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LA ESCUELA QUE TODOS QUEREMOS

es un derecho y una responsabilidad

QUE TODOS QUEREMOS es un derecho y una responsabilidad Programa “Fortalecimiento de los Procesos de Definición
QUE TODOS QUEREMOS es un derecho y una responsabilidad Programa “Fortalecimiento de los Procesos de Definición

Programa “Fortalecimiento de los Procesos de Definición e Implementación de los Diseños Curriculares”

Espacio curricular: Construcción de ciudadanía

Encuentro de Capacitación para Docentes, Directivos , Supervisores y Capacitadores Generalistas de las 75 escuelas seleccionadas para la primera etapa de implementación del Prediseño Curricular de Educación Secundaria Básica

CONFERENCIA

Ciudadanía y ciudadanía juvenil.

LIC. MATÍAS LANDAU

- La Plata, 22 de mayo de 2006 -

Buenas tardes. Bueno, en principio fue muy interesante todo lo que escuché. La idea es, ahora, profundizar un poco, desde lo teórico y desde lo histórico, lo que significa la construcción de ciudadanía. Escuché que les costaba definir o pensar la ciudadanía. No es algo que solo les pasa a ustedes sino que la ciudadanía es uno de los conceptos que, por un lado, se toma mas ligeramente, mas abiertamente y sin tener una idea mas o menos clara respecto de lo que es; pero, por otro lado, que más difícil es de definir. Me parece que en este juego entre la ciudadanía como un concepto muy abarcativo y la ciudadanía como un concepto muy difícil de definir es que se ha jugado la parte de la historia de la ciudadanía, por lo menos de las democracias occidentales que nosotros conocemos.

Para avanzar un poco en esta problemática y luego llegar hacia el final de la exposición a todo lo que ustedes estuvieron trabajando es que me gustaría plantear cuatro preguntas que van a guiar mi exposición, que tiene como eje la reflexión sobre construcción de ciudadanía y la problemática adolescente. En principio, como recién mencionaba Mariana [Chaves], yo estoy mas vinculado con lo que es la problemática de la ciudadanía y seguramente ustedes más con lo que es la problemática adolescente; pero, me parece que entre lo que yo puedo aportar y lo que pude escuchar podemos, también, terminar de tener algún tipo de idea respecto a esta versión entre construcción de ciudadanía y adolescencia.

Las cuatro preguntas que yo planteo para poder ir guiando la reflexión son las siguientes:

La primera es una pregunta de tipo teórica: ¿A qué nos referimos cuando hablamos de ciudadanía? Es decir, cómo podemos definirla en términos teóricos: ¿qué es esto que denominamos ciudadanía? Vamos a ver muy rápidamente que preguntarnos respecto

a lo que es ciudadanía nos va a llevar a pensar que la ciudadanía no puede ser

definida como algo a-histórico sino que únicamente uno puede llegar a conceptualizar

la ciudadanía desde un proceso y un análisis histórico.

Esto lo digo como acotación porque a partir de ahí voy a plantear la segunda pregunta, el segundo interrogante que tiene que ver con cómo han ido transformándose las formas de concebir la ciudadanía a lo largo del tiempo. Entonces, la primera pregunta refiere a la problemática teórica y la segunda a la problemática histórica.

La tercera pregunta o interrogante que nos va a guiar es: ¿Cuáles son las formas de definición de la ciudadanía privilegiada en la actualidad o, mejor dicho, privilegiada contemporáneamente? Y por contemporáneamente podemos empezar a plantear cómo ha ido apareciendo una idea de ciudadanía básicamente en los últimos 30 años. En los últimos 30 años, vamos a ver, se produce una transformación muy profunda en lo que son las democracias occidentales, en nuestro país con un quiebre muy importante a partir de la dictadura militar; y en todo lo que tiene que ver con la forma de pensar la ciudadanía y de concebir la ciudadanía, se modifica muy profundamente y llega, de alguna manera, con distintos matices que vamos a ver, hasta nuestros días.

A partir de eso, sí vamos a estar en condiciones de plantear la cuarta y última

pregunta o cuarto y último interrogante: ¿Qué relación podemos pensar hoy entre ciudadanía y adolescencia o entre construcción de ciudadanía y adolescencia. Entonces, repito, los cuatro interrogantes son: en principio una problemática teórica; en segundo lugar, un desarrollo histórico; en tercer lugar, la ciudadanía en la actualidad; y en cuarto lugar, la relación en la actualidad entre ciudadanía y

adolescencia.

Comencemos, entonces, por el primer interrogante que es: ¿Cómo podemos definir teóricamente a la ciudadanía? Provisoriamente, (después vamos a ver que vamos a llegar a criticarla teórica e históricamente) podemos definir a la ciudadanía como un status universal e igualitario del que son portadores los individuos que pertenecen a determinada comunidad política. Esta definición se corresponde con una definición

clásica de ciudadanía, que puede estar referenciada en los lineamientos principales de

lo que fueron las teorías contractualistas que dieron lugar a los principios que guiaron

las revoluciones burguesas o democráticas en los países occidentales.

Podemos ver que en esta definición hay unas ciertas características que son importantes y que fundamentan una idea de ciudadanía. En primer lugar, esta idea de ciudadanía, supone que la ciudadanía sería un status individual, es decir, la ciudadanía sería un status individual otorgado a cada uno de los miembros del pacto social. Con sus distintos matices, la idea del contractualismo supone que los individuos que tienen determinadas capacidades se reúnen para establecer un pacto social, establecen la ley y a partir de allí cada uno individualmente tienen ese estatuto de ciudadano por pertenecer a ese pacto social.

Esa idea de la ciudadanía entendida como un status individual otorgado a cada uno de

los miembros del pacto social tiene, también, otro elemento fundamental la cuestión de

la ley. Lo que plantea esta idea de ciudadanía es que se crean a partir de ella unas

formas de regular las relaciones sociales basadas en la ley y en el lenguaje del derecho. Este elemento que está vinculado a la ley y con el lenguaje del derecho vamos a ver, en unos minutos, que es muy importante pero que también tiene sus matices y tiene sus diferenciaciones históricas.

