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D01 ‐ N01 Percepción Visual y Pensamiento Ingeniería en Diseño Gráfico Empresarial Facultad de Diseño

D01 N01 Percepción Visual y Pensamiento Ingeniería en Diseño Gráfico Empresarial Facultad de Diseño

Caso las Meninas de Velázquez

Las Meninas es el nombre más popular, usado a partir del siglo XIX, del cuadro que llevó por título desde 1734 La familia de Felipe IV y se considera la obra maestra del pintor del siglo de oro español Diego Velázquez. Realizado en 1656, corresponde al último periodo estilístico del artista, el de plena madurez. Es una pintura realizada al óleo sobre un lienzo de grandes dimensiones, donde las figuras representadas están a tamaño natural. Es una de las obras pictóricas más analizadas y comentadas en el mundo del arte.

más analizadas y comentadas en el mundo del arte. Diego Velázquez, Las Meninas (1656). Óleo sobre

Diego Velázquez, Las Meninas (1656). Óleo sobre lienzo, 318 cm x 276 cm. Museo del Prado, Madrid, España.

Ofrece diversas interpretaciones, la realista fue estudiada y descrita por Stirling Maxwell y Carl Justi, los cuales muestran la admiración hacia el «momento captado» propio al realismo de la fotografía. Más tarde, la interpretación se enfocó hacia otra fase, la histórica empírica que, naturalmente sin haber documentación sobre la pintura de su propia época, se resolvió su estudio principalmente con la obra escrita por Antonio Palomino, en la que describe la relación de todos los personajes retratados así como del aposento donde se encuentran, precisamente el propio taller del artista en el Alcázar de Madrid, a lo que se añadió en 1925 el artículo de La librería de Velázquez por Sánchez Cantón, con el inventario de la biblioteca que poseía Velázquez, que con su valoración consiguió nuevas interpretaciones sobre la influencia de la cultura adquirida por el pintor para representar toda la simbología que se encuentra en Las Meninas. La siguiente interpretación de la obra es la filosófica, realizada por primera vez por Michel Foucault, es nombrada en la historiografía de Las Meninas como pos estructuralismo, en el cual Foucault descarta la iconografía y su significación y prescinde de los datos históricos para explicar esta obra de una manera novedosa como una estructura de conocimiento y conseguir la participación dinámica del espectador a la vez que, según él, toda investigación sobre la intención del pintor no tiene importancia, y de esta manera tratar de terminar con todas las especulaciones sobre la gran variedad de interpretaciones de Las Meninas .

El tema central, admitido prácticamente por todos los críticos e historiadores del arte, es el retrato de la infanta Margarita de Austria, colocada en primer plano, rodeada por sus sirvientes «las meninas», aunque la pintura representa también otros personajes. En el lado izquierdo se observa parte de un gran lienzo, y detrás de éste el propio Velázquez se autorretrata trabajando en él. El artista resolvió con gran habilidad todos los problemas de composición del espacio, gracias al dominio que tenía del color y a la gran facilidad para caracterizar a los personajes, la perspectiva central de la composición se encuentra en el personaje del fondo que cruza una puerta, donde la colocación de un punto de luz demuestra, de nuevo, la maestría del pintor, que consigue hacer recorrer la vista de los espectadores por toda su representación. Un espejo colocado al fondo de la pintura refleja las imágenes del rey Felipe IV de España y su esposa Mariana de Austria, según unos

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historiadores entrando a la sesión de pintura y, según otros, posando para ser retratados por Velázquez; en este caso serían la infanta Margarita y sus acompañantes los que venían de visita para ver la pintura de los reyes.

Las figuras de primer término están resueltas mediante pinceladas sueltas y largas con pequeños toques de luz. La falta de definición aumenta hacia el fondo, siendo la ejecución más somera y apareciendo las figuras en penumbra. Esta misma técnica se emplea para crear la atmósfera nebulosa de la parte alta del cuadro, que habitualmente ha sido destacada como la parte más lograda de la composición. El espacio arquitectónico es más complejo que en otros cuadros del pintor, siendo el único donde aparece el techo de la habitación. La profundidad del ambiente está acentuada por la alternancia de las jambas de las ventanas y los marcos de cuadros en la pared derecha, así como la secuencia en perspectiva de los ganchos de araña del techo. Este escenario en penumbra resalta el grupo fuertemente iluminado de la infanta.

