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1-Analiza la estructura métrica de estos poemas e identifica cuáles de ellos son

sonetos. Además determina a qué temática los podemos adscribir


Poema 1: Poema 3:
scrito’stá en mi alma vuestro gesto Acaso supo, a mi ver,
y cuanto yo escribir de vos deseo: y por acierto quereros
vos sola lo escribistes; yo lo leo quien tal yerro fue a hacer:
tan solo que aun de vos me guardo en esto. como partirse de veros
donde os dejase de ver.
En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo, Imposible es que este tal,
de tanto bien lo que no entiendo creo, pensando que os conocía,
tomando ya la fe por presupuesto. supiese lo que hacía
cuando su bien y su mal
Yo no nací sino para quereros; junto os entregó en un día.
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero; Acertó acaso a hacer
cuanto tengo confieso yo deberos; lo que, si por conoceros
por vos nací, por vos tengo la vida, hiciera, no podía ser:
por vos he de morir, y por vos muero. partirse y, con solo veros,
dejaros siempre de ver.

Poema 4:
¿Bueno es amar? pues, ¿cómo daña tanto?
¿Gran gusto es querer bien? ¿por qué entristece?
¿Placer es desear? ¿cómo aborrece?
¿Amor es nuestro bien? ¿ por qué da llanto?

¿Da esfuerzo amar? pues, ¿cómo causa espanto?


¿Por el amor, el bien del alma crece?
Pues, ¿cómo así por él ella padece¿
¿Cómo tantos contrarios cubre un manto?
Poema 2:
De paz y de piedad No es el amor el que el dolor nos trae;
era la ciencia perfecta, la compañía que a su pesar él tiene,
en profunda soledad también a su pesar nos hiere y mata.
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta, El mal en él de nuestra parte cae;
que me quedé balbuciendo, él solo en nuestro bando nos sostiene,
toda ciencia trascendiendo. y nuestra paz continuamente trata. 
Boscan
Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado.
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.
a Isabel Freire.
2.1- Observa los siguientes poemas amorosos e identifica su estructura métrica.
2.2- Analiza los recursos estilísticos utilizados por Garcilaso y explica cómo trata el
tema amoroso en sus distintas composiciones.
2.3- ¿A quién va dedicado el poema 3? Señala su estructura métrica. En este
poema aparece escondido el nombre de un tipo de composición determinada.
¡Encuéntralo!

Poema 1: Poema 3:
En tanto que de rosa y azucena Si de mi baja lira
se muestra la color en vuestro gesto, tanto pudiese el son que en un momento
y que vuestro mirar ardiente, honesto, aplacase la ira
enciende al corazón y lo refrena; del animoso viento
y la furia del mar y el movimiento, […]
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto, no pienses que cantado
por el hermoso cuello blanco, enhiesto, seria de mí, hermosa flor de Gnido,
el viento mueve, esparce y desordena; el fiero Marte airado,
a muerte convertido,
coged de vuestra alegre primavera de polvo y sangre y de sudor teñido,[…]
el dulce fruto, antes que el tiempo
airado Hablo d’aquel cativo
cubra de nieve la hermosa cumbre. de quien tener se debe más cuidado,
que ’stá muriendo vivo,
Marchitará la rosa el viento helado, al remo condenado,
todo lo mudará la edad ligera, en la concha de Venus amarrado.
por no hacer mudanza en su costumbre.
Por ti, como solía,
Poema 2: del áspero cabello no corrige
Estoy contino en lágrimas bañado, la furia y gallardía,
rompiendo siempre el aire con sospiros, ni con freno la rige,
y más me duele el no osar deciros ni con vivas espuelas ya l’aflige,[…]
que he llegado por vos a tal estado;

que viéndome do estoy y en lo que he


andado
por el camino estrecho de seguiros,
si me quiero tornar para hüiros,
desmayo, viendo atrás lo que he dejado;

y si quiero subir a la alta cumbre,


a cada paso espántanme en la vía
ejemplos tristes de los que han caído;

