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ROCAS SEDIMENTARIAS Y FACIES SEDIMENTARIAS: RELACIONES

CONCEPTUALES Y GENÉTICAS. APLICACIONES DIDÁCTICAS.

Sedimentary rocks and sedimentary facies: conceptual and genetic relationships. Teaching applications

Francisco J. Barba (*)

RESUMEN

En el estudio de las rocas en general y en el trabajo con series estratigráficas es frecuente el uso de

los conceptos “roca sedimentaria” y “facies sedimentaria”. En este artículo se exponen las relaciones

conceptuales y genéticas de cada uno de ellos y se acompañan algunas sugerencias didácticas para la

Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.) y el Bachillerato que ayudan además a establecer las dife-

rencias entre ambos conceptos.

ABSTRACT

The concepts “sedimentary rock” and “sedimentary facies” are commonly used in stratigraphical

and petrological studies. The aim of this paper is to show the conceptual and genetic relationships of

both concepts. We also present some teaching suggestions.

Palabras claves: Roca sedimentaria, facies sedimentaria, medio sedimentario, usos didácticos.

Keywords: Sedimentry rock, sedimentary facies, sedimentary environment, teaching uses.

INTRODUCCIÓN En este artículo se pretende analizar tanto la na-

turaleza de ambos conceptos como sus relaciones


Planteamiento del problema mutuas, así como las condiciones que deben reunir-

se para utilizar uno u otro término según el sentido


Históricamente, a la Geología se le acusa de em-
de nuestras necesidades a la hora de definir un ma-
pirismo y de abstracta. Para desprenderse de estas
terial rocoso de origen sedimentario. Finalmente, se
etiquetas, sin embargo, la Geología da paso cada vez
incluye una serie de sugerencias de posibles usos
más claramente a la experimentación, a la cuantifica-
didácticos del tema y de su tratamiento tanto en el
ción y a la comparación de los principios y concep-
aula como en el laboratorio o en el campo.
ciones del mundo en estudio; incluso, merced, entre

otros, a los avances tecnológicos, la Geología dispo-


PRECISANDO LOS CONCEPTOS
ne de instrumentos que nos permiten acercarnos,

aunque de un modo virtual, a procesos y productos


El concepto roca sedimentaria
geológicos antaño difíciles de visualizar. Así, mu-

chos de los conceptos propios de nuestra ciencia de- Las rocas sedimentarias, que representan cerca

jan de ser campo para círculos elitistas, haciéndose del 70 % de la superficie terrestre (Tucker, 1981),

de mayor uso público, lo que les lleva, peligrosamen- son el resultado de un largo conjunto de procesos,

te, a ser objeto de un uso inadecuado cuando no se ha que van desde la destrucción de otras rocas preexis-

profundizado lo suficiente sobre ellos. tentes en la superficie terrestre por la acción de

agentes tan diversos como el dióxido de carbono y/o


En nuestro idioma, es frecuente, por ejemplo, el
el vapor de agua atmosféricos (la meteorización) y
uso indiscriminado de los términos piedra o mine-
la eliminación de los residuos de esas acciones (la
ral por roca. Si la primera confusión constituye en
erosión) hacia otro lugar mediante un transporte
sí misma un vulgarismo -en el que a veces caemos
más o menos largo, hasta la acumulación de esas
los mismos especialistas inconscientemente-, la se-
partículas (la sedimentación) en otro punto de la su-
gunda parece venir sostenida por errores aprehendi-
perficie terrestre (el medio sedimentario). Participan
dos en la etapa escolar, época en que los libros de
de todo ello también los procesos encargados de
texto mayoritariamente no aportaban las diferencias
transformar el resultado de esa sedimentación (los
entre uno y otro concepto (Gómez Porter, 1994). Y
sedimentos) en una unidad compacta y relativamen-
si esto ocurre con conceptos amplios, genéricos,
te rígida, la roca estrictamente, mediante aplasta-
¿qué no podremos esperar que ocurra con concep-
miento (compactación) y/o pegado de unas partícu-
tos más específicos? Es el caso del uso indistinto de
las a otras (cementación), que se engloban dentro de
los términos roca sedimentaria y facies sedimenta-
lo que se conoce como diagénesis. El resultado de
ria, conceptos íntimamente relacionados que, acaso
ello, la roca sedimentaria es un producto particular,
por ello, incluso son con cierta frecuencia confundi-
tangible y objetivo, caracterizado por la existencia
dos entre sí.

