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Diagnóstico de Género en

Comunidades Guaraníes
Municipios de Lagunillas y Gutiérrez del
Departamento de Santa Cruz.

Proyecto de reducción de la incidencia de la pobreza e in-


seguridad alimentaria en comunidades rurales de Municipios
del Chaco y Altiplano Boliviano

Noviembre del 2010


Oficina de Acción contra el Hambre.
C/ #5 Este nº 30
Esquina Av. La Salle, Equipetrol, Santa-Cruz de la Sierra
(Bolivia)
Tel./Fax.: +(591-3) 341 81 96
www.accioncontraelhambre.org

Acción contra el Hambre es una organización de ayuda humanitaria de ámbito internacional, apolítica y
aconfesional, que interviene en 40 países de los cinco continentes. Desde el año 2000 está presente en
Bolivia, llevando a cabo proyectos de seguridad alimentaria, abastecimiento de agua, saneamiento básico,
ayuda humanitaria y preparación ante desastres, con los que se ha contribuido a la mejora de las condicio-
nes de vida de miles familias bolivianas en situación de especial vulnerabilidad.

Autora: Milenca Torrico D.

Equipo de apoyo:
- Briguitt Olaguivel T
- Rosalía Rosado R. Este documento refleja ex-
- Felipe Morales B. clusivamente las opiniones,
ideas y criterios técnicos de
Francisco Agramont B. sus autores y no represen-
Coordinador de Proyecto ACH-Bolivia ta en ningún caso la postu-
ra oficial de Acción Contra
María Jimena Peroni
el Hambre ni del Gobierno
Coordinadora Seguridad Alimentaria y Nutricional ACH-Bolivia
de Navarra respecto de los
Edición y fotografías: Unidad de Comunicación ACH-Bolivia temas abordados en su in-
terior.
Diseño y diagramación: Noelia Rojas

Santa Cruz de la Sierra - Bolivia


Noviembre 2010
Un orden social democrático se logrará cuando las mujeres dividan su
tiempo y esfuerzo en los ámbitos privados y/o domésticos y ámbito
público; cuando la comunidad genere las condiciones para que hombres y
mujeres dispongan de su tiempo, cuerpo y espacio, para producir, capa-
citarse, informarse y ejercer sus derechos

5
Acción contra el Hambre (ACH) en Paraguay y Bolivia, quiere dedicar la publicación
de este estudio sobre la realidad cotidiana de los hombres y mujeres indígenas del
Chaco, a la memoria de Hugo Daniel Ramírez Osorio, buen compañero y excelente
profesional que contribuyó desde la Coordinadora por la Autodeterminación de los
Pueblos Indígenas (CAPI), a la puesta en marcha del trabajo compartido entre ACH y
los pueblos indígenas del Paraguay.
Hugo nació en un pequeño pueblo del sur del Paraguay: Coronel Bogado, en 1979. Tras
haber estudiado en el seminario de Encarnación, y estudiar en la Universidad Cató-
lica de Asunción, posteriormente culminó en Europa estudios de Ciencias Políticas. A
partir de mediados de la década de los 2000, y a pesar de su joven edad, ya se dedicó
de lleno a lucha con los Pueblos Indígenas del Paraguay, por la reivindicación de sus
derechos.
Acompañó a las organizaciones de pueblos indígenas de la Región Oriental y la Región
Occidental (Chaco paraguayo) en las reivindicaciones de tierra, la lucha por el territo-
rio, y la aplicación de políticas públicas a favor de las comunidades indígenas, poster-
gadas y con serios problemas de hambre y marginación. Nunca Hugo pudo comprender
por qué, en un país con pocos habitantes, la gente indígena tuviera que sufrir hambre.
Estas preguntas lo llevaron a estar muy de cerca a acompañar a la Coordinadora por
la Autodeterminación de los Pueblos Indígenas (CAPI), una organización nacional que
aglutina a numerosas organizaciones de pueblos del Paraguay, así como participar
en proyectos universitarios a favor de los derechos de los sectores más humildes del
Paraguay. Se destaca asimismo el acompañamiento que tuvo Hugo en la lucha de las
mujeres indígenas del Paraguay y otros países de América.
Sin embargo, en la plenitud de su vida, Hugo Ramírez falleció en un accidente de
tránsito camino al Chaco, el 29 de abril de 2010, cuando participaría de un encuentro
a favor de las comunidades y el ecosistema chaqueño: el Foro de Articulación Chaque-
ña. Fue un luchador de los derechos humanos del Paraguay, y sus ideales de justicia e
igualdad han inspirado a muchas personas a sumarse a una iniciativa que hoy pretende
seguir el corto pero fructífero camino que Hugo dejo a su paso por este mundo: la
Fundación Hugo Daniel Ramírez Osorio.
Son breves palabras de homenaje a una persona sencilla y humilde pero tenaz lucha-
dora y defensora de los Derechos Humanos.
PRESENTACIÓ
Acción contra el Hambre (ACH) en Bolivia inició en agosto de 2010 la ejecu-
ción del proyecto “Reducción de la incidencia de la pobreza e inseguridad
alimentaría en comunidades rurales de Municipios del Chaco y Altiplano”.
El proyecto esta financiado por el Gobierno de Navarra y busca mejorar las
condiciones de vida de comunidades indígenas guaraníes y aymaras, a través
de una estrategia de empoderamiento de las mujeres de comunidades benefi-
ciarias que posibilite desplegar el potencial de las mujeres organizadas para
aportar a la reducción de la inseguridad alimentaria de sus familias y comu-
nidades.
Para contribuir a dicho objetivo, el proyecto plantea tres líneas de acción
adaptadas a los diferentes contextos en los que se desarrolla el proyecto; a)
la mejora de la seguridad alimentaría a través de la producción y preparación
de alimentos destinados a programas comunitarios de Desayunos Escolares y
difusión de prácticas alimentarías e higiénicas, b) el apoyo a emprendimien-
tos productivos y de inserción a mercados protagonizados por organizaciones
de mujeres indígenas, c) y el soporte al proceso incipiente de creación de
liderazgos femeninos indígenas, así como su fortalecimiento organizativo.
Como parte de la implementación de este proyecto y la implementación de
acciones orientadas a la “reducción de la inseguridad alimentaría” se ha pro-
gramado la realización de un diagnóstico de género que permita identificar la
condición y situación de vida de mujeres y hombres en comunidades guara-
níes, así como las relaciones de género en los roles productivos, reproductivos
y comunitarios, para orientar las estrategias de intervención del proyecto y
contribuir al establecimiento de la línea de base del mismo.
El diagnóstico fue elaborado con la participación de mujeres líderes de la
Asamblea del Pueblo Guaraní, de las capitanías y las comunidades y los re-
sultados del diagnóstico los presentamos a continuación. Esperamos que la
lectura del mismo nos sirva a todos no solo para comprender la realidad de las
comunidades guaraníes sino sobre todo, para contar con un punto de partida
común que nos ayude a transformar esa realidad y construir un mundo con
principios de equidad e igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Lic. Francisco E. Agramont Botello


Coordinador de Proyecto
CONTENID
I. RESUMEN EJECUTIVO 11

II. INTRODUCCIÓN 15

III. OBJETIVOS DEL DIAGNÓSTICO 17


• General 17
• Específicos 17

IV.METODOLOGÍA 20
• ¿Cuál fue el camino recorrido? 20
• Etapas del diagnóstico: 20
• ¿Cómo se hizo todo esto? 20
• 1er. Momento: Investigación bibliográfica y construc-
ción metodológica 21
• 2do. Momento: Construcción de instrumentos de reco-
lección de información cualitativa y cuantitativa para
el trabajo de campo 21
• 3er. Momento: Trabajo de Campo 22
• 4to. Momento: Elaboración del informe y validación 25

V.MARCO TEÓRICO Y REFERENCIAL 27


• ¿Qué será esto del género? 27
• ¿Y que sabemos sobre la masculinidad y violencia? 29
• ¿Qué entendemos por violencia? 30
• La coyuntura actual y la participación política, social
y organizativa de las mujeres 31
• Bolivia cuenta con un Plan Nacional de Igualdad de
Oportunidades 32

VI. CONTEXTO MUNICIPAL 35


• Pobreza 36
• Economía 36
• Servicios básicos 37
• Educación 38
• Salud 38
• Operadores de Justicia 39

VII. LA ASAMBLEA DEL PUEBLO GUARANÍ 41


• La plataforma política de la APG 41

VIII. RESULTADOS DEL DIAGNÓSTICO 45


• De los documentos revisados 45
IX. GENERALIDADES DE LAS COMUNIDADES INVOLUCRADAS 47
• ¿Quiénes son, cómo viven? ¿A qué se dedican hombres y 47
mujeres?
• ¿Cómo están las comunidades involucradas en el Diagnós-
tico de Género? 48

X. INEQUIDADES DE GÉNERO DESDE EL ÁMBITO PÚBLI-


CO/ PRIVADO 51
• Ámbito Productivo (trabajo agrícola, producción de bie-
51
nes y servicios)
• ¿Qué hacen los hombres en el ámbito productivo? 53
• Del acceso a los procesos de capacitación 53
• Preferencia de temas de capacitación 56
• Desde el hogar: ¿qué actividades realizan hombres y
mujeres? 57
• ¿Quién administra el dinero en el hogar? 60
• Y los hombres… ¿dónde están en este asunto doméstico? 62
• Violencia Intrafamiliar 64
• ¿Y las instituciones que reciben estas denuncias? 66
• Autonomía Económica 67
• Participación política social y organizativa de las
mujeres 69
• Medios por el cual se informan las comunidades 74

XI. CONCLUSIONES 77

XII. RECOMENDACIONES 87
• Para la institución Acción Contra el Hambre 87
• Para la Asamblea del Pueblo Guaraní 88
• Para las Capitanías 88
• Para las Comunidades 89
• Para la organización de mujeres 90
• Para los Gobiernos Municipales 90
• Para los Gobiernos Departamentales y Nacionales 91
• Para las O.N.G 91
XIII. BIBLIOGRAFÍA 93
I
Resumen Ejecutivo
El diagnóstico de género se realizó en seis comunidades guaraníes de los mu-
nicipios de Lagunillas y Gutiérrez de la Provincia Cordillera del Departamento
de Santa Cruz, en el marco del proyecto de “Reducción de la incidencia de la
pobreza e inseguridad alimentaria en comunidades rurales de Municipios del
Chaco y Altiplano Boliviano”.
El diagnóstico muestra el estado de la cuestión de género en el ámbito de
las comunidades indígenas guaraníes donde la realidad de las mujeres parece
estar atrapada en otro tiempo o pertenecer a una coyuntura política, distinta
a la actual, la cual está precisamente caracterizada por la vigencia de una
Nueva Constitución Política del Estado que reconoce, garantiza y promueve el
cumplimiento pleno de los derechos de las mujeres.
Un aspecto central que desde la categoría de género se ha podido observar
en estas comunidades, es la acentuada falta de autonomía de las mujeres
guaraníes en casi todos los órdenes de sus vidas: las mujeres guaraníes no tie-
nen control de su cuerpo, de su tiempo, de su capacidad de movilización, no
cuentan con información necesaria de la realidad en la que viven, desconocen
derechos sexuales y reproductivos y las sanciones contra la violencia familiar.
A su vez, tienen una limitada participación en los procesos de toma de deci-
siones en sus distintos niveles de organización social y el liderazgo femenino
es nulo, casi inexistente en la comunidad. No tienen una conciencia ciudadana
para exigir que las mujeres deban construir su propia organización, que de-
ban elegir a sus representantes en el nivel nacional de su organización y no
existen organizaciones públicas o privadas que trabajen en el fortalecimiento
del liderazgo femenino. El liderazgo dominante es masculino, reconocido por
las mujeres como la única que puede resolver los problemas de la comunidad.
En el ámbito económico, la población en general de la zona tiene una limita-
da autonomía económica y en los últimos años, esto ha sido agravado por el
11
recurrente fenómeno de la sequía que acrecienta la situación de inseguridad
alimentaria que soporta la región. En este contexto, las mujeres dependen
casi en absoluto de los ingresos de la comercialización que realizan los esposos
con el maíz, o en su defecto del trabajo de los mismos fuera de la comuni-
dad. Pese a ser las mujeres las principales responsables de la alimentación
en el hogar, la mayoría de las mujeres (un 90%) no han tenido la oportunidad
de capacitarse y desarrollar emprendimientos productivos que les permita la
generación de ingresos adicionales que contribuyan a la seguridad alimentaria
del hogar y por ende, son los esposos los que toman decisiones respecto al
uso y destinos de los ingresos familiares en la mayoría de los hogares de las
comunidades guaraníes.
Un elemento estrechamente relacionado, que en gran modo explica esa limi-
tada autonomía de las mujeres, es la estricta división sexual del trabajo que
persiste en las comunidades guaraníes que fueron parte del diagnóstico. Las
mujeres viven virtualmente recluidas en sus hogares debido a esa marcada
división sexual del trabajo que las lleva a permanecer en el ámbito privado/
domestico donde ellas invierten tiempo y esfuerzo en las actividades de repro-
ducción sin ser reconocidas y valoradas por la comunidad. En las comunidades
guaraníes, lo privado y/o doméstico es un espacio que ratifica a las mujeres
la condición de dependencia. El espacio público en cambio es atribuido his-
tóricamente a los hombres, este es un espacio netamente masculino, don-
de construyen capacidades necesarias para desenvolverse, tomar decisiones,
gestionar y participar activamente en la comunidad.
Toda esta situación de inequidad y dependencia de las mujeres se asienta en
mandatos ideológicos de género respecto del deber ser, de hombres y mujeres
construida por la cultura guaraní. Obviamente toda esta forma de organiza-
ción del mundo guaraní esta naturalizada, es decir, la falta de autonomía de
las mujeres es vista como algo natural por hombres y mujeres y justificada por
la necesidad de protección de las mujeres de los peligros del mundo externo.
Lo más llamativo del diagnóstico es que, la falta de autonomía esta sostenida
por una persistente violencia en el ámbito doméstico ejercida por los hombres
para evitar alteraciones en los valores y costumbres que sostiene al pueblo
guaraní.
Resumiendo los hallazgos del diagnóstico, podemos decir que la población fe-
menina en el pueblo guaraní aún no se ha vinculado a la coyuntura actual que
12
vive el país donde las organizaciones sociales y sindicales han fortalecido la
participación de las mujeres tanto dentro de sus organizaciones como fuera
de ellas. Las mujeres de las comunidades guaraníes tienen una limitada auto-
nomía, son altamente dependientes de sus esposos y permanecen todavía re-
cluidas en el ámbito domestico donde son victimas de la violencia sobre todo
psicológica que queda expresada en la baja autoestima, inseguridad personal,
poca participación, ausencia de iniciativas productivas de mujeres, ejercicio
ciudadano limitado y no reconocimiento por parte de la comunidad del aporte
y esfuerzo de las mujeres al cuidado y mantenimiento de la familia.
Revertir esta situación es entonces uno de los principales desafíos para el
conjunto del pueblo guaraní y para las instituciones gubernamentales y no
gubernamentales que trabajan en la zona. La presentación de este informe
es precisamente una contribución en ese sentido de Acción Contra el Hambre
(ACH)

