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Reflexiones 83 (2): 61-72, ISSN: 1021-1209 / 2004

LA METÁFORA EN EL DISCURSO POLÍTICO

Dorde Cuvardic García*


dcuvardic@yahoo.es

Fecha de recepción: 06 de mayo 05 / Fecha de aceptación: 12 de agosto 05

Resumen

En este artículo se analizan las diferentes funciones que desempeñan las metáforas en el discurso de los
actores políticos, es decir, el gobierno, los partidos políticos, los movimientos sociales y los medios de
comunicación. Las más comunes son las bélicas, las deportivas y las lúdicas. Además, se comenta la
amplia utilización de otras figuras semánticas en el discurso político: la sinécdoque, la personificación...
Palabras clave: Metáfora, tropos, figuras retóricas, discurso político, comunicación política, psicolo-
gía cognitiva

Summary

This article analyses the different functions that the metaphors carry out in the speech of political
actors, such as the government, political parties, social movements and the media. The most common
are the warlike ones, the sport ones and the game ones. Also, it argues on the wide use of other semantic
figures in the political speech: the sinecdoque, the personification...
Keywords: Metaphor, thropes, rethoric figures, political speech, political communication, cognitive
psychology

Las figuras sintácticas y semánticas cum- cualquier tipo de discurso. Los seres humanos
plen importantes funciones en la práctica políti- utilizan metáforas cotidianamente. Cumplen la
ca. Entre las primeras, las figuras de amplifica- función de permitir comprender las experiencias
ción, repetición, posición y omisión cumplen una humanas. Términos procedentes de un ámbito
función fática: despertar la atención hacia los conceptual, utilizados en la comprensión de
proyectos políticos, como ocurre con el caso de una experiencia humana, se emplean en un
los sloganes. Las figuras semánticas o tropos, en discurso receptor que permite comprender otra
cambio, cumplen una función referencial: mode- experiencia humana; así, por ejemplo, términos
lan el sentido de las propuestas. procedentes del sistema conceptual bélico son
utilizadas en la construcción del discurso polí-
Introducción tico o deportivo. Lakoff y Jonson han asumido
esta perspectiva en su libro Metáforas de la vida
Como recurso de carácter semántico, cotidiana (1980), de amplia resonancia en los
la metáfora participa en la construcción del últimos 20 años.1

* Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva. 1 Véase también Marchese y Forradellas (1997: 256-60).
Universidad de Costa Rica.
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Las metáforas contribuyen a estructurar metáfora se emplea para definir lo que está equi-
cualquier tipo de discurso (científico, literario, vocado y lo que necesita arreglarse.
conversacional...) y, en consecuencia, intervienen Asimismo, Dirven (1989: 24-5) se refiere
en la delimitación de su sentido.2 También cons- a la dimensión cognitiva de las metáforas cuan-
tituyen un importante recurso persuasivo en los do habla de las metáforas como mecanismos
procesos de políticas públicas. Refiriéndose a este que cumplen funciones programáticas; permiten
ámbito, Schön (1979: 255) destaca el papel de las estructurar estereotipos, actitudes, expectativas
metáforas en las narraciones que los analistas y y cursos de acción sobre la sociedad. En pala-
los responsables de las políticas sociales utilizan bras de Chilton e Ilyin (1993: 10), las metáforas
para configurar o enmarcar interpretativamente cumplen un papel heurístico: son instrumentos
los problemas que plantean y para establecer pro- conceptuales que capacitan al ser humano para
puestas de solución de estos últimos. pensar en situaciones novedosas, complejas o
lejanas. Cuando Chilton e Ilyin (1993: 10) hablan
Clasificación de las metáforas según de la metáfora como instrumento que proporcio-
su función na “nuevas premisas conceptuales para el desa-
rrollo y la justificación de ciertas políticas”, se
Las metáforas cumplen una función cog- refieren al empleo de la metáfora en los procesos
nitiva. Los seres humanos, para comprender de etiquetaje de los fenómenos sociales y de las
las experiencias sociales, emplean este recurso propuestas de políticas públicas. La utilización
lingüístico. Así, los actores políticos utilizan de la metáfora permite asignar una estructura
metáforas cognitivas para etiquetar los fenóme- cognitiva a un objeto de debate. Confiere exis-
nos sociales. Las metáforas funcionan, en estas tencia a este último.
circunstancias, como símbolos clave o símbolos La disputa es la guerra, donde se definen
de condensación. Recordando la génesis de la los procesos de debate como confrontaciones, y
metáfora ya señalada por Lakoff y Johnson, los Estados son recipientes, donde se instituye al
Schön (1979: 254-5) comprende la metáfora Estado soberano como ente con límites geográ-
generativa como el proceso de traslado de mar- ficos y culturales determinados, como la unidad
cos interpretativos o perspectivas entre dominios naturalizada de las relaciones internacionales,
o ámbitos de experiencias humanas; incorpora- son conceptos metafóricos no solo analizados
da a los relatos que los actores políticos utilizan por Lakoff y Jonson, sino también por Chilton
en su definición de los problemas sociales, la y Schäffner (2000: 318), quienes los consideran
habituales en el discurso político. Otras metá-
foras que cumplen funciones cognitivas son
2 La metáforas estructuran tanto nuestra habla cotidia- las metáforas del apartheid (Dirven 1989), la
na que hemos automatizado su uso. En este sentido, casa común europea [common European house]
considerar un concepto como metafórico es cuestión (Chilton y Ilyin 1993: 7-31) o la comprensión del
de expectativas. Se puede establecer la distinción
entre metáforas vivas y metáforas muertas (Lakoff y
proceso político como mercadeo o marketing
Johnson, 1986). Las primeras son percibidas en su fun- (Chilton y Schäffner 2000: 318-20).
ción metafórica; las segundas, no. Recuérdese, en todo Podemos afirmar que la metáfora cogni-
caso, que todo lenguaje cumple una función metafórica, tiva permite condensar el sentido acerca de un
que remite a referentes ausentes. En palabras de Chillón sector de realidad. En un célebre artículo, Sapir
(1998: 72), el lenguaje “es siempre un tropismo, un salto
de sentido, una genuina e inevitable traducción.” (en
(1934: 493) afirmó que una de las dos caracterís-
cursiva en el original) ticas o funciones de los símbolos es condensar
En suma, las metáforas no solo cumplen expresos obje- el sentido, en cuyo caso estamos hablando de
tivos poéticos, como sucede en el ámbito de la práctica simbolismo de condensación. Así, la definición
literaria. Radden (1992: 522) explica que las metáforas
de un proceso de políticas públicas como con-
del discurso poético revelan menos acerca de la natura-
leza cognitiva de los procesos de metaforización que las flicto del maíz, de la papa, etc., constituye un
metáforas cotidianas, las convencionales y las muertas, ejemplo de símbolo de condensación, mecanis-
ausentes de las tradicionales propuestas de investigación. mo utilizado para que la ciudadanía comprenda
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un conflicto burocráticamente complejo. En los metáforas permiten enmarcar narrativamente las


