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<a href=El gnosticismo: Valentín y Basílides Publicado el 26 Octubre, 2008 por Eugenio Sánchez Bravo P. K. Dick Cuenta Philip K. Dick en su extraña novela VALIS que sus creencias religiosas eran fundamentalmente valentinianas . El gnosticismo de Valentín , que enseñó en el s. II en Alejandría y Roma, afirma, como cualquier otro gnosticismo, que el mundo que vemos es mera ilusión. Esto podría ser una mera anécdota esotérica si no fuese porque el biógrafo de Dick, Emmanuel Carrere , cuenta que el novelista creía verdaderamente que este mundo era un “simulacro” y que su verdadera existencia era la de un cristiano perseguido por el Imperio Romano. La doctrina filosófica de Valentín intenta dar una explicación de lo que en filosofía se conoce como “ problema del mal ” y que es el objeto de una disciplina olvidada llamada “ teodicea “. Dada la existencia de una evidente contradicción entre el mal del mundo y la infinita bondad del ser supremo, ¿cómo podemos explicar la coexistencia de ambos? La solución gnóstica consiste en atribuir el mal no al Padre, “unidad no engendrada, inmortal, incomprensible, inconcebible”, sino a una divinidad derivada de dudosa categoría, el Demiurgo . Este, llevado por la soberbia, se cree el único y verdadero Dios. De su mano nacen tres tipos de hombres: los materiales , los espirituales y los psíquicos . Los primeros están perdidos para la salvación pues su naturaleza es semejante a la de la materia corrupta de la que está hecho el mundo. Los segundos, los espirituales, se salvarán directamente pues son naturalmente espíritu. Y, los terceros, los psíquicos, pueden alcanzar la salvación a través de la gnosis , es decir, del conocimiento de su verdadera naturaleza espiritual, no material. Esta gnosis es más importante para la salvación que la fe o las buenas obras. La Gnosis habrá de llevar al Pleroma (círculo de las divinidades absolutamente perfectas nacidas del ser supremo) al Demiurgo y a los psíquicos redimidos. El resto del mundo material desaparecerá en una gigantesca conflagración universal. Jorge Luis Borges En el relato Tres versiones de Judas Borges hace uso de la fantástica y exhuberante cosmogonía del gnóstico Basílides que enseñó en Roma alrededor de 130. La doctrina de Basílides emana, al igual que la de Valentín, del “ problema del mal “. Del mismo modo que Valentín, Basílides atribuye 1 la creación del mundo a un falso ser supremo que por envidia del verdadero primer principio ( el gran Arkhon , “un Dios inengendrado, incomprensible, y tan completamente innombrable que se le puede considerar como un Dios-no-ser”) crea la tierra y a los hombres para autoproclamarse todopoderoso. Este falso dios es el dios del antiguo testamento y su impostura fue revelada a través del eón (ser divino) Jesús. Este no pudo encarnarse en un cuerpo humano pues la materia es definitivamente demasiado indigna para contener un espíritu tan perfecto. Jesús no padeció dolor ni fue crucificado, fue en todo momento una apariencia, un ser virtual. " id="pdf-obj-0-4" src="pdf-obj-0-4.jpg">

Publicado el 26 Octubre, 2008 por Eugenio Sánchez Bravo

P. K. Dick

Cuenta Philip K. Dick en su extraña novela VALIS que sus creencias religiosas eran fundamentalmente valentinianas. El gnosticismo de Valentín, que enseñó en el s. II en Alejandría y Roma, afirma, como cualquier otro gnosticismo, que el mundo que vemos es mera ilusión. Esto podría ser una mera anécdota esotérica si no fuese porque el biógrafo de Dick, Emmanuel Carrere, cuenta que el novelista creía verdaderamente que este mundo era un “simulacro” y que su verdadera existencia era la de un cristiano perseguido por el Imperio Romano.