Entonces, en primer lugar, status individual; en segundo lugar, la aparición de lo que es el lenguaje de la ley y del derecho. En tercer lugar es la idea del status individual de ciudadanía, inauguraría el plano de la universalidad y de la igualdad. En tanto que todos son miembros del pacto social, todos tienen los mismos derechos y los mismos deberes para la comunidad. Es decir que todos son exactamente iguales ante la ley pero además, que todos están incluidos en esa ley, La universalidad tiene que ver con esta idea de una inclusión absoluta de todos los ciudadanos dentro del marco de la ley. Entonces rápidamente y para resumir la ciudadanía en términos de lo que fue el contractualismos liberal, la ciudadanía en términos clásicos tiene que ver el status universal e igualitario, que es un status jurídico, que plantea la relación entre los distintos miembros del pacto social y que inaugura la universalidad y la igualdad ante la ley.

Ahora bien hay algunos análisis que plantean muy bien, cómo en el primer momento en el cual se planteó la posibilidad de llevar a cabo estos principios planteados por el contractualismo liberal, básicamente en la Francia de mediados del siglo XIX estos principios se vuelven insuficientes. Es justamente con los sucesos parisinos de 1848 que aparece un problema fundamental para poder efectivamente establecer una regulación de las relaciones sociales absolutamente basadas en un del lenguaje del derecho. Hay un autor francés muy interesante llamado Jacques Donzelot, que escribió un libro que se llama “La invención de lo social” al que vamos hacer unas referencias. En ese libro pantea que ese es el momento en el cual se desarrolla lo que el llama el quiebre del derecho.

¿Qué significa esta idea del quiebre del derecho o la fractura del derecho? Significa que se va a mostrar por primera vez que los principios abstractos del contractualismo que hasta ese momento no habían entrado en contradicción muestran por lo menos tener que ser complementados con alguna otra cosa. En ese momento se pensaba que un derecho era la contrapartida básica e inmediata que sobrevendría a partir de la abolición de un privilegio. Si piensan como a partir de lo que es la revolución francesa, se plantean la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano. De ahí viene la idea respecto que si todos constituimos parte de este pacto social, si todos constituimos la ley y todos, por otro lado, estamos ateniéndonos a esta ley. Y esta ley supone la abolición de los privilegios que pudimos eliminar. Se suponía que justamente un derecho era la contrapartida inmediata y absoluta a la abolición del un privilegio.

Sin embargo lo que demuestra los sucesos parisinos de 1848 es que realmente era muy difícil generar esta forma de resolver absolutamente todo con el lenguaje del derecho. El ejemplo claro era el derecho al trabajo. Se suponía que todos los ciudadanos tenían derecho al trabajo si eran válidos, y en estos casos se planteaban que podían tener cierto socorro si eran inválidos. Pero si eran válidos y tenían la capacidad de poder trabajar tenían que tener el derecho al trabajo y el trabajo era pensado como la contrapartida natural e inmediata por tener el derecho a trabajar.

Sin embargo efectivamente esto no podía resolverse, y no podía resolverse por determinadas cuestiones coyunturales que no nos vamos a meter, pero también no

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podían resolverse porque los principios de alguna manera contractualistas están dentro de determinada situación social y política que tiene que ver con lo que construye un sistema del tipo capitalista. Y el sistema del tipo capitalista tiene una construcción de relaciones socioeconómicas desiguales. Esto es un elemento que mas allá de lo que uno pueda presuponer, genera una diferenciación entre lo que es el esquema casi puro, jurídico de la ley respecto a la ciudadanía y lo que efectivamente se puede llegar a resolver.

Es por eso que aquí es donde como plantea Donzelot se genera el quiebre o fractura del derecho y es, como plantean otros autores el momento en el cual la ciudadanía se convierte en una cuestión, en un problema. Un autor argentino, Luciano Andrenacci, dice que la ciudadanía es una cuestión que lleva la marca de las tensiones propias de los sistemas sociopolíticos modernos. Es decir desde ese momento la ciudadanía va

a ser realmente una tensión, que nos va a ir demarcando ciertas formas de resolución

de conflictos sociales. Obviamente dentro de ciertos marcos o parámetros del derecho, de lo jurídico y de la regulación social; dentro de ciertas reglas y ciertos marcos para

generar algún tipo de resolución.

Pero lo que quiero que quede claro es que en ese sentido la ciudadanía es conflictiva, en ese sentido la ciudadanía siempre va a ser una cuestión sin lugar a duda cambiante, modificable a lo largo de los años. La ciudadanía se vincula con la cuestión de ciudadanía.

Para pensar a qué refiere esta cuestión de ciudadanía, uno podría pensar que hay dos cuestiones fundamentales, que tienen que ver con esta idea de cuestión de ciudadanía. En primer lugar lo que es la cuestión política, que se plantea entonces; la cuestión política que tiene que ver con la capacidad en la toma de decisiones, es decir la posibilidad que tienen los ciudadanos de elegir o ejercer el gobierno. Vamos a ver que desde ése momento empieza a aparecer, lo que llega hasta nuestros días, un sistema representativo y lo que tiene que ver con aquellos representantes que pueden ejercer la representación sobre los ciudadanos. Y vamos a ver como también a lo largo de la historia, ha habido distintas luchas, por ejemplo la lucha de los derechos políticos de las mujeres. Que en algún momento eran reconocidas como ciudadanas, pero que no tenían capacidad política Entonces vamos a ver que este juego de una cuestión política fue uno de los ejes en los cuales se resolvió siempre parcialmente esta cuestión de ciudadanía.

Y el otro eje de esta cuestión de ciudadanía es la cuestión social. La cuestión social

está vinculada con la forma de encontrar diversos mecanismos, de mitigar la desigualdad, en el acceso a bienes materiales y generar un nivel de estabilidad social. Es decir, si todos somos parte del mismo conjunto, de la misma comunidad política y hay evidentemente algún tipo de diferenciación socieconómica, la idea es cómo encontramos una forma de resolver estas desigualdades, evitando que esto genere

algún conflicto, entre todos los que somos miembros de esta comunidad.