conflictos políticos, cada parte ofrecerá por una estrategias y tácticas que los actores sociales quie-
parte una retórica más sofisticada para públicos ren emprender para solucionar las problemáticas
informados o especializados y, por otra parte, que plantean. Mediante un uso estratégico de las
un discurso simplificado ante los medios de metáforas, un actor nombra las estrategias (y el
comunicación (Lange 1993). Un símbolo que conjunto de tácticas) que ejecutará para que los
condensa el significado de todo un conflicto demás actores (políticos con poder de decisión,
político es mencionado por Brunner (1987: 53), actores opositores o su propia población de refe-
quien nos recuerda, como símbolo político clave, rencia) legitimen su propuesta. En este sentido, la
que la palabra Watergate ha sido utilizada cons- metáfora implica una prescripción para la acción
tantemente desde los años 70 para referirse al (Stone 1988: 118). Al respecto, manifiestan Chil-
consenso social que los actores sociales pueden ton e Ilyin (1993: 10) que las políticas públicas,
alcanzar frente a los usos y abusos de poder del consecuencia de ciertos intereses, expresadas en
sistema político americano. declaraciones y fórmulas verbales específicas,
Brunner (1987: 53) también señala que los acaban en acciones que se corresponden más o
símbolos políticos clave, instrumentos de la políti- menos con estas declaraciones y fórmulas. Así,
ca y de las políticas públicas, se forman y se rede- por ejemplo, se propone cierto comportamiento
finen en las crisis políticas como consecuencia o proceso social como enfermedad (aparecen
de su capacidad para condensar alusiones sobre términos como contaminación, etc.) para que
valores y prácticas fundamentales. Así, un proce- se legitime una política sanitaria que tiene por
so de políticas públicas, después de ser conocido objetivo su eliminación.
como conflicto, puede pasar a denominarse, sobre El uso estratégico de las metáforas impul-
todo en las etapas de mayor movilización, como sará la adopción de acciones o el establecimiento
batalla, mientras que en períodos de inactividad de relaciones entre los actores sociales, es decir,
activista se mencionará como simple reforma de la construcción de la posición de un actor en su
una política pública particular. El procedimiento relación con los demás.4 Un actor declara sus
más común para definir metafóricamente un pro- tácticas futuras de conducta y comportamiento
ceso de políticas públicas es etiquetarlo como con- mediante la utilización de metáforas estraté-
flicto: un proceso de políticas públicas que surge gicas, con la finalidad principal de estructurar
en el sector del maíz o de la papa será conocido relaciones con los demás actores protagonis-
como el conflicto del maíz, de la papa, etc. tas del proceso negociador. Como ejemplo, un
Las metáforas también cumplen una fun- actor pretenderá persuadir a otro actor al emitir
ción pragmática: todo discurso, estructurado amenazas, un tipo de táctica metafóricamente
desde una perspectiva metafórica de la realidad, planteada desde el sistema conceptual bélico. Si
tiene consecuencias en la acción social. Dirven el representante de un movimiento social expresa
(1989: 24-5) denomina a estas metáforas estra- que respaldará su posición con toda la artille-
tégicas o partidistas. Lasswell y Kaplan (1950: ría de que disponga (metáfora estratégica), en
103-4) afirman que los símbolos se usan para
establecer iniciar, mantener o alterar las prácti-
cas de poder; es decir, aparece el símbolo en su 4 Como señala Novek (1992: 231), la comprensión que de
capacidad de impulsar sentimientos o acciones, sí mismos tienen los adultos en fase de alfabetización
más que en su capacidad de representación.3 Las proviene parcialmente del discurso metafórico que emi-
ten las instituciones educativas, espacios que utilizan
metáforas sobre acciones bélicas, sobre la lucha contra
las enfermedades o sobre las fuerzas mágicas para nom-
3 Nuestra distinción encuentra una versión similar en brar las estrategias emprendidas para fomentar la alfa-
Bennet (1983: 42), para quien los símbolos tienen dos betización; como consecuencia del marco conceptual
clases de efectos, uno de ellos cognitivo, que involucra utilizado, en el que se culpa al individuo de su fracaso
los posibles significados que pueden tener asignados, personal, estas personas analfabetas construyen su rela-
mientras que el otro es afectivo, según el grado de res- ción con los demás, en el marco campo de las relaciones
puesta emocional que puedan provocar. sociales, desde una perspectiva de inferioridad.
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contra de políticas ya promulgadas, se podrá 2. La cumbre como trato comercial. Desde


