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Universidad de Talca

Facultad Ciencias de la Salud


Escuela de Kinesiología

INFORME KINESIOLOGÍA
COMPLEMENTARIA

Centro de Hipoterapia Quillahua


Lugar de ayuda mutua

Integrantes: Soledad Cabal Becerra.


Paulina Galaz Cáceres.
Nataly Ormazábal Castro.

Módulo: Kinesiología Complementaria.

Profesora: Klga. Andrea Guajardo V.

Talca, 20 de Abril 2009


FICHA KINÉSICA

• Datos personales del Paciente

Nombre: Angélica María Urrutia Barra


Edad: 31 años
Edad mental: 7 años
Procedencia: Parral
Fecha de Nacimiento: 02 de Noviembre de 1978
Tipo de embarazo: Embarazo múltiple de alto riesgo (edad de la madre 38
años).
Tipo de parto: Cesárea.
Peso al nacer: 2 Kg 900 grs
Talla al nacer: 45 cms
Madre: Silvia Barra Maureira
Nº de Hermanos: 3 hermanos (2 mayores y su melliza)
Escolaridad: Jardín Infantil, Escolaridad completa colegio diferencial.

Anamnesis Remota

Diagnóstico: Retraso del Desarrollo Psicomotor con Trastorno expresivo.


Daño cerebral hemisferio derecho por ingesta de líquido amniótico al momento
del parto.
Antecedentes Mórbidos: Crisis epilépticas (8 a 10 años); escoliosis corregida.
Antecedentes Quirúrgicos: Esterilización a los 21 años.
Medicamentos de uso habitual: Clovazan.
Hábitos: Ninguno
Otros antecedentes: Menarquia a los 7 años y menstruación irregular.
Realización de la marcha de manera regular e independiente a los 10 años.
Adquisición del habla a los 12 años.

Anamnesis Próxima:

Fecha de ingreso: Octubre – 2007.

Motivo de ingreso: Trastornos posturales (Genu Valgo, Escoliosis), Debilidad


de musculatura pélvica (abductores de cadera y musculatura glútea).
Alteración psicosocial.

Tratamiento actual: Control Neurológico e Hipoterapia.

Aceptación y Adherencia de los padres al tratamiento de Hipoterapia: La


madre de Angélica (señora Silvia) fue invitada por un familiar voluntario del
centro. Al inicio no estaba segura de los efectos positivos que pudiera ver en
su hija, pero el tiempo y su constancia le demostraron que la Hipoterapia es
una herramienta muy eficaz en la rehabilitación biopsicosocial. Actualmente
ella es una de las principales adherentes al tratamiento y es un miembro activo
en la promoción de la Hipoterapia dentro de su comunidad.

Impresión General: Angélica es una joven de estatura promedio, con un


aparente sobrepeso. Realiza marcha independiente con dificultades de
coordinación; entiende y ejecuta órdenes pero su forma de expresarse no es
clara ni articulada; reconoce sin problemas a las personas; y es capaz de
realizar las actividades de la vida diaria de forma independiente con mínima
asistencia (madre abrocha el pantalón). Además es funcional con sus manos,
conoce números y letras, dibuja y reconoce las partes del cuerpo.
Socialmente hablando, Angélica tiene una buena relación con los tíos del
centro y sus compañeros. Es muy risueña, atenta y le aficionan los celulares.
Sin embargo, según lo expresado por los tíos, no es obediente con su madre y
es muy testaruda en la realización de la terapia pues es necesario repetir más
de una vez las instrucciones.