(*) I.E.S. Ría del Carmen, Muriedas (Cantabria)

C.I.T.I.M.A.C. Facultad de Ciencias-Univ. de Cantabria 39005 Santander. E-mail: barbafj@ccaix3.unican.es

Enseñanza
Enseñanza de
de las
las Ciencias
Ciencias de
de la
la Tierra,
Tierra, 1999. (7.1) 29-37
1999 (7.1) 29
I.S.S.N.: 1132-9157
en ella de una serie de materiales cuya presencia Ya en el siglo XX se introducen nuevos elemen-

viene condicionada por la naturaleza y la intensidad tos de definición de la facies sedimentaria. Selley

de los procesos que han intervenido en su génesis. (1976) señala que además de los rasgos anteriores

deben incluirse las estructuras sedimentarias y las


En el trabajo de interpretación de las condicio-
direcciones de las paleocorrientes. Las primeras
nes que condujeron a la formación de la roca, ella
nos sitúan en un ambiente dinámico concreto, capaz
misma, a través de su litología (materiales que la
o no de producir determinados tipos de laminacio-
componen y relaciones íntimas entre todos ellos),
nes, de estructuras de arrastre de objetos, de im-
debe ser y es de hecho una referencia fundamental.
prontas de la aridez y la desecación del medio sedi-
En el análisis sedimentológico, esto es, de los agen-
mentario, etc. Las segundas, en la referencia del
tes y procesos sedimentarios responsables de esa
origen y distribución del sedimento; esto es, nos in-
roca, sin embargo ella, por sí misma, puede sugerir-
dican la dirección y el sentido de los aportes.
nos diferentes medios generadores: es bien sabido

que podemos encontrar por ejemplo calizas tanto en Con todos estos parámetros -incluida la naturale-

ambientes lacustres como en ambientes marinos; in- za de la roca- estamos en disposición de poder identi-

cluso en los ambientes kársticos también se forman ficar las características más aproximadas del medio

calizas (las tobas calcáreas y los travertinos, por donde la roca se formó. La ausencia de alguno de es-

ejemplo). Del mismo modo, las gravas se pueden tos parámetros nos privaría de importantes elementos

producir tanto en depósitos de piedemonte como en de juicio en este análisis y, por supuesto, el tipo de ro-

valles fluviales o en entornos costeros. En estos ca- ca de que se trata no puede ser precisamente uno de

sos, pues, ¿cómo discriminar un ambiente u otro en los que falte, pues la roca siempre está registrada en

la formación de esa roca? el registro geológico aunque los demás no lo estén.

Sin embargo, cuando la facies se refiere inde-


El concepto facies sedimentaria
pendientemente del tipo rocoso y con atención ex-

Hacia la segunda mitad del siglo XVII, Steno clusiva al contenido fosilífero, se habla de

utiliza por primera vez el término de facies como biofacies, que, en consecuencia, tiene sólo implica-

una referencia al aspecto externo de las rocas. La fa- ciones de tipo ecológico en la determinación de las

cies era, pues, para este autor un atributo de ésta. Sin condiciones que soportaron los seres allí registrados

embargo, como reconoce Arche (1989), es a partir en vida (biocenosis) como las que les llevaron a su

del siglo XIX cuando, al iniciarse los estudios cien- muerte (tanatocenosis). En otras ocasiones, en cam-

tíficos de las rocas sedimentarias antiguas, se obser- bio, se suele hacer referencia exclusivamente a las

vó que todas ellas se podían agrupar en un número características abióticas; entonces la facies es una

finito de tipos de acuerdo con aspectos describibles litofacies, que tiene implicaciones exclusivamente

de las propias rocas: composición, geometría y con- de tipo físico. Ambos conceptos tienen, por lo tan-

tenido en fósiles (Gressly, 1838). Si la composición to, una clara carga descriptiva de aspectos concretos

refería a la naturaleza litológica (la roca, propiamen- de los cuerpos de las rocas sedimentarias: composi-

te dicha), el contenido en fósiles parecía retrotraer- ción, estructuras internas, granulometría, contenido

nos a hábitats y/o a biotopos de condiciones ambien- fosilífero, etc. (Arche, 1989).

tales particulares, al menos las que habían permitido

la existencia de los organismos responsables de esos


¿QUÉ NOS DICE LA ROCA SEDIMENTA-
fósiles, las mismas condiciones bajo las cuales se
RIA?
habría producido la sedimentación de los sedimen-

tos originarios. Si los medios sedimentarios habían A la luz de lo que hemos señalado anteriormente,
sido ambientes biológicos, quizá la presencia de es- la roca sedimentaria, en cuanto que objeto tangible,
tos restos podrían aportarnos informaciones ambien- presenta unas características fácilmente describibles
tales muy directas. Pero, ¿y la geometría? tanto en el afloramiento como en muestra de mano:

litología, color, textura,... En general se trata de cua-


Que las rocas sedimentarias aparecen en estra-
lidades intrínsecas de la roca que son consecuencia
tos es algo bien conocido. Unas veces los estratos
no sólo de la actuación de los agentes de la sedimen-
son perfectamente tabulares; otras, no. En otras, in-
tación y de la diagénesis, sino también del transporte
cluso aparecen como cuerpos masivos, sin ningún
e incluso de la erosión y de la meteorización.
atisbo de superficie de estratificación ni plana ni

irregular, ni cóncava ni convexa; y ni siquiera hori- Así, la meteorización es el primer proceso que
zontal, aun reconociendo que los procesos tectóni- actúa sobre materiales previos, bien dejándolos in-
cos no los llegaron jamás a afectar como para incli- tactos, bien transformándolos química o mecánica-
narlos. Los estratos tienen formas variadas que son mente, de modo que cuando estos componentes pa-
el resultado de la convergencia o divergencia de las san a la roca final es o porque son suficientemente
superficies de estratificación que los limitan; Vera resistentes a los agentes de la meteorización o por-
(1994, figs. 2.2 y 2.3) recoge distintos tipos de su- que la acción de ésta ha sido insuficiente como para
perficies de estratificación y de estratos que permi- modificarlos. Serán los análisis petrológicos, de afi-
ten visualizar esto último. Por lo tanto, la geometría nidades de los minerales, de las texturas y de las es-
nos dará una idea de las condiciones dinámicas bajo tructuras sedimentarias los que determinarán el gra-
las cuales los estratos se formaron, así como de pro- do con que esto ha podido ocurrir. En consecuencia,
cesos erosivos o de otra índole posteriores que los nos retrotraerá a procesos concretos y puntuales que
pudieran haber afectado. han ido salpicando todo el proceso petrogenético.

