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LEONARDO BOFF

Memorias de un teólogo de la liberador


Conversaciones con
LEONARDO BOFF
Memorias de un teólogo de la liberación
Conversaciones con
Christian Dutilleux

o
s
índice
Director Editorial: Juan González Alvaro
Editora: Constanza Aguilera Carmona
Diseño de la colección: Paniagua & Calleja
Fotos de cubierta: Agencia Efe

Título original: Je m 'explique


Traducción del francés: Pilar González Rodríguez

Reservados todos los derechos. No se permite reproducir, almacenar en sis-


temas de recuperación de la información ni transmitir alguna parte de esta publi-
cación, cualquiera que sea el medio empleado —electrónico, mecánico, fotoco-
pia, grabación, etc.—, sin el permiso previo de los titulares de los derechos de la
propiedad intelectual.
Prólogo 9
1. Un pionero en el alma 13
2. ¡Liberad la teología! 23
3. La insurrección de Jesús 45
4. De Marx a Lula 61
5. Brazo de hierro con el Vaticano 73
6. Por un cristianismo pluricultural 97
Impreso en España
Printed in Spain 7. La ecología según san Francisco 111
ES PROPIEDAD
© Deselée de Brouwer, 1996
© De esta edición: Espasa Calpe, S. A., 1997

Impresión: BROSMAC, S. L.

Depósito legal: M. 32.601-1997


ISBN: 84-239-9916-5

Editorial Espasa Calpe, S. A.


Carretera de Irún, km 12,200. 28049 Madrid
Prólogo

Desde lo alto de la montaña de Tijuca hasta orillas de la inmen-


sa playa de Barra, en Brasil, se despliega una cascada de colinas ver-
des que llaman el Valle Encantado. En la parte más alta, una cons-
trucción abovedada se agazapa en un espeso bosque. Su fachada de
cemento, deteriorada por la humedad, mira al mar que se extiende
al pie del valle. Desde aquí la vista es fascinante. A esta altura
—unos cuatrocientos metros— el clima cambia incesantemente. Las
borrascas suceden a los chaparrones, los claros son barridos a menu-
do por descargas de lluvias torrenciales. La naturaleza muestra en
este lugar toda su generosidad y su fuerza primitiva. Es la reina
absoluta. Sin embargo, hablamos del corazón de Río de Janeiro, ciu-
dad de ocho millones de habitantes.
Dentro de la casa, el espacio del salón resiste a duras penas el
asalto de los libros. Están por todas partes. Una maraña de peque-
ñas estanterías ha tratado de canalizar la marea de papel, pero dece-
nas de fascículos, revistas y periódicos han conseguido ya deslizar-
se por las mesas y los amplificadores empujando así hacia lo alto de
las paredes algunos cuadros ndifáo, san Francisco y un tocado indio.
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Por una puerta entreabierta se descubre una cocina recientemente raímente en los libros, habla saboreando las palabras. Con deleite
sacrificada para acoger cajas de cartón y estanterías que también y glotonería.
aparecen ya abarrotadas. La invasión parece proceder de una peque- Según él, la teología es ante todo preguntarse «lo que Dios tiene
ña habitación trasera donde una obesa biblioteca incuba un ordena- que ver con...». ¿Con qué? ¡Con todo, naturalmente! En veinticin-
dor instalado frente a la ventana. Este campo atrincherado entre co años, Leonardo Boff ha publicado alrededor de cincuenta obras
murallas de libros, con vista al Valle Encantado y al mar infinito, es —muchas de ellas han sido traducidas—, ha pronunciado miles de
el nuevo refugio de uno de los teólogos más polémicos y fecundos conferencias, concedido entrevistas e impartido cursos.
de estos últimos años: Leonardo Boff. Frente al Vaticano, demasiado romano y autoritario para su
«¡Cállese hasta nueva orden!», esa fue, en esencia, la orden ter- gusto, defiende la diferencia de una Iglesia latinoamericana, fruto
minante que el Vaticano dirigió a Leonardo Boff en mayo de 1985. del cruce del mensaje de Cristo y las culturas locales, una Iglesia
Semejante condena al silencio es muy rara en la Iglesia. Roma espe- igualitaria y fraternal, en la que los pobres sean sujetos de su propia
raba con ella amordazar a un rebelde y debilitar la teología de la liberación, una Iglesia ecuménica impregnada por los cultos africa-
liberación elaborada por un puñado de teólogos —entre ellos Leo- nos, la tradición india y el catolicismo medieval. Después de su rup-
nardo Boff— y practicada por millones de cristianos de América tura con la jerarquía —«nunca he abandonado la Iglesia, sólo un
Latina. Fray Leonardo se calló. Pero su silencio provocó una enor- puesto», insiste— Leonardo Boff explora también nuevos horizon-
me agitación entre las filas de la Iglesia. «Recibía a diario más de tes teológicos, como la elaboración de una ecología cristiana inspi-
cien cartas de apoyo», me cuenta ahora. De este modo, contra su rada en san Francisco de Asís.
voluntad, la represión vaticana dio una enorme publicidad a las tesis Contemplativo declarado, lamenta cada día de su vida trepidan-
del brasileño. En vísperas de la Pascua de 1986, el Papa le devolvió te la invención de la agenda y el ritmo al que se rellena la suya: con
el derecho a la palabra. Separado progresivamente de todos los pues- meses de adelanto. Comunidades de base, periódicos, partidos polí-
tos de responsabilidad que ocupaba en la Iglesia y con sus escritos ticos y universidades de Brasil, del resto de América Latina y de
sometidos a una censura cada vez más rígida, en junio de 1992, des- Europa le invitan, le consultan, le piden escritos, esperan su pala-
pués de treinta y cinco años, Leonardo Boff decide dejar la orden bra. En la actualidad, el teólogo se ha convertido en profesor en Río,
franciscana y el ministerio de la Iglesia. además de predicador cosmopolita. El tiempo de silencio está muy
«Cambio de trinchera pero no de guerra», escribe por entonces lejos.
a sus amigos. Boff sigue siendo un teólogo católico pero desde este
momento quiere actuar fuera de los círculos eclesiásticos. Su larga
batalla dentro de la institución se termina, «porque todo tiene un
límite», reconoce él.
Dos años más tarde, Genesio Darcy —su verdadero nombre—
aparece como un cincuentón feliz que, a través de sus grandes
gafas, contempla el mundo con divertido entusiasmo. Su entona-
ción jovial de narrador de cuentos y su barba blanca evocan más la
imagen de un Papá Noel que la de un austero teólogo. Inmerso lite-
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Un pionero en el alma

—Desde hace más de veinte años, Leonardo Bojf, es usted uno


de los teólogos latinoamericanos más influyentes, símbolo en el
mundo entero de la teología de la liberación. Pero, después de su
conflicto con Roma, después de dejar el ministerio de la Iglesia y la
orden franciscana en 1992, ¿qué ha cambiado para usted?
—¡No han cambiado en la práctica ni mi compromiso, ni mi tra-
bajo! Las iglesias me invitan constantemente a dar cursos y conferen-
cias, a participar en debates. ¡Más que antes incluso! Sigo escribien-
do. En 1994 publiqué en Brasil tres obras, dos de reflexión y una de
conversaciones con mi amigo fray Beto. En 1993 viajé a Europa y,
durante dos meses, fui recibido en todos los países, desde España a
Noruega, donde encontré auditorios muy animados de mil o dos mil
personas. Además, ocupo la cátedra de Ética de la Universidad del esta-
do de Río de Janeiro y continúo a la vez con mi trabajo de teólogo.

—¿Es un trabajo solitario?


—No, en absoluto. ¡Millones de cristianos de mi continente me
han ayudado a formular mi pensamiento! En primer lugar, deseo ren-
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dirles homenaje, elogiar su lucha. No puedo olvidar, en especial, a con humor mi amigo fray Beto, ¡no he dejado la Iglesia para con-
todos esos seres anónimos gracias a los cuales he podido caminar, vertirme en directivo de Coca-Cola sino para continuar mi trabajo
progresar; a todos aquellos que me han sostenido con su humanidad más libremente!
y con su fe auténtica. Por ello, recuerdo a los habitantes de la comu- Desde entonces, mis amigos siguen siendo mis amigos y los que
nidad San Juan Bautista de Petrópolis, en la que viví y trabajé duran- no me apreciaban tienen aún más razones para no apreciarme. En
te mucho tiempo. Era un enorme poblado chabolista donde todo el octubre de 1993, se reunieron 3.000 representantes de las comuni-
mundo vivía rodeado por montones de basuras que constituían su dades eclesiales de base de todo Brasil. Por aquella época, yo esta-
única fuente de ingresos. Allí participé de la vida de la comunidad, ba dando unas conferencias en Suiza. Un amigo me telefoneó:
en sus luchas y esperanzas. ¡Cuántos hombres y mujeres oprimidos «Aquí, los militantes gritan tu nombre y te reclaman. ¡Si no vienes
por un sistema inhumano, pero que, sin embargo, encuentran un sen- pronto esto va a desembocar en una revuelta!» Así que tuve que
tido a la vida y recrean la esperanza día a día, participando en las irme de Suiza para reunirme con esta asamblea en la que participa-
comunidades de base y los movimientos populares, en la lucha por ban más de cien obispos. En aquel momento, yo sentí, muy profun-
la tierra, en la defensa de los indios y la protección de la selva ama- damente, que recibía una especie de nueva ordenación en el mi-
zónica he conocido en este inmenso Brasil! Entre ellos hay confe- nisterio de la Iglesia popular. Hace poco he pronunciado una
sores, sabios maestros y mártires. conferencia en Sao Paulo con ocasión de una reunión de obispos de
¡Cuántos misioneros, llegados de Italia, España, Francia o de América Latina. Estos dos acontecimientos constituyen signos de
otros lugares, he conocido también en las favelas de Río, de Sao que la Iglesia progresista ha comprendido perfectamente que yo no
Paulo y de Recife, en el corazón de la selva amazónica, totalmente he dejado la Iglesia, solamente he dejado un puesto, una función...
entregados a los pobres, arriesgando su vida en el proceso de huma-
nización y de liberación de estos últimos ocupantes de la tierra! Han —No parece lamentarlo y, sin embargo, ha pasado usted casi
dejado atrás sus países, han renunciado a sus culturas para exponerse toda su vida en la Iglesia...
a mil peligros sin endurecerse y sin perder su ternura. Ellos son mis
—¡Sí, sí! ¡Entré siendo un crío y salgo con barba blanca!
compañeros de viaje y, en muchos casos, mis maestros.
Pasé mi infancia en el sur de Brasil. Mis abuelos eran inmi-
grantes. Habían venido de Feltre y de Seren del Grappa, en el norte
—¿Ycómo han reaccionado ellos ante su salida de la Iglesia?
de Italia, y se instalaron en Guaporé, en el extremo sur de Brasil.
—He recibido cientos de testimonios de simpatía. El presiden- Las razones que les llevaron a emigrar de Italia, entonces en plena
te de la Conferencia Episcopal brasileña, monseñor Luciano Men- expansión industrial, todavía existen hoy aquí, entre nosotros, donde
des de Almeida, ha defendido públicamente mi contribución teo- nuestro sistema social rechaza continuamente a aquellos que se con-
lógica y ha pedido a las comunidades de base y a las personas sidera molestos, demasiado numerosos. Se convierten en víctimas.
ligadas a la teología de la liberación que no se desanimen. Todos Aunque yo me considero un privilegiado, he experimentado direc-
mis allegados han comprendido mi actitud. Algunos se pregunta- tamente esta injusticia en mi familia. En los años treinta, mis padres
ban, incluso, cómo había podido resistir tanto tiempo a las presio- llegaron a Concordia, en el estado de Santa Catarina. Esta región,
nes del Vaticano. Otros temían que perdiera la fe pero, como dice situada un poco más al norte, se encontraba todavía casi virgen en
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esa época. Allí vivía una tribu de indios guaranís, los kaigangs, en comenzaron los problemas con las autoridades doctrinarias de la
medio de selvas y valles fértiles. Iglesia...
Durante el transcurso de todo esto, soporté luchas y sufrimien-
—Por tanto, sus padres eran colonos... tos. Pero no puedo olvidar tampoco la alegría serena de contribuir
al nacimiento de una nueva manera de ser de la Iglesia y de com-
—Sí, y junto a otros, fundaron su pueblo, roturaron y plantaron.
partir un poco la pasión de mi pueblo.
Después de construir sus casas, levantaron una capilla y una escue-
la en madera rústica. En esta pequeña comunidad, mi padre desem-
—¿Cómo surgió su vocación?
peñaba a la vez el papel de maestro, de sacristán, de farmacéutico,
de partero y de juez de paz. Es la persona que más me ha influido —Yo jamás pensé en ser sacerdote. De hecho, en mi familia
en la vida. De él, he heredado ese fuego interior, esa exigencia sin existía una sana tradición anticlerical. Una preciosa herencia que
la que un intelectual se convierte pronto en un mediocre. todos han conservado hasta el día de hoy...
Como el mayor de una familia de once hijos, yo le acompañaba
a todas partes. También iba a llevar el trigo al molino. Esta tarea era —«¿Una sana tradición anticlerical?» ¡Es una extraña afir-
muy dura en el invierno, muy riguroso en la zona. En el helado ama- mación viniendo de un teólogo!
necer, a veces incluso bajo la nieve, salía a caballo y necesitaba entre —No, simplemente hay que situarse en el contexto de la época.
tres y cuatro horas para llegar al molino más cercano. Mi padre era un pionero. Estuvo a punto de convertirse en jesuita
Mi madre era una mujer analfabeta, llena de sentido común. pero, terminados sus estudios clásicos y de filosofía, prefirió tomar
Mientras mi padre enseñaba, ella trabajaba en el campo, se ocupa: parte en la colonización italiana del estado de Santa Catarina. Allí
ba de los pollos, los cerdos, las vacas y organizaba la casa con su se encontró con algunos religiosos, frailes alemanes, todos ellos muy
retahila de niños. autoritarios. Descendiente de italianos, mi padre ejercía cierta opo-
¡El niño de pies desnudos que yo era entonces, el pequeño des- sición hacia ellos y no vacilaba en criticarlos. Frente al poder de
cendiente de inmigrantes italianos, ardía en deseos de trabajar y de aquellos religiosos, defendía a los campesinos de la región, a los
desarrollarse, de evolucionar! Después he recorrido un largo cami- pobres y a los indios empujados por la colonización. Los últimos
no, atravesando poco a poco las diferentes etapas del crecimiento supervivientes de los kaigangs se veían constantemente amenaza-
humano. Como en mi casa sólo se hablaba el italiano dialectal del dos de muerte o de expulsión por los colonos que invadían sus tie-
Véneto, no aprendí el portugués hasta los diez años. Llegaron a rras y por la Iglesia, que poseía allí un territorio enorme. Lo que
continuación los estudios primarios y secundarios, el latín, el grie- sucedió entonces en aquella región constituye una tragedia que habrá
go, la filosofía, la teología, hasta el doctorado en la Universidad de que contar detenidamente algún día. En cierta época, el vicario de
Munich. la zona quiso incluso expulsar a toda la población. Como mi padre
A partir de los años setenta, me sumergí en la pastoral popular, se opuso, ¡le amenazó con la excomunión!
en los ambientes pobres y en ellos descubrí la lógica perversa del En casa reinaba por entonces un estado de espíritu liberal. Como
sistema capitalista, dependiente y productor de la miseria de las maestro de la escuela, mi padre disponía de una biblioteca que reu-
masas. Participé en la elaboración de la teología de la liberación. Y nía unas dos mil obras. Los colonos de aquellos tiempos sólo habla-
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ban italiano o alemán, mejor dicho, véneto y bávaro. Sin embargo, época. Pero se había pronunciado una palabra y mi vida estaba
mi padre les animaba a leer en portugués. Después del rosario del trazada...
domingo, obligaba a todas las familias a llevarse un libro en présta-
mo. A continuación, organizaba una reunión donde los adultos acu- —¿Por qué eligió la teología?
dían a contar las historias que estaban leyendo y a practicar así el
—Siempre me he sentido atraído por la actividad intelectual.
portugués. Más tarde, instaló una radio en una casa, para que la
Cuando comencé a estudiar teología, descubrí un verdadero desafío
gente aprendiera la lengua escuchándola. Cuando alguien rechaza-
para el pensamiento. ¿Cómo abordar los problemas concretos del
ba el ofrecimiento, mi padre instalaba la radio en un poste vecino,
pueblo, el hambre, el subdesarrollo? ¿Cómo entender la Iglesia en
colocaba una batería y mantenía el aparato encendido permanente-
un mundo tan negativo, tan atroz, tan «antimundo»? De hecho, todo
mente.
ser humano es un teólogo. Toda persona se enfrenta a las preguntas
También se dedicó a alfabetizar adultos durante muchos años.
últimas: ¿de dónde vengo?, ¿adonde voy?, ¿qué sentido tiene el su-
Los niños iban a la escuela por la mañana, los adultos por la tarde y
frimiento, especialmente el sufrimiento de tantos inocentes?, ¿qué me
por la noche. En esta ocasión, se enfrentó una vez más a los reli-
espera tras la vida? Al reflexionar y llevar estas preguntas hasta sus
giosos que querían que los colonos continuasen hablando solamen-
últimas consecuencias, creo que verdaderamente hacemos teología.
te alemán o italiano y viviendo un cristianismo más conservador. Él,
Y, en el transcurso de esta evolución, descubrimos que la realidad
en cambio, se mostraba más crítico. Por lo tanto, nos educó en una
tiene sentido, pese a todos los contrasentidos. Después, ligamos esta
perspectiva más evangélica que eclesiástica, dentro de este espíritu
realidad a lo que las religiones llaman Dios. El teólogo profesional
de pioneros. En este sentido hablo yo de tradición anticlerical.
como yo es, simplemente, un especialista en todas estas preguntas.

—Sin embargo, usted decidió hacerse sacerdote...


—¿ Y los franciscanos? ¿Cómo dio con ellos?
—Sí. Con relación a esto, recuerdo perfectamente una fecha:
—¡No tuve elección! Cuando quise entrar en el seminario menor,
el 9 de mayo de 1949. Ese día llegó un sacerdote al pueblo, un hom-
sólo los franciscanos tenían una escuela en una ciudad cercana, en
bre de Río. Nos habló de vocaciones para el sacerdocio, de san Fran-
Lúceme. Su enseñanza parecía más abierta que la de los misioneros
cisco, de san Antonio, de la grandeza de ser otro Cristo en la tierra
de la región. ¡Mi hermano Clodovis se hizo servita porque los padres
y concluyó: «El que quiera convertirse en sacerdote que levante la
servitas recorrían la región reclutando jóvenes! El año en que Clo-
mano.» Yo había escuchado atentamente. ¡Sentí dentro de mí un
dovis les siguió, ¡yo me libré porque estaba de vacaciones!
increíble calor! Me ardía la cara con un fuego que había transfor-
mado en una eternidad el corto espacio de tiempo transcurrido entre
—¿No sabía usted nada de los franciscanos antes de entrar en
la pregunta y la respuesta. ¡Alguien en mí levantó la mano! Toma-
ron nota y avisaron a mi padre. Después, en casa, lloré por haber el seminario?
actuado así. ¿Por qué ser sacerdote, yo, que quería ser camionero? —Poca cosa, a decir verdad. Los sacerdotes de la región eran
A mi juicio, era la vocación más sublime: conducir y dominar aque- todos franciscanos así que, por lo general, aquel que quería ser cura
llos monstruos que parecían a nuestros ojos los camiones de la se hacía franciscano.
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—Algunos de ellos influirán en su trayectoria... gía brasileña. Ellos me enseñaron a concebir la teología como un
acto creativo y no como una simple repetición de la tradición. En
—Yo seguí la formación clásica de un aspirante al sacerdocio. resumen, me ha influido más su entusiasmo que el contenido de su
Entré en el seminario menor a los once años para seguir mis estu- teología.
dios humanísticos de griego y latín, después filosofía y teología. Tres
hombres me marcaron decisivamente durante estos años. Primero, —¿Encontró el mismo entusiasmo en Alemania?
Paulo Evaristo Arns, que se convirtió desde entonces en cardenal
arzobispo de Sao Paulo. En 1954, regresó de Francia, donde se había -—Cuando llegué a Munich en 1965, me quedé muy sorprendi-
formado en historia antigua del cristianismo y en pedagogía. Nos do de encontrar una teología alemana casi al mismo nivel que la teo-
inició en los métodos más avanzados de la época sobre la participa- logía que hacíamos en Petrópolis. Evidentemente, la teología en Ale-
ción y el trabajo en grupos. Lo tuve como profesor a la edad de trece mania se mostraba más abierta. En el tercer ciclo, viendo que no
y catorce años en Sao Paulo y, después, nuevamente, en la comuni- tenía ya gran cosa que aprender, pasé a la filosofía y preparé mi tesis
dad franciscana de Petrópolis, donde ejercía como profesor de estu- en teología participando sólo en algunos seminarios. Consideraba
dios teológicos. En aquella época, enseñaba a todo el mundo canto todo esto muy repetitivo. Viví cuatro años y medio en Alemania,
gregoriano y nos obligaba a cantar a diario. Me influyó mucho, era donde estuve a menudo con Karl Rahner que, en mi opinión, es el
mi maestro más cercano, el que me animó a ir a estudiar a Europa. teólogo católico más importante del siglo. También conocí a algu-
nos grandes intelectuales protestantes, sobre todo Pannenberg y Von
Mi segundo maestro, Constantino Koser, era entonces el conse-
Rad.
jero principal de la Conferencia Episcopal y el teólogo brasileño más
conocido en el extranjero. Tenía una formación más alemana, más
crítica. Enviado a Roma, donde se convirtió en el Superior General —Y la teología de la liberación...
de la Orden, fue él quien impulsó la gran reforma de los francisca- —Fue allí, en Alemania, donde comencé a elaborar lo que pron-
nos. Bajo su influencia, leí prácticamente a todos los grandes maes- to llamamos «teología de la liberación». En los dos últimos años de
tros de la Edad Media, todas las obras de san Buenaventura, de Duns mi estancia en Alemania, 1968 y 1969, organicé algunas reuniones
Escoto y de Tomás de Aquino. En nuestros seminarios, leíamos con una quincena de brasileños que estudiaban en Europa ciencias
todos los textos en latín y discutíamos en esta lengua, que hablába- políticas, sociología e historia. Nuestros encuentros tuvieron lugar
mos como el portugués. en el convento de Garnstock, en la frontera entre Bélgica y Alema-
La tercera persona que me ha marcado es monseñor Bonaven- nia, cerca de Aix-la-Chapelle. En esta comunidad vivían, junto a los
tura Kloppenburg. Ahora se ha vuelto muy conservador, de extrema hermanos alemanes, algunos brasileños. En aquellas reuniones tra-
derecha, pero en aquella época era el único teólogo brasileño que tábamos de dar forma a un pensamiento latinoamericano partiendo
había participado en el Concilio Vaticano II. Fue él quien me dio a de las contradicciones de la realidad local. Trabajábamos con una
conocer las innovaciones teológicas del Concilio. Yo fui su secreta- perspectiva de revolución. Uno de los principales polos de reflexión
rio particular y, más tarde, su sucesor a la cabeza de la editorial se encontraba entonces en Perú con Gustavo Gutiérrez. Al volver a
Vozes y en la cátedra de Teología de Petrópolis. Brasil en 1970, comencé a escribir Jesucristo Liberador, ya con la
Estos hombres eran entonces los grandes nombres de la teolo- perspectiva de la liberación...
22 LEONARDO BOFF

—¿Cómo vivió este regreso a su tierra?


