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Algunos comentarios sobre la pretendida

Reforma a la Educación Secundaria (RES)

ENRIQUE ÁVILA CARRILLO*

En las postrimerías del régimen salinista y bajo el auspicio de un viejo pedagogo de origen socia- lista que laboraba como subsecre- tario, se impulsó el cambio de planes y programas, ahora bajo la impronta del constructivismo. Esta reforma consistió en regresar a las asignaturas que habían sido la columna vertebral de la ense- ñanza en la escuela secundaria desde su establecimiento en nues- tro país. No obstante la experien- cia que se tenía con el fracaso de la reforma educativa del régimen de Luis Echeverría, se volvió a co- meter el mismo error; primero se impusieron los cambios a planes y programas y, años después, se im- plantaron dichos cambios al cu- rrículo de las escuelas formadoras de maestros; y posteriormente, con estas medidas apresuradas, se creó un verdadero conflicto peda- gógico entre los maestros en servi- cio y los recién egresados que de- seaban aplicar las nuevas técnicas de enseñanza. Con la Ley General de Educa- ción que se aprobó en 1993, se abrió toda una gama de posibili-

* Maestro normalista y fundador de la CNTE.

dades para impulsar la educación privada, desde preescolar hasta la su- perior; como ejemplo, entre el año 2000 y 2002 se establecieron más de 150 planteles particulares de educación superior, muchos de los cuales han sido impugnados recientemente por la dudosa calidad educativa que se imparte en sus aulas. Considero pertinente citar la opinión vertida por el Dr. Vázquez Gó- mez en 1907, cuando se discutía la reforma a la enseñanza secundaria:

“Opinamos que es peligroso ‘experimentar’ con una nación, sobre todo

es peligroso ‘experimentar’ con una nación, sobre todo La educación secundaria en México, ante la posibilidad

La educación secundaria en México, ante la posibilidad de un nuevo fracaso ocasionado por las improvisadas reformas del gobierno.

secundaria en México, ante la posibilidad de un nuevo fracaso ocasionado por las improvisadas reformas del

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en aquello que más le interesa, porque el ‘experi- mento’ puede plantearse según el capricho o la idea preconcebida del experimentador; y si el éxito no

corona el ensayo, el mal que esto ocasiona será posi- tivamente irreparable.” 1 Recuerden estas palabras los señores responsables de la reforma que se piensa ensayar con millones de adolescentes en todo el país. Las autoridades del gobierno foxista argumentan que es necesario cambiar de nueva cuenta los planes

y programas en la educación secundaria. Una de sus

explicaciones consiste en que el Programa Interna- cional Para la Evaluación del Estudiante (PISA), im- pulsado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), llegó a la conclu- sión de que 28% de los estudiantes mexicanos de 15 años sólo era capaz de completar lecturas poco com- plejas. Otra explicación son las pruebas del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) y otra las del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación. En los tres casos, las pruebas que se aplican son descontextualizadas, con exámenes de opción múltiple, y lo más destacado es que su orientación está enfocada al desarrollo de ha- bilidades y competencias muy específicas. 2 Estos ar- gumentos no pueden ser, por ningún motivo, causa para cambiar planes y programas de estudio. Ade- más, el secretario de Educación ( Física, así firmó el documento donde se implanta la RES), el señor Ta- mez Guerra, ha declarado que las múltiples mate- rias que el alumno estudia en la secundaria son la

principal causa de la deserción y que por eso se de- ben disminuir y unir algunas, para evitar que los ado- lescentes abandonen la escuela. Esta argumentación mueve a risa, si no fuera exclamada por el titular de la educación de este país. Habría que preguntarle si tiene conocimiento de los millones de mexicanos desempleados o de los cientos de miles que emigran

a Estados Unidos cada año o de la delincuencia or-

ganizada que se apodera de muchos de nuestros jó- venes que deciden optar por esa alternativa, por de- más negativa. No olvidemos que quienes cursan la secundaria son fundamentalmente jóvenes que provienen de sectores de la grande y pequeña burguesías, del pro- letariado con ocupación estable y, en forma margi- nal, de las capas altas y medias del campesinado. En general, las aspiraciones de estos adolescentes y de sus familias son continuar avanzando en el sistema escolar, si es posible hasta obtener un título de edu-