13
II
Introducción
Desde 2009 la institución Acción Contra el Hambre (ACH) inicia su presencia
en la Región del Chaco de Santa Cruz, región que está compuesta mayormente
por comunidades indígenas guaraníes. La intervención institucional en la re-
gión responde a la alta inseguridad alimentaria, deterioro ambiental agravado
por las recurrentes sequías y el proceso de deforestación acelerada.
El trabajo continuo y sobre todo participativo entre la comunidad y la insti-
tución, ha dado pie a nuevos proyectos que incluye, mejora de la producción
agropecuaria, transformación de alimentos vinculados al desayuno escolar
elaboración de artesanías, y fortalecimiento de las organizaciones represen-
tativas de la comunidad.
El presente diagnostico se inscribe en el marco del proyecto “Reducción de la
incidencia de la pobreza e inseguridad alimentaria en las comunidades rura-
les de Municipios del Chaco y Altiplano Boliviano”, siendo una respuesta a las
inquietudes de las comunidades, a través del apoyo de iniciativas de apro-
vechamiento sostenibles de los recursos productivos locales y de generación
de ingresos económicos, impulsadas por organizaciones de mujeres indígenas
guaraní. La iniciativa pretende contribuir en su accionar al desarrollo de capa-
cidades, habilidades y destrezas de hombres y mujeres para el logro del desa-
rrollo de sus familias y comunidades, mediante emprendimientos productivos
con visión de mercado, liderados por mujeres.
Acción Contra el Hambre ha focalizado a las mujeres como principales prota-
gonistas del proyecto por el papel determinante que ellas juegan en la segu-
ridad alimentaria de sus hogares así como en el bienestar y desarrollo de las
familias y comunidades.
Por esa razón se ha generado la necesidad de realizar un Diagnóstico de la
situación de Género en las comunidades guaraníes del Chaco cruceño, desde

15
el enfoque de género, que identifique la condición y situación de vida de mu-
jeres y hombres, en los ámbitos productivos, reproductivos y comunitarios,
develando las inequidades y oportunidades, describiendo imaginarios y valo-
res que dan unos y otros de sus desempeños en estos ámbitos.
El presente documento es el resultado de la implementación de métodos, téc-
nicas e instrumentos planteados en la propuesta metodológica en el apartado
4. Los hallazgos encontrados revelan una realidad en la que las mujeres de las
comunidades guaraníes carecen del tiempo, información, dinero, experiencia,
poder y motivación necesaria para ejercer el derecho a la propia identidad,
a la pertenencia, a la autoestima, a la realización personal y al ejercicio del
derecho a la ciudadanía; pese a la coyuntura política favorable y pese a la
conclusión del largo proceso de lucha del pueblo guaraní para liberase del
dominio que ejercían los propietarios y hacendados con las comunidades cau-
tivas guaraníes.
Esta situación debe interpelar al conjunto de actores, gubernamentales, no
gubernamentales y comunitarios a actuar para transformar esa realidad. El
pueblo guaraní no puede prescindir de la mitad de su población para alcanzar
los objetivos de reducción de la pobreza e inseguridad alimentaría de sus
comunidades.

16
III
Objetivos del Diagnóstico
General
Obtener y sistematizar información procedente de fuentes primarias y secun-
darias, sobre la situación de las mujeres indígenas en comunidades guaraníes
del Chaco cruceño, con enfoque integral pero focalizado en el ámbito produc-
tivo.

Específicos
• Contextualizar el estado de la cuestión de género en el ámbito de las co-
munidades Indígenas Guaraníes del Chaco cruceño.
• Identificar y analizar las principales desigualdades de género y temas prio-
ritarios para las mujeres en las comunidades indígenas del Chaco cruceño
destacando las diferencias entre pueblos o naciones indígenas.
• Visibilizar las causas de las desigualdades dentro de sus contextos y re-
comendar las vías más sostenibles para remover las barreras que impi-
den establecer una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres,
enfatizando el análisis sobre la relación entre el trabajo domestico y la
participación de mujeres en el trabajo orientado a la generación ingresos
del hogar.
• Caracterización de las fuentes y niveles de ingresos de las familias de
comunidades guaraníes, condiciones de trabajo productivo de las muje-
res indígenas, acceso a recursos productivos básicos e identificación de
experiencias relevantes de emprendimiento e iniciativas promovidas por
mujeres indígenas.
• Analizar el nivel de participación de la mujer en los procesos de toma de
decisiones de los diferentes niveles de organización territorial y capacidad

17
organizativa, liderazgo e incidencia pública de las redes, grupos y/o aso-
ciaciones de mujeres indígenas.
• Visibilizar políticas públicas, así como, programas y proyectos destinados
al colectivo de mujeres indígenas, impulsados desde instituciones públicas
y/o privadas en el Chaco cruceño.

18
IV
Metodología
¿Cuál fue el camino recorrido?
El Diagnóstico de Género se enmarcó en los parámetros de la Investigación
Acción Participativa (IAP) que sirve para crear escenarios de diálogo de sa-
beres, de producción de conocimientos y acercamientos a la realidad local
y cultural desde el involucramiento de actores locales (población objetivo).
Asimismo, los procesos propuestos en las líneas conceptuales y metodológicas
están acompañados de técnicas inspiradas en la educación popular y la cate-
goría de análisis como es el género.
Este enfoque permite analizar las relaciones de poder entre hombres y muje-
res, articulando las normas, símbolos, costumbres de las familias, comunida-
des y gobiernos locales así como del propio Estado.
En este sentido el diagnóstico responde a la aspiración de ensamblar el enfo-
que de género con la situación en el que se encuentran las mujeres en relación
a los hombres, conocer qué se está analizando de ellas respecto de los otros,
la intención última es la de dirigir y enfocar esfuerzos y miradas sobre una
situación problema para unir esfuerzos y solucionar de manera conjunta desde
la calidad de la participación e involucramiento de actores locales.

Etapas del diagnóstico:


¿Cómo se hizo todo esto?
El Diagnóstico se realizó entre los meses de septiembre a noviembre del 2010
y el proceso puede dividirse en cuatro momentos:

20
Primer Momento
Investigación bibliográfica y construcción metodológica
Con la finalidad de buscar sustento teórico y legal sobre las áreas y temá-
ticas del diagnóstico, se realizó una revisión documental, contemplando los
siguientes pasos:
• Búsqueda por Internet para localizar las investigaciones realizadas en el
país relacionadas al objeto de estudio.
• Revisión de las experiencias sobre mujeres, liderazgos políticos sociales y
productivos, en las comunidades del Chaco Cruceño.
• Sistematización analítica de la bibliografía y documentación revisada, lo
cual nos permitirá evidenciar hitos trascendentales en cuanto a los tópicos
del diagnóstico.
• En esta fase analizamos el contexto de las comunidades y sus municipios,
con información de documentos del Centro de Investigación y Promoción
del Campesino (CIPCA), Informes del Chaco, Diagnóstico Socioeconómico y
Plan de Gestión Territorial Indígena del Gran Kaipependi Karovaicho.
• Análisis del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades, propuesta del
Nuevo Estado Plurinacional para construir la equidad de género, donde se
encuentran los ejes, políticas, acciones recurrentes y responsables secto-
riales para su ejecución.
• Análisis de los proyectos implementados en la zona de Acción contra el
Hambre sobre el enfoque de género.

Segundo Momento
Construcción de instrumentos de recolección de información cuali-
tativa y cuantitativa para el trabajo de campo.
Para conocer la condición y situación de género en las comunidades guaraníes,
se han trabajado variables desde su accionar en los ámbitos productivos, re-
productivos y comunitarios desde los pensares, haceres y sentires de hombres

21
y mujeres, que están planteados en los instrumentos aplicadas a mujeres y
los pocos hombres que encontramos en las comunidades.
De la información recogida en las fuentes secundarias, lectura de documen-
tos, elaboramos los ejes principales de la construcción del Diagnóstico. Nece-
sitábamos saber;
• Datos personales, edad, sexo, estado civil, número de hijos desagregados
por sexo, educación, servicios básicos y salud.
• Uso y calidad del tiempo desagregados por género, en qué distribuyen su
tiempo hombres y mujeres.
• Participación en la toma de decisiones en el ámbito público y privado de
hombres y mujeres, quienes deciden en la familia y en la comunidad.
• Migración, quiénes salen de la comunidad y porqué.
• Desarrollo de capacidades sobre actividades productivas, es decir qué
hacen hombres y mujeres para generar recursos económicos.
• Conocimientos de ingreso y egreso mensual en el gasto familia, saber
cuánto ganan y cuánto gastan mensualmente.
• Participación Social, formas de participación de hombres y mujeres, lide-
razgo de las mujeres desde su comunidad.
• Autonomía económica, ingresos de las mujeres, condiciones de trabajo,
acceso a procesos de capacitación técnica y posibilidades de generar em-
prendimientos económicos de las mujeres.

Mburuvicha es el
Tercer Momento
(2)

término utilizado
en lengua guaraní Trabajo de Campo
para designar al
lider o autoridad
principal de la
Antes de empezar a recoger la información, el personal de la institución Ac-
comunidad. El tér- ción Contra el Hambre, visitó cada una de las comunidades involucradas, in-
mino kuña mburu- vitando a las Kuña mburuvichas(2) para un taller informativo y de planificación
vicha se lo utiliza del proceso de diagnóstico.
en ese sentido,
como mujer lider.

22
La reunión se realizó en el Municipio de Camiri, asistieron las Kuña mburubi-
cha de:
• Kuruyuqui Teresa Romero y Benita Chavez,
• Kaipependi: Angélica Mani, Fidelia Sánchez y Rosalía Maracuya
• Eiti; Deysi Ayreu, Evangelina Pereira, Nilda Segundo y Dina Abayo
• Itembeguasu, Gueysa Arias,
• Yaiti; Andrea Cerezo y Eva Alcoba
• Itaimi; no asistió
• DED/Visión Mundial; Técnico de la institución - Giovanna Villa
• Capitania Alto Parapeti: Responsable de Género- Jacinta Luchi
• Capitanía JKK: Responsable de Género - Carmen Vaca
• Capitanía Kaaguasu: Responsable de Género - Lilian Cuellar Changaray
• A.P.G.: Vicepresidenta - Edith Cuarto
• A.P.G: Responsable de Género - Delina Cumandiri
• ACH Coordinador de Proyecto - Francisco Agramont Botello

Diagnóstico de
Género, 2010; Co-
munidad Itaimi

23
Como parte del trabajo de campo, se entrevistó a representantes mujeres
de la Asamblea del Pueblo Guaraní, para conocer las formas de elección de
líderes mujeres y las percepciones acerca de la vida de las mujeres en el
Chaco. Individualmente se entrevistó a líderes mujeres de las comunidades de
intervención que a la vez hicieron el papel de traductoras en las reuniones de
campo con las mujeres de las comunidades. Se entrevistó también a líderes
hombres entre corregidores cantonales, mburuvichas, ex autoridades y res-
ponsables de salud.
Se llevaron a cabo 6 talleres y/o grupos focales con las mujeres y hombres de
cada una de las comunidades involucradas en las que, las Kuña mburuvichas,
organizaron las reuniones garantizando la presencia de las mujeres y hombres.
Se impulsó la participación activa de las mujeres líderes y fueron ellas las que
ayudaron a recoger las percepciones respecto del cotidiano en la comunidad.
En las incursiones de campo a las comunidades, se elaboró un cuaderno de
campo para registrar las observaciones de actitudes, percepciones de hom-
bres y mujeres mediante la división del trabajo por sexo y por edad.
Paralelamente, utilizando una fórmula expansiva de la muestra se aplicó la
encuesta a 279 personas en las seis comunidades de intervención.

Cuadro Nº 1: Comunidades donde se aplicó la encuesta

Comunidad Total
Eiti 60
Kaipependi 49
Itembeguasu 22
Yaiti 41
Kuruyuqui 54
Itaimi 53
Total 279

24
Cuarto Momento
Elaboración del informe y validación

Recogida la información, se analizaron los datos, y se redactó el primer in-


forme en borrador para la revisión de la institución en primera instancia. En
esta etapa se convocó nuevamente a las kuña mburuvichas de las comunidades
involucradas y de la A.P.G. para la realización de un taller de validación del
informe.
En este taller se presentaron las conclusiones del Diagnóstico, explicando,
punto por punto los hallazgos del mismo, con la libertad de comentar, objetar
y aportar.
Hubo un solo punto conflictivo el de Violencia Intrafamiliar, el argumento
de discusión -el cual confirma el hallazgo- fue: “si se informa sobre la vio-
lencia doméstica que atraviesan las mujeres en las comunidades serán ellas
las que deberán enfrentar en sus hogares y en las reuniones estos resulta-
dos, temerosas de las llamadas de atención”.
Vicepresidenta de la A.P.G.
Otro argumento vertido fue; se puede informar pero también se debe pre-
sentar la alternativa de trabajar con la comunidad estos temas para que no
solo sean las mujeres las que tengan que llevar adelante este problema.
Responsable de Género de la A.P.G.
Otra líder vertía opinión como qué vamos a hacer si no se hace nada después
de que se enteren que se ha dicho que las mujeres sufrimos violencia, otras
veces han denunciado y luego no se ha hecho nada y así nomás se quedan las
cosas no se soluciona.
Lidereza comunidad Yaiti

Explicando a la plenaria que era el momento de visibilizar esta problemática y


plantearla a las autoridades comunales de la A.P.G., para que se tome medidas
que ayuden a erradicar este flagelo, fue aprobado que este hallazgo ingrese
al informe final.

