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GARANTIAS?? PARA QUIEN??

Por los tiempos que corren todos nosotros encontramos


hartos motivos de crítica hacia nuestros Magistrados.
Que la Justicia no existe, que las Leyes están mal hechas,
que la parcialidad, que los papelones hasta ya se
televisan y que los fueros no los pierde cualquiera, haga
lo que haga, etc. etc.
Sobradas razones tenemos todos los Argentinos para
renegar de nuestro sistema judicial y muchos de sus
miembros (no todos), con estas pocas palabras trataré de
profundizar un poco mas, trataré de hilar un tanto mas
fino para imaginar que consecuencias acarrearían
determinadas conductas de los Señores Magistrados en el
futuro de todos nosotros.
Es dable determinar en la génesis, que ésta es una critica
absolutamente sana y con la ambición de dejar al lector
pensando….

Partiremos de la base de algunas de las obligaciones que


tiene para con su pueblo un Gobierno Democrático, estas
obligaciones que son los verdaderos pilares de la
democracia, solo citaré tres pero debemos considerar que
estos estamentos son mas numerosos, y solo uno de
estos tres es el que dará comienzo a mi exponencia, ya
que todo se origina allí mismo, en la ausencia sistemática
de criterio, igualdad y sentido común.
El Estado DEBE proporcionar (entre otros igual de
importantes) a su pueblo:
SEGURIDAD-EDUCACION-SALUD
Pilares estos imprescindibles y cardinales en un estado de
derecho, y el que nos atañe aquí es la SEGURIDAD,
puesto que a partir de aquí, punto inicial, es de donde
debemos analizar la Gran problemática que padecemos.
Sabemos bien el problema radical de inseguridad que
todos los ciudadanos soportamos cotidianamente, casi sin
poder disfrutar de los frutos de nuestro trabajo, por
miedo, escondiendo lo poco o mucho que podamos
poseer, somos una sociedad en permanente estado de
desasosiego y temor, una sociedad presa del desorden y
del caos.
Principalmente estamos atemorizados por la sucesión de
atrocidades que acontecen cotidianamente y que ponen
en permanente peligro nuestros patrimonios y nuestras
vidas, NO dispararé culpas, porque considero que no es la
forma apropiada de resolver, las criticas son siempre muy
fáciles y al alcance de todos, pero…, a quien le quepa el
sayo que se lo ponga….
Si bien es una realidad que debemos ajustar las leyes a la
situación social, económica, moral, ética, etc. actuales, no
podemos ignorar el rol de los Jueces de Garantías,
quienes en aras de bien cumplimentar su labor, es mas
que claro que muchos de ellos se exceden en sus sendos
procederes, puesto que, proyectando a futuro la
inseguridad y la falta de rigor actuales, indefectiblemente
nos veremos seriamente perjudicados nosotros, los
comunes, los que respetamos las reglas, y, según vayan
pasando los años, las consecuencias de este laxismo legal
pone en serio riesgo nuestra libertad!.
Las sociedades que evidencian la mejor aplicabilidad de
la Democracia, tienen sistemas de “premios y castigos”, a
partir de allí, todo resulta claro y justo, cuando se asigna
castigo a quien infringe el régimen normativo y se premia
a quien lo respeta y se adapta a una vida en sociedad,
esto trae a mi memoria una frase de cuando cursaba el
secundario, cuando nuestro profesor de instrucción cívica
nos decía “que nuestros derechos terminan donde
comienzan los del vecino”, acertada su enseñanza y
correcta puesto que solo de esta forma se puede convivir
sanamente y en paz dentro de un marco social razonable
y protector.
El exceso en el resguardo de garantías, trae aparejado sin
lugar a dudas, posteriores inconvenientes para todos
nosotros, las consecuencias irán empeorando conforme
pase el tiempo, ya que todo aquel que goce del exceso de
protección en sus garantías (hablo de personas que
incurren en delincuencia), se encontrará libre para así
continuar con su forma de vida, perjudicando al
ciudadano, habida cuenta que en su fuero interno sabe y
hace valer este derecho, y por supuesto, seguirá
ejerciendo su “profesión” en perjuicio de terceros
inocentes, a quienes realmente se DEBE proteger.
De mas esta mencionar que las garantías
constitucionales, son eso mismo, un bien jurídico
protegido constitucionalmente dentro del encuadre legal
vigente, personalmente brego por que así continúe, por el
bien de la democracia, pero, la problemática se suscita
cuando en un frío análisis dirimimos que NUESTRAS
garantías constitucionales son las que se ven afectadas
seriamente, como una suerte de balanza, si se da en
exceso a algunos, no queda casi nada para otros….
