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DESARROLLO PSIQUICO DEL NIÑO DESDE LA INFANCIA HASTA LA NIÑEZ

TEMPRANA

Rocío Martínez Acero


Código: CP-2457

Trabajo de Puericultura
Presentado a la Profesora:
Blanca Sánchez

Fecha: 27 de Octubre de 2007

Bogotá D.C.

CORPORACIÓN EDUCATIVA ARKOS


TABLA DE CONTENIDO

Pág.

Introducción 1

Desarrollo Cognitivo 2

Desarrollo Emocional 6

Bibliografía 10
INTRODUCCIÓN

Mucho antes de que el ser humano tenga una conciencia desarrollada, desde el momento
mismo del nacimiento y aún en la época prenatal, el sujeto manifiesta una actividad
comportamental mediante la cual contribuye esencialmente al mantenimiento y desarrollo
de su vida. Así, antes de llegar a la fase propia del adulto, el psiquismo humano atraviesa
por una serie de estadios o fases de desarrollo, que han sido estudiados con detalle por
varios psicólogos, destacándose entre ellos, Jean Baker Miller, con su teoría relacional, la
cual propone que la personalidad se desarrolla a la par con los vínculos emocionales (no
separada de ellos), desde la infancia.

De igual manera, Jean Piaget, con su teoría del desarrollo cognoscitivo describe a los niños
como exploradores activos que elaboran esquemas cognoscitivos a través de los procesos
de asimilación y acomodación que les permiten resolver los desequilibrios y adaptarse con
éxito a su ambiente. Además, esta teoría implica que todos los niños progresan a través de
las 4 etapas propuestas pro Piaget, en una secuencia invariable, debido a que cada etapa
sucesiva se basa en la etapa anterior y representa una forma de pensamiento más compleja.

Finalmente, Eric Erikson, con su teoría psicosocial, sostiene que la búsqueda de la


identidad es el tema más importante a través de la vida y conceptuaba a la sociedad como
una fuerza positiva que ayudaba a moldear el desarrollo del ego o el yo. La teoría del
desarrollo psicosocial divide en ocho períodos de edad la vida humana. Cada etapa
representa una crisis en la personalidad que implica un conflicto diferente y cada vez
mayor. Cada crisis es un momento crucial para la resolución de aspectos importantes; éstas
se manifiestan en momentos determinados según el nivel de madurez de la persona. Si el
individuo se adapta a las exigencias de cada crisis el ego continuará su desarrollo hasta la
siguiente etapa; si la crisis no se resuelve de manera satisfactoria, su presencia continua
interferirá el desarrollo sano del ego. La solución satisfactoria de cada una de las ocho crisis
requiere que un rasgo positivo se equilibre con uno negativo.

Teniendo en cuenta lo anterior, se profundizará en el desarrollo cognitivo y psicosocial o


emocional, durante las etapas de la infancia y la niñez temprana.
 DESARROLLO COGNITIVO:

Según el enfoque piagetiano, el cual se refiere a las etapas


cualitativas del desarrollo cognitivo, durante la etapa
sensoriomotora, comprendida aproximadamente entre el
nacimiento y los 2 años de edad, los esquemas cognitivos y
del comportamiento de los bebés se tornan más elaborados.
Ellos avanzan progresivamente de las reacciones circulares
primarias, secundarias y terciarias, finalmente hasta el
desarrollo de la capacidad de representación, la cual
posibilita la imitación diferida, la actuación y la solución de problemas. De acuerdo con
Piaget, la etapa sensoriomotora se divide en 6 subetapas, las cuales son:

1) Uso de reflejos (desde el nacimiento hasta el primer mes): los bebés practican
sus reflejos innatos y logran cierto control sobre ellos. No coordinan la información
que proviene de sus sentidos y no sujetan el objeto que observan.

2) Reacciones circulares primarias (1 a 4 meses): los bebés repiten los


comportamientos placenteros que ocurren inicialmente por casualidad (como
succionar el pulgar). Las actividades se enfocan en el cuerpo del bebé más que en
los efectos del comportamiento sobre el entorno. Los bebés realizan sus primeras
adaptaciones adquiridas; es decir, succionan distintos objetos de modo diferente.
Comienzan a coordinar la información sensorial y a sujetar los objetos.