La doctrina filosófica de Valentín intenta dar una explicación de lo que en filosofía se conoce como “problema del mal” y que es el objeto de una disciplina olvidada llamada “teodicea“. Dada la existencia de una evidente contradicción entre el mal del mundo y la infinita bondad del ser supremo, ¿cómo podemos explicar la coexistencia de ambos? La solución gnóstica consiste en atribuir el mal no al Padre, “unidad no engendrada, inmortal, incomprensible, inconcebible”, sino a una divinidad derivada de dudosa categoría, el Demiurgo. Este, llevado por la soberbia, se cree el único y verdadero Dios. De su mano nacen tres tipos de hombres: los materiales, los espirituales y los psíquicos. Los primeros están perdidos para la salvación pues su naturaleza es semejante a la de la materia corrupta de la que está hecho el mundo. Los segundos, los espirituales, se salvarán directamente pues son naturalmente espíritu. Y, los terceros, los psíquicos, pueden alcanzar la salvación a través de la gnosis, es decir, del conocimiento de su verdadera naturaleza espiritual, no material. Esta gnosis es más importante para la salvación que la fe o las buenas obras. La Gnosis habrá de llevar al Pleroma (círculo de las divinidades absolutamente perfectas nacidas del ser supremo) al Demiurgo y a los psíquicos redimidos. El resto del mundo material desaparecerá en una gigantesca conflagración universal.

Jorge Luis Borges

<a href=El gnosticismo: Valentín y Basílides Publicado el 26 Octubre, 2008 por Eugenio Sánchez Bravo P. K. Dick Cuenta Philip K. Dick en su extraña novela VALIS que sus creencias religiosas eran fundamentalmente valentinianas . El gnosticismo de Valentín , que enseñó en el s. II en Alejandría y Roma, afirma, como cualquier otro gnosticismo, que el mundo que vemos es mera ilusión. Esto podría ser una mera anécdota esotérica si no fuese porque el biógrafo de Dick, Emmanuel Carrere , cuenta que el novelista creía verdaderamente que este mundo era un “simulacro” y que su verdadera existencia era la de un cristiano perseguido por el Imperio Romano. La doctrina filosófica de Valentín intenta dar una explicación de lo que en filosofía se conoce como “ problema del mal ” y que es el objeto de una disciplina olvidada llamada “ teodicea “. Dada la existencia de una evidente contradicción entre el mal del mundo y la infinita bondad del ser supremo, ¿cómo podemos explicar la coexistencia de ambos? La solución gnóstica consiste en atribuir el mal no al Padre, “unidad no engendrada, inmortal, incomprensible, inconcebible”, sino a una divinidad derivada de dudosa categoría, el Demiurgo . Este, llevado por la soberbia, se cree el único y verdadero Dios. De su mano nacen tres tipos de hombres: los materiales , los espirituales y los psíquicos . Los primeros están perdidos para la salvación pues su naturaleza es semejante a la de la materia corrupta de la que está hecho el mundo. Los segundos, los espirituales, se salvarán directamente pues son naturalmente espíritu. Y, los terceros, los psíquicos, pueden alcanzar la salvación a través de la gnosis , es decir, del conocimiento de su verdadera naturaleza espiritual, no material. Esta gnosis es más importante para la salvación que la fe o las buenas obras. La Gnosis habrá de llevar al Pleroma (círculo de las divinidades absolutamente perfectas nacidas del ser supremo) al Demiurgo y a los psíquicos redimidos. El resto del mundo material desaparecerá en una gigantesca conflagración universal. Jorge Luis Borges En el relato Tres versiones de Judas Borges hace uso de la fantástica y exhuberante cosmogonía del gnóstico Basílides que enseñó en Roma alrededor de 130. La doctrina de Basílides emana, al igual que la de Valentín, del “ problema del mal “. Del mismo modo que Valentín, Basílides atribuye 1 la creación del mundo a un falso ser supremo que por envidia del verdadero primer principio ( el gran Arkhon , “un Dios inengendrado, incomprensible, y tan completamente innombrable que se le puede considerar como un Dios-no-ser”) crea la tierra y a los hombres para autoproclamarse todopoderoso. Este falso dios es el dios del antiguo testamento y su impostura fue revelada a través del eón (ser divino) Jesús. Este no pudo encarnarse en un cuerpo humano pues la materia es definitivamente demasiado indigna para contener un espíritu tan perfecto. Jesús no padeció dolor ni fue crucificado, fue en todo momento una apariencia, un ser virtual. " id="pdf-obj-0-40" src="pdf-obj-0-40.jpg">

En el relato Tres versiones de Judas Borges hace uso de la fantástica y exhuberante cosmogonía del gnóstico Basílides que enseñó en Roma alrededor de 130. La doctrina de Basílides emana, al igual que la de Valentín, del “problema del mal“. Del mismo modo que Valentín, Basílides atribuye

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la creación del mundo a un falso ser supremo que por envidia del verdadero primer principio (el gran Arkhon, “un Dios inengendrado, incomprensible, y tan completamente innombrable que se le puede considerar como un Dios-no-ser”) crea la tierra y a los hombres para autoproclamarse todopoderoso. Este falso dios es el dios del antiguo testamento y su impostura fue revelada a través del eón (ser divino) Jesús. Este no pudo encarnarse en un cuerpo humano pues la materia es definitivamente demasiado indigna para contener un espíritu tan perfecto. Jesús no padeció dolor ni fue crucificado, fue en todo momento una apariencia, un ser virtual.

