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HERMANN

GMEINER

LAS ALDEAS
INFANTILES

SOS
1
EDITADO POR:
SOS-KINDERDORF-VERLAG INNSBRUCK-MÜNCHEN
1ª edición 1953. 1-5000
31ª edición. 646.000-648.000
Derechos reservados
Impreso en Austria
Rauchdruck lnnsbruck

"Sobre todo, amad a los niños, porque son inocentes como ángeles.
Ellos alegran nuestras vidas y purifican nuestros c2razones ¡Ay de
aquél que haga sufrir a un niño!
Dostoyevski

Nota preliminar: En algunos países deberá reemplazarse el término de


"Aldeas de Niños SOS" por el de "Aldeas Infantiles SOS"

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Hermann Gmeiner (1919-1986) y su
sucesor Helmut Kutin. La ,foto fue tomada
en diciembre de 1981 en ocasión de la
inauguracion de la Aldea Juvenil SOS en

¡Queridos
amigos!
Cuando Hermann Gmeiner aun dirigia personalmente el trabajo SOS, daba un especial cuidado a la
pubiicacion de este librillo, e1 cual contiene e! desarrollo historico de las Aldeas lnfantiles SOS y
documenta los principios de una asistencia de niños abandonados en condiciones similares a las de
una familia, señalando, no en ultimo termino, el camino hacia el futuro de !a pedagogia social.
Con excepcion de las añadiduras cronoiogicas, no se ha cambiado nada en el manuscrito. El librillo
"Hermann Gmeiner - Las Aldeas lnfantiles SOS" sigue siendo la base del trabajo SOS. Muchos años
despues de la muerte del padre de las Aldeas Infantiles SOS, su obra ha seguido creciendo
constantemente. En los paises industrializados, como en el asi llamado Tercer Mundo, la formacion
proesional de los jovenes y su integracion en la sociedad de su pais han ganado importancia, ademas
de la construcci6n y mantenimiento de las Aldeas Infantiles SOS. Tambien, la apertura de los paises
de Europa del Este nos ha puesto frente a nuevas tareas. Las Aldeas Infantiles SOS fundadas en
Yugoslavia, Polonia, Hungria, en la Union Sovietica y en Checoslovaquia, y aquellas que estan en
planificacion o en construccibn en Bulgaria y en Rumania deberan figurar como modelo de una
asistencia infantil moderna a incitar a la imitacion.
Las Aldeas Infantiles SOS siguen siendo, mas alla de las fronteras culturales, raciales y religiosas, lo
que siempre fueron por vocacion: una gran familia, un lugar de asistencia para niños huerfanos.
abandonados y necesitados, dirigible y con capacidad de soportar cargas. Su quincuagesimo
aniversarlo es el resultado de esfuerzos diarios de sus colaboradores y amigos. Su perfeccionamiento
estara en manos de aquellos, que como Hermann Gmeiner decia "hacen mas de lo que hay que
hacer", a fin de poder ofrecerles a los niños desvalidos un hogar permanente y la esperanza por un
futuro mejor.

Helmut Kutin

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1. Desarrollo historico
La primera Aldea Infantil SOS se creo en Austria cerca de Imst, una pequeña ciudad del Tirol. en
1949, en una epoca de grandes penurias y en la que los estragos que la Segunda Guerra Mundial
habia causado, sobre todo a nuestra juventud, se destacaban con espantosa claridad. Innumerables
niños y adolescentes de todas las edades fueron arrastrados a la gigantesca tragedia ocasionada por un
derrumbe material y moral de dimensiones probablemente jamas vividas hasta entonces. Tuvieron de
pronto que enfrentarse a exigencias muy superiores a sus escasas fuerzas; infranqueables obstacu!os
se oponian a su normal desarrollo. El mundo en el que vivian y en el que tenian que prepararse para
Ilegar a ser miembros responsables de la sociedad humana, era un mundo sin justicia y sin moral.
Entre las ruinas de los bombardeos y en las instalaciones colectivas destinadas a albergar a millones
de refugiados, reinaba - pedagogicamente - el peor de 1os ambientes, en el que prevalecian la
desesperacion, el desconcierto y la confusion. Muy pocas veces podia encontrarse alli una
personalidad sana, integra y recta que pudiera servir de guia o ejemplo, y eran escasos los conceptos
indispensables para el establecimiento de un orden razonable. Mucho menos existian aquellas normas
fundamentales del bien y del rnal, que se transmiten de generacion en generacion. Una extrema
miseria, falta de amor y fracaso moral estaban a la orden del dia.
Un sombrio porvenir esperaba a esos jovenes descarriados. La brusca alteracion de todos los valores
ensombrecia esa etapa del desarrollo humano, tan determinante para la vida futura de cada individuo.
Criminologos, sociologos y educadores advertian de la peligrosa situacion; se basaban para ello en las
alarmantes cifras de sus estadisticas. Una gran parte de la poblacion, que tambien sufria las
consecuencias de la amarga miseria, observaba con inquietud a impotencia el giro fatal que habian
tomado las cosas.
Organizaciones de beneficencia, nacionales, internacionales, convencionales, privadas y publicas,
decidieron en aquel entonces poner todo su empeño en librar a los niños y a los adolescentes
vagabundos al menos de los mayores peligros en los que se encontraban, debido a su situación de
abandono. Como las instituciones existentes no podian copar con la gigantesca afluencia de niños y
adolescentes necesitados de ayuda y proteccion, tuvieron que ser creados, practicamente de la noche a
la mañana centros colectivos de albergue provisorio. Asi surgieron, entre otras, las Ilamadas Aldeas
Infantiles o Juveniles, que cumplieron su dificil mision colmada de responsabilidades, con un exito
considerable. Fue tal el renombre de algunas de estas Aldeas que a menudo menores desamparados
acudian por si mismos, a veces desde muy lejos, a buscar el amparo que por fin se les brindaba.
En sus comienzos la Aldea Infantil SOS no estaba en condiciones de acoger menores en gran escala.
La incipiente fundacion carecia de todos los medios y posibilidades para poder ayudar rapida y
eficazmente. El inicio fue, pues, sumamente modesto. El capital inicial se elevaba a 600 chelines
austriacos. Bastó, sin embargo, esta suma para lograr ganar el interes de pequeños grupos de personas
por la idea SOS y para dar a conocer un nuevo modo de resolver el problema de la ayuda a los niños
abandonados, practicamente revolucionaria para aqueIlos tiempos.
Las dificultades de la época pusieron de manifiesto que los niños más vulnerables y difíciles eran
siempre aquellos que no habían conocido una vida familiar sana y ordenada. La idea de la Aldea
Infantil SOS se basa en esa constatación tan sencilla, de la que se concluye lógicamente que las
instituciones de ayuda a los niños desamparados funcionarán tanto mejor cuanto más se acerquen sus
estructuras a las de la familia normal y cuanto mejor le reemplacen al niño la familia perdida. La
primera Aldea Infantil SOS se construyó teniendo en cuenta el modelo familiar para la educación y el
cuidado de los niños huérfanos y abandonados. Así nació una organización que se dedicaría a hacerse
cargo de los niños desamparados, no sólo en aquella época difícil, sino también bajo condiciones de
normalidad.
El éxito de la primera Aldea Infantil SOS fue sorprendente, y fue menester ampliarla mucho más allá
de los límites previstos. A esta primera fundación le siguieron otras. Con la contribución de
numerosos amigos y colaboradores, la idea de la Aldea Infantil SOS pudo ser difundida en pocos
años por todo el mundo, logrando afianzarse tanto en Europa como en otros continentes.
Cincuenta años después de haberse colocado la piedra fundamental para la construcción de la primera
casa familiar en la Aldea infantil SOS en Imst, en Tirol, han sido creadas, en 131 países diferentes,

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1500 nuevas instalaciones SOS. En varios países se han iniciado los trámites para el establecimiento
de asociaciones nacionales que tendrán a su cargo la creación de nuevas Aldeas Infantiles SOS. Dada
esta constante progresión es muy posible que las cifras mencionadas anteriormente hayan sido
rebasadas al momento de publicar este folleto. (Véase también el resumen en el apéndice de esta
publicación).
La idea de proporcionar a los niños abandonados una educación y asistencia en un ambiente similar al
de la familia, ha encontrado defensores y partidarios aun fuera de los círculos de Aldeas Infantiles
SOS. Incluso donde el concepto de la familia, propiamente dicho, no ha logrado imponerse, su
influencia en la reorganización de las instituciones públicas y privadas de asistencia de menores, es
innegable.

2 Los precursores de la idea


Si bien la idea de acoger a los niños huérfanos y abandonados en establecimientos de asistencia - que
funcionan con una estructura similar a la de una familia sólo nudo ser realizada en gran escala en
nuestra época, la idea como tal no es nueva.
Ya para finales del siglo XVII, August Hermann Francke intentó, en Halle, colocar niños huérfanos
en familias de artesanos dignos de confianza. Fracasó, sin embargo, pues no le fue posible hallar
suficientes familias capacitadas. Se vio por eso obligado a recurrir a los orfanatos existentes, aunque
no los considerara como lo más indicado. En efecto, los orfanatos aseguraban el sostén material de
sus pupilos, incluso su educación e instrucción, pero no podían darle aquello que hoy consideramos
indispensable para la vida: el calor de una familia.
Los esfuerzos educativos de Francke apuntaban no tanto a la integración de los huérfanos en la
sociedad como a "salvar sus almas para Dios".
Johann Heinrich Pestalozzi quiso acoger huérfanos en su propia familia; crió a niños desamparados
en Neuhof, en Suiza. Posteriormente creó un orfanato para niños abandonados en Stans. Pero
encontró poca comprensión por parte del Estado y de la población. Carecía de los dotes de genial
organizador que tuvo Francke, de quién Reble ha escrito: "En su personalidad se fundían de manera
excepcional, una piedad profunda, la dignidad del pastor, la erudición, las cualidades del hombre de
acción, la discreción del hombre de mundo y el talento del hombre de negocios y del organizador."
(Reble: Geschichte der Paedagogik, 1962, página 120). Pestalozzi considera que es necesario situar el
problema de los "pobres" dentro de su contexto social determinado, en una época dada y es aquí
donde reside su verdadera grandeza. Sus esfuerzos en pro de los pobres y los huérfanos son de
naturaleza socio pedagógico, ya que se basan en la tesis según la cual el medio familiar es el único
medio educativo realmente eficaz; por consiguiente, de acuerdo a esto, la asistencia tutelar deberá ser
una que se asemeje a los patrones familiares usuales. Así, según Pestalozzi: "A decir verdad, yo he
querido demostrar que las ventajas de la educación familiar debían servir de ejemplo a la educación a
cargo de instituciones públicas, y que ésta sólo tiene valor para la humanidad en la medida en que
imita a aquella" (Bríef an einen Freund, Pae. Texto de Pestalozzi, antología, 3°- edición, página 22fi).
De esta manera Pestalozzi desarrolló el método de asistencia tutelar haciendo de la pedagogía de
"salvamento individual" una pedagogía social. Su concepción socio pedagógico se centra en la
familia: la íntima comunidad de vida en el seno de la cual el hombre se siente Protegido y amado.
Jofiann Heinrich Wichem fue el primero en acoger a niños vagabundos en su casa "Rauhes Haus" en
Hamburgo. Posteriormente se crearon villas y casas de refugio donde se agrupaban, como en una
familia, de 12 a 14 niños de diferentes edades, al cuidado de un "hermano". Cada una de estas
"familias" habitaba su propia casita, construida en parte por los mismos niños. Wichem se oponía a la
práctica de agrupar a los niños en instituciones u hogares colectivos. Sus esfuerzos estaban
encaminados a agrupar en su "villa refugio" a varias familias, porque lo esencial de la familia, si
acaso es posible reproducirla, reside en que precisamente en ella, en esa comunidad humana original
por gracia de Dios, el individuo hallará plena justicia y cada miembro de la familia, si es una familia
como Dios manda, podrá gozar de una atención personalísima y cariñosa, a nivel espiritual y
material." (Wichern, Saemtliche Werke, Vol: IWil, página 253). Las instituciones colectivas brindan,
sin embargo, sólo sentimientos imperfectos de seguridad, alegría de vivir y amor.

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Eva von Tiele-Winckler prosiguió la obra iniciada por Wichern. En los así llamados "hogares
infantiles" se agruparon de 10 a 15 niños de ambos sexos, desde bebés hasta aprendices, al cuidado de
una diaconisa, a la cual los niños llamaban "mamita". Esa hermana-madre sólo podía ser trasladada
en circunstancias excepcionales.
Francke, Pestalozzi, Wichem y Eva von Tiele-Winckler figuran entre aquellos grandes educadores,
que en su incansable tarea de pioneros demostraron al mundo, tantas veces discrepantes, que es
posible ayudar a casi todo joven descarriado, golpeado por la desgracia. Debemos darle, en un
ambiente de amor y de confianza, la oportunidad de volver a recobrar los ánimos y de renunciar a su
conducta errónea. Poder crear ese clima de amor y confianza, ese es el empeño de las Aldeas
Infantiles SOS.
Bastará mencionar al margen que los diversos experimentos, llevados a cabo a nivel de educación
fuera del ámbito familiar, algunos de ellos de gran envergadura, con el propósito de librar a la familia
de esa tarea, han tenido resultados dudosos. Los fracasos se manifestaron sobre todo allí donde la
educación se ponía al servicio de alguna doctrina política igualitaria y donde la responsabilidad se
dejaba enteramente en manos de una colectividad.
La ciencia pedagógica ha precisado claramente el papel capital de la educación familiar,
especialmente para el niño pequeño. Este principio ha sido respaldado sólidamente por las
experiencias hechas al respecto y puede ser considerado corno algo comprobado científicamente. La
necesidad de emplear este principio en la educación de los niños desamparados es prácticamente
incuestionable.
Sin embargo, es posible que en el intento de brindar a los niños desagrados una sana educación
familiar, se le haya prestado algunas veces, por exceso de entusiasmo o de idealismo, muy poca
atención al aspecto práctico-financiero del problema y se olvidara sentar, a la par con las bases
pedagógicas, el fundamento material para esa labor educativa. Bastará mencionar al margen que los
diversos experimentos, llevados a cabo a nivel de educación fuera del ámbito familiar, algunos de
ellos de gran envergadura, con el propósito de librar a la familia de esa tarea, han tenido resultados
dudosos. Los fracasos se manifestaron sobre todo allí donde la educación se ponía al servicio de
alguna doctrina política igualitaria y donde la responsabilidad se dejaba enteramente en manos de una
colectividad.
La ciencia pedagógica ha precisado claramente el papel capital de la educación familiar,
especialmente para el niño pequeño. Este principio ha sido respaldado sólidamente por las
experiencias hechas al respecto y puede ser considerado corno algo comprobado científicamente. La
necesidad de emplear este principio en la educación de los niños desamparados es prácticamente
incuestionable.

3 ¿Qué es una Aldea Infantil SGS?


