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La Guerra no Convencional

Comodoro FAA (R) José C. D’Odorico

Como criterio general, una vez que se detecta una


dificultad que causa daños a las instituciones y la
comunidad, se impone la búsqueda de una saluda-
ble curación para revertir la situación.
En este caso, el sujeto a estudiar y neutralizar es
la “guerra no convencional”. Por cierto, hay una
búsqueda ansiosa de la estrategia que nos haga so-
ñar con su neutralización, pero hay que comenzar
por el principio para llegar al final. Por lo tanto,
hay que trabajar en múltiples canales con la partici-
pación de políticos, analistas, académicos, historia-
dores y sociólogos, sin descartar a los militares, antes
de delinear cursos de acción tentativos que ayuden a
trasformar en realidad nuestra esperanza.
A juicio del autor, que expondrá detalles poco
conocidos de este fenómeno en los capítulos a publi-
car, hay un déficit en la comprensión de la “guerra
no convencional”. Ese vacío se debe a que aún no
ha sido debidamente desmenuzada y explicada, y
por consiguiente seguimos buscando una plataforma
desde donde pueda ser lanzada la contra-ofensiva.
Con esa expectativa, el Comodoro FAA (R) José C.
D’Odorico hará una presentación del acontecimiento,
Nota del Editor: El Air & Space Power Journal
puntualizando que su pensamiento no compromete la
(ASPJ), en español, inicia en este número un pro-
posición u opinión oficial de instituciones y autori-
yecto tan original como interesante, por el formato
dades de ningún país. Para este veterano militar, ad-
que adoptará a lo largo de las próximas ediciones
mirador de Sun Zi (Sun Tsu), mal se puede encarar
regulares. Es el estudio en serie de un fenómeno que
la solución de un problema sin conocerlo desde todos
despierta la preocupación mundial por sus conse-
los ángulos.
cuencias sociales y políticas, a pesar de que no es un
ASPJ aceptará gustoso el punto de vista que los
acontecimiento totalmente novedoso. La evolución
lectores quieran hacernos llegar en cualquier mo-
del evento no ha sido gratuita, pues ha producido y
mento sobre los capítulos que publicaremos. Nuestro
produce suficientes heridas a naciones, poblaciones e
deseo es despertar las inquietudes profesionales y en-
instituciones, como para que su conocimiento e in-
riquecer el texto que comenzamos a ofrecer, que desde
vestigación se gane una atención especial.
ya no pretende ser una verdad revelada. Nos sentire-
Pero con solamente describir el problema, no lo
mos muy satisfechos si esta experiencia es exitosa.
resolveremos. Es una providencia mínima que nos
brinda el chance de aprender los misterios que encie- El Editor,
rran esos sucesos. Necesitamos conocerlos antes de
Air & Space Power Journal–Español
intentar controlarlos o dominarlos si ello es posible.
Maxwel AFB, Alabama

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CAPITULO 1
La Guerra y los Protagonistas
Exploremos el enigma En una visión retrospectiva, vemos a la gue-
rra como la expresión de una pugna donde los
A modo de paso inaugural, vamos a ampliar contrincantes intentan imponer mutuamente
nuestro conocimiento sobre la guerra como sus decisiones por medio de la violencia y con
acontecimiento humano y como sujeto central tal fin se auxilian con equipos y sistemas que
de este ensayo. Por consiguiente, haré algunas pretenden aterrorizar al contrario. Cada cual
precisiones y comentarios adicionales sobre quiere hacer declinar la resistencia del otro, es
tan dramático fenómeno, cuyo concepto ha decir, la que previene, defiende o anula la
evolucionado en varios sentidos en el último amenaza. Sun Zi, cuyo aprecio de la milicia no
siglo. Cuando la Tierra era aún un planeta desdecía sus virtudes humanas, estaba con-
apenas explorado, el ilustre Sun Zi1 ya se atre- ciente que “las armas son herramientas de mal
vía a pontificar con un sesudo criterio que “la agüero”. Por algo el general chino entendía
guerra es un asunto de importancia vital para que “la guerra es un asunto grave y causa
el Estado y es forzoso estudiarla a fondo”. aprensión ver embarcarse en ella a los hom-
Tanto se han modificado los rasgos que ca- bres sin la debida reflexión”.
racterizaron la lucha mayor a lo largo de la his-
Aunque los antagonistas de otras épocas
toria, que lo que empezó siendo una empresa
transitaron por escenarios bélicos muy dife-
de hombres reclutados por un conductor, que
rentes de los actuales, no está demás releer
dirimían sus diferencias de manera sangrienta,
algunos de sus legados y compararlos con los
abierta y con banderas flameantes en un terri-
torio acotado donde maniobraban los guerre- sucesos de hoy. Hay concordancias que nos
ros, actualmente se desarrolla mediante en- asombrarán. Por eso, para instalar una base
cuentros donde los combatientes son de homogénea de trabajo, propondré una defini-
ambos géneros y manipulan armas impactan- ción genérica de la guerra de factura perso-
tes que a veces cuesta atribuirles ese título. nal, que me dará un buen sustento para discu-
Pero no sólo se modificaron las armas, las tir la cuestión central o sea la confrontación
estrategias, las dimensiones, los campos de ba- “no convencional”, irregular o heterodoxa.
talla, las doctrinas y sobre todo las razones que Para conciliarla con los fines expuestos,
estaban detrás de esos hechos. Probablemente acudiré a un enfoque universal, en el que mi
Sun Zi se sentiría hoy profundamente turbado opinión sobre el tratamiento del tema no in-
si tuviera que conducir un ejército moderno, terfiera con otra manera de pensar que dis-
donde la obediencia y la disciplina siguen crepe con alguna de sus partes. Veo la guerra
siendo factores preservados con firmeza, pero como un suceso con una inusitada violencia,
el general ha dejado de ser el amo incuestio- alta complejidad y cruel, que se manifiesta con
nable de sus tropas. vertientes ideo-políticas, económicas, sociales
Nunca antes los ciudadanos movilizados, y militares, estrechamente interrelacionadas.
hombres y mujeres por igual, han operado sis- Su morfología incluye la presencia de bandos
temas de armas que están llevando a muchos que chocan con poca o mucha estridencia
a imaginar que comenzamos a arribar a una para alcanzar fines que aparentemente no
forma de combate por delegación, ni la gente pueden ser obtenidos por otras vías que no sea
que vive en los centros urbanos y rurales ha la fuerza. Esa disputa brutal es presidida por la
hecho valer su presencia con tanta vehemen- decisión de quebrar la voluntad del rival.
