Вы находитесь на странице: 1из 9

431

Paleolusitana, número 1, 2009

HALLAZGOS PALEONTOLóGICOS Y SU INTERPRETACIóN EN LA GRECIA CLÁSICA

Paleontological remains and their interpretation in ancient Greece

Ioannis Sarris 1 & Iván Narváez Padilla

1 Unidad de Paleontología, Facultad de Ciencias, Universidad Autónoma. Calle Darwin 2, 28049 Madrid. E-mail: ioannis. sarris@uam.es

RESUMEN

Aunque se ignore con frecuencia la época pre-renacentista a la hora de abordar la historia de la paleontología, existen algunas referencias bibliográficas acerca del contacto con restos fósiles en la Grecia clásica. Estas se abordan tanto desde el plano filosófico (Aristóteles, Jenófanes o Empédocles) como desde el punto de vista popular que recogían los historiadores o geógrafos (Pausanias, Esquilo o Filóstrato). El presente trabajo pretende recorrer someramente dichas reseñas para ver las distintas interpretaciones de ambas partes, y concluir que ya en la Antigüedad existía un claro interés por las evidencias fósiles, y que manejaban de forma básica algunos conceptos que intentaban explicar la vida en la tierra y la historia de ambas.

Palabras clave: Historia de la Paleontología, Mitología, Filosofía, Geomitos.

ABSTRACT

Although Pre-renaissance period is frequently ignored in history of palaeontology, several bibliographic references can be found regarding fossil remains in classic Greece.These comprehend both philoshopical and popular testimonies that geographers and historians put together through the times.The aim of this work is a review some of these references in order to remark different interpretations of both philosophers and popular writers of that period.We conclude that since the classic period an early interest in fossil remains existed, as well as some basic concepts to explain life on Earth and History of both were already postulated. Keywords: History of Palaeontology, Mythology, Philosophy, Geomyths

INTRODUCCIÓN

La mayoría de los historiadores de la Paleontología comienzan a contar esta ciencia a partir del Renacimiento, ignorando al mundo clásico. Esto se debe a la supuesta falta de testimonios a nivel filosófico y a la aparente frivolidad de las interpretaciones populares recogidas por autores no filósofos. Se asume que, a pesar de las evidencias bibliográficas que demuestran que la población de la Grecia clásica mantenía contacto con restos

fósiles, los autores clásicos no se preocuparon de recoger y comparar los hallazgos de restos óseos, conchas, huellas y moldes fósiles para confrontarlos con sus análogos actuales (Ellenberger, 1989). Por un lado los textos filosóficos y por otro, las interpretaciones populares, constituyen las dos directrices para explicar el significado de los fósiles en la Antigua Grecia. Mientras los primeros escasean, los testimonios de los viajeros, ricos en sabiduría popular, abundan. La tensión entre estos

Paleolusitana, número 1, 2009, página 432-433

dos sectores de la sociedad griega se expresa también en este contexto. En el presente trabajo se abordan al mismo tiempo estas dos aproximaciones, confrontándolas con el propósito de evaluar la contribución de ambas a la historia de la Paleontología.Así, se han analizado las pocas obras pertinentes al conocimiento de los fósiles en la antigüedad y se han traducido y/o revisado textos originales que pudieran reseñar dicho conocimiento.

LA CONTRIBUCIÓN DE LA FILOSOFÍA

El pensamiento griego,desde su nacimiento en Asia menor, pretendió percibir y nombrar el orden subyacente en los procesos naturales. La primera sustancia (o la materia prima) es el objetivo principal de cualquier aventura intelectual en el mundo presocrático, hecho que expresa Platón caracterizándola como gigantomaquia del ser. Por tanto, aunque los pensadores presocráticos tenían mucho interés en la naturaleza, buscaban sólo su orden subyacente. Esta αρχη es distinta para cada pensador, de modo que para Tales de Mileto es el agua; para su discípulo Anaximandro, lo indefinido, y para Anaxímenes, el aire. Anaximandro es de los primeros (si no el primero) en pensar en una tierra que cambia (en su caso secándose) y además presenta, por primera vez, una explicación racional del origen del hombre. Dentro de esta guerra de salvar las apariencias, aparece el primero en realizar una interpretación racional de los fósiles, es decir el primer paleontólogo (Sarton, 1993). Jenófanes, aparte de su supuesto interés sobre la religión, intentó contar la historia de la tierra basándose en los fósiles. Su noción sobre eso nos llega a través de Hipólito Ref. I 14, 5 (traducido por Kirk et al.,

1987):

Jenófanes cree que está teniendo lugar una mezcla de la tierra con el mar y que, con el tiempo, aquella quedará disuelta por la humedad y se apoya en las siguientes pruebas: que en tierra adentro y en los montes se encuentran conchas y que, en las canteras de Siracusa, se halló una impresión de pez y de algas, en Paros otra de laurel en el interior de una roca y en Malta figuras planas de toda clase de seres marinos.