sobre todo, me falta ya la lumbre


de la esperanza, con que andar solía
por la oscura región de vuestro olvido.
Escrito’stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,


que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;


mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;


por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero

2.4- Imagínate que en esta clase se encuentra el amor de tu vida. Escríbele un


soneto. Para ello tendrás que respetar la métrica y sobre todo la rima. Como este
es un ejercicio muy complicado se te permite un error en la métrica de más-menos
uno. Para comprobar si no te has equivocado deberás indicar el número de sílabas
de cada verso. Antes de entregar el soneto ponle un título.
3-Leamos atentamente algunos fragmentos de esta égloga.
4.
AL VIRREY DE NÁPOLES Saliendo de las ondas encendido,
EGLOGA I rayaba de los montes el altura
Personas: SALICIO, NEMOROSO el sol, cuando Salicio, recostado
1. al pie d’una alta haya, en la verdura
El dulce lamentar de dos pastores, por donde una agua clara con sonido
Salicio juntamente y Nemoroso, atravesaba el fresco y verde prado,
he de cantar, sus quejas imitando; él, con canto acordado
cuyas ovejas al cantar sabroso al rumor que sonaba
estaban muy atentas, los amores, del agua que pasaba,
de pacer olvidadas, escuchando. se quejaba tan dulce y blandamente
Tú, que ganaste obrando como si no estuviera de allí ausente
un nombre en todo el mundo la que de su dolor culpa tenía,
y un grado sin segundo,
agora estés atento sólo y dado
al ínclito gobierno del estado
albano, agora vuelto a la otra parte,
resplandeciente, armado,
representando en tierra el fiero Marte;
[…]
y así como presente, l0.
razonando con ella, le decía: Tu dulce habla ¿en cúya oreja suena?
5. Tus claros ojos ¿a quién los volviste?
SALICIO ¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿dó la pusiste?
¡Oh más dura que mármol a mis quejas ¿Cuál es el cuello que como en cadena
y al encendido fuego en que me quemo de tus hermosos brazos añudaste?
más helada que nieve, Galatea! No hay corazón que baste,
Estoy muriendo, y aun la vida temo; aunque fuese de piedra,
témola con razón, pues tú me dejas, viendo mi amada hiedra
que no hay sin ti el vivir para qué sea. de mí arrancada, en otro muro asida,
Vergüenza he que me vea y mi parra en otro olmo entretejida,
ninguno en tal estado, que no s’esté con llanto deshaciendo
de ti desamparado, hasta acabar la vida.
y de mí mismo yo me corro agora. Salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
¿D’un alma te desdeñas ser señora
donde siempre moraste, no pudiendo 11.
della salir un hora? ¿Qué no s’esperará d’aquí adelante,
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. por difícil que sea y por incierto,
[…] o qué discordia no será juntada?
Y juntamente ¿qué terná por cierto,
7. o qué de hoy más no temerá el amante,
Y tú, desta mi vida ya olvidada, siendo a todo materia por ti dada?
sin mostrar un pequeño sentimiento Cuando tú enajenada
de que por ti Salicio triste muera, de mi cuidado fuiste,
dejas llevar, desconocida, al viento notable causa diste,
el amor y la fe que ser guardada y ejemplo a todos cuantos cubre’l cielo,
eternamente solo a mi debiera. que’l más seguro tema con recelo
¡Oh Dios!, ¿por qué siquiera, perder lo que estuviere poseyendo.
pues ves desde tu altura Salid fuera sin duelo,
esta falsa perjura salid sin duelo, lágrimas, corriendo.
causar la muerte d’un estrecho amigo, […]
no recibe del cielo algún castigo?
Si en pago del amor yo estoy muriendo, 15.
¿qué hará el enemigo? Con mi llorar las piedras enternecen
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo. su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que s’inclinan;
las aves que m’escuchan,cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
y mi morir cantando m’adevinan;
las fieras que reclinan
su cuerpo fatigado
dejan el sosegado
sueño por escuchar mi llanto triste:
tú sola contra mí t’endureciste,
los ojos aun siquiera no volviendo
a los que tú hiciste
salir, sin duelo, lágrimas corriendo.
16.
Mas ya que a socorrerme aquí no
vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
que bien podrás venir de mí segura.
Yo dejaré el lugar do me dejaste;
ven si por solo aquesto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí un’ espesura,
ves aquí un agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo;
quizá aquí hallarás, pues yo m’alejo,
al que todo mi bien quitar me puede,
que pues el bien le dejo,
no es mucho que’l lugar también le
quede.
árboles que os estáis mirando en ellas,
17. verde prado de fresca sombra lleno,
Aquí dio fin a su cantar Salicio, aves que aquí sembráis vuestras
y sospirando en el postrero acento, querellas,
soltó de llanto una profunda vena; hiedra que por los árboles caminas,
queriendo el monte al grave sentimiento torciendo el paso por su verde seno:
d’aquel dolor en algo ser propicio, yo me vi tan ajeno
con la pesada voz retumba y suena; del grave mal que siento
la blanda Filomena, que de puro contento
casi como dolida con vuestra soledad me recreaba,
y a compasión movida, donde con dulce sueño reposaba,
dulcemente responde al son lloroso. o con el pensamiento discurría
Lo que cantó tras esto Nemoroso, por donde no hallaba
decildo vos, Pïérides, que tanto sino memorias llenas d’alegría;
no puedo yo ni oso, 19.
y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo,
estuve ya contento y descansado.
¡ Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que’s más que’l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
que siento enflaquecer mi débil canto.
18.
NEMOROSO
Corrientes aguas puras, cristalinas,
20. 22.
¿Dó están agora aquellos claros ojos Después que nos dejaste, nunca pace
que llevaban tras sí, como colgada, en hartura el ganado ya, ni acude
mi alma, doquier que ellos se volvían? el campo al labrador con mano llena;
¿Dó está la blanca mano delicada, no hay bien que’n mal no se convierta y
llena de vencimientos y despojos mude.
que de mí mis sentidos l’ofrecían? La mala hierba al trigo ahoga, y nace
Los cabellos que vían en lugar suyo la infelice avena;
con gran desprecio al oro la tierra, que de buena
como a menor tesoro gana nos producía
¿adónde están, adónde el blanco pecho? flores con que solía
¿Dó la columna que’l dorado techo quitar en solo vellas mil enojos,
con proporción graciosa sostenía? produce agora en cambio estos abrojos,
Aquesto todo agora ya s’encierra, ya de rigor d’espinas intratable.
por desventura mía, Yo hago con mis ojos
en la escura, desierta y dura tierra. crecer, lloviendo, el fruto miserable.