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1999 (7.1)


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La erosión y el transporte nos introducen tam- aislados, sino formando sucesiones de estratos o se-

bién precisamente en los procesos de desgaste de ries estratigráficas, pueden estar constituidos por

dichos componentes a lo largo de esta etapa de su uno o más tipos de rocas en su interior. El análisis

vida: cada grano, cada mineral de la roca, con sus de la sucesión de estratos se lleva a cabo mediante

aspectos superficiales, observables a la lupa o a lo que se denomina levantamiento de la columna

simple vista o con la ayuda de cualquier microsco- estratigráfica (figura 1), para lo cual se describen

pio, nos hablará de la agresividad de los agentes. los rasgos identificados en el campo, y posterior-

Así, por ejemplo, en una arenita, un grano de cuar- mente en el laboratorio a partir de las muestras re-

zo con cierto picoteado en su superficie podrá ser cogidas entonces: litología, texturas observables,

interpretado como debido a la existencia de cho- geometría y espesores de los estratos, estructuras

ques entre granos durante el transporte que, a modo sedimentarias, direcciones de paleocorrientes, fósi-

de pequeños impactos, serán un importante registro les, etc. Algunos de estos últimos datos serán claves

de condiciones de transporte en un medio de muy para la identificación de la facies sedimentaria co-

baja viscosidad: el viento. Y este dato, si bien nos rrespondiente. Sin embargo, el aspecto estrictamen-

habla de ciertas condiciones genéticas, por sí sólo te rocoso queda recogido en principio el conjunto

no constituye elemento alguno ni siquiera de la fa- de componentes del mismo (litología, texturas, fósi-

cies, pues puede haberse originado bien en un am- les,...).

biente de playa supramareal de una costa de clima


La serie estratigráfica nos brinda la oportunidad
oceánico, bien en un ambiente de dunas de desierto
de establecer la continuidad en el tiempo de la sedi-
tropical, entre otros.
mentación de los materiales. Sin embargo, la se-

Durante la sedimentación, la acumulación de cuencia de materiales geológicos sedimentados en

una partícula sobre otra vendrá determinada por un mismo intervalo de tiempo en áreas más o me-

factores diversos: viscosidad y energía del agente nos distantes, puede no ser la misma. Esto nos in-

de transporte, tamaño y peso de la partícula trans- troduce en un nuevo concepto: los cambios latera-

portada, aceleración de la gravedad, superficie dis- les en las litologías, que, como veremos más

ponible para depositarse y huecos que vayan dejan- adelante, pueden no implicar exclusivamente a la

do las que se sedimentaron primero, etc. Como roca, sino también al resto de las características de

consecuencia de ello, la partícula se dispondrá de la misma, en su conjunto, incluso, a la facies sedi-

una manera u otra, siempre de acuerdo con los me- mentaria.

canismos de degradación de la energía y de ciertas

leyes físicas (ley del impacto y ley de Stokes). Al


¿QUÉ NOS DICE LA FACIES SEDIMEN-
final, las partículas se dispondrán de un modo u
TARIA?
otro en función de cómo estén los demás para dejar-

le un sitio y de cómo lo hagan las que van a caer so- Conceptualmente, como recoge Vera (1994,
bre ella luego. pág. 135 y sigs.), el término “facies” puede tener