432

Todas estas cosas, dice, se originaron cuando todas ellas, tiempo ha, estuvieron cubiertas de barro y la impresión se secó en él.

Los estudiosos de Jenófanes sostienen que es posible que no fuera este pensador jónico el primero en “llamar la atención sobre la significación real de los fósiles”, sino que probablemente otros milesios, como Anaximandro, eran conscientes de ella (Kirk et al., 1987). Dicha afirmación no se aleja mucho de la realidad,ya que la teoría deAnaximandro sobre el origen de los seres vivos estaba asentada en el mundo jónico. Según dicha teoría, todos los seres vivos proceden de seres distintos que al principio vivían en el barro. Lo que añade Jenófanes en esta historia natural es el carácter cíclico de las transformaciones entre tierra y mar. El telón de la era presocrática se cierra con la contribución de Empédocles en su poema Sobre la Naturaleza. En este poema presenta una historia de los seres vivos según la cual, sufrieron muchos cambios y transformaciones para llegar actualmente a estar construidos de tal manera que puedan sobrevivir. En este caso, como en el caso de Anaximandro, se puede decir que estos autores tenían una idea de la adaptación al ambiente y la noción de la viabilidad (Forbes, 1971). La filosofía griega después de Sócrates se caracteriza por una gran alienación en lo que se refiere a la naturaleza, pues el enfoque de reflexión para esta generación de filósofos es acerca de la Ética, la Política, el Arte, etc. En gran parte se critica la experiencia y la validez de los sentidos, cuyo objeto es el devenir y lo corruptible, mientras que lo verdadero y eterno se pueden percibir y explicar sólo mediante la razón (Parménides, Platón, etc.). Dentro de este contexto histórico surge la filosofía natural de Aristóteles, enfocada principalmente a los seres vivos. La experiencia es la piedra angular en la investigación aristotélica. En el sistema aristotélico se pretende sistematizar el conjunto de los seres vivos en distintas especies (sustancias) según sus esencias. Es realmente extraño como un biólogo como Aristóteles no estudió las formas extintas. La única mención se encuentra en el libro De Mirabilibus Auscultaniobus (73-74) (Aristóteles, 1997) sobre peces fosilizados:

433

Hallazgos Paleontológicos Y Su Interpretación En La Grecia Clásica Sarris, I. & Narváez Padilla, I.

En Heraclea, en Pontos, y en Tio se dice que hay peces desenterrados. Estos se encuentran principalmente

de dimensiones y formas poco comunes influyeron en los mitos griegos más antiguos según los cuales en

De la estatura de Áyax me ha hablado un hombre

a

lo largo de los ríos y en lugares con agua. Cuando

el pasado remoto habían existido seres gigantescos

se

secan estos lugares, durante algunas temporadas,

que perecieron; a cambio estos mitos se emplearon

ocurre que ellos [los peces] se encuentran en el suelo; luego, cuando se seca más, ellos se meten en el barro buscando humedad, de nuevo con sequedad total, ellos se quedan en la humedad, como los que se preservan en los huecos. Cuando se destruyen [los huecos] o el agua vuelve, entonces ellos [los peces] se mueven. Se dice que cerca de Paflagonia se desentierran peces de gran profundidad; estos son buenos en cuanto a la calidad, y no están ni al lado de aguas visibles ni de ríos que fluyen, sino en la misma tierra que los genera.

para explicar cualquier nuevo descubrimiento de grandes huesos a lo largo de toda la antigüedad greco-romana (Mayor, 2000). Pausanias (siglo II a. C.), viajero, geógrafo e historiador, probablemente nacido en Lidia, recorrió extensamente Grecia y Asia Menor, y en su obra Descripción de Grecia fue reuniendo relatos y noticias de descubrimientos de restos óseos de grandes dimensiones. La interpretación más frecuente era que pertenecieron a gigantes y héroes. En la obra

En este fragmento Aristóteles intenta explicar las razones por las cuales fosilizan los peces, creando una historia post-mortem. La atribución de esta obra a Aristóteles esta cuestionada por varios autores. Mientras Aristoteles estudió principalmente los animales, su discípulo y posterior director del liceo, Teófrasto se dedicó a la botánica y los minerales.Se conservan hasta hoy en día los tratados de estos dos temas, pero segun Diógenes Laercio (2007; libro V, 42), a este filósofo se le atribuye una obra con el titulo Sobre las Petrificaciones. Se habló mucho acerca de este libro y desde luego debe ser una obra de referencia para la antigüedad, pero es

LA TRADICIÓN POPULAR

de Pausanias se reflejan una veintena de casos de huesos de héroes (Pausanias, 1994). Cuenta como un lugareño de Troya le relató (Descripción de Grecia, 1.35.5) como el mar había dejado al descubierto en la playa los restos de Áyax de Salamina (héroe de la Guerra de Troya, primo de Aquiles):

misio. Decía que parte de la tumba que está hacia la costa la inundó el mar, haciendo fácil la entrada al sepulcro, y a mí para que me hiciera una idea de la estatura el muerto me insistía de este modo: los huesos de las rodillas que los médicos llaman rótulas son aproximadamente del tamaño de un disco del pentatlón infantil.

de poca fiabilidad un biógrafo de la reputación de Diógenes Laercio.