Por lo tanto tenemos para hacer un resumen de lo dicho hasta aquí una primera aproximación de la ciudadanía que fueron los principios contractulistas liberales, que de alguna manera no es que se dejan de lado o que se tiran a la basura, sino que en determinado momento por lo menos aparecen como insuficientes y que en ese momento en que aparecen insuficientes, es que se establece o surge la cuestión de ciudadanía que podemos vincular con la cuestión política por un lado y la cuestión social por el otro.

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Llegamos así a una primera apreciación dentro este primer interrogante y es el siguiente: la ciudadanía no puede ser pensada únicamente como un haz de derechos igualitarios, sino que de alguna manera a lo largo de la historia fue desarrollándose como un status excluyente y desigual. Siempre ha habido algunos ciudadanos que eran más reconocidos que otros (el ejemplo que di recién de las mujeres es bastante claro). Es decir hay un reconocimiento de quién es ciudadano y quién es y no ciudadano. Pero también hay dentro de los ciudadanos ciertas jerarquizaciones. Algunos ciudadanos que serían “más ciudadanos” que otros ciudadanos. Vamos a ver que esto ha ido variando a lo largo del tiempo.

Esto nos lleva a una segunda reflexión dentro de este primer punto. La ciudadanía (en tanto que ya mostramos como es que se produce este quiebre del derecho al final del siglo XIX) no puede ser pensada únicamente como un derecho y debemos pensarla como algo histórico y social. Es decir que la ciudadanía siempre remite a un proceso. Siempre la ciudadanía debe ser pensada históricamente y por eso para hay que ver cómo era la ciudadanía ayer.

No es que yo voy a decir que la ciudadanía no remita a un derecho sino que solamente en el lenguaje del derecho no nos puede a nosotros dar las herramientas para poder interpretar el proceso histórico de adquisición de esos derechos. Esos derechos no son producto de una evolución natural sino tiene que ver con que la sociedad es necesariamente conflictiva y con que hay determinadas relaciones históricas que hacen que en determinado momento se reconozcan o surjan ciertos derechos que en otro momento no se pensaban.

Y esto nos lleva, para terminar con este primer interrogante, a plantear que la

ciudadanía siempre es una construcción. Me parece absolutamente acertada esta idea de pensar la ciudadanía como una construcción de ciudadanía. La ciudadanía siempre es construcción. Si la ciudadanía es algo que remite a un proceso histórico, siempre vamos a estar hablando de una construcción de ciudadanía y que haya también una reconstrucción constante de esa ciudadanía. En ningún momento la ciudadanía puede pensarse como algo por fuera de las relaciones históricas.

Cuando yo estaba preparando la exposición, me copié algunas preguntas que tenían que ver con lo que Uds. estuvieron trabajando en grupo:

Espacios, ámbitos y tiempos, se ejercen prácticas de ciudadanía. ¿Ciudadanía dónde y cuándo? 2) ¿cómo (a través de qué, con quienes) 3)¿por qué uds. consideran que en ese espacio se ejerce ciudadanía?

Siempre estas preguntas, que son las preguntas con las cuales podemos llegar a tener respuestas históricas y contextualizadas respecto de qué es ciudadanía fueron de alguna manera contestándose de forma diferente a lo largo del tiempo. Y entonces aquí cierra el primer interrogante.

El primer interrogante nos lleva a decir que no podemos definir la ciudadanía desde la

cuestión teórica, sino que necesitamos para hacer un análisis de ciudadanía, pensar

en un proceso histórico. Y si tenemos entonces que pensar en un proceso histórico nos vamos naturalmente al segundo interrogante que es, cómo a lo largo de la historia se ha ido transformando esta idea respecto de qué es ciudadanía, dónde se encuentra la ciudadanía y qué significa ser ciudadano.

Podemos entonces volver a este primer momento de quiebre del derecho o fractura del derecho. Y este mismo autor Donzelot, que les decía que plantea esta idea respecto de que en este momento se genera un quiebre una fractura del derecho, plantea que en ese momento hay una invención de una nueva idea que es la de “lo social”, que clave para poder entender el desarrollo de la ciudadanía moderna. Hasta

ese momento la ciudadanía solamente se pensaba como parte de derechos civiles y parte de derechos políticos. Ambos eran derechos individuales, libertad de expresión, libertad de movimientos, libertad de culto, etc., como derechos civiles y la posibilidad

de tener el derecho al voto, el derecho a ejercer cargos públicos como un derecho de

tipo político.

Pero va a aparecer algo que no es parte ni de lo civil ni de lo político y es de justamente lo social. Lo social, que es algo que los sociólogos clásicos del siglo XIX trabajaron mucho porque estaban preocupados por las transformaciones que se daban en ese momento en las sociedades. Esta idea de lo social supone en primer lugar concebir a la sociedad como parte de una red de interdependencias. ¿Qué quiere decir esto? Un reconocimiento de la reciprocidad que une a todos los miembros de la sociedad más allá de que no tengan ningún tipo de relación directa. Esta idea de lo social se vinculará con la invención de la idea de la solidaridad, que supone que hay algo que no es solamente individual sino que es algo que remite a una realidad colectiva.

Les decía recién que entonces con la emergencia de esta idea de lo social, aparece el reconocimiento de las relaciones de interdependencias y de reciprocidad y aparece

dice este autor Donzelot, la idea de solidaridad. Y la idea de solidaridad, es distinta, de

la idea de por ejemplo, de la de caridad. La caridad supone que hay determinado

sujeto que tiene una problemática individual y que por lo tanto hay que ser caritativo con esta persona. La idea se solidaridad, es una idea de solidaridad social, supone que si hay una problemática de un sector de la población o la de una persona de la población, por ejemplo porque no puede trabajar; otro ejemplo porque está desocupado; no es un problema individual de esa persona, porque no sea capaz o porque no tenga los medios para hacerlo. Sino que es un problema social, la sociedad

en

su conjunto será responsable porque esa persona no pueda trabajar.

Y

es ahí que empiezan a establecerse, a partir de mediados del siglo XIX y

progresivamente diría yo hasta mediados del siglo XX, una suerte de distintas apariciones de seguros individuales en primer lugar como pueden ser seguros por accidentes o por desempleo etc. etc., y que conduce a mediados del siglo XX a lo que

comúnmente se denomina la construcción de un Estado de Bienestar.