Gracias a esta visión del Yaveh del Antiguo Testamento es posible otra intepretación más lógica del Génesis. ¿Cómo un dios todopoderoso se comporta de un modo tan absurdo como para crear el Universo y al hombre y colocarnos en el paraíso con la única prohibición de que no comamos de una manzana que terminamos por comer? Atendiendo al gnosticismo, la historia adquiere sentido. El árbol de la ciencia es el conocimiento de que Yaveh no es el verdadero Dios. La serpiente es benigna, ha sido enviada por el primer principio para desenmascarar al falso dios. Comer del árbol de la ciencia es el prinicipio de nuestra salvación, no de nuestra condena.

Es característico de la cosmovisón de Basílides el situar abundantes divinidades entre el cielo del primer principio (stereoma) y la Tierra. Estos innumerables principios actúan como aislante que protege al verdadero dios de la contaminación del mundo material terrestre.

La solución al conflicto entre dioses la pondrá el gran Arkhon una vez que hayan sido redimidos los hombres que reciban la gnosis iluminadora. En ese momento el gran Arkhon sumirá a todas las divinidades en el olvido de modo que su desconocimiento de la existencia de un primer principio supremo que les domina les ahorrará el sentimiento de la

envidia. Con ello se garantizará el orden eterno.

El gnosticismo fue una doctrina tremendamente incómoda para el cristianismo temprano porque, en primer lugar, poseía una soporte filosófico superior y, en segundo lugar, sus hipótesis metafísicas daban lugar a normas morales contradictorias. Así, unos gnósticos, convencidos de que el mal reside en el principio material, consideraban que la salvación requería de la renuncia a todos los placeres carnales y la prohibición de la reproducción, mientras que otros, seguros de que la salvación dependía exclusivamente de la posesión del conocimiento (Gnosis), no admitían ningún tipo de prohibición moral. Este es el caso del conocido valentiniano Marcos el Mago. De él cuenta Ireneo de Lyon, quien declara herejía al gnosticismo en 180 d. C., que aprovechaba sus conocimientos para seducir a mujeres ricas y hermosas, que las enseñaba a profetizar, que utilizaba filtros y afrodisiacos para tentar a las muchachas, que no temía a la condenación y obraba libremente pues estaba entre los “perfectos” y, por tanto, ya salvado. Esta idea, común entre los gnósticos, recibe la denominación de antinomianismo. Es decir, rechazo de la ley moral y libertad para pecar confiando en que la Gracia divina y el conocimiento (Gnosis) son suficientes para la salvación.

Algunos de sus discípulos, igualmente girando sobre lo mismo, han engañado hasta corromper a muchas débiles mujercitas, proclamándose «perfectos», como si ninguno pudiera igualar la grandeza de su conocimiento, ni Pablo, ni Pedro o alguno otro de los Apóstoles, por el contrario, conocen más que todos y ellos solos han asimilado la grandeza del conocimiento de la Potencia indecible. Están en la altura que está sobre toda Potencia. Por esto también lo hacen todo libremente sin tener miedo de nada. En efecto, por la redención han llegado a ser inasibles e invisibles para el Juez. Pero si incluso se los sorprendiera, estando ante él, con la «redención», dirían esto: «…he ahí, el juez está vecino y el heraldo me llama a defenderme, pero tú que eres la que conoces lo de ambos, presenta la defensa por nosotros dos al juez, como siendo una sola». Y tan pronto como la Madre ha oído esto, les pone en la cabeza el homérico yelmo de Hades para que escapen invisiblemente del juez y, de inmediato, habiéndolas atraído hacia arriba, las conduce a la cámara nupcial y las entrega a sus esposos.

Ireneo de Lyon, Adversus Haereses, I, 13, 1 – 22, 1 en García Bazán, Francisco, La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y coptos I, p. 194-195.

