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FACTORES QUE INCIDEN EN LA FORMACION DE LA

PERSONALIDAD EN LA ADOLESCENCIA.-

La adolescencia:

Adolescencia es un concepto moderno, fue definida como una fase

específica en el ciclo de la vida humana a partir de la segunda mitad del

siglo XIX, estando ligado a los cambios económicos, culturales, al

desarrollo industrial, educacional y al papel de la mujer también al

enfoque de genero en correspondencia con la significación que este

grupo tiene para el proceso económico-social.

La adolescencia es una etapa entre la niñez y la edad adulta que

se inicia por los cambios puberales y se caracteriza por profundas

transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, muchas de ellas

generadoras de crisis, conflictos y contradicciones .No es solamente un

periodo de adaptación a los cambios corporales, sino también una fase de

grandes determinaciones hacia una mayor independencia psicológica y

social.

La Organización Mundial de la Salud define la adolescencia como

“la etapa que transcurre entre los 10 y 19 años, considerándose dos

fases, la adolescencia temprana 10 a 14 años y la adolescencia tardía 15

a 19 años”.

Paralelamente con este tenemos también la juventud que comprende el

periodo entre 15 y 24 años de edad, es una categoría psicológica que


coincide con la etapa post-puberal de la adolescencia, ligada a los

procesos de interacción social, de definición de identidad y a la toma de

responsabilidad, es por ello que la condición de juventud no es uniforme,

varia de acuerdo al grupo social que se considere.

Es en esta etapa cuando, salvo alguna fuerte influencia posterior,

queda ya formado el carácter y fijada la personalidad. El muchacho se

hace colérico, flemático, sanguíneo, como temperamento dominante para

siempre. La adolescencia es una época de inseguridad personal.

Los cambios de este período, el anhelo, convertido a veces en verdadera

obsesión, por construirse su mundo, llevan al adolescente a experimentar

una fuerte inseguridad e incertidumbre ante el futuro de la que quiere salir

por sí solo. Sin embargo, es cuando más afecto necesita. Es el momento

en que las adolescentes se pasan mucho tiempo solas llorando o huyen

absolutamente de la soledad. Las reacciones pueden ser contradictorias,

pero siempre son objetivamente exageradas. Igual sucede con los

muchachos, que se hacen extrovertidos o introvertidos de forma

exagerada, poco equilibrada. En los dos sexos aparece muy fuerte la

búsqueda de afectos, de amistades íntimas y completas que compartan

con ellos lo que no son capaces de decir a otros, precisamente por su

inseguridad, porque se imaginan una reacción negativa.

Independientemente de las influencias sociales, culturales y étnicas la

adolescencia se caracteriza por los siguientes eventos:


En cuanto a su desarrollo físico:

• Crecimiento corporal dado por aumento de peso, estatura y

cambio de las formas y dimensiones corporales .Al momento de

mayor velocidad de crecimiento se denomina estirón puberal.

• Aumento de la masa y de la fuerza muscular, más marcado en el

varón

• Aumento de la capacidad de transportación de oxigeno,

incremento de los mecanismos amortiguadores de la sangre,

maduración de los pulmones y el corazón, dando por resultado un

mayor rendimiento y recuperación más rápida frente al ejercicio

físico.

• Al incrementarse la velocidad del crecimiento se cambian las

formas y dimensiones corporales, esto no ocurre de manera

armónica, por lo que es común que se presenten trastornos como

son: torpeza motora, falta de coordinación, fatiga, trastornos del

sueño, lo que a su vez puede ocasionar trastornos emocionales y

conductuales de manera transitoria.

• Desarrollo sexual caracterizado por la maduración de los órganos

sexuales, aparición de caracteres sexuales secundarios y se inicia

la capacidad reproductiva.

En el aspecto psicológicos los cambios se manifiestan

fundamentalmente por:

• Búsqueda de sí mismos, de su identidad.


• Necesidad de independencia

• Tendencia grupal.

• Evolución del pensamiento concreto al abstracto.

• Manifestaciones y conductas sexuales con desarrollo

de la identidad sexual

• Contradicciones en las manifestaciones de su conducta

y fluctuaciones del estado anímico

• Relación conflictiva con los padres

• Actitud social reivindicativa, se hacen más analíticos,

formulan hipótesis, corrigen falsos preceptos,

consideran alternativas y llegan a conclusiones propias.

• La elección de una ocupación y la necesidad de

adiestramiento y capacitación para su desempeño

• Necesidad de formulación y respuesta para un proyecto

de vida.

Con lo anteriormente referido vemos como los adolescentes están

expuestos a riesgos que no es más que la probabilidad de que

acontezca un hecho indeseado que afecta a la salud de un individuo o de

un grupo .Los principales factores de riesgo son:

• Conductas de riesgo

• Familias disfuncionales

• Deserción escolar

• Accidentes
• Consumo de alcohol y drogas

• Enfermedades de transmisión sexual asociadas a practicas

riesgosas

• Embarazo

• Desigualdad de oportunidades en términos de acceso a los

sistemas de salud, educación ,trabajo ,empleo del tiempo libre y

bienestar social

• Condiciones ambientales insalubres, marginales y poco seguras.

Estos factores tienen una característica fundamental y es la interrelación

marcada entre ellos, en un adolescente pueden coincidir 2 o 3 a la vez,

por lo que el conocimiento de estos conceptos y de los factores de riesgo

ha dado prioridad a las acciones de promoción y prevención de salud,

unido a la necesidad de atención de los adolescentes y jóvenes dentro de

la fuerza productiva y social.

Pero no todo es negativo, existen también los factores protectores de la

salud que son determinadas circunstancias, características y atributos que

faciliten el logro de la salud y en el caso de los adolescentes su calidad de

vida, desarrollo y bienestar social; se pueden clasificar en externos: una

familia extensa, apoyo de un adulto significativo, integración social y

laboral; los internos son: autoestima, seguridad en sí mismo, facilidad

para comunicarse, empatía. Estos factores son susceptibles de

modificarse y no ocurren necesariamente de manera espontánea o al azar

Los factores protectores son:


• Estructura y dinámica familiar que satisface los procesos físicos y

funciones de la familia.

• Políticas sociales con objetivos dirigidos a la atención de la niñez

y la adolescencia con acciones específicas que permiten la salud

integral, el desarrollo y el bienestar social.

• Desarrollo de medio ambiente saludables y seguros para ambos

sexos.

• Promoción del auto -cuidado en los dos sexos en relación con la

salud reproductiva.

• Autoestima y sentido de pertenencia familiar y social.

• Posibilidades de elaborar proyectos de vida asequibles en

congruencia con la escala de valores sociales morales

apropiados.

• Promoción de mecanismos que permitan la identificación y

refuerzo de la defensa endógenas frente a situaciones

traumáticas y de estrés conociendo la capacidad de recuperación

ante condiciones adversas que poseen los niños y adolescentes.

Sí se desea alcanzar un futuro saludable se hace imprescindible el

desarrollo de los factores protectores, empeño en el cual es fundamental

el papel de los adultos y de acciones colectivas de promoción y

prevención de salud para otorgarle a este grupo una participación social

más activa y protagónica, es decir abrirle el espacio como verdaderos

actores sociales, creativos y productivos.


La familia como unidad social primaria ocupa un papel fundamental en la

comprensión del adolescente, a pesar de que la llegada de hijos a la

adolescencia se caracteriza por una crisis transitoria, el apoyo de esta es

fundamental aún en situaciones donde no se compartan los mismos

puntos de vista, ya que se debe recordar que este adolescente esta

sometido a varias tensiones.