cia en las decisiones de los estadistas y los co- Karl von Clausewitz insistió en la coacción
mandantes militares. de la voluntad, pero no razonó sobre una de-

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cisión previa. En la guerra, donde se pone en “guerra convencional”. De esta manera, des-
juego el futuro de una nación, la decisión del cribimos un proceso político-militar de fuerza
líder es parte inseparable del posicionamiento que se emplea para lograr objetivos considera-
que garantiza el ejercicio de la voluntad. No dos tradicionales, clásicos o históricos.
obstante, para no comenzar una discusión ex- El escenario del conflicto no tuvo cambios
travagante sobre el pensamiento de tan ilustre llamativos hasta la segunda década del siglo
filósofo militar, admito sus dos frases determi- pasado, cuando los marxistas-leninistas muta-
nantes que no niegan mi punto de vista: “im- ron la imagen vigente del casus belli. Revolucio-
poner la voluntad al enemigo” y “quebrar la nario visceral, Lenin realzó el factor político
voluntad del oponente”. en el conflicto y sentenció que “la política es la
¿Por qué creo que la decisión debe antici- continuación de la guerra por otros medios”.
par la “imposición de la voluntad”? Porque es Al invertir la noción de Clausewitz, indirecta-
el anuncio enfático y convencido del jefe que mente lo criticó por no darle a la política toda
afirma la intención de “imponer su voluntad, la ubicación que le cabía en el evento. En la
quebrando la del enemigo”. Es la ratificación visión revolucionaria leninista, la lucha de cla-
que excluye el titubeo y refrenda el compro- ses era la batalla central entre los oponentes.
miso de “lograr el objetivo”. La decisión del Clausewitz entendió que la guerra era un
conductor equivale a proclamar que está re- multi-producto social agitado por intereses
suelto a concretar su voluntad. políticos muy activos aunque no garantizaban
El fecundo razonamiento del general von su legitimidad. En esos tiempos, la imagina-
Clausewitz (1780-1831) señaló a la política ción de los líderes militares los incitó a desa-
como el socio inseparable de la guerra. No voy rrollar nuevos razonamientos dentro del for-
a cuestionar la genialidad de esa idea capital
mato ideológico prevaleciente y comenzó a
que fraguó su conocida definición, “la guerra
madurar el arte y ciencia de la estrategia mo-
es la continuación de la política por otros me-
derna. En aquel momento histórico de cam-
dios”. Claro que de este modo e indudable-
bios, no se puede culpar al filósofo prusiano
mente sin desearlo, destapó una inoportuna
por avanzar con su teoría sin cuestionar el res-
caja de Pandora que alojaba un gran número
de larvadas versiones del fenómeno, hoy mo- paldo intelectual que predominaba. A mi en-
tivo de investigaciones más minuciosas. tender, llegó a la cumbre cuando situó la polí-
Las causas que nutren una confrontación tica como motor del enfrentamiento.
provienen de la dinámica nacional e interna- Por eso amonestó a quienes hacían una in-
cional, aunque la participación de un país terpretación superficial del acontecimiento,
también depende de otros factores. La combi- “….no debemos cometer el error de conside-
nación de tales componentes que nos lleva a rar la guerra únicamente como un acto de
la noción de totalidad en la guerra, fue estu- fuerza y aniquilamiento….Es necesario volver
diada en principio por estrategas alemanes a la noción de guerra como acto político, una
como el general Erich Lüdendorff. Hasta Fe- guerra que no tiene su ley propia pero es
derico Engels, escudero del marxismo teó- guiada por una mano. Esa mano es la política”.
rico, se interesó vivamente en la “nación en La guerra es cruel porque recurre a las ar-
armas” y Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) su- mas que causan daño y dolor a personas y bie-
brayó muchos de los párrafos escritos por el nes, culpables e inocentes, implicados volun-
prusiano Clausewitz en “De La Guerra”. tariamente o no en la lucha directa o indirecta.
Si bien esta concepción es posterior a Clau- Las armas de la nación son utilizadas por las
sewitz, la generalidad de la definición del pen- fuerzas armadas (FF.AA.), la institución cas-
sador militar deja espacio para tenerla pre- trense del Estado que tiene el deber y atribu-
sente sin tener que recurrir a presiones. Ese ción de defender los intereses comunitarios,
modelo de guerra, con sus actualizaciones aplicando la fuerza sobre el enemigo. Con esa
cosméticas posteriores, es el que predominó facultad legal, las FF.AA. se adoctrinan, orga-
durante muchos años y ahora la designamos nizan, equipan y entrenan para hacer uso de
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las armas de acuerdo con la misión que reci- jan dominar por la exaltación durante la ela-
ben del gobierno. boración de las decisiones.
Con estas obligaciones y atribuciones, las Hay que entender que las FF.AA. no son
FF.AA. se alistan para emplear la fuerza instituciones que cultivan la paz. Esa función
cuando el poder político le ordene, o sea, ha- es eminentemente política. Sin embargo, tam-
cer la guerra. Las FF.AA. son subordinadas a poco se las puede acusar de fomentar la gue-
las autoridades legítimas del Estado con el rra. Recordamos que Sun Zi tuvo palabras a
objeto de defender las instituciones naciona- este respecto, pues conocía las consecuencias
les y los intereses del pueblo. Veremos luego funestas de una confrontación descontrolada.
que esta sencilla mención del papel legal in- Una experiencia en esta materia es el aliciente
herente a la función de los cuerpos militares, apropiado para mantener la contienda dentro
tiene una implicancia trascendente en la de un terreno racional.
guerra no convencional. Sun Zi remarcaba que “la victoria es el prin-
El poder de las FF.AA. no necesariamente cipal objetivo de la guerra”. Afirmar lo que es
se prueba con la destrucción que pueden cau- obvio no es un mérito, pero el general chino
sar. También pueden disuadir, es decir, amena- no era ingenuo. Hiperbólicamente Sun subra-
zar con la aplicación de la fuerza para desalen- yaba cual era el efecto primario de la guerra y
tar un supuesto ataque y sugerir el abandono alertaba sobre la consecuencia de las vacilacio-
de cualquier proyecto agresivo. Este modo de nes, la incertidumbre sobre el objetivo o la eje-
uso de los servicios militares no es fácil de con- cución de una campaña desordenada. Es erró-
figurar y tiene un costo elevado. No basta con neo asignar a las FF.AA. un fin pacifista
declamar la utilización de la fuerza contra un contradictorio con su destino natural. Aque-
oponente. El destinatario tiene que entender llas fuerzas que se dejan conmover por el paci-
que puede sufrir un serio revés si intenta una fismo, terminan subyugadas por el hedonismo.