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Las doctrinas gnósticas fueron poco claras hasta hace relativamente poco tiempo. En 1944 fueron descubiertos en Egipto los manuscritos de Nag Hammadi que han aclarado buena parte de sus creencias, rituales e historia. De estos interesantísmos materiales hablaremos en otro momento.

Bibliografía

García Bazán, Francisco, La Gnosis eterna. Antología de textos gnósticos griegos, latinos y

coptos I, tres volúmenes: en preparación segundo volumen versión directa de Pistis Sophia; Editorial Trotta: Madrid, 2003. Antonio Piñero, José Montserrat Torrents, Francisco García Bazán, Textos Gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi, Tres volúmenes:

1.

Volumen I: Tratados Filosóficos y Cosmológicos, Editorial Trotta: Madrid, 1997 {3ª edición

2007}.

2.

Volumen II: Evangelios, Hechos, Cartas, Editorial Trotta: Madrid, 1999 {3ª edición 2007}.

3.

Volumen III: Apocalipsis y otros escritos, Editorial Trotta: Madrid, 2000.

Jonas, Hans, La religión gnóstica. El mensaje del Dios Extraño y los comienzos del cristianismo,

Editorial Siruela: Madrid, 2000 (2ª edición 2003). Montserrat Torrents, José, Los Gnósticos, 2 volúmenes; Editorial Gredos: Madrid, 1990.

E. Gilson: La filosofía en la Edad Media. 6ª reimp. Madrid: Gredos, 1995.

Otto Rahn: Cruzada contra el grial. La tragedia del catarismo. 2ª ed. Madrid: Hiperion, 1986

http://es.wikipedia.org/wiki/Sim%C3%B3n_Mago

http://es.wikipedia.org/wiki/Gnosticismo

El Maestro Gnóstico Valentín

Las doctrinas gnósticas fueron poco claras hasta hace relativamente poco tiempo. En 1944 fueron descubiertos en

Valentín y los valentinianos tuvieron su escuela: fue una escuela gnóstica donde se estudiaron los misterios del sexo, donde se analizaron cuidadosamente. Valentín y los valentinianos conocieron, en realidad de verdad, el secreto lemúrico: sublimaron la energía creadora y lograron eldesarrollo de ciertas posibilidades psíquicas que se hallan latentes en la raza humana. Se nos ha dicho que Valentín fue un gran iluminado, un granmaestro en el sentido más completo de la palabra ...

Samael Aun Weor

Poco se sabe de su nacimiento y primeros pasos. De sus propias palabras se desprende que recibió la tradición gnóstica de labios de uno de los discípulos secretos de S. Pablo, de nombre Teudas. Y recibió esta enseñanza en Alejandría, lugar en donde impartiría después sus enseñanzas por primera vez. Valentín señala que Jesús compartió con sus discípulos ciertos misterios que ocultó a los demás, o que entregó en forma de parábolas. Algunos de estos discípulos, siguiendo sus instrucciones, mantuvieron en secreto estas enseñanzas, impartiéndolas únicamente a aquéllos que demostraron suficiente madurez espiritual. Por esta vía llegó la tradición a

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Pablo, que a su vez la confirmó viviendo en sí mismo la revelación en comunión espiritual con Cristo. Esta sabiduría secreta sólo era compartida con aquellos discípulos considerados aptos para estos misterios, tal y como lo aprendieron del propio Jesús. Así actúo también Valentín con sus discípulos. Cuenta la historia que, hacia el año 140 d.C. se traslada a Roma para fundar allí su escuela. Todos los estudiosos confirman que su gnosticismo fue el que más enseñanzas esotéricas aportó en el plano de los comentarios de las Sagradas Escrituras y de la doctrina del adorable salvador del mundo. Si Valentín y sus seguidores fueron capaces de utilizar el lenguaje bíblico con un sentido más profundo fue porque, obviamente, conocían las claves con las cuales estos textos habían sido escritos: la Kabbalah trascendente y la Alquimia esotérica. Otra de las grandes contribuciones del gnosticismo valentiniano fue la aclaración de la distinción entre el “Dios supremo” del Nuevo Testamento y el “Dios creador” del Viejo Testamento, tal y como se ha expuesto en el mito gnóstico. Hasta sus enemigos decían de Valentín que era un “hombre brillante y elocuente”. Sus admiradores le veneraban como poeta, místico y maestro espiritual, y su legado esotérico rescatado en la Biblioteca de Nag Hammadi (Evangelio de la Verdad, Evangelio de Felipe, Tratado Tripartito,Apocalipsis de Santiago, Carta de Regino, Tratado Valentiniano) nos da la talla del gran Maestro que es. Como dice el Maestro de Maestros, es por los frutos como se conoce el árbol, y los frutos de esta escuela son sabrosos y de gran alimento espiritual. Sus discípulos principales fueron Heracleón, Ptolomeo y Marco. Tras la autorrealización y desaparición de su Maestro del plano físico en el año 161 d.C., continuaron con sus enseñanzas esotéricas y profundizaron en el estudio de sus respectivas revelaciones íntimas. Ptolomeo y Heracleón continuaron enseñando en Roma, y