Se ha estimado que esta longitud rondaría los 12-14 centímetros de diámetro, bastante similar al diámetro de una rótula de mastodonte o rinoceronte del Mioceno, siendo los restos de estos

Delante de la ciudad de Mileto está la isla de Lade, y

Héroes y gigantes La mitología griega está cargada de personajes heroicos y de gigantes que vivieron sobre la Tierra mucho antes de la aparición de los actuales seres humanos. Existen diversas referencias bibliográficas que mencionan la aparición de restos óseos de estos seres, como la obra de Pausanias, Filóstrato o Flegón, siendo interesante el hecho de que la distribución geográfica de los gigantes y héroes muertos y sepultados donde murieron coincide

grandes mamíferos bastante frecuentes en la costa troyana (Mayor, 2000).También cita otro esqueleto de gran tamaño en Mileto, en la costa turca al sureste de Samos (Descripción de Grecia, 1.35.4-8):

de ella están separados unos islotes: a uno lo llaman Asterio, y dicen que Asterio está enterrado en él, y que Asterio es hijo de Ánax, y Ánax hijo de Gea. Pues bien, su cadáver no tiene menos de diez codos [4,5 metros].

con yacimientos concretos de fósiles que se han descubierto modernamente. Parece razonable afirmar que los abundantes esqueletos prehistóricos

El tamaño de los huesos y su localización cercana a Samos, sugiere que podría tratarse de

Paleolusitana, número 1, 2009, página 434-435

restos fósiles de mamíferos del Mioceno (Konidaris & Koufos, en prensa; Vlachou & Koufos, 2008). Continúa relatando otro hecho sucedido en Lidia superior, cerca del río Hilo (en la actual Turquía):

Lo que me causó asombro es una ciudad de la Lidia superior, no grande, llamada Puertas de Témeno.Allí, en una colina derrumbada a causa de una tempestad, aparecieron huesos que por su forma parecían humanos, pero que por su tamaño nunca se hubiera creído. En seguida corrió la voz entre la gente de que el esqueleto era de Geriones.

…y contaban también algunos que arando se encontraron con cuernos de bueyes, porque la leyenda dice que Geriones criaba magníficos bueyes.

Cuando les contradije, mostrándoles que Geriones estaba en Cádiz, donde no está su sepulcro sino un árbol que presenta formas diferentes, entonces los guías lidios me mostraron la auténtica tradición: el cadáver era de Hilo, Hilo era hijo de Gea, y de éste había recibido el río su nombre.

De nuevo, se trata de una región con extensas zonas de yacimientos fósiles de mamíferos del Mioceno (Mayor, 2000). Pausanias también hace referencia a la búsqueda de los huesos de Orestes durante los conflictos que mantuvieron los espartanos con sus vecinos de Tegea (Descripción de Grecia, 3.3.5-6):

Un hombre lacedemonio llamado Licas llegó a Tegea. Entonces daba la casualidad de que las ciudades mantenían una tregua. Cuando Licas llegó, se pusieron a buscar los huesos de Orestes; y los espartanos los buscaban siguiendo un oráculo. Pues bien, Licas comprendió que estaban enterrados en casa de un herrero.

Heródoto, en el libro I de su obra Historia (1.67-68) también cita este episodio (Heródoto,

1977):

En vista de que en la guerra siempre eran derrotados por los tegeatas, despacharon emisarios a Delfos para preguntar a qué dios debían propiciarse para conseguir la supremacía militar sobre los tegeatas. La

434

Pitia les respondió que la conseguirían si se hacían con los restos de Orestes, hijo de Agamenón.

Licas encontró la tumba en Tegea, merced en parte a una casualidad, en parte a su perspicacia. Como

a la sazón existían relaciones con los tegeatas, entró en una fragua, se puso a observar cómo se forjaba

el hierro y quedó impresionado al ver cómo se hacía.

Entonces el herrero, al advertir su asombro, le dijo interrumpiendo su faena:“A fe mía, extranjero laconio, que si hubieses visto lo mismo que yo te hubieras sorprendido sumamente, dado que ahora tanta admiración te produce el trabajo del hierro. Resulta que, con el propósito de abrir un pozo en este patio, me puse a cavar y me topé con un ataúd de siete codos [3,15 metros]; como no creía que hubieran existido jamás hombres más altos que los de ahora, lo abrí y vi que el cadáver era tan grande como el ataúd. Así que lo medí y lo volví a enterrar”. En fin, mientras el herrero le contaba lo que había visto, Licas meditando sobre sus palabras, llegó a la conclusión de que, a juzgar por el oráculo, aquel cadáver correspondía a Orestes.