inferir que tiene por intención organizar en esta perspectiva, cada parte es una organi-
el futuro movilizaciones masivas. El gobierno zación comercial que tiene su propio jefe; el
puede modificar sus planteamientos iniciales proceso comercial involucra la negociación
ante las intenciones planteadas por los actores y el regateo. Cada parte realiza una oferta
sociales. Las amenazas, sin embargo, no tienen y la otra parte, como respuesta, ofrece una
garantizada su eficacia persuasiva. Una misma contraoferta; finalmente, las partes pueden
amenaza, emitida durante el prolongado período transigir y alcanzar un acuerdo.
de tiempo, será interpretada como un proyecto
de comportamiento menos intimidatorio. 3. La cumbre como juego deportivo. Desde esta
Las metáforas, con estos fines estraté- perspectiva, las dos partes son equipos que
gicos o relacionales, también se emplean para juegan para tratar, en diversos partidos, de
reforzar la cohesión grupal de los integrantes de sobrepasar al rival en puntos y ganar el juego.
un actor colectivo (partido político, movimiento 4. La cumbre como representación teatral.
social). Chilton e Ilyin (1993: 10) hablan de Desde esta perspectiva, poco utilizada por
metáforas que cumplen una función interaccio- los periodistas, cada parte es un actor que,
nal, que permiten crear un marco común de tra- en un escenario, emprende una representa-
bajo o mantener la cohesión grupal. Se utilizan ción dramática de características teatrales.
etiquetas lingüísticas para conseguir la adhesión
ciudadana a las posiciones del actor enunciador ¿Por qué se usan conceptos de estas expe-
(Sabucedo, Grossi y Fernández, 1998: 177). El riencias para comprender los procesos negocia-
uso de los recursos retóricos permitirá tanto dores políticos? Con excepción de los conceptos
unificar e identificar, como también polarizar y teatrales, muy utilizados en la tipificación de
dividir (Smith y Smith 1990: 226). Un actor no las interacciones sociales, las tres experiencias
solo emplea metáforas estratégicas para declarar restantes comparten con las negociaciones su
sus intenciones al actor opositor, sino también carácter de competencias: hay dos adversarios,
para reforzar el vínculo con aliados o con su reglas bajo las que actúan...
propio grupo de referencia. Cada actor político Aunque con menor asiduidad, los actores
utiliza metáforas para llamar a la unidad, en el protagonistas de los conflictos políticos y los
sentido de actuar en contra de los objetivos del medios de comunicación también emplean otros
enemigo externo. Con el uso de estas metáfo- sistemas de conceptos metafóricos:
ras, el actor político simultánea y públicamente
marca distancias con el actor opositor y declara 1. El sistema metafórico hípico: el proceso
su fidelidad hacia su población de referencia. negociador se caracteriza como carrera de
Las metáforas también estructuran el dis- caballos. Cuando un actor llega a legitimar su
curso periodístico. En este punto, ¿qué metáforas propuesta ante los actores con poder de deci-
suelen utilizar los medios de comunicación en sión, aunque sea provisionalmente, manifiesta
la representación informativa de los procesos tomar las riendas del proceso negociador. Sin
negociadores? So (1987: 624-5), en su análisis embargo, difícilmente se utilizarán más con-
de la representación informativa de una cumbre ceptos del sistema metafórico hípico en los
EE.UU.-U.R.S.S. en Ginebra, señaló la incorpo- discursos negociador, ciudadano y periodís-
ración de cuatro tipo de metáforas: tico; así, difícilmente encontraremos que un
actor negociador sea definido (o se denomine
a sí mismo) como jinete o domador.5
1. La cumbre como guerra. Desde esta pers-
pectiva, cada parte, enemiga de la otra, trata
de ganar terreno por medio del ataque y de 5 La emisión explícita de metáforas hípicas será escasa,
aunque mentalmente cada actor negociador construya
la maniobra. Las estrategias ofensivas y al opositor como animal que necesita ser domado para
defensivas son usadas para ganar la batalla ser seguidamente transportado al propio redil -al propio
emprendida. planteamiento-.
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2. El sistema metafórico conceptual de la danza. 4. el sistema conceptual teatral, cuando se