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escolar, si es posible hasta obtener un título de edu- 10 cación superior. Son otras las

cación superior. Son otras las condiciones que deter- minan la deserción escolar y no los programas con abultada carga académica. Considero que una tarea central de cualquier cambio en el currículo debe romper con los mecanis- mos de reproducción de las desigualdades sociales y culturales y de iniquidad a las que la educación ha contribuido históricamente. Es necesario destacar que la educación basada en competencias, esencia de la Reforma Integral de la Educación Secundaria (RIES) impulsada por el régi- men foxista, tiene la característica de conducir al alumno a manejar las destrezas requeridas por la in- dustria. A los impulsores de la actual RIES, sólo les interesa que se proporcionen retazos de información y, de manera prioritaria, buscar que adquieran habi- lidades concretas que supuestamente permitan a los adolescentes insertarse en el mercado laboral. En la parte norte de América, es frecuente escu- char los términos “mercado de la educación”, “nego- cio de la educación”, “mercado de los productos y de los servicios pedagógicos”, “empresas educativas”, “mercado de profesores y alumnos”. No es casual que con este criterio como norma se haya celebrado del 23 al 27 de mayo de 2000 en Vancouver, Cana- dá, el primer Mercado Mundial de la Educación (World Education Market), 3 que refleja con nitidez los objetivos de la supuesta novedosa orientación pe- dagógica. Ahora se habla de “competencias” como el po- tencial completo de talentos y habilidades que tiene que ser captado, registrado, aprovechado y promovi- do por la empresa. En ese sentido, los programas que se estructuran en términos de competencias consti- tuyen una tentativa por reproducir, a nivel del siste- ma educativo, la ideología que domina actualmente en el mundo económico. La concepción de los actuales administradores de la educación pública tiene como objetivo educar para el empleo con ideas administrativistas; esta cor- ta visión de lo que debe ser la educación secundaria se reduce a instruir y capacitar a los adolescentes para que encuentren empleo en un supuesto merca- do laboral que cada vez cierra más sus puertas a los egresados de las escuelas medias e incluso supe- riores. Quizá sea ésta la más fuerte paradoja de la implantación de la reforma en secundaria: que se le entregue compulsivamente a un contratante que no la desea, que no la necesita o que no va a utilizarla

La concepción de los actuales administradores de la educación pública tiene como objetivo educar para el empleo con ideas administrativistas; esta corta visión de lo que debe ser la educación secundaria se reduce a instruir y capacitar a los adolescentes para que encuentren empleo en un supuesto mercado laboral que cada vez cierra más sus puertas a los egresados de las escuelas medias e incluso superiores.

nunca, sobre todo en un mundo globalizado que se deshumaniza aceleradamente. No entra en los planes educativos de las autorida- des respectivas impulsar el pensamiento crítico y la formación humanista y universal. Es por eso que ma- terias como Historia son cercenadas y reducidas a dos cursos, como una concesión a la oleada de pro- testas que provocó su anterior proyecto de RIES. La historia que se aspira para la educación secun- daria deberá convertirse en una llave para consolidar la idea de ciudadanía de quienes desean ser respon- sables de su destino y, sobre todo, de optar por la mejor forma de organizarse en sociedad, es decir, como clave de identidad cultural. Hoy día, la preocupación central del encargado de la educación pública es destinar todos los recur- sos y dar todas las facilidades para que la enseñanza secundaria prepare las habilidades necesarias ( com- petencias le llaman) para el desempeño de los futu- ros trabajadores, sin que las empresas gasten en la capacitación de sus empleados. No se toman en con- sideración los intereses de los individuos ni de las colectividades, sólo las necesidades empresariales, “porque esto ayudará a las compañías a obtener y conservar su competitividad… explorando de mane- ra activa nuevas formas de relaciones sociales entre empleadores y empleados y ponen mucho énfasis en lo que ellos llaman manejo de la competencia (cuya aplicación por parte de los empresarios y según su enfoque)… tendrá un efecto positivo en la capaci- dad de las compañías para abordar los retos del siglo XXI y en la habilidad de los empleados para asumir