contaron entre sus discípulos con el filosofo Justino que, una vez convertido al cristianismo, fue otro de los grandes pilares del gnosticismo. A su vez, Marco enseñó en Marsella y el valle del Ródano, siendo contemporáneo del famoso inquisidor Irineo de Lyon y recibiendo directamente de él todos sus cargos difamatorios. Por su parte, Teodoto, un discípulo de la rama valentiniana oriental, se desliga de la iglesia oficial antes de la expulsión total de la escuela en el s.IV, y decide seguir sus propios pasos independientemente de los demás discípulos de Valentín, que insisten en la importancia de permanecer en el seno de la iglesia oficial. Son los últimos avatares de la grandiosa escuela valentiniana, que pasará a la clandestinidad al ser expulsada de la iglesia y perseguida por el poder terrenal aliado con ella.

Como dice el M. Huiracocha:

La herejía de Valentín consistía en poseer un conocimiento muy hondo y trascendente junto con sus acendradas virtudes, que fueron su mejor patrimonio

durante toda su vida

Valentín, como casi todos los

... gnósticos,se valió del símil del nacimiento del ser humano para explicar la creación de los mundos, llegando a construir todo un edificio filosófico con este sistema.

Sostuvo que Jesús fue gnóstico en toda la extensión de la palabra,y por esta causa la Iglesia Católica no pudo interpretar las Escrituras,debido a que le faltaba la clave

necesaria para ello

Todo el sistema gnóstico puede ser

... descubierto estudiando la literatura sobre Valentín, y entonces se entrevé la maldad de sus enemigos de querer destruir algo verdaderamente santo. Respecto a la forma de transmutación de las fuerzas sexuales, sus enseñanzas son idénticas a las de los demás maestros o escuelas.

Por:Antonio Luiz 's Site

Valentín

Siglo II D.C., Filósofo religioso, fundador de una de las escuelas más importantes del gnosticismo. Nacido en Egipto y educado en Alejandría, se estableció en Roma durante el pontificado del papa Higinio en el segundo cuarto del siglo II, enseñó en esta ciudad durante más de 20 años, y consiguió gran reputación por su elocuencia y poderosa inteligencia, que le granjearon muchos seguidores.

Según el teólogo Tertuliano, Valentín rompió con la Iglesia cristiana y dejó Roma después de rechazar el cargo de obispo. Siguió desarrollando sus doctrinas, es probable que en Chipre. Sus seguidores ampliaron sus enseñanzas y se escindieron en dos escuelas, una asentada en Italia y la otra en Alejandría.

Las primeras fuentes de la doctrina de Valentín son citas fragmentarias recogidas en la obra de sus oponentes cristianos ortodoxos y un texto copto, Evangelio de la verdad, descubierto en Nag Hammadi (Bajo - Egipto), que

está considerado como una traducción de una obra original de Valentín.

Dió por sentado la existencia de un reino espiritual (pleroma), que consiste en una sucesión de eones (del griego, ‘emanaciones’) que evolucionaban a partir de un ser original divino. El eón Sofía (del griego, ‘sabiduría’) produce un demiurgo (identificado con el Dios del Antiguo Testamento) creador del Universo material, malo en esencia, en el que las almas humanas, que en principio formaban parte del reino espiritual, se encuentran encarceladas.

El eón Cristo se unió con el hombre Jesús para aportar el conocimiento (gnosis) redentor del reino divino a la humanidad.

Sólo los seres humanos más espirituales, los gnósticos, están capacitados de una forma plena para recibir esta revelación y, por lo tanto, regresar al reino espiritual después de la muerte. Los demás cristianos sólo pueden alcanzar el reino del demiurgo; los paganos, absorbidos en

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la existencia material, están predestinados a la condenación eterna.