El nombre "Aldea Infantil" se emplea hoy en día para designar instituciones dedicadas a labores muy
diversas de asistencia y cuidado de los niños huérfanos y abandonados. Sin embargo, aquello que
distingue y caracteriza a las Aldeas Infantiles SOS es lo que, tanto en círculos especializados como
entre el público en general, va logrando imponerse como su significado. Se entiende, pues, por Aldea
Infantil, aquella institución que le brinda al niño huérfano y abandonado la posibilidad de desarrollar
una vida normal, reemplazándole la familia que ha perdido.
Las Aldeas Infantiles SOS desean ayudar a estos niños, salvaguardándolos de las penosas
consecuencias y de los posibles riesgos que acarrea su situación. Se proponen protegerlos, ayudarles
y curarlos.
Con esto queda claramente esbozada la base educativa y asistencial de la labor de las Aldeas SOS:
esencialmente, la creación y el desarrollo de "familias" que se asemejen, en la mayor medida posible,
en cuanto a su estructura y su función a una familia auténtica. Estas familias, sin embargo, sólo
pueden llevar a cabo su misión y su tarea en tanto estén integradas en la colectividad amplia y
jerarquizada que constituye la Aldeas Infantiles SOS.

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El niño abandonado encuentra en la Aldeas Infantiles SOS no sólo acogida, sino un auténtico apoyo
moral y un verdadero hogar. La Aldea Infantil SOS deberá convertirse en el Hogar del niño que le ha
sido confiado.
Las Aldeas SOS reinstalan al niño abandonado en su medio natural, que es la familia. El "regazo
materno social" del que fue arrancado por la muerte o e! Fracaso de sus padres le ha de ser
reemplazado. Lo necesita para su desarrollo sano y normal. Aun cuando la familia moderna pueda
estar sufriendo profundas transformaciones, se deberán preservar sus funciones indispensables para el
niño. Sólo en el seno de una familia adquiere el niño aquello que lo capacita para su vida futura.
Toda obra social moderna que se dedique al cuidado de los niños huérfanos tendrá lógicamente que
fundar su trabajo en el establecimiento de estructuras familiares. La Aldea Infantil SOS logra hacer
de su educación una educación similar a la de la familia, mediante el cumplimiento de cuatro
principios que se tratarán más adelante.

4 La idea de la Aldea Infantil SOS


Las experiencias con niños desarraigados adquiridas en la época de la posguerra, llevaron a la
fundación de la primera Aldea Infantil SGS. La pedagogía practicada en las Aldeas Infantiles SOS,
inspirada en e1 modelo familiar, es el resultado de lógicas reflexiones y forma a la vez parte de una
evolución que ha llevado en nuestros tiempos a la realización de amplias reformas en el campo de la
educación de huérfanos.
¿Se puede hablar realmente de una "idea de las Aldeas Infantiles SOS"?
En los años difíciles que siguieron a la guerra, una idea muy simple pero muy persuasiva consiguió
provocar un debate acerca de las reformas y de los nuevos métodos aplicables a la educación de los
niños huérfanos. El proyecto de Püodar una Aldea Infantil SOS para situar a los niños en
comunidades similares a las de la familia auténtica, provocó gran escepticismo. Si bien la idea no era
nueva, distaba mucho de ser una idea manida o caduca. Muchos conocidos especialistas en la materia
la consideraban irrealizable. La idea de la Aldea Infantil SOS debió allanar y superar numerosos
obstáculos y probar que era realizable antes de poder convertirse en pionera de una corriente
evolutiva que llevó a una profunda revisión de las ideas existentes a nivel de la asistencia tutelar a los
niños huérfanos. Lo que entonces se presentaba como un gran riesgo se ha convertido hoy en algo
normal y evidente.
Cierto es que los cuatro principios pedagógicos en los que se basa la educación de las Aldeas SOS ya
habían sido aplicados por separado en la labor dé asistencia a niños huérfanos. Pero la Aldea Infantil
SOS agrupó por primera vez los cuatro principios en un sólo sistema pedagógico y creó la posibilidad
de aplicarlos en gran escala.
La Aldea Infantil SOS ha abierto el debate de la integración del huérfano o de cualquier niño a quien
la pérdida de sus padres haya apartado de su camine normal, precipitándolo en una situación de
excepción nociva para su desarrollo. Se demostró que se podía ayudar a ese niño permitiendole amar
en las condiciones más normales posibles. No como un marginado. Si no como parte misma de la
sociedad. Se hizo un llamamiento a amplios círculos de la población para que aceptaran compartir la
responsabilidad por los niños huérfanos y abandonados. La idea de la Aldea Infantil SOS, fue
además, impulsora de los esfuerzos encaminados a eliminar viejos prejuicios relacionados con los
niños huérfanos. Esos prejuicios han sido reemplazados por el interés y por la participación en el
destino de estos niños. Casi en todos aquellos lugares en los que la idea de la Aldea Infantil SOS se
ha convertido en realidad, la gente se siente estrechamente relacionada con "su" Aldea SOS y
responsable de "sus" niños.
Al insistir en la importancia de la familia para el niño abandonado, la Aldea SOS cumple una misión,
más, de importancia sociológica, se convierte en el portavoz del niño y de su derecho a tener una
familia y a gozar de los cuidados de una madre. De éste modo pone en juego fuerzas capaces de
oponerse a la desintegración de la familia. El sistema pedagógico inspirado en el modelo familiar tal
como se practica en las Aldeas SOS, ha contribuido también a que se le brinde más atención a la
necesidad de mantener intactas las relaciones entre el niño y la familia. Gradas a la idea de la Aldea
Infantil SOS se ha creado una especie de movilización permanente en torno a una toma de conciencia

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social. Algo que permite a nuestra obra social revelarse no sólo como un nuevo método de asistencia
de niños huérfanos. Si no además como expresión de ese afán de participar en la construcción de la
sociedad de nuestro tiempo.

5 Los cuatro principios pedagógicos


El programa educativo de las Aldeas Infantiles SOS puede ser explicado con más claridad y precisión
mediante cuatro principios pedagógicos. Estos principios expresan lo que las Aldeas Infantiles SOS
se proponen ante todo: integrar humana y socialmente al niño huérfano. Resumido en cuatro palabras
claves son.
1. La madre SOS
2. Los hermanos
3. La casa
4. La Aldea
En todo el mundo hay mujeres que viven solas. La profesión que ejercen muchas de ellas no llega a
satisfacerlas. Muchas añoran tener hijos, para consagrarles su cariño y ocuparse de ellos. Por otra
parte, en todo el mundo existen niños sin padres que desearían tener una madre. Reunir a esas
mujeres y a esos niños es una de nuestras tareas.
Así, la Aldea Infantil SOS no es tan sólo una ayuda a los niños desamparados, sino también una
fórmula feliz que permite a las mujeres solas dar un sentido a sus vidas: Ejercer las funciones de
madre en una Aldea Infantil SOS es una nueva profesión femenina. Centenares de mujeres en todo el
mundo han aceptado y tomado a su cargo una familia SOS y desempeñan así una "maternidad social"
para un grupo de niños huérfanos y desamparados.
Aparte de talento o capacidad para educar, las mujeres que desean ser madres en una Aldea SOS
deben, sobre todo, dar prueba de su gran ternura, pues los niños que son admitidos en una Aldea
infantil SOS se hallan casi todos emocionalmente enfermos. Sufren, por ejemplo, de complejos de
inferioridad o de superioridad, manifiestan una profunda necesidad de atención y ternura, padecen de
miedos y angustias. Muchos de esos pequeños seres humanos confiados a una madre SOS han sido
abandonados, golpeados, vejados y olvidados.
La educación de estos niños exige, ante todo, ayudarlos y curarlos. Sabemos lo importante que es
para el desarrollo normal del niño la relación estrecha con la madre o con una persona que la
reemplace cabalmente. Sólo en virtud de esta relación se puede establecer la base necesaria para la
educación. La Aldea SOS quiere, ante todo, restituir al niño abandonado el amor de una madre. Ella
constituye el centro de la labor educativa. Por supuesto no basta sólo con el amor, es claro que amor
sin firmeza, sin precisión de las exigencias presentadas al niño y sin conocimientos ni capacidades
pedagógicas no puede tener éxito. Pero no hay buena educación si no hay amor. Si el niño no se
siente querido y seguro en su nuevo ambiente, serán inútiles las medidas educativas. Más bien
podrían conducir a nuevas complicaciones y a crear nuevos complejos.
Educar a un niño exige ante todo compartir con él sus penas y sus alegrías; poco cabe esperar de un
sistema que no se proponga en primer lugar establecer vínculos humanos.
Una niña de una Aldea Infantil SOS, de trece años de edad, dijo un día: "Nuestra pequeñita estaba
enferma, vino el médico, y luego vi llorar a nuestra madre. Ahora sé cuán buena es nuestra madre y lo
mucho que nos quiere. Yo también quiero ser tan buena como ella."
Es la madre quien debe poner los cimientos de toda la futura labor educativa de la Aldea Infantil
SOS, ella es la que ha de darle al niño la seguridad que tanto necesita y la que ha de llevarlo al
convencimiento de que es querido. No olvidemos que, a fin de cuentas, son las madres quienes crían
a toda la humanidad. Pero cuando el niño ha perdido a su madre o cuando ya no cuenta con su familia
natural, ha perdido las bases mismas para su desarrollo normal. La educación de estos niños puede ser
muy problemática. Los métodos pedagógicos más modernos y el empleo de todos los conocimientos
científicos disponibles. No impedirán que el niño criado fuera de su familia se encuentre más
expuesto y que fracase con más frecuencia que aquel que ha sido criado en el seno de su familia.
Las madres de las Aldeas Infantiles SOS deben ser mujeres con una actitud positiva ante la vida,
espiritualmente sanas y con un fundamento religioso. En tanto posee una personalidad sólida y firme,

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la madre de la Aldea SOS es un ejemplo vivo para sus niños. Estos niños generalmente están
marcados por las malas experiencias y los malos ejemplos vividos. Es menester colocar ante sus ojos
a una persona que pueda dar un nuevo sentido y un nuevo contenido a sus vidas. En la madre SOS
encontrarán a esa persona en la que podrán confiar, a la que obedecerán y por el amor que les inspira,
aceptarán romper con sus "malas costumbres". Las madres de las Aldeas Infantiles SOS deben ser
mujeres con una actitud positiva ante la vida, espiritualmente sanas y con un fundamento religioso.
En tanto posee una personalidad sólida y firme, la madre de la Aldea SOS es un ejemplo vivo para
sus niños. Estos niños generalmente están marcados por las malas experiencias y los malos ejemplos
vividos. Es menester colocar ante sus ojos a una persona que pueda dar un nuevo sentido y un nuevo
contenido a sus vidas. En la madre SOS encontrarán a esa persona en la que podrán confiar, a la que
obedecerán y. por el amor que les inspira, aceptarán romper con sus malas costumbres".
Todo niño tiene una necesidad innata de cuidado materno. Necesita tanto del cariño de una madre
como de una cama. De vestidos y del pan de cada día.
Esta necesidad de tener una madre está en correspondencia con su inmadurez intelectual y emocional
Ningún niño llega al mundo preparado para afrontar la vida. Así como no se encuentra en condiciones
de velar por su propio bienestar material, tampoco puede desarrollar por sí mismo sus capacidades
intelectuales.
La sensibilidad infantil es exclusivamente receptiva para la cabal comprensión de las relaciones entre
el niño y la madre no debe perderse de vista que los impulsos formativos de la personalidad del niño.
Impulsos susceptibles de orientar su vida futura, corresponden más al amor materno, que los estimula
y promueve constantemente, que a las medidas de carácter pedagógico.
La mirada de la madre, su mano que acaricia suavemente la frente del niño dormido, los esfuerzos y
los sacrificios que ella asume por amor a su familia, le revelan al niño que ha vuelto al hogar y que ha
vuelto a hallar el camino hacia sí mismo y hacia una vida sana en una comunidad natural.
El cariño de una madre es tanto más necesario e irremplazable cuanto se trata de brindarle al niño
huérfano y desarraigado todas las oportunidades para que pueda incorporarse a una vida sana y
normal. Los resultados obtenidos por los mejores sistemas y métodos pedagógicos son pocos cuando
se comparan con el benéfico influjo de una buena madre. La madre se enfrenta a los problemas
propios de la niñez con más afecto y ternura que el mejor educador masculino. Sin el menor rodeo
sigue directamente el camino del corazón para entrar en contacto con sus hijos.
Hacia finales del siglo pasado. El pediatra muniqués Meinnard Von Pfauncler descubrió una grave
enfermedad a la que dio el nombre de "hospitalismo": Enfermedad causada por la ausencia del
cuidado maternal. La falta prolongada de cariño y atención puede comportar al niño graves crisis en
el crecimiento. Predisposición a enfermarse e incluso la muerte. Partiendo de este descubrimiento. La
medicina moderna, la sicología y la pedagogía explican el origen de diversas anomalías del
crecimiento y del comportamiento, y señalan que dichas anomalías se acentúan, se hacen más
evidentes e irreversibles. Cuanto más temprano hayan sido separados los niños de su madre y cuanto
más tiempo permanezcan en asilos de huérfanos.
El recién llegado a la Aldea SOS se sorprende casi siempre al oír con qué naturalidad y soltura los
niños llaman "mamá" a la mujer que está encargada de la familia. Allí están los hermanos y
hermanas, él bebé en su cuna, los hermanos que vuelven de la escuela. La hermana mayor ayudando
en la cocina y encima de la cómoda la fotografía del hermano mayor, que está de aprendiz en la
ciudad o estudiando en un instituto de enseñanza superior. El niño encuentra también su cama, sus
juguetes, su armario y sus vestidos. Al mediodía nadie toca una campana para que todos acudan al
comedor. Se pone la mesa, la familia se reúne, se reza una oración y ya el parloteo de los pequeños
invade la habitación. Después se habla de las preocupaciones y los problemas cotidianos.
Pedrito deberá repasar su aritmética; Hilda no aprobó el examen de ingreso al conservatorio de
música y deberá practicar piano todas las tardes; Kurt se ocupará esta vez de las compras, irá a la
lechería y a la tienda, acompañado de la pequeña Elisita para que ella, poco a poco, vaya aprendiendo
a hacer las compras. Entretanto la madre zurcirá una vez más los pantalones que Gunther volvió a
desgarrar. Por la tarde regresa Margarita que ha tenido una pelea con las niñas del vecindario y se

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prende llorando del delantal de su madre en busca de consuelo. La madre encuentra para cada uno de
sus hijos el consejo oportuno o la frase de consuelo que ellos buscan.
No hay niño insensible a tales experiencias. La bondadosa solicitud de la madre responde por mucho
a esa grandísima e innata necesidad de seguridad y acogimiento. La integración en la familia se
efectúa, casi siempre, sin fricciones ni dificultades. Al propio tiempo que se realiza la integración, se
cierra la herida emocional del niño, que por la pérdida de sus padres había sido llevado de una
institución a otra y se había vuelto difícil e "ineducable". La bondad y el amor materno hacen posible
que su enfermiza vida afectiva se convierta en una vida sana y alegre.
La madre, confía en su hijo, lo ayuda y lo protege, tejiendo nuevamente, con dulce mano, loa hitos
que habian sido cortados entre el niño y el mundo.
Kurt entró desgraciadamente demasiado tarde a la Aldea SOS. Era huérfano. En su largo camino de
un centro asistencial a otro, había causado problemas en todas partes. Tenía más dificultades en
integrarse a una familia SOS que otros niños menores que él. Toda su vida no había sido más que
frustraciones, había conocido la incomprensión y la indiferencia y por eso sentía un ansia evidente de
cariño. Sentía espantosos celos de los otros niños de su familia SOS. Era peleador, matón y sentía
placer en protestar contra todo y contra todos. Se jactaba de que su padre había estado a punto de
matarlo a golpes y que de buena gana lo hubiera hecho. La madre SOS que le tocó, necesitó una
bondad y una paciencia casi sobrehumanas para poder entendérselas con él. Ella conocía su pasado y
procuraba comprenderlo. Así se ganó, poco a poco, el afecto de Kurt. Él era el mayor de la casa. por
lo tanto el "jefe de la familia", y se sentía como el protector de las más pequeñas
Quería sin embargo que la madre se ocupara de él como si fuera un niño pequeño y que lo
considerara su preferido. Cuanto más aprecio y cariño iba sintiendo por su madre, tanto más iba
perdiendo el interés en su papel de "jefe". En la misma medida podía la madre encargarle
responsabilidades relacionadas con la familia. Las dificultades fueron cesando poco a poco y tras
semanas y meses críticos, se convirtió en un joven que hacía las delicias de su madre y de toda la
Aldea.
Miles de buenas personas contribuyeron a la manutención de estos niños y aseguraran la ampliación
de la Aldea. La simple idea de otorgar a niños huérfanos y abandonados seguridad y cariño en una
comunidad similar a la de una familia, la familia de la Aldea dé Niños SOS, pudo ser realizada, a
pesar de todos los pronósticos pesimistas que se habían hecho.