dos acepciones diferentes. De un lado, existe una


Y aunque pudiera parecer que con estas condi-
concepción “abstracta”, que parte de la enumera-
ciones es suficiente para abogar por las condiciones
ción de las propiedades tanto geométricas (espesor
del medio en que aquélla se formó, con ellas se ca-
y geometría de los estratos y propiedades direccio-
rece, por ejemplo, de aquellos elementos de juicio
nales) como petrológicas (litología, color, textura,
que nos hablarían de las condiciones propicias para
estructuras sedimentarias, fósiles, etc.) de un cuerpo
el posible desarrollo de los organismos cuyos restos
rocoso; de otro, una concepción “concreta”, que re-
están formando parte de la misma roca que otros
conoce el cuerpo rocoso con unas propiedades de-
restos minerales o, incluso, de las condiciones diná-
terminadas. Las afinidades entre una concepción
micas que son aportadas por el análisis de las paleo-
(sin referencia a materiales) y la otra (con referen-
corrientes.
cia a materiales) son estrechas. Sin embargo, en la
Aun con todo, una vez el sedimento está fijado
actualidad se tiende a utilizar el término facies co-
sobre la superficie terrestre, se va transformando
mo la unidad de rango inferior de las unidades de
lentamente en una masa compacta y rígida, la roca.
depósito, que corresponde a un cuerpo rocoso deli-
Responsable de ello es la diagénesis, complejo con-
mitado por sus propiedades (Vera, op. cit.).
junto de procesos que comprenden desde la oxida-
De acuerdo con De Raaf et al. (1965), las facies
ción superficial de minerales, hasta la reordenación
deben ser designadas bien de un modo informal
física de las partículas por el efecto de las presiones
(por ejemplo, “facies Gm”) o mediante una breve
litostáticas que aplastan unos granos contra otros
descripción (“facies de limos laminados”, p. ej.). En
para hacer disminuir el número y/o el volumen de
cualquier caso, debe permitir aportar una interpreta-
huecos (poros). La diagénesis es capaz, por sí mis-
ción ambiental y su definición ha de ser por sí mis-
ma, de transformar de nuevo los componentes del
ma objetiva, estando basada sobre el conjunto de
sedimento para hacer aparecer otros completamente
los aspectos reconocibles en el campo de la unidad
nuevos (neoformación), lo que acaba por complicar
rocosa. La clave, luego, para la interpretación de la
nuestro intento de identificar los primeros procesos
facies es combinar observaciones realizadas de las
que actuaron en la formación de la roca.
relaciones espaciales y de las características inter-
Una vez formada la roca sedimentaria, ésta se
nas (litología y estructuras sedimentarias) con infor-
dispone formando estratos o capas de espesor y ge-
mación comparada de otras unidades estratigráficas
ometría variable. Estos estratos, que nunca aparecen

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Figura 1. Un ejemplo de columna estratigráfica (Barba, 1990), en este caso, correspondiente a una sección

del Carbonífero Superior (Westfaliense) del Sur de la Cuenca Carbonífera Central de Asturias. Los datos de

tipo petrológico (rocas) se recogen básicamente en las columnas parciales de las Litologías, granulometrías

(“Relie.-Granulom.-Estruc. Mayor.”), estructuras sedimentarias (“Estruc. sed. inorgán.-orgán.”), fósiles

(“Fauna/Flora”) y componentes (“Componente.”).

bien estudiadas y, particularmente, de los estudios “facies con referencia cronoestratigráfica”, que re-

de ambientes sedimentarios modernos. cogen aspectos descriptivos aplicables a materiales

de una edad determinada (ejemplo, facies Keuper,


En el proceso de identificación y definición de
facies Culm, etc.). De acuerdo con estas premisas,
una facies, además de los aspectos anteriormente
dos o más facies distintas pueden tener en común
señalados, según Walker (1980), existen tres argu-
un mismo tipo de roca constituyente, al igual que
mentos que deben ser contemplados:
que dos o más rocas distintas constituyan una única
1) que el término implique un “conjunto de ca-
facies sedimentaria.
racterísticas”, no el cuerpo rocoso propia-
El segundo argumento es una expresión de la
mente dicho;
acepción concreta del término facies. Ya no se re-
2) que debe referirse sólo a “partes arealmente
fiere a las propiedades de un cuerpo rocoso, sino al
restringidas de una unidad estratigráfica da-
cuerpo rocoso que posee unas propiedades determi-
da” (citando a Moore, 1949) o también a
nadas.
cuerpos rocosos no confinados estratigráfica-
En cuanto al tercero de dichos argumentos, re-
mente, y
coge tanto los aspectos descriptibles de la roca (ar-
3) que el término es puramente descriptivo o in-
gumento primero), como la interpretación ambien-
terpretativo (por ejemplo, respectivamente:
tal de esas propiedades de la roca que se hayan
areniscas del tipo “X” o facies fluviales).
podido describir. Ello, como resulta obvio, conduce

El primer argumento corresponde a lo que Vera inevitablemente a la definición de facies interpreta-

(1994), recogiendo las aportaciones de Reguant tivas -en el sentido que más atrás hemos recogido-,

(1971), reconoce como “facies abstractas”, esto es, lo cual, como en su momento se indicaba, no estaba

basadas en la descripción de las propiedades de de- exento de una cierta subjetividad, todo lo cual indu-

terminados materiales estratigráficos. De ellas sepa- ce a Vera (op. cit.) en su revisión del concepto a re-

ra las que denomina “facies descriptivas” atendien- comentar tratar de evitar un uso de este tipo.

do a la enumeración de los rasgos observables de


De cualquier modo, Walker (op. cit.), siguiendo
los estratos (concepción originaria de Gressly) y
a otros autores, recomienda utilizar el concepto en

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el sentido concreto aludido, enunciando las caracte-

rísticas que se puedan describir en el campo y/o en

el laboratorio, y refiriéndolo a un contexto no confi-

nado estratigráficamente.

En la actualidad, con el avance de la tecnología,

el análisis de las facies se llega a realizar no directa-

mente sobre la sucesión de estratos que aparece en

superficie, sino también en profundidad. En estos

casos se habla de facies sísmicas y de facies linea-

les (wireline facies). Las primeras nacen del estudio

de las configuraciones de las reflexiones sísmicas;

las segundas, analizadas a partir de los datos trans-

mitidos a través de un cable relativos a registros

neutrónicos, de rayos g, de polaridad espontánea,

sónicos, de resistividad, etc.