Donohue, Díez y Stahle (1983: 250) señalan habla, en referencia a los personajes, de
que la secuencia comunicativa de las nego- actores; en referencia a los espacios, de
ciaciones se puede observar como una danza. escenarios; y, en referencia a las acciones,
Así como los danzantes se acercan y se ale- de representaciones;
jan, la negociación puede entenderse como
un constante acercamiento y alejamiento 5. el sistema conceptual de la danza, cuando
entre las propuestas; acercamiento entre los en relación a las acciones, se habla de una
respectivos marcos interpretativos presenta- danza de declaraciones o de un baile de
dos (o entre las posiciones presentadas por los tácticas.
actores protagonistas) y divergencia entre los
marcos interpretativos planteados por los dis- Los actores comprenden el proceso polí-
tintos actores (divergencia que puede llegar tico que protagonizan como una narrativa ‘enca-
hasta la ruptura de los acuerdos temporales). minada’ a un fin. Las metáforas comentadas
Ahora bien, su uso es escaso, quizás porque hasta ahora se integran a estas narrativas. Stone
la danza, como práctica humana, aunque (1988) se ha dedicado a analizar diversas metá-
dispone de reglas, no es una competencia foras políticas de carácter narrativo. En el ámbito
desplegada entre dos jugadores, como sucede de las políticas públicas, las más comunes son las
con la guerra o el juego. Manifiestan Lakoff siguientes (Stone 1988: 118-20):
y Johnson (1987: 41) que nuestra cultura occi-
dental estructura la forma de las discusiones - la metáfora narrativa de la justicia, mediante
en términos bélicos y no en términos de la que se reivindica la equidad en el trata-
danza (donde los participantes serían consi- miento de dos situaciones similares;
derados como bailarines cuya ejecución sería
equilibrada y estéticamente agradable). - la metáfora narrativa del equilibrio, mediante
la que se propone añadir o substraer algo para
Para el investigador que pretenda realizar que se alcance de nuevo el estado inicial;
análisis de contenido o análisis del discurso cua-
litativo y construir los indicadores correspondien- - la metáfora narrativa del declive, mediante
tes, a continuación se detallan los términos de los la que se argumenta la necesidad de adoptar
sistemas metafóricos mencionados hasta aquí: ciertas políticas para evitar una caída en una
dirección no deseada;
1. Se emplea el sistema conceptual bélico cuan-
do se habla, en referencia a los personajes, - o la metáfora narrativa de la enfermedad,
de traidores, enemigos, aliados, y en refe- que implica también un relato de deterioro
rencia a las acciones, de ataques, defensas, y declive y, aplicada al actor opositor, su
estrategias, maniobras, movilizaciones...; descrédito moral.