Esta obra se encuentra sin fecha ni firma por el autor, datos muy importantes en la catalogación de cualquier obra de arte. La fecha se ha obtenido gracias a la descripción de Antonio Palomino sobre la pintura, que la data en 1656. Se halla expuesta en el Museo del Prado de Madrid.

Descripción

La numeración de los personajes corresponde a la que aparece en la ilustración de la derecha.

1 Infanta Margarita. La infanta, una niña en el momento de la realización de la pintura, es la figura principal. Tenía unos cinco años de edad y alrededor de ella gira toda la representación de Las Meninas . Fue uno de los personajes de la familia real que más retrató Velázquez, ya que desde muy joven estaba comprometida en matrimonio con su tío materno y los retratos realizados por el pintor servían, una vez enviados, para informar a Leopoldo I sobre el aspecto de su prometida. Se conservan de ella excelentes retratos en el Museo de Historia del Arte de Viena. La pintó por primera vez cuando no había cumplido los dos años de edad. Este cuadro se encuentra en Viena y se considera como una gran obra de la pintura infantil. Velázquez la presenta vestida con el guardainfante y la basquiña gris y crema.

con el guardainfante y la basquiña gris y crema. 2 ‐ Isabel de Velasco. Hija de

2 Isabel de Velasco. Hija de don Bernardino López de Ayala y Velasco, VIII conde de Fuensalida y gentilhombre de cámara de su Majestad. Contrajo matrimonio con el duque de Arcos y murió en 1659, tras haber sido dama de honor de la infanta. Es la menina que está en pie a la derecha, vestida con la falda o basquiña de guardainfante, en actitud de hacer una reverencia.

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3 María Agustina Sarmiento de Sotomayor. Hija del conde de Salvatierra y heredera del Ducado de Abrantes por vía de su madre, Catalina de Alencastre, que contraería matrimonio más tarde con el conde de Peñaranda, Grande de España. Es la otra menina, la situada a la izquierda. Está ofreciendo agua en búcaro, una pequeña vasija hecha de arcilla porosa y perfumada que refrescaba el agua. La menina inicia el gesto de reclinarse ante la Infanta real, gesto propio del protocolo de palacio.

4 Mari Bárbola (María Bárbara Asquín). Entró en Palacio en 1651, año en que nació la infanta y la acompañaba siempre en su séquito, «con paga, raciones y cuatro libras de nieve durante el verano». Es la enana hidrocéfala que vemos a la derecha.

5 Nicolasito Pertusato. Enano de origen noble del Ducado de Milán que llegó a ser ayuda de cámara del rey y murió a los setenta y cinco años; según Gómez de la Serna «tan pequeño como siempre». En la pintura está situado en primer término junto a un perro mastín.

6 Marcela de Ulloa. Viuda de Diego de Portocarrero y madre del cardenal Portocarrero. Era la encargada de cuidar y vigilar a todas las doncellas que rodeaban a la infanta Margarita. Se encuentra en la pintura, representada con vestiduras de viuda y conversando con otro personaje.

7 El personaje que está a su lado, medio en penumbra, es un guardadamas, pero no lo menciona Palomino en su biografía.

pero no lo menciona Palomino en su biografía. A la izquierda del cuadro, se encuentra el

A la izquierda del cuadro, se encuentra el pintor delante de una gran tela; se considera que éste es el mejor autorretrato de Velázquez. Sobre su pecho se añadió posteriormente el emblema de la orden de Santiago.