Según Heródoto, Licas recuperó los huesos

y los llevó a Esparta, para volver a enterrarlos allí

con grandes honores. Huxley (1979) interpreta estos relatos como descubrimientos de restos pleistocenos, que recibieron sepultura durante los siglos VIII o VII a.C. y que un siglo más tarde fueron exhumados de nuevo y vueltos a enterrar. Son varios los relatos que describen la posibilidad

de que en la Antigüedad, en plena fiebre del culto a las reliquias, los restos fósiles fuesen desenterrados, transportados y manipulados, para volver a ser enterrados debido a la interpretación popular de que pertenecían a un héroe. Según Pausanias, desde Rodas se embarcaron, con destino a Mesenia, unas reliquias identificadas como las del héroe del siglo VII a.C., Aristómenes. También cuenta como durante la Guerra de Troya un oráculo les dijo a los troyanos que para ganar la guerra debían conseguir

el omóplato del héroe Pélope (Descripción de Grecia,

5.13.1-7):

Cuando se prolongaba la guerra contra Ilión, los adivinos les anunciaron que no se apoderarían de la ciudad hasta que trajesen el arco y las flechas de

435

Heracles y un hueso de Pélope. Por esto dicen que mandaron buscar a Filoctetes al campamento y que fue traído un omóplato de Pélope desde Pisa. Cuando regresaban a casa, naufragó en Eubea por una tempestad la nave que llevaba el hueso de Pélope

Muchos años después de la toma de Ilión, Damármeno un pescador de Eretria, echó su red al mar y sacó el hueso.

En opinión de Huxley (1979) podría tratarse de la escápula de un cetáceo, pero Mayor (2000) interpreta que podría ser una escápula de mamut pulimentada. Además afirma que el resto que recuperó Damármeno podría tratarse de un mastodonte, un rinoceronte, un calicoterio o un dinoterio, ya que sus fósiles son frecuentes en la zona.

En el libro VIII de Descripción de Grecia, Pausanias hace referencia a la aparición de un nuevo ataúd (7.29.3-4):

El Orontes, que es un río de los sirios que corre no todo en llano hasta el mar, sino sobre un precipicio escarpado, y desde él se precipita en cuesta, el emperador romano quiso que fuera navegable desde el mar hasta la ciudad de Antioquía. Entonces cavó con trabajo y gasto de dinero un canal apropiado para la navegación corriente arriba, y desvió el río hacia éste. Pero cuando se secó el antiguo cauce, se encontró en él un ataúd de barro de más de once codos [más de 4,5 metros], y el muerto tenía el mismo tamaño que el ataúd y era humano en todas las partes de su cuerpo. Cuando los sirios fueron al oráculo, el dios de Claro les dijo que era Orontes, de la raza de los indios.

En el mismo libro cuenta que en tiempos de la guerra de Troya se exhibía en Olimpia un enorme omóplato y que, en el templo de Tegea, al sureste de Olimpia se conservaba un par de colmillos gigantescos. Dice que en Megalópolis vio el esqueleto enorme de un gigante caído, que se exponía en un templo desde hacía siglos (Descripción de Grecia, 8.32.5). Otra obra que muestra posibles evidencias del contacto en la Antigüedad con restos óseos de dimensiones gigantescas es Heroico, escrito en 218 d.C. por Filóstrato de Lemnos. Habla de

Hallazgos Paleontológicos Y Su Interpretación En La Grecia Clásica Sarris, I. & Narváez Padilla, I.