agresión. Por otro lado, el Estado que disuade Estas reflexiones no repelen el deseo de lo-
debe demostrar fehacientemente que tiene la grar triunfos más económicos, por ejemplo
fuerza indispensable y, especialmente, la deci- consiguiendo que las fuerzas rivales declinen
sión de usarla. el ataque a las propias. Sun Zi dijo que “la cul-
Una declaración puramente retórica sobre minación de la habilidad es someter al ene-
una disuasión carece de efecto positivo, sobre migo sin librar combate”. Esta enunciación
todo si las FF.AA. tienen una dudosa poten- pareciera ser inviable, pero nadie se mofa de
cialidad, el gobierno es timorato y las autori- ella entre quienes dirigen la guerra no con-
dades no renuevan equipos y sistemas de ar- vencional. La típica asimetría negativa de esa
mas o no le dan importancia al entrenamiento contienda, donde el agresor es más débil que
de las tropas. En este caso, la verborragia del el defensor, necesita nivelar las diferencias
discurso no hace mella en las intenciones tanto como pueda y de lograrse esa situación
amenazantes de los estados agresivos. Ningún ideal, optimizaría de manera insuperable la
documento o anuncio, por enérgico y cere- estrategia ofensiva.
monioso que sea, es tan eficaz como la visión Para no pecar de excesivo optimismo, Sun
cabal de sistemas de armas poderosos. propuso otra opción, “si estoy en buen orden y
La atrocidad de la guerra es consecuencia mi enemigo en desorden, si soy enérgico y él
de los métodos y equipos empleados. Las FF. negligente, aunque él sea numéricamente su-
AA. no pueden escapar a esa realidad. Por eso perior, puedo presentar batalla”. A su vez,
quienes saben de esos efectos, aconsejan pru- Meng Zi (Mencio, 370 aC) atemperó el razona-
dencia y moderación antes de tomar la deci- miento de Sun, “desde luego, el pequeño no
sión de desencadenar una conflagración. Los puede igualar al grande, ni el débil equipararse
profesionales de las armas conocen mejor que con el fuerte, ni los pocos con los muchos”.
nadie el trauma del conflicto bélico y por eso Por su lado, Chia Lin deslizó una fuerte crí-
son vehementes al recomendar templanza y tica a los jefes políticos que quieren pasar por
madurez a los dirigentes políticos que se de- estrategas expertos, al decir “no hay mayor pe-
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ligro que las órdenes enviadas por el soberano talla, atacamos, y cuando el enemigo se retira,
desde la corte”. Hoy como ayer, “aquel ejér- lo perseguimos”.
cito cuyos generales son competentes y no su- Mao adhirió a otros preceptos de Sun deri-
fren la ingerencia del soberano, saldrá victo- vados de la “otra clase de guerra” que el histó-
rioso”. Los líderes actuales no deben echar rico general ya presentía. Con esa intuición,
por la borda estas perennes meditaciones, es- Sun elaboró otra de sus valiosas sentencias, “la
pecialmente quienes suponen que pueden moral del enemigo es el blanco de mayor
conducir la guerra desde cómodas oficinas prioridad y su deterioro es un requisito esen-
abarrotadas de sensores y pantallas, donde cial previo al encuentro armado”. Tal vez sin
hay otra realidad. saberlo, Sun Zi incursionaba en el terreno de
A Sun Zi le preocupaba la guerra de larga las futuras operaciones sicológicas (PSYOPS,
duración y así lo dio a conocer: “ningún país Psychological Operations). Mao refrendó la
se ha beneficiado jamás de una guerra prolon- idea de Sun, señalando que “las armas son im-
gada”. Pero tengo la sensación que esta cavila- portantes pero no decisivas; lo que más cuenta
ción no fue descubierta en la ocasión debida. es la inteligencia del hombre”.
Si el mundo occidental se hubiera ocupado Actualmente, las naciones dedican una
desde 1924 en analizar la campaña que iba a acentuada atención a la evolución de la gue-
convertir China “nacionalista” al marxismo, la rra, puesto que los contendientes no siempre
especulación de Sun no hubiera pasado des- respetan los mínimos criterios humanitarios.
apercibida. Más aún, el temor hubiera crecido Con esa supervisión internacional se procura
con la lectura de los escritos de Mao Zedong, proteger a quienes son víctimas inocentes de
como “La Guerra de Guerrillas”, “La Guerra los encuentros armados, heridos y prisione-
ros. De allí la emisión de las denominadas “re-
Prolongada” y “Los Problemas Estratégicos
glas de empeñamiento” que aspiran a regular
Chinos en la Guerra Revolucionaria”.
los procedimientos de lucha para conseguir
Más de dos milenios después, Mao con-
que tengan menos ensañamiento.
firmó la aprensión de Sun Zi al anunciar que
Sun Zi desaprobaba la muerte inútil de los
sus “conquistas se realizarían con la estrategia
adversarios capturados porque no aumentaba
cuya columna vertebral era la guerra prolon- el brillo de la victoria y a ese fin recomendaba,
gada”. Esta doctrina inspiró la Gran Marcha “trata bien a los prisioneros y cuídalos”. El
de los 12 000 Li (un li = 576 m) entre Jiangxi guerrero orgulloso de sus victorias, no debe
y Yenan, desde 1934 a 1936. En ese lapso se permitir que una pasión desmandada manche
consolidó el Partido Comunista Chino que su prestigio. La muerte y la destrucción implí-
construyó los pilares de la posterior revolu- citas en la guerra son inevitables, pero los go-
ción subversiva. biernos siempre pueden encontrar modos de
En la Gran Marcha, las fuerzas maoístas cir- poner límite a la barbarie.
cularon por doce provincias y sostuvieron más Zao Zao y Chang Yu, discípulos de Sun, es-
de 200 encuentros con los ejércitos conduci- tipularon respectivamente que “el ejército no
dos por el generalísimo Jiang Jieshi (Chiang puede ser dirigido con arreglo a las normas de
Kai-chek) del Guomindang (Partido Naciona- la etiqueta” y “la benevolencia y rectitud se
lista de China), recibiendo duros reveses y ce- pueden practicar en el gobierno de un Es-
lebrando resonantes triunfos. En esa época, tado, pero no en la conducción de un ejér-
las lecciones de Sun Zi estuvieron presentes cito”. Por eso las FF.AA. redactan códigos y
en la estrategia y la táctica maoísta. La doc- normas de conducta ajustados a sus usos y sin-
trina militar revolucionaria se vertebró ape- gularidades. Si los servicios armados son diri-
lando a dos afirmaciones claves, “no se puede gidos por profesionales educados con princi-
ganar ninguna batalla adoptando una actitud pios de humanidad, caridad, templanza y
estática” y “cuando el enemigo avanza, nos re- valor, no habrá desbordes. El deber será cum-
tiramos; cuando el enemigo vacila, lo acosa- plido y no habrá confusiones que empujen al
mos; cuando el enemigo trata de evitar la ba- ejército “a llevar al otro a la victoria”.