La distribución de las facies y los cambios en su

distribución dependen de un número de factores de

control interrelacionados que son (Reading, 1986):

1. los procesos sedimentarios, 2. los aportes de se-

dimentos, 3. el clima, 4. la tectónica, 5. los cambios

en el nivel del mar, 6. la actividad biológica, 7, la

química del agua y 8. el vulcanismo. La importan-

cia de cada uno de estos factores varía de un am-

biente a otro. Probablemente, los dos factores uni-

versales son el clima y la tectónica. El primero es

un factor crítico en los ambientes continentales y

marinos someros, y menos influyente a medida que

aumenta la profundidad en los ambientes marinos

abiertos. El tectonismo es un factor muy importante

en los ambientes continentales y en los marinos

profundos.

Para valorar la influencia de todos y cada uno

de estos factores, se recomienda la lectura de Rea-

ding (op. cit., págs. 15-19). La facies, consecuencia

de la conjunción de dichos factores, nos informará

de la naturaleza de los mismos en su contexto pale-

oambiental en el caso de las rocas antiguas, y am-

biental en el caso de los sedimentos recientes.

LAS RELACIONES CONCEPTUALES: RO- Figura 2. Ejemplo de organización de las asocia-

CAS, FACIES Y MEDIOS SEDIMENTA- ciones de facies y su utilización en la interpreta-

RIOS ción ambiental de una sucesión estratigráfica del

Carbonífero Superior del Sur de Asturias (Barba,

Si las rocas son el punto de partida para la defi- 1990). Explicación en el texto.

nición de la facies y si aquéllas se ordenan en la

vertical en sucesiones más o menos extensas en for-


La asociación finaliza con facies de lutitas y areni-
ma de series estratigráficas, las facies también se
tas intercaladas, que indicarían la zona entre canales
distribuirán dando lugar a secuencias de facies, que
con fangos originados por inundación de dicho am-
ayudan claramente a establecer la continuidad en
biente debido a rotura de los diques de los canales
los procesos sedimentarios a lo largo del tiempo, y,
(INU) o con calizas con estratos ondulados origina-
por lo tanto, a determinar la evolución en el tiempo
dos por hundimiento progresivo de esa zona (bahías
de los medios sedimentarios. La figura 2 es un
de interdistribuidores, BAH) y alejamiento sensible
ejemplo de una asociación de facies originada en un
de la salida de los canales de desembocadura. La
ambiente deltaico progradante, con identificación
sucesión representada correspondería, en nuestro
de facies de lutitas grises con cierta laminación ori-
caso, a las etapas de progradación, abandono y
ginadas en el prodelta (PRO); de facies de heterolí-
agradación de un delta fluvial.
ticas (lutitas y arenitas) con laminación de ripples

de corriente, originadas en el frente deltaico distal Pero, como reconoce Walker (op. cit.), la tarea

(BAD) y proximal (BAP); también, facies de areni- de identificar las facies de un cuerpo rocoso re-

tas de base erosiva, con estratificación cruzada a quiere que previamente se haya llegado a alcanzar

planar, que se asimila a las barras de los canales un íntimo conocimiento de dicho cuerpo rocoso en

distribuidores (BDI), y lutitas con raíces y carbón, su conjunto. Sólo entonces, éste puede mostrarnos

que representarían el ambiente de marisma (MAR). toda su variabilidad horizontal y vertical como para

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Figura 3. Relaciones conceptuales entre los conceptos de roca sedimentaria, facies sedimentaria, asociación

de facies y proceso.

poder identificar cuantas facies pueden ser defini- Para establecer las relaciones entre medio sedi-

das en dicha unidad. Así, una caliza gris, en fun- mentario y facies sedimentaria, Arche (1989), reco-

ción del color y de su tono, seguirá siendo una cali- giendo las ideas de Selley (1970) y Ricci-Lucchi

za como otra de idénticos color y tono o no. Las (1981), abunda en la idea de un patrón determinísti-

diferencias oportunas nos las podría establecer un co o causa-efecto. Si el medio constituye el elemen-

análisis petrográfico. La introducción de estudios to estático, que brinda el espacio para el desarrollo

estadísticos como los relativos a los de las propie- de los elementos dinámicos (procesos), su interac-

dades direccionales de algunas estructuras sedi- ción da lugar al efecto: la facies sedimentaria. La fi-

mentarias, o a los contenidos relativos de micrita y gura 4 recoge esta idea.

esparita, ya implican el uso conceptual de la facies.