Podríamos entender que la sobreprotección hacia algunos
acarrea la desprotección de los derechos de otros, como
todos los excesos crea un desbalance absolutamente
perjudicial para el ciudadano común, ese que se levanta,
sale de la comodidad de su hogar todos los días y marcha
para su trabajo religiosamente a ganarse legítimamente
el pan de cada día, ese ciudadano se encuentra
absolutamente vulnerable, sin saber siquiera si regresará
sano y salvo a su casa cuando finalice sus labores, mucho
peor aún, tampoco sabe si realmente dentro de su hogar
encuentra seguridad para si y para su familia.
Felizmente parece que paso la “moda” de arrojar
personas de los trenes después de haberlas despojado de
lo poco que tenían consigo, pasó la “moda” de golpear
ancianos torturándolos hasta la muerte para robarles
unas chirolas, pasó la “moda” de secuestros virtuales y
de los no virtuales en absoluto, en los que muchos
tristemente pagaron con sus vidas, digo la “moda”
porque pareciera que así es como funciona.
Todas esas madres que cotidianamente pierden un hijo a
causa de la inseguridad y la violencia, esas madres que
lloran en silencio un dolor insuperable por el resto de sus
vidas, esas madres que no levantan imperios económicos
sobre los cadáveres de sus hijos…, y esas que levantan
los mismos poderíos sobre los cadáveres de hijos que no
han muerto, pero que pasan como tales…, esas madres
que solo reclaman Justicia desde su sufrimiento, esas
mismas que no aparecen en los medios esperando
capitalizar su desgracia, a todas ellas el Estado les paga
por haber incumplido su obligación de dar seguridad a su
pueblo?, a todas ellas se les imparte justicia?, a todas
ellas que sufren en silencio, alguien les da algún subsidio
para mermar su pena? a modo de reparación del daño
que padecen por incumplimiento e insensibilidad de
otros?, claro que no!!, nadie les da nada, porque no es lo
que ellas esperan, ellas no esperan resarcimiento
económico de ninguna índole, aún cuando efectivamente
les corresponde, ellas solo esperan que la Justicia sea tal
vez menos garantista con determinados delitos y sobre
determinados sujetos, esperan que la Justicia limpie el
nombre de ese hijo que no volverán a ver nunca más!!,
esperan que el Estado comience a cumplir su parte del
contrato para con el pueblo, esperan que el Estado
comience al fin a demostrar que vivimos en democracia,
una democracia que sea contenedora, inclusiva y justa,
que definitivamente es lo que significa.
En realidad muchos somos los que esperamos que
nuestros Magistrados, y con el debido respeto que
merecen, comiencen a evaluar de una vez por
todas, no solo la gravedad del delito cometido, sino
también y de forma substancial la peligrosidad del
autor.
Cuando hablamos de la gravedad del delito cometido por
un sujeto, también debemos estimar el lado debilitado de
nuestras leyes, puesto que requieren indiscutiblemente
de continuos ajustes en sus cuantías a medida que un
pueblo crece individual y socialmente, esto es menester
de los señores Legisladores, actualizar y adaptar a
nuestra realidad las leyes que deben proteger y limitar al
ciudadano, para que otro ciudadano pueda gozar de los
mismos derechos, obligación y necesidad éstas que
tampoco llegan. Legisladores ocupados en
superficialidades, ocupados en ocupar bancas para
ocupar votos y así ocupar altas esferas económicas.
En cuanto a la peligrosidad del sujeto activo, sobrados
autores se han, con extremado criterio, explayado al
respecto, dándonos fuentes sumamente importantes para
la comprensión de este tema.
Si un Magistrado es incapaz de evaluar que un sujeto
representa un peligro inminente para la sociedad y
privilegia “sus” derechos constitucionales y le otorga la
libertad (esta previsto en la ley y es absolutamente
legitimo), sin considerar la vulneración del orden social
que esto indudablemente va a ocasionar, definitivamente
esta desvalorizando los nuestros. Es así que podríamos
inferir que los derechos actuales y futuros de gozar de la
libertad (entre muchas otras cosas), para nosotros se irá
restringiendo hasta que, como ya hace años observamos,
los que estamos entre rejas somos nosotros, los
ciudadanos que sí cumplimos con el respeto hacia las
leyes y las personas, los que sí deseamos vivir en una
sociedad digna de esta definición.
Hasta tanto no se corrijan errores y horrores de forma y
de fondo, deberemos seguir intentando sobrevivir entre
tanto dolor, injusticia, incoherencia y desparpajo.

Que Dios y la Patria os lo demanden….


Dra. Cristina Rosso
Abogado-Criminalista