descubrimientos de grandes fósiles, y según Mayor (2000), de los 15 hallazgos de huesos de gigantes que menciona, 13 se sitúan en lugares donde actualmente los paleontólogos conocen la existencia de yacimientos prehistóricos,mientras que los otros dos se caracterizan por una geología compatible con la presencia de fósiles (Filóstrato, 1996). El libro es un diálogo entre un cultivador de viñas y un mercader fenicio, en el que el campesino de Heroico enumera los huesos de gigantes más famosos del pasado: el esqueleto de siete codos de Orestes que los espartanos sustrajeron de Tegea (al que hacen referencia Heródoto y Pausanias), un esqueleto enorme que un pastor halló tras un terremoto en Lidia (fenómeno descrito por Platón en La República, libro 2, c.378d-e), el descubrimiento de Aríades a orillas del río Orontes (al que Pausanias denominó Orontes),las rótulas de Áyax,la sepultura deAquiles en Sigeo, los restos de gigante en Alónisos, los restos óseos en Lemnos (a los cuales el campesino otorga una capacidad craneal de 40-48 litros) y los restos encontrados en Nauloco. De la mayoría de estas referencias existen evidencias fósiles. El campesino sigue diciendo al mercader que visite Cos (donde enterraron a los hijos de los gigantes), Frigia (para ver al gigante Hilo),Tesalia (para contemplar los huesos de gigantes caídos), Olimpia (los restos de Gerión) y Pallene (con legiones de gigantes enterrados).Todos estos lugares contienen yacimientos de fósiles. Es interesante el hecho de que Heroico sitúe hallazgos en la época de su redacción, realizados por gente común, en el contexto de los descubrimientos históricos de lo que se suponía que eran los restos de héroes y gigantes extinguidos de la región mediterránea. Ademas, los restos oseos se describen y se miden con cierta exactitud (Mayor, 2000). En Prometeo encadenado (1015-1025), Esquilo relata como los dioses castigan al titán Prometeo por haber entregado el fuego a los hombres encadenándolo a una montaña situada al borde del desierto asiático. Esquilo imagina que los grandes corrimientos de tierras y las lluvias torrenciales sepultarían al gigante en el fondo de un barranco, donde su cuerpo quedará convertido en piedra y tras el paso del tiempo volverá a la superficie (Esquilo, 2004):

Paleolusitana, número 1, 2009, página 436-437

Si no haces caso de mis palabras, mira qué tempestad y triple oleada de males te viene encima sin que puedas evitarlo. En primer lugar esta escarpada

cumbre, con el trueno y llama de su rayo, va mi padre

a destrozarla y cubrirá tu cuerpo, y abrazo pétreo te

oprimirá. Cuando hayas cumplido un largo trecho de tiempo, volverás de nuevo a la luz, mas el perro alado de Zeus, águila sangrienta, con voracidad reducirá tu cuerpo a un gran harapo, un comensal no invitado que se presenta todos los días, y devorará cual comida tu negro hígado,

Esquilo podría tener la noción del enterramiento y posterior desenterramiento de las entidades naturales. Sin embargo, todavía estaría lejos de la interpretación de Mayor (2000), según la cual se referiría a una primitiva y evocadora descripción de los procesos tafonómicos. El historiador y biógrafo Plutarco describe en su obra Vidas Paralelas, en la parte de Cimón (8.5- 7), como Atenas fue aconsejada para recuperar los huesos de Teseo, su héroe local, en la isla de Esciros (Plutarco, 2007):

Y tras conquistar Cimón la isla de tal manera, expulsó

a los dólopes y liberó el Egeo. Como supiera que el

antiguo Teseo, hijo de Egeo, huyó de Atenas a Esciros

y que allí fue muerto a traición a manos del cobarde

rey Licomedes, se esforzó por hallar su tumba. Pues había un oráculo que instaba a los atenienses a llevar

los restos de Teseo de nuevo a la ciudad y rendirle los honores que le debían como héroe. Mas ignoraban dónde yacía porque los de Esciros no lo confesaban

ni permitían emprender la búsqueda. Entonces, con

gran afán de gloria, apenas se hubo hallado el registro

sagrado, Cimón, tras llevar los huesos y demás restos a su trirreme y adornarlos con magnificiencia, los transportó de vuelta a la ciudad después de casi cuatrocientos años.

Mayor (2000) afirma que los huesos de grandes dimensiones que desenterraron podrían haber correspondido a restos fósiles del Mioceno que recibieron enterramiento heroico y fueron redescubiertos siglos después.

Las Bestias de la isla de Samos

La

isla de

Samos se ubica

en

el

Este del

436

mar Egeo y muy cerca de Asia menor. Es una isla donde se desarrolla actividad paleontológica desde el siglo XIX, cuando se organiza una excavación por Charles Immanuel Forsyth Major, gracias a su interés por la leyenda escrita por Plutarco que se refiere a la Guerra entre Dioniso y las Amázonas (Koufos, 2008). Dos son los mitos que explican la

geología y paleontología de la isla y que a su vez se confirman por ellas.

Euforion

(aproximadamente 275-187 a.C.) por Claudius Aelianus (170-230 d.C.) en su libro Περί ζώων ιδιότητος (De Natura Animalium), donde dice (libro

El

primer mito se atribuye a

17, c28) (Aelian, 1958):

Euforion en su Hipomnémata dice que Samos antiguamente se quedó desierta, puesto que aparecieron en ella bestias por un lado en cuanto al tamaño grandes, y por otro lado salvajes, y causaron hechos feroces, así que por eso se llamaron Niades, las cuales sólo con su rugido fragmentan la tierra; por eso este dicho hay en Samos. Gruñido más fuerte que el de las Niades. Él revela que grandes huesos de ellas se exhiben incluso ahora.