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Un guerrero anónimo de aquellos días practicidad para desarrollar los próximos ca-
compartió el pensamiento de Chia Lin, di- pítulos. Al mismo tiempo sugiero no calificar
ciendo “hacer designaciones, incumbe al sobe- como guerra a cualquier refriega u operación
rano; decidir en la batalla, al general”. Cuantas que no reúne los requisitos mínimos de este
contiendas no se hubieran perdido si este con- fenómeno. En este campo, los medios de co-
sejo hubiera sido tenido en cuenta con regula- municación suelen abusar del término para
ridad. Las FF.AA., dirigidas por los líderes polí- darle más espectacularidad al tratamiento de
ticos y militares desde sus respectivas posiciones las noticias. Por lo tanto, habrá que aprender
sin interferirse mutuamente, no sufrirán con- a lidiar con diferentes nominaciones, pero los
fusiones y el cumplimiento de las órdenes no profesionales de la defensa no tienen que de-
correrá peligro de ser discutido. jarse engañar por esa diversidad y por lo tanto
Es fundamental en la guerra conquistar el deben ceñirse a los criterios académicos y doc-
triunfo quebrando la voluntad del opositor, trinarios aceptados.
pero la continuidad o terminación de la resis- Es usual designar como guerra la actividad
tencia indicará hasta dónde se concreta la de- regular de combate que desarrollan algunas
cisión política. Esa incógnita requiere que el especialidades militares. En esa nominación
atacante se esfuerce para hacer realidad el fin hay una no confesada intención de fundar
de la guerra. El quebrantamiento de la volun- feudos conceptuales particulares que susten-
tad no siempre incluye el cumplimiento de la ten el prestigio y poder institucional de quie-
decisión del vencedor, ni garantiza que se sa- nes pertenecen al sector. Esas designaciones
tisfagan todos los ítems contenidos en el obje- se refuerzan sumando interpretaciones doc-
tivo del conflicto. trinarias y traducciones discutibles que su-
En la Operación Desert Storm (Iraq, 1991), puestamente respaldan la presentación de los
la coalición ganadora doblegó la voluntad de especialistas. Por lo tanto, no hay que sorpren-
Saddam Hussein, pero la decisión que había derse si los operadores de tales sistemas de
inducido la confrontación, sólo había sido armas y sus dotaciones auspician lo que me
cumplida parcialmente. Esta impresión se permito titular “guerras privadas” con una
confirmó cuando una década después Iraq, pizca de humor.
en manos de los mismos dirigentes, forzó un ¿Acaso nadie ha oído hablar de la “guerra”
nuevo casus belli que más tarde se convirtió en electrónica, aérea, naval, terrestre, espacial,
“la otra clase de guerra”. A mi juicio, quedó sicológica y otras no menos ostentosas? Hasta
confirmado que en la campaña previa había donde sé, ninguno de esos ámbitos o activida-
habido un cumplimiento recortado del obje- des puede llegar a generar una guerra por si
tivo fijado en la decisión política primitiva. solo y mucho menos una específica. No obs-
La decisión no concluye cuando un ven- tante, no estoy negando la posibilidad de rea-
cido anuncia que deja de combatir. Queda lizar operaciones en los escenarios citados,
completada solamente cuando el deseo o ne- pero caracterizar esos procedimientos como
cesidad implícitos en el objetivo es cumplido una guerra, es demasiado.
totalmente. La decisión adoptada por un líder Sin decirlo expresamente, tales nominacio-
de llevar un pueblo, país o fracción a la guerra nes establecen una suerte de híper valoración
es un hecho de extrema gravedad y por lo de una forma de combate en el marco más
tanto, los cambios de objetivo en el curso de la amplio de una contienda. Es como si se de-
campaña deben descartarse, a menos que se seara crear la ilusión que el resultado de la
entrevean ventajas muy superiores a las previs- conflagración se resolverá en esos campos
tas, en cuyo caso se preparará otra campaña. operativos o con esos sistemas, en tanto que
los otros actores se limitarán a cumplir un rol
secundario o auxiliar.
Clasificación de la guerra Concluyendo, niego la existencia de las
No cuestiono otras clasificaciones, simple- “guerras privadas” y declaro mi total adhesión
mente propongo una personal por razones de a la intervención equilibrada de las fuerzas en
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la proporción que determine el plan de ope- las partes, usan un vestuario uniforme, no nie-
raciones, cuya meta es el logro del objetivo. gan su identidad nacional y el rival es normal-
Por su grandiosidad, la guerra tiene su identi- mente tratado con ajuste al derecho interna-
dad exclusiva. Este planteo no reniega de la cional público y el derecho de guerra.
actividad que se desarrolla en un conflicto Las causas de estos conflictos no han tenido
convencional moderno, donde hay procedi- demasiadas variantes a través del tiempo. Es
mientos aéreos, electrónicos, sicológicos, te- como si estuvieran estandarizadas, aunque los
rrestres y de otros tipos. Respetando la doc- intereses defendidos pertenezcan a distintos
trina, habría que hablar de las operaciones a protagonistas. En tiempos recientes, los estu-
través del aire, en el mar, sobre la tierra y en el diosos han descubierto otra categoría de con-
espacio, de operaciones electrónicas, sicológi- tienda que oscila entre la convencional y no
cas o lo que corresponda. Vayamos ahora a la convencional, y puede ser un ejemplo redu-
clasificación de la guerra: cido de cualquiera de las dos.
Convencional Me refiero al conflicto de baja intensidad
Guerra Química, Biológica, Nuclear (QBN)
(Low Intensity Conflict, LIC), que sólo puede ser
planeado por países con una importante capa-
No Convencional Subversiva
cidad política, militar y económica. Eso les
Civil permite empeñarse en una guerra o tal vez dos
Amenazas No Tradicionales simultáneas, sin verse obligados a utilizar todas
sus reservas en el evento. También puede ser
La “guerra convencional” tiene una larga considerado LIC un conflicto político-militar
historia cuyas raíces se remontan a los oríge- interno de poca magnitud y el que dirime dis-
nes de la humanidad. Eso no quiere decir cordias de pequeña envergadura entre estados
que los pueblos hayan resuelto siempre sus de segundo nivel.
diferencias con esos conflictos. Es el tipo que Los LICs comprometen parcialmente los
atrajo más a militares, dirigentes políticos e recursos de un país y por lo tanto el empleo
historiadores por igual. Sin embargo, llama la militar es considerablemente menor (USA-
atención que los investigadores hayan dedi- Panamá-Grenada; Perú-Ecuador). Como esta
cado poco tiempo al conocimiento de otras categoría de confrontación se lleva a cabo en
contiendas, que no necesariamente eran más escenarios territorialmente pequeños, los ob-
benignas, aunque puede que no fueran tan jetivos tienen importancia acorde y explican
convocantes. la movilización restringida del Estado más
Las reglas de ejecución de la guerra con- poderoso.