25
V
Marco teórico y referencial
¿Qué será esto del género?
Género, como categoría social, permite explicar las relaciones que se dan
entre hombres y mujeres al interior del mismo género (entre mujeres y entre
hombres) en una determinada sociedad. “El género es el conjunto de carac-
terísticas, roles, actitudes, valores y símbolos que cada sociedad ha desa-
rrollado y establecido a través de procesos históricos, sociales, políticos que
se convierten en valores culturales, para que cada hombre y mujer actúe de
acuerdo a las necesidades de esa sociedad y que conforman el deber ser de
cada hombre y de cada mujer, impuesto a cada sexo mediante el proceso de
socialización y que hacen aparecer a los sexos como completamente opuestos
por naturaleza. Ser hombre y ser mujer puede ser diferente de una cultura a
otra o de una época histórica a otra, pero en todas las culturas se subordina
a las mujeres” (Instituto Interamericano de Derechos Humanos. Derechos Hu-
manos Mujeres. Guía de Capacitación. Tomo 2. 1998).
“A través de la cultura, el género proyecta la diferencia hacia todos los ámbi-
tos y actividades de la vida social, dotando a hombres y mujeres de vestimen-
ta, roles sociales, formas de pensar, sentir y actuar diferentes” (Amusquivar,
1999). Estas diferencias se traducen en desigualdad, manifestada en el acceso
a los recursos y al poder, en la sub valoración de lo femenino frente a la sobre
valoración de lo masculino.
Las normas sociales, que son establecidas para las construcciones genéricas,
valoran en los hombres el ser individualista, proveedor, fuerte, dominante,
jefe, etc. y en la dimensión social que va más allá del ámbito de una familia,
de una pareja, se liga la noción de autoridad, dominio, control, privilegio,
razón y posesión.

27
Así mismo la socialización de los hombres basada en la relación genérica le
atribuye el poder, le atribuye el control sobre el comportamiento de la mujer
y a través del mecanismo de la violencia mantener privilegios de género en
el hogar, en la calle, en el trabajo, etc. Esta construcción masculina se basa
sobre el control que tiene que ejercer sobre sí mismo, ya sea en las prohibicio-
nes emocionales, a la obtención de logros, a la obtención de los éxitos, sobre
otros hombres y también hacia las mujeres; “construcción identitaria, identi-
ficada como hegemónica que subordina a otras manifestaciones masculinas”
(Telleria, J. en Perspectiva de género en la cultura democrática. Diakonía.
2002).
Como su contrario complementario, está la crianza de las mujeres bajo la con-
dición de femenina, que se traduce en exigencias de ser buena mujer cuando
se cumplen roles de sumisión, desarrollo de habilidades en la familia para
realizar trabajos domésticos, mayor afectividad y sensibilidad, sacrificio por
los otros, maternidad y cuidado de la familia.
Las construcciones genéricas tienen elementos comunes en las diferentes
sociedades, como ser la desigualdad, la exclusión social en general y en el
fondo el manejo del ejercicio del poder que está basado en una estructura de
organización jerárquica y desigual en favor de los hombres. El tema del poder
si bien se ejerce entre hombres y mujeres, también se ejerce entre culturas,
entre grupos sociales que ejercen su violencia para mantener su privilegio.
Como un mecanismo de sostenimiento del poder está la violencia; mecanismo
de sujeción y subordinación del más fuerte sobre el considerado débil o infe-
rior.
Los hombres son construidos con violencia, la mayor violencia contra los hom-
bres deviene de las condiciones y presiones psicosociales, que les impone
comportamientos y conductas bajo el supuesto de que tienen mayores recur-
sos físicos y emocionales.
En resumen podemos decir que las comunidades valoran a los hombres por
el trabajo que realizan fuera del hogar, pensando que estos trabajos pueden
generar recursos económicos, convirtiendo a los hombres en proveedores y
tomadores de decisión (los que mantienen a la familia y deciden en qué se
gasta el dinero y cómo debe ser el hogar).

28
Por el contrario, a las mujeres se las ha asignado el trabajo reproductivo y el
cuidado del mismo, valorando muy poco este trabajo, aunque sean ellas las
que cocinen, críen a las wawas, laven, carguen agua, alimenten y cuiden a
los animales de corral, atiendan a la familia, realicen trabajo comunal, este
trabajo no es pagado, no es reconocido ni valorado por la comunidad.

¿Y que sabemos sobre la masculinidad y violencia?


Estudios, investigaciones y proyectos, han trabajado desde diferentes discipli-
nas la condición y situación de las mujeres en todos los ámbitos.
En el municipio de Charagua se han realizado talleres en las que se ha convo-
cado a algunas líderes del área de influencia del diagnóstico para explicar a
las mujeres que tienen derechos y que son la mitad de la sociedad, que son
importantes y que nadie las puede golpear, les comunicaron que existe una
Ley que las protege de la Violencia, etc., etc., no obstante, ellas son la mitad
de la población que es víctima de estas inequidades, y la otra mitad?, aún así
estos contenidos no han sido replicados en las comunidades.
Y los hombres ¿dónde quedan en este proceso?, si las mujeres son la mitad de
la población, ¿qué ocurre con la otra mitad, ellos no tienen problemas?, ¿cómo
resuelven sus problemas?, ¿porque lastiman a sus parejas? ¿y a la familia?,
¿Quién ha trabajado con ellos?, ¿en que momentos? y ¿bajo que enfoque?.
¿Se ha trabajado con los hombres la importancia y la decisión de la materni-
dad y de la paternidad?, ¿en algún momento o algún proyecto ha trabajado el
enfoque de género con los hombres desde las autoridades comunales, lideres
y hombres de la comunidad?. ¿Cuestionan la violencia contra las mujeres?,
¿quién los sanciona qué usos y costumbres hay en las comunidades para san-
cionar estos hechos que limitan la actividad y liderazgo de las mujeres?.
Pocos de estos trabajos han situado en el contexto las relaciones de poder,
la dominación y el control, que son el eje alrededor del cual se mueve esta
dinámica, es importante entender cómo la violencia se hace parte de la iden-
tidad masculina, dentro de un contexto de violencia social y cultural a nivel
de construcción social e histórica y que no es una condición natural.

29
La forma aprobada de ser hombre en nuestra sociedad, conlleva una forma de
relaciones sociales y ejercicio de poder en las que la violencia, es una forma
aceptada de control y sujeción.
La violencia no se explica como efecto de una sola causa, supone profundizar
en, cómo se construyen socialmente las identidades y relaciones de género,
reconociendo la diversidad de situaciones personales, según condición de cla-
se social, etnia y edad entre otras.
Cuando los hombres ejercen violencia contra la mujer, el objetivo es tenerla
bajo control, para obtener beneficios de ella. Si se reconoce que la violencia
se aprende, entonces también podemos desaprender la violencia y cuestionar-
la, proponiendo soluciones posibles.
Reconocer que la violencia se da en múltiples formas y grados, verbal, psico-
lógica, económica, sexual; es avanzar hacia las posibilidades de cambio. La
pluralidad de los géneros tiende a la construcción de un orden social demo-
crático que debe empezar en el hogar, democratizando las responsabilidades
domésticas, proyectando hacia la comunidad, fomentando la participación
activa y liderazgo democrático de las mujeres. Esto se logrará cuando las mu-
jeres dividan su tiempo y esfuerzo en los ámbitos privados y/o domésticos y
ámbito público cuando la comunidad genere las condiciones para que hombres
y mujeres dispongan de su tiempo, cuerpo y espacio, para producir, capacitar-
se, informarse y ejercer sus derechos.

¿Qué entendemos por violencia?


Violencia es el uso intencional de la fuerza o el poder de hecho, o como ame-
naza contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad que cause daño,
lesiones, muerte, daños psicológicos y privaciones.
Entonces, la violencia en la familia es la agresión pensada para lastimar, co-
metida por el concubino, esposo, hermanos, parientes, cuñadas, suegras y
suegros.
También la violencia doméstica es la agresión que cometen los ex esposos, ex
concubinos y ex parientes.

30
Para entendernos: la violencia física son golpes, mordeduras, ojos con more-
tes y otros, son todas aquellas cicatrices que puedes mostrar.
Violencia psicológica, es aquello que no puedes mostrar, pero que se siente,
son los celos, insultos, gritos ofensivos, amenazas, etc., etc.
Violencia sexual, son relaciones sexuales a la fuerza, manoseos, demostración
de propiedad frente de otros. Cuando la esposa no quiere tener relaciones
sexuales y el marido la obliga mediante chantaje o golpes, eso es violencia
sexual.

La coyuntura actual y la participación política, so-


cial y organizativa de las mujeres
La coyuntura actual vive procesos de presencia significativa de mujeres en las
estructuras del poder, la participación de mujeres líderes populares indíge-
nas, emprendedoras rurales, gremiales etc. Las mujeres están en los debates
relevantes de la construcción del nuevo proceso, son ministras, alcaldesas,
parlamentarias, concejalas y participan activamente en organizaciones cam-
pesinas, un ejemplo claro es el empoderamiento de la Confederación Nacional
de Mujeres Campesinas Indígenas, originarias de Bolivia Bartolina Sisa, hoy son
parte del gobierno, con retos por cumplir.
Pero esto no se repite en todo el territorio nacional, las dificultades que las
mujeres del área rural enfrentan, son estructurales: sin acceso a educación
técnica, productiva, salud integral, ausencia de una real participación políti-
ca y toma de de decisiones, como es el caso que nos ocupa. La Asamblea del
Pueblo Guaraní como digna representante de hombres y mujeres guaraníes
está en la labor de generar liderazgos femeninos, que participen activamente
preparando a las mujeres en el aspecto político – económico, entendiendo
que las mujeres son la mitad de la población del pueblo Guaraní.
No se trata solo de voluntad política, sino generar condiciones para que las
mujeres alivien el trabajo doméstico y puedan acceder a procesos de capa-
citación de liderazgos políticos y emprendimientos productivos; mientras las
mujeres no ejerzan sus derechos ciudadanos, que implica obtener la cédula
de identidad, participación política en la comunidad y la toma de decisiones
respecto de su cuerpo, tiempo y espacios, los aspectos productivos, reproduc-

31
tivos y comunitarios seguirán siendo estancos para el desarrollo de la comu-
nidad.

Bolivia cuenta con un Plan Nacional de Igualdad de


Oportunidades
En diciembre de 2008, mediante Decreto Supremo, fue aprobado el Plan Na-
cional Para la Igualdad de Oportunidades (PNIO): Mujeres construyendo la
Nueva Bolivia, Para Vivir Bien. El plan reconoce que: “En la actualidad no hay
otro concepto que haya develado mejor la situación de las mujeres respecto
de los hombres que el de género. Este concepto se refiere a las relaciones so-
cialmente construidas, por determinantes ideológicos, históricos, religiosos,
étnicos, económicos y culturales, entre hombres y mujeres, por lo tanto, no
hay una sino múltiples formas de construcción de estas relaciones; pero, lo
que las hace similares es el hecho de constituirse en el marco de un sistema
patriarcal que actualmente no conoce fronteras y que establece relaciones
jerárquicas verticales de subordinación de los hombres sobre las mujeres.”
El PNIO plantea políticas de intervención organizadas por ejes.
Eje económico productivo y laboral:
• Promover el ejercicio de los derechos laborales de las mujeres y el acceso
al trabajo digno.
• Promover el acceso de las mujeres a los recursos naturales, a los recursos
de la producción y a los servicios públicos.
• Promover el acceso de las mujeres al patrimonio tangible (tierra, vivienda,
capital e intangible (tecnología, capacitación)
Eje Violencia en razón de género:
• Contribuir a la erradicación de la violencia contra las mujeres en razón de
género.
Eje Ciudadanía y participación política:
• Promover mecanismos eficaces para el ejercicio de derechos de ciudada-
nía de las mujeres.
• Promover y proteger la participación política de las mujeres en diferentes
espacios de decisión.
32
La propuesta de cambiar las relaciones de género desde el gobierno central
planteada en este Plan Nacional, tiene niveles de implementación intersec-
torial. La gobernación, el municipio y las organizaciones sociales y comunales
deben impulsar su ejecución desde las comunidades.
Por ejemplo a nivel municipal, en el marco del desarrollo normativo de la ley
de Participación Popular, los gobiernos municipales gozan de autonomía, que
se traduce en potestades: normativa, fiscalizadora, ejecutiva, administrativa
y técnica a llevarse a cabo en el ámbito de la jurisdicción territorial. Así, los
municipios cuentan con la obligación de promover y fomentar políticas que
incorporen las necesidades de las mujeres en el marco de las competencias
municipales(1). La Ley de Municipalidades establece que el Gobierno Municipal
tiene como finalidad contribuir a la satisfacción de las necesidades colectivas
y garantizar la integración y participación de los ciudadanos en la planifica-
ción y el desarrollo humano sostenible del municipio(2), así como favorecer la
integración social de sus habitantes, bajo los principios de equidad e igualdad
de oportunidades, respetando la diversidad, debiendo en consecuencia incor-
porarse la equidad de género en el diseño, definición y ejecución de las políti-
cas, planes, programas y proyectos municipales(3), por lo que debiera concurrir
en el diseño de políticas participativas y equitativas en razón de género.
En la estructuración normativa, los municipios cuentan con la obligación de
prestar servicios en el ámbito de su jurisdicción. Así los gobiernos municipales
cuentan con la obligación de organizar, reglamentar y administrar los Servicios
Legales Integrales (SLIM) de protección a la familia, mujer y tercera edad,
así como organizar, reglamentar y administrar las Defensorías de la Niñez y
Adolescencia.

Ley 1551, Ley


(1)

de Participación
Popular, Artículo
14.

(2)
Ley 2028,
artículo 5.

(3)
Ley 2028,
artículo 8 inc. 19.

33
VI
Contexto Municipal
Las comunidades Guaraníes seleccionadas para el diagnóstico pertenecen a la
región natural del Chaco boliviano habitada principalmente por comunidades
guaraníes y caracterizada por los problemas de disponibilidad de agua, caren-
cia de lluvias, altas temperaturas la mayor parte del año, elevada salinidad
de las aguas subterráneas y falta de tratamiento de desinfección del agua de
consumo. La falta de disponibilidad de agua para el consumo humano y las
altas temperaturas de la región es un eje que debe ser abordado no solo por
las comunidades sino de manera estructural desde las autoridades nacionales,
departamentales y municipales.
El diagnóstico se realizo en 3 comunidades del Municipio de Gutiérrez y 3 co-
munidades del Municipio de Lagunillas. Ambos municipios pertenecen a la pro-
vincia Cordillera del Departamento de Santa Cruz, Esta provincia conformada
por siete municipios es conocida también como la región del Chaco cruceño.

Cuadro Nº 2: Comunidades de intervención


PROVINCIA MUNICIPIO CAPITANIA COMUNIDAD
Kuruyuqui
Iupaguasu
Lagunillas Itaimi
Coordillera Alto Parapetí Yaiti
(Departamento
de Santa Cruz) Kaaguasu Itembeguasu
Gutiérrez Kaipependi
Gran Kaipependi
Karovaicho (JKK) Eiti
Fuente: Diagnóstico de Género 2010.

