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Requerimientos nutricionales

Las necesidades energéticas se sitúan en torno a las 90kcal/kg/día


aproximadamente 1800 kcal/día

La distribución porcentual de la energía entre los distintos principios


inmediatos debe ser la siguiente:

• Proteínas: 10-15%
• Hidratos de carbono: 50-60 %
• Grasas: 25-35%

La distribución energética entre las diferentes comidas debe ser:

• Desayuno: 25%
• Comida: 30 %
• Merienda; 15%
• Cena: 30 %

Normas básicas para la elaboración de la dieta

Para la planificación de una dieta a estas edades es preciso tener en


cuenta:

• Dar las calorías necesarias para cubrir los requerimientos


individuales.
• Conseguir el equilibrio y proporción entre los distintos
principios: H.C. Grasas y proteínas
• La distribución de las comidas a lo largo del día debería ser: 3
comidas grandes y 2 pequeñas intermedias.
• Las grasas animales y vegetales deben guardar también una
adecuada proporción, sin olvidar un aporte importante
• de grasa no visible.
• Debe existir un equilibrio entre proteínas animales y vegetales.
• El aporte hidrocarbonado debe ser preferentemente en forma
de moléculas complejas (almidones), teniendo en cuenta la
fibra alimentaria.
• Incluir importantes cantidades de frutas y verduras que
proporcionan las vitaminas y minerales necesarios
• Consumir una dieta variada
• Valorara gustos, costumbres, condicionamientos sociales y
económicos.

La mayoría de los niños no desayuna en casa. La leche es un alimento


fundamental durante todo el periodo de crecimiento. Se aconseja que
en el colegio se ofrezca un postre lácteo después de la fruta y una
merienda a base de leche, así como la adicción de leche en
preparaciones culinarias.
La estructura de una comida convencional a estas edades se
compone de:

Un plato básico: generalmente a base de arroz, legumbres, pasta,


verduras, en que puede añadirse para completar, carne, derivados,
pescado, huevos, etc. El valor dominante de este primer plato es el
aporte energético y cubre todas las necesidades cuantitativas del
niño. Es importante acostumbrar a los niños a tomarlo porque las
necesidades energéticas son las primeras que deben cubrirse si se
quiere que los elementos plásticos portadores de proteinas cumplan
en el organismo la función de formar tejidos y favorecer el
crecimiento. Si esto no se tiene en cuenta, el organismo utilizará las
proteinas para resolver sus necesidades energéticas y se hará una
alimentación desequilibrada.

El segundo plato: a base de carne, derivados carnicos, pescado o


huevos. Estos alimentos son intercambiables y deben aparecer en
cantidades moderadas (el hambre no debe saciarse a base de
proteinas). Pueden acompañarse de una guarnición de ensaladas u
hortalizas. La patata frita es del gusto de los escolares, pero no puede
ser la única guarnición.

Postre: debe ser una fruta completándose con un producto lácteo.

ALIMENTOS QUE PUEDEN SUSTITUIRSE ENTRE SI:

• Carnes y derivados carnicos: vísceras, huevos pescados en


porciones equivalentes, calculando el desperdicio de las
diferentes especies.
• Legumbres entre sí
• Pastas, arroz y patatas
• Verduras y hortalizas
• Ensaladas.
• Productos lácteos: leche, batidos, yogur, helado.
• Postres dulces: natillas, cremas, flan, etc.
Existen alimentos que predisponen mejor que otros a la producción de caries.

Las caries dentales constituyen una de las enfermedades crónicas más frecuentes que
afectan a la raza humana. Diversos factores predisponen al individuo a adquirir caries,
entre ellos, la calidad de la dieta es uno de los fundamentales, por ejemplo una dieta rica
en hidratos de carbono facilitará la formación de la placa bacteriana.

En general, existe un acuerdo entre los antropólogos en que los procesos de refinación
de los alimentos que se produjeron a partir del siglo XVIII provocaron un gran
incremento de la incidencia de caries. Esta relación directa entre el consumo de
alimentos refinados y la aparición de caries también ha podido ser evaluada en períodos
en los que la disponibilidad de alimentos disminuyó. Pocos años después que terminara
la guerra y cuando se eliminaron las restricciones alimentarias, se recuperaron los altos
niveles de incidencia de caries.

Por último hay que tener en cuenta que el consumo de azúcar ha aumentado
considerablemente. En el siglo XII la ingesta diaria de azúcar era de 12 gramos mientras
que en la actualidad se eleva a más de 100 gramos según los países.

Características que hacen que los alimentos sean cariogénicos:

1. Propiedades físicas:

- Adhesividad. Cuanto más adhesivo sea el alimento, mayor tiempo permanecerá unido
a la pieza dentaria. Es el caso de los chicles, gominolas, turrones.

- Consistencia. Un alimento duro y fibroso como la manzana, la zanahoria… ejercerá


una acción detergente sobre la pieza. Los blandos tienen tendencia a adherirse (galletas,
chocolate…)

-Tamaño de la partícula. Los formados por particulas pequeñas tienen mayor


probabilidad de quedar retenidos en surcos y fisuras.