—¡Muy mal! Atravesé una profunda crisis de identidad. Des-
pués de vivir durante cinco años en Europa sin volver a Brasil, me ¡Liberad la teología!
sentí profundamente escandalizado, conmocionado por la pobreza
y la miseria. Cuando se viene de un país rico que no sabe de seme-
jantes diferencias sociales, se es especialmente sensible a los niños
de la calle y a los mendigos. Inmediatamente pensé que había que
cambiar esa realidad. Yo venía con el bagaje de una lectura crítica
de la sociedad, de una tradición marxista, pero necesitaba esa inmer-
sión en la realidad que produce un conflicto existencial. No obstan-
te, la crisis interior se desencadenó en julio de ese año. Fui a predicar
en un retiro espiritual de los agentes pastorales de la Amazonia, en
Manaos, y allí me di cuenta de que mi discurso no les afectaba, que
no llegaba hasta ellos. Algunos habían viajado una semana en barco,
cinco días a caballo y diez días a pie para reunirse con los demás.
Contaban la miseria de la población ribereña, de los indios, de los
recolectores de caucho. Cuando comencé a hablar, mis ideas me —Era a comienzos de los años setenta. En plena transforma-
parecieron muy europeas. De pronto, comprendí que me había ción postsesenta y ocho, reunió usted a varios amigos para hacer
quedado sin discurso. Mi palabra había enmudecido. Mi saber teo- teología. ¿No se sentía un poco perdido en medio de toda esa agi-
lógico se había evaporado, mi tesis de seiscientas páginas sobre la tación ?
Iglesia como sacramento tenía que reescribirse, reeditarse, repen- —En absoluto. Nuestra búsqueda teológica se acercaba, llega-
sarse...
ba al corazón de la revuelta estudiantil y a los jóvenes en general.
Viví todo esto como una crisis personal pero, en realidad, era la En aquel momento, el movimiento de la contracultura era defendi-
crisis de toda una generación, esa generación que en los siguientes do esencialmente por la juventud hippy. Estos jóvenes vivían como
dos o tres años provocó tantos cambios. una verdadera pasión colectiva la búsqueda de la paz y del amor, del
¿Cómo podía anunciar la muerte y resurrección de Cristo a un sentimiento por encima del ánimo de lucro, de la espontaneidad, de
pueblo que languidecía de hambre, de soledad, de explotación en la amistad y de la fraternidad universal. Los jóvenes probaron pri-
aquella inmensa selva? La teología de entonces no respondía a esta
mero, no lo olvidemos, la liberación sexual, el alcohol y las drogas.
pregunta. Así pues, había que inventar una nueva teología que par-
Después vino la meditación trascendental de Maharishi Mahesch
tiera de esa realidad concreta.
Yogui, el profeta de los Beatles. Finalmente, descubrieron a Jesu-
cristo. Se veía, se admiraba, se amaba a Cristo como a un auténtico
superstar, como aquel que había vivido y predicado lo que ellos bus-
caban: la paz, el amor, la solidaridad, la comunión con Dios. ¡Para
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ellos, Jesús era mejor que un viaje de LSD! Procuraba un placer for- lizar la violencia y traducirla en práctica política. Una vez concien-
midable. Se extraían, entonces, frases de los Evangelios para impri- ciados y organizados, articulados con otros grupos sociales, los
mirlas en las camisetas junto a la figura de Cristo: «Jesús es el Sal- pobres pueden transformar la sociedad en un sentido igualitario y
vador», «El Mesías es el mensaje», «Volvemos a Jesús», «Llegará justo. Muchos cristianos, inspirándose en el Evangelio, se han com-
sin tardanza». prometido con los pobres en un proceso de toma de conciencia y una
Aunque debamos ser críticos ante un movimiento semejante, al práctica que sienta las bases de una sociedad alternativa.
menos era una invitación a repensar la Iglesia y la sociedad. La
sociedad moderna, secularizada y racionalista, había creído respon- —¿De dónde procedían los cristianos comprometidos en esa
der a los problemas fundamentales del hombre por medio de la época?
abundancia económica. Pero ésta se había hecho unidimensional,
por hablar como Marcuse. Había conducido a la esfera individual —Sobre todo de la Juventud Universitaria Católica y de la
las preguntas sobre el sentido de la vida y de la fe. Dios no tenía Acción Obrera Católica. Estas personas y estos grupos experimen-
valor económico y por lo tanto carecía de importancia. Esto supo- taban, por lo general, una fuerte contradicción de clases. Proceden-
nía, sin embargo, olvidar que el hombre busca incesantemente otro tes de la burguesía, se revelaban llenos de idealismo, pero carecían
pan para alimentarse, que intenta descifrar el misterio que rodea su del sentido político necesario para llevar a buen término la libera-
existencia y que se llama Dios. ción popular.
Muchos jóvenes pensaron entonces que Jesús se había conver- Los años sesenta y setenta, por tanto, se caracterizaron por la
tido en prisionero de la Iglesia, de su interpretación eclesiástica y de movilización popular y la aparición de una potente voluntad de cam-
sus dogmas. Jesús había perdido su misterio, había dejado de fasci- bio social. ¡Las reformas no bastaban! Se reclamaba una liberación
nar a los hombres, prisionero, como estaba, de una estructura cerra- de las opresiones históricas que la mayoría sufría desde hacía siglos.
da y asfixiante. Como ellos, teníamos que liberar a Jesucristo, para Existía un movimiento histórico en curso que trascendía nuestros
que pudiese hablar de nuevo, y crear comunidades que serían lla- propios itinerarios personales. Eramos los catalizadores de este
madas, con toda justicia, las comunidades de la Iglesia de Cristo. movimiento preexistente que nos sobrepasaba. Toda la sociología
A partir de los años sesenta, numerosos jóvenes intelectuales y de Fernando Henrique Cardoso —elegido presidente de Brasil— y
toda una gama de movimientos sociales han ido al encuentro de los de Paul Prebisch, la teoría de la dependencia y el educador Paulo
oprimidos para intentar su liberación. Optaron por los pobres, entra- Freiré nos influyeron entonces decisivamente. De este modo, se die-
ron en el «continente de los pobres», asumieron su cultura. El radi- ron las condiciones históricas para el nacimiento de una Iglesia sur-
calismo de izquierda, que ha desembocado en la subversión, en la gida del pueblo, de las clases dominadas. En las comunidades de
violencia armada en el campo y en la guerrilla en las ciudades, fue, base observamos que era la Iglesia la que se diseminaba en la socie-
en el fondo, el fruto de esta revuelta ética no controlada, frente a la dad y no la sociedad en la Iglesia. Las comunidades daban testimo-
injusticia de la realidad. Aquellos que entonces eligieron la acción nio de la presencia de una diáspora cristiana en el tejido social. Ayu-
violenta fueron pronto violentamente reprimidos por los estados dic- daban a constituir las células de una sociedad civil cada vez más
tatoriales. En mi opinión, con la perspectiva de los años, creo que, atomizada y preparaban una nueva forma de convivencia social
si una revolución quiere triunfar, tiene que dominar la revuelta, cana- opuesta a la sociedad burguesa.
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—Usted pensaba en una sociedad alternativa, sin embargo, provocación por los órganos de seguridad y de control policial.
Brasil vivía en plena dictadura. Como las otras disciplinas, la teología no podía hacer todo lo que
—En efecto, entre 1968 y 1974, transcurrieron los años más hubiera querido sino solamente lo que la situación social y ecle-
duros de la dictadura. ¡Había una represión feroz! Todos los que se sial permitía. A pesar de las limitaciones, el mensaje siguió su
movilizaban para sacudirse las cadenas se veían perseguidos por las curso. Muchos cristianos en Brasil, en América Latina y en otras
fuerzas del Estado de Seguridad Nacional y de sus aliados. El poder regiones del mundo comprendieron el significado profundo de este
nos había prohibido incluso publicar la palabra «liberación», ofi- libro que quería reforzar la inspiración evangélica del compromi-
cialmente desterrada de los medios de comunicación por un decre- so para la liberación. La teología de la liberación está construida,
to del ministerio de Justicia. ¡Hasta el mismo Papa era sometido a en gran medida, en torno a la figura de Jesucristo liberador: si
la censura! Cuando utilizaba en un discurso la expresión «Cristo nosotros no predicamos a Jesús como liberador, no predicamos el
liberador», el presentador de la televisión brasileña traducía «Cris- Jesús que los apóstoles conocieron y nos transmitieron. Su obra,
to Redentor». En aquel momento, tras mi retorno de Europa, me su mensaje, su muerte como consecuencia de su compromiso con
ayudó mucho mi entrada en el Instituto Nacional de Pastoral, for- el Padre y con los dones del Reino en la historia y, por último, su
mado por teólogos que actuaban como consejeros de la Conferen- resurrección, que inaugura la liberación en su plenitud, han crea-
cia Episcopal. Una vez al mes, pasábamos una jornada completa do una profunda mística de la solidaridad con los pobres, contra
debatiendo y preparando los textos de la CNBB con sociólogos y su pobreza. Jesús constituye el modelo de comportamiento del cris-
economistas. Nos reuníamos clandestinamente por miedo a la repre- tiano en una sociedad que hay que transformar.
sión militar, viviendo una especie de prisión. Era una labor intelec- En ese momento, también las comunidades de base comenzaron
tual en grupo, no un trabajo solitario. Muchos de los nuestros fue- a representar un papel eclesiológico y político fundamental.
ron encarcelados, como fray Beto, que nos escribía cartas desde la
—¿Cuál fue el punto de partida de esa reflexión?
cárcel; más tarde, serían publicadas en forma de libro.
En este ambiente de vigilancia policial, de secuestros, de tortu- —Partimos, simplemente, de una constatación: las grandes
ras y de asesinatos fue en el que yo escribí Jesucristo Liberador. masas humanas de nuestro continente cristiano viven y mueren en
condiciones inhumanas. Desnutrición, mortalidad infantil, enfer-
medades endémicas, salarios bajos, paro, falta de protección social,
—¿ Y cómo consiguió eludir la censura?
de higiene, de hospitales, de escuelas, de vivienda: carecen de todos
—Yo había impartido un seminario sobre el tema de Cristo los bienes necesarios para asegurar la dignidad mínima de un ser
liberador; después, para desbaratar las sospechas del poder, publi- humano. Habitualmente se llama a esto subdesarrollo. Sin embar-
qué mis conferencias en forma de artículo en una revista de poca go, esta realidad coexiste con la fe cristiana y sus elevados valores:
tirada destinada a los religiosos, una revista muy inocente llama- su hospitalidad, su calor humano, su sentido de la solidaridad, su
da El gran signo. Estos artículos se reunieron más tarde en un inmenso deseo de justicia y de participación, su gusto por la fies-
libro. ¡Pero el autor no pudo decir entonces todo lo que quería ta. Ahora bien, este ethos cultural se erosionaba y se desintegraba
decir! En este contexto de cárcel y opresión, una perspectiva más bajo la presión del mito del progreso capitalista y de su consumis-
socioanalítica habría sido percibida, sin ninguna duda, como una mo elitista.
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La causa determinante de nuestro subdesarrollo —existen otras siones duras experiencias de opresión: el cautiverio de Babilonia y
pero no son tan importantes— es, a mi juicio, el sistema de depen- la esclavitud en Egipto. Los textos que narran estas experiencias son
dencia en que vivimos. Esta dependencia constituye una forma de los pilares centrales de todas las tradiciones. En su origen, la Biblia
opresión y de sumisión introducida en el interior de diversos países refleja el cautiverio babilónico.
periféricos por los representantes de lo que podríamos llamar «el
imperio de los países ricos». Esta dependencia marca todas las mani- —Pero ¿por qué sitúa usted la idea de la liberación como la
festaciones de la vida del mismo modo que marca nuestro sistema esencia, el fundamento de su teología y no sólo como un concepto
económico, la división del trabajo, la política, la cultura e, incluso, más ?
la religión. La única salida para tal situación se encuentra en un pro- —¡Porque es la esencia del Reino! ¡La liberación total, engen-
yecto de ruptura de los vínculos de dependencia y de liberación por drada por la libertad plena, es el don escatológico de Dios! La liber-
medio de un proyecto nacional autogestionado. tad es el poder de realizarse a sí mismo en el marco de su determi-
nación existencial social y política. ¡No hay un camino establecido,
—Cuando publicaba sus primeros libros y animaba sus prime- previamente trazado, para el reino de la libertad! Cada uno debe
ros seminarios, la idea de la liberación flotaba en el ambiente. Se encontrarlo por sí mismo. Sin ese esfuerzo, no encontrará compa-
hablaba de frentes de liberación pero también de liberación de la ñeros de viaje sino, solamente, vasallos o señores. Ser libre es con-
mujer, de liberación sexual, de liberación de los prisioneros políti- quistar el propio corazón. A partir de aquí es posible establecer otro
cos... Prácticamente al mismo tiempo, usted en Brasil y Gustavo tipo de relación. Si esta relación nace en la libertad, siempre será
Gutiérrez, en Perú, lanzaron el término «teología de la liberación». para promover la vida y ensanchar los caminos de la bondad. En la
La elección de esta expresión, emblemática de su corriente de pen- Biblia, encontramos este proceso de liberación vivido por un pue-
samiento, ¿es una concesión al aire de los tiempos o bien el fruto blo. Utilizando las herramientas críticas marxistas, hemos tratado
de su lectura de la Biblia? de leer la realidad social bajo esta perspectiva de la liberación. Nues-
tro primer éxito se produjo en 1968, cuando el episcopado latino-
—¡Las dos cosas! Al principio partimos de una visión crítica de americano reunido en Medellín hizo suyo este discurso como el eje
la sociedad y del desarrollo con sus dos caras: la cara agradable de principal de todos sus documentos. Habíamos conseguido renovar
los países ricos, que absorben los beneficios del desarrollo, y la cara un poco el discurso de la Iglesia.
perversa de los países pobres. En esta perspectiva, todo intento de
«desarrollar el subdesarrollo» se consideraba condenado al fracaso.
—Pero en 1968, usted estaba todavía en Europa. ¿Quién ejer-
La única alternativa era la liberación. No la libertad, en el sentido
ció entonces influencia sobre los obispos ?
del discurso europeo. En Europa, la libertad es un derecho del ciu-
dadano, un beneficio social. Aquí, la libertad está prisionera. La libe- —Gustavo Gutiérrez. De todas formas, todavía no había produ-
ración se concibe como la acción que va a crear la libertad. cido una teología escrita en aquel momento, sólo una reflexión oral.
Así pues, por un lado, hemos partido de la sociología crítica. Por También en su país, la represión censuraba las publicaciones. Por lo
otro, de la Biblia, ya que el tema de la liberación es recurrente a lo que a mí se refiere, después de la publicación de Jesucristo Libera-
largo de las Escrituras. El pueblo judío también conoció en dos oca- dor, tuve que esconderme durante una semana, la policía me busca-
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ba. Lo más importante era que nosotros dos uníamos nuestras res- tura se acompaña frecuentemente por la representación de alguna
pectivas reflexiones sobre la liberación a un trabajo permanente con escena bíblica a la que se incorporan elementos de la cultura negra,
las periferias pobres, con las zonas chabolistas. Fue entonces cuan- como la música y los ritmos, y elementos indígenas, como la forma
do comencé a trabajar en las «chabolas del vertedero», la favela más casi mágica de entender la presencia de los santos.
miserable de Petrópolis. En esta región montañosa, situada a una
hora de Río, doscientas familias vivían de la selección y venta de —¿ Cuál era su papel en esta comunidad?
basuras. Cerdos, buitres y humanos se disputaban los desperdicios.
—El de animador. Reunir a estas personas no puede ser un sim-
Yo acudía a esa zona los viernes y los domingos. ple encuentro de amigos, al que se acude para verse de vez en cuan-
Allí, nadie trabajaba fuera; todos vivían del vertedero. Incluso do y después se desaparece. Todo debe estar organizado, ligado a
ganaban más así que trabajando como obreros: recogían las bote- la marcha del pueblo en una continuidad, para ayudar a la forma-
llas, el aluminio, el papel. Algunos se habían especializado en bo- ción de líderes entre ellos, de modo que puedan continuar solos.
tellas de plástico o en chatarra: la seleccionaban y la revendían. Ahora sólo voy a visitarlos, a ver a mis amigos. Tienen su asocia-
Todos ellos vivían, prácticamente, sobre las inmundicias. Hoy en ción de barrio, representantes en los sindicatos e, incluso, un con-
día sigue siendo así pero, gracias a nuestra lucha, hemos logrado cejal.
construir una planta de tratamiento y creado un centro comunitario,
una guardería y una escuela. —Usted describe un trabajo de desarrollo social, pero como teó-
Nuestra primera tarea consistió en decirles: no sois mendigos, logo, ¿qué ha aportado de nuevo, de verdaderamente específico?
sois trabajadores, ¡tenéis que defender vuestra dignidad de trabaja-
dores! De este modo, creamos el primer núcleo para empezar a —La teología de la liberación intenta, al mismo tiempo, anali-
luchar. Levantamos un pequeño centro comunitario construido en zar las causas de la miseria, concienciar a los pobres, organizados
autogestión para celebrar las reuniones. Se comenzaba siempre por y mostrarles que el Reino de Dios se construye en la tierra defen-
una lectura popular de la Biblia, porque ese es el lenguaje que com- diendo la vida, defendiendo sus derechos. Nosotros hemos unido
prende el pueblo. siempre la toma de conciencia y la lectura de la Biblia. Lo primero
que se hace cuando se reúne el pueblo es leer un pasaje de la Biblia.
Comienza a percibir así que Dios escucha los gritos de los oprimi-
—¿Qué es la lectura popular de la Biblia?
dos. En el Éxodo, por ejemplo, Dios les ayuda a liberarse del faraón.
—A partir de una situación de la realidad, se busca un pasaje La gente traslada el mensaje a su vida cotidiana: «¿Quiénes son los
bíblico que lo ilumine, y viceversa. Si los campesinos ocupan una oprimidos? Nosotros. ¿Quién es el faraón? Ellos.» Eligen los textos
tierra y son reprimidos por la policía, la gente busca todos los tex- por sí mismos. Un día, se produjo un desprendimiento de tierras en
tos de los profetas dedicados a la tierra. Ciertos pasajes, que casi las montañas de Petrópolis, después de unas lluvias torrenciales. La
nadie ha leído, sin embargo dicen: «Si tienes hambre toma tu ali- tierra arrastró algunas chabolas y murieron seis o siete personas,
mento de la tierra de la que has sido expulsado.» Y así, el pueblo se enterradas bajo los escombros. Entonces reunimos a la comunidad
alimenta de la Biblia para después luchar mejor, se enfrenta a la poli- y la gente comenzó a leer extractos del libro del Deuteronomio que
cía y algunos mueren por Cristo. En las comunidades de base, la lec- habla del derecho de los pobres (Deuteronomio 24, 17-23); actuali-
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zaron los temas y se identificaron con el pueblo elegido. A través —¿Cuántas comunidades eclesiales de base (CEB), como ésta
del discurso religioso, comenzaron a pensar en su realidad. El pue- del «vertedero», existen hoy en Brasil?
blo desconfía si se parte directamente de un análisis político. La —Más de cien mil, según un libro recientemente escrito después
gente del pueblo no es diestra en el discurso político pero, en cam- de una investigación encargada por la Conferencia Episcopal. Es
bio, domina el discurso religioso y en este ámbito se expresa con una cifra correcta. Y no hay que olvidar los círculos bíblicos: ¡son
soltura. A partir de la Biblia, las comunidades se entregan a una más de un millón! Estos círculos son pequeños grupos que se reú-
crítica de la sociedad, descubren quiénes son los faraones de hoy, nen cada semana para leer la Biblia. Todos juntos discuten sobre la
quiénes son los Anticristos, quién es el dragón que destruye sus vida cotidiana, a partir de las enseñanzas bíblicas. Hoy en día, la
familias. coordinadora nacional de círculos bíblicos agrupa millones de per-
sonas bajo el nombre de Centro de Estudio Bíblico y Ecuménico. A
—¿La teología de la liberación es una manera de aliviar la mi modo de ver, la gran revolución de la actualidad es la lectura
miseria, el dolor de los creyentes? popular de la Biblia. ¡El Vaticano ya no sabe qué hacer ante esto,
porque no puede impedir a la gente leer la Biblia! Las Sagradas
—No sólo. La gente comienza a hacer frente a las autoridades, Escrituras no tienen propietario. Pertenecen a las Iglesias, a todas
a mostrarse más consciente. En la «favela del vertedero», en cuan- las Iglesias, no sólo a la Iglesia católica. Los círculos han desarro-
to se presentaba un problema, la comunidad paraba la selección de llado un método de lectura fantástico, un método materialista. Par-
desperdicios. De esa manera, los camiones no podían descargar y, ten del hecho de que la Biblia es el fruto de la lucha de un pueblo.
en dos días, la recogida de basuras en la ciudad quedaba paralizada. Así, identifican la parte económica, política, ideológica y religiosa
Yo me ponía mi hábito y nos íbamos todos juntos a ver al alcalde. de las luchas de las comunidades, de las mujeres... Buscan lo que se
Pero eran ellos, los del pueblo, los que hablaban. Yo permanecía en encuentra detrás de los textos.
silencio en un rincón. Pero era importante que yo estuviera presen-
te entre ellos, en tanto que hombre de Iglesia. Algunas veces, se —¿ Y la comunidad de base ?
negaban a desplazarse y exigían que el alcalde viniese a negociar
—La comunidad de base suele estar constituida por unas quin-
con ellos al barrio chabolista. Más allá del discurso religioso, comen-
ce o veinte familias. Reúne a varios círculos bíblicos en torno a las
zaban a tomar conciencia de la realidad, a comprender que las cosas
diferentes dimensiones de la vida de la Iglesia: catequesis, sacra-
no son así porque Dios lo quiere, sino que existen causas concretas mentos... Una o dos veces a la semana, estas comunidades se reú-
de la miseria. Después, gracias a su lucha, consiguieron que se cons- nen para escuchar la palabra de Dios, poner en común sus proble-
truyera una planta de tratamiento de basuras, la guardería, la escue- mas y tratar de resolverlos a la luz del Evangelio. Hacen comentarios
la y un campo de fútbol. Hay que verlo, ¡es fantástico! Sin embar- bíblicos, inventan sus oraciones y deciden de forma comunitaria las
go, es una historia banal en Brasil. Se ha producido en cientos de tareas que deben llevarse a cabo. Después de siglos de silencio, el
ocasiones. La liberación surge de esta práctica de reflexionar con el pueblo de Dios toma por fin la palabra, ya no es tan sólo un usuario
pueblo. Después, se hace teología, se elabora un discurso más uni- de su parroquia. Reinventa la Iglesia de Dios en su sentido históri-
versalista, más teórico. co real. Poco a poco, las comunidades se han ido apropiando de los
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instrumentos de análisis que antes estaban monopolizados por luchas sociales y sindicales han permitido la existencia de una
grupúsculos de militantes y de universitarios. Dentro de la comuni- importante legislación social pero, en la actualidad, los sujetos que
dad, también tiene sitio la creatividad litúrgica. El pueblo crea sus estuvieron en el origen de este progreso, los movimientos sociales
ritos, escenifica la palabra de Dios con gran espontaneidad, organiza y los sindicatos, han desaparecido o han sido cooptados, absorbidos
grandes celebraciones con la Biblia rodeada de objetos y alimentos por la gran máquina del consumo. Nuestra lucha consiste precisa-
típicos de la región. En estas situaciones tan intensas, se expresa mente en crear sujetos activos para exigir el nacimiento de una
mejor la fe. sociedad alternativa a la democracia liberal burguesa con su ciuda-
La gran mayoría de comunidades se encuentra con problemas danía individualista. Yo mantengo muchos contactos en Europa, en
de tierras, de salarios, de vivienda a los cuales el capitalismo no da general con asociaciones que trabajan con extranjeros, como los tur-
respuesta. La Iglesia de base ocupa un lugar paralelo al de la Igle- cos y griegos en Alemania, los obreros marginados, los parados.
sia como gran institución. La comunidad es radical en el sentido pro- Nosotros reflexionamos con ellos, comienzan a analizar las causas
pio del término porque va a la raíz de los problemas, muestra al pue- de la opresión y buscan la forma de evitarla. Queremos que nazca
blo cómo es explotado y marginado por el sistema y cómo la gente una democracia participativa basada en esta fuerza social que se
del pueblo constituye el combustible de un progreso que no está manifiesta en mil movimientos, entre ellos, las comunidades de base.
hecho para esa gente sino a sus expensas e, incluso, contra ella. En Estas comunidades tienen una raíz religiosa pero sus frutos no son
conjunto, las comunidades de base reúnen entre ocho y diez millo- sólo religiosos sino también críticos: educan a las personas para la
nes de cristianos militantes. Históricamente, representan la primera participación, para la utilización de la palabra, para la gestión auto-
experiencia de la Iglesia popular que ha tenido éxito. Han dado lugar crítica, lo cual es fundamental. En una comunidad de base hay un
a una nueva forma de Iglesia que, en el fondo, se aproxima a la Igle- momento en el que cada uno debe hacer su examen de conciencia
sia de los Apóstoles y de la tradición. en público, decir los errores que ha cometido. Si no lo hace así,
alguien le dirá: «Tú, la semana pasada, estuviste con la mujer de tu
—¿ Es específicamente latinoamericana este tipo de Iglesia y de vecino.» Se lo dirán a la cara.
práctica que adopta como perspectiva el punto de vista de los
pobres? ¿Sería necesaria también en Europa, por ejemplo, donde
—¿Este tipo de autocrítica pública forma parte del proceso de
los pobres sólo constituyen una minoría de la población ?
liberación?
—Lo más importante es que el oprimido sea el actor de su pro-
—¡Sin duda! La puesta en común es total.
pia liberación, ¡no importa donde viva! La liberación no vendrá de
la Iglesia, ni del Estado, ni de la bondad de la clase dominante. Tal
—Este procedimiento, sin embargo, trae malos recuerdos. Los
perspectiva es radicalmente nueva en la historia del cristianismo.
Tradicionalmente, era la Iglesia la que actuaba. Incluso en la social- campos de reeducación, por ejemplo...
democracia europea, el Estado se presenta como un superpatrón —No, no. Esto es el juego comunitario. ¡La comunidad entera
benevolente que actúa y produce así una enorme masificación de participa! Todos pueden justificarse; lo importante es que aquí hay
consumidores, que ya no son sujetos históricos. En Europa, las que ser auténtico...
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—Para elaborar su teología, parte usted del punto de vista de ha creado una política paternalista de asistencia, una forma de bene-
los pobres y de la experiencia de las comunidades de base... ficencia que no es participativa. El pobre no cuenta para nada pues-
—Sí, la pobreza de la mayoría de nuestro pueblo ha removido, to que es contemplado a través de los ojos del rico. Sigue siendo
ha provocado el sentido cristiano del amor. Nosotros hemos inten- dependiente.
tado responder a este desafío y de este modo ha nacido una nueva Según la visión moderna, la pobreza es, en primer lugar, un pro-
experiencia espiritual. Como la mayoría de las ciencias, la teología blema social. El pobre representa un potencial pero es un potencial
de la liberación es, a la vez, el resultado de una gran intuición y de que no ha sido utilizado, que está subdesarrollado. Por esta razón,
una nueva experiencia de la realidad. Nuestro discurso no es una hay que desarrollarlo por medio de la escuela, a través de la profe-
realidad primera, es un resultado, el resultado de la experiencia de sionalización, integrándolo en el proceso productivo. El papel del
la liberación, que es mucho más rico que la teología de la liberación Estado es crear empleos para estos pobres «sociales».
por sí sola. Para ser válida, nuestra teología debe reflejar el acto de La visión tradicional reconoce al pobre pero niega la dimensión
liberación y enriquecer el proceso de liberación. De no ser así, la colectiva de la pobreza. La visión moderna ve el aspecto colectivo
teología separa e incluso opone la teoría y la práctica, degenera en pero no la dimensión del conflicto. En realidad, el pobre es el resul-
ideología y se aliena. ¡Hablar «de los pobres» no es sólo abordar un tado de mecanismos políticos y económicos que privilegian al capi-
tema como cualquier otro en la agenda de los teólogos! Se trata de tal en relación con el trabajo. Esta relación desigual provoca el con-
adoptar un punto de vista y un horizonte desde los que se interpre- flicto social. El pobre es la víctima del conflicto. Para integrarlo en
tan los demás temas. El pobre es una cuestión social y epistemoló- el proceso productivo, hay que llevar a cabo una crítica de la socie-
gica. ¿Cómo hablar de Dios desde la vida en las favelas sino como dad que produce y reproduce sin cesar las injusticias y las desigual-
de un Dios de la vida? ¿Cómo hablar de Jesucristo a partir de la dades.
mirada de los indios del altiplano peruano sino como de un Jesu-
El tercer punto de vista es el que comparte la teología de la
cristo liberador? ¿Cómo pensar en la Iglesia partiendo de la expe-
liberación. En él se reconoce el potencial de los pobres no para inte-
riencia de las mujeres, siempre víctimas de la discriminación en una
grarlos en la fuerza de trabajo del sistema vigente sino para trans-
cultura masculina, y del celibato sino como en una Iglesia que se
formar el propio sistema. Los pobres, una yez concienciados, orga-
desea liberadora?
nizados por ellos mismos y unidos a sus aliados, pueden transformar
la sociedad para hacerla más igualitaria y más participativa. En tal
—La pobreza existe desde la noche de los tiempos...
sentido, esta perspectiva es liberadora.
—Sí, pero nosotros tenemos que confrontar siempre tres visio- Los pobres nos ayudan a comprender la perspectiva central de
nes de la pobreza: la visión tradicional, la visión moderna y la de la la tradición judeocristiana, que presenta una íntima conexión entre
teología de la liberación. los tres elementos, Dios-Ios pobres-la liberación. Dios es un Dios-
Según la visión tradicional, el pobre es aquel que no tiene, que misterio que habita en una luz inaccesible, pero es un Dios ético que
no posee nada. Debe ser ayudado por los que tienen, por los ricos. escucha el grito de los oprimidos, en Egipto o en cualquier otra cir-
Así nacieron las obras de ayuda a los pobres, en el marco de la Igle- cunstancia. Toma partido contra el faraón y contra los opresores de
sia desde su origen y en el marco del Estado. En consecuencia, se la Historia en favor de los que sufren y claman por la vida.
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—Pero la pobreza varía de un país a otro... lo más bajo de la escala social, no de lo alto. La teología de la libe-
ración nació de una profunda espiritualidad, del reencuentro de los
—¡Por supuesto! Cuando hablamos de pobres, estamos consi-
cristianos con el Señor en los medios pobres. Ha permitido elaborar
derando una realidad colectiva y compleja, la de los grupos margi-
una espiritualidad del compromiso, de la fidelidad a la causa del
nados por su raza, su sexo o su enfermedad, la de las clases enteras
pueblo, de la fidelidad al Evangelio ligado a la justicia. Esta espiri-
oprimidas incluso culturas como las de nuestros indígenas, deses-
tualidad constituye una fuerza en medio de los conflictos y esta fuer-
tructuradas y despreciadas. Tantas realidades conflictivas e injustas,
za es quizá una de las contribuciones más ricas que la teología ofre-
tantos gritos de protesta y tantas exigencias de transformación his-
ce a la Iglesia universal. En mi opinión, la teología de la liberación
tórica.
constituye hoy en día la corriente más fuerte y más viva de la Igle-
En efecto, la liberación depende del grado de opresión que afec-
sia. Ha logrado implicar a la sociedad mundial, a las religiones y a
ta a los que la padecen. En África, la opresión es cultural, tras la
las otras Iglesias cristianas. Sus temas y su vocabulario han sido asu-
desestructuración operada por las culturas blancas colonizadoras.
midos por la propia Iglesia universal y por su magisterio. Pero lo
Ahí, la teología de la liberación debe revalorizar la cultura negra.
más importante es que la teología de la liberación ha sido experi-
En América Latina, la opresión es de orden económico, político y
mentada y vivida por los oprimidos que tienen fe y hacen de ella el
cultural. Se manifiesta en el empobrecimiento de grandes masas de
punto de referencia de sus prácticas liberadoras. Si nosotros no
población. En Europa, la opresión es más personal. Produce sole-
dad, desesperanza, falta del sentido de la vida. Al mismo tiempo y adquirimos este compromiso en favor de los débiles y de las vícti-
en esos mismos lugares, se encuentran poblaciones opulentas que mas, nuestra identidad cristiana no sirve para nada. Si nuestra iden-
viven del disfrute, casi de la lujuria, de los bienes que producen y tidad cristiana es puramente formal, si mantiene las manos limpias
acumulan gracias a la explotación del Tercer Mundo. Para cada una por temor a inmiscuirse en el fango de la Historia, es indigna de
de estas opresiones, existen liberaciones diferentes. Lo importante Jesucristo que tomó partido por los pobres y no tuvo miedo de ser
es articular estas liberaciones para que no entren en conflicto unas perseguido, maldecido y ejecutado en la cruz.
con otras. Contra la opresión, hay que oponer la acción unida de
todos los oprimidos y la de aquellos que asumen su destino en la —La teología de la liberación se ha inspirado a menudo en el
idea de engendrar una sociedad nueva. «Sermón de la montaña». ¿ Cree usted que es posible organizar la
vida en sociedad sobre esta base de las Bienaventuranzas?
—Su reflexión parte, por tanto, de la suerte de aquellos a los —Algunos piensan que las exigencias del «Sermón de la mon-
que habitualmente llamamos los vencidos de la Historia... taña» demuestran que es imposible para el hombre hacer el bien.
—Mi antropología parte, fundamentalmente, del hombre nega- Estas exigencias conducirían al hombre desesperado y convencido
do, humillado, oprimido. Este «no-Hombre» tiene que ser liberado, de su pecado a Cristo, el único que ha cumplido todos los requisi-
tiene que transformarse en el Hombre nuevo de la revelación tos y nos ha redimido. Otros, en cambio, creen que el Sermón pre-
bíblica. Se trata de una antropología profética que revela al Hombre dica en el fondo una moral de buenas intenciones. Dios no mira
vencedor de las teologías y de los sistemas dominantes, el hom- tanto lo que hacemos sino cómo lo hacemos, con interés, obedien-
bre trascendente. Es un cambio radical del punto de vista, parto de cia y de buena fe. Por último, hay quienes opinan que las exigencias
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de Jesús deben ser interpretadas en su contexto histórico. Jesús pre- pobres. Serán los propios pobres. Sólo el pobre puede liberarse y
dica la llegada próxima del Reino de Dios: el tiempo apremia, el liberar a otro pobre. Lo que hace la pobreza inhumana, no es sola-
plazo es urgente. Es el momento de la opción final, la «hora veinti- mente la ausencia de bienes sino, sobre todo, la imagen negativa que
cinco». En este espacio de tiempo anterior al advenimiento de un los pobres tienen de sí mismos, una imagen producida por las cla-
orden nuevo, debemos arriesgar todo y prepararnos. Como las leyes ses dominantes y que el pobre acaba por aceptar. El pobre termina
de excepción, se trata de una moral transitoria, del tiempo de tran- por considerarse un ser despreciable.
sición antes de la catástrofe final, cuando por fin el cielo aparecerá
en la tierra. —¿ Cómo ve usted hoy, con la perspectiva de unos veinte años,
Las tres interpretaciones contienen elementos positivos pero los primeros pasos de la teología de la liberación?
pasan por alto lo esencial, porque parten de que el Sermón es una
forma de ley. Ahora bien, Cristo no vino para predicar una ley radi- —En sus comienzos fue muy iluminista, muy racional. Noso-
cal y severa, ni un fariseísmo perfeccionado. Predicó el Evangelio. tros deseábamos de verdad crear una conciencia política crítica,
Lo que significa una buena nueva: no es la ley la que salva sino el desenmascarar los mecanismos ideológicos del orden establecido.
amor. La ley apenas posee una función humana de orden, difícil- Eramos implacables, iconoclastas. Criticábamos el simbolismo
mente puede crear posibilidades de armonía y de comprensión entre popular y todas las tradiciones como formas de alienación. ¡Eso fue
los hombres. El amor que salva rebasa todas las leyes y lleva al un gran error! Le pongo un ejemplo: para la Iglesia, el bautismo
absurdo a todas las leyes. El amor exigido por Cristo sobrepasa con salva del infierno y «sana» los pecados. Sin embargo, en la religión
mucho la justicia. popular, la gente entiende el pecado en sentido físico. Si un niño está
enfermo, sanará con el bautismo. Si no sana, se le bautiza por segun-
—¿No basta, a su parecer, la justicia? da vez, por tercera... ¡hasta que sane! ¡Cuántas veces he tenido que
bautizar a un niño por segunda vez a petición de los padres! Con una
—La justicia en un sentido clásico es dar a cada uno lo que es negativa, me arriesgaba a sorprender y herir gravemente a los
suyo. Lo «suyo» de cada uno supone, evidentemente, un sistema padres. Tomaban el simbolismo en un sentido literal, no metafísico.
social preestablecido. En una sociedad esclavista, dar a cada uno lo No siempre supimos comprender esto.
que es «suyo» consiste en dar lo «suyo» al esclavo y al amo; en una Después del Concilio, el sacerdote se vio en el deber de dejar su
sociedad burguesa, al patrón y al obrero; en el sistema neocapitalis- posición elitista y mezclarse con el pueblo. Todo se hizo bajo el
ta, dar al magnate lo que le corresponde y también al proletario. Con signo de la secularización. El sacerdote dejó casi todos los símbo-
el «Sermón de la montaña», Cristo introduce una ruptura, sale de los sagrados que llevaba: la sotana, el claustro... Su casa se abrió a
este estancamiento. No predica una justicia que legitime el statu quo la gente. Sin embargo, hoy en día hay que preguntarse si el sacer-
basado en una discriminación entre los hombres. Anuncia una igual- dote no fue demasiado lejos en este sentido, puesto que existen estu-
dad fundamental: todos los hombres son dignos de amor. dios que prueban que el pueblo no está tan secularizado como se
Ya no serán el Estado con su paternalismo, ni las Iglesias con dice. El sacerdote se ha desvestido y ha desvestido a la Iglesia, ha
sus obras asistenciales, ni la misericordia emocional de ciertos sec- hecho que el pueblo tome conciencia y ha destruido en parte la reli-
tores de las clases opulentas los que resolverán los problemas de los giosidad popular. El pueblo se ha retractado pero no se ha conven-
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cido. Se ha sentido herido. Afortunadamente, en la actualidad se pobre, a su papel de actor en la Historia! Para ayudar al pobre, la
comienza a valorar de nuevo estos símbolos. Queremos conocer Iglesia se alia con los poderosos, con aquellos que tienen qué dar a
mejor las tradiciones ancestrales, tan numerosas y tan ricas, y todo los que sólo pueden recibir. Es una Iglesia paternalista que no resuel-
ese cristianismo popular con sus fiestas, sus sanadores, los devotos ve nada. La liberación de los pobres no es fácilmente admisible por
que van de casa en casa, y la literatura de cordel, esos pequeños la teología tradicional ni por la teología moderna. No ha sido ver-
libros de poesía que los trovadores recitan de pueblo en pueblo por daderamente aceptada por el pensamiento universitario ni por las
el interior del país, puesto que ha sido todo eso lo que ha manteni- sociedades industrializadas. La teología de la liberación defiende el
lugar del pobre como un espacio original, propio y fecundo para
do durante siglos la fe de los fieles abandonados por la Iglesia ins-
comprender mejor el mundo, la sociedad, el desarrollo posible, el
titucional.
futuro de la humanidad, la misión de la Iglesia y la naturaleza de lo
divino.
—¿ Cómo reaccionó el Vaticano ante el rapidísimo desarrollo
de las comunidades de base?
—Roma trató de imponer en todas las diócesis que las comuni-
dades de base se agruparan bajo la autoridad de las parroquias. De
este modo, las comunidades de base perderían su autonomía. Ya no
serían el germen de una Iglesia nueva, sino simples instrumentos de
evangelización de los pobres. ¡Como la pastoral de las familias para
la clase media y el Opus Dei para los ricos! Así se conservaría el eje
clerical. El cardenal de Río, por tanto, obligó a todas las comunida-
des a someterse a las parroquias. Pero esta medida no tuvo mucho
impacto porque la parroquia no suele llegar hasta los poblados cha-
bolistas y los periféricos donde las comunidades ejercen una enorme
función social. Actualmente, tenemos dos tipos de comunidades:
unas son parroquiales, otras son más autónomas, más libres.
La Iglesia de la liberación está sometida a una presión enorme
por parte del Vaticano que quiere «encarrilar» nuestra teología
poniendo el acento en la liberación espiritual, la liberación del peca-
do. Esta subjetividad del cristianismo es, en suma, una forma de pri-
vatizarlo. Pero el pecado, para nosotros, es el hambre, la miseria, la
explotación económica. El Vaticano rechaza que el pobre sea el suje-
to de su propia liberación y esto constituye, precisamente, el ele-
mento central de la teología de la liberación. ¡En sus documentos
más recientes, Roma no hace referencia alguna a la dignidad del
3
La insurrección de Jesús