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responsabilidades mayores en el trabajo y, por lo tanto, en asegurar su propia empleabilidad”. 4 Ante- riormente, al fondo de esta argumentación se le lla- maba simple y llanamente sobreexplotación de la fuerza de trabajo. La palabra competencia, utilizada indistintamen- te en los círculos empresariales y en la pedagogía, es por decir lo menos una expresión confusa, puesto que está encaminada a sustituir términos como efi- ciencia, valor, utilidad, y sustituye el concepto de cooperación por el de rivalidad y, sobre todo, enseña a los alumnos a ser egoístas e individualistas en lugar de practicar la fraternidad entre los condiscípulos. 5 Estos conceptos están sujetos y orientados por un modelo de globalización neoliberal donde todo pro- ceso social, político, de desarrollo, está guiado por los intereses de las grandes trasnacionales y las más radicales leyes del mercado. 6 Las diversas formas de producción, la integración económica a escala global, los esquemas de inter- cambio y consumo son iguales en México que en la mayoría de los países altamente desarrollados; lo que antes era diferente o particular se ha vuelto ho- mogéneo ( standard ), es decir, se igualan las reaccio- nes que se esperan. Con esta tendencia no cabrán las diferencias de opinión, las preferencias regionales, los gustos estéticos particulares; en otras palabras, nos estamos acercando a un modelo de respuestas automatizadas, donde el libre albedrío será ajeno al ser humano. Dentro de este mundo que busca igualar los gus- tos, pero sobre todo los consumos; donde todo es homogéneo por las necesidades del mercado, no existe la igualdad económica, porque las diferencias en este terreno se acentúan cuando se “fabrican mi- llones de pobres” para beneficio de algunas familias, de sobra conocidas en nuestro país. Se ha argumentado por las actuales autoridades de la Secretaría de Educación Pública (SEP) la nece- sidad de establecer la escuela de calidad y de exce- lencia, pero la excelencia per se, sin ética y sin pensar en desarrollar el humanismo, se convierte en una es- cuela demagógica. Si no existen objetivos claros en- tre los que impulsan los nuevos planes y programas en la educación secundaria de nuestro país, los alumnos se integrarán a una sociedad sin ética, 7 donde supuestamente todo está permitido, como la explotación de los demás, la destrucción de la natu- raleza, la ausencia de identidad nacional y la indife-

como la explotación de los demás, la destrucción de la natu- raleza, la ausencia de identidad