Más allá de la discusión que si efectivamente podemos plantear que en nuestro país existió un Estado de Bienestar, lo cierto es que había un Estado fuerte, que garantizaba a gran parte de la población un acceso al trabajo, a la educación, a la salud. Y constituía en ese sentido lo que se denominó la ciudadanía social. Esta ciudadanía social entonces, no es una ciudadanía civil ni una ciudadanía política, y como plantean algunos autores no es una relación de continuidad sino un quiebre. Empieza a pensarse de distintas formas la ciudadanía. Empieza a pensarse de esta matriz de interdependencia y de reconocimiento de la reciprocidad.

Fue entonces en ese momento que desde diversos discursos académicos y de sentido común, empezó a establecerse un significado muy claro, respecto de qué era ser

ciudadano, dónde se ejercía la ciudadanía: ciudadanía cómo, dónde, con quién, tenían una respuesta muy clara.

Quien más claramente formuló la definición de la ciudadanía en este momento fue un autor inglés que se llamó T. H. Marshall, que inventó una famosa receta para pensar la ciudadanía, que es una receta evolutiva. Más allá de las distintas interpretaciones sobre lo que plantea Marshall lo que él decía era que la ciudadanía era un proceso histórico de adquisición de derechos donde primero venían los derechos civiles, después venían los derechos políticos y por último los derechos sociales, y que por lo tanto la única forma de construcción de la ciudadanía era ese “Estado de Bienestar”. El hacía un análisis histórico de lo que era el proceso de ciudadanía en Inglaterra y planteaba cómo a lo largo de distintos momentos históricos se iba construyendo esta idea de ciudadanía civil, política y social.

Ahora bien si, uno plantea esta idea que ciudadanía es una cuestión que en determinado momento muestra cuales son las conflictividades y las respuesta que se dan a esta conflictividad, es evidente que mas que ver un proceso evolutivo y natural, tiene que ver con una respuesta histórica que en ese momento se dio, respecto de lo que es la cuestión de ciudadanía que tiene que ver con la lucha por el reconocimiento de determinados derechos. Que es en nuestro país todo el proceso de inmigración que se da a principios del siglo XX y las luchas por el reconocimiento de estos hijos de inmigrantes, de poder votar y poder tener un acceso a la vida política.

El acceso a lo que son la posibilidad de la sindicalización, todos los movimientos sindicales, que se dan a principio del siglo XX, y también una respuesta en algunos casos imaginarios en algunos casos real, depende del contexto de cada país, a lo que a principio de siglo XX se establecía como el miedo a una transformación radical de la sociedad con todos los movimientos anarquistas y comunistas que estaban en nuestro país y en otros lugares más.

Es por eso que en esta coagulación de la conflictividad de lo que por un lado ciertos sectores sociales del momento pedían y por otro lado lo que desde otro lado las autoridades políticas trataban de resolver, es que se establece esta nueva forma de resolución del conflicto que es el “Estado Social” o el “Estado de Bienestar”.

Ahora bien mas allá de esta disquisición, lo importante es que, en este momento en lo que era el momento del Estado Bienestar, a las respuestas que Uds. tuvieron que trabajar aquí, se dan seguramente las respuestas, yo diría bastantes diferentes de lo que pudimos escuchar aquí porque había un sentido, un significado de lo que era ciudadano que estaba básicamente asociado al grupo laboral. Uno era ciudadano porque era trabajador, diría yo, algo más como nota al pie, creo que la problemática de la ciudadanía empieza a aparecer cuando esto de alguna manera queda de lado. Siempre uno empieza a preguntarse sobre algo, cuando éste “algo” falta.

En ese momento no existían los discursos ciudadanos de la actualidad. En todo lo que tiene que ver en el ámbito académico de definición de ciudadanía es muy claro, empieza a preguntarse problemática de ciudadanía a partir de diría yo los últimos 20 años. Antes la problemática de ciudadanía era una problemática absolutamente marginal en las ciencias sociales. Y también en el discurso político diría yo.

Pero entonces se podría decir que en este momento cuando uno preguntaba qué era ser ciudadano, dónde se percibe la ciudadanía, con quién se percibe la ciudadanía. Uno era ciudadano del estado por el solo hecho de pertenecer a una sociedad estatal, al igual que el resto los habitantes del país y por lo tanto tenía derechos civiles políticos y sociales.

El Estado era el responsable de garantizar ese derecho desde esa construcción de ciudadanía y los reclamos por lo tanto sino eran satisfechos debían hacérselos a él. Y allí eran muy fuertes los movimientos de sindicalización que se dieron en nuestro país todo el movimiento de masas, la plaza llena para poder peticionar respecto de algún derecho y por otro lado se concebía que el que tenía que garantizar esos derechos era el Estado.

Como les dije la imagen del ciudadano era la imagen del trabajador y el mundo laboral constituía el acceso a la condición de ciudadanía vía la sindicalización y la participación política. Esto permitía tener claramente una idea de lo que era, el ser ciudadano en términos ideales y por lo tanto, cual eran aquellas falencias que debía resolverse

En este contexto, la idea del ciudadano-trabajador, la idea del trabajador suponía una homogenización. El proceso de inmigración en nuestro país y, lo que supuso como estrategia de homogeneizar a la educación, donde la escuela, el colegio tuvo un lugar central y como constructor de ese trabajador la escuela forjaba ese trabajador que cuando terminaba el colegio entraba al mundo laboral. En el sentido era inclusivo era homogeneizante y constituía una idea de cierta previsibilidad. Esa idea del ser trabajador suponía que uno tenía cierta certeza de cuales eran sus derechos y deberes y cómo es que a lo largo de su vida iba a tener que ir desenvolviéndolos.

Ahora bien, a mediados de los ’70 este modelo de ciudadanía comenzará a entrar en crisis. Por un lado hay una crisis económica importante de los países capitalistas centrales, todo lo que tiene que ver con la crisis del petróleo en la década del ’70 y será difícil mantener todo lo que suponía el gasto social del “Estado de Bienestar”. Es decir fíjense uds., que si el estado se hacía cargo de la vida de las personas hay, cuando aparece una crisis económica una dificultad para poder seguir con ese gasto que se establecía en ese momento.