2. el sistema conceptual deportivo, cuando Las metáforas bélicas, así como de otro
se habla, en referencia a los personajes, de tipo, se pueden integrar en este tipo de narracio-
equipos, jugadores y, en referencia a las nes. Así, los actores políticos declararán ‘luchar’
acciones, de partidos, puntajes...; (metáfora bélica) contra el declive económico de
una región o ‘lanzar’ una ofensiva (metáfora béli-
3. el sistema conceptual lúdico, sobre el aje- ca) contra la enfermedad de la corrupción.
drez y otros juegos estratégicos, cuando,
en referencia a los personajes, se habla de El sistema metafórico bélico
jugadores y, en referencia a las acciones, de
mover ficha, ejecutar estrategias, quedar o El sistema conceptual metafórico más
estar empatado; empleado en las interacciones humanas es la
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discusión es como la guerra. Lakoff y Johnson del acontecimiento para provocar un efecto de
(1987: 40-1), al analizar la metáfora conceptual de dramatización, los mass media franceses pre-
la discusión como guerra, destacan su amplio uso sentaron el debate Fabius-Chirac en los años
en la comunicación humana; afirman que inter- ochenta en el marco de conceptos militares y
pretamos, pensamos y actuamos en las discusiones deportivos.
en términos bélicos. Se emplean para caracterizar El sistema conceptual bélico se encuentra
los más diversos conflictos institucionales. Stone presente en nuestra cultura económica y política
(1988: 121) destaca que el símbolo de la guerra se (principalmente, en el ámbito de las negociacio-
utiliza como táctica para obtener el apoyo hacia nes) desde hace mucho tiempo, pero su uso ha
las políticas públicas. Cada proceso negociador adquirido mayor visibilidad y legitimidad con
se define como una guerra y cada ronda nego- la aceleración del proceso de la mundialización
ciadora o movilización masiva como una batalla. o globalización. En un proceso todavía vigente,
Afirmamos combatir contra un problema [stru- Mattelart (1998: 96) nos recuerda que en los años
ggling against] y luchar en beneficio de alguien o ochenta la competencia en el terreno económico
de algo [struggling for] (Straehle, Weiss, Wodak, impulsó el uso de las metáforas bélicas. Tanto
Muntigl y Sedlak 1988: 81-2). Lakoff y Johnson es así que Wasburn (1997: 192-3) señala, en su
(1987: 102-5) afirman que incluso en las discu- análisis de la representación informativa de uno
siones denominadas por sus participantes como de los conflictos comerciales desatados entre
una forma elevada de discusión racional, donde Japón y EE. UU., que los medios de comunica-
se despliegan todos los recursos de la argumen- ción, con la llegada del final de la guerra fría,
tación, el proceso de discusión también es com- acostumbrados como estuvieron durante décadas
prendido e incluso ejecutado en términos bélicos; a ofrecer un marco explicativo de un mundo
es más, se emplearán tácticas significantes que los ideológicamente polarizado, no han encontrado
argumentos racionales supuestamente trascienden desde los años noventa un marco interpretativo
(intimidación, amenaza, recurso o desafío a la comparable al bélico para describir y explicar los
autoridad, el insulto...).6 procesos económicos.
Los resultados de muchas investigaciones Los actores negociadores utilizan metá-
destacan el amplio uso de las metáforas bélicas foras bélicas para construir una imagen de fir-
en la comprensión de la competencia política. meza, es decir, para construir ciertos objetivos
So (1984: 624-5) encontró que los periodistas, de relación: el propósito es intimidar al actor
en la representación informativa de una cum- opositor o inculcar empatía en la población de
bre EE.UU.-U.R.S.S. en Ginebra en los años referencia o en los políticos con capacidad de
ochenta, utilizaron sobre todo metáforas bélicas; decisión. Dirigidas a los aliados o a la población
además, encontró que, en los géneros de opinión de referencia, una gran cantidad de metáforas
analizados (sobre todo, el editorial), los periodis- aluden, destacan o exhortan la necesidad de esta-
tas emplearon metáforas con mayor frecuencia blecer vínculos entre las personas de la comuni-
que en los géneros informativos. Bourdon (1997: dad-familia en contra de un proceso amenazante
227-54) afirma que, cuando se caracteriza el que se personifica (Cooper 1986: 156) en ciertos
proceso político, se utilizan conceptos de los actores clave, por lo general externos.
sistemas metafóricos de la guerra, de la familia El sistema conceptual metafórico bélico
y del complot (en ocasiones simultáneamente), predomina hasta tal punto en los medios de
mientras que Chauveau (1997: 297-322) conclu- comunicación (a raíz de su amplio uso social)
ye que, con el objetivo de orientar la percepción que So (1987: 626) insta a los periodistas a
utilizar términos procedentes de situaciones no
competitivas y no hostiles que contribuyan al
6 Precisamente como consecuencia del empleo de la establecimiento de estrategias de cooperación,
metáforas bélicas en las discusiones y para hablar sobre
las discusiones, Radden (1992: 523) afirma que incluso
como ocurre con la metáfora de la danza, que
comprendemos mejor y tenemos imágenes más ricas de puede ser usada para destacar el establecimiento
la guerra que del proceso argumentativo. de objetivos comunes. Recordemos que según
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las metáforas utilizadas, en palabras de Lakoff Cualquier sistema conceptual (bélico, lúdico
y Johnson (1987: 41), la gente consideraría “las o deportivo) que permita comprender las inte-
discusiones de una manera diferente, las expe- racciones competitivas sociales también incor-
rimentaría de una manera distinta, las llevaría a porará metáforas orientacionales. Toda acción
cabo de otro modo y hablaría acerca de ellas de se comprende en el marco de un movimiento
otra manera.” proyectado en cierta dirección. Se asume un
Los juegos, que comparten con las guerras trayecto desde un punto de origen hasta un punto
su carácter agonal, competitivo, también prestan de llegada. Este último supone a veces un retro-
sus términos a los procesos de categorización de ceso; a veces, un avance. Como alternativa, se
los procesos políticos. Esta transferencia semán- configura la ausencia de movimiento con metá-
tica queda favorecida porque toda interacción foras como inmovilismo o estancamiento. Los
social institucional es un juego en el que cada términos procedentes del ámbito del movimiento
individuo ocupa un puesto o rol. En su modelo son pertinentes para representar las facilidades
dramatúrgico, señala Goffman (1967: 31) que la o los obstáculos que creen enfrentar los actores
persona, en la sociedad, aparece “como un tipo durante el desarrollo de sus actividades, acciones
de jugador en un juego ritual”. El ser humano es o tácticas. Cuando el actor político afirma “haber
un jugador de la interacción social. Tanto lLos dado un paso adelante”, considera que “su propia
conflictos físicos y simbólicos (políticos) como propuesta ha adquirido, paulatinamente, mayor
los juegos son actividades reglamentadas de bús- legitimidad en los espacios de decisión”.
queda de objetivos.7 Las metáforas cognitivas definen pro-