2. Los hermanos
El segundo principio pedagógico de las Aldeas Infantiles SOS establece que el niño no sea agrupado
con otros pupilos de la misma edad, sino en el seno de una comunidad de Hermanos. La familia de la
Aldea Infantil SOS está compuesta en Austria de 7 y en Alemania de 6 niños de diversas edades,
desde el bebé hasta el adolescente. Todo niño podrá encontrar en su familia el lugar que le
corresponde según su temperamento, su edad y su grado de madurez:
El niño acogido en la familia SOS no carecerá de contacto. Aparte de la madre, los niños pequeños
tienen hermanas y hermanos mayores, de los cuales reciben cariño y de los cuales pueden aprender.
También los mayorcitos cuentan con una cantidad de oportunidades para establecer contactos y
asumir responsabilidades en el seno de la pequeña comunidad.
Allí esta, por ejemplo, ese muchachito de catorce años que con tanta paciencia y alegría enseña a
hablar a su hermanita de dos años; horas enteras juega con ella y la atiende con sorprendente
naturalidad. Advierte que ella le necesita y que puede ayudarla y protegerla. La madre consulta a
veces algunos de sus problemas con él. Y el niño le agradece su confianza, ayudándole con esmero en
las tareas hogareñas. Está francamente orgulloso de asumir ciertas responsabilidades. Es sabido que
nada forja mejor el carácter que el asumir responsabilidades adecuadas a las capacidades de cada uno;
maduran al niño y le ayudan a desarrollarse como un ser social. En esta caso es un mal menor confiar
eventualmente demasiado en la capacidad de responsabilidad de un niño que retirarle totalmente la
confianza.
Las familias de las Aldeas Infantiles SOS acogen tanto a bebés como a niños y niñas mayores. Sin
embargo, como la labor educativa es más eficiente cuando mayor es la permanencia del niño en la

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Aldea SOS, existe necesariamente un limite de edad en la admisión. Si es posible, es preferible no
aceptar a niños mayores de diez años,
El principio mismo de que los niños admitidos en la Aldea se críen juntos, como hermanas y
hermanos, conlleva lógicamente a la coeducación. En tanto que se trata de una coeducación
"planeada y dirigida", es de gran valor en el desarrollo de nuestros niños en las Aldeas SOS, sobre
todo para la formación de una actitud sana hacia el sexo opuesto:
La planificación fundamentalmente necesaria debe tenerse en cuenta ya desde el momento de formar
la familia SOS, es-decir, al elegir por edad y por sexo a los niños que han de vivir en una misma
comunidad familiar.
Es de suma importancia poner en práctica en las Aldeas Infantiles SOS, esta planificación conciente.
Las investigaciones científicas hechas al respecto, han servido de ayuda en el seguimiento de este
principio, ya que un sinnúmero de factores dependen de la buena composición de la familia SOS, por
edad y sexo. En Austria, Alemania y en Francia, donde hay centenares de familias SOS en las Aldeas
Infantiles SOS, no existen dificultades para colocar al niño en la familia que le resulte más
conveniente.
La coeducación practicada en las familias de las Aldeas SOS plantea a la madre y a los educadores
problemas diferentes a los de la coeducación escolar. No es posible establecer una comparación con
la familia normal, en la que hijos de ambos sexos conviven generalmente sin problemas. En una
familia compuesta artificialmente, como la de las Aldeas Infantiles SOS, es muy importante
establecer un limite entre los dos sexos. Sólo así podrán suprimirse los graves riesgos de la
coeducación Nuestra experiencia de varios años nos ha confirmado que las dificultades pueden ser
vencidas y que las ventajas para nuestros niños superan por mucho a los inconvenientes.
Ya al principio, cuando se tomó la decisión en favor de la coeducación en las Aldeas SOS, se
determinó albergar a aquellos niños que hubieran cumplido los 14 ó 15 años de edad en centros para
aprendices o estudiantes pertenecientes a las Aldeas Infantiles SOS. Las niñas mayores pueden
permanecer en su familia respectiva, junto a la madre o trasladarse a las llamadas residencias
juveniles para niñas.
El principio de la convivencia como "hermanos" y la coeducación ofrecen una ventaja más, digna de
atención.
Hermanos de sangre pueden, ser acogidos. En la misma familia de la Aldea SOS y permanecer juntos.
Para ilustrar las desastrosas consecuencias de la insensata separación de hermanas y hermanos
consanguíneos que han perdido a sus padres, citaremos un ejemplo entre muchos.
En 1951 cinco hermanos quedaron huérfanos a1 perder a sus padres en un accidente de tránsito. Uno
de los niños fue entonces confiado a unos parientes. Él bebe paso a una Casa Cuna: dos varones
fueron ingresados a diferentes centros para niños y la niña de catorce años a un internado para
aprendices. Con ello se dio comienzo a una larga cadena de dificultades; dificultades que resultaban
prácticamente insolubles para los educadores que tuvieron a estos niños a su cargo. Separada del bebé
a quien tanto quería, la niña mayor se volvió desobediente y comenzó a mentir y a tartamudear. Uno
de los varones aprovechaba cualquier oportunidad para escaparse del centro de asistencia en que
vivía, presentándose de improviso en casa de sus parientes. Al igual que su hermano, también él
fracasaba en la escuela. Los parientes comenzaron a lamentar él haber acogido a uno de los niños.
Separado de su hermano, a quien tanto quería, se había vuelto porfiado y desconfiado y reaccionaba
con indescriptible insolencia. Nosotros, los adultos, les habíamos provocado con nuestra bien
intencionada separación una segunda desgracia a estos niños. La ingerencia en las estrechas
relaciones de hermanos carnales puede, en ciertos casos, acarrear consecuencias catastróficas para el
desarrollo normal del niño.
Esos niños viven en las Aldeas SOS en la misma familia y en la misma casa. Un 60% de los niños de
nuestras Aldeas SOS tienen hermanas o hermanos carnales con los que viven juntos en una familia.
En muchas Aldeas SOS se dan casos de cuatro, cinco, seis, siete y hasta ocho o nueve hermanas y
hermanos carnales.
Miguel tenia diez años cuando un comisario de policía de barrio lo llevó a la Aldea SOS. Ya habla
pasado por 14 establecimientos de asistencia diferentes. Estaba convencido de que no permanecería

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mucho tiempo en la Aldea Infantil SOS. "Soy malo" decía. Pronto se darán cuenta. No me tendrán
mucho aquí. Era la desesperación de su madre y acabó por resultar una carga para toda su familia
SOS. Pero para la misma época en que fue admitido él, la familia SOS había acogido a la pequeña
Wilma de tres años. Wilma confiaba en todos, también en Miguel. Pronto advirtió que él era un
maestro en arreglar juguetes rotos. Le gustaba que Miguel le diera la comida y la ayudara a hacer
castillos en la arena y quedarían tan bien que Wilma los mostraba con gran orgullo a los otros niños.
Un día Miguel le dijo a su madre que se preocupaba porque Wilma era un poco enfermiza: «Puedes ir
tranquila a hacer las compras. Si yo cuido a Wilma, no le pasará nada" Y Wilma estaba de su parte
cuando surgían conflictos con los otros hermanos. Solíamos ver a Miguel caminar por la Aldea
llevando con orgullo a su pequeña hermanita en brazos. Por ella Miguel estaba dispuesto a todo y
como la niña tenía una gran confianza en la madre SOS, también Miguel se fue abriendo a ella y
poniéndose más afectuoso. Aunque las dificultades duraron meses, llegó el día en que pudo decirse:
"Yo creo, Miguel, que te has convertido en otra persona." A lo que él respondía: "Es sólo por Wilma,
que me necesita." Había acabado por encontrar su sitio en la pequeña comunidad de la familia de la
Aldea Infantil SOS. Se había integrado al grupo. Y con una satisfacción cada vez mayor sentía "yo
soy parte de él".

3. La casa
La familia de la Aldea Infantil SOS debe vivir en su propia casa. La casa es una vivienda de familia
corriente. Respondiendo al espíritu de la educación SOS, las características de una casa semejante no
serán tan sólo funcionales, es decir, no se limitará a ser un sitio en el que se recibe comida y en el que
se puede dormir. Será para el niño, como dice Wolfgang Metzger "el nido, el refugio, el cascarón
protector de su aún frágil vida" (W. Metzger, DerAuftrag des Eltemhauses, citado por F. Oeter, en
Familie im Umbruch, 1960. página 29). El niño adquiere más fácilmente el sentido del orden en una
casa donde cada habitación tiene una función concreta, cuando el niño tiene su sitio en la mesa
familiar, su cama, su rincón para jugar, para hacer sus tareas escolares.
El centro de la casa familiar SOS es la sala de estar, donde se reúne la familia. Allí se trabaja y se
festeja, se ríe y se llora; se come y se reza.
Pestalozzi señalo repetidas veces en sus escritos la importancia de la sala de estar. Ella puede
determinar en gran medida el comportamiento emocional del niño frente al mundo. En ella se reciben,
por así decirlo, de primera mano las nociones de los valores culturales y se aprenden a amar las
virtudes cuyo cultivo es la más alta expresión de la humanidad. En la sala de estar el niño adquiere,
sobre todo, el contacto social, tan importante para su vida futura. Promueve el desarrollo y el ensayo
de las fuerzas creadoras de la sociabilidad. Más tarde, cuando el niño sea adulto e independiente, se
esforzará por lograr crear o mantener aquel ambiente sano, feliz y ordenado, tal como lo conoció en la
Aldea Infantil SOS, algo que él hizo suyo y que le sirve de norma segura a lo largo de su vida.
Como la familia de la Aldea SOS gobierna su propio hogar, posee también su propia cocina. Siempre
nos ha parecido imposible que la madre SOS, educadora y ama de casa a la vez, pueda desempeñar
sus múltiples tareas si no contara con ese objeto clave de todo hogar bien organizado. Hay niños
abandonados que en la Aldea SOS llegan a conocer por primera vez lo que es tener una cocina propia.
La sensación de intimidad, de relajamiento y de placer que esta difunde. Viendo a la madre atareada
en la cocina se advierte que para satisfacer las necesidades primarias de la vida es necesario invertir
esfuerzo y trabajo.
Anita tenia ocho años cuando llegó a la Aldea SOS y nunca había puesto los pies en una cocina. Fue
para ella un acontecimiento ver a la madre SOS preparar una torta de cumpleaños para una de sus
hermanas. Anita no sabía que se necesitaba harina, mantequilla, azúcar e ingredientes para hacer una
torta. Ignoraba el sentido de la palabra "masa`, pero lo más sorprendente para ella fue que pudiera
hacerse una torta en una cocina familiar, que su madre SOS fuera capaz de realizar semejante "obra
de magia" y que hasta una niña como ella pudiera ayudar a prepararla.
¿No tiene que resultar infinitamente difícil para una joven mujer brindar amor maternal a su familia,
si en su infancia no vio nunca a su madre parada delante de la cocina preparando la comida, si nunca

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tuvo la experiencia de ver cómo su madre se ocupaba de sus hijos y se preocupaba por ellos? Aquí se
podría hallar muchas veces el origen de nuevas tragedias familiares.
La vieja sabiduría popular, según la cual los medios más sencillos conducen con frecuencia a los
mejores resultados es válida para la función que cumple la cocina hogareña como medio pedagógico
en la familia SOS y para todo el sistema educativo de las Aldeas Infantiles SOS.
Del mismo modo que la sala de estar ha reemplazado al refectorio y la cocina familiar a la cocina
colectiva. El dormitorio colectivo ha dado paso a los pequeños dormitorios de nuestras casas
familiares. El niño encuentra allí su tranquilidad y su pequeño rincón personal. También la madre
tiene su dormitorio propio, como lugar de descanso. Naturalmente que el bebé está a su lado y tras
una agitada y bulliciosa jornada llega para él el momento en que puede estar a solas con su madre
para sonreírle y dormirse en sus brazos.
La casa es el refugio al cual vuelve siempre el niño después de sus salidas "mundo exterior, un
"mundo que puede ser cruel, peligroso y hasta inaccesible". La casa da al niño la seguridad de tener
un hogar, un centro en la zona de la realidad social más cercana a él, después de su familia: la Aldea
Infantil SOS.