35
Población por municipios
Cuadro Nº 3: Indicadores demográficos
Inscritos
De 6 a 18 De 19 a 30 Total pobla-
Municipio Hombres Mujeres Total en regis-
años. años. ción joven.
tro civil

Gutiérrez 5.683 5.710 11.393 6.673 4.086 2.710 6.796

Lagunillas 2,804 2,479 5.283 3.340 1.819 1.370 3.189


Fuente: INE, Censo 2001; Indicadores Sociodemográficos

El cuadro nos muestra que el municipio con mayor cantidad poblacional es


Gutiérrez, teniendo ambos municipios un alto porcentaje de población joven y
el cual está por encima del 50%. La población femenina de Lagunillas alcanza
al 47% de la población total y la de Gutiérrez sobrepasa el 50%, pese a ello, la
población de mujeres de ambos municipios no esta siendo tomada en cuenta
en los planes de desarrollo municipal con un enfoque que las integre.

Pobreza
La población pobre del municipio de Gutiérrez alcanza al 92,29% de la pobla-
ción y un 54,98 % del total de la población es considera como población en
extrema pobreza. Vale aclarar que la población pobre es aquella que no puede
satisfacer sus necesidades básicas (alimentos y no alimentos como vestido,
energía, vivienda, etc.). Extrema pobreza en cambio es aquella que no puede
satisfacer ni siquiera sus necesidades alimentarías.
En Lagunillas la población pobre alcanza al 85,40% y la población en extrema
pobreza al 37,89% del total de la población de ese municipio.

Economía
Las principales actividades económicas de los municipios son la agricultura,
ganadería y se suma a ello, la caza y selvicultura. Estas actividades son desa-
rrolladas primordialmente por los hombres.
El cultivo del maíz se constituye en la base principal de la economía y de la

36
alimentación de las comunidades guaraníes, el fréjol, ocupa el segundo lugar
en importancia, le sigue la cría de animales de corral como gallinas, patos y en
una escala muy reducida (por lo menos en las comunidades guaraníes) la cría
de animales mayores como ganado vacuno, caprino y porcino. La cría de estos
últimos animales es más para consumo familiar y no necesariamente para la
comercialización.
Un fenómeno particular de los últimos años, relacionado con los fenómenos
climatológicos adversos y que en cierto modo revela la situación critica de la
economía de las comunidades indígenas, es el acrecentamiento de la migra-
ción que convierte a la venta de fuerza de trabajo en la principal fuente de
ingresos monetarios para muchas comunidades indígenas de estos dos muni-
cipios.

Servicios básicos
Los servicios básicos con los que cuenta los municipios son muy limitados y de
mala calidad, en realidad sólo las poblaciones capitales de ambos municipios
cuentan con servicios de energía eléctrica, alcantarillado y agua potable. El
resto -las comunidades rurales- no cuentan con estos servicios y en el caso del
agua, son las vertientes, norias o atajados las que palian parcialmente esta
necesidad y son recurrentes los problemas de provisión de agua en estos dos
municipios teniéndose que recurrir a las cisternas en época seca para proveer
de agua a las comunidades. Un ejemplo claro es el de la comunidad de Kuru-
yuqui cuya provisión de agua a través de la pequeña vertiente con que cuen-
tan es insuficiente por ello, casi todo el año deben ingresar carros cisternas a
proveer agua a la comunidad, depositando el mismo en tanques y recipientes
de diferentes materiales y tamaños con las que cuentan las familias
Es importante destacar que en las comunidades las mujeres juegan un papel
importante en el manejo del agua pues son ellas las que transportan, almace-
nan y administran el agua, tanto para consumo domestico familiar como para
el consumo de los animales
Otro servicio, cuya falta se nota en estas comunidades es el servicio de te-
lefonía que no existe en las comunidades. Sólo en las capitales de municipio
tanto de Gutiérrez como de Lagunillas ingresa la telefonía celular.

37
Educación
En el municipio de Gutiérrez, existen 41 unidades educativas públicas las que
se encuentran en proceso de transformación desde la Reforma Educativa,
cuentan con un total de 192 docentes, la tasa de alfabetismo es de 72.13%,
son analfabetos 1.382 personas, la tasa de abandono escolar en primaria es de
3,95%, la de alumnos efectivos 96.82% y la tasa de reprobación es de 3.23%.

Según datos del Atlas Municipal 2001, el municipio de Lagunillas cuenta con
el 90.91 % de unidades educativas públicas que se encuentran en proceso de
transformación desde la Reforma Educativa, la cantidad de docentes alcanza
un total de 80 personas, la tasa de alfabetismo es de 72.17%, la tasa de aban-
dono escolar en primaria de 4,27 %, la de alumnos efectivos 95.73% y la tasa
de reprobación es de 2.26%.

Salud
En el área de salud, el municipio de Gutiérrez, cuenta con 12 Centros de Sa-
lud de primer nivel, el promedio de consultas prenatales es el de 2.26 %. Los
episodios diarreicos en menores de 5 años alcanzan el 47% y las infecciones
respiratorias agudas (IRAS) el 32.48%.
En Lagunillas existen 6 Centros de Salud de primer nivel, el promedio de con-
sultas prenatales es el de 2.34 %. Los episodios diarreicos en menores de 5
años alcanzan el 83.97 % y las infecciones respiratorias agudas (IRAS) llegan
al 13.90%.
De las comunidades seleccionadas para el diagnóstico, sólo Eiti cuenta con un
hospital de primer nivel que comparte sus servicios con las otras comunidades
que la rodean. Las comunidades de Kaipependi, Yaiti e Itembeguasu dicen
contar con un “auxiliar de salud” -aunque en realidad son sólo promotores
comunales de salud-. En las comunidades de Kuruyuqui e Itaimi no se cuenta
con auxiliares o responsables de salud.
Un hecho que llama la atención es la percepción de que las mujeres de las
comunidades parecen no contar con muchos conocimientos ancestrales de
medicina tradicional en episodios de deterioro de la salud, en Eiti explicaron
que consiguen wira – wira, para tratar las infecciones respiratorias agudas y
otra planta que no recordaban el nombre para bajar la fiebre; en cuestiones
38
de problemas estomacales ellas no supieron responder. La misma consulta se
hizo en las otras comunidades y tampoco se obtuvo respuesta
Será importante entonces, tomando en cuenta que en la actualidad las polí-
ticas de salud del gobierno otorgan un lugar destacado a la revalorización de
la medicina tradicional, promover el rescate de los conocimientos ancestrales
del mundo guaraní para el cuidado de la salud y el bienestar de la población,.
Esto ocurre por ejemplo, en la región andina, donde las mujeres y hombres
cuentan con conocimientos y prácticas de manejo y mezcla de distintas plan-
tas medicinales para tratar infecciones leves y cuentan además con yatiris,
parteras, curanderos etc. que son “médicos” tradicionales con conocimientos
y experiencia que fueron aprendiendo y acumulando desde muy jóvenes.

Operadores de Justicia
Los municipios involucrados, no cuentan con Operadores de Justicia, no exis-
te Juez de la niñez y adolescencia, Juez de familia, Brigada de Protección a
la Familia, Servicios Legales Integrales Municipales y Defensoría de la Niñez y
Adolescencia.
Pese a que existe la normativa desde hace más de 10 años en el país -como: la
Ley Nº 1674 contra la violencia intrafamiliar, el decreto reglamentario 25087,
la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación con-
tra la mujer del 18 de diciembre de 1997 que fue ratificada por Bolivia median-
te Ley Nº 1100 del 7 de septiembre de 1989-, en los municipios de la región
del Chaco, no existen estas oficinas, excepto en el municipio de Muyupampa
del Chaco Chuquisaqueño donde sí funciona una oficina de la Defensoría de la
Niñez y Adolescencia.

39
VII
La Asamblea del Pueblo
Guaraní
Para entender la dinámica de las comunidades en esta región del Chaco, de-
bemos anotar que la máxima autoridad es la Asamblea del Pueblo Guaraní que
está integrada por los capitanes, y las capitanías por los mburubichas de las
comunidades.
En 1987, nace la Asamblea del Pueblo Guaraní (A.P.G) como organización re-
presentativa del pueblo guaraní, con un objetivo básico, la reivindicación,
de sus derechos sobre territorios y la promoción del desarrollo de todas las
comunidades.
La Asamblea del Pueblo Guaraní, a través de un trabajo organizado agrupó a
las comunidades en zonas o capitanías, de acuerdo a la interrelación entre
ellas, a intereses comunes o sujeción a sus propias normas, más que a la distri-
bución política por cantones o secciones, aglutinando a más de 80 mil guaraní,
asentados en el sudoeste del territorio boliviano.
La Gran Asamblea que se realiza cada dos años, es la instancia en la que se
eligen a los ejecutivos de A.P.G. y es allí donde se proyecta la gestión, partici-
pan representantes de más de 24 zonas en todo el país. Las reuniones zonales
(capitanías), se realizan normalmente cada dos meses, y es convocada por el
Mburuvicha zonal, es decir el Capitán.

La plataforma política de la APG


La plataforma política de la A.P.G. se traduce en cinco puntos principales que
se resumen en la sigla P.I.S.E.T: Producción, Infraestructura, Salud, Educa-

41
ción, y Tierra – Territorio. Cada comunidad, cada capitanía y la misma A.P.G.
cuenta con esta estructura:
Producción; asegurar que en las comunidades no haya escasez de alimentos
básicos, fomentando un desarrollo que implica utilizar en forma racional los
recursos que existen en las comunidades.
Infraestructura; contar con escuelas, postas sanitarias, viviendas y caminos
que permita la transitabilidad permanente entre las comunidades y los cen-
tros urbanos.
Salud. La implementación de los programas de salud por parte del Estado, en
las comunidades guaraní. La promoción de la medicina tradicional y la com-
patibilización con la medicina occidental, con la finalidad de brindar mejores
servicios a las comunidades
Educación; se está trabajando en un modelo de educación intercultural y bi-
lingüe en las comunidades guaraní y el mejoramiento de la calidad educativa
en las escuelas no guaraní, incorporando elementos que permitan el análisis
de la historia regional, la protección del medio ambiente, interculturalidad,
criterios de género y el conocimiento de la lengua guaraní.
Territorio; la demanda principal es la Tierra – Territorio, condición básica de
la sobrevivencia de todo un pueblo, no sólo para arar la tierra, sino para vivir
y desarrollarse, considerando esta lucha como la principal, hacia la consolida-
ción y titulación de sus territorios.
Las organizaciones indígenas Guaraní han modificado sus estatutos con el afán
de favorecer la equidad de género y han incorporado a las mujeres al trabajo
organizativo. Sin embargo, esta incorporación no esta plenamente consolida-
da pues no todas las capitanías y comunidades concretaron esta modificación
y en los casos en los que se logró la incorporación, todavía la participación en
los cargos no es constante ni ascendente, esto debido a las limitaciones que
les imponen su rol productivo y reproductivo, además que, desde las bases no
cumplen con estas modificaciones, donde se explicita la elección de autorida-
des mujeres.
Actualmente la Asamblea del Pueblo Guarní en el Chaco esta conformada de
la siguiente forma:

42
Presidente Celso Padilla M.
Vicepresidente Blanca Edith Cuarto
Producción Lilian Heidy Aruchari
Infraestructura René Morón
Salud Higinio Segundo R.
Educación Rufino Pasquino
Tierra – Territorio Benavidez Mendez
Recursos Naturales y Medio Ambiente Nelson Bartolo
Género Delina Cumandiri R.
Comunicación Constanza Moreno

43
VIII
Resultados del Diagnóstico
De los documentos revisados:
A partir del sexo con el que se nace, la familia, la escuela y la comunidad
asigna roles y funciones a hombres y mujeres en una relación desigual y jerár-
quica del ejercicio de poder, esta jerarquía cruza todos los ámbitos de la vida
cotidiana, y sobre todo el económico, político social cultural e ideológico. Las
instituciones desde la familia han naturalizado el hecho de que las mujeres no
tengan acceso a las mismas condiciones y oportunidades que los hombres para
el ejercicio de los derechos, esta naturalización está presente en las diferen-
tes culturas, clases sociales y en todas las sociedades.
Las políticas sociales son instrumentos de medición entre el Estado y la po-
blación, que expresa las acciones u omisiones que desarrolla el Estado. Las
políticas públicas se expresan en los presupuestos públicos en el caso que
nos ocupa, en los presupuestos municipales que es el órgano rector de las
comunidades.
Los gobiernos municipales tienen entre sus competencias, la de promover la
construcción de la equidad de género y distribuir los recursos y beneficios del
desarrollo de manera equitativa entre hombres y mujeres a través de la apli-
cación de políticas, planes, programas y proyectos que favorezcan al ejercicio
de los derechos humanos. El presupuesto del municipio, refleja el contenido
de las acciones que implementan y el aspecto económico que la sustenta.
En la normativa de aplicación municipal para equidad de género se encuen-
tran, la Ley 1100, De Aprobación de la Convención sobre la Eliminación de
todas las formas de Discriminación contra la mujer (CEDAW), Ley Nº 1599,
de Aprobación y Ratificación de la Convención Interamericana para Prevenir,
Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belem do

45
Para” y el Decreto Supremo Nº 24864 de Igualdad de Derechos y oportunidades
entre hombres y mujeres.
En los municipios involucrados en el Diagnóstico, llama la atención el déficit
de programas y presupuestos en relación a la disminución de la inequidad de
género. Así mismo la ausencia de socialización de los instrumentos de elabo-
ración del POA municipal así como el involucramiento de la población en la
elaboración del mismo.
En la revisión documental, realizada existe un vacío de información, respecto
de las relaciones de género y las situaciones socioeconómicas en las que se
desenvuelven hombres y mujeres en las comunidades que nos ocupan. Si bien
en las comunidades existen problemas de sequía, producción, limitaciones
económicas, es menester también incorporar a los proyectos de desarrollo
las relaciones de Género, que no es una problemática de las mujeres, ni de
un sector ni una temática particular, las mujeres son la mitad de la población
de esas comunidades debiendo estar incorporadas en todos los procesos de
desarrollo.
En el documento de “Reporte del análisis y evaluación de género en los pre-
supuestos públicos municipales” del Viceministerio de Igualdad de Oportuni-
dades (VIO), en la inversión municipal programada en Equidad de Género solo
los municipios de Santa Cruz, San Javier y Porongo han programado en su re-
formulado un porcentaje de su presupuesto. En los municipios que nos atañen
para el Diagnóstico no han asignado presupuesto alguno.