Por otro lado también surgen diversos grupos, que se enfrentan con lo que consideran una forma de dominación, es decir una forma de impedir que lo sujetos se desenvuelvan libremente, aparecen distintas críticas hacia este modelo de lo que es el Estado Bienestar.

Estas críticas que aparecen fundamentalmente, uno puede plantear que se dan desde diversos sectores políticos ideológicos que van a converger en una crítica feroz a lo que es el Estado. Desde lo que uno podría denominar muy vagamente como la izquierda, se planteaba que el Estado Bienestar lo que generaba era la imposibilidad de, entre comillas de “una toma de conciencia y un cambio más profundo de la sociedad” Y desde la derecha, también entre comillas, lo que se planteaba era que el Estado de Bienestar “generaba pasividad”: los sujetos eran pasivos y no se preocupaban por mejorar su situación, que eran absolutamente dependientes del Estado y que por lo tanto había que generar un cambio para poder volver a generar un

eje

sujetos.

libertad y de posibilidad de tener cierta capacidad individual por parte de los

Como todos sabemos en general, la respuesta de la ideas de derecha fue la que motorizó las transformaciones ocurridas en nuestro país a partir de la década del ’70 y fundamentalmente a partir de la década del ’90 que han llevado a una transformación muy importante respecto de cómo se concibe la ciudadanía.

Entonces para resumir este segundo punto y pasar entonces al tercer punto, lo que podemos plantear es que, desde el momento en el cual se produce este quiebre o esta fractura del derecho, lo que tenemos es una progresiva estatalización de la problemática de la ciudadanía. La respuesta que se daba para la resolución del conflicto era que el Estado, se hacía cargo en un nivel progresivamente creciente, justamente de estos problemas que suponían la cuestión de ciudadanía. Y el Estado de Bienestar, o el Estado Social, como dice estos autores, es el punto de llegada de este modelo de ciudadanía que suponía la relación entre ciudadanía y trabajo.

Como vemos las transformaciones que se dan a partir de lo que es la década del ’70 y fundamentalmente a partir de la década del ’90 nos van a llevar a una transformación muy importante respecto de lo que es la idea desde la cual se piensa la ciudadanía.

En primer lugar me parece que un núcleo central interpretativo para poder explicar esta transformación desde lo que es la problemática de la ciudadanía, lo que algunos autores denominan el pasaje de lo que es la ciudadanía social a la ciudadanía post- social. Acuérdense que, como dije hace un par de minutos, lo social es una construcción, una invención en términos de este autor Donzelot, que supone, que se construye una idea de homogeneidad, de inclusión en el cual la problemática social, la problemática que tenga algún individuo, algún grupo, se interpreta como una problemática social, a partir de cierta idea de solidaridad, entendida no como aislada sino como una solidaridad colectiva. Que constituía también un espacio social homogéneo, piensen cómo se construyeron las ciudades, que tenían justamente esa idea de inclusión y homogeneización, en la población y estas transformaciones que se hacen estos últimos años con lo que establece como paradigma del neoliberalismo a nivel mundial y aquí particularmente, se dan un paso a lo que es la ciudadanía pos social.

¿Qué quiere decir post-social? Justamente que lo social se fractura, que lo social de alguna manera se fragmenta o estalla en mil pedazos, este espacio de integración, este espacio de reconocimiento de las interdependencias y de las relaciones de reciprocidad que se establecieron como una forma de resolver esta cuestión de ciudadanía, dan lugar a una forma de resolverla absolutamente diferente.

Si la ciudadanía se constituyó a partir de ese momento, mediados del siglo XIX, a partir de una estrategia de socialización del riesgo, esta idea que la problemática no es individual sino que es social; lo que va a establecerse a partir del neoliberalismo es una individualización del riesgo; la culpa va a ser individual y no ya social y lo que se va a generar es la idea de que uno como ciudadano, tiene que devenir en responsable, tiene que hacerse cargo de su propia vida y tiene que por lo tanto autogobernarse y no pedirle absolutamente nada al Estado.

Un ejemplo que a mí me parece sumamente claro respecto de esta tendencia es la reforma que se dio con el régimen jubilatorio en nuestro país, más allá de que uno pueda discutir si es mejor, si es peor, si funcionó, no funcionó, lo que es evidente es que hay una diferenciación de concepción de la sociedad. El régimen jubilatorio del Estado, tenemos un régimen jubilatorio llamado de reparto, dónde uno no aportaba para sí mismo, uno aportaba para las generaciones que ya habían trabajado y que habían salido del mercado laboral. Es decir se establecía esta relación de interdependencia y reconocimiento, de esas relaciones que tenían entre uno y otro. El régimen llamado AFJP lo que se genera es justamente una individualización, uno es un régimen de capitalización personal, uno pone plata en una cuenta que es suya y uno además tiene que ser responsable para ver cuanto interés le da, si no le da, donde va la inversión etc. Es decir hay una concepción completamente distinta, en una hay una relación de interdependencia constituida por lo que es la ciudadanía social, en otra hay una relación de individualización del riesgo, donde uno tiene que hacerse cargo de su jubilación y donde no importa lo que le ocurra al otro porque lo que uno tiene que hacer es preocuparse solamente por resolver su situación.

Esto transforma el ámbito donde se constituye la ciudadanía. En ese viejo modelo de ciudadanía social, el ámbito privilegiado era la plaza, pero la plaza en tanto no un lugar de vinculación con lo que tiene que ver con el espacio de interacción cotidiano sino la plaza como el lugar donde uno construye esa petición hacia el Estado y el lugar de construcción de los políticos. Piensen lo que era particularmente la Plaza de Mayo y símbolo de la Plaza de Mayo como el lugar de aparición de los distintos sujetos en espacios públicos. En la ciudadanía neoliberal o liberal avanzado, la ciudadanía se retrae, los ámbitos que pareciera que son de desarrollo de la ciudadanía es el barrio,

la comunidad más cercana donde uno tiene las relaciones de proximidad y no está

vinculado con esas relaciones que como no están de alguna manera en su preocupación cotidiana pareciera que no son de la ciudadanía. La ciudadanía como participación en el barrio, la ciudadanía como participación en distintas instituciones.