4. La Aldea
En una Aldea SOS viven generalmente de 14 a 20 familias. La Aldea SOS está compuesta de igual
número de casas familiares, tiene además una " casa comunal" y un jardín de infantes. Rara vez son
necesarias otras construcciones. La vida en su casa y en el seno de su familia transmiten al niño la
seguridad y la sensación de recogimiento que necesita. La Aldea es una apertura hacia el mundo
exterior, controlada y dirigida. Es, después de la familia, la comunidad educativa más grande a la que
pertenece el niño y le ofrece a éste la posibilidad de establecer, a un nivel más amplio, contactos que
promueven su desarrollo. La Aldea SOS sirve de puente con el mundo que la rodea. Es a la vez, como
se explicará detalladamente más adelante, una "institución". Como tal asume frente al niño que recibe
asistencia, el papel de un "orfanato", lo que conlleva un cierto peligro de aislamiento. Este peligro
debe, pues, ser combatido resueltamente.
En cuanto a su localización, su arquitectura así como en todos los otros aspectos, la Aldea SOS debe
estar estrechamente relacionada con su medio ambiente. Debe evitarse cualquier situación de
excepción, aun cuando ello comporte ciertos inconvenientes. De otro modo, se le estaría rindiendo
muy mal servicio a los niños que están a nuestro cuidado. En definitiva, el niño abandonado no desea
otra cosa que: ¡ser como los otros niños del mundo y vivir como ellos! Por eso la "institución" de
Aldeas Infantiles SOS no debe perder la mesura en cuanto a lo que ofrece a sus niños. Una posición
de ventaja de los niños de la Aldea SOS frente a los demás niños, por ejemplo, favoritismo en la
escuela, o un nivel de vida superior al del standard corriente, crearía una situación de excepción. El
modo de vida de los niños SOS debe ser modesto, sencillo y adaptado a las condiciones de vida
locales.
Fundamentalmente, la Aldea SOS no tiene escuela ni iglesia propia. (Salvo en circunstancias muy
especiales, como por ejemplo en los así llamados países en vías de desarrollo es necesario a veces
hacer una excepción.) Es preciso que los niños de las Aldeas SOS vayan a las escuelas públicas, lo
que les permite establecer contactos con otros niños. Deberán asistir a los oficios religiosos de las
iglesias de la localidad e integrarse en las comunidades parroquiales existentes.
La Aldea Infantil SOS comienza su existencia como parcela en la periferia de una ciudad o
comunidad históricamente ya desarrollada. A menudo se urbanizan los terrenos alrededor de la Aldea
SOS, la zona urbana de la comunidad vecina se extienden más allá de los límites de la Aldea SOS. El
principio de la integración del niño huérfano se manifiesta también en el hecho de que la Aldea SOS
está abierta a la vida de la comunidad vecinal a la que pertenece y está integrada a ella.
La Aldea Infantil SOS, como "institución", es por supuesto una " entidad administrativa". Tampoco
desde ese aspecto debe resultar un asilamiento económico frente a su medio ambiente. Los controles
indispensables de cada economía familiar limitan lo menos posible las responsabilidades propias. La
mayor parte de aquello que necesita la familia, es comprado por las madres en las tiendas de la
localidad. Para ello reciben un presupuesto mensual, el cual pueden administrar libremente,

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ateniéndose a determinadas normas establecidas. Los niños comparten las preocupaciones de la vida
diaria.
La Aldea Infantil SOS en su conjunto toma en cuenta, pues, que si bien los niños confiados a su
cuidado requieren protección más allá del circulo familiar SOS deben, sin embargo, estar en estrecha
relación con su medio ambiente, sí quiere garantizarse el éxito de la labor educativa que tiene como
meta la integración de los niños a su sociedad.

6 El papel del hombre en la Aldea infantil SOS


La influencia de la madre en el niño y la íntima relación que los une, son esenciales en la educación y
en la formación de la personalidad de cada individuo. La madre es, en los años de la infancia,
prácticamente insustituible: mientras que la función del padre puede ser fácilmente confiada a
personas que no pertenecen al núcleo familiar. En una Aldea SOS dichas funciones son ejercidas por
los diferentes colaboradores. En gran parte las asume el director de la Aldea SOS. Sin embargo, el
elemento masculino está representado también por el conserje de la Aldea SOS, por los pedagogos así
como por los maestros de la escuela.
La supuesta "renuncia al padre" no significa por lo tanto que se deje con ello toca la responsabilidad
de la educación de los niños a las madres SOS y que se excluya totalmente el elemento masculino. Es
bien sabido que la influencia del padre es más bien escasa en la primera etapa del desarrollo infantil;
sin embargo, cobra valor más tarde, como complemento natural y necesario de los esfuerzos
educativos de la madre.
En las Aldeas Infantiles SOS no se ignora, por supuesto, la importancia del hombre en la educación
infantil, pero tampoco se pierde de vista que sería insensato sólo por el afán de preservar la apariencia
de la familia perfecta, admitir hombres en la Aldea SOS, los cuales, debido a las circunstancias
especiales dadas, más que llegar a ser verdaderos padres, podrían crear complicaciones, multiplicar
los problemas y perturbar la buena armonía de la Aldea Infantil SOS. La importancia del hombre en
la educación de las Aldeas SOS fue desde un principio indiscutible; pero la pregunta era: ¿qué lugar
se le asignaba exactamente, en nuestra institución, al hombre y al "padre"?
Si se quiere crear un centro educativo para niños abandonados, inspirándose en el modelo familiar; lo
más indicado es copiar la familia normal, es decir, fundar familias SOS con un padre y una madre.
Sin embargo, al reflexionar detenidamente sobre ello, esa alternativa deja de ser una solución
evidente, ya que al intento de imitar a la perfección a la familia normal se oponen reparos muy serios.
En vez de copiar a la familia normal, resulta más ventajoso, adoptar; en la pedagogía de las Aldeas
Infantiles SOS, sus funciones: las funciones respectivas de la madre, del padre, de los hermanos, así
como las funciones que cumple la sala de estar, la cocina y todo el hogar en su conjunto.
Al problema sobre el lugar que se la ha de asignar al hombre en la Aldea SOS se le ha encontrado una
solución correspondiente.
El hombre estará, como director de la comunidad educativa, a la cabeza de la Aldea SOS, de los
niños, las madres y del Resto de los colaboradores. El se ocupará de preservar la unidad de la Aldea
SOS y velará por que la misma cumpla plenamente su función educativa para con los niños huérfanos
y desamparados. Las ventajas qué esta posición del hombre ofrece a la educación y a la vida de la
Aldea Infantil SOS son, por ejemplo, las siguientes:
En vez de contar con un número de "padres" sin formación pedagógica, podrá un profesional
competente, especialmente contratado para ello. Influir en la educación de los niños.
La madre SOS, que a menudo ha de habérselas con niños excepcionalmente difíciles, tiene siempre la
posibilidad de recurrir a un consejero competente, el cual, desde una posición superior a la de ella,
está en condiciones de encauzar medidas pedagógicas y de transmitirle sus experiencias. La familia
SOS se convertirá en un lugar de asistencia dirigido y controlado.
El grupo de adultos de la Aldea infantil SOS forma, con el director a la cabeza, una comunidad
pedagógica homogénea. Los problemas educativos se discuten en común, de modo que la madre no
tiene que enfrentarse sola a las dificultades. E1 director de la Aldea SOS mantiene una estrecha
colaboración con el psicólogo, con la comisión de la Aldea SOS y con los colaboradores pedagógicos
y junto con ellos constituye el respaldo de la familia SOS.

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El director, que mantiene un permanente contacto con las familias. Como representante de la
autoridad paterna y como asistente de la familia, vela escrupulosamente por que los sólidos
conocimientos de la sicología y de la pedagogía moderna sean aplicados en todo momento en la
educación SOS.
La delegación de las funciones paternas al director de la Aldea SOS confiere a éste un considerado
número de responsabilidades. Así como las madres no deben, en ningún momento, considerarse a sí
mismas como meras asistentas sociales, tampoco el director deberá ver su función cómo la de un
administrador. Debe ser el líder masculino de la Aldea SOS, seria autoridad competente en todos los
asuntos relacionados con cuestiones educativas y de personal y el consejero de las madres, las que
encontrarán en él, todo el apoyo necesario para sus labores.
Para los niños debe representar la imagen del hombre que conoce el mundo, la vida y los problemas
de la vida diaria.
Su estrecha colaboración con pediatras, sicólogos y maestros permite esperar que se hará todo lo
posible para ayudar y asistir al niño necesitado. Mediante conferencias y conversaciones con las
madres se controlan regularmente, en le práctica y en la teoría los principios de la labor educativa.
El director de la Aldea es un empleado de la Aldea infantil SOS y debe hallarse enteramente
disponible para ejercer la doble función de padre y de educador. Sólo así podrá copar con las
innumerables tareas que tiene que cumplir. Secundado por un equipo de colaboradores, que él dirige,
puede seguramente ejercer las funciones de padre mejor de lo que lo harían quince o veinte hombres,
viviendo en la Aldea pero teniendo que trabajar fuera de ella, a quienes sus preocupaciones
profesionales y sus problemas sociales mantendrán al margen de la comunidad de la Aldea.
En el curso de los esfuerzos por crear una institución para el cuidado de niños huérfanos y
abandonados en grupos familiares, grupos en los que las f unciones del padre y de la madre
responden a las exigencias pedagógicas, las Aldeas Infantiles SOS han establecido, en la educación
de los niños necesitados, una nueva y eficaz forma de colaboración entre hombres y mujeres.

7 ¿Por qué no matrimonios?


Decididamente existen matrimonios capaces de fundar, con un grupo de niños huérfanos o
abandonados, una buena familia tutora. Sin embargo, desde los días de August Hermann Francke,
muy poco han cambiado las cosas en este aspecto, el número de matrimonios "adecuados" para tal
menester es tan reducido que sólo un grupo muy exiguo de niños abandonados podría gozar del
privilegio de una atención y asistencia familiar. Más fácil es encontrar mujeres solas, con disposición
para el trabajo social, que quieran realizarse a sí mismas como madres de familia en una Aldea
Infantil SOS.
La ambición de brindar a los niños huérfanos una atención y un cuidado en condiciones similares a
las de la situación familiar, debe ser realizada a una escala lo más amplia posible y debe ser hallada
para ello una solución aplicable, en la práctica, a cientos de familias SOS no sólo en casos
excepcionales y con verdaderas perspectivas de éxito, esta es una razón más para prescindir del padre
como miembro de la familia tutora.
Tampoco con matrimonios de educadores se llegan a crear familias absolutamente idénticas a la
familia normal. Al igual que otras organizaciones de asistencia a los niños, inspiradas en la familia,
las Aldeas SOS no pueden ofrecer al niño una familia "auténtica" en todo el sentido de la palabra.
Todo lo que puede hacerse es proporcionar al niño una familia tutora que asuma y lleve a cabo las
funciones de la familia normal.
El problema de la asistencia familiar para niños desamparados en la Aldea SOS requiere una solución
especial. En ese sentido, Richard Meister, presidente de la Academia de Ciencias de Austria, fallecido
en 1964, advertía sobre el peligro de crear "familias de retorta" cuya aparente autenticidad se logra a
costa de los niños necesitados.
Richard Meister consideraba que, desde el punto de vista de la investigación y de la ciencia
pedagógica, la fórmula de la Aldea Infantil SOS es una solución excepcionalmente afortunada al
problema de la asistencia a los niños huérfanos y abandonados.

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Esta aseveración ha sido confirmada por numerosas investigaciones científicas sobre las Aldeas SOS
y sus funciones educativas; por lo que hasta hoy no se han dado razones que hagan necesario
apartarse del principio de la llamada " educación sin padre" en las Aldeas 1nfantües SOS. Desde mi
punto de vista, la familia SOS es, para el niño que ha sido arrancado de su familia verdadera, el lugar
de cuidado y atención más seguro y capacitado.
Con satisfacción he podido comprobar también en los países en vías de desarrolló que la familia de la
Aldea SOS, con una madre SOS cómo jefe de familia y como la persona más importante en la
relación personal del niño, ha tenido un éxito extraordinario.
Muy excepcionalmente un matrimonio solicita desempeñar por verdadero altruismo las funciones de
padres tutores en una Aldea Infantil SOS. Ni siquiera el deseo de tener hijos que cuidar y educar suele
ser tan grande como para que el matrimonio acepte la idea de sacrificarse realmente por hijos ajenos.
Las solicitudes de los candidatos van habitualmente ligadas a necesidades reales, como el alojamiento
y la remuneración.
La perspectiva de un alojamiento y la seguridad de un empleo son determinantes en un elevado
porcentaje de solicitudes. A menudo, tanto el hombre como la mujer, insatisfechos con su vida,
buscan una salida a su situación optando por un muevo camino. No tardarían, con sus propios
problemas, en resultar una carga para la Aldea y requerirían una atención y un esfuerzo que en
realidad deben ser empleados en los niños necesitados.
Incluso la contratación de matrimonios perfectamente aptos, suscitaría problemas prácticamente
insolubles. En las Aldeas SOS existen muy pocas posibilidades de ofrecer empleo a un gran número
de hombres, por lo que estos se verían obligados a buscar trabajo fuera de la misma. Una integración
de esa fuerza de trabajo en los conglomerados urbanos próximos a las Aldeas SOS es casi siempre
imposible, por la falta de empleos disponibles. Los maridos acabarían por sufrir las consecuencias de
su desplazamiento laboral, y gran parte de ellos representarían una carga para la Aldea.
La contratación de matrimonios exigiría la ampliación de las viviendas familiares de la Aldea SOS, y
por consiguiente, a corto y a largo plazo un aumento considerable de los costos de construcción y de
mantenimiento. Los fondos disponibles de las Aldeas SOS, que proceden de donaciones que muchas
veces se han hecho con sacrificios por parte de nuestros amigos SOS, están reservados para un fin
determinado: para la atención y el cuidado del mayor número posible de niños desamparados Al
contratar matrimonios se haría necesaria una considerable inversión en la construcción de viviendas
adicionales, para albergar a los mismos.
¿Qué sucedería si los padres fracasan? El matrimonio procede de otra región. Al entrar a vivir en la
Aldea SOS, ha debido renunciar a su trabajo y vivienda anterior. El matrimonio, una vez despedido,
se negará a abandonar la vivienda de la Aldea, hasta que no se le ponga a la disposición una
sustitución a costa de la Aldea SOS. Aparte de la pérdida material suscitará esto la paradoja de que en
la casa familiar de la Aldea SOS tendríamos un Patrimonio que demostró ser incapaz de cumplir su
misión y que, en definitiva, ya no forma parte de la familia.
El marido que se encuentre empleado fuera de la Aldea SOS, querrá compartir su salario con su
mujer o Hacer junto con ella inversiones; se crearía así una unidad económica propia entre marido y
mujer, lo cual no estaría de acuerdo con los principios de administración del presupuesto familiar,
cuyos fondos proceden de la Aldea SOS.
Un padre que no mantiene ni alimenta a su familia carece de las bases necesarias que determinan su
autoridad. En el peor de los casos, nada le ligará a su "familia", ni moral ni idealmente. Por
añadidura, no estará en la casa más que por las noches, después de su jornada de trabajo. La madre
tendrá que ocuparse de él y cumplir con sus obligaciones conyugales. Los hijos "ajenos", que tanto
necesitan de su madre, podrían estorbar, con lo que regresaríamos al punto de partida, allí donde
comenzó el camino de penurias de los niños huérfanos y abandonados. Los niños se resistirían a
reconocer como padre a aquél que los priva de esa sensación de verdadera seguridad y acogimiento.
Una crisis total podría surgir si algún día el matrimonio llegara a tener hijos propios. Ni los padres
tutores más justos podrían evitar que los niños puestos bajo su custodia se sientan de repente
relegados. Las mínimas diferencias en el trato ocasionarían graves problemas. Acabarían por darse
cuenta de que en el fondo son niños "ajenos" y por considerar, además, el trato afectuoso y la

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atención que se les ha brindado como una hipocresía, de la que nuevamente vuelven a ser ellos las
víctimas.
Resulta difícil admitir que un matrimonio que vive una vida normal, que tenga su hogar y cuente con
un trabajo, tenga que recurrir a una organización privada para poder consagrarse a los niños
necesitados. Lo lógico sería que el matrimonio acogiera a algún niño huérfano o abandonado en su
propia casa. Debería evitarse el que por integrar matrimonios en una estructura sociológica
constituida - y eso es lo que la Aldea Infantil SOS representa en realidad - se pierda una buena familia
tutora privada. Las buenas familias tutoras son escasas y el matrimonio capaz y deseoso de ocuparse
de hijos ajenos debería ponerse a disposición de aquellos organismos públicos encargados de tramitar
esos casos. Las Aldeas Infantiles SOS consideran su deber el crear, aparte de las posibilidades de
atención y cuidado existentes, otras familias tutoras para los niños huérfanos y abandonados.
Como ya se ha podido comprobar, en la Aldea Infantil SOS los "padres" se verían obligados a
trabajar fuera de la misma, con lo que el papel que juegan en la educación de los niños sería mínimo.
Además, serían casi siempre colaboradores carentes de una formación pedagógica y sicológica; con
lo que nos hallaríamos nuevamente en la situación problemática de las familias tutoras que no pocas
veces fracasan, porque los padres tutores no poseen suficientes conocimientos pedagógicos para
poder comprender y educar al niño abandonado, que con frecuencia es un niño difícil. También
pudiera ocurrir que los padres, carentes de preparación pedagógica, creasen dificultades al director de
la Aldea SOS, en cuanto a la influencia de éste en la educación de los niños, no permitiéndole
intervenir en los asuntos de su familia. Esto significaría, sin embargo, un retroceso considerable ante
el lugar de asistencia normal. En tal caso la familia tutora SOS no podría ser controlada ni
supervisada profesionalmente. El objetivo de las Aldeas SOS, sin embargo, es garantizar, sobre todo
en vista de los casos de niños difíciles, la supervisión y el control de la familia tutora.