—Jesucristo Liberador, su primer libro, de título hermoso y pro-


vocador, tuvo una gran resonancia en la opinión pública. ¿Por qué
comenzó su itinerario teológico partiendo de la figura de Cristo?
—Mi interés por las actitudes y los comportamientos del Jesús
histórico parte de un presupuesto: en Él se revela lo que hay de divi-
no en el hombre y lo que hay de humano en Dios. Jesús nos enseña
el camino de una total entrega a Dios y a los otros, un amor sin lími-
tes, un espíritu crítico frente a la situación social y religiosa. No sólo
representa la encarnación de la voluntad pura y simple de Dios, tam-
bién propone una cultura de la fantasía creativa que, en nombre de
la libertad de los hijos de Dios, pone en tela de juicio las estructu-
ras sociales. Todo ello debe aparecer y expresarse igualmente entre
sus fieles.

—¿Qué sentido podemos dar a la vida de Jesús?


—Jesús era alguien vacío de sí mismo. Por esa razón, podía lle-
narse completamente de los demás. Les acogía y les escuchaba tal
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como llegaban hasta Él, fueran mujeres o niños, recaudadores de fundamental del hombre. Este mundo, tal como está, no tiene sitio
impuestos o pecadores, piadosos o fariseos, prostituta o teólogo, tres para el Reino de Dios (1 Co 1, 15-30). Tiene que experimentar una
antiguos guerrilleros... reestructuración desde sus cimientos. Lo que salva es el amor, la
aceptación sin límites del otro y la total apertura a Dios.
—¿Antiguos guerrilleros ?
—¿ Qué puede enseñarnos, qué puede decirnos hoy el hombre
—Sí, probablemente tres: Santiago, Simón y Judas Iscariote, que
Jesús?
se convirtieron inmediatamente en sus discípulos. Jesús es un hom-
bre que se comprende a partir de los demás. Su ser estaba en fun- —Por sus actitudes, Jesús encarna el Reino y el amor del Padre.
ción de los otros, sobre todo del Gran Otro, Dios, con el cual exis- Si Él se acerca a aquellos que todos evitan, los pobres, los pecado-
tía una relación de extrema intimidad. Jesús era el hombre por res, los impúdicos, los alcohólicos, los leprosos, las prostitutas, en
excelencia, ¡el Ecce Homo! Su humanidad radical no fue conquis- una palabra, a los marginados social y religiosamente, no es por sim-
tada por medio de una afirmación autocrática, sino por la comuni- ple espíritu humanitario sino porque Jesús traduce históricamente el
cación con los otros, hasta el punto de identificarse con los otros y amor del Padre hacia estos pobres seres pecadores. No están defini-
con Dios. Esta forma de «ser para los demás» nos muestra cuál es tivamente perdidos. Dios puede liberarlos. La práctica de Jesús tiene
el verdadero modo de ser y existir para el hombre. Si lo interpreta- un carácter eminentemente sociopolítico y afecta a la estructura de
mos como una apertura total y como un nudo de relaciones en todos la sociedad y de la religión de la época. Cristo no se presenta como
los sentidos, el hombre no adquiere su verdadero significado más un reformista ascético a la manera de los esenios, tampoco como
que en su relación con el mundo, con los otros y con Dios. Su mane- respetuoso de la tradición como los fariseos, sino como un libera-
ra real de vivir es la de vivir en relación. dor profético.
El hombre que surge de Jesús es divino. Debido a ello, la expe- Actúa en un plano religioso. En su época, la religión constituía
riencia cristiana de Dios y del hombre es diferente a la trayectoria uno de los pilares fundamentales del poder político. Por tanto, toda
del judaismo y del paganismo. La Iglesia primitiva ha descubierto intervención religiosa tenía consecuencias políticas. Jesús guarda-
en un hombre a Dios. Y es en Dios donde nosotros hemos aprendi- ba las distancias con respecto a las leyes. Si ayudan al hombre, si
do lo que realmente es y será el hombre. Por esta causa, mirando a aumentan o hacen posible el amor, las acepta. Si, por el contrario,
Jesucristo, podemos decir con razón que el misterio del hombre legitiman la esclavitud, las rechaza y exige su supresión. Lo que
evoca el misterio de Dios. También es cierto que la aproximación al salva no es la ley sino el amor: así se resume el pensamiento ético
misterio de Dios evoca el misterio del hombre. No podemos hablar de Jesús. Sin embargo, al liberar de las leyes al hombre, Cristo no
del hombre sin hablar de Dios y no podemos hablar de Dios sin lo lanza al libertinaje o a la irresponsabilidad. Al contrario, crea
hablar del hombre. lazos y relaciones más fuertes que las leyes, pues el amor debe unir
La figura de Jesús es la de un hombre libre, sin prejuicios, con a todos los hombres entre ellos.
sus ojos abiertos a lo esencial, que se entrega a los demás, en espe- Su acción social es liberadora. La sociedad de su época estaba
cial a los más abandonados física y moralmente. Nos demuestra con muy estratificada: entre los parientes y los no parientes, los puros y
todo ello que el orden establecido no puede conducir a la alienación los impuros, los judíos y los extranjeros, los hombres y las mujeres,
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los sabios fieles a las leyes y el pueblo ignorante, los hombres con soluto de Dios. Dios jamás podrá ser reducido a una definición, ni
profesiones de mala reputación, los enfermos considerados como aprisionado en un sistema de comprensión.
pecadores. Jesús se solidariza con todos ellos y eso le lleva a ser tra-
tado de juerguista, glotón, bebedor, amigo de los recaudadores de —¿Puede entonces el cristianismo traducir la totalidad del men-
impuestos y de los sinvergüenzas. Sus despiadados ataques dirigi- saje divino ?
dos a los teólogos, a los fariseos o a los esenios revisten extremada —El cristianismo no es la cosmología más perfecta, ni la reli-
importancia social. La justicia ocupa el lugar primordial de su men- gión más sublime, ni una ideología. El cristianismo es la experien-
saje. Cristo declara bienaventurados a los pobres no porque consi- cia concreta de que Jesús de Nazaret vivió.
dere la pobreza como una virtud, cuando no es más que el fruto de
una relación injusta entre los hombres. Al contrario, provoca la inter- —Como toda religión, el cristianismo no siempre ha sido libe-
vención del rey, cuya primera función es hacer justicia a los pobres rador en la historia...
y defender los derechos del débil. Del mismo modo, rechaza la
riqueza que ve dialécticamente como la consecuencia de la explo- —La religión puede usar y abusar de su poder para, en el nom-
tación de los pobres. Por todo esto, simplemente la califica de injus- bre de Dios, maniatar al hombre. Pero Dios, por el contrario, no
quiere atar sino liberar. Por esta razón, si Jesús viene en nombre de
ta (Le 16, 4). El ideal de Jesús no es una sociedad de la opulencia ni
Dios a anunciar la liberación total, será considerado por el sistema
una sociedad de la pobreza sino una sociedad de la justicia y la fra-
como un blasfemo (Me 2, 7), un loco fuera de sí (Me 3, 24), un
ternidad.
impostor (Mt 27, 63), un poseso (Me 3, 22; Jn 7, 20), un hereje
(Jn 8, 48). Cuando abusa de su poder, la religión puede reducir al
—¿Hablar así de Jesús liberador no es confundir la fe en Jesús hombre a la esclavitud, pero cuando es verdadera, auténtica, puede
y su propia crítica social? liberarlo, es decir, ampliar el ámbito de su vida y de su libertad. La
—La fe siempre ha tratado de entender en qué aspectos Jesús es religión puede darle al hombre lo mejor y lo peor. Cuando el profe-
el verdadero Dios y en cuáles el verdadero hombre. La fe que inten- ta predica su mensaje, debe tener en cuenta la violencia del orden
ta comprender se llama teología. Ésta ni quiere ni debe poner en establecido. Con Cristo, todo se tambalea. Con Él, el viejo mundo
duda o probar la fe. Al contrario, busca ayudar y aclarar esta fe. Pro- se acaba y aparece otro en el que los hombres tienen la oportunidad
cura ser una forma de fe crítica, racional, científica (en la medida de de ser juzgados no por los convencionalismos morales, religiosos y
lo posible). Analiza la vida de la fe para descubrir en ella la racio- culturales sino por el sentido común, el amor y la total apertura a
nalidad y la lógica de los dones divinos y, por tanto, ser capaces de Dios y a los demás. La conducta de Jesús ante las leyes sagradas y
amar a Dios con una fuerza más intensa y humana. La fe, pues, no la tradición no es reformista; es liberadora.
se logra con la razón. Sin embargo, para ser verdadera, debe inten-
tar comprender, no para abolir el misterio sino para entender sus ver- —¿El mensaje de Cristo, entonces, es siempre crítico frente a
daderas dimensiones. Nadie tiene el derecho de eliminar la capaci- las instituciones?
dad humana de hacerse preguntas y de indagar, especialmente en el —¡Por supuesto! Pero todo análisis del mensaje de Cristo efec-
terreno religioso donde avistamos, deslumhrados, el misterio ab- tuado a lo largo de la Historia está impregnado de las influencias de
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la cultura de la época. Tal proceso puede incluso degenerar en ideo- En América Latina, efectivamente, los mecanismos de domina-
logía e invertir el contenido del mensaje de Cristo extrayendo de él ción son más evidentes que en otros lugares. Saltan a la vista. Por
justificaciones para el poder del momento. Así es como papas y esta razón ha sido más fácil cuestionar la teología y buscar nuevos
reyes han utilizado el título de Cristo-Emperador-Rey para justifi- apoyos para el proyecto liberador. En Europa, los mecanismos están
car su propio poder, no siempre ejercido en el sentido querido por presentes —pues ahí se encuentran los centros de decisión sobre
Cristo, sino incluso contra ese sentido. nuestra situación económica, política y cultural— pero son más suti-
Ninguna realidad histórica concreta puede agotar la riqueza de les y refinados. De todas formas, la teología puede llegar a una posi-
Cristo. Más aún, ningún título conferido a Cristo puede considerar- ción social y teológica liberadora afinando sus instrumentos de aná-
se absoluto. El Reino de Dios no puede ser privatizado, ni identifi- lisis y manteniendo una distancia crítica más profunda. En América
cado, pura y simplemente, con la Iglesia o con un régimen de cris- Latina, soñamos —siempre nos está permitido soñar— con el día en
tiandad, como fue el caso de Brasil y de Portugal. El mensaje de que la intelligentsia privilegiada de la teología europea tome con-
Cristo no puede ser reducido a una ideología que legitima y consa- ciencia de la importancia del proceso de liberación para sus Iglesias
gra una situación existente. Lo contrario también es cierto: mientras y para su sociedad, ya que su posición central ayudaría a los her-
que las clases dominantes interpretaban un Cristo a su medida, las manos de nuestro continente en su lucha. La teología de la libera-
clases dolientes y oprimidas, por su parte, lo interpretaban como el ción y Jesucristo Liberador representan el grito doloroso de los cris-
anuncio del Reino, como una revolución social. tianos oprimidos, que llaman a la puerta de los hermanos ricos y
piden, tan sólo, ser tratados como personas, como seres humanos...
—Así nació «Jesucristo Liberador»... A causa de nuestras preocupaciones, forjadas en el contexto
suramericano, hemos releído los viejos textos del Nuevo Testamen-
—Sí. La liberación se halla en correlación con la dominación.
to y los escritos recientemente aparecidos en Europa. Nuestro cielo
Venerar y anunciar a Jesucristo Liberador implica pensar y vivir la fe
posee otros signos del Zodiaco con los cuales nos orientamos en
de Cristo a partir de un contexto socio-histórico de dominación y opre-
nuestra aventura de la vida y de la fe.
sión. Es una fe que pone de manifiesto los temas que conducen a una
transformación estructural de una situación histórica. Esta fe elabora
—Por lo tanto, su visión de Cristo es diferente de la visión
analíticamente una cristología centrada en el tema de la liberación.
Semejante cristología conlleva un cierto compromiso político y social europea...
y afronta la ruptura de una situación de opresión. Como Jesucristo —En la reflexión teológica latinoamericana, reina un escepti-
Liberador, aspira a la liberación económica, social y política de los cismo eclesiológico muy marcado. La Iglesia ha producido aquí
grupos oprimidos y dominados. Crea un estilo que pone en evidencia modelos y estructuras importadas de Europa. Ha habido poco mar-
las dimensiones liberadoras del camino histórico de Jesús. gen para la creatividad de una fe que, vivida y experimentada en
El contexto de dependencia y opresión en todos los niveles de nuestro medio, habría podido expresarse naturalmente y con más
la vida provoca, suscita su cara opuesta —la liberación— que per- libertad en el seno de sus propias estructuras. La interpretación dog-
mite a la cristología de América Latina pensar y amar a Jesucristo mática del derecho canónico ha cortado de raíz los intentos de crear
como liberador. una nueva encarnación de la Iglesia fuera de los marcos tradiciona-
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les heredados de la comprensión grecolatina del mundo. Sin embar- corráis aquí o allá, como si el Reino de Dios estuviera vinculado a
go, la disminución de la población europea hace que el futuro de la algún lugar. Antes de nada, decidios y comprometeos con Él. Dios
Iglesia dependa inevitablemente de América Latina. Será nuestra quiere ser vuestro Señor. Abrios a su voluntad. Dios os espera hoy.
visión antropológica de un hombre nuevo la que renovará y revita- Preparaos y esperad el último ofrecimiento de Dios.» El Reino de
lizará la reflexión cristiana. Dios implica una dinámica, anuncia un acontecimiento y expresa
una intención de Dios que está comenzada pero no terminada. El
—¿ Cuál es entonces la función de la Iglesia en este contexto ? telón de fondo de la idea del Reino de Dios es la comprensión esca-
tológica y apocalíptica según la cual este mundo, tal como está, con-
—El mayor problema de las sociedades suramericanas es que
tradice el diseño de Dios. Pero Dios, finalmente, ha decidido inter-
inmensos sectores de la población viven al margen de ellas. La cues-
venir e inaugurar definitivamente su reinado. El «Reino de Dios» es
tión no puede plantearse exclusivamente en términos de conversión
pues el signo semántico que traduce esta espera (Le 3, 15) y se pre-
personal. Existen males estructurales que trascienden a los indivi-
senta como la realización de la utopía de liberación total.
duos. Se quiera o no, la Iglesia está inmersa en este contexto que la
sobrepasa. Tiene que participar de forma crítica en el despegue glo-
bal del proceso de liberación que está atravesando la sociedad lati- —¿Pero se puede hablar realmente de esta utopía liberadora?
noamericana. Como Jesús, tiene que prestar especial atención a los —Nosotros podemos predicar el Reino de Dios de múltiples
que no tienen nombre ni voz. Debe acentuar las dimensiones secu- maneras. Lo podemos anunciar como otro mundo que Dios nos pre-
lares y liberadoras del mensaje de Cristo. Debe poner de manifies- para y que viene después de la vida. Lo podemos predicar como la
to el futuro que Jesús promete para este mundo en el que crece, entre Iglesia, representante y continuadora de la vida de Jesús con su
el trigo y el maíz, el Reino futuro. Un Reino que no vendrá sólo para culto, sus dogmas, sus instituciones, sus sacramentos. Estas dos for-
algunos privilegiados sino para todos. mas, a mi juicio, ponen entre paréntesis el compromiso con la cons-
trucción de un mundo más justo y alienan a los cristianos frente a la
—¿ Cómo debemos entender este Reino de Dios ? opresión de millones de nuestros hermanos. Pero también podemos
—El Reino de Dios que anuncia Cristo no es la liberación de predicar el reino de Dios como una utopía de un mundo reconcilia-
este u otro mal, de la opresión política de los romanos, de las difi- do en plenitud que se anticipa y comienza ya en la Historia para los
cultades económicas del pueblo o simplemente del pecado. El Reino hombres de buena voluntad. Creemos que esta última interpretación
de Dios no puede ser circunscrito a tal o cual aspecto: afecta a todo, traduce tanto en el nivel histórico como en el teológico la intención
al mundo, al hombre y a la sociedad; la totalidad de la realidad debe de Jesús.
ser transformada por Dios. De ahí la frase de Cristo: «El Reino de Al contrario de lo que piensan muchos cristianos, el Reino de
Dios viene sin dejarse sentir. Y no dirán: "Vedlo aquí o allá", por- Dios no significa algo puramente espiritual o algo situado fuera del
que el Reino de Dios ya está entre vosotros» (Le 17, 21). Esta expre- mundo. Se trata de la totalidad de este mundo material, espiritual y
sión difícil «el Reino de Dios está entre vosotros» significa, según humano introducida desde ahora en el orden de Dios. Creer en el
la más reciente exégesis: «El nuevo orden introducido por Dios está Reino de Dios es creer en un sentido final y feliz de la Historia. Es
a vuestra disposición. No preguntéis cuándo llegará el futuro. No afirmar que la utopía es más real que los hechos. El hombre verda-
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dero no ha nacido todavía. Está formándose en la enorme placenta —¿ Cree usted en el diablo ?
del proceso histórico que converge en Dios.
—¡Esa es una buena pregunta teológica! (Risas.) Para mí, el dia-
blo representa la cristalización máxima de la negativa humana. El
— S Í todo forma parte del orden divino, ¿cómo explicar el sufri-
ser humano es capaz de rechazar, de decir no. Uno de los misterios
miento, la muerte, la violencia?
más profundos de la condición humana, tratado por la filosofía y la
—Es uno de los misterios de la existencia. Dios no explica el teología, es saber por qué el hombre no llega a la verdad, no consi-
porqué del sufrimiento. Sufre. Dios no responde al porqué del dolor. gue decir la verdad al otro. No se trata simplemente de una cuestión
Se hace hombre con todos sus sufrimientos. Dios no responde a la individual, sino comunitaria y global. No concierne al destino de
humillación. Se humilla. Para la Biblia, el pobre es el indigente, el cada persona sino a la colectividad humana, a la humanidad toma-
doblegado, el débil, el miserable. Esta situación se presenta como da como un todo, portadora de racionalidad, de inteligencia, de ética,
un mal que ofende a Dios. El hombre ha sido hecho señor y no de sentido de la responsabilidad. Por todo ello, y no contra ello, hay
esclavo de la tierra. Ha sido creado a imagen de Dios. Ofendiendo que dar gracias a Dios y a Jesús. Tampoco Jesús sabía todo y, a
esta imagen, se ofende a su autor, Dios. Las lágrimas de los pobres veces, se irritaba; tuvo miedo de la muerte, no quería morir, gritó en
son las lágrimas más dolorosas porque representan la negación de la cruz. Todo esto pertenece a la humanidad, todo pertenece a la his-
la dignidad de su lucha y de sus pequeñas victorias, que tanta san- toria de Dios. La pasión de Cristo es también la pasión de Dios. La
gre y tanto sudor les cuestan. Ellos no sienten el mal de una forma pasión del mundo forma parte del misterio de las cosas. Es enton-
vaga o abstracta, como la gracia o el bien. El mal tiene un rostro bien ces, precisamente, cuando las religiones entran en escena para decir
definido, aunque emplee máscaras o subterfugios. Toma cuerpo en que el fin de todo ello es luminoso y no trágico. El proceso es trá-
gico, pero también es creador de significado. El paradigma de este
situaciones concretas favorables o desfavorables.
devenir es la resurrección que celebra el término de los problemas
La muerte, por otra parte, se instala en el corazón de la vida.
humanos.
Morimos sin cesar, gastando nuestras energías vitales en cada minu-
to hasta morir completamente. Morimos no porque alguien pueda
—Según su opinión, la Historia avanza por un camino de edu-
matarnos sino porque la muerte anida en la propia estructura de la
cación, de progreso...
vida. La muerte es el «fin de la vida», pero también puede ser inter-
pretada como su objetivo último, la plenitud deseada y el punto de —Sí, un camino durante el cual la humanidad aprende, un cami-
un verdadero nacimiento. En la muerte, el hombre renace. no que es revelador de Dios. Se aprende lo que es la misericordia,
la paciencia, la humildad, el amor por los más débiles. Veo a Cristo
—Si todo está contenido en el proyecto de Dios, ¿por qué los en la huella de Teilhard de Chardin, en la línea de la tradición fran-
hombres tienen que luchar tanto y afrontar tantas dificultades para ciscana, más próxima al misterio de la Creación que al misterio de
liberarse? la Redención. Cristo no vino al mundo a causa del pecado que había
que redimir, vino para disfrutar con el universo. El universo debía
—A menudo, el ser humano está alienado y no ve la presencia ser completado, enriquecido. Dios ama apasionadamente el mundo.
de Dios. Vino al mundo porque quiso asociar esta creación a su naturaleza
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divina, quiso ser acompañado por los hombres y las mujeres en su da en una red activa de relaciones. La conversión, sin duda, es la
amor. Se produjo un accidente en el trayecto; entonces se introdujo producción de relaciones modificadas en todos los niveles, para con-
la cuestión de la Redención. Pero este aspecto no es fundamental. cretar la libertad y anticipar el Reino.
Lo esencial es la alegría, el lado brillante de la vida, como en el Car- Jesús no buscó su muerte. Le fue impuesta y Él no la aceptó con
naval. Todo ser humano nace para brillar no para sufrir, ni para ser resignación sino como una forma de expresar la libertad y la fideli-
salvado o perdonado. Cristo no vino para salvar. Eso es una histo- dad a la causa de Dios y de los hombres. Aislado, rechazado y ame-
ria inventada por la teología. Vino a vivir con la gente, a sufrir y a nazado, no aceptó pactos con los privilegiados poderosos para garan-
gozar con los seres humanos. Se le trató de bebedor, de glotón, le tizar su supervivencia. Aceptó libremente la muerte que le fue
gustaba la fiesta, era amigo de las «malas compañías», de las pros- impuesta por una circunstancia histórica.
titutas. Ese era el mundo de Cristo. Somos nosotros, en cambio, los
que hemos inventado el ascetismo, la austeridad, la jerarquía. Jesús —¿Cuál es entonces el significado de la resurrección?
no tenía nada de eso. Él se encuentra con una prostituta y ella pone —¡La resurrección es una insurrección! Una insurrección con-
en escena todo un ritual amoroso: le lava los pies, se los frota con tra este mundo y sus normas morales y religiosas que limitan y apri-
aceites y los seca con sus cabellos. ¡Es el ritual judío de la sexuali- sionan la libertad. Lo que sucedió no fue la reanimación de un cadá-
dad refinada! Y ella hace todo esto en público y provoca con ello un ver sino la transformación radical de la realidad terrestre de Jesús.
escándalo. La gente se preguntaba: «¿Quién es ése?» Jesús tenía esa Es entonces cuando se demuestra hasta qué punto el mensaje de
libertad. Nosotros somos púdicos, sin erotismo, en el fondo, sin Jesús era verdadero: la resurrección es la realización de su anuncio
amor. La Redención supone vivir esta libertad, esta humanidad, esta de liberación total, en particular, de liberación de la muerte. Hoy
alegría de ser. El Dios lúdico libera más que el Dios crucificado, que sabemos que la vida y el sin sentido de la muerte tienen un sentido
está en la cruz transitoriamente. ¡Quiere vivir su resurrección, no que, con la resurrección de Jesús, aparece con toda su luz. La resu-
quiere quedarse en la cruz! No hay que olvidar que el milagro más rrección significa la introducción del hombre cuerpo-alma en el
grande de Cristo fue transformar el agua en vino ¡no el vino en agua! Reino de Dios. Es la realización de todas las capacidades que Dios
ha colocado en la existencia humana. Para el cristiano, a partir de la
—A su juicio, ¿cuál fue la verdadera causa de su muerte? ¿Por resurrección, ya no existe utopía (que en griego quiere decir «lo que
qué el proceso y lo que le siguió? no existe en ninguna parte»), sino solamente la «topía» («lo que
existe en alguna parte»). La esperanza humana se realiza en Cristo
—La muerte fue provocada por las exigencias de la conversión.
resucitado. Gracias a la resurrección, el cristianismo deja de ser una
La buena nueva de Dios, que Él difundía, su libertad frente a las tra-
religión nostálgica que conmemora el pasado. Es una religión del
diciones sagradas, su critica profética frente a quienes detentaban el
presente que celebra la certidumbre de una presencia viva y perso-
poder político, económico y religioso, originaron un conflicto que
nal. El cristianismo responde así a los problemas más acuciantes de
le condujo a una muerte violenta. La conversión postulada por Jesús
la naturaleza humana.
no es sólo un cambio de convicciones, de teoría, sino, sobre todo,
un cambio de actitud, de práctica. No se trata sólo de un cambio de La muerte anónima de todos los vencidos de la historia a causa
corazón, de sentimientos, sino también de la vida concreta implica- de la justicia, de la entrega a los demás y del sentido último de la
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vida, encuentra en la resurrección de Jesús su explicación. La resu- liberación de las fuerzas y de las potencias que en el mundo se arro-
rrección libera de un absurdo histórico a partir de la insurrección gan poderes divinos y quieren ser venerados como tales. Desgra-
que ha demostrado que el verdugo no triunfa sobre su víctima. El ciadamente, las Iglesias también han sucumbido a la tentación y en
sentido profundo de la resurrección es la liberación total. Este sen- lugar de representar a Cristo, le sustituyen, en lugar de conducir a
tido se manifiesta cuando se analiza la lucha de Jesús para la ins- los hombres a Cristo, únicamente los atraen hacia sí mismas. Son
tauración del Reino en este mundo. adecuadas para las Iglesias, ante todo, las palabras de Juan el Bau-
tista (Jn 3, 30): «Es preciso que él crezca y que yo disminuya.» Lo
—¿ Qué lugar ocupa la Iglesia en esta perspectiva ? han olvidado demasiado a menudo.
—En el plano teológico, la Iglesia es la comunidad de fieles que
forma el Cuerpo de Cristo resucitado. La Iglesia es el cuerpo, no por
su similitud con el cuerpo carnal de Jesús sino con su cuerpo resu-
citado. Por lo tanto, este cuerpo no está limitado a un espacio defi-
nido sino que, una vez liberado, está en relación con la totalidad. En
tanto que lugar donde se escucha la palabra de Dios, donde la comu-
nidad se reúne para celebrar la presencia del Resucitado, en la mesa
de la Eucaristía, donde se vive el lazo de amor y de fe, de esperan-
za, de caridad y de comunión, la Iglesia da una forma concreta a la
presencia del Señor.
El Reino de Dios, que en la palabra de Jesús tiene una dimen-
sión cósmica, no ha podido, por el rechazo de los judíos, realizarse
más que en una sola persona, Jesús de Nazaret. Como dijo Oríge-
nes, Dios ha realizado su Reino, en la Historia, en su Enviado. De
este modo, se abre la vía para que exista una Iglesia con el mismo
mensaje y la misma misión que Cristo; anunciar y comenzar a rea-
lizar, paso a paso, el Reino de Dios entre los hombres. A todos debe
llegar la buena nueva, todos los hombres y toda la realidad conver-
gen en un fin bueno, la vida eterna. En el mundo, la Iglesia debe ^
impulsar el progreso de la causa de Cristo, ser testigo de ella y rea-
lizarla bajo el signo de la fe, del amor, de la esperanza y del miste-
rio simultáneamente. La misión ha surgido de la convicción de que
el Resucitado, desde el cielo, es el señor de todas las cosas. Es
urgente anunciar a todos, judíos y paganos, la adhesión a lo que sig-
nifica el perdón de los pecados, la reconciliación, la certeza de la
4
De Marx a Lula

—Su trayectoria teológica se apoya, según hemos visto, en los


procesos históricos de liberación. Como teólogo, concede de este
modo gran importancia a su compromiso político. ¿Pero, por prin-
cipio, la teología no debería ser políticamente neutra? En varias
ocasiones, en Nicaragua y en Haití, por ejemplo, el Vaticano ha sus-
pendido a los sacerdotes y a los religiosos comprometidos política-
mente...
—¡El teólogo no vive en las nubes! ¡Es un agente social que se
sitúa en un lugar determinado de la sociedad! Se inserta en un teji-
do social. Este lugar social determina los temas y los acentos de su
teología. En este sentido, no existe una teología neutra. Siempre es
«partisana» o «comprometida». En todo el continente latinoameri-
cano, hay gentes que torturan, persiguen y matan en nombre de
Dios; otros arriesgan sus vidas, son torturados y asesinados mien-
tras también invocan el nombre de Dios, de un Dios de la justicia y
de los pobres. La función de la teología es, por lo tanto, criticar a los
primeros y defender a los segundos. La teología y la pastoral cris-
62 LEONARDO BOFF LEONARDO BOFF 63

tiana deben denunciar las situaciones de opresión y el que una mino- pobres son portadores del sueño de una nueva realidad, de una nueva
ría de dirigentes cristianos que detentan el poder opriman a una sociedad que acoja una nueva Iglesia en su seno, menos clerical, ya
mayoría de cristianos, pobres y humillados. La fe tomada en serio no dominadora, ya no ligada a las clases dominantes, sino abierta a
conduce a la solidaridad. un proyecto de cambio en una dirección más participativa, más
social. Nuestro continente forma una totalidad cultural específica y
—Su reflexión, su práctica, parecen muy próximas a la trayec- nuestra teología intenta avanzar en esta realidad. La Iglesia propo-
toria de la izquierda latinoamericana. ¿Se considera a sí mismo ne una visión del mundo, del hombre, de la distribución de bienes.
como un teólogo de izquierda? ¿Es que hay una teología de izquier- Cuando anuncia el Evangelio, anuncia también su política social, su
da y una teología de derecha ? doctrina. Como la justicia, la política social constituye una parte de
su misión. ¡La Iglesia debe entrar en política y, en política, la
—Tenemos que precisar esos términos. Izquierda y derecha son
neutralidad no existe! O bien opta por el cambio o, por el contrario,
convenciones para definir prácticas sociales. En América Latina,
elige el statu quo. La política pone de manifiesto, sin duda, la
también existe una teología del statu quo que defiende los privile-
competencia de los laicos. Eso no significa que la Iglesia pueda
gios de la Iglesia, con sus universidades y sus colegios. El cristia-
recomendar un determinado partido. Siempre se debe respetar la
nismo ha vivido hasta el presente basándose en una alianza con las
clases dominantes, lo que, en el fondo, constituye una especie de posición de cada uno, porque el Evangelio no conduce a ningún par-
unión adúltera. De esta forma, el cristianismo ha contribuido a crear tido concreto. En mi opinión hay que considerar criterios históricos.
el actual desorden social, económico y político. Frente a esto, yo En América Latina, existen dos tipos de criterios, la opción prefe-
defiendo una teología que introduce una ruptura en esta tradición, rencial para los pobres, tal como ha sido definida por la asamblea
una teología interesada en el cambio de la sociedad desde la pers- de obispos de Puebla, y, paralelamente, la lucha por la liberación
pectiva de los oprimidos, de los marginados, de los excluidos, al integral que intenta el nacimiento de una sociedad más justa. Estos
contrario de una perspectiva paternalista. Incluso si, en otro tiempo, dos criterios deben orientar al cristiano en la elección de los parti-
la construcción de escuelas, las obras de caridad, reflejaba una cier- dos políticos. En función de estas elecciones, el socialismo ha sido
ta relación de amor, nunca aceptó la Iglesia que el pobre tuviera su para nosotros una referencia histórica, no como modelo sino porque
propia fuerza. Sin embargo, en mi país, los pobres poseen una cul- nos permitía creer que existía una alternativa al capitalismo.
tura muy fuerte, una expresión muy original del cristianismo popu-
lar. Económicamente, son muy pobres pero culturalmente son muy —Usted basa esta alternativa en un análisis marxista de la
ricos. sociedad. ¿Quépuede aportar el marxismo a los cristianos?
—La teología de la liberación no reflexiona sobre una teoría sino
—¿ En qué sentido ? sobre la realidad clamorosa y lacerante de la miseria, de la opresión
—Cuando se trabaja con ellos, se experimenta una primera y de la muerte. Lo importante es la liberación histórica de los pue-
impresión que es la de la miseria pero, en seguida, se descubre su blos y no la teología de la liberación que, simplemente, debe servir
capacidad de resistencia, de organización, de solidaridad, su deseo para esta liberación. Para evitar la ingenuidad, debe incorporar los
de vivir una religión sin metáforas y profundamente auténtica. Los instrumentos de análisis que descifran los mecanismos de la injus-
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ticia. En la misma línea de pensamiento, le diré que el marxismo en —¿La caída del socialismo no le obliga a una revisión de sus
cuanto tal no nos interesa. Sólo nos interesa en la medida en que conceptos, en especial, de su empleo del análisis marxista?
contribuye al avance de la liberación. Si los instrumentos del mar-
—No. No hay solución posible para las relaciones norte-sur, la
xismo nos ayudan a identificar las causas de la opresión, demos gra-
gran casa europea y los conflictos mundiales sin tener en cuenta la
cias a Dios —¡no a Marx!— por tener un pensador que ha podido
miseria de dos tercios de la humanidad. Después del final de la gue-
llevar a buen término estos análisis.
rra fría y de la caída del socialismo, el nuevo punto central está ocu-
Marx nos ha revelado la parte de injusticia que la estructura pado por los pobres de la humanidad. Este es, evidentemente, el pro-
capitalista abriga en su interior. Ha ayudado a descubrir los meca- blema mayor. La Iglesia de la Liberación y la teología de la
nismos que producen la pobreza, la marginación y la explotación del liberación esperan prestar su colaboración, aunque modesta, a este
hombre. En cuanto a análisis de mecanismos sociales, el marxismo desafío global. Pero, tras la caída del muro de Berlín, es forzoso
no presenta ninguna contradicción con la fe porque ésta se sitúa en constatar que el mundo ha empeorado. En consecuencia, como
un plano muy distinto. Pero cuando el marxismo se transforma en Jesús, nuestro recorrido teológico parte de la miseria de las perso-
una visión atea del cosmos y del proyecto humano, yo, por supues- nas y denuncia esta realidad contraria a los designios de Dios.
to, no puedo suscribirlo. Desenmascara el orden establecido como un desorden, como un
pecado social. Quiere ser práctica y se pregunta siempre cómo puede
—¡Pero el análisis marxista no es inocente! Ha servido de base ayudar a la transformación de esta realidad la fe cristiana. Es escan-
ideológica a regímenes políticos que, en mayor o menor medida, daloso que los obispos, reunidos en conferencia en Santo Domingo
han evolucionado todos hacia el totalitarismo y han terminado en en diciembre de 1993, se hayan desmarcado de este itinerario teo-
fracaso... lógico.