La cultura, en su forma primaria, se puestas políticas, protagonistas, escenarios. Las
estructura como juego; la actuación ordenada de metáforas estratégicas definen acciones de estos
un grupo o de una comunidad o de dos grupos protagonistas, quienes actúan en ciertos escena-
que se enfrentan representa una norma superior rios a favor o en contra de las propuestas. Metá-
de juego social (Huizinga 1972: 63-5) en la que foras bélicas cognitivas son “la temperatura que
hay incertidumbre sobre las tácticas por adop- ha alcanzado esta guerra es alta”, en referencia
tar y los objetivos por alcanzar. La tensión y la a la intensidad de las negociaciones (el número
incertidumbre se encuentran entre las caracterís- de reuniones, la evolución de las ofertas presen-
ticas generales del juego (Huizinga 1972: 65), al tadas, aceptadas y rechazadas...); en este caso,
igual que en los conflictos políticos. proceso negociador se sustituye por guerra y
Las metáforas bélicas se inscriben sim- nivel de actividad negociadora por temperatura.
bióticamente en el discurso político junto con las Otro ejemplo de metáfora cognitiva es frente de
orientacionales, también analizadas por Lakoff y activistas, en el sentido de coalición reivindicati-
Jonson. Es común el uso de metáforas del ámbi- va. Una propuesta puede quedar tipificada como
to del movimiento en los procesos de políticas arma: “Arma de destrucción lanzada contra el
públicas: las más comunes son avance-acerca- sistema productivo X” en el sentido de “la pro-
miento y retroceso-alejamiento. Generalmente, puesta opositora, si llega a promulgarse como
los actores comprenden a través de estas metáfo- política pública, provocará la destrucción del sis-
ras su relación con los objetivos finales que han tema productivo X”; “El clima de enfrentamien-
proyectado. Así, se dice “hemos dado un paso to” puede utilizarse en lugar de “la actitud de
hacia adelante”, “defenderemos con todas nues- ambos actores opositores de rechazar cualquier
tras armas nuestra posición”, “llevar las negocia- pretensión opositora”.
ciones a buen puerto” o “llegar a un acuerdo”. Metáforas estratégicas bélicas son “Nues-
tra unidad nos permitirá ganar la batalla” por
“nuestra coalición debe mantenerse unida para
7 Tanto los juegos como las guerras son competencias. que nuestra propuesta sea promulgada como
Según Huizinga (1972: 110), el “elemento agonal
empieza a actuar en el momento en que los adversarios
política pública”; “Hemos ganado la batalla”, por
se consideran como enemigos que luchan por una cosa “nuestra propuesta ha quedado promulgada como
a la que pretenden tener derecho”. política pública”; “Debe llevarse la guerra a la
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calle”, por “el respaldo de nuestra propuesta tam- de los procesos negociadores desde la teoría de
bién debe manifestarse en acciones respaldadas los juegos), un actor manifestará que en “esta
por los ciudadanos en manifestaciones”; “Debe partida no caben tablas”, en el sentido de que
desarrollarse una batalla diplomática, más que el proceso negociador no es integrativo, sino
callejera”, por “debe actuarse más en el proceso distributivo; o dirá “leve movida de pieza” por
negociador que en el activista de las manifestacio- “leve cambio de táctica o de opinión”. También
nes”; “Ponerse en pie de guerra” o “tener ganas de dentro del sistema conceptual lúdico-deportivo,
combatir” significa “aumentar la frecuencia de las enseñar las cartas implica la acción de mostrar
reuniones negociadoras y de las manifestaciones”; el conocimiento que el actor ocultó.
“Defender a sangre y fuego” significa “no modi- Como juego-deporte, también pueden
ficar la propia propuesta” (este último enunciado emplearse metáforas estratégicas del sistema
expresa la comunidad de intereses que despliega conceptual taurino: tener el toro en la plaza
el movimiento social cuando se cohesiona contra caracteriza al actor opositor de una política
un enemigo externo); “El negociador goleó en la pública como un toro al que se necesita domi-
reunión” por “el negociador logró que la parte nar, y la declaración “sacar a hombros” señala
opositora aceptara sus propuestas”, mientras que las felicitaciones que recibe el actor negociador
“doblegar o vencer al actor opositor” significa una vez que su propuesta queda legitimada como
“lograr que la propuesta sea promulgada en detri- política pública.
mento de la propuesta opositora”. Una metáfora estratégica del ámbito de la
Las estrategias se tipifican metafórica- danza, o baile protagonizado por dos bailarines,
mente como ofensivas y defensivas. Adoptar una interdependientes uno del otro, se utiliza cuando
estrategia ofensiva es impulsar la legitimación se dice que “el baile no termina hasta que los
de la propia propuesta en las instancias políticas músicos dejen de tocar”. Es decir, la negociación,
de decisión, mientras que adoptar una estrategia entendida como baile, no puede terminar hasta
defensiva es tratar de impedir la aplicación de que sus actores protagonistas, los actores nego-
las propuestas ajenas. Aparecen metáforas como ciadores, no alcancen sus objetivos.
“defender”, “derrotar”, “preparar la derrota”, Más allá de los sistemas conceptuales
“pactar la derrota”, “sumar batallas hasta ganar metafóricos que tradicionalmente se emplean
la guerra”. Ganar una batalla significa legitimar para describir las situaciones negociadoras, en
la propuesta en una de las instancias mediadoras los procesos de políticas públicas también se
políticas, mientras ganar la guerra supone legi- emplean expresiones comunes o frases hechas:
timar toda la propuesta general. La posibilidad “La negociación, o la legitimación de la propia
de un recorte en las subvenciones del actor polí- propuesta, se encuentra en pañales” (en sus ini-
tico con poder de decisión pone en pie de guerra cios); “El actor negociador se ha dormido en los
o moviliza a los actores de un sector productivo. laureles” (ha descuidado algunas reivindicacio-
Los actores actúan defensivamente o emprenden nes); “El actor negociador no se baja del burro”
estrategias de ataque. Así, las previsiones nega- (es ‘inflexible’).
tivas para el futuro impulsan a los actores del
sector productivo a defender a sangre y fuego el Empleo de otros recursos retóricos
estado de cosas actual. en los procesos de construcción
Metáfora cognitiva lúdica es “reglas de de las políticas públicas
juego” por “procedimientos burocráticos”. Metá-
foras estratégicas lúdicas son “quedar fuera de Las metáforas no son los únicos tropos
juego” o “permitir que el actor opositor nos doble o figuras semánticas que los actores sociales
el pulso” en el sentido de quedar la propia pro- emplean a la hora de delimitar el sentido de las
puesta sin ninguna posibilidad de ser legitimada. situaciones que deben quedar sujetas a los cursos
Dentro del sistema conceptual metafórico lúdi- de acción propuestos en las políticas públicas.
co-deportivo, más específicamente del ajedrecís- Por ejemplo, las sinécdoques pueden jugar un
tico (y en completa sintonía con la comprensión importante papel. Recuérdese que la encuesta de
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opinión pública es sinécdoque de la opinión Los movimientos sociales también pueden