3) Reacciones circulares secundarias (4 a 8 meses): los bebés demuestran mayor


interés por el entorno; repiten las acciones que producen resultados llamativos
(como agitar un sonajero) y prolongan las experiencias interesantes. Las acciones
son intencionadas pero originalmente no están dirigidas hacia un objetivo.

4) Coordinación de esquemas secundarios (8 a 12 meses): el comportamiento es


más deliberado e intencional (tiene un propósito) ahora que los niños coordinan los
esquemas aprendidos previamente (como mirar un sonajero y sujetarlo) y emplean
los comportamientos aprendidos con anterioridad para alcanzar sus objetivos (gatear
a través de la habilitación para llegar hasta un objete deseado, por ejemplo). Pueden
anticipar los eventos.

5) Reacciones circulares terciarias (12 a 18 meses): los niños demuestran curiosidad


y experimentación; modifican intencionalmente sus acciones para observar los
resultados (por ejemplo, sacuden diferentes sonajeros para escuchar sus sonidos).
Exploran activamente su mundo para establecer lo novedoso de un objeto, evento o
situación. Intentan nuevas actividades y utilizan el ensayo y error para solucionar
los problemas.
6) Combinaciones mentales (18 a 24 meses): dado que los niños pueden representar
mentalmente los eventos, ya no están confinados al ensayo y error para solucionar
los problemas. El pensamiento simbólico les permite comenzar a pensar sobre los
eventos y anticipar sus consecuencias sin recurrir siempre a la acción. Comienzan a
demostrar una percepción interna. Pueden usar símbolos como señas o palabras y
pueden hacer juegos de papeles.

Es así como se evidencia que los bebés presentan un enorme crecimiento cognitivo durante
la etapa sensoriomotora de Piaget mientras aprenden acerca del mundo por medio de sus
sentidos y de sus actividades motoras.

A su vez, Piaget denominó a la niñez temprana, como la etapa preoperacional, la cual


abarca desde cerca de los 2 años hasta los 7 años de edad. En esta época los niños se tornan
gradualmente más sofisticados en el uso del pensamiento simbólico que surge al concluir la
etapa sensoriomotora. Sin embargo, según Piaget, ellos no pueden pensar en forma lógica
antes de alcanzar la etapa de las operaciones concretas en la niñez intermedia.

También, durante esta etapa desarrollan ciertos progresos cognitivos, tales como:

PROGRESO SIGNIFICADO EJEMPLO


Uso de símbolos Los niños no necesitan estar Simón pregunta a su madre
en contacto sensoriomotor respecto a los elefantes que
con un objeto, persona o vieron en su visita al circo
evento para pensar en él. varios meses atrás.
Los niños pueden imaginar Raúl imagina que una rodaja
que los objetos o las de manzana es una
personas poseen aspiradora que recorre la
propiedades diferentes a las mesa de la cocina.
reales.
Discernimiento de las Los niños pueden imaginar Jorge sabe que su profesor
identidades que los objetos o las está vestido como pirata
personas poseen pero continúa siendo el
propiedades diferentes a las mismo debajo del disfraz.
reales.
Entendimiento de relaciones Los niños se percatan que Al observar una pelota rodar
causa y efecto los eventos tienen causas. desde detrás de un muro,
Maria busca detrás de éste a
la persona que pateó la
pelota.
Capacidad para clasificar Los niños organizan los Emilio clasifica las piñas de
objetos, las personas y los los pinos recolectados en
eventos en categorías una excursión en 2
significativas. montones según su tamaño:
grandes y pequeñas.
Noción del número Los niños pueden contar y Linda comparte algunos
manejar cantidades. dulces con sus amigas y
cuenta para verificar que
cada una reciba la misma
cantidad.
Empatía Los niños se tornan más Jaime intenta tranquilizar a
capaces de imaginar cómo su amigo cuando ve que éste
pueden sentirse los demás. se siente molesto.
Teoría de la mente Los niños se tornan más Jennifer desea guardar unas
conscientes de la actividad cuantas galletas para sí, por
mental y del funcionamiento lo que las oculta en una caja.
de la mente. Ella sabe que estarán
seguras allí, pues su
hermano no va a buscarlas
en un lugar donde no espera
encontrar galletas.
Centración: incapacidad Los niños se enfocan en un Pablo molesta a su hermana
para descentrar aspecto de la situación y menor diciendo que él tiene
descuidan los restantes. más jugo que ella porque le
sirvieron en un vaso alto y
delgado y a ella en uno corto
y ancho.
Irreversibilidad Los niños no comprenden Pablo no se da cuenta de que
que es posible revertir el jugo de cada vaso puede
algunas operaciones o ser devuelto a la jarra,
acciones y restablecer la contradiciendo su
situación original. presunción de tener mayor
cantidad que su hermana.
Énfasis en los estados más Los niños no logran En la tarea de conservación,
que en las transformaciones comprender el significado Pablo no comprende que
de la transformación entre modificar la forma de un
los estados. líquido (al verterlo de un
recipiente a otro) no cambia
la cantidad.
Razonamiento transductivo Los niños no utilizan el Sara fue mala con su
razonamiento deductivo o hermano. Luego éste
inductivo; en lugar de ello, enfermó. Sara concluye que
pasan de un asunto a otro y ella hizo enfermar a su
ven una causa donde no hermano.
existe ninguna.
Egocentrismo Los niños asumen que todos Tatiana no se da cuenta que
los demás piensan, perciben debe dar vuelta al libro para
y sienten como ellos. que su padre pueda
contemplar la fotografía que
ella desea que él le explique.
En lugar de esto, sostiene el
libro exactamente en frente
suyo, donde sólo ella puede
verlo.
Animismo Los niños atribuyen vida a Amanda dice que la
objetos que no la tienen. primavera intenta llegar pero
que el invierno dice “¡No
me iré!”
Incapacidad para diferenciar Los niños confunden lo que Sandra está confundida por
la apariencia de la realidad es real con el aspecto una esponja con aspecto de
exterior. piedra. Ella dice que parece
una piedra y que realmente
lo es.