46
IX
Generalidades de las comu-
nidades involucradas
¿Quiénes son, cómo viven? ¿A qué se dedican hom-
bres y mujeres?
Las comunidades involucradas en el Diagnóstico tienen sus similitudes entre
ellas y a la vez particularidades que destacaremos en el informe.
Kuruyuqui, Itaimi, Yaiti, Kaipependi, Eiti e Itembeguasu, son comunidades que
al visitarlas las caracteriza la precariedad de los caminos, son de tierra, ca-
recen de señalización, carecen de alumbrado público, no cuentan servicios
de telefonía y tampoco con trasporte regular exceptuando la comunidad de
Eiti cuyas movilidades de servicio se caracterizan por su limitada capacidad
de volumen de pasajeros. Las movilidades salen tanto de Camiri como de los
municipios de Gutiérrez y Lagunillas, o en su defecto la población que nece-
sita transporte aprovecha cualquier vehículo ocasional y en última instancia
optan por transportarse a pie.
Llama la atención que al ingresar a las comunidades se tiene la necesidad de
subir y bajar de la movilidad para abrir y cerrar las rejas que fungen de puer-
tas, las explicaciónes de la población son dispersas, entre estas explicaciones
están las siguientes; … es para que el ganado no ingrese a propiedad privada
de los hacendados, … es para cuidar nuestro territorio, …. cuando sale nues-
tro ganado los hacendados no nos lo quieren devolver.
En algunas comunidades el camino atraviesa predios privados. No es casual
entonces la cohesión del Pueblo Guaraní, ya que al estar delimitada su movi-
miento hace que sigan peleando las injusticias cometidas por los hacendados
que en otrora hacían de la población comunidades cautivas, y aún en algunas
comunidades como Yaiti la unidad escolar se encuentra en propiedad privada.
47
Portón de propie-
dad privada que
atraviesa el cami-
no a la comunidad.
Diagnóstico de
Género, 2010

Otra característica de las comunidades es que las Unidades Educativas, or-


ganizadas en Juntas Escolares se constituyen en el centro dinamizador de las
mismas.
La preparación del almuerzo escolar es la labor doméstica que cumplen las
mujeres, pero este beneficio no llega a todas las unidades educativas y tam-
poco es continuo, en el municipio de Gutiérrez se reanudó el servicio luego
de estar paralizado por tres meses y en el municipio de Lagunillas algunas
comunidades continúan con el trámite para reponer este servicio, en Yaiti por
ejemplo, es la comunidad que debe garantizar este servicio a la unidad edu-
cativa, ya que según el Mburuvicha no hay quién vaya a recoger los alimentos
de la alcaldía porque no cuentan con dinero para el transporte.

¿Cómo están las comunidades involucradas en el


Diagnóstico de Género?
Educación, La población adulta de las comunidades, han logrado cursar el
nivel básico, leen y escriben pero no practican su lecto escritura. No tienen
acceso a herramientas de lectura: libros, revistas, periódicos, folletos etc. No
han logrado alcanzar el bachillerato, pues las unidades escolares de las seis

48
comunidades, sólo cuentan con niveles primarios, exceptuando la comunidad
de Eiti que tiene hasta el bachillerato y con formación técnica en computa-
ción. La población de otras comunidades manda a sus hijos e hijas tanto a la
localidad de Camiri, como de Gutiérrez o Lagunillas o en su defecto a la ciu-
dad de Santa Cruz para que alcancen el bachillerato y puedan lograr alguna
formación profesional o técnica.
La Unidad Educativa de Itaimi alberga a estudiantes de tres comunidades la
que dinamiza de sobre manera a esta comunidad.
Algunas mujeres que leen y escriben sobre todo en Yaiti e Itembeguasu han
logrado salir del analfabetismo gracias a la modalidad de la educación a dis-
tancia vía transmisión radial.
Salud, En las comunidades normalmente existe una posta sanitaria aunque no
siempre cuentan con un/a auxiliar de enfermería, Eiti es la excepción pues
al ser una comunidad grande con una población que esta cerca del millar de
personas, cuenta con un Hospital de primer nivel que comparte la atención a
otras comunidades del entorno, entre ellas la comunidad de Kaipependi donde
existe la visita del personal médico una vez al mes.

Diagnóstico de
Género, 2010

49
Servicios básicos, las viviendas de las comunidades carecen de todos los ser-
vicios básicos, no cuentan con agua potable o tratada, Eiti, Itaimi, e Itembe-
guasu cuentan con grifo domiciliaria aunque el servicio es irregular, ya que en
algunas viviendas no logra bombear adecuadamente y deben compartir este lí-
quido elemento del grifo de sus vecinas. Las mujeres de las otras comunidades
acarrean agua de las vertientes, pozo o el río como en la comunidad de Yaiti,
donde conseguir agua incide en la disponibilidad de tiempo de las mujeres e
hijos de las comunidades. En algunos casos les lleva como una hora de ida y
vuelta desde el domicilio hasta el lugar donde se proveen de agua, sumando
a ello el desgaste corporal por el peso y la cantidad de agua, la distancia y el
clima al que deben hacer frente.
Las comunidades no cuentan con servicio de alcantarillado, ni ningún tipo de
telefonía, tampoco cuentan con servicios de energía eléctrica, excepto los
paneles solares con los que cuentan las unidades educativas de Eiti, Itembe-
guasu.
Combustible; La leña es el único combustible que utilizan las mujeres de
las comunidades para preparar los alimentos necesarios tanto para la familia
como para el almuerzo escolar.

50
X
Inequidades de género des-
de el ámbito público/
privado
Ámbito Productivo (trabajo agrícola, producción de
bienes y servicios)
A partir del sexo con el que se nace, la familia, comunidad y sociedad asignan
roles y funciones a hombres y mujeres, así como los ámbitos en los cuáles
deben desenvolverse, uno de esos ámbitos es el productivo, es decir el que
genera recursos económicos para el sustento familiar, este ámbito es asignado
en su generalidad a los hombres.
La información recogida nos muestra que la población femenina de las comuni-
dades, tiene muy poco relacionamiento con el ámbito productivo, no cuentan
con experiencia alguna acerca de emprendimientos productivos organizados o
con visión de mercado, son muy pocas las mujeres en todas las comunidades
que elaboran “bokó” alforjas para la venta, estas labores las hacen a pedido
y no de manera continua.
Sin embargo, existen algunas experiencias positivas y alentadoras como de
las mujeres de Eiti que elaboran bokó, blusas de hilo, alforjas que elaboran a
pedido y venden ocasionalmente, aunque no de manera organizada.
Se puede mencionar también la elaboración de quesos de algunas mujeres de
Kaipependi, que los venden principalmente a comerciantes que ingresan a la
comunidad a adquirir el producto y no son ellas las que salen al mercado a
negociar su producto.

51
Otra experiencia interesante que puede replicarse en otras comunidades es la
experiencia de las mujeres de Itembeguasu las que implementaron una tienda
comunal que tiene como objetivo, abastecer de víveres de la canasta familiar.
Los víveres son adquiridos de manera conjunta para ser después distribuidas
a las mujeres de la comunidad mediante el trueque con maíz. Este producto
es después vendido o dado en condición de trueque a los comerciantes que
ingresan a la comunidad para cambiarlos nuevamente por víveres, ropa o úti-
les escolares. La forma de administración de esta tienda es incipiente pero
funcional, eligen a quién se hará cargo de administrar la tienda cada mes y las
eventuales administradoras rinden cuentas a través de la comparación de la
cantidad de producto que depositan con la que recibieron. En esta actividad
no se involucran los hombres de la comunidad, por el contrario ellas afirman
que son ellos los que les apoyan en esta actividad.

Agua del río tra-


tada artesanal-
mente Diagnóstico
de Género, 2010

Un factor común de las experiencias señaladas es que las mismas, si bien son
interesantes, todavía son incipientes y sin una orientación hacia el mercado.
La experiencia más cercana de emprendimiento productivo con visión de mer-
cado es la producción de tejidos de las mujeres de la comunidad de Itaimi,
que inclusive participaron de exposiciones de venta de artículos artesanales.
Aunque estas no han sido muy positivas, ellas continúan trabajando en la
elaboración de sus artesanías pues ya tienen destrezas desarrolladas, aunque
falta todavía capacitación técnica para perfeccionar sus productos.

52
Además de las artesanías, las mujeres en las comunidades también crían al-
gunas aves de corral y ganado menor que en el momento de necesidad los
comercializan, como ya se ha señalado, son los comerciantes los que ingresan
a las comunidades a adquirir esos productos

¿Qué hacen los hombres en el ámbito productivo?


Para comenzar su trabajo en el Chaco ellos destacan que arreglan la cerca
de su terreno, realizan las carpidas necesarias en general tres carpidas al te-
rreno, siembran, limpian el terreno, en tiempo de cosecha algunas mujeres
junto a sus hijos ingresan al acopio y desgrane del maíz, para luego almace-
narlas en algún depósito construido por ellos para comercializar la cantidad
necesaria y resguardar otra parte para el consumo familiar.
En la mayoría de las familias de las comunidades son los hombres los que
comercializan este producto, es decir se acercan al mercado para negociar
precios y cantidades. Además de comercializar el maíz la población masculina
de las comunidades trabaja en otros lugares, en actividades como la zafra,
mano de obra para el chaquéo y algunos son vaqueros en las zonas aledañas
a su comunidad.
Destacar que por mandato comunal en la comunidad de Itaimi, está prohibido
migrar para trabajar en la zafra por una cuestión de mantener la unidad fami-
liar, ya que según un ex mburuvicha no se quiere que la familia este dispersa
o disuelta.
A la vuelta al hogar la población masculina en su gran mayoría trae consigo
víveres necesarios para la canasta familiar, ropa, útiles escolares, herramien-
tas de trabajo etc., además de nuevas redes sociales, nuevos conocimientos
y poder de decisión.

Del acceso a los procesos de capacitación


Según los datos recogidos, sólo el 10% de la población encuestada ha accedido
a procesos de capacitación y el 90% no han accedido a este proceso; esto se
debe a que en general, no existen oportunidades de recibir talleres de capaci-
tación acerca de emprendimientos productivos tanto para hombres como para
mujeres. Las instituciones públicas ni las privadas no cuentan con estrategias

53
y/o proyectos que permita a la población de las comunidades desarrollar es-
tas capacidades pues las mismas están dedicadas a otras actividades como
huertos experimentales, tratamiento de agua de río y atajados. En la pesqui-
sa que se realizó en las comunidades con las que se efectuó el diagnóstico,
exceptuando una intervención de carácter piloto de ACH, no encontramos
institución privada o pública que incorpore en sus propuestas, emprendimien-
tos productivos con una orientación de mercado, por lo tanto desarrollo de
capacidades acerca de la temática.

Gráfico Nº 1: Acceso a capacitación en emprendimientos productivos

No se ha tomado en cuenta a la comunidad de Itaimi en los datos del cuadro


anterior, pues es una comunidad singular en esta materia ya que en Itaimi una
importante fracción de la población femenina sí ha recibido capacitación en la
estructuración de emprendimientos artesanales con visión de mercado.

54
Grafico Nº 2: Itaimi acceso a capacitación en emprendimientos productivos

Como se observa en el gráfico, del total de la población femenina de Itaimi,


el 48% tuvo la oportunidad de acceder a procesos de capacitación de empren-
dimientos productivos, e información sobre la importancia de la personería
jurídica y la importancia de este instrumento legal para generar alianzas de
mercado. Pese a esta capacitación no lograron obtener su personería jurídica,
aparentemente porque no fueron muy bien asesorados ya que la mayoría de
las mujeres carecen de cedula de identidad y este es el documento básico que
se requiere para el tramite de la personería jurídica y sobre todo, es el docu-
mentación básico de ciudadanía que las habilita para un ejercicio ciudadano
con derechos y obligaciones.

55
Han venido los técnicos a capacitarnos y exigir que nos reunamos
para elaborar nuestros reglamentos y funciones, convocamos a las
mujeres y hemos elaborado todo, llegó el técnico y se llevo lo que
elaborado para revisar y hasta ahora no ha vuelto deben ser dos
años atrás.
Líder de Itaimi.

Preferencia de temas de capacitación:


Gráfico Nº 3

56
La población femenina de las comunidades tiene preferencias al momento de
adquirir conocimientos en artesanía el 75%, en ganadería el 10%, en agricul-
tura el 15%.
Estas preferencias responden al tiempo del cuál disponen las mujeres y las
capacidades ya desarrolladas en su cotidianidad.
Otro dato que debemos anotar es el lugar de la capacitación, el 100% de las
mujeres coinciden en que estos procesos de capacitación deben ser en la co-
munidad de residencia, pues ellas no pueden dejar a la familia y las responsa-
bilidades del hogar, además, salir de la comunidad a ellas les genera conflicto
con la pareja por la responsabilidad del cuidado de los hijos y la elaboración
de los alimentos.

Las capacitaciones deben ser en la comunidad y a todas no


solo a una cuantas porque con quién vamos a dejar a los hijos
chicos, y quién va a cocinar, además cuando salimos los chis-
mes nos causan problemas con nuestros maridos ellos después
desconfían de nosotras.
Mujer de 38 años de Itembeguasu.

Los chismes nos perjudican, y los maridos después no quieren


cuidar a los hijos y no nos dejan salir a las reuniones.
Mujer líder de Eiti.

Desde el hogar: ¿qué actividades realizan hombres


y mujeres?
Mediante la técnica del reloj, se elaboró el siguiente cuadro de actividades
que en general cumplen cotidianamente hombres y mujeres de las comunida-
des.

57
Cuadro Nº 4: Actividades en el hogar de hombres y mujeres

MUJERES HOMBRES
• Se levantan • Se levantan
• Barren • Toman desayuno
• Encienden el fogón • Alistan las herramientas para ir al
• Preparan el desayuno chaco
• Alistan a las wawas a la escuela • Al volver a casa traen leña
• Preparan la comida • Algunos ayudan a sus hijos en la
• Dan de comer a los animales de tarea.
corral y domésticos • Cuando hay desperfectos en la
• Limpian los predios de la casa casa arreglan esos desperfectos.
• Almuerzan • Muy pocos hacen artesanías en
• Acarrean agua madera y venden a pedido.
• Lavan ropa
• Ayudan a sus hijos e hijas en las
tareas escolares.
• Tejen sus artesanías
• En tiempos de cosecha ellas junto a
los hijos van al Chaco a amontonar
el maíz.

Fuente; Diagnóstico de Género 2010

El cuadro cuatro, ratifica la condición de género de las mujeres de las comu-


nidades del Diagnóstico, son ellas las que invierten todo el tiempo del que dis-
ponen para las actividades domésticas, por el contrario los hombres invierten
poco tiempo a las actividades domésticas.
En este punto será necesario considerar que las actividades domésticas que
la familia y comunidad no valora en las mujeres y que tampoco tiene una re-
muneración económica, es en realidad un trabajo que fortalece y mantiene a
la fuerza de trabajo de la comunidad.