La historia contada por Euforion se refiere

a hechos ubicados temporalmente antes de la era

de los hombres contemporáneos, una característica principal de la mitología griega (García Gual, 2006). Según Heráclides, no existían hombres antes de la invasión de las Niades (Politiarum Quae Extant, X) (Schneidewin, 1867):

Samos se dice que estaba desierta cuando se ocupó por multitud de bestias que emitían una gran voz; las bestias se llamaban Niades.

La distancia temporal de los hechos, en

este caso, se basa en la profundidad a la que se han hallado los restos fósiles (Huxley, 1973). Solounias & Mayor (2004), parten de la caracterización de las Niades como bestias o animales salvajes (θηρία)

y no como animales domésticos para concluir que

los griegos poseían un conocimiento anatómico fundamental para diferenciar entre la osteología de los animales familiares a ellos y los desconocidos. Un último punto muy importante del fragmento es la mención de que los huesos se exhiben. Dicha

437

mencion puede significar que los fosiles se exhibían en un museo o algo parecido (Solounias & Mayor, 2004), por otro lado el verbo δεικνυμι puede significar que simplemente se ven (es decir no estan cubiertos por tierra). La segunda leyenda está contada por el historiador Plutarco (45-120 d.C.), en las Cuestiones Griegas (56) (Halliday, 1928):

¿A partir de qué tiene su nombre la localidad Panaima en la isla de Samos? Las Amázonas al huir de Dioniso desde la tierra de Efeso navegaron hacia Samos, él trás fabricar barcos, y desplazarse, empezó la guerra y mató a muchas de ellas en ese lugar, al cual le llaman Panaima los que lo contemplan asombrados gracias a la plétora de sangre que fluye. Se dice que algunos de los elefantes murieron en Floios, y sus huesos se exhiben; algunos dicen que Floios se fragmenta encima de ellos, por sus voces fuertes y penetrantes.

La muerte de los elefantes se puede confirmar con la paleofauna hallada en Samos, que incluye varios generos, aunque no muchos, de proboscídeos (Konidaris & Koufos, en prensa). En lo que se refiere a las Amázonas, Solounias & Mayor (2004) consideran posible el hecho de que los griegos habian hallado fosiles pertenecientes al genero Hipparion (Vlachou & Koufos, 2008) y los interpretaron como los caballos que montaban dichas guerreras. El “monstruo de Troya” es la primera representación artística de un fósil. Su forma parece mucho al género Samotherium, cuyos restos se hallaron en la cuenca de Samos (Mayor, 2000; Koufos, 2008)

Mitos orientales La cultura griega desde sus principios se ve muy influenciada por el mundo oriental, pues tanto su mitología como la filosofía presentan varias similitudes con él. Son varios los autores griegos que reflejan en sus obras mitos y leyendas de origen oriental. Algunos de estos podrian estar vinculados con hallazgos fosiles por parte de la gente de estas regiones, que interpretaba estos como restos de criaturas temibles. La leyenda del grifo tiene su origen en el

Hallazgos Paleontológicos Y Su Interpretación En La Grecia Clásica Sarris, I. & Narváez Padilla, I.

poema Los Arimaspeos (alrededor de 675 a.C.), de Aristeas de Proconeso, aventurero y escritor griego nativo de una isla del Mar de Mármara, que viajó hasta los pueblos septentrionales que habitaban más allá del Mar Negro. En Asia Central, conoció a los escitas, pueblo de nómadas que llegaba hasta la Cordillera de Altái (nombre que procede del turco Alytau oAltay y que quiere decir“Montañas de oro”) durante los años 800-300 d.C.Dedicados a la minería de oro, muchos cruzaban el desierto del Gobi para llegar a los Altái en busca del preciado metal. En sus viajes,Aristeas recogió las historias que le relataban los mineros isedonios, los nómadas escitas más orientales, que hablaban de grifos guardianes del oro como “depredadores del tamaño de un león que poseían picos fuertes y cruelmente curvados como los de las águilas” (Mayor, 2000). Dos siglos más tarde, Esquilo (2004) (460 a.C.) también hacía referencia a los grifos en su obra Prometeo encadenado (803-804) definiéndolos como “perros de Zeus no ladradores, de afilado hocico” y aproximadamente en el 400 a.C. el historiador y médico Ctesias de Cnido los describe en su obra Indica (10-13) de la siguiente manera (Ctesias de Cnido, 2004):

Pájaros de cuatro patas tan grandes como un lobo, con patas y garras parecidas a las de un león; las plumas de su pecho son rojas, las del resto del cuerpo son negras.Aunque hay abundancia de oro en las montañas, es difícil de conseguirlo debido a estos pájaros.

