267
Champion (4), manifiesta que las aportaciones naturales consistentes en la fija-
ción de nitrógeno atmosférico y del aportado por las aguas de lluvia (pueden no
obstante llegar hasta diez kilos por hectárea), son totalmente insuficientes para la
obtención de rendimientos altos en los bananos, los cuales quedan limitados por
falta de nitrógeno.
Las necesidades de N son continuas durante la mayor parte del ciclo de vida de la
planta con un máximo durante el período de crecimiento vegetativo (21); las
hojas siempre tienen el mayor contenido de N en la fase vegetativa y en la flora-
ción. El pseudotallo y cormo son los órganos almacenadores de este elemento,
pero en la fase de producción o fructificación, los frutos tienen más que el
pseudotallo y el cormo (23).
El N es un nutriente que está sujeto a cambios climatológicos, a modificaciones
biológicas y tiene poca interacción química con las arcillas del suelo, en otras
palabras puede desaparecer rápidamente sin ser utilizado por la planta.
En los suelos de Urabá los porcentajes de materia orgánica (M.O.) son bajos,
normal en zonas de bosque húmedo tropical.
Entre los efectos visibles del nitrógeno en el banano se citan:
— Favorece el desarrollo vegetativo en general.
— Influye sobre el crecimiento longitudinal de los pecíolos.
— Aumenta el largo del racimo y la cantidad de manos.
— Favorece el mantenimiento y el crecimiento de los hijos y aumenta la capaci-
dad de producir flores y frutos.
El exceso de nitrógeno causa entre otros, los siguientes efectos:
— Poca estabilidad del pseudotallo, que facilita su desgajamiento.
— Retarda el brotamiento de la inflorescencia.
— Produce un alargamiento excesivo del raquis distanciando demasiado las ma-
nos entre sí.
16.3.3 Fósforo (P)
Las necesidades del banano en fósforo son altamente débiles pero, sin embargo,
precisa asegurarlas (4).
Al parecer, este elemento interviene en la resistencia fisiológica a los parásitos
criptogámicos que aparecen después de la cosecha y en la robustez de los pedicelos;
pocas veces es deficiente en los suelos, incluso cuando los métodos clásicos de
análisis solamente revelan trazas.

268
En lo anterior coincide Simmonds (22) al afirmar que el análisis puede mostrar
una concentración baja de fosfato, pero esasombrosa la frecuencia con que las
pruebas de abonamiento fallan en dar una respuesta a este elemento, aun cuando,
al parecer, se encuentra en deficiencia.
Sin embargo (18), manifiesta que el comportamiento del fósforo respecto a la
absorción, es semejante a la del nitrógeno. La planta absorbe P en cantidades
notables, pero cesa durante el período de floración. Lo anterior parece indicar que
la planta acumula todo lo necesario y luego lo utiliza en la formación del racimo;
tal extractación la hace de los órganos vegetativos.
No obstante lo anterior, Twyford y Walmisley (23), encontraron que después de
la floración, las plantas prosiguieron la absorción de P en una proporción consi-
derable, por lo tanto aducen que ningún órgano contribuyó con cantidades netas
de este elemento para el desarrollo de la fruta, por lo que se deduce que para este
propósito, el nutriente viene directamente del suelo, ya que el pseudotallo
incrementó su contenido en casi la mitad.
Con la disminución del pH la fijación del fósforo por parte de los hidróxidos de
aluminio y manganeso se aumenta notablemente (2).
En la zona bananera de Urabá se observan niveles de P2O5 que no superan la
apreciación muy pobre.
Esta condición es favorecida por la tendencia ácida de estos suelos, ya que la
máxima aprovechabilidad del fósforo se sitúa en un valor de pH 6,5.
Desde luego las ventajas de un óptimo aprovisionamiento del P a las plantas de
banano son las mismas que para todos los demás cultivos:
— Mejor desarrollo radicular y mayor capacidad asimilativa.
— Favorece el crecimiento vegetativo en general.
— Influye positivamente en la floración y el poder germinativo de la semilla.
16.3.4 Potasio (K)
En todos los estudios hechos acerca de la extracción y asimilación de nutrientes
del banano, es notable la cuantía extremadamente alta de potasio extraído, en
tanto que la de calcio es el extremo opuesto. Por esta razón el banano se le conoce
como una planta ávida de potasio, lo cual ha de tomarse en consideración al
seleccionar los suelos de cultivos y el programa de fertilización.
A ello hay que agregar el hecho de que, en la mayoría de los casos, grandes canti-
dades de potasio son absorbidos en un tiempo relativamente corto (21).