Las características de la familia en las últimas décadas ha sufrido

cambios importantes que están dados esencialmente por la pérdida de la

organización patriarcal y un mayor papel de la mujer como centro de

esta ,disminución del número de sus miembros ,menor duración de los

matrimonios ,e incremento de las familias monoparentales ,esto unido a

que algunas de las funciones que eran de la familia han pasado al estado

y a la comunidad .Esto condiciona cambios en su organización y

dinámica para dar solución a sus funciones básicas, la familia constituye

un sistema de abasto, en términos de ciclo vital y satisfacción de las

necesidades económicas, sociales puede llevar a las nuevas

generaciones a desempeñarse satisfactoriamente como adultos.

Le corresponde por tanto a la familia garantizar la alimentación,

protección, seguridad, higiene, descanso y recreación del adolescente

como miembro de esta.

Aspectos del desarrollo del adolescente:

La etapa de la adolescencia, como ya se dijo, es fundamentalmente de

cambios a todo nivel; social, intelectual, físico. etc.; todos estos cambios y
la forma como ocurren van a influenciar la manera como el joven moldea

su personalidad.

Uno de los aspectos mas relevantes es el cambio a nivel intelectual, o

desarrollo cognitivo.
EL DESARROLLO COGNITIVO EN EL ADOLESCENTE

Según la enciclopedia en línea Wikipedia, el desarrollo cognitivo o

cognoscitivo se centra en los procesos de pensamiento y en la conducta

que refleja estos procesos. Es la base de una de las cinco perspectivas

del desarrollo humano aceptadas mayoritariamente (las otras 4 son la

perspectiva psicoanalítica, la perspectiva del aprendizaje, la perspectiva

evolutiva / socio biológica y la perspectiva contextual). El proceso

cognoscitivo es la relación que existe entre el sujeto que conoce y el

objeto que será conocido y que generalmente se inicia cuando este logra

realizar una representación interna del fenómeno convertido en objeto del

conocimiento. El desarrollo cognitivo es el producto de los esfuerzos del

niño por comprender y actuar en su mundo. Se inicia con una capacidad

innata de adaptación al ambiente. Consta de una serie de etapas que

representan los patrones universales del desarrollo. En cada etapa la

mente del niño desarrolla una nueva forma de operar. Este desarrollo

gradual sucede por medio de tres principios interrelacionados: la

organización, la adaptación y el equilibrio.

Los padres de adolescentes observan a diario cómo ha cambiado la

forma y la capacidad de pensar de sus hijos. Esa manera de analizar y de

ver la realidad les permite dialogar entre sí y vivir y entender cada

momento de una manera más cercana. Los padres deben saber que

desempeñan un papel decisivo en la madurez intelectual de sus hijos. En


la aparición y el desarrollo del pensamiento formal influye de manera

capital el ambiente que les rodea.

Ahora bien debemos primero entender que es el pensamiento formal,

Piaget, cree que el adolescente construye sus propias formas de pensar

basándose en su propio nivel de maduración y en sus experiencias

reales. Hoy día sabemos que el desarrollo se trata de una interacción, una

mutua influencia entre las posibilidades que ofrece el entorno y las

potencialidades del individuo.

El individuo proviene de un período que se apoya en objetos concretos. A

partir de los 12 años podemos afirmar que se reemplazan los objetos por

ideas o conceptos. El pensamiento formal es reversible, interno. El

adolescente es capaz de concebir hipótesis (pensar en abstracto) y

preparar experiencias mentales para comprobarlas. Formula definiciones,

elabora conceptos, resuelve problemas. El sujeto no es consciente del

proceso. Según lo anterior, el adolescente puede aplicar un razonamiento

deductivo indicando las consecuencias de determinadas acciones

realizadas sobre la realidad. El uso del pensamiento hipotético-deductivo

constituye el núcleo del pensamiento científico dado que no sólo pueden

formular hipótesis que expliquen los hechos sino también son capaces de

comprobar el valor de cada una de las hipótesis que han trazado.

El pensamiento abstracto tiene un carácter preposicional (“si… entonces”)

que consiste en utilizar proposiciones verbales como medio ideal en el


que expresar las hipótesis y razonamientos, así como los resultados que

se obtienen.

Para pensar o razonar sobre hechos posibles, el trabajo intelectual no se

hace sólo con objetos reales, sino con representaciones de los mismos. El

medio de estas representaciones es el lenguaje que desempeña una

labor capital en el desarrollo de este pensamiento.

Se ha afirmado que el pensamiento abstracto se basa en esquemas

formales. A través de ellos, el adolescente representa su conocimiento

como resultado de la interacción de la nueva información con la propia

experiencia. El esquema es entendido como un proceso interno, no

necesariamente consciente y que descansa sobre la información ya

almacenada en nuestra mente. Es una unidad básica a través de la cual

representamos nuestro conocimiento. Los esquemas permiten la

predicción y así capacitan al individuo para anticiparse a aquellos

aspectos del ambiente que le son significativos, acomodándose a las

demandas del medio a la vez que integra información nueva.

El desarrollo del pensamiento formal en la adolescencia se produce de

una forma significativamente diferente al desarrollo físico.

Mientras que éste se produce de una forma progresiva, relativamente

rápida (tres o cuatro años) y en una secuencia semejante en la mayoría

de los individuos, el desarrollo intelectual tiene lugar con más lentitud

(siete u ocho años), en una progresión irregular y con notables diferencias

entre unos y otros.


De forma concreta, el adolescente, en el desarrollo intelectual y de forma

progresiva, adquiere la capacidad de:

• Valorar distintas posibles soluciones a un problema.

• Prever las consecuencias de actuaciones presentes.

• Adquirir capacidad crítica al ser capaz de relacionar realidades

concretas con reglas generales o abstractas.

• Podrá reflexionar sobre diferentes realidades posibles.

Las consecuencias de esta forma de pensar son claras: según va

dominando con eficacia estas nuevas capacidades, disfrutará de las

conversaciones con sus amigos sobre las realidades trascendentales de

la vida, hará uso de la crítica, al principio de manera muy tajante, y será

capaz de delimitar sus aspiraciones de futuro de una manera realista.

La adolescencia es la etapa que marca el comienzo del desarrollo de

procesos de pensamiento más complejos (también llamados operaciones

lógico-formales):

• La capacidad de razonar a partir de principios conocidos (construir

por uno mismo nuevas ideas o elaborar preguntas),

• La capacidad de considerar distintos puntos de vista según criterios

variables (comparar o debatir acerca de ideas u opiniones) y

• La capacidad de pensar acerca del proceso del pensamiento.

Estos cambios en el desarrollo cognitivo que ocurren durante la

adolescencia (12 a 18 años de edad) hacen que adolescente adquiera la

capacidad de pensar sistemáticamente acerca de todas las relaciones


lógicas implicadas en un problema. La transición desde el pensamiento

concreto hacia las operaciones lógico-formales se produce con el tiempo.

Cada adolescente elabora un punto de vista propio acerca del mundo. Es

posible que algunos apliquen las operaciones lógicas a la resolución de

las tareas escolares antes de poder aplicarlas a los dilemas de su vida

personal.

La presencia de cuestiones emocionales frecuentemente interfiere en la

capacidad que el adolescente tiene para pensar con mayor complejidad.

La habilidad para considerar posibilidades y hechos puede influir ya sea

de manera positiva o negativa en la toma de decisiones.

Veamos a través de ciertos indicadores, el progreso que implica la

transición desde un desarrollo cognitivo más simple a uno más complejo

de acuerdo a la edad cronológica que va transcurriendo en el

adolescente:

Adolescencia precoz (10 a 12 años):

Los pensamientos más complejos se dirigen hacia la toma de decisiones

personales en el colegio o el hogar, entre las que se encuentran las

siguientes:

• Comienza a cuestionar la autoridad y las normas de la sociedad.

• Empieza a formar y verbalizar sus propios pensamientos y puntos

de vista acerca de diversos temas generalmente relacionados con

su propia vida, como por ejemplo:

• cuáles son los mejores deportes para practicar.


• cuáles son los grupos más convenientes para incluirse.

• qué aspecto personal es atractivo o deseable.

• qué reglas establecidas por los padres deberían

cambiarse.