Otra precisión que se ha de tener en considera-
La figura 3 relaciona gráficamente algunos de estos
ción es que, de acuerdo con Arche (op. cit.), las
aspectos.
causas dinámicas no actúan de forma instantánea,

A pesar de esta componente interpretativa del sino que, para que se produzca su efecto debe pasar

término facies, éste no es ni el propio medio sedi- un tiempo más o menos largo. Es decir, que el pro-

mentario ni la unidad estratigráfica en la que queda ceso de formación de la facies implica no sólo que

registrada por medio de una sucesión de estratos. Si el proceso se haya producido a lo largo de un tiem-

estos dos últimos conceptos tienen dimensiones po, sino también que el producto del proceso se

(bien areal, bien volumétrica, respectivamente), el conserve, es decir “fosilice”, de modo que la facies

concepto facies, en tanto que se refiere a un conjun- observada puede no reflejar totalmente los procesos

to de características o a los materiales que las pre- que actuaron en el momento de la formación de la

sentan, carece de cualquier dimensión. No obstante, roca objeto de análisis.

la concepción concreta a la que nos hemos referido


Incluso, una vez “fosilizada” o “registrada” la
anteriormente, en tanto que se refiere a un conjunto
facies, si ésta se describe desde una roca o desde un
de materiales delimitados dimensionalmente por
conjunto de rocas para interpretar su origen, la fa-
sus propiedades, sí tiene dimensiones, propiamente
cies se presenta como un atributo de la misma roca,
dichas.
la cual, composicional y estructuralmente, paleoge-

CAUSAS EFECTOS

Medio Sedimentario
Facies Sedimentaria
Procesos Sedimentarios

Figura 4. Relaciones causa-efecto entre medio y procesos sedimentarios y facies sedimnentaria. Según Arche

(1989).

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1999 (7.1)


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ográfica y paleontológicamente define propiamente ciones de paleocorrientes) y asociaciones de facies

la facies. De ahí que facies diferentes pueden estar (agrupaciones de facies en la vertical correspondien-

constituidas por un mismo tipo de roca (Facies Ap te), así como ambientes identificados (numerados

y Ar, constituidas en nuestro caso por arenitas), en arriba de 1 a 5) en el conjunto de la cuenca sedimen-

tanto que rocas diferentes, en otros casos, constitu- taria para el intervalo de tiempo considerado.

yan una misma facies (las denominadas facies hete-


En este esquema, el conjunto de ambientes se-
rolíticas).
dimentarios representados constituyen una gran

Una vez establecidas las características de las fa- cuenca sedimentaria. Éstas son generalmente las

cies y de las asociaciones en que éstas se integran en áreas topográficas deprimidas de la superficie te-

una sección determinada, se trata de conocer las ca- rrestre y, según Vera (op. cit.) suelen ser áreas sub-

racterísticas de las correspondientes a otras seccio- sidentes de la superficie terrestre en las que durante

nes y correlacionar unas con otras. En este momen- un prolongado intervalo de tiempo geológico se

to se pretende conocer las dimensiones espaciales de acumulan grandes espesores de sedimentos. De ahí

los dominios de cada uno de los factores que, de que, en la definición de cuenca no aparezca necesa-

acuerdo con Reading (op. cit.), determinaban la dis- riamente el término “cóncavo” con que tradicional-

tribución de las facies. Dicho de otra manera, se tra- mente se caracterizaba a las cuencas sedimentarias;

ta de proceder a identificar los ambientes locales en más bien se hace preciso subrayar el carácter subsi-

que la cuenca sedimentaria estaba compartimentada. dente de las mismas, rasgo que permite la acumula-

La figura 5 recoge el modelo esquemático de las re- ción de sedimentos en ellas de una manera conti-

laciones de facies para la sucesión del Precámbrico nuada sin que llegue a producirse la colmatación

tardío-Cámbrico temprano de los Grupos Vadsø-Ta- de la misma. Igualmente, como señalan Anguita y

nafjord del Norte de Noruega (tomado de Reading, Moreno (1993, p. 104), la sedimentación se puede

1986), con descripción de los ambientes sedimenta- producir sin necesidad de una cuenca, pues basta

rios existentes en la cuenca. En dicha figura se re- una disminución de la velocidad del agente de

presentan tanto los datos de tipo petrológico (litolo- transporte o, simplemente, de la pendiente deposi-

gías dominantes: arenitas gruesas con guijarros, cional, para que la sedimentación tenga lugar; para

arenitas, lutitas) como las facies (cuerpos rocosos justificarlo, citan los ejemplos de los ergs y de los

con geometría, ordenación interna variable y direc- frentes glaciares.

Figura 5. Modelo esquemático de las relaciones de facies para la sucesión del Precámbrico tardío-Cámbrico

temprano de los Grupos Vadsø-Tanafjord del Norte de Noruega (según Johnson, Levell y Siedlecki, 1978, John-

son 1975, 1977, en Reading, 1986). El esquema muestra las relaciones verticales y horizontales entre rocas di-

ferentes (arenitas con guijarros, arenitas y lutitas) que forman parte de facies diferentes que, a veces, compren-

den más de un solo tipo rocoso. Los ambientes sedimentarios corresponden a: A) costas y deltas dominados

por oleaje; B) costas y deltas dominados por olas y mareas; C) costas y deltas dominados por mareas; D) ba-

rras lineares arenosas de zonas externas; E) superficies de erosión/transgresión. El modelo recoge el paso late-

ral de sistemas de arenitas de canales anastomosados a través de varios sistemas (regresivos/transgresivos)

deltaicos y costeros con influencia marina hacia capas de cuarzoarenitas de zonas externas.