Experiencia individual de la sesión de Hipoterapia en el centro Quillagua

Soledad Cabal

Cuando alguien dice que la vida está llena de sorpresas y que nunca
terminaremos de conocernos a nosotros mismos, es porque está en lo cierto.
Hace diez años que no me subía a un caballo. Bastante tiempo ya.
Cuando llegamos al Centro de Hipoterapia no estaba muy segura de cómo
reaccionaría al enfrentarme nuevamente a tal situación, sin embargo, había
algo en mí que intuía que sería una linda experiencia, pudiendo tal vez,
transportarme imaginariamente a un hermoso fragmento de mi infancia.
Cuando me asignaron a mi caballo, lo primero que sentí fue cautivación
por lo hermoso que era. Era un caballo alto y lo más bello de todo: blanco.
Luego me enteré de cómo lo llamaban, era una yegua y su nombre: Blanca
Nieves. Al montar en ella, me transmitió mucha tranquilidad y luego de unos
cuartetos de pasos, confianza. Mientras Blanca Nieves marchaba, yo cerré mis
ojos y abrí mis brazos, lo que personalmente me causó algo de dificultad,
porque el movimiento distribuido desde el animal hacia mí se centraba
fuertemente en la oscilación de mi pelvis, la cual era exagerada y me causaba
gran inestabilidad en columna y MMSS, debido a ello abrí mis ojos en más de
una ocasión.
A causa de esta reacción, me pude percatar de la exigencia que realizan
estos movimientos sobre los distintos grupos musculares, sean estos
estabilizadores o generadores de torque, y de cómo se debe estar estimulando
constantemente a los órganos tendinosos de Golgi y husos musculares para
generar las respuestas adecuadas a las variaciones de equilibrio frente a las
fuerzas aplicadas sobre mi cuerpo. Agregar además, que al no contar con el
imput visual, confirmé lo trascendental que es mantener intactas las
aferencias provenientes de los nervios corformantes del sistema vestibular y
órganos de los sentidos.
Cuando tuve que sentarme de lado, lo pude comprender mucho mejor.
Siempre he considerado que mi postura no es de lo más higiénica, observando
en mí, una tendencia a la anteposición de cabeza, aumento de la cifosis
torácica, debilidad de la musculatura aductora de escápula y tendencia la
retroversión pélvica, influenciado en parte, según mi parecer, por mi estatura
(1.72 m); pero al ubicarme sobre la columna de Blanca Nieves, sentir el
solevantamiento de las curvaturas, y realizar un buen apoyo isquiático para
poder mantenerme estable, me di cuenta de que mi tronco y MMSS se
organizaron de tal forma, que lograron generar en mí una postura erguida y
mucho más correcta de la que tengo habitualmente, lo que pude
posteriormente corroborar por medio de fotografías, porque a pesar de que
también hice otros ejercicios sobre mi caballo, ninguno de ellos logró estos
efectos (entre estos, el aumento de mis reflejos posturales, aumento de mi
frecuencia cardíaca) sólo se evidenciaron al sentarme de lado.
Por último, relatar que al finalizar la mini-sesión de hipoterapia, me sentí
muy relajada y tranquila, puede sonar exagerado, pero es sincero: sentí una
especie de armonía espiritual entre la experiencia, el paisaje y yo. Cuando
regresé a las escalinatas para observar a mis demás compañeros, noté una
diferencia al caminar, como sí hubiese aprendido un nuevo tipo de marcha, y
como si mis pies flotaran sobre nubes.
Experiencia de una sesión de Hipoterapia en el centro Quillagua

Paulina Galaz Cáceres

El domingo 5 de abril de 2009, conocí por primera vez la Hipoterapia, sin


embargo, no bastaba sólo mirar, tuve que experimentar la sensación que
vivencian los niños al someterse a este tratamiento alternativo, para eso tuve
que elegir a mi caballo acompañante el cual se llama Manojito y a sus guías
Ximena y Verónica.

Una vez que me llamaron, mi corazón comenzó a latir cada vez más
rápido, tanto por la emoción de una experiencia nueva como por lo nerviosa
que me sentía, pero ya arriba de Manojito todo cambió, mi cuerpo sólo se
dejaba llevar por ese armonioso vaivén, mi corazón se tranquilizó y mis
movimientos comenzaron a acentuarse, mi columna empezó a rotar
disociadamente de mi pelvis que realizaba unos movimientos exagerados.

Al llevar a cabo el ejercicio de elevar mis brazos, pude sentir como los
músculos de mis piernas aumentaban el tono para poder mantener la
estabilidad de mi tronco, todas la reacciones posturales estaban atentas a los
distintos cambios de posición, lo que aumentó exageradamente al ubicarme de
espaldas al caballo, esa sensación sí que fue extraña, porque era como andar
hacia atrás, pero en altura y a un paso distinto al de la marcha humana. No
obstante, el compás percibido jamás cambió, fue constante y rítmico.