Adolescencia media (12 a 16 años):

El adolescente se vuelve más reflexivo y piensa en cuestiones más

filosóficas y futuristas como las siguientes:

• Cuestiona y analiza con mayor profundidad.

• Piensa acerca de su propio código ético y comienza a elaborarlo

(por ejemplo, "¿Qué creo yo que es lo correcto?").

• Piensa acerca de diferentes posibilidades y comienza a desarrollar

su propia identidad (por ejemplo, "¿Quién soy?").

• Piensa acerca de posibles metas para el futuro y comienza a

considerarlas sistemáticamente (por ejemplo, "¿Qué es lo que

quiero?").

• Piensa acerca de sus propios planes y comienza a elaborarlos.

• Comienza a pensar a largo plazo.

• El hecho de que el adolescente piensa sistemáticamente comienza

a influir en su relación con los demás.

Adolescencia tardía (16 a 18 años):

Los procesos de pensamiento complejos se utilizan para concentrarse en

conceptos menos egocéntricos y en la toma de decisiones, entre los que

se incluyen las siguientes:


• El adolescente piensa con mayor frecuencia acerca de conceptos

más globales como la justicia, la historia, la política y el patriotismo.

• Frecuentemente, desarrolla puntos de vista idealistas acerca de

temas o cuestiones específicas.

• Es posible que se involucre en debates y que no tolere puntos de

vista diferentes.

• Comienza a dirigir el pensamiento hacia la decisión de optar por

una carrera.

• Comienza a dirigir el pensamiento hacia el rol que desempeñará en

la sociedad como un adulto

Formación de la autoestima en el adolescente.

Esta es una de las etapas mas criticas en el desarrollo de todo ser

humano, y mas en el caso particular del adolescente, que se encuentra en

una etapa de confusión y duda absoluta; es por lo tanto indispensable

realizar la transición de la vida adolescente a la adulta procurando el

fortalecimiento de la autoestima del joven.

La autoestima, puede expresarse como el amor hacia uno mismo. La

formación y el correcto desarrollo de la autoestima tienen su origen en las

relaciones familiares, desde el mismo momento en que el niño se siente

amado, querido y respetado por sus padres. Los acontecimientos

positivos refuerzan la autoestima positiva y los fracasos activan la

negativa, y esto puede suceder de forma simultánea en la vida cotidiana.


La autoestima de los adolescentes se ve afectada positiva o

negativamente de acuerdo con los comportamientos que ven a su

alrededor: padres, profesores, parientes cercanos, amigos.

La familia, como primera fuente de transmisión de ideas y sentimientos,

va conformando la autoestima en los hijos de ambos sexos: al alentarlos a

correr los riesgos necesarios para alcanzar retribuciones, al favorecer la

progresiva independencia, con la capacidad de asumir responsabilidades

y evitar la crítica destructiva. También influyen el resto de familiares,

amigos, maestros y compañeros de clase, quienes contribuyen con estas

ideas y conceptos.

Todas estas influencias irán formando un sentimiento de auto aceptación

o auto rechazo. Los elogios, regaños, miradas, estímulos y castigos les

están transmitiendo mensajes positivos o negativos, según la forma o

intención con que se les transmitan. Estos mensajes serán portadores de

sentimientos de seguridad, aceptación, de cariño; o por el contrario, de

rechazo, inseguridad o de desánimo.

Acciones para desarrollar una mejor autoestima desde la familia:

• Elogiar y no ridiculizar. Celebrar sus éxitos de manera sincera, sin

exageraciones.

• Descubrir sus cualidades. Ayudarlos a sentirse especial y capaz en

sus habilidades y aceptar cambiar aquellas que no les benefician.

• Decirles cosas agradables de su persona. Darles ánimo.


• Orientar sobre su imagen corporal. Enseñar normas sobre higiene,

aspecto externo, etcétera. Explicar su importancia y necesidad en

las relaciones sociales con los demás.

• Ayudar a que toleren sus frustraciones. Transmitirles que no deben

desanimarse o deprimirse cuando alguna cosa que deseaban no la

consiguen.

• Hacerlos sentir orgullosos de sus logros. Que aprendan a valorar

sus éxitos personales.

• Ayudar a controlar sus emociones y sentimientos.

• Valorar sus opiniones. Respetar sus ideas y valorar sus

aportaciones para hacerlos sentir importantes.

• Comunicación constante. Base para una sana convivencia y

entendimiento.

• Evitar la sobreprotección. Prodigar cuidados sin excesos.

• Mostrar flexibilidad. Reglas adecuadas para cumplirlas.

• Conocer su ambiente. Que sus amigos tengan valores.

• Dedicarles tiempo. Aunque sea poco, con calidad.

• Ayudarles a proponerse metas. Definir objetivos para que logren lo

que quieren.

• Interesarse por su vida escolar. Prestar atención en tareas

escolares y animarlo a pensar positivamente.

• Fomentar la autonomía personal. Potenciar sus habilidades y

capacidad para cuidar de sí mismos.


La obtención de una valoración positiva de sí mismo le permite al

adolescente un desarrollo psicológico sano y armónico con su medio y en

relación con los demás.

Factores que influyen en la madurez intelectual.

Aunque el cerebro de un niño se haya desarrollado lo suficiente como

para permitirle entrar en la etapa del pensamiento formal, puede que

nunca lo logre si no recibe suficientes estímulos educativos y culturales.

En la adolescencia, no solo hay una maduración cerebral, sino que el

ambiente que rodea al adolescente también cambia, su ambiente social

es más amplio y ofrece más oportunidades para la experimentación.

Todos estos cambios son fundamentales para el desarrollo del

pensamiento. La interacción con los compañeros puede ayudar en este

desarrollo. Según las investigaciones realizadas en Estados Unidos, cerca

de la sexta parte de las personas, nunca alcanza la etapa de las

operaciones formales.

Características típicas del pensamiento de los adolescentes.

Encontrar fallas en las figuras de autoridad, las personas que una vez

reverenciaron caen de sus pedestales. Los adolescentes se hacen

conscientes de que sus padres no son tan sabios ni saben todas las

respuestas, ni tienen siempre razón. Al darse cuenta de eso, tienden a

decirlo alto y claro con frecuencia. Los padres que no se toman estas

críticas de modo personal, sino que las consideran como una etapa del
crecimiento y desarrollo de sus hijos, son capaces de responder a esos

comentarios sin ofenderse y reconocer que nadie es perfecto.

Tendencia a discutir.

A menudo, los adolescentes usan la discusión como un modo de practicar

nuevas habilidades para explorar los matices de un tema y presentar un

caso desde otros puntos de vista. Si los padres animan a sus hijos a

participar en debates acerca de sus principios, mientras evitan llevar la

discusión a título personal, pueden ayudar a sus hijos en su desarrollo sin

crear riñas familiares.

Indecisión.

Dado que los adolescentes acaban de hacerse conscientes de todas las

posibilidades que ofrece y podría ofrecer el mudo, tienen problemas para

decidirse incluso en las cosas más sencillas. Pueden plantearse diversas

opciones y medir las consecuencias de cada decisión durante horas,

incluso aunque se trate de temas poco importantes.

Hipocresía aparente.

A menudo, los adolescentes no reconocen la diferencia entre expresar un

ideal y buscarlo. Así, pueden usar la violencia en una marcha a favor de la

paz, o protestar contra la polución mientras arrojan basura a la calle. Aún

deben aprender que no basta con pensar sobre los valores, sino que

deben vivirse para lograr un cambio.


Autoconciencia.