También durante la niñez temprana, el vocabulario aumenta considerablemente al parecer a


través de la representación rápida, la gramática y la sintaxis adquieren cierta sofisticación.
Los niños se tornan más competentes en pragmática a medida que participan en el habla
social y la interacción con los adultos puede promover la capacidad lectoescritora
emergente. Así mismo, el habla privada es normal y frecuente. Puede ayudar en el paso
hacia la autorregulación y generalmente desaparece alrededor de los 10 años.

En relación con las propiedades de la memoria, en todas las


edades, el reconocimiento es superior a la evocación o recuerdo
aunque ambos mejoran durante la niñez temprana. La memoria
episódica es solo temporal, desaparece o se trasfiere a la memoria
genética, la cual elabora un guión de las rutinas familiares para
orientar el comportamiento. La memoria autobiográfica comienza
aproximadamente a los 4 años y puede estar relacionada con el
desarrollo del lenguaje. De acuerdo con el modelo de interacción
social, los niños y los adultos construyen recuerdos autobiográficos hablando acerca de las
experiencias compartidas. Los niños tienen mayor probabilidad de recordar las actividades
extraordinarias en las cuales participan activamente. La forma en la cual los adultos hablan
con ellos sobre los eventos influye en la formación de la memoria, como también lo hace la
teoría de la mente del niño. Los recuerdos implícitos pueden afectar inconscientemente el
comportamiento.
 DESARROLLO EMOCIONAL:

Aunque los bebés comparten patrones comunes de desarrollo, también muestran


personalidades distintas, las cuales reflejan tanto las influencias innatas como las
ambientales. A partir de los primeros meses, el desarrollo de la personalidad está
entrelazado con las relaciones sociales, como se muestra a continuación:

Entre los 0 y 3 meses, los bebés están abiertos a la estimulación. Comienzan a demostrar
interés y curiosidad. También sonríen fácilmente a las personas.

Entre los 3 a 6 meses, los bebés pueden anticipar lo que está a punto de ocurrir, se
decepcionan cuando no sucede así y lo demuestran enfadándose o actuando en oposición.
Sonríen, balbucean y ríen a menudo. Esta es una época de despertar social y primeros
intercambios recíprocos entre el bebé y el cuidador o sus propios padres.

Entre los 6 y los 9 meses, los bebés realizan “juegos sociales” e intentan obtener respuestas
en las personas. Ellos “hablan”, tocan y engatusan a otros bebés para lograr que les
respondan. Expresan emociones más diferenciadas y demuestran alegría, temor, enojo y
sorpresa.