23.
Como al partir del sol la sombra crece,
y en cayendo su rayo, se levanta
la negra escuridad que’l mundo cubre,
de do viene el temor que nos espanta
y la medrosa forma en que s’ofrece
aquella que la noche nos encubre
hasta que’l sol descubre
su luz pura y hermosa:
tal es la tenebrosa
noche de tu partir en que he quedado
de sombra y de temor atormentado,
hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista m’encamine.
21.
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía, 24.
cuando en aqueste valle al fresco viento Cual suele el ruiseñor con triste canto
andábamos cogiendo tiernas flores, quejarse, entre las hojas escondido,
que habia de ver, con largo del duro labrador que cautamente
apartamiento, le despojó su caro y dulce nido
venir el triste y solitario día de los tiernos hijuelos entretanto
que diese amargo fin a mis amores? que del amado ramo estaba ausente,
El cielo en mis dolores y aquel dolor que siente,
cargó la mano tanto con diferencia tanta
que a sempiterno llanto por la dulce garganta
y a triste soledad me ha condenado; despide que a su canto el aire suena,
y lo que siento más es verme atado y la callada noche no refrena
a la pesada vida y enojosa, su lamentable oficio y sus querellas,
solo, desamparado, trayendo de su pena
ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa. el cielo por testigo y las estrellas:
25. ¿Íbate tanto en un pastor dormido?
desta manera suelto yo la rienda ¿Cosa pudo bastar a tal crüeza
a mi dolor y ansí me quejo en vano que, comovida a compasión, oído
de la dureza de la muerte airada; a los votos y lágrimas no dieras,
ella en mi corazón metió la mano por no ver hecha tierra tal belleza,
y d’allí me llevó mi dulce prenda, o no ver la tristeza
que aquél era su nido y su morada. en que tu Nemoroso
¡Ay, muerte arrebatada, queda, que su reposo
por ti m’estoy quejando era seguir tu oficio, persiguiendo
al cielo y enojando las fieras por los montes y ofreciendo
con importuno llanto al mundo todo! a tus sagradas aras los despojos?
El desigual dolor no sufre modo; ¡Y tú, ingrata, riendo
no me podrán quitar el dolorido dejas morir mi bien ante mis ojos!
sentir si ya del todo
primero no me quitan el sentido. 29.
Divina Elisa, pues agora el cielo
26. con inmortales pies pisas y mides,
Tengo una parte aquí de tus cabellos, y su mudanza ves, estando queda,
Elisa, envueltos en un blanco paño, ¿por qué de mí te olvidas y no pides
que nunca de mi seno se m’apartan; que se apresure el tiempo en que este
descójolos, y de un dolor tamaño velo
enternecer me siento que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que d’allí se partan,
con sospiros callientes,
más que la llama ardientes,
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato.
Tras esto el importuno
dolor me deja descansar un rato.