Algunos investigadores explican que la imagen del grifo se debe a la observación de esqueletos de dinosaurios en el desierto del Gobi (Mayor y Heaney, 1993; Mayor, 2000), en concreto de cráneos y esqueletos completos y articulados de Protoceratops, dinosaurios picudos del Cretácico superior (80-73 millones de años), del tamaño de un cerdo grande (Barrett et al., 2000), que serían, con frecuencia, fácilmente reconocibles en superficie (Barsbold, 1997). La proximidad de yacimientos de fósiles y de oro hizo que los tomasen como grifos guardianes del oro. Un hecho importante es que los escitas consideraban a los grifos como criaturas contemporáneas y sin poderes sobrenaturales, lo cual les coloca al margen de los monstruos mitologicos (Garcia Gual, 2006).

Paleolusitana, número 1, 2009, página 438-439

Heródoto (siglo V a. C.) en su obra Historia (2.75) relata como en su viaje a la región de Buto (Egipto) en busca de información sobre serpientes

voladoras, guías de la zona le mostraron “esqueletos y púas en número incalculable, que estaban apiladas en montones, y algunos eran grandes y otros más pequeños”. Según los guías podían corresponder

a dragones de alas membranosas. Aunque no se

conoce la situación exacta de la región de Buto, se especula con que estuviera al este del Nilo, donde no se han encontrado evidencias de restos fósiles de reptiles (Heródoto, 1977; Mayor, 2000). Mediante la obra de Filóstrato, Vida de Apolonio de Tiana, se sabe que Apolonio de Tiana (siglo I d. C.), filósofo y matemático de la escuela pitagórica,viajó por el norte de la India,desde el valle de Peshawar hasta la llanura del Ganges, recogiendo testimonios que confirmaban la existencia de dragones de enorme tamaño y variedad. Afirmaba que en el centro de la ciudad de Paraka se exhibían cráneos a modo de trofeo procedentes de las cacerías de dragones (Filóstrato, 1992). Durante su ruta fue rodeando los montes Siwalik (en Pakistán en la actualidad), donde se ha visto que existe una gran cantidad de yacimientos fósiles de vertebrados con evidencias de cocodrilos, tortugas, elefantes, rinocerontes, calicoterios, antracoterios, jiráfidos como Giraffokeryx y el enorme Sivatherium (jirafa con una gran cornamenta), todos del Terciario tardío. Es bastante probable que las gentes de la India estuviesen en contacto con estos restos e incluso que buscase los cráneos esperando encontrar gemas incrustadas en ellos.Algunos autores explican este hecho debido a la aparición en estos fósiles de cristales de calcita y selenita, de aspecto brillante (Mayor, 2000).

CONCLUSIONES

Aunque los filósofos griegos no prestaron

bastante atención a los restos fósiles,sin embargo no

se puede negar su contribución como el primer paso

en la historia de la paleontología. Concretamente, los fósiles se evaluaron como fuentes muy fiables

a la hora de contar la historia de la tierra, pues,

a través de los fósiles y su hábitat se realiza un

análisis paleoambiental básico. Dicha aproximación,

aunque está muy alejada de nuestros análisis precisos, se puede considerar como un ancestro

438

de la metodología paleontológica contemporánea,

ya que comparten objetivos. Gérmenes del estudio

contemporáneo se encuentran también en algunas

de las obras de autores no filósofos, ya que llevaban

a cabo interpretaciones anatómicas básicas y

mediciones someras de los hallazgos. En la Grecia clásica los hallazgos paleontológicos tuvieron una relación muy fuerte

con la mitología. Sería difícil decir si los fósiles confirmaban las leyendas o estas últimas explicaban

la presencia de los restos fósiles. Más bien, hay

una retroalimentación entre estos dos. Una cosa es segura, los griegos que tenían contacto con

evidencias fósiles eran conscientes de su antigüedad

y de que pertenecían a seres extintos. Por un lado, la noción de la antigüedad venía dada porque asumían que los fósiles eran restos de seres que precedían la era de los hombres en un pasado indeterminado,

y por otro, admitían que dichos seres no formaban

parte de la naturaleza que les rodeaba. Sin embargo, no tenían desarrollados estos dos conceptos, antigüedad y extinción, tal y como la ciencia actual los percibe. Es de extrañar la gran diferencia que hay entre la tradición popular y los filósofos en lo que concierne a su interés por los hallazgos fósiles. La falta de interés por parte de los filósofos se puede atribuir a la tensión entre ellos y la tradición popular. Hay que tener en cuenta que la última se representa por las leyendas, el canto homérico, etc., cosas contra las cuales luchó la mayoría de los filósofos. De esta manera tuvo lugar la transición desde el mitos hacia el logos.

AGRADECIMIENTOS

Los autores quieren agradecer a los revisores, Jose Luis Sanz Garcia y Miquel de

Renzi por sus recomendaciones y consejos sobre

el manuscrito. También a Maria del Mar Puebla

Manzanos por su ayuda en la traducción de los

textos clásicos originales. Ioannis Sarris está becado por el programa FPU del Ministerio de Educación

y Ciencia (ref.AP2007-00904). Iván Narváez quiere agradecer a la Asociación Cultural Achunaty su colaboración desinteresada.