—¡Cuidado con los juicios tajantes! Los ochenta años de socia- —En uno de sus escritos, compara usted a la Iglesia con el
lismo no han sido vanos ni suponen un desastre total. El socialismo socialismo real. Incluso parece desear que la caída del socialismo
ha aportado inestimables progresos a inmensas mayorías que histó- anticipe la caída de la Iglesia ...
ricamente habían estado siempre marginadas. Ha creado una socie-
—¡Ya me gustaría! Estando en Alemania del Este unas semanas
dad más igualitaria que ningún otro sistema. ¡Eso es indiscutible!
después de la caída del muro, unos cristianos me decían en esencia:
Ha permitido la revolución del hambre, que no siempre hemos lle-
«Tras la caída del totalitarismo del socialismo real, tenemos que aca-
vado a cabo en América Latina. Ha hecho nacer un sentimiento de
bar con el totalitarismo de las Iglesias católica y protestante.» Pero
universalidad y de solidaridad que no tiene paralelo en el mundo
éstas son mucho más resistentes, porque se han transformado en ins-
capitalista. Pero el socialismo ha surgido de un sesgo autoritario
tancias simbólicas, interiorizadas en los psiquismos personales.
fruto de la centralización del Estado y del partido único, lo que le
Mutatis mutandis, la estructura del socialismo real es la que está más
ha dado un carácter exclusivamente distribuidor y nada participati- próxima a la estructura de la Iglesia real. La Iglesia católica roma-
vo. Le ha faltado la revolución de la libertad. No sólo de pan vive na porta un gran ideal, el sueño de Jesús de una comunidad frater-
el hombre, también de belleza. nal donde se comparte el ser y el tener. Pero en la realidad, la Igle-
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sia se presenta como una religión piramidal, no igualitaria, que no —Este tipo de acercamiento se ha intentado en Nicaragua y en
puede identificarse sin más con la Iglesia de Cristo. Lo que hay es Haití. En ambos casos, personalidades próximas a la teología de la
sólo una visión del sueño de Jesús, elaborada en el marco de la cul- liberación han llegado al poder y la experiencia, sin embargo, se
tura occidental, europea, profundamente marcada por las estructu- ha visto abocada al fracaso...
ras políticas heredadas del feudalismo, con sus éxitos y sus fracasos.
—En Nicaragua, el fracaso no ha sido el resultado de los pro-
La Iglesia también cuenta con su partido: el clero, que representa
yectos políticos sino consecuencia de la guerra. ¡El pueblo no podía
menos del uno por ciento de los fieles. En torno al año 1000, este
partido dio una especie de golpe de estado y asumió todo el poder más! Un muerto por familia como media, muchos heridos, mutila-
de la Iglesia. La Iglesia se confundió pura y simplemente con el dos... La nación se desangraba. El pueblo quería la paz a cualquier
clero. Las estructuras de estos dos cuerpos totalitarios y autoritarios precio y votó por aquellos que se la ofrecían, porque eran los repre-
que son la Iglesia y el socialismo real poseen abundantes similitu- sentantes de Estados Unidos... Pero los proyectos y el sueño de una
des, incluso en detalles concretos. sociedad diferente ha sobrevivido. Nicaragua todavía tiene todo su
futuro político ante sí.
Haití, por su parte, ha tenido la desgracia de sufrir un golpe de
—También en América Latina, la izquierda marxista ha fraca-
sado... estado militar que ha derrocado al presidente Jean-Bertrand Aristi-
de, un sacerdote que es uno de mis viejos amigos. Siempre ha impul-
—Los movimientos de izquierda son, por lo general, dogmáti- sado la teología de la liberación. Es curioso constatar que, hasta hoy,
cos e impopulares, aunque ellos se consideren a sí mismos como la el Vaticano ha sido el único Estado en reconocer esta dictadura que
vanguardia del pueblo. Descuidan el análisis de la situación del pue- ha derrocado a un sacerdote. Sólo por no dar la razón al presidente,
blo y de su nivel de concienciación. Para ellos, Marx, Lenin y Trots- para que no parezca que apoya la teología de la liberación. Un escán-
ki ya lo han dicho todo. Se dirigen al pueblo con la actitud del que dalo para el que sobra todo comentario...
todo lo sabe y sólo están atentos a alinear grupos populares. ¡No
liberan porque ellos mismos no son libres! No quieren caminar hom- —Usted ha apoyado a Luis Ignacio Lula da Silva, el candidato
bro con hombro junto al pueblo que avanza y abre surcos desde hace del Partido de los Trabajadores, en las elecciones presidenciales de
siglos. Como tienen muy pocas raíces populares, suelen fracasar. Y Brasil. Para usted, teólogo, ¿ qué significa ese apoyo ?
lo que es peor, raramente aprenden la lección de la Historia.
—Lo importante no es lo que representa Lula como persona,
sino lo que él significa como portador de un proyecto que se articu-
—La izquierda marxista ha predicado a menudo la revolución
la por medio de la teología de la liberación. Lula, ciertamente, ha
armada...
perdido estas elecciones en provecho de Fernando Henrique Car-
—La violencia no es una buena solución para América Latina. dóse Pero incluso así, no olvidemos que Lula ha obtenido más de
El gran desafío para los grupos sociales y para la Iglesia progresis- diecisiete millones de votos, cuando las grandes empresas periodís-
ta es elegir bien, hacer una opción para el pueblo, trabajar con él y ticas, la patronal y la mayoría de la clase política se habían aliado
reconstruir un mínimo de tejido social sin el cual ninguna revolu- contra él. En realidad, Lula constituye en la actualidad la cristaliza-
ción es posible. ción política de la fuerza social que se ha ido acumulando a partir
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de los años sesenta. Esta fuerza propone, para el futuro, una alter- modo, las comunidades han ayudado a crear la Central Única de los
nativa de poder y un tipo de democracia diferente, más participati- Trabajadores, que cuenta en la actualidad con dieciocho millones de
va, que se apoye más en los sindicatos, en los movimientos sociales afiliados. La CUT nació de este trabajo de la Iglesia. El año pasado,
y en el pensamiento de la izquierda revolucionaria. En el fondo, no conseguimos, por primera vez, crear la Central Única de los Movi-
desea otra cosa que establecer unas nuevas prioridades políticas. En mientos Sociales. Es el fruto de trece años de lucha. Fray Beto y
Brasil, cambiar estas prioridades es ya una revolución. La primera otros han creado esta central como un polo de apoyo para las luchas
revolución es permitir que el pueblo coma, después que trabaje, que populares. Esta central nacional agrupa más de trescientos movi-
tenga un techo, atención sanitaria, nada más. La teología de la libe- mientos organizados en células regionales. La prensa ha silenciado
ración no posee un proyecto político propio, pero asume el proyec- este fenómeno. Sin embargo, se trata de la aparición de un nuevo
to popular de Lula y le ayuda a formularlo. agente histórico. Con la fuerza social que puede movilizar, es capaz
El Partido de los Trabajadores (PT) proviene de la conjunción de paralizar el país mañana. La burguesía, las televisiones y la pren-
de tres corrientes: el sindicalismo, los movimientos sociales y las sa lo saben.
comunidades de base. En el interior de Brasil, la fuerza de este par-
tido es la Iglesia. Lula nos dice siempre que, si las comunidades de
—¿Paralizar el país? ¿Para qué?
base no están presentes, los mítines carecen de animación y no tie-
nen suficiente concurrencia. Por lo tanto, hemos ayudado a crear el —¡Para reivindicar! Si la izquierda propone, por ejemplo, un
Partido de los Trabajadores. No hemos entrado en el partido. Ayu- gran proyecto de reforma agraria al Parlamento, será necesario que
damos al partido; es diferente. Igualmente, hemos apoyado la acción millones de personas salgan a las calles de las grandes ciudades y
en defensa de los derechos humanos, las células sindicales, los gru- del interior para hacer presión en el Congreso.
pos de mujeres, la lucha de las prostitutas... El camino de la teología de la liberación es irreversible, porque
La teología de la liberación une dos grandes frentes: las comu- se trata de una práctica, de un proceso histórico, real y concreto,
nidades de base y las pastorales sociales (pastoral de la tierra, de los surgido de aquellos que portan la promesa y la esperanza de una
negros, de las prostitutas, de los barrios chabolistas, de los niños de sociedad más humana. La grandeza de nuestra teología reside en
la calle que han sido creadas por la Iglesia...). Vicentinho, el nuevo vivir de manera contemporánea los problemas experimentados y
presidente de la Central Única de los Trabajadores, el sindicato más sufridos por nuestro pueblo. Este caminar nació de la experiencia
grande de Brasil, procede de una comunidad de base. Hasta los quin- espiritual del encuentro con el Señor en medio de los pobres, favo-
ce años, era sacristán y coordinaba varias comunidades en el nor- reciendo una espiritualidad de compromiso, de fidelidad a la causa
deste. Cuando llegó a Sao Paulo, se reunió inmediatamente con las del pueblo y al Evangelio. Por lo que se refiere al marxismo, a mi
comunidades de base de los barrios industriales. Su predecesor en juicio, conserva su sentido como instrumento de análisis de la lógi-
el sindicato, Jair Meneguelli, fue formado en la pastoral de la fami- ca del capital. Pero desatiende también nuevos aspectos: la cultura
lia. Se convirtieron en líderes en estos grupos; aprendieron a hablar de masas, la dimensión femenina, la ecología. Habla sobre todo del
en público, a expresarse con claridad. La palabra es el primer ins- proletariado y no del subproletariado, que representa aquí un pro-
trumento de la liberación. El pobre no habla y, si habla, habla en voz blema mayor.
baja. Su voz es como el eco de la opresión que experimenta. De este En efecto, la sociedad brasileña cuenta con un 40 por 100 de
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oprimidos que ni siquiera disfrutan del privilegio de ser explotados: —Entonces, en su opinión, el capitalismo es incapaz de promo-
¡Están completamente excluidos de los circuitos de la economía! En ver la justicia...
los años setenta y ochenta, escribimos mucho para explicar cómo —Sí, ¡en el capitalismo los pobres no hallan salvación! Las cla-
trabajar con los pobres. Hoy en día, el gran desafío es sostener a ses dominantes no pueden concebir el futuro más que como una pro-
todas esas personas que están excluidas económicamente y que, al longación, un progreso y mejora del sistema en vigor. El sistema
mismo tiempo, deciden en política puesto que disponen del derecho capitalista no resuelve sus problemas ni desarrolla nuevos modelos
al voto. Estas masas de excluidos eligieron presidente de Brasil a más que haciendo correr la sangre. Los cambios sólo se producen
Collor en 1989, a Menem de Argentina, a Fujimori de Perú, a Sali- después de las guerras, tras brutales sacudidas. Por esa razón, debe-
nas de México. La psicología de las masas representa un nuevo desa- mos condenar moral y religiosamente al capitalismo, como genera-
fío para los teólogos. ¿Están concienciadas las masas? Por natura- dor de muerte y no de vida. El gran reto de la Iglesia en América
leza, no; las masas no se conciencian, se conducen, se conmueven Latina es denunciar este sistema social y ayudar al nacimiento de
a causa de potentes símbolos. Quien tenga la mejor imagen mediá- una sociedad que genere una vida un poco más humana para todos,
tica gana las elecciones. ¡Las masas buscan una madre, un padre especialmente para esa gran mayoría empobrecida. Tenemos que
tutelar que se ocupe de ellas, que les prometa pan y techo! El polí- buscar otra organización de la Iglesia que sea más participativa, con
tico que se muestra bajo un rostro matriarcal y organiza una especie un mejor equilibrio de poder entre todos los miembros de la comu-
de matriarcado social gana. En la actualidad, sólo dos grupos saben nidad. Eso no significa el final de sacerdotes y obispos, sino una
dirigirse a las masas: la derecha política y la derecha religiosa, los nueva definición de su papel...
conservadores de las Iglesias carismáticas y de las Iglesias pente-
costistas. Pero manipulan a las masas en función de sus intereses
corporativistas y no en función del bien del pueblo. Nosotros esta-
mos buscando una pedagogía adecuada para resistirse a esta mani-
pulación.

—¿ La libertad de expresión no ofrece una garantía suficiente ?


—El territorio de la libertad está frecuentemente contaminado
y la opinión pública suele moverse por el egoísmo de ciertos gru-
pos, que imponen determinadas decisiones. Creemos decidir libre-
mente cuando, en realidad, estamos manejados por intereses y obje-
tivos fijados por otros. La libertad está estrangulada por lo que en
teología se llama el pecado, una forma de decadencia permanente
de la humanidad. Es una nueva forma de opresión que mantiene la
dependencia y ahoga el proceso de liberación.
5
Brazo de hierro con el Vaticano