Y básicamente surge una idea de ciudadanía que supone que la ciudadanía hay que

ejercerla activamente, la ciudadanía en contraposición a lo que es la ciudadanía que se pensaba como pasiva del Estado Bienestar, la ciudadanía es algo que uno tiene que ejercer activamente y estar continuamente, tratando de ejercer su ciudadanía. El término de transformaciones se genera una transformación muy profunda en principio es, hay para los sectores de mayores ingresos hay una relación de lo que es ciudadanía y consumo a partir de los autores de la década del ’90 hay varios análisis interesantes que plantean por ejemplo como la Constitución de 1994 incorpora por primera vez la idea de los derechos del consumidor en su artículo 42 y que tiene que ver justamente con la vinculación de la ciudadanía con el consumo. Y en contraposición, piensen también la fragmentación social de la década del ’90 se quiso pensar en una ciudadanía que es una ciudadanía para los sectores de menores

recursos, que es como plantea una autora que se llama Maristella Svampa, un modelo asistencial participativo. Este modelo asistencial participativo lo que genera es

básicamente programas sociales que tienden a tener una participación pero que sea una participación limitada, territorializada, focalizada donde se plantea la idea de la capacitación o el empoderamiento de esos sujetos, porque se supone que no están capacitados para ejercer su ciudadanía y que por lo tanto tienen que ser capacitados. Después vamos, voy a hacer una pequeña apreciación sobre esto, porque omiten por

lo menos una parte del problema que es que no es una culpa individual de aquellos

sujetos que no pueden tener una posibilidad de desarrollo de su ciudadanía, sino que

hay toda una situación, que es una situación social, que les impide efectivamente

devenir ciudadanos plenos, por lo tanto este tipo de estrategia por lo menos muestra una de las partes del problema.

Esta cuestión de cómo la ciudadanía a partir del año ’90 se transforma absolutamente de ese modelo social a este modelo post-social, desde ese modelo donde se generaba una idea de la construcción de idea de la solidaridad y la socialización del riesgo a esta idea de individualización del riesgo, yo lo pude rastrear, hace un par de años en un trabajo de investigación que realicé hace 5 años. Y les comento la fecha porque fue previo a la crisis 2001, las entrevistas que yo había realizado en donde básicamente pregunté muchas de las cosas que aparecen acá, la ciudadanía dónde, qué significa ser ciudadano, que significa el Estado, dónde ejercía la ciudadanía etcétera, etc. y surgieron algunas cosas que me parecen interesante y yo voy a traer una tipología que muy rápidamente les voy a contar que creo que después nos va a servir ya para ir cerrando para poder incorporar a las cosas que se dijeron aquí.

En principio yo había diferenciado ciertos discursos con respecto a la ciudadanía. Algunos discursos aparecían en el mismo entrevistado en distintas partes de la entrevista. Uno no tiene un discurso homogéneo, si ninguno de nosotros tenemos un solo discurso. Y pueden aparecer distintos elementos de distintos discursos sobre ciudadanía.

Un primer discurso lo había llamado ciudadanía resignada. La ciudadanía resignada en el año 2001, previo al estallido de diciembre, remitía el reconocimiento de una ciudadanía social incumplida, frente a la cual se adopta una posición pasiva y no reivindicativa .En general lo tenían personas de más edad que tenía un viejo recuerdo de lo que era en ese modelo del Estado de Bienestar, un pasado que era añorado, pero que también se planteaba que difícilmente volverá. Se planteaba que no había posibilidad de volver a esa situación porque las situaciones actuales hacia que el Estado no pudiera ocuparse de lo que debería ocupar o de lo que se ocupaba en otro momento. Y por lo tanto había un ideal de lo que debería ser el Estado de lo que debería ser la ciudadanía, pero frente a eso no había ni reclamo ni protesta sino que se enfrentaba dramáticamente la evidencia de lo que es. Por ejemplo de esta frase que en su momento a mi me disparó para escribir el artículo, fui a un quiosco a comprar algo y la quiosquera decía: “acá tendríamos que ir todos a Plaza de Mayo y quejarnos y hacer una gran manifestación”, pero estaba tranquilamente en su quiosco, y nadie en ese momento pensaba lo unos meses mas tarde iba a ocurrir. La quiosquera seguía en su trabajo pensando como debería ser la situación pero no se movilizaba, no reclamaba, tenía una posición absolutamente resignada.

La segunda es la ciudadanía individualista. La ciudadanía individualista o el discurso de la ciudadanía individualista, se sustenta en una crítica profunda a los elementos constitutivos de la vieja matriz de ciudadanía frente a lo cual se va a adoptar una salida individual y privada. Básicamente quienes hasta este momento tenían esta idea eran los sectores de mayores recursos, donde estaba asociada esta idea de ciudadanía con consumo. Donde se planteaba una constante crítica a lo estatal a los

políticos que son corruptos, que son ineficientes etc

Donde se suponía que los

derechos eran la contrapartida por lo que es pagar los impuestos por ser un contribuyente había una relación pagar los impuestos derecho y allí aparecía una tensión justamente cuando uno podría preguntar por ejemplo para aquellas personas que estaban sin trabajo y que no podían pagar sus impuestos si eran o no eran ciudadanos. Allí efectivamente había una dificultad, si era ciudadano si era o no era, si era ciudadano de segunda, si en realidad no eran tan ciudadano por no pagar los

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impuestos. Pero de alguna manera ese era el discurso de la ciudadanía individualista que suponía que había una salida que era individual y había desaparecido la idea de conciudadano, y había desaparecido la idea de solidaridad que mencionaba al principio de la exposición.

El tercer discurso es el de la ciudadanía ausente. Acá me quiero detener un segundo porque básicamente donde mas encontramos en ese momento ese discurso de ciudadano ausente era justamente en los jóvenes. La ciudadanía ausente se asociaba con una imposibilidad de pensar y reflexionar acerca de los términos que constituyen la ciudadanía. Era muy impactante en muchos de los discursos de los adolescente o jóvenes, que habían desaparecido de su léxico palabras como, derecho, palabras como Estado, palabras como ley. No había la posibilidad de reflexionar sobre esto y esto no era culpa de ellos, era culpa de todo un proceso histórico de un proceso social que los había puesto en ese lugar y que les impedía reflexionar sobre toda esta situación.