vencional se discuten en foros abiertos, pro- Sin embargo, cuando los países enfrentados
curando mantenerlas dentro de confines tienen una gran diferencia de potenciales, es
controlados. Es considerado “convencional” difícil que se conforme la figura nítida de un
el choque franco y frontal de las fuerzas mili- LIC. El menos fuerte se verá obligado a movili-
tares de países miembros del elenco interna- zar la totalidad de sus medios porque estará en
cional, que quieren resolver sus desentendi- juego su supervivencia o independencia, es de-
mientos por vía de la violencia bélica. En cir, se planteará lo más parecido a la necesidad
esos contendientes, las FF.AA. son institucio- de una guerra total. En esos casos, hay propen-
nes públicas regulares, están conducidas por sión a dejar de lado las reglas de empeña-
profesionales y forman la columna vertebral miento convencionales, como se ha visto en
del sistema de defensa. Argelia y Viet Nam.
Las campañas que emprenden las fuerzas En la guerra convencional, los analistas han
militares, se planifican conjunta o combinada- rescatado recientemente dos estrategias, las
mente, mientras que sus estrategias y tácticas “operaciones en paralelo” y las “operaciones
se basan en experiencias largamente reitera- asimétricas”, la segunda ya conocida. Ambos
das y ratificadas en combate. Las fuerzas respe- modelos son útiles para la mayoría de los con-
tan criterios de empeñamiento prefijados por flictos mencionados. La maniobra en paralelo
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no es otra cosa que la ejecución simultánea de La guerra que hizo su irrupción en el ama-
varias o todas las fases de una campaña, desa- necer de los tiempos, ha venido repitiéndose
rrollada en cualquiera de los ambientes opera- sistemáticamente en el planeta y nada hace su-
cionales (aire, mar o tierra). poner que esa simple realidad vaya a cambiar a
Esta estrategia está disponible para quien pesar de los propiciadores de la paz. Por eso,
posee un gran poder militar y puede ejecutar quienes así entienden la continuación de este
las fases al mismo tiempo. Esa operación fue fenómeno socio-político-militar, alientan a los
implementada en Desert Storm (1991), estados a perfeccionar los recursos de la super-
cuando la coalición occidental aprovechó el vivencia y apoyan la creación de nuevos inge-
impacto sicológico sobre el enemigo y lanzó nios defensivos.
un ataque múltiple para impedir su recupera- Cuando un sector en desventaja se siente
ción, aplastar su defensa aérea e inmovilizar amenazado o tiene ambiciones que exceden
sus fuerzas militares. sus aptitudes, trata de encontrar modos de re-
Las operaciones asimétricas, que siempre solver la situación deficitaria. Para conseguir
tuvieron sus practicantes, encontraron a sus ese propósito perentorio, no hay que excluir
más hábiles seguidores entre quienes descu- que los jefes recurran a métodos agresivos que
bren la fragilidad de la defensa rival para apli- se desconectan de los ejemplos históricos. La
car localmente un mayor poder relativo. Esta consecuencia de esa búsqueda puede desem-
estrategia también aprovecha los descuidos o bocar en un conflicto definido como “guerra
impericia del oponente para atacar y retirarse no convencional”. Desde luego, es una ma-
enseguida. nera grosera de nivelar fuerzas, pero no se
Así como la guerra convencional ha reci- puede negar que esa alternativa existe como
bido la preferente atención de los historiado- modo de acción posible, más allá de la crítica
res y analistas, no podemos afirmar lo mismo que atraiga la oprobiosa elección.
de las guerras no convencionales, donde se ob- La guerra no convencional es una suerte de
servan demasiadas brechas cognitivas. En cam- derivación bastarda de la ortodoxa, la cual no
bio, las contiendas ortodoxas que martirizaron puede ser emprendida por un sector conside-
durante tantos siglos a los pueblos, lentamente rablemente más débil que su contrario. Si bien
están perdiendo habitualidad. Emprender el probable atacante ve sus aspiraciones entor-
una de estas guerras, obliga a realizar infinitos pecidas por la carencia de una potencia ade-
sacrificios que no cualquier gobierno está dis- cuada, su condición no le impedirá la bús-
puesto o puede hacer. Además, la prolifera- queda de soluciones coyunturales que le
ción de los regímenes democráticos y la letali- permita comenzar el avance aunque sea con
dad de los sistemas de armas actuales, impulsa dificultades iniciales.
a meditar con más calma a los dirigentes. La Es preocupante que la guerra no conven-
guerra ya no despierta el mismo entusiasmo cional, como método, interese más a los gru-
patriótico y competitivo de épocas pasadas. pos que exploran formas de confrontación
Si la guerra convencional se hacía antigua- con uno o más estados organizados. Esos sec-
mente sin el consentimiento de los enrolados tores, que por lo general no se someten a los
ni del pueblo, hoy no podría hacerse lo mismo dictados del derecho internacional, ven a esa
sin la conformidad de la sociedad. Difícil- forma de combatir como una alternativa para
mente los líderes políticos podrán arrastrar los que no pueden embarcarse en una guerra
una nación a una guerra de este tipo sin la tá- convencional para obtener sus objetivos. Es
cita aprobación popular. Estas consideraciones una opción operativa políticamente tenta-
no deben llevarnos a suponer que la guerra dora, que por ese solo hecho convierte a mu-
está dejando de ser un medio para lograr obje- chas regiones en potenciales focos eruptivos.
tivos mediante la violencia. Pensar que la paz La ductilidad de estos conflictos tiene un
es un destino que concluirá por imponerse en- atractivo suplementario para los utilizadores.
tre los seres humanos, es una utopía que puede El iniciador de una guerra no convencional
perjudicar la calidad de la defensa nacional. normalmente se declara libre de ataduras a las
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normas y principios éticos-morales propios de por los apocalípticos anuncios que realicen
los estados democráticos, lo cual le da más li- los medios de comunicación, aunque no estén
bertad de acción y compensa algunas de sus probados por circunstancias fehacientes.
desventajas relativas. La guerra heterodoxa es Estas armas son prácticamente desconoci-
como una ameba que, además de expandirse das por el público común, ya que los informes
irregularmente, se beneficia con los errores e confiables de las pocas experiencias de campo
ignorancia del contrario. realizadas, se mantienen en estricta reserva.