—Todavía se recuerda el «caso Boff» y sus polémicas con el


cardenal Ratzinger. En 1985, la publicación de su libro Iglesia,
carisma y poder condujo al Vaticano a condenarle a una pena de
silencio absoluto, de reserva total. La Iglesia le prohibió entonces
todas sus actividades públicas, todas sus publicaciones, conferen-
cias o charlas. ¿ Cómo vivió esta sanción ?
—Este tiempo de silencio fue muy duro para mí, muy difícil de
soportar. El teólogo es, ante todo, un hombre de la palabra. Esto es
todavía más verdad en nuestro caso, latinoamericanos, que habla-
mos más que escribimos. Nuestra teología se ha elaborado por
medio del trabajo en grupo, acompañando y aconsejando a las
comunidades de base, durante las homilías, en las reuniones de obis-
pos. La palabra es nuestra única arma. De la noche a la mañana, me
encontré privado de mi instrumento de trabajo. Eso me hizo sufrir
enormemente. Este silencio impuesto de forma autoritaria me pare-
cía un método de presión inaceptable. Durante la dictadura en Bra-
sil, la Iglesia se opuso sin cesar a la censura instaurada por los mili-
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tares. Pero, a mi parecer, ¡Roma se condujo exactamente igual que estaba directamente encausado; era la Conferencia Episcopal de Bra-
lo haría una dictadura! No obstante, yo acepté este sufrimiento en sil la que interesaba. Roma quería atacarla pero, del mismo modo
un espíritu de comunión con los millones de personas reducidas al que los lobos no devoran a los lobos, ¡los obispos no atacan a los
silencio en este continente, con las culturas reducidas al silencio, la obispos! Así pues, había que atacar a otro para llegar hasta la Con-
de los indios y la de los negros, que jamás pueden hablar o que no ferencia. Yo era uno de los principales teólogos vinculados a ella y
tienen la oportunidad de ser escuchados. participábamos en la elaboración de los conceptos internos, en los
Actualmente, la Iglesia ya no tiene, como en otros tiempos, los documentos que se difundían y, sobre todo, en la elaboración de
medios políticos para ejercer la violencia contra aquellos a los que acusa eclesiología, la doctrina de la Iglesia. De cara al Vaticano, la actitud
de herejía. Pero, en el fondo, no ha cambiado de verdad ni su mentali- de la Conferencia fue muy leal para conmigo ya que, cuando fui lla-
dad ni sus procedimientos. La tortura física ha sido suprimida, pero la mado a Roma, me acompañaron el presidente de la Conferencia
tortura psicológica de los procesos doctrinarios se ha perpetuado: las Episcopal, monseñor Ivo Lorscheiter, y dos cardenales, monseñor
denuncias son a menudo anónimas, la duración de los procesos arbi- Paulo Evaristo Arns y monseñor Aloisio Lorscheider, por solidari-
traria y el acusado no conoce los motivos reales de la acusación, ni sabe dad. Se negaron a entrevistarse con el cardenal Ratzinger, que me
siempre si su proceso ha sido instruido o no. Además, el acusado se había convocado; habían ido a hablar directamente con el Papa, para
encuentra marginado en el seno de su Iglesia local por el solo hecho de
defenderme. ¡Entonces el Vaticano tembló! El propio Ratzinger
estar siendo examinado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.
exclamó: «¡No es posible! Se convoca a un teólogo —lo que signi-
Durante el año de silencio, sin embargo, maduré, evolucioné. fica que prácticamente está condenado— ¡y aparece en Roma con
Perdí mi inocencia teológica al darme cuenta de que los conflictos
dos cardenales como ángeles guardianes!» Después de eso, el Vati-
internos de la Iglesia no surgen sólo de los intereses religiosos sino
cano ha tratado de romper la estructura de la Conferencia Episco-
también de motivos oscuros y no evangélicos. No analizo este con-
pal. La última estrategia empleada, perversa, es la de no nombrar
flicto, ese momento, bajo el ángulo teológico sino, en primer lugar,
obispos desde hace dos años. En Brasil hay más de sesenta diócesis
desde un punto de vista político. En América Latina existe un movi-
sin obispo porque el Vaticano no admite más que prelados conserva-
miento de Iglesia de base muy fuerte y mi teología les servía de legi-
dores...
timación. Esta Iglesia popular representa una alternativa real a la
forma de poder de la estructura tradicional. Cuando fui juzgado, cité
en mi defensa a otros teólogos y pregunté por qué la emprendían —Dice usted que el Vaticano ha querido atacar a la Conferen-
sólo contra mí, Leonardo Boff. cia Episcopal brasileña por medio del ataque a uno de sus teólo-
gos. Pero usted no era el único teólogo...
—Exactamente. Si la teología de la liberación es fruto de un —No, pero yo era el director de uno de los lugares de investi-
movimiento y de una generación, ¿por qué la presión vaticana se gación intelectual de la Iglesia, la editorial Vozes. ¡Esta casa publi-
ha centrado en usted y no, por ejemplo, en su hermano Clodovis? caba un libro diario! Es una de las más grandes del país. Yo era el
—La Iglesia trabaja siempre con una misma meta, con una estra- responsable de la línea editorial, con un sentido crítico y abierto a
tegia y un objetivo indirecto, no confesado. No se trataba de mí, que la idea de la liberación. Eso molestaba mucho en Roma...
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—Defiende usted una versión política de los hechos pero, cuan- de que la Iglesia, desde el punto de vista institucional, es un pro-
do se publicó la obra, otros teólogos como los padres Jesús Hortal ducto de la Historia. Centraliza el poder, se organiza de manera pira-
y Urbano Zilles afirmaron que, puesto que no reconocía el funda- midal e incorpora elementos del derecho romano. La estructura
mento sagrado de la Iglesia, una de las bases del catolicismo, usted actual de la Iglesia no es divina, representa tan sólo la encarnación
no era realmente católico. de la cultura grecorromana, cuando la experiencia original del cris-
tianismo, inspirado por Jesús y los apóstoles, se basaba completa-
—Yo no acepto su crítica. La doctrina común afirma que Cris- mente en la igualdad. Por tanto, considero que su crítica no es per-
to fundó la Iglesia. Sin embargo, todos los elementos instituciona- tinente. No tiene fundamento ni en los textos bíblicos ni en mi libro.
les de la Iglesia no se remontan a Jesús, ¡nada más lejos! Si separa- ¡Roma jamás ha dicho que yo no fuera ya católico!
mos claramente los planos, algo que debe hacer la exégesis más
rigurosa, se comprueba que Jesús no anunció la Iglesia sino el Reino —En el plano teológico entonces, ¿dónde sitúa usted el origen
de Dios. Introdujo las realidades que, más tarde, constituirían los de este conflicto ?
fundamentos de la Iglesia: los Doce, el Bautismo y la Cena. La Igle-
sia sólo existe porque el Reino de Dios aún no ha sido realizado. No —Existe un conflicto latente entre las viejas Iglesias europeas y
se puede identificar a la Iglesia ni con Cristo ni con el Reino. Se las nuevas Iglesias repartidas por el mundo. Las nuevas Iglesias
encuentra relativizada por la dimensión escatológica: no es el tér- viven un cristianismo enraizado en las culturas de Asia, de África,
mino ni un fin en sí misma sino un sacramento y un instrumento. de América Latina, con sus propios retos. Así van apareciendo las
Tiene que impulsar la causa de la liberación de Cristo, no sólo en el nuevas caras del cristianismo, caras que no son occidentales, blan-
plano personal, llamando a la conversión, sino también en la esfera cas, europeas, romanas. Las Iglesias centrales son herederas de una
pública. Tiene que vivir una transformación permanente sin aceptar tradición ligada a la cultura dominante. Mantienen el poder institu-
nunca el bloqueo o la estratificación absoluta. Frente a la situación cional, académico, económico y continúan imponiendo su concep-
de parusía definitiva, que todavía debe manifestarse, todo parece ción tradicional y conservadora. Excluyen los núcleos periféricos.
relativo, tanto en el plano dogmático y eclesial como político. En
consecuencia, toda realidad es susceptible de perfeccionamiento y —¿Hasta qué punto la Iglesia católica puede mantener su uni-
de crítica. Esta aproximación nos lleva a mantener una crítica muy dad y al mismo tiempo aceptar esas tendencias regionalistas, cen-
seria en el seno de la Iglesia y no sólo fuera de ella. En el curso de trífugas?
la Historia, Cristo ha sido utilizado a menudo para justificar posi- —¡Pero si la Iglesia católica nunca ha sido católica, siempre ha
ciones discriminatorias de la Iglesia. Por ejemplo, la «cristología sido romana! Lo que es «romano» es particular. Ella ha impuesto
política» defendía la Iglesia triunfante y sus persecuciones, porque esta particularidad al mundo entero. Se ha hecho universal impo-
se pretendía ¡heredera del imperio romano por voluntad divina! La niendo un modelo y no creando una catolicidad auténtica, lo que
Iglesia, de hecho, nunca ha sido neutra ni en el terreno de la refle- supondría la convivencia fraternal de las diferencias como otras tan-
xión, ni en el terreno político. tas expresiones de un mismo y único misterio de Dios y de Cristo.
Los religiosos que usted cita confunden, desgraciadamente, la Pero jamás ha sabido acoger la diferencia, siempre ha destruido o
Iglesia y su jerarquía. No hace falta ser cristiano para darse cuenta sometido. Se vio claramente en China, con la condena de los ritos
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locales; en México, donde los primeros misioneros no podían for- ñas y bizantinas. Toda la vida humilde de Jesús ha sido releída en
mar sacerdotes indígenas; en África con la imposición de la cultura clave de categorías de poder. Hasta muy recientemente, la escultu-
occidental; con los curas obreros en Francia, condenados porque ra y la pintura representaban el nacimiento de Cristo con los orna-
representaban la cultura proletaria... mentos de un emperador romano, cubierto de joyas y con aspecto
Yo creo que la Iglesia católica se parece a una gran secta blan- de príncipe. ¡Los pobres pastores se transformaron en príncipes, el
ca, occidental, patriarcal, machista, misógina, incapaz de llevar a humilde pesebre en cámara real, la Virgen María y san José en per-
cabo lo que hizo el Nuevo Testamento al dar cabida a cuatro Evan- sonajes de la corte! Los milagros y los sermones de Cristo se veían
gelios diferentes, como testimonios igualmente dignos de fe, para recubiertos por un aura de lujo y esplendor que asustaba a los
transmitir el mensaje de Jesús. Según la Iglesia católica romana, no pobres y avergonzaba a los corazones arrepentidos. Sin embargo,
debería haber más que un solo Evangelio, puede que el de Mateo, fue precisamente con estos últimos con los que se identificó Jesús
el único que habla tres veces de la Iglesia. Esta rigidez ha hecho que anunciándoles una gran alegría. Las consecuencias de esta actitud
todos los portadores de diferencias hayan sido expulsados. Nadie ha han sido desastrosas para la Iglesia.
abandonado la Iglesia, todos han sido expulsados... El poder absoluto y autocrático en el seno de la Iglesia adquie-
re una dimensión patológica: la Iglesia se siente investida del Abso-
—Esta tradición del cristianismo que incorpora la cultura gre- luto hasta tal punto que tiene tendencia a sustituir a Jesucristo o a
corromana y que usted critica, ¿no es precisamente lo que común- tomarse por su igual.
mente llamamos catolicismo? El catolicismo privilegia la palabra y la ley que requieren un
especialista, el teólogo. De este modo nacen las élites de doctos
—No, hasta el año 1000, los papas eran elegidos con el con-
y de jerarcas, que disfrutan en exclusiva del control de lo sagra-
curso del pueblo y también los obispos. La centralización del poder
do. ¡El dogma, la ley, la tradición y la autoridad son legítimos!
de decisión en la Iglesia proviene de un largo proceso histórico que
Pero han sido transformados en dogmatismo, legalismo, tradicio-
provoca en la actualidad conflictos con nuestra noción del derecho
nalismo y autoritarismo. En su mencionada dimensión patológi-
y de la dignidad humana. Y así, desde el nombramiento de papa
ca, el cristianismo católico se ha reducido a una pura doctrina sal-
hasta el de los abades de los monasterios, todo se efectúa sin con-
vadora...
sultar al pueblo de Dios. Cuando, por casualidad, se realiza una
consulta, no es tenida en cuenta. Los dirigentes siguen siendo ele-
gidos por un sistema de cooptación en el seno del círculo restrin- —Detengámonos un momento en los dogmas. La defensa de
gido de los que detentan el poder eclesiástico, al margen de la algunos de ellos en materia de moral privada por ejemplo, o la
inmensa mayoría de los laicos. Lo repito: ¡la forma actual no es de negativa a la ordenación de las mujeres, son mal recibidas por la
esencia divina! El problema es que, cuando se afirma que la estruc- opinión pública de muchos países. ¿ Cree usted que también los dog-
tura de la Iglesia es divina, tal como lo hace la jerarquía, no se mas deben ser relativizados ?
puede poner en cuestión. A lo largo de la Historia, la Iglesia ha —La investigación de dogmas me parecía como lo propio del
sucumbido a la tentación del poder surgido del paganismo con su cristianismo en su versión occidental. Lo propio de esta cultura es
autoritarismo y sus títulos honoríficos tomados de las cortes roma- investigar para definir categorías fijas, una arquitectura del saber.
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Pero hoy en día, vivimos un proceso de mundialización; las cultu- —¿Cómo ve el futuro de la Iglesia si ésta mantiene las orienta-
ras se encuentran y dialogan. Por ejemplo, los orientales dan testi- ciones actuales ?
monio de una experiencia mística más abierta. Ellos consideran que
—El cristianismo corre el riesgo de fosilizarse y hacerse cada
los dogmas niegan la divinidad porque la encierran en un discurso
vez más minoritario, de significar cada vez menos culturalmente. Con
estereotipado. Los ortodoxos también tienen dogmas pero les dan
todo, subsistirá a causa de una larga tradición de presencia en la cul-
otro sentido, el de la celebración. Se celebra la divinidad, se reco-
noce a Dios como el Padre, así se preserva siempre un espacio para tura europea con sus símbolos, sus catedrales, sus músicas. La Igle-
el misterio, un espacio para el silencio. sia de Oriente aparece un poco como el paradigma de esta evolu-
ción. En otro tiempo, estaba muy extendida, muy viva; era incluso
En el cristianismo, el dogma representa simplemente un momen-
más importante que la Iglesia occidental. Ahora, la Iglesia de Cons-
to de la conciencia de la Iglesia. Situada ante un debate teológico,
tantinopla con su patriarca no representa más que una parroquia de
un conflicto de opinión, la autoridad en el poder impone una posi-
ción, una manera de ver. Detrás de un dogma, se esconde siempre tres mil personas. Pero cuando el patriarca se desplaza para una
una lucha de poder. Quienes ostentan el poder imponen su doctrina cumbre mundial, ¡se presenta tan cargado de títulos que son nece-
y condenan las demás. El tiempo sigue su curso y siglos más tarde sarios varios minutos para enumerarlos todos! Sin embargo, ya no
se rehabilita a condenados como Pelagio, Lutero o Galileo... tiene ningún poder ni ninguna significación real. La Iglesia católi-
Tomemos el dogma de Cristo. Jesús es hijo de Dios, pero Dios ca corre el peligro de seguir la misma evolución y reducirse pro-
es un misterio. De hecho, la expresión «hijo de Dios» constituye gresivamente hasta no ser más que una cohorte de obispos con sus
una analogía y no un lazo genético de padre a hijo porque, eviden- mitras, un desfile pintoresco como un carnaval que todo el mundo
temente, no es el padre quien engendra al hijo sino la madre. No respeta pero que nadie se toma en serio... El verdadero peligro para
obstante, esta analogía se ha visto transformada en dogma indiscu- la Iglesia reside en convertirse en folklore. De hecho, este cristia-
tible. nismo tradicional ya es cada día más insignificante en América Lati-
El cristianismo católico romano se consolidó en determinadas na. En Europa está casi superado, aunque haya contribuido a cons-
etapas por medio del desarrollo de un lenguaje que más tarde no ha truir algunas naciones. Por ejemplo, no se puede comprender Francia
sabido actualizar de verdad. ¡Es como si yo utilizara hoy un plano sin tener en cuenta la presencia de la Iglesia en su historia. Pero para
de Río de Janeiro de 1700! Indudablemente el plano representa a el futuro de este país, la Iglesia constituye únicamente una fuerza
Río pero mirándolo no puedo saber dónde está la catedral nueva y social más entre muchas otras. La sociedad se ha independizado del
las calles actuales. Las antiguas referencias ya no sirven para orien- discurso religioso, se ha secularizado profundamente...
tarse en la sociedad de hoy. El cristianismo se ha paralizado y la teo- El cristianismo se va haciendo progresivamente más ajeno a la
logía de la liberación representa un esfuerzo para actualizarlo. En la moderna sociedad laica, pragmática e industrial. Ya no es el factor
actualidad el único cristianismo universal es el cristianismo de libe- de integración de las fuerzas sociales y el tótem que legitima los
ración. El otro permanece excesivamente vinculado a la cultura del poderes, como lo fue en otro tiempo de la Historia. La propia con-
poder dominante en la sociedad occidental. Como dice Roger ciencia cristiana se da cuenta del estancamiento de las instituciones
Garaudy, Occidente es hoy un accidente. eclesiásticas.
82 LEONARDO BOFF LEONARDO BOFF 83
—Volvamos a su condena al silencio. ¿Cómo fue percibida en en lugar de criticar, hay que crear un nuevo estilo de Iglesia, una
la Iglesia y en otros medios? Iglesia alternativa y comunitaria. En la medida en que no se toque
—¡Algunos silencios son de oro, otros de plomo! Mi silencio la cuestión del poder en la Institución, la Iglesia es tolerante,
tuvo un efecto provocador a causa del apoyo recibido. ¡Más de cien paciente. Si tuviera que empezar de nuevo, trataría de reforzar más
cartas diarias por término medio! Parece que este hecho impresio- el otro polo del poder, el de las comunidades, para favorecer así un
nó al Vaticano e incluso al Papa, que no suponía hasta qué punto equilibrio mejor...
estaba ligada nuestra teología al avance de la sociedad de los opri-
midos. —¿Su concepción de la Iglesia se ha visto modificada por su
marcha ?
—Recuperó usted el derecho a la palabra... —No, yo mantengo las ideas expuestas en mis libros, especial-
mente en Iglesia, carisma y poder y en mi tesis doctoral La Iglesia
—Efectivamente, después de once meses, la víspera de la Pas-
como sacramento, considerada como una obra fundamental por Yves
cua de 1986, me fue levantada la sanción. Pero a continuación fui
Congar en 1973. Los años de lucha contra el poder doctrinario me
excluido de la redacción de la Revista Eclesiástica Brasileña, la
han reafirmado en la idea de que es necesario distinguir entre cris-
revista teológica más importante de Brasil. Después fui apartado de
tianismo e Iglesia. El cristianismo está ligado a Cristo, por medio
la editorial Vozes, acosado por el Santo Oficio y sus espías hasta en
del testimonio de los cuatro Evangelios y de otros escritos del Nuevo
mi comunidad de Petrópolis. Todo mi trabajo era vigilado. Me vi
Testamento. Cristo representa el sueño de una humanidad donde
suspendido de mi cátedra de Teología y sometido a una doble cen-
todos son hermanos y hermanas, en relación directa con la divini-
sura de mis textos: una censura franciscana y una censura vaticana
dad, sin intermediario institucional, un sueño de comunicación con
ejercida por el arzobispado de Río. Acorralado por este mecanismo
un Dios que es Padre pero que posee también los rasgos de una
todavía más perverso y más sutil que mi condena, decidí entonces
Madre. Por su parte, la Iglesia es a la vez Jesús y César, pero más
dejar la Iglesia.
César que Jesús, puesto que se estructura en torno al poder, lo que
Jesús no quería y hasta consideraba peligroso, diabólico incluso. ¡La
—Cuando analiza esta trayectoria, ¿ejerce también la autocrí-
Iglesia ha enterrado el sueño original de Jesús! En lugar de facilitar
tica? Si empezara de nuevo...
nuestro encuentro con Dios, la Iglesia se interpone entre Él y noso-
—En el fondo, no cambiaría nada. La forma de organización de tros. En lugar de vivir todos como hermanos y hermanas, introduce
la Iglesia me sigue pareciendo muy problemática a la luz del Evan- la jerarquía, margina a los laicos y aparta a las mujeres de la orde-
gelio. Pero sería más realista en cuanto a las posibilidades de cam- nación sacerdotal. Yo creí que eran posibles los cambios en la Igle-
biar la Institución. Son los cardenales que han elegido al papa actual sia gracias a las cien mil comunidades de base de Brasil y a las otras
quienes han reforzado el clericalismo de la Iglesia y su carácter doc- cien mil del resto de América Latina. Pero la Iglesia-institución ha
trinario. Tenemos que tener en cuenta el peso institucional de la caído en la tentación que el diablo presentó a Cristo en el desierto,
Iglesia y adoptar otra estrategia. En lugar de luchar contra la Insti- la tentación del poder de las «dignidades sacerdotales», del poder
tución —de la que yo he sido víctima y que me ha hecho sufrir— imperial, del poder del milagro.
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—¿Ejerce el papa control sobre el Vaticano o, por el contrario, la curia, muy hábil, se retracta y se coloca en una posición de resis-
es prisionero de la curia romana? tencia, pero vigilante siempre para proteger el poder institucional.
Con Juan XXIII y el Vaticano II, la curia encajó una terrible derro-
—La condición sine qua non para que un papa siga siendo papa
ta, pero sus hombres conservaron su posición. Pablo VI era un hom-
es que no sea envenenado o eliminado de una u otra forma...
bre más débil, abierto pero extremadamente tímido y complicado
desde el punto de vista psicológico. Con él, la curia fue asumiendo
—¡Exagera! ¡Ya no estamos en la Edad Media...! progresivamente el control del Vaticano, hasta llegar a «hacer» al
—¡No, no! ¡Por supuesto que no! ¡Durante la época a la que lla- papa Juan Pablo II, que representa un tipo de cristianismo conser-
man «edad pornocrática» del Vaticano, entre el 890 y 1045, casi nin- vador. Por lo tanto, existe un conflicto entre el cristianismo históri-
gún papa murió en su cama de muerte natural! En su libro La Igle- co que quiere ir al paso de los cambios mundiales y esta casta insti-