8 José Nieto Velázquez. Era el Aposentador real de la reina, así como el propio pintor lo era del rey. Sirvió en palacio hasta su fallecimiento. En la pintura queda situado en el fondo, en una puerta abierta por donde entra la luz exterior. Se muestra a Nieto cuando hace una pausa, con la rodilla doblada y los pies sobre escalones diferentes. Como dice el crítico de arte Harriet Stone, no se puede estar seguro de si su intención es entrar o salir de la sala.

9 Diego Velázquez. El autorretrato del pintor, se encuentra de pie, delante de un gran lienzo y con la paleta y el pincel en sus manos. El emblema que luce en el pecho fue pintado posteriormente cuando, en 1659 se le nombró Caballero de la Orden de Santiago.

10 y 11 Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. Aparecen reflejados en un espejo, colocados en el centro y fondo del cuadro, da la sensación que el retrato de los monarcas es, precisamente, el que estaba pintando Velázquez.

Teorías

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A pesar de los muchos estudios que los historiadores de arte han dedicado a buscar la

significación del lienzo, mientras no aparezca documentación concluyente, se debe admitir que ninguna interpretación individual puede dar respuesta a los problemas planteados en Las Meninas . Varios historiadores opinan que, como obra barroca, esconde varios mensajes solapados, que únicamente el público al tanto de los asuntos de la Corte podía captar.«El barroco es un arte dinámico. Acción y 'pathos' determinan sus creaciones y tratan de incluir también al observador.»

La interpretación más sencilla es describir la imagen como una escena habitual en palacio. Según Jonathan Brown, la escena representa el momento en que la infanta Margarita ha llegado al estudio de Velázquez para ver trabajar al artista.

En algún momento antes de que suba el «telón» ha pedido agua, que ahora le ofrece la dama arrodillada a la izquierda. En el instante en que ésta le acerca a la princesa una pequeña jarra, el rey y la reina entran en la habitación, reflejándose en el espejo de la pared del fondo. Una a una, aunque no simultáneamente, las personas congregadas comienzan a reaccionar ante la presencia real. La dama de honor de la derecha, que ha sido la primera en verlos, empieza a hacer la reverencia. Velázquez ha notado también su aparición y se detiene en medio del trabajo. Mari Bárbola no ha tenido tiempo todavía de reaccionar. La infanta, que estaba mirando a Nicolasito Pertusato jugar con el perro, mira de repente hacia la izquierda, en dirección a los reyes, aunque su cabeza permanece todavía vuelta en dirección al enano. Esta es la razón del extraño efecto de dislocación entre la posición de la cabeza y la dirección de su mirada. Agustina Sarmiento, ocupada en servir agua a la princesa, no se ha dado cuenta todavía de la presencia de los reyes, lo mismo que le acontece a la señora de honor en conversación con el guardadamas, que acaba de percatarse.

A partir de tal descripción, empiezan a proponerse posibles mensajes o simbolismos. Uno de

los más creíbles —por no decir evidente— es que Velázquez estaría reivindicando la nobleza de la pintura, lo cual obsesionaba a los pintores del siglo XVII. En aquella época, la pintura era subestimada como una profesión sujeta a impuestos, como todas las que se dedicaban a los oficios artesanos. Esto no ocurría en Italia, donde los pintores eran tratados como creadores cultos. El Greco, que había

trabajado en dicho país, vivió en sus carnes la poca estima que merecían los artistas en España. Velázquez querría proclamar la nobleza de su arte cometiendo una «osadía»: se incluyó a sí mismo en un retrato de la familia real, ocupando un puesto destacado y relegando a los reyes a una imagen diminuta. Se debe precisar que la presencia de los reyes no es «real», sino un reflejo; los reyes están en la sala con el pintor, pero no a su lado sino a cierta distancia. De este modo, sin violentar el protocolo, Velázquez alardea de su posición en la Corte y reclama para la profesión de pintor un tratamiento acorde como servidor del rey. Como dice Tolnay:

Las Meninas son como un manifiesto sobre la pintura como arte liberal.