269
Champion (4) comenta que en diferentes ensayos realizados sobre ciertos tipos de
suelo arcilloso se han observado reacciones favorables al potasio a pesar de contar
el suelo con una riqueza natural notable.
Al referirse al potasio, Lara (12), menciona que en diferentes experimentos se ha
demostrado el enorme beneficio logrado con aportaciones de este elemento al
cultivo de banano, pues el número de manos y peso por racimo aumenta en
forma considerable.
En los estados de desarrollo infantil y juvenil de la planta, el pseudotallo parece
ser siempre el más grande depositario de K, seguido por las hojas y el cormo. En
la floración, los órganos más concentrados en K son el pseudotallo, hojas, cormo
y raquis interno. En la etapa de precosecha los frutos tienen la mayor cantidad de
potasio de la planta; sin embargo, en algunas plantas muy productivas, el
pseudotallo tiene más potasio que los frutos (23).
El crecimiento rápido y frondoso del banano requiere un aprovechamiento bas-
tante alto de potasio dado su papel importante en los cambios metabólicos, en el
transporte y translocación de los productos asimilados, en el balance de agua y en
la calidad de los frutos (20).
La planta de banano según Montagui y Martín Prevel (14), absorbe poco potasio
durante los dos primeros meses de la plantación, luego sus necesidades aumentan
rápidamente en fuertes proporciones de 4 a 5 meses después y las cantidades
absorbidas aumentan 20 veces.
En forma general, la absorción parece detenerse o disminuir mucho después de la
floración y el racimo se llena en su mayor parte a expensas del K acumulado en los
órganos vegetativos.
Evans y Wildes (6) mencionan que se ha demostrado experimentalmente que el
potasio puede entrar al floema desde segmentos intactos de raíces y ser trasladado
directamente a los meristemos radicales, mientras que el calcio parece ser elevado
solamente hacia los meristemos vía xilema.
La asimilación del potasio esta íntimamente ligada al aprovisionamiento del ni-
trógeno, pero un exceso de éste puede provocar una deficiencia potásica o vicever-
sa. Esta situación puede ser corregida mediante la fertilización, aplicando la can-
tidad necesaria del elemento que está en menor proporción (20).
Tal es el caso de una enfermedad denominada “pulpa amarilla” que se presenta
cuando hay exceso de potasio pudiendo ser combatida con aplicaciones necesa-
rias de nitrógeno (17).

270
16.3.5 Calcio (Ca)
Las concentraciones más altas de Ca se encuentran en el pecíolo, hojas y
pseudotallo, en todos los estados de desarrollo, excepto en los estados de retoño,
donde el meristema generalmente es el órgano con mayor contenido de este
nutrimento. Su concentración en general aumenta con la edad, en especial al final
del ciclo vegetativo y va a tejidos de actividad reducida, donde reemplaza otros
cationes, especialmente el potasio (14).
En el fruto, el calcio entra a formar parte del mismo durante su desarrollo, pero
no después del estado de precosecha. Lo anterior indica que todo el Ca que entra
en las partes frutales debe ser suministrado directamente por el suelo, al igual que
el P (23).
La absorción de Ca parece ser muy variable y se encuentra bajo la dependencia
estrecha de la disponibilidad del elemento en el suelo (14).
Las necesidades de Ca en un suelo bananero tienen relación con el consumo
efectivo de este elemento por la planta. Sus múltiples estados repercuten en la
nutrición del banano y debido al antagonismo con otros elementos, la planta no
es capaz de absorber más que una baja proporción del Ca aportado (21).
En las cercanías al mar o en tierras recuperadas de ciénagas costeras, el suelo pue-
de contener cantidades tóxicas de cloruro sódico; 0,05 por 100 representa el lími-
te máximo que toleran los bananos (21).
Concentraciones tóxicas de sales (presumiblemente no sólo de cloruro sódico)
están presentes, a veces en tierras de regadío de Colombia (zona bananera de
Santa Marta) y, probablemente, en otras partes, en circunstancias bajo las cuales
el tiempo caluroso y deficiente suministro de agua de riego hacen que el movi-
miento aluvial exceda la lixiviación.
16.3.6 Magnesio (Mg)
En los úItimos tiempos, varias investigaciones han estudiado el papel que desem-
peña el Mg en la planta. A través de esas investigaciones Champion (4), descubrió
la enfermedad denominada “mal de azul” encontrando que era ocasionada por un
desequilibrio entre los macroelementos especialmente K y Mg. Dicha enferme-
dad se presenta como franjas de color azul-violeta sobre las hojas y especialmente
los pecíolos. Por ello se recomienda abonar con fertilizantes cálcicos o dolomitas
ricos en Mg.
Los meristemas tienden a ser los órganos más ricos en Mg en la fase vegetativa, en
tanto que a precosecha el Mg se acumula en el pseudotallo, raquis interno, pecíolos

