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EN TI, MI DIOS, CONFÍO PORQUE ME AMAS

1. – Canto: Fíate.

Fíate de Mí.
Yo estaré contigo,
a tu lado siempre.
Fíate.
Fíate de Mí.
No tengas miedo.
Fíate de Mí, de Mí, de Mí,
de Mí fíate.

“Abrazando la noche “ - Ixcís


2. – Lectura.

Si la confianza del corazón estuviera al comienzo de todo…


La confianza en Dios, la fe, es una realidad muy sencilla, tan sencilla que todos pueden
acogerla. Es como un salto retomado al infinito.
No lo olvides: Dios no se impone nunca con una voluntad amenazadora. Cristo no desea jamás
el tormento para nadie. Si para ti vivir de Dios significara tener miedo de Él, interrógate.
Dios es sólo Amor. La voluntad de su amor no es como una ley duramente esculpida en tablas
de piedra. Por el Espíritu Santo ha sido grabada en lo íntimo del corazón humano.
Un día comprendiste que, sin tú saberlo, un sí había sido grabado en lo más profundo de tu ser.
Y elegiste avanzar en pos de Cristo, esa elección que nadie puede hacer por nadie.
En silencio, en presencia de Cristo, has comprendido su palabra: “Ven y sígueme, yo te daré
dónde reposar tu corazón”.
Hete aquí empujado a la audacia de un sí hasta el último aliento. Este sí te expone, no puede ser
de otro modo.

“Amor de todo amor” – Hno. Roger

3. – Silencio.

4. – Salmo (138).

Señor, tú me sondeas y me conoces,


me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos.

Distingues mi camino y mi descanso,


todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.

Me estrechas detrás y delante,


me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro.

Si vuelo hasta el margen de la aurora,


si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: « Que al menos la tiniebla me encubra,


que la luz se haga noche en torno a mí »,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

5. – Silencio.

6. – Reflexiones, peticiones o acción de gracias.

7. Oración final.

A ti, Señor, presento mi ilusión y mi guíame por tus caminos


esfuerzo; para ser más, valer más, hacer más bien.
en ti, mi Dios, confío porque me amas. Hazme caminante, hazme sal y luz,
Tú nunca defraudas; eres mi esperanza. hazme hijo tuyo y hermano de todos.

Al comenzar, indícame tus caminos, Señor. A ti, Señor, te digo con todo el corazón:
Que mi vida se abra a todos. ¡Que no tenga miedo a verte!
Condúceme por tus sendas Yo espero gozar siempre de tu compañía.
para que yo pueda compartir Hazme valiente y animoso para seguirte.
paz, alegría y justicia, libertad, fuerza y
ternura. Aquí estoy, Señor.
Tú sabes como soy.
Tú eres bueno y me haces vivir; Hazme gozar por tus caminos
por eso digo con todo mi ser: y vivir tu buena noticia.
gracias por esta inquietud que has puesto en
mí;
F. Ulibarri

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