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Psicoanálisis y los cuentos de hadas

( Bruno Bettelheim )

Bettelheim dice que nuestra necesidad más urgente es la de encontrar un significado a


nuestras vidas. Y dice que la tarea más importante en la educación de los niños es la
de ayudarles a que encuentren sentido en la vida.
Como educador y terapeuta de niños gravemente perturbados, Bettelheim dice que su
principal tarea es la de restablecer el sentido en la vida de estos niños.
Y dice que cuando los niños son pequeños la literatura brinda gran ayuda y que no
hay nada que satisfaga tanto al niño como los cuentos de hadas.

Al hacer referencia a los problemas humanos universales, especialmente a aquellos que


preocupan a la mente del niño, estas historias hablan a su pequeño Yo en formación
y estimulan de este modo su desarrollo. Y al mismo tiempo, liberan también al
Preconsciente y al Inconsciente de sus pulsiones.
Bettelheim dice que estas historias, en un nivel más profundo que cualquier otro
material de lectura, tienen un gran efecto porque comienzan justamente allí donde se
encuentra el niño, en su ser psicológico y emocional.

El psicoanálisis se creó para que los hombres fueran capaces de aceptar la naturaleza
problemática de la vida sin ser vencidos por ella o sin ceder a la evasión. Freud afirmó
que el hombre sólo logra extraer sentido a su existencia luchando valientemente
contra lo que parecen abrumadoras fuerzas superiores. Y este es precisamente el
mensaje que los cuentos de hadas transmiten a los niños: que la lucha contra las
dificultades de la vida es inevitable; pero si uno no huye y opta por enfrentarse a
las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los
obstáculos alzándose, al fin, victorioso.

Los cuentos de hadas suelen plantear de modo simple un problema existencial.


Y se toman muy en serio estos problemas existenciales y hacen hincapié en ellos
directamente. Dichas historias ofrecen soluciones que están al alcance del nivel de
comprensión del niño.

El niño no se identifica con el héroe bueno por su bondad; sino porque la condición
de héroe le atrae profunda y positivamente: para el niño la pregunta no es “¿quiero ser
bueno?”, sino “¿a quién me quiero parecer?”. Y decide esto al proyectarse a sí mismo
nada menos que en uno de los protagonistas (héroe). Si este personaje fantástico
resulta ser una persona buena, entonces el niño decide que también quiere ser
bueno.

Como en todas las grandes artes, el significado más profundo de este tipo de cuentos
será distinto para cada persona, e incluso para la misma persona en diferentes momentos
de su vida.

El que un cuento sea más importante que otro para un niño determinado y a una edad
determinada, depende totalmente de su estadio de desarrollo psicológico y de los
problemas más acuciantes en ese momento.