La presencia tan destacada de la Infanta Margarita se ha interpretado como una alusión política, pues ella era la única descendiente, en ese momento, con opciones de heredar el trono. Su hermana mayor, María Teresa, iba a casarse con el rey de Francia y eso la excluía del trono español. De acuerdo con esta situación, algunos sugieren que el reflejo de los reyes en el espejo es un símbolo de apoyo o ejemplo que la infanta ha de tener en cuenta para su futuro. Finalmente, ella no heredó el trono, pues Felipe IV llegó a tener un heredero varón (Carlos II).

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en Diseño Gráfico Empresarial Facultad de Diseño Las Meninas con la línea imaginaria correspondiente a

Las Meninas con la línea imaginaria correspondiente a la constelación Corona Borealis.

También se han interpretado algunos personajes como alegorías; así, la enana Mari Bárbola tiene una bolsa de monedas en las manos, elemento incongruente salvo que simbolizase la Codicia. El enano Nicolasito Pertusato, que molesta al perro, sería el Mal, importunando a la Fidelidad. Aunque esta interpretación parezca muy osada, es cierto que el Mal consta en tratados de iconografía como un personaje vestido de rojo, y el perro es símbolo de Fidelidad y de alerta ante los peligros. Hay que recordar que Velázquez poseía libros de iconografía en su biblioteca, como el de Cesare Ripa; incluso se sabe con certeza la edición que poseía, ya que antes de que pintara Las Meninas se hicieron seis ediciones de ese libro.

Entre los libros inventariados que pertenecían a Velázquez aparecieron tratados de astronomía y cosmografía como la Suma astrológica de Antonio Nájera y la Isagogica astrologiae judiciarae de Juan Tarnier así como también diversos artefactos para contemplar las estrellas. Esto fue un punto de partida del tratado publicado por el profesor Jacques Lassaigne, en el que proclamó la simbología mágica que formaban la colocación de los principales personajes uniendo el corazón de las figuras de Velázquez, la menina Agustina Sarmiento, la infanta Margarita, la menina Isabel de Valasco y el aposentador José Nieto con una línea imaginaria, se reconstruía la constelación Corona Borealis. Esta misma opinión la presentó el catedrático de perspectiva y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando Ángel del Campo, mostrando la relación geométrica que mantenía la composición de Las Meninas y la ubicación de las estrellas de la Corona Borealis, donde la estrella central se llama Margarita Coronae, nombre propio como la infanta y coincide con el lugar central que ocupa la princesa en el cuadro. Además, trazando un círculo entre estos personajes y añadiendo líneas hacia los personajes secundarios se obtiene el signo de Capricornio, que era el signo zodiacal de Mariana de Austria. Por último y dentro de la misma investigación, se advierte que la luz existente en el cuadro coincide con la fecha del 23 de diciembre de 1656, fecha del cumpleaños de la reina.

Características

Esquema geométrico de composición de Las Meninas. Amarillo : ejes del centro de la imagen. Azul: eje del tercio de la imagen. Verde : Punto de fuga geométrico. Rojo : Punto de fuga de los Reyes.

En Las Meninas se puede estructurar el cuadro en diferentes espacios. La mitad superior de la obra está dominada por un espacio vacío, en el que Velázquez pinta el aire. Hay además, un espacio virtual hacia donde mira el pintor y en el que se supone que están los reyes o los espectadores. Otro espacio importante es el del punto de fuga del fondo del cuadro, muy luminoso, donde un personaje huye de la intimidad del momento. Un cuarto espacio es el pequeño espejo que refleja a los reyes; y finalmente, está el

espejo que refleja a los reyes; y finalmente, está el Lic. Gustavo Páez | Monitor Facultad

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espacio delimitado por la luz dorada que se aprecia en las figuras de la infanta, las meninas, la enana y el perro. Son espacios reales y virtuales que conforman la realidad fantástica del cuadro.

Una de las características principales de la pintura es el carácter misterioso de su construcción. Así el punto geométrico donde el pintor se representa dentro del cuadro es una posición imposible. Si se observa la alineación desde donde se supone que debieran estar los monarcas —posibles modelos— y su reflejo en el espejo conduce a establecer diferentes interpretaciones. El desacuerdo existe ya en la primera acción que está describiendo el cuadro. Las Meninas puede representar:

1. Un retrato de la Infanta que ocupa la posición central en la pintura con un foco de luz sobre ella destacándola del resto de personajes.