No es sencillo detectar con anticipación Para emitir una opinión responsable sobre el
una guerra no convencional, particularmente efecto de estas armas, se requieren datos com-
cuando recién comienza a gestarse. Las mani- plementarios sobre el entorno de la zona de
festaciones del conflicto son prolijamente ca- impacto. Sin embargo, podemos asegurar que
mufladas con toda clase de perturbaciones un arma QBN es capaz de provocar resultados
políticas, sociales y económicas que procuran indirectos ponderables con sólo amenazar su
confundir a las autoridades y población del lanzamiento sobre un centro urbano. No obs-
Estado agredido. El atacante, más endeble y tante, si ese procedimiento se concreta, los
huidizo, se expande horizontalmente nego- países avanzados disponen de refugios indivi-
ciando alianzas ideo-políticas que le pueden duales y colectivos pasivos.
reportar territorio transitorio donde estable- La mayor presión que recibiría un go-
cer “bases” logísticas de sostén. bierno para evitar un lanzamiento, procede-
La línea de contacto entre los contendien- ría de la población civil, siempre más expuesta
tes es una entelequia porque es imposible de a las consecuencias de las radiaciones, altas
trazar y, si existiera, sería abusada sistemática- temperaturas, inhalación de gases y contami-
mente. El defensor se aturde porque no sabe nación química. Es difícil pronosticar la reac-
donde empieza y termina su dominio territo- ción de una comunidad amenazada por un
rial real. El establecimiento de un teatro de lanzamiento QBN inminente y lo que se espe-
operaciones (TO) parcial es ilusorio porque cule al respecto, no es más que un ejercicio
cualquier perímetro es etéreo y Al Qaeda teórico. El terror colectivo podría obligar a un
ofrece un ejemplo emblemático. Estado a rendirse antes de sufrir un ataque
masivo de este tipo. Por eso, la amenaza del
uso puede ser eficaz y menos traumática que
La guerra química, un lanzamiento real. Los vectores usados en la
biológica y nuclear (QBN) guerra del Golfo (Scud B) o en la difusión de
ántrax (USA) son mini ejemplos para evaluar.
Por la clase de sistemas de armas que se uti- Cualquier observador tiene derecho a plan-
lizan en las guerras no convencionales, es muy tear unas pocas preguntas. Si un arma QBN
probable que el terror tenga una incisiva in- puede desatar el caos, ¿por qué las potencias
fluencia política y defensiva. La amenaza o nucleares han fabricado millares de ojivas
uso real de un arma QBN sobre blancos loca- multimegatones, con el consiguiente costo de
lizados a modo de advertencia sobre lo que conservación y mantenimiento? ¿Será porque
puede continuar (Hiroshima y Nagasaki, 1945), el radio del daño y el poder destructivo no es
tendría una repercusión sicológica monu- el trascendido? Las WMDs, ¿se retienen con
mental, al punto que podría motivar la nego- fines exclusivamente disuasivos?
ciación de un armisticio inmediato. Lo cierto es que buena parte del miedo cau-
Cualquiera de las armas hipotéticamente sado por las amenazas es fruto del retaceo de
utilizable en este conflicto es considerada de la información y su remplazo por alarmantes
destrucción masiva (Weapon of Mass Destruc- suposiciones. A pesar de estas especulaciones,
tion, WMD), pero no cualquier operador está sabemos que las WMDs tienen un gran poder
habilitado, científica y logísticamente para fa- y requieren un estricto control internacional.
bricar, manipular y diseminar ojivas letales. USA y UK lanzaron la Operación “Iraqi Free-
Sin embargo, un pueblo puede ser paralizado dom” en 2003 debido a la sospecha que Sa-
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ddam Hussein contaba con WMD y el recuerdo minación, vestuario especial y equipos sanita-
que en la guerra Irán-Iraq (1980-88) ese perso- rios. Sin embargo, no podemos dejar de lado
naje había usado gases en gran cantidad. que algunos estados con aptitud QBN están
Si bien la construcción de las WMDs exige gobernados por personajes poco fiables. Al-
conocimientos y equipos avanzados, las teo- guien puede inquirir con lógica, ¿y si uno de
rías procesales elementales ya han sido divul- esos dirigentes es dominado por un pa-
gadas al extremo de temer que sectores extre- roxismo irrefrenable?
mistas se animen a emprender una producción
artesanal reducida con el fin de usarla en ac-
tos terroristas. La reciente reunión de 47 jefes La guerra subversiva
de Estado en Washington (USA, Abr.2010)
para discutir el terrorismo con WMD es muy Es un modelo de confrontación de extrema
elocuente. complejidad que aún sigue teniendo numero-
El eventual empleo de estas armas podría sos ángulos desconocidos, hasta entre los pro-
tener derivaciones muy peligrosas si no se to- fesionales de la defensa. La comunidad mun-
mara en cuenta la influencia protagónica de dial revela una inexplicable reluctancia a
la meteorología. Supongamos que se hace un investigar a fondo este tipo de contienda y
lanzamiento contra un blanco relativamente hasta se ha llegado a negar su existencia. Tal
próximo. En ese caso, se plantearían numero- circunstancia ha prohijado la escasa emisión
sas dudas sobre el desplazamiento de los resi- de teorías sobre las causas, fines y métodos re-
duos tóxicos y radioactivos. Nadie podría estar lacionados con su estructura.
seguro que en poco tiempo una parte o todos El ocultamiento doloso de la verdad, cons-
los componentes letales que precipitan, no in- pira contra la firma de convenios internacio-
vertirían la dirección del avance inicial y re- nales que, de haberse negociado, trabarían la
gresarían al lugar de partida por efecto de práctica de este conflicto. El velo que delibe-
vientos imprevistos. radamente los promotores tienden sobre los
En ese caso, ningún científico se atreverá a fundamentos filosóficos que en cada caso
jurar que los productos mortales provocarán alientan esta contienda, ha posibilitado que
en territorio propio menos víctimas que en el pase desapercibida en no pocas ocasiones y
país enemigo. Las operaciones QBN aún care- sobre todo en el período inicial. Luego, el
cen de la seguridad indispensable y tal vez ese fraude sobre los objetivos perseguidos, facilita
detalle sea la traba más eficaz contra su em- la mimetización y hasta abre paso a una falsa
pleo desprejuiciado. Además de los refugios, sensación de inexistencia de la subversión.
las principales FF.AA. disponen de medios de
Esta guerra no recibe el mismo tratamiento
protección y descontaminación.