La autoconciencia se relaciona con la tendencia a sentirse observados y

juzgados por los demás. Los adolescentes pueden ponerse en la mente

de otras personas e imaginar lo que piensan. Sin embargo, como tienen

problemas para distinguir entre lo que les interesa a ellos y lo que les

interesa a los demás, suponen que los demás piensan de ellos igual que

ellos mismos. Así, cuando un o una adolescente ve un grupo de chicos

riéndose, "sabe" que se están riendo de él o ella. Aunque este tipo de

autoconciencia se da también entre los adultos, en los adolescentes se da

de un modo más intenso y son mucho más sensibles a las críticas, de

modo que es importante que los padres se abstengan de ridiculizarlos o

criticarlos en público.

Centrarse en sí mismos.

Los adolescentes suelen creer que ellos son especiales, que su

experiencia es única y que no están sujetos a las mismas leyes que rigen

el mundo. Esto puede llevarlos a asumir conductas de riesgo, porque

piensan que nada malo va a pasarles a ellos. Por ejemplo, una

adolescente puede pensar que ella no va a quedarse embarazada, o que

no va a acabar enganchada a las drogas, aunque tenga comportamientos

de riesgo en ambos sentidos.

No obstante, hay que tener en cuenta que este "optimismo ingenuo"

puede darse en adultos en la misma medida. Es decir, cuando se les pide

que evalúen, por ejemplo, su riesgo de morir en un accidente de tráfico,


adolescentes y adultos pueden responder de manera similar. La

diferencia es que el adulto aplica este modo de pensar en la práctica

(siendo más prudente al volante, usando cinturón, etc.) y el adolescente

es más propenso a no hacerlo.


DESARROLLO MORAL EN LA ADOLESCENCIA

Según las etapas del desarrollo moral de Kohlberg, los adolescentes, al

igual que la mayoría de los adultos, suelen estar en un nivel en el cual

han interiorizado los estándares de los demás y se ajustan a las

convenciones sociales, piensan en términos de hacer lo correcto para

complacer a otros u obedecer la ley. Solamente un pequeño número de

personas parece alcanzar un nivel de maduración y desarrollo completo,

tanto en la adolescencia como en la edad adulta.

El ambiente que rodea a los adolescentes ejerce una influencia sobre su

desarrollo moral. La moralidad tiene al menos dos dimensiones: justicia

en relación con los derechos del individuo, y cuidado derivado de un

sentido de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás. La teoría

del Kohlberg se centra en la primera dimensión, la justicia, que parece ser

un punto de vista con una orientación más masculina.

La influencia de la familia en el desarrollo moral.

Los padres pueden ayudar a los adolescentes a alcanzar niveles más

altos de desarrollo moral si les dan la oportunidad de hablar, presentar e

interpretar dilemas morales y exponerlos ante personas con un desarrollo

moral ligeramente superior. Cuando se hace esto, los niños y

adolescentes que avanzan más son aquellos cuyos padres emplean el

humor y elogian las intervenciones de sus hijos, los escuchan, les

preguntan sus opiniones y les animan a participar de otras formas. Los


niños que menos avanzan son aquellos cuyos padres hacen un discurso

de sus propias opiniones o desafían las de sus hijos con preguntas o

contradicciones, haciendo que los adolescentes se pongan a la defensiva.

El desarrollo moral elevado parece depender de la capacidad de ser

consciente de la naturaleza relativa de los estándares morales; es decir,

la sociedad evoluciona hacia su propia definición de lo bueno y lo malo y

los valores de una cultura pueden ser diferentes a los de otra.


DESARROLLO SOCIAL Y DE LA PERSONALIDAD

Quizás la tarea más importante de la adolescencia consiste en la

búsqueda (o más bien la construcción) de la propia identidad; es decir, la

respuesta a la pregunta "quién soy en realidad". Los adolescentes

necesitan desarrollar sus propios valores, opiniones e intereses y no sólo

limitarse a repetir los de sus padres. Han de descubrir lo que pueden

hacer y sentirse orgullosos de sus logros. Desean sentirse amados y

respetados por lo que son, y para eso han de saber primero quienes son.

El niño logra su identidad mediante un proceso de identificación con los

demás, haciendo suyos los valores e ideas de otros. Los adolescentes, en

cambio, han de formar su propia identidad y ser ellos mismos. Uno de los

aspectos más importantes de esta búsqueda de identidad consiste en

decidir que profesión o carrera desean tener.

La confusión de la identidad típica de la adolescencia, los lleva a

agruparse entre ellos y a no tolerar bien las diferencias, como

mecanismos de defensa ante dicha confusión. A veces también muestran

su confusión actuando de maneras más infantiles e irresponsables para

evitar resolver conflictos o actuando de manera impulsiva y sin sentido.

La crisis de identidad

Los adolescentes pueden entrar en una etapa de crisis de identidad.

Durante esta etapa analizan sus opciones y buscan llegar a

comprometerse con algo en lo que puedan tener fe. Así, un adolescente


puede optar por entrar en una ONG, ir a la universidad, dar clases de

baile, hacerse vegetariano, etc. Con frecuencia, estos compromisos de

carácter ideológico o personal ayudan a formar la identidad y moldean la

vida en los años siguientes. El nivel de confianza que los adolescentes

tengan en sus compromisos influye en su capacidad para resolver sus

crisis de identidad.

De la crisis de identidad surge la fidelidad a algo, la lealtad, la constancia

o la fe y un sentido de pertenencia. No es raro que la crisis de la identidad

pueda durar hasta cerca de los 30 años.

Si bien durante la infancia es importante confiar en otros, sobre todo en

los padres, durante la adolescencia es importante confiar en uno mismo.

También transfieren su confianza de los padres a otras personas, como

amigos íntimos o parejas. El amor es parte del camino hacia la identidad.

Al compartir sus pensamientos y sentimientos con otra persona en quien

confía, el adolescente está explorando su identidad posible, y viéndola

reflejada en la otra persona, a través de la cual puede aclarar mejor quien

es. No obstante, la intimidad madura, que implica compromiso, sacrificio y

entrega, no se alcanza hasta haber logrado una identidad estable.

Relación con los padres

Un aspecto importante de la búsqueda de la identidad es la necesidad de

independizarse de los padres. Las relaciones con personas de su misma

edad se vuelve especialmente importante y los adolescentes dedican gran


parte de su tiempo libre a pasarlo con personas de su edad, con quienes

pueden identificarse y sentirse cómodos.

Aunque tiende a considerarse que los adolescentes suelen rebelarse

ante los padres, lo cierto es que el rechazo de los jóvenes hacia los

valores de los padres suele ser parcial, temporal o superficial, pues los

valores de los adolescentes tienden a permanecer más cerca de sus

padres de lo que suele creerse. Aunque pueden darse algunos conflictos,

la mayoría de los adolescentes tiene una relación positiva con sus padres,

comparte sus valores en temas importantes y valora su aprobación.

Los adolescentes se encuentran en un estado de tensión constante

debido a la necesidad de independizarse de sus padres y su dependencia

de ellos. Y los padres suelen vivir un conflicto similar, pues desean que

sus hijos se independicen al tiempo que desean conservarlos

dependientes. Como resultado, pueden darles a sus hijos mensajes

dobles, pues dicen una cosa pero comunican la opuesta con sus

acciones.

En la mayoría de los adolescentes, los conflictos con los padres suelen

estar relacionados con temas de la vida cotidiana, como las tareas

domésticas, los estudios, los horarios, las amistades, etc. Al final de la

adolescencia, el conflicto es más probable cuando se trata de temas

relacionados con el consumo de alcohol o la sexualidad. Por lo general, la

discordia aumenta a comienzos de la adolescencia, se estabiliza hacia la


mitad de esta etapa y disminuye después de que el adolescente ha

alcanzado los 18 años.

Los padres han de encontrar el equilibro entre dar a sus hijos suficiente

independencia y protegerlos de su inmadurez. Si la independencia

emocional de la familia se da demasiado pronto puede tener

consecuencias negativas, como aislamiento del adolescente, influencia de

compañeros negativos, comportamiento insano, consumo de drogas o

actividad sexual prematura. No obstante, es importante que los padres

permitan a sus hijos asumir algunos riesgos. Emprender alguna actividad

nueva, enfrentar un nuevo desafío, hacer nuevos amigos, aprender

alguna habilidad difícil o resistir la presión de los compañeros son retos

que llevan al crecimiento.