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rencia ante la explotación y el dolor de nuestros se- mejantes. La escuela debe construir espacios de reflexión permanentes sobre el tema de los valores y de la democracia, evaluando las conductas y queha- cer de docentes y alumnos, problematizando las con- tradicciones de nuestra sociedad y de nuestro siste- ma educativo. 8 El aprendizaje en las escuelas debería enfatizar modelos de acción colectiva, donde los alumnos puedan estudiar en equipo, presentar trabajos en grupo e, incluso, a menudo puedan ser evaluados co- lectivamente como un ejercicio de socialización del aprendizaje. La educación no puede pensarse exclusivamente al servicio de las necesidades y requerimientos del sistema productivo. La escuela también debe satisfa- cer finalidades de carácter cultural, social, ético y de desarrollo personal, que no responden, de manera única, a las urgencias de los procesos productivos. La globalización, de por sí, no ha implicado ma- yor justicia ni la superación efectiva de los profun- dos desequilibrios sociales, ni la construcción de un desarrollo económico sustentable. Las nuevas habilidades, competencias y necesi- dades de desarrollo del individuo, como la autono- mía, la creatividad, la capacidad de indagación y de pensar, no pueden sólo plantearse en la perspecti- va del desempeño productivo de los sujetos, sino ser parte de una formación integral que rescate lo humano. El siglo XXI requiere de importantes transforma- ciones en los procesos educativos que favorezcan los procesos de aprendizaje, a la vez que construyan su- jetos críticos y reflexivos, con la capacidad de com- prender, explicar y transformar su realidad y no sólo adquirir las competencias básicas para incorporarse como apéndice del proceso productivo. La excelencia puede convertirse en la creación de buscadores de beneficios materiales. La SEP, en un artículo aparecido en el periódico El País, en 1997, establecía con nitidez el perfil que requiere la inicia- tiva privada de la población económicamente activa y era el siguiente: 40% de técnicos básicos y obre- ros; 35% de operadores y técnicos medios egresados del Conalep y del Cetis fundamentalmente; 15% de mandos medios y profesionales asociados (técnicos universitarios y tecnológicos) y, finalmente, sólo re- quieren 10% de profesionales con licenciatura y posgrado. Considero que estos datos son el mejor

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y posgrado. Considero que estos datos son el mejor 12 La educación no puede pensarse exclusivamente

La educación no puede pensarse exclusivamente al servicio de las necesidades y requerimientos del sistema productivo. La escuela también debe satisfacer finalidades de carácter cultural, social, ético y de desarrollo personal, que no responden, de manera única, a las urgencias de los procesos productivos.

material didáctico para entender el porqué de esta reforma educativa que se pretende imponer en las postrimerías del actual régimen. Cada vez son más numerosos los responsables po- líticos de los países desarrollados que están dispues- tos a aceptar que el comercio decida las finalidades y la organización de la educación. Los neoliberales que gobiernan este país desde hace más de dos decenios, entienden la calidad educativa como sinónimo de congratulación de la educación con el mercado y que todo gire en torno a la ganancia; ellos piensan “cuánto invierto, cuánto gano”; si el proceso educa- tivo no rinde beneficios a corto plazo, se debe refor- mar, pero de acuerdo con las necesidades empresa- riales nacionales e internacionales. En un trabajo del Centro de Investigación para el Éxito y la Calidad Educativa, S.C., sobre la situación de los docentes de educación secundaria en México, aparecen los siguientes datos: 79% de los trabajado- res docentes de secundaria no tienen estudios de Normal Superior; en el Valle de México, sólo 4.37% de los maestros ha recibido cursos de actualización; del total de los profesores de secundaria, sólo el 0.11% son doctores con grado; entre el personal docente de secundaria existe un número importante de profesores que sólo tienen estudios técnicos, de bachillerato (en muchos casos incompleto), normal primaria o normal superior sin terminar y licenciatu- ra no concluida; 47.97% de los profesores trabaja con grupos de entre 35 y más de 55 alumnos; 33.70% de los docentes imparte de dos a cinco mate- rias. 9 Además, 16.04% de los profesores ingresó al magisterio después de concluir sus estudios de Nor- mal Superior, el resto, 83.96%, tiene formación en otros campos profesionales; 32.08% se incorporó a la

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docencia en secundaria a través de solicitar horas a la SEP, 24.56% al Sindicato Nacional de Trabajado- res de la Educación (SNTE) y 22.56 % mediante la intervención de los directivos de las escuelas; 1.25% obtuvo su trabajo por herencia familiar o por reco- mendación. 10 Con esta realidad educativa, cualquier reforma que se pretenda se convertirá en un fracaso más y dejará su cauda de frustración en miles de pro- fesores en servicio y en millones de alumnos de las escuelas secundarias. Las modificaciones a planes y programas que se impulsen al margen de los profesores están condena- das de antemano al fracaso. La consulta previa y de- mocrática es un requisito indispensable para lograr optimizar los recursos y aplicarlos correctamente en el proceso educativo. No es posible que se pretenda imponer la RIES sin que se conozca la evaluación del plan de estudios vigente, para entender cuáles son los aspectos que deben reforzarse y cuáles los que de- finitivamente deben cambiarse; pero así, con esos criterios de empresario, es difícil que la RIES obten- ga algún resultado positivo. Podrán imponerla, pero no es posible que convenzan a los encargados de