271
y cormo. Los frutos aparecen como los órganos más pobres en este elemento. En
los otros ya mencionados, el Mg tiende a incrementarse, especialmente después
de la floración (Twyford y Walmsley, 1974); lo anterior también fue observado
por Montagut y Martin Prevel en 1965.
La absorción de Mg ocurre durante todo el ciclo vegetativo de la planta, pero al
final, el promedio decrece notablemente. Tal comportamiento es similar al Ca.
16.3.7 Azufre (S)
Soto (21), manifiesta que según Martin Prevel (1970), el azufre en las plantas se
encuentra generalmente en concentraciones similares a las del fósforo y
biológicamente es un elemento esencial en la nutrición de las plantas.
El azufre se absorbe rápidamente en toda la planta desde el estado de retoño hasta
la floración. Después de ésta, el porcentaje se reduce notablemente y la cantidad
entre floración y cosecha es insuficiente para suplir las necesidades en las partes
frutales, como consecuencia el S necesario es tomado de las hojas y pseudotallo
(23).
Melín (15), encontró que el azufre tiene una acción sobre la vegetación de las
plantas de banano, un crecimiento más rápido, una mayor precocidad y un inter-
valo floración-cosecha más corto. El aumento de los rendimientos, quizá se deba
a una mejor utilización de los fertilizantes nitrogenados, por efectos del azufre. El
investigador afirma que con respecto a la enfermedad “pulpa amarilla” menciona-
da anteriormente en este trabajo, que una acidificación del suelo por un aporte de
azufre, permite atenuar el efecto.
Experiencias hidropónicas han demostrado que después de la diferenciación flo-
ral, la planta puede reutilizar el azufre anteriormente absorbido; este elemento es
en gran parte móvil dentro de la planta. Las fuertes concentraciones de azufre en
el raquis, indican que existe una corriente del nutrimento hacia los frutos, prove-
niente directamente del suelo o de las hojas. El contenido de azufre de la cáscara
del fruto es pobre y el de la pulpa lo es aún más (16).

16.4 EXTRACCIÓN DE ELEMENTOS NUTRITIVOS

La cantidad de elementos inmovilizados en las plantas de banano (planta madre


más hijo), para producir una tonelada de racimos se dan en la Tabla 16.1 en los
clones más importantes de bananos para exportación.
Baillon (1), efectuó algunos ensayos donde demostró la extracción de nutrientes
comparando plantas jóvenes y viejas, sus resultados se consignan en la Tabla 16.2

272
TABLA 16.1 Kilogramos de elementos nutricionales inmovilizados en las plantas de banano
para producir 1.000 kg de racimos*.

Elemento Robusta (Valery) kg Gran Enano kg

N 3,90 4,30
P 0,51 0,43
K 17,10 15,80
Ca 2,50 2,30
Mg 0,97 0,93
S 0,48 0,42

Total 25,46 24,18

* Fuente: Marchal y Mallesard, 1979 (17).

TABLA 16.2 Extracción de nutrimentos por el cultivo del banano*.

Plantas jóvenes Plantas viejas

Peso materia seca 6,16 kg 18,295 kg


N 46,19 g 221,260 g
P2O5 23,73 g 52,260 g
K2O 176,56 g 981,710 g

* Tomado de Baillon (1).

Twyford Walmsley (23), dicen que para una extracción de 1.853 racimos por ha/
año es necesario agregar por fertilización, 56,3 kg de nitrógeno; 27,3 kg de P205;
220,5 de K2O; 8,8 de CaO, y 20,7 kg de MgO.
Según Martín Prevel (18), una produccion de 40 toneladas/ha en banano se nece-
sitan, nitrógeno 80 kg, fosforo (P2O5) 20 kg y potasio (K2O) 200 kg.
United Fruit Company (25), muestra las cantidades en libras y kilogramos de N,
P y K que se exportan en la fruta de banano según sea la produccion obtenida de
cajas por hectarea por años:

Producción Cajas por hectárea por año


Elemento mineral 4.000
2.500 3.000

Nitrógeno 225 (102 kg) 270 (123 kg) 350 (159 kg)
Fósforo 25 (11kg) 37 (17 kg) 50 (23 kg)
Potasio 725 (330 kg) 860 (391 kg) 1.140 (518 kg)