Yo voy a reflexionar, les voy a dar dos citas de entrevistas. La primera se le

planteaba qué hacia en otro momento por defender los derechos, si sabía, si tenía

alguna idea, si alguien le había contado; y ella respondía: “Sí, creo, bueno

de los boletos estudiantiles? ¿Puede ser con los militares? Bueno ellos no sé, ellos querían un boleto estudiantil, no se los daban y ellos luchaban por eso, hacían

¿Que es lo impactante

en esta frase? Hay elementos que se esfumaron del léxico: manifestación, derecho, respecto de lo que puede tener, el Estado. Y tampoco hay de alguna manera una reflexión que venga por parte de una trasmisión intergeneracional. Lo que esta chica demuestra son alguna pequeñas cosas que puede haber visto en la tele o por alguna actividad del colegio o por ahí lo que alguien le comentó, pero no tiene realmente idea de que es lo que ocurría en ese momento hacía en ese momento 25 años. En una

sería

¿El tema

caminar, no sé, yo vi una película, por eso te digo

”.

problemática que fue vital, los que son de La Plata lo conocen mejor que yo, esa cuestión para la problemática estudiantil.

En otra cita de otro joven, al que se le preguntaba por el estado y decía “El estado… se tan poco de esa basura que ni me interesa”. Es también interesante, como está armada la frase, lo que dice es, no es que no le interesa y por eso no lo conoce, sino que como el estado está ausente no le interesa. Hay una cuestión que es importante aquí, en términos de la relación y la forma de cómo está constituía la frase es lo que nos permite a nosotros pensar en ese momento, (son cinco años y han pasado muchas cosas), cómo era las representaciones y las formas en los jóvenes para pensar la problemática de la ciudadanía.

En este sentido en esta ciudadanía ausente junto con la información para pensar el estado aparece una gran dificultad para escribir cuales serían los derechos, no hay un reconocimiento de la figura del ciudadano. La ciudadanía en ese sentido está ausente no es ni individualista ni es como decía antes está resignada, sino que está absolutamente ausente.

Las consecuencias de estos tres discuros eran en ese momento las mismas, con más privacidad, más pasividad, más retraimientos al ámbito más inmediato de interacción. Bueno después ocurrió el 19 y 20, probablemente haya habido un cambio respecto a la forma de construcción de la ciudadanía.

En el cuarto y último discurso de la ciudadanía activa que sí tenían cierta idea pero claro solamente minoritaria, si tenían un reconocimiento de los derechos y qué es lo que tenían, que hacer, que había una participación, digamos que esa era minoritario, que probablemente eso ha cambiado.

Entonces en este tercer punto lo que alcancé a mostrar es cómo a partir de lo que son las transformaciones de la década del ’70 y fundamentalmente a partir del año ’90 esa idea de ciudadanía, pensar en un modelo social, un modelo de integración, un modelo de reconocimiento de la solidaridad, no en términos caritativos, sino en términos de reconocimiento interdependencias y de lo que debía ser el Estado para ellos, fue dejado de lado por un modelo individualista, por un modelo de ciudadanía consumista

o ciudadanía de un modelo participativo pero muy fragmentario, de fragmentación del

espacio social y urbano. Y esto de alguna manera repercute la forma en la cual los sujetos pensamos la ciudadanía. Todos nuestros discursos son históricos son sociales, discursos de sentido común, discursos académicos, discursos mediáticos todos están vinculados con esta problemática.

Esto nos lleva al último punto que yo quería tratar, algo de lo cual ya empecé a abrir en el punto anterior y que es cómo poder pensar al docente la construcción de ciudadanía y adolescencia o juventud en la actualidad. Por supuesto que es mi visión

y mi manera de enfocar el asunto.

En primer lugar me parece que son justamente los jóvenes, como mencionamos recién, y uno de los grupos que más han sufrido esta consecuencia del pasaje de lo social a lo post-social. Y en el que muchos casos además se los incentiva a crear una cultura individualista la que tiende a negar el reconocimiento del otro como parte integrante de esta cadena de interdependencias que es la sociedad. Pensemos cómo está constituida la forma de producción y consumo en la actualidad que lo que se plantea es el consumo para la diferenciación del otro. Que es la diferencia de lo que era, muy básicamente el modelo del Ford T, que se basaba en sacar todos autos iguales, y la posibilidad de poder comprar un celular, que ya nos es una cosa para hablar por teléfono, es comprar la diferenciación respecto de otro, por lo tanto los adolescentes y todos de los adolescentes que están conectados con la información están absolutamente vinculados con esta generación que tienen que diferenciarse del otro. Cosa que no está mal en términos de construcción de la identidad, pero sí me parece está absolutamente exacerbado y se deja de lado otro tipo de cuestión.

En ese sentido me parece que la primera tarea es tratar justamente de recuperar aquello que se denominó lo social y que hacía que se pensara, que la ciudadanía sea la forma de pensar esta relación de interdependencia mutua y la resolución de conflictos dentro de determinados parámetros y normas compartidas. Y fundamentalmente era el reconocimiento del otro como ciudadano como sujeto de derecho.

Por supuesto que esto va a ser una tarea absolutamente distinta, para distintos sectores de la población, me parece que en aquellos jóvenes de altos ingresos que estaban vinculados en la ciudadanía individualista, yo he tenido contacto también otra

relación, con algunos jóvenes de altos ingresos para los cuales la idea de ciudadanía y

la que tiene que ver justamente con esta idea individualista de que paga un impuesto y

por lo tanto tiene una recompensa en su derecho etc, etc. y que no tiene ningún tipo

de interés en pensar qué es lo que ocurre más allá de sus propias narices.

En ese sentido me parece que ahí lo fundamental es hacer pensar que evidentemente la ciudadanía no es una cuestión de identidad personal y una preocupación absolutamente inmediata sino tiene que ver también con el reconocimiento del otro. Y

en términos de los jóvenes con menores ingresos son un poco de los ejemplos que di

recién, me parece que hay que reconstruir esta idea de lo que es, lo que era la ciudadanía ausente y tratar de generar esta idea respecto al que es lo ciudadano. Para poder pensar en términos de ciudadanía y a partir de allí ejercer lo que es la ciudadanía.