aplicarla para que sean los valores democráticos y no el mercado los reguladores del sistema educativo. El punto de partida del Estado, declarado por Fox, es que con las competencias se dan mayores po- sibilidades para que los egresados de la secundaria adquieran empleos mejor remunerados, y que con el aprendizaje (autoaprendizaje) continuo, sean capa- ces de adecuarse a las cambiantes circunstancias tecnológicas. Parecen olvidar que el fracaso del modelo econó- mico no ha sido capaz de siquiera crear los em- pleos de las empresas que vende a la iniciativa priva- da, mucho menos para los nuevos solicitantes. Es

necesario aclarar que durante el primer mes del go- bierno foxista, la iniciativa privada, tan solidaria con el desarrollo popular, canceló 230 mil puestos de tra- bajo, y en lo que va del sexenio del cambio sólo se ha cubierto 11% de la demanda real del mercado labo- ral, el resto ha emigrado a otros países en busca de empleos. 11 ¿No habrán pensado que el elevado número de migrantes obedece a la falta de oportuni- dades laborales? ¿O realmente creen en sus declara- ciones de que salen por motivos culturales y de estu- dio? No es tan difícil entender que, a pesar de que adquieran las competencias necesarias, no es posible, en estas condiciones, que obtengan trabajo el total de los solicitantes, ni los beneficios de los más competentes serán igual para todos, porque las formas de vida que se proyectan en la televi- sión no se pueden extender a toda la población sin disminuir las ga- nancias que detentan las familias de más altos ingresos en el país; hacerlo así significaría la ruptura de cualquier Estado capitalista. ¿Acaso hay una salida distinta? Para imponer la RES, la SEP y el SNTE han unido esfuerzos una vez más; como siempre, la diri- gencia sindical nacional cede ante las propuestas de la autoridad; una de las medidas que ambas ins- tancias han implementado es la creación de una Comisión Técni-

ca Nacional integrada obviamen-

de una Comisión Técni- ca Nacional integrada obviamen- Las modificaciones a planes y programas que se

Las modificaciones a planes y programas que se impulsen al margen de los profesores están condenadas de antemano al fracaso.

a planes y programas que se impulsen al margen de los profesores están condenadas de antemano

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te por ellos, la cual entregó un informe que avaló los acuerdos cupulares contraídos entre el charrismo y las autoridades educativas. La convocatoria conjunta SEP-SNTE omitió uno de los factores más importantes de toda posible reforma educativa: discutir primero las condiciones laborales y salariales de los maestros encargados su- puestamente de llevarla a cabo; igualmente analizar la situación material de las instituciones y sobre todo el funcionamiento democrático de los planteles edu- cativos, elemento este último de importancia funda- mental para llevar a cabo el proceso de enseñanza de manera integral. Con el nuevo modelo curricular, quedarán sin grupos miles de profesores que irán perdiendo su fuente de trabajo en unos cuantos años, al agotarse las posibilidades de empleo según su perfil académi- co, puesto que el número de horas semana clase dis- minuye drásticamente. Esto sobre todo se aplica a los maestros de las diversas tecnologías cuyas activida- des supuestamente no son requeridas por el mercado laboral actual. De igual forma, vuelve a cometerse el mismo error de la reforma echeverrista al fusionar las asig- naturas de Física, Química y Biología en una materia denominada Ciencia y Tecnología. Quedó demos- trado en años anteriores, hasta la saciedad, que la enseñanza por áreas de aprendizaje no ha obtenido buenos resultados en la educación secundaria mexi- cana; sin embargo, los encargados de imponer esta reforma insisten en ello. Sobre todo aquellos funcio- narios que en aras de una supuesta descarga acadé- mica buscan reducir, minimizar o empequeñecer los contenidos programáticos, con un argumento atrás del cual están presentes actitudes discriminato- rias que niegan la capacidad de los estudiantes y docentes. La Primera Etapa de Implementación de la RIES se está llevando a cabo desde septiembre de 2005 en 135 escuelas secundarias de todo el país, con ex- cepción de Sinaloa, Michoacán y el Estado de Méxi- co, cuyas autoridades decidieron no aplicar el Plan Piloto. Una vez más, se cometen los mismos errores con los adolescentes mexicanos. En lugar de privilegiar la aplicación de los planes y programas en las escue- las formadoras de docentes y que éstas lo apliquen en sus alumnos al egresar, se está planeando hacer- lo masivamente a partir del año lectivo 2006-2007