27. rompa del cuerpo y yerme libre pueda,


Mas luego a la memoria se m’ofrece y en la tercera rueda,
aquella noche tenebrosa, escura, contigo mano a mano,
que siempre aflige esta anima mezquina busquemos otro llano,
con la memoria de mi desventura: busquemos otros montes y otros ríos,
verte presente agora me parece otros valles floridos y sombríos
en aquel duro trance de Lucina; donde descanse y siempre pueda verte
y aquella voz divina, ante los ojos míos,
con cuyo son y acentos sin miedo y sobresalto de perderte?
a los airados vientos
pudieran amansar, que agora es muda, 30.
me parece que oigo, que a la cruda, Nunca pusieran fin al triste lloro
inexorable diosa demandabas los pastores, ni fueran acabadas
en aquel paso ayuda; las canciones que solo el monte oía,
y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas d’oro,
28. no vieran que era ya pasado el día;
¿Íbate tanto en perseguir las fieras?
la sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso,
su ganado llevando,
se fueron recogiendo paso a paso.

3.0- Raliza una lectura dramatizada de una de las estrofas que se ha seleccionado
en clase.
3.1- Analiza métricamente estrofa que te ha tocado. ¿Qué tipo de estructura
métrica tiene?
3.2- Señala las figuras retóricas y los tópicos literarios que encuentres en ella, y
realiza un resumen de su contenido.
3.3- Define égloga y justifica con el texto el tópico del locus amoenus.
3.4- ¿Qué personajes intervienen de forma directa o indirecta en esta égloga.
3.5- ¿Qué sentimientos percibes en estos versos? ¿Te resultan creíbles o crees que
son un artificio de autor? Justifica tu respuesta.
3.6- En la estrofa 15 aparece reflejado un personaje mitológico del mundo clásico
que con su música amansaba a las fieras. Descubre de quién se trata y cuéntales su
historia a tus compañeros. (Ampliación)
3.7-Realiza un listado de todas las expresiones que utiliza el autor para expresar su
dolor, y localiza tres campos semánticos que predominen.
3.8- A partir de los resultados que has obtenido en el ejercicio anterior confecciona
un poema en el que expreses tu dolor por la muerte de un ser querido.
(Ampliación)
4- Lee atentamente el siguiente poema de Fray Luis de León. ¿Pertenece a la
ascética o a la mística? Justifica tu respuesta con el texto y señala si en él localizas
la vía purgativa, la iluminativa o la unitiva.
ODA I de a quien la sangre ensalza o el dinero.
VIDA RETIRADA
¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han
sido;