2. Un autorretrato de Velázquez. El pintor aparece como una torre y su cabeza se alza sobre las otras figuras de la pintura.

3. Un retrato de grupo familiar o «de corte», en el cual está presente la pareja real reflejada en el espejo situado en la pared del fondo.

Por otro lado, el hecho de que la mayor parte de las figuras miren hacia fuera del cuadro provoca que se distingan diferentes puntos de vista a partir de un foco al cual las figuras dirigen sus miradas:

1. La pareja real.

2. El espectador.

También se formula la pregunta sin respuesta de qué estaba representando el pintor en su lienzo, del que el espectador solo ve la parte de atrás. Hay varias interpretaciones posibles:

1. El pintor representa a la pareja real, que está en el área no visible y que se reflejan mediante un espejo en el fondo de la habitación.

2. El pintor representa a la infanta.

3. El pintor se representa a sí mismo.

4. El pintor está pintando este mismo cuadro: Las Meninas.

Sección áurea y análisis de la obra

Muchos artistas del Renacimiento emplearon la sección áurea en sus dibujos, por ejemplo el gran maestro Leonardo Da Vinci. Ya en el año 1509 el matemático Luca Pacioli, publicó el libro De Divina Proportione y en 1525 Alberto Durero publicó Instrucción sobre la medida con regla y compás de figuras planas y sólidas, donde describe cómo trazar la espiral basada en la sección áurea con regla y compás, que se conoce con el nombre de «espiral de Durero». Velázquez, en la composición áurea de su cuadro Las Meninas , lo ordena con la mencionada espiral, cuyo centro está situado sobre el pecho de la infanta Margarita, marcando con ello el centro visual de máximo interés y el significado simbólico del lugar reservado para los escogidos, como era tradición en Europa, que el monarca ocupara el lugar central y de privilegio en las ceremonias. No hay que olvidar que en el momento de la creación de la pintura, la infanta Margarita era la persona más indicada como sucesora al trono, ya que Felipe IV no tenía en ese momento ningún hijo varón.

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El punto de fuga de la perspectiva está detrás de la puerta donde se encuentra José Nieto; precisamente, allí es donde va la vista en busca de la salida del cuadro; la gran luminosidad existente en este punto provoca que la mirada se fije en ese lugar.

A pesar de los siglos que han pasado desde que se pintó, la calidad técnica del cuadro, con el tratamiento de la textura fina y las pinceladas que parecen compactas aplicadas con una gran maestría, hace posible que no se observe casi ningún craquelado en todo el cuadro. Las medidas originales del lienzo, fueron ligeramente retocadas en una primera restauración en la que el cuadro se volvió a entelar. En el borde superior y el lado lateral derecho se puede detectar las señales que dejaron los clavos que fijaban la tela al bastidor; fue recortada por el lado izquierdo y se hizo un pequeño doblez para hacer posible la nueva sujeción. Parece que se perdió muy poco trozo de la orilla.

Según estudios radiográficos llevados a cabo por Carmen Garrido, se ha demostrado que Velázquez realizó la pintura directamente en el lienzo sin bocetos previos, por medio de la aplicación de manchas de color cubrió grandes partes de la tela de forma irregular, este tipo de trabajo entraba dentro de la llamada «escuela veneciana» —inventada por Giorgione—, hizo que las correcciones o pentimenti fueran múltiples, entre las que destacan las que se descubrieron debajo del rostro del pintor que presentaba un perfil girado hacia la infanta Margarita; la mano derecha de la propia infanta también estaba corregida y puesta más baja que en su posición inicial o en el espejo del fondo, donde se apreció el encaje de la cabeza del rey con una técnica abocetada y con pigmentos más densos que el que sugiere la figura de la reina casi invisible.

Detalle de Las Meninas donde se aprecia la alta calidad de su técnica, con toque
Detalle de Las Meninas donde se aprecia la alta calidad de su técnica, con toque rápido y decidido.