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1999 (7.1) 35


En la clasificación de las cuencas sedimentarias las rocas más abundantes del entorno, extendiendo

se han seguido criterios variables a lo largo del desa- los aprendizajes a las rocas más abundantes de Es-

rrollo de la ciencia geológica. Con el advenimiento paña en general (archipiélagos incluídos). En este

de la tectónica de placas como teoría integradora y nivel, el uso del término facies para llegar al medio

globalizadora, los intentos de realizar una clasifica- sedimentario en el cual se ha formado la roca, pare-

ción de las cuencas sedimentarias pasan necesaria- ce innecesario. En el Segundo Ciclo, en cambio, se

mente por situarlas dentro del contexto de esta teoría, trataría de reforzar el conocimiento de estos con-

en relación con los bordes de las placas. Se habla así ceptos citados desde el desarrollo de las capacida-

de cuencas divergentes, de cuencas convergentes y des de observación y diferenciación tanto en el

de cuencas en entornos de fallas transformantes. Pa- campo como en muestra de manos de las rocas (se-

ra un estudio de las características de todas ellas, nos dimentarias) más características.

remitimos a la bibliografía existente en castellano


En el Bachillerato, el concepto roca en general
(Anguita y Moreno, op. cit., Vera, op. cit.).
y sedimentaria en particular, ha de ser ya lo sufi-

Los medios sedimentarios se van a distribuir en cientemente preciso en el primer curso como para

las cuencas sedimentarias definidas en función de la que en la optativa de modalidad, la Geología, donde

naturaleza de los procesos propios de unas áreas u se profundiza ya en los conceptos, éstos puedan ser

otras; estos procesos, a su vez, serán consecuencia utilizados sin ningún problema serio, al menos aje-

de la acción de unos factores u otros como los que nos a los de la propia dificultad derivada de la vas-

hemos recogido atrás en la génesis de las facies. De tedad de los mismos.

este modo, cada medio vendrá caracterizado no ya


En el Primer Curso de este nivel educativo los
por una facies en concreto, sino por una asociación
contenidos geológicos a impartir quedan muy limi-
de facies más o menos compleja. En otras palabras,
tados a una asignatura como es la Biología y Geolo-
más que la facies en sí, es la asociación de ésta con
gía, donde los aspectos de tipo petrológico, dentro
otras la que nos servirá de clave a la hora de enten-
de la libertad que nos brinda el currículo al respecto,
der los procesos locales que se integran en la diná-
son prácticamente inexistentes y pueden abordarse
mica del medio sedimentario. Para clasificar, a su
exclusivamente en sesiones de prácticas en laborato-
vez, los medios sedimentarios, los criterios a aplicar
rio y/o en campo. En el primer caso, nos vemos li-
son de tipo batimétrico y de procesos característi-
mitados, a su vez, a las muestras de mano de ejem-
cos, hablándose de ambientes continentales, de
plares tanto del entorno como de las colecciones
transición y marinos.
aportadas por el Ministerio de Educación y/o por los

Departamentos de Educación de los Gobiernos Au-

SUGERENCIAS DE USO DIDÁCTICO tónomos con competencias asumidas. En estos casos

es evidente que las actividades de contacto directo


Cualquier sugerencia en este sentido debe estar
con la roca se ven sometidas a la disciplina tradicio-
fuertemente limitada y controlada por las necesida-
nal de la observación guiada de propiedades de la
des de formación de nuestro alumnado; el propio cu-
roca (color, densidad, fractura, componentes visibles
rrículo, por lo tanto, en tanto que es el secuenciador
a simple vista o con lupa, respuesta ante determina-
preceptivo en nuestras tareas docentes, es el que de-
dos reactivos, etc.). Todos los datos recogidos en-
be marcar o no la posibilidad de aplicar cuantas pro-
tonces han de servir para que el alumno o la alumna
puestas se hagan desde aquí al profesorado interesa-
valore la variabilidad de las rocas a la vez que conti-
do. De un lado, parece oportuno reconocer que en
núe con el desarrollo de destrezas conducentes a la
los niveles más bajos de la enseñanza (Educación
identificación de un número cada vez mayor de ro-
Primaria y Primer Ciclo de la Educación Secundaria
cas basándose en la observación, la comparación, la
Obligatoria -E.S.O.-), nos ha de bastar con conocer
medición o la experimentación.
y utilizar adecuadamente el concepto roca; incluso
En el caso de la observación de las rocas en el
en la etapa primera puede bastar con llegar a recono-
campo, en especial en el caso de las sedimentarias,
cer los productos materiales de la dinámica terrestre
que son las que nos ocupan ahora, la cantidad de
de manera abstracta, sin tener que acudir a la preci-
datos a percibir es mayor. Las rocas se encuentran
sión roca y/o mineral. En este sentido, el poder iden-
en su contexto, relacionándose unas con otras en
tificar la o las dos o tres rocas más abundantes del
función de sus propios cuerpos, los estratos, cuya
entorno, como quien aprende a identificar en edades
geometría y dimensiones resultan básicos en el
tempranas un plátano de un castaño, un gorrión de
análisis en ese momento. A veces, incluso, las
una gaviota, podría y debería ser suficiente. Es de
condiciones de afloramiento o de aparición en la
hecho suficiente a estas edades reconocer la vasta
superficie de las rocas se ven fuertemente limita-
diversidad de la naturaleza tanto en lo referente a los
dos por la existencia de una cubierta edáfica con o
seres vivos como a la materia mineral.
sin vegetación, lo cual debe permitirnos además
En el Primer Ciclo de la E.S.O., con conoci-
adentrarnos en aspectos diferentes como, entre
mientos formales más consolidados en lo concer-
otros, los relativos a las relaciones de esos suelos
niente a la naturaleza en general de la materia, sí
o de esa vegetación con la litología del substrato;
conviene abordar conceptos tales como minerales
esto es, orientaría nuestro trabajo hacia aspectos
y/o rocas, diferenciando incluso los tipos de éstas,
de tipo geoambiental, en auge en estos momentos,
ígneas, metamórficas y, por supuesto, sedimenta-
lo cual no hace del tema un compartimento estan-
rias. Aquí se habría de insistir en el aprendizaje de
co con otras ciencias. En cualquier caso, el desa-

Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 1999 (7.1)


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rrollo de la observación y la descripción de los BIBLIOGRAFÍA

rasgos identificados, su comunicación por escrito

o mediante esquemas gráficos, pueden ser plantea- Anguita, F. y Moreno, F. (1993). Procesos geológicos

bles en este nivel. externos y Geología Ambiental. Edit. Rueda, Madrid: 311 p.

El caso de la asignatura Geología, del 2º curso Arche, A. (1989). Análisis de facies y de cuencas se-

dimentarias. En A. Arche (ed.): Sedimentología, C.S.I.C.-


de Bachillerato, es diferente. Cierto que además
Nuevas Tendencias, Vol I: 13-49.
se trata de una asignatura optativa y no precisa-

mente elegida por un gran número de alumnos. Barba, F.J. (1990). Estratigrafía y Sedimentología del

Además, se trata de una materia no examinable en Carbonífero del Borde Meridional de la Cuenca Central

de Asturias. Tesis Doctoral, Univ. Oviedo, 2 tomos (351


la Prueba de Acceso a la Universidad, lo que si de
y 342 p.). Inédito.
un lado resulta ser un cierto agravio con respecto

a lo que la asignatura fue en el Curso de Orienta- De Raaf, J.F.M.; Reading, H.G.; Walker, R.G.

ción Universitaria (el C.O.U.), nos permite una (1965): Cyclic sedimentation in the Lower Westphalian

of North Devon, England. Sedimentology, 4: 1-52.


cierta flexibilidad en los programas de la asigna-

tura. Una primera sugerencia consiste en desarro- Gómez Porter, J. (1994). Las rocas: de las definicio-

llar aspectos relativos a la Geología del entorno nes en los libros a las respuestas de los alumnos. Ense-

(localidad, provincia, comunidad autónoma, Es- ñanza de las Ciencias de la Tierra. Vol Extra (Septiem-

bre):140-145.
paña e incluso Europa). Es aquí donde podemos

abordar el desarrollo de unos buenos aprendizajes Gressly, A. (1883). Observations géologiques sur le

de los materiales geológicos (minerales y rocas). Jura Solenois. N. Denk. allg. schweiz Ges. ges. Naturz., 2:

Estos aprendizajes podemos orientarlos de nuevo 11-112.

hacia las rocas en muestra de mano y hacia las ro- Ginsburg, R.N. (1975). Tidal Deposits: A Casebook

cas en su afloramiento, observando, midiendo, of Recent Examples and Fossil counterparts. Springer-

comparando, experimentando, describiendo y di- Verlag, Berlin: 428 p.

bujando.
Reading, H.G. (edit.) (1986). Sedimentary Environ-

ments and Facies. Blackwell Sci. Publ., Oxford: 615 p.


Quizá pueda parecer que a estos niveles sea to-

davía osado enseñar a este alumnado de una manera Ricci-Lucchi, F. (1981). Sedimentografia. Zanichelli,

desarrollada el concepto “facies”. Sin embargo, nos Bologna: 288 p.

consta que en algunos casos lo hemos venido ha-


Selley (1976). Medios sedimentarios antiguos. H.
ciendo en el C.O.U., donde algunos libros de texto Blume edic., Madrid: 251 p.

lo recogían. No existen pues excusas que puedan


Tucker (1981). Sedimentary Petrology. Blackwell
impedirnos, al menos de una manera introductoria,
Sci. Public., Oxford: 252 p.
enseñarles a entresacar de la observación de un
Vera, J.A. (1989): Sedimentación pelágica. In A. Ar-
cuerpo rocoso en su conjunto los rasgos que defini-
che (ed.): Sedimentología, C.S.I.C.-Nuevas Tendencias,
rían en él una facies. Más aún, no sería descabella-
Vol II: 179-257.
do incorporar columnas estratigráficas sacadas de la
Vera, J.A. (1994). Estratigrafía. Ed. Rueda, Madrid:
bibliografía con datos de un tipo y otro para que
806 p.
puedan proceder a la identificación de cada uno de

ellos, tanto en trabajos individuales como en equi- Walker, R.G. (1980): Facies and Facies Models, 1:

General Introduction. En R.G. Walker (ed.): Facies Mo-


po, fomentándose, en cualquier caso, la discusión y
dels. Geoscience Canada. Reprint Series 1: 1-7. 
el debate.

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