273
Por otra parse Jacob y Vexkull (1), estiman que en promedio, las cantidades de
nutrientes extraídos por una cosecha de banano son los siguientes:
Nitrógeno 50 - 75 kg/ha
Acido Fosfórico 12 - 20 kg/ha
Calcio (CaO) 10 - 20 kg/ha
Potasio (K2O) 175 - 225 kg/ha
Magnesio (MgO) 25 - 30 kg/ha
Montagut (14) indica que en una plantación con un rendimiento de 30 tonela-
das/ha de fruta, es necesario suministrar pare compensar las extracciones: 60 ks de
N; 12,5 kg de P2O5 y 100 kg de K2O.
Un acre de banano del tipo Cavendish gigante necesita durante un año 400 lb de
nitrógeno, 110 de fósforo, y 1.500 de potasio, lo que equivale a 448, 123 y 1.682
kg por hectarea de N, P, K, respectivamente (21).
United F. Co (25) en Palmar, Costa Rica, en 1972, realizó un juego de pruebas
para determinar el efecto del nitrógeno, a diferentes dosis, combinando con fós-
foro y potasio que se dejaron a una dosis fija. El nitrógeno se probó desde 1.125,
250, 373 y 500 kg por ha/año. Los resultados indican la mejor combinación la de
250 lb de nitrógeno, dando 2.043 cajas (20 kg) por acre; en un segundo ensayo
dejando una dosis fija de 250 kg/ha/año y 50 de fósforo con 0, 100, 200, 300,
400 kg de potasio/ha/año, se encontró que el potasio en las combinaciones que se
probó dio la mejor respuesta pare el peso del racimo y consecuentemente mayor
producción por área. La aplicacion de 400 kg de potasio/ha/año resultó en un
aumento del 13% en el peso del racimo y de 2.172 cajas/acre/año.
De enero 1975 a diciembre 1977 (26), en la finca “Laurel” en Honduras se en-
contró que la mejor combinación de N y K estuvo entre 336 kg de nitrógeno y
900 kg de potasio aplicado por ha/año.
En Golfito, Costa Rica, se encontró que la mejor dosis de N, P, K, fue la de 421,
56 y 449 kgs/ha/año. Esta dosis dió diferencias significativas comparadas con 20
combinaciones diferentes durante el ensayo (27).
En diciembre de 1975, en Chinguinola, Panamá, United F. Co (27), realizó du-
rante 30 meses de cosecha una prueba sobre fertilización con fósforo y potasio no
encontrando respuesta al fósforo. Las dosis de potasio fueron 400 y 800 lb/a/año
y un control sin fertilización.
El mayor rendimiento de cajas de banano exportado fue para la mayor dosis. En
segundo lugar quedó el tratamiento 400 lb y de último el control.

274
En general se observa en los diferentes ensayos realizados en distintas zonas
bananeras del mundo una buena respuesta a la aplicación de fertilizantes
nitrogenados y potásicos; por lo cual concluimos que frente a esta gran extracción
de nutrientes demostrada a través de todas las cifras y datos anteriores, sólo hay
un exiguo aporte natural. Esto significa que para obtener altos rendimientos en
bananos, únicamente es posible en suelos fértiles y aluviales, pero sólo por algu-
nos años con el riesgo de que los suelos queden exhaustos si no se programa
fertilización suplementaria en dosis y frecuencias adecuadas.

16.5 NIVELES CRÍTICOS

Hay a nuestra disposición varios indicadores del nivel nutricional de la planta-


ción:
— Síntomas visuales en el follaje
— Niveles de producción
— Vida comercial de la fruta
— Deformaciones del racimo
— Arrepollamiento del follaje
— Análisis de suelo
— Análisis foliar
— Investigación
Los índices más exactos son el análisis de suelo, el análisis foliar y la investigación;
estos tres elementos nos dan información cuantitativa y cualitativa.
Los análisis de suelos y foliar se basan en la curva de respuesta para cada nutriente,
la cual se obtiene por medio de la investigación.
El “nivel crítico” usado en la interpretación de los análisis se obtiene también de la
curva de respuesta.
El nivel crítico se puede definir como la concentración de un nutriente que limita
las áreas de deficiencia y suficiencia de la curva de respuesta.
En la práctica, si un nutriente está por debajo del nivel crítico, el uso de fertilizan-
tes es obligado y la respuesta a la fertilización es marcada, y por el contrario si el
nutriente está por encima, la decisión de usar fertilizantes es complicada y depen-
de de factores agronómicos y de costo/beneficio.
United Fruit Co. menciona como niveles críticos tentativos los siguientes:

275
16.5.1 Niveles críticos de nutrientes en el suelo
Nitrógeno 1,0 - 1,5%
Fósforo 5 - 10 ppm
Potasio 200 - 250 ppm
Magnesio 180 - 230 ppm
Calcio 3.000 - 4.000 ppm
Ca/Mg 5 - 20
Ca/K 30 - 36
Mg/K 1-5
Zinc 0,5 - 1,0 ppm
Cobre 0,2 - 1,0 ppm
Manganeso 5,0 - 9,0 ppm
Hierro 2,5 - 4,5 ppm
Boro 0,1 - 0,7 ppm
Molibdeno 0,04 - 0,2 ppm
16.5.2 Niveles críticos de nutrientes en la hoja
Nitrógeno 2,40%
Fósforo 0,14%
Potasio 3,0%
Magnesio 0,24%
Calcio 0,50%
Azufre 0,18%
Zinc 20 ppm
Cobre 4 ppm
Manganeso 20 ppm
Hierro 50 ppm
Boro 15 ppm
Molibdeno 0,5 ppm
Estos niveles pueden variar considerablemente en cada condición ecológica y por
lo tanto, deben obtenerse para cada zona bananera diferente.
16.5.3 Análisis de suelos
Los resultados de los análisis de suelos pueden variar de acuerdo a:
— Factores climáticos (lluvia y temperatura)
— Humedad del suelo
— Época y lugar de la muestra