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hacer- lo masivamente a partir del año lectivo 2006-2007 14 en primer grado; los otros serán

en primer grado; los otros serán impulsados en 2007-2008 y 2008-2009. Se experimenta con la edu- cación de millones de adolescentes mexicanos que serán utilizados como verdaderos conejillos de indias en este absurdo proceder administrativo. Actitudes como la del subsecretario de Educa- ción Básica y Normal, Lorenzo Gómez Morín, quien declaró que la RIES va “les guste o no les guste”, es el mejor ejemplo del desprecio y desconocimiento que se tiene del proceso educativo y la más profunda ofensa hacia el perfil profesional de los maestros y alumnos de este país. El papel fundamental de la educación sería por tanto dar a las nuevas generaciones la capacidad de comprender los cambios en curso y los instrumentos para adaptarse a ellos. Elevar la calidad de la educación no es sólo una buena idea, sino una condición inmediata y necesa- ria para responder a los desafíos que nos imponen los nuevos tiempos. Estoy convencido de que es necesa- rio revisar contenidos programáticos, replantearse los modelos pedagógicos, así como las formas de eva- luación; 12 repensar la extensión cultural en la ense- ñanza secundaria es parte fundamental de una refor- ma verdadera, desarrollar la investigación y con todo esto aproximar las necesidades reales del pueblo a los procesos educativos y no crear artificialmente su- puestos mercados que nos exigen automatizarnos y no pensar en otra cosa que en comprar y servir al gran capital.

Notas

1 La enseñanza secundaria en el Distrito Federal, México, Talleres Tipográficos de “El Tiempo”, 1907, p. 3.

2 Aboites, Hugo: Conferencia, mayo de 2005.

3 Petrella, Ricardo, La educación no es una mercancía, Edit. Aún creemos en los sueños, Santiago de Chile, 2003, p. 66.

4 Simone Rychen, Dominique, Definir y seleccionar competencias fundamentales para la vida, Fondo de Cultura Económica, México, 2005, pp. 44-45.

5 Nieto López, Rigoberto: Conferencia de Prensa, agosto de 2005.

6 Pavez Urrutia, Jorge, La educación no es una mercancía, Edit. Aún creemos en los sueños, Santiago de Chile, 2003, p. 7.

7 Martínez García, Gerónimo, Las razones de la educación, Edit. Li- musa, México, 2000, pp. 121-122.

8 Pavez Urrutia, op. cit., p. 9.

9 Contexto y situación de los docentes de secundaria en México, Centro de Investigación para el Éxito y la Calidad Educativa, S. C. Una in- vestigación cualitativa, México, mayo de 2003. (confirmar)

10 Inclán, Gabriela y Elvia Zúñiga Lázaro, En busca de dragones, CIECE, Castellanos editores, México 2005, p. 113.

11 La Jornada, 21 de junio de 2006, p. 30.

12 Martínez García, op. cit., p. 310.