sia en la época de los bárbaros, Daniel Rops describe muy bien este tucional centrada en ella misma.
período de decadencia: el papa Juan XXII, de dieciocho años, orga-
nizaba por entonces orgías en honor de Lucifer. ¡En pleno Vatica- —¿ Qué es lo determinante hoy en día en la elección de papa ?
no! Benedicto IX fue consagrado papa a los doce años. «Estaba ya
—Cuando un papa envejece o enferma, los cardenales del
lleno de vicios; ¡se vio envuelto en tantos escándalos que el pueblo
mundo entero comienzan sus maniobras y especulaciones. Hacen
romano le echó!» Pero sin duda el peor de todos fue Esteban VI
política como cualquier político. Se escriben y discuten criterios de
(896-897) que mandó desenterrar el cadáver de su predecesor para
elección, y en este juego político, el Vaticano es un consumado maes-
juzgarlo: ¡le despojó de sus atributos papales, le hizo cortar los dedos
tro. No olvidemos que es la institución política más vieja de Occi-
y, por último, arrojó su cuerpo a la calle! Crímenes semejantes, si
dente. Para Maquiavelo, el prototipo del político era César Borgia,
bien menos graves, se dieron durante el Renacimiento. Ciertamen-
el hijo del papa Alejandro VI. Con frecuencia, una de las estrategias
te, todo esto no constituye un ejercicio de poder según los princi-
del Vaticano suele consistir en lanzar «globos sonda», aventurar una
pios del Evangelio... Sin embargo, son hechos históricos. Es nece-
candidatura excesivamente pronto. Los cardenales discuten sobre el
sario reconocerlos con humildad y no esconderlos como hace
nombre del candidato y deciden a continuación que no lo quieren.
monseñor Ratzinger, que me ha criticado por haber destapado el
Entre tanto, los cardenales elaboran un consenso en torno a dos o
tema.
tres nombres. ¡Es bastante ingenuo creer que los cardenales sim-
plemente invocan al Espíritu Santo para elegir papa! Tienen lugar
—¿Pero cuál es el poder del papa en la actualidad? numerosas consultas, se producen intercambios de información entre
—La curia romana representa la cristalización del poder insti- el Vaticano y los principales centros de inteligencia europeos y nor-
tucional y el papa es elegido, evidentemente, en función de esta teamericanos, donde se encuentran los grandes aparatos ideológi-
correlación de fuerzas. Para llegar a romper con tal bagaje, se nece- cos. Esta cuestión ha sido perfectamente estudiada por el sociólogo
sita una personalidad que goce de un gran carisma, como fue el caso americano Andrew Greely en un libro sobre la última elección de
de Juan XXIII, por ejemplo. En general, se trata de papas cuyo pon- papa. Greely ha entrevistado a cardenales del mundo entero, ha reco-
tificado es breve pero que actúan de manera fulgurante. En ese caso, gido información y ha analizado los votos y las instrucciones inter-
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ñas previas. De este modo, ha sacado a la luz las grandes maniobras ta en el Antiguo Testamento, ha vivido en Israel y en Siria durante
que se dieron para elegir a Karol Wojtyla, un cardenal totalmente muchos años. Por esta razón, no representa sólo a la cultura italia-
desconocido pero que, no obstante, iba a desempeñar un importan- na, es más cosmopolita. Viajamos juntos a Leningrado en 1989, con
te papel en el marco de la estrategia global del cristianismo. ocasión de las celebraciones del milenario del cristianismo en Rusia.
En ese viaje discutimos mucho. Él asumió mi defensa en el Vatica-
—¿Cómo ve usted la posición del colegio cardenalicio en la no, revisó todos los documentos, me apoyó, pero su punto de vista
actualidad? no fue escuchado. Los «wojtylianos» y los «montinianos» repre-
—El colegio de cardenales está dividido en dos bloques: los sentan las dos visiones posibles del cristianismo actual. La línea
«wojtylianos», ligados a Juan Pablo II, y los «montinianos», que se wojtyliana se ha endurecido hasta tales extremos en el curso de estos
sitúan en la huella de Pablo VI. El primer grupo, al que podemos últimos años que ha irritado al episcopado del mundo entero, debi-
llamar el del «testimonio», defiende un cristianismo portador de una litando las conferencias episcopales regionales. Juan Pablo II las ha
verdad universal de salvación. Para este grupo, un sacerdote es un humillado a todas al afirmar que su existencia no tiene realmente
hombre que sale a evangelizar cruz en mano. Anuncia el Evangelio valor teológico, que no representan más que una organización pas-
a los indígenas de las islas de Samoa de la misma forma que lo hace toral y que, en última instancia, todo debe ser decidido por Roma.
en África y les amenaza si no se convierten. Este cristianismo posee En consecuencia, los obispos, los cardenales y todos los que han ela-
mucho poder simbólico, una excelente relación con los medios de borado los textos que legitiman estas conferencias se han sentido
comunicación de masas y una ética de defensa paternalista de los desautorizados. Es poco probable que la curia romana llegue a ele-
pobres. gir un nuevo papa en la línea de Juan Pablo II, porque éste ha gene-
rado excesiva tensión entre el centro administrativo de la Iglesia y
El segundo grupo, que se reconoce heredero del papa Montini
las conferencias episcopales del mundo entero.
(Pablo VI), defiende un cristianismo de «mediación». Para él, Dios
está presente en la historia como una ofrenda histórica de salvación.
El cristianismo debe buscar las mediaciones necesarias para que la —Esto nos lleva otra vez a la cuestión de la unidad de la
salvación presente en las diferentes culturas pueda organizarse y Iglesia...
desarrollar su propia consciencia. Estimula el diálogo con todas las —¡Evidentemente! ¡Todo depende de la manera en que se ges-
religiones, ideologías y culturas, sin prejuicios; pretende establecer tione la unidad y la diferencia! Las referencias comunes tienen que
mediaciones y puentes entre ellas. Los testimonios de la revelación ser definidas claramente. El papa no es sólo una figura decorativa,
nos han sido dados a todos. Cada hombre, cada cultura se encuen- es una referencia, un símbolo de la unidad que se manifiesta en la
tra marcado por su testimonio sagrado, divino, y la Iglesia no tiene producción de textos como las encíclicas. Si la Iglesia no entra en
el monopolio de este testimonio. la lógica del diálogo con las culturas en las que el cristianismo ha
El líder de los «wojtylianos» es, creo yo, el presidente de la Con- tomado cuerpo, pierde el sentido de la historia. Hoy en día, todo el
ferencia Episcopal italiana, el cardenal Ruini. Frente a él se alza el proceso de la evolución mundial se desplaza hacia el sudeste asiá-
jefe de las filas «montinianas», el cardenal de Milán, monseñor Mar- tico, donde se encuentra la tecnología punta, los grandes negocios
tini, que se sitúa en la línea del Vaticano II. Este jesuíta, especialis- y el sistema financiero. En esta región, el cristianismo está total-
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mente ausente, ¡no representa más del 0,2 por 100 de la población! pobre evangeliza toda la Iglesia en la medida en que crea comuni-
En los cinco próximos años, la costa del Pacífico, desde Estados dades de base y participa de una Iglesia en diálogo con las culturas
Unidos hasta Japón, desde China hasta Corea, será el centro mun- y siempre solidaria con los últimos, con los rechazados de la tierra.
dial de la cultura, de las finanzas y de la tecnología, ¡y el cristianis- La Iglesia no se convertirá en una Iglesia para los pobres hasta que
mo no estará presente allí! Sin una actitud de diálogo con otras cul- sea ante todo una Iglesia de pobres, hasta que los pobres sean los
turas, el cristianismo se reducirá exclusivamente a un fenómeno de agentes de la Iglesia. Para ser fiel a su fundador y al Evangelio, la
Occidente, es decir, accidental y marginal. Iglesia tiene que convertirse y situarse radicalmente del lado de los
El Vaticano, sin embargo, dispone de hábiles estrategas que se pobres. Y aquí, en Brasil, gracias a Dios, contamos con obispos e
entregan al análisis geopolítico del cristianismo. Monseñor Casaro- incluso cardenales que se han convertido, debido a los pobres con
li se preocupa de este fenómeno y se muestra abierto a las otras cul- los cuales viven día a día y por los cuales han tomado partido.
turas. Monseñor Ratzinger no. El primero es «montiniano», el
segundo «wojtyliano»... —¿En qué medida es católico el modelo de Iglesia que usted
defiende ?
—Oyéndole, se puede llegar a pensar que la teología de la libe- —Yo me considero parte integrante de la tradición católica prac-
ración se opone a la marcha de la Iglesia en general... ticando una teología crítica compartida por otros eclesiólogos, como
—En absoluto. La teología de la liberación por el contrario quie- Schillebeeckx y Congar. La Iglesia ha predicado a veces el Cristo
re ayudar a las instituciones eclesiásticas a liberarse de su estilo de liberador pero, la mayor parte del tiempo, no ha liberado ni apoya-
vida estancado, de sus concepciones y prácticas ligadas al pasado y do los movimientos de liberación. Con frecuencia, el cristiano com-
no siempre adaptadas a la nueva situación pastoral de la Iglesia en prometido se ha sentido huérfano. Esta actitud ha empujado a nume-
los medios populares. Así pues, la teología de la liberación supone rosos cristianos inteligentes y activos a abandonar la Iglesia durante
una sociedad democrática, de base popular, pluralista y abierta. En los dos últimos siglos. No obstante, sabemos que para Cristo y para
el seno de esta sociedad, debe existir una Iglesia, también ella abier- la Iglesia primitiva lo esencial no era reducir la buena nueva a cate-
ta y pluralista, en la cual el pueblo de Dios pueda ser algo más que gorías sistemáticas de comprensión intelectual, sino crear nuevas
el cliente de una parroquia: un participante en la vida comunitaria, formas de actuar y de vivir en el mundo. Esta dimensión práctica
educado para ser un agente de liberación y no el que reproduce pura del Mensaje es particularmente importante para la reflexión teoló-
y simplemente el sistema. La historia de la Iglesia ha repetido con gica en América Latina. La identidad de la nueva Iglesia, buscada
demasiada frecuencia el eje Dios-poderosos-sumisión. La Iglesia se entre los pobres y las víctimas de la injusticia, ha proporcionado al
ha unido a los poderosos y, junto a ellos, ha evangelizado a los pue- proceso de liberación un impulso y una publicidad jamás imagina-
blos, colocando la evangelización bajo el signo de la sumisión, como das antes. La Iglesia ha tomado conciencia de que su destino evan-
ha sucedido, de manera paradigmática, en América Latina. Optan- gélico está profundamente vinculado al destino humano de las cla-
do por los pobres, la Iglesia colocorá su misión en una nueva alian- ses marginadas. Si estas clases no acceden a sus derechos
za sagrada Dios-pobres-liberación. El pobre ya no es el objeto sino fundamentales, la Iglesia debe considerar que ha fracasado desde el
que se convierte en el agente de la evangelización liberadora. El punto de vista evangélico. La salvación que proclama tiene que
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materializarse también en dimensiones históricas muy concretas a decir, a las Iglesias de África, de Asia Menor y de Francia que te-
partir de las cuales la liberación plena del Reino de Dios adquiere nían su propio perfil y se aceptaban mutuamente. A partir de esta
su significado. Por eso, la Iglesia debe responder a los signos de los fecha, los papas comenzaron a intervenir y a imponer una inmensa
tiempos bajo los que se esconde el Espíritu, y apadrinar y apoyar a homogeneidad cultural y religiosa. El rito romano se impuso a la
los partidos verdaderamente populares. Galia, a África, a Alemania. Lo que se produjo desde entonces ya
no fue catolicismo, ¡fue «romanismo»! La Iglesia asumió una ideo-
—Usted habla mucho del ecumenismo de las comunidades de logía romana, imperial, y la organización política del imperio roma-
base... no, con sus grupos de políticos y de juristas que elaboraban la ideo-
logía del imperio y su cuerpo militar de élite. La Iglesia asimiló esta
—Las comunidades de base son ecuménicas en la medida en que
estructura y le dio un carácter religioso, recogiendo incluso la ter-
viven con otras confesiones como los presbiterianos, los luteranos...
minología (diócesis, curia...) y los símbolos políticos. Todo esto no
Las diferencias institucionales no son motivo de separación porque
es de esencia divina, es simplemente la realidad histórica.
las comunidades se unen en su misión, en su trabajo popular. Las divi-
siones son consideradas como diferencias históricas de las que no se
discute, cuando el ecumenismo tradicional discute precisamente sobre —¿ Qué es, entonces, lo específicamente católico en su prácti-
estas cuestiones históricas. Las comunidades se muestran ecuméni- ca del cristianismo? ¿En qué se siente usted diferente de un protes-
tante o de un ortodoxo ?
cas en su práctica, no en su discurso. El punto de vista de Roma, en
cambio, consiste en que las otras denominaciones cristianas deben —También los protestantes hablan de catolicidad. Es un error
volver a la unidad católica. El verdadero asunto está, a mi juicio, en histórico de la Iglesia, creo yo, haber expulsado a Lutero. ¡Al hacer-
redefinir el concepto de unidad para permitir la diversidad, las dife- lo, perdió la ocasión de vivir la diversidad! Por supuesto, también
rencias de doctrina, las diferencias de interpretación, las diferencias el protestantismo tiene sus límites: el individualismo lleva a veces
de ritos sin romper el lazo con la referencia común, el núcleo del cris- al protestante a sentirse impotente ante las estructuras de la injusti-
tianismo, que son el Nuevo Testamento, Jesús y su práctica. En el libro cia. En la medida en que el protestante no reflexiona sobre este reto
Iglesia, carisma y poder, desarrollo extensamente la noción de cato- a la luz del Evangelio, se arriesga a enmascarar los conflictos que
licismo. De hecho, el catolicismo aparece tan sincrético como las otras azotan a los pobres y, por esta causa, a no aportar su colaboración a
religiones. El Antiguo y el Nuevo Testamento constituyen textos la tarea mesiánica de la liberación de los desventurados de la tierra.
impregnados por las influencias de su entorno. Los textos se inspiran De todas formas, yo no acepto el catolicismo romano como la única
en las influencias de Jesús, de los apóstoles, pero también de los ju- forma de catolicismo. Es mi postulado inicial para el cristianismo
díos, de los romanos, de los griegos, de los gnósticos, de los estoicos... latinoamericano. La visión teológica que refuerza el carácter romano
La Iglesia de Cristo no puede ser identificada directamente con me parece que es una patología del catolicismo que yo llamo «cato-
la Iglesia católica romana, que sólo es una forma concreta e históri- licista». La Iglesia oficial se muestra como una enorme patología
ca. Por mi parte, me sitúo en una tradición católica anterior al del catolicismo, porque crea y excluye figuras mediocres, infanti-
año 1000, anterior al «papacentrismo». El catolicismo era entonces les. En la Iglesia, el soltero tiene que hacer un tremendo esfuerzo
colegial, comunitario, más abierto a las diferentes expresiones, es para conservar su humanidad. La castidad se paga a un elevado pre-
LEONARDO BOFF LEONARDO BOFF
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ció, provoca dramas terribles, lleva al empobrecimiento espiritual y tadura militar... y en todos los «ismos». Cuando el poder es centra-
a toda la rigidez y neurosis que, desgraciadamente, se encuentran lizado^ exclusivo, poco a poco surge siempre un nuevo código de
con demasiada frecuencia en el mundo eclesiástico. supervivencia, una resistencia de grupos que piensan en su libera-
Por otra parte, la Iglesia margina a las mujeres. ¡La discrimina- ción. Sucede en el catolicismo. Entre los protestantes la situación es
ción de la que es víctima la mujer en la Iglesia salta a la vista! Las diferente porque, si uno de ellos deja su Iglesia, puede fundar otra.
mujeres representan la mitad de los fieles y las religiosas son mucho Los protestantes no perciben la multiplicidad como una destrucción
más numerosas que los religiosos. A pesar de esto, se las considera de la unidad, siempre que se mantenga la referencia a Cristo y al
como incapaces de ejercer la mayoría de las funciones de dirección Evangelio.
de la Iglesia y se las aparta de la administración de los sacramentos. En la actualidad, todo el mundo reconoce la diversidad de los
Roma no da la palabra a los laicos, no vive en democracia y ya seres vivos; no existe un único tipo de plantas o de seres biológicos
no dialoga con las libertades modernas. La información circula en sino muchos... ¿Por qué entonces un solo tipo de Iglesia? Es absur-
círculos restringidos. La jerarquía se muestra muy sensible a la cen- do. Dios sería ridículo si no gozase de esta pluralidad. La cultura
sura que los Estados imponen a los medios de comunicación, cuan- occidental en su conjunto da muestras de una enorme dificultad para
do ella controla de una manera casi inquisitorial los medios de comu- vivir con la diferencia, sea latinoamericana, africana o asiática. Fren-
nicación católicos. Muchos sacerdotes no se expresan en los medios te a ella, son posibles dos actitudes. Bien la colonización y la eli-
de comunicación como quisieran. Cualquier artículo en una revista
minación pura y simple, tal como sucedió con los indios de Méxi-
de teología de carácter científico o espiritual que no corresponda a la
co. O bien la tradición bíblica, que resuelve de otra manera la
interpretación episcopal provoca reacciones a menudo violentas.
cuestión de la diferencia: hace del extranjero un aliado. Este mode-
Un psicoanalista católico, el jesuíta alemán Albert Gorres, ha
lo de alianza ha inspirado a los pueblos de Oriente Medio, acos-
denunciado en un largo trabajo la patología del catolicismo roma-
tumbrados a sellar alianzas entre ellos y, a continuación, ofrecerlas
no. Por su parte, J. Hammer ha explicado el modo en que el catoli-
a Dios. El distinto se convierte en un aliado, en un amigo que no
cismo utiliza la tradición profética para operar las correcciones nece-
amenaza. En el actual proceso de mundialización de las culturas, de
sarias: el profeta denuncia siempre el abuso de poder. Prácticamente
las razas y de las religiones, si no somos capaces de buscar aliados,
todos los grandes santos entraron en conflicto con este desvío pato-
acabaremos por reactivar las guerras de religión.
lógico. Cuando se trabaja en una Iglesia popular que emprende nue-
vos caminos, es inevitable encontrar constantemente obstáculos por
parte de esos obispos y autoridades que sacralizan la doctrina y fre- —También existe mucho fanatismo religioso en Oriente...
nan el progreso del pueblo. —Pero no en China, ni en la India. Para las religiones orienta-
les, el espíritu, tao o zen, está presente en todo el universo, en todas
—¿ Ve usted las mismas dificultades por el lado protestante, por las cosas. No es necesario tocarlo. El catolicismo, en cambio, pre-
ejemplo? tende que las otras religiones están perdidas, desencaminadas y es
—En mayor o menor medida, esta tendencia se puede encontrar preciso salvarlas. Esta idea de misión imperial debe ser revisada y
en todas las instituciones de tipo autoritario: fascismo, nazismo, dic- discutida, como he hecho en mis últimas obras.
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—Está claro que usted no siente ninguna nostalgia del mundo dan siempre por supuesto que son los portadores de una ética uni-
religioso que ha abandonado. ¿ Por qué, entonces, luchó tanto tiem- versal que les confiere el monopolio de decir lo que está bien y lo
po, durante más de veinte años, para permanecer en el seno de la que está mal. Pero la humanidad es lo bastante sabia para saber lo
Iglesia ? que es bueno para sí misma e incluso para decir a la Iglesia católi-
ca lo que es bueno o malo para ella...
—Sólo se puede comprender esta fidelidad, esta lucha, a partir
Es fácil para el actual Papa presentar sus excusas a las víctimas
de la situación brasileña. En Brasil, el cristianismo de liberación, de
del magisterio del siglo xvi o xvn, cuando lo que debería hacer es
las comunidades, disfrutan del apoyo de numerosos obispos y teó- pedir perdón a los teólogos de hoy, a los más de ochenta teólogos
logos. Es la línea dominante de la Iglesia de nuestro país. Esta ten- que han sido excluidos de la comunidad teológica. Como decía Hel-
dencia, este movimiento, me ha respaldado siempre. Yo he encon- der Cámara, el diablo ha conseguido una gran boda en la Iglesia, una
trado las dificultades en el Vaticano, nunca entre los obispos y los unión entre la mediocridad y la fealdad. ¡Nada es más anticristiano
cardenales de aquí. Yo me movía libremente por todas las diócesis, que asociar estas dos realidades! Cristo, muy al contrario, es her-
bueno, por casi todas... En Río se me consideraba persona non moso, radiante; es un hombre brillante, creativo, liberador.
grata, pero no así en los suburbios de la ciudad. La Iglesia de Bra-
sil jamás me ha decepcionado. Yo he batallado contra el aparato del
poder del Vaticano que, en la última fase, ha utilizado a la orden
franciscana para aislarme, siguiendo una política en cascada: de
monseñor Ratzinger al superior general de la Orden, del superior
general al provincial y del provincial a mí. No me quedaba alterna-
tiva... Pero en cuanto tomé la decisión de abandonar el ministerio
presbiterial, el cardenal de Sao Paulo, monseñor Paulo Evaristo
Arns, me invitó a ocupar la cátedra de Teología Dogmática de la
Universidad de Sao Paulo. Me dijo: «Pueden expulsarte, pero aquí
podrás enseñar siempre.» Era evidente que monseñor Arns iba a
tener conflictos con el Vaticano, pero eso no era un problema para
él. Este ejemplo ilustra la apertura de espíritu de nuestra Iglesia. A
pesar de todo, los espacios eclesiásticos me parecen muy reducidos
y estrechos en comparación con la magnitud de los problemas socia-
les y mundiales de hoy. No es posible imaginar el mundo única-
mente a partir de categorías católicas romanas. Necesitamos cate-
gorías mucho más amplias, más ecuménicas, pluralistas, abiertas y
espirituales para devolver justicia a la realidad. De no ser así, man-
tendremos siempre un mismo concepto de cristiandad, la visión de
la fe que se mantiene fuertemente arraigada en los obispos. Ellos
6
Por un cristianismo pluricultural