En esta pintura el pintor empleó una gama de colores fría y con una paleta sobria y no extensa, su pintura apenas roza el lienzo consiguiendo una textura fina con sólo algunos puntos donde se aprecia más las pinceladas algo más gruesas, según dijo Delacroix usaba un «empaste neto y al mismo tiempo rico de matices». Así se aprecia el tratamiento naturalista que consigue dar a todos sus personajes, ya sea desde la menina Agustina Sarmiento ofreciendo la cerámica con agua hasta a la propia infanta Margarita. Todos los personajes del cuadro están introducidos en una escena donde la luz trata la atmósfera como punto de unión entre ellos.

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Velázquez utilizó los blancos de plomo sin casi mezclas en diversos puntos del cuadro, como en las camisas, los puños de Mari Bárbola o la manga derecha de Agustina Sarmiento; lo hizo con un toque rápido y decidido que consigue el reflejo de las vestiduras y adornos, como en el caso de la infanta Margarita o en la camisa del propio pintor. En los cabellos de la infanta y en sus adornos, también se aprecia el arte de la pincelada del maestro. En las cuatro figuras femeninas del primer término se observa un tratamiento similar; los vestidos denotan la categoría y la clase de tela de cada uno de ellos. En el caso de Nicolasito Pertusato, la definición queda más desdibujada. Velázquez empleó toques de lapislázuli sobre todo en el vestido de Mari Bárbola, y lo hizo con objeto de conseguir reflejos en el color profundo de este vestido. Los personajes reflejados en el espejo están elaborados de manera más rápida y con una técnica esbozada.

En esta última década de su vida, Velázquez consiguió un dominio de la técnica pictórica y de la perspectiva aérea, que trasmitió en Las Meninas y en su siguiente gran obra Las hilanderas , en ambas obras consiguió la sensación de que entre los personajes hay un espacio de «aire» que los difumina a la vez que los aúna a todos ellos. Las pinceladas sueltas y ligeras las empleó igualmente en el El príncipe Baltasar Carlos a caballo

Espejo y escenas reflejadas

La estructura espacial y la posición del espejo están dispuestas de tal manera que parece que Felipe IV y Mariana se encontraran delante de la infanta y sus acompañantes, con el observador del lienzo. Según Janson, no solamente la infanta y sus sirvientes están presentes para distraer a la pareja real, sino que la atención de Velázquez se concentra en ellos mientras pinta su retrato. Aunque sólo se pueden ver reflejados en el espejo, la representación de la pareja real ocupa un lugar central en la pintura, tanto por la jerarquía social como por la composición del cuadro. La posición del espectador en relación con ellos es incierta. La cuestión es saber si el espectador está cerca de la pareja real o si los reemplaza y contempla la escena con sus propios ojos; es una cuestión que genera polémica. La segunda hipótesis es, para saber cuál es el objetivo de la atención de las miradas de Velázquez, de la infanta y de Mari Bárbola, que mira directamente hacia el observador de la pintura.

mira directamente hacia el observador de la pintura. Detalle de Las Meninas. Espejo del fondo donde

Detalle de Las Meninas. Espejo del fondo donde están reflejados Felipe IV de España y Mariana de Austria.

En Las Meninas se supone que la reina y el rey están fuera de la pintura, y su reflejo en el espejo los sitúa en el interior del espacio pictórico. El espejo, situado sobre el triste muro del fondo, muestra lo que hay: la reina, el rey y —según las palabras de Harriet Stone— las generaciones de espectadores que han venido a tomar el sitio que la pareja tiene en el cuadro . Una hipótesis alternativa del historiador H.W. Janson es que el espejo refleja la tela de Velázquez, tela que ya tiene pintada con la representación de los reyes.

Bibliografía :

BROWN, Jonathan. «Sobre el significado de «Las Meninas»». Imágenes e ideas en la pintura española del siglo XVII Segunda parte: Pintores y Programas (Móstoles: Alianza Forma).