8 El diseño arquitectónico y la estructuración del espacio vital al servicio de la educación


En el estilo de la construcción de las Aldeas SOS y en las instalaciones mismas, se expresa el sentido
y la función de nuestra obra educadora. La Aldea Infantil SOS mejor concebida y la mejor lograda es
aquella que no sólo permite el cumplimiento de su misión, sino también la que es a la vez un "reflejo
de la idea de las Aldeas Infantiles SOS". Es diseño arquitectónico de la Aldea SOS influye, sin duda,
fuertemente en el sentir y el pensar de los niños que han de encontrar su nuevo hogar en la Aldea
SOS. La arquitectura de la Aldea contribuirá a liberar a los niños de esas experiencias agobiantes que
impiden su desarrollo. Lo hermoso, lo amplio y alegre debe quedar arraigado profundamente en
nuestros niños y determinar la imagen que se hagan de aquellas cosas por las que vale la pena
esforzarse en este mundo.
La educación en las Aldeas Infantiles SOS se basa, de una manera muy especial, en el
convencimiento de que el medio ambiente es determinante en el desarrollo y la educación de una
persona. La sala de estar, la cocina, el dormitorio, la casa, la Aldea, los caminos, los campos de juego
y los jardines se hallan dispuestos de tal modo que se convierten en factores educativos.
Al diseñar una Aldea se considera por supuesto, en primer lugar, la necesidad de proporcionar a la
familia espacio y posibilidades suficientes para desarrollar sanamente su propia vida. La familia debe
contar con un hogar verdadero en el que se encuentre la tranquilidad y la seguridad necesarias para un
desarrollo normal. Como han sido muy malas las experiencias hechas en todo el mundo con las
grandes construcciones en bloques, tipo acuartelamiento, en las Aldeas SOS se ha dado preferencia
incondicional a la casa unifamiliar, frente a edificaciones más grandes que podrían resultar algo más
económicas.
Hasta ahora se han construido en diversos países varios centenares de casas familiares. Todas ellas
están construidas en estilo diferente. Las Aldeas SOS construidas al estilo local, como por ejemplo la
Aldea de Imst y la de Worpswede, han tenido resultados tan satisfactorios como aquellas de formas
arquitectónicas modernas, como las de Hinterbrühl, cerca de Viena y la de Schwalenberg cerca de
Detmold.
La distribución y el equipamiento básicos de las casas de las Aldeas SOS responden a esquemas de
probada eficacia. Las casas suelen ser de dos plantas; algunas tienen sólo una. En aquellas de dos

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plantas, la planta baja comprende la sala de estar, la cocina y la habitación de la madre; en el piso
superior están los dormitorios de los niños (tres por habitación) y a veces un pequeño cuarto de
estudios o un cuarto para la tía. Cada casa está dotada de instalaciones de calefacción y agua caliente,
así como de un cuarto de baño.
Las casas familiares, ni lujosas ni espartanas, deben ser confortables. El equipamiento debe limitarse
a lo necesario y lo esencial; la familia la completa poco a poco, según sus gustos y sus necesidades,
por medio de la modestia y el ahorro razonable, practicados al equipar las casas, se puede lograr que
los medios disponibles para la asistencia, redunden en provecho de la mayor cantidad posible de
niños. Es recomendable, también por razones pedagógicas, que los niños crezcan en un sólido
ambiente hogareño, que corresponda al nivel de vida medio. Las viviendas lujosas, como las que los
niños nunca podrán tener mas tarde, cuando funden su propio hogar, ejercen a la larga una influencia
más bien perniciosa. Las viviendas de las Aldeas Infantiles SOS deberán corresponder, más o menos
a las de las familias de nuestros obreros o empleados.
Cuando una Aldea Infantil SOS alcanza un determinado tamaño, suele hacerse indispensable la
construcción de una casa comunal. En ella se encuentran aquellas dependencias e instalaciones que
hace de la Aldea SOS una verdadera pequeña comunidad. Dicho edificio alberga una gran sala que
puede ser usada para deportes, como cine o salón de actos. Además la oficina del director de la Aldea,
la sala de conferencias, la biblioteca y la sala de música. Cada casa comunal cuenta también con un
jardín de infantes, una enfermería, talleres y salas para trabajos manuales, además con una lavandería,
una sala de costura y con un almacén o depósito de ropa. En uno que otro caso será necesario,
construir, en vez de una casa comunal, varios edificios.
Jardines y huertas cuidadosamente cultivadas por las familias SOS, canchas de deporte y para juegos,
la fuente, la pequeña piscina, los árboles y los espacios verdes completan la atractiva imagen que la
pequeña comunidad ofrece a sus moradores y visitantes.
La consideración determinante para la planificación de cada Aldea SOS es el ya clásico principio,
según el cual el niño necesita vivir en un ambiente sano para poder desarrollarse sanamente. Pero no
se trata sólo de que los niños puestos al cuidado de las Aldeas Infantiles SOS puedan vivir en un
ambiente sano, sino de curar las heridas sufridas a causa de la pérdida de sus padres y de su hogar.
Por eso es tan importante la elección y la organización del medio ambiente en el que volverán a echar
raíces y encontrarán un nuevo y duradero hogar.
Por lo general, las Aldeas Infantiles SOS se construyen en las cercanías de comunidades grandes,
localizadas en parajes bonitos. El sol podrá entrar por puertas y ventanas. El bosque, el río y la
pradera se encontrarán cerca. Se le debe facilitar al niño la posibilidad de mantener el contacto con la
naturaleza y con las personas que viven fuera de la Aldea SOS. La riqueza de colorido de la
naturaleza y los vivos colores de las casas de la Aldea, hacen de ella algo alegre y acogedor. Se evita
todo lo que sea sombrío y triste. La Aldea quiere ayudar al niño a romper su timidez, quiere ganar su
confianza y despertar la alegría en sus moradores.

9 La Aldea Infantil SOS como lugar de asistencia supervisado y dirigido


La adopción es normalmente la mejor forma de sustituirle al niño huérfano la familia que ha perdido.
No obstante, son muy pocos los niños sin familia que califican para la adopción. La mayoría de las
veces los niños no, tienen las cualidades requeridas por los padres interesados en la adopción. Los
obstáculos más frecuentes se presentan en torno a la procedencia, la apariencia física, la inteligencia y
la edad del niño. A menudo, los niños tienen parientes que no aprueban la adopción o que pueden
presentar dificultades.
Además, debemos acostumbrarnos a no limitar el uso de la palabra "huérfanos" a aquellos niños
cuyos padres han fallecido. Huérfanos son también aquellos niños que han sido abandonados por sus
padres o que han sido retirados de la custodia paterna por orden judicial. En círculos especializados se
les llama a estos niños "huérfanos sociales".
Los niños que no pueden ser adoptados estarán mejor acogidos allí donde el sistema pedagógico se
aproxime más al ideal de la asistencia en un ambiente similar al de la familia. Esto es válido sólo para

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el buen lugar de asistencia. Aquel que no lo sea del todo, podrá causar muchos problemas al niño
desamparado.
Resulta extremadamente difícil para las autoridades encargadas de la tramitación de puestos de
asistencia para niños desamparados, encontrar familias. Tutoras adecuadas y mantener a éstas bajo el
debido control. Muchos padres se desalientan fácilmente ante las primeras dificultades que les cause
el niño acogido. Recurren a medidas draconianas o desisten por diversas razones porque el niño no
obedece, porque está "corrompido" o porque se han descubierto en él "taras hereditarias" de seguir
acogiendo al niño. Las autoridades se ven, pues, obligadas a buscar otra familia tutora. El niño se
rebela en su interior ante la idea de ser rechazado. No comprende a sus padres tutores. Se torna
desconfiado frente a los adultos. Su comportamiento no podrá sino agravarse con el cambio a una
nueva familia; pasará de una a otra, hasta que, considerado como un niño "difícil de educar" y
"dañado", tenga que ser ingresado en un reformatorio.
Muchas veces sólo se presta atención a estos niños cuando ya han perdido mucho, cuando han dejado
de ser niños como los otros. Amargados, introvertidos, huraños e inaccesibles a cualquier influencia
positiva, han sido objetos de toda suerte de incomprensiones por parte de los adultos que no supieron
cumplir su promesa de ocuparse de ellos.
Por medio de una educación debidamente encaminada y controlada, gran parte de estos niños son
aptos para ser reintegrados al sistema familiar. Su sitio no está en el asilo de huérfanos. Un centro
pedagógico, adaptado a su situación, está en condiciones de ofrecerles también a ellos una asistencia
y un cuidado similares a los de la familia:
Aquí reside una de las deficiencias de la asistencia pública para niños desamparados. Eliminar estas
deficiencias es la tarea de las Aldeas SOS, que se esfuerzan por crear posibilidades de asistencia
nuevas, ampliadas y diferenciadas.
Es grato observar que la iglesia y las diversas organizaciones de asistencia al menor desamparado,
tanto públicas como privadas, se esfuerzan cada vez más por crear instituciones que se adapten a las
necesidades especiales de los niños desamparados. Se ha comprendido que no se puede esperar que el
niño huérfano, el cual plantea tantos problemas para sus educadores, se adapte a las instituciones
puestas a su disposición por los adultos, sino que, por el contrario, deben ser las instituciones de
asistencias las que se adapten al niño y, de ser necesario, han de estar concebidas de tal forma que
puedan realizar determinadas tareas adecuadamente.
Las Aldeas Infantiles SOS acogen, sobre todo, a aquellos niños que no han podido ser adoptados o
para los que no se encontró una familia tutora adecuada. Su atención va encaminada especialmente
hacia los niños que han "fracasado" con su familia tutora anterior, a los emocionalmente enfermos, a
los dañados por su medio ambiente. Sobre todo estos casos demuestran que el número de niños
susceptibles a una educación en un núcleo familiar es relativamente grande. Es necesario crear,
además de los puestos de asistencia en familias tutoras privadas, por un lado, y de las instituciones de
asistencia y cuidado, por otro lado, sitios de atención especiales que estén a la altura de las
necesidades de una tarea educativa difícil.
La familia SOS, la base de nuestra labor pedagógica en las Aldeas Infantiles SOS, es muy parecida a
la familia tutora privada. Presenta, sin embargo, frente a ella, algunas ventajas considerables. Puede,
sobre todo, ser controlada y dirigida y tiene además la ventaja de que la encargada de los niños, la
madre SOS, ha sido escogida y capacitada adecuadamente. La familia SOS tiene la ventaja de que ha
sido adaptada totalmente a las necesidades del niño, de que posibilita una solución multifácetica para
los problemas de éste y de que lleva a cabo su tarea educadora por idealismo y amor a los niños, sin
ningún otro interés secundario. Tiene, por último, la ventaja de que la madre SOS puede contar, en
caso de tener que enfrentarse a problemas pedagógicos, con la orientación de personas especializadas,
más fácilmente que la familia tutora privada dispersadas por el país.
La desventaja más evidente de las familias tutoras privadas, reside en que adolecen de una eficiente
supervisión especializada. La educación en las instituciones especializadas ofrece la ventaja de que
puede orientar su labor educadora más claramente hacia las metas y objetivos propuestos.
En la Aldea SOS se pretende fundir, en una institución, el mayor número de ventajas que ofrece la
familia tutora privada, con el mayor número de ventajas que brinda la educación en los

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establecimientos de asistencia. Las desventajas que conllevan las respectivas alternativas deben ser,
por el contrario, suprimidas. Por encima de las posibilidades que brinda la educación en familias
tutoras, las Aldeas SOS ofrecen lo siguiente:
Con la presencia de un director de la Aldea, especialmente capacitado, se asegura el gobierno y e1
control de las familias. Además de ocuparse de la administración de la Aldea SOS, éste se dedica en
primer lugar a sus labores pedagógicas.
Las madres SOS se eligen cuidadosamente, y deben absolver un período de práctica de varios meses,
como parte de su adiestramiento de dos años en la escuela para madres SOS. Su formación se
completa mediante conferencias y cursillos de perfeccionamiento regulares.
Todo lo que concierne a las madres SOS y a los niños, es objeto de una supervisión periódica por
parte de la comisión pedagógica de la Aldea. Desde esta "torre de vigía" se observa con ojo crítico la
labor educativa desarrollada por las Aldeas SOS, se toman medidas preventivas y se elaboran las
reglas generales de orientación.
En un centro de pedagogía terapéutica se trata a los niños particularmente difíciles. Esta dependencia
se ocupa, por una parte, de que al admitir nuevos niños se tengan en cuenta los límites de lo
realizable, y de que los niños considerados ineptos para la atención familiar sean enviados a
establecimientos especializados más adecuados que la Aldeas Infantiles SOS. Hace posible, por otra
parte, que aquellos niños especialmente difíciles puedan regresar a la Aldea SOS después de haber
recibido un tratamiento médico hospitalario adecuado.
Cada Aldea cuenta con la asistencia de un psicólogo que asesora al director y a las madres SOS. En
caso de ser necesario, se encarga del tratamiento de los niños. Discute con las madres SOS y con el
director de la Aldea SOS la solución de los problemas pendientes.
Las madres de las Aldeas SOS pueden ser descargadas de sus responsabilidades cotidianas, de modo
que dispongan del tiempo suficiente para poder dedicarse a su labor principal: la educación de los
niños. El conserje de la Aldea SOS cuida de los inmuebles; el taller de costura y la lavandería
comunal facilitan el trabajo de una manera efectiva; las ayudantes familiares ("tías") reemplazan a las
madres en caso de enfermedad o en los días libres; el colaborador pedagógico presta ayuda en las
tareas escolares y en la organización de las actividades recreativas.
El jardín de infantes, el taller de trabajos manuales con su instructora, el taller del conserje, en el que
los varones pueden iniciarse en los trabajos artesanales, y los diferentes grupos creados para satisfacer
los distintos intereses, amplían el marco de la educación hogareña familiar mucho más allá de las
posibilidades con las que cuenta una familia tutora corriente.