—Para usted, las comunidades de base constituyen las semillas


de una nueva Iglesia. ¿ Cómo imagina esta Iglesia ?
—La fuerza de nuestra teología no reside en su dimensión ima-
ginaria o teórica. Busca ante todo investigar el proceso histórico, la
realidad en curso. Por eso las comunidades de base son profunda-
mente ecuménicas y agrupan también a los baptistas y pentecostis-
tas. Frente a esta evolución, los obispos se han mostrado descon-
certados. ¡Algunos querían recuperar a los católicos! Trataban de
apartarlos de los demás. Pero Dios es el mismo para todos, la Biblia
es la misma, Cristo es el mismo. ¿Por qué separar lo que comienza
a unirse? Si las personas se unen en la lucha de \asfavelas para con-
seguir alcantarillado, para tener agua, ¿por qué iba a ser diferente su
Dios? Los pobres se muestran más teólogos que los obispos.

—Su lucha le aproxima a otras Iglesias cristianas...


—En efecto, muchas Iglesias dialogan y hacen causa común del
acercamiento a la sociedad. Protestantes, luteranos, baptistas y cató-
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lieos trabajan juntos, casi sin darse cuenta de sus diferencias. Nos manifiesta en las comunidades de base y en los círculos bíblicos, por
une la misión. En el momento en que organizamos una procesión, medio de las pastorales sociales y el ecumenismo de base, revela un
por ejemplo, claro que aparecen diferencias, porque el católico insis- nuevo modo de realización del mensaje de Cristo, otra cristología y
te en participar con sus imágenes, un aspecto que el protestante no otra liturgia, otros acentos doctrinales, una manera distinta de leer
aprecia. También se organizan celebraciones con textos bíblicos y la Biblia y de asumir la tradición de la Iglesia y, también, de conce-
rituales que ponen de manifiesto las convergencias más que las dife- bir la figura del papa.
rencias.
—El cristianismo de liberación está especialmente vivo en Amé-
—¿ Cómo estaría organizada, según usted, esta Iglesia alterna- rica Latina. Sin embargo, ¿este continente y este movimiento ten-
tiva? ¿En diócesis? ¿A través de conferencias episcopales? drán capacidad de elegir un nuevo papa en el futuro?
—El modelo jerárquico actual, el paradigma piramidal —con —En América Latina se encuentra el 52 por 100 de los católi-
los papas, los obispos, los sacerdotes y los laicos— posee una gran cos mundiales y esta proporción todavía aumentará más. Quizá en
fuerza interna, política, histórica y una gran justificación teológica. dos o tres generaciones, el cristianismo del «centro» sea tan inex-
Se ha convertido en un símbolo que afecta profundamente a las per- presivo desde el punto de vista cultural, que a nadie se le ocurra ya
sonas y se perpetúa en la historia. El papa aparece como el símbolo elegir un papa europeo. Si el papa continúa manteniendo la buro-
más importante del cristianismo y este cristianismo atraviesa los cracia y la administración, su discurso pierde cada vez más atracti-
siglos por su fuerza interna, su capacidad de atraer a las personas,
vo en el plano mundial. En el futuro, es muy posible que el papa pro-
de obtener su adhesión. Sin embargo, cada vez se muestra menos
ceda de América Latina o que sea itinerante y trabaje de una manera
portador de un mensaje de diálogo y de liberación. A su lado, sur-
más colegial.
gen movimientos cristianos que parten de una inspiración evangé-
lica y de las demandas de los pobres, los negros, los indios... En la
—¿Es previsible una ruptura de la Iglesia latinoamericana con
práctica, este otro cristianismo sigue ligado al cristianismo oficial
el Vaticano?
pero, en general, mantiene una vida relativamente autónoma y no
trata de provocar la polémica interna. Su característica fundamental —Yo creo que hay que relativizar esta eventualidad. El cato-
es el movimiento, la dinámica y no la institución. Su estructura es licismo no es más que una vía entre otras. Nuestra lucha no pre-
ligera y no se presenta bajo la forma piramidal, sino como una red. tende romper con el Vaticano ni tampoco crear un gran cisma lati-
Además, la mencionada evolución aparece a nivel mundial. Este noamericano; una actitud semejante sólo reproduciría las actuales
nuevo cristianismo revitaliza la tradición y continúa seduciendo en contiendas por el poder. Al contrario, nosostros defendemos una
Brasil a cardenales como monseñor Paulo Evaristo Arns, monseñor nueva dimensión ecuménica del cristianismo. He recibido una for-
Aloisio Lorscheider, a obispos, a sacerdotes, a teólogos que se inte- mación católica, pero yo no estoy interesado por el catolicismo
gran en este tipo de Iglesia. La otra forma de cristianismo está vincu- en cuanto tal; a mí me preocupa, ante todo, el fenómeno cristia-
lada sobre todo a los poderes históricos que han construido Europa no que agrupa numerosas designaciones: católicos, protestantes,
y América Latina. El catolicismo popular latinoamericano, que se baptistas...
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—¿En qué medida su visión ecuménica puede aceptar las sec- al poder, con sus organizaciones de caridad, no llegan a hacerse
tas protestantes que están en plena expansión en Brasil? ¿No repre- cargo de los problemas de los cristianos pobres. ¿Qué hacen las sec-
sentan una amenaza para las comunidades de base? tas? Cumplen entonces una función positiva de humanización. La
—No, las sectas prácticamente no progresan donde la pastoral miseria aumenta en el Tercer Mundo, donde se encuentra la mayo-
popular y las comunidades de base son fuertes y están bien implan- ría de los creyentes. El sistema capitalista que debía, en principio,
tadas. En cambio, proliferan en una diócesis conservadora como la crear riqueza se muestra cada vez más incapaz de resolver los pro-
de Río de Janeiro porque las demandas religiosas de nuestro pueblo blemas sociales. Las sectas, por su parte, ofrecen un poco de espe-
no son tenidas en cuenta. La Iglesia conservadora no responde a estas ranza a los desesperados, que aguardan con impaciencia que alguien
expectativas, puesto que sigue siendo muy formal, muy abstracta, les tienda la mano; pero ya nadie ejerce esta función mesiánica, ya
clerical y encerrada en las parroquias. De este modo queda abierto el nadie les ofrece una perspectiva de futuro. Las sectas actúan como
camino para las sectas. ¡Las sectas cumplen una enorme función religiones de resistencia. Los obispos en América Latina se inquie-
social! Una parte de la población, completamente abandonada a su tan por la marcha de millones de católicos en dirección a las sectas;
suerte por el gobierno y por las clases dominantes, no puede hacer pero, en lugar de buscar víctimas propiciatorias, más bien deberían
otra cosa que unirse a ellas. Para estas gentes desesperadas, las sec- hacer una autocrítica y analizar en qué medida el cristianismo ofi-
tas proponen una experiencia comunitaria y de fraternidad, y les cial se aleja de los problemas de la población.
devuelven un mínimo de dignidad humana. Estas gentes se sienten
escuchadas por Dios cuando nadie, ni los concejales del municipio, —Por lo tanto, considera usted que las sectas tienen una fun-
ni el alcalde, ni la policía les escuchan como haría falta. ción social. Pero ¿hasta dónde puede llegar el ecumenismo cristia-
Esta comunicación con Dios se manifiesta aún más auténtica en no en un contexto tan delicado ?
los ritos afrobrasileños, en los que los creyentes «prestan», durante —Puesto que existe un solo mensaje encarnado por Jesús pero
el trance, su cuerpo a la divinidad, que se encarna en ellos. Este
relatado a través de cuatro Evangelios, ¡pueden existir varias Igle-
ritual les confiere una gran dignidad. Yo mismo he frecuentado
sias! La multiplicidad de Iglesias no constituye un error, una des-
muchas de estas sectas. Me ha parecido muy interesante. Se com-
viación. Al contrario, es el fruto de la riqueza del misterio de Dios
prende muy bien hasta qué punto se equivocaba Marx: el cristianis-
que se expresa por medio de varias formas culturales. ¡Yo no puedo
mo no es el opio del pueblo; es el opio de la burguesía, que quiere
imaginar, por ejemplo, a san Francisco de Asís en Noruega o en
calmar su mala conciencia. Para los pobres, sucede todo lo contra-
Hamburgo! El protestantismo se adapta bien al norte de Europa.
rio: la religión les da una perspectiva de libertad que la sociedad les
Lutero corresponde a esta mentalidad más teórica, a la expresión de
niega por completo.
una fe menos simbólica, menos cargada de signos externos. No es
bueno para el catolicismo que haya una sola Iglesia, como si no exis-
—Las sectas han alcanzado un gran éxito entre las clases des-
tiese más que una sola cocina en el mundo, una sola cultura culina-
favorecidas, esas clases a las que usted se dirige...
ria y que todo el mundo se viera obligado a comer carne desecada y
—Sí, pero no es nuestra lucha la que fracasa en esos medios mandioca. Pero al catolicismo le falta una filosofía de diálogo ecu-
sociales, ¡es el cristianismo romano centrista! Las Iglesias próximas ménico que conciba la diversidad como una riqueza de la unidad y
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no como una ruptura. Ya no se trata de una unidad monolítica, li- Por tanto, se puede llevar a cabo una reflexión sobre el valor teo-
neal, sino de una unidad compleja extraída de una referencia común, lógico de las religiones, y no solamente sobre el valor del cristia-
Jesús y sus obras. nismo. Nunca se ha desarrollado un auténtico análisis teológico
externo del cristianismo, sólo análisis internos que tendían exclusi-
—¿ Cree usted en una línea evolutiva de las religiones entre las vamente a demostrar que el cristianismo representa la voluntad de
que el catolicismo sería la forma más avanzada? ¿Pueden aproxi- Dios, que es de esencia divina. También la teología puede distan-
marse las unas a las otras ? ciarse y contemplar la historia de la humanidad, sus miles de años,
sus múltiples manifestaciones. ¿Qué significa la manifestación cris-
—¡Todo depende de cómo se entienda el cristianismo! Esto
tiana de lo divino? ¿Qué le permite alzarse con la pretensión de ser
supone partir de una determinada comprensión de la cristología y
única? ¿De qué modo revela el cristianismo a Dios en el mundo,
de las tres formas de existencia de Jesucristo. Jesús es preexistente.
junto al zen, al budismo, al brahmanismo, a la religión nago? Hoy
Ilumina a todas las personas que vienen al mundo y todas las cultu-
ras. Sin embargo, al encarnarse, se limita a una cultura dada, a un en día, sin ninguna duda, el cristianismo ha elaborado una sólida
entorno: es judío. Se le educa en un grupo cultural de donde nacerá teología en la historia, con manifestaciones de santidad de personas
la fuerza de su Iglesia. Finalmente, Cristo resucita y redescubre su concretas extraordinarias, como san Francisco, pero la Iglesia ha
dimensión cósmica. integrado nuevas patologías, ha introducido un gran dualismo entre
el cielo y la tierra, entre Dios y el hombre, entre el hombre y la
—Entonces, ¿ qué es el cristianismo ? mujer, entre el cuerpo y el alma. El cristianismo ha perdido el sen-
tido de la espiritualidad mística. Los místicos se ven perseguidos a
—Como lo expresa san Agustín, es la presencia de Dios en la menudo como heréticos.
historia, una presencia que asume mil formas, mil figuras. Hoy en
día, yo evitaría la palabra cristianismo, hablaría más bien del Reino —Entonces la línea evolutiva entre las religiones no existe...
de Dios o de la Historia de la Salvación, porque el cristianismo está
estrechamente ligado a Cristo, que representa sólo una encarnación —No, cada una de las religiones constituye una totalidad, una
histórica. La religión Yoruba-nago, por ejemplo, importada de África entidad diferente. Si deseo saber qué es la meditación contemplati-
y tradicional en Brasil también me parece una forma de realizar la va, no debo buscar ni consultar a los cristianos, tendré más bien que
presencia de Dios en el mundo. Es la manera según la cual Dios y dirigirme a la India o la China. Allí, la contemplación representa una
el pueblo se comunican entre ellos. Una especie de escala de Jacob práctica masiva que atañe a millones de personas. Si quiero saber
por la que Dios y los hombres suben y bajan, se encuentran... cómo usar la Biblia, los protestantes lo explican mejor que los cató-
No podemos entender, analizar las otras religiones a partir de licos. Pero si lo que deseo es realizar una celebración, una proce-
valores puramente eclesiales, sino exclusivamente a partir de valo- sión, un gran rito, la tradición católica ofrece más posibilidades. Las
res cristianos. En cambio, debemos resaltar la riqueza teológica de religiones son totalidades culturales que representan un momento
conceptos tales como «el Reino de Dios», «la gracia que reside en de la historia; nunca existen solas sino en relación con la economía,
el mundo», «la comunicación personal con Dios». La revelación uni- con la cultura y con la política de una época. Representan el momen-
versal queda atestiguada de diversos modos a lo largo de la historia. to en que toda una sociedad, una cultura expresa su experiencia de
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la trascendencia, de la divinidad, de las preguntas últimas y del des- es sagrado, portador del misterio de Dios. El cristianismo afirma que
tino de la historia. todo ser humano es hijo o hija de Dios, insiste en esta relación in-
mediata, indisoluble. Yo puedo dirigirme directamente a Dios
—Usted analiza las religiones partiendo del hombre. Ahora Padre/Madre, sin intermediario, aunque éste sea el propio Jesús. Por
bien, para los católicos, es Dios quien ha enviado a su Hijo a la tie- su parte, Dios visita a todos y cada uno de sus hijos e hijas. Dios no
rra y ha establecido de este modo un vínculo directo y trascenden- puede estar ausente del mundo que ha creado. Las respuestas que los
te con los hombres. ¿Cree usted que Dios ha enviado también otros hombres dan a su llamada varían en las distintas épocas y según las
signos, otros vínculos a las demás religiones y que éstas pueden ser culturas, y el cristianismo no es más que una forma de respuesta entre
consideradas a un mismo nivel que el catolicismo ? otras. En el prólogo de la Epístola a los Corintios, san Pablo dice cla-
—Para responder a esa pregunta es por lo que yo hablo de tres for- ramente que Cristo es la gran respuesta, el «sí» y el «amén» que la
mas de existencia de Cristo. El Cristo preexistente, universal, se mani- humanidad ha dado a Dios. El paradigma de la encarnación, que
fiesta a todos los pueblos. Dios ha enviado a su Hijo al mundo, no a plantea que Jesús es a la vez totalmente hombre y totalmente Dios,
la Iglesia. Al hacerse hombre, dio valor a la humanidad que reside en nos ayuda a comprender esta realidad, de la misma manera que en la
cada uno de nosotros y eso afecta también tanto a los yanomanis como física cuántica toda cosa es al mismo tiempo onda y partícula. Jesús
a los esquimales, a toda la humanidad... Para comprenderlo no tene- es hombre y Dios coexistiendo en la misma realidad. En la historia
mos que hacer teología sino antropología. Hay que buscar las cons- de Jesús, se revela el hecho más importante de la historia: la Resu-
tantes antropológicas que nos unen a todos, que consiguen que yo, rrección. A través de ésta, se desvela, se descodifica, el sentido últi-
Leonardo Boff, un brasileño, pueda entrar en contacto con un yano- mo del universo: son la vida en plenitud y la realización de todas las
mani, un esquimal o un coreano y compartir con ellos la capacidad de cosas, no el caos y la muerte, quienes tienen la última palabra.
dialogar, la capacidad de interpretar el mundo y de ritualizar el mis-
terio de la vida. Es una discusión muy larga, muy vasta... —Hablando de las múltiples encarnaciones de Dios y de la
necesidad de una reflexión teológica externa al cristianismo, abor-
—Tomemos el ejemplo de Mahorna. ¿Diría usted que él es el da usted temas nuevos para la teología de la liberación. ¿Cómo ha
enviado de Dios o simplemente un producto de la cultura árabe? evolucionado la teología de la liberación en el transcurso de estos
últimos años para poder integrar estas nuevas dimensiones?
—¡Ambas cosas! No pueden separarse estos dos elementos. Yo
también considero a Jesús un producto del judaismo; la genealogía —La teología de la liberación ha conocido un verdadero proce-
de los textos evangélicos lo dice. Toda la genealogía de Mateo, sobre so de maduración. Durante los años sesenta, trabajamos en la pro-
todo, muestra cuáles son las raíces biológicas, geográficas de Jesús. funda división de las distintas sociedades latinoamericanas entre
ricos y pobres, la explotación y la acumulación. Los agentes de esta
—¿Mahoma es, entonces, un enviado de Dios, como Cristo? transformación eran las clases populares explotadas, organizadas
entre ellas y portadoras de un proyecto democrático de base, expre-
—En mi opinión no, no al mismo nivel. Cada uno de ellos es sión latinoamericana de la utopía socialista. Pronto fuimos cons-
único. Todo hombre es, a su manera, el enviado de Dios; cada uno cientes de la opresión cultural y étnica. Las culturas que represen-
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taban el testimonio del pasado de América Latina, las de los incas, —¿ Cómo influyen los propios negros y los indios en la teología
de los quechuas, de los aimaras, de los guaraníes y las de los otros, y en el cristianismo?
han sido violentamente sometidas y en gran medida destruidas. Gra-
—¡A través de su propia teología de la liberación! Una teología
cias a Dios, sobreviven hasta hoy para poder denunciar la persecución
de la liberación negra, vigorosa y profética, ha visto la luz inicialmente
de la que han sido objeto e intentan reconstruir su identidad cultu-
en Estados Unidos y, en la actualidad, un poco por todas partes de
ral. ¡Como teólogo, yo me pregunto qué designios de Dios se reve-
América Latina. Esta teología hace que reviva la dignidad de la raza
lan a través de la masacre de los indios! Es una cruz dolorosa y
negra, la legitimidad de su cultura y la validez de sus religiones. Por
siempre persistente que pesa sobre las culturas dominadas de los
otra parte, numerosos teólogos indios han tomado la palabra en Ecua-
negros y de los indígenas latinoamericanos. Esta cruz injustamente
dor, en América Central y en México. No se consideran a sí mismos
impuesta ha provocado, ya se sabe, una hecatombe demográfica:
como teólogos sino, más bien, como sabios, como portadores de la
únicamente podemos entender este drama como la historia de la per-
sabiduría ancestral de su cultura. Desde el punto de vista de la Igle-
dición, de la codicia y de la traición al proyecto de Dios. Nosotros
sia, no son católicos pero, históricamente, en el fondo, lo son.
llevamos dentro un pecado mortal de dimensión histórica del que no
Estos hombres tratan de recuperar, de hacer que renazca su iden-
habíamos sido conscientes hasta ahora. A causa de esta situación,
tidad cultural destruida o dominada por la colonización. De esta
nosotros hemos desarrollado toda una teología de orientación libe-
forma, también realizan una crítica del cristianismo que, para ellos,
radora que no tiene demasiado que ver con las teologías culturalistas
constituye a menudo una manifestación de la cultura occidental. Por
o populistas que podemos encontrar en nuestro continente. Inme-
último, instauran un diálogo entre el cristianismo y esta memoria
diatamente después, tomamos conciencia de la opresión racial, en
recuperada. De este diálogo surgirá algo nuevo, inédito. Se trata de
particular de la que se ejerce contra los negros. Se trata de una de
una verdadera esperanza de cara al futuro...
las opresiones más dolorosas para la sociedad: los negros fueron
sometidos a la esclavitud y ellos todavía conservan hoy las cicatri-
ces de sus heridas. Fueron reducidos a la condición de objetos, de —¿Entonces estos teólogos interpretarán el cristianismo a par-
combustible humano utilizado en la máquina de la producción de tir de un punto de vista indio o, por el contrario, revisarán su cul-
azúcar, de tabaco y de café. En la mentalidad de las clases domi- tura bajo la influencia de la Biblia ?
nantes aún subsiste la idea de que el negro no es totalmente un ser —¡Eso no lo sabe nadie! Esta recuperación de su propia cultu-
humano y de que, por esa razón, debe ser tratado con violencia y ra requerirá, sin duda, varias generaciones. El cristianismo europeo
discriminación. ha empleado siglos para adquirir la forma que nosotros conocemos.
Hoy en día, reivindicamos con todas nuestras energías un nuevo Además, las mujeres ponen en tela de juicio el carácter patriarcal y
sincretismo religioso sin renunciar a la identidad cristiana. Esto sólo machista del cristianismo. Pues nosotros hemos identificado tam-
es posible si nosotros renunciamos a las glorias culturales y teoló- bién otro tipo de opresión, sexual, la de la mujer sometida desde
gicas de nuestro sincretismo actual, el sincretismo romano, y si hace siglos en casi todas las culturas a la dominación del hombre.
afrontamos el desafío de un nuevo sincretismo, asimilando e inte- El fruto de esta reflexión y de la práctica de liberación ha hecho que
grando, muy especialmente, los valores de las religiones afrobrasi- emerja una vigorosa teología de lo femenino que permite a todos,
leñas y la herencia de la sabiduría india. hombres y mujeres, ser plenamente humanos. La Iglesia debería ser,
108 LEONARDO BOFF LEONARDO BOFF 109
por excelencia, el lugar de la libertad y de la igualdad en favor de con la realidad histórica y social de este continente, formado por
las mujeres. Si todavía no lo es, se debe a una interpretación estre- millones de negros, de indios, de mestizos, de invasores y de inmi-
cha de los dones de la revelación, anclada en las tradiciones cultu- grantes europeos. Este cristianismo hunde sus raíces en el cristia-
rales en los que domina el logos patriarcal. Así, las mujeres retoman nismo popular elaborado por las clases pobres desde el siglo XVI. Se
toda la teología desde la óptica de la mujer oprimida y marginada; trata de un gran sincretismo que asimila elementos del cristianismo
esto me parece diferente de la teología feminista europea o ameri- medieval, reformado, romano y moderno, pero igualmente integra
cana. Finalmente, la reflexión se orienta hacia otras formas de opre- elementos de las culturas indígena, negra y mestiza. El laboratorio
sión que requieren liberaciones específicas, como los ancianos, los de este intento no puede ser la Iglesia oficial sino la comunidad de
enfermos mentales, los parados... Lo importante es que nosotros, los base. Desde su origen, este cristianismo se materializa en la cultura
pioneros, los dinosaurios de la teología de la liberación, podamos de los desheredados, como se ve en el Evangelio. Jesús vivía entre
dejar el sitio a nuevos agentes históricos... los pobres y los oprimidos. Se expresó en el lenguaje de éstos, no
en el lenguaje de la clase dominante de su época.
—¿Hay algo que pueda simbolizar la integración cultural de la
que usted nos habla? —¿Cómo va a evolucionar entonces la Iglesia brasileña?
—Yo siento una gran inclinación por la Virgen de Guadalupe, —¡La Iglesia de mi país es una de las más proféticas y evangé-
en México, porque nos lanza un reto que nosotros, cristianos, no licas del mundo! Cuenta con decenas de obispos, de pastores que
hemos tomado bastante en serio, ni hemos sabido asimilar total- sufren con el pueblo y animan a la resistencia en nombre del Evan-
mente: la Virgen de Guadalupe asume la cultura náhuatl, los sím- gelio de los pobres. Numerosos sacerdotes, religiosos, laicos y
bolos de la mujer náhuatl. La Virgen se muestra con la tez mestiza comunidades mantienen el mismo combate. Esta razón los convier-
de los mexicanos y demanda del obispo la construcción de un san- te en sospechosos para el Vaticano, que habla de una politización
tuario en el cual Dios mostrará toda su ternura por aquellos que de la fe. En el futuro, creo que en Brasil convivirán miles de mani-
sufren. La Virgen de Guadalupe es un signo, un símbolo de lo que festaciones religiosas sin guerras de religión. Al lado del catolicis-
debería ser la evangelización de América Latina: ni europea, ni blan- mo, se encontrará el catolicismo popular, el protestantismo, el
ca, ni dominante, ni colonizadora sino representativa, asumiendo al candomblé con su profusión de divinidades africanas... De todo ello
pueblo que lucha y asumiendo también la dimensión femenina de la emergerá un inmenso melting-pot, una gran democracia religiosa y
cultura. La mujer no ha sido arrojada a los pies del hombre para ser ecuménica.
su esclava, ni tampoco a su cabeza para convertirse en su señora,
sino colocada a su lado para ser su compañera.