de toda la ciudadanía: la muestra representa hacer uso de hipérboles. Usadas con modera-
al censo. ción, pueden llegar a alcanzar un alto grado de
La sinécdoque puede constituirse en prin- credibilidad y fuerza persuasiva, aunque pueden
cipio organizador de los argumentos utilizados llegar a perderlas a largo plazo si son utiliza-
en los conflictos de políticas públicas. Así suce- das repetidamente. Meyer y Staggenborg (1996:
dió con el mochuelo manchado como figura 1651), así, evalúan negativamente el uso de esta
estructuradora del conflicto surgido en EE UU figura retórica al afirmar que, mientras “cons-
en los ochenta sobre la explotación maderera en tituye un poderoso instrumento en protestas de
los bosques del Pacífico; los ambientalistas cen- corta duración, en un plazo mayor es una débil
traron la protección del bosque en la protección herramienta para la movilización.”
del mochuelo, mientras que los trabajadores y la En los procesos de construcción de políti-
industria maderera alegaron, como justificación cas públicas también se construyen personifica-
más importante, que la protección de este animal ciones. Se procede a la personificación cuando
arriesgaría el desarrollo futuro de la industria y la se asignan motivaciones, características y activi-
conservación de los puestos de trabajo; tanto los dades humanas a entidades no humanas (Lakoff
defensores ecológicos como la industria utilizaron y Johnson 1986: 71). Entidades no humanas pue-
al mochuelo manchado como recurso organiza- den ser categorizadas como personajes positivos
dor de los argumentos (Moore 1993: 258-274). En o negativos, como sucede con las estadísticas,
otro conflicto, los actores morales conservadores, transformadas en villanos que perjudican a las
durante sus campañas contra la incorporación personas (Stone 1988: 115-6). Además de utili-
zarse el sistema conceptual del movimiento (algo
de los derechos sociales de las relaciones homo-
que está en movimiento) o de los fenómenos
sexuales en las políticas públicas, utilizaron una
atmosféricos (el huracán y sus consecuencias),
sinécdoque al centrarse en la homosexualidad
también se personifica la recesión desde la
exclusivamente en términos de prácticas sexuales,
agresividad; la recesión queda definida como
en lugar de considerarla, más ampliamente, como
adversario que ataca las medidas sociales (como
todo un conjunto o red de relaciones y compromi-
algo que puede golpear, cortar o deshacer) (Rae
sos humanos (Jonhston 1994).
y Drury 1993: 342-3). Deben tenerse en cuenta
Por su parte, un movimiento social agro-
las implicaciones éticas del uso de la personi-
pecuario también puede utilizar una sinécdoque, ficación. Aunque personificar la inflación es la
tanto verbal como visualmente. Por una parte, el única forma de explicar a la gente este concepto
conjunto de las actividades productivas de todo abstracto (Lakoff y Johnson 1986: 72), es decir,
un proceso político puede llegar a definirse como aunque permite comprender complejos procesos,
conflicto del maíz, etc. Estos símbolos de con- también es importante que se comprenda su
densación constituyen un caso de sinécdoque. utilización ideológica desde intereses políticos
Un cultivo se utiliza para nombrar el complejo específicos.
proceso de reforma de una política agraria. Por La palabra economía, en sí misma, queda
otra parte, cuando los manifestantes de una sujeta a un proceso de personificación en el dis-
movilización llevan en sus manos el producto curso informativo económico (Jensen 1987: 17).
que cultivan, pretenden simbolizar, en sinéc- En las noticias, instituciones e indicadores eco-
doque visual, la actividad productiva (cultivo, nómicos se convierten en personajes protagonis-
comercialización, consumo). Asimismo, cuando tas. La sociedad, la economía, las instituciones,
un productor ‘posa’ en una fotografía de pren- los automóviles o los indicadores económicos se
sa ante los terrenos que cultiva, estos últimos constituyen en actores antropomórficos que eje-
simbolizan su trabajo, su fuente de riqueza o cutan o reciben acciones. Estos y otros procedi-
supervivencia. Incluso las guerras adquieren mientos de personificación son sociohistóricos.
nombres que cumplen la función de sinécdoques: El término economía no siempre fue compren-
la guerra del opio, etc. dido desde el tropo de la personificación: en un
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principio, desde el siglo XVIII hasta comienzos debemos sacrificarnos para ‘salir’ de la recesión.
del XX, fue entendido como un estado en el que Muchas veces, el Gobierno y el sector privado
se encontraban las ciudadanos, en el sentido de tratarán de llegar a un consenso para aplicar un
economizar; sin embargo, a partir de los años sacrificio presupuestario. En el discurso con-