mediático que una contienda convencional,
Si la probabilidad de una guerra QBN es
porque en el proceso subversivo la prensa
muy baja, ¿entonces para qué gastar cifras
enormes en WMD presuntamente inservibles? constituye un valioso instrumento operativo
Es que la amenaza, a pesar de todo, es perti- que comentaré más adelante. Cuando en el
naz y continúa expandiéndose. En 1945 había siglo pasado la guerra subversiva conducida
un solo país con aptitud de lanzamiento nu- por la nomenklatura (burocracia comunista)
clear (USA). Sesenta y cinco años después, se soviética estaba viva en numerosos países del
agregaron Rusia, Francia, UK, China, Israel, planeta, un general retirado del Ejército fran-
India, Pakistán, Corea del Norte y en poco cés me confió bajo promesa de reserva que en
tiempo más se sospecha que lo hará Irán. su país tenían serios problemas para conser-
Por ahora la guerra total QBN es una hipó- var la documentación académica producida
tesis suicida y su consecuencia más espectacu- con motivo de las guerras en Indochina y Ar-
lar es el espléndido negocio que hacen las gelia. Personeros de la administración busca-
empresas participantes en la fabricación de ban esos archivos y los destruían, por lo cual
estas armas, refugios, productos de desconta- oficiales franceses rescataban el material sal-
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vado y lo ocultaban en domicilios privados. tación sin término temporal preconcebido o


Este modelo de lucha continúa activo. “guerra prolongada”. La estrategia que se aco-
Los gestores de la guerra subversiva inten- moda a este conflicto, llamada “estrategia sin
tan silenciarla, puesto que su avance depende tiempo”, se configura con dos etapas sin dura-
en buena medida de la falta de conocimiento ción limitativa: la conquista del poder político
que tiene el oponente atacado sobre las tácti- y el cambio radical de los fundamentos ideo-
cas y procedimientos que lo hieren. El des- culturales del país atacado. Los ejemplos más
interés público sobre esta guerra, tiene una importantes que llegaron a materializarse,
delicada consecuencia indirecta sobre la se- prueban esta aseveración: Cuba, China Popu-
guridad de los estados amenazados por un lar, Corea del Norte y Viet Nam, pero otros
proyecto subversivo. muchos fracasaron mostrando que la guerra
Desalentar la investigación de la contienda, subversiva tiene sus flaquezas. Esta contienda
es una forma eficiente de agravar la indefen- es un caso nítido de guerra total, donde está
sión del rival. A las facciones que recurren a en juego el libre albedrío de los ciudadanos.
esta forma de lucha, les preocupa sobrema-
nera que el contrario se informe anticipada-
mente sobre sus cursos de acción, métodos y La guerra civil
objetivos, porque cuanto menos sepa acerca
de la estrategia y tácticas, aumentará la proba- Es una confrontación fratricida que estalla
bilidad del éxito revolucionario. en el interior de un Estado debido a una frac-
La campaña orientada a inspirar el desco- tura política de la población, a veces combi-
nocimiento del adversario se basa en progra- nada con factores religiosos, étnicos o regio-
mas estables de larga duración. Como el agre- nales. Las partes usan la fuerza para imponer
sor quiere mostrar al gobierno agredido una sus objetivos al oponente, pero la victoria de
falsa imagen de sus pretensiones de modo de una fracción no supone la modificación de la
compensar la asimetría negativa de sus fuer- cosmovisión comunitaria. Este conflicto es
zas, tiende un manto de discreción sobre sus fruto de la intemperancia cívica de los diri-
procedimientos operativos que refuerza el gentes, dominados por el extremismo y dis-
aprovechamiento de la iniciativa y la sorpresa. puestos a superar el nivel de ruptura en perse-
Cuando un gobierno sabe menos sobre el tipo cución de una solución. En esta guerra, las
de contingencia con la que se ve obligado a fuerzas triunfantes quedan tan deterioradas
lidiar, alivia la tarea del ofensor. como las del rival en un final pírrico.
Este modo de confrontación tuvo su mo- Las unidades combatientes se organizan
mento cumbre a lo largo del siglo XX, cuando con el aporte humano voluntario u obligatorio
el comunismo soviético lanzó su ambicioso de ciudadanos comunes, con un adiestra-
plan de trasformación ideo-política mundial. miento militar precario y aun inexistente. El
Los soviéticos avanzaron impetuosamente con drama de cada bando es que los contrarios no
ayuda de la “guerra revolucionaria”, o sea una son invasores extranjeros, sino probables cono-
versión de guerra subversiva alineada con los cidos, amigos y hasta familiares que piensan
principios marxista-leninistas. El bloque opo- distinto. Sicológicamente, la improvisada tropa
sitor, denominado erróneamente occidental y siente que son asesinos, uniformados o no, al
cristiano (no era totalmente ni una, ni otra servicio de un régimen o una forma de pensar.
cosa), acreditó a los ideólogos soviéticos el di- No pocos comentaristas confunden la gue-
seño de tal forma de penetración. Por su rra subversiva con la civil, debido a un examen
parte, el Politburo de la URSS nunca recono- incompleto y superficial de tácticas y objeti-
ció oficialmente ser el mentor de las guerras vos. Pero si analizan el problema con más de-
revolucionarias que encendían el planeta. tenimiento, advertirán las diferencias. En la
Quienes aprecian que sus fines se lograrán guerra civil confrontan intereses que un cam-
con una guerra subversiva, están dispuestos a bio de gobierno o de régimen resolvería sin
conseguir sus objetivos mediante una confron- gran esfuerzo y es improbable que el objetivo
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de los enfrentados exceda esa barrera. En una significativa remoción. Uno de los efectos
cambio, el dirigente subversivo combate para positivos de ese terremoto político fue la re-
configurar una sociedad sustantivamente dife- ducción de las megas confrontaciones orto-
rente a la que le quiere imponer nuevos valo- doxas. En el nuevo teatro global, el intercam-
res y creencias. bio nuclear masivo parece ser una entelequia
La llamada Guerra Civil Española (1936-39) y la humanidad aprovecha el período para
es testigo de un gran error de apreciación so- avanzar en el terreno socio-educativo, econó-
bre el conflicto que dividió al pueblo peninsu- mico y del conocimiento. Sin embargo, los
lar. Por entonces, los analistas no hurgaban genes del hombre parecen estar incómodos
demasiado en los sucesos acaecidos en la URSS en esta situación más civilizada.