58
Se debe agregar además que el contacto cotidiano que tienen con las ollas y
el fogón -por el tiempo que demanda y el desgaste de esfuerzo que implica-,
impide el acceso a las pocas capacitaciones que se presentan en las comu-
nidades e impide también la generación de nuevos conocimientos pues el
trabajo domestico no generan nuevos conocimientos sino nuevas destrezas.
De mismo modo, este mismo hecho, restringe también el acceso a nuevas
redes sociales, conocimiento del funcionamiento del mercado, interpelación
a una realidad que las posterga y sobre todo no genera ni desarrolla de capa-
cidades para la negociación.
Lamentablemente son muy pocas mujeres las que cuestionan esta situación
y la mayoría ratifican y transmiten estos roles a las nuevas generaciones:

Los hijos (hombres) no saben cuidar a las wawas ni saben coci-


nar, son nuestras hijas las que deben ayudarnos en la cocina y el
cuidado de las wawas, ellas ya saben lo que tienen que hacer en
cambio los jóvenes hacen llorar a las wawas.
Líder mujer de Itaimi.

Los hombres no tienen tiempo para trabajar en la casa llegan,


cansados del chaco directo a comer a veces ayuda con las tareas
de las wawas pero no hay que molestarlos.
Mujer de 45 años de Kuruyuqui.

En esta época se debe hacer estudiar a las mujeres para que no


sufran como nosotras, para que puedan trabajar y ganar su dineri-
to por eso he mandado a mis hijas a la normal para que estudien.
Mujer de 45 años Eiti

59
Yo quiero trabajar en el hospital, soy enfermera auxiliar para eso
he estudiado.
Mujer madre soltera de Eiti.

Yo me gano mi dinerito hago pan para el colegio, cocino, me he


comprado mi hornito para mantener a mis hijos.
Mujer líder de Eiti

¿Quién administra el dinero en el hogar?


Gráfico Nº 4: Persona que decide los gastos en el hogar

60
Las mujeres de las comunidades dicen que el 70% de los esposos deciden cómo
se gasta el dinero de la casa, el 20% dicen que son ambos los que deciden y el
10% es la esposa la que decide.
Las mujeres consideran -y la comunidad la ratifica- que su trabajo no es un
aporte económico, además que el efectivo lo traen los esposos luego de la co-
mercialización del maíz y de prestar sus servicios a otros, y son ellos los que se
relacionan directamente con el mercado, Entonces son ellos mecánicamente
los que tienen el mando en la casa ya que el aporte económico y el trabajado
desplegado fuera del hogar les permiten la toma de decisiones en la casa y
sobre los de la casa, aún en ausencia de ellos, ya que las mujeres no asumen
las decisiones.
El siguiente episodio ilustra esta aseveración que sucedió en el municipio de
Camiri en uno de los talleres con las líderes:

¿Qué harán después de la cena?


Nos vamos a ir al hotel nomás porque si nos ven dando vueltas por
la plaza los chismes a la comunidad van a llegar más rápido que
nosotras y luego vamos a tener problemas, nuestros maridos van a
decir, a eso van a pasear a perder su tiempo.
Grupo de mujeres líderes de las comunidades de Eiti, Itembe-
guasu y Yaiti

El tomar decisiones implica varios aspectos que son la autoestima, uso y ca-
lidad del tiempo, aporte en efectivo, conocimientos, redes sociales y sobre
todo un entorno comunal que pueda sostener y apoyar esta toma de decisio-
nes.

61
Y los hombres… ¿dónde están en este asunto do-
méstico?
La población masculina de las comunidades tiene un limitado involucramiento
en las actividades domésticas, las acciones concretas realizadas son el acopio
de leña que sirve como combustible, arreglo del domicilio desde la albañile-
ría, sólo algunos hombres colaboran en las tareas educativas de los hijos.
El tiempo y la estadía de los hombres en el hogar y en la comunidad, está
determinado por el calendario agrícola de la zona y por las necesidades fami-
liares. Lo llamativo es que ni las autoridades comunales ni hombres ni mujeres
cuestionan el poco involucramiento de los hombres en las actividades domés-
ticas por el contrario, justifican estas acciones:

La sequía nos afecta entonces no hay mucha producción, los hom-


bres tenemos que salir a buscar trabajo afuera y con qué tiempo
vamos a ayudar en la casa.
Autoridad comunal hombre de Itembeguasu

Las mujeres son más diestras y están preparadas para hacer las
cosas de la casa, los chicos ya saben lo que tienen que hacer,
nosotros tenemos que trabajar en el chaco es trabajar en el sol es
muy sacrificado nuestro trabajo.
Ex autoridad comunal de Eiti hombre de 50 años.

A las mujeres se les debe proteger ellas no pueden hacer las cosas
del chaco, o ir a trabajar a otro lado, por eso nosotros tenemos
que salir a otros lados nosotros sabemos albañilería, a cuidar ga-
nado y con qué tiempo vamos a ayudar en la casa, ellas no saben
esas cosas.
Hombre de 30 años Itembeguasu

62
En las comunidades están definidas la división sexual del trabajo, se puede
confirmar esta situación, no solo con este diagnóstico, sino en la acciones de
trabajo comunal, donde las mujeres cocinan para las reuniones comunales,
preparan el almuerzo escolar, y son los hombres los que hacen el trabajo de
albañilería etc, la siguiente fotografía grafica esta aseveración:

División sexual del trabajo comunitario.

Como ilustra la fotografía, los hombres organizan su tiempo y trabajo según


las habilidades desarrolladas de acuerdo al proceso de producción, trabajos
de albañilería, comercialización, etc.
La asignación de roles es también trasladada al ámbito público, las mujeres se
hacen cargo de la preparación de alimentos para la comunidad cuando estas
se reúnen, veremos posteriormente si funciona o no la equidad de género en
el liderazgo femenino comunal.

63
Violencia Intrafamiliar
Llama la atención la pasividad y temor de las mujeres a hablar en las reunio-
nes, pese a que se recogió la información en lengua materna (Guaraní, para
evitar barreras de comunicación). Al preguntar a las mujeres directamente
sobre la problemática de Violencia intrafamiliar, en todas las comunidades sin
excepción, ellas sólo sonríen y argumentan que cada una debe hablar de lo
que sucede en la casa. Pero a medida que se va conversando sobre las condi-
ciones de las mujeres y de los hombres sobre el uso y calidad del tiempo, así
como la salud de las madres, recién ellas argumentan que son los hombres los
que no quieren que las mujeres salgan de la comunidad, que evitan que asis-
tan a talleres de capacitación. Si bien reconocen que no se observa mujeres
con golpes visibles, si afirman conocer los gritos, celos, acosos y limitaciones
económicas a la que son sometidas las mujeres.

De mi, mi marido me hace corretear con cuchillo por la comu-


nidad cuando esta borracho, me pega, y el no trabaja, tenemos
huerto familiar y mi hermano me ayuda con eso me mantengo.
Mujer adulta Yaiti.

No queremos provocar a los maridos saliendo y haciendo cosas que


después podemos provocarles y nos griten. Prefiero quedarme en
mi casa, porque él trae lo que necesito.
Mi vecina está muy enferma, y su marido no quiere mandarle al
médico por celos, ella está encerrada para que nadie la vea él le
cura solo con yerbas, no sé cómo le vamos a llevar al médico.
Mujer adulta comunidad Kuruyuqui.

64
Una de las características de las personas que son víctimas de violencia es la
baja autoestima; es tan fuerte el temor que tienen que no se animan a denun-
ciar, de avisar sobre la realidad en la que viven, en determinados momentos
las víctimas generan el Síndrome de Estocolmo Doméstico, que se expresa en
el enamoramiento del marido agresor, culpabilizándose así misma acerca de la
violencia generada como se anota arriba en la frase “no queremos provocar al
marido”, son estas las expresiones de las mujeres que naturalizan la violencia
doméstica, aceptadas y toleradas por la población.
Las mujeres frente a esta problemática, desconocen que este proceder es un
delito sancionado por la Ley 1674, (Contra la Violencia Intrafamiliar y/o Do-
mestica). Sólo tres mujeres de todas las entrevistadas han asistido a Charagua
a talleres de capacitación sobre violencia y equidad de género, en las que el
lenguaje técnico judicial perjudica el reconocimiento de la violencia. Inter-
pelar, reconocer y asumir la ruta crítica de la violencia es el primer paso para
que la población pueda entablar acciones hacia la erradicación de la misma.
La violencia intrafamiliar genera en las víctimas, vergüenza y miedo de acep-
tar que la persona que debería de protegerlas (su marido) les causa daño, por
lo que se cierran en silencio, tornándose retraídas, con sentimientos de an-
gustia y culpa, soledad y aislamiento, baja autoestima, falta de confianza en
sí misma, trastornos del sueño, falta de seguridad personal. Todo ello reper-
cute en la familia, que se expresa en el desinterés sexual, maltrato infantil,
desinterés en el arreglo personal, descuido corporal, falta de comunicación
familiar.
En el nivel comunal, la inseguridad personal afecta la participación de las
mujeres en las reuniones y esto se expresa en la limitada intervención de las
mujeres en las mismas, la falta de seguridad en sus capacidades de opinar,
criticar aportar en las reuniones y/o asambleas, en la falta de conocimiento,
habilidades y destrezas, en la dependencia de la opinión del otro para afirmar
cualquier acción. Ante esta situación algunas mujeres del Chaco cruceño,
han naturalizado esta situación que se expresa en el silencio entendiendo que
así siempre es y que depende de la voluntad del marido el cambio de actitud.
Este panorama hace que las víctimas ingresen en el círculo de la violencia,
que son episodios de violencia que se repiten constantemente, que se expresa
en el momento de agresión, luego tranquilidad y arrepentimiento y después

65
una falsa luna de miel y nuevamente otro episodio de violencia; expresiones
como la siguiente ilustran esta afirmación:

Cuando esta borracho me pega, y cuando esta bravo me grita,


me cela y me acusa de cosas feas, pero después se contenta y
estamos bien
(mujeres de las comunidades del chaco cruceño).

¿Y las instituciones que reciben estas denuncias?


De acuerdo a los datos consultados del Viceministerio de Igualdad de Opor-
tunidades (VIO) respecto al censo de los servicios legales integrales y defen-
sorías de la niñez y adolescencia 2009, los municipios del área que cubre el
diagnóstico, lamentablemente, no cuentan con el Servicio Legal Integral Mu-
nicipal, Defensoría de la Niñez y Adolescencia y Brigadas de Protección a la Fa-
milia. En realidad no existe un órgano rector que pueda sensibilizar, restituir
y promocionar los derechos de las mujeres, que desde la Nueva Constitución
Política del Estado, artículo 15, señala que:
Parágrafo II: Todas las personas, en particular las mujeres, tienen derecho a
no sufrir violencia física, sexual o psicológica, tanto en la familia como en la
sociedad.
Parágrafo III.- El Estado adoptará las medidas necesarias para prevenir elimi-
nar y sancionar la violencia de género y generacional, así como toda acción u
omisión que tenga por objeto degradar la condición humana, causar muerte,
dolor y sufrimiento físico, sexual o psicológico, tanto en el ámbito público
como privado.
Este fenómeno es un flagelo a nivel nacional, los datos de los registros es-
tadísticos de la Unidad de Género, Estadísticas e Indicadores muestran un
porcentaje de denuncias por violencia doméstica y familiar en el domicilio de

66
las mujeres del 73% a nivel nacional, sin tomar en cuenta las denuncias de las
provincias.
Pero no sólo son las instituciones municipales las que deben tomar cartas en
el asunto, sino también los Centros de Salud que son los que deben atender y
deben reportar los episodios de violencia. De las comunidades visitadas y de
acuerdo a las mujeres, sólo la comunidad de Eiti cuenta con un Hospital que
presta atención y sobre todo promociona los derechos de las mujeres princi-
palmente respecto de la regulación de la fecundidad es decir promociona los
métodos de anticoncepción.
Resumiendo; dotar de información a las mujeres no basta, no es problema
sólo de mujeres es un problema de todos y todas, y se debe trabajar con las
autoridades del pueblo guaraní acerca de la erradicación de esta problemática
no solo como sugerencia sino como un imperativo que está establecida en la
Ley 1674, que dice que son las autoridades comunales que deben intervenir
para la solución de este problema. Ya que una de las barreras más difíciles de
romper es el SILENCIO, convirtiéndose en cómplices del delito las personas
que conociendo estos sucesos no la denuncian.

Autonomía Económica
La población en general tiene una limitada autonomía económica, que en gran
manera depende de la producción del maíz y en menor medida de la cría de
animales que está destinado principalmente al consumo doméstico aunque
en algunos casos, como la comunidad de Kaipependi, parte de la producción
pecuaria se destina a la venta.
Si la comunidad en su conjunto tiene esta limitación, es más restringida la
autonomía económica de las mujeres, que dependen casi en absoluto de los
ingresos de la comercialización que realizan los esposos con el maíz, o en su
defecto del trabajo de los mismos fuera de la comunidad.
Sobre los gastos mensuales, los resultados de la encuesta son muy dispersos y
no fue muy fácil obtener datos sobre este punto pues las mujeres de la comu-
nidad no tienen datos precisos de los gastos mensuales de la familia por lo que
mayormente fueron los hombres –aunque no todos- los que proporcionaron

67
datos más precisos. A continuación mostramos un cuadro de gastos mensuales
promedio para una familia tipo de 6 miembros elaborada en base a las pocas
respuestas obtenidas.

Cuadro Nº 5: Gastos mensuales aproximados

GASTOS MENSUALES DETALLE


Artículos básicos de la canasta 500 Bs.
familiar.
Gastos de educación, útiles esco- 250Bs.
lares, en la comunidad.
Gastos de manutención de hijos/ 500 Bs.
as fuera de la comunidad.
Compra de herramientas e insu- 300 Bs.
mos para la producción
Gastos de vestimenta Trueque por maíz
Gastos de transporte 350 Bs.
Total Gastos 1.900 Bs.

Fuente; Diagnóstico de Género 2010

Como se ve en el cuadro Nº 5, los gastos de las familias de las comunidades,


alcanzan a 1.900 Bs. mensuales que son en realidad más de los ingresos que
tienen. El déficit se resuelve mediante la prestación de mano de obra en
determinados momentos luego de la cosecha, elaboración de artesanías de
parte de los hombres de la familia, ayuda familiar como el aporte de los sue-
gros, tíos etc.