El tipo de paternidad que parece aportar el mejor equilibrio es la

democrática, pues ofrece aceptación y calidez, capacidad para actuar

según normas y valores, deseo de escuchar, explicar y negociar, otorgar

autonomía psicológica y animar a los hijos a formar sus propias opiniones.

Los padres democráticos ejercen control sobre su hijo o hija pero no

sobre su sentido de sí mismo o identidad. Conceder autonomía

psicológica ayuda a los hijos a ser más responsables; la calidez en la

relación ayuda a fortalecer la autoestima y las habilidades sociales, y el

control del comportamiento les ayuda a controlar el comportamiento

impulsivo típico de la adolescencia.


Los padres democráticos explican sus razones a sus hijos. De este modo

reconocen que los adolescentes pueden evaluar las situaciones de

manera inteligente. Cuanto más fuerte sea el interés de los padres en la

vida de sus hijos, más probable es que estos logren metas más altas.

El futuro profesional

Uno de los dilemas de la adolescencia consiste en decidir qué hacer una

vez finalizados los estudios. ¿Estudiar una carrera? Si es así, ¿qué

carrera? ¿Buscar un trabajo? ¿Formación profesional? Estas son

preguntas típicas en la adolescencia para las que muchos no han

encontrado una respuesta clara.

Al planear un futuro profesional, los niños y adolescentes atraviesan tres

etapas: el periodo de fantasía, el periodo de ensayo y el periodo realista.

El periodo de fantasía se da en los años de escuela elemental y las

opciones que tienen en cuenta son activas y emocionantes, más que

realistas. Cerca de la pubertad entran en el periodo de ensayo; en este

periodo hacen un esfuerzo mayor y más realista para tratar de que sus

opciones estén más de acuerdo con sus capacidades y valores. Al final de

la escuela secundaria están ya en el periodo realista y planean la

educación necesaria para alcanzar sus metas.

La falta de información puede ser un obstáculo a la hora de elegir un

futuro profesional. La mayoría de los adolescentes sólo conocen un

número muy limitado de las ocupaciones existentes; en muchos casos,

aunque conozcan la existencia de una profesión determinada, no saben


qué tipo de tareas realiza una persona que se dedique a eso, o pueden no

saber qué tipo de educación necesitan tener para realizar un trabajo

determinado. Muchos jóvenes desconocen el mercado laboral y cómo

pueden adaptarse a él, de modo que avanzan con grandes dificultades.

Muchos no aprenden las destrezas que necesitan para llegar a una buena

posición; otros toman trabajos por debajo de sus capacidades, otros no

encuentran trabajo.

El estímulo de los padres y su apoyo financiero constituyen una influencia

importante en las aspiraciones y el logro de sus hijos. Si los padres no

estimulan a sus hijos a buscar una mejor educación y no les ayudan

económicamente para poder ir a la universidad, la situación se hace más

difícil para ellos, incluso aunque consigan becas.


EL DIVORCIO. ¿CÓMO AFECTA AL ADOLESCENTE?

Mas allá de los cambios físicos e intelectuales que pueda experimentar el

adolescente, existen cambios que pueden ocurrir en su entorno que

pusiesen afectar el desarrollo de su personalidad, uno de esos cambios

puede ser la separación de sus padres, y como esta puede tocar la vida

del joven en formación.

Para los niños en las etapas de pubertad o adolescencia, el divorcio de

sus padres va a suponer un punto de inflexión en sus vidas,

independientemente de si se produjo hace años o está sucediendo ahora

mismo. Hoy en día, casi la mayoría de los matrimonios terminan

divorciándose. Puede parecer duro, pero es posible superar un divorcio y

llevar una vida familiar feliz a pesar de los cambios que este trae consigo.

Después de todo, las parejas se divorcian una de la otra, no de sus hijos.

La pregunta mas frecuente de los adolescentes en esta situación es ¿Por

qué se van a divorciar mis padres?

Es habitual que los adolescentes piensen que el divorcio de sus padres es

en cierto modo por su culpa, pero no hay nada más lejos de la realidad.

Algunos adolescentes se preguntan si podrían haber ayudado a evitar la

ruptura. Otros desearían haber podido evitar discusiones colaborando

más con su familia. Pero la separación y el divorcio son el resultado de los

problemas que surgen en la pareja, no de los problemas que los padres

tienen con los hijos. Es posible que, si los se están divorciando se


experimenten una variedad de sentimientos y que las emociones cambien

con frecuencia. Es posible estar enfadado, decepcionado o triste. Es

posible que el hijo en cuestión se sienta protector hacia uno de los

progenitores o que culpe a uno de ellos de la situación. Tal vez se sienta

abandonado, preocupado, culpable o tenga miedo. También se puede

sentirte aliviado. Estos sentimientos son normales, y le puede ayudar

hablar ello con un adulto o un amigo de confianza.

Luego aparecen los temores de cómo les cambiara la vida después del

divorcio. No hay duda de que el divorcio afectará a la vida diaria.

Dependiendo de la situación particular, es posible que tenga que

adaptarse a muchos cambios. Por ejemplo, es posible que tenga que

cambiar de ciudad y de centro de estudios, que pasar tiempo con tus

padres por separado y hacer frente a los sentimientos desagradables que

existan en la pareja. La situación económica de los padres también puede

verse afectada. Es posible que un progenitor que no trabajaba mientras

estaba casado tenga que buscar trabajo para poder pagar las cuentas de

la casa. El divorcio trae consigo gastos como: honorarios de los abogados

hasta el costo del traslado a una nueva casa. Es posible que una familia

en esta situación no pueda permitirse todas las cosas a las que estaba

acostumbrada antes del divorcio. Algunos adolescentes tienen que viajar

entre los lugares de residencia de sus padres, y eso puede plantearles

algunos problemas, tanto desde el punto de vista social como desde el

estrictamente práctico. Tal vez te resulte complicado al principio pero, con


el tiempo, pasara a ser una rutina que funcionará.

Ahora bien, hay cosas que los padres pueden hacer para que la

separación sea lo menos traumática posible para los hijos adolescentes,

como por ejemplo, intentar que reine la paz, hacer frente a un divorcio

resulta más fácil si los padres se llevan bien. Es especialmente duro para

los adolescentes ver que sus padres discuten y se pelean continuamente

o actúan con resentimiento entre sí. Ante esta situación el hijo debe

pedirles a sus padres que hagan lo posible por dar una tregua a las

peleas y a las cosas desagradables que dicen el uno sobre el otro.

Independientemente de los problemas a los que se haya tenido que

enfrentar una pareja, en calidad de padres, deben enfocar la cuestión de

las visitas de forma pacífica para minimizar el estrés que pueden

experimentar los hijos, también es importante evitar juzgar al muchacho

porque se identifica mas con uno de los padres. Cuando a los padres les

cuesta dejar de lado el resentimiento, o si están deprimidos por los

cambios que va a comportar el divorcio, pueden pedir ayuda a un

psicólogo o terapeuta especializado en trabajar con personas que se

están divorciando. Esto puede ayudarles a superar la tristeza del divorcio,

a encontrar la felicidad personal y a aliviar el peso que pudiera recaer

sobre los hijos. En ocasiones, durante el divorcio los padres están tan

metidos en sus propios problemas que puede parecer que la vida del

joven está en suspenso. Además de centrarse en los planes y sueños,

debe seguir participando en todas las actividades que practica


habitualmente. Cuando hay muchos cambios en casa, realmente ayuda

seguir manteniendo algunas rutinas fuera de casa, como las actividades

escolares y con los amigos. Siempre habrá altibajos en el proceso, pero

los adolescentes pueden afrontar con éxito el divorcio sus padres y los

cambios que este comporta. Incluso es posible descubrir

inesperadamente cosas positivas. Muchos adolescentes acaban

descubriendo que, en el fondo, sus padres son más felices después de

divorciarse, y/o desarrollando nuevas y mejores formas de relacionarse

con sus progenitores al pasar más tiempo con cada uno con ellos por

separado.