Que no le enturbia el pecho


de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado! Despiértenme las aves
[…] con su cantar sabroso no aprendido;
¿Qué presta a mi contento no los cuidados graves
si soy del vano dedo señalado; de que es siempre seguido
si, en busca deste viento, el que al ajeno arbitrio está atenido.
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado? Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
¡Oh monte, oh fuente, oh río! a solas, sin testigo,
¡Oh secreto seguro, deleitoso! libre de amor, de celo,
Roto casi el navío, de odio, de esperanzas, de recelo.
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso. Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
Un no rompido sueño, que con la primavera
un día puro, alegre, libre quiero; de bella flor cubierto
no quiero ver el ceño ya muestra en esperanza el fruto cierto.
vanamente severo
Y como codiciosa La combatida antena
por ver y acrecentar su hermosura, cruje, y en ciega noche el claro día
desde la cumbre airosa se torna, al cielo suena
una fontana pura confusa vocería,
hasta llegar corriendo se apresura. y la mar enriquecen a porfía.

Y luego, sosegada, A mí una pobrecilla


el paso entre los árboles torciendo, mesa de amable paz bien abastada
el suelo de pasada me basta, y la vajilla,
de verdura vistiendo de fino oro labrada
y con diversas flores va esparciendo. sea de quien la mar no teme airada.

El aire del huerto orea Y mientras miserable-


y ofrece mil olores al sentido; mente se están los otros abrazando
los árboles menea con sed insacïable
con un manso ruïdo del peligroso mando,
que del oro y del cetro pone olvido. tendido yo a la sombra esté cantando.

Téngase su tesoro A la sombra tendido,


los que de un falso leño se confían; de hiedra y lauro eterno coronado,
no es mío ver el lloro puesto el atento oído
de los que desconfían al son dulce, acordado,
cuando el cierzo y el ábrego porfían. del plectro sabiamente meneado.

4.1- ¿Qué dos tópicos de la literatura aparecen con mayor contundencia en este
poema?
4.2- Realiza un análisis métrico de la primera estroma. ¿Para qué se utiliza la
diéresis en la métrica?
5-A continuación leerás un poema de San Juan de la Cruz. En él aparece un gran
número de símbolos que posteriormente analizaremos.
Noche oscura 7- El aire del almena
1- En una noche oscura cuando yo sus cabellos esparcía,
con ansias en amores inflamada, con su mano serena
¡oh, dichosa ventura!, en mi cuello hería
salí sin ser notada y todos mis sentidos suspendía. 35
estando ya mi casa sosegada.
8- Quédeme y olvídeme.
2- A oscuras y segura, El rostro recliné sobre el Amado.
por la secreta escala disfrazada, Cesó todo y déjeme
¡oh, dichosa ventura!, dejando mi cuidado
a oscuras y encelada, entre las azucenas olvidado. 40
estando ya mi casa sosegada. 10
5.1-Reyena el siguiente cuadro
3- En la noche dichosa,
interpre-tando a qué realidad
en secreto, que nadie me veía
ni yo miraba cosa, corresponde cada uno de los
sin otra luz y guía
símbolos.
sino la que en el corazón ardía. 15

Símbolo Interpretación

4- Aquesta me guiaba
más cierto que la luz de mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía. 20

5- ¡Oh, noche que guiaste!


¡Oh, noche amable más que la alborada!
¡Oh, noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada! 25 5.2-Señala dónde aparecen en este
poema tanto la vía purgativa, como la
6- En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba, iluminativa y la unitiva.
allí quedó dormido, 5.3-Analiza métricamente la última
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba. 30 estrofa.
6-Busca información sobre la vida de Santa Teresa de Jesús y explícasela a tus
compañeros. (Ampliación).