276
Las muestras de suelo para banano se pueden tomar al principio de las lluvias
cuando no haya exceso de humedad en el perfil a una profundidad de 0,30 cm
formando una muestra por 15-20 submuestras para 5 hectáreas. Se dijo en el
acápite 16.2 que los suelos buenos productores de banano son aquéllos que po-
seen un alto contenido de nutrientes disponibles y bien balanceados.
El análisis de suelos (uno anual) resulta fundamental en el diagnóstico de fertili-
dad de un suelo, y la fertilización sólo podrá recomendarse con un buen conoci-
miento químico del suelo.
López (13), determina relaciones de equilibrio entre K, Ca, Mg para suelos
bananeros de la vertiente atlántica de Costa Rica, así:

Relación Ámbito normal

Ca / Mg 3,5 - 4,0
Ca / K 17,0 - 25,0
Mg / K 8,0 - 15,0
Ca + Mg / K 20,0 - 38,0
100 K / Ca + Mg + K 3,0 - 5,0

Con base en lo anterior resulta indispensable contar con análisis de suelos


confiables, que interpretados adecuadamente permitan evaluar la fertilidad de los
suelos y que constituyan una base cierta para la recomendación de fertilización.
16.5.4 Análisis foliar
Los análisis foliares están sujetos a una mayor variación que los de suelos; entre los
factores que influencian los resultados mencionamos los siguientes:
— Clima
— Plagas y enfermedades
— Manejo de la plantación
— Humedad del suelo
— Tipo de fertilizante usado
— Época de aplicación del fertilizante
— Desbalances nutricionales
— Otros factores que impidan la absorción de los nutrientes (Nº de hojas a la
parición, etc.).

277
Para obtener resultados más apropiados, es recomendable muestrear las áreas fron-
dosas o de mejor producción aparte de las áreas pobres; generalmente se deben
hacer dos muestreos anuales.
Las muestras foliares se deben tomar al principio y final de las lluvias, este úItimo
muestreo se debe hacer con tiempo suficiente para lograr un ciclo de fertilización
antes del verano.
Metodología del análisis foliar
Uno de los principales investigadores del diagnóstico foliar, Hewitt, estableció las
bases de este sistema y basó sus estudios en la necesidad de encontrar un método
rápido de diagnóstico que permitiera prever las deficiencias de nutrientes, sin
tener que esperar a que aparecieran los síntomas visibles, si bien los rendimientos
pueden descender mucho antes de presentar la sintomatología externa.
Para la toma de muestras para el análisis foliar debe seguirse la metodología si-
guiente:
a) Seleccione matas recién paridas o hasta que el racimo tenga tres manos expues-
tas.
b) Corte dos pedacitos de tejido foliar de las matas seleccionadas y de la hoja
número 3 contando la hoja más joven bien formada como número uno. Tenga
cuidado de no contar la hoja transición (capotey/u ombligona) como hoja
número uno.
c) De la hoja número tres corte franjas de 10 cm de ancho (5 dedos) de la mitad
de la hoja a ambos lados de la vena central y deseche el tejido foliar sobrante de
la parte externa, de tal forma que el pedacito tomado sea el más cercano a la
vena central.
d) Tome muestras de cada lote de la finca por separado. Cada muestra se compo-
ne de hojas tomadas de varias matas. El número de matas que se deben incluir
es cinco por hectárea. O sea, que si el lote tiene cinco hectáreas, el número de
matas muestreadas debe ser 25. Si hay suficientes matas recién paridas por
hectárea, tome el mayor número posible.
e) Puede también incluir muestras de áreas pobres de la finca por separado, espe-
cificando qué lotes comprenden estas áreas.
f ) Llene la información pedida en las bolsas de papel con letra clara y a concien-
cia.

278
g) Las bolsas con las muestras se entregan al laboratorio, el mismo día en que
fueron tomadas. De lo contrario guárdelas en nevera en la parte baja de ella,
pero antes proteja las bolsas de papel contra la humedad de la nevera, sin
contaminar las muestras.

16.6 ÉPOCA DE APLICACIÓN DE LOS FERTILIZANTES

La época de aplicación de fertilizantes depende de las condiciones climáticas, sin


embargo, hay guías generales para tener en cuenta.
Generalmente los fertilizantes se aplican cuando la humedad del suelo es óptima
y/o cuando lo demande la planta.
Las aplicaciones se distribuyen a través del año en ciclos durante el período lluvio-
so. En los suelos con texturas livianas es aconsejable dividir las dosis de fertilizan-
tes, aumentando los ciclos de aplicación, con el fin de aumentar su aprovechabilidad
por parte de la planta, disminuyendo la rápida lixiviación de los elementos
nutrientes. En algunos casos se recomienda hacer aplicaciones mensuales o bi-
mensuales.
Las investigaciones realizadas han demostrado que se debe aplicar nitrógeno y
potasio en todas las zonas bananeras. No se han obtenido resultados en produc-
ción al aplicar fósforo, sea solo o en combinación con N y K.
La urea se suministra a la iniciación y durante la estación lluviosa para que sea
rápidamente asimilada por la planta. En el período seco o de verano, ocurren
muchas pérdidas por volatilización razón por la cual no se aplica durante este
período, las pérdidas suelen ser de 35-40%.
El cloruro de potasio se puede aplicar con anterioridad a las lluvias sin que ocu-
rran pérdidas por volatilización del material.