Y entonces me parece que en ese sentido uno plantea cuál es su espacio de

construcción de ciudadanía, me parece que no hay un espacio definido de la construcción de ciudadanía, me parece que en todo caso la escuela obviamente, principalmente, en tanto que es el espacio de socialización de los jóvenes, es el lugar en el que pasan gran parte de su tiempo, los clubes del barrio, la calle, la familia me parece que tiene que ver más con determinada actividad, con determinada, si se quiere forma, de estructurar su pensamiento y su acción. En ese sentido no es una receta que uno puede llevar adelante en tal lado o en tal otro. Me parece que en ese sentido uno tiene que ser creativo y poder encontrar las distintas formas de poder

regenerar esa situación de ciudadanía que hoy en día que está siendo olvidada.

Y así, entonces sí para terminar me parecería interesante hacer algunas pequeñas o

algunos pequeños comentarios respecto de lo que pudieron comentar en los afiches. En algunos, surgía esta idea del adolescente de ciudadanía y pertenencia del conocimiento con un grupo de pares. A mí me parece que esto es importante, pero me parece que no es la ciudadanía, por lo menos en mi humilde opinión, únicamente la idea de reconocimiento con mi par en tanto mi compañero que conozco del colegio, del barrio y con el cual voy a bailar a la noche. Porque si yo me quedo solamente con eso, desconozco que en realidad, la ciudadanía es una cadena de interdependencia

que se vincula con todos y que por lo tanto al joven de menos recursos que va a bailar

a determinado lugar y al joven de mayores recursos que va a bailar a otro, los genera,

los establece entre ellos una relación de interdependencia, que aunque aquellos les parezca que no tienen absolutamente nada que ver, sí lo tienen. Por lo tanto me parece que, es un espacio de constitución pero es un espacio de constitución en tanto

se piense en esta relación de reconocimiento entre los distintos sectores.

Y en ese sentido aunque en otro aparecía la escuela, aparecía la escuela en relación

a lo que era el acuerdo de convivencia, el acuerdo entre pares, el reconocimiento de

derechos, la escuela, el club, el cyber, la plaza, etc, el lugar del recreo, el lugar de la

participación real de la construcción aparente y quiero ir muy rápidamente hacer un par de comentarios. Me parece que el centro de estudiantes es fundamental, es así acá lo plantearon y el centro de estudiantes o cualquier otra instancia institucional de vinculación con el otro y el poder justamente en la construcción de normas. Desde el planteamiento de la cuestión de la ciudadanía en adelante, siempre la ciudadanía es una cuestión y por lo tanto hay que resolverlo dentro de los marcos, terrenos comunes que podamos entre todos acordar. Me parece que es un lugar fundamental pero también es un lugar importante justamente para poder pensar que no es solamente las reglas de nuestra escuela o una regla de convivencia entre nosotros solos, tiene que ver también con pensar las reglas y las normas mediante la escuela vamos a regularnos en la sociedad en la cual estamos viviendo.

En ese sentido voy a dejar una ultima mención a la participación, pero me parece que

la participación real y aparente también tiene que ver con eso, tiene que ver si la

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participación es solamente es participar, para auto resolver nuestros problemas me parece que no es una participación que nos conduzca justamente a generar una idea de ciudadanía, digamos acabada. Me parece que la participación, yo justamente soy testigo, básicamente de la problemática de la participación, la participación tiene que estar asociada a una reconstitución de esta idea del Estado y a una reconstitución de esta idea de sujeto de derecho y de vinculación con el resto.

Por eso aparecía en el tercer grupo este reconocimiento de derechos y obligaciones pensar que hay ciudadanía siempre que sé de voz, su participación y en esta idea que se le de voz creo que es fundamental pero también es importante en tanto y en cuanto esta voz sea una voz no solamente para decir qué es lo que me parece a mí, resolverlo entre cuatro personas y que no interese qué es lo que ocurra en la escuela de al lado, en la escuela de otro barrio, sino que se piense justamente en una idea de interconexión. Me parece que una forma por ejemplo de construcción de ciudadanía es que no solamente la escuela se preocupe por lo que le ocurre sino empezar a establecer relaciones con otras escuelas incluso con problemáticas que socioeconómicamente a priori no tendrían nada que ver, porque ahí evidentemente nos vamos a dar cuenta que no somos únicamente ciudadanos de un barrio, sino que somos ciudadanos de una ciudad, de una provincia y de un país.

Y este tema de reconocimiento de derechos y las obligaciones es central. Porque en principio esta idea de la ciudadanía ausente remitía a un desconocimiento de derechos y obligaciones. Lo mismo la cuestión de elección de representantes que eligieron en nuestro grupo, el acceso, digamos la posibilidad de tener una posibilidad de tener una representación y establecer los mecanismos de representación, qué es lo que ello significa, cuáles son los derechos que ese representante tiene que garantizarnos y qué relación establecemos con ese representante .también es un elemento fundamental.

Entonces para ir cerrando me parece, primero este tema de la participación, la participación es hoy en día un elemento fundamental de la ciudadanía, en tanto y en cuanto no sea solamente la participación en un espacio mínimo, sino que sea la participación para poder generar una relación con el conjunto de la sociedad. Y en esto me parece que es la relación que por lo menos yo puedo marcar hoy en día entre lo que es la construcción de la ciudadanía y la problemática adolescente.

Me parece que tenemos para cerrar nuestra idea, que es marcarlo en un proceso histórico, un proceso histórico que a partir del año ’70 y a partir de los ’90 llevó a una inflexión. Que de alguna manera se quebró en diciembre del 2001 y que hoy en día todos estamos tratando de resolverlo, de distintas formas y de distintas maneras.

Me parece que, en ese sentido la relación entre ciudadanía o construcción de ciudadanía y jóvenes o adolescentes, se vincula con esto. Con poder dejar de pensar en que ser ciudadano, es ser Ciudadano solamente de un lugar de un barrio y preocuparme por lo que le pasa a mí y a mis compañeros y pensar que ser Ciudadano es la forma de vincularnos con el resto de aquellas personas que viven en nuestra sociedad. Muchas gracias.