Entre los 9 y 12 meses, los bebés se preocupan intensamente por su principal cuidador;
pueden sentir temor por los extraños y sentirse intimidados ante nuevas situaciones. Al año
de edad, comunican sus emociones con mayor claridad, demostrando sus estados de ánimo,
ambivalencia y diversos grados de sentimientos.

Entre los 12 y 18 meses, los niños exploran su ambiente valiéndose de las personas a las
que están más apegados como base de seguridad. A medida que dominan el miedo, se
tornan más confiados y más deseosos de imponerse por sí mismos.

Entre los 18 y 36 meses, los niños en ocasiones se tornan ansiosos porque se percatan de
cuánto están apartándose de su cuidador. Descifran sus limitaciones en la fantasía y el
juego, por medio de la identificación con los adultos.

Según lo anterior, el desarrollo y la expresión de las diversas


emociones parecen estar ligados a la maduración cerebral y al
desarrollo cognitivo. El llanto, la sonrisa y la risa son señales
tempranas de emoción. Otros indicadores son las expresiones
faciales, la actividad motora y los cambios fisiológicos. El repertorio
de las emociones básicas (alegría, sorpresa, tristeza, disgusto, ira y
temor), parece ser universal, aunque existen variaciones culturales en
cuanto a su expresión. Las emociones complejas aparentemente se
desarrollan a partir de otras previas más simples. La conciencia de sí mismo y las
emociones evaluativas surgen después del desarrollo de la conciencia de sí, la cual es el
entendimiento cognitivo de que ellos son seres funcionantes independientes del resto del
mundo. La conciencia de sí parece surgir entre los 15 y los 24 meses cuando (de acuerdo
con Piaget) los bebés son capaces de realizar representaciones mentales, tanto de sí mismos
como de otras personas y de las cosas. Durante el tercer año aproximadamente, habiendo
adquirido un adecuada cantidad de conocimiento acerca de las reglas aceptadas por su
sociedad, observándolas principalmente a partir de las actitudes de sus padres y las
reacciones a su comportamiento, los niños desarrollan emociones autoevaluativas como el
orgullo, la culpa y la vergüenza.

Además, los niños parecen pertenecer a tres categorías de temperamento las cuales son:

Niño Dócil Niño Difícil Niño Indeciso


Tiene estados de ánimo de Demuestra estados de ánimo Tiene reacciones
intensidad leve a moderada, intenso y con frecuencia ligeramente intensas, tanto
generalmente positivos. negativo; llora frecuente y positivas como negativas.
fuertemente; también ríen
del mismo modo.
Responde bien a la novedad Responde inadecuadamente Responde lentamente a la
y al cambio. a la novedad y al cambio. novedad y al cambio.
Desarrolla rápidamente Duerme y come en forma Duerme y come más
horarios regulares de sueño irregular. regularmente que el niño
y alimentación. difícil pero con menor
regularidad que el niño
dócil.
Acepta con facilidad los Acepta los alimentos nuevos Muestra una respuesta
alimentos nuevos; se adapta lentamente; se adapta inicial ligeramente negativa
fácilmente a las nuevas lentamente a las nuevas a los estímulos nuevos (el
situaciones; acepta las situaciones. primer encuentro con una
frustraciones con poca persona nueva, lugar o
perturbación. situación).
Sonríe a los extraños. Sospecha de los extraños.
Se adapta rápidamente a las Se ajusta lentamente a las Desarrolla gradualmente el
nuevas rutinas y reglas de nuevas rutinas. agrado por los nuevos
los juegos desconocidos. estímulos tras exposiciones
repetidas y carentes de
presión.

Estos patrones del temperamento, así como un aspecto del mismo denominado “inhibición
de lo no familiar” son aparentemente innatos y por lo general estables aunque pueden ser
modificados por la experiencia. Así mismo, la conformidad del ajuste entre el
temperamento del niño y las exigencias ambientales (sociales) ayuda a su adaptación.