7- Lee atentamente estos dos poemas. ¿Qué estructura métrica poseen y en qué
tipo de estrofa están escritos?
Amor constante
más allá de la muerte
Definiendo el amo
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Es hielo abrasador, es fuego helado,
sombra, que me llevaré el blanco día;
es herida, que duele y no se siente,
y podrá desatar esta alma mía
es un soñado bien, un mal presente,
hora, a su afán ansioso linsojera;
es un breve descanso muy cansado.

mas no de esotra parte en la ribera


Es un descuido, que nos da cuidado,
dejará la memoria en donde ardía;
un cobarde, con nombre de valiente,
nadar sabe mi llama la agua fría,
un andar solitario entre la gente,
y perder el respeto a ley severa:
un amar solamente ser amado.

Alma a quien todo un Dios prisión ha sido,


Es una libertad encarcelada,
venas que humor a tanto fuego han dado,
que dura hasta el postrero parasismo,
medulas que han gloriosamente ardido,
enfermedad que crece si es curada.

su cuerpo dejarán, no su cuidado;


Este es el niño Amor, este es tu abismo:
serán ceniza, mas tendrán sentido.
mirad cuál amistad tendrá con nada,
Polvo serán, mas polvo enamorado.
el que en todo es contrario de sí mismo.

7.2-Busca en el diccionario el significado de: parasismo, postrera, lisonjera, humor.


7.3- Observa la primera poesía, ¿qué recurso literario está utilizando
constantemente el autor? Fíjate en cómo termina el poema porque allí encontrarás
la clave. Realiza una lista reflejando qué es el amor para Quevedo.
7.4- ¿Por qué crees tú que el autor expresa así su concepción del amor? Explica
con tus palabras si piensas como él.
7.5- Hay un recurso retórico que adquiere mucha
importancia en la segunda poesía y que afecta al
orden natural del discurso. Identifícalo y señala
dónde aparece.
7.6- ¿Con qué metáforas identifica Quevedo: la
muerte, el amor, el otro mundo?
7.7- ¿Cuál es el sentido de la vida según el autor?
¿Qué piensas tú sobre esto?

8- Lee atentamente estos poemas.

Amor impreso en el alma que dura


después de las cenizas
Ya besando unas manos cristalinas, Si hija de mi amor mi muerte fuese,
ya anudándome a un blanco y liso cuello, ¡qué parto tan dichoso que sería
ya esparciendo por él aquel cabello el de mi amor contra la vida mía!
que amor sacó entre el oro de sus minas, ¡Qué gloria, que el morir de amar naciese!

ya quebrando en aquellas perlas finas Llevara yo en el alma, adonde fuese el


palabras dulces mil sin merecello, fuego en que me abraso; y guardaría
ya cogiendo de cada labio bello su llama fiel con la ceniza fría,
purpúreas rosas sin temor de espinas, en el mismo sepulcro en que durmiese.

estaba, oh claro sol invidïoso, De esotra parte de la muerte dura,


cuando tu luz, hiriéndome los ojos, vivirán en mi sombra mis cuidados,
mató mi gloria y acabó mi suerte. y más allá del Lete mi memoria.

Si el cielo ya no es menos poderoso, Triunfará del olvido tu hermosura,


porque no den los tuyos más enojos, mi pura fe y ardiente de los hados,
rayos, como a tu hijo, te den muerte y el no ser por amar será mi gloria.
8.1-Busca en el diccionario el significado de las siguientes palabras: esparcir,
purpúrea, dichoso, hados.
8.2- ¿Qué estructura métrica poseen los siguientes poemas y en qué tipo de estrofa
están escritos?
8.3- Observa la última estrofa del poema gongoriano y explica su significado. Para
conseguirlo tendrás que buscar el mito de Faetón. (Ampliación)
8.4- Analiza el sistema metafórico que utiliza Quevedo. ¿Qué característica
observas?
8.5- Quevedo habla de Lete; busca en una enciclopedia a qué se refiere.
(Ampliación)
8.6- Compara los dos poemas. ¿Podrías encontrar alguna característica común?