16.7 SISTEMAS DE APLICACIÓN

Los fertilizantes se pueden aplicar al suelo en forma sólida, disueltos completa-


mente en agua o distribuidos por medio de aviones. El método de aplicación debe
ser aquel que se ha averiguado, es el más eficiente y económico para la región.
Los dos sistemas principales son los siguientes:
a) Manual o localizado: El fertilizante debe colocarse en la zona de máxima absor-
ción radicular: en banano ésta se encuentra circundando la mata y cubriendo
un área de aproximadamente 1,2 metros de ancho partiendo del rizoma. Ade-

279
más debe esparcirse en semicírculo al lado del hijo que se ha seleccionado para
producción.
b) Disuelto en agua e inyectado a través del sistema de irrigación “Overhead”y
“Undertree” o por goteo. Antes de adoptar este método, hay que cerciorarse de
que el sistema de riego sea eficiente un cien por ciento. Es decir, que las torres
de riego tengan el traslape correspondiente cubriendo todo el área pues al
existir triángulos secos, estas áreas se quedarán sin fertilizar. En el caso de riego
por goteo se hace necesario revisar las mangueras y los goteros que deben fun-
cionar normalmente. Este método de abonamiento debe usarse en todas las
zonas que necesiten irrigación por unos meses o durante todo el año.
Cuando hay riego se obtiene múltiples ventajas, ya que permite aplicar el fertili-
zante con la humedad deseada en el suelo y hacerlo penetrar únicamente hasta la
profundidad de las raíces. Las pérdidas por este sistema son mínimas, y el coefi-
ciente de aprovechamiento es máximo.

16.8 PLANES DE FERTILIZACIÓN

Por la gran diversidad de condiciones ambientales en las que es posible, el cultivo


del banano, no es conveniente indicar normas generales en su fertilización. Cada
región o cada país cultivador, posee sus propias normas y es preciso estudiar obje-
tivamente las condiciones y características de sus suelos, con el fin de establecer
las prácticas de fertilización que más se adapten a ellas.
En Colombia en 1977 la Compañía Frutera de Sevilla, filial de la United Brands
instaló los servicios de un laboratorio (actualmente CENIBANANO) Analítico
de Absorción Atómica y demás equipos complementarios para realizar análisis
foliar y de suelos; se inició un control más técnico sobre el uso del fertilizante en
URABÁ y en la zona Bananera de SANTA MARTA.
Al igual que en cada una de las regiones bananeras mundiales, la zona de URABÁ
posee en estos momentos unas normas de fertilización más o menos homogéneas.
Las fórmulas recomendadas bajo condiciones de clima semejante han permitido
mejorar cada día los rendimientos en fruta, sin desconocer otras labores de campo
de aplicación importante.
Pese a que la investigación en este campo ha sido escasa, a través de numerosos
análisis de suelos y foliares y haciendo un seguimiento del comportamiento de
cultivo, se ha conocido las características agronómicas de nuestros suelos y la
demanda de nutrientes del cultivo del banano en la zona.

280
Las fuentes fertilizantes utilizadas son las siguientes:
NITRÓGENO (N) UREA
FÓSFORO (P205) SUPER FOSFATO TRIPLE
POTASIO (K2O) CLORURO DE POTASIO
Los abonos se aplican manualmente al suelo, haciendo ciclos de aplicación sepa-
rados para las diferentes fuentes fertilizantes o haciendo mezclas entre ellos, si la
disponibilidad de agua o humedad en el suelo las permite. Las aplicaciones se
distribuyen a través del año en 6 ciclos o más durante el período lluvioso.
Los vástagos o raquis de los racimos ya beneficiados, son incorporados al suelo en
aquellas áreas o lotes que por sus condiciones texturales presentan deficiencias de
materia orgánica.
Como norma general se aceptan 12 bultos de urea y 18 bultos de cloruro de
potasio por hectárea por año, cuando no se dispone de diagnóstico foliar y de
suelos.
Al momento de la siembra es recomendable aplicar 60 g/planta de superfosfato
triple, posteriormente se inician los abonamientos a partir del mes y medio de
edad (para plantaciones en desarrollo) suministrando urea con el fi n de acelerar
el crecimiento de las plantillas y proveerlas de reservas indispensables para su
fructificación. Las recomendaciones son dadas según análisis de suelo inicial, cuya
interpretación es efectuada por el Departamento Técnico de AUGU-
RA-CENIBANANO y las Comercializadoras.
Para cultivos establecidos, las Compañías comercializadoras de banano, a través
de sus programas de asistencia técnica, hacen las recomendaciones de fertilizantes
de acuerdo con los resultados de los análisis foliares para establecer los requeri-
mientos del cultivo, basándose en la metodología descrita por Hewitt, según la
cual se establecen niveles bajos, adecuados y altos de nutrientes en las muestras
foliares, expresados como porcentaje (%) de materia seca.
Estos niveles se han venido modificando ha medida que se han realizado las
calibraciones respectivas, de acuerdo con las exigencies regionales. Los niveles
empleados actualmente se consignan en la Tabla 16.3.
En trabajo realizado en la zona de Urabá por Bayona (3), en 1983 sobre correla-
ción lineal entre fertilizantes N, P, K y la cantidad de cajas de banano (20 kg) para
exportación de diferentes fincas tomadas al azar (1980-1983) encontró que las
fincas que mostraban mayor producción de cajas/ha/año estaban relacionadas
con una mayor fertilización a base de cloruro de potasio ya que hubo correlación