Algunos adolescentes se vuelven más compasivos y amables con sus

hermanos menores cuando ven que estos necesitan su apoyo y atención.

Es posible que los hermanos de edades similares refuercen su vínculo

afectivo y aprendan a contar más el uno con el otro tras haber hecho

frente junto a los desafíos planteados por el divorcio de sus padres. Haber

sido capaz de superar el divorcio de sus padres también puede aportar a

un adolescente seguridad en sí mismo y madurez. Muchos adolescentes

se vuelven más responsables, independientes y sensatos. Algunos, a raíz

de esta experiencia, aprenden a solucionan mejor los problemas, a

escuchar más a los demás y a ser mejores amigos.

La mayoría de los adolescentes se dan cuenta de que son capaces de

superar con éxito esta situación tan difícil.


EL TRABAJO EN LOS ADOLESCENTES.

La situación del adolescente trabajador, hoy por hoy, es uno de los

elementos que afecta directamente el desarrollo normal de este grupo

etáreo. Esto en el sentido que la incorporación temprana al trabajo y en

condiciones de explotación se convierte en uno de los factores de riesgo

que ejercen un efecto negativo sobre el proceso de crecimiento y

desarrollo de éste, situación que afecta, en última instancia, su salud

como un todo.

La realidad económica y social que vive el país impulsa a los niños (as) y

adolescentes provenientes de familias pobres a trabajar para mantenerse

a si mismos y complementar el ingreso de su hogar. Por su parte, los (as)

adolescentes trabajadores al no contar con una preparación técnica o

profesional acorde con el progreso tecnológico y las exigencias del

mercado de trabajo, se ven obligados a desempeñarse en cualquier tipo

de actividad, muchas veces en condiciones inadecuadas y ambientes

peligrosos, en largas jornadas laborales, con salarios bajos y en horarios

que provocan que la mayoría de ellos (as) abandonen el sistema

educativo formal; situación que no les asegura el desarrollo de su

proyecto de vida al ver limitadas las posibilidades para lograrlo.

Partiendo de estas consideraciones generales es importante tener

presente el vínculo que se establece entre el trabajo y la educación como

factores que influyen directamente en el desarrollo del adolescente.


La educación se convierte en un elemento fundamental para que el y la

adolescente se "apoderen" de los conocimientos imprescindibles para

estimular las características del proceso de desarrollo de esta etapa, así

como de su pensamiento, sentimientos, creencias, mitos, entre otros. No

obstante, el trabajo interfiere en la educación del adolescente al absorber

tiempo para asistir a clases y exigirle un alto consumo de energía, sin

olvidar también que puede verse expuesto a traumas o accidentes.

La UNICEF en el informe "El Estado Mundial de la Infancia" dedicado al

trabajo infantil (abril, 1997) establece la importancia que adquiere la

educación como estrategia principal de prevención y erradicación del

trabajo infanto juvenil, al considerar que la actividad laboral de estas

etapas de la vida merece atención por los efectos que produce sobre el

desarrollo físico, moral y social de los niños (as) y adolescentes.

Es así como hay que tener en cuenta que el trabajo del adolescente se

puede convertir en un problema, cuando la labor que éste (a) desempeña

repercute negativamente en su desarrollo integral, en aspectos como:

• Desarrollo físico: salud general, coordinación, resistencia, visión,

audición.

• Desarrollo cognitivo: alfabetización, cálculo numérico y

conocimientos.

• Desarrollo emocional: autoestima, afectividad familiar y los

sentimientos de aceptación y amor.


• Desarrollo social y moral: identidad grupal, habilidad de cooperar

con otros y la capacidad de distinguir el bien del mal (UNICEF,

1997).

Todos los aspectos considerados hasta aquí permiten abordar la

adolescencia como un proceso integral, que al igual que el Desarrollo

Humano, depende de componentes de orden psicológico, político,

económico, biológico, ecológico, entre otros, que adquieren

características propias, según sea la estructura social y cultural de cada

país.

El Desarrollo Humano, el trabajo y la adolescencia pueden analizarse

desde la concepción de integralidad, en el sentido de que si el factor

trabajo se convierte en un elemento que afecta negativamente la salud del

Adolescente, provocará un efecto Sinérgico de la misma índole, sobre

todas las características o componentes que determinan la evolución

normal de la adolescencia. Dicho efecto se expresa en la limitación de

oportunidades que tienen las y los adolescentes, especialmente en el

acceso a una educación que les garantice a mediano y largo plazo el

despliegue de todo su potencial, situación que se convierte a la vez, en un

elemento que les permitirá a ellos tener una vida productiva y creativa que

les asegure el acceso a recursos indispensables para el logro de su

propio proyecto de vida y de su bienestar en general.

La actividad laboral que interfiere en el desarrollo normal de adolescente

será aquella que afecta por un lado su salud física y psicológica y por
otro lado, su proceso educativo, porque este aspecto ayuda en el

desarrollo cognitivo, emocional y Social. Así mismo, es importante

rescatar que al igual que en otras etapas del desarrollo humano, las

situaciones y hechos vividos en el proceso de adolescencia ambos,

contribuyen para que en el futuro se llegue a hablar de un adulto sano o

de un adulto con problemas.

Visto desde el punto de vista positivo, en el aspecto de aprender a

adquirir responsabilidades, y siempre y cuando se realice en épocas de

vacaciones y en condiciones controladas, los padres pueden aprovechar

la experiencia que brinda un trabajo al adolescente, en cuanto a tener

conciencia y valores económicos que le permitan convertirse en un ser

humano productivo y responsable en el futuro cercano.


LAS AMISTADES DURANTE LA ADOLESCENCIA

Los amigos son los seres más significativos para los adolescentes. Son

las personas con quienes pasan más tiempo y con quienes comparten

confidencias y actividades: escolares, de ocio, deportivas y culturales o

asociativas.

La influencia de padres y amigos es distinta. Mientras los padres siguen

siendo una fuente importante de valores, al tiempo que canalizan su

futuro en cuanto a estudios y profesión, con los amigos y amigas

comparten preocupaciones, inquietudes, sentimientos. El adolescente se

forja unas expectativas sobre los amigos. De ellos espera lealtad,

comprensión, intimidad y existencia de intereses para compartir. Estas

características comunes difieren de un adolescente a otro en función de

su edad y género; es decir, según sea varón o hembra.

Aunque se comparten amigos y amigas, en la práctica los amigos íntimos

del mismo sexo son más numerosos que los del otro sexo. Las chicas

tienen mayores índices de intimidad con sus amigas que los chicos con

sus amigos. Por lo general, las chicas comparten con sus amigas

información íntima, sentimientos, emociones, en tanto que los chicos

tienden a compartir actividades e intereses que puedan ejercer

conjuntamente.
Los adolescentes con una buena relación de grupo de amigos / amigas

dan mucho valor al contacto personal, a estar juntos el máximo tiempo

posible. Se juntan para hablar. Se visitan para jugar en el computador o

ver películas. Las nuevas tecnologías les permiten aumentar su nivel de

contacto o comunicación a través de mensajes de texto (SMS), teléfono

móvil o celular, correo electrónico, blogs, Chat, Messenger, WebCam, etc.

La comunicación ha convertido a los adolescentes en unos grandes

consumidores de sistemas electrónicos.

Sólo cuando la amistad personal entre chicos y chicas se sustituye por el

uso exagerado del computador para comunicarse, hay que empezar a

preocuparse. Un o una adolescente que se aísla en su habitación ante el

computador, demuestra que tiene problemas de autoestima, de

comunicación, de relación con otras personas. Dicen los psicólogos que

un buen clima familiar y de aceptación parental repercute positivamente

en las relaciones de amistad en la adolescencia.