10 Una educación adaptada a la vida real


Las tareas educativas y terapéuticas de las Aldeas SOS nunca alcanzarían, al fin y al cabo, las metas
propuestas si su labor práctica no se encontrara fundada en la vida diaria. El niño es guiado a la
acción, al "trabajo". Emplearemos el término "trabajo" en primer lugar, para toda aquella actividad
práctica que corresponde a las disposiciones naturales del niño: dibujar, pintar y también el garabatear
de los más pequeños, jugar con las muñecas y construir castillos en la arena. Los visitantes de las
Aldeas SOS verán a los niños corretear desembarazadamente por el césped, en los campos de juegos,
jugando a la pelota, al fútbol, a la gallina ciega y a todos esos juegos que también ellos conocen de su
propia infancia.
Según va creciendo, al niño se le van encargado pequeñas tareas en el hogar. Cada vez siente más
satisfacción de poder ser una valiosa ayuda para la madre. El desyerbar el huerto familiar, regar las
flores, hacer las compras, secar los platos y todas aquellas tareas domésticas necesarias le ofrecen al
niño la oportunidad de ocuparse en algo práctico.
Además cada niño puede tomar parte, de acuerdo a sus talentos o inclinaciones, en uno o varios
grupos de actividades de la Aldea: escultismo, grupos de canto, el coro, trabajos manuales y grupos
musicales. Los más pequeños van al jardín de infantes, dirigido en cada Aldea por una educadora de
párvulos. Los mayorcitos pueden adquirir conocimientos prácticos en el taller de la Aldea, que está
bajo la dirección competente del conserje de la Aldea Infantil SOS.

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La satisfacción por el trabajo y el rendimiento y la confianza en las propias facultades, que resulta de
ello, van sentando poco a poco las bases para enfrentarse a la vida y a las exigencias de la profesión.
El carácter institucional de las Aldeas SOS, que deriva de su condición de instancia superior frente a
la familia SOS, permite equilibrar el juego y el trabajo, de modo que no sean dejados al azar o que no
sean motivados sólo por las condiciones dadas en determinado momento. Pueden ser subordinadas a
las necesidades pedagógicas de manera metódica y amplia.
Según se mencionara antes, siguiendo el principio de "apertura al mundo exterior", las Aldeas SOS
no cuentan con una escuela propia. Los niños de las Aldeas SOS asisten a las escuelas públicas, lo
que resulta tan positivo para la integración de los niños que compensa las posibles desventajas.
Posiblemente podrían obtenerse mejores resultados escolares en las escuelas propias de la Aldea.
Sería posible, sobre todo, adaptar la enseñanza a las condiciones síquicas e intelectuales de los niños,
desistiendo, por cierto, de las posibilidades de diferenciación que ofrecen las escuelas públicas. Una
escuela en la Aldea SOS sería, además, una solución práctica para la madre. Facilitaría el contacto
permanente con los maestros y el control del rendimiento escolar de los niños.
El renunciar á una escuela en la misma Aldea SOS conlleva también un cierto riesgo en cuanto al
prestigio de las Aldeas SOS, sobre todo, si se tiene en cuenta la situación emocional en la que se
encuentran gran parte de nuestros niños en el momento de su admisión. Para muchos de ellos, la
escuela representa el primer contacto estrecho con el mundo exterior. No se puede prever cual será la
reacción del Niño "difícil" frente a la escuela, los maestros y los demás niños. También la actitud que
podrían adoptar los otros niños, procedentes de un medio social normal, con respecto a los recién
llegados de las Aldeas Infantiles SOS, suscitó no pocos temores a1 principio.
Se ha visto que la mayoría de tales temores carecen en gran parte de fundamento. Los niños de las
Aldeas SOS fueron bien acogidos en las escuelas públicas. Después de cierto período de estancia en
las Aldeas, los resultados escolares son por lo general equivalente a los de los otros niños.
La asistencia a la escuela pública refuerza, de manera muy especial, el empeño de las Aldeas
Infantiles SOS de evitar cualquier tipo de aislamiento frente al mundo exterior. En la escuela y en el
camino a casa se establecen sólidas amistades con los niños y las niñas de la comunidad escolar. Se
organizan reuniones de una y de otra parte, se acuerdan juegos en común y nuestros niños son
tratados como compañeros de igual a igual. La asistencia a la escuela pública refuerza, de manera
muy especial, el empeño de las Aldeas Infantiles SOS de evitar cualquier tipo de aislamiento frente al
mundo exterior. En la escuela y en el camino a casa se establecen sólidas amistades con los niños y
las niñas de la comunidad escolar. Se organizan reuniones de una y de otra parte, se acuerdan juegos
en común y nuestros niños son tratados como compañeros de igual a igual.
Los niños de las Aldeas SOS frecuentan, pues, las escuelas primarias, secundarias y profesionales
más próximas; lo que, además, ofrece la ventaja de que los niños pueden asistir a la escuela que mejor
corresponda a sus talentos y edades, de una manera mucho más diferenciada de lo que podría hacerse
con una escuela propia de la Aldea SOS. La escuela pública es de suma importancia para los niños
SOS, ya que los capacita para desempeñar una profesión en el futuro y, sobre todo, porque es un
factor, importante en la integración del niño en la sociedad.
Para las madres SOS, cuyas familias cuentan a veces con cinco o seis niños en edad escolar, significa
una carga considerable el tener que, junto a todas sus obligaciones, supervisar las tareas y los estudios
de esos niños y allí donde sea necesario, estimular y ayudar a repasar lecciones que no han sido bien
aprendidas, sobre todo en aquellos casos en que se manifiestan deficiencias en el desarrollo y en la
preparación escolar. Para hacer frente a estos problemas se ofrecen, en muchas Aldeas SOS, cursos
particulares de ayuda tanto para los niños muy retrasados en la escuela como para aquellos niños que
asisten a escuelas de enseñanza superior.
El contacto entre la Aldea SOS y la escuela no se establece sólo a través del director de la Aldea;
también las madres SOS se ocupan de ello, consultando regularmente a los maestros sobre las
actividades de sus niños en la escuela. De este modo se mantienen al tanto, no sólo en cuanto al
rendimiento escolar de sus niños, sino en lo que respecta a la facilidad o a la dificultad con la que se
integran en la comunidad de los otros niños.

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Hoy estamos en condiciones de afirmar que en las Aldeas SOS existen muy pocas dificultades
específicas. Los problemas que se presentan son como los de cualquier otra familia corriente.
También en las familias SOS hay niños estudiosos y perezosos, buenas y malas calificaciones
escolares, hay preocupaciones y alegrías.
Al desistir de la escuela propia, se evitó el surgimiento de barreras importantes entre las Aldeas
Infantiles SOS y el mundo exterior. Los niños de las Aldeas SOS están en diario contacto con su
medio ambiente. Se ha dado, así, un paso decisivo hacia la supresión de los inconvenientes que
resultan del "aislamiento" del niño en una institución de asistencia.
Así como con la educación escolar ocurre también con la educación religiosa de los niños de las
Aldeas, la que es dispensada por la parroquia a la que pertenece la Aldea.
Con ello distamos, por supuesto, de creer que ya se ha hecho todo lo que puede hacerse para hacer
posible y más fácil la integración de los niños abandonados. El director de la Aldea y la madre SOS
deberán poner constantemente su empeño en crear nuevos lazos de comunicación entre el niño y su
medio ambiente y en eliminar los obstáculos que puedan interrumpir este proceso de integración del
niño en la sociedad. Para que la pedagogía SOS conduzca realmente a la integración, deberán
observar muy de cerca el desarrollo del niño y esforzarse en hacer frente a cualquier tendencia que
pueda llevar, en vez de a una fusión entre la Aldea SOS y su medio ambiente, a una separación de
ambos.
El esfuerzo pedagógico, cuyo principal objetivo es la integración de los niños huérfanos en la
sociedad, encuentra su prosecución en la asistencia y atención que las Aldeas Infantiles SOS. Ofrecen
a los niños que se hallan bajo su cuidado, hasta que éstos puedan independizarse.

11 Educación de los niños hasta su independencia: las Residencias Juveniles de las Aldeas Infantiles
SOS
El adolescente, niña o varón, necesita del apoyo de su familia aún durante los años en que, poco a
poco, se prepara para su vida independiente. La etapa en la que da esos primeros pasos, tímidos y
torpes, o desatinados y presuntuosos, va acompañada de desilusiones, contrariedades y depresiones.
Los ideales demasiado elevados se hacen trizas al chocar con la realidad cotidiana, y muchos
entusiasmos se desvanecen ante las primeras dificultades. Se advierte que no es fácil ser una persona
honrada y trabajadora para abrirse camino en la vida. Confusiones y obstáculos se interponen a las
mejores intenciones; además, está la maraña de problemas, interrogantes complicaciones y
necesidades de la que, independientemente de lo "grande" que pueda ser el adolescente, no es posible
salir por sus propias fuerzas.
Los años de las grandes crisis no pasan desapercibidos por los niños de las Aldeas SOS. Desde el
principio quedó claro para nosotros que sería una falta de responsabilidad decirles a los adolescentes,
una vez cumplidas sus obligaciones escolares, que debían ver ahora cómo se las arreglaban por su
cuenta. Una ruptura semejante destruiría todos los logros alcanzados por la educación en la Aldea
SOS.
También los adolescentes sienten a veces la necesidad de desahogarse con su madre y de poder
discutir sus problemas con el experimentado director de la Aldea SOS. Necesitan personas en las que
puedan depositar su confianza, de quienes acepten consejos y orientaciones. Muchos de nuestros
adolescentes varones, que ya cumplieron con el servicio militar, que aprendieron un oficio y se hallan
bien situados en la vida, con ambos pies sobre la tierra, afirman que; de no ser por el apoyo de la
Aldea SOS, posiblemente hubieran fracasado durante los años difíciles de la adolescencia.
En principio, las niñas continúan en la Aldea SOS con su madre SOS después de haber cumplido con
el período escolar obligatorio. Pueden asistir a escuelas superiores o aprender una profesión. Pero, a
veces, por la localización de la Aldea SOS, en uno que otro caso no hay escuelas profesionales en la
localidad. Para hacer frente a esta situación se han construido, en las grandes ciudades, residencias
para niñas, en las que ellas crecen bajo la tutela de una experimentada educadora.
A los 14 ó 15 años, los niños se trasladan a una casa de la Aldea SOS para aprendices o estudiantes
(residencia juvenil). Allí viven mientras dure su aprendizaje, y allí regresan a menudo después de
concluir su servicio militar. Los estudiantes pueden, claro está, permanecer en la residencia para

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aprendices y estudiantes hasta concluir sus estudios. Sólo desde esta residencia juvenil intentan sus
primeros pasos hacia una vida independiente. Generalmente es muy bien acogido el apoyo del
director de la residencia juvenil, quien mientras los tuvo bajo su tutela los exhortó a tomar las
medidas y precauciones necesarias para el momento de su egreso, cuando ya no se hallen al cuidado
de la Aldea Infantil SOS. Las residencias juveniles para niñas y las residencias para aprendices y
estudiantes son parte integrante del "conjunto de instalaciones de la Aldea Infantil SOS". Con ellas
nuestro sistema pedagógico, la educación de las Aldeas SOS, se convierte en una unidad completa.
Los jóvenes, chicas y chicos en pleno proceso de integración, no quedan excluidos repentinamente de
la comunidad con la que se hallan compenetrados, sino que disponen del tiempo necesario para
completar su formación, sin que tengan que vérselas por sí solos demasiado pronto. La educación
familiar se complementa con una educación similar a la del Internado, debidamente adaptada al niño.
Las madres de las Aldeas SOS y el director de la misma mantienen sus responsabilidades con
respecto a los niños mayores. Están continuamente en contacto con los directores y los educadores de
las residencias para jóvenes y con los mismos niños.
Todos los caminos se hallan abiertos para que los jóvenes de las Aldeas SOS puedan aprender un
oficio, estudiar, entrar a trabajar como empleados o como funcionarios públicos. Los resultados
registrados demuestran que la educación en las residencias juveniles tiene un éxito considerable.
Los jóvenes continúan gozando del privilegio de sentirse en su casa en la Aldea SOS que los vio
crecer. En los fines de semana, los días de fiesta y para las vacaciones, vuelven al hogar, a visitar a su
familia SOS. Los mayores son el orgullo de las hermanas y hermanos menores de las Aldeas S4S.
Los estrechos lazos que unen a los adolescentes con sus familias de las Aldeas Infantiles SOS se ven
confirmados en el hecho de que tanto los adolescentes como los hijos ya adultos continúan visitando
regularmente a sus madres y hermanos en la Aldea SOS y de que mantienen con ellos un intenso
intercambio epistolar

12 Limites y posibilidades de la educación en las Aldeas Infantiles SOS


La Aldea Infantil SOS no es una solución universal. Siempre habrá necesidad de hogares,
instituciones y establecimientos especiales destinados a grupos concretos de niños enfermos,
minusválidos o difíciles de educar. La Aldea Infantil SOS constituye una de las numerosas
posibilidades existentes para asistir y educar a los niños huérfanos o abandonados. Sus límites están
condicionados por la estructura de la institución, que se esfuerza por conciliar la educación familiar
con la de una institución de asistencia.
Lo determinante para la admisión de un niño a la Aldea SOS es en primer lugar, su indigencia y el
grado de necesidad a nivel de educación. Muchos de los niños tienen ya más de seis años, cuando son
admitidos a la Aldea SOS, a menudo, las dificultades empeoraban con el comienzo del curso escolar,
se comienza pues a cambiar el lugar de asistencia.
La Aldea Infantil SOS puede admitir:
A aquellos niños cuya situación familiar se halla tan perturbada que la Autoridad de Protección de
Menores ha decidido confiarlos definitivamente a la asistencia pública;
A niños que no tienen más de diez años (salvo en caso de tratarse del mayor de un grupo de
hermanos) y que reúnan las condiciones físicas y síquicas necesarias para ser admitidos en una
familia.
A niños que sólo son puestos provisoriamente al cuidado ajeno (por ejemplo en caso de enfermedad
de la madre, separación temporal de los padres etc.) y que han de regresar a sus familias más tarde:
A niños a quienes unen estrechos lazos afectivos a uno de sus padres o a ambos, lazos que deben ser
preservados. Para estos niños es más indicado un buen asilo de niños, pues las Aldeas Infantiles SOS
quieren, en la medida de lo posible. Afianzar a el niño en la familia SOS y crear lazos estrechos entre
él y la madre SOS.
Ha de insistirse, una vez más, en que los niños admitidos en las Aldeas Infantiles SOS son, casi sin
excepción, niños difíciles, marcados por los desengaños y las privaciones, son particularmente
sensibles, no soportan riñas ni castigos, cambian de humor con rapidez y pueden perder su equilibrio
emocional por cualquier nimiedad.