68
Participación política social y organizativa de las
mujeres
En las comunidades involucradas en el Diagnóstico de Género, el liderazgo fe-
menino es incipiente casi nulo debido a que en el campo político- económico
se sigue manteniendo la división del trabajo productivo remunerado por un
lado y el trabajo doméstico no remunerado por otro lado, que es asignado a
las mujeres de manera exclusiva y que jerarquiza y diferencia las ocupaciones.
Existen en las comunidades factores desfavorables para la participación po-
lítica de las mujeres, desde la carencia de documentación básica de ciuda-
danía como es el certificado de nacimiento que permite obtener la cédula
de identidad y con ello, habilitarse para participar en procesos electorales:
votar, elegir y ser elegidas. Se desconoce y no se cumple aquí la Ley Nº 2616
de gratuidad del registro civil y extensión del certificado de nacimiento y la
inscripción vía administrativa para personas mayores de 12 años, lamentable-
mente este beneficio tampoco llegó a estos lugares.
Ante este panorama, la equidad de género exige atender la estructura de la
economía y enfrentar esta división sexual del trabajo como condición para
atender la desventaja que sufren las mujeres. Es decir, el involucramiento de
las mujeres en el ámbito productivo y en las actividades políticas – organiza-
tivas de las comunidades, no puede ser considerado sólo como un problema
individual o como un problema de una fracción de la población sino como un
problema de la comunidad.
Esta limitada participación de las mujeres en la organización comunal, es el
síntoma de un problema estructural mucho más grande, el liderazgo de las
comunidades tiene rasgo masculino debido a que la valoración cultural por
género conecta otras dimensiones como la dominación de la identidad mascu-
lina y devaluación de lo femenino, que afectan el uso y la calidad de tiempo
de las mujeres y que se expresa en daños como violencia, acoso, abuso celos,
o apreciaciones que devalúan las acciones domésticas; esto no se resuelve
con colocar mujeres en la organización comunal, como cuota biológica, sino,
incorporando a ellas en los cargos jerárquicos con poder para la toma de de-
cisiones.

69
Tanto la sociedad como la comunidad tiende a enfocar los problemas de LAS
MUJERES en las relaciones familiares y comunitarios, subordinando la reivin-
dicación de los derechos individuales y de igualdad, sobreponiendo a éstos
los derechos colectivos, los usos y costumbres. Precisamente el reto para la
población en general es evitar que estos usos y costumbres se conviertan en
barreas simbólicas culturales que se convierten en prácticas conservadoras
que evitan la reivindicación de la práctica política democrática.
La participación de las mujeres en las reuniones comunales es pasiva, callada
casi ausentes, no utilizan la palabra porque ellas desconocen las temáticas
que se aborda, carecen de información y sobre todo sienten vergüenza a equi-
vocarse. El grupo de mujeres que no participa de la reunión, está preparando
la alimentación, así la comunidad sigue relegando y devaluando la participa-
ción de la mitad de la población.
Para ilustrar lo que se plantea, mostramos fotos de la situación encontrada
en una de las comunidades cuando recogíamos información, antes de nuestra
reunión. La comunidad sostenía una reunión con técnicos del área de educa-
ción, en la que debían elaborar un mapa parlante del estado de situación de
la comunidad y otro mapa sobre cómo proyectaban a la comunidad.
En este proceso se observa claramente la división sexual del trabajo, las mu-
jeres cocinan y los hombres planifican:
Hombres liderizando
las reuniones

70
Hombres planifican-
do el desarrollo de la
comunidad

Mujeres preparando
la alimentación para
la reunión

71
A mí me da vergüenza hablar en las reuniones no entiendo lo que
hablan.
Mujer adulta, Itembeguasu

Me gustaría hablar en las reuniones pero no tengo la información


y por ahí se ríen de mi por eso prefiero callarme.
Mujer adulta de Itembeguasu.

Cuando quiero ir a capacitarme a Charagua mi marido no quie-


re, tiene miedo que yo sepa más que él, hasta por ahí me apoya
pero después ya no.
Mujer adulta de Eiti

72
Las mujeres de la comunidad no quieren participar nadie les
prohíbe, son muy calladas.
Corregidor zonal de Kaipependi.

Quisiera que las mujeres líderes de otros lugares como las Bar-
tolinas nos vengan a enseñar cómo han logrado que sus organi-
zaciones tengan tanto poder para que nosotras podamos hacer
lo mismo.
Kuña mburuvicha de Itembeguasu

Estas aseveraciones ratifican nuestros datos. De acuerdo a lo manifestado por


Delina Cumandiri, no existen requisitos para ser líder mujer en las comuni-
dades, pueden ser solteras o casadas, pero tienen preferencia las mujeres
solteras por la facilidad de salir de la comunidad y participar en las reuniones.
Tampoco existe una relación directa entre la delegada de Género y las Kuña
mburuvichas de las comunidades, los reclamos se refieren a que algunas no las
conocen porque ellas no las eligieron.

Cuando las mujeres se vuelven líderes, son las primeras en dis-


criminarnos no nos toman en cuenta.
Mujer líder de Yaiti.

No conocemos a nuestras dirigentes ellas no llegan hasta la


comunidad.
Mujer líder de Eiti

73
En resumen, la participación de las mujeres en el aspecto político- económi-
co, es casi nula, las condiciones estructurales no alivian la carga doméstica,
el uso y calidad de tiempo de las mujeres de la comunidad limita el liderazgo
ante la ausencia de información y la carga doméstica. Por el contrario el lide-
razgo masculino cuenta con la confianza y aprobación de la población. Tienen
el ejercicio del poder en la toma de decisiones desde la familia y la pareja; si
bien también tienen limitaciones en educación información y acceso a capaci-
tación, ellos no tienen problemas de consultar con su pareja el uso de su tiem-
po, no tienen actividades domésticas, ellos tejen redes sociales informativas
y formativas para mejorar sus relaciones políticas y lograr incursionar puestos
en la estructura de poder estatal, organizacional, etc.

Medios por el cual se informan las comunidades


La población de las comunidades, no tiene un medio adecuado de informa-
ción, los datos confirman que más del 50% de la población no utilizan ningún
medio, el 40 % utiliza otros medios sin especificar, y solo el 10% se informa
mediante las asambleas.
En la coyuntura actual donde los gobiernos municipales adquieren medios de
información como canales televisivos o emisoras radiales, la población desco-
noce la realidad nacional y no cuenta con información respecto de la elabo-
ración del POA municipal y las diferentes actividades que realizan los muni-
cipios.

74
XI
Conclusiones
A continuación se expone los resultados basados en los objetivos previstos por
la consultoría:
1.- Contextualizar el estado de la cuestión de género en el ámbito de las co-
munidades Indígenas Guaraníes del Chaco cruceño.
• A nivel nacional, la coyuntura política y social por el que pasa el con-
junto del país y que emana de la Nueva Constitución Política del Estado,
reconoce y protege por primera vez una serie de derechos a las mujeres
como la integralidad, la no violencia, tenencia y titularidad de la tierra,
al reconocimiento del trabajo doméstico, entre otros. Asimismo rescata
aspectos relevantes como la patrimonialización de las mujeres, la incor-
poración a proyectos productivos, el acceso a nuevos conocimientos, el
derecho al ejercicio ciudadano desde el otorgamiento de los documentos
de identidad, la incorporación a las estructuras del poder del país, buscan-
do garantizar derechos específicos y promoviendo medidas para reparar
exclusiones históricas.
• A nivel organizacional; la Asamblea del Pueblo Guaraní ha sido parte ac-
tiva en temas de agenda nacional y de intereses particulares propios del
pueblo Guaraní como tierra – territorio, recursos naturales, hidrocarburos.
La generación de alianzas con la Confederación de Pueblos Indígenas de
Bolivia (CIDOB) y EL Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu
(CONAMAQ) sobre regalías hidrocarburíferas ha permitido consolidar la
conquista del 5% del Impuesto directo a los Hidrocarburos para un Fondo
de Desarrollo Indígena. La modificación de sus estatutos ha permitido tam-
bién favorecer la equidad de género reconociendo que se debe realizar un
trabajo organizativo para la participación de las mujeres.

77
• Tanto la coyuntura política como el contexto organizacional nos permi-
tían ser optimistas respecto a lo que encontraríamos en las comunidades
Guaraní, sin embargo, los avances macros tanto de la coyuntura político-
social nacional como del empoderamiento organizacional de la Asamblea
del Pueblo Guaraní no se relacionan con la realidad encontrada. Las co-
munidades involucradas en el Diagnóstico no cuentan con servicios básicos
necesarios para una vida diga, tienen una estructura caminera deficiente,
sus medios de transporte y comunicación son casi nulos, presentan una
alta inseguridad alimentaria y existe una ausencia de iniciativas producti-
vas y otros.
• En este marco pareciera que la cuestión de género en las comunidades
guaraníes corresponde a otra coyuntura política estancada en el tiempo,
donde se sobrepone la división sexual del trabajo, jerarquizando y dife-
renciando los ámbitos asignados a hombres y mujeres. El tratamiento que
recibe la cuestión de género desde el ordenamiento indígena muestra los
siguientes rasgos:
- Mandatos ideológicos de género respecto del deber ser, de hombres y
mujeres, relacionadas al ámbito productivo, reproductivo y comunita-
rio. Ese “deber ser” se traduce en el uso y la calidad del tiempo, en los
ámbitos asignados a hombres y mujeres en la que ellas invierten tiempo
y esfuerzo en las actividades domésticas sin ser reconocidas y valoradas
por la comunidad; es un esfuerzo sin remuneración económica en las
que se detecta limitadas posibilidades de las mujeres al acceso a nuevos
conocimientos, al manejo de su tiempo libre y su carga horaria, además
de la naturalización de la violencia en razón de género, no solo en la
familia sino en la comunidad.
- Las propuestas planteadas por el actual gobierno, como el Plan de
Igualdad de Oportunidades, no generan en la práctica alternativas a
las mujeres de ingresar al aspecto productivo y generación de ingre-
sos, manteniéndose las concepciones patriarcales. En casos de conflictos
conyugales, no existen sanciones ni desde los usos y costumbres ni desde
las instancias públicas. De ese modo se produce la invisibilización, justi-
ficación o minimización de las inequidades de género jerarquizándose la

78
toma de decisiones y el ejercicio de poder que se expresa en el control
del cuerpo, el tiempo, la memoria y el movimiento de las mujeres por
los hombres. Todo ello repercute en la calidad de la participación de las
mujeres en las actividades comunales, en la baja autoestima para ejer-
cer el liderazgo femenino, en la falta de reconocimiento y valoración
social de las actividades domésticas, en el ejercicio limitado casi nulo
de los derechos sexuales y derechos reproductivos y en las limitadas
posibilidades de acceder a nuevos conocimientos técnicos para generar
ingresos y/o ejercer su ciudadanía vulnerando el derecho a una vida
digna a un empleo y a la autonomía económica.
- Coronando esta inequidad, la población femenina de las comunidades no
es parte integrante del proceso de planificación del desarrollo munici-
pal; las mujeres no participan, ni conocen los instrumentos de planifica-
ción del plan anual operativo y carecen de asignaciones presupuestarias
para proyectos con equidad de género. De ese modo se ratifica que des-
de los niveles municipales la mitad de la población de las comunidades
no existe para los gobiernos locales.
• La participación del nivel departamental no se visibiliza tampoco en los
municipios de intervención del diagnóstico; según la vicepresidenta de la
A.P.G. recién están en sus primeros acercamientos.
• Ante este panorama las percepciones de las mujeres respecto de su coti-
diano, su auto-representación carece de autonomía económica, organiza-
cional y corporal que se refuerza, por un ejercicio de la masculinidad que
han asumido a pie juntillas su rol de proveedor como jefe de hogar. Los
hombres de las comunidades no se han cuestionado en momento alguno
esa división sexual del trabajo -los ámbitos atribuidos a hombres y muje-
res- y sobre todo, no cuestionaron el ejercicio perverso de la violencia que
condiciona el comportamiento general de las mujeres.
El Estado no cuenta con mecanismos operativos en la región para el cumpli-
miento de los mandatos constitucionales y legales por lo que no existen las
condiciones para grantizar a la población de las comunidades, los derechos
económicos, sociales y culturales, principalmente de las mujeres.

79
2.- Identificar y analizar las principales desigualdades de género y temas
prioritarios para las mujeres en las comunidades indígenas del Chaco cru-
ceño destacando las diferencias entre pueblos o naciones indígenas.
Los problemas detectados en el Diagnóstico, respecto a la inequidad de gé-
nero. se refieren en términos generales a la falta de autonomía económica y
política de todas las mujeres. Desagregando estos problemas se identifican los
siguientes temas prioritarios:
• Pese a que las mujeres realizan actividades domésticas cotidianas en
la que, cuidan, crían, alimentan, y educa, a la familia, esta labor no es
reconocida por la comunidad.
• La división sexual del trabajo, entre ámbito privado y ámbito público
limita la autonomía de las mujeres sobre su cuerpo, sexualidad, fecun-
didad y la no violencia.
• Esta misma división sexual del trabajo delimita a las mujeres la auto-
nomía económica, que se expresa en el acceso y control de los ingresos
de la producción y la falta de oportunidades del entorno para que las
mujeres puedan insertarse en el proceso de producción y generación
de ingresos.
• La división sexual del trabajo limita también la autonomía política de
las mujeres, como forma de autodeterminación de las formas de or-
ganización de la participación ciudadana. Ellas no tienen posibilidad
alguna de ejercerla.
• La falta de oportunidades de probar y desarrollar sus capacidades
afectan a la autoestima y el desarrollo personal.
• A este conglomerado de inequidades, se suma el desconocimiento las
normativas de la salud sexual y la salud reproductiva.
• Las mujeres son víctimas de violencia psicológica, sexual, económica,
factores que anulan la participación activa de las mujeres.