9- Clasifica los siguiente poemas según su estructura estrófica en: letrilla, romance,
canción o silva.
Satíra(Quevedo) La más bella niña
(Góngora)
[…] Por matar mata las luces,
y si no le alumbra el sol, Dulce madre mía,
como murciélagos viven 55 ¿quién no llorará,
a la sombra de un rincón. aunque tenga el pecho
Su mula, aunque no está muerta, como un pedernal,
no penséis que se escapó, y no dará voces
que está matada de suerte, viendo marchitar
que le viene a ser peor. 60 los más verdes años
En que se ve tan famoso, de mi mocedad? 48
y en tan buena estimación,
atento a vuestra belleza, Dejadme llorar
se ha enamorado de vos. orillas del mar. 50
No pide le deis más dote 65
de ver que matéis de amor, Váyanse las noches,
que en matando de algún modo, pues ido se han
para en uno sois los dos. los ojos que hacían
Casaos con él, y jamás los míos velar;
de viuda tendréis pasión, 70 váyanse y no vean
que nunca la misma muerte tanta soledad,
se oyó decir que murió. después que en mi lecho
Si lo hacéis, a Dios le ruego sobra la mitad, 58
que gocéis con bendición; Dejadme llorar
pero si no, que nos libre 75 orillas del mar. 60
de conocer al doctor.
A mis soledades voy. es porque lo dicen ellos.
(Lope de Vega)
A mis soledades voy, Sólo sé que no sé nada,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea


donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
dijo un filósofo, haciendo
Ni estoy bien ni mal conmigo; la cuenta con su humildad,
mas dice mi entendimiento adonde lo más es menos.
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo. No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
Entiendo lo que me basta, que los que no son dichosos,
y solamente no entiendo ¿cómo pueden ser discretos?
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio. No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del jüicio


ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente


se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
De cuantas cosas me cansan,
que desde entonces no ha vuelto.
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
En dos edades vivimos
de los peligros de un necio.
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
El dirá que yo lo soy,
y la de cobre los nuestros.
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
¿A quién no dará cuidado,
no caben en un sujeto.
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
La diferencia conozco,
y el valor a lo moderno?
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
Dijo Dios que comería
mi humildad en su desprecio.
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
O sabe naturaleza
por quebrar su mandamiento,
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,


sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,


tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni murmuraron del grande,


y algunos inobedientes ni ofendieron al pequeño;
a la vergüenza y al miedo, nunca, como yo, afirmaron
con las prendas de su honor parabién, ni pascua dieron.
han trocado los efectos.
Con esta envidia que digo
Virtud y filosofía y lo que paso en silencio,
peregrina como ciegos; a mis soledades voy,
el uno se lleva al otro, de mis soledades vengo.
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,


universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,


y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros


cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,


porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,


yo confieso que la tengo
El sueño (Quevedo) Ándeme yo caliente
y ríase la gente (Góngora)
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.
9
Coma en dorada vajilla
¿Con qué culpa tan grave, el príncipe mil cuidados,
sueño blando y süave, como píldoras dorados;
pude en largo destierro merecerte, que yo en mi pobre mesilla
que se aparte de mí tu olvido manso? quiero más una morcilla
Pues no te busco yo por ser descanso 5 que en el asador reviente,
sino por muda imagen de la muerte. y ríase la gente. 16
Cuidados veladores
hacen inobedientes mis dos ojos Cuando cubra las montañas
a la ley de las horas: de blanca nieve el enero,
no han podido vencer a mis dolores 10 tenga yo lleno el brasero
las noches, ni dar paz a mis enojos. de bellotas y castañas,
Madrugan más en mí que en las auroras y quien las dulces patrañas
lágrimas a este llano, del rey que rabió me cuente,
que amanece a mi mal siempre y ríase la gente. 23
temprano;
y tanto, que persuade la tristeza 15 Busque muy en hora buena
a mis dos ojos, que nacieron antes el mercader nuevos soles;
para llorar, que para verse sueño. yo conchas y caracoles
De sosiego los tienes ignorantes, entre la menuda arena,
de tal manera, que al morir el día escuchando a filomena
con luz enferma vi que permitía 20 sobre el chopo de la fuente,
el sol que le mirasen en Poniente. y ríase la gente. 30

9.1- Explica de qué trata cada uno de estos poemas.