281
TABLA 16.3 Niveles contenidos de nutrientes en las hojas de banano (% M.S.).

Nivel Bajo (0) Adecuado (1) Alto (2)

N < 2,4 2,4 - 2,7 > 2,7


P < 0,14 0,15 > 0,14
K < 3,0 3,0 - 3,3 > 3,3
Ca < 0,5 0,5 - 0,7 > 0,7
Mg < 0,24 0,24 - 0,28 > 0,28

positiva altamente significativa al 1%. Esta afirmación también se cumplía para el


caso del nitrógeno en donde hubo correlación altamente significativa al 1% (Ta-
bla 16.5 y Figura 16.1).
En el caso de riego, las fincas que en Urabá emplean el sistema, aplican la siguien-
te formulación, en 8 ciclos:
— 8 litros de Nutrimins/ha/año
— 25 kg de S/ha/año
— 22 bultos de urea/ha/año
— 3 bultos de sulfato de potasio/ha/año
— 40 kg de ácido fosfórico/ha/año
— 28 bultos de KCI/ha/año

TABLA 16.4 Recomendaciones de fertilizantes según los resultados del análisis foliar.

Elemento Nivel Fertilizantes bultos/ha/año

N 0 18 Urea
N 1 15 Urea
N 2 12 Urea
P 0 6 Superfosfato triple
P 1 4 Superfosfato triple
P 2 No necesita
K 0 24 Cloruro de potasio
K 1 21 Cloruro de potasio
K 2 18 Cloruro de potasio

Fuente: AUGURA.

282
TABLA 16.5 Correlación lineal entre la producción de cajas VS cantidad de abono NPK, cantidad de cajas
VS niveles de NPK y cantidad de abono NPK VS niveles encontrados NPK.

Producción Bultos ha/a Nivel de N Bultos ha/a Nivel de K


Años
promedio ha/año Urea en % Cloruro K en %

1980 3.955 18,1 2,63 20,4 3,45

3.455 16,8 2,52 16,2 3,53

2.955 16,7 2,66 12,4 3,36

2.455 14,7 2,65 14,9 3,38

1.955 14,6 2,61 11,1 2,99

1.455 13,6 2,71 2,50 3,00

1981 3.644 25,3 2,72 15,6 3,62

3.144 17,9 2,65 14,3 3,62

2.644 15,1 2,65 12,5 3,50

2.144 12,9 2,60 10,9 3,49

1982 3.200 14,2 2,61 17,1 3,56

2.700 15,2 2,64 15,6 3,45

2.200 13,3 2,65 7,3 3,26

1.700 7,2 2,43 10,1 3,13

r = 0,743 **

r = 0,634 *

r = 0,709 **

r = 0,172 N.S. Producción VS N%


r = 0,863 **
r = 0,791 ** Producción VS K%
* Signifivativo al 5%.
** Significativo al 1%.
NS No significativo.
Fuente: AUGURA, 1983.

Sin embargo, cuando las condiciones del suelo son propicias hacen interciclos
con aplicaciones manuales de 3 a 4 bultos de urea y cloruro, respectivamente.
Debido a que recientes análisis de suelos presentan contenidos de fósforo, muy
por debajo del nivel crítico (5-10 ppm) en algunas fincas aplican 6 bultos/ha/año
de superfosfato triple repartidos en 3 ciclos.