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Por otro lado, manifiestan una gran necesidad de afecto; lo que los lleva a responder a nuestros
esfuerzos educativos con una disposición mayor de la que se suele esperar.
Todos estos niños apenas han conocido el afecto y la ternura; por eso es tan grande la necesidad que
de ello sienten. Toda su vida parece depender con frecuencia de la buena voluntad que se les muestre.
Siempre temen ser abandonados y se aferran a los adultos como a una tabla de salvación. En realidad,
son menos independientes y más inseguros que los niños de familias intactas. Se consideran inaptos
para la vida y buscan más que nada ayuda y protección.
La "angustia existencial" en los niños, al momento de ser admitidos a la Aldea SOS, es francamente
sintomática. Hemos tenido niños atormentados por el miedo hasta en sus sueños: incluso varios meses
después de su admisión en la Aldea. La mayoría de ellos habían sido niños que con la pérdida de sus
padres hablan pasado por situaciones de violencia y de horrores indescriptibles. Lo que se le atribula
al mal carácter o a la obstinación, no era otra cosa que la manifestación de su angustia Mentían
porque tenían miedo. No venían de la escuela a la casa porque tenían miedo. "Perdían" su cartera
escolar con las malas calificaciones porque tenían miedo. Cometían pequeños hurtos para comprarse
amigos y hacerse "fuertes". Comenzaban a tartamudear cuando se les hablaba un poco más alto que
de costumbre. El observador que no indagaba las causas de tal comportamiento. Tenia que llegar a
conclusiones totalmente falsas.
Mediante la aplicación de castigos ejemplares, regaños o reprimendas, no se podrá obtener en estos
casos ni la menor mejora.
Por el contrario, todas las medidas coercitivas provocan, en el mejor de los casos, nuevas mentiras,
hipocresías e irregularidades de conducta.
Las secuelas más corrientes del tratamiento inadecuado, sufrido por nuestros niños, son los complejos
de inferioridad. Los niños se sienten repudiados y menospreciados. Esto los lleva a menudo a
manifestar su afán de imponerse: el niño quiere ser tomado en especial consideración y por todos los
medios a su alcance se sitúa en primer plano. Si no se le ofrece la oportunidad de sobresalir por su
buen comportamiento, no debe extrañarnos si un día conquista notoriedad como jefe de una pandilla
o como un marginado social incorregible. Sólo una paciencia infinita permite aspirar a resultados
apreciables. Es menester escrutar los sentimientos íntimos del niño, reconocer que sus defectos son el
producto de su enfermedad anímica, creer en su curación y consagrarle todo el tiempo y todo el
esfuerzo necesarios.
Las primeras semanas, incluso los primeros meses, tras la admisión de una niña en la Aldea SOS,
constituyen un verdadero sacrificio para la madre SOS. Con frecuencia se siente uno inclinado a
atribuir los sucesivos fracasos de tal o cual niño abandonado a alguna "tara hereditaria". Los padres
que fracasaron como educadores no siempre están afectados por defectos heredados; muy a menudo.
Han sido víctimas de las circunstancias del dilema emocional que los llevó a la indiferencia o al
desconcierto frente al niño. Los daños sufridos por el niño han sido ocasionados, muchas veces. Por
situaciones familiares deterioradas y por otras influencias negativas del medio ambiente. Debemos
cuidarnos (quizá también hoy en día) de atribuir todos los daños que ha tenido que sufrir el niño a
pretendidas inclinaciones naturales". En la mayoría de los casos éstos se manifiestan, al principio,
como atolondramiento, la falta de atención y eventuales fracasos. Si ante la conducta incorrecta del
niño se reacciona sólo con regaños y castigos, se le irá destruyendo poco a poco la confianza en sí
mismo, en el bien y en el mundo en que vive. A medida que vaya creciendo. Se verá a sí mismo como
un caso excepcional y se marginará de la comunidad en la que vive. Con ello habrá dado el primer
paso hacia un comportamiento antisocial.

13 El niño necesitado de asistencia y la institución


Desde la fundación del primer centro de asistencia pública, las teorías sobre el desarrollo del niño han
cambiado radicalmente. Fue indispensable introducir reformas en los establecimientos de asistencia, y
fue menester crear nuevas instituciones. Una de ellas es la Aldea Infantil SOS, que ha contribuido
indudablemente en gran medida a adaptar a las necesidades de nuestro tiempo. La asistencia que se le
brinda a los niños huérfanos y abandonados. Los establecimientos de tipo antiguo no se encuentran ya
a la altura de las exigencias actuales. En aquellos que aún subsisten, se está trabajando seriamente en

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pro de su modernización: estas reformas tienen. Sin embargo. El éxito deseado sólo cuando son
suficientemente radicales. Los asilos y orfanatos han logrado mucho. Continúan haciendo una gran
labor en el ámbito de la asistencia social, la cual ha alcanzado dimensiones gigantescas en el moderno
Estado social. Pero el hacer frente al "espíritu viejo que se aloja en nuevos muros", es una de las
tareas de la Aldea Infantil SOS, con lo que ha podido convertirse en precursora de reformas
educativas en la asistencia al niño abandonado. El establecimiento de tipo antiguo está organizado de
tal forma que no puede funcionar normalmente sin una estructura rígida, sin la uniformidad y la casi
total eliminación de los intereses individuales. Exige del individuo, que quiere vivir en él, voluntad y
disposición para someterse e incorporarse al "aparato'": cosa que no puede pedirse de un niño. La
estructura del establecimiento especializado de tipo antiguo no se adapta al niño. En una organización
en la qué rigen las leyes de las masas el niño tendrá a la larga que sentirse completamente perdido. Su
desarrollo se verá contrariado por la opresora realidad, que lo impulsa a "cavilar sobre su suerte" o a
refugiarse en un mundo irreal. La función de integración social de la educación debe recibir toda la
atención posible.
Las dificultades de entrar en contacto con el mundo exterior aumentan. Los otros niños de la misma
edad no son habitualmente verdaderos amigos, sino compañeros de infortunio con los que sólo tienen
en común su situación de excepción. A ello se agrega que el niño abandonado y desarraigado
experimenta su ingreso al asilo o al orfelinato corno una exclusión. Las experiencias realizadas hasta
el presente nos permiten afirmar que este proceso de exclusión se inicia en el momento preciso en que
e1 niño adquiere conciencia de que ya no tiene padres ni hogar. Nuestro más humano deber es
detener ese proceso lo más pronto posible.
Las Aldeas Infantiles SOS intentan eliminar las discrepancias que podrían producirse entre el
individuo y la institución. La madre, los hermanos, la familia. La Aldea y el director de la Aldea no
son parte de un "aparato". El niño admitido en la Aldea SOS adquiere rápidamente conciencia de que
su situación apenas se diferencia de la de los otros niños de familias normales". El niño aprende en la
familia SOS, en la Aldea SOS y más tarde en la escuela, dónde están los límites de sus propios
intereses y los intereses de los demás.
Pese a ello, los representantes de las Aldeas Infantiles SOS deben velar incansablemente por que en el
programa educativo no surjan tendencias que tarde o temprano podrían conducir a la
esquematización, a despersonalización o la superficialidad en el análisis de los verdaderos problemas.
La atención que reciben los niños de las Aldeas SOS es, en primer lugar, un tratamiento curativo, una
terapia social. Una vez que el niño haya logrado encontrar su equilibrio emocional y haya recobrado
la confianza en el mundo que le rodea, se habrá dado un paso importante en la educación del niño. El
fortalecimiento de la sique, la paulatina reducción de comportamientos negativos y el estímulo de las
buenas disposiciones son el objeto de la labor pedagógica, que en el fondo es la misma que la de
cualquier buena familia.

14 La importancia de la Aldea Infantil SOS en los países en vías de desarrollo


Con el establecimiento de las Aldeas Infantiles SOS en los países en vías de desarrollo se inició una
nueva etapa en la labor de las Aldeas Infantiles SOS. El gran interés con que la idea SOS fue acogida
en estos países fue en un principio sorprendente. Ante las numerosas solicitudes de ayuda para la
creación de Aldeas SOS en los así llamados países en vías de desarrollo, se comenzó a desarrollar un
programa adecuado para cumplir con esta labor.
Ante todo estaba claro que las Aldeas SOS no habían sido creadas para combatir el hambre y la
miseria en aquellos países completamente empobrecidos, víctimas de Guerras o de las condiciones
sociales malsanas; cosa que tampoco esperaban los representantes de aquellos países en vías de
desarrollo que se pusieron en contacto con las Aldeas Infantiles SOS. Su interés primordial iba
dirigido a los principios de integración de las Aldeas SOS. Veían en ellas un nuevo camino que les
brindaría una solución a sus propios problemas educativos y asistenciales.
La construcción de Aldeas Infantiles SOS en los países en vías de desarrollo no es, pues, una reacción
piadosa ante la situación de miseria existente en dichos países. La iniciativa recae, generalmente, en
los propios países interesados y no representa el transplante de una idea ajena a un país extraño.

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Es sabido que en la ayuda para el desarrollo no basta con la pura compasión por los necesitados. Se
puede, ciertamente, calmar el hambre que amenaza a numerosas vidas humanas y salvarlas, pero no
por ello se eliminarán el hambre y la miseria; a veces, se multiplicarán más bien.
También la ayuda que brinda la Aldea Infantil SOS debe ser ayuda para ayudarse uno mismo,
instrucción dirigida a la educación propia; debe ser parte del proceso que se da hoy en los países en
vías de desarrollo, dirigido a cambiar la orientación de las ideas sociales. Las Aldeas SOS no deben
ser en estos países una cuestión de extranjeros, un cuerpo extraño implantado en un ámbito cultural
diferente. Los colaboradores de Aldeas SOS que van a esos países inician sus labores con madres y
colaboradores nativos, a quienes les serán entregadas las responsabilidades de la Aldea SOS a la
mayor brevedad posible. Al igual que en Europa, en los países en vías de desarrollo las asociaciones
locales serán un día las que tendrán toda la responsabilidad por el trabajo SOS que se realice en sus
respectivos países. Para aligeran este proceso, las Asociaciones de Aldea Infantiles SOS de los países
económicamente mejor situados les conceden ayuda para iniciar sus labores y para el mantenimiento.
Fundamentalmente se ha desistido de trasladar a los niños abandonados a otros países. Los niños
criados y educados en Europa o en los EE.UU. no se vuelven a acostumbrar a las condiciones de vida
de su país de origen y en aquellos casos en que lo logran es a costa de innumerables y grandes
esfuerzos.
Los niños en las Aldeas SOS de los países en vías de desarrollo deben recibir la mejor formación
posible.
Deben ser educados de modo que un día puedan ser útiles a su pueblo y a su país. Es por eso que, en
caso de ser necesario, se hace una excepción en cuanto a la enseñanza escolar en los países en vías de
desarrollo: cuando el número de buenos establecimientos escolares es insuficiente, se crean escuelas
pertenecientes a la propia Aldea Infantil SOS. Las siguientes reflexiones se toman del informe de
Otto Winkler sobre las Aldeas Infantiles SOS en los países en vías de desarrollo (Winkler, Neue
Wege, Vol. III/3, páginas 54 y SS):
La Aldea Infantil SOS debe ser un modelo de organización para las colectividades vecinas.
Debe establecer y mantener el mayor número posible de relaciones sociales con las familias normales
de las inmediaciones.
Debe ser una escuela de formación abierta para las madres de las familias que habitan en la zona de
influencia de la Aldea SOS.
Las escuelas y los centros de aprendizaje de las Aldeas SOS deben estar abiertos a los otros niños.
En los países en vías de desarrollo será inevitable ejercer una determinada selección en cuanto a la
admisión de los niños.
Una empresa exclusivamente caritativa no sería otra cosa que una gota de agua en el mar. Servimos
mejor a los pueblos cuando las exigencias formuladas para la elección de los niños que serán
admitidos a las Aldeas son mayores.
Los niños de las Aldeas SOS deberán ser educados en su religión y de acuerdo con sus costumbres,
pero en un espíritu de tolerancia que les induzca a respetar las creencias y las costumbres de los
demás. Deben sobrepasar las barreras del odio que separan a las personas, y encontrar el camino del
entendimiento y la confianza mutua. Sobre todo deben aprender cómo es posible combatir con su
propio esfuerzo la miseria existente en sus países, tanto para su propio bien como para el de los
demás.
Que la Aldea Infantil SOS puede ser algo. Más que un hogar para niños abandonados lo demuestra,
entre otras, la Aldea Infantil SOS de Concepción, en Chile. Se construyó en medio de un barrio
pobre, donde las condiciones de vida son absolutamente inimaginables para un europeo. La Aldea
SOS comenzó muy pronto, después de su puesta en marcha, a ejercer su influencia en la barriada.
Limpia y ordenada, incitó. Al vecindario a tener mayor limpieza, a ordenar sus condiciones de vida, a
imitar el ejemplo de la Aldea SOS. Nuestras Aldeas Infantiles, instalaciones integradas en la
sociedad, son en muchos países el orgullo de las autoridades locales toda la población. No cabe duda
de que las Aldeas SOS están llamadas a desarrollar grandes tareas en los países en vías de desarrollo.

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15 Carta a la madre
Para demostrar lo provechoso que es el amor al prójimo, se recurrirá, al final de esta exposición, no a
estadísticas, sino a una carta que uno de nuestros muchachos, un joven mecánico de 19 años dirigió a
su madre SOS con ocasión del Día de la Madre:
"Por primera vez en ocho años no estaré junto a ti en el Día de la Madre. No volveré a casa hasta
después de haber cumplido con el servicio militar. El patrón con quien trabajaba antes me ha escrito
que puedo volver a trabajar con él tan pronto como termine mi servicio. Y eso haré, porque es un
buen patrón y un hombre de quien se puede aprender mucho. Más adelante me gustaría tener mi
propio taller mecánico. Hoy te escribo para que sepas que no he cambiado, que sigo siendo aquél a
quien tú dijiste en la despedida: "No dejes de portarte bien, hijo" Ya no tienes que temer por mí.
También aquí me he encontrado con gente buena: uno que quiere ser maestro cuando termine el
servicio, y uno que es tipógrafo. Ahora que voy a cumplir 19 años empiezo a darme cuenta de lo que
cambió en mí y en mi vida con mi ingreso a la Aldea SOS, en la que tú llegaste a ser mi madre. Los
pasaste difícil conmigo y te ocasioné muchas preocupaciones. Pero me cuesta imaginarme todo lo que
hice y cómo me porté contigo. Me avergüenza pensar en la tarde aquella en que te dije: "Qué quieres
con tus lamentos? A mí ni los azotes pudieron ablandarme. Tú con tus suspiros seguro que no me
ablandarás" Me avergüenzo porque sé que después lloraste. Y eso que eres la única persona que tengo
en el mundo y la única que me apoya. Nunca me dijiste que era malo o malvado, como me decían
todos los otros con quienes estuve antes. Tampoco aquella vez, cuando quise robarte 20 chelines del
bolsillo de tu abrigo, me dijiste que por fin sabias quién era el ladrón que siempre te sacaba el dinero.
Aquel día sólo me miraste y me dijiste: "Jorge, pero si ese es el dinero con el que íbamos a comprar a
Midi su regalo de cumpleaños" Fue la última vez que tuve deseos de hacer algo así. Hoy, cuando me
pasa por la cabeza alguna idea mala. Vuelvo a ver tu cara y a oír tu voz. Creo que es tu modo de
seguir protegiéndome de cualquier desgracia. Me portaré siempre de manera que ni tú ni Gusti, ni
Midi ni ninguno de los pequeños tengan que avergonzarse de mí. No sé que haría si no los tuviera a
ustedes, o si yo fuera alguien con quien ustedes no quisieran tener nada que ver. Me gustarla que ni
Gundi ni Seppi supieran nunca que tú no eres su verdadera mamá. Pero si algún día llegan a saberlo,
desearía que sintieran lo mismo que yo. Tú y mi madre verdadera, de la cual sólo sé muy poco, son la
misma persona para mí. No puedo, en realidad, imaginarme una madre mejor que tú. Me gustarla
mucho estar presente el domingo, cuando los pequeños te traigan las flores y te reciten una poesía.
Aunque vaya a cumplir 19 años, no soy mas que un niño cuando pienso en ti, puedes confiar
plenamente en mi, sólo te pido que sigas siendo siempre mi buena madre. ¡Te necesito!