80
3.-Visibilizar las causas de las desigualdades, dentro de sus contextos y
recomendar las vías más sostenibles para remover las barreras que impi-
den establecer una igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres,
enfatizando el análisis sobre la relación entre el trabajo domestico y la
participación de mujeres en el trabajo orientado a la generación ingresos
del hogar.
Las causas de las desigualdades de género, están referidas al conjunto de
características que se construyen social y culturalmente, entre hombres y
mujeres, que asignan roles y función, en el caso que nos ocupa no escapa a
esta concepción patriarcal de la construcción de género, esta concepción se
expresa en:
• La desvalorización del aporte de las mujeres en el trabajo doméstico
• El NO reconocimiento de sus capacidades para tomar decisiones
• La baja autoestima
• Empoderamiento masculino
• La falta de espacios de cuestionamiento frente a un ejercicio de poder
masculino.
• La falta de oportunidad de las mujeres de despojarse de la carga del
trabajo doméstico.
• El entorno cuasi- cuartelario que atrapa a las mujeres en sus comu-
nidades, es decir, que en tiempos de zafra y /o trabajo de los hom-
bres fuera de la comunidad, las comunidades se convierten en kuña-
ranchos6. Que por su docilidad las mujeres se convierten en hijas sin
permiso para salir de la comunidad.
• La falta de espacios de orientación comunal respecto de la carga hora-
ria del trabajo de las mujeres.
• La falta de espacios de discusión sobre las secuelas de la violencia in-
trafamiliar.
• No existen espacios culturales ni políticos donde se cuestione de la

81
hegemonía masculina en las comunidades.
• Las mujeres de las comunidades, no tienen procesos de capacitación en
emprendimientos productivos desde sus organizaciones matrices.
• Las actividades económicas son esporádicas y realizadas por iniciativa
de las mujeres y no reciben el apoyo de sus organizaciones matrices.
• En las comunidades no existen organizaciones productivas.
• No existen espacios de discusión de los aspectos económicos producti-
vos de desarrollo.
4.-Caracterización de las fuentes y niveles de ingresos de las familias de
comunidades guaraníes, condiciones de trabajo productivo de las muje-
res indígenas, acceso a recursos productivos básicos e identificación de
experiencias relevantes de emprendimiento e iniciativas promovidas por
mujeres indígenas.
• Respecto de las fuentes de ingresos de las familias de las comunidades, y
las condiciones de trabajo productivo de las mujeres.
• Las familias tienen como fuente de ingresos fundamentalmente la venta
de la producción del maíz
• La venta de la fuerza de trabajo masculino, en tiempos de zafra, chaquéo,
cuidado de ganado.
• Las mujeres en las comunidades realizan el cuidado y venta de aves de
corral en momentos de necesidad.
• Elaboración de artículos artesanales, bokó, guías de mesa, tejidos en hilo,
trabajo que se realiza de manera casual y a pedido.
• De las experiencias destacables:
• Existen experiencias destacables como la de la comunidad de Kaipependi,
en la venta artesanal de quesos y cría en baja escala de ganado vacuno.
• Trabajos artesanales con visión de mercado e información de la necesidad

82
de la personería jurídica del taller de las mujeres de Itaimi.
• La más interesante en materia de iniciativa colectiva de mujeres es la
experiencia de la tienda comunal de las mujeres organizadas alrededor de
esta tienda de la comunidad de Itembeguasu, tienda comunal que funcio-
na como una especie de cooperativa, donde las mujeres acopian el pro-
ducto del maíz a cambio de víveres sea en trueque o la venta del mismo.
5.- Analizar el nivel de participación de la mujer en los procesos de toma
de decisiones de los diferentes niveles de organización territorial y capa-
cidad organizativa, liderazgo e incidencia pública de las redes, grupos y/o
asociaciones de mujeres
La forma de elección a las responsables de género en las comunidades, se
hace conjuntamente con el directorio comunal, donde no existen requisitos
pero se prefiere a las mujeres solteras por la disponibilidad de tiempo. (Delina
Cumandiri, Responsable de género de la A.P.G.)
Según esta aseveración las Kuña mburuvichas, deberían estar relacionadas
directamente con su organización matriz, que es la Asamblea del Pueblo Gua-
raní. Los niveles de participación de las mujeres en las comunidades parecen
homogéneos, por la pasividad y el desconocimiento de su realidad, así como la
naturalización de la violencia y la ausencia de entidades y organizaciones que
defienden los derechos de las mujeres:
• No existe una organización de mujeres que aborde y/o promocione los
derechos de las mismas.
• Los cargos de las mujeres en las comunidades no son constantes ni ascen-
dentes.
• La participación política y social de las mujeres esta mediada por los roles
de reproducción.
• Esta mediación de los roles productivos y reproductivos, limita la disponi-
bilidad de tiempo de las mujeres.
• La participación política y social de las mujeres esta mediada además por
los conflictos con la pareja siendo víctimas de celos, acoso y desconfianza.

83
• Las bases de estas organizaciones no exigen el cumplimiento de los esta-
tutos, modificados por la A.P.G.
• Las mujeres de las comunidades desconocen las atribuciones de su ente
matriz, la A.P.G.
• Las mujeres de las comunidades sienten que las líderes cuando logran al-
gún cargo comunal, comienzan a discriminar a las bases, sin reconocer que
las bases las han puesto en ese lugar.
• No existen procesos de capacitación ni de información sobre incidencia
política. Los niveles de información en las comunidades son incipientes.
• No existe un liderazgo político ni social femenino, la incidencia de las mis-
mas ante sus mismas autoridades son incipientes.
• La organización matriz del pueblo Guaraní, no ha interpelado la limitada
participación de las mujeres en los ámbitos de toma de decisiones.
• Existe un distanciamiento y hasta un desconocimiento entre las autorida-
des mujeres de la A.P.G. con las líderes mujeres de las comunidades.
6.- Visibilizar políticas públicas, así como, programas y proyectos desti-
nados al colectivo de mujeres indígenas, impulsados desde instituciones
públicas y/o privadas en el Chaco cruceño.
• Las políticas públicas son aún incipientes y dispersas, fundamentalmente
para el desarrollo de las comunidades del Chaco.
• No se cuenta con un proceso de acercamiento entre las autoridades muni-
cipales y las autoridades comunales.
• Las autoridades municipales no han socializado los instrumentos de plani-
ficación participativa municipal, por lo que las comunidades hombres y
mujeres no figuran en los proyectos de desarrollo ni presupuestos muni-
cipales.
• El POA municipal no contempla proyectos ni presupuestos con enfoque de
género.
• En las comunidades guaraní no intervienen instituciones públicas y priva-
84
das abordando de manera plena la inequidad de género.
• No existen proyectos ni programas destinados al fortalecimiento de la par-
ticipación política de las mujeres.
• No existe un acercamiento, fortalecimiento ni procesos de capacitación al
liderazgo femenino, desde la organización matriz de la A.P.G.
• No se cuenta con un sistema de comunicación que acompañe la problemá-
tica comunal.

85
XII
Recomendaciones
Para la institución Acción Contra el Hambre:
• La primera y fundamental recomendación, para el proyecto es contratar
técnicos de campo que no solo tengan una especialidad en género sino
que hayan interpelado su accionar -ya sean hombres o mujeres- de manera
personal, para evitar discursos y comportamientos inconsecuentes.
• Trabajar con el personal de la institución el enfoque de género sobre todo
con personal de campo para la tranversalización, necesario para evitar dis-
cursos sexistas, y misóginos, en el trabajo de campo además de fortalecer
y potenciar las acciones de los proyectos.
• Trabajar con el personal de campo de los diferentes proyectos, las mascu-
linidades hegemónicas y las masculinidades emergentes.
• Capacitar a las mujeres en emprendimientos productivos con visión de
mercado.
• Desarrollar en las mujeres capacidades artesanales competitivas en el
mercado.
• Desarrollar en las mujeres capacidades del manejo financiero de sus pro-
ductos.
• Desarrollar en las mujeres artesanas la capacitación de desarrollo empre-
sarial.
• Capacitar a las mujeres en artesanías bajo en enfoque de emprendedoris-
mo.
• Apoyar a las mujeres en su liderazgo mediante procesos de capacitación y
fortalecimiento organizacional.

87
• Generar procesos de capacitación en las comunidades, donde las mujeres
identifiquen interés y búsqueda de soluciones.
• Fortalecer en las mujeres la identificación de sus necesidades para tra-
bajar las soluciones, bajo una cultura de corresponsabilidad comunitaria.
• Desarrollar capacidades de incidencia política en las mujeres, para ge-
nerar alianzas con las instituciones que trabajan en sus comunidades, en
proyectos que beneficien a las mujeres.

Para la Asamblea del Pueblo Guaraní


• Incidir en la A.P.G. para la formulación de estrategias para el acceso a los
recursos económicos del Fondo Indígena en beneficio de las mujeres.
• Consolidar la participación de las mujeres en los distintos espacios de la
organización guaraní.
• Incidir en la A.P.G, para fortalecer la participación política de las mujeres.
• Establecer espacios de concertación y generación de propuestas para in-
cidir en tareas de visibilización del aporte del trabajo de las mujeres en
las comunidades.
• Incidir en las autoridades comunales de la A.P.G, para que inicie procesos
de diálogo con la población masculina de las comunidades para el abordaje
de las secuelas de la violencia en razón de género.
• Elaborar junto a la A.P.G. una estrategia de capacitación política y forta-
lecimiento organizacional para el liderazgo de las mujeres.

Para las Capitanías


• Incidir en los capitanes el fortalecimiento del liderazgo femenino
• Trabajar con los mburuvichas de las comunidades las secuelas de la violen-
cia intrafamiliar
• Trabajar con los mburuvichas, el fortalecimiento de capacidades artesana-
les de las mujeres de sus comunidades para el desarrollo de la comunidad.

88
• Informar a las Kuña y mburuvichas la necesidad de trabajar de manera
conjunta en el fortalecimiento organizacional.
• Los capitanes deben elaborar estrategias para incidir en los municipios, el
desarrollo económico local con enfoque de género.

Para las Comunidades


• La población debe impulsar, fortalecer y confiar en la capacidad de las
mujeres de sus comunidades para que ellas participen en las reuniones
comunales, con poder de decisión.
• La comunidad debe incorporar en sus reuniones un modelo de solidaridad
entre ellos y ellas, respetar la participación de las mujeres y aliviar sus
responsabilidades maternales, cuidado a los chicos más pequeños cuando
ellas están participando.
• Apoyar el desarrollo económico de las emprendedoras artesanales de sus
comunidades.
• Participar de manera militante en los talleres de información y capacita-
ción que ocurren en las comunidades.
• Solicitar a las organizaciones matrices la información necesaria de las ac-
tividades organizacionales para que ellos y ellas puedan aportar con suge-
rencias.
• Fortalecer sus organizaciones políticas para incidir en las autoridades mu-
nicipales, y de gobernación para, elaborar proyectos de desarrollo para
la comunidad.
• Solicitar a las autoridades correspondientes la participación en la elabora-
ción del POA, municipal.
• Denunciar episodios de silencio (respecto a la violencia), y elaborar san-
ciones desde la comunidad para erradicar este flagelo.

89
Para la organización de mujeres
• Reconocer sus capacidades y potencialidades en la elaboración de sus ar-
tesanías.
• Romper el silencio respecto de la violencia intrafamiliar.
• Solicitar a sus organizaciones matrices que sean tomadas en cuenta y valo-
rar las actividades domésticas que realizan todos los días.
• Solicitar a las instituciones que les capaciten, hablarles de manera sencilla
para que puedan entender lo que les están hablando.
• Comprender, participar y preguntar lo que no se entiende en procesos de
capacitación.
• Desarrollar acciones para reunirse entre ellas, y tejer redes de apoyo para
solucionar problemas comunes.
• Solicitar a las Instituciones privadas y públicas información acerca de sus
derechos reconocidos por la nueva Constitución Política del Estado Pluri-
nacional.
• Solicitar a las autoridades comunales y talleres de información de la rea-
lidad nacional.
• Agruparse como mujeres en las reuniones para defender los derechos que
tienen y solicitar a las máximas autoridades la elaboración de proyectos
económicos con enfoque de género (a la A.P.G., autoridades municipales,
etc.).
• Solicitar a las instituciones que ingresan con proyectos a sus comunidades
que les capaciten en autoestima y relaciones de género.

Para los Gobiernos Municipales


• Insertar a la población de las comunidades hombres y mujeres en procesos
de planificación participativa municipal.

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• Informar a la población acerca de la necesidad de su participación en la
elaboración del Plan Operativo Anual (POA) municipal.
• Incorporar en el POA municipal proyectos de desarrollo con enfoque de
género.
• Incorporar en el POA municipal el Servicio Legal Integral Municipal, para
promocionar derechos de las mujeres, evitar episodios de violencia y res-
tituir derechos.
• Incorporar en el POA municipal presupuestos para proyectos productivos
con enfoque de género.
• Incorporar en el POA municipal, centros de capacitación, sedes sindicales,
infraestructura para la organización de mujeres
• Presupuestar en el POA municipal infraestructura y equipamiento artesa-
nal en las comunidades para potenciar el trabajo de las mujeres.

Para los Gobiernos Departamentales y Nacionales


• Sensibilizar a las autoridades correspondientes para incorporar, el enfoque
de género en las políticas sociales.
• Transversalizar en las políticas sociales emanadas desde el gobierno depar-
tamental y nacional el enfoque de género.
• Ejecutar el Plan Nacional de Igualdad de oportunidades, para Vivir Bien.

Para las O.N.G.


• Incidir en las instituciones privadas, la transversalización del enfoque de
género en su accionar con la población de las comunidades.
• Evitar la capacitación técnica sexista en sus acciones
• Incorporar en acciones de campo las capacitaciones sencillas, técnicas
pero entendibles.

91
XIII
Bibliografía
• Trabajar de manera conjunta, con la población beneficiaria rescatando sus
saberes previos, en un proceso de enseñanza aprendizaje.
• Constitución Política del Estado; Documento de Internet 2009
• Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades; Documento de Internet 2009
• INE, Censo nacional de Vivienda ; Indicadores Sociodemográficos ; Santa
Cruz; 2001
• La Tierra tienen Nombre de Mujer; INRA, Ed, Presencia;2009
• Reporte del Análisis y Evaluación de Género en los presupuestos públicos
Municipales; Viceministerio de Igualdad de Oportunidades; 2009
• Construyendo Movimientos; Victoria Aldunate; Julieta Paredes; Comunidad
Mujeres Creando; 2010.
• Con Paso Firme; Revista; Solidaridad Internacional; 2010
• ¿Somos Machistas los Cochabambinos?; Rolando Ewel; Ed; M&C editores,
1998
• Exploraciones Cualitativas en Masculinidades; Ed. CISTAC, 2009
• El Género, la construcción cultural de la diferencia; Martha Lamas; Cidem;
1998
• Masculinidades Nuevos Roles para los Hombres; CISTAC; 2001
• Documentos IRFACRUZ; La Cultura Guaraní; 2001
• Desandar el Laberinto; Raquel Gutiérrez; Ed. Muela del Diablo; 1999
• Masculinidad y Violencia Familiar; Ed. Movimiento Manuela Ramos; Lima –
Perú; 2007
• Lectura y escritura comunitaria; Ed. Comunidad AYNI RUNAY; Rolando Ba-
rral; 2007.
93
Noviembre, 2010