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Universidad Católica de Colombia

Facultad de Psicología
Programa de Maestría
Seminario de Profundización III
Jose Vicente Devis – M.

NI LO UNO NI LO OTRO

La lectura de los capítulos 1 y 7 del libro El Cultivo de lo Humano de Martha C. Nussbaum despierta de
inmediato en mí, el deseo de comparación entre lo de afuera y lo de adentro, lo extranjero y lo autóctono, entre
lo ajeno y lo propio. E inevitablemente, la primera idea racional que construyo al respecto del trasfondo
filosófico de la educación colombiana, es que lo que se ha hecho y está haciendo, está mal; no en su totalidad,
pero sí en su mayoría.

Una lectura rápida del entorno educativo nacional, deja ver una gran cantidad de equivocaciones y
omisiones no sólo en la equidad, pertinencia, relevancia, eficacia y eficiencia de la implementación de la
educación (los cuales son los pilares de la calidad según parámetros internacionales), sino también en lo más
básico: En el fin real la educación.

A nivel teórico, político y legal, se profesa que la educación nacional, alejándose de las posturas
conservadoras tradicionales y de corte religioso, es de orden liberal, donde se promueve en todos los estudiantes
el uso de la razón y el desarrollo de competencias para el alcanzar el pleno desarrollo de la personalidad y la
cual se nutre de la diversidad, sin embargo, en gran parte, los estudiantes colombianos no conocen los alcances
de su potencial ni reconocen el valor intrínseco en los demás y por ende, no encuentran un pleno desarrollo en
casi ninguna de las áreas más significativas del desarrollo humano. La evidencia final de esto, se encuentra en
las alarmantes y tristes tasas de desempleo, pobreza e indigencia, analfabetismo, violencia intrafamiliar y en
entornos educativos, desplazamiento forzado, deserción escolar, embarazos adolescentes, menores y mayores de
edad con problemas de abuso y dependencia de sustancias psicoactivas, entre otras, que padece nuestro país. Y
aunque es claro que la educación o mejor dicho, la mala o la falta de educación, no es el único factor
responsable de la situación nacional, si considero que uno de los más importantes.

Por otro lado, encuentro gratificante descubrir que desde la antigua Grecia se hizo evidente que la
educación debe tener como fin principal el desarrollo de hombres y mujeres libres que en consecuencia, por
medio del adecuado uso de esa libertad van a encontrar la felicidad. Es claro que la verdadera libertad está en la
capacidad para optar entre lo bueno y lo óptimo y por lo tanto en la práctica de las virtudes. En este sentido,
inclinarse por el mal no es congruente con el uso de la libertad puesto que los actos deliberadamente malos no
pueden ser producto de un verdadero proceso crítico-racional y auto reflexivo o introspectivo. Estos provienen
sólo del mal uso de la libertad es decir, del libertinaje. Sin embargo a pesar de tener esta conciencia, es
frustrante ver el poco avance logrado en este aspecto en nuestro país. Es sobre todo desilusionante, porque se
tiene el conocimiento, la capacidad y las ganas. Adicionalmente, en mi consideración, lo que le da una nota más
decepcionante a este asunto, es que aunque con buenas intenciones abandonamos el pensamiento cerrado y poco
crítico de algunas posturas conservadoras, para adoptar un ideal liberal, pero la misma idiosincrasia colombiana
nos deja a mitad de camino y no llegamos a ser ni lo uno ni lo otro.

Por todo lo anterior, sostengo que la educación nacional no tiene visión, carácter ni personalidad propia y
por ende es congruente que esté plagada no sólo de problemas de gestión y de calidad, sino también de criterios
y justificaciones relativistas, que además de no aportar al desarrollo integral del ser humano, terminan por
torpedear los pocos avances que se hacen.

Evidentemente, el reto está en transformar la educación de forma que haya una misión y una visión
definida sobre lo que se quiere y que se pongan los medios para que tanto las instituciones educativas públicas y
privadas, religiosas y seculares entren en sintonía con una educación activa, abierta, adaptada al contexto y
pluralista.