Finalmente, terminé la sesión con todo mi cuerpo relajado y con una


forma extraña de caminar debido a lo ancho del caballo, fue una experiencia
realmente impresionante.
Experiencia de una sesión de Hipoterapia en el centro Quillagua

Nataly Ormazabal Castro

La extraña conexión que se puede crear entre un animal y un humano


es mágica.
Durante la sesión de Hipoterapia sentí como a pesar de que no nos
conocíamos, el caballo Hippie y yo nos entendíamos sin hablar. La tranquilidad
del animal se transmitía a cada instante a través de su marcha armónica,
simétrica y rítmica.
Los minutos vividos junto a Hippie fueron intensos, pareciendo que se
esfumaban rápidamente.
La cantidad de estímulos recibidos durante el caminar del caballo es
impresionante, aumentando aún más durante la realización de los ejercicios,
donde primero tuve que cerrar los ojos y separar mis brazos de mi cuerpo,
ubicándolos transversales al caballo, significó un gran trabajo de los sistemas
vestibular y propioceptivo aumentando mis reflejos posturales para mantener el
equilibrio, ya que se anulaba el importante sentido de la vista. El tono muscular
de mis muslos y piernas aumento en respuesta a mantener una postura
estable sobre el caballo, y más de una vez tuve que abrir los ojos para no caer.
Sin embargo, este ejercicio implicaba la entrega de una gran confianza en el
caballo, ya que al tener indemne su vista, literalmente el hace tu trabajo,
guiándote por el camino. Es así como vives, como podrían sentirse las
personas que tienen un impedimento físico, y el caballo es capaz de suplir esta
discapacidad durante la sesión de Hipoterapia.
Luego, tuve que ir tocando con mi mano la punta de mis pies de manera
alternada, me fue más fácil realizar una inclinación de tronco hacia el lado
izquierdo, lo que me hizó percibir que mi disociación de cintura pélvica es
mejor hacia éste lado, ya que para el derecho, sentía que perdía el control
sobre el caballo, teniendo a caerme, si no hubiera sido por la monitora que
sujetaba una de mis piernas.
En definitiva, esta experiencia es única. Los secretos que guarda la
naturaleza son infinitos, dejándonos la enseñanza de ser capaces de fusionar
las ciencias médicas con el arte de la naturaleza en beneficio de nuestra
principal misión: La salud de las personas.

Descripción de la sesión

Cuando nos referimos a hipoterapia, hablamos de una terapia


alternativa con fundamentos kinésicos que usa el movimiento del caballo para
producir efectos biomecánicos, neurofisiológicos y psicoemocionales sobre un
determinado paciente.
Rodrigo, es un joven que presenta un grado de autismo, que lo aísla de
su medio ambiente, le impide hablar y lo limita en la realización de actividades
tan comunes en los jóvenes como reunirse en un pub a intercambiar
experiencias de vida.
Básicamente el trabajo realizado con Rodrigo durante la sesión de
Hipoterapia consiste en dar un paseo de 30 minutos aproximadamente, donde
los monitores le conversan y le cuentan lo que sucede a su alrededor, ya que
el objetivo principal es que logre atender a los estímulos del medio, gran
impedimento que presentan los niños autistas, ya que presentan una gran
dificultad para prestar atención y con ello se produce una serie de alteraciones
en otras áreas como lo son el Lenguaje y la Sociabilización.
Si bien, sabemos que la Hipoterapia como tal, e incluso como terapia
complementaria, no puede tratar directamente la enfermedad de sujetos con
esta alteración psicoconductual, sí podemos constatar a través de la evolución
del paciente relatada por sus padres y voluntarios, que sesiones reiteradas y
bien objetivadas de hipoterapia lo han ayudado a desenvolverse de mejor
manera, sobretodo en las áreas social y emocional, lo que tal vez como
fisioterapeutas no consideremos un cambio significativo en cuanto a la
naturaleza física de las alteraciones (sean estas posturales, neurológicas,
fisiológicas, entre otras), pero basta que se alcancen los objetivos anhelados
por sus familiares para que la hipoterapia, en este tipo de paciente sea exitosa.
Cuando evidenciamos la mejoría de la funcionalidad en personas con
Parálisis Cerebral, Hemiplejía, a través de la Hipoterapia nos preguntamos que
sucede con el complejo caso del Autismo, enigma médico poco estudiado, que
nos muestra a una persona sana físicamente pero que psiconductualmente es
diferente.
Es así como, por medio de experiencias como la Hipoterapia, se crea el
llamado a estudiar este tema aún más desde diferentes aristas, para que el
Autismo, deje de ser llamado enigma y se convierta en una real problemática
de salud, donde un niño se encuentra viviendo en un submundo imaginario, al
cual debemos entrar, y desde allí ser capaces de incorporarlo al nuestro.