treinta del siglo XX, bajo influencia keynesiana, sensual de los ciudadanos contra la economía,
interesada en superar la visión clásica liberal de construido por políticos y empresarios, se pro-
la actividad económica, estrictamente individual, pone la posibilidad, mediante el sacrificio pre-
el término economía comenzó a ser utilizado supuestario de los ciudadanos, de reorientar, en
en referencia a una estructura que podía ser heroica actividad reactiva, el comportamiento
modificada por la acción gubernamental; pasó villano de la personificada actividad económica.
a tipificarse como un referente activo, antropo- Este es un recurso retórico utilizado para justifi-
morfo, con sus propias necesidades; la economía car el sacrificio salarial y combatir la inflación
apareció como un ente autónomo para cuya con mayor eficacia. El sacrificio es una acción
salvación se puede reivindicar la legitimidad heroica que debe asumirse para combatir la rece-
de emprender decisiones políticas impopulares sión. Y las acciones de contraataque contra estas
(Emmison 1983: 139-55), como si fuera un actor entidades personificadas se etiquetarán mediante
villano. Este significado del término economía el omnipresente sistema conceptual bélico. Para
no solo es utilizado por el discurso keynesiano, justificar las acciones políticas, la inflación
sino también por el neoliberal. Se encontrará queda personificada como un adversario que
este sentido de la economía en afirmaciones afecta negativamente al ser humano (Lakoff y
como: “Es inevitable que actualmente entremos Johnson 1986: 72). El discurso informativo reifi-
en una fase de recesión en la actividad económi- ca los procesos sociales: la acción humana queda
ca; era de esperar, dada la evolución de los ante- atrofiada, mientras que la actividad económica
riores ciclos económicos; lo único que podemos se personifica como ente autónomo activo (Rae
hacer es limitar su gravedad.” Desde este marco y Drury 1993: 343-50).
interpretativo, la economía es un ente ante el que Otro procedimiento retórico, también del
los seres humanos deben, con mayor o menor ámbito de la sinécdoque, es la personalización de
efectividad, estructurar sus acciones. los procesos. Se ha acusado al relato informativo
Hay un uso estratégico, por parte de los político de personalizar, de centrarse en líderes
actores políticos y económicos, de la retórica de políticos, definidos como personajes protagonis-
los referentes económicos. Cuando la evolución tas de los llamados espectáculos políticos (Edel-
de los indicadores económicos es favorable, man 1988; Ericson, Baranek y Chan, 1989). Así,
los actores políticos y económicos se atribuyen muchas veces se propone que los promotores u
esta tendencia (“El Gobierno ha conseguido obstaculizadores de las políticas públicas son
estos resultados favorables”). En cambio, cuando personas específicas, no instituciones.
aparecen resultados desfavorables en los indica- Pero a diferencia de la representación
dores económicos, los actores sociales cortan el periodística del escenario político, a la que se
vínculo causal que establecieron previamente y acusa de personalizar la acción política, se criti-
los tipifican como entes antropomórficos que ca al relato informativo económico de estar apo-
desarrollan sus propios ciclos, biológicamente yado casi exclusivamente en la personificación
determinados, de crecimiento y recesión. En de la actividad económica.
este último caso, los actores y los empresarios
recurren al discurso del sacrificio para favorecer Conclusión
políticas socialmente restrictivas. A través del
discurso de los ciudadanos contra la economía En el sistema político y en el discurso
se construye un modelo de relaciones sociales periodístico que representa la acción política se
consensuadas férreamente por todos los secto- emplean preferentemente metáforas agonales, en
res de la población (Rae y Drury 1993: 344-5). detrimento de las metáforas dramatúrgicas (del
Desde este punto de vista, se considera que todos ámbito del teatro y de la danza). Los actores
La metáfora en el discurso político Rev. Reflexiones 83 (2): 61-72, ISSN: 1021-1209 / 2004 71

gubernamentales y los grupos de interés tipifi- interacción social. Estudios del discurso:
can los procesos políticos como competencia. introducción multidisciplinaria. Vol. 2.
Asimismo, las empresas periodísticas asignan Editorial Gedisa, 297-329.
un alto grado de conflictividad a los procesos
altamente formalizados del sistema político al Cooper, D. 1986. Metaphor. Oxford, New York.
utilizar regularmente los términos de los ámbitos
bélico y lúdico en la representación de las polí- Dirven, R. 1989. Metaphors in politics: the
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