SEXUALIDAD EN LA ADOLESCENCIA

La sexualidad no consiste solamente en el acto físico de un momento sino

que es un componente importante en la vida, lo cual involucra

sentimientos, sensaciones, deseos, emociones y sueños.

Siendo, como ya se ha dicho, la adolescencia una etapa del ser humano

caracterizada por los cambios en diferentes áreas, como las físicas,

emocionales, sociales, entre otras. Es una etapa interesante aunque

puede ser en algunos casos frustrante puesto que los jóvenes se sienten

adultos pero sus padres y familiares aun siguen viéndolos como niños.

Muchos adultos pensarían que no podemos hablar de una sexualidad en

la adolescencia, puesto que en este periodo los jóvenes no tienen la

madurez suficiente para tener una vida sexual activa, sin embargo es

importante reconocer que la sexualidad comienza a tomar forma en esta

etapa de la vida y si se quiere brindar una guía adecuada es necesario

tenerla en cuenta.

Tanto hombres como mujeres experimentan cambios físicos en esta

etapa. La voz de los chicos comienza a ponerse más grave, al tiempo que

ven crecer un bello en sus genitales, axilas y otras zonas del cuerpo. Las

mujeres por su parte pueden ver el crecimiento de sus senos, el

ensanchamiento de sus caderas, bello en genitales y axilas y comienza su


ciclo menstrual. Todos estos cambios son producidos por las diferentes

hormonas presentes en cada género, las cuales comienzan a

manifestarse con mayor fuerza en esta época. Para los jóvenes, esta

influencia hormonal es una experiencia nueva y los impulsa a cambiar su

estilo de vida infantil.

Estos cambios son notados por los adolescentes y por las personas que

los rodean, sin embargo hay diferencias respecto al punto de vista de la

situación por parte de adultos y jóvenes. Los adolescentes por su parte

quieren libertad total para hacer todo aquello que agrada sus sentidos;

ellos desean experimentar nuevas sensaciones y experiencias. Los

adultos en general, ven esta etapa como una época difícil de la crianza en

la cual abundan los peligros para los inexpertos chicos.

Los cambios no se limitan a los aspectos físicos. La personalidad de los

jóvenes y sus actitudes frente a la vida cambian radicalmente. Su

autoestima es especialmente confrontada en este lapso de tiempo y surge

una necesidad de ser aceptado y sobresalir en el círculo juvenil.

La razón de esta urgencia por aceptación se debe a que la adolescencia

en cierta forma es una etapa egocéntrica, donde el mundo gira en torno a

si mismo y lo importante para un adolescente es todo aquello que le haga

sentir bien. De allí se derivan sus gustos, sus hobbies y en general todo

aquello que quieren hacer.

Algunos de los principales problemas emocionales en la adolescencia

aparecen cuando los jóvenes no se sienten aceptados o cuando no logran


satisfacer su apetito egocéntrico. De ahí viene la depresión, frustración,

agresividad, entre otras.

Es en esta etapa cuando la palabra sexo toma mayor importancia, pues

día a día siente los cambios biológicos que lo prepararán para ser un

individuo reproductor.

Las hormonas cumplen un papel importante en la adolescencia pues ellas

son las causantes de las nuevas sensaciones que experimentan los

jóvenes en su cuerpo. Básicamente, estas son las que despiertan un

apetito sexual que va aumentando a medida que transcurren los años. Es

importante resaltar que el deseo sexual no surge específicamente por la

acción de algunas hormonas fuera de control.

Los cambios síquicos en la adolescencia incluyen una atracción mayor

por las personas del sexo opuesto, lo cual a su vez genera cambios en el

comportamiento. Por esta razón los hombres tienden a buscar la

compañía de mujeres y estas a la de los hombres. Los juegos de la

infancia donde los niños jugaban entre ellos y las niñas no permitían que

ellos se acercaran, empiezan a ser parte del su pasado; ahora es

importante para ellos juntarse, conocerse mutuamente, interactuar y hasta

formar relaciones afectivas como noviazgos.

Es importante que los adolescentes entiendan que su sexualidad es

mucho más que un acto físico que dura algunos minutos. Cuando se tiene

una relación sexual no solamente se esta esperando recibir placer de

momento, también se espera sentirse bien como persona, es decir que se


espera recibir amor y aceptación. Como humano, sea hombre o mujer, el

joven necesita sentir que es importante para otras personas, sobre todo

para aquella con quien tiene intimidad sexual.

La relación sexual es un regalo maravilloso que se le ha dado al ser

humano para que entregue todo de sí a la persona que ama. El acto

sexual como tal dura algunos minutos, pero la sexualidad involucra

sentimientos, anhelos, deseos y otros elementos que entregamos a

nuestra pareja. No se trata de un acto egoísta donde solo se busca el

placer personal, es necesario pensar en las necesidades y expectativas

de la otra persona.

Si la sexualidad es tan importante para el bienestar de una persona

entonces es necesario tener cuidado de cuándo y con quien tener

relaciones íntimas. Una mala experiencia sexual puede frustrar al

individuo y dejarlo con una imagen errónea de la sexualidad por mucho

tiempo.

Es entendible que los adolescentes se ven presionados por múltiples

factores que los ponen en una “carrera contra el tiempo” para iniciar su

vida sexual. Por ejemplo, los chicos quieren contar a sus amigos que ya

han tenido su primera vez y buscan estar con alguien sin importar las

consecuencias. Por otra parte las chicas pueden verse presionadas por

amigas con más experiencia o por su novio el cual demanda una “prueba

de amor”. Lo importante del caso es aprender a controlar el afán, que solo

lleva a tener problemas y pensar muy bien lo que se va hacer. Es muy


importante que el joven adolescente aprenda que si la sexualidad se

maneja de una forma irresponsable puede haber consecuencias muy

dolorosas, como embarazos no deseados, enfermedades de trasmisión

sexual, como SIDA, VPH, Sífilis, Gonorrea, Hepatitis B; entre otras.

El Embarazo En Las Adolescentes.

El embarazo en la adolescencia es aquella gestación que ocurre durante

los 2 primeros años después de la primera menstruación (entre los 10 y

13 años aprox.), y/o cuando la adolescente mantiene la total dependencia

social y económica de sus padres.

Las causas del embarazo adolescente pueden ser muchas, y al mismo

tiempo discutibles, los factores de riesgo de las jóvenes de quedar

embarazadas existe en todas las clases sociales, pero tiene más

probabilidades de ser madre una niña de bajo estrato social que una con

mejor situación económica y padres profesionales.

Alguna de las Causas y factores de riesgo son:

• Mal funcionamiento del núcleo familiar (posibilidad de huir de un

hogar donde a veces la adolescente se siente amenazada por la

violencia, el alcoholismo y el riesgo de incesto.

• La inestabilidad familiar.

• La necesidad de probar su fecundidad.

• La pérdida de la religiosidad.

• Mantener relaciones sexuales sin las medidas de contracepción

adecuadas.
• La aceptación de mantener relaciones sexuales a edades cada vez

más precoces.

• La falta de educación suficiente sobre el comportamiento sexual

responsable.

• Falta de información clara y especifica sobre las consecuencias del

intercambio sexual.

• Vivir en comunidades o asistir a escuelas donde los embarazos

tempranos son comunes.

• El uso temprano de alcohol y/o drogas.

• Haber sido víctima de un ataque o abuso sexual.

• Cuando sus madres a su vez les han dado a luz a edad temprana.

A menudo no se sospecha del embarazo de la joven hasta que es obvio,

lo que se traduce en un aumento de sus riesgos, ya que se ha

comprobado una relación directa entre las complicaciones del embarazo

con el número de semanas de gestación sin atención medica. Esto es

especialmente importante puesto que las muertes a raíz del aborto

inducido en las adolescentes de 15 a 19 años es una de las principales

causas de muerte en la población femenina de estas edades.