2. Ocasión en que se consume el alimento

La cariogenicidad de un alimento es mayor al ser comido entre las comidas que cuando
se ingiere durante ellas. El motivo es que durante las comidas se produce una mayor
salivación y lo variado de la alimentación obliga a un aumento de los movimientos
musculares de mejillas, labios y lengua, con lo que se acelera la eliminación de
residuos.

3. Frecuencia

Mientras más veces al día se esté ingeriendo alimentos ricos en hidratos de carbono,
mayor será el potencial cariogénico (que provoca caries) de éstos. Por otra parte, existen
alimentos que presentan un efecto inhibitorio sobre los procesos cariogénicos. Los
principales son:

-Flúor. Bien en los alimentos o administrado en forma tópica.


-Calcio y fósforo. Evitan a desmineralización del diente.

-Hierro. Estudios realizados en animales han demostrado su efecto sobre el proceso


cariogénico.

-Proteínas. Una dieta pobre en proteínas aumenta el riesgo de desarrollar caries.

-Grasas. Forman una película protectora sobre los dientes.

DIETA CARIOGÉNICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

La dieta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la caries dental.


Aunque no existe una relación directa entre malnutrición proteico–calórica y la caries,
el déficit de vitaminas (A, D), calcio y fósforo puede ocasionar alteraciones en el
desarrollo dentario y retraso en la erupción.

Sin embargo, son muchos los estudios epidemiológicos que correlacionan el


consumo de azúcar con la prevalencia de caries y en los que se demuestra una clara
asociación entre frecuencia de consumo y la ingesta entre comidas de ciertos tipos de
alimentos y caries .Por otra parte son varias las características de los alimentos que
pueden influir en el potencial cariogénico de estos: concentración de sacarosa,
consistencia, aclaración oral, combinación de alimentos, secuencia y frecuencia de
ingestión y pH de los alimentos.

Ahora bien la frecuencia en la ingesta de alimentos cariogénicos sobretodo entre


comidas tiene una fuerte relación con el riesgo de caries, pues favorece cambios en el
pH y alarga el tiempo de aclaramiento oral lo que incrementa la probabilidad de
desmineralización del esmalte. Los alimentos con un alto contenido en almidón (pan,
cereales, patatas) pueden incrementar la producción de ácidos y es más lenta su
eliminación de la cavidad oral.

Puesto que la dieta es un factor determinante en el desarrollo de la caries es preciso dar


una información adecuada a los pacientes. Además no hay que olvidar que un
incremento en azucares no solo supondrá un mayor riesgo de caries sino también un
riesgo incrementado a padecer obesidad, y así una mayor predisposición en adultos a
sufrir enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares (hipertensión,
colesterol), las respiratorias (apnea, asma), ortopédicas (fracturas) y hepáticas .

Los estudios epidemiológicos demuestran que la leche humana y la lactancia


materna en los niños favorecen el desarrollo físico y nutricional y supone unas ventajas
psicológicas, sociales, económicas y ambientales, mientras que disminuye
significativamente el riesgo de padecer un importante número de enfermedades crónicas
y agudas. Así, la lactancia materna y como tal la leche materna por sí sola, no resulta
cariogénica.

Sin embargo, diversos estudios han demostrado que, la leche materna en


combinación con otros carbohidratos o administrada con un alta frecuencia por la noche
o a demanda del niño, se asocia a caries tempranas en el niño. Caries que se desarrollan
tan pronto el diente hace erupción, en superficies lisas, que progresan rápidamente hasta
tener un impacto ampliamente destructivo en la dentición. Por el mismo motivo se hace
necesario evitar el uso frecuente del biberón con zumos o hidratos de carbono. Puede
usarse con agua, por ejemplo, utilizándolo como elemento tranquilizador mas que
nutritivo.

En el caso de los adolecentes es aconsejable evitar comer entre comidas o limitar


el consumo de azúcares a las horas de las comidas, donde el flujo salivar es mayor y
permite un rápido aclaramiento oral. Este periodo de aclaramiento dependerá de la
consistencia de los alimentos y la solubilidad de las partículas, además de características
individuales como la masticación, cantidad y características de la saliva. Es, pues muy
importante una baja frecuencia en la ingesta de carbohidratos.

Por otra parte, existen diferentes alimentos que pueden tener efectos
cariostáticos. En estudios con animales han observado que comidas con alto contenido
en grasas, proteínas, calcio y flúor pueden proteger contra la caries. Las grasas cubren el
diente, reduciendo la retención de los azucares y la placa, además pueden tener efectos
tóxicos sobre las bacterias. Las proteínas incrementan la capacidad tampón de la saliva
y tienen efecto protector sobre el esmalte. Conjuntamente las grasas y proteínas elevan
el pH tras la ingesta de carbohidratos. Otro tipo de alimentos serían aquellos que a
través de su masticación estimulan el flujo salival y, de esta forma, se tampona el pH
ácido y se favorece la remineralización del esmalte.

También, es importante reducir el consumo frecuente de bebidas azucaradas


pues supone un factor particular asociado al desarrollo de caries en los dientes.

En conclusión, se hace necesario implantar sistemas para la promoción de la


salud siendo clave la educación alimenticia, no sólo con programas específicos referidos
al ámbito dental, sino que resultan más interesantes las estrategias de colaboración con
otras especialidades mejorando en general la salud del individuo teniendo en cuenta que
el tipo de dieta es predisponente para sufrir de caries.