9.2- ¿Cuál te ha gustado más? Razona tu respuesta.
10- Observa los siguientes de textos de Quevedo:

Las edades de las mujeres


De quince a veinte es niña; buena moza
de veinte a veinticinco, y por la cuenta
gentil mujer de veinticinco a treinta.
¡Dichoso aquel que en tal edad la goza!

De treinta a treinta y cinco no alboroza;


mas puédese comer con sal pimienta;
pero de treinta y cinco hasta cuarenta
anda en vísperas ya de una coroza.

A los cuarenta y cinco es bachillera,


ganguea, pide y juega del vocablo; 10
y cumplidos los cincuenta, da en santera,

y a los cincuenta y cinco echa el retablo. Muestra lo que es una mujer despreciada
Niña, moza, mujer, vieja, hechicera, Disparado esmeril, toro herido,
bruja y santera, se la lleva el diablo. fuego que libremente se ha soltado,
osa que los hijuelos le han robado,
rayo de pardas nubes escupido.

Serpiente o áspid, con el pie oprimido;


león que las prisiones ha quebrado;
caballo volador
desenfrenado;
águila que le
tocan a su nido.

Espada que
Mujer puntiaguda con enaguas la rige loca
Si eres campana, ¿dónde está el badajo? mano;
Si pirámide andante, vete a Egipto; pedernal
si peonza al revés, trae sobre escrito; sacudido del
si pan de azúcar, en Motril te encajo. acero; 10
pólvora a
Si chapitel, ¿qué haces acá abajo? 5 quien llegó
Si de disciplinante mal contrito encendida
eres el cucurucho, y el delito, mecha.
llámente los cipreses arrendajo.
Villano rico
Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas? con poder
Si cubilete, saca el testimonio; 10 tirano,
si eres coroza, encájate en las viejas. víbora, cocodrilo, caimán fiero,
es la mujer, si el hombre la desecha.
Si buida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.
10-Forma equipos y realiza un debate sobre la misoginia. Crees que se da o no en
los textos anteriores.
10.1- Después analiza críticamente el siguiente documento. (Ampliación)

¿ES SEXISTA LA
PUBLICIDAD?
1-¿Promueve modelos que
consolidan pautas
tradicionalmente fijadas para
cada uno de los géneros?
2-¿Fija unos estándares de
belleza femenina considerados
como sinónimo de éxito?
3-¿Ejerce presión sobre el
cuerpo femenino a través de
determinados tipos de
productos?
4-¿Presenta el cuerpo de las
mujeres como un espacio de imperfecciones que hay que corregir?
5-¿Sitúa a los personajes femeninos en una posición de inferioridad y
dependencia?
6-¿Excluye a las mujeres de las decisiones económicas de mayor
relevancia?
7-¿Aleja a las mujeres de los espacios profesionales prestigiados
socialmente y, por el contrario, les asigna los roles de limpieza, cuidados y
alimentación familiar?
8-¿Niega los deseos y voluntades de las mujeres y muestra, como
“natural”, su adecuación a los deseos y voluntades de las demás personas?
9-¿Representa al cuerpo femenino como objeto, esto es, como valor
añadido a los atributos de un determinado producto; como su envoltorio, en
definitiva?
10-¿Muestra a las mujeres como incapaces de controlar sus emociones y
sus reacciones, “justificando” así las prácticas violentas que se ejercen
sobre ellas?
A todas las mujeres para que no toleren en sus 
relaciones, tanto públicas como privadas, ninguna 
afrenta a su dignidad e integridad, sumándose a la 
defensa de cuantas iniciativas tiendan a la 
erradicación de la Violencia de Género.”