439

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Aelian, A. (1958) - On the characteristics of animals (traducido por F. Schofield), 3 vols. Harvard University Press.

Aristóteles(1997)-Demirabilibusauscultationibus

(Introduzione di Gabriella Vanotti). Edizioni Studio Tesi.

Barrett, P., Sanz, J. L. & Martín, R. (2000) - Larousse de los Dinosaurios. Del inicio a la extinction. Spes Editorial, Barcelona. Barsbold, R. (1997) - Mongolian Dinosaurs, in Currie, P.J. & Padian, K. (Eds.). The Encyclopedia of Dinosaurs.Academic Press, San Diego, 447-450 pp. Ctesias de Cnido (2004) - La Perse. L’Inde.Autres fragments (Texte établi, traduit et commenté par D. Lenfant). Les Belles Lettres, Paris. Diogenes Laercio (2007) - Vidas de los filosofos ilustres (Traduccion, introduccion y notas C. Garcia Gual). Alianza Editorial, Clasicos de Grecia y Roma, Madrid.

Ellenberger, F. (1989) – Historia de la Geología. Volumen 1, De la Antigüedad al siglo XVII. Editorial Labor – Ministerio de Educación y Ciencia, Barcelona, pp. 282. Esquilo (2004) - Tragedias (Introducción, traducción y notas de E.A. Ramos Jurado). Alianza Editorial, Clásicos de Grecia y Roma, Madrid. Filóstrato (1992) - Vida de Apolonio de Tiana (Introducción, traducción y notas de A. Bernabé Pajares). Biblioteca Clásica Gredos, Madrid. Filóstrato (1996) - Heroico. Gimnástico. Descripciones de cuadros (Introducción de C . Miralles. Traducción y notas de F. Mestre). Biblioteca Clásica Gredos, Madrid. Forbes, R. J. (1963) - Studies in ancient technology; vol.VII. E. J. Brill, Leiden. pp. 253. García Gual,C.(2006) - Introducción a la mitología griega.Alianza Editorial, Madrid. Halliday, W. R. (1928) - The greek questions of Plutarch. Oxford Clarendon Press, Oxford. Heródoto (1977) - Historia.Libros I-II (Traducción y notas de C. Schrader). Biblioteca Clásica Gredos, Madrid.

Huxley, G. (1973) - Aristotle as antiquary. Greek, Roman and Byzantine Studies, 14(3): 271-286. Huxley, G. (1979) - Bones for Orestes. Greek, Roman and Byzantine Studies, 20(2): 145-148. Kirk, C.S., Raven, J.E. & Schofield, M. (1987) - Los Filósofos Presocráticos. Historia crítica con selección de textos. Editorial Gredos, Madrid, 702 pp. Konidaris, G. & Koufos, G. D (en prensa) - The Late Miocene Mammal Faunas of Mytilinii Basin, Samos Island, Greece: new collection. X Proboscidea Koufos, G.D. (2008) - The Late Miocene Mammal Faunas of the Mytilinii Basin, Samos Island, Greece: New Collection. 1. History of the Samos Fossil Mammals. Beiträge zur Paläontologie, 31: 1–10. Mayor, A. (2000) - The First Fossil Hunters. Princeton University Press, Princeton. Mayor, A. & Heaney, M. (1993) - Griffins and Arimaspeans. Folklore, 104: 40-66. Pausanias (1994) - Descripción de Grecia. Libros

Hallazgos Paleontológicos Y Su Interpretación En La Grecia Clásica Sarris, I. & Narváez Padilla, I.

I-X (Introducción, traducción y notas de M.C. Herrero Ingelmo). Biblioteca Clásica Gredos, Madrid. Plutarco (2007) - Vidas Paralelas V. Lisandro-Sila- Cimón-Lúculo-Nicias-Craso (Introducción, traducción y notas de J. Caro Cuenca, D. Hernández de la Fuente y A. Ledesma). Biblioteca Clásica Gredos, Madrid. Sarton, G. (1993) - Ancient science through the golden age of Greece. Dover Publications Inc, New York.

p.646 Schneidewin, F. G. (1867) - Εκ των Ηρακλειδου Περι Πολιτειών. Gottingae Apud Vandenhoeck & Ruprecht. Solounias,N.& Mayor,A.(2004) -Ancient references to the fossils from the land ofPythagoras. Earth Sciences History, 23(2): 283-296. Vlachou, T.D. & Koufos, G.D. (2008) - The Late Miocene Mammal Faunas of the Mytilinii Basin, Samos Island, Greece: New Collection. 11. Equidae. Beiträge zur Paläontologie, 31: 171–239.