de José Stalin o en la China de Mao, donde Los países y sus habitantes siguen sin ter-
ambos dirigentes estaban embarcados en sen- minar de resolver sus rencillas, engastadas en
das revoluciones subversivas. Los dos se habían su naturaleza hormonal. Esas condiciones
lanzado a fondo a construir utópicas naciones dan lugar a que disputas que se mantuvieron
comunistas, partiendo de la destrucción preli- aletargadas durante decenios, resurjan de
minar de las respectivas sociedades existentes. pronto con un brío digno de mejor causa. En
A la luz de los sucesos estudiados con un en- el lado oscuro del hombre, siempre hay al-
foque puramente objetivo, es entendible que guna razón para incitar el renacimiento de
la guerra española fuera clasificada como civil, su ancestral espíritu guerrero, sobre todo si
ya que a primera vista parecía ajustarse a las entrevé que esa manera de reaccionar puede
condiciones de esa contienda. Pero en la arena llevarlo a satisfacer las ambiciones personales
ideo-política se desarrollaba otro duelo que los y colectivas por fuera de las molestas regula-
actores no debatían. El bando “nacionalista” ciones comunitarias.
del Grl. Francisco Franco intentaba derribar al En esta configuración del mundo, ningún
gobierno “republicano”, también conocido líder puede soslayar que la inteligencia de los
como “rojo”, que fogoneaba un proyecto de científicos está llevando los índices de letali-
guerra subversiva con auspicio soviético. dad de los sistemas de armas a niveles de te-
Cabe señalar que los “nacionalistas” conta- rror. Tales hechos posibilitan que las decisio-
ban con la contribución de fuerzas alemanas e nes políticas lleguen a coquetear con la locura.
italianas, y los “republicanos”, con la coopera- De esta forma, la prudencia se convierte en un
ción de las “brigadas internacionales” forma- imperio urgente. El peligro de un descontrol
das por voluntarios de variados orígenes, in- inesperado, exige que los gobernantes se refu-
clusive soviéticos, que recibían soporte gien en la sensatez.
material y financiero de Stalin. Esta sola reali- Pero el hombre es un creador fértil que no
dad desmentía la clasificación de guerra civil abandona fácilmente sus proyectos, aunque la
atribuida al conflicto. situación antes descrita aconseje cautela y se-
Hoy las guerras de este tenor, además de ser renidad. La ambición, las vocaciones, los inte-
escasas, están salpicadas por factores importa- reses o el mismo dinero que siempre es un
dos que generalmente ocultan alguna inten- imán para los codiciosos, lo llevan a asociarse
ción subversiva. La organización Al Qaeda con fines ideológicos, ilegales y, porque no,
tiene una activa gestión de este tipo en escena- también criminales. Si los promotores de esa
rios africanos y asiáticos, aprovechando su infil- curiosa entente soslayan la crisis moral, cual-
tración en sectores políticos y religiosos locales. quiera de esos entornos se erigirá en una
arena apta para albergar un conflicto con su
habitual dosis de violencia. Las discordancias
Los conflictos no tradicionales se tensarán durante el choque de las faccio-
La desaparición de la bipolaridad mundial nes, donde una se aferrará a la ley y el orden,
con la implosión soviética de 1989, le dio en tanto que la otra representará a un bando
marco a la geopolítica planetaria para encarar contestatario.
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Así queda esbozado el esqueleto de un con- se aposenta en territorios vecinos sin respetar
flicto con un formato desacostumbrado en el las fronteras políticas. La vecindad territorial
campo de la defensa clásica y los contendien- del atacante tampoco es un requisito exigible.
tes son comúnmente un Estado, su gobierno, También puede elegir algún Estado más ale-
las instituciones y la sociedad, y una organiza- jado que le ofrezca condiciones más favora-
ción, banda, fuerza, grupo delictivo o cártel bles. En este sentido, nuevamente podemos
que se anima a desafiar al anterior. Estos últi- señalar a Al Qaeda como ejemplo de desplie-
mos oponentes carecen de territorio legal, gue horizontal en un número indefinido de
pero infestan el teatro nacional sin inhibicio- países, haciendo la salvedad que esta organi-
nes. Tan dudosas compartimentaciones, que zación está embarcada en una feroz guerra
no son oficiales, étnicas ni geográficas, se de- subversiva multinacional.
tectan en Colombia, México, Filipinas, Soma- Resumiendo, las amenazas no tradicionales
lia y SE asiático entre otros lugares. son las promotoras más asiduas de los LICs
Las causales de estas multiplicadas crisis domésticos o sea que tienen lugar en el inte-
son variadas y muestran algunas indicaciones rior de un Estado. Cada LIC tiene su propio
que permiten presentirlas como el origen de objetivo que busca resultados específicos y
pequeñas guerras. Sin embargo, solamente produce distintas clases de repercusiones. En-
grupos minúsculos de analistas adelantados tre los conflictos subversivos y los originados
se atreven a catalogarlas como fuentes de por amenazas no tradicionales, hay suficientes
conflictos formales. Cuando llegan a esa si- afinidades procesales tácticas como para que
tuación, raramente superan el nivel de un sean mutuamente confundidos o aunados. La
LIC doméstico. individualización de cada tipo de confronta-
Los factores mencionados a continuación ción se logra descubriendo el objetivo perse-
tienen suficiente virulencia para engendrar guido en cada caso. Contenidos y fines reve-
un LIC y aunque son conocidos, no son los lan las diferencias que los separan.
únicos. Me refiero al narcotráfico, las guerri- Los capítulos que se publicarán en ade-
llas mercenarias, las migraciones incontrola- lante estarán destinados a incursionar en la
das, los nacionalismos intransigentes y el de- teoría de la guerra irregular o no convencio-
nominado crimen organizado, un verdadero nal, haciendo hincapié en el significado y pro-
monstruo de infinitas ramificaciones. Natural- yección de la subversión, el terrorismo, el pa-
mente, no todos tienen el mismo nivel de pel de las guerrillas, las contiendas actuales y
energía interna que les permita iniciar con- el singular rol que el poder aéreo tiene reser-
frontaciones de gran escala. Sin embargo, al- vado en esta clase de eventos.  q
gunas de esas amenazas cuentan con fuerza
numérica y fortaleza logística para hacer tras-
Notas
tabillar a un gobierno legal y poner en peligro
la estabilidad de un país endeble. 1.  Sun Zi o Sun Tsu, fue un general chino que habría
El ofensor, si bien se moviliza usualmente vivido hacia el año 500 aC y fue el supuesto autor de El
Arte de la Guerra, un inigualado breviario estratégico que
dentro del país-objetivo, cuando le conviene racionaliza el conflicto armado.

El Comodoro (R) José C. D’Odorico, Fuerza Aérea Argentina (FAA), fue piloto de tras-
porte aéreo con más de 5 000 hrs. de vuelo, habiéndose retirado del servicio activo en
1975. Se especializó en el estudio de la guerra revolucionaria marxista-leninista y la
guerra subversiva. Es autor de tres libros y más de 350 artículos profesionales, algunos
de los cuales fueron publicados en Air University Review y Air & Space Power Journal. Ac-
tualmente se desempeña como Asesor de la Revista de la Escuela Superior de Guerra
Aérea (RESGA).