16 Perspectivas
Este breve informe sobre el trabajo desarrollado por las Aldeas Infantiles SOS no pretende haber
tratado todos los problemas ni haber respondido a todas las preguntas que puedan interesar a los
medios especializados. Habrá cumplido con su propósito si logra estimular a las personas indicadas
para que procuren analizar muy seriamente las posibilidades y las ventajas de la ayuda que puede
prestarse a los niños abandonados, mediante un sistema educativo que se aproxime al de la familia
corriente. Este informe está destinado, además, a los amigos y miembros de las Aldeas Infantiles SOS
para alentarlos en su lealtad y en su disposición al sacrificio en pro de los niños y para reforzarlos en
su voluntad de difundir la idea de las Aldeas Infantiles SOS en todo el mundo.
No podemos más que constatar que el conjunto de experiencias y conocimientos pedagógicos, tanto
los del pasado como los de la actualidad, demuestran categóricamente que no ha de situarse a un niño
física y mentalmente sano en una institución cerrada. También las instituciones de asistencia que se
ocupan de niños que en realidad no son aptos para la asistencia familiar, se pronuncian cada vez más
en favor de estructuraciones semejantes a las de la familia. Así, por ejemplo, se ha demostrado la
especial eficacia del papel maternal desempeñado por la encargada de niños con deficiencias
mentales.
Las Aldeas Infantiles SOS han logrado con su labor, despertar el sentido de responsabilidad de la
gente frente al niño desamparado. A ellas también se les debe el que la población demuestre una
mayor comprensión con respecto a las difíciles tareas, cargadas de responsabilidad, que lleven a cabo

27
las organizaciones de asistencia, tanto estatales como religiosas o privadas. Al mismo tiempo, se
logró que la población cobrara conciencia de la primordial importancia de la educación en un núcleo
familiar, y esto se debe, no por último, gracias al hecho de que las Aldeas Infantiles SOS se han
convertido, para amplias capas de la sociedad, en el portavoz de la educación en la familia.
Como organización social privada, las Aldeas SOS han creado un modelo ejemplar para la asistencia
de menores. Han asumido todos los riesgos que implicó la realización de la idea de las Aldeas
Infantiles SOS y han perseverado pese a los muchos reparos manifestados a1 principio.
El camino de la educación inspirada en el modelo familiar para niños necesitados de asistencia, es
tomado cada vez con más frecuencia por las distintas organizaciones e instalaciones
correspondientes: se construyen nuevos hogares de asistencia, de inspiración familiar: asilos al viejo
estilo son reorganizados en forma de pequeños grupos familiares. Ello representa un gran progreso.
Cada vez mas niños sin familia, víctimas de su medio ambiente, pueden ser socorridos a un nivel más
amplio. Excepcionalmente grande sigue siendo el número de niños sin familia que sufren deficiencias
mentales, pero que son en cierto grado aptos para vivir en un medio familiar. Estos niños requieren,
generalmente, un tratamiento terapéutico especial, que sigue siendo necesario durante el periodo de
su formación profesional. Aquí ven las Aldeas SOS una tarea con la que habrán de ocuparse en un
futuro cercano. A la par, la Aldea SOS ha hecho uso de numerosas posibilidades que permiten
ampliar y desarrollar, en diferentes direcciones, el método para la educación del niño huérfano,
basado en estructuras similares a los de la familia.

16.1 Apéndice
16.1.1 Fundación y desarrollo
1949 Primer llamamiento público de Hermann Gmeiner para la construcción de una Aldea para niños
huérfanos y abandonados. Fundación de la asociación austriaca de Aldeas Infantiles SOS.
Colocación de la piedra fundamental para la "Casa Paz", la primera en la Aldea SOS de Imst, en
Tirol.
1951 40 niños viven en cinco casas de la Aldea Infantil SOS de Imst. La ayuda y la disposición a
donar de varios miles de amigos de las Aldeas `SOS posibilitan el mantenimiento de estos niños
y la construcción de nuevas casas.
1954 En Imst hay 15 casas. Se planea la construcción de una segunda Aldea Infantil SOS en Austria.
Se crean otras Asociaciones de Aldeas Infantiles SOS en Francia, en Alemania, en Italia y en
otros países europeos.
1955 En Innsbruck se inaugura la primera residencia para aprendices y estudiantes de las Aldeas
Infantiles SOS. La preocupación por la juventud es una parte integrante del programa educativo
de las Aldeas SOS.
1957 Celebración del primer campamento de vacaciones de las Aldeas Infantiles SOS junto al lago
Caldonazzo, cerca de Trento en Italia, el cual se convierte en una instalación permanente para
las vacaciones de verano. Está a disposición de los niños de todas las Aldeas SOS de Europa.
1959 10 años después de la fundación en Imst, existen 20 Aldeas Infantiles SOS en Austria,
Alemania, Francia e Italia. Cerca de un millón de amigos contribuyen con aportaciones
regulares y con donaciones a la propagación cada vez más acelerada de la idea de las Aldeas
Infantiles SOS.
1960 Se crea en Estrasburgo la Federación Europea de las Aldeas Infantiles SOS.
1963 La idea SOS se extiende a Asia y Latinoamérica. Respondiendo a numerosas peticiones de
ayuda, Hermann Gmeiner comienza a planear la construcción de Aldeas Infantiles en el Tercer
Mundo. Se funda la primera Aldea Infantil SOS de Asia, en Da-egu, Corea del Sur. Surgen
Aldeas SOS en Argentina, Ecuador y en Uruguay.
1964 La asociación cúpula SOS KINDERDORF INTERNATIONAL reemplaza a la Federación
Europea de Aldeas Infantiles SOS, fundada dos años antes. SOS KINDERDORF
INTERNATIONAL tiene la función de apoyar la creación de Aldeas SOS y de Asociaciones de
Aldeas Infantiles SOS y de coordinar el trabajo en todo el mundo. Así, por ejemplo, se
encargan de coordinar la financiación que prestan las asociaciones promotoras, del empleo de

28
colaboradores para el extranjero, de la atención personal, así como de la administración y de la
colaboración entre las asociaciones y las Aldeas SOS. Se crean las primeras Asociaciones
Promotoras SOS en Alemania, Dinamarca, Noruega, Holanda, Suiza y en los EE.UU.
1965 En Austria y en Alemania se crean centros socio pedagógicos. En Mórlbach, en el sur de
Alemania, se establece un centro de entrenamiento para madres de las Aldeas Infantiles SOS.
1969 20 años después de la fundación en Imst, se crea en Saigón la Aldea Infantil SOS GoVap. La
mayor Aldea SOS hasta entonces cuenta con 41 casas. Una Aldea SOS inicia sus funciones en
Belén: De las 70 Aldeas SOS ya habitadas o en planificación, 39 se hallan en Europa, 15 en
Sudamérica y 14 en Asia.
1970 Se inaugura la primera Aldea Infantil SOS africana, en la Costa de Marfil. Se planea la
construcción de Aldeas SOS en Ghana, Kenia, Sierra Leona. En Honduras se inaugura la
primera Aldea Infantil SOS de Centro América. Cuenta con 40 casas familiares. En Austria se
inicia la construcción de la primera "casa para madres". En la casa para madres viven las
madres de las Aldeas SOS jubiladas.
1971 La obra se extiende. Las Aldeas Infantiles SOS funcionan ya en 45 países, entre ellos Indonesia,
Nepal y Taiwan. En la India se construye una Aldea SOS para más de 1000 niños refugiados
del Tibet.
1974 25 años han transcurrido desde la colocación de la piedra fundamental en Imst. Existen más de
100 proyectos en 50 países y nuevas fundaciones en Etiopía, Egipto, Pakistán y también en
Grecia y en España. La idea de las Aldeas Infantiles SOS ha tenido especial resonancia en los
países latinoamericanos.
1979 En el "Año Internacional del Niño" se inauguran 30 nuevas Aldeas Infantiles SOS. En Hohenau,
Paraguay, se funda el primer hospital de Aldeas SOS. El número dé proyectos SOS llega ya a
143; más de 4 millones de personas promueven la labor de Aldeas Infantiles SOS en 60 países
del mundo.
1982 En 70 países del mundo existen más de 200 Aldeas y otras tantas instalaciones SOS: residencias
juveniles, centros sociales, talleres de aprendices jardines de infantes, hospitales, centros para
madre e hijo, etc., que prestan también sus servicios a los pobladores de los alrededores de cada
Aldea SOS. En Innsbruck se inaugura la Academia Hermann Gmeiner para el adiestramiento y
perfeccionamiento de los colaboradores de las Aldeas Infantiles SOS en todo el mundo.
1984 Se inicia la construcción de una Aldea Infantil SOS en Jordania y en Hungría. Se intensifican
los esfuerzos por reunir fondos propios en los países del tercer mundo, mostrando los primeros
buenos resultados. Hermann Gmeiner celebra sus 65 años de vida y las Aldeas Infantiles SOS
sus 35 años de existencia.
1985 Hermann Gmeiner coloca la piedra fundamental para la construcción de dos Aldeas Infantiles
SOS en la República Popular de China. Las Aldeas SOS prueban su eficacia como centros de
ayuda vecinal en todo el mundo. En la celebración de la Asamblea General de SOS
KINDERDORF INTERNATIONAL, Helmut Kutin, asesor de las Aldeas Infantiles SOS de
Asia, es elegido nuevo presidente de SOS KINDERDORF INTERNATIONAL.
1986 Hermann Gmeiner falleció el 26 de abril de 1986 de una afección cancerosa, dejando una obra
universal, que significa un hogar permanente y la esperanza de un futuro mejor para 50.000
niños.
1987 La fecha de nacimiento de Hermann Gmeiner, el 23 de junio es declarado Día Internacional de
las Aldeas Infantiles SOS y celebrado por la primera vez en todas las Aldeas Infantiles SOS del
mundo.
1989 La Aldea Infantil SOS de Imst celebra su cuadragésimo aniversario. La idea SOS da buenos
resultados como idea para todos los pueblos.
1991 Cinco años después de la muerte de Hermann Gmeiner, su obra sigue extendiéndose. La
apertura de Europa del Este hizo posible que se reactivasen las Aldeas Infantiles SOS en
Checoslovaquia existentes desde 1968. A la fundación de Aldeas Infantiles SOS en Polonia y
en la Unión Soviética le sigue la planificación de nuevos proyectos en Bulgaria y Rumania.

29
16.1.2 Organización
Las Aldeas Infantiles SOS son una obra social privada, con independencia política y religiosa. Los
titulares del trabajo de las Aldeas SOS son las Asociaciones de Aldeas Infantiles SOS existentes en
los diferentes países. Su misión es construir, mantener y administrar las Aldeas SOS, así como la
recolección de los fondos necesarios para esas tareas.
Cada Asociación está dirigida por una junta directiva cuyos miembros lo son a título honorífico,
correspondiéndoles vigilar la administración, la recolección de fondos y las gestiones financieras de
la Aldea SOS. A las juntas directivas están subordinadas las distintas comisiones encargadas de tareas
especiales (por ejemplo: comisiones de finanzas, de construcción y la comisión de la Aldea). Una vez
al año se celebra una asamblea de socios y se rinde un informe financiero.
Hay Asociaciones de Aldeas SOS que se han puesto como meta la construcción y el mantenimiento
de Aldeas SOS en su propio país.
Existen además Asociaciones de Aldeas Infantiles SOS que, de acuerdo con sus estatutos, apoyan y
promueven la construcción y el mantenimiento de Aldeas SOS en otros países.
El conjunto de Asociaciones de Aldeas infantiles SOS está agrupado en la asociación cúpula SOS
KINDERDORF INTERNATIONAL, que coordina la labor en los diferentes países, sugiere nuevas
fundaciones y brinda orientación efectiva a las Asociaciones de Aldeas Infantiles SOS. También se
encarga de la formación de colaboradores para enviarlos a los países en vías de desarrollo, con el
objeto de construir nuevas Aldeas SOS:
En 1992 pertenecen a la Asociación SOS KiNDERDORF INTERNATIONAL 105 Asociaciones SOS
en 106 Estados del mundo con 1000 fundaciones SOS.

16.1.3 Financiación
Los fondos necesarios para la construcción y el mantenimiento de las Aldeas SOS proceden, en su
mayoría. De donaciones y contribuciones de miembros y amigos. Según el lema: "Hacer el bien es
fácil cuando muchos ayudan más de cinco millones de personas, en más de cien países del mundo,
posibilitan con sus donaciones regulares el trabajo de las Aldeas SOS.
En primer lugar están las contribuciones regulares de los miembros que forman la base económica de
las Aldeas Infantiles SOS. Los padrinazgos o el patrocinio de un niño. De una familia SOS o de una
Aldea SOS son asumidos por benefactores pudientes, por compañías u organizaciones. Numerosas
donaciones para la construcción de casas permiten 1a rápida realización de las construcciones
planeadas. A esto se suman, ocasionalmente, legados y herencias. En algunos países europeos los
presupuestos públicos, contribuyen con fondos para el mantenimiento de los niños.
El "Mensajero de las Aldeas Infantiles SOS" es una publicación trimestral de los amigos de las
Aldeas SOS que aparece en 17 idiomas y con una tirada anual de 74 millones de ejemplares. Además,
la venta anual de tarjetas de Navidad y de Pascuas de Resurrección, los calendarios SOS y otras
publicaciones ayudan a propagar la idea de las Aldeas Infantiles SOS y los ingresos así obtenidos
contribuyen al mantenimiento de la obra social.
Las contribuciones y las donaciones son administradas por las asociaciones respectivas de cada país.
Cada institución SOS se esfuerza en reducir, en lo posible, los costos de administración. El control de
la administración y del uso adecuado de los fondos, se halla a cargo de organismos previstos en la
organización y de contadores públicos autorizados. Un control global suplementario de las
asociaciones SOS afiliadas a la Asociación cúpula SOS-KINDERDORF INTERNATIONAL fue
desarrollado por el Deutschen Revisions und Treuhand AG".

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Indice
Pagina
I Desarrollo histórico
II Los precursores de la idea.
III ¿Qué es una Aldea Infantil SOS?
IV La idea de la Aldea Infantil SOS
V Los cuatro principios pedagógicos
VI El papel del hombre en la Aldea Infantil SOS.
VII ¿Por qué no matrimonios?
VIII El diseño arquitectónico y la estructuración del espacio
vital al servicio de la educación
IX La Aldea Infantil SOS como lugar de asistencia
supervisado y dirigido
X Una educación adaptada a la vida real
XI Educación de los niños hasta su independencia las
Residencias Juveniles de las Aldeas Infantiles SOS
XII Limites y posibilidades de la educación en las Aldeas
infantiles SOS.
XIII El niño necesitado de asistencia y la institución.
XIV La importancia de la Aldea Infantil SOS en los países en
vías de desarrollo
XV Carta a la madre
XVI Perspectivas
Apéndice
A. Fundación y desarrollo.
B. Organización
C. Financiación

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