—Ecumenismo de las comunidades, relativismo religioso, teo-


logías negras e indias... ¿Hacia qué horizontes avanza?
—¡Hacia el nacimiento del cristianismo indo-afro-latino-ameri-
cano en América Latina! Es el reencuentro del mensaje de Cristo
7
La ecología según san Francisco

—Volviendo al conjunto de su obra, a todos los libros que ha


publicado usted, se tiene la impresión de que su pensamiento ha
evolucionado progresivamente de una posición radical, de lucha
popular, marcada por la dialéctica marxista, hacia una visión más
global, hasta más contemplativa, de la realidad.
—De hecho, yo he tenido siempre esta visión contemplativa,
incluso en mis libros más teóricos, pero, a medida que me fui com-
prometiendo en el trabajo con las comunidades, en las contradic-
ciones sociales, he aprendido a adoptar una lectura más crítica de
los conflictos y de la realidad. Al principio, desde un punto de vista
ético, nos rebelamos contra la miseria, pero, con el tiempo, renun-
ciamos a la visión profética de la teología. Descubrimos, sin ningu-
na duda, que el pueblo posee más sabiduría que nosotros. Vive esta
pasión, carga con esta cruz desde hace quinientos años y ha desa-
rrollado fuerzas de resistencia, de contemplación, de liberación que
van más allá de la pura indignación. A pesar de todo, el pueblo con-
serva su buen humor, el sentido lúdico de la fiesta, del fútbol, del
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carnaval, de la religión. La opresión nunca es total y absoluta. Siem- so, la figura de Jesucristo puede desempeñar un papel determinan-
pre muestra brechas por donde respiran la vida y la libertad. te pues representa el arquetipo, el lugar de reconciliación de las opo-
Yo he descubierto también que no podíamos vivir llevando el siciones humanas y divinas.
peso de una utopía demasiado grande sobre el futuro de la historia.
Tenemos que desarrollar una lectura más elevada, más fina de la rea- —¿El abandono del ministerio sacerdotal ha hecho evolucio-
lidad donde las contradicciones no aparezcan sólo como oposicio- nar mucho su pensamiento?
nes, sino también como elementos complementarios de un proceso
—No, al contrario, pero yo consideraba a la Iglesia muy pequeña,
global. Del mismo modo que los instrumentos de una orquesta toma-
demasiado estrecha y marginal. La teología de la liberación siempre
dos por separado parecen disonantes pero juntos interpretan una sin-
ha querido articular el discurso de la sociedad y el de la fe. Yo veía que
fonía... El problema para mí, actualmente, ya no lo constituye tan
el discurso religioso se había vuelto mezquino comparado con el de la
sólo la inquietud por la teología de la liberación o por el futuro de la
sociedad. No siento ninguna nostalgia de mi situación anterior. Ahora
religión, sino que se trata del porvenir de toda la humanidad, del futu-
trabajo en el marco más amplio de la sociedad, de la universidad, de
ro de la Creación entera. ¿En qué medida el cristianismo y las demás
los encuentros entre culturas y me doy cuenta de lo poco importante
religiones ayudan a garantizar verdaderamente un futuro feliz, en paz
que se ha vuelto el cristianismo, de qué escaso es su predicamento
y sin violencia? Se abre una nueva perspectiva, la perspectiva de un
social. ¡Con todo lo que habría podido aportar a la humanidad!
inmenso diálogo, de una sinergia de todos los elementos y factores
que convergen, para presentar una propuesta del nivel mínimo de
—¿Dónde ve usted con más claridad esta marginación, este des-
vida para la humanidad. Yo lamento mucho que el cristianismo ofi-
crédito del cristianismo?
cial no haya descubierto todavía esta perspectiva, este nuevo desafío
de la universalidad. Hoy en día, el centro ya no es el cristianismo sino —En todos los terrenos. Si actualmente organiza usted un deba-
la humanidad. En lugar de querer hacerla más cristiana, hay que ver te sobre la ideología, si participa en un mitin político y desde la tri-
primero cómo puede ayudar el cristianismo a que llegue a ser más buna comienza su intervención con: «El Papa ha dicho que...», «El
justa. Este cambio de enfoque me ha llevado a globalizar las pre- Vaticano II nos enseña que...», o «En Puebla, los obispos han escri-
guntas que me formulo, a ensanchar mis problemáticas. to que...», ¡no le interesa a nadie! Lo que le preocupa a la gente es
La creciente unificación del mundo a través de los canales de saber cómo van a resolver sus problemas concretos. La mayoría de
comunicación crea en los hombres una conciencia planetaria, ecu- la gente cree que no merece la pena derrochar tantas fuerzas, tantas
ménica y solidaria en la búsqueda de un nuevo humanismo. El energías en la Iglesia. Tenemos que dedicar esas energías a luchas
encuentro de culturas y las interpretaciones variadas del mundo occi- más importantes, como la defensa de la dignidad humana, el apoyo
dental y del mundo oriental provoca al mismo tiempo la crisis de a la liberación de los pobres y la lucha mundial contra el hambre y
todos los humanismos tradicionales, desde el clasicismo grecorro- la opresión política. Así se construye el Reino, una realidad infinita-
mano hasta el ideal cristiano del Renacimiento o hasta el marxismo, mente más importante que la de las Iglesias. Los cristianos argu-
pasando por los Lumiéres. De esta fermentación y de la confronta- mentan mucho, como si el simple hecho de ser cristiano fuera bueno
ción de horizontes y de modelos variados nacerá una nueva inter- en sí mismo... ¡Pero a la humanidad no le interesa saber si un hom-
pretación del hombre y de su función en el universo. En este proce- bre es cristiano o no, sino si éste se muestra humano y justo! Existe
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una santidad secular, laica, política que no corresponde a la santidad del Sur están atrasados tecnológicamente, carecen de competitivi-
jerárquica o sagrada de las instancias religiosas. Podemos encontrar dad y viven crisis internas debidas a la pobreza y a la miseria. A
más santidad de la que imaginamos en el mundo laico, mucha más causa de su situación, estos países no interesan a los países del
seriedad y verdad que en los ámbitos eclesiásticos. En éstos, he halla- Norte. Las inversiones extranjeras se hacen cada vez más raras. Ya
do mucha mediocridad y mezquindad, bastantes ajustes de cuentas no contamos porque estamos fuera del gran mercado mundial. Quien
teológicas que van contra la naturaleza generosa del cristianismo. se encuentra fuera de este mercado no existe.
Creo que hay que tener el coraje de revisar nuestro discurso. El En este contexto de explotación en América Latina, proponemos
mundo de los tres últimos siglos se ha caracterizado por una gran una nueva versión de la ecología. En nuestra opinión, el ser más ame-
movilidad social. La mentalidad científica y las posibilidades técni- nazado no es la ballena o el panda, sino el hombre, el hombre pobre,
cas han transformado el entorno social y natural. Las ideologías que todos esos seres humanos que mueren por millones de desnutrición
legitiman el statu quo se ven sometidas a una rigurosa crítica. Si no y de enfermedad. La misma lógica que explota a las clases pobres, a
evolucionan, serán desbordadas o, por lo menos, desenmascaradas. las naciones y a los pueblos, ataca y expolia la naturaleza.
El hombre de hoy se define más a partir de su futuro que desde su
pasado. Cristo siempre ha sido considerado por muchos como un per- —Entonces, ¿cómo concibe usted la ecología?
turbador y un liberador, un reformador y un revolucionario. Hasta
—La ecología trata del conjunto de las relaciones que los seres
cierto punto, hay mucho de verdad en este acercamiento a la figura
vivos mantienen entre ellos y con su entorno. Todo ello forma un
de Cristo. Pero El no se define exclusivamente como un crítico sis-
apretado tejido, una estrecha red de relaciones. Las ciencias de la
temático. Si Cristo está «en contra» es, sobre todo, porque está «a
tierra y del cosmos nos enseñan que esta relación de totalidad exis-
favor», a favor del amor, de la justicia, de la reconciliación, de la rea-
te en cualquier punto del universo y en todo momento. Nada suce-
lización del sentido de la existencia humana en Dios. En términos
de al margen de ella. Las características fundamentales de la reali-
actuales, predica una auténtica revolución global y estructural: el
dad son la interdependencia y la complejidad. Lo real es cosmos y
Reino de Dios no consiste en la liberación del yugo romano, ni en un
caos a la vez, el ser humano es al mismo tiempo sapiens y demens.
grito de sublevación de los pobres contra los notables judíos, los
Los conflictos forman parte de esta realidad, son formas de movili-
grandes propietarios de la época, sino que se trata de una liberación
dad, de movimiento. A través de esta visión del mundo, superamos
total de todo aquello que produce alienación en el hombre, desde la
un pensamiento demasiado lineal, poco dialéctico. Las comunida-
enfermedad a la muerte y, sobre todo, al pecado. Es la globalidad del
des de base comprenden esta dinámica y perciben por medio de ella
mundo la que debe ser transformada en el sentido de Dios.
los conflictos con la Iglesia oficial. Si el cardenal Ratzinger y el papa
Wojtyla entendieran mejor esta lógica de la complejidad, serían
—Pero hablar de globalidad del mundo, adoptar una perspec- menos arrogantes y dogmáticos, más humanos...
tiva ecologista, como hace usted en sus últimos libros, ¿no supone
Como ya decía Josué de Castro, el gran especialista del hambre,
un alejamiento de la teología de la liberación ?
la pobreza aparece también como nuestro mayor problema ecológi-
—¡No, no; en absoluto! Vivimos una crisis radical, una crisis de co. Debemos asumir esta cuestión ecológica suscitada, nacida en la
civilización que afecta nuestra existencia en el mundo. Los países conciencia de los habitantes de los países ricos, y darle otra expre-
116 LEONARDO BOFF LEONARDO BOFF 117

sión y otra solución, en interés de todos los hombres y de la natura- En esta teología de la Creación, el ser humano ocupa una posi-
leza. Los más avisados no piensan tradicionalmente más que en ellos ción particular. Se encuentra en el corazón de la Creación. Es el últi-
mismos y no defienden de verdad el bien común. Focalizan su aten- mo en nacer, como si llegase tarde. El mundo no es el fruto de su
ción sobre las especies y plantas en vía de desaparición mientras deseo o de su creatividad, el mundo le precede. El mundo no le per-
que, al mismo tiempo, se continúa saqueando y destruyendo al hom- tenece; pertenece a Dios, su creador; le ha sido confiado como un
bre. En el fondo, se sigue apegado a la concepción oficial del desa- jardín que debe cultivar y cuidar. De pronto, la relación del hombre
rrollo duradero, definido por la comisión Bruntland de la ONU. Lo con la Creación se presenta, en primer lugar, como una relación
que cuenta, según la citada comisión, es el desarrollo, incluso al pre- ética, de responsabilidad. Esta responsabilidad no es el fruto de la
cio del desorden ecológico... libertad humana, es anterior a ella; está inscrita en su propia crea-
ción. La libertad tiene lugar en un mundo que el hombre no ha
—¿ Y qué es lo que aporta el teólogo a este debate ? creado, pero en el que se encuentra...

—¡Los desafíos ecológicos también atraen a la teología! Hacer —... y que, sin embargo, se toma la libertad de contaminar...
teología consiste en preguntarse constantemente: ¿qué tiene que ver
Dios con todo esto? Se puede razonar de la misma manera al plan- —El estado actual del mundo —la polución del aire, la conta-
tear otras cuestiones como la de la presencia de otros seres vivos en minación de los suelos, la pobreza de dos tercios de la humani-
el cosmos. Partiendo de la fe, nada impide creerlo. Al contrario, en dad— revela el estado profundo de la psique humana. Estamos
función de la inmensidad inimaginable del universo y del fracaso enfermos interiormente. Del mismo modo que existe una ecología
del hombre para convertirse en el sacramento cósmico de la gloria exterior, una ecología de los ecosistemas, existe también una eco-
de Dios, se puede pensar que existen otros seres espirituales que logía interior. El universo no reside únicamente fuera de nosotros,
ejercen mejor que nosotros esta función. Si la encarnación del Logos está también dentro de nosotros mismos. Las violencias y las agre-
pertenece a la Creación, nada impide que este Logos eterno pueda siones dirigidas al medio ambiente tienen sus raíces en estructuras
haber aparecido en otra parte y haber asumido las condiciones espi- mentales ancestrales profundamente ancladas en nuestro interior.
rituales y evolutivas de otros seres en otros sistemas solares o gala- Las vivencias beneficiosas, traumáticas o inspiradoras que la
xias. La ecología obliga a la teología a revisar antiguos problemas mente humana ha experimentado a lo largo de su historia en rela-
y a actualizar sus propias visiones. Nos permite comprender el con- ción con la naturaleza han dejado marcas profundas en el incons-
cepto de la Creación. Afirmar que hemos sido creados significa que ciente colectivo.
nosotros venimos de Dios, que llevamos en nosotros huellas de Dios
y que caminamos hacia Él. La reflexión cristiana dominante no ha —¿Cómo se debe actuar ante el reto ecológico?,
profundizado mucho en el misterio de la Creación; ha preferido con- —Es urgente desarrollar una actitud de respeto, casi diría de
centrarse en el aspecto de la Redención. Pero existe toda una veneración, de compasión, de fraternidad y de ternura con toda la
corriente espiritual que ha sabido ligar la Creación a la Redención, Creación. La educación ecológica debe enseñar a los hombres a
aprovechando la herencia de san Francisco de Asís, de san Buena- convivir con todos los seres, sean los que sean, animados o inani-
ventura, de Duns Scoto y de Guillermo de Ockham. mados, como ciudadanos de una misma sociedad. ¡Se trata de una
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democracia ecológica, social y cósmica! El día en que esto se con- muy enfermo. En él canta al Sol y a la Luna, al viento y al agua, al
siga, el ser humano habrá ensanchado sus horizontes, profundiza- fuego y la tierra, elementos que ya no podía ver pero que seguían
do en su conocimiento, abierto la sensibilidad de su corazón, no presentes en su fuero interno como los símbolos y arquetipos de la
en un espíritu de dominación, sino como una forma de comunión perfecta integración con la naturaleza. Este himno celebra la unión
y de participación, de servicio a todo lo que es frágil y está ame- cósmica del cielo y la tierra, del ser humano y las cosas con el Dios
nazado de desaparición. El hombre vibrará con el universo en solar, que irradia el fondo de su corazón. Como dice Paul Ricoeur:
comunión con todos los seres, conciudadano de un mismo plane- «Yo me expreso cuando expreso el mundo y exploro mi sentido de
ta y de una misma aventura cósmica, bajo la mirada paternal y lo sagrado cuando intento descifrar el mundo.» San Francisco es el
maternal de Dios. gran testimonio de esta verdad ecológica. Nunca hemos visto en
Occidente tanta suavidad y tanta ternura como la que encarna san
—Recupera usted el espíritu del fundador de los franciscanos...
Francisco de Asís. Por esta razón, se mantiene como referencia cul-
—Francisco de Asís representa para mí el arquetipo de la con- tural para todos aquellos que buscan una nueva alianza con la Crea-
fraternidad ejemplar con la naturaleza. Su originalidad consiste ción. Dante le llamó «el sol de Asís» y es verdad que su resplan-
en haber logrado la síntesis entre ecología exterior y ecología inte- dor llega hasta hoy, despertando en todos nosotros los potenciales
rior, lo que ha dado lugar a una fascinante mística cósmica. Por que nos hacen más sensibles y solidarios con todos los seres del
otra parte, sus biógrafos afirman unánimemente que san Francis- cosmos.
co mantenía una profunda empatia con todos los seres de la Crea- El universo franciscano, su espiritualidad, siempre me ha pare-
ción. No sólo vivió la mística de la filiación divina: descubrió las cido muy rico en magia, en reverencia y en respeto. No se trata de
consecuencias de esta verdad teológica. Si somos hijos e hijas de un mundo muerto e inanimado; ¡es un mundo en el que las cosas no
Dios, somos entonces hermanos y hermanas. Por eso, él aplicaba están colocadas al alcance de la mano posesiva del hombre o yux-
los nombres de hermano y hermana a la Luna, al Sol, al fuego, al tapuestas unas junto a otras! Las cosas están animadas y personali-
agua, a las malas hierbas e, incluso, a las enfermedades y a la zadas, mantienen lazos de proximidad con el hombre. Habitan en la
muerte. A partir de esta mística de la fraternidad universal, san misma casa paternal porque son hermanas; no pueden ser dañadas
Francisco trataba con mucho respeto y gran veneración a cual- sino que deben ser respetadas. Francisco no quería que se talasen
quier cosa.
los árboles hasta la raíz, para que pudiesen brotar de nuevo. En
invierno se le podía ver dando miel a las abejas, porque sufría al ver-
—San Francisco, ¿primer ecologista? las hambrientas. También ordenaba a los jardineros que dejaran
—¡Sin duda! San Francisco supo elaborar toda una ecología algún rincón de tierra libre, sin cultivar, para que crecieran todas las
interior, una verdadera ecología del espíritu. En sus escritos, sus ora- hierbas, incluso las malas hierbas pues «también ellas anuncian al
ciones y sus canciones, se percibe el entusiasmo vivido en su rela- Padre de todas las cosas». Del mismo modo, pedía que, en los huer-
ción con el mundo y con Dios. Al final de su vida, compuso un tos donde los frailes cultivaban legumbres y verduras, se reservara
himno al «Hermano Sol», una obra que refleja el más elevado éxta- espacio para las hierbas aromáticas y las flores «a fin de que le
sis cósmico precisamente cuando se había quedado ciego y estaba recuerden a todo el que las contemple la suavidad eterna»...
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integración del hombre en el cosmos, el de su sentido creador. La
—¿ Qué mensaje puede extraer el hombre contemporáneo de
cuestión de la Creación no se limita, pues, a consideraciones sobre
estos fioretti?
la sexualidad como instinto genital, tan frecuentemente explotado
—¡Una alternativa! O bien la humanidad entra en un inmenso por los medios de comunicación contemporáneos que rompen su
proceso de socialización, con una democracia abierta a dimensión dinámica profunda de afectividad, de contemplación y de éxtasis.
cósmica, en unión con las piedras y las plantas, con las aguas y las La cuestión es saber cómo empleamos nuestra energía vital, nues-
nubes, como con hermanos y hermanas, y así se preservará para tros impulsos espirituales. Humanizarse es saber acoger y escuchar
todos el don sagrado de la vida. O bien la humanidad correrá el ries- esta energía vital. Es acoger al Espíritu Santo, es recibir al propio
go inminente del apocalipsis nuclear: entonces no habrá una nueva Dios.
arca de Noé para salvar a nadie, sea quien sea, ateo o creyente, capi-
talista o socialista... Nuestra primera preocupación, nuestro princi-
pal compromiso, es preservar en la sociedad mundial esa dimensión
religiosa de la que hemos hablado a lo largo de este libro. El ser
humano siempre tiene necesidad de soñar, de mirar a lo alto, de
poseer esa dimensión que lo proyecta fuera del tiempo.

—Lo que llamamos espiritualidad...


—Sí, la espiritualidad es, primeramente, esa actitud que coloca
la vida como centro, que defiende y promueve la vida contra todos
los mecanismos de muerte, de disminución. Lo opuesto al espíritu
no es el cuerpo, sino la muerte y todo lo que está relacionado con el
sistema de la muerte entendido en su sentido más amplio, la muer-
te biológica, social, existencial, como el fracaso, la humillación o la
opresión. Alimentar la espiritualidad consiste en cultivar ese espa-
cio interior a partir del cual todas las cosas se enlazan entre sí, con-
siste en superar las divisiones, consiste en vivir las realidades como
símbolos de significaciones más elevadas. El hombre o la mujer
espiritual es aquel que puede percibir la otra cara de la realidad, que
es capaz de captar la profundidad oculta y la referencia a la Reali-
dad Última, esa a la que las religiones llaman Dios. En este sentido,
espiritualidad y ciencia se complementan. Las personas que estu-
dian la cosmología contemporánea contemplan el planeta, cada vez
con mayor frecuencia, como un organismo inmenso y complejo...
El desafío al que nosotros, los teólogos, nos enfrentamos es el de la

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