283
En la actualidad en la zona bananera del Magdalena, compañías compradoras de
banano (UNIBAN, BANACOL y PROBAN) presentes también en Urabá, reali-
zan programas de siembra y comercialización; la tendencia en la aplicación de
fertilizantes es guiarse por resultados de análisis foliar y de suelos.
Referencias personales indican que la fertilización se efectúa en su mayoría a tra-
vés de los diferentes sistemas de riego, con la mezcla siguiente:
— urea: 3 - 4 bultos
— KCI : 4 - 5 bultos
— Sulfato de amonio: 1 - 2 bultos
— Cosmocel: 1 kg
— Agua: 1.000 litros
— urea regada: 8 hectáreas
— Nnúmero de ciclos de ciclos/año: 6
El Cosmocel es un fertilizante compuesto 20-3010+E. M. (Cu, Zn, Co, Mn, Fe,
B, Mo, S).
En el segundo semestre en donde se presentan períodos lluviosos, se efectúan
interciclos aplicando manualmente 3,5 bultos/ha de urea y 4,5 bultos/ha de clo-
ruro de potasio. También por el sistema de riego incorporan al suelo en aplicacio-
nes continuas dos mezclas según las condiciones:
— 32 bultos/ha/año de KCI
— 20 bultos/ha/año de urea
— 10 Iitros de Nutrimins
— 115 kg sulfato de magnesio
— 35 bultos/ha/año de KCI
— 44 bultos de sulfato de amonio/ha/año
— 6 bultos/ha/año de urea
— 6 bultos/ha/año de potasio
— 28 Iitros de Nutrimins
Técnicas Baltime recomienda la aplicación del fertilizante 19-0-33-2 (azufre); 3 -
4 bultos/ha repartidos en 10 ciclos por año.
Actualmente se realizan pruebas con fertilizantes foliares en base a boro 1,2 kg/ha
y zinc 1,9 -3,6 kg/ha en 8 ciclos anuales, por vía aérea.
En plantilla (plantas en crecimiento) de 3 a 6 meses aplican utilizando bomba de
espalda los elementos anteriormente mencionados (B y Zn) de 5 - 20 kg y 20 cc.
de adherente en 20 Iitros de agua mensualmente.

284
FIGURA 16.1 Correlación entre dosis de N, K y producción de fruta*.
285
FIGURA 16.1 Continuación.
286
Para corregir deficiencias de boro recomiendan aplicar 46 kg del elemento disuel-
to en 500 Iitros de agua.
Es frecuente en algunas fincas que se presenten problemas de salinidad; la corri-
gen con azufre a razón de 1 tonelada/ha del elemento.
A continuación se relacionan algunas experiencias y prácticas de fertilización en
países bananeros de América Central.
En Costa Rica en Litoral Atlántico, emplean las fórmulas 20-0-32 y 21-4-32
realizando 4 ciclos de 5 bultos/ha; se adiciona un ciclo de 4 bultos de urea/ha
Bananera Development Corporation (BANDECO) recomienda aplicar 20 bul-
tos de urea y 30 de KCI/ha/año.
El ministerio de Agricultura sugiere la aplicación de 32 bultos por hectárea por
año de la fórmula 21-4-32 repartidos en 4 ciclos de 8 bultos.
En la zona del Pacífico algunos agricultores aplican las fórmulas 20-0-34 y 15-3-31
en dosis de 30 bultos/ha/año, adicionando dos bultos de urea y cinco de nitrato
de amonio por hectárea.
United Fruit Co. recomienda para Changuinola, Panamá 336 kg de N por hectá-
rea/año y 900 kg/ha/año de K.
COBAPA (Corporación Bananera de Panamá) en tiempo de verano aplican urea
diluida, disolviendo 6 litros/galón de agua, de esta mezcla toman 11 onzas para
cada hijo. En tiempo lluvioso realizan tres ciclos con 4,5 onzas de urea por hijo/
ciclo. La United adiciona 20 bultos de KCl/ha/año.
En Nicaragua la Standar Fruit Company, recomienda aplicar 15 bultos de urea y
10 de KCI/ha/año.
En Honduras aconsejan la aplicación de 18 bultos de KCI y 14 bultos de urea/ha/
año. En tiempo de verano aplican mediante el riego la misma dosis.
United recomienda 225 kg de N por ha/año y 900 kg/ha/año de K.
En todos estos países le dan especial importancia al empleo de medidas con dosis
exactas tanto para el material sólido como el líquido con lo cual se consigue reali-
zar la fertilización bien compensada en todo el cultivo.

16.9 RECOMENDACIONES

Considerando los siguientes aspectos tratados en el presente trabajo, sobre todo


aquéllos concernientes a los diferentes efectos causados en la planta en lo que

287
respecta a los fertilizantes y suponiendo que hay las condiciones climáticas apro-
piadas, se puede formular para la práctica del cultivo de banano las recomenda-
ciones generales siguientes:
a) El análisis de los suelos y de las plantas constituyen una herramienta valiosa
que permite la selección apropiada de fuentes y dosis de fertilizantes. El mane-
jo de los cultivos de banano debe hacer uso de estos análisis. Su utilización
eficiente depende, sin embargo, del conocimiento de los niveles críticos de los
elementos nutritivos, tanto en el suelo como en la planta.
b) Además de la calidad y de la composición de los fertilizantes, la época correcta
y su buena distribución en el suelo son factores decisivos para el éxito de la
fertilización.
c) Tanto para el rendimiento como para la calidad de la fruta, la buena nutrición
del banano representa una medida eficaz de protección contra las inclemencias
del tiempo y los daños causados por el ataque de nemátodos, enfermedades e
insectos.
d) Los suelos cultivados hasta ahora con banano, comienzan a perder paulatina-
mente su fertilidad por el régimen del monocultivo y, en algunos casos, por
una explotación desmesurada. Esto significa que sólo es posible alcanzar altos
rendimientos unitarios, mediante previsión óptima de elementos nutritivos,
en especial N, P, K, Ca y Mg.

16.10 BIBLIOGRAFÍA

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