Por lo anterior, es necesario destacar la importancia de un diagnostico

temprano. Dado que pocas jóvenes consultan a ginecólogos es de

primordial importancia que los médicos generales, los médicos de familia,

los pediatras y otros profesionales que atienden a adolescentes estén


todo el tiempo alerta a los síntomas vagos que pueden manifestarse

durante el embarazo.

El Aborto: riesgo de muerte o solución.

Frente a un embarazo no deseado en la adolescencia, es común que se

piense en la posibilidad de un aborto, las razones pueden ser variadas y

van desde la inmadurez de la madre para criar un hijo hasta la presión de

los padres “por el que dirán”.

En la mayoría de los casos el padre-adolescente se desentiende

totalmente de su responsabilidad, lo que motiva a la joven a tomar esta

drástica decisión.

La gran mayoría de los embarazos ocurridos durante la adolescencia no

son deseados. Esto es la principal causa de abortos ilegales.

Cuidados Prenatales

Durante este periodo la madre esta especialmente sensible a la

comunicación verbal, lo que hace fácil la entrega de contenidos

educativos relacionados con la paternidad responsable.

Cuidado Postnatal

Una vez abandonado el hospital, la madre adolescente se enfrenta al

mayor reto del proceso: ser capaz de cuidar a su hijo. Los médicos deben

apoyar de cerca, ofreciendo toda la ayuda necesaria para la optima salud

del recién nacido. El apoyo de la familia es indispensable, y un factor

determinante en la posibilidad de que la joven reincida en quedar

embarazada.
Es importante fortalecer la confianza y autoestima de la madre, a través

de explicaciones simples que la orienten en su capacidad de cuidar

adecuadamente a su hijo. Es importante explorar los planes familiares así

como la situación escolar y su futuro, nunca será excesivo estimular la

reinserción escolar de las madres adolescentes, orientando sobre las

alternativas para continuar estudiando que existan en su entorno.

Preguntar sobre actividad sexual y orientar sobre métodos de

planificación familiar debe ser parte de todo este cuidado integral.


CONSUMO DE DROGAS EN EL ADOLESCENTE

Comenzaremos definiendo que es una Droga. En farmacología, una

droga es toda materia prima de origen biológico que directa o

indirectamente sirve para la elaboración de medicamentos, y se llama

principio activo a la sustancia responsable de la actividad farmacológica

de la droga. La droga puede ser todo vegetal o animal entero, órgano o

parte del mismo, o producto obtenido de ellos por diversos métodos que

poseen una composición química o sustancias químicas que proporcionan

una acción farmacológica útil en terapéutica.

Este término suele usarse indistintamente para designar a ésta y a los

términos correspondientes en farmacia a principio activo, fármaco y

medicamento, ya sea por extensión del concepto o debido a la traducción

literal del término inglés drug, el cual no hace distinciones entre los tres

conceptos.

La drogadicción o fármacodependencia o consumo excesivo o

drogodependencia es un padecimiento que consiste en la dependencia de

sustancias químicas que afectan el sistema nervioso central y las

funciones cerebrales, que producen alteraciones en el comportamiento,

en la percepción, en el juicio y en las emociones. Los efectos de las

drogas son diversos, dependen del tipo de droga y de la cantidad o de la

frecuencia con la que se consume. Pueden producir alucinaciones,

intensificar o entorpecer los sentidos o provocar sensaciones de euforia o


de desesperación. El consumidor necesita consumir cierta sustancia para

alcanzar ciertas sensaciones placenteras o bien para eliminar

sensaciones desagradables derivadas de la privación de la sustancia (el

llamado síndrome de abstinencia).

La dependencia producida por las drogas puede ser de dos tipos:

• Dependencia física: El organismo se vuelve necesitado de las

drogas, tal es así que cuando se interrumpe el consumo

sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se conoce como

Síndrome de abstinencia. Por ejemplo, algunos medicamentos

para la presión sanguínea.

• Dependencia psíquica: Es el estado de euforia que se siente

cuando se consume droga, y que lleva a buscar nuevamente el

consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo

siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta

un desplome emocional cuando no la consigue. Por ejemplo, la

abstinencia de la cocaína no trae síntomas como vómitos ni

escalofríos; en cambio se caracteriza principalmente por la

depresión.

Factores de riesgo de drogadicción en adolescentes:

Aquí es preciso considerar los factores genéticos, que pueden conllevar

un riesgo de drogadicción. Es el caso del alcoholismo familiar entre los

descendientes varones, a los que se transmite esta predisposición

genética (no obstante no llegan al 30 % los hijos de alcohólicos que


acaben siendo ellos mismos alcohólicos) (Fuente:

http://eticayciudadania.wikispaces.com).Una historia familiar de conductas

antisociales es otro factor de riesgo. El temperamento del niño pequeño

con frecuentes estados de humor negativo e inhibición puede predecir

una conducta futura de adicción. El comportamiento agresivo en niños de

5 a 7 años de edad se ha encontrado como predictor de futuras conductas

antisociales, incluyendo consumo de drogas, en la adolescencia. La

hiperactividad y los trastornos de atención también se han considerado

factores de riesgo en el consumo de sustancias.

La edad es una variable importante a tener en cuenta. Así, por ejemplo, el

consumo de alcohol en edades precoces influye en el riesgo de consumir

marihuana más tarde, y cuanto antes se consuma marihuana, mayor es el

riesgo de adicción a otras drogas ilícitas. Está plenamente demostrado

que el uso de drogas antes de los 15 años es un consistente predictor del

abuso de drogas más adelante. No existen diferencias importantes en lo

que concierne al sexo del adolescente drogadicto (únicamente el

embarazo de adolescentes se considera un factor de riesgo en el

consumo de drogas).

El fracaso escolar sí que constituye un importante factor de riesgo,

aunque ha sido asociado más con la delincuencia que con la

drogadicción, la cual no queda excluida. El pobre interés por el

aprendizaje es ciertamente un factor de riesgo para la drogadicción. Sin

embargo, la mayoría de estudios sugieren que el ajuste social del niño es


más importante que los resultados académicos en los primeros grados de

la escuela para la predicción del abuso posterior de drogas. La precoz

conducta antisocial en la escuela predice el fracaso escolar posterior y el

abuso de drogas más adelante. La combinación de agresividad y timidez

en la relación con los compañeros en los primeros cursos escolares es un

explosivo cóctel que predispone más tarde a las conductas adictivas.

La rebeldía ante los valores sociales es un predictor de delincuencia y

abuso de drogas. Incluso hay autores que, midiendo estas actitudes

antisociales en niños de 7 años de edad, han pronosticado el uso de

marihuana a los 18 años.

Uno de los más fuertes predictores de uso de sustancias en los

adolescentes es cuando los compañeros, especialmente si es "el mejor

amigo", las utilizan. La influencia de los compañeros (los pares) en el uso

de drogas por el adolescente es mucho más fuerte que la influencia de los

padres. Las investigaciones muestran una estrecha relación entre la

iniciación a las drogas del adolescente y sus actitudes y creencias

respecto de ellas: la drogadicción va precedida de una valoración

favorable al uso de sustancias.

Con todo lo anteriormente dicho se puede hacer un perfil del adolescente

de alto riesgo que puede estar abocado al abuso de drogas.

Adolescente de alto riesgo.

 Conducta rebelde antisocial.

 Tendencia al retraimiento y a la agresividad.


 Pobre interés por el estudio (fracaso escolar).

 Baja autoestima.

 Insensibilidad a las sanciones.

 Pobre empatía con los demás.

 Frecuentes mentiras.

 Poco control de los impulsos.

 Alcoholismo familiar (en varones).

 Deterioro socioeconómico de la familia.

 Situación familiar conflictiva.

 Uso de drogas antes de los 15 años

 Amigos íntimos que usan drogas