Por otra parte, de acuerdo con Erikson, en sus primeros 18 meses de vida los bebés
experimentan la primera crisis del desarrollo de la personalidad, “confianza básica frente
a desconfianza básica”, en la cual ellos necesitan desarrollar un equilibrio entre la
confianza (que les permite entablar relaciones estrechas) y la desconfianza (que les permite
protegerse a sí mismos). Si la confianza predomina, los niños desarrollan la “virtud” de la
esperanza: creer que pueden satisfacer sus necesidades y lograr sus deseos. Si predomina
la desconfianza, los niños verán el mundo como un lugar hostil e impredecible y tendrán
dificultades para entablar relaciones. Esta crisis únicamente se soluciona con un cuidado
sensible, dedicado y constante por parte de los padres.

Otro aspecto importante del desarrollo psicosocial, es el


apego, el vínculo recíproco y duradero entre el bebé y el
cuidador o sus padres, en el cual cada uno contribuye a la
calidad de la relación. Los patrones de apego pueden
depender del temperamento del bebé como también de la
calidad de la actitud de los padres y pueden tener
implicaciones sobre el desarrollo a largo plazo. De igual
manera, la ansiedad por la separación y ante un
extraño puede surgir durante la segunda mitad del primer
año. Aunque previamente se consideró una señal de
apego, en apariencia está relacionada con el
temperamento y las circunstancias.

Posteriormente, comienza a surgir hacia los 18 meses, el autoconcepto, siguiendo la


siguiente secuencia:
1) Autorreconocimiento físico y conciencia de sí mismo.
2) Autodescripción y autoevaluación.
3) Respuesta emocional al actuar erróneamente.

A medida que los niños maduran (física, cognitiva y emocionalmente) son impulsados a
buscar la independencia de los adultos a quienes están más apegados. Por tal motivo, según
Erikson, los pequeños entran a la segunda crisis de desarrollo de su personalidad:
“autonomía frente a la vergüenza y la duda”, la cual está marcada por el cambio del
control externo hacia el autocontrol. La virtud que surge durante esta etapa es la voluntad,
convirtiéndose el control de esfínteres en un paso importante hacia la autonomía y el
autocontrol.

En cuanto al contacto con otros pequeños, especialmente durante los primeros años, afecta
el desarrollo cognitivo y psicosocial. A su vez, los hermanos influyen uno sobre otro tanto
positiva como negativamente desde temprana edad. Las acciones y las actitudes de los
padres afectan las relaciones entre hermanos.

Después, durante la niñez temprana (3 a 6 años), el autoconcepto sufre un cambio


importante: la autodefinición pasa de las representaciones únicas a las relaciones de
representación. Los niños pequeños no pueden reconocer la diferencia entre el “yo ideal” y
el “yo real”. De acuerdo con Erikson, la principal crisis del desarrollo en este periodo es la
“iniciativa frente a la culpa”, siendo la resolución exitosa de este conflicto la virtud del
propósito.

Es así como la autoestima durante la niñez temprana tiende a ser global e ilusoria,
reflejando la aprobación de los adultos. Si la autoestima depende del éxito, los niños
pueden desarrollar un patrón de “indefensión” en su pensamiento y comportamiento.

En cuanto al juego, éste produce muchos beneficios físicos,


cognitivos y psicosociales. Los cambios en las clases de juegos en
los que participan los niños reflejan su desarrollo cognitivo y
social. De acuerdo con Piaget, los niños progresan cognitivamente
desde el juego funcional al constructivo, luego al juego de
simulación y posteriormente a juegos formales con reglas. A su
vez, el juego rudo también comienza durante esta etapa.

También se debe tener en cuenta que la agresión instrumental (primero física y luego
verbal) constituye la forma más común de agresión en la niñez temprana. La mayoría de los
niños se tornan menos agresivos después de los 6 o 7 años de edad. Sin embargo, la
proporción de agresión hostil aumenta. Los niños suelen practicar la agresión declarada
mientras las niñas recurren a la agresión relacional.

Finalmente, debido a que los niños preescolares presentan temores temporales a objetos y
eventos reales e imaginarios, los temores de los niños mayores tienden a ser más realistas,
pero suelen ser superados. También, los preescolares escogen compañeros y amigos
similares a ellos. Los niños agresivos gozan de menor popularidad que los prosociales. Los
amigos tienen más interacciones positivas y negativas que otros compañeros de juego y las
actitudes de los progenitores pueden afectar la competencia social de los niños con sus
pares.
BIBLIOGRAFÍA

PAPALIA, Diane. Desarrollo Humano. Octava Edición. Bogotá. Mc